GRUPO 8
Gómez, Orlando
Guillén, David
Lamus, Lian
Pérez, Miguel
Solano, José
Soteldo, Francisco
Torrealba, Julio
GRUPO 8: SAN DÁMASO I
1. Saludo inicial
2. Cerco de Protección
3. Lectura Lc 24, 13-45
4. Confidencialidad
5. Presentación del grupo:
Gómez, Orlando
Guillén, David
Lamus, Lian
Pérez, Miguel
Solano, José
Soteldo, Francisco
Torrealba, Julio
6. Oración inicial
7. Desarrollo del tema
8. Resumen
9. Oración para pedir ayuda a San Dámaso I
10. Oración final
Papa San Dámaso I
Nacido aproximadamente en el año 304; murió el 11 de diciembre del 384.
Su padre, Antonio, probablemente era español; el nombre de su madre,
Laurencia (Lorenza), hasta hace poco no era conocido. Dámaso podría
haber nacido en Roma; lo cierto es que creció allí prestando sus servicios a
la iglesia de San Lorenzo mártir. Fue elegido por gran mayoría Papa en
octubre del año 366, pero un cierto número de ultra conservadores
seguidores del difunto Papa Liberio lo rechazaron, y escogieron al diácono
Ursino (o Ursicino), quien fue de modo irregular consagrado, y quienes para
tratar de sentarlo en la Cátedra de Pedro ocasionaron gran violencia,
llegando al derramamiento de sangre. Muchos detalles de este escandaloso
conflicto están relatados en el "Libello Precum" (P.L., XIII, 83-107) de forma
muy tendenciosa, pero por una demanda a la autoridad civil por parte de
Faustino y Marcelino, dos presbíteros contrarios a Dámaso (cf. también
Ammianus Marcellinus, Rer. Gest, XXVII, c. 3). El emperador Valentiniano
reconoció a Dámaso y desterró en el año 367 a Ursino a Colonia,
posteriormente le fue permitido volver a Milán, pero se le prohibió volver a
Roma o a su entorno. Los partidarios del antipapa (ya en Milán aliado a los
Arrianos y hasta su muerte pretendiendo la sucesión) no dejaron de
perseguir a Dámaso. Una acusación de adulterio fue presentada contra él
(en el 378) en la corte imperial, pero fue exonerado de ella primero por el
propio Emperador Graciano (Mansi, Coll. Conc. III, 628) y poco después por
un sínodo romano de cuarenta y cuatro obispos (Liber Pontificalis, ed.
Duchesne, s.v.; Mansi, op. cit., III, 419) qué también excomulgó a sus
acusadores.
Dámaso defendió con vigor la Fe católica en una época de graves y variados
peligros. En dos sínodos romanos (años 368 y 369) condenó el Apolinarismo
y Macedonialismo; también envió legados al Concilio de Constantinopla (año
381), convocado contra las herejías mencionadas. En el sínodo romano del
año 369 (o 370) Auxentio, el Obispo Arriano de Milán fue excomulgado;
mantuvo la sede hasta su muerte, en el año 374, facilitando la sucesión a
San Ambrosio. El hereje Prisciliano, condenado por el Concilio de Zaragoza
(año 380) atrajo a Dámaso, pero en vano (Prisciliano era natural de Galicia,
España y hay eruditos que consideran a Dámaso o a su familia también
gallega. N. del T.). Dámaso animó a San Jerónimo para realizar su famosa
revisión de las versiones latinas más tempranas de la Biblia (la VULGATA,
llamada así porque era entendida por el vulgo, el pueblo). Durante algún
tiempo, San Jerónimo también fue su secretario particular (Ep. 123, n. 10).
Un canon importante del Nuevo Testamento fue proclamado por él en el
sínodo romano del año 374. La Iglesia Oriental recibió gran ayuda y estímulo
de Dámaso contra el arrianismo triunfante, en la persona de San Basilio de
Cesarea; el Papa, sin embargo, mantuvo cierto grado de suspicacia hacia el
gran Doctor de Capadocia. Con relación al Cisma Meletiano en Antioquía,
Dámaso, con Atanasio y Pedro de Alejandría, simpatizaron con el partido
Paulino por ser el mejor representante de la ortodoxia de Nicea; a la muerte
de Meletio trabajó para afianzar en la sucesión a Paulino excluyendo a
Flaviano (Socrates, Hist. Eccl., V, 15). Apoyó la petición de los senadores
cristianos ante el Emperador Graciano para retirar el altar de Victoria del
Senado (Ambrosio, Ep. 17, n. 10), y vivió para dar la bienvenida al famoso
decreto de Teodosio I, "Del fide Católica" (27 Feb., 380) que declaraba como
la religión del Estado Romano aquella doctrina que San Pedro había
predicado a los romanos y de la cual Dámaso era su cabeza suprema (Cod.
Theod., XVI, 1, 2).
Cuando, en el año 379, la Iliria fue separada del Imperio de Occidente,
Dámaso se movió para salvaguardar la autoridad de la Iglesia romana
creando una vicaría apostólica y nombrando para ella a Ascolio, Obispo de
Tesalónica; éste es el origen del importante Vicariato Papal durante mucho
tiempo ligado a la sede. La primacía de la Sede Apostólica fue defendida
vigorosamente por este Papa, y en el tiempo de Dámaso por actas y
decretos imperiales; entre los pronunciamientos importantes sobre este tema
está la afirmación (Mansi, Coll. Conc., VIII, 158) que basa la supremacía
eclesiástica de la Iglesia Romana en las propias palabras de Jesucristo
(Mat., 16, 18) y no en decretos conciliares. El prestigio de los primeros
decretales papales, habitualmente atribuido al papado de Siricio (384-99),
muy probablemente debe ser atribuido al papado de Dámaso ("Cánones
Romanorum ad Gallos"; Babut, "Las decretales más antiguas", París, 1904).
Este desarrollo de la administración papal, sobre todo en Occidente, trajo con
él un gran aumento de grandeza externa. Esta magnificencia seglar, sin
embargo, afectó las costumbres de muchos miembros del clero romano cuya
vida y pretensiones mundanas, fueron amargamente reprobadas por San
Jerónimo, provocando (el 29 de Julio del 370) que con un decreto de
Emperador Valentiniano dirigido al Papa, se prohibiera a los eclesiásticos y
monjes (posteriormente a obispos y monjas) dirigirse a viudas y huérfanos
para persuadirlos con la intención de obtener de ellos regalos y herencias. El
Papa hizo que la ley fuese estrictamente observada.
Dámaso restauró su propia iglesia (ahora iglesia de San Lorenzo en
Dámaso) y la dotó con instalaciones para los archivos de la Iglesia Romana.
Construyó la basílica de San Sebastián en la Vía Apia (todavía visible)
edificio de mármol conocido como la "Platonia" (Platona, pavimento de
mármol) en honor al traslado temporal a ese lugar (año 258) de los cuerpos
de los Santos Pedro y Pablo, y la decoró con una inscripción histórica
importante. En la Vía Ardeatina, también construyó, entre los cementerios de
Calixto y Domitilla, una basilicula, o pequeña iglesia, cuyas ruinas fueron
descubiertas en 1902 y 1903, y donde, según el "Liber Pontificalis", el Papa
fue enterrado junto con su madre y su hermana. En esta ocasión el
descubridor, Monseñor Wilpert, encontró también el epitafio de la madre del
papa de la que ni sé sabía que su nombre era Lorenza, ni tampoco que
había vivido los sesenta años de su viudez al servicio de Dios, y que murió a
los ochenta y nueve años, después de haber visto a la cuarta generación de
sus descendientes. Dámaso construyó en el Vaticano un baptisterio en honor
de San Pedro y gravó en el una de sus inscripciones artísticas, todavía
conservada en las criptas Vaticanas. Desecó esta zona subterránea para que
los cuerpos que se enterraran allí no pudieran ser afectados por agua
estancada o por inundaciones. Su devoción extraordinaria a los mártires
romanos ahora es muy bien conocida y se debe particularmente a los
trabajos de Juan Bautista De Rossi.
Para darse cuenta de la gran restauración arquitectónica de las catacumbas
y de sus características artísticas únicas tenemos las Cartas de Dámaso
donde su amigo Furius Dionisius Filocalus plasmó los epitafios compuestos
por Dámaso. El contenido dogmático de los epitafios de Dámaso es
importante. También compuso varios resúmenes, epigramas de diversos
mártires y santos y algunos himnos, o Carmina, igualmente el resumen de
San Jerónimo dice que Dámaso los escribió sobre la virginidad, ambos en
prosa y en verso, pero ninguna de dichas obras se ha conservado.
RESUMEN DE LA BIOGRAFÍA DE SAN DAMASO I
Este Pontífice se hizo famoso por haber redactado y hecho grabar los epitafios o
lápidas en los sepulcros de muchos famosos mártires de las catacumbas de
Roma.
En la cripta de San Calixto, él añadió: “Aquí, yo, Dámaso, desearía fueran
enterrados mis restos, pero temo turbar las piadosas cenizas de los mártires.
Espero que Jesucristo que resucitó a Lázaro, me resucite también a mí en el
último día”.
De familia española, el santo fue secretario de los Pontífices, San Liberio y San
Félix, y al ser elegido Papa, en el año 366, hizo honor a su nombre, que significa
"domador", porque tuvo que sofocar una sangrienta rebelión que se levantó en
Roma contra él.
Tuvo como Secretario al gran San Jerónimo, a quien le encargó que tradujera la S.
Biblia al idioma popular, conocida con el nombre de "La Vulgata", y que fue
empleada por la Iglesia Católica durante cerca de 15 siglos.
La tradición señala que el Papa San Dámaso fue el que introdujo en las oraciones
de los católicos el "Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el
principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén". Durante todo su
pontificado se preocupó por conseguir que los obispos de todas las naciones
reconocieran al Sumo Pontífice de Roma como el obispo más importante del
mundo, como signo de reconocimiento de un católico y de un obispo legítimo.
Murió el 11 de diciembre del año 384 a la edad de 80 años. Fue sepultado en la
tumba que él mismo se había preparado humildemente, alejado de las tumbas de
los santos famosos de Roma. Después construyeron sobre su sepulcro la basílica
llamada San Dámaso.
Oración para pedir ayuda a San Dámaso I
Oh glorioso Papa san Dámaso,
que junto a san Jerónimo tanto hiciste por el cristianismo
y amaste fielmente a la Iglesia en los tiempos difíciles,
mandaste traducir la Biblia al idioma popular,
diste gloria y promoviste el culto de los numerosos mártires
que entregaron la vida por su fe
haciendo grabar sus nombres para que no fueran olvidados
en lapidas en las catacumbas de Roma,
alzaste iglesias y catedrales
y nos legaste, entre otras, la oración:
"Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo,
como era en un principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos, amén",
yo quiero glorificar a la Santísima Trinidad contigo
y pedir tu intercesión para alivio de mis males.
Oh venerable y ejemplar San Dámaso,
que por tu digna, leal y virtuosa vida
y los sufrimientos en tu suplicio
mereciste estar junto a los elegidos de Dios,
te rogamos tu valiosa ayuda y protección
para conseguir de Dios Nuestro Señor
mitigue y haga desaparecer nuestras cargas y sufrimientos,
que Él sabe son muchos y lo que nos afligen;
pide por los que llegamos a ti con esperanza,
y que tus oraciones nos sirvan
para conseguir del Altísimo los bienes y favores necesarios
para dejar atrás todo lo que nos hace padecer,
en especial solicitamos que nos sea concedido:
(decir el problema y la solución que se quiere conseguir).
San Dámaso bueno y distinguido,
esperamos confiadamente tu auxilio y protección,
para salir adelante en estos momentos difíciles,
atiende sin demora nuestro pedido
y ruega encarecidamente a Dios no deje de asistirnos,
pues sin Él, que es todo misericordia y bondad
y está atento a las desgracias e infortunios de sus hijos,
no es posible que salgamos de tanta pena.
San Dámaso bendito,
intercede con tu generosidad y pide auxilio
ante la Santísima Trinidad
para mitigar nuestras necesidades y carencias,
nuestras adversidades y problemas.
Por nuestro Señor Jesucristo,
que vive y reina con Dios Padre,
en la unidad del Espíritu Santo
y es Dios por los siglos de los siglos.
Amén.
Rezar tres Padrenuestros y siete Glorias.