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Resiliencia: Crecimiento ante la adversidad

Este documento trata sobre la resiliencia y cómo desarrollarla. La resiliencia es la capacidad de sobreponerse a situaciones difíciles y salir fortalecido de ellas. El documento enumera nueve pasos para cultivar la resiliencia como cultivar relaciones de apoyo, mantener un pensamiento constructivo y aceptar la realidad.

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Resiliencia: Crecimiento ante la adversidad

Este documento trata sobre la resiliencia y cómo desarrollarla. La resiliencia es la capacidad de sobreponerse a situaciones difíciles y salir fortalecido de ellas. El documento enumera nueve pasos para cultivar la resiliencia como cultivar relaciones de apoyo, mantener un pensamiento constructivo y aceptar la realidad.

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RESILIENCIA

A veces la vida nos pone a prueba, nos plantea situaciones que superan nuestras
capacidades: una enfermedad, una ruptura de pareja particularmente dolorosa, la muerte de
un ser querido, el fracaso de un sueño largamente anhelado, problemas económicos…
Existen diferentes circunstancias que nos pueden llevar al límite y hacer que nos
cuestionemos si tenemos la fuerza y la voluntad necesarias para continuar adelante. En este
punto tenemos dos opciones: dejarnos vencer y sentir que hemos fracasado o
sobreponernos y salir fortalecidos, apostar por la resilencia.
La resilencia, según la definición de la Real Academia Española de la Lengua es la
capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas,
pero en psicología se le agrega algo más al concepto de resilencia: no sólo gracias a ella
somos capaces de afrontar las crisis o situaciones potencialmente traumáticas , sino que
también podemos salir fortalecidos de ellas.
La resiliencia implica reestructurar nuestros recursos psicológicos en función de las
nuevas circunstancias y de nuestras necesidades. De esta manera, las personas resilientes
no solo son capaces de sobreponerse a las adversidades que les ha tocado vivir, sino que van
un paso más allá y utilizan esas situaciones para crecer y desarrollar al máximo su potencial.
Para las personas resilientes no existe una vida dura, sino momentos difíciles. Y no se
trata de una simple disquisición terminológica, sino de una manera diferente y más optimista
de ver el mundo ya que son conscientes de que después de la tormenta llega la calma. De
hecho, estas personas a menudo sorprenden por su buen humor y nos hacen preguntarnos
cómo es posible que, después de todo lo que han pasado, puedan afrontar la vida con una
sonrisa en los labios.
Aunque es cierto que unas personas son más resilientes que otras, la resiliencia no es algo
que unos tengan y otros no, sino que se trata de una serie de habilidades que se pueden
desarrollar. Para ello, puedes hacer lo siguiente:

1. Cultiva las relaciones


Cultiva un círculo de amistades cercanas y buenas relaciones familiares, porque estas son la
personas que te van a escuchar y apoyar en los momentos difíciles, haciéndote
2. Usa un pensamiento constructivo
Piensa de forma realista. Es decir, no veas los problemas o las crisis como catástrofes
terribles e insoportables, sino como retos que has de superar. Procura tener una perspectiva
amplia y pensar que esos problemas no van a durar para siempre, sino que acabarán
pasando. Piensa que tienes la capacidad suficiente como para afrontarlos y encontrar
soluciones. No cometas errores de pensamiento.
3. Desarrolla metas y objetivos
Establece metas realistas que te ayuden a empezar a cambiar las cosas que deseas cambiar.
Haz algo con regularidad, aunque solo suponga un pequeño paso en la dirección hacia la que
deseas avanzar.
4. Acepta la realidad
Quien se niega a aceptar la realidad tal y como es nunca podrá cambiarla. Y esto es así por
dos motivos: o bien la niegas y cierras los ojos para no verla, lo que implica no hacer nada; o
bien te enfureces tanto maldiciendo al mundo, al destino o a los dioses de todas las religiones,
que eres incapaz de pensar. Y si no puedes pensar no solucionarás nada. Por otra parte, a
veces las cosas no se pueden cambiar en el presente y es necesario saber tener paciencia y
esperar. Lo que no tiene arreglo hoy puede tenerlo mañana. Mientras tanto,  acepta las cosas
como son tratando de sentirte lo mejor posible con lo bueno que tienes en tu vida.
5. Actúa
Cuando estás ante una adversidad, intenta hacer todo lo que puedas, aunque tus intentos
parezcan no conducir a nada. Si estás actuando es porque estás pensando soluciones. No
importa si muchas de esas soluciones son ineficaces, lo importante es que estás usando tu
mente y estás actuando, y eso hará que tarde o temprano logres algún avance o encuentres
una idea. Si no haces nada, los problemas no desaparecerán por arte de magia.
6. Confía en ti mismo
A veces un problema parece tan difícil de resolver que nos parece imposible que podamos
hacerlo. Este modo de pensar puede conducir a un sentimiento de impotencia, de estar
atrapado sin poder hacer nada. Pero realmente no sabes lo que puedes hacer hasta que lo
intentas. Por muy difícil que parezca, piensa que encontrarás el modo tarde o temprano y
hallarás la solución. Eso es lo que significa confiar en ti y en tu capacidad.
7. Sé optimista, aunque sin dejar de ser realista
Ser optimista significa esperar que ocurran cosas buenas en tu vida, que la situación mejorará
en el futuro, que eres capaz de controlar tu vida y hacer los cambios necesarios, y que la vida
puede traerte momentos maravillosos que compensen los momentos amargos.
8. Aprende a crecer con tus problemas
Los problemas o las crisis son retos que te encuentras en la vida y que te empujan a sacar lo
mejor de ti, a ser fuerte, a pensar y buscar soluciones, a actuar. A menudo te empujan a
cambiar tu punto de vista y hacerlo más amplio y flexible, te hacen madurar y te hacen ver el
mundo y a los demás de un modo más realista. De ti depende que los golpes que te da la vida
te vuelvan mejor persona o te vuelvan un ser resentido y amargado por la “injusticia de la
vida”. Esos golpes pueden hacerte más empático, más tolerante con la debilidad humana (la
misma que has visto en ti en momentos de crisis), pueden ayudarte a comprender
comportamientos y actitudes que no comprendías, pueden enseñarte acerca de tu propia
fuerza interior. Los momentos de crisis pueden servir también para ver con claridad cuáles son
las personas que valen la pena en tu vida, aquellos con los que de verdad puedes contar y
empezar a apreciarlos más al ver su apoyo y su cariño en tiempos duros. Si sabes utilizarla y
sacar partido de ella, la adversidad puede ayudarte a ser mejor persona.
Por supuesto, no queremos que nos pasen cosas malas, pero si nos pasan, al menos
podemos aprovecharlas para sacar algo positivo de ellas. En una ocasión escuché una frase
en una serie de televisión (Mentes Criminales) que me llamó la atención. Venía a decir que
algunas personas que han sido severamente maltratadas en su infancia se convierten en
maltratadores o criminales; pero otros se convierten en los que los capturan. Lo que la
adversidad hace de ti, depende en gran parte de ti mismo.
9. Usa el sentido del humor
Y, por último, no te olvides de mantener el sentido del humor ante los problemas.

Karim temple

SUMA Y RESTA DE IDEAS PARA


AUMENTAR LA CREATIVIDAD
La creatividad también es una cuestión de matemáticas.

Te explico.

Según el escritor y emprendedor James Altucher, hay dos grandes estrategias que
puedes usar para desarrollar la creatividad: la suma y la resta de ideas.
· Suma de ideas: elige una idea y saca 10 más a partir de esa primera idea.
Luego, saca 10 más por cada nueva idea que has apuntado. ¿Imaginas el
estallido de creatividad que acabarás teniendo? Prueba y me cuentas.

· Resta de ideas: ¿te gustaría hacer algo, pero crees que te resultará imposible?
Céntrate en la razón por la que no es posible, elimínala de la ecuación y busca la
forma de convertirla en realidad.

“No te quejes de aquello que no está s


dispuesto a cambiar. No puedes
esperar resultados distintos actuando
siempre igual”
La famosa novelista y poetisa norteamericana escribió esta frase que podríamos utilizar como
una máxima en nuestras vidas: “Si no te gusta algo, cámbialo. Si no puedes cambiarlo,
cambia de actitud”.

Solemos quejarnos, resentirnos,  cuando las cosas no son como queremos, cuando no salen
como deberían o cuando se precipitan resultados no esperados. Cuando nos quejamos
constantemente limitamos nuestras posibilidades, y comenzamos a amargar no solo nuestra 
propia vida, también la de los demás, impidiendo que fluya naturalmente.

La única constante en la vida es el cambio. No podemos evitarlo y cuanto más nos resistimos
a cambiar más difícil se vuelve nuestra existencia.

Estamos rodeados de eventos o situaciones inesperadas que nos obligan a cambiar y esto
produce un impacto dramático en cómo vivimos. No hay forma de evitarlo porque los
problemas nos encontrarán, nos desafiarán y nos obligarán a reconsiderar la forma como
vivimos.

El cambio puede entrar en nuestras vidas como resultado de una crisis, como resultado de
una elección o por pura casualidad. En cualquiera de estas situaciones cada uno de nosotros
se cuestiona y se pregunta: “¿Qué hago con mi vida?”. Nos toca entonces, enfrentar estos
eventos o situaciones y tomar decisiones; en el peor de los casos podemos no decidir nada,
pero tengamos en cuenta que siempre es mejor hacer cambios en nuestras vidas por decisión
propia en lugar de que de alguna manera el universo nos empuje a hacerlo.

Lo cierto es que no podemos evitar que eventos inesperados ocurran, estos eventos vienen a
retar nuestra zona de comodidad y nos invitan a reaccionar. Sin embargo, lo que si podemos
controlar cuando experimentamos estos desafíos es la forma cómo elegimos responder a
ellos. Es nuestro poder de elección lo que nos permite enfrentarlos con mayor o menor
dificultad.
Se que muchos piensan que cambiar no es fácil, y en muchas ocasiones no lo es, pero
definitivamente no es imposible. Requiere de enfoque, constancia y disciplina, debemos
mantener la firme intención de ir mas allá,  y en algunos casos, considerar que no podemos
solos, que debemos buscar ayuda profesional. Lo que resulta de vital importancia en todo
caso, es que hay que asumirse como parte de la solución, dejar de considerar el problema
como ajeno a nosotros, y esperar que otros cambien primero, o que otros solucionen por
nosotros.

Los que se atreven a emprender cambios importantes en sus vidas, grandes o pequeños,
requieren de varias herramientas, no obstante, lo más importante es simplemente “tomar la
decisión de hacerlo, tomar la decisión de dar el primer paso”.

Antes de iniciar un proceso de transformación es importante que ayudemos a nuestra mente a


cambiar, ya que todo cambio implica un cambio en el nivel de concienciaH, es estrechar los
límites de nuestra mente para que sea más flexible y puede amoldarse con facilidad a lo
nuevo.

Esto se puede lograr de la siguiente manera:

1. Mejorando la imagen que tienes de ti mismo.

En otras palabras cambiar afuera para estimular el cambio interior. Aunque no lo creas, la
imagen que las personas tienen de sí mismas y los hábitos que han creado tienen mucha
relación entre sí. Por eso al cambiar la imagen, estimulamos a que los hábitos también lo
hagan.

Los hábitos son como la ropa que usamos para vestir: los tenemos porque visten nuestra
personalidad y participan en nuestra auto-imagen.

Cuando de forma consciente y deliberada decidimos comenzar a incorporar nuevos y mejores


hábitos, nuestra autoimagen abandona los viejos hábitos y nos ayuda a transformar la
personalidad. Por eso es importante incorporar nuevos hábitos a partir de una nueva imagen
personal.

Cree en ti mismo, mejora la percepción que tienes sobre ti. Visualiza la persona que quieres
llegar a ser. Aleja los pensamientos de derrota, y declara que: El cambio es posible.

2. Se optimista, piensa en positivo sin obviar la realidad.

Los pensamientos tienen mucho poder en el inconsciente; el cual dirige la mayoría de


nuestras acciones. El secreto está en cambiar la perspectiva que se tiene de la acción a
realizar. Ser optimista no significa negar la realidad. Donde hay muerte, enfermedades, o
relaciones tóxicas, no podemos sonreír como si nada pasara. Pero ser realista tampoco
implica restarle brillo a la vida. Cada día, aún con sus complicaciones, puede ser un buen día.
Para hacer esto apóyate en las afirmaciones, en la oración, en la gratitud. (Estas herramienta:
Las afirmaciones, la oración y la gratitud puedes conseguirla ampliada en mi libro La Aventura
Espiritual. Mas información en siguiente enlace:

Ahora si! CAMBIEMOS.

Para emprender cambios en tu vida intenta lo siguiente:


 

1. Encuentra el propósito de tu vida.

Pasa algún tiempo tratando de separar lo que es importante en tu vida de lo que no lo es.
¿Qué es lo que deseas lograr? ¿Cuáles son tus sueños? ¿Qué te hace feliz? Encontrar algo
que de significado a tu vida te dará un propósito y establecerá el rumbo de cómo quieres
vivirla. Si no tienes un propósito vas a pasar el resto de tu vida vagando por la misma sin
rumbo, sin dirección y sin enfoque.

2. Establece unas metas alcanzables.

Cuando empiezas algo nuevo es normal que no sepas por dónde comenzar. Generalmente
existen  cosas que “puedes hacer”, cosas “que quieres hacer”, y cosas que “tienes que hacer”
(Ten esto muy en cuenta). El primer paso es enfocarse en las cosas que “tienes que hacer”.

Para tener esto claro debes identificar lo que quieres cambiar:

Analiza con detenimiento el mundo que te rodea y haz una lista de lo que no te gusta y que
deseas cambiar. Reconoce hábitos, situaciones o relaciones que te están perjudicando y que
te impiden avanzar. Tómate unos días (No más de 10 días) para ir escribiendo aquellas
acciones o actitudes que tú consideres que quieres cambiar. El objetivo de la lista es hacer un
análisis general.

Puede que de la lista surjan varias cosas que desees cambiar. Si la lista es muy larga hay que
tratar de reducirla en varias listas pequeñas. El problema con las listas largas es que NUNCA
SE HACEN, son focos de estrés y no se llega a ninguna parte con ellas. Por ejemplo, Si tu
lista tiene 10 cosas a cambiar y divídela en 5 listas de 2 cosas a cambiar y ponles fecha,
empezar por una lista pequeña te motiva porque verás mucho más progreso.

Si ya tienes esa lista pequeña, cambia las frases en  forma de propósito (escribiendo lo que
quieres lograr) y en tiempo presente.

¿Por qué?

Porque es una estrategia para tomar acción en presente, el futuro es incierto, pero en el “hoy”,
en al “ahora” tenemos el control total para actuar.

Recuerda que tus metas pueden cambiar en cualquier momento. Debes ser siempre flexible a
la hora de establecer tus metas y objetivos de modo que al ir realizando cambios positivos en
tu vida estas metas y objetivos puedan reflejar esos cambios. Los pequeños pasos que vayas
realizando hacia tus metas es lo que va a crear el impulso necesario para que ocurran
verdaderos cambios en tu vida.

3. Deja de lamentarte por el pasado.

Lamentarte te impide avanzar en la vida. Los lamentos son acontecimientos del pasado y si
pasas todo el tiempo pensando en el pasado te perderás el presente y el futuro. No puedes
cambiar lo que hiciste o lo que no hiciste en el pasado, así que debes dejarlo ir. Lo único
sobre lo que tienes control es sobre como eliges vivir tu vida presente.
Suelta todo lo que lamentas y déjalo ir. Y si es necesario perdónate y perdona a las personas
que crean te han hecho mal. El Perdón es una poderosa herramienta que te permite avanzar y
conseguir resultados positivos en tu vida 

Un buen ejercicio que te ayudará a liberarte es escribir en una hoja de papel pequeña aquello
que quieres sacar de tu vida, amárralo en un globo de helio y luego suéltalo. A medida que el
globo vaya subiendo al cielo di adiós para siempre a ese pesar. También funciona hacer todo
este proceso en tu imaginación. Este es un ejercicio sencillo pero potente y puede cambiar la
forma como vives tu vida.

4. Elige algunas cosas que nunca has hecho y luego hazlas.

Esto tiene que ver con dar un paso fuera de tu zona de confort. Haz una lista con todas las
cosas que te gustaría hacer pero que te da demasiado temor hacerlo. Prepara y pon en
marcha un plan para conseguirlo y luego ejecútalo. Nunca dejes de hacer cosas que te den
miedo porque si lo haces tu vida se convertirá en una vida de complacencia y comodidad.

5. Comienza a vivir una vida más equilibrada.

Nuestra salud nunca se mantiene igual. Vamos presentando cambios en nuestro estado físico,
emocional y espiritual a medida que envejecemos. Lo que si podemos controlar es la forma
como alimentamos a nuestra mente y a nuestro cuerpo. Vivir una vida equilibrada y saludable
mejorara nuestra capacidad de adaptación a los cambios físicos que va sufriendo nuestro
cuerpo a lo largo de los años. El ejercicio es una de las mejores cosas que podemos hacer
para tener una actitud positiva y optimista hacia la vida, ya que después de ejercitarnos
liberamos endorfinas lo que nos trae sentimientos de felicidad, alegría y hasta euforia.

6. Enfrenta tus miedos.

Es fácil hacer caso omiso de nuestros miedos con la esperanza de que ellos desaparezcan.
Por desgracia, esto no funciona de esa manera. Si quieres cambiar tu vida, aprende a superar
tus miedos para que ellos no puedan controlarte por más tiempo. Nuestros miedos son sólo
pensamientos en nuestra mente que no son reales pero con el tiempo empezamos a creer
que son verdaderos. Nuestros miedos son los que nos impiden vivir nuestra vida al máximo.
Nos damos cuenta que nuestros temores controlan nuestras vidas porque nos sentimos
descontentos e insatisfechos.

Una vez que nos enfrentamos a nuestros miedos recuperamos el poder de elegir cómo
queremos vivir nuestra vida y cuando hacemos esto podemos cambiarla para bien. Recuerda
que si crees que no puedes solo debes buscar ayuda profesional

7. Acéptate.

La única persona que va a crear un cambio en tu vida eres tú y para crear un cambio tienes
que quererte. Habrán momentos en tu vida en los que te enfrentarás al rechazo y habrá gente
a la cual no le vas a gustar. Aceptar lo que eres y amarte a ti mismo te ayudará a seguir
adelante con tu vida y mejorará tu autoestima. Menospreciarte todo el tiempo y desear poder
ser algo que no eres sólo va a llevarte a una vida de infelicidad y descontento.

Encuentra tu coraje, el amor a ti mismo y atrévete a hacer lo que te guste, no te preocupes por
lo que piensen los demás, si lo que tienes que hacer es lo correcto.
8. El único momento que tienes para vivir es ahora. Vívelo.

Muchos de nosotros tendemos a pensar que la hierba es más verde en el otro lado. A
menudo, cuando llegamos al otro lado de la cerca nos encontramos con que esto no es así.
La motivación para cambiar nuestras vidas debe provenir de nuestro interior, de nuestro deseo
de ser feliz. A menudo estamos tan ocupados centrándonos en nuestra búsqueda de la
felicidad que nos olvidamos de vivir el presente. Nuestro deseo de tener felicidad en nuestras
vidas es el deseo de un estado futuro no del presente. Nos ahogamos tanto con nuestros
problemas y con el descontento por lo que vivimos que perdemos la preciosa belleza del
momento presente.

9. Experimenta la alegría de aprender.

Cada vez que aprendes algo nuevo ganas más confianza en ti mismo. El aprendizaje nos
ayuda a ser más adaptables y flexibles ante nuevas situaciones. El aprendizaje nos anima a
ser más creativos e innovadores en nuestro pensamiento y por lo tanto nos sentiremos más
cómodos con lo desconocido.

Leer libros es una gran manera de aprender. Adopta el hábito de la lectura, no dejes de leer ni
de buscar más conocimiento. El aprendizaje le da sentido a nuestra vida y esto es lo que hace
que nuestra vida valga la pena

10. Crea “EL LIBRO DE TU VIDA” (Cuaderno para visualizar).

Cuando somos niños soñamos despiertos todo el tiempo. Somos expertos en soñar y
visualizar lo que queremos ser cuando crezcamos. Creemos que todo es posible. A medida
que vamos creciendo y nos convertirnos en adultos perdemos nuestra capacidad de soñar.
Nuestros sueños empiezan a desaparecer una vez que comenzamos a sentir como el lograr
nuestros sueños parece un imposible.

Un cuaderno de visualización, es una excelente herramienta alcance de todos, no solo para


empezar a creer en nuestros propios sueños de nuevo, sino para descubrirnos, conocer
nuestro propósito, nuestros talentos, nuestras emociones y saber verdaderamente a donde
queremos llegar. Este cuaderno consiste es formar varios collages de imágenes, fotos y
afirmaciones acerca de tus sueños, metas y cosas que te hacen ser feliz. El propósito de crear
este cuaderno (o el Libro de tu vida como prefiero llamarlo) es el de poder indagar en nuestra
mente y encontrar nuestro propósito, aquello que amamos hacer, también reconocer y tener
claro aquello que no nos gusta y no deseamos en nuestra vida. Es una especie de
recordatorio visual de lo que esperamos alcanzar y poder verlo frecuentemente te mantendrá
enfocado y motivado. Al ver todo lo que deseamos en nuestras vidas nos conocemos mejor y
trabajaremos en función de lo que deseamos para hacer nuestros sueños realidad. Además te
permite ganar una gran confianza en ti mismo, reconocer tus talentos y habilidades y
mantener sana tu autoestima. He trabajado con esta herramienta por años en mi propia vida y
con mis coachees y se cuanto nos ha ayudado a todos a emprender cambios positivos en
nuestras vidas. Creo que es una de las herramientas mas poderosas que existe. Esta
herramienta fue creada por el Autor Británico Tony Buzan quien le dio el nombre de Mind
Maps y la cual yo he podido adaptar al español utilizando mi experiencia personal y también
como coach profesional.

Es mi deseo compartir este conocimiento con todo el que desee aprenderlo para ello estoy
preparando un curso online si estas interesado en participar por favor registra tu interés
en info@[Link], de modo que podamos enviarte en las próximas semanas
toda la información al respecto, el curso comenzará en el mes de Agosto).

Finalmente quiero recordarles que no hay una fórmula mágica para lograr el cambio personal;
el proceso de cada persona es único. Pero las ideas que acabo de exponer te pueden ayudar
a iniciarlo y a culminarlo con éxito si tienes la disciplina para ello. Recuerda que lo importante
para poder emprenderlo es tener la conciencia y la convicción para querer hacerlo, tener
claridad, en otras palabras, ser honesto contigo mismo, saber que lo necesitas y por ultimo,
mantener la decisión de hacerlo y el compromiso para lograrlo. La única persona que puede
hacer algo para cambiar tu vida eres TÚ. Si sientes que no puedes solo busca ayuda, busca a
personas que puedan apoyarte o ayuda profesional.

Karim Temple. 

SOLO NOS PUEDE DAÑ AR LO QUE


NOSOTROS LE DAMOS IMPORTANCIA
Nuestro cerebro nos puede dar una excelente lección para la vida.

Cuando dormimos el cerebro hace una especie de borrón y cuenta nueva. Para aprender, es
necesario que se establezcan nuevas conexiones, o sinapsis, entre las neuronas. Esas
conexiones permiten que las neuronas envíen señales entre sí de forma rápida y eficiente. En
esas redes es donde almacenamos los nuevos recuerdos y las habilidades que aprendemos.

Sin embargo, neurocientíficos de la Universidad de Wisconsin-Madison descubrieron que las


sinapsis que crecen de manera “exuberante” durante el día, se “podan” por la noche. Nuestro
cerebro realiza automáticamente una selección de la información que debe guardar y descarta
el resto.

Lo curioso es que, al eliminar toda la información innecesaria, los recuerdos que valen la pena
se memorizan mejor. Psicólogos de la Universidad Johns Hopkins apreciaron que cuando ese
proceso no se produce, nuestros recuerdos se vuelven más confusos. Además, ese olvido
selectivo es fundamental para restarle impacto emocional a los hechos que nos ocurrieron
durante el día.

Este proceso que ocurre de manera natural nos brinda una gran lección: guardar viejos
rencores, alimentar frustraciones, revivir los dramas y darle una importancia excesiva a cosas
que no merecen la pena, solo genera caos e insatisfacción. Lo más sabio es aprender a
ignorar todo aquello que no vale la pena y que puede afectar nuestra paz interior

Cinco cosas que puedes elegir


ignorar para estar en paz.
Una frase budista afirma que “solo nos puede dañar aquello a lo que le conferimos
importancia”. No son las situaciones, sino el significado que le damos y cómo reaccionamos,
lo que determina su impacto en nosotros. Por eso, si queremos proteger nuestro equilibrio
emocional, debemos aprender a ignorar algunas cosas.

Ignorar no significa adoptar una actitud pasiva y tampoco significa que dejaremos de hacerle
frente a ciertas situaciones, significa aprender a darle importancia a las cosas que realmente
lo merecen y restarle impacto a aquellas cosas que no deben tener una presencia tan
importante en nuestras vidas.

Ignorar, en este caso, no es sinónimo de desconocimiento sino que implica un acto


consciente, una decisión en la que sacamos de nuestra conciencia aquellas cosas
intrascendentes que solo nos dañan. No significa obviar u ocultar los problemas sino limpiar la
mente de todo aquello que ocupa un lugar innecesario para hacerle espacio a lo que
realmente cuenta.

1. Los desprecios y las críticas destructivas. Recuerda que una crítica malsana dice más
sobre la persona que critica que sobre quien es criticado. No permitas que las críticas y los
desprecios hagan mella en tu autoestima. Recuerda que cuando pasas demasiado tiempo
prestándole atención a la opinión que los demás tienen de ti, o lo que los otros quieren que
seas, olvidarás quién eres realmente.

2. Las personas que quieren descargar sobre ti sus miserias emocionales. Hay personas
que se comportan como auténticos camiones de basura, que pretenden descargar sobre ti sus
miedos, frustraciones, enfados o ansiedades. No se los permitas. Aprende a detectarlas y crea
un escudo protector.

3. Las pequeñas frustraciones del día a día. Un mal día es solo un mal día. Viene y va. No
hay razón para quedarte atascado en esas pequeñas frustraciones. Si aprendes a ignorar
esos percances apenas terminan, te darás cuenta de que podrás retomar tu rutina con mayor
serenidad. Si los acumulas terminarás cargando un fardo muy pesado. Es solo cuestión de
poner en perspectiva y darte cuenta de que no vale la pena arruinarte la jornada por esos
contratiempos.

4. Tu diálogo interior negativo. A menudo tu mente se convierte en tu peor enemiga. Por


eso, en muchos casos es necesario aprender a acallar ese ruido interno, los pensamientos
obsesivos sobre el fracaso, los miedos y la ansiedad. En la mayoría de los casos ese diálogo
interior proviene de las expectativas que los demás han puesto sobre ti. De hecho, es
probable que te descubras diciéndote frases que tus padres, maestros o parejas te han dicho.
Si esas frases no te permiten avanzar y no te hacen sentir bien, ignóralas, con el paso del
tiempo se irán difuminando hasta desaparecer.

5. Las situaciones que no puedes controlar. El taoísmo nos anima a fluir, a no forzar las
situaciones. Eso no significa adoptar una actitud pasiva sino aprender a detectar las
oportunidades para actuar y saber cuándo es contraproducente empecinarnos con algo. Hay
muchas cosas que se escapan de tu poder, intentar controlarlas genera una tensión
innecesaria. Por tanto, hay veces en que debes olvidarte de todo lo que podría salir mal y
comenzar a confiar en el flujo de la vida.

Un ejercicio para aprender a ignorar lo que te daña.


No es fácil ignorar ciertas cosas, ciertas personas, ciertas situaciones… No siempre sabemos
percibir lo que nos puede hacer daño y nos aferramos a ello. En otras ocasiones, ignorar
significa cortar vínculos, cambiar nuestra forma de pensar y nuestras actitudes, algo que no es
sencillo y requiere una gran dosis de valentía.

En cualquier caso, te animo a que hagas este sencillo ejercicio:

Toma un lápiz o cualquier objeto pequeño que no se rompa. Sostenlo en la mano y aprieta
fuerte. Imagine que ese objeto es una de las emociones, sentimientos o persona que te está
molestando y que tu mano representa tu mente o conciencia.

Al inicio, todo te parecerá un poco raro pero poco a poco te sentirás menos incómodo y el
objeto te resultará más familiar. Sin embargo, si sigues apretando ese objeto, terminará
haciéndote daño.

Ahora, abre la mano y permite que el objeto ruede y caiga al suelo. Observa que eras tú quien
se aferraba al objeto, no estaba unido a tu mano. Lo mismo ocurre con tus emociones,
sentimientos y las personas que pueden hacerte daño.

El problema es que nos aferramos tanto a esas situaciones que nos olvidamos que podemos
soltarlas cuando queramos. De hecho, cuando experimentamos ira o tristeza decimos “estoy
triste” o “estoy enojado”, lo cual representa una identificación con esos estados que implica
aferrarse a ellos. En su lugar, deberíamos decir “me siento triste” o “me siento enojado” y
aprender a dejar ir.

¿Cómo aplicar esta idea para ignorar todo aquello


que nos daña?
– No lleves las cosas al plano personal. Muchas de las cosas que nos ocurren no son
personales. Llevarlas a ese plano significará que le estás dando una importancia excesiva y
estarás permitiendo que afecten tu equilibrio emocional. Por tanto, es fundamental que
protejas ese espacio y solo permitas que entren las cosas que realmente son significativas
para ti.

– No pierdas la perspectiva. Imbuidos en los pequeños problemas de la vida cotidiana, es fácil


dejarse abrumar por esas pequeñas insatisfacciones y contratiempos, de manera que
podemos terminar perdiendo el rumbo. Recuerda mantener siempre la perspectiva, céntrate
en lo que te define, en tus objetivos y lo que realmente te emociona. No dejes que
insignificancias te arrebaten la posibilidad de ser feliz hoy mismo.

– Da un paso atrás. Cuando sientas que las emociones están tomando el mando, da un paso
atrás. Detente, date unos minutos y recupera el control. Reflexiona sobre por qué esa
situación está generando esas emociones. Es probable que estés reaccionando de manera
exagerada o que le estés confiriendo más importancia de la que tiene. Respira y déjala ir.

– Ánclate al presente. Si te sientes mal, es probable que sea por algo que ya sucedió, que
pertenece al pasado. Por tanto, no tiene mucho sentido seguir alimentando esos sentimientos.
Para dejarlos ir, basta con anclarte al presente. Céntrate en todas las cosas positivas que
tienes ahora mismo. La clave radica en aprender a moverse del pasado que te mantiene
sujeto al presente.
Soltar lo que no tengo
Estos días han sido un tanto complicados no solo por lo que esta viviendo Venezuela, el
mundo en general, también un poco a nivel personal por el cáncer que padeció mi esposo y
del que hoy parece haberse librado afortunadamente. (Gracias Dios por eso). Sin embargo, de
todas las experiencias malas y buenas se gana y se aprende.

Todo absolutamente todo vale la pena, porque somos quienes somos por aquello que hemos
vivido, somos quienes somos por aquello que otras personas dejaron en nosotros, pero somos
absolutamente quienes somos gracias a aquello que hemos perdido, gracias a eso que ya no
está con nosotros.

Nuestro trabajo es aceptar que somos irremediablemente incapaces de ofrecernos a nosotros


mismos y a nuestros seres queridos la protección contra todo peligro, contra todo dolor, contra
el tiempo perdido, contra la enfermedad, la vejez o contra la muerte.

No hay perdida que no implique una ganancia, un crecimiento personal, porque lo que sigue
después de haber llorado cada pérdida, cada momento duro, cada fracaso, lo que sigue
después de haber elaborado el duelo de cada ausencia, lo que sigue después de habernos
animado a soltar, es el encuentro con uno mismo enriquecido por aquello que hoy ya no
tenemos, pero que pasó por mi, y por la experiencia vivida durante el proceso.

Cuando hablamos de soltar las personas que han perdido a un ser querido pueden considerar
que es horrible pensar que la perdida de un ser querido pueda ser una ganancia para
nosotros, pero el dolor es tan saludable en nuestras vidas como lo es la tristeza, es tan
constructivo como lo puede ser cualquier alerta de que algo se ha desacomodado, el dolor es
el paso por un lugar no deseado, el sufrimiento es armar una carpa y quedarse a vivir en ese
lugar indeseable. El duelo es el pasaporte que nos saca del sufrimiento y que permite que el
dolor pase.

Es imposible dejar de desear y poseer infinitamente y para siempre todo lo que deseamos; no
somos omnipotentes y no podremos tener jamás todo lo que deseamos, lo que nos toca es
aprender a entrar y salir del “deseo”. Tenemos que aprender a desarrollar la capacidad de
poder entrar y salir sin quedarnos pegados en ese deseo, es sobre todo aprender a soltar
herramientas que ya no necesito, soltar personas que he perdido, soltar situaciones que se
transforman, soltar vínculos que cambian, soltar etapas de la propia vida que han quedado
atrás, momentos que se han terminado.   Cada uno de ellos representa una pérdida que es
necesario elaborar; etapas de una vida que ya han pasado y que es nuestra responsabilidad
enriquecernos de ellas al despedirlas.

Claro que cuesta trabajo soltar lo que no tenemos, claro que es trabajoso desligarse y
empezar a pensar en lo que sigue; por supuesto es el peor de los desafíos que implica ser un
adulto sano, y sin embargo, no hay otro camino que el del coraje y la fortaleza de la madurez,
tener la certeza que podemos afrontar lo que nos pasa, y que inclusive podemos afrontar la
idea de que alguna vez tu y yo ya no vamos a estar; quizá podamos por el camino entender lo
transitorio de todos nuestros vínculos y aceptar también algunas de las cosas que son mas
difíciles de aceptar que no somos infinitos, que hay un tiempo para transitar por este lugar y
sobre todo que debemos hacer hoy las cosas que vamos dejando de lado. Creo que lo que
mas nos duele cuando un ser querido se va es aquello que no le dijimos, aquello que no le
acercamos, aquello que no nos dijo, son las cosas pendientes que nos duelen. Sería bueno
empezar a darnos cuenta de que este es el momento de llamar a quien necesitemos para
decir lo que sentimos, para hacer lo mejor que podamos y para disfrutar este momento que a
fin de cuentas es el único que tenemos garantizado.

INTELIGENCIA EMOCIONAL
La Inteligencia Emocional es uno de los conceptos clave para comprender el
rumbo que ha tomado la psicología en las últimas décadas.

De un modelo preocupado fundamentalmente en los trastornos mentales por un


lado y por las capacidades de razonamiento por el otro, se ha pasado a otro en el
que se considera que las emociones son algo intrínseco a nuestro comportamiento
y actividad mental no patológica y que, por consiguiente, son algo que debe ser
estudiado para comprender cómo somos.

Así pues, la Inteligencia Emocional es un constructo que nos ayuda a entender de


qué manera podemos influir de un modo adaptativo e inteligente tanto sobre
nuestras emociones como en nuestra interpretación de los estados emocionales
de los demás. Este aspecto de la dimensión psicológicca humana tiene un papel
fundamental tanto en nuestra manera de socializar como en las estrategias de
adaptación al medio que seguimos.

Inteligencia Emocional: ¿en qué consiste?

Siempre hemos oído decir que el Cociente intelectual (IQ) es un buen indicador
para saber si una persona será exitosa en la vida. La puntuación del test de
inteligencia, decían, podría establecer una relación fuerte con el desempeño
académico y el éxito profesional.

No obstante, los investigadores y las corporaciones empezaron a detectar hace


unas décadas que las capacidades y habilidades necesarias para tener éxito en la
vida eran otras, y éstas no eran evaluables mediante ningún test de inteligencia.
Es necesario tener en cuenta una concepción más amplia de lo que son las
habilidades cognitivas básicas, aquello que entendemos que es la inteligencia.
Prueba de ello es que empezaron a ganar terreno algunas teorías de la
inteligencia que intentaban comprenderla desde ópticas diferentes, como la
Teoría de las Inteligencias Múltiples de Howard Gardner, la teoría de Raymond
Cattell (y otros) que explicaba las diferencias entre Inteligencia fluida y cristalizada,
o la Inteligencia Emocional que popularizó Daniel Goleman.

Las emociones juegan un papel vital en nuestro día a día

Si pensamos detenidamente en la trascendencia de nuestras emociones en


nuestra vida diaria nos daremos cuenta rápidamente que son muchas las
ocasiones en que éstas influyen decisivamente en nuestra vida, aunque no nos
demos cuenta. Podríamos plantearnos: (1) ¿Compré mi coche haciendo cálculos
sobre la rentabilidad y los comparé con otros modelos y marcas? (2) ¿Elegí a mi
pareja porque era objetivamente la mejor opción? (3) ¿Es mi empleo el que me
ofrece el mejor salario? Gran parte de nuestras decisiones son influenciadas en
mayor o menor grado por las emociones.

Ante esta realidad, cabe resaltar que existen personas con un dominio de su
faceta emocional mucho más desarrollado que otras. Y resulta curiosa la baja
correlación entre la inteligencia clásica (más vinculada al desempeño lógico y
analítico) y la Inteligencia Emocional. Aquí podríamos ejemplificar esta idea
sacando a colación el estereotipo de estudiante “empollón”; una máquina
intelectual capaz de memorizar datos y llegar a las mejores soluciones lógicas,
pero con una vida emocional y sentimental vacía. Por otro lado, podemos
encontrar personas cuyas capacidades intelectuales son muy limitadas, pero en
cambio consiguen tener una vida exitosa en lo que refiere al ámbito sentimental, e
incluso en el profesional.

Este par de ejemplos llevados al extremo son poco habituales, pero sirven para
percatarse de que es necesario prestar más atención a esta clase de habilidades
emocionales, que pueden marcar nuestra vida y nuestra felicidad tanto o más que
nuestra capacidad para puntuar alto en un test de inteligencia convencional. Para
eso es importante profundizar en la Inteligencia Emocional.

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Elementos de la Inteligencia Emocional

El gran teórico de la Inteligencia Emocional, el psicólogo estadounidense Daniel


Goleman, señala que los principales componentes que integran la Inteligencia
Emocional son los siguientes:

1. Autoconocimiento emocional (o autoconciencia emocional)

Se refiere al conocimiento de nuestros propios sentimientos y emociones y cómo


nos influyen. Es importante reconocer la manera en que nuestro estado anímico
afecta a nuestro comportamiento, cuáles son nuestras capacidades y cuáles son
nuestros puntos débiles. Mucha gente se sorprende de lo poco que se conocen a
ellos mismos.

Por ejemplo, este aspecto nos puede ayudar a no tomar decisiones cuando
estamos en un estado psicológico poco equilibrado. Tanto si nos encontramos
demasiado alegres y excitados, como si estamos tristes y melancólicos, las
decisiones que tomemos estarán mediadas por la poca racionalidad. Así pues, lo
mejor será esperar unas horas, o días, hasta que volvamos a tener un estado
mental relajado y sereno, con el que será más sencillo poder valorar la situación y
tomar decisiones mucho más racionales.

2. Autocontrol emocional (o autorregulación)

El autocontrol emocional nos permite reflexionar y dominar nuestros sentimientos


o emociones, para no dejarnos llevar por ellos ciegamente. Consiste en saber
detectar las dinámicas emocionales, saber cuáles son efímeras y cuáles son
duraderas, así como en ser conscientes de qué aspectos de una emoción
podemos aprovechar y de qué manera podemos relacionarnos con el entorno para
restarle poder a otra que nos daña más de lo que nos beneficia.

Por poner un ejemplo, no es raro que nos enfademos con nuestra pareja, pero si
fuéramos esclavos de la emoción del momento estaríamos continuamente
actuando de forma irresponsable o impulsiva, y luego nos arrepentiríamos. En
cierto sentido, buena parte de la regulación de las emociones consiste en saber
gestionar nuestro foco de atención, de manera que no se vuelva contra nosotros y
nos sabotee.
3. Automotivación

Enfocar las emociones hacia objetivos y metas nos permite mantener la


motivación y establecer nuestra atención en las metas en vez de en los
obstáculos. En este factor es imprescindible cierto grado de optimismo e iniciativa,
de modo que tenemos que valorar el ser proactivos y actuar con tesón y de forma
positiva ante los imprevistos.

Gracias a la capacidad de motivarnos a nosotros mismos para llegar a las metas


que racionalmente sabemos que nos benefician, podemos dejar atrás aquellos
obstáculos que solo se fundamentan en la costumbre o el miedo injustificado a lo
que puede pasar.

4. Reconocimiento de emociones en los demás (o empatía)

Las relaciones interpersonales se fundamentan en la correcta interpretación de las


señales que los demás expresan de forma inconsciente, y que a menudo emiten
de forma no verbal. La detección de estas emociones ajenas y sus sentimientos
que pueden expresar mediante signos no estrictamente lingüísticos (un gesto, una
reacción fisiológica, un tic) nos puede ayudar a establecer vínculos más estrechos
y duraderos con las personas con que nos relacionamos.

Además, el reconocer las emociones y sentimientos de los demás es el primer


paso para comprender e identificarnos con las personas que los expresan. Las
personas empáticas son las que, en general, tienen mayores habilidades y
competencias relacionadas con la IE.

5. Relaciones interpersonales (o habilidades sociales)

Una buena relación con los demás es una fuente imprescindible para nuestra
felicidad personal e incluso, en muchos casos, para un buen desempeño laboral. Y
esto pasa por saber tratar y comunicarse con aquellas personas que nos resultan
simpáticas o cercanas, pero también con personas que no nos sugieran muy
buenas vibraciones; una de las claves de la Inteligencia Emocional.

Así, gracias a la Inteligencia Emocional vamos más allá de pensar en cómo nos
hacen sentirnos los demás, y tenemos en cuenta, además, que cualquier
interacción entre seres humanos se lleva a cabo en un contexto determinado:
quizás si alguien ha hecho un comentario despectivo sobre nosotros es porque
siente envidia, o porque simplemente necesita basar su influencia social en este
tipo de comportamientos. En definitiva, la Inteligencia Emocional nos ayuda a
pensar en las causas que han desencadenado que otros se comporten de un
modo que nos hace sentirnos de un modo determinado, en vez de empezar
pensando en cómo nos sentimos y a partir de ahí decidir cómo reaccionaremos
ante lo que otros digan o hagan.

¿Por qué las empresas necesitan este tipo de inteligencia?

Hoy en día son muchas las corporaciones que invierten grandes sumas de dinero
en formar a sus empleados en Inteligencia Emocional. La razón de esta apuesta
estriba en que las empresas se han dado cuenta de que una de las claves del
éxito comercial y de la venta de sus productos radica en el grado en que sus
trabajadores son capaces de reconocer y controlar sus emociones, así como las
de sus clientes.

Es casi impensable concebir un comercial de ventas que carezca de habilidades


en el trato con los clientes, un empresario sin motivación para la dirección de su
compañía o un negociador que no sepa capaz de controlar sus impulsos y
emociones. Todo el conocimiento técnico basado en la mejor relación entre
estudios académicos y experiencia no será ninguna garantía para estas personas,
porque tarde o temprano malograrán operaciones económicas por un deficiente
conocimiento de sus emociones.

Empleados con IE, los más demandados

Cabe resaltar que en el proceso de selección de personal de las empresas la


tendencia va enfocada a poner al candidato en situaciones de fuerte estrés o
incomodidad para así poder examinar su reacción y su capacidad para lidiar con
sus emociones.

El psicólogo de las organizaciones Jonathan García-Allen explica: “La época en


que los procesos de selección de personal se basaban en la experiencia laboral y
los conocimientos técnicos terminó. Actualmente, el método ha evolucionado y los
aspectos relacionados con la Inteligencia Emocional, como las habilidades
interpersonales y la gestión de las emociones, han cobrado un protagonismo
clave. Esta creciente relevancia del aspecto emocional en el trabajo viene
motivada por la tendencia a la tercerización de la economía en los países
occidentales, en que el intercambio económico está mediado por la confianza
entre ambos agentes”.

De ahí se desprende, según señala García-Allen, que los empleados con alta
Inteligencia Emocional resulten mucho más productivos para las corporaciones.

¿Hay evidencia empírica que la sostenga?

El concepto de Inteligencia Emocional cuenta con evidencia empírica de dos tipos.


Por un lado, se ha detectado las partes del encéfalo que intervienen en su
aparición y no tanto en la de otro tipo de procesos mentales. Por el otro, al utilizar
test estandarizados para su medición y analizar los datos obtenidos, se ha visto
que la Inteligencia Emocional cuenta con su propia estructura factorial, de modo
que correlaciona positivamente con las puntuaciones generales de CI, pero
estadísticamente no se comporta exactamente igual que estas. Dicho de otro
modo, el constructo psicológico de la Inteligencia Emocional se basa tanto en la
observación del funcionamiento del cerebro como en información obtenida
mediante la psicometría.

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