La evolución
de la economía
española a lo
largo del tiempo
PID_00275131
Matilde Alonso Pérez
Elies Furió Blasco
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Matilde Alonso Pérez Elies Furió Blasco
Catedrática de la Universidad de Catedrático de la Universidad de
Lyon (Lumière, Lyon 2) (Fran- Lyon (Jean Moulin, Lyon 3) (Fran-
cia). Profesora asociada al Institut cia). Profesor colaborador de la Uni-
d’Études Politiques de Lyon (Fran- versitat Oberta de Catalunya. Doc-
cia). Doctora en Historia Económica tor en Economía por la Universidad
por la Universidad de Poitiers (Fran- de Valencia (Estudio General), TU
cia), CEU Universidad de Valencia. Universidad de Valencia.
La revisión de este recurso de aprendizaje UOC ha sido coordinada
por el profesor: Josep M. Batalla Busquets
Segunda edición: septiembre 2020
© de esta edición, Fundació Universitat Oberta de Catalunya (FUOC)
Av. Tibidabo, 39-43, 08035 Barcelona
Autoría: Matilde Alonso Pérez, Elies Furió Blasco
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Índice
1. La posición de la economía española a nivel internacional... 5
2. Una comparación internacional del comportamiento a
largo plazo........................................................................................... 7
3. Clubes de economías......................................................................... 10
4. Evolución a largo plazo y ciclo económico................................. 12
© FUOC • PID_00275131 5 La evolución de la economía española a lo largo del tiempo
1. La posición de la economía española a nivel
internacional
De acuerdo con la clasificación del Banco Mundial de los países según su nivel
de ingresos, publicada en 2016, España pertenece al grupo de ochenta econo-
mías con un alto nivel de ingresos. Un grupo en el que se encuentran igual-
mente todas las economías del entorno de la española, como es el caso de
Estados Unidos, Canadá, Australia, Francia, Alemania, Italia, Portugal, Suecia,
Noruega y Finlandia, así como buena parte de los restantes países de la Unión
Europea. Pero también forman parte del grupo de economías de alto nivel in-
gresos países como Argentina, Chile, República de Corea del Sur, Kuwait, Fe-
deración Rusa, Venezuela o Uruguay.
La clasificación de países del Banco Mundial
El criterio principal que aplica el Banco Mundial en la clasificación de las economías es
el ingreso nacional bruto (INB) per cápita. Anteriormente, este término se denominaba
producto nacional bruto, o PNB.
Los grupos son:
• ingresos bajos, 975 USD o menos;
• ingresos medios bajos, de 976 a 3.855 USD;
• ingresos medios altos, de 3.856 a 11.905 USD.
No obstante, para el año 2014, el PIB per cápita español representaba el 78,3
% del valor promedio de los países de ingresos altos. Y, en el año 2005, en
plena expansión económica, llegó a representar el 110,4 % de dicho promedio.
Este último valor representa el mejor resultado alcanzado por la economía
española en toda la serie disponible. La Gran Recesión de 2008 marca, sin
lugar a dudas, un punto de inflexión en el comportamiento de la economía
española al comportar una pérdida de prácticamente 30 puntos en la renta
relativa española.
Posteriormente, profundizaremos en la naturaleza y consecuencias de la Gran
Recesión para la economía española y mostraremos el gran impacto que esta
ha tenido para España. Sin embargo, pensar que la mera recuperación traerá
por sí misma un retorno a valores superiores al promedio de los países de altos
ingresos supone obviar las consecuencias de la última crisis sobre la estructu-
ra productiva y socioeconómica española, pero también la perennidad de al-
gunas situaciones y problemas de la propia economía nacional: en 2005, el
producto per cápita español no llegaba a representar el 75 % del producto per
cápita promedio de los países más avanzados de la OCDE (Organización para
la Cooperación y el Desarrollo Económicos) y suponía el 56 % del producto
por habitante de Estados Unidos.
© FUOC • PID_00275131 6 La evolución de la economía española a lo largo del tiempo
La diferente existente entre España y Estados Unidos no es, en absoluto, una
novedad. En 1850 y de acuerdo con los datos de la base de Maddison, el in-
greso per cápita de España llegaba a representar el 56 % del estadounidense,
exactamente el mismo porcentaje de 2005 o de 2010. En 160 años, la posición
relativa de España no se ha visto alterada o, en otros términos, no se ha pro-
ducido una verdadera convergencia económica hacia el líder económico.
Es innegable que la economía y la sociedad española han mejorado significa-
tivamente a lo largo del tiempo transcurrido; la capacidad de asegurar mayo-
res niveles de bienestar material es claramente mayor en la actualidad, pese
a que la propia noción de bienestar haya cambiado. E incluso en algunos in-
dicadores de bienestar el progreso español ha sido especialmente relevante,
como es el caso de la esperanza de vida. No obstante, es sin duda un hecho
notable la citada constancia en la relación entre la economía española y la
estadounidense. Como se puede observar en la gráfica 1, la mayor parte del
tiempo el porcentaje mostrado por la economía española está muy lejos de los
valores actuales. La media geométrica del periodo es de 42,9 %, el valor desde
la entrada en la Comunidad Europea (1986) de 53,6 % y, por último, durante
el último periodo de fuerte crecimiento económico (1994-2007), 54,7 %.
Gráfica 1
Fuente: Elaboración a partir de Maddison Project, (02/02/2016).
En 1962, España recuperó la situación que tenía en 1936. La década de los se-
senta marca una transformación muy importante de la economía española. La
apertura exterior, aunque parcial, permitirá aprovechar la expansión de la eco-
nomía internacional y acelerará el acercamiento a los niveles previos. La crisis
de los setenta supondrá un retroceso y la fase expansiva retomará, aunque más
suavemente, el camino de la convergencia que frenará la gran recesión. Esta
descripción temporal señala claramente que en las fases de crecimiento eco-
nómico, España ha reducido distancias respecto a Estados Unidos, mientras
que estas se han incrementado con las crisis. Pero también evidencia que la
celeridad de la convergencia ha sido distinta dependiendo de la naturaleza de
la estructura productiva nacional. Este es un punto que se estudiará posterior-
mente. Por el momento, intentemos trazar las características de la economía
española.
© FUOC • PID_00275131 7 La evolución de la economía española a lo largo del tiempo
2. Una comparación internacional del
comportamiento a largo plazo
Para comprender mejor la situación de la economía española, conviene pre-
guntarse, en primer lugar, si otras economías han conocido una evolución si-
milar o, por el contrario, han logrado acortar las distancias con la economía
estadounidense.
Al comparar la evolución del PIB per cápita de toda una serie de economías
con la estadounidense, es posible establecer una agrupación de los países en
tres grandes categorías. Por un lado, se encuentran los países cuya evolución
ha sido relativamente paralela a la de Estados Unidos, en el sentido de que en
la actualidad presentan la misma ratio que al inicio de la serie. Como se ha
señalado, este es el caso de la economía española. También aquí se encuentran
economías de nuestro entorno como Portugal, Francia y Alemania. El parale-
lismo con Estados Unidos no ha sido siempre constante, ha habido altibajos,
pero las cuatro economías han retornado en la actualidad a sus niveles más
elevados de toda la serie. En el caso de Francia y Alemania el valor de la media
geométrica es ligeramente inferior a los valores iniciales y finales, y en el caso
de España y Portugal los valores iniciales y finales son mucho mejores. Se trata
de países que a grandes rasgos han sabido mantener relativamente su distancia
respecto a Estados Unidos.
Gráfica 2
Fuente: Elaboración a partir de Maddison Project, (02/02/2016).
La distinción más significativa entre estos cuatro países es la distancia que
existe entre ellos y el mantenimiento de esta a lo largo del tiempo, aunque
la pérdida temporal más significativa la ha tenido Francia, y España y Portu-
gal han visto reducida su ratio inicial y final en tres puntos. Por otro lado,
todas las cuatro economías han alcanzado su máximo valor antes de la fuer-
te expansión económica posterior a la Segunda Guerra Mundial. Alemania,
Portugal y España en el siglo XIX, y Francia durante el primer tercio del siglo
XX. El peor momento para las cuatro economías se sitúa entre 1944 y 1946.
© FUOC • PID_00275131 8 La evolución de la economía española a lo largo del tiempo
En el caso de España, a la destrucción humana, institucional y económica de
la Guerra Civil, hay que añadirle las nefastas consecuencias económicas de la
autarquía (tabla 1).
Francia y Alemania superan de un modo relativamente constante a España
en 20 puntos. Existen periodos en los que el crecimiento económico español
ha sido muy intenso y ha recortado las distancias respecto a Estados Unidos,
Francia y Alemania. Pero con las sucesivas crisis, que también han sido gene-
ralmente más intensas en España, se han absorbido y eliminado las ganancias
de los años de expansión. En consecuencia, a largo plazo, también se observa
una falta de convergencia con los socios comerciales.
Tabla 1. Situación relativa del PIB per cápita nacional respecto a Estados Unidos
Francia Alemania Portugal España
Valor�1850 86 % 77 % 50 % 58 %
Valor�2010 70 % 68 % 47 % 55 %
Media�geométrica 68 % 66 % 32 % 43 %
Máximo 89 % 84 % 52 % 64 %
Año�del�máximo 1933 1874 1851 1877
Mínimo 20 % 24 % 15 % 18 %
Año�del�mínimo 1944 1946 1944 1944 y 1945
Fuente: Elaboración a partir de Maddison Project, (02/02/2016).
La mayor intensidad del ciclo económico en España respecto al de otras eco-
nomías del entorno se mantiene en la actualidad pese a la mayor sincroniza-
ción que la integración europea y la mundial han ocasionado para la econo-
mía nacional. La mayor volatilidad macroeconómica manifiesta rasgos estruc-
turales específicos de España.
Por ejemplo, la intervención de los estabilizadores automáticos es menor en la economía
española tanto en las expansiones como en las recesiones, en el sentido de que frena en
menor medida las expansiones y las recesiones. También los mecanismos de expansión
monetaria actuarían con carácter más procíclico en el caso de la economía española que
en el de las economías de nuestro entorno. Estos dos elementos –estabilizadores auto-
máticos y mecanismos monetarios– conforman rasgos estructurales e institucionales que
otorgan especificidad al funcionamiento de la economía tanto a nivel macroeconómico
como productivo, y permitirán explicar, a su debido tiempo, el desempeño económico
y socioeconómico español.
Un segundo grupo de países lo constituyen aquellos que, con el paso del tiem-
po, han reducido las distancias con respecto al líder. Se trata de países que han
mostrado una convergencia; entre ellos se encuentran Corea del Sur, Japón,
Noruega o Suecia. Los tres primeros tenían niveles de ingreso per cápita, en
1850, inferiores a España y actualmente nos superan. En 1970, el PIB per cá-
pita de Corea del Sur representaba el 14,5 % del estadounidense, mientras que
España suponía el 42 %, y en 2010 eran, respectivamente, del orden del 71 y
© FUOC • PID_00275131 9 La evolución de la economía española a lo largo del tiempo
55 %. Así, la economía coreana ha conocido un fuerte crecimiento económico
desde la década de los setenta (e, incluso, desde los sesenta). Como se señaló
anteriormente, durante los años setenta la curva de evolución de la economía
española se vuelve plana (gráfica 1).
En 1850, la relación del PIB per cápita de Noruega respecto al de Estados Uni-
dos era inferior al español; en cambio, en 2010, la supera en más de 35 puntos,
hasta situarse 9 puntos por debajo del de Estados Unidos. Así, mientras que la
economía española ha mantenido su posición inicial, Noruega la ha aumen-
tado significativamente. El crecimiento económico noruego se sustenta en la
explotación de productos primarios, bien alimentarios o bien energéticos.
Si se compara la evolución de Noruega con la de Venezuela, puede evidenciar-
se la importancia de los arreglos institucionales que, al determinar las reglas
de juego de los mercados, de la economía y de la política económica, contri-
buyen de manera significativa sobre el desempeño económico nacional. No-
ruega y Venezuela son dos países exportadores de petróleo, y en ambos casos
las exportaciones petrolíferas representan más del 80 % de las exportaciones
nacionales. Sin embargo, los niveles de vida de sus ciudadanos, la renta per
cápita y la calidad de sus regímenes políticos es muy diferente. Las institucio-
nes parecen, pues, ser clave en la determinación de los logros económicos.
Otros dos países que cuentan con un patrón de inserción internacional muy
similar y resultados económicos muy contrastado son Argentina y Nueva Ze-
landa. En ambos casos, sus exportaciones están fuertemente centradas en los
productos agrícolas. Argentina es actualmente un país primario exportador
como lo fue en el pasado. En los inicios de su integración internacional como
economía nacional independiente, su producto per cápita representaba el 60
% del estadounidense (en 1850) y, en la actualidad, no alcanza el 34 %. En
cambio, Nueva Zelanda, con una inserción internacional primaria semejante
a la argentina, goza de niveles de vida muy superiores.
Argentina, junto con Chile y Venezuela, pertenece al tercer grupo de países
que, con el paso del tiempo, han visto aumentar las distancias con respecto al
líder económico. No se trata de un rasgo común a los países latinoamericanos,
puesto que México pertenece al grupo de países de España (estabilidad en su
ratio relativa a Estados Unidos).
© FUOC • PID_00275131 10 La evolución de la economía española a lo largo del tiempo
3. Clubes de economías
Por tanto, España se caracteriza por pertenecer al grupo de países de altos in-
gresos y también a los que se encuentran atrapados en su nivel inicial. Las
dificultades para reducir las distancias con respecto a Estados Unidos obligan
a interrogarse sobre qué factores pueden explicar una situación de este tipo.
Generalmente, la literatura especializada remite a algunos de los siguientes
factores o a una combinación de ellos:
• Dificultades para lograr mejoras continuas en la competitividad y en la
productividad.
• Baja capacidad para transferir a la esfera productiva las mejoras existentes
en el sistema educativo y asegurar eficazmente la transferencia y asimila-
ción del conocimiento e innovaciones.
• Falta de igualdad y desprotección de determinados colectivos.
• Inadecuado diseño institucional y baja calidad del funcionamiento de las
instituciones en lo referente a los procesos de toma de decisiones privados,
públicos y colectivos.
Como veremos, resulta difícil pronunciarse sobre el hecho de si la economía
española ha ganado o perdido competitividad a lo largo del tiempo, en parte
porque el resultado está sujeto al indicador que se utilice. El perfil de especia-
lización internacional de la economía española parece estar atrapado tanto
por arriba como por abajo. En este último caso, porque los costes de produc-
ción, particularmente los costes salariales españoles, son significativamente
superiores a los de los países de bajos ingresos, de modo que la economía na-
cional tiene serias dificultades para competir a nivel internacional en las pro-
ducciones intensivas en mano de obra. En el otro extremo, el nivel tecnológi-
co efectivo español es inferior al de las economías más avanzadas y, por ello,
aquí también existen dificultades en la confrontación internacional. España
importa un volumen muy importante de productos tanto de bajo como de
alto nivel tecnológico. Hay que tener en cuenta que una parte importante de
los bienes que se consumen son bienes de bajo nivel tecnológico y de bajo cre-
cimiento de la demanda. Por otra parte, los productos de demanda creciente
suelen asociarse con los de alto contenido tecnológico, en los que la produc-
ción española es deficitaria. En ambos casos, resulta un déficit comercial, una
de las expresiones de falta de competitividad de una economía nacional: las
dificultades para satisfacer tanto la demanda nacional como la internacional.
© FUOC • PID_00275131 11 La evolución de la economía española a lo largo del tiempo
No obstante, a pesar de esta evidencia en la que se encuentra la economía
española, no debe de olvidarse otra. Durante las últimas décadas, la econo-
mía internacional se ha caracterizado por la irrupción de la economía china
y de sus exportaciones. Esto ha supuesto que el peso relativo de las restantes
economías en el mercado mundial se haya reducido. Pese a ello, España ha
mantenido inalterada su cuota en las exportaciones internacionales de bienes
y servicios.
Este resultado se explica, en primer lugar, por el liderazgo turístico español
sostenido, en parte, por la inestabilidad e inseguridad de otros destinos turís-
ticos competidores. En segundo lugar, una parte de las empresas españolas ha
acometido cambios técnico-organizativos que les han permitido triunfar en
los mercados internacionales y frenar el avance de las empresas multinaciona-
les en el mercado nacional. Buena parte de estas empresas han desarrollado un
saber hacer en la incorporación y asimilación de avances técnicos, organizati-
vos y de producto, de modo que han sabido combinar eficazmente estrategias
que combinan calidad y precio.
No obstante, las exportaciones españolas se encuentran de manera muy des-
tacada concentradas en las grandes empresas y, sobre todo, en las filiales de
las empresas multinacionales. Las pymes españolas (pequeñas y medianas em-
presas) experimentan serias dificultades para exportar, bien porque no tienen
el tamaño mínimo necesario para hacerlo con garantías, o bien porque no ex-
plotan las modalidades asociativas que permitirían superar dichas restriccio-
nes debida a la talla empresarial, o bien porque simplemente no cuentan con
los recursos y las capacidades para penetrar en los mercados exteriores (cono-
cimientos del entorno internacional y nacional de otros países, por ejemplo).
Por otra parte, la gran empresa multinacional española cuenta con una orien-
tación funcional de prestación de servicios que por su naturaleza debe efec-
tuarse in situ (banca, comunicaciones, gestión de proyectos e infraestructura,
etc.), con lo cual el empuje de exportaciones manufactureras es menor.
La asimetría entre la gran y pequeña-mediana empresa se prolonga en el ám-
bito de la productividad. De hecho, la economía española muestra serias difi-
cultades en mejorar de manera continua los niveles de productividad. La dis-
tancia entre España y Estados Unidos en materia de productividad aparente
del factor trabajo no ha hecho más que aumentar a lo largo de las dos últimas
décadas y, actualmente, es mayor que la que existe con respecto a la renta per
cápita.
© FUOC • PID_00275131 12 La evolución de la economía española a lo largo del tiempo
4. Evolución a largo plazo y ciclo económico
Como en muchos ámbitos de la economía, en el tratamiento de los ciclos
económicos no existe un acuerdo unánime dentro de la literatura.
Mientras que para los keynesianos el ciclo�económico es una manifes-
tación del inadecuado funcionamiento de la economía, para los econo-
mistas partidarios de la teoría del ciclo real, entre otros, los ciclos son la
respuesta óptima de los agentes económicos ante shocks reales.
Existen muchas explicaciones sobre las causas y consecuencias de los ciclos
económicos, algunas de ellas incompatibles entre sí. Asimismo, para algunos
economistas, los ciclos son desviaciones temporales de la tendencia a largo
plazo de la economía, de modo que, transcurrido el ciclo económico, la eco-
nomía volverá a su senda tendencial. En cambio, para otros economistas, los
ciclos económicos implican modificaciones de las tendencias; si tienen razón,
los ciclos implican, en cierto modo, alteraciones mayores del producto poten-
cial que puede obtener una economía.
No es el propósito de esta materia tratar y discutir la literatura de los ciclos
económicos. Sin embargo, resulta difícil analizar la economía española sin te-
ner presente los sucesivos ciclos económicos que ha conocido. Su descripción
y análisis permite radiografiarla mejor.
Un ciclo está formado por expansiones, que se producen más o menos al mis-
mo tiempo en numerosas ramas de las economías; estas expansiones son se-
guidas por recesiones, contracciones y recuperaciones de la actividad, que afec-
tan al conjunto de las actividades económicas. La recuperación conduce a la
expansión, que se verá seguida por la contracción o el declive de la actividad,
que concluirá en una recesión. La definición técnica de recesión viene deter-
minada por dos trimestres consecutivos con tasas de variación negativas del
principal indicador de producción (PIB o PNB). Podemos definir diferentes ci-
clos, sin que técnicamente las economías lleguen a una recesión. Se observa
un descenso en la tasa de variación de la actividad sin que llegue a presentar
tasas negativas, seguido por una recuperación. La base de la medición del ciclo
económico es el comportamiento temporal de la tasa de variación del PIB o
del PNB trimestrales.
La sucesión de fases no es perfectamente periódica, sino tan solo recurrente
a lo largo del tiempo.
© FUOC • PID_00275131 13 La evolución de la economía española a lo largo del tiempo
El ciclo económico describe una síntesis de movimiento de la actividad
económica –medida generalmente en términos del PIB– y sirve como
marco de referencia para analizar la evolución de los agregados (consu-
mo, inversión, empleo, etc.) y los desequilibrios macroeconómicos (in-
flación, desequilibrio presupuestario y desequilibrio externo).
Al mismo tiempo provocan cambios y son la consecuencia de rasgos básicos
de la estructura económica (competitividad, productividad, desarrollo tecno-
lógico, preferencias de los consumidores y agentes económicos, papel del es-
tado en la economía, etc.).
En el comportamiento de las variables�económicas a lo largo del ciclo con-
viene tener presente una distinción entre
a) variables procíclicas, que evolucionan con el mismo sentido que el agregado
económico (inversión, consumo, precios, etc.);
b) variables contracíclicas, cuya evolución es contraria a la del producto agre-
gado (paro, etc.), y
c) variables acíclicas, que no se ven influidas por el cambio fase del ciclo eco-
nómico.
Abel y Bernanke (1992) expusieron como principales hechos estilizados del
movimiento cíclico de una economía los siguientes:
• Los movimientos cíclicos son comunes para todos los sectores de la eco-
nómica.
• La producción industrial, el consumo y la inversión son procíclicos y si-
multáneos. El gasto público también muestra una tendencia a ser procí-
clico.
• La inversión fluctúa mucho más que el consumo privado.
• El empleo es procíclico y el paro, contracíclico. El nivel de utilización de
la capacidad productiva es procíclica.
• El salario real y la productividad media del factor trabajo son también
procíclicos.
• La oferta de dinero y el precio de las acciones son procíclicas y constituyen
indicadores avanzados.
© FUOC • PID_00275131 14 La evolución de la economía española a lo largo del tiempo
• La inflación y el tipo de interés nominal son procíclicos, pero retardados
respecto a otras variables.
• El tipo de interés real es acíclico.
Para algunos economistas existe una disociación entre la tendencia y el ciclo.
Para otros, esta no es evidente, de modo que, en su opinión, sobre la tendencia
de largo plazo se producen los movimientos cíclicos más o menos regulares,
pero de corta duración y de nulas consecuencias sobre la tendencia. Para los
primeros economistas, los ciclos, además de ser fluctuaciones de corta dura-
ción, perturban la tendencia al provocar movimiento en las bases sobre las que
se asienta el comportamiento económico de largo plazo. Por ejemplo, para los
partidarios de la teoría de los ciclos reales, las causas de los ciclos serían cho-
ques tecnológicos que pueden provocar cambios significativos en la producti-
vidad y, con ello, alteraciones importantes en la senda de crecimiento a largo
plazo de la economía. Una economía puede experimentar shocks positivos o
negativos que mejoren o empeoren su desempeño a largo plazo. Por lo tanto,
el ciclo no sería una mera desviación en el nivel de producción de largo plazo,
sino una variación del nivel natural de producción.
Los ciclos son respuestas óptimas de los agentes económicos a la varia-
ción aleatoria del progreso tecnológico.
Como veremos a lo largo de nuestro estudio de la economía española, esta
confirma una parte de estos hechos y, por el contrario, se aparta en otros ex-
tremos. Por otra parte, como puede observarse en la gráfica 3, la tendencia a lo
largo del periodo 1970-2014 del crecimiento económico español es decrecien-
te y, durante él, las máximas tasas se han ido reduciendo, mientras que por
el contrario los mínimos se han incrementado. Aunque la gráfica no puede
validar la afirmación de que el ciclo económico es capaz de alterar la tendencia
a largo plazo, sí que tiene un valor pedagógico y nos obliga a no descartar este
tipo de relación entre ciclo y tendencia económicos.
Gráfica 3
Fuente: Elaboración a partir del INE (17/03/2016).
© FUOC • PID_00275131 15 La evolución de la economía española a lo largo del tiempo
Es cierto que detrás de cada periodo de crecimiento o de recesión de la econo-
mía española hay cambios importantes en la economía internacional; y tam-
bién, durante las correspondientes fases bajas del ciclo, en España se han aco-
metido una serie de políticas de ajuste y reformas estructurales tendentes a
corregir los desequilibrios macroeconómicos y responder a las necesidades de
transformaciones en la base productiva del país. Si bien en diferentes ocasio-
nes el sector exterior ha contribuido a precipitar mediata o inmediatamente
las crisis económicas y ha forzado la toma de decisiones de política económica,
también es cierto que las aperturas exteriores han alimentado y contribuido
significativamente a las fases de crecimiento.
Tabla 2. Periodificación del comportamiento de la economía española desde 1970 hasta 2015
Periodo 1970T1-1979T3 1979T4-1993T3 1993T4-2010T1 2010T2-2013T4 2014T1-2015T4
Promedio�(%) 3,81 2,20 2,90 1,34 2,29
Crecimiento�medio�(media 3,02 1,86 3,22 0,30 1,93
geométrica�de�las�tasas�positi-
vas)�(%)
Desviación�típica�del�creci- 2,91808 1,77811417 2,08560075 2,02666484 2,8246486
miento
Duración�(trimestres) 35 56 66 15 8
Tasa�máxima�de�crecimiento 8,30 6,10 5,58 0,53 3,54
(%)
Tasa�mínima�de�crecimiento –0,70 –2,50 –4,26 –3,13 0,42
(%)
Trimestres�con�crecimiento 32 52 60 3 8
positivo
Trimestres�con�tasas�de�varia- 3 4 6 12 0
ción�negativas
Fuente: Elaboración a partir del INE (17/03/2016).
Si se atiende a la consideración de que todo ciclo económico conoce una etapa
caracterizada por una fase con tasas de variación del PIB trimestral negativo
(en variación anual), es posible distinguir cinco ciclos económicos desde 1970
hasta la actualidad, aunque el último sea incompleto. De la gráfica 3 y la tabla
2 pueden extraerse las siguientes observaciones: a medida que avanzamos en
el tiempo, las tasas de crecimiento promedio de la economía han sido meno-
res, incluso durante un periodo han sido negativas. Las tasas máximas de cre-
cimiento también han sido menores con el avance del tiempo. Esta tendencia
al menor crecimiento es una pauta que la economía española comparte con
otras economías occidentales. Durante estos más de cuarenta y cinco años, las
economías han experimentado shocks negativos, como el encarecimiento de
las materias primas, pero también otros positivos, como el impulso tecnológi-
co motivado por la economía del conocimiento. Sin embargo, las tasas nega-
© FUOC • PID_00275131 16 La evolución de la economía española a lo largo del tiempo
tivas han sido también cada vez más negativas, lo cual evidenciaría una me-
nor posibilidad de aprovechar los shocks positivos y una mayor sensibilidad
a los negativos.
Si atendemos a los tres primeros ciclos, su duración ha sido cada vez mayor.
Esta mayor duración afecta tanto a los trimestres de crecimiento positivo co-
mo a los que presentan una tasa de variación negativa. El último ciclo es in-
completo puesto que no manifiesta tasa de crecimiento negativo; y en el caso
del penúltimo, su análisis exige relacionarlo con el último señalado. Vistos
conjuntamente los dos últimos, formarían el periodo de la Gran Recesión en
la que la economía española ha conocido una doble recaída.
La gráfica 3 y la tabla 2 marcan una primera periodificación en el estudio de
la evolución de la economía española. Sobre la base de esta se desarrollarán
los siguientes apartados. El curso de los acontecimientos y de la política eco-
nómica nos obligará a introducir pequeñas modificaciones en estas fases de
la economía española. La primera de ellas, 1970T1-1979T3, también aparece
como incompleta, puesto que contiene también los trimestres de la década de
los sesenta en los que la economía española, como resultado del Plan Nacional
de Estabilización Económica de 1959 y de la evolución y los acontecimientos
de la economía internacional, experimentó un intenso crecimiento económi-
co, pero sobre todo una transformación muy importante.
Tabla 3. Relación entre el PIB/habitante nacional respecto al PIB/habitante EE. UU. (%)
Año 1850 1870 1900 1910 1925 1950 1970 1975 1990 2005 2010
País
Francia 86 % 77 % 70 % 60 % 66 % 54 % 76 % 80 % 76 % 70 % 70 %
Alemania 77 % 75 % 73 % 67 % 56 % 41 % 72 % 74 % 69 % 63 % 68 %
Reino�Unido 126 % 131 % 110 % 93 % 82 % 73 % 72 % 73 % 71 % 77 % 78 %
España 58 % 49 % 44 % 38 % 39 % 23 % 42 % 51 % 52 % 56 % 55 %
Argentina 68 % 60 % 70 % 77 % 62 % 52 % 49 % 50 % 28 % 28 % 34 %
Bolivia 20 % 14 % 15 % 9% 9% 10 %
China 32 % 22 % 13 % 5% 5% 5% 8% 18 % 26 %
Japón 37 % 30 % 29 % 26 % 30 % 20 % 65 % 70 % 81 % 70 % 72 %
Filipinas 26 % 18 % 21 % 11 % 12 % 12 % 9% 9% 10 %
Corea�del�Sur 14 % 10 % 9% 14 % 19 % 38 % 59 % 71 %
Irán 29 % 18 % 28 % 36 % 15 % 18 % 21 %
Marruecos 23 % 15 % 11 % 11 % 11 % 11 % 13 %
Nigeria 8% 7% 8% 5% 5% 6%
África�del�Sur 35 % 33 % 23 % 23 % 22 % 27 % 27 % 26 % 17 % 15 % 17 %
Fuente: Elaboración a partir de A. Maddison.
© FUOC • PID_00275131 17 La evolución de la economía española a lo largo del tiempo
Año 1850 1870 1900 1910 1925 1950 1970 1975 1990 2005 2010
País
Total�Mundo 36 % 22 % 25 % 25 % 22 % 23 % 26 %
Noruega 52 % 56 % 46 % 44 % 46 % 57 % 67 % 75 % 80 % 89 % 92 %
Suecia 58 % 55 % 51 % 51 % 55 % 70 % 85 % 87 % 76 % 77 % 83 %
Nueva�Zelanda 62 % 127 % 105 % 107 % 84 % 88 % 74 % 77 % 59 % 61 % 62 %
Fuente: Elaboración a partir de A. Maddison.