VALORES
Podemos decir que una persona que tiene valores guía su conducta por el camino del
bien. Comúnmente se entiende el camino del bien como una forma de vida en la que el
respeto, la caridad, la justicia y la honestidad forman parte de la manera en la que
una persona se comporta con respecto a las demás personas. Los valores hacen que
la convivencia diaria sea amena y agradable. Somos seres que necesitamos de los
demás para poder subsistir y progresar. Lo anterior quiere decir que vivimos en una
sociedad, como escribe Aristóteles: somos animales políticos.
Los valores constituyen todo aquello que nos hace ser más personas. Cuando yo
respeto a los demás, no intervengo en sus decisiones ni busco que estén de acuerdo
conmigo a ultranza; estoy reconociendo que esas personas tienen la capacidad para
tomar decisiones libremente, lo cual las hace ser quienes son. Es por ello que el
respeto es un valor humano muy importante, esencial para poder convivir de manera
sana dentro de una sociedad.
Otro valor del que quisiera escribir aquí es el de la honestidad. Ser honestos tiene
muchas consecuencias positivas dentro de una sociedad, permite que la convivencia se
desarrolle de una manera simple y sin trabas. Cuando somos honestos entre nosotros
todo es más fácil, las personas pueden confiar entre sí y esto hace que la convivencia,
el comercio, los trámites y las decisiones políticas fluyan fácilmente, generando
estabilidad y [Link] valor de la justicia nos permite dar a cada quien lo que le
corresponde, generando en la sociedad un equilibrio sano que permita una convivencia
lo más pacíficamente posible. Es importante darnos cuenta de que el tema de
los valores no debe servirnos para teorizar sobre ello, sino para ponerlos en práctica.
Escribir sobre esto tiene la finalidad principal de ayudar a mejorar las vidas de los
lectores y las de sus familias.
ANTIVALORES
Los antivalores son extremadamente dañinos para cualquier sociedad, las
consecuencias de la injusticia, la corrupción y la mentira merman las relaciones
humanas. Un antivalor es todo aquello que nos degrada como personas, toda práctica
que va en contra de la finalidad del ser humano: la felicidad. Los antivalores destruyen
el sentido de vida de una persona, la alegría que se refleja en un rostro humano a
causa de un logro personal, de un acto de caridad, de un acto de justicia o de una
simple sonrisa, puede desaparecer a causa de un insulto, de un robo o de una
[Link] un dicho popular que dice “Si fuéramos más inteligentes seríamos
más buenos”. ¿Es cierto que con actos de corrupción se gana algo? Desde luego que
la persona corrupta piensa que sí. Sin embargo, es necesario reflexionar sobre las
consecuencias de nuestros actos. Los actos y las conductas que suman valor a mi vida
y a la vida de los demás (los valores) siempre traerán consecuencias positivas, aunque
de momento no lo veamos. Por el contrario, las mentiras, la corrupción, la injusticia y el
hacer daño a los demás, tarde o temprano, traerán dolor y angustia a las vidas de
muchas personas; incluyendo a la persona que cometió el acto.
¿CUÁLES SON LOS TIPOS DE VALORES?
Cuando hablamos de valores, nos referimos a propiedades y características de los
objetos o los sujetos, que el conjunto de una sociedad humana considera
valiosos, es decir, considera dignos de conservarse, fomentarse y replicarse.
Los valores pueden ser de naturaleza muy distinta y pueden tenerse en estima por
distintas razones (históricas, culturales, etc.). Algunos de ellos son más o menos
universales y otros muy particulares de una cultura, región geográfica o comunidad.
VALORES UNIVERSALES
No existen realmente valores universales, pero a muy grandes rasgos, algunos de
ellos son tenidos en estima por un amplio número de culturas y sociedades.
Estos valores suelen hacer alusión a los aspectos más básicos de la vida humana,
como son la vida misma, la ausencia de dolor, el bienestar, etc. Por eso se consideran
universales a toda la humanidad, pero por misma razón suelen ser difíciles de precisar
y definir.
VALORES PERSONALES
Por el contrario, los personales son aquellos valores que residen en cada individuo,
o sea, que cada quien interpreta un poco a su manera y ejerce según su libre albedrío.
Muchos de ellos pueden coincidir con valores más universalmente aceptados, pero
que en ciertas circunstancias pueden tenerse en falta, lo cual no suele constituir una
falta social grave.
VALORES FAMILIARES
Aquellos que suelen transmitirse en familia, es decir, que aprendemos en casa. Son
enseñados por nuestros padres y familiares. Suelen ser, también, los valores
tradicionales, o sea, los heredados de generaciones anteriores, lo cual significa
que pueden variar dependiendo de la cultura en que dicha familia se inserte.
VALORES POLÍTICOS
Se trata de aquellos que nos impone la sociedad en la que vivimos. A menudo
tienen que ver con su propio funcionamiento, o con el lugar que debemos ocupar dentro
de ella.
Son conductas como el patriotismo, por ejemplo, que se inculcan en la escuela y en
otras instituciones que poseen un plan formativo, no sólo en conocimientos, sino
también en valores cívicos, patrióticos, en definitiva, políticos.
VALORES RELIGIOSOS
Aquellos provenientes de la práctica puntual de algún tipo de religión o misticismo,
especialmente aquellos que poseen instituciones que los respaldan, o sea, iglesias.
El cristianismo, una de las principales religiones del mundo, posee su propia serie de
valores cristianos, como son los profesados por los 10 mandamientos: la obediencia a
los padres, la fe en Dios, el rechazo a las tentaciones “carnales”, el amor al prójimo, etc.
VALORES ÉTICOS
Los valores vinculados con la ética son aquellos que se desprenden de una
profesión, un conocimiento o un poder. Regulan la buena utilización de un cierto
poder que la sociedad nos entrega.
VALORES MORALES
Los valores morales a menudo se confunden con los religiosos y con los familiares,
porque usualmente todos ellos tienen fronteras comunes, dictadas por la historia, la
cultura y la tradición. Sin embargo, entenderemos por valores morales aquellos que se
desprenden de dos nociones absolutas y difíciles de definir: el bien y el mal.
TIPOS DE ANTIVALORES
Los tipos de antivalores pueden agruparse según diversos criterios o ámbitos donde se
desencadenan. Entre las principales categorías de antivalores se destacan:
Religiosos o espirituales. Negativa hacia otros por sus condiciones religiosas.
Socioeconómicos. Negativa hacia otros por su nivel social o económico.
Corporativos o laborales. Negativa hacia otros por sus capacidades profesionales.
Personales o psicológicos. Negativa hacia otros por problemas internos de uno
mismo (emocionales o psicológicos).
Culturales o tradicionales. Negativa hacia otros por las creencias aprendidas e
incorporadas.
Políticos o ideológicos. Negativa hacia quienes defienden ciertas posturas
políticas contrarias a las personales.
Estéticos. Negativa hacia quienes no cumplen con los estándares de belleza
aceptada por la sociedad.
EJEMPLOS DE ANTIVALORES
Algunos ejemplos de antivalores son:
Arrogancia. Es la falta de humildad, cuando alguien manifiesta una actitud de
superioridad o de menosprecio hacia a los demás y considera que merece mayores
privilegios que el resto. Por ejemplo, un profesional académico que tiene pocos años
de experiencia trabajando se queja ante su jefe porque le pareció injusto que otro
compañero (con apenas más años de trayectoria que él, pero sin estudios formales)
haya recibido un reconocimiento por su labor.
Deshonestidad. Es la falta de integridad, cuando alguien engaña a otros con el fin
de obtener un beneficio propio. Por ejemplo, un trabajador administrativo que alteró
datos numéricos del informe que realizó un compañero con el fin de perjudicar su
imagen delante del jefe.
Desigualdad. Es la falta de paridad o de correspondencia, cuando alguien se
compara con otros y los considera distintos, de una naturaleza diferente. Por
ejemplo, un hombre que considera que debe cobrar un sueldo mayor al de una
mujer que tiene las mismas capacidades para hacer un trabajo, solo por la diferencia
de género.
Egoísmo. Es la falta de gratitud, cuando alguien manifiesta un excesivo amor por sí
mismo y solamente se ocupa de lo que refiere a su interés y beneficio, sin atender
las necesidades de otros. Por ejemplo, una persona que sube primero a un
transporte público y no cede el paso a un adulto mayor o a una mujer embarazada
que esperan detrás de él.
Envidia. Es la falta de altruismo, cuando alguien experimenta tristeza o enojo por no
tener lo que desea o lo que otro tiene. Por ejemplo, una persona que no puede
tomarse vacaciones varias veces al año porque en su trabajo no lo permiten, tiene
un amigo que sí lo puede hacer y, sin embargo, en lugar de alegrarse, le dice:
“¿Otra vez al mismo destino? ¡Qué aburrido!”.
Esclavitud. Es la falta de libertad, cuando alguien trata a otros seres como carentes
de derechos y de su propiedad, por la simple razón de considerarlos diferentes e
inferiores. Por ejemplo, una persona que tiene en su poder y bajo amenazas a
personas extranjeras e indocumentadas trabajando de manera clandestina en su
empresa textil, sin contratos ni sueldos y con jornadas extremadamente extensas.
Irrespeto. Es la falta de consideración, cuando alguien no tolera a otros por el solo
hecho de no comprenderlos o porque son diferentes, y demuestra indiferencia y falta
de aprecio. Por ejemplo, un alumno que juega y se distrae sin prestar atención al
profesor mientas explica la clase.
Irresponsabilidad. Es la falta de obligación, cuando alguien no tiene voluntad para
cumplir sus compromisos o tareas (sean éstas obligatorias o voluntarias). Por
ejemplo, una persona que cruza la calle mirando su celular y no presta atención al
semáforo es un acto de irresponsabilidad que puede causarle daños a la persona o
a otros.
Injusticia. Es la falta de derechos, cuando alguien actúa sin sentido del bien común
ni del equilibrio ante un suceso, una cosa o una persona. Por ejemplo, una persona
que patea a un perro en la calle porque lo considera un ser inferior, carente de
raciocinio, sentimientos o derechos.
Odio. Es la falta de amor, cuando alguien manifiesta repulsión, resentimiento y
rencor hacia otros, a tal punto que tiene el deseo de enfrentarlos para destruirlos.
Por ejemplo, una persona que denigra y maltrata a otros por su condición
homosexual, su tipo de religión o su ideología política.