FARMACODEPENDENCIA
Rafael NAVARRO
INTRODUCCIÓN
El uso de sustancias químicas con fines fundamentalmente mágico-religiosos es tan
antiguo como la historia de la humanidad; pero el uso de las mismas sustancias con
fines fundamentalmente hedónicos se constituye en un fenomeno relativamente
nuevo. Así, por ejemplo, la masticación de las hojas de coca en los pueblos del Antiguo
Perú estaba socialmente controlada y tenía claros objetivos religiosos, por lo que no se
halla información sobre efectos negativos a corto o largo plazo como consecuencia de
su uso. Con la llegada de los españoles, durante la Conquista y el Virreynato, el uso de
la coca se extiende aún más, hasta convertirse en un instrumento de explotación del
indio por sus cualidades de aumentar la tolerancia a la fatiga y disminuir el apetito.
En la década de los setenta se produce una verdadera epidemia que se extiende hasta
nuestros días con el uso de la PBC en Sudamérica, y, en la década de los ochenta, con
el uso del crack (cocaína hidrolizada) en los Estados Unidos. Ambas se ingieren por vía
respiratoria. Actualmente, el consumo de drogas constituye un serio problema de
Salud Mental y ha superado todos los criterios exigidos por la OMS para ser
considerado como problema de Salud Pública.
DEFINICIÓN Y CONCEPTOS BÁSICOS
La farmacodependencia o dependencia de drogas, de acuerdo a la OMS, es definida
como "Estado psíquico, y a veces físico, causado por la interacción entre un organismo
vivo y el fármaco, caracterizado por modificaciones del comportamiento y por otras
reacciones que comprenden siempre un impulso incontrolable por tomar el fármaco, en
forma continua o periódica, a fin de experimentar sus efectos psíquicos y, a su vez,
para evitar el malestar producido por su supresión."
Los siguientes conceptos deben precisarse:
1. DEPENDENCIA PSICOLÓGICA
Estado provocado por un fármaco que se experimenta como placentero, asociado a un
impulso que lleva al individuo a tomarlo, periódica o continuamente, para
experimentar el placer o evitar el malestar.
2. DEPENDENCIA FÍSICA
Estado de adaptación que se manifiesta por la aparición, en diversos grados, de
trastornos físicos cuando se interrumpe el consumo de la droga.
3. SÍNDROME DE ABSTINENCIA
Conjunto de síntomas y signos de naturaleza psíquica y física que emerge después de
la interrupción del consumo y que son característicos para cada tipo de droga.
4. TOLERANCIA METABÓLICA
Determinada por la capacidad del hígado para eliminar una droga. En relación al
alcohol, está calculada en una onza por hora: esta tolerancia se incrementa
gradualmente pudiendo el individuo consumir cantidades que superan la dosis letal
para sujetos no consumidores.
5. TOLERANCIA FARMACODINÁMICA
Se desarrolla a nivel cerebral y se manifiesta a través de una necesidad creciente de
consumir mayores dosis para obtener los mismos efectos.
6. TOLERANCIA CRUZADA
Cuando la tolerancia a una droga produce tambien tolerancia a otra del mismo tipo, a
veces de otra conexa; por ejemplo, la heroína produce tolerancia cruzada a la morfina
y viceversa; el consumo intenso de bebidas alcohólicas produce tolerancia cruzada a
los fármacos del tipo barbitúrico.
7. NEUROADAPTACIÓN
Complejo proceso de adaptación neuronal a la presencia de una droga, es decir,
sensibilización producida a nivel de las sinapsis en donde se comprometen los
mecanismos de neurotransmisión. La sensibilización parece ser un proceso irreversible.
Estos aspectos son intensamente investigados en la actualidad. Se intenta utilizar el
concepto de neuroadaptación y sus correlatos clínicos en reemplazo de los
tradicionales conceptos de dependencia psicológica y física. Se produce la
supersensibilidad de la membrana postsináptica.
BASES NEUROQUÍMICAS
Las investigaciones de la neuroquímica cerebral han realizado aportes notables a la
comprensión de la dependencia a drogas. Revisaremos brevemente los mecanismos
implicados.
Se considera que el cerebro humano contiene entre diez y doce mil millones de
neuronas y que cada una de ellas tiene la posibilidad de establecer unas 300,000
conexiones. La información excitatoria e inhibitoria llega a través del axón hasta el
botón sináptico mediante la despolarización de la membrana; a este nivel se producen
los neurotransmisores, pasan al espacio intersináptico favorecidos por el ion Ca. a nivel
de la membrana presináptica para luego, una parte de ellos, dirigirse a los receptores
para abrir los canales de Na (excitatorio) y el Cl y K (inhibitorios) y así consumar el
proceso. Cuando los receptores están ocupados por sus correspondientes
neurotransmisores se produce una retroalimentación ordenando que las vesiculas se
inhiban de producir más neurotransmisores; en el caso contrario, la retroalimentación
ordena, más bien, mayor producción de los mismos. Finalmente, éstos se diluyen en el
espacio intersináptico, son recaptados por las vesículas productoras o destruidos por
enzimas específicas. Estos mecanismos que facilitan la neurotransmisión son alterados
por las drogas.
Así, por ejemplo, la cocaína incrementa notablemente la presencia de dopamina;
actuando sobre el ion Ca bloquea la recaptación de la misma, lo cual, clínicamente se
manifiesta a través de la "subida", es decir, ligereza mental, euforia, sentimiento de
poder, pero, luego, la dopamina que permanece en el espacio intersináptico es
destruida por enzimas específicas produciéndose clínicamente el "bajón", es decir el
pasaje hacia la disforia, angustia, malestar general e irritabilidad; todo lo cual induce
al individuo a repetir el consumo buscando retornar al estado agradable del primer
efecto. El consumo crónico de cocaína lleva a la depauperización dopaminérgica, que
clínicamente se manifiesta como un estado de anhedonia, caracterizado por la
ausencia de resonancia de los centros de placer (de recompensa o reforzamiento)
ubicados en el sistema límbico, especialmente en el núcleo acumbens. Esta
incapacidad para experimentar placer con estímulos naturales provoca muchas veces
las recaídas, por el deseo del individuo de volver a experimentar la sensación
placentera. Consecuentemente, el proceso de rehabilitación debe dirigirse también a
propiciar la modificación o eliminación de la anhedonia y el regreso de respuestas
agradables frente a estímulos naturales.