0% encontró este documento útil (0 votos)
24 vistas3 páginas

Job 2: La prueba y la integridad

El documento describe cómo Satanás convenció a Dios de permitirle probar la fe de Job. Satanás argumentó que Job solo servía a Dios por las bendiciones materiales que recibía. Dios le dio permiso a Satanás de quitarle todo a Job, excepto su vida. Como resultado, Satanás hirió a Job con una enfermedad dolorosa y lo dejó sin posesiones. Tres amigos de Job fueron a consolarlo, pero no hablaron durante siete días debido a la gravedad de su sufrimiento.

Cargado por

Del Ortiz
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
24 vistas3 páginas

Job 2: La prueba y la integridad

El documento describe cómo Satanás convenció a Dios de permitirle probar la fe de Job. Satanás argumentó que Job solo servía a Dios por las bendiciones materiales que recibía. Dios le dio permiso a Satanás de quitarle todo a Job, excepto su vida. Como resultado, Satanás hirió a Job con una enfermedad dolorosa y lo dejó sin posesiones. Tres amigos de Job fueron a consolarlo, pero no hablaron durante siete días debido a la gravedad de su sufrimiento.

Cargado por

Del Ortiz
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Job 2

Reina-Valera 1960

Reina-Valera 1960 (RVR1960) RVR1960

2  Aconteció que otro día vinieron los hijos de Dios para presentarse delante de Jehová, y
Satanás vino también entre ellos presentándose delante de Jehová.

Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondió Satanás a Jehová, y dijo: De

rodear la tier la tierrra, y de andar por ella.

Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en

la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal, y que todavía retiene
su integridad, aun cuando tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa?

Respondiendo Satanás, dijo a Jehová: Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su

vida.

Pero extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti

en tu misma presencia.

Y Jehová dijo a Satanás: He aquí, él está en tu mano; mas guarda su vida.


Entonces salió Satanás de la presencia de Jehová, e hirió a Job con una sarna maligna

desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza.

Y tomaba Job un tiesto para rascarse con él, y estaba sentado en medio de ceniza.

Entonces le dijo su mujer: ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios, y muérete.


Y él le dijo: Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué?
10 

¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus
labios.

Y tres amigos de Job, Elifaz temanita, Bildad suhita, y Zofar naamatita, luego que
11 

oyeron todo este mal que le había sobrevenido, vinieron cada uno de su lugar; porque
habían convenido en venir juntos para condolerse de él y para consolarle.

Los cuales, alzando los ojos desde lejos, no lo conocieron, y lloraron a gritos; y cada uno
12 

de ellos rasgó su manto, y los tres esparcieron polvo sobre sus cabezas hacia el cielo.

Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra,
13 

porque veían que su dolor era muy grande.

Job 2
Nueva Versión Internacional

Nueva Versión Internacional (NVI) NVI

Update

Segunda prueba de Job

2 Llegó el día en que los ángeles[a] debían hacer acto de presencia ante el SEÑOR, y con
ellos llegó también Satanás para presentarse ante el SEÑOR. 2 Y el SEÑOR le preguntó:

—¿De dónde vienes?

—Vengo de rondar la tierra, y de recorrerla de un extremo a otro —le respondió Satanás.

—¿Te has puesto a pensar en mi siervo Job? —volvió a preguntarle el SEÑOR—. No hay

en la tierra nadie como él; es un hombre recto e intachable, que me honra y vive apartado
del mal. Y aunque tú me incitaste contra él para arruinarlo sin motivo, ¡todavía mantiene
firme su integridad!

—¡Una cosa por la otra! —replicó Satanás—. Con tal de salvar la vida, el hombre da todo

lo que tiene. 5 Pero extiende la mano y hiérelo, ¡a ver si no te maldice en tu propia cara!

—Muy bien —dijo el SEÑOR a Satanás—, Job está en tus manos. Eso sí, respeta su vida.


Dicho esto, Satanás se retiró de la presencia del SEÑOR para afligir a Job con dolorosas
llagas desde la planta del pie hasta la coronilla. 8 Y Job, sentado en medio de las cenizas,
tomó un pedazo de teja para rascarse constantemente.

Su esposa le reprochó:

—¿Todavía mantienes firme tu integridad? ¡Maldice a Dios y muérete!


10 
Job le respondió:

—Mujer, hablas como una necia. Si de Dios sabemos recibir lo bueno, ¿no sabremos recibir
también lo malo?

A pesar de todo esto, Job no pecó ni de palabra.

Los tres amigos de Job


11 
Tres amigos de Job se enteraron de todo el mal que le había sobrevenido, y de común
acuerdo salieron de sus respectivos lugares para ir juntos a expresarle a Job sus
condolencias y consuelo. Ellos eran Elifaz de Temán, Bildad de Súah, y Zofar de Namat.
12 
Desde cierta distancia alcanzaron a verlo, y casi no lo pudieron reconocer. Se echaron a
llorar a voz en cuello, rasgándose las vestiduras y arrojándose polvo y ceniza sobre la
cabeza, 13 y durante siete días y siete noches se sentaron en el suelo para hacerle compañía.
Ninguno de ellos se atrevía a decirle nada, pues veían cuán grande era su sufrimiento.

También podría gustarte