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500 pesos Homenaje al constructor de la ciudad antigua: Ing. Luis F. Molina ‘Semblanza del Ing. Luis F. Molina por Héctor R. Olea *Poémas de Dora Josefina Ayala, Cecilia Pabios, Isabel Alcar4z, Rosy Palau, Natalio Landeros* Cuento de José Espino: Torrero, Antonio Garibaldi; jests Oviedo Diaz* Ensayos de Gilberto Lépez Alanis, Davic Rubio Gutiérrez, Jaime Rodriguez* Libros: Roberto Hernandez R.*Academia a) Dire. Roberto Hernandez R CONSEJO DE COLABORACION: Héctor R. Olea, Ramén Rubin, Démeso Murua, Ratil Cervantes Ahumada, Enrique Petia Gutiérrez, Gilberto Lépez Alanis, Dora Josefine Ayala, . Natalio Landeros, Ricardo Mimiaga, Isabel Alcaraz, Hudscar Peta Rad Sanchez Cuén, Marco Antonio Garibaldi, Jestis Oviedo Diaz, Jost Espinoza Torrero. Jaime Rodriguez y Lamberto Vizcarra, Coordinacor Jefe de Redaccién David Rubio Gutiérrez Héctor Lopez Gamez Disefio Melesio Oropeza Cota {a direcci6n Presentacion Héctor R. Olea Semblanza del ing. Luis F. Molina Josefina Ayala Descubrimiento... Jose Espinoza Torrero Doria Martina ‘Antonio Garibaldi {a revelacion esis Oviedo Diaz Castigo vegetal Cecilia Peblos Edicto a un pueblo dormido Gilberto Lopez Alanis Culiacén: 1910 Isabel Alcaraz El amor robado + David Rubio Gutiérrez Ei romanticismo en Sinaloa Natalio Landeros Sor Tristeza ime Rodriguez Cutiacan Rosy Palau Palabra Roberto Heméndez R. Libros “*) + ACADEMIA, revista trimestral, érgano de la Academia de la Cultura Sinaloense A. G, “Alejandro Hernindez Tyler”, editada con el apoyo dela emprose de Los Debates de Sinaloa. oficinas: Moctezuma 1717, Col. T. Blanca. Tel. 2-01-96.PRESENTACION . constituye un acontecimiento social y cultural, que adquiere especial re- Tevancia sf la tomamos como punto de referencia de la ore- sciéniterariageneracional que se deen un tiempo y 2 un ‘espacio, dejando huella o presencia testimonial de sus in- ‘quietudesy de su modo de pensar; no de otra manera pode- ‘mos considerar, la huella que dejaron en el desarrollo de a regional, revistas como: “Mefistofeles” y “Argos” o ““Antorcha”, Tita de colores,"‘Sursum”, “Letres €e Sinaloa” y “Resumen Una revista puede ser, por sus objetives, une trinchera ideol6gice, una revista de tesis, pero eso limita su horizon- te, porque su contenido usiaria al arbitrio de la homoge- neidad de ideas y no en la comunién espiritual de un uni- verso en el que debe :ampear Ie pluralidad, con su irrestricto derecho a disentir. Enese contexto, la revista Acodemia, érgano dela Aca~ demia de la Cultura Sinaloense, A. C., “Alejandro Hernén- dez Tyler”, se declara rev sta plural y abre las puertas de su hospitalidad a los escritores sinaloenses, que tendrén en alla, un puente de comunicacién con el pueblo, primer de- mandante cultural de Sinaloa, La Academia de In Culture Sinaloonse, A. C., hace pe- tente su reconocimiento « la Empresa ds los Debates de Si. naloa, porel apeyo finan. iero que ha hecho posible el naci-, miento de la revista Academia, apoyo que nos obliga a me- jorar cads ediciGn, sabedores de que Academia llenaré un ‘espacio importante en la vida cultural de Sinalca. LA DIRECCIONHECTOR R. OLEA\ SEMBLANZA DEL ING. LUIS F. MOLINA En su manuscrito “Autobiografia’, D. Luis F. Molina, ofrece una galeria de recuerdos, con interesantes datos sobre su vida. Nacié en el pueblo de Czumbilla, Estado de México, ol ia 13 de septiembre de 1864. Fueron sus padres D. José Molina, empleado en los trabajes para el nvevo trazo del camino real dela Villa de Guadalupe al mineral de Pach ca y, después, fue técnico en las obras hicrdulicas de San Lazaro y su progenitora fue la seiora dota Luz Rodrigues, ‘Al nitio Io Hlevaron a Tecumac, alos dos dias de nacido, ere esteel curato a que pertenecia su pueblo natal para ser bautizado siendo su padrino D. Francisco Medina. Allos cuatro aitos de edad su padre lo lev6 a la ciudad de México a vivir con una de sus tfes, que se lamaba Simo- 1a, lugar donde el comereiante y preceptor, D. Agustin Flo- res, lensed las primeras lotras. De vuelta a Ozumbilla pa- 36 al cumplir siete afios de edad, como pupilo {interno} al colegio particular que dirigia el ingeniero D. Antonio Pale- fox, en Otumbe. ‘Aios después su padre adguirié el rancho pulquero de Copilco, en el Distrito Federal, por lo que a familia se trasladé a ese sitio y el pérvulo continus sus estudios, por poco tiempo, en Ia Rscuela de Betlemitas y, luego, en ura primaria del gobierno, que se llamaba Hospitel de Teco ros, (ubicada donde hoy se leventa el edificio contral ce Correos) bajo la cirecci6n de D. Joaquin Noretia. Postoriormenie ingres6, preparado en su propia casa por el profesor D, Julian Diaz de Herrera, al colegio part- ular del cual era director D. Agustin Cuenca, ubicado en la Plaza del Carmen de la Villa de Sen Angel. ‘Terminados sus estudios se inscr'bi6, el joven Molina, para cursar el bachillerato en la preparatoria de San lide- fonso, porloque tuso que pasar # vivir ala casa de un emi- go de su padre, D. Antonio Linares, contigua al templo ce San José de la ciuded de México. En la escuela preparatoria bajo la direccién del profe- sor D. Alfonso Herrera tuvo Molina de maestros, entre otros, a D. Rafael Angel de la Peita, D. Francisco Echega- ray, Ing. D. Manuel Marfa Controras, D. Miguel Schulz, D. José Maria Marroqui, D. Gabino Barreda, Dr. D. Porfirio Parra, y a su tio Ing. D. Ignacio Molina. Fl preparatoriano Molina tenia 15 ais, en 1879, cuan- do visitaba a diario a sus primas Lola, Tonche y Lupe, hijes desu tio politico Frencisco Oropeza, que vivian cerca de la escuela de San Ildefonso, tn la calle de La Perpetus, « un costado de la Escuela de Medicina, parientes que habia tra- tado desde el tiempo en que vivid en et pueblo ce Ozam- billa. BI resultado de este su primer amor ~Lola~ en. su semblanza lo relaté ast de mi edad me gustaba pasar ol tiempo en sa compai més cuando Lola se habie oirecido a ensefiarme miisice, en la que tenia bastantes conocimientos, y con ese pretexto Jo no estudieba porque casi todo el dia lo pasaba en esa casa El resultado fue que perdi el afo..”. En rolacién con este amor platénico, ideel ode honesto, modo, el memorialista escribié: “Ahora voy a expresar las primeras impresiones de j- ventud. Siempre fui amente del platonismo y me gustaba vencer dificultades, nunca busqué facilidades, pues cua do éstas se presentaban me aburvian”. “Asi es que mi primera impresidn (amorosa) fue la de una de mis primas Oropeza: pero como yo era muy joven, tenia enionces 15 afios, me consideraba muy insignificante y por lo tanto me reservé mi sentir’. Blestudiente Molina habfe concebido la idea, desde ni- 10, de seguir la carrera profesional de su tio el ingeniero militar D. Ignacio Molina, personaje que combatié a los in- ‘vasores norteamericanos ol 47 y, como patriota, su nombre ued grabado en a columns conmemorative del Batalla ie} Cestllo de Chapultepec. Ayud6, también, al general D. Pedro Garefa Conde, con grandes penalidedes, a trazar le rmueva linea fronteriza con los Fstados Unidos. El auto-apologista llegaba a la etapa; la juventud, cuan- do afloran los sue‘ios en el ser humano. tetatcty Cuando el alumno Moline terminé el bechillereto se inseribié, en 1884, en la Escuela do Bollas Artes © Acade- rie de Son Carlos, dande se impartian las carreras do pin tura, escultura ¥ arquitectura. En esta excuela profesional (Arquitectura) cursé mate rias con distinguidos maestros entre ellos el pintor Félix Parra, autor dal famoso cuadro: “Fray Bartolomé de las Ca- sas”; asimismo con el escultor D. Miguel Norefia, quien Cincelé le estetua de Cuauhtémoc que esti en el Paseo de la Reform; durante sus estudios fue director de la escuele el softor D. Romdn Lascurdin y secrotario et Dr. D. Jess Océiz. El aplicado estudiante de arquitectura, en su diario, ‘cuenta con minuciosos detalles la vida estudiantil de todos sus condisefpulos, entre otros, la de su amigo intimo el fa- ‘oso escultor D. jestis Contreras que esculpis las célebres estatuas: “A pesar de todo” y “Desesperacién” y las figuras de algunos heroes de la Reforma, como las de los generales ‘Antonio Rosales y Ramén Corona que representan a Sina- Joa, lo mismo que el relieve en bronce que tanta fama le dio en el extranjero: “El Suplicio de Cuauhtémoc”. Igualmente con todo pormenor narra el autor como ‘ba, en el tren de mulitas, a pasar los fines de semana a Co- pilco y a la Villa de Sen Angel. Describi6, con deleit, las rouniones y bailes que organizaban las pudientes familias: Vallarta, Séyago, Guernesey, Regagnou, Struck, Arroyo ‘Emparan y otras mas que pasaban temporadas en San An- gel o, aquellas verbenas populares, cuando los vecinos concurrian a los bailesen el Portal det Palacio Municipal, a las fiestas del Carmen y ala Exposicién de Flores y plantas e censto. Y, en las glosas intimas, surgen los recuerdos: los pase- ‘05 campestres a Chimalistac, Coyoacén, Tlalpan, Desierto dde Los Leones ya las huertas de San Jerénimo en las estrt- Daciones del Ajuzco o las cabalgates por los estrechos sen- eres del Pecregal : “El Sr. Lic, Vallarta -apunté el autor en sus reminiscencias-, mientras vivia en Sen Angel, de mayo a ‘octubre, me invitaba a salir caballo, todos los domingos, hacisndole compafia tanto a él como a dos de sus hijes, que casi siempre eran Isabel, que era Ja mayor, y Tulia o Hlena indistintamente. También nos acompafiaba a estas excursiones la esposa del Sr. Guernesey, una sefiora ameri- cana que se llamaba Enriqueta, experta amazona con la ‘que jugabe carreras a caballo”. Y al estudiante de Sen Carlos evoca que trabé ‘camaraderia con la sefiora Carolina Berger, alemana, que tenfa una hija que se llamaba Luisa que le decian Luli con quien tuvo un romance pasajero, Ademés, con Lupe Dunn, hija de inglés y mexicana, bastante instruida y bonita, pero ‘no tuvo inclinacién por ella y sélo cultivé amistad. “En una ocasién -continia dia del santo de la seiora ‘Sdyago, que se llamaba Merced, fue el baile en su casay re- cuerdo que me gustaba bailar y bailé mucho con julia Vallarta porque ademds de ser muy agradable en su treto el baile la hacia més simpética porque era muy jovial detem- peramento muy vivo. Quién habia de decir que esta sefiori- {a fuera, después de los aftos, monja con el nombre de Sor Concepcién”. ‘Ahora bien: a través de sus hojas holograficas se des- ccubre el romance, pues durante su carrera profesional, es ‘wo enammoredo de lena ya aus confes: 4 "Yo guardo un. esta época asi como de to- dos y cafouno da ioe miumbros de familia Valores ‘especial de Elona que eta una sefiorita llena de gratia y de virtudes”. “Pues mucho me interesaba una de les seftoritas (Ele- na) hija del matrimonio Vallarte. Esta sedorita tenia para ‘mf mucho atractivo pues ademas de su buen fisico, veia yo ‘en olla una sefiorita virtuosa y lena de cualidades, hasta ‘que con el tiempo y el continuo trato me interesé por con- quistar su carifio, haciéndole manifestaciones especiales para que comprendiere mi intencién”: Este amor permanecié secreto pues sélo la [Link] la isa diaria de Catedral, en las funciones de Opera del Te- atro Nacional, con frecuencia le obsequiaba ramos do ro- sas blancas y, con toda la pasién de sus 24 afios, le escribia cartas apasionadss que nunca tuvieron respuesta. 6 El joven Moline asisti6, ya para terminar la carrera de arquitectura, un afio ala Escuela de Ingenieros ubicada en al Palacio de Minerfa donde adquiri6, précticos conoci- mientos, en la materia de topogratia y bastante habilidad en el manejo del teodolito. El pasante Molina presenté su examen profesional el 24 de octubre de 1€88. Bl jurado estuvo integrado por los arquitectos: D. Juan Agea, D. Vicente Heredia, D. Manuel Rincdn y Miranda yios ingenieros Antonio Torres Torija y José Rivero y Heras. El nuevo profesionista, al ser aprobado, se dedicé con ‘ahinco a la construccién y participd, aunque sin éxito, en varies empresas. seentetatetctntxt Bl arquitecto D. Luis F. Molina, al ao de titulado, por secomendacién del Sr. D. Enrique M. Rubio, senador de la Ropublica, entrevista fines de octubre de 1889, en.l hotel “Guilow", al Sr. Ing. D. Mariano Martinez de Castro, go- bernador de Sinaloa, que se encontraba en la ciudad de México, con el objeto de contratar a un arquitecto para la ‘construccién de un teatro en la capital de su Estado. Une vez. aceptado el ofrecimiento del gobernador de darle una remuneracién mensual de $ 250.00 por todo el tlempo que durara su administrecién, ademés le concedi6 tres moses para que dejara arzeglados todos sus asuntos ¥, de inmediato, puso a su disposicién los fondos necesarios ppara el viaje y cartas de recomendacién para la Casa de Otero y Aguiar de Guadalajara, Jalisco, y para el Sr. D. Joaquin Redo de Mazatlén con el fin deevitarie contratiem- os en el viaje. “As las cosas ~enots en su libreta~ preparé mi viaje al= gin tanto dificil, tanto porque yo no estaba ecostumbrado ‘viajes asf como porque entonces ira Sinaloaera como ira China. Primeramente habia que ir a Guadalajara en tren, después habfa que tomar la diligencia para leger a Tepic. De allf tomar caballos para ir al puerto de San Blas. En ese lugar embarcarse para ir a Mazatlén, y de all Altata y, por uihimo a Culiacdn”. “Debo decir ~explicé— que si habia aceptado este trabe- Jo tan lejos de la capital, habia sido para cumplir asi con la llusién que se habia apoderado de mf, de lager a obtener el ccarifio de una hijs Elena) cel licenciado Vallarta por quien sentfa toda mi inclinacion dadas las virtudes y méritos que le cones" 1La titima vez que el arquitecto Molina vio ala familia [del Lic. Vallarta, Magistrado de la Suprema Corte de Just- cia, fue un domingo vispera de su salida en el Teatro Na- /cional donde se representaba la pera “Otelo” de Verdi. El Jenamoredo arquitecto deseaba “ver a Elena hasta los ilt- ‘mos momentos” y en sus evocaciones escribié: “*Este propésito lo logré (ver @ Elena) con gran satisfac- ‘cién mfa porque como he dicho, estaba muy impresionado do una de las nifias (Elena) de esta familia, a quien le habta ofrecido regresar el dia de su santo (Santa Elena) que era en el mes de agosto”. “Bl lunes dia de mi salida, le envié (a Elena) un ramo de flores y si mal no recuerdo unos versos alusivos a una des- pedida de carifio”. El arquitecto Molina, antes de selir a Sinaloa, hebie es- tudiado la planificacién y estructura del Testro Hidalgo, ubicado en la calle de Regina de la ciudad de México, que D. Albino Palacios reforms totslmente, era ya de ‘mamposteria y hierro y su alumbrado de gas hidrégeno, ‘que pado ser reinaugurado, con un drama de Echegeray, el 22 de junio de 1883.Estudié de igual manera los teetros “Judrez” de Guana- juato, Famosos por sus versallescas decoraciones, el de Le ‘on de los Aldama y, por iltima “El Degallado” de la capital tapatia. Elanquitecto Moline, después de un viaje accidentado, egé « la capital de Sinaloa con algin retraso, el dia 22 de febrero de 1890. Después de instalado en el tinico hotel Ila~ mado del Ferrocarril, después Rosales, salié a conocer la ciudad y, posteriormente, supo todas sus viejas historias, exextactntachette? Culiacén entonces era un poblado nistico que tenfa la fama de haber sido fundado, por el Muy Magnifico Seior D. Nuiio Beltran de Guzmén, el 28 de septiembre de 1531 En el siglo XVI Ilevé el nombre de Villa de San Miguel do Culiacéa, pero a pesar de haber sido trazada al estilo: castellano, fue endeble 0 ristica su arquitectura, como lo hace constar en su relacién, Garcia del Piler, lengua que fuede D. Nufio de Guzman, Apenes uno de sus pobladores | tenia ttulos de nobleza, D. Hernando de Tovar, parients de Ja reina dofa juana, “La Loca” y asu casa llegaban los més distinguidos viajeros como el néufrago D. Alvar [Link]- bbeza de Baca, el conquistador D. Francisco Vazquez de Co- ronado y, en las postrimerias de la centuria, el poeta no- vohispano D. Bernardo de Balbuena entre oircs. Cuando visits Culiacén D. Lézaro de Arregui, en el siglo XVII, s6lo contaba con 16 vecinos espafoles. El edif- io de esta villa, tal como lo vio el mitrado geodeste D. ‘Alonso de la Mora y Bscobat, era todo de adobes y las ca- sas bajas sin altos; calles anchias y derechas; con una graa plaza en la cual esté fundada le iglesia parroquial.. En al siglo XIX los vocinos so cirigieron, en 1804, «l Rey de Espaita, Carlos IV, segiin documento existente en ol archivo franciscano con el fin de que la elevara a la categoria de ciudad, peticién que les negé porque s6lo con- taba con 80 habitantes. El burgo, a principios de esta cen- turia, somejeba una lémina de algin novelin de cabailerias, o le litografia de un tugarejo de Cestilla La Vieja. En el segundo decerio del citado sigholas macizas y s0- leadas casonas, que habian sobrevivido de la erquitectura colonial, eran tan s6lo la antigua parroguia, la casa de la fa- rilia Diez Martinez y las Casas Consitoriales que habfan hrabitado les obispos: Fray Francisco de Rousset y Rosas, Fray Bernardo del Espiritu Santo y el Dr. LAzaro de la Gar- za y Ballosteros. Debido a la declaracién como puerto de altura que se brizo de Mazatlin, so inicié en los afos treintas dela ceatu- ia ochocientista, una gran actividad en la construccién, sin normas urbanisticas, todo al arbitrio de los vecinos, Cuando el arquitecio iD. Luis F. Melina llegé a Cu- liacdn, eran sus edificios mas notables: la Casa de Moneda {2830-6}, le Catedral (1636-1683, l Seminario (189042), a Palacio de Gobierno (1838-42), los portales de cal y canto frontea la Catedral y ala Plaza de Armas (1848), el edificio de la fabrica de Hilados y Te}idos "El Coloso de Rodas” (1876), Estacién de! Ferrocarril Occidental (1882-83), el H tol del Ferrocarril (1882-83), y el Hospital del Carmen (1887) En vista de que no se iniciaba la construccidn del te- atro para lo cual habia sido contratado, pasé el arquitecto Molina @ prestar sus servicios al H. Ayuntamiento y, coms derando que la vieja treza castellana ce la ciudad de Cu-" liacan se habia perdido, en sus anales apunié: “Al poco tiompo comencé a desempeiar estas fun- EI urbanista Sr. Molina dividié la ciudad en cuatro ccuarteles con dos jes: uno de norte asus y el otro de orien tea poniente, que deberian de sorvir de base a la numera- cidn de las casas. La nomenclatura de poniente a oriente fue la siguiente: calle del Huanacaxtle, conocida también con el nombre del berrio La Vaquita se le puso por nueva designacién Ave. General Guadalupe Victoria; la calle de La Garita, llamada ‘asf porque en su cruce con la 2 de Abril habia una caseta pra vigilar a entrade a la ciudad, ésta cambi6 por Ave, Ni- colds Bravo; la calle nombrada La Colmena llevé el nombre de D. Manuel Romero Rubio desde ol 24 de septiembre de ‘1e96: a calle designada el Observatorio, desde ol to. de ju- nio de 1674, see otorgé el nombre de 22 de Diciembre, en homenaje a la Batalla de San Pedro. Siguiendo hacia el oriente encontramos la vieja calle dela Cruz, famosa en la historia deta delincuencia, que fue calificada como Ave. General Vicente Riva Palacio; luego tenemos la calle apodada del Capule, llemeda asi porque habia un drbol de este género entre las calles de Libertad y Rosales, se le bautizé con el nombre de ave. General Dona- to Guerra: el popular callején de Don Toribio (Barrantes), igualmente st le adjudicé el nombre de calle del Indio Tris- te, tal vez, por algtin vecino que quiso imitar la colenial no- ‘menclatura metropolitan, esta fue mencionadacomo Ave, | José Maria Morelos; y el Callej6n del Oro, fue distinguido ‘con el nombre de Ave, General Domingo Rubi, el 13 de ju- nio de 1696. Hubo también otros rincones famosos, desde ‘axépoca colonial, como el Callején del Beso, desaparecido al cons- truirse el Mercado; la siguiente calle con el mismo rumbo era motejada en su parte sur por la de Jos Artesanos y, en el tramo comprendico entre las calles Judrez y Esccbedo, el puetlo la denominaba de Los Carretoneros porque alli habia un sitio de carretas para carga tiradas por asnos, ca- ballos o acémilas, esta via se le dio el nombre de [Link]- titucién, (boy general Juan Carrasco}. ‘Al oriente sigue la antigua calle de la Ermita de San Jo- 6, que tuvo otros nombres. como Calle del Puente y del Progreso, a la que se le concedié el nombre de Ave. Martinez de Castro (apellido del gobernador), por acuerdo de D. Fortunato de le Vega, prefecto de Culiacén, con fecha '5 de noviembre do 1890, posteriormente aludida como Ave, 20 de Noviembre (hoy gensral Alvaro Obregon; esta «alll sirvié de eje en la cartogratia de la ciudad. La calle del Curato se lamé Ave. Independencia (Hoy Ruperto L. Palize}; la Calle Aguila se le puso Ave. Jesus G. ‘Andrade; la Calle del Angel se denomin6 Ave, general Ra- dn Corona (hoy Jorge G. Granados} Ia calle antigua de La Barranca llamads también Calle dol Puente de Cuesta, (Dr. D. Mariano, prefecto politico de Culiecén, en 1874), del Carmen (por el Hospital que lleva el nombre de dofia Car- men Amador desde 1887), del mismo moto se identifica ‘como Calle Miguel Hidalgo debido a que, segiin se cuenta, un vecino de apellido Araujo cada afio levantabs durante las fiestas patrias un dltar civico con el retrato del Cura de Dolores, esta via cambié su nombre por Juan B. Sepulveda (hoy Aquiles Serdén). Alorientede esta titima via, en el adra de la ciudad, 2s- taban la fébrica “El Coloso de Rodas”, el ingenio azucarero “La Aurore”, el Hospital del Carmen y el cementerio de ‘San Juan de Nepomuceno en el barrio llamado del Calva- Fo, En Culiacén las vias del norte al sur eran las siguientes: Calle del Rio que segu{a el curso del Tamazule hasta su confluencia con el Humaya, en donde sélo habia risticas posadas y corralizas para les bestias, muy poco transitada (hoy Malecén ""Humaya” 0 Pasco de los Nifios Héroes}; calle de La Sirens o del Pescado, en ella estaba el barrio ga- ante llamedo “La Mascote”, lev por nombre general [g- nacio Zaragoza; la calle del Diezmo porque en ella estaban las Casas Consistoriales donde se pagaba parte de los fru- tos, regularmente la décima, que pagoban los fieles a la Iglesia, conocida también por calle del Mesén de San Carlos, thoy general Refeel Buelna}:la calle Reel porque por ella entraba el camino que venia'de Pericos 0 de la re- £6n norte, la Tercena por el Estanco de tabacos, alcoholes y naipes, La Moneda en 1844 y, por ultimo, calle general ‘Antonio Rosales, impuesto a la muerte de este jefe republi-ano, en la ciudad de Alamos, en el mes de septiembre de 1865: y calle del Emporio o Comercio (hoy General Angel Flores) ‘Continda al sur le calle Hamada “Camino Real” entrar ba el sendero que bajaba desde las serrenias de Topia, ere conocida de igual modo por calle del Meséa del Refugio, que se convirti6 en Miguel Hidalgo y Gostilla, el 15 de sop- tiembre de 1902, servia de calle ee en el plano reguladorde 1a ciudad; la calle del Seminario recibié el nombre del Be- nemérito Lic. D. Benito judrez, el 15 de septiembre de 1902; Je calle de San Isidro se lamé general Mariano Escobedo conla mist fecha anterior: a calle que el vulgo nombraba de Los Naranijitos 0 El Sesteo de las Avos, fuo la Cristébal Golén, ylamuova celle 2de Abril (hoy Boulevard Francisco 1. Madero}, y, la ultima, lamada Francisco Cafedo (hoy General Francisco Villal, empliaron el pleno urbano de le ciudad, pues colindaban con la via del Ferrocarril Occi- dontal de México. Blobispo franciscano D. José Marfa de jestis Portugal y Serratos, que habia tomado posesién de la Mitra de Sinaloc al 16 ce febrero de 1889 le encomendé, l arquitecto D. Luis F. Molina, terminar algunos detalles quele faltaban en su construccién a la Catedral. Bl artifice de la construcciéa, sefior Molina, proyectd y constrayé el remate de la Catedral donde est colocado el relo}, También ejecuté un diseiio para hacer un trond en el altar mayor, que consistia en cuatro columnas y une ciipu- | | Ja, sostenieado todo esto un pivote refozado, para que pu- diera girar con el objeto de poner el Divinisimo por un lado y por el opuesto, obta que deberfa estar terminada en po- 0 dias con el fin de colobrar una liturgia especial. La la bor de carpinteria, el tallado y dorado, lo encomends al ebanista Francisco Aguitre, nombre en espaol que habia adoptado un artesano de nacionalidad china y que de- ‘mostré ser un habil operario y genial artista oriental. En Culiacén se formé, en marzo de 1892, una sociedad para la construccién de un teatro que qued6 integrada en la forma siguiente: Ing. D. Mariano Martinez de Castro, go- bernador del Estaco; Remedios dela Recha, rico minoro de Durango; Amado Andrade, pudiente agricultor de la re- {idn; y os comorciantes: D. Severiano Tamayo, D. Manuel Clouthier y D, Angel Urrea El gobernador Martinez de Castro colocé, el 15 de sep- tiembre de 1892, la primera piedra y un cofre que contenia, el acta correspondiente, los periécicos en circulacién y al- gunas monedas de cro y plata del aito mismo en que se procedia @ la ejecucién de la obra, en el acto hablé el pe- riodista D. Julio G. Arce, director del diario "Mefisiéieles” El artista St. Molina en relacién con esta ceremonia escribi6: “Todo esto dentro del cofie debe de estar ~detalld—co- mo a tres 0 cuatro metros abajo del piso de escaleres que conduca del pértigo al vesttbulo y precisamente en el eje del edificio”. EL arquitecto Molina proyect6 y ejecuté Ia obra con la colaboracisn del sobrestante, D. Lézaro Uriarte, el maestro carpintero D. Prisciliano lores (3) y. ademas numeresos obroros especializedes. Todo el material de madera fue importado de San Francisco, California, los capitales de le fachada los hizo el albafil Luis Ciprés, previo dibujo del arquitecto. El teléa | de boca, que representaba le terreza del palacio de un noble inglés y, en un aiio, hizo las decoraciones un esce- || négrafo do apellide Segura. Bl promotor y constructor, Sr. Molina, en sus libretas de apuntes, anotd lo siguiente: “Como el basamento general, no lo hice corrido, sino sobre arcos ligados entre sf, la gente decia que se estaban construyendo gavetas para difuntos. Por supuesto que no faltaron ccfticas para tal o cual cosa, pues en los pueblos, ‘pequefios es netural que le gente se ocupede algo, hasta de Jo que nada le importa”. 1a inauguracién del teatro, que @ propuesta del Sr Urrea se Ie land Apolo, fue la woche del 16 de septiembre de 1994, El orador oficial designado por el gobemnador go- noral D. Frencisco Cafiedo lo fue el Lic, D. Alberto Arella- xno Millén, quien pronuncié un discurso muy erudito. La verdedera epertura formal del nuevo coliseo, al aio si- ‘guiente, corespondié @ una compaitia de dpera que se de- nominaba Ciudad de Roma El éxito dol croadér argpitect6nico, Sr. Molina, tavo una repercusi6n nacional: el Presidente de la Republica, goneral D. Porfirio Dfaz, el mismo afio del estreno del te- stro, para estimularto nombré al arquitecto D. Luis F. Moli- 1a, Magistrado ¢e Ciscuito (suplente) y, ademés, fue electo vice-presidente del H. Ayuntamiento el dia 1 de junio de 1894. En lg “Autobiografia” inédiia del virtuoso arquitecto D. Luis F. Molina he leido, con sumo interés, aquellos rola- tos sobre sus paseos a caballo con sas amigos intimos li- cenciados: D. Heriberto Zazueta y D. Evaristo Paredes, losbailes en La Lonja, edificio piblico donde se reuntan los comerciantes desde mediar el siglo XIX o, también en el ‘Casino de Culigcén, centro social fundado el 15 de febrero de 1839. Las pintorescos “gellos” visitando a sus amistades, las serenates roménticas a las bellas mujeres culiacanenses, las “tamaladas” 0 paseos a la Toma de Agua, bajo las pér- soles emparradas, jardines donde predominaban las rosas, ensamientos y violetas y, a la entrada, la decorativa calza- da de dlamos blancos. Y, sobre todo, acepta el biografiado: “La buena acogida que me dio la sociedad culiacanense”. En esta pégina re- C6ndita confesé: ““As{ pesaba el tiempo cuando conocfa la que fue mies- posa y compafiere, hija de honorable familia, de agnificas costumbres y de bello aspecto en su fisico puos obo decir, que a mi siempre me atrajeron las mujeres de ‘buena presentacién a la vez de cualidades morales, pues ‘ni fomperamento fue siempre roméntico y nunca el mete “Mi noviazgo con Teresa de la Voga duré aproximada- mente dos aiios y cuando consideré que mi carifio era correspondido y comprendido, escribi 2 papé para infor. matle de las relaciones as{ como del propésito que tenia de casarme, dandole pormenores de fa clase de familie que era, asf como de las cualidades que reconcfa ala que habia dde ser mi compafiera en esta vida”. ‘Su futura esposa emparentada con la familia ‘Martinez de Castro. Ere hija dedon Romualdo dele Vega y sa madre dota Isidora Amador de De la Vega. Tenfa dos ‘hermanos: Luucano y José de la Vega, Y sus hermanas casa- das: Carlota, con D. Jorge E. Almada; Ursula, con el Lic. Jo- sé Me, Gemboa; y Beatriz con D. José Roiz. Y sdlo ermanecfa soltera su hermana Florencia. El arquitecto Molina se casé en la Catedral de Gu- acdn, en el altar mayor que l habfa proyectado y cons- truido, le liturgia catdlica estuvo a cargo del cura D. José Maria Echevarria, (lespués obispo de Saltillo}, y apadtind 1s boda religicsa el ex-gobenador Ing. D. Mariano Martinez de Castro (4) y su espose dofia Rosario Amador de Martinez de Castro, a las ocho de la noche del die 10. de febrero de 1895. De este matrimonio nacieron en Culiacén dos hijos:jo- sé Luis, el primogénito, el 18 de enero de 1896 y afos des- Pues, Maria Teresa. En esas péginas entraiables que escribi6 el arcuitecto Moline, lefdas con meditacién, en elles se encuen'ra una ‘gran serenidad sentimental, y por otra parte, una recéndita nostalgia por sus aiios pasados on tierras sinaloonses; pero el objetivo de esta semblanza es a exposicién de su obra ar- uitecténica porlo que debo seguir en el ambiente de aquel Caliacén que ya se fue al seno de las edades. “Cuando legué yo # Culiacén ~recuorda el artiticeI ciudad estaba alumbrada con faroles de petréleo, que da- ban poca luz pero que el Ayuntamiento tenia cuidedo que Jos faroles estuvieran limpios asi como las bombillas de aparatos. Asi es que la ciudad estaba regularmente alumbrada”. “Ba las fiestas patrias ~continda— se hacia el alumbra- do con candilejas de petrdleo, que alli se lamaban ‘cachim- bas’. Las iluminaciones eran vistosas pero el humo que producfan estas ‘cachimbas’ era muy intenso, aunque poco molestaban debido a que éste se producta ena parte alta, o sean las comizas de las casas”. “El gobernador general Cafiedo ~anot6 el arquitecto— 10 ‘hizo un contrato (fecha 5 de mayo de 1899) con ol sefior Garlos Escobar, que estaba recién Megado de Alemania, y este sefior ore hijo de don Jestis Escobar, amigo del gober- nador y vecino de Mazatlén’.” El Sr, Escobar instalé la primera Compaiiia de Luz en Culiacdn, cuatro afios después del contrato, siendo prefec- to del Distrito el Sr. Lic. D. Francisco Verdugo Félquer y presidente del Ayuntamiento, el Dr. D. Héctor L.. Couret, ‘quienes contrataron con el St. Escobar, por primera vez, la sluminacidn de la ciudad, servicio pablico que iba a contar ‘con 80 focos de luz de arco de intensided de 1,200 bujias gue arderén hasta las doce de a noche y, después, slo 50 focos. El Ayuntamiento se comprometié a pagar por este servicio § 1,200.00 mensuales a partir del 1o. de encro al 31 cde julio de 1904. En e! citado contrato se estipulé Ie cldusula siguiente: “La compaiiia no daré servicio s6lo en la excepcién de J noche de plenilunio, y tres noches antes y una después del mismo, s6lo en caso de nublados y lo estime ast el pre- fecto del Distrito”. El Ayuntemiento tuvo frecuentes dificultades con el ‘empresario, unas veces por cuentes incorrectas y otras por ls interrupciones del-servicio debido a que al alumbrado cra de focos de carbén; pero ante el fracaso del Sr. Escobar vino una nueva empresa The Electric Co., recomendada al gobernador por D. Jestis Almada, y con sede en San Fren- isco, California, B] arquitecto Molina hizo los planos y cosntrayé el edi ficto, frente al solar conocido por “el llano de la Vaquita”, lugar donde se instalé la maquineria necesaria y se le de- signd gerente de la empresa, estando bajo sus Srdenes los ‘écnicos norteamericanos, Risinger y Berker, iniciando sus trabajos la empresa el 18 de abril de 1908. tacextactcttetat® Bajo la prsidencia dol Dx. D. Rupert L. Paiza ol Congreso-del Estado faculté al Bjecutivo para comprar la casa, ubicada al sur del baldfo llamado La Cruz del Ferd6n, pera trasladar del viejo edificio del Mesin de San Carlos, el Colegio Nacional Rosales, autorizacién otorgada con fecha 30 de abril de 1890. La referide casa (hoy Universidad de Sinaloa) la cons- truyé el arquitecto Molina para habitacién del general D. Francisco Catiedo, pero fue adquirida por el gobierno para Ja méxima iastitucion educative del EstadoBl artista de la construccién sefior Molina desde sulle: ‘gada a Culiacén, en 1890, impactid en el Colegio Rosales ia clese de Geometrfa Descriptiva y tuvo alumnos muy desta- ‘cailos como D, Ramén Ponce de Leén y D. Alfonso Zevada y los alummnos le otorgaron, por sus provechosas ensean- zas y abnegadas virtudes, un puiblico reconocimiento con feche 16 de enero de 1903. Por iniciativa del sefior arquitecto Moline e] Congreso del Estado aprobé, por decreto nimero 31 del 15 de di- ciembre de 1890, que se levantara un monumento al geno- ral D. Antonio Rosales en San Pedro y, ademds, une ostalwa en Caliacin. Por diversos motivos e proyecto no se realize hasta, afes después, cuando se trazé la plaza que se llamé Rosales, el activo arquitecto sefior Molina, en relaciéa con oste jardin, en sus efemérides, escribié: “Los habitantes de Culiecén no prestaban interés en plantar en sus casas, algtin érbol frutal y eran muy pocos Jos que teafan, ya fuera un érbol de mango 0 ua narenjo, puos solamente el sefior (D. Diego) Redo tenia une hucrta de mangos en las cercanies del ingenio “La Aurora” que estd al oriente de Culiacén. También como excepcién else ‘ior Anionio F. Izdbal tenfa una huerta sembrada de érbo- Jesde aguacate y esto era todo, Viendo todo esto propuse al gobemador que se hiciera un vivero, situedo frente a Je Confluencia delos rios Humaya y Tamazula, que queds ter- minado el 22 de marzo de 1898, ‘Ast fue como se construy6, en la parte beja de le pro- yectada Plaza Rosales, un vivero donde habia plantas de ornato, de Yucatén se lleveron laureles de le India, de Coli ma paimeras y “mandé podir a México ~informa ol Sr. Molina~ fresnos y pirules (que no se aclimataron}, sauces y pinos maritimos que se sembraron en arenes y otras ‘muchas clases de plantas que consideraba de utilidad para ese region”, Ya tazaios los pradosysembredas ls plantas, to sigulentg el arqutecto Molina colocs sobre pedesales de piedra labrada les estatuas de los generales republicanos Antonio Rosales y Ramén Corona, reproducidas de las es culturas colocadas bl aifo anterior en el Paseo de la Refor ma, cinceladas éstas por su compaiiero de estudios el es cultor D. Jossis Contreras, que sirvon de adorna a la cindad desde el dia 22 de diciembre de 1699. ‘A cesta Plaza Rosales se le construy6, previo disefo del arquitecto sefior Moline, un kiosko estilo oriental que se colocé on el centro del jardin en 1901. E] arquitecto Moling fue también autor dela Glorieta ¢ Juérez, ubicada al sur de la Plaza Rosales, con motivo del primer contensrio del netalicio del Benemérito de las Ané- u is, Lic. D. Benito Judrez, el dia 21 de marzo de 1904. ‘Alla llegada del nuevo obispo, D. Francisco Urenga Sa- ‘nz, oste prelado le encomend6, al arquitecto Molina, le construccidn de un convento, al final dela Ave. Martinez de Castro en las proximidades del Pantedn Viejo, para al- berger ¢ un grupo de monjas de necionalided espadola, le- madas “Siervas de Maria", con una capilla interior para los servicios religiosos. Estas monjas establecieron, en el antiguo edificio del Meséin de San Carlos, el llamado Colegio Guedelupano. El edificio de La Lonje, al lado norte de la Plaza de Ar. mas, fue dotado por el arquitecto D. Luis F. Molina, a prin- cipios del siglo, de un portal al estilo castellano, construido ‘en bellas proporciones, que ofreceun sello de antigiedad a ‘esta parte de le poblacién, HI genial alatife de Culiacén dejé elocuentes testimo- nios de su fecunda labor arquitecténica, edificé les casas particulares siguientes: del general D. Francisco Catiedo, conocida por “El Internado”: de D. Heriberto Zazueta, en Rosales; del Ing. D. Mariano Martinez de Castro, en la es: quina do Rosales y Donato Guerra; de D. Luis y D. Francis. co Dioz Martinez, en Comercio; del Lic. D. Alejandro Buel: 1a, contiguaa su habitacin en Juérez; de D. Felipe Gomez, tn Rossles; acondicioné In Casa de Moneda para oficinas de Correos y Telégrafos, en Rosales; adapts el Palacio de Gobierno on ta misma cll el Palacio Municipal, en tad. ‘También construy6 ol edificio pare Ja Escuela Correc- ciond, fronto ala Huorta de Carrascosa y fuo ombrado di- rector del establecimiento que dots de talleres pare oficios y encomends la ensefianza musical a los maestros, D. An gel Viderique y otro de apellido Palomares. Al respecte anotd: ‘Asf llegué a formar une banda de miisica completa, que alli se le llamaba ‘Los Azulitos” en vista de que el uni- forme que les mandé hacer era de mezchilla azal. Andando el tiempo consegui tela de kaki crema y éste ore ol uniforme de gala. A todos les mandé hacer sus quopies, siempre hacfan un buen papel ea los desfiles, porque se les daba instrucci6n militar, habiéndoles conseguide armas de ma- dera, pera que tuvieran més presentacién”” ‘Al costado norte de la casa del general Cafedo edificé 4] llamado Cuartel Colorado para los rurales al servicio del Estado, que tenia un departamento para la guardia y oft ciales, amplias caballerizas, almacén para pasturas, bebe- detos de agua para los caballos, amplics corredores daban sombra a los dormnitorios de los soldados. FL Ayuntamiento, a iniciativa del arquitecto Molina, adquitié un solar en la esquina de Independencia y Libor tad donde construy6, sin cobrar honorarios, la Escuele “Benito Juérez", el 25 de enero de 1902. Por decroto de la ligislatura del Estado se facul al go- bomader Canedo paralaconstrverion dewna cael mote: lo enla ciudad de Guliacén, con fecha 19 de diciembre de 1902. Este edificio'lo construy6 el arquitecto D. Luis F. Mol: na y, sobre esié reclusorio, cuenta “Por esto tiempo llegé un pintor espatiol a Culiacdn (probablemente D. Ildefonso de Velasco) y le encomendé pintar al éleo algunas alegorfas on las parodes de los juzga- dos, anoxos a la prisién. Bl pintor puso una figura que ropresenteba Ie justicia con una balanza cuyos platillos es taban colocedos al mismo nivel y al verlos el gobernador Cafiedo al pintor le dif:“Cambie usted e308 platillos inclinando uno al Go- bierno”. ‘La muerte del goneral Caftodo le impidié ver torminado eledificio que se inaugur4, el aio del Centenario, el 15 de septiembre de 1810. fetxtitttxtext La esposa del gobemador, doa Francisca Bétiz de Ce- fiedo, desde 1907, colecté fondos para comprar un terreno, en Donato Guerra y Comercio, con el fin de fincar un Sane tuario, todo con la aprobacin dol sefor obispo Uranga Sa- enz. El arquitocto Molina hizo el proyecto del nuevo templo y colocd, dadas las proporciones del predio, ol edificio iagonalmente para que tuviera un pequeito atrio y poder utilizar los lados para la sacristia ira de las obras del arquitecto Moline erala construc- cién de un mercado (hoy Garmendia), propiedad d2 D. Jor- ge E. Almada. : Estalé la revolucién maderista de 1910. £1 sefior Moli- na era, en esa época, presidente del Ayuntamiento, Llevé para mayor seguridad a su familia a Los Angeles, Califor- nia, en abril de 1911. Volvid, a ines del mismo mes, acompafiado de su hijo José Luis a Culiacdn. “Yo tenia intencién -explicé~ de ‘quederme en mi casa hesta que se resolviera de una o de ‘tra manera Ja revolucién que cada dia tomaba meyores proporciones”.* “UJna mafana recibt, no recuerdo la Jecha, un recado de Alojandro Redo para que fuera yo a verlo lo mas pronto posible. Fui y me dijo: “Que sabia de buena fuente que yo estaba en une lista, ‘que tonia el Grel. Juan M. Bandoras de las perscnies que {enian que sifrir persecusiones y castigos y que venia con ‘un manifesto espiritu de venganza Redo, ademés, le aconsoj6 que saliera de la ciudad y le oftecié, desde luego, ocultario en un lugar de la hacienda Eldorado. “Cuando supe esto me resolvi a salir ese mismo dia pa- ra dicha hacienda, Hablé Alejandro a su administrador Mi- ‘guel Diaz dindole insteucciones. Me dizigl ala ostacién del Sud Pacifico para conseguir un armén de via". “Cuando fui a la estacién, ali se encontraba ol gober- nadot Redo y el Cor. Luis G. Morelos, esperando tener una coniezencia con el Ing. Manuel Bonilla, representante del Sr. Madero en Sinaloa. “Cuando D. Diego Redo me vio en la estacidn me pre- sgunt6 qué hecia yo alia lo que contesté que esperabe salir para Eldorado, En su optimismo el sefior Redo me dijo que cra preferible que me esperara pues tenfa la seguridad de «que liegarian, en uno o dos dias, fuerzas de Mazatlén (que ‘ance logon), Yo sin tomar en cunt eta opinién Hoe viaje". Y el autor cuenta, con todo pormencr, 1s odisea que corrié acompaiiado de su hijo. i escondite en la Isla del Huejote, su navegacign en un lanchén al puerto de Altate, luego a Playa Colorada, al estero dela Vejige, yale Isla de ‘Altamura donde abordaron el barco llamado El Maveri", ‘que siguid su ruta por La Paz, Loreto, Mologé, Santa Rosalia y Guaymas, de donde por ferrocartil se trasladaron a Nogales. En la mafiana de ese mismo dia, 19 de junio de 1911, hhabja llegado a esta plaza fronteriza ol ex gobernador Redo ‘yu comitiva; iban también en el grupo, las monjasdel Me- sén de Sen Carlos de Guliacdn. “La superiora del Colegio Guedalupano me dijo que yo habia hecho muy bien en salir de Culiacén pues el Gral. Ca- bbanillas que era el que habia fomaco el Colegio para con- vvertitlo on cuartel, se empeiaba en que le dijeran as ron- jas en donde estaba yo, pues este hombre, seguramonte me tenia como su enemigo y segtin les dijo: querfa hacer un ejemplar castigo, fusiléndome”. “Yo confieso que este hombre no 1 recordaba, no obs- tante que yo conocia a toda Ja gents; pero posteriormente supe que tenfa inquina en contra mfa porque siendo él un simple carpintero, lo ocupé alguna vez para que me biciera ‘uns trabajos para el kiosk que se hizo en la Plaza Rosales ‘yque por haberlos hecho mal no los habia querido recibir". “sto fue bastante pera que este hombre me guerdara rencor, no obstante que hebian pasado diez aiios". La familia Molina pes6 varios afos en el exilio hasta que, establecido el gobierno constitucional, pudo volver a radicarse defintivamente en Ja ciudad de Mexico. eeentochatxtatnta , Luis F. Molina escribié, en los altimos afies de su fo ‘cunda existencia, sui “Autobiografie” que principié en 1944 y termin5, pocos dias después de la muerte de su es- posa, expresando: “junio 10 de 1982. Estes linoas, con las Kigrimas an los ojos, serdn las tittimas que escribo...” ‘El manuscrito es admirable por la claridad de su pensa imiento, la fidelidad de sus afioranzas y, sobre todo, la melancolia por ol terrufio sinaloense que tanto amé. Bl distinguido artifice de la construccién, sefior M na, estaba cargado de aitos y de méritos cuando se acab6 la arena en el relo} de su, vida aquel 24 de octubre de 1954. En homenaje so le Findieron pomposas honras fi wore i medio de un coro do albansas 8 wu memes poique siempre fue amigo fiel de todos: de los humildes y de los poderoso:, de los nifios y de los ancienas, de los sa- bios y dé los ignorantes, de los creyentas y de los ateos. Creador arguitecténico de une ciuded, reconstructor de la vieja villa trazede por conquistadores espatioles, doj6 dl testimonio perdurable de su huella iumincse como ge- nial dlarife de Culiacén. Campestre de Churubusco a 29 de septiembre de 1988. Héctor R Olea, . 2DESCUBRIMIENTO $6 que moriré de amor, lo sé de siempre, sQuien me lo dijo? (Quizé la ultima hoja triste ‘que esta maina vi caer del drbol, reloj do arena paralelo a mi existencia, Tal vez. me lo anancié Ja ausencia en mi ventana del péjaro cantor que me anunciaba ‘misticaments, ol florecer del elba Quizé todos lo seben ues mis ojos, que reflejar mi ardor y mi impotencia, deseubren hoy, ‘en cuantos ojo miran : un rayo refactor i diluyéndose en dos légrimas. Josefina Ayala 14JOSE ESPINOZA TORRERO: Nosotros formamos parte ¢e diez y seis familias de trabajadores del Ferrocarrl, que fueron “agreciados” con una casa de las lamadas econd- micas, Nuestro hogar antes, era un viejo vagén carcomido por las termi tas y por el tiempo. Si bien es cierto que nuestra casa nueva es de cal y comento, sus dimen- siones son iguales « las’ de nuestro {uerico vagen, ylas comodidades son Jas mismas: sin energie eléctrica, sin servicios sanitarios, sin celles, entre rmarismes y manglares, lejos, muy Je- jos dela ciudad. Las casas econémicas forman per- tede un conjunto desordenado de ca- sas de carton, algunas de palma y otras de vijos cartos del ferrocarril y las diez y sols muestra de cal y comen to. La carretera Internacional nos so- para de la colonia “La Chenela”, del taller sudpacifice que se lame “La Re- oni’, de la estacion de ferrocarsl y dde muestra querida escuela “Hécoe de Nacozari” De este lado de la carretera estén rnuestras casas, la. superintendencia del sudpactfico y més allé el puente Jusrez, y junto @ él pegado al estero cuatro vagones vieios semi destruides, ‘donde habitan tres familias de rabaja- ddores del ferrocarrl, en otro viven do- fia Martina y Toit “El Zombio" su es- ‘peso, ellos ‘son los tinicos de aquel amplio sector que no trabajan para el sudpacffico, todos dicen que cuando temper6 a poblarse el ugar, doa Mar- tina ya estaba alli. ‘ua primera manana ls puertas de las cases. econémicas amanecieron con manchas de sangre, duranto todo el dia rumoraban los vecinos entre si, las madres prohibiendo a sus hijos sa- lieran a Ja "calle", ¢ inclasive se nos evité fuéremos a la escuela, el tomor era palpable. Durante las primeres horas dl dia se lavaron las manchas de sangre, y para después del medio dia cada casa contaba con su cruz de tierra, aunque solamente se ofan rumores y comenta- ros en voz baja, todo el yecindario sabfa de la desgracia que se ceria sobre los moradores de las casas rmuevas. Ls vecinos de “La Chencle” comentaben con cierto temnor refoja- Go en sus rostros,. que nos estaben embrujendo y hacian responsable de ello a done Martina DONA MARTINA Liegada la noche los temores ‘aumentaban con la obscuridad, ef la- ‘mento de los perros y el cielo encapo- tedo presagiando liuvia, contribuian a que la noche fuera mds tétrica. ¥ alld, alo lejos, entre los manglares y el feti- do estero, corca del puente una risa diabélica helé la sangre de los inquili- nos do las casas econémicas. Desde el primer dia que llegamos ‘comenzamos a observar cosas Taras: Tas manchas de sangre en las puertas, Tagartijas muertas al pie de las venta- nas, sapos, culebras y algunos pdjaros ‘muortot amanecian en nuestras venta- nas 0 puertas, prosagio de un mal in- medisto. Alemorizados nuestros padres muchas veces dejaron de trabajar, no- sotros faltibames por la misme causa muy @ menudo a la escuela, y casi siompre las cases permanecfan cerra: ddas.a piodra ylodo. Los maestros de le fscuela varias veces nos amonestaron ymolestos por nuestra ignorancia nos amenazaron de expulsion si persistiamos en nuestras falta. Un dia en casa de Chayito Lafar- ¢, clavado en la puerta amanecié un Colibri muerto, y entonces me acuerdo muy bien, todos los habitantes del lu- ‘gar arremotioron contra doa Mar na, el viejo vegén de por si destruido por el tiempo. en pocos momenios ‘quedé destrozado por la Furia inconte- nible de nuestros padres; dovia Matti na y Tofio se salvaron porque en ese momento no estahan en su casa Se forms una comisién de vecinos con el fin de hablar con ol pedre Emi: lio de la iglesia cercana. todos regresa- ron desconsolados y tristes el padre los rogatié severamente ylos exhort6 ¢ dojar esas ideas tontas. ,_ Cuendodofia Martina se dio cuen ta dela destruccién de su casa, monte en céleca y amenaz6 a toda la vecin: dad. Desde entonces, Chayito cayé en- forma-y su salud fae haciéndose cede vez més precaria. Pronto las presiones por las faltas al trabajo se hicieron més tensas, los maestros do la escuela se pusieton ins exigentes, y finalmente la negiti- va de ayuda del padre Emilio, hicieron ‘que se tomaran medidas desespera- das; un grupo de mujeres encabezadas por mi madre ya mam de Chayito, fueron a “La Chancla"* on busca de don Adrién, un viejo curandero famo- so en todo el puert, 15 “La Chancla” siempre m2 ha impresionado, en realidad no bene calles y a veces es nocesario pessr por el patio de algunas casas cuando sece- mina por ese barrio, Todo esté cubier- to deaceito, las casas de cart6n, las de palma y hasta les delos viejos vagones son negras;y que decir ce sus habitan: tes son también del color del aceite. Lo que més llama la atencidn es la existencia detanto mutilado, sobre te- do de las piernas, dicen que son acci- dentes de trabajo, pero todos sabomos que son cosas de dofia Martina. Mi madre puso en conocimiento de don Adrién nuestros pesares, y le explicé de la enfermedad de Chayito, que dizque tiene tuberculosis segtin los médicos do,Mazalldn. Finalmente explicé el motivo principal que requeria ayuda inmediata del viejo cu- randero: —oy por la maitana ~ijo temero- sa y en vox bajar amnanecieron en nuostras casas estas bolsitas lenas de tierra, lo grave del asunto -agreg6. di- rigendo su cabeza de derecha a iz- quierde como si tomiora algo- es que és tierra de pantesn... Don Adrién estuvo pensativo un rato, y me dio la impresién de cierta palidez en su rostro, y senti miedo. Finalmente el viejo brajo dijo a la comitiva: —Necesito doce mil pesos, cuatro gallinas negres, agua bendita, un poco de albahece y un cirio pascual, Nos dio para cada casa una cruz de palria bendita, de las quedan en la iglesia el domingo de ramos, con la siiplica de que la_pusiéramos en la puerta principel. Con esta arma y la promesa que a las doce de le noche hharian un exorcismo, las mujeres marcherun un poco més tranquilas a sus casas. Cuanido regrosamos, esol se ponia en el horizonte, y parada sobre tuna rosa dal contaminado ester, se de doiia Martina... De nada sirvid le ayuda de don ‘Adrian y Chayito mutié, a noche que Ie velaron era més negra, los pertos aullaban, 1a gente decta que de tristeza por el alma de la ifinta, ‘Todos los vecinds acompaiébe- mos @ los familiares de Chayito en su dolor, y Henos de temor cuchichiabe- ros sobre el acontecimiento.E] murmullo se hizo general. #E1 murmullo se hizo general. ina lechuza esté parada en un rbot. =is dofia Martina qu: viene reirse de nosotros! Dijo la gente. Mi pedre cogié su viejo rifle y se dispuso a matar ala lechuza, ya gen- teopin6 de la manera que debfa de ha- cerlo, Unos dijeron: Con una bala de plata. Otros: —Con una cruz en la bala. —Con sal -agregaron los demas. Mi padre toméel rifle, puso sal en Ja bala y rezando un padre nuestro dispar6... Ma lchuza cay6 como partida por un rayo y en ese momento un grito de dolor desgarré la negrura de la noche. Los familiares de la finada s2 aba Janzaron conta la vieja bruja. Llovia a céntaros. Y, mi madre, trataba de pro- teger a dofta Mertina Trase! fallido intento de lincharla, se hizo un escéndalo y fue necesaria la, presencia del sefior Obispo, quien con sahumerics de la divina providencia exhorci26 el lugar. Elaire comenz6 a soplar fuerte, y el zumbido parecfa lamento de gigan- te. ¥ en ocasiones se adivina la risa burlesca de doiia Martina. La furia del viento 2¢ hizo mas fuorte y el agua del estero se volvié lo- ca, hnubo necesidd de refugiarnos en nuestras casas, que perocia iban a ser arrenicadas de’ sus cimientos. Decfen que era el huracan “Nor- ma”. Y desde que llegé la calma, de un viejo vagén, de'Tomo “El Zombie” y de doa Martina no se volvié a saber ja- mds, 16Marco Antonio Garigaldi La noche > anunciaba pronta. Por e! oriante, Il huecos de obseu bitos nocturnos didujando fugaces pi- ruelas, comenzaban a dejarse ver. Ma- iano Martinez, habia llevado su silla mecedora favorita hasta la esquina del portal donde le santarrita se trepaa la ‘enramada. Una vez. acomodado en la silla encendié elegante puro, y déndo- le fuertes aspiraciones dejaba escapar bocanadas de oloroso humo. Una sen- sacion de angustie lo habia invadido; estaba como en espera do algo que ni 61 mismo lograba descifrar. Era como tuna premonicién, quizas por ello or- doné que no se le molestara. La calle también se iba lenendo de sombras. No se habia percatado que a su espal- a, bj e! espaso follaje de la enreda- dora, era ya una obscura boce de labo, hasta que: Buenas tardes, compadre, 2Compadre? Parecid més que un saludo, una exclamacién 0 tal vez. un sobresalto, “Por qué ten arisco? —Iis que llega de pronto, sin espe- rarlo y lo nto algo raro. —gbonde dejo su caballo? que ni ruido hizo. Al cecir esto, como gaviando tiem: po para calmar su intranguilided, Ma- iano Martinez, desvié la mirada en ‘busca del caballo en que supuasta mente debfa haber egado su com- padre. El viento arrestraba la hojares- cca seca de la santarrita, haciendo més inguietante la inesperada visita —Vongo a avisarle que me mata ron, compadre. Hasta entonces Mariano Martinez, cayé en cuenta que a su compadire. no se le distniguia la cara, que era sélo una sombra, Una sombra que so iba borrando a’ medida que ‘aumeataba la obscuridad. Si compacte, le aviso, para que recojan mi cuerpo antes de que me destrocen las bestias. —Cusntome compadre; icémo le sucedi6 eso? ‘Al pie de la bajade donde el atejo LA REVELACION dobla para caer al rfo, hay un gato frondoso que nadie le ha metido la hhacha. —S4,siga compadre. Ali, caf, repechado a las rames. Era ye media tarde, ol sol habia caido tras los altos cerros. Enedino Campos, & lomo do su caballo, regre- saba de la labor cansado, dejando que el noble animal caminata sin prisas. Sin espolearlo, bajaba por Te vereda, que como culebra, curveaba la ladera ccubierta por un monte esies0 de vino- Jos, mezquites, brasiles, guanacastles, ‘guésimas y de un tupido bre de ga- tes, que cual noche verde dificultaban al paso. | Al terminar de bajar la ladera ‘eatr6 @ un monte menos inhéspito de amapas, palos blencos y ébanos en flor, donde las aguamas querfan em- pozar a madurar. Ye se dejaba ver el arroyo, y entre sus paredones os altos ‘macapules, higueras y zapotes blan- cos invedidos por diversas plantas tre- padoras, de las cuales se desprendian {guias que se entrelazaban caprichosa- mente. Entre ese follaje verde, Bi ‘Campos vio venir dos jinetes. Quizés por el cansancio no daba mayor im- pportancia al hecho dol eminente en: uentro con aquellos dos forasteres, que sin prisay despreocupadamente haciéndose a un lado le dejaton fren- co el camino, Como obececiendo 4 un instinto, Enedino con mucha discrecién do- sabroch6 el pistllo de le funda de su pistola, Pero s1 mente no rogisirebe ninguin indicio de peligro. Uno de los jinetes cigarrillo en mano, en tanto su compaiiero que dobiaba una descolo- Fidabufenda llegado el momento ‘oportuno ja el gatillo ala pistole cue ‘escondia entre la prenda. Enedino Campos, de pronto sintié que el sol entraba a su cabeza, une brillante luz Jo cog6. Como si su cuer- po fuora stravesaco por uno, dos, tes alfileres y por ahi se le escapara la vi a, se fue desvaneciendo. Los dispa- ros asustaron ale bestia y ésta, ner 7 viosa impulsé el cuerpo de Enedino contra ungato que este ol orilade ;Cobardes, traidores! ja dénde huirian? Si toméron por el atajo de su labor, van con rumbo a la Cofradia. Podemos cortarles camino y tonderles tuna emboscada donde no tengan iom- [Link] de meter las manos. ALrmo Ma: iano Martinez como respondiéndose a si mismo, —No compadie, elles no son co bardes, son gente que arda_alzada Duitres de las Lobrogas montafns, ou ahora toparon con Ia oportunided de dejar ef monte y convertirse en gente pudiente. —zPor qué dice eso, compare Enedino? Nuevamente Mariano Martinez pordia el control de si mismo, un vacio le subié del estémego y le recor 16 la respiracidn. —No tienen necesided de huir, se dieron cuenta cudn cobarde es e] que Jos contrat6, asi que decidioron por hoy quedarse con mis bienes, mafana caerdn sobre los do él; lo van a acabar con todo y familie. —Compadre, hay que dar parte a las autoridades, esos bandidos deben pagar su crimen. —Compadie, ol tinico que puede denunciarlos. es el cue pags por ello, yhacer'o, seria tanto como ponerse le soga al cuello... Por qué sude, com- padre, é la noche esté fresca? La sombra de Enedino Campos se vel6 por completo. Arriba, la boveds caleste se cual6 de estrellas; los ojitos de Santa Inuca, el arado, y el caminite de Santiago, tintineaban come simbolos sobre Ia conciencia de Ma riano Martinez, que quedé solo en el portal de su casa, con el miedo a lo inevitable. Por el rumbo de los corra- les, algvien con voz lastimosa canta como @ los tres dias de muerto, Jos Martiner fallecieron, /decian en su novenario, que e30 encersaba un misterio..Jesis Oviedo Torrero CASTIGO VEGETAL .-Bna calle de Hidalgo, que antes se llamaba Del Refugio, comenz6 el primer caso: todo el grupo empez6 a inguietarse al mirar que mientras Hu- g0 Carlos jugabe en la banqueta, le salian hojitas de fresa porla nariz, por la boca y por otras partes de su cuer- po, visibles a todos Jos ojos sorprendi- dos. Pablito, quo vivia en Bugambilias, ‘tenia dos dias con idéntico fendmeno, pero su familia no quiso decir nada, por temor ¢ la mofa, o burla de las amistades 0 de toda la colonia. Vladimir comenz6 a sentir come- ‘zon ver como por le nariz, le salfan ‘brotes de hojas de arroz, causendo es- {por en su mama, quien se apresuré @ Hevarlo al médico, Salieron y tomaron el carro para trasladarse al Hospital Civil y, a ‘ban legando @ la colonia Gabriel Ley- vva, cuando un tumulto les impidi el paso, mirando a una jovencita y opi- nando acerca de los botoncitos que le salfen ya de las ramitas que colgaban de sus ofdos. —Son de cilantro. No, son de betabel y orégano. Bajaron y comenzaron a indagar a ‘qué lugar tenfan que levarla, Hegando ‘cerca de la jovencita, con pequeitas ra mites saliéndole por las partes de su ‘cuerpo, como si fuera un cerdito ador- nado, listo para hornear. El estaba en el Puente Caiiedo, mirendo el creptisculo, viendo el ater cer sobre el rfo Culiacén, motivo de ensayos y de obras potticas, dives do sobre la unién del Humaya y del Tapas concede ee byeodas moo se tejen al respecto, cuan Poquoia boride de fa muteca, le om pezé a broter lentamente, lo que des- pués termin6 por ser una zanahoria fresca y rozagente, Su asombro fue grandisimo y de tal forma lo sorprendis, que se qued6 cestatico sin saber qué hacer o decir 0 sin poder quitarse la idea de estar s0~ fiando o en gritar o echarse a correr. a ciudad de Culiacdn, COLHUAHCAN, fue fundada en ef aio de 1591, segiin unos y segin ‘otros, en 1852, y acerca de este hecho tan importante y que pasa desaperci- bido para la mayoria de sus babitan- tes, se tejen un sin fin de leyendes. Su progreso se ha debico a su si- tuaci6n geogréfica y su clima; los me- el érea de su asentemiento y la plane- acién que actualmente se hace, pera adecuarla alos tiempos, permiten pre- decir que dentro de poco, soré una de, Jas més pujantes y progresistes de to- do México. E25 cle marzo de 1915, se nombra al primer Presidente Municipal... Y en eso estaba, cuando jbluis!, una ramita de alfalfa le empez6 a bro: tar por Ie cenura de las ufias de la ma- no, y una comezén le anunciaba la sa- lida de otras idénticas, por las ufas de Jos pies. hombre Guandbana se peled ‘con el setior Avena, por pequemieces™, -amuneiaron casi a coro los diarios lo- ‘ales: El Sol, El Debate, El Diario y Noroeste aunque cada uno con su sello y estilo reconocidos, entre noti- cias culturales como: “El 12 de no- vey. | vierabre ce 1913, murié Gustavo Gar- mendia, en un combate en La Lomita, Desde ese afio, a la antigua calle de la Tercena, se le designs por el pueblo ‘como la calle dela Monede ya la via lateral, el callején del Oro (hoy Gral. Domingo Rubi}, porque alli se descar- gabon as rocuas que trafan los mate es". —Yo propongo que se abra una in- vestigeciin a fondo, porque no seria’ posible soportar més estos sucesos ca- lastr6ficos y tremendos, peores que la violencia y la invasién de Célera mor- bbus de 1651, dijoun asesor de la Barra’ de Abogedes. —Pues yo como Srio. del Servicio} Médico de Urgencie, propongo que| evitemos esto y que hagamos una in-| vestigeciéin pronto, para determirar| sis causes. —Posiriamos echarle herbicida pa- +a que se marchiten las hojes © podir- selas para que no les veyan ¢ brotar| frutos. dijo el investigador oficial de| Ja Universidad local, mientras. con- templeba unas postales de las nuevas fuentes » los puentes recién cons- tmuidos para mejorar la vialidad y la’ bolle de la ciudad lavisa ds Pero yo ya no soporto la risa de 1a geno, Todos mis veuinosdelacdo-| nia Chapaltepec se rien de mfy ya"no) s€ si suic darme o irme a exhibir al cir- co que esté junto a la Unidad ‘Administrative-, dijo compungido el Sr. Genteno. —Necesitamos hacer una invest igacion semera, expres6 tajante el co- mandant» policial, graduado en la dios de comunicacién con que cuenta, ciudad ve México, especializado e1.)! 18 Londres y gracias a quien se habian resuelto infinidad de actos delictivos. —Primero -continus, debomos lo- calizar coincidencias hasta llegar al meollo de la cuestién, descartando se- x0 y ededis, puss entre los alectados hay hombres y nitios. Colonias tamn- ign, puts hay vegetaloides de Las Cur cas, Pémex, Las Vegas, Bl Barrio, Las Huortas, Las Flores, a Rubén Jera- nillo y hasta de) centro, tos alimenticios se descartan, pues sogin datos aportados, todos los enformos, ademés de sus alimentos diarios, comen lo tradicional: tacos de ‘carne asada, mariscos en las carretas, tacos de carne de res, paletas, aguas frescas y otras golosinas que s9 expen- den por doquier. En diversiones, no hay coincidon- cias, pues entre ellos, hay cinéfilos, lectores de revislas pornogréficas, bibliémanos, deportistas y soudode- portist Pero tiene que haber alguno coincidencia que nos Heve a la pista acerca de este extrafic fendmeno, rfi- 1i6 quien parecia ser el coordinador de la Comisi6n Culichi para la Invest- gacidn de los Vegetaloides; y formada por las eminencias académicas de la pujante ciudad. —En el tiempo de aparicién es en lo tinico que existe coincidencia: en la primer liuvia del afto, caida exacta- mente el 12 de julio, se presentaron tres casos y de hf en adelante, todos los demés. = Yo pionso que se deberia hacer tun, catélogo de investigedores, de extranjeros o de personas con ideas raras para descubrir al culpable, ya que no se deberfa considerar como una simple coincidencia vegetal, sino como algo premeditado 0 hecho con fines meléficos, por tna mente diabé- lica; ademés de que computarizados, Jos casos conocidos son de puros ve- gelgles comestibles fue una delas pro- puestas’ més cuerdes, deda por el jo- ven Ajonjolf, quien desparramaba la semilla maura que le brotaba, pr las ramitas que emergian por ofdos y na- fz heciendolo estornidar. De las juntas de Humaya, de Las Flores, Las Margaritas y hasta de ‘Aguarute, se comenzaron a declarar estados de emergoncia, al proliferar casos; hombres acelga, nifos alfalfa, fas avena, j6venes apio, ancianos jicama. —Américo Uva estaba en el cinede DIFOCUR _ salié comriende cusn- do Je empezaron a brotar ramitas por Ie boca, expres¢ el bidlogo quien co- menzaba a clasificar las plantas con su nombre cientifice: Rumex acetosa, Bota vulgaris, Apio medicago.. ‘La noticia comenz6 a ser de inte: és nacional y los tumultos en los contros de salud, comenzaban a es: pantar a los encargados del orden piiblico, entre quienes existia interés por saber si podfan contraer le enfer medad, hasla que comenzaron ¢ en- contrat coincidencias, casi en el rin- con del olvido de varios vegetaloides: comicron paletas de sabores extrafos © no comunes, con un paletero tam. bidn vestide estrefalariamente, quion fen una combi de colores sicodélicos, anunciaba palelas naturisias con s bores de botabel, avana, cobada, arroz trigo, apio, zanahoria y otros distintos a los que se vendon en las paletorias que casi en cada cuadta,,hay en le ciudad. Con escs datos, se empezd a for mar un eroquis y con una sofisticada computadora se fue centrando el circulo, y como algunos recordaron més 0 menos'le hora en_ que habian comprado, el afén se unificd en el se guimiento y locelizacicn del domiciio dd quien ahora, se considereba como um sabio desadaptado 0 edolorido contra la sociedad y quien buscarfe vengerse de la misma, 0 alguien que por descuido, habia descubierto une nueva {6rmula para producir hechos tan sobrenaturales. Se localizé en el mapa la colonia y ccon ayuda de la Cruz Roja, Bomberos, Judicial y hasta la policfa de Geberna: Cin, encargados de otros menesteres, se empez6 a detectar la calle, desde el centro de emergencia, instelado en ppleno Palacio Municipal, apenas re- mozado. =Y yo quiero volver a mi estado normal, puos no deseo ser la mofa de nadie, gimié la seftorita Zanaboria, a quien ya le empezaba a broter un pe- azo de fruto, propiamente dicho. —iVengenza! wvengonzal, comen- zarona gritar la sefiora Tomate y el se- ior Betabel, mientres se corria el ru- mor de que estabe localizada la calle del causante principal y que en pocos inslantes se ubicaria el ntimero, cosa que sucedi¢ cuando el reloj de Ca- tedral, orgullo de la ciudad, deba las seis da la tardo, Abi estabe la combi, atin oon sus ‘colores sicolocos y la turba hacfa pre- parativos para tender Ia trampa y ven- .garse de quien los hacia émulos de la ‘oxuberante vegetacién riberei, y los policias, luego de tonar y recibir sélo el silencio como respuesta, comenza- ron a gritar por los altavoces, reco- ‘mendaciones para que les abrieraa, s0 pena de tirarla con bazucas o con un bbuldozer levado ex profes. as6 un tiompo més que regular y la multitud ya mo soporté le espera; se abalanzé hacia la puerta, derribéndo- le, quebrando vidries, tirando beren- ales ¢ introduciéndose hasta una pe- quefia habitaciéa, en donde exist al- go esicomo un laboratorio y ene me- sa, una hoja con apuntes. 19 Aqui dice que descubrié la for. ‘mula para hacer germinar vegetales dentro de organismos vivos y que Tuego de experimentar con animales, Jo iba a verificar con seres humanos; ‘que ol efecto duraba en los primeros, tun mes y que luego ya no se volvie a presentar, marchiténdose las plantas y cayonde por sf solas, pero que si se arrancaban, segufan creciendo, no so- biendo a qué se debia el fendmeno... —iMirel dijo el seior Popino,, se nillas de calabazas, tomate, trigo y.. En el patio esta un hombre, ven: gan todos, dijo Gabriela Ajoniol, al momento que le vegetamulta, se aba- lanzaba atropellando agentes, miembros Ge la prensa, curiosos, sa- cordotes y elgunas cémeres de telev sién, legando hacia el sitio indicado, poro cudl no soria su sorpresa al legar abi. “Tal vez por descuido, distraceién © propisito, el sabio en embridn hhabfa ingerido semillas de nopal, huizacke, rosales, guamichil, pitaha: yas y otras por idéntico estilo y ahore 9 retorcia en medio de atroces dolo- res, mientras por la bova, por le natiz, , las uftas le salian ramas de 503 vegetales, tintas en sangre y que Je suprimian la vor y tal vez la nocién de lo que pasabe ahi, en donde la mul titud, asombrada, estupetacta y estiti a, lo miraba asombrada y se comen- zaba a retirar, esperando cumplit sus treinta dias, haste que el sitio quedé totalmente solo y tal como lo habjan encontrado. Y silencioso.EDICTO A UN PUEBLO DORMIDO Dentro, un cuajo de no sé qué larva extraia que azontece de lo amargo... iG apor qué, para qué? ‘Este era un pueblo feudal de corciencia entretenida fn el girar y girar.." Adelante, la horda desconocida del tiempo, quizd por no ver y herrar igual los mulos, los bueyes Jas beeas, brazos y vientres... Atrds le hoguera dispuesta para escribir én el humo la diszutida verdad. {Grit Van ¢congear tu sangie en una poza de sal, negarte al sol, la caricia ya libertad de amar... Grita. gPara qué..? jTiene sentido decir fo que no vas a cambiar? “Este era un Di un set, sos unos busyes y vasa y un gran castillo feudal”. Cecilia PablosCULIAG. Asomindose. "Canto de 1222”, llamabale Francisco Medina a un po- ema dol futuro, que en 1908 le premiaba el “Correo de ia ‘Tarde. Bn €l se adivinaba la contienda: esa que nacia en las profundidades de un pueblo, que con la opresién violenta de le dictadura imaginada tambien por sus poetas, los heraldos nuevos. La raza..fiwe una cumbre de fuerza y de heroismo: re- émpagos de gloria con nébulas de abismio llenaron el sen- dere de la mermada tropa que el mento de les siglos con su nnegror arropa.. Con la ardionte muerte del general Francisco Ceftedo, cen une noche do desgarradoras premoniciones, desde Cu ligcén se estremecieron los ammarres del tiempo. A las 10:45, de la noche los tropeles del Norte y del Sur le miraron al rostro a don Francisco; el viejo con su fiebre junté sus pu- fos y espird al unisono del griterio imaginado. Para continuar con Ja costumbre del poder, el régimen propone elecciones: los antirreeleccionistas se alborotan, los es-reyistas se aprestan cuando menos a buscar victories regionales. Limantour planea su estrategia y musve @ Diego Redo Vega. Desde acd, se pronuncian por José Ferrel Felix; aguel periodista que personalmente se enfrent6 al Ministro de Hacienda; el quo fue a le cércel; el que no claudic6; el que desde Sinaloa le restriega en la cara a Li- mantour, su descarada intervencién, en aquel menifiesto de brillante anilisis y exaltada emocién denominado “A las Puertas de la Gloria”, Después las elecciones. Una vota- cin inflada, concedia 8,998 votos para Redo y 804 para Ferrel, sobre un eloctorado efectivo que apenas rozaba les 7,000 votantes. Esto solamente para Culiacén. La presién subia, los ferelistas pidieron anulacién: el Cebildo de le ciudad los manda al Congreso de! Estado y en ese trénsito, otras nubes y otras luces cubren y des- cubren las llamas del porvenir. Sin embargo, Culiacéa hervia en sus entrafas, por sus viejas calles Verdugo Fal- quez y Genaro Estrada hacian el dltimo e intimo recorrido, se que adivinaba una crdnica de punta a punta delas anti- guas rias con sus casas y personajes, ‘A nivel nacional Ja lucha cfvica del entirze¢leccionis- ‘mo siguo crociondo; al amenecer de 1910, Culiacéin se visto de gale democrtica para recibir a Don Francisco I. Made- ro, que en su '“Manifiesto a los Sinaloenses” los llamaba a agruparse y seguir en la lucha. Madero en la capital sinale~ ense organiza el Centro Antirreeleccionista de Culiacén, junto e él aparecen: Manuel Bonilla, Rosendo Verdugo, ‘Amado A. Zezueta, Crisiforo Maduci, Ramin Saavedra Gemez, Francisco Ramcs Obeso, Manuol C. Prieto, Benig- no A. Zazuete, Jesis M. Burgos y Jestis I. Penné; quienes so asomaban a una revolucién jespereda? Lo que si sorprendié a Macero fue el ardor violento de la gente del Nortey del Noroesto, aqui sintié ol roce ardier- te del rencor y el afgn de vencer; despues de recorrer Sine- lo y Sonora, Madero ya no fue el mismo. Seis dias después, el 10 de enero, El Monitor, aquel espléndido periddico de la terde, escupia fuego; en la sec~ cidn editorial José Sabis de la More -l editor de las prim= cies de Enrique Gonzélez Martinez. en Mocorito- anotabe: 21 Gilberto Lépoz Alaniz, ‘AN 1910 se referia a los maderistas- nadie les ha hecho caso, La mejor manere de despres- rles que exhiban su estulticia..”. Al mis- ‘mo tiempo Gabriel Leyva en Bacubirito y Ocoroni, combatia con la palabra yes tal su fuerza queel régimen en vez. de combatirlo politicamente, lo asesina. Diego Redo até @ Gabriel Leyva, Institucionalimente asf fue, por eso en 1911 la Comandancia Militar propone al Gabildo de Cu- liacdn el cambio de nombre @ la calle Diego Redo por el de Gabriel Leyva Solano, en un velada litererio-politica en el Teatro Apolo. La propuesta era juste y verdadera. Gabriel Leyva nace, como simbolo desde el primer momento de la Revolucién en Sinaloa Francisco Medina nos sigue cantando: "Cuando memora el alma la trégica leyend y mira los escollos de la tortuosa senda ‘ue recorrieron tries los inclitos indianos, valientes y temibles cual héroes espartanos, parece que se pueblan les épicas edades de liricos estruendos y ronces tempestades y se constela el cielo de Andhuac de centollas Ae prodigiosos asiros y nitidas estrellas...” Enero empezebe y Culiacén con sus 13,527 habitantes lore una de las ciudades mas importantes det noroest2 me- 'xicano, donde una burguesia local pero cosmopalita domi- naba su territorio en los marcos de un poder construido en ese larga formecién de los mercados regionales, que las fiestas del centonario de la Independencia tratan de i tegrar, en un acontecimiento que e! Gral. Porfirio Diaz ‘quiere magnificar con un gasto de $ 890,090.00 a nivel na- ional, en las puras celebraciones, aparte de los § 13'000,000.00 invertidos en Ie construccién de nuevos edi- ficios oficiales 0 en la reparacién y ampliacién de los ya existentes. “ Enese ambiente, uno de los principales simbolos delas decisiones del Cebildo de Culiacén es el Mercado (hoy Mercado Garmendie) que en las fiestas del Centenario se le coloca la primera piedra y sobre el cual se integran una se- nie de acontecimientos, intereses e imprentas que nos di- ‘con mucho de las peculiaridades de a ciudad. Ciudad la nuestra que el Ing. Sosa y Avila (después de catorce aiios de exilio voluntario) nos describe, con la pasion de quien también la edifice “Su mayor longitud desde a Depésito del F.C, Sud Pacifico hasta el ingenio de ezicar “La Aurora” es de cuatro kilémetros”, “Su mayor enchura’desce el puente sobro el Tamazula por toda la avonida Martinez‘de Castro (hoy Alvaro Obre- 60) hasta ol Santuario de Guadalupe, dos ibmetrs y ne fio; el plano de la ciudad tiene 17 avenidas irazadas de por 20 de norte a sur”. én se despliega sobro el rfo. Rio y ‘ciudad unidad incisoluble en el tiempo. Hermosa conjun: ign hecha do ayoros inmemoriales que sus moradoros disirutaban en atardeceres encendidos. Acto amoroso de una urbanidad naciente y constante ciudadana del porve- Sigamos con Sosa y Av “Las construcciones en ejecucién demarcan 300 man- “Han fracasado en Sinalzanas pero las mejor nutridas de edificios no legan a 200. Como edificios piblicos la ciudad tiene: un palecio de go- bdiemo, carcel general, Escuela Cotreccional y cuartel de gendarmeria, Palacio Municipal; escueles de primera ins- truccién: le Benito Juérez, la Porfirio Diaz y otras”. “Cuenta también con un puente de acero de 200 metros de largo con sélidos estribos espaciados a 60 pies (28 mts.) que comunica ambas mérgones del Tamazula su costo es de $ 150,000.00 con una elevacién de 15 metros sobre la cortiente con cerchas en arco (trusts) sofais de hierro que es a le vez un paseo piiblico, que une dos jerdines bellisimmos y una espaciosa alameda” “Un puente del Ferrocarcil sobre el rio Humaya que pasa 350 mts. sobre altisimas cohimnas de acero, rellena- das de ‘concrete’; los aproches de terraceria de ambes mar genes dan al viaducto una extensidn total de un kilémetro, Se asegura que import6 la empresa ferrocarrilere como 500,000 ddlares”. “La capital sinaloense, construida de ladrillo cosido en su totalidad, con calles amplias de 20 mts. de anchura. Tiene tres kil6metros de su extensién de oriente a poniente situados en la margen izquierda del Tamazula y el otro ki: lémetro no muy nutrido, ain se ve después de la pintoresca confluencie navegable de los rlos Humaya y Tamazula”. “Para los servicios religiosos la poblacién cuenta con a Catedral, el Santuario del Sagrado Corazén de Jests aun no concluido y el Santuario de Guadalupe en “La ciudad est provista de hoteles, casa de huéspedes, el hermoso teatro ‘Apolo’, un palacio federal, la antigua 5a de Moneda; adeptada @ oficina de Correos y Telégraios, juzgado de Distrito, oficina de ensayes, etc.”. ‘La vida social dela ciudad tenfa sus caracteristicas, asf encontramos que El Club de Jacobinos el 9 de enero se traslada a los bajos del edificio situado en la esquina N.E. del crucere de as calles Independencia y Comercio frente €laplaza Constitucién (hoy plazuela Obreg6n) ya que sulo- ‘eal seré ocupado por el Banco de Sonora que entraria en funciones el préximo febrero. ‘Dfas antes, el primero de enero, en el edificio munici- pal se instalaba el H. Ayuntamiento con la presencia del prefecto del Distrito el Sr. Francisco Andrade y Canto acompafiado de los regidores Manuel Clouthier, Ponciano ‘Almads, Tomés Salmén, Faustino Dfaz, Esteban Flores, Dr. Bernardo J. Gastélum ¢ Ing. Luis F. Molina, Aperecien- do como secretario M. Fernéndez Lesn quien levanta el ac- ta de la primera sesién del afio. Instalado en Cabildo, el cuerpo de ediles elige como presidente a Manuel Clouthier y vice-presicente al Ing. Luis F. Moline. - Se procede después a nombrar a las comisiones perma- nntes de la forma siguieat Comisién de Instruceién Piblica:Propietario, C. Esteban Flores Suplente, Faustino Diaz, Comisién de Mejoras Meteriales: Propietaric C. Ing. Luis F. Molina. Suplente, C. Toms Salm6n. Comisién de Higione Publice: Propistatio, Dr. Bernardo J. Gastélum, Suplente, C. Severiano Tamayo Comisién de Mercados, Fiel y Contraste: Propietario, C. Ponciano Almada. Suplente, Alejandro Bi Comisin de Ornato y Comodidad: Propictario C. Tomés Salmén. Suplente, C. Ponciano Almada Comisin de Beneficencia Publica, Hospitales y Carce- les: Propietario, C. Lic. Alejandro Buelna. Suplente, Dr. Bernardo J. Gastélum Comisi6n de Hacienda: Propietario C. Manuel Clouthier. Suplente, C. Esteban Flores Gomisién do Estadisticas; Propietario Faustino Diaz, Suplente, C. Luis F. Molina Comision de Gloss: Propietario C. Severiano Tamayo. Suplente, C. Manuel Clouthier Comision de Diversiones PUblicas: Propietario, Esteban Flores. Suplente, Tomés Salomén. Este es el cuerpo de ediles que le toca enfrentarse al surgimiento revolucionario de Culiacan, los cuales en el trapscurso del afo instrumentan una vida municipal que tos rfl las vcisitades deuna ciudad que el comandanve del cuotpo de polici el Sr, Santiago Tirado, vga y ondena haciendo corajes por las demuncias que se presentan en El Monitor, particularmente en la seccién “Ecos del Piblico”, donde se expresa que los jefes policiacos sean un poco més activos.y empefiosos, haciendo que los agentes y Subaligrnos no cbandonen sus puestos pera it roncar & pierna suelta donde les place. Deeds les doce de la noche en adelante “insite El Monitor- si se escucha Ja hora dada por algun agente noc- turno es una casualidad. La redaccién del periddico traslada la queja al Sr. Co- randante Tirado para que porga el remedio. Han pasado apenas trece dias, en que el prefecto de Distrito comunicé al Ayuntamionto sobre ol nombramiento del Sr. Tiedo y ste, ya tiene que comparecer ante la opinién publica: lo que hace el sébado 15 de enero en la misma seccién periodistica respondiendo que el servicio no puede reme- diarse radicalmente por causa del escaso numero de guar- dianes. Por cada calle -responde el jefe policiaco- hay por la noche un solo gendarme y solo hay dos gendarmes en les, calles Juérez y Escobedo donde existen varias cantinas. Di- ce ademds que por las noches guardan la ciuded solamente ‘inte geadarmes, los qu sn insufcontesysdloon Is me =o ‘que se aumente su nimero la ciudad estard bien vi- ‘Como vemos la prensa desempefiaba su papel critico sirviendo a la cludedania, ‘Mientras tanto en el Distrito del Fuerte, el Dr. Enrique Gonzdlez Mertinez comunicaba al Cabildo de Culiacin su nombramiento como prefecto, desde el 24 de diciembre ul- timo, lo que complace enormemente al Sr. Juan L. Pliza, que ol 2 de enero retibia una carta del poeta-prefacto, que dice lo siguiente Muy distinguido y bondadoso amigo: Me sorprendié gratamente el envio de su primoroso to- mito “Sonatinas” y mucho més el que se haya dignado co- locar en la portada de su flamante coleccién de versos mi nombre obscuro y sin prestigio. Le doy las gracias més ‘cumplides por su carifiosa galanteria y le mando al mismo: tiompo mis flictaciones muy slaceras. Amar la belles, ser poeta, es algo que toca’a algunas vidas como el premio. gordo del ensueio. ‘Tener afilada la sensibilidad, mirar las cosas de un mo- do personal y hondo, encontrar miel que libar donde otros hallan estoridad y prosafsmo, escuchar canciones quo s6- Jo para nosotros se cantan, es un género de opulencia que no esté al alcance de todos y que debe enorgullecer al favo- recido de la fortuna. A la edad en que otros se afanaz nor conseguir los laureles del triunfo en un deporte cualquy : { tragan polo y mila en la vetiginosa carrera del auto y se midena diario el biceps y se recrean con el desarrollo de ‘sus pectorales, usted escribe versos. Habré quien le compa- dezce y quizis no fltoquiendo desdeie..y también es po- 22sible que tengan razén. Yo en cambio le envio un aplauso caluroso y le estrecho afectuosamente la mano. Enrique Gonzélez, Martinez. Imaginemos las ondas emociones de Juan L. Palizo, aquel hombre de Ia cuitura de Sinaloa que en 1920 nos entregerfa una antologia de Poesfa Sinaloense de variada y fina seleccién, ante la epistola fraterna y carifiosa de la f- gura de Gonzélez. Martinez que tanto prestigio daria a Mé- xxico y a Sinaloa pero sobre todo a Mocorito. Dentro de esas claridades sinaloenses retumba el po- ema de Francisco Medina: “Y un canto, bravo canto, naciera de mi pecho, cual eco de tormenta, como turbién deshecho, para historiar la vida cuye triunfal memoria es belle y luminosa como un fulgor de glori..". ‘Sin ombargo la vida municipal no podia detenorse y et tesorero, el Sr. Juan lzdbal anunciaba al cuerpo ce ediles de la deuda quo #0 tonia con ol Sr. Amado Andredle, ya que 68 vencia el segundo abono de $ 5,000.00; ademés dela nece- sidad de cubrir los intereses correspondientes, por lo que ol Sr. Clouthier tomabe cartas en el asunto, y ya se las arreglarfa con 9a pariento politico. Rominiconcias éstas que nos dicen mucho de une estructura citadina de cierta duracién, donde ciertos actores sustanciales hen diferen- ciedo sus representaciones en funcién de una sobreviven- cia social roalmarits notablo, Cloutier y ol tozorero Izdbal completan el abono al Sr. Andrade consiguiendo un présta- mo de $ 3000.00 al 8% enual. (Qué tasas de interés aquellast Mientras tanto el problema agricola nacional se refloja bbaen Culiacdn, al hacorse patentela escasez de ciertos pro- ductos bdsicos de consumo popular, tal es el caso del maiz y tl frijol que tienen que ser adquirides por el H. Ayunta- ‘miento y surtirlos a precios populares a Ia cludadanta, con tuna inversién de $ 5,000.00. Lo que no alcanzaba a paliar las causales de une crisis que se hacie cada vex mas pro funda y més atin al acrecentarse la de la agriculture na cional. ‘Mientras tanto, los Sres. Juan B. Scolast y AT. Krohn oftecen al cabildo sus servicios para levantar el mercado dela ciudad: edificio piblico éste en el cual la burguesialo: cal cifraba esperanzas y mostraba a la vez, la faz de une presencia magnifica; baste echasle un vistavo al edifici que ha llegedo a nuestros dias pare darse una idea de le proyeccién mereantil de los comerciantes locales de aque tiempo. El mercado del porfiriato cafedista en Culiacén, ‘armoniza notablemente con una ciudad que @ estas alturas se habia dotado ya de sus principales edificios, ésos que le dan una personalidad definida-y que os var. Al respecto el rogidor ig. Luis F. Molina (ingeniero de la ciudad) junto con ol regidor Esteben Flores con comi sionados para tratar con los duefios de las fincas cuye expropiacién se decret6 y a los cuales hay que indemnizar Los notables de Culiacén se hacian necesarios, por Io cual la Junta Patridtica de la ciudad capital queda integra dda por los sefiores: Ricardo Garricarte, Gustavo Bengueres Juan Tamayo, Lic. Nicolés Tortoleo y Vallejo, Carlos Andrade Juan B- Rojo J Prot Julio C. Ares Jn Pall za, Profr. Canvto Gonzalez Jiménez, Jorge de la Vega y Al beito Almada, a Jone — Como vemos, Is lista ¢s interesante por su diversidad ' empezando con el teniente coronel Ricardo Corricarte, que protegié a Cafiedo cuando el pueblo de Mazatlén, enfureci do selevanté en desobedieacia civil con motivo de la muer- te del periodisia josS C. Valadés, obligando al gobemador ¢ 23 hhuir del bello puorto con ol auxilio de un disttez y soportar después el estado de sitioa lo que se ven impelidos los mil ‘arcs con objeto de prescrvar cl orden piiblico y repr quella manifestacién popular que se hace proteste civica Julio C. Arce y Juan L. Paliza representan le bohemia politica de le época; detrés de Carlos Andrade, Juan B. Ro- jo Jr Jorge de Ia Vega, Alberto Almada y Juan Tamayo osté el rancio capital culichi que se habfe formado en las tran- sacciones mereantiles, industrieles y agricolas. En sume este es un cuadro joven ya que los de més edad volaban en otras alturas, para demostrar esto, nada ‘mas veamos los integrantes de la junte de las Fiestas del Centenario de la Independencia, que se formaba con las siguientes personas: Presidente Francisco Sénchez Veléz~ ue ioe presidente Manuel Clouthier Secrotario Lic. Ignacio M. Gastélum Pro-secretario Dr. Ramén Ponce de Leén Vocales Severiano Tamayo Dr. Ruporto L, Paliza J. Cris6foro Avendaio Faustino Diaz José Ma, Cabanillas En estos personajes encontramos politicos de nivel na ional, expresidentes municipales, catedréticos del Gole- gio “Rosales”, comorciantes destacados, en fin, hombres probados del sistema, El cabildo susceptible a la critica sobre el cuerpo de policia, acepta la propuesta del Sr. prefecto para que se ‘aumente el miimero de vigilantes de este ciudad capital, con agentes montados a fin de regularizar el servicio. Act vidad ésta que apuntaba hacia} control y reprosién de fu- ‘uras menifestaciones; ya que una policfa montada para la ciudad, cumplirfa objetivos més amplios que los de simple vigilancia y guarda del orden. As{ se entiende también, que ante la excatez de forrajes, ce pia un anticipo de $ 500.00 para acaparar pesturas que consumen las mulas de la policfa y aseo. Al respecto de la policia montada es notable
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