Capítulo 3
La siguiente clase fue Freddy quien prosiguió: “era un joven alto y delgado, y comenzó a ayudar a su padre en la
péquela sastrería. Un día, un elegante hombre entró y le pidió al padre de Raffles que le hiciera un terno; mientras
le tomaba las medidas, se puso a hablar de su vida de lujo. Cuando el padre de Raffles se fue, Raffles le preguntó
al señor que como hacía para vivir tan bien, a lo que le respondió que él era el famoso Benjamín, el Zurdo: el mejor
y más famoso ladrón en Quito.
Capítulo 4
Acordaron que Benjamín le daría clases a Raffles e indicaron fecha y lugar. Ya en clase, había unos cuantos chicos
más. Benjamín cogió a Raffles de ayudante y comenzaron a andar juntos por los parques hurtando.”
Capítulo 5
Continuó Nico: “Bajo la vigilancia de Benjamín, Raffles se fue perfeccionando. Benjamín no era envidioso, pero
sabía que su alumno lo estaba superando en habilidad. Raffles colaboraba cuando algo hacía falta en su casa y
siempre tenía dinero disponible. Un día, le comentó a su familia que se iría a vivir solo, ellos lo aceptaron, pero con
resignación. Se fue por no dar sinsabores a su familia en cualquier caso de emergencia. Se puso el nombre de
Raffles por un Raffles inglés de un libro que había leído. Buscó un falsificador de documentos y adquirió cuatro
cédulas diferentes por si algo llegara a suceder. Comenzó a ser conocido por los que visitaban los bares y sus
familias como Raffles, su fama se fue extendiendo.”
Capítulo 6
Continuó Pepito Mora: “Raffles intentaba explicarle a Benjamín que, por haber visto tanta pobreza, ayudaba en lo
que podía a gente necesitada. Ayudaba al convento de San Francisco, donde se preparaba una sopa que alimentaba
a muchos pobres, pero a veces pensaba que era necesario actuar más directamente. Ideó un plan: en las noches
caminaba por barrios pobres de Quito y elegía una puertita, donde dejaba una cierta cantidad de dinero: luego,
llamó a un plan contra-robo, el cual consistía en dejar en los bolsillos de gente necesitada un poco de dinero para
que se ayuden con algo. Su fama se hizo grande y era conocido como el amparador de pobres, aunque también era
Raffles, manos de seda. Un día cerca de navidad, Raffles vio a un niño y una niña que veían una vitrina, ansiosos por
tener un juguete cada uno. Raffles entró a la tienda, robó los juguetes y los puso detrás de los niños, haciéndoles
notar que se les había caído. En el Panecillo, Raffles vio a un hombre cerca a tomar veneno por su pobreza, así que
introdujo un billete a su bolsillo y le dijo que revisara lo que tenía. El hombre corrió para su casa anunciando el
milagro que le había hecho Raffles. Cada vez Raffles era más querido y conocido.”
Capítulo 7
Continuó Carlos Vizcaíno: “El intendente Camacho había sido ascendido a intendente por haber hecho suficientes
méritos. El anterior intendente había renunciado por los rumores que decían que era un inútil y que Raffles se
burlaba de él en sus narices. El intendente Camacho anunció a sus súbditos que, si no conseguían información sobre
Raffles en 5 días, que se consideren despedidos. Benjamín se marchó a Guayaquil para recomenzar allá, ya que
Raffles le había quitado el trono de mejor ladrón. El intendente Camacho recibió la información acerca de un
restaurante que Raffles visitaba mucho. Se sentó cierto día en una mesa y observó como un hombre solitario hacía
un movimiento extraño por detrás de dos caballeros y salió. Camacho les preguntó a los caballeros si les faltaba
algo, y la billetera de uno había desaparecido. Camacho salió velozmente, pero fue imposible encontrar a Raffles.
Camacho regresó al restaurante y dijo a los meseros que debían colaborar en la investigación, y ellos no podían
creer que muchas veces habían servido y atendido al ladrón más famoso de Quito. Camacho, para presumir su
adelanto en la investigación, dio datos básicos a la prensa, agregando previamente que Raffles caería en sus
manos. Al día siguiente la noticia estaba en todos los periódicos de la ciudad.”
Capítulo 8
Continuó Gabriel Muñoz: Raffles dejó por un momento sus andanzas para así despistar un poco a Camacho,
deambulaba como desempleado pobre por Quito, sentándose en bancas y oyendo a la gente sus pesares. Allí se
enteró de un usurero, quien prestaba dinero a la gente necesitada y luego le dejaba más pobre por los altos
intereses que imponía. Raffles decidió castigar esto, luego de informarse el lugar y el momento cuando se
encontraba solo, puso su plan en marcha. Don Dimas era el nombre, y obligaba a quienes prestaba dinero a firmarle
letras de cambio. Una cierta noche, Raffles fue puesto una máscara, lo apuntó con un pequeño revólver cargado.
Don Dimas se puso de rodillas ante Raffles, pidiéndole que no lo mate, a lo que Raffles le pidió que le entregase
todas las letras de cambio (a las que prendió fuego), también le pidió que le diera el dinero que guardaba, pero le
devolvió un poco para no ser tan desalmado. Lo amarró con unas cuerdas y huyó de ahí. Lo robado lo donó a una
fundación de huérfanos y cogió un poco para el sustento propio. Pegó unos carteles en el centro de Quito
anunciando el hecho para que la ciudadanía se enterase de su liberación”.
Capítulo 9
Continuó Lourdes: “Una joven rica (Luciana), vivía muy aburrida por las comodidades que la vida le daba, es por eso
que le encantaban las historias de bandoleros. Ella había oído mucho de Raffles y quería conocerlo, así que publicó
en el periódico que lo citaba en el parque y que usara un pañuelo amarillo. Raffles vio la publicación y decidió ir.
Cuando se vieron fue un enamoramiento a primera vista. Luciana y Raffles se hicieron novios y paseaban el el auto
descapotable de Luciana. Ella quería ser como Raffles, para ser la pareja perfecta. Luciana quería robar un banco
junto con Raffles, pero él le decía que no quería poner en riesgo su vida. Se besaron en frente de los guardias del
banco, quienes lo tomaron como una desfachatez.”
Capítulo 10
Continuó Felipe: “Raffles se enteró de que habían apresado a Benjamín, su maestro, y que se encontraba en la Isla
Seymour en las Galápagos (prisión de alta seguridad de la antigüedad). Raffles decidió ir a rescatarlo y Luciana le
sirvió de mucha ayuda. Ella le pidió a su padre un paseo a las Galápagos para conocer y él accedió. Luciana y Raffles
se encontraron en Guayaquil, Raffles se presentó como un investigador francés y pagó por su viaje en el barco de
Luciana. Ella había ido con una nana alemana que no la dejaba estar sola. Fueron hasta la isla Seymour y entraron a
la prisión como investigadores, en la noche, Benjamín ya esperaba a Raffles. Burlaron la seguridad y Raffles
escondió a Benjamín en el barco, en el lugar donde guardaban las municiones. Ya en Guayaquil ambos amigos se
despidieron; Luciana logro estar un pequeño momento con Raffles y también se despidieron.”
Capítulo 11
Continuó Alfonso: “La noticia de que Benjamín había burlado la seguridad de Seymour había recorrido todo el país,
y para colmo, el encargado de esa investigación era... ¡¡El Intendente Camacho!! Él le otorgó todo a Raffles. Raffles
se había escondido en una quinta a las afueras de la ciudad y la empleada de Luciana llevaba las cartas de amor.
Camacho había ofrecido una recompensa a quien le diera datos verídicos sobre Raffles. El novio de la empleada de
Luciana descubrió donde se escondía, así que lo denunció, pero nunca le dieron su recompensa. Cogieron a Raffles y
lo apresaron. Luciana se enteró de eso y quiso hacer un plan para rescatar a su amado. Se vistió de policía e
intentó liberarlo, pero el Intendente se dio cuenta, al inmediato, de lo que pasó y procedió a avisar la barbaridad
hecha por esta joven a su padre, quien de castigo la envió a un internado de monjas en París. A Raffles se le
permitieron las visitas y toda su familia le reclamaba el porqué de sus actos. Pese a la maravillosa actuación de su
abogado, les sentenciaron a muchos años en el penal García Moreno.”
Capítulo 12
El estudiante que narra la historia termina la historia: “Luego de un largo año en prisión y de olvido (a excepción
de su familia), Raffles se encontraba trabajando en un pequeño taller de sastrería en el penal. Luciana había
logrado salir del internado a uno menos riguroso donde conoció a un francés y luego de un período de noviazgo se
casaron y tuvieron cuatro pequeños. Ese año subió al poder un mandatario que había sido admirador de Raffles, así
que con todas las reservas del caso hizo trámites para sacar a Raffles de la cárcel y en una entrevista con él le
dijo que se fuera a vivir en otro país porque en ecuador no tenía oportunidad.
Capítulo 13
Raffles se fue a vivir en Nueva Orleans, Estados Unidos, donde el jazz hace presencia fulminante. Raffles
comenzó a trabajar en un hotel donde hacía alarde de su habilidad para quitar cosas a la gente sin que se dieran
cuenta, obviamente devolvía todo al final del show y recibía muy buenas propinas con lo que sobrevivió el resto de
los años. También hacía demostraciones en la Casa Blanca y también recorrió toda Europa.”
Capítulo 14
El maestro se había recuperado ya y el profe se despedía de los alumnos, quienes lo halagaron por el gran trabajo
que hizo. Todos quedaron contentos, aunque tristes por tener que dejar de verlo. Desde ahí cada vez que querían
organizaban una reunión, daban un tema y cada uno ponía su parte, ya que aprendieron que solo se debe soltar la
imaginación...