Abraham, el ejemplo del creyente como peregrino. (He.
11:8-10; 13:14)
Abraham es uno de los personajes más conocidos de la Biblia, especialmente
como ejemplo de fe. Su andadura comienza con el llamamiento divino a dejar
Ur y seguirle hacia un lugar desconocido para él. La fe le convierte en
peregrino. Por esa fe fue justificado, al creer la promesa que Dios le hizo de
tener un hijo, contrariamente a cuanto era posible, por la edad de él y de su
esposa, unido a la esterilidad de ella. Creyó a Dios y le fue contado por justicia
(Gá. 3:6). La fe que le lleva a salir de Ur, no surgió de cualquier modo, sino
que, como dice Esteban, “el Dios de la gloria se apareció a nuestro padre
Abraham” (Hch. 7:2). No era la gloria de Dios, sino el Dios de la gloria. Esa
manifestación apagaba cualquier otra y fortalecía la fe. Lo que esperaba ya no
era un lugar terrenal, sino celestial. No era un territorio mejor que el de Ur,
donde había vivido; la fe le lleva a transitar por el lugar de la promesa, como un
peregrino, porque “esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto
y constructor es Dios”.
Esta misma es la situación de cada creyente. Como Abraham, creímos y
fuimos justificados. La salvación es por gracia, mediante la fe (Ef. 2:8-9). La
evidencia de esa fe, es que el hombre deja todo lo suyo para aceptar sólo lo
que Dios le ofrece. El mundo se convierte en lugar de tránsito, hacia la ciudad
que tiene fundamento, conforme a la promesa de Jesús (Jn. 14:1-4). Como
Abraham tuvo que dejar todo lo suyo para seguir a Dios, nosotros salimos de
nuestro mundo para seguir un camino marcado por las huellas de Jesús (1 P.
2:21). Nada hay permanente para el cristiano en la temporalidad. Su visión se
eleva al cielo, donde están los bienes eternos, esperando la ciudad
permanente. La iglesia victoriosa es la que, siguiendo a Cristo, está orientada
hacia los lugares celestiales.
Como peregrinos, en un mundo relativo, somos poseedores de valores
absolutos.
15 excusas que hacemos para
no obedecer el llamado
misionero
Las siguientes son sólo unas pocas de las muchas objeciones que se
escuchan entre los grupos cristianos de prospectos para el campo
misionero. Aunque muchas pueden ser meramente excusas, muchas las
hemos escuchado muchas veces como objeciones serias de cristianos
bien intencionados como respuesta a la pregunta, “¿Por qué no te
entrenas para ir en servicio cristiano de tiempo completo al extranjero?
1) “Pero no he sido llamado.”
Gran cantidad de personas nos ha dicho lo siguiente: “estoy de acuerdo
en que se necesita mas gente que vaya a los campos misioneros, pero yo
nunca he escuchado a Dios decirme que vaya.”
La verdad es que Dios ya te ha dicho que vayas en Su Palabra. De hecho,
él te manda a “Ir a todo el mundo, y predicar el Evangelio a cada criatura.”
(Marcos 16:15) Siendo así – ESTAS LLAMADO.
De hecho, si tu no vas, necesitas un llamamiento especifico de Dios para
quedarte. ¿Te ha dicho Dios específicamente que no “vayas” a predicar el
Evangelio? Si no, mejor comienza a orar pidiendo DONDE debo ir, en
lugar de si deberías ir, ya estas llamado.
2) “Pero Dios necesita gente que se quede aquí para ser un
testimonio a los perdidos aquí. ¡Hay suficiente necesidad aquí!
Es verdad que Dios ha llamado a personas para quedarse donde están y
ser testigos de Cristo en sus vidas diarias y profesiones. Pero nuevamente,
Dios es misericordioso y justo. Si en América Latina vive el 7% de la
población mundial, entonces proporcionalmente el 7% de los creyentes
deberían quedarse como testimonio en casa (eso es equivalente a 1 de
cada 15) mientras el resto de nosotros debería ir a los lugares del mundo
donde el cero por ciento son creyentes. (Por ejemplo, en Albania solo hay
un “puñado” de creyentes en el país entero de 2.7 millones de personas.
¡Menos de la mitad de la milésima parte!)
3) “Pero Dios necesita que personas se queden aquí para apoyar
financieramente a aquellos ministerios y misioneros que están por
todo el mundo. De hecho, mi iglesia esta apoyando a algunos
misioneros con mis diezmos y ofrendas.”
Nunca tendrás que preocuparte por suficientes cristianos que se queden
para apoyar a los misioneros. Siempre habrá suficiente gente que no
responderá al llamado de ir – que se quedarán en casa y con gusto
enviaran un cheque (en vez de a sí mismos) para alcanzar a los perdidos.
Después de todo, nada es mas fácil dar que dinero.
Esto no significa que todo el que se queda es egoísta y desobediente.
Como ya hemos dicho, hay algunos que saben que específicamente están
llamados a quedarse, y están haciendo exactamente lo que Dios tiene
para ellos aquí, mientras apoyan ampliamente a otros ministerios. Solo
decimos que siempre habrá suficiente gente para apoyar financieramente
a los pocos que responden el llamado y obedecen a Dios.
4) “Pero no puedo abandonar a mi familia y amigos.”
El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no merece ser mío…
(Mat. 10:37)
Dios es muy claro en cual aprobación debemos buscar. Es impresionante
ver como los padres cristianos reaccionan cuando sus hijos les dicen que
quisieran ser trabajadores cristianos de tiempo completo. “¡Un misionero!
¿estas loco?” Es como si anunciaran que les gustaría ser un ladrón o
prostituta.
Es verdad que Dios desea que honremos a nuestros padres y amemos a
nuestros amigos, pero también ha dejado claro en Su Palabra que este
honor y amor no debe exceder nuestro amor y obediencia a Él y a Su
llamado en nuestras vidas. Siempre deberíamos hacer lo mejor que
podamos para explicar el llamado de Dios a nuestras familias, con amor y
paciencia, pero la línea final deberá ser que obedeceremos a Cristo sin
importar el costo. Siempre debemos tratar de obtener la comprensión y
bendición de nuestra familia cuando Dios nos hace claro nuestro
ministerio, pero también debemos estar listos para dejar “casas o
hermanos o hermanas o padre o madre o hijos” por Él “y por el
Evangelio.” (Marcos 10:29)
5) “Pero necesito quedarme y llevar mis parientes al Señor primero.
Si me voy a otro lado, ¿cómo pueden ser salvos?”
Hubo una vez un hombre que quería seguir a Jesús, pero le dijo, “Señor,
déjame que primero vaya y entierre a mi padre.” La respuesta de Jesús
fue, “sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos.” (Mat.
8:21-22)
Puede sonar cruel que Jesús no permitiera al hombre hacer el funeral de
su padre muerto – pero muy probablemente, el padre del hombre aun no
había muerto. La frase “espera hasta que entierre a mi padre” se usaba
comúnmente para decir “Espera hasta que mi padre haya muerto.” Lo que
realmente estaba diciendo era, “Quisiera seguirte ahora, pero, mis padres
no entenderían. Por favor espera hasta que mueran, y con todo gusto te
seguiré.”
La respuesta de Jesús fue muy apropiada “deja que los muertos entierren
a sus muertos.” En otras palabras permite a los no creyentes ocuparse de
sí mismos, y sígueme.” Jesús no desea que desechemos nuestra utilidad
porque nuestros parientes aun no son salvos. El mayor testimonio que
pueden ver en ti es obedecer completamente el llamado de Dios en tu
vida. Jesús no quería que el padre de este hombre fuera enterrado sino
que el joven lo siguiera, entonces quizá aun el padre de este hombre
vendría a conocerle. La obediencia es mas que sacrificio (I Samuel 15:22)
cuando obedecemos a Dios, El se encarga de todas nuestras demás
obligaciones (Mat. 6:33).
6) “Pero primero necesito terminar la escuela.”
No creo que Dios quiera que cada cristiano vaya a la universidad solo
porque “todos van ahora a la universidad.” Así como todo en nuestra vida
cristiana, El es el Maestro, nosotros los siervos. El es el General, nosotros
los soldados. Si realmente eres un cristiano, estas bajo las ordenes del
Rey. Si no estas bajo su mandato, entonces no eres realmente un
cristiano.
Si, Dios llama a unos a ir a la universidad. A veces para obtener una
educación relacionada con su llamamiento. De hecho, si sabes a donde
Dios te ha llamado, quizá Dios te dirija a aprender el idioma y la cultura
antes de que vayas (aunque el mejor lugar para aprender es entre esa
gente).
Claro que otra razón por la que Dios puede dirigirte a la universidad es
para ministrar a la gente ahí, así como también madurar emocional y
espiritualmente. Pero debes asegurarte de que estas en directa
obediencia, o estarás desperdiciando tu tiempo y el Suyo.
7) “Pero quiero casarme primero, y luego tal vez mi pareja querrá
servir a Dios tiempo completo en el campo, en vez de ir yo solo.”
No podría haber otra peor razón para no obedecer a Dios ahora. Dios no
quiere que busques un esposo o esposa. El quiere que estés unido a Él, y
confiar en Él por cualquier pareja que Él traiga a tu vida. Conocemos a
muchos cristianos solteros sirviendo a Jesús en los campos y confiando en
Él sobre todo. Y algunas de las historias mas hermosas de la gracia de
Dios que hemos escuchado vienen de la boca de parejas que fueron
solteros al campo, y Dios los dirigió a encontrar una pareja cuyo corazón
también estaba completamente devoto a servirle ahí. Recuerda, “Tu Padre
sabe de que tienes necesidad antes de que lo pidas.” (Mat. 6:8) ¡Confía en
Él!
8) “Pero tengo una familia que mantener. Dios no quiere que los
niegue, ¿o si?”
La Palabra de Dios dice, “Busca primeramente el Reino de Dios y su
justicia; y todas estas cosas vendrán por añadidura” (Mat. 6:33). Si puedes
confiar en Dios sobre tus necesidades, ciertamente podrás confiar sobre
las necesidades de tu familia. Jamás estarías negando las necesidades de
tu familia al obedecer el mandato de Dios de ir. Dios te mostrará el
camino. Conocemos a muchas familias – algunas con muchos hijos – que
están ahora en el campo, confiando en Dios sobre sus necesidades
mientras ministran en Su nombre. Jamás hemos escuchado de algún caso
donde Dios no haya cubierto las necesidades de Sus siervos y sus familias.
Como el Rey David dijo…
“Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, Ni su
descendencia que mendigue pan. En todo tiempo tiene misericordia, y
presta; Y su descendencia es para bendición.” (Sal. 37:25-26)
9) “Pero el campo misionero es peligroso. Dios no querría ponerme a
mí y a mi familia en peligro y riesgo de enfermedad y hostilidad, ¿o
si?
“¿Y por qué nos trae Jehová a esta tierra para caer a espada, y que
nuestras mujeres y nuestros niños sean por presa? ¿No nos sería mejor
volvernos a Egipto?” (Números 14:3)
Todo tiene que ver con nuestras prioridades – ¿miramos lo temporal o lo
eterno al hacer nuestras elecciones? Es verdad que probablemente
estarás en mayor peligro físico en el campo misionero que en tu propia
ciudad, pero eso es parte del costo que necesitamos tomar en cuenta
cuando servimos a Dios. La pregunta no debería ser: “¿estaré seguro a
donde vaya a servir a Dios?” sino, “¿Qué hay en el corazón del Señor que
debo hacer?”
Si Jesús hubiera decidido la forma menos dolorosa, nunca habría ido a la
cruz. No hay lugar de mayor bendición para ti que en el centro de la
voluntad de Dios. Debes hacer un alto para calcular el costo, pero
recuerda una cosa – el privilegio de servir a Dios siempre sobrepasa el
precio. “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome
su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y
todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.”
(Marcos 8:34-35).
10) “Aunque en el pasado muchos países permitían misioneros
extranjeros entrar, ahora los restringen. ¿Por qué debería ir a donde
no soy bienvenido?”
¿Dabas tu la bienvenida al Evangelio antes de ser salvo? La Palabra dice
que salvaremos a algunos “arrebatándolos del fuego.” (Judas 23) ¡Algunas
personas no quieren ser salvas! Es exactamente por eso que necesitamos
llegar a ellos. Ente mas mal recibidos, será mejor. Si resisten a los
extranjeros, tienes la oportunidad de mostrarles la humildad de un
cristiano con el amor de Jesús en su corazón. Porque la Palabra dice, “El
que es sabio gana almas.” (Proverbios 11:30)
11) “Pero no puedo pagar el entrenamiento y levantar los fondos
necesarios para ir al campo.”
No te preocupes, Dios levantara el dinero que tu necesitas. A donde sea
que Dios guía, Él siempre suple – ¡aun si eso significa ayudarte a
conseguir un empleo! Los problemas y preocupaciones sobre las finanzas
son usualmente solo una excusa superficial al obedecer a Dios a ir. ¡En tu
corazón sabe que Él abrirá las puertas para ti!
12) “Pero no tengo algún talento especial o habilidades que me
califiquen para ser un misionero.”
¡Entonces eres la persona que Dios esta buscando! Claro que Dios puede
usar enfermeras, maestros, contadores y mecánicos en el campo, pero
siempre bendice a Dios grandemente usar a quien aparentemente no
tiene nada que ofrecer. Es esta persona quien tiene la oportunidad de
representar puramente a Jesús en las tareas “comunes” que son parte de
la vida diaria de un misionero. “Cuando soy débil, entonces soy fuerte.” (II
Cor. 12:10; I Cor. 1:26-31)
13) “Pero, ¿como puedo comprometerme por años sin saber como
será?
Es verdad que en tiempos pasados un misionero tenía que hacer un
compromiso casi vitalicio antes de poder ir al campo. Luego en la mayoría
de los casos, tenía que ir a la universidad por al menos cuatro años, y
luego al seminario de dos a cuatro años antes de comenzar su servicio y
entrenamiento misionero. Pero ahora hay organizaciones misioneros que
tienen programas cortos para la gente que quiere recibir entrenamiento y
ver como es el servicio a Dios en otros países. Esos programas duran de
pocas semanas hasta algunos años. Así que ahora hay una oportunidad
para “tomar un voto” antes de hacer un compromiso mas largo.
14) “Pero Dios quiere que este aquí y prospere. La razón por la que el
resto del mundo es tan pobre e inconverso es por sus religiones
paganas e idolatría que les ocasionan ignorancia y pobreza sin la
bendición de Dios.”
Esta tiene que ser la razon MAS egoísta que hemos escuchado para no ir
– ¡y si la hemos escuchado! Claro que viven en ignorancia y pobreza, esa
es la misma razón que tienes para ir – para dar luz del conocimiento y
verdad de Jesús, y darles las verdaderas riquezas de conocer a Cristo. Si
no crees que Dios te ha bendecido con abundancia para que puedas
bendecir a otros – entonces nunca has entendido el Evangelio. “De gracia
recibiste, de gracia dar.” (Mat. 10:8) (Recomendamos leer “Los Pobres y
los Necesitados”)
15) “No estoy listo para hacer esa clase de sacrificio y compromiso.”
¡Oh! Esa es la cuestión. Esta es probablemente la razón escondida detrás
de casi cada excusa anterior. De hecho, puedes decir, “No estoy
dispuesto.” Necesitas decidir si eres o no un discípulo de Jesús – esa es la
cuestión. Si eres su discípulo, entonces no eres tu dueño… has sido
comprado con un precio.” (I Cor. 6:19-20) Y si verdaderamente lo amas,
no sentirás esclavitud, sino una emocion increíble de ser escogido para
representarlo en el mundo. Ser un siervo de Jesús, un embajador, un
misionero, es el llamamiento mas supremo que un hombre o mujer puede
Obedeciendo el mandato misionero
“Por la fe Abraham, cuando fue llamado para ir a un lugar que más
tarde recibiría como herencia, obedeció y salió sin saber dónde iba…
y habito en tiendas de campaña”. Heb. 11:8-9
Salir sin saber dónde ir fue la experiencia de Abraham. Dios habla y
manifiesta su deseo para su pueblo: “¡por medio de ti serán bendecidas
todas las familias de la tierra![29] y “Yo te pongo ahora como luz para las
naciones a fin de que lleves mi salvación hasta los confines de la tierra”.
Surgen entonces algunas preguntas: ¿A quiénes debo servir, dónde,
haciendo que cosa y en qué lugar?, ¿Cuál es el camino que debemos
tomar y el medio para realizar su plan?, ¿Cuál es el destino final entre
tantas etnias y naciones?
Lo primero que podemos decir es que Jesucristo se define como el
camino: “Yo soy el camino” Implica que somos llamados a movernos
siguiendo sus pasos y ejemplo. Es aprender a caminar en el Espíritu y
estar decididos a partir porque el encuentro con Él está en otro lado.
Jesús nos desafía y nos dice: “Vengan a ver” . Puede haber incertidumbre,
temores y dudas.
Son los riesgos del viaje y muchas veces la planificación o agenda
establecida no funciona. La Fe es la única guía y Jesús quiere que nuestra
confianza crezca como consecuencia de seguirle.