ESTÁNDAR 9.
Define el concepto de romanización y describe los medios empleados
para llevarla a cabo.
La romanización es el proceso de conquista e imposición de la civilización romana a los
pueblos autóctonos que habitaban la Península Ibérica. Este proceso se inició en el año 218
a. C. y concluyó en el año 19 a. C. El proceso de romanización de Hispania tuvo dos fases: la
conquista militar y la integración de los pueblos hispanos en el Imperio romano.
Los medios utilizados para llevarla a cabo fueron:
1. El latín como medio de comunicación entre todos los habitantes del Imperio. Fue un
elemento fundamental para poder cohesionar a la sociedad y facilitar los intercambios,
especialmente los comerciales. El latín culto era hablado por el senado, los filósofos,
escritores y oradores; mientras que el latín vulgar era hablado por los soldados, pueblos
conquistados y campesinos. Asimismo, tras la caída del Imperio Romano se erigió como
lengua oficial de la Iglesia Católica. Con el paso del tiempo el latín se fue transformando
hasta convertirse en lo que hoy en día denominamos “lenguas romances”.
2. El Derecho Romano como medio para regular las relaciones sociales y resolver los
conflictos.
3. El reconocimiento de la ciudadanía romana y sus derechos a todos los habitantes del
Imperio. La ciudadanía se adquiría por:
o Nacimiento: todo hijo de romano nacido de un matrimonio legal. o Concesión:
privilegio otorgado por el emperador a un individuo o comunidad.
o Manumisión: los esclavos liberados.
4. El ejército romano, instrumento de control de las provincias y en contacto directo con la
población indígena, se convirtió en un foco de romanización muy importante.
5. La implantación del modelo social romano, constituido por los patricios (clase dominante
y con privilegios), los plebeyos (masa de población heterogénea sin derechos políticos y
privilegios) y los esclavos (siervos sin derechos). 6. El establecimiento del modelo
económico romano basado en la agricultura y en el comercio, especialmente de metales.
7. La creación de ciudades y el establecimiento de divisiones provinciales que facilitaron el
control político del territorio: Gallaecia, Tarraconense, Lusitania, Bética y Cartaginense.
8. La instauración de la religión romana, primero con dioses “paganos” y luego con el
cristianismo, facilitando la cohesión de la población.
9. La creación de calzadas e infraestructuras urbanas, como acueductos, puentes, teatros,
templos, etc. que facilitaron las comunicaciones, los intercambios y la cultura.
Por todo ello, Hispania terminó por ser una de las provincias más romanizadas del imperio.
Tras el derrumbe del Imperio, el cristianismo se convirtió en la principal salvaguarda de las
esencias de la cultura latina y en la impulsora de la romanización de las tribus bárbaras.