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Sanación a través del Perdón

Este documento describe la importancia del perdón para la sanación interior. Explica que el resentimiento puede causar problemas de salud y falta de paz. Identifica a aquellos que tienen dificultad para perdonar, como los orgullosos, vengativos, egoístas y que odian. Señala que tanto el ofensor como el ofendido deben buscar la reconciliación, y que es necesario perdonar a Dios, a los demás y a uno mismo para sanar heridas del pasado.
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Sanación a través del Perdón

Este documento describe la importancia del perdón para la sanación interior. Explica que el resentimiento puede causar problemas de salud y falta de paz. Identifica a aquellos que tienen dificultad para perdonar, como los orgullosos, vengativos, egoístas y que odian. Señala que tanto el ofensor como el ofendido deben buscar la reconciliación, y que es necesario perdonar a Dios, a los demás y a uno mismo para sanar heridas del pasado.
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TEMA 6

SANACION POR EL PERDON


 
 
1. INTRODUCCION
Hemos compartido en el tema anterior acerca de las heridas interiores que requieren a
menudo de oración de sanación interior para ser superadas definitivamente. El amor
sanador de Jesús puede actuar en cada uno de nosotros si se lo permitimos y lo sabemos
invocar.

Pocas veces somos ofendidos en realidad, aunque son muchas las veces que nos sentimos
ofendidos por los demás. Por ello, la causa más frecuente de heridas interiores que
ocasionen fuertes bloqueos en las personas, es la falta de perdón.

Un fuerte resentimiento puede afectar poderosamente la vida interior, incluso hasta


ocasionarle molestias y enfermedades corporales. Tanto así, que numerosas personas que
sufrían este tipo de enfermedades, al orarse por ellas en primer lugar para que puedan
perdonar, se inició en ellas la sanación física desde el momento mismo en que pudieron
perdonar a la persona que más le había dañado.

La importancia del perdón en la sanación es tanta, que le hemos dedicado un tema aparte.
Es que un cristiano que busca entregarse completamente a hacer la voluntad de Dios, no
podrá hacerlo si antes no se reconciliado con Él, consigo mismo y con los demás.

2. ¿QUÉ ES EL PERDON?
Es una gracia que viene de Dios, el fruto de ella nos hace entrar en una actitud de perdonar
a quienes nos ofendieron, pero es también necesaria nuestra decisión para poder lograrlo.
Perdonar es abandonar o eliminar todo sentimiento adverso contra el hermano.

Cuando no tomamos esta decisión, seguimos en las tinieblas del pecado, mas Dios Padres,
rico en misericordia nos regala esta promesa: "Aunque tus pecados como la nieve, aunque
sean rojos como púrpura, se volverán como lana blanca" (Is 1, 18).

La gracia de Dios es como esa nieve blanca que Él nos quiere regalara, si tomamos la
decisión de perdonar. Al dar este paso pidámosle a Jesús que venga a fortalecer con su
presencia esta decisión, que no debe estar apoyada únicamente en el sentimiento.

Hay que pedírselo no sólo un día, sino todos los días, para ser empapados por su gracia, ya
que solos no podemos, nuestra naturaleza humana es muy compleja y lenta para
comprender.

3. ¿POR QUE ES IMPORTANTE PERDONAR?


En la base de toda herida hay un perdón que dar o recibir, porque frecuentemente nos
herimos unos a otros, ya sea con: palabras, respuestas bruscas, reacciones toscas, preguntas
impertinentes, gestos, miradas, también cuando por egoísmo usamos a las personas (ellas se
dan cuenta y se sienten lastimadas), al disponer a las personas con calumnias, chismes,
engaños, mentiras, hipocresías y ni qué decir de las infidelidades.
En realidad, nosotros mismos debemos ser los primeros interesados en perdonar a quienes
nos hayan herido, queriéndolo o no, pues esa persona a la que odiamos muy probablemente
vive tranquila sin que nuestro odio le afecte para nada, mientras los que cultivamos el
rencor como los más afectados albergando interiormente tales sentimientos tan
perjudiciales, pues nos quitan la paz y la libertad, a la vez que envenenan el alma (ver 1 Jn
2, 11).

Las ofensas nos causan profundas heridas, que se traducen en ira, falta de paz,
resentimientos y enemistades, odio y venganza, y hasta pueden enfermarse físicamente
(artritis reumatoide, úlceras, hipertensión, dolores de cabeza constantes, malestares y
desencadenar hasta ciertos tipos de cáncer), psíquicamente (nerviosidad, depresiones,
angustias, susceptibilidad) y espirituales (falta de paz). Para estos casos, no hay terapia
más sanadora y liberadora que el perdón.

4. ¿QUIENES NO LOGRAN PERDONAR?


Hay personas que por deformación de su personalidad ni siquiera se proponen perdonar. A
ellos tenemos que ayudarles orando, comulgando diariamente y ayunando, hasta que la
gloria de Dios, se manifieste. Son principalmente quienes adoptan las siguientes reacciones
o defensas ante los demás:

a.- Orgullosos.- No piden ni dan perdón. Consideran que acercarse a hablarle al


enemigo es muy humillante. Son personas testarudas, nos dan su brazo a torcer, no
cambian sus decisiones aunque hayan sido tomadas en un momento de ira. Son
personas hipersensibles, cualquier cosa les lastima, su amor propio s siente herido y
su orgullo le dice: "¿Cómo es posible que me haya dicho esto a MÍ?, a mí no me
pueden tratar así, de ninguna manera... ".
Su orgullo le sigue diciendo: "Te ha ridiculizado, no le hables, no te acerques. Si lo
hacer te estarías humillando. Y tú estuviste bien, él no".

b.- Vengativos.- Tampoco perdonan, recuerdan frecuentemente lo sucedido, se


amargan interiormente (los demás no se dan cuenta), planean el desquite, para que
esa persona sufra un pero daño que el que sufrió.
Al ser ofendidos se lo guardan, aparentan ante los demás que todo está bien
mientras van maquinando su venganza hasta lograrla. Los vengativos actúan con
astucia e hipocresía.

c.- Egoístas.- Tampoco pueden perdonar, porque están centrados en sí mismos. No


les interesa nadie más que ellos. Si alguno los ofende, para ellos es persona muerta
y la ignoran por completo.
Son personas que acaparan la atención de los demás hacia ellos, son desconfiados.
Tienen una personalidad conflictiva, sólo se llevan bien con aquellos que hacen lo
que ellos quieren.

d.- Los que Odian.- Las personas que odian están llenas de resentimiento y de
rencor, viven a la defensiva con una agresividad franca o disimulada, llegan a
desear que la otra persona desaparezca, que se muera. "Todo el que aborrece a su
hermano es un asesino". (1 Jn 3, 15). Toda el que odia tiende a rechazar a Dios y a
las personas que tengan similitud con quien las hirió.
También existen los casos de quienes, sin adoptar ninguna de estas cuatro
reacciones, sí se proponen perdonar, pero no pueden hacerlo. Esto se debe a que la
herida que sufrieron fue tan grande, que perciben que el resentimiento es más fuerte
que ello, aunque en realidad no es así.
Quieren perdonar, pero el dolor producido por aquella herida aún abierta ha
debilitado su voluntad como para lograrlo. En estos casos, es aconsejable que la
persona realice una oración de sanación por el perdón y que además entienda que la
sanación en este caso será un proceso.

5. ¿QUIEN DEBE PEDIR PERDON?


Perdonar a otro (por sí mismo), no es fácil; pedir perdón tampoco es grato. Sólo la gracia de
Dios nos ayuda a dar esta paso. Si no nos abrimos a esta gracia, ni el ofendido ni el ofensor
se reconciliarán.

Humanamente lo lógico es que pida perdón quien ha ofendido, pero el ofendido, como hijo
de Dios, debe ser instrumento de unidad, de amor, de paz y reconciliación. A nosotros, no
sólo nos cabe determinar quién causó la ofensa o quién la recibió, sino la iniciativa para que
se produzca la reconciliación. ¿Cómo podemos orar el Padrenuestro y decir: "perdona
nuestras ofensas, como también perdonamos a los que nos ofende", si nosotros no hemos
perdonado? El Señor hará lo mismo con nosotros.

En toda herida por falta de perdón siempre hay un ofensor y un ofendido.

a.- El Ofensor.- Es la persona que lastima, hiere y causa daño "Por eso cuando
presente una ofrenda al altar, si recuerdas allí que tu hermano tiene alguna queja en
contra tuya, deja ahí tu ofrenda ante el Altar, anda primero a hacer las pacer con tu
hermano y entonces vuelve a presentarla "(Mt 5, 23-24)
Hay veces que al orar, nos preguntamos: ¿Por qué Dios no me escucha? Y todavía
nos hacemos los desmemoriados, que queremos reconocer que hemos sido los
causantes de las ofensas a nuestro hermano. Dios nos dice: "Deja tu ofrenda y haz
las paces con tu hermano", es decir, para que el Señor escuche tu oración con
agrado, anda primero donde tu hermano, reconoce tu error, sé valiente, pídele
perdón y reconcíliate con él. Sólo el perdón nos permite estar ante la presencia de
Dios de nuevo y que nuestra oración sea escuchada por Él: "la oración cristiana
llega hasta el perdón de los enemigos (Cf. Mt, 43-44). (...) El perdón es cumbre de
la oración cristiana; el don de la creación no puede recibirse más que en un corazón
acorde con la compasión divina (...) El perdón es la condición fundamental de la
reconciliación (cd. 2 Co 5. 18-21) de los hijos de Dios con su Padre y de los
hombres entre sí"(Nuevo Catecismo No. 2844).

b.- El Ofendido.- Es quien recibe la ofensa, el maltrato verbal y/o físico. Si bien es
cierto que el ofendido recibe toda la ira, amargura, prepotencias, frustraciones, etc.,
del ofensor; la palabra de Dios hoy no sólo invita al ofensor a hacer las paces sino,
también al ofendido; "Si tu hermano ha pecado contra ti, anda a hablar con él a
solas, si te escucha, has ganado a tu hermano".
Es como si Jesús te dijera: ve habla con tu hermano, pero no vayas con la actitud de una
persona ofendida sino de alguien que ha perdonado. Con tu actuar podrás ayudarle a que él
reconozca su error. La palabra de Dios Dice: "El que se humilla será ensalzado"(Lc. 18,
14b). Tú no tienes la culpa, pero si tu vas y te humillas ante tu hermano lo habrás ganado.
Dios con su gracia los unirá y manifestará su Gloria.

6. ¿A QUIENES PERDONAR?
A través de la experiencia se ha podido comprobar que existen tres niveles del perdón, los
cuales son:

Perdonar a Dios
Perdonar a los demás; y
Perdonarse a uno mismo.

a.- Perdonar a Dios.- Parece ilógico perdonar a Dios y decirle "yo te perdono
Dios", ya que Él no ofende a nadie porque Dios es Amor (1 Jn 4, 8), sino porque
nosotros lo necesitamos. Quizás desde niños nos han dicho: "Si no te portas bien
Dios te va a castigar; si no comes Dios te va a castigar; si no cuidas a tu hermanito
Dios te va a castigar, etc.".
A veces pensamos que todo lo malo que nos sucede es culpa de Dios, reaccionamos
como Adán cuando le echó la culpa a la mujer, así, si perdemos el trabajo, ni
nacimos con algún defecto o limitación física, si murió algún ser querido, si
tenemos alguna enfermedad, si pensamos que es culpa de Dios o que El Señor me
está castigando y le preguntamos "¿Por qué a mí?", llenándonos de rencor y de
amargura contra Dios. Nuestra naturaleza humana tiende siempre a echarle la culpa
a alguien y en este caso a dios.
Perdonar a Dios es arrancar del corazón sentimiento de rencor que hemos nacer
dejado por un castigo inexistente. Por eso al perdonar a Dios, Él sana la herida
causada por el castigo que nunca existió, nos ayuda a comprender su amor, a
entender nuestra torpeza humana y a restablecer los lazos de amistad con Él.
"También sabemos que Dios dispone todas las cosas para bien de los que lo aman, a
quienes él ha llamado según su propio designio"(Rm 8,28).

b.- Perdonarse a uno mismo.- El perdón a nosotros mismos es muy complejo,


porque somos seres llenos de culpabilidad, la cual origina desde el vientre de
nuestra madre, al no ser acogidos, de nos ser ese niño que esperaban, todo esto hace
que nos sintamos culpables de vivir; quizás esperaban una niña y nací varón, no
acepto mi sexualidad, no me perdono el ser varón. Las personas que no se perdonan
a sí mismas y alimentan sentimientos de frustración, desprecio, impotencia e ira,
también puede ser porque están descontentos con su personalidad, raza, estatura,
familia y defectos.

De manera especial, también por el remordimiento permanente de su vida pasada, el


rechazo de un determinado comportamiento y/o pecado (como puede ser la infidelidad al
esposo /a sin que lo sepa). Cuando sucede esto, aunque hayan recibido el sacramento de la
Reconciliación, frecuentemente en cada confesión vuelven a confesar ese mismo pecado,
reviviendo y sufriendo las consecuencias del mismo; no han descubierto la gracia profunda
del perdón, no se perdonan a ellos mismos, viven con sentimientos de culpabilidad, lo que
puede llevarlos a la autodestrucción.

La culpabilidad nos corroe y nos destruye, porque somos muy crueles para juzgarnos a
nosotros mismos.

Para poder perdonarnos hay que considerar los siguientes pasos:

 Pedir al Espíritu Santo que nos ayude a analizar detenidamente nuestra


conducta; por ejemplo, si fuiste infiel a tu esposo/a: ¿qué buscabas al hacer
eso?, ¿cuál es la raíz de tu problema (infidelidad)?.
 Con la ayuda del Espíritu Santo, reconoce tu equivocación, sin disculpase ni
echarle la culpa a la otra persona, aceptar su culpabilidad sin resistirse,
confesando tu falta ante el sacramento de la Reconciliación, confiando en
Cristo. Él te fortalecerá en tus debilidades: "Tan lejos como está el oriente
del ocaso aleja él de nosotros nuestras rebeldías"(Sal 103, 12). "Y de sus
pecados e iniquidades no me acordaré ya. Ahora bien, donde hay remisión
de estas cosas, ya no hay más oblación por el pecado"(Hb 10, 17-18).
 Perdonarse a sí mismo, orando para que el Señor sane la raíz de ese
problema, dejándose bañar por la misericordia de Dios; por eso es bueno
decir: "Yo me perdono de todo corazón".
 No lastimarte con el recuerdo de lo sucedido, cuando venga a tu mente, si no
que ello te sirva para no volver a caer en lo mismo.
 Sacar el bien de lo acontecido para caminar firme y fortalecido con Cristo,
ayudando a los que pasen por lo mismo. El Señor los pondrá en tu camino.
 Aceptarte y amarte tal como eres porque así te ama Dios.

c.- Perdonar a los demás.- Cuando dos carros chocan, ambos quedan magullados y
necesitan ser reparados.

Nosotros al recibir la ofensa o ser causante de la misma, necesitamos que el bálsamo del
perdón nos restaure.

Perdonar las ofensas es ser el canal por donde pasa la gracia de Dios. La mejor medicina
para sanar las heridas del corazón es perdonar a los demás; es desatarnos ambos, porque al
perdonar somos libres y damos libertad al hermano.
El perdonar a los demás debe abarcar a todos sin excepción desde los padres, hijos,
esposos, sacerdotes, vecinos, compañeros de trabajo, jefes, etc.

Este perdón a los demás no debemos darlo únicamente a aquellos que lo merecen, es decir,
a aquellos que nos pidieron perdón o que descubrimos que en realidad no fue su intención
dañarnos. El perdón cristiano debe llegar también a aquellos que nos dañaron con toda la
intención de hacerlo, y que hasta ni siquiera se han tomado la molestia de pedirnos perdón
o de explicarnos al menos las razones de su comportamiento.

Seguramente estas personas no merecen nuestro perdón, pero igual debemos perdonarlas,
pues el perdón implica misericordia, como la que nos tiene el Señor a todos nosotros. Él
nos perdonó tantas veces, aún cuando nosotros tampoco lo merecíamos. Pero fue
misericordioso. De la misma manera debemos actuar nosotros.

7. PASOS PARA PERDONAR


Cuando la herida provocada por otros se ha hecho tan grande que humanamente nos
sentimos impotentes de lograr perdonarle, debemos comprender ante todo que la sanación
de esta herida y el completo perdón se dará a través de un proceso, que implicará, como
suele ocurrir en estos casos, un esfuerzo de nuestra parte si queremos vernos
verdaderamente librados de la atadura de la resentimiento.

Fundamentalmente, podemos hablar de tres pasos o etapas en del proceso del perdón, para
estos casos difíciles:

a Tomar la DECISIÓN de perdonar: El primer paso es reconocer la necesidad de


perdonar y decidirse a hacerlo. Es decir, uno tiene que llegar a decir en su corazón, aún
cuando en el fondo sienta humanamente resistencia a hacerlo: "Yo decido perdonar a...
porque Jesús lo perdona". Todo proceso de sanación tiene que empezar por la firma
decisión de perdonar, aún cuando todavía no se tengan "ganas" de hacerlo y el dolor se siga
sintiendo.
b Perdonar con la VOLUNTAD: Lo que se tiene que hacer a continuación es realizar
actos concretos que vayan destinados a fortalecer nuestra voluntad. Es la etapa de empezar
a querer hacerlo. Estos actos pueden ser el saludar a esa persona amablemente cuando nos
encontremos con ella, no rehuirla, evitar hablar mal y, sobre todo, implica orar cada día
intercediendo por ella para que el Señor la bendiga en todo. Esta oración no debemos
realizarla solamente hasta que dejemos de experimentar ese fuerte rechazo hacia esa
persona, sino que continuará hasta que sintamos verdadero amor hacia ella. Nos constará
mucho esfuerzo seguramente, pero si no realizamos actos concretos de este tipo, pronto
abandonaremos todo propósito de perdonar de verdad.
c Perdonar con el CORAZON: Una vez que hayamos realizado durante un tiempo
determinado estos actos concretos, sentiremos que realmente ya hemos perdonado con el
corazón, es decir, olvidando por completo la herida.

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SANACION POR EL PERDON
Citas Bíblicas

Dios el ofendido por el Pecado, en Cristo, te perdona y te invita a que te reconcilies


con El.

34. [7].El mantiene su benevolencia por mil generaciones y soporta la falta, la rebeldía y el
pecado, pero nunca los deja sin castigo; pues por la falta de los padres pide cuentas a sus
hijos y nietos hasta la tercera y la cuarta generación.» [9].y dijo: «Señor, si realmente me
miras con buenos ojos, ven y camina en medio de nosotros; aunque sea un pueblo rebelde,
perdona nuestras faltas y pecados, y recíbenos por herencia tuya.»
Ex 34. 7, 9
1. [4].Es así como Juan el Bautista empezó a bautizar en el desierto. Allí predicaba
bautismo y conversión, para alcanzar el perdón de los pecados.
Mc 1.4
26. [28].esto es mi sangre, la sangre de la Alianza, que es derramada por una
muchedumbre, para el perdón de sus pecados.
Mt 26.28
1. [7].En él y por su sangre fuimos rescatados, y se nos dio el perdón de los pecados, fruto
de su generosidad inmensa.
Ef 1.7
5. [18].Todo eso es obra de Dios, que nos reconcilió con él en Cristo y que a nosotros nos
encomienda el mensaje de la reconciliación. [19].Pues en Cristo Dios estaba reconciliando
el mundo con él; ya no tomaba en cuenta los pecados de los hombres, sino que a nosotros
nos entregaba el mensaje de la reconciliación. [20].Nos presentamos, pues, como
embajadores de Cristo, como si Dios mismo les exhortara por nuestra boca. En nombre de
Cristo les rogamos: ¡déjense reconciliar con Dios! [21].Dios hizo cargar con nuestro pecado
al que no cometió pecado, para que así nosotros participáramos en él de la justicia y
perfección de Dios.
2º Co 5, 18 – 21
1. [18].Ahora Yahvé les dice: «Vengan, para que arreglemos cuentas. Aunque sus pecados
sean colorados, quedarán blancos como la nieve; aunque sean rojos como púrpura, se
volverán como lana blanca.
Is 1, 18
8. [28].También sabemos que Dios dispone todas las cosas para bien de los que lo aman, a
quienes él ha escogido y llamado.
Rom 8, 28
4. [8].El que no ama no ha conocido a Dios, pues Dios es amor.
1º Jn 4, 8
13. [38].Sepan, pues, hermanos, cuál es la promesa: por su intermedio ustedes recibirán el
perdón de los pecados y de todas esas cosas de las cuales buscaron en vano ser liberados
por la Ley de Moisés. [39].Quien cree en este Jesús es liberado de todo esto.
Hch 13.38-39
Frente a la invitación de Dios a reconciliarte con El, debes tomar una determinación
3. [15].El que no ama está en un estado de muerte. El que odia a su hermano es un asesino,
y, como saben, ningún asesino tiene la vida eterna.
1º Jn 3, 15
2. [11].En cambio, quien odia a su hermano está en las tinieblas y camina en tinieblas; y no
sabe adónde va, pues las tinieblas lo han cegado.
1º Jn 2, 11
18. [14].Yo les digo que este último estaba en gracia de Dios cuando volvió a su casa, pero
el fariseo no. Porque el que se hace grande será humillado, y el que se humilla será
enaltecido.»
Lc 18, 14b
¿Deseas obtener perdón?, ¡Arrepiéntete y confiésate!
51. (3) Ten piedad de mí, OH Dios, en tu bondad, por tu gran corazón, borra mi falta.
[4].Que mi alma quede limpia de malicia, purifícame tú de mi pecado.
Sal 51.1-2 (3-4)
2. [38].Pedro les contestó: «Arrepiéntanse, y que cada uno de ustedes se haga bautizar en el
Nombre de Jesús, el Mesías, para que sus pecados sean perdonados. Entonces recibirán el
don del Espíritu Santo.
Hch 2.38
20. [21].Jesús les volvió a decir: « ¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envío a mí,
así los envío yo también.» [22].Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Reciban el Espíritu
Santo: [23].a quienes descarguen de sus pecados, serán liberados, y a quienes se los
retengan, les serán retenidos.»
Jn 20.21-23
1. [77].para decir a su pueblo lo que será su salvación. Pues van a recibir el perdón de sus
pecados,
Lc 1.77
5. [16].Si alguno ve a su hermano en el pecado, -un pecado que no ha traído la muerte-, ore
por él y Dios le dará vida. (Hablo de esos pecadores cuyo pecado no es para la muerte).
Porque también hay un pecado que lleva a la muerte, y no pido oraciones en este caso.
1º Jn 5.16
3. [29].En cambio el que calumnie al Espíritu Santo, no tendrá jamás perdón, pues se queda
con un pecado que nunca lo dejará.» [30].Y justamente ése era su pecado cuando decían:
Está poseído por un espíritu malo.
Mc 3. 29-30
6. [7].tocó con él mi boca y dijo: «Mira, esto ha tocado tus labios, tu falta ha sido
perdonada y tu pecado, borrado.»
Is 6.7
79. [9]. Ayúdanos, OH Dios, salvador nuestro, en atención a la gloria de tu nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados en honor a tu nombre.
 Sal 79.9
32. [1]. Dichoso el que es absuelto de pecado y cuya culpa le ha sido borrada. [2]. Dichoso
el hombre aquel a quien Dios no le nota culpa alguna y en cuyo espíritu no se halla engaño.
Sal 32.1b, 2
Pecados
Contra Dios
1 Dios pronunció estas palabras: 2 «Yo soy Yahvé, tu Dios, que te he sacado del país de
Egipto, del lugar de esclavitud. 3 No tendrás otros dioses fuera de mí. 4 No te harás
escultura ni imagen alguna de lo que hay arriba en los cielos, abajo en la tierra o en las
aguas debajo de la tierra. 5 No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Yahvé, tu
Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera
y cuarta generación de los que me odian, 6 pero tengo misericordia por mil generaciones
con los que me aman y guardan mis mandamientos. 7 No pronunciarás el nombre de
Yahvé, tu Dios, en falso; porque Yahvé no dejará sin castigo a quien pronuncie su nombre
en falso. 8 Recuerda el día del sábado para santificarlo. 9 Seis días trabajarás y harás todos
tus trabajos, 10 pero el día séptimo es día de descanso en honor de Yahvé, tu Dios. No
harás ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el
forastero que habita en tu ciudad. 11 Pues en seis días hizo Yahvé el cielo y la tierra, el mar
y todo cuanto contienen, y el séptimo descansó; por eso bendijo Yahvé el día del sábado y
lo santificó.
Ex 20, 1 - 11
Esfuércense, no sean perezosos y sirvan al Señor con corazón ferviente
Rom 12, 11
Contra ti mismo
¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? 17 Si
alguno destruye el templo de Dios, Dios le destruirá a él; porque el templo de Dios es
sagrado, y vosotros sois ese templo.
1 Co 3, 16 - 17
9¿No sabéis acaso que los injustos no heredarán el Reino de Dios? ¡No os engañéis! Ni
impuros, ni idólatras, ni adúlteros, ni afeminados, ni homosexuales, 10 ni ladrones, ni
avaros, ni borrachos, ni ultrajadores, ni explotadores heredarán el Reino de Dios. 11 Y tales
fuisteis algunos de vosotros. Pero habéis sido lavados, habéis sido santificados, habéis sido
justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios.
1 Co 6, 9 – 11
Os digo esto: proceded según el Espíritu, y no deis satisfacción a las apetencias de la carne.
17 Pues la carne tiene apetencias contrarias al espíritu, y el espíritu contrarias a la carne,
como que son entre sí tan opuestos, que no hacéis lo que queréis. 18 Pero, si sois guiados
por el Espíritu, no estáis bajo la ley. 19 Ahora bien, las obras de la carne son conocidas:
fornicación, impureza, libertinaje, 20 idolatría, hechicería, odios, discordia, celos, iras,
ambición, divisiones, disensiones, 21 rivalidades, borracheras, comilonas y cosas
semejantes, sobre las cuales os prevengo, como ya os previne, que quienes hacen tales
cosas no heredarán el Reino de Dios. 22 En cambio el fruto del Espíritu es amor, alegría,
paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, 23 modestia, dominio de sí; contra tales cosas
no hay ley. 24 Pues los que son de Cristo Jesús, han crucificado la carne con sus pasiones y
sus apetencias. 25 Si vivimos por el Espíritu, sigamos también al Espíritu. 26 No seamos
vanidosos provocándonos los unos a los otros y envidiándonos mutuamente
Ga 5, 16 – 25
20 Y decía: «Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. 21 Porque de
dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas: fornicaciones, robos,
asesinatos, 22 adulterios, avaricias, maldades, fraude, libertinaje, envidia, injuria,
insolencia, insensatez. 23 Todas estas perversidades salen de dentro y contaminan al
hombre.»
Mc 7, 20 - 23
Contra el prójimo
«Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, a mí me recibe. 6 Pero al que
escandalice a uno de estos pequeños que creen en mí, más le vale que le cuelguen al cuello
una de esas piedras de molino que mueven los asnos, y le hundan en lo profundo del mar. 7
¡Ay del mundo por los escándalos! Es forzoso, ciertamente, que vengan escándalos, pero
¡ay de aquel hombre por quien el escándalo viene! 8 «Si, pues, tu mano o tu pie te es
ocasión de pecado, córtatelo y arrójalo de ti; más te vale entrar en la Vida manco o cojo
que, con las dos manos o los dos pies, ser arrojado en el fuego eterno. 9 Y si tu ojo te es
ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te vale entrar en la Vida con un solo ojo
que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna del fuego. 10 «Guardaos de menospreciar a
uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente
el rostro de mi Padre que está en los cielos
Mt 18, 5 - 10
1 Dijo a sus discípulos: «Es imposible que no haya escándalos; pero, ¡ay de aquel por quien
vienen! 2 Más le vale que le pongan al cuello una piedra de molino y le arrojen al mar, que
escandalizar a uno de estos pequeños.3 Andad, pues, con cuidado.
Lc 17, 1 - 3

¿Quieres ser perdonado por Dios?, ¡Perdona!


6. [12].y perdona nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores;
[14].Porque si ustedes perdonan a los hombres sus ofensas, también el Padre celestial les
perdonará a ustedes. [15].Pero si ustedes no perdonan a los demás, tampoco el Padre les
perdonará a ustedes.
Mt 6.12, 14-15
5. [23].Por eso, si tú estás para presentar tu ofrenda en el altar, y te acuerdas de que tu
hermano tiene algo contra ti, [24].deja allí mismo tu ofrenda ante el altar, y vete antes a
hacer las paces con tu hermano; después vuelve y presenta tu ofrenda. [43].Ustedes han
oído que se dijo: «Amarás a tu prójimo y no harás amistad con tu enemigo.» [44].Pero yo
les digo: Amen a sus enemigos y recen por sus perseguidores.
Mt 5, 23 – 24, 43 – 44
28. [2].Perdona a tu prójimo el daño que te ha hecho, así cuando tú lo pidas, te serán
perdonados tus pecados.
 Eclo 28.2
18. [21].Entonces Pedro se acercó con esta pregunta: «Señor, ¿cuántas veces tengo que
perdonar las ofensas de mi hermano? ¿Hasta siete veces?» [22].Jesús le contestó: «No te
digo siete, sino setenta y siete veces.»
Mt 18. 21-22
El perdón, ¡Sana!
1. [9].Pero si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará nuestros
pecados y nos limpiará de toda maldad.
1º Jn 1.9
103. [12]. Como el oriente está lejos del occidente así aleja de nosotros nuestras culpas.
Sal 103, 12
10. [17].No volveré a acordarme de sus errores ni de sus pecados. [18].Pues bien, si los
pecados han sido perdonados, ya no hay sacrificios por el pecado.
 Hb 10, 17-18
[40].Pero Jesús, tomando la palabra, le dijo: «Simón, tengo algo que decirte.» Simón
contestó: «Habla, Maestro.» Y Jesús le dijo: [41]. «Un prestamista tenía dos deudores: uno
le debía quinientas monedas y el otro cincuenta. [42].Como no tenían con qué pagarle, les
perdonó la deuda a ambos. ¿Cuál de los dos lo querrá más?» [43].Simón le contestó:
«Pienso que aquel a quien le perdonó más.» Y Jesús le dijo: «Has juzgado bien.» [44].Y
volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: « ¿Ves a esta mujer? Cuando entré en tu casa, no
me ofreciste agua para los pies, mientras que ella me ha lavado los pies con sus lágrimas y
me los ha secado con sus cabellos. [45].Tú no me has recibido con un beso, pero ella, desde
que entró, no ha dejado de cubrirme los pies de besos. [46].Tú no me ungiste la cabeza con
aceite; ella, en cambio, ha derramado perfume sobre mis pies. [47].Por eso te digo que sus
pecados, sus numerosos pecados, le quedan perdonados, por el mucho amor que ha
manifestado. En cambio aquel al que se le perdona poco, demuestra poco amor.» [48].Jesús
dijo después a la mujer: «Tus pecados te quedan perdonados». [49].Y los que estaban con
él a la mesa empezaron a pensar: « ¿Así que ahora pretende perdonar pecados?» [50].Pero
de nuevo Jesús se dirigió a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz.»
Lc 7. 40-50
9. [1].Jesús volvió a la barca, cruzó de nuevo el lago y vino a su ciudad. [2].Allí le llevaron
a un paralítico, tendido en una camilla. Al ver Jesús la fe de esos hombres, dijo al
paralítico: « ¡Animo, hijo; tus pecados quedan perdonados!» [3].Algunos maestros de la
Ley pensaron: « ¡Qué manera de burlarse de Dios!» [4].Pero Jesús, que conocía sus
pensamientos, les dijo: « ¿Por qué piensan mal? [5] ¿Que es más fácil decir: "Quedan
perdonados tus pecados", o: "Levántate y anda"? [6].Sepan, pues, que el Hijo del Hombre
tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados.» Entonces dijo al paralítico: «Levántate,
toma tu camilla y vete a casa.» [7].Y el paralítico se levantó y se fue a su casa. [8].La gente,
al ver esto, quedó muy impresionada, y alabó a Dios por haber dado tal poder a los
hombres.
Mt 9. 1-8
 5. [15].La oración hecha con fe salvará al que no puede levantarse; el Señor hará que se
levante; y si ha cometido pecados, se le perdonarán. [16].Reconozcan sus pecados unos
ante otros y recen unos por otros para que sean sanados. La súplica del justo tiene mucho
poder con tal de que sea perseverante:
 Stg 5. 15-16

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TESTIMONIO DE SANACIÓN POR EL PERDÓN

5. [23].Por eso, si tú estás para presentar tu ofrenda en el altar, y te acuerdas de que


tu hermano tiene algo contra ti, [24].deja allí mismo tu ofrenda ante el altar, y vete
antes a hacer las paces con tu hermano; después vuelve y presenta tu ofrenda.
[43].Ustedes han oído que se dijo: «Amarás a tu prójimo y no harás amistad con tu
enemigo.» [44].Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y recen por sus perseguidores.
Mt 5, 23 – 24, 43 – 44

Hermanos, quiero compartirles mi testimonio de sanación ocurrido en la Misa de Sanación


de hace mas o menos un año, soy una mujer casada desde hace mas de 15 años, con tres
hijos, y hace algún tiempo me enteré que mi esposo mantenía una relación amorosa con mi
sobrina carnal, ellos regularmente salían juntos y me enteré que hasta habían tenido
relaciones dentro de nuestro hogar.

Esto lógicamente, causó un gran dolor en mí y en mis hijos, así como un problema familiar,
pues toda la familia se enteró de semejante deslealtad llevándonos esto, casi a la ruptura y a
la separación.

Mi sobrina se convirtió en “la otra” sintiendo por ella y por mi esposo odio y rencor, con
continuas riñas que dañaban no solo mi salud si no la estabilidad emocional de nuestros
hijos.

Mi esposo continuamente quería reconciliarse conmigo y pedir perdón, a lo que siempre le


respondía que conmigo ya no podría existir nada después de lo que había hecho.

Poco a poco mi salud se fue deteriorando, empecé a sentir dolor en los huesos y en las
articulaciones, fui al médico y me dijeron que tenía artritis y reumatismo.

Mi salud empeoraba cada vez mas y finalmente el médico me indicó que también sufría de
osteoporosis, ya no podía atender a mis hijos, mi atender las obligaciones de mi hogar,
terminando postrada en cama, con dolores muy intensos.

Finalmente, ya no podía alimentarme, no podía caminar, vestirme, y hasta me dijeron que


tuviera cuidado en no golpearme debido a la osteoporosis.

Un día me enteré que existía una parroquia en la que se oficiaba lo que llaman las Misas de
Sanación, y que ahí, si Dios lo quería, podía sanarme de mis males, averigüé que día se
llevaban a cabo dichas Misas, y venciendo un poco mi orgullo le pedí a mi esposo a que me
lleve a dicha Misa, diciéndole que los haga por nuestros hijos.

El día de la Misa, mi esposo me llevó cargada como si fuera una bebe, pidiéndole a las
personas que estaban cerca tuvieran cuidado debido a la fragilidad de mis huesos y a lo
delicado de mi salud y me cedieron el asiento porque no podía sostenerme en pie.

El ambiente que se respiraba dentro de la iglesia era de mucha paz, los cantos y las caras de
los asistentes eran de mucha expectativa.
Cuando se inició la celebración, el sacerdote, preguntó quienes querían ser sanos de sus
dolencias, levantando las manos muchas personas, cosa que no pude hacer debido a mis
dolores, y después de ver las manos levantadas les preguntó cuantos estaban dispuestos a
perdonar las ofensas que habían recibido por algún familiar o quien sea que los hubiera
ofendido. Dijo que si Dios nos había perdonado nuestros pecados, quienes somos nosotros
para no hacerlo.

Por supuesto que yo no estaba dispuesta a hacer tal cosa, eso no era posible, desatándose en
mi una gran lucha interior, yo no era responsable del comportamiento desleal de mi esposo,
yo no le había faltado, yo era una buena esposa, nadie podía dudar de mi lealtad y mas aun
de mi amor por el, y a cada pensamiento respondía no perdono y trataba de justificar cada
pensamiento.

A cada no perdono, sentía mas dolor y veía a mi esposo casi llorando, y yo solo repetía no
perdono, que se ha creído este, con sus lágrimas de cocodrilo, que lo perdone su madre.

El sacerdote dijo; si no estas dispuesto a perdonar no vas a poder encontrar la sanación que
vienes a buscar, e hizo una breve explicación de la necesidad de perdonar para estar en
buena relación con Dios.

Esto me quebró y solo dije; Señor, yo no puedo perdonar, me duele mucho esto, pero
quisiera hacerlo, ayúdame tu ha hacerlo, y finalmente solo atiné a decir lo perdono.

La alabanza a Dios empezó a escucharse muy fuerte, recuerdo que había una canción que
decía Sáname Señor… y yo solo seguía la letra porque no conocía la canción pero todos la
cantaban y levantaban las manos y solo me dejé llevar por lo que ocurría.

De pronto la gente empezó a gritar milagro, milagro, milagro, y yo también gritaba milagro,
todos miraban a donde yo estaba, y la misa casi se suspende, y me di cuenta que toda la
concurrencia me miraba, y me di cuenta que el milagro había operado en mi, ya no estaba
sentada, no me dolía nada, solo se que estaba parada encima de la banca me movía al
compás de las canciones y las seguía con las manos en alto como si nunca hubiera tenido
osteoporosis, artritis y reumatismo, ya nada me dolía.

La gente le preguntaba a mi esposo que era lo que había tenido, (pues lo habían visto
llevarme cargada y ahora estaba caminado), lo que no podía responder y solo decía
perdóname.
Después de esto, pude expresar el perdón a mi esposo y a mi sobrina, y a partir de ese día
me he dado cuenta que todas las promesas de la Biblia se cumplen si creemos en un Dios
vivo.

Hoy mi vida ha cambiado, tengo paz, y sanidad, mi hogar se ha restablecido, y nos hemos
unido mas con mi esposo, quien también asiste al grupo de oración de la parroquia.

Solo me queda expresar mi agradecimiento a nuestro Dios por restaurar mi hogar y salvarlo
de la ruptura total.
¡Gloria a Dios, que no solo me sanó y restauró mi hogar si no que también dio seguridad de
amor a mis hijos!

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ORACIÓN

Señor Jesús, hoy te pido la gracia de poder perdonar a todos los que me han ofendido en la
vida. Sé que Tú me darás la fuerza para perdonar.

Te doy gracias porque tú me amas y deseas mi felicidad más que yo mismo.


Señor, yo te perdono por todas las veces que pensé que Tú enviabas la muerte a alguien de
mi familia y la gente decía que "era la voluntad de Dios". Si ha habido algún resentimiento
subconsciente en mí, yo te perdono, Señor. Yo te perdono también por las dificultades,
problemas económicos y fracasos, ya que pensaba que Tú los enviabas a mí y a mis
familiares. Señor, es posible que de niño/a haya guardado estos resentimiento pero ahora yo
te perdono.

Señor, me perdono a mi mismo/a por mis pecados, por mis faltas y mis caídas. Por todo lo
que es verdaderamente malo en mí, por todo lo que pienso que es malo, me perdono a mí
mismo/a. Me perdono por cualquier participación en espiritismo, brujerías, horóscopos,
consultas de adivinos y búsquedas de suerte. Por tomar tu Nombre sin necesidad y por no
adorarte como tú te mereces.

Por haber herido a mis padres, por emborracharme, por drogarme, por mis pecados contra
la pureza, por adulterio, por aborto, por robar, por mentir, por todo esto me perdono
sinceramente. Gracias, Señor, por tu gracia en este momento.

Yo perdono sinceramente a mi madre; yo le perdono por todas las veces que ella me hirió,
me causó resentimiento, que se enojó conmigo y todas las veces que ella prefirió a mis
hermanos y a mis hermanas en vez de a mí. Le perdono las veces que me dijo: "tonto/a"
"feo/a", "estúpido/a", "eres el/la peor de todos mis hijos", y porque dijo que le costé mucho
dinero. Por las veces que ella me dijo que no era deseado/a, que vine a este mundo por
casualidad, o que no era lo que ella había querido, que fui una equivocación. Yo la perdono
de todo corazón.

Yo perdono a mi padre. Yo lo perdono por las veces que no me ayudó por su falta de amor,
afecto y atención. Yo lo perdono por su falta de tiempo, y por no estar conmigo dándome
su compañía. Yo le perdono sus hábitos de beber, sus discusiones y peleas con mi madre y
con mis hermanos. Por sus castigos severos, por abandonarnos, por haberse alejado de casa,
por divorciarse de mi madre y por las veces que prefirió estar fuera de casa. Yo lo perdono.

Señor perdono a mis amigos que hablaron mal de mí que perdieron contacto conmigo, que
no me dieron apoyo, que no estuvieron disponibles cuando yo los necesité a los que les
presté dinero y no me lo devolvieron. Yo les perdono.

Señor, yo perdono al (a la) que fue mi enamorado/a. Por su falta de sinceridad, por
engañarme serme infiel, utilizarme, inducirme al aborto, hacerme sufrir a mí a mis
familiares, perjudicarme en mis estudios, humillarme, dejarme por otra persona, alejarme
de ti. Yo le perdono.
Señor, yo perdono a mi esposo/a, por sus faltas de amor, afecto consideración, apoyo,
atención, comunicación; por sus faltas, sus caídas, sus debilidades, sus acciones y palabras
que me hirieron y me molestaron. Yo le perdono.

También perdono a mi obispo, a mi párroco, a mi comunidad; por su falta de apoyo, su


mezquindad, su falta de amistas, por no alentarme como debían, por no ser una inspiración
para mí, por no ponerme en puestos en los que yo me sentía capacitado/a, por no invitarme
a servir en tareas en las que creía ser útil y por todas las heridas que me causaron. Yo les
perdono.

Señor Jesús, yo oro en forma especial para obtener la gracia de perdonar a la persona que
más me haya ofendido. Te pido poder perdonar a quien considero mi pero enemigo, al que
me cueste más perdonar, o a que del cual digo que nunca lo perdonaría.

Gracias, Señor porque me libras del mal y me ayuda a perdonar. Gracias por tu amor y tu
paz. Haz de tu Espíritu Santo ilumine todos los rincones de mi mente.
Amén.

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CUESTIONARIO

1.- Jesús derramó su sangre para el_______________________ Mt. 26, 28

2.- ________ y por __________ fuimos _________, y se nos dio el perdón de los pecados,
fruto de ________________Ef 1.7

3.- En nombre de Cristo les rogamos: ¡déjense reconciliar con Dios! [21].Dios hizo
_________________ al que no ____________, para que así nosotros participáramos en
___________________. 2º Co 5, 18 – 21

4.- [18].Ahora Yahvé les dice: «Vengan, para que arreglemos cuentas. _______________,
quedarán _______________; aunque _________ se volverán como lana blanca. Is 1, 18

5.- (3) Ten piedad de mí, OH Dios, en tu bondad, por tu gran __________, borra mi
_________. [4].Que mi alma quede limpia de ________, purifícame tú de mi
_____________. Sal 51.1-2 (3-4)

6.- (2) “Yo soy Yahvé, tu Dios, que te he sacado del país de Egipto, del lugar de
___________. 3 No tendrás otros dioses fuera de mí. 4 No te harás ___________ ni
__________ __________ de lo que hay ________ en los cielos, _________ en la tierra o en
las aguas _________ de la tierra. 5 No te ___________ ante ellas ni les darás _________,
porque yo Yahvé, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los
hijos hasta la _________ y ___________ generación de los que me odian, 6 pero tengo
misericordia por _______ generaciones con los que me aman y guardan mis mandamientos.
” Ex 20, 2 - 6

7.- (16) ¿No sabéis que sois ________ de Dios y que el Espíritu de Dios ___________ en
vosotros? 17 Si alguno ___________ el templo de Dios, Dios le _____________ a él;
porque el templo de Dios es ________, y vosotros _______ ese templo. 1 Co 3, 16 - 17

8.- [9].Pero si ____________ nuestros pecados, él, que es _________ y ____________, nos
_____________ nuestros pecados y nos __________ de toda maldad. 1º Jn 1.9

9.- [2].Perdona a tu prójimo el _________ que te ha hecho, así cuando tú lo pidas, te serán
perdonados ________ pecados.  Eclo 28.2

10.- [23].Por eso, si tú estás para presentar ____ __________ en el altar, y te acuerdas de
que _____ ____________ tiene algo contra ti, [24].______ ______ _________ ante el altar,
y _________ ___________ a hacer las paces con tu ___________; __________ vuelve y
presenta tu ofrenda. Mt 5, 23 – 24

11.- [43].Ustedes han oído que se dijo: «__________ a tu prójimo y no harás ___________
con tu enemigo.» [44].Pero yo les digo: _________ a sus enemigos y ________ por sus
perseguidores. Mt 5, 43 – 44
12.- ¿Quiénes no logran perdonar? Enumere las reacciones o defensas más comunes que se
adoptan ante los demás:
a. ____________.- No piden ni dan perdón.
b. ____________.- Recuerdan frecuentemente lo sucedido.
c. ____________.- Están centrados en sí mismos.
d. ____________.- Están llenos de resentimiento y de rencor, viven a la defensiva con una
agresividad franca o disimulada, llegan a desear que la otra persona desaparezca, que se
muera.

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