Resiliencia: Crecimiento ante la adversidad
Resiliencia: Crecimiento ante la adversidad
A veces la vida nos pone a prueba, nos plantea situaciones que superan nuestras
capacidades: una enfermedad, una ruptura de pareja particularmente dolorosa, la muerte de
un ser querido, el fracaso de un sueño largamente anhelado, problemas económicos…
Existen diferentes circunstancias que nos pueden llevar al límite y hacer que nos
cuestionemos si tenemos la fuerza y la voluntad necesarias para continuar adelante. En este
punto tenemos dos opciones: dejarnos vencer y sentir que hemos fracasado o
sobreponernos y salir fortalecidos, apostar por la resilencia.
La resilencia, según la definición de la Real Academia Española de la Lengua es la
capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas,
pero en psicología se le agrega algo más al concepto de resilencia: no sólo gracias a ella
somos capaces de afrontar las crisis o situaciones potencialmente traumáticas , sino que
también podemos salir fortalecidos de ellas.
La resiliencia implica reestructurar nuestros recursos psicológicos en función de las
nuevas circunstancias y de nuestras necesidades. De esta manera, las personas resilientes
no solo son capaces de sobreponerse a las adversidades que les ha tocado vivir, sino que van
un paso más allá y utilizan esas situaciones para crecer y desarrollar al máximo su potencial.
Para las personas resilientes no existe una vida dura, sino momentos difíciles. Y no se
trata de una simple disquisición terminológica, sino de una manera diferente y más optimista
de ver el mundo ya que son conscientes de que después de la tormenta llega la calma. De
hecho, estas personas a menudo sorprenden por su buen humor y nos hacen preguntarnos
cómo es posible que, después de todo lo que han pasado, puedan afrontar la vida con una
sonrisa en los labios.
Aunque es cierto que unas personas son más resilientes que otras, la resiliencia no es algo
que unos tengan y otros no, sino que se trata de una serie de habilidades que se pueden
desarrollar. Para ello, puedes hacer lo siguiente:
Karim temple
Te explico.
Según el escritor y emprendedor James Altucher, hay dos grandes estrategias que
puedes usar para desarrollar la creatividad: la suma y la resta de ideas.
· Suma de ideas: elige una idea y saca 10 más a partir de esa primera idea.
Luego, saca 10 más por cada nueva idea que has apuntado. ¿Imaginas el
estallido de creatividad que acabarás teniendo? Prueba y me cuentas.
· Resta de ideas: ¿te gustaría hacer algo, pero crees que te resultará imposible?
Céntrate en la razón por la que no es posible, elimínala de la ecuación y busca la
forma de convertirla en realidad.
Solemos quejarnos, resentirnos, cuando las cosas no son como queremos, cuando no salen
como deberían o cuando se precipitan resultados no esperados. Cuando nos quejamos
constantemente limitamos nuestras posibilidades, y comenzamos a amargar no solo nuestra
propia vida, también la de los demás, impidiendo que fluya naturalmente.
La única constante en la vida es el cambio. No podemos evitarlo y cuanto más nos resistimos
a cambiar más difícil se vuelve nuestra existencia.
Estamos rodeados de eventos o situaciones inesperadas que nos obligan a cambiar y esto
produce un impacto dramático en cómo vivimos. No hay forma de evitarlo porque los
problemas nos encontrarán, nos desafiarán y nos obligarán a reconsiderar la forma como
vivimos.
El cambio puede entrar en nuestras vidas como resultado de una crisis, como resultado de
una elección o por pura casualidad. En cualquiera de estas situaciones cada uno de nosotros
se cuestiona y se pregunta: “¿Qué hago con mi vida?”. Nos toca entonces, enfrentar estos
eventos o situaciones y tomar decisiones; en el peor de los casos podemos no decidir nada,
pero tengamos en cuenta que siempre es mejor hacer cambios en nuestras vidas por decisión
propia en lugar de que de alguna manera el universo nos empuje a hacerlo.
Lo cierto es que no podemos evitar que eventos inesperados ocurran, estos eventos vienen a
retar nuestra zona de comodidad y nos invitan a reaccionar. Sin embargo, lo que si podemos
controlar cuando experimentamos estos desafíos es la forma cómo elegimos responder a
ellos. Es nuestro poder de elección lo que nos permite enfrentarlos con mayor o menor
dificultad.
Se que muchos piensan que cambiar no es fácil, y en muchas ocasiones no lo es, pero
definitivamente no es imposible. Requiere de enfoque, constancia y disciplina, debemos
mantener la firme intención de ir mas allá, y en algunos casos, considerar que no podemos
solos, que debemos buscar ayuda profesional. Lo que resulta de vital importancia en todo
caso, es que hay que asumirse como parte de la solución, dejar de considerar el problema
como ajeno a nosotros, y esperar que otros cambien primero, o que otros solucionen por
nosotros.
Los que se atreven a emprender cambios importantes en sus vidas, grandes o pequeños,
requieren de varias herramientas, no obstante, lo más importante es simplemente “tomar la
decisión de hacerlo, tomar la decisión de dar el primer paso”.
En otras palabras cambiar afuera para estimular el cambio interior. Aunque no lo creas, la
imagen que las personas tienen de sí mismas y los hábitos que han creado tienen mucha
relación entre sí. Por eso al cambiar la imagen, estimulamos a que los hábitos también lo
hagan.
Los hábitos son como la ropa que usamos para vestir: los tenemos porque visten nuestra
personalidad y participan en nuestra auto-imagen.
Cree en ti mismo, mejora la percepción que tienes sobre ti. Visualiza la persona que quieres
llegar a ser. Aleja los pensamientos de derrota, y declara que: El cambio es posible.
Pasa algún tiempo tratando de separar lo que es importante en tu vida de lo que no lo es.
¿Qué es lo que deseas lograr? ¿Cuáles son tus sueños? ¿Qué te hace feliz? Encontrar algo
que de significado a tu vida te dará un propósito y establecerá el rumbo de cómo quieres
vivirla. Si no tienes un propósito vas a pasar el resto de tu vida vagando por la misma sin
rumbo, sin dirección y sin enfoque.
Cuando empiezas algo nuevo es normal que no sepas por dónde comenzar. Generalmente
existen cosas que “puedes hacer”, cosas “que quieres hacer”, y cosas que “tienes que hacer”
(Ten esto muy en cuenta). El primer paso es enfocarse en las cosas que “tienes que hacer”.
Analiza con detenimiento el mundo que te rodea y haz una lista de lo que no te gusta y que
deseas cambiar. Reconoce hábitos, situaciones o relaciones que te están perjudicando y que
te impiden avanzar. Tómate unos días (No más de 10 días) para ir escribiendo aquellas
acciones o actitudes que tú consideres que quieres cambiar. El objetivo de la lista es hacer un
análisis general.
Puede que de la lista surjan varias cosas que desees cambiar. Si la lista es muy larga hay que
tratar de reducirla en varias listas pequeñas. El problema con las listas largas es que NUNCA
SE HACEN, son focos de estrés y no se llega a ninguna parte con ellas. Por ejemplo, Si tu
lista tiene 10 cosas a cambiar y divídela en 5 listas de 2 cosas a cambiar y ponles fecha,
empezar por una lista pequeña te motiva porque verás mucho más progreso.
Si ya tienes esa lista pequeña, cambia las frases en forma de propósito (escribiendo lo que
quieres lograr) y en tiempo presente.
¿Por qué?
Porque es una estrategia para tomar acción en presente, el futuro es incierto, pero en el “hoy”,
en al “ahora” tenemos el control total para actuar.
Recuerda que tus metas pueden cambiar en cualquier momento. Debes ser siempre flexible a
la hora de establecer tus metas y objetivos de modo que al ir realizando cambios positivos en
tu vida estas metas y objetivos puedan reflejar esos cambios. Los pequeños pasos que vayas
realizando hacia tus metas es lo que va a crear el impulso necesario para que ocurran
verdaderos cambios en tu vida.
Lamentarte te impide avanzar en la vida. Los lamentos son acontecimientos del pasado y si
pasas todo el tiempo pensando en el pasado te perderás el presente y el futuro. No puedes
cambiar lo que hiciste o lo que no hiciste en el pasado, así que debes dejarlo ir. Lo único
sobre lo que tienes control es sobre como eliges vivir tu vida presente.
Suelta todo lo que lamentas y déjalo ir. Y si es necesario perdónate y perdona a las personas
que crean te han hecho mal. El Perdón es una poderosa herramienta que te permite avanzar y
conseguir resultados positivos en tu vida
Un buen ejercicio que te ayudará a liberarte es escribir en una hoja de papel pequeña aquello
que quieres sacar de tu vida, amárralo en un globo de helio y luego suéltalo. A medida que el
globo vaya subiendo al cielo di adiós para siempre a ese pesar. También funciona hacer todo
este proceso en tu imaginación. Este es un ejercicio sencillo pero potente y puede cambiar la
forma como vives tu vida.
Esto tiene que ver con dar un paso fuera de tu zona de confort. Haz una lista con todas las
cosas que te gustaría hacer pero que te da demasiado temor hacerlo. Prepara y pon en
marcha un plan para conseguirlo y luego ejecútalo. Nunca dejes de hacer cosas que te den
miedo porque si lo haces tu vida se convertirá en una vida de complacencia y comodidad.
Nuestra salud nunca se mantiene igual. Vamos presentando cambios en nuestro estado físico,
emocional y espiritual a medida que envejecemos. Lo que si podemos controlar es la forma
como alimentamos a nuestra mente y a nuestro cuerpo. Vivir una vida equilibrada y saludable
mejorara nuestra capacidad de adaptación a los cambios físicos que va sufriendo nuestro
cuerpo a lo largo de los años. El ejercicio es una de las mejores cosas que podemos hacer
para tener una actitud positiva y optimista hacia la vida, ya que después de ejercitarnos
liberamos endorfinas lo que nos trae sentimientos de felicidad, alegría y hasta euforia.
Es fácil hacer caso omiso de nuestros miedos con la esperanza de que ellos desaparezcan.
Por desgracia, esto no funciona de esa manera. Si quieres cambiar tu vida, aprende a superar
tus miedos para que ellos no puedan controlarte por más tiempo. Nuestros miedos son sólo
pensamientos en nuestra mente que no son reales pero con el tiempo empezamos a creer
que son verdaderos. Nuestros miedos son los que nos impiden vivir nuestra vida al máximo.
Nos damos cuenta que nuestros temores controlan nuestras vidas porque nos sentimos
descontentos e insatisfechos.
Una vez que nos enfrentamos a nuestros miedos recuperamos el poder de elegir cómo
queremos vivir nuestra vida y cuando hacemos esto podemos cambiarla para bien. Recuerda
que si crees que no puedes solo debes buscar ayuda profesional
7. Acéptate.
La única persona que va a crear un cambio en tu vida eres tú y para crear un cambio tienes
que quererte. Habrán momentos en tu vida en los que te enfrentarás al rechazo y habrá gente
a la cual no le vas a gustar. Aceptar lo que eres y amarte a ti mismo te ayudará a seguir
adelante con tu vida y mejorará tu autoestima. Menospreciarte todo el tiempo y desear poder
ser algo que no eres sólo va a llevarte a una vida de infelicidad y descontento.
Encuentra tu coraje, el amor a ti mismo y atrévete a hacer lo que te guste, no te preocupes por
lo que piensen los demás, si lo que tienes que hacer es lo correcto.
8. El único momento que tienes para vivir es ahora. Vívelo.
Muchos de nosotros tendemos a pensar que la hierba es más verde en el otro lado. A
menudo, cuando llegamos al otro lado de la cerca nos encontramos con que esto no es así.
La motivación para cambiar nuestras vidas debe provenir de nuestro interior, de nuestro deseo
de ser feliz. A menudo estamos tan ocupados centrándonos en nuestra búsqueda de la
felicidad que nos olvidamos de vivir el presente. Nuestro deseo de tener felicidad en nuestras
vidas es el deseo de un estado futuro no del presente. Nos ahogamos tanto con nuestros
problemas y con el descontento por lo que vivimos que perdemos la preciosa belleza del
momento presente.
Cada vez que aprendes algo nuevo ganas más confianza en ti mismo. El aprendizaje nos
ayuda a ser más adaptables y flexibles ante nuevas situaciones. El aprendizaje nos anima a
ser más creativos e innovadores en nuestro pensamiento y por lo tanto nos sentiremos más
cómodos con lo desconocido.
Leer libros es una gran manera de aprender. Adopta el hábito de la lectura, no dejes de leer ni
de buscar más conocimiento. El aprendizaje le da sentido a nuestra vida y esto es lo que hace
que nuestra vida valga la pena
Cuando somos niños soñamos despiertos todo el tiempo. Somos expertos en soñar y
visualizar lo que queremos ser cuando crezcamos. Creemos que todo es posible. A medida
que vamos creciendo y nos convertirnos en adultos perdemos nuestra capacidad de soñar.
Nuestros sueños empiezan a desaparecer una vez que comenzamos a sentir como el lograr
nuestros sueños parece un imposible.
Es mi deseo compartir este conocimiento con todo el que desee aprenderlo para ello estoy
preparando un curso online si estas interesado en participar por favor registra tu interés
en info@[Link], de modo que podamos enviarte en las próximas semanas
toda la información al respecto, el curso comenzará en el mes de Agosto).
Finalmente quiero recordarles que no hay una fórmula mágica para lograr el cambio personal;
el proceso de cada persona es único. Pero las ideas que acabo de exponer te pueden ayudar
a iniciarlo y a culminarlo con éxito si tienes la disciplina para ello. Recuerda que lo importante
para poder emprenderlo es tener la conciencia y la convicción para querer hacerlo, tener
claridad, en otras palabras, ser honesto contigo mismo, saber que lo necesitas y por ultimo,
mantener la decisión de hacerlo y el compromiso para lograrlo. La única persona que puede
hacer algo para cambiar tu vida eres TÚ. Si sientes que no puedes solo busca ayuda, busca a
personas que puedan apoyarte o ayuda profesional.
Karim Temple.
Cuando dormimos el cerebro hace una especie de borrón y cuenta nueva. Para aprender, es
necesario que se establezcan nuevas conexiones, o sinapsis, entre las neuronas. Esas
conexiones permiten que las neuronas envíen señales entre sí de forma rápida y eficiente. En
esas redes es donde almacenamos los nuevos recuerdos y las habilidades que aprendemos.
Lo curioso es que, al eliminar toda la información innecesaria, los recuerdos que valen la pena
se memorizan mejor. Psicólogos de la Universidad Johns Hopkins apreciaron que cuando ese
proceso no se produce, nuestros recuerdos se vuelven más confusos. Además, ese olvido
selectivo es fundamental para restarle impacto emocional a los hechos que nos ocurrieron
durante el día.
Este proceso que ocurre de manera natural nos brinda una gran lección: guardar viejos
rencores, alimentar frustraciones, revivir los dramas y darle una importancia excesiva a cosas
que no merecen la pena, solo genera caos e insatisfacción. Lo más sabio es aprender a
ignorar todo aquello que no vale la pena y que puede afectar nuestra paz interior
Ignorar no significa adoptar una actitud pasiva y tampoco significa que dejaremos de hacerle
frente a ciertas situaciones, significa aprender a darle importancia a las cosas que realmente
lo merecen y restarle impacto a aquellas cosas que no deben tener una presencia tan
importante en nuestras vidas.
1. Los desprecios y las críticas destructivas. Recuerda que una crítica malsana dice más
sobre la persona que critica que sobre quien es criticado. No permitas que las críticas y los
desprecios hagan mella en tu autoestima. Recuerda que cuando pasas demasiado tiempo
prestándole atención a la opinión que los demás tienen de ti, o lo que los otros quieren que
seas, olvidarás quién eres realmente.
2. Las personas que quieren descargar sobre ti sus miserias emocionales. Hay personas
que se comportan como auténticos camiones de basura, que pretenden descargar sobre ti sus
miedos, frustraciones, enfados o ansiedades. No se los permitas. Aprende a detectarlas y crea
un escudo protector.
3. Las pequeñas frustraciones del día a día. Un mal día es solo un mal día. Viene y va. No
hay razón para quedarte atascado en esas pequeñas frustraciones. Si aprendes a ignorar
esos percances apenas terminan, te darás cuenta de que podrás retomar tu rutina con mayor
serenidad. Si los acumulas terminarás cargando un fardo muy pesado. Es solo cuestión de
poner en perspectiva y darte cuenta de que no vale la pena arruinarte la jornada por esos
contratiempos.
5. Las situaciones que no puedes controlar. El taoísmo nos anima a fluir, a no forzar las
situaciones. Eso no significa adoptar una actitud pasiva sino aprender a detectar las
oportunidades para actuar y saber cuándo es contraproducente empecinarnos con algo. Hay
muchas cosas que se escapan de tu poder, intentar controlarlas genera una tensión
innecesaria. Por tanto, hay veces en que debes olvidarte de todo lo que podría salir mal y
comenzar a confiar en el flujo de la vida.
Toma un lápiz o cualquier objeto pequeño que no se rompa. Sostenlo en la mano y aprieta
fuerte. Imagine que ese objeto es una de las emociones, sentimientos o persona que te está
molestando y que tu mano representa tu mente o conciencia.
Al inicio, todo te parecerá un poco raro pero poco a poco te sentirás menos incómodo y el
objeto te resultará más familiar. Sin embargo, si sigues apretando ese objeto, terminará
haciéndote daño.
Ahora, abre la mano y permite que el objeto ruede y caiga al suelo. Observa que eras tú quien
se aferraba al objeto, no estaba unido a tu mano. Lo mismo ocurre con tus emociones,
sentimientos y las personas que pueden hacerte daño.
El problema es que nos aferramos tanto a esas situaciones que nos olvidamos que podemos
soltarlas cuando queramos. De hecho, cuando experimentamos ira o tristeza decimos “estoy
triste” o “estoy enojado”, lo cual representa una identificación con esos estados que implica
aferrarse a ellos. En su lugar, deberíamos decir “me siento triste” o “me siento enojado” y
aprender a dejar ir.
– Da un paso atrás. Cuando sientas que las emociones están tomando el mando, da un paso
atrás. Detente, date unos minutos y recupera el control. Reflexiona sobre por qué esa
situación está generando esas emociones. Es probable que estés reaccionando de manera
exagerada o que le estés confiriendo más importancia de la que tiene. Respira y déjala ir.
– Ánclate al presente. Si te sientes mal, es probable que sea por algo que ya sucedió, que
pertenece al pasado. Por tanto, no tiene mucho sentido seguir alimentando esos sentimientos.
Para dejarlos ir, basta con anclarte al presente. Céntrate en todas las cosas positivas que
tienes ahora mismo. La clave radica en aprender a moverse del pasado que te mantiene
sujeto al presente.
Soltar lo que no tengo
Estos días han sido un tanto complicados no solo por lo que esta viviendo Venezuela, el
mundo en general, también un poco a nivel personal por el cáncer que padeció mi esposo y
del que hoy parece haberse librado afortunadamente. (Gracias Dios por eso). Sin embargo, de
todas las experiencias malas y buenas se gana y se aprende.
Todo absolutamente todo vale la pena, porque somos quienes somos por aquello que hemos
vivido, somos quienes somos por aquello que otras personas dejaron en nosotros, pero somos
absolutamente quienes somos gracias a aquello que hemos perdido, gracias a eso que ya no
está con nosotros.
No hay perdida que no implique una ganancia, un crecimiento personal, porque lo que sigue
después de haber llorado cada pérdida, cada momento duro, cada fracaso, lo que sigue
después de haber elaborado el duelo de cada ausencia, lo que sigue después de habernos
animado a soltar, es el encuentro con uno mismo enriquecido por aquello que hoy ya no
tenemos, pero que pasó por mi, y por la experiencia vivida durante el proceso.
Cuando hablamos de soltar las personas que han perdido a un ser querido pueden considerar
que es horrible pensar que la perdida de un ser querido pueda ser una ganancia para
nosotros, pero el dolor es tan saludable en nuestras vidas como lo es la tristeza, es tan
constructivo como lo puede ser cualquier alerta de que algo se ha desacomodado, el dolor es
el paso por un lugar no deseado, el sufrimiento es armar una carpa y quedarse a vivir en ese
lugar indeseable. El duelo es el pasaporte que nos saca del sufrimiento y que permite que el
dolor pase.
Es imposible dejar de desear y poseer infinitamente y para siempre todo lo que deseamos; no
somos omnipotentes y no podremos tener jamás todo lo que deseamos, lo que nos toca es
aprender a entrar y salir del “deseo”. Tenemos que aprender a desarrollar la capacidad de
poder entrar y salir sin quedarnos pegados en ese deseo, es sobre todo aprender a soltar
herramientas que ya no necesito, soltar personas que he perdido, soltar situaciones que se
transforman, soltar vínculos que cambian, soltar etapas de la propia vida que han quedado
atrás, momentos que se han terminado. Cada uno de ellos representa una pérdida que es
necesario elaborar; etapas de una vida que ya han pasado y que es nuestra responsabilidad
enriquecernos de ellas al despedirlas.
Claro que cuesta trabajo soltar lo que no tenemos, claro que es trabajoso desligarse y
empezar a pensar en lo que sigue; por supuesto es el peor de los desafíos que implica ser un
adulto sano, y sin embargo, no hay otro camino que el del coraje y la fortaleza de la madurez,
tener la certeza que podemos afrontar lo que nos pasa, y que inclusive podemos afrontar la
idea de que alguna vez tu y yo ya no vamos a estar; quizá podamos por el camino entender lo
transitorio de todos nuestros vínculos y aceptar también algunas de las cosas que son mas
difíciles de aceptar que no somos infinitos, que hay un tiempo para transitar por este lugar y
sobre todo que debemos hacer hoy las cosas que vamos dejando de lado. Creo que lo que
mas nos duele cuando un ser querido se va es aquello que no le dijimos, aquello que no le
acercamos, aquello que no nos dijo, son las cosas pendientes que nos duelen. Sería bueno
empezar a darnos cuenta de que este es el momento de llamar a quien necesitemos para
decir lo que sentimos, para hacer lo mejor que podamos y para disfrutar este momento que a
fin de cuentas es el único que tenemos garantizado.
INTELIGENCIA EMOCIONAL
La Inteligencia Emocional es uno de los conceptos clave para comprender el
rumbo que ha tomado la psicología en las últimas décadas.
Siempre hemos oído decir que el Cociente intelectual (IQ) es un buen indicador
para saber si una persona será exitosa en la vida. La puntuación del test de
inteligencia, decían, podría establecer una relación fuerte con el desempeño
académico y el éxito profesional.
Ante esta realidad, cabe resaltar que existen personas con un dominio de su
faceta emocional mucho más desarrollado que otras. Y resulta curiosa la baja
correlación entre la inteligencia clásica (más vinculada al desempeño lógico y
analítico) y la Inteligencia Emocional. Aquí podríamos ejemplificar esta idea
sacando a colación el estereotipo de estudiante “empollón”; una máquina
intelectual capaz de memorizar datos y llegar a las mejores soluciones lógicas,
pero con una vida emocional y sentimental vacía. Por otro lado, podemos
encontrar personas cuyas capacidades intelectuales son muy limitadas, pero en
cambio consiguen tener una vida exitosa en lo que refiere al ámbito sentimental, e
incluso en el profesional.
Este par de ejemplos llevados al extremo son poco habituales, pero sirven para
percatarse de que es necesario prestar más atención a esta clase de habilidades
emocionales, que pueden marcar nuestra vida y nuestra felicidad tanto o más que
nuestra capacidad para puntuar alto en un test de inteligencia convencional. Para
eso es importante profundizar en la Inteligencia Emocional.
Por ejemplo, este aspecto nos puede ayudar a no tomar decisiones cuando
estamos en un estado psicológico poco equilibrado. Tanto si nos encontramos
demasiado alegres y excitados, como si estamos tristes y melancólicos, las
decisiones que tomemos estarán mediadas por la poca racionalidad. Así pues, lo
mejor será esperar unas horas, o días, hasta que volvamos a tener un estado
mental relajado y sereno, con el que será más sencillo poder valorar la situación y
tomar decisiones mucho más racionales.
Por poner un ejemplo, no es raro que nos enfademos con nuestra pareja, pero si
fuéramos esclavos de la emoción del momento estaríamos continuamente
actuando de forma irresponsable o impulsiva, y luego nos arrepentiríamos. En
cierto sentido, buena parte de la regulación de las emociones consiste en saber
gestionar nuestro foco de atención, de manera que no se vuelva contra nosotros y
nos sabotee.
3. Automotivación
Una buena relación con los demás es una fuente imprescindible para nuestra
felicidad personal e incluso, en muchos casos, para un buen desempeño laboral. Y
esto pasa por saber tratar y comunicarse con aquellas personas que nos resultan
simpáticas o cercanas, pero también con personas que no nos sugieran muy
buenas vibraciones; una de las claves de la Inteligencia Emocional.
Así, gracias a la Inteligencia Emocional vamos más allá de pensar en cómo nos
hacen sentirnos los demás, y tenemos en cuenta, además, que cualquier
interacción entre seres humanos se lleva a cabo en un contexto determinado:
quizás si alguien ha hecho un comentario despectivo sobre nosotros es porque
siente envidia, o porque simplemente necesita basar su influencia social en este
tipo de comportamientos. En definitiva, la Inteligencia Emocional nos ayuda a
pensar en las causas que han desencadenado que otros se comporten de un
modo que nos hace sentirnos de un modo determinado, en vez de empezar
pensando en cómo nos sentimos y a partir de ahí decidir cómo reaccionaremos
ante lo que otros digan o hagan.
Hoy en día son muchas las corporaciones que invierten grandes sumas de dinero
en formar a sus empleados en Inteligencia Emocional. La razón de esta apuesta
estriba en que las empresas se han dado cuenta de que una de las claves del
éxito comercial y de la venta de sus productos radica en el grado en que sus
trabajadores son capaces de reconocer y controlar sus emociones, así como las
de sus clientes.
De ahí se desprende, según señala García-Allen, que los empleados con alta
Inteligencia Emocional resulten mucho más productivos para las corporaciones.