«COOPERATIO MISSIONALIS» Instruccion de la Congregacién para la evangelizacién de los pueblos sobre
la cooperaci6n misionera (1-X-98)
Con la presente instruccion, la Congregacion para la evangelizacion de los pueblos se propone este triple
objetivo:
1°. Afianzar los principios doctrinales que se encuentran en la base de la cooperacion misionera.
2°. Dar disposiciones sobre la cooperacion misionera, con referencia especial a las OMP jy, en particular,
sobre las relaciones entre la Congregacion para la evangelizacion de los pueblos y las Conferencias
episcopales.
3°. Estimular y precisar la realizacion de algunas iniciativas de cooperacion misionera de las didcesis de
los territorios de derecho comin en favor de las Iglesias jovenes.
La Congregacion para la evangelizacion de los pueblos confia en que el fruto de este trabajo comun de
renovacion contribuya a dar nuevo impulso a la cooperacion misionera, indispensable para que la mision
«ad gentes» de la Iglesia pueda fomentar, como desea el Sumo Pontifice Juan Pablo II, una «nueva
primavera cristiana».
PRINCIPIOS DOCTRINALES
«La Iglesia peregrinante es, por su propia naturaleza, misionera». La Iglesia ha recibido el mandato de
realizar el plan de salvacion universal, que nace, desde la eternidad, de la «fuente del amor, es decir, de
la caridad de Dios Padre. Se presenta al mundo como la prolongacion del misterio y de la mision de
Cristo, unico Redentor y primer misionero del Padre, y es «sacramento universal de salvacion».
La Iglesia universal, todas las Iglesias particulares, todas las instituciones y asociaciones eclesiales y cada
cristiano en la Iglesia tienen el deber de colaborar para que el mensaje del Sefior se difunda y Ilegue
hasta los ultimos confines de la tierra (cf. Hch 1,8), y el Cuerpo mistico llegue a la plenitud de su
madurez en Cristo (cf. Ef 4,13).
Toda la Iglesia esta llamada a contribuir al desarrollo de la mision con una colaboracion activa. Todo
cristiano, en virtud del bautismo y de la confirmacion, entra en una corriente de actividad sobrenatural,
en un proyecto eterno de salvacion universal que es de Dios mismo y se realiza, dia a dia, en favor de las
generaciones que se suceden, formando la gran familia humana.
La participacion de las comunidades eclesiales y de cada fiel en la realizacion de este plan divino recibe
el nombre de «cooperacion misionera» y se realiza de diversas maneras: con la oracion, el testimonio, el
sacrificio, el ofrecimiento de su trabajo y sus ayudas, Toda iniciativa de animacion misionera se orienta
siempre a su fin: formar al pueblo de Dios para la misiOn universal «especifica», suscitar buenas y
numerosas
vocaciones misioneras y promover cualquier forma de cooperacion en la evangelizacion.
La cooperacion, indispensable para la evangelizacion del mundo, es un derecho y un deber de todos los
bautizados, fundado en su misma identidad de miembros del Cuerpo mistico, y se concreta en diversas
formas y en diferentes niveles de responsabilidad y de compromiso activo. «Esa cooperacion se funda y
se vive, ante todo, mediante la unin personal con Cristo (...). La santidad de vida permite a cada cristiano
ser fecundo en la mision de la Iglesia».
La Congregacion para la evangelizacion de los pueblos, el organismo central encargado de dirigir y
coordinar la evangelizacion y la cooperacion misionera, al actuar por mandato del Romano Pontifice y en
un ambito universal, favorece la unidad entre los responsables de la cooperacion misionera, en
diferentes niveles, y garantiza que sus actividades se desarrollen ordenadamente, de modo que todos
«dediquen sus fuerzas de forma unanime a la construccion de la Iglesia. Entre esos organismos se deben
contar los institutos de vida consagrada, las sociedades de vida apostolica, las asociaciones laicales, los
movimientos cristianos, los grupos de voluntariado, etc.
Para incrementar la animacion y la cooperacion, la Congregacion para la evangelizacion de los pueblos
se sirve especialmente de las cuatro Obras misionales pontificias.
DISPOSICIONES PRACTICAS
Las OMP son cuatro:
La Obra misional pontificia de la Propagacion de la fe, para suscitar el interés por la evangelizaciOn
universal en todos los sectores del pueblo de Dios y para promover en las iglesias locales la ayuda, tanto
espiritual como material, y el intercambio de personal apostolico.
La Obra misional pontificia de !a Infancia misionera, para ayudar a los educadores a despertar poco a
poco en los nifios la conciencia misionera; para animarlos a compartir su fe y sus bienes materiales con
sus coetaneos de las regiones y de las Iglesias mas necesitadas; y para promover las vocaciones
misioneras desde la mas tierna edad.
La Obra misional pontificia de San Pedro apostol, para sensibilizar al pueblo cristiano sobre la
importancia del clero local en los territorios de mision y para invitarlo a colaborar espiritual y
materialmente en la formacion de los candidatos al sacerdocio y a la vida consagrada.
La Pontificia Union misional, para la formacion y sensibilizacion misionera de los sacerdotes, de los
seminaristas, de los miembros de los institutos masculinos y femeninos de vida consagrada y de las
sociedades de vida apostdlica, y de sus candidatos, asi como de los misioneros laicos directamente
comprometidos en la mision universal. Esta Union es como el alma de las otras Obras, porque los que la
componen estan especialmente capacitados para suscitar en las comunidades cristianas el espiritu
misionero y para incrementar la cooperacion.
Estas cuatro Obras poseen la calificacion de «pontificias», pues se han desarrollado también con el
apoyo de la Santa Sede, que, al hacerlas propias, les ha concedido un caracter universal. «Estas Obras,
por ser del Papa y del Colegio episcopal, incluso en el ambito de las Iglesias particulares, deben ocupar
con todo derecho el primer lugar».
Es deber fundamental del director nacional promover y dirigir las OMP en la nacion y coordinar su
funcionamiento en cada una de las didcesis.
En todas las tareas relacionadas con su oficio, el director nacional debe observar fielmente los Estatutos,
otras posibles normas de la Santa Sede y directrices particulares de la Conferencia episcopal.
Por razon de la responsabilidad misionera comin de los obispos, en todas las Conferencias episcopales
debe constituirse una comision episcopal especial para las misiones. Tiene el cometido de incrementar
la evangelizacion «ad gentes», la animacion y la cooperaciOn misionera en sus diversas formas, y
mantener las relaciones con la Congregacion para la evangelizacion de los pueblos y con la Conferencia
episcopal, para garantizar la unidad de accion.
A la comision episcopal para las misiones compete principalmente:
a) Sugerir y estimular iniciativas adecuadas con vistas a la formacion misionera del clero, al
sustentamiento de los institutos misioneros y al desarrollo de la conciencia misionera en las Iglesias
particulares, de modo que los ficles se comprometan personalmente en la actividad «ad gentes» y
contribuyan a la cooperacion.
b) Promover en todas las didcesis las OMP, garantizando la identidad y la influencia efectiva de cada una
de ellas, segun los Estatutos.
c) Procurar que todas las ofertas recogidas se pongan integramente a disposicién del fondo comin para
las misiones en los Secretariados generales de las OMP, a fin de garantizar una distribucion equitativa y
proporcionada de las ayudas a todas las Iglesias jovenes y a todas las actividades relacionadas con la
mision universal «ad gentes».
d) Proponer a la Conferencia episcopal la suma de la aportacién economica que cada didcesis,
proporcionalmente a sus ingresos, debe dar cada afio para la obra misionera, entregandola a la
Congregacion para la evangelizacion de los pueblos.
¢) Velar para que se promuevan e¢ integren arm6nicamente todas las iniciativas de cooperacion
misionera.
f) Suscitar y ordenar la colaboracién de los institutos de vida consagrada, asi como de las sociedades de
vida apostolica, con un fin exclusiva o parcialmente misionero, tanto para la formacién y la animacion
misionera de los fieles como para la cooperacién, en intima union con las OMP.
Junto con el presidente de la comision episcopal para las misiones, que lo dirige, forman parte de este
consejo: el director nacional de las OMP; los secretarios nacionales de las Obras o sus delegados;
sacerdotes diocesanos escogidos por la comisiOn episcopal; delegados de los institutos misioneros y de
otros institutos de vida
consagrada y de sociedades de vida apostolica que trabajan en territorios de mision, presentados por la
Conferencia nacional de los superiores mayores; delegados de las asociaciones misionales laicales,
indicados por sus responsables.
Conviene que las comisiones episcopales para las misiones tengan presentes estas lirectrices:
a) Ante todo se reafirma la invitacion de los Sumos Pontifices a los obispos y a
los organismos comprometidos en la mision «ad gentes» a colaborar activa y
fielmente con la Congregacion para la evangelizacion de los pueblos. Los programas de las OMP deben
integrarse en los programas pastorales de la nacion. Hay que conseguir que la cooperacién misionera se
integre verdaderamente en el contexto pastoral y no resulte un elemento aislado. c) Se debe reconocer
y asegurar realmente a las OMP la funcion de instrumento
oficial de la Iglesia universal, que les compete por constitucién en el pais y en las didcesis.
b)
d) Procirese que cada didcesis transmita oportunamente a los respectivos
Secretariados generales, a través de la direccion nacional, todas las ofertas voluntarias de los fieles para
las OMP, tanto las de la Jornada mundial de las misiones como las de otras colectas y entradas de
caracter misionero.
e) El director nacional de las OMP debe encontrar apoyo efectivo en la comision episcopal para el
cumplimiento de su servicio.
f) Es conveniente que se invite al presidente de la comisiOn episcopal a los encuentros nacionales
anuales de las OMP, de modo que pueda seguir de cerca sus actividades, tanto en las fases de
programacion como en las de revision.
g) Informese al director nacional de las deliberaciones y de las iniciativas misioneras de la comision
episcopal.
La mutua participacién en encuentros misioneros, con intercambio de experiencias
y de iniciativas, sera de provecho para la obra de evangelizaci6n universal de la Iglesia y refuerza los
vinculos de comunion y de colaboracion entre la Santa Sede y las Iglesias particulares, como también
entre las comunidades eclesiales, favoreciendo la cooperacion misionera.
Se confirman la actualidad y la validez de las vocaciones especiales «ad vitam» en los institutos
misioneros. Pero también la forma especial de cooperacion misionera entre las Iglesias, por la cual
algunos sacerdotes diocesanos, Ilamados «fidei donum», y algunos religiosos y religiosas, asi como
laicos, son enviados a una circunscripcién misionera para colaborar en el apostolado, aun solo
temporalmente, se reconoce como valida y se estimula su progresivo desarrollo.
Para destinar personal de modo estable a territorios de misién, ademas de las condiciones antes
indicadas, siganse también los siguientes criterios:
a) Los sacerdotes «fidei donum», que ponen de manifiesto de modo singular la relacién de comunion
entre las Iglesias, han de ser elegidos entre los mejores, deben ser idoneos y han de estar debidamente
preparados para el servicio peculiar que les espera. Ademas, a su retorno definitivo, se les acogera e
integrara adecuadamente en el presbiterio y en la pastoral diocesana. Se podra aprovechar su
experiencia para promover la formacion misionera de la comunidad eclesial.
b) Los miembros de los institutos de vida consagrada, tanto contemplativa como activa, trabajen en la
actividad misionera, de acuerdo con su carisma especifico, sobre
todo con el testimonio que pueden dar de los grandes valores evangélicos, que la Iglesia posee, por la
fuerza de su consagracion a Dios, para su gloria y para servicio de los hombres, a ejemplo de Cristo.
c) Los laicos, hombres y mujeres, cuyo bautismo es la raiz de su responsabilidad misionera, deben ser
valorados en la actividad misionera, especialmente en aquellas situaciones en las que los hombres sélo
pueden conocer a Cristo por medio de ellos y en conformidad con su indole secular.
Son también valiosas las formas de colaboracion directa entre las Iglesias, que se conocen con el
nombre de «hermanamiento». No obstante, procurese no limitar el propio radio de accion a un solo
objetivo, y no aislarse de las demas iniciativas generales de cooperacion misionera, especialmente las de
las OMP, para salvaguardar el principio de la equidad universal en la distribucién de las ayudas.
Mundos y fenomenos sociales nuevos, especialmente las situaciones relacionadas con la difundida
movilidad humana, requieren respuestas actualizadas, que se traducen en nuevas formas de
cooperacion misionera. Estas deben ser estudiadas y programadas con mucha atencion, sobre todo a
nivel local.
Es necesario que madure en todos la conciencia de que «cooperar a las misiones quiere decir no solo
dar, sino también saber recibir: todas las Iglesias particulares, tanto j6venes como antiguas, estan
Ilamadas a dar y a recibir en favor de la mision universal y ninguna debera encerrarse en si misma». Se
debe insistir en la necesidad
de «abrirse a la universalidad de la Iglesia, evitando cualquier forma de particularismo, exclusivismo 0
sentimiento de autosuficiencia».
La Iglesia también en el futuro seguira siendo misionera: el caracter misionero forma parte de su
naturaleza.