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Educación corporal y fútbol en contexto

Este documento presenta una tesis para obtener el grado de Licenciado en Educación Física. La tesis explora la relación entre la educación corporal, el fútbol y los problemas sociales. El autor analiza la historia del fútbol en Occidente y su vínculo con el estado y el mercado. También examina cómo el fútbol se ha configurado desde la perspectiva de la educación corporal y busca una "contracultura".
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Educación corporal y fútbol en contexto

Este documento presenta una tesis para obtener el grado de Licenciado en Educación Física. La tesis explora la relación entre la educación corporal, el fútbol y los problemas sociales. El autor analiza la historia del fútbol en Occidente y su vínculo con el estado y el mercado. También examina cómo el fútbol se ha configurado desde la perspectiva de la educación corporal y busca una "contracultura".
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Montenegro, Juan Pablo

Educación corporal, fútbol y


problemática social

Tesis presentada para la obtención del grado de


Licenciado en Educación Física

Director: Ricardo L. Crisorio


Codirector: Marcelo G. Giles

Este documento está disponible para su consulta y descarga en


Memoria Académica, el repositorio institucional de la Facultad de
Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad
Nacional de La Plata, que procura la reunión, el registro, la difusión y
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Esta iniciativa está a cargo de BIBHUMA, la Biblioteca de la Facultad,


que lleva adelante las tareas de gestión y coordinación para la concre-
ción de los objetivos planteados. Para más información, visite el sitio
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Cita sugerida
Montenegro, J. P. (2009) Educación corporal, fútbol y problemática
social [en línea]. Trabajo final de grado. Universidad Nacional de La
Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.
Disponible en: [Link]
te.342/[Link]

Licenciamiento
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Universidad Nacional de La Plata
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación
Departamento de Educación Física “Alejandro J. Amavet”
Licenciatura Ordinaria en Educación Física

Educación Corporal, fútbol y problemática social

Director: Profesor Ricardo L. Crisorio

Codirector: Profesor Marcelo G. Giles

Licenciando: Profesor Juan P. Montenegro

Año: 2009
Agradecimientos:

Agradecer no es solo reconocer a aquellos que te ayudan.


Agradecer, es la voluntad,
de reconocer que solo no se puede.
Gracias a mi familia: Adriana, Juan, Mailen, Julieta, Aimy,
Elsa, Juan A., Nilda y Nerio por estar siempre.
Y, a Marcelo, Ricardo y Mariano,
por abrirme las puertas del saber y por su constante formación política.

2
Índice

Introducción………………………………………………………………………………….. 4

Primera Parte ………………………………………………………………………………… 11

Capítulo 1- Síntesis histórica………………………………………..…………………….. 12

El fútbol en Occidente entre la Edad Media y la Edad Moderna….……………............. 12

Alexander Watson Hutton: el origen de las instituciones y las repercusiones en


Argentina desde 1884………………………………………………………………………... 17

Capítulo 2- El fútbol y el estado………………………………………………………….. 22

Biopolítica, Estados-Nación Occidentales y el proceso civilizatorio desde las


Public Schools del siglo XIX........................................................................................... 22

El mundial de fútbol del año 1978: miseria y gloria……………………………………….. 27

Capítulo 3 - El fútbol y el mercado……………………………………………………….. 31

Síntesis de la crítica sociológica……………………………………………………………. 31

La comercialización del fútbol infantil………………………………………………………. 36

Segunda Parte……………………………………………………………………………….. 41

Capítulo 4 - El fútbol en la educación corporal………………………………………… 42

La configuración del fútbol desde la educación corporal: en búsqueda


de una ‘contracultura’…………………………………………………………………..……. 43

Conclusiones provisorias…………………………………………………………………. 55

Bibliografía……………………………………………………………………………………. 57

3
Educación Corporal, fútbol y problemática social

“… el que escribe no debería perder la oportunidad


que se le presenta de inquietar.
Se trata de inquietar no para la desesperanza,
sino para la movilización intelectual y para llevar adelante
una práctica diferente.”
Mariano Giraldes, Gimnasia, el futuro Anterior

Introducción

La incorporación de los espacios de investigación en el país en nuestra disciplina, como


licenciaturas y maestrías, ha abierto el campo de discusión de las prácticas en las cuales
intervenimos cotidianamente. A efectos de impartir la necesidad de considerar, que cada
uno de los espacios que ocupamos son dignos de problematizar y discutir en el sentido de
mejorar la enseñanza de los saberes que trasmitimos. Pero…. ¿Como criticar? ¿Que
criticar y bajo que perspectivas? ¿Hacia donde se va con la crítica? ¿Que buscamos con
ella?
“Naturalmente” todo aquello que se critica se hace en función de los que se piensa.
Podríamos decir que se piensa de una forma y se crítica en función a ella; la critica nos
delega hacia la comunicación, si no se comunica nadie podrá saber que se está criticando.
Los medios para poder llevarla a cabo pueden ser diversos e inclusive oriundamente
distintos, entre ellos encontramos: una entrevista, un libro, una investigación de campo o
una de corte estadístico, una película o un espacio televisivo, un afiche publicitario, una
columna en el diario, una obra de teatro, una canción, etc., es decir, que la critica se
califica en cualquier espacio donde podemos manifestar nuestras conformidades o
disconformidades. Por ello, la siguiente tesina procura construir una crítica que aborde los
temas que involucran a aquellos problemas estrechamente relacionados con nuestra
disciplina, disciplina que también critica y es criticada, sobre bases dialécticas en la
búsqueda constante del cambio y la renovación.
Como lo afirma el profesor Mariano Giraldes “Se trata de inquietar no para la
desesperanza, sino para la movilización intelectual”; la escritura se convierte en una
herramienta por la cual tratamos de formalizar aquello que pensamos y sostenemos como
seres históricos, sociales y políticos. Pues es muy razonable pensar que toda crítica es
directamente proporcional a nuestra historia, nuestra formación y nuestras convicciones.
De lo que no tenemos certezas, es hacia donde irán a situarse nuestras críticas. Y si en
verdad, con ellas pretendemos cambiar los discursos y las prácticas, deberemos interpretar
4
la realidad de manera que nos permita luchar en el campo ante quienes también nos
critican. A decir verdad, en la tan difícil tarea de la escritura, donde cada una de las
palabras utilizadas debe tomar el sentido y el valor preciso de explicación, intentaremos
abarcar un punto en lo amplio del tema, más interesados en abrir un debate que en
encasillar lineamientos teóricos.
Decidimos comenzar este trabajo con la intención de estudiar y confrontar la lógica que
impulsa la bibliografía referida al fútbol. En la misma puede observarse, como a edades
tempranas este deporte de equipo es ubicado cada vez más bajo la lógica del rendimiento
obsesivo,1 producto de exigencias teóricas que lentamente se han acomodado sobre sus
cimientos. En el fútbol actual, solo se espera que los deportistas alcancen continuamente
altas cotas de él, independientemente de los deseos e intenciones por parte de ellos
mismos. En otras palabras, podemos decir –hipotéticamente- que el fútbol se encuentra
inmerso y reglado por dos lógicas que lo han regulado, formado y trasformado: la lógica del
estado2 y el mercado. Por todo ello, abordar una investigación desde la Educación
Corporal,3 supone una mirada diferente de las habituales. En este caso particular abordar
un trabajo que implique al campo futbolístico, intentaría aportar ciertos argumentos –como
afirma Pierre Bourdieu, “mas vale aportar una pequeña contribución modesta y precisa que
construir grandes construcciones superficiales” (Bourdieu,1988ª:176)- con el fin de mostrar
como los profesores y entrenadores del área que trabajan sobre él, se encuentran
influenciados tanto por una como por otra lógica.
La temática del proyecto, “Educación Corporal, fútbol y problemática social”, está sostenida
por categorías teóricas de diferentes campos del saber, debido a que el trabajo tiene como
fin estudiar el problema pero no como una institución social que existe por sí sola, con
independencia de los demás aspectos sociales, sino como un factor que los sujetos
componemos y descomponemos en permanente interrelación con los otros. El espacio de
los deportes, con especial referencia al fútbol no es un universo cerrado en si mismo, esta
1
Nuestro trabajo no presenta ninguna disconformidad sobre el término rendimiento, entendido éste como
producto o utilidad que da una determinada acción; en nuestro caso podríamos decir que se cristaliza el
rendimiento en el momento en que los saberes que solemos brindar son aprendidos por los deportistas. Para
nosotros –los maestros del cuerpo- el problema radica cuando el rendimiento llega al punto de la obsesión,
es decir, reiterados intentos de conseguir ciertos objetivos, más parecido a un adiestramiento, sometimiento u
obligación que a un saber. En el capítulo 4 de este trabajo llevaremos más en profundidad esta temática.
2
Muchos autores hablan de la caída del estado como institución reguladora y disciplinaria. Nosotros no
entraremos en la discusión sobre si existe o no estado en la actualidad. Solo nos remitiremos a extraer de
algunos autores el comportamiento que tuvo el estado en relación a las prácticas futbolísticas.
3
Educación Corporal es un término que fue trabajado y profundizado por Ricardo Crisorio. A través del
mismo el autor intenta brindar fundamentos que permiten establecer una separación política, epistemológica,
etimológica y terminológica con la Educación Física. Sus investigaciones nos fundamentan el cometido de la
misma.

5
insertado en un universo de prácticas y consumos también ellos estructurados y
constituidos en sistema. Como afirma Bourdieu, “El deporte es una actividad de los seres
humanos, y muchas actividades que son exploradas académicamente como objetos de
estudio aislados y como si existieran, por ende, en compartimentos estancos son, de
hecho, actividades de esos mismos seres humanos. Las mismas personas que, como
seres políticos, votan o son miembros del parlamento, pueden ganarse la vida trabajando
como seres económicos, rezar junto a otros como seres religiosos o navegar a vela y
esquiar como deportistas en su tiempo libre. Consecuentemente […] no debe investigarse
el deporte de manera aislada”. (Bourdieu,1988ª:176).
El fútbol y el deporte, en general, no han sido objeto de investigación por parte de la
educación física, por ello la educación corporal intenta cerrar las fisuras que la primera ha
dejado. Sin embargo, es preciso advertir que pocos estudios se han basado en el
tratamiento del fútbol. Dentro de esta orientación generalizada pueden distinguirse
principalmente estudios más orientados hacia cuestiones de corte histórico, otros se
produjeron mayormente en el campo de la fisiología del deporte, de la psicología del
deporte y en menor medida en la sociología y el marketing deportivo. El planteo de este
trabajo se justifica en que existe una escasa investigación del fútbol en nuestro campo, el
cual nos permite percibir como la bibliografía circulante avala las lógicas impulsadas por
las instituciones anteriormente nombradas. Desde aquí es imprescindible “desnaturalizar”
las prácticas del fútbol en las que interviene nuestra disciplina y desligarlas de las miradas
que sobre él reposan.
Siguiendo el planteo de Crisorio en su artículo “¿Qué investigar? ¿Para qué educación
física?”, la tarea del investigador no es una cuestión metodológica sino teórica, los objetos
de estudio no están dados, se construyen y se reconstruyen en función de nuevas
construcciones. Es más, el autor agrega: “construir el objeto de la investigación es
construir, a la vez, la educación física misma y viceversa (…)no hay un objeto de
investigación que corresponda, a priori, a la educación física, esperando que ésta lo
encuentre, lo descubra, lo delimite, para constituirse como disciplina científica, ni hay modo
de reclamar, a priori, el estatuto de disciplina científica invocando la pertenencia y la
pertinencia de un objeto de investigación no investigado por las disciplinas científicas. La
investigación y la disciplina se construyen y constituyen recíprocamente la una a la otra”
(Crisorio,2000:1). Desde esta posición epistemológica el autor invita a que los
investigadores del área tomemos una distancia objetivadora, por ende crítica, que permita
ver a la educación corporal y a nosotros mismos dentro de ella con todas “nuestras
6
representaciones, nuestras creencias y nuestra formación”. En otras palabras, nuestra
disciplina no puede seguir quedando aislada de los problemas sociales de la ciudad y del
campo, como bien lo supo hacer la forma moderna de pensar nuestra disciplina. “Aquí la
discusión supone comenzar a considerar a los maestros4 de las prácticas corporales como
verdaderos Maestros del Cuerpo, es decir, como un sujeto capaz de brindar los saberes
del cuerpo, que se manifiestan no sólo en la prevención, el cuidado y desarrollo del mismo,
sino que también enseña las configuraciones de movimientos que han sido construidas y
significadas por la cultura”.5
Al mismo tiempo, Crisorio intenta politizar al campo bajo la consideración de concebir a los
maestros en educación corporal como intelectuales. “Es decir como un sujeto capaz de
reflexionar sobre sus prácticas, producir saber acerca de ella, debatir académica y
políticamente con cualquier sector de la vida social y proponer cambios significativos en las
estructuras actuales que, obviamente, impiden el desarrollo de formas innovadoras de
pensarla y practicarla”.6 Considerando nuestro campo desde esta perspectiva, este trabajo
centrará su atención en los “usos” que sobre el fútbol se han ejercido, tanto histórica como
actualmente. Principalmente estructuras como el estado y el mercado, correspondiendo a
los desencadenantes conflictivos que se generaron y pueden continuar si la educación
corporal no interviene con inmediatez.7

***

Aunque en la actualidad el fútbol goza de una amplia difusión y consumo tanto a nivel
nacional como internacional y, del mismo modo, existe un interés generalizado por quienes
impulsan sus ofertas en el mercado, como también de aquellos que logran consumirlas, en
la educación corporal aún no se ha profundizado suficientemente sobre este hecho, a

4
El concepto de maestro etimológicamente no se asemeja al de docente. La primera designa a aquel titulado
para dar la primera enseñanza, que además posee una gran destreza o profundos saberes en alguna materia
y se los enseña a otros. En cambio docente designa únicamente al que enseña; aquel sujeto que solamente
se dedica a enseñar.
5
Giles, M., Conclusiones de La Comisión 6, Jornada de participación de la Sociedad Civil del Deporte, La
Recreación, La Educación Física y El Tiempo Libre en pos de la Integración Regional y la Cooperación
Internacional, organizada por la Comisión de Deportes, Recreación, Educación Física y Tiempo Libre del
Consejo Consultivo de la Sociedad Civil de la Cancillería Argentina; 10 de septiembre de 2008.
6
Giles, M., ibid.
7
Este trabajo no intenta ser un estudio que labore acerca de qué es el estado y el mercado, sino objetivar por
qué el estado y el mercado reposan sus políticas sobre el fútbol, o mejor aun, qué es aquello que posee este
deporte que hace de ambos un elemento a tratar, para luego fundamentar cuáles son aquellos criterios que
reúne la educación corporal para funcionar en ambas lógicas.

7
pesar de que ello sería de gran interés para un correcto enfoque del fútbol e invertir la
mirada tradicional que sobre el deporte se ha “naturalizado”. Como dijimos anteriormente,
existen actualmente multitud de artículos y estudios encaminados a estudiar diferentes
aspectos del fenómeno futbolístico; del mismo modo, casi todos los estudios realizados
sobre este aspecto se basan principalmente en cuestiones históricas –que intentan marcar
una genealogía desde el surgimiento hasta nuestros días-, las denominadas ciencias
psico-educativas -bajo un corte de investigación que intenta brindar al campo de las
ciencias de la educación herramientas para que los enseñantes sepan en qué momento se
encuentran los deportistas para así poder hacer mas “efectiva” la enseñanza-; también
encontramos las relacionadas con el campo de la fisiológica del deporte, en las que se
vincula el fútbol estrictamente con la salud, y los trasmisores del saber reducen su
enseñanza sólo a un conjunto de técnicas aisladas de la práctica que tienen como función
vincular el deporte con la “salud”, o lo que se espera de ella. Tal vez el campo de la
sociología del deporte sea el sitio donde el fútbol se estudió con mayor
interdisciplinariedad: un ejemplo claro es el análisis figuracional realizado por Norbert Elias
y Eric Dunning. También el sociólogo Pierre Bourdieu ha propuesto nuevas herramientas
para que el deporte sea tomado con mayor atención y ha manifestado su disconformidad
hacia los sociólogos por descuidar este campo, y ante ello sostuvo que “una parte de los
obstáculos para una sociología científica del deporte obedece a que los sociólogos del
deporte son en cierto modo doblemente dominados, en el universo de los sociólogos y en
el universo del deporte (…) la lógica de la división social del trabajo tiende a reproducirse
en la división del trabajo científico” (Bourdieu,1988ª:173). Pierre Bourdieu plantea –más
adelante- que la sociología ha estableciendo parámetros de vinculación entre el deporte y
la exclusión social, el deporte y al vinculación con las drogas, el deporte como fenómeno
social, el deporte como medio de “civilización” para quienes se encuentran en institutos
carcelarios e institutos de menores, entre otros. Pero el elemento dominante es que el
deporte no ha sido tomado como un sistema, en el que cada uno de los valores recibe un
valor distintivo. Por último, otros trabajos más recientes plantean la gestión del deporte
dentro del campo del mercado, sus políticas se fundan en la administración de la empresa
y la búsqueda del capital económico y prestigio hacia la industria.
En suma, nuestro trabajo pretende, por un lado resaltar como el fútbol ha sido victima de
(des)usos que han sabido irrumpir su accionar, y por el otro, poder construir una versión
distinta a la que se le ha venido otorgando a este fenómeno deportivo. El planteamiento de
estos objetivos nos obliga a realizar una aproximación al conocimiento desde dos
8
metodologías bien diferenciadas entre sí, como son la metodología cuantitativa y la
metodología cualitativa. En nuestro caso se utilizarán técnicas de investigación
correspondientes a la metodología cualitativa, que consistirá en la formulación de un
problema y la respectiva triangulación de materiales bibliográficos proveniente de todos los
campos anteriormente nombrados.
El primer problema que se presenta aquí es poder interpretar cómo el fútbol es utilizado
por estas instituciones, es decir, cómo este deporte de equipo ha sido -y aún lo es-,
tomado por macro-instituciones como el estado y el mercado con el objetivo de atraer a las
masas, no por él “interés” del deporte mismo sino en busca de los provechos que de él se
pudieron –y aún se pueden- obtener. Del accionar del primero pueden darse dos ejemplos:
uno, el de su institucionalización en las denominadas “Public Schools”, y otro, más
reciente, el del Mundial de Fútbol realizado en Argentina en 1978. A pesar de su distancia
cronológica, en ambos acontecimientos la práctica del fútbol fue utilizada con el único
objetivo de controlar socialmente a las masas en relación a los conflictos sociales de cada
una de las épocas. Del segundo, el mercado, se puede decir que el deporte fútbol es
utilizado como sinónimo de consumo de los espectadores, lo cual contribuye
proporcionalmente al aumento de su riqueza y poder.
Los sociólogos Norbert Elías y Eric Dunning en “Deporte y Ocio en el Proceso de la
Civilización” nos afirman que, al igual que otros deportes, el fútbol presenta una
incertidumbre8 y una mimesis,9 cuyo derivado es lograr el desborde de emoción de sus
espectadores. La emoción que los espectadores buscan en un encuentro de fútbol es una
emoción agradable, placentera, de carácter retornable. Es una excitación que buscan
voluntariamente y que, para sentirla muchas veces han de “pagar”. Por ello el mercado,
que no es menos calificativo que el estado, sino todo lo contrario, es aquel que logra elevar
al deporte y sus respectivos practicantes a un sitio tan alto como las riquezas que de él se

8
Se esta bajo el efecto de la incertidumbre cuando un suceso y sus posibles desencadenantes no se saben o
no se puede predecir.
9
Ambos autores afirman que todos los deportes son principalmente imitación. La “naturaleza” mimética de un
enfrentamiento deportivo, como una carrera de caballos, un combate de boxeo o un partido de fútbol, se debe
a que ciertos aspectos de la experiencia emocional asociada con una lucha física real entran en la
experiencia emocional que brinda la lucha “imitada” de un deporte. Pero en la experiencia deportiva, lo que
sentimos mediante una lucha física real es trasladado a un mecanismo de transmisión distinto. El deporte
permite a la gente experimentar con plenitud la emoción de una lucha, sus peligros y sus riesgos […], por
tanto al hablar de los aspectos miméticos del deporte nos referimos al hecho de que éste imita
selectivamente las luchas que tienen lugar en la vida real. El modo en que está diseñado o estructurado el
juego deportivo y la habilidad de los deportistas permiten que aumente el goce de la batalla sin que “nadie”
resulte lesionado o muerto.

9
logran obtener. Un ejemplo claro seria la inmensa demanda de artículos de
merchandising10 por parte de los espectadores, las elevadas sumas que los clubes de
fútbol pagan por los jugadores, la constante búsqueda en el alcance y la quiebra de
records, etc.
Los recortes teóricos que se brindarán en este primer punto no tienen como intención
principal acercar nuevos datos en referencia al fútbol con el mercado y el estado, sino
lograr una síntesis explicativa de corte más monográfico y descriptivo que de producción
propia. La preocupación que nos acecha es la de poder brindar, por medio de la escritura,
una configuración del fútbol por completo distinta de la que ofrece la mirada tradicional,
que en la segunda parte –y como tema fuerte del estudio- de esta investigación se
intentará responder: ¿Qué medidas deberá tomar la educación corporal ante este
problema que se nos presenta en la práctica del fútbol? ¿Nuestra disciplina puede
verdaderamente formalizar saberes que nos permitan funcionar cordialmente sobre estas
lógicas?, es decir, argumentar por qué la educación corporal debe mantenerse al margen
de los provechos por los cuales el estado y el mercado se han alimentado comúnmente.
Se nos hace imprescindible un estudio de esta índole para justificar por qué nuestra
disciplina debe saber escapar de aquellos usos que sobre el fútbol se han venido
practicando, y esta cuestión puede plantearse en la siguiente pregunta: ¿Qué debe hacer
la educación corporal y sus maestros, para obviar las políticas que el estado y el mercado
han depositado en el marco futbolístico?, debido a que ambos han invertido en el fútbol
para que éste les de como resultado el control social: el primero ligado principalmente a un
control sobre los cuerpos y el segundo al control de los consumos. Desde nuestra
disciplina, el estudio se centrará en invertir la mirada del fútbol como objeto de control y
todos los aportes que la educación corporal debe brindar. Esperamos que nuestras
consideraciones aporten algo a dicho problema, a través de algunas conclusiones
provisorias de lo trabajado, que sinteticen y den claridad a dicha formalidad. Sólo
procuramos lograr un trabajo ligado más a la discusión que a una simple conclusión
cerrada y discontinua; pretendemos, políticamente, como quienes lograron conquistar el
apasionante mundo de la investigación, no asimilar lo que conviene saber sino intentar
apoderarnos de la facultad de alejarse de uno mismo.

10
Merchandising hace referencia a todas aquellas mercancías o productos -en este caso productos
deportivos- que son lanzados al mercado para su comercialización. Para dar algunos ejemplos, entre ellos
encontramos camisetas, pantalones, banderas, cuadros, etc., propios de algún deportista, equipo o institución
particular.

10
Primera Parte

11
Capítulo 1- Síntesis histórica

El fútbol en occidente entre la Edad Media y la Edad Moderna

La intención de este capítulo no es brindar datos nuevos con respecto a la historia del
fútbol, sino poder nombrar aquellos aspectos que sucedieron en su auge y que permitan
visualizar con que fines fue utilizado. La función principal no es mostrar la historia del fútbol
como memoria narrativa, sino poder ver cómo funcionó históricamente el fútbol, y quiénes
fueron sus principales impulsores políticos.
En la historia no existe un dato preciso que nos de explicaciones certeras de los comienzos
del fútbol. La mayoría de los intentos de explicar el origen del mismo son mitos colectivos
que adoptan distintas formas y significaciones. Por ejemplo, se creía que en Kingston-
upon-Thames, condado de Surrey, Inglaterra, un juego tradicional practicado todos los
martes de carnaval tenía su origen en una victoria de los sajones sobre los invasores
daneses en la edad media. Se dice que jugaron por las calles dando patadas a la cabeza
del jefe danés y que el juego surgió de aquella celebración (Duninng,1996:100). También
se supone que bretones y anglosajones jugaban a una práctica semejante y que este era
un acto de celebración de la victoria cuyo objeto de atracción era patear la cabeza de los
jefes derrotados.
De acuerdo a los datos extraídos por Norbert Elías y Eric Dunning, las fuentes fiables que
se aproximan al surgimiento del fútbol datan al siglo XIV, aunque los hallazgos no prueben
en lo absoluto que se trate de dicho deporte. Lo que sí se aprecia son las diversas y
reiteradas prohibiciones que dicha práctica tenía por parte de las autoridades estatales
inglesas a partir de este siglo.11 El mismo era interpretado como una práctica bárbara e
imprudente que solo acarreaba problemas a las ciudades de la época. Entre el año 1314 y
1467, -se sabe hasta la fecha- existieron al menos 13 prohibiciones por parte de las
autoridades estatales y locales. Estas últimas preferían que sus ciudadanos se inclinasen
hacia las prácticas militares, pero en estos tiempos los habitantes preferían estos tipos de
juegos en vez de la milicia. “Algunas personas fueron multadas o enviadas a prisión por
practicar estos desenfrenados juegos. Quizás en algunos lugares la costumbre decayó
temporalmente. En cualquier caso, continuó viva en otras regiones. El emocionante juego,
como tal, nunca desapareció” (Elías y Duninng,1986:215).

11
Para mayor información acerca de las prohibiciones en el fútbol, remitirse a “El fútbol popular en Gran
Bretaña durante la edad media y la edad moderna” en: Elías, N., y Dunning, E., Deporte y ocio en el proceso
de la civilización. México. Fondo de Cultura Económica, 1996.

12
En épocas preindustriales, los antepasados vivían este juego de pelota como un espacio
placentero, una actividad que brindaba emociones satisfactorias. Su realización al aire
libre, es una característica fundamental de esta época, en la que el poder político
procuraba, a través de diferentes mecanismos, desterrar esta -problemática- práctica, y por
medio de ellos intentaban civilizar a los habitantes del territorio. Paradójicamente, veremos
más adelante como el fútbol fue tomado, impulsado y promocionado por las instituciones
públicas inglesas con fines propiamente civilizadores.
En esta fiesta cultural inglesa, practicada los martes del carnaval, un grupo de vecinos se
unían en confrontación con otro grupo de vecinos: era una especie de celebración
religiosa, ambos bandos participaban del juego de manera violenta y abultada. Aún con los
reyes y las autoridades gubernamentales en contra, la fiesta pagana se realizaba igual y
los resultados de su ejercicio eran cantidades de heridos e, incluso, muertos, en el territorio
del combate. A pesar de los datos, no se puede probar con certeza y exactitud cómo surgió
esta práctica que hoy denominamos convencionalmente fútbol; de hecho, datos
bibliográficos hablan de “jugar con un fútbol” no de “jugar al fútbol”. Otros se refieren al
mismo como una pelota de cuero, mientras hay quienes hacen referencia al objeto como la
vejiga inflada de algún animal de gran tamaño.
Otros informes, tratados por Richard Carew, y retomados por Elias y Dunning, nos
informan de otra posible práctica que dio surgimiento al fútbol. La misma era conocida con
el nombre de Hurling, derivado del termino hurl que significa lanzar, arrojar, tirar, proyectar,
etc., en nuestro caso una pelota, fuese de cuero o no. Podía practicarse de dos modos
distintos: de un lado el Cornwall a las porterías y del otro el de Campo abierto. Las
diferencias entre uno y otro radicaban principalmente en que en el primero participaban
entre 15 y 30 jugadores por equipo aproximadamente, los cuales, a su vez, se encontraban
diferenciados del equipo contrario y cuya función era obtener el balón y tratar de
introducirlo en la portería contraria. No se sabe precisamente cuanto medía el terreno de
juego, pero las porterías de 2 o 3 metros de largo estaban a unos 60 u 80 metros de
distancia una de la otra, aproximadamente. El segundo es más difuso y controvertido. Los
historiadores no saben precisamente cuántos participaban del juego y tampoco qué
cantidad de equipos lo hacían. Sí se sostiene, que no existían porterías y que el mismo
consistía en la reunión de unos pocos caballeros estratégicamente elegidos (Elías y
Dunning,1986:224-225). “Las metas son a las mansiones de esos caballeros o algunos
pueblos o aldeas situados a cinco o seis kilómetros de distancia, los cuales son elegidos
por cada bando según la proximidad de sus moradas. Cuando se reúnen no se equipara el
13
número de jugadores ni se contrasta a los hombres: solo se lanza al aire una pelota y el
equipo que logre atraparla y llevarla, por su fuerza o pericia, hasta el lugar asignado,
obtiene la pelota y la victoria” (Elías y Dunning,1986:225-226).
Otros autores nos dicen que los orígenes del fútbol comienzan en un rito pagano de la
fertilidad, cuyo objeto esférico era una manera simbólica de representar al sol. Y hay
quienes creen que el objeto esférico no representaba al sol sino a un animal salvaje cuya
cabeza era enterrada para obtener cosechas abundantes. Es por ello, que lo dicho hasta
aquí no nos brinda ninguna seguridad de que los comienzos de un juego que
posteriormente se convertiría en fútbol, coincidan con alguna de estas teorías; incluso
algunos autores aseguran que surgió en Francia y no en Inglaterra, como se piensa
tradicionalmente. Otros creen que los chinos, los japoneses, los griegos, los romanos, los
italianos, los ingleses, los franceses, y hasta los aborígenes mayas, practicaron en algún
momento de su historia juegos de características similares al fútbol, o juegos que tenían
como característica la inclusión de un elemento esférico.12 Tal vez por ello los sujetos
hayan tomado tan diversas terminologías –según las regiones y países- para referirse a un
mismo objeto. En Florencia, Italia, durante el periodo del Renacimiento surgió un juego al
que denominaron gioco del calcio (juego de pie); así mismo el fútbol que, dada su
parentela con el rugby moderno, durante el Medioevo en Gran Bretaña adopto diversos
seudónimos como: soccer, football, camp ball, hurling y knappan. En sus variantes
continentales también se incluyen la soule francesa, el sollen en Bélgica y el gioco del
pugno (juego del puño) en Italia. En Alemania se lo llamó fussball, en Portugal futebol, en
Holanda voetbal, y en España se lo denomino fútbol. Luego el término se incorporó en
todos los países de América Latina e incluso en México, perteneciente a América del
Norte.
Evidentemente muchas son las comparaciones y discrepancias entre un supuesto y otro.
Lo que sí queda claro, es que sus reglas no eran impuestas por ningún organismo externo,
sino que la forma de jugar se constituía de país en país, de pueblo en pueblo y de práctica
en práctica. No existía ningún árbitro o juez que juzgara las acciones de los participantes.

12
Algunos científicos afirman que en la China del siglo III existía un libro de instrucción militar en el cual figura
un ejercicio denominado “Ts’uh Kúh”. El mismo consiste en que una bola debe ser lanzada con el pie a una
pequeña red de unos 30 a 40 cm de largo, demarcada con cañas de bambú; mientras que en Japón el
Kemari, aproximadamente unos 500 a 600 años más joven que el anterior, es un juego que aún en la
actualidad tiene vigencia. Este es un tipo de fútbol en círculo. Es un ejercicio ceremonial, pero no tiene un
carácter competitivo como el juego chino y no representa ninguna lucha por el balón. Simplemente es una
superficie pequeña en la que los participantes se pasan el balón evitando que éste toque el suelo. Gerhardt,
W., 1979, The History of Soccer, FIFA News.

14
En cierto sentido, si se desconocen las formas de vida y de organización de esta época,
difícil será que se logren interpretar las actitudes adquiridas.
Este conjunto de juegos populares que más tarde se convertirían en deportes -las
diferencias entre ambos como afirmamos anteriormente radica en la institucionalización de
las reglas en el caso de los segundos- comenzaría a introducirse dentro del plan de
estudios de las Public Schools inglesas del siglo XIX. Estas instituciones educaban a los
hijos de la clase media alta y alta de la sociedad inglesa y se encontraban en una situación
de crisis debido a las reiteradas llamadas de atención respecto de las conductas del
alumnado, que se había vuelto ingobernable para los profesores y directivos de las
instituciones. El motivo principal era que los alumnos no podían tolerar que sus superiores
pertenecieran a una clase social menor a la de ellos. Como expresamos anteriormente, la
práctica de estos juegos era vista, no mucho tiempo atrás, como un atentado hacia las
personas, un espacio de bullicio y violencia que las autoridades procuraban prohibir a los
ciudadanos. En los tiempos de las escuelas públicas, paradójicamente, el fútbol fue
utilizado como sinónimo de mecanismo de disciplinamiento y control.
“La gestión inglesa de la educación deportiva parte de Tomas Arnold, que durante los
catorce años en que dirigió y reformo la escuela de Rugby dio a la educación física la
primacía que luego se le reconoció en todas las escuelas del país” (Volpicelli,1967:117).
En la escuela que él dirigía nació el juego del rugby, que años más tarde se
institucionalizaría y difundiría a nivel mundial. En estos tiempos existía una gran diversidad
en las prácticas jugadas, ya que en algunas escuelas se jugaba con el balón esférico, otras
utilizaban el ovalado, y sus variantes se constituían de escuela en escuela: en algunas se
lo hacia con la mano, en otras con la mano y el pie; la cantidad de participantes tampoco
estaba especificada y las dimensiones del campo eran distintas. Por ello, algunos autores
afirman que en realidad la primer escuela que estableció reglas más adaptadas al fútbol de
hoy en día fue la de Eton. La respuesta a la pregunta ¿Por qué los alumnos de Eton
optaron por este tipo de juego? Puede ser: debido a la posibilidad de poder crear un juego
ajeno y separarse de las demás escuelas, principalmente de la de Rugby. En estas
instituciones, a pesar de que las reglas eran en principio orales y variaban según la
convención de cada escuela, tanto el fútbol como el rugby se utilizaron como una
herramienta importantísima de disciplinamiento y control del alumnado; volveremos sobre
en este tema en el capítulo siguiente.
“En este marco, el deporte surgió como parte de esta estrategia del control del tiempo libre
de los vástagos adolescentes de las clases dominantes y, en un periodo muy corto de
15
tiempo, acabó convirtiéndose en el elemento central del currículo, en el contenido más
importante (si no el único) de estas instituciones” (Barbero,1993:14). Se llevó consigo un
plan de gestión que incluía a estas prácticas corporales en el verdadero medio educativo,
desbordando y oprimiendo a las prácticas literarias, las musicales, morales e inclusive
aquellas relacionadas con la religiosidad. Como consecuencia de su implementación y de
su éxito a nivel de las instituciones debieron incluirse torneos intercolegiales. Los
ciudadanos también lo hacían en sus pueblos, pero sus reglas aun eran una convención
entre participantes. En el año 1840, las reglas del fútbol y el rugby parecen bifurcarse
llevando unos años más tarde a la formación de dos órganos legislativos: la Football
Asociación (FA) en 1863 y la Rugby Football Unión (RFU) en 1871. Pero las escuelas no
fueron las únicas interesadas en el asunto, las industrias también comenzaron a formar sus
propios equipos constituidos por sus trabajadores, entre los más conocidos tenemos: “…el
Manchester United creado al cambiar el nombre del Newton Heath en 1902 y cuyo origen
fue la Lancashire/Yorkshire Railway Company, en 1880. El Royal Arsenal F.C., que
después se llamo Woolwich Arsenal y solo Arsenal a partir de 1914, tuvo su origen en la
fábrica de explosivos y municiones de la fábrica de Woolwich en 1886” (Barbero,1993:22).
El interés o altruismo hizo también que organismos como la iglesia –que no pensaba
quedar fuera de la festividad- comenzara por medio de los párrocos a reunir jóvenes con
intenciones de “practicar fútbol y promoverlo a la comunidad como un acto de bien social”.
Con su fácil acceso a los pueblos y ciudades parecía ésta una excelente oportunidad de
incrementar sus fieles seguidores, además de que disponían de numerosos terrenos que
posibilitaban la creación de espacios para la práctica del fútbol. A su vez, los curas jóvenes
se introducían en la práctica, se vestían de igual manera que los demás, organizaban los
torneos y hasta incentivaban verbalmente a las personas; el efecto buscado era la
oportunidad de atraer a los sujetos hacia el reino de Dios. La inclusión de la religión en los
asuntos futbolísticos dejó sus huellas en la creación de algunos clubes ingleses vigentes
en la actualidad, entre ellos encontramos al Aston Villa (Villa Cross Wesleyan Chapel,
1874), El Bolton Wanderers (Bolton Christ Church, 1874), el Birmingham City (Trinity
Church, 1875) el Everton, Tottenham Hotspur, etc.
Las condiciones de vida creadas trasformaron lo que en el pasado había sido una práctica
pueblerina en una costumbre arraigada y cotidiana de las grandes masas, es decir en un
deporte verdadero y propio que, a pesar de que el cricket y el remo fueron los primeros en
sufrir la institucionalización, y otros como el atletismo, las carreras a caballo, la lucha libre,
el boxeo, el tenis y la caza de zorros ya se practicaban con anticipación, fue adoptado y
16
asimilado ampliamente por los países. A partir del año 1850, el fútbol comenzó a tener la
mayor convocatoria en el campo deportivo, luego de su separación definitiva del Rugby por
la prohibición definitiva de tocar la pelota con la mano, lo que se produjo en el periodo de
1860-188013. Una vez establecida la separación definitiva entre el fútbol y el rugby, los
ingleses no dudaron en difundir este deporte que en Europa crecía de manera
extraordinaria. Sudamérica y el mundo fueron un punto clave en tal difusión. Nuestro
trabajo tratará muy brevemente el comienzo y las repercusiones del fútbol en Argentina.

Alexander Watson Hutton: el origen de las instituciones y las repercusiones en


Argentina desde 1884

A partir de la creación de la Football Association, los ingleses daban satisfacción a la


dirección del destino de ese nuevo deporte llamado originalmente “football”, colocándolo
bajo la orbita de una organización que agrupase todas las iniciativas dispersas en una sola
institución y, de esta manera iniciaron su propagación y difusión por todo el mundo.
Consecuentemente, el fútbol dejaba de ser cosa de ingleses y de ricos. En el Río de La
Plata comenzaron a nacer los primeros clubes populares, organizados en los talleres de
los ferrocarriles y en los astilleros de los puertos. Se conocía la existencia del deporte
debido a los extranjeros e inmigrantes que llegaban a la Argentina en busca de trabajo y
mejoras laborales.
En el año 1884 bajo la presidencia de Julio Argentino Roca, llegó a la Argentina el escocés
Alexander Watson Hutton, quien fundó la Buenos Aires High School. Desde allí se convirtió
en el principal difusor y propulsor del fútbol en nuestro país. La llegada de Watson Hutton,
con intenciones políticas de difundir el deporte, que aquí se practicaba deficientemente
debido a que sus reglas no estaban institucionalizadas como en Europa. Watson Hutton
expresó en el diario “The Standard”, el primer diario encargado de registrar y comentar los
partidos de fútbol desde el año 1867, que la interpretación social de su visita a la Argentina
era errónea. Aclaró que era un error decir que él había introducido el fútbol en nuestro

13
Nos queda pendiente estudiar si realmente el fútbol es el deporte de mayor emoción como lo expresa Eric
Dunning, o si realmente es el deporte mejor gestionado y comercializado del mundo. La disputa se genera
desde el momento que el sociólogo británico nos asegura que “…otros deportes poseen alguna
característica…, pero, según opinión discutible, solo el fútbol las posee todas. Esto, que es razonable creer,
es la razón por la cual se ha convertido en el deporte de equipo más popular del mundo”.
(Dunning,2003:126). Por el contrario, también es razonable considerar, si se estudian las modificaciones de
sus reglas, que las mismas fueron modificadas en función de las pérdidas de emoción que se generaban en
los enfrentamientos y que disgustaban al público disminuyendo el crédito del consumo. Un ejemplo reciente,
es la modificación producida después del mundial disputado en Estados Unidos del año 1994: a partir de ese
momento el arquero no puede tomar la pelota con las manos si un compañero se la pasa con el pie; ello llevo
a un aumento de las cotas de dinamismo y sus desencadenantes.

17
país. Pero su modestia no impide reconocer que su iniciativa fue la que impulsó este
deporte primeramente en las escuelas, permitiendo la formación de grandes jugadores,
principalmente a partir de la fundación de la Buenos Aires English School.
En 1867 Tomás Hogg, con ayuda de Watson Hutton, fundó el Buenos Aires Football Club.
Hogg expresaba sus intenciones de introducir el deporte en la Argentina, pero sus
pensamientos –más pesimistas que los de Watson Hutton- lo llevaban a creer que éste
tardaría mucho tiempo en crecer como práctica significativa para la región. Hoy podemos
decir que Hogg estaba equivocado, ya que en los 40 años siguientes a su llegada al país
ya se habían fundado la mayoría de los clubes que hoy militan en la Primera División de
AFA.
En 1893 se fundó la primera asociación del país, la Argentine Association Football League,
cuya presidencia ejerció el propio Watson Hutton. Los clubes que representaban la
asociación eran: English High School, Buenos Aires-Rosario Railway, Quilmes Athletic
Club, Lomas Athletic Club y Flores Athletic Club. Como efecto de la repercusión del fútbol
en la sociedad argentina llegaron al país equipos británicos que influyeron en el
perfeccionamiento técnico y sirvieron de comparación entre el juego argentino y el
británico. En 1904 llegó el primero de estos equipos, el Southampton, que ganó
categóricamente los cinco encuentros que disputó. Posteriormente vinieron otros conjuntos
como Everton y Tottenham Hotspur. La popularidad del fútbol en el territorio se evidenció
rápidamente en la primera década del siglo XX con la fundación de varias instituciones
fundamentales en la actividad. En 1901 nació River Plate; en 1903, Racing Club; en 1904,
Ferro Carril Oeste; en 1905, Boca Juniors, Independiente y Estudiantes de La Plata; en
1908, Huracán y San Lorenzo, y en 1910, Vélez Sarsfield. Cabe recordar que desde el
siglo anterior existían Quilmes y Gimnasia de La Plata, fundados en 1887, y Rosario
Central, creado en 1889. Conformándose así, entre 1887 y 1910, la fundación de la
mayoría de los clubes en la república.
La difusión del fútbol trascendía fronteras. En 1910 se realizó en Buenos Aires un torneo
denominado Centenario, para conmemorar los cien años de la Revolución de Mayo. El
torneo, disputado por argentinos, uruguayos y chilenos, fue ganado por el anfitrión y se
constituyó en el preámbulo de los sudamericanos que se jugarían a partir de 1916. Racing
Club, ganó consecutivamente los campeonatos disputados entre 1913 y 1919. Esa racha
fue cortada por River Plate en 1920, en el que fue el único título del equipo de Núñez en el
amateurismo.

18
En 1919 se produjo una nueva división en el fútbol argentino. Fue propiciada por las
entidades más importantes de la Asociación, que deseaban quedarse con el poder total.
Evidentemente, la práctica del fútbol comenzaba a abrir las puertas a un negocio tan
enriquecedor como interminable. En este contexto, algunos equipos menores decidieron
fundar la Asociación Amateur: el deporte por el deporte mismo. Durante la puja de estas
asociaciones, las reglamentaciones fueron relajándose y la indisciplina e inmoralidad se
difundieron, amparadas en las excepciones que ambos organismos debían realizar para no
sufrir deserciones entre sus clubes asociados. El profesionalismo encubierto o disfrazado,
como se lo conoció en aquel entonces, se extendió y la rígida línea institucional comenzó a
flexibilizarse de acuerdo a las necesidades. Producida la nueva división, pasaron a integrar
la Asociación Amateurs clubes como Racing, Independiente, River, San Lorenzo, Gimnasia
de La Plata y Vélez. Mientras en la Asociación Argentina quedaron Boca, Huracán y
Estudiantes de La Plata como los clubes más importantes. Los dos primeros ganaron todos
los torneos que se disputaron hasta 1926, año de la reunificación de los clubes.
Pero Argentina no era la excepción: el fútbol se difundía por toda América Latina y la
práctica crecía de manera desmesurada, los principales países en el auge eran Brasil,
Chile, Uruguay y Argentina. El primer sudamericano se disputó en Buenos Aires en 1916 y
tuvo la condición de extraordinario, ya que no se puso en disputa la Copa América. Sólo
participaron cuatro equipos: Argentina, Uruguay, Brasil y Chile. La Copa América se puso
por primera vez en juego en 1917, en Montevideo, y volvieron a enfrentarse los mismos
cuatro equipos. El tercer sudamericano se disputó en 1919 en Río de Janeiro, con los
mismos cuatro protagonistas. En 1920, con las mismas selecciones, se disputó el torneo
en Chile. Evidentemente, los estados de Argentina, Brasil, Uruguay y Chile, fueron los que
tuvieron mayor interés y poderío económico para el desarrollo y crecimiento del deporte.
A pesar de la disidencia del año 1919, el fútbol argentino progresó muchísimo durante la
década de 1920. Así lo testimonia la obtención de cuatro torneos sudamericanos, el
subcampeonato en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam de 1928 y en el Mundial de 1930,
además de la triunfal gira de Boca Juniors por el continente europeo en 1925. La
popularidad creciente obligó a los clubes a ampliar sus estadios: entre ellos podemos aludir
a la inauguración de los estadios de River Plate en 1923, de Boca en 1924, de
Independiente en 1928 -el primero construido a base de cemento- y la ampliación del
estadio de San Lorenzo. La construcción y reconstrucción de los estadios de fútbol influyó
en el fortalecimiento económico de los clubes, producto del gran incremento de socios y
espectadores que ingresaron a partir de ese momento.
19
Los viajes al exterior en busca de la promoción de los equipos argentinos, como también la
visita de clubes extranjeros, era de gran importancia para la promoción y difusión del
deporte, al punto de que, hacia fines de 1926, se produjo la unificación de las dos
entidades que lideraban nuestro fútbol, constituyéndose la Asociación Amateur Argentina
de Football. Esta unificación no tuvo bases sólidas. Uno de los problemas fue la
acumulación de equipos en el campeonato principal. En el primero, jugado en 1927, se
reunieron 34 equipos y en torneos posteriores este número creció a 36, un verdadero
despropósito que hacía que el torneo tuviera una extensión exagerada. Por otro lado, se
hicieron más evidentes las diferencias entre los clubes más poderosos y los más débiles.
Estos últimos mostraban limitaciones de todo tipo: en la capacidad de sus jugadores, en el
estado de sus canchas y, obviamente, en su poderío social y financiero.
Entre 1927 y 1929 se produjo la visita a nuestro país de numerosos equipos europeos.
Estas giras sirvieron para demostrar los progresos del fútbol argentino, que consiguieron
resultados importantes frente a estos rivales. En 1927 vino el Real Madrid; en 1928, el
Barcelona, el Celta de Vigo y el Motherwell de Escocia; en 1929, Chelsea de Inglaterra,
Torino y Bologna de Italia (potencias europeas en esos momentos) y el Ferencvaros
húngaro.
En 1928 se produjo un hecho que confirmó la supremacía rioplatense en el fútbol. En los
Juegos Olímpicos realizados en Amsterdam, los seleccionados argentino y uruguayo, tras
haber superado a potencias europeas como Italia, Suiza, Holanda y Bélgica,
protagonizaron la final. Ambos seleccionados disputaron dos partidos finales. Esa
definición entre los dos conjuntos sudamericanos representó el espaldarazo definitivo para
el pujante fútbol de Sudamérica.
El aumento en el número de practicantes y espectadores que iba ganando el fútbol fue
creando problemas a su gestión. Uno de ellos, el más importante, era la retribución a los
jugadores, muchas de las cuales se hacían veladamente. Era sabido que los cinco equipos
más grandes pagaban sumas proporcionales a sus jugadores por cada partido jugado. Por
otro lado, resultaba ya absurdo pretender que no se pagara a los protagonistas de un
espectáculo que cada vez demostraba mayor popularidad. Además, se vivía el hecho
concreto de que se cobraba entrada en todos los partidos, y si bien las sumas recaudadas
no son comparables con las de nuestros días, los montos de dinero que acumulaban estas
instituciones les alcanzaba para poder además abastecer y remunerar las demás
disciplinas que se comenzaban a organizar. En muchos casos, cuando se enfrentaban los
equipos más populares, las recaudaciones eran muy abultadas como consecuencia de la
20
enorme concurrencia de público. La Asociación Amateur Argentina de Football, creada tras
la fusión de 1926, no supo encauzar la actividad por una senda de progreso y crecimiento.
Así se llegó a la profesionalización: los deportistas se convirtieron reglamentariamente en
trabajadores asalariados. Por ello, desde la promoción del fútbol en Sudamérica, éste no
sólo logró la difusión esperada en nuestro país sino la propagación por casi todo el
continente americano. El crecimiento desmesurado en Argentina llevo a replantear algunas
cuestiones administrativas que se venían gestando en continuas luchas: una de ellas era la
eliminación parcial del amateurismo. En 1931, con el advenimiento del profesionalismo, los
deportistas del fútbol comenzaron a tomar mayor prestigio y renombre. Este último punto
se presenta como central en este trabajo, ya que a partir de ese momento se puede hablar
de una patente “institucionalización del mercado” en el fútbol, aunque algunos de los datos
consignados muestren que la lógica del mercado se había instaurado ya unas cuantas
décadas atrás.

21
Capítulo 2 - El fútbol y el estado

“Desde hace siglos el Estado ha sido una de las formas


de gobierno humano, de las más extraordinarias y también de
las más temibles. El hecho de que la crítica política haya
reprochado al Estado que sea simultáneamente un factor
de individualización y un principio totalitario resulta muy revelador.
Basta observar la racionalidad del Estado naciente y conocer
cual fue su primer proyecto de policía para darse cuenta que,
desde sus comienzos, el Estado fue a la vez individualizante y
totalitario. Oponer al Estado por tanto el individuo y sus intereses
es tan aventurado como oponerlo a la comunidad y sus exigencias”.
Michel Foucault, La vida de los hombres infames

Biopolítica, Estados-Nación Occidentales y el proceso civilizatorio desde las Public


Schools del siglo XIX

En contraste con sus antecedentes populares y en la mayoría de los aspectos de juegos


más avanzados como el cricket, la caza de zorros, el boxeo, etc., pero aún pre-modernos
también, el fútbol, al igual que el rugby, es un deporte de características más civilizadoras
que otros deportes. Según Duninng, este deporte de equipo fue partícipe de reglas
estrictas en cuanto al número de participantes y la delimitación del campo de juego.
Sabemos que antiguamente no estaba claro con qué cantidades de participantes se
jugaba, ni con qué dimensiones del campo, el tiempo parcial y total del encuentro, el
uniforme de los equipos, ni siquiera el material con que se construían los balones. Algunos
datos históricos dicen que muchos de los participantes entraban al juego montados a
caballos y herían gravemente a muchos de sus adversarios. Pero a mediados del siglo XIX
ocurrió un hecho primordial, que marcó una ruptura y puso fin a estos inconvenientes: la
creación de la Football Asociation –Asociación de Fútbol-, cuya función principal radicó en
dictar las reglas necesarias para la confrontación. Reglas autodeclaradas como válidas,
que intentaban acaparar todos los aspectos sobresalientes del juego. Pero hubo un asunto
que no debería dejarse de lado: una de las reglas establecía que “los jugadores debían
tener un autocontrol sobre el cuerpo de sus adversarios, a fin de preservar la vida y la
salud de estos”.
Pero ese no fue el único aspecto sobresaliente de la asociación; también la inclusión de un
juez, encargado de controlar que los participantes respeten las reglas resulta un factor
necesario para controlar a los participes en sus acciones. Muchas son las tareas que el
estado ha encargado al fútbol, para su respectivo proceso de control social o civilizatorio;
un análisis más profundo del tema lo brindan los sociólogos Elías y Dunning. Aquí sólo

22
relacionaremos, en la medida de lo posible, los aspectos salientes consignados por Elías y
Dunning con la teoría de la biopolítica en Foucault, a los efectos de confrontar qué es
aquello que el estado nos ha delegado.

***

¿De qué se trata la biopolítica? ¿Cuáles son las relaciones que podemos establecer con
los Estados-Nación Occidentales y el proceso civilizatorio en las Public Schools del siglo
XIX a través del deporte fútbol? ¿En qué ha colaborado el fútbol para hacer posible el ideal
de la biopolítica?
En Europa, entre el siglo XVII y XVIII comenzaron a aparecer un conjunto de técnicas
comprometidas en el cuerpo de los sujetos. La razón principal es que comenzó a hacerse
visible un poder que intentaba hacerse cargo o comprometerse con la vida de los hombres
y mujeres. Todo este gran marco comenzaría a girar en busca de prolongar la vida o, si así
se lo quiere, desplazar la muerte. Es decir, este nuevo movimiento se basará en aquellos
procedimientos que logren un control de los cuerpos de los sujetos vivientes: su
separación, su alineamiento, su orden, distribución y vigilancia, cumplen una función
fundamental en la búsqueda del control inicial de la natalidad, la morbilidad, la longevidad,
las epidemias y sus desencadenantes.14
“Estos son los fenómenos que, hacia fines del siglo XVIII, empiezan a ser tomados en
consideración y que llevarán después a la instauraron de una medicina cuya función
principal será la de la higiene publica” (Foucault,1976:252). De esta manera, la biopolítica
establecería en la sociedad una campaña o difusión no tanto de instituciones asistenciales,
sino de un poder capaz de instaurarse y penetrar en las conductas de los sujetos hasta
controlar su propia higiene. El lanzamiento de esta propuesta no sólo apuntaba a la
salvación del sujeto sino en la posibilidad de fomentar un saber colectivo capaz de
funcionar como un todo, pues la biopolítica actúa en base a los problemas biológicos de la
sociedad. Tal vez aquí comienzan a surgir las primeras acciones e ideales en función de
14
Todo ello necesitó de un conjunto de técnicas de estudio que lograran incluir la mayor cantidad de sujetos
posibles. En consecuencia, las investigaciones estadísticas fueron una gran técnica para controlar si los
procedimientos carecían o no de efectividad. No ingenuamente el término estadística se asocia al de estado.
La palabra estadística proviene del latín statisticum collegium (“consejo de estado”) y de su derivado italiano
statista (“hombre de estado” o “político”). El termino alemán statistik, designa originalmente el análisis de
datos del estado, es decir la “ciencia del estado”. Por esta razón muchos estadísticos desarrollaron
mecanismos para hacer más factibles las mediciones, uno de ellos es el alemán Carl Friedrich Gauss que por
medio de su tabla de “distribución normal” o “Campana de Gauss” concluía quienes estaban por dentro y por
fuera de los parámetros de los mismos. Parámetros de normalidad construidos a partir de la biopolítica. Si se
interpreta su incidencia y difusión se comprenderá aún más este tema.

23
un todos inclusivo, un cuerpo, una matriz social que comienza a accionar en una dirección
muy pronunciada: la constitución de los estados nacionales modernos.
Si se precisa mejorar los parámetros de natalidad, enfermedades epidémicas, morbilidad,
longevidad, etc. será necesario “[…] preparar mecanismos reguladores que, en una
población global, puedan determinar un equilibrio, conservar una media, establecer una
especie de homeostasis, asegurar compensaciones. En suma, habrá que instalar
mecanismos de seguridad en torno a todo lo que haya de aleatorio en poblaciones de
seres vivientes” (Foucault,1976:255).
Dada las reglas del juego, en el que el cuerpo de los sujetos viene a jugar un papel
protagónico en el orden de sus acciones y sus regulaciones, es necesario poder adaptar
esta ideología a todos los sectores de la sociedad. El impulsor más módico desde el punto
de vista económico y político disponible es el estado: es decir, el instituto por excelencia
del que todos los sujetos pertenecientes a un territorio determinado forman parte y
acuerdan la dinámica de vida y compatibilidad por medio de la “convención social”. Éste
será el encargado de impulsar la lógica de la importancia sobre la vida hacia todas las
instituciones de la época, como lo fueron las cárceles, los cuarteles de policía, los
hospitales y clínicas, los manicomios, orfanatos, las escuelas, etc., por medio de ellas el
estado impulsó su propia disciplina, su propio poder.
A todo aquello que racionalmente15 comenzó a funcionar en relación a la conducta social,
fue necesario oponerle los criterios que se consideraban irracionales; fue necesario excluir
todo aquello que no respetase la norma convencional, anormalizarlo; fue necesario hacer
campañas de normalización colectiva, cuya lógica consistía en que todos formen parte de
la misma masa. En suma, debieron imponerse mecanismos de seguridad, mecanismos
que lograran eliminar todo aquello que atentara contra los sujetos y las sociedades. Se
trataba, simplemente, de preservar la vida, protegerla y valorarla. Por ello, los datos
extraídos de Michel Foucault nos dicen que hacia finales del siglo XVII existió una
campaña por demás política, encaminada a instalar un ideal de normalización en la
sociedad, una especie de sociedad generalizada cuyas instituciones responsables
–también disciplinarias- se distribuirían hasta cubrir toda la atmósfera disponible.16

15
Sostenemos que muchas de las racionalidades que se sustentaban en esta época son producto de la
construcción misma de la biopolítica. En tanto estamos ubicados en un mecanismo de racionalidad científica
y política tal que forma parte no de un universo dado de racionalidad, sino de una construcción típica de una
época que, para establecer parámetros de racionalidad, debió excluir y matar aquellas conductas individuales
o sociales que se consideraban irracionales.
16
Aquí solo nos limitaremos a hablar de la escuela como institución disciplinaria.

24
Pero… ¿Cuáles son las razones por las cuales el estado biopolítico moderno, a través de
las Public Schools, ha podido tomar el fútbol como un medio para el control social,
sabiendo de antemano que las prohibiciones por medio de las autoridades estatales eran
continuamente un reclamo a favor de la censura del mismo?
Como afirmamos anteriormente, las prohibiciones en referencia a los juegos populares
datan desde el siglo XIV y no dejaron de subsistir hasta aproximadamente el siglo XIX. Una
de las primeras prohibiciones se concentró en Londres, decretada por el Rey Eduardo II:
“Proclamación decretada para la Preservación de la Paz…Dado que el rey nuestro señor
parte a tierras de Escocia, a la guerra contra sus enemigos, y nos ha ordenado de manera
especial mantener estrictamente su paz…Y dado que se producen grandes alborotos en la
Ciudad debido a ciertos tumultos ocasionados por los numerosos partidos de fútbol en los
campos públicos, de los cuales muchos males pueden llegar a surgir –Dios no lo permita-
ordenamos y prohibimos, en nombre del rey, bajo pena de encarcelamiento, que tal juego
sea practicado de aquí en adelante dentro de la Cuidad.”(Citado en Norbert, E., y E.,
Duninng,1992:213-214).
Este claro ejemplo, citado por los autores y retomado en este trabajo, nos da la pauta de
cómo esta práctica social era objeto de continuas prohibiciones. Su aspecto de juego
bárbaro y violento era sinónimo de descontrol, conducta desviada, locura y presunto
atentado contra la paz social. Pero aún así, el mismo motivo de continuas proclamas de
censura seria siglos más tarde una herramienta fundamental para la conducción de la
lógica del estado: el control de la conducta social. En efecto, las autoridades europeas,
desde el siglo XIX, se encontraron atravesadas por un intento continuo de preservar la
vida; por ello, cuando hablamos de biopolítica lo hacemos en término de estado, de un
estado que supo utilizar el deporte fútbol para el ejercicio de un poder racional y total.
Si bien en este trabajo no profundizaremos sobre los controles sociales que se impulsaban
antes del siglo XIX, es menester aclarar que las cuestiones primordiales de la sociedad
europea venían trayendo consigo el intento continuo de alcanzar tales objetivos. Como
demostró Elías, al pasar de un régimen feudal a los reinos dinásticos y las formas de
estado-nación, estas sociedades modernas se volvieron más pacíficas al tiempo que
emprendían cada vez más guerras contra otros estados. En este contexto, se dio lo que el
autor denomino el “proceso civilizatorio europeo”. Por ello, como afirma Michel Foucault
“cuando individuos singulares se reúnen para constituir un soberano, para delegar en un
soberano un poder absoluto sobre ellos, y estipulan un contrato social, ¿Por qué lo hacen?
Seguramente actúan incitados por el peligro y la necesidad. Por tanto lo hacen para
25
proteger su propia vida. Por tanto, si se procura un soberano, es para poder vivir.”
(Foucault,1976:249). Tal vez esta frase pueda resaltar algunos de los aspectos que
incitaron a la instauración de los juegos populares en las escuelas públicas. Sabemos que
el alumnado se había vuelto ingobernable para los directivos institucionales; sus reiteradas
faltas disciplinarias eran un verdadero problema para el orden de las escuelas. Estas
instituciones se habían venido caracterizando por “una gran indisciplina interna, por el
abuso, tiranía y crueldad física de los alumnos mayores (sistema de prefectos) sobre los
más jóvenes, por malprácticas sexuales y por la más completa autonomía en el uso del
tiempo libre” […] “después de las aburridas sesiones de lengua y cultura clásica que
constituían el currículo académico de las Public Schools, se alejasen de los terrenos de las
escuelas, se juntasen en tabernas, realizasen actividades prohibidas (invasión de
propiedades y terrenos, caza y pesca furtiva) o se entretuviesen con prácticas populares
(formas tradicionales de balompié u otros juegos de pelota, persecuciones,…) que, por lo
común, eran bastante multitudinarias y explotaban a los chicos más jóvenes a los que se le
obligaba a desempeñar el papel de sufridores” (Barbero,1993:14). Su conducta bárbara
perturbaba el orden público que atentaba realmente sobre la vida de los ciudadanos. Ello
pone en evidencia que el temprano desarrollo del fútbol fue cómplice de un proceso de
control social concentrado en el tiempo: “esto sugiere que el carácter de estos juegos
modernos depende en gran medida de las restricciones externas pacificas, pero también
del despliegue de autocontrol de los jugadores. Dicho de otro modo, estos deportes
manifiestan la decantación de la balanza entre las restricciones externas e internas a favor
de las segundas […]” (Dunning, 1996:78).
Algunos han llamado a Tomas Arnold el padre del deporte. Habría que discernir si sus
intereses eran educativos o disciplinadores ¿Tomas Arnold estaría realmente interesado
en la difusión del rugby o simplemente éste le servía como herramienta de poder y control?
El camino del control conduce siempre al mismo sitio: la disciplina se incorpora en la
sociedad, se integra a ella y se apodera de ella. Esta transformación, obviamente no se
cumplió improvisadamente y de una vez, e inclusive el fútbol como herramienta de control
no fue utilizado únicamente en esas épocas ni sólo de ese modo. En nuestro país, un siglo
y algunas décadas después de la experiencia de las Public Schools, el fútbol fue utilizado
como pantalla para cubrir el más flagrante genocidio de nuestra historia.

El mundial de fútbol del año 1978: miseria y gloria

26
Argentina había obtenido la sede del mundial de fútbol del año 1978 mucho tiempo antes
del golpe de estado del 24 de marzo de 1976:17 el logo característico del mundial (aquellos
brazos alrededor de una pelota), que la dictadura no pudo cambiar debido a que el mismo
ya había sido aprobado internacionalmente por las asociaciones responsables, simbolizaba
el viejo y famoso saludo de quien había sido presidente de la nación entre 1946 y 1955, el
General Juan Domingo Perón.
En un país como el nuestro, en el que la cultura popular posiciona al fútbol en un lugar de
prestigio pagano similar al del martes de carnaval, la dictadura militar logró utilizar el
mismo con el objetivo de fortalecer su poder. La desaparición de personas hizo que en
1977 un grupo de 14 mujeres empezara a caminar todos los jueves alrededor de la
pirámide de Mayo. Ellas eran las madres de algunos de los centenares de desaparecidos
por la dictadura. El intento del estado por ocultar los crímenes de la represión ilegal hizo
del onceavo mundial de fútbol, con sede en Argentina, la contrapartida y el ocultamiento de
sus crímenes. Como también lo hizo Adolf Hitler en los juegos olímpicos de 1936, o
Mussolini en la organización del mundial de fútbol de Italia del año 1934, Videla y
compañía desplegaron todos los medios con el fin de crear una atmósfera cuyo telón
principal consistía en patear una pelota de cuero, una campaña que asociaba los “éxitos
deportivos” y los supuestos éxitos conocidos con el nombre de “Proceso de
Reorganización Nacional Argentino”. Ahora, ¿Por qué el fútbol fue elegido? ¿Qué
estrategias se utilizaron? ¿Cuáles fueron las repercusiones y sus resultados? Los datos
extraídos de un artículo del Dr. Pablo Alabarces nos dicen que sobre el infausto mundial de
1978 todavía no se ha investigado y escrito lo suficiente y mucho menos desde las ciencias
sociales. Prácticamente, esta temática sólo es producto de algunos baches televisivos que
no logran profundizar sobre la cuestión.
Como afirmamos anteriormente Argentina, muchos años antes al golpe de 1976, ya había
sido declarada como futura sede, por lo que puede interpretarse que en dicha decisión el
estado militar argentino no tuvo una influencia directa. Pero es posible hablar de la
utilización del acontecimiento futbolístico como medio de gestión de fines políticos por
parte del estado argentino. Alabarces nos dice que la relación del fútbol como deporte
popular aparece aquí como un elemento central a la hora de considerar un ítem
17
El 24 de marzo de 1976, el helicóptero que debía llevar a Olivos a la entonces presidente de los argentinos,
Isabel de Perón, fue desviado hacia aeroparque. En ese preciso momento, la presidente estaba siendo
destituida, tomada presa y llevada al sur, al Messidor, en la provincia de Neuquén. En ese lugar, la presidente
pasaría los próximos siete meses a disposición de las fuerzas armadas militares. En su lugar asumió el poder
una junta militar conformada por el general Jorge Rafael Videla, el almirante Eduardo Emilio Massera y el
brigadier general Orlando Ramón Agosti. Este acontecimiento es reconocido como “El Golpe Militar del 76”.

27
característico: “Un poderoso “nosotros inclusivo”, que asociaba la acción gubernamental y
deportiva de “todo un pueblo”. Esta estrategia es coherente con la del gobierno: los
slogans centrales de la propaganda fueron “Veinticinco millones de argentinos jugaremos
el Mundial” y en “El Mundial usted juega de argentino.” (Alabarces,2008:16-17). Es decir,
aquí podemos encontrar un nosotros creado para lograr una fuerte identidad cultural y
nacional, en el que sólo todos juntos formamos parte del todo: en el que tanto las mujeres
como los niños, ancianos, discapacitados, etc., deben incluirse; debido a que el todos es
tan enérgico que no deja “fisuras hacia la exclusión”.18 Paradójicamente o, en términos de
Foucault, la expulsión o muerte política, era lo que nuestro deporte venia a cubrir. Aquí, al
igual que en la biopolítica también se hace necesaria la participación masiva 19 para
construir el modelo de sociedad de la que todos los ciudadanos forma parte. Pero el grupo
en el poder no participaba solitariamente, sino que tuvo como cómplices directos a algunos
sectores civiles y religiosos igualmente responsables de lo sucedido. La sociedad argentina
se vio invadida por una campaña, aquello que se comunicaba era precisamente la tarea de
silenciar y distorsionar las voces que se oponían a aceptar un único relato posible. Los
medios nunca fueron profesionales de una verdad objetiva, expertos neutros en el
develamiento de la realidad. Ese fue uno de los desencadenantes que hizo que el
nacionalismo futbolístico alcance las crestas máximas de fanatización patrióticas y
deportivas: la gente se reunía en las plazas, calles y lugares tradicionales para festejar el
“titulo alcanzado”, miles eran los papelitos que volaban por el aire, el grito de la sociedad
era tan jubiloso que decoraba el cielo de celeste y blanco. Todo “cerraba” perfectamente, la
gente sólo hablaba de fútbol y de la selección; Menotti y su equipo se convertían en los
primeros argentinos en ganar un titulo mundial. Sólo un acontecimiento semejante nos
llevaría a elevarnos frente al mundo como una nación que pretende reestablecerse, a partir
de un éxito deportivo construido por la sociedad toda (Branz,2008:24). Luego de que el
equipo argentino de fútbol levantara la copa de campeón, el entonces presidente Jorge
Rafael Videla informo por televisión:

18
Para ello fue necesaria la inclusión de los medios de comunicación: periódicos, revistas, televisión,
campañas publicitarias, etc.; algunos de estos serán tratados y analizados en el siguiente capítulo.
19
En relación a las políticas de estado y sus continuos intentos de tomar al deporte como herramienta de
control, encontramos que paradójicamente la consolidación de la biopolítica, como afirma Foucault, necesitó
del hacer vivir y dejar morir, este mecanismo logró generalizarse desde el momento en que todos lo
constituyeron y aprobaron sus normas. Una gran contradicción encontramos en la República Argentina del
78’, en la que el racismo y el genocidio también estaban presentes, debido a que la dictadura misma, para
cumplir su cometido y fortalecer su poder, al igual que el viejo poder soberano, necesitó hacer morir. Es decir,
para que ellos pudieran ejercer la dominación y prolongar su vida, necesitaron que otros murieran.

28
“Argentinos: hemos sido capaces de vencer a la insidia y al escepticismo.
Seamos ahora también capaces con la ayuda de Dios, de impulsar a la nación en
pos de sus objetivos permanentes. Todos, gobernantes y gobernados. Estamos
en lo hondo de la dignidad de constituir un pueblo, que consciente de sus propias
fuerzas quiere edificar su futuro con humildad y alegría, con pasión y con
paciencia, con prudencia y con coraje. Que esta experiencia colectiva que hemos
vivido nos enseñe a levantar esa Argentina definitivamente fraterna con la que
hemos soñado. De verdad, si lo queremos, nada, ni nadie nos detendrá.
Que así sea”.20

Evidentemente la sociedad es la clave fuerte de la cuestión. Al igual que la biopolítica, el


estado dictador argentino necesito del consenso social para llevar adelante su ejercicio de
dominación que, si bien la primera estableció campañas de generalización para resguardar
la vida, en el segundo, los medio de comunicación se vieron obligados en hacer posible
esa idea de sociedad, ese nosotros inclusivo donde la masa forma parte del debate
político, que de ser así, es racional considerar que todos somos cómplices del horror. Aquí
el horror encuentra sus condiciones de posibilidad en las multitudes. Sin “el plan del
terrorismo de Estado, solución final o totalitarismo efectivo, no hay exterminio. Pero
tampoco es posible llegar a las situaciones límite sin las multitudes que acompañan,
conscientes o demasiados débiles para resistir u oponerse” (Kaufman,2008:48). Pues,
como afirma Foucault, oponer al estado el individuo y sus intereses es tan aventurado
como oponerlo a la comunidad y sus exigencias. Es por ello que, al igual que la biopolítica,
el estado dictador debió necesariamente consensuar la noción de estado y para ello qué
mejor manera que “reorganizarnos como nación” a través de aquello que parece estar tan
arraigado en la cotidianeidad, aquello que siempre da fervor y entusiasmo a los argentinos,
aquello que paralelamente nos uniría y patriotizaría, aquello que “naturalmente se
considera como lo más sano y pacífico que existe”: el fútbol.
A pesar de la crítica política, la organización del XI Mundial de Fútbol se desarrolló en
Argentina, entre el 1 y el 25 de junio de 1978. La Copa del Mundo volvía a Sudamérica por
primera vez desde el año 1962, cuando se había disputado en Chile. El torneo se llevó a
cabo en 6 estadios, repartidos en las ciudades de Buenos Aires, Rosario, Mar del Plata,
Córdoba y Mendoza. En él participaron 16 países: Argentina logro el primer lugar, Holanda
el segundo puesto, Brasil el tercero e Italia el cuarto. A los 38 partidos disputados en total,
asistieron 1.546.151 espectadores, un promedio de 40.688 hinchas por partido. Este hecho

20
Como trasfondo del “emotivo” discurso se podía apreciar el grito, el canto, bombos, silbatos y matracas de
miles de hinchas eufóricos y alegres por los resultados obtenidos, que interpretamos como un acto de
conformidad y aprobación por parte de un sector del pueblo argentino.

29
produjo actos de protesta y repudio en muchos países europeos,21 en los que se
organizaron protestas y acciones de boicot hacia el torneo, a causa de los miles de casos
de violaciones a los derechos humanos realizados. El gobierno, sin embargo, obtuvo el
apoyo de la FIFA y logró llevar a cabo el evento que sufrió las ausencias de Johan Cruyff y
Paul Breitner, quienes se negaron a participar por motivos políticos. Además, en señal de
protesta, los jugadores del equipo de Holanda se negarían a saludar a los jefes de la
dictadura argentina a la hora de recibir las medallas por el subcampeonato obtenido, y
antes de la final, se reunieron con las Madres de Plaza de Mayo. Pero a pesar de los
reiterados intentos por sancionar, el domingo 25 de junio de 1978 entró en la historia
popular argentina como un día de gloria. “El Estadio Monumental se transformó en un
templo catártico, lleno de banderas y papelitos que flotaban en el aire. Los cantos y
aplausos se distribuían a lo largo de las tribunas y la escena se repetía calcada en todas
las provincias del país. Era el festejo de millones de personas que ignoraban su condición
de actores secundarios en una trama escrita bastante tiempo atrás. Mientras el estadio de
River Plate comenzaba a vaciarse lentamente para seguir los festejos en las calles
porteñas, un espectador logró acercarse al palco oficial para compartir su euforia con
Videla. El dictador le agradeció con una sonrisa prolija, casi geométrica, y respondió:
“Claro que estoy contento. Este partido lo ganamos todos los argentinos, ¿no lo cree usted
así?” (Buren, 2003).

21
Paralelamente a la organización existió un fuerte movimiento internacional de boicot hacia el mundial. “El
mismo tuvo principalmente alcances de origen europeo, pero su máxima repercusión se produjo en Francia.
En ella se llevó a cabo la formación del COBA (Comité de Boycott du Mundial de Football en Argentina) en el
año 1977 por un grupo de franceses de extrema izquierda. Esta asociación llego a tener alrededor de 200
comités distribuidos en todo el país, generando en consecuencia una importante discusión en la sociedad
francesa. La mayoría de sus miembros era también de origen francés y solo se recuerda una escasa
participación de argentinos en ellas. Tal vez eso muestra la fuerte alineación del estado argentino y su
intachable conducta de fanatismo hacia el fútbol.
La función primordial de esta organización consistía en los cimientos hacia la crítica radical del deporte de
competición en tanto institución propia de las sociedades capitalistas y la utilización del mismo con fines
políticos como instrumento de propaganda estatal, principalmente en países no democráticos. Sus
estrategias de comunicación consistían principalmente en la difusión por medio de afiches, folletos,
conferencias, documentales, etc., en que aparecía implícitamente la denuncia hacia la situación del evento.
La campaña alcanzo rápida difusión y eco en los medios de comunicación masivos. Las posiciones se
reflejaban claramente en las entrevistas y artículos escritos por los principales intelectuales y políticos
franceses de la época que, siendo o no miembros de la organización, manifestaban su inclinación o rechazo
hacia el boicot. Pero a pesar de la movilización producida, el mundial se alzó tal como se había previsto, sin
incidentes importantes y con una desapercibida presencia francesa. Pese a los resultados, esta situación no
fue tomada como un sinónimo de fracaso para los participantes del COBA” (Franco, M.,2008:30-45).

30
Capítulo 3- El fútbol y el mercado

“La historia del fútbol es un triste viaje del placer al


deber. A medida que el deporte se ha hecho industria,
ha ido desterrando la belleza que nace de la alegría
de jugar porque sí.”
Eduardo Galeano, El fútbol a sol y sombra

Síntesis de la crítica sociológica

Muchos son los autores que comparten con Galeano la idea de considerar que el proceso
de industrialización ha llevado al deporte en general a consolidarse cada vez más como un
ámbito de seriedad, trabajo y rendimiento excesivo, con la pérdida continua del placer por
parte de quienes lo practican. En las sociedades preindustriales, el placer era la razón por
la cual se realizaban los juegos populares. En este modo de concebir al deporte moderno,
su inmensa popularización es producto del gran mercado que se ha instalado alrededor y
dentro del mismo, producto de una globalización que se nos impone como una esfera en la
que todos somos parte del todo.
Muchos son los críticos que se han encargado de trabajar sobre el deporte como
fenómeno industrial, y su mayoría coincide en cómo se ha ido industrializando con el correr
del tiempo. Pero…. ¿Qué nos dice la historia? ¿Acaso el deporte hubiera logrado tal
fanatismo y popularización si la lógica del mercado no se hubiera apropiado de él? ¿Será
éste el “precio” que debió pagar el deporte para que millones de personas por semana se
reúnan en algún estadio del planeta para ver o alentar a su equipo o participante favorito?
¿Es realmente cierto que el deporte se ha industrializado, o su nacimiento es sincrónico a
la industria? ¿Por qué de todos los deportes que se comercializan el fútbol es aquel que
mayor se consume según las estadísticas mundiales? ¿Es esto acaso, un fenómeno de
emoción o un acierto de gestión u oferta deportiva? Como puede verse, muchas son las
cuestiones pero, por razones de espacio y profundidad, este trabajo sólo acercará algunas
respuestas a estos interrogantes. Principalmente hablaremos de cómo es tomado el fútbol
por el mercado para luego establecer, en el capítulo siguiente, qué aspectos del mismo se
interponen en nuestra intervención.
Los textos encargados de trabajar sobre las cuestiones que acarrea esta problemática son
asimismo un intento por desterrar la industria del deporte; son, en síntesis, reiteradas
críticas hacia su uso y desuso, pero ¿Qué han logrado? ¿Cuáles han sido los cambios
significativos para desplazar el mercado del deporte? Prácticamente ninguno; los
jugadores de fútbol incrementan sus cuentas bancarias día tras día y los clubes que

31
disponen de sus servicios recaudan diariamente cifras increíbles en la venta de todo tipo
de productos relacionados con el/los deportista/s y/o la institución. Es por esta razón, que
este trabajo no será un intento por desterrar o eliminar al fútbol de la mercancía, sino una
modesta propuesta de cómo convivir con ella. A continuación haremos una breve mención
de algunos de los críticos del campo sociológico marxista más representativos en
cuestiones de deporte y mercado.

***

Sabemos perfectamente hasta el momento que las condiciones de vida creadas por la
economía moderna trasformaron lo que en el pasado era solo un conjunto de juegos
pueblerinos ligados al placer por el juego mismo, como también relacionado con la
celebración de algún ritual, en un deporte de institución. Esto que antiguamente era una
costumbre que variaba de pueblo en pueblo y que sólo atraía a una minoría, llegó a lo que
hoy conocemos como una costumbre arraigada y diaria de las grandes masas desde el
momento en que un grupo de personas se reunió y acordó sus normas de intervención,
para luego difundirlo por todo el mundo, constituyéndolo como deporte verdadero y propio
que no sólo identifica a un grupo de personas que visten un mismo color, sino que separa
a países y regiones por sus enfrentamientos y discrepancias deportivas. Ante ello, muchos
son los autores que intentan o intentaron tomar partido por una postura crítica del deporte
moderno; en ella entran los diferentes deportes institucionalizados hasta la fecha, como
también su respectiva critica. Asegura Brohm que esta ruptura histórica entre juego y
deporte, acontecida en la mitad del siglo XIX, no es más que una imposición del
capitalismo. Tan es así que el autor asegura que el deporte nunca fue homogéneo, sino
que siempre marcó un espacio de clase, una demarcación entre quienes acceden
económicamente a él de quienes no. Por ello, aquellos sectores acomodados pueden
disfrutar de él como un pasatiempo, como una práctica indiferente, desinteresada de si su
ejecución implica beneficios económicos o no; pero los sectores menos remunerados, nos
dice Brohm, viven situaciones diferentes: ellos sí necesitan del deporte como medio para
escapar de la “pobreza”, con vistas a mejorar la calidad de vida (Brohm, J.,1993:47-48).
Los clubes también son una porción del pastel industrial; ellos, nos asegura el autor,
“funcionan con firmas comerciales que compiten entre si en el mercado deportivo, que
junto a representantes y empresarios independientes logran apropiarse de los deportistas
y, de esta forma, los convierten en sus asalariados mensuales”. Por lo tanto, dentro de
32
estas instituciones se teje una relación entre quienes aportan capital y quienes aportan
mano de obra. “Esta relación asimétrica entre dirigentes y deportistas es netamente una
relación de salario, por lo que implica una explotación del rendimiento de los primeros por
los segundos” (Brohm, J.,1993:48). En la interpretación del autor, los
futbolistas/trabajadores son meramente utilizados por los dirigentes/capitalistas con la
única intención de que estos atraigan a la masa de espectadores/consumidores. La
capacidad de su fuerza de trabajo –capaz de atraer a multitudes- se encuentra regulada
por las leyes otorgadas por el mercado bajo las lógicas de la oferta y demanda, cuyo
trabajo se encuentra sistematizado por el tiempo necesario para su fabricación. Por esta
simple razón, los macro-emprendimientos y empresas trasnacionales se han sumado, con
la intención de que sus slogans figuren en cualquier espacio de la escena. Ante ello, es
razonable pensar por qué el amateurismo “dejo de existir” hace mucho tiempo; 22
precisamente porque los beneficios que se obtienen de la competición son para la
competición misma y obstaculizan la necesidad de sumar y acelerar los encuentros, la
creciente oferta de jugadores, los negociados intra e interclubes, las publicidades en
pantalla, el aumento de copas y campeonatos disputados, etc.23 Como puede apreciarse la
crítica es muy amplia y precisa, en ella no sólo se lo hace hacia los medios publicitarios o
televisivos -responsables de ensanchar el auditorio creando al mismo tiempo el
espectáculo, en el que espacios que antes eran privados dejan de serlo; la tecnología
audiovisual con sus primeros planos y cambios de imágenes, las cámaras y micrófonos
cada vez más cercanos y sofisticados; las entrevistas con mujeres detrás y las
conferencias con slogans en una maqueta a espaldas de los conferencistas- como también
a los clubes y sus dirigentes, jugadores, empresarios, representantes o gerentes y
empresas auspiciantes. Pero Brohm no es el único en no avalar esta iniciativa, también
otros como Luigi Volpicelli hizo mención al caso. El autor retoma de Bandini que “No es

22
En Gran Bretaña han existido, desde finales del siglo XIX, reiterados intentos por mantener el rugby como
un deporte de aficionados, es decir como un deporte cuyas reglas están dirigidas a satisfacer las
necesidades de los jugadores más que las de los espectadores. Pero dicho intento ha fracasado de forma
reiterada; ahora se juegan partidos del más alto nivel ante multitudes y se han aprobado reglas para el
disfrute de los espectadores (Dunning,1996:248).
23
La Copa Sudamericana es un claro ejemplo, su institucionalización se produjo en el año 2002 con el
nombre oficial de Copa Nissan Sudamericana (obviamente por razones comerciales); la misma es una
competición entre equipos de fútbol de Sudamérica, organizada por la Confederación Sudamericana de
Fútbol (CONMEBOL). La misma sustituyó, a partir del segundo semestre del año 2002, a las copas Mercosur
y Merconorte, las que a su vez reemplazaron en el año 1998 a la Supercopa y en 2000 a la Copa Conmebol
respectivamente. De la Copa Sudamericana participan 34 equipos. La mayoría de las ligas A de Sudamérica
clasifican a sus equipos a esta competición por merito deportivo, pero en Argentina tanto Boca Júnior como
River Plate tienen asegurada una invitación directa independientemente de sus resultados en la tabla
general.

33
sólo que el fanatismo puede emplearse con fines demagógicos, para distraer y adormecer
a las masas, sino que, de un modo más amplio, el deporte como fanatismo, como
participación emotiva –en virtud de la intervención de mecanismos psicológicos como la
identificación con el atleta, la evasión de las angustias personales y la acomodación a las
condiciones afectivas e irracionales colectivas-, acentúa la arcaica tendencia de las masas
a rehuir el control de la crítica y del juicio y a someterse a los mecanismos
contemporáneos de condicionamiento y alienación” (Volpicelli,1967:69). Ya no se toma al
deporte como sinónimo de explotación, como lo hace Brohm, sino que a partir de la
emoción que éste genera se puede “adormecer” a sus espectadores y dominar y manipular
sus conductas y consumos. Volpicelli afirma que “el deporte, al igual que la industria,
adopta mecanismos de eficacia y rendimiento. No por casualidad toma el lugar de los
antiguos juegos tradicionales, precisamente cuando se desarrolla la gran industria y en los
mismos países en que esta surge” (Volpicelli,1967:45). Por esta razón, continua el autor, el
fútbol termina por dar una “identidad monstruosa”,24 haciendo del cuerpo una máquina que
hay que hacer más potente que las demás.
Por su parte, Eric Dunning también aporta lo suyo. En el capítulo “La Dinámica del
Consumo Deportivo”, de su libro El fenómeno deportivo, el autor brinda una pequeña
síntesis de autores críticos de orientación marxista –algunos nombrados anteriormente-
pero desde la sociología figuracional nos dice que: “…ningún sociólogo figuracional estará
en grave desacuerdo con la crítica de Brohm a la trivialización del deporte por parte de los
medios de comunicación. Sin embargo, tal vez tengan en cuenta el papel desempeñado en
este proceso por deportistas y también puede que piensen que la vulnerabilidad que
emana de la movilidad social de la mayoría y la brevedad de su carrera deportiva ejercen
presión para hacer dinero mientras se pueda. (…) La cuestión es explicar cómo y por qué
se han dado procesos de profesionalización y acomodación en el deporte y porque….
Brohm y otros representantes de la teoría de las correspondencias y la teoría de la
reproducción no han conseguido darle a este hecho ningún sentido significativo hasta el
momento” (1996:135). Por tanto, si bien el autor concuerda en muchos momentos, como él
mismo lo afirma, a la vez muestra su disconformidad con los teóricos marxistas, debido a
que estos han encasillado sus críticas de tal modo que sus resultados son más narraciones
descriptivas de cómo funciona el capitalismo que preguntas, sobre el cómo y el por qué de
aquello que ha llevado a abrir las fronteras laborales del deporte profesional.

24
Se compara a los futbolistas con animales, ángeles, dioses, máquinas, superhéroes, etc.

34
El sociólogo francés Pierre Bourdieu también ha sabido cuestionar al deporte. Aquí
tomaremos apenas una pequeña parte de sus críticas. El autor afirma que el deporte esta
inmerso en un conjunto de prácticas y consumos deportivos ofrecidos a los agentes
sociales.25 Y asegura que es preciso analizar dos cuestiones: una relacionada con los
mecanismos de producción de los productos deportivos, es decir, el conjunto de prácticas y
consumos deportivos disponibles y aceptables en un momento determinado; y otra
vinculada con las condiciones sociales de posibilidad para la apropiación de los diferentes
“productos deportivos” (Bourdieu,1990:193-194). “En este caso, la confluencia entre la
oferta, es decir, la forma particular que revisten la práctica y el consumo deportivos en un
momento determinado, y la demanda, es decir, las exigencias, los intereses y los valores
de los posibles deportistas, puesto que la evolución de las prácticas y los consumos reales
es resultado de la confrontación y el ajuste entre ambos. Claro está que en cada momento
cada recién llegado tiene que tomar en cuenta una situación determinada de la práctica y
el consumo deportivo, así como de su distribución por clases, y a él no le corresponde
modificar una situación que es resultado de toda una historia anterior de la rivalidad entre
los agentes e instituciones envueltos en el “campo deportivo” (Bourdieu,1990:207). En este
caso, como en otros, el campo de la producción contribuye a producir las necesidades de
sus propios productos; lo cierto es que no es posible a priori, comprender la lógica que
lleva a los sujetos a consumir tal o cual práctica deportiva, o hacia una forma especifica de
realizarla. La síntesis bourdieuana nos plantea que el conjunto de consumos y prácticas
deportivas debe buscarse e investigarse a partir de la lógica de la oferta y la demanda, de
aquello que surge a aquello que busca abastecerlo y que, “en otras palabras, es capaz de
producir o de imponer –incluso de vender- nuevas prácticas o nuevas formas para antiguas
prácticas…” (Bourdieu,1990:212). En base a lo descrito ¿La emoción en el fútbol es
producto de su perfecta articulación entre lo que se ofrece y lo que se necesita? ¿O lo que
se ofrece se ofrece porque las condiciones económicas y sociales no permiten que se
puedan consumir otras ofertas? Como puede verse, Bourdieu nos abre las puertas al
apasionante trabajo de llegar a los lugares minuciosos y hostiles de la investigación.

La comercialización del fútbol infantil

25
Por ejemplo, entre los primeros aficionados al ciclismo hubo princesas y damas de clase alta, pero su gran
difusión se debió al esfuerzo empeñado por los industriales y fabricantes de bicicletas para incitar al público a
practicar ciclismo. De esta manera se pusieron a disposición “de todos” innumerables equipos deportivos y
oportunidades para practicar este deporte.

35
No hace mucho tiempo que el mercado de niños futbolistas ha salido a las calles. Como no
tenemos los accesos fiables en saber cuales son los arreglos legales o no en la compra de
futbolistas a edades tempranas por clubes importantes de las primeras ligas, ni que
cantidad de dinero se paga por ellos, cuales son sus cláusulas y exigencias, quienes son
sus representantes, que negociados existen en las trasferencias y prestamos, que cantidad
suficiente de dinero aportan las empresas a los clubes para firmar el contrato de
auspiciantes, etc. Decidimos tomar una porción menor y observar la realidad de cómo se
comercializa el fútbol infantil en la cuidad de La Plata, es decir, mostrar aquellos aspectos
más evidentes de esta nueva oferta deportiva, que a simple vista continua en proceso de
expansión. A pesar de que mucha ciencia no se necesita para mostrar sus resultados,
existen datos que nos llamaron la atención a fin de ser articulados con el punto anterior.
Muchos de los datos nombrados a continuación son oriundos de la observación
participante con fines a ser utilizados en este trabajo; otros son el recuerdo de una
formación práctica y laboral atravesada por esta forma moderna de considerar el fútbol en
las edades más tempranas26.
Recientemente nuestra cuidad se vio invadida por la creación de clubes y escuelitas
deportivas, como también se las suele llamar. Muchas de ellas fueron creadas por vecinos
de la zona más próxima con el fin de que sus hijos o niños de aproximadamente cuatro
años en adelantes puedan acercarse al fútbol, con fines de formarse táctica y técnicamente
en él. Un ejemplo claro radica en la creación del club 12 de Marzo en el año 1995, ubicado
en la localidad de Melchor Romero; donde un grupo de padres cuyos hijos pertenecían al
Club Melchor Romero, tuvieron problemas administrativos con la comisión directiva de este
último. Ante esta situación, algunos de estos tenían ciertas influencias con los
administrativos del hospital de Romero Dr. Alejandro Korn, cuyo radio tiene gran margen
de espacios sin ocupar; desde entones, y gracias a la ayuda municipal pudieron crear la
institución que hoy funciona en la liga APLAFI; y de esta forma no solo separar a sus hijos
de la antigua institución, sino también abrir una oferta para que otras chicos también
puedan acudir a este deporte. Este es solo un ejemplo de cómo se fueron creando la
mayoría de los espacios infantiles; otros, tuvieron la iniciativa de pedir a la municipalidad
de la cuidad la donación de algunos de los terrenos fiscales, y en ellos instalar una cancha
26
Prácticamente toda mi infancia a trascurrido en una cancha de fútbol; a los cuatro años comencé a jugar en
cancha de siete, a los doce lo hice en el fútbol juvenil y de los dieciocho hasta los veintiún años en ligas
regionales de primera división. Entre los 21 y los 24 he trabajado en ciertos clubes de la cuidad, con edades
tempranas y juveniles; por esta razón muchas de los comentarios aludidos son la recopilación de años de
transcurso y sucesos vividos.

36
de fútbol. Desde hace tres décadas aproximadamente, la cuidad de La Plata se ha visto
invadida por la creación de ligas y sus respectivos clubes, ellas son: A.P.L.A.F.I.
(Asociación Platence de Fútbol Infantil), L.I.F.I.P.A. (Liga de Fútbol Infantil Amateur
Platense), L.I.S.F.I. (Liga Sur del Fútbol Infantil) y L.A.F.I. (Liga Amistad de Fútbol Infantil).
Cada una de ellas esta compuesta por clubes zonales e interzonales, algunos de ellos
están por fuera del radio de la cuidad, pero sus dirigentes han decidido participar en la
asociación. Al igual que el deporte profesional, tienen su propios dirigentes: presidente,
vicepresidente, comisión directiva, tesoreros, etc., he inclusive muchos de ellos no solo
cuentan con el infanto, sino también con juveniles y primera división.
En infanto, la cantidad de participantes es de 7 por partido, más 4 suplentes y un D.T.,
además cuentan con horarios y días fijos de entrenamiento al igual que los encuentros
semanales por el campeonato. El fixture de resultados se publica semanalmente en el
diario local, al igual que los resultados y sus respectivos protagonistas y goleadores de la
fecha. Su funcionamiento es similar al de las divisiones mayores, en algunas ligas se divide
el total de equipos en cantidades iguales por zonas o simplemente se hace todos contra
todos –partidos de ida y vuelta-. En el primer caso, aquellos que más puntos alcancen en
cada una de las zonas, serán los clasificados para la ronda siguiente, mientras en el
segundo caso, el ganador de cada uno de los semestres –clausura o apertura-, jugarán la
final a fin de año, en caso de que el mismo equipo se consagre campeón tanto en el
apertura como en el clausura, será el ganador del año.
Cada una de las divisiones están delimitadas por las edad de los sujetos, lo constituyen
únicamente sujetos nacidos el mismo año; y una vez cumplidos los 12 años de edad, los
mismos pertenecen al fútbol juvenil, partidario de otras agrupaciones y directivos. En los
clubes más “prestigiosos”, puede observarse como cada uno de los uniformes de los
pequeños profesionales posee un slogan auspiciante. La mayoría de ellos pertenecen a
algún comercio de la zona, el fin de este último es colaborar con fondos o donaciones, para
de esta manera abastecer la práctica de los infantos. Y en sus canchas puede observarse
la participación de carteles alrededor de la misma, con los mismos fines nombrados.
Los clubes de primera A y B Nacional, también son responsables en la creación de estas
instituciones, debido a que estos funcionan como filiales de los primeros. Esta es la
iniciativa por el cual los clubes se aseguran la pertenencia en caso de que surja la
posibilidad de que algún chico adquiera características u condiciones para llegar a las ligas
mayores. Aunque también existen otros mecanismos para resaltar a aquellos más
destacados: cada una de las ligas cuenta con la colaboración de un cuerpo técnico
37
encargados en seleccionar a participantes “talentosos” y reunirlos bajo una serie de
pruebas prácticas, con víspera a formar el seleccionado del año. Inclusive en las paredes
de las instituciones ha resonado los murmullos de que muchos entrenadores se han
resistido en la entrega de jugadores, ya que esto le quitaba la posibilidad de pelear el
campeonato local. Este último, una vez culminado, cada uno de los clubes organiza
independientemente la entrega de premios; los clubes más acomodados, logran gestionar
torneos de verano para la fecha de febrero y marzo. Como puede verse, no hace mucho
tiempo, la planificación de trasmitir la lógica del alto rendimiento a los más pequeños
parece tener sentido razonable. Cada vez más chicos son enviados por sus padres a
practicar fútbol, muchos de ellos con intenciones de que sus hijos tengan acceso a alguna
actividad corporal, como también de que estos puedan disfrutar de su tiempo extra-escolar,
otros con intenciones más de aprovechar su propio tiempo libre. Esta idea de planificar la
formación deportiva para edades tempranas, hace aproximadamente treinta años no era
un asunto de las asociaciones y federaciones. Esta nueva creencia y utilización de los
organismos deportivos, “nos permite ubicar en la historia sus rasgos distintivos, con el
único fin de mostrar que ella no es un fenómeno natural sino que ha sido “naturalizada” por
ciertos discursos y prácticas de los últimos años” (Crisorio:2000:1).
¿Qué ha llevado al crecimiento de este fenómeno, que desde la exportación de los países
del este, no solo se a propagado en la cuidad de La Plata, sino en toda la Argentina y en el
mundo? ¿Qué papel le otorgamos al mercado?
Principalmente las condiciones creadas por la economía y la democracia industrial, ha
hecho no solo que el fútbol profesional haya crecido a pasos agigantados en los últimos
veinte años27. Ante de esta fechas, muchos de los jugadores no podían pretender vivir del
27
La primera característica de las empresas, es que para estar en el mercado necesitan la inclusión de un
eslogan o símbolo que las caracterice y diferencie de las demás. Esta es la manera más “sencilla” de poder
ocupar un lugar en el campo mercantil. El símbolo es utilizado con fines identificatorios, pues este viene a
ocupar el lugar representativo de la institución. La Segunda característica es que todos utilizan la publicidad
para comunicar a los demás su lugar en el espacio. Es decir, el conjunto de medios de comunicación que se
emplean con el propósito de divulgar o extender un servicio o producto con el fin de que este sea incitado a
su uso u consumo. Nuestro fútbol argentino de primera A, también producto y empresa es auspiciado
principalmente por los siguientes eslogans: Motomel – Flecha Bus – Kappa – Credil – Movistar – Noblex –
Ribeiro – Philco – Macro – Venier – Samsung – Megaflex – Powerade – Su Crédito – Pirelli – Cemento Mineti
– Pago Fácil – Credicoop – Efectivo Si – Credial – Copim – Norte a Norte – Tarjeta Naranja – Amanda –
Coca-Cola – Medical – PB Estática – Termidor – Seguro Metal – BGH – Vino Argentino – Banco Francés –
Guerrero – Cablevisión – Ole – Budweiser – Peugeot – BC – Gillete – Shell – Red Megatone – Esco – Ospat
– Supermercados Vea – Puma – Paladíni – Tersuave – Topper – Percal – Sica – Quilmes – Viva Jujuy - Niké
– Dessutol – Getorade – Maderín – Estudio Fútbol – Weber – Danzke – Provincia Seguros – Macao – Quini 6
– Easy – Liceo – Cristofer – Walt Mark – Lourdes Cerámicas –Dunlok - Bingo Lomas – RCA – Chevallier –
Sanyo – Fibertel – Lotería de la Provincia – Viviendas La Solución – Bambino Veira, Personaje de Buenos
Aires – Nanque – Gaelle – La Nueva Seguros - UNICEF – Mitre – Diadora – Liderar – Cata – Nevada –
Comodín – Lotto – Márquez – Umbro – Polacrín – Metrobras – Lubrax – Rex Pinturerías – Telecom – Tiketek
– Penalty - Tarjeta Shopping – Signa – Emerge - CBCé - Etc. De acuerdo a la observación, se presume una

38
fútbol, ni menos considerar, que este les permitiera subsistir toda la vida. Pero desde que
existe una participación “más protagónica” –por así decirlo- de las empresas en el fútbol y
en el deporte en general, este ha incrementado la riqueza de todos aquellos que sobre el
vinculen su tarea laboral. En la actualidad, existen canales televisivos exclusivamente de
deportes, y no hay momento alguno en que los demás programas no vinculen sus temas
con las instituciones o deportistas en general. Y otras cuestiones también llamativas y
evidentes entre el vinculo del deporte y el mercado, puede observase, en la misma
contribución de cómo la técnica ha aprobado para la transformación y valoración de los
deportes existentes y para la creación de otros nuevos. Que acompañados por el
advenimiento de los medios de comunicación y los progresos de la tecnología, le permitió
adquirir a la fisonomía futbolística la masiva difusión que tiene en nuestros días. Ante este
razonamiento, Dunning retoma de John Fiske ciertas ideas y realiza un análisis muy
interesante sobre el tema. Este último nos asegura que “una de las razones de popularidad
del deporte como actividad contemplativa es su capacidad para desconectar el mecanismo
disciplinario del mundo laboral” (Dunning,1996:11). Esto, que no solamente se trata de la
cultura popular sino de cultura elevada, le proporciona a los espectadores oportunidades
de vivir y sentir grandes cotas de una intensa experiencia. A decir verdad, nosotros al igual
que Elías y Dunning sostenemos la iniciativa de que el fútbol en estos últimos treinta años,
por acción y gracias de una mayor inclusión empresarial, a logrado aumentar la oferta a ser
consumido por las sociedades, de acuerdo a los alcances de estos, que aun así,
independientemente de la clase en que se trate, el deporte implica en los espectadores,
sobre todas las cosas, una continua búsqueda de las emociones desrutinizadoras y
agradables. Dunning retoma de King la idea de que la economía posfordiana que surgió en
Gran Bretaña durante la década de 1980 como una respuesta al colapso del consenso
general posbélico y al estado de bienestar Keynesiano; esta economía se baso en la
especialización flexible y en el aumento de la orientación hacia la producción de bienes,
más orientados al simbolismo que implica, que por su valor de uso. Conjuntamente, los
empresarios de la nueva clase económica fueron vertiginosos en observar que la
popularidad del fútbol europeo era un campo ideal para la publicidad y la inversión. En

cantidad parcial de 103 marcas que auspician al fútbol argentino en su totalidad. En ello se incluyen aquellas
que auspician las camisetas de clubes, quienes aparecen en las carteleras del estadio, quienes se ven
durante el partido y en sus entretiempos, aquellas que aparecen de trasfondo en las conferencias de prensa,
etc. Aquí no se clasifico cuales de ellas lideran el mercado o quienes aparecen con mayor frecuencia,
independientemente de su reconocimiento y capacidad de venta se tomo la totalidad de marcas que
aparecen visualmente en la transmisión del fútbol argentino, que curiosamente muchas no asemejan relación
alguno con el deporte.

39
Inglaterra en el año 1991 “había unos 45.000 clubes de fútbol ingleses afiliados a las
Country Football Associations. Entre todos había unos 60.000 equipos. […] En contra a
estas cifras, la FA registro un declive del 70 % en las oportunidades de jugar al fútbol en
las escuelas en 1984 y 1985 y, junto con esto, un aumento de aproximadamente el 500%
en el número de clubes independientes para jóvenes de entre 9 y 16 años sin afiliación a
escuela alguna” (Dunning:1996:146).
Tal vez estos cometidos sean algunas de las explicaciones de porque se dio este
fenómeno, como puede verse globalmente aceptado. Por lo que al fútbol profesional se
refiere y a pesar de la tendencia general al aumento de asistencia de público a los partidos
y al creciente aumento de los ingresos por patrocinio y televisión, las finanzas de un gran
número de clubes profesionales en la Argentina, tal vez más de lo imaginado, siguen en
estado lamentable. En el próximo capítulo acercaremos algunas críticas ante estos
fenómenos, a fines de ensanchar el debate y prescindir las miradas y creencias que sobre
él se tienen.

40
Segunda Parte

Capítulo 4 - El fútbol en la educación corporal

Introducción

41
No descubrimos nada si decimos que el deporte, y en particular el fútbol, ocupan un lugar
relevante en la sociedad mundial. Basta prestar atención a su constante presencia en los
medios de comunicación; a la cantidad de dinero -público y privado- que se invierte en él;
al grado de implicación de organismos estatales en el fútbol, sea para combatir la violencia
que suele generar, para apoyar las competiciones internacionales o propagandizar sus
virtudes para mejorar la “salud” pública; al número de personas que asiste a los
espectáculos futbolísticos en el mundo o que lo practican regularmente, profesionalmente o
no; a la cantidad de gente que depende directa -profesores, médicos deportivos,
futbolistas, entrenadores, instructores, masajistas, etc.- o indirectamente -empleados,
administradores, etc.- de él; al abundante empleo de metáforas futbolísticas en ambientes
tan diversos como el ejército, la industria, la política. Todo esto nos da una idea del eco
emocional y simbólico que el fútbol tiene en las sociedades actuales. Probablemente
ninguna otra actividad ha servido con tanta regularidad de centro de interés ni ha reunido
en torno suyo tanta gente en todo el mundo como el fútbol. Por esta razón, en este capítulo
abriremos el debate político procurando inducir a la educación corporal a actuar en relación
con estas lógicas que lo regulan. Para especificar lo dicho hasta aquí, con carácter amplio
deberemos aclarar qué es realmente aquello que nos atrajo a escribir esta tesina, es decir,
qué es aquello que realmente consideramos perjudicial en la intervención de la educación
corporal si no se desliga de las miradas del estado y el mercado. Precisamente ¿Qué es
aquello que realmente nos incomoda? ¿Acaso fue un error introducir el deporte para
controlar a aquellos alumnos ingobernables? ¿Que otros medios hubieran tenido el
resultado que obtuvieron esas prácticas? ¿Qué nos incomoda del control social por parte
del estado y del mercado? ¿Acaso es perjudicial que los jugadores cobren un salario
mensual por su participación? ¿Realmente nos perjudican las marcas publicitarias
estampadas en los uniformes? ¿Qué inconvenientes genera que los estadios estén
repletos de espectadores que pagaron su entrada legalmente? ¿Que problemáticas se
generan si las personas deciden consumir el merchandising futbolístico? ¿En qué nos
perjudica que un niño quiera llegar a ser un profesional o imitar a su ídolo futbolístico? ¿Es
un problema para nuestra disciplina que los futbolistas vendan publicitariamente jabones
de tocador? ¿Qué el deporte se haya consolidado como un trabajo? ¿Qué es aquello que
perjudica realmente a la educación corporal?
La configuración del fútbol desde la educación corporal: en búsqueda de una
‘contracultura’

42
En una ponencia, presentada en Cordoba en el año 2001, Ricardo Crisorio planteaba que
existen dos maneras de concebir al deporte: “la denominada ‘naturalista’ y otra que
propone llamarse ‘crítica’. La primera “comprende al deporte como un hecho ‘natural’,
como una manifestación a-histórica, sin relación con las condiciones específicas del
contexto”, mientras que la segunda “interpreta al deporte como fenómeno cultural y, por
ende, lo coloca dentro del conjunto de manifestaciones simbólicas de una sociedad...”. La
petición de incluir contenidos deportivos desde edades tempranas28 “sólo puede
sostenerse en el concepto de iniciación deportiva, que se supone inherente a la formación
de deportistas. Sin embargo, la idea de que es imprescindible planificar la formación
deportiva desde las edades más tempranas es bastante nueva y tiene su origen en las
luchas que los estados nacionales disputan en los escenarios deportivos internacionales.
La iniciación deportiva no es sino otra naturalización que estrecha nuestra mirada y logra
que aceptemos como la forma de ver las cosas aquello que es apenas una forma de ver
las cosas: la forma de ver las cosas de las organizaciones deportivas estatales y
paraestatales, hecha, a su vez, de naturalizaciones que hacen ver al deporte como un
hecho natural, indiferente y neutral frente a los contextos sociales y culturales, y a los
seres humanos como organismos individuales, igualmente independientes de la sociedad
en que viven y de la cultura que construyen” (Crisorio,2001:4).
En el capítulo dos tomamos solamente algunas cuestiones acerca de la participación del
estado en el campo futbolístico y deportivo, en general; allí sólo nos limitamos a nombrar
algunos aspectos sobresalientes. Ahora queremos expresar nuestra inconformidad acerca
del legado que el estado nos ha dejado y de su eco simbólico. Sostenemos del estado,
como el hacedor del prestigio y la atracción del fútbol. Sea como fuere este éxito, tan
distintivo y repentino, obligó a la educación física a modificar sus procedimientos
pedagógicos y didácticos. Desde que la educación pasó a ser un asunto de estado,
incluyendo al deporte en el curriculum escolar, se han desarrollado diversas estrategias de
dominación. Una de ellas –la que más nos incumbe- fue la concentración del poder de
reconocimiento de los saberes socialmente relevantes, a través de la articulación de
prácticas educativas en sistemas de alcance nacional que, como vimos anteriormente,
necesitó concentrar toda su fuerza en el territorio que hegemonizaba. Al mismo tiempo, la
caída del monopolio espiritual y el ocaso del poder político de la iglesia dejaron un gran
vacío en los sistemas sociales europeos. “La aparición de la reforma constituyó el
catalizador que precipitó la disolución de esta imagen de la iglesia como gran familia
28
Las cursivas me pertenecen.

43
común, dejando así vacante el espacio para la constitución de un nuevo referente general
de pertenencia. Este espacio seria ocupado por la idea de nación” (Tenti Fanfani,
E.,2001:22). Esta nueva identidad se construyó por encima de los restos de aquellas
instituciones que habían gobernado siglos atrás.
Paralelamente, se construyó un sentimiento de pertenencia nacional, se ofreció un recurso
de integración para asegurar que las órdenes del estado fueran cumplidas. Éste fue el
momento en que los símbolos de identidad nacional comenzaron a institucionalizarse: los
himnos, las banderas, el lenguaje nacional, una constitución, el resalto de las costumbres y
tradiciones. Todas estas tareas persiguieron el mismo propósito: homogeneizar, estimular
y dominar un sentimiento de pertenencia común a la autoridad del estado. La participación
del fútbol en estos procesos no puede negarse. Con el tiempo, y con la consolidación de
los estados-nación, el fútbol consolidó a su vez sus reglas y acrecentó el número de
practicantes y espectadores, las federaciones se conformaron y afirmaron, y Europa dejó
de ser el único lugar en el que el fútbol progresaba: todos los continentes promocionaron
su difusión, e inclusive en muchos países fue adoptado como propio, a tal punto que logró
alcanzar mayor relevancia que en su país de origen.
Como resultado se hizo necesario un organismo regulador que controlara las acciones del
deporte tanto a nivel nacional como internacional. En 1904 se creó en París la FIFA
(Fédération Internationale de Football Associations), que prontamente gestionaría con las
federaciones locales encuentros amistosos y campeonatos entre países fronterizos e,
inclusive, intercontinentales. Cada uno de estos, además, seleccionaría a sus futbolistas
más sobresalientes para confrontar a sus rivales en busca de la victoria para el orgullo
nacional.
Este resumen histórico, es precisamente la raíz que encausa la crítica radical de toda la
educación corporal, nosotros, refutamos la idea de cómo a edades tempranas se trata de
formar deportistas bajo la lógica del deporte profesional. Y en consecuencia, se espera,
que estos pequeños alcancen las ligas más prestigiosas, al seleccionado mayor, etc. Y de
esta manera, logren dejar a su nación bien posicionada frente a los ojos del mundo. Como
si un logro deportivo fuera directamente proporcional a la calidad de vida y a la
conformidad de sus habitantes con las políticas económica y educativa del país.29
Este rasgo es precisamente aquello que nosotros distinguimos y atacamos. La conducta
que el fútbol tiene hacia las edades tempranas es el legado que el estado nos ha dejado;
29
Este fue el objetivo de la organización del mundial 1978 en nuestro país. Mostrar al mundo que Argentina
no sólo podía organizar un acto memorable sino contar, además, con la conformidad y el apoyo de toda una
población eufórica.

44
basta con observar una práctica futbolística infantil para ver cómo el accionar carece de
análisis debido a la “naturalización” de su práctica. Y el cambio se dificulta aún más,
cuando las miradas se cierran y los horizontes se oscurecen mediante un discurso único,
que pretende ser irrefutable y que propicia una única manera de actuar. ¿Acaso el estado
tendría que haber optado por otros caminos menos dominantes y más democráticos?
¿Qué es necesariamente aquello que el estado nos ha delegado? ¿A qué se refiere el
autor cuando insinúa que existen otras formas de ver las cosas?
No estamos en condiciones de criticar la historia, no pretendemos juzgar el pasado, pero
queremos buscar en él las razones de porque nuestras prácticas funcionan de cierta
manera y no de otra. Aquello que el estado nos ha delegado, el conjunto de organizaciones
y dispositivos de control, es la razón por la cual hemos decidido escribir, emprender la
iniciativa de mostrar otros caminos que nos lleven al desafío de construir nuevas miradas.
Los deportes se legalizan mediante reglamentos que aspiran a codificar hasta el último
detalle de la acción deportiva y someterla a una legislación que logre generalizarla. André
Rauch asegura que “la fuerza de esta legalización ya no radica en la doctrina y su
ortodoxia, con la consabida referencia a los manuales, porque estos fundamentos son
demasiados teóricos para plegarse al rápido progreso de las técnicas y excesivamente
convencionales para animar instituciones en su plena expansión. En consecuencia, una
organización por completo distinta se apodera de los deportes: las federaciones. Las
comisiones directas de las federaciones deportivas y sus ramificaciones (ligas, etc.),
actuando desde sus niveles respectivos, reglamentan cada deporte, establecen las
estructuras jurídicas necesarias e influyen, directa e indirectamente, sobre la pedagogía y
su cambios” (1985:77). Esto explica por qué el estado necesitó de un órgano capaz de
controlar y regular los derechos deportivos, que sus decisiones se incluyan en los estatutos
y reglamentos internos y, por ende, que logre tener fuerza de ley para todo lo que incumbe
a sus atribuciones. A ello, fue necesaria la creación de otras autoridades disciplinarias
(árbitros, jueces, oficiales, comisiones, etc.) en niveles de jerarquías (regionales,
provinciales, nacionales e internacionales), de forma que los reglamentos promulgados
puedan ser reformados por las comisiones que se reúnen en fechas establecidas. Esta
novedosa forma de autoridad, al mismo tiempo legal, desplazó todo su poder hasta las
edades más tempranas, mediante una razón que se basa en que si en el niño distinguimos
juegos de destrezas, persecuciones, lucha, y caza, disciplinándolos obtendremos los
deportes del adolescente y el adulto. Desde este momento –no muy lejano en nuestro
país- se instauró una práctica dedicada a aquellos que intentan iniciarse deportiva y
45
futbolísticamente. Los entrenadores continuaron con su tarea histórica de ejercer el
training:30 midieron, apreciaron, diagnosticaron y evaluaron la “técnica precisa”. Este
fundamento jurídico y reglamentario hizo que el fútbol aparezca como una forma de
educación moderna y observable, afianzándose por esta doble estructura: “el campo
deportivo debe ser el microcosmos de una sociedad cuyos miembros llevan una vida
regida por el reglamento común que garantiza la competencia del arbitraje y la objetividad
de las sanciones” (Rauch,1985:80).
Para nosotros, en cambio, los juegos se distinguen del deporte por las infinitas variaciones
de sus reglas, mientras que los deportes acotan y circunscriben esa multiplicidad. El fútbol
sólo permite una cantidad determinada de variantes debido a que la reglamentación oficial
ofrece puntos de referencia precisos para mensurar cada una de sus variantes, dificultando
la expresión puramente lúdica. El “mini-fútbol” reglamentado es una práctica codificada con
el objeto de satisfacer la necesidad de su lógica: un conjunto de justicia y sanción que
invade al chico desde edades tempranas, un código de campo que se transpone en los
niños y niñas controlando sus decisiones y movimientos, una ley externa que reduce el
margen de la creación. En cambio los juegos, sin reglas exactas, ofrecen muchísimas
oportunidades para la construcción de un espacio justo y acorde a las capacidades del
grupo. Por esta razón el juego, que también tiene y necesita reglas, debe convertirse en el
centro de la enseñanza, particularmente porque permite la construcción y la comprensión
del “espíritu de la regla” (fijar condiciones de igualdad) y, por ende, la construcción por
parte de los jugadores -con la ayuda de sus maestros, cualesquiera que fueren, y en el
marco de su cultura- de su propia práctica. Al contrario, el fútbol -y cualquier deporte
institucionalizado- sustituye estas posibilidades por el estereotipo de un reglamento que
proporciona a los practicantes un justificativo para sus esfuerzos, un contenido para sus
motivaciones y una racionalidad para su movilidad. Esta práctica codificada constituirá las
etapas del entrenamiento, y en cada una de ellas los sujetos deberán alcanzar los
resultados esperados. Desde edades tempranas, los sujetos se ven atravesados por un
deporte en el que se transponen tecnologías, estructuras políticas, jerarquías diversas,
intereses económicos y financieros, etc., es decir, por un mecanismo de control de raíz
30
Término que en Inglaterra designó dos artes: primeramente el de quienes realizaban la cría de ganado o
caballos de carrera y luego el de los que se encargaban de la formación de deportistas profesionales. Las
razones derivan de la similitud entre ambos: los primeros se encargaban del balance en el alimento de los
animales, con el fin de lograr una mejora en las razas y saber qué alimentos producían grasa, músculos o
leche en los vacunos y lana en los ovinos. Los entrenadores deportivos tenían las mismas reglas y los
mismos propósitos, saber en que órganos focalizar el trabajo y qué técnicas utilizar para mejorar la
performance de sus deportistas. De cuestiones como éstas se ha nutrido la educación física, más propensa a
obtener resultados orgánicos y mecánicos que educativos.

46
estatal que debe alcanzar a todo el cuerpo social, sin limitarse a las instituciones
pedagógicas establecidas. En este momento capital se pone en juego la expansión
territorial del entrenamiento, con todo su arsenal de reglas y objetivos, y se transfiere la
lógica del profesionalismo deportivo, del deporte de élite, al universo de los niños y niñas:
se construye una sociedad de adherentes, ordenados y calificados por los “especialistas
del fútbol” -o del deporte que sea- conforme a sus niveles de rendimiento. Así, la niñez se
convierte en el escenario de un amplio operativo deportivo.
En consecuencia, nuestra crítica apunta a que “El deporte, aún en su versión infantil, es
competitivo; no tanto porque implica enfrentamiento (muchos juegos también lo implican)
sino porque la regla institucionalizada, al determinar la habilidad y, consecuentemente, el
tipo de rendimiento, introduce el concepto y la práctica del entrenamiento especializado.
Los profesores y entrenadores no introducen la competitividad en el deporte infantil sino
que la encuentran en él; los problemas de exagerado antagonismo y temprana
especialización que suelen observarse no son el resultado de la mala práctica de una
buena idea sino de que el deporte infantil encarna la mala idea de fijar las reglas antes de
tiempo o, lo que es lo mismo, la de introducir a los niños antes de tiempo en la lógica de
una actividad adulta” (Crisorio,2001:33). Si se lo examina debidamente se aprecia que el
fútbol -el deporte- nació, se desarrolló y difundió como una práctica propia de jóvenes y
adultos. La determinación de las reglas dictadas por la FA, los encuentros organizados por
la FIFA, el movimiento olímpico, los mundiales y la importancia que otorgaron a los
deportes las escuelas y universidades inglesas y norteamericanas, fueron obras de adultos
destinadas para adultos. Su lógica no puede ser utilizada con niños, precisamente porque
la sola institucionalización implica un funcionamiento que no es el de los niños y fuerza su
adaptación a un mundo desmedido, restringiendo su creatividad y su capacidad de
invención.31 Recordemos que en épocas en que los estados funcionaban solidamente, el
proceso civilizatorio que impulsaban implicaba que todos los ciudadanos hicieran propias
aquellas conductas que se consideraban pertinentes, esto es, “las cuestiones del orden,
entendido como la institucionalización de patrones de organización social que crearon
condiciones favorables al desarrollo de relaciones de producción y dominación”
(Oszlak,1997:39). Cobra aquí especial relevancia, a nuestro propósito, la constitución del
aparato represivo y burocrático, la creación y apropiación por parte del estado de

31
Recuerdo claramente un partido de fútbol de niños de aproximadamente 4 ó 5 años en el que un equipo se
imponía por cuatro goles contra cero. En un momento, uno de los chicos del equipo que iba perdiendo tomó
la pelota con la mano y la introdujo en el arco contrario. El entrenador que no ocultaba su enfado, sacó al
chico de la cancha suplantándolo por otro.

47
instituciones como el fútbol, las que a través de sus reglas, también estructuradas como
sistema, ayudaban a controlar la conducta social.

***

Pero el estado no es la única institución interesada en los réditos que el fútbol puede
generar: el mercado no está menos seducido que aquel. La inclusión del deporte en
edades tempranas también tiene el propósito de formar a los niños con la lógica del
deporte profesional. Pero aquí lo que resulta interesante es el análisis de los medios que
se utilizan para conseguir ese objetivo, los cuales, por dispares que parezcan a simple
vista, tienen en el fondo lógicas semejantes. Del estado sabemos que se ha constituido y
consolidado en el siglo XIX, en un proceso en el cual se fueron definiendo los diferentes
planos y componentes que estructuran la vida social organizada. En su conjunto, estos
planos conformaron un cierto orden cuya especificidad dependió de circunstancias
históricas complejas. Elementos tan variados como el desarrollo relativo de las fuerzas
productivas, los recursos naturales disponibles, el tipo de relaciones de producción
establecidas, la inserción de la sociedad en la trama de relaciones económicas
internacionales, contribuyeron en diverso grado a sus formas particulares. El historiador
Oscar Oszlak dice que el estado necesitó de dos organismos para su conformación: uno
de ellos fue el orden, al que ya nos hemos referido en ejemplos anteriores, mientras el
segundo fue el progreso. Ambos términos se entrecruzaron recíprocamente, “para
condensar de esta forma las preocupaciones centrales de una época: aquella en la que
comenzaron a difundirse las relaciones de producción capitalista” (Oszlak,1997:27). Con el
advenimiento de la revolución industrial, orden y progreso resultaron más factibles y
realizables, enriqueciéndose recíprocamente. Nacido el mercado, el fútbol y el deporte en
general no han podido escapar de su abrazo. En el primer capítulo brindamos algunos
datos acerca del crecimiento desmedido de la gestión futbolística y de algunas
repercusiones tanto a nivel local como internacional. Como afirmamos anteriormente,
desde los comienzos del fútbol institucionalizado el mercado ha estado presente;
podríamos decir, inclusive, que el crecimiento de ambos ha seguido cierto sincronismo.
Pero la planificación del deporte para edades tempranas en nuestro país es mucho más
tardía. “De hecho, la infancia no fue parte de esta formación en nuestro país hasta la
década de los setenta. Por esos años se importó de los países del Este (o de Cuba, que la
importó de esos mismos países junto con la estructura de escuelas deportivas) esta idea
48
de fabricar atletas y deportistas (…) hasta entonces las federaciones y asociaciones
deportivas, todavía no imbuidas de semejante cientificidad, se despreocupaban de
preparar sistemáticamente a los futuros deportistas a partir de la infancia”
(Crisorio,2000:1). Antes de esta época, en la Argentina no existía una institución que
reuniera a los niños desde edades tempranas para una formación sólida, lineal y
persistente; en cuanto al fútbol, en el que la formación temprana es más reciente que en el
básquetbol, el voleibol, etc., sólo contaba con el potrero o el picado como lugar destinado
al aprendizaje de algunas de sus técnicas. Queremos aclarar que no consideramos esos
espacios como sede de una práctica deportiva propiamente dicha, pues los practicantes se
juntaban con la intención de satisfacer su tiempo libre y las reglas nunca eran respetadas
en su totalidad ni a raja tabla, en parte porque las condiciones de infraestructura no
reunían los requisitos indispensables para una práctica del deporte propiamente dicho. En
estos espacios, bastante perdidos actualmente, se llevaba adelante lo que nosotros
denominamos juegos deportivos, precisamente por la competencia y las semejanzas
técnicas con los deportes. Pero…. ¿Por qué se han perdido estos espacios? ¿Qué los ha
reemplazado?
Los espacios de encuentro barrial -plazas y entidades civiles: clubes sociales y deportivas,
sociedades de fomento- fueron reemplazados por instituciones privadas -escuelas de
deportes, clubes deportivos privados, gimnasios- o convertidas en asociaciones deportivas
exclusivamente infantiles, y los niños y jóvenes debieron practicar el fútbol -u otros
deportes- en las formas en que lo ofrecían estas instituciones, dirigidas o tuteladas por
“especialistas”: profesores, entrenadores, jugadores, ex–jugadores, reproductores, por
convicción o desconocimiento, de una mirada interesada en el rendimiento. Esta nueva
organización del deporte infanto-juvenil toma el modelo de la práctica deportiva profesional
y disciplina todo aquello que se enseña con el solo objetivo de lograr el mejor rendimiento
en el menor tiempo posible. Su difusión y crecimiento fue rápido. Sólo en la cuidad de La
Plata y en tan sólo treinta años, la cantidad de clubes e instituciones destinadas al fomento
del fútbol infantil ha superado las sesenta instituciones.
¿Qué es aquello que nos perjudica, si en realidad esto asegura que cada vez más niños y
jóvenes practiquen el fútbol?
Cierto, pero la curva estadística no se inclina hacia la derecha: en todo caso representa
una declinación sin retorno. Según Crisorio, “la inclusión de contenidos deportivos en los
primeros ciclos escolares y aún la expansión del deporte infantil no sólo no han dado al
deporte nacional los créditos que prometían sino que han acelerado el abandono de las
49
prácticas deportivas” (2001:5). Datos de este tipo -que pueden incluso cuantificarse-
muestran que los chicos, por lo menos muchos de ellos, son introducidos en una realidad
alejada de su deseo, lo que no niega que en algunos casos puedan afrontarla y
resolverla.32 En esa realidad ajena al deseo de muchos de los deportistas infantiles, el
mercado no sólo avala la lógica del estado sino que a su vez juega un papel protagónico
en la creación de dos modelos:33 uno de ellos es la imagen del ídolo; el otro es el
batimiento de records. De esta forma, el mercado deportivo ha logrado instalar en la
sociedad una imagen y un comportamiento, ambos seductores, como ideales a alcanzar.
El primero representa a aquellos deportistas –en nuestro caso futbolistas- consagrados por
su trayectoria, premios, goles, records logrados, etc., que la gente eleva e idolatra; el
segundo alude a la marca o proeza deportiva, comprobada oficial y estadísticamente.
Ídolos y records no funcionan como sistemas independientes: un futbolista que alcanza un
record puede convertirse en ídolo o viceversa. De esta manera, el ídolo y el record se
convierten en una oferta para los deportistas jóvenes -y sus familias-, un producto que
comporta el esfuerzo, la dedicación, “dejar el alma” en el entrenamiento.34 El mercado crea
toda una atmósfera ficticia, elaborada para hacer creer que tomando determinada bebida o
vistiendo tal o cual marca se conseguirán los poderes de los ídolos. Esto, en efecto,
prepara el terreno simbólico para que los chicos acepten entrenar con las mismas técnicas
que utilizan los ídolos, traten de imitar lo que ellos hacen, con lo que no es el cuerpo del
infante lo que se educa, sino la búsqueda constante del rendimiento obsesivo y codificado,
perfectible y abierto a evaluaciones técnicas. En cualquier entrenamiento o partido de liga,
elegidos al azar, de cualquier división infantil de cualquier club de la cuidad de La Plata,
puede apreciarse que ésta es la lógica que se persigue: la necesidad de mantener todo
organizado bajo las reglamentaciones y los entrenamientos en pos de lograr
–conscientemente o no- los progresos deportivos y la construcción de futuros ídolos y
batidores de records.

***

32
Seria interesante analizar estadísticamente cuántos jóvenes platenses de entre 17 y 30 años
aproximadamente han llagado a las primeras divisiones. A ello habría que restarle la cantidad total de
practicantes en clubes barriales, profesionales y escuelitas de formación, para lograr un número más próximo
o certero.
33
En sentido comportamental. Funcionan como ejemplos a seguir o metas a alcanzar.
34
No hace mucho tiempo en la Argentina una marca deportiva muy importante publicitaba como una persona
por medio del entrenamiento pasaba de las ligas más bajas a las más altas del fútbol inglés y lograba llegar a
su selección. El slogan era: “Deja Todo… Entrena”

50
Nuestra propuesta intenta revertir la cultura, es decir, construir una nueva cultura del fútbol
que asigne otro lugar a los niños y niñas. Las infinitas redes sociales y simbólicas nos han
legado esta práctica, tal cual es hoy en día, pero no nos impiden luchar, desde la
educación corporal, para generar una contra-cultura en el seno de la misma. Sólo de esta
manera el fútbol obtendrá una nueva configuración, una nueva forma35 de ser concebido, y
por ende, tratado y enseñado. ¿Cuáles son esas configuraciones? ¿Acaso el deporte es
perjudicial? Criticar el deporte no significa proponer su destierro o desaparición: el deporte
no es bueno ni malo; considerarlo así implica otorgarle un carácter “natural”,
independientemente de las sociedades, las culturas, los estados y los mercados, que no le
otorgamos. Si el deporte fuera “natural”, ninguna critica tendría sentido, por el solo hecho
de que su estructura resultaría inmodificable. Proponemos, en cambio, que el fútbol no sea
practicado durante la infancia36 y que el deporte, en general, deje de mirar a los niños y
niñas con ojos e intereses de adulto, y deje de proponer a que ellos se comporten como
estos.
No es que estemos en contra de las reglas, los juegos también las requieren; tampoco nos
inquieta que los chicos quieran imitar a sus ídolos, las identificaciones son inevitables, o
que sueñen con batir un record mundial. Sólo queremos que los chicos sean partícipes
activos de la construcción de sus juegos y de las reglas que los identifican, de sus
acciones, reflexiones y estilos, en suma, de su acceso crítico a la cultura. La exigencia de
una regla externa, externamente administrada no va en esta dirección, no permite pensar
la regla misma, su sentido, su valor, la inclusión de los otros, adultos y pares, y el valor de
la cultura. Piaget ha dicho que no existe juego sin reglas -aunque también que cuantas
más reglas menos juego- pero “En los juegos, las reglas son intrínsecas, no externas y
puestas desde afuera sino establecidas por el sujeto o los sujetos involucrados en la
actividad” (Crisorio,2000:4). No es que los chicos no deban o puedan jugar al fútbol antes
de los 11 ó 12 años, pero no deberían hacerlo con reglas institucionalizadas y
administradas por jueces de acuerdo con un código inmodificable e indiscutible para los
jugadores, sino con reglas posibles de ser cambiadas y administradas por ellos mismos, o
35
Configurar es dar forma.
36
Un trabajo específico sobre esta temática puede encontrarse en:
Crisorio, R., "El deporte en la escuela ¿cuándo, cómo, para qué, por qué?" en Versiones, Revista de
educación del programa de la UBA y los profesores, Vol. 13, Buenos Aires, 2002.
Crisorio, R., "La enseñanza del Básquetbol" en Revista Educación Física y Ciencia, Año 5, Nº 4, La Plata,
Departamento de Educación Física, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Universidad
Nacional de La Plata, 2001.
Crisorio, R., Giles, M., 1999, "Apuntes para una didáctica de la educación física en el Tercer Ciclo de la EGB”,
Inédito.

51
por ellos y sus maestros, sin subordinarse a códigos inamovibles. La potestad de
establecer y cambiar las reglas del juego, aún cuando ello se haga en base al reglamento
del fútbol o del deporte de que se trate, comporta un sentido de pertenencia y democracia,
de creatividad y de cooperación, de apropiación y de justicia, de elaboración y
compromiso, de tolerancia y respeto por el otro, que alcanza no sólo a los aprendices sino
a toda la enseñanza, la cual se vuelve, a su vez, más eficaz también en lo que hace a la
comprensión de la lógica del juego. Nuestro propósito es lograr que los chicos tengan una
práctica más libre y democrática, y menos estructurada, que los habilite a un mayor
protagonismo y a una mayor y mejor inclusión en sus juegos y en sus aprendizajes, sin
descuidar ni dejar de lado la enseñanza. Por el contrario, creemos que lo que falta es,
justamente, enseñar, en lugar de dejar las cosas en manos de la costumbre, la naturaleza
o el mercado. ¿Cómo es posible lograr algo así? ¿Habría que eliminar las instituciones que
criticamos? No se trata de eliminar sino de cambiar. Para ello es necesario formar
especialistas que puedan y quieran transformar todo el sistema aceptado de formación
futbolística y deportiva: desde los modos de enseñanza hasta los de competición -sin
rechazar ni abolir la competición- y el fin, que debe plantearse la formación de futbolistas
para las ligas mayores y no pequeños campeones (la mayoría de los cuales serán
precoces desertores). Seguramente, esto requiera un gran esfuerzo a las federaciones, los
clubes, los entrenadores y los padres que sueñan con que sus hijos ganen dinero
rápidamente.37 Toda la gestión deportiva debería replantearse a fin de modificar la
situación del fútbol en el país.
La violencia campea en los torneos infantiles: entrenadores que gritan demasiado, padres
que se insultan con padres rivales, cantos que suelen insultar a los otros más que alentar a
los propios, etc. El 12 de octubre de 2004, un suplemento del diario Hoy de la ciudad de La
Plata registró un comentario de Walter Turcheti, por entonces réferee de ligas infantiles: “El
fútbol infantil está cada vez más difícil. La sociedad tiene la culpa”. Esta declaración,
concisa y certera, no augura un buen futuro ni para el fútbol como deporte ni para la
sociedad. Lo que comenzó como una herramienta de control y disciplinamiento ha invertido
su signo, dando la razón a Foucault cuando, en un diálogo en el Instituto franco-japonés de
Kyoto, en abril de 1978, afirmaba: “Desde hace cuatro, cinco siglos, se consideraba que el
desarrollo de la sociedad occidental dependía de la eficacia del poder para cumplir con su
función. Por ejemplo, era importante que, en la familia, la autoridad del padre o de los
37
Los basquetbolistas, basebolistas y futbolistas americanos, que entran en las ligas mayores luego de pasar
por la universidad ganan muchísimo dinero, pero más tardíamente. Lo que, de todos modos, les permite
administrarlo más eficazmente en la gran mayoría de los casos.

52
padres controlara los comportamientos de los hijos. Cómo el sujeto obedecía era un tema
importante. En estos últimos años, la sociedad ha cambiado y también los individuos.
Éstos son cada vez más diversos, diferentes e independientes. Cada vez hay más
categorías de personas que no están absorbidas por la disciplina, de modo que estamos
obligados a pensar en una sociedad sin disciplina. La clase dirigente está siempre
impregnada de la antigua técnica. Pero es evidente que debemos separarnos en el futuro
de la sociedad de disciplina actual.”38 Que este diagnóstico de Foucault no tenga una
intención moralizante, ni mucho menos, constituya una defensa de la sociedad disciplinaria
-actitudes que compartimos- no significa que esté o estemos a favor de la violencia; antes
bien indica la necesidad de pensar otra sociedad y, por ende, otra educación. En tanto, los
medios de comunicación y comercialización ofertan y difunden la práctica deportiva como
una práctica “sana” y digna de ser realizada por la juventud y la infancia. Proponemos que,
antes y en cambio, es preciso sanarla y dignificarla devolviéndole su carácter inicialmente
lúdico, y sostenemos que ello redundará incluso en mejores rendimientos en edades más
apropiadas. En suma, en la etapa en que los “amigos del fútbol” dedican sus esfuerzos a
que los chicos aprendan los modos de la competición adulta, con la ineludible secuela de
cuasi profesionalismo y divismo deportivo en los que lo logren, nosotros nos planteamos
educarlos en la comprensión de las lógicas deportivas -relación entre las reglas, los
objetivos, las situaciones y las acciones del juego, la cooperación, la inclusión y el respeto
del otro, el sentido de las reglas, del “jugar bien”, que implica desde la excelencia técnica
hasta la inteligencia táctica y la entereza en la victoria y la derrota, etc.-, de modo de
prepararlos para cuando lleguen, si llegan, el profesionalismo y el éxito, o para cuando no
lleguen el uno o el otro, o ninguno de los dos.

38
Publicado en Dits et écrits, vol. III, Gallimard, Paris, págs. 532-533.

53
Conclusiones provisorias

Nos oponemos, entonces, no al deporte ni aún al deporte de alto rendimiento, sino a la


tendencia que domina en todo el mundo al deporte contemporáneo en todos sus niveles: la
competitividad creciente; la seriedad en la participación de los participantes y la
exageración de los que no participan activamente; la deseducación de los primeros, que a
menudo los hace proclives a la competitividad extrema, a la búsqueda constante de
triunfos y records, y lábiles a las situaciones de éxito o fracaso, victoria o derrota, gloría u
olvido; y la de los segundos, que agiganta la brecha, tan agudamente advertida por
Bourdieu, entre los esquemas de percepción y apreciación que poseen los “conocedores”
(habitualmente viejos experimentados ex-practicantes del deporte de que se trate) y las
competencias pasivamente adquiridas por los profanos a través de la televisión, que
reduce a los legos al papel de “simples consumidores”, de meros fans, de participantes
imaginarios, más tomados por un color o una divisa que por el deporte en sí, mientras el
conocimiento permite a aquellos “encontrar en la rapidez de un movimiento, en la
imprevisible necesidad de una combinación lograda o en la orquestación casi milagrosa de
un movimiento de conjunto, un placer que no es ni menos intenso ni menos culto que el

54
que procura a un melómano una ejecución particularmente lograda de una obra bien
conocida”(Bourdieu,1988ª:203-204). Basta con ver a los padres, entrenadores, jugadores y
profesores protestar y discutir con los árbitros y reñirse entre ellos mismos, para darse
cuenta de que este desconocimiento se ha extendido al deporte infantil tanto como éste se
ha trasformado en una fuente de identificación, significado y gratificación para sus vidas.
A estas realidades, la educación física no ha opuesto más que un discurso pedagógico y
moralizante, en defensa de un supuesto “sujeto de la educación”, de la “persona humana”,
tan abstracto como anacrónico y ajeno al mundo en que vivimos. En tanto, la tendencia
hacia una seriedad y competitividad mayores, o hacia la responsabilidad y obligación en la
búsqueda de triunfos a edades tempranas, parece un proceso social imparable. La
educación corporal debe abordar este problema a partir de los acontecimientos,
despojándose de las psicologías y de los humanismos al uso, para explicar de qué manera
es utilizado el fútbol -y el deporte, en general- como factor y mecanismo de poder; para
hacer ver que no es el resultado de actos intencionados de un sujeto o grupo aislados sino,
antes bien, el resultado estratégico e inintencionado de una trama de acciones, tan
voluntarias como bienintencionadas de miembros de grupos interdependientes a lo largo
de varias generaciones; para mostrar que el deporte actual es el resultado de
acontecimientos históricos, por ende políticos, antes que un destino natural inexorable, y
que, por lo tanto, su signo puede cambiarse si se cambian las interpretaciones.
Probablemente entonces, la educación corporal “pueda advertir a las sociedades que han
transformado en un arma de guerra internacional lo que crearon o adoptaron como
herramienta de pacificación nacional, o que están malogrando una de sus mejores
creaciones para dar cabida a la humana necesidad de experimentar emociones agradables
que contrarresten el continuo control de los sentimientos característico de las situaciones
"reales” de la vida. Quizá pueda, inclusive, contribuir a formar en nuestra propia nación
ciudadanos más lúdicos, menos acostumbrados a ser restringidos principalmente por
controles externos, que nos ayuden a conseguir que el régimen democrático funcione en
una sociedad con larga tradición autocrática, que no ha tenido la oportunidad de
desarrollar el juego institucional, que nos enseñen a adquirir la autocontención
indispensable para ver en los otros algo más que objetos del propio beneficio”
(Crisorio,2001:9). Trabajar en este sentido requiere, sin embargo, hacer entrar a la
educación corporal y al deporte -y a todos sus contenidos- en los juegos de verdad y
mentira antes que en los de bien y mal.

55
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(con referato), La Plata, Departamento de Educación Física, Facultad de Humanidades y Ciencias
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58

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