República (o de la Justicia)
Muchos autores piensan que La República es la obra más importante de Platón, ya que en ella
se ofrece un programa completo de la actividad de la Academia en la que se formaban los
filósofos gobernantes (los árchontes). Es, con mucho, su obra más extensa. Al hilo de la
respuesta a la pregunta qué es la justicia, Platón nos ofrece una visión pormenorizada y global
de cómo surge el Estado, de cómo el individuo y las clases sociales han de organizarse y
armonizarse en él para evitar la stásis (guerra civil), de cómo el Estado es tripartito, al igual que
el alma, que analiza con detalle, de cómo hay que educar a los filósofos gobernantes,
formación que implica un conocimiento de las ciencias abstractas, las matemáticas y la
geometría, para llegar a la dialéctica o filosofía. Explica cómo debe ser la pólis ideal, cómo el
conocimiento superior es el de las Ideas, y describe en la alegoría de la línea los grados de
conocimiento y de realidad, desde los más imperfectos hasta los más elevados y sublimes,
todo lo cual lo epifaniza en unas de las páginas más memorables de la filosofía y de la
literatura, la alegoría de la caverna, que ya hemos visto en este estudio.
La República analiza cómo se degradan los regímenes políticos el diálogo concluye con un mIto
(del más allá, el mito de Er), realmente asombroso y fantástico. C. Eggers Lan resalta
acertadamente que La República aporta, constitutiva y esencialmente, a la filosofía de todos
los tiempos la teoría de las ideas y los conceptos universales, la dialéctica (teoría del
conocimiento y del ser) y los importantes análisis y propuestas políticas, así como una teoría
del arte, de la psicología y de la antropología.
La República se compone de cinco secciones.
A menudo han sido distinguidas cinco secciones en la composición de la República: una
integrada solo por el libro I, que constituye un verdadero diálogo socrático, cuyo tema es la
justicia; otra, compuesta por los libros II-IV, donde se traza el proyecto político propiamente
dicho de Platón; una tercera incluye los libros V-VII y es la sección más estrictamente filosófica
de la obra; en una cuarta, conformada por los libros VIII y IX, se exponen los diversos tipos de
constituciones políticas posibles, con su probable origen y desenlace, y los tipos
correspondientes de hombre que suponen; finalmente, la sección que constituye el libro X, con
una suerte de apéndice sobre la poesía y un mito escatológico que corrobora lo dicho acerca
de las recompensas que recibe el justo.
La escena del diálogo es como sigue: Sócrates bajó al Pireo (la zona portuaria de Atenas) junto
con Glaucón, hermano de Platón, para ver la fiesta que los atenienses habían instituido en
honor a la diosa tracia Bendis. Cuando retornaban a casa, Polemarco, hermano del orador
Lisias, junto con otros, entre ellos Adimanto, el otro hermano de Platón, insistieron en que
retornasen para cenar con el señuelo de que luego habría una carrera de caballos con
antorchas y a continuación una fiesta. Acceden. En casa de Polemarco estaban su anciano
padre, Céfalo, rico siracusano emigrado a Atenas, Lisias y Eutidemo y Trasímaco, el sofista,
entre otros.
En el libro I hay una discusión matizada sobre la justicia, donde sobresale la posición de
Trasímaco, cercana a la de Calicles en el Gorgias, que afirma que la justicia es lo que conviene
al más fuerte, tesis que Sócrates rebate diciendo que la justicia es la excelencia del alma. En el
libro II se aborda el tema del nacimiento del Estado originario sano, que luego enferma y se
corrompe por el lujo y la avaricia que genera la guerra. Todo Estado debe tener unos
guardianes (ejército) que lo defiendan, para los que se diseña una cuidada educación. El libro
III marca las pautas sobre la correcta utilización en la educación de la poesía, la música, la
medicina y la gimnasia y su poder educativo. Indica cuáles son las pruebas a las que han de
someterse los candidatos a gobernantes. Cuenta el mito de las clases y cómo se organiza la
comunidad de guardianes. En el libro IV analiza las partes que constituyen en la excelencia del
Estado, a saber la sabiduría (sofía), la moderación (sōphrosynē) y la valentía (andreía), que se
corresponde con las partes del alma. La tesis de Platón es que hay un isomorfismo entre el
alma y el Estado. El libro V habla de la comunidad de mujeres e hijos entre guardianes y
gobernantes. Establece un verdadero comunismo y describe cómo es el filósofo y cuáles son
sus objetos de conocimiento, las Ideas. En libro VI dibuja el alma filosófica y traza la topografía
de las fantásticas alegorías del sol y de la línea; el libro VII contiene la famosísima alegoría de la
caverna, y además describe los estudios matemático-geométricos que debe seguir el aspirante
a gobernante; el gobernante ha de conocer y ejercitar la dialéctica, es decir la filosofía. En los
libros VIII y IX nos cuenta cómo el mejor Estado es el de los filósofos gobernantes, la
aristocracia del saber; pero en el mundo de la aquendidad hay cuatro regímenes degradados:
la timocracia, la oligarquía, la democracia y la tiranía. Ofrece análisis profundísimos de esos
regímenes y de las almas de los hombres que los sustentan. Aquí se encuentra la más dura
crítica que se ha hecho jamás a la tiranía. El libro X consta de dos partes: una trata de la poesía
como imitación (mímēsis), y por tanto, corrompe el alma; la otra trata de la inmortalidad del
alma, de las recompensas del hombre justo en la otra vida y del fantástico mito de Er sobre el
juicio de las almas tras la muerte.
La República es un libro total, pues compendia una organización del Estado y de los individuos
cuya formación (paideía) despliega todos los estadios de los saberes y formas de visa que se
complementan con lo esencial del alma: el más allá, la trascendencia.