EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
LA ETAPA FUNDACIONAL
Y LOS PRIMEROS AÑOS
Colección
TESIS Y PRAXIS
MONICA ORDUÑA PRADA
EL AUXILIO SOCIAL
(1936-1940)
LA ETAPA FUNDACIONAL.
Y LOS PRIMEROS AÑOS
TESIS DOCTORAL DIRIGIDA POR EL PROFESOR
DR. JESUS MARÍA PALOMARES IBAÑEZ
ESCUELA LIBRE EDITORIAL
Madrid, 1996
COLECCION «TESIS Y PRAXIS»
Dirigida por:
RAFAEL DE LORENZO
SANTIAGO MUÑOZ MACHADO
Coordinador Editorial:
GREGORIO BURGUEÑO ALVAREZ
© 1996 by the author
ISBN: 84-88816-18-9
Depósito legal: M. 34.944-1996
Impresión: FARESO, S. A.
Paseo de la Dirección, 5 - 28039 Madrid
NOTA PREVIA
Este libro, con las pertinentes modificaciones, contiene la tesis
doctoral de su autora. Tesis que, bajo el título «El Auxilio Social
en el primer franquismo», fue presentada en la Facultad de Filo-
sofía y Letras de la Universidad de Valladolid el día 4 de julio de
1995, obteniendo por unanimidad la calificación de «apto cum
laude». El tribunal estuvo constituido por los profesores Vicente
Palacio Atard (presidente), Julio Valdeón Baruque, Celso Almuiña
Fernández, Dolores de la Calle y Elena Maza Zorrilla (vocales).
Todos ellos mostraron su máximo interés en dicha tesis. Quiero
expresar mi agradecimiento hacia sus valiosas sugerencias, las
cuales he procurado tener en cuenta en esta versión definitiva.
Sería imperdonable olvidar al profesor Jesús María Palomares
Ibáñez, maestro y amigo, alma inspiradora de este trabajo y cons-
tante guía del mismo durante su realización, al cual quisiera no
haber defraudado y haber cumplido con sus expectativas.
Una mención aparte en este capítulo de agradecimientos mere-
cen personas como Mercedes Sanz Bachiller y Cipriano Pérez Ara-
piles, quienes con gran generosidad me facilitaron no sólo informa-
ción oral, sino también toda aquella documentación que les fue
posible. También quiero señalar el consejo y ayuda del profesor
Fernando Manero, que me ha permitido expresar en gráficos y
cuadros una información muy compleja y salteada. Como a todos
los responsables de Archivos y Bibliotecas donde acudí, los cuales
facilitaron mi búsqueda de información.
Pecaría de ingratitud si no hiciese constar en estas apretadas
líneas mi agradecimiento a la Fundación ONCE, la cual resolvió
publicar este trabajo; especialmente a su vicepresidente I.º don
Rafael de Lorenzo, y también a don José Farré, quien informó
favorablemente la edición.
Por último, indicar el apoyo constante y el interés de numero-
sos profesores de distintas Universidades españolas y amigos, junto
a la ayuda permanente de mis padres y hermano, sin los que este
trabajo no hubiese sido posible.
MONICA ORDUÑA PRADA
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RELACION DE ABREVIATURAS UTILIZADAS
ABE Archivo Banco de España
ACPD Archivo Cipriano Pérez Delgado
AHN Archivo Histórico Nacional
AMSB Archivo Mercedes Sanz Bachiller
AS Auxilio Social
BN Biblioteca Nacional
BOE Boletín Oficial del Estado
HMM Hemeroteca Municipal de Madrid
HN Hemeroteca Nacional
JMB Javier Martínez de Bedoya
MAS Ministerio de Asuntos Sociales
MSB Mercedes Sanz Bachiller
PPR Pilar Primo de Rivera
9
PRESENTACION
Los directivos de la Fundación ONCE, por tantos motivos benemérita, me
ofrecen la oportunidad de presentar la publicación de la tesis doctoral de
Mónica Orduña Prada sobre El Auxilio Social. La etapa fundacional y
los primeros años, sin otro título por mi parte que el de haber sido el
último Ministro de la Gobernación del que dependía Auxilio Social, recon-
vertido en el Instituto Nacional de Asistencia Social (INAS), antes de su
desaparición por integración en la Dirección General de Asistencia y Servi-
cios Sociales del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.
El Ministerio de la Gobernación tenía que dedicarse, especialmente, a
cuestiones como el cambio político que suponía la Transición iniciada por el
Gobierno presidido por Adolfo Suárez en 1976, los importantes problemas
de orden público, la lucha contraterrorista y la articulación del Estado Au-
tonómico. Pensé que había que trasladar las responsabilidades de toda la
política social al Ministerio de Trabajo. Creo que fue un acierto político, aun.
cuando me quedó la sensación de haber transferido unas competencias que
para mí eran particularmente entrañables e importantes.
He aceptado con sumo gusto, ya que el Auxilio Social-INAS desempeñó
un importante papel en el proceso de transición de la «Beneficencia Pública»
y «Caridad» al «Estado de Bienestar Social», preconizado por las políticas
públicas de Acción Social y en el que España ha entrado, progresivamente,
coincidiendo con la transición del Régimen anterior al actual Estado social
y democrático de Derecho.
Con la destacada colaboración de políticos y servidores públicos bien
preparados (Gabriel Cisneros, Gregorio Rubio, José Luis Guerrero, José
Forré) el INAS y los Servicios Sociales de la Seguridad Social llegaron a una
compenetración perfecta y el impulso que se consiguió dar a la Acción Social
Pública marcó una época. La Ley de Beneficencia de 20 de junio de 1849 y
su Reglamento de 1852 fueron desplazadas por nuevas normas, hasta su
reciente derogación por la Ley de Fundaciones y Mecenazgo de 24 de noviem-
bre de 1994.
El trabajo de la doctora Orduña mereció la calificación de «apto cum
laude» por unanimidad del Tribunal Calificador de la Universidad de Va-
11
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
lladolid. El tema, por su interés histórico y social, resultaba inédito y el
propio Tribunal recomendó su publicación.
Auxilio Social y su desarrollo en el INAS, y pese a las prolongadas
carencias y limitaciones de la época, tuvo muy claro el concepto de justicia
social frente al paternalismo de la caridad y la beneficencia pública. La tesis
descubre en los planteamientos y realizaciones de Auxilio Social precedentes
de mucho interés en orden al voluntariado social y a la solidaridad. Tam-
bién resulta de interés la investigación sobre el Servicio Social de la Mujer,
suprimido, pero que tiene su reflejo en el artículo 30.3 de la Constitución con
la posibilidad de establecer un servicio civil para el cumplimiento de fines de
interés general, pendiente de desarrollo.
La presente obra interesará, sin duda, a los estudiosos de la evolución de
la acción social y, más concretamente, de los servicios sociales en España, en
su primera etapa. Sería de desear que la investigación prosiguiera hasta
nuestros días, analizando en profundidad la transición de la «Beneficencia»
al «Bienestar Social», con el desarrollo del Instituto Nacional de Servicios
Sociales y el trascendental impulso dado a la Seguridad Social en cumpli-
miento de la Constitución. Tanto la autora del trabajo como la Fundación
ONCE por la decisión de publicarlo merecen sinceras felicitaciones.
RODOLFO MARTIN VILLA
12
PROLOGO
Siempre es motivo de satisfacción comprobar que las ilusiones se cumplen
y llegan a buen puerto. Es mi caso al prologar este libro.
Por su autora, joven investigadora entregada en cuerpo y alma durante
largo tiempo a la ardua tarea que supone elaborar una tesis doctoral, con
la que se alcanza el máximo grado académico. Ménica Orduña ha superado
esta experiencia, el pasado mes de julio, con el respaldo unánime y la
máxima calificación del tribunal designado para juzgar su investigación, en
la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid. Todo ello,
tras cursar los programas del Tercer Ciclo en nuestro Departamento de His-
toria Contemporánea.
Por el asunto sobre el que versa su investigación que, en cierto modo,
continúa el interés por desvelar las entrañas de la asistencia social a la que,
desde hace años, dediqué muchas horas y que tuve la fortuna de contar con
seguidores de talla. Ahora con un acercamiento a la realidad más reciente,
como es el caso del Auxilio Social, nacido en plena guerra civil y desarrolla-
do en la posguerra, en el primer franquismo. Es decir, un ámbito hasta el
presente casi desconocido, en neto contraste con la abundante literatura que,
en las vertientes económica, cultural, jurídica o internacional, ha propiciado
este todavía reciente período. No era este nuestro primer intento. Pero el
proyecto quedó en dique seco. En parte, por la dispersión de los fondos
documentales y, en ocasiones, perdidos o difícilmente localizables.
Mónica Orduña, esta vez sin incurrir en el tópico, aceptó el reto, que no
era liviano, como ella misma recordó en la defensa pública de su tesis doc-
toral. Además de las dudas e inseguridades que suelen aflorar cuando se
inicia una larga investigación, era preciso ir a la caza documental que
permitiera reconstruir la historia y entresijos de una institución, otrora se-
ñera en los difíciles y penosos años de la contienda civil, y luego transforma-
da e incluso olvidada. Con una metodología acertada, propia de un trabajo
científico, y mucho tiempo para reflexionar y situar las teselas de un vistoso
mosaico, la autora rehizo el pasado y extrajo interesantes resultados y con-
clusiones, ahora convertidos en libro.
Como en seguida comprobará el lector, la institución nacida en Vallado-
lid cobra de inmediato una expansión territorial y adquiere una presencia
nacional que transciende más allá del tope temporal que cierra esta inves-
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EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
tigación. Con todo, el año 1940 coincide con el relevo de los impulsores/
fundadores del Auxilio de Invierno y luego Auxilio Social. Es cuando pierde
la autonomía que disfrutó desde sus orígenes y pasa a depender del Partido
y de la Administración. Seguía en pie la institución, pero los cambios de
estructura también desvirtuaron su naturaleza. Razones suficientes para
detener aquí el trabajo.
La búsqueda documental fue positiva aunque insuficiente para respon-
der a todos los interrogantes planteados como hipótesis de trabajo. En buena
medida, contribuyeron en este avance los fondos de los archivos: municipales
de diversas provincias, de las diputaciones provinciales, del Ministerio de
Asuntos Sociales, Banco de España y Archivo General de la Administración.
El complemento indispensable de la prensa periódica, recopilación legislati-
va y la bibliografía existente hasta el momento sobre asuntos relacionados
con el asunto central de la investigación, lo encontró la investigadora en las
bibliotecas: Universitaria de Valladolid, Nacional de Madrid, Hemerotecas
Nacional y Municipal de Madrid y Sevilla, Instituto Nacional de Adminis-
tración Pública, Centro de Estudios Constitucionales. Sobre esta nutrida
fuente informativa ha de añadirse la generosa colaboración prestada por la
fundadora de la institución, doña Mercedes Sanz Bachiller y el que fuera
secretario técnico de AS, doctor Cipriano Pérez-Arapiles Delgado. Nadie mejor
que ellos para desvelar los orígenes del Auxilio Social, nacido casi de la nada
el 29 de octubre de 1936, como un empeño a la vez espontáneo y meditado,
germen de una empresa sobre la que pesaría toda la asistencia social del
Nuevo Estado cuya plasmación buscó el régimen franquista incluso antes de
finalizar la contienda, sin censura en los años inmediatos posteriores. Fue-
ron muchas horas de conversación las que mantuvo Mónica Orduña con
estas personalidades, que proporcionaron a la investigadora recuerdos, opi-
niones, así como documentación —un ejemplo fue disponer de las Memorias
inéditas de Javier Martínez de Bedoya—y otras pistas para encontrar nuevos
cauces informativos y de esta suerte achicar lagunas, al tiempo que permi-
tían no errar el rumbo. A su vez, por tratarse de testigos cualificados que,
al mismo tiempo eran juez y parte, la doctora Orduña se vio obligada a
depurar o mejor contrastar los testimonios recibidos en aras de una exquisita
objetividad.
Dejo a la autora para que con voz propia haga llegar al lector la trama
de su investigación que cubre un aspecto importante de la asistencia social
durante la guerra civil y primer franquismo.
JESÚS MARÍA PALOMARES IBAÑEZ
Catedrático de Historia Contemporánea
Universidad de Valladolid
14
CAPITULO I
NOTAS SOBRE EL PANORAMA
NACIONAL EN EL NACIMIENTO
Y PRIMEROS AÑOS
DE AUXILIO SOCIAL
Como indica el enunciado, estas «notas» no tienen otra preten-
sión que servir de telón de fondo de la institución asistencial sobre
la que versa nuestra investigación. En consecuencia, queda fuera de
nuestro propósito reiterar siquiera someramente cuanto es bien
conocido y sustentado por una bibliografía abundante.
EL ENFRENTAMIENTO
El período estudiado en nuestro trabajo se circunscribe a los
años de la guerra civil y el primer franquismo durante la más inme-
diata posguerra. El objeto es el Auxilio Social—inicialmente Auxi-
lio de Invierno—; concebido como un servicio de atención social a
los más desfavorecidos por la contienda en la retaguardia de la zona
nacionalista primero, y de toda España a partir de marzo de 1939.
Para mejor enmarcar los acontecimientos analizados es preciso
hacer algunas consideraciones previas no sólo sobre las circunstan-
cias sociales, políticas y económicas de España en los años treinta,
sino también del entorno geográfico más próximo.
El fin de la primera guerra mundial, con la victoria aliada, dio
un importante paso en la consolidación de los sistemas democráti-
cos en Francia e Inglaterra, superando las tentaciones totalitarias de
corte fascista, en las que caerían Italia y el país derrotado: Alema-
nia1. La neutralidad española durante la contienda, y en su caso no
beligerancia, como ha estudiado Javier Tusell, que favoreció deter-
minados aspectos del desarrollo económico, no estuvo acompañada
de un desarrollo político análogo al de las democracias occidentales
de entreguerras —tampoco experimentó avances notables en los
años posteriores—, pues para entonces el sistema político de la Res-
tauración estaba sumido en una crisis permanente sin posibilidades
1
TANNENBAUM, Edward R.: La experiencia fascista. Sociedad y cultura en Italia (1922-
1945). Madrid. Alianza Editorial. 1975, p. 12. «... el fascismo es... una racionalización
del imperialismo... una forma extrema de nacionalismo... una reacción de la clase
media baja contra la amenaza de proletarización... todos estos elementos estuvieron
presentes en la Alemania nazi y en la Italia fascista...».
17
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
de salida, y con la amenaza de un poder militar cada vez más
dispuesto al protagonismo político.
Cuando se habla de la fragilidad democrática en España, durante
el primer tercio de siglo es algo más que una opinión. Para empezar
no se puede hablar del sistema de libertades públicas en un entorno
que carece de ellas. Recordemos que hasta 1890 no se deroga el
sistema electoral censitario, sustituyéndole por una ley de sufragio
universal, aunque el caciquismo y la aparición de la compra de
votos en ciudades o concentraciones urbanas harán imposible la
limpieza electoral2. La reforma electoral de 1907 tampoco fue capaz
de erradicar el caciquismo al fallarle el sustento de la ley municipal,
igualmente elaborada en el gobierno Maura, que concitó las iras del
establishment político.
La fragilidad democrática se rompió en 1923 y cuando en 1931
se recuperan las libertades, abriéndose un período de expectativas,
ya era tarde, pues el entorno político y social estaba cargado de
oscuras brumas que harían imposible su consolidación. Para colmo
de males, la crisis económica de 1929 sacudió a España dos años
más tarde con la misma o mayor gravedad con que lo había hecho
en otros países, por más que esta cuestión, al menos en cuanto a su
alcance, sigue siendo objeto de debate entre los historiadores de la
economía española.
La clase política de la Restauración fue barrida del escenario por
la Dictadura de Primo de Rivera3, y cuando se proclamó la Repú-
blica, de hecho se había producido un relevo que afectó a los viejos
políticos de los partidos de la Restauración, cuya permanencia en el
nuevo régimen fue excepcional (Romanones, Alba, Alcalá Zamora,
Sánchez Román, etc.). La Dictadura primorriverista, principalmente
a través de la Unión Patriótica, generó una nueva clase política4,
que naufragó en la República y en los comienzos de la guerra civil,
pero después de ésta, reapareció esporádicamente en algunos cargos
técnicos (Obras Públicas y Hacienda) y en la Administración local,
colaborando eficazmente a lo que después constituiría el conglome-
rado político del movimiento, aunque dotada de una ideología con-
2
MARTÍNEZ CUADRADO, M.: Elecciones y partidos políticos de España 1868-1931. Madrid.
Taurus. 1969. Vol. II. p. 544.
3
TUÑÓN DE LARA: «Estructuras sociales 1898-1931», en MENÉNDEZ PIDAL, Ramón:
Historia de España. Los comienzos del siglo XX. La población, la economía, la sociedad.
Madrid. Espasa Calpe. 1984, p. 597. «... El 15 de diciembre, el golpe de Estado
obtenía la regia sanción...».
4
Unos «nuevos políticos para un nuevo caciquismo», como reza el título de la
obra J. M. Palomares: La dictadura de Primo de Rivera en Valladolid. Valladolid. 1993.
18
MONICA ORDUÑA PRADA
servadora y nacionalcatólica en la mayoría de las ocasiones, objeto
del reciente estudio de Alfonso Botti5.
Si en septiembre de 1923 la influencia fascista italiana resultó
decisiva a la hora del pronunciamiento, en los años treinta estuvo
presente en los movimientos políticos contrarios al sistema republi-
cano, de una forma más intensa que la influencia nacionalsindicalis-
ta alemana. Esta última estaba más alejada de la idiosincrasia latina
y sus modos de ser, limitándose salvo excepciones, a una admiración
incontenida por la parafernalia, disciplina y eficacia alemanas.
La Constitución de 1931, elaborada por la Comisión de Consti-
tución de las Cortes Constituyentes 6, no tuvo el necesario consenso
generalizado de todas las fuerzas políticas, pues aunque las candi-
daturas monárquicas y otras del espectro político de la derecha,
obtuvieron escasos resultados en las elecciones constituyentes, no
por ello debe ignorarse que existía un importante sector de la ciu-
dadanía de tales tendencias y el descalabro electoral, pensamos,
debe imputarse a la sorpresa por el cambio de régimen y a la des-
organización de sus asociaciones políticas.
El contenido de la Constitución republicana, que estaba influida,
entre otras, por la de Weimar, visto sesenta y cinco años después,
no era de ninguna forma un texto extremista ni superaba un pru-
dente intento de modernizar España, pero la realidad sociopolítica
se enfrentó con los principios teóricos, generando fuertes tensiones
en aspectos como las relaciones de la Iglesia con el Estado, la cues-
tión regional, la reforma agraria, etc., que a medio plazo harían
imposible la concordia.
La sociedad española, desvertebrada y desarticulada, sin una
opinión pública mayoritaria, con una población semianalfabeta, en
la que los intelectuales aglutinados en la Agrupación al Servicio de
la República o en Acción Española, no eran más que unos puntos
de luz en medio de la incultura generalizada, carecía del grado de
madurez política, económica y cultural suficiente para la conviven-
cia pacífica.
Esta sociedad sería pronto receptora de tendencias foráneas de
diversa índole que contribuirían a hacer más irrespirable el ambien-
5
BOTTI, Alfonso: Cielo y dinero. El nacionalcatolicismo en España (1881-1975). Madrid,
Alianza, 1992, págs. 101 y ss.
6
PÉREZ SERRANO, Nicolás: La Constitución española de 1931. Madrid, 1932. Previa-
mente se había creado una Comisión Jurídica Asesora que redactó un anteproyecto
constitucional, cuyo texto fue utilizado posteriormente en alguna forma (votos par-
ticulares, Títulos de la parte orgánica...) por la Comisión de Constitución, p. 28.
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EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
te político nacional, el cual ya estaba de por sí muy agobiado, por
la situación social, los nacionalismos de todo signo, y un largo ca-
pítulo de asuntos donde unos creían ver intentos de modernizar la
sociedad española y otros su destrucción.
Con estos condicionantes el enfrentamiento se hizo inevitable, y
como había previsto a fines de 1933, dentro de su amargura, el
notario vallisoletano Julio Senador Gómez, señalaba la existencia de
un estado latente de guerra civil, «... que si tarda en estallar no es por
falta de rencores, sino de fusiles...» 7.
Uno de los antecedentes más inmediatos a la guerra civil fue la
revolución de octubre de 19348, a esto además debe unirse el des-
encadenamiento de una serie de tensiones tras las elecciones del
mes de febrero de 1936 y el consiguiente triunfo del Frente Popu-
lar. Entre otras, cabe citar: El fracaso de la CEDA como partido de
derechas inscrito en la legalidad parlamentaria, lo que desembocó
en una actitud violenta por parte de la derecha española, agrava-
da por la destitución de Alcalá Zamora en mayo de 1936. La es-
cisión del partido socialista y las disputas entre la CNT y UGT. El
surgimiento de movimientos juveniles y organizaciones paramilita-
res 9. Y por último, el miedo de un sector de la población que
podría considerarse como de derechas, a un cambio de corte revo-
lucionario 10.
Un sector importante del Ejército, con una amplia presencia de
oficialidad, y bajo los directos auspicios del General Mola iniciaron
una conspiración destinada a derrocar el Gobierno legítimamente
establecido a través de las urnas. Junto al apoyo militar, la prensa
y los líderes de la derecha, Gil Robles y Calvo Sotelo, entre otros,
difundían entre sus seguidores consignas que alertaban a la po-
blación sobre una posible revolución comunista de carácter ateo.
La solución para salvar a España de la anarquía era a sus ojos
un golpe militar. Y efectivamente ese golpe tuvo lugar en julio de
1936, un alzamiento del Ejército que desembocó en un cruento
enfrentamiento interno que no tendría su fin hasta el mes de abril
de 1939.
7
GÓMEZ, Julio Senador: Castilla, lamento y esperanza. Valladolid. Ámbito. 1992, p.
242 (tomado de «Política esteparia». Madrid. Informaciones, 1-12-1933).
8
PALACIO ATARD, Vicente: «La revolución asturiana de 1934, a examen». En Cinco
historias de la República y de la Guerra Civil, Madrid, Editora Nacional, 1973, p. 11-38.
9
AROSTEGUI, Julio: «La militarización de la política durante la II República». En
Historia Contemporánea, UPV (1994), núm. 11, pp. 13-28.
10
CARR, Raymond (ed.): Estudios sobre la República y ¡a guerra civil española. Barce-
lona. Ariel. 1973, pp. 26-28.
20
MONICA ORDUÑA PRADA
EL NUEVO RÉGIMEN
Una vez superada la inicial confusión provocada por el comienzo
de la guerra civil, en las dos zonas en las que había quedado divi-
dida España comenzó la reorganización de la vida política y guber-
namental. Franco dirigía el ejército de África, el cual había iniciado
su avance desde el sur de la península y había obtenido los mejores
resultados para el triunfo de los nacionalistas. El 21 de septiembre
de 1936, Franco fue elegido como Generalísimo por los Generales
Cabanellas, Mola, Queipo de Llano, Dávila y Saliquet que junto con
Franco habían constituido la Junta de Defensa Nacional. A ellos se
sumaron en la elección los Generales Orgaz, Gil Yuste y Kindelán 11.
Esa elección, conllevaba que Franco no sólo se erigía como jefe
supremo del Ejército, sino que también asumía la Jefatura del
Gobierno. Fue investido como nuevo Jefe del Estado el día 1 de
octubre de 1936, y estableció su cuartel general en Salamanca, desde
donde inició la construcción de un nuevo aparato estatal. Mientras
tanto en Burgos se constituía la Junta Técnica del Estado, encargada
de funcionar a través de comisiones que se correspondían con el
tradicional significado que tenían los ministerios. Esta Junta desem-
peñaba una función de carácter administrativo y jurídico, y su
importancia política no era muy destacable12.
Mediante un Decreto del mes de abril de 1937 se llevó a cabo
la unificación de Falange y la Comunión Tradicionalista, creando
Franco la entidad política que sería conocida como «Movimien-
to» 13. La cúspide rectora de este «Movimiento», por el Jefe del
Estado, a la sazón Franco, por un Secretariado o Junta Política y
por el Consejo Nacional. A través de estos datos puede deducirse
que se estaba creando un Estado de corte totalitario 14, donde úni-
camente existía un solo partido, FET y JONS; pero era éste un
partido que había sido creado por la configuración tan peculiar del
nuevo régimen, y más concretamente por la intervención directa
11
PRESTON, Paul: Franco. Barcelona. Grijalbo. 1994, p. 228. Todos los testimonios
sitúan la fecha de la reunión el 21 de septiembre. KINDELAN, Alfredo: La verdad de mis
relaciones con Franco. Barcelona. Planeta. 1981, p . 29
12
TUSELL, Javier: Franco en la Guerra Civil. Una biografía política, Barcelona, Tus-
quets. 1992, pp. 34-68.
13
AROSTEGUI, Julio: «Los componentes sociales y políticos», en TUÑÓN DE LARA, M.:
La guerra civil española. 50 años después. Barcelona. Labor. 1985, p. 85.
14
Es la denominación que le atribuye el Fuero del Trabajo promulgado en 1938
sobre el régimen de Franco, vide: PALACIO ATARD, Vicente: Nosotros, los españoles, Bar-
celona, Planeta, 1991, pp. 250-254.
21
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
de Franco. Este último buscaba la unificación bajo su mando de
una serie de tendencias políticas heterogéneas para evitar cualquier
posible intervención no deseada en la política que estaba llevando
a cabo.
Franco reunió sobre su persona los cuatro pilares básicos para
dirigir el país, en concreto está haciéndose referencia a las cuatro
jefaturas: Estado, Partido, Gobierno y Ejército. El Gobierno quedaba
establecido, desde principios de 1938, a través de Ministerios, los
cuales estaban dirigidos por Ministros, y junto a ellos debía repre-
sentar un papel, teóricamente relevante, la figura del Subsecretario.
A pesar de la aparente rigidez de la estructura configurada por
Franco (no puede olvidarse que una de las máximas que caracteri-
zaron los primeros gobiernos designados por él fue la de provocar
un contrapeso entre sus componentes, ya que éstos procedían tanto
del Ejército, como de Falange, del Carlismo, de la tradición monár-
quica...), se larvaban una serie de conflictos y pugnas internas por
acercarse al poder15. Estas diferencias, en algunos casos de carácter
irreconciliable, provocarían un ambiente de desconfianza mutua y
ansiedad en la búsqueda de poder, por parte de los sucesivos inte-
grantes de los gobiernos.
Con respecto al Partido, ya se indicó que tras el Decreto de
Unificación sería el resultado de un híbrido entre falangistas y car-
listas. Aunque no sea tratada esta cuestión con detalle, sí debe
indicarse que la decisión adoptada por Franco para unificar los dos
partidos políticos fue acatada pero no en su totalidad; puesto que
hubo detractores a esa resolución. Tanto por parte de Falange, per-
sonificada esa actitud en Manuel Hedilla, como por los carlistas,
encabezando la oposición, Manuel Fal Conde. Aunque el Partido,
entendida tal expresión como la única representación política per-
mitida por Franco, había sido el resultado final de los deseos del
régimen y podía ser considerado como una creación del mismo; no
puede olvidarse ni obviarse que Falange fue el único grupo que
pudo mantener la misma estructura que había tenido hasta julio de
1936 y que representó un destacado papel en lo que podrían deno-
minarse como las áreas sociopolíticas 16.
15
AROSTEGUI, Julio: Los componentes sociales, p. 102. «... se agazapaba una lucha
entre grupos que no hacía sino empezar en la larga historia del régimen...».
16
ELLWOOD, Sheelagh: Prietas las filas. Historia de la Falange española, 1933-1983.
Madrid. Crítica. 1984, p. 113. «... la Falange ejerció el control sobre la masa de la
población a través de los medios de comunicación, de la organización sindical y de
la vasta estructura, central y local, de la burocracia administrativa...».
22
MONICA ORDUÑA PRADA
Una de las ramas integradas en FET y JONS que desempeñaron
un papel más importante, lo mismo en el transcurso de la contienda
bélica como una vez finalizada ésta, fue aquella que encuadraba a
las mujeres afines a dicho movimiento. Esta incorporación de la
mujer y también de la juventud experimentó un considerable cre-
cimiento en la partitocracia de la Segunda República en el amplio
espectro derecha-centro-izquierda. Concretamente está haciéndose
referencia a la Sección Femenina. Dependía directamente del Secre-
tario General de Falange, y estaba dirigida por Pilar Primo de Rive-
ra. En la Sección Femenina, en los inicios del año 1937, existían
cinco departamentos o delegaciones nacionales, al frente de cada
uno de ellos había una delegada. Estas delegaciones las constituían:
Prensa y Propaganda, Administración, Enfermeras y Aguinaldo del
Soldado, Auxilio de Invierno y Flechas 17. Sin embargo, y como
podrá comprobarse en un análisis más detallado, tras tener lugar el
Decreto de Unificación, Auxilio de Invierno, posterior Auxilio So-
cial, quedaría configurado como una delegación independiente de la
Sección Femenina, del mismo modo que ocurría con la Delegación
Nacional de Frentes y Hospitales. Las dos Delegadas Nacionales te-
nían una procedencia política no sólo muy diferente entre ellas,
sino también con Pilar Primo de Rivera. En concreto, la Delegada de
Auxilio Social, Mercedes Sanz Bachiller, procedía del jonsismo na-
cido en Valladolid con Onésimo Redondo, y la Delegada de Frentes
y Hospitales, María Rosa Urraca Pastor, militaba en las filas carlistas,
dentro de las que fue un líder muy apreciado por la Comunión
Tradicionalista y concretamente en esta misma ciudad castellana,
como revelan las investigaciones del profesor Palomares sobre la
II República y Guerra Civil en Valladolid, que generosamente nos
ha permitido consultar.
Precisamente fue Mercedes Sanz Bachiller quien concibió la idea
original de crear Auxilio Social una vez que había estallado el con-
flicto bélico, institución ésta que es el objeto de estudio de este tra-
bajo. Auxilio Social nace inmerso en el nuevo régimen que se esbo-
zaba en España a finales del mes de octubre de 1936, por tal motivo
debe ser considerada como una institución integrada y dependiente
del Estado. Junto a las cuestiones de carácter puramente personal
que motivaron a Mercedes Sanz Bachiller para impulsar la creación
de una institución de las características de Auxilio Social, no deben
olvidarse una serie de matices que resultaron determinantes.
17
GALLEGO, María Teresa: Mujer, Falange y Franquismo. Madrid. Taurus. 1983,
p. 55.
23
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
En primer lugar, ha de señalarse que si en la España nacionalista
debía producirse una reorganización tanto gubernamental como ad-
ministrativa, uno de los espacios que debía cubrirse con necesidad
más perentoria era el de la Beneficencia. Este aspecto había quedado
desarticulado tras el golpe militar de julio de 1936, y se hacía preciso
que se restableciese un servicio nuevo, superador del anticuado
concepto de Beneficencia pública, pero bajo la tutela y dependencia
del Estado que prestase su ayuda a los que habían resultado más
desfavorecidos económicamente por el estallido de la guerra. La si-
tuación de la población en la España nacionalista adquiría un carác-
ter un tanto precario para algunos sectores de la misma. Especial-
mente duros fueron los primeros momentos de la contienda,
principalmente por la escasez de los recursos de producción, singu-
larmente en las zonas que paulatinamente irían «liberando» las tro-
pas franquistas. Dentro de la economía franquista uno de los princi-
pales momentos de situación caótica lo supuso la conquista de la
zona norte de España 18. Aunque posteriormente, y a medida que se
iban conquistando nuevas posiciones, los recursos con los que con-
taba el régimen franquista fueron ampliándose, no pueden obviarse
la carestía y los problemas que conllevaban una economía de guerra,
definida como una economía autárquica, al menos hasta 1951 19.
Precisamente, y con la intención de prestar una ayuda asistencial de
corte innovador en el recién creado Estado, Mercedes Sanz Bachiller
pergeñó una institución como el Auxilio Social.
Otro motivo que fue determinante para la creación de Auxilio
Social lo constituyó la presencia de Javier Martínez de Bedoya en
el equipo fundador del mismo. Martínez de Bedoya había colabora-
do durante la II República con Onésimo Redondo en las JONS y en
el diario Libertad, además de ser testigo directo de la unión que se
produjo con Falange Española. Su formación tanto intelectual como
política y jurídica le llevó posteriormente a cargos políticos donde
demostrar su valía, como, por ejemplo, Director General de Bene-
ficencia. Ha de señalarse junto a esto la influencia adquirida por él,
durante su estancia en la Alemania de los años treinta. Allí, concre-
tamente en la ciudad de Heidelberg, Martínez de Bedoya comprobó
18
GARCÍA NIETO, M. C , y TUÑÓN DE LARA, M. : «La Guerra Civil», en TUÑÓN DE LARA,
M: La crisis del Estado: Dictadura, República, Guerra (1923-1939). Historia de España.
Labor. Barcelona. 1983, p. 427. «... una mayor demanda de productos alimenticios
por el empujón demográfico que acarreó...».
19
CLAVERA, J. (y otros): Capitalismo español. De la autarquía a la estabilización (1939-
1959), Madrid, Cuadernos para el Diálogo, 1972, 2 vols.
24
MONICA ORDUÑA PRADA
cómo una sección de las juventudes hitlerianas realizaba cuestacio-
nes en las vías públicas con el fin de destinar lo obtenido a los más
necesitados.
Auxilio Social no era una transcripción fiel de la Winterhilfe
alemana, aunque algunas de las ideas que desarrollase presentaban
similitudes. Pero más que guardar un parecido en el fondo, lo pre-
sentaba en la forma, y más concretamente en la difusión propagan-
dística que se hacía de la institución. Prueba de ello son las decla-
raciones realizadas por Dionisio Ridruejo, quien ostentaba el cargo
de Jefe de Falange en 1937 en Valladolid, ciudad donde se había
fundado Auxilio Social:
«... la transcripción excesivamente fiel del alemán en las ex-
terioridades de la obra no nos gustaba mucho a los que, por
entonces, éramos más bien mussolinistas que hitleristas, pues,
aunque considerásemos socialmente débil el fascismo italiano, nos
parecía crudo en exceso el alemán...20.
La concatenación de los aspectos mencionados produjo la funda-
ción de Auxilio Social, institución ésta que, como podrá comprobar-
se más adelante, quedó plenamente integrada en la estructura jerár-
quica que organizó el régimen franquista, y más concretamente en
FET y JONS.
Precisamente sobre uno de dichos aspectos debe hacerse una
breve reflexión por la importancia que supuso para la situación
general de la España nacionalista. Está haciéndose referencia a las
influencias tanto de Italia como de Alemania, que recayeron no sólo
en aquellos que se encontraban a la cabeza del régimen, sino tam-
bién sobre amplios sectores de la población. Prueba de ello son las
anteriores palabras citadas de Ridruejo, la influencia de movimien-
tos políticos del exterior era innegable, aunque cada uno se sintiese
más atraído por una u otra tendencia. Además de las influencias
que existiesen en los momentos previos a la guerra civil, no puede
olvidarse que durante el transcurso de la misma, la ayuda de carác-
ter militar y económico prestada tanto por Italia como por Alemania
a la España de Franco tuvo unas dimensiones considerables 21. El
20
RIDRUEJO, Dionisio: Casi unas Memorias. Barcelona. Planeta. 1976, p. 83.
21
BRACHER, K. D.: La Dictadura alemana. Génesis, estructura y nacionalsocialismo. 2
vols. Madrid. Alianza Universidad. 1973, p. 26. «... Italia no desistió de apoyar a los
rebeldes con material bélico e incluso con tropas que difícilmente podían hacerse
pasar por voluntarios. No tardó en producirse la participación alemana, cuyo más
claro exponente fue el envío de la... Legión Cóndor...».
25
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
sentir de las ideologías italiana y alemana, ambas impregnadas de
un espíritu totalitario y con una serie de diferencias entre ambas, se
dejaba palpar en la actuación de los distintos líderes políticos del
nuevo régimen español, según fuese la tendencia que más les hu-
biese atraído.
26
CAPITULO II
LA GÉNESIS DEL AUXILIO DE INVIERNO
I. LA CRISIS DE LA BENEFICENCIA PUBLICA
EN JULIO DE 1936
El inicio de la Guerra civil en julio de 1936 supuso la división
de España en dos territorios controlados por cada uno de los bandos
en conflicto. En la denominada zona nacionalista, objeto prioritario
de nuestra atención, la declaración del Estado de guerra consagró la
ruptura, no sólo de la jurisdicción civil, sino de la propia adminis-
tración del Estado. La improvisación y el acceso a los cargos públi-
cos de nuevas personas, mayoritariamente inexpertas por su juven-
tud, o en su caso antiguos militantes de la Unión Patriótica de don
Miguel Primo de Rivera, supuso un grado de confusión inicial muy
amplio que afectó a todos los órdenes de la convivencia y de la
actuación pública.
A la fragmentación de la administración en las dos zonas, se
añadió la destitución de la práctica totalidad de los gobernadores
civiles, presidentes de Diputación, alcaldes, diputados y concejales,
afectando a numerosos delegados y jefes de servicios e incluso a
funcionarios de todos los niveles jerárquicos. Los primeros fueron
sustituidos inmediatamente, en los últimos días de julio de 1936 y
los funcionarios después de las peripecias de los primeros días de la
guerra civil, con sus secuelas represivas, posteriormente serían so-
metidos a unos largos procesos depuradores que acabaron con la
carrera administrativa de muchos, algunos de forma definitiva y
otros temporalmente 1.
1
CALVO GONZÁLEZ, José: «Guerra Civil, Universidad. Sobre las sanciones y depu-
ración del profesor González Vicén». Madrid. Sistema, núm. 109, 1992, pp. 52 y ss.
GIL CREMADES: «Biografía Intelectual de González Vicén». Madrid. Sistema, núm. 113,
1993, pp. 37-56. RIVAYA, B.: «En tomo a la Universidad y la guerra: González Vicén».
Madrid. Sistema, núm. 121, 1994, pp. 97-112. Aunque existen numerosos estudios
que han analizado esta ruptura de la administración y posterior represión a los
funcionarios, prácticamente en cada ciudad, mencionamos a título de ejemplo la
presente, referida a Sevilla y que tiene en Valladolid parte de la peripecia del uni-
versitario.
29
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
El desconocimiento de las normas ocasionaba dificultades en su
interpretación, pero además su vigencia podía ser cuestionada e
incluso negada, en función de las circunstancias e incluso de los
lugares de acuerdo con las prescripciones del correspondiente bando
de declaración del estado de guerra.
Esta situación afectó profundamente a la organización de la
Beneficencia pública, que desde mucho tiempo antes estaba mate-
rializada a través de las Juntas Provinciales de Beneficencia, creadas
por la Ley de 20 de junio de 1873, sin remontarnos a tiempos más
lejanos2.
En la situación de desconcierto imperante, uno de los sectores que
resultaron más afectados fue el benéfico-asistencial, no sólo por su
desconexión del órgano directivo central, sino por la entrada de nue-
vas autoridades en los gobiernos civiles y la lógica paralización y, a
veces, desmantelamiento de las juntas provinciales de beneficencia.
A la excepcionalidad existente ahora, había que sumar el evi-
dente anquilosamiento de las actividades públicas asistenciales, como
mal endémico desde el siglo XIX, pese al interés y seguimiento que
hizo la Comisión de Reformas Sociales3, prácticamente desde su
creación, abriendo el camino hacia el Estado Social, una de cuyas
realizaciones había sido la creación en 1932 de la Dirección General
de Beneficencia y Obras Sociales4.
Por tanto, los criterios benéfico-asistenciales del período anterior
habían consagrado el fracaso definitivo de las doctrinas liberales del
siglo XIX sobre el asunto, puesto que el ideal supremo del Estado
neutral había sido rechazado por las fuerzas sociales 5, confirmándo-
2
VIDAL GALACHE, Florentina: «De la caridad privada a la beneficencia pública en
España. La Ley general de Beneficencia de 1822», en Materiales para el estudio de la
Constitución de 1812. Madrid, 1989, pp. 765 y ss.
3
Acerca del nacimiento de la Comisión de Reformas Sociales: PALOMARES IBÁÑEZ,
Jesús, y otros. La Comisión de Reformas Sociales y la condición obrera en Valladolid (1883-
1903). Valladolid, 1985. Ibidem y FERNANDEZ CASANOVA, M. C : La Comisión de Refor-
mas Sociales y la cuestión social en Ferrol (1884-1903). Santiago de Compostela, 1984.
VV. AA.: El reformismo social en España. La Comisión de reformas sociales. Córdoba. Caja
de Ahorros. 1987. 320 págs.
4
MARTÍN MATEO, Ramón: «La Asistencia Social como servicio público», en Guía de
Actividades públicas asistenciales, Madrid, 1967, 91 págs. Estudio completo sobre la
evolución histórica de la asistencia social en España, aunque dedica gran atención a
la situación existente en el período 1957-1967. Vide et. MAZA, Elena: Pobreza y asis-
tencia social en España. Siglos XVI al XX. Valladolid, 1987.
5
RUBIO NOMBELA, Gregorio: «Beneficencia y Asistencia Social», en Problemas fun-
damentales de Beneficencia y Asistencia Social. Madrid. Ministerio de la Gobernación,
1967, p. 76.
30
MONICA ORDUÑA PRADA
se años después por la distinción hecha por García Pelayo, que
«mientras el Estado tradicional se sustentaba en la justificación con-
mutativa, el Estado Social se sustenta en la justicia distributiva» 6.
Al comenzar el segundo tercio del siglo XX surgía un concepto
nuevo de justicia social e igualdad. El Estado no hacía sólo efectiva
entre sus ciudadanos la mutua solidaridad frente a la imprevisión
privada, imponiendo a los individuos medidas previas para atender
sus estados de necesidad. Por el contrario, la moderna solidaridad
colectiva está animada de preocupaciones morales, pues en opinión
de Martín Mateo: «el sentido ético del Estado actual le impulsa a
adoptar una posición beligerante ante la injusticia distributiva reba-
sando las preocupaciones del tradicional Estado de Derecho neutral
celador del orden jurídico» 7.
El Estado social trata de servir a la justicia y a la igualdad,
mediante la redistribución de rentas, instrumentadas en parte por el
planteamiento económico de la financiación de los servicios públi-
cos, abandonando, en favor de la igualdad de las situaciones indi-
viduales, los añejos principios abstencionistas y atributivos de que
partía el Estado liberal8.
Esta periclitación del concepto de Beneficencia, formulado en el
siglo anterior, sería utilizado reiteradamente por los responsables de
Auxilio Social, presentando su obra como un concepto nuevo, rup-
turista con lo establecido anteriormente e inmerso en los principios
del Estado social. Sin embargo, omitía la expresión por razones
obvias y recurrían a fórmulas semánticas que lo disimulaban y que
sin duda trataban de sustituir a las viejas estructuras de la Benefi-
cencia pública, incapaces de dar una respuesta a las necesidades
sociales de la época.
El fenómeno bélico y sus secuelas a medida que avanza el trie-
nio hizo que la beneficencia en sentido general fuese una necesidad
creciente. Aunque no sea preciso detallar más, el flagelo de la gue-
rra trajo consigo el hambre, la orfandad, la penuria en suma. Quie-
nes desde el principio del conflicto asumieron la condición de «sal-
vadores/liberadores» tenían que manifestarlo en estas situaciones,
cuando un buen sector de la población (la «liberada» poco a poco
y toda después) luchaba por sobrevivir.
6
GARCÍA PELAYO, Manuel: Las transformaciones del Estado contemporáneo. Madrid,
Alianza, 1977, pp. 26 y 27.
7
MARTÍN MATEO, R.: La Asistencia..., op. cit., p, 33.
8
JORDANA DE POZAS, Luis: La Seguridad Social en el orden internacional. Madrid, 1954,
p. 6.
31
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Será entonces y desde Valladolid, como capital del Alzamiento,
cuando aparezcan estas iniciativas que cobrarían peso, durante la
guerra y en el Nuevo Estado posterior.
II. EL NACIMIENTO DEL AUXILIO DE INVIERNO
Esta acumulación de circunstancias tan negativas llamaron la
atención en los primeros días de la guerra de una persona que hasta
aquellas fechas había pasado prácticamente desapercibida y carecía
de protagonismo político, pues siempre había actuado con discre-
ción por tratarse de la esposa del líder castellano y animador jon-
sista Onésimo Redondo Ortega9. La muerte de éste, en los primeros
días de la guerra civil, cuando se dirigía desde Valladolid al frente
de Guadarrama, condicionó lógicamente el futuro vital de Mercedes
Sanz Bachiller, quien adquirió de inmediato un protagonismo ines-
perado. Fue tal, que puede percibirse incluso una cierta aureola de
popularidad y admiración por los líderes políticos de la zona nacio-
nalista. Pronto se transformaría en respeto generalizado cuando su
proyecto social se hizo realidad 10.
Como todas las obras importantes que posteriormente tuvieron
una influencia decisiva sobre la vida de las personas o sobre las
mismas instituciones, el origen del Auxilio de Invierno, después
Auxilio Social, fue muy sencillo, cabe decir que estaba dotado de un
aire de naturalidad, por encima de las interpretaciones más o menos
simplistas o sofisticadas que posteriormente se han dado 11.
9
MINGUEZ y GOYANES, José Luis: Onésimo Redondo (1905-1936). Precursor sindicalista.
Madrid, 1990.
10
Mercedes Sanz Bachiller, de familia vallisoletana de clase media, entre la que
se contaban numerosos profesionales y algunos agricultores, quedó tempranamente
huérfana. Católica practicante, sin estridencias, había estudiado en el colegio de Jas
Dominicas Francesas de la calle Santiago. Persona de elevada cultura adquirida con
viajes y lecturas, había colaborado en traducciones y otras actividades intelectuales.
Casada a los diecinueve años con Onésimo Redondo, al que había acompañado al
destierro en Portugal y en sus posteriores vicisitudes. Conocedora de la situación
política, según sus propias manifestaciones, había seguido con gran atención el dis-
currir inicial de la misma, así como estudiado múltiples aspectos sociales, relaciona-
dos mayoritariamente con la situación de la mujer, los niños, etc. Razones que la
condicionaban muy favorablemente para afrontar su futuro proyecto social con ga-
rantías de éxito.
11
CABANELLAS, Guillermo: La Guerra de los mil días. México. Grijalbo. 1973, vol. II,
p. 877, atribuye a Mercedes Sanz Bachiller su «creación —o copia—, pues en Ale-
mania existía desde la toma del poder por Hitler». En: Guía de Actividades Públicas
32
MONICA ORDUÑA PRADA
Pocos días después de la muerte de Onésimo Redondo, su viuda,
Mercedes Sanz Bachiller, se instaló en la Academia de Caballería,
cuartel de Falange, con el propósito de atender a las necesidades de
ropa de abrigo para los combatientes del frente, pues aunque era
verano, ya en las sierras de Guadarrama las noches comenzaban a
ser frías y además existía la impresión de que, al menos durante
aquel invierno, la guerra no se acabaría.
Por otro lado, su cuñado Andrés Redondo, que después del
entierro de Onésimo había asumido la sucesión política de su her-
mano, hacía gestiones para conseguir un estanco que resolviese los
problemas económicos de Mercedes Sanz Bachiller y sus hijos12.
Ambas cuestiones, un tanto prosaicas: la elaboración de jerseys
y la venta de tabaco y cerillas, no entraban en los cálculos de la
interesada, ni siquiera a título transitorio, como manifestó entonces
y ha reiterado en todas las ocasiones en que surgió el asunto13.
Además su concepto del papel de la mujer española en la sociedad
de la época entraba en colisión con los planteamientos de la Sección
Femenina respecto a la mujer, a la que se reservaba un papel secun-
dario y supeditada al hombre. Por ello, manifestaría a Martínez de
Bedoya, pese a ser Delegada provincial en Valladolid, que «yo no
siento esto de la Sección Femenina, esto de hacer política con las
mujeres solas» 14.
Las preocupaciones de Mercedes Sanz Bachiller iban por otros
derroteros. Así nos lo ha manifestado, pues había detectado la exis-
tencia de numerosos niños abandonados por las calles de Vallado-
lid o en mala situación. Niños cuyos padres habían muerto en el
frente o en la retaguardia, estaban en las cárceles o desplazados
de sus hogares. No se trataba de conocer las razones, sino de ha-
Asistenciales. Madrid. Ministerio de la Gobernación. 1967, p . 171, se atribuye el sur-
gimiento de Auxilio Social a la «feliz inciativa de la Sección Femenina de Valladolid».
SOUTHWORTH, Herbert R.: Antifalange. Estudio crítico de «Falange en la guerra de España:
la Unificación y Hedilla» de Maximiano Garda Venero. París, Ruedo Ibérico. 1967, p. 171.
GARCÍA BASAURI, Mercedes: «La Sección Femenina en la Guerra Civil española». Ma-
drid. Historia 16, n ú m . 50, 1980, p. 52 y ss., «nació en Valladolid de la mano de
Mercedes Sanz Bachiller».
12
MARTÍNEZ DE BEDOYA, Javier: Memorias desde mi aldea, s.a. Vol. I. fol. 155.
13
Conversación mantenida con la interesada el día 27 de agosto de 1993.
14
MARTÍNEZ DE BEDOYA, J.: Memorias..., op. cit., fol. 155. La Delegada provincial de
la Sección Femenina en Valladolid, designada antes de la guerra civil, era la maestra
Rosario Pereda, pero al encontrarse en Santander en julio de 1936 quedó fuera de
la zona nacionalista, por lo que Mercedes Sanz Bachiller fue designada para ocupar
provisionalmente dicho cargo.
33
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
cer frente a la extensión de un problema de subsistencia que afec-
taba a los niños, a las madres y a otros familiares de los desapare-
cidos 15.
Durante aquellos primeros meses del conflicto pudo comprobar
personalmente la ineficacia absoluta de la beneficencia pública para
resolver tan grave cuestión. También la falta de respuesta a un
desafío tan profundo por parte de los sectores privados que tradicio-
nalmente habían ejercido las funciones benéficas, ocupando un lugar
destacado las de carácter religioso.
Ante la proximidad del invierno, sin duda temprano en Vallado-
lid, Mercedes Sanz Bachiller tomó la firme resolución de conseguir
institucionalizar la asistencia en la retaguardia de aquellos deshere-
dados de la fortuna y masacrados por la guerra civil, cruel y ciega
ante los más desvalidos.
a) La influencia de Martínez de Bedoya
Por aquellos días del mes de octubre había llegado a Valladolid
Javier Martínez de Bedoya, uno de los colaboradores más directos
de Onésimo Redondo. Tras diversas peripecias en Guernica, consi-
guió pasar a la zona nacionalista después de la toma de Irún 16.
15
Desde el primer momento quedó muy claro que el propósito de Mercedes Sanz
Bachiller, manifestado por ella misma en reiteradas ocasiones, confirmado por las
Memorias de Bedoya, por las opiniones de Cipriano Pérez Delgado y por receptores
de los beneficios del Auxilio de Invierno, era el de atender a todos los desvalidos sin
ninguna discriminación política o social. Precisamente serían los hijos de afectados
por la represión los que fueron objeto de mayor atención y afecto, y no vale decir
50 años después que se hacía con fines propagandísticos, pues en aquellos primeros
tiempos no se podía pensar en tales sutilezas.
16
Javier Martínez de Bedoya era hijo de un notario de Guernica, con familia
originaria de Potes. Estaba emparentado con figuras importantes del pensamiento
español: sobrino carnal de Ramón Martínez Carande, primo de Eduardo García de
Enterría. Estudió en Valladolid la carrera de Derecho, donde se vinculó desde abril
de 1931 a Onésimo Redondo, participando en su proyecto de las JONS muy activa-
mente en Madrid. Separado de la política activa en febrero de 1935, al producirse la
escisión con Falange, continuó los estudios del doctorado, asistiendo a un curso sobre
el «Estado totalitario» dirigido por don Fernando de los Ríos. Para completar su
formación, en julio de 1935 se trasladó a Alemania instalándose dos meses en Tü-
bingen, donde seguiría un primer curso, y posteriormente en Heildelberg, donde
ocupó una plaza de profesor auxiliar de español, matriculándose en la Facultad de
Ciencias Económicas y Políticas para continuar sus estudios jurídicos. Al finalizar el
curso, en junio de 1936, abandonó Heidelberg para volver a su domicilio familiar de
Guernica, donde le sorprendió la guerra civil.
34
MONICA ORDUÑA PRADA
Aquí debemos hacer un paréntesis para analizar algunas facetas
de Javier Martínez de Bedoya, justificado por la transcedencia que
tuvo su aportación al futuro proyecto de Auxilio Social y que su-
peran las pinceladas descritas en la nota anterior. Las Memorias
inéditas que dejó escritas permiten atisbar algunos aspectos de su
personalidad, principalmente su perspectiva de la política social li-
gada al objeto de nuestro estudio.
Sus compromisos con las JONS y con Onésimo Redondo fueron
permanentes y sin fisuras. Con aquéllas desde su creación, con éste
desde el 16 de abril de 1931, cuando se conocieron en un mitin
espontáneo en la Casa Social Católica de Valladolid. Colaborador
permanente de Libertad17 e Igualdad, semanarios locales vallisoleta-
nos, desgranó con la espontaneidad de los veinte años su pensa-
miento político y social, en el que predominaba un fuerte naciona-
lismo, que le llevaba, al igual que a Onésimo Redondo, a condenar
el fascismo y otras ideas totalitarias en boga, por ser hechos extran-
jeros según confesará en sus Memorias una vez pasado el tiempo,
valoración que no entramos a juzgar 18. Manifiestamente contrario
al marxismo, con el paso de los años evolucionó hacia posiciones
marcadamente liberales, como se deduce no sólo de sus Memorias,
sino de las diversas publicaciones de las que fue autor 19 .
Participó en el proyecto de fusión de JONS con Falange e inter-
vino en el acto público celebrado el 4 de marzo de 1934 en el teatro
Calderón de Valladolid. Formó parte del primer Consejo Nacional
de FE de las JONS y fue nombrado responsable de publicaciones en
octubre de 1934. En la sede de Falange de la calle Riscal de Madrid
conoció la verdadera mecánica burocrática de un partido político,
con sus intrigas, adulaciones, gestos teatrales, etc., contra lo que se
manifestó desde el primer momento, criticando duramente la para-
fernalia que rodeaba al Jefe Nacional, circunstancias que le produ-
jeron un «proceso de desilusión ante aquella burocracia política que
le asfixiaba» 20.
El conflicto ideológico surgió al configurarse el proyecto sindical,
pues Bedoya era defensor de los sindicatos independientes, coope-
rativas, sociedades, etc., y contrario a «todo cuanto fuese caer en la
17
MARTÍN DE LA GUARDIA, Ricardo M.: Información y propaganda en la Prensa del
Movimiento. Libertad de Valladolid, 1931-1979. Valladolid. 1994.
18
Ibidem, p. 93.
19
MARTÍNEZ DE BEDOYA, J.: ¿Industrialización y civilización enfrentadas? Madrid. 1975.
168 págs. El desafío de la libertad. Madrid. 1974. 149 págs.
20
MARTÍNEZ DE BEDOYA, J.: Memorias..., o p . cit., p . 1 1 0 .
35
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
estatificación de la vida, pusiérase bajo el rótulo que se pusiera esta
estatificación», incluidos los posteriores sindicatos verticales21. En
enero de 1935, alegando medidas de seguridad en el chalet de Ris-
cal se cerró el acceso libre a los obreros que diariamente ocupaban
las plantas bajas en busca de empleo, pues los sindicatos de las
JONS también realizaban funciones de oficinas de colocación, bolsa
de trabajo, etc. Y ésta fue la causa inmediata de la escisión y pos-
terior baja del partido de Martínez de Bedoya 22.
Desde entonces dio por cancelada su actividad política23, dedi-
cándose íntegramente a sus cursos monográficos del doctorado con
don Fernando de los Ríos (Ciencia política), don Luis Recasens (Fi-
losofía del Derecho) y don Luis de Olariaga (Política Económica). En
junio, de acuerdo con don Fernando de los Ríos, decidió trasladarse
el curso siguiente a Alemania para continuar su formación.
Durante su estancia en Alemania, desde julio de 1935, el estudio
primó sobre cualquier otra actividad, aunque sus dotes de observa-
dor y sus conclusiones sobre la situación política alemana le ofre-
cían pocas dudas: las medidas antijudías, el cercenamiento de la
autonomía universitaria y la resistencia hacia las nuevas obligado-
21
Ibidem, p. 112.
22
Ibidem, p. 113.
23
Al llegar a la zona nacionalista a fines de agosto de 1936 se reintegró a la
actividad política. Después de una corta estancia en San Sebastián, donde se encargó
de organizar una Central Obrera Nacional-Sindicalista (aclara no un sindicato verti-
cal), Andrés Redondo reclamó su presencia en Valladolid, con análogos cometidos,
incorporándose poco después a los Servicios de Propaganda, en noviembre comenzó
a actuar como Secretario del Auxilio de Invierno y después en Auxilio Social. Renun-
ció en febrero de 1938 a la Subsecretaría de Organización y Acción Social que le
ofreció Pedro González Bueno, por su rechazo a los sindicatos verticales, que trata-
ban de generalizar e imponer. Sin embargo, once días después, aceptó la Dirección
General de Beneficencia que le ofreció Serrano Súñer, pensando que desde este
puesto consolidaría todo lo realizado en Auxilio Social. Concluida la guerra, el 26 de
julio de 1939, Serrano le ofreció la firme posibilidad de ser ministro de Trabajo, con
la misión de desmontar el tinglado del sindicalismo vertical. Una serie de complejas
intrigas y luchas por el poder dejaron vacante el cargo y la Subsecretaría, que tam-
bién le fue ofrecida alternativamente. Después de dimitir de su cargo de director de
Beneficencia y de Consejero Nacional, se reintegró a la vida privada ejerciendo la
abogacía. Fue designado por García Valdecasas jefe de la sección de Política Social del
Instituto de Estudios Políticos, cargo técnico con escasa proyección política activa,
pero que en razón del mismo fue designado procurador en Cortes en varias legisla-
turas hasta 1971. En la actividad parlamentaria participó en diversas comisiones,
trabajó activamente, pero sin salir de la discreción que se había marcado, y, en
general, su actividad en este ámbito fue silenciada. Su atención principal la dedicó
al ejercicio de la abogada, al periodismo (fue agregado de prensa en Lisboa) y otras
actividades intelectuales.
36
MONICA ORDUÑA PRADA
nes del culto nazi se extendían por la comunidad docente, pero
dejaron de inquietar a la sociedad alemana en general, cuando se
produjo la reducción del paro obrero, un incremento de la prospe-
ridad y sobre todo los éxitos de Hitler en el exterior24.
En aquel invierno alemán de 1935-36 llamaron su atención las
jóvenes de la Winterhilfe (Auxilio de Invierno), pidiendo por las
calles de las ciudades alemanas una «ayuda económica para los
desvalidos a cambio de pequeños recuerdos en cartón o metal» 25
detalles que unos meses más tarde aportaría a la idea primitiva de
Mercedes Sanz Bachiller para la creación del Auxilio de Invierno en
su versión española.
Después de las peripecias de su salida a Francia desde Guernica
y regreso de nuevo a España por Irún, su incorporación a Valladolid
la hizo a requerimiento de Andrés Redondo, el cual le encomendó
la organización de los sindicatos y la actividad sindical. Como el
mismo Bedoya confiesa, no podía faltar una visita de pésame a la
viuda del que había sido su jefe político y amigo. En tal ocasión, al
escuchar las opiniones de Mercedes Sanz Bachiller sobre los nece-
sitados y desvalidos ocasionados por la guerra, se percató de que
coincidían con los suyos26.
b) El impulso de Mercedes Sanz Bachiller
Sin que podamos valorar el grado de influencia, lo cierto es que
desde entonces Mercedes Sanz Bachiller dio los primeros pasos para
realizar la idea 27,. preparando una relación de asuntos y medios
24
Ibidem, p. 124. Describe la reacción eufórica de su profesor, contrario al nacis-
mo, que calificaba a Hitler de demagogo, cuando en 1936 anunció la militarización
del Ruhr y el Sarre, rompiendo las obligaciones impuestas por el Tratado de Versa-
Ues.
25
Ibidem, p. 123.
26
Ibidem, p. 155: «Inmediatamente me puse a referirle todas mis preocupaciones
al respecto y a improvisar algunas de las posibles soluciones, contándole algo de lo
que había visto desde la calle en Alemania... Precisaba el drama de tantas mujeres
que no podrían comprender jamás que sus hombres las hubiesen dejado para siem-
pre y de repente, solas con sus hijos, arrancados, ellos, a la vida por las balas del
frente o de la represión...».
27
LÓPEZ CANO, Juan: «La Obra Nacional de Auxilio Social: Evolución, situación y
perspectivas», en Problemas fundamentales de Beneficencia y Asistencia Social. Madrid.
1967, p. 93 y ss. Tiene la singularidad de hacer un reconocimiento público a Mer-
cedes Sanz Bachiller, quizá el primero, veintisiete años después de su salida de A.S.,
proveniente de las esferas oficiales en su condición de secretario técnico de A.S. Pero
37
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
necesarios que hiciese viable el proyecto, para el que era preciso,
lógicamente, recabar la financiación mínima. Esta le fue solicitada
a Teodoro Giménez Cendón, secretario de ayuntamiento, amigo y
jonsista, que después de colaborar activamente en Auxilio Social, en
1938 se incorporó como Jefe de Sección a la Dirección General de
Beneficencia. Con las 5.000 pesetas facilitadas por Teodoro Gimé-
nez comenzaron a funcionar28. Días más tarde, Mercedes Sanz
Bachiller recurrió a su cuñado Andrés Redondo, Jefe Territorial de
Falange, que era director del Banco Hispano Americano de Vallado-
lid, obteniendo un crédito de 50.000 pesetas29.
Inmediatamente surgió la cuestión del nombre y de los signos
externos. En este punto, que posteriormente ha dado lugar a inter-
pretaciones sobre el mimetismo con la institución alemana, aclara
Martínez de Bedoya con un argumento sencillo y a la vez prudente,
el alcance consistente en:
«Copiar sencillamente el correspondiente a la experiencia ale-
mana de «Auxilio de Invierno», que yo había presenciado, para
obviar al principio no pocas de las dificultades políticas que se
presentaban al intentar crear algo nuevo dentro de Falange» 30.
Análoga solución se dio al emblema de la entidad: un lobo ata-
cado por un brazo armado de una punta de lanza. Sin embargo, este
aspecto entra ya en la serie de trabajos y preparativos llevados a
cabo para consolidar el proyecto. Enseguida se buscó un local ade-
cuado, se confeccionaron menús, se reclutaron colaboradoras y
postulantes voluntarias entre las mujeres vallisoletanas sin distin-
ción de clase social, se fabricaron huchas, emblemas, carteles, etc.
Una atención primordial consistió en confeccionar un censo de
ya eran otros tiempos. También en BROUE, P., y TEMINE, E.: ha revolución y la guerra de
España. México. FCE. 1977. Vol. II, p . 169. GALLEGO MÉNDEZ, María Teresa: Mujer,
Falange y franquismo. Madrid. Taurus. 1983, p. 48. JACKSON, Gabriel: La república espa-
ñola y la guerra civil. México. Princenton University. 1965, p . 350.
28
MARTÍNEZ DE BEDOYA, J.: Memorias..., op. cit., p. 155.
29
Conversación mantenida con Mercedes Sanz Bachiller el día 27 de agosto de
1993.
30
MARTÍNEZ DE BEDOYA, J.: Memorias..., op. cit., p. 156. Consideraba que en la
Falange estaban todos muy afectados por el afán de «afirmar competencias exclusi-
vas», por lo que había de darse una sensación de provisionaüdad frente a los infor-
tunios y rigores de aquel invierno, a cuya solución nadie se atrevería a negar una
colaboración eventual. GARCÍA VENERO, M.: Falange..., op. cit., en p. 283 atribuye
indebidamente la denominación a la iniciativa de Clara Satuffer, destacada miembro
de la Sección Femenina. SOUTHWORTH, H.: Antifalange..., op. cit., p. 173, lo rechaza,
atribuyéndolo a M.S.B.
38
MONICA ORDUÑA PRADA
necesitados «con preferencia absoluta para los hijos de los fusilados
o de muertos en los frentes» 31.
Sobre esta cuestión existe unanimidad por parte de los que
posteriormente han escrito sobre el origen del Auxilio de Invierno,
pues su creación supuso el reconocimiento de la dureza que tuvo la
represión en Valladolid y en las otras ciudades a las que pronto se
extendería la acción benefactora del Auxilio de Invierno. Gesto que
era sumamente arriesgado en unos momentos tan difíciles y com-
prometedores, donde cualquier acto de solidaridad con aquellas
víctimas podría ser interpretado como una tibieza en la lucha contra
el enemigo republicano de fatales consecuencias. Sólo la personali-
dad y las circunstancias especiales que concurrían en la. persona de
Mercedes Sanz Bachiller permitieron la actuación asistencial sobre
las víctimas de la represión y sobre todos los desvalidos que durante
aquellos años se llevó a cabo 32.
Al mismo tiempo los impulsores del proyecto del Auxilio de
Invierno estimaron oportuno que no se circunscribiese exclusi-
vamente a Valladolid y su provincia, donde no surgirían inconve-
nientes, pues el prestigio y la autoridad moral de Mercedes Sanz
Bachiller eran indiscutibles. También Martínez de Bedoya era res-
petado, pese a sus discrepancias públicas de enero de 1935. Posi-
blemente debido a que ninguno de los dos se había prestado al
juego de los grupos existente en la influyente Falange vallisoletana,
en su lucha por el poder. La primera estaba por encima de aquellas
pugnas e intrigas y el segundo se encontraba vacunado por su ex-
periencia política de los años anteriores. Ambos estaban compro-
metidos en su proyecto de ayuda al necesitado que no podía que-
dar exclusivamente reducido a los límites de la seguridad vallisole-
tana 33.
31
Ibidem, p. 256. Confirmado reiteradamente por Mercedes Sanz Bachiller en
conversaciones de 27-8-93, 20-10-93 y 21-5-94. También por Cipriano Pérez Delgado
el 21-I-1994.
32
RIDRUEJO, Dionisio: Casi unas Memorias. Barcelona. 1977, p. 79. ELLWOOD,
Sheelgh: Prietas las filas. Barcelona. 1984, p. 82. CABANELLAS, G. La guerra..., op. cit.,
p. 877. La existencia de la represión era reconocida por la misma prensa falangista;
así en FE de Sevilla de 26-XII-1936, p. 3, en un «Informe sobre Auxilio de Invierno»
se refiere a las «numerosísimas familias que han perdido toda posibilidad económica
de vivir al perder a sus hombres, bien en el frente de combate o bien en virtud de
la represión».
33
Para alejarse totalmente de las intrigas políticas, Martínez de Bedoya, días antes
de su entrevista con Mercedes Sanz Bachiller, había cursado una solicitud para in-
corporarse al Tercer cursillo de Alféreces Provisionales, huyendo de los conflictos
políticos de la retaguardia.
39
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
III LA AUTORIZACIÓN INICIAL
Ahora bien, esta deseada expansión del Auxilio de Invierno
quedaba supeditada a una autorización del más alto nivel militar.
Por ello Martínez de Bedoya, con anterioridad al 28 de octubre de
1936, expuso al general Mola, entonces residente en la ciudad del
Pisuerga34, los proyectos y propósitos asistenciales. Mola compren-
dió el alcance del tema y su adaptación a las necesidades bélicas,
tomando una decisión inmediata para prestar ayuda a Bilbao, que
sirvió de autorización y respaldo a la puesta en funcionamiento del
Auxilio de Invierno 35.
Sorprendió a Martínez de Bedoya la referencia de Mola para
iniciar los ensayos de atención a grandes poblaciones en Bilbao, sin
alusión a Madrid, pues por aquellos días, como es sabido, toda la
opinión pública de la zona nacionalista daba como un hecho inme-
diato la entrada en Madrid, con la secuela de necesidades que tal
operación militar hubiese desencadenado36.
Hay otra cuestión de respuesta menos compleja ¿por qué Mar-
tínez de Bedoya se dirigió a Mola y no al nuevo y flamante Gober-
nador General del Estado (equivalente al Ministro de la Goberna-
ción), general Fermoso, que había asumido las atribuciones de la
Beneficencia? En primer lugar, debe quedar claro que la España
nacionalista en el otoño de 1936 estaba totalmente militarizada y
34
El cuartel general de Mola estuvo instalado en el Ayuntamiento de Valladolid
y se alojaba con su Estado Mayor en el cercano Hotel Imperial de la calle del Peso,
donde también vivía Martínez de Bedoya. La fecha de la conversación con Mola no
está determinada, pero debió de ser entre el 15 y el 20 de octubre.
35
MARTÍNEZ DE BEDOYA, J.: Memorias..., op. cit., p. 157. Las palabras del general
Mola fueron terminantes: «preséntese mañana en mi Cuartel General, quedará usted
incorporado a él como simple soldado; que conste: como simple soldado. El coronel
Calderón le dará facilidades para un primer ensayo en Bilbao. En efecto, la guerra
hoy afecta directamente a las masas civiles en las grandes ciudades y la intendencia
militar no tiene ni organización, ni medios ni tiempo para ocuparse de esas masas
hasta la normalización de la vida ciudadana». En el capítulo de Normativa legal se
detalla el contenido del oficio facilitado por el coronel Calderón a Martínez de Be-
doya.
36
El día 28 de octubre trasladó Mola su cuartel general de Valladolid a Avila.
Presuntamente por la proximidad de Madrid. Sin embargo, la opinión de las personas
allegadas y las del entorno político local atribuyó la verdadera razón al disgusto de
Mola por haberse instalado en Valladolid la sede del Gobierno General del Estado,
de acuerdo con la decisión tomada por la Junta Técnica de Burgos. Mola se había
hecho el propósito de ejercer exclusivamente la jefatura del ejército del Norte sin
ninguna relación, ni siquiera la de vecindad, con la actividad política (Martínez de
Bedoya. Memorias..., p. 157).
40
MONICA ORDUÑA PRADA
sujetos todos los ciudadanos a la jurisdicción militar, de acuerdo con
los respectivos bandos de declaración del estado de guerra. Por
consiguiente, la autoridad de facto en la zona norte era su coman-
dante en jefe: el general Mola (en el sur era Queipo de Llano),
quien solo tenía por encima a Franco, pues los miembros de la
Junta Técnica como gobierno formal, aunque también eran milita-
res, estaban supeditados a Mola en su zona. Por lo que cualquier
actividad en la misma, y más si se relacionaba con ciudades o pue-
blos tomados, tenía que contar obligatoriamente con su autoriza-
ción previa.
Tampoco debe olvidarse la existencia de un concepto de inefica-
cia e inoperancia de los servicios de la Beneficencia pública que,
además de obsoletos, habían quedado prácticamente colapsados des-
de julio de 1936, y esta idea era conocida y compartida por los
creadores del Auxilio de Invierno, que no podían por menos de
identificar a Fermoso con el viejo orden de cosas que debían cam-
biarse.
Para alejar cualquier duda sobre el patrocinio de Mola al proyec-
to del Auxilio de Invierno, el mismo día que se realizó la primera
colecta por las calles de Valladolid, Martínez de Bedoya recibió ins-
trucciones del coronel Calderón de presentarse en Avila, nueva sede
del cuartel general, al menos una vez al mes para comunicarle la
marcha del proyecto, al tiempo que le instó a concentrarse en los
«preparativos para la futura campaña del Norte, zona que es muy
fabril y con gente acostumbrada a exigir» 37.
El viernes 30 de octubre de 1936 se inauguró el primer comedor
en Valladolid, instalado en la planta baja de la casa número cuatro
de la calle de las Angustias, esquina a la de Echegaray. El local,
antiguo café, se alquiló al Sr. González Aquiso y ha continuado
cumpliendo sus funciones de comedor hasta la fecha, bajo las advo-
caciones y dependencia de las sucesivas instituciones que continua-
ron la obra primitiva, estando vinculado en la actualidad a la Junta
de Castilla y León38.
37
Ibidem, p. 157.
38
Aunque se hicieron pequeñas reformas, la estructura sé ha mantenido intacta
hasta julio de 1994, fecha en que se han realizado reparaciones y arreglos impres-
cindibles, incluso .mantuvo la primitiva pintura (azul prusia y blanca) de la fachada
hasta las mencionadas obras. Concluidas éstas, se ha reabierto con el mismo fin que
tuvo siempre: comedor, actualmente con capacidad para cien plazas (Norte de Castilla.
Valladolid 12-XI-1994). En el mismo, diario se menciona que el comedor «Calderón»
funciona desde 1936. También en GARCÍA BASAURI, M.: La Sección Femenina..., op. cit.,
p. 52.
41
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Aquel primer día fueron atendidos 100 huérfanos. La acción
tuvo gran resonancia, pues por primera vez desde julio de 1936 se
realizaba una acción organizada de ayuda al necesitado que progre-
saría geométricamente en los meses sucesivos. La prensa local no
dejó pasar la oportunidad haciendo referencias al acontecimiento,
principalmente el artículo de Cossío en El Norte de Castilla y la en-
trevista de Halcón en Sevilla.
En las semanas siguientes, los comedores se extendieron por la
ciudad, los pueblos y por las provincias limítrofes, al calor del éxito
de los primeros días y de una situación real de penuria muy grave.
Con periodicidad quincenal, según se había acordado, el 17 de
noviembre se hizo la segunda cuestación del Auxilio de Invierno,
simultáneamente en varias provincias, ofreciendo un emblema
metálico para los donantes, representando un águila troquelada con
la palabra PAN en las garras39. Por aquellos días la actividad desa-
rrollada por los creadores del Auxilio de Invierno era muy intensa,
tanto respondiendo a peticiones de información de otros lugares,
deseosos de seguir el ejemplo de Valladolid, como de viajes a pro-
vincias, a veces muy distantes, en los precarios medios del momen-
to, para asesorar y comprobar instalaciones, equipos, etc.
Un caso significativo de puesta en funcionamiento del Auxilio de
Invierno en una ciudad alejada de Valladolid fue el de Sevilla, cuyos
pasos se pueden seguir por la prensa local. A partir del día 15 de
diciembre de 1936 comienzan a aparecer en FE avisos que anuncian
la inminente presencia del Auxilio de Invierno en Sevilla. En el
primer recuadro se mencionan cuatro veces la frase: «Nace Auxilio
de Invierno», por estas razones y demandas: «Por el hombre-Por la
Sociedad-Por la Nación-Por el Imperio Por Voluntad» 40. Al día si-
guiente se piden «Ropas nuevas, Ropas que no necesites»41.
Los reclamos del día 17 tienen ya mayores connotaciones polí-
ticas, bajo la rúbrica del Auxilio de Invierno, se atribuye que «Fa-
lange comienza a llevar a la Conciencia Nacional los deseos de
Hermandad entre todos los españoles, afán de hermandad y de
justicia llevará alegría a los hogares olvidados» 42. Así continuó la
publicidad hasta el 23 de diciembre de 1936, en que se celebró la
39
SOUTHWORTH, H.: Antifalange..., op. cit., p. 171. El emblema se encargó a Zara-
goza. Confirmado por Mercedes Sanz Bachiller en conversación 28-X-1993. Poste-
riormente se encargarían en Sevilla hasta que fueron sustituidos por los de cartón.
40
FE. Sevilla. 15-XII-1936.
41
Ibidem. 16-XII-1936, p. 3.
42
Ibidem. día 17-XII-1936, p. 8.
42
MONICA ORDUÑA PRADA
primera cuestación, saludada por Martínez de Bedoya en un artícu-
lo aquel mismo día43. No se conoce la cuantía de lo recaudado en
aquella primera ocasión, pero días más tarde comienzan a aparecer
en FE relaciones de donativos de particulares, y entidades públicas
o privadas, con el fin de incentivar nuevas aportaciones44.
Los comedores se inauguraron el día 24 de diciembre. Estaban
situados en la calle Joaquín Guichot, en un edificio propiedad del
Sr. González Galán, que destinó el importe del alquiler del edificio,
1.500 pesetas, a favor de Auxilio Social. En el acto estuvieron pre-
sentes las primeras autoridades civiles y de Falange, incluyendo a
Pilar Primo de Rivera45.
En Jerez de la Frontera no podían quedar atrás frente a las inicia-
tivas de Valladolid o Sevilla, y el día 5 de enero de 1937 se inauguró
el comedor del Auxilio de Invierno, denominado «Pilar Primo de
Rivera», en consonancia con la vinculación a Jerez de tal apellido.
En aquella primera ocasión los niños atendidos fueron 6346.
Mercedes Sanz Bachiller y Javier Martínez de Bedoya, para hacer
realidad sus proyectos, recurrieron inicialmente a un reducido gru-
po de amigos y colaboradores que participaron activamente en el
mismo. Entre ellos, además del mencionado Teodoro Giménez Cen-
dón, el médico Cipriano Pérez Delgado, que vivía en la misma casa
de Onésimo Redondo, Manuel Martínez Tena, abogado de Estado y
secretario particular de Andrés Redondo, el psiquiatra Jesús Ercilla,
Andrés María Mateo, bibliotecario y sacerdote, después Carmen de
Icaza, Argote, Lozano, etc., que se configurarían meses después for-
malmente como el equipo de asesores nacionales de Auxilio Social.
El siguiente paso se dio el 19 de diciembre del mismo año, con
la implantación de las Cocinas de Hermandad. En ellas se cocinaba
para los adultos víctimas de la guerra, principalmente viudas sin
trabajo y los ancianos que hubiesen perdido el apoyo del hijo
muerto. Con ello se trataba de superar, aunque fuese mínimamen-
te, una situación angustiosa producida por el realismo del momento
43
MARTÍNEZ DE BEDOYA, J.: «Se inicia la campaña del Auxilio de Invierno en Se-
villa». FE, día 23-XII-1936
44
FE. Sevilla. 30-XII-I936, p. 5, y 1-I-1937, p. 3.
45
FE. Sevilla. 24-XII-1936, p. 3. Junto al alcalde Tassara y el presidente de la
Diputación Benjumea y Burín, estaban presentes Sancho Dávila, Miranda y Carmo-
na, jefes territorial, provincial y local de FE de las JONS, respectivamente, así como
otros jefes subalternos, secretarios, etc. Respecto a la Sección Femenina, se encon-
traban, además de Pilar Primo, la jefe territorial María del Carmen Azancot, que era
la responsable de la Obra en Sevilla y una larga serie de mandos de la S.F.
46
FE. Sevilla. 6-I-1937, p. 5.
43
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
fratricida, obviando al tiempo un cierto pudor, muy propio de los
españoles, siempre reacios a integrarse en comedores gratuitos o
instituciones asistenciales. Previendo estas circunstancias se condi-
mentaban los alimentos en las cocinas de los comedores y se lleva-
ban en unos recipientes, diseñados expresamente para ello, a los
domicilios de los necesitados y paliar la falta de medios y recursos
más elementales 47.
IV. LAS DIFÍCILES RELACIONES CON PILAR PRIMO
DE RIVERA
El esfuerzo realizado por el equipo inicial, así como el de una
legión innominada de colaboradores y colaboradoras, que mayori-
tariamente pertenecían a la Sección Femenina de Falange, y que
postulaban los días de cuestaciones o atendían a los niños en los
comedores, etc., ocasionaron inevitables fricciones y celos con Pilar
Primo de Rivera y su entorno. Mucho más cuando percibieron que
las funciones directivas no se reservaban con carácter monopoliza-
dor a las mujeres, como ocurría en la Sección Femenina. Por el
contrario, el carácter plurifuncional de los nuevos servicios que se
creaban forzosamente requería la presencia de hombres (arquitec-
tos, médicos, sacerdotes, etc.), incorporando a los puestos claves
también un número adecuado de mujeres, pero con miras más
amplias que una simple actitud feminista de tipo político48.
Vimos anteriormente las circunstancias que promovieron la en-
trada en la política activa de Mercedes Sanz Bachiller después de
julio de 1936, por lo que resulta obligado establecer un cierto pa-
ralelismo con Pilar Primo de Rivera a propósito de explicar algunas
claves posteriores sobre el desarrollo de Auxilio Social, con sus éxitos
y conflictos. Al contrario que la primera, el activismo político de
Pilar Primo se remonta a 1934, cuando fue designada jefe nacional
de la Sección Femenina de FE de las JONS 49.
47
Aún puede encontrarse algún ejemplar de éstos en tiendas de viejo. Consiste
en un soporte metálico en el que se introducían tres cazuelas pequeñas, que com-
prendían el menú diario. Eran raciones suficientes para una o dos personas, aunque
a veces atendían más necesidades.
48
MARTÍNEZ DE BEDOVA, J.: Memorias..., o p , cit,, p . 1 6 0 .
49
GALLEGO MÉNDEZ, M a r í a Teresa: Mujer, Falange y Franquismo. M a d r i d . 1 9 8 3 . L o s
objetivos prioritarios de la Sección Femenina eran: actividades propagandísticas, aten-
ción y visitas a heridos y detenidos, el apoyo a sus familiares y cualquier otra función
que le fuera encomendado por el mando, p. 29. Habría que añadir posteriormente
la confección de camisas, banderas y otras prendas, así como la muy importante de
44
MONICA ORDUÑA PRADA
Con tal responsabilidad durante los meses siguientes intentó
establecer en toda España delegaciones provinciales, lo que fue
consiguiendo paulatinamente, aunque con escaso respaldo numéri-
co, pues según las listas oficiales de la Falange de Madrid, en febrero
de 1936 militaban 63 mujeres50. Su ocasión se produjo en los meses
siguientes, cuando los mandos de Falange fueron detenidos no sólo
en Madrid, sino en la mayoría de las provincias, quedando casi
íntegros los cuadros de la Sección Femenina, que desarrollarían una
gran actividad entre marzo y julio de 1936.
Al comienzo de la guerra civil, Pilar Primo de Rivera fue uno de
los líderes de primer rango de Falange, que estuvo casi desde los
primeros momentos en la zona nacionalista y aglutinó la corriente
de adhesiones políticas de las mujeres hacia la Sección Femenina de
FE de las JONS, donde ocupaba un lugar prioritario indiscutible,
como heredera y fiel celadora de la obra política de su hermano. En
Sevilla, Burgos y después en Salamanca se rodeó de un grupo de
hombres y mujeres provenientes en su mayoría de la denominada
Falange madrileña y de andaluces, con algunos de los cuales man-
tenía vínculos familiares y en todo caso de amistad añeja.
Estas circunstancias condicionaron en lo sucesivo su comporta-
miento político, pues si bien aparentemente no trató de intervenir
en otras cuestiones que no fuesen exclusivamente las relacionadas
con la Sección Femenina, de hecho tuvo un papel aglutinante de los
sectores «legitimistas» que reclamaron esporádicamente la ortodo-
xia del partido 51. En definitiva, tuvo un protagonismo político ma-
yor que el que a veces se ha supuesto.
recaudar fondos (p. 35 y ss.). La designación se produjo en el I Consejo Nacional de
la Falange celebrado en Madrid el 6 de octubre de 1934.
50
PAYNE, Stanley G.: Falange: Historia del fascismo español. París. 1968, p. 69. Lo
recoge GALLEGO, M.T.: Mujer..., op. cit., p. 41. Ambos autores estiman en 9.000 los
afiliados a Falange en toda España en febrero de 1936. Respecto a las militantes de
la Sección Femenina, indica Gallego que el 18 de julio de 1936 la cifra citada con más
frecuencia es algo menor a 2.500 (p. 47).
51
SERRANO SÚÑER, Ramón: Entre Hendaya y Gibraltar. Barcelona. 1978, p. 42, cuen-
ta que «En una pequeña casa de la plazuela de San Julián residía Pilar Primo de
Rivera, sacerdotisa que ofrecía todo sacrificio al recuerdo, al pensamiento y al gran
propósito de su hermano ausente... Ahí, en torno a una camilla, se sostenía el fuego
sagrado. Pasaban por aquella casa falangistas de casi todas las provincias a recibir
consignas o a transmitir inquietudes...». También en REDRUEJO, Dionisio: Casi unas
Memorias. Barcelona. 1976, p. 103. Atribuye a la Sección Femenina la única identidad
del partido anterior en el nuevo, «por la sencilla razón de que su jefatura encarnaba
en una hermana de José Antonio, que, por serlo, quedaba como sacralizada para los
militantes y como intocable para los nuevos ejecutivos»...
45
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
En la praxis de la actividad política existía una mayor veteranía
por parte de Pilar Primo, frente a Sanz Bachiller, pero su pensa-
miento social, aunque le imprimiese la dialéctica nacional sindica-
lista, estaba influido por el conservadurismo propio del entorno
aristocrático familiar, impregnado a la vez de un marcado populis-
mo. Tozuda y siempre muy celosa de sus atribuciones y del papel
político que debía desempeñar, era simultáneamente una persona
poco brillante, que daba un cierto aire doméstico a todas sus actua-
ciones, con un concepto del papel de la mujer en la sociedad fuera
del contexto temporal de la época 52.
Con estos antecedentes Pilar Primo estimó que Auxilio de In-
vierno se movía en su área de competencias. Lo que no era cierto.
Y utilizaba los recursos humanos de su organización, lo que era
parcialmente verdad. El caso es que las suspicacias se produjeron,
casi desde el primer momento, tan pronto como el Auxilio de In-
vierno superó los estrechos límites provinciales de Valladolid. En un
viaje a Sevilla, en los primeros días de noviembre, de Mercedes
Sanz Bachiller 53, para promocionar Auxilio de Invierno, y para otras
gestiones como el suministro de emblemas y otros medios, mantuvo
una reunión con Pilar Primo de Rivera exponiéndola la importancia
del alcance y los objetivos del Auxilio de Invierno.
Para conocer sobre el terreno lo realizado y devolver la visita, el
9 de diciembre, se trasladaron a Valladolid Hedilla y Pilar Primo de
Rivera, informándose directamente sobre el funcionamiento y alcan-
ce de la obra Auxilio de Invierno. Es significativa la provisionalidad,
52
MARTÍN GAITE, Carmen: Usos amorosos de la postguerra española. Barcelona. 1987,
pp. 55 y ss. GALLEGO MÉNDEZ, M. T.: Mujer..., op. cit. Desde una perspectiva elogiosa:
La Sección Femenina: Historia y Organización. Madrid. 1952. Recientemente: SUARBZ FER-
NÁNDEZ, Luis: Crónica de ¡a Sección Femenina y su tiempo. Madrid. 1993. Esta figura
contrasta con la de Mercedes Sanz Bachiller, tanto por su formación como por su
origen social, aquélla aristocrática, aunque reciente; ésta, de la clase media-alta, más
culta y permeable a los problemas sociales del momento.
53
FE. Sevilla. 3-XI-1936, p. 2. Anuncia en lugar destacado: «La viuda de Onési-
mo Redondo en Sevilla». Al dar cuenta de la noticia indica que «viene como jefe
territorial (sic) de la Sección Femenina de Valladolid, le acompañan Albina Redondo
y el camarada Javier Martínez de Bedoya, de la Sección de Prensa y Propaganda de
aquella capital». Dos días más tarde publica FE una extensa entrevista con Mercedes
Sanz Bachiller, describiendo ésta la personalidad política y humana de Onésimo
Redondo y los detalles de su actividad durante los primeros días de la guerra civil
hasta su muerte en Labajos. Prácticamente no hace referencias sobre sí misma y sólo
menciona sus trabajos en la nueva obra, cuando afirma: «estamos ahora ocupadísi-
mas con la labor del Auxilio de Invierno. Tenemos instaladas ya entre la capital y la
provincia diez comedores para niños y esperamos tener unos doscientos» (FE 5-XI-
1936, pp. 5 y 6).
46
MONICA ORDUÑA PRADA
ya mencionada, de las actividades de Mercedes Sanz Bachiller, pues
los jefes falangistas fueron recibidos en su domicilio particular, visi-
tando posteriormente los comedores, «que fueron muy elogiados por
ambos jefes»... que además «tuvieron cálidas frases de elogio para la
obra Auxilio de Invierno y para su fundadora» 54.
Las circunstancias y factores señalados tuvieron la suficiente
fuerza y convicción para que, en diciembre de 1936, Pilar Primo
aceptase la creación de la Delegación Nacional del Auxilio de Invier-
no. Y esto siguiendo el criterio de su auspiciadora, hecho que se
elevó a público en la última sesión del Congreso Nacional de la
Sección Femenina, celebrado a fines de dicho mes en Valladolid,
donde se reconoció públicamente como titular de dicho proyecto y
delegada nacional a Mercedes Sanz Bachiller 55.
Esta proclamación carecía de fuerza legal. Aunque no era más
que una confirmación de la situación existente, nadie podía discutir
a Mercedes Sanz Bachiller por el prestigio y la admiración genera-
lizada que en los dos últimos meses había ganado en la. zona nacio-
nalista por sus actividades en defensa de los necesitados y los des-
heredados. Ello justifica que, a principios de enero de 1937, se
entrevistaron en Salamanca la interesada y Bedoya, con Manuel
Hedilla, Jefe de la Junta de Mando Provisional de Falange, para
exponerle lo realizado y cuanto pretendían hacer en el futuro.
Encontraron acogida muy favorable en Hedilla, quien entendió
como un hecho necesario y operativo la dependencia directa del
Auxilio de Invierno de su autoridad, por lo que expidió días después
un nombramiento formal a favor de Mercedes Sanz Bachiller como
Delegada Nacional, y a Javier Martínez de Bedoya, como secretario
nacional de los servicios del Auxilio de Invierno56.
54
FE. Sevilla. 9-XIM939, p. 14. El periódico falangista se refiere aún a doña
Mercedes Sanz Bachiller, viuda de Onésimo Redondo». También en TUÑÓN DE LARA,
M,: «Cultura y culturas. Ideologías y actividades mentales», en La Guerra Civil espa-
ñola 50 años después. Barcelona. Labor, 1985, p. 341. Afirma que Auxilio Social se
centralizó en Valladolid «En manos de Mercedes Sanz Bachiller, que desde la tertulia
—especie de salón falangista— de su casa disimulaba mal la lucha por el poder con
Pilar Primo de Rivera, cuyas reuniones tenían más peso».
55
SANZ BACHILLER, Mercedes: «Política de Auxilio Social», en I Congreso Nacional de
Auxilio Social. 1937. Valladolid. 1937, p. 13.
56
MARTÍNEZ DE BEDOYA, J.: Memorias..., op. cit., p. 161. En los archivos de Mercedes
Sanz Bachiller no se encuentran estos documentos. Transcribo de las Memorias de
Bedoya el suyo: «Como jefe de la Junta Provisional de Mando de Falange Española
de las JONS, nombro secretario nacional de los servicios del Auxilio de Invierno al
camarada Javier M. de Bedoya. Salamanca, 14 de enero de 1937. firmado M. Hé-
dilla».
47
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Sin embargo, el oficio que recibió Bedoya y está reproducido en
la nota anterior se complementaba con dos lineas manuscritas por
«letra picuda de mujer», que decían: «Como Jefe de la Sección
Femenina, encargada del Auxilio de Invierno, Pilar Primo de Rive-
ra» 57. Lo que muestra que la Sección Femenina y su titular no
admitían intromisiones de otras instituciones o personas en lo que
presuntamente interpretasen corresponderlas a su ámbito compe-
tendal. A ello cabe añadir el concepto unitario imperante en los
círculos falangistas madrileños, de los que Pilar Primo era la figura
más representativa, al menos en el plano personal. Hedilla, al pa-
recer, era tenido como una especie de advenedizo, que había llega-
do al cargo por una serie de coincidencias y circunstancias especia-
les, en el que la provisionalidad del mismo era mucho más que el
enunciado de su título.
Hacia la independencia política
Una importante pérdida de poder político del grupo inicial jon-
sista de Valladolid fue la destitución a finales de diciembre de An-
drés Redondo, sustituido parcialmente por Girón, como Inspector
territorial. Este desde la crisis de 1935 se había decantado por la
Falange primorriverista y su entorno madrileño, sin duda seducido,
como otros muchos falangistas vallisoletanos, por el encanto perso-
nal de José Antonio Primo de Rivera. También fue designado Dio-
nisio Ridruejo Jefe Provincial de Valladolid, ligado a dicho grupo y
que sustituía a Teodoro Giménez, secretario de administración local
y antiguo jonsista 58.
57
Ibidem, p. 161. Ignoramos si en el oficio de Mercedes Sanz Bachiller, en caso
de que existiese, pues la interesada no lo confirma, figuraba el mismo texto adicional.
58
HEDILLA LARREY, Manuel: Testimonio. Barcelona. 1972, p. 343. Después de una
serie de incidentes con Andrés Redondo y su cese, la solución consistió en que «José
Antonio Girón fue nombrado inspector territorial: desapareció así la jefatura territo-
rial. Dionisio Ridruejo, el nuevo jefe provincial, y Luis González asumió funciones de
inspector nacional de Milicias». Detalla también los antecedentes del conflicto y los
temores de Girón frente a Andrés Redondo. RUBIO, María, y SOLANA, Fermín: «Dio-
nisio Ridruejo en fechas»..., op. cit., p. 299, confirman los incidentes (presencia
de Girón en Salamanca, sus temores, amenazas de Redondo en presencia de He-
dilla, etc.). Con el habitual recurso de eludir las cuestiones cruciales: GIRÓN DE VELAS-
co, J. A.: Si la memoria no me falla. Barcelona. 1994, p, 43, despacha el asunto con
una escueta frase, dentro de un párrafo que trata de otros asuntos: «Ocupé el puesto
de Andrés Redondo de jefe territorial de Falange».
48
MONICA ORDUÑA PRADA
De tal forma se resolvió a favor de Girón y de González Vicén
la rivalidad que existió primero con Onésimo desde dos años antes
y con Andrés Redondo en los últimos meses. Las divergencias fue-
ron superadas por Onésimo Redondo debido a su talante conciliador
y a su indudable autoridad, pero hicieron crisis con Andrés, más
intransigente y sin el carisma del hermano menor 59 .
Ante la delicada situación Dionisio Ridruejo trató de suavizar las
relaciones, pues incluso el mismo día de su nombramiento acompa-
ñó deferentemente a Andrés Redondo al pueblo natal de Quintani-
lla que había acordado denominarse en lo sucesivo de Onésimo,
permitiéndole actuar aún como jefe territorial, correspondido por
éste con iguales muestras de corrección60.
Lo cierto es que se consideró un logro del sector más duro del
falangismo vallisoletano, como eran considerados los jefes de la mi-
licia, con lo que temporalmente se produjo una mayor influencia de
éstos en la Falange vallisoletana, atemperada con la presencia de Ri-
druejo, que se prolongó hasta fines de abril. Tampoco supuso una
victoria completa, pues no olvidemos que después de los incidentes
ante Hedilla y cuando la Junta de Mando había acordado su cese,
Redondo evitó tal situación presentando formalmente su dimisión61.
Su cargo de jefe territorial no se cubrió, pues la jefatura territorial
desapareció y se creó una inspección territorial, ocupada por Girón,
amén de que otro jefe de milicias como Anselmo de la Iglesia man-
tuvo su fidelidad jonsista y después de rechazar los procedimientos y
maniobras de los otros jefes, se quedó al margen de cualquier intriga
dedicado exclusivamente a su actividad en el frente 62.
Estos acontecimientos resultaron claras llamadas de atención para
los responsables del Auxilio de Invierno sirviéndoles para marginar-
se cada vez más de los enredos políticos. En adelante prefirieron
dedicarse intensamente a su tarea e ignorar la polémica de compe-
tencias más o menos burocráticas, sentando paulatinamente las
bases para crear unos servicios autónomos. Así mantenían un difícil
equilibrio, al margen de las intrigas políticas y sorteando los propó-
sitos intervencionistas gubernamentales, pues por aquellos días es-
59
PAYNE, Stanley G.: Historia del fasciscmo español. París. 1 9 6 5 , p . 1 2 5 .
60
RIDRUEJO, Dionisio: «Jefe de Valladolid». Barcelona. Destino, núm. 1914, 8 de
junio de 1974, p. 9.
61
Después de estos acontecimientos se reincorporó a su anterior actividad ban-
caria y poco después se trasladó a San Sebastián, donde pasó a ocupar un cargo
directivo en el Banco Guipuzcoano, apartándose de cualquier actividad política.
62
RIDRUEJO, Dionisio: Jefe de Valladolid..,, o p . c i t , p . 9 .
49
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
taban, también, empeñados en la adaptación del Decreto del Go-
bierno General de 29 de diciembre de 1936, vital para resolver su
autonomía financiera.
En este marco, hasta cierto punto, de independencia política,
debe encuadrarse el talante del tándem Sanz Bachiller-Martínez de
Bedoya de cara a su actitud ante los sucesos de abril de 1937 que
terminaron con la unificación de las fuerzas políticas de la España
nacionalista.
50.
CAPITULO III
DEL AUXILIO DE INVIERNO
AL AUXILIO SOCIAL
I. EL DECRETO DE UNIFICACIÓN
Por la influencia decisiva que tuvo, en la obra social que estu-
diamos, creemos preciso rememorar algunos aspectos del difícil y
complejo proceso político que concluyó en la España nacionalista
con la unificación de las fuerzas políticas bajo la Jefatura de don
Francisco Franco.
Desde la primavera de 1936 los líderes indiscutibles de FE de las
JONS estaban detenidos o en la clandestinidad: José Antonio Primo
de Rivera en la prisión de Alicante, Onésimo Redondo en la de
Avila, etc. La muerte de éste en los primeros días de la guerra civil
ocasionó una confusión institucional que afectó al futuro político de
Falange de forma impensable, a lo que hubo que añadir la muerte
en Madrid de Ruiz de Alda o Fernando Primo de Rivera y la per-
sistencia del encarcelamiento en Alicante de su hermano José An-
tonio, hechos que confirmaron la situación de desconcierto y vacío
entre los militantes de Falange.
Sólo un falangista de Santander, Manuel Hedilla Larrey, con
funciones inspectoras de las milicias, al que la guerra sorprendió en
Galicia y del que casi todo el mundo reconocía sus buenas intencio-
nes y su capacidad de organización, pero también su ingenuidad y
limitaciones, fue designado Jefe Nacional de la Junta de Mando
Provisional de Falange el 2 de septiembre de 19361
1
HEDILLA LARREY, Manuel: Testimonio. Barcelona. 1972, p. 207 y ss. La reunión de
Jefes de Falange Española de las JONS se celebró en la Universidad de Valladolid,
presididos por José Sainz, Agustín Aznar y Manuel Hedilla, con asistencia de los
consejeros nacionales y jefes provinciales: José Andino, de Burgos; Ricardo Nieto
Serrano, de Zamora; Miguel Merino, del Bajo Aragón; Manuel Castro Pena, de Pon-
tevedra; Jesús Muro Sevilla, de Zaragoza; José Luna Menéndez, de Cáceres. Los
consejeros nacionales Joaquín Miranda, Vicente Gaceo del Pino, Manuel Yllera, Fran-
cisco Bravo, José Moreno, jefe provincial de Navarra; Andrés Redondo Ortega, jefe
territorial de Castilla y León; Mario González Zaera, de Galicia, y Manuel Sánchez
Suárez, delegado territorial de Marruecos. La Junta de Mando Provisional, con Ma-
nuel Hedílla como jefe, quedó constituida por Agustín Aznar, José Sainz, Jesús Muro,
Andrés Redondo y José Moreno, nombrando secretario a Francisco Bravo.
53
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
La provisionalidad de su nombramiento era algo más que un
título, pues inmediatamente fue visto con grandes reticencias por el
grupo de la Falange madrileña o legitimista, aglutinado en Sala-
manca alrededor de Pilar Primo de Rivera y entre los que también
existían lazos de parentesco más o menos directos2. Además, influía
el hecho de que la sencilla personalidad de Hedilla, procedente de
la clase media rural santanderina, era considerada como demasiado
proletaria y radical por los denominados legitimistas, vinculados a
las clases altas, incluso a la aristocracia andaluza.
La realidad es que existía una compleja red de intrigas políticas
y de lucha por el poder entre los diversos grupos de Falange, los
carlistas y el propio Cuartel General de Franco, que culminarían con
los sucesos acaecidos en la semana del 12 al 19 de abril de 1937. La
unificación era un proyecto acariciado por Franco desde hacía tiem-
po y previsto por los carlistas y falangistas, deseado por unos y
rechazado por otros, pero para nadie era un secreto que más pronto
o más tarde se llegaría a tal solución. El problema estaba en llegar
a la meta en situación ventajosa.
Garcerán, Dávila y Aznar fueron los primeros en dar el paso,
disponiéndose a expulsar a Hedilla, al que acusaron de tibieza, por
facilitar el camino a Franco del control político de la Falange. Dis-
puesto todo para una reunión del Consejo Nacional el día 18 de
abril, Hedilla trató de devolver el golpe, ordenando la detención de
los tres falangistas a su jefe de escolta José María Alonso Goya,
secundado por los cadetes de la escuela de milicias de Pedro Llen.
Al no encontrarlos en el cuartel de Falange, se dirigieron al domi-
cilio de Sancho Dávila, donde se produjo un enfrentamiento en el
que murieron Goya y un miembro de la escolta de Dávila. Inmedia-
tamente la autoridad militar detuvo a los tres implicados 3.
La inicial ventaja de Hedilla tenía el carácter de una victoria pírri-
ca, pues fue aprovechada como argumento principal de la desunión
de la Falange por el Cuartel General de Franco, cuyos servicios se
2
PRESTON, Paul: Franco. Barcelona. 1994, p. 325. Los principales eran: Agustín
Aznar, jefe de milicias (novio de la prima Pilar); Sancho Dávila, jefe de Falange de
Sevilla (primo de J. A.); Rafael Garcerán, jefe de Falange de Salamanca (pasante de
J. A.). Al grupo estaban próximos los vallisoletanos José Antonio Girón y Luis Gon-
zález Vicén. Según RIDRUEJO, Dionisio: Casi unas Memorias. Barcelona. 1982, p. 91,
también se unió el sevillano Luna. Tampoco podemos olvidar el grupo de parientas
y amigas próximas a Pilar Primo de Rivera, que constituían el cuadro directivo de la
Sección Femenina.
3
TUSELL, Javier: Manual de Historia de España. Madrid. 1993, p. 500. Señala que de
los tres implicados, dos debían el puesto a Hedilla y el otro había colaborado con él.
54
MONICA ORDUÑA PRADA
apresuraron a extender un manto de silencio sobre los acontecimien-
tos, filtrando noticias, como la presunta retirada del frente de tropas
falangistas, un intento de conspiración contra Franco o el proyecto
de pactar una paz por separado con los republicanos.
Hedilla, ignorante de estas manipulaciones y animado por lo que
creía una situación favorable, mantuvo la reunión del Consejo
Nacional para el día previsto: el 18 de abril de 1937, resultando
elegido Jefe Nacional por 10 votos de los 22 reunidos 4. La endeblez
de la votación no fue óbice para que se presentase a Franco y juntos
fueron aclamados en el balcón del palacio episcopal. Pero el sutil
general ya había tomado su decisión, por lo que se limitó a impedir
que se desplazasen milicias falangistas a Salamanca y que la trans-
misión de las noticias quedasen veladas por la férrea censura. En el
caso del acuerdo del Consejo Nacional, se transmitió no por lo ca-
nales habituales de la Falange, sino a través de los cauces oficiales:
gobernadores militares y civiles.
Al día siguiente, 19 de abril, se hizo público por la radio el
Decreto de Unificación que reunía bajo la Jefatura de Franco a todas
las fuerzas políticas que participaban en el bando nacionalista 5.
Pasados los años se ha confirmado que nadie se opuso a esta deci-
sión de Franco de manera formal, los desacuerdos no pasaron de
conversaciones más o menos privadas, pues el proceso de Hedilla y
de algunos de sus seguidores se dedujo días después al rechazar éste
el cargo que le ofreció Franco en la dirección del nuevo partido de
nombre extenso: Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de
Ofensiva Nacional Sindicalista 6. Respecto a los tradicionalistas sus
reticencias y resistencia pasiva inicial tampoco pusieron en peligro
el proyecto fusionista de Franco, aceptándolo como mal menor tran-
sitorio, en lo que se equivocaban como otros muchos.
El 22 de abril se publicó el Decreto nombrando a los 10 miem-
bros de la Junta Política que eran competencia de Franco, pues los
4
HEDILIA, M.: Testimonio..., op. cit, p. 491. Ocho consejeros votaron en blanco y
obtuvieron un voto José Sainz, Miguel Merino, Martín Ruiz Arenado y Jesús Muro.
Señala que en 1934 José Antonio Primo sólo fue elegido por un voto a su favor.
También en TUSELL, J.: Manual..., op. cit., p. 500. RIDRUEJO, D.: Casi unas Memorias...,
op. cit., p. 93.
5
Decreto 255 de la Jefatura del Estado, de 19 de abril de 1937 (BOE de 20 de
abril de 1937). Al parecer, el Decreto, inspirado por Franco y Serrano Súñer, fue
consensuado con Mola y Queipo de Llano. La redacción definitiva corrió a cargo de
Serrano Súñer y Giménez Caballero. En PRESTON, P.: Franco..., op. cit., p. 334.
6
ELLWOOD, Sheelagh: Prietas las filas. Historia de Falange Española. 1933-1983, pp.
102 y 103. PRESTON, P.: Franco..., op. cit., p. 336.
55
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
otros diez se reservaban al Consejo Nacional del nuevo partido 7 .
Desde ese momento quedaban pocas dudas sobre los proyectos de
Franco respecto al futuro político de España, la discrepancia mani-
fiesta de Hedilla, casi única, quedó reducida al silencio de la prisión
y las reticencias de los legitimistas se disiparon enseguida, integrán-
dose en el nuevo partido sin reservas y ocupando puestos de res-
ponsabilidad.
La situación en Valladolid era también ambigua, aunque desde
la destitución de Andrés Redondo como jefe territorial, Mercedes
Sanz Bachiller y Bedoya, representantes más caracterizados del gru-
po de Onésimo, tenían su interés cifrado exclusivamente en la Obra
social que ocupaba prácticamente su tiempo y actividad, con escar-
ceos de Bedoya en la prensa o en la radio 8 . Girón y González Vicén
cada día se encontraban más próximos al grupo nucleado alrededor
de Pilar Primo de Rivera. Respecto a Anselmo de La Iglesia era
manifiesto su desinterés por las intrigas políticas de Salamanca,
dedicándose a su papel en las milicias y a la marcha de la guerra 9 .
Durante los días claves de abril, al parecer, sólo estaba implicado
directamente González Vicén, aunque según Ridruejo, que se había
decantado hacia el grupo primorriverista, viajó a Salamanca el 16 y
el 19, con Girón10. La actitud de Bedoya fue de apoyo a Hedilla
7
BOE de 22 de abril de 1937. Los miembros de la Junta Política nombrados por
Franco eran: Manuel Hedilla, Joaquín Miranda, Ernesto Giménez Caballero, Pedro
González Bueno, Ladislao López Brassa y el teniente coronel Darío Gazapo Valdés,
procedentes de FE, y los carlistas José María Mazón, Tomás Domínguez Arévalo,
Tomás Dolz de Espejo y Luis Arellano Diniux. La negativa de Hedilla a aceptar el
cargo supuso su detención el 25 de abril y procesamiento posterior por la jurisdicción
militar, que le responsabilizó de los sucesos acaecidos el 16 de abril y de haberse
resistido a la autoridad y mando de Franco. Condenado a dos penas de muerte
permaneció en prisión hasta 1943.
8
RIDRUEJO, D.: Casi unas Memorias..., op. cit., p. 87. Menciona el conflicto surgido
el 2 de febrero de 1937 por emitir desde Valladolid un discurso de J. A. Primo de
Rivera, que había sido prohibido por la Dirección de Prensa y Propaganda del Estado.
A consecuencia de ello fueron detenidos Ridruejo, Girón, Tovar, Narciso Sánchez y
Bedoya, aunque fueron liberados al día siguiente. En MARTÍNEZ DE BEDOYA, J.: Memo-
rias..., op. cit., p. 162, menciona: «Unas detenciones a boleo y la subordinación de
todas las milicias del partido al general Monasterio fueron las consecuencias de
aquella rebelión de tono menor»..., pero no señala si él estuvo incluido entre los
detenidos. Su actividad periodística era más constante, por ejemplo en FE de Sevilla:
Falange es Justicia Social. 19-XI-1936, p. 3. Una política de imperio en el mundo. 27-
I-1936, p. 3.
9
RIDRUEJO, D.: Casi unas Memorias..., op. cit., p. 91.
10
Ibidem, pp, 92 y 94. Contrasta la amplitud de detalles que da Ridruejo con la
ausencia total de referencias a este asunto que existe en el reciente libro de GIRÓN
56
MONICA ORDUÑA PRADA
frente a los triunviros de la Junta de Mando. Ridruejo cuenta que
cuando el 16 por la noche regresó de Salamanca con Girón, Bedoya
«se apresuró a llamar a Hedilla a la mañana siguiente para ponerse
a sus órdenes» 11. Bedoya facilita otra versión, aunque confirma su
fidelidad a Hedilla: «A mí me había llamado por teléfono, la víspera,
Víctor de la Serna, desde Salamanca, preguntándome cuál era la
actitud de los servicios del Auxilio de Invierno y respondí sin vacilar
que al lado de Hedilla, que era quien nos había reconocido la ca-
tegoría de organización nacional» 12.
Según Ridruejo, Girón se incomodó por entender como una
decisión unilateral de Bedoya, al expresar éste su adhesión a Hedi-
lla, ignorando el criterio de los mandos locales 13. Las posibles dife-
rencias dieron pronto paso a la reconciliación, pues aceptada por
todos la Unificación y detenido Hedilla no eran recomendables para
nadie los enfrentamientos. En esta ocasión influyó, sin duda, el
criterio de reiterar la autonomía del Auxilio de Invierno, que aun-
que incluido en la estructura de Falange, cada vez brillaba con luz
más propia.
II. AUXILIO DE INVIERNO ANTE LA UNIFICACIÓN
Por aquellos días los responsables del Auxilio de Invierno esta-
ban casi exclusivamente dedicados a poner en marcha la Obra de
Protección a la Madre y al Niño. Además, acuciados por el Coronel
Calderón (que se había trasladado con Mola a Vitoria en la nueva
sede del Cuartel General), tuvieron que adoptar las medidas nece-
sarias para cubrir la campaña de Bilbao. Para tal fin instalaron en
Vitoria unos almacenes adecuados para los suministros especiales
que más pronto o más tarde sería necesario hacer. También era
objeto de su preocupación las dificultad que suponía la asistencia a
poblaciones alejadas de sus bases en el norte, como el intento de
Málaga que se frustró por la imposibilidad de obtener facilidades de
transporte del Ejército del Sur 14.
DE VELASCO, J. A.: Si la memoria no me falla. Barcelona. 1994. Obra de redacción
confusa que no aporta prácticamente nada al conocimiento historiográfico del pe-
ríodo.
11
Ibidem, p . 93
12
MARTÍNEZ DE BEDOYA, J.: Memorias..., op. cit., p. 166.
13
RIDRUEJO, D.: Casi unas memorias..., op. cit., p. 97.
14
MARTÍNEZ DE BEDOYA, J.: Memorias..., op. cit., p. 165.
57
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Su actitud ante la Unificación, superado el incidente de Hedilla,
consistió en aceptar los hechos consumados y que oportunamente
fue sintetizado por una frase de Martínez de Bedoya, reiterada
durante muchos años: «a mí que nadie me presente, de nuevo, el
crucigrama del régimen político español porque está ya archiresuel-
to: vamos a vivir (o estamos viviendo) la dictadura del General
Franco 15.
De la Unificación política se dedujeron indudables e importantes
beneficios, como obtener el reconocimiento legal, pues comenzaba
a existir una vertebración política para todo el territorio nacionalis-
ta, que tenía unos visos de organización más amplios, sin limitacio-
nes a la autorización del jefe del ejército de turno. La nueva auto-
ridad política, identificada con la militar ya existente, suponía que
dependían de ella para ampliar su campo de acción, mejorar sus
relaciones y mantener la autonomía respecto a otras organizaciones
del partido único. Por tanto, la obra del Auxilio de Invierno, bien
debido a la actitud, ya mencionada de sus dirigentes, bien a otras
causas que, sin duda, reforzaron su poder político, se consolidó e
institucionalizó.
Efectivamente, días después, Mercedes Sanz Bachiller y el Secre-
tario Nacional se trasladaron a Salamanca para entrevistarse con la
cabeza visible del partido único: el militar mallorquín López Bassa,
Secretario del Secretariado político, al cual expusieron sus proyectos,
que incluía la propuesta de cambiar el nombre de la institución, para
«expresar mejor la extensión, profundidad y autonomía de nuestros
objetivos sociales» 16. De aquella conversación dedujeron la existen-
cia de impresiones muy positivas, por parte del falangista balear,
hacia Auxilio de Invierno y la labor social que estaban realizando.
Conscientes del importante papel que desempeñaba el cuñado del
general Franco en toda la actividad política de aquellos días, le soli-
citaron una entrevista y en la misma jornada fueron recibidos por
Serrano Súñer, al que, según Bedoya, no conocía personalmente,
para exponerle el alcance del Auxilio de Invierno y sus proyectos de
futuro. Los acogió con todo interés, prometiéndoles transmitir sus de-
15
Ibidem, p. 166
16
Ibidem, p. 167. Sus peticiones tendrían eco inmediato. Antes de un mes Mer-
cedes Sanz Bachiller fue nombrada delegada nacional y la obra se denominó Auxilio
Social, con una estructura de mayor amplitud, que comprendía el Auxilio de Invier-
no como un servicio más. En el capítulo de Normativa legal hacemos un análisis
detallado del contenido y alcance de las circunstancias derivadas del Decreto de
Unificación en lo que afectó a Auxilio Social.
58
MONICA ORDUÑA PRADA
seos al propio Franco, derivando la conversación a un contenido
político, ajeno a nuestro interés17.
III. LA APARICIÓN DEL AUXILIO SOCIAL
A la falta de medios de transporte para acudir a Málaga en
febrero de 1937 se contrapuso en junio el éxito del Auxilio Social
en Bilbao, que había estrenado nombre y vio oficialmente confir-
mada a su Delegada Nacional a fines de mayo 18. Los camiones
facilitados por Mola llegaron a su destino. Días más tarde la acción
resultó completada por un tren cargado de suministros que abaste-
ció a Bilbao, de cuyos detalles se dará cuenta posteriormente. A
consecuencia de este éxito, la Delegada Nacional consideró llegado
el momento de hacer pública para constancia general 1a relación de
personas que formaban el equipo directivo del Auxilio Social:
Javier Martínez de Bedoya, Secretario General
Antonio Román, Administrador Nacional
Carmen de Icaza, Asesor Social
Cipriano Pérez Delgado, Jefe Nacional de las Asesorías Técnicas
Dr. Pardo Urdapilleta, Asesor médico de adultos
Eduardo Lozano, Asesor Arquitecto
José María Argote, Asesor Arquitecto
Manuel Martínez Tena, Asesor jurídico
Jesús Ercilla, Psiquiatra, Enlace con otros organismos19.
Tampoco pasó desapercibida para las autoridades de la Junta
Técnica la transcendencia de la ayuda a Bilbao. Pero a su vez el
17
Ibidem, p. 168. Estaba muy interesado por conocer lo que diferenciaba a las
JONS de Valladolid del grupo de Primo de Rivera.
18
El oficio de nombramiento de Mercedes Sanz Bachiller está fechado el 24 de
mayo de 1937, firmado por López Bassa en nombre de Franco, a propuesta de la.
delegada nacional de la Sección Femenina. En este documento se denomina a la
Obra con el nuevo nombre: Auxilio Social.
19
MARTÍNEZ DE BEDOYA, J.: Memorias... p.173. Su origen político era plural: Ercilla,
Román, Martínez de Bedoya y Cipriano Pérez Delgado procedentes de las JONS (el
último, aunque calificado como «independiente muy independiente» por Bedoya, en
conversación mantenida el 26 de mayo de 1994, indicó que tenía el carnet número
14 de las JONS). José Pardo, republicano de Maura; Martínez Tena, radical (el pro-
fesor Palomares lo ha encontrado en la relación de miembros de la Unión Patriótica
de Valladolid en 1928); Eduardo Lozano procedente de la FUE; Argote, de origen
socialista, y Carmen de Icaza, monárquica alfonsina.
59
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Conde de Argillo, designado Delegado de Beneficencia, empezó a
rivalizar con Auxilio Social en la ayuda a las poblaciones importan-
tes conquistadas, instalando en ellas comedores económicos, solici-
tando donativos en especie y requisando temporalmente, a través
de los gobiernos civiles, camiones para su transporte20.
Como se puede observar, aunque guiados todos por un afán
de ayuda al prójimo y al necesitado, en contra de lo que se pudo
pensar entonces y ahora, casi sesenta años después, la actividad
del Auxilio Social tuvo serias dificultades, no sólo para consolidar-
se, sino para abrirse camino y conseguir sus objetivos. Por ello, des-
de la perspectiva actual y al margen de los condicionantes políti-
cos del entorno, parece adecuado reconocer el espíritu, la habili-
dad y la tenacidad que caracterizaba a los responsables del Auxilio
Social.
El abastecimiento de Santander, reunió cualidades excepcionales
al llegar por barco la ayuda del Auxilio Social, facilitada como ve-
remos después por los cuáqueros, operación que se repetiría poco
después en Gijón y en 1939 con Barcelona, Valencia y Alicante. En
esta ocasión, el general Valdés Cabanillas, gobernador general del
Estado, no pudo sino reconocer «la verdadera satisfacción que le
había producido contemplar la ayuda que Auxilio Social prestó en
el abastecimiento de la población civil de Santander» 21.
En septiembre de 1937, se planteó una vez más el problema de
los recursos humanos para atender a todas las demandas y que
suponía en aquellos momentos la colaboración gratuita de 40.000
mujeres, las que previsiblemente habría que duplicar ,en el futu-
ro, sobre todo al fin de la guerra. Por esta razón diseñaron una
posible solución basada en la implantación de un servicio para las
mujeres, que equivaliese al servicio militar de los hombres, deno-
minado Servicio Social, que es analizado en otro capítulo. Pero su
institucionalización supuso una verdadera ruptura con la Sección
Femenina, por la exclusividad de competencias atribuidas a Auxi-
lio Social y que a medio plazo fue una de las causas principales
que ocasionaron la desarticulación del equipo de Mercedes Sanz
Bachiller22.
20
Ibidem, p. 174.
21
Ibidem, p. 182.
22
Ibidem, p. 183. El propio Martínez de Bedoya reconoce que «Este fue nuestro
primer error político, porque, evidentemente, invadimos un terreno que no era el
privativo nuestro, con lo cual desde ese mismo día tuvimos la sorda y continua
hostilidad de Pilar Primo de Rivera, de todas sus amistades políticas, de todos sus
grupos de presión».
60
MONICA ORDUÑA PRADA
IV. LA CONSOLIDACIÓN INSTITUCIONAL
Cincuenta y nueve años después de acontecidos los hechos,
comprobamos cómo paulatinamente, desde julio de 1936, el general
Franco iba alcanzando las metas intermedias culminadas con la
definitiva que supuso el ejercicio de su poder personal práctica-
mente desconocido en la historia de España de los últimos siglos,
tanto por su duración, como por la acumulación de atribuciones
que comprendían todos los ámbitos de la vida pública española.
El ritmo de estos acontecimientos políticos, compartido con la
dirección de la guerra como tarea principal, la mantenía Franco
inexorablemente: 1 de octubre de 1936, asunción de la Jefatura del
Estado; 19 de abril de 1937, Unificación; 4 de agosto, nuevos esta-
tutos de FET y de las JONS; pieza básica del entramado político que
condicionaría durante muchos años la inamovilidad del partido
único, pues aparecían regulados los organismos que debían cumplir
las funciones primordiales: Junta Política y Consejo Nacional 23
La primera estaba formada por 12 miembros, seis de nombra-
miento del Jefe Nacional y otros seis designados por el Consejo
Nacional. Sus funciones eran las de estudio y orientación sobre los
problemas que afectasen al Movimiento, presentación de propues-
tas, iniciativas y asesoramiento al Jefe Nacional, con la obligatorie-
dad de reunirse, al menos, una vez al mes. Se vislumbra el propó-
sito, al menos sobre el papel, de que cumpliese funciones paralelas
a un gobierno, pero en el plano político24.
Completaba el aparato institucional de FET y de las JONS el
Consejo Nacional del Movimiento que fijaba entre 25 y 50 el nú-
mero de titulares, recayendo en Franco su nombramiento o cese,
fijándose el plazo de actividad en tres años. Sus competencias eran
decisivas sobre diversas materias de alto rango 25 , fijando sus reunio-
23
Decreto de la Jefatura del Estado de 4 de agosto de 1937, BOE de 7-VIII-1937,
aprobando los Estatutos de Falange Española Tradicionalista y de las JONS. Previa-
mente, en el Boletín del Movimiento, núm. 63, de 31 de julio, apareció el texto corno
decreto de la Jefatura Nacional del Movimiento aprobando los Estatutos modificados
de FET y de las JONS.
24
Ibidem. El artículo 31 dice: «La Junta Política, Delegación permanente del
Consejo Nacional, que estará integrada por doce miembros de éste, seis designados
por el mismo y otros seis por el Caudillo. Las vacantes que ocurran serán cubiertas
por el Caudillo, siempre entre los Miembros del Consejo Nacional. Cuando el Jefe
Nacional asista a las reuniones de la Junta Política, será él quien las presida. Cuando
no asista, será presidida por el Secretario General».
25
Ibidem. Las competencias contenidas en el artículo 41 eran decidir sobre: «Las
líneas primordiales de la estructura del Movimiento. Las líneas primordiales de la
61
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
nes el 17 de julio de todos los años o cuando el Caudillo lo deci-
diese. El ambiente de secretismo alcanzaba su cotas más altas en el
artículo 42, referente a la sucesión de Franco, atribuyéndose al
Caudillo la designación secreta de su sucesor, «el cual será procla-
mado por el Consejo en caso de muerte o incapacidad física». Pocas
dudas podía albergar cualquier observador político, como ya vimos
en Martínez de Bedoya, sobre las intenciones de Franco de perpe-
tuarse en el poder hasta su muerte.
Hasta el 19 de octubre de 1937 no creó el general Franco el I
Consejo Nacional de FET y de las JONS, designando a 47 titulares.
La composición del nuevo órgano político estaba basado en los gru-
pos o grupúsculos implicados en la guerra civil, incluidos los milita-
res, con lo que se iniciaba una constante que Franco mantendría a lo
largo de su mandato. La relación de Consejeros no era alfabética, sino
de acuerdo a un orden que se iniciaba por Pilar Primo de Rivera,
dando lugar a múltiples especulaciones y comentarios26.
La relación de los designados, su procedencia política y la ads-
cripción a los grupos del momento, era la siguiente:
NOMBRE Adscripción Procedencia
Pilar Primo de Rivera Legitimista Falange Española
Tomás Domínguez Arévalo Tradicionalista Partido Carlista
Gonzalo Queipo de Llano Militar Republicano
José María Pemán Monárquico Renovación Española
Eugenio Montes Monárquico
Esteban Bilbao Tradicionalista Partido Carlista
Raimundo Fernández Cuesta Legitimista Falange Española
Julio Muñoz Aguilar
Juan Beigbeder Atienza Militar
Mercedes Sanz Bachiller Jonsista JONS
Fidel Dávila Arrondo Militar
Joaquín Baleztena Tradicionalista Partido Carlista
Jesús Suevos Legitimista JONS
María Rosa Urraca Pastor Tradicionalista Partido Carlista
José Yanguás Messía Monárquico Renovación Española
José Luna Meléndez Legitimista Falange Española
estructura del Estado. Las normas de ordenación sindical. Todas las grandes cuestio-
nes que les someta el Jefe del Movimiento. Las grandes cuestiones de orden inter-
nacional».
26
RUBIO, María y SOLANA, Fermín: «Los días y las obras de Dionisio Ridruejo», en
De la Falange a la Oposición. Madrid. 1976, p. 307. Atribuye el orden a «oscuros
cálculos y valoraciones caprichosas».
62
MONICA ORDUÑA PRADA
NOMBRE Adscripción Procedencia
José María Valiente Soriano Tradicionalista CEDA
Agustín Aznar Cerner Legitimista Falange Española
Dionisio Ridruejo Jiménez Legitimista Falange Española
Ramón Serrano Súñer Falangista nuevo CEDA
Alfonso García Valdecasas Monárquico Falange Española
Pedro Sainz Rodríguez Monárquico Renovación Española
Manuel Fal Conde Tradicionalista Carlista
Ernesto Giménez Caballero Legitimista JONS
José Antonio Jiménez Arnau Legitimista Falange Española
Francisco Gómez Jordana Militar Monárquico
José María Oriol Urquijo Tradicionalista Partido Carlista
Javier Martínez de Bedoya Jonsista JONS
José Mazón Tradicionalista Partido Carlista
Pedro González Bueno Falangista nuevo Renovación Española
Juan Yagüe Blanco Militar Falange Española
Tomás Dolz de Espejo Tradicionalista Partido Carlista
Joaquín Miranda Legitimista Falange Española
Eugenio Vegas Latapie Monárquico Renovación Española
Fermín Yzurdiaga Lorca Legitimista Falange Española
José Monasterio Ituarte Militar CEDA
Ladislao López Bassa Militar Falange Española
Leopoldo Panizo Piquero
Darío Gazapo Valdés Militar
Augusto Barrado
Pedro Gamero del Castillo Falangista nuevo CEDA
Eduardo Aunós Pérez Monárquico Renovación Esp. U.P.
Fernando González Vélez Legitimista Falange Española
José Antonio Girón
de Velasco Legitimista Falange Española
Antonio Urbina Melgarejo
Manuel Halcón Legitimista Falange Española
Luis Arellano Diniux Tradicionalista CEDA
Sancho Dávila Legitimista Falange Española
Romualdo de Toledo y Robles Tradicionalista CEDA
José Rivas Seva
En resumen había 13 legitimistas, 11 tradicionalistas, 8 militares,
6 monárquicos, 4 falangistas nuevos, 2 jonsistas y 6 de procedencia
no identificada. Era significativo que Mercedes Sanz Bachiller ocu-
pase el número de orden décimo, lo que suponía un reconocimien-
to tácito a su rango como viuda de Onésimo Redondo y a su labor
en la obra social que dirigía, sin olvidar que probablemnte también
suponía una especie de satisfacción política a los antiguos jonsistas,
63
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
complementado en este caso por la designación de Martínez de
Bedoya con el puesto 28.
La jura de los Consejeros se celebró el día 3 de diciembre de
1937, con toda solemnidad y pompa en el convento de las Huelgas
de Burgos. En primer lugar juró Franco y posteriormente el resto de
los Consejeros, de acuerdo con el ritual establecido 27. Después de
los actos protocolarios, se celebró sesión ordinaria del Consejo y
Fernández Cuesta, en su condición de Secretario General, traspasó
a. Franco las atribuciones conferidas por los Estatutos al Consejo
Nacional para el nombramiento de los seis consejeros de la Junta
Politica, consumando así el control absoluto de Franco sobre FET y
de las JONS 28.
a) Martínez de Bedoya, Director General de Beneficencia
En el Gobierno, con apariencias formales de normalidad, que se
constituyó en Burgos el 1 de febrero de 1938, Serrano Súñer fue
nombrado Ministro del Interior y designó a Martínez de Bedoya,
como ya vimos, Director General de Beneficencia (Jefe de los Ser-
vicios de Beneficencia en la terminología del momento).
La oferta de Serrano Súñer fue hecha con el propósito de con-
solidar desde la perspectiva de la administración central todo lo que
se venía haciendo por Auxilio Social, advirtiendo al futuro director
general que sus servicios debían instalarse en Valladolid, pues en
Burgos no cabía más burocracia29, hecho este advertido por los
contemporáneos, cuando referidos a la capital burgalesa, rememo-
ran la masiva presencia de funcionarios.
Menciona escuetamente Bedoya los dos puntos principales en
que centró su acción, respecto a Auxilio Social. El primero, consistió
en darle una sólida base económica, arbitrando un sistema de sub-
venciones por plaza asistencial, por cuya razón Auxilio Social co-
menzaba a percibir fondos con cargo a los presupuestos del Esta-
27
ABELLA, Rafael: La vida cotidiana durante la guerra civil. B a r c e l o n a . 1 9 7 3 . Vol. I,
p. 273, atribuye a la ceremonia un «inefable arcaísmo». Al parecer, D. Eugenio D'Ors
tuvo responsabilidades en la organización del protocolo, fórmula de juramento, etc.,
rodeando a la ceremonia de una parafernalia notoria.
28
R U B I O , M . y SOLANA, F.: Los días..., o p . cit., p . 3 0 8 .
29
MARTÍNEZ DE BEDOYA, J.: Memorias..., op. cit., pp. 190-191. La Dirección General
se instaló en la sede de la Diputación Provincial de Valladolid, incorporando como
jefe de sección a Teodoro Jiménez Cendón, el secretario de Ayuntamiento, que había
ayudado a ser una realidad Auxilio Social y jonsista fiel.
64
MONICA ORDUÑA PRADA
do 30. El segundo, supuso dar base legal a las actividades realizadas
después de las ocupaciones militares, integrando las iniciadas por
Argillo, mediante la creación de un Servicio del Auxilio a Poblacio-
nes Liberadas. Posteriormente, habría que destacar la presencia
prioritaria del Auxilio Social en el Consejo Superior de Beneficencia
y Obras Sociales, en las Juntas Provinciales de Beneficencia, así
, como una serie de exenciones impositivas, franquicias postales y
telegráficas, etc., de todo lo cual se hablará posteriormente.
El ejercicio de las funciones de Bedoya como Director General de
Beneficencia del Nuevo Estado supusieron su cese formal como
Secretario general del Auxilio Social, sustituido por Martínez de
Tena 31, aunque no se produjo un alejamiento del círculo de Auxilio
Social y de Mercedes Sanz Bachiller, sino que las relaciones perso-
nales continuaron con el mismo ritmo y las institucionales fueron
de permanente cooperación y entendimiento sin fricciones ni roces.
Sin embargo, sus actividades no se limitaron a esta parcela adminis-
trativa, indudablemente la principal, sino a otras de carácter social
como la creación de la Organización Nacional de Ciegos 32 u otras de
carácter político33.
30
Decreto de 19 de mayo de 1938. En el capítulo de Normativa Legal se hace un
análisis de la tutela favorable a Auxilio Social que desarrolló J. Martínez de Bedoya
durante los dieciocho meses que estuvo al frente de la misma.
31
Manuel Martínez de Tena desde el comienzo de la guerra civil estuvo vincu-
lado al grupo jonsista vallisoletano, primero como ayudante y asesor de Andrés
Redondo y después en Auxilio Social como jefe de la asesoría jurídica.
32
MARTÍNEZ DE BEDOYA, J.: Memorias..., op. cit., p. 192.
33
Ibidem. Debemos señalar diversas intervenciones públicas, como las de Valla-
dolid el 4 de marzo de 1938 para conmemorar la fusión de FE con JONS (p. 192)
o la del 18 de julio del mismo año, criticando al Vaticano (p. 202); el viaje a Roma
con otros personajes de la España nacionalista (Queipo, Lequerica, Bilbao, Halcón,
Pemán, Muro, Mayalde, Luca de Tena, Suevos, etc.), formando parte de la misión
española que después de las recepciones y los discursos se entrevistaron con Musso-
lini y D. Juan de Borbón (p. 195 y ss.). Sus intervenciones como consejero nacional,
primero en la tramitación del Fuero del Trabajo, inicialmente presentado como Carta,
que naufragó por su influencia italiana y a la que Bedoya se opuso por colisionar
con su concepto del sindicalismo (p. 193), o pocos meses después de acabada la
guerra con la Ley Fundamental de la Organización Sindical, pronunciando un
discurso contra su totalidad, ya que estaba basada en el verticalismo y la estratifica-
ción económica y social, contra las que siempre se manifestó, incluso delante del
propio Franco (p. 215 y ss.). En su condición de cualificado miembro del equipo de
Serrano Súñer, avaló a petición de éste a una serie de personas para el cargo de
gobernadores civiles, entre ellos Gabriel Arias Salgado para Salamanca, Carlos Pinilla,
Jesús Rivero Meneses y Ángel B. Sanz. Tampoco interrumpió su actividad publicista,
conferencias, etc.
65
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Las estrechas relaciones de la Dirección General de Beneficencia
con Auxilio Social se manifestaron permanentemente, pero es opor-
tuno señalar algunas ocasiones, como fue durante el avance hacia
el Mediterráneo o la entrada en las ciudades catalanas. En todos los
casos la primacía la tuvo Auxilio Social, por ejemplo en marzo de
1938 cuando las tropas de Yagüe encontraron una fuerte resistencia
en las proximidades de Mequinenza, después de cruzar el río esta-
blecieron una cabeza de puente que soportó los ataques durante
varias jornadas, en las que se alimentaron con los víveres de tres
camiones del Auxilio a Poblaciones Liberadas, que por su carácter
acompañaban a la vanguardia de las tropas, incluso antes que la
Intendencia. El reconocimiento de Yagüe a Auxilio Social se lo
manifestó personalmente a Bedoya y se tradujo en «las máximas
facilidades para el resto de la campaña» 34.
En enero de 1939, con gran oportunidad, se instaló durante
quince días, en Barcelona, todo el equipo directivo del Auxilio So-
cial, para dirigir «in situ» las complejas labores de asistencia a la
población civil. La tarea era muy grande, pero tenía unos matices
muy positivos basados en el espíritu antidiscriminador del Auxilio
Social, donde no se preguntaba a nadie sobre su pasado o vincula-
ción, además la acción de dar y ayudar aliviaba los aspectos nega-
tivos de la ocupación militar de Barcelona 35.
De la actuación del Auxilio Social por aquellos días en Barcelona
y después en Madrid, Valencia, Alicante y otras ciudades, se da cuen-
ta en un capítulo específico, por lo que nos limitamos a fijar nuestra
atención en el importante desarrollo del Auxilio Social durante aque-
llos meses hasta fines de 1939, las vicisitudes políticas del momento
y las vivencias personales de algunos de los protagonistas de aquel
esfuerzo, que en conjunto sirven para aclarar con mayor precisión
las verdaderas magnitudes de la obra social que analizamos.
b) Auxilio Social en la Paz
Pocos días después de acabada la guerra Auxilio Social trasladó
su sede oficialmente a Madrid36, donde tuvieron que hacer frente
a una situación muy grave que hemos de considerar de proporcio-
34
Ibidem, p. 195.
35
Ibidem, p. 206.
36
Ibidem, p. 220. La Dirección General de Beneficencia y Obras Sociales se instaló
en un palacete situado en la calle Lista, 37, compartiendo provisionalmente sede con
la Delegación Nacional de Auxilio Social.
66
MONICA ORDUÑA PRADA
nes dantescas, según la descripción de Bedoya, corroborada por
todos los que vivieron el momento:
«problemas de hambre por la situación de ruina y pobreza en que
había quedado la zona; avitaminosis arrastrada de meses y meses;
poblaciones desplazadas como refugiados por motivo de las hui-
das colectivas de los frentes de guerra; familias37 destrozadas; ancia-
nos, niños y viudas reclamando una mano» .
Este panorama contradecía la opinión de algunos personajes reti-
centes hacia Auxilio Social, que pensaban en lo efímero de la Obra
una vez concluida la guerra, pues si había surgido para hacer frente
a las carencias asistenciales provocadas por el enfrentamiento civil,
una vez liquidado éste no existían razones que justificasen su conti-
nuidad, por lo que sería mejor dar por cerrado el asunto y volver a la
situación anterior o transformar la existente hacia otros cauces. De
aquel juicio a todas luces elemental partipaban incluso personas de
buena fe, aunque otras alentaban celotipias causadas por el induda-
ble éxito del Auxilio Social y sus proporciones como organización.
Sin embargo, la realidad estaba en pugna con estos criterios y para
hacer frente a aquella lamentable situación sólo Auxilio Social por
su dinamismo, extensión generalizada y eficacia probada era capaz
de dar la respuesta institucional que requerían las circunstancias.
A los argumentos abandonistas de los partidarios de liquidar
Auxilio Social, los responsables del mismo aportaban una sencilla
realidad basada en cifras elementales y al alcance de cualquiera: Si
hasta marzo de 1939 la España nacionalista había tenido que aten-
der a las necesidades asistenciales de más de 10 millones de habi-
tantes, a partir de esa fecha eran casi 30, por tanto las obligaciones
y el trabajo se multiplicaba casi por tres. Desde una perspectiva
realista e independiente la reconstrucción nacional no era posible
sin la ayuda de todos los españoles y en esta nueva fase Auxilio
Social tenía que desempeñar un papel gestor de los servicios sociales
de singular importancia 38.
La instalación de los servicios centrales del Auxilio Social en
Madrid plantearon las dificultades propias de un organismo que
cada día desarrollaba una actividad mayor y que paulatinamente
estaba adquiriendo el monopolio de la referida gestión asistencial en
37
Ibidem, cit., p. 211.
38
Conversaciones mantenidas con Mercedes Sanz. Bachiller (28-8-1993) y con
Cipriano Pérez Arapiles (20-IX-1994), este último convenció con tales argumentos al
general Muñoz Grandes, secretario general del partido.
67
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
toda España. Con la diligencia que le caracteriza a Mercedes Sanz
Bachiller, en virtud de sus buenas relaciones y contactos anteriores
con personas que había incorporado a los Comités del Auxilio Social
en el extranjero, consiguió la aquiescencia del marqués de Casa
Riera para la utilización por Auxilio Social, en régimen de alquiler
muy favorable, el edificio de su propiedad situado en el número 44
de la calle Alcalá.
Los recelos y suspicacias que levantó esta nueva muestra de
influencia no solo política sino social, debieron ser considerables,
por lo que el propio Secretario General del partido Raimundo Fer-
nández Cuesta intervino, haciendo valer la prioridad de su cargo y
recabar para sede de la Secretaria General de FET y de las JONS
dicho edificio, después de reconvenir a Mercedes Sanz Bachiller su
proyecto, por lo que tuvo que desistir del mismo y ceder ante Fer-
nández Cuesta, en atención a su jerarquía39.
Esta contrariedad no amilanó a Mercedes Sanz Bachiller, por el
contrario, pocos días después encontró un magnífico edificio situado
en la calle José Abascal, 39, propiedad de unas religiosas que lo
habían puesto en venta, y deseaban, con el producto de la misma,
trasladarse a otro lugar, preferiblemente en las afueras de Madrid.
Las gestiones se hicieron con la celeridad habitual, así como los
trámites a seguir para obtener la preceptiva autorización de la Di-
rección General de Beneficencia, por tratarse de una propiedad
sujeta a las obligaciones de una Fundación y por tanto este requisito
legal era obligatorio. El permiso fue sustanciado inmediatamente
por Bedoya y pocos días después por dos millones setecientas mil
pesetas Auxilio Social incrementó notablemente su patrimonio.
El edificio, muestra de la arquitectura modernista de los años
veinte, fue habilitado en un corto plazo de tiempo y decorado por
Vázquez Díaz, por lo que entró en servicio a primeros de septiembre
de 1939. Sin modificaciones estructurales ha llegado hasta nuestros
días, sin haber perdido tampoco sus fines iniciales. En la actualidad
es la sede del Ministerio de Asuntos Sociales.
Durante los primeros meses de la postguerra, la actividad tanto
en Auxilio Social como en la Dirección General de Beneficencia era
muy intensa, viviendo los problemas humanos siempre graves y
39
Conversación con Mercedes Sanz Bachiller (28-8-1993), recuerda los reproches
de Fernández Cuesta, pues la Secretaría General carecía de un edificio de la dignidad
del mencionado y, por el contrario, Auxilio Social, una delegación nacional de su
dependencia, había obtenido gracias a los buenos oficios de Mercedes Sanz Bachiller
aquella sede. Como es sabido en Alcalá, 44, se instaló la Secretaría General del
Movimiento y allí estuvo hasta que en 1977 desapareció el partido único.
68
MONICA ORDUÑA PRADA
siempre urgentes de resolver, por lo que no cabía distraer la aten-
ción hacia las intrigas políticas que en aquellos meses se incremen-
taron notoriamente. Los responsables del Auxilio Sodal vivían de
espaldas a ellas, con lo que consolidaban su autonomía e indepen-
dencia ante los grupos que luchaban por el poder, aunque vicario,
poder en definitiva.
V. LA LUCHA POR EL PODER POLITICO
Sin embargo, aquella situación no se prolongaría por mucho
tiempo, pues entre los meses de agosto y diciembre se desarrolló
una lucha feroz con intrigas soterradas, envidias y otras miserias
humanas que terminarían por desplazar de la escena política a los
impulsores iniciales del Auxilio Social. Los hechos se desencadena-
ron a partir del 26 de julio, día en que Serrano Súñer citó en su
despacho de Burgos a Bedoya, comunicándole que ante la inminen-
te crisis de gobierno que se produciría días después, Franco había
pensado en él para Ministro de Trabajo, que llevaría anejo el cargo
de Delegado Nacional de Sindicatos, pues «Franco quería desmontar
el tinglado estatal del Ministerio de Organización Sindical» 40.
Serrano le pidió una relación de colaboradores y un «pequeño
programa de objetivos» para entregárselo a Franco. Redactados és-
tos en una escueta nota, contenían una trilogía de prioridades: co-
locación obrera, seguridad social y condiciones mínimas de trabajo.
Respecto a los colaboradores, dos procedían del Auxilio Social:
Martínez de Tena para la Subsecretaría y Cipriano Pérez Delgado
para la Dirección de Seguros Sociales, otro antiguo conocido: Teo-
doro Giménez Cendón para la de Trabajo y el resto sugirió que el
gobierno eligiese entre los gobernadores civiles41.
El uno de agosto volvió a ser requerido por Serrano Súñer,
quien le advirtió sobre la red de intrigas que se tejían alrededor de
Franco para resolver la crisis gubernamental, por lo que se le reco-
40
Ibidem, p. 222. Este encargo tenía cierta lógica: primero porque González Bue-
no, dieciocho meses antes, le había ofrecido la Subsecretaría, a la que, como sabe-
rnos, renunció Bedoya ante el propio Franco, alegando su rechazo a los planteamien-
tos del verticalismo sindial; segundo por sus intervenciones como consejero nacional
en contra del proyecto de Ley Sindical, retirado por González Bueno, formando parte
de la comisión que redactó un nuevo texto. Por último, no se pueden omitir las
reticencias del propio Franco hacia el sindicalismo vertical, expresadas en diversas
ocasiones.
41
Ibidem, p. 223
69
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
mendó un viaje a Lequeitio, lugar de residencia provisional de sus
padres, hasta que tuviese noticias suyas. El seis de agosto se presen-
tó en Lequeitio don Pedro Gamero del Castillo para comunicarle los
resultados de la crisis y la oposición de los legitimistas a que Mar-
tínez de Bedoya fuese ministro42.
Sin embargo, continuó Gamero, no eran solo éstos los contrarios
a su nombramiento, sino que al consultar Franco la lista del futuro
gobierno con el general Juan Vigón, éste le sorprendió con su veto
hacia Bedoya, interpretado por Gamero como una maniobra del
grupo monárquico, canalizada por Jorge Vigón, que «no se fiaban
de sus criterios y posible influencia en la cuestión del futuro defi-
nitivo del Régimen español»43.
Franco no deseba oponerse a dos grupos tan poderosos, pero
tampoco quería ceder de plano, por lo que dejaba vacante el Minis-
terio de Trabajo y Serrano, por medio de Gamero, le hizo una
nueva oferta:
«La Subsecretaría y la Delegación Nacional de Sindicatos, en la
seguridad de que dentro de unos meses el Departamento que vas
a llevar de hecho se te atribuiría de derecho sin que nadie tenga
que decir nada en contra»44.
La aceptación del interesado fue de nuevo incondicional y por
fin el nueve de agosto la prensa informó de la supresión del Minis-
terio de Organización Sindical y la Vicepresidencia, creándose Ma-
rina, Aire y Trabajo. Al día siguiente se hacía pública la composición
del nuevo gobierno, quedando vacante el Ministerio de Trabajo.
De acuerdo con las instrucciones de Serrano, en la mañana del
11 de agosto, Bedoya se presentó en Burgos 45 y en su antedespacho
42
Ibidem, p. 228. Pone en boca de Gamero las siguientes palabras: «Me envía
Ramón Serrano para decirte algo que no te será agradable y que considera una
injusticia. El bueno de Ramón ya no puede más con tantas intrigas y de tan variado
signo. El grupo joseantoniano de la Falange de Madrid, reconstituido, como sabes,
por la aparición, al finalizar la guerra, con algunas de sus cabezas pensantes, como
son Rafael Sánchez Mazas, Manuel Valdés, José M.a Alfaro y el refuerzo familiar de
Miguel Primo de Rivera, están que braman con la salida de Fernández Cuesta de la
Secretaría General no por solidaridad personal con Raimundo, sino por la pérdida de
la Secretaría para la Falange, y conque seas tú, el jonsista, el de la disidencia con
Ramiro, el único ministro procedente de lo que ellos llaman grupo histórico» (re-
cuérdese que Fernández Cuesta fue sustituido por Muñoz Grandes, de indudable
procedencia republicana).
43
Ibidem, p. 229
44
Ibidem.
45
Ibidem, p. 229: «Debes continuar en Lequeitio, hasta que leas en los periódicos
70
MONICA ORDUÑA PRADA
se enteró por el propio Valdés Larrañaga que le había ofrecido Se-
rrano la Subsecretaría de Trabajo y naturalmente la había aceptado.
Comprensiblemente la entrevista entre el Ministro y Bedoya debió
ser muy desagradable, aunque no han transcendido los detalles. El
caso es que pese a las recomendaciones de calma y prudencia he-
chas por Mercedes Sanz Bachiller y algún colaborador directo, ante
la clara ruptura de los vínculos de confianza se dejó llevar por el
impulso y reconoce que
«mi gran error político fue ponerme a escribir, en estos momentos
de excitación, una carta a Serrano en la que presentaba mi dimi-
sión de Director General de Beneficencia y de mi puesto de Con-
sejero Nacional, no por lo ocurrido, sino por la composición del
nuevo gobierno, demasiado cedista»46.
Recientemente, Girón ha dado su versión de esta intriga, proce-
dente de una entrevista mantenida con Serrano Súñer en la noche
del 15 de agosto47. Según él, Serrano le mostró dos cartas, una de
Bedoya presentando su dimisión por entender que la composición
del nuevo gobierno era un triunfo de la CEDA y otra de Teodoro
Giménez Cendón, redactada en términos análogos, aunque dirigida
a Bedoya para que éste la cursara a Serrano48.
El Ministro estaba enojadísimo por la reacción de Bedoya e hizo
saber a Girón que las pegas de Vigón hacia Bedoya, a pesar de
reconocer el mérito de la labor que había desarrollado, radicaban en
su juventud y sobre todo en su falta de presencia en los frentes 49,
después de lo cual y ante el tono de Serrano, Girón le recordó que
nadie convencería a los falangistas de que lo que «tú haces no es
un atropello», recomendándole, por último, que se olvidase de Mar-
tínez de Bedoya 50.
La desaparición de Bedoya del panorama político español, provo-
cada por aquellas intrigas de altos vuelos, tuvo una trascendencia
la lista del nuevo Gobierno y confirmes que la cartera de Trabajo haya quedado sin
cubrir, en cuyo caso te presentas al día siguiente a Ramón Serrano».
46
Ibidem, p. 233
47
GIRÓN, J. A.: Si la Memoria..., op. cit, pp. 52 a 56. A pesar del carácter escasa-
mente aclaratorias de estas Memorias, sorprendentemente dedica cuatro páginas a su
versión de este asunto.
48
Ibidem, p. 53. Sitúa a Giménez Cendón como jefe provincial de Auxilio Social
de Madrid, cuando en realidad era jefe de sección en la Dirección General de Bene-
ficencia, También en el texto de una foto de Bedoya, en la página 57, lo califica como
delegado nacional de Auxilio Social.
49
Ibidem, p. 55.
50
Ibidem, p. 56.
71
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
decisiva para la gran maniobra que se cernía sobre Auxilio Social;
ésta y la consiguiente ruptura con Serrano Súñer debemos enten-
derla también como un paso adelante de los legitimistas nucleados
alrededor de Pilar Primo, pues sin ellos hacer nada, Bedoya, repre-
sentante activo del jonsismo vallisoletano, se automarginó de su
actividad política, que vista cincuenta y cinco años después era
privilegiada, no sólo por gozar de la confianza del número dos del
Nuevo Estado, sino por el transcendente papel que jugaba en toda la
política asistencial del mismo y sus conexiones con Auxilio Social.
Sin embargo, no todo fue retroceso en la influencia política del
tándem MSB-MB, pues cuando en septiembre de 1939 se hizo pú-
blica la composición del nuevo Consejo Nacional, efectivamente
Bedoya había desaparecido de la lista, pero Mercedes Sanz Bachiller
había ascendido del puesto décimo al sexto, dando lugar a las espe-
culaciones habituales a consecuencia del secretismo del procedi-
miento y las dudas sobre lo que realmente significaban estas deci-
siones de Franco.
a) Razones político-administrativas de la crisis
Al margen de consideraciones sobre las consecuencias personales
que tuvo para Bedoya y algunos de sus colaboradores aquella rup-
tura 51, existió una realidad que afectó frontalmente a la Obra del
Auxilio Social y que fue protagonizada también por Serrano Súñer.
Hasta ahora hemos visto que el propósito cumplido del grupo del
Auxilio Social con Mercedes Sanz Bachiller a su cabeza y Bedoya en
la Dirección General de Beneficencia, había consistido, en la prác-
tica, en canalizar toda la acción asistencial del Estado hacia la Obra
del Auxilio Social, sobre todo la gestión y el contacto con la pobla-
51
Bedoya, como dijimos anteriormente, fue designado jefe de la sección de po-
lítica social del Instituto de Estudios Políticos, recién creado y del que era director
Alfonso García Valdecasas, lógicamente con la aquiescencia de Serrano. Simultánea-
mente pasó al sector privado, iniciando sus actividades en la Editorial Afrodisio
Aguado, con quien se había relacionado en Valladolid, pero pocos meses después
tuvo que dejar la empresa, amenazada de no recibir el cupo de papel si mantenían
como empleado a Bedoya (Memorias.,., p. 259), hecho confirmado por Cipriano Pérez
Delgado (Conversación 20-IX-1994), el cual meses después, al rechazar la Dirección
General de Beneficencia y los gobiernos civiles de Teruel y Almería, se sintió ame-
nazado, y temiendo represalias marchó a Alemania para ampliar sus estudios, espe-
cializándose en pediatría en varios hospitales universitarios, entre ellos el de Heildel-
berg.
72
MONICA ORDUÑA PRADA
ción afectada, reservándose la Dirección General las funciones re-
presentativas a través de las Juntas, Patronatos, etc., así como las
relaciones institucionales propias de un organismo del Estado uni-
tario y centralista.
En una palabra, el proyecto diseñado en el otoño de 1936, de
superar la acción trasnochada de la Beneficencia pública decimonó-
nica se había convertido en realidad y los responsables del Auxilio
Social, salvando todas las dificultades, incluida la guerra, habían
configurado aquella institución con proyección nacional y actividad
permanente y pujante a través de una red de Delegados Provincia-
les, locales y una legión de colaboradores.
Hasta entonces Serrano Súñer, como ministro del ramo, compla-
cientemente había respaldado esta política que supuso un vacia-
miento de competencias ejecutivas de su departamento en materia
asistencial, pero con la marcha de Bedoya las cosas cambiaron ra-
dicalmente, aunque las apariencias externas fueran de continuidad
al nombrar a Martínez de Tena sustituto. Desde septiembre de 1939,
el Ministerio de la Gobernación recuperó parcialmente las compe-
tencias asumidas con anterioridad, reforzando las funciones de la
alta inspección, hasta convertir a Auxilio Social, a partir de marzo
de 1940, en un organismo satélite dotado de escasa autonomía y
compartiendo con la Secretaría General del Movimiento su tutela y
adscripción, como veremos posteriormente.
En este aspecto, no podemos afirmar que Serrano recibió presio-
nes de la burocracia del Ministerio anterior a la guerra, pues era
prácticamente inexistente y residual. Aquí tampoco podemos perder
de vista la provisionalidad e improvisación producida por la guerra,
que facilitaron la extensión del Auxilio Social, conducido por la
acción decidida y eficaz de su grupo directivo, pero a los seis meses
de acabada la guerra, instalados en Madrid los servicios centrales del
Departamento, las cosas habían cambiado y se estaba generando un
aparato administrativo y burocrático que permitiría la recuperación
de tales competencias, hecho que estaba muy de acuerdo con las
pautas centralistas del momento.
b) Una circunstancia personal desencadenante
En la sucesión de hechos que ocasionaron el alejamiento de los
responsables iniciales de Auxilio Social y con ellos la apertura de un
nuevo período que modificó radicalmente su estructura, cometidos
y funciones, figura uno de carácter personal y estrictamente priva-
73
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
do, que provocó la animadversión definitiva de un importante sec-
tor de legitimistas joseantonianos y las críticas de otros. Ya defini-
mos anteriormente las cualidades personales e intelectuales de
Mercedes Sanz Bachiller, a las que se unía, según se puede compro-
bar por los testimonios gráficos de la época, la belleza de una mujer
de veintipocos años, razones todas ellas más que suficientes para
que la admiración y respeto de Bedoya se transformase por la re-
lación permanente en un sentimiento más profundo, como se lo
expresó, a mediados de febrero de 1939, en Barcelona, proponién-
dola se casase con él y obteniendo una respuesta afirmativa poco
después52.
El trabajo añadido de abastecer y atender las necesidades asis-
tenciales de toda España y las vicisitudes políticas reseñadas, pospu-
sieron de momento la boda. Esta se realizó el 3 de noviembre de
1939 en Madrid y en la capilla del Obispo 53 . La boda cayó muy mal
sobre todo en el sector legitimista de la Falange, siendo entendi-
da por éstos como un verdadero agravio, que se incorporaba a la
ya larga lista de motivos que en breve esgrimieron contra Mercedes
Sanz Bachiller para eliminarla de la Delegación Nacional. Visto
el asunto con un criterio más generoso, según Ridruejo se produ-
jo «una desmitificación que volvía a la heroína su estatura hu-
c) La crisis
En los días siguientes se multiplicaron las intrigas y las presio-
nes por parte del grupo de Serrano Súñer, Pilar Primo de Rivera y
la Falange madrileña, que en el camino del control absoluto de
todas las Obras y Servicios del partido veían como un objetivo
conseguir el cambio de régimen legal y atribuciones del Auxilio
Social y de su Delegada Nacional. Estas aspiraciones tuvieron otro
respaldo con el éxito de Serrano y su grupo con la ceremonia del
traslado de los restos de José Antonio Primo de Rivera, desde Ali-
cante a El Escorial, celebrada por aquellas fechas con toda la pa-
rafernalia consiguiente.
52
Ibidem, pp. 207 y 208
53
Ibidem, p. 237
54
RIDRUEJO, D.: Casi unas Memorias... op. cit., p. 79. También en GARCÍA ESCUDERO,
José María: Mis siete vidas. De las brigadas anarquistas a juez del 23-F. Barcelona. Planeta.
1995, p. 107.
74
MONICA ORDUÑA PRADA
Coincidente con este clima comenzaron a circular bulos y rumo-
res sobre las posibles irregularidades económicas en la administra-
ción del Auxilio Social55, sin que su origen pudiera atribuirse a
nadie en concreto, pero la forma de difusión de este tipo de asuntos,
propio de sistemas autoritarios, sin transparencia y con férreas cen-
suras, facilitaba su extensión, máxima cuando probablemente algu-
nos servicios del partido único, manipularon el asunto y cooperaron
a su difusión. Como veremos, Mercedes Sanz Bachiller respondió en
su momento y de forma adecuada a estas calumnias.
La ocasión para dar el paso definitivo se produjo el 21 de diciem-
bre de 1939 en la clausura del III Congreso Nacional del Auxilio
Social Ante las jerarquías del partido y del Estado, el Cuerpo Diplo-
mático, con el nuncio Cicognani al frente, Serrano Súñer pronunció
un discurso que en realidad era una requisitoria contra el equipo
dirigente del Auxilio Social y contra los principios de organización
que habían permitido crear aquella Obra, que según reconoció el
propio Serrano suministraba cerca de veinticuatro millones de co-
midas mensuales a fines de 1939.
El contenido del discurso es analizado con detenimiento más
adelante, por lo que ahora sólo señalaremos dos puntos de aquel
discurso: la necesidad de una intervención completa por parte del
Estado por tratarse de una delegación administrativa, con lo que ya
tenemos de nuevo en vigor el rancio concepto de la beneficencia
estatal coordinando y ejerciendo toda la acción social pública y
privada; y al identificarse el partido con el Estado, aquél debía asu-
mir en lo sucesivo la gestión de la mayoría de las Obras Sociales. El
otro aspecto era el rechazo a la permanencia institucional de A.S.
Con estas premisas se cerraba un ciclo abierto desde la salida de
Bedoya de la Dirección General de Beneficencia y que el sustituto
Martínez Tena, siguiendo las pautas de Serrano, estaba imprimien-
55
Conversación con Mercedes Sanz Bachiller el 27-8-1994. Las acusaciones, nun-
ca publicadas, hacían referencia, al parecer, a la adquisición con fondos de AS por
Mercedes Sanz Bachiller, a principios de 1939, de una finca en Torremolinos, a la
Azucarera Española, que decidió enajenar diversas propiedades en la comarca al
cambiar el cultivo de caña de azúcar por remolacha. La compra fue gestionada por
don Norberto Goizueta, que también adquirió otra a la misma sociedad. El precio de
la que nos ocupa fue de 125.000 pesetas, cantidad elevada por entonces y que fue
sufragada de la siguiente forma: a) Donación de los agricultores remolacheros de
Castilla la Vieja, asociados de Onésimo Redondo, a sus hijos, concediendo el usufruc-
to vitalicio a su viuda, b) Donación personal de D. Benito Lavín, fabricante de azúcar
para la misma causa, c) Aportación personal de Mercedes Sanz Bachiller. En: CABA-
NELLAS, G.: La Guerra... op. cit. vol. II, p. 879, rechaza el infundio: «...aunque se
demostró que la acusación era falsa»... la calumnia estaba ya hecha.
75
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
do un giro radical a la política asistencial del Ministerio de la Go-
bernación.
La dureza del discurso sorprendió a los asistentes, ignorantes la
mayoría de las intrigas que se cernían contra Mercedes Sanz Bachi-
ller, pero ésta como vimos, además de su posición histórica, había
alcanzado un prestigio personal por su gestión que cualquier inten-
to de remover o modificar su «status» personal o la estructura de
su Obra, pasaba por la aprobación del Jefe del Estado, quien real-
mente tenía el poder, ya que el de Serrano, pese a determinadas
apariencias, era un reflejo del anterior y los sectores presuntamente
agraviados por Auxilio Social, como la Falange madrileña, la Sec-
ción Femenina, la Iglesia o los médicos de la Sanidad tampoco te-
nían la fuerza necesaria para cambiar la andadura del Auxilio So-
cial, pero todos juntos maniobraron para situar a Franco ante una
política de hechos consumados56.
En el juego de equilibrios propio de los autoritarismos, el 28 de
diciembre Franco firmó el Decreto de traspaso a la Sección Feme-
nina del Servicio Social de la Mujer, con lo que el antiguo conten-
cioso con Pilar Primo de Rivera se resolvía definitivamente a favor
de ésta. Pero la táctica de acoso no se detuvo y días más tarde
apareció en Arriba un editorial demoledor que calificaba a Auxilio
Social como «institución de sopistas» y «sistema de la sopa boba»,
aunque en el fondo se trataba de anular, entre otras cosas, el campo
de acción del Auxilio Social en torno a la mujer trabajadora, redu-
ciéndolo circunstancialmente a los huérfanos de la guerra y a ser
posible en la órbita de la Beneficencia pública57.
Las intrigas debieron alcanzar magnitud desmesurada, pues los
legitimistas planteaban el cese de Mercedes Sanz Bachiller como
Delegada Nacional del Auxilio Social conjuntamente con el de Con-
sejero Nacional, a lo que Franco se oponía quizá por considerar que
esta segunda cuestión entraba por completo dentro de sus atribucio-
nes como jefe nacional, pues su nombramiento había sido cosa de
él y ya vimos el significativo avance en la lista de Consejeros que
tuvo cuatro meses antes MSB. Por fin, el 9 de mayo Franco autorizó
a la Junta Política para estudiar la situación del Auxilio Social, cesar
56
MARTÍNEZ DE BEDOYA, J.: Memorias..., o p . cit., p . 2 4 2 .
57
Arriba, 17 de enero de 1940. Editorial. Se deslizaban párrafos como éste: «Nos
agradan mucho esas pulcras y reducidas guarderías infantiles donde los niños tienen
que colocarse cada día ante el objetivo del fotógrafo, pero resulta que nuestro cora-
zón de falangista late con un anhelo más hondo por toda esa legión de huérfanos de
la guerra y de la revolución».
76
MONICA ORDUÑA PRADA
al equipo directivo y proceder al nombramiento de los nuevos res-
ponsables, que resultaron ser Manuel Martínez de Tena como De-
legado Nacional y Carmen de Icaza como Secretaria Nacional. Res-
pecto a Mercedes Sanz Bachiller mantuvo su puesto en el Consejo
Nacional. Una vez más el juego de los equilibrios.
77
CAPITULO IV
ORGANIZACIÓN Y RÉGIMEN LEGAL
DE AUXILIO SOCIAL
I. INTRODUCCIÓN
Auxilio Social, cuya personalidad jurídica tardó en definirse, en-
globaba una amplia variedad de instituciones, competencias y ser-
vicios, por lo que es preciso analizar las normas que sobre ese di-
ferente conjunto fueron elaborándose. Además no sólo ha de tenerse
en cuenta la legislación promulgada por el nuevo Estado. También
deben analizarse como pieza fundamental todas las normas internas
propiciadas por el propio organismo y publicadas a través del Bole-
tín de Auxilio Social y del Boletín Oficial de FET y JONS.
Según dijimos, Auxilio de Invierno, después Auxilio Social, nace
en octubre de 1936, a iniciativa de Mercedes Sanz Bachiller y Javier
Martínez de Bedoya. El hecho se produjo casi un mes más tarde de
la constitución de la Junta Técnica del Estado. Para su funciona-
miento Auxilio Social requería un régimen jurídico que le permitie-
se desenvolverse en el marco de la legalidad, y simultáneamente se
fortaleciese hasta convertirse en una importante obra de carácter
benéfico-social.
Su rápida implantación por la vía de los hechos consumados crea-
ba, sin embargo, una situación jurídica atípica. En efecto, el Auxilio
de Invierno por su dinámica y objetivos difícilmente podía encua-
drarse en la legislación de Beneficencia vigente desde el siglo XIX,
concretamente el Real Decreto de 27 de enero de 1885, que aprobó
la Instrucción para la administración y gobierno de los Establecimien-
tos de la Beneficencia general pública y el Real Decreto e Instrucción
de 14 de marzo de 1899 referido a la privada l .
Las competencias en materia de asistencia social y beneficencia
fueron ejercidas hasta el 18 de julio por el Ministerio de Trabajo, a
1
ALCUBILLA: Diccionario de la Administración Española. 6.a ed. 1943. Vol. II. La pri-
mera norma que apareció en el siglo XIX en materia de beneficencia fue la Ley de
23 de enero-6 de febrero de 1822, sobre «Establecimiento general de la beneficen-
cia», al parecer, de escaso valor y eficacia, como reconoció el Tribunal Supremo en
Sentencia de 12 de junio de 1880. Además, Ley de 20 de junio de 1849, organizando
la beneficencia, el Real Decreto de 24 de julio de 1913, complementario del citado,
que aprobó la Instrucción para el ejercicio del Protectorado del Gobierno en la Be-
neficencia particular.
81
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
través de la Dirección General de Beneficencia y Asistencia pública
y las Juntas provinciales de Beneficencia en el escalón administra-
tivo periférico.
La situación de la Beneficencia pública, después del 18 de julio
de 1936, quedó como el resto de los servicios del Estado fraccionado
y en una situación próxima al desconcierto, dependiendo de la
buena voluntad y la mayor o menor eficacia de los servicios provin-
ciales y locales. Es conocido que la administración periférica del
Estado sufrió una práctica paralización durante un cierto período de
tiempo, al menos hasta octubre de 1936, como fue el caso de las
Juntas provinciales de Beneficencia. Desde esa fecha, todas las com-
petencias y atribuciones en materia de Beneficencia, ejercidas ante-
riormente por el Ministerio de Trabajo, pasaron a depender del
Gobierno General del Estado Español (éste nacido en la estructura-
ción de la Junta Técnica del Estado), así como el protectorado de la
Beneficencia privada2.
La excepcionalidad del momento no era propicia para esperar
que las autoridades militares de la Junta Técnica dictasen una nor-
ma para autorizar y regular un servicio de carácter social, que ini-
cialmente funcionó alrededor del núcleo de jonsistas de Valladolid
y avalado por unas personas, más que por las instituciones. A estos
efectos no olvidemos la categoría de «estado campamental» como
calificó a la retaguardia del nuevo Estado, Serrano Súñer, cuando
llegó meses más tarde a la zona nacionalista3.
La autoridad moral de Mercedes Sanz Bachiller y el conocimien-
to de los complicados vericuetos del mundo legal que tenía Javier
Martínez de Bedoya, como permiten comprobar sus memorias, hi-
cieron realidad el proyecto diseñado entre septiembre y octubre de
1936 en Valladolid. Al parecer, la autorización inicial partió del
propio general Mola, transmitida verbalmente a Martínez de Bedo-
ya en el Hotel Imperial de Valladolid a mediados de octubre de
1936 4. Con esta orden del General Jefe del Ejército del Norte no
2
AROSTEGUI, Julio: «Los componentes sociales y políticos», en La Guerracívilespa-
ñola 50 años después, op. cit., p. 98. La organización de la Beneficencia no se hizo
hasta el 7 de diciembre de 1936. Indica que en 15 meses sus disposiciones «no
pueden ser calificadas de otra cosa que de benéfico-sociales» y tenían sus raíces en
el pensamiento social católico conservador prolongándose en el tradicionalismo cor-
porativista.
3
SERRANO SÜÑER, R.: Entre España y Gibraltar. Barcelona. 1972 p. 171. También en
TUSELL, Javier: Manual de Historia de España. Madrid. 1993, pp. 496 y 501. PRESTON,
Paul: Franco. Barcelona. 1994, p. 322.
4
MARTÍNEZ DE BEDOYA, J.: Memorias desde mi aldea s.a. Vol. I. fol. 157 y s. (inédito).
82
MONICA ORDUÑA PRADA
quedaban dudas sobre la legalidad de las actuaciones futuras de los
impulsores del Auxilio de Invierno, respaldados por la autoridad
«de facto» del norte de España 5.
También se informó posteriormente del proyecto al Jefe de la
Junta de Mando de Falange en Burgos, y «previamente autorizados,
aunque sin nombramiento ninguno» 6, Mercedes Sanz Bachiller,
cursó escritos a las Jefaturas Provinciales de Falange en las plazas
bajo dominio nacionalista para que implantasen el Auxilio de In-
vierno en sus respectivas jurisdicciones.
Tras estos primeros pasos, el veintiocho de octubre de 1936 pudo
realizarse la primera cuestación pública de Auxilio de Invierno en
Valladolid. El diecisiete de noviembre se realizó la segunda cuesta-
ción, superando los límites provinciales de la ciudad castellana y
ampliándose a otras provincias de la zona. En principio, la periodi-
cidad de las cuestaciones se fijó mensualmente, aunque de ello
hacemos mención en otro lugar.
Después del reconocimiento público de Mercedes Sanz Bachiller
como Delegada Nacional de Auxilio de Invierno en la última sesión
del Congreso de la Sección Femenina celebrado en Valladolid a
fines de diciembre de 1936 7, la estructura provincial de Auxilio de
Invierno se completó inicialmente con la designación automática
como Delegados provinciales a todas las Jefes Provinciales de la
Sección Femenina. Poco tardó en comprobarse lo escasamente ope-
rativa de dicha medida.
II. NORMATIVA BÁSICA INICIAL
Con el Gobierno General instalado en Valladolid desde octubre
de 1936, encabezado por el General de Brigada de Estado Mayor
Luis Valdés Cavanilles8, y deseosos de asumir todas las competen-
5
El respaldo del General Mola al proyecto y actuación de Bedoya se plasmó en
un escueto oficio de la Sección 1.a del Estado Mayor del Ejército del Norte, dirigido
al «Recluta de la Caja de Vitoria n,° 41, Francisco Javier Martínez de Bedoya»,
redactado en los siguientes términos: «Queda usted designado para prestar servicio
en este Cuartel General. De O. de S.E. El Coronel Jefe de E.M. Fernando Moreno».
Archivo Mercedes Sanz Bachiller. En lo sucesivo AMSB.
6
SANZ BACHILLER, Mercedes: «Política de Auxilio Social», en I Congreso Nacional de
Auxilio Social 1937. Valladolid. 1937, p. 13.
7
Ibidem.
8
El 2 de octubre de 1936, fecha de la creación de la Junta Técnica de Burgos,
se nombró gobernador general del Estado al general Fermoso. Sustituido en los
primeros días de noviembre por el general Valdés Cabanilles, éste tuvo un papel muy
83
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
das en materia de Beneficencia y Asistencia Social ostentados hasta
el 18 de julio por el Ministerio de Trabajo, Auxilio de Invierno
presentó como primer asunto el de las cuestaciones.
Dicho Gobierno General, siguiendo la pauta que trataba de «ex-
tender el brazo poderoso del Estado» (nuevo) «y el control oficial
a todas las iniciativas» públicas o privadas en materia benéfico -
social, comenzó a regular múltiples cuestiones, como constitución
de las Juntas de Beneficencia 9, Fundaciones, prórroga de presu-
puestos, etc., incluyendo la Orden de 29 de diciembre de 1936 sobre
«asistencia a niños y ancianos» (BOE de 3-1-1937), por la que se
procedía a la reorganización de los establecimientos benéfico-socia-
les existentes, al tiempo que prohibía terminantemente toda cues-
tación pública «que con destino a fines benéficos no haya sido
previamente autorizada por este Gobierno General (art. 1.°).
Los servicios objeto de regulación en la orden estaban conteni-
dos en el artículo 2.°, coincidentes en su práctica totalidad con los
objetivos de Auxilio Social: Comedores Infantiles, Comedores de
Asistencia Social, Comedores de madres lactantes, Guarderías, Jar-
dines infantiles y Refugios para la vejez. Se regulaba el trámite y
requisitos para la creación de centros, la formación del Padrón de
Beneficencia, el régimen de subvenciones y los recursos para aten-
der estas actividades.
En este punto debemos hacer un paréntesis para fijarnos en una
figura novedosa en la legislación asistencial de la época, contenida
en la mencionada orden, con la creación del «Fondo de Protección
Benéfico Social» 10, nutrido por los siguientes recursos:
a) Productos de la recaudación del «Día del Plato Único»11.
b) Ingresos logrados por cuestaciones públicas, funciones
benéficas, rifas, sellos, etc., debidamente autorizados por este Go-
bierno General.
poco conocido, pero de gran importancia, pues tenía a su cargo no sólo las compe-
tencias de beneficencia, sino la organización de la administración del Estado, admi-
nistración provincial y municipal.
9
La regulación y reorganización de las Juntas provinciales de Beneficencia tuvo
gran importancia para la creación del aparato administrativo de la Beneficencia Pú-
blica. Fueron restablecidas por el nuevo Estado, después de hacer la depuración de
sus componentes (Orden de 22 de octubre de 1936, sobre constitución y funciona-
miento de las Juntas de Beneficencia y atribuciones de los gobernadores civiles como
presidentes de las mismas, y Orden de 7 de diciembre de 1936, sobre nombramiento
de los secretarios de las Juntas).
10
Orden de 29 de diciembre de 1936. BOE 3-I-1937, artículo 15.
11
La implantación del Plato Único, que Guillermo Cabanellas atribuye al General
Queipo de Llano (La Guerra de los mil días. México. Grijalbo. 1973. Vol. II, p. 877), se
84
MONICA ORDUÑA PRADA
c) Donativos públicos y privados.
d) Todos los demás fondos que el Estado crea pertinentes
destinar a este fin.
Su importancia radicó no sólo en su perduración a lo largo de
los años, sino a que pronto constituyó la fuente de recursos más
importantes de la política social estatal.
Aunque sin mencionar la existencia del Auxilio de Invierno, los
artículos siguientes dedicados a las cuestaciones públicas afectaban
presuntamente a la institución creada por Mercedes Sanz Bachiller.
Las cuestaciones estarían controladas por el Estado y sujetas a su fun-
ción inspectora. A su vez, el Gobierno General admitía todas las ini-
ciativas propuestas sobre cuestaciones públicas, funciones benéficas,
sellos, rifas, etc., debiendo tramitarse por medio de las Juntas pro-
vinciales de Beneficencia, pudiendo libremente ser autorizadas, re-
chazadas e incluso refundidas con otras por dicho Gobierno General.
La Orden de 29 de diciembre forzosamente tuvo que levantar
suspicacias entre los responsables de Auxilio de Invierno, pues veían
la actitud de reserva del Estado hacia la institución. Así parecen
confirmarlo hechos posteriores. En efecto, aunque sin ignorar las
buenas intenciones de la Orden del Gobierno General, en el Con-
greso de Auxilio Social celebrado en septiembre de 1937, se juzgaba
negativamente la declaración de neutralidad del Gobierno General,
ya que el «reparto de la misma función benéfica entre múltiples
instituciones no era recomendable», pues la experiencia les había
demostrado «como la competencia se ha entablado siempre en tor-
no al noble arte de difamar más y mejor al adversario» 12.
La atomización de la acción benéfica impulsada por la Orden de
29 de diciembre, daba lugar a la entrada en el juego de personas o
hizo a través de la Orden del Gobierno General de 30 de octubre de 1936 (BOE 3-
XI), que hacía un llamamiento a los buenos sentimientos y a la conciencia católica
de los españoles para destinar el producto del Plato Único a fines benéficos (come-
dores, jardines de infancia, casas cuna, gotas de leche, orfelinatos, etc.). Su frecuen-
cia sería quincenal, comenzando a regir el día 15 de noviembre siguiente. Su desa-
rrollo está contenido en la Orden de 11 de noviembre de 1936 (BOE 12-XI). Afectaba
a todos los hoteles, restaurantes, cafes, etc., que sirviesen comidas; en los días seña-
lados contribuirían con el 50 por 100 del importe de cada comida que se realizase,
siendo el menú de un plato único de alimentación y un postre. El quebrantamiento
del precepto legal sería sancionado con rigor (existen numerosas muestras en la
prensa de la época haciendo públicas las multas impuestas); el control se encomen-
daba a los gobernadores y autoridades locales.
12
Congreso Nacional de Auxilio Social. I. 13-18 de septiembre de 1937. Normas
y Orientaciones para delegados provinciales. Valladolid. 1937, p. 197.
85
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
instituciones que anteriormente no se habían atrevido a fundar su
«comedorcito», debido a la falta de medios pecuniarios y sobre todo
colaboradores para mantenerlos, ambos requisitos eran imprescindi-
bles para sacar adelante tales proyectos, pero desde el momento,en
que «el Estado prometía subvencionar todas las iniciativas por los
simples trámites de un expediente burocrático, no dudaron más y se
decidieron a echar su cuarto a espadas en esta baza de la caridad» 13.
Los recelos de los responsables del Auxilio de Invierno se justi-
ficaban en aquel momento por la intensa actividad desarrollada,
extendida por todas las ciudades y pueblos de la zona nacionalista.
Situación realmente meritoria, que reunía junto a la oportunidad y
la valentía de la primicia del intento, su expansión casi exclusiva en
muchos lugares. La discrepancia se hacía más notable al enjuiciar la
omisión de la Orden de 29 de diciembre al Auxilio Social, pues
aunque atribuida al carácter neutralista y general de la norma, re-
conocían que llenó de incertidumbre al Auxilio Social, al no quedar
consolidado nada de lo realizado hasta entonces. Además al proce-
der sus ingresos mayoritariamente de las cuestaciones públicas, era
preciso solicitar la aprobación de éstas.
El trámite de aprobación era, sin embargo, afrontado con opti-
mismo, ya que dichas cuestaciones cumplían puntualmente las con-
diciones requeridas por la Orden de 29 de diciembre, quedando no
obstante un sentimiento de frustración porque
«Los dos meses de trabajo de nuestros camaradas y la existen-
cia de numerosos comedores, que proclamaban, con la risa de
miles de niños salvados del hambre, la realidad de que nuestros
fondos se aplicaban al remedio de las necesidades, con cuyo nom-
bre se solicitaron, permitía ambicionar algo, muy poco, casi nada.
Que la institución, sobradamente conocida y bien probada del
Auxilio de Invierno mereciera la aprobación de plano» 14.
Esta sensación no se borró pese a las posteriores normas que
afectaron a la regulación del Auxilio Social y que, sin duda, refor-
zaron la institución en unos términos casi desconocidos en la his-
toria de las organizaciones socio-benéficas, pues al referirse a esta
situación con motivo de celebrarse el II Congreso Nacional de Auxi-
lio Social en octubre de 1938, el ponente Martínez de Tena atribuyó
a la disposición un «sentido neutralista y receloso» 15.
13
Ibidem, p. 198.
14
Ibidem, p. 199.
15
Congreso Nacional de Auxilio Social. II. 1938. Normas y Orientaciones para
delegados. Comentario a la legislación benéfica. Valladolid. 1938, p. 422.
86
MONICA ORDUÑA PRADA
Varias eran las razones, según el ponente, que explicaban la
actitud estatal. Por un lado, el aparato del Nuevo Estado se había
dedicado exclusivamente a resolver favorablemente el conflicto
bélico, y «no podía atender por sí mismo al remedio o alivio de las
pavorosas necesidades benéficas». Por otro lado, existían en la zona
nacionalista múltiples actividades benéficas, mayoritariamente de
inspiración falangista, otras apoyadas en los principios de caridad y
«algunas, no pocas, justificadas en el título, menos preclaro, de ese
espíritu de competencia que mueve a ciertas personas a la imitación
de los que hacen algo bueno para estorbar, después a los que con-
siguen hacerlo mejor» l6.
La última causa expuesta había que buscarla en la falta de de-
finición y rumbo político del nuevo Estado, sobre el que aún pla-
neaban residuos de la concepción liberal que consideraba al Estado
como simple regulador jurídico de las actividades privadas.
De lo expuesto puede deducirse una crítica hacia el contenido
intervencionista del Gobierno General respecto a las instituciones
que ejercían las actividades benéfico-sociales, principalmente Auxi-
lio de Invierno. Aunque, sin duda, no se ejercía en un contexto
público y siempre dejando bien sentada una aceptación tácita de la
normativa promulgada, siguieron produciéndose discrepancias du-
rante cierto tiempo. La propia Mercedes Sanz Bachiller reconoció
las dificultades surgidas con la interpretación literal de la Orden de
29 de diciembre, «que entorpeció nuestra labor un mes», pues al
parecer se interrumpieron las cuestaciones, aunque esta situación
fue pasajera, ya que «con una actitud comprensiva por ambas par-
tes pudimos dar la orden para la primera cuestación nacional a
finales de febrero» 17.
Pero las cosas no iban a quedar en esa situación, como veremos
seguidamente. De momento, no quedó otro remedio que seguir los
trámites previstos en la Orden de 29 de diciembre, que en la prác-
tica suponía el sometimiento de Auxilio de Invierno al «control
oficial de la máxima amplitud».
El Gobierno General, después de estudiar la solicitud elevada por
la Delegación Nacional de Auxilio Invierno de Falange Española de
las JONS, aceptó la cuestación denominada Auxilio de Invierno,
propuesta con destino al fondo de Protección social y procedió a su
autorización. Publicada como Orden del Gobierno general de 3 de
febrero de 1937 comprendía todo el ámbito territorial de la zona
16
Ibidem.
17
SANZ BACHILLER, M : Política..., op. cit., p. 14.
87
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
nacionalista, ajustándose a diversos detalles, fijando incluso la cuan-
tía de los emblemas:
La característica de esta cuestación consistirá en la colocación
de un emblema distinto en cada una de ellas, a cambio de un
donativo mínimo de 0,30 pesetas...» (art. 1.°).
Esta cuestación será llevada a cabo en huchas metálicas debi-
damente numeradas y con la única inscripción de Auxilio de
Invierno... (art. 2.°).
Las huchas serían facilitadas por las respectivas Juntas Provincia-
les de Beneficencia, debiendo entregar a este organismo las que
existiesen en poder de Falange, procedentes de anteriores cuestacio-
nes. Al objeto de mantener un control más riguroso se preveía que
«Las huchas que han de emplearse en cada cuestación lleva-
rán dos precintos, uno de la respectiva Junta Provincial de Bene-
ficencia y otro de la Delegación Provincial de Auxilio de Invier-
no» (art. 5.°).
Seguía un prolijo detalle del sistema de apertura de huchas,
recuentos, pago de los emblemas a cuenta de lo recaudado, ingreso
de los recursos obtenidos en la cuenta corriente del Banco de Espa-
ña a nombre del Fondo de Protección Benéfico-Social, terminando
con la severa advertencia contenida en el artículo 1.4:
«Por todas las autoridades... se vigilará el exacto cumplimiento
de esta Orden, dando las facilidades necesarias para la mayor
eficacia en 18
la recaudación y castigando las infracciones que se
cometan...» .
De este modo, consiguió Auxilio de Invierno que sus cuestacio-
nes obtuviesen un carácter oficial y legalizadas, requisito indispen-
sable para poder integrarse en la maquinaria de un Estado que
paulatinamente iba perdiendo su carácter de provisionalidad e im-
provisación, regulando nuevos aspectos de la actividad pública y
privada.
Hemos indicado lo que pensaban sobre el particular los respon-
sables de Auxilio Social, aunque sus opiniones fuesen emitidas
posteriormente, en septiembre de 1937 y octubre de 1938. Pero en
ambos casos nos resultan válidas, ya que reflejaban su pensamiento
en el momento de suceder los hechos, aunque fuese más sosegado
cuando se emitió por encontrarse resuelta la situación.
18
Boletín Oficial del Estado de 4 de febrero de 1937.
88
MONICA ORDUÑA PRADA
Ante la subordinación completa de Auxilio de Invierno a las
Juntas provinciales de Beneficencia y al Gobierno General, cuyo
intervencionismo amenazaba yugular el proyecto inicial de Merce-
des Sanz Bachiller, se hicieron gestiones para evitar la presencia
activa del poder, plasmándolas en un escrito, que tenía más de
recurso que otra cosa, contra la Orden de 3 de febrero de 1937.
Auxilio de Invierno, con el fin de facilitar los trámites y la labor
de las Juntas provinciales de Beneficencia, proponía que se aprove-
chasen los servicios de su organización, y solicitaba le fuese conce-
dido en calidad de anticipo los productos de las cuestaciones, acep-
tándose su propia contabilidad, todo ello sin perjuicio de los
mecanismos de control que estimase oportuno introducir el Gobier-
no General.
Este resolvió la cuestión por medio de la Orden de 10 de mar-
zo 19, determinando que en lo sucesivo el importe de las cuestacio-
nes quedaría en poder de las respectivas Delegaciones de Auxilio de
Invierno en concepto de anticipo a cuenta que revertiría integra-
mente a dicha «obra benéfico social», como la califica la Orden.
Lógicamente todos los gastos de huchas, emblemas, etc., motivados
por las cuestaciones estarían a cargo de la institución.
Las huchas quedaban en poder de las Delegaciones Provinciales
de Auxilio de Invierno, regulándose el procedimiento de precintado
y apertura de las mismas, operaciones que obligatoriamente debían
contar con la presencia de un representante de la Junta provincial
de Beneficencia, el cual levantaría las actas correspondientes ya
previstas en la Orden de 2 de febrero de 1937 20 .
Los centros atendidos por el Auxilio de Invierno serían los re-
ceptores del importe de las cuestaciones, no pudiendo ampliarse el
19
Boletín Oficial del Estado de 15 de marzo de 1937.
20
La escasez de materias primas, cobre y bronce principalmente, modificó subs-
tandalmente el contenido de esta orden de la anterior del mes de febrero, de nuevo
con perspectiva favorable para Auxilio Social, pues para evitar el desplazamiento de
moneda fraccionaria de los pueblos a la capital, con motivo de las cuestaciones
quincenales de Auxilio Social «e imprimir al mismo tiempo mayor rapidez en la
organización y efectos de las citadas colectas» se promulgó la Orden del Ministerio
del Interior de 25-XI-1938, disponiendo que las huchas destinadas a las recaudado-
nes de los pueblos «fuesen precintadas y abiertas en sus respectivas localidades», sin
necesidad de enviarse a la capital, y las actas serían firmadas por el alcalde, como
representante de la Junta local de Beneficenda, el delegado local de Auxilio Social
y el Jefe local de FET y de las JONS, remitiéndose en el plazo de ocho días a la Junta
provincial de Beneficencia, la cual enviaría un acta resumen suscrita por los delega-
dos provinciales de la Junta de Beneficencia y Auxilio Social, al Servido Nacional de
Beneficencia y Obras Sociales (BOE 1-XII-1938).
89
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
número de los existentes sin la autorización del Gobierno General,
que también aprobaría los reglamentos de funcionamiento, ajustán-
dose a las normas y tarifas que dicho Gobierno estableciese.
Respecto a la contabilidad de los Centros, se aprobaba el modelo
presentado por Auxilio de Invierno, disponiendo que en lo sucesivo
las «liquidaciones se llevarán a cabo directamente entre la Delega-
ción Nacional de Auxilio de Invierno y el Gobierno General», para
lo cual dicha Delegación entregaría quincenalmente uña declara-
ción que reflejase el número de comidas repartidas en la quincena,
con especificación de la provincia, pueblo, categoría del comedor,
número de personas mayores y de niños atendidos. Mensualmente
tendría que hacer una liquidación en la que se detallasen el saldo
de cuenta a fines del mes anterior, los ingresos por cuestaciones y
recaudación de la ficha azul y los pagos por compra de huchas y
emblemas y el importe de las atenciones de las Obras Benéfico -
Sociales durante el mes.
En cuanto a la Ficha Azul, ya mencionada, se autorizaba a Auxi-
lio de Invierno a repartirla entre sus afiliados y simpatizantes con
carácter voluntario y sus productos incorporarlos a la liquidación
mensual como ya indicamos, incluyendo una declaración jurada de
la Delegación Nacional sobre el resultado de este ingreso. Por último,
se obligaba a ésta a facilitar al Gobierno General cuantos datos requi-
riese para el buen funcionamiento y control de los servicios.
La Orden de 10 de marzo de 1937 debemos interpretarla como
un reconocimiento formal de Auxilio de Invierno y de las tesis de
sus directivos, principalmente Mercedes Sanz Bachiller, por parte
del Gobierno General. La confianza oficial se apoyó principalmente
en la persona de la Delegada Nacional, aunque debemos reconocer,
por lo que se deduce del preámbulo de la Orden, corroborado per-
sonalmente por la propia Mercedes Sanz Bachiller 21 y por Cipriano
Pérez Delgado22, respectivamente, que las propuestas elevadas por
Auxilio de Invierno fueron minuciosamente estudiadas por el Go-
bierno General y comprobada la eficacia del funcionamiento y el
rigor de la gestión económica, éste accedió a las autorizaciones
contenidas en la Orden, aunque reservándose siempre los instru-
mentos de control y las cautelas necesarias.
La Orden produjo una sensación de alivio y optimismo entre los
responsables de Auxilio de Invierno, expresado por Mercedes Sanz
Bachiller, en el tono coloquial que era habitual en ella, que inter-
21
Conversación mantenida el día 6 de noviembre de 1993.
22
Conversación mantenida el día 21 de enero de 1994.
90
MONICA ORDUÑA PRADA
pretaba el acuerdo a que se había llegado con el Gobierno General,
como
Tan favorable para nosotros que nos coloca en una situación
privilegiada que puede traducirse fácilmente en un monopolio de
la asistencia social de la nueva España si seguimos trabajando con
entusiasmo y disciplina 23.
Dicho tono coloquial, a la vez que realista, se manifiesta una vez
más cuando al referirse a la presencia del delegado de la Junta pro-
vincial de Beneficencia en el acto del precintado de huchas, califica
al requisito de «puramente formulario, de manera que no debéis de
dar mucha importancia al hecho de que este señor asista o no, de que
lleve el precinto (de la Junta) o no lo lleve» 24. Sin embargo, estima
la obligatoriedad de que el día de la apertura de las huchas asista,
pero con el exclusivo objeto de levantar acta de lo recaudado.
Requiere también a los Delegados de Auxilio de Invierno para
que incluyan en el Censo provincial de Beneficencia a todas las
personas o niños atendidas y en caso de que no exista el referido
Censo, les recuerda la necesidad de que remitiesen las relaciones
nominales de todos los asistidos, legalizadas con el sello de Auxilio
de Invierno, al tiempo que les instaba a cumplimentar los modelos
impresos según las nuevas normas deducidas de las Ordenes ante-
riormente enunciadas, haciéndose responsable la Delegación Nacio-
nal de la liquidación con el Gobierno General.
Respecto a las subvenciones, estima que, aunque la puerta para
acceder a ellas queda abierta para el caso de que llegaran a nece-
sitarse, en realidad habían quedado totalmente desfasadas «tal como
se había proyectado por el Gobierno General con un viejo estilo» 25.
No así el asunto de la Ficha Azul, cuyo reparto se había atribuido
exclusivamente a Auxilio de Invierno, resolviendo así los conten-
ciosos que existían al respecto con Gobernadores y Alcaldes.
Concluye su análisis haciendo una referencia a la cuestión eco-
nómica resuelta de «la mejor manera», pero reiterando la obliga-
ción de pedir permiso a la Delegación Nacional para abrir o instalar
nuevas obras de asistencia social, al objeto de mantener el control
necesario y distribuir adecuadamente los recursos.
En los meses posteriores el Gobierno General dictó una serie de
normas conectadas con temas asistenciales, como: Colocación fami-
23
SANZ BACHILLER, M.: «Situación General». Valladolid. Boletín de Auxilio de In-
vierno. Órgano de la Delegación Nacional. Cuad. n.° 2. abril 1937, p. 12
24
Ibidem.
25
Ibidem.
91
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
liar de niños huérfanos y abandonados26, Reforma del sistema del
Plato único27, creación del Servicio de Auxilio de Refugiados28,
creación del Servicio de Vigilancia de niños inmigrados29, en los
que no se menciona el Auxilio Social ni se le encomienda ninguna
función en los servicios creados, lo que con la perspectiva que fa-
cilita los años transcurridos, induce a pensar en la existencia de una
duplicidad de actividades, en las que el Gobierno General del Estado
iba detrás de la dinámica de Auxilio Social. Algunos de estos servi-
cios creados o reformados, como el del Plato Único, posteriormente
experimentaron una presencia más activa de dicha obra.
III. LA CONSOLIDACIÓN LEGAL
Entre las consecuencias del Decreto de Unificación de 19 de abril
de 1937 ha de reconocerse una beneficiosa consolidación del Auxi-
lio de Invierno que incluso cambió de nombre, pues un mes más
tarde, el 24 de mayo siguiente, fue nombrada Mercedes Sanz Bachi-
ller, Delegada Nacional de Auxilio Social, institución que integraba
el Auxilio de Invierno, las Obras de Protección de la Madre y el
Niño, Auxilio al enfermo y demás obras benéficas similares de las
antiguas organizaciones de Falange y Requeté, «autorizándosela
para unificar dentro de la organización Auxilio Social, de acuerdo
siempre con el Gobierno General del Estado Español, a todas las
obras benéficas que perciben subvención del Fondo de Protección-
Benéfico-Social»30. Incluía también las entidades sostenidas con
donativos o suscripciones voluntarias que hubiesen sido creadas con
posterioridad al 18 de julio de 1936 31.
Este nombramiento cubría el trámite de confirmar lo que era un
hecho, cuestión puramente formal, pues para entonces Mercedes
Sanz Bachiller y su proyecto social habían acreditado merecimientos
más que suficientes para obtener la ratificación. Sin embargo, su
26
Orden de 1 de abril de 1937 (BOE 168, de 6 de abril de 1937).
27
Orden de 16 de julio de 1937 (BOE de 16 de julio de 1937).
28
Orden de 11 de agosto de 1937 (BOE de 14 de agosto de 1937.
29
Orden de 9 de diciembre de 1937 (BOE de 11 de diciembre de 1937).
30
Téngase en cuenta la Orden de 29 de diciembre de 1936, que creó el mencio-
nado Fondo.
31
El oficio de nombramiento, de fecha 24 de mayo, está expedido en Salamanca
por el secretario del Secretariado Político, López Bassa, haciéndose la designación en
nombre del Caudillo y a propuesta de la delegada nacional de la Sección Femenina
de Falange Española Tradicionalista y de las JONS. (L/22). AMSB.
92
MONICA ORDUÑA PRADA
transcendencia superaba los límites de un mero acto político admi-
nistrativo, por el amplio abanico de competencias y funciones que
se atribuían a la Delegada Nacional de Auxilio Social. En la práctica
quedaba como arbitro de la actividad asistencial generalizada, incor-
porando a todas las instituciones benéficas de carácter más o menos
público de la España nacionalista y que procedían de las diversas
fuerzas políticas que habían concurrido con anterioridad al Decreto
de 19 de abril de 1937, así como las iniciativas realizadas en ese
sentido por dichas fuerzas.
Cierto que siempre aparecía como punto de referencia el Gobier-
no General, pero en esta ocasión ya no se habla de dependencia,
intervención directa o control, sino de acuerdo, figura próxima a la
coordinación, que alejaba temores intervencionistas fuera ya del tono
más cerrado y autoritario de las órdenes de diciembre y febrero.
La confirmación de las anteriores funciones constaba en los Es-
tatutos de FET y de las JONS, aprobados por Decreto de 4 de agosto
de 1937 32. En primer lugar, el Auxilio de Invierno se incorporó
oficialmente al Servicio Social de Falange, que abarcaba las seccio-
nes indicadas y el Fomento del Trabajo Femenino, Defensa de la
Vejez y Obra del Hogar Nacional Sindicalista. En el mes de octubre
se produjo la creación del Servicio Social, que por su trascendencia
y entidad merece un capítulo aparte para estudiarlo en debida for-
ma, al menos en su relación con el Auxilio Social.
Superada en parte la situación de «estado campamental» arriba
aludida, Franco estimó la oportunidad de constituir su primer go-
bierno civil y con ello consolidar el Nuevo Estado 33. Este es el
sentido de la Ley de 30 de enero de 1938, sobre Organización de la
Administración Central del Estado, que comprendía 11 Ministerios.
Inspirada por Serrano Súñer, éste ocupó la cartera de Interior de la
que dependía la Dirección General de Beneficencia que dijimos con
anterioridad, encomendó a Martínez de Bedoya 34.
32
Boletín Oficial del Estado de 7 de agosto de 1937.
33
La relación de Ministerios y ministros, aparte del propio Franco, que ocupó la
Presidencia, fueron: Gómez Jordana, Asuntos Exteriores; Serrano Súñer, Interior;
Martínez Anido, Orden Público; Pedro Sainz Rodríguez, Educación Nacional; Conde
de Rodezno, Justicia; González Bueno, Acción Sindical; Peña Boef, Obras Públicas;
Fernández Cuesta, Agricultura; Suances, Industria y Comercio; Andrés Amado, Ha-
cienda. Militares, tradicionalistas, falangistas, otros, etc., en una táctica repetida en
posteriores remodelaciones ministeriales. Cfr. TUSELL, J.: Manual..., op. cit., en que se
señala esta tipología de los ministros desde el primer Gobierno.
34
MARTÍNEZ DE BEDOYA, J.: Memorias..., o p . cit., fols. 1 9 0 y 1 9 1 . Aclara q u e p o r
entonces se denominaban «Jefaturas de Servicios».
93
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Desde entonces las cosas resultaron completamente favorables
para el reconocimiento de la actividad de Auxilio Social, La primera
muestra es el Decreto de 19 de marzo de 193835, aplicando el Fon-
do Benéfico-Social creado por Orden de 29 de diciembre de 1936,
a los fines de Auxilio Social y a otro que veremos seguidamente.
En el preámbulo del Decreto se reconocía el alivio de las nece-
sidades sociales que hacían diversas instituciones: «El Estado, el
Auxilio Social, los Ayuntamientos, Asociaciones y Entidades diver-
sas». Esta escala de valores en los siguientes años no se modificaría,
incluso pone en duda la eficacia y la falta de identificación con el
nuevo espíritu de «los viejos órganos estatales de la Beneficencia»
contrastando con las cualidades de Auxilio social, que ofrecía «ca-
pacidad, brío y sentido católico, en una perfecta conjunción de las
virtudes tradicionales de nuestro pueblo con los anhelos juveniles
del Movimiento».
De conformidad con el articulado se encomendaba a Auxilio
Social, y con prioridad, la aplicación del Fondo Benéfico-Social; en
segundo lugar, se dedicaría a los anticipos a las entidades de Bene-
ficencia particular de los intereses de la Deuda vencidos y corres-
pondientes a los títulos inventariados en su capital fundacional. Por
último, se compensaba en la disminución de sus fuentes normales
de ingreso a las entidades benéficas existentes el 18 de julio de
1936.
A renglón seguido venían las normas para obtener las subven-
ciones objeto del Decreto, correspondía a la Delegación Nacional de
Auxilio Social presentar al Ministerio del Interior una relación por
provincias de los establecimientos e instituciones que estimasen
merecedoras del citado apoyo y la propuesta del importe de la sub-
vención interesada, adaptados ambos preceptos a lo establecido en
la Orden de 29 de diciembre de 1936. La resolución correspondía al
Ministerio de la Gobernación previo informe de la Junta Provincial
de Beneficencia (art. 2.°).
En cuanto a las entidades de Beneficencia, para obtener los
anticipos de los intereses de la deuda o la subvención por disminu-
ción de ingresos, debían dirigir sus peticiones al Ministerio del In-
terior, a través de las Juntas Provinciales de Beneficencia. Respecto
a las Instituciones creadas con posterioridad al 18 de julio de 1936,
si carecían de capital fundacional, automáticamente pasaban a de-
pender del Servicio Nacional de Beneficencia, competente, en su
caso, para suprimirlas o modificarlas.
35
Boletín Oficial del Estado núm. 518, de 23 de marzo de 1938.
94
MONICA ORDUÑA PRADA
Mientras que las subsistentes eran encomendadas al Auxilio
Social y si en la localidad no existiese actividad de esta Institución,
el Servicio Nacional de Beneficencia decidiría sobre las personas o
entidades a quienes encomendar el patronato, garantizando su co-
nexión con Auxilio Social «en los aspectos de contabilidad, depen-
dencia provincial y realización de servicios» (art. 3.° a).
Por último, cuando los Establecimientos tuviesen capital funda-
cional u otros fondos podría no serles aplicable el régimen de sub-
venciones. Para ello establecía el plazo improrrogable de un mes
para solicitar ante el Servicio Nacional de Beneficencia, correspon-
diendo la resolución al Ministerio del Interior, previo informe de la
Junta Provincial de Beneficencia. En caso de decisión favorable se
mantendrían las cuantías, afectando a la forma de suscripción de la
Ficha Azul, con lo cual se producía de nuevo la presencia de Auxilio
Social en el trámite.
Sobre todo lo anterior cabe presumir que la primacía concedida
a Auxilio Social era un claro reflejo del espíritu que animaba a los
responsables del Ministerio del Interior, interesados en canalizar
todas las iniciativas privadas hacia Auxilio Social, aunque éstos no
ocultaban sus recelos hacia la acción social privada, considerándola
anticuada e incapaz de responder a las necesidades de un momento
tan grave.
Las razones no pueden atribuirse exclusivamente a la proximi-
dad de Javier Martínez de Bedoya en el nacimiento y desarrollo de
la obra que nos ocupa; más bien a la eficacia reconocida de Auxilio
Social y a su extensión por toda la zona nacionalista, cuyas activi-
dades cada vez alcanzaban un eco mayor y un respaldo social cre-
ciente.
Las normas de control e intervención para la aplicación del fon-
do correspondían al Ministerio del Interior, de acuerdo con el de
Hacienda, advirtiendo que la entrada en vigor del Decreto comen-
zaría el 1 de junio siguiente.
a) Auxilio Social y la Beneficencia Pública
El nuevo Ministerio del Interior estaba dispuesto a realizar una
profunda transformación en todas las áreas de su competencia y en
un claro ejemplo del intervencionismo propio del momento. Las
Juntas provinciales de Beneficencia fueron los primeros organismos
de la administración periférica que resultaron afectados, articulando
una nueva estructura por medio del Decreto de 5 de abril de 1938.
95
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Este pretendía agilizar las instituciones provinciales y dinamizar su
funcionamiento, evitando acumular cargos en una misma persona,
por lo regular ya muy recargada de actividades públicas. También
pretendía una consonancia expresa con los principios de FET y de
las JONS y, por último, la posibilidad de ampliar en el futuro el
protagonismo de las Juntas en orden a una «serie de propósitos
coordinadores y de control sobre las actividades derivadas de la
Beneficencia y Obras sociales en el área de cada provincia» 36.
Integraban la Junta provincial presidida por el Gobernador Civil,
un representante del prelado de la Diócesis, el Abogado del Estado
Jefe, el Delegado Provincial de Auxilio Social, un arquitecto, un
médico y un docente de cualquiera de los tres niveles. Los últimos
serían designados por el Ministerio del Interior, previo informe del
Secretario General de FET y de las JONS (art. 1.°).
Según esto, en el escalón provincial el Delegado de Auxilio Social
ocupa el tercer puesto del rango, después del Delegado Diocesano
y del Jefe de la Abogacía del Estado. Ello adquiría una singular
importancia, pues salvando la autoridad fáctica del primero, la ads-
cripción del Abogado del Estado tenía un carácter técnico-legal in-
dispensable, deduciéndose que el Delegado de Auxilio Social era la
persona con mayor autoridad técnica de las concurrentes.
Para evitar acumular cargos en las mismas personas, el Decreto
preveía un sistema de delegaciones, comenzando por su Presidente,
el gobernador civil, que podía ser sustituido permanente o acciden-
talmente por un Vicepresidente, designado por el Ministerio del
Interior, entre los Vocales de la Junta. El representante de Auxilio
Social podía delegar en el Secretario Técnico Provincial y el Jefe de
la Abogacía del Estado en otro funcionario del mismo cuerpo (art,
2.º). En la práctica la delegación del Gobernador Civil recayó casi
siempre en el representante de Auxilio Social, que no sólo reforzó
su presencia en la Junta de Beneficencia, sino que también ejercería
funciones de gran importancia, coordinadoras de la acción social
pública.
Esta situación, que a corto y medio plazo resultó muy beneficio-
sa para el desarrollo y expansión del Auxilio Social en toda España,
con el paso del tiempo, cuando se restableció la normalidad y se
produjo el consiguiente reforzamiento del poder del nuevo Estado,
tendría consecuencias negativas para su autonomía y protagonismo
en su actividad social.
36
Boletín Oficial del Estado de 8 de abril de 1938.
96
MONICA ORDUÑA PRADA
Por si quedase alguna duda respecto al papel primordial del
representante de Auxilio Social en la Junta Provincial de Beneficen-
cia, el artículo 3.° del Decreto le encomendaba «preferentemente»
visitar los establecimientos benéficos radicados en la provincia, fun-
ciones que consideraba prioritarias, además de la legislación vigen-
te, encomendaba a las Juntas. La importancia de ello se aclaraba en
el artículo siguiente: la Junta disponía de un plazo de dos meses
desde su constitución para formar una relación de instituciones de
Beneficencia existentes en la provincia, que estuviesen en las cir-
cunstancias siguientes:
— Bienes insuficientes para cumplir sus fines.
— Fondos sobrantes después de atender sus fines.
— Estar caducado el objeto de la institución.
— Fines fundacionales inadecuados al nuevo orden benéfico-
social.
De acuerdo con esta nómina, las Juntas debían también formu-
lar la propuesta de agregación, refundación o supresión de las ins-
tituciones que estimase convenientes.
El Decreto se cerraba con un tajante plazo para constituir todas
las Juntas, fijada en el día 25 de abril siguiente (art. 5.°), esto es,
quince días después de promulgarse dicho Decreto, con el que el
Gobierno trataba de sentar las bases de actuación de la Beneficencia
pública.
Resuelto el problema de renovar las Juntas, el Ministerio del
Interior dio el siguiente paso, al objeto de cerrar el circuito jerárqui-
co, creando el Consejo Superior de Beneficencia y Obras Sociales 37.
El nuevo organismo tenía la doble finalidad de infundir «el aliento
de la Revolución Nacional» a las estructuras administrativas de la
Beneficencia pública, aparte de articularlas y adecuarlas para que
cumpliesen con agilidad y eficacia sus funciones dentro del «nuevo
espíritu». En el futuro, la Administración central dispondría de un
órgano capaz de conocer la realidad Benéfico-Social, y su proyec-
ción sobre las aspiraciones y necesidades de los españoles.
Además de funciones de orientación general, el Consejo debería
asumir la actividad coordinadora de toda el área Benéfico-Social. No
sólo la ejercida por la Administración del Estado o la Administra-
ción local, sino también las actividades del Movimiento caracteriza-
das por su sentido benéfico o social. Este criterio coordinador era la
37
Boletín Oficial del Estado, de 28 de mayo de 1938.
97
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
pieza clave del Consejo Superior de Beneficencia que permitiría, en
el futuro, al Ministerio del Interior disponer de un instrumento de
intervención en Auxilio Social, con escasas modificaciones de su
régimen jurídico. Pero, de momento, se confirmaba la presencia de
Auxilio Social, con una implantación considerable como indicamos
después.
El Consejo, bajo la presidencia del Ministro del Interior, estaba
compuesto por los siguientes vocales: El Jefe del Servicio Nacional
de Beneficencia y Obras Sociales, el Jefe del Servicio Nacional de
Sanidad, dos representantes del Ministerio de Educación, el Delega-
do Nacional de Auxilio Social, tres militantes de FET y de las JONS
con personalidad destacada en el campo de las actividades sociales,
un miembro de la Asesoría Técnica de Auxilio Social, dos represen-
tantes de la Jerarquía eclesiástica 38 y el Jefe de la Abogacía del
Estado del Ministerio del Interior (art. 2.°). Los cargos eran hono-
ríficos y gratuitos (art. 8.°).
Antes de continuar con la descripción de las atribuciones del
organismo, parece oportuno aludir a la composición personal y la
participación de miembros en activo de Auxilio Social o relaciona-
dos directamente con la Obra en el primer Consejo Superior de
Beneficencia 39: Javier Martínez de Bedoya en su condición de Jefe
del Servicio Nacional de Beneficencia; Mercedes Sanz Bachiller,
Delegada Nacional de Auxilio Social; Manuel Martínez de Tena,
como militante de FET y de las JONS; Andrés María Mateo, de la
Asesoría Técnica de Auxilio Social, y Jesús Ercilla, en su condición
de médico. En total, cinco vocales de un total de catorce 40.
Las competencias del Consejo eran: asesorar al Ministro del In-
terior en asuntos relacionados con la Beneficencia y las Obras So-
ciales; elevar a dicha autoridad las propuestas e iniciativas que afec-
tasen a dichas materias, dictaminar en los problemas que afectasen
38
MARTÍNEZ DE BEDOYA, J.: Memorias... op. cit., fol. 205. La iniciativa partió del
Conde de Jordana, que recomendó constituir el Consejo de Beneficencia, incorpo-
rando a dos obispos para neutralizar las quejas de la Iglesia respecto a Auxilio Social.
39
Orden de 8 de julio de 1938 (BOE de 9 de julio de 1938).
40
Los otros miembros eran: el jefe nacional del Servicio Nacional de Sanidad; don
Alfonso García Valdecasas y don Romualdo de Toledo, en representación del Minis-
terio de Educación Nacional; don Santiago Guallar Poza y don Bartolomé Aragón,
como militantes de FET y de las JONS; los obispos de Salamanca y Auxiliar de
Toledo, don Enrique Plá y Deniel y don Gregorio Modrego, respectivamente; don
Vicente Gómez Salvo, médico; el abogado del Estado jefe del Ministerio y, como
secretario, don José Hernández Reigón, funcionario del Servicio Nacional de Bene-
ficencia.
98
MONICA ORDUÑA PRADA
a la coordinación de la Beneficencia y las Obras Sociales con las
«actividades de cualquier servicio, ya dependa del Ministerio del
Interior, de otro departamento ministerial o del Movimiento Nacio-
nal Sindicalista (art. 4.°). El Consejo se reuniría obligatoriamente
una vez al trimestre y siempre que lo convocase el Ministro y fun-
cionaría por Secciones, que actuarían como ponencias de los asun-
tos que se estudiasen, emitiendo dictámenes sobre los que delibera-
ría el pleno del Congreso (art. 6.°).
b) Otras exenciones y ventajas: Correos, Telégrafos
y Corporaciones locales
En el marco de esta dinámica ascendente de influencia de Auxi-
lio Social hemos de situar dos órdenes que prácticamente cierran el
período en cuanto se refiere a la articulación legal de la Obra. Nos
referimos a la de franquicia postal 41 y a la autorización a las Cor-
poraciones locales para la cesión de terrenos 42.
El primer caso tiene a priori una importancia relativa, pues se tra-
ta del simple trámite por el que se autorizaba el uso de la franquicia
postal y telegráfica a los servicios de la Delegación Nacional de Auxi-
lio Social y a los provinciales, en atención a que los fines realizados
eran los de Beneficencia pública. Sin embargo, hemos de centrar
nuestra atención en dos puntos de la mencionada orden. Por un lado,
los fines mencionados, «cuyo cumplimiento le ha sido encomendado
por disposiciones oficiales». Por otro, la consideración que da el Mi-
nisterio de Hacienda a Auxilio Social como órgano coordinado de FET
y de las JONS figura un tanto sorprendente, que quizá suponía un
reconocimiento de la verdadera situación. Sin embargo, de acuerdo
con los textos legales vigentes, no era así, sino que existía una rela-
ción clara jerárquica y subordinada del Auxilio Social a FET. Tampo-
co podemos ignorar que en la cúpula dirigente de la Obra eran todos
militantes activos de Falange, si bien cabe sospechar, según avanza-
mos en nuestra investigación, que en la práctica Auxilio Social ac-
tuaba con un grado de autonomía muy amplio no sólo respecto al
Estado, sino a la fuerza política implantada monopolísticamente.
La Obra de Auxilio Social en su progresivo avance requería
nuevas instalaciones para situar sus servicios, principalmente las
41
Orden del Ministerio de Hacienda de 21 de septiembre de 1938 (BOE de 23-IX-
1938).
42
Orden del Ministerio del Interior de 15 de octubre de 1938 (BOE de 19-X-1938),
99
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Guarderías y los Hogares-Residencia para alojar a las cumplidoras
del Servicio Social, pues hasta entonces los Comedores, Consulto-
rios y demás servicios sociales o administrativos utilizaron locales
cuyos destinos anteriores, salvo los de asistencia médica, eran varia-
dos. El uso se hacía por diversos procedimientos: alquileres bajos,
cesiones temporales gratuitas, ocupación provisional de centros
pertenecientes a asociaciones y partidos excluidos de FET y de las
JONS, etc.
Al producirse la incorporación de nuevas acciones asistenciales
era preciso disponer de mayores espacios, algunos dotados de patios
o campos para instalaciones deportivas. Para ello se recurrió a la
colaboración de Ayuntamientos y Diputaciones que mayoritaria-
mente habían manifestado su interés por participar activamente en
esta tarea social. En ocasiones por lindar con otras competencias
asistenciales propias y de paso evitar la atención a otras demandas
menos acordes con sus funciones civiles, como acuartelamientos,
centros políticos, etc., sobre los que no tendrían ninguna presencia
y su recuperación muy problemática. Tampoco era extraña la Orden
de 27 de agosto del Ministerio del Interior obligando a las Diputa-
ciones provinciales a contribuir a la construcción de Hogares-resi-
dencias para las cumplidoras del Servicio Social, fijadas en el 33%
de las cantidades que hubiesen consignado las Corporaciones en sus
presupuestos de 1938 para atenciones de Beneficencia, Asistencia
Social y Enseñanza43.
Cuando Diputaciones y Ayuntamientos tomaron acuerdos para
ceder terrenos de su propiedad con destino a Hogares y Guarderías
tropezaron con las restricciones impuestas por la Ley Municipal,
que impedía las cesiones gratuitas de sus bienes, excepto cuando
fuesen destinatarias las otras administraciones44, circunstancia que
no se daba en Auxilio Social, cuya definición como organismo de la
Administración se haría posteriormente.
43
Orden del Ministerio del Interior de 27 de agosto de 1938 (BOE de 6-IX-1938)
(artículo 1.°). El plazo que concedía la orden para hacer efectiva la subvención era
de tres años a contar desde su publicación y desde ese momento los ingresos en la
cuenta del Ministerio del Interior serían trimestrales hasta amortizar la operación de
crédito que hubiese realizado la Delegación Nacional de Auxilio Social para la cons-
trucción de tales hogares y que no debían superar en cada caso de 7.000.000 de
pesetas al 5 por 100 de interés anual.
44
Ley Municipal de 31 de octubre de 1935 (Gaceta de Madrid de l-XI-1935). El
artículo 151 decía: «No podrán los Ayuntamientos ceder bienes de su propiedad a
título gratuito, a no ser que se trate de cesiones al Estado, Región o Provincia, de
edificios o terrenos con destino a instalaciones de servicios beneficiosos para el Muni-
cipio».
100
MONICA ORDUÑA PRADA
Dicha circunstancia hizo necesaria una autorización expresa a
Diputaciones, Cabildos Insulares y Ayuntamientos facultándolos
para ceder terrenos gratuitamente, o bajo canon reducido, a la
Delegación Nacional de Auxilio Social para instalar Residencias-
Hogares, Guarderías infantiles y otros servicios análogos; reserván-
dose el Ministerio del Interior ratificar el acuerdo plenario de la
Corporación, medida cautelar habitual en estas operaciones.
Estas disposiciones se completaban autorizando a los Ayunta-
mientos para adquirir por el trámite de expropiación forzosa terre-
nos con destino a dichas cesiones, considerándolas empresas de
utilidad pública y capaces de expropiar en los términos análogos a
los de las obras y servicios municipales.
c) £1 Auxilio Social al final de la guerra
A fines de 1939 se produjo el ocaso del grupo inspirador de
Auxilio Social, como ya hemos visto, pero el año había sido rico en
acontecimientos de singular importancia, destacando el fin de la
guerra civil y el proceso de reconstrucción del país, después de tres
años de contienda bélica.
En ese período aún se promulgaron algunas normas que afecta-
ban a la estructura de Auxilio Social con un sentido mayoritaria-
mente positivo que confirmaban su preponderancia sobre el pano-
rama asistencial español. En este marco debe considerarse la Orden
de 23 de enero 45 , sobre normas para mejorar la situación de los
refugiados, que encomendaba a Auxilio Social la organización de
sus Comedores específicos, percibiendo las cantidades correspon-
dientes del Fondo Benéfico Social.
Más compleja fue la Orden de 26 de abril 46 por la que se creó
una Comisión examinadora en Madrid47, que por su enunciado y
por el contenido del preámbulo podría entenderse que estaba dota-
da de competencias depuradoras o de represalia. Sin embargo, una
lectura detallada de la misma aclara su auténtico contenido: el
encargo de revisar toda la legislación republicana sobre la materia
45
BOE de 14 de febrero de 1939. Orden del Ministerio de la Gobernación.
46
BOE de 28 de abril de 1939. Orden del Ministerio de la Gobernación.
47
La comisión estaba formada por el jefe del Servicio Nacional de Beneficencia
y Obras Sociales (Martínez de Bedoya) y por los vocales del Consejo Superior don
Andrés María Mateo, don Cipriano Pérez Delgado y el jefe de la Sección de Bene-
ficencia particular
101
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
desde el 18 de julio de 1936, comprensiva de la reintegración de las
instituciones de Beneficencia a la situación anterior, identificando
los capitales y rentas, entregándoselos a sus legítimos representan-
tes, así como la rehabilitación provisional de los Patronatos, admi-
nistradores y en general todo el personal: «sin perjuicio de la depu-
ración que preceptúa la Orden de este Ministerio de 28 de febrero
de 1939», a quien se encomendaba con carácter general tales fun-
ciones.
Respecto a las instituciones creadas desde el 18 de julio de 1936
se transferían a Auxilio Social, con cuya Obra debía coordinarse la
Comisión, aunque ello parece obvio dada la vinculación de sus
miembros con el Auxilio Social. Lo que, una vez más, se confirmaba
era la circunstancia de incorporar todas las instituciones privadas
asistenciales a Auxilio Social, reforzando su campo de acción y
ampliando sus competencias.
Cerramos el estudio del período recordando una norma que
supuso el reconocimiento legal y honorífico de toda la labor reali-
zada durante los tres años anteriores por Auxilio Social y fue la
concesión de la Gran Cruz de Beneficencia por un Decreto del
Ministerio de la Gobernación de 17 de julio de 1939 48. Entre los
motivos que destacan para justificar la distinción se encuentran la
alta calidad de su organización, la disciplina de sus acciones y sobre
todo que «ha sabido enlazar los más cálidos acentos de la caridad
cristiana y las más rigurosas consignas del nuevo ideario...».
48
Boletín Oficial del Estado de 18-7-1939.
102
CAPITULO V
BAJO LA DEPENDENCIA
DEL MINISTERIO DE LA GOBERNACIÓN
I. EL OCASO DEL EQUIPO FUNDADOR
DE AUXILIO SOCIAL
Entre el 17 de julio de 1939 y el 28 de diciembre del mismo año
se produce la crisis, ya estudiada, del grupo inspirador de Auxilio
Social, que se plasma en una norma, complementada por otra del
mes de mayo siguiente, que transforman radicalmente la Obra y la
encaminan hacia su configuración definitiva como un organismo
dependiente del Ministerio de la Gobernación1. Estas dos disposi-
ciones corresponden a las posturas y planteamientos que primaron,
en esta segunda época, sobre los proyectos y planteamientos del
Auxilio Social diseñado por Mercedes Sanz Bachiller y Javier Mar-
tínez de Bedoya.
La primera norma refleja la solución dada al «contencioso»
mantenido desde 1937 entre Pilar Primo de Rivera y Mercedes Sanz
Bachiller, referente al control de las cumplidoras del Servicio Social,
que si bien tenían una dependencia jerárquica de la Sección Feme-
nina, en lo funcional su adscripción al Auxilio Social era irrefutable.
Por eso se trataba de volver las cosas al cauce marcado y deseado
desde el principio por Pilar Primo de Rivera, como queda de mani-
fiesto en el Decreto de la Jefatura del Estado de 28 de diciembre de
1939, sobre funciones de la Sección Femenina y el Servicio Social de
la Mujer2. Sólo en el preámbulo se menciona la misión insustituible
1
La dependencia formal se producirá bastantes años después. De momento el
Decreto de la Jefatura Nacional del Movimiento de 31 de julio de 1939, que aprobó
la modificación de los Estatutos de FET y de las JONS, determinaba la existencia de
un Servicio de Obras Sociales (art. 23.5), donde se encuadraba Auxilio Social, regido
por un Delegado Nacional (art. 24), que no figuraba entre los componentes de la
Junta Política (art. 31): Exterior, Educación Nacional, Prensa y Propaganda, Sección
Femenina, Sindicatos y Organización Juvenil, pero sí en el Consejo Nacional del
Movimiento, figurando en el orden undécimo (art. 35).
2
Boletín Oficial del Estado de 29-XII-1939. La importancia y rango de la norma
queda marcada por ser un Decreto de la Jefatura del Estado, la más alta institución
de España. MARTÍNEZ DE BEDOYA, J.: Memorias desde mi aldea, s.a. Vol. I. fol. 245, señala
la escasa resistencia que Franco prestó a las presiones de Pilar Primo de Rivera y
Serrano Súñer sobre el particular, máxime cuando la misma mañana de aquel 28 de
105
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
que la Sección Femenina había realizado en las «Instituciones de
Auxilio Social, Hospitales, Talleres, Lavanderías, Polvorines, etc.».
El Decreto contiene una inequívoca carga política de perfil tota-
litario, manifestándose esta caraterística en reiteradas ocasiones; por
ejemplo, al referirse a la formación política y social de las mujeres
españolas en orden a los fines propios de FET y de las JONS 3, cuya
condición se complementaba con el destino primordial de la mujer
a las obligaciones del hogar 4 .
Todas las funciones mencionadas estaban encomendadas, con
carácter exclusivo, a la Delegación Nacional de la Sección Femenina
(art. 2.°) y, en consecuencia, el Servicio Social de la Mujer quedaba
adscrito a dicha organización, bajo la disciplina de tal Delegación
Nacional e incorporándose a la misma las Instituciones creadas para
el cumplimiento del Servicio Social.
No cabe la menor duda sobre el verdadero carácter del Decreto.
Por un lado, supuso el triunfo en toda la línea de los planteamien-
tos de Pilar Primo de Rivera y, por otro, la concepción negativa del
papel prioritario de la mujer en su casa. En síntesis: con el término
de la guerra se agradece el esfuerzo realizado por las mujeres y
ahora se trata de que vuelva a la situación anterior, ignorando no
sólo la convulsión social sufrida, o el esfuerzo personal realizado,
sino la dinámica de los tiempos. En todo el proceso se vislumbra la
influencia de Fray Justo Pérez de Urbel y otros ilustres miembros de
la jerarquía, vertida sobre la Sección Femenina, que acaban con las
ilusiones renovadoras y los incipientes proyectos de ocupar la mujer
española un papel activo y paulatinamente igualitario en la socie-
dad de si tiempo 5.
diciembre había garantizado a Muñoz Grandes la continuidad de Mercedes Sanz
Bachiller al frente de Auxilio Social y el respaldo a toda su obra.
3
En el preámbulo del Decreto figura que: «Entra, por tanto, dentro de la justicia,
confirmar a la Sección Femenina en esta altísima misión que espontáneamente asu-
mió en los tiempos heroicos de la guerra; es a saber: en la entera formación política
y social de las afiliadas al partido y extenderla a otros aspectos de la misma índole
que, como el Servicio Social de la Mujer, deben ser sometidos también a la Delega-
ción Nacional de la Sección Femenina, por ineludible exigencia de unidad que no
permite concebir la autonomía de ningún servicio frente a las jerarquías del Partido».
Igualmente se hace constar en el artículo 1.° que: «La Delegación Nacional de la
Sección Femenina es el organismo del Partido a quien se confía la formación política
y social de las mujeres en orden a los fines propios de FET y de las JONS».
4
Artículo 2° c), que dice: «La disciplina en la formación para el hogar de las
mujeres pertenecientes a los Centros de Educación, Trabajo, etc., dependientes del
Estado, de acuerdo con los respectivos Ministerios».
5
Este Decreto sería complementado por otro de la Jefatura del Estado de 31 de
mayo de 1940 (BOE de 6-6-40), dictando las normas para el cumplimiento del Ser-
106
MONICA ORDUÑA PRADA
II. EL NUEVO ORDEN LEGAL
Desaparecidos de la escena política los impulsores iniciales del
Auxilio Social: Mercedes Sanz Bachiller, Javier Martínez de Bedoya,
Cipriano Pérez Delgado, Andrés María Mateo y otros colaboradores
inmediatos de los primeros tiempos, se inició un período de transi-
ción hasta promulgarse el Decreto de 17 de mayo de 1940, que
dictaba las nuevas normas de actuación de Auxilio Social6, y oca-
sionaba un profundo cambio en la orientación del mismo, aunque
se disimulase en el preámbulo, suavizador de las opiniones de Se-
rrano Súñer, emitidas en su discurso de clausura de Congreso de
Auxilio Social en diciembre anterior, ya mencionado.
Se reconocían los eficaces servicios prestados por Auxilio Social
a la causa «de una España apretada con lazos de hermandad amplia
y generosa», premiados con la concesión de la Gran Cruz de Bene-
ficencia 7.
Pero si las actividades de la Institución, hasta aquellos momen-
tos, se habían movido por un ritmo forzado por la guerra civil y la
reconstrucción inicial de la retaguardia en los primeros tiempos de
la postguerra, ahora debía adaptarse a una nueva época, al tiempo
que cesaba la provisionalidad, estableciéndose unas líneas perma-
nentes de acción que, de hecho, durarían hasta la década de los
sesenta.
Por un lado, se trataba de dar una sensación de normalidad
social y económica en aquellos años muy lejos de la realidad, y, por
otro, se cumplían los propósitos integradores del Ministerio de la
Gobernación, a cuyo frente continuaría Serrano Súñer hasta el 16
de octubre de aquel año. Sin embargo, insistimos, ese aspecto de la
presencia gubernamental se elude parcialmente en el preámbulo
atribuyéndole el punto donde coinciden la acción de ambos, la
«aleación», del impulso director del Estado y el espíritu ágil del
Movimiento, coordinado su actividad con el conjunto de todas las
acciones benéficas de la nación.
En el artículo primero se despejaban todas las dudas, Auxilio
Social era una entidad oficial, integrada en FET y de las JONS: «bajo
el protectorado del Estado y por delegación de él» cumplir todas las
funciones benéficas y sociales que se especificaban. Por primera vez
vicio Social, a la vez que modificaba el Decreto de 7 de octubre de 1937 y su
Reglamento de 28 de noviembre del mismo año.
6
Boletín Oficial del Estado de 29-5-1940. Es un Decreto de la Jefatura del Estado.
7
Decreto de 17 de julio de 1939 ya mencionado.
107
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
se reconoce el carácter oficial de Auxilio Social, aunque pensamos
debe encuadrarse en el marco de la difícil y debatida calificación de
organismo público que se confirió al Movimiento Nacional en la
postguerra, principalmente después de la aprobación de los nuevos
Estatutos de FET y de las JONS8. No queremos entrar en la polé-
mica porque rebasa el objetivo de nuestra investigación, pero debe
quedar señalada.
Respecto al protectorado del Estado, sobre el que volveremos
después, no existen dudas respecto a su interpretación. Además,
para dejar sentadas sólidamente las cosas, se determina tajantemen-
te que en lo sucesivo las actividades benéficas y sociales desarrolla-
das por Auxilio Social serían por Delegación del Estado, incluyendo
entre sus atribuciones funcionales una larga relación, donde había
muchas ya ejercidas y otras nuevas 9 .
A los efectos patrimoniales se reconocía a Auxilio Social perso-
nalidad jurídica independiente, tanto del Movimiento como del
Estado (art. 3.°). Ello permitía la posesión de bienes, adquiridos, por
actos intervivos, como mortis causa, alcanzándoles a todos en el
orden de las protecciones jurídicas y de beneficios fiscales el mismo
régimen que se aplicaba a los bienes de la Beneficencia estatal.
Respecto de los medios económicos obtenidos como ingresos,
aunque se mantenía el sistema de cuestaciones, en general se cir-
cunscribía a pocos y novedosos conceptos en el marco habitual de
Auxilio Social: rentas de bienes, donativos, consignaciones en los
presupuestos locales y aportaciones del Estado 10, resultando este
último concepto como el más amplio, pudiendo nutrirse por vía de
8
Decreto de 31 de julio de 1939. Tardíamente, en la Ley de Régimen Jurídico de
la Administración del Estado de 26 de julio de 1957 sólo incluía el carácter de
ministro sin cartera al ministro secretario general del Movimiento (art. 4.°).
9
Artículo 2.°, del que mencionaremos: a) prestar asistencias benéficas en favor
de los indigentes; b) a las personas que por circunstancias de carácter general o
extraordinario se hallasen en situación temporal de indigencia; c) fundar estableci-
mientos para atender a la subsistencia y formación educativa de los huérfanos; d)
crear instituciones de asistencia a las parturientas y embarazadas; prestar a los niños
cuidados asistenciales para facilitarles su pleno desarrollo físico y moral; f) conceder
a los convalecientes los medios para su recuperación; g) cooperar en la formación de
censos de personas necesitadas; h) atender las necesidades benéficas que el Estado
le encomiende por delegación especial.
10
El artículo 5.° detallaba: Productos de los bienes propios, cuotas de explotación
de los servicios, cuando no fuesen gratuitos; Donativos y liberalidades de todo orden
hechos a favor de la Obra; Consignaciones presupuestarias que las Administraciones
locales y las Entidades públicas le otorguen; Rendimiento de los recursos propiamen-
te benéficos en que el Estado confiere a Auxilio Social la gestión y cobranza.
108
MONICA ORDUÑA PRADA
los presupuestos generales del Estado o del Fondo de Protección
Benéfico-Social.
Asimismo, el protectorado del Estado sobre la totalidad de las
funciones de Auxilio Social enmascaraba un intervencionismo gu-
bernamental absoluto sobre la actividad y funciones de la Obra,
concordante con los propósitos de Serrano sobre el control del
Ministerio de la Gobernación sobre diversos aspectos de la vida
pública del país; entre otros: la información, la opinión pública, el
orden público, la sanidad y la asistencia social.
De tal suerte, se atribuían al Estado la planificación de las actua-
ciones de Auxilio Social, supeditadas a las necesidades y carencias
de las que desarrollase el propio Estado. También la determinación
y características de las instituciones y servicios de la Obra, incluido
el personal. Como en otros casos, suponía el control de su organi-
zación interna, complementado con la potestad aprobatoria de to-
dos los Reglamentos orgánicos de la Obra y la consiguiente desapa-
rición de cualquier vestigio de la anterior capacidad autonormativa
de Auxilio Social.
Por si lo anterior resultaba liviano, el Protectorado fijaba las
cualidades y requisitos que debían reunir las personas asistidas por
Auxilio Social: «a los fines de que puedan ser calificadas como
pobres o económicamente débiles» (art. 6.°, 3.a), Lo que también
suponía, pese a la aclaración final, que «de facto» existían muchas
posibilidades de que desapareciesen los principios igualitarios que
habían inspirado a los fundadores de Auxilio Social, basados en
atender por igual a todos los necesitados, sin discriminarlos por sus
ideas políticas, religiosas, etc. Al amparo de aquella cláusula, en lo
sucesivo podría darse el caso de un hijo o una viuda de un muerto
en el bando republicano que no reuniese todos los requisitos para
figurar entre los calificados como «pobres o económicamente débi-
les» y aunque estuviesen en una agobiante situación de penuria, no
pudiesen ser asistidos por Auxilio Social.
Por último, correspondía al Estado la aprobación definitiva de
los Presupuestos, el conocimiento de los inventarios, la censura
de cuentas, la autorización para cesiones o gravámenes de bienes y
en cualquier contrato por una cuantía superior a las 100.000 pe-
setas.
El Protectorado sería ejercido por el Ministerio de la Goberna-
ción, radicando en el Ministro todas las facultades resolutivas, tra-
mitación de asuntos, propuestas de acuerdos y ejecución de las
resoluciones en la Dirección General de Beneficencia y Obras Socia-
les, en cuyo titular podía delegar sus funciones el Ministro.
109
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
La dirección de la Obra y su presentación legal correspondía al
Delegado Nacional de Auxilio Social, pero el nombramiento de los
altos funcionarios nacionales y provinciales era competencia del
Protectorado, excepto el encargado de las funciones interventoras,
que sería designado directamente por el Estado. La coordinación y
dependencia de los servicios se atribuía al Delegado Nacional, sin
perjuicio de la que debía establecerse en el orden político con FET
y de las JONS.
Se completaba la estructura de la Obra Social reformada con la
creación de un Consejo Nacional de Auxilio Social, como órgano
asesor de la Delegación Nacional, dedicado a estudiar los problemas
sociales y como orientador de la actividad de la misma. Estaba in-
tegrado por diez miembros, nombrados a partes iguales por el Pro-
tectorado y el Delegado Nacional, entre personas significadas en el
campo de las actividades Benéficas y Sociales, que además fuesen
militantes de FET y de las JONS 11.
En lo sucesivo las normas que afectaban a Auxilio Social le
conferían un carácter inequívocamente vicario del Ministerio de la
Gobernación, que asumirá el control y las competencias de la po-
lítica Benéfico-Asistencial en toda España. Corrobora mi afirmación
el Decreto de 17 de octubre de 1940, sobre albergues en Madrid
para indigentes, en el que aparece el Ministerio como único respon-
sable y Auxilio Social reducido a una entidad colaboradora 12, aun-
que todos los gastos que se originasen, como consecuencia de las
obras de instalación o construcción de albergues, serían por cuenta
de Auxilio Social y de la subvención que esta obra percibiese para
ello del Fondo de Protección Social (art. 3.°).
Como vimos inicialmente, el desamparo de los niños huérfanos
fue una de las razones inmediatas que impulsaron a Mercedes Sanz
Bachiller a crear Auxilio de Invierno. Cuatro años después, el Mi-
nisterio de la Gobernación decidió tomar bajo su protectorado a los
huérfanos de «la Revolución y de la Guerra», y aunque en el preám-
bulo del Decreto de 23 de noviembre de 1940 se considera a «los
Caídos, Mutilados, Ex-Combatientes y cuantos en la forja ardiente
11
La Disposición Transitoria 3.a sintetiza el intervencionismo gubernamental en
la obra al disponer que: «en el plazo de un mes la Delegación Nacional de Auxilio
Social elevará al Ministerio de la Gobernación propuesta del Reglamento por que
deban regirse sus actividades y funciones».
12
Boletín Oficial del Estado de 19 de octubre de 1940. Textualmente dice el artículo
1.°: «Bajo la dirección única del Ministerio de la Gobernación, con la cooperación de
Auxilio Social, se procederá a instalar en Madrid...».
110
MONICA ORDUÑA PRADA
de un nuevo orden nacional» (en clara referencia a los vencedores
de la guerra civil), y las «figuras ante las cuales debe rendir el
Estado homenaje y respeto», bien debido a la gravedad de la situa-
ción social o por el ejemplo que dio en sus orígenes Auxilio Social,
la acción del Estado en favor de los Huérfanos de Guerra sería
unlversalizada a todo el colectivo, sin ninguna discriminación 13.
En esta ocasión el Decreto recelaba de las entidades de Benefi-
cencia para encomendar el cuidado y educación de los huérfanos,
encargando de su cuidado en primer lugar a las madres, a un pa-
riente en caso de doble orfandad, y a falta de éstos, a personas de
reconocida moralidad, que asegurasen su educación en un ambien-
te familiar irreprochable desde las perspectivas religiosas, éticas y
nacionales. Sólo en ausencia de los circunstancias anteriores se atri-
buían estas funciones a Auxilio Social, que las cumpliría mediante
sus establecimientos y servicios.
Para cumplir estos fines concretos el Ministerio creaba la «Obra
Nacional de Protección a los Huérfanos de la Revolución y la Gue-
rra», encuadrada en la Dirección General de Beneficencia. De dicha
Obra, y a esos efectos, dependerían las Juntas Provinciales de Be-
neficencia y en los niveles municipales las Delegaciones de Auxilio
Social, con el carácter de «órganos auxiliares» en lo que se refiriese
a informes y antecedentes relativos a las personas que solicitasen
atender y cuidar huérfanos, así como las funciones inspectoras en
estas relaciones 14.
13
En el preámbulo consta que: «La protección establecida por el Decreto se
determina por una sola razón genérica, cual es la orfandad derivada de la Revolución
Nacional y de la Guerra. En ningún caso será ampliada la investigación para escla-
recer el motivo concreto del desamparo ni el desigual grado de gloria o la simple
carga de dolor que hacen necesario el remedio. Como desprovista de sentido here-
ditario, la culpa de cualquier proceder antinacional cesa ante el huérfano precisado
de la ayuda común, y no cabe junto a él otra medida que la abierta generosidad de
asegurar, para el mejor servicio de la Nación, la promesa que su juventud encierra».
14
Las dificultades que encontró la Dirección General de Beneficencia para esta-
blecer el censo de huérfanos debieron ser muy numerosas, ya que casi un año
después la Orden Ministerial de Gobernación, de 17 de junio de 1941, reconocía que
«solo un reducido número de Juntas Provinciales habían cumplido la obligación» de
referencia, mientras que un gran número se habían demorado injustificadamente. La
orden facultaba a los gobernadores para que destinasen personal de otros servicios
(Subsidio a los combatientes y ex-combatientes) para realizar el «censo sin perjuicio
de la cooperación que ... deben prestar las Delegaciones de Auxilio Social». De lo que
puede deducirse que la postergación a un papel subalterno de Auxilio Social estaba
produciendo resultados negativos en cuanto a la eficacia del servicio a prestar a los
huérfanos.
111
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Desde la perspectiva económica, Auxilio Social debió contar con
el Decreto de 15 de diciembre de 1940, que reorganizó el Fondo de
Protección Benéfico Social15. Para los redactores del Decreto la crea-
ción de dicho Fondo había supuesto en su día un verdadero Esta-
tuto de la Beneficencia y de la Asistencia Social, instrumento opor-
tuno en tiempos de guerra, reconociendo que bajo su amparo se
hizo posible la transcendental labor «en la que fue agente principal
la Institución de Auxilio Social».
En el orden general era precisa la reforma del Fondo por las nue-
vas circunstancias políticas, sociales y económicas de la posguerra,
motivadas principalmente por la incorporación de grandes masas de
población carentes de los medios más elementales para sobrevivir. La
medida inmediata que se adoptó, y que pronto se manifestaría insu-
ficiente, fue la autorización dada en noviembre de 1939 al Ministe-
rio de la Gobernación para transferir al Fondo la totalidad o parte de
los saldos sobrantes del Fondo de Subsidio al Combatiente 16.
Los nuevos gastos generados por los albergues y principalmente
por la protección del Estado a los Huérfanos de la Revolución Na-
cional y la Guerra obligaron a adoptar medidas excepcionales que
se plasmaron, previamente a la reforma del Fondo, en la Ley de 5
de diciembre de 1940. Esta transfería al Ministerio de Hacienda y su
incorporación a los presupuestos generales del Estado para 1941 del
Subsidio al Ex-Combatiente y el «Plato Único», hasta entonces prin-
cipales fuentes de ingresos del Fondo de Protección Benéfico Social
De ahí que al reorganizarse la institución, pese a la amplia relación
de conceptos que constituían los recursos del Fondo, existía uno, el
más importante, formado por los créditos expresados en los presu-
puestos generales del Estado 17.
Si en la reestructuración de 1938 Auxilio Social monopolizaba
prácticamente la aplicación del Fondo, ahora no y deberá compar-
tirlo con otros organismos públicos e incluso privados, o con obje-
tivos concretos18.
15
BOE de 31-XII-1940. Téngase en cuenta el Decreto de 29 de diciembre de 1936,
que lo organizó, y el Decreto de 19 de marzo de 1938, que atribuyó a Auxilio Social
su principal fuente de financiación.
16
Decreto de 7 de noviembre de 1939. Artículo Adicional 2.° Los Boletines Oficiales
de las Provincias suelen publicar mensualmente relaciones de estos subsidios.
17
Artículo l.°, donde además del concepto citado, figuraban: El saldo a la fecha
en numerarios y valores y sus incrementos hasta el 31 de diciembre, donativos,
herencias y legados, la parte que correspondiese a la Beneficencia en todas las su-
cesiones abintestato y los demás recursos que el Estado autorice.
18
Cfr. Los fines y objetivos del Fondo eran: Aportaciones a Auxilio Social, al
Patronato Nacional Antituberculoso, a la Obra de Protección a la Madre y al Niño,
112
MONICA ORDUÑA PRADA
La alta dirección y gestión del Fondo correspondía al Ministro de
la Gobernación. A tal efecto estaba prevista la existencia de un
Consejo de Administración, sin representantes de Auxilio Social,
pues estaba formado por el Ministro, el Director General de Bene-
ficencia, como vicepresidente, y como vocales: el abogado del Esta-
do jefe de la asesoría jurídica del Ministerio; el interventor delegado
de Hacienda; el jefe de la sección de Beneficencia General y un
representante de la Dirección General de Sanidad, designado por el
Ministro, actuando como secretario, sin voto, un funcionario, tam-
bién de designación ministerial19.
Finalmente, todas las entidades e instituciones que recibiesen
aportaciones del Fondo quedaban sujetas a la ordenación, coordina-
ción y protectorado del Ministerio de la Gobernación, competente
para nombrar representantes en sus órganos de dirección y gestión.
III. EL CANSANCIO DE LA SOCIEDAD ESPAÑOLA
Cualquier observador poco avisado supondría que en 1942 se
había producido una pérdida de influencia política de lo que signi-
ficaba el Movimiento Nacional; sin embargo, creemos; que más que
pérdida de influencia política sería el cansancio en la permanencia
de formas y modos y, en su caso, la mismo convivencia de falan-
gistas (auténticos o no) y no falangistas una vez concluida la guerra.
La realidad es que tres años después de acabar ésta las repercusiones
de la contienda mundial se cernían sobre los españoles, cuando el
país no se había recuperado. Si a ello unimos la escasez, el raciona-
miento, la crisis generalizada y la cerrazón del régimen, no es de
extrañar que existiese una amplia sensación de cansancio y decai-
miento, que pese a los esfuerzos del dirigismo oficialista se manifes-
taba en múltiples aspectos. Uno de ellos, entre otros muchos que no
auxilio económico a los Establecimientos de la Beneficencia General del Estado,
atención a los Huérfanos de la Revolución y de la Guerra, aportaciones para fines
asistenciales y de divulgación de las instituciones, servicios y establecimientos sani-
tarios oficiales y luchas del mismo carácter, remedio de necesidades apremiantes con
motivo de catástrofes, inundaciones, incendios, explosiones, naufragios, etc. Otras
atenciones de tipo benéfico, previa resolución del Consejo de Ministros, cuando
superase las 100.000 pesetas.
19
El detalle de sus funciones, contenido en el artículo 6.° Acordar en cada caso
las aplicaciones del Fondo, proponer al Ministro las normas de la Administración y
el presupuesto mensual de gastos fijos, censurar las cuentas provinciales y formar la
cuenta general, vigilar la recta inversión del Fondo y los cometidos que en la materia
fuesen encomendados por el Consejo de Ministros.
113
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
vamos a considerar, se manifestaba en la disminución de las recau-
daciones en las cuestaciones de Auxilio Social, concretamente los
emblemas, que tan eficaces resultados habían producido durante la
gestión de Mercedes Sanz Bachiller.
El caso es que ante las dificultades recaudatorias, el Ministerio
de las Gobernación dictó la Orden de 23 de mayo de 1942 20, decla-
rando obligatoria la adquisición de los emblemas de Auxilio Social
a todas las personas que asistiesen a «espectáculos públicos, restau-
rantes, cafés, bares, confiterías y establecimientos análogos» los días
que estuviesen señaladas las cuestaciones. Las negativas serían san-
cionadas con multas de 5 a 100 pesetas y los propietarios que con-
sintiesen la presencia de infractores en sus establecimientos incurri-
rían en sanciones de 100 a 500 pesetas. Las multas podrían recurrirse
ante el Ministerio de la Gobernación, previo depósito de la misma,
incrementada en un 10%, resolviendo las reclamaciones por dele-
gación, la Dirección General de Beneficencia.
Una vez más en la exposición de motivos hacía un elogio a la
actividad de Auxilio Social en el momento de promulgarse la mis-
ma. Simultáneamente apelaba a planteamientos totalitarios cuando
al referirse a los que negaban su colaboración los identificaba con
«exteriorizar, en forma pasiva, el espíritu de hostilidad hacia las
creaciones del Nuevo Estado», o de claro intervencionismo estatal,
incluso en las conductas privadas al calificarlo como «egoísmo an-
tinacional» o la obligación de las autoridades «a velar por la ética
colectiva».
El emblema desapareció años más tarde y en su lugar apareció
una exacción titulada Cuota pro Auxilio Social, que se reguló ini-
cialmente por lo dispuesto en la Ley de Tasas y Exacciones Parafis-
cales de 26 de diciembre de 1958 y con más detalle por el Decreto
de 10 de marzo de 196021, que convalidó dicha cuota. Gestionada
por el Ministerio de la Gobernación, afectaba a los asistentes a es-
pectáculos públicos, así como las consumiciones en restaurantes,
bares, confiterías, en términos análogos a la Orden de 1942, fijando
la cuantía del gravamen en una peseta.
El procedimiento era directo, pues una vez fijada por el Delega-
do Provincial de Auxilio Social el día fijado para percibir la cuota,
la recaudación se hacía por ingreso inmediato en el Tesoro o por
efectos timbrados, según dispusiera el Ministerio de Hacienda, de las
20
Boletín Oficial del Estado de 27 de mayo de 1942.
21
Decreto de la Presidencia del Gobierno 470/60 (Boletín Oficial de 16 de marzo
de 1960).
114
MONICA ORDUÑA PRADA
cantidades fijadas, pudiendo las empresas establecer conciertos con
Auxilio Social.
Los actos administrativos derivados de aplicar del decreto eran
recurribles en la vía económica-administrativa y, en su caso, ante la
jurisdicción contencioso-administrativa. Así se había recorrido un
camino importante desde 1942, pues sin duda las garantías del ciu-
dadano y sus posibilidades de defensa habían ascendido notable-
mente, pero ya eran otros tiempos, aunque muy lentamente se
caminaba hacia un sistema de mayores garantías jurídicas.
En el mismo sentido y como complementaria de la primera or-
den debemos mencionar la de 15 de octubre de 1942 22, que decla-
raba competente a la Dirección General de Beneficencia y Obras
Sociales, el conocimiento directo y la sanción de las propuestas
formuladas por los Gobernadores Civiles, en los casos de insolida-
ridad social al abstenerse de suscribir la Ficha Azul23.
Otra manifestación del desánimo que minaba entusiasmos ante-
riores y que puede servir como punto de referencia para comprobar
el reconocimiento solapado de la crisis por parte de las instancias
oficiales se plasmó en la Orden de 4 de octubre de 1944, por la que
se creó la «Obra falangista de Ayuda al Camarada» 24, todavía con
apelaciones a la Santa Hermandad y otros tópicos.
A los efectos que interesan para nuestra investigación, mencio-
naremos que la presencia de Auxilio Social se limitaba al concierto
de un número determinado de plazas en sus Comedores para asistir
«a nuestros camaradas en situación de indigencia absoluta», tam-
bién se preveía el concierto de plazas en los Hogares Infantiles para
los hijos de aquéllos.
Los beneficios fiscales
A mediados de los cuarenta languidece la actividad normativa de
rango superior relacionada con Auxilio Social. Sólo quedan algunas
excepciones de interés como las referentes a las exenciones fiscales,
principalmente la del Impuesto de Derechos Reales. Cabe en tal sen-
22
Boletín Oficial del Estado de 24 de octubre de 1942.
23
La Orden del Ministerio de la Gobernación de 12 de septiembre de 1949, que
aclaró la de 23 de mayo de 1942 y excluía la obligatoriedad de adquirir el emblema,
cuando se tratase de ventas de artículos que se consumieran fuera del local.
24
Boletín Oficial del Estado de 9 de noviembre de 1944 (Secretaría General del
Movimiento).
115
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
tido mencionar la Ley de 7 de noviembre de 1947, reguladora del
Impuesto de Derechos Reales y sobre Transmisión de Bienes, que
preveía en su artículo 44 la excepción del impuesto de dicho impues-
to a los bienes constitutivos del Patrimonio de Auxilio Social25.
En el Decreto de la misma fecha, que aprobó el texto refundido
de la Ley y el Reglamento reguladores del mencionado impuesto, el
artículo 28 disponía que las adquisiciones a título oneroso de bienes
y derechos de todas clases realizadas por Auxilio Social, referente a
los bienes que constituyesen su patrimonio, debían satisfacer el 0,25
por 100; quedando exceptuados del impuesto, según el artículo 244,
los bienes y derechos cuya propiedad sucediese al causante el patri-
monio de Auxilio Social. De nuevo en la Ley de 20 de julio de
1955, que reformó la anterior, consta una referencia específica al
Patrimonio de Auxilio Social (conjuntamente con los establecimien-
tos públicos y privados de Beneficencia y enseñanza y Cuerpo de
Mutilados), eximiendo del impuesto a las adquisiciones realizadas a
título oneroso o lucrativo de bienes o derechos realizadas por el
mencionado patrimonio de Auxilio Social26.
También la Ley de 21 de marzo de 1958 del Impuesto de Dere-
chos Reales y sobre Transmisión de Bienes al Patrimonio de Auxilio
Social27, reconocía los mismos privilegios fiscales y tributarios que
disfrutaban los establecimientos benéficos del Estado o los de las
propias instituciones religiosas.
Otro beneficio fiscal obtenido fue el del Timbre. El Reglamento
para aplicar la Ley28 preveía en el artículo 172 la exención del
impuesto en determinados casos: organismos del Estado, centros de
la Beneficencia general del Estado, etc.29.
25
Boletín Oficial del Estado de 24 de febrero de 1948. Téngase en cuenta el Decreto
de 17 de mayo de 1940 que definió el carácter y la naturaleza jurídica de Auxilio
Social.
26
Boletín Oficial del Estado del día 21 de julio de 1955.
27
Texto refundido de 21 de marzo de 1958 de la Ley del Impuesto de Derechos
Reales y sobre Transmisión de bienes (BOE de 29 de abril de 1958). El artículo 3.°
B), 4, dice; «Estarán igualmente exentos los actos y contratos en que la obligación
de satisfacer el impuesto recaiga sobre: ...El patrimonio de Auxilio Social».
28
Ley del Timbre del Estado de 14 de abril de 1955.
29
Decreto del Ministerio de Hacienda de 22 de junio de 1956, por el que se
aprueba el Reglamento de la Ley del Timbre. Las excepciones del impuesto conteni-
das en el artículo 172 eran: 1.° «El Estado, incluso cuando hayan de emplearse
efectos timbrados especiales...», 2° «Las provincias, municipios, Cabildos Insulares,
Entidades locales menores, agrupaciones y mancomunidades...», 3.º «La Organiza-
ción Sindical», 4.° Las entidades que se dediquen exclusivamente a la Beneficencia,
previa declaración de la exención por el Ministerio de Hacienda»...
116
MONICA ORDUÑA PRADA
La Delegación Nacional de Auxilio Social, no mencionada expre-
samente en la relación de organismos exentos, presentó una recla-
mación bifronte al Ministerio de Hacienda30, invocando el número
primero de dicho artículo, por estimar que formaba parte de la
administración del Estado, al equipararse a la Beneficencia pública,
además de alegar que se trataba de una entidad dedicada exclusiva-
mente a la beneficencia, como señalaba el epígrafe 4.°
En esta ocasión interesan las consideraciones hechas por el Mi-
nisterio de Hacienda, sobre la personalidad y dependencia de Auxi-
lio Social. Efectivamente, reconoció la naturaleza jurídica de Auxilio
Social, definida en el artículo 3.° del Decreto de 17 de mayo de
1940, gozando de personalidad jurídica independiente de la del
Estado y de la propia del Movimiento, adoptando en orden a su
funcionamiento la modalidad de una Delegación Nacional de Servi-
cios de FET y de las JONS.
Pero la equiparación, a efectos tributarios, entre los organismos
de esta última institución y los del Estado no se extendían, según
el artículo 1.°, apartado a) de la Ley de 6 de noviembre de 1941, a
los organismos o entidades encuadradas en la organización general
de Falange, por lo que no podía gozar de la exención del impuesto
del Timbre, que correspondía exclusivamente a los organismos del
Estado.
Sin embargo, los argumentos expuestos tomando como base el
apartado 4.° tenían mayor fundamento, pues las funciones desarro-
lladas por Auxilio Social, en el ejercicio de sus competencias,
configuraban a la Obra como una entidad de Beneficencia y eran
razones suficientes para incluirla en la exención genérica de dicho
artículo. No obstante se hacían algunas excepciones, lo que no
supuso una exención general del impuesto 31.
IV. DEL MOVIMIENTO A GOBERNACIÓN
Acabamos de ver las dificultades legales que tenía que sortear
Auxilio Social por su clara indefinición como órgano de la adminis-
30
La resolución a la petición de Auxilio Social se hizo por una Orden del Minis-
terio de Hacienda de 21 de mayo de 1959 (BOE de 5 de junio de 1959).
31
«2.° La exención que se concede no podrá extenderse a los casos en que haya
de emplearse efectos timbrados especiales y alcanza exclusivamente al reintegro de
aquellos documentos que se produzcan en la realización de sus actividades estricta-
mente de beneficencia»
117
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
tración del Estado. Su dependencia jerárquico-política, nítidamente
vinculada a la Secretaría General del Movimiento, se confirmaría
por el Decreto de 20 de julio de 1957 promulgado por dicha Enti-
dad 32, con el organigrama de sus propios servicios, figurando en el
último lugar del artículo 2.° la Delegación Nacional de Auxilio So-
cial sujeta a la disciplina directa del Ministro Secretario General.
Para crear más confusión se disponía que para desarrollar su
cometido y funciones debería utilizar «como órganos ejecutivos
en todo el territorio nacional las organizaciones de la Sección Feme-
nina», y la coordinación entre ambas Delegaciones Nacionales
(Auxilio Social y Sección Femenina) se llevarían a efecto por me-
dio de disposiciones especiales que dictase el Ministro Secretario
General.
¿Suponía este Decreto una vuelta a las posiciones de los años
cuarenta, cuando la Sección Femenina de Pilar Primo de Rivera
tenía gran influencia política, hasta desplazar a Mercedes Sanz
Bachiller de la dirección de Auxilio Social, relegando a éste a un
papel secundario? ¿Se había roto el equilibrio existente hasta en-
tonces por el Patronato de Gobernación, que suponía la dependen-
cia jerárquica del Movimiento, pero funcional claramente vinculada
a Gobernación?
Con las naturales reservas hemos de afirmar que no se habían
producido ninguno de los dos supuestos, sino que ese Decreto debe
enmarcarse en el juego de equilibrios políticos utilizado una vez
más por Franco. Por ello es preciso hacer alguna reflexión sobre el
momento tan crucial, no sólo para el futuro de Auxilio Social, sino
por el de la propia España.
Aunque es conocido, recordemos los hechos en síntesis: en fe-
brero de 1956 se produjeron los sucesos estudiantiles de Madrid,
supusieron una voz discordante contra la uniformidad y el unitaris-
mo del régimen, de los que se dedujeron una serie de secuelas
inmediatas como la sustitución de Ruiz Giménez al frente de la
cartera de Educación y Fernández Cuesta como Secretario General
del Movimiento 33.
32
Boletín Oficial del Estado de 27 de julio de 1957.
33
PRESTON, Paul: Franco. Barcelona. Grijalbo. 1994, p. 806 y ss. FRANCO SALGADO
ARAÚJO, F.: M Í conversaciones privadas con Franco. Barcelona. Planeta. 1976, pp. 163 y
ss. PAYNE, Stanley G.: Franco. Madrid. 1992, pp. 173 y ss. GALLO, Max: Historia de la
España franquista. París. 1969, pp. 258 y ss. FUSÍ, J. P.: Franco. Autoritarismo y poder
personal. Madrid. 1985, p. 134. Existe una amplísima biografía sobre el tema consul-
table en alguno de los textos indicados.
118
MONICA ORDUÑA PRADA
A éste le sucedería Arrese 34, falangista de la primera hora, im-
plicado y condenado por los sucesos de 1937 en Salamanca, que ya
había ostentado otra cartera en los primeros años cuarenta y que
del 16 de febrero de 1956 al 24 del mismo mes de 1957 intentó
dotar al país de una constitución denominada falangista, pero que
tenía más de inspiración, forma y fondo totalitaria que de otra cosa,
planeando sobre ella ideologías pretéritas de orientación fascista e
incluso nacionalsocialista que causaron el rechazo de la mayoría de
las fuerzas políticas o sociales que sustentaban al franquismo.
La jerarquía eclesiástica, los generales más destacados, los mo-
nárquicos y sobre todo personajes muy influyentes en el entorno de
Franco como Carrero Blanco, Iturmendi, Esteban Bilbao y el propio
López Rodó, que iniciaba su andadura política, se mostraron radi-
calmente contrarios a las posturas de Arrese. Al final, después de
múltiples vicisitudes, anteproyectos, informes y contrainformes, los
radicalismos extemporáneos se diluirían en un texto mucho más
moderado, aunque no se puede ignorar su carácter autoritario 35.
Como inevitable consecuencia de estos acontecimientos, y otros
de carácter económico también muy importantes, se gestó una pro-
funda reforma del gobierno, pese a las reticencias de Franco a cam-
biar sus Ministros, relevo pospuesto desde febrero anterior, luego en
julio y que por fin plasmaba en febrero de 1957. En esta crisis
salieron ministros falangistas como Girón. Arrese sería desplazado a
Vivienda, donde permaneció hasta 1960, pero careciendo ya del
empuje y la influencia de 1956. José Solís Ruiz lo relevó en la
Secretaría General del Movimiento y Blas Pérez González fue sus-
tituido por Camilo Alonso Vega en el Ministerio de la Gobernación.
Si a ello unimos la entrada de tecnócratas del área económico-
jurídica, como Navarro Rubio y Ullastres, o el cambio de Martín
Artajo, democristiano, para satisfacer a la Falange, por otro de la
misma familia: Castiella, nos permite participar del juicio generali-
zado de que la Falange había sido prácticamente licenciada.
Al grupo tecnócrata ha de atribuirse el cambio radical en la
política económica del país, pasando de la autarquía a la estabiliza-
ción y de aquí a un sistema capitalista propio de economías occiden-
tales. La reforma de la Administración recaerá sobre el catedrático
de Derecho administrativo Laureano López Rodó, miembro del Opus
34
FRANCO SALGADO ARAÚJO, F.: Mis conversaciones..., op. cit., p. 164 y sgts., define a
Arrese como «falangista fanático», desconfiando de su eficacia.
35
LÓPEZ RODÓ, Laureano: La larga marcha hacia la monarquía. Barcelona. Noguer.
1977, pp. 128-133.
119
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Dei, colaborador de Carrero Blanco y designado Secretario General
Técnico de la Presidencia del Gobierno, desde donde inmediatamen-
te sacará adelante un proyecto de ley de gran interés, en cuya
redacción participaron importantes juristas del momento; a saber: la
Ley de Régimen Jurídico de la Administración del Estado de 26 de
julio de 1957 36.
Con los mencionados antecedentes es muy difícil interpretar el
Decreto de 20 de julio de 1957 como una recuperación de la in-
fluencia política de aquellos falangistas de 1940. Quedaba, eso sí, el
poder personal y su prestigio ante Franco de Pilar Primo de Rivera,
que así obtendría una satisfacción a su celo, pero desde la perspec-
tiva de los años produce la impresión de una victoria pírrica, muy
en consonancia con el pragmatismo del Ministro y con los nuevos
tiempos que se abrían en aquel momento.
Era impensable entonces y en el futuro un enfrentamiento de
Solís con Alonso Vega por las cuestiones competenciales sobre
Auxilio Social, más si tenemos en cuenta que desde 1957 el Director
General de Beneficencia era simultáneamente designado Delegado
Nacional de Auxilio Social. Esta situación producirá una ausencia
de normas reguladoras de primer rango, que se irán posponiendo
hasta 1962, creando una cierta indefinición muy oportuna.
De cualquier forma los hechos eran previsibles de antemano,
pues al espíritu político del momento se unía la vinculación de
Auxilio Social al Patronato ejercido por el Ministerio de la Gober-
nación que excluía cualquier actividad al margen de las rigurosas
pautas marcadas por la política Benéfico-Asistencial del Estado. En
lo sucesivo, las que se promulguen marcarán con mayor insistencia
el camino iniciado en 1940 hacia el control definitivo del Estado y
del Ministerio de la Gobernación.
Una clara muestra de lo afirmado es el Decreto de 18 de junio
de 1959 sobre el régimen de las actividades de enseñanza primaria
realizadas por Auxilio Social 37, que en lo sucesivo debían regirse
por lo dispuesto en la Ley de Enseñanza Primaria de 17 de junio de
1945, con la previsión de un Consejo Escolar Primario de Auxilio
Social, que debería reunirse preceptivamente una vez al año, o
cuando fuese necesario 38. Sus funciones radicaban en proponer al
36
Boletín Oficial del Estado de 31 de julio de 1957.
37
Decreto de la Presidencia del Gobierno 1045/59 (BOE de 27 de junio).
38
La presidencia honoraria la ostentaba el director general de Enseñanza Prima-
ria y la efectiva el delegado nacional de Auxilio Social y director general de Bene-
ficencia y Obras Sociales; como vicepresidente, el inspector general de Enseñanza
120
MONICA ORDUÑA PRADA
Ministerio crear nuevas escuelas primarias, que deberían constituir-
se como Escuelas Nacionales en régimen de Patronato. Todas las
modificaciones posteriores debían ser autorizadas por el Ministerio
de Educación y los planes, normas, organización, etc., sujetas a las
generales marcadas por el Ministerio. Este Departamento nombraba
a los Maestros o Directores, siempre pertenecientes a los Cuerpos y
Escalas del oficiales, a propuesta del Consejo39. En la misma línea
intervencionista encontramos que, además de la vigilancia que rea-
lizasen los propios organismos de Auxilio Social, quedaban reserva-
das a la Inspección de Enseñanza Primaria del Ministerio de E.N.
todas las funciones que le eran propias, tanto en los niveles terri-
toriales centrales como periféricos.
La prioridad del Ministerio de la Gobernación y de sus órganos
directivos no podía dejar de plasmarse en el Consejo Superior de
Beneficencia y Obras Sociales, creado por Decreto de 28 de mayo de
1938, reformado por otra norma del mismo rango de 20 de junio
de 1958 40, que incluso modificó la denominación de Obras Sociales
por Obras Asistenciales. Veinte años separaban uno de otro y la
importancia ya residual de Auxilio Social en el Consejo se confirmó
al elevarse el rango de los representantes/quedando exclusivamen-
te como vocal el Delegado Nacional de Auxilio Social41. Entre sus
Primaria, y vocales: un representante de la jerarquía eclesiástica y uno por las si-
guientes entidades: Direcciones Generales de Enseñanza Universitaria, Media, Labo-
ral y Primaria, Comisaría de Protección Escolar y Asistencia Social y Comisaría de
Extensión Cultural, Consejo Superior de Protección de Menores, Instituto Nacional
de Estadística, Sección Femenina, Frente de Juventudes y Servicio Español del
Magisterio, el capellán central de Auxilio Social, y los jefes de los departamentos
centrales de Madre y Niño y de Hogares de Aprendizaje, inspector nacional de Al-
bergues, y jefe de los Servicios Médicos Centrales de Auxilio Social, jefe de la sección
de puericultura de Sanidad, jefe de la Inspección Médica de E.N., director del Insti-
tuto de Psicología Aplicada, directora de la Escuela Nacional de Anormales, directora
del Instituto de Enseñanzas Profesionales de la Mujer, actuando como secretario el
jefe de los Servicios Centrales de Educación de Auxilio Social.
39
Los requisitos de los maestros aspirantes, contenidos en el artículo 11, eran los
siguientes: pertenecer al Magisterio Nacional Primario, no tener más de treinta y
cinco años, acreditar buena conducta profesional, moral y religiosa, y su adhesión al
Movimiento Nacional, tener dos años de servicios prestados en Escuela Nacional y,
en el caso de maestras, «no estar ligadas por vínculo matrimonial».
40
Boletín Oficial del Estado de 7 de julio de 1958.
41
El resto de los vocales eran: Los directores generales de Sanidad y Administra-
ción Local, la delegada nacional de la Sección Femenina, dos representantes de los
Reverendísimos Metropolitanos, un representante de cada uno de los Ministerios de:
Asuntos Exteriores, Justicia, Educación Nacional, Trabajo y Vivienda. Un represen-
tante de las Obras Asistenciales de la Organización Sindical, otro del Instituto Nacio-
nal de Previsión, un abogado del Estado del Ministerio, tres personas designadas por
121
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
competencias, además de asesorar al Ministro en los asuntos rela-
cionados con la Beneficencia, estaban proponer las iniciativas con-
venientes, promover medidas pertinentes y emitir dictamen sobre
los problemas de coordinación entre los servicios del propio Minis-
terio o con los demás Departamentos, punto éste muy significativo,
pues delegaba en el Consejo la emisión de dictámenes en los posi-
bles problemas de coordinación con Auxilio Social.
Otro Decreto de la misma data reorganizaba las Juntas Provin-
ciales de Beneficencia, a las que se reconocía su ineficacia, equipa-
rándose sus competencias en el nivel provincial a las del Consejo
Superior, con análogas funciones asesoras, orientadoras y de coor-
dinación, fijando el 30 de octubre siguiente el plazo para su cons-
titución 42. Al igual que en el organismo nacional, entre los vocales
sólo figuraba el Delegado Provincial de Auxilio Social como repre-
sentante de la obra.
V. LA DEPENDENCIA ORGÁNICA DEL MINISTERIO
DE GOBERNACIÓN
La Obra Nacional de Auxilio Social, configurada desde 1937
como una Delegación de Servicios del Movimiento, clasificada como
organismo autónomo de la Administración General del Estado, bajo
la dependencia del Ministerio de la Gobernación y directamente de
la Dirección General de Beneficencia, por el Decreto de la Presiden-
el ministro destacadas en el ámbito nacional por su labor benéfico-social, el director
nacional de Cáritas Española, dos médicos y como secretario un jefe de sección del
Ministerio de la Gobernación.
42
Debe tenerse en cuenta el Decreto del Ministerio de la Gobernación de 15 de
julio de 1965 (BOE 14-8-1965), que en aplicación de la Ley de Régimen Jurídico de
la Administración del Estado, el Ministerio de la Gobernación desconcentró diversas
competencias de los órganos centrales del Ministerio a los Gobernadores civiles en su
condición de presidentes de las Juntas Provinciales de Beneficencia, como autoriza-
ción a los representantes legítimos de las Fundaciones para iniciar acciones ante los
Tribunales de Justicia por una cuantía inferior a las 30.000 pesetas, aprobar cuentas
y presupuestos de las Fundaciones si el patrimonio fundacional no excedía de las
100.000 pesetas, iniciar expedientes de investigación, clasificación o segregación de
Fundaciones, nombrar abogados o procuradores. Al director general de Beneficencia
se le transfería la resolución de los recursos de alzada interpuestos en estas materias
contra los gobernadores civiles. No puede hacerse otra valoración que la de insufi-
ciente y tímida dadas las características de las cuantías o la importancia de los asun-
tos, máxime cuando el sistema de nombramientos y designaciones estaba sometido
a una cadena jerarquizada.
122
MONICA ORDUÑA PRADA
cia del Gobierno de 14 de junio de 1962 43 Se llegaba a esta situa-
ción debido al origen de los recursos económicos que servían para
el funcionamiento de la Obra Nacional de Auxilio Social, al margen
de otras consideraciones de carácter político o administrativo.
Curiosamente basándose en estos argumentos de carácter econó-
mico la institución objeto de nuestro trabajo, desde 1962, en apli-
cación de la Disposición Transitoria 5.a, 1.° B) 44 de la Ley de 26 de
diciembre de 1958 sobre Entidades Estatales Autónomas, sería con-
siderada como organismo autónomo tres años más tarde. El
procedimiento seguido fue lento pero los trámites y con holgura los
plazos de la Ley se cumplieron minuciosamente: Reunida toda la
información fue estudiada por la Comisión prevista en la Disposi-
ción Transitoria 5.a 45, emitiendo una Resolución con la lista provi-
sional de Organismos Autónomos en la que ya figuraba Auxilio
Social incluida dentro de Gobernación y clasificada como pertene-
ciente al Grupo B46. El paso siguiente fue la promulgación del
Decreto que ratificó dicha clasificación.
Por tanto, aunque Auxilio Social tuviese una dependencia polí-
tica de la Secretaría General del Movimiento, desde 1962 se confi-
guró como un organismo autónomo del Ministerio de la Goberna-
ción, con personalidad jurídica propia y atemperada su estructura
orgánica a la ley Reguladora de los Organismos Autónomos, evitán-
dose en el futuro posibles dudas sobre su naturaleza en calidad de
órgano de la administración institucional del Estado.
En virtud del nuevo régimen jurídico se adaptaron las normas
de carácter administrativo y económico de Auxilio Social a las pres-
cripciones de la Ley de Organismos Autónomos, promulgándose la
Orden de 14 de febrero de 1963 47. La regulación tenía carácter
43
Decreto de la Presidencia del Gobierno 1348/62 (BOE de 19 de junio de 1962).
44
Boletín Oficial del Estado de 29 de diciembre de 1958. La clasificación de las
Entidades Estatales Autónomas la hacía en la Disposición Transitoria 5.a, distinguien-
do tres tipos A, B, C, D, E y F. Mencionamos la B porque afectaría en el futuro a
Auxilio Social: «Organismos autónomos que atiendan los servicios que les estén
encomendados mediante subvenciones consignasen los Presupuestos del Estado o
mediante estas subvenciones y el rendimiento de los impuestos, arbitrios, tasas, re-
cargos y exacciones que tengan establecidos».
45
Estaba formada por: El interventor general de la Administración del Estado, el
secretario general técnico de la Presidencia del Gobierno, un representante de cada
uno de los Ministerios en los que existiesen organismos autónomos, actuando como
secretario un funcionario de Presidencia.
46
Boletín Oficial del Estado de 8 de agosto de 1961.
47
Boletín Oficial del Estado de 7 de marzo de 1963. Orden del Ministerio de la
Gobernación.
123
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
provisional debido a la complejidad del trabajo y los servicios encar-
gados a la Obra, circunstancias que requerían un estudio completo.
De ahí que se procediera exclusivamente a regular el contenido
económico, estableciendo un presupuesto de ingresos y gastos para
cada ejercicio, adaptado en su contenido a los generales del Estado.
De nuevo la provisionalidad haría las cosas definitivas, pues sólo se
modificaran en lo sucesivo los aspectos económicos que modificase
a su vez la normativa general de organismos autónomos.
Con un contenido análogo al de otros casos anteriores, la orden,
además de los presupuestos, establecía la centralización de ingresos
y gastos, la obligatoriedad de realizar todas las operaciones a través
de una cuenta en el Banco de España, aunque se permitía la exis-
tencia de cuentas en la Banca privada, siempre que los intereses se
ingresaran mensualmente en la principal. La autorización de gastos
era competencia del Delegado Nacional; la fiscalización de los dere-
chos y obligaciones y la intervención de ingresos y pagos se reser-
vaba a un Interventor Delegado, designado libremente por el Minis-
terio de Hacienda; la contratación directa de obras y servicios se
adaptaría a lo dispuesto en la Ley de Organismos Autónomos, No
podrían incluirse en los presupuestos aumentos de sueldos o mejo-
ras económicas de los funcionarios, sin autorización del Consejo de
Ministros, con el informe favorable del de Hacienda. Por último,
para no dejar ningún cabo suelto, se disponía que las relaciones
entre los funcionarios de Auxilio Social y el Organismo eran de
derecho administrativo, siéndoles aplicables, con carácter supleto-
rio, las normas relativas a los funcionarios de la Administración
Civil del Estado y respecto al laboral las disposiciones del derecho
laboral que les afectasen.
El interés de este último punto se manifestó en el año 1976 al
producirse la desaparición de la Secretaría General del Movimiento
y adscribir a los funcionarios procedentes de la misma a los diversos
servicios de la administración del Estado. En el caso de Auxilio
Social, aunque tuvieran una procedencia idéntica, no existieron por
ser Organismo Autónomo, pues ya tenían consolidada esta situación
desde 1963 en aplicación de la Ley de Organismos Autónomos.
El cambio de nombre se produjo a principios de 1970. Por una
Orden de la Secretaría General del Movimiento de 9 de enero 48
todos los servicios de la antigua Delegación Nacional de Auxilio
Social se integrarían, provisionalmente, en el Servicio Nacional de
Auxilio Social, encomendando a la Secretaría General la propuesta
48
Boletín Oficial del Estado de 12 de enero de 1970.
124
MONICA ORDUÑA PRADA
de estructura definitiva, que debía presentarse al Consejo Nacional
del Movimiento. Sin embargo, esta incidencia no se había recogido
en el Decreto de 5 de enero 49 sobre la estructura de la Secretaría
General del Movimiento, sin mencionar a Auxilio Social. De nuevo
nos encontramos con un cierto confusionismo legal, en el que las
jurisdicciones parecen rozar, aunque no debió tener ninguna trans-
cedencia esta cuestión y probablemente debemos atribuirlo a la falta
de una derogación expresa del Decreto de 17 de mayo de 1940.
Nuestro análisis histórico-legal de Auxilio Social se cierra en
1973, en el momento de promulgarse el Decreto de 17 de agosto50
que contenía la estructura orgánica de la Dirección General de
Política Interior y Asistencia Social y de su organismo autónomo
Servicio Nacional de Auxilio Social denominación que había susti-
tuido a la de Dirección General de Beneficencia y Delegación Nacio-
nal de Auxilio Social.
La terminología administrativa más concreta del Ministerio de la
Gobernación determina claramente el futuro de Auxilio Social en el
artículo 8.°, que dice:
«La Obra de Auxilio Social, dependiente del Ministerio de la
Gobernación con la clasificación de Organismo autónomo, se
encuadra a todos los efectos en el Departamento citado a través
de la Dirección General de Política Interior y Asistencia Social,
con la denominación de Instituto Nacional de Auxilio Social».
La dirección del mencionado Instituto correspondía al Director
general de Política Interior, bajo la dependencia del Ministro, y la
estructura del nuevo organismo se configuraba por una subdirec-
ción general en la que se integraban la Secretaría General, la Ad-
ministración Económica y la Gerencia de Instituciones. Respecto de
los organismos periféricos se preveía la existencia de delegaciones
con carácter interprovincial, provincial o local, así como unos órga-
nos colegiados: la Junta de Programación y Contratación y la Junta
de Administración Especial de Centros de Enseñanza.
Mediante una orden posterior el Ministerio de la Gobernación,
previa aprobación de la Presidencia del Gobierno y conformidad del
Ministerio de Hacienda, desarrollaba la estructura orgánica y el
reglamento de funcionamiento del Instituto Nacional de Auxilio
Social. Más importancia tenían las disposiciones derogatorias que
49
Boletín Oficial del Estado de 6 de enero de 1970.
50
Decreto 2162/73 del Ministerio de la Gobernación. Boletín Oficial del día 19 de
septiembre de 1973.
125
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
comprendían el Decreto de 17 de mayo de 1940 51, la Orden de 9
de enero de 1970 y el artículo 2.°, 2, apartado b) del Decreto 2485/
1970 de 21 de agosto 52. Los artículos exceptuados mantendrían su
vigor exclusivamente hasta que se dictasen las mencionadas normas
de organización y funcionamiento del Instituto Nacional de Auxilio
Social.
En la relación de organismos autónomos figura el Instituto Na-
cional de Auxilio Social (art. 2.°.4), cuya naturaleza y demás deta-
lles se contemplan en el artículo 8.°, ya reproducido.
51
Se exceptuaban los artículos 2.°, 3.°, párrafos 1 y 3; 4.°, 5.°, 6.° y 7.° de dicho
decreto de 17 de mayo de 1940
52
Boletín Oficial del Estado de 10 de septiembre de 1970. En el referido artículo se
menciona al Servicio Nacional de Auxilio Social como adscrito a la Vicesecretaría
General del Movimiento, que había perdido su categoría de Delegación Nacional.
126
CAPITULO VI
ORGANIZACIÓN Y RESPONSABLES
DE LA OBRA DE AUXILIO SOCIAL
I. ORGANIGRAMA DE LA INSTITUCIÓN
La estructura organizativa de Auxilio Social tuvo desde el prin-
cipio una representación piramidal. A pesar de existir una amplia
red de delegaciones y secciones que contaban con una relativa in-
dependencia y autoridad, la decisión final siempre era adoptada en
la Delegación Nacional. Asimismo esta Delegación dependía direc-
tamente de los órganos competentes del Ministerio de la Goberna-
ción. Sin profundizar en detalles, que luego precisaremos, debe in-
dicarse que la máxima autoridad era, en el período objeto de nuestro
estudio, la Delegada Nacional, MSB. Junto a ella están una Asesoría
Técnica Nacional, integrada por: el Jefe Nacional de las Asesorías
Técnicas, el Asesor Social, el Asesor de Cuestiones Morales y Reli-
giosas, Asesor Jurídico, Asesores Médicos, Asesores Arquitectos y un
Administrador Nacional.
Este grupo, íntimamente ligado a las decisiones que adoptaba la
Delegación Nacional, se completaba con la existencia de un Secre-
tario Nacional, cargo que ostentó durante la guerra civil JMB, hasta
que accedió a la Dirección General de Beneficencia. Cuando tiene
lugar el cambio de orientación de la cúpula dirigente de AS tras el
III Congreso de dicha institución a finales del año 1939, únicamente
dos personas del grupo dirigente originario permanecieron ocupan-
do puestos de relevancia; en concreto se hace referencia a la antigua
Asesora en Cuestiones Sociales, Carmen de Icaza, que desde ese
momento ostentará el cargo de Secretaria Nacional, y Manuel Mar-
tínez de Tena, que, desde su posición de Asesor en Materia Jurídica,
se convertirá en Delegado Nacional de AS.
Como podrá observarse con más detalle, el máximo órgano de
responsabilidad tras las distintas Asesorías Técnicas Nacionales lo
constituían las Delegaciones Provinciales, las cuales durante el pe-
ríodo de conflicto bélico iban formándose en las capitales de provin-
cia a medida que éstas eran conquistadas por las tropas de Franco.
Una vez que había transcurrido un corto espacio de tiempo desde
que entraba el ejército en la ciudad y con él, el Auxilio Social en
Vanguardia, de una manera diligente y eficaz se constituía la Dele-
129
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
gación Provincial. De hecho, la norma generalizada era que junto al
Auxilio Social en vanguardia se movilizase un personal voluntario,
el cual estaría dispuesto para organizar las distintas instituciones de
AS con las que contaría la ciudad conquistada y preparar todo
aquello que fuera necesario para establecer una Delegación Provin-
cial. Sirva como muestra de dicha afirmación el hecho de que por
ejemplo en la ciudad de Santander, una vez que ésta ha sido toma-
da por el ejército nacionalista, se instala un Comedor de AS a los
dos días de dicha conquista, y de forma paralela se constituye la
Delegación Provincial1. También debe señalarse que recién libera-
das algunas regiones catalanas y valencianas se produce el traslado
de integrantes de AS para establecer con la máxima celeridad las
instituciones pertinentes 2 .
Junto a los Delegados Provinciales aparece en todas las capitales
de provincia una figura que también ostentaba una cierta parcela de
poder con respecto a las instituciones de AS, era el Secretario Téc-
nico Provincial. Su labor era, preferentemente, representar a la
Administración Nacional de AS en las diferentes capitales de pro-
vincias españolas.
Por último, señalar la existencia de las Delegaciones Locales de
AS, situadas en los distintos pueblos donde hubiese alguna institu-
ción de AS, o se colaboraba económicamente con AS a través de
cuestaciones periódicas y Ficha Azul. También, siguiendo la rígida
estructura administrativa que se daba en toda la Obra de AS, exis-
tían en los pueblos y localidades de carácter rural unos administra-
dores locales. Esta figura puede equipararse en un nivel local a la
de los Secretarios Provinciales en las capitales de provincia. Lógica-
mente siguiendo un escalafón piramidal, su relevancia administra-
tiva era menor pero no por ello la labor que llevaban a cabo podía
considerarse como menos importante.
II. ORGANIZACIÓN TERRITORIAL
a) Delegación Nacional
Como ya se ha indicado, la Delegación Nacional era el máximo
órgano de autoridad que existía en AS. En torno a ella y bajo su
mando más directo se encardinaban todas las instituciones, delega-
1
Fotos. Semanario Gráfico de Reportajes, núm. 29. 11-9-1937, p. 7-8.
2
Fotos..., núm. 62. 30-4-1938, p. 19-21.
130
MONICA ORDUÑA PRADA
ciones, asesorías... Además constituía el aglutinante de todo el elen-
co de organismos mencionados, puesto que todos se interrelaciona-
ban a través de dicha Delegación Nacional. Cuando se inaugura el
primer Comedor y comienzan a darse los pasos iniciales para formar
una institución con grandes objetivos que abarcase amplios aspectos
de la Beneficencia, se conocía la Obra bajo el apelativo de Auxilio
de Invierno. Aunque ya han sido explicados los motivos y las diver-
sas vicisitudes que dan lugar a la transformación del Auxilio de
Invierno en Auxilio Social, sí debe señalarse que en el mes de mayo
de 1937 surge la Delegación Nacional de AS como tal, reuniendo
en ella al Auxilio de Invierno, la Obra de Protección a Madre y
Niño, el Auxilio al enfermo «... y demás obras benéficas similares de
las antiguas organizaciones de Falange y Requeté...» 3. A medida
que AS abarca distintos aspectos de la Beneficencia van integrán-
dose en la Delegación Nacional nuevas instituciones, como el Ser-
vicio Social, la Obra Nacional del Ajuar, Auxilio a Poblaciones Li-
beradas...
Todos los aspectos imaginables que conllevaban las distintas
instituciones de AS eran coordinados por la Delegación Nacional.
Aunque ésta aparentemente hacía una cesión de autoridad a las
Delegaciones Provinciales, siempre adoptaba la decisión final en
todas las cuestiones. Por ejemplo, podrá comprobarse en el capítulo
referente al Servicio Social cómo es la Delegación Nacional quien
debe conceder las exenciones y dispensas a quienes lo solicitasen.
También era la Delegación Nacional quien imponía las sanciones a
aquellas cumplidoras que según las diversas Delegaciones Provincia-
les hubiesen cometido faltas, y, por supuesto, era quien tenía plena
capacidad para separar del Servicio a quien considerase era merece-
dora de dicho castigo. Del mismo modo que se ha esbozado sucedía
en el Servicio Social, también se producía esta situación de máxima
autoridad de la Delegación Nacional en todas las instituciones que
integraban el AS.
Las normas generales que debían ponerse en práctica en todas
las instituciones dependientes de AS, ya fuesen de carácter médico-
social, sobre educación, referidas a criterios morales, de formación
social..., siempre emanaban todas de la Delegación Nacional, que
contaba para la elaboración de las mismas con el apoyo de la Ase-
soría Técnica Nacional. Frecuentemente estas normas eran propues-
tas de planes e instalaciones, soluciones técnicas a problemas de
3
Nombramiento de Mercedes Sanz Bachiller como Delegada Nacional de Auxilio
Social. Secretariado Político. FET y de las JONS. AMSB.
131
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
diversa naturaleza, preparación del personal, control de trabajo...,
en definitiva, cuanto demandaban las necesidades planteadas en el
día a día de todas las instituciones.
Junto al aspecto de organización interna señalado que primaba
en el dictado de las normas desde la Delegación Nacional, también
debe mencionarse aquellas que significaban un asomo de la auto-
ridad de la cual disponía dicha Delegación. Uno de los aspectos que
más intentaba inculcar la Delegación Nacional (lo mismo a los
Delegados Provinciales que Locales, directores de instituciones,..)
era el de la disciplina, una actitud que debía prevalecer en todos los
niveles administrativos para poder llevar a cabo sus objetivos.
«... Sin disciplina nada lograremos. Porque espíritu de disciplina es
voluntad de orden. Disciplina es puntualidad en el cumplir...»4.
Este matiz de búsqueda y necesidad de disciplina tiene una sencilla
explicación en una sociedad que se encuentra inmersa en un mun-
do militarizado propio del enfrentamiento bélico, y que debe estar
presente la interrelación que se producía entre FET de las JONS y
AS como delegación dependiente de ella; y, por supuesto, una de
las máximas que con más fervor enarbolaba la Falange era la de la
absoluta disciplina entre sus integrantes.
Otra de las consignas que se proclamaban e intentaban inculcar
desde la Delegación Nacional era la práctica de la austeridad, un
aspecto que debía manifestarse en todas aquellas personas que com-
pusiesen el entramado de la Obra, no sólo en puestos de mayor
envergadura como los Delegados Provinciales, sino en todos los
colaboradores de las distintas instituciones. Esta austeridad signifi-
caba para la Delegación Nacional la ratificación del desinterés con el
cual se actuaba a todos los niveles, y que constituía además una
cualidad que se suponía innata a toda la institución. Resulta lógico
que una organización dedicada a la búsqueda del bienestar para los
más desfavorecidos de la sociedad dictase como una de las principa-
les normas a seguir la austeridad entre sus integrantes más de cara
a la precaria situación económica por la que atravesaba el país du-
rante la guerra civil y la posguerra. Más adelante, en un análisis
sobre los cauces patrimoniales de los que disponía AS, podrá com-
probarse que los mismos tenían variada procedencia, y en el caso de
algunos debía justificarse oficialmente el empleo que se les otorga-
ba; como sucedía por ejemplo en los fondos asignados por la Bene-
ficencia, las distintas subvenciones de varios organismos... Por tal
4
Normas y orientaciones para Delegados Provinciales. Delegación Nacional. 13-18 sep-
tiembre 1937, p. 139-140.
132
MONICA ORDUÑA PRADA
motivo era indispensable la correcta utilización de ese dinero que
recibía AS del Estado.
También se impone desde la Delegación Nacional una norma
cuya esencia está íntimamente ligada al espíritu, más que femenino
cabe decir religioso que enlazaba en algunos de sus campos de
acción a AS con la SF de FET y JONS. Era la práctica del amor y
la hermandad como norma evangélica y de la institución falangista
que deben realizar aquellos que prestan su colaboración con AS. Se
afirma que en este aspecto hay una relación con la SF, porque
desde la Delegación Nacional de AS se dice que son las mujeres de
España al alistarse en AS quienes han encontrado y marcado esa
ruta de amor 5 . Ha de tenerse en cuenta que en los primeros tiem-
pos de AS muchas de las mujeres que colaboraban en la creación y
consolidación de la Obra eran afiliadas a la SF y que, desde el año
1940, AS se encuentra en el aspecto humano de sus colaboradoras,
bajo la órbita de la SF.
Con respecto a las normas de educación que se dictaron desde
la Delegación Nacional a todo el conjunto de Delegaciones Provin-
ciales e instituciones de la Obra de Protección a Madre y Niño, en
líneas generales, marcan las pautas a seguir en la distribución del
tiempo destinado por los niños asistidos al estudio de las diferentes
materias, el tiempo correspondiente al ocio y el modo de emplearlo,
por ejemplo: a través de juegos al aire libre, ejercicio físico... A este
último punto se le concedía una gran importancia en la Delegación
Nacional de AS, puesto que se afirmaba que, a través de ese tipo de
prácticas, los niños conseguirían formar su espíritu y personalidad.
En concreto, obtendrían los niños mediante la práctica de distintos
juegos y ejercicio físico, «... Sometimiento a la norma. El juego es
un buen estímulo a la disciplina... Defensa de la justicia. Es conse-
cuencia del sometimiento a la norma... Conocimiento de la jerar-
quía. Existen no pocos juegos en que es necesaria la presencia de
un arbitro... Conciencia del deber de trabajar... Endurecimiento fí-
sico...» 6. Todas estas cualidades que ensalza la Delegación Nacional
en la práctica de diversos juegos eran consideradas determinantes
en la formación de unos niños que se pretendía fuesen el reflejo
vivo y la imagen más perfecta de la nueva sociedad que iba creán-
dose en España; una sociedad embargada por el espíritu militar, las
doctrinas católicas, el ambiente disciplinario... Todo un conjunto de
consignas que en cierto sentido emanaban de la doctrina propugna-
5
Normas y orientaciones..., 1937, p. 144.
6
Normas y orientaciones..., 1937, p. 172-176.
133
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
da en FET de las JONS desde que tiene lugar el alzamiento del 18
de julio de 1936 y con más ímpetu desde que se produce la unifi-
cación en el mes de mayo de 1937.
En líneas generales debe señalarse que este somero análisis del
papel que representaba la Delegación Nacional como máximo órga-
no competente de AS se verá ampliado a continuación tanto en el
estudio de las Delegaciones Provinciales como en el de las Locales,
puesto que es en el trato y relación con las mismas donde mejor
puede comprobarse el tipo de organización interna y estructura que
tenía la Obra de AS. Sin olvidar por supuesto la figura de la primera
Delegada Nacional, MSB, cuya labor también es preciso que sea
objeto de un análisis mayor.
b) Delegaciones Provinciales y Locales
Cuando tiene lugar el II Congreso para Delegados Provinciales,
entre los días 16 y 23 de octubre de 1938, desde la Delegación
Nacional de AS se marcan unas pautas para la mecánica y funcio-
namiento interno de la Obra, en las cuales se afirma que, inmedia-
tamente después a toda la autoridad que implica dicha Delegación:
«... Es el Delegado Provincial la más alta jerarquía de Auxilio Social,
dependiendo directamente de él y estando a su autoridad sujeta
todas las secciones en que se desarrolla nuestra Obra...» 7. Con esta
taxativa afirmación queda explícita de una manera clara la impor-
tancia que tenían las Delegaciones Provinciales para el correcto
funcionamiento de las distintas instituciones que integraban el AS.
Aunque en última instancia era la Delegación Nacional quien debía
adoptar las resoluciones finales, resulta obvio que no puede desde-
ñarse la autoridad que, por lo menos en un ámbito provincial,
ostentaban las distintas delegaciones. Por supuesto, siempre tenien-
do presente el organigrama jerárquico que se daba en la institución,
el cual no podían obviar y aplicando las normas de diversos aspectos
que emanaban desde la Delegación Nacional. Puede afirmarse, por
tanto que a pesar del sometimiento a su máxima jerarquía y al
acatamiento que debían demostrar, los Delegados Provinciales os-
tentaban una amplia parcela de poder dentro de la estructuración
de AS.
Como ya es conocido, en el mes de octubre de 1936 se inaugura
el primer Comedor de AS en Valladolid, produciéndose también en
7
Normas y orientaciones..., 1938, p. 414.
134
MONICA ORDUÑA PRADA
un corto espacio de tiempo la primera cuestación con la finalidad de
obtener fondos. En el mes de noviembre del mismo año, y tras un
viaje a Sevilla de Mercedes Sanz Bachiller, se inaugura también en
esa ciudad un Comedor donde poder acoger a los niños desvalidos.
Cuando MSB y quien en esos momentos es su más directo asesor,
Javier Martínez de Bedoya, comienzan a apreciar la magnitud que
puede alcanzar la Obra reconocen la necesidad de instituir una
figura administrativa que coordine la organización, funcionamiento,
finalidades... del Auxilio de Invierno en las diversas provincias don-
de poco a poco iban creándose nuevas instituciones. En suma, esta
figura se conocerá con el apelativo de Delegado Provincial.
En los primeros momentos se nombraban como Delegadas Pro-
vinciales a las Jefes Provinciales de la SF. Recordemos incluso que
al principio de la guerra Mercedes Sanz Bachiller había sido Jefe
Territorial de la SF de Valladolid al estar Rosario Pereda, titular de
la jefatura, retenida en Santander, ciudad que aún permanecía bajo
la autoridad del gobierno republicano8. Sin embargo, a medida que
la necesidad de personal voluntario para las instituciones va am-
pliándose de forma paralela a su crecimiento, y teniendo en
cuenta todo el trabajo que conllevaba ser Delegado Provincial de AS
y Jefe Territorial de la SF, se optó en la Delegación Nacional de AS
por destacar en cada provincia a personas cuya ocupación no fuese
más que la dirección de la Delegación Provincial. Para su nombra-
miento debía cumplirse un trámite considerado como ineludible:
«... el Jefe Provincial de Falange, de acuerdo con la Jefe Provincial
de la Sección Femenina, propone a esta Delegación Nacional una
persona especial para el cargo...» 9. Por tanto, la primera condición
que permitía acceder al nombramiento como Delegado Provincial
era la coordinación entre las distintas jefaturas provinciales de Fa-
lange en el momento de la elección. Cuestión ésta que no sólo
indica la dependencia de AS de FET y JONS, sino que también, y
como podrá comprobarse, se encuentra en la base junto a otros
aspectos de las diferencias y roces que surgieron entre la SF y AS.
Antes de finalizar el año 1936, en el mes de diciembre, es nom-
brado Secretario Técnico JMB, con lo cual quedaban establecidas las
8
GALLEGO, María Teresa: Mujer, Falange y franquismo. Madrid. 1983. Taurus. En
enero de 1936, Pilar Primo de Rivera constituyó dieciocho Secciones Femeninas en
una serie de provincias con sus jefes responsables correspondientes. Uno de los
nombramientos fue el de Rosario Pereda en Valladolid (pág. 40). Indica también que
«... las mujeres también fueron detenidas... Lola Primo de Rivera... las hermanas
Moscoso, Rosario Pereda...» (pág. 45).
9
Normas y orientaciones..., 1937, p. 14.
135
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
jerarquías precisas para el funcionamiento de AS. Con tal motivo
resultaba obvio que debían extenderse a todas las provincias las
correspondientes delegaciones que permitirían un correcto estable-
cimiento de las instituciones de AS. Desde la Delegación Nacional se
remitían a las Delegaciones Provinciales diversas circulares, cuya
finalidad era la organización y cumplimiento de las pautas para
llevar a buen término la labor social que quería desarrollarse. Sin
embargo, dada la ingente tarea a llevar a cabo, especialmente en
aquellas poblaciones recién conquistadas por el ejército nacionalista,
las funciones de los Delegados Provinciales se veían en ocasiones
desbordadas. Por esta razón la Delegación Nacional decide crear una
red de Secretarios Técnicos Provinciales, en directo contacto con el
Delegado Provincial y con el Secretario Técnico Nacional.
Estos Secretarios Técnicos prestaban su apoyo en la labor coti-
diana de las Delegaciones Provinciales, dedicándose a todas aquellas
tareas de carácter administrativo que concurrían en las Delegaciones.
Es preciso destacar, como dato curioso, el hecho de que en una ins-
titución cuya máxima autoridad la ostentaba una mujer y que ade-
más estaba integrada por un voluntariado en su gran mayoría feme-
nino, se exigía como condición imprescindible para acceder al cargo
de Secretario Técnico Provincial el ser hombre I0. Esta última cues-
tión, sencilla en su comprensión si se tienen en cuenta las diferen-
cias de formación tanto culturales como laborales que presentaban,
en general, los hombres con respecto a las mujeres en los momentos
que comienza a desarrollarse AS, será motivo de suspicacias y rece-
los por algunos sectores de la SF. La rama femenina de la Falange no
aceptaba de buen grado el hecho de que se inmiscuyesen hombres
en labores que consideraban debían llevar a cabo las mujeres.
Desde la Delegación Nacional de AS se insiste a las Provinciales
para que mantengan una constante relación con aquélla para que
la información sobre el funcionamiento de instituciones, organiza-
ción interna de la Delegación... sea frecuente y de ese modo pueda
la Delegación Nacional adoptar las medidas pertinentes. La Inspec-
ción Central y las Inspecciones Regionales facilitaban a la Delega-
ción Nacional el conocimiento de los «... numerosos problemas de
nuestras Delegaciones Provinciales...» 11. Mediante la intervención
de ese tipo de organismos podía conocer la Delegación Nacional las
necesidades que acuciaban a las numerosas instituciones de AS en
las distintas provincias e intentar solventarlas.
10
Normas y orientaciones..., 1937, p. 15.
11
BMFET, núm. 24. 10-7-1938, p. 341.
136
MONICA ORDUÑA PRADA
Los Delegados Provinciales constituían la representación directa
de la Delegación Nacional en cada una de las provincias españolas,
a la par que eran los responsables de todo cuanto acontecía en el
desarrollo de las instituciones de AS ante dicha Delegación. Se exigía
a quienes ostentaban el cargo que además cuidasen con esmero las
relaciones con los Jefes Provinciales del Movimiento y con los de-
más servicios. Esta exigencia se imponía desde la Delegación Nacio-
nal por considerar que el interés político de AS estaba centrado en
la buena marcha de Falange y que los Delegados Provinciales úni-
camente debían intervenir en cuestiones de carácter puramente
técnico o especializado, correspondiendo al Jefe Provincial de FET y
JONS las cuestiones políticas 12.
Desde que comenzaron a pergeñarse todo el conjunto de Dele-
gaciones Provinciales, cada una de ellas recibía instrucciones, comu-
nes para todas, las cuales abarcaban un amplio espectro que incluía
aspectos médicos, sociales, pedagógicos... Aunque se daba por he-
cho que los Delegados no tenían por qué ser especialistas en tan
variadas materias, sí debían dedicarse intensamente a las mismas.
Con respecto a las orientaciones médicas que emanaban desde la
Delegación Nacional, se pedía a los Delegados Provinciales una
constante vigilancia y supervisión de la misión que llevaban a cabo
los Asesores Médicos Provinciales. Estos últimos tenían que presen-
tar ante los Delegados informes y estadísticas sobre el número de
enfermos que trataban, estaban obligados a poner en conocimiento
de los Delegados todas las decisiones que adoptaban... Aunque los
Asesores médicos estaban capacitados para solventar problemas sa-
nitarios, demográficos y sociales que pudiesen plantearse dentro de
la demarcación de cada Delegación Provincial, la última resolución
era siempre adoptada por los Delegados Provinciales, pues eran éstos
quienes ostentaban la última autoridad de AS en las provincias.
Otra misión de carácter médico que debían llevar a cabo los Dele-
gados Provinciales era, especialmente durante el período bélico, la
creación de Policlínicas. Considera la Delegación Nacional que son
los Delegados Provinciales quienes convenientemente asesorados y
ateniéndose a una serie de normas, tales como reducir las activida-
des médicas en las Policlínicas con un criterio restringido y evitar la
duplicidad de funciones con otras instalaciones médicas de carácter
estatal, deben organizar toda la instalación de las instituciones
mencionadas 13
12
Normas y orientaciones..., 1938, p. 28.
13
Normas y orientaciones..., 1938, p. 48.
137
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Uno de los aspectos donde con más claridad puede comprobarse
el papel que desempeñaban los Delegados Provinciales es en las
funciones administrativas y especialmente en aquellos aspectos que
hacían referencia al funcionamiento económico. Los Delegados Pro-
vinciales no tenían que realizar únicamente un proceso administra-
tivo de carácter pasivo, sino que además era preciso que desempe-
ñasen una función activa. Y en concreto poner una especial atención
en los gastos de las Delegaciones, pero este tipo de gastos tenían
una connotación diferente para la Delegación Nacional que era
preciso que aplicasen los Delegados. En concreto, no debía significar
gasto la transformación del metálico en mercancías de consumo
para las diversas instituciones siempre y cuando el precio de compra
se ajustase al precio de mercado; en el caso de que ese precio fuese
excesivo, habría tenido lugar en la compra un concepto de gasto por
la diferencia o exceso 14. Por tanto, era misión del Delegado Provin-
cial comprobar y asegurarse que no se producían variaciones al alza
en los precios de los productos destinados a las instituciones.
Este último aspecto señalado era muy importante, ya que los
Delegados debían presentar ante la Delegación Nacional los infor-
mes pertinentes sobre los gastos producidos y del empleo final al
que se había destinado el dinero que se les asignaba... En el caso de
que los Delegados Provinciales presentasen algún tipo de anomalías
en sus informes ante la Delegación Nacional, podía producirse el
cese en el cargo. En ocasiones, el castigo infringido por una falta de
esas características fue más allá de una simple destitución. Tal es el
caso de José Pérez de Cabo, Delegado de AS en Valencia, que en el
año 1942, acusado de vender en el mercado negro unas partidas de
trigo de los almacenes de AS, fue ejecutado 15. Aunque este ejemplo
adquiera un cariz político por el trasfondo que presenta, realmente
los Delegados de AS no podían desviarse de las pautas que marcaba
la Delegación Nacional y mucho menos intentar poner en práctica
actividades que en el aspecto económico fuesen negativas para el
funcionamiento de todas las instituciones de AS.
Otro aspecto interventor de los Delegados Provinciales era el
relativo al cumplimiento del Servicio Social de la Mujer, y manera
14
Normas y orientaciones..., 1938, p. 176.
15
PAYNE, Stanley: Historia del Fascismo español. Ruedo Ibérico. 1965, p. 175. La
persona a la que se hace referencia era presuntamente jefe en Levante del complot
falangista que pugnaba por establecer en España un auténtico partido nacional-
sindicalista y realmente fue tomado por los elementos antifalangistas del Ejército
como un chivo expiatorio.
138
MONICA ORDUÑA PRADA
de cumplirlo. A ello hacemos referencia posteriormente en otro
capítulo.
c) El Delegado local
Su origen tiene una sencilla explicación, puesto que en aquellos
lugares donde no existía establecimiento de Auxilio Social, pero sí
había personas necesitadas de ayuda y también había gente dispues-
ta a colaborar económicamente a través de la Ficha Azul o con
donativos, era necesaria la presencia de alguna persona que coordi-
nase este tipo de actividades. En ocasiones la capacidad del Delega-
do Provincial no podía abarcar todo el conjunto de actividades que
se desarrollaban en los diversos municipios de la provincia de su
demarcación y, por tanto, la cooperación del Delegado Local le re-
sultaba muy valiosa. El cargo aparece y antes de terminar el año
1937 ya se ha extendido por toda la España de Franco esta red
burocrática. Resulta una consecuencia lógica porque a pesar de la
magnitud que estaba alcanzando AS no podía tener instituciones de
ayuda al necesitado en todas las localidades rurales.
En principio, el Delegado Local debía informar periódicamente
de la labor desarrollada al Provincial. Una labor que no se reduda
exclusivamente a prestar ayuda de carácter humanitario, sino que
también debían enviar cada quince días una relación del dinero
recaudado mediante la Ficha Azul y donativos, además tenían que
efectuar una amplia campaña propagandística de la Ficha Azul para
conseguir el mayor número posible de suscriptores. Prueba de la
íntima interrelación y dependencia que existía entre las Delegacio-
nes Locales y las Provinciales es el hecho de que moralmente estas
últimas eran responsables ante la Delegación Nacional de los resul-
tados tanto positivos como adversos que se obtuviesen en las Lo-
cales y económicamente debían sufragar los gastos que se produje-
sen l6. A pesar de que las Delegaciones Locales en una escala
jerárquica deben considerarse como subordinadas y dependientes
de las Delegaciones Provinciales, existía la posibilidad de que tuvie-
sen un cierto grado de autonomía al poder disponer de Libros de
Contabilidad y Balances propios. Es una independencia que resulta
muy relativa si se tiene en cuenta el hecho de que debían mantener
informada a la Delegación Provincial de todos los ingresos y gastos
que se producían, como ya se ha mencionado.
16
Normas y orientaciones..., 1938, p. 178.
139
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Conforme Auxilio Social experimenta desarrollo en sus institu-
ciones, la plantilla de colaboradores incorpora al Administrador
Provincial. Los Administradores secundaban en las provincias la
labor económica que llevaba a cabo la Administración Nacional. Las
Administraciones Provinciales recibían toda la información referen-
te a las cuestiones económicas de las Delegaciones Locales, tales
como mercancías empleadas, dinero recaudado, envío de donativos
en especie... También controlaban las cuestaciones de los pueblos,
los gastos que generaban las instituciones en los pequeños munici-
pios... Y, por supuesto, centralizaban el funcionamiento de cuanto
implicaba la marcha económica de AS en las capitales de provincia;
para ello la Administración Provincial contaba con una serie de
secciones para agilizar su misión, las cuales eran: Correspondencia,
Ficha Azul, Registro de Documentos, Tesorería, Administración de
Pueblos y Contabilidad. Junto a estas dependencias existían tam-
bién dos almacenes destinados a guardar las huchas de postulación,
los emblemas... 17.
Cada una de las secciones señaladas tenía una misión concreta,
aunque todas compartían la misma finalidad: el correcto funciona-
miento económico-administrativo de la Delegación Provincial de
AS. Así la sección de Correspondencia se encargaba de toda la co-
rrespondencia de carácter administrativo. La sección de Ficha Azul
solventaba todo lo que atañía a dicha forma de obtención de fondos
para la institución. En Registro de Documentos, como su propio
nombre indica, era preciso que se registrasen todas las entradas y
salidas de documentos o cartas que pasasen por las dependencias de
la Delegación Provincial. De todas las secciones mencionadas, la
única que estaba capacitada y autorizada para disponer de dinero
era la de Tesorería, aunque todos los pagos que se efectuasen de-
bían contar con una autorización escrita del Administrador Provin-
cial. También, según su nombre, la sección de Administración de
Pueblos recogía datos e información sobre los pueblos de la provin-
cia con la finalidad de remitirlos a la Administración Nacional. Y por
último, señalar que en la sección de Contabilidad se marcaban todas
las operaciones de carácter mercantil que llevase a cabo la Delega-
ción Provincial. Entre los Delegados Provinciales y los Adminis-
tradores Provinciales debían darse unas relaciones de plena confian-
za y por supuesto de cordialidad, dado el importante papel de
colaboración que desempeñaban los Administradores.
17
Normas y orientaciones..., 1937, p, 73.
140
MONICA ORDUÑA PRADA
III. LOS RESPONSABLES Y SU CAMPO DE ACCIÓN
a) Asesoría Técnica Nacional
Como dijimos antes, entre los órganos dirigentes de AS y pres-
tando su más amplia colaboración con MSB se encontraba la Ase-
soría Técnica Nacional. Fue creada a finales del mes de mayo
de 1937, siendo considerada como un órgano de vital importancia,
«... mediante el cual hemos incorporado a nuestros trabajos perso-
nas destacadas por su rigor y capacidad científicas...» 18. Integraban
la Asesoría Técnica Nacional un amplio elenco de personas, encar-
gadas de un área específica concerniente casi siempre a materias
relacionadas con sus ocupaciones en la vida profesional y ligadas a
sus estudios y dedicación.
De este grupo originario sólo debe exceptuarse a Carmen de Ica-
za, quien tenía el cargo de asesor social, quizá para cubrir un área
que se figuraba propio de la mujer o no necesitado de una cualifica-
ción especial. En la II Junta de la Asesoría Técnica Nacional, que se
celebra en el mes de julio de 1937, constan los puestos: como Jefe
Nacional, Cipriano Pérez Arapiles, médico especializado en pediatría;
como Asesor de Cuestiones Morales y Religiosas, Andrés María Ma-
teo, sacerdote de la Diócesis de Valladolid; el Asesor Jurídico era
Manuel Martínez de Tena, abogado del Estado; como Asesores Mé-
dicos, los doctores Pardo y Ercilla; los Asesores Arquitectos, Lozano y
Argote; Asesora en Cuestiones Sociales, Carmen de Icaza l9.
Mercedes Sanz Bachiller, en el discurso fundacional de la Ase-
soría Técnica Nacional, establece una nueva etapa en el funciona-
miento administrativo interno de AS al contar con la Asesoría e
instaba a los Asesores Técnicos acerca del realismo en cuantos pro-
yectos pudiesen emprender. No se olvida MSB de destacar las fun-
ciones de estudio y asesoramiento, motivo por el cual en algunas
ocasiones no podrían plasmarse en la realidad sus indicaciones
porque podían surgir exigencias políticas que obligasen a desviarse
de sus consejos. Sin embargo, a pesar de lo señalado, para MSB la
creación de la Asesoría Técnica Nacional era un hecho fundamental
que otorgaba un nuevo carácter a toda la institución de AS20, ade-
18
Normas y orientaáones..., 1937, p. 15.
19
II Junta de las Asesorías Técnicas Nacionales. 15 julio 1937. Valladolid, p. 1.
ACPD.
20
Boletín Auxilio Social, núm. 4. Valladolid. Agosto 1937, p. 9. «... De ahora en
adelante nuestra actividad juvenil y desbordante va a ser consolidada con vuestro
141
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
más de ser un órgano en el cual podía apoyarse para la toma de
decisiones de carácter interno.
Sobre la operatividad de este corpus de asesores tenemos noticias
a través de las Juntas de Asesores Técnicos. En la III Junta de las
Asesorías Técnicas celebrada en el mes de agosto de 1937, Carmen
de Icaza como Asesora de Cuestiones Sociales expone cómo realizar
la Organización de los Roperos de AS: censos domiciliarios de ne-
cesidades; recuperación de prendas, desinfección de las mismas...21.
Aunque cada Asesor en teoría sólo tenía la misión de ocuparse de
aquellos asuntos propios cuando se celebraban las Juntas o Reunio-
nes, todos estaban capacitados para opinar sobre temas ajenos a su
Asesoría. Lógicamente aunque su postura fuese escuchada, siempre
prevalecería la del Asesor competente en la materia, y por encima
de esa decisión y siguiendo la característica estructura jerárquica,
siempre la palabra de MSB, Delegada Nacional.
b) Delegada Nacional: Mercedes Sanz Bachiller
Cuando hablamos de la «Génesis de Auxilio Social», y en con-
creto del «Nacimiento del Auxilio de Invierno», esbozamos algunas
informaciones sobre MSB, que ahora ampliamos. No puede olvidar-
se que AS, una institución surgida en los precarios momentos que
se vivían durante una guerra civil, logró salir adelante gracias al
esfuerzo e impulso de MSB. Incluso debe señalarse que cuando
abandona MSB el cargo de Delegada Nacional, su impronta quedó
marcada en AS y el legado de su obra se mantuvo hasta la década
de los años 70, fecha en la que definitivamente AS desaparece como
tal institución.
Mercedes Sanz Bachiller, casada en primeras nupcias con Oné-
simo Redondo, dirigente de las JONS, había secundado la vida
política y de exilio que llevó su marido. Sin embargo, el Alzamiento
Militar del 18 de julio de 1936 y comienzo de la guerra provocarán
un giro radical que convierte su papel secundario en el entramado
político español en uno de los principales personajes del momento.
Desde los inicios de la guerra civil española, MSB ocupa un papel
relevante al convertirse en viuda de Onésimo Redondo, el «Caudillo
tecnicismo y nuestra capacidad organizadora tiene ya con vuestra colaboración la
firmeza de lo exacto y lo justo...».
21
III Junta de las Asesorías Técnicas. Valladolid, 20 de agosto de 1937, p. 1.
ACPD.
142
MONICA ORDUÑA PRADA
de Castilla»; igual que Pilar Primo de Rivera alcanza en los primeros
tiempos gran notoriedad por ser la hermana de José Antonio Primo
de Rivera. Circunstancias importantes en un principio, aunque lue-
go ambas mujeres merezcan un reconocimiento propio por su labor
desempeñada.
El día 19 de julio de 1936, Onésimo Redondo es liberado de la
cárcel de Avila por fuerzas de la Guardia Civil. Ese mismo día llega
a Valladolid, donde colabora con las autoridades militares. El día 24
de julio de 1936 encuentra la muerte en Labajos, provincia de Se-
govia, muerte sobre la cual se han barajado diversas hipótesis22.
Será a raíz de este trágico acontecimiento cuando MSB accede por
completo a la vida pública. En un principio se dedica a la confección
de prendas de invierno para los soldados que se encontraban en el
frente. Pronto experimenta una gran desazón al comprobar su im-
potencia frente al creciente número de niños desamparados y nece-
sitados que en la misma ciudad de Valladolid ocasionan los primeros
momentos de la guerra. Sus preocupaciones encuentran pronto
respuesta tras recibir la visita de Javier Martínez de Bedoya, quien
comprende sus desvelos e ilustra sobre la «Winterhilfe» alemán que
conocía, ayudándola en el montaje de una institución que denomi-
narían Auxilio de Invierno23.
La inauguración oficial del primer Comedor Infantil de AS tuvo
lugar en Valladolid el día 29 de octubre de 1936. Al día siguiente
se celebró la primera cuestación con la finalidad de encontrar una
fuente de financiación. Tras este hecho, y a comienzos del mes de
noviembre de 1936, Mercedes Sanz Bachiller viaja a Sevilla para
exponer en dicha ciudad las características de la Obra que fraguaban
entre ella y JMB. Es en estos primeros momentos donde cabe reco-
nocer la importancia de MSB como viuda del «Caudillo de Castilla».
Así el periódico FE de Sevilla alude a la visita de MSB como la de
la viuda de Onésimo Redondo, quien además llega en calidad de
Jefe Territorial de la SF de Valladolid (aspecto ya mencionado en
este capítulo) para hablar de la misión humanitaria ejercida con los
niños necesitados en Valladolid capital y provincia. Así lo confirma
MSB en una entrevista con Manuel Halcón el día 6 de noviembre
22
MINGUEZ GOYANES, José Luis: Onésimo Redondo. Vallisoletanos. Colección de Sem-
blanzas Biográficas. Valladolid. 1984, pp. 156-158. Respecto a la muerte de Redondo
indica dichas hipótesis: «... Desde que los asesinos eran milicianos gubernamentales...
hasta que... eran en realidad un grupo de falangistas descontentos... Lo que sí resulta
cierto es que hay que descartar cualquier tipo de premeditación en este suceso...».
23
RIDRUEJO, Dionisio: Casi unas Memorias..., op. cit., pp. 82-83.
143
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
de 1936, cuando señala la existencia de diez Comedores para niños,
repartidos por toda la provincia 24. Como resultado de la estancia en
Sevilla de MSB, nace en esa ciudad de inmediato un Comedor
Infantil.
Desde entonces comienza un intenso período de trabajo y es-
fuerzo, no sólo prestando ayuda a la población infantil, sino tam-
bién creando nuevas instituciones para adultos como las Cocinas de
Hermandad, dependencias para proteger a las madres necesitadas...
Este proceso tiene una primera culminación en el mes de mayo de
1937 cuando el Secretario Político de FET y JONS designa a MSB
como Delegada Nacional de AS 25. Auxilio Social debía integrar desde
ese momento múltiples facetas de la Beneficencia, pues debido al
desconcierto inicial provocado por la guerra civil requerían ser cu-
biertas con la máxima celeridad.
A raíz de producirse su nombramiento como Delegada Nacional
de AS, MSB prodiga con más frecuencia su presencia en la vida
pública. No sólo mediante su presencia en la inauguración de nue-
vas instituciones, creación de un entramado burocrático..., sino tam-
bién mediante viajes por el interior de la España «nacional», para
instaurar y consolidar las instituciones de AS. También por el ex-
tranjero, para realizar propaganda sobre las características de AS
que ayudase en la obtención de fondos económicos suplementarios
y para adquirir nuevos conocimientos que permitiesen un mejor
funcionamiento de la Obra. Prueba de ello es el viaje que realiza a
Alemania en el mes de agosto de 1937, donde según sus propias
palabras «... he venido... para ver y contrastar la Organización So-
cial del Partido Nacional Socialista Alemán...» 26. Paulatinamente
MSB adquiere personalidad propia como Delegada Nacional de una
importante institución dependiente de FET y JONS, y su importante
labor brilla con luz propia sin necesitar el título honorífico por el
cual era reconocida en los primeros días de la guerra. Asunto que,
como podrá comprobarse, no olvidaron fácilmente algunos sectores
falangistas.
La notoriedad pública de MSB crece día a día y de forma para-
lela también va haciéndose más grande la Obra de AS. No sólo se
amplían las ayudas de carácter asistencial creándose secciones como
24
FE. Diario de Falange Española de las JONS, núm. 67. 6-11-1936, pp. 5-6.
HMN.
25
Nombramiento de MSB como Delegada nacional de Auxilio Social. Secretaria-
do Político. FET de las JONS. AMSB.
26
Ecos. Semanario de FET y JONS, núm. 43. 2-8-1937, p.' 4.
144
MONICA ORDUÑA PRADA
el Auxilio a Poblaciones Liberadas, los Hogares Infantiles, la Obra
Nacional del Ajuar... También se hace necesario complementar el
voluntariado femenino que trabajaba junto a MSB, mediante el
Servicio Social obligatorio, y otras acciones complementarias. A ello
debe añadirse la circunstancia de que MSB acuda a otras poblacio-
nes para inaugurar diversas instituciones o supervisar su funciona-
miento. Entre otras cabe citar la presencia de MSB en Sevilla para
visitar allí los centros de AS 27 su asistencia en Robregordo (Madrid)
a la bendición y entrega de guiones a una Bandera de Castilla de
Falange 28, la visita a Palma de Mallorca para conocer el funciona-
miento de AS 29...
MSB consiguió crear con esfuerzo y constante trabajo una ins-
titución de carácter humanitario, la cual fue digna de elogio en su
día. En prueba de ello recibió la Gran Cruz de Beneficencia a AS el
día 17 de julio de 1939 30, premio que se otorgaba a una institución
de la que sin duda alguna había sido motor MSB. Sin embargo, a
pesar del reconocimiento a público que se le brindó a MSB, dos
hechos ensombrecerán pronto su papel como Delegada Nacional de
AS, inclinándola a presentar su dimisión. Uno de ellos fue su ma-
trimonio con JMB, quien había sido su más fiel colaborador en el
arranque y consolidación de AS. El hecho de que una persona con
la connotación simbólica que tenía MSB como viuda de Onésimo
Redondo contrajese nuevas nupcias31 creó un clima de descontento
entre algunos sectores más radicales de la Falange.
A esta circunstancia debe añadirse la postura adoptada por Ra-
món Serrano Súñer, Ministro de la Gobernación una vez concluida
la guerra, relacionada con los roces mantenidos entre MSB y PPR.
En la clausura del III Congreso Nacional de AS, Serrano Súñer
pronunció un discurso donde deja patente su actitud con respecto
a la futura participación de MSB dentro de AS. Prueba de ello son
frases tan significativas como las siguientes: «... Aun sin llegar a
atribuirse un monopolio a Auxilio Social, debe tenderse resuelta-
mente a que el Partido vaya regentando la mayor cantidad de Obras
Sociales nuevas... La Obra de Auxilio Social en muchos de sus as-
pectos no debe considerarse como una institución permanente. La
27
Libertad, 30-8-1938. AM (VA).
28
Libertad, 13-10-1938. AM (VA).
29
Y. Revista para la Mujer. Enero 1939. HN.
30
Boletín Oficial del Estado. 18-7-1939.
31
Libertad, 4-11-1939. Anuncio de la celebración, el día anterior, del matrimonio
entre MSB y JMB en Madrid.
145
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
obra actual de Auxilio Social es un mal menor...» 32. Ante la con-
tundencia de dichas afirmaciones del Ministro de la Gobernación,
pues entraba en abierto conflicto con sus proyectos de futuro para
AS, la única salida posible para MSB era la renuncia a su cargo
como Delegada Nacional de AS.
Tras ello AS comienza una nueva etapa, al menos en el sentido
de que con la desaparición de MSB perderá muchos de los princi-
pios de carácter social y humanitario con los que fue creada, si bien
sería difícil que el espíritu de MSB y primer equipo dirigente de AS
dejara de impregnar la Obra.
La disposición personal de MSB también fue determinante para
incorporar a AS a personalidades extranjeras y españolas residentes
en otros países, para lo que creó grupos y comités de amigos de
Auxilio Social. En Lisboa se constituyó un primer núcleo con el
matrimonio Manuel y Clara Lloret; en París la condesa de Casa-
Pizarro formó un Comité presidido por el Mariscal Petain, siguieron
Buenos Aires, Manila, Nueva York, etc.
Finalizada la guerra, el tándem MSB y JMB incorporó a perso-
nas de diversas tendencias no falangistas, incluso en puestos de
responsabilidad, como el ingeniero Rodrigañez, el matrimonio An-
tonio Garrigues y Elena Walker, que trabajó en los suburbios ma-
drileños, Pío Miguel Izurzino y algunas jóvenes del grupo de María
Paz Unciti, muerta dos años antes33.
A continuación se incluye una relación alfabética de los dele-
gados provinciales que fueron nombrándose en cada capital de pro-
vincia que iba ocupando el ejército nacionalista y de los secretarios
técnicos provinciales. La elaboración de este censo nominal ha sido
posible por la información obtenida en el Boletín Oficial del Movi-
miento de FET y JONS, y comprende desde el mes de septiembre de
1937 hasta el año 1945.
32
III Congreso de AS. Discurso de Ramón Serrrano Súñer. Madrid. 1939, pp. 9-
13. ACPD.
33
MARTÍNEZ DE BEDOYA, J. Memorias... op. cit., p. 212.
146
MONICA ORDUÑA PRADA
DELEGADOS PROVINCIALES
Nombra-
Nombre y apellidos Lugar miento Cese
ACEVEDO, Joaquín Soria 20-11-1939 15-12-1940
AGUILERA MERCHAN, Manuel Melilla 10-7-1939
AGUIRRE ACHULEGUI, Juan Vizcaya 15-9-1937
ALONSO MORENO, Luis Las Palmas 15-6-1940
ALVAREZ ESTEBAN, José Málaga 10-12-1942
ALVAREZ ESTRADA, Abelardo Teruel 1-11-1939
ALVEZ SANTOS, Francisco Lugo 22-4-1945
AMANN AMANN, Juan José Vizcaya 15-2-1938
ARANEGA RUIZ, Eulogio Almería 20-11-1939
ARESES VIDAL, Rafael Pontevedra 10-4-1942
ARGUDO RIVERO, Rafael Cádiz 20-11-1939 10-4-1942
ARRAIZA, Daniel Pamplona 1-8-1941
ARRESE GUTIERREZ, Jesús Santander 15-9-1937
AYALA, María Tenerife 15-9-1937
AZNAR IÑIGO, Juan Antonio Valencia 1-6-1938 1-2-1940
BAENA RODRIGUEZ, Miguel Jaén 10-10-1938 15-6-1940
BANCOSA SANCHEZ, Enrique Tarragona 15-12-1940 1-2-1943
BAÑARES, Javier Huesca 15-9-1940
BEHAMONDE, Amparo Córdoba 15-9-1937
BENAYENT ARDENIL, Domingo Tarragona 15-6-1938
BENEYTEZ QUESADA, Antonio Ciudad Real 25-2-1945
BESIOLS, Eugenio Huesca 15-9-1937
BONILLA Y MIR, José Antonio Jaén 10-4-1942
BORRERO DE LA FERIA, Domingo Huelva 10-4-1942
CALZADILLA MAESTRE, Fernando Badajoz 15-9-1937
CARVAJAL ARRIETA, Demetrio Córdoba 1-8-1941
CEDRON DEL VALLE, Luis Lugo 1-8-1939 3-10-1940
CIDAD LÓPEZ FRANCOS, Ricardo Palencia 1-6-1941 1-10-1942
CIFUENTES Tetuán 15-9-1937
CILLER OCHANDO, Juan Antonio Albacete 1-7-1940 6-3-1941
CHICA BERNAL, Angeles Huesca 1-10-1937
COBOS, Honorato M. Burgos 15-4-1941
DALMAU RIVAS, José María Gerona 20-1-1939 1-12-1939
DAVILA SARAZ, Eduardo Jaén 15-6-1940 10-4-1942
DEGILES, Rosario Cádiz 15-9-1937
DÍAZ AMBRONA, Adolfo Badajoz 15-10-1937
DIEZ DE VELASCO, Luis Santander 1-10-1941 20-10-1942
EGEA, Marcos Murcia 30-10-1940 1-8-1941
ESPINEL MORALES, José Guadalajara 1-5-1938 1-9-1940
ESTEVE GIMENO, José Melilla 10-9-1956
EXPRESATI, Manuel Castellón 1-5-1938
EZQUERRA FERNANDEZ,
Florentino Álava 1-10-1941
147
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Nombra-
Nombre y apellidos Lugar miento Cese
FERNANDEZ DE CÓRDOBA,
José María Valencia 20-10-1942
FERNANDEZ DELGADO, Joaquín Murcia 1-8-1941 20-11-1942
FERNANDEZ FERNANDEZ, César Lugo 15-9-1937
FERNANDEZ SÁNCHEZ, José Santander 10-12-1938
FINAT, María Antonia S. Sebastián 15-9-1937
FONTANA AURENSANZ, Ángel Huesca 1-8-1938 10-3-1940
FONTANA AURENSANZ, Ángel Murcia 10-3-1940 3-10-1940
GAMERO MARTIN, Antonio Sevilla 15-1-1941
GARCÍA DE MAESTRO, Ignacio Valladolid 15-9-1937
GARCÍA DE LA PUERTA, Agustín Soria 15-12-1940
GARCÍA PELAYO, Ramón Cádiz 1-10-1938 20-11-1939
GARCÍA ROBLEDO, Teodoro Avila 1-6-1942
GARNICA FERNANDEZ, Matías Logroño 15-9-1937
GARRIDO LAMA, Luis Nicasio Córdoba 1-2-1938
GARZÓN RODRÍGUEZ, Rafael Huesca 15-9-194034
GAVILANES CUBERO, Ricardo León 10-9-1939 10-4-1942
GIL CARCEDO, Ricardo Burgos 15-4-1941
GIMÉNEZ BARRIONUEVO,
José Rosendo Almería 1-2-1943
GÓMEZ, Mariana Toledo 15-9-1937
GÓMEZ DE LA BARCENA, José Málaga 1-6-1941
GÓMEZ GONZÁLEZ, Joaquín Logroño 10-8-1938
GÓMEZ Y DÍAZ DE VARGAS,
Aquilo Teruel 1-11-1939
GONZÁLEZ ABAS CAL, Eusebio Oviedo 15-9-1937
GONZÁLEZ CAMINO, María Santander 20-10-1942
GONZÁLEZ GARCÍA, Francisco Barcelona 20-10-1939
GONZÁLEZ SANZ, Vicente Valladolid 10-4-1942
GUTIÉRREZ DIEZ, José Alicante 1-3-1940
HERNÁNDEZ GÓMEZ, José Guipúzcoa 15-6-1940 15-9-1941
IBAÑEZ, Julio Salamanca 15-9-1937 1-3-1939
IBAÑEZ NAVARRO, Pablo Granada 15-9-1940
IBARRA BERGE, Javier Bilbao 1-11-1942
IGLESIAS MOYANO, Luis Asturias 20-3-1939
IRUJO GONZÁLEZ, Jesús Navarra 15-9-1937
JIMÉNEZ, Juan José Almería 1-6-1939
JULVE LOPE, José María Zaragoza 1-9-1940 1-8-1941
LANZA, Saturio Toledo 20-7-1938 1-2-1939
LARA Marruecos 15-10-1937
LEÓN ADORNO, Manuel de Córdoba 1-2-1940 1-5-1941
34
Por Orden de 1-11-1940 (BOM n.° 101) se anula el cese aparecido en el número
98 del mismo Boletín. El cese definitivo aparece en el BOM núm. 142 de 10-4-1942.
148
MONICA ORDUÑA PRADA
Nombra-
Nombre y apellidos Lugar miento Cese
LEÓN BENITO, Francisco Cuenca 20-4-1939 10-8-1942
LLANINA, José María Baleares 20-3-1939
LOSADA PÉREZ, Antonio Toledo 1-4-1939
LLES JOVE, Enrique Asturias 10-9-1938
LÓPEZ ARTECHE, Sergio Guipúzcoa 10-8-1938
MAGEL ALVAREZ, Blanca Málaga 15-9-1937
MALDONADO CHARRO, Federico Salamanca 1-3-1939
MANGLANO GADEA, Antonio Albacete 1-6-1939
MANZANARES SERRANO,
Leonardo León 15-9-1937
MAÑUECO, Antonio Álava 10-9-1938 ratificado
MARCO MARTI, Salvador Córdoba 1-5-1941 1-8-1941
MARCOS CHACÓN, Gonzalo Palencia 15-9-1940 1-6-1941
MARTIN GONZÁLEZ, Emilia Avila 15-9-1937 1-2-1940
MARTIN LOBOS, Honorato Burgos 20-8-1938
MARTÍNEZ EGIDO, Ángel Guadalajara 15-9-1937
MARTÍNEZ MANTECÓN, Sergio Valladolid 10-4-1942
MARUENDANO FORMOSO,
Alejandro Orense 20-10-1938 1-3-1939
MATEO, Gerardo Burgos 15-9-1937
MATEO GONZÁLEZ, Ricardo Segovia 1-8-1940
MATEO LINARES, Joaquín Zaragoza 1-8-1941
MAZARRASA QUIJANO, María Santander 1-11-1937
MEDINA, Francisco Baleares 15-6-1940
MEDINA CARVAJAL, Manuel Sevilla 10-1-1943
MINGÚELA VELASCO,
Celestino Avila 1-2-1940 1-6-1942
MIRET PRIETO, Antonio Sevilla 1-10-1939 15-1-1941
MIRO BOSCH, José Miguel Murcia 20-11-1942
MONTERO, Elisa Álava 15-9-1937
MONTES ORTEGA, Valentín Tarragona 1-2-1943
MONTOYA MÉNDEZ, Ramón Segovia 15-9-1937
MORALES GARCÍA, Pilar Soria 15-9-1937
MORENO ALFEIRAN, Lorenzo La Coruña 1-11-1937
MORO DEL VAL, Jesús Palencia 1-10-1942
MOYA, Jesús Cuenca 10-8-1942
MUNIZ GUERRA, J. Ramón Orense 15-9-1937
NAVARRO BELCH, Luis Zaragoza 15-9-1937 1-2-1940
NAVARRO GAY, Vicente Almería 10-8-1938 10-11-1938
NAVARRO GAY, Vicente Murcia 1-12-1938
NAVAS AGUIRRE, José María Ciudad Real 22-2-1945
NICASIO GARRIDO, Luis Córdoba 1-12-1939
NOAILLES PÉREZ, Antero Zaragoza 1-2-1940 1-9-1940
OROZCO GARCÍA, Rafael Ceuta 20-12-1939
ORTEGA PÉREZ, Luis Almería 1-9-1940 1-2-1943
149
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Nombra-
Nombre y apellidos Lugar miento Cese
PALACIOS Y RUIZ DE
ALMODOVAR, J. Granada 15-9-1937 15-9-1940
PALAZON MENENDEZ, Francisco Guadalajara 6-3-1941
PARDO GAYOSO, Purificación Lugo 22-4-1945
PASCUAL RUIZ, Luis Santander 1-3-1940
PAVÓN RODRÍGUEZ, Luis Orense 10-7-1939
PÉREZ DE CABO, Juan Albacete 6-3-1941
PESQUEIRA BERNABEU, Enrique Lugo 30-10-1940
PIGCERVER FLOGUIETY, Enrique Alicante 20-12-1938 1-3-1940
POBLADOR ALVAREZ, José María Barcelona 20-10-1939
POLO MARTIN, Ramón Teruel 15-9-1937
POLO MARTIN, Ramón Teruel 1-10-1937
POLO MARTIN, Ramón Guadalajara 1-2-1938
POLO VICENTE, Alberto Mallorca 15-9-1937
POLO VICENTE, Alberto Pontevedra 1-6-1941
PORCIOLES, José Lérida 10-12-1938
PUENTE ORTAS, Juan Francisco San Sebastiánl5-9-1941
PUJOL SENIL, Agustín Tarragona 15-12-1940
RAMILA ARNAIZ, Eugenio Santander 1-3-1940 1-10-1941
RAMÍREZ GIMÉNEZ, Hilario Palencia 15-9-1940
REAL DE ASUA, Ramón Vizcaya 10-12-1938 1-11-1942
REZÓLA, Eugenio Guipúzcoa 10-7-1938
RIBAS SENA, José Barcelona 10-12-1942
RIVAS Y JORDÁN DE URRIES,
Francisco Pamplona 1-8-1941
RIVILLA, Beatriz Guipúzcoa 1-12-1937
RIVILLA AZCUNE, Miguel Guipúzcoa 10-7-1939
RODRÍGUEZ FERNANDEZ, Joaquín Orense 20-10-1938
RODRÍGUEZ REMESAL, Rafael Cádiz 10-4-1942
RODRÍGUEZ SÁNCHEZ, José Valladolid 10-4-1942
ROMÁN LARA, Antonio Soria 20-8-1938
RUBIO PÉREZ FREIRÉ, Pilar Huelva 15-9-1937
RUIZ CONZ, Enrique Sevilla 10-1-1943
SÁNCHEZ, P. Juan Sevilla 15-9-1937
SÁNCHEZ LÓPEZ, Eulogio Guadalajara 1-9-1940 6-3-1941
SÁNCHEZ PEDREÑO, Josefina Murcia 10-10-1938
SÁNCHEZ PULIDO, Julio Cáceres 15-9-1937
SANTÓN BELMONTE, Ángel Albacete 10-4-1942
SERNA DEL BARRIO, Vicente Soria 20-11-1939
SOLIS MORENO, Carlos Valencia 1-2-1940 20-10-1942
UBEDA GOROSTIZAGA, Jesús Almería 20-11-1939
URQUIA OSTOLAZA, Luis Cuenca 10-8-1938
VELASCO LÓPEZ CANO, Eduardo Vitoria 1-7-1940
VELASCO LÓPEZ CANO, Eduardo Málaga 1-10-1941
VICENTE, S. Marín Zamora 15-9-1937
150
MONICA ORDUÑA PRADA
Nombra-
Nombre y apellidos Lugar miento Cese
VIDOSA POBLADOR, Emilio Gerona 10-3-1940
VILA GARCÍA, Rafael Pontevedra 1-6-1941 10-4-1942
VILLALON DAOIZ HALCÓN,
Gerónimo Sevilla 10-7-1938
VILLASEÑOR Y GABIOLA,
Tomás Lucas Guadalajara 1-10-1937
VILLEGAS HUMAN, Nicolás Huelva 1-10-1937
ZARZUELO POLO, Daniel Malaga 1-6-1941 10-12-1942
SECRETARIOS TÉCNICOS PROVINCIALES
ALBOECAR, Laureano Logroño 1-5-1939
ALVAREZ ESTRADA, Abelardo Teruel 10-1-1939
ALVAREZ PARAJUA, Enrique Pamplona 10-10-1941
AMAN, Juan José Barcelona 20-10-1939
AMELLA FLORENCES, Victor Huesca 1-11-1937
ARRECHEA SIMONA, Julio Pamplona 10-10-1941
AVEDUXO BRIOSO, José Zamora 20-11-1939
AZNAR IÑIGO, Juan Antonio Castellón 15-5-1938
BENEYTO SANCHIS, Juan León 15-10-1937
BETES CHECA, Salvador Jaén 1-12-1937
BREVA VALLE, Manuel Castellón 1-11-1938
CABRERA ROIG, Manuel Málaga 15-8-1941 20-9-1942
CABRERA ROIG, Manuel Valencia 20-9-1942
CARMONA CRESPO, Julio Avila 10-12-1942
CARUNCHO ASTRAY, Enrique La Coruña 1-2-1938 20-10-1939
CASA BARCO, Pedro de la Avila 10-3-1940 10-12-1942
COROMINAS FERNANDEZ, Alfredo Barcelona 20-10-1939 10-2-1940
DÍAZ REY, Joaquín La Coruña 15-12-1940
DIEZ VELASCO PARDO, Luis Santander 10-12-1942
ESPAÑA, Iluminado Salamanca 1-3-1939
FAYANAS OLVER, Rafael Zaragoza 10-1-1939
FERNANDEZ DE MESA, Juan Luis Córdoba 20-5-1940
FERNANDEZ MOSQUERA, Enrique La Coruña 20-12-1939 15-12-1940
GALLEGO GRACIA, Francisco Zaragoza 1-6-1941
GARGALLO MESÓN, Jesús Zaragoza 1-6-1941
GAY CASANOVAS, Joaquín Barcelona 15-8-1941
GERVAS, Francisco Málaga 10-1-1939
GIMENO ORTIZ-CASADO, Luis Valladolid 15-2-1938
GIMENO VALENTÍN, Jesús Zamora 1-8-1939
35
GONZÁLEZ, Aurora Guipúzcoa 15-6-1940 1-5-1941
GUTIÉRREZ CHURRUCA, Eusebio Valencia 1-8-1941
35
Con esa misma fecha es nombrada administradora de AS en Guipúzcoa.
151
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Nombra-
Nombre y apellidos Lugar miento Cese
GUTIÉRREZ JIMÉNEZ, Miguel Palencia 1-8-1941
HERAS MONTERO, Arturo Toledo 10-11-1939
LARTIGUE LARRAÑAGA, Manuel Guipúzcoa 10-10-1939
LOSADA PÉREZ, Antonio de Toledo 20-10-1938
KEROMMES GONZÁLEZ, Alain Málaga 20-9-1942
MAÑANES PAINO, José No menciona 1-1-1937
MAÑAS ALVAREZ, Francisco Almería 20-12-1939
MARCOS CHACÓN, Gonzalo Palencia 20-9-1939
MARCOS GRACIA, Clemente Segovia 1-1-1938
MARTÍNEZ ARMISEN, José María Almería 1-8-1941 10-8-1942
MARTÍNEZ LUNA, José Sevilla 10-11-1939
MELGENZO FERNANDEZ, Francisco Córdoba 20-5-1940
MENACHO Marruecos 15-10-1937
MESA ESCARSENA, Francisco Ceuta 1-10-1939
MINGÚELA VELASCO, Celestino Avila 20-9-1939
MONPO, Javier Valencia 1-2-1940
MONTOYA FERNANDEZ; Isidoro Gerona 10-3-1940
MORALES ZARAGOZA, Fco. Javier Alicante 1-12-1939
NICOLÁS RAYA, Antonio Murcia 6-3-1941
ORTEGA ANDUJAR, Bernardo Almería 10-8-1942
PASCUAL RUIZ, Luis Santander 1-11-1937
PAZ CARRO, José María Tetuán 20-12-1938
PEÑA Y GALLEGOS, José María Burgos 10-9-1939
PÉREZ CIRIZA, Felipe Guipúzcoa 1-5-1941
PÉREZ MERINO, Pedro León 20-10-1938
POL, Andrés Barcelona 10-2-1940 3-10-1940
REZÓLA, Eugenio Guipúzcoa 20-11-1938
RIO ARANDA, Gonzalo del Cádiz 10-10-1938
ROCA GONZÁLEZ, Manuel Granada 1-1-1940
RODA, Fernando Madrid 15-6-1940
ROMERO, Ángel Huesca 15-1-1941
ROMERO DE LA CRUZ, Indalecio Granada 15-2-1938
ROMERO FERNANDEZ, Francisco Ciudad Real 1-1-1943
RUIZ JIMÉNEZ, Bernardo Málaga 15-8-1941
SÁNCHEZ CANTALEJO IBARROLA,
Ramón Ciudad Real 1-1-1943
SANCHO ADELLAC, José Toledo 20-10-1938
SOLER ZARANDIETA, Hermenegildo Huelva 1-11-1937
TEIXEDOR CEMBELLIN; Pablo Zamora 1-9-1939 20-11-1939
TELLEZ MIGUELEZ, Francisco José Vitoria 1-12-1939
UBEDA GOROSTIZAGA, Jesús Almería 1-9-1939
UGARTE, Emilio Logroño 1-2-1938 10-4-1939
VAL LATIBRRA, Félix de! Vitoria 1-12-1939
VENERONI LILLO, Guillermo Alicante 10-10-1939
VIDOSA POBLADOR, Emilio Gerona 10-3-1940
152
CAPITULO VII
PROYECCIÓN TEÓRICA Y PRACTICA
DE LOS OBJETIVOS
DE AUXILIO SOCIAL
I. INTRODUCCIÓN
Los objetivos que tenía AS como institución de carácter huma-
nitario han comenzado a esbozarse en capítulos anteriores y serán
ampliados con más detenimiento. AS comenzó marcándose el obje-
tivo de prestar su ayuda a la infancia, que a los pocos meses de
iniciarse la guerra empezaba a mostrarse desprotegida y en algunos
casos padeciendo situaciones de verdadera necesidad. Sin embargo,
el cariz que fueron tomando los acontecimientos bélicos planteó a
los dirigentes de AS la necesidad de ampliar su radio de acción a
otros sectores sociales. Efecto de ella será la obra asistencial que con
éxito se. implantará en todas las regiones que paulatinamente ocu-
paba el ejército franquista. Previa a la implantación, conviene recor-
dar la proyección teórica de dichos objetivos. En los primeros mo-
mentos se centraba principalmente en las reuniones de las Asesorías
Técnicas, ya mencionadas. Conseguida una amplia red burocrática
de Delegaciones Provinciales, y sus misiones, surgen con una perio-
dicidad de carácter anual los Congresos de Delegados Provinciales.
A grandes rasgos, los Congresos tenían como principal finalidad
dictar a los Delegados Provinciales normas y orientaciones, capaces
de dinamizar el quehacer cotidiano en las Delegaciones. Asimismo
era ocasión para hacer balance de los logros conseguidos y proyectar
el futuro inmediato 1 Desde la Delegación Nacional de AS se estima
que todo lo conseguido en el campo de la asistencia social debía
mejorarse en la medida de lo posible, y en ningún caso debía
mostrarse una actitud dubitativa de cara al porvenir. Por tanto, y
como podrá comprobarse, los Congresos de Delegados Provinciales
constituían la mejor atalaya desde donde alumbrar en el plano teó-
rico los objetivos a cumplir por AS.
En otro orden, pero también inscrito en la consolidación y el
logro de las pautas marcadas por la Delegación Nacional, deben
1
Normas y orientaciones para Delegados. Delegación Nacional de Auxilio Social.
Valladolid. II Congreso. 16-23 octubre 1938, p. 39. «... Un nuevo año nos espera de
trabajos desmedidos, de metas grandiosas, de dificultades...».
155
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
señalarse aquellos eventos que tenían un carácter más allá de lo
teórico organizativo. En concreto, actividades como podía ser la
celebración de los aniversarios de la institución, inauguraciones,
puestas en marcha de nuevas acciones, etc. Aunque eran estas ac-
tividades celebrativas para conmemorar un hecho de envergadura
para la institución por medio de festivales, funciones de teatro,
homenajes... eran buenos recordatorios del quehacer de la Obra
Social. Todo ello sin olvidar la finalidad recaudatoria de fondos que
serían destinados al cúmulo de instituciones integrantes de AS.
II. LOS CONGRESOS DE DELEGADOS PROVINCIALES
a) Los primeros Congresos: 1937, 1938 y 1939
Durante el período objeto de nuestro estudio, guerra civil y pri-
meros momentos de la posguerra, los Congresos de Delegados Pro-
vinciales de AS se celebran cada año siempre en el último trimestre.
Fechas que deben considerarse lógicas habida cuenta de la doble
vertiente considerada en los Congresos: examen del pasado (año) y
proyectos a poner en práctica en el nuevo año. Por considerarlos de
especial importancia y porque cada uno de ellos marcó un hito en el
desarrollo interno de AS, consideramos los tres primeros Congresos.
Sin duda, el I Congreso, celebrado en septiembre de 1937, su-
pone la confirmación oficial de la organización de AS desde su
origen. El II Congreso, que tuvo lugar en octubre de 1938, marca
la consolidación de la institución. Con todo, estimamos corresponde
al III Congreso (diciembre 1939) la mayor incidencia y repercusión
respecto del funcionamiento interno de AS. Fue éste el primero que
se celebraba en Madrid, con la asistencia de todos los Delegados
Provinciales, una vez la conclusión de la guerra civil permitió com-
pletar la red de AS a todo el territorio nacional.
A mayor abundamiento, el discurso de clausura que pronunció
Ramón Serrano Súñer, a la sazón Ministro de la Gobernación, seña-
laba una profunda transformación de la organización interna de AS,
entre otras consecuencias, dio lugar a la dimisión del originario gru-
po dirigente de AS, y sobre todo el abandono de Mercedes Sanz Ba-
chiller, hasta entonces Delegada Nacional y fundadora de AS.
Los tres primeros Congresos de AS recapitulan las aspiraciones
que había marcado la Delegación Nacional y el balance de su cum-
plimiento. En el Primer Congreso, celebrado en Valladolid entre los
días 13 y 18 de septiembre de 1937, Mercedes Sanz Bachiller resume
156
MONICA ORDUÑA PRADA
la historia de AS. Además explica los logros conseguidos hasta esa
fecha. Veamos, entre otras, las principales menciones: primera cues-
tación, inauguración del primer Comedor, contratación de emble-
mas 2, nombramiento de Delegados Provinciales, creación de la red
de Secretarios Provinciales, transformación de Auxilio de Invierno en
Servicio Social de la Falange que comprendía el Auxilio de Invierno,
la Obra Nacional-Sindicalista de Protección a la Madre y al Niño,
Auxilio Social al Enfermo, Fomento del Trabajo Femenino, Defensa
de la Vejez y Obra del Hogar Nacional-Sindicalista, junto a esto crea-
ción de la Asesoría Técnica Nacional y de la Oficina Central de Pro-
paganda 3. A los ojos de los asistentes a esta primera asamblea, se
habían satisfecho los propósitos de la Delegación Nacional. Todos
ellos contribuyeron a consolidar poco a poco la trama del AS.
El II Congreso tuvo lugar, también, en Valladolid entre los días
16 y 23 de octubre de 1938, casi coincidiendo con el II aniversario
de la fundación de AS. En sus sesiones se analizaron con detalle las
propuestas del anterior Congreso y los resultados conseguidos. A la
par se planteaban nuevos objetivos y compromisos que debían cum-
plir las Delegaciones Provinciales en el período entrante. En cuanto
a lo primero, las cuestiones marcadas en el anterior Congreso ha-
bían sido cinco: elaborar un censo social, conseguir la obligatoriedad
de las cuestaciones y Ficha Azul, integrar en AS todas las institucio-
nes que percibiesen subvenciones del Fondo de Protección Benéfi-
co-Social, crear un sello único y establecer el Servicio Social de la
Mujer. A la hora de recapitular los éxitos obtenidos fue la Delegada
Nacional quien realizó el examen pertinente. Concretamente, el
censo social todavía no se había convertido en una realidad, las
cuestaciones estaban legalmente asentadas y además celebrándose
con un carácter regular. La Ficha Azul, aunque fomentada por
Gobiernos Civiles y Ayuntamientos, había sido declarada como no
obligatoria por los propios dirigentes de AS. A través del Decreto de
19 de marzo de 1938 se había ordenado unificar todas las institu-
ciones de carácter benéfico-social en AS, lo que suponía la plasma-
ción en la realidad de la tercera aspiración de la Delegación Nacio-
nal. También se consigue que las recaudaciones obtenidas mediante
el Sello de AS se ingresasen en el Fondo de Protección Benéfico-
2
GARCÍA BASAURI, Mercedes: «La Sección Femenina en la Guerra Civil», en Histo-
ria 16, núm. 50. Año V. Madrid. Junio 1980, pp. 45-56. En noviembre de 1936,
Mercedes Sanz Bachiller se había trasladado a Sevilla para hablar con PPR y «... en
Sevilla misma contratamos con la Hisma la fabricación en Alemania de dos emble-
mas, en cantidad de un millón de cada modelo...».
3
Normas y orientaciones..., 1937, pp. 12-15.
157
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Social, para que éste lo reinvirtiera en AS a través de subvenciones
de distinta índole. Y, por último, mediante sucesivos Decretos se
obtuvo la consolidación y continuidad del Servicio Social como
institución dependiente de AS 4.
De cara al año siguiente la Delegada Nacional en este segundo
Congreso plantea nuevas aspiraciones. Estas aspiraciones estaban
centradas en torno a dos aspectos que parecen determinantes en el
buen funcionamiento de AS, referidas a la Obra de Protección a la
Madre y Niño o a todos los matices que conllevaba el Servicio Social
y su cumplimiento. Expresan también el afán de superación latente
en el equipo dirigente de AS y la consolidación que día a día iba
produciéndose en las distintas secciones de la institución. Y por
encima de todo el carácter de ayuda humanitaria que primaba en
AS, con proyección de futuro 5. La importancia que se concedía al
Servicio Social, sin por ello abandonar otro tipo de cuestiones, re-
sulta evidente para una institución cuyo principal apoyo en el
momento de trabajar lo constituía el contingente femenino de las
cumplidoras del Servicio Social. Resulta evidente que toda la labor
que se desarrollaba en la estructura del AS no hubiese podido lle-
varse a cabo sin la participación de aquellas personas cumplidoras
del Servicio Social.
El III Congreso se celebró en los últimos días del mes de diciem-
bre de 1939 en Madrid, donde desde abril del mismo año tuvo su
sede la Delegación Nacional y otras Delegaciones relacionadas con
Falange y dependientes del Ministerio de Gobernación. Hasta en-
tonces la Delegación Nacional de AS tuvo su asiento en Valladolid.
Una vez que Madrid se había convertido en el eje central de loca-
lización gubernamental resultaba inevitable su traslado a la capital.
Este III Congreso supuso el espaldarazo a escala nacional de la ple-
nitud de funciones que desarrollaba AS. Mucho más cuando en el
año 1939 había centrado, principalmente, su labor en atender a
través de Auxilio a Poblaciones Liberadas a las últimas zonas ocu-
padas por las tropas franquistas: Gerona, Barcelona, Valencia, Ma-
4
Normas y orientaciones..., 1938, pp. 20-23.
5
Normas y orientaciones..., 1938, pp. 24-25. Las aspiraciones pergeñadas por MSB
eran: «:.. incremento y consolidación de la Obra Nacional-Sindicalista de Protección
a la Madre y al Niño,... presentar terminada la construcción de las Residencias-
Hogares del Servicio Social... realización de una gran campaña social de invierno...
instalación de una red de talleres, en los cuales las mujeres del Servicio Social, en
cada una de las provincias de España, deben confeccionar todas las prendas que se
necesiten para nuestras instituciones... extender el cumplimiento del Servicio Social
en beneficio de las familias modestas...».
158
MONICA ORDUÑA PRADA
drid, Alicante, Almería..., afectadas por las penalidades de los últi-
mos meses del conflicto y en donde los problemas de todo tipo
alcanzaron límites bien conocidos. También durante ese mismo año
AS había tenido que ampliar su red de Delegaciones Provinciales
por toda España, instalando sus instituciones en todas aquellas zo-
nas donde con anterioridad no existían.
Junto a estas dos actividades señaladas que tuvieron un carácter
prioritario, también llevó a cabo AS otro tipo de funciones que no
por ello resultaban de menor importancia para la Delegación Nacio-
nal de AS. Como en ocasiones anteriores Mercedes Sanz Bachiller
en el discurso inaugural del Congreso repasa los planes y resulta-
dos previstos. En cabeza estaba la consolidación de la Obra de Pro-
tección a Madre y Niño; al menos había en todas las provincias
españolas una Guardería, un Hogar, un Comedor Infantil... Respec-
to de las Residencias para cumplidoras del Servicio Social, en la
fecha de celebración del III Congreso ya existía una Residencia de
esas características en Valladolid, que sería tomada como modelo
para reproducirse en el resto de capitales provinciales. También se
había llevado a cabo con relativo éxito, teniendo en cuenta las
difíciles circunstancias del momento, la campaña social de invierno
consistente en el reparto de ropa entre los necesitados. Y por su-
puesto, el Servicio Social había cumplido los objetivos marcados
para esta actividad enclavada en el AS. En otro orden de cosas, de
haberse instalado talleres, del funcionamiento del Departamento
Educativo del Servicio Social valorando la participación de las cum-
plidoras en misiones de auxilios a enfermos y familias sin recursos
económicos...6.
Este balance, considerado extremadamente positivo por sus res-
ponsables —al menos lo era en cuanto al avance y número de
actividades— dejó en claro el papel clave que tuvo el Servicio Social
y su necesaria potenciación de cara al futuro del AS. Para ello era,
a los ojos de Mercedes Sanz, indispensable la dependencia del Ser-
vicio de la Delegación Nacional del AS y sería este planteamiento
origen de roces y tiranteces entre la viuda de Onésimo Redondo y
la máxima jerarquía de la Sección Femenina, Pilar Primo de Rivera.
Según dijimos, el III Congreso contó con un componente ines-
perado para sus dirigentes y que supuso la ruptura de la vertebra-
ción orgánica hasta ese momento vigente. En concreto, está hacién-
dose referencia al discurso de clausura que en ese III Congreso
6
Discursos III Congreso AS. Madrid. Delegación Nacional. Diciembre 1939. Discurso
MSB, pp. 4-7. ACPD.
159
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
pronunció Ramón Serrano Súñer. Queda fuera de nuestro propósito
cualquier referencia o consideración, por ser bien conocidas, acerca
del papel de este político en la primera etapa del franquismo. En la
fecha del Congreso era en la política interior española, desde el mes
de agosto de 1938, responsable de la cartera de Gobernación.
Ante los congresistas, la primera parte de su parlamento consis-
tió en alabar las labores que había desarrollado AS desde su naci-
miento, elogiando el crecimiento experimentado y la obra de Mer-
cedes Sanz Bachiller y sus colaboradores. Tras estas cuestiones
previas, Serrano Súñer establece unas reflexiones sobre la labor
realizada y la que debía empezar a practicarse desde ese momento.
Es precisamente entonces cuando la postura del Ministro de Gober-
nación entra en clara oposición con la mantenida no sólo por MSB,
sino también por la mayoría de los integrantes de la Asesoría Téc-
nica Nacional. No pueden incluirse en esa postura de desacuerdo a
todos los miembros de la Asesoría, puesto que como ya hemos
mencionado en otro lugar fueron dos Asesores Técnicos, Manuel
Martínez de Tena y Carmen de Icaza, quienes ocuparon respectiva-
mente los cargos de Delegado Nacional y Secretaria Técnica Nacio-
nal de AS, en los años siguientes, como señal identificadora con el
nuevo proyecto serranosuñerista.
Para Serrano Súñer existía una cuestión que resultaba de primer
orden y que parecía haber sido un tanto olvidada por los dirigentes
de AS; era la dependencia que debía tener dicha institución de FET
y JONS como Delegación perteneciente e integrada en ella. Llegan-
do incluso a insinuar, para tratar de imponer sus criterios, que
desde AS no podía otorgarse la misma humanidad que se despren-
día de un partido como Falange Española7. Esta mera alusión tuvo
que molestar al equipo dirigente de AS, que desde el comienzo de
su Obra había luchado por demostrar ante la opinión pública, go-
bierno, colaboradores, observadores internacionales, ... y en general
ante las personas que eran atendidas en sus instituciones, que en el
giro que pretendían imponer a la tradicional Beneficencia primaría
el trato humano de los asistidos. Un trato que estaba desprovisto de
cualquier atisbo de frialdad y que en muchas ocasiones, especial-
mente en los Hogares Infantiles, lo que pretendía era sustituir el
calor de la familia que se había perdido y despertar sentimientos de
7
Discursos III Congreso AS. Madrid. Delegación Nacional, diciembre 1939. Discurso
Ramón Serrano Súñer, p. 7 ACPD. «... el Partido le prestará un calor y un fervor que.
aun tratándose de obligaciones... son indispensables para la debida eficacia del Ser-
vicio...».
160
MONICA ORDUÑA PRADA
hermandad entre los acogidos8. Sin embargo, la estimación acerta-
da o cicatera del «calor humano» del AS era un problema de rango
menor.
Mayor relevancia tuvo la intervención de Serrano Súñer cuando
marcó una serie de directrices a las cuales debía ceñirse la Delega-
ción Nacional de AS. Obviamente este aspecto suponía un viraje
importante para el AS tal y como se llevaba hasta esa fecha. Alegan-
do que AS era una función de carácter público y por tanto depen-
diente de la Administración —dirá Serrano Súñer—, ésta debía ejer-
cer la potestad que tenía sobre ella en el más estricto sentido de la
palabra9. Esta cuestión implicaba la desaparición de la parcial inde-
pendencia, de que gozaba la Delegación Nacional de AS, como
delegación administrativa integrada en FET y JONS.
No puede negarse que toda la estructura de la institución depen-
día de la Delegación Nacional, y aunque ésta tuviese que atenerse
a ciertas normas, había podido desenvolverse hasta esa fecha con
bastante independencia. Prueba de ello son los sucesivos Decretos
que obtiene AS directamente de Franco, y en cierto modo expresi-
vos del beneplácito del propio Caudillo, para legalizar las funciones
que desempeñaba y a los que hacemos referencia en otras páginas.
Entre los distintos puntos del discurso de Serrano Súñer existe
uno que ha de resaltarse con especial énfasis por las connotaciones
que pudo implicar en su momento y todavía hoy es motivo de duda
para algunos autores. En concreto, el Ministro de la Gobernación
solicita a los Delegados Provinciales la práctica de «... Austeridad y
vigor en la Administración...» 10, que Serrano Súñer presenta como
una defensa contra posibles calumnias sobre un indebido uso de los
fondos económicos, que eran administrados desde la Delegación
Nacional de AS. Al pedir austeridad está indicando que, para él,
podían existir sospechas de un elevado gasto de dinero en la admi-
nistración de la Obra. Algunos autores han querido ver en estas
palabras una acusación velada que explicaría la posterior destitu-
ción de Mercedes Sanz Bachiller como Delegada Nacional de AS. A
8
Auxilio de Invierno. Valladolid. Delegación Nacional de AS. 1937, p. 7. ACPD.
En diversos folletos de propaganda sobre AS, editados por la misma institución, se
hadan afirmaciones como las siguientes: «... Para que los hogares y las vidas reco-
bren sentido y calor, para que los niños humildes no crezcan con rencor contra una
sociedad helada e insensible...».
9
Discursos III Congreso AS..., p. 9. «... la Administración... debe tener una interven-
ción en la dirección, en la apreciación de la necesidad de establecimientos, normas
generales, etc.».
10
Discursos III Congreso..., p. 9.
161
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
ello se refieren, entre otros, Manuel Rubio 11, Antonio Jiménez Blan-
co 12, Luis Suárez Fernández 13 ...
Sin embargo, no parece demostrable el hecho de que Mercedes
Sanz Bachiller manipulase fondos de AS. Prueba de ello es que, a
iniciativa de la propia Delegada Nacional, se solicita del Secretario
General del Movimiento, en aquellas fechas lo era el General Mu-
ñoz Grandes, inspeccionar la administración económica de AS, que
desde el año 1937 estaba al cargo de Jorge Llovera Poquet, antiguo
jefe de contabilidad del Banco Hispano Americano. El General
Muñoz Grandes, dirá Martínez de Bedoya, consideró correcta la
labor administrativa llevada a cabo en la Delegación Nacional de
AS 14. Sin embargo, su intercesión ante el General Franco no pudo
evitar que el recelo sembrado por Serrano Súñer sobre Mercedes
Sanz Bachiller concluyese forzando su destitución como Delegada
Nacional de AS.
En el discurso de referencia, Ramón Serrano Súñer hace claras
advertencias sobre el futuro de AS 15, aparte de realizar una abierta
crítica a secciones integradas en AS, como eran los Comedores, a los
que incluso llega a comparar con los Comedores Colectivos que se
habían establecido en Rusia y habían sido motivo de desprecio por
parte del fundador de Falange, José Antonio Primo de Rivera 16.
11
RUBIO CABEZA, Manuel: Diccionario de la Guerra Civil Española. Barcelona. Planeta.
1987. Volumen II, p. 715. «Sanz-Bachiller Izquierdo, Mercedes... a finales de 1939
fue destituida por Ramón Serrano Súñer acusándola de haberse apropiado de
varios millones de pesetas pertenecientes... a la obra social y aunque se demostró que
la acusación era falsa, se mantuvo la sanción y la mancha sobre su nombre...».
12
JIMÉNEZ BLANCO, Antonio: Los niños de la guerra ya somos viejos. Madrid. Unión
Editorial. 1994, p. 152. «... un asunto originado por la administración de Auxilio
Social... organismo aquel en que el agujero descubierto era muy grande, y se había
producido durante la gestión de una viuda de un falangista muerto en los comienzos
de la guerra civil...».
13
SUÁREZ FERNÁNDEZ, Luis: Crónica de la Sección Femenina y su tiempo. Madrid. Nueva
Andadura. 1993, p. 121. «... Cuando la Sección Femenina se hizo cargo del Servicio
Social, descubrió que éste... iba a provocar un déficit de más de 600.000 pesetas...».
14
MARTÍNEZ DE BEDOYA, Javier: Memorias..., p. 244. «... el General Muñoz Grandes
decidió ir... personalmente al Auxilio Social... con un equipo de colaboradores. Quedó
deslumhrado con la complejidad y el control administrativo que había montado, de
cada actividad de Auxilio Social, Jorge Llovera...».
15
Discursos III Congreso..., p. 13. Ramón Serrano Súñer insiste en el último punto
de su discurso de clausura sobre la futura desaparición de AS: «... Auxilio Social...
no debe considerarse como institución permanente. La obra actual de Auxilio Social
es un mal menor...».
16
GALLEGO MÉNDEZ, María Teresa: Mujer, Falange..., p. 37. «... Primo de Rivera
insistió una y otra vez en la amenaza asiática... para evitar la amenaza asiática, es
decir el comunismo... lo único posible era desmontar el sistema capitalista...».
162
MONICA ORDUÑA PRADA
Tampoco era partidario de mantener Guarderías Infantiles y
Jardines Maternales, por considerarlos entorpecedores de la labor a
desarrollar por los orfanatos. Idea que, a la vista de las aclaraciones
realizadas en el primer capítulo sobre la crisis de la Beneficencia
Pública y en el tercer capítulo sobre Organización y Régimen Legal
de Auxilio de Invierno, resultaba un tanto obsoleta para los avances
que teóricamente debía experimentar el funcionamiento de la Be-
neficencia en España y sus instituciones. Serrano Súñer abogaba
por recuperar unas tradiciones a las cuales se había enfrentado el
equipo fundador de AS por considerar que no conseguían los resul-
tados esperados y que era preciso dar un giro radical en el momento
de aplicar su ayuda asistencial.
Sin embargo, el ministro de la Gobernación en su afán por des-
membrar la estructura mantenida por AS hasta ese momento, plan-
teó la necesidad de volver al pasado, escudándose en una simbolo-
gía que en el año 1939 no podía por menos de dejar de ser efectiva.
En concreto la alusión a José Antonio y a alguna de sus opiniones,
hecho frecuente en el período, parecía querer enfrentar los ideales
de los dirigentes de AS con los del fundador de Falange. Más aún
si se tiene en cuenta que en el mes de noviembre de 1939 había
tenido lugar el traslado de los restos mortales de José Antonio desde
Alicante hasta El Escorial17. Hecho que todavía se mantenía muy
reciente en la conciencia de los falangistas y entre un amplio sector
de la población española. Por tanto, cabía pensar que Serrano Súñer
alentara en el ambiente del III Congreso una supuesta «traición» de
los verdaderos ideales de Falange por parte del equipo dirigente de
AS. Cuestión ésta un tanto chocante si se tiene en cuenta la origi-
naria procedencia política de Serrano Súñer, elegido como diputado
a Cortes por la CEDA en las elecciones celebradas en 1933 y en
1936; aunque no olvidemos que Serrano Súñer siempre quiso de-
mostrar no sólo su amistad con José Antonio, sino también sus
afinidades en el plano político 18.
17
PRESTON, Paul: Franco..., p. 433. «... Durante diez días y diez noches, en una
gigantesca operación coreografiada a escala nacional, una procesión de antorchas
escoltó los restos mortales de José Antonio...».
18
SERRANO SÚÑER, Ramón: Entre Hendaya y Gibraltar. Barcelona. Ediciones Nauta.
1973, p. 38. «... Si nuestras relaciones políticas fueron también estrechas y cordiales
no coincidieron en una comunidad de filiación, pues yo, ..., resistí a las invitaciones
que me hizo para ingresar en la Falange y ocupar en ella un puesto de responsabi-
lidad...».
163
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
b) Cuestiones analizadas en los Congresos
Junto a los aspectos estudiados sobre el fondo de debate de los
Congresos de AS del período comprendido entre 1937 y 1939, no
puede olvidarse que una de las principales finalidades que tenían
los mismos era la de dictar una serie de normas que debían desa-
rrollarse en las distintas Delegaciones Provinciales. Generalmente
las personas que pronunciaban los diferentes discursos eran los ase-
sores técnicos, lo cual tiene una explicación perfectamente lógica,
puesto que cada uno de ellos debía especializarse en la materia que
se trataba en la Asesoría que dirigía, y por tanto era la persona más
indicada para conseguir que llegasen a los Delegados Provinciales
las normas y pautas emanadas de la Delegación Nacional. Redun-
dando en esta afirmación, puede señalarse que era, por ejemplo,
Andrés María Mateo, Asesor de Cuestiones Morales y Religiosas,
quien planteaba los criterios de carácter moral y el cumplimiento de
actividades religiosas que debían practicarse en las distintas Delega-
ciones Provinciales. Del mismo modo que Cipriano Pérez-Delgado
exponía sus ideas sobre las prácticas en Pediatría, Javier Martínez de
Bedoya diversos aspectos sobre la Legislación, Jesús Ercilla todos los
aspectos referentes al enlace o relación con otros organismos de FET
y JONS... Así, hasta completar todo el programa de «instrucciones»
y consejos que debía cumplimentarse en cada Congreso; cada Ase-
sor hacía partícipes a los asistentes a los Congresos de sus conoci-
mientos para que lo empleasen de la mejor manera posible en el
funcionamiento del día a día de las Delegaciones.
En líneas generales, puede señalarse que los Congresos tenían
unos puntos comunes que eran tratados y analizados con todo
detalle. Principalmente los temas sobre los que eran instruidos los
Delegados Provinciales eran: Política de Auxilio Social, Orientacio-
nes Médico-sociales, Administración de las distintas Delegaciones
Provinciales, Instalaciones de las Instituciones, Criterios Morales,
Formación Social, Normas de Educación, Legislación de Beneficen-
cia y Rutas de Castilla 19, este último punto únicamente fue anali-
zado en los Congresos para Delegados que se celebraron en Valla-
dolid en los años 1937 y 1938, por razones que serán tratadas con
más detalle posteriormente.
La política de Auxilio Social era una cuestión que estaba centra-
da principalmente en intentar hacer comprender a todas aquellas
19
Normas y orientaciones..., 1937, p. 249.
164
MONICA ORDUÑA PRADA
personas que ostentaban el cargo de Delegado Provincial cuáles
eran los objetivos que debían marcarse a nivel general y sobre los
que ya se ha hecho alusión en este mismo capítulo. Junto a ello, un
intento por parte del equipo dirigente para imbuir a sus Delegados
en las distintas provincias españolas, afán que será remarcado en
todos los discursos fuese cual fuese la materia que analizasen.
Se insiste en reiteradas ocasiones sobre la novedad que repre-
sentaba dentro de la Beneficencia española una institución del ca-
rácter de AS, como debían mantener los Delegados un sentido cris-
tiano en todos los aspectos de su labor cotidiana, la necesidad de
apoyo de otras Delegaciones de Falange como por ejemplo la Sec-
ción Femenina, Prensa y Propaganda, Educación y Cultura... En
definitiva, todo aquello que integrado en una sola acción cooperase
para el mejor funcionamiento de una institución, la cual era con-
siderada por su equipo dirigente como el mejor representante de la
ayuda asistencial humanitaria que podía prestarse en aquellos mo-
mentos a todas las personas que se viesen necesitada de ella20.
Otro de los puntos que eran tratados en los Congresos eran las
Orientaciones Médico-Sociales. A través de las mismas pretendían los
Asesores Técnicos, a los cuales correspondiese desarrollar dicho tema,
hacer una delimitación nítida de las funciones que debían desempe-
ñar los Delegados Provinciales en ese campo de acción; especificar
quiénes debían asesorarles en su labor cotidiana, plantear una vigi-
lancia sanitaria por igual manera entre asistidos e instalaciones... Los
Delegados debían tener presente la relación y dependencia que era
preciso que se diese con la Delegación Nacional de Sanidad, la Dele-
gación Provincial de Sanidad y las Asesorías Médicas de AS, tanto con
la Nacional como con la Provincial que les correspondiese 21.
En la política médico-social que debía practicarse en las distintas
Delegaciones existía una nutrida cooperación de personas que tenía
como finalidad el conseguir que en ese campo la Delegación mos-
trase un perfecto funcionamiento. En concreto, era preciso que los
Delegados Provinciales tuviesen en su equipo de trabajo no sólo a
médicos, sino también a enfermeras, visitadoras (que tenían misio-
nes asistenciales a domicilio, ya fuese de ayuda o como meras in-
formadoras de la situación médico-social de la población) y guarda-
doras (las cuales estaban encargadas de cuidar a los niños asistidos
en Guarderías o Jardines Maternales dependientes de AS).
20
Normas y orientaciones..., 1937, p. 23. «Nuestra obra es el órgano único y ade-
cuado de la política social del Nacional-Sindicalismo triunfador...».
21
Normas y orientaciones..., 1937, p. 31.
165
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Junto a los aspectos señalados de las Orientaciones Médico-So-
ciales también se exigía a los Delegados Provinciales, a la vez que
se les instruía como hacerlo, que debían poner especial cuidado en
la resolución de cualquier necesidad de carácter médico que pudiese
surgir en las instituciones dependientes de AS, como en los Come-
dores Infantiles, Cocinas de Hermandad, Hogares de Embarazadas...
Estas necesidades generalmente eran de carácter material, como por
ejemplo la obtención de instrumental médico o productos farma-
céuticos.
Pero también estaban incluidos los reconocimientos médicos de
los futuros asistidos (podrá comprobarse en capítulos posteriores
cómo, por ejemplo, aquellos niños que estuviesen aquejados de
alguna enfermedad de carácter infecto-contagioso no tenían la po-
sibilidad de ser admitidos en las instituciones de AS), las fichas
médicas y sociales que se elaboraban sobre los asistidos y las posi-
bles mejoras que éstos pudiesen experimentar... Y por último, indi-
car que otro aspecto considerado como de Orientación Medico-So-
cial por los Asesores Técnicos era el de la alimentación. Sobre este
punto también debían poner especial celo y cuidado los Delegados
Provinciales, siendo incluso necesario que tuviesen unos mínimos
conocimientos sobre dietética. Para que de ese modo consiguiesen
que en las instituciones dependientes de su Delegación pudiese
existir una alimentación equilibrada en la medida de lo posible 22.
Cuestión ésta que si nos atenemos a la coyuntura del momento
debía resultar harto difícil por la carestía de alimentos que existía.
Otro de los puntos que desarrollaban los Asesores Técnicos en
los Congresos estaba centrado en la Administración que debía exis-
tir dentro de cada una de las Delegaciones. En concreto, este aspec-
to incidía más especialmente en la serie de normas que debían
cumplirse para llevar a cabo el funcionamiento económico de las
Delegaciones. De qué manera era preciso que se administrasen los
fondos, cómo debía realizarse la contabilidad, las relaciones que
había que mantener con instituciones estatales y demás órganos
dependientes de FET y JONS... Por supuesto, debe darse por obvio
que el funcionamiento administrativo de cada Delegación implicaba
no sólo el de dicha sede, sino que también es preciso incluir todo
el organigrama de instituciones integradas en AS que existían en
cada provincia española y que dependían para todos los efectos
directamente de la Delegación Provincial.
22
Normas y orientaciones..., 1937, p. 55.
166
MONICA ORDUÑA PRADA
Sobre el tema de la Administración pueden indicarse una serie
de caracteres que permitan establecer una idea aproximada con
respecto a este tema. En primer lugar, señalar que para el equipo
dirigente de AS era precisa la existencia de unas normas de compor-
tamiento de los Delegados Provinciales, a través de las cuales se
lograría llevar a cabo una correcta política administrativa. En con-
creto, estas normas giraban en torno a dos puntos principales: efi-
ciencia y ética.
El primer punto permitiría conseguir los fines propuestos, a la
par que obtener el máximo rendimiento con el esfuerzo mínimo; y
el segundo punto conduciría a los Delegados a saber vislumbrar que
no todos los medios eran los correctos para conseguir un resultado
eficiente 23, y por tanto era necesario saber mantenerse dentro de
los límites establecidos como apropiados moralmente. No sólo se
concedía especial importancia a estos dos temas en la Administra-
ción, también eran pautas frecuentes en muchas otras actividades
desarrolladas por AS. Sin embargo, en todo aquello que hacía refe-
rencia a la Administración se hacía especial hincapié, principalmen-
te por las cuestiones de carácter económico que ésta implicaba.
Es precisamente en los puntos referentes a la economía donde
mejor puede observarse el tipo de Administración a la que debían
enfrentarse los Delegados Provinciales a diario. Estas personas esta-
ban encargadas de organizar la base económica en la cual se susten-
taba AS en cada provincia española; principalmente las subvencio-
nes del Fondo de Protección Benéfico-Social y cualquier tipo de
donativos, sin olvidar por supuesto las cuestaciones y la Ficha Azul.
Por tal motivo, los Delegados Provinciales tenían que conocer
todos los aspectos referentes a las cuestiones señaladas, estar perfec-
tamente informados de todos los ingresos, de los gastos que se pro-
ducían... Porque de esa manera su labor dentro de la Administra-
ción de la Delegación se encuadraría correctamente en los límites
establecidos por la Ley, no ofrecería ninguna duda sobre la transpa-
rencia de su labor y todo ello serviría para solucionar sin problemas
cualquier posible anomalía que surgiese de órganos ajenos a la
Delegación Nacional de AS. No puede olvidarse que esta última
estaba encargada de todas las Delegaciones Provinciales y sobre ella
recaían todos los imprevistos y problemas que pudiesen generarse
por una deficiente Administración.
A la correcta Instalación de las distintas instituciones de AS se
dedicó un amplio interés en los Congresos de Delegados Provincia-
23
Normas y orientaciones..., 1938, pp. 167-168.
167
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
les. El asesor que impartía las normas sobre este respecto a los
delegados era el que ostentaba la asesoría de Arquitectura, que fue
una de las primeras que se creó, principalmente porque la Delega-
ción Nacional se dio cuenta de su necesidad. Si se pretendía desa-
rrollar una Obra donde se integrasen diversas instituciones era pre-
ciso contar con las instalaciones apropiadas. Además de ser una
pieza fundamental en las tareas de reconstrucción que realizaba el
Auxilio a Poblaciones Liberadas en las distintas zonas que iba ocu-
pando el ejército franquista. Junto a este aspecto, un factor propio
del momento, donde se entremezclaban conceptos tan diferentes
como Dios, la belleza, el culto a la misma...24.
La Asesoría Técnica Nacional de Arquitectura se encargaba, su-
pervisaba y llevaba a cabo la construcción de todas las instituciones
integradas en AS: Guarderías, Jardines Maternales, Comedores,
Hogares-Residencia del Servicio Social... Además de todos los aspec-
tos de carácter material que conllevaba la construcción de los mis-
mos, en los Congresos se dotaba de un aire de espiritualidad a la
edificación de instituciones. Donde los Delegados Provinciales eran
instruidos no sólo de la capacidad, distribución... que debían tener
los edificios, sino que también recibían una serie de consignas sobre
la supuesta esencia espiritual de la cual debían dotarse. Se conjuga-
ba un conjunto de concepciones algo incoherentes para ser estable-
cidas como una comparación con el destino final que tenían las
instituciones de AS.
En concreto, se indicaba que el arte es la expresión de la política,
del sentimiento religioso y militar que había coincidido para erigir
grandiosos edificios; de la necesidad de convertirse en soldados para
ayudar en la construcción de un nuevo Imperio...25. En definitiva,
captando ideales emanados de las más puras doctrinas falangistas,
como la interrelación entre religión y ejército26, y basándose en el
efecto óptico que provocaba la visión de los magnos edificios, a la
manera de la arquitectura predominante del momento del fascismo
de Italia y del nazismo de Alemania... Toda una concatenación de
ideas que debían ser tenidas en cuenta por los Delegados Provincia-
24
Normas y orientaciones..., 1938, pp. 141-142. En el discurso del Asesor Técnico de
Arquitectura se explica la existencia de dicha Asesoría basándose en «... Nuestra
labor es una de las más bellas a realizar... procurando por tanto deparar... un marco
amplio, seguro y bello...».
25
Normas y orientaciones..., 1938, pp. 146-147.
26
ELLWOOD, Sheelagh: Prietas las Filas. Barcelona. Crítica. 1984, p. 81. «... la. Fa-
lange pretendía ser un movimiento poético cuyos miembros eran mitad monjes,
mitad soldados...».
168
MONICA ORDUÑA PRADA
les en el momento de adentrarse en alguna actividad de carácter
arquitectónico para el conjunto de las instituciones.
Otra cuestión considerada como de primordial importancia en
los Congresos de Delegados Provinciales era la de la práctica de los
Criterios Morales. Estos criterios abarcaban un amplio espectro,
puesto que el Asesor de Cuestiones Morales y Religiosas desarrolla-
ba doctrinas procedentes del Evangelio, las cuales debían ejemplifi-
car en la labor cotidiana de las Delegaciones; también establecía
comparaciones con la forma de vida que debían mantener con la
narración de la vida de santos y beatos... Resultaba obvio que con
el clima político-social existente en aquellos momentos, en la Espa-
ña ocupada por las tropas de Franco, la importancia del papel que
tenía la Iglesia era innegable. Por tal razón, el carácter religioso que
debía impregnar las distintas instituciones de AS tenía que ser direc-
tamente supervisado no sólo por los Asesores Religiosos, sino tam-
bién por los Delegados Provinciales.
Existían dos cuestiones analizadas en los Congresos de Delega-
dos, que presentaban una serie de similitudes entre sí por el tras-
fondo de la cuestión a la cual hacían referencia. En concreto eran
la Formación Social y las Normas de Educación, estos dos temas se
inculcaban a los Delegados Provinciales no sólo para que hiciesen
llegar su esencia a los asistidos, sino también para configurar su
propia personalidad. Efectivamente, no bastaba con que los Delega-
dos arengasen a los acogidos en las distintas instituciones con las
consignas del nuevo Estado que se estaba fraguando en España,
sino que debían experimentarlas y actuar conforme a ellas. El eje
principal en torno al cual giraba la Formación Social, que debía ser
posteriormente aplicado en las Normas de Educación, puede sinte-
tizarse en dos palabras: Hacer Patria. Este lema abarcaba un sinfín
de propuestas para conseguir cumplir los objetivos del nuevo siste-
ma de Estado, aplicándolo en las instituciones de AS. Destacar, por
ejemplo, aspectos como el de la autoeducación que incluía por
supuesto la disciplina, la creación de la familia, la función de la
mujer como madre, la prevención ante la miseria humana...27. Todo
lo señalado debía ponerse en práctica por los Delegados Provincia-
les, porque de ese modo se conseguiría ayudar en la formación del
Estado y además se mostrarían como auténticos patriotas.
Los aspectos anteriormente indicados quedaban concatenados
con las Normas de Educación, a la vez que se conjugaban con los
27
Normas y orientaciones..., 1937, pp. 139-147.
169
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
conceptos de Dios y Falange. Cuestiones éstas muy características
del momento y que puede apreciarse en múltiples situaciones de la
vida pública como se interrelacionaban Religión con Patria, Ejérci-
to... Pues bien, todo este conjunto era el que debían conocer los
asistidos por AS, fundamentalmente los niños, y eran los Delegados
Provinciales quienes estaban encargados de hacerles aprender todo
este tipo de nociones, por supuesto con la intermediación de los
respectivos dirigentes o encargados de las instituciones.
Debe señalarse también que estas prácticas los Delegados no
podían reducirlas a meras charlas de carácter ideológico, sino que
debían ser aplicadas en cuestiones como el relato de cuentos, el
momento de los juegos... Los Delegados Provinciales debían conse-
guir que a través de las distintas personas al cargo de las institucio-
nes los niños se formasen y estuviesen capacitados para tomar parte
en la nueva configuración de España28.
Respecto a un tema de ponencia habitual en todos los Congresos
de delegados provinciales: la legislación de Beneficencia; únicamen-
te señalar que Javier Martínez de Bedoya y Manuel Martínez de
Tena hicieron una aproximación al tema en los Congresos celebra-
dos durante el período de estudio entre 1937 y 1939. Se intentaba
que los asistentes recibiesen unas nociones mínimas sobre el régi-
men legislativo de Beneficencia anterior a la Guerra Civil y tuviesen
conocimiento sobre la situación actual del régimen jurídico en el
cual se inscribía AS. Este aspecto, fundamentalmente, estaba moti-
vado por el inicial vacío legal que se había dado en julio de 1936
y que desde la Delegación Nacional de AS se intentaba suplir, ins-
cribiendo en los límites de la legalidad todas sus actividades. Por eso
resultaba necesario que los Delegados Provinciales estuviesen infor-
mados de las posibilidades de las cuales disponían para realizar su
labor asistencial de una manera correcta.
Existió una cuestión discutida ante los Delegados Provinciales y
que únicamente fue motivo de debate y análisis en los dos primeros
Congresos de los años 1937 y 1938. En concreto está haciéndose
referencia a las Rutas de Castilla. En principio, y por una cuestión
de simple lógica, únicamente pudo tratarse este tema cuando los
Congresos se celebraron en la ciudad de Valladolid, puesto que de
forma paralela a la explicación de la Historia de Castilla los Delega-
28
Normas y orientaciones,.., 1937, pp. 147-166. «... hay que inculcar a los niños que
el Padrenuestro... es el acto de levantar el corazón a Dios. Que el himno... es culto
y reverencia por la Patria y amor a la Falange... los héroes de nuestras narraciones
han de ser verdaderos héroes, personajes modelos...».
170
MONICA ORDUÑA PRADA
dos Provinciales realizaban excursiones de carácter didáctico y turís-
tico 29. Puede afirmarse que era en este tipo de ponencias donde de
una manera más acentuada se intentaba inculcar a los Delegados
Provinciales la esencia falangista, la idea de la Patria y religión; en
definitiva, toda la simbología característica de las fechas.
En el desarrollo de la ponencia sobre las Rutas de Castilla intervi-
nieron: Andrés María Mateo, en calidad de su actividad como archi-
vero de Simancas, además de su condición de sacerdote y asesor téc-
nico nacional de Cuestiones Morales y Religiosas de AS; José
Villanueva, jefe provincial de Falange; Francisco de Cossío, director
del Museo Nacional de Escultura; Filemón Arribas, del Cuerpo de
Archiveros, y Francisco Mendizábal y Justo González, ambos cronis-
tas de Valladolid. Todos ellos plantearon de forma paralela una serie
de cuestiones donde quedaban interrelacionadas la Historia de Falan-
ge en Castilla, el espíritu religioso del cual estaba imbuido la región,
la imaginería castellana, los episodios históricos más destacables... En
fin, un conjunto de planteamientos que debían ser admitidos por los
distintos Delegados Provinciales asistentes a los congresos como una
muestra del auténtico estilo de vida propugnado desde el Estado.
Obviamente, Onésimo Redondo quedaba identificado como el
precursor de la Falange en Castilla y considerado como la máxima
representación castellana, cuyo espíritu debía seguir vivo no sólo
entre todos los asistentes al Congreso de Delegados, sino también
entre todos los españoles. Junto a esta alabanza sobre la figura de
Onésimo Redondo se desarrollaba todo un conjunto de explicacio-
nes sobre la Historia de Castilla donde se mezclaban descripciones
sobre: la expresión religiosa y exaltación místicas reflejadas en la
escultura castellana de los siglos XVI y XVII; el papel de Castilla
como centro de la Monarquía española; el simbolismo de los Reyes
Católicos recogido por la Falange; la identificación de algunos par-
ticipantes en la guerra al lado de Franco con Castilla, como era el
caso del General Queipo de Llano, oriundo de Tordesillas; las legio-
nes azules castellanas que encontraron la clave para devolver a
Castilla su glorioso pasado...30.
En definitiva, todo quedaba identificado en unos argumentos
muy característicos de un régimen que buscaba no sólo la aquies-
cencia de la Iglesia, y de otros Estados..., sino que también preten-
29
Libertad, 20-10-1938 y 22-10-1938. Comentarios sobre las visitas de los asisten-
tes al II Congreso de Auxilio Social a la «Ruta Imperial de Castilla»: Wamba, San
Cebrián de Mazote, Urueña... Y a la «Ruta de los Favoritos»: Coca, Cuéllar, Portillo...
30
Normas y orientaciones..., 1937, pp. 208-248.
171
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
día infundir en sus seguidores un afán por la nueva España Imperial
que se equiparase a tiempos pretéritos, considerados desde la más
alta jerarquía del Estado como gloriosos y excelsos, los cuales era
preciso recuperar.
III. AL MARGEN DE LOS CONGRESOS:
LAS CELEBRACIONES
a) Aniversarios
En el pensamiento de los dirigentes de AS, especialmente duran-
te el período de estudio de la Obra durante el transcurso de la
guerra civil y primeros momentos de la posguerra, poder celebrar
año tras año el aniversario de AS suponía la confirmación a todas
luces de que el trabajo, que tan afanosamente desempeñaban, es-
taba consolidándose día a día y parecía dar los frutos que desde un
principio se buscaban. Concretamente, existía una persona cuya
satisfacción por los logros conseguidos en los años transcurridos
desde la fundación de AS no podía por menos de dejar de ser
evidente. Está haciéndose referencia a MSB, quien como persona
fundadora de AS debía tener presentes los aniversarios de dicha
Obra como una auténtica confirmación de sus originarios ideales y
como una cuestión para ser ampliada día a día 31.
Este tipo de actividades encerraban una especial significación
para todas aquellas personas que prestaban su colaboración con la
obra de AS, y más concretamente para los fundadores e integrantes
de la Delegación Nacional Efectivamente, la celebración de los
sucesivos aniversarios de la creación de AS implicaban la confirma-
ción del éxito de un trabajo que se realizaba con dureza y ahinco
desde el principio. Suponía una satisfacción personal el poder com-
probar cómo una idea originaria para prestar ayuda de carácter
asistencial se había ido transformando poco a poco en un enorme
entramado de instituciones, secciones, burocracia... cuya principal
finalidad era auxiliar a cuantos lo necesitasen.
Por tal motivo, los aniversarios de AS de obligado recuerdo y su
memoria quedaban plasmados en la prensa periódica más próxima
31
Discursos III Congreso. Diciembre 1939. Discurso de MSB, p. 13. «...identificados
todos... lograremos seguir realizando el Auxilio Social, en cumplimiento de nuestra
misión: hacer de tantos españoles quebrados por la desgracia, hombres fuertes y
capaces...».
172
MONICA ORDUÑA PRADA
al ideario. Sirva como ejemplo el Diario Regional de Valladolid32,
donde se dedicaban no sólo grandilocuentes elogios a la fundadora,
sino que también se ofrecían datos sobre la labor desarrollada, los
proyectos para el futuro... También en revistas aparecían informa-
ciones similares, como era el caso de la Revista Vértice de San Sebas-
tián, en la cual se hacía una exposición de las tareas que se llevaban
a cabo en AS 33.
Los aniversarios de AS provocaban una explosión de actividades
de carácter lúdico, religioso y patriótico34. No sólo constituyó un
motivo de regocijo para la Delegación Nacional en los años de la
guerra civil e inmediata posguerra, sino también en fechas posterio-
res. Por supuesto, ha de señalarse que este tipo de celebraciones
estaban dotadas de un mayor o menor esplendor, según lo dictase
la coyuntura del momento.
Un aniversario de AS suponía para sus dirigentes la posibilidad
de llevar a la opinión pública la labor realizaba en todas las insti-
tuciones. Todo ello aparejado con la celebración de festejos, que
ampliaban su propaganda en la población y constituían un acto más
para convencer sobre la necesidad de prestar apoyo económico la
institución promotora.
El primer aniversario fue el más austero, la celebración no tuvo
una gran resonancia, aunque sí apareciesen numerosas noticias refe-
rentes a dicho acontecimiento. Sin embargo, con motivo de conme-
morarse el segundo aniversario de AS a fines del mes de octubre de
1938, los actos se prodigaron. Mercedes Sanz Bachiller como Delega-
da Nacional de AS mostró su agradecimiento a todos los Delegados
Provinciales colaboradores, sin olvidarse de manifestar su gratitud al
Ministerio del Interior por la ayuda prestada. En Valladolid, sede, por
el momento, de la Delegación Nacional de AS, se celebró una Misa
en la Iglesia de Nuestra Señora de San Lorenzo, cuya Virgen titular
era la Patrona de AS, con asistencia de los dirigentes de AS y algunas
jerarquías provinciales de Falange. Además, los asistidos tuvieron
32
Diario Regional. 30-10-1937, p. 3.
33
Revista Vértice, núm. 6. noviembre 1937, pp. 22-23. Se indicaban, entre otras
tareas, que AS atendía a gran número de refugiados, unos procedentes de las ciu-
dades conquistadas por Franco y otros a los que «... Francia generosamente nos
devuelve...» «También se menciona el Auxilio a Poblaciones Liberadas, la labor de
los Comedores...».
34
El régimen, al igual que sucedió en la Italia fascista, tuvo especial interés en
aprovechar cualquier oportunidad para hacer propaganda. TANNENBAUEN, E.: La expe-
riencia fascista. Sociedad y cultura en Italia (1922-1945). Madrid. Alianza. 1975. Cap. 8.°
«Cultura popular y propaganda», pp. 283 y ss.
173
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
una sesión de cine y por supuesto fueron servidas comidas de carác-
ter extraordinario en todos los Comedores35.
El esquema de actividades que en adelante servirá para celebra-
ciones aparece ya definido en el segundo aniversario de AS. En el
tercer aniversario en octubre de 1939, junto a los actos ya mencio-
nados, tuvo lugar en Madrid la Primera Comunión de 4.000 niños
en San Francisco el Grande 36. En 1940 la propaganda insistió en el
reparto de más de 12.000 prendas de ropa 37...
En las sucesivas celebraciones del aniversario de AS se introdu-
jeron ligeras variantes en la conmemoración, sobre todo respecto de
la presencia en todos los actos de celebración, y no únicamente en
los de carácter religioso, de numerosas personalidades, todas ellas
con un papel representativo dentro de la Falange 38.
b) Celebraciones: Festivales, Homenajes...
Cualquier celebración dentro de la Obra Social agrupaba distintas
intenciones: distraer a los acogidos, servir de propaganda y allegar
recursos. Muchos de los festivales que se celebraron tenían este últi-
mo objetivo, aunque ello dio lugar a diversos problemas. En concre-
to, parece que distintas Delegaciones Provinciales intentaban la ob-
tención de fondos a través de festivales, sin contar para ello con la
debida autorización de la Delegación Nacional. Por tal motivo, en el
Boletín Oficial del Movimiento de Falange se publicó una circular donde
se prohibían actuaciones y festivales en beneficio de AS. Desde el mo-
mento de publicación quedaba señalado que cualquier tipo de espec-
táculo necesitaría contar con la expresa aprobación de la Delegación
Nacional39. Resulta obvio si se analiza la estructura jerárquica que
conformaba todos los órganos administrativos de AS el hecho de que
sin una aprobación de la Delegación Nacional, la cual personificaba
el máximo órgano de gobierno, no pudiese llevarse a cabo ningún
tipo de actividad identificada bajo el término de festival.
35
Libertad, 1-11-1938.
36
Libertad, 31-10-1939.
37
Libertad, 29-10-1940, p. 4.
38
Libertad, 31-10-1942. En el año 1942, por ejemplo, con motivo del sexto ani-
versario de AS, acudieron a los actos conmemorativos en Madrid: el Jefe Provincial
de Falange, la Delegada Nacional y la Secretaria de la Sección Femenina, el Inspector
Provincial del Partido y el Delegado Nacional y demás jerarquías de AS.
39
Boletín Oficial del Movimiento FET y JONS, núm. 3. 1-9-1937. Circular núm. 25,
p. 40.
174
MONICA ORDUÑA PRADA
Ya se ha mencionado con anterioridad cómo un gran número de
actividades se encuadraban bajo la nomenclatura de festival; se cele-
braban además con asiduidad y siempre con una causa justificada, ya
fuese ésta de carácter general de ayuda o para cooperar en el mante-
nimiento de una institución en concreto. Existen referencias de
múltiples festivales celebrados lo mismo durante el período de fechas
que comprenden la guerra civil que una vez finalizada ésta.
Al contrario que lo que sucedía con los aniversarios que conlle-
vaban la celebración de una serie de actos con carácter periódico
anual y fijo, los festivales carecían de un plazo y fecha fijas. Asimis-
mo comprendían numerosas formas y modelos: espectáculos tauri-
nos, funciones de circo, representaciones artísticas, bailes, funciones
de teatro... Cualquier ocasión era buena para organizados como
puede comprobarse a propósito de la Fiesta de Reyes, en la que
junto al reparto de ropa y juguetes para los niños, los Hogares
infantiles programaban diversiones para los acogidos. Por tanto,
puede comprobarse cómo se ocupaba un amplio espectro de activi-
dades que no mostraban grandes similitudes entre sí a excepción de
una característica que era considerada como la más importante por
la Delegación Nacional de AS, y obviamente era que el resultado
beneficiaría a sus instituciones tanto en el plano moral como en el
económico.
Poco después de inaugurarse el primer Comedor de AS comenzó
a organizarse el panel de celebraciones que, con el paso del tiempo,
fueron asentándose e incrementándose. Entre el conjunto de acti-
vidades festivas y recreativas cabe recordar: una función represen-
tada en el Teatro Calderón de Valladolid en el año 1937, «Las Cinco
Rosas», a beneficio de Auxilio de Invierno 40. La celebración de una
corrida de toros en San Sebastián a beneficio de AS en el año
1938 41. Con motivo de la onomástica de Franco, en 1938, se sirvie-
ron en los comedores de Auxilio Social comidas extraordinarias y
fue jornada de fiesta 42. El 7 de septiembre con motivio de la cele-
bración de la Virgen de San Lorenzo, fiesta en honor de la misma
y ofrenda floral por parte de la Delegada Nacional de AS43. También
funciones de circo y representaciones de guiñol, ofrecidas por el
40
Diario Regional, 5-2-1937, p. 4.
41
Revista Fotos, núm. 62. 30-4-1938, pp. 17-18. Torearon los diestros Manolo
Bienvenida y Vicente Barrera. Entre otras personalidades asistieron Raimundo Fer-
nández Cuesta, el General López Pinto...
42
Libertad, 2-10-1938
43
Libertad, 7-9-1939.
175
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Circo Feijó con motivo de las fiestas de San Mateo en Valladolid en
el año 1939, para todos los niños de instituciones de la Obra de
Protección a Madre y Niño 44. En ese mismo año y ciudad hubo una
representación de baile español en el Teatro Calderón, cuya recau-
dación se entregó a AS para que distribuyese los fondos según cre-
yera conveniente. La función estaba organizada por el bailarín Vi-
cente Escudero en colaboración con el Servicio de Propaganda de
AS 45. En los años siguientes continúan estas actividades: Un festival
de toros el 18 de julio de 1941 a beneficio de Auxilio Social y de
la Obra Social 18 de julio 46. En Segovia un grupo de voluntarios de
la División Azul, convalecientes en el Hogar Martín Fabián de San
Ildefonso, celebraron una función de teatro en beneficio del Come-
dor de AS. Con más solemnidad: celebración de un festival en honor
de los niños de los Hogares, en la Delegación Nacional de AS. En
el que participaron artistas de la Scala de Berlín... 47.
Junto a estos ejemplos podrían añadirse muchos más con solo
repasar el mapa de poblaciones donde AS tenía su sede y, en con-
secuencia, recurría a estos medios para recaudar fondos, especial-
mente con carácter ocasional y, podríamos decir, para programas
concretos por lo común envueltos en la fórmula festiva. Mientras
que la subvención estable llegaba por los cauces patrimoniales es-
tablecidos desde la Delegación Nacional.
Podrían enumerarse un sinfín de celebraciones, pero sirvan las
de muestra para confirmar que desde la Delegación Nacional de AS
se llevaron a cabo un elevado porcentaje de actividades, las cuales
permitirían sufragar gastos. Aunque ha de señalarse también que
serían gastos de carácter ocasional, puesto que los festivales y la
recaudación obtenida en los mismos no constituían en modo alguno
un soporte económico fijo para AS. Cuestión sobre la que se tratará
más adelante al analizar los cauces patrimoniales que integraban
AS.
44
Libertad, 20-9-1939.
45
Libertad, 1-10-1939.
46
Libertad, 19-7-1941.
47
Medina, núm. 153. 20-2-1944, p. 17.
176
CAPITULO VIII
EL SERVICIO SOCIAL
Cuando Auxilio Social inició sus actividades, a fines de octubre
de 1936, contaba con escasos recursos de todo género, principal-
mente los de carácter humano. Al grupo inicial directivo que fue
organizando la estructura de Auxilio Social, inicialmente desde
Valladolid, extendiéndola por las provincias limítrofes y posterior-
mente por toda la zona nacionalista, se unió un voluntariado, iden-
tificado por sus deseos de colaborar en una importante labor social,
pero a todas luces insuficiente y para resolver esta cuestión se re-
currió al Servicio Social.
Fue una idea de los propios dirigentes de Auxilio Social cuando
se dieron cuenta de que los múltiples servicios que realizaban no
podían llevarse a cabo con un limitado voluntariado femenino, que
no percibía ninguna compensación económica ni de cualquier otro
género por su colaboración. El proyecto diseñado por Mercedes Sanz
Bachiller tenía como objetivo la movilización de las mujeres espa-
ñolas para aportar su esfuerzo colectivo a través del Auxilio Social,
y así sucedió, pues «El 7 de octubre de 1937 el Caudillo transformó
la idea en Decreto...»1
I. LA IMPLANTACIÓN
En efecto, corresponde a esa fecha el Decreto por el que declara
obligatoria para la mujer la prestación del Servicio Social (BOE 11-
10-1937). En principio, el Decreto utiliza el lenguaje totalitario
propio del nuevo Estado; pero no elude reconocer el olvido a que
habían sido relegadas las mujeres españolas de colaborar directa-
mente en el esfuerzo colectivo nacionalista2. El Decreto pretende
1
Congreso Nacional de Auxilio Social. II. Normas y Orientaciones para Delegados.
Valladolid. 1938.
2
Boletín Oficial del Estado de 11 de octubre de 1937. El preámbulo reconoce ex-
presamente la situación de marginación de la mujer en «el servicio inmediato de la
Patria y del Estado» y valora muy positivamente «el caudal de colaboraciones y
esfuerzos que la mujer española puede proporcionarles en abundancia y rectitud».
179
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
remediar este olvido y solucionar simultáneamente el problema de
recursos humanos de Auxilio Social, porque éste era el sector pro-
picio dónde cumplir el Servicio Social. La prestación del Servicio
debían realizarla todas las mujeres españolas cuyas edades con es-
tuviesen comprendidas entre diecisiete y treinta y cinco años, lo
que con una mirada retrospectiva suponía un avance inusitado del
papel de la mujer en España. Ha de pensarse que se la incorporaba
a actividades y responsabilidades, hasta entonces vedadas, rompien-
do incluso la barrera de la mayoría de edad, fijada en aquel mo-
mento en los veintitrés años.
Quedaban exceptuadas de cumplir el Servicio aquellas mujeres
que tuviesen algún defecto físico o enfermedad, casadas, viudas,
hubiesen prestado servicios por un período equivalente al de dura-
ción del Servicio Social en hospitales de sangre, en las obras de Asis-
tencia al Frente, o estuviesen desempeñando en aquel momento ser-
vicios en entidades públicas o particulares. También señalaba el
Decreto que la realización del Servicio Social era requisito imprescin-
dible para la expedición de títulos, inclusión en oposiciones del Esta-
do, provinciales o municipales, desempeño de empleos retribuidos en
las empresas concesionarias de servicios públicos y para el ejercicio
de todo cargo de función pública o responsabilidad política.
En este primer Decreto sobre el Servicio Social se especifica que
el mismo tendrá una duración mínima de seis meses y que los
certificados de su cumplimiento, requisito necesario para cualquier
actividad futura, deberían ser expedidos por las primeras autorida-
des de Auxilio Social 3.
II. REGULACIÓN
Además de la base legal anterior era preciso promulgar una
nueva norma que reglamentara dicho Servicio. Con tal fin, el Go-
bierno del Estado dictó el Decreto de fecha 28 de noviembre de
1937 4, compresivo de estos seis capítulos: Normas Generales, Incor-
poración al Servicio Social, Prestación del Servicio Social, Justifica-
ción del cumplimiento del Servicio Social, Régimen disciplinario y
Exenciones del Servicio Social, cuyo contenido pasamos a analizar
esquemáticamente.
3
Ibidem. El artículo 4.° decía: «Corresponderá a los Delegados provinciales de
Auxilio Social de FET y de las JONS expedir los certificados que acrediten el cumpli-
miento del Servicio Social, que deberá llevar el visto bueno del Delegado Nacional».
4
BoletínOficialdel Estado de 30 de noviembre de 1937. Gobierno del Estado.
180
MONICA ORDUÑA PRADA
Respecto a las Normas Generales puede decirse que los artículos
que integran este capítulo constituyen una loa al patriotismo y a la
mujer, donde se hacen permanentes elogios y se reitera el impor-
tante protagonismo que se reserva a las cumplidoras del Servicio
Social en el esfuerzo común 5. Destaca entre este primer capítulo el
carácter de igualdad (sorprendente para el momento de publicación
del Decreto) que se concede en algunos casos concretos entre el
Servicio Social y el cumplimiento por parte de los hombres del
Servicio Militar 6
Llama la atención dicho trato de preferencia en una sociedad
donde el papel desempeñado por la mujer estaba por debajo de este
perfil. Además no sólo se otorgaban facilidades a las mujeres em-
pleadas en los servicios públicos, sino que también aquellas cuyo
trabajo se relacione con actividades empresariales privadas de carác-
ter industrial o mercantil gozarían del privilegio de reservarles sus
plazas durante el período de prestación del Servicio Social.
Por tanto, según estas normas generales sobre el Servicio Social,
ofrecía un cierto avance en cuanto a la misión de la mujer respecto
de años anteriores. No debe olvidarse, sin embargo, que cuanto
realizasen las mujeres en el cumplimiento del Servicio Social tenía
un fin inmediato que estaba impregnado de las connotaciones del
momento: un servicio en aras de la Patria en unas circunstancias
muy peculiares, una nación que estaba asolada por un conflicto
bélico. De ese modo queda desvelada la «filosofía» subyacente en
aquellas medidas que se presentan como un intento de equipara-
ción entre los hombres y las mujeres.
El capítulo II del Decreto de 28 de noviembre de 1937 lleva
como epígrafe: Incorporación al Servicio Social. Marca cuatro pau-
tas para solicitar el ingreso: Forma, Fondo, Tiempo y Presentación
de Instancias. En estos requisitos puede observarse claramente la
directa intervención que tenía el Auxilio Social y cómo el Servicio
Social se había creado para ser una institución más del mismo.
En cuanto a la Forma, correspondía a la Delegación Nacional de
Auxilio Social encargarse de este trámite, así como de su venta por
todo el territorio, sin que el precio sobrepasase «... 1,50 pesetas» 7.
5
Ibidem. «El Servicio Social representa la participación que la mujer española
asume en la tarea de reconstruir España» (artículo 1.°}.
6
Esta manifestación igualitaria referida en el artículo 4.°: «...las mujeres cumpli-
doras de algún servicio público que deseen incorporarse al Servicio Social tendrán
situación idéntica a la de los varones llamados al servicio de las armas...»
7
Artículo 6.°.A) del referido Decreto.
181
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Los requisitos de Fondo incluyen los datos que deben consignar-
se en las solicitudes: conocimientos técnicos, profesionales y espe-
cializados, intención de llevar a cabo el Servicio en un período de
tiempo ininterrumpido o de modo fraccionado, posibilidad de re-
nunciar a la elección del período de cumplimiento del Servicio, con
lo cual el Auxilio Social podía determinar a su discreción la fecha
en que debía realizarse y, por último, condiciones de fortuna de la
solicitante y sus parientes más allegados. Este último dato, quizá el
más curioso, tiene una fácil explicación. Como ya se verá en un
capítulo posterior de este mismo Decreto, en el caso de que las
cumplidoras no llevasen a cabo el Servicio en sus lugares de resi-
dencia, los gastos de manutención y alojamiento debían costearlos
ellas o sus parientes.
Asimismo se incluye una disposición que afecta los trámites a
seguir para la presentación de solicitudes 8, siempre por el conducto
reglamentario, y se dice, además, que debe ser la Delegada Provin-
cial de la Sección Femenina quien dé su aprobación a la instancia
para que ésta sea tramitada por el Auxilio Social. En el caso de no
obtener su visto bueno «... la devolverá a la interesada, con las
indicaciones necesarias».
A mi modo de ver esta circunstancia no es una anécdota. Más
bien marca una intrusión de la Sección Femenina en la organiza-
ción del Servicio Social, ya que puede deducirse fácilmente que sin
la autorización previa ninguna afiliada a la Sección Femenina podía
llevar a cabo el Servicio. En el trasfondo de esta disposición puede
encontrarse un cierto descontento e insatisfacción por parte de la
Sección Femenina, puesto que el Servicio Social, en principio, sólo
debía cumplirse en el Auxilio Social. No debe olvidarse que la Sec-
ción Femenina desempeñaba una serie de labores como: lavaderos
en los frentes para los soldados, ayudas en los hospitales... Quizá
pudo parecer excesiva, para sus responsables, la creación de un
Servicio obligatorio cuyo fin era apoyar al Auxilio Social en el des-
empeño de su tarea. Por eso, imponían en cierto modo su criterio
en la selección de instancias de las afiliadas.
El requisito de Tiempo en la elaboración de las instancias única-
mente aporta que la solicitud debe hacerse con un período de tres
meses de antelación a la fecha de comenzar el Servicio. No podrían
realizarse alteraciones con posterioridad sin tener una causa sufi-
8
El artículo 6.° B. d) dice: «Las afiliadas a Falange Española Tradicionalista y de
las JONS cursarán la instancia por el conducto jerárquico de la organización».
182
MONICA ORDUÑA PRADA
cientemente justificada9, que debía ser estimada por la Delegación
Nacional de Auxilio Social, a la que correspondía decidir si las cau-
sas de aplazamiento del Servicio eran o no justificables.
Respecto a la presentación de las Instancias se indica que debía
hacerse en las Delegaciones de Auxilio Social, y en el caso de que
en alguna localidad no hubiese, la presentación se haría en la loca-
lidad más próxima.
Prueba fehaciente de que el Servicio Social estaba creado para
colaborar con Auxilio Social, además de los datos ya mencionados,
es que los Jefes de Departamento de Organización de las respectivas
Delegaciones Provinciales de Auxilio Social debían elaborar unos
censos dónde figurasen las solicitudes realizadas en su provincia.
Una de las utilidades de este censo era llevar un orden sobre las
comparecencias e incomparecencias de aquellas mujeres que, en su
momento, realizaron la solicitud.
Además de lo citado, los Delegados Provinciales de Auxilio So-
cial organizarían la incorporación de las mujeres al Servicio tenien-
do en cuenta dicho censo; una vez llevada a cabo la organización
se produciría una notificación relativa al comienzo del Servicio, en
concreto mediante un requerimiento individual. Debe señalarse que
en este apartado vuelve aparecer un llamativo apunte sobre la Sec-
ción Femenina. Se refiere a que la citación a sus afiliadas no se hará
de una manera individual, sino que debía hacerse por conducto de
la Delegación Local de la Sección Femenina. Del mismo modo que
se fijaba un plazo para comunicar la conclusión del Servicio 10. Este
tipo de excepciones hacen suponer que las Delegaciones locales de
la Sección Femenina podían tener también unos censos para saber
en qué momento podían disponer libremente de sus afiliadas.
Cuando las mujeres se incorporaban al cumplimiento del Servi-
cio Social recibían un documento en el cual debían anotarse los
servicios prestados y posibles incidencias. No indica el Decreto quién
haría esas anotaciones, pero es deducible que serían las personas
encargadas de dirigir las diversas instituciones de Auxilio Social,
donde las mujeres fuesen destinadas. Además del documento, que
no era gratuito, se facilitaría una insignia que acreditase el cumpli-
miento del Servicio Social. También se menciona la obligación de
9
En ese caso el artículo 6.° c) disponía que «siguiendo el conducto jerárquico
ante la Delegación Nacional de Auxilio Social».
10
Artículo 8.°: «Quince días antes de dar término a su servicio, el Delegado
Provincial de Auxilio Social comunicará este extremo a la Delegada Provincial de la
Sección Femenina».
183
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
vestir unas prendas reglamentarias, según cual fuese la institución
de destino para cumplir el Servicio. En el caso de carecer de posi-
bilidades económicas, el equipo y las prendas reglamentarias serían
facilitadas gratuitamente por Auxilio Social11.
Finaliza el capítulo II del Decreto explicando cómo debe cum-
plirse el Servicio. En primer lugar, se destaca que los destinos de-
bían estar en consonancia con las cualificaciones y conocimientos
que tuviese cada cumplidora. Sin embargo, y de manera contradic-
toria con lo mencionado, también se dice que la Delegación Nacio-
nal de Auxilio Social debe organizar el Servicio de una manera
cíclica, para que las cumplidoras lleven a cabo tareas en distintas
instituciones. Esto podría explicarse en el caso de instituciones como
los Comedores, ya fuesen para adultos o niños; pero resulta más
difícil de entender en instituciones destinadas a atender a diabéti-
cos, en misiones propiamente de enfermería o en cuestiones buro-
cráticas. Es de suponer que no todas las mujeres podían y tenían
conocimientos suficientes para tan diversas labores.
Por último, es preciso mencionar que no queda excluido del
Servicio el papel atribuido por el nuevo régimen para la mujer
española. No podía olvidarse ese rasgo de feminidad. Se dice que
además de los servicios mencionados las cumplidoras debían tener
un período de aprendizaje que incluiría las denominadas misiones
tradicionales femeninas 12. Esto nos puede dar una idea aproximada
de que esa equiparación con el hombre sólo era aparente y tempo-
ral, ya que parece considerarse el papel de ama de casa como au-
téntica misión a desempeñar por la mujer.
III. UN SERVICIO PARA EL AUXILIO SOCIAL:
LAS PRESTACIONES
El capítulo III del Decreto, titulado Prestación del Servicio Social,
se centra en líneas generales en especificar: donde debe cumplirse
el Servicio, qué tipo de prestaciones facilitaría Auxilio Social, los
tipos de subvenciones percibidas por Auxilio Social en relación con
el Servicio... En principio, según se indica, el Servicio Social debía
cumplirse en el lugar de residencia habitual, aunque si se argumen-
11
Artículo 9.°
12
Artículo 10.° En sus conocimientos y aprendizajes también debía estar presente
«el perfecto conocimiento de sus deberes sociales y desempeño de misión en el seno
del hogar».
184
MONICA ORDUÑA PRADA
taban causas que fuesen justificables podrían hacerlo en otro lugar,
e incluso en otra provincia. Lo señalado se daba en el caso de que
lo solicitasen las cumplidoras; pero a esto ha de añadirse, según se
indica en el artículo 12 del Decreto, que la Delegación Nacional de
Auxilio Social se reservaba en función de las altas necesidades del
servicio destinar a las cumplidoras a otra provincia 13.
Este punto tiene una sencilla aclaración. No debe olvidarse que
en noviembre de 1937 la guerra es la coyuntura que estaba domi-
nando España. Auxilio Social era un organismo que participaba
ampliamente en el auxilio a poblaciones liberadas; además, y se
podrán comprobar las cifras en posteriores capítulos, se creaban
nuevas instituciones como Comedores, Hogares, etc., con bastante
celeridad en las distintas ciudades y pueblos que iban tomando las
tropas franquistas. Resulta obvio que para la instalación de estas
nuevas instituciones se necesitase un contingente humano de ayu-
da más grande, por lo menos durante los primeros momentos. De
hecho, queda especificado que esa modificación tendría un carácter
voluntario y temporal14.
En el caso de que las cumplidoras del Servicio no lo realizasen
en sus lugares habituales de residencia, varios artículos (13, 14, 15,
16, y 17) establecen unas condiciones que merecen resaltarse. En
primer lugar, el traslado debe facilitarlo Auxilio Social, al igual que
la alimentación y la residencia. Sin embargo, todos los gastos que
implicaba lo anterior debían ser cubiertos por las cumplidoras o por
sus familiares l5.
De este requerimiento quedaban exceptuadas aquellas perso-
nas que careciesen de medios económicos suficientes para efectuar
dicho desembolso. En esos casos sería Auxilio Social responsable
total o parcial de los gastos. Según veremos más adelante, se reci-
bían unas subvenciones que permitían llevar a cabo esas manuten-
ciones.
En cuanto a las cumplidoras y su alojamiento en caso de trasla-
darse, únicamente se planteaban dos opciones de residencia. La
primera de ellas sería en Hogares que con tal fin instalaba el Auxilio
Social; y la segunda «... en establecimientos merecedores de la
13
El texto del artículo mencionado dice así: «cuando las necesidades de la Nación
así lo reclamen, podrá disponer sea cumplido el servicio en provincias diferentes».
14
Artículo 11: «...y tendrá carácter temporal constreñido al tiempo en que per-
duren aquellas circunstancias anormales».
15
Artículo 14: «...sus familiares obligados legalmente a proporcionarles alimen-
tos».
185
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
máxima garantía moral» 16. Para comprobar si esto último era total-
mente cierto, los Gobernadores Civiles de las distintas provincias
debían remitir al Auxilio Social los informes pertinentes. Ya se ha
comentado el tenue intento de equiparación con los hombres que
parecía vislumbrarse, el cual queda empañado con este artículo; ya
que aunque las cumplidoras tienen una posibilidad del lugar de
residencia, dicha elección debe acompañarse de una autorización
paterna o en su defecto de los tutores. Lo que puede resultar lógico
en mujeres menores de edad resulta sorprendente en las que ya han
superado la mayoría.
Tampoco está ausente en estos artículo, el aspecto disciplinario
y lo que el mismo conlleva, especificándose que 17 todas aquellas
mujeres que incurriesen en faltas en ese sentido serían acreedoras
de sanciones por ser faltas cometidas en el desempeño del Servicio
Social. Más adelante podrá verse con detalle este aspecto en el
capítulo relativo al Régimen Disciplinario.
Hay, sin embargo, un detalle digno de ser resaltado, en concreto
es la no diferenciación social que debía darse a las cumplidoras que
residían en diversos establecimientos. Se especifica que no debía
darse ningún trato diferente entre las personas que costeaban sus
gastos y aquellas cuya manutención corría a cargo del Auxilio So-
cial. Parece obvio que, por lo menos en la teoría, esto sea de dicha
manera, ya que Auxilio Social surgió con el fin de favorecer a los
más necesitados y por tanto no iba a establecer matices entre aque-
llas personas que colaboraban, aunque fuese de manera obligatoria,
en el desempeño de su misión.
Ya se ha mencionado que Auxilio Social recibiría subvenciones
para la manutención de cumplidoras cuando éstas no la cubrieran,
estuvieran desfavorecidas económicamente y fuese necesario su tras-
lado a lugares distintos de su residencia habitual para cumplir el
Servicio. De los orígenes de la subvención hablamos ya en el capí-
tulo de Normas, pues corrían a cargo de las Diputaciones provincia-
les 18 y equivalía a la suma de sus presupuestos en educación y
asistencia social. Se indicaba también que esas cantidades debían ser
16
Artículo 13.
17
Artículo 15: «La estancia en los Hogares instalados por Auxilio Social, o en los
establecimientos señalados por él, lleva consigo la obligación de acatar el régimen
interior y disciplinario de tales instituciones».
18
Artículo 16: «Las Diputaciones provinciales subvencionarán con cargo a sus
presupuestos las residencias y Hogares que establezca el Auxilio Social para estancia
de las mujeres que cumplan el Servicio fuera del lugar habitual de residencia».
186
MONICA ORDUÑA PRADA
incluidas, por la Delegación Nacional del Auxilio Social, en un es-
tado de cuentas distinto al que utilizaban habitualmente; además
con carácter anual habría que hacer una rendición de las mismas al
organismo competente del Estado.
Esta es la primera alusión de carácter puramente económico que
atañe al Servicio Social. Se menciona cómo Auxilio Social no podía
por sí solo costear todos los gastos que se generaban de su cada vez
más vasta organización. Puede sobrentenderse que sean las Diputa-
ciones quienes aporten los fondos para mantener las Residencias
por una razón sencilla: el campo de acción de las Diputaciones se
extendía por toda la provincia y su posibilidad de intervención era
más amplia, en ese sentido, de lo que podría ser, por ejemplo, la de
los Ayuntamientos que únicamente actuaban a nivel local De todas
formas, resultaba un desembolso elevado por parte de las Diputacio-
nes, puesto que como se ha mencionado anteriormente debía igua-
larse a la suma de dos partidas presupuestarias muy importantes.
Como rasgo significativo de la disciplina y orden que debía man-
tenerse en el cumplimiento del Servicio Social, puede verse que los
Jefes de las distintas dependencias del Auxilio Social debían remitir
a la Delegación Provincial del mismo una relación con las asisten-
cias y evaluación de cada cumplidora 19. Ante detalles de tal índole
y control tan estricto es claro deducir la relación jerárquica que se
daba en esta organización, siendo en las Delegaciones y no en las
instituciones de destino donde realmente se cumplimentaba todo lo
relacionado con las mujeres que estuviesen llevando a cabo el Ser-
vicio Social.
Hemos comentado la existencia de necesidades perentorias de
personas que prestasen ayuda en diversas labores sociales, incluidas
las de enfermería (no olvidemos la existencia de una institución:
Frentes y Hospitales, asumida por los carlistas). Esta demanda, mo-
tivada por las especiales circunstancias que vivía España, no podía
ser ignorada en el Decreto que nos ocupa, por lo que requería a los
Directores y Jefes de Hospitales, creados durante la guerra, para que
pusieran en conocimiento de los Delegados Provinciales de Auxilio
Social las necesidades de dichos establecimientos «en orden a la
colaboración femenina gratuita». Ante estas necesidades también
19
El artículo 17 obligaba a los Jefes de las dependencias o servicios de Auxilio
Social a enviar a la Delegación Provincial un parte diario «para que se tome nota de
las asistencias y conceptuaciones en el historial que la Delegación Provincial abrirá
a toda mujer incorporada al servicio».
187
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
respondía Auxilio Social incorporando a cumplidoras del Servicio
en los lugares mencionados.
Era obvio que las Delegaciones Provinciales de Auxilio Social de-
cidían el número de mujeres que se incorporarían a esos servicios,
así como el tiempo que deberían permanecer en los mismos. Una vez
más destacar la importancia que tenía Auxilio Social en este tipo de
actuaciones, porque incluso se condicionaba a que los responsables
de los establecimientos sanitarios admitirían necesariamente a las
personas que les fuesen enviadas por los Delegados Provinciales de
Auxilio Social. Hemos de entender que el voluntariado femenino que
se incorporó a la tarea de ayudar en los hospitales de guerra proce-
dería mayoritariamente del Servicio Social, pues se incluye en el ar-
tículo que sólo podrían admitirse para tales actividades a personas
que no estuviesen cumpliendo el Servicio siempre y cuando fuesen
mujeres facilitadas directamente por Auxilio Social20.
Con el epígrafe Justificación del Cumplimiento del Servicio So-
cial se presenta el capítulo IV del Decreto. Ya se ha mencionado
someramente la existencia de unos documentos acreditativos del
cumplimiento del Servicio Social, es en este capítulo donde se pro-
fundizan las explicaciones sobre su contenido, cómo deben cumpli-
mentarse, etc.
a) Tiempo
Desde sus comienzos el Servicio Social establecía un período de
duración de seis meses. Cuando este período no se cumpliese ínte-
gramente no se facilitarían los documentos acreditativos, que, como
se vio en el Decreto de 7 de octubre de 1937, eran precisos para
diversas instancias. En caso de interrumpirse la prestación por en-
fermedad o causas realmente justificadas, se prorrogaba el servicio
hasta totalizar el número de días pendientes. Tal aspecto debía lle-
varse con rigor, pues incluso se afirma que si la ausencia no tenía
una causa justificada, además de la prórroga mencionada, se esta-
blecería un recargo en la duración del plazo.
Todos los documentos acreditativos del cumplimiento del Servi-
cio Social, antes de ser expedidos, debían compararse con los histo-
riales de las cumplidoras existentes en las Delegaciones Provinciales
20
Artículo 18. De la interpretación de este artículo surgieron diferencias con la
organización carlista de Frentes y Hospitales, principalmente por cuestiones de com-
petencia, expedición de certificados, etc.
188
MONICA ORDUÑA PRADA
de Auxilio Social. En el caso de haber sería el órgano de gobierno
superior de la institución quien solventase el problema.
En cuanto al abono de expedición del título, el artículo 20 dis-
tingue el destino de los documentos y la situación económica de las
interesadas21. Parece que esta situación no tenía, aparentemente,
una connotación económico-social y que se centraba en establecer
en el contenido de los certificados una escala de derechos, según
cual fuese el objetivo más inmediato de las cumplidoras.
b) Sanciones
Hace alusión este Decreto, también, al Régimen Disciplinario.
Sirva como muestra de la autoridad que tenía Auxilio Social respec-
to al Servicio Social lo siguiente: «...las mujeres cumplidoras... que-
dan obligadas a acatar la disciplina y las jerarquías del Auxilio So-
cial...» 22. Calificadas las faltas de obediencia como infracciones
graves, seguidamente se establecía una escala de faltas y sanciones.
En principio, si las faltas cometidas por las cumplidoras no sobre-
pasaban un número de tres, el castigo suponía un recargo de siete,
quince o treinta días en la duración del Servicio. En el caso de que se
diese una triple reincidencia, la cumplidora sería separada del servi-
cio con una denegación definitiva del certificado, lo que puede dar
una idea aproximada de la severidad y disciplina vigentes.
c) Exenciones y Dispensas
Aunque ya en el primer Decreto relativo al Servicio Social de 7
de octubre de 1937 expresaba las causas y las exenciones que po-
dían darse en el cumplimiento del Servicio, el de 30 de noviembre
presta nueva atención a las exenciones.
Aquellas cuyo origen fuera la enfermedad o defecto físico debían
justificarse mediante un certificado médico expedido por los facul-
tativos designados a tal fin por la Delegación Provincial de Auxilio
Social y debían pasar un examen médico en Auxilio Social. Era una
práctica que entraba dentro del lógico funcionamiento del Servicio
Social por la facilidad con que podría intentar eludirse el Servicio
21
Artículo 20: «...los documentos expedidos para tomar parte en oposiciones o
ser designada su titular para ejercicio de empleos y aquellos otros que traten de
acreditar tan sólo el simple cumplimiento del deber nacional».
22
Artículo 21.
189
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
presentando un certificado médico de alguien ajeno a su organiza-
ción.
Las dispensas por matrimonio o viudedad eran certificadas me-
diante partidas sacramentales de matrimonio o certificaciones del
Registro Civil. Al menos en los comienzos, tal y como aparecen en
el texto del Decreto, esas justificaciones parecen una garantía fiable
para las Delegaciones Provinciales de Auxilio Social. Igualmente
eran estimadas las certificaciones expedidas en el caso de prestacio-
nes de servicios relacionados con los frentes y actividad bélica por
los responsables como: Delegados Provinciales de Auxilio Social,
Jefes del Servicio de Hermandad de la Ciudad y el Campo, Delega-
ción Nacional de Asistencia a Frentes y Hospitales, Directores de los
Hospitales de guerra y de los administrados directamente por la
Cruz Roja, Jefes de Talleres de guerra o de instituciones en bene-
ficio del combatiente y finalmente por los Jefes de las instituciones
sociales creadas durante la guerra 23.
Este variado elenco de instituciones hace imaginar que se daba
un gran espíritu de cooperación entre todas las instituciones creadas
para paliar los efectos devastadores de la guerra24. Además era
público que todos los servicios prestados en esas instituciones ha-
bían sido de carácter voluntario y gratuito, aspecto que debían se-
ñalar los certificados.
Las solicitudes de exención correspondía resolverlas a la Delega-
ción Nacional de Auxilio Social, previo informe reservado de la
Delegación Provincial25 y realizadas las comprobaciones que estima-
se oportuno, después de lo cual expediría o denegaría los certifica-
dos de exención. Contra las resoluciones de la Delegación Nacional
se preveía el recurso ante el Secretario General de FET y de las
JONS. Las decisiones del Secretario General podían ser objeto de
recurso de súplica ante el Jefe Nacional del Movimiento 26.
d) Más allá del Auxilio Social
Una vez finalizada la guerra, y ya en los albores de una nueva
década, se inaugura también una nueva etapa para el Servicio So-
23
A r t í c u l o 2 6 , a p a r t a d o s a ) f).
24
En tal sentido, y referidas a Valladolid, son coincidentes las opiniones sobre el
entendimiento y cooperación entre la organización de Frentes y Hospitales bajo la
responsabilidad de los tradicionalistas y Auxilio Social.
25
Artículo 29.
26
Artículo 30.
190
MONICA ORDUÑA PRADA
cial en conjunto: organigrama interno, cumplimiento del Servicio,
dependencia de instituciones, etc. Es un cambio que no sólo afecta
al Servicio, sino que está presente en todo el conjunto de Auxilio
Social. El cambio se debe a la resolución del conflicto larvado que
habían mantenido desde fines de 1936 Pilar Primo de Rivera, como
Delegada Nacional de la Sección Femenina, y Mercedes Sanz Bachi-
ller en su condición de Delegada Nacional de Auxilio Social Como
vimos anteriormente, la primera, con el apoyo decidido de Serrano
Súñer, hizo prosperar ante Franco sus tesis y consiguió la primacía
sobre el Auxilio Social, primacía que no le fue discutida en lo su-
cesivo y que se mantendría hasta las postrimerías del régimen.
Este triunfo de Pilar Primo de Rivera se plasmó en el Decreto de
la Jefatura del Estado de 28 de diciembre de 1939 27, cuyo título ya
revela el cambio de orientaciones que experimentará el Servicio
desde ese momento: «Funciones de la Sección Femenina; Servicio
Social de la Mujer», del que se obtiene una primera deducción y es
que el pensamiento de Mercedes Sanz Bachiller sobre el papel de la
mujer española, evidentemente aperturista y moderno en su época,
es sustituido por la visión más arcaica y tradicional de Pilar Primo
de Rivera, influida, sin duda, por los círculos eclesiásticos próximos
a Fray Justo Pérez, como ya dijimos, que en lo sucesivo se hará cada
vez más manifiesta.
A tenor de la explicación de motivos, el Decreto intenta aclarar
este cambio tan radical. Si hasta ese momento el Servicio Social
dependía exclusivamente de la Delegación Nacional de Auxilio
Social, desde diciembre de 1939 sería la Delegación Nacional de la
Sección Femenina quien asumiese la organización y el conjunto en
sí del Servicio.
Tampoco se puede olvidar el trasfondo político-administrativo
del Decreto, pues desde ese momento, aunque no figuró en ningún
texto, se produjo la inversión de preponderancia entre Auxilio Social
y la Dirección General de Beneficencia. A partir de ese momento
nadie cuestionará el papel protagonista del órgano directivo del
Ministerio de la Gobernación en materia asistencial y benéfica, ni
será calificada de obsoleta e inmovilista, aunque en la práctica se
volviese a la situación anterior a 1936, pero disponiendo de un
instrumento, aún eficaz, tanto por sus recursos humanos como
económicos.
En primer lugar, se alaba la labor de la Sección Femenina duran-
te la guerra en diversas instituciones, entre las que se incluyen todas
27
Boletín Oficial del Estado de 29 de diciembre de 1939.
191
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
las dependientes de Auxilio Social. Era cierto que integrantes de la
Sección Femenina cumplieron el Servicio Social en instituciones de
Auxilio Social, pero para ello, y como se vio en el Decreto de 28 de
noviembre de 1937, se hacían unas excepciones que no afectaban a
las no afiliadas a la Sección Femenina, pues además de cursar las
solicitudes por el conducto jerárquico de la organización, era necesa-
ria la autorización de la Sección Femenina para que sus afiliadas
cumpliesen el Servicio. Con lo cual, su apoyo a Auxilio Social que-
daba muy supeditado a las disposiciones de las jerarquías de la Sec-
ción Femenina, afectando también a la propia autonomía de Auxilio
Social.
IV. EL FUNCIONAMIENTO INTERNO
Cuando nace el Servicio Social mediante el Decreto de 7 de
octubre de 1937, la Delegación Nacional de AS dispuso su funcio-
namiento «... a base de un Departamento Central, Departamentos
Provinciales y Auxiliares... divididos cada uno de ellos en dos Sec-
ciones, denominadas, la primera, de organización, y la segunda,
educativa...28. Cada uno de los departamentos y secciones mencio-
nadas debía llevar a cabo una labor, según una estructura jerárquica
característica de todas las instituciones dependientes de AS y sujetas
a la decisión final de la Delegación Nacional, por ser considerada la
máxima autoridad.
Al Departamento Central debían remitirse diariamente todas las
instancias que se presentasen para cumplir el Servicio Social y re-
gistradas en los distintos Departamentos Provinciales. En lo sucesivo
formaban un fichero central. También, con una periodicidad men-
sual, debían remitirse desde los Provinciales al Departamento Cen-
tral todas aquellas relaciones de primeras incorporaciones, las cuales
debían tener lugar «... necesariamente el día 1 del mes que se
trate...» 29. Por supuesto, del mismo modo que en el Registro del
Departamento Central quedaban señaladas las solicitudes de instan-
cia e incorporación, debía plasmarse también la finalización del
Servicio de todas las cumplidoras.
El Registro General, en sus dos secciones, comprendía la docu-
mentación de aquellas mujeres pendientes de finalizar el Servicio y
28
Normas e Instrucciones para el funcionamiento de las secciones de Organiza-
ción del Servicio Social. Valladolid. Delegación Nacional de Auxilio Social, p. 29.
29
Ibidem, p. 35.
192
MONICA ORDUÑA PRADA
de las cumplidoras que ya hubiesen concluido todo el período. Se-
gún indican las Normas para el funcionamiento dé las secciones del
Servicio Social, cada mes debía realizarse una comprobación de la
exactitud de todo el fichero 30, lo cual debía suponer una ingente y
laboriosa tarea, sobre la cual no existe documentación alguna que
acredite la veracidad de tan complicado trabajo.
Respecto de las prórrogas, anticipos, traslados y bajas ocasiona-
dos durante el cumplimiento del Servicio Social, el Decreto señala
pautas que amplían la normativa interna dictada desde la Delega-
ción Nacional de AS. En el caso de que alguna mujer desease cual-
quier tipo de modificación en el cumplimiento de su Servicio, sólo
podría nacerlo en circunstancias especiales; a saber:
I. Enfermedad de la cumplidora, quien debía ser reconocida
por el asesor médico de AS, el cual certificaría el tipo de enfermedad
que padecía y el período de tiempo que tendría que estar sin rea-
lizar el Servicio o si debía suspender indefinidamente su cumpli-
miento.
II. Enfermedad de algún familiar. En este supuesto es obvio
que sólo se consideraría alguna modificación en el tiempo de cum-
plimiento si dicho familiar era por línea directa; es decir, algún
ascendiente, hermano, cónyuge o hijo y siempre y cuando se acre-
ditase la inexistencia de algún otro familiar que pudiese ocuparse de
dicho enfermo. También en este caso el asesor médico de AS debía
extender un certificado de reconocimiento del familiar enfermo.
III. Por motivo de estudios, cuando: el curso de que se trate no
pudo preverse por la cumplidora al presentar su instancia, que en
dicho curso haya obligación de asistencia a clase o que la jornada
de estudios fuese incompatible con la del Servicio Social. Todas
estas circunstancias era preciso que fuesen demostradas con pruebas
documentales.
IV. Prórroga por estar empleada en alguna entidad de carácter
público o privado, la cual se concedía en casos extremos de nece-
sidad. Puesto que se alega desde la Delegación Nacional de AS que
si ya se tenía el empleo antes de presentar la instancia de cumpli-
miento del Servicio, había sido precisa la conformidad del jefe para
que dicha persona lo realizase; en el caso de que el empleo se
hubiese obtenido una vez presentada la instancia, su admisión a
éste debía estar supeditada al cumplimiento del Servicio Social.
V. Adelanto en el Servicio por haber recibido una oferta de
empleo para el momento de finalización del Servicio Social. Ese
30
Ibidem, p. 38.
193
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
adelanto se produciría siempre y cuando la cumplidora acreditase
mediante la correspondiente documentación de la entidad patronal
que efectivamente obtendría un empleo una vez finalizado el cum-
plimiento del Servicio Social31.
También se considera en la normativa interna el tipo de sancio-
nes que podrían recibir las cumplidoras según las faltas en las que
presumiblemente hubiesen incurrido. Esas faltas podrían ser hacia
otras compañeras que estuviesen con ellas en el Servicio Social, en
cuyo caso experimentarían una sanción de siete días de recargo
sobre el total de la duración del Servicio. Otro tipo de faltas que
eran consideradas las constituían aquellas que se cometiesen contra
las instituciones donde estuviese cumpliéndose el Servicio, princi-
palmente se entendía como falta el no obedecer las distintas órde-
nes que dispusiesen desde la jefatura de las diversas instituciones.
La pena impuesta a las cumplidoras era de quince días de recargo
en la duración de su Servicio.
La indisciplina con las jerarquías de AS se castigaba, en princi-
pio, con un recargo de quince días y en el caso de producirse una
reincidencia la pena impuesta sería de treinta días en el Servicio.
Además dentro de esta indisciplina hacia las jerarquías de AS se
consideraba una falta grave el negarse a postular para AS en los días
previamente señalados para las cuestaciones. El castigo impuesto a
la cumplidora, además de consistir en un recargo de días, incluía la
obligatoriedad de llevar a cabo dos postulaciones. Pudiendo am-
pliarse esta sanción a un recargo de quince días y tres postulaciones.
Y como último motivo de insubordinación hacia el cuerpo dirigente
de AS se consideraba el negarse a lucir el emblema que acreditaba
su prestación en el Servicio Social; las sanciones oscilaban desde los
siete días de recargo hasta los treinta.
La conducta inconveniente, por parte de las cumplidoras, recibía
también una sanción. Este tipo de faltas eran consideradas graves y
como tales recibían el castigo, el cual consistía en la separación
definitiva del Servicio y la consiguiente y lógica denegación del
certificado correspondiente. Otro motivo de denegación del certifi-
cado lo constituía la falta de incorporación de las mujeres al Servi-
cio. Aunque para llegar a esa situación la interesada tendría que
haber sido requerida al menos en tres ocasiones32.
En el Departamento Central, que organizaba y regía todo el
funcionamiento del Servicio Social, existía un servicio de Inspección
31
Ibidem, pp. 40-42.
32
Ibidem, pp. 44-48.
194
MONICA ORDUÑA PRADA
destinado a ocuparse de los Departamentos Provinciales. Estos últi-
mos debían ser inspeccionados por lo menos una vez cada dos meses
por inspectores regionales, quienes transmitirían a un Inspector
Central toda la información recabada en sus visitas. El Inspector
Central debía elaborar una estadística sobre el Servicio Social, en la
cual debía constar: el número de instancias admitidas, el número de
cumplidoras incorporadas, número de certificados de fin de Servicio
expedidos, número de cumplidoras destinadas a cada institución y
resultado de las postulaciones 33. Este organigrama de inspección
culminaba, como es habitual, en la Delegación Nacional de AS de
la cual dependía; por ese motivo, siempre y cuando fuese necesario,
podía cualquier inspector regional requerir la ayuda de los Delega-
dos Provinciales de AS, por ser el vínculo más cercano a la Delega-
ción Nacional.
Las Instituciones que debían atender las cumplidoras del Servi-
cio Social tenían que ser estrictamente de carácter benéfico y social,
y con un carácter provisional podrían acudir a ciertas delegaciones
de FET y JONS. Según se indica en el II Congreso de AS, «... El
clima de hermandad propugnado por el Caudillo tendrá su adecua-
do exponente cuando nuestras cumplidoras sean aplicadas exclusi-
vamente a tareas de tipo benéfico...» 34. Este interés de la Delega-
ción Nacional de AS para que las cumplidoras fuesen a instituciones
benéficas es una muestra más de las fricciones que existían entre
dicha Delegación y la SF. Desde AS se hace una cesión con los
destinos de las cumplidoras, enviándolas a instituciones dependien-
tes de la SF, como podrá comprobarse; pero resultaba obvio que no
contaba con la completa aprobación de los órganos dirigentes
de AS. Según la normativa interna dictada para la realización del
Servicio Social, podían enviarse cumplidoras a las siguientes institu-
ciones:
«Primer grupo: Auxilio Social con todos sus Departa-
mentos y Obras.
Segundo grupo: Beneficencia:
1. Recaudación y distribución de subsidios.
2. Recaudación de suscripciones de Plato Único y Día
sin postre.
3. Oficinas y centros de clasificación y reeducación de
mutilados.
33
Ibidem, pp. 56-57.
34
Normas y Orientaciones para Delegados. II vol. Delegación Nacional de Auxilio
Social. II Congreso 16-23 octubre 1938, pp. 355-356.
195
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Tercer grupo: FET y de las JONS:
1. Jefaturas Políticas.
2. Delegaciones de la Sección Femenina.
3. Delegaciones de Organizaciones Juveniles.
4. Delegaciones de Sanidad.
5. Asesoría Política del Mando Supremo de la Mili-
cia» 35.
Precisamente es con respecto a este tercer grupo donde AS mues-
tra su disconformidad, dado que las cumplidoras destinadas en insti-
tuciones de la SF llevarían a cabo tareas como las de regidoras, auxi-
liares provinciales, mecanógrafas, jefes de distrito, secretarias
provinciales y locales... Misiones todas que distaban mucho de cum-
plir los objetivos de ayuda que se habían marcado desde la Delega-
ción Nacional de AS cuando se planteó la creación del Servicio Social
por la escasez de personal que cooperase en sus instituciones. Ade-
más de lo señalado, mencionar que estos cargos y tareas sólo podrían
realizarlos aquellas cumplidoras que estuviesen afiliadas a la SF.
Existían algunos casos especiales, referidos a la situación en que
podrían encontrarse determinadas cumplidoras del Servicio Social.
Por ejemplo, las estudiantes y maestras que debían llevar a cabo el
Servicio durante los meses de verano, para lo cual era preciso que
se distribuyese el cumplimiento en tres anualidades. También cons-
tituían una excepción aquellas mujeres que, habiendo sido declara-
das exentas, presentasen una solicitud de instancia para cumplir el
Servicio. Incluso podía darse una situación peculiar, muy similar a
lo que ocurre en el Ejército con los hombres, puesto que existía la
posibilidad de que aquella mujer que una vez finalizado el Servicio
desease reengancharse en el mismo para volver a cumplirlo, estaba
en su pleno derecho de volver a hacerlo. Cuando se producía esta
curiosa situación, la única condición previa que se exigía desde el
Departamento Central era que dichas mujeres entregasen en depó-
sito el certificado, que ya habían recibido, con el objeto de evitar
posteriores conflictos de orden.
a) Dios y Patria
Y como última peculiaridad hacer referencia a la situación de las
religiosas como cumplidoras del Servicio Social. En principio no
35
Normas e Instrucciones para el funcionamiento de las secciones..., op. cit., p. 69.
196
MONICA ORDUÑA PRADA
existía obligatoriedad de cumplimiento para las religiosas, pero en
el caso de que éstas lo deseasen podían realizar el Servicio 36. Si las
religiosas pertenecían a Ordenes claustradas, donde no existiesen
instituciones de beneficencia, llevarían a cabo el Servicio dentro de
la clausura, realizando trabajos que se destinarían a la Obra Nacio-
nal del Ajuar. Si las religiosas pertenecían a Ordenes que tenían a
su cuidado cualquier institución de carácter benéfico como hospita-
les, asilos, orfelinatos... podían realizar el Servicio en las funciones
propias y características de dichas instituciones. Había dos normas
importantes en el cumplimiento del Servicio Social que no estaban
obligadas a cumplir las religiosas que estuviesen en ese período: la
primera es alusiva a las cuestaciones de AS, de las cuales quedaban
exceptuadas, y la segunda es que no tenían por qué asistir a la
residencia-hogar37.
Esa residencia-hogar a la que acaba de hacerse mención, servía
de alojamiento para las mujeres que realizaban el Servicio Social y
en concreto durante los dos meses que se suponía transcurría el
período destinado a la enseñanza práctica, que era denominada
«maternal y hogareña...» 38. En este tipo de residencias primaban
unas ideas de enseñanza, muy acordes con los tiempos que se vi-
vían en España. En concreto, los conceptos de Dios y Patria estaban
presentes en la vida cotidiana de las cumplidoras allí alojadas. Res-
pecto a la práctica de la religión católica, señalar que además de
rezo diario tanto del Rosario como de el Angelus las residentes
recibían charlas y conferencias alusivas a la espiritualidad que debía
presidir sus vidas. Precisamente junto a la idea de la figura de Dios
se entremezcla el concepto de Patria, dado que llega a afirmarse
que «... sirviendo a Dios, servirá a España» 39. Esta tergiversación
de la realidad era muy frecuente en una sociedad que se encontra-
ba en plena contienda bélica y donde una de las consignas propa-
gandísticas más coreada era Dios, Patria y Justicia. Obviamente no
pueden confundirse estos términos, ni mucho menos interrelacio-
narlos y ni siquiera pensar que Dios sólo estaba con aquellos que
36
Todavía en 1942 una circular de la Delegación Nacional de la Sección Feme-
nina (25 de noviembre) y publicada en el Boletín del Arzobispado de Valladolid,
1942, p. 75, recuerda las posibles exenciones y la necesidad de solicitarlas en las
monjas de clausura.
37
Ibidem, p. 140.
38
Normas y Orientaciones para Delegados..., op. cit., p. 280.
39
Ibidem, p. 281. En realidad ésta es una concepción dominante durante la
guerra y después; los mismos escritos de la jerarquía no dejan de denunciar a los «sin
dios» y «sin patria», que eran a sus ojos los adversarios de las tropas nacionalistas.
197
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
combatían en el bando nacionalista. Sin embargo en las residen-
cias-hogares de las cumplidoras se impartían este tipo de doctrinas
que además se acompañaban de enseñanzas políticas íntimamente
ligadas a FET de las JONS, especialmente porque «... Las Jefes de
los Hogares serían afiliadas a la Sección Femenina de Falange Es-
pañola...» 40.
b) Su encaje en el Nuevo Estado
Nuevamente se encuentra en este apartado otra cesión por par-
te de la Delegación Nacional de AS hacia la SF, puesto que el
control directo de las cumplidoras en ese período de aprendizaje
quedaba bajo los designios de Pilar Primo de Rivera, quien obtenía
de ese modo una nueva parcela de poder dentro del Servicio Social,
el cual tanto anhelaba controlar, hecho que como ya es conoci-
do lograría finalmente. Absorbería de tal manera su tutoría, que
autores como la Condesa de Campo Alange hablan del Servicio
Social incluido en la SF «con carácter oficial y en una vasta orga-
nización...» 41, o Carmen Martín Gaite, quien consideraba crucial la
importancia que representaba el Servicio Social, porque al depen-
der de la SF, como ésta contaba con pocas afiliadas conseguía ca-
nalizar al conjunto de la población femenina española a través
del Servicio42. Y Luis Suárez, habla sobre los roces mantenidos en-
tre Pilar Primo de Rivera y Mercedes Sanz Bachiller con respecto
a las competencias del Servicio Social, cuestión que quedaría diri-
mida en el IV Consejo Nacional, donde la SF «recibía el mandato
de administrar el Servicio Social de la Mujer, y con él, un cometido
esencial en la construcción de la nueva sociedad y del nuevo Es-
tado...»43.
Junto a las ideas religiosas y políticas que se impartían a las
cumplidoras se propugnaba la enseñanza de una serie de materias
que deben encuadrarse en el más típico concepto tradicional de
mujer dedicada al cuidado de su hogar, marido, hijos... Se despre-
ciaba de esa manera cualquier posible pensamiento de carácter fe-
40
Ibidem.
41
CAMPO ALANGE, Condesa de: La Mujer en España. Cien años de su historia. 1860-
1960. Madrid. Aguilar. 1964, p. 307.
42
MARTÍN GAITE, Carmen: Usos amorosos de la postguerra española. Barcelona. Ana-
grama. 1987, pp. 59-62.
43
SUÁREZ FERNÁNDEZ, L u i s : Crónica de la Sección Femenina y su tiempo. Madrid. Aso-
ciación Nueva Andalucía. 1993, p. 119.
198
MONICA ORDUÑA PRADA
minista, que tímidamente se había atisbado en las ideas de algunas
personalidades políticas durante el período de la II República y que,
salvo incurrir en anacronismo tenía escasa vigencia en la sociedad
de estos años y no sólo en España. En el aprendizaje se combinaban
las enseñanzas sobre cocina, preparación de canastillas, cuidados a
recién nacidos, bailes regionales... y especialmente se buscaba el
mantener vivas una serie de tradiciones características como podían
ser los bordados, encajes o el folclore en sí. «... los cursos, conferen-
cias y las charlas históricas, políticas y artísticas, darán a conocer a
la mujer algo del alma de nuestra España...» 44. La idea de la Patria
y su tradición prevalecía sobre el conjunto de conceptos que preten-
dían imponerse.
c) La burocracia
Desde el punto de vista burocrático es preciso señalar que todos
aquellos documentos que fuesen expedidos por los Departamentos
del Servicio Social tenían un carácter de documentos públicos. Por
tal razón todos debían llevar un sello donde figurase como único
lema el Yugo y Flechas de FET y de las JONS, con una leyenda
adjunta que indicase a qué Departamento o Sección del Servicio
Social pertenecía dicho documento 45. Este aspecto debía cumplirse
con toda rigurosidad y no quedaba sólo bajo los conceptos de la
normativa interna, sino que MSB prohibe oficialmente hacer cual-
quier tipo de anotación, firma o dato en los certificados de exención
y prestación del Servicio Social46. También se insiste en comprobar
la veracidad de los datos personales de las cumplidoras, para lo cual
se insta a los distintos Departamentos que en el caso de plantearse
alguna duda sobre la fidelidad de los datos era preciso recurrir a los
libros del Registro Civil, pero especificando que «... No se utilizará
este procedimiento más que en caso de verdadera necesidad...» 47.
Esta cuestión está en íntima relación con lo señalado anteriormen-
te, pues todos los documentos que fuesen expedidos desde los
Departamentos del Servicio Social tenían como finalidad, general-
44
Normas y Orientaciones para Delegados..., op. cit., p. 288.
45
Normas e Instrucciones para el funcionamiento de las Secciones..., op. cit., págs 171-
172
46
Boletín Oficial del Movimiento FET y JONS n.° 31. 20 de septiembre de 1938,
pp. 404-407.
47
Normas e Instrucciones para el funcionamiento de las secciones..., op. cit., p. 172.
199
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
mente, el ser presentados en diferentes oficinas públicas; ya ha
podido comprobarse la necesidad de presentar el certificado de haber
cumplido el Servicio Social para cuestiones tan dispares como la
obtención del permiso de conducir, el acceso a oposiciones del Es-
tado... Por este motivo era preciso, ya que todo se encuadraba den-
tro de la vida administrativa oficial, que los datos de la cumplidora
fuesen de la más absoluta fiabilidad.
d) Otras tareas formativas
El Servicio Social de la Mujer era considerado por los órganos
dirigentes de AS como una obra de reconstrucción nacional puesto
que se tenía la creencia de que en el período inmediatamente pre-
vio al 18 de julio de 1936 había predominado un error educativo
que afectaba a la población femenina española, llenándola de insen-
sibilidad hacia el prójimo y a los distintos problemas de carácter
social, aunque se reconocía la existencia de «... un grupo minorita-
rio... que inspirado en nobilísimos móviles... había hecho dejación
completa de todo para dedicarse en cuerpo y alma a los sagrados
deberes de la reconstrucción de la patria...» 48. Por eso mismo sus
promotores consideran que a través de AS y sus distintas institucio-
nes se despertó en la mujer española, al estallar la guerra, un sen-
timiento de generosidad y amor hacia los semejantes, mediante las
distintas labores que se realizaban con los niños huérfanos y desva-
lidos, las mujeres embarazadas, la ayuda en poblaciones recién libe-
radas... Todo esto, unido a la magnitud que adquiría día a día el AS,
dio lugar a que todos los servicios que realizaban las mujeres tuvie-
sen que ser reglamentados y canalizados en el Servicio Social. Ló-
gicamente se denomina obra de reconstrucción nacional, porque ha
conseguido que resurjan unos ideales que habían estado en desuso
durante el período republicano entre abril de 1931 y julio de 1936.
Pero además de lo mencionado el Servicio Social tenía unos fines
educativos cuya máxima aspiración era lograr la debida incorpora-
ción de la mujer al Estado, aspecto que tenía tres matices para las
jerarquías de AS:
«Primero... todos los sistemas de educación... de la mujer
deben dejar ancho margen a su formación familiar y do-
méstica.
48
Normas y Orientaciones para Delegados..., op. cit., p. 337.
200
MONICA ORDUÑA PRADA
Segundo... idea clara de su responsabilidad y un firme
concepto de hermandad...
Tercero... preparación adecuada para facilitarle la labor
material y orientarle en su formación espiritual...» 49.
Resulta curioso y digno de resaltar como se entendía la incorpo-
ración de la mujer al Estado desde AS, dado que no era una incor-
poración con el significado que podría otorgársele hoy en día. Ana-
lizando las normas que se dictan en el II Congreso de AS puede
verse que la supuesta participación de la mujer en el Estado consis-
tía en representar correctamente su papel como madre, esposa y
ama de casa. Y era en ese sentido hacia donde debía orientarse todo
el conjunto educativo que se impartía mientras las mujeres estuvie-
sen cumpliendo el Servicio Social. Junto a esto no puede olvidarse
que el Servicio Social había surgido como una institución de apoyo
al resto de actividades de AS, una de ellas dentro del Departamento
Educativo que más ofrecía su ayuda era la Obra del Ajuar. Desde
esta sección las cumplidoras del Servicio Social colaborarían en la
conservación de todas las instituciones de AS y suministrarían pren-
das de abrigo a los acogidos. Las cumplidoras confeccionaban las
prendas en distintos talleres y locales; el suministro de dichas pren-
das se efectuaba dos veces al año, al comenzar y terminar la cam-
paña de invierno50.
Respecto a la Obra del Ajuar debe mencionarse que Mercedes
Sanz Bachiller en el III Congreso de AS celebrado en 1939 considera
que ha sido una de las aspiraciones de AS que consiguió plasmarse
en la realidad. Señala además que este objetivo ha sido logrado con
la ayuda de «... una gran labor de propaganda por Radio y Prensa...
para conseguir prendas usadas...» 51.
En el Departamento Educativo, además de la sección menciona-
da, existían talleres de trabajos populares, donde se aprendía la
confección de prendas y objetos populares españoles y un servicio
denominado Obra de la Canastilla, donde se confeccionaba todo
aquello que necesitasen los recién nacidos más desfavorecidos. En
este tipo de talleres y servicios, junto a las enseñanzas propias que
impartían, era preciso que las cumplidoras recibiesen un adoctrina-
miento político-social y se mantuviese viva, en 1939, la práctica
49
Ibidem, p. 363.
50
Ibidem, p. 365.
51
SANZ BACHILLER, Mercedes: Discurso en el III Congreso Nacional de Auxilio Social.
Madrid. 1939, p. 5.
201
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
religiosa, enfocada en este caso concreto en el rezo diario del Ro-
sario.
En el III Congreso de Auxilio Social se dedica una especial aten-
ción a este Departamento Educativo por parte de la Delegada Nacio-
nal Mercedes Sanz Bachiller; quien menciona la celebración de un
primer cursillo para jefes de provincias, que había contado con la
asistencia de más de noventa mujeres. Confía en que a principios de
1940 puedan encuadrarse en ese Departamento para recibir enseñan-
zas, por lo menos, siete mil mujeres. También comenta el éxito obte-
nido por la publicación de una serie de libros de la sección educativa
del Servicio Social. Junto a las referencias al Departamento Educati-
vo, habla MSB de un nuevo proyecto que estaba fraguándose en esas
fechas con respecto a las cumplidoras. En concreto, se quería que
alguna de esas mujeres destinasen al menos un período de su Servi-
cio a prestar ayuda parcial a personas o familias que viviesen momen-
tos de auténtica necesidad económica. La ayuda podría consistir en
atender a enfermos, cuidar a niños abandonados... Como primer paso
de esta labor, desde la Oficina de Información Social de la Delega-
ción Nacional de AS, se realizó un fichero elaborado tras las visitas a
barrios o zonas donde la penuria era de gran magnitud, «... es un fi-
chero de pequeñas y crueles angustias..., puesto que en él se refleja
lo extendidos que están los males sociales en nuestra patria» 52.
Mercedes Sanz Bachiller no podría finalizar esta labor que ella
misma había comenzado a pergeñar. Su cese tuvo lugar no mucho
tiempo después de la celebración del III Congreso. Pero su plasma-
ción se produjo en un cuerpo de visitadoras sociales, cuya misión era
conocer las distintas penalidades que acuciaban a ciertos sectores de
la sociedad para intentar adoptar después las oportunas medidas.
V. SECCIÓN FEMENINA VERSUS AUXILIO SOCIAL:
LUCHA POR EL CONTROL DEL SERVICIO SOCIAL
A lo largo del análisis realizado sobre el nacimiento, funciona-
miento interno y todo tipo de cuestiones que implicaba el Servicio
Social se han apuntado una serie de referencias al conflicto desarro-
llado entre la Sección Femenina y la Delegación Nacional de Auxi-
lio Social por ostentar el control sobre esta institución. Resulta in-
negable ante el estudio de la documentación existente el hecho de
que una idea gestada desde la Delegación Nacional y la Asesoría
52
Ibidem, pp. 7-8.
202
MONICA ORDUÑA PRADA
Técnica de Auxilio Social había culminado en la plasmación oficial
de una realidad a través de un Decreto de Franco. Sin embargo,
dada la especial situación del momento y la inevitable interrelacion
de un amplio conjunto de Delegaciones Nacionales bajo el seno de
FET y JONS, resultaba sencillo el hecho de que se produjesen inje-
rencias entre unas y otras Delegaciones y que cada una de ellas
anhelase ostentar mayores parcelas de poder.
Precisamente la cuestión del Servicio Social constituyó uno de
los principales puntos de discrepancia entre Auxilio Social y la Sec-
ción Femenina por la importancia que suponía el control sobre el
mismo. Puesto que es preciso tener en cuenta el enorme contingen-
te de población femenina que estaba obligado a cumplir el Servicio
Social y los múltiples destinos que dichas cumplidoras podían cubrir
durante el período de realización.
Sobre uno de estos destinos puede indicarse que a través del
Departamento de Información Social, y más concretamente cum-
pliendo una misión de visitadoras sociales, en un período cronoló-
gico que abarcaba desde febrero de 1939 hasta octubre del mismo
año, el número total de familias atendidas por las cumplidoras del
Servicio Social ascendió hasta 1.250.000 53. Con este ejemplo inten-
ta demostrarse la fuerza que podía llegar a tener una institución y
cómo la orientación del mismo podía permitir el solventar cuestio-
nes de distinta índole. Hecho éste que no sólo atañía a la Delegación
Nacional de Auxilio Social, sino que también buscaba su implica-
ción en el mismo la Delegación Nacional de la Sección Femenina.
La Sección Femenina había nacido como una rama que se inte-
graba dentro de Falange. Hasta el momento de comenzar la guerra
civil en julio de 1936, el número de afiliadas con el que contaba era
muy reducido. Sin embargo, desde esa fecha, dicha proporción fue
aumentando a medida que transcurría la contienda bélica. Sobre
esas cantidades puede señalarse que una de las cifras que se mane-
jan hasta el 18 de julio de 1936 es la de 2.500 afiliadas. Cifra ésta
que María Teresa Gallego considera un tanto distorsionada, del
mismo modo que ofrece sus dudas sobre el número de afiliadas
indicadas por Manuel Hedilla en el mes de septiembre de 1936, que
habla de 80.000 afiliadas 54. A pesar de las posibles distorsiones
53
Libertad, 29-10-1939, p. 3.
54
GALLEGO, María Teresa: Mujer..., op. cit., p. 47. Esta autora muestra su discon-
formidad con la autenticidad de las cifras, puesto que como ella misma afirma: «...Sin
duda... estas cifras son algo exageradas, porque la propia SF, al celebrar su I Consejo
Nacional en enero de 1937, declaraba contar con unas 60.000 afiliadas...»
203
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
numéricas que podían darse en las cifras, sí puede afirmarse que si
se tiene en cuenta que Falange no había sido pergeñado como un
partido de grandes masas, a través de la Sección Femenina se ob-
tuvo la adhesión de un gran número de mujeres, y que incluso una
vez terminada la guerra e instaurado en toda España de una mane-
ra plena el franquismo, la Sección Femenina continuó desarrollan-
do una labor que podría considerarse como muy activa 55.
A pesar de la elevada proporción de afiliadas con las que contaba
la Sección Femenina y el gran número de actividades que se cu-
brían desde dicha Delegación Nacional de FET y JONS, tales como
el trabajo realizado durante la guerra en el frente en los lavaderos
y hospitales, el establecimiento de guarderías infantiles, la creación
de cátedras ambulantes, albergues y campamentos de juventud,
talleres artesanales... En fin, se pretendía desde la Delegación Nacio-
nal de la Sección Femenina abarcar un amplio espectro de aspectos
que estuviesen interrelacionados con la idea que se tenía sobre el
papel de la mujer española. Este afán se hizo más patente desde que
finalizó la guerra civil en abril de 1939 y más especialmente desde
que en los últimos meses de ese mismo año se produjo una reor-
ganización dentro de la Sección Femenina, y ésta adquirió una
nueva estructura 56. Junto a esta reestructuración de la Delegación
Nacional de la Sección Femenina aparece una nueva actividad que
quedaba integrada en su órbita de acción desde el mes de diciembre
de 1939 a través de un Decreto de Franco. En concreto, está hacién-
dose referencia al tema protagonista de este capítulo, el Servicio
Social.
Aunque la transferencia de competencias que atañían al Servicio
Social de la Delegación Nacional de Auxilio Social a la Delegación
Nacional de la Sección Femenina no se produjo hasta el 28 de
diciembre de 1939, es un hecho demostrable que desde el principal
órgano gubernativo de la Sección Femenina existía, casi desde la
fundación del Servicio Social, un deseo no ocultado por dirigir dicha
institución. De hecho, esta cuestión fue de un carácter tan proble-
mático para ambas Delegaciones de Falange, que incluso hubo
55
Ibidem..., pág. 48. «... La Sección Femenina... tuvo un crecimiento continuo...
Al margen, en gran medida, de los vaivenes del partido, porque sin dejar de ser fiel
a los principios joseantonianos, se plegó con gran ductilidad a las exigencias y expec-
tativas del franquismo...».
56
PAYNE, Stanley: Historia del..., op. cit., p. 166. «... asignándose a la Organización
funciones diversas como la educación física, la formación de jóvenes trabajadoras o
servicios de sanidad, prestándose una atención especial a las actividades culturales,
especialmente en las zonas rurales...».
204
MONICA ORDUÑA PRADA
momentos en que el conflicto llegó a personalizarse en las Delega-
das Nacionales de Auxilio Social y la Sección Femenina, Mercedes
Sanz Bachiller y Pilar Primo de Rivera, respectivamente. Una de las
principales causas en las que estribaba la rivalidad y además era
foco de las principales discrepancias se encontraba en el hecho de
que aquella Delegación que tuviese bajo su control el Servicio So-
cial podría disponer de un elevado número de la población femeni-
na española para destinarla a desempeñar distintas funciones en
aquellos campos donde estaban desarrollando su labor. Una de las
pruebas más palpables de esta afirmación es el hecho de que mien-
tras el Servicio Social estuvo bajo la órbita de Auxilio Social, todas
las cumplidoras eran destinadas a instituciones integradas en dicha
Delegación. Y, por el contrario, cuando pasa a depender de la Sec-
ción Femenina, las cumplidoras, a excepción de un breve período
inicial de tiempo donde también acudían a instituciones de Auxilio
Social, la norma generalizada fue que se llevase a cabo el cumpli-
miento del Servicio en las instituciones abarcadas por la Sección
Femenina.
Con respecto al enfrentamiento por mantener el control del
Servicio Social entre dos Delegaciones Nacionales falangistas, diver-
sos autores han vertido sus opiniones en la búsqueda de la explica-
ción que más se acercase a la realidad; cuestión ésta que no debe
resultar chocante si se tiene en cuenta el interés que puede suscitar
lo que parece que fue una dura rivalidad encarnada en dos perso-
najes femeninos, con una posición relevante dentro del régimen
franquista. No puede obviarse que incluso ambas mujeres ya forma-
ron parte del primer Consejo Nacional de FET y JONS 57, celebrado
el 3 de diciembre de 1937, junto a otra mujer, María Rosa Urraca
Pastor, que procedía de la Comunión Tradicionalista y ostentaba el
cargo de Delegada Nacional de Frentes y Hospitales.
Pilar Primo de Rivera, junto a su condición de hermana del fun-
dador de Falange española, fue Jefe Nacional de la Sección Femeni-
na desde el mes de diciembre de 1934 hasta la supresión de dicha
Delegación Nacional mediante un Decreto firmado el 1 de abril de
1977 por el Rey Juan Carlos I y el Presidente del Gobierno, Adolfo
Suárez 58. Y Mercedes Sanz Bachiller, que accedió a la vida pública
española por su especial circunstancia de viuda de Onésimo Redon-
do, consiguió adaptarse a las necesidades requeridas para dirigir la
57
ABELLA, Rafael: La vida cotidiana durante la guerra civil. Barcelona. Planeta. 1973,
p. 273.
58
SUÁREZ FERNÁNDEZ, Luis: Crónica..., op. cit., p. 487.
205
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Delegación Nacional de Auxilio Social y ser reconocida por ello. Y
aunque su matrimonio con Javier Martínez de Bedoya, una vez fina-
lizada la guerra y los cambios de dirección experimentados en Auxi-
lio Social a partir del año 1940, distanciaron a Mercedes Sanz Bachi-
ller de la vida política activa, no impidieron que poco tiempo después
fuese nombrada Consejera del Instituto Nacional de Previsión.
Existió en la lucha por el control del Servicio Social un trasfon-
do político de rivalidad entre los ideales de la Sección Femenina y
los de Auxilio Social. En concreto, los primeros se centraban prin-
cipalmente en la fidelidad a los principios que en su día había de-
fendido José Antonio; unos principios que estaban más próximos al
fascismo italiano que a la postura que emanaba desde el nazismo
alemán59. Por el contrario, en la Delegación Nacional de Auxilio
Social no sólo Mercedes Sanz Bachiller, sino gran parte de la Ase-
soría Técnica había sido inspirada por el jonsismo más puro de
Onésimo Redondo; y además los principios inspiradores para la
formación y plasmación de Auxilio Social provenían de ideas ad-
quiridas en Alemania durante la década de los años treinta60. Por
tanto, un primer punto en el conflicto entre ambas instituciones
surge en el momento de comprobar los principios inspiradores de
las mismas. Todo esto giraba en torno a una cuestión de sencilla
explicación: el nivel de participación que debían tener las mujeres
en la actividad política pública. Mientras que Pilar Primo de Rivera
se mostraba francamente partidaria de ampliar la intervención fe-
menina en la vida político-social, Mercedes Sanz Bachiller criticaba
este aspecto con gran dureza, puesto que consideraba que la idea
de la Sección Femenina sobre un trabajo realizado por mujeres de
carácter benéfico no se correspondía con la organización esbozada
por ella para encargarse de la asistencia social dentro del nuevo
Estado franquista 61.
59
GALLEGO, María Teresa: Mujer..., op. cit, p. 60. «... Cuestiones de religión, ca-
rácter y latinidad compartida coadyuvaban a la proximidad... cosa que no ocurría con
los alemanes, más distantes...».
60
SOUTHWORTH, Herbert: Antifalange..., op. cit., p. 171. «... Mercedes Sanz Bachiller
explicó el origen del Auxilio Social... a finales de septiembre... Javier Martínez de
Bedoya venía a verme... a su antiguo nacionalsindicalismo unía ahora una prepara-
ción política social realizada en Alemania, vino a insinuarme la utilidad de abordar
el problema social con un plan de conjunto...».
61
GALLEGO, María Teresa: Mujer..., op. cit., p. 60. Para Mercedes Sanz Bachiller la
actitud planteada por la Sección Femenina sólo se daba en movimientos como el
populismo. «... argüía que en los movimientos totalitarios no eran las mujeres quie-
nes se ocupaban de las actividades políticosociales...».
206
MONICA ORDUÑA PRADA
Todos los aspectos que se han citado, los cuales entraban en
conexión con los enfrentamientos políticos internos que se vivieron
dentro del régimen franquista, tanto durante la guerra civil como
una vez finalizada ésta no sólo se personificaron en dos Delegadas
Nacionales, sino que se centraron en el control del Servicio Social
como principal cuestión de debate. Para el equipo dirigente de la
Sección Femenina, el problema estribaba en que Mercedes Sanz
Bachiller había actuado de una manera correcta desde la fundación
de Auxilio Social hasta el verano de 1938. Desde ese momento,
siempre según la opinión de la Sección Femenina, Mercedes Sanz
Bachiller pretendía nutrir su Delegación de mujeres a través de un
equivalente al servicio militar femenino62; mientras que por el con-
trario tanto Pilar Primo de Rivera como el grupo de dirigentes que
la rodeaban afirmaban que la Sección Femenina se apoyaba en el
voluntariado y en la afiliación política, y que ésta era la manera más
apropiada para dirigir una institución de las características del Ser-
vicio Social.
Este conflicto durante la guerra presentó momentos de mayor
crudeza, especialmente en los últimos meses de la contienda, situa-
ción ésta en la que Auxilio Social presentaba una mayor demanda
de personal para instituciones como el Auxilio a Poblaciones Libe-
radas y se veía forzado a recurrir a la ayuda más intensa de afiliadas
a la Sección Femenina. Sin embargo, una vez había concluido el
enfrentamiento bélico en España los problemas que habían surgido
entre la Sección Femenina y Auxilio Social a causa del control del
Servicio Social tocarían a su fin con una solución, que no debe
sorprender si se tiene en cuenta la importancia política que repre-
sentaba Pilar Primo de Rivera frente a Mercedes Sanz Bachiller. El
28 de diciembre de 1939 el Servicio Social quedaba adscrito a la
Sección Femenina mediante un Decreto de Franco.
Finalmente, la Sección Femenina, tras un largo periplo, había
conseguido controlar una institución que le permitiría dominar un
gran contingente poblacional al cual podría encuadrar en otras ins-
tituciones, también dependientes de ella. Una de las pruebas más
palpables del empeño de la Sección Femenina por dirigir todo aque-
llo que atañese al Servicio Social puede comprobarse en el III Con-
sejo Nacional de la Sección Femenina celebrado en enero de 1939,
62
SUÁREZ FERNÁNDEZ, Luis: Crónica..., op. cit., p. 91. «... aspiraba a convertirse... en
el gran órgano de gestión de ese potencial humano que, con independencia de
cualquier filiación política, iban a constituir las cumplidoras del Servicio Social...».
207
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
donde el objetivo prioritario a seguir era el de controlar por todos
los medios posibles el Servicio Social63 . En esta nueva etapa de
funcionamiento del Servicio Social se experimentaron algunos cam-
bios con respecto al plan de actuación que se había seguido hasta
el momento.
Aunque no se establezca quién obtuvo los mejores resultados
con el Servicio Social, si fue Auxilio Social o la Sección Femenina;
entre otros motivos porque su creación había sido debida a la co-
yuntura de guerra por la que atravesaba el país y por la falta de
personal suficiente para cubrir las labores de carácter asistencial, y
cuando la Sección Femenina se ocupó de dicho Servicio ya no se
cumplían esas circunstancias. Sí pueden indicarse algunos de los
cambios que fueron introducidos desde el mes de enero de 1940.
Entre ellos, la imposición de nuevas sanciones para quienes preten-
diesen eludir su cumplimiento, la obligación de que las mujeres
trabajasen de una manera gratuita...64.
63
Ibidem, p. 94. «... la solución que en el III Consejo iba a proponerse consistía
en pasar el Servicio Social a la Sección Femenina. Tras una lucha muy seria lo
conseguiría...».
64
GALLEGO, María Teresa: Mujer..., op. cit, pp. 92-94.
208
CAPITULO IX
LOS CAUCES PATRIMONIALES
DEL AUXILIO SOCIAL
Casi desde su fundación Auxilio Social se convierte en una Obra
de gran envergadura que requería unas fuentes de ingresos capaces
de sostenerla correctamente y también una perfecta administración
de las mismas. Resulta obvio que dada la variedad de instituciones
cada una de ellas presentase distintas necesidades económicas que
debía intentar cubrir AS. A grandes rasgos, las aportaciones econó-
micas que engrosaban el patrimonio de AS provenían de: Cuesta-
ciones, Ficha Azul, Donativos, Caja de Compensación, Subvencio-
nes de distintos organismos, Fondos asignados por Beneficencia,
Franquicias concedidas por el Estado y diversas ayudas procedentes
en su mayoría del extranjero, todas ellas más frecuentes y de mayor
cuantía durante el período de la contienda bélica. Mediante este
conjunto de aportaciones AS fue capaz de hacer frente a todos los
gastos que se generaban en el desarrollo de su labor asistencial.
I. CUESTACIONES
Las cuestaciones debían celebrarse periódicamente en las distin-
tas provincias donde Auxilio de Invierno y después Auxilio Social
hubiese establecido instituciones destinadas al cuidado de los más
necesitados. Las diversas Delegaciones Provinciales de AS estaban
encargadas de enviar huchas y emblemas a localidades y pueblos,
que una vez realizada la cuestación remitirían a la Delegación Pro-
vincial correspondiente las huchas con el importe que se hubiese
recaudado l.
Tal era la importancia que se concedía a este último aspecto en la
Delegación Nacional de AS, que dejaba patente la estructura jerár-
quica piramidal donde dicha Delegación era la cúspide, que, a través
de una Orden de 10 de marzo de 1937, se especifica que las huchas
empleadas en las postulaciones únicamente podían abrirse en las
1
Normas y orientaciones para Delegados Provinciales. Delegación Nacional. 13-18 sep-
tiembre 1937, p. 69.
211
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
capitales de provincia. Esta cuestión planteaba un problema, especial-
mente en los pueblos, porque al depositar las monedas fraccionarias
en las huchas, las localidades pequeñas quedaban desprovistas de
dichas monedas. Con el fin de solventar ese inconveniente se propo-
ne que los distintos Delegados Locales de cabezas de partido judicial
podían acudir periódicamente a las Delegaciones Provinciales corres-
pondientes para cambiar monedas por billetes. De ese modo se con-
seguía que el día que tenía lugar la postulación en las distintas po-
blaciones existiera suficiente moneda fraccionaria para cubrir dicha
postulación2. A pesar de adoptarse esta medida, surgirán reiteradas
peticiones de diversos Ayuntamientos solicitando permiso para lle-
var a cabo la apertura de huchas en los mismos. Sin embargo, es
denegada siempre por el Gobernador General, insistiéndose en que
las huchas deben abrirse en las capitales de provincia3.
Según consta en el capítulo relativo a la organización y régimen
legal de AS, el Gobierno, a petición de la Delegación Nacional de
Auxilio de Invierno, aceptaba las cuestaciones a través de una Or-
den de 3 de febrero de 1937. Aunque es desde esta fecha cuando
las cuestaciones tienen carácter oficial, puesto que el montante de
dinero obtenido debía ingresarse a nombre del Fondo de Protección
Benéfico-Social y cuentan con la aprobación del Gobierno, no debe
olvidarse que la Delegación Nacional de AS recurre a esta fuente de
ingresos desde el momento mismo que nace Auxilio de Invierno. El
día 30 de octubre de 1936 se inaugura el primer Comedor Infantil
en Valladolid, y el día 31 de octubre tiene lugar la primera cuesta-
ción en esa misma ciudad. Todo el dinero obtenido en las cuesta-
ciones debía ingresarse en el Banco de España, desde donde sería
distribuido para su uso final.
Las cuestaciones, también denominadas postulaciones, eran re-
caudaciones realizadas en la vía pública, establecimientos... En un
principio, por personal voluntario de AS y, tras la creación del
Servicio Social, por cumplidoras del mismo y afiliadas a la SF. A
cambio del óbolo depositado, que se establecía en una cantidad
mínima obligatoria de 0,30 pesetas, se recibía un emblema que
debía lucirse de manera visible, puesto que se establece su obliga-
toriedad para acceder a cafés, teatros y diversos espectáculos... To-
das las huchas y emblemas mencionados debían ser proporcionados
por las distintas Delegaciones Provinciales, como ya se ha señalado,
2
Normas y orientaciones... Septiembre 1937, p. 71.
3
Boletín Oficial Movimiento FET y JONS, núm. 11. 1-1-1938, p. 141-142.
212
MONICA ORDUÑA PRADA
y allí también debían remitirse las huchas. Estas cerradas con pre-
cintos, uno de Beneficencia y el otro de AS, que debían colocarse
en las huchas antes de distribuirse, en presencia del Alcalde de la
población, Jefe Local de FET-JONS y Delegado Local de AS 4. Ob-
viamente, para considerar que una cuestación o postulación había
sido satisfactoria y sin irregularidades, la cantidad contenida en la
hucha debía corresponderse con el número de emblemas colocados.
Por lo común las cuestaciones o postulaciones eran anunciadas
a través de los medios de comunicación previamente al día de su
celebración indicando el emblema que correspondería para ese día.
La simbologia de estos emblemas expresaba de una manera clara el
estilo del Régimen que en esos primeros años volvía a oler a «pól-
vora e Imperio». Sirva como ejemplo de tal afirmación el hecho de
que en los emblemas aparecían representaciones del Siglo de Oro,
gestas, héroes, trajes y artesanía regional, Ejército, Calderón de la
Barca, Cervantes, Quijote, Alfonso X, San Fernando, Cerámica de
Talavera, Virgen del Pilar... Incluso en una circunstancia tan sencilla
como el lucimiento de un emblema, pretende recordar a los espa-
ñoles los momentos gloriosos y fructíferos por los que ha atravesado
el país para, de ese modo, establecer similitudes con el nuevo régi-
men que se había implantado. En suma, era una cuestión de pro-
paganda que pretende inculcar la idea de que con el triunfo de
Franco se conseguiría el resurgimiento de España como una nueva
gran potencia; además de enlazar el nuevo Estado en las líneas del
nacionalcatolicismo.
Aunque debía seguirse una estructura jerárquica tanto en la
resolución de diversas cuestiones como en la administración econó-
mica de todas las instituciones de AS, al ser esta Obra de tal mag-
nitud, no podía la Delegación Nacional ni tampoco las Delegaciones
Provinciales encargarse por sí solas de todos los problemas econó-
micos y administrativos. Para conseguir una más eficaz cooperación
entre las Delegaciones y que las Provinciales no se viesen sobrepa-
sadas por un exceso de trabajo, se establecieron Delegaciones Loca-
les en las capitales de provincia, las cuales estaban regidas por un
Administrador, quien recibiría las cantidades de dinero obtenidas en
las cuestaciones. Estos Administradores eran responsables de remitir
periódicamente a la Delegación Provincial informes detallados sobre
los ingresos producidos, y no sólo señalar las partidas procedentes
4
Normas administrativas provisionales para Delegaciones Locales. Valladolid. Marzo
1939. MAS.
213
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
de las cuestaciones, sino que debía incluir también las cantidades
obtenidas mediante la Ficha Azul, donativos...5.
El dinero recaudado por AS a través de las cuestaciones no figu-
raba en la Delegación Nacional como de libre disposición, ya que se
ingresaba a título de comisión. Las cifras de dinero recaudadas por
las cuestaciones se descontaban mensualmente por la Jefatura Na-
cional de Beneficencia y Obras Sociales cuando AS presentaba sus
liquidaciones para cobrar la subvención correspondiente por cada
asistido, según podrá comprobarse. De este modo, y prestando aten-
ción a la subvención recibida, AS entregaría las cantidades de dine-
ro sobrantes una vez realizadas las cuestaciones, o en el caso de que
se produjera un déficit, el Fondo de Protección Benéfico-Social re-
integraba ese dinero que AS había gastado de más 6. Se sobrentien-
de en la Delegación Nacional de AS que el hecho de realizar las
cuestaciones supone una contribución por su parte para aligerar las
cargas económicas que debe sostener el Estado. Junto a esto existía
una aspiración que supondría la meta de sus objetivos, tal era con-
seguir de una manera definitiva que los ingresos de las cuestaciones
y Ficha Azul superasen, en el Fondo de Protección Benéfico-Social,
el importe de las cantidades del mismo extraídas en conceptos de
subvención.
En el año 1937, MSB en una entrevista concedida al Semanario
Gráfico Fotos afirmaba que se recaudaba un promedio de trescientas
mil pesetas en cada cuestación7. Sin embargo, a pesar de los eleva-
dos ingresos de las cuestaciones, cuando se celebra el primer aniver-
sario de AS, en un artículo de Enrique Gavilán, el Administrador
Nacional de AS, Antonio Román, indica que hasta la fecha se han
producido cuatro liquidaciones con el Gobierno General desde el
mes de marzo de 1937. El resultado fue el siguiente: «... En marzo...
hubo un déficit y el Gobierno General nos entregó... 286.249,90
pesetas... en abril, 241.445,37 pesetas; en mayo, 378.121,73 pese-
tas, y en junio, 509.159,80 pesetas...» 8. Resulta lógico que la Dele-
gación Nacional de AS quisiera que el volumen de estas ayudas
gubernamentales disminuyese para, de este modo, demostrar su
eficacia y buena administración.
Como ya se indicó desde que las cuestaciones adquieren carácter
oficial, se declara la obligatoriedad de lucir el emblema para el ac-
5
Normas y orientaciones..., 1938, p. 187-188.
6
Normas y orientaciones..., 1938, p. 171.
7
Fotos. Semanario Gráfico Nacional-Sindicalista. N. 13. 22-5-1937. HMM.
8
Fotos..., núm. 36. 30-10-1937, p. 7. HMM.
214
MONICA ORDUÑA PRADA
ceso a distintos lugares de ocio. Por tal motivo, cabía la posibilidad
de que aquellas personas que no llevasen el emblema en día de
cuestación y fuesen vistas en un teatro, cine, café... podían ser
sancionadas con una multa por la autoridad competente. Como
muestra de la obligatoriedad señalada, con frecuencia los Goberna-
dores Civiles de las provincias publicaban en la prensa notas alusi-
vas a la importancia que representaban las cuestaciones y a la ne-
cesidad de aportar en las mismas, como mínimo, treinta céntimos 9.
Las multas que podían imponerse solían oscilar entre veinticinco y
doscientas pesetas, según la reincidencia que mostrasen los infrac-
tores. A pesar de ello no parece que se cumpliese con total riguro-
sidad la adquisición de emblemas y el control de los mismos en
locales destinados al ocio. Para resolver esa situación fue necesaria
una Orden Ministerial de 23 de mayo de 1942 declarando obliga-
toria la adquisición del emblema para aquellas personas que, coin-
cidiendo con un día de cuestación, acudiesen a un café, teatro o
espectáculo 10.
Asimismo dijimos que las mujeres cumplidoras del Servicio So-
cial colaboraban activamente en las cuestaciones. Esta medida no
era una colaboración voluntaria, puesto que las cumplidoras esta-
ban obligadas a postular un mínimo de tres veces mientras durasen
los seis meses del Servicio. Quedaban exceptuadas aquellas mujeres
que, por razón del cargo que ostentaban o porque su trabajo en el
Servicio Social fuese de jornada completa, no tenían fácil disponi-
bilidad para realizar las cuestaciones. Las mujeres que postulaban
debían ir siempre por parejas, pero llevando cada una el número
oportuno de emblemas y una hucha, porque de ese modo cada una
podría atender al mismo tiempo a diversas personas 11.
Junto a las cumplidoras del Servicio Social también postulaban
afiliadas a la SF. Esta norma despertaría suspicacias desde un prin-
cipio en los órganos dirigentes de la SF, más concretamente en Pilar
Primo de Rivera, la Delegada Nacional. Ha podido comprobarse
cómo el traspaso de competencias del Servicio Social de AS a la SF
fue un hecho perseguido por Pilar Primo de Rivera desde la funda-
ción de dicho servicio, que obtendrá tras el IV Consejo Nacional.
Cuando ya se había superado la primera etapa del Servicio Social,
que coincide con el primer grupo dirigente que tiene AS, la Dele-
gación Nacional de la SF deja poco a poco de prestar su apoyo en
9
Libertad, 30-12-1938.
10
Libertad, 14-6-1942.
11
Normas y orientaciones..., 1938, p. 193.
215
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
las cuestaciones, para lo cual alegaba que no favorecían la forma-
ción de la mujer española. Por tal motivo, se disponía desde esa
Delegación:
«1. Que en lo sucesivo las cumplidoras del Servicio
Social, igual que las afiliadas a la Sección Femenina..., no
realizarán las cuestaciones de Auxilio Social...
2. Que en la cuestación de Auxilio Social a celebrar
hoy... deberán tomar parte todas aquellas cumplidoras y
afiliadas que lo hayan solicitado...
3. Que las cumplidoras que actualmente realizan el
Servicio Social y que tengan pendientes determinadas cues-
taciones... no estarán obligadas a realizarlas...» 12.
Todo ello prueba una vez más la rivalidad que se había dado
desde la fundación de AS entre las dos Delegaciones Nacionales,
que en este caso se salda con un grave perjuicio para AS, puesto
que veía desaparecer una importante colaboración de personas a la
hora de realizar las cuestaciones.
II. FICHA AZUL
La Ficha Azul englobaba aportaciones en metálico y, en un prin-
cipio, en especie que recaudaba la institución a costa de los simpa-
tizantes con una periodicidad mensual 13. AS obtuvo autorización
del Gobierno para recaudar fondos a través de dicha Ficha, median-
te Orden de 10 de marzo de 1937, que establecía cuatro condiciones
ineludibles:
— constituir un compromiso anticipado, mediante una
ficha modelo A-217 con la firma autorizada;
— realizar el pago en metálico;
— la cuota debía ser una cantidad fija;
— el importe de la cuota no podía ser inferior a una
peseta 14.
Todo el dinero recaudado mediante la Ficha Azul era descontado
por el Fondo de Protección Benéfico-Social. La Ficha Azul debía
12
Libertad, 10-5-1942.
13
Libertad, Valladolid. 4-2-1940.
14
Normas administrativas provisionales... Marzo 1939. MAS.
216
MONICA ORDUÑA PRADA
convertirse en una garantía absoluta para ese Fondo, a cuyas cajas
tenía que revertir la totalidad de los ingresos.
La función de propaganda de la Ficha Azul correspondía a las
distintas Delegaciones Locales, aunque era la Delegación Provincial
responsable del control absoluto sobre los movimientos de fondos.
Desde la Delegación Local se remitían a la Provincial las Fichas para
que se consignasen las firmas que le conferían validez como docu-
mentos oficiales, acreditaban al suscriptor como tal. Los cobros se
realizaban mediante unos cupones que había creado la Delegación
Nacional para tal fin. Las Delegaciones Locales informaban al públi-
co sobre la existencia de esos cupones y de las firmas que avalaban
la autenticidad de las Fichas, de ese modo se intentaban evitar
posibles malinterpretaciones que diesen lugar a equívocos en el
momento de suscribirse a una Ficha Azul. También debían remitir
a la Delegación Provincial el número de suscripciones; desde allí se
controlarían todas las cuestiones relativas a la gestión de cobros, los
impagos, las bajas...15. Por supuesto, y como era habitual en la
administración interna de AS, la Delegación Nacional tenía que
supervisar todos los mecanismos de control que llevaba parejo el
proceso de suscripción y pago de la Ficha Azul. Prueba de ello es
que MSB, como Delegada Nacional, solicita a través del Boletín Ofi-
cial del Movimiento, una estadística sobre el número de suscriptores
de Ficha Azul en las distintas provincias con el afán de proceder a
la oportuna reorganización administrativa 16.
No transcurrió mucho tiempo para que los conceptos (metálico
y especie) se refundan en una sola partida presupuestaria mensual.
Se deduce en la Delegación Nacional que las Fichas Azules en es-
pecie suponen más un inconveniente que una ventaja. Obviamen-
te, esta conclusión radica no sólo por la ímproba tarea que supon-
dría su contabilización, sino porque muchos de los alimentos serían
de difícil liquidación momentánea, en ocasiones no resultaría sen-
cillo darles una aplicación práctica. Por estas causas la Delegación
Nacional de AS resuelve intentar en todas las Delegaciones Locales
que los suscriptores de Ficha Azul en especie la conviertan en
metálico. En el caso de que algún suscriptor mostrase reticencias
para llevar a cabo ese cambio, desde las distintas Delegaciones de-
jarían de contabilizarse los alimentos como ingresos procedentes de
la Ficha Azul, pasando a figurar en las partidas presupuestarias como
15
Normas y orientaciones..., 1938, p. 180.
16
Boletín Oficial Movimiento..., núm. 28. 10-8-1938, p. 377.
217
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
donativos en especie. Este concepto ya no debía figurar en la liqui-
dación general que se realizaba con el Ministerio del Interior 17.
De la misma manera que las cumplidoras del Servicio Social te-
nían la obligación de postular para AS, también eran ellas quienes se
encargaban de los asuntos concernientes a la suscripción y cobro de
la Ficha Azul. Las cumplidoras tenían que recorrer, siempre en gru-
po, los distintos barrios o zonas que les fuesen asignados para ofrecer
información sobre la finalidad que tenía la Ficha Azul, el compromi-
so que implicaba suscribirse a la misma e intentar obtener el mayor
número de suscripciones posible. También serían cumplidoras del
Servicio Social las encargadas de llevar a cabo el cobro de las suscrip-
ciones, pero únicamente en lugares céntricos de la ciudad y donde
las Fichas suscritas fuesen de alta cuantía. Con ello se quería evitar
de este modo un posible cobro de comisiones por parte de emplea-
dos desaprensivos. Al realizar ese cobro un cuerpo voluntario y afín
a la Obra, se da por supuesto que no se producirían incidencias en la
recaudación de la Ficha Azul. Junto a esto, también señala la Dele-
gación Nacional que se daría a la cobranza «... el espíritu femenino
que tanto destaca también en nuestra Obra...» 18.
Esta filosofía prueba la importancia que se concedía a la figura
de la mujer en AS, puesto que en una sociedad como la que estaba
forjándose en España resultaba impensable que las mujeres dedica-
sen su tiempo a una actividad como era el cobro de la Ficha Azul.
Sin embargo, en AS son partidarios de que la mujer debe colaborar
en actividades de diversa naturaleza, las cuales además podían con-
tribuir a su formación. Como se ha comprobado es una postura a la
que se oponían radicalmente en la Delegación Nacional de la SF,
donde se podía llegar a considerar hasta casi deshonroso para una
mujer el hecho de tener que visitar domicilios para cobrar la sus-
cripción a la Ficha Azul.
Desde los primeros momentos se especifica que la aportación en
la Ficha debía distinguirse de otras ayudas económicas. El desem-
bolso de una suscripción a la Ficha Azul siempre era de mayor
cuantía que, por ejemplo, el de las cuestaciones. Por ese motivo,
cuando se habla de las aportaciones económicas que contribuyen a
mantener la Obra se especifica que «... las clases trabajadoras con-
tribuyen... a través de las cuestaciones, las clases medias añaden su
aportación por medio de la Ficha Azul...» 19.
17
Normas y orientaciones..., 1938, p. 194.
18
Normas y orientaciones..., 1938, p. 195.
19
Ecos. Semanario dé FET y JONS, núm. 66. 10-1-1938, p. 7.
218
MONICA ORDUÑA PRADA
Fig. 1. Modelo de Ficha Azul estableado por la Delegación
Nacional de Auxilio Social en el año 1937
III. DONATIVOS
El epígrafe «donativos» engloba toda entrega de carácter volun-
tario no fija y espontánea que abarcaba un amplio espectro, puesto
que podían ser aportados tanto en metálico como en especie. Desde
los inicios de AS constituyen una parte importante de su base econó-
mica unida a otras aportaciones. El hecho de que los donativos fue-
sen recibidos en las distintas Delegaciones Provinciales o Locales no
implicaba la libre disposición de las mismas, puesto que el concepto
de donativo se centralizaba en su totalidad en la Delegación Nacio-
nal de AS. Por supuesto, si las necesidades así lo justificaban, esos
donativos podían volver a remitirse a la Delegación Provincial o Lo-
cal de origen, siempre a través de pagos y abonos en cuenta.
Hasta el año 1937, en la administración interna que se mantenía
en AS, existían diversas cuentas y partidas presupuestarias según los
distintos conceptos. Pero, desde el mes de abril de 1937, va a tener
lugar una fusión de cuentas la cual atañe especialmente a los do-
nativos. En la contabilidad de las Delegaciones Provinciales debía
figurar un nuevo término en las cuentas, era el de Donativos para
la apertura de Nuevos Comedores, suponía una reunificación de los
conceptos: sellos, recaudado por sellos y donativos20. Esta cuenta
20
Boletín AS, núm. 2. Valladolid. Abril 1937, p. 4.
219
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
incluía el importe de sellos, venta de tarjetas, ganancias de festivales
de carácter benéfico, donativos extraordinarios, etc....
Mientras duró la guerra civil, AS percibió una interesante can-
tidad en concepto de donativos. Estos donativos tenían una proce-
dencia muy diversa, puesto que implicaban la colaboración de sec-
tores muy amplios de la sociedad. Entre ellos los donativos
entregados por sectores militares, civiles, Diputaciones Provinciales,
Ayuntamientos, Gobiernos Civiles, Iglesia, Comités Extranjeros... A
este último grupo será preciso referirse más adelante con detalle,
puesto que contribuyeron en gran manera al sostenimiento econó-
mico de AS. El volumen de su contribución no puede equipararse
al donativo individual que podía realizar una persona simpatizante
de AS, aunque su deseo fuese el mismo y su postura deba recibir
igual respeto. Como podrá comprobarse, esos Comités Extranjeros
no sólo encuadraban a ramificaciones que extendía AS por países
como Francia, Portugal, Reino Unido... También se unían las ayudas
de gobiernos afines al régimen de Franco y de posturas totalmente
opuestas al mismo, como era la de los Cuáqueros.
Era muy frecuente que, lo mismo a nivel individual que en
grupo, personas que se encontraban en el Frente aportasen dona-
tivos en metálico cuya finalidad era ayudar al sostenimiento econó-
mico de AS. Así, por ejemplo, puede citarse un donativo de 6.405
pesetas para AS procedente de Jefes, Oficiales, Soldados... de la Base
de Zorroza en Bilbao21, o el donativo de 500 pesetas fruto de la
colecta hecha entre Suboficiales Quinto Tabor Regulares Larache
Cuatro 22. También donativos de carácter mensual como el de 5.000
pesetas que aportaba la Junta Regional Administradora de la Sus-
cripción Pro Ejército y Milicias 23 Esta cooperación económica que
se daba entre miembros del Ejército y AS resultó más acentuada e
intensa mientras duró la contienda. Una vez finalizada ésta, las
ayudas van espaciándose desde el año 1940 a donativos de carácter
esporádico, por lo común en fechas simbólicas (Navidad) y aporta-
dos por los Altos Mandos de diversos regimientos. Tal es el caso que
se da en la Delegación Provincial de AS en Valladolid, donde coin-
cidiendo con el mes de diciembre de 1941 se reciben donativos en
metálico del Coronel del Regimiento San Quintín24. También en la
Navidad de 1942 el Coronel del Regimiento de Infantería número
21
Libertad. 25-9-1938.
22
Libertad, 17-12-1938.
23
Libertad, 10-1-1939.
24
Libertad, 3-1-1942.
220
MONICA ORDUÑA PRADA
25 coopera económicamente para que AS pueda celebrar la comida
en un día tan señalado...25.
Los donativos en metálico que recibía AS, procedentes de sus
simpatizantes, eran importantes si se tiene en cuenta la situación de
penuria económica por la que atravesaba España en pleno enfren-
tamiento bélico. De ahí que aquéllos correspondieran a entidades
capaces de ese desembolso (Bancos, Tabacalera) o por personas
cuyos problemas económicos o prácticamente no existían o la situa-
ción de crisis no les afectaba en demasía y tenían suficiente capa-
cidad para hacer los donativos. De hecho, cuando en AS se habla de
los soportes económicos que mantienen la Obra se indica que con-
tribuyen «... las clases privilegiadas... con donativos espléndi-
dos...» 26.
Los ejemplos son evidentes. Así, para celebrar la conquista de
Barcelona por las tropas de Franco, en Valladolid diversos particu-
lares hacen donativos a la Delegación Provincial de AS que oscila-
ban en un promedio de quinientas pesetas 27. También en otras
Delegaciones y en otras fechas se reciben donativos individuales
que en ocasiones pueden alcanzar la cifra de quince mil pesetas...28.
En la labor administrativa de AS era muy importante el destino
que recibían los distintos donativos que llegaban a las Delegaciones
Provinciales y Locales, hecho que no entrañaba excesivas dificulta-
des dada la continua relación que existía con la Delegación Nacio-
nal. El problema surgía en aquellos pueblos o localidades carentes
del organismo representativo de AS. A pesar de ello sí existían
personas necesitadas de su labor asistencial y de una manera oca-
sional también había donativos. Para la correcta distribución de
dichos donativos, la Delegación Nacional de AS establecía la figura
de los Administradores Provinciales. Junto a esta labor también era
preciso que llevasen a cabo relaciones periódicas de los donativos
que les habían entregado y los correspondientes recibos. Estas rela-
ciones servirían para informar, primero a las Delegaciones Provin-
ciales y, posteriormente, a la Delegación Nacional, el monto de lo
ingresado por donativos y cuál era su disponibilidad.
Cuando los pueblos sin organización de AS tenían por ejemplo
un Comedor, los donativos en especie en vez de entregarse direc-
tamente a los necesitados pasarían a un almacén del que debía
25
Libertad, 13-12-1942.
26
Ecos. Semanario... 10-1-1938, p. 7.
27
Libertad, 1-2-1939.
28
Libertad, 8-12-1939.
221
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
disponer el Comedor para así cubrir sus necesidades 29. Los recibos
a los que se ha hecho alusión debían ser siempre remitidos a la
Delegación Nacional para que ésta llevase a cabo un control ex-
haustivo. Tenían establecido un modelo fijo que se diferenciaba
según el carácter que tuviera el donativo. En el caso de que los
donativos fuesen en metálico, el modelo de recibo que debía em-
plearse era el A-239; y si el donativo abarcaba el concepto de espe-
cie y varios, el modelo de recibo a utilizar era el A-240 30,
IV. CAJA DE COMPENSACION NACIONAL
Durante la guerra civil la Delegación Nacional de AS decide
crear la Caja de Compensación Nacional con la finalidad de solven-
tar las posibles necesidades económicas extraordinarias que se pre-
sentasen en zonas cercanas al frente o en provincias liberadas en
fechas recientes. Obviamente no todas las provincias resultaban igual
de afectadas por los estragos de la guerra civil. Por tal razón aquellas
provincias en situación económica más favorable y además sin el
problema social tan agudizado debían enviar a la Delegación Nacio-
nal todo aquello que fuese excedente para destinarlo a las provin-
cias más necesitadas.
Junto a la solidaridad económica arriba expresada concurrían en
el sostenimiento de la Caja de Compensación la venta de sellos de
régimen interior, cuyo precio era de una, dos, tres y cinco pesetas,
la venta de tarjetas, los beneficios que se obtuviesen en los distintos
festivales que se celebraban y «... el 75 por 100 del saldo que puede
haber a favor de la Delegación Nacional de Auxilio de Invierno en
las liquidaciones mensuales que se hacen con el Gobierno Gene-
ral...» 31. Esta última fuente de ingresos no era fija. Por ese motivo
resultaba imprescindible que en todas las Delegaciones Provinciales
hubiese suficiente cantidad de sellos y tarjetas para que su venta se
contabilizara como un ingreso fijo.
El proceso de pagos por parte de la Caja de Compensación debía
llevarse a cabo a través de la Administración Nacional de AS, según
órdenes impuestas a las Delegaciones Provinciales. En caso de seguir-
las, además de no poder percibir ninguna ayuda de la Caja de Com-
pensación, serían sancionadas. El baremo que se seguía en la Admi-
29
Normas y orientaciones..., 1937, p. 70.
30
Normas administrativas..., marzo 1939. MAS.
31
Normas y orientaáones..., 1937, p. 79.
222
MONICA ORDUÑA PRADA
nistracion Nacional para otorgar ayudas de la Caja de Compensación
se establecía teniendo en cuenta los ingresos que procedían de la
Ficha Azul, cuestaciones y donativos y los gastos que se generaban
en el sostenimiento de las diversas instituciones como los Comedo-
res, Hogares... Las Delegaciones Provinciales elaboraban sus presu-
puestos teniendo en cuenta lo anteriormente señalado. Sólo cuando
los gastos mensuales superasen los ingresos, podían solicitar que la
Caja de Compensación cubriese el déficit. Con el fin de paliar cual-
quier desidia administrativa por parte de algunas Delegaciones Pro-
vinciales, éstas serían sancionadas e ingresadas las cantidades en la
Caja de Compensación Nacional, ya fuesen en metálico o bien en
especie 32.
Mientras que las Delegaciones Provinciales cuya labor en la
ayuda al necesitado fuese encomiable, podían recibir a propuesta
de la Administración Nacional a la Delegación Nacional la conce-
sión de premios, que podían ser tanto en metálico como en especie.
Los premios señalados serían siempre con cargo a la Caja de Com-
pensación Nacional, y para obtenerlos debían cumplimentar una
solicitud según modelo especial remitido a la Administración Nacio-
nal en un plazo que no podía superar los diez primeros días de cada
V. FONDOS ASIGNADOS POR BENEFICENCIA
Como indicamos en otro lugar, tras el estallido de la guerra civil
quedaron fraccionados todos los servicios dependientes del Estado,
incluido el de la Beneficencia, que a partir del mes de octubre de
1936 se reestructurará en la España nacionalista, pasando a depen-
der sus competencias y atribuciones del Gobierno General del Es-
tado. Por Decreto de 19 de marzo de 1938 AS recibía de manera
prioritaria la aplicación del Fondo de Protección Benéfico-Social.
Para ello la Delegación Nacional de AS debía solicitar fondos al
Ministerio del Interior, acompañado de una relación por provincias
e instituciones donde estuvieran consignadas las necesidades prio-
ritarias y una propuesta del importe en metálico en concepto de
subvención. La Administración Nacional de AS, con el objeto de
32
Normas y orientaciones..., 1937, p. 81: «... si es en metálico y por una sola vez
o un tanto por ciento de aumento en las facturas de emblemas o de todas las
mercancías, y si fuera en alguna especie o materia se ingresará su valor también...».
33
Normas y orientaciones..., 1937, p. 82.
223
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
que lo señalado se cumpliese estrictamente, instaba a los Delegados
Provinciales a que acatasen las normas y enviaba a las distintas
Delegaciones los partes administrativos que debían rellenarse obli-
gatoriamente y remitirse a la Administración Nacional 34.
Merced a la Orden de 10 de marzo de 1937 la Delegación Na-
cional de AS conseguía que las liquidaciones locales de los Come-
dores fuesen subvencionadas por el Estado y abonadas mensual-
mente. Las subvenciones que recibía AS del Estado debían abonarse
con una periodicidad mensual y según la Orden de 29 de diciembre
de 1936 eran las Juntas Provinciales de Beneficencia las encargadas
de llevar a cabo ese desembolso 35. La Administración Nacional
percibía un saldo procedente del Fondo de Protección Benéfico-
Social, una vez que habían descontado todas las ganancias obteni-
das por la Ficha Azul y las cuestaciones, mecanismo sobre el cual ya
se ha tratado con anterioridad.
El importe de las subvenciones se cifraba en una cantidad fija
por ración (dos comidas diarias), que se ofrecía en los Comedores.
Esta tarifa podía oscilar según la edad que tuviesen los asistidos,
pertenecientes al grupo de adultos o niños. Asimismo, era preciso
que los partes consignaran siempre de una manera escueta el nom-
bre de los asistidos, su edad y los días de asistencia a comer o
ausencia sin más anotaciones 36.
En caso de contravenirse las órdenes antedichas, cabía la posibi-
lidad no sólo de cesar al Delegado Provincial e incluso procederse al
cierre de la Delegación Provincial que incurriese en reiteradas irre-
gularidades. Para evitar la tardanza en el envío de los partes,
junto a las advertencias de cese y posible clausura de las Delegacio-
nes Provinciales, la Administración Nacional exige a los Delegados
que cursen todos los meses a la Delegada Nacional una relación de
34
Boletín AS, núm. 2. Valladolid. Abril 1937, p. I. Una vez que esta Administra-
ción contase con todos los datos en su poder, estaría en disposición de elaborar las
diversas relaciones que debía presentar con la finalidad de obtener las subvenciones
de carácter estatal. En los partes administrativos era preciso que se reseñase la pro-
vincia de donde provenía, la ubicación exacta de la Delegación Provincial, la cantidad
en metálico y en el banco de la que se dispusiese, una relación de las instituciones
de AS en la provincia, la recaudación total por Ficha Azul y donativos, relaciones
nominales de todos los asistidos... Es decir, todos aquellos datos que fuesen determi-
nantes para la resolución de una subvención de mayor o menor cuantía.
35
BoletínOficialdel Estado. 3-1-1937. Art. 14: «... Las subvenciones otorgadas
serán abonadas... por la respectiva Junta Provincial a los representantes de las En-
tidades subvencionadas, previa presentación de los justificantes correspondientes...».
36
Normas y orientaciones..., 1938, p. 190.
224
MONICA ORDUÑA PRADA
las provincias que en ese aspecto no supieran cumplir con lo orde-
nado 37.
La Delegación Nacional de AS consideraba que a través de la
Orden de 10 de marzo de 1937 su situación económica general
experimentaba un posicionamiento muy favorable, porque conver-
tía a AS en una especie de monopolio de la asistencia social en la
nueva estructuración administrativa de la misma. Gracias a dicha
Orden, «... se nos deja abierta la puerta de las subvenciones para el
caso de que llegáramos a necesitarlas por el volumen de nuestra
Obra...»38.
Toda esta trama era un pretexto para mantener el control estatal
sobre las instituciones que, sin dejar de obviar la necesidad econó-
mica que podía paliar el gobierno a través de subvenciones, pugna-
ban día a día por erigirse como organismo autónomo. De hecho,
una de las mayores aspiraciones de AS era lograr su mantenimiento
económico, sin tener que recurrir al Fondo de Protección Benéfico-
Social. Ello justifica que en cualquier cuestación era obligatoria la
presencia de un representante o delegado de la Junta Provincial de
Beneficencia, tanto en el momento de precintar las huchas como en
la apertura de las mismas para proceder a su recuento.
Otra condición que se imponía desde el Estado a la Delegación
Nacional de AS para luego favorecer en mayor o menor medida con
las subvenciones era el hecho de que entre los niños y adultos
asistidos debía primar la presencia de aquéllos que estuviesen in-
cluidos en los Censos Provinciales de Beneficencia, los cuales esta-
ban elaborados desde la Beneficencia Estatal. Al señalarse esta con-
dición, parece que se intenta en cierto modo reducir el campo de
ayuda asistencial que prestaba AS. Sin embargo, en el conjunto de
sus instituciones no estaba establecida como norma el negar su
apoyo a aquellas personas que no figurasen en los censos aludidos.
De todos modos, la inclusión de los asistidos en los Censos de Be-
neficencia tiene una explicación clara si nos atenemos a la forma en
que AS estaba obligado a liquidar las cuentas con el gobierno. Desde
la Delegación Nacional se ejemplifica dicha liquidación 39. Obvia-
37
Normas y orientaciones..., 1938, p. 191.
38
Boletín AS, núm. 2. Valladolid. Abril 1937, p. 12.
39
Boletín AS, núm. 2. Valladolid. Abril 1937, p. 12: «... Por ejemplo, recaudación
de Auxilio de Invierno en este mes: 400.000 pesetas. Gastos: 12.000 niños asistidos
en los comedores a una peseta que marca la Ley, son 460.000 pesetas; 3.000 perso-
nas mayores a l'30 pesetas: 17.000 pesetas. Total de gastos al mes: 577.000 pesetas...
el Gobierno General del Estado dará a la Delegación Nacional de Auxilio de Invierno
la diferencia... 177.000 pesetas...».
225
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
mente, el Estado debía conocer si el destino de las subvenciones se
atenía a las verdaderas prioridades de la gente, dando por supuesto
que los inscritos en los Censos de Beneficencia eran auténticos
necesitados.
Respecto a las subvenciones que recibía AS del Fondo de Protec-
ción Benéfico-Social, éstas se inician con carácter oficial desde el
año 1938 mediante un Decreto dado en Burgos por Franco a través
del Ministro del Interior, cargo que ostentaba en esos momentos
Serrano Súñer. Con la publicación del Decreto se disponía que re-
cibiesen una subvención aquellas instituciones dependientes de la
Delegación Nacional de AS que ésta considerase merecedoras o
realmente necesitadas de dicha subvención. El Gobierno hacía par-
tícipe a AS de este tipo de subvenciones procedentes del Fondo de
Protección Benéfico-Social porque consideraba que esta institución
había demostrado «... capacidad, brío y sentido católico, en una
perfecta conjunción de las virtudes tradicionales de nuestro pue-
blo...»40. Resulta obvio que AS era merecedora de subvenciones
que aliviasen en cierta medida las cargas económicas que conllevaba
el mantener una obra de sus características, porque lógicamente no
sólo solventaba al Estado un gran número de problemas de carácter
social que se habían planteado con la guerra, sino que además todo
el conjunto de las instituciones se enmarcaba en el nuevo ideario
político-religioso que propugnaba el nuevo Estado. Cumplía de este
modo la Delegación Nacional de AS todos los requisitos que podía
exigirle el Gobierno para favorecerla con subvenciones.
Al provenir la mayoría de los fondos de las arcas del Estado, la
Delegación Nacional de AS emitió una serie de normas para que los
Delegados Provinciales vigilasen diariamente los presupuestos corres-
pondientes a Comedores, Cocinas... teniendo siempre en cuenta las
tarifas que marcaba el Estado. Estas en el año 1938 estaban estable-
cidas en 0'95 pesetas por niño y 1,25 pesetas por adulto. Además de
estas instrucciones dirigidas a todo el personal de las Delegaciones
Provinciales, se toma la determinación de elaborar unos resúmenes
estadísticos de todas las Delegaciones, debiendo constar no sólo los
gastos, sino también las cifras que no se ajustaban a los tipos que el
Estado tenía determinados para la compensación de la Obra41. De
este modo evitaba la Delegación Nacional de AS que el Fondo de
Protección Benéfico-Social encontrase irregularidades en sus liquida-
40
BMFET. núm.17. 1-4-1938, p. 208.
41
BMFET, núm. 27. 10-8-1938, p. 367.
226
MONICA ORDUÑA PRADA
dones, porque al tener esos resúmenes con antelación al momento
de la liquidación obligatoria mensual podría detectar la existencia de
posibles anomalías y así intentar corregirlas.
VI. SUBVENCIONES DE ORGANISMOS VARIOS
Desde que comienzan a funcionar las diversas instituciones de
AS, esta Obra se plantea unos objetivos a cumplimentar diariamen-
te por las Delegaciones Provinciales. Precisamente esta labor de
ayuda al necesitado en las distintas ciudades y pueblos debía llevar-
se a cabo con esmero y eficacia para que las autoridades más cer-
canas a ellos pudiesen percibir con claridad el trabajo que estaba
cumpliéndose. Las autoridades referidas son los Gobernadores Civi-
les, Alcaldes y Presidentes de las Diputaciones Provinciales. Era un
empeño especial en los responsables de AS hacer ver a las autori-
dades que su trabajo es una realidad oficial, resolutorio de un gran
problema, puesto que achican una parte de las preocupaciones so-
ciales y proporcionan economías considerables al Estado, a la Pro-
vincia y a los Municipios42.
Efectivamente, AS adquiría muchas de las responsabilidades que
hasta ese momento habían sido tratadas por la Beneficencia Muni-
cipal o Provincial; sin embargo, no puede obviarse que lo mismo los
Ayuntamientos que las Diputaciones Provinciales prodigaron sus
ayudas a las distintas Delegaciones Provinciales y Locales de AS. En
ese grupo de ayudas prestadas figuraban tanto las de carácter eco-
nómico como las de naturaleza material, por ejemplo, cesión de
terrenos, locales...
En cuanto a. la cronología de estos apoyos fueron los años 1936
y 1937 cuando las corporaciones municipales tuvieron que llevar a
cabo un mayor esfuerzo en la cooperación económica señalada. No
obstante, las ayudas de los Ayuntamientos no podían desaparecer
según el criterio del Ministerio del Interior por considerar una im-
portante partida presupuestaria que completaba los ingresos pro-
cedentes de suscripciones, donativos particulares y cuestaciones. En
tal sentido la Orden de 31 de marzo de 1938 en el BOE, donde se
obliga a los Ayuntamientos a mantener el apoyo económico en las
cuestiones relativas a la Beneficencia: «... Todos los Ayuntamientos
deberán mantener en el presente ejercicio las consignaciones para
42
Normas y orientaciones..., 1937, p. 20.
227
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
establecimientos de Beneficencia y Obras Sociales y necesidades de
este orden surgidas en la guerra...» 43. A pesar del incremento de los
ingresos procedentes de cuestaciones, donativos, etc, no podían
menospreciarse unas ayudas que, en aquellos momentos de crisis y
penuria, resultaban prácticamente imprescindibles.
Aún no existía una Norma General englobante de todos los Ayun-
tamientos, especificando la cantidad en metálico con la cual debían
cooperar periódicamente con AS, como tampoco se marcaba la pe-
riodicidad de la ayuda. Se dejaba a la libre elección de las distintas
Corporaciones Municipales el montante de dinero que se destinaría
a las Delegaciones Provinciales de AS y las fechas en las que tendría
lugar la entrega del mismo. Cada Ayuntamiento ajustaría dicha en-
trega a la cuantía de sus presupuestos, aunque ha de señalarse que
los fondos destinados solían ser elevados si se tiene en cuenta la si-
tuación económica de crisis que llevaba consigo la guerra civil. Como
ejemplo puede considerarse el Ayuntamiento de Valladolid, que en
septiembre de 1938, tras celebrarse una sesión extraordinaria, acor-
dó subvencionar mensualmente a AS con 4.000 pesetas 44. Estas ayu-
das económicas perderán el carácter obligatorio una vez haya finali-
zada la contienda bélica, y producida la reestructuración en 1940 de
la Delegación Nacional de AS, al tiempo que mejora la situación, se
convertirán en ocasionales este tipo de ayudas.
También, en el panorama de las Corporaciones municipales,
había otros auxilios como la cesión de terrenos o locales ya edifica-
dos para instalar servicios de AS. Esta ayuda municipal resultaba
muy favorable, pues evitaba desembolsar grandes cantidades de
dinero (del cual podría disponer para cubrir otro tipo de necesida-
des), con el fin de alquilar o comprar terrenos o locales para inau-
gurar otras obras. Nuevamente puede ejemplificar esta actitud co-
operadora el Ayuntamiento de Valladolid, al ceder a AS unas
instalaciones para una Guardería Infantil. En la firma del contrato
de cesión llevada a cabo en el mes de enero de 1939 intervinieron
el Alcalde de Valladolid, que en aquellos momentos era Funoll; los
Tenientes de Alcalde, el Delegado Provincial de AS, Elias Iglesias, y
el propietario de los terrenos; señalar además que el Ayuntamiento
había destinado ocho mil pesetas de subvención para la construc-
ción de la Guardería, que al no ser utilizadas las entregó a AS para
que fuesen destinadas a lo que se juzgase conveniente 45.
43
Boletín Oficial del Estado. 2-4-1938.
44
Libertad, 17-9-1938.
45
Libertad, 20-1-1939.
228
MONICA ORDUÑA PRADA
El intervencionismo de los Ayuntamientos en algunos aspectos
de la administración económica de AS fue más intenso durante el
período del conflicto bélico, puesto que era junto a los Gobiernos
Civiles la autoridad que se encontraba en más estrecha relación con
el Gobierno General, al cual rendía cuentas detalladas de todo tipo
de actividades. Junto a los aspectos de vigilancia y celo que ejercían
los Ayuntamientos durante las cuestaciones de AS, ha de señalarse
que los distintos establecimientos de AS debían presentar en las
Alcaldías un acta resumen del movimiento en dichos establecimien-
tos en los cinco primeros días de cada mes y que posteriormente
debían ser remitidas a las .Delegaciones Provinciales de AS 46. Este
tipo de actas eran una fuente de información directa para que los
Ayuntamientos conociesen la labor que se desarrollaba en las dis-
tintas instituciones, para de ese modo sacar las conclusiones perti-
nentes para otorgar ayudas de mayor o menor cuantía.
Del mismo modo que los Ayuntamientos realizaban cesiones de
terrenos o de locales a AS, también estaban capacitadas y disponían
de libertad para hacerlo las Diputaciones Provinciales. En términos
puramente económicos, como ya se ha mencionado, señalar que las
Diputaciones Provinciales mientras el Servicio Social permaneció
bajo la órbita de influencia de AS estaban obligadas a subvencionar
con una cantidad procedente de sus presupuestos, la manutención
de aquellas cumplidoras que realizasen el Servicio Social en sitios
que no eran su lugar habitual de residencia y no contaban con
medios económicos suficientes para sobrevivir. Los fondos proce-
dentes de las Diputaciones Provinciales debían figurar en AS en una
partida presupuestaria única, y siguiendo la habitual estructura je-
rárquica que se daba en los organismos del nuevo Estado que
estaba creándose, era preciso que dichos fondos y el empleo al que
se habían destinado fuesen sometidos a una revisión anual por el
órgano competente que correspondiese.
Tradicionalmente las Diputaciones Provinciales tenían a su car-
go, en el aspecto de la Beneficencia, las Casas de Maternidad y
Expósitos, las Casas de Caridad para indigentes y Manicomios para
dementes sin medios económicos. Cuando se crea Auxilio de Invier-
no y va desarrollando todo un conjunto de instituciones que antaño
se incluían en la Beneficencia General o que presentaban noveda-
des al surgir en una coyuntura atípica como es la de una guerra, las
Diputaciones, aunque seguían manteniendo una dedicación a la
46
Normas administrativas. Marzo 1939. CEDISS.
229
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Beneficencia General, van a centrar con más ímpetu su labor en
cooperar con AS tanto a nivel económico como material.
En el aspecto de la ayuda material, en concreto la cesión de terre-
nos o locales, las Diputaciones Provinciales colaboraban con la Dele-
gación Nacional de AS realizando dicha cesión para que se destinase
preferentemente a la instalación de Residencias-Hogares de cumpli-
doras del Servicio Social; aunque no era obligatorio este uso final ya
que AS podía destinar los terrenos o locales a las instituciones de las
que en ese momento se viese más acuciado. Estos terrenos en el caso
de que no fuesen propiedad de la Diputación podían ser expropiados
considerándoseles como de utilidad pública47.
Obviamente, como ha podido comprobarse, en el mantenimien-
to y funcionamiento económico de AS, representaban tanto Ayun-
tamientos como Diputaciones Provinciales un importante apoyo. Ya
que no sólo llevaban a cabo colaboraciones económicas que permi-
tían a la Obra solucionar problemas de necesidad en el momento,
sino que merced a esas cesiones de terrenos y locales se solventaban
problemas que pudiesen surgir a largo plazo y que podrían ser
resueltos al contar con nuevas instituciones.
VIL FRANQUICIAS Y EXENCIONES
En este apartado deben incluirse aquellos aspectos que interve-
nían para liberar de cargas económicas de distinta índole a la De-
legación Nacional de AS. Ninguno de ellos supone una obtención de
ingresos por parte de la Obra, sino que podría considerarse como un
trato de favor que otorgaba el Estado a AS por la labor de ayuda al
necesitado que estaba llevando a cabo. Se puede considerar como
una ayuda estatal el hecho de que a AS se le concedan subvencio-
nes del Fondo de Protección Benéfico-Social, se otorgue franquicia
postal y telegráfica a todas las Delegaciones o que esté exenta la
Delegación Nacional del pago de algún tipo de impuestos. Aunque
pueda parecer un aspecto nimio dentro de las partidas presupues-
tarias de la organización, no debe olvidarse el importante intercam-
bio de correspondencia, circulares, boletines... que tenía lugar en la
estructura orgánica de AS entre todas las Delegaciones Provinciales,
Delegación Nacional, distintas instituciones, etc.
Por último, deben señalarse las exenciones de las cuales se veía
favorecida la Delegación Nacional de AS como órgano dependiente
47
Boletín Oficial del Estado. 15-10-1938.
230
MONICA ORDUÑA PRADA
de FET y de las JONS. Concretamente ese tipo de exenciones se
centraban en los impuestos sobre derechos reales y transmisión de
bienes. En el año 1941 Franco por medio de un Decreto exceptuó
del Impuesto el patrimonio de AS sobre «... el caudal relicto...» 48.
Resulta obvio que este tipo de privilegios constituían un importante
descenso en los gastos que tenía AS porque, en el caso de recibir en
donación o por herencia algún terreno, local, instalación..,, podría
disponer con plena libertad de ellos sin abonar ninguna cantidad al
Estado.
VIII. AMIGOS DE AUXILIO SOCIAL
Con este epígrafe quieren englobarse todas las ayudas de carácter
económico que recibió AS, preferentemente durante el período de la
guerra civil, de organismos oficiales extranjeros, partidos políticos
afines al régimen de Franco, organizaciones no gubernamentales;
esto es: cualquier cooperación económica recibida del exterior.
a) Ayudas del exterior
En este tipo de colaboraciones es preciso que se establezcan
diferencias por el origen y las causas que motivaban las ayudas. Por
afinidad con el nuevo Estado que se estaba creando, se producirán
donativos de Alemania, Italia y Japón 49 . También deben incluirse
en este apartado las ayudas que procedían de instituciones como el
Partido Rexista de Bélgica o la Falange de diversos países. Sin ex-
cluir los auxilios procedentes del Reino Unido, Francia, Estados
Unidos... Ayudas todas que se destinaban a la Delegación Nacional
de AS porque las autoridades competentes habían comprobado la
eficacia e imparcialidad con que dicha organización actuaba, y es-
taban abiertos a realizar una colaboración en la medida de sus
posibilidades para que AS dispusiese de suficientes medios para
seguir adelante con su tarea. En unos y otros casos, las motivacio-
nes eran diversas y no hace falta detallar.
48
Boletín Eclesiástico Arzobispado de Toledo, n ú m . 1 0 . 1 0 - 8 - 1 9 4 1 , p . 3 6 6 .
49
Diario Regional. 30-4-1938, p. 1. Esta nación realiza en 1938 un donativo de
3.000 yens para Auxilio Social. El dinero fue entregado por el encargado de negocios
de Japón y en un principio estaba destinado a conmemorar el cumpleaños del Em-
perador.
231
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
b) Ayudas de las potencias fascistas durante la guerra
Las ayudas más significativas provenían de Alemania e Italia,
países colaboradores en el conflicto. Las que procedían de Alemania
para la Delegación Nacional de AS no se reducían a aportaciones
económicas, sino que también incluían una cooperación material,
como el envío de alimentos, ropa, objetos de primera necesidad...
Del mismo modo que también facilitaba el Gobierno alemán el
aprendizaje en su país de miembros integrantes de AS. No debe
olvidarse que cuando AS surge en el mes de octubre de 1936 pre-
senta algunas similitudes con la Winterhilfe alemana, organización
de apoyo al indigente cuya labor había comprobado JMB, una de
las personas claves en la fundación de AS. De hecho, para Dionisio
Ridruejo existe una clara inspiración de JMB en modelos alemanes
de hucha, emblema, sello, que era un cuchillo empuñado contra las
fauces de un lobo...50.
El partido Nacional-socialista alemán no tenía establecida una
aportación económica fija para otorgar a la Delegación Nacional de
AS; sin embargo, sí se producían donativos económicos con bastan-
te frecuencia. Aunque generalmente su entrega tenía lugar, como
ya se ha señalado, a través de FET y JONS por ser una organización
dependiente de ella. Las cantidades que procedían de Alemania o de
grupos de alemanes que residían en España solían ser de una pro-
porción elevada y fueron continuos mientras duró la guerra civil;
señalar por ejemplo el donativo de ciento cincuenta mil pesetas
entregado a través de Serrano Súñer a AS 51 en el mes de abril de
1938, o el donativo de la colonia alemana residente en Valladolid
en 1939 52.
Las aportaciones que realizaba Alemania a la Delegación Nacio-
nal de AS no se reducían a la entrega de cantidades en metálico,
sino que también incluían, como ya se ha mencionado, el envío de
alimentos de primera necesidad para las poblaciones recién libera-
das, prendas de vestir, aparatos técnicos de los que se carecían en
esos momentos en España... Ese tipo de ayudas seguirían mante-
niéndose una vez finalizada la guerra civil y encontrarse España en
una coyuntura tan penosa o más que la que había experimentado
hasta ese momento. Aunque Alemania estaba próxima a lanzarse a
un faraónico proyecto de conquista europea y guerra, su capacidad
50
REDRUEJO, Dionisio: Casi unas Memorias. Planeta. 1976, p. 83.
51
Diario Regional. 13-4-1938, p. 1.
52
Libertad, 16-3-1939.
232
MONICA ORDUÑA PRADA
como potencia económica le permitiría seguir llevando a cabo una
serie de ayudas a AS. Sirva como prueba de tal afirmación el hecho
de que en el mes de mayo de 1939 Alemania donó a España cinco
mil kilos de bacalao y leche condensada 53, o el regalo de seis camio-
nes del Gobierno alemán54; también ya en la década de los años
cuarenta, entregas de comida de la mujer del Embajador de Alema-
nia en España, Von Sthoren55, o como aspecto curioso mencionar
el envío de cincuenta aparatos de radio que prometió Himmler
durante su visita a España, y cuya finalidad era distribuirlos entre
los Hogares de AS más alejados de las capitales de provincia, por
ejemplo, el Hogar de Recuperación en la Sierra de Guadarrama, los
Hogares de Chipiona, Isla Cristina, Las Hurdes...56.
Junto a las ayudas que realizaba Alemania por su aprobación al
nuevo régimen que imponía Franco en la sociedad española, tam-
bién recibía aportaciones AS de otras potencias que participaban de
ese tipo de ideales. Es el caso de Italia, que aunque sus donativos
no alcanzasen la cuantía económica de los realizados por Alemania,
sí llevaba a efecto algunas ayudas; generalmente eran cooperaciones
económicas que entregaban los comandos de soldados italianos, los
cuales se encontraban en España combatiendo junto a las tropas de
Franco. Eran ayudas que indirectamente financiaba el Gobierno
italiano, del mismo modo que sucedía con todos los donativos pro-
cedentes de Portugal. Aunque ha de especificarse que los donativos
que se realizaban desde este país se canalizaban a través de los
Comités de Amigos de AS 57.
c) Ayudas por sentido humanitario o eficacia de AS
Ya se ha mencionado la existencia de cooperación económica
por parte de una serie de potencias que se declaraban antifascistas
y sin embargo colaboraban de una manera exhaustiva y continuada
con la Delegación Nacional de AS. El hecho de que posturas polí-
ticas públicamente enfrentadas a los regímenes autoritarios y fascis-
tas europeos de la década de los años treinta prestasen su apoyo a
53
Libertad, 3 1 - 5 - 1 9 3 9 .
54
Libertad, 16-6-1939.
55
Libertad, 6-1-1940. En concreto se entregaron mil roscones que estaban desti-
nados a los Hogares Infantiles.
56
Libertad, 3-9-1942.
57
Diario Regional. 24-2-1939. Llegada a Barcelona de un vapor de víveres que
enviaba AS de Portugal, transportando 2.297 toneladas de alimentos.
233
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
una institución que al fin y al cabo había nacido bajo los auspicios
de un régimen de esas características, viene a demostrar que la
institución que dirigía MSB se movía en una órbita que en ocasio-
nes escapaba del ámbito de influencia de FET y JONS; hecho que
puede explicar las fricciones entre PPR y MSB, o los enfrentamien-
tos posteriores con Serrano Súñer. Uno de los enlaces fundamenta-
les para que naciones como Estados Unidos, Reino Unido... presta-
sen su colaboración eran los Comités de Amigos de AS.
d) Los Comités de Amigos de AS impulsados por MSB
Para entender con claridad de qué manera se enviaban las ayu-
das del exterior a AS, hay que señalar que este hecho se produjo
por una actitud de los órganos dirigentes de esta institución en el
año 1937. En concreto, de MSB, quien una vez que el Auxilio de
Invierno entra en pleno funcionamiento se da cuenta de que una
Obra de tal magnitud implica no sólo múltiples gastos, sino también
la necesidad de materiales médicos, de laboratorio, ambulancias...
de los cuales en la coyuntura por la que atravesaba España era muy
difícil disponer. Por tal motivo decide constituir Amigos de AS por
todo el mundo. Estos Comités se iniciaron en Lisboa, creándose
a continuación en París a través de amistades y contactos de MSB:
«... Con las experiencias logradas en breve tiempo se pudo extender
la acción de los Amigos de Auxilio Social a Buenos Aires, Manila,
Nueva York y Londres...58. Obviamente, en estos Comités de AS en
el extranjero se desarrollaba una ingente labor de propaganda sobre
la institución que permitiría el envío de materiales y dinero en
efectivo para el mejor desenvolvimiento de su tarea de ayuda al
necesitado.
La Delegación de AS en Londres tenía como objetivo principal
recabar el mayor número posible de fondos para dicha institución.
Para tal fin se celebraban en esa Delegación múltiples eventos de
carácter benéfico cuya finalidad de obtener dinero se veía resuelta
por la afluencia de aristócratas y personas que realizaban cuantiosos
donativos; en concreto puede señalarse la presencia en alguno de
estos actos de la Reina Victoria Eugenia 59, quien a pesar de perma-
necer en el exilio no podía dejar de prestar su ayuda a aquellos que
habían sido subditos suyos. Al igual que sucedía con las ayudas que
58
MARTÍNEZ DE BEDOYA, J. Memorias..., op. cit., p. 168.
59
Conversación mantenida con MSB. 27-8-1993.
234
MONICA ORDUÑA PRADA
se efectuaban desde Francia a la Delegación Nacional de AS 60, cuyo
Comité estaba presidido por el Mariscal Petain.
De una manera parálela a la creación de los Comités de Amigos
de AS, la SF también movilizó a algunas de sus integrantes en el
año 1937 en el extranjero; las afiliadas constituían la rama femeni-
na de Falange en el exterior, y según afirma Luis Suárez «... se
organizan... las Secciones Femeninas en el extranjero, que inmedia-
tamente empiezan a mandar donativos y ropa para el Auxilio de
Invierno y para la guerra...»61. Aunque el objetivo primordial de la
Falange Exterior no era colaborar con AS, sino realizar una labor de
propaganda para que fuese conocida FET y JONS en el extranjero,
incluía como una de sus actividades el hecho de recaudar donativos
que se distribuirían no sólo para AS, sino también para organizacio-
nes cómo Frentes y Hospitales, Lavaderos, distintas hermandades de
la SF...
e) La ayuda de los Cuáqueros
En el mes de junio de 1937 AS había crecido considerablemente
y sus necesidades económicas se hacían cada vez mayores; por tal
motivo, JMB decide, ante la proximidad de la toma de Santander y
la carencia de medios suficientes para abastecer a la ciudad, aceptar
la conexión de AS con los cuáqueros, una propuesta que había sido
planteada por el Comité de Amigos de AS en Estados Unidos. Ló-
gicamente fue una decisión adoptada con mucha cautela y tras
sopesar gran número de inconvenientes, entre los que figuraban las
posibles suspicacias de la Iglesia y de aquellas personas recelosas en
exceso. Según explica JMB, las únicas condiciones que imponían los
cuáqueros para prestar su ayuda era que «... exigían el que dos
representantes suyos pudiesen comprobar que la ingente ayuda que
estaban dispuestos a proporcionarnos llegaría a los necesitados sin
discriminaciones políticas...» 62.
La solicitud de ayuda a los cuáqueros fue aprobada por el Conde
de Jordana, quien dio todo tipo de facilidades a JMB para que ésta
concretase la ayuda y momento en que debía recibirse. La primera
muestra del éxito de esta cooperación se produce con motivo de la
toma de Santander. Por la mañana del 26 de agosto de 1937 las
60
Libertad, 8-12-1939.
61
SUÁREZ FERNÁNDEZ, L., op. cit., p. 58.
62
MARTÍNEZ DE BEDOYA, Javier: Memorias..., op. citada, p. 174-175.
235
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
tropas nacionalistas entraban en la ciudad y esa misma noche un
barco cuáquero descargaba en los muelles un enorme contingente
de víveres que AS debía distribuir de manera conveniente entre
toda la población santanderina. Esta actitud volvería a producirse
en la toma de ciudades como Gijón, Barcelona, Alicante... Además,
la ayuda de los cuáqueros seguiría prestándose en los primeros
momentos de la posguerra, dada la fuerte carencia que se producía
en el conjunto de la población española; prueba de esta continuidad
es el envío desde Londres de los cuáqueros a la Delegación Nacional
de AS de 212.620 kilos de leche en polvo y quince fardos de ropa 63.
63
Libertad, 3-8-1939.
236
CAPITULO X
LA PROPAGANDA AL SERVICIO
DE AUXILIO SOCIAL
I. INTRODUCCIÓN
Uno de los asuntos que era preciso considerar, aunque lejos de
ser especialista en ello, es aquel que hace referencia a la moviliza-
ción propagandística que se llevaba a cabo desde la Delegación
Nacional, acorde con los postulados del Régimen. Tanto para poner
en conocimiento de la población la tarea que estaban realizando,
como para concienciarla sobre la necesidad de colaborar con ellos y,
por supuesto, para crear una imagen de cara al exterior. Todo esto
formaba parte no sólo del mecanismo empleado por Auxilio Social,
sino que puede aplicarse a todos los órganos falangistas integrados
en el nuevo Estado esbozado tras el 18 de julio de 1936.
Existía un factor que resultaba primordial para que, lo mismo
desde la Delegación Nacional de Prensa y Propaganda como desde
Auxilio Social, pudiesen ponerse en práctica los objetivos anhela-
dos. Concretamente, era el control sobre los medios de comunica-
ción. Una cuestión ésta que ponía en conexión a la España fran-
quista con el régimen fascista existente en Italia y con la Alemania
nazi1 . Una conexión que iba más allá según podía comprobarse en
el trasfondo y la forma de los discursos empleados 2.
Resulta lógico que si existía la posibilidad de disponer de los
medios de comunicación tanto orales como escritos y visuales, des-
de la Delegación Nacional de Auxilio Social se aprovechase esa tesi-
tura para desarrollar una amplia campaña en su favor. La cual
1
TANNENBAUM, Edward: La experiencia..., op. citada, p. 283. «La mayoría de las
dictaduras modernas utilizan diversas formas de la cultura de masas para crear la
imagen de que la vida en su país es normal y de que sus ciudadanos son todos
honrados...».
2
PÉREZ BOWIE, José Antonio: «Retoricismo y estereotipación, rasgos definidores de
un discurso ideologizado. El discurso de la derecha durante la guerra civil», en
ARÓSTEGUI, Julio: Historia y Memoria..., op. citada, p. 356. «... el carácter totalitario del
poder franquista propiciaba un control más estricto de los medios de comunicación...
similitud entre el discurso franquista y el de los fascismos europeos... por un rasgo
común a los sistemas totalitarios... función de enmascaramiento que se encomienda
al lenguaje...».
239
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
permitiría cumplir dos objetivos: extender una imagen que coinci-
diese con el espíritu que se pretendía inculcar con su labor y obte-
ner fondos económicos adicionales, basándose en el trabajo asisten-
cial que realizaban.
En la España nacionalista durante el período cronológico de
duración de la guerra civil, y por supuesto una vez finalizada la
misma, todos los canales de comunicación se interrelacionaban e
integraban bajo un solo mando, la Falange y después el Movimien-
to. Aunque inicialmente propugnaban la importancia de la revolu-
ción de corte falangista, desde la Ley de Prensa de 1938 y la crea-
ción del Servicio Nacional de Prensa y Propaganda, esa característica
iba a ser sustituida por la del asentamiento absoluto del régimen
franquista y lo que el mismo implicaba 3.
Sin embargo, hasta la fecha mencionada, Falange ejercía un
control absoluto que se reflejaba en la transmisión de ideas que
debían inculcarse a la población. Una de las pruebas más notorias
sobre la existencia de dicho control es el hecho de que cuando se
produce la convocatoria del Consejo Nacional para el 25 de abril de
1937, en uno de los apartados se indica que todos los Consejeros
con mando político debían aportar un detallado informe sobre el
territorio que estaba a su mando, y donde se trataría un amplio
abanico de materias, tales como la Sección Femenina, el Auxilio de
Invierno, los Flechas... y por supuesto Prensa y Propaganda4.
En todas las campañas que se llevarán a cabo existía una bús-
queda clara desde el principio, ésta era el apoyo o la base ideológica
que sería enfatizada de cara a la población. Por supuesto, en un
Estado de nueva creación, que había surgido al hilo de un alza-
miento militar, uno de los objetivos de más relevancia sería el le-
gitimarlo. Una legitimación que giraba en torno a diversos aspectos,
tales como la Iglesia y su aquiescencia, la supuesta intervención de
la Providencia y la ideología propia que debía implantarse. Así, por
ejemplo, se encuentra la oposición que se daba entre la anarquía
existente con anterioridad a julio de 1936 y el nuevo orden que se
planteaba, la barbarie republicana frente a la civilización... Cuando
se dictó la Ley de Prensa de 22 de abril de 1938, todo el anterior
conjunto indicado se vio integrado no sólo en el aparato falangista
3
ELLWOOD, Sheelagh: Prietas..., op. citada, p. 83. «... En los comienzos de la gue-
rra, la Falange utilizaba estos medios de difusión no sólo para ensalzar los valores
defendidos por ella... sino también para afianzar la idea de que la revolución falan-
gista se llevaría a efecto... desde enero de 1938, los medios de difusión... no estuvie-
ron al servicio de revolución alguna...».
4
ALVAREZ PUGA, Eduardo: Historia de ¡a Falange. Barcelona. Dopesa. 1970, p. 154.
240
MONICA ORDUÑA PRADA
del cual ya formaba parte, sino que además tenía que adaptarse a
las necesidades estatales y convertirse en su aparato ideológico 5.
La Delegación Nacional de Auxilio Social, de igual manera que
el resto de Delegaciones bajo la órbita de FET y JONS, utilizó un
amplio aparato propagandístico en el cual se incluían múltiples fac-
tores: prensa, folletos, la realización de reportajes gráficos, las expo-
siciones... sin olvidar, por supuesto, las campañas ensalzando la
tarea que realizaban en el extranjero, todas ellas coordinadas desde
el Servicio Exterior de Falange. No puede olvidarse además que
Auxilio Social comenzó a llevar a cabo su misión asistencial en
octubre del año 1936, y que no se confirmó como Delegación Na-
cional hasta meses después. Por tanto, la disponibilidad económica
no estaba organizada para cubrir correctamente su campo de acción.
Era necesaria la aportación de los ciudadanos a los que se ape-
laba a través de la propaganda. Tampoco puede obviarse que inclu-
so la propaganda también podía influir favorablemente para la de-
terminación del Estado a la hora de consolidar a Auxilio Social
como un servicio independiente con unos fines bien estructurados
y reconocidos. Era inevitable que una organización como la que
estaba implantándose en España, y con las características que repre-
sentaba la difusión de ideas, especialmente durante una contienda
bélica, que la Delegación Nacional de Auxilio Social no disfrutase de
semejante oportunidad para hacer llegar sus propósitos a la pobla-
ción y con ello obtener mayores facilidades para cumplirlos.
Precisamente durante el período bélico la propaganda desempe-
ñaba una labor que puede ser considerada como muy importante
por el objetivo que se planteaba a cumplir. De hecho, las campañas
propagandísticas no sólo funcionaban en la zona de España que era
nacionalista, sino que también en la zona sujeta al gobierno repu-
blicano, la propaganda era un arma más a utilizar contra la política
de Franco y de cara a las democracias del exterior. Es bien conocida
la tarea desarrollada por los republicanos mediante un gran número
de publicaciones, carteles, películas... que tenían como principal
objetivo la búsqueda de apoyo para su causa6. Cuestión ésta en
donde estriba la diferencia existente entre la propaganda que se
producía en las dos zonas en las que estaba dividida España. El
5
MARTÍN DE LA GUARDIA, Ricardo: Información..., op. citada, pp. 50-51. «... La prác-
tica del periodismo debe contribuir a la formación de la cultura popular con la
finalidad de recuperar la conciencia nacional...».
6
PALACIO ATARD, V.: «La prensa periódica durante la guerra civil», en La Guerra
Civil Española. Exposición del Ministerio de Cultura. Madrid. 1980, pp. 55-62.
241
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
gobierno republicano buscaba convencer y persuadir a la sociedad
de la legalidad y corrección de su causa. Por su parte, el régimen
franquista únicamente buscaba conquistar y someter7.
II. OFICINA CENTRAL DE PROPAGANDA
Una vez configurada la Delegación Nacional de Auxilio Social
como tal y el número de asistidos a los que atendían las distintas
instituciones día a día se hacía más numeroso, desde la Asesoría
Técnica Nacional se percibió una nueva necesidad que surgía en la
administración interna de la Obra de forma paralela al crecimiento
de la misma.
Cronológicamente, desde que se inaugura la primera institución
y durante un período que no superaba el primer aniversario, Auxi-
lio Social organizó Comedores, Cocinas de Hermandad, Hogares
Infantiles, Guarderías... Es decir, entre finales del mes de octubre de
1936 y el mes de agosto de 1937, Auxilio Social había empezado a
establecer ramificaciones de ayuda asistencial que cada vez abarca-
ban a sectores más amplios de la población. Todo el trabajo que se
llevaba a cabo bajo el mandato y supervisión directa de la Delega-
ción Nacional exigía la existencia de un sistema propagandístico.
En un principio, al estar Auxilio Social integrado en FET y JONS,
toda la propaganda dependía directamente de los dictados y apoyos
proporcionados por esa organización. Sin embargo,. el paulatino
crecimiento que experimentaban las instituciones de Auxilio Social
exigían una mayor dedicación por parte de la Delegación Nacional
en todos los temas que hacían referencia a la propaganda. De he-
cho, durante el mes de marzo de 1937 la Delegación Nacional co-
menzó a pergeñar campañas de propaganda con el fin de airear la
esencia de su obra y justificar la demanda de recursos. Entre otras
medidas, la Delegación Nacional decidió poner a la venta un cua-
derno gráfico de propaganda y una serie de tarjetas postales alusivas
al Auxilio Social8.
Aunque la decisión de editar propaganda, independientemente
de la acción realizada desde FET y JONS, partió de forma directa
desde la Delegación Nacional de Auxilio Social, esta actitud no sig-
nificaba un acto de rebeldía contra el órgano superior que regía
7
ELLWOOD, Sheelagh: Prietas..., op. citada, p. 82.
8
Boletín AS, núm. 2. Abril 1937. Valladolid, p. 11. Ordenes para los Delegados
Provinciales.
242
MONICA ORDUÑA PRADA
toda la estructura interna administrativa de Prensa y Propaganda.
Únicamente esta actitud puede entenderse como la puesta en prác-
tica, por parte de Auxilio Social, de un conjunto propagandístico
complementario del que ya llevaba a cabo FET y JONS. En la pos-
tura adoptada por Auxilio Social existía una cierta lógica, especial-
mente si se tiene en cuenta que no fue la única Delegación Nacional
integrada en Falange que tomó una decisión de similares caracterís-
ticas. De hecho, incluso la Sección Femenina organizó sus propias
campañas propagandísticas9.
Junto a las cuestiones que se han señalado es preciso indicar que
la Asesoría Técnica Nacional, ante las circunstancias que estaban
desarrollándose,.decidió crear su propio órgano de propaganda. Este
es el caso de la Oficina Central de Propaganda.
La Oficina Central de Propaganda, adscrita a la Delegación Na-
cional de Auxilio Social, nace en el curso de una reunión de la
Asesoría Técnica Nacional celebrada durante el mes de agosto de
1937. Tendría como principal objetivo desarrollar una amplia cam-
paña sobre Auxilio Social, tanto en España como en el extranjero,
y siempre en coordinación y como punto de apoyo a los dictados
emanados de FET y JONS. Inicialmente, la Oficina Central de Pro-
paganda estaría bajo la supervisión y dirección de Carmen de Icaza,
Asesora Nacional de Cuestiones Sociales. Junto a ella, y figurando
como un enlace con la Delegación Nacional de Falange de Prensa y
Propaganda, estaba el Asesor Médico Nacional, Ercilla.
En esta reunión de la Asesoría Técnica Nacional no sólo se apro-
bó la idea de crear dicha Oficina. También se acordaron los planes
que la misma debía llevar a cabo. Estos planes abarcaban un enor-
me despliegue en todo lo que se refería a propaganda del trabajo
dentro de Auxilio Social. Además se incluían aspectos de carácter
publicitario que no sólo debían ser difundidos dentro de España,
sino que debían extenderse por países como Alemania, Argenti-
na...10.
Este plan también especificaba el deseo de realizar algún tipo de
película con noticias alusivas a Auxilio Social. Pero este plantea-
9
GALLEGO, María Teresa: Mujer..., op. citada, p. 86. «... Desde su I Consejo Nacio-
nal, celebrado en 1937, la Sección Femenina contó con una Delegación de Prensa y
Propaganda...».
10
III Junta de las Asesorías Técnicas. 20-8-1937. ACPD, p. 11. Carmen de Icaza
detallaba en una ponencia todo aquello que consideraba debía ser puesto en práctica.
«En toda la prensa una especie de balance. Folletos... Envío de folletos a América...
Propaganda activa por radio... Algún noticiario... Que la Señora de Franco inaugure
alguna de nuestras instituciones...».
243
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
miento tropezaba con una dificultad que únicamente podría ser
resuelta con la colaboración proveniente de Alemania. Y es que las
industrias gráficas y los, estudios cinematográficos se encontraban en
su práctica totalidad establecidos entre Madrid y Barcelona, dos
ciudades que no se integraron en la España nacionalista hasta el
año 1939. Por ello, era necesario que las cintas y su procesado se
realizasen en Berlín, hecho éste que, sin duda, dificultaba el creci-
miento del cine nacionalista11.
Entre las misiones que desempeñaba la Oficina Central de Pro-
paganda se encontraba la de cooordinar en prensa todos los anun-
cios referentes a las cuestaciones a celebrar por Auxilio Social, in-
dicando también el emblema que se entregaría a cambio del
correspondiente óbolo. Este tipo de anuncios en prensa eran consi-
derados de bastante importancia por la Delegación Nacional, puesto
que, como las cuestaciones tenían un carácter oficial y obligatorio,
se ponía en sobreaviso a la población de la necesidad de prestar su
colaboración.
Los anuncios publicados fueron muy numerosos, especialmente
en los periódicos falangistas, los cuales estaban sometidos al control
del gobierno y por tanto con mayor exigencia en la difusión de las
obras y recomendaciones del Movimiento. Tomando como ejemplo
un periódico que reunía esas características, el diario Libertad de
Valladolid, se contabilizan innumerables anuncios de cuestaciones
para los días posteriores, y que aparecían en el mismo con una
periodicidad semanal en un principio y quincenal con posterioridad.
Otro aspecto alusivo a la forma de engrosar el patrimonio de
Auxilio Social, que también se planteaba en conexión con la prensa,
era aquel que hacía referencia a la Ficha Azul. También recurriendo
al Libertad puede observarse cómo con respecto a ese tema se anun-
ciaba la recaudación para días posteriores de la Ficha Azul y en
aquellas zonas o barrios de la ciudad donde tendría lugar. Aunque
ha de especificarse que en una ciudad como Valladolid, al igual que
ocurría con el resto de las ciudades nacionalistas, no existía única-
mente un solo diario. De hecho había otras publicaciones como El
Norte de Castilla o el Diario Regional, las cuales también publicaban
anuncios sobre las cuestaciones de Auxilio Social y la Ficha Azull2,
y hacían referencia a múltiples aspectos de la Obra.
11
ELLWOOD, Sheelagh: Prietas..., op. cit., p. 83.
12
Diario Regional. 9-4-1938, p. 6. Anuncio de una cuestación de Auxilio Social y
explicación sobre el simbolismo que implicaba el emblema correspondiente a ese día.
Todos los periódicos locales insertan los anuncios oportunos a lo largo del año.
244
MONICA ORDUÑA PRADA
Asimismo, la Oficina Central de Propaganda, en colaboración con
la prensa que se publicaba en la España nacionalista, adoptó la deci-
sión de realizar una serie de balances periódicos sobre los trabajos
que llevaban a cabo. El primero de estos balances se plasmó en la
realidad, coincidiendo con el primer aniversario de Auxilio Social, en
octubre de 1937. En los balances señalados se incluían datos sobre
los alimentos repartidos, las personas atendidas, los ingresos obteni-
dos mediante la colaboración ciudadana, los proyectos que preten-
dían realizarse...13. En definitiva, todo aquello relacionado con el
punto de vista administrativo y asistencial referente a Auxilio Social.
Debe indicarse, junto a lo anteriormente señalado, que la Oficina
Central de Propaganda, coincidiendo con el segundo aniversario de
su fundación en 1938, optó por editar un periódico propio de Auxi-
lio Social y que únicamente hiciese referencia a esta obra, sin que ello
fuese óbice para suspender la campaña en la prensa nacionalista. En
dicho periódico se contenían, entre otras informaciones, una breve
historia de la creación de Auxilio Social, felicitaciones de diversos
generales del ejército nacionalista, datos sobre la actuación de Auxi-
lio Social en diversas provincias, artículo de policlínicas y cocinas
dietéticas, razones y pretensiones de Auxilio Social, fuentes de ingre-
so...14. Igualmente tenía el propósito de reunir toda la información
gráfica que estuviese en relación con Auxilio Social en el período
transcurrido desde su fundación, para con ella elaborar un periódico
que sería considerado como la plasmación en la realidad de todo
aquello que en la teoría se había planteado la Oficina Central de
Propaganda.
Según indicamos, los cuadernos de propaganda nacidos antes
siguen publicándose bajo los auspicios de la Oficina Central. Estos
cuadernos contenían abundantes fotografías, acompañadas de tex-
tos explicativos de las labores que realizaba Auxilio Social. Eran en
realidad publicaciones monográficas, puesto que solían hacer refe-
rencia a una única institución o actividad dentro del complejo del
Auxilio Social. Este es el caso del cuaderno publicado para el verano
de 1938, cuyo contenido giraba en torno a la Obra de Protección a
la Madre y al Niño 15.
Tras una breve introducción sobre los objetivos que se había
marcado dicha Obra, en el cuaderno aparecen fotografías de interio-
13
Diario Regional. 30-10-1937, p. 3.
14
Auxilio Social. Por la Patria, el Pan y la Justicia. Octubre 1938. MAS.
15
Auxilio Social. Campaña de verano en favor de la Obra Nacionalsindicalista de Pro-
tección a la Madre y al Niño. Delegación Nacional. Valladolid. Julio 1938. ACPD.
245
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
res de Guarderías, de Hogares, de los Comedores, el aspecto exterior
que presentaban los mismos... Es de destacar que en los cuadernos
no únicamente se hacía propaganda sobre Auxilio Social, sino que
todo se convertía en una alabanza al régimen instaurado por Franco
en España. Por tal razón, aparecen alusiones patrióticas sobre la
bandera, el espíritu de Falange, la alegría de trabajar por España, los
himnos que se entonaban en los Hogares...
En cierto modo, los cuadernos no sólo transmitían el trabajo
asistencial de las instituciones de Auxilio Social, sino que se conver-
tían en una loa al Movimiento. Y, por supuesto, en una clara co-
rroboración de la actitud que mantenía FET y JONS. Precisamente,
a través de un órgano de comunicación de dicho organismo, el
Boletín Oficial del Movimiento, la Delegada Nacional de Auxilio Social
especificaba los dos destinos finales que debían tener esos cuader-
nos. Con el primer destino no se obtendría compensación económi-
ca alguna, por lo menos momentáneamente; puesto que entre otros
debía regalarse a una serie de personalidades de Falange, gente con
recursos económicos... de los cuales es obvio que a un largo plazo
Auxilio Social esperase obtener donativos, al poner en conocimien-
to de personas con disponibilidad económica su trabajo. Como se-
gundo destino de los cuadernos figuraba su venta. Una venta que
debía efectuarse en las librerías con un precio de l'50 pesetas l6.
Con respecto a otra de las actividades planteadas en el proyecto
inicial de la Oficina Central, concretamente las alocuciones en radio,
hay que señalar que éstas no supusieron más que meros anuncios
hasta el año 1938. A pesar de que los Delegados Provinciales de Auxi-
lio Social recibían órdenes directas de la Delegación Nacional, a tra-
vés de las cuales debían realizar amplias campañas propagandísticas
en las provincias bajo su mando. Para lo cual era preciso que visita-
sen y estuviesen en contacto tanto con el Jefe Provincial de FET y
JONS como con el Delegado Provincial de Prensa y Propaganda de
FET y JONS. A lo que ha de añadirse que, desde el mes de octubre
de 1937, debía existir un representante permanente de Auxilio So-
cial en los Consejos Provinciales de Prensa y Propaganda 17.
Todas estas colaboraciones y encuentros no facilitaron a la Ofi-
cina Central la posibilidad de contar con emisiones periódicas de
radio para de ese modo intensificar su campaña propagandística
16
BOMFET, núm. 3. 1-9-1937, p. 39. Serían enviados a: «Autoridades del Esta-
do... Jerarquías máximas de la Falange... Personas pudientes... Directores de perió-
dicos...».
17
BOMFET, núm. 6. 15-10-1937, p. 76.
246
MONICA ORDUÑA PRADA
sobre Auxilio Social. Efectivamente, hasta el mes de septiembre de
1938 todos los propósitos y proyectos radiofónicos no se plasmaron
en una realidad. Y aunque se consiguió inaugurar un conjunto de
emisiones semanales de radio, más que un auténtico objetivo pro-
pagandístico, estaban encaminadas a difundir para las distintas
Delegaciones Provinciales las últimas normas que eran difundidas
desde la Delegación Nacional18.
Tras marcar las pautas generales que se mantenían desde la
Oficina Central de Propaganda para realizar sus fines, es preciso
establecer, junto a los aspectos ya señalados, qué tipos de propagan-
da eran los más habituales en las campañas que se llevaban a cabo,
marcar las diferencias, según a quien estuviesen dirigidos... Pero
siempre sin olvidar que todas esas actividades eran coordinadas di-
rectamente por la Oficina Central, en contacto con la Delegación de
Prensa y Propaganda y bajo el mando directo de la Delegación
Nacional de Auxilio Social.
III. TIPOS DE PROPAGANDA
En este análisis sobre la propaganda que efectuaba Auxilio So-
cial se han establecido diferencias basadas en los objetivos que se
planteaba la Oficina Central de Propaganda.
a) Mural: carteles
La guerra civil fue una ocasión para desarrollar el cartelismo 19,
que posteriormente mantuvo su importancia en el seno de FE. A
través de carteles que contenían imágenes de niños, el emblema de
Auxilio Social, lemas y mensajes patrióticos que buscaban despertar
la sensibilidad... se pretendía concienciar a la población y hacer
mella en la misma. No era una idea original de la Oficina Central
el hecho de emplear la propaganda mural. Esta, además de estar
presente en múltiples vías públicas de las dos zonas en las que se
encontraba dividida España durante la guerra civil se configuraba
como la expresión plástica de las consignas que se emitían desde
18
Libertad, 30-9-1938.
19
Cfr. La Guerra Civil Española. Catálogo de la Exposición. Ministerio de Cultura.
Madrid. 1980. En concreto: Carlos Fontseré: «Consideraciones sobre el cartel de la
Guerra Civil», pp. 37-46.
247
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
cada bando. Así, por ejemplo, desde FET y JONS aparecían testimo-
nios impresos que afirmaban el carácter de Cruzada, exponían el
valor que representaba la misma y su proyección...20.
Por el contrario, en la zona republicana, el Ministerio de Propa-
ganda, a través de los carteles, lanzaba sus consignas dentro de un
estilo que para el momento podía considerarse como moderno y
poco convencional. Tenía sus puntos referenciales en el cartelismo
ruso y alemán que había sido producido entre los años 1919 y
1922, y a ello unía un matiz realista. Este matiz incluía el reflejo de
la aportación de los primeros años de la II República, la imagen del
soldado, las víctimas civiles de los bombardeos, la exaltación del
trabajo...21.
Cuando se creó la Oficina Central de Propaganda, en el momen-
to de esbozar los planes de actuación de la misma y quienes serían
los que debían integrarla, desde la Asesoría Nacional Técnica se
estimó la necesidad de que estuviesen presentes los dos Asesores
arquitectos, Argote y Lozano22. Se consideraba que sus diversos
conocimientos referentes al dibujo, diseño... representarían una va-
liosa ayuda para Carmen de Icaza en el momento de la realización
de los carteles que hiciesen cualquier tipo de alusión a Auxilio
Social.
b) Oral: equipos de oradores
La propaganda oral, entendida como tal, que se realizaba desde
la Oficina Central a favor del trabajo de Auxilio Social, tenía dos
canales de comunicación prioritarios. El primero de ellos eran aque-
llas informaciones que se hacían llegar a través de la enseñanza. Y
el segundo, el más importante para satisfacer las necesidades econó-
micas de Auxilio Social pues es de suponer que en los colegios
únicamente tendría un carácter aleccionador para la infancia, debía
ser transmitido a través de las diversas Delegaciones Provinciales a
toda la población.
Del mismo modo que sucedía con la propaganda de carácter
mural este otro tipo de propaganda también estaba presente en
toda España. Lógicamente, su finalidad era la de imbuir a la pobla-
ción con una serie de consignas, intentar transmitir el contenido del
20
ABELLA, Rafael: La vida..., op. citada, pp. 175-176.
21
TUÑÓN DE LARA, Manuel: Cultura..., op. citada, p. 331.
22
III Junta de las Asesorías Técnicas. 20-8-1937, p. 5. ACPD.
248
MONICA ORDUÑA PRADA
mensaje ideológico; y aunque desde Auxilio Social se intentase
orientar con otros fines, la esencia de su mensaje era muy similar
al que se difundía desde otros organismos de FET y JONS. Mediante
la palabra se estaba intentando transmitir un mensaje, un modelo
cultural, una forma de vida. Precisamente una de las labores que
permitía esta postura era a través de la ayuda asistencial que pres-
taba Auxilio Social 23.
La Delegación Nacional, utilizando como intermediarias a las
Delegaciones Provinciales, transmitía el mensaje sobre su trabajo y
precisamente era ese trabajo el que lograría alimentar tanto en el
plano espiritual como en el material a todos aquellos que lo nece-
sitasen.
Las consignas con las que los equipos de oradores dirigidos desde
cada Delegación Provincial debían concienciar a la población, abar-
caban un amplio espectro. Pueden señalarse a modo de ejemplo
algunas de estas frases tan contundentes y a la vez llenas de con-
tenido político: «Sin hogar y sin pan, no temas. Auxilio de Invierno
está contigo». «¡Auxilio de Invierno es obra para todos! ¡Todos con
nuestra obra!». «Nadie puede negarse por 0,30 a realizar un acto de
hermandad que contribuye a vigorizar y purificar la comunidad
nacional». «Nuestra obra es del pueblo y todos deben poder contri-
buir» 24. Con un conjunto como éste y otros muchos similares, Auxi-
lio Social apelaba a la conciencia de la población para que ésta no
dudase en el momento de realizar su colaboración económica. La
contundencia de las consignas era de tal grado, que se convertían
en auténticos mandatos.
La Oficina Central de Propaganda, como más expeditiva aparecía
con respecto a las Delegaciones Provinciales era en todo aquello que
hiciese referencia a los aspectos económicos. Unos aspectos que
ayudarían a mejorar las instalaciones porque contribuían a su sos-
tenimiento, permitían ofrecer más alimentos... en definitiva, toda
ayuda que engrosase su patrimonio era considerada como válida.
Precisamente, una ayuda de este tipo considerada como muy im-
portante por el carácter tanto periódico como estable que tenía era
la Ficha Azul.
La suscripción de los particulares a una Ficha Azul tenía tras de
sí un enorme montaje propagandístico, el cual se transmitía funda-
23
TUÑÓN DE LARA, Manuel: Cultura..., op. citada, p. 315. «... Aunque se trataba de
una obra esencialmente asistencial, es indudable que la extensión cultural más im-
portante se hizo a través de Auxilio Social, de sus diferentes cursillos...».
24
Auxilio de Invierno. PET Y JONS. 1937, pp. 23-29. ACPD.
249
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
mentalmente a través de la propaganda oral. Los Delegados Provin-
ciales estaban obligados a aleccionar a los residentes en las delega-
ciones a su mando para que llevasen a cabo la suscripción. En
concreto, y para ser más exactos, la Oficina Central de Propaganda,
y coincidiendo con las fiestas de Navidad del año 1937, decidió que
todos los Delegados Provinciales debían apelar, mediante discursos
pronunciados en las provincias correspondientes, y aprovechando el
simbolismo de esa festividad tan señalada, a la voluntad de las
personas con el objeto de que se suscribiesen a la Ficha Azul25.
c) Escrita: reportajes, artículos y publicaciones
Otro de los cauces propagandísticos fue el mensaje difundido en
reportajes, artículos y otras publicaciones. Toda la propaganda lle-
vaba consigo algún tipo de texto por mínimo que éste fuese. Sin
embargo, sí puede centrarse este apartado no en los textos que
acompañaban o hacían referencia a alguna fotografía o dibujo, sino
en aquellos reportajes cuya finalidad era ensalzar la labor de Auxilio
Social y las publicaciones que se hacían desde la propia Delegación
Nacional. En fin, todo aquello que sugería y precisaba de un amplio
comentario sobre Auxilio Social y sus pretensiones, objetivos y rea-
lizaciones.
Con respecto a los reportajes ha de señalarse que fueron nume-
rosísimos durante estos primeros años de la confrontación. De la
misma manera que sucedía con los artículos que aparecían en re-
vistas o periódicos sobre Auxilio Social. Pueden conjugarse reporta-
jes y artículos, puesto que aunque existía una amplia variación de
los mismos, todos cumplían unos requisitos de estructura, no pac-
tados, pero que siempre eran comunes: aparecían fotografías de
diversas instituciones, se alababa la labor que realizaban, se instaba
a las mujeres a alistarse en Auxilio Social, implícita o explícitamente
se solicitaba una colaboración económica y siempre aparecía un
trasfondo político.
Aunque los reportajes y artículos fueron muy numerosos, parece
lo más correcto centrarse en aquellos que procedían directamente
de la Oficina Central de Propaganda. Y en este ámbito concreto
sobresalen aquellos coordinados o escritos por Carmen de Icaza, en
25
Boletín AS. núm. 6. Valladolid. Diciembre 1937, p. 11. «... ha acordado empren-
der una activa campaña de propaganda a favor de la Ficha Azul... se trata de apelar...
al sentido de justicia del pueblo español... y subrayarle los deberes de hermandad...».
250
MONICA ORDUÑA PRADA
sus variados cometidos de directora de la Oficina Central, Asesora
en Cuestiones Sociales, y una vez finalizada la guerra, Secretaria
Nacional de Auxilio Social, sin olvidar que también mereció por sus
publicaciones el rango de escritora de la misma categoría de Carmen
Laforet, Rosa Chacel, Elena Soriano... por algunos autores 26 . En sus
reportajes sobre Auxilio Social, Carmen de Icaza puso especial én-
fasis en todos aquellos valores que en las circunstancias de la guerra
civil imbuían el espíritu ideológico de la zona nacionalista. Eran los
mismos divulgados desde la Sección Femenina, centrados en la vida
católica, el amor hacia la patria y un absoluto respeto a la unidad
familiar. Pues bien, estos tres factores eran esgrimidos por Carmen
de Icaza y por muchas afiliadas a la Sección Femenina, porque
provenían de una raíz común que traslucía en muchos de los textos
escritos por mujeres en la época. En esta tarea tuvo importante
papel la contribución del monje benedictino Fray Justo Pérez de
Urbel27. Sus disquisiciones, artículos, sermones... se convirtieron en
un auténtico dogma de fe para muchas mujeres del momento inte-
gradas en cualquier organización de Falange y aparecen recogidas
en las publicaciones azules.
De ahí que en los escritos de Carmen de Icaza resulte difícil
separar la defensa de la familia y el mantenimiento de su estructura
de la defensa de la patria y de instituciones, entre ellas el Auxilio
Social y las tareas de Falange con ideales comunes. En este sentido
es expresivo su reportaje titulado «Hacer Patria», publicado en una
revista de corte falangista, en mayo de 1938. Con ello dejaba en
claro el ideal de las mujeres españolas que en concreto eran llama-
das a ejercer el patriotismo, bien desde la célula familiar, bien desde
la incorporación en Falange para servir a España en los Comedores
y Hogares de Auxilio Social 28.
La mera lectura de la producción escrita por Carmen de Icaza
revela este tratamiento de todos los problemas a la luz y defensa de
estos ideales. En consecuencia, abruman las alabanzas de las insti-
tuciones de Auxilio Social y del trabajo diario con los allí acogidos.
Por ello era indispensable resaltar los principales puntos que regían
a Auxilio Social en su labor.
26
CAMPO ALANGE, Condesa de: La mujer en España. Cien años de su historia. 1860-
1960. Madrid. Aguilar. 1964, p. 315.
27
SUÁREZ FERNÁNDEZ, Luis: Crónica..., op. citada, p. 79. «... La influencia de fray
Justo... resultó decisiva en más de un aspecto...».
28
Vértice, núm. 10. mayo 1938, p. 35. La mujer soltera, para Carmen de Icaza,
«... es socialmente útil a la Patria como la Madre de familia...».
251
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
A modo de ejemplo valga el extracto de un artículo que publica
esta autora en el año 1937 y lleva por título «Madres del Mañana»
y donde principalmente se ensalzaba la figura de la madre, se ha-
blaba de los pilares de Auxilio Social, de la solidaridad que debía
existir entre los españoles y de la necesidad de trabajar en la nueva
patria que estaba creándose:
«... la maternidad... es creación. De cuerpos. De almas. De men-
talidades. De horizontes,., hay que educar al chiquitín abandona-
do... a la madre desamparada y triste... a alguien engañado y
arrepentido que aún no se atreve a acudir a nosotras...»29.
Las mismas características acompañan a las publicaciones que
apadrina la Oficina Central de Propaganda. Estas publicaciones se
editaban a través de dos organismos. Uno de ellos era FET y JONS,
esto era más frecuente en los inicios de la guerra cuando todavía
Auxilio Social no contaba con la suficiente disponibilidad económi-
ca, por tanto se veía precisado de una financiación auxiliar. Sin em-
bargo, con el transcurso del tiempo lo más habitual era que fuese
cada una de las Delegaciones Provinciales quienes editasen los folle-
tos, conteniendo toda la información referente al nacimiento, desa-
rrollo y gestión de Auxilio Social en cada provincia, A grandes rasgos
eran balances que incluían el número de asistidos, los donativos re-
cibidos, las instalaciones que paso a paso nacieron en estos años30.
d) Espectáculos y Festivales
Otra forma de difundir las realizaciones de Auxilio Social eran
los consabidos espectáculos y festivales, unas veces conmemorativos
de aniversarios ligados a FET o al Auxilio Social, otras como gancho
para atraer simpatizantes. De ahí que aunque su objetivo primordial
era recaudar fondos adicionales, también buscaban dar a conocer
todo aquello que estaba en relación con Auxilio Social. Por lo co-
mún, esta trama de actividades estuvo muy bien planificada desde
la Oficina Central, encargada de llegar a la ciudadanía.
29
Vértice, núm. 5. Septiembre-Octubre 1937, pp. 22-23.
30
Auxilio Social. Cáceres. 1936-1943. Cáceres. Imprenta Moderna. 1943. Folleto
sobre la labor de Auxilio Social en Cáceres desde la inauguración de la primera
institución en enero de 1937. Datos referentes a los donativos, Ficha Azul, Cuesta-
ciones... durante la guerra civil. También la colaboración de la Delegación Provincial
con Auxilio a Poblaciones Liberadas, y el trabajo desarrollado en la posguerra.
252
MONICA ORDUÑA PRADA
Pero a pesar de esa planificación no puede olvidarse que era la
Delegación Nacional quien tenía el poder más absoluto para adoptar
cualquier tipo de decisión. Por tanto, para poder celebrar cualquier
festival o actuación propagandística en favor de Auxilio Social, tenía
que contar con la necesaria aprobación de la Delegación Nacional31.
Hecho éste que no debe suponer sorpresa alguna en una institución
de las características de Auxilio Social donde primaba el centralismo
en el plano administrativo y el vértice lo constituía la Delegación
Nacional.
A su vez, los festivales eran una ocasión propicia para divulgar
la obra de Auxilio Social, pero a través del envoltorio recreativo que
se ofrecía a los conciudadanos con funciones de teatro, de circo,
representaciones de marionetas, festivales taurinos... Si en todos
ellos la obtención de recursos era prioritaria, no lo era menos el
interés por incardinar a la población como colaboradora y difusora
de estas actividades sociales.
e) Cinematografía
Tampoco los responsables de Auxilio Social descuidaron los
medios que podía aportar el cine a la hora de la propaganda insti-
tucional. Con pocos medios, es verdad, si tenemos en cuenta las
carencias de la industria cinematográfica nacional en los primeros
años y en los de la inmediata posguerra 32. A pesar de todo, sabemos
de la existencia de algunas iniciativas. Son algunos documentales
que no aportan nada a la historia de la cinematografía española.
Será en los años posteriores, al amparo del NODO, cuando Auxilio
Social consiga llevar a los asistentes a los espectáculos la memoria
de las instalaciones y acciones desarrolladas por la organización y,
como siempre, envueltos en el triunfalismo.
Desconocemos el alcance que para la difusión de la obra de
Auxilio Social pudo representar la creación por FET de unos estu-
dios de cine 33. Más bien cabe estimar que, indirectamente, Auxilio
Social se vio favorecida por los reportajes genéricos relativos a la
31
BOMFET, núm. 3. 1-9-1937, p. 40.
32
MARTÍN PATINO, B.: «Las filmaciones de la Guerra de España», en La Guerra Civil
Española, op. cit., pp. 27-36.
33
ELLWOOD, Sheelagh: Prietas..., op. citada, p. 83. «... Ya en septiembre de 1936,
FE de las JONS había creado en Marruecos una empresa que llevaba por nombre
Patria Films y que había hecho varios documentales...».
253
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
liberación de ciudades por las tropas franquistas, una de cuyas es-
cenas indispensables era la acogida de los «liberados» y el reparto
de víveres por Auxilio Social. A partir de 1945, la organización puso
especial empeño en realizar otros reportajes fílmicos enfatizando en
los aspectos educativos (clases, gimnasia, primeras comuniones,
hogares, cursos, etc.) de los asistidos en sus establecimientos.
f) Exposiciones
En las circunstancias que rodeaban a la España nacionalista
parecía lógico que fuesen las exposiciones sobre Auxilio Social uno
de los medios más estimados a la hora de ilustrar a la población
sobre sus logros. Ello llegó a partir del año 1938, cuando se celebró
la primera Exposición Nacional de Auxilio Social en Bilbao. Esta fue
la exposición de Auxilio Social que cumplió con todas las expecta-
tivas de la Oficina Central. El resto de exposiciones celebradas se
redujeron a simples muestras de los trabajos realizados por los aco-
gidos en las instituciones locales, provinciales o nacionales, y se
espaciaron cronológicamente desde el final de la guerra hasta el año
1945, cuando volvieron a recuperar un cierto auge34.
La Exposición Nacional de Auxilio Social celebrada en Bilbao
durante los meses de agosto y septiembre de 1938 tenía como
principal objetivo dar a conocer el funcionamiento de Auxilio So-
cial, sin olvidar la vertiente recaudatoria. En ella se explicaba todo
el engranaje de la Obra en diversos stands. Estos repartían la infor-
mación mediante gráficos de pueblos y provincias enteras, acompa-
ñados por las estadísticas y sus comprobantes... Asimismo aportaban
maquetas representativas de una Cocina de Hermandad, un Hogar
Infantil y una Policlínica35.
A tenor de este despliegue de medios parece obvio que por lo
menos aquellos que asistiesen a la Exposición podrían informarse
detalladamente sobre múltiples aspectos de la labor de Auxilio So-
cial. Según hemos podido comprobar, la Exposición también resultó
un éxito económico, puesto que los donativos que se recaudaron
fueron muy numerosos 36.
34
Revista Medina, núm. 226. 15-8-1945, p. 17.
35
Libertad, 28-8-1938.
36
Libertad, 11-9-1938. En el transcurso de una semana se recaudaron 300.000
pesetas en la Exposición Nacional de Auxilio Social en Bilbao.
254
MONICA ORDUÑA PRADA
IV. CAMPAÑAS DE PROPAGANDA EN EL EXTRANJERO
Toda la propaganda que se realizaba sobre las instituciones de
Auxilio Social y que estaba destinada a dar a conocerlas fuera de
España partía de dos fuentes principales: la Oficina de Enlace, de-
pendiente de la Oficina Central de Propaganda, y el Servicio Exte-
rior de Falange. A través de ambos organismos se difundían, a dis-
tintos países, tanto folletos como publicaciones, cuadernos gráficos
de propaganda...
El esquema convencional de las campañas era conocido para el
interior de la España nacionalista. Únicamente se establecía una
salvedad, y al tiempo lógica, como era editar las distintas publica-
ciones distribuidas en el idioma del país de destino (Alemania, Ita-
lia, etc.). Ello no era preciso en las campañas promovidas en los
países de Latinoamérica. Una vez más, reiteramos que también en
estos casos, además de la propaganda institucional, primaba el afán
por conseguir colaboraciones económicas. Y como era previsible esta
propaganda no llegó más allá de los países simpatizantes con el
bando nacionalista durante la guerra civil e inmediata posguerra.
Para cuantos se incorporaban a la España nacionalista, la Oficina
de Enlace, en representación de la Delegación Nacional de Auxilio
Social en Salamanca, efectuaba estas tareas 37. De esta manera, los
extranjeros recibían la información sobre Auxilio Social que sobre
todo tuvo como cometido satisfacer la curiosidad de las autoridades
que visitaban los establecimientos regidos por Auxilio Social. Su
alcance, a nuestro entender, fue muy reducido.
Mayor relieve tuvo en el quehacer propagandístico el Servicio
Exterior de Falange. Este Servicio actuaba en países como Argenti-
na, Cuba... con una doble finalidad; una, consistía en difundir la
doctrina nacionalsindicalista entre los españoles residentes en di-
chos países, además de alabar las instituciones de Auxilio Social y
recabar ayuda para los asistidos. Sin embargo, algunos autores como
González Calleja consideran que esta última actividad señalada no
se cumplía en todas sus consecuencias y que en el fondo ocultaba
un intento de politización de los emigrantes españoles 38. Aun así,
37
Fotos, núm. 36. 30-10-1937. Artículo de Enrique Gavilán sobre Auxilio Social,
donde al hablar sobre la Oficina de Enlace afirmaba que: «... gracias a ella todos los
extranjeros que llegan a España pueden conocer exactamente la actividad de nuestra
gran obra social...».
38
GONZÁLEZ CALLEJA, Eduardo: «¿Populismo o captación de élites? Luces y sombras
en la estrategia del Servicio Exterior de Falange Española», en ALVAREZ JUNCO, J.: El
Populismo en España y América. Madrid. Catriel. 1994, pp. 81-82. «... Las actividades
255
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
no resultó chocante esta postura por parte del Servicio Exterior de
Falange en conexión con la Delegación Nacional de Auxilio Social,
pues los donativos procedentes del extranjero fueron cuantiosos y
permitió incluso establecer Comités de Amigos de Auxilio Social en
diversos países.
Los folletos de propaganda que eran enviados al extranjero,
fundamentalmente a Alemania e Italia, constituían un auténtico
homenaje a la labor realizada por Auxilio Social y por Falange. Una
prueba palpable de esta afirmación puede encontrarse en uno de los
folletos propagandísticos editados en alemán por FET y JONS en el
año 1938.
En dicha publicación, Soziales Hifswerk, junto a numerosos tes-
timonios gráficos, se ofrecía una completa información sobre esta
institución. En ella se incluía el momento fundacional, alabanzas
tanto a instalaciones como a la organización y disciplina de la en-
tidad, así como cifras sobre el número de personas colaboradoras en
las instituciones, número de asistidos y otras características. Y, por
supuesto, múltiples referencias a lo que significaba la Falange para
España, destacando cómo Auxilio Social había sabido interpretar los
ideales del Partido con respecto de la justicia social 39. Aunque se ha
tomado como ejemplo una publicación concreta de las múltiples
que se editaron, ha de señalarse que todas tenían una estructura en
común y que en contadas ocasiones se alteraban los contenidos.
Porque la finalidad era común en todos: dar a conocer en el extran-
jero a Auxilio Social y obtener fondos económicos.
de la Delegación Nacional de Auxilio Social se solapaban frecuentemente con las de
la Hermandad Exterior, pero sus objetivos trascendían de la pura y simple labor de
ayuda al emigrante para canalizar gran parte de las aportaciones a la causa de Franco
durante la guerra civil...».
39
Soziales Hifswerk. FET de las JONS. 1938.
256
CAPITULO XI
EL AUXILIO SOCIAL
Y SUS RELACIONES CON LA IGLESIA
I. DOS INSTITUCIONES INTERESADAS
EN LOS NECESITADOS
Iglesia y Auxilio Social como instituciones con una proyección
hacia la Beneficencia. La Iglesia había desempeñado ese papel desde
siempre; con la guerra, que adopta un carácter de cruzada, interpre-
ta que es la ocasión para reforzar su presencia. AS es una institución
nueva con un sentido «redentor» o «salvador» de la otra España,
nace durante la guerra y se ve comprometida a ejercer la labor
asistencial.
Ergo cabía esperar roces entre la Iglesia y AS, en principio, por
lo dicho; después, por el temor de parte de la Iglesia en el sentido
de que AS no interpretaba bien sus ideas, en concreto: justicia social
y caridad.
A pesar de los enfrentamientos y roces con la Iglesia y los inten-
tos de descargar las faltas que se le achacaban a AS en ese sentido,
la Delegación Nacional abogaba, ante todo, por mantener su postu-
ra que consideraban la más correcta. Correcta porque se encontraba
en un punto intermedio entre una posible misión asistencial de
carácter laico y un excesivo celo, que les convertiría, prácticamente,
en filiales parroquiales. La posición de AS con respecto a la Iglesia
estaba muy clara, dado que acataban todos sus preceptos; celebra-
ban Misa en los Hogares, siempre había presente un crucifijo o
imagen sacra en todas sus instituciones, se practicaba con frecuencia
el rezo del Rosario, se bautizaba y recibían la Primera Comunión los
asistidos... y todo el conjunto de instituciones de AS se encontraba
bajo la protección de la Virgen de San Lorenzo, Patrona de Valla-
dolid. La consagración de la Obra a esta Virgen debía renovarse
cuando se cumpliese el aniversario de dicho acto, que coincidía con
su festividad en el mes de septiembre. Para dicha celebración, la
Asesoría de Cuestiones Morales y Religiosas dictó unas normas a
tener en cuenta:
«1. En todas las delegaciones... se renovará solemnemen-
te la Consagración...
259
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
2. El mínimum de solemnidad religiosa... a Misa rezada...
f) La Iglesia en que se celebrarán estos cultos será la más
significativa...
3. ... envío... de un número regular de reproducciones de
la estampa... conmemorativa de la Consagración de Auxilio
Social a Nuestra Señora de San Lorenzo...» 1
Paralelamente a los actos de carácter religioso, en las institucio-
nes se ofrecían comidas extraordinarias coincidiendo con esa festi-
vidad, había visitas de jerarquías de las distintas provincias, los ni-
ños asistían a funciones de circo, cine... Se entremezclaban las
actividades de carácter lúdico con los actos religiosos para conme-
morar una festividad tan señalada para AS.
Por tanto, se considera desde AS que se está actuando de una
manera cabal, porque aunque su misión directa y más inmediata es
intentar remediar las necesidades de carácter material como el ham-
bre o la falta de un hogar, también logran solventar mediante la in-
tervención de los Capellanes y Asesores de Cuestiones Religiosas y
Morales las necesidades espirituales de los acogidos en sus institucio-
nes. Sin embargo, esta intervención de AS en materia espiritual debe
entenderse como una colaboración entre católicos, puesto que su
misión final no es la de ofrecer instrucción ni propaganda religiosa;
se alega desde la Delegación Nacional de AS que ellos no son sacer-
dotes, que además no deben interponerse en la labor que éstos rea-
lizan, que carecen de las atribuciones necesarias para actuar de esa
manera y que no pueden invadir un terreno en el cual no están in-
tegrados, puesto que el AS no es una institución de Acción Católica2.
Es obvio que desde AS no pretendían inmiscuirse en parcelas
que no constituían la meta de sus objetivos, pero que por motivos
de conciencia, moral, y no hay que olvidar que también empujados
por el fervoroso ímpetu que se había despertado en la sociedad
española, la religión constituía un importante aspecto de la labor
que se desarrollaba en sus instituciones.
II. ¿AUXILIO SOCIAL OBEDIENTE A LA IGLESIA
O MAS BIEN NECESITADO DE ELLA?
Junto a los problemas que surgieron entre el AS y la Iglesia, ha
de señalarse que también hubo momentos en que las relaciones
1
BOMFTJ, núm. 31. 20-9-1938, p. 403-404.
2
Normas y orientaciones..., op. cit,, 1938, p. 244-245.
260
MONICA ORDUÑA PRADA
entre ambas instituciones fueron de mutua comprensión y apoyo.
Es difícil imaginar que una actitud de concordia no hubiese existido
en ningún momento, porque si se hubiese dado una situación de
enfrentamiento permanente, además de encontrar AS una frontal
oposición de la Iglesia, ésta hubiese negado un apoyo que puede
apreciarse con claridad a lo largo del período desde que AS surge
como institución en 1936 hasta su conversión en el año 1973 en el
Instituto Nacional de Auxilio Social. Sirva como inicio de esta afir-
mación señalar una presencia, de la cual ya se ha hablado, la de los
Capellanes en todas las instituciones. Es obvio que su presencia allí
tenía que contar con la aprobación de sus inmediatos superiores en
la jerarquía eclesiástica; en concreto, en el año 1939, en un aviso
del Arzobispo de Toledo relativo a la asistencia espiritual que debe
prestarse a la Obra de AS, se especifica que únicamente tendrán
misión canónica el párroco o sacerdotes designados por él; «... sin
que puedan reconocerse como legítimas las designaciones hechas
por la Asesoría de Cuestiones Morales y Religiosas, si no van expre-
samente autorizadas por el Prelado...» 3. Por tanto, AS tiene la op-
ción de elegir a quienes se encarguen de los asuntos espirituales
pero esas personas tendrían que contar siempre con la aprobación
de los distintos Prelados de las Diócesis.
Es imaginable que no surgirían excesivas trabas por parte de las
jerarquías eclesiásticas en el momento de adoptar ese tipo de deci-
siones, porque en resumidas cuentas los sacerdotes también realiza-
ban una labor de apostolado entre los acogidos de AS. Sin embargo,
como podrá comprobarse, este hecho despertaba desconfianza en la,
Delegación Nacional de AS, a la vez que provocaba sus protestas.
Una de las realidades que muestran la labor de apostolado que
llevaban a cabo los sacerdotes de AS es el elevado número de bau-
tizos y primeras comuniones de niños acogidos en las distintas ins-
tituciones; bautizos en Madrid4, primera comunión de cincuenta
niños en Valladolid5, de mil quinientos niños en Barcelona6, sete-
cientas niñas en Madrid7... Puede observarse que eran actos mul-
titudinarios, que lógicamente contaban con la aprobación de la Igle-
sia, la cual debía considerar un loable triunfo la labor evangelizadora
3
Boletín Eclesiástico del Arzobispado de Toledo. Sección: Secretaría de Cámara y Go-
bierno. 15-11-1939. N. I I , p. 374.
4
Libertad, 22-4-1939.
5
Libertad, 26-6-1939.
6
Libertad, 18-8-1939.
7
Libertad, 4-7-1943.
261
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
que realizaban sus sacerdotes. Por supuesto, también constituía un
éxito para la Delegación Nacional de AS, porque de este modo no
sólo demostraba que había logrado suplir la ausencia de valores
espirituales y religiosos de sus acogidos, sino que también conseguía
convertir en realidad palpable su acatamiento y fidelidad hacia la
Iglesia.
A continuación se ofrece un análisis de la labor religiosa directa
que llevó a cabo Auxilio Social desde 1937 a 1940. En primer lugar,
los datos han sido ordenados según la actual división de Comuni-
dades Autónomas. Y a continuación teniendo en cuenta las capita-
les de provincia donde se desarrolló una mayor actividad. En los dos
ejemplos gráficos, junto a las mayores o menores actividades religio-
sas, es preciso tener en cuenta también la densidad de población.
Circunstancia ésta que se cumple en lugares como Madrid o Barce-
lona, donde las cifras son muy elevadas.
Es digna de mención la alabanza que recibe AS por la labor
religiosa que lleva a cabo a través de la Exposiciones Catequísticas;
los trabajos catequísticos los realizaban los niños acogidos en las
distintas instituciones, guiados por los Capellanes de las mismas. De
262
MONICA ORDUÑA PRADA
LABOR RELIGIOSA DIRECTA SOBRE ASISTIDOS
POR AUXILIO SOCIAL
Primeras Matrimo- Vocacio-
Bautizos Comu- nios le- nes reli- TOTAL %
niones galizados giosas
MADRID 9.872 6.642 1.116 2 17.632 21,48
BARCELONA 2.714 8.702 552 3 11.971 14,58
ALMERÍA 2.780 5.203 98 — 8.081 9,85
ALICANTE 662 7.051 120 1 7.834 9,54
VALENCIA 326 4.215 132 1 4.674 5,69
MURCIA 2.276 1.360 152 — 3.788 4,61
ALBACETE 1.475 1.992 154 — 3.621 4,41
JEREZ 488 2.708 135 1 3.332 4,06
HUELVA 546 1.130 80 — 1.756 2,14
MALAGA 524 642 16 1 1.183 1,44
SEGOVIA — 1.131 — — 1.131 1,38
OVIEDO 38 933 — 9 980 1,19
LA CORUÑA 20 950 — — 970 1,18
LAS PALMAS 36 910 2 — 948 1,15
ZARAGOZA 27 808 7 — 842 1,03
SALAMANCA 2 839 — — 841 1,02
GRANADA 361 452 — — 813 0,99
LERIDA 552 185 6 — 743 0,91
ORENSE 123 563 4 — 690 0,84
CUENCA 422 250 16 — 688 0,84
S. SEBASTIAN 61 580 2 — 643 0,78
PAMPLONA — 607 — — 607 0,74
BILBAO 45 546 11 2 604 0,74
JAEN 47 551 — — 598 0,73
PALENCIA 124 462 3 — 589 0,72
SANTANDER 5 508 — 2 515 0,63
ZAMORA — 507 — — 507 0,62
TARRAGONA — 485 — — 485 0,59
TOLEDO 125 350 1 — 476 0,58
BADAJOZ 38 347 — — . 385 0,47
SEVILLA 169 191 12 — 372 0,45
LOGROÑO 6 360 — — 366 0,45
LUGO 2 357 — — 359 0,44
CIUDAD REAL 307 50 — — 357 0,43
TERUEL — 340 1 — 341 0,42
AVILA 32 271 9 — 312 0,38
CACERES 85 225 — — 310 0,38
VALLADOLID 45 250 — — 295 0,36
CEUTA 6 255 — — 261 0,32
TETUAN 34 196 23 253 0,31
263
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Primeras Matrimo- Vocacio-
Bautizos Comu- nios le- nes reli- TOTAL %
niones galizados giosas
MELILLA 15 191 2 208 0,25
CASTELLÓN 54 129 18 — 201 0,24
GUADALAJARA 63 128 — — 191 0,23
ÁLAVA — 125 — — 125 0,15
BURGOS — 62 — — 62 0,08
BALEARES — 53 — — 53 0,06
GERONA 42 — — — 42 0,05
LEÓN — 30 — — 30 0,04
SORIA — 14 — — 14 0,02
CÓRDOBA 2 — — — 2 0,00
HUESCA — — — — — —
PONTEVEDRA — — — — — —
SANTA CRUZ T. — — — — — —
TOTAL 24.551 54.836 2.672 22 82.081 100,00
los resultados beneficiosos que se obtienen de la conjunción AS e
Iglesia existen alabanzas tales como, «... la trascendental Obra de
Auxilio Social... la influencia que una labor de apostolado sabia-
mente dirigida puede ejercerse en los espíritus más tibios...» 8.
Mediante las enseñanzas que recibían de los Capellanes los niños
acogidos, la mayoría de los cuales presentaba un desarraigo religioso
lógico por su procedencia, consigue AS que todo el conjunto de
asistidos se integre plenamente en el cuerpo de la Iglesia católica.
Esos niños demuestran la culminación de su aprendizaje, no sólo
recibiendo la Primera Comunión y siendo fervorosos día a día, sino
que también aplican en las Exposiciones Catequísticas las enseñan-
zas recibidas. La Delegación Nacional de AS, siguiendo en su línea
de protección al Niño, premiaba a todos aquellos que destacasen en
las exposiciones citadas, corriendo con sus gastos de Bachillerato y
Carrera en la Universidad o Escuela especial del Estado, además de
aportar una cantidad en metálico de doscientas cincuenta pesetas
que debían ingresarse en una cartilla a capital reservado en el Ins-
tituto Nacional de Previsión9.
En AS no sólo se contaba con el lógico beneplácito de la Iglesia
para desarrollar una labor evangelizadora en las instituciones, sino
8
Revista Medina, núm. 223. 24-6-1945, p. 5.
9
Libertad, 14-6-1947.
264
MONICA ORDUÑA PRADA
que también recibía el apoyo de las dignidades eclesiásticas para la
obtención de fondos que ayudasen en el sostenimiento material de
las instituciones. En concreto, esa aportación económica provenía
de las cuestaciones públicas que realizaba AS periódicamente, cues-
taciones que eran aprobadas por amplios sectores de la estructura
eclesiástica española: «... Que todos los que se profesan católicos...
tengan conciencia viva de su obligación... Con sus aportaciones a
Auxilio Social, con sus donativos a Asilos de Beneficencia...»10.
Es una muestra no sólo del consentimiento de la Iglesia hacia
las cuestaciones de AS, sino que en cierta manera, a través de una
Carta Pastoral, se estaba instando a todos aquellos que se declara-
ban católicos a que lo demostrasen con pruebas visibles y palpables
para el resto de la sociedad; las pruebas serían, en este caso concre-
to, su aportación económica a unas instituciones que se dedicaban
a ayudar a los más desvalidos de la sociedad.
Auxilio Social pretendía no sólo ayudar al semejante, sino hacer
despertar un sentimiento de hermandad entre las personas y lograr
que los más desfavorecidos de la sociedad alcanzasen un status de
dignidad humana, el cual se le negaba en algunos casos. Se espe-
cifica desde AS que no será posible llegar a la caridad mientras no
exista justicia. Sólo cuando ésta se dé existirá una sociedad fraternal
y «... se realizará aquella gran ilusión de la Iglesia, a que aludía
León XIII en la Rerum Novarum: Pero la Iglesia enseñada y guiada
por Jesucristo, aspira a algo más grande; es decir, ordena algo que
es más perfecto y pretende con ello juntar en unión íntima y amis-
tad una clase con otra...» 11.
Las jerarquías de AS remiten a palabras de la Iglesia, para fun-
damentar su tesis de justicia social a través de la cual se ayude a los
más necesitados. Y no sólo a las palabras pronunciadas por un
Pontífice, sino que también se hace hincapié en la justicia social que
ha practicado la Iglesia desde sus inicios. En concreto, a través de
Jesucristo, a quien se le considera «... Divino Maestro de la Justicia
Social...» 12; puesto que se rodeaba de los niños, a los cuales entre-
gaba su amor; de los más desfavorecidos económicamente, con
quienes compartía sus escasas pertenencias terrenales; de los enfer-
mos, a quienes trataba de aliviar... Efectivamente, Jesucristo, Hijo
de Dios, ejemplifica la entrega desinteresada de su amor al prójimo;
10
Boletín Eclesiástico del Arzobispado de Toledo. Carta Pastoral: Instrucción sobre la
Campaña de Caridad. 15-1-1941. N. 1, p. 2.
11
Normas y orientaciones..., 1938, p. 214.
12
Normas y orientaciones..., 1938, p. 232.
265
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
y, desde luego, ése era el ejemplo que se intentaba seguir en AS con
los acogidos y no presentar una actitud equívoca donde se tergiver-
sasen los términos.
El apoyo más decisivo de la Iglesia que recibe el AS desde el
momento de su fundación es el que provenía directamente del
Vaticano. Ese apoyo pontificio se demostró mediante diversas acti-
tudes, las cuales desde luego fueron determinantes para que la Igle-
sia española aceptase de buen grado la Obra de AS. En el aspecto
de cooperación económica, señalar que el Papa Pío XI por interme-
diación del Encargado de Negocios de la Santa Sede en la España
Nacional entrega a principios del año 1938 la cantidad de cuarenta
mil pesetas, las cuales debían pasar a engrosar directamente los
fondos presupuestarios de AS 13.
Presumiblemente no fueron las únicas ayudas económicas que
se recibieron en AS procedentes del Vaticano, el cual se interesaba
no sólo por favorecer las necesidades de reconstrucción de la España
nacional, sino que movido por el carácter altruista de la labor que
realizaba AS intentaría aportar, en la medida de lo posible, su co-
operación económica.
No se reducen las buenas relaciones de AS con la Santa Sede al
factor de la ayuda económica, sino que cuando desde la Delegación
Nacional de AS se lucha por implantar el término de justicia social
como la actitud más apropiada para ayudar a los semejantes, hecho
ya señalado, se remite a la mención de ese término en diferentes
documentos pontificios. Deducen los órganos dirigentes de AS, tras
el estudio detallado de dichos documentos, que desde finales del
siglo pasado la justicia social había constituido una preocupación
constante en los diversos Vicarios de Cristo l4. Efectivamente, en
diversas encíclicas como Jucunda Save de Pío XI, Rerum Novarum de
León XIII... se hace referencia, ya sea de manera explícita o no, a
la cuestión de la justicia social. Por tal motivo, se considera en AS
que, siguiendo las líneas de trabajo que se han trazado para ayudar
a sus semejantes, están poniendo en práctica principios que también
emanan del Santo Padre, quien lógicamente daría el pleno consen-
timiento a su misión.
Por supuesto, el colofón más importante que muestra el respeto
y aprobación del Vaticano a la labor de AS lo representaba la Ben-
dición Apostólica sobre dicha institución, la cual tiene lugar en el
13
Boletín Eclesiástico del Arzobispado de Toledo. Sección: Variedades. 15-5-1938, núm.
7, p. 182.
14
Normas y orientaciones..,, 1938, p. 228.
266
MONICA ORDUÑA PRADA
año 1941 y da lugar a que se publiquen profusión de artículos que
ensalzaban tanto la labor religiosa como la social que se llevaba a
cabo en las instituciones de AS 15.
III. NACEN LAS DIFERENCIAS
ENTRE AMBAS INSTITUCIONES
Las posturas de distanciamiento surgieron lo mismo durante la
guerra que en el franquismo. Debido principalmente a una inter-
pretación más social que caritativa de la ayuda a los necesitados, o
mejor, defender que la caridad (fraternidad) fuera la consecuencia
de obras y prácticas.
Durante el período que abarca desde la fundación de AS, en
octubre de 1936, hasta los primeros años de la posguerra las rela-
ciones que se dieron entre dicha institución y la Iglesia no se man-
tuvieron en una línea de igualdad. Los recelos iniciales de algunos
sectores de la Iglesia hacia una institución, que en principio parecía
suplir su labor de beneficencia, dieron paso a enfrentamientos fron-
tales por la distinta concepción que se tenía de aspectos como la
justicia social, la caridad... Sin embargo, según podrá comprobarse,
AS era una institución que desde un principio no sólo muestra su
fidelidad al nuevo régimen, sino que se declara católica para todos
los efectos y en todas sus realizaciones puede apreciarse ese senti-
miento de respeto no sólo a la religión católica, sino también a la
Iglesia como uno de los pilares de la sociedad española.
Las discrepancias principales provenían de algunas jerarquías de
la Iglesia. Por ello, AS intentó paliar en la medida de lo posible esos
roces, acatando al máximo todo tipo de consignas y mandatos que
emanaban de la Iglesia. En todas las instituciones de AS se impartían
enseñanzas religiosas, además de celebrarse a diario los ritos litúrgi-
cos. Sin embargo, no puede afirmarse de una manera rotunda que
todas las relaciones tuviesen un carácter problemático, puesto que no
sólo un elevado porcentaje de la jerarquía eclesiástica española pres-
tó su apoyo a la obra de AS, sino que incluso desde el Vaticano se
aprobaba la labor realizada en la asistencia al necesitado.
Inmerso en el conjunto de declaraciones de las jerarquías de AS
sobre sus fuertes convicciones religiosas y sus creencias, comienzan
a encontrarse ya desde 1937 los indicios de un primer enfrenta-
miento con la jerarquía eclesiástica tradicional. En concreto, han de
15
Libertad, 8-8-1941.
267
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
referirse los distintos matices e intentos de renovación que se pro-
pugnan desde AS con respecto al concepto tradicional de beneficen-
cia y ayuda al necesitado. Se renegaba de limosnas cuyo fin era la
ostentación de aquellos que las otorgaban, de donativos que hacían
rebajas al beneficiario, de actitudes prepotentes...16. No debe olvi-
darse que hasta ese momento, además de la ayuda que se prestaba
desde el Estado a los más necesitados, la Iglesia también colaboraba
en esa misión de beneficencia; por tal motivo es fácil comprender
que surgiese una protesta de la Iglesia por las críticas indirectas de
AS a la labor que realizaba.
Desde AS se pretendía implantar un concepto de justicia social
frente al de caridad cristiana que hasta ese momento había predo-
minado, por supuesto sin buscar un enfrentamiento directo con la
Iglesia a la cual respetaban. Sin embargo, difiere en este aspecto la
postura de la Iglesia, la cual además de sentirse ofendida por ese
pensamiento de justicia, proclama por la práctica de la caridad por
encima de cualquier otra idea. De ese modo se expresaba el Arzo-
bispo de Toledo, Cardenal Goma y Tomás, aduciendo que «... la
caridad no busca su propio provecho... ha podido decir San Agustín
que la Iglesia, con su doctrina de la caridad, es la que ha creado la
verdadera unidad de patria...» 17. Resulta obvio que si una de las
máximas jerarquías eclesiásticas en España se expresaba en esos
términos de defensa y elogio sobre la caridad, quedaba marcada la
pauta a seguir por todas las instituciones de la Iglesia.
Ahora bien, las propias normas emanadas de la Delegación Na-
cional de AS no establecían una abierta oposición entre justicia y
caridad. Dejan claro no sentir desdén hacia la caridad porque es una
virtud teologal y es «... el nervio y el aglutinante de la Iglesia de
Cristo...» 18. Por tanto, si se consideraba como una labor de la Iglesia
no podían criticarla, pero, si se entendía el concepto de caridad
como el mero hecho de realizar una limosna, resultaba altamente
criticable para las jerarquías de AS, puesto que el conjunto de be-
neficiarios de esas limosnas únicamente veía en ellas la acción ex-
terna, la cual no implicaba ningún atisbo de amor hacia los seme-
jantes. Sin embargo, la justicia sería la actitud correcta que debía
adoptarse según el pensamiento que propugnaba AS era una actitud
16
Normas y orientaciones..., 1937, p, 127.
17
Boletín Eclesiástico del Arzobispado de Toledo. Carta Pastoral, Lecciones de la Gue-
rra y deberes de la Paz. Año XCV. 1 septiembre 1939. N. 9, p. 271-278.
18
Normas y orientaciones para Delegados. Delegación Nacional AS. II Congreso. 16-
23 octubre 1938, p. 205.
268
MONICA ORDUÑA PRADA
que favorecía no sólo a esa institución, sino que para el conjunto
de los beneficiados resultaba más apropiada. «... Toma esto que es
tuyo, porque eres hombre y porque perteneces a una sociedad civil
de cuyo bien común tienes derecho a participar...» l9.
Junto con el afán de observar el mensaje de la Iglesia, no puede
olvidarse que el concepto de justicia social formaba parte del pro-
grama ideológico de FET y JONS, organismo donde no sólo estaba
plenamente integrado el AS, sino que además no puede obviarse la
íntima relación que unía a la fundadora, MSB, y a distintos órganos
dirigentes de AS con Onésimo Redondo. Desde los inicios, las JONS
tuvieron por consigna que más había vibrado en el ánimo de sus
militantes: la justicia social. Al propugnar una actitud de estas ca-
racterísticas, señalaba Ramiro Ledesma Ramos, que habían sido cri-
ticados tanto por marxistas como por los partidos de derechas,
«... Del marxismo, porque, ... presentaba la lucha en el plano de la
rivalidad revolucionaria. De los partidos llamados de derechas por-
que veían demasiado violento y laico su programa...» 20. Influidos
por esta incomprensión inicial hacia la justicia social y lo que ella
implicaba, los miembros jonsistas de AS podían querer pretender no
sólo poner en práctica cuestiones básicas de su programa ideológico,
sino también intentar conseguir un resarcimiento hacia los funda-
dores de su partido.
Desde Auxilio Social, a pesar de las diferencias de concepto,
existía una doble postura con respecto a la Iglesia. Por un lado, el
acatamiento que le mostraba como institución católica que era, y
por otro, el intento de ayuda a miembros de la Iglesia que se vieron
especialmente afectados por la guerra civil. Además de contribuir en
la reconstrucción de algunos templos. Sobre estas actividades se ha
elaborado un análisis con esa cooperación que prestó Auxilio Social
a la Iglesia, distribuida por provincias, que se ofrece en las páginas
siguientes.
Con respecto a las diversas relaciones que se dieron entre la
Iglesia y el AS, diferentes autores han ofrecido sus versiones parti-
culares; influidos por su ideología, apostillan distintos matices sobre
dicha relación. Así, habla por ejemplo JMB, una de las figuras que
aparece en el equipo dirigente de AS desde el momento de su
fundación, el cual alude de manera directa a las tensiones que
se producían con la Iglesia, institución de la cual señalaba que
«... argüía que en nuestra propaganda de Auxilio Social sólo se
19
Normas y orientaciones..., 1938, p. 212.
20
Normas y orientaciones..., 1938, p. 222.
269
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
COOPERACIÓN DE AUXILIO SOCIAL
CON VIDA RELIGIOSA PUBLICA
Comunidades Religiosas Asistidas
Templos Número de Número de
Socorridos Comunidades Personas
MADRID 2 36 1.110
PAMPLONA — 48 466
MURCIA — 15 284
ZARAGOZA 3 11 220
BARCELONA 46 — 187
CACERES 16 — 158
TOLEDO 6 10 138
MALAGA — 8 135
ALMERÍA — 4 131
CIUDAD REAL — 5 126
SEGOVIA — 10 119
CUENCA — — 83
HUESCA — 5 80
CÓRDOBA — 6 66
JAÉN 1 57
CASTELLÓN — — 53
SALAMANCA — 3 43
SEVILLA — 2 41
HUELVA — 6 38
SANTANDER 1 7 33
LOGROÑO — 1 32
GUADALAJARA — 3 28
BILBAO — 2 27
VALLADOLID — 1 24
ALICANTE 22 3 17
TETUAN 2 2 6
BADAJOZ 1 — 5
SAN SEBASTIAN — 7 —
LÉRIDA — 5 —
BURGOS — 8
GRANADA —
LEÓN — 1
GERONA — —
BALEARES — 11 —
CEUTA — 10 —
OVIEDO 1 — —
SORIA — — —
VALENCIA __
270
MONICA ORDUÑA PRADA
Comunidades Religiosas Asistidas
Templos Número de Número de
Socorridos Comunidades Personas
TARRAGONA
JEREZ — 3 —
TERUEL — — —
AVILA — — —
ÁLAVA — — —
LAS PALMAS — — —
ORENSE — — —
LUGO — — —
PONTEVEDRA
LA CORUÑA — — —
MELILLA — — —
SANTA CRUZ T. — — —
PALENCIA 2 — —
ZAMORA — — —
ALBACETE — — — .
TOTAL 103 233 3.707
hablaba de justicia, que se estaban matando las fuentes de la cari-
dad y,., que la separación de los hijos de sus hogares era un aten-
tado contra la familia...» 21.
Ya han podido comprobarse las diferencias de matiz que se apli-
caban desde la Iglesia y el AS a los conceptos de justicia y caridad.
Por tal motivo JMB muestra su descontento por las acusaciones que
se vertían hacia AS, institución que desde luego lo último que busca-
ba obtener en sus fines era la destrucción del concepto de familia; no
debe olvidarse que uno de los mayores logros de AS fue la creación
de la Obra de Protección a Madre y Niño, desde donde se velaba al
máximo por la integridad de ambas figuras y por inculcar a la Madre,
el sentido cristiano que representaba la idea de la familia.
Para Margarita García Padilla el AS únicamente logró establecer
sus bases iniciales sobre la justicia en el período que puede consi-
derarse como la primera época de la institución, que abarca desde
su fundación hasta 1940; según esta autora, aunque en los primeros
momentos intentó deslindar su misión asistencial de la tradición
21
MARTÍNEZ DE BEDOYA, Javier: Memorias..., tomo I, p. 173.
271
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
caritativa española propugnando una visión más laica y estatal,
terminaría por enlazar con esos ideales caritativos22.
Junto a las opiniones de los autores mencionados puede sumarse
la de Giménez Caballero, quien no parece vislumbrar ninguna posi-
ble discrepancia entre la Iglesia y el AS, dado que afirmaba que esta
última institución «... es la mismísima misión que aconsejaba el
Evangelio...» 23, llegando incluso a comparar a JMB con la figura de
los misioneros y su trabajo con las funciones que éstos realizaban.
No sólo las diferencias en la comprensión de términos, como los
ya mencionados de justicia social, caridad... crearon un clima de
desconfianza entre la Iglesia y el AS; también surgió un grave con-
flicto con respecto a la designación de los Asesores de Cuestiones
Morales y Religiosas, hecho que podrá analizarse más detenidamen-
te cuando se trate la organización y funcionamiento de las Aseso-
rías. Y finalmente, con respecto a todos esos problemas entre ambas
instituciones, es preciso señalar que en el mes de enero de 1939 se
desata una fuerte fricción entre la Iglesia y el AS, para cuya solución
el Conde de Jordana recomendó la constitución de un Consejo de
Beneficencia y Obras Sociales, donde figurasen como miembros
destacados dos Obispos24.
IV. LA ASESORÍA COMO VEHÍCULO PARA SUPERAR
LOS MALOS ENTENDIDOS
Cuando surgen las primeras discrepancias por parte de la Iglesia
con respecto a AS, como símbolo de buena voluntad de dicha
institución se creó la Asesoría de Cuestiones Morales y Religiosas,
«... la proveímos en la persona de Andrés María Mateo, ... encar-
gándosele que creara una red de Asesores Provinciales religio-
sos...» 25. Tenía específica cualidad de Asesor Nacional al igual que
los distintos Jefes de Departamentos Centrales designados por el
Delegado Nacional. La Asesoría Nacional debía velar por el buen
funcionamiento espiritual de todas las instituciones de AS; dado el
ímprobo trabajo que suponía esta misión, y siguiendo la pauta que
se daba en todos los Departamentos Centrales de AS, era preciso
22
Historia de la acción social pública en España. Centro de Publicaciones. Ministerio
de Trabajo y Seguridad Social. Madrid. 1990, p. 431.
23
GIMÉNEZ, Ernesto: Los secretos de la Falange. Barcelona. Yunque. 1939, p. 63.
24
MARTÍNEZ DE BEDOYA, J.: Memorias..., o p . cit,, p . 2 0 5 .
25
Ibidem, p. 174
272
MONICA ORDUÑA PRADA
que existiese una Asesoría de esta características en todas las pro-
vincias españolas, es obvio que dichas Asesorías dependerían direc-
tamente de la Asesoría Nacional.
Las Asesorías Provinciales debían encargarse de que se cumplie-
sen las responsabilidades religiosas, que de una manera directa o
indirecta había adquirido AS en el desarrollo de su labor asistencial.
La Asesoría estaba dirigida por un sacerdote que debía designar el
Delegado Nacional entre varios que tuviesen capacidad para ello26.
Sus funciones eran fundamentalmente consultivas, debía actuar
como un orientador de los espíritus que no hubiesen encontrado
todavía el verdadero camino, aconsejar a aquellos que dudasen,
tratar de consolar a los afligidos...; en definitiva, tendría una actua-
ción que puede definirse como la de un Director Espiritual. Junto
a esta misión espiritual de carácter general, también llevaba a cabo
funciones de carácter más práctico; como controlar la marcha reli-
giosa de las instalaciones, orientar a los distintos Capellanes de la
provincia, recibir y hacer cumplir las iniciativas emanadas de la
Asesoría Nacional...27.
Debe marcarse la separación que existía entre las funciones que
realizaban los Capellanes de AS, las cuales ya se han mencionado con
anterioridad, y el trabajo desarrollado por los Asesores. A estos últi-
mos debían dirigirse los Capellanes, siempre que necesitasen su apo-
yo para cualquier cuestión de naturaleza espiritual; y los Asesores,
además de intentar solventar cualquier posible incidente que les fue-
se planteado por los Capellanes, tenían la misión de vigilar periódi-
camente las instituciones y su funcionamiento con respecto a mate-
ria religiosa, para determinar si se actuaba o no de manera correcta.
Surge una discrepancia con la Iglesia cuando se trata la cuestión
del nombramiento de los Asesores Provinciales; por supuesto, AS
acata la decisión de los Prelados de no reconocer canónicamente a
los sacerdotes y Capellanes elegidos por los Asesores Provinciales si
no habían tenido en cuenta su decisión final, cuestión de la cual ya
se habló. Sin embargo, recaba la aprobación de las distintas Diócesis
en esa elección, porque no desea que se produzcan más roces ni
cismas con la Iglesia ni con las jerarquías eclesiásticas. Pero lo hace
únicamente con esa intención, puesto que se alega desde la Dele-
gación Nacional de AS que la designación debe ser una competencia
personal; no podía existir una fuerza externa que presionase la libre
elección, porque de ese modo no se daría un clima propicio a la
26
Ordenado» de Auxilio Social. Sucesores de Rivadeneyra. Madrid. 1939, p. 16.
27
BOMFTJ, núra. 21. 1-6-1938, p. 285
273
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
confianza entre Delegado y Asesor. Los sacerdotes que prestasen sus
servicios en las instituciones de AS debían hacerlo de una manera
voluntaria 28.
Resulta obvio que los principios inspiradores de estas alegaciones
de la Delegación Nacional de AS eran correctos, puesto que unas
relaciones tirantes o de desconfianza generarían una situación que
a la larga podría convertirse en perjudicial para los asistidos en las
instituciones. Debe reconocerse, además, que si los sacerdotes tra-
bajaban en las instituciones, movidos por un sentimiento de afecto
hacia AS, su misión resultaría más productiva y se llevaría a cabo
con un espíritu de fraternidad más amplio. Junto a lo señalado,
mencionar que en la Delegación Nacional de AS tampoco se desea-
ba la imposición de determinados sectores del clero español, los
cuales no mostraban una actitud conforme con la labor asistencial
que se estaba desarrollando en AS. Si alguna Diócesis designaba a
un sacerdote incluido en el grupo anteriormente señalado, existían
recelos por parte de AS a que una persona de esas características se
encargase de las cuestiones espirituales de unas instituciones, a las
cuales no comprendía y con las que mostraba su disconformidad.
El Asesor Nacional de Cuestiones Morales y Religiosas era quien
señalaba los valores cristianos de AS y las pautas que debían cum-
plirse para lograrlos. Marcaban las consignas y normas que debían
cumplir los Capellanes en las instituciones de AS, como ya ha podido
comprobarse, a la par que ofrecían sugerencias para tratar cuestiones
relativas a los asuntos espirituales que atañían a los asistidos. Desde
la Asesoría Nacional se intentaba que llegasen a todas las Asesorías
Provinciales los fundamentos y valores cristianos que inspiraban la
labor religiosa de AS, para que de este modo en todas las institucio-
nes aplicasen los Capellanes ese conjunto de conceptos.
Entre las ideas básicas que se difundían pueden señalarse algu-
nas como la misión de redimir que tenían los Capellanes en las
instituciones a aquellos que lo necesitasen; una redención que debía
conseguirse fijando la atención en la figura de Jesucristo, a quien
debían imitar no sólo los asistidos, sino también los Capellanes y
Asesores para poder desarrollar su labor, a imagen y semejanza del
Hijo de Dios. Actuando de esa manera se evitaría el fracaso que,
28
Normas y orientaciones..., 1938, p. 248-249. «... simplemente buscamos sacerdo-
tes, que sientan cariño por nuestra Obra. Y para no usar temerariamente de nuestro
derecho de elección, recabamos la aprobación del Ordinario de la Diócesis..., no
porque sea necesaria... sino para demostrar... que no queremos... secesiones... este
asunto es de competencia exclusivamente particular. Más aun, creo que es de dere-
cho natural.»
274
MONICA ORDUÑA PRADA
para la Asesoría Nacional, habían constituido actitudes de falsa fi-
lantropía durante el período de la Ilustración o la búsqueda de la
igualdad entre los hombres que propugnaba el marxismo 29. El fra-
caso mencionado lo achaca la Asesoría Nacional a que ninguna de
esas posturas tenía como finalidad la búsqueda de Dios, todas se
habían dejado guiar por un laicismo que había resultado contrapro-
ducente para una misión de esas características.
Otra idea que se intentaba inculcar a los Asesores Provinciales
para que llevasen a cabo su misión era la de la sensación de her-
mandad que debía prevalecer en todas las actitudes que tuviesen
para con los acogidos. Precisamente era uno de los objetivos que se
marcaba AS al acoger a todos aquellos que se encontrasen desvali-
dos, no sólo en el ámbito material, sino también a los que carecían
de amor.
Ha podido comprobarse la importancia que representaba para
AS el hacer comprender al resto de la sociedad la idea de justicia
que presidía toda su labor; lógicamente, también desde la Asesoría
Nacional se quería hacer llegar a todos los Asesores Provinciales los
fundamentos en los que se basaba esa idea de justicia, para que
ellos actuasen practicándola en las instituciones. Asesores Provincia-
les y Capellanes tenían que tratar, ante todo, a los asistidos de una
manera discreta; sin hacer alardes ni intentar imponer sus ideas de
un modo tiránico. No debían hablarles de términos como el de
caridad, ya que la Asesoría Nacional sobrentiende que es un con-
cepto que para los católicos sólo obliga en necesidades que sean
graves, y a los que reciben la ayuda puede abrumarles una actitud
equívoca con respecto a la caridad30. Cuando la Asesoría hace re-
ferencia a esa actitud que puede ser mal interpretada por los asis-
tidos, está haciendo mención en concreto a la limosna; no son
partidarios en AS, como ya se ha mencionado con anterioridad, de
una práctica abierta y continua de la limosna. Se considera que más
que proporcionar una ayuda económica a quien lo necesita, lo que
realmente se consigue a través de las limosnas es ofender y abrumar
a quienes la reciben. Se tiene la convicción en la Asesoría Nacional
que con la limosna no se consigue una situación de igualdad entre
quien la otorga y quien la recibe, por tanto no se está poniendo en
práctica el concepto de justicia para todos.
Cuando en el mes de agosto de 1937 ya se encuentran asentadas
por completo múltiples instituciones de AS como los Comedores
29
Boletín AS, núm. 4. Agosto 1937. Valladolid, p. 10.
30
Boletín AS, núm. 4. Agosto 1937. Valladolid, p. 10.
275
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940}
Infantiles, las Cocinas de Hermandad, Jardines Maternales... está
presente en la vida cotidiana de todas ellas la figura del Capellán.
Recibía órdenes de la Asesoría Técnica de Cuestiones Morales y
Religiosas, su radio de acción no debía exceder uno o dos estable-
cimientos. Teniendo en cuenta que AS encaminaba su labor asisten-
cial principalmente hacia niños, madres, enfermos y ancianos, los
Capellanes debían seguir unas consignas diferentes para cada con-
junto de asistidos. En principio, los Capellanes debían enseñar a
rezar a los niños; se daba por sentado que muchos de los niños
acogidos procedían de hogares donde la religión no era un valor
que estuviese presente y por tanto estos niños desconocían cual-
quier tipo de oración. A las madres debían inculcarles los auténticos
valores de la familia cristiana, los cuales se habían disipado, según
los órganos dirigentes de AS, durante el período de la II República.
Con los enfermos, los Capellanes tenían que realizar una misión de
apostolado, intentando ayudarles a soportar con resignación sus
enfermedades. A los ancianos debían prepararles los Capellanes para
el momento de su muerte y hacer que se asentase plenamente su
valor cristiano, además de «... preparar la confesión general, la re-
conciliación con Dios...» 31.
Junto a las consignas de carácter general, los Capellanes recibían
de la Asesoría de Cuestiones Morales y Religiosas las normas a
seguir en las diferentes instituciones. En los Comedores Infantiles
debía rezarse antes de comer y cenar, los Capellanes tenían que
explicar los domingos extractos del Evangelio que resultasen com-
prensibles para los niños allí acogidos; junto a esto, señalar que en
los Comedores debía estar presente una imagen del Corazón de
Jesús o del Niño Jesús. Las Cocinas de Hermandad debían estar
presididas por un crucifijo, del mismo modo que éste también debía
estar presente en los Roperos y Talleres de AS.
En las instituciones de la Obra de Protección a la Madre y Niño
destinadas a velar por la figura de la Madre como los Hogares de
Embarazadas, Colonias de Recuperación... era obligatorio que los
Capellanes celebrasen Misa los domingos y días festivos, además de
rezar el Rosario todos los sábados, después del cual debía entonarse
la Salve. Por supuesto, los Capellanes tenían que impartir enseñan-
zas religiosas a todas las mujeres allí acogidas.
En los Hogares Infantiles, Escolares, Colonias... si existía un
número suficiente de niños, en concreto más de cincuenta, era
obligatorio que hubiese una Capilla; sino se produjese esta sitúa-
31
Boletín AS, núm. 4. Agosto 1937. Valladolid, pp. 10-11.
276
MONICA ORDUÑA PRADA
ción, debía instalarse un altar portátil, cuestión que despertaría las
suspicacias de una parte del clero español, el cual consideraba
irreverente la instalación de esos altares en estancias que también
se empleaban como comedores, salas de recreo... Tras la celebración
de la Misa dominical, los Capellanes tenían que ofrecer charlas ca-
tequísticas a los niños acogidos.
En los Hogares Escolares, donde se suponía que los niños tenían
una edad que les permitía una mayor comprensión, los Capellanes
también debían realizar charlas donde se entremezclasen los con-
ceptos de Patria y Religión; como, por ejemplo, «... España, patria
adoptiva de Santiago... brazo derecho de la Cristiandad... Santos
españoles: San Hermenegildo, San Fernando... La Cruz y la Falan-
ge...» 32. Es una muestra del tinte religioso que se intentaba otorgar
a la guerra civil y lo que la misma implicaba desde algunos sectores
tanto civiles como eclesiásticos; para los cuales suponía la guerra,
una cruzada contra el marxismo que había asolado España e inten-
taba hacerlo en el resto de Europa. Lógicamente resultaba un gran
argumento a esgrimir, por parte de los altos mandos del Ejército
Nacionalista, ante las posibles dudas que se planteasen las mentes
cristianas y recelosas contra un enfrentamiento bélico. Además, no
debe olvidarse que en determinados momentos de la II República se
intentó difuminar en cierta medida el poder que hasta ese momento
había tenido la Iglesia, llegando incluso a reprimirse algún tipo de
manifestación de carácter religioso, lo cual había provocado el des-
contento general de un amplio sector de la población, que precisa-
mente era al que se dirigían las consignas mencionadas de lucha por
la defensa del cristianismo.
Los niños también recibían esta instrucción y el concepto de una
nueva España que aparecía como la salvaguarda del Catolicismo,
dado que al no tener todavía unas ideas claras sobre la vida y no
estar desarrollados intelectualmente por completo, se convertían en
un magnífico campo donde sembrar ese tipo de argumentos.
Los enfermos y ancianos recibirían visitas periódicas de los Ca-
pellanes, quienes se encargarían de los auxilios espirituales, sacra-
mentos, confesión... además de encargarse de verificar la presencia
constante de un crucifijo junto al enfermo o al anciano. Desde la
Asesoría Técnica de Cuestiones Morales y Religiosas se procuraba
que, junto a la visita de los Capellanes, los enfermos estuviesen
atendidos por Religiosas Siervas de Jesús 33 .
32
Ibidem, p. 11.
33
Ibidem, p. 11.
277
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Con información sobre las actividades de este tipo que se reali-
zaban en las distintas instituciones de Auxilio Social se han elabo-
rado un análisis y un gráfico con los datos y cifras existentes. Junto
a la inexistencia de los mismos en algunas capitales de provincia, ha
de señalarse que las actividades abarcaban un amplio campo, y que
a tenor de los resultados puede decirse que estaban muy dispersas.
Destacan los datos correspondientes a las entronizaciones como los
más numerosos. Cuestión ésta de sencilla explicación, que corrobo-
ra la obligación de que en las instituciones existiese una imagen del
Corazón de Jesús (véase cuadro pág. siguiente).
Ha quedado patente la labor que llevaban a cabo los Capellanes
en las diversas instituciones mencionadas, lo cual es una prueba
más de las implicaciones religiosas que atañían a AS. Junto a ello,
señalar que esta organización se declaraba ante todo como una
Obra esencialmente cristiana, para la cual una de las más priorita-
rias finalidades era el acatar al máximo el Primer y Segundo Man-
damiento de la Ley de Dios; especificaban los órganos dirigentes de
AS que todo el amor que vertían sobre los acogidos en sus institu-
ciones conseguía acercarles cada vez más a Dios y, por supuesto,
amarle con más profundidad34.
No son partidarios en la Asesoría Nacional de difundir entre los
Asesores Provinciales y los Capellanes el término de Beneficencia
para hacer referencia a la misión que deben llevar a cabo con los
asistidos; ese término se identifica por AS como algo que se relacio-
na con actividades de carácter municipal y que pertenece al pasa-
do 35. Buscaba AS una renovación en el campo de la asistencia al
necesitado y por tal motivo trataba de conseguir que entre los Ca-
pellanes y Asesores Provinciales primasen esas nuevas ideas que así
podrían ser aplicadas en todas las instituciones.
Aunque hasta el momento está haciéndose referencia, principal-
mente, a la labor de la Asesoría de Cuestiones Morales y Religiosas
en el período que puede considerarse como primera etapa de AS,
desde el mes de octubre de 1936 a principios de 1940; sí debe
señalarse que no tiene lugar una reunión general de Asesores hasta
el año 1944. Dicha reunión fue celebrada en un ambiente impreg-
nado por el espíritu de concordia entre la Iglesia, el AS y el poder
civil personificado en Franco. Prueba de ello fueron la adhesión de
AS a Su Santidad, la presencia en la reunión de jerarquías eclesiás-
34
Normas y orientaciones para Delegados Provinciales. Delegación Nacional AS. 13-18
septiembre. 1937. Valladolid, p. 123.
35
Boletín AS, núm. 4. Agosto 1937. Valladolid, p. 10.
278
MONICA ORDUÑA PRADA
ACTIVIDADES RELIGIOSAS DE AUXILIO SOCIAL
Centros Visitas Misiones
cate- Entroniz. auto- eclesiás- TOTAL %
quistas rizadas ticas
OVIEDO 183 95 278 14,03
ALICANTE 32 148 8 — 188 9,49
LÉRIDA — 166 — — 166 8,38
BADAJOZ 5 95 40 — 140 7,07
MADRID 75 14 5 42 136 6,87
HUELVA -— 108 — 3 111 5,60
BARCELONA 54 21 16 12 103 5,20
GRANADA 12 87 — 1 100 5,05
ALBACETE 65 3 12 3 83 4,19
PAMPLONA — 68 1 — 69 3,48
JEREZ 13 44 — 8 65 3,28
JAÉN 10 14 30 6 60 3,03
TOLEDO 50 — 5 2 57 2,88
SEGOVIA — 49 5 — 54 2,73
CACERES 9 14 18 — 41 2,07
SAN SEBASTIAN — 32 2 3 37 1,87
ALMERÍA 7 — 6 21 34 1,72
BILBAO — 32 1 — 33 1,67
SEVILLA — 3 — 29 32 1,62
LAS PALMAS 3 9 5 3 20 1,01
AVILA 3 7 2 7 19 0,96
LOGROÑO 6 12 — — 18 0,91
ZARAGOZA 4 9 1 1 15 0,76
MALAGA 2 12 — — 14 0,71
MELILLA 7 7 — — 14 0,71
SALAMANCA 1 7 3 1 12 0,61
ÁLAVA — 5 6 — 11 0,56
SANTANDER 5 2 3 — 10 0,50
MURCIA — — — 8 8 0,40
TETUAN — 2 5 — 7 0,35
TERUEL — — — 6 6 0,30
CIUDAD REAL 4 1 — 1 6 0,30
ORENSE — — 5 — 5 0,25
PALENCIA • — — — 4 4 0,20
CASTELLÓN 1 3 — — 4 0,20
LUGO 2 — — 1 3 0,15
SORIA — 2 1 —• 3 0,15
TARRAGONA — — 3 3 0,15
LA CORUÑA — 2 — 1 3 0,15
GUADALAJARA — — 2 — 2 0,10
GERONA 1 — — 1 2 0,10
279
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Centros Visitas Misiones
cate- Entroniz. auto- eclesiás- TOTAL %
quistas rizadas ticas
BURGOS 2 2 0,10
VALENCIA — — 2 — 2 0,10
BALEARES — 1 — — 1 0,05
PONTEVEDRA — — — — — —
SANTA CRUZ T. — — — — — —
LEÓN — — — — — —
VALLADOLID — — — — — —
CEUTA — — — — — —
CÓRDOBA — — — — — —
CUENCA — — — — — —
ZAMORA — — — — — —
HUESCA — — — — — —
TOTAL 371 1.162 184 264 1.981 100,00
ACTIVIDADES RELIGIOSAS DE AUXILIO SOCIAL
(Distribución por reglones)
280
MONICA ORDUÑA PRADA
ticas de toda España, discursos de Obispos, como, por ejemplo el de
Madrid; y haciendo patente su beneplácito hacia la labor de AS, el
discurso inaugural del Jefe del Estado. En esta reunión los Asesores
llegaron a cinco conclusiones fundamentales, a seguir en su labor a
través de las distintas Asesorías Provinciales:
1. Los niños asistidos en los Comedores recibirán la
enseñanza catequística en la Parroquia y Escuela.
2. Entre los adultos asistidos se repartirán instruccio-
nes religiosas y propaganda escrita.
3. Las actividades de AS debían estar animadas por el
espíritu de la familia cristiana y española.
4. Agradecimiento a organizaciones católicas por su co-
laboración.
5. Gratitud cordial y adhesión inquebrantable a Fran-
co 36.
Al realizar un análisis de las conclusiones de la reunión de Ase-
sores puede observarse cómo la primera de las mismas rompe por
completo con el esquema tradicional, que ha podido comprobarse,
de la enseñanza de la práctica religiosa a los niños asistidos. Cuando
en el año 1937 la Asesoría Nacional dicta las primeras normas a
seguir por los Asesores Provinciales se especificaba claramente, como
ya se vio, que con una periodicidad semanal los Capellanes que
llevasen a cabo su misión en los Comedores Infantiles debían im-
partir a los niños charlas catequísticas o simplemente hacer un
comentario somero del Evangelio en dichas instalaciones.
Al adoptarse la decisión, en la reunión de Asesores, de que los
niños recibiesen la instrucción religiosa en las distintas Parroquias
que les correspondían o en las escuelas donde acudiesen, se estaba
produciendo una gran transformación con respecto a la estructura-
ción que se tenía en ese tema en la primera etapa de AS.
A simple vista, no parece que suponga un grave conflicto de
competencias el hecho de que la instrucción religiosa se impartiese
en un lugar u otro; sin embargo, no puede olvidarse que uno de los
principales roces de la Iglesia con AS había sido la rotunda oposi-
ción de ciertos sectores del clero a la instalación de altares portátiles
en los Comedores Infantiles para que los niños, guiados por los
Capellanes, rezasen sus oraciones diarias. Esta cuestión tan nimia
36
Memoria de la Primera Reunión General de Asesores de Cuestiones Morales y
Religiosas. 11, 12 y 13 abril 1944. MAS.
281
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
era considerada por una parte de la Iglesia como una situación
indigna, dado que les resultaba incomprensible que en las instala-
ciones destinadas a servir como comedores y lugares de juego se
colocasen altares de uso portátil. Puede comprobarse a través de la
primera conclusión de la reunión como prevaleció la postura de ese
sector del clero disconforme con la práctica de la instrucción religio-
sa en los Comedores Infantiles; pero disconforme sólo con la ubica-
ción, porque obviamente los niños tenían que seguir recibiendo
enseñanzas sobre la religión católica.
Otra conclusión a la cual se llega en la reunión de Asesores es la
de repartir entre los adultos asistidos propaganda e instrucciones re-
ligiosas. No entraña grandes variaciones este hecho con respecto a la
postura que estaba adoptándose hasta ese momento en las distintas
instituciones de AS. Ya ha podido observarse cómo en los Hogares de
Embarazadas las futuras madres recibían todo tipo de instrucción
religiosa; también cómo la Asesoría de Cuestiones Morales y Religio-
sas desempeñaba un papel fundamental en los Refugios maternos
donde acudían mujeres que no querían que se conociese su estado,
allí recibían un completo asesoramiento de los Capellanes, quienes
intentaban aliviar su situación, les ofrecían su consejo y apoyo, les
inculcaban la práctica de la religión y las buenas costumbres... No
sólo se realizaban este tipo de asesoramientos en las instituciones de
la Obra de Protección a Madre y Niño, sino que también los Capella-
nes impartían doctrinas religiosas en las Cocinas de Hermandad,
Comedores para adultos o en los Comedores para extranjeros, lugar
este último donde ponían especial énfasis en asesorar a aquellos que
se encontraban alejados de sus lugares de origen y que con frecuen-
cia practicaban religiones distintas a la católica.
Aunque figura en la reunión de Asesores como una decisión
adoptada desde ese momento, el hecho de que el espíritu de familia
cristiana prime en las actividades de AS ya puede comprobarse desde
que se funda dicha institución. Efectivamente, la salvaguarda de la
familia cristiana está presente en toda la labor que desarrolla AS
desde octubre de 1936. En concreto, el primer objetivo que se marca
la Delegación Nacional de AS es acoger a todos aquellos niños que se
han quedado sin hogar y familia por motivo de la contienda bélica, y
proporcionarles un lugar donde experimenten ese afecto del que se
habían visto cruelmente privados. También en instituciones dedica-
das al cuidado de la Madre hay una presencia permanente del con-
cepto de familia cristiana, el cual se inculca a todas las mujeres aco-
gidas para que cuando se reintegren a un ritmo de vida normal
pongan en la práctica dicho concepto. Ya ha podido comprobarse
282
MONICA ORDUÑA PRADA
como JMB se siente profundamente ofendido porque la Iglesia con-
sidera que AS atentaba contra la familia cristiana, cuando precisa-
mente es uno de los términos que se intentaban revalorizar por to-
dos los medios en las distintas instituciones de AS.
Se agradece en las conclusiones la colaboración económica que
prestaban a AS diversas organizaciones que se considera tienen un
carácter católico. Concretamente, una de estas organizaciones era
Caritas Nacional, la cual no sólo aportaba una cooperación económi-
ca, sino que también hacía llegar a distintas instituciones un sumi-
nistro periódico de leche, el cual estará recibiéndose en AS durante
bastante tiempo, aproximadamente hasta finales de la década de los
años cincuenta 37. No sólo Caritas colaboraba con las instituciones de
AS, sino que también lo hacían otras organizaciones como Acción
Católica, y por supuesto siempre había presente una ayuda de la Igle-
sia con el consiguiente agradecimiento de AS hacia ella.
Con respecto a la gratitud y adhesión hacia Franco, mencionar
que era una práctica habitual en la sociedad española del momento,
y mucho más agudizada en instituciones que tenían carácter oficial.
Ya se ha señalado como en la reunión de Asesores, junto a los
distintos discursos de carácter únicamente religioso pronunciados
por Asesores, Franco también pronunciaba unas palabras; este he-
cho que imprimía a la reunión un carácter más oficialista se produ-
cía en múltiples actos. Teniendo en cuenta la tesitura por la que
atravesaba España en esos momentos, no resulta chocante esa
manifestación de gratitud hacia el Jefe del Estado; pero sí despierta
recelos sobre la presunta separación de Iglesia y Estado el hecho de
que unas personas que estaban entregadas al sacerdocio emitiesen
su adhesión inquebrantable a un poder laico. No podían considerar
como autoridad por encima de ellos a Franco, porque quien estaba
en la cúspide de la jerarquía eclesiástica era el Papa, a quien real-
mente debían una adhesión de ese cariz y no a Franco.
V. REORGANIZACIÓN DE LA ASESORÍA DE ASUNTOS
RELIGIOSOS DESDE LA REINSERCION DE AUXILIO
SOCIAL BAJO LA ÓRBITA DE LA SF
En el año 1940 toda la Obra de AS se integra bajo la tutela de
la SF prueba de ello es el Decreto de Franco de 17 de mayo de
1940, por el cual AS queda bajo la órbita de influencia de Falange;
37
Circulares de la Delegación Nacional de AS, núm. 114. 12-11-1959. MAS.
283
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
prácticamente todos los órganos dirigentes de la institución que
habían permanecido como tales desde la fundación de la Obra en
octubre de 1936 son sustituidos por un nuevo equipo en el que
figuraban como Delegado Nacional, Manuel Martínez de Tena, an-
tiguo Asesor Técnico, y como Secretaria Nacional, Carmen de Icaza,
quien también había ocupado una Asesoría en el anterior equipo
de dirección. Se produce una reestructuración en múltiples áreas de
la Obra, que también afecta a la Asesoría de Cuestiones Morales y
Religiosas y a todos los objetivos que desde dicha Asesoría se mar-
caban.
El concepto de justicia social continúa presente como una de las
finalidades prioritarias de la Obra; sin embargo, puede observarse
cómo la influencia de FET y JONS es cada vez más amplia, dado que
el concepto experimenta una politización, aparece imbuido por el
espíritu nacional-sindicalista. Las nuevas directrices que se marca
AS van a interrelacionar, cada vez con más frecuencia, la idea de
justicia social con el espíritu de caridad. Actitud que como ha po-
dido observarse no se consideraba correcta por la Delegación Nacio-
nal de AS en la primera etapa de la Obra. El intento de unificar los
conceptos de justicia social y caridad rompe con el esquema que,
hasta ese momento, se había planteado la Asesoría de Cuestiones
Morales y Religiosas con respecto a la ayuda de carácter espiritual
que debían ofrecer a los asistidos; va a dar lugar a que se produzcan
una serie de situaciones, inimaginables hasta esa fecha, que hacían
que AS adquiriese una espiritualidad cada vez más profunda en sus
objetivos y a que las relaciones con la jerarquía eclesiástica española
entrasen en un período en el cual iban a desaparecer los primitivos
roces y discrepancias que hubiesen podido producirse anteriormen-
te. Era lógico, dado que la Iglesia preconizaba por una ayuda asis-
tencial inspirada en la caridad, este ideal se aproximaba más a los
principios que regían en el nuevo equipo dirigente de AS.
Dentro del quehacer de Auxilio Social y relacionado directamen-
te con la institución eclesiástica importa destacar las ayudas que se
prestan. La primera de ellas puede definirse como indirecta, consis-
tía básicamente en la aportación de ayudas económicas y en especie
a iglesias, comunidades religiosas y sacerdotes que se encontrasen
en una situación de necesidad. También debía comenzar AS a pagar
una serie de aranceles parroquiales en concepto de bautizos, matri-
monios, funerales... de aquellas personas que fuesen asistidos de la
Obra. Se incluye en este nuevo tipo de actividades a desarrollar por
la Asesoría de Cuestiones Morales y Religiosas el suministro de
equipos de Primera Comunión y la dotación de becas a aquellos
284
MONICA ORDUÑA PRADA
niños acogidos que mostrasen una vocación sacerdotal. Junto a estas
aportaciones de carácter económico que se plantean en la nueva
etapa de AS debe señalarse que va a producirse una fusión, cada vez
más amplia, entre AS y las organizaciones de carácter católico y
parroquias38.
Resulta indudable que esta labor, que se denominaba indirecta
desde la Asesoría de Cuestiones Morales y Religiosas, se centraba en
una cooperación de tipo económico de AS con las actividades de la
Iglesia que había sido desconocida hasta esa fecha. Es una prueba
de que el conflicto de competencias que se había dado entre ambas
instituciones había quedado dirimido, porque la nueva orientación
de la Delegación Nacional de AS implicaba la cesión en distintos
aspectos que habían sido causantes de los roces producidos con
anterioridad.
La labor de apostolado directo que tenía que realizar AS a través
de la Asesoría de Cuestiones Morales y Religiosas incluía la crea-
ción de centros catequísticos para los niños acogidos, cuestión que
descartaba por completo el hecho de que se impartiese catequesis
en las instalaciones de AS; era la obtención de un nuevo logro en
la postura adoptada por la Iglesia, puesto que como ha podido ob-
servarse se oponía a esa cuestión de manera frontal desde un prin-
cipio. Junto a esa novedad en la ubicación de las enseñanzas ca-
tequísticas se ampliaba la práctica religiosa de los acogidos, porque
junto a las ya conocidas explicaciones evangélicas debían realizarse
misiones cuaresmales y ejercicios que se consideraban de práctica
piadosa, es decir, Ejercicios Espirituales. Como puede comprobarse
cada vez es mayor el espíritu religioso que debe imperar en las
instituciones de AS, cuestión que no se había producido con ante-
rioridad por el temor de la Delegación Nacional a incurrir en un
excesivo celo religioso, el cual anulase los verdaderos objetivos de
su misión.
La designación de los Asesores seguía en la misma línea que ha
podido observarse hasta ahora. El Asesor era propuesto por AS al
Obispo, quien podía conceder o no la autorización eclesiástica a
dicho sacerdote, el cual podía pertenecer al clero secular o al regu-
lar, sin ser este matiz inconveniente alguno para su elección. Tam-
poco debía realizarse dicha elección siguiendo una jerarquía previa,
38
Auxilio Social desde el punto de vista religioso y moral. FET de las JONS. Madrid.
1940, p. 36-37: «... Ofrecimiento de locales, ficheros y organización de Auxilio Social
a los señores párrocos y entidades de Acción Católica, para colaborar en el cultivo
espiritual de nuestros asistidos...».
285
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
no existía distinción de ese tipo entre los candidatos a la Asesoría.
El cargo de Asesor, para la nueva orientación que se había promo-
vido en la Asesoría, «... no es un oficio eclesiástico stricto sensu, sino
lato sensu, según la distinción que hace el Libro II, parte primera,
título IV, canon 145 del Código de Derecho Canónico...» 39.
Se ha mencionado cómo el originario equipo dirigente preten-
día evitar la conversión de AS en una filial parroquial; pues bien
esta actitud será la que predomine desde el año 1940. La parroquia
va a convertirse en el centro de todas las actividades de carácter
religioso que se lleven a cabo en las distintas instituciones de AS 40;
dependían de la parroquia para impartir catequesis, celebrar bau-
tizos y comuniones... En estrecha colaboración con la parroquia y
AS era necesaria la presencia de cumplidoras del Servicio Social, de
afiliadas a la SF y de Juventudes de Acción Católica. Con la ayuda
del voluntariado citado sería posible que en las distintas parroquias
se impartiese catequesis a los niños acogidos en AS; porque si no
existiese esa colaboración resultaría difícil desde una sola parroquia
poder realizar de una manera correcta y apropiada las enseñanzas
catequísticas. Esta cuestión no implicaba grandes dificultades du-
rante la primera etapa de AS, puesto que al impartirse la catequesis
en las propias instituciones, los Capellanes de las mismas tenían
bajo su tutela un número mucho menos elevado de niños, al cual
resultaba más sencillo ir concienciando día a día de la religión
católica.
Una curiosa novedad que destaca en la ayuda prestada por AS
a los más necesitados es aquella que se prestó una vez finalizada la
guerra no sólo a niños y adultos, sino que era una ayuda que
también incluía como beneficiarios a los sacerdotes. Lógicamente
más que aportar una ayuda espiritual lo que realmente recibían
algunos sacerdotes era ayuda material, generalmente comida. Para
tal efecto se organizaron Comedores, como por ejemplo en Madrid,
cuya finalidad era alimentar a cuatrocientos religiosos y sacerdotes;
también se repartían raciones en frío a diversas comunidades de
religiosos41.
La iniciativa de prestar este tipo de ayuda a miembros del clero
que por las vicisitudes de la guerra experimentaban momentos de
necesidad partía del Prelado Diocesano, y como se ha señalado con-
39
Auxilio Social desde el punto de vista religioso y moral, p . 4 2
40
Ibidem, p. 45: «... Auxilio Social orienta y realiza todas sus actividades religiosas
en torno a la parroquia y a la acción parroquial...».
41
Ibidem, p. 64
286
MONICA ORDUÑA PRADA
taba con la cooperación, desinteresada de AS. Junto a las ayudas que
prestaba AS a la Iglesia para la alimentación de alguno de sus miem-
bros ha de señalarse que también participó la Delegación Nacional
de AS no sólo en la reconstrucción de los templos sino que también
facilitaba ornamentos religiosos procedentes del extranjero o com-
prados en España42.
Existe una cuestión digna de destacar en la reorganización inter-
na que experimenta la Asesoría de Cuestiones Morales y Religiosas
desde 1940, en concreto hace referencia a la administración econó-
mica que debía observarse en las distintas Asesorías Provinciales.
Estas recibían con periodicidad mensual un crédito, el cual debían
destinar a hacer frente a los gastos ordinarios que se originaban en
la labor apostólica diaria con los asistidos para abonar los aranceles
parroquiales por bautizos, comuniones... Curiosamente, y rompien-
do la tradicional estructura jerárquica que se daba en AS, los Ase-
sores Provinciales no estaban obligados, en modo alguno, a justificar
sus gastos ante la Delegación Provincial43.
Realmente era un aspecto novedoso en una institución donde
siguiendo una estructura piramidal, todas las órdenes y disposicio-
nes finales emanaban de la Delegación Nacional; pero siempre antes
de llegar a ella era preciso atravesar otros conductos con menor
grado en la jerarquía como eran las Delegaciones Provinciales. Esta
nueva actitud conduce, obviamente, a un alejamiento de la Aseso-
ría de Cuestiones Morales y Religiosas de la dirección de AS y la
sitúa en posturas cada vez más afines a la estructura eclesiástica de
la Iglesia española. Aprovechando esta tesitura, desde la Iglesia y no
desde la Delegación Nacional de AS van a dictarse las normas a
seguir en la celebración de la Misa en las distintas instituciones.
Estas normas fijaban el horario en el que debían celebrarse, cómo
debía comprobarse la frecuencia en la asistencia de los acogidos...
Desde luego la Iglesia, al adquirir una competencia de estas carac-
terísticas, se inmiscuía por completo en el funcionamiento inter-
no de las instituciones de AS. Otra cuestión en la cual empieza a
intervenir la Iglesia era en la actitud que debía adoptarse en las
instituciones en fechas tan significativas como la Navidad o la Cua-
resma. Concretamente, en Navidad, en todas las instituciones debía
procederse a la instalación de un Nacimiento, a rezarse el Rosario,
42
Ibidem. Hay que añadir los cuadros estadísticos donde se da una detallada
relación de los objetos que AS entregó el 12 de noviembre de 1938 en Pamplona al
Cardenal Primado de Toledo, Dr. D. Isidro Goma.
43
Ibidem, p. 92-93.
287
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
a entonar villancicos con raigambre española y a huir de extranje-
rismos 44.
La asistencia religiosa y moral que debía prestarse en los Hoga-
res, recibe con la nueva reorganización de AS una importancia cada
vez más acentuada. Los Hogares debían regirse por principios que se
centrasen en un clima considerado como espiritual; por ejemplo,
debía existir separación de sexos, correcta moralidad de personal,
habilitación de un altar-oratorio... En unas prácticas de piedad, como
el rezo de oraciones, la asistencia a Misa, la celebración de Primeras
Comuniones... Y, por último, en la instrucción religiosa, la cual
abarcaba desde explicaciones del Evangelio hasta el devocionario
infantil. La influencia de la espiritualidad y de la búsqueda de una
moral cada día más perfecta se convertía en una práctica cada vez
más frecuente en las instituciones de AS. Prueba de ello es que la
Junta de Moralidad española en el año 1942 considera como enti-
dades moralizadoras a distintas instituciones de Baleares, Barcelona,
Lérida, Málaga... Estas instituciones eran uno de los remedios que
se proponían para evitar la falta de moralidad en España45.
A modo de colofón de este capítulo, se ha realizado un mapa de
España teniendo en cuenta dos variables: el número de actividades
que se producían y el número de habitantes que existía en cada
provincia española según el censo de 1940 y que correspondía a la
última década. Las provincias que presentan una actividad más ele-
vada son: Madrid, Almería y Alicante. La relación entre población
y actividades se cumple en Madrid. Sin embargo, en los casos de
Almería y Alicante tiene su explicación en que fueron integradas al
Estado que había querido crear Franco desde octubre de 1936, con
los últimos estertores de la guerra. Del mismo modo sucede en otras
provincias que presentan tasas muy elevadas, como es el el caso de
Barcelona, Valencia, Albacete... Desde la Delegación Nacional de
Auxilio Social se consideraba que era en estas provincias, que ha-
bían estado bajo la órbita del gobierno republicano hasta el final de
la guerra, donde con mayor ímpetu se debía acometer la misión de
evangelización y catequización sobre los asistidos, puesto que la
gran mayoría de los mismos, especialmente los niños, tendrían un
enorme desconocimiento sobre las prácticas religiosas y era preciso
inculcárselas.
44
Ibidem, p. 106.
45
Informe sobre la moralidad pública en España. «Memoria correspondiente al año
1942». Patronato de Protección a la Mujer. Madrid. 1943, p. 152.
288
MONICA ORDUÑA PRADA
289
CAPITULO XII
AUXILIO A POBLACIONES LIBERADAS
Cuando se inicia el año 1937, la cobertura asistencial de AS
experimenta una ampliación e intenta abarcar nuevos campos de
acción. Al mismo tiempo que está diseñándose, desde los órganos
rectores de Auxilio de Invierno, la Obra de Protección a la Madre
y el Niño, empiezan a perfilarse ideas para establecer las institucio-
nes de Auxilio de Invierno y proporcionar ayudas inmediata, en
aquellas localidades que fuesen conquistando las tropas franquistas.
Resultaba obvio que en esas zonas se experimentarían fuertes ca-
rencias tanto económicas como alimenticias, y con el fin de paliarlas
en lo posible desde un primer momento se pensó en la creación del
Auxilio a Poblaciones Liberadas.
Este servicio fue el resultado de la conjunción de Auxilio Social
de Vanguardia y Beneficencia de Guerra, aunque la refundición de
ambos no se produce hasta el mes de agosto de 1938 1 las actuacio-
nes llevadas a cabo constituyeron un importante episodio en la
labor asistencial que marcaba el leiv motiv de AS. Concretamente
esta orden-circular del año 1938 emanaba directamente del Secre-
tario Nacional y Jefe de los Servicios Nacionales de Beneficencia y
Obras Sociales. Se especificaba que Auxilio a Poblaciones Liberadas
contaría con un asesor de la Delegación Nacional de Auxilio Social.
En la adquisición de víveres y distintos gastos que se produjesen se
tendría que llegar a los pertinentes acuerdos con las distintas Dele-
gaciones Provinciales de AS. Y el Delegado Provincial de cada una
de ellas, como principal autoridad de la misma, sería quien distri-
buiría medicinas y víveres 2.
1
Recopilación sistemática de la legislación del Movimiento. Mayo 1937-diciembre 1943.
Tomo I. Circular n.° 75 (Boletín del Movimiento, núm. 25 de 9 de agosto de 1938), pág.
419.
2
BOMFETJ, núm. 28. 10-8-1938.
293
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
El primer conato de ayuda a una población, en ciernes de ser
liberada, se plantea con motivo de la toma de Málaga el día 8 de
febrero de 1937, aunque no llegó a buen término porque, según
dice Martínez de Bedoya, «... desde el Cuartel General del Ejército
del Norte... no me fue posible obtener facilidades de transporte del
Ejército del Sur...» 3. Lógicamente era necesaria una correcta infra-
estructura de transporte, de la cual no estaba dotada en esos mo-
mentos AS, para que los víveres que fuesen a distribuirse entre las
distintas poblaciones llegasen a su destino final al mismo tiempo
que lo hacían las tropas nacionalistas. A pesar de que este primer
intento asistencial a una ciudad recién liberada constituyó un fra-
caso, la idea ya había germinado en el cuadro dirigente de Auxilio
de Invierno y poco a poco se plasmaría en una nueva realidad que
contaría no sólo con la ayuda del Ministerio del Interior, sino que
también necesitaría de la estrecha colaboración del Ejército.
El primer logro del Auxilio a Poblaciones Liberadas tuvo lugar
cuando se produjo la toma de la ciudad de Bilbao y fructificó mer-
ced a la intervención del General Mola en fechas próximas a la
conquista del lugar mencionado, «... podría disponer para Auxilio
Social de seis gigantescos camiones el mismo día que entrasen las
tropas en Bilbao para hacer exclusivamente dos viajes completos
desde Miranda de Ebro...» 4.
Una vez conseguido este primer objetivo, AS ampliaría su es-
tructura organizativa para conseguir llevar a buen fin su labor en las
poblaciones liberadas. Con tal motivo, Martínez de Bedoya entró en
contacto, por mediación de las diplomacias británica y portuguesa,
con los cuáqueros para lograr una mayor ayuda en sus funciones de
asistencia. Aunque este aspecto será tratado con más detalle poste-
riormente, sí puede indicarse que esa ayuda fue conseguida y su
primera realización tuvo lugar con la conquista de Santander.
Según narra Martínez de Bedoya, «... en la noche del 26 al 27
de agosto pude ver las luces del barco cuáquero aproximándose por
la Bahía de Santander... habían entrado por la mañana... los camio-
nes de Auxilio Social... Pero el barco significaba, ..., la continuidad
del maná... y la certeza de poderlo repetir... en los puertos de Gijón,
Barcelona, Alicante y Valencia...» 5. Precisamente sobre la actuación
que llevó a cabo Auxilio a Poblaciones Liberadas en Santander,
junto a esta ayuda señalada, debe indicarse que esa sección depen-
3
MARTÍNEZ DE BEDOYA, J.: Memorias desde mi aldea, s.a Vol. I. fol. 165.
4
Ibidem, fol. 169.
5
Ibidem, fols. 181-182.
294
MONICA ORDUÑA PRADA
diente de Auxilio Social consiguió instalar un Comedor para niños
a los dos días de ser tomada la ciudad 6.
Como ha podido observarse, el principal grueso de ayuda inter-
nacional llegaba a través del mar. Dentro de la península, AS me-
diante la Delegación Nacional organizaba sus ayudas a las poblacio-
nes liberadas en las distintas Delegaciones Provinciales y Locales.
Desde dichas Delegaciones debían efectuarse recaudaciones tanto en
metálico como en especies, organizar los convoys, designar a un
integrante de AS para dirigir la expedición... siempre bajo el man-
dato y aprobación de la Delegación Nacional. En el momento en
que la ayuda llegase a su destino, «... se entregará su contenido al
Jefe del Servicio de Auxilio a Poblaciones Liberadas, que será el
Delegado Provincial de Auxilio Social...» 7.
Precisamente esos Jefes de Servicio de Auxilio a Poblaciones
Liberadas organizaban Almacenes de Vanguardia en las líneas mili-
tares «... para que no les tomara por sorpresa ningún movimiento,
..., de nuestras fuerzas armadas...» 8. De este modo conseguían des-
de AS, una sincronización casi perfecta entre los convoys de víveres
de las distintas Delegaciones Provinciales o Locales los barcos que
enviaban los cuáqueros y las ayudas que iban almacenando los
diferentes Jefes del Auxilio a Poblaciones Liberadas. Puede apreciar-
se que la idea inicial para prestar ayuda a las ciudades liberadas se
ha desarrollado ya plenamente desde el verano de 1937 y que ha
adquirido un importante esquema organizativo y de cooperación,
aunque siempre marcando sus objetivos bajo la directriz de la De-
legación Nacional de AS.
Uno de los rasgos más destacables dentro de esta organización de
Auxilio a Poblaciones Liberadas era el espíritu de ayuda mutua que
se daba entre unas y otras Delegaciones en el momento de ofrecer
su participación. Esta interrelación entre distintas Delegaciones ya
puede apreciarse íntegramente desde principios del año 1938 en esa
fecha, a través del Boletín de Auxilio Social, se publica una circular
mediante la cual se organiza la distribución geográfica de las ayudas
a prestar. «... se va a organizar... por la Nacional el aprovisiona-
miento de Cuenca, Guadalajara, Madrid y Albacete... Pesará... sobre
Zaragoza la organización del abastecimiento de... Castellón y Tarra-
gona, sobre Cáceres el de Ciudad Real, sobre Granada el de Murcia
6
Fotos, núm. 29. 11-9-1937, pp. 7-8. El Comedor se instaló en un antiguo Grupo
Escolar, Menéndez Pelayo.
7
Recopilación..., op. cit., p. 420.
8
MARTÍNEZ DE BEDOYA, J.: Memorias..., op. cit., p. 194.
295
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
y Alicante y sobre el de Málaga el de Almería...» 9. Una prueba
fehaciente del resultado que obtenían esta serie de llamamientos a
las distintas Delegaciones Provinciales fue el hecho de la interven-
ción que llevó a cabo Auxilio Social en Tarragona, mediante el
Auxilo a Poblaciones Liberadas, tras la conquista de dicha ciudad
por el ejército franquista 10.
Esta organización de la ayuda entre las distintas poblaciones se
hizo pensando en lo que se suponían inminentes conquistas del
Ejército Nacionalista y obviamente representa una [Link]ón de
futuro (máxime en el caso de ciudades como Madrid, que no es
tomada hasta abril de 1939 o la Campaña de Cataluña que no
finaliza hasta marzo de 1939) si se tiene en cuenta la fecha de
publicación de la circular, enero de 1938.
Sin embargo, todo este organigrama resulta una excelente ayuda
cuando se produce la toma de las distintas poblaciones, y a medida
que va desarrollándose la contienda todas las delegaciones van par-
ticipando en el abastecimiento de diferentes ciudades, y, por supues-
to, no sólo centrándose en los casos señalados anteriormente sino
que se amplían los radios de acción en la colaboración a prestar. Una
prueba palpable de lo mencionado se encuentra, por ejemplo, en la
Delegación Provincial de Cáceres, desde donde dos hechos de ayuda
al abastecimiento de ciudades liberadas en 1939 se consideran rele-
vantes para su funcionamiento interno. «1. La liberación de Barcelo-
na, acaecida el 26 de enero y a la que por mandato de nuestra Dele-
gación Nacional hubimos de concurrir... para abastecer de alimentos
el Distrito 5 (Barrio Chino), cuyo servicio fue expresamente enco-
mendado a la provincia de Cáceres... 2. El 28 de marzo acudimos a la
liberación de la capital de la Nación, donde se nos había asignado el
abastecimiento del Distrito 8 (Barrio de la Latina)...» 11.
Resultaba lógico que en el caso de ciudades como Madrid o
Barcelona la ayuda prestada tuviese que provenir de varias Dele-
gaciones y fuese necesario estructurar en Distritos el reparto de
alimentos. Siguiendo con el ejemplo citado, debe mencionarse que
en el espacio de tiempo que transcurre entre la liberación de Bar-
celona y la de Madrid, los miembros de AS de Cáceres permanecen
en Valladolid, esperando la conquista de Madrid. Este detalle es una
9
Boletín de Auxilio Social núm. 7, enero de 1938. Circular núm. 44, p. 9.
10
ECOS. Semanario de FET y JONS. núm. 120. 23-1-1939, p. 5. «... las vanguar-
dias de Auxilio Social... se componían de un convoy de 18 camiones repletos de
víveres de todas las clases...».
11
Auxilio Social Cáceres. 1936-1943. Cáceres. Imprenta Moderna. 1943, p. 8.
296
MONICA ORDUÑA PRADA
muestra más de la sincronización que se tenía con el Ejército, lo
cual permitía esperar en un lugar desde donde el acceso a Madrid
se realizaría con más facilidad para colaborar en el abastecimiento.
Aunque a lo largo de todo el periodo bélico se llevaron a cabo
múltiples ayudas a través de Auxilio a Poblaciones Liberadas, es en
los últimos meses de contienda cuando se produce una mayor in-
tensificación en las labores de cooperación. Este incremento de
participación resultaba obvio dadas las circunstancias que se produ-
cían en la toma de nuevas posiciones por parte del Ejército Nacio-
nalista. En primer lugar, señalar que las últimas conquistas que se
produjeron implicaban la toma de grandes ciudades como Barcelo-
na, Valencia, Madrid... Para lograr que la ayuda abarcase a todos
aquellos que lo necesitaban, era precisa una detallada organización
y una correcta distribución de víveres. Mencionar además, como
otra circunstancia adversa, el hecho de que las ciudades citadas
habían experimentado los rigores de la contienda durante un perío-
do de tiempo más prolongado que en otras ciudades, y por tanto la
carestía se había acentuado.
Puede hablarse, como uno de los casos más significativos, del
reparto de víveres por parte de AS en Madrid. Aunque la guerra,
oficialmente, termina el día 1 de abril de 1939, ya desde el día 29
de marzo se ha producido el traslado de la Delegación Nacional de
AS a Madrid, junto a cargamentos de víveres que procedían de
diversos puntos geográficos de España 12. Desde ese día empiezan a
producirse los repartos de alimentos, centrándose principalmente en
raciones en frío y comida caliente. El principal objetivo que se había
propuesto la Delegación Nacional de AS era conseguir alimentar a
un gran contingente poblacional que se encontraba en esos mo-
mentos en Madrid. Para corroborar esto pueden ofrecerse datos de
la labor realizada por AS que abarcan un período cronológico desde
el 30 de marzo de 1939 hasta el día 6 de abril de 1939:
«30 marzo: 800.000 raciones de pan
600.000 raciones en frío
100.000 comidas en caliente
31 marzo: 860.000 raciones en frío
178.000 comidas en caliente
1 abril: 860.000 raciones en frío
200.000 comidas en caliente
12
Libertad, Diario. Valladolid. 29 de marzo de 1939.
297
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Inauguración Comedor
Infantil: 1.800 niños
Centro Santa Engracia: 8.000 raciones
Botes de leche
condensada: 80.260
3 abril: 780.000 raciones en frío.
4 abril: 750.000 raciones en frío.
5 abril: 550.000 raciones en frío.
175.000 comidas en caliente.
6 abril: 708.000 raciones (no especifica tipo)» 13.
Estos datos pueden aportar una idea aproximada de la magnitud
del trabajo que se llevaba a cabo por AS a través del Auxilio a
Poblaciones Liberadas.
Es un hecho a todas luces innegable que, junto a las ayudas de
carácter internacional que recibía Auxilio a Poblaciones Liberadas,
uno de los mayores contingentes de cooperación provenía de la pro-
pia estructura organizativa interna de Auxilio Social. Concretamen-
te, está haciéndose referencia a la ayuda que se prestaba desde las
distintas Delegaciones Provinciales de Auxilio Social. Junto a las afir-
maciones anteriormente indicadas sobre las ayudas de toda índole,
en metálico, en especie, recursos humanos... que llevaban a cabo
dichas delegaciones se adjunta el siguiente gráfico, el cual, abarcan-
do uno de los períodos más álgidos del conflicto bélico en la España
del siglo XX, muestra la aportación en metálico que realizaron las dis-
tintas Delegaciones Provinciales a Auxilio a Poblaciones Liberadas.
Cronológicamente el gráfico comprende desde el mes de agosto
de 1938 hasta el mes de abril de 1939, fecha esta última que coincide
con el final de la guerra civil española y con la consiguiente extin-
ción como servicio dependiente de Auxilio Social del Auxilio a Po-
blaciones Liberadas. Sin embargo, el periodo sobre el cual se aporta
información gráfica comprendió en el plano bélico todo el desarrollo
de la Batalla del Ebro, la ofensiva definitiva del ejército franquista
sobre Cataluña, la caída de Madrid y posterior conquista de ciudades
como Guadalajara, Ciudad Real, Alicante...14. Como resultaba lógi-
co, ante la intensidad de la ofensiva desplegada por las tropas de
Franco, era obvia la necesidad de una infraestructura y una ayuda
coordinada por todas las Delegaciones Provinciales de Auxilio Social,
13
Ibidem, 11 de marzo de 1939.
14
PRESTON, Paul: Franco. Barcelona. Grijalbo. 1993, pp. 378-400.
298
MONICA ORDUÑA PRADA
cuya finalidad sería la de abastecer de alimentos a las ciudades y
poblaciones que fuesen siendo ocupadas por el ejército nacionalista.
Sirva como ejemplo el señalar que para la elaboración del grá-
fico adjunto se utilizaron una serie de datos obtenidos en el Archivo
Histórico del Banco de España, los cuales procedían de la sede del
Banco de España en Burgos en el período de la guerra civil. En
dichos datos quedaba especificado bajo el término concepto la con-
siguiente Delegación Provincial que realizaba el ingreso para Auxi-
lio a Poblaciones Liberadas. Como podrá comprobarse en un anexo
posterior, dichos ingresos tenían una periodicidad frecuente, prácti-
camente diaria. Entre otras Delegaciones Provinciales de Auxilio
Social figuraban las de Valladolid, Salamanca, Badajoz, Logroño,
Granada, Pontevedra, Segovia, Lugo... En definitiva, las de todas
aquellas capitales de provincia donde el Auxilio Social estaba plena-
mente implantado y desde donde realizaba cotidianamente sus
habituales labores de carácter asistencial.
Dos aspectos principales han querido destacarse en el gráfico
sobre los saldos medios mensuales correspondientes al balance de
Auxilio a Poblaciones Liberadas. En concreto son el concepto de
cantidades y el índice de aumento mensual que se produce durante
el período de estudio entre agosto de 1938 y abril de 1939. Cuatro
fechas específicas con respecto al concepto cantidades presentan las
299
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
cifras en metálico más elevadas, son los meses de noviembre de
1938 y febrero, marzo y abril de 1939.
A este respecto puede indicarse que durante noviembre de 1938
se da por finalizada la Batalla del Ebro, lo cual implicaba la entrada
de las tropas franquistas en toda una serie de poblaciones, donde
además, siguiendo el tradicional esquema organizativo de Auxilio
Social, debía producirse el rápido asentamiento de Auxilio a Pobla-
ciones Liberadas. Junto a esto señalar también que en ese mismo
mes de noviembre de 1938 comenzaba a pergeñarse la ocupación
de Cataluña; por tanto también se hacía preciso comenzar a abas-
tecer de fondos económicos a Auxilio a Poblaciones Liberadas para
que diseñase su plan de ayuda. Sin embargo, la ofensiva no dio
comienzo hasta el 23 de diciembre de 1938, prolongándose el en-
frentamiento entre las tropas republicanas y franquistas hasta el
mes de febrero de 1939 15, lo que también permite explicar el au-
mento de las cantidades en metálico aportadas por las distintas
Delegaciones Provinciales que tuvo lugar durante ese mes.
Durante los dos últimos meses indicados, marzo y abril de 1939,
paralelos además al fin de la guerra civil española, se producen los
aumentos más significativos que tuvieron lugar durante todo el
período de estudio de la evolución de los saldos mensuales que
presentaba Auxilio a Poblaciones Liberadas. Efectivamente, durante
el mes de marzo del año 1939 se produjo el más alto porcentaje de
cantidades en metálico aportadas por las distintas Delegaciones Pro-
vinciales de Auxilio Social. Este incremento tuvo lugar por la serie
de razones que se han venido apuntando hasta el momento. No
puede olvidarse que la guerra finalizó con carácter oficial el día 1 de
abril de 1939 y que durante el transcurso del mes de marzo Auxilio
a Poblaciones Liberadas había tenido que ocuparse no únicamente
del abastecimiento de población civil en Cataluña, sino que además
había que plantear la acción a seguir en todas las ciudades y loca-
lidades españolas que iban ocupando las tropas franquistas entre
marzo y principios de abril de 1939 16.
15
CARDONA, Gabriel: «Las operaciones militares», en TUÑÓN DE LARA, ed.; La Guerra
Civil... op. citada, p. 256. «... La Barcelona de 1939 no podía tener el espíritu defen-
sivo de Madrid en 1936. Y no lo tuvo; los franquistas tomaron la ciudad sin resis-
tencia... el 10 de febrero de 1939, la frontera quedó controlada por los nacionales...».
16
PRESTON, Paul: Franco, op. citada, p. 400. «... El 26 de marzo de 1939 se produjo
un avance gigantesco... El 27 de marzo los nacionales entraron en Madrid... siguió
la caída sin derramamiento de sangre de una ciudad tras otra: Alicante, Jaén, Car-
tagena... El 31 de marzo toda España estaba en manos de los nacionales. El cuartel
general de Franco dictó un último parte de guerra el 1 de abril de 1939...».
300
MONICA ORDUÑA PRADA
SALDOS MEDIOS MENSUALES
Saldo medio Crecimiento
intermensual (%)
1938 Agosto 135.146,7 —
Septiembre 140.638 4,06
Octubre 181.398,6 28,98
Noviembre 245.582,7 35,22
Diciembre 227.657,6 — 7,19
1939 Enero 234.086,1 2,82
Febrero 271.518,8 15,99
Marzo 305.053,7 12,35
Abril 289.900,2 — 4,97
Tasa de aumento a lo largo del período: 114,51%.
Saldo a lo largo del período: 225.631,4.
FUENTE: Archivo Histórico del Banco de España. Elaboración propia.
Junto al concepto señalado en el gráfico adjunto de cantidades
en metálico, figura también el índice de aumento que se producía
mensualmente. Para una mejor comprobación de estos datos ante-
riormente indicados, se incluye un cuadro donde no sólo se aprecia
el saldo medio por meses, sino que también puede comprobarse el
crecimiento intermensual en tantos por ciento.
Con respecto al anterior análisis que se ha llevado a cabo sobre
el concepto cantidades en metálico puede apreciarse cómo tanto en
el gráfico como en el cuadro las variaciones del índice de aumento
intermensual no están en su totalidad en relación con los datos que
han sido estudiados. Aunque se producen coincidencias en algunos
meses, la dinámica de crecimiento no es exactamente igual. En
concreto, en el gráfico puede comprobarse cómo la curva corres-
pondiente al índice de aumento entre meses experimenta un creci-
miento ascendente desde el mes de septiembre de 1938 hasta el mes
de noviembre de ese mismo año, momento en el cual alcanza el
punto más álgido.
De hecho, según los datos elaborados a través del gráfico puede
corroborarse cómo en el mes de noviembre de 1938 el crecimiento
intermensual alcanza un 32,22 por 100. Siendo sin lugar a dudas la
cifra más elevada que se experimente de todas las que se ofrecen.
Sobre este respecto no se considera necesario establecer ningún tipo
de matización, puesto que ha quedado expuesto en el análisis sobre
301
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
los conceptos en metálico la importancia que supuso la fecha de
noviembre de 1938 para Auxilio a Poblaciones Liberadas. Sí debe
especificarse, sin embargo, cómo la actividad desplegada por las dis-
tintas Delegaciones Provinciales en la aportación de fondos econó-
micos para el mejor funcionamiento de la institución que se encar-
gaba de prestar ayuda a las poblaciones que iban siendo libera-
das empieza a experimentar el alza más elevada a partir de octubre
de 1938.
Significativamente, a lo largo de todo el período cronológico de
estudio hay dos meses que presentan no sólo un descenso en la
aportación en metálico, sino que incluso su crecimiento es negativo
con respecto al de otros meses. En concreto está haciéndose referen-
cia a diciembre de 1938 con un —7,19 % y a abril de 1939 con
—4,97 %. Con respecto a la primera fecha indicada ha de señalarse
que aunque las Delegaciones Provinciales de Auxilio Social que
cooperaban económicamente no descuidaron su ayuda, se hace pre-
ciso puntualizar que su volumen de participación descendía por la
especial significación que entrañaba un determinado período de ese
mes. Ese período era el que coincidía con las fiestas de Navidad, las
cuales tenían una especial resonancia en las instituciones que se
encuadraban dentro de Auxilio Social. Tanto en los Comedores,
como en los Hogares, en las Guarderías, las Cocinas de Herman-
dad... debían esforzarse en brindar a los allí asistidos un tratamiento
que podría tildarse de «especial»; aspecto éste que incluía repartos
de ropa, de juguetes, de las consideradas como comidas extraordi-
narias...
Toda esta labor era coordinada desde cada una de las Delegacio-
nes Provinciales, la cual debía supervisar el correcto funcionamiento
de las instituciones a su cargo, y por tanto si era preciso llevar a
cabo un desembolso de dinero para cuestiones que representaban
un gasto que sobrepasaba los límites habituales como podía ser la
celebración de la Navidad.
La segunda fecha que presenta un crecimiento intermensual
negativo es el mes de abril de 1939. No puede dejar de obviarse que
aunque todavía durante ese mes sigue habiendo aportaciones en
metálico por parte de las distintas Delegaciones Provinciales la gue-
rra civil ya había finalizado; y con ella el principal objetivo con el
cual había sido creado Auxilio a Poblaciones Liberadas. Prestar ayu-
da de carácter humanitario a la población civil que se viese nece-
sitada de la misma, cuando el Ejército nacionalista ocupaba una
localidad y antes de fundar cualquier institución de carácter estable
de Auxilio Social en dicho lugar. Por tanto, una vez que se traspa-
302
MONICA ORDUÑA PRADA
saron las vicisitudes producidas por el conflicto bélico, Auxilio a
Poblaciones Liberadas fue suprimido por no ser ya necesaria su
actuación de urgencia sobre las distintas poblaciones. Del mismo
modo que también fue suprimida a través de ün Decreto de Franco,
la Delegación Nacional de Asistencia a Frentes y Hospitales, la cual
también actuaba y había nacido en el conflicto bélico y que se
integraba en FET y JONS, pese a su origen carlista, del mismo modo
que lo hacía Auxilio a Poblaciones Liberadas como institución de-
pendiente de Auxilio Social 17.
17
Boletín Oficial del Estado, núm. 145. 25-5-1939.
303
CAPITULO XIII
EL ESPECTRO DEL HAMBRE:
COMEDORES Y COCINAS
DE HERMANDAD
I. LOS TIPOS DE ASISTENCIA EN COMEDORES
Si nos atenemos a las circunstancias por las que atravesaban las
ciudades donde AS inauguraba los Comedores y las Cocinas de
Hermandad, el origen de estas dos instituciones integradas en Auxi-
lio Social encuentra una sencilla explicación. Con respecto a la
primera de las instituciones eran una adaptación de los ya existen-
tes para niños, primeros entre las acciones de la institución. En
efecto ya en octubre de 1936 conocemos un Comedor Infantil,
destinado a alimentar a este sector de víctimas de la guerra civil
española.
Sin embargo, no era sólo la población infantil la afectada por esta
circunstancia; también, los adultos padecían penuria y hambre. Re-
sultaba lógico que al amparo de la sección destinada a proporcionar
alimentos a diario y de una manera fija se utilizase el mismo esque-
ma para crear este tipo de Comedores para adultos necesitados.
Del mismo modo, los responsables de AS fueron sensibles ante
otras carencias todavía sin cubrir. Concretamente, desde principios
de 1938 la Delegación Nacional planteó establecer dos nuevos ti-
pos de Comedores, además de los ya existentes. Así nacen los Co-
medores Dietéticos para aquellas personas enfermas y sin recursos
que requerían una alimentación especial, y los Comedores para
Diabéticos, previstos para asistir a personas aquejadas de esa enfer-
medad.
Los primeros eran consecuencia de enfermedades extendidas
entre sectores de la población, debido a la conjunción de factores:
falta de higiene, carencia de vitaminas y proteínas en el régimen
alimenticio, y todo ello por carecer de medios para una alimenta-
ción suficiente 1. Estos Comedores procuraban suministrar la dieta
debida y, como en otros casos, eran asistidos por las cumplidoras del
Servicio Social.
Con los segundos —Comedores para diabéticos— la organización
de AS pretendía atender esta demanda, cuya cuantificación desco-
1
Normas y orientaciones para Delegados... 1937, pp. 55-59
307
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
nocemos, pero siempre en la línea de superar las enfermedades y
colaborar en pro de una población sana 2 .
Serían los dos últimos Comedores, en cierto modo específicos,
los que tuvieron una mayor pervivencia en el seno de AS, quizá
debido al crecimiento de estas enfermedades por la mala alimenta-
ción de la posguerra y muy vinculadas al Auxilio del Enfermo.
La otra importante vertiente, arriba mencionada, eran las Coci-
nas de Hermandad. Estas no superaron el marco temporal de la
guerra civil. Y eran, al fin y al cabo, una fórmula más de atender
a los más desfavorecidos. Eso sí, con sus peculiaridades dentro del
panorama de AS.
Las Cocinas de Hermandad permitían que los necesitados lleva-
sen la comida diaria a sus domicilios particulares en unos recipien-
tes especialmente ideados para ello. Era un modo de velar la pobre-
za de familias, antes suficientes. Según afirma la primera Delegada
Nacional de AS, este sistema se ideó porque muchas de las personas
que acudían a las Cocinas habían ocupado una posición social más
elevada antes de la guerra y ésta había provocado una ruptura con
el sistema socio-económico anteriormente establecido. Por tanto, lo
que se pretendía era evitar que se sintiesen avergonzados los bene-
ficiados por las Cocinas de Hermandad ante el resto de la sociedad
por el hecho de tener que recurrir a ayudas asistenciales 3.
Esta institución comenzó a desarrollar su labor asistencial tem-
pranamente. Las primeras Cocinas de Hermandad se remontan a los
inicios del año 1937 4. Después este tipo de estrategias estuvieron
relacionadas con la operación del Auxilio a Poblaciones Liberadas,
que siempre conllevaba el abastecimiento de los núcleos ocupados
por las tropas franquistas, a lo que debe añadirse la asistencia de
todo tipo, y también alimentario de aquellas personas que habían
conseguido huir de la zona republicana y llegaban sin ningún so-
porte económico a ciudades sin familiares o a quienes les había
sorprendido la guerra fuera de sus lugares de origen y no tenían la
oportunidad de regresar. AS, a través de la red de Comedores, trató
de cubrir estas emergencias.
2
Soziales Hilfswerk. FET y de las JONS. 1938, p. 33. «... A través de un tratamiento
profesional de los enfermos, debe curarse la enfermedad y eliminar sus consecuen-
cias...».
3
Conversación mantenida con MSB el 27-8-1993.
4
Fotos. Semanario Gráfico Reportajes, núm. 4. 2-3-1937, pp. 7-10.
308
MONICA ORDUÑA PRADA
II. LOS ENTRESIJOS DE LOS COMEDORES
a) Con la colaboración femenina
En un principio, previo a la organización del Servicio Social por
parte de la Delegación Nacional de AS, los Comedores eran atendi-
dos por personal voluntario o por afiliadas a la Sección Femenina 5;
del mismo modo, que generalmente por la falta de colaboradores
que fuesen completamente dignos de confianza, en un principio los
Delegados Provinciales que se nombraban habían sido los Jefes
Territoriales de FET y de las JONS en las distintas provincias.
No puede olvidarse que aunque surgieron con posterioridad múl-
tiples roces entre la Sección Femenina y AS, en un principio la rela-
ción entre ambas instituciones fue de un carácter bastante amplio.
No sólo por la necesidad de colaboradores que tenía AS para que
trabajasen en sus instituciones, sino también porque las dos Delega-
ciones estaban integradas y como tal dependían de FET y de las
JONS. Era por tanto inevitable el hecho de que se produjesen cola-
boraciones entre ambas y se prestasen ayuda mutuamente.
b) Requisitos previos
Resulta obvio que para acudir a los Comedores y para poder
disfrutar de las comidas que se ofrecían en los mismos, además de
ser necesario el cumplir unas condiciones determinadas, era preciso
que se acreditasen las mismas por parte de los acogidos o que las
personas al mando de los Comedores tuviesen la certeza de los
problemas que acuciaban a los futuros asistidos por ellos. En el caso
de que fuese necesaria una acreditación sería preciso que figurasen
en el Censo Municipal de Beneficencia 6. Si esta situación no se
producía, bastaría con que las cumplidoras del Servicio Social, las
visitadoras o personas al mando de los Comedores hubiesen com-
probado la gravedad de la situación, tras realizar una visita a las
familias que se suponían más afectadas por la coyuntura.
La Delegación Nacional de AS, en el momento de pergeñar el
funcionamiento de los Comedores, tuvo presente una serie de pau-
tas, las cuales consideraba como fundamentales para obtener el éxito
esperado en su labor. En primer lugar, señalar que eran completa-
5
Auxilio de Invierno. FET y de las JONS. 1937, p. 16.
6
BMFETJ, núm. 3. 1-9-1937, pp. 39-40.
309
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
mente conscientes de los problemas de carácter alimenticio que
habían surgido a consecuencia de la guerra civil; conocían las dis-
tintas deficiencias de la alimentación que se habían producido. Jun-
to a esto, también era conocido por la Delegación Nacional el hecho
de que la población había tenido que sustituir unos alimentos por
otros, en aquellos lugares donde había escasez de los mismos, para
intentar solucionar sus problemas.
c) Una alimentación «equilibrada»
Era esta cuestión, precisamente, una de las que más preocupaba
a los dirigentes de AS y la que provocó que se constituyese una de
las principales normas a seguir en el funcionamiento de los Come-
dores. Concretamente está haciéndose referencia al término cono-
cido en AS como higiene de la alimentación7, que en definitiva lo
que trataba de buscar era el establecimiento de un plan correcto de
alimentación equilibrada para las personas que acudiesen a los
Comedores y que obviamente estuviese dentro de los presupuestos
destinados a mantener tales instituciones.
También, junto al aspecto señalado de la higiene de la alimen-
tación, indicar que desde la Delegación Nacional de AS se pretendía
que los Comedores realizasen un detallado estudio no sólo de la
dieta alimenticia habitual de las zonas geográficas donde estaban
ubicados, sino también de la existencia de las posibles carencias
locales. Aunque ha de decirse que las pautas a seguir por aquellas
personas a cuyo mando estaban los Comedores, no solamente se
reducían a normas con una orientación de carácter médico; también
como era habitual en la ideología que impregnaba cualquier Dele-
gación dependiente de FET y JONS era preciso que se llevasen a
cabo una serie de consignas.
d) Con el debido adoctrinamiento
Por ejemplo, la práctica religiosa a través del rezo de alguna
oración antes o después de las comidas; la muestra de una simbo-
logía patriótica mediante la presencia de banderas, emblemas y
7
Normas y orientaciones..., 1938, p. 57. «... es investigar si eso que por tales razones
la gente come, es lo que le conviene comer, o si por el mismo precio puede hacer
una alimentación más conveniente...».
310
MONICA ORDUÑA PRADA
retratos de carácter oficial como el de Franco o José Antonio; y por
supuesto dos conceptos que eran considerados como primordiales
por la Delegación Nacional de AS, y a los cuales se hará amplia
referencia en capítulos posteriores. Uno de ellos era el del senti-
miento de hermandad que debía despertarse no sólo entre los aco-
gidos, sino también entre las personas que día a día trabajaban con
ellos. Y con respecto al otro concepto señalar que era el de la jus-
ticia social, término con el cual se quería sustituir al de la tradicio-
nal caridad que se había practicado desde la Beneficencia estatal,
hasta ese momento.
De una manera muy similar a como ocurría con casi todas las
instituciones de AS, desde el inicio de la creación de los Comedores,
la inauguración de los mismos tuvo lugar con bastante frecuencia y
por supuesto con un cierto carácter festivo, que no por ello dejaba
de presentarlo como un acto oficial. La inauguración de los Come-
dores fue un hecho característico durante el período de la guerra
civil, y no sólo en las zonas y ciudades de España que se habían
adherido al levantamiento militar desde el comienzo del mismo,
sino también en aquellos lugares que iban siendo conquistados por
las tropas franquistas.
Aunque se ha indicado que hubo una gran profusión de Come-
dores y la consiguiente resonancia pública que tenían sus inaugu-
raciones, pueden citarse a modo de ejemplo alguno de estos hechos.
La inauguración de un Comedor en el barrio sevillano de Triana en
1938, a la cual asistió, junto al Delegado Provincial de AS, el Ge-
neral Queipo de Llano 8. O la creación en el año 1939 de un nuevo
Comedor para adultos junto a uno destinado a atender a la infancia
en la ciudad de Oviedo9. En definitiva, no puede olvidarse que la
apertura de cualquier nueva institución dependiente de AS siempre
suponía un motivo de satisfacción para los dirigentes de dicha Obra
y como no podía ser menos, procuraban por todos los medios po-
sibles que fuesen un hecho conocido por toda la opinión pública.
e) Situaciones especiales, y en su caso,
atribuciones infundadas
Entre ellas destacaban los Comedores Dietéticos, en donde era
preciso contar con un médico con conocimientos suficientes sobre
8
Fotos. Semanario..., núm. 70. 2-7-1938, pp. 1-2.
9
Libertad, 4-3-1939.
311
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
nutrición y enfermeras especializadas e integradas en la organiza-
ción administrativa de AS 10.
Ai hacer mención de su origen, se esbozaron una serie de pautas
que debían cumplirse en los mismos para que su funcionamiento
obtuviese los resultados esperados por la Delegación Nacional de
AS. Ello implicaba un conjunto de instrucciones que debían cumplir
los familiares de los enfermos para colaborar en una pronta recupe-
ración de los mismos. Por ello, los encargados de dirigir los Come-
dores tenían que ser conscientes de su misión: ofrecer alimentación
e instruir sobre los beneficios que reportaría en un futuro el man-
tenimiento de una alimentación equilibrada.
En el seguimiento de esta normativa se consideraba que debían
ser las mujeres familiares del enfermo quienes tenían que ser infor-
madas de todas las necesidades alimenticias que era preciso cu-
brir 11, en principio por considerar que era la mujer quien tenía que
encargarse de todas las actividades relacionadas con el hogar 12,
donde por supuesto quedaba incluido el mantener una correcta
alimentación para el conjunto familiar.
Por su parte, las cumplidoras del Servicio Social, además de
proporcionar los alimentos tenían que aprender unos principios
elementales sobre alimentación y dietética. Y precisamente era este
aprendizaje el que debían aplicar en su labor cotidiana en los Co-
medores, inculcando además ese tipo de enseñanzas sobre los enfer-
mos 13.
10
Normas y orientaciones..., 1938, p. 59. Se hace preciso señalar que en este tipo
de instituciones de Auxilio Social se efectuaba una íntima colaboración con el Estado,
en concreto con Sanidad; puesto que era la Junta Médico-Nacional de ese organismo
quien en colaboración con el Jefe Médico Provincial establecían el tipo de dieta a
seguir por los enfermos acogidos. Junto a esto, indicar, y como resulta lógico, que a
medida que las plazas de los Comedores Dietéticos quedaban libres por una mejoría
o por el restablecimiento total de los enfermos, se irían ocupando por aquellos casos
más necesitados, según la consideración y el dictamen de los integrantes de la men-
cionada Junta dependiente de Sanidad (Soziales Hüfswerk. FET y de las JONS. 1938,
p. 35).
11
Normas y orientaciones..., 1938, p. 62.
12
Esta era la postura del sistema nacionalsocialista «en su condición de movi-
miento señaladamente masculino (...) trató de detener la emancipación de la mujer
y reducir su actividad a las funciones biológicas y familiares». Dietrich Bracher, K.:
La dictadura alemana 2. Madrid. Alianza. 1973, pp. 74-75. Sin embargo, hay que
reconocer que ya desde su participación en el Auxilio de Invierno y luego AS, se
deseaba la incorporación de la mujer al trabajo «advirtiendo que no quieren ser
caricaturas de hombres», sino que las exigen servicio y sacrificio. Colectivo 36, en
Mujer y Sociedad en España 1700-1975. Madrid. 1982, p. 342.
13
Normas y orientaciones..., 1938, pp. 64-65.
312
MONICA ORDUÑA PRADA
En tratamiento similar, aunque restringido a una enfermedad
concreta, era la prevista para los diabéticos que requerían un régi-
men alimenticio determinado, por la gravedad que puede implicar
un consumo erróneo de alimentos. Ha de tenerse en cuenta que,
dada la caótica situación económica durante la guerra civil y la
posguerra, si de por sí resultaba sumamente difícil conseguir ali-
mentos para la población que se encontraba teóricamente sana,
sería mucho más complicado para una persona enferma. De aquí
que, además de la alimentación adecuada, los responsables del
Auxilio Social procurasen también evitar la extensión de la diabetes
a través de la herencia materna l4.
Se consideraba que era preciso actuar directamente y tomando
las necesarias precauciones sobre el origen del problema para que
éste no se propagase. Se insistía especialmente en este aspecto por
una serie de datos que se mencionarán a continuación, y donde no
sólo se exponen cuestiones de carácter médico, sino que también se
hace uso de la ideología de carácter fascista imperante en el mo-
mento.
Este interés queda de relieve tras conocer los estudios de carác-
ter médico realizados desde la Asesoría Nacional Técnica de Cues-
tiones Médicas, por encargo de la Delegación Nacional. Según los
expertos, de todas las provincias españolas donde en esos momen-
tos existían instituciones de AS, era la provincia de Córdoba la que
presentaba un mayor número de enfermos afectados por la diabetes
respecto al resto de provincias, llegando incluso a alcanzar propor-
ciones alarmantes.
Los datos eran manifiesto. Entre Córdoba capital y su provincia
existían a principios del año 1938, 5.000 diabéticos, de los cuales
había 1.280 personas sin recursos económicos y a los que AS debía
proporcionar la alimentación adecuada. Se señalaba también como
una de las causas principales que provocaban un porcentaje tan alto
de enfermos, la herencia pre-diabética o diabética que era visible en
un 40 por 100 aproximadamente de las personas afectadas 15. Y es
precisamente en el momento de la explicación sobre este problema
de herencia cuando surgen por parte de la Asesoría Nacional Téc-
nica las complejas razones al respecto. La principal cuestión alegada
era que constituía una enfermedad de carácter endémico en toda la
provincia de Córdoba, y cuyo causante había sido la presencia judía
14
Boletín AS, núm. 7. Enero 1938, pág. 6. «... lograr que las madres presuntas
diabéticas o diabéticas puedan lograr hijos sanos para España...».
15
Boletín AS, núm. 7. Enero 1938, p. 6.
313
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
(!¡) en la zona durante un prolongado espacio de tiempo 16. Razones
todas ellas sin fundamento.
Este tipo de alusiones de carácter despectivo con respecto a los
judíos (se les consideraba claramente como los auténticos culpables
de la implantación de la diabetes) no resultaba desconocida para el
contenido de la simbología y fraseología que emanaba desde FET y
JONS. Junto a expresiones como las que ya han sido señaladas
anteriormente, tales como Dios, Patria..., se interreladonaban acti-
tudes de aversión hacia los judíos. Son conocidas de sobra cierto
tipo de expresiones que achacaban diversos problemas experimen-
tados por el régimen franquista a unos supuestos complots judeo-
masónico y judeo-bolchevique. Sin embargo, ha de señalarse que la
única posible fuente de información en la cual han podido basarse
algunos autores como Comín Colomer, Carlavilla... fueron los Pro-
tocolos de los Sabios de Sión, publicados en el año 1905 y sobre los
cuales se pretendía justificar una conspiración judía para dominar el
mundo 17.
La producción literaria de los autores anteriormente menciona-
dos colaboraba en la difusión de unos ideales que eran enarbolados
por algunos sectores ideológicos de la Falange para reflejar múltiples
actividades que habían tenido lugar en España. De la misma mane-
ra que para justificar la existencia de la diabetes se culpaba a los
judíos, también éstos representaban una de las excusas perfectas,
por ejemplo para explicar la ausencia de apoyos internacionales
claros al régimen de Franco, a excepción claro de la ayuda prestada
por las potencias integrantes del Eje 18.
Este tipo de actitudes se acentuaron con más fuerza una vez que
finalizó la guerra civil española y dio comienzo la Segunda Guerra
Mundial; eran frecuentes las expresiones públicas de distintas jerar-
16
Normas para Delegados..., 193S, p. 409. «... Herencia judaica seguramente, que
lleva la muerte a numerosas personas...».
17
FERRER BENIMELI, J. A.: «Judaismo y masonería», en Historia 16. Extra IV. No-
viembre 1977, pp. 39-43.
18
TUÑÓN DE LARA, M.: «Cultura y Culturas. Ideologías y actitudes mentales», en
La Guerra Civil Española... op. citada, p. 299. «... La batalla de la Cruz lleva a la
Sinagoga a mirar con ceño a España...». Estos planteamientos no coinciden con la
realidad de ayudas exteriores procedentes de otros países aunque no fuesen institu-
cionales. Hemos de mencionar el apoyo norteamericano traducido en el permanente
suministro de petróleo y gasolina a la España nacionalista que permitía mantener en
pie su máquina de guerra. Compañías como la Texaco, la Standard o la Oil Conipany
facilitaron sus productos en condiciones generosas, incluso aplazando los pagos para
el final de la guerra.
314
MONICA ORDUÑA PRADA
quías falangistas, mostrando su preocupación ante supuestas cons-
piraciones de los judíos 19 .
III. LAS COCINAS DE HERMANDAD
Aparte de lo dicho arriba confluían una serie de factores que
motivaron esta experiencia asistencial: la necesidad que estaba ex-
perimentando un elevado porcentaje de la población, la entrada de
las tropas franquistas en distintas zonas españolas donde había una
gran carestía y el estricto código social existente en el momento.
Inicialmente cuando surgen las Cocinas de Hermandad en Vallado-
lid no puede olvidarse la relación de esta ciudad con Onésimo
Redondo ni de AS con su viuda: estaban orientadas a ayudar prin-
cipalmente a trabajadores que por las circunstancias del momento
habían perdido su empleo 20. Sin embargo, a medida que avanzaba
el tiempo las Cocinas de Hermandad no sólo tenían que atender a
las familias de trabajadores, obreros... debiendo extender sus bene-
ficios sobre un amplio sector de la población.
Prueba de la afirmación anteriormente señalada, es que la De-
legación Nacional de AS ideó una institución donde la comida era
repartida en una especie de fiambreras, denominadas desde dicha
institución bajo el apelativo de angarillas21, cuya finalidad era pre-
cisamente, y como se señaló en un principio siguiendo las palabras
de la fundadora de AS, evitar que algunas personas pudiesen sen-
tirse avergonzadas. Las fotografías de la época no dan la impresión
de haberlo conseguido. Aunque también tenía presente la Delega-
ción Nacional de AS al plantear este sistema de reparto de comidas,
el hecho de que los recipientes mencionados anteriormente podían
contener varias raciones de comida, con las cuales podrían alimen-
tarse lógicamente no a una sola persona, sino a varios miembros de
19
ELLWOOD, Sheelagh: Prietas las Filas... op. citada, p. 153. «... Ay de Europa si
triunfa el complot judeo-bolchevique...». Una vez más hemos de señalar las discre-
pancias entre los diversos sectores de la Falange, como las opiniones del propio
Martínez de Bedoya y su posterior papel desarrollado desde Lisboa en los años de la
segunda guerra mundial participando en la organización del paso de los judíos desde
los países ocupados por el Eje hacia América (MARTÍNEZ DE BEDOYA, J.: Memorias..., op.
cit., págs. 423 a 487).
20
Fotos. Semanario..., núm. 4. 20-3-1937, p. 10. «... ayudan al obrero en paro. La
obra, es..., complementaria de la labor de las CONS...».
21
Boletín AS, núm. 7. Enero 1938, p. 5. «... Las Cocinas de Hermandad, al repartir
alimento caliente en la pulcritud de sus angarillas...».
315
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
las familias. Con lo cual el problema del hambre se podía ir solu-
cionando poco a poco de una manera más sencilla.
Como es conocido, para el funcionamiento interno de las Coci-
nas de Hermandad existía un reglamento elaborado directamente
por la Delegación Nacional de AS.
En dicho reglamento quedaban establecidas una serie de pautas,
las cuales atañían a las personas susceptibles de ser beneficiarías de
las Cocinas, a quiénes servían las comidas, cómo debían instalarse las
Cocinas... El primer requisito hacía referencia a la edad, que no po-
dría ser inferior a los doce años, pues la Delegación Nacional de AS
ya tenía otras instituciones para alimentar a la población infantil,
como eran los Centros de Alimentación Infantil, los Comedores In-
fantiles...
Asimismo existía un orden de preferencia para recibir alimentos.
Primero, los sexagenarios o impedidos sin medios económicos ni
familia. A ellos se unían las viudas sin ingresos diarios superiores a
una peseta y con familia que mantener; obreros en paro que tam-
poco disfrutasen del ingreso anteriormente señalado22.
Este reglamento no olvida excluir a las personas con una enfer-
medad de carácter infecto-contagioso. De hecho uno de los requi-
sitos que debían cumplirse para poder disfrutar de las ventajas ofre-
cidas por las Cocinas de Hermandad era presentar un certificado
médico que corroborase no padecer enfermedades de ese tipo.
Los recipientes destinados a transportar la comida los proporcio-
naba AS a través de las Cocinas, pero de su cuidado y mantenimien-
to debían encargarse aquellas personas asistidas en dicha institu-
ción 23. Terminada la ayuda prestada desde las Cocinas, los asistidos
tenían que reintegrar a las mismas los recipientes.
Debido a que cuando se publicó el reglamento sobre las Coci-
nas de Hermandad todavía no se había establecido el Servicio Social
bajo los auspicios de AS, aunque sí estuviese comenzándose a
proyectarse, en principio el reglamento asigna esta tarea a las muje-
res afiliadas a la Sección Femenina. También serían ellas quienes
comprobasen que los asistidos cumplían con los correspondientes
requisitos de higiene con los recipientes. También, como antece-
dente de la figura de visitadora social, debían estar permanente-
mente informadas de la situación en la que se encontraban los asis-
22
Boletín AS, núm. 2. Abril 1937, p. 5.
23
Boletín AS, núm. 2. Abril 1937, p. 5. «... La persona o familia que reciba uno
o varios portaviandas tendrán que cuidarse de la limpieza escrupulosa de los mis-
mos...»,
316
MONICA ORDUÑA PRADA
tidos 24, así como de las ausencias y los motivos de las personas que
no acudiesen a la Cocina a recoger su ración diaria de alimento.
Hasta la implantación del Servicio Social el trabajo desempeñado
por las numerosas afiliadas a la Sección Femenina fue de vital
importancia para que las instituciones dependientes de AS se esta-
blecieran y pusieran en funcionamiento.
a) Las Cocinas y las poblaciones liberadas
El Auxilio a Poblaciones Liberadas, dependiente también de AS,
tenía como principal objetivo la llegada junto a los ejércitos fran-
quistas que conquistaban las distintas zonas republicanas para poder
facilitar alimentos, y en casos extremos refugio, a todas aquellas
personas que lo necesitasen. Las Cocinas de Hermandad represen-
taban una ayuda de carácter fundamental para el Auxilio a Pobla-
ciones Liberadas. El primer paso consistía en repartir raciones en
frío para los más necesitados 25, acción ésta que realizaban en plena
calle. Apenas transcurridos unos días de la llegada de AS a las
ciudades, su objetivo prioritario era establecer el mayor número
posible de Cocinas.
Parece obvio que la instalación y ubicación de una Cocina de
Hermandad, en una zona que acababa de atravesar por unas cir-
cunstancias muy concretas, resultase más sencillo que plantear la
creación de un Comedor, que requería de unas circunstancias y
condiciones más adecuadas.
Aunque con posterioridad se exigiese una mayor perfección para
las instalaciones, las Cocinas instaladas debían ser ubicadas en un
lugar donde existiese un mostrador para servir los alimentos, una
cocina con sus correspondientes utensilios, vajilla, pilas lavadero,
hogares... y el espacio necesario y suficiente donde poder almacenar
los diversos víveres que posteriormente se elaborarían para ser re-
partidos 26.
Si se tienen en cuenta las informaciones de la propia Delegación
Nacional de AS, la labor que desarrollaron las Cocinas de Herman-
24
Boletín AS, n ú m . 2 . Abril 1 9 3 7 , p . 6. «... Las afiliadas d e F a l a n g e E s p a ñ o l a d e
las JONS encargadas de este servicio de la Cocina de Hermandad deben visitar con
cierta frecuencia los hogares de las personas acogidas...».
25
Normas y orientaciones..., 1938, p. 386. «... los equipos de vanguardia de Auxilio
Social llegaban a los pueblos con el pan blanco y los alimentos precisos cuando aun
se oían tiros muy cerca...».
26
Boletín AS, núm. 7. Enero 1938, p. 3.
317
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
dad debe considerarse como muy importante, según certifican las
cifras de asistidos y raciones repartidas. Según un balance realizado
por la propia organización administrativa de AS, con motivo del se-
gundo aniversario del comienzo de la guerra civil en 1938, las Coci-
nas de Hermandad el 1 de enero de 1937 aprovisionaron a 460 adul-
tos y durante todo ese mes repartieron 28.520 comidas. Antes de
finalizar ese mismo año, en concreto el día 31 de diciembre, tenían
un total de asistidos que se cifraba en 71.430 adultos. Y a lo largo de
todo el año habían hecho un reparto de 4.428.660 comidas 27.
Ante la enumeración de dichas cifras, aportadas por la Delega-
ción Nacional de AS a la prensa de Valladolid, no se puede negar
que obviamente las Cocinas de Hermandad estaban funcionando de
una manera correcta y que constituían un logro nada desdeñable
para el equipo dirigente de AS. Especialmente si se realiza un con-
traste de los datos ofrecidos, donde puede comprobarse cómo evo-
lucionaron numéricamente los mismos. Esto indicaba que este tipo
de instituciones estaba cumpliendo con los objetivos marcados.
Con objeto de comprobar, a través de datos aportados por el
Diario Libertad, el espectacular aumento que experimentaron los
servicios ofrecidos por las Cocinas de Hermandad a la población
necesitada de los mismos, se ha elaborado un gráfico que cronoló-
gicamente comprende todo el período de la guerra civil.
En el gráfico de la página siguiente se ofrece una visión sobre el
aumento interanual que tuvo lugar en toda la actividad que se
desarrolló desde las Cocinas de Hermandad, ya fuese a través del
número de instalaciones de las mismas que existían, el número total
de asistidos que se atendían y las comidas por raciones que se re-
partieron. En el gráfico se abarca un período cronológico desde
octubre de 1936 a octubre de 1939, aunque la actividad de las
Cocinas de Hermandad no fue iniciada hasta el mes de enero de
1937 se ha comenzado en octubre de 1936, por ser esa fecha el
momento en el que surge Auxilio Social como tal institución. Por
tal motivo, el aumento de actividad que más destaca es el que se
produce entre 1936 y 1937 porque lógicamente se pasa de una
actividad inexistente a la inauguración de la primera Cocina. Tam-
bién es preciso señalar que ha sido necesario utilizar una escala
logarítmica para la realización del gráfico, por la enorme diferencia
que se da en las cantidades que figuran.
Sin profundizar en el aspecto del aumento experimentado en
enero de 1937 por razones obvias, sí debe indicarse que desde esa
27
Libertad, núm. 257. 18-7-1938, p. 10.
318
MONICA ORDUÑA PRADA
ACTIVIDAD COCINAS DE AUXILIO SOCIAL
(Aumento interanual en %)
fecha se produce un declive en el aumento interanual que se agu-
diza y tiene su punto más bajo en el año 1938. Sin embargo, este
descenso no implicaba que la actividad de las Cocinas descendiese,
sino que lo que ocurría era que se producía una situación de esta-
bilidad en dicha actividad. Con respecto al descenso que se observa
durante el año 1938, no parece que exista ninguna razón especial
para el mismo; únicamente señalar que en el descenso pudieron
influir una serie de causas tales como que en el plano bélico desde
febrero de 1938 28 hasta el mes de agosto existió una relativa calma.
Por tanto, Auxilio Social se dedicaba con más afán a otro tipo de
instituciones integradas en él, sin por ello descuidar la función que
se realizaba a través de las Cocinas de Hermandad.
28
RUBIO CABEZA, Manuel: Diccionario... op. citada. El 22 de febrero de 1938, tras
una ofensiva iniciada por el ejército republicano en diciembre de 1937, la ciudad de
Teruel fue nuevamente recuperada por las tropas al mando de los Generales Aranda,
Yagüe y Monasterio, p. 748. «... Teruel, destruido prácticamente en su totalidad,
vuelve a manos de los nacionalistas...».
319
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Dado el importante papel que desempeñaban las Cocinas de
Hermandad en su cooperación con otra institución también depen-
diente de Auxilio Social, el Auxilio a Poblaciones Liberadas, el
aumento que se reinicia desde el año 1938 hasta el final de la
guerra está íntimamente ligado al funcionamiento de dicha institu-
ción. Lógicamente, a medida que las operaciones nacionalistas en el
plano militar iban sucediéndose, Auxilio a Poblaciones Liberadas
tenía que intensificar su labor. Para ello contaba con la resolución
que mostraban aquellas personas encargadas de dirigir las Cocinas
de Hermandad, las cuales se prestaban a realizar traslados a distintas
localidades junto a. Auxilio a Poblaciones Liberadas para proceder a
la rápida instalación de Cocinas en dichos lugares 29.
b) Los Comedores de Refugiados
Por último, queremos siquiera aludir a los Comedores de Refu-
giados, unas instituciones cuya principal tarea estaba encaminada a
alimentar a aquellas personas que se encontraban en una situación,
calificada desde el Estado, como de refugiados. Eran personas pro-
cedentes de la zona republicana y que generalmente a través de la
frontera española con Francia o con Portugal o por el frente se
habían incorporado a la zona «nacional». También esta circunstan-
cia estuvo presente en las actividades dispuestas por la Delegación
Nacional de AS 30,
Los Comedores para Refugiados solían ubicarse en ciudades cuya
lejanía con el frente no era excesiva. Casi como una norma ge-
neral los Comedores para Refugiados era frecuente encontrarlos
en una ciudad como podía ser Valladolid. Hecho este que era inclu-
so lógico, puesto que junto a la proximidad relativa entre las pro-
vincias de Madrid y Valladolid no debe olvidarse que en la capi-
tal de esta última provincia residía la Delegación Nacional de AS y
todo el funcionamiento de esta Obra se había ido fraguando desde
allí.
29
Fotos. Semanario Gráfico de Reportajes, núm. 62. 30-4-1938, pp. 19-21. Salida
del contingente humano de Auxilio Social desde San Sebastián con destino a las
regiones de Cataluña y Valencia. Las mujeres destinadas a Valencia iban principal-
mente a Vinaroz y Benicarló, cien divididas en grupos de diez, «... con dos jefes, una
de Cocina, y otra de Comedor...» (pág. 20).
30
Normas y orientaciones.,., 1938, p. 386. «... Cada día, por los frentes o por las
fronteras, llegaban gentes desprovistas de todo, ... Y ante esta realidad dolorosa,
Auxilio Social abordó el problema...».
320
MONICA ORDUÑA PRADA
Como ejemplo del establecimiento de un Comedor de este tipo
puede señalarse la inauguración de uno de ellos en Valladolid en el
año 1938 31. Por supuesto, la inauguración de dicho Comedor se
celebró con el clásico carácter oficial que se confería a cualquier
celebración de estas características, y común al AS. Estuvieron pre-
sentes en la ceremonia inaugural, entre otras personalidades de la
vida pública vallisoletana: el Vicecónsul de Alemania, el Rector de
la Universidad de Valladolid, Luis González de Echávarri; el Jefe
Provincial de Falange, el Delegado Provincial de AS...
Una gran parte del contingente poblacional que acudía a los
Comedores para Refugiados procedía en su mayor parte de Madrid,
o de ciudades recién «liberadas» y donde otra institución depen-
diente de AS, el Auxilio a Poblaciones Liberadas, podía tener difi-
cultades en el momento de atender a un elevado número de per-
sonas. En buena parte estos llamamientos fueron atendidos por las
cumplidoras del Servicio Social y por colaboradoras voluntarias de
AS. Si bien esta última colaboración era pequeña y prácticamente
todo el conjunto del trabajo era desarrollado por las mujeres que
estaban realizando el Servicio Social32.
Tras el análisis general realizado sobre aquellas instituciones de
Auxilio Social que intentaban paliar, en cierta medida, el espectro
del hambre que acechaba sobre la población española durante el
período de la guerra civil, se ofrece un conjunto de cifras sobre
dicha actividad desarrollada por Auxilio Social.
BALANCE DE LA LABOR DE AUXILIO SOCIAL
(Datos de Comedores a octubre de cada año)
Servicios INSTALACIONES ASISTIDOS (Diarios) COMIDA (Mensual)
Año Comedores Cocinas Comedores Cocinas Comedores Cocinas
1936 1 1 100 460 6.000 27.600
1937 711 158 73.336 20.541 4.368.734 1.273.542
1938 1.265 293 91.853 81.057 5.038.057 4.325.532
1939 2.847 1.561 96.637 548.335 23.878.546 28.523.160
En este cuadro, aunque cronológicamente todas las instituciones
abarquen desde el año 1936, debe especificarse que todos aquellos
31
Libertad, 18-11-1938. Reseña sobre la inauguración de u n Comedor para Re-
fugiados de AS en Valladolid, en la calle Santiago.
32
Libertad, 31-1-1939.
321
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
datos que hacen alusión a dicho año para las Cocinas de Herman-
dad en realidad corresponden a enero de 1937 y se plantea de este
modo en la búsqueda de un mejor criterio de unificación. Todos los
datos que aparecen en el cuadro adjunto forman parte de un balan-
ce global que llevaba a cabo la Delegación Nacional de Auxilio
Social cada mes de octubre entre los años 1936 y 1939, coincidien-
do con el aniversario de la fundación de la Obra falangista.
Durante los tres primeros períodos de análisis: 1936, 1937 y 1938,
predomina el número de instalaciones, asistidos en los mismos y
comidas de los Comedores, frente a los datos de las Cocinas de Her-
mandad. Solamente debe exceptuarse de este cómputo la primera
fecha de asistidos y comidas repartidas con carácter mensual en Co-
medores y Cocinas, donde la cifra de esta última supera con creces a
la de los Comedores. Sin embargo, si nos atenemos a la explicación
anterior sobre la pauta seguida para elaborar el cuadro, se encuentra
una fácil respuesta. El primer Comedor de Auxilio Social se inaugu-
ró el día 30 de octubre de 1936, con lo cual los datos de 100 asistidos
y 6.000 comidas repartidas al mes únicamente corresponden a un
día. Por el contrario, los datos de las Cocinas de Hermandad sobre
asistidos y comidas, al comenzar esta institución su andadura el día 1
de enero de 1937, se dieron durante todo ese primer mes.
Con respecto a los tres períodos señalados resultaba lógico que
las cifras correspondientes a los Comedores fuesen más elevadas,
puesto que era una de las instituciones sobre la cual más se vana-
gloriaba la Delegación Nacional de Auxilio Social y sobre una de las
que más desvelos mantenía. Se potenciaba la labor desarrollada en
los Comedores no por considerarse de menor valía las Cocinas,
porque las cifras de las mismas también son muy elevadas, por
ejemplo 1.273.542 comidas repartidas al mes durante 1937, sino
porque era una de las instituciones emblemáticas de Auxilio Social.
El Comedor fue la primera idea pergeñada desde la Delegación
Nacional de Auxilio Social para prestar ayuda de carácter asistencial
a los más necesitados.
En el conjunto de las cifras aportadas puede observarse cómo
hay un incremento notable en las actividades que se llevaban a
cabo tanto en los Comedores como en las Cocinas a medida que se
desarrollaba la guerra civil. Dada la peculiar coyuntura que se plan-
tea en un país en esa circunstancia, es preciso tener en cuenta que
en el número de población atendido por Auxilio Social no sólo ha
de contabilizarse el de aquellas personas que se veían afectadas en
ciudades que paulatinamente iban siendo ocupadas por el ejército
franquista; también se hace necesario no olvidar que en aquellas
322
MONICA ORDUÑA PRADA
ciudades que se habían adherido al alzamiento militar la población
media en general había experimentado una situación que en mu-
chos casos había conducido a la pobreza 33.
Durante el último período estudiado sobre el Balance de la la-
bor de Auxilio Social, el año 1939, las cifras de las Cocinas de
Hermandad, a excepción de las pertenecientes a las instalaciones,
superan con creces a las de los Comedores. En concreto, 96.637
asistidos a diario en los Comedores frente a los 548.335; y
23.878.546 comidas mensuales en Comedores y 28.523.160 comi-
das de las Cocinas. Todas estas diferencias presentan una sencilla
explicación atendiendo a las circunstancias. Concretamente, el he-
cho de que existiese un menor número de Cocinas, pero con un
mayor volumen de asistencia se debe a que las Cocinas únicamente
repartían raciones que no eran consumidas allí, al contrario de lo
que ocurría en los Comedores. En la explicación sobre la superio-
ridad de las cifras de las Cocinas con respecto a las de los Comedores
debe tenerse en cuenta que el año 1939 coincide con los últimos
estertores de enfrentamiento bélico, no por ello menos duros, y que
las Cocinas de Hermandad, en conexión con Auxilio a Poblaciones
Liberadas debían actuar con celeridad en el momento de realizar su
misión en las distintas zonas donde iban a instalarse.
Junto a todos los aspectos que se han resaltado anteriormente,
puede ofrecerse una visión pormenorizada del volumen total de co-
midas que se repartieron tanto para niños como para adultos en los
primeros momentos de la fundación de Auxilio Social. En concreto,
desde octubre de 1936 hasta diciembre de 1937. Con estos datos,
puede corroborarse la anterior afirmación sobre cómo predominaban
las labores asistenciales de los Comedores frente a la de las Cocinas.
Puesto que aunque las cifras establecen una distinción entre niños y
adultos, los primeros eran atendidos siempre en Comedores y los
adultos, por norma general, acudían a las Cocinas de Hermandad.
Una de las pruebas más palpables de la labor desarrollada des-
de los Comedores es el volumen de comidas que se reparten y el
aumento que se produce en las mismas desde octubre de 1936 a
diciembre de 1937. En ese sentido consideraba la Delegación Nacio-
nal que había cumplido los primeros objetivos de auxiliar a la in-
fancia que se había marcado.
33
TAMAMES, Ramón: La República. La Era de Franco. Historia de España. Tomo VIl.
Madrid. Alfaguara, Alianza Editorial. 1973, p. 358. «... el nivel de renta del español
medio se hundió en un 283 % y además se agravó el desequilibrio en la distribución
persona] de la renta, por las medidas adoptadas: contrarreforma agraria, control de
los salarios...».
323
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
ACTIVIDAD COCINAS DE AUXILIO SOCIAL
(Aumento interanual en %)
324
CAPITULO XIV
LA OBRA NACIONALSINDICALISTA
DE PROTECCIÓN
A LA MADRE Y AL NIÑO
I. ORIGEN Y JUSTIFICACIÓN
Una vez que ya habían comenzado a instalarse los Comedores,
tanto para adultos como para niños, en diversos puntos de la geo-
grafía española, se inicia en 1937 la planificación de la Obra de
Protección a la Madre y Niño, con la finalidad de extender la labor
asistencial a dos campos que eran considerados primordiales desde
la dirección de Auxilio de Invierno: Madres e Hijos. Además no
puede olvidarse que una de las razones fundamentales para la crea-
ción del Auxilio de Invierno fue la preocupación que experimenta-
ba Mercedes Sanz Bachiller ante los problemas que acuciaban a una
infancia desvalida que, con motivo de la guerra, empezaba a surgir
por doquier. Asimismo, una vez finalizada la guerra, cuando ya
estaba plenamente asentada esta Obra, su objetivo final se centraba
no sólo en proteger a la infancia, sino que también se consideraba
que debía constituirse como la base de la política demográfica del
nuevo Estado.
Una de las pruebas más palpables de la labor desarrollada desde
los Comedores es el volumen de comidas que se reparten y el au-
mento que se produce de las mismas desde octubre de 1936 a
diciembre de 1937. En este sentido consideraba la Delegación Na-
cional que había cumplido los primeros objetivos de auxiliar a la
infancia que se había marcado.
En el gráfico de la página siguiente puede comprobarse la evo-
lución creciente del número de comidas repartidas para niños y
adultos, llegando éstos en diciembre de 1937 a superar la cifra de
los primeros.
Bajo el título de Protección a Madre y Niño se encuadraban las
siguientes instituciones: Hogares de Embarazadas, Centros de Ali-
mentación Infantil, Jardines Maternales, Guarderías Infantiles, Ho-
gares Infantiles, Hogares Escolares, Hogares de Aprendices, Colonias
de Recuperación y Colonias Infantiles.
A grandes rasgos pueden señalarse las funciones que cumplían
las citadas instituciones. Por ejemplo, en los Hogares de Embaraza-
das se preparaba a la Madre para una maternidad consciente, a la
327
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
vez que se le proporcionaba alimento y residencia. Los Centros de
Alimentación Infantil cumplían una misión que desde los órganos
dirigentes de Auxilio de Invierno se equiparaba a las Gotas de Le-
che 1 del antiguo sistema de Beneficencia Estatal.
Aunque se tratarán con detalle todo este conjunto de institucio-
nes, sí puede decirse que en los Jardines Maternales y Guarderías
Infantiles los niños podían permanecer desde que tenían un mes
hasta los tres años; en los Hogares Infantiles, entre los tres y los
siete años; en los Hogares Escolares desde que tenían siete años
hasta los doce, y en los Hogares de Aprendices se admitía a niños
entre doce y dieciséis años. Por último, mencionar que las Colonias
de Recuperación estaban destinadas a madres imposibilitadas física-
mente o con problemas de salud en dichos lugares se intentaría
lograr en lo posible su curación. De todas estas instituciones sí debe
señalarse que únicamente en Guarderías y Jardines Maternales se
1
Normas y orientaciones para Delegados. Vols. II. II congreso. 16-23 de octubre 1938,
p. 402. Las «Gotas de leche» era una institución creada a fines del siglo XIX para la
protección del niño. Proporcionaban gratuitamente leche higiénica a las madres lac-
tantes que no pudiesen lactar a sus hijos.
328
MONICA ORDUÑA PRADA
permanecería en régimen de externado, en el resto se estaba en
régimen de internado.
Dada la multiplicidad de instituciones que estaban encuadradas
en la Obra de Protección a Madre y Niño y los objetivos que se
habían marcado, resulta sencillo vislumbrar que todo el conjunto
acaparaba gran parte de los esfuerzos de los integrantes de AS.
Como muestra de la labor que se desarrollaba basta con aportar
datos de los primeros resultados obtenidos:
«OBRA NACIONALSINDICALISTA DE PROTECCIÓN
A LA MADRE Y NIÑO
Julio 1937 a 1938:
Instituciones 78
Asistidos 3.300
Octubre 1938 a 1939:
Instituciones ' 203
Asistidos 126.510» 2
Como ya se ha visto, la Obra de Protección observaba dos aspec-
tos, encaminados a lograr el bienestar de la Madre y el Niño. Dentro
de las instituciones destinadas a la Madre pueden analizarse los
Hogares de Embarazadas y las Colonias de Recuperación.
II. LOS HOGARES DE EMBARAZADAS
Los Hogares de Embarazadas estaban destinados a aquellas mu-
jeres que careciesen de algún tipo de ayuda económica y el momen-
to del parto estuviese cercano a producirse. En principio, este tipo
de instituciones debían instalarse en aquellas localidades donde,
previamente, existiese un centro médico capacitado para albergar
una Maternidad, puesto que en los momentos iniciales de establecer
los Hogares desde AS no podía abarcarse la creación de dichas Ma-
ternidades. Si los Hogares se creaban en localidades con poco nivel
poblacional, únicamente se necesitaría (además de la instalación
pertinente) un médico para realizar inspecciones rutinarias de las
embarazadas y velar por su salud, el cual estaría auxiliado por un
personal mínimo.
2
Diario Libertad, Valladolid. 29 de octubre de 1939.
329
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Según se menciona en las Normas y Orientaciones para Dele-
gados de septiembre de 1937, «... las mismas mujeres pueden rea-
lizar las faenas de limpieza y costura, siempre que no sean exce-
sivamente pesadas...» 3. Este detalle nos ofrece una idea aproximada
de los problemas de personal, a los que se enfrentaba AS en sus
inicios y uno de los motivos que desencadenaron la creación del
Servicio Social, para lograr una mayor cooperación de la población
femenina española. En el caso de que los Hogares se instalasen en
ciudades o capitales debían tener mayor importancia que en el
medio rural, por supuesto su capacidad debía ser mayor, además de
que era necesario el que tuviese que «... ejercer el control de un
Instituto de Maternología y Puericultura sobre toda la provincia, a
que pertenezca, educando además a las camaradas que en cada
localidad se presten a estos fines...» 4. Este Instituto era considerado
como el órgano de máxima categoría, desde donde debían centra-
lizarse todas las necesidades, problemas, factores médico-sociales,
misiones pedagógicas, propaganda de política demográfica... que se
planteasen desde todas las instituciones que componían el grueso
de la Obra de Protección a Madre y Niño. Tenía un carácter pro-
visional y se establecía en las capitales de provincia, porque lógi-
camente y como ya se ha visto desde allí podría ejercer con más
facilidad su jurisdicción sobre el resto de las Instituciones de la
provincia.
Los Hogares de Embarazadas debían construirse en lugares ane-
jos a las instituciones destinadas a la asistencia de parturientas,
porque de ese modo se tendría un más fácil acceso en el momento
del parto. Desde la Delegación Nacional de AS se indicaba que ambos
edificios debían tener los servicios sanitarios independientes, pero
compartirían «... los mecánicos y los domésticos en lo que afecta a
alimentación, limpieza, recreo, divulgación de preceptos higiénico-
dietéticos...»5.
Estos Hogares de Embarazadas tenían un carácter peculiar, pues-
to que se componían de dos secciones, que aunque observaban el
mismo régimen interior y su funcionamiento era igual, mostraban
un llamativo matiz diferenciador. La primera sección recibía el ape-
3
Normas y orientaciones para Delegados. Vol. I. 13-18 de septiembre de 1937, pp.
40-41.
4
Argote, José María (Asesor Arquitecto): «Ponencia» (En: II Junta de las Asesorías
Técnicas de Auxilio Social). Valladolid. 15 de julio 1937, p. 2. ACPD.
5
«Casa de la Madre». Obra Nacional Sindicalista de Protección a Madre y Niño.
Sección de Protección a la Madre, p. 2. ACPD.
330
MONICA ORDUÑA PRADA
lativo de refugio maternal, estaba destinada a acoger mujeres em-
barazadas, las cuales no deseaban que se conociese su situación.
Debía mantenerse el más riguroso secreto sobre la personalidad de
las allí acogidas, quienes recibirían constante atención por parte de
la Asesoría de Cuestiones Morales y Religiosas. Aunque esta tratán-
dose una cuestión atípica desde el punto de vista de la sociedad del
momento, la Delegación Nacional de AS consideraba primordial
prestar su ayuda en este tipo de cuestiones, para lo cual se centra
en una explicación de tipo demográfico. Era necesario que, dado el
período bélico que se había vivido, la política demográfica estuviese
orientada a facilitar un alto porcentaje de natalidad que contrarres-
tase la elevada mortalidad. Por tal motivo, se consideraba que era
preciso ayudar a estas mujeres a las que «... la Nación intere-
sa proteger, puesto que... es una madre... y contribuye... a la evi-
tación de suicidios, infanticidios, abortos criminales...» 6. Resulta
obvio que si una mujer embarazada deseaba ocultar su estado ante
la sociedad, la existencia de este tipo de instituciones facilitaría tal
actitud.
La segunda sección era el asilo maternal que acogía, como ya
se ha visto, a mujeres que se encontrasen en precarias condiciones
económicas y estuviese próximo el momento del parto. También
podrían acudir a estas instituciones las mujeres obreras, que no
podían legalmente seguir trabajando, a las cuales según se indica
desde la Delegación Nacional de AS, «... a nosotros nos conviene
acoger ahora a los efectos políticos y más tarde por obligaciones
estatutarias...» 7. La cuestión política de este acogimiento a las
mujeres trabajadoras se centra en el problema demográfico ya se-
ñalado con anterioridad interesaba proteger a la Madre con el fin
de que los niños naciesen en perfectas condiciones y se pudiera
obtener un crecimiento de la población. Al referirse a las obligacio-
nes estatutarias, debe entenderse que si una mujer tenía que aban-
donar su trabajo por encontrarse embarazada dejaría de percibir un
salario indispensable para su subsistencia, por tanto entraba a for-
mar parte del grupo de mujeres desfavorecidas económicamente, al
cual debía prestar su ayuda AS a través de los Hogares de Emba-
razadas.
Tras una serie de estudios y comprobaciones, en la Delegación
Nacional de AS se llegó a la conclusión de que los Hogares de
6
Idem, p. 4
7
Idem, p. 4
331
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Embarazadas debían constituirse como entidades que albergasen un
promedio de cuarenta camas, el cual podría ser más elevado en el
caso de que los Hogares estuviesen ubicados en núcleos de pobla-
ción mayores e indivisibles, llegando incluso a darse la posibilidad
de multiplicar ese número 8. Respecto al funcionamiento interno de
los Hogares debe señalarse que en éstos había que observar una
serie de preceptos higiénicos, lo mismo en las acogidas que en los
servicios que se prestasen; también debían impartirse normas edu-
cativas a las futuras madres sobre el cuidado de sus hijos, y el
personal sanitario que prestaba allí sus servicios constantemente
tenía que perfeccionarse. Era precisa una diferenciación entre aque-
llas mujeres próximas a dar a luz, las infectadas, no infectadas, las
operadas..., lógicamente debían existir dependencias separadas se-
gún la patología y situación que presentase cada acogida.
En los Hogares recibían las mujeres allí acogidas dos tipos de
adoctrinamiento, uno de ellos versaba sobre instrucción política. Se
impartían conferencias bisemanales, con la ayuda de las secciones
de propaganda del Partido. El otro adoctrinamiento se centraba en
el aprendizaje de cuestiones que atañían a la moral y religión. Ya
se ha señalado como la Asesoría de Cuestiones Morales y Religiosas
prestaba su colaboración en un refugio materno a las acogidas; pero
además de la ayuda en esa sección, la Asesoría atendía la situación
moral de las acogidas en general y proporcionaba «... los ritos litúr-
gicos... y los auxilios espirituales, de toda índole, a quien lo haya
menester...» 9. No resulta extraño que tanto política como religión
fuesen un aspecto más de la vida cotidiana de estas instituciones, si
se tiene en cuenta el marco general en el cual se desenvolvían y el
espíritu del que estaban rodeadas.
III. LAS COLONIAS DE RECUPERACIÓN
Sobre las Colonias de Recuperación ya se ha mencionado que
estaban destinadas a madres cuya salud no estaba en perfectas
condiciones, aunque en ocasiones también podían albergar a mu-
jeres que, no estando enfermas, experimentasen cansancio físico.
La ubicación de las Colonias debía llevarse a cabo en lugares como
la playa, sierra... siempre alejadas de cualquier enclave urbano,
8
PUMARINO, Alfredo (Jefe de la Sección Central de Protección a la Madre): «Con-
ferencia». (En III Congreso de Auxilio Social). Madrid. 1939, p. 11. ACPD.
9
Ibidem, p. 13.
332
MONICA ORDUÑA PRADA
buscando la máxima tranquilidad para las mujeres que acudían allí.
Como detalle curioso, mencionar que debían instalarse «... cor-
tando toda proximidad y vecindades masculinas para evitar conflic-
tos, y con ellos la campaña difamatoria...» 10. Surge al hilo de esta
aclaración, ofrecida por Delegados Provinciales, el aspecto moral
que imperaba en la España Nacionalista de 1937; un aspecto que
como se ha podido comprobar no sólo debía mantenerse en el
interior de la Institución citada, sino que de cara al exterior tenía
que ofrecer una imagen intachable. En este sentido, decir que no
sólo influiría el talante de los órganos rectores de AS, sino la pre-
sión que sobre ellos podía ejercer la Iglesia como uno de los brazos
del Estado y la propia sociedad que estaba configurándose, la cual
imponía unas nuevas normas de comportamiento en todos los
sentidos.
Las Colonias de reposo eran consideradas desde la Delegación
Nacional de AS como norma de aspecto social impresionante 11,
porque como se ha señalado albergaban a mujeres afectadas por
enfermedad u operación, a mujeres en estado de depauperación y
a aquellas que necesitasen, por distintas causas, un reposo tras el
parto. Mientras durase la estancia de las acogidas en las colonias,
desde la dirección de las mismas se intentaría desarrollar, además de
ayudarlas en el plano físico, una labor social que permitiese favo-
recerlas en el plano moral. Para tal fin, se intentaría solucionar su
situación legal, en el caso de que fuesen solteras; y se trataría tam-
bién de buscar un empleo a aquellas que careciesen del mismo, para
que cuando abandonasen la colonia tuviesen un medio de subsis-
tencia.
Para las acogidas que acudiesen a las colonias con la finalidad de
recuperar la salud física, la dirección de AS, guiada por su política
de defensa de los niños, lo que se planteaba era que esas mujeres
se encontrasen con las suficientes fuerzas físicas para ocuparse de la
crianza de sus hijos, y para que en un futuro pudiesen tener suce-
sivas gestaciones. Una vez más puede observarse como la política
demográfica prima en los objetivos finales de AS.
Es preciso mencionar una institución destinada a la Madre que
empezaba a pergeñarse desde la Delegación Nacional de AS en
1939, en concreto eran los Pabellones Maternales Antituberculo-
sos. Debían instalarse anejos a los centros hospitalarios de la Lu-
10
Normas..., op. cit. 13-18 septiembre 1937, p. 42.
11
PUMARINO, Alfredo... op. cit., p. 2 1 .
333
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
cha Oficial Antituberculosa. Desde AS se quería que aquellas
mujeres que estuviesen afectadas por la tuberculosis y se encontra-
sen en estado de gestación recibieran un tratamiento clínico inde-
pendiente al resto de los afectados. Para lograr tal fin era precisa
una coordinación de servicios entre el «... Patronato Antitubercu-
loso y Auxilio Social...» 12. En 1939 todavía no se había producido
esta cooperación de entidades que anhelaba la Delegación Nacional
de AS.
IV. INSTITUCIONES PROTECTORAS
DE LA INFANCIA
Dentro de las instituciones destinadas a salvaguardar al Niño,
por comprender un amplio elenco de edades, fue preciso crear un
numeroso grupo como ha podido comprobarse al principio.
Los Centros de Alimentación Infantil
Los Centros de Alimentación Infantil, hablando en sentido es-
trictamente cronológico de los acogidos, son los primeros que aca-
paran nuestra atención. Estaban destinados para todos aquellos
niños cuya edad no superase los dos años, no se tendría en cuenta
la existencia de familiares o no, puesto que serían atendidos siem-
pre y cuando no existiesen unas condiciones económicas favorables
que permitiesen su alimentación. Desde AS se consideraba que no
debía limitarse a un simple reparto diario de leche, sino que era
preciso «... el funcionamiento simultáneo de una consulta de pue-
ricultura que examine los casos en particular, determine la necesi-
dad de cada niño...» 13. Para la instalación de estos Centros se ob-
servaba una regla sencilla, según el volumen de población infantil
que se viese necesitada el Centro y los consultorios tendrían mayor
o menor capacidad. Igual baremo se mantenía para el número de
médicos, enfermeras, personal auxiliar... que prestaban sus servicios
en dichos Centros.
En la reglamentación que dicta AS se encuentran una serie de
requisitos que deben cumplir los niños para ser admitidos en los
12
Ibidem, p. 2 1 .
13
Boletín de Auxilio Social, núm. 7. Valladolid. Enero 1938, p. 1.
334
MONICA ORDUÑA PRADA
Centros: deberán ser niños de pecho sano hasta los dos años, po-
drán ser sometidos a pruebas y reacciones con fines de diagnóstico,
cuando cumplan dieciocho meses serán vacunados contra la difte-
ria, las madres deberían observar a rajatabla el plan dietético im-
puesto a los niños, se admitiría a niños con problemas de nutrición
y raquitismo, no podrían acceder al Centro niños con cualquier tipo
de enfermedad contagiosa o de carácter infeccioso 14.
Resulta curioso que en una institución cuyo fin principal era
conseguir ayudar a los más desvalidos y necesitados de la sociedad
se practicase una discriminación de este tipo precisamente con aque-
llos que menos podían defenderse. Probablemente se daría esta si-
tuación por un cierto temor al contagio entre tantos niños, los
cuales además tenían sus defensas inmunológicas muy mermadas
por la carencia de alimentos e higiene. En estos Centros una de las
instalaciones que era considerada como primordial eran las estacio-
nes de esterilización, en las cuales se buscaba la obtención de la
leche más apropiada para la alimentación de los niños, siempre y
cuando «... el procedimiento... modifique lo menos posible los ele-
mentos vivos de la leche... sus equilibrios químicos y sus elementos
bioquímicos...» 15.
La admisión de un niño en el Centro estaría limitada a la capa-
cidad y recursos con que contase el mismo. Resulta obvio que cuan-
do los niños estuviesen capacitados para admitir otro tipo de ali-
mentos además de la leche, éstos le serían facilitados, «... para tal
efecto se dispondrá de... avena, maíz... siempre en relación con las
características de la dietética y producción agrícola de las localidades
donde estén instaladas las instituciones...» 16.
Se ofrece a continuación una perspectiva gráfica del raciona-
miento de alimentos que tenía lugar en estos Centros de Alimenta-
ción Infantil. La información existente ha permitido establecer dos
cuadros que abarcan distintos períodos de edad de los niños. En
concreto uno para niños menores de un año, donde además se
ofrecen diferencias en los tipos de lactancia, y un segundo cuadro
para niños entre uno y tres años. Con estas informaciones se han
elaborado unos gráficos que permiten comparar las diferencias exis-
tentes entre las cantidades máximas y mínimas de alimento que
recibían los niños.
14
Ibidem.
15
Ibidem.
16
Ibidem, p. 2.
335
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
RACIONAMIENTO DE ALIMENTOS BÁSICOS
(Niños menores de un año)
Raciones semanales en Ka.
EDAD
ALIMENTACIÓN < 6 meses De 6 a 12 meses
LACTANCIA MIXTA Mínimo Máximo Mínimo Máximo
Leche/Azúcar 0,75 1,85 1,20 2,20
Harina/Patatas — — 0,10 0,20
LACTANCIA ARTIFICIAL
Leche/Azúcar 1,10 2,10 1,70 2,70
Harina/Patatas 0,10 0,20
FUENTE: Reglamento de los Centros de Alimentación Infantil e Instrucciones para su funcio-
namiento. Madrid. Afrodisio Aguado, 1939. ACPD. Elaboración propia.
RACIONAMIENTO DE ALIMENTOS BÁSICOS
(Niños menores de un año)
L/A: Leche/Azúcar. H/P: Harina/Patatas. (M) Lactancia Mixta.
(A) Lactancia Artificial.
336
MONICA ORDUÑA PRADA
RACIONAMIENTO DE ALIMENTOS BÁSICOS
(Niños entre uno y tres años)
Raciones semanales en Kg.
EDAD
Producto < 6 meses De 6 a 12 meses
Mínimo Máximo Mínimo Máximo
Leche/Azúcar 0,10 1,85 0,62 0,62
Harina/Patatas 0,50 0,75 0,10 1,00
Legumbres — — 0,75 0,75
FUENTE: Reglamento de los Centros de Alimentación Infantil e Instrucciones para su funcio-
namiento. Madrid. Afrodisio Aguado, 1939. ACPD. Elaboración propia.
RACIONAMIENTO DE ALIMENTOS BÁSICOS
(Niños menores de un año)
337
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Tres secciones constituían un complemento valioso a la labor
que se llevaba a cabo en los Centros de Alimentación Infantil:
La primera de ellas era el Lactarium, «... cuya finalidad será la
extracción, recogida y distribución de leche de mujer a los niños
que, careciendo de la de su madre, presenten una imperiosa nece-
sidad de dicho alimento...» 17. Los niños que resultarían beneficia-
dos de esta sección generalmente solían estar afectados por alguna
enfermedad, la cual debía ser certificada oficialmente por el médico
puericultor del correspondiente Centro de Alimentación Infantil
donde acudiese el niño. El límite de edad para recibir este trata-
miento específico se situaba en los doce meses y como cantidad de
leche a recibir al día 600 c. c.18.
Otra sección que destacaba era la Consulta de Puericultura Natal,
donde podía acudir cualquier mujer embarazada siempre y cuando
presentara un certificado que acreditase su inclusión en el padrón de
Beneficencia o su carencia de medios económicos. Como dato curio-
so mencionar que dentro del Reglamento para este tipo de centros,
se señala que las mujeres embarazadas podían disponer de los servi-
cios de estas consultas, «... cualquiera que sea su estado civil...» 19.
Resulta significativo que en una sociedad tan marcada por los
valores morales y religiosos existiese una institución como AS don-
de no se pusiese traba alguna para prestar atención y cuidados a
mujeres que, según la mentalidad del momento, habían transgredi-
do las normas de la sociedad. Más bien se producía una situación de
vigilancia y desvelo hacia esas mujeres, cuya finalidad era el conse-
guir un correcto nacimiento de los niños y el que éstos recibiesen
todo tipo de atenciones mientras duraba el embarazo de sus madres.
La última sección que se incluye en este apartado son las Con-
sultas de Pediatría, que atendían a niños enfermos que acudiesen a
los Centros de Alimentación. Por supuesto, como ya se ha visto, los
niños con enfermedades de carácter infeccioso no serían admitidos
en los Centros; y con respecto a aquellos que padeciesen enferme-
dades no consideradas como infecciosas, se adoptarían las medidas
necesarias para evitar todo posible contagio en las consultas.
Todos los niños que asistían a los Centros de Alimentación In-
fantil, debían tener un conjunto de fichas que reunían una serie de
características a tener en cuenta desde la dirección de los distintos
17
Reglamento de los Centros de Alimentación Infantil e Instrucciones para su funciona-
miento. Afrodisio Aguado. Madrid, p. 11 ACPD
18
Ibidem, p. 12.
19
Ibidem, p. 12.
338
MONICA ORDUÑA PRADA
Centros. Estas fichas eran: Ficha Social, Ficha Clínica, Ficha de
Dietética, Ficha Estadística Semanal y Ficha Estadística Mensual.
La Ficha Social contenía diversas informaciones sobre los ante-
cedentes familiares, ambiente en el que se desenvolvía el niño,
condiciones de la vivienda... Debía figurar su fecha de ingreso en el
Centro, el domicilio con todas sus características, es decir, la super-
ficie en metros cuadrados, número de habitaciones, número de
ventanas, existencia de conducción de agua... Todos estos datos
serían comprobados por una visitadora, quien debía rellenar la ficha
e incluir un diseño esquemático de la planta de la vivienda 20. De-
bían consignarse también todas las personas que residiesen en la
vivienda, incluyendo su edad, profesión y estado de salud física.
Junto a esto era necesario que figurasen los ingresos que se perci-
bían mensualmente en la vivienda y la cultura media de los habi-
tantes.
La Ficha Médica recogía datos concernientes al niño y sus fami-
liares, además de permitir a la dirección del centro conocer el estado
de salud de los niños que ingresaban y su evolución mientras acu-
diesen allí periódicamente. Estas fichas contenían un elevado por-
centaje de datos, tales como apetito, sueño, dentición, vacunacio-
nes, reacciones practicadas, vestido, aspecto del niño, actitud, color
de la piel, cuero cabelludo, erupciones, sistema linfático, aparato
respiratorio... Todos estos datos quedaban consignados en las fichas
mediante un complejo sistema de abreviaturas y signos, que tam-
bién se empleaba para consignar la ración de leche que debían
recibir los niños, según fuese su salud y constitución física.
Las Fichas de Dietética se empleaban para consignar el régimen
a seguir por los niños y su prescripción sucesiva, al mismo tiempo
que servía de «... contraseña de inscripción, peso y otros datos...» 21.
Se ordenaban correlativamente por días de semana y se seguía un
riguroso orden de visitas de los niños al consultorio, tanto en el día
en que debía realizarse como en la hora exacta a la que era preciso
acudir. En las fichas se incluía la fecha de visita, la edad del niño,
el peso que presentaba en ese momento y el tipo de alimento que
se entregaba para su correcta nutrición, ya fuese leche de vaca,
leche en polvo, harina, huevos, yoghourt... Para obtener dichos
alimentos para los niños era preciso que en unos vales, dispuestos
para tal fin, figurase la firma del médico puericultor o en su defecto
de la enfermera.
20
Ibidem, pp. 55-56.
21
Ibidem, p. 71.
339
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
En la Ficha de Estadística Semanal quedaban incluidos datos de
los seis días de la semana excepto el domingo, que era el día en el
que no se trabajaba. Estos datos hacían alusión a los niños vistos
por la enfermera, ya fuese para pesarse o recibir consulta del pue-
ricultor; también a los niños que llevaban alimento, estadística que
aportaban los almacenes que ofrecían una relación diaria de los
niños que se llevaron una ración de alimento y su cantidad. E
incluía también a niños que hubiesen sido vistos únicamente por el
puericultor. Además de lo señalado, las estadísticas tenían que ela-
borarse teniendo en cuenta las enfermedades, vacunaciones y sus
resultados, reacciones de tuberculosis, pruebas alérgicas... Todas
estas características iban consignadas en distintas libretas, que ser-
vían para facilitar la labor del puericultor22.
La Ficha de Estadística Mensual debía contener datos generales
sobre el movimiento de la población, es decir, altas y bajas que se
producían en el conjunto de los niños que asistían a los consultorios
de los Centros Infantiles. Incluyendo un apartado de altas y bajas
por edad, ya pudo observarse como existía un límite de edad para
acudir a este tipo de instituciones, En estas estadísticas debía in-
cluirse una sección específica de puericultura, la cual debía integrar-
se por información del tipo de lactancia por edades; es decir,
«... lactancia materna aquellos casos en que el niño toma el pecho
exclusivamente... desde que se incorpore cualquier clase de alimen-
to... pasa a ser lactancia mixta...» 23. También se hacía una distribu-
ción de niños por grupos sanitarios, clasificándoles según el tipo de
enfermedad que padeciesen, en el caso de estar afectados. Otra
forma de clasificación que debía incluirse en las fichas era a través
de las pruebas alérgicas, consignando obligatoriamente a aquellos
niños que diesen positivo a cualquier tipo de reacción, por ejemplo,
la tuberculosis. En estas fichas mensuales era obligatorio que figu-
rase un apartado relativo al servicio de pediatría, una sección demo-
gráfica y los datos que hacían alusión a la mortalidad infantil. Res-
pecto al Servicio de Pediatría mencionar que debían consignarse el
número de visitas al puericultor y las causas de esas visitas. En la
sección demográfica aparecían datos referentes a natalidad y mor-
talidad infantil, los cuales procedían del Registro Civil. En la sección
de mortalidad infantil se consignarían todas las muertes producidas
mensualmente de niños menores de quince años.
22
Ibidem, p. 77.
23
Ibidem, p. 85.
340
MONICA ORDUÑA PRADA
Cuando en Auxilio Social se inaugure una nueva etapa en 1940
y los órganos dirigentes cambien sus planificaciones, en los Centros
de Alimentación Infantil, los niños serían admitidos hasta los tres
años. Prueba de ello, son la inauguración de nuevos Centros en
Madrid en 1941, en Usera y Carretera de Extremadura24 , en Bilbao
en 1943 con una capacidad para 500 niños que no sobrepasasen los
tres años 25 , en Játiva (Valencia) en 1944 con una capacidad para
450 niños con lo que quedaban cubiertas las necesidades de dicha
población...26.
V. LOS JARDINES MATERNALES
Los Jardines Maternales albergaban, al igual que las Guarderías
Infantiles, a niños entre un mes y tres años. No se trataba de ins-
tituciones donde únicamente se proporcionaba alimento, sino que
también se llevaba a cabo una tarea de vigilancia sobre los niños,
de función educativa, de cuidados sobre su salud... La principal
diferencia que se plantea entre ambas instituciones estriba en un
hecho curioso que plantea José María Argote, Asesor Arquitecto de
AS, en una Junta de la Asesoría Técnica en el verano de 1937.
Según él, las Guarderías Infantiles debían ubicarse en capitales y
cabezas de partido, albergando a huérfanos, hijos de madres traba-
jadoras... procedentes de medios rurales.
En el caso de los Jardines Maternales especifica que su función
tiene un carácter más educativo que las Guarderías, y a ellos deben
asistir, además de huérfanos, hijos de obreros y artesanos, los cuales
debían abonar una cantidad de dinero no excesivamente elevada y
no podrían permanecer allí gratuitamente como sucedía con los
huérfanos27. Como resulta obvio, la admisión en este tipo de institu-
ciones únicamente requería como condición que se diese la circuns-
tancia de que la madre estuviese trabajando. En las Guarderías, al
igual que ya se ha visto en los Centros de Alimentación Infantil, no
serían admitidos aquellos niños a los que en un reconocimiento
médico previo les fuese detectada algún tipo de enfermedad conta-
giosa.
El carácter que adquiría este tipo de instituciones dio lugar a que
se desgajase este bloque de la administración del Auxilio de Invier-
24
Diario Libertad, Valladolid. 2 de julio de 1941.
25
Diario Libertad, Valladolid. 22 de julio de 1943
26
Diario Libertad, Valladolid. 2 de noviembre de 1944.
27
II Junta de Asesorías..., op. cit, p. 2.
341
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
no y del resto de secciones de AS. Con tal motivo, el Boletín de AS
publica normas, entre ellas: «... el Director del Hogar y Guardería...
está también encargado de la administración del establecimiento...
está autorizado a efectuar toda clase de ingresos y pagos. Estos
últimos siempre y cuando su importe sea inferior a 500 pesetas...
Enviará... todos los días 30 de cada mes una relación nominal de los
niños albergados...28. Esta independencia que parecía otorgarse
era bastante relativa, dado que el Director se nombraba desde la
Delegación Nacional de AS, debía dar cuentas detalladas de todo
tipo de gastos, mantener constantemente informada a la Delegación
Nacional... Todo el complejo sistema de instituciones que se desa-
rrolló en AS giraba siempre en torno a la órbita de su Delegación
Nacional.
AS entendía dos formas de interpretación en su Obra de Protec-
ción al Niño: una indirecta antes de que el mismo naciese, velando
por la Madre, y una directa, que implicaba la estricta vigilancia del
Niño desde su nacimiento. En este segundo apartado es donde se
encuadraban los Jardines Maternales y las Guarderías, cuya labor
resulta esencial desde la óptica de los dirigentes de AS para enfocar
desde el primer momento la educación, alimentación, formación...
de los niños, hacia todo aquello que se consideraba fundamental
para su perfecto desarrollo. Prueba de esto fue el elevado porcentaje
de Jardines y Guarderías que se inauguraban constantemente. Por
ejemplo, en junio de 1938, además de las ya existentes, se inaugu-
raron Jardines en Badajoz, Cáceres, Calahorra, Córdoba, Logroño,
Orense, Vergara, Málaga, Vigo, Vitoria...29.
De entre todas las funciones que llevaban a cabo los Jardines
Maternales y Guarderías destaca por su rigurosidad en el cumpli-
miento el cuidado médico que se ejercía sobre los niños. Concreta-
mente, cada niño poseía una ficha médica individual, en la cual
debía constar: «... filiación de la Institución... fecha de ingreso...
situación social de los familiares, estado sanitario, cultura media...
si los componentes de la familia disponen de cama propia o duer-
men hacinados... antecedentes sanitarios familiares, personales...
talla, peso, datos psicológicos... Ha de realizarse un parte quincenal,
... un parte semestral... y un parte anual...» 30.
28
Boletín de Auxilio Social, núm. 4. Valladolid. Agosto de 1937, p. 2.
39
Diario Libertad, Valladolid, núm. 252. 13 de junio de 1938, p. 6.
30
Boletín Oficial del Movimiento de FET y de las JONS, núm. 41 de 1 de enero de
1939, pp. 523-525.
342
MONICA ORDUÑA PRADA
Ya se ha mencionado el rechazo existente a los niños aquejados
por algún tipo de enfermedad contagiosa, lo cual explica la escru-
pulosidad con que se realizaban los reconocimientos médicos, inda-
gando incluso en posibles taras familiares. Por supuesto, se buscaba
no sólo el evitar un contagio familiar, sino también conocer las
condiciones económicas, higiénicas y de salud en las que se desarro-
llaba el ambiente familiar que rodeaba a los niños para determinar
si les era conveniente o no.
VI. LOS HOGARES INFANTILES
Una vez superados los tres años, para la admisión de niños en
Guarderías y Jardines Maternales, AS ofrecía una nueva perspectiva
de ayuda a través de los Hogares Infantiles, donde se acogía a niños
en régimen de internado entre los tres y siete años, como ya se
señaló anteriormente. El objetivo de este tipo de Hogares era, ante
todo, sustituir los tradicionales hospicios e inclusas, intentando apor-
tar al desarrollo de los niños un nuevo aspecto con matices más
humanitarios, superando aquellos que tradicionalmente tenían este
tipo de instituciones mencionadas. Se recogía a los niños, buscando
suplir el hogar del cual carecían, procurando atender a la salud,
higiene, moralidad, educación... que ha podido verse hasta ahora en
el resto de instituciones dependientes de la Obra de Protección a
Madre y Niño. Estos Hogares Infantiles debían cumplir una serie de
requisitos para ser considerados como tales: emplazamiento, carac-
terísticas de los locales, condiciones de ingreso, régimen de funcio-
namiento interno, características específicas de la dirección y de los
servicios auxiliares.
Respecto al emplazamiento de los Hogares, éstos debían tener
edificios diferenciados para niños y niñas y estar en lugares que se
suponían, teóricamente, agradables. En concreto, no se aconseja su
ubicación en centros poblacionales de gran tamaño, pero tampoco
debían estar excesivamente alejados para poder disfrutar de los
servicios necesarios 31. Era una búsqueda del lugar ideal donde los
asistidos pudiesen disfrutar al aire libre, pero ubicados con las su-
ficientes comodidades y sin arriesgarse a perder el contacto con el
medio urbano.
Este tipo de instituciones requerían instalaciones que eran consi-
deradas necesarias por los dirigentes de AS, en íntima relación con
31
Boletín de Auxilio Social, núm. 6. Valladolid. Diciembre. 1937, p. 4.
343
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
los objetivos que se perseguían desde la Obra de Protección a Madre
y Niño. Por dicho motivo, en los Hogares debía existir un Departa-
mento Médico, el cual incluyese una enfermería, sala de reconoci-
miento, sala de rayos X, laboratorio... También sería precisa una
sala de estar y juegos. Sobre esta estancia cabe destacar que en el
Reglamento de Hogares se especifica que en aquellos que estuviesen
destinados a niños, las salas de juego contarían con «... mesas para
carpintero, talleres rudimentarios... Y para las niñas, ... cocinitas,
mesas costureros...» 32. Esta diferenciación de roles que se implan-
taba desde la infancia se corresponde con el concepto del papel que
debía llevar a cabo en la vida la Mujer, un papel acorde con las
características del nuevo Estado que había entrado en vigor; en el
cual la mujer debía realizar exclusivamente ciertas tareas, sin impli-
carse en otras que se suponía, según la propaganda nacionalista,
realizaban las mujeres en la zona republicana. Y en concreto, aun-
que todavía muy lentamente en una operación de igualdad entre
los sexos.
El Reglamento también alude a las instalaciones de carácter
religioso con las que debía contar el Hogar; no se insiste en la
obligatoriedad de instalar una capilla, si éste se encontraba cercano
a un medio urbano donde existiesen iglesias. Por el contrario, si esta
situación no se producía, era primordial instalar en cualquier de-
pendencia una capilla. Como ha podido comprobarse en el capítulo
dedicado a la Iglesia, esta cuestión motivará fuertes fricciones entre
los dirigentes de AS, los cuales se vieron obligados a elaborar un
pliego de descargos a su favor, y la jerarquía eclesiástica.
Como instituciones en régimen de internado, los Hogares Infan-
tiles debían contar con las dependencias propias de un lugar de esas
características: el Comedor, presidido por una imagen religiosa del
Niño Jesús (lo que nos ofrece una muestra del carácter católico de
la institución), que a ambos lados tendría distribuidos el yugo y las
flechas, las dos banderas y retratos de José Antonio y Franco33,
aspectos todos que impondrían el matiz de edificio oficial adscrito al
nuevo régimen. Otras dependencias indispensables eran: los dormi-
torios, cocina, sala de aseo, almacenes, despensa, espacios al aire
libre...
Con el fin de inculcar una educación, aunque básica por la edad
de los niños, si los Hogares estaban cerca de núcleos poblacionales,
los acogidos tendrían la posibilidad de acceder a las Escuelas Públi-
32
Ibidem, p. 5.
33
Ibidem, p. 6.
344
MONICA ORDUÑA PRADA
cas ubicadas en dichos núcleos. En el caso de que el Hogar estuviese
lejos de alguna población, tendría que procederse a instalar una
dependencia donde los niños recibiesen la oportuna enseñanza es-
colar. De este modo se lograba otro propósito más de los que, ini-
cialmente, tenía AS cuando acogía a los niños.
Desde los trámites para ingresar era necesario cumplir unos re-
quisitos previos además de la orfandad, abandono o carencia de
recursos económicos. En este apartado se hace una excepción admi-
tiendo a niños «... cuando por las condiciones morales de los padres
se deriven graves peligros para la formación de los hijos...» 34. En los
documentos de ingreso se hacía constar: procedencia familiar, esta-
do sanitario... y cuanto pudiese facilitar la labor a desarrollar sobre
el niño desde su ingreso en el Hogar.
Cuando Mercedes Sanz Bachiller, como ya se ha indicado, per-
geñó en su imaginación Auxilio Social, uno de los principales
motivos que le empujaron a querer crear algún tipo de institución
con la cual poder prestar su ayuda fue la ingente cantidad de niños
que quedaban desvalidos, sin recursos ni hogar, ni familia a causa
de la guerra civil. Cuando surgen los Comedores en octubre de
1936, Sanz Bachiller dio un primer paso para conseguir su idea
inicial, la cual tendría su más absoluta plasmación cuando se inau-
guraron los Hogares Infantiles. A causa de estos ideales, aunque en
principio se admitía a todos los huérfanos, en el momento de ingre-
sar tendrían preferencia: «... los huérfanos de combatiente... los
huérfanos de muertos por represalia... los procedentes de zona re-
cientemente liberada... los damnificados por alguna catástrofe re-
ciente...» 35.
Con este tipo de condiciones, más que expresar un trato prefe-
rencial, lo que realmente se quería hacer ver desde los órganos
dirigentes de AS era el espíritu igualitario que marcaba sus acciones,
el no hacer distingos de ningún tipo en los niños basándose en la
ideología de sus progenitores. Prueba patente de ello es que entre
aquellos niños que accederían primero a los Hogares figuraban hijos
de represaliados por el nuevo régimen y niños que venían de zonas
donde hasta hacía muy poco tiempo la República había sido el
modo político que imperaba en la sociedad.
En este tipo de instituciones, dónde convivían niños de distintas
edades, AS no podía dejar de lado una disciplina que enmarcase a
todo el conjunto infantil allí acogido. Para que esa disciplina se
34
Ibidem, p. 7.
35
Ibidem, p. 7.
345
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
llevase a cabo se publican en el Reglamento de los Hogares unas
normas de régimen interno, que se suponía tenían que marcar el
comportamiento de todos los residentes. Realmente eran unas pau-
tas a seguir en los horarios de comidas, en la higiene, en el tiempo
de asueto, con los equipos de vestir, con el tiempo destinado al
estudio, en la dirección espiritual, vigilancia médica, etc.36. Ninguna
resaltaba por una excesiva dureza, ya que simplemente se intentaba
mantener el orden en la vida cotidiana de los niños.
La máxima autoridad de los Hogares Infantiles la constituía la
Dirección, que era designada directamente desde la Delegación
Nacional de AS. Sus funciones eran las de lograr el perfecto funcio-
namiento, en todos los sentidos, de los Hogares. Debían comunicar
periódicamente a la Delegación Nacional las posibles incidencias
que se produjesen, el comportamiento de los niños ante un cambio
tan radical en sus vidas, la necesidad de reformas... Para todo esto
era preciso que utilizasen el conducto jerárquico del Delegado Pro-
vincial, quien actuaba además como inspector de los Hogares que
hubiese en su provincia 37.
Realmente, los Hogares Infantiles constituían el estandarte a enar-
bolar por el cuadro dirigente de AS, contagiado por el afán igualita-
rio de ayuda a los más necesitados que había imbuido MSB. Eran la
realización perfecta tras largas planificaciones, desvelos... y especial-
mente un logro conseguido en unos momentos en que las circuns-
tancias eran sumamente adversas. Prueba de ello era la especial aten-
ción que se dedicaba, por ejemplo, en la labor propagandística a este
tipo de instituciones; artículos como el publicado en la Revista Y,
«Dejad que los niños vengan a mí» 38, por Angeles Villarta en 1938,
es una clara muestra, dado que explica que AS abre sus instituciones
a todos los niños, sin ninguna distinción con respecto a la ideología.
Son dignos de resaltar los artículos referentes a los sucesivos ani-
versarios de AS, donde destaca preeminentemente la labor realizada
en los Hogares; por ejemplo, el Diario Libertad, con motivo del III
aniversario de AS, elogia, haciendo hincapié en ello, la misión de los
Hogares e incluye una entrevista con el Delegado Provincial de AS
en Valladolid, José Rodríguez, en la cual explica la construcción de
un nuevo Hogar Infantil en Mojados 39. También en Libertad, en
1940, se publica «Hechos de Auxilio Social en su cuarto aniversario»,
36
Ibidem, pp. 7 y 8.
37
Ibidem, p. 8.
38
Y. Revista para la mujer. Septiembre de 1938.
39
Diario Libertad, Valladolid. 29 de octubre de 1939.
346
MONICA ORDUÑA PRADA
donde se narraban una serie de hechos relacionados con la institu-
ción y destacaba la lucha de AS por recoger a niños mendigos e in-
gresarlos en sus Hogares; eran niños que según su estudio obtenían
quince pesetas por término medio diario, se incluían también noti-
cias sobre la inauguración de Hogares en La Coruña, Granada, Alme-
ría... En todo este conjunto propagandístico con motivo de los ani-
versarios de AS, las fiestas de Navidad, las conmemoraciones del 18
de Julio... es digno de señalar que precisamente es en los Hogares
Infantiles donde mejor pueden percibirse dichos acontecimientos. En
los Hogares se repartían juguetes y ropa, había comidas especiales, se
ofrecían diversos entretenimientos como funciones de circo, títeres...
En resumen, se pretendía que esas fechas señaladas a nivel oficial
sirviesen para constituir un cambio en la rutina diaria de los niños,
aprovechando además la coyuntura de un momento en el que, por
ejemplo, el día 18 de Julio, debía ser considerado como un día de jú-
bilo para el conjunto de los españoles.
VII. HOGARES ESCOLARES
De características muy similares al Hogar Infantil, pero con la
diferencia de que admitía a niños de edades comprendidas entre
siete y doce años y porque, como su propio nombre indica, la es-
colarización de los niños acogidos era primordial en el funciona-
miento interno. El Reglamento por el que se regía este tipo de
instituciones era común al que se utilizaba para los Hogares Infan-
tiles, excepto aquellas normas relacionadas con la educación, que
experimentaban una notable ampliación. Por tal razón, las áreas
destinadas al estudio en estas instalaciones experimentarían las
modificaciones exigidas por este cometido. Incluso cuando los niños
asistiesen a Escuelas Públicas ubicadas en zonas próximas a los
Hogares, en éstos debía existir una sala de estudio con una biblio-
teca aneja40, con el fin de que los niños pudiesen realizar tareas
escolares, deberes, ampliar su educación... En este tipo de Hogares
era imprescindible contar con un profesor que dirigiese las activida-
des citadas y controlase la educación y avances de los escolares.
Aunque aparentemente los Hogares Escolares no imponían ex-
cesivas trabas en los requisitos de acceso de los niños, sí puede
destacarse que en una referencia publicada en el periódico Libertad
40
Boletín de Auxilio Social, núm. 6. Valladolid. Diciembre de 1937, p. 7.
347
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
en 1942 sobre la próxima apertura de un Hogar Escolar en Mojados
(Valladolid), se indicaba que el cupo de acogidos debía cubrirse
siguiendo unas pautas:
«50%: huérfanos de la revolución y la guerra (sin hacer
distinciones).
25%: niños desvalidos a causa de orfandad, por situa-
ción económica precaria o por desamparo moral.
25%: niños dedicados a la mendicidad por sus padres
o explotados» 41.
Precisamente para este Hogar Escolar señalado, a los pocos me-
ses de su inauguración, se ofrecen cifras oficiales sobre el número
de asistidos, que alcanzaba la cifra de 80 con 2.480 raciones men-
suales 42.
VIII. HOGARES DE APRENDICES
Una vez que los niños acogidos habían superado la edad estable-
cida podían acceder a los Hogares de Aprendices. Centros de selec-
ción, orientación y preparación profesional. La misión de estos
Hogares era: «... albergar y educar profesionalmente a los niños
salidos ya de las escuelas para conseguir se hagan buenos obreros
manuales y especializados... 43 Para lograr los objetivos marcados en
la profesionalizacion de los acogidos era preciso que estos Hogares
estuviesen enclavados en las cercanías de centros industriales o
agrícolas, porque se facilitaba el aprendizaje y la posibilidad de
adquirir variados conocimientos.
En los Hogares de Aprendizaje Agrícola se impartían enseñanzas
relacionadas con el campo. Estaban dirigidos por un ingeniero agró-
nomo y un perito, quienes impartían clases teóricas y prácticas. En
este régimen de enseñanza también estaba presente la labor religio-
sa 44. Era primordial la conjunción de práctica y teoría en el apren-
dizaje y por eso resultaba oportuno instalar los Hogares, como ya se
ha mencionado, en las proximidades al campo o complejos indus-
triales. De ese modo los residentes tendrían la ocasión de experi-
mentar en vivo sus progresivos conocimientos.
41
Diario Libertad, Valladolid. 3 de enero de 1942.
42
Ibidem, 30 de octubre de 1942.
43
I Junta de Asesorías..., o p . cit., p . 3 .
44
Hogares de aprendizaje agrícola. Auxilio Social: nacimiento y funciones, s.a ( F u e n t e :
MAS).
348
MONICA ORDUÑA PRADA
IX. LAS COLONIAS INFANTILES
Eran instituciones dedicadas al reposo de niños que físicamente
se encontrasen débiles. Tenían un carácter temporal, puesto que
casi siempre sólo se trasladaban allí los niños durante el período
estival. Localizadas por regla general cerca del mar o de la montaña,
siempre buscando la climatología que más favoreciese a los niños.
Precisamente, teniendo en cuenta esas circunstancias, se producían
intercambios entre residentes entre unas zonas y otras con el fin de
que todos pudiesen disfrutar de aquello que más conviniese a su
salud y a la par visitar otros lugares de la geografía española que
hasta ese momento les eran desconocidos. Además de las causas
señaladas, indicaba José María Argote: «... Estas Colonias cabe cla-
sificarlas en Colonias de Reposo Marítimas y de Montaña, siendo
posible para este fin aprovechar momentáneamente ciertos edificios
que no cumplen misión práctica alguna...» 45. Este tipo de medidas
se adoptaban con la finalidad de aprovechar infraestructuras ya
existentes, y no sólo como menciona Argote, sin ningún uso, sino
que también, como podrá comprobarse más adelante, los Hogares
de determinados lugares servían como Colonias de verano en algún
momento.
Al igual que las restantes instituciones de la Obra, las Colonias
Infantiles cuentan con un Reglamento publicado en el Boletín de AS,
especificando su funcionamiento interno, condiciones para la admi-
sión y características de ingreso, organización de la infraestructura en
sí... Del conjunto de normas y disposiciones cabe destacar la dura-
ción de la estancia, indicando que no sería posible obtener resulta-
dos satisfactorios si los niños no permanecían allí un mínimo de vein-
ticinco días 46. Es comprensible que los responsables de AS marcasen
un plazo de estancia mínimo, no sólo porque los niños podrían dis-
frutar de un período prolongado de ocio, sino porque es obvio que
económicamente no compensaba establecer una institución de esas
características si no se instalaba durante el suficiente tiempo para que
resultase rentable y pudiese amortizarse lo invertido.
Para poder disfrutar durante las vacaciones estivales en las Co-
lonias, los niños debían cumplir requisitos semejantes a los dispues-
tos para acceder al resto de instituciones de la Obra. Por ejemplo,
se daba trato preferencial a huérfanos, hijos de combatientes, niños
45
II Junta de Asesorías..., op. cit., p. 3.
46
Boletín de Auxilió Social, núm. 4. Agosto 1937 pág. 7.
349
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
procedentes de zonas recién liberadas... Como norma habitual ya
observada, no admitía niños que estuviesen afectados por cualquier
tipo de enfermedad infecto-contagiosa. Para inscribirse en las Colo-
nias debían dirigirse las solicitudes a las distintas Delegaciones Pro-
vinciales de AS. Con ocasión de notificar la apertura de inscripcio-
nes se llevaba a cabo el oportuno despliegue propagandístico, a
través de la radio y prensa47.
Las Colonias disponían de las dependencias ya referidas en los
Hogares. En cuanto a los responsables, el Reglamento de las Colo-
nias indica la conveniencia de que, por lo menos, la mitad del
personal sea religioso 48. Por supuesto, entre las personas dirigentes
de las Colonias era necesaria e indispensable la presencia de un
sacerdote.
Aunque las Colonias eran destinadas al reposo y entretenimien-
to de los niños, aparecen en el Reglamento normas sobre la educa-
ción, en concreto «... se darán charlas doctrinales político-sociales al
alcance de la mentalidad de los Niños... Periódicamente se darán
charlas religiosas...» 49. Resulta lógico que en el período cronológico
que se publica este Reglamento surjan disposiciones de este tipo;
puesto que en agosto de 1937, fecha de su publicación, la Guerra
Civil se encontraba en pleno apogeo y en aquellos lugares donde ya
se había implantado el nuevo régimen primaba ante todo la educa-
ción orientada hacia los aspectos religiosos y hacia la explicación de
las nuevas doctrinas que se habían establecido. Sin olvidar, por
supuesto, las campañas propagandísticas que promulgaban las nue-
vas consignas dirigidas a toda la población.
Según dijimos, era habitual intercambiar en estas residencias
niños de distintas zonas de España, para disfrutar su periodo vaca-
cional en las Colonias. Los ejemplos se multiplican: «... cincuenta
niños de Bilbao... cuyo destino era la Colonia Infantil de Candelario
en Salamanca...» 50. «... colonia de niñas procedentes de Salamanca,
cuyo destino final era la Colonia de Pedernales en Bilbao...» 51.
Fundación, también de distintas Colonias: «... en Zumaya con 70
niños de Teruel... Churra con 300 niños de Murcia... Suances para
120 niños de Salamanca... en Rota para 200 niños de Córdoba...» 52.
47
Ibidem, p. 6.
48
Ibidem.
49
Ibidem.
50
Diario Libertad, Valladolid. 30 de agosto de 1938.
51
Ibidem, 1 de septiembre de 1938.
52
Ibidem, 2 de agosto de 1939.
350
MONICA ORDUÑA PRADA
Para el lenguaje propagandístico de la posguerra, las Colonias cons-
tituían un triunfo más de la Falange, personificada en AS, Así, por
ejemplo, Juan de Alcaraz, explicando las excursiones que durante el
verano se realizan a las playas y montaña, indicaba: «... Casi siem-
pre componen estas expediciones criaturas de salud precaria o físi-
camente débiles... niños que recobraron la salud... y qué de legíti-
mos triunfos obtuvieron con sus educandos y protegidos los
paladines admirables de Auxilio Social...» 53. Para este autor las
Colonias no solo servían para recuperar la salud, sino también debía
atender el aspecto moral y educativo, y así mejoró el talante espi-
ritual de los niños. Realmente esa era la misión que se llevaba a
cabo en las Colonias, según los dirigentes de AS.
X. MISIONES INFORMATIVAS
Por último, hacemos mención de un proyecto de organización
de Misiones de puericultura rural, que se plantea desde la Delega-
ción Nacional de AS. Este planteamiento surge a raíz de considerar
el carácter dominante agrícola del país. Por ello, AS idea unas mi-
siones que solucionen problemas como la mortalidad, enfermedades
infantiles, higiene, alimentación... producidas en los medios rurales.
Además de lo señalado, se indica desde la Delegación Nacional que
mientras que en los municipios urbanos se han tratado de paliar
todos esos problemas en cierta medida, «... en el campo salvo la
esporádica... actividad de los Centros secundarios de Higiene, en lo
concerniente a la Puericultura nada se ha hecho...» 54.
Uno de los problemas más acuciantes era la alta mortalidad in-
fantil, que presentaba índices muy superiores con respecto a los
núcleos urbanos. Con el fin de averiguar las causas de esa elevada
mortalidad infantil, AS plantea llevar a cabo una encuesta sobre:
número de niños nacidos muertos y causa; niños menores de un
año fallecidos y su causa; comprobar la higiene, indagar los ambien-
tes sociales de los nacidos... Para realizar la encuesta era precisa la
colaboración de empleados del Registro Civil, organismos sanitarios,
autoridades locales, delegados de AS... Además desempeñaba un
punto de apoyo primordial el papel que podía ejercer una campaña
de Propaganda, ya fuese a través de artículos en los periódicos,
53
Revista Medina, núm. 121. 11 de julio de 1943, p. 2.
54
Proyecto de organización de misiones de puericultura rural. Delegación Nacional
de AS, p. 1. ACPD.
351
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
proyección de cortometrajes, anuncios...55. El personal sanitario, en
concreto los médicos, debía recabar información detallada sobre las
enfermedades y defunciones infantiles que se producían en sus áreas
de trabajo. Con todos los datos obtenidos en la encuesta, se confec-
cionaban unas estadísticas que debían enviarse con una periodici-
dad frecuente a la Delegación Nacional de AS, desde donde se ela-
boraban todas las pautas a seguir por las misiones rurales de
puericultura.
Asimismo, el estudio sanitario desarrollado en las misiones per-
mitía conocer todas las enfermedades que afectaban a los distintos
niños de determinadas áreas rurales; en las consultas de puericul-
tura se atendían, además de las enfermedades, si los niños observa-
ban unas condiciones de higiene correctas. Junto a los aspectos
mencionados, desde las misiones de puericultura rural debía hacer-
se una distribución de alimentos a quienes careciesen de ellos y los
medicamentos que necesitasen los niños aquejados por alguna en-
fermedad y sus familiares no tuviesen fácil acceso a ellos. Otra tarea
que figuraba en el plan de acción de las misiones era la de instruir
y divulgar entre la población femenina soltera y las madres diversas
nociones sobre puericultura. Junto a las lecciones teóricas que de-
bían impartirse, «... se van organizando pequeños Museos Móviles
que sirvan a demostraciones en el Curso del trabajo de divulga-
ción...» 56. Las enseñanzas abarcaban todos los aspectos relacionados
con el niño y su salud, higiene, vestido, crianza, alimentación...
La información que se recibía sobre los distintos aspectos de las
misiones rurales en la Delegación Nacional de AS permitiría a ésta
conocer la situación de las áreas rurales y determinar donde sería
preciso instalar Hogares, Guarderías, Maternidades... siempre según
las necesidades que fuesen surgiendo.
55
Idem, p. 3-4
56
Ibidem, p. 8
352
CONCLUSIONES
I. LA IMPORTANCIA EN LA GUERRA CIVIL
Y PRIMEROS AÑOS DE LA POSGUERRA
DE LA LABOR TANTO ASISTENCIAL COMO BENÉFICA
Es un hecho a todas luces innegable que las labores de carácter
asistencial y benéfico ejercidas sobre la población no fueron una in-
novación creada en el nuevo Estado español que surgió a raíz del
pronunciamiento militar del mes de julio de 1936, aunque sí aporta-
se una serie de novedades y estableciese algunas diferencias. Existía
una larga serie de antecedentes en lo que era conocido como la Be-
neficencia Pública española. Sin considerar que sea necesario remon-
tarse a los orígenes de la misma, sí pueden aportarse unas caracterís-
ticas que presentaba en los momentos previos a la guerra civil.
Durante la II República, y principalmente a causa de las enormes
desigualdades sociales que se daban en gran parte de España por
causa del atraso estructural existente, el cual era provocado por un
débil mercado interior, por la exportación en su gran mayoría de
productos agrícolas y mineros, por la concentración monopolista...,
había un gran sector de la población que se veía necesitado de
ayuda asistencial. Esta era ejercida a través de tres líneas de actua-
ción principales. A nivel nacional, mediante la intervención directa
del Estado con la Beneficencia Pública. En las provincias, con la
colaboración de las Diputaciones Provinciales en el mantenimiento
de una serie de instituciones, tales como los Manicomios, Hospitales
de Maternidad, Hospicios, Asilos para ancianos, concesión de becas
a aquellos más necesitados... Y en el plano municipal, los Ayunta-
mientos otorgaban una serie de subvenciones o a instituciones o a
individuos en concreto, la mayoría de las veces con carácter coyun-
tural.
Lógicamente cuando se inicia la guerra civil la situación de un
sector de la población se ve agravada. Las circunstancias se recru-
decían a medida que se prolongaba el conflicto bélico, la escasez de
los recursos se hacía cada vez mayor, los desplazamientos de la
población, las personas en situación de paro también aumentaban...
Por tanto, era necesario que se llevasen a cabo unas ayudas de
355
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
carácter asistencial y benéfico que consiguiesen evitar la caótica
situación hacia la cual se dirigía gran parte de la población española.
Esta situación de miseria se reproducía durante la posguerra, puesto
que seguían arrastrándose lacras de períodos anteriores, a lo que
había que sumar los estragos producidos en el país por la guerra.
Por esa razón, todo el entramado de ayuda asistencial que se había
desarrollado en la España nacionalista durante el transcurso de la
guerra civil siguió vigente una vez finalizada ésta por las duras
condiciones en las que seguía encontrándose el país.
II. EL AUXILIO SOCIAL CREADO PARA REMEDIAR
O PALIAR LA SITUACIÓN
Una vez que había fracasado el golpe militar de julio de 1936,
dando lugar al desencadenamiento de la guerra civil española, la
situación de algunos sectores de la población comenzó a presentar
aspectos alarmantes en cuanto a su nivel de vida. Se ha hablado de
un descenso de la renta no recuperado al nivel de 1935 hasta quin-
ce años después, lógico si se tiene en cuenta la coyuntura que
existía en España. Sin embargo, se daban otros factores inherentes
a dicha coyuntura que también provocaban un empobrecimiento de
la población, tales como la escasez de recursos alimenticios con el
consiguiente racionamiento de los mismos (hasta 1952), las condi-
ciones climatológicas, el propio enfrentamiento bélico que provoca-
ba cuantiosas víctimas entre la población civil, lo que daba lugar a
la pérdida entre las familias de unos ingresos económicos fijos... En
la España dominada por el régimen de Franco, y antes del mes de
octubre de 1936 cuando se funda Auxilio Social, no existía una
organización que a nivel estatal centralizase todas las labores asis-
tenciales de las que se veía necesitada la población. Aunque no por
ello ha de afirmarse que esa ayuda era inexistente, pues tanto las
Diputaciones Provinciales, los Ayuntamientos y las asociaciones de
carácter benéfico-religioso continuaban llevando a efecto un trabajo
de carácter asistencial.
Tradicionalmente, y como se ha señalado, tanto Diputaciones, a
nivel de la provincia, y Ayuntamientos, a un nivel local, habían
desarrollado funciones asistenciales y una vez que se había iniciado
la guerra civil no abandonaron dichas funciones. Incluso se han
podido recabar informaciones sobre algunos Ayuntamientos, de
donde se deduce que la ayuda se veía incrementada. Por ejemplo,
según expuse en mi comunicación al III Congreso de Historia de
356
MONICA ORDUÑA PRADA
Palencia (1995), en el Ayuntamiento de Palencia, antes de que se
funde cualquier institución de Auxilio Social en esa ciudad, se había
establecido un sistema de recaudación de fondos con el objeto de
ayudar a aquellos obreros que se encontrasen en situación de paro,
más allá del convencional sistema de los "trabajos de invierno o del
plus". Un servicio paralelo a las ayudas de carácter oficial o estatal
lo constituían los Roperos para pobres, que generalmente estaban
administrados por señoras integradas en Acción Católica o en las
Juntas de Conferencias de San Vicente Paúl, cuyo origen se remon-
taba al año 1833 y que pretendía seguir el ejemplo de San Vicente
Paúl (1581-1660), creador de las Hijas de la Candad. Sin embargo,
no existía una cohesión perfecta entre todas estas labores de carác-
ter asistencial que han sido citadas, y además, en cierto modo, que-
daban algunos aspectos sin cubrir. Esta situación sería observada en
Valladolid por Mercedes Sanz Bachiller y sobre ella establecería sus
líneas de actuación.
Resultaba obvia la necesidad de crear una institución, aunque
no desde sus inicios, la cual fuese remediando los problemas no sólo
de la población que habitaba en la retaguardia, sino también de
aquella que vivía en las poblaciones o ciudades que iban siendo
conquistadas por los ejércitos nacionalistas. La idea surgió a inicia-
tiva de una ilustre representante del régimen en aquellos momen-
tos, Mercedes Sanz Bachiller, como viuda que era de Onésimo
Redondo y en un lugar concreto, Valladolid. En esta ciudad había
podido comprobar como la miseria se cernía sobre todo en la pobla-
ción infantil. Un sector poblacional que a consecuencia de las vici-
situdes de la guerra se veía muy afectado por la situación. Origina-
riamente se decidió prestar ayuda, mediante el reparto de alimentos
en Comedores, sin establecer ninguna diferencia de carácter ideoló-
gico o político. Todos aquellos niños que se viesen necesitados de
alimento lo recibirían, sin tener en cuenta el hecho de que sus
padres estuviesen encarcelados o se les hubiese condenado a penas
de prisión y en algunos casos de muerte... En cierto modo, el equipo
fundador de Auxilio Social estaba reconociendo e incluso estaba
haciendo una denuncia implícita de la purga represiva, que por lo
menos estaba efectuándose en Valladolid. Era obvio que si se creaba
un servicio para atender fundamentalmente a los huérfanos de re-
taguardia era porque existían motivos para que una parte de la
población infantil se encontrase en esa situación. Aunque del mis-
mo modo que no se establecían diferencias para prestar ayuda a los
huérfanos de los represaliados, tampoco se hacía con aquellos que
eran hijos de integrantes del Ejército nacionalista.
357
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
A medida que Auxilio Social iba extendiéndose geográficamente
y se integraba en la estructura del nuevo Estado que había surgido,
el equipo dirigente comprobaba la existencia de una necesidad en
distintos colectivos que era preciso intentar paliar. Al ser un orga-
nismo integrado en el Estado y dependiente de FET y JONS, se
abrían nuevas posibilidades que permitían a la institución abarcar
amplios aspectos de la Beneficencia. Así, por ejemplo, también se
fundaron Comedores para los adultos, Hogares para poder acoger a
los huérfanos y donde se pretendía borrar el tradicional significado
que implicaba el término de hospicio, Hogares para mujeres emba-
razadas sin medios económicos y donde, remitiéndose a la estricta
moral que se suponía debía reinar en el momento, se buscaba adoc-
trinamiento,..
En definitiva, el posible carácter temporal que hubiese podido
tener Auxilio Social en el momento de su fundación para intentar
paliar lo que era considerado como una situación transitoria, con-
siguió convertirse por pleno derecho en una institución de carácter
permanente, inscrita en todos los límites de la legalidad y ser el
órgano oficial de asistencia pública del nuevo Estado. Una institu-
ción que surgió en una situación muy determinada, como podía ser
la de una guerra civil, y que no sólo sobrevivió en otro momento
tan duro como pudo ser la posguerra, sino que mantuvo su vigencia
y oficialidad hasta la década de los años setenta, extinguiéndose a
la par que el régimen franquista.
III. AUXILIO SOCIAL LIGADO A PERSONAS CONCRETAS,
MERCEDES SANZ BACHILLER, Y DENTRO
DE LA IDEOLOGÍA DEL RÉGIMEN
Y PARTIDO ÚNICO: SUS PROBLEMAS
Y DIRECTRICES PROPIAS
Efectivamente, Auxilio Social fue la plasmación en la realidad de
una idea de una persona en concreto, Mercedes Sanz Bachiller,
aunque junto a ella en la labor inicial figurase un cada vez más
nutrido grupo de colaboradores. Todos ellos acataban la disciplina y
órdenes que emanaban tanto de la Falange como de Franco al ser
éste la cabeza rectora del régimen. Estaban inmersos dentro de este
último, aunque cada uno tuviese una procedencia política e ideo-
lógica muy dispar entre sí. El régimen franquista había aglutinado
a un amplio sector de tendencias, muchas de las cuales también se
veían reflejadas en los integrantes de la Delegación Nacional de
358
MONICA ORDUÑA PRADA
Auxilio Social. Así, se ha señalado la diferente procedencia política
que, por ejemplo, tenían los distintos miembros de la Asesoría
Nacional Técnica: Carmen de Icaza era monárquica alfonsina; Ci-
priano Pérez Delgado, miembro de las JONS; Manuel Martínez de
Tena, que inicialmente estaba encuadrado en el partido primorrive-
rista de la Unión Patriótica, con posterioridad militó en Falange...
Después de tener lugar el nombramiento de Mercedes Sanz
Bachiller como Delegada Nacional de una organización donde de-
bían integrarse y de ese modo quedar unificados Auxilio de Invier-
no, Obras de Protección a Madre y Niño, obras benéficas de Falange
y Requeté en el mes de mayo de 1937, Auxilio Social comenzó a
ser considerado como una entidad propiamente dicha. Desde esa
fecha comenzaba la auténtica importancia de Auxilio Social como
una verdadera institución dedicada a la ayuda asistencial de la po-
blación. También puede afirmarse que los problemas por matices
ideológicos comenzaban a salir a la luz, del mismo modo que aflo-
raban los enfrentamientos con instituciones también integradas en
el nuevo régimen. Como ha podido comprobarse, uno de los en-
frentamientos de mayor relevancia tuvo lugar con la Sección Feme-
nina, Junto al fuerte carisma que presentaban tanto Mercedes Sanz
Bachiller como Pilar Primo de Rivera, en su papel de Delegadas
Nacionales de unas instituciones de primer orden, el conflicto por el
control de una serie de competencias resultaba inevitable.
Desde la Delegación Nacional de Auxilio Social se pretendían
imprimir unas directrices propias de actuación, en cierto modo in-
dependientes. Actitud ésta que resultaba intolerable para la Sección
Femenina por considerar que debía existir una subordinación a ésta,
en algunos aspectos, de Auxilio Social. Principalmente, el problema
giraba en torno al control del Servicio Social, el cual reunía un
enorme contingente de la población femenina española. Se ha se-
ñalado que la Sección Femenina mantuvo una dura pugna durante
la guerra civil para adquirir el control sobre el Servicio, hecho que
logró en los comienzos de la posguerra. Fue un duro enfrentamien-
to del que finalmente salió vencedora la Sección Femenina, con
toda probabilidad porque fue una institución que se sometió más
disciplinadamente a los mandatos que eran impuestos no sólo desde
el Estado totalitario, sino también teniendo en cuenta la estructura
de Partido único que se daba en España desde el mes de abril de
1937. Una estructura ésta que, además, había sido creada por el
propio régimen, había nacido de él y a él se debía por completo.
Junto a los problemas que se desencadenaron con otras delega-
ciones integradas en FET y JONS, no puede dejar de señalarse el
359
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
conflicto surgido con la Iglesia, o más directamente con la jerarquía
eclesiástica. Además de los problemas de fondo que surgieron por la
distinta concepción de términos tales como la caridad, la justicia
social... debe indicarse que una de las cuestiones más graves, que
creemos se plantearon, fue por una presunta sustitución por parte
de Auxilio Social de una labor asistencial que la Iglesia consideraba
podía realizar. Parece que nada más lejos de las intenciones de la
Delegación Nacional de Auxilio Social el hecho de pretender acapa-
rar unas funciones que algunos sectores de la Iglesia española con-
sideraban como propios. De hecho, se tienen noticias de un
pliego de descargos, elaborado por el Asesor de Cuestiones Morales
y Religiosas Andrés María Mateo, que fue presentado ante el Arzo-
bispo de Valladolid, con la finalidad de demostrar que los objetivos
de Auxilio Social ni se apartaban de las doctrinas impuestas por la
Iglesia católica ni mucho menos pretendían suplantarla.
Obviamente, no puede negarse, tras el análisis de conjunto sobre
Auxilio Social, que esta institución pretendía imprimir un nuevo
carácter al tradicional concepto de la Beneficencia y que para ello
se había marcado unas pautas a seguir que debían considerarse
como propias. Esta actitud tenía que chocar dentro de una estruc-
tura autoritaria donde los intentos de posible emancipación de cual-
quier institución eran duramente reprimidos.
IV. UNA INVESTIGACIÓN NECESARIA PARA LLENAR
LAGUNAS, TODAVÍA EXISTENTES, EN ESTA ETAPA
DE LA HISTORIA ESPAÑOLA
Al iniciar el estudio de una institución como el Auxilio Social,
que fue determinante para el desarrollo de la Beneficencia en la
España nacionalista, se ha podido comprobar la existencia de una
ligera confusión y un cierto vacío con respecto a la información de
dicha institución. Una de las causas imputables a ese defecto puede
encontrarse en la existencia de dos etapas muy claras y marcadas en
el desarrollo de Auxilio Social. La primera de ellas la constituye un
período cronológico que abarca desde el momento de su fundación
en el mes de octubre de 1936 hasta los primeros momentos de la
posguerra; etapa ésta que ha constituido el objeto de este estudio.
Por otro lado, figura un segundo período en Auxilio Social que se
extiende hasta principios de los años setenta.
La confusión a la que se hace alusión gira en torno a una cues-
tión de competencias. Como ha podido comprobarse, Auxilio de
360
MONICA ORDUÑA PRADA
Invierno surge oficialmente como una rama integrada en la Sección
Femenina, de hecho su fundadora ostentaba en aquellos momentos
el cargo de Jefe Territorial de la Sección Femenina en Valladolid,
por un conjunto de razones ya aludidas. Sin embargo, el Estado
opta por convertir a Auxilio Social en una Delegación independien-
te del órgano femenino de FET y JONS, por la capacidad que había
adquirido y el trabajo que estaba desarrollando. He aquí uno de los
motivos que han podido generar confusión para algunos autores,
porque la Sección Femenina, como también ha podido comprobar-
se, no quiso renunciar con tanta facilidad a ejercer el control sobre
los organismos que estaban integrados en Auxilio Social.
No ha existido tampoco un estudio de carácter monográfico sobre
todo el funcionamiento y desarrollo que experimentó Auxilio Social
desde su nacimiento, donde se analizasen los tipos de instituciones
que iba creando, los vacíos asistenciales que cubría, el sistema de
financiación, aparte de la estatal, que empleaba... Aunque sí se han
encontrado diversas informaciones sobre Auxilio Social, ninguna de
ellas considerando el papel que ejercía esta institución dentro del
nuevo Estado que se había implantado en España. La Delegación
Nacional de Auxilio Social constituía uno de los pilares básicos para
el gobierno desde donde poder ejercer la acción asistencial. Era
considerada como de vital importancia para el desarrollo de la Be-
neficencia, porque lo que había comenzado como un gesto de ayu-
da a los niños desfavorecidos en una ciudad como Valladolid, había
conseguido extender su trabajo por toda la España nacionalista y a
todos los sectores poblacionales desfavorecidos.
V. UNA INVESTIGACIÓN DIFÍCIL POR DESAPARICIÓN
DE FONDOS DOCUMENTALES, PUBLICACIONES,
DISPERSIÓN DE LOS MISMOS...
Las fuentes escritas que se han utilizado procedían en su mayo-
ría de los distintos archivos de los cuales se hace una relación pos-
terior, todas ellas incompletas como sucede otro tanto respecto de
la fase fundacional de la propia Falange.
Las fuentes que han permitido estructurar y organizar este tra-
bajo son de una naturaleza variada. En primer lugar, las normas y
disposiciones contenidas en los Boletines, Diarios Oficiales y reper-
torios legislativos facilitaron el conocimiento de la Institución y su
evolución. Seguidamente las fuentes documentales procedentes de
archivos públicos y privados, que sirvieron para ampliar la informa-
361
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
ción, al tiempo que contrastábamos las opiniones y datos suminis-
trados por el testimonio oral de dos protagonistas directísimos: doña
Mercedes Sanz Bachiller, creadora del Auxilio Social y primera
Delegada Nacional, y don Cipriano Pérez-Arapiles Delgado, Secreta-
rio Técnico. Además de sus informaciones nos facilitaron documen-
tos y datos fundamentales para nuestro trabajo.
En aras del rigor científico, algunos detalles aportados por am-
bos, han sido mencionados pero sin profundizar en ellos, por care-
cer de la suficiente constatación documental. Tal es el caso de la
ayuda facilitada por los Cuáqueros a Auxilio Social durante el pe-
ríodo bélico o la cuantificacion de la ayuda exterior facilitada por los
Comités de Amigos de Auxilio Social. Son temas parciales sobre los
que esperamos poder profundizar en futuros trabajos para poder
ampliar el ciclo iniciado.
Las fuentes impresas: libros, artículos de revista, folletos... son
por lo general fragmentarias. Aunque todos reconocen la importan-
cia de Auxilio Social y generalmente coinciden en una valoración
positiva. La dispersión de las fuentes y su falta de profundidad han
sido una de las razones que justifican este trabajo. Mención especial
son los documentos impresos procedentes de los órganos rectores de
Auxilio Social, de escaso conocimiento en la actualidad incluso en
las bibliotecas y archivos, y que me han sido facilitados por las
personas anteriormente indicadas. Son documentos, memorias de
actividades, informes, discursos, etc. Material muy valioso por el
nivel de información que contiene y de los que su análisis me ha
permitido completar definitivamente la estructura del trabajo.
Respecto a la prensa periódica revisada con detalle, no puede
olvidarse el entorno carente de libertades públicas, dirigismo, con
una férrea censura, que impedía la imparcialidad o la pormenoriza-
ción informativa necesaria para convertirla en base documental
idónea. No debe olvidarse que distintos aspectos de la evolución de
Auxilio Social, las razones del desplazamiento del equipo fundador
de la Obra o la evolución de actitud de Ramón Serrano Súñer
respecto a la institución, han sido desconocidas para la opinión
pública. Tal situación ya fue observada en un pequeño trabajo que
aporté al curso monográfico del doctorado, bajo la dirección del
profesor Celso Almuiña. Aunque son permanentes las alusiones y
referencias a Auxilio Social en la prensa del Partido, en el caso
concreto de Valladolid en el diario Libertad, su contenido tiene, en
la mayoría de las ocasiones, el carácter de notas de obligada inser-
ción procedentes de los Gobernadores Civiles. Sin temor a exagerar,
salvo algún artículo de Manuel Halcón en Sevilla (en ABC y FE), el
362
MONICA ORDUÑA PRADA
trabajo periodístico de mayor interés fue el artículo de Francisco de
Cossio en El Norte de Castilla de Valladolid.
La información aprovechable que aparece en la prensa periódica
era ni más ni menos que la deducida de las Memorias e Informa-
ciones aportadas por la Delegación Nacional de Auxilio Social a los
Congresos o a diversas actividades incluidas las propagandísticas.
VI. RESULTADOS
Aunque nunca una investigación puede considerarse definitiva y
cerrada, creemos que nuestro estudio aporta:
• El nacimiento y evolución de Auxilio Social
La primera institución de Auxilio Social, un Comedor para pro-
porcionar alimentos a la población infantil necesitada, fue inaugu-
rada el día 30 de octubre de 1936 en Valladolid. El porqué y cómo
se desarrollaron estos acontecimientos tiene una sencilla explicación
si se hace un breve análisis de los hechos. En primer lugar, el
emplazamiento geográfico para que naciese esa primera institución
de Auxilio Social resulta lógico si se tiene en cuenta que la ciudad
de Valladolid era el marco donde desenvolvían su actuación los
integrantes del equipo fundador de Auxilio Social, tanto Mercedes
Sanz Bachiller como Javier Martínez de Bedoya, aunque éste últi-
mo se vio obligado a solicitar un permiso especial del General Mola
para abandonar la vida activa dentro del Ejército y colaborar en la
creación del "nuevo régimen" desde la retaguardia. La fecha de
inauguración tampoco debe resultar chocante, ya que ha de tenerse
en cuenta la proximidad del invierno y lo que su clima acarrearía
sobre la población necesitada. Además, lo que se había iniciado con
la intención de ser un "paseo militar" sobre el gobierno republicano,
había desembocado en una guerra civil con síntomas de prolongar-
se. De hecho, la idea de organizar esta institución comienza a per-
geñarse durante el mes de septiembre de 1936 e incluso inicialmen-
te el nombre que recibía fue el de Auxilio de Invierno. Y por último
mencionar que la institución elegida por los fundadores de Auxilio
Social para iniciar la andadura de este organismo fue un Comedor
Infantil, porque era ese sector de la población que consideraban en
esos momentos requería una atención más urgente.
A grandes rasgos puede afirmarse que la evolución que experi-
mentó Auxilio Social fue bastante acelerada. En ello influyeron
363
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
tanto la diligencia del equipo dirigente como las propias circunstan-
cias de la guerra, que provocaban una mayor demanda de ayuda
asistencial, y por supuesto no pueden obviarse las facilidades ofre-
cidas desde el Estado, tanto en el plano burocrático-administrativo
como en el plano económico, a través de la asignación de distintos
fondos. Las diversas inauguraciones de instituciones integradas en
Auxilio Social se sucedieron con bastante celeridad durante octubre
de 1936 y el primer trimestre de 1937 a lo largo de toda la España
nacionalista. Además, desde que se inicia el año 1937, no solamente
se reduce la labor asistencial de Auxilio Social a facilitar alimento a
los niños, sino que se ampliaron las perspectivas de acción sobre un
nutrido grupo de población. Era una evolución que debe ser con-
siderada como coherente porque, con apenas unos meses de vida,
Auxilio Social se había transformado sobremanera, y lo que inicial-
mente comenzó como un experimento en una ciudad determinada,
había conseguido convertirse en el auténtico representante estatal
en el campo de la Beneficencia de la España nacionalista. Esta
evolución se demostró tanto en el organigrama interno de la insti-
tución, con la creación de organismos de muy diversa índole, como
en las relaciones con el estamento gubernamental, las cuales adqui-
rieron un rango legal una vez que Mercedes Sanz Bachiller fue
nombrada Delegada Nacional en mayo de 1937.
• Sus estructuras
De la misma manera que sucedía en todas las Delegaciones
Nacionales que estaban integradas en FET y JONS y que dependían
del Estado, Auxilio Social tenía una estructura interna organizativa
que puede considerarse no sólo rígida, sino además piramidal. En la
cúspide de este tipo de organización, durante el período objeto de
estudio, se encontraba la fundadora y a la par Delegada Nacional,
Mercedes Sanz Bachiller. Junto a ella, y dentro de lo que se conoce
como el equipo dirigente que le prestaba su colaboración, se encon-
traba la Asesoría Nacional Técnica. Este organismo formado por un
grupo de personas, las cuales se suponía poseían los conocimientos
oportunos y destacaban en el dominio de una materia determinada;
cada una de ellas dirigía una Asesoría dentro de la cual se trataban
todas las circunstancias que pudiesen afectar al tema concreto que
le daba nombre. De ese modo existía una Asesoría para Cuestiones
Morales y Religiosas, encargada de tratar todas las materias que
hiciesen alusión a ese aspecto dentro de las instituciones de Auxilio
364
MONICA ORDUÑA PRADA
Social, una Asesoría para Cuestiones Sociales, otra para Servicios de
Arquitectura... Todas ellas debían velar por el perfecto funciona-
miento dentro de las instituciones, y además aconsejar a la Delega-
da Nacional en cualquier toma de decisiones, a la vez que ponían
de relieve las necesidades que iban surgiendo.
Dado el desarrollo que experimentó Auxilio Social, resulta lógi-
co que ni la Delegada Nacional ni los distintos Asesores Técnicos
que existían podían percibir de una manera directa todo cuanto
acontecía en las instituciones distribuidas en las provincias. Para
solventar este problema se creó la figura del Delegado Provincial,
cuya misión consistía no sólo en informar a la Delegación Nacional
de todo cuanto aconteciese en la provincia bajo su mando, sino que
además, en representación de dicha Delegación, se constituía como
la máxima autoridad de Auxilio Social en cada provincia. En mu-
chas ocasiones las funciones del Delegado Provincial se veían sobre-
pasadas por un exceso de trabajo. Para evitar esta situación se cons-
tituyó una nueva figura: la de Secretario Técnico provincial, cuya
misión sería colaborar directamente con el Delegado Provincial. Y,
por último, dentro del organigrama para aquellos municipios donde
la labor desarrollada por Auxilio Social era muy intensa a pesar de
no existir ninguna institución, en concreto era el Delegado local.
Todos los cargos que han sido mencionados eran elegidos direc-
tamente desde la Delegación Nacional y a ella se encontraban ab-
solutamente supeditados en todos los aspectos que guardasen rela-
ción con el funcionamiento interno de Auxilio Social. La Delegación
Nacional de Auxilio Social, por su parte, dependía en primera ins-
tancia de la Secretaría General del Movimiento, del mismo modo
que ocurría con otras Delegaciones Nacionales como podía ser, por
ejemplo, la Sección Femenina. Obviamente el órgano decisorio lo
constituía el Jefe del Estado, al cual estaban subordinados todos los
organismos integrados en el Estado, como es característico de un
régimen de corte totalitario.
• Sus medios
Para que el funcionamiento de todas las instituciones de Auxilio
Social resultase correcto en todos sus aspectos, contaba con un
conjunto de medios (analizados en este estudio) y sin los cuales
difícilmente podría haber cumplido los objetivos marcados inicial-
mente. De estos medios, uno de los más destacables lo constituyen
los "humanos". Desde luego ninguna de las instituciones hubiese
365
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
podido funcionar, ni tan siquiera existir, de no contar con un nu-
trido grupo de personas colaboradoras. Cuando se funda el primer
Comedor, y en los primeros momentos de vida de Auxilio Social, la
ayuda humana que se necesitaba provenía de un voluntariado, en
su gran mayoría femenino. Sin embargo, con el transcurrir del tiem-
po e ir alcanzando Auxilio Social unas dimensiones mayores como
institución benéfica, el volumen de personas que eran precisas para
el mantenimiento de las instituciones tenía que hacerse cada vez
más amplio. Precisamente, fue la necesidad de contar con una ayu-
da organizada a grandes niveles, dentro de las cada vez más nume-
rosas instituciones, lo que condujo a la Delegación Nacional de
Auxilio Social a crear una nueva institución que dependiese total-
mente de ella y que además fuera determinante para el funciona-
miento de todo el organismo en sí. En concreto, está haciéndose
referencia al Servicio Social. Mediante esta institución todas las
mujeres solteras cuyas edades estuviesen comprendidas entre los 17
y los 35 años tenían la obligación de realizar un período de trabajo
de una duración de seis meses, en el caso de que quisiesen obtener
ciertos requisitos para la vida diaria; por ejemplo, licencia de con-
ducir, acceso a oposiciones, cargos públicos... Cuando se produce la
creación del Servicio Social, por parte de Auxilio Social, lógicamen-
te los lugares de destino que tenían las cumplidoras eran las insti-
tuciones de Auxilio Social. Resulta innegable que la Delegación
Nacional al planear una institución de estas características y con la
estructura que tenía el Servicio Social había conseguido que el vo-
luntariado, cada vez más escaso para la proporción de instituciones,
fuese sustituido por un enorme contingente de población femenina.
El cual se veía abocado a realizar el Servicio Social y obtener el
certificado acreditativo correspondiente, si quería cumplir unos
mínimos requisitos en su vida.
Otro de los medios que resultaba fundamental para la consoli-
dación de Auxilio Social lo constituían los "recursos financieros",
aspecto este absolutamente necesario para la marcha de cualquier
institución. Previamente a la inclusión de Auxilio Social en el apa-
rato estatal, la financiación provenía de fuentes privadas. Entre ellas:
las cuestaciones, las cuales necesitaron contar con la aprobación
oficial, donativos realizados por particulares y de la Ficha Azul,
suscripción periódica para la colaboración económica de la pobla-
ción. En concreto, estos tres aspectos reseñados podrían haberse
refundido en un solo apartado, puesto que en la práctica todos
constituían lo mismo, la aportación de fondos para el mantenimien-
to de las instituciones de Auxilio Social. Sin embargo, se diseñaron
366
MONICA ORDUÑA PRADA
unas diferencias en la forma de recaudación de los fondos. Uno de
los volúmenes más importantes de ayuda económica que recibía la
Delegación Nacional de Auxilio Social provenía del aparato estatal.
Este es el caso del dinero otorgado periódicamente por el Fondo de
Protección Benéfico-Social; subvenciones que recibía Auxilio Social
para destinar al mantenimiento de las instituciones. También cola-
boraban en este sostenimiento las corporaciones municipales, Ayun-
tamientos de las distintas ciudades donde iban instalándose institu-
ciones de Auxilio Social; también prestaban su colaboración las
Diputaciones Provinciales, ya fuese de una manera directa o indi-
recta.
Por último, ha de indicarse que un medio de carácter nada
despreciable con el que contaba Auxilio Social para potenciar su
labo, lo constituía la "propaganda". A través de ella conseguía
Auxilio Social hacer llegar a la opinión pública la imagen de la labor
que estaba realizando, con lo cual se conseguían dos finalidades. La
primera, concienciar a la población de los trabajos que llevaban a
cabo con los necesitados y de ese modo poder obtener su colabora-
ción económica. Y, en segundo lugar, prevenir a todos aquellos que
necesitasen una ayuda de carácter asistencial del lugar donde po-
dían obtenerla. El trabajo propagandístico realizado desde la Dele-
gación Nacional de Auxilio Social fue bastante importante y además
contó con la ayuda de la Delegación de Prensa y Propaganda de FET
y JONS. Esta propaganda no sólo se difundía en el interior de la
España nacionalista, sino que también se enviaba a distintos lugares
del extranjero para dar a conocer la obra.
* Las obras que plasman la actividad de Auxilio Social
Puede afirmarse que Auxilio Social a pesar de cubrir un amplio
espectro de actividades reconocía una de ellas como la más impor-
tante: la de prestar ayuda a la infancia y a las futuras madres.
Prueba de ello es la creación de la "Obra de Protección a la Madre
y al Niño", integrada, asimismo, de un amplio conjunto de institu-
ciones. En este conjunto se daban dos características principales:
favorecer la situación de las mujeres que se encontraban embaraza-
das y carecían de recursos económicos, y alimentar y proteger a los
niños que estuviesen en situación de orfandad o cuyos padres no
dispusiesen de la suficiente capacidad económica para mantenerlos.
En el caso de las madres, Auxilio Social ejercía la ayuda a través de
la red de Hogares para Embarazadas y de Colonias de Recuperación.
367
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
En unos y otros recibían alimentos y cuidados médicos necesarios
a los asistidos. Para los niños se constituyó una trama de institucio-
nes que hacían un seguimiento casi completo de los mismos, desde
su nacimiento hasta prácticamente superada la mayoría de edad.
Como ha podido comprobarse había Centros de Alimentación In-
fantil, Guarderías, Hogares Escolares... La actitud que presentaba la
Delegación Nacional de Auxilio Social con respecto a las futuras
madres y los niños tenía un objetivo muy claro que entraba en
perfecta conexión con los ideales del régimen franquista. Este obje-
tivo era potenciar la política demográfica en España. Auxilio Social
evitaba que se incrementase la mortalidad infantil a través del tra-
bajo que realizaba en las instituciones para los niños, e imbuía a las
futuras madres una política fomentadora de aumentar la población
española que se encontraba diezmada por las circunstancias del
momento, a las futuras madres,
A esta tarea, si se quiere prioritaria, se unía el cuidado de otros
sectores de la población a través de instituciones como los "Come-
dores", las "Cocinas de Hermandad" o la "Obra Nacional del Ajuar",
bajo la fórmula de repartir alimentos y prendas de vestir a los des-
favorecidos. Aunque en principio eran instituciones exclusivamente
destinadas a la población adulta, también podían disfrutar de ellas
los niños, pues, por ejemplo, las raciones que se repartían en las
Cocinas de Hermandad estaban destinadas a ser consumidas por
todos los integrantes o miembros de una familia.
Durante el período bélico Auxilio Social otorgó una especial
atención a las poblaciones "liberadas" por las tropas franquistas y a
ello responde la nómina de auxilios que llegan a éste bajo el epí-
grafe de "Auxilio a Poblaciones Liberadas". Se trataba, fundamen-
talmente, de prestar los primeros auxilios a los núcleos, sobre todo
capitales, que pasaban al censo de la "España nacional". Esta era, en
efecto, una población que había vivido unos rigores tanto alimen-
ticios como de seguridad propia personal muy especiales, y que se
encontraba en la mayoría de las veces sumida en la más absoluta
miseria por la peculiar situación, que le rodeaba. El Auxilio a Pobla-
ciones Liberadas llegaba a todas estas ciudades o zonas prácticamen-
te al mismo tiempo que lo hacía el Ejército y de ese modo podía
proporcionar rápidamente alimento a la población, antes de instalar
cualquier institución, puesto que la mayoría de las veces los alimen-
tos se repartían en la calle.
368
FUENTES Y BIBLIOGRAFÍA
1. FUENTES
a) Archivos Oficiales
Archivo General de la Administración (Alcalá de Henares)
Archivo Histórico del Banco de España (Madrid)
Archivo Municipal de Valladolid (Valladolid)
Archivo Palacio Arzobispal de Toledo (Toledo)
Archivo Diputación Provincial de Palencia (Palencia)
Archivo Diputación Provincial de Segovia (Segovia)
Archivo Diputación Provincial de Sevilla (Sevilla)
Centro de Estudios de Documentación. Ministerio de Asuntos Sociales
(Madrid)
b) Bibliotecas y Hemerotecas
Biblioteca Nacional (Madrid)
Biblioteca Centro de Estudios Constitucionales (Madrid)
Biblioteca del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Madrid)
Biblioteca del Departamento de Historia Moderna, Contemporánea y de
América de la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Valladolid
(Valladolid)
Biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma
de Madrid (Madrid)
Biblioteca Instituto Nacional de Administración Pública (Madrid)
Biblioteca Universitaria Reina Sofía (Valladolid)
Biblioteca Provincial de Palencia (Palencia)
Hemeroteca Municipal (Madrid)
Hemeroteca Nacional (Madrid)
Hemeroteca Municipal de Sevilla
c) Colecciones Privadas
Archivo de Cipriano Pérez-Delgado Arapiles (León)
Archivo de Mercedes Sanz Bachiller Izquierdo (Madrid)
Colecciones Particulares
371
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
2 FUENTES PUBLICADAS
a) Documentos de carácter oficial
Actas de los Congresos de Auxilio Social
Boletín de Auxilio Social
Boletín Eclesiástico del Arzobispado de Toledo
Boletín Oficial del Movimiento de FET y JONS (BOMFTJ)
Circulares de la Delegación Nacional de Auxilio Social
b) Repertorios Legislativos
Boletín Oficial del Estado (BOE)
Boletín Oficial de la Junta de Defensa Nacional
Colección Legislativa Aranzadi
Diccionario Alcubilla de la Administración española
Gaceta de Madrid
Leyes de carácter Municipal
c) Periódicos y Revistas
ABC
ABC (Sevilla)
Arriba
El Adelantado de Segovia
Diario FE (Sevilla)
Diario Libertad (Valladolid)
Diario Palentino (Patencia)
Diario Regional (Valladolid)
Ecos. Semanario de FET y JONS (Ecija)
El Norte de Castilla (Valladolid)
Fotos, Semanario Gráfico Nacionalsindicalista de Reportajes (San Sebastián)
índice Histórico Español (Barcelona)
HISTORIA 16 (Madrid)
L'Avene (Barcelona)
Revista Medina
Revista Sistema (Madrid)
Revista Vértice (San Sebastián)
Tiempo de Historia (Madrid)
Y. Revista para la Mujer
372
MONICA ORDUÑA PRADA
3. FUENTES ORALES
Entrevistas con:
Mercedes Sanz Bachiller
Cipriano Pérez-Arapiles Delgado
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Historia y Memoria de la Guerra Civil. Encuentro en Castilla y León. Salamanca,
24-27 de septiembre de 1986, Valladolid, Junta de Castilla y León, 1988,
3 tomos.
1
Incluye monografías y publicaciones que tienen carácter de fuentes. Sólo se citan
las obras que se han tenido presentes de forma directa en la redacción del trabajo.
373
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
«La militarización de la política durante la II República». En: Historia Con-
temporánea. UPV, 1994, núm. 11, págs. 13-28.
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ANEXOS
ARTICULACIÓN ORGÁNICA DE LA ADMINISTRACIÓN
DEL AUXILIO DE INVIERNO
385
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
REPRODUCCIÓN DE DOCUMENTOS ACREDITATIVOS
DEL CUMPLIMIENTO DEL SERVICIO SOCIAL
386
ANEXOS
387
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
388
ANEXOS
389
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
390
ANEXOS
391
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
392
ANEXOS
393
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
394
ANEXOS
395
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
396
ANEXOS
SELLOS Y EMBLEMAS DE AUXILIO SOCIAL
397
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
398
ANEXOS
399
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
FICHA ESTADÍSTICA SEMANAL DE CENTRO
DE ALIMENTACIÓN INFANTIL
400
ANEXOS
FICHA ESTADÍSTICA MENSUAL DE CENTRO
DE ALIMENTACIÓN INFANTIL
401
ÍNDICE DE MATERIAS
Abastecimiento de Santander, 60. Asesores Médicos de AS, 129, 141,
Acceso a los cargos públicos, 29. 165.
Actividad religiosa de AS, 261-264, Asesores Médicos provinciales de
279-281. AS, 137.
Administración del fondo de protec- Asesores provinciales religiosos,
ción, 113. 169, 272, 273, 285.
Administrador nacional de AS, 129, Asesoría Técnica Nacional, 129, 141,
222, 223. 142, 155, 157, 160, 165, 166, 242,
Administrador provincial de AS, 364.
140, 221. Asistencia a las madres, 34.
Adoctrinamiento político social de Asistencia a misa, 276.
las cumplidoras, 201, 202. Asistencia a los niños, 34.
Alcaldes, 227-229. Atención a grandes ciudades, 40.
Autonomía de AS, 65, 66, 161.
Alimentación equilibrada, 310. Auxilio de refugiados, 92.
Altares portátiles, 281. Auxilio Social al enfermo, 157.
Alzamiento militar, 20. Auxilio Social de vanguardia, 293.
Amigos de Auxilio Social, 231-236. Auxilio a poblaciones liberadas, 65,
Aniversarios de AS, 172, 173. 66, 145, 158, 168, 185, 207, 293-
Antisemitismo, 313-315. 303, 308, 317-320, 323, 368.
Aportaciones del Estado, 108. Ayuda a la infancia, 155.
Aportaciones de los presupuestos Ayudas de los Cuáqueros, 60, 220,
municipales, 228. 235, 236, 294.
Arquitectura fascista, 168. Ayudas del exterior, 231.
Artículos, 250-252. Ayudas fascistas, 232, 233.
Asesor de Cuestiones Morales y Ayudas humanitarias, 233, 234.
Religiosas de AS, 129, 141, 164, Ayuntamientos, 93, 99, 100, 101,
169, 171, 259-288, 283-288, 331, 157, 220, 227-229, 355-357.
332, 360, 364.
Asesor Jurídico de AS, 129, 141. Balance de la labor de AS, 321-324.
Asesor Social de AS, 129, 141, 142, Banco de España, 212, 299.
364. Bautizos, 261.
Asesores Arquitectos de AS, 129, Becas a las vocaciones sacerdotales,
141, 168, 341, 364. 285.
403
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Beneficencia de guerra, 293. Colectas, 41.
Beneficencia pública, 30, 31, 34, 41, Colonias infantiles, 327, 349-351.
73, 75, 76, 81, 82, 95, 97, 99, 101, Colonias de recuperación, 327, 328,
117-126, 160, 223, 225, 328, 355- 332-334.
358, 360. Comedores, 41, 42, 44, 100, 101,
Beneficencia provincial, 229. 168, 174, 175, 185, 221, 222, 242,
Beneficios fiscales, 115-117. 307-315, 320-324, 368.
Comedores de Asistencia Social, 84.
Cabildos insulares, 101. Comedores para diabéticos, 307,
Caciquismo, 18. 313.
Caja de Compensación Nacional, Comedores para dietéticos, 307,
222-223. 310-312.
Calificación de obra benéfico-social, Comedores infantiles, 84, 134, 135,
89. 142-144, 157, 159, 166, 212.
Campañas de propaganda en el ex- Comedores para madres lactantes,
tranjero, 255,- 256. 84.
Cansancio de la sociedad, 113. Comedones para refugiados, 320-
Capellanes de AS, 260-262, 273- 324.
278, 286-288. Comisión de Reformas Sociales, 30.
Capillas de los Centros de AS, 276, Comités de Auxilio Social en el Ex-
277, 288. tranjero, 68, 146, 220, 231, 234,
Caridad, 265-270, 357, 360. 235.
Caritas española, 122 n. Composición del Consejo Superior
Carlistas, 22, 23, 55, 187, 205, 359. de Beneficencia, 98.
Carteles, 247, 248. Composición de la Junta Provincial
Casa Social Católica, 35. de Beneficencia, 96.
Casas de caridad,-229. Comunidades religiosas atendidas
Casas de maternidad y expósitos, por AS, 270, 271.
229. Condiciones de Trabajo, 69.
Castilla, 170, 171.'. Conferencias de San Vicente de
Catequesis, 281. Paúl, 357.
Censo de necesitados, 39. Congreso Nacional de AS (I), 85,
Censo municipal de Beneficencia, 156.
309. Congreso Nacional de AS (II), 86,
Censo provincial de Beneficencia, 157, 158.
91, 225. Congreso Nacional de AS (III), 75,
Censo social, 157. 107, 156, 158.
Centros de alimentación infantil, Congreso de la Sección Femenina,
327, 328, 334-341, 368. 83.
Cesión de terrenos de las Diputacio- Congreso de Delegados provinciales,
nes, 229, 230. 155, 156, 164-171.
Cesión de terrenos municipales, 228. Consejeros Nacionales, 62-63.
Cinematografía, 253-254. Consejo de Beneficencia y Obras So-
Cocinas de Hermandad, 43, 44, 166, ciales, 272.
242, 307, 308, 315-320, 322, 323, Consejo escolar primario de AS,
368. 120.
404
MONICA ORDUÑA PRADA
Consejo Nacional de Auxilio Social, Delegación Nacional de AI, 83, 87,
110. 90.
Consejo Nacional de Falange, 54, Delegación Nacional de AS, 59, 63,
55. 72, 74-77, 93, 129-134, 142-146.
Consejo Nacional de FET y de las Delegado Nacional de Sindicatos,
JONS, 61-64. 69.
Consejo Superior de Beneficencia, Delegados locales de AS, 130, 139,
97, 98, 121. 140, 212, 213, 217, 221.
Consignas propagandísticas, 197. Delegados provinciales de AS, 130,
Consignaciones en presupuestos lo- 134-140, 147-151, 155, 157, 164,
cales, 108. 165, 166, 167, 217, 221, 222, 224,
Constitución de 1931, 19. 365.
Constitución de Weimar, 19. Dependencia de AS, 118-126.
Consulta de Puericultura Natal, 338. Depuración de funcionarios, 29.
Consultorios, 100. Día del Plato Único, 84, 85, 92, 106.
Contabilidad, 90, 140, 219. Día sin postre, 195.
Contratación directa, 124. Diabéticos, 313, 314.
Control Económico de AS, 212, 217. Diario Regional, 244.
Control de Fondos de Protección, Dictadura primorriverista, 18.
95. Diputaciones provinciales, 99, 100,
Control interno de AS, 109. 101, 186, 187, 220, 227, 229, 230,
Control del Servicio Social, 191, 355, 356.
192, 202-208. Dirección General de Beneficencia,
Correos, 99. 60, 64-66, 68, 72, 93, 109.
Creación de AI, 24, 82, 90. Dirección General de Política Inte-
Creación de AS, 24, 32, 59-60. rior y Asistencia Social, 125.
Crisis de la Beneficencia pública, 34, Discrepancias con la Iglesia, 267-
41. 272, 344, 360.
Crisis económica, 18. Dispensas para el cumplimiento del
Crisis gubernamental, 69-72. Servicio Social, 180, 189, 190.
Crisis política, 17, 32 n. Doctrina social de la Iglesia, 265,
Criterios morales, 164, 169. 266, 268, 269.
Cruz Roja, 190. Donativos, 93, 108, 219-222.
Cuáqueros, 60, 220, 235, 236, 294. Duración del Servicio Social, 180,
Cuestaciones, 41, 43, 83, 84, 85, 87, 188.
107, 114, 211-216, 244.
Cumplidoras del Servicio Social, Economía de guerra, 24.
100, 105, 158, 309. Educación y cultura, 165.
Cuota pro Auxilio Social, 114. Eficacia administrativa de AS, 140,
162, 166, 167.
Decreto de Unificación, 53-56. Elecciones censitarias, 18,
Defensa de la Vejez, 93, 157. Embarazadas, 329-332.
Delegación Nacional de Sanidad, Emblemas, 38, 42, 89, 114, 157,
165. 211-215.
Delegación Provincial de Sanidad, Empleo, 69.
165. Enfermeras, 165.
405
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Enseñanza primaria, 120. 112, 157, 167, 212, 216, 224, 226,
Equilibrio político, 118. 230, 367.
Equiparación del Servicio Social con Fondo de subsidio al combatiente,
el militar, 181. 112.
Escuelas públicas, 344, 347. Forma de ingreso en el Servicio
Estado campamental, 82. Social, 181.
Estado social, 30, 31. Formación de la mujer, 106, 198,
Estructura de AS, 129, 161, 364, 200.
365. Formación social, 164, 169.
Exenciones de AS, 230-231. Franquicias de AS, 230-231.
Exenciones al cumplimiento del Frentes y Hospitales, 187, 190, 205,
Servicio Social, 180, 189. 303.
Exenciones fiscales, 99, 115, 230- Fuentes sobre AS, 361-363.
231. Fuero del Trabajo, 65 n.
Expansión de AI, 39, 42, 58. Funcionarios de AS, 124.
Expansión de AS, 58, 64, 73. Funciones benéficas, 84, 85.
Exposiciones, 254. Fundaciones, 84.
Exposiciones catequísticas, 262-264.
Evaluación de las cumplidoras del Génesis de Auxilio de Invierno, 29-
Servicio Social, 187. 50, 363.
Gobernadores civiles, 186, 227.
Falange de Castilla, 171. Gobiernos civiles, 157, 220, 227.
Falange española, 24, 35, 44, 45, 53, Golpe de Estado, 20, 24.
119. Gotas de leche, 328.
Falangistas, 22. Gran Cruz de Beneficencia (conce-
Falangistas primorriveristas, 45-48, sión a AS), 102, 107, 145.
Guerra civil, 20, 21, 32, 33.
54, 72, 74, 119. Guarderías, 84, 100, 101, 159, 163,
Falangistas vallisoletanos, 47-49, 56, 165, 168, 228, 242, 327, 328, 341,
57, 143. 342, 368.
Fascismos, 17, 19, 206.
Festivales de AS, 174-176. Hambre, 31, 307-324.
FET y de las JONS, 21, 22, 23, 25, Hedillistas, 54.
61, 160, 195. Hijos de fusilados, 34, 39.
Ficha Azul, 91, 130, 139, 157, 167, Historia de Castilla, 170, 171.
. 214, 216,-219, 224. Hogares de Aprendices, 327, 328,
Ficha dietética, 339. 348.
Ficha médica, 166, 339. Hogares de Aprendizaje Agrícola,
Fichero de necesidades sociales, 348.
202. Hogares de embarazadas, 166, 327,
Fiscalización del gasto, 124. 329-332.
Fomento del Trabajo Femenino, 93, Hogares escolares, 327, 328, 347,
157. 348, 368.
Fondos asignados por Beneficencia, Hogares infantiles, 145, 159, 160,
223-227. 175, 185, 242, 327, 328, 343-348.
Fondos de Protección Benéfico So- Hogares-Residencias, 100, 101, 168,
cial, 84, 87, 88, 89, 93, 101, 108, 185.
406
MONICA ORDUÑA PRADA
Hospitales, 106, 180, 187, 190. Junta Política, 61, 76.
Huchas, 38, 88, 89, 211-213. Junta Técnica del Estado, 81, 82.
Huérfanos, 34, 39, 42, 110. Juntas de Asesores Técnicos, 141,
Huérfanos de la Revolución y la 142.
Guerra, 110, 111, 113. Juntas provinciales de Beneficencia,
82, 84, 85, 88, 89, 94, 95-97, 111.
Igualdad (diario), 35. Junta de Consejeros, 64.
Igualdad de las cumplidoras del Ser- Jurisdicción contencioso-adminis-
vicio Social, 186. trativa, 115.
Impuesto de Derechos Reales (exen- Justicia social, 260-271, 275, 284,
ción), 115, 116, 230-231. 357-360.
Impuesto del patrimonio de AS Justificación de cumplimiento del
(exención), 231. Servicio Social, 180, 188.
Incorporación al Servicio Social,
180-182. Lactarium, 338.
Influencia alemana, 25, 38, 206, Lavanderías, 106.
232, 243, 244. Legitimistas joseantonianos, 45-48,
Infraestructura de transportes, 294. 54, 72, 74, 119.
Inspección del Servicio Social, 195. Legislación de Beneficencia, 170.
Instalaciones, 164. Ley de enseñanza primaria, 121.
Instituto de Maternología y Pueri- Ley de Organismos autónomos,
cultura, 330. 122-126.
Instituto Nacional de Auxilio Social, Ley de prensa (1938), 240.
Libertad (diario), 35, 244, 318, 346.
125, 126. Libros de contabilidad y balances,
Intereses de la Deuda, 94. 139.
Intervención de pagos e ingresos, Liquidaciones, 90.
124. Lucha oficial antituberculosa, 334.
Intervencionismo gubernativo, 87. Lugar de cumplimiento del Servicio
Intrigas políticas, 39, 44-49, 54, 69- Social, 184.
72, 145.
Manicomios, 229.
Jardines infantiles, 84, 163, 165, Manutención de cumplidoras del
167. Servicio Social, 186.
Jardines maternales, 327, 328, 341- Marginación de la mujer, 179, 191.
343. Médicos, 165.
Jefe Nacional de las Asesorías Téc- Medios económicos de AS, 211-236,
nicas de AS, 129. 366, 367.
Jefe Nacional de FET y de las JONS, Ministerio de Organización Sindical,
61, 62. 69, 70.
Jefe provincial de Falange, 135. Ministerio de Trabajo, 69, 70.
Jefe provincial de la Sección Feme- Ministerio de la Gobernación, 73,
nina, 135. 76, 93, 105-126.
JONS, 35, 36, 142. Misiones informativas, 351, 352.
Jonsistas, 47-49, 56, 57, 82, 142, Mujeres enfermas, 332-334.
143, 206. Museos móviles, 352
Jucunda Save, 266. Mutilados, 195.
407
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Nacionalismos, 20. Patrimonio de AS, 107, 211-236.
Nacimiento de AS, 29-50, 363, 364. Patrona de AS, 173, 259.
Nazismo, 36, 37. Películas, 243.
Niños abandonados, 33, 110. Perfil totalitario, 106.
Normas de educación, 164, 169, Persecución judía, 36.
Normas generales del Servicio So- Personalidad Jurídica de AS, 81,
cial, 180-184. 108.
Norte de Castilla (diario), 244. Plato Único, 85, 86, 92, 112, 195.
Policlínicas, 137.
Obligatoriedad de las cuestaciones, Política de Auxilio Social, 164.
157. Política Benéfico-Asistencial, 110,
Obligatoriedad de la prestación del 120.
Servicio Social, 179, 180. Política médico-social, 165.
Obra del ajuar, 201, 368. Polvorines, 106.
Obra de las canastillas, 201. Portaviandas, 315, 316.
Obra del hogar nacional sindicalista, Precintado de huchas, 91.
93, 157. Prensa y Propaganda, 165, 240.
Obra de protección a la madre y al Presidentes de Diputación, 227.
niño, 57, 92, 133, 158, 159, 245, Prestación del Servicio Social, 180.
271, 327-352, 367, 368. Presupuestos Generales del Estado,
Obra Nacional de Protección a los 108.
Huérfanos de la Revolución y la Primera guerra mundial, 17.
Guerra, 111. Primeras comuniones, 174, 261,
Objetivos de AS, 155-176. 264.
Oficina Central de Propaganda, 157, Principios igualitarios, 109.
242-247. Prohibición de festivales, 174.
Oradores (propaganda), 248-250. Propaganda, 239-256.
Ordenes religiosas, 197. Prórrogas en el Servicio Social, 193.
Orfanatos, 163. Protección a la infancia, 334-341.
Organismos autónomos, 122-126. Protección a la mujer, 327-334.
Organización administrativa, 29, 40. Protectorado del Estado, 107, 108,
Organización Nacional de Ciegos, 109.
65. Publicaciones, 250-252.
Organización del Servicio Social,
192-202. Racionamiento, 113.
Organización social del partido nazi, Racionamiento de alimentos bási-
144. cos, 336, 337.
Orientaciones Médico-sociales, 164- Recaudación cuestaciones, 212, 214.
166. Recaudación ficha azul, 216-219.
Reconstrucción Nacional, 67, 101.
Pabellones maternales antitubercu- Recursos contencioso-administrati-
losos, 333. vo, 115.
Papel de la mujer, 106, 179-184, 191. Recursos económico-administrati-
Participación de la mujer, 206. vos, 115.
Partido único, 21, Recursos económicos de AS, 211-
Partido rexista, 231. 236, 366, 367.
408
MONICA ORDUÑA PRADA
Recursos de súplica cumplidoras, Segunda Guerra Mundial, 113.
190. Seguridad Social, 69.
Recursos humanos, 60, 179, 365, Sellos, 84, 85, 157, 219.
366. Sentido cristiano de AS, 165, 168.
Reforma de la administración, 119. Servicio de Auxilio de Refugiados,
Refugio para la vejez, 84. 92.
Régimen disciplinario del Servicio Servicio Nacional de Auxilio Social,
Social, 180, 186, 189, 194. 124, 125.
Régimen jurídico de AS, 81. Servicio Nacional de Beneficencia,
Registro general de cumplidoras, 95.
192. Servicio Nacional de Prensa y Pro-
Reglamento de los Hogares, 346. paganda, 240.
Regulación del Servicio Social, 180- Servicio Social de la Mujer, 60, 93,
184. 100, 105, 106, 137, 157-159, 179-
Relaciones con el Ejército, 40, 41. 208, 366,
Relaciones Auxilio Social, 259-288. Servicio de Vigilancia de niños in-
Relaciones Iglesia-Estado, 19. migrados, 92.
Relegación de la mujer, 179. Solidaridad, 222.
Religiosidad de las cumplidoras del Subordinación de AI, 89.
Servicio Social, 197. Subsecretaría de Trabajo, 69, 70.
Renta de bienes, 108. Subvenciones, 91, 195, 224-230.
Reparto de juguetes, 175.
Reportajes (propaganda), 250-252. Talleres, 106.
Reorganización de la Asesoría de Tecnócratas, 119,
Asuntos Religiosos, 283-288. Telégrafos, 99.
Requisitos para ingreso en el Servi-
cio Social, 182. Tiempo de cumplimiento del Servi-
Rerum Novarum, 265, 266. cio Social, 181, 188.
Residencias Hogares cumplidoras Timbre del Estado (exención), 116,
Servicio Social, 101, 159, 230. 117.
Revolución de octubre, 20. Totalitarismos, 17, 19, 26.
Rifas, 84, 85. Trabajo de la mujer en AS, 46.
Ropa de abrigo, 33. Tramitación de ingreso en el Servi-
Roperos de AS, 142, 276. cio Social, 181.
Roperos para pobres, 357.
Rutas de Castilla, 164, 170, 171. Unificación política, 22, 50, 53-58,
92.
Sanciones, 114, 189, 208. Uniforme de las cumplidoras del
Sección Femenina, 23, 33, 44, 45, Servicio Social, 184.
60, 105, 118, 159, 165, 182, 183,
191, 198, 202-208, 309, 359. Veracidad de los datos de las cum-
Secretaría General del Movimiento, plidoras, 199.
73, 118. Vigilancia de niños inmigrados, 92.
Secretario técnico provincial de AS, Visitadoras Sociales, 165, 202, 203,
135, 136, 151, 152, 157, 365. 309.
Sede de Auxilio Social, 64, 66-68,
158. Winterhilfe, 37, 143, 232.
409
ÍNDICE ONOMÁSTICO
Abella, Rafael, 64, 205, 248, 373. Barrera, Vicente, 175.
Alba, Santiago, 18. Battenberg, Victoria Eugenia, 234.
Alcalá Zamora, Niceto, 18, 20. Beigbeder Atienza, Juan, 63.
Alcaraz, Juan de, 351. Benet, Juan, 374.
Alcázar de Velasco, Ángel, 373. Benjumea y Burín, Joaquín, 43.
Alfaro, José María, 70. Bienvenida, Manolo, 175.
Almuiña, Celso, 5, 362, 373. Bilbao, Esteban, 62, 65, 119.
Alonso Goya, José María, 54. Borbón, Juan Carlos I, Rey de Espa-
Alonso Vega, Camilo, 119-120. ña, 205.
Alted Vigil, Alicia, 373. Borbón y Battenberg, Juan de, 65.
Alvarez Junco, José, 255, 373. Botti, Alfonso, 19, 374.
Alvarez Puga, Eduardo, 240, 373. Bracher, Karl Dietrich, 25, 312, 374.
Amado, Andrés, 93. Bravo, Francisco, 53, 374.
Andino, José, 53. Breen, Catherine 374.
Andrés-Gallego, José Andrés, 373. Broué, Pierre, 38, 374.
Aragón, Bartolomé, 98.
Aranda Mata, Antonio, 319. Cabanellas, Guillermo, 32, 39, 75,
Arellano Diniux, Luis, 56, 63. 84, 374.
Argillo, Conde de, 60, 65. Cabanellas, Miguel, 21.
Argote, José María, 43, 59, 141, Cadenas y Vicent, Vicente de, 374.
248, 330, 341, 349. Calderón, Coronel, 37.
Arias Salgado, Gabriel, 65. Calderón de la Barca, Pedro, 213.
Aróstegui, Julio, 20, 21, 22, 82, 239, Calle, Dolores de la, 5.
373, 379. Calvo González, José, 29, 374.
Arrese y Magra, José Luis, 119, 374. Calvo Sotelo, José, 20.
Arribas, Filemón, 171. Campo Alange, Condesa de, 198,
Aunós Pérez, Eduardo, 63. 251, 374.
Azancot, María del Carmen, 43. Canales Aliende, José Manuel, 374.
Aznar, Agustín, 53, 54, 63. Cardona, Gabriel, 300.
Carlavilla, Mauricio, 314.
Baleztena, Joaquín, 62. Carmona, 43.
Barrachina, Marie-Aline, 374. Carr, Raymond, 20, 374.
Barrado, Augusto, 63. Carrero Blanco, Luis, 119, 120.
411
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Casa Pizarro, Condesa de, 146. 65, 69, 70, 72, 76, 93, 105, 118,
Casa Riera, Marqués de, 68. 119, 120, 139, 161, 162, 169, 171,
Castiella, Fernando María, 119. 173, 175, 191, 195, 203-204, 207,
Castro Pena, Manuel, 53. 213, 221,226, 278, 283, 288, 300,
Calvantes, Miguel de, 213. 311, 314, 344, 356, 375, 379, 381.
Cicognani, Gaetano, 75. Funoll Mauro, Luis, 228.
Clavera, Joan, 24, 375. Fusi Aizpurúa, Juan Pablo, 118, 375.
Comín Colpmer, Eduardo, 314.
Corthis, André, 375. Gaceo del Pino, Vicente, 53.
Cossío, Francisco de, 171, 363. Gallego, María Teresa, 23, 38, 44,
Couartou, 375. 45, 46, 135, 162, 203, 206, 208,
Crozier, Brian, 375. 243, 376.
Gallo, Max, 118, 376.
Chacel, Rosa, 251. Gamero del Castillo, Pedro, 63, 70.
Chueca, Rafael, 375. Garcerán, Rafael, 54.
García Basauri, Mercedes, 33, 41,
Dávila Arrondo, Fidel, 62. 157, 376.
Dávila, Sancho, 21, 43, 54, 63. García Delgado, José Luis, 376.
Díaz Plaja, Fernando, 375. García Duran, Juan, 376.
Dolz de Espejo, Tomás, 56, 63. García de Enterría, Eduardo, 34.
Domínguez Arévalo, Tomás, 56, 62. García Escudero, José María, 74,
D'Ors, Eugenio, 64. 376.
García Nieto, M. Carmen, 24, 381.
Eiroa San Francisco, Matilde, 375. García Padilla, Margarita, 271.
Ellwood, Sheelagh, 32, 39, 55, 168, García Pelayo, Manuel, 31, 376.
240, 242, 244, 253, 315, 375. García Valdecasas, Alfonso, 36, 63,
Ercilla, Jesús, 43, 59, 98, 141, 164, 72, 98.
243. García Venero, Maximiano, 33, 38.
Escudero, Vicente, 176. Garrigues, Antonio, 146.
Gavilán, Enrique, 255.
Fal Conde, Manuel, 22, 63. Gazapo Valdés, Darío, 56, 63.
Falcoff, Mark, 375. Gil Cremades, Juan José, 29, 376.
Febo, Giuliana di, 375. Gil Robles, José María, 20.
Fermoso Blanco, Francisco, 40, 83. Gil Yuste, Germán, 21.
Fernández Casanova, María del Car- Giménez Caballero, Ernesto, 55, 56,
men, 30, 379. 63, 272, 376.
Fernández Cuesta, Raimundo, 62, Giménez Cendón, Teodoro, 38, 43,
64, 68, 70, 93, 118, 175. 48, 69, 71.
Fernández Soria, Manuel, 375. Girón de Velasco, José Antonio, 48,
Ferrer Benimeli, José A., 314, 375. 49, 54, 56, 57, 63, 71, 119, 376.
Folguera, Pilar, 375. Goizueta, Norberto, 75.
Fontseré, Carlos, 247. Goma y Tomás, Isidro, 268, 287,
Franco Araujo Salgado, Francisco, 376, 379.
118, 119, 375. Gómez, Julio Senador, 20, 376.
Franco Bahamonde, Francisco, 21, Gómez-Ferrer Morant, Guadalupe,
22, 41, 53-56, 58, 59, 61, 62, 64, 376, 379.
412
MONICA ORDUÑA PRADA
Gómez Jordana, Francisco, 63, 93. Lavín, Benito, 75.
Gómez Salyo, Vicente, 98. Lazo Díaz, Alfonso, 377.
González, Justo 171. Ledesma Ramos, Ramiro, 269.
González, Luis, 48. León XIII, Papa, 265-266. "
González Aquiso, Manuel, 41. Lequerica Erquiza, José Félix, 65.
González Bueno, Pedro, 36, 56, 63, Lloret, Clara y Manuel, 146.
69, 93. Llovera Poquet, Jorge, 162.
González Calleja, Eduardo, 255, López Bassa, Ladislao, 56, 58, 59,
376.' 63, 92.
González de Echávarri, Luis, 371. López Cano, Juan, 37, 3?7.
González Galán, 43. López Pinto, General 175.
González Leandri, 373. López Rodó, Laureano, 119, 377.
González Vélez, Fernando, 63. Lozano, Eduardo, 43, 59, 141, 248.
González Vicén, Felipe, 49. Luca de Tena y García, Juan Igna-
González Vicén, Luis, 29, 54, 56, cio, 65.
374, 376. Luna Menéndez, José, 53, 54, 62.
González Zaera, Mario, 53.
Guallar Poza, Santiago, 98. Mañero, Fernando, 5.
Guttmann, Alian, 377. Marcotte, V. Á., 377.
Martín Artajo, Javier, 119.
Halcón, Manuel, 42, 63, 65, 143, Martín Gaite, Carmen, 46, 198, 377.
362. Martín de la Guardia, Ricardo, 35,
Hedilla, Manuel, 22, 46-49, 53-59, 241, 377.
377. Martín Mateo, Ramón, 30, 31, 376,
Hernández Reigón, José, 98. 378.
Himmler, Heinrich, 233. Martín Patino, Basilio, 253.
Hitler, Adolfo, 32, 37. Martínez Anido, Severiano, 93..
Hughet Santos, 377. Martínez de Bedoya, Javier, 24, 33-
36, 38-41, 43-48, 50, 56-60, 62-
Icaza, Carmen de, 43, 59, 77, 129, 76, 81-83, 93, 95, 98, 10}, 105,
141, 243, 248, 250-251/284, 359. 107, 129, 135, 143, 145:146, 162,
Iglesia, Anselmo de la, 56. 164, 170, 206, 23¿; 234-235, 269,
Iglesias, Elias, 228. 271-272, 283, 294-295, 315, 363,
Iturmendi Báñales, Antonio, 119,. 378.
Izurzino, Pío Miguel, 146,. Martínez Carande, Ramón, 34.
Martínez Cuadrado, Miguel, 18, 378.
Jackson, Gabriel, 38, 377. Martínez de Tena, Manuel, 43, 5,9,
Jiménez, Encarnación, 377. 65, 69, 73, 75, 77, 86, 98, 129,
Jiménez Arnau, José Antonio, 63. 141, 170, 284, 359*.
Jiménez Blanco, Antonio, 162, 377. Mateo, Andrés María, 43, 98, 101,
Jordana, Conde de, 235, 272. 107, 141, 164, 171, 272, 36Q.
Jordana de Pozas, Luis, 31, 377. Maura, Antonio, 18, 59.
Mayalde, Conde de, 65.
Kindelán, Alfredo, 21. Maza, Elena, 5, 30, 378.
Mazón, José María, 56, 63.
Laforet, Carmen, 251. Mendizábal, Francisco, 171.
Laín Entralgo, Pedro, 377. Menéndez Pidal, Ramón, 18.
413
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Merino, Miguel, 53, 55. Pérez de Cabo, José, 138.
Merwin Hart, K., 378. Pérez Delgado, Cipriano, 5, 8, 34,
Mínguez Goyanes, José Luis, 32, 43, 59, 67, 69, 72, 90, 101, 107,
143, 378. 141, 164, 359, 362, 271, 373.
Miranda, Joaquín, 43, 53, 56, 63. Pérez González, Blas, 119.
Modrego, Gregorio, 98. Pérez Montfort, 377, 379.
Mola, Emilio, 20, 21, 40, 41, 55, 57, Pérez Serrano, Nicolás, 19, 379.
59, 82, 83, 294, 363. Pérez de Urbel, Justo, 106, 191, 251.
Molinero, Carmen, 378. Petain, Mariscal, 146, 235.
Monasterio Ituarte, José, 56, 63, 319. Pike, Frederick, 375.
Montes, Eugenio, 62. Pinilla, Carlos, 65.
Moreno, Fernando, 83. Pío XI, Papa, 266.
Moreno, José, 53. Pía y Deniel, Enrique, 98, 380.
Moscoso, Hermanas, 135. Preston, Paul, 21, 54, 55, 82, 118,
Muntanyola, Ramón, 378. 163, 300, 379.
Muñoz Aguilar, Julio, 62. Primo de Rivera, Dolores, 135.
Muños Grandes, Agustín, 67, 106, Primo de Rivera y Orbaneja, Miguel,
162. 18, 29.
Muro Sevilla, Jesús, 53, 55, 65. Primo de Rivera y Sáenz de Here-
Mussolini, Benito, 65. dia, Fernando, 53.
Primo de Rivera y Sáenz de Heredia,
Nadal, Jordi, 378. José Antonio, 45, 48, 53, 55, 56,
Nash, Mary, 378. 59, 74, 143, 162, 163, 311, 344.
Navarro Rubio, Mariano, 119. Primo de Rivera y Sáenz de Here-
Nieto Serrano, Ricardo, 53. dia, Miguel, 70.
Niño Rodríguez, Antonio, 377. Primo de Rivera y Sáenz de Here-
Núñez Alonso, Julio, 378. dia, Pilar, 23, 43-48, 54, 56, 60,
62, 72, 74, 76, 105, 106, 118, 120,
Olariaga, Luis de, 36. 143, 145, 157, 159, 191, 198, 205,
Orgaz Yoldi, Luís, 21. 207, 215, 234, 359, 379.
Oriol Urquijo, José María, 63. Pumarino, Alfredo, 332-333.
Palacio Atard, Vicente, 5, 20, 21, Queipo de Llano, Gonzalo, 21, 41,
241, 378. 55, 62, 65, 84, 171, 311.
Palacio Lis, Irene, 378.
Palomares Ibáñez, Jesús María, 5, Recasens, Luis, 36.
18, 23, 30, 379. Redondo, Albina, 46.
Panizo Piquero, Leopoldo, 63. Redondo Ortega, Andrés, 33, 36, 37,
Pardo Urdapilleta, José, 59, 141. 38, 43, 48, 49, 53, 56, 65.
Payne, Stanley, 45, 49, 118, 138, Redondo Ortega, Onésimo, 23, 24,
204, 379. 32-35, 43, 46, 47, 49, 53, 56, 63,
Pemán, José María, 62, 65. 75, 142, 143, 159, 171, 205-206,
Peña, Boeuf, Alfonso, 93. 269, 315, 357, 378.
Pereda, Rosario, 33, 135. Ridruejo, Dionisio, 25, 39, 45, 48,
Pérez Bowie, José Antonio, 239, 49, 54-57, 63, 74, 143, 232, 374,
379. 379.
414
MONICA ORDUÑA PRADA
Rincón, Fernanda del, 379. Serrano Súñer, Ramón, 36, 45, 55,
Ríos, Fernando de los, 34, 36. 57-58, 69-76, 82, 93, 105, 107,
Rivas Seva, José, 63. 109, 145, 146, 156, 160-163, 191,
Rivaya, B., 29. 226, 232, 234, 362, 373, 380.
Rivero Meneses, Jesús, 65. Solana, Fermín, 48, 62, 64.
Rodezno, Conde de, 93. Solís Ruiz, José, 119-120.
Rodrigáñez, 146. Sopeña Monsalve, Andrés, 380.
Rodríguez, José, 346. Soriano, Elena, 251.
Rodríguez Aisa, María Luisa, 379. Southworth, Herbert R., 33, 38, 42,
Rodríguez de Lecea, Teresa, 379. 206, 380.
Román, Antonio, 59, 214. Suances Fernández, Juan Antonio,
Romanones, Conde de, 18. 93.
Rubio, María, 48, 62, 64. Suárez, Adolfo, 205.
Rubio Cabeza, Manuel, 162, 319, Suárez Fernández, Luis, 46, 162,
379. 198, 207, 235, 251, 380.
Rubio Nombela, Gregorio, 30, 380. Suevos, Jesús, 62, 65.
Ruiz de Alda, Julio, 53.
Ruiz Arenado, Martín, 55. Tamames, Ramón, 323, 380.
Ruiz Jiménez, Joaquín, 118. Tannenbaum, Edward R., 17, 173,
Ruiz Rodrigo, Cándido, 378. 239, 380.
Tassara, Clemente, 43.
Sainz Rodríguez, Pedro, 63, 93. Témine, Emile, 38, 374.
Saiz, José, 53, 55. Toledo y Robles, Romualdo de, 63,
Salas Larrazábal, Jesús, 380. 98.
Saliquet Zumeta, Andrés, 21. Tovar Llórente, Antonio, 56.
Sánchez Narciso, 56. Tuñón de Lara, Manuel, 18, 24, 47,
Sánchez López, Rosario, 380. 248-249, 300, 314, 380.
Sánchez Mazas, Rafael, 70. TuselL Javier, 17, 21, 54, 55, 82, 93,
Sánchez Pravía, María José, 380. 381.
Sánchez Recio, Glicerio, 380.
Sánchez Román, Felipe, 18. Ullastres, Alberto, 119.
Sánchez Suárez, Manuel, 53. Unciti, María Paz, 146.
Sanz, Ángel B., 65. Urbina Melgarejo, Antonio, 63.
Sanz Bachiller, Mercedes, 5, 8, 23, Urraca Pastor, María Rosa, 23, 62.
24, 32-34, 37-39, 42-44, 46-48,
50, 56, 58-60, 62, 63, 65, 67, 68, Valdeou Baroque, Julio, 5.
71, 72, 74-77, 81-83, 85, 87, 89- Valdés, Manuel, 70, 71.
92, 98, 105-107, 110, 114, 118, Valdés Cabanillas, Luis, 60, 83.
129, 131, 134-135, 141-146, 156- Valiente Soriano, José María, 63.
157, 159-162, 172-173, 179, 191, Valls Montes, Rafael, 381.
198-199, 201-202, 205-207, 214, Vázquez Díaz, Daniel, 68.
234, 269, 308, 327, 345-346, 357- Vázquez Vázquez, María Teresa,
359, 362-364, 371, 373, 380. 381.
Satuffer, Clara, 38. Vegas Latapie, Eugenio, 63.
Schwartz, Fernando, 380. Vidal Galache, Florentina, 30, 381.
Serna, Víctor de la, 57. Vigón, Jorge, 70-71.
415
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Vigón Suerodíaz, Juan, 70. Yagüe Blanco, Juan, 63, 66, 319.
Viüanueva, José, 171. Yanguas Messía, José, 62.
Villarta, Angeles, 346. Yllera, Manuel, 53.
Viver Pi-Sunyer, Caries, 381. Ysas, Pere, 378.
Von Sthoren, Embajador, 233. Yzurdiaga Lorca, Fermín, 63.
Walker, Elena, 146.
Werner, Carmen, 381.
416
ÍNDICE
Págs.
NOTA PREVIA, por Ménica Orduña Prada 7
PRESENTACION, por Rodolfo Martín Villa 11
PROLOGO, por Jesús María Palomares Ibáñez, Catedrático de
Historia Contemporánea . 13
CAPITULO L NOTAS SOBRE EL PANORAMA NACIONAL
EN EL NACIMIENTO Y PRIMEROS AÑOS DE AUXILIO
SOCIAL . 15
El enfrentamiento 17
El nuevo Régimen 21
CAPITULO II. LA GÉNESIS DEL AUXILIO SOCIAL 27
I. La crisis de la Beneficencia pública en julio de 1936. 29
II. El nacimiento del Auxilio de Invierno 32
a) La influencia de Martínez de Bedoya 34
b) El impulso de Mercedes Sanz Bachiller 37
III. La autorización inicial 40
IV, Las difíciles relaciones con Pilar Primo de Rivera: Ha-
cia la independencia política 44
CAPITULO III DEL AUXILIO DE INVIERNO AL AUXILIO
SOCIAL 51
I. El Decreto de Unificación 53
II. Auxilio de Invierno ante la Unificación . 57
III. La aparición del Auxilio Social 59
IV. La consolidación institucional 61
a) Martínez de Bedoya, Director General de Benefi-
cencia .. ... 64
b) Auxilio Social en la Paz 66
417
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Págs.
V. La lucha por el poder político 69
a) Razones político-administrativas de la crisis 72
b) Una circunstancia personal desencadenante 73
c) La crisis 74
CAPITULO IV. ORGANIZACIÓN Y RÉGIMEN LEGAL DE
AUXILIO SOCIAL 79
I. Introducción 81
II. Normativa básica inicial 83
III. La consolidación legal 92
a) Auxilio Social y la Beneficencia pública 95
b) Otras exenciones y ventajas: Correos, Telégrafos
y Corporaciones locales 99
c) El Auxilio Social al final de la guerra 101
CAPITULO V. BAJO LA DEPENDENCIA DEL MINISTE-
RIO DE LA GOBERNACIÓN 103
I. El ocaso del equipo fundador de Auxilio Social 105
II. El nuevo orden legal 107
III. El cansancio de la sociedad española 113
IV. Del Movimiento a Gobernación 117
V. La dependencia orgánica del Ministerio de Goberna-
ción 122
CAPITULO VI. ORGANIZACIÓN Y RESPONSABLES DE
LA OBRA DE AUXILIO SOCIAL 127
I. Organigrama de la Institución 129
II. Organización Territorial 130
a) Delegación Nacional 130
b) Delegaciones Provinciales y locales 134
c) El Delegado local 139
III. Los responsables y su campo de acción 141
a) Asesoría Técnica Nacional 141
b) Delegada Nacional: Mercedes Sanz Bachiller 142
418
ÍNDICE
Págs.
CAPITULO VII. PROYECCIÓN TEÓRICA Y PRACTICA DE
LOS OBJETIVOS DE AUXILIO SOCIAL....... 153
I. Introducción 155
II. Los Congresos de Delegados Provinciales 156
a) Los primeros congresos 1937, 1938 y 1939 156
b) Cuestiones analizadas en los Congresos 164
III. Al margen de los Congresos: las celebraciones 172
a) Aniversarios 172
b) Festivales, Homenajes 174
CAPITULO VIII. EL SERVICIO SOCIAL 177
I. La implantación 179
II. Regulación 180
III. Un servicio para el Auxilio Social: Las prestaciones .... 184
a) Tiempo 188
b) Sanciones 189
c) Exenciones y dispensas 189
d) Más allá del Auxilio Social 190
IV. El funcionamiento interno 192
a) Dios y Patria 196
b) Su encaje en el nuevo Estado 198
c) La burocracia 199
d) Otras tareas formativas 200
V. Sección Femenina versus Auxilio Social: Lucha por el
control del Servicio Social 202
CAPITULO XI. LOS CAUCES PATRIMONIALES DEL
AUXILIO SOCIAL 209
I. Cuestaciones 211
II. Ficha Azul 216
III. Donativos 219
IV. Caja de Compensación Nacional 222
V. Fondos asignados por Beneficencia 223
VI. Subvenciones de organismos varios 227
VII. Franquicias y Exenciones 230
VIII. Amigos de Auxilio Social 231
419
EL AUXILIO SOCIAL (1936-1940)
Págs.
CAPITULO X. LA PROPAGANDA AL SERVICIO DE AUXI-
LIO SOCIAL- 237
I. Introducción 239
II. Oficina Central de Propaganda 242
III. Tipos de propaganda 247
IV. Campañas de propaganda en el extranjero 255
CAPITULO XI. EL AUXILIO SOCIAL Y SUS RELACIONES
CON LA IGLESIA 257
I. Dos instituciones interesadas en los necesitados 259
II, ¿Auxilio Social obediente a la Iglesia o más bien ne-
cesitado de ella? 260
III. Nacen las diferencias entre ambas instituciones 267
IV. La Asesoría como vehículo para superar los malos en-
tendidos 272
V. Reorganización de la Asesoría de Asuntos Religiosos.
Desde la inserción de Auxilio Social bajo la órbita de
la Sección Femenina 283
CAPITULO XII. AUXILIO A POBLACIONES LIBERADAS. 291
CAPITULO XIII. EL ESPECTRO DEL HAMBRE: COMEDO-
RES Y COCINAS DE HERMANDAD 305
I. Los tipos de asistencia en Comedores 307
II. Los entresijos de los Comedores 309
a) Con la colaboración femenina 309
b) Requisitos previos , 309
c) Una alimentación «equilibrada» 310
d) Con el debido adoctrinamiento 310
e) Situaciones especiales, y en su caso, atribuciones
infundadas .. 311
III. Las Cocinas de Hermandad 315
a) Las cocinas y las poblaciones liberadas 317
b) Los comedores de refugiados 320
420
ÍNDICE
Págs.
CAPITULO XIV. LA OBRA NACIONALSINDICALISTA DE
PROTECCIÓN A LA MADRE Y AL NIÑO 325
I. Origen y justificación , 327
II. Los Hogares de Embarazadas 329
III. Las Colonias de Recuperación 332
IV. Instituciones protectoras de la Infancia 334
V. Los Jardines Maternales 341
VI. Los Hogares Infantiles 343
VIL Hogares Escolares 347
VIII. Hogares de Aprendices 348
IX. Las Colonias Infantiles 349
X. Misiones Informativas 351
CONCLUSIONES , , 353
FUENTES Y BIBLIOGRAFIA 369
ANEXOS .... 383
ÍNDICE DE MATERIAS 403
ÍNDICE ONOMÁSTICO , 411
421