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social que pueden abordarse en más de un campo formativo y con los contenidos
específicos de cada fase, grado, nivel y modalidad educativa.
La definición de los ejes articuladores tiene como perspectiva una educación que
coloca como horizonte de los procesos educativos a la comunidad-territorio, cuyo
principio pedagógico se basa en la elaboración de proyectos dirigidos al desarrollo
de la ciencia, el arte y las humanidades, así como aquellos que tienen como
finalidad la justicia social y la solidaridad con el medio ambiente.
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Estos siete ejes cruzan el currículo de la educación preescolar, primaria y
secundaria, esto implica que:
• Los campos formativos de la educación preescolar, primaria y secundaria
incorporarán en sus enfoques y contenidos uno o más de estos ejes, de
acuerdo con la fase que cursen las niñas, niños y adolescentes, con apego
a la realidad que viven.
• La pertinencia de trabajar uno u otro eje articulador en conjunción con 105
contenidos lo deciden las maestras y los maestros de acuerdo con sus
saberes y experiencias pedagógicas, sociales, culturales y comunitarias, de
modo que lo establecido en el currículo sea la base para el magisterio y el
estudiantado.
• Existe una correspondencia entre el proceso de enseñanza y aprendizaje y
105 libros de texto, de modo que reflejan la incorporación de los siete ejes
articuladores en la formación de las niñas, niños y adolescentes.
8.1.1 Inclusión
Establecer este eje articulador de carácter decoloniaF52 sugiere desarrollar
procesos formativos y relaciones pedagógicas que permitan comprender, durante
la educación preescolar, primaria y secundaria, la lógica colonial que opera en
nuestra experiencia humana cotidiana.
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SECIIETAIIfAOEEDl/CACIÓNPllBUCA
Cuando las niñas y los niños empiezan a estudiar la modernidad y sus procesos
históricos, científicos, productivos, tecnológicos, culturales y artisticos, en realidad
están estudiando los procesos de colonización y sus dominios, por lo que es central
que comprendan cómo se relacionan con su vida diaria.
Esta lógica colonial funciona en por lo menos cuatro dominios que hemos aprendido
en todas las experiencias educativas formales, no formales e informales253 , y
comprenden: el dominio económico como la apropiación de la tierra y la explotación
humana; el dominio político, que comprende el control de las autoridades; el dominio
social, representado por el control del género, la clase social, la sexualidad, la
condición étnica; el dominio epistémico, dedicado al control del conocimiento y las
subjetividades. 254
Todos estos dominios de la colonización tienen en común la generación de estados
de desigualdad, la cual puede entenderse como una violación a la dignidad humana
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que niega la posibilidad de que todas y todos desarrollen sus capacidades en
cualquier aspecto de la vida. La desigualdad se expresa en la imposibilidad de
ingresar a la escuela o concluir las trayectorias formativas, en el deterioro de la salud
y muerte prematura, la exclusión del conocimiento o la vida social, discriminación,
humillación, falta de oportunidades, estrés e inseguridad. 255
Después de la pandemia del virus SARS-CoV-2, fue evidente que, por un lado, se
ha invisibilizado a los distintos grupos de la población que históricamente han vivido
en estados de desigualdad, por el otro, ha quedado claro que la matriz moderna de
las desigualdades está ubicada en el espacio social. 256 Los territorios más
desatendidos por el Estado y la sociedad están habitados por personas en donde
se expresan las principales desigualdades y exclusiones cruzadas en la forma de
pobreza, explotación del medio ambiente, epistemicidio de las comunidades
indigenas y afromexicanas, violencia hacia las mujeres y expulsión escolar.
Es fundamental ir más allá de la idea de que la inclusión se reduce a incorporar a
los grupos de la sociedad a la escuela, lo cual es muy importante, pero no es
suficiente. Pensar la inclusión desde una perspectiva decolonial implica que los
niños, niñas y adolescentes se formen en espacios educativos en los que sean
conscientes de que si falta una o uno por motivos de clase, sexo, género, etnia,
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SI!CRETARfADEEDUCAaÓN1'IIBUCA
lengua, cultura, capacidad, condición migratoria o religión , entonces no están
incluidos todos ni todas. 257
Se trata de que la escuela construya una perspectiva comunitaria en donde las
acciones individuales y colectivas en zonas urbanas y rurales con el
acompaí'\amiento de las familias; las reuniones de Consejo Técnico Escolar; el
trabajo colegiado de las maestras y los maestros; el uso de los espacios escolares
empezando por el aula, talleres y laboratorios, así como las relaciones pedagógicas
estén enfocadas en la inclusión. 258
Es fundamental enseñar a las niñas y los nií'\os que viven en un mundo global que
conecta, comunica y moviliza a los seres humanos a través de flujos de información,
personas, culturas, economías y tecnologías, las cuales, en conjunto, conforman
una gran red conocida como globalización que, si bien trae beneficios, tiene como
principios la colonización y la mercantilización de la vida. 259
r
Desde una perspectiva decolonial de la inclusión, es imprescindible que las y los
estudiantes de educación preescolar, primaria y secundaria sean conscientes de
que viven en un mundo globalizado que no logra ser para todos, sobre todo después
de lo que puso en evidencia la pandemia del virus SARS-CoV-2: tienen acceso a él,
aquellas y aquellos que cuentan con los recursos económicos, tecnológicos,
relaciones sociales y acceso a bienes culturales y educativos para hacerlo.2oo
Esta perspectiva requiere que las y los estudiantes aprendan a cuestionar las
visiones particulares y su relativismo sobre el mundo, así como el pensamiento
único universal que parte de una visión eurocéntrica, patriarcal y heterosexual de la
realidad,261 las cuales desconocen la diversidad que compone el mundo.
La educación preescolar, primaria y secundaria ocupa un periodo fundamental del
desarrollo de niñas, niños y adolescentes, especialmente en la construcción de su
identidad. Una perspectiva decolonial de la inclusión favorece la formación en donde
la identidad es una decisión del sujeto en pertenencia mutua con su mundo, y no
como una relación entre sujetos idénticos que reducen al otro a la no pertenencia. 262
Ello también implica que se cuestionen críticamente las jerarquías sociales que
existen en la escuela, la comunidad y el mundo en general.
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Un elemento central de inclusión desde una perspectiva decolonial es que la
educación preescolar, primaria y secundaria forme ciudadanos que aprendan que
la naturaleza es exterior a la sociedad, lo que requiere que construyan relaciones
sociales en el marco de la naturaleza, así como relaciones ambientales en la que
están incorporados los seres humanos. Los seres humanos crean medio ambientes
y éstos crean personas, grupos humanos, familias y comunidades263 , en un ciclo
permanente de interdependencia vital.
Pensar una educación inclusiva desde la decolonialidad requiere que las niñas y
niños aprendan a reconocer el valor de la cultura universal junto con el conocimiento
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y saberes ancestrales como parte de un mismo patrimonio intangible de la
humanidad 264 que contribuye en la construcción de su identidad como ciudadanos
con conocimientos sólidos, capaces de establecer diálogos de saberes con otros
sujetos, pueblos y naciones, y a entender y defender las ideas, tecnologías y
culturas que se han generado y preservado por las comunidades indígenas y evitar
que sean transformadas en propiedad privada. 265
Para apoyar esta perspectiva, las epistemologlas del Sur constituyen una búsqueda
de conocimientos y criterios que otorgan visibilidad y credibilidad a las prácticas
cognitivas (en cuanto a enseñanza y aprendizaje) de los pueblos, clases y grupos
sociales que han sido históricamente explotados, oprimidos, excluidos e
invisibilizados por el pensamiento colonial. 266
Asimismo, es fundamental que la educación preescolar, primaria y secundaria
genere relaciones pedagógicas que vinculen la realidad de las y los estudiantes que
tienen alguna discapacidad o aptitudes sobresalientes, con el conjunto de la
comunidad escolar y la comunidad local para que en el ejercicio de sus derechos
se reconozcan en un marco amplio de diversidad, que fortalezca su dignidad
humana, en el concierto de lenguas, culturas, identidades, clases sociales, tareas y
saberes. 267
8.1 .2 Pensamiento crítico
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