Este blues cambiado fue promovido por una corriente intelectual y la curiosidad artística
Las primeras muestras de la música llamada "heavy metal" surgieron de la zona de Birmingham y
alrededores, en el Reino Unido a finales de los sesenta con grupos como Led Zeppelin y Black
Sabbath,
El origen cronológico es difuso, pero se podría decir que el heavy metal —primer subgénero de
algo luego conocido simplemente como metal— estuvo predestinado a su naturaleza de
apariencia siniestra, las causas de su aparición no quedan muy claras. Se especula que fue un
contraataque descarnado al flower power hippie y sus canciones de amor y paz; o que pudo ser
una derivación en clave estridente del virtuoso rock progresivo (Jethro Tull, Yes, King Crimson),
con una deuda fuerte del blues.
Como sostiene el antropólogo canadiense Sammuel Dunn, quien ha realizado tres documentales
sobre el tema: “Desde un principio los críticos consideraron el metal como música poco sofisticada
para gente poco sofisticada y a pesar de tener millones de fanáticos siempre ha sido
estereotipada, menospreciada y condenada”. Es cierto, pero al parecer ni a músicos ni a fans el
asunto les preocupa demasiado: el género se rebeló desde el principio contra lo moral y
políticamente correcto y, sobre todo, contra los valores conectados con lo religioso.