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Confusión en la amistad de Ellie

1) Ellie está preocupada porque Alec ha dejado de responder sus mensajes y la ha estado ignorando. 2) En la escuela, Ellie nota que Alec no está en clase y se preocupa aún más. 3) Más tarde, Ellie encara a Alec y le exige una explicación por su comportamiento; Alec le dice que dejó de hablarle porque le recuerda demasiado a su madre.

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Confusión en la amistad de Ellie

1) Ellie está preocupada porque Alec ha dejado de responder sus mensajes y la ha estado ignorando. 2) En la escuela, Ellie nota que Alec no está en clase y se preocupa aún más. 3) Más tarde, Ellie encara a Alec y le exige una explicación por su comportamiento; Alec le dice que dejó de hablarle porque le recuerda demasiado a su madre.

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Capítulo 7

“Confusión”

ELLIE

Alec no había respondido a mis mensajes y eso me asusta. “No, otra vez no” me digo
cada dos segundos, porque fui yo quien lo alejó, fue mi culpa, y ahora no existe una amistad,
solo existe el silencio entre ambos.

La mitad del fin de semana me la pasé enojada y decepcionada por lo que había
sucedido en la escuela, pero la otra mitad me la pasé llorando y echándome la culpa por haber
arruinado el principio de algo. Qué idiota soy, ni siquiera pudimos decirnos “amigos” y ya lo
he hechado a perder. Sé que Alec está enojado, o eso parece, la verdad es que sí entiendo la
razón por la que no me ha contestado, pero mi yo egoísta tan solo espera una breve señal de
vida de su parte.

Mi madre me sacó de mis pensamientos como siempre.

—Si no dejas la casa en este instante Elizabeth, llegarás tarde —me señaló— y no
esperes regresar a esta casa sin un castigo.
—Lo siento, estaba pensando —agarré mi mochila y una pequeña manzana de la
encimera— Ya me voy.
—¡No vayas a chocar ese auto!
—No soy tan estúpida mamá —le grité mientras salía hacia el garage.

Me subí al coche y arranqué rápido. Mi madre tenía razón, iba a llegar tarde, muy
tarde. Creo que este año escolar no me va a ir demasiado bien que digamos.

Milagrosamente llegué segundos antes de que las puertas de la preparatoria se


cerraran. Es un alivio. No sé qué habría hecho si no me dejaban pasar. Corrí por los pasillos
hasta que llegué al salón. El profesor me dejó pasar, pero fue muy incómodo pasar y que
todos ya estuvieran en sus lugares viéndome fijamente. Juzgandome. Por favor, no es que
llegara media hora tarde, sólo fueron 5 minutos. Personas. Por eso las odio.

¿No que no odiábamos a nadie?

Hay días en los que es necesario.

Tienes toda la razón.

Al cabo de unos minutos empecé a tomar apuntes de la clase y el tiempo se fue


volando tan rápido, que sin darme cuenta ya estaba en la hora antes de receso; pero fue justo
ahí cuando al voltear mi cabeza me di cuenta de que Alec no estaba sentado y sus cosas no
estaban a lado de su banca como siempre. ¿Tanto la cagué para que ya no quiera ni venir a
clases?

Eres una exagerada, seguro llega tarde o tuvo un asunto personal.

Número 1: Alec siempre llega a tiempo, incluso antes que yo.


Número 2: Parece que lo único que quiere es huir todos los días de su casa, lo creo
muy incapaz de saltarse esa oportunidad.

No lo conoces.

Al menos sé lo básico, y vamos, siempre tengo buena intuición y generalmente estoy


en lo correcto cuando se trata de alguien.

Estuviste equivocada sobre el innombrable.

Un pequeño error.

Uno muy grande diría yo.

Bueno ya, cosa del pasado. “En algún momento de nuestras vidas nos equivocamos, y
es así como aprendemos de nuestros propios errores”.

Esa frase suelo repetirme eso cada vez que me siento perdida o cuando algo me
lastimó bastante y no me deja seguir adelante, en cierta parte necesito ser positiva, pues si no
lo soy no podría ser capaz de encontrar la felicidad que siempre he anhelado.

Le conté a mi mejor amiga las preocupaciones que tenía sobre Alec durante el receso,
y a pesar de que la mayor parte del tiempo se rió de mí, por el hecho de que “me gusta Alec”
según ella, al final me dijo que ya no quedaba en mí y que las cosas suceden por algo; pero
que tenía que tener mucho cuidado de no caer por él, pues aunque le cae demasiado bien para
ser honesta, sabe que emocionalmente no estoy preparada para algo más que una amistad y
que mi problema de codependencia no ayuda para nada y causaría una catástrofe, y sé que
tiene absolutamente toda la razón, así que no hay ninguna excusa. Sé que debo alejarme de él
u olvidar todo este extraño sentimiento de que lo conozco de toda la vida.

Ana me repite continuamente que estoy completamente loca si pienso que de alguna
manera conozco a Alec, porque ni siquiera alguien conocido de ella lo hace y prácticamente
conoce a toda la ciudad, así que es imposible y yo sé que es cierto, sé que no conocía a Alec
hasta que me lo encontré en la puerta afuera del salón el primer día de clase, pero a veces con
algunas personas conectas tan rápido que no crees que apenas se dirigieron la palabra por
primera vez, y así me pasa con Alec, y aunque no quiera aceptarlo demasiado, así me pasó
con mi exnovio.
Al final, él nunca apareció en el salón de clases.

***

Era un nuevo día. Me dirigí al salón para mi primera clase y al entrar ahí estaba Alec.
Sentado en el lugar de siempre con un libro en la mano. Típico de él; lo digo porque desde
que entramos a clases y llego, es lo que está haciendo.

Dejé mis cosas en la banca y me preparé para la primera clase. Se veía muy
concentrado en su lectura, así que decidí no interrumpirlo y mejor saludarlo a la hora del
descanso, pero cuando ésta llegó y volteé a ver, él ya no se encontraba ahí, seguramente se
perdió en el mar de gente a la hora en la que el timbre sonó y todos corrieron hacia la puerta y
no lo logré ver. Aunque eso realmente se me hizo raro. Él nunca sale, recuerdo que me lo
comentó en una de nuestras conversaciones.

Tal vez hoy decidió ser diferente.

Tal vez.

Unas cuantas horas después el timbre de salida sonó y salí corriendo a buscar a Alec,
porque esta vez sí lo vi salir, y siendo honesta no lo había visto salir tan rápido nunca. Le
comencé a gritar entre la multitud porque sabía que no lograría alcanzarlo pronto. De milagro
me escuchó, y volteó a verme. Sonreí, pero al momento en el que nuestras miradas se
sostuvieron unos segundos se dió la media vuelta y siguió su camino.

¿Qué diablos?

***

Me gustaría que el hecho de que me ignorara solo hubiera sido ese día, pero las
semanas siguientes sucedieron de la misma manera. Supongo que ya no somos amigos, pero
al menos podía haberme dicho la razón del por qué ya no quería juntarse conmigo, y el hecho
de que no lo hiciera hizo que me molestara bastante, porque después de pensarlo un poco más
y de que Ana hablara conmigo, concluí que aunque sí sobre reaccioné la situación de hace
unas semanas, no era la que estaba mal, sino que él era el que se había metido en mi vida
privada, aquella faceta de mí que no le dejaba ver a nadie más que a mi mejor amiga y por
esa razón no lo perdoné tan rápido; todo mundo necesita el tiempo de pensar y perdonar
cuando se siente listo, y en ese momento tan pronto yo no estaba preparada para hacerlo, pues
me sentía bastante vulnerable y sabía que de alguna manera u otra Alec terminaría alejándose
de mí y prefería que lo hiciera viéndome fuerte y defendiéndome a débil y llorando por el
hecho de que toda la escuela viera lo sucedido; porque no faltó el imbécil que grabó la
discusión y se la mandó a toda la escuela diciendo que yo era la mala de la película. Malditos
idiotas ni siquiera me conocen. No saben nada de mí ni de lo malo que es el estúpido de Erick
en realidad, solo lo idolatran y se hacen de oídos sordos cuando alguien habla mal de él. Qué
patético.

Llegó el día en el que decidí encararlo e insistir una respuesta. Logré ver a la hora del
almuerzo que se escabullía por la multitud, pero logré alcanzarlo y lo jalé del brazo. Se
sorprendió bastante y se soltó de inmediato, pero se hizo a un lado para hablar conmigo. Al
fin.

—¿Necesitas algo? —me miró hastiado.


—¡¿Por qué te estás comportando así conmigo?! —le grité. Todo el mundo volteó a
vernos.
—No voy a discutir contigo en frente de todos.

Quería responderle y exigirle una respuesta ahí mismo, pero sabía que él tenía razón e
ir a hablar a un lugar más privado era la mejor opción si no queríamos ser la sensación de las
redes sociales de toda la preparatoria, así que lo seguí a las jardineras que estaban en la parte
trasera del edificio. Apenas llegamos, no pude contener más la furia que sentía por dentro.

—De verdad no sé qué clase de tarado eres para dejar de hablarme de la nada, soy
humana, tengo derecho a cometer un par de malditos errores, pero lo que no me merezco es
que me trates de esta manera, que decidas ignorarme un día cualquiera y evitarme sin darme
una razón válida, así que basta de escabullirte y habla de una vez por todas —grité.
—No necesito una razón para dejar de hablarte. Simplemente esto ya no estaba
funcionando.

¿Está hablando en serio?

—¿QUÉ DEMONIOS ES “ESTO”? —lo miré incrédula. Pausé por un momento—Si


este es el verdadero Alec entonces agradezco que te hayas alejado de mí.

Me miró. Por alguna razón su mirada era triste. Todo esto es ilógico, solo juega
conmigo.

—Nuestra amistad. Ya no estaba funcionando.


—¿Y eso por qué?
—Porque me recuerdas demasiado a mi mamá. Es una tortura diaria Ellie.

Espera, ¿qué?, ¿esa es la razón por la que dejó de hablarme?.

Y tú torturándote pensando que todo era tu culpa.


Generalmente lo es, me cuesta mucho creer lo contrario.

El silencio incómodo circuló por un buen tiempo el ambiente.

—Sinceramente no sé qué decir Alec —respondí triste. Intenté acercarme, pero él se


alejó de inmediato.
—No debes decir nada. Simplemente aléjate de mí.
—¿Que me aleje? Alec lo que necesitas es a alguien que esté ahí para ti, no alejarte de
las personas que te quieren.
—¿Me quieres? —preguntó atónito.
—Como amigo, no te hagas ilusiones —concluí seriamente.

Lo hice reír.

—Vamos, tú sabes que las tengo desde el primer día. No cuesta nada soñar —continuó
riéndose.

Le golpeé el hombro.

—Soñar con estar conmigo si cuesta.


—¿Ah sí?
—Sí. Una sonrisa cada vez que lo pienses.
—Pero si sonrío todo el tiempo, pensarás que estoy enamorado de tí —comentó
irónicamente.
—Qué gracioso. No es broma. Nunca sonríes. Que al menos tus ilusiones sirvan de
algo.
—Hieres mi corazón —exageró poniéndose una mano en el pecho.
—Deja de ser una exagerado.
—Siempre soy un exagerado cuando se trata de ti.
—Sigue así y de la friendzone te mando a la family zone.
—Vale. Ya entendí.

Es un tonto.

—Bueno, ¿alguna cosa más que tengas que gritarme? —preguntó al levantarse de la
jardinera.
—Por el momento no, pero ya deja de ser un pesado y en lugar de alejarte de mí,
habla conmigo idiota, soy buena escuchando, tal vez te pueda ayudar.
—Soy un caso perdido.
—No lo creo así.
—En fin. Gracias por evitar el tema.
—¿Evitar el tema?
—Sí. Bueno no obligarme a hablar de mi madre cuando lo mencioné.
—De nada. Prometo intentar no parecerme tanto.
—No. Nunca dejes de ser tú misma. Eres tan increíble como ella, solo que nunca
había conocido a alguien que me recordara tanto a la persona que fue y que se preocupara por
mí como ella lo hacía. Es un shock emocional, es todo. Tendré que acostumbrarme si
continuamos siendo amigos.
—Tendrás que hacerlo, porque de mí no te escapas tan fácil, la próxima vez que me
ignores te agarro de las orejas frente a todos, ¿entendiste?
—Sí señora.

Le di una mirada asesina.

—Sí, querida amiga mía —sonrió orgulloso. Puse los ojos en blanco.
—Vámonos antes de que lleguemos tarde a clase.
—Qué puntualita eres.
—Ni digas porque eres igual.
—Lo sé, pero es más divertido molestarte que aceptar la verdad.

La verdad es que hablar con Alec fue mucho más fácil de lo que pensé, aunque eso no
quita el hecho de que aún tenga una espinita de enojo en mí.

Como buena mejor amiga, le conté el chisme a Ana, aunque ella no pareció muy
convencida de la razón que Alec había dado para justificar que se alejara de mi. Aunque le
pedí que por favor dejara el tema y no le diera más vueltas al asunto. La verdad es que eso le
cuesta bastante, pero al final accedió a mi petición. Gracias a dios, sino tanto Alec como yo
hubiéramos sufrido las consecuencias por semanas.

ALEC

Duraste muy poco tiempo vaquero.

Ya cállate estúpida conciencia.

Alguien va a ser la burla nuevamente.

Mis amigos no tienen por qué enterarse. No me ven, no los veo, nadie sabe.

El peor plan de la historia, eres un verdadero idiota, se te va escapar la noticia.

Haré mi mayor esfuerzo porque no sea el caso.

***
La escuela terminó y a pesar de que era un día como cualquier otro, alguien tocó la
puerta unos minutos después de que llegara a casa. ¿El problema? era quien menos creí que
aparecería. Mi hermano.

Para que él viniera directamente a casa sin mandar mensaje algo estaba mal,
terriblemente mal y la razón apareció tan solo unos segundos después. La policía.

Todas esas noches en las que mi padre llegaba borracho a casa sentía el miedo de que
esto ocurriera, ese miedo constante de saber que mi padre podría haber lastimado a alguien o
hacer algo ilegal que terminara arruinando nuestra vida y el momento había llegado; aunque
lo más inesperado fue el ver a mi hermano ahí, que él fuera la razón de que ese miedo se
convirtiera en realidad y que no haya dado explicación alguna, sino que simplemente
apareció sin más.

La policía me apartó de la puerta de un empujón y cuando quise discutir mi hermano


tan solo formuló la palabra ‘no’ y me detuvo con fuerza. Entraron a buscar a mi padre, quien
estaba en su despacho. Fueron un par de segundos los que pasaron cuando vi que él bajaba las
escaleras esposado y caminaba en dirección a la puerta de la casa. Por primera vez vi a mi
padre realmente confundido y asustado por lo que estaba sucediendo, en ese momento mi
instinto y mi cerebro me decían que lo ayudara porque era mi padre a quien se estaban
llevando, pero mi corazón ya bastante herido tan solo me dijo que era lo que él se merecía,
que al fin después de tantos años y los golpes que recibía incontables noches cuando era niño
por culpa de su alcoholismo lo habían llevado a esto, al castigo que debía cumplir y esta vez
no podía huir, esta vez al fin se había hecho justicia.

Me pidió ayuda, pero me quedé helado, no sabía la razón por la que habían venido por
él, no sabía la razón por la que mi hermano era el principal responsable de esto, supongo que
al fin había logrado hablar de lo que ocurrió entre él y mi padre hace muchos años, incluso yo
sé poco sobre ese asunto, era tan solo un niño y hasta la fecha no me han hablado sobre el
tema y realmente es la única razón lógica que le puedo encontrar a este asunto.

Parece ser que mi padre estaba tan perdido pidiéndome ayuda que no había visto a mi
hermano, pues fue hasta que salió de la casa y lo dirigían a la patrulla que su cara de sorpresa
y decepción se mostró al ver detenidamente a quien tenía delante, a su hijo, abriendo la puerta
de la patrulla misma que se lo llevaría a la comisaría.

Un par de minutos pasaron y la policía se retiró con mi padre en su custodia, pero mi


hermano se quedó a hablar conmigo. Para ser honesto a pesar de que algún día vi esto venir
seguía completamente atónito y no podía formular palabras, mi hermano al verme me llevó a
la sala e inició la conversación.

—Ya era hora —habló por primera vez— tú mismo lo sabes.


—No te he visto en años y ¿es lo primero que se te ocurre hacer? —hice una pausa—
¿Aparecerte así de la nada en la puerta y traer a la policía contigo? —grité.
—Alec escúchame. Él mismo hizo esto, se lo merece.
—¿Crees que no lo sé? ¿Crees que fuiste el único que recibió miles de golpes?
—continué— Tú no te quedaste, tú pudiste irte porque eras mayor, yo SÍ me quedé, yo lidié
con todo siendo tan solo un niño.
—No me eches la culpa a mí.
—Es increíble que lo único que buscas es que no te crea culpable, me cuesta decirlo,
pero papá cambió aunque sea un poquito, no lo veía hasta ahorita que se lo han llevado, pero
es la verdad. Sí, sigue tomando pero ya no es violento desde hace años y apenas fuimos a
Londres para ver una oportunidad de trabajo. ¡Al fin había querido cambiar, al fin iba a hacer
el intento y tú viniste a arruinar todo!
—¡Esa es la parte que no entiendes Alec! ¡El no va a cambiar, nunca lo hará! Me dijo
lo mismo, siempre es la misma historia, solo que tú no la recuerdas, por una vez en tu vida sé
suficientemente maduro como para escucharme.
—¡Al menos habrías podido avisarme! Tan solo necesitaba un maldito mensaje, pero
no… don señor sorpresa quería aparecer sin más —giré los ojos.
—Me enteré ayer de lo sucedido, de haberte avisado le hubieras dicho a papá—
guardó silencio por un momento— Tantos años y sigues siendo su perrito faldero.
—En primer lugar no soy perrito faldero de nadie, me se cuidar solo y tomar
decisiones por mi cuenta, en segundo lugar ¿Tan poca pinche confianza tienes en mí? Soy tu
hermano, sabes que mi relación con papá nunca fue buena a pesar de que me quedé con él.
Soy más fuerte de lo que crees y menos idiota de lo que piensas. Ya no soy un niño Jack, no
me trates como si fuera uno.
—Yo ya no voy a discutir contigo, la conversación terminó —mi hermano concluyó y
caminó hacia la puerta— tengo trabajo, no necesito más distracciones.
—Haz lo que quieras, al final ya no formarás parte de mi vida.
—Alec…
—Lo digo en serio. Ya estoy harto de todo esto. Se acabó. Nunca más volveré a ser el
títere de nadie, ni tuyo ni el de papá, ahora déjame en paz.
—Si así lo quieres —mencionó sin más y salió por la puerta.

Mi corazón latía rápido y el enojo que sentía era irracional. Estaba completamente
confundido tanto con lo que acababa de presenciar como con mis sentimientos. Siempre estoy
hecho un desastre, pero hoy más que nunca.

Quiero hablarle a Ellie, contarle todo, que me ayude, pero sé que no puedo, no debo,
si mi hermano se entera que le conté a alguien los problemas no se acabarán, y si mi padre en
realidad es culpable de esto, no sé de qué sería capaz de hacer con tal de mantenerlo lo más
secreto posible. No arriesgaría a Ellie, nunca.

Tengo que resolver esto de alguna forma, pero primero necesito encontrar la verdad,
porque algo no está bien, de eso estoy seguro.

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