Electrón
Electrón
introducido en 1894 por el físico irlandés George 1822.888 484 5(14)−1 unota 1
Johnstone Stoney. Sin embargo, el electrón no fue Carga eléctrica −1 e
identificado como una partícula hasta 1897 por −1,602 176 634 × 10−19 C7
Joseph John Thomson y su equipo de físicos nota 2
británicos.6 12
13
Momento −1.001 159 652 181 28(18)
En muchos fenómenos físicos —tales como la magnético μB7
electricidad, el magnetismo o la conductividad Carga de color -
térmica— los electrones tienen un papel esencial. Un
Espín ± 1/2
electrón en movimiento genera un campo
electromagnético y es a su vez desviado por los
campos electromagnéticos externos. Cuando se acelera un electrón, puede absorber o irradiar energía en
forma de fotones. Los electrones, junto con núcleos atómicos formados de protones y neutrones, conforman
los átomos. Sin embargo, los electrones contribuyen con menos de un 0,06 % a la masa total de los átomos.
La misma fuerza de Coulomb, que causa la atracción entre protones y electrones, también hace que los
electrones queden enlazados. El intercambio o compartición de electrones entre dos o más átomos es la
causa principal del enlace químico.14 Los electrones pueden ser creados mediante la desintegración beta
de isótopos radiactivos y en colisiones de alta energía como, por ejemplo, la entrada de un rayo cósmico en
la atmósfera. Por otra parte, pueden ser destruidos por aniquilación con positrones, y pueden ser absorbidos
durante la nucleosíntesis estelar. Existen instrumentos de laboratorio capaces de contener y observar
electrones individuales, así como plasma de electrones. Además, algunos telescopios pueden detectar
plasma de electrones en el espacio exterior. Los electrones tienen muchas aplicaciones, entre ellas la
electrónica, la soldadura, los tubos de rayos catódicos, los microscopios electrónicos, la radioterapia, los
láseres, los detectores de ionización gaseosa y los aceleradores de partículas.
Índice
Historia del electrón
Descubrimiento
Teoría atómica
Mecánica cuántica
Aceleradores de partículas
Confinamiento de electrones individuales
Características
Clasificación
Propiedades fundamentales
Propiedades cuánticas
Partículas virtuales
Interacción
Átomos y moléculas
Conductividad
Movimiento y energía
Formación
Observación
Aplicaciones del plasma
Haces de partículas
Creación de imágenes
Otras aplicaciones
Véase también
Fuentes
Notas
Referencias
Enlaces externos
Los antiguos griegos se percataron que el ámbar atraía pequeños objetos cuando se le frotaba contra el
pelaje. Junto con el rayo, este fenómeno es una de las primeras experiencias conocidas de los humanos con
la electricidad.15 En su tratado de 1600 De Magnete, el científico inglés William Gilbert definió el término
neolatino «electricus» para referirse a la propiedad de un objeto de atraer otros pequeños después de ser
frotado.16 Tanto las palabras eléctrico como electricidad derivan del latín «electrum», que a su vez
proviene de la palabra griega «ήλεκτρον» («elektron»), que significa ámbar.
A principios de los años 1700, Francis Hauksbee y Charles François de Cisternay du Fay descubrieron,
cada uno por su lado, lo que creían que eran dos tipos de electricidad friccional: uno generado por el
rozamiento con vidrio, y el otro por el rozamiento con resina. A partir de esto, Du Fay teorizó que la
electricidad consistía en dos fluidos eléctricos, el «vítreo» y el «resinoso», que estaban separados por la
fricción y que se neutralizaban el uno al otro cuando eran combinados.17 Una década más tarde, Benjamin
Franklin propuso que la electricidad no provenía de dos tipos diferentes de fluido eléctrico sino de un
mismo fluido a presiones diferentes; les dio la nomenclatura moderna de carga «positiva» y «negativa»,
respectivamente.18 Franklin pensaba que el portador de carga era positivo, pero no identificó
correctamente qué situación reflejaba un excedente del portador de carga y en qué caso era un déficit.19
Entre 1838 y 1851, el filósofo naturalista británico Richard Laming desarrolló la idea de que un átomo
estaba compuesto de un núcleo de materia rodeado por partículas subatómicas con carga eléctrica.3 A
partir de 1846, el físico alemán Wilhelm Eduard Weber teorizó que la electricidad estaba compuesta de
fluidos cargados positivamente y negativamente, y que su interacción estaba gobernada por la ley del
inverso del cuadrado. Más tarde, tras estudiar el fenómeno de la electrólisis, el físico irlandés George
Johnstone Stoney sugirió que existía una «única cantidad definida de electricidad», la carga de un ion
monovalente, siendo capaz de estimar el valor de esta carga elemental mediante las leyes de Faraday de la
electrólisis.20 Sin embargo, Stoney creía que estas cargas estaban ligadas permanentemente a átomos y que
no podían ser removidas. En 1881, el físico alemán Hermann von Helmholtz argumentó que tanto las
cargas positiva como negativa estaban divididas en partes elementales, cada una de las cuales se
comportaba como «átomos de electricidad».4
En 1894, Stoney estableció el término inglés «electron» para describir estos cambios elementales: «[…] se
hizo una estimación de la cantidad real de esta unidad de electricidad fundamental, que es la más
destacable, por lo que me he aventurado a sugerir el nombre 'electron'».21 Dicha palabra «electrón», que
deriva del inglés, es una combinación de la palabra «electricidad» y del sufijo griego «patrón» ('el medio
por el cual se hace').22 23
Descubrimiento
El físico alemán Johann Wilhelm Hittorf emprendió el estudio de la conductividad eléctrica de gases
enrarecidos. En 1869, descubrió un brillo emitido desde el cátodo que aumentaba de tamaño cuando el gas
disminuía de presión. En 1876, el también físico alemán Eugen Goldstein mostró que los rayos de ese brillo
proyectaban una sombra, y los denominó «rayos catódicos».26 Durante la década de 1870, el químico y
físico inglés sir William Crookes desarrolló el primer tubo de rayos catódicos con un vacío elevado (vacío
con presión en el rango de 100 mPa a 100 nPa).27 Entonces mostró que los rayos luminiscentes que
aparecían dentro del tubo llevaban energía y que iban del cátodo al
ánodo. Además, aplicando un campo magnético, Crookes fue
capaz de desviar los rayos, con lo cual demostró que el haz se
comportaba como si estuviera cargado negativamente.28 29 En
1879 propuso que estas propiedades se podían explicar con lo que
él denominó «materia radiante». Sugirió que se trataba del cuarto
estado de la materia, que consistía en moléculas cargadas
negativamente que eran proyectadas a alta velocidad desde el
cátodo.30 Haz de electrones dentro de un tubo
de rayos filiformes siendo desviados
El físico británico nacido en Alemania Arthur Schuster continuó los siguiendo una trayectoria circular
experimentos iniciados por Crookes colocando placas de metal mediante un campo magnético
paralelas a los rayos catódicos y aplicando un potencial eléctrico homogéneo.24 25
entre ellas. El campo desviaba los rayos hacia la placa cargada
positivamente, lo que evidenciaba aún más que los rayos llevaban
una carga negativa. Al medir la cantidad de desviación causada por un cierto nivel de corriente eléctrica, en
1890, Schuster fue capaz de determinar la proporción masa-carga de los componentes de los rayos. Sin
embargo, logró un valor que era más de mil veces lo esperado, por lo que, en aquella época, no se dio
mucho crédito a sus cálculos.28 31
En 1896, el físico británico Joseph John Thomson, junto con sus colegas John Sealy Townsend y Harold
Albert Wilson,12 llevó a cabo experimentos que indicaron que los rayos catódicos eran realmente
partículas únicas y no ondas, átomos o moléculas, tal como se creía anteriormente.6 Thomson hizo buenas
estimaciones tanto de la carga como de la masa, y encontró que las partículas de los rayos catódicos —a las
cuales llamaba «corpúsculos»— tenían quizás una milésima parte de la masa del ion menos masivo
conocido, el ion hidrógeno.6 13 Asimismo, demostró que su proporción carga-masa (e/m) era
independiente del material del cátodo. Más tarde demostró que las partículas cargadas negativamente
producidas por materiales radiactivos, por materiales calentados y por materiales iluminados eran
universales.6 32
El nombre de «electrón» para estas partículas fue propuesto de nuevo por el físico irlandés
George Francis FitzGerald y, desde entonces, la palabra consiguió una aceptación por partes.28
La carga del electrón fue medida con más cuidado por los físicos estadounidenses Robert Millikan y
Harvey Fletcher mediante su experimento de la gota de aceite (1909), cuyos resultados fueron publicados
en 1911. Este experimento usaba un campo eléctrico para evitar que una gota de aceite cargada cayera
como resultado de la gravedad. El aparato era capaz de medir la carga eléctrica tan pequeña como de 1 a
150 iones con un margen de error del 0,3 %. Algunos experimentos similares habían sido llevados a cabo
anteriormente por el equipo de Thomson6 usando nubes de gotas de agua cargadas generadas por
electrólisis,12 y en el mismo año por Abram Ioffe, el cual, de manera independiente, obtuvo el mismo
resultado que Millikan usando micropartículas de metales cargadas, publicando sus resultados en 1913.37
Sin embargo, las gotas de aceite eran más estables que las de agua debido a que su tasa de evaporación es
menor, lo cual hacía que fueran más adecuadas para llevar a cabo este tipo de experimentos que duraban
largos periodos de tiempo.38
Hacia el comienzo del siglo XX se descubrió que, bajo ciertas condiciones, una partícula cargada que se
movía rápidamente causaba una condensación de vapor de agua supersaturado a lo largo de su camino. En
1911, Charles Wilson usó este principio para concebir su cámara de niebla, la cual permitía fotografiar los
caminos trazados por partículas cargadas tales como electrones.39
Teoría atómica
En 1924, el físico austriaco Wolfgang Pauli observó que la posible estructura en capas del átomo se podría
explicar con un conjunto de cuatro parámetros que definían cada estado cuántico de energía, siempre que
cada estado fuera habitado por no más de un electrón.46 El mecanismo físico para explicar el cuarto
parámetro —que tenía dos posibles valores diferentes— fue provisto por los físicos neerlandeses Samuel
Goudsmit y George Uhlenbeck. En 1925, Goudsmit y Uhlenbeck sugirieron que un electrón,
adicionalmente al momento angular de su órbita, posee un momento angular intrínseco y un momento
dipolar magnético.40 47
El momento angular intrínseco se convirtió más tarde en lo que se denominaría
como espín, y explicaba la anteriormente misteriosa separación de las líneas espectrales observadas con un
espectrómetro de alta precisión. Este fenómeno es conocido como desdoblamiento de estructura fina.48
Mecánica cuántica
Tras su disertación ocurrida en 1924 de Recherches sur la Theorie des cuánta («Investigación sobre la
teoría cuántica»), el físico francés Louis de Broglie propuso la hipótesis de que toda la materia posee una
onda similar a la de la contenida en la luz;49 es decir, en unas condiciones apropiadas, los electrones y
demás materia mostrarían propiedades bien de partículas o de ondas. Las propiedades corpusculares de una
partícula se hacen evidentes cuando se demuestra que tiene una posición localizada en el espacio a lo largo
de su trayectoria en cualquier momento.50 Se observan en la naturaleza ondas de luz, por ejemplo, cuando
un haz de esta pasa a través de rendijas paralelas y crea patrones de interferencia. En 1927, el efecto de
interferencia fue demostrado con un haz de electrones por el físico inglés George Paget Thomson con un
filme delgado de metal, y por los físicos americanos Clinton Davisson y Lester Germer usando un cristal de
níquel.51
En 1947, Willis Eugene Lamb encontró, mientras trabajaba en colaboración con el estudiante de postgrado
Robert Rutherford, que ciertos estados cuánticos del átomo de hidrógeno que deberían tener la misma
energía se encontraban desplazados los unos respecto de los otros; esta diferencia se denomina
desplazamiento de Lamb. Casi al mismo tiempo, Polykarp Kusch, que trabajaba con Henry Michael Foley,
descubrió que el momento magnético del electrón es ligeramente mayor que el que predice Dirac con su
teoría. Esta pequeña diferencia se llamó a posteriori momento dipolar magnético anómalo del electrón. La
diferencia fue explicada más tarde por la teoría de la electrodinámica cuántica desarrollada por Sin-Itiro
Tomonaga, Julian Schwinger y Richard Feynman a finales de la década de 1940.57
Aceleradores de partículas
Con el desarrollo del acelerador de partículas durante la primera mitad del siglo xx, los físicos empezaron a
entrar más a fondo en las propiedades de las partículas subatómicas.58 El primer intento con éxito de
acelerar electrones utilizando la inducción electromagnética fue llevado a cabo en 1942 por Donald Kerst.
Su betatrón inicial alcanzaba energías de 2,3 MeV, mientras que los betatrones posteriores podían llegar
hasta 300 MeV. En 1947 se descubrió la radiación de sincrotrón gracias a un sincrotrón de electrones de
70 MeV de General Electric; esta radiación era causada por la aceleración de los electrones a través de un
campo magnético moviéndose cerca de la velocidad de la luz.59
Con una energía del haz de 1,5 GeV, el primer colisionador de partículas de alta energía fue el Adone, que
comenzó a operar en 1968.60 Este aparato aceleraba los electrones y los positrones en direcciones opuestas
de tal manera que doblaba la energía de su colisión con respecto al choque de un electrón con un objetivo
estático.61 El gran colisionador de electrones y positrones del CERN, que estuvo activo de 1989 a 2000,
consiguió energías de colisión de 209 GeV y llevó a cabo importantes descubrimientos para el modelo
estándar de física de partículas.62 63
Actualmente se pueden confinar electrones individuales en transistores CMOS ultrapequeños (L= 20 nm,
W= 20 nm) que operan a temperaturas criogénicas (del rango de 4 K a 15 K).64 La función de onda del
electrón se extiende en una retícula semiconductora e interacciona de manera despreciable con la banda de
valencia de los electrones, de tal manera que se puede tratar dentro del formalismo de partícula simplemente
reemplazando su masa con el tensor de masa efectiva.
Características
Clasificación
En el modelo estándar de física de partículas, los electrones pertenecen al grupo de partículas subatómicas
llamado leptones, que se cree que son las partículas elementales fundamentales. Los electrones tienen la
masa más pequeña de cualquier leptón con carga (y también de cualquier partícula cargada de cualquier
tipo) y pertenecen a la primera generación de partículas fundamentales.65 La segunda y tercera
generaciones contienen leptones cargados —el muon y el tau— que son idénticos al electrón en cuanto a la
carga, el espín y las interacciones, pero tienen más masa. Los leptones difieren de los otros constituyentes
básicos de la materia, los quarks, por su falta de interacción fuerte. Todos los miembros del grupo de los
leptones son fermiones, porque todos ellos tienen un espín semientero; puesto que el electrón tiene un espín
de 1/2.66
Propiedades fundamentales
El electrón no tiene ninguna subestructura conocida. Es por ello que se define como una partícula puntual
con carga puntual y sin extensión espacial. Si se observa un solo electrón mediante una trampa de Penning
(llamada así por F. M. Penning (1894–1953) y Hans Georg Dehmelt (1922–2017), quienes construyeron la
primera) se puede ver que el límite superior del radio de la partícula es de 10-22 metros. Existe una
constante física llamada radio clásico del electrón, de un valor mucho mayor (2,8179 × 10-15 m); sin
embargo, la terminología proviene de un cálculo simplificado que ignora los efectos de la mecánica
cuántica. En realidad, el llamado radio clásico del electrón tiene poco que ver con la estructura fundamental
verdadera de esta partícula.73 nota
6
Hay partículas elementales que se desintegran espontáneamente en partículas menos masivas. Un ejemplo
es el muon, el cual se desintegra en un electrón, un neutrino y un antineutrino, y que tiene una vida media
de 2,2 × 10-6 segundos. Sin embargo, se cree que el electrón es estable en terrenos teóricos: el electrón es la
partícula de menos masa con una carga eléctrica diferente de cero, por lo que su desintegración violaría la
conservación de carga.74 El límite inferior experimental de la vida media de un electrón es de 4,6 × 1026
años, con un intervalo de confianza del 90 %.75 76
Propiedades cuánticas
Como todas las partículas, los electrones pueden actuar como ondas: esto se llama dualidad onda-partícula,
y se puede demostrar utilizando el experimento de la doble rendija. La naturaleza similar a la de una onda
del electrón le permite pasar a través de dos rendijas paralelas de manera simultánea y no solo a través de
una, como sería el caso de una partícula clásica. En mecánica cuántica, la propiedad similar a la onda de
una partícula puede describirse matemáticamente como una función compleja, la función de onda, que se
suele denotar por la letra griega psi (ψ). Cuando el valor absoluto de esta función se eleva al cuadrado se
obtiene la probabilidad de que una partícula sea observada cerca de una localización (densidad de
probabilidad).77
Partículas virtuales
Los físicos creen que el espacio vacío podría estar creando de manera continua pares de partículas virtuales
—tales como un positrón y un electrón— que se aniquilan rápidamente la una con la otra.78 La
combinación de la variación de energía necesaria para crear estas partículas y el tiempo durante el cual
existen caen dentro del límite de detectabilidad que expresa el principio de incertidumbre de Heisenberg,
ΔE · Δt ≥ ħ: la energía que se necesita para crear estas partículas virtuales (ΔE) se puede «sacar» del vacío
durante un periodo de tiempo (Δt) de tal manera que su producto no sea más elevado que la constante de
Planck reducida (ħ ≈ 6,6 × 10-16 eV·s). De ello se extrae, pues, que por un electrón virtual Δt es como
máximo 1,3 × 10-21 s.79
Mientras existe un par virtual electrón-positrón, la fuerza de Coulomb del campo eléctrico del entorno que
rodea al electrón hace que el positrón creado sea atraído al electrón original, mientras que un electrón
creado experimenta una repulsión. Esto causa lo que se conoce como polarización del vacío. El vacío se
comporta, pues, como un medio que tiene una permitividad dieléctrica mayor que la unidad. En
consecuencia, la carga efectiva del electrón es realmente menor que su valor real, y la carga decrece cuando
aumenta la distancia respecto del electrón.80 81
Esta polarización
fue confirmada de manera experimental en 1997 mediante el
acelerador de partículas japonés TRISTAN.82 Las partículas
virtuales causan un efecto pantalla similar para la masa del
electrón.83
Interacción
Cuando colisionan electrones y positrones se aniquilan unos a otros y dan lugar a dos o más fotones de
rayos gamma. Si el electrón y el positrón tienen una cantidad de movimiento despreciable se puede formar
un positronio antes de que la aniquilación resulte en dos o tres fotones de rayos gamma de un total de 1.022
MeV.98 99 Por otro lado, los fotones de alta energía pueden transformarse en un electrón y un positrón
mediante el proceso conocido como creación de pares, pero solo con la presencia cercana de una partícula
cargada, como un núcleo.100 101
Según la teoría de la interacción electrodébil, la componente izquierdista de la función de onda del electrón
forma un doblete de isospín débil con el neutrino electrónico. Esto significa que, durante las interacciones
débiles, los neutrinos electrónicos se comportan como si fueran electrones. Cualquiera de los miembros de
este doblete pueden sufrir una interacción de corriente cargado emitiendo o absorbiendo un W y ser
absorbidos por el otro miembro. La carga se conserva durante esta reacción porque el bosón W también
lleva una carga, por lo que se cancela cualquier cambio neto durante la transmutación. Las interacciones de
corriente cargadas son responsables del fenómeno de la desintegración beta en un átomo radiactivo.
Finalmente, tanto el electrón como el neutrino electrónico pueden sufrir una interacción de corriente neutral
mediante un intercambio de Z0. Este tipo de interacciones son responsables de la difusión elástica neutrino-
electrón.102
Átomos y moléculas
El momento angular orbital de los electrones está cuantificado. Como el electrón está cargado, produce un
momento magnético orbital proporcional al momento angular. El momento magnético neto de un átomo
equivale al vector suma de los momentos magnéticos de espín y orbitales de todos los electrones y el
núcleo. El momento magnético del núcleo es despreciable comparado con el de los electrones. Los
momentos magnéticos de los electrones que ocupan el mismo orbital (que se llaman electrones apareados)
se simplifican entre sí.106
El enlace químico entre átomos existe como resultado de las interacciones electromagnéticas, tal como
describen las leyes de la mecánica cuántica.107 Los enlaces más fuertes están formados por la
compartición o la transferencia de electrones entre átomos, lo que permite la formación de moléculas.14
Dentro de una molécula, los electrones se mueven bajo la influencia de muchos núcleos y ocupan orbitales
moleculares, de igual manera que pueden ocupar orbitales atómicos en átomos aislados.108 Un factor
fundamental de estas estructuras moleculares es la existencia de pares de electrones: se trata de electrones
con espines opuestos, lo que les permite ocupar el mismo orbital molecular sin violar el principio de
exclusión de Pauli (igual que ocurre en el átomo). Los diferentes orbitales moleculares tienen una
distribución espacial distinta de la densidad de electrones. Por ejemplo, en pares enlazados (es decir, en los
pares que enlazan átomos juntos) los electrones se pueden encontrar con mayor probabilidad en un
volumen relativamente pequeño alrededor del núcleo. Por otro lado, en pares no enlazados los electrones
están distribuidos en un volumen grande alrededor del núcleo.109
Conductividad
Los electrones independientes que se mueven en el vacío se llaman Un rayo consiste básicamente de un
electrones libres. Los electrones de metales se comportan como si flujo de electrones.110 El potencial
fueran libres. En realidad, las partículas de los metales y otros eléctrico necesario para que exista el
sólidos que se denominan normalmente electrones son rayo puede ser generado para un
cuasielectrones (cuasipartículas): tienen la misma carga eléctrica, efecto triboeléctrico.111 112
espín y momento magnético que los electrones reales pero pueden
tener una masa diferente.114 Cuando los electrones libres —tanto
en el vacío como en un metal— se mueven, producen un flujo neto de carga llamado corriente eléctrica que
genera un campo magnético. De la misma manera, se puede crear una corriente eléctrica mediante un
campo magnético variable. Estas interacciones son descritas matemáticamente por las ecuaciones de
Maxwell.115
A una temperatura dada, cada material tiene una conductividad eléctrica que determina el valor de la
corriente eléctrica cuando se aplica un potencial eléctrico. Algunos ejemplos de buenos conductores son los
metales como el cobre y el oro, mientras que el vidrio y el teflón son malos conductores. En cualquier
material dieléctrico, los electrones permanecen enlazados a sus respectivos átomos y el material se comporta
como un aislante. La mayoría de semiconductores tienen un nivel variable de conductividad que está entre
los extremos de conductor y aislante.116 Por otra parte, los metales poseen una estructura de banda
electrónica que contiene bandas electrónicas rellenadas parcialmente. La presencia de estas bandas permite
a los electrones de los metales comportarse como si fueran electrones libres o desapareados. Estos
electrones no se asocian con átomos específicos, por lo que, cuando se aplica un campo eléctrico, tienen
libertad de movimiento a través del material como si fueran un gas (lo que se denomina como gas de
Fermi)117 igual que si fueran electrones libres.
Debido a las colisiones entre electrones y átomos, la velocidad derivada de los electrones en un conductor
se representa por medio de los milímetros por segundo. Sin embargo, la velocidad a la que un cambio de
corriente en un punto del material causa cambios en las corrientes de otras partes del material (velocidad de
propagación) suele ser un 75 % de la velocidad de la luz.118 Esto explica porqué los impulsos eléctricos se
propagan en forma de onda, su velocidad depende de la constante dieléctrica del material.119
Los metales son unos conductores del calor relativamente buenos, básicamente porque los electrones
deslocalizados se encuentran libres para transportar energía térmica entre átomos. Sin embargo, a diferencia
de la conductividad eléctrica, la conductividad térmica de un metal es casi independiente de la temperatura.
Esto se expresa matemáticamente por la ley de Wiedemann-Franz,117 que postula que la proporción de la
conductividad térmica con respecto a la conductividad eléctrica es proporcional a la temperatura. El
desorden térmico de la red metálica incrementa la resistividad eléctrica del material, lo que produce una
dependencia de la temperatura por la corriente eléctrica.120
Cuando los materiales se enfrían por debajo de un punto llamado punto crítico pueden sufrir un cambio de
fase en el que pierden toda la resistividad a la corriente eléctrica, en un proceso que se conoce como
superconductividad. En la teoría BCS, este comportamiento se modela con pares de electrones que entran
en un estado cuántico conocido como condensado de Bose-Einstein. Estos pares de Cooper121 tienen su
movimiento emparejado en materia cercana mediante vibraciones de la red conocidas como fonones122 y,
de esta manera, evitan las colisiones con átomos; de no ser así, se crearía resistencia eléctrica. Sin embargo,
el mecanismo por el cual operan los superconductores de alta temperatura permanece incierto.
Cuando se confinan con firmeza los electrones dentro de sólidos conductores —que son cuasipartículas— a
temperaturas cercanas al cero absoluto, se comportan como si se dividieran en dos otras cuasipartículas:
espinones y holones.123 124
El primero es el que se encarga del espín y del momento magnético, mientras
que el segundo lleva la carga eléctrica.
Movimiento y energía
Por razones que todavía permanecen inciertas, durante el proceso de leptogénesis hubo un exceso de
número de electrones respecto al de positrones.130 Es por ello que alrededor de un electrón por cada
millardo sobrevivieron al proceso de aniquilación. Este exceso coincidía con el de protones respecto al de
antiprotones (condición que se conoce como asimetría bariónica), lo que resulta en una carga neta del
Universo nulo.131 132
Los neutrones y protones que sobrevivieron comenzaron a participar en reacciones
los unos con otros en un proceso conocido como nucleosíntesis, en el que se formaban isótopos de
hidrógeno y helio con trazas de litio. Este proceso alcanzó su máximo después de más o menos cinco
minutos.133 Todos los neutrones sobrantes sufrieron una desintegración beta negativa con una semivida de
un millar de segundos; durante este proceso se liberaron un protón y un electrón por cada neutrón:
n → p + e- + ν-e
Durante los 300 000-400 000 años siguientes, el exceso de electrones todavía era demasiado energético
para poder enlazarse con los núcleos atómicos.134 Lo que siguió a este periodo se conoce como
recombinación: es decir, se formaron átomos neutrales y el Universo en expansión se convirtió transparente
a la radiación.135
Más o menos un millón de años después del Big Bang se empezó a formar la primera generación de
estrellas.135 Dentro de una estrella, la nucleosíntesis estelar tiene como resultado la producción de
positrones a partir de la fusión de núcleos atómicos. Estas partículas de antimateria se aniquilan
inmediatamente con electrones, lo que libera rayos gamma. El resultado neto es una reducción firme del
número de electrones y un correspondiente incremento del número de neutrones. Sin embargo, el proceso
de evolución estelar puede resultar en la síntesis de isótopos radiactivos. Algunos isótopos pueden sufrir
una desintegración beta negativa por la que emiten un electrón y un antineutrón del núcleo.136 Un ejemplo
de ello es el isótopo cobalto-60 (60Co), que se desintegra para formar níquel-60 (60Ni).137
Al final de su ciclo de vida, una estrella de más de unas 20 masas solares puede sufrir un colapso
gravitatorio y formar un agujero negro.138 Según la física clásica, estos objetos estelares masivos ejercen
una atracción gravitatoria lo suficientemente fuerte como para impedir que nada —ni siquiera la radiación
electromagnética— escape más allá del radio de Schwarzschild. Sin embargo, se cree que los efectos
mecánico-cuánticos podrían permitir que se emitiera
radiación Hawking a esa distancia. También se piensa que
se crean electrones (y positrones) en el horizonte de
sucesos de estas estrellas remanentes.
Los rayos cósmicos son partículas que viajan por el espacio con altas energías. Se han documentado
eventos de energías tan altas como de 3,0 × 1020 eV.141 Cuando estas partículas colisionan con nucleones
de la atmósfera terrestre, se genera una cascada de partículas, entre ellas piones.142 Más de la mitad de la
radiación cósmica observada desde la superficie de la Tierra consiste en muones. Estas partículas, los
muones, son leptones producidos en la atmósfera superior a partir de la desintegración de piones:
π- → μ− + ν−μ
μ− → e- + ν−e + ν−μ
Observación
La observación remota de electrones requiere la detección de su
energía radiada. Por ejemplo, en ambientes de alta energía tales
como una corona estelar los electrones libres forman plasma que
radia energía debido a la radiación de frenado. El gas de electrones
puede sufrir una oscilación de plasma, que consiste en ondas
causadas por variaciones sincronizadas de la densidad electrónica
que producen emisiones energéticas que se pueden detectar usando
radiotelescopios.145
Las auroras están causadas
La frecuencia de un fotón es proporcional a su energía. Cuando un principalmente por electrones
electrón enlazado se mueve entre diferentes niveles de energía del energéticos precipitándose en la
átomo, este absorbe o emite fotones a frecuencias características. atmósfera.144
Por ejemplo, cuando los átomos son irradiados por una fuente con
un espectro amplio, aparecen diferentes líneas de absorción en el
espectro de la radiación transmitida. Cada elemento o molécula muestra un conjunto característico de líneas
espectrales (tal y como en el caso de las líneas espectrales del hidrógeno). Las medidas espectroscópicas de
la magnitud y amplitud de estas líneas permite determinar la composición y las propiedades físicas de una
sustancia.146 147
En condiciones de laboratorio, las interacciones de electrones individuales se pueden observar mediante
detectores de partículas, los cuales permiten medir propiedades específicas tales como energía, espín y
carga.105 El desarrollo de la trampa de Paul y de la trampa de Penning posibilita tener partículas cargas
contenidas dentro de una pequeña región durante largas duraciones de tiempo, lo que permite realizar
medidas precisas de las propiedades de las partículas. Por ejemplo, una vez una trampa de Penning fue
utilizada para contener un solo electrón durante un período de 10 meses.148 El momento magnético del
electrón fue medido con una precisión de once dígitos, lo cual, en 1980, fue de una precisión mayor que la
de cualquier otra constante física.149
Las primeras imágenes en vídeo de la distribución de energía de un electrón fueron grabadas por un equipo
de la Universidad de Lund (Suecia) en febrero de 2008. Los científicos usaron flashes de luz
extremadamente cortos —llamados pulsos de Attosegon— los cuales permitieron observar el movimiento
de un electrón por primera vez.150 151 La distribución de los electrones en materiales sólidos se puede
visualizar mediante la espectroscopia de fotoemisión resuelta en ángulo (ARPES, en sus siglas en inglés).
Esta técnica utiliza el efecto fotoeléctrico para medir el espacio recíproco (una representación matemática de
estructuras periódicas que se utiliza para inferir la estructura original). El ARPES se puede usar para
determinar la dirección, velocidad y difusión de los electrones dentro del material.152
Haces de partículas
El tratamiento por haz de electrones se utiliza para irradiar materiales con tal de modificar sus propiedades
físicas, así como para esterilizar productos médicos y alimenticios.159 En radioterapia, los haces de
electrones se generan con aceleradores lineales para tratar tumores superficiales. Como el haz de electrones
solo puede penetrar hasta una profundidad determinada antes de ser absorbido —normalmente hasta 5 cm
por electrones de energías entre el rango de 5-20 MeV—. La teleradioterapia mediante electrones es útil
para tratar lesiones de la piel tales como carcinomas basocelulares. Un haz de electrones se puede utilizar
para complementar el tratamiento de áreas que han sido irradiadas con rayos X.160 161
Los aceleradores de partículas hacen uso de los campos eléctricos para propulsar los electrones y sus
antipartículas a energías elevadas. Cuando estas partículas pasan a través de campos magnéticos emiten
radiación sincrotrónica. La intensidad de esta radiación depende del espín, lo que causa la polarización del
haz de electrones: este proceso se conoce como efecto Sokolov-Ternov. Los haces de electrones
polarizados pueden ser útiles para diversos tipos de experimentos. La radiación sincrotrónica también se
puede usar para enfriar los haces de electrones, lo que reduce la dispersión de cantidad de movimiento de
las partículas. Cuando las partículas han acelerado a las energías necesarias se provoca una colisión de
haces separados de electrones y positrones. Las emisiones de energía resultantes se observan con detectores
de partículas y se estudian en el campo de la física de partículas.162
Creación de imágenes
La difracción de electrones de baja energía (LEED, de sus siglas en inglés) es un método que consiste en
bombardear un material cristalino con un brote limitado de electrones y entonces observar los patrones de
difracción que resultan con tal de determinar la estructura del material. La energía necesaria para los
electrones es del rango de 20 a 200 eV.163 La técnica de difracción de electrones reflejados de alta energía
(RHEED, de sus siglas en inglés) utiliza la reflexión de un haz de electrones disparado a varios ángulos
pequeños para caracterizar la superficie de materiales cristalinos. La energía del haz suele estar en el rango
de 8-20 keV y el ángulo de incidencia entre 1-4°.164 165
El microscopio electrónico dirige un haz localizado de electrones a un objeto. Cuando el haz interacciona
con el material, algunos electrones cambian de propiedades como, por ejemplo, la dirección de movimiento,
el ángulo, la fase relativa y la energía. Si se toma nota de estos cambios del haz de electrones, los
microscopios pueden producir una imagen a nivel atómico del material.166 Bajo luz azul, los microscopios
ópticos convencionales tienen una resolución limitada por la difracción de unos 200 nm;167 en
comparación, los microscopios electrónicos están limitados por la longitud de onda de De Broglie del
electrón. Esta longitud de onda, por ejemplo, es de 0,0037 nm por electrones que se aceleran en un
potencial de 100 000 voltios.168 El microscopio electrónico de transmisión de aberración corregida es
capaz de conseguir una resolución por debajo de los 0,05 nm, que es más que suficiente para estudiar
átomos individuales.169 Esta capacidad convierte al microscopio electrónico en un instrumento de
laboratorio muy útil para formar imágenes de alta resolución. Sin embargo, los microscopios electrónicos
son aparatos muy caros y costosos de mantener.
Existen dos tipos principales de microscopios electrónicos: los de transmisión y los de rastreo. Los
microscopios electrónicos de transmisión funcionan de una manera similar que un retroproyector: un haz de
electrones pasa a través de una banda de material y entonces es proyectado mediante lentes en un filme
fotográfico o un detector CCD. Por otra parte, los microscopios electrónicos de barrido producen la imagen
mediante el rastreo de un haz de electrones localizado a lo largo de la muestra estudiada. La magnificación
va desde 100 × hasta 1,000,000 × o más para ambos tipos de microscopios. Finalmente, el microscopio de
efecto túnel se basa en el efecto túnel de electrones que circulan entre un electrodo afilado y el material
estudiado para generar imágenes de resolución atómica de su superficie.170 171
172
Otras aplicaciones
En el láser de electrones libres (FEL, de las siglas en inglés) se hace pasar un haz de electrones relativistas a
través de un par de onduladores que contienen matrices de imanes dipolares, que se caracterizan por poseer
campos magnéticos con direcciones alternadas. Los electrones emiten radiación sincrotrón que, a su vez,
interacciona coherentemente con los mismos electrones. Esto conduce a una fuerte amplificación del campo
de radiación a la frecuencia de resonancia. El FEL puede emitir una radiación electromagnética coherente
de alto brillo con un ancho rango de frecuencias que va desde las microondas hasta los rayos X suaves.
Estos aparatos podrían utilizarse en un futuro para tareas de fabricación, comunicación y también para
aplicaciones médicas tales como cirugía de tejidos blandos.173
Los electrones se encuentran en el corazón de los tubos de rayos catódicos, que han sido muy utilizados
como aparatos de visualización de instrumentos de laboratorio, monitores de ordenador y televisores.174
En un tubo fotomultiplicador, cada fotón que choca con el fotocátodo inicia una avalancha de electrones
que produce un pulso de corriente detectable.175 Los tubos de vacío utilizan el flujo de electrones para
manipular señales eléctricas; tuvieron un papel esencial en el desarrollo de la tecnología electrónica. Sin
embargo, actualmente ya han sido reemplazados por aparatos de estado sólido tales como el transistor.176
Véase también
Capa electrónica
Configuración electrónica
Modelo estándar de física de partículas
Electricidad
Fuentes
Notas
de 28 de abril, por Sistema número cuántico
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fraccional del el Real Decreto carente por tanto
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inverso del valor de diciembre, por desde las
decimal (junto con el que se decisiones
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Enlaces externos
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Wikimedia Commons alberga una categoría multimedia sobre Electrón.
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