En el embarazo es posible que la mujer se sienta con un apetito mayor al que
normalmente tiene. ¿Hace falta reprimirlo? No. En absoluto. Solo hay que saber qué es
mejor comer en cada momento del día.
Lo primero y principal es llevar una dieta equilibrada, rica en nutrientes de todo tipo; esto
ayudará a saber cenar durante el embarazo correctamente.
Por tal razón, lo más recomendable es que las cenas estén constituidas por alimentos
blandos y suaves, bajos en grasa. Se pueden aliñar con aceite de oliva y es preferible
evitar las salsas, los condimentos fuertes y los picantes.
Asimismo, es importante mantener un horario de comida. A la hora de cenar durante el
embarazo, lo mejor es aprovechar las 7:00 y 8:00 pm. De esta manera, se puede hacer
la digestión completa, con tiempo suficiente, antes de ir a dormir.
En una cena durante el embarazo no pueden faltar los siguientes alimentos:
Verduras, ya sean crudas o cocidas, aunque estas últimas se digieren mucho mejor.
Proteínas magras, como el huevo cocido, la carne magra, el pescado blanco.
También es una buena opción comer legumbres en cantidades moderadas bien cocidas
o en forma de puré.
Hidratos de carbono. Estos deben representar un cuarto de la ingesta total durante la
cena, por lo que su presencia no debe ser muy abundante. Si es posible es mejor que
sean cereales integrales (arroz, avena, pasta, pan, etc), patatas.
Grasas saludables: aceite de oliva, frutos secos, aguacates, pescado azul o aceitunas.
Estas pueden estar en pequeñas cantidades pero son imprescindibles.
Lácteos: también se pueden incluir en las cenas. Los yogures naturales son una opción
ideal para tomar como postre.
Frutas: se pueden incluir si no se han ingerido las 3 piezas de fruta recomendadas
durante el día. A la hora de la cena es una buena opción comerlas en forma de compota
o fruta cocida.