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Escala de Parentalidad Positiva E2P-v2

1. El documento describe la Escala de Parentalidad Positiva E2P, la cual evalúa las competencias parentales a través de cuatro áreas: vinculares, formativas, protectoras y reflexivas. 2. Se explica que las competencias parentales son conocimientos, actitudes y prácticas que se aprenden y actualizan a lo largo de la historia y contexto de cada persona. 3. La escala ofrece una evaluación integral de las competencias parentales y busca apoyar trayectorias positivas de desarrollo infantil.
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Escala de Parentalidad Positiva E2P-v2

1. El documento describe la Escala de Parentalidad Positiva E2P, la cual evalúa las competencias parentales a través de cuatro áreas: vinculares, formativas, protectoras y reflexivas. 2. Se explica que las competencias parentales son conocimientos, actitudes y prácticas que se aprenden y actualizan a lo largo de la historia y contexto de cada persona. 3. La escala ofrece una evaluación integral de las competencias parentales y busca apoyar trayectorias positivas de desarrollo infantil.
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Esteban Gómez Muzzio

Psicólogo,es entrenador de entrenadores y traductor de la Escala NCFAS-G+R para


Latinoamérica.
Leyla Contreras Yevenes
Es supervisora y entrenadora acreditada en la escala NCFAS G+R.
Escala de Parentalidad Positiva E2P, la que ha sido creada gracias al aporte de
distintas personas, entre ellos, padres, madres, cuidadores y profesionales quienes
han creído en la posibilidad de esta transformación.

La Escala de Parentalidad Positiva E2P-v2 es una contribución que Fundación América


por la Infancia coloca a disposición de todos los profesionales que acompañan a los
niños y sus familias para apoyar trayectorias positivas de parentalidad y de
desarrollo a lo largo del curso de vida. Está escala es de distribución y acceso
gratuito,
nunca será vendida y nunca debe ser comprada.
tenía por objetivo abordar de manera integral casos de graves vulneraciones de
derecho en primera infancia, organizados desde un modelo ecológico, la teoría del
apego
y la parentalidad positiva.

De los numerosos artículos revisados, se estudiaron con mayor detalle los


siguientes cuestionarios: el Inventario de Conducta Parental (Merino, Díaz &
DeRoma, 2004);
la Escala de Competencia Parental Percibida (Bayot, Hernández & de Julián, 2005);
el Inventario de Prácticas de Crianza (Aguirre, 2010); el Inventario de Estilo
Educativo Familiar (Ibáñez-Valverde, 2002); y el Cuestionario de Prácticas
Parentales (Gaxiola, Frías, Cuamba, Franco & Olivas, 2006). Además, se estudió en
profundidad el Manual de Evaluación de las Competencias y Resiliencia Parental de
Jorge Barudy y Maryorie Dantagnan (2010).

una última versión de 54 ítems que es la que se ofrece en los Manuales de 2013 en
FIPI y 2015 en FAI. Con esta versión se realizó un último estudio en dos partes:
primero, con una muestra de población general compuesta por 333 padres y madres, y
segundo, con una muestra de 50 familias con graves vulneraciones de derecho del
proyecto Crecer en Familia (Muñoz & Gómez, 2015).

El proceso completo de desarrollo del instrumento se reseña en el Manual de la E2P


de Gómez y Muñoz (2013; 2015). Esta primera versión mostró indicadores
psicométricos
apropiados, con alfa de Cronbach de .946 para la escala total, .898 para
competencias vinculares, .860 para competencias formativas, .845 para competencias
protectoras
y .817 para competencias reflexivas; la validez de contenido fue refrendada por 14
jueces expertos, y ha correlacionado con otros instrumentos de crianza y desarrollo
infantil y adolescente como el ASQ y la escala NCFAS-G.

En el presente, es posible plantear que las competencias parentales representan un


concepto central y multidimensional, que además de ser el marco referencial que
permite explicar situaciones de riesgo, daño y/o trauma complejo, promueven el
diseño de estrategias de evaluación e intervención orientadas a restituir el
derecho de
los niños, niñas y/o adolescentes a vivir en familia.

Las competencias parentales son el conjunto de conocimientos, actitudes y prácticas


de crianza vinculares, formativas, protectoras y reflexivas, aprendidas y
actualizadas a partir de una historia y las oportunidades que ofrece la ecología de
la parentalidad. Las competencias parentales permiten organizar la propia
experiencia y conducir el comportamiento parental a través de diversas situaciones
de la vida familiar y la crianza, acompañando, protegiendo y promoviendo
trayectorias de desarrollo positivo en el bebé, niño, niña o adolescente, con la
finalidad última de garantizar su bienestar y el ejercicio pleno de sus derechos
humanos (Gómez, 2019)

Primero, explicita que las competencias parentales suponen un conjunto de elementos


(conocimientos, actitudes y destrezas prácticas) que se adquieren mediante
complejos procesos de aprendizaje, a partir de la historia de apego y crianza
vivida, y las oportunidades que ofrece el entorno actual (Barudy & Dantagnan, 2005;
2010;
Cassidy & Shaver, 2008; Rodrigo et al., 2015).
Segundo, las competencias parentales no son innatas, sino que se configuran en una
historia y un contexto psicosocial específico. Y son un aprendizaje dinámico, lo
que
significa que pueden reaprenderse, perfeccionarse, consolidarse, bajo el supuesto
de que se dispongan de oportunidades de aprendizaje, pertinentes, adecuadas y
bien-tratantes (Gómez, Muñoz & Santelices, 2008; NSC, 2012; Gómez & Bascuñán,
2017).
Tercero, la definición refiere que se reconocen cuatro áreas de competencia
parental: vincular, formativa, protectora y reflexiva, con diversos componentes que
se van
entrelazando en formas complejas y dinámicas mutuamente influyentes. Más adelante
revisaremos en detalle cada una de ellas.

1. El conocimiento parental es la preparación y formación integral para el adecuado


ejercicio del rol parental, incluyendo:
(a) Desarrollo infantil a lo largo del ciclo vital: hitos, desafíos, necesidades y
respuestas apropiadas en cada etapa.
(b) Derechos de la niñez: cuáles son, qué es ser un sujeto de derecho, cómo
asegurar el derecho a la participación, qué implica el principio de autonomía
progresiva.
(c) Apego y desarrollo: qué es el apego, estilos de apego, cuidados cotidianos,
estrés tóxico, cómo regular el estrés, cómo ser una base segura para la
exploración.
(d) Tecnologías y aprendizaje: cuáles favorecen el aprendizaje, cómo incorporarlas
en la vida cotidiana, precauciones, redes sociales.
(e) Sistemas de apoyo a la crianza: políticas y programas disponibles, formas de
acceso, beneficios, uso de redes.

2. La actitud parental es la filosofía que orienta la parentalidad y da forma a un


estilo parental determinado en la crianza, que puede ser categorizado como
autoritario, democrático, permisivo o negligente (Baumrind, 1991; Capano & Ubach,
2013), o bien sensible, controlador o no responsivo (Crittenden, 2013) y que se
sostiene sobre la propia historia de crianza vivida, aquella que dio forma a los
modelos operativos internos o “constelaciones representacionales” (Marrone, 2014;
Di
Bartolo, 2016).

3. Finalmente, las destrezas parentales se manifiestan a través de las prácticas


cotidianas de crianza, que pueden clasificarse en socioemocionales (vinculares en
el
modelo propuesto), cognitivas (formativas en el modelo propuesto), y nutricias
(protectoras en el modelo propuesto) (Bornstein, 2012). A continuación, se
revisarán
cada una de las competencias parentales señaladas.

Competencias parentales

Vinculares - Mentalización, Involucramiento parental, Calidez emocional,


Sensibilidad parental.
Refiere a habilidad dirigidas a promover un apego seguro y adecuado al desarrollo
socioemocional en niños, niñas y adolescentes.

Formativas - Estimulación del aprendizaje, Guía, orientación y consejo, Normas y


límites mediante una disciplina positiva, Socialización.

Refiere a habilidades orientadas a favorecer el desarrollo, aprendizaje y


socialización de niños, niñas y adolescentes.

Protectoras - Provisión de cuidados cotidianos para satisfacer las necesidades


básicas, Garantías de seguridad física, emocional y psicosexual, Organización
de la vida cotidiana, Búsqueda de apoyo social

Refiere a habilidades de cuidado y protección adecuado a niños, niñas y


adolescentes, resguardando su necesidad de desarrollo humano garantizando sus
derechos y
favoreciendo su integridad física y emocional.

Reflexivas - Anticipar escenarios vitales y relevantes, Monitorear influencias en


el desarrollo del niño/a, Meta parentalidad o Auto monitoreo parental, Autocuidado
parental

Refiere a habilidades que permitan pensar sobre las influencias y trayectorias de


la parentalidad, monitorear practicas parentales actuales y evaluar el curso del
desarrollo del niño, niña o adolescente.

Se constituye, además, desde un imperativo ético superlativo aún más importante, y


es que logra comprender que el primer y más relevante instrumento de evaluación que
debe colocar a disposición del proceso evaluativo es su propia persona, además del
marco teórico que sostiene su labor. El profesional forja un profundo sentido de
ética relacional, en que la evaluación por ningún motivo debe usarse para castigar,
juzgar y/o discriminar, sino más bien, para comprender, acoger y acompañar, con
respeto, la cultura e historia de cada persona y de su sistema familiar. La
importancia otorgada a los Buenos Tratos, como condición fundante del rol
profesional, es
el punto de partida y el horizonte último de todo este modelo.

-cuestionario de auto-reporte Inventario Potencial de Maltrato Físico o PMF (Haz


&Ramírez, 1998)
-PSI-SF (Abidin.1983), cuestionario de autoreporte en su versión abreviada que
permite evaluar estrés parental.
-PBI (Parker, Tupling & Brown, 1979; Parker, 1989) cuestionario de autoreporte
basado en la teoría del apego de John Bowlby, el que pretende medir la percepción
que las
personas tienen respecto de las actitudes y conductas de sus propios cuidadores en
la infancia. Este instrumento cuenta con una adaptación para Chile (Albala &
Sepúlveda, 1997)

¿Cómo evaluar competencias parentales desde el Modelo ODISEA?


El dominio de Lo Heredado es la historia genético/social con la que se da origen a
la parentalidad, y abarca la propia experiencia como hijo/a y las representaciones
de crianza heredadas. El dominio de Lo Vivido, contiene no sólo la práctica
cotidiana de crianza, sino que todo el registro sensorial de lo que va aconteciendo
en la
relación con el niño/a. El dominio de Lo Soñado apunta al proyecto parental y
familiar, y a las esperanzas que se forjan sobre el futuro de forma más o menos
consciente. El dominio de Lo Aprendido, donde se establecen las competencias
parentales vinculares, formativas, protectoras y reflexivas. El dominio de Lo
Narrado,
que involucra el relato y todas las representaciones Manual | Escala de
Parentalidad Positiva E2P. v2 53 asociadas a la crianza. El dominio de Lo Ecológico
que es la
apertura a los sistemas de influencia de la parentalidad y la vida familiar,
considerando a la pareja, otros familiares y la cultura en su conjunto (Gómez,
2017; 2019)

La evaluación de competencias parentales, abarca solo algunos de estos dominios,


por lo que no representa el análisis de la experiencia parental en su completitud.
La evaluación de competencias corresponde al dominio de Lo Aprendido y Lo Vivido,
por lo tanto, tiene ese alcance temporal: el presente. Por esta razón se debe tener
precaución y comprender que evaluar la competencia no es evaluar la parentalidad,
es solo un aspecto de uno de sus dominios, y sus resultados deben ser interpretados
y valorados en dicha temporalidad.

Escala de Parentalidad Positiva

La Escala de Parentalidad Positiva (e2p) es un cuestionario muy sencillo que puede


contestarlo cualquier adulto responsable de la crianza de un niño o niña.
Su objetivo es identificar aquellas competencias parentales que dichos adultos
utilizan al relacionarse con su hijo, hija, niño o niña a su cargo, agrupándolas en
cuatro áreas: vínculo, formación, protección y reflexión. El cuestionario se
compone de 54 reactivos que dan cuenta de comportamientos cotidianos de crianza que
estarían reflejando el despliegue de la competencia parental en estas cuatro áreas.

¿Cómo se corrige la Escala de Parentalidad Positiva E2P v2?

¿Cómo se tabula la Escala de Parentalidad Positiva E2P v2?

¿Cómo se interpreta la Escala de Parentalidad Positiva E2P v2?


El cuestionario consta de 60 ítems para todos los rangos de edad, salvo la versión
de 8-12 años y la de 13-17 años las cuales tienen 56 ítems. Cada ítem cuenta con
5 opciones de respuesta que van desde Nunca, Casi Nunca, A Veces, Casi Siempre y
Siempre:
• Si la afirmación es “Nunca” asigne un puntaje de 0 punto.
• Si la afirmación es “Casi Nunca” asigne un puntaje de 1 punto.
• Si la afirmación es “A Veces” asigne un puntaje de 2 puntos.
• Si la afirmación es “Casi Siempre” asigne un puntaje de 3 puntos.
• Si la afirmación es “Siempre” asigne un puntaje de 4 puntos.
NOTA: una excepción a lo anterior es para la versión de 0-3 meses. Para esa
versión, y únicamente para esa versión, la asignación de puntajes debe hacerse de
la
siguiente manera:
• Si la afirmación es “Nunca”, “Casi Nunca” o “A veces”, asigne 2 puntos.
• Si la afirmación es “Casi Siempre”, asigne 3 puntos.
• Si la afirmación es “Siempre”, asigne 4 puntos.

Una vez asignados los puntajes a cada reactivo, proceda a sumarlos por Competencia
Parental: Vinculares desde la afirmación 1 a la 15; Formativas, desde la
afirmación 16 a la 30; Protectoras, desde la afirmación 31 a la 45; y Reflexivas,
desde la afirmación 46 a la 60. Recuerde que en cada formato la división entre un
área y la siguiente viene dada por una línea más gruesa que las otras. En el caso
de las versiones 8-12 y 13-17 años se suma del ítem 1 al 14 para competencias
vinculares; del ítem 15 al 29 para competencias formativas; del ítem 30 al 42 para
competencias protectoras; y del ítem 43 al 56 para competencias reflexivas.
Con este ejercicio, se contará con 4 puntajes, uno por cada Competencia Parental,
que reflejan la frecuencia con que la persona despliega prácticas de crianza
positivas
en cada área evaluada.

Para interpretar cada versión de la E2P v2, debe utilizar las tablas del Anexo 2
“Tablas de
Interpretación por Edad”:
• Paso 1: tome el puntaje bruto de cada competencia parental y ubíquelo en la Tabla
correspondiente.
• Paso 2: busque en la primera columna el decil correspondiente (decil 1, 2, 3,
4...).
• Paso 3: identifique la categoría conceptual correspondiente a dicho decil.
Existen 3 opciones
posibles: “Alta Frecuencia”, “Frecuencia Intermedia” y “Baja Frecuencia” de
prácticas de
crianza positiva. Es importante este cambio interpretativo respecto a la primera
versión, ya que
resulta más válido para un cuestionario que evalúa frecuencia de prácticas de
crianza que la
interpretación directamente derivada de los puntajes sea en términos del grado de
frecuencia.

Manual | Escala de Parentalidad Positiva E2P. v2 87 Tras realizar estos tres pasos,
usted tendrá 4 categorías, una para cada área de competencia parental: Vinculares,
Formativas, Protectoras y Reflexivas. El siguiente paso es construir un “PERFIL DE
COMPETENCIAS PARENTALES” con estas cuatro categorías, siguiendo el siguiente
protocolo de interpretación:

• ZONA DE RIESGO: si el perfil contiene 2 o más áreas ubicadas en “Baja


Frecuencia”, entonces
se considera que las competencias parentales están en zona de riesgo y se
recomienda indicar
intervención especializada (ej., video-feedback, psicoterapia infanto-parental,
terapia familiar,
etc.). Un caso especial es si las competencias vinculares están en baja frecuencia;
en este caso,
aunque sólo esta área esté en baja frecuencia, se considera igualmente en riesgo y
se procede
a indicar intervención especializada. La razón para esto se desprende de la gran
cantidad de
literatura que otorga una relevancia trascendental a las competencias parentales
vinculares
(sensibilidad parental, regulación del estrés, mentalización, etc) para la salud
mental de niños,
niñas y adolescentes (véase el marco teórico en este Manual para referencias
bibliográficas).
• ZONA DE MONITOREO: si el perfil contiene sólo 1 área (distinta de competencias
vinculares)
ubicada en “Baja Frecuencia”, entonces se considera en zona de monitoreo o
acompañamiento
preventivo, y debiese ofrecerse consejería, psicoeducación o talleres de
competencias
parentales sumado a una nueva evaluación en un periodo máximo de 6 meses. Si
ninguna área
está en Baja Frecuencia, pero hay dos o más en frecuencia intermedia, se considera
de la misma
forma Zona de Monitoreo o Acompañamiento Preventivo y se toman las mismas medidas o
recomendaciones.
• ZONA ÓPTIMA: si ninguna área está en Baja Frecuencia y 3 o más están en Alta
Frecuencia, se
considera en Zona Optima y se refuerza positivamente, sin mayor intervención. Un
caso especial
sería si la persona solicita voluntariamente un trabajo de acompañamiento a su
parentalidad, lo
que siempre será acogido positivamente, en la medida de los recursos disponibles.

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