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Ecuación Funcional de Fréchet en Matemáticas

Este documento describe el estudio de las soluciones de la ecuación funcional de Fréchet, que involucra el operador diferencia progresiva de orden superior. Se demuestra que las soluciones continuas de esta ecuación son polinomios, y que las soluciones no continuas tienen oscilaciones enormes.
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Ecuación Funcional de Fréchet en Matemáticas

Este documento describe el estudio de las soluciones de la ecuación funcional de Fréchet, que involucra el operador diferencia progresiva de orden superior. Se demuestra que las soluciones continuas de esta ecuación son polinomios, y que las soluciones no continuas tienen oscilaciones enormes.
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LA ECUACIÓN FUNCIONAL DE FRÉCHET

Khader Faiez Abu-Helaiel Jadallah

junio
c 2011
Universidad Nacional de Educación a Distancia
Facultad de Ciencias
Sección de Apoyo a la Docencia y a la Investigación
Negociado de Posgrados - Tercer Ciclo

La Ecuación Funcional De Fréchet

Trabajo Fin de Máster. Matemáticas Avanzadas


Especialidad: Análisis Matemático
Khader Faiez Abu-Helaiel Jadallah
Tutor del TFM: Prof. Dr. José Ma Almira Picazo

Linares, 29 de junio de 2011


La Ecuación Funcional De Fréchet
Trabajo Fin de Máster

Presentado a la Facultad de Ciencias, UNED.


Sección de Apoyo a la Docencia y a la Investigación
Negociado de Posgrados - Tercer Ciclo
Paseo Senda Del Rey, 9
28040 Madrid

Por
Khader Faiez Abu-Helaiel Jadallah

Para optar al Título de

Máster Universitario en Matemáticas Avanzadas


Especialidad: Análisis Matemático

Realizado bajo la dirección del profesor


Dr. José Ma Almira Picazo
Departamento de Matemáticas
Universidad de Jaén

Madrid, 7 de junio de 2011. España


HONORABLE TRIBUNAL

Cumpliendo con los preceptos que establece la ley de la Universidad de Educación a Distan-
cia, presento a su consideración mi trabajo Fin de Máster titulado:

La Ecuación Funcional De Fréchet

tema que me fuera asignado por la Comisión de Máster de Matemáticas Avanzadas de la Facultad
de Ciencias de acuerdo con la normativa que regula los trabajos de Fin de Máster de la UNED,
con fecha 15 de Marzo de 2011.

Miembros del Tribunal

Dr. Alberto Borobia Vizmanos. (Uned)

Dra. Beatriz Hernando Boto. (Uned)

Dr. José Leandro María Gonzalez. (Uned)

Dr. José María Almira Picazo. (Ujaén)

Madrid, 7 de junio de 2011

Khader Faiez Abu-Helaiel Jadallah


Visto Bueno
Art. 6. 2 y 3 DEL REGLAMENTO (Aprobado en Consejo de Gobierno de 24 de junio de
2008)

D. José Ma Almira Picazo, como tutor del estudiante D. Khader Faiez Abu-Helaiel
Jadallah del Máster en Matemáticas Avanzadas de la Facultad de Ciencias, considero que el
Trabajo de Fin de Máster

La Ecuación Funcional De Fréchet

está concluido y doy el visto bueno para su defensa pública.

Madrid, 6 de junio de 2001

Tutor: José María Almira Picazo

Sección de Apoyo a la Docencia y a la Investigación


Negociado de Posgrados-Tercer Ciclo
PASEO SENDA DEL REY, 9
28040 MADRID
vi

Dedicatoria

A mi Mujer Josefa y mis Hijos: Ramzy, Faiez y Nabilah.


Son mi apoyo.
A mi Padre Faiez y mi Madre Widad.
Sin ellos no hay metas que puedan alcanzarse.
vii

Agradecimientos

Deseo agradecer a mi tutor el Profesor Dr. José María Almira Picazo del
Departamento de Matemáticas de la Universidad de Jaén, el apoyo incondicional
que he recibido de él durante todo el tiempo que ha durado esta investigación. Este
trabajo no habría sido posible sin su apoyo.
Además, quiero agradecer a todos los miembros de la Sección de Apoyo a la
Docencia y a la Investigación de la UNED así, como el Negociado de Posgrados de
Tercer Ciclo y sobre todo al Coordinador del Máster de Matemáticas Avanzadas, el
Profesor Dr. Alberto Borobia Vizmanos.
Finalmente, no olvidaré a mis profesores del Máster: Dra. Beatriz Hernando
Boto, Dr. Arturo Fernandez Arias y Dr. Fidel José Fernández y Fernández-
Arroyo.
viii
Índice general

Resumen xi

Introducción xiii

1. Preliminares 1
1.1. Conjuntos Ordenados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 1
1.1.1. El Axioma De Elección . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 2
1.1.2. El Lema De Zorn . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3
1.2. Subconjuntos Densos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 3
1.3. Bases De Hamel . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 4
1.4. Funciones Multiaditivas y Simétricas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 6
1.5. Funciones Semicontinuas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 8

2. Ecuaciones Funcionales: Una Introducción 11


2.1. Ecuación Funcional De Cauchy . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 11
2.2. Otras Ecuaciones Estudiadas Por Cauchy . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19
2.3. Ecuación Funcional De Jensen . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 21

3. El Operador Diferencia Progresiva y Las Funciones Polinómicas 25


3.1. El Operador Diferencia Progresiva ∆h . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 25
3.2. Funciones Polinómicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 29

4. La Ecuación Funcional De Fréchet 37


4.1. Definición Funcional De Polinomios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 37
4.2. La Ecuación Funcional De Fréchet y El Operador Diferencia Progresiva ∆h . . . 40

5. El Teorema De Darboux Para La Ecuación Funcional De Fréchet 43


5.1. Descripción De Las Soluciones De ∆n+1 (f ) ≡ 0 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 43
R2
5.2. Descripción De graf {f } . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 50

Bibliografía 55
x ÍNDICE GENERAL
Resumen

Pretendemos estudiar las soluciones de la ecuación en diferencias progresivas de orden su-


perior y tamaño de paso fijo h > 0:
n+1
X 
n+1
∆n+1
h f (x) = (−1)n+1−i f (x + ih) = 0 (1)
i
i=0

El estudio de este tipo de ecuaciones funcionales tiene su origen en un artículo de 1909 del
conocido matemático francés Maurice Fréchet, que estudió una ecuación en diferencias progre-
sivas con paso variable y se sirvió de ésta para caracterizar los polinomios ordinarios como las
únicas soluciones continuas de su ecuación. De hecho, es bien conocido que las soluciones conti-
nuas de ∆n+1 (f ) ≡ 0 son los polinomios p ∈ Pn .

M. A. Mckiernan [26] demostró que cualquier solución de (1) es de la forma:


n
X
f (x) = A0 + A1 (x) + A2 (x) + · · · + An (x) = Ak (x) (2)
k=0

donde A0 es una constante y Ak (x) = Ak (x, x, . . . , x) , k = 1, . . . , n son las diagonales en x de


ciertas funciones simétricas y multiaditivas Ak (x1 , x2 , . . . , xn ). Llamamos polinomio a toda fun-
ción de la forma (2).

Por otra parte Z. Ciesielski [15] ha demostrado que, cualquier solución de la inecuación
funcional:
∆n+1
h f (x) ≥ 0, ∀ x, h ∈ R, (3)
si está acotada en algún conjunto Γ medible-Lebesgue de medida positiva, entonces es continua
en toda la recta real.
Se deduce que las soluciones de (1) que no son polinomios son no acotadas en cada conjunto
de medida de Lebesgue positiva, por lo que tienen oscilaciones enormes.
Se desprende también que los documentos mencionados dan una buena respuesta a la pre-
gunta:

¿cuando las soluciones de la ecuación funcional de Fréchet son polinomios? (en sentido
ordinario)

pero no dan ninguna descripción del grafo de las soluciones discontinuas de esta ecuación funcio-
nal. Además algunas de las pruebas implican resultados técnicos de teoría de la medida. Luego,
no son elementales. Así pues, nuestra tarea consistirá en:
xii Resumen

Dar una prueba del teorema de Fréchet que no implique el uso de la teoría de la medida. Mas
precisamente, vamos a probar que cualquier solución de ∆n+1
h f (x) = 0 que sea continua en
un punto o acotada en algún intervalo de interior no vacío, es un polinomio de grado ≤ n.

Como consecuencia de la técnica desarrollada para nuestra prueba del teorema de Fréchet,
daremos una descripción de la clausura del grafo de f de las soluciones arbitrarias de
∆n+1
h (f ) ≡ 0. En particular, tenemos que demostrar que:

R2 R2
graf {f } = {(x, y) : x ∈ R , y = f (x) ∈ R} (4)

contiene un conjunto abierto no acotado del plano.

N Para poder abordar los puntos anteriores de modo que esta memoria sea autocontenida
y esté bien fundada y motivada, realizaremos en los primeros capítulos de la misma una breve
excursión por el mundo de las ecuaciones funcionales, haciendo especial hincapié en los resultados
más clásicos de la teoría, los cuales contienen las diferentes ecuaciones funcionales tratadas por
Cauchy en su “ Curso de Análisis ” de 1821, así como la propia ecuación de Fréchet y alguna de
sus generalizaciones.

Tendremos especial cuidado en el tratamiento de los llamados teoremas de regularidad, de


los cuales el teorema de Darboux es un ejemplo paradigmático, y en el estudio de la clausura del
grafo de las soluciones no regulares de las ecuaciones funcionales que tratemos.
Introducción

Una función f : R → R se dice aditiva si es solución de la ecuación funcional:

f (x + y) = f (x) + f (y), ∀ x, y ∈ R. (5)

Esta ecuación fue estudiada por primera vez por A. M. Legendre en 1791 y C. F. Gauss
en 1809, pero el primer resultado importante sobre las soluciones de (5) fue la demostración,
incluida por A. L. Cauchy en su famoso “ Cours D’Analysé ” (1821) [14], de que las únicas
funciones continuas y aditivas que existen son las aplicaciones lineales

f (x) = c x, c ∈ R. (6)

Desde entonces, (5) se conoce como ecuación funcional de Cauchy. Posteriormente, G.


Darboux (1875) [17] demostró que la continuidad en un sólo punto o la acotación uniforme
en algún intervalo no vacío son también condiciones suficientes para garantizar que una función
aditiva debe ser lineal. Otro importante resultado es que, cuando es aditiva y no continua, la
clausura del grafo de f es todo el plano. La ecuación funcional de Cauchy es importante también
porque fue estudiando las soluciones de la misma que se introdujo el concepto de base de Hamel
de un espacio de Banach [22], [26].

En 1909, M. Fréchet [18] estudió una importante generalización de la ecuación de Cauchy,


mediante la cual fue capaz de caracterizar los polinomios. De hecho, se puede considerar que sus
resultados son el origen de la teoría de polinomios en espacios de Banach [19]. Por tanto, la ecua-
ción funcional de Fréchet tiene también especial relevancia en la historia del Análisis Funcional.
Para la ecuación de Fréchet se conoce, desde hace mucho tiempo, la validez de un teorema análo-
go al de Darboux para la ecuación de Cauchy [20], [21]. Sin embargo hasta hace relativamente
poco tiempo [7], no se había dicho nada sobre la clausura del grafo de las soluciones discontinuas
de la ecuación de Fréchet.

En esta memoria se realiza una breve introducción a las ecuaciones funcionales [1], [4],
explicando las motivaciones principales de dicha teoría, desde la ecuación funcional de Cauchy
y las hipótesis de Darboux, hasta la ecuación funcional de Fréchet y un trabajo de síntesis
sobre los artículos [7], [18] y parte de la monografía [16] redactando todos los detalles de las
demostraciones.
xiv Introducción
Capı́tulo 1
Preliminares

1.1. Conjuntos Ordenados


Definición 1.1.1. Una relación binaria sobre un conjunto X es un subconjunto no vacío R de
X × X.

Definición 1.1.2. La relación binaria R se dice que es un orden parcial si ella es

reflexiva: (x, x) ∈ R ∀ x ∈ X,

antisimétrica: si (x, y) y (y, x) están en R, entonces x = y,

transitiva: si (x, y) y (y, z) están en R, entonces (x, z) ∈ R.

Escribiremos ≤ para denotar un orden parcial sobre X. Un conjunto X equipado con un


orden parcial ≤ es llamado un conjunto parcialmente ordenado y denotado por (X, ≤).

Definición 1.1.3. Dos elementos x, y en un conjunto parcialmente ordenado se dice que son
comparables si x ≤ y o y ≤ x.

Definición 1.1.4. Un conjunto parcialmente ordenado en el cual cualquier par de elementos


son comparables es llamado un conjunto totalmente ordenado y a dicho orden se le denomina un
orden total.

Definición 1.1.5. Una cadena C en un conjunto parcialmente ordenado X es un subconjunto


que está totalmente ordenado cuando se le dota del orden que hereda de X.

Definición 1.1.6. Sea (X, ≤) un conjunto parcialmente ordenado y sea A ⊆ X.

Un elemento x ∈ X es una cota superior de A si a ≤ x ∀ a ∈ A.

Si x0 es una cota superior de A y si cualquier otra cota superior x de A satisface x0 ≤ x,


entonces se dice que x0 es el supremo de A.

Un elemento x0 ∈ X se dice que es el máximo o el elemento más grande en X si x ≤ x0


para todo x ∈ X.
2 Preliminares

Definición 1.1.7. Sea (X, ≤) un conjunto parcialmente ordenado y sea A ⊆ X. Un elemento


x0 ∈ X se dice que es un elemento maximal en X si no existe y ∈ X para el cual x0 < y, es
decir, si el único elemento x ∈ X que satisface x0 ≤ x es el propio x0 .
Obsérvese que un elemento maximal no tiene porque ser el más grande de todos: más aun,
lo que no le está permitido a un elemento maximal es ser menor que cualquier otro elemento del
conjunto.

Las definiciones de ínfimo, mínimo y minimal se introducen de modo completamente similar.

1.1.1. El Axioma De Elección


El Axioma de Elección es un axioma de la teoría de conjuntos que postula la existencia de
ciertos objetos sin dar ninguna indicación de cómo obtenerlos. Desde su aparición ha resultado
ser un principio muy controvertido. Su aceptación, en términos generales, se sustenta sobre la
creencia de que nuestra percepción sobre los conjuntos finitos se puede ampliar a los conjuntos
infinitos, pero más allá de eso, el principal argumento para su aceptación es que dicho axioma
es tremendamente útil (ver, por ejemplo, [9] [23] para una discusión sobre este tema). Muchos
resultados importantes y fundamentales en Análisis Real, Topología, Análisis Funcional, Algebra,
etc. se pueden demostrar si se acepta, sin limitaciones, el Axioma de Elección.

Definición 1.1.8. Una función de elección es una aplicación f , definida en un conjunto X de


conjuntos no vacíos tal que para todo conjunto A ∈ X, f (A) ∈ A, o dicho de otra forma, la
función de elección f elige exactamente un elemento de cada conjunto en X.

Entre las numerosas formas equivalentes del Axioma de Elección que existen, tal vez una de
las más populares sea la siguiente:

Axioma 1.1.1 (Axioma de Elección). Si (Xα )α∈J es una familia de conjuntos tal que Xα es
no vacío para todo α ∈ J , entonces existe al menos una función de elección para la familia
(Xα )α∈J .

Q diciendo que dada cualquier colección (Xα )α∈J de conjuntos no


Lo anterior se puede expresar
vacíos, el producto cartesiano α∈J Aα es no vacío, lo que cotidianamente se traduce en afirmar
que, dada cualquier colección (Xα )α∈J de conjuntos no vacíos uno puede elegir, de cada Xα , un
único elemento xα para formar un nuevo conjunto. Es un hecho ya establecido que el Axioma de
Elección es independiente del resto de axiomas de la Teoría de Conjuntos de Zermelo-Fraenkel
(ZFC) en el sentido de que ni la verdad, ni la falsedad de dicho axioma puede ser demostrado a
partir del resto de axiomas de (ZFC). El uso del Axioma de Elección muchas veces se oculta y,
aunque sea obvio para el experto, puede no ser percibido por el principiante. De hecho, grandes
matemáticos tales como Borel y Lebesgue que eran acérrimos detractores de tal axioma, lo usaron
inconscientemente en la prueba de algunos de sus teoremas. Por ejemplo, Lebesgue lo utilizó para
demostrar que las uniones numerables de conjuntos medibles son conjuntos medibles.

1.1.2. El Lema De Zorn


Entre las numerosas y variadas formas equivalentes del Axioma de Elección, se encuentra
el así llamado Lema de Zorn, un resultado formulado por M. Zorn en 1935 y que resulta ser
extremadamente útil en varias ramas del quehacer matemático. Por ejemplo, el Lema de Zorn
es fundamental para demostrar resultados importantes tales como el Teorema de Hahn-Banach,
la prueba de la existencia de una base de Hamel en cualquier espacio vectorial no
1.2 Subconjuntos Densos 3

trivial, etc. De hecho, se puede demostrar que el Axioma de Elección es equivalente a la existencia
de bases de Hamel (ver [28]).
Lema 1.1.1 (Lema de Zorn). Sea (X, ≤) un conjunto no vacío parcialmente ordenado. Si cual-
quier cadena C en X posee una cota superior, entonces X posee un elemento maximal.
Con mucha frecuencia, el Lema de Zorn se utiliza cuando F es una familia de subconjuntos
de un conjunto dado X ordenados por la relación de inclusión ⊆ con la propiedad de que cualquier
cadena C ⊆ X, su unión ∪ C, también esté en F 1 . En este caso particular, el Lema de Zorn se
expresa del modo siguiente:
Corolario 1.1.1 (Principio Maximal de Hausdorff). Sea F una familia de subconjuntos no
vacíos de un conjunto no vacío X. Supongamos que los elementos de F están ordenados por la
relación de inclusión ⊆ y que para cualquier cadena C ⊆ F , se cumple que su unión ∪ C también
está en F . Entonces F posee un elemento maximal.

1.2. Subconjuntos Densos


Sea un espacio topológico (E, T ) y un subconjunto X ⊂ E.

En R, designamos por Tu a la topología usual determinada por las bases de entornos abiertos
B(p) = (p − , p + ), donde  > 0.

En Tu cada intervalo abierto y acotado (a, b), con a < b, es un conjunto abierto.

Definición 1.2.1. Se dice que un x ∈ X ⊆ E es un punto adherente de X, si en todo entorno


U(x) de X hay puntos de X, es decir

U(x) ∩ X 6= ∅.

Definición 1.2.2. El conjunto de todos los puntos adherentes de X es la clausura topológica de


X. Se designa por X.

En R la clausura del conjunto Q de puntos racionales es el mismo R.

Si se considera el grafo de la función f (x) = sin πx , la clausura del mismo en la topología


usual de R2 es la unión del grafo con el conjunto {0} × [−1, 1].

Definición 1.2.3. Un conjunto X es cerrado si, y sólo si, contiene a sus puntos de acumulación.
Proposición 1.2.1. Un conjunto X es cerrado si, y sólo si, coincide con su adherencia:

X = X.

Definición 1.2.4. Un conjunto X se dice que es denso respecto de un conjunto Y, si cada punto
de Y es adherente de X; es decir, si Y ⊂ X. O, dicho de otra manera, si para cada y ∈ Y, en
todo entorno U(y) existen puntos de X.
Definición 1.2.5. Se dice que un subconjunto X de un espacio topológico (E, T ) es denso en el
espacio si
X = E.
1
Obsérvese que ∪ C, es una cota superior para C con respecto a ⊆ .
4 Preliminares

A veces se dice que el conjunto X es denso en todas partes. Un conjunto denso en E está
caracterizado porque en cualquier abierto no vacío del espacio existen puntos de X.

En R con la topología usual Tu , el conjunto Q de los racionales es denso.

En R2 con la topología euclídea, el conjunto Q × Q es denso; y también es denso Q × R.

Los polinomios son densos en el conjunto C[a, b] de las funciones continuas definidas en
[a, b], dotado de la topología asociada a la distancia

d∞ (f, g) = máx |f (x) − g(x)| =k f − g k∞ .


x∈[a,b]

1.3. Bases De Hamel


Usaremos K para representar al cuerpo de los números reales R o al cuerpo de los números
complejos C. Sea X un espacio vectorial.

Definición 1.3.1. Sea A ⊂ X un conjunto finito, A 6= ∅, digamos que A = {x1 , . . . , xn }.


Diremos que A es linealmente independiente si
n
X
λi xi = 0, (λi ∈ K, i = 1, . . . , n)
i=1

implica que λi = 0, i = 1, . . . , n.

Definición 1.3.2. Sea B ⊂ X, B = 6 ∅. Diremos que B es linealmente independiente si todo


subconjunto finito ∅ =
6 A ⊂ B es linealmente independiente.

Definición 1.3.3. Sea ∅ =6 C ⊂ X. Diremos que C es maximal linealmente independiente si C es


linealmente independiente y además, si D es tal que C ⊂ D, C 6= D entonces D no es linealmente
independiente.

Proposición 1.3.1. Sea B ⊆ X un conjunto linealmente independiente. Entonces las siguientes


afirmaciones son equivalentes:

i) B es maximal linealmente independiente.

ii) B es un sistema generador para X.

Demostración. i) ⇒ ii). Supongamos que existe x ∈ X tal que x no es combinación lineal finita
de elementos de B. Entonces B ∗ = B ∪ {x} es linealmente independiente.
ii) ⇒ i). Si C % B entonces C no puede ser libre porque todo x ∈ C \ B es combinación lineal
finita de elementos de B.

Definición 1.3.4. Un subconjunto maximal linealmente independiente de X, se llama base de


Hamel de X. Así B ⊂ X es una base de Hamel si

i) B es linealmente independiente,

ii) B genera X, es decir, el subespacio lineal más pequeño de X que contiene a B es X.


1.3 Bases De Hamel 5

Si X = {P : [0, 1] → R : P es un polinomio con coeficientes reales} entonces X es un es-


pacio vectorial sobre R y una base de Hamel es: B = {pi }∞ i
i=0 donde pi (x) = x .

El teorema sobre existencia de bases de Hamel es importante, sin embargo, no provee una
construcción de la base de Hamel. De hecho, el problema de encontrar bases de Hamel explícitas
no admite solución constructiva (ejemplo: R como Q-espacio vectorial).
Teorema 1.3.1. Todo espacio vectorial X 6= {0} posee una base de Hamel.
Demostración. La demostración de este teorema hará uso del lema de Zorn.
Como X 6= {0} existe x ∈ X tal que x 6= 0. Evidentemente {x} es un conjunto linealmente
independiente.
Sea D = {M : M ⊂ X, M linealmente independiente} , D = 6 ∅ pues, {x} ∈ D.
Ahora, definimos un orden parcial en D : Para M, N ∈ D diremos que M ≤ N ⇔ M ⊂ N .
Es muy sencillo verificar que ≤ es un orden parcial en D. Para ello, tomamos una cadena C ⊂ D
y sea M = ∪Mi ∈C Mi .
Veamos que M ∈ D : Sea N ⊂ M un subconjunto finito, N 6= ∅. Puesto que C es total-
mente ordenado, existe Mi ∈ C tal que N ⊂ Mi y Mi es linealmente independiente. Así N es
linealmente independiente y por tanto M ∈ D.
Además, es claro que M es cota superior de C. Por el lema de Zorn, D tiene un elemento
maximal, digamos B, y éste constituye una base de Hamel de X.

Teorema 1.3.2. Sea B una base de Hamel de X. Entonces, para cada x ∈ X, x 6= 0, existen
n ∈PN, elementos únicos x1 , . . . , xn de B y escalares λ1 , . . . , λn únicos, tales que |λi | > 0 y
x = ni=1 λi xi .
Demostración. Demostraremos primero la existencia de tal representación.
Sea x ∈ X, x 6= 0. Si x ∈ B, una tal representación es clara con n = 1, x1 = x y λ1 = 1.
Supongamos ahora que x ∈ / [Link], el subconjunto B ∪ {x} de X contiene propiamente
a B y ya que B es maximal linealmente independiente, se tiene que B ∪ {x} no es linealmente
independiente, luego existe A ⊂ B ∪ {x}, A finito y no vacío tal que A no es linealmente
independiente. Forzosamente x ∈ A, pues de otro modo tendríamos A ⊂ B y así A debería ser
linealmente independiente, lo cual es imposible.
Supongamos que A = {x, x1 , . . . , xn }. Como A no es linealmente independiente existen
escalares λ, λ1 , . . . , λn no todos nulos tales que
n
X
λx + λi xi = 0.
i=1
Pn
Afirmamos que λ 6= 0 porque en otro caso tendríamos que i=1 λi xi = 0 con xi ∈ B
para todo i = 1, . . . , n y siendo B linealmente independiente tendríamos que λi = 0 para todo
i = 1, . . . , n, lo cual es una contradicción.
Así, λ 6= 0 y por consiguiente
n
X λi
x=− xi .
λ
i=1
Ahora, demostraremos la unicidad. Supongamos que existen m, n ∈ N, m 6= n y elementos
x1 , . . . , xm , y1 , . . . , yn tales que

xi ∈ B, ∀ i = 1, . . . , m, yj ∈ B, ∀ j = 1, . . . , n
6 Preliminares

y sean λ1 , . . . , λm , µ1 , . . . , µn escalares tales que

|λi | > 0, ∀ i = 1, . . . , m, |µj | > 0, ∀ j = 1, . . . , n

y
m
X n
X
x= λ i xi = µj yj .
i=1 j=1

Si fuese m > n entonces, existe i ≤ m tal que xi 6= yj ∀ j = 1, . . . , n, luego λi debe ser


igual a cero pues de otro modo quedaría expresado xi en términos de los restantes elementos lo
cual es imposible pues constituyen un subconjunto linealmente independiente de B. Con esto se
contradice que |λi | > 0. Así m ≤ n. De igual forma n ≤ m y por tanto n = m.
Ahora, sea i tal que 1 ≤ i ≤ m. Si xi 6= yj para cada 1 ≤ j ≤ n entonces λi = 0 ya que
de otro modo quedaría expresado xi en términos de los otros elementos y esto es imposible. De
nuevo contradecimos el hecho de que |λi | > 0. Así, para cada 1 ≤ i ≤ m existe ij , 1 ≤ ij ≤ n tal
que xi = yij . De nuevo, la independencia lineal asegura que λi = µij .

1.4. Funciones Multiaditivas y Simétricas


Sean X, Y dos espacios lineales sobre el cuerpo Q de los números racionales.

Definición 1.4.1. Supongamos que n ∈ N. La función

f : Xn → Y

se dice n-aditiva si para cada m, 1 ≤ m ≤ n y para cada x1 , . . . , xn , ym ∈ X,

f (x1 , . . . , xm−1 , xm + ym , xm+1 , . . . , xn ) = f (x1 , . . . , xn ) + f (x1 , . . . , xm−1 , ym , xm+1 , . . . , xn ) .

Es decir, f es aditiva respecto de cada una de sus variables xm ∈ X, m = 1, . . . , n.

Definición 1.4.2. Supongamos que n ∈ N. La función

f : Xn → Y

se dice simétrica si

f (x1 , . . . , xn ) = f xτ (1) , . . . , xτ (n)
para cualquier permutación {τ (1), . . . , τ (n)} de {1, . . . , n}.

Definición 1.4.3. Supongamos que n ∈ N. Si la función F : Xn → Y es n-aditiva y simétrica,


entonces definimos la diagonal de F como la función f : Xn → Y dada por la fórmula

f (x) = F (x, . . . , x), x ∈ X.

Definición 1.4.4. La función An : X → Y, se llama monomio de grado n si y sólo si existe


An : Xn → Y simétrica y n-aditiva tal que

An (x) = An (x, . . . , x), x ∈ X.


1.5 Funciones Semicontinuas 7

Si n es un o positivo, entonces, in : X → Xn denota la aplicación diagonal dada por


in (x) = (x, . . . , x). Está claro que, de la relación An (x) = An (x, . . . , x) que An : X → Y es la
composición de las funciones in y An :
i
n
X −→ Xn
n
& ↓ An y A = An ◦ in .
Y
Si An : X → Y es un monomio de grado n, para cualquier q ∈ Q, obtenemos

An (q x) = q n An (x).

En efecto,

An (q x) = An (q x, . . . , q x)
= q n An (x, . . . , x)
= q n An (x),

para todo x ∈ X y todo q ∈ Q. (ver Proposición 2.1.1)

Definición 1.4.5. Decimos que f : X → Y es un polinomio (generalizado) de grado ≤ n si


n
X
f (x) = Ak (x) (x ∈ X),
k=0

donde Ak es un monomio de grado k, k = 0, 1, . . . , n.

1.5. Funciones Semicontinuas


Definición 1.5.1. La función f : R → R es semicontinua inferiormente en x0 ∈ R si

∀ c > 0, f −1 (f (x0 ) − c, +∞)

es un entorno de x0 , donde f (x0 ) es el límite de la red

{iV : V ∈ U(x0 )}

siendo
iV = ı́nf {f (y) : y ∈ V }
y U(x0 ) denota la familia de entornos de x0 .

Si f es semicontinua inferiormente para cada x ∈ R, se dice que f es semicontinua inferior-


mente en R, lo cual equivale a:

∀ k ∈ R, f −1 (k, +∞) es abierto.

La función f se dice semicontinua superiormente en x0 ∈ R si (−f ) es semicontinua infe-


riormente en x0 . Y si lo es para cada x ∈ R, diremos que f es semicontinua superiormente en
R.
8 Preliminares

Teorema 1.5.1. Sea f una función semicontinua en R y D un denso de R. Si la restricción


f |D es continua, entonces f es continua en los puntos de D.

Demostración. Sea x0 un punto de D y c > 0. Supongamos que f es semicontinua inferiormente;


se tiene entonces que: existe un entorno abierto U(x0 ) tal que

f (U) ⊂ (f (x0 ) − c, +∞) .

Comof |D es continua en x0 , se tiene que existe un entorno abierto V(x0 ) ⊂ U tal que
 c c
f (V ∩ D) ⊂ f (x0 ) − , f (x0 ) + .
2 2
Veamos que f (V) ⊂ −∞, f (x0 ) + 2c : Para cada y ∈ V y cada r > 0, se tiene


f −1 (f (y) − r, +∞) ∩ V ∩ D 6= ∅,

así que existe x ∈ V ∩ D tal que


f (x) > f (y) − r,
luego
c
f (y) − r < f (x0 ) + .
2
Así pues,
c
f (y) < f (x0 ) + + r, ∀ r > 0,
2
luego
c
f (y) ≤ f (x0 ) + < f (x0 ) + c.
2
Por tanto,
f (V) ⊂ (f (x0 ) − c, f (x0 ) + c) .

Si f es semicontinua superiormente, la demostración es similar.


Capı́tulo 2
Ecuaciones Funcionales: Una Introducción

A pesar de que varios grandes matemáticos, como D’Alembert, Euler, Gauss, Cauchy, Abel,
Weierstrass, Darboux, Hilbert, Fréchet y otros muchos, trabajaron durante algún tiempo con
ecuaciones funcionales, el estudio de éstas se ha visto siempre eclipsado por los resultados, sin
duda importantes, que se han logrado con las ecuaciones diferenciales ordinarias y en derivadas
parciales. La razón es clara: las ecuaciones diferenciales ordinarias y ecuaciones en derivadas
parciales han sido el camino a seguir en todo momento cuando se ha buscado la aplicación física.
Sin embargo, el estudio de ecuaciones funcionales más generales, en las que no se asume
regularidad alguna sobre las soluciones, ha alcanzado ya su etapa de madurez y resulta, sin lugar
a dudas, un tema de enorme importancia en el Análisis Matemático moderno.

Definición 2.0.2. (Ecuación Funcional) En un sentido amplio, una ecuación funcional pue-
de ser considerada como una ecuación en la que intervienen variables independientes, funciones
conocidas, funciones desconocidas y constantes. Se excluyen expresamente las ecuaciones dife-
renciales, las ecuaciones integrales y otros tipos de ecuaciones que contengan operadores infini-
tesimales.

2.1. Ecuación Funcional De Cauchy


La primera ecuación funcional que vamos a estudiar está dada por la expresión

f (x + y) = f (x) + f (y) (x, y ∈ R), (2.1)

donde se supone que f : R → R.


Esta ecuación (2.1) fue resuelta, para el caso de funciones f continuas por A. L. Cauchy en
1
1821 del modo siguiente:
De (2.1), se sigue por inducción matemática que

f (x1 + · · · + xn ) = f (x1 ) + · · · + f (xn ), ∀ x1 , . . . , x n ∈ R

y poniendo x1 = · · · = xn = x se tiene

f (x + · · · + x) = f (nx) = f (x) + · · · + f (x) = nf (x), ∀ n ∈ Z+ , ∀ x ∈ R.


1
A. M. Legendre 1791 y C. F. Gauss 1809 utilizaron el mismo razonamiento en una forma menos exacta, antes
de A. L. Cauchy 1821.
10 Ecuaciones Funcionales: Una Introducción

m
Sea x = n t con m, n ∈ Z+ , entonces

nx = mt

y,
f (nx) = f (mt).
Además,
nf (x) = mf (t);
m 
nf t = mf (t).
n
De aquí, hemos probado que m  m
f t = f (t) (2.2)
n n
es válida ∀ t ∈ R y todos los racionales r = m
n > 0.
Ahora bien, podemos extender (2.2) a r = m n = 0. Para ello, poniendo x = 0 en (2.1),
tenemos

f (y) = f (y + 0)
= f (y) + f (0)

entonces,
f (0) = 0
y es inmediato que
f (0 t) = 0f (t),
lo que implica que (2.2) es válida ∀ t ∈ R y todos los racionales no negativos.
Por último, si ponemos y = −x en (2.1) tenemos

0 = f (0) = f ((x + (−x))


= f (x) + f (−x)

se tiene,
f (−x) = −f (x)
y, de aquí (2.2) implica
m    m 
f t = f − − t
n  m n 
= −f − t
 m n
= − − f (t)
n
m
= f (t)
n
m
es válida también ∀ t ∈ R y todos los racionales r = n < 0.
Por tanto, (2.1) satisface

f (rt) = rf (t), ∀ t ∈ R y ∀ r ∈ Q. (2.3)


2.1 Ecuación Funcional De Cauchy 11

Suponiendo ahora que t = 1 y poniendo f (1) = c, deducimos que

f (r) = c r, ∀ r ∈ Q. (2.4)

Si asumimos que f (x) es continua en todo punto de R y teniendo en cuenta que todo número
real x es límite de racionales
x = lı́m rn
n→∞

tomando limites en (2.4), se tiene


 
f (x) = f lı́m rn
n→∞
= lı́m f (rn )
n→∞
= lı́m c rn
n→∞
= c lı́m rn
n→∞
= c x, ∀ x ∈ R. (2.5)

Podemos resumir los resultados obtenidos anteriormente en las siguientes proposiciones y, a


partir de ellas, el teorema de Cauchy.

Proposición 2.1.1. Si f : R → R satisface la ecuación funcional

f (x + y) = f (x) + f (y), ∀ x, y ∈ R (2.1)

entonces, existe un número real c tal que

f (r) = c r, ∀ r ∈ Q. (2.4)

Proposición 2.1.2. Supongamos que f, g : R → R son funciones continuas tal que

f (r) = g(r), ∀r ∈ Q

entonces,
f (x) = g(x), ∀ x ∈ R.

Demostración. Como f y g son continuas, entonces,


 
f (x) = f lı́m rn
n→∞
= lı́m f (rn ).
n→∞

Similarmente,
g(x) = lı́m g(rn ).
n→∞
Sin embargo, por la suposición de que las funciones f y g coinciden en todos los números
racionales,
f (rn ) = g(rn ), ∀ n = 1, 2, . . .
Se sigue que,
f (x) = g(x), ∀ x ∈ R.
12 Ecuaciones Funcionales: Una Introducción

Las dos proposiciones 2.1.1 y 2.1.2 juntas nos darán el resultado que necesitamos.
Teorema 2.1.1 (Cauchy[14]). Sea f : R → R una función continua que satisface la ecuación
funcional
f (x + y) = f (x) + f (y), ∀ x, y ∈ R (2.1)
entonces, existe un número real c tal que

f (x) = c x, ∀ x ∈ R. (2.6)

Demostración. De la proposición 2.1.1, vemos que existe un número real c tal que f (r) = c r
para todos los números racionales r. Pero f (x) y g(x) = c x ambas son funciones continuas. De
la proposición 2.1.2,
f (x) = g(x) = c x, ∀ x ∈ R.

Sin embargo, G. Darboux en 1875 [17] mostró que la continuidad en un sólo punto x0 ∈ R,
es suficiente:
Teorema 2.1.2. Si f : R → R satisface (2.1) y es continua en un punto x0 ∈ R, entonces

f (x) = c x, ∀x ∈ R (2.6)

con c = f (1) ∈ R.
Demostración. En efecto, si
lı́m f (u) = f (x0 )
u→x0

entonces, para cualquier x, obtenemos

lı́m f (t) = lı́m f (t + x0 − x0 )


t→x t+x0 →x+x0
= lı́m f ((t − x + x0 ) + (x − x0 ))
t−x+x0 →x0
= lı́m f (u + (x − x0 ))
u→x0
= lı́m (f (u) + f (x − x0 ))
u→x0
= lı́m f (u) + f (x − x0 )
u→x0
= f (x0 ) + f (x − x0 )
= f (x0 + x − x0 )
= f (x),

lo que implica, que f es continua en todo x ∈ R. El resultado se sigue del teorema de Cauchy.

Además, G. Darboux en 1880 mostró también, que es suficiente asumir que f es no negativa
(no positiva) para valores de x en un entorno del origen o que está acotada en un intervalo
arbitrario (a, b) ⊂ R, para obtener a (2.6) como solución general de la ecuación funcional de
Cauchy (2.1).
Teorema 2.1.3. Si la función f : R → R satisface (2.1) y es monótona o acotada en un intervalo
(a, b) ⊂ R, entonces existe una constante c ∈ R tal que f es de la forma

f (x) = c x, ∀ x ∈ R. (2.6)
2.1 Ecuación Funcional De Cauchy 13

Demostración. Se sigue de (2.1) y de f (y) ≥ 0 para y > 0 suficientemente pequeño, que

f (x + y) = f (x) + f (y) ≥ f (x),

es decir, f (x) es monótona creciente. Obviamente, monótona creciente se puede reemplazar por
monótona decreciente bajo las mismas condiciones excepto que f (y) ≤ 0 para y > 0 suficiente-
mente pequeño.
Además, como vimos anteriormente en (2.4), para

x = r ∈ Q : f (r) = c r.

Sean ahora, {rn } una sucesión creciente y {Rn } decreciente de números racionales conver-
gentes a x. Entonces, para cada n tenemos

rn < x < Rn

y
c rn = f (rn ) ≤ f (x) ≤ f (Rn ) = c Rn ,
por tanto
f (x) = c x.

Por otra parte, supongamos que f (x) es una función acotada en un intervalo (a, b) ⊂ R y f
es solución de (2.1). Entonces la función

g(x) = f (x) − f (1)x

satisface (2.1), pues

g(x + y) = f (x + y) − f (1)(x + y)
= f (x) − f (1)x + f (y) − f (1)y
= g(x) + g(y).

Por otra parte, para cualquier r ∈ Q, de (2.4), tenemos

g(r) = f (r) − f (1)r


= cr − cr
= 0,

y,

g(x + r) = f (x + r) − f (1)(x + r)
= f (x) + f (r) − f (1)x − f (1)r
= f (x) − f (1)x + f (r) − f (1)r
= f (x) − f (1)x + f (r) − c r
= f (x) − f (1)x
= g(x).
14 Ecuaciones Funcionales: Una Introducción

Ahora bien, al estar f acotada en (a, b), es evidente que también lo está g en el mismo
intervalo. Por otro lado, dado x ∈ R existe r ∈ Q tal que x + r ∈ (a, b) y g(x) = g(x + r). Se
sigue que g está uniformemente acotada en R. Si existe un valor x0 , para el cual
g(x0 ) = α 6= 0
entonces
g(nx0 ) = n g(x0 )
= n α.
Por lo tanto, para n suficientemente grande, la función g toma valores arbitrarios muy
grandes, lo que entra en contradicción con que g está acotada. Se sigue que,
g(x) = 0, ∀ x ∈ R.
Es decir
f (x) = f (1)x.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, es claro que se satisface el siguiente teorema.


Teorema 2.1.4 (Darboux [17]). Si la ecuación funcional de Cauchy
f (x + y) = f (x) + f (y) ∀ x, y ∈ R (2.1)
se satisface ∀x, y ∈ R y si la función f (x) es continua en un punto x0 ∈ R, monótona o acotada
en un intervalo (a, b) ⊂ R (con a < b), entonces existe una constante c ∈ R tal que f es de la
forma
f (x) = c x, ∀x ∈ R. (2.6)
De los resultados de G. Darboux, es inmediato deducir, que las soluciones de (2.1) que no
son lineales, son globalmente irregulares, es decir, no son continuas en ninguna parte.
Más adelante, estás condiciones fueron debilitadas más a fondo. En particular, se sabe que
basta la acotación uniforme de f en un conjunto con medida Lebesgue positiva para garantizar
que si f es aditiva entonces f (x) = c x [15].
Por otra parte, G. Hamel [22] fue el primero en resolver el problema de la existencia de
funciones discontinuas aditivas. En efecto, el conjunto de los números reales, considerado como
espacio vectorial lineal sobre los racionales, tiene una base de Hamel B ⊂ R y de aquí, puede
mostrarse que la ecuación funcional de Cauchy tiene soluciones adicionales que no son de la
forma (2.6).
Teorema 2.1.5. Sea B una base de Hamel de R. Entonces f es solución de la ecuación funcional
de Cauchy si y solo si X
f (x) = rb (x)L(b), (2.7)
b∈B
P
donde x = b∈B rb (x)b es la representación de x como combinación lineal de elementos de B.
En particular, para cada función L : B → R existe exactamente una función aditiva
f :R→R
tal que
f |B = L.
2.1 Ecuación Funcional De Cauchy 15

Demostración. Consideramos la función L : B → R y definimos la función f : R → R de modo


que se satisfaga la relación (2.7) anterior. Sean
X X
x= rb (x) b, y = rb (y) b
b∈B b∈B

dos números reales cualesquiera. Entonces,


X
x+y = (rb (x) + rb (y)) b
b∈B

y por tanto
!
X
f (x + y) = f (rb (x) + qb (y)) b
b∈B
X
= (rb (x) + qb (y)) L(b)
b∈B
X X
= rb (x) L(b) + qb (x) L(b)
b∈B b∈B
= f (x) + f (y).

Se sigue que f es aditiva.

Del teorema 2.1.5 obtenemos el siguiente resultado.


Corolario 2.1.1. Sean B ⊂ R una base de Hamel de R y L : B → R función arbitraria. Sea
f : R → R la única función aditiva que es extensión de L. Entonces, f es continua si y sólo si
L(x)
x = c para todo x ∈ B, con c constante real.

Demostración. Asumiendo que f es continua, entonces

f (x) = c x, ∀ x ∈ R,

y en particular, para x ∈ B, tenemos

L(x) = f (x)
= c x,

luego,
L(x)
= c.
x
Recíprocamente, si
L(x) = c x ∀ x ∈ B,
entonces la función c x es una extensión aditiva de L. Del teorema 2.1.5 se sigue que, tal extensión
es única. Por lo tanto f (x) = c x para todo x ∈ R y consecuentemente f es continua.

Está claro ahora como construir las soluciones de la ecuación funcional de Cauchy que no son
de la forma (2.6). Sean b1 , b2 dos elementos distintos de la base de Hamel B ⊂ R. Si asignamos
un valor arbitrario f (b1 ) a b1 y elegimos f (b2 ) de modo que
f (b1 )
f (b2 ) 6= b2 ,
b1
16 Ecuaciones Funcionales: Una Introducción

entonces podemos tomar f completamente arbitraria en el resto de B, por tanto la solución f no


puede ser de la forma (2.6).
Una propiedad interesante de las funciones aditivas discontinuas es que sus gráficas son
subconjuntos densos de R2 .
Teorema 2.1.6 (Gráfica densa). La gráfica de cualquier solución f : R → R de

f (x + y) = f (x) + f (y), ∀ x, y ∈ R (2.1)

que no sea de la forma


f (x) = c x, ∀x ∈ R (2.6)
es densa en todo el plano R2 .
Demostración. La gráfica de f es el subconjunto del plano

G = {(x, y) : x ∈ R, y = f (x) ∈ R}

Tomamos x1 6= 0. Si f no es de la forma (2.1) para ninguna constante c ∈ R, entonces existe


un número real no nulo x2 tal que
f (x2 ) f (x1 )
6= .
x2 x1
Se sigue que los vectores v1 = (x1 , f (x1 )) y v2 = (x2 , f (x2 )) son linealmente independientes, por
lo que generan todo el plano R2 . Esto significa que para cualquier vector v del plano, existen
escalares α, β ∈ R tales que
v = αv1 + βv2 .
Si sólo consideramos escalares r1 , r2 ∈ Q, podemos aproximar

r1 v1 + r2 v2 ,

arbitrariamente a cualquier v del plano, pues Q es denso en R y Q2 en R2 .


Ahora,

r1 v1 + r2 v2 = r1 (x1 , f (x1 )) + r2 (x2 , f (x2 ))


= (r1 x1 + r2 x2 , r1 f (x1 ) + r2 f (x2 ))
= (r1 x1 + r2 x2 , f (r1 x1 + r2 x2 ))

Entonces
Ge = {(x, y) : x = r1 x1 + r2 x2 , y = f (x); r1 , r2 ∈ Q}
es denso en R2 y como
G ⊇ G,
e

la gráfica de G es también densa en R2 .

Corolario 2.1.2. Para una solución de (2.1), que no sea de la forma (2.6), la imagen de cual-
quier intervalo (a, b) con a < b, es densa en R.
Corolario 2.1.3. Si f : R → R satisface (2.1) y es continua en un punto, monótona o acotada
(superior o inferiormente) en un intervalo de medida positiva, entonces existe una constante
c ∈ R tal que
f (x) = c x, ∀ x ∈ R. (2.6)
2.2 Otras Ecuaciones Estudiadas Por Cauchy 17

2.2. Otras Ecuaciones Estudiadas Por Cauchy


Las tres ecuaciones restantes estudiadas por Cauchy son:

f (x + y) = f (x)f (y) (2.8)


f (xy) = f (x) + f (y) (2.9)
f (xy) = f (x)f (y) (2.10)
Estas ecuaciones (particularmente la primera) se pueden resolver de manera directa como
en el caso de la ecuación (2.1), pero también pueden reducirse a (2.1) fácilmente.
Sea f una solución de (2.8). Supongamos que existe un valor x0 tal que f (x0 ) = 0. Entonces
(2.8) implica que
f (x) = f ((x − x0 ) + x0 )
= f (x − x0 )f (x0 )
= 0.
Por tanto, la única solución f de (2.8) que tiene ceros es la función idénticamente nula. Supon-
gamos ahora que f (x) 6= 0. Entonces
x x
f (x) = f +
x2  2 
x
= f f
  2
2
2 x
= f > 0.
2
Por tanto las soluciones no nulas de (2.8) satisfacen que f (x) > 0 para todo x ∈ R. Como f es
estrictamente positiva, podemos definir la función:
g(x) = ln(f (x)).
Entonces g además satisface la ecuación funcional de Cauchy (2.1), puesto que
g(x + y) = ln(f (x + y))
= ln(f (x)f (y))
= ln(f (x)) + ln(f (y))
= g(x) + g(y).
Por tanto, si f es nula, es continua en algún punto o localmente acotada, y resuelve (2.8),
entonces podemos aplicar el Teorema de Darboux a g, por lo que g(x) = c x para alguna constante
c y, podemos concluir que
f (x) = ecx , ∀ x ∈ R.
En resumidas cuentas, hemos demostrado el siguiente resultado:
Teorema 2.2.1. Supongamos que f es continua en un punto o acotada en algún conjunto de
medida positiva y f es solución de la ecuación funcional
f (x + y) = f (x)f (y) (x, y ∈ R). (2.8)
Entonces o bien f es idénticamente nula o existe una constante c tal que
f (x) = ecx (x ∈ R).
18 Ecuaciones Funcionales: Una Introducción

Las ecuaciones (2.9) y (2.10) pueden estudiarse de forma parecida. Concretamente, para
x, y > 0, las sustituciones x = eu , y = ev y g(u) = f (eu ) transforman la ecuación funcional (2.9)
en
g(u + v) = g(u) + g(v),
y la ecuación (2.10) en
g(u + v) = g(u)g(v).
Así pues, estos cambios nos llevan a una prueba directa de los siguientes resultados:

Teorema 2.2.2. Supongamos que f es continua en un punto o acotada en algún conjunto de


medida positiva y f es solución de la ecuación funcional

f (xy) = f (x) + f (y) (x, y ∈ R+ ). (2.9)

Entonces existe una constante c ∈ R tal que

f (x) = c ln(x) (x ∈ R+ ).

Además, si (2.9) se satisface con x = 0 ó y = 0, entonces

f ≡ 0.

Teorema 2.2.3. Supongamos que f es continua en un punto o acotada en algún conjunto de


medida positiva y f es solución de la ecuación funcional

f (xy) = f (x)f (y) (x, y ∈ R). (2.10)

Entonces existe una constante c ∈ R tal que

f (x) = xc ó f (x) = 0 (x, y ∈ R).

2.3. Ecuación Funcional De Jensen


La ecuación funcional de Jensen tiene la forma
 
x+y f (x) + f (y)
f = , ∀ x, y ∈ R (2.11)
2 2

y puede considerarse como una versión de la ecuación funcional de Cauchy (2.1) usando prome-
dios.
De nuevo, se asume que f generalmente es una función continua. Para simplificar, supon-
gamos que su dominio es toda la recta real. Es fácil reducir (2.11) a la ecuación funcional de
Cauchy (2.1). Para ello, ponemos y = 0 en (2.11), obtenemos
x f (x) + f (0)
f =
2 2
Sea f (0) = a, entonces
x f (x) + a
f = ,
2 2
2.3 Ecuación Funcional De Jensen 19

de aquí con (2.11), tenemos


 
f (x) + f (y) x+y f (x + y) + a
=f = ,
2 2 2
esto es,
f (x) + f (y) = f (x + y) + a.
Haciendo g(x) = f (x) − a, tenemos
g(x + y) = g(x) + g(y), ∀ x, y ∈ R
que es la ecuación funcional de Cauchy.
Por otra parte, g es una función continua con g(0) = 0. Por lo tanto, existe una constante
c ∈ R tal que g(x) = c x para todo x ∈ R y podemos concluir que la forma general de la solución
de (2.11) debe ser de la forma
f (x) = g(x) + a
= c x + a.
Claramente, cualquier solución de la ecuación funcional de Cauchy (2.1) es también solución
de la ecuación funcional de Jensen (2.11) si y sólo si f (0) = 0.
Teorema 2.3.1. Si f : R → R satisface la ecuación funcional de Jensen (2.11), entonces existe
una función aditiva g : R → R y una constante a ∈ R tal que
f (x) = g(x) + a ∀ x ∈ R.
Demostración. Tomamos x0 ∈ R y definimos la función f0 : R \ {x0 } → R mediante la fórmula
f0 (x) = f (x + x0 ) − f (x0 ), x0 ∈ R \ {x0 }.
Entonces f0 es solución de la ecuación funcional de Jensen (2.11) y por otra parte
x 1
f0 (0) = 0, f0 = f0 (x), ∀ x ∈ R \ {x0 }.
2 2
Por lo tanto, de (2.11) obtenemos, para x, y ∈ R \ {x0 } que satisface x + y ∈ R \ {x0 }, que
 
x+y f0 (x) + f0 (y)
f0 (x + y) = 2 f0 =2 = f0 (x) + f0 (y).
2 2
De todo ello, existe una función aditiva g : R → R tal que
f0 (x) = g(x), para x ∈ R \ {x0 }.
Consecuentemente, para cualquier x ∈ R, tenemos
f (x) = f0 (x − x0 ) + f (x0 )
= g(x − x0 ) + f (x0 )
= g(x) + f (x0 ) − g(x0 ).
Si ponemos, a = f (x0 ) − g(x0 ), concluimos que
f (x) = g(x) + a ∀ x ∈ R.
20 Ecuaciones Funcionales: Una Introducción

Teorema 2.3.2. Supongamos que f es una función continua en un punto, acotada (superior o
inferiormente) o medible en algún conjunto de medida positiva y f es solución de la ecuación
funcional de Jensen  
x+y f (x) + f (y)
f = (x, y ∈ R). (2.11)
2 2
Entonces existen c, a ∈ R tal que
f (x) = c x + a (x ∈ R).
y−x
Nótese que, si en la ecuación funcional de Jensen (2.11), ponemos h = 2 entonces, la
ecuación funcional (2.11) puede reescribirse en la forma
f (x) + f (x + 2h)
f (x + h) = ,
2
y de aquí, la ecuación
∆2h f (x) = f (x + 2h) − 2f (x + h) + f (x) = 0 (x, h ∈ R), (2.12)
que corresponde a la representación de la ecuación funcional de Cauchy (2.1) en términos del
operador ∆ de diferencias progresivas. En efecto,
∆2h f (x) = ∆h (∆h f (x))
= ∆h (f (x + h) − f (x))
= ∆h f (x + h) − ∆h f (x)
= f (x + 2h) − f (x + h) − f (x + h) + f (x)
= f (x + 2h) − 2f (x + h) + f (x)
= 0, (x, h ∈ R).
De todo ello, diremos que cualquier solución de la ecuación funcional de Cauchy (2.1) es
solución también de (2.12). Por otra parte, es fácil probar que, cualquier solución de (2.12)
restringida a un conjunto de la forma x Q, con x ∈ R, es un polinomio de grado ≤ 1, px (t) =
ax x + bx (es un caso particular del lema 5.1.1). Así, si f satisface (2.12) y f (0) = 0, entonces
f (t) = cx t, ∀t ∈ xQ
de modo que,
 
2x + 2y
f (x + y) = f
2
f (2x) + f (2y)
=
2
cx 2x + cy 2y
=
2
= cx x + cy y
= f (x) + f (y), ∀ x, y ∈ R.
Concluimos, que f es solución de la ecuación funcional de Cauchy (2.1) si y sólo si es solución
de (2.12) y f (0) = 0. En particular, las gráficas de las soluciones discontinuas de (2.12) son
subconjuntos densos en R2 .

En el capítulo [4] (ver teorema 4.1.1) veremos que en 1909, M. Fréchet [18] estudió y de-
mostró una generalización importante de la ecuación funcional de Cauchy, que caracteriza a los
polinomios.
Capı́tulo 3
El Operador Diferencia Progresiva y Las
Funciones Polinómicas

3.1. El Operador Diferencia Progresiva ∆h


Sean X e Y dos espacios lineales sobre el cuerpo Q de los números racionales y sea f : X → Y
una función arbitraria. El operador ∆h , se define mediante la ecuación:

∆h f (x) = f (x + h) − f (x), x, h ∈ X. (3.1)

Las iteraciones ∆nh de ∆h para n = 0, 1, . . . están definidas por la recurrencia

∆0h f = f, ∆n+1 n
h f = ∆h (∆h f ) , n = 0, 1, . . . (3.2)

La superposición de varios operadores diferencia se suele escribir como

∆h1 ···hn f = ∆h1 · · · ∆hn f, n ∈ N. (3.3)

Lema 3.1.1. Para funciones arbitrarias f, g : X → Y y para constantes arbitrarias α, β ∈ Q


tenemos,
∆h (αf + βg) = α ∆h f + β ∆h g. (3.4)
Demostración. Es consecuencia inmediata de la definición (3.1).

Lema 3.1.2. Para h1 , h2 ∈ X arbitrarios, los operadores ∆h1 , ∆h2 conmutan:

∆h1 ∆h2 f = ∆h2 ∆h1 f (3.5)

Demostración. De (3.1) tenemos,

∆h1 ∆h2 f (x) = ∆h1 (f (x + h2 ) − f (x))


= ∆h1 f (x + h2 ) − ∆h1 f (x)
= f (x + h1 + h2 ) − f (x + h2 ) − f (x + h1 ) + f (x)
= ∆h2 (f (x + h1 ) − f (x))
= ∆h2 ∆h1 f (x).
22 El Operador Diferencia Progresiva y Las Funciones Polinómicas

Corolario 3.1.1. Sea τ una permutación de {1, . . . , n}. Entonces

∆h1 ···hn f = ∆hτ (1) ···hτ (n) f.

Lema 3.1.3. Para h1 , h2 ∈ X arbitrarios,

∆h1 +h2 f − ∆h1 f − ∆h2 f = ∆h1 h2 f. (3.6)

Demostración. Directamente, a partir de (3.1), tenemos

∆h1 +h2 f (x) − ∆h1 f (x) − ∆h2 f (x) = f (x + h1 + h2 ) − f (x) − f (x + h1 ) + f (x)


− f (x + h2 ) + f (x)
= f (x + h1 + h2 ) − f (x + h1 ) − f (x + h2 ) + f (x)
= ∆h1 h2 f (x).

Teorema 3.1.1. Sea n ∈ N, entonces


1 n
!
X Pn X
n− i=1 ki
∆h1 ···hn f (x) = (−1) f x+ ki hi . (3.7)
k1 ,··· ,kn =0 i=1

Demostración. La haremos por inducción sobre n. Para n = 1 :


1
X
∆h1 f (x) = (−1)1−k1 f (x + k1 h1 )
k1 =0
= −f (x) + f (x + h1 )

que coincide con (3.1).


Supongamos que (3.7) es cierta para n ∈ N. Entonces, del corolario 3.1.1, la hipótesis de
inducción y el lema 3.1.1, obtenemos:

∆h1 ···hn+1 f (x) = ∆hn+1 (∆h1 ···hn f (x))


1 n
!
n− n
X P X
= ∆hn+1 (−1) i=1 ki f x+ ki hi
k1 ,··· ,kn =0 i=1
1 n
!
n− n
X P X
= (−1) i=1 ki ∆hn+1 f x+ ki hi
k1 ,··· ,kn =0 i=1
1 1 n
!
n− n
X P X X
= (−1) i=1 ki (−1)1−kn+1 f x+ ki hi + kn+1 hn+1
k1 ,··· ,kn =0 kn+1 =0 i=1
1 n
!
X Pn X
= (−1)n− i=1 ki +1−kn+1
f x+ ki hi + kn+1 hn+1
k1 ,··· ,kn ,kn+1 =0 i=1
1 n+1
!
n+1− n+1
X P X
= (−1) i=1 ki f x+ ki hi
k1 ,··· ,kn+1 =0 i=1

así, hemos obtenido (3.7) para n + 1.


3.1 El Operador Diferencia Progresiva ∆h 23

Corolario 3.1.2. Sea n ∈ N, entonces

n  
X n−k n
∆nh f (x) = (−1) f (x + kh). (3.8)
k
k=0

Demostración. Supongamos que k entre k1 , · · · , kn dados en (3.7) es exactamente igual a uno y


h1 = · · · = hn = h, entonces, la expresión del segundo miembro de (3.7) se reduce a:

k
!
Pk X
(−1)n− i=1 1
f x+ h = (−1)n−k f (x + kh).
i=1

Pero, hay nk elecciones posibles de k unos de entre k1 , · · · , kn , donde k recorre desde 0 hasta n.


Por tanto, (3.8) se sigue de (3.3) y (3.7)

∆h···h
n f (x) = ∆nh f (x)
n  
X n−k n
= (−1) f (x + kh).
k
k=0

Teorema 3.1.2. [24] Sea f : X → Y una función y sean h1 , · · · , hn ∈ X arbitrarios. Para


k1 , · · · , kn ∈ {0, 1} definimos

n n
X ki hi X
ak1 ···kn = − , bk1 ···kn = − ki hi .
i
i=1 i=1

Entonces, para cada x ∈ X,

1
X Pn
ki
∆h1 ···hn f (x) = (−1) i=1 ∆nak f (x + bk1 ···kn ) . (3.9)
1 ···kn
k1 ,··· ,kn =0

Demostración. Siguiendo [24], demostraremos la fórmula:

1
X Pn
(−1)n ∆x1 2x2 ···nxn f (x) = (−1)n− i=1 ki
∆nAk f (x + Bk1 ···kn ) (3.10)
1 ···kn
k1 ,··· ,kn =0

donde,

n
X n
X
Ak1 ···kn = − km xm , Bk1 ···kn = − mkm xm , ∀ x, x1 · · · , xn ∈ X.
m=1 m=1

Haciendo esto, la fórmula (3.9) se obtendrá por multiplicación en ambos miembros de (3.10) por
(−1)n y la sustitución mxm = hm para m = 1, . . . , n.
24 El Operador Diferencia Progresiva y Las Funciones Polinómicas

Ahora bien, del corolario 3.1.2 y del teorema 3.1.1, obtenemos:

1
X Pn
(−1)n− i=1 ki
∆nAk f (x + Bk1 ···kn )
1 ···kn
k1 ,··· ,kn =0
1 n  
X n− n
P
i=1 ki
X n−m n
= (−1) (−1) f (x + Bk1 ···kn + mAk1 ···kn )
m
k1 ,··· ,kn =0 m=0
1 n n n
  !
X n−
Pn
i=1 ki
X n−m n X X
= (−1) (−1) f x+ mkm xm − m km xm
m
k1 ,··· ,kn =0 m=0 m=1 m=1
1 n n
  !
n−m n
X Pn X X
n− i=1 ki
= (−1) (−1) f x+ (iki xi − mki xi )
m
k1 ,··· ,kn =0 m=0 i=1
1 n n
  !
X n−
Pn
i=1 ki
X n−m n X
= (−1) (−1) f x+ (i − m)ki xi
m
k1 ,··· ,kn =0 m=0 i=1
n 1 n
  X !
n−m n
X Pn X
= (−1) (−1)n− i=1 ki f x+ (i − m)ki xi
m
m=0 k1 ,··· ,kn =0 i=1
n  
X n
= (−1)n−m ∆(1−m)x1 ···(n−m)xn f (x) (3.11)
m
m=0

nótese que, para cada m = 1, . . . , n uno de los incrementos

(1 − m)x1 · · · (n − m)xn

es cero, luego en virtud del corolario 3.1.1


 
∆(1−m)x1 ···(n−m)xn f (x) = ∆ ↓ ∆0 f (x)
(1−m)x1 ···−xm−1 . xm+1 ···(n−m)xn ↑n=m
= 0

pues, ∆(m−m)xm f (x) = ∆0 f (x) = f (x) − f (x) = 0.


Consecuentemente, en la última suma (3.11) sólo quedará el término correspondiente a
m = 0, lo que implica la fórmula (3.10).
A partir de aquí, basta multiplicar la fórmula (3.10) en ambos miembros por (−1)n , para
obtener
1
X Pn
∆x1 2x2 ···nxn f (x) = (−1)n
(−1)n− i=1 ki ∆nAk ···kn f (x + Bk1 ···kn )
1
k1 ,··· ,kn =0

y mediante la sustitución, mxm = hm para m = 1, . . . , n, obtendremos la fórmula (3.9).

1
X Pn
ki
∆h1 h2 ···hn f (x) = (−1) i=1 ∆nak f (x + bk1 ···kn ) .
1 ···kn
k1 ,··· ,kn =0
3.2 Funciones Polinómicas 25

3.2. Funciones Polinómicas


La función f : X → Y que verifica la condición

∆n+1
h f (x) = 0, para cada x, h ∈ X (3.12)

se llama función polinómica de grado ≤ n (n ∈ N).


Lema 3.2.1. Sean f1 , f2 : X → Y funciones polinómicas de grado ≤ n y sean α, β ∈ Q
constantes arbitrarias. Entonces, la función

f = αf1 + βf2

también es un polinomio de grado ≤ n (n ∈ N).


Demostración. Obviamente, ∆h es un operador lineal y la composición de operadores lineales es
un operador lineal, del lema 3.1.1, obtenemos

∆n+1
h (αf1 (x) + βf2 (x)) = α ∆n+1 n+1
h f1 (x) + β ∆h f2 (x)
= 0, ∀ x, h ∈ X

y por tanto, f es un polinomio de grado ≤ n (n ∈ N).

Teorema 3.2.1. Si f : X → Y es una función polinómica de grado n (n ∈ N), entonces

∆h1 ···hn+1 f (x) = 0, para cada x, h1 , . . . , hn+1 ∈ X (3.13)

Demostración. En efecto, la diferencia

∆h1 ···hn+1 f (x),

en virtud del teorema 3.1.2, puede expresarse mediante la fórmula (3.9) conteniendo sólo dife-
rencias de orden n + 1 con paso fijo y, contando con nuestra hipótesis, todas son nulas.

Lema 3.2.2. Sea F : Xn → Y una función simétrica n-aditiva y sea f : X → Y la diagonal de


F definida por
f (x) = F (x, . . . , x), x ∈ X.
Entonces, para cada x, h ∈ X,
n−1
X 
n
∆h f (x) = F (x, . k. ., x, h, n−k
. . . , h). (3.14)
k
k=0

Demostración. De la propia definición del operador ∆h (3.14), tenemos

∆h f (x) = f (x + h) − f (x)
= F (x + h, . . . , x + h) − F (x, . . . , x),

por lo que, (3.14) puede reescribirse como,

F (x + h, . . . , x + h) = ∆h f (x) + F (x, . . . , x)
n−1
X n
= F (x, . k. ., x, h, n−k
. . . , h) + F (x, . . . , x).
k
k=0
26 El Operador Diferencia Progresiva y Las Funciones Polinómicas

Es decir, la expresión (3.14) es equivalente a:


n  
X n
F (x + h, . . . , x + h) = F (x, . k. ., x, h, n−k
. . . , h). (3.15)
k
k=0
La demostración de (3.15) se realiza por inducción sobre n. Para n = 1:
1  
X 1
F (x + h) = F (x, . k. ., x, h, 1−k
. . . , h)
k
k=0
= F (h) + F (x)
que, evidentemente es cierta ya que F = f es una función aditiva.
Supongamos que (3.15) es cierta para n ∈ N y sea F : Xn+1 → Y simétrica (n + 1)-aditiva.
Entonces, para z ∈ X la función ϕ(x1 , . . . , xn ) = F (x1 , . . . , xn , z) es simétrica y n-aditiva, por lo
que podemos utilizar la hipótesis de inducción para concluir que:
n  
n
X n
F (x + h, . . ., x + h, z) = F (x, . k. ., x, h, n−k
. . . , h, z).
k
k=0
Haciendo z = x + h y teniendo en cuenta que F es simétrica (n + 1)-aditiva, se tiene
n  
n+1
X n
F (x + h, . . . , x + h) = F (x, . k. ., x, h, n−k
. . . , h, x + h)
k
k=0
n  
X n
= F (x, . k. ., x, h, n−k
. . . , h, x)
k
k=0
n  
X n
+ F (x, . k. ., x, h, n+1−k
. . . , h, h)
k
k=0
n  
X n
= F (x, k+1
. . . , x, h, n−k
. . . , h)
k
k=0
n  
X n
+ F (x, . k. ., x, h, n+1−k
. . . , h),
k
k=0
reemplazando en la primera suma k + 1 por m, resulta
n+1
X n 
n+1
F (x + h, . . . , x + h) = F (x, .m. ., x, h, n−(m−1)
. . . , h)
m−1
m=1
n  
X n
+ F (x, .m. ., x, h, n−(m−1)
. . . , h)
m
m=0
n  
X n
= F (x, .m. ., x, h, (n+1)−m
. . . , h) + F (x, n+1 . . . , x)
m−1
m=1
n  
X n
n+1
+F (h, . . . , h) + F (x, .m. ., x, h, (n+1)−m
. . . , h)
m
m=1
n    
X n n
n+1
= F (x, . . . , x) + + F (x, .m. ., x, h, (n+1)−m
. . . , h)
m−1 m
m=1
+F (h, n+1
. . . , h)
3.2 Funciones Polinómicas 27

y, teniendo en cuenta que      


n n n+1
+ =
m−1 m m
tendremos la expresión (3.15) para n + 1
n  
X n+1
F (x + h, n+1
. . . , x + h) = F (x, n+1
. . . , x) + F (x, .m. ., x, h, (n+1)−m
. . . , h)
m
m=1
+F (h, n+1
. . . , h)
n
X n + 1

= F (x, .m. ., x, h, (n+1)−m
. . . , h),
m
m=0

que es lo que queríamos demostrar.

Lema 3.2.3. Sea F : Xn → Y función simétrica n-aditiva y sea f : X → Y la diagonal de F .


Entonces, para cada m ≥ n y x, h1 , · · · , hm ∈ X, tenemos
(
n!F (h1 , · · · , hn ) si m = n,
∆h1 ···hm f (x) = (3.16)
0 si m > n.
Demostración. Por inducción sobre n. Para n = 1:
∆h1 f (x) = f (x + h1 ) − f (x),
y como F = f es aditiva
∆h1 f (x) = f (x + h1 ) − f (x)
= f (x) + f (h1 ) − f (x)
= f (h1 ) = F (h1 ).
Para m > 1,
∆h1 ···hm f (x) = ∆h1 ···hm−1 (∆hm f (x))
= ∆h1 ···hm−1 f (hm )
= 0,
pues hm es constante.
Supongamos que (3.16) es cierta para n ∈ N y tomando una función F : Xn+1 → Y
simétrica (n + 1)-aditiva. Si f : X → Y es su diagonal, entonces en virtud de los lemas 3.2.2 y
3.1.1, tenemos que, para x, h1 , · · · , hn+1 ∈ X

∆h1 ···hn+1 f (x) = ∆h1 ···hn ∆hn+1 f (x)
n  
X n+1
= ∆h1 ···hn F (x, . k. ., x, hn+1 , (n+1)−k
. . . , hn+1 ).
k
k=0

La función F (x, . k. ., x, hn+1 , (n+1)−k


. . . , hn+1 ) es k-aditiva para cada 1 ≤ k ≤ n. Para k = 0, la
(n+1)−k
expresión F (hn+1 , . . . , hn+1 ) como función en x es constante. Luego teniendo en cuenta la
hipótesis de inducción, tenemos
(
n!F (h1 , · · · , hn+1 ) si k = n,
∆h1 ···hn F (x, . k. ., x, hn+1 , (n+1)−k
. . . , hn+1 ) =
0 si k < n.
28 El Operador Diferencia Progresiva y Las Funciones Polinómicas

y,

∆h1 ···hn f (x) = (n + 1)n!F (h1 , . . . , hn+1 )


= (n + 1)!F (h1 , . . . , hn+1 ).

Por otra parte, si m > n + 1: entonces, teniendo en cuenta que F (h1 , . . . , hn+1 ) es una
constante, tendremos del corolario 3.1.1

∆h1 ···hm f (x) = ∆hn+2 ···hm ∆h1 ···hn+1 f (x)
= ∆hn+2 ···hm ((k + 1)!F (h1 , . . . , hn+1 ))
= 0,

lo que significa, que (3.16) se verifica para n + 1 y, por tanto, se concluye la demostración.

Corolario 3.2.1. Sea F : Xn → Y una función simétrica n-aditiva y sea f : X → Y la diagonal


de F . Si f = 0, entonces F = 0.

Demostración. Tomamos x, h1 , . . . , hn ∈ X. Entonces, claramente

∆h1 ···hn f (x) = 0,

y del lema 3.2.3,


1
F (h1 , . . . , hn ) = ∆h ···h f (x)
n! 1 n
= 0.

Como h1 , . . . , hn ∈ X son arbitrarios, hemos probado que F = 0.

Teorema 3.2.2. [24] Sean Ak : Xk → Y, k = 0, . . . , n funciones simétricas k-aditivas y sean


Ak : X → Y, k = 0, . . . , n sus respectivas diagonales. Entonces, la función f : X → Y dada por
n
X
f (x) = Ak (x) (x ∈ X), (3.17)
k=0

es una función polinómica de grado ≤ n.

Demostración. Tomamos x, h ∈ X, entonces del lema 3.2.3

∆n+1 k
h A (x) = 0, para k = 0, 1, . . . , n

luego,
n
!
X
∆n+1
h f (x) = ∆n+1
h
k
A (x)
k=0
n
X  
= ∆n+1
h A k
(x)
k=0
= 0,

lo que completa la demostración y por tanto, f es una función polinómica de grado ≤ n.


3.2 Funciones Polinómicas 29

Nótese que, para n = 1, la ecuación ∆2h f (x) = 0 toma la forma

f (x + 2h) − 2f (x + h) + f (x) = 0 (x, h ∈ X)

o, equivalentemente, mediante la sustitución h = y−x


2 , resulta la conocida ecuación funcional de
Jensen:  
x+y 1
f = (f (x) + f (y)) (x, y ∈ X).
2 2
Teorema 3.2.3. La función f : X → Y es solución de la ecuación funcional de Jensen
 
x+y 1
f = (f (x) + f (y)) (x, y ∈ X), (3.18)
2 2

si y sólo si existe una constante A0 ∈ Y y una aplicación aditiva A1 : X → Y tal que:

f (x) = A0 + A1 (x), (x ∈ X) (3.19)

Demostración. Supongamos que f es solución de (3.18). Definimos la función g : X → Y me-


diante:
g(x) = f (x) − f (0), (x ∈ X)
entonces g(0) = 0 y de (3.18) para x, y ∈ X tenemos
 
x+y 1
g = (g(x) + g(y)) .
2 2

Haciendo y = 0, obtenemos
x 1
g = g(x), para cada x ∈ X.
2 2
Ahora bien, para cada x, y ∈ X:
 
x+y
g(x + y) = 2g
2
 x  y 
= 2 g +g
 2 2 
1 1
= 2 g(x) + g(y)
2 2
= g(x) + g(y),

lo que implica que g es aditiva. Como

g(x) = f (x) − f (0) ⇒ f (x) = f (0) + g(x)

y
f (x) = A0 + A1 (x), (x ∈ X)
donde,
A0 = f (0), A1 (x) = g(x), (x ∈ X)
y A1 es una aplicación aditiva.
30 El Operador Diferencia Progresiva y Las Funciones Polinómicas

Recíprocamente, si f es de la forma (3.19) con A1 aditiva, entonces para x, h ∈ X tenemos


∆2h f (x) = ∆2h A0 + A1 (x)


= ∆2h A1 (x)
= A1 (x + 2h) − 2A1 (x + h) + A1 (x)
= 0,
es decir, f es solución de la ecuación
∆2h f (x) = 0, (x ∈ X)
que, como ya sabemos, es equivalente a la ecuación funcional de Jensen.

Teorema 3.2.4. ([24], [6] y [26]) Sea f : X → Y función polinómica de grado ≤ n. Entonces,
existen aplicaciones simétricas k-aditivas
Ak : Xk → Y, (x ∈ X)
tales que
n
X
f (x) = Ak (x), (x ∈ X)
k=0

con, Ak , k = 0, 1, . . . , n las diagonales de Ak , k = 0, 1, . . . , n, respectivamente.


Demostración. Probaremos la existencia de Ak , k = 0, 1, . . . , n por inducción sobre n. Para n = 0
es evidente. Para n = 1, f satisface la ecuación
∆2h f (x) = 0, (x ∈ X)
y por el teorema 3.2.3 existe una constante A0 ∈ Y y una aplicación aditiva A1 : X → Y tales
que:
f (x) = A0 + A1 (x), (x ∈ X)
lo que implica que f admite una representación de la forma (3.19).
Ahora, supongamos que para cada función polinómica g : X → Y de orden n − 1 ∈ N
existen aplicaciones simétricas k-aditivas Ak : Xk → Y, k = 0, 1, . . . , n − 1 tales que
n−1
X
g(x) = Ak (x), (x ∈ X); (3.20)
k=0

donde Ak , k = 0, 1, . . . , n − 1 son las diagonales de Ak , k = 0, 1, . . . , n − 1, respectivamente.


Asumiendo que f : X → Y es un polinomio de grado ≤ n, definimos la función An : Xn → Y
mediante,
1
An (x1 , . . . , xn ) = ∆x1 ···xn f (0), (xk ∈ X), k = 1, . . . , n. (3.21)
n!
Evidentemente, del corolario 3.1.1, An es simétrica. Además del corolario 3.1.1, lema 3.1.1,
lema 3.1.3 y del teorema 3.2.1, para cada k = 1, . . . , n y x1 , . . . , xn , yk ∈ X, tenemos
An (x1 , . . . , xk−1 , xk + yk , xk+1 , . . . , xn ) − An (x1 , . . . , xn ) − An (x1 , . . . , xk−1 , yk , xk+1 , . . . , xn )
1
= ∆x ···x x ···x (∆xk +yk f (0) − ∆xk f (0) − ∆yk f (0))
n! 1 k−1 k+1 n
1
= ∆x ···x y f (0)
n! 1 n k
= 0.
3.2 Funciones Polinómicas 31

Esto demuestra que An es n-aditiva. Nótese que para x, x1 , . . . , xn ∈ X, del lema 3.1.1 y del
teorema 3.2.1, tenemos

∆x1 ···xn f (x) − ∆x1 ···xn f (0) = ∆x1 ···xn (f (x) − f (0))
= ∆x1 ···xn (∆x f (0))
= ∆x1 ···xn ·x f (0)
= 0

y, de la fórmula (3.21)
∆x1 ···xn f (x) = n!An (x1 , . . . , xn ) .
Por tanto, en virtud de los lemas 3.1.1 y 3.2.3, para

g = f − An ;

donde, An es la diagonal de An , obtenemos que

∆h1 ···hn g(x) = ∆h1 ···hn f (x) − ∆h1 ···hn An (x)


= ∆h1 ···hn f (x) − n!An (h1 , . . . , hn )
= 0, para h1 , . . . , hn ∈ X.

Esto significa exactamente que, g es una función polinómica de grado ≤ n − 1. Por tanto, la
hipótesis de inducción implica que existen aplicaciones simétricas k-aditivas

Ak : Xk → Y (k = 0, 1, . . . , n − 1)

tales que, la fórmula (3.20) se verifica con Ak (k = 0, 1, . . . , n − 1), las diagonales de Ak , (k =


0, 1, . . . , n − 1), respectivamente. Por tanto,

f (x) = g(x) + An (x)


Xn
= Ak (x) (x ∈ X),
k=0

que es lo que buscábamos.


32 El Operador Diferencia Progresiva y Las Funciones Polinómicas
Capı́tulo 4
La Ecuación Funcional De Fréchet

4.1. Definición Funcional De Polinomios


Sabemos que las únicas funciones continuas aditivas que existen son las funciones lineales
f (x) = c x (c ∈ R). A partir de aquí es fácil demostrar que f (x) = ax + b si y sólo si f es una
función continua que es solución de la ecuación funcional

f (x + y) − f (x) − f (y) + f (0) = 0.

Fréchet [18], demostró que los polinomios ordinarios,

f (x) = a0 + a1 x + · · · + an xn (x ∈ R)

también se pueden caracterizar como las únicas soluciones continuas de una cierta ecuación
funcional.
Teorema 4.1.1. (Fréchet [18]) Un polinomio de grado n en x es una función continua verifi-
cando la identidad:
X∗
Fn+1 (f ) (x1 , . . . , xn+1 ) ≡ f (x1 + · · · + xn+1 ) − f (xi1 + · · · + xin )
1
X∗ 
+ f xi1 + · · · + xin−1 − · · · · · ·
2
X∗
+ (−1)n f (xi1 ) + (−1)n+1 f (0)
n
≡ 0 (4.1)

donde, x1 , . . . , xn+1 son variables reales.


En la identidad (4.1), la notación h ∗ es una abreviación de:
P

X∗ X
=
h {i1 ,...,in+1−h }⊆{1,2,...,n+1}
#{i1 ,...,in+1−h }=n+1−h

El teorema constituye, pues, una definición funcional de los polinomios. La función continua
f : R → R es un polinomio (ordinario) de grado ≤ n si y sólo si Fn+1 (f ) es idénticamente nula
en Rn+1 .
34 La Ecuación Funcional De Fréchet

Demostración. Haremos la demostración por inducción sobre n. Para n = 1, resulta la ecuación


funcional de Cauchy.
Si xn+1 es una constante arbitraria y f (x) es una función continua verificando (4.1), entonces
la función
ϕ(x) ≡ f (x + xn+1 ) − f (x) − f (xn+1 ) + f (0)

es un polinomio de grado n − 1.
En efecto, si Fn+1 (f ) = 0 entonces la expresión
X  X 
Fn (ϕ) ≡ ϕ (x1 , . . . , xn ) − ϕ xj1 , . . . , xjn−1 + ϕ xj1 , . . . , xjn−2
n−1 n−2
n−1
X n
− · · · + (−1) ϕ (xj1 ) + (−1) ϕ(0)
1

es idénticamente nula y, por tanto, podemos aplicar nuestra hipótesis de inducción a la función
ϕ.
Si tenemos ahora en cuenta que la expresión

f (x + y) − f (x) − f (y) + f (0) ≡ Q(x, y) (4.2)

es simétrica respecto las variables x e y, podemos concluir que Q(x, y) es un polinomio de grado
≤ n − 1 respecto de cada una de las dos variables x e y.
Vamos a utilizar la identidad (4.2) para demostrar que este polinomio tiene una forma
particular. Para ello, procedemos como sigue:
I En primer lugar, notemos que Q(x, y) satisface la ecuación funcional

Q(x, y) + Q(x + y, z) = f (x + y + z) − f (x) − f (y) − f (z) + 2f (0),

de modo que Q(x, y) + Q(x + y, z) es una función simétrica respecto las variables x, y y z.
I Descomponemos Q(x, y) de forma única como suma de polinomios en la forma:

Q(x, y) ≡ Q0 + Q1 (x, y) + · · · + Qr (x, y) (4.3)

donde, cada Qp (p = 0, 1, . . . , r) es un polinomio homogéneo de grado p1 . Se puede comprobar


inmediatamente que cada uno de los polinomios Qp (x, y) satisface que

Qp (x, y) + Qp (x + y, z)

es simétrica respecto las variables x, y y z.


I Ahora bien, todo polinomio homogéneo Qp (x, y) de grado p es de la forma

Qp (x, y) ≡ A0 xp + A1 xp−1 y + A2 xp−2 y 2 + · · · + Ap−1 xy p−1 + Ap y p .

1
Qp (λx, λy) = λp Qp (x, y) para cada p = 0, 1, . . . , r.
4.1 Definición Funcional De Polinomios 35

Por tanto

Qp (x, y) + Qp (x + y, z)
= A0 xp + A1 xp−1 y + A2 xp−2 y 2 + · · · + Ap−1 xy p−1 + Ap y p
+A0 (x + y)p + A1 (x + y)p−1 z + A2 (x + y)p−2 z 2 + · · · + Ap−1 (x + y)z p−1 + Ap z p
= A0 xp + A1 xp−1 y + A2 xp−2 y 2 + · · · + Ap−1 xy p−1 + Ap y p
        
p p p p−1 p p−2 2 p p
+A0 x + x y+ x y + ··· + y
0 1 2 p
        
p − 1 p−1 p − 1 p−2 p − 1 p−3 2 p − 1 p−1
+A1 x + x y+ x y + ··· + y z
0 1 2 p−1
+···
+Ap−1 [x + y] z p−1
+Ap z p
   
p p
= 2A0 x + A1 y + A0 y + A1 z xp−1
1
+ ·· ·       
h p h p − 1 h−1 p − (h − 1) h−1
+ Ah y + A0 y + A1 y z + · · · + Ah−1 yz + Ah z xp−h
h
h h−1 1
+···
+ Ap y p + A0 y p + A1 y p−1 z + A2 y p−1 z 2 + · · · + Ap z p .


Los coeficientes de las diferentes potencias de x deberán ser simétricos en x, y y se tendrá en


particular
p−1

h−1
A0 = 0, Ah−1 = p−(h−1)
 A1 para h = 2, . . . , p,
1

por otro lado, Qp es simétrica en x e y y se tendrá

Ap = A0 ,

y como
p−1 p
 
h−1 h−1
p−(h−1)
 = p

1 1

tendremos
     
p p−1 p−1 p−(h−1) h−1 p
p Qp ≡ A1 x y + · · · + A1 x y + ··· + A1 xy p−1
1 h−1 p−1
≡ A1 [(x + y)p − xp − y p ] .

Aplicando este resultado a los polinomios Q0 , . . . , Qr vemos que se tendrá para Q una expresión
de la forma:
r
X
Q(x, y) = Bp [(x + y)p − xp − y p ]
p=2
≡ R(x + y) − R(x) − R(y) + R(0), (4.4)
36 La Ecuación Funcional De Fréchet

donde R(x) es el polinomio de grado r dado por:


r
X
R(x) = Bp xp = B2 x2 + · · · + Br xr ,
p=2

con r ≤ n, puesto que Q(x, y) es de grado n − 1 en x.


I Tomemos
S(x) ≡ f (x) − R(x).
Entonces la identidad (4.2) lleva, mediante (4.4), a:

S(x + y) − S(x) − S(y) + S(0) ≡ 0,

siendo S(x) una función continua que verifica esta identidad. Luego, S(x) es necesariamente un
polinomio de primer grado
B0 + B1 x.
Tal como se ha visto anteriormente, se tiene

f (x) ≡ S(x) + R(x)


≡ B0 + B1 x + · · · + Br xr con r ≤ n,

y por tanto, f (x) es un polinomio de grado ≤ n.

Observación 4.1.1. La prueba de Fréchet permanece inalterada si se asume la continuidad sólo


en un punto (o la acotación en un intervalo cuyo interior es no vacío) de la solución f de
Fn+1 (f ) ≡ 0. Esto es así, porque ϕ es continua o acotada en un intervalo abierto si y sólo si f
lo es (lo que valida el paso de inducción) y lo mismo ocurre para S. Por otro lado, el único paso
donde se requiere la prueba de que f sea continua, es mostrar que S (solución de la ecuación
funcional de Cauchy) es una función lineal. Por tanto, podemos afirmar que si f satisface las
hipótesis del teorema de Darboux y Fn+1 (f ) ≡ 0, entonces f es un polinomio ordinario de grado
≤ n.

4.2. La Ecuación Funcional De Fréchet y El Operador Diferencia


Progresiva ∆h
En esta sección vamos a establecer la relación que existe entre la ecuación Fn+1 (f ) = 0 y
los resultados expuestos en el capítulo 3 de esta memoria.
Proposición 4.2.1. Sea f : R → R una función. Entonces

Fn+1 (f ) = ∆x0 ···xn f (0). (4.5)

Demostración. Por el teorema 3.1.1 (sobre la representación explícita en una fórmula cerrada
para el operador ∆x0 ···xn ) sabemos que
1 n
!
X Pn X
∆x0 ···xn f (0) = (−1)n− i=0 ki f ki xi . (4.6)
k0 ,··· ,kn =0 i=0
Pn
Ahora bien, si agrupamos los términos que satisfacen i=0 ki = h y sumamos, para h =
0, 1, . . . , n + 1, obtenemos el operador Fn+1 f (x0 , . . . , xn ).
4.2 La Ecuación Funcional De Fréchet y El Operador Diferencia Progresiva ∆h 37

Proposición 4.2.2. Si f es solución de la ecuación funcional de Fréchet

∆x0 ···xn f (0) = 0 (4.5)

para toda elección de nodos {xi }ni=0 , entonces se satisface la ecuación funcional

∆x0 ···xn f (x) = 0, (x ∈ R). (4.7)

Demostración. En efecto, supongamos que Fn+1 (f )(x0 , . . . , xn ) se satisface en cualquier {xi }ni=0 .
Entonces para cualquier x ∈ R, tenemos:

Fn+1 (f )(x, x0 , . . . , xn−1 ) = ∆xx0 ···xn−1 f (0),

y
Fn+1 (f )(x + xn , x0 , . . . , xn−1 ) = ∆(x+xn )x0 ···xn−1 f (0).
Por tanto

Fn+1 (f )(x + xn , x0 , . . . , xn−1 ) = ∆x0 ···xn−1 (∆x+xn f (0))


= ∆x0 ···xn−1 (f (x + xn ) − f (0))
= ∆x0 ···xn−1 f (x + xn ) − ∆x0 ···xn−1 f (0). (4.8)

Además,

Fn+1 (f )(x, x0 , . . . , xn−1 ) = ∆xx0 ···xn−1 f (0)


= ∆x0 ···xn−1 (∆x f (0))
= ∆x0 ···xn−1 (f (x) − f (0))
= ∆x0 ···xn−1 f (x) − ∆x0 ···xn−1 f (0)
= 0. (4.9)

Restando ambas ecuaciones (4.8) y (4.9), se llega a:

0 = ∆x0 ···xn−1 f (x + xn ) − ∆x0 ···xn−1 f (0) − ∆x0 ···xn−1 f (x) + ∆x0 ···xn−1 f (0)
= ∆x0 ···xn−1 f (x + xn ) − ∆x0 ···xn−1 f (x)
= ∆x0 ···xn−1 (f (x + xn ) − f (x))
= ∆x0 ···xn−1 ∆xn f (x)
= ∆x0 ···xn f (x).

De todo lo explicado aquí, se deduce que los resultados del capítulo 3 son aplicables para
obtener una descripción completa de las soluciones (regulares o no) de la ecuación de Fréchet

Fn+1 (f ) = 0.

En particular, basta tomar pasos fijos para poder demostrar el teorema de Fréchet. Nosotros
vamos a abordar una vía de ataque para este resultado, bajo las condiciones de Darboux, en el
próximo capítulo de esta memoria.
38 La Ecuación Funcional De Fréchet
Capı́tulo 5
El Teorema De Darboux Para La Ecuación
Funcional De Fréchet

Los resultados que daremos a continuación son análogos a los dados por Darboux para la
ecuación funcional de Cauchy, pero para operadores en diferencias de orden superior.

5.1. Descripción De Las Soluciones De ∆n+1 (f ) ≡ 0


Demostraremos un lema técnico que nos dará una descripción de las soluciones de ∆n+1 (f ) ≡
0, sin ninguna hipótesis de regularidad en la función f , cuando se limitan a determinados sub-
conjuntos densos de la recta real. Describiremos las soluciones sobre Q y posteriormente gene-
ralizamos el resultado para conjuntos de la forma α + (β − α) Q con α , β ∈ R. En particular,
dado p(x) = a0 + a1 x + · · · + an xn ∈ Pn un polinomio de grado ≤ n, estudiaremos el conjunto
Hp = {u ∈ Q : p(u) = f (u)} (5.1)
Lema 5.1.1. Sea f : R → R tal que ∆n+1
h (f ) = 0. Entonces, existe un único polinomio p ∈ Pn
tal que
f |Q = p |Q .
Demostración. Sea f tal que ∆n+1
h (f ) = 0.  n
Tomemos el único polinomio p ∈ Pn que interpola a f en los nodos ni i=0 , de modo que
   
i i
p =f ∀ i = 0, 1, . . . , n. (5.2)
n n
Consideramos ahora el conjunto Hp definido en (5.1). Queremos probar que Hp ⊇ Q y por
tanto f |Q = p |Q . Para ello (y como primer paso) ponemos
 
i
Ω0 = : i∈Z (5.3)
n
y demostraremos que Ω0 ⊆ Hp .
Ahora bien, si definimos los nodos yi = i · n1 (i ∈ Z), tenemos que para todo k ∈ Z existe un
único pk ∈ Pn tal que:
pk (yi ) = f (yi ), ∀ i = k, k + 1, . . . , k + n (En particular, p0 = p).
40 El Teorema De Darboux Para La Ecuación Funcional De Fréchet

Por otra parte,


∆n+1
1 f (0) = 0,
n

luego,

0 = ∆n+1
1 f (0)
n
n+1
X   
n+1 n+1−i i
= (−1) f
i n
i=0
n      
X n+1 n+1−i i n+1
= (−1) f +f
i n n
i=0
n  
X n+1
= (−1)n+1−i f (yi ) + f (yn+1 ) , (5.4)
i
i=0

se sigue que,
n  
X n+1
f (yn+1 ) = − (−1)n+1−i f (yi )
i
i=0
n  
X n+1
= − (−1)n+1−i p0 (yi ) , (5.5)
i
i=0

y, como p0 = p ∈ Pn ,

0 = ∆n+1
1 p0 (0)
n
n+1
X   
n+1 n+1−i i
= (−1) p0
i n
i=0
n 
X n+1     
n+1−i i n+1
= (−1) p0 + p0
i n n
i=0
n 
X n+1 
= (−1)n+1−i p0 (yi ) + p0 (yn+1 ) , (5.6)
i
i=0

tenemos que,
n  
X n+1
p0 (yn+1 ) − ∆n+1
1 p0 (0) = − (−1)n+1−i p0 (yi ) . (5.7)
n i
i=0

Por tanto,

f (yn+1 ) = p0 (yn+1 ) − ∆n+1


1 p0 (0)
n

= p0 (yn+1 ) (5.8)

y, tenemos:

p0 (yi ) = f (yi ) = p1 (yi ) , ∀ i = 1, 2, . . . , n + 1, (5.9)


5.1 Descripción De Las Soluciones De ∆n+1 (f ) ≡ 0 41

como p0 , p1 ∈ Pn , concluimos que


p0 ≡ p1 . (5.10)
El mismo argumento, prueba que:

pk ≡ pk+1 ∀ k ∈ Z. (5.11)

Por tanto, es inmediato que:


Hp ⊇ Ω0 .
1 1
Cambiamos ahora el tamaño de paso h de n a 2n y, consideramos:
 
i
Ω1 = yi = i h1 = : i∈Z (5.12)
2n

Tomamos el único pe ∈ Pn que interpola a f en los nodos {y0 , . . . , yn } de (5.12) y, mediante


el mismo argumento utilizado para (5.3), se puede demostrar que Hpe ⊇ Ω1 .
Ahora bien, es evidente que
Ω1 ∩ Ω0
contiene infinitos puntos, por lo que
p = pe
y
Ω1 ⊆ Hp .
Repitiendo el proceso de forma reiterada mediante un cambio de paso de tamaño
i
hm = m = 0, 1, . . . , n, n + 1 . . .
2m n
y considerando  
i
Ωm = yi = i hm = : i∈Z (5.13)
2m n m∈N0

llegamos a la conclusión de que1 :

Hp ⊇ Ω m (m ∈ N0 ).
S
Tomamos ahora un a ∈ Q \ m∈N0 Ωm y consideramos la función:

fe(t) = f (a t) (5.14)

Es inmediato, que ∆n+1h fe = 0, por lo que, de la misma manera que hicimos para f , podemos
encontrar para fe un pe ∈ Pn tal que:

pe|Ωm = fe|Ωm (m ∈ N0 ). (5.15)

Por otra parte, es fácil ver que

M = Ωm ∩ a Ωm (5.16)
1
Nótese que, Ω0 ⊂ Ω1 ⊂ . . . ⊂ Ωn ⊂ . . .
42 El Teorema De Darboux Para La Ecuación Funcional De Fréchet

es un conjunto infinito. Además, tenemos:

p(a y) = f (a y) = fe(y) = pe(y) ∀y ∈ M. (5.17)

Así que
pe(t) = p(a t), (5.18)
Se sigue que n n
f (a) = fe(1) = fe = pe = p(a). (5.19)
n n
Por tanto a ∈ Hp y podemos concluir que:

Hp ⊇ Q (5.20)

lo que implica
f |Q = p |Q .

Observación 5.1.1. Como Q es un subconjunto denso de R, el lema 5.1.1 nos proporciona una
nueva demostración del teorema de Fréchet original, pues la hipótesis de continuidad en toda la
recta real para la función f obviamente conlleva que f = p si f |Q = p |Q , p ∈ Pn .
Lema 5.1.2. Dados f : R → R tal que ∆n+1
h f = 0 y α, β ∈ R, existe un único polinomio
pα,β ∈ Pn tal que
f |α+(β−α)Q = p |α+(β−α)Q .
Demostración. Para cualquier elección de α, β ∈ R, consideramos la función

fe : [0, 1] −→ R
t 7→ fe(t) = f ((β − α) t + α) .

Obviamente ∆n+1 e ∈ Pn , tal que:


h f = 0. Procediendo como en el lema 5.1.1, existirá un p
e

fe |Q = pe |Q .

Veamos que, para nuestros objetivos, es suficiente escoger el polinomio


 
t−α
pα,β (t) = pe .
β−α
En efecto, ∀y ∈ Q sea t = (β − α) y + α. Entonces

f (t) = f ((β − α) y + α)
= fe(y)
= pe(y)
 
t−α
= pe
β−α
= pα,β (t) ∀t ∈ α + (β − α)Q (5.21)

y, por tanto
f |α+(β−α)Q = p |α+(β−α)Q .
5.1 Descripción De Las Soluciones De ∆n+1 (f ) ≡ 0 43

En lo que sigue, bajo la suposición de que no hay confusión acerca de las soluciones de
∆n+1
h f = 0, denotaremos por pα,β al único polinomio de grado ≤ n tal que f |α+(β−α)Q =
pα,β |α+(β−α)Q y, definimos los polinomios pα = p0,α y pβ = p0,β tales que f |αQ = pα |αQ y
f |βQ = pβ |βQ , respectivamente.

Teorema 5.1.1. Dados n ∈ N y f : R → R tal que ∆n+1


h f = 0, las siguientes afirmaciones son
equivalentes:

i) f ∈ Pn .

ii) f es continua en un cierto x ∈ R.

iii) f |(a,b) está acotada en un cierto intervalo abierto y no vacío (a, b) ⊆ R.

Demostración. Las implicaciones i) ⇒ ii) ⇒ iii) son evidentes, por lo que sólo tenemos que
demostrar iii) ⇒ i).
Supongamos que f ∈ / Pn . En este caso, podemos encontrar α, β ∈ R, α 6= β tal que

f |αQ = pα |αQ , pβ |βQ = f |βQ

y
pα 6= pβ .
Elegimos x0 ∈ αQ y x1 ∈ βQ con 0 < x0 < x1 de modo que px0 (x0 ) 6= px1 (x1 ).2
Dados r, s ∈ Q, definimos:

x1,r = r x1 , xs,r = x0 + s (x1,r − x0 ) y pr = px0 ,x1,r (5.22)

Entonces,
pr |x0 +(x1,r −x0 )Q = f |x0 +(x1,r −x0 )Q (5.23)
y la relación
pr (xs,r ) = f (xs,r ) (5.24)
se satisface ∀ r, s ∈ Q.
Ponemos p0 = px0 y p1 = px1 . Entonces,

p0 (x0 ) = f (x0 ) y p1 (x1,r ) = f (x1,r ) , ∀ r ∈ Q. (5.25)

Por otra parte, para cada i ∈ {1, 2, . . . , n} y r ∈ Q tenemos,

xi,r = x0 + i (x1,r − x0 )
= x0 + i (rx1 − x0 )
= (1 − i) x0 + i r x1 ∈ (1 − i)x0 + x1 Q (5.26)

y, si establecemos
pi = p(1−i)x0 ,x1 +(1−i)x0 (5.27)
la relación
pi (xi,r ) = f (xi,r ) (5.28)
se satisface ∀ r ∈ Q.
2
Nótese que px0 = pα y px1 = pβ .
44 El Teorema De Darboux Para La Ecuación Funcional De Fréchet

Así, hemos obtenido un conjunto fijo de polinomios

{p0 , p1 , . . . , pn }

con p0 6= p1 , y un subconjunto paramétrico de nodos

{x1,r , x2,r , . . . , xn,r }r∈Q

tal que, la familia de puntos


{(xi,r , f (xi,r ))}r∈Q
es un subconjunto de la gráfica de pi para i = 1, 2, . . . , n y,

r→r0
lı́m xi,r = lı́m
x
((1 − i)x0 + i r x1 )
r→ x0
r∈Q 1
r∈Q
= x0 (5.29)

En otras palabras, la gráfica de cada uno de los polinomios, pi que hemos construido es
una especie de “raíl” por el que podemos deslizar los puntos (xi,r , f (xi,r )) (con r ∈ Q variable),
quepertenece a la gráfica def . Además los puntos xi,r se pueden aproximar a placer al punto
x0 hasta hacer r → r0 = xx10 y, fijado un valor r ∈ Q, todos los puntos {(xi,r , f (xi,r ))}ni=0 per-
tenecen a la gráfica del polinomio pr , lo que nos sugiere pensar que la familia de polinomios pr
debe explotar cerca de x0 cuando r → r0 . Esto es precisamente lo que vamos a probar.
Está claro que,

lı́m f (xi,r ) =
r→r0
lı́m p (x )
r→r0 i i,r
r∈Q r∈Q
= lı́m pi (x)
x→x0
= pi (x0 ). (5.30)

Es decir,

{(xi,r , f (xi,r ))}ni=0 = {(xi,r , pi (xi,r ))}ni=0 → (x0 , pi (x0 )) cuando r → r0 (5.31)

Ahora, sean q, per ∈ Pn los polinomios de interpolación de Lagrange3 en los puntos {(i , pi (x0 ))}ni=0
e {(i , pi (xi,r ))}ni=0 , definidos por

q(i) = pi (x0 ) y per (i) = f (xi,r ) ∀ i = 0, 1, . . . , n, (5.32)

respectivamente, donde r ∈ Q es arbitrario. De (5.30) se desprende que

lı́m pe (i)
r→r0 r
= q(i), ∀ i = 0, 1, . . . , n. (5.33)
r∈Q

Por tanto,
lı́m pe
r→r0 r
=q (5.34)
r∈Q

3
Pn El polinomio P de Lagrange Qnquet−tinterpola a f en los nodos {ti }n n
i=0 está dado por Ln ({f, {ti }i=0 }) (t) =
n k
i=0 f (ti ) li (t) = i=0 f (ti ) k=0 ti −t
k
k6=i
5.1 Descripción De Las Soluciones De ∆n+1 (f ) ≡ 0 45

siendo la convergencia uniforme4 en subconjuntos compactos de la recta real. Vemos que existe
una fuerte relación entre pr y per . De hecho, es fácil comprobar que
 
t − x0
pr (t) = per , (5.35)
x1,r − x0
pues la relación
   
xi,r − x0 (1 − i)x0 + irx1 − x0
per = per
x1,r − x0 x1,r − x0
 
(rx1 − x0 )i
= per
x1,r − x0
= per (i)
= f (xi,r )
= pr (xi,r ) (5.36)
 
t−x0
se verifica para todo i ∈ {0, 1, . . . , n} y pr (t), per x1,r −x0 ∈ Pn .
La suposición de que p0 (x0 ) 6= p1 (x0 ) garantiza que q no es un polinomio constante, lo que
implica
q(Q) = q(R) (5.37)
donde,
q(R) = R, q(R) = [M, ∞) o q(R) = (−∞, M ] (5.38)
para un cierto M ∈ R.
Luego, para cada C ∈ q(R) y cada  > 0, existe algún s ∈ Q tal que |C − q(s)| ≤ 2 .
Por otra parte,
lı́m k per − q k[0,s+1] = 0,
r→r
(5.39)
0
r∈Q

y basta escoger |r − r0 | suficientemente pequeño para que

máx {|x0 − xs,r |, |f (xs,r ) − q(s)|} = máx {|x0 − xs,r |, |pr (xs,r ) − q(s)|}
s s
= máx {|x0 − xs,r |, |e
pr (s) − q(s)|}
s

≤ . (5.40)
2
y

máx {|x0 − xs,r |, |f (xs,r ) − C|} ≤ máx {|x0 − xs,r |, |f (xs,r ) − q(s)| + |q(s) − C|}
s s
 
≤ +
2 2
= , (5.41)

lo que significa que


R2
(x0 , C) ∈ graf {f } , para todo C ∈ q(R). (5.42)
Como x0 fue elegido arbitrariamente en el conjunto de puntos u ∈ x0 Q tales que p0 (u) 6=
p1 (u), podemos concluir, que f no está localmente acotada en ningún intervalo abierto y no vacío
(a, b) ⊆ R.
4
Pn es un espacio vectorial de dimensión finita y todas las normas son equivalentes en dicho espacio.
46 El Teorema De Darboux Para La Ecuación Funcional De Fréchet

R2
5.2. Descripción De graf {f }
Con el fin de dar una descripción de la clausura del grafo de las soluciones f de ∆n+1
h f = 0,
probaremos los siguientes resultados.
Lema 5.2.1. Sea f la solución de ∆n+1
h f = 0 que no es continua en ninguna parte. Entonces
R2
graf {f } es un subconjunto conexo de R2 que contiene un conjunto abierto no acotado y para
cada x ∈ R existe un intervalo infinito Ix ⊂ R tal que:
R2
{x} × Ix = graf {f } ∩ {x} × R. (5.43)

Demostración. Los detalles de la demostración del teorema 5.1.1, nos revelan que si ∆n+1
h f =0
pero f ∈
/ Pn entonces, existen
p0 , p1 ∈ Pn , p0 6= p1
tales que
p0 |x0 Q = f |x0 Q , p1 |x1 Q = f |x1 Q
y para cada punto u0 ∈ x0 Q \ {u : p0 (u) = p1 (u)} existe un intervalo infinito J ⊂ R con
R2
{u0 } × J ⊂ graf {f } .

Además,
J = q(R)
para un cierto polinomio q ∈ Pn 5 tal que,

q(0) = p0 (u0 ) y q(1) = p1 (u0 ).

En particular,
R2
{u0 } × [p0 (u0 ), p1 (u0 )] ⊂ graf {f } .
lo que implica,
R2
C(p0 , p1 ) ⊂ graf {f } ,
donde, n o
C(g, h) = (x, y) ∈ R2 : mı́n{g(x), h(x)} ≤ y ≤ máx{g(x), h(x)} (5.44)
x x
R2
para cualquier elección de funciones g, h : R → R. Esto demuestra que graf {f } contiene un
subconjunto abierto no acotado.
Ahora, demostraremos la segunda afirmación del lema:
R2
Dado x ∈ R, si (x, y1 ), (x, y2 ) ∈ graf {f } y y1 < y2 entonces, para todo  > 0, con  < |y1 − y2 |,
hay dos puntos x1 , x2 ∈ R tales que:

máx {|x − x1 |, |x − x2 |, |y1 − f (x1 )|, |y2 − f (x2 )} < .
2
Luego, el polinomio px1 ,x2 +x1 satisface
R2 R2
px1 ,x2 +x1 ([x1 , x2 ]) ⊇ [f (x1 ), f (x2 )] y graf {px1 ,x2 +x1 } ⊂ graf {f } .
5
Que depende de la elección de u0 .
R2
5.2 Descripción De graf {f } 47

Así, si tomamos w ∈ (y1 , y2 ) tal que


 
y1 < f (x1 ) < y1 + < w < y2 − < f (x2 ) < y2
2 2
entonces, existe un punto ξw ∈ (x1 , x2 ) tal que px1 ,x2 +x1 (ξw ) = w, esto es:

máx {|x − ξw |, |w − px1 ,x2 +x1 (ξw )|} = |x − ξw | ≤ máx {|x − x1 |, |x − x2 |} ≤ 


R2
y, (x, w) ∈ graf {f } , pues  es arbitrario. Se sigue que:
R2
{x} × [y1 , y2 ] ⊂ graf {f } .

Esto demuestra, que


R2
graf {f } ∩ {x} × R = {x} × Ix ,
R2
para cierto intervalo Ix ⊂ R y ∀ x ∈ R. Además, también implica que, graf {f } es un subcon-
junto conexo, pues, la gráfica de p0 es conexa y corta a todos los conjuntos {x} × Ix .
Finalmente, demostraremos que Ix es un intervalo infinito para todo x. Ya tenemos probado
esto para los puntos x ∈ x0 Q − {u : p0 (u) = p1 (u)}.
Ahora, dado cualquier punto x ∈ R, existe una sucesión infinita

{un }∞
n=0 ⊂ x ∈ x0 Q − {u : p0 (u) = p1 (u)}, tal que: lı́m un = x.
n→∞

Sean
N0 = {n : sup Iun = ∞} y N1 = {n : ı́nf Iun = −∞}
Claramente,
N0 ∪ N1 = N,
de manera que,
#N0 = ∞ o #N1 = ∞,
por lo que Ix no está acotado de ninguna manera.

Teorema 5.2.1. Dados n ∈ N y f : R → R tal que ∆n+1 f = 0, si f ∈


/ Pn , entonces hay
R2
funciones g, h : R → R ∪ {±∞} tales que graf {f } = C(g, h). Además h(x) − g(x) = +∞
para todo x ∈ R y existen p0 , p1 ∈ Pn tales que p0 6= p1 y C(p0 , p1 ) ⊂ C(g, h). Finalmente, h es
semicontinua inferior y g es semicontinua superior.
Demostración. Para cada x ∈ R, ponemos
 
R2
g(x) = ı́nf t ∈ R : (x, t) ∈ graf {f } ,

y  
R2
h(x) = sup t ∈ R : (x, t) ∈ graf {f } .

Obviamente, con está notación, y teniendo en cuenta lo establecido en la prueba del lema 5.2.1,
quedan probadas las dos primeras afirmaciones del teorema y sólo debemos probar que h es
semicontinua inferior6 y g es semicontinua superior. Así, sea x0 tal que h(x0 ) = M < ∞ y
6
Sólo haremos la prueba para h, pues la prueba para g es análoga.
48 El Teorema De Darboux Para La Ecuación Funcional De Fréchet

supongamos que h no es semicontinua inferior en x0 . Entonces, existen algún δ > 0 y una


sucesión {ξn }∞ 7
n=0 → 0 tal que,

h(x0 + ξn ) ≥ M + δ ∀ n.

Ahora, se sigue de
h(x0 ) = M < ∞
que
f (x0 ) ≤ M,
ya que,
R2
(x0 , f (x0 )) ∈ graf {f } ⊂ graf {f } .
Luego,
f (x0 ) = px0 (x0 ) ≤ M
y existe algún  > 0 tal que
δ
px0 (y) ≤ M + ∀y : |y − x0 | ≤ .
2
Se sigue que
δ
∀ y : |y − x0 | ≤ 8
g(y) ≤ M +
2
Por otra parte, ∀ n suficientemente grande, tenemos que,

|ξn | ≤ δ

esto es,
δ
g (x0 + ξn ) ≤ M + < M + δ ≤ h (x0 + ξn )
2
lo que implica que,  
δ R2
x 0 + ξn , M + ∈ graf {f } ∀n ≥ n0 ,
2
es decir,  
δ R2 δ
x0 , M + ∈ graf {f } y h(x0 ) ≥ M + > M
2 2
lo cual, es una contradicción.
R2
No es difícil encontrar ejemplos concretos en los que graf {f } no llena el plano y, de hecho,
las funciones h, g anteriores son discontinuas.
Veamos un caso concreto:
Tomemos f (t) = tL2 (t), donde L : R → R es Q-lineal, L(v) = 1 (v ∈ B), B es una base de Hamel
R2
de R. Entonces ∆4h f (x) ≡ 0. Además graf {f } = (x, y) ∈ R2 : xy ≥ 0 , por lo que, en este


caso, ( (
−∞ si x ≤ 0, 0 si x < 0,
h(x) = y g(x) = .
0 si x > 0. +∞ si x ≥ 0.

7
ξn 6= 0 , para cada n.
8 R2
Pues, {px0 } ⊂ graf {f } .
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