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Magnitudes Estelares y Brillo Aparente

Este documento presenta información sobre las magnitudes, un sistema para medir el brillo aparente de las estrellas y otros objetos astronómicos desde la Tierra. Explica que las magnitudes fueron introducidas por el astrónomo griego Hiparco para clasificar las estrellas según su brillo, y que aunque el sistema ha sido modificado, cuanto menor es la magnitud de un objeto, más brillante aparece. También distingue entre la magnitud aparente, que depende de la distancia, y la magnitud intrínseca de un objeto.

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Magnitudes Estelares y Brillo Aparente

Este documento presenta información sobre las magnitudes, un sistema para medir el brillo aparente de las estrellas y otros objetos astronómicos desde la Tierra. Explica que las magnitudes fueron introducidas por el astrónomo griego Hiparco para clasificar las estrellas según su brillo, y que aunque el sistema ha sido modificado, cuanto menor es la magnitud de un objeto, más brillante aparece. También distingue entre la magnitud aparente, que depende de la distancia, y la magnitud intrínseca de un objeto.

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Curso de Astronomía

Prof. Roberto O. J. Venero


Dr. en Astronomía
Fac. de Cs. Astronómicas y Geofísicas (UNLP)
Apuntes de la asignatura optativa Astronomía de 6◦ año.

11 - Magnitudes

Universidad Nacional de La Plata


Colegio Nacional Rafael Hernández
La Plata, Argentina
- 2020 -

Gráficos realizados con Geogebra.


Curso de Astronomía: Prof. R. Venero Colegio Nacional (UNLP)

R.
c Venero ii
Capítulo 11

MAGNITUDES

Cuando vemos las estrellas en el cielo resulta claro que presentan diferentes brillos.
En una noche oscura, lejos de las luces de las ciudades, nos asombra ver una gran canti-
dad de estrellas que, normalmente, no percibimos debido a la contaminación lumínica.
Nos preguntamos si las estrellas son muy distintas entre sí y por eso tienen diferentes
brillos, o si las estrellas brillan todas iguales y están a diferentes distancias.

En el primer apunte del curso aprendimos la convención de llamar con “α + cons-


telación” a la estrella más brillante de una constelación. Así, la estrella más brillante
de la constelación de Escorpio (Scorpius) es α Scorpii (“α de escorpio”, en latín), y la
estrella más brillante de la constelación de la Cruz del Sur (Crux) es α Crucis. Esos
nombres nos sirven para ordenar, aproximadamente, los brillos para las estrellas de una
misma constelación. Por ejemplo β Crucis es la segunda estrella más brillante de Crux,
γ Crucis es la tercera, y así.

Sin embargo, podemos preguntarnos ¿cuál es más brillante: la estrella α Scorpii o


la estrella α Crucis? Sus nombres no nos dicen nada. Las dos son “α”. No podemos
compararlas entre sí.

Para comparar las estrellas según su brillo se crearon las “magnitudes”, que es un
número que indica el brillo de las estrellas.

11.1. La magnitud
El primero en usar las magnitudes para indicar el brillo de las estrellas fue el genial
astrónomo griego Hiparco (190 a.C. - 120 a.C.). Hiparco clasificó a las estrellas según
su brillo, poniéndoles un número que llamó magnitud. De este modo, a las estrellas
más brillantes del cielo las llamó estrellas de “primera magnitud” o de “magnitud 1”. A
las segundas estrellas más brillantes las agrupó como estrellas de “segunda magnitud”
o de “magnitud 2”. Así continuó, hasta llegar a las estrellas de “sexta magnitud” o
“magnitud 6”, que son las estrellas más débiles que pueden verse con el ojo humano
sin ayuda de ningún artefacto (por ejemplo, el telescopio).

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Entonces, según Hiparco, las magnitudes eran:

Magnitud Descripción dada por Hiparco


1 Las estrellas más brillantes del cielo.
2 Las segundas más brillantes del cielo.
3 Las terceras más brillantes del cielo.
... ...
6 Las estrellas más débiles visibles a ojo desnudo.

Como pueden ver, cuanto más pequeña es la magnitud, más brillante es la estrella.
Además, la magnitud no tiene unidad, es un número solamente.

La idea de Hiparco de clasificar a las estrellas de esta forma permaneció hasta


nuestros días. Sin embargo, por diferentes motivos, se modificaron algunas de las ca-
racterísticas del sistema de Hiparco.

Estas modificaciones son:


Cuando fue posible medir el brillo de las estrellas con instrumentos más precisos
que el ojo1 , se pudo dar un número más exacto a la magnitud de las estrellas.
Por eso, hoy usamos números decimales (es decir, con “coma”) para indicar el
valor de la magnitud de las estrellas.

Por ejemplo, la magnitud de la estrella Mintaka, que forma parte del Cinturón
de Orión o las “Tres Marías” (vean la figura 11.1), es m = 2, 23, indicando que
su brillo está entre la magnitud 2 y la magnitud 3 de la escala, pero más cerca
de la magnitud 2.
Se corrigieron y se extendieron las magnitudes hacia el lado de la escala de las
más brillantes. Así se agregaron la magnitud 0 y magnitudes negativas: -1,
-2, -3, etc. La idea es la misma que antes: cuanto más negativo sea el número de
la magnitud, más brillante será el astro.

Por ejemplo, la magnitud de la estrella Rigel es m = 0, 18. Este número, que es


un poquito más grande que 0, indica que la estrella es muy brillante en el cielo.

El astro más brillante del cielo es el Sol. Su magnitud es m = −26, 8. Noten


que su brillo es enorme, y que no puede observarse a simple vista porque su
luz (concentrada por el cristalino del ojo que funciona como una lupa) destruye
fácilmente la retina.

Otro astro muy brillante es la Luna llena, con magnitud m = −12, 9. Esta
magnitud es suficientemente baja como para que sea visible a simple vista, sin
ningún riesgo.

Algunos planetas se ven muy brillantes en el cielo, así que sus magnitudes también
pueden ser negativas. Por ejemplo, para Venus vale m = −4, 14, para Júpiter,
1
Se llaman fotómetros.

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m = −2, 20 y para Saturno, su máximo brillo (cuando está más cerca de la


Tierra) es m = −0, 55.

Cuando se usó el telescopio para observar el cielo, se descubrió una enorme can-
tidad de estrellas que el ojo desnudo no puede detectar. Entonces se extendió la
escala de magnitudes a valores mayores que m = 6, para astros con brillo muy
débil.

Por ejemplo, el planeta Neptuno tiene una magnitud m = 7, 78. Claramente,


no es visible a simple vista. La estrella Proxima Centauri, que forma parte del
sistema de tres estrellas α Centauri y es la estrella más cercana a nuestro Sistema
Solar, tiene magnitud m = 11, 05. El planeta enano Eris tiene una magnitud
m = 18, 7.

Figura 11.1. Fotografía de la constelación de Orión. Veamos las magnitudes de las


estrellas principales de la constelación. Las estrellas del cinturón de Orión son, de
izquierda a derecha, Alnitak (m = 2, 03,), Alnilam (m = 1, 70) y Mintaka (m =
2, 23). La estrella rojiza y más brillante de arriba es Betelgeuse (m = 0, 42). La estrella
azulada de abajo, a la derecha, es Rigel (m = 0, 18). ¿Cuál es la más brillante de las
mencionadas? Fotografía de John Gauvreau.

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Los astros más débiles que pueden verse con los mayores telescopios del mundo
tienen magnitudes cercanas a m = 32.

Entonces, la escala de magnitudes actual tiene el siguiente aspecto:

Magnitud Descripción
-26,8 Sol
... ...
-2 Objetos muy brillantes
-1 Objetos muy brillantes
0 Objetos muy brillantes
1 ...
2 ...
3 ...
... ...
6 Límite de visibilidad con el ojo desnudo
7 Sólo visibles con telescopio
8 Sólo visibles con telescopio
... ...
32 Visibles con los mayores telescopios del mundo

11.1.1. La magnitud aparente y la distancia

Las magnitudes que describimos hasta ahora indican el brillo de un astro tal como
lo ve un observador en la Tierra. Nos sirven como una forma para ordenar las estre-
llas según su brillo, pero no nos dan ninguna información acerca de cuáles astros son
realmente más brillantes que otros. Veamos por qué.

Supongamos que, por ejemplo, andamos de noche en un auto por una ruta y vemos
dos luces lejanas en el camino. Notamos que una luz es más brillante que la otra. ¿Qué
podríamos deducir? Una posibilidad es que ambas luces sean iguales y que la luz más
brillante se vea así por estar más cerca de nosotros que la más débil. Pero también,
puede darse que ambas luces sean distintas en sí mismas, y que la más brillante se
encuentre tan lejos que nosotros la veamos más débil que la otra. Es decir, la distancia al
objeto luminoso es un factor muy importante que puede hacernos confundir al comparar
ambas luces.
Otra situación que puede darse, siguiendo el ejemplo de la noche y la ruta, es que
veamos dos luces exactamente iguales y ubicadas a la misma distancia de nosotros,
pero que una se encuentre en una región con niebla, mientras que la otra esté en una
zona despejada. La segunda nos parecerá más brillante, aunque, en realidad, ambas
luces son iguales.
Con las estrellas sucede lo mismo. En principio, no sabemos si el brillo de los astros
que vemos se debe a que están cerca o lejos, si son muy brillantes o muy débiles en sí
mismos, o si hay una “nube” de material entremedio que reduce la luz (figura 11.2).

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Figura 11.2. Fotografía de una nebulosa oscura llamada Barnard 68. La nebulosa es
una nube de gas y de polvo interestelar que se encuentra por delante de las estrellas de
fondo. En el borde de la nube pueden verse algunas estrellas del fondo, cuyo brillo ha
sido disminuido por la presencia del gas. Por el efecto de la absorción del gas nebular,
las magnitudes de estas estrellas serán números más grandes. Fotografía de FORS Team, 8.2-meter
VLT Antu, ESO.

Por esta razón, a la magnitud de las estrellas que vemos desde la Tierra,
se la llama magnitud aparente. La palabra “aparente” significa que es el brillo que
nos “parece” a nosotros que tiene el astro, pero no sabemos si realmente es brillante o
no, en sí mismo. Al brillo real de un astro lo llamaremos “brillo propio”. A la magnitud
aparente se la designa con la letra “m” (minúscula).

Resumiendo, la magnitud aparente depende de tres factores:

1. El brillo propio: Si el astro es muy brillante porque emite mucha luz por sí
mismo, entonces su magnitud aparente tenderá a ser un número más pequeño (o
más negativo).

2. La distancia: Un mismo astro, visto a mayor distancia, parecerá más débil que
si estuviera a menor distancia.

3. La absorción de luz a lo largo del camino: Si entre nosotros y el astro hay


una nebulosa de gas y polvo interestelar, su luz resultará disminuida. Por esta
razón su magnitud aparente será mayor o más positiva.

La figura 11.3 resume las tres dependencias de las magnitudes.

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Figura 11.3. Factores que determinan la magnitud aparente:


Caso a) Brillo propio: Si las estrellas A y B están a la misma distancia, pero la estrella
A es más brillante en brillo propio, la magnitud aparente que observaremos en la Tierra
será diferente para ambas estrellas. La estrella A tendrá una magnitud aparente más
chica (más brillo).
Caso b) Distancia: Si las estrellas C y D son iguales en brillo propio, pero están a
diferente distancia, sus magnitudes aparentes serán distintas. La estrella C tendrá una
magnitud menor (mayor brillo) que la estrella D.
Caso c) Absorción interestelar: Si las estrellas E y F son iguales en brillo propio, pero
por delante de la estrella F hay una nube de gas y polvo interestelar, el brillo de F
visto desde la Tierra será menor. La estrella F tendrá una magnitud aparente con un
número más grande (menor brillo) que la estrella E.

De los tres factores mencionados, los dos primeros (brillo propio y distancia) son
los más importantes. Las distancias astronómicas son tan grandes que estrellas ex-
tremadamente luminosas, pero muy distantes, apenas pueden verse en el cielo. Vistas
desde la Tierra, todas las estrellas parecen puntos luminosos. No tenemos una manera
directa de saber si una estrella brilla más que otra porque está más cerca, por ejemplo.
Necesitamos estimar las distancias a las estrellas de algún modo. Ese problema tan
importante para la Astronomía se estudiará en el próximo apunte sobre las distancias
estelares.

Como conclusión, podemos decir que si conocemos la magnitud aparente de un


astro, esta información nos dice muy poco sobre el brillo propio del objeto. Necesitamos
tener una manera de corregir a las magnitudes aparentes de su dependencia con la
distancia. Si podemos hacer eso, podremos comparar a las estrellas en sus características

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físicas reales, para entenderlas mejor.

11.1.2. La magnitud absoluta

¿Cómo podemos hacer para corregir las magnitudes aparentes de la influencia de


la distancia? Para entender eso, consideremos el siguiente experimento.
Supongamos que nos dan una caja llena de lamparitas de distinto brillo y que no
tienen ninguna indicación de la potencia de cada una (por ejemplo, se les ha borrado
el numerito que dice “100 watts”). Nos piden que las ordenemos, de la más brillante a
la menos brillante. ¿Cómo podemos hacerlo?

Un método simple consiste en colocarlas sobre un tablero y encenderlas todas juntas.


Luego, nos paramos a la misma distancia de todas y desde allí, elegimos la más brillante
de todas, como se ilustra en la figura 11.4. Luego la sacamos del tablero y la rotulamos
como “1◦ en brillo”. Luego miramos el tablero nuevamente y elegimos, de las que quedan,
la más brillante. La sacamos y la rotulamos como “2◦ en brillo”. Así, sucesivamente,
las ordenamos a todas.

Figura 11.4. ¿Cómo hacemos para ordenar, según el brillo, una caja de lamparitas cuya
potencia no conocemos? Simplemente las encendemos todas juntas sobre un tablero y
las miramos desde la misma distancia. Enseguida podremos ir reconociendo cuál de las
lamparitas es la más brillante. Luego de sacarla, elegiremos la más brillante de las que
quedan y así sucesivamente.

Podríamos aplicar este método a las estrellas. Sin embargo, ¡no es posible colocar
a todas las estrellas “sobre un tablero” para tenerlas a la misma distancia!
Si pudiéramos medir la magnitud aparente a cada estrella, siempre desde
la misma distancia, tendríamos una medida real y comparable del brillo
propio de la estrella.
Desgraciadamente no tenemos una nave espacial para viajar y ubicarnos a la misma
distancia de cada estrella y medirle su magnitud aparente2 . Pero no podemos hacer eso.
2
Estaría bueno, yo me anoto.

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Sin embargo, los astrónomos se las han ingeniado para crear una manera de hacer esto
de un modo matemático, a través de la llamada “magnitud absoluta”.

La magnitud absoluta M es la magnitud que tiene cada estrella vista


desde una distancia de 10 pársecs.

Para entender esto, primero, tenemos que recordar qué es un pársec. Lo vimos en
el apunte 1 sobre Constelaciones. Un pársec es una unidad de distancia astronómica.
Equivale a 3,086×1013 km y se abrevia como “pc”. En el apunte sobre Distancia a las
Estrellas veremos de dónde surge.

Entonces, la magnitud absoluta es el valor de la magnitud aparente que tendría


cualquier estrella si estuviera situada a 10 pc. Por lo tanto, la magnitud absoluta
no depende de la distancia. Es, justamente lo que necesitamos, el brillo propio de
la estrella.

Para calcular la magnitud absoluta necesitamos tener dos datos: la magnitud apa-
rente y la distancia (en pársecs) del observador a la estrella.

La magnitud absoluta se calcula mediante la llamada “fórmula de Pogson”, que es:

M = m + 5 − 5 × log10 (d)

Veamos esa fórmula: M es la magnitud absoluta, m es la magnitud aparente, “×”


es el signo de multiplicación, y d es la distancia al objeto medida en pársecs, desde la
Tierra3 .

Sí. ¡Ya veo sus pelos parados! En la fórmula aparece esta cosa rara: “log10 (d)”. ¡No
huyan, es muy fácil! Primero, se lee “logaritmo en base 10 de d”. Repasen, con un
ejemplo bien cortito, lo que es un logaritmo.

El número 100 es 102 . Quiere decir que el número 100 puede calcularse elevando
al cuadrado a 10. Eso se llama potencia. El logaritmo en base 10 de 100 es 2. Al
10, en este caso, lo llamamos “base”, y es el numerito al cual hay que elevar a una
cierta potencia que es la que queremos conocer. Así que, si me preguntan “¿cuál es el
logaritmo en base 10 de 100?”, me están preguntando a cuánto tengo que elevar a 10
para que me dé 100. Entonces:

Otros ejemplos: log10 (10) = 1, log10 (1.000) = 3, y así... En general, como el


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O desde el Sol, ya que prácticamente es lo mismo, porque la Tierra está cerquita del Sol en
comparación con las lejanas estrellas

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número al que le sacamos el logaritmo no es 10, 100 o 1000, sino un número cualquiera,
no podemos calcularlo mentalmente y tenemos que usar una calculadora. ¡Se puede
calcular el logaritmo tocando nada más que un botoncito! ¡Viva!

Volviendo al tema, la fórmula de Pogson nos permite calcular la magnitud absoluta


a partir de la magnitud aparente y de la distancia al objeto. Veamos algunos ejemplos.

Supongamos, primero, que tenemos una estrella de magnitud aparente m y que


se encuentra a 10 pc de distancia de la Tierra. Usemos la fórmula para calcular su
magnitud absoluta:

M = m + 5 − 5 × log10 (10) = m + 5 − 5 × 1 = m

Entonces, la magnitud absoluta de una estrella que está a 10 pc es igual a su


magnitud aparente. Eso nos dice que la fórmula está bien, ya que es la manera en
que definimos la magnitud absoluta. Por otra parte, tenemos que tener en cuenta que
la magnitud absoluta tiene la misma escala que la magnitud aparente (cuanto más
pequeña o negativa, más brillante es la estrella pero, en este caso, en brillo propio).
Hagamos un ejemplo numérico. La estrella Rigel (figura 11.1) tiene una magnitud
aparente de m = 0,18 y, por otro método que veremos más adelante, sabemos que su
distancia al Sol es d = 260 pc (860 años luz). Entonces hacemos:

MRigel = mRigel + 5 − 5 × log10 (dRigel )


Es decir:
MRigel = 0, 18 + 5 − 5 × log10 (260) = 0, 18 + 5 − 5 × (2, 41) = −6, 9

Es decir, la magnitud absoluta de Rigel es extremadamente alta. Su valor, casi -7,


nos dice que la estrella es extraordinariamente brillante.

11.1.3. El brillo del Sol

¿Cuál será la magnitud absoluta del Sol?


Sabemos que la magnitud aparente del Sol es m = -26,8, lo cual nos muestra que es
extremadamente brillante para un observador en la Tierra. Nos preguntamos, ¿será el
Sol muy brillante por sí mismo o lo vemos muy brillante porque estamos muy cerquita?
Usemos la fórmula de Pogson para calcular la magnitud absoluta del Sol. Ya tenemos
la magnitud aparente. La distancia de la Tierra al Sol es 1 unidad astronómica. Una
UA equivale a 4,85×10−6 pc (en la fórmula de Pogson, la distancia va en pársecs).

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Entonces planteamos:

M = m + 5 − 5 × log10 (d )

que, en números, es:

M = −26, 8 + 5 − 5 × log10 (4.85 × 10−6 ) = −26, 8 + 5 − 5 × (−5, 31) = 4, 77

¡Guauuuu! ¡La magnitud absoluta del Sol es casi 5!

Es decir, mirando la escala de magnitudes que presentamos en la sección 11.1,


vemos que si estuviéramos a 10 pc del Sol, éste apenas sería visible con nuestros ojos.
Su magnitud aparente (en ese caso, igual a la absoluta, o sea 4,77) estaría muy cerca
del límite de m = 6 de detección a ojo desnudo.

En cambio, si tuviéramos a Rigel a una distancia de 10 pc, sería más brillante que
cualquier estrella de nuestro cielo terrestre.

Eso nos dice que vemos al Sol muy brillante solamente porque lo tenemos
muy cerca.

Comparemos al Sol con otras estrellas en la tabla 11.1, para ver cuán brillante es.

Astro m M
Sol -26,8 4,77
Rigel 0,18 -6,9
Sirius -1,46 1,42
α Centauri -0,28 4,34
α Crucis 0,87 -3,6
Próxima Centauri 11,05 15,49
61 Cygni 5,21 7,49

Tabla 11.1. Comparación de la magnitud absoluta del Sol con las de algunas estrellas.

Esta tabla nos da una idea de que, en brillo propio o magnitud absoluta, el Sol
es una estrella de brillo intermedio. No es la más brillante, ni la menos brillante.
Este concepto es muy importante. Veremos, en los próximos apuntes, que el Sol es una
estrella muy normal, ni demasiado brillante, ni demasiado débil, ni demasiado caliente,
ni demasiado fría. Por supuesto, si en lugar del Sol en el Sistema Solar tuviéramos a
una estrella como Rigel, estaríamos achicharrados. Virtualmente, nuestro planeta sería
una pelotita incandescente, probablemente con magma en su superficie. En cambio, si
nuestro Sol fuera como Próxima Centauri (vean la tabla 11.1), su superficie estaría casi
permanentemente congelada.

Así que deducimos de esta clase que nuestro Sol es el tipo de estrella justo que nece-
sitamos para nuestra vida. La próxima vez que tengamos un día soleado, pongámonos

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contentos de tener a nuestra querida estrella normal: el viejo y gordo Sol.

Ejercicio 1 Ordená las siguientes estrellas según los siguientes criterios:

(a) Magnitud aparente (brillo visto desde la Tierra), de más brillante a menos bri-
llante.

(b) Magnitud absoluta (brillo propio), de más brillante a menos brillante.

Estrella Magnitud aparente Magnitud absoluta


Ross 619 12,9 13,8
α Centauri -0,3 4,2
Regulus 1,3 -0,8
Antares 0,9 -4,7
Sirius -1.4 1,4
61 Cygni 5,2 7,5
Fomalhaut 1,2 1,9

Ejercicio 2 Usá la aplicación “Mapa Estelar” del celu para tocar unas 5 estrellitas al
azar, en la pantalla. Listá el nombre de cada una y sus magnitudes aparentes (App.
Mag.) y absolutas (Abs. Mag.). Ordenalas como en el ejercicio 1.

Ejercicio 3 Resuelvan los siguientes casos:

(a) Una estrella tiene magnitud aparente mA = 0, 15 y otra, mB = 1, 4. ¿Cuál es la


más brillante para un observador situado en la Tierra? ¿Podés decir cuál de ellas
está más cerca, sin contar con información adicional?

(b) ¿Brilla una estrella de magnitud aparente 0?

(c) Una estrella tiene magnitud absoluta MA = 0, 15 y otra, MB = 1, 4. ¿Cuál se


vería más brillante desde la Tierra si estuvieran a la misma distancia?

(d) Dos estrellas se encuentran a la misma distancia y se sabe que sus magnitudes
absolutas son iguales, ¿cómo serán sus magnitudes aparentes?

(e) Dos estrellas A y B tienen la misma magnitud aparente mA = 2, pero B tiene


una magnitud absoluta MB = −3, mientras que A tiene una MA = 7. ¿Están a
la misma distancia? ¿Cómo están situadas A y B respecto a la Tierra?

(f) Dos estrellas C y D tienen la misma magnitud absoluta, pero C tiene mC = 4,


mientras que D tiene mD = 2. ¿Cuál es la más brillante vista desde la Tierra?
¿Cuál es más brillante en realidad? ¿Qué podés decir de las distancias a ambas
estrellas?

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