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Inicio Constitucional TC: Defectos en notificación judicial no vulneran per se el debido proceso
Constitucional
Jurisprudencia
Penal
TC: Defectos en notificación
judicial no vulneran per se el
debido proceso
POR
IVET LESCANO CALVO
-
20 ENERO, 2018
31510
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Fundamento destacado: 4. El Tribunal Constitucional ha precisado en la
sentencia recaída en el Expediente -2004-AA/TC, que la notificación es un
acto procesal cuyo cuestionamiento o anomalía no genera, per
se, violación del derecho al debido proceso o a la tutela procesal
efectiva; para que ello ocurra resulta indispensable la constatación o
acreditación indubitable por parte de quien alega la violación del debido
proceso, de que con la falta de una debida notificación se ha visto
afectado de modo real y concreto el derecho de defensa u otro derecho
constitucional directamente implicado en el caso concreto. Esto se
entiende desde la perspectiva de que los procesos constitucionales no
son una instancia a la que pueden extenderse las nulidades o
impugnaciones del proceso judicial ordinario, ni tampoco pueden
convertirse en un medio para la articulación de estrategias de defensa
luego de que una de las partes haya sido vencida en un proceso judicial.
EXP. N° 07039-2015-PHC/TC, LIMA
SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
En Lima, a los 19 días del mes de octubre de 2016, el Pleno del Tribunal
Constitucional, integrado por los señores magistrados Miranda Canales,
Ledesma Narváez, Urviola Hani, Blume Fortini, Ramos Núñez y Sardón de
Taboada pronuncia la siguiente sentencia. Asimismo se agrega el
abocamiento del magistrado Espinosa-Saldaña Barrera, aprobado en la
sesión del pleno de fecha 11 de octubre de 2016, y el fundamento de voto
del magistrado Blume Fortini que se agrega.
ASUNTO
Recurso de agravio constitucional interpuesto por don Miguel Joaquín
Molina Velásquez contra la resolución de fojas 83, de fecha 13 de
octubre de 2015, expedida por la Primera Sala Penal para Procesos con
Reos en Cárcel Colegiado «B» de la Corte Superior de Justicia de Lima,
que declaró improcedente liminarmente la demanda de autos.
ANTECEDENTES
Con fecha 31 de julio de 2015, don Miguel Joaquín Molina Velásquez
interpone demanda de habeas corpus a favor de don Hernán Mateo
Molina Velásquez contra el juez del Vigésimo Tercer Juzgado Penal de
Lima. Solicita que se declare nula la resolución de fecha 21 de diciembre
de 2010 que revocó la suspensión de la pena impuesta mediante
sentencia condenatoria de fecha 12 de marzo de 2010, convirtiéndola en
efectiva (Expediente 13008-2008-0-1801-JR-PE-23). Alega la vulneración
del derecho de la libertad personal en conexión con el derecho al debido
proceso.
El recurrente manifiesta que don Hernán Mateo Molina Velásquez,
mediante sentencia del 12 de marzo de 2010, fue condenado por el delito
de estafa a tres años de pena privativa de la libertad, suspendida en su
ejecución por el plazo de tres años, bajo conducta. Señala que el
Juzgado, sin mediar notificación para la audiencia, ha revocado la
suspensión de la pena impuesta en la mencionada sentencia. Agrega que
el favorecido fue detenido el 7 de julio de 2015.
El Cuadragésimo Sexto Juzgado Penal de Lima, con fecha 10 de agosto
de 2015, declaró improcedente liminarmente la demanda por considerar
que el recurrente fue válidamente notificado, conforme indica el reporte
de seguimiento de expedientes del Sistema Integrado Judicial y que
incluso en aquella oportunidad presentó un escrito solicitando que se
deje sin efecto la revocatoria y requisitoria realizada.
La Primera Sala Penal para Procesos con Reos en Cárcel Colegiado «B»
de la Corte Superior de Justicia de Lima confirmó la apelada por similar
fundamento.
FUNDAMENTOS
Petitorio
1. El objeto de la demanda es que se declare nula la resolución de fecha
21 de diciembre de 2010 que revocó la suspensión de la pena impuesta
en la sentencia condenatoria de fecha 12 de marzo de 2010,
convirtiéndola en efectiva. Alega la vulneración del derecho a la libertad
personal en conexión con el debido proceso.
Consideraciones Preliminares
2. El Cuadragésimo Sexto Juzgado Penal de Lima resolvió rechazar in
limine la demanda por ser manifiestamente improcedente,
pronunciamiento que fue confirmado por la Primera Sala Penal para
Procesos con Reos en Cárcel Colegiado «B» de la Corte Superior de
Justicia de Lima. Sin embargo, el Tribunal Constitucional, en atención a
los principios de celeridad y economía procesal, considera pertinente
emitir pronunciamiento de fondo máxime si no se genera indefensión
para el emplazado, toda vez que en autos aparecen los elementos
necesarios para ello.
Análisis del caso
3. La Constitución Política del Perú establece en el artículo 200, inciso 1,
que mediante el habeas corpus se protege tanto la libertad individual
como los derechos conexos a ella; no obstante, no cualquier reclamo que
alegue afectación del derecho a la libertad individual o derechos conexos
puede reputarse efectivamente como tal y merecer tutela, pues para ello
es necesario analizar previamente si los actos denunciados vulneran el
contenido constitucionalmente protegido del derecho tutelado por
el habeas corpus.
4. El Tribunal Constitucional ha precisado en la sentencia recaída en el
Expediente -2004-AA/TC, que la notificación es un acto procesal cuyo
cuestionamiento o anomalía no genera, per se, violación del derecho al
debido proceso o a la tutela procesal efectiva; para que ello ocurra
resulta indispensable la constatación o acreditación indubitable por parte
de quien alega la violación del debido proceso, de que con la falta de una
debida notificación se ha visto afectado de modo real y concreto el
derecho de defensa u otro derecho constitucional directamente
implicado en el caso concreto. Esto se entiende desde la perspectiva de
que los procesos constitucionales no son una instancia a la que pueden
extenderse las nulidades o impugnaciones del proceso judicial ordinario,
ni tampoco pueden convertirse en un medio para la articulación de
estrategias de defensa luego de que una de las partes haya sido vencida
en un proceso judicial.
5. Asimismo, este Tribunal ha señalada en reiterada jurisprudencia que el
derecho a la defensa comporta en estricto el derecho a no quedar en
estado de indefensión en cualquier etapa del proceso penal, el cual tiene
una doble dimensión: una material, referida al derecho del imputado o
demandado de ejercer su propia defensa desde el mismo instante en que
toma conocimiento de que se le atribuye la comisión de determinado
hecho delictivo, y otra formal, que supone el derecho a una defensa
técnica, esto es, al asesoramiento y patrocinio de un abogado defensor
durante todo el tiempo que dure el proceso.
6. El derecho a no quedar en estado de indefensión se conculca cuando
los titulares de los derechos e intereses legítimos se ven impedidos de
ejercer los medios legales suficientes para su defensa; no
obstante, no cualquier imposibilidad de ejercer esos medios produce un
estado de indefensión que atenta contra el contenido
constitucionalmente protegido de dicho derecho, sino que es
constitucionalmente relevante cuando se genera una indebida y arbitraria
actuación del órgano que investiga o juzga al individuo (Expedientes
0582-2006-PA/TC, 5175-2007-HC/TC, entre otros).
7. El presentante alega que al favorecido «jamás se
le notificó debidamente de nada» Al respecto, del Reporte de
Seguimiento del Expediente 13008-2008-0-1801-JR PE-23 del Poder
Judicial que obra en autos de fojas 32 a 45, se advierte que el auto de
revocatoria de la suspensión de la pena de fecha 21 de diciembre de
2010 fue apelado por el favorecido (fojas 40) e incluso que presentaron
escritos solicitando que se deje sin efecto la revocatoria y requisitoria, así
como de pagos por consignación (fojas 43 a 45). Por lo que cabe señalar
que el actor tuvo conocimiento de la revocatoria de la suspensión de
pena e interpuso los recursos en su defensa.
8. Este Tribunal ha precisado en reiterada jurisprudencia que el derecho a
la libertad personal no es un derecho absoluto, sino relativo; es decir,
susceptible de ser limitado en su ejercicio. Sin embargo, es claro que las
eventuales restricciones que se puedan imponer no están libradas a la
entera discrecionalidad de la autoridad que pretenda limitar su ejercicio.
De esta manera, la legitimidad de tales restricciones radica en que deben
ser dispuestas con criterios objetivos de razonabilidad y
proporcionalidad, a través de una resolución judicial motivada.
9. Sobre esta base, según la normativa penal vigente, el juez puede
suspender la ejecución de la pena por un periodo de uno a tres años,
siempre que se cumplan determinados requisitos, pero, en cualquier
caso, su vigencia estará condicionada al cumplimiento de las reglas de
conducta que necesariamente habrán de estar expresamente
establecidas en la sentencia condenatoria. Sin embargo, el artículo 59 del
Código Penal señala que si durante el periodo de suspensión el
condenado no cumple con las reglas de conducta impuestas o
condenado por otro delito, el juez podrá, según los casos: 1) amonestar al
infractor; 2) prorrogar el periodo de suspensión hasta la mitad del plazo
inicialmente fijado, o 3) revocar la suspensión de la pena.
10. En el caso materia de autos, a fojas 15 obra el auto de amonestación
de fecha 10 de junio de 2010, y a fojas 18, el auto de revocatoria de
ejecución de la pena del 21 de diciembre de 2010, donde se advierte que
mediante sentencia del 12 de marzo de 2010 se condenó al beneficiario
por el delito de estafa a 3 años de pena privativa de la libertad,
suspendida por el mismo plazo a condición de que cumpla con las reglas
de conducta establecidas, bajo apercibimiento de revocarse la
suspensión de la pena. Sin embargo, se señala que el favorecido no
cumplió con el pago de la reparación civil, no devolvió el monto materia
de estafa, ni firmó el cuaderno de control de firmas; razones que
determinaron la expedición de la resolución cuestionada de autos.
Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que
le confiere la Constitución Política del Perú,
HA RESUELTO
Declarar INFUNDADA la demanda.
Publíquese y notifíquese.
SS.
MIRANDA CANALES
LEDESMA NARVÁEZ
URVIOLA HANI
BLUME FORTINI
RAMOS NÚÑEZ
SARDÓN DE TABOADA
ESPINOSA-SALDAÑA BARRERA
FUNDAMENTO DE VOTO DEL MAGISTRADO ERNESTO BLUME FORTINI
Si bien concuerdo con la parte resolutiva de la sentencia de fecha 19 de
octubre de 2016, discrepo de lo expresado en su fundamento 4, en
cuanto consignan literalmente que: «Esto se entiende desde la
perspectiva de que los procesos constitucionales no son una instancia a
la que pueden extenderse las nulidades o impugnaciones del proceso
judicial ordinario, ni tampoco pueden convertirse en un medio para la
articulación de estrategias de defensa luego de que una de las partes
haya sido vencida en un proceso judicial».
La razón de mi discrepancia se basa en las siguientes consideraciones:
1. No obstante que, en principio, el hábeas corpus no debe servir para
replantear una controversia resuelta por los órganos jurisdiccionales
ordinarios, la revisión de lo resuelto por estos órganos no es un asunto
ajeno a la Justicia Constitucional como tan rotundamente se afirma en
aquel fundamento. Por lo tanto, no compete en forma exclusiva y
excluyente a la justicia ordinaria.
2. En efecto, y a contramano de lo que se señala en el fundamento citado,
hay casos excepcionales en que la Justicia Constitucional puede
ingresar, por ejemplo, a la interpretación y aplicación de las disposiciones
legales, la valoración de los elementos de hecho y de las pruebas que ha
realizado el juez e incluso lo resuelto en la sentencia, entre otros
aspectos.
3. Ello se da cuando se ha producido la violación de algún derecho
fundamental o se ha afectado la Constitución de alguna forma, lo cual
incluye a sus principios, valores e institutos, entre otros aspectos
inherentes a la misma.
4. Más aún, esa habilitación es propia y consustancial al Tribunal
Constitucional, si se tiene en cuenta que a él le corresponde garantizar la
vigencia efectiva de los derechos fundamentales y la primacía normativa
de la Constitución, como instancia final en la jurisdicción interna.
5. Sobre esto último, debo agregar que como intérprete supremo de la
Constitución obviamente también lo es de todo el derecho ordinario y de
su aplicación.
S.
BLUME FORTINI
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IVET LESCANO CALVO
Universidad Nacional Mayor de San Marcos.