¿Qué son los objetivos SMART?
Los objetivos SMART o inteligentes son los puntos donde una empresa quiere
llegar, de forma estratégica; es decir, son objetivos específicos, medibles,
alcanzables, relevantes y a tiempo. Estos criterios te ayudan a distinguir los
objetivos eficaces de los que no lo son.
Determinan las prioridades para cada equipo, permiten que los resultados de la
empresa sean medibles y sirven como una guía para el crecimiento de la
empresa. Por esto es crítico definir objetivos o metas con la metodología
SMART.
Las 5 características de los objetivos SMART
Los criterios SMART hacen referencia a las 5 características básicas que cada
objetivo debe tener: ser específico, medible, alcanzable, relevante y a
tiempo.
Specific (específico): ¿qué quieres conseguir en tu área focal?
Measurable (medible): ¿qué KPI o indicadores se pueden utilizar para
medir su eficiencia?
Attainable (alcanzable): ¿es razonable respecto de la situación interna y
externa de la empresa?
Relevant (relevante): ¿por qué le interesa a tu empresa o a tus clientes?
Timely (a tiempo): ¿cuándo se tiene que conseguir esta meta?
¿Para qué sirve la metodología SMART?
Al utilizar esta metodología de objetivos SMART tendrás muchos beneficios,
tales como:
1. Aumentar tu visión empresarial
Cuando sigues una metodología inteligente (SMART) en tu empresa obtienes
una visión amplia de tu negocio. Todo inicia desde cómo estableces tus
objetivos para saber qué es lo que quieres. Cuanta mayor visibilidad tengas de
todos los factores, esfuerzos y recursos que requieres, más fácilmente
alcanzarás tus metas.
2. Mejorar la planeación
Pensar SMART es tener orden para planear, anticipar y verificar los avances. Si
aplicas esta metodología tienes mayores posibilidades de establecer un orden
en tu negocio, sea en los procesos, los sistemas o las actividades de cada
puesto; así podrás operar con una misma visión y lograrás los resultados
planteados. Con procesos inteligentes todo fluirá mejor y evitarás riesgos
innecesarios en la operación de tu empresa.
3. Poner el foco en lo más importante
Saber hacia dónde vas es fundamental para determinar qué tienes que hacer,
cómo y con qué para llegar hasta ese punto. Con esto puedes enfocar tus
acciones justo en lo que necesitas, evitando distracciones o fugas de
recursos en aspectos que no ayudarán al cumplimiento de una meta. Te
ayudará por igual a establecer prioridades y jerarquizar de lo más importante a lo
menos relevante.
4. Obtener mayor control
Otra gran ventaja es la posibilidad de hacer una mejor distribución de tus
recursos humanos, físicos y financieros, lo cual te generará ahorros. Con
objetivos inteligentes tendrás un mayor control de tus presupuestos.
5. Optimizar la comunicación
La claridad que te brinda un objetivo SMART favorecerá que comuniques con
mayor precisión lo que pretende la empresa o un proyecto en específico. De
esta manera, los integrantes de tu negocio identificarán la meta. Esto ayudará a
la cohesión de los equipos y tendrás la certeza de que cada una de las personas
que trabajan por ese objetivo están haciendo su parte.
6. Impulsar la gestión del tiempo
¿Has pensado cuánto tiempo se pierde en un proyecto cuando no se tiene una
buena planeación? Realmente pueden ser días o meses. Cuando estableces
una metodología inteligente delegas las actividades justas en un periodo
específico; es la mejor manera de gestionar los tiempos en tu empresa.
7. Adquirir un perfil estratégico
Si te acostumbras a pensar SMART siempre usarás la estrategia y con esto tu
empresa reforzará cada una de sus áreas para trabajar de manera fluida, como
verdaderos engranajes integrados. Un negocio con perfil estratégico destaca, se
posiciona, crece y se diferencia de sus competidores.
8. Agilizar la fuerza de ventas
Tu equipo de ventas requiere visión, certidumbre y metas palpables para que
pueda actuar de forma ágil. Esto se logra con objetivos SMART, así podrá
guiarse y orientar sus esfuerzos alineados a tu estrategia comercial.
9. Establecer procesos de mejora continua
Cuando tienes visión amplia de negocio, control de tus recursos, planeación y
estrategia, es muy fácil establecer procesos de mejora continua. Ya tienes
indicadores claros de cómo vas, cuáles son los progresos y sabes si estás
logrando los objetivos implementados.
10. Incrementar la rentabilidad del negocio
Vinculado a lo anterior, si tu empresa asimila la metodología SMART como parte
de su esencia para todas sus actividades y operaciones, seguramente
logrará resultados exitosos e incrementará su rentabilidad.
Quizá ahora tienes más razones para usar esta metodología. Pero si todavía
tienes la duda de si un objetivo SMART equivale a una meta SMART, te
contamos a continuación todos los detalles para aclarar este asunto.
Diferencia entre objetivos SMART y metas SMART
Objetivos y metas a menudo se confunden porque comparten un punto esencial:
son elementos que se realizarán (a futuro) para conseguir algo. Sin embargo,
son diferentes porque la meta es el sitio al que quieres llegar, mientras que
los objetivos son los pasos para llegar ahí.
Las metas son un puerto; los objetivos, la brújula que te guía. Entonces, hay que
tener claro que los objetivos y las metas sí son diferentes.
Por su naturaleza, las metas son más generales, amplias y pueden ser a corto,
mediano o largo plazo; incluso una meta puede o no cumplirse, pero los
objetivos siempre deben llevarse a cabo. Tanto los objetivos como las metas
deben construirse de forma SMART para que sean funcionales.
Por ejemplo, un negocio puede tener esta meta: «Este año generaremos mayor
posicionamiento de marca», pero esa visión habrá que hacerla SMART:
«Aumentaremos 10 % el engagement de marca y 20 % la fidelización de clientes
en un periodo de enero a abril, para mejorar el posicionamiento de marca».
¿Cómo llegar a esto? Por lo menos, con la participación de las áreas de
marketing, ventas y servicio. Cada una tendrá objetivos SMART alineados a la
meta que se quiere lograr.
Analiza cómo puedes establecer tus objetivos inteligentes, de acuerdo con cada
una de sus características (específicos, medibles, alcanzables, relevantes y a
tiempo).
Cómo definir objetivos específicos para tu empresa
Un objetivo realmente específico incluye qué quieres lograr, cómo quieres
realizarlo y quiénes serán los responsables. Además, define hacia quiénes se
dirige tu objetivo, ya que puede ser hacia un público conocido, nuevos mercados
o, incluso, hacia tus colaboradores.
Cuando tienes como objetivo «aumentar tus ventas», en realidad solo tienes una
idea. Cuando dices que «quieres aumentar 200 % tus ventas en 2 años» ya has
incluido más detalles, pero aún no hay la especificidad suficiente.
Un ejemplo más específico sería: «Aumentaremos las ventas de los productos
estrella (2 o 3 de los productos más vendidos) en un 40 % durante el año
entrante, para poder lanzar nuevos productos».
Así, sabrás exactamente qué es lo que quieres conseguir.
Cómo definir objetivos empresariales medibles
Lo más sencillo es que te bases en porcentajes de avance: si quieres aumentar
tu lista de suscriptores de 100 a 100.000, establece objetivos cuando alcances
los 500, 1000 y 50.000, por ejemplo. Por ejemplo: «Incrementar a 500 el número
de suscriptores en marzo, mediante una campaña en Instagram, con el fin de
fortalecer la estrategia de mailing».
Ningún objetivo se cumple de 0 a 100 % de forma automática. Debido a que se
trata de un proceso, es necesario que dispongas de los indicadores que te
ayudarán a analizar el cumplimiento tras ciertos periodos determinados.
Reúne la documentación suficiente para que puedas analizar estos avances de
manera regular y así modificar tus estrategias si notas que algo está fallando.
Cómo definir objetivos empresariales alcanzables
Define tus pasos con los recursos que ya tienes: la cantidad de empleados, el
nivel de especialización de tus equipos, la tecnología de la que dispones, etc.
Después, estudia cómo se comporta el mercado en relación con tu sector y los
competidores más próximos, y examina las tendencias macroeconómicas que
influyen en el consumo.
Mantenerte alerta acerca de lo que ocurre en tu compañía y a tu alrededor te
ayudará a crear objetivos ambiciosos pero realistas.
Este punto te indica si el «cómo» es adecuado para alcanzar tu objetivo. Por
ejemplo, si ya cuentas con políticas y acciones de responsabilidad social,
podrías buscar una certificación de empresa responsable. Si no tuvieras esta
cultura, entonces tu objetivo sería iniciar con esas medidas. Un ejemplo
quedaría así:
«Impulsar 5 acciones de responsabilidad social cada mes, que involucren a los
colaboradores a través del Comité de Sustentabilidad de la organización,
durante los próximos 6 meses para sumar el número de requisitos que debe
cumplir la organización para obtener la certificación de empresa responsable».
De esta forma, te asegurarás de que cada objetivo está alineado con la realidad
de tu empresa, de tal forma que lo verás cumplido de forma efectiva.
Cómo definir objetivos empresariales relevantes
Establece un objetivo relevante al pensar en aquellos aspectos que consideras
como oportunidades, ya sea el lanzamiento de un producto, el crecimiento de
una de tus líneas productivas o cambios organizacionales. Después, desarrolla
los estudios pertinentes que te permitan saber si realmente esas cuestiones son
relevantes o tienes que reformularlas.
Además, es la oportunidad de que te preguntes si estás en la disposición de
desarrollar este objetivo. ¿Cuentas con los recursos necesarios? ¿Hay
empleados capacitados que puedan llevarlo a buen término? ¿Es el momento
idóneo para darle impulso o hay que esperar? Mantén el equilibrio entre la
prudencia al utilizar tus recursos y la audacia para emprender nuevos proyectos.
Un objetivo será relevante si, además de saber cómo lo harás, puedes
responderte de forma clara para qué o por qué lo harás. Por ejemplo, «Quiero
disminuir la hora de salida de los colaboradores, cuyo horario es hasta las 6 p.
m., pero la mayoría está saliendo hasta las 7 p. m.» Este es un buen objetivo,
pero falta la relevancia: «lo quiero así para tener colaboradores con mejor
calidad de vida como lo marca la cultura de trabajo en la organización y así
estén más concentrados en su actividad, contentos y sean más productivos».
El objetivo SMART quedaría algo así: «Lograr que todos los colaboradores del
área operativa terminen sus labores a las 5:00 p. m., optimizando tiempos de
trabajo para ganar un 10 % en productividad. Para ello, daremos una
capacitación sobre optimización del tiempo, en el primer trimestre del año, con la
finalidad de incrementar su calidad de vida y aumentar su compromiso con la
organización».
De esta forma, obtendrás cambios en tu empresa o producto que impactarán de
forma positiva y profunda.
Cómo definir objetivos empresariales a tiempo
Define objetivos temporales de forma general, parcial y diaria: si quieres
aumentar la cantidad de empleados de 50 a 80 en 1 año, en 6 meses deberás
contar con el 50 % de nuevos empleados capacitados, y cada día deberás
realizar 2 entrevistas para cumplir la meta total.
Pensar en el tiempo es un sinónimo de focalizar. Cuando estableces objetivos
sin un plazo, son únicamente sueños.