Modulo 1: Bases teóricas de la planificación deportiva
Definición e importancia de la Planificación deportiva
Como entrenador soy un convencido total de la necesidad de planificar en el deporte
por lo tanto vamos a iniciar este curso comprendiendo lo que implicar la acción
planificar.
Planificar es más que hacer planes; es construir el futuro que se desea alcanzar, es
pues establecer un objetivo y luego determinar el curso de acción que debe seguirse.
Planificar es, como decía el célebre jesuita Baltasar Gracián, “Pensar por
anticipado”. Es decir, después de una reflexión, prever y decidir lo que uno va a
hacer. La planificación en general y vista desde el contexto de la vida diaria posee
las siguientes características: Formal o Informal.
La planificación está presente diariamente en nuestras vidas, y será formal (escrita
y respetando ciertas pautas) cuando el nivel de complejidad del objetivo que nos
planteamos así lo requiera. La planificación informal queda reservada para aquellos
objetivos que no requieren de mayores requisitos para su consecución. Como
ejemplo planteamos que no es lo mismo planificar una comida con un grupo de
amigos, que planificar la construcción de una vivienda.
Indudablemente la complejidad del Proceso del Entrenamiento Deportivo requiere
de una planificación formal o sea tangible.
La planificación del entrenamiento deportivo representa el plan o proyecto de acción
que se realiza con el proceso de entrenamiento de un deportista para lograr obtener
un objetivo determinado (alto rendimiento)
Sánchez Buñuelos (1994) la define como el proceso mediante el cual el entrenador
busca y determina alternativas y vías de acción que con mayor probabilidad puedan
conducir al éxito. Con ella se pretende decidir anticipadamente que se va a hacer en
el futuro, como se va a hacer, cuando se va a hacer y quien lo va a hacer.
Efectuar un plan de entrenamiento requiere una adecuada evaluación de este y de
su viabilidad en función de las circunstancias que rodean al deportista o equipo
sobre el que se quiere ejecutar.
El estudio de viabilidad debe contener todos los datos correspondientes al entorno
personal del deportista y, además, los correspondientes al entorno de entrenamiento
de que se dispone (instalaciones, técnicos de apoyo, etc ...).
En realidad, el proceso de preparación de un deportista implica, por un lado, la
elaboración de una planificación "global" y, por otro, la elaboración de numerosos
planes "parciales" que deben coincidir con el objetivo final que se pretende conseguir
con el primero, siendo todos ellos puestos en marcha bajo la coordinación del
entrenador.
Como síntesis de esta introducción a la planificación deportiva podemos afirmar que
la planificación no soluciona por si sola los problemas ni garantiza el éxito; pero si
es una guía para que cada uno en forma activa y creativa construya su propio
método y forma de proceder.
Proceso Planificador del Entrenamiento Deportivo
A la hora de llevar a cabo la planificación de una temporada, las pautas a seguir
pueden ser muy variadas, y dependerán en gran medida del nivel de los deportistas
hacia los que se oriente la planificación, de las características del deporte, de los
objetivos previstos y del perfil de quien lo realiza.
Casi todos los tratados sobre planificación coinciden en determinar una serie de
fases más o menos similares. Concretamente, Barranco (1993) propone las
siguientes cinco fases para definir el proceso planificador:
• Fase de análisis.
• Fase de previsión.
• Fase de programación.
• Fase de realización.
• Fase de control
De cara a la adecuada planificación deportiva Manso, Valdivieso y Caballero
proponen los siguientes pasos a seguir:
1. Estudio previo.
2. Definición de objetivos.
3. Calendario de competiciones.
4. Racionalización de las estructuras intermedias.
5. Elección de los medios de trabajo.
6. Distribución de las cargas de entrenamiento.
7. Puesta en acción del plan
Estudio Previo
Toda planificación debe iniciarse con un meticuloso análisis del proceso de
entrenamiento previo a que fue sometido el/los deportistas con los que queremos
trabajar. Lo contrario podría llevarnos a marcar metas que no se ajustan a la realidad
o a las posibilidades disponibles.
Los pasos por seguir durante la realización del análisis previo pueden ser los
siguientes:
a) Conocer el nivel de rendimiento de la temporada anterior.
b) Conocer el nivel de cumplimiento de los objetivos marcados.
c) Conocer el nivel de entrenamiento realizado.
d) Conocer el perfil condicional del deportista.
e) Conocer los recursos de que se dispone.
La utilización de los cuadernos de entrenamiento son mecanismos que facilitan el
control del deportista, permitiendo conocer todo lo relacionado con el entrenamiento
a lo largo de su vida deportiva.
La utilización de estadísticas, tan difundidas los últimos años entre la mayoría de los
deportes, también nos pueden proporcionar una interesante información para poder
cumplir con objetividad este apartado.
Así, supongamos que tenemos que entrenar un equipo de baloncesto que en la
temporada anterior se había planteado que el rendimiento de los pivotes mostrara
las siguientes estadísticas por partido: 2 tapones, 4 rebotes ofensivos, 8 rebotes
defensivos y 30 puntos. Pero las estadísticas reales al final de la temporada son de:
2 tapones, 3.5 rebotes ofensivos, 6 rebotes defensivos y 20 puntos.
Inmediatamente nos damos cuenta de que los objetivos no se han alcanzado, lo que
nos lleva a realizar una reflexión sobre cuáles fueron las causas entre todas las
posibles (no disponer de buenos pasadores, no lograr posiciones cómodas de tiro,
no saber aprovechar los balones recibidos, tener poca eficacia en 10s lanzamientos,
etc.). Con el análisis de los datos de que se disponga del resto del equipo podemos
descubrir cual es la verdadera razón y las causas que lo producen (falta de
entrenamiento, mala planificación, determinación de objetivos inalcanzables, etc.).
Todo esto nos va a marcar el camino a seguir en la siguiente temporada, pues
estarán condicionados todos los aspectos técnicos, físicos, tácticos, estratégicos e
incluso económicos que rodean al equipo.
Definición de Objetivos
Un objetivo se puede definir como la conducta terminal que se espera de un sujeto.
Fernández y col. (1977) señalan que para que un objetivo sea útil deberá cumplir
las siguientes características:
• Claridad de formulación.
• Realismo y accesibilidad.
• Posibilidad de medida.
• Ser expresados en términos operativos.
• Ser específicos.
Si conocemos con exactitud a nuestros deportistas y el entorno donde se va a
desarrollar su práctica, podremos saber con claridad cuáles son los objetivos que
nos podemos marcar. Tanto los objetivos intermedios que se deben ir cumpliendo
como el objetivo final.
La definición de objetivos, en la planificación deportiva, nos obliga también a conocer
los criterios de referencia de la modalidad deportiva en la que queramos obtener el
rendimiento. El conocer los perfiles condicionales, funcionales, técnicos, tácticos,
etc. ..., de los campeones de cada modalidad suele ser de gran ayuda para la
definición de los objetivos, favoreciendo de esta manera la labor del entrenador.
La Calendarización de Competencias
El primer paso para dar en la selección de objetivos es conocer la forma de
competición en que se desarrolla nuestro deporte, pues el calendario de
competiciones va a determinar el momento o momentos de la temporada en que el
deportista debe estar en un alto nivel de rendimiento.
No obstante, tenemos que considerar dos tipos de competiciones: (a) principales (b)
secundarias.
Las competiciones principales son las que van a determinar la estructura del
periodo de competición, el cual varia según la duración de este:
a) Deportes de largo periodo competitivo.
b) Deportes de corto periodo competitivo.
Racionalización de las Estructuras Intermedias
Todo proceso de entrenamiento obliga a la correcta elaboración de programas de
acción. Esto significa que cada parte en que dividimos la temporada durante la
planificación debe ser colocada en un orden lógico y con una duración determinada.
Cada una de estas partes debe estar organizada de forma individual para cada
deportista o competición, siguiendo los mismos principios que se señalan cuando se
habla de los microciclos, mesociclos, macrociclos y sesión.
Una vez que se dispone de una estructura de objetivos, clara y bien definida, y se
han seleccionado las competiciones que consideremos como más importantes,
podremos llegar a determinar el conjunto de acciones más idóneas para alcanzar el
objetivo final. Para ello, es necesario prever a las acciones de un orden temporal
lógico (secuenciación), y de la adecuada duración (temporalización) (Sánchez
Bañuelos 1994).
Como ejemplo proponemos el modelo de racionalización de estructuras intermedias
utilizado en la preparación de Ulmasova de cara a los campeonatos de Europa de
1982:
Determinación de los Medios de Entrenamiento
Cada estructura debe desarrollarse de forma parcial, seleccionándose los medios
de entrenamiento que se demuestren como más eficaces para obtener los objetivos
previstos.
Entre toda la gama de medios de que dispone un entrenador, este debe seleccionar
aquellos que entienda serán de mayor utilidad para su deportista, rechazando aquel
que pueda ser superfluo o perjudicial para las características de nuestro deportista
en la modalidad deportiva en que se encuentre englobado.
En los deportistas que se encuentran en las primeras etapas de su formación
deportiva, cabe utilizar un elevado número de medios de entrenamiento para cada
objetivo, pero con el tiempo se tiende a disminuir el número de estos.
Un ejemplo de medios de entrenamiento para saltadores de altura es el trabajo
que propone M. Vélez (1992) para mejorar la fuerza elástica y la fuerza elástico
refleja:
Distribución de las Cargas de Entrenamiento
Es una de las partes más importantes que se deben realizar en la planificación de
un entrenamiento. En él, las cargas de cada orientación se deben distribuir de forma
racional en el tiempo y en la cantidad y forma adecuada.
Los criterios para seguir son fundamentalmente la evolución de aspectos como el
volumen, la intensidad, la densidad y la duración.
Puesta en Acción del Plan
Cualquier proceso de planificación no puede ser entendido como tal si este no es
desarrollado. El proyecto no deja de ser un planteamiento teórico necesario, pero
incompleto dentro de una planificación.
El realismo de la programación quedara de manifiesto en el momento de su
desarrollo, sin que por ello consideremos como imprescindible la flexibilidad del
mismo. El gran número de variables que afectan al desarrollo de una planificación
hacen que esta no siempre pueda ser cumplida al ciento por ciento, sin que por ello
se consideren erróneos los planteamientos de partida sobre los que se sustenta la
planificación.
La puesta en acción de un plan de entrenamiento debe considerar dos aspectos:
la ejecución y la evaluación.
La ejecución del mismo debe aproximarse al máximo a lo previsto en el plan inicial,
aunque todos sabemos que en la realidad son muchos los imprevistos que pueden
interferir en su realización (clima, materiales, lesiones, etc. …). Si nos apartamos
demasiado de lo previsto de antemano, corremos el riesgo de no poder
cumplir con aquello que nos habíamos fijado, lo que debe ser algo que siempre
debemos evitar si las circunstancias nos lo permiten.
La evaluación. Aun en el caso de que se logre una alta realización de los planes
previstos, esta quedar5 incompleta si no se realiza una periódica evaluación del
proceso que nos permita corregir defectos o asegurarnos de la eficacia de este.
Esta evaluación la podemos realizar de cuatro formas:
a) el control de las cargas de entrenamiento realizado;
b) el control del modelo de competición;
C) el control de la evolución de la capacidad de rendimiento;
d) la evaluación final del proceso de intervención.