ORGANIZACIÓN SOCIAL PUBLICA Y PRIVADA.
PRIVADA
A)ESPARTA.
Los dorios se establecieron en el Peloponeso durante las grandes migraciones. En el valle del Eurotas fundaron una
ciudad que adquiere pronto la preeminencia. Tal es Esparta.
La población del estado espartano se clasifica en tres jerarquías bien discernibles:
- Los espartanos, que eran los ciudadanos cabales, únicos elegibles para los honores y oficios públicos, y se
dividían según las tres tribus dorias características: Hylleis, Pamphyli, Dymanes.
- Los periecos (los que moran en torno a la ciudad), que ocupaban una posición inferior, aunque no servil. Tal
vez eran los descendientes de los antiguos habitantes del territorio, a quienes después de la conquista espartana
se concedió una libertad limitada. Ejercían el comercio y otras artes prohibidas a los espartanos, y su principal
misión era servir como hoplitas (o soldados de armas pesadas) en tiempo de guerra (infantes).
- Los ilotas, que eran pura y simplemente los siervos adscritos al suelo, y deben haber representado un estrato
primitivo de la población, que acaso ya estaba en estado de esclavitud cuando los espartanos se apoderaron del
país. Se los empleaba para cultivar el suelo de sus amos, a quienes pagaban una porción fija sobre el producto,
y estaban obligados a pelear en tropas ligeras. Eran brutalmente tratados y en cuanto podían se levantaban
contra sus amos, peligro que se atajaba con la terrible práctica de la policía secreta o Krypteia.
B)ATENAS.
La sociedad ateniense se divide en tres grupos:
a)Los ciudadanos.
b)Los metecos.
c)Los esclavos.
La distinción básica entre estos tres grupos es el derecho a la propiedad de la tierra. El derecho a poseer un
terreno en el Ática es exclusivo de los ciudadanos. El derecho de ciudadanía y la posesión de un terreno de cultivo
son prácticamente equivalentes y esto último comporta un gran prestigio. Se trata del colectivo más homogéneo,
homogeneidad étnica sobre todo a partir de la ley de Pericles sobre ciudadanía según el cual ambos padres debían
ser atenienses. Anteriormente bastaba que sólo lo fuera el padre.
Las obligaciones de un ciudadano eran cumplir las leyes, dar culto al dios de la ciudad y cumplir el servicio
militar y pagar los impuestos en la forma estipulada. El derecho de ciudadanía se perdía por atimia o exilio.
Los metecos son hombres libres pueden ser griegos o ser no griegos que viven en Atenas sin ser
ciudadanos ni esclavos. Tenían diversas procedencias, aunque en el s.V a.C. son sobre todo griegos que se
establecen en Atenas rápidamente; en el [Link], hay una tendencia a que los metecos sean bárbaros y ya no se
integran tan fácilmente, conservando su identidad cultural y llegando a influir religiosamente. Pueden residir en
Atenas toda su vida o solamente durante un corto espacio de tiempo. Después de un corto período de tiempo el
meteco estaba obligado a inscribirse como "meteco", en caso de no hacerlo podía ser vendido como esclavo. Tenía
que pagar el metoíkion (un impuesto que pagaban los metecos: unas doce dracmas) que por su cuantía era más
psicológico que económico.
Los esclavos no tienen ningún derecho y su amo podía hacer teóricamente lo que quisiera con ellos. Incluso
podían ser asesinados y el asesino era acusado tan sólo de homicidio involuntario. El testimonio de un esclavo en
un juicio sólo era aceptado si era hecho bajo tortura. En caso de que el esclavo muriese, el amo era indemnizado.
Los esclavos son heterogéneos y parece ser que no tenían conciencia de pertenecer a un mismo colectivo y no
intentan plantear unas reivindicaciones comunes, pero sí particulares.
Hubo enfrentamientos entre esclavos y amos, debido sobre todo al antagonismo entre los que poseían
bienes y los que no poseían, los que no tenían derecho de ciudadanía y los que sí lo tenían.
Cuando un esclavo ateniense va a la guerra recibía la libertad.
LA EDUCACIÓN EN GRECIA.
Hasta la edad de siete años niños y niñas estaban igualmente bajo el cuidado de su madre, a veces ayudada
por una esclava. Los juguetes de los niños griegos eran muy semejantes a los juguetes de nuestro tiempo: pelotas,
muñecas de barro y de cera, a veces articuladas, carritos y abundancia de sonajas, aros y columpios.A partir de los
siete años, el niño era enviado a la escuela, que le enseñaba las buenas maneras, que le inculcaba moral, no
erudición. La educación no era vigilada ni auxiliada por el Estado: eran escuelas privadas. Las materias principales
eran la música y la gimnástica.
El profesor elemental era el grammatisteés, que enseñaba a leer y a escribir. Los pequeños empezaban
repasando con un punzón los trazos que el maestro les marcaba ligeramente sobre las tablillas cubiertas de cera,
para pasar a escribir sobre papiro con tinta. La aritmética que se estudiaba era muy elemental, ya que se contaba
con los dedos o con la ayuda de un ábaco. Hay que recordar que no conocían el cero.
Tras tres años, se comenzaba el estudio memorístico de los poetas, sobre todo, Homero.
Respecto a la música, su enseñanza correspondía al citarista. Era la base de toda su formación. Aprendían a
cantar y a acompañarse en la lira; la flauta era menos estimada, porque deformaba el rostro y era instrumento de las
prostitutas. Canto e instrumento se aprendían enteramente de oído. No se dudaba en utilizar la vara contra los
alumnos díscolos o torpes.
En cuanto a la gimnástica, a partir de los doce años, los jóvenes atenienses empezaban a asistir
habitualmente a la palestra, divididos en dos grupos: por una parte, los de 12 a 14 años; y por otra, de 15 a 18.
Vestuarios, bancos, baños y almacenes de aceite y arena eran las instalaciones complementarias de las canchas
cuadradas a cielo descubierto. Al llegar a la palestra, se desnudaban, se lavaban y, antes de comenzar, se frotaban el
cuerpo con aceite y esparcían sobre él arena. Lucha, carrera y salto, lanzamiento del disco y la jabalina eran los
ejercicios comunes, y seguramente también la natación y la danza. Al terminar, con una espátula se quitaba la capa
untuosa que lo recubría y se lavaba.
Los muchachos totalmente desnudos practicaban sus ejercicios gimnásticos, acompañados de la flauta.
En Esparta, se necesitaba que sus ciudadanos estuvieran bien entrenados físicamente para la guerra, lo que
condicionaba toda su educación. Hasta la edad de siete años el niño permanecía en la casa, con la madre o con una
nodriza. Después el joven espartano perdía por completo su relación familiar, pasando a depender del estado y a
vivir en común con los demás chicos de su edad. Su formación llegaba hasta los veinte años. Cada año el chico
entraba en una nueva clase y a unas actividades especialmente programadas.
Las muchachas practicaban los mismos ejercicios que los muchachos y se las educaba para madres de
soldados. Vuelve con tu escudo o sobre él, tal fue la frase que le dijo una madre espartana a su hijo que iba a la
guerra. La estructura militar se aprecia en la organización de los grupos escolares. Los pequeños llevaban la cabeza
rasurada, caminaban descalzos e iban por lo general desnudos, buscando que fuesen fuertes y resistentes. El
hambre, la fatiga, las privaciones de toda clase y la vergüenza pública eran los instrumentos habituales de su
formación. En segundo plano, se hallaban también la enseñanza de la lectura y de la escritura.
La menor infracción del durísimo reglamento o la falta de éxito en la tarea encomendada acarreaban un
cruel castigo con el látigo, además de las burlas de sus compañeros. Habitualmente se les robaba la comida para
que tuvieran que robarla, pero sin ser descubiertos, si querían escapar al castigo.
En la última etapa de su formación se les llegaba a abandonar en los campos desnudos y sin provisiones, en
donde debían sobrevivir con la ayuda de su instinto, de su preparación y su inteligencia.
La música era también para ellos importante, ya que consideraban que era necesaria para la coordinación
de las acciones de guerra y para las celebraciones religiosas.
EL VESTIDO, LOS ADORNOS Y EL PEINADO. PEINADO
Gracias al testimonio de la escultura y de la pintura de los vasos cerámicos, conocemos cómo se vestían los
griegos y los romanos. Gracias a ello, sabemos que la indumentaria era extremadamente sencilla, tanto por sus
materiales como por su diseño.
Los tejidos que más se utilizaban era la lana y el lino; la seda no se utilizó hasta bastante tarde.
El color de los tejidos variaba según el gusto y las posibilidades económicas del usuario: los pobres
preferían ropas pardas (menos sucias); los adinerados ropas blanqueadas por los bataneros o teñidas de vivísimos
colores.
Durante el período histórico, el vestido de hombres y mujeres era esencialmente el mismo, ya que se
componía en ambos de dos piezas principales: una interior y otra exterior. La interior era la túnica o quitón y la
exterior el manto o himatión.
Las mujeres comenzaban su atavío diario poniéndose una banda de tela para sujetar el pecho y, encima, una
túnica que podía adoptar dos formas: peplo y quitón. El primero era de lana y no tenía mangas, llevaba uno de los
costados abiertos y se sujetaba a los hombros mediante broches. El segundo era de lino, tenía mangas y estaba
cosido.
Los dos se ajustaban al cuerpo por medio de un cinturón o dos, como en el caso del quitón, que llevaba uno
debajo del pecho y otro en las caderas.
El uso del peplo quedó restringido a las mujeres sencillas del pueblo, en tanto que las atenienses
acomodadas alternaban el peplo con el fino quitón.
El himatión era un cuadrilátero o pieza oblonga de telas y solían ajustarlo: un ángulo se sujetaba con una
mano, haciendo pasar la tela de atrás hacia adelante sobre el hombro izquierdo y arremangándola bien entre el
brazo y el costado izquierdo; después con la derecha, y sujetando el ángulo opuesto al anterior, se terciaba la tela
por la espalda, de modo que la parte más baja pasara por las piernas a media pantorrilla.
Además de estas ropas, los hombres, especialmente soldados, jóvenes y ricos, acostumbraban a llevar la
clámide, que era una capa rectangular corta, normalmente teñida de púrpura, que se sujetaba con un broche sobre el
hombro derecho.
En cuanto al peinado, los griegos homéricos usaban los cabellos largos, pero la regla fue la de usar
cabellos cortos para los hombres durante el período histórico. Las mujeres se hacían peinados de muy variado y
complicado estilo.
En Esparta los niños llevaban la cabeza rasurada y los adultos cabellos largos. En Atenas sólo los esclavos
se afeitaban la cabeza; los hombres libres llevaban el cabello bastante corto desde que alcanzaban la edad adulta, ya
que consagraban su cabellera a los dioses. La barba, relativamente larga, se recortaba en óvalo o en punta.
Las mujeres dejaban crecer sus cabellos, aunque los sujetaban en forma de moños o con cintas, siguiendo
generalmente diseños de peinado complicados; se los cortaban, sin embargo, con ocasión de un duelo, y las
esclavas los llevaban siempre cortos. A veces recurrían a postizos para aumentar el volumen y también era
corriente teñírselo de rubio o de negro.
La cabeza descubierta era la regla general para ambos sexos, pero durante los viajes solía usarse un
sombrero plano de rebordes gruesos (pétasos). La gente expuesta al aire libre usaban pilos, piel o capilla de cuero
ajustada a la cabeza.
La cosmética conoció un amplio desarrollo entre los griegos; era bien conocida y utilizada por las mujeres
en general. Se maquillaban el rostro para hacerlo parecer más blanco o encarnado; y utilizaban varios ungüentos y
potingues, además de una amplia gama de perfumes. El rasurado del vello y el arreglo de pies y uñas eran
habituales. El maquillaje de los ojos y el peinado eran tareas que llevaban mucho tiempo, pero incluso para
permanecer en casa, las mujeres se pintaban cada día, porque era un signo de distinción entre libres y esclavas.
A las diversas cajitas de uso cosmético y frascos destinados a aceites y perfumes sumaba la mujer en su
ajuar personal los estuches en donde guardaban sus joyas y, por supuesto, los espejos, que se hacían en bronce, bien
pulimentado por una cara, mientras que la otra solía estar decorado con figuras.
De ordinario el hombre griego no llevaba otra joya o adorno que una sortija grabada a modo de sello, que
era utilizada para identificar un documento. Las mujeres, en cambio, lucían collares de cuentas, cadenas, aparatosos
pendientes, diademas y cinturones, así como brazaletes de oro y plata, generalmente en espiral que se colocaban en
las muñecas o por encima del codo. También utilizaban abanicos de tipo japonés y sombrillas muy semejantes a
nuestros paraguas.
El calzado griego era muy caro, lo que hacía que sólo lo utilizaran para la calle; en casa siempre andaban
descalzos. Muestra una gran variedad. El tipo más común era la sandalia, con una suela de cuero, madera o cuerda,
que se sujetaba por medio de correas dejando el pie muy visible. Sin embargo, en invierno y para caminar se
utilizaban generalmente calzados cerrados, que llegaban hasta el tobillo o hasta media pierna. Siempre eran planos,
pero las mujeres solían introducir una pieza dentro entre el talón y la suela para parecer más altas.
UN DÍA CUALQUIERA.
CUALQUIERA
El ciudadano ateniense solía levantarse temprano, se lavaba y tomaba su primer alimento o desayuno
ligero, el cual se reducía probablemente a un pedazo de pan empapado en vino puro. Después hacía un turno de
visitas, pues era la mejor hora para encontrar a los amigos en casa. Hacía ejercicio físico en el tiempo libre y
llegaba la hora para dirigirse al ágora, en donde se arreglaban los negocios, compraventa y los demás tratos.
A mediodía paraban los negocios y la muchedumbre abandonaba el ágora. Entonces se acostumbraba a
hacer un almuerzo informal, que no siempre se hacía en casa. Tras ello, se dirigían a las barberías u otros lugares de
reunión, hasta que pasaba el calor. Se frecuentaban los gimnasios o los baños, hasta la puesta de sol, que marcaba
la parte la más importante del día, el de la cena, que se comenzaba entre las 4 y 5 de la tarde. Era la comida social y
se hacía en casa o en la de un amigo. Solía ser frugal, a no ser que se tratara de un banquete o un simposio, en
donde la reunión solía prolongarse hasta altas horas de la madrugada.
En cuanto al banquete griego o simposio, cuando la familia estaba sola, se acostumbraba a cenar en el
patio de la casa, la esposa sentada y el esposo reclinado. Cuando había invitados, sólo hombres, la cena se servía en
el andrón. Conforme llegaban los invitados, los esclavos los descalzaban, les lavaban los pies y les daban un
aguamanos. Después, los invitados se acomodaban en los canapés, de dos en dos, según libre elección o siguiendo
el orden designado por el dueño. Al reclinarse, el codo izquierdo solía apoyarse en un cojín. Frente a cada canapé,
se colocaba una mesita redonda de tres pies, en donde se colocaban los alimentos.
Este simposio costaba de dos partes muy bien diferenciadas:
- La de la cena propiamente dicha, en donde se comían:
1-Unos entremeses de verduras, pescados variados y ostras.
2-Un primer plato, que podía ser de pescado o carne, todo en pedazos que se cogían con los dedos.
3-Tras lavarse, las mesitas se retiraban y se sustituían por otras, con frutas, pasteles y otros confites; y
se hacían unas libaciones de vino puro en honor de los buenos genios.
- La del simposio o tertulias, amenizadas con música, danza y diversas atenciones de muchachas
alquiladas. Se desarrollaba también con frecuencia la pederastia, algo muy común entre los griegos.
En éste, se designaba primero por suerte o aclamación a uno de los presentes como director de la fiesta,
a quien correspondía hacer la mezcla de vino y agua en tres cráteras y fijar el tamaño de las copas.
Mientras los comensales se coronaban con guirnaldas vegetales.
Frecuentemente, el simposio, además de conversaciones, se veía animado con juegos de diversos tipos,
como el completar versos, proponer y resolver adivinanzas, improvisar breves discursos o defender una paradoja. A
veces se preferían juegos de destreza manual.
Todo ello tomando abundante vino y picando continuamente algún fruto fresco o seco.
JUEGOS DE SOCIEDAD Y ESPECTÁCULOS DE MASAS. MASAS
Los festivales religiosos, que implicaban a toda la comunidad, eran las ceremonias más importantes. Desde
época remota se incluían juegos y competiciones atléticas y a la par juegos teatrales. Así, en Grecia, podríamos
distribuirlos en tres apartados:
- Atléticos.
- Musicales.
- Dramáticos.
Estos se realizaban según tres criterios:
1-Ciudad aislada, como las Grandes Panateneas de Atenas. El programa de estas fiestas incluían concursos
gimnásticos y musicales, carreras de antorchas y regatas.
2-Grupos de Estados vecinos, como las anfictiónicas, en honor a Apolo.
3-Todos los griegos, que eran cuatro:
- Las Olímpicas, en Pisa, Elida.
- Las Píticas, en Crisa, Fócida.
- Las Nemeas, en Argólida.
- Las Itsmicas, en Corinto.
Las dos primeras se celebraban cada cuatro años y las dos últimas cada dos.
Las más antiguas serías las olímpicas, que datan del [Link] a.C., año 776.
Los cuatro grandes festivales nacionales tenían en común que, además de la guirnalda, al vencedor no se le diera
ningún premio en metálico. Pero cuando éste volvía a su tierra, era premiado con grandes honores. En Atenas,
por ejemplo, tenía derecho a vivir a expensas del Estado; en Esparta, a combatir en las batallas junto al rey.
a)Juegos Olímpicos.
Los festivales eran organizados en honor de Zeus. No podían asistir a ellos las mujeres, pero sí los esclavos
y cualquier extranjero. Los juegos, que duraban siete días, durante la segunda o tercera luna del solsticio de verano,
comenzaban con sacrificios y celebraciones en honor de Zeus, la gran divinidad que presidía la ciudad de Olimpia,
dentro de su magnífico santuario, en donde estaba la estatua de Zeus sedente, labrada en oro por Fidias.
Durante la celebración de los juegos, se proclamaba por toda Grecia una tregua sagrada.
Además del interés atlético, el festival tenía cierto aspecto de feria internacional, en donde se podían
mostrar las obras literarias realizadas o presentar sus ideas en discursos.
Los jueces de los juegos, hellenodicae, eran diez y se encargaban de examinar y calificar cuidadosamente a
los concursantes. Cada uno debía demostrar que era heleno de nacimiento y hombre libre y que había cumplido los
meses de preparación o entrenamiento. Además debían seguir entrenándose durante los treinta días que precedían al
concurso, bajo la atenta vigilancia de los jueces.
El programa de los juegos se extendía a lo largo de cinco días. El primer acto era el stadión o carrera corta,
de unos 200 metros. El vencedor daba su nombre a la Olimpiada. El diaulos o carrera doble correspondería a unos
400 metros. El dóliquos o carrera larga sería de tres a cinco kilómetros.
El pentathlon era un certamen de cinco partes, que comprendía el salto, el lanzamiento de disco y jabalina,
la carrera y la lucha cuerpo a cuerpo, en donde tenía que derribarse al adversario tres veces para vencerlo.
En el boxeo, los guantes no eran más que tiras de cuero enredadas en las muñecas y la pelea se prolongaba
hasta que uno de los dos se diese por vencido. Lo mismo ocurría en el pancratium, lucha mezcla entre la habitual y
el boxeo, en donde todo valía: apaleamientos sin compasión, puñetazos, golpes en los testículos,
estrangulamientos...
Una celebración muy importante eran las carreras de caballos y de carros, que tenían lugar en el
hipódromo, cuya victoria era muy codiciada.
Al final de la disputa, el nombre de cada vencedor y el de su ciudad natal eran proclamados por un heraldo
y el vencedor era coronado por los jueces con una guirnalda de olivo. Las ramas tenían que ser cortadas por un
joven cuyos padres estuviesen vivos. Además los nombres de los ganadores se grababan en lápidas de mármol o en
placas de bronce que eran colocadas en el gimnasio.
La participación de las mujeres estaba totalmente prohibida tanto como deportistas como espectadoras. Si
alguna era descubierta era arrojada desde el monte Tipeo, ya que algunas llegaban a disfrazarse para asistir a los
juegos.
No obstante, cada cuatro años, en fechas distintas a las asignadas para los hombres, las muchachas
organizaban unos juegos exclusivamente para mujeres, en honor de la diosa Hera, que también se veneraba en el
santuario de Olimpia.
Si en un principio sólo podían participar ciudadanos griegos, poco a poco esto se fue internacionalizando,
sobre todo, después que Grecia pasó a ser una provincia romana.
Los juegos continuaron hasta el 393, cuando el emperador Teodosio clausuró los juegos, considerándolos
paganos. Pero posteriormente Pièrre Fredy, barón de Coubertin, consiguió que estos se reimplantaran a partir de
1986, celebrados por primera vez en Atenas.
b)Teatro.
En Grecia, los festivales dramáticos estaban especialmente relacionados con el culto de Dionisos. En
Atenas, había dos festivales en los que se presentaban piezas dramáticas:
- Las Leneas (a fines de enero), apropiadas para las comedias.
- Las Grandes Dionisiacas (a fines de marzo), apropiadas para las tragedias, más fastuosas y brillantes.
Parece que los dramas se prolongaban durante 3 días. Los poetas, coregas y protagonistas recibían premios.
El poeta que deseaba participar lo solicitaba del arconte correspondiente, quien, si lo aceptaba, le
proporcionaba un corega y tres actores. El corega proveía y adiestraba el coro. Diez jueces eran escogidos por la
boulé, y los premios eran otorgados por cinco votos, sacados a suerte entre los diez jueces.
El auditorio era de atenienses y extranjeros; los esclavos y las mujeres parece ser que no podían asistir. A
los ciudadanos pobres, el Estado les pagaba la entrada.
En cuanto al edificio, los de piedra fueron sustituyendo a los primitivos de madera. Tenían cuatro partes
principalmente:
- El théatron o auditorio, que era una serie ascendente de asientos en filas semicirculares, tallados en los flancos
de una colina o con muros de contrafuerte donde no se contaba con la colina natural. Las filas más bajas estaban
destinadas a sacerdotes y funcionarios.
- La orchéstra o lugar para la danza del coro, que era una pista de baile en forma circular. Tenía accesos laterales,
párodoi, por donde entraba el coro.
- El proskénion o escenario de los actores, que era una plataforma de piedra de unos 4 metros de altura y tres de
ancho, sostenida por pilares.
- La skené o fondo, que era una construcción de dos o tres pisos, en donde se representaba la fachada de un
palacio o templo. Tenía tres puertas que se abrían sobre el escenario.
Se atribuye a Sófocles la introducción de decorados pintados, pero parece que como decorado siempre se
tenía esa fachada de piedra.
En cuanto a los actores, el disfraz del actor trágico solía rellenarse con postizos y, para aumentar su
estatura, usaban un calzado con suelas muy gruesas, coturnos, una máscara y una peluca. La vestidura era el chitón
largo o jonio, lo bastante amplio para cubrir el cuerpo y sus rellenos artificiales. Las telas eran vistosas para los
personajes importantes y sobrias para los humildes. Los dioses aparecían con sus atributos simbólicos.
La vestimenta de la comedia era más semejante a la que se usaba a diario. El coturno se sustituía por unas
pantuflas (los socci romanos): el zueco de la comedia.
Las máscaras usadas por todos los actores tienen especial interés. Se hacían de lino, a veces de corcho, y
cubrían cara y cabeza. Como se perdían las expresiones faciales, el actor enunciaba muy claramente y su además
tenía que ser muy expresivo.
El número de actores era, generalmente, tres, hombres todos. Algunas veces se usaba un cuarto actor. El
coro era de 12 ó 15 hombres para la tragedia y de 24 para la comedia.
La tragedia griega consistía por lo común en 5 actos, divididos por cuatro odas corales, siendo el primero
un prólogos y el último un éxodos. La comedia tenía un proceso semejante, aún con la inclusión de una parábasis,
generalmente a media pieza.