INTRODUCCIÓN
La infección por el virus de inmunodeficiencia humana (HIV) se debe a 1 de 2
retrovirus similares (HIV-1 y HIV-2) que destruyen a los linfocitos CD4+ y
comprometen la inmunidad celular, lo que a su vez aumenta el riesgo de ciertas
infecciones y cánceres. La infección inicial puede manifestarse como una
enfermedad febril inespecífica. El riesgo de que aparezcan otras
manifestaciones relacionadas con la inmunodeficiencia es proporcional al
recuento de depleción de linfocitos CD4+. El HIV puede dañar directamente el
encéfalo, las gónadas, los riñones y el corazón, causando deterioro cognitivo,
hipogonadismo, insuficiencia renal y miocardiopatía. Las manifestaciones van
desde la portación asintomática hasta el síndrome de inmunodeficiencia
adquirida (SIDA), que se define por el desarrollo de diversas infecciones
oportunistas o cánceres o por un recuento de CD4 < 200/mcL. La infección por
HIV puede diagnosticarse con pruebas que busquen anticuerpos, ácidos
nucleicos (RNA del HIV) o antígenos (p24). Además, el tratamiento tiene como
objetivo suprimir la replicación del HIV mediante combinaciones de 2 o más
fármacos que inhiben las enzimas del virus; el tratamiento puede restaurar la
función inmunitaria en la mayoría de los pacientes si se mantiene la supresión
de la replicación.
OBJETIVOS
Identificar la presentación clínica de infecciones asociadas a la infección
de HIV mediante el uso de caso clínico.
Reconocer la importancia de la integración clínica de las pruebas de
laboratorio y complementarlas con las radiológicas y anatomía
patológica.
Realizar integración clínica de los signos y síntomas del paciente con las
pruebas de laboratorio.
El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) es un lentivirus (un género de la
familia retrovirus) que causa la infección por VIH.
Especies:
VIH Tipo 1
VIH Tipo 2
Se trata del mismo virus, que presenta diferencias genéticas que permite
clasificarlos en dos tipos diferentes o “serotipos”.
La diferencia funcional entre los dos virus es que el número de VIH-2
circulantes en el organismo es menor, porque este tipo de virus evoluciona más
lentamente; por ello, su periodo de incubación es más largo, aunque ambos
serotipos, finalmente, pueden acabar causando el Síndrome de
Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).
Como consecuencia del menor nivel de virus circulantes en el caso del VIH-2,
la enfermedad que origina es menos agresiva y su posibilidad de transmisión
es menor, lo que explica su reducida difusión.
El VIH-1 es el responsable de la epidemia mundial de SIDA, mientras que el
VIH-2 es endémico del África Occidental.
Estructura molecular
El VIH consta de una bicapa lipídica externa, como envoltura, donde se
encuentran diferentes proteínas membranales del huésped, además de
glicoproteínas virales. La glicoproteína de superficie gp120 está unida de forma
no covalente a la glicoproteína transmembranal gp41; estos son fundamentales
para la actividad biológica del virión ya que aportan el sitio de interacción y
fusión con las células blanco, además de aumentar el tamaño del virus hasta
en 10 nanómetros (nm) siendo, por tanto, fácilmente identificables por
microscopía electrónica. Por debajo de la envoltura, la proteína miristilada MA
(p17) forma la matriz viral de estructura icosaédrica. En el centro, se encuentra
la cápside que asemeja a un cono y está constituida por la proteína viral más
abundante en la partícula, CA (p24). Dentro del cono se encuentra el material
necesario para armar el provirus (Forma vírica inactiva que se ha integrado
a los genes de una célula huésped): las proteínas virales PR (p15), RT (p55
y p66), IN (p11), NC (p17), Ll (p6), más las dos cadenas idénticas de ARN y un
par de iniciadores de ARN transferente. El VIH, posee un genoma de ARN de
cadena simple que depende de una sola enzima, la retrotrancriptasa, para
convertir su ARN genómico en ADN (provirus) que es posteriormente integrado
en el genoma celular.
Al igual que el resto de retrovirus, en su genoma encontramos tres regiones
codificantes, gag (antígeno específico), pol (poliproteína-cadena larga de
proteina) y env (glicoproteína de envoltura), que codifican las proteínas de la
cápside (Gag), las enzimas necesarias para la replicación (Pol) y la
glicoproteína externa (Env) responsable de la infectividad de la partícula viral a
través de la unión a receptores específicos de la célula.
Las enzimas virales codificadas por pol son la transcriptasa inversa (RT), la
integrasa (IN) y la proteasa (PR). Como la mayoría de los retrovirus, el VIH
posee un promotor y un sitio de poliadenilación dentro de la región larga
terminal (LTR) y expresa un solo transcrito primario.
Las proteínas adicionales expresadas por el VIH son parte de la partícula viral
(Vif, Vpr, Vpx), regulan directamente la expresión génica viral (Tat, Rev) o
interactúan con la maquinaria celular para facilitar la propagación del virus
(Vpu, Nef).
¿De dónde provino el VIH?
La infección por el VIH en los seres humanos provino de un tipo de
chimpancé de África Central. Según estudios el VIH pudo haber pasado
de los chimpancés a los seres humanos a finales de los años 1800.
La versión del virus que presentan los chimpancés se llama virus de
inmunodeficiencia símica. El virus probablemente pasó de los
chimpancés a los seres humanos que cazaban a estos animales para
comer su carne y entraron en contacto con la sangre infectada.
Transmisión
El VIH se transmite a través del intercambio de determinados líquidos
corporales de la persona infectada, como la sangre, la leche materna, el semen
o las secreciones vaginales.
Relaciones sexuales sin protección, sobre todo las relaciones sexuales
anales: El riesgo de contraer el VIH es muy alto porque la mucosa que
recubre el recto es delgada y puede permitir la entrada del VIH al
cuerpo; asimismo el VIH puede entrar al cuerpo por pequeños cortes,
rasguños o llagas abiertas en cualquier parte de los genitales. No
obstante, también es preciso mencionar que los condones pueden fallar
a la hora de evitar la exposición al VIH si se rompen, resbalan o se
agujerean durante el acto sexual.
Compartir implementos (agujas, jeringas) para la inyección de drogas
Transfusiones de sangre
Embarazo: Transmisión de madre a hijo. El VIH puede transmitirse de
madre a bebé durante el embarazo, el parto o el amamantamiento.
Instrumentos médicos no esterilizados: Bisturís, tijeras para cirugía.
pinzas
¿Cuándo no hay no hay transmisión del VIH?
El VIH no sobrevive mucho fuera del cuerpo humano (por ejemplo, en las
superficies) y no se puede reproducir fuera de un hospedador humano.
No se transmite:
A través de los mosquitos, las garrapatas u otros insectos.
Por la saliva, las lágrimas o el sudor.
Al abrazar, darle la mano, compartir platos o dar besos de boca cerrada
a una persona que tiene el VIH. Aunque en los besos profundos de boca
abierta puede producirse transmisión si las dos personas tienen llagas y
la sangre de la persona con el VIH entra al torrente sanguíneo de la
persona VIH negativa.
Por el aire.
Por el agua
Síntomas
Pueden durar algunos días o varias semanas.
Fiebre
Dolor de garganta
Inflamación de los ganglios
Sarpullido
Dolores musculares
Fatiga
Escalofrios
Úlceras bucales
Sudores nocturnos
Algunas personas no presentan ningún síntoma. La única manera de saber si
tiene el VIH es haciéndose la prueba.
Fases del VIH
FASE 1: INFECCIÓN AGUDA POR EL VIH
La infección aguda por el VIH es la etapa más temprana de infección por el
virus y, por lo general, se manifiesta en un lapso de 2 a 4 semanas de
adquirirla. Durante esta fase, algunas personas tienen síntomas similares a los
de la influenza. En esta fase, el VIH se reproduce rápidamente y se propaga
por todo el cuerpo. Durante la fase de infección aguda por el VIH, la
concentración del virus en la sangre es muy alta, lo cual aumenta
considerablemente su riesgo de transmisión.
FASE 2: INFECCIÓN CRONICA POR EL VIH
Conocida también como infección asintomática por el VIH o latencia clínica.
Durante esta etapa, el VIH continúa multiplicándose en el organismo, pero en
concentraciones muy bajas. Sin el tratamiento antirretroviral, la infección
crónica por el VIH generalmente se convierte en SIDA en el transcurso de 10 o
más años, aunque en algunas personas puede avanzar más rápido. Las
personas que reciben TAR pueden estar en esta etapa durante varias décadas.
Si bien todavía es posible transmitir el VIH a otras personas durante esta etapa,
las personas que reciben TAR exactamente como se lo prescribieron y
mantienen una carga viral indetectable no tienen riesgo alguno eficaz de
transmitir el VIH a su pareja VIH negativa a través del sexo.
FASE 3: SINDROME DE INMUNODEFICIENCIA ADQUIRIDA (SIDA)
El SIDA es la fase final y más grave de la infección por el VIH. Puesto que el
virus ha destruido el sistema inmunitario, el cuerpo no puede luchar contra las
infecciones oportunistas y el cáncer. A las personas con el VIH se les
diagnostica SIDA si tienen un recuento de células CD4 de menos de 200/mm3,
o si presentan ciertas infecciones oportunistas. Una vez que la persona recibe
un diagnóstico de SIDA, puede tener una carga viral muy alta y transmitir el VIH
a otros muy fácilmente. Sin tratamiento, por lo general, las personas con SIDA
sobreviven unos 3 años.
El virus inicia el ciclo de infección con la unión de la partícula viral a células con
receptor CD4+, y las células susceptibles de infectarse son los linfocitos T
cooperadores, macrófagos, células de Langerhans, células dendríticas, de la
microglia y megacariocitos.
La partícula viral se adhiere a la célula con la interacción de la glucoproteína
gp120 de la envoltura del virus con el receptor de superficie celular CD4 +. Esta
unión permite un acercamiento más estrecho entre ellos y lleva al virus a una
segunda unión con el correceptor celular (CCR5 o CXCR4). Esta segunda
interacción genera un nuevo cambio conformacional en la gp41 y ocasiona
cambios en la membrana celular y la envoltura del virus, lo que permite su
fusión. Como consecuencia, al degradarse parcialmente la cápside, se libera el
contenido de la partícula viral (entre otros componentes las dos hebras de ARN
y la enzima transcriptasa inversa) en el citoplasma de la célula.
El siguiente paso en la replicación involucra la transcripción inversa, donde el
ARN viral se transcribe en ADN proviral. La enzima transcriptasa inversa es la
responsable de la síntesis de la primera cadena de ADN (ADNss[-]) y es
complementaria a la cadena de ARN. Durante la síntesis de esta cadena, con
frecuencia la transcriptasa inversa cambia de una cadena de ARN a la otra y
genera una sola cadena de ADN con recombinación de las dos cadenas
originales de ARN viral.
Subsecuentemente, el ADNss(-) sirve como templado para sintetizar la
segunda hebra de ADN y forma el complejo de preintegración que se
transporta vía retículo endoplásmico, y con ayuda de la proteína viral Vpr, al
núcleo celular, donde será integrado al genoma de la célula huésped. Con la
participación de la enzima integrasa, el complejo de preintegración atraviesa la
membrana nuclear y, junto con enzimas reparadoras del huésped, integra el
genoma viral en el cromosoma de la célula huésped, generando el genoma
proviral.
La transcripción del genoma proviral se regula por los genes tat y rev. La
proteína Tat ayuda a la elongación de ARN y Rev regula la transportación del
ARN del núcleo citoplasmático. El ARN se une a los ribosomas e inicia la
síntesis de proteínas virales y estas proteínas se transportan para ensamblarse
cerca de la membrana de la célula. Las proteínas estructurales de los genes
gag, pol y env se expresan como poliproteínas, que son cortadas por la
proteasa del virus hasta convertirlas en unidades funcionales más pequeñas.
Los productos del gen env son transportados a la membrana celular y el
empaquetamiento del ARN requiere de las señales del gen gag. Las proteínas
de envoltura viral se unen dentro de la membrana de la célula huésped, junto
con las proteínas que forman el core del virus, las dos hebras ARN y las
enzimas. Finalmente, la liberación de las nuevas partículas virales interviene el
gen vpu. El virus pincha la célula y libera nuevos virus fuera de la célula,
donde, gracias a la proteasa, el virus sigue madurando.
¿Por qué es tan difícil encontrar una vacuna?
El VIH tiene una capacidad increíble de mutar su material genético. El material
genético de un virus contiene las instrucciones que dictan cuáles son sus
características o cómo debe funcionar. Por tanto, un cambio en estas
instrucciones puede dar lugar a distintas cepas y subtipos del mismo virus que
tengan características diferentes, por ejemplo que se transmita más rápido, que
sea resistente a un tratamiento, que produzca una infección más grave, entre
otras. Esta enorme variabilidad genética del VIH se debe en parte a que es un
virus que se replica a un ritmo increíblemente rápido, capaz de generar miles
de nuevas copias todos los días en una sola persona. Al replicarse a un ritmo
tan rápido es más fácil que se produzcan mutaciones genéticas que puedan
dar lugar a nuevas cepas, no solo en distintos individuos, sino incluso dentro de
una misma persona.
El VIH tiene una gran habilidad para esconderse de nuestro sistema
inmunitario. Por ejemplo, una táctica que utiliza el virus para esconderse es
cubrir partes de su superficie con una capa de moléculas de azúcar. El VIH por
sí solo no es capaz de fabricar azúcares: lo que hace es utilizar proteínas de
nuestro propio organismo para fabricarlos; como el VIH se recubre con una
capa de azúcares que ha sintetizado nuestro propio organismo, nuestro
sistema inmunitario no los detecta como algo extraño.
Antirretrovirales
Complicaciones neurológicas asociadas con la infección por VIH
Los trastornos neurocognitivos asociados con el VIH incluyen un
espectro que va desde la ausencia de síntomas hasta el deterioro
neurocognitivo grave. Las formas más graves se conocen como
complejo de demencia por SIDA o demencia asociada al VIH. Ocurre
principalmente en personas con infección por VIH más avanzada.
La infección por citomegalovirus (CMV) es una de varias infecciones del
sistema nervioso que pueden ocurrir simultáneamente con la infección
por VIH y causar encefalitis.
El virus del herpes zoster, El virus puede provocar encefalitis y mielitis.
En las personas expuestas al herpes zoster, el virus puede permanecer
latente en el tejido nervioso durante años hasta que se reactive como
culebrilla. Esta reactivación es común en personas con SIDA debido a
sus sistemas inmunes debilitados.
La encefalitis por toxoplasma, ocurre en algunas personas no tratadas
con SIDA. Es causada por el parásito Toxoplasma gondii, que es
transportado por gatos, pájaros y otros animales y se puede encontrar
en el suelo o en el agua contaminada con heces.
La neurosífilis, el resultado de una infección por sífilis no tratada
La meningitis criptocócica ocurre en algunas personas con SIDA no
tratado. Es causada por el hongo Cryptococcus neoformans, que se
encuentra comúnmente en el suelo y los excrementos de aves. El hongo
primero invade los pulmones y luego se propaga a la cubierta del
cerebro y la médula espinal, llamadas meninges, donde causa
inflamación (meningitis). Los síntomas incluyen fatiga, fiebre, dolor de
cabeza, náuseas, pérdida de memoria, confusión, somnolencia y
vómitos. Si no se trata, las personas afectadas pueden caer en coma y
morir.