SERPIENTES
Esten alrededor de 3.400 especies de serpientes, y menos del 10 por ciento son venenosas. A
pesar de ello, las serpientes son un símbolo de temor para el ser humano, personificando, en
ocasiones, al mal.
Las serpientes u ofidios, pertenecen, junto a camaleones e iguanas, al orden Squamata. Estos
animales se caracterizan por tener la mandíbula superior totalmente fusionada con el cráneo y un
maxilar inferior muy móvil, además de una tendencia a reducir las extremidades, totalmente
ausentes en serpientes. En este artículo de ExpertoAnimal conoceremos los tipos de serpientes
que existen, sus características y algunos ejemplos.
Características de las serpientes
Las serpientes, como el resto de reptiles, posee el cuerpo protegido por escamas. Estas escamas
epidérmicas se disponen una al lado de la otra, solapadas, etc. Entre ellas existe una zona móvil
llamada bisagra, lo que le permite realizar movimientos. Las serpientes, a diferencia de los lagartos
tienen escamas córneas y no poseen osteodermos o escamas óseas bajo ellas. Este tejido
epidérmico escamoso se moda de forma completa cada vez que el animal crece. Se muda como
una sola pieza que recibe el nombre de camisa.
Son animales ectotermos, es decir, no son capaces de regular su temperatura corporal por sí
mismo, dependen del ambiente. Para ello, modifican y adaptan su comportamiento para
mantener su temperatura lo más estable posible.
Como reptil, el sistema circulatorio de las serpientes se caracteriza por presentar el corazón
dividido en tres cámaras, dos aurículas y un solo ventrículo. Este órgano recibe sangre del cuerpo y
de los pulmones, liberándola otra vez al cuerpo. Las pequeñas válvulas y tabicaciones que
presenta el ventrículo hace que funcione como si estuviera dividido en dos.
El sistema respiratorio de las serpientes está compuesto por un pequeño agujero en la parte final
de la boca llamado glotis. La glotis tiene una membrana que permite el paso del aire hacia la
tráquea cuando el animal necesita respirar. Tras la tráquea encontramos un pulmón derecho
totalmente funcional con un bronquio que lo atraviesa y se llama mesobronquio. El pulmón
izquierdo en las serpientes está muy reducido o totalmente ausente en muchas especies. La
respiración se produce gracias a los músculos intercostales.
Las serpientes presentan un aparato excretor bastante evolucionado. Los riñones son de tipo
metanéfricos, como en aves o mamíferos. Estos toman filtran la sangre expulsando las sustancias
de desecho. Se encuentra situados en la zona más posterior del cuerpo. No tienen vejiga, pero la
parte final del tubo por donde se desecha está ensanchada, permitiendo el almacenamiento.
La fecundación en estos animales es siempre interna. La mayor parte de las serpientes son
animales omnívoros, ponen huevos. Aunque, en ocasiones, pueden ser ovovivíparas,
desarrollándose las crías en el interior de la madre. Los ovarios en las hembras son alargados y
quedan flotando dentro de la cavidad del cuerpo. En machos, los conductos seminíferos actúan
como testículos. Aparece una estructura llamada hemipene, que no es más que una evaginación
de la cloaca y sirve para introducirse en la cloaca de la hembra.
La cloaca es una estructura donde convergen los conductos excretores, el final del intestino y los
órganos reproductivos.
Algunos órganos de los sentidos están muy desarrollados en las serpientes, este es el caso del
olfato y del gusto. Las serpientes tienen un órgano llamado de Jacobson u órgano vomeronasal, a
través del cual detecta las feromonas. Además, a través de la saliva, se impregnan las sensaciones
gustativas y olfativas.
En el rostro tienen unas fosetas que captan pequeñas diferencias de temperatura, hasta 0,03 ºC.
Las usan para cazar. El número de fosetas que poseen varían entre 1 y 13 pares a cada lado del
rostro. A través del campo térmico detectable, hay una doble cámara dentro separada por una
membrana. Si hay un animal cerca de sangre caliente, aumenta el aire que se encuentra en la
primera cámara y se mueve la membrana de terminación que estimula a las terminaciones
nerviosas.
Por último, existen serpientes muy venenosas. El veneno es producido por glándulas salivales cuya
composición está modificada. Al ser, al fin y al cabo, saliva, tiene una función digestiva que ayuda a
la digestión de la presa. Por ello, si te muerde una serpiente, aunque no sea venenosa, la propia
saliva puede provocar una reacción adversa y provocar heridas muy dolorosas.