100% encontró este documento útil (2 votos)
82 vistas3 páginas

Ejemplos de Discernimiento Espiritual

Este documento habla sobre el discernimiento espiritual y cómo distinguir entre los diferentes orígenes de pensamientos y experiencias espirituales: el Espíritu de Dios, el espíritu malo y el espíritu humano. Explica que el discernimiento es necesario para saber si un mensaje viene de Dios o no, y que se puede aprender a discernir observando los frutos de cada espíritu. Finalmente, propone orar a Dios para pedir discernimiento al tomar decisiones.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (2 votos)
82 vistas3 páginas

Ejemplos de Discernimiento Espiritual

Este documento habla sobre el discernimiento espiritual y cómo distinguir entre los diferentes orígenes de pensamientos y experiencias espirituales: el Espíritu de Dios, el espíritu malo y el espíritu humano. Explica que el discernimiento es necesario para saber si un mensaje viene de Dios o no, y que se puede aprender a discernir observando los frutos de cada espíritu. Finalmente, propone orar a Dios para pedir discernimiento al tomar decisiones.
Derechos de autor
© All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

DISCERNIMIENTO ESPIRITUAL

1 Jn 4, 1-6: “Queridos, no os fiéis de cualquier espíritu, sino examinad si los espíritus


vienen de Dios, pues muchos falsos profetas han salido al mundo. Podréis conocer en
esto el espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa a Jesucristo, venido en carne es de
Dios; y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios; ese es el del Anticristo. El
cual habéis oído que iba a venir; pues bien, ya está en el mundo. Vosotros, hijos míos,
sois de Dios y los habéis vencido. Pues el que está en vosotros es más que el que está
en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan según el mundo y el mundo los
escucha. Nosotros somos de Dios. Quien conoce a Dios nos escucha, quien no es de
Dios no nos escucha. En esto conocemos, el Espíritu de la verdad y el Espíritu del
error”.

Hablar de discernimiento espiritual es hablar de las realidades invisibles y para ello es


necesario comenzar por definir lo que entendemos por discernimiento: Discernir, así
lo define el diccionario, es “distinguir una cosa de otra”. Discernimiento, por tanto, es
el acto, “el pensamiento de la mente por el cual nosotros conocemos la diferencia entre
varias cosas”.
Discernimiento espiritual o discernimiento del espíritu es un conocimiento íntimo que
nos hace distinguir y diferenciar qué viene del Espíritu de Dios, qué viene del espíritu
malo y qué viene de nuestro propio espíritu humano.
Por ello el discernimiento nos llevará a descubrir que nuestra experiencia espiritual
puede venir, y de hecho viene, de “diferentes espíritus”.
1.- El arte (técnica) de discernir
No es lo mismo el “arte o la técnica de discernir” que “el carisma del discernimiento”.
Lo primero está al alcance de todos en alguna medida, lo segundo es un carisma
extraordinario que Dios da a quien desea.
Ambos nos llevarán al mismo fin y estarán al servicio de la Iglesia, pero de diferentes
maneras.
2.- Aprendiendo a discernir
Todo arte o técnica se aprende. El de discernimiento también.
¿En qué señales o experiencias interiores o exteriores podemos llegar a conocer lo que
es del Espíritu de Dios, del espíritu malo (del demonio) o del espíritu humano? Es
decir, nuestros pensamientos vienen de tres diferentes orígenes: Espíritu de Dios,
espíritu del mal y espíritu humano
La gran regla general nos la da Cristo: Por los frutos conocemos el árbol.
Un árbol bueno no puede dar frutos malos. Por los frutos del Espíritu Santo (carta de
san Pablo a los Gálatas, cap 5, 22) podemos discernir lo que viene del árbol bueno que
es Dios.
3.- Los frutos del espíritu malo
Son todo lo contrario del espíritu bueno. Son muchos. Los más conocidos, sin
embargo, son la intranquilidad e incomodidad; el rechazo de Dios y un no sentir gusto
por la oración; repulsión e irritabilidad frente a los hombres; orgullo; desaliento y
tristeza. El Señor de la luz trae consolación, el príncipe de las tinieblas trae desolación.
Pero a veces este príncipe se viste de “ángel de luz”, o, usando la frase de San Pablo,
“Satanás se disfraza de mensajero de luz” (2 Cor 11:14-15).
Pero por los efectos que quedan en nosotros, después de un encuentro parecido,
podemos descubrir el engaño y salir vencedores.
4. Discerniendo lo que viene de nuestro propio espíritu
Cuando es el espíritu humano desordenado el que se esconde detrás de nuestros deseos
nuestras palabras o acciones, también lo podemos discernir.
Los frutos desordenados del hombre son la búsqueda de honra y gloria, riquezas y
poder. Todos quedarán vacíos, aunque sean verdades muy bíblicas las que se
anuncien.
Detrás de ellas no se movía el espíritu bueno de Dios, sino el espíritu malo y
desordenado, que, en este caso, era del hombre.
6. Necesidad del Discernimiento
El discernimiento es un arte o carisma indispensable en la vida del cristiano. Sobre
todo, si ese cristiano está al frente de un grupo y es su servidor, porque muchos
dependen de él. San Pablo nos recuerda que “el hombre espiritual lo juzga todo”, es
decir “lo discierne todo” (1 Cor 2, 15).
Una misma frase bíblica que de suyo es buena y verdadera, puede ser dicha por el
espíritu de Dios, puede ser empleada por el maligno y puede ser utilizada por el
hombre para sus propios fines.
Los versículos 11 y 12 del Salmo 91 fueron dichos por Dios a través del Rey David y
fueron empleados por Satanás para tentar al mismo Cristo (Mateo 4: 5-6).
Es necesario discernir, discernirlo todo y siempre.
Discernir los carismas para ver si son auténticos o no, discernir nuestra labor social o
liberadora, discernir los sueños, visiones o revelaciones, discernir nuestra propia
oración y predicación, discernir lo ordinario y lo extraordinario.
Todo eso es bueno y puede venir de Dios y del hombre rectamente ordenado.
Pero en todo ello se puede meter el tenebroso disfrazado de luz o el hombre mismo
convertido en desorden. Nosotros, mientras caminamos en este mundo y después del
pecado, no tenemos ya nada absolutamente puro. Todo está mezclado: el bien y el mal.
No nos queda otro camino que aprender a discernir o hundimos.
Conclusiones
No puede ser de Dios un mensaje que enseñe herejías. No es de Dios simplemente la
expresión “Jesús no es el Mesías” o “Dios quiere que tú mates”. Para discernir esto no
es necesario el arte o el carisma de discernimiento.
Es necesario únicamente conocer la doctrina de la fe y la moral cristiana.
En realidad, por aquí debe comenzar la formación del discernimiento: adquiriendo el
conocimiento adecuado para un mejor discernir.
El aprendizaje del arte de discernir es un camino a realizar.
Propuesta
Cada vez que vamos a tomar una decisión preguntemos al Señor en oración, si eso es
lo que El quiere.
¿Me da paz lo que voy a decidir?
¿Las decisiones relacionadas con eso me llevaran al mismo resultado y conservare la
paz?
ANEXO TEXTOS BÍBLICOS SOBRE EL DISCERNIMIENTO
1ª Tes 5, 19-21: “No extingáis el Espíritu; no despreciéis las profecías; examinadlo
todo y quedaos con lo bueno. Absteneos de todo género de mal”.
Heb 5, 12-14 “Pues debiendo ser ya maestros en razón del tiempo, volvéis a tener
necesidad de leche en lugar de manjar sólido. Pues todo el que se nutre de leche
desconoce la doctrina de la justicia, porque es niño. En cambio, el manjar sólido es de
adultos; de aquellos que, por costumbre, tienen las facultades ejercitadas en el
discernimiento del bien y del mal”.
Is 5,20: Ay, los que llaman al mal bien, y al bien mal; que dan oscuridad por luz, y luz
por oscuridad; que dan amargo por dulce, y dulce por amargo.

También podría gustarte