Economía informal e informalidad
en una sociedad multiétnica
Georg Dufner
Iván Velásquez-Castellanos
(Coordinadores)
Economía informal
e informalidad
en una sociedad
multiétnica
© 2020 Konrad Adenauer Stiftung e.V.
Prólogo Edición y Corrección
Dr. Georg Dufner Daniel Atahuachi Ph.D.
Representante en Bolivia
Fundación Konrad Adenauer (kas) Comité Editorial
Dr. Georg Dufner
Iván Omar Velásquez Castellanos Ph.D. Iván Omar Velásquez Castellanos Ph.D.
Coordinador de la kas Bolivia
Fundación Konrad Adenauer (kas)
Autores
Horacio Valencia R.
José Gabriel Espinoza
Elizabeth Jiménez
Miguel Fernández Moscoso
Solange Sardán Matijašević
Ruben Ferrufino Goitia
Joaquín Morales Belpaire
Ludwig Torres Carrasco
Ricardo Jiménez Palacios
Iván Omar Velásquez-Castellanos
P. Cesar Ramos H. DISTRIBUCIÓN GRATUITA
Konrad-Adenauer-Stiftung e.V.
Klingelhöferstraße 23
Fundación Konrad Adenauer (kas), Oficina
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ISBN Esta publicación se distribuye sin fines de lucro,
978-99954-1-957-8 en el marco de la cooperación internacional
de la Fundación Konrad Adenauer (kas). Los
Impresión - Plural editores textos que se publican a continuación son de
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La Paz, Bolivia editores o de la Fundación Konrad Adenauer
e-mail: plural@[Link] / [Link] (kas). Se autoriza la reproducción total o par-
cial del contenido con la inclusión de la fuente.
Índice
Prologo......................................................................................................... 7
capítulo primero
Sector, empleo, economía y mercado laboral informal
Aspectos teórico conceptuales
Iván Omar Velásquez Castellanos.................................................................... 13
capítulo segundo
Empleo e informalidad en Bolivia: 20 años no es nada
Análisis empírico de la evolución de la informalidad (1999 a 2018)
Horacio Valencia R.......................................................................................... 61
capítulo tercero
La informalidad y el cambio tecnológico ¿Cuán amenazados
están los empleos informales?
Jose Gabriel Espinoza Yañez............................................................................ 97
capítulo cuarto
Trabajando en varios mundos: las estrategias laborales de productores
de Quinua en el Altiplano Sur de Bolivia
Elizabeth Jiménez, Miguel Fernández............................................................. 119
capítulo quinto
La brecha salarial por género, una tarea pendiente
Solange Sardán Matijašević............................................................................ 149
[5]
6 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
capítulo sexto
Los sindicatos de ayer y de hoy: muy diferentes
y con los mismos problemas
Miguel Fernández Moscoso.............................................................................. 179
capítulo séptimo
La política tributaria como incentivo a la Formalidad:
Opciones de reforma
Rubén Ferrufino G......................................................................................... 217
capítulo octavo
Las instituciones que empujan hacia la informalidad
Joaquín Morales Belpaire / Solange Sardán Matijaševic............................. 265
capítulo noveno
Segmentación del mercado laboral. El trabajó informal en Bolivia,
un análisis desde 1996 a 2018
Ludwing Ernesto Torres Carrasco.................................................................... 289
capítulo décimo
Desigualdades de Género en el Comercio Informal:
Dinámicas de valor, sindicalización y criminalización
en el corredor fronterizo peruano-chileno
Ricardo Jiménez Palacios................................................................................. 313
capítulo onceavo
Informalidad – Mercado Laboral
Iván O. Velásquez Castellanos / P. Cesar Ramos H........................................... 333
capítulo doceavo
¿Por qué optamos por la informalidad?
Joaquín Morales Belpaire................................................................................ 353
Temáticas y autores....................................................................................... 369
Prólogo
La informalidad en general es una característica de países en vías de desarrollo,
como en el Estado Plurinacional de Bolivia, en donde la economía informal se
desarrolla en un escenario de pobreza a nivel urbano y rural, altas tasas de desem-
pleo, subempleo, desigualdad de género y trabajo precario, inseguro y mal pagado.
Sin duda, el crecimiento de la economía informal en economías en desarrollo, es
el resultado de la baja capacidad del sector formal de generar fuentes de empleo
digno e ingreso sostenible, en un contexto de fuerte crecimiento de la fuerza
laboral y creciente migración campo ciudad.
Evidentemente, la economía informal se caracteriza por un agudo déficit
de trabajo decente y un porcentaje desproporcionado de trabajadores pobres. La
evidencia empírica ha mostrado que los trabajadores de la economía informal se
enfrentan habitualmente a riesgos más elevados de pobreza que los trabajadores
de la economía formal. Como resultado de estos y otros factores, hay una coin-
cidencia significativa, aunque no llega a ser total, entre el trabajo en la economía
informal y el hecho de ser pobre y vulnerable (oit, 2018).
La Fundación Konrad Adenauer (kas) oficina Bolivia trabaja por más de
medio siglo apoyando el fomento de políticas públicas en pro del bienestar de
los bolivianos, la democracia y el estado de derecho. A lo largo de este periodo
de trabajo uno de los problemas económicos que se ha hecho evidente en 37
años de democracia, es que desde 1982, la economía informal ha crecido en pro-
gresión geométrica. Asimismo, el mercado laboral en Bolivia se caracteriza por
tener un elevado empleo informal como lo señalan Medina & Schneider (2018),
posicionando al país con un 62,3 por ciento de informalidad respecto al Producto
Interno Bruto (pib).
La medición del pib y el empleo pueden traducirse en subestimaciones im-
portantes si no tiene en cuenta las actividades informales. Además, las políticas
[7]
8 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
nacionales están mejor fundamentadas si se conocen la magnitud del empleo
informal y las condiciones de estos patrones de empleo. Según el Sistema de
Cuentas Nacionales (s.c.n.; 2008), ciertas actividades pueden ser ilegales como
legales, pero se ocultan a las autoridades públicas por las razones: de evitar el
pago del impuesto sobre la renta, el valor agregado u otros pagos. También para
evitar el pago de cotizaciones a la seguridad social y para evitar tener que cumplir
con ciertos estándares legales tales como salarios mínimos, horarios máximos,
estándares de seguridad o salud, etc.
Las políticas de ajuste estructural y los procesos de reestructuración eco
nómica, incluida la privatización de empresas estatales y servicios públicos a
lo largo de la historia económica de Bolivia, han contribuido también al creci-
miento de la economía informal. Según la oit (2002), en la región de Europa
Central y Sudoriental (países no miembros de la Unión Europea (ue)) y la
Comunidad de Estados Independientes, el desmembramiento del sistema de la
Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (urss) estuvo seguido de altas tasas
de desempleo y la rápida migración de las zonas rurales a las urbanas sin los
correspondientes aumentos de la proporción de trabajadores en la industria. Esto
se tradujo en altas tasas de empleo en el sector de los servicios, pocos cambios
en las tasas de empleo vulnerable y de desempleo, como también desaliento
entre los jóvenes.
En países en desarrollo, extractivistas como Bolivia las caídas en los precios de
los productos básicos (minerales entre otros) que exportan determinaron el cierre
de centros mineros y el aumento de un número significativo de desempleados
que contribuyeron al incremento de la economía informal. En Bolivia sucedió
en 1985 cuando cae el precio de su principal producto de exportación el Estaño
que determino el desplome del principal producto generador de ingresos por
exportación para el país. Su ciclo (de Kondratiev) duro aproximadamente 85 años.
Los centros mineros se cerraron y dieron lugar a un sin número de desem-
pleados la mayoría de ellos llegaron a poblar la ciudad de El Alto en La Paz y
migraron a otros departamentos como Santa Cruz y Cochabamba. Como conse-
cuencia de ello el sector terciario de la economía se incrementó exponencialmente
en especial el comercio informal.
En contra de las primeras predicciones, la economía informal ha crecido
rápidamente en casi todos los puntos del planeta y en Bolivia no ha sido una
excepción en especial desde 1985 hasta nuestros días, también están incluidos
a los países industrializados, y ya no puede seguir considerándose un fenómeno
temporal o marginal. La mayor parte de los nuevos empleos de los últimos años,
particularmente en los países en desarrollo y en transición, se han creado en la
economía informal. En Bolivia el boom de las materias primas (2006-2013) y un
tipo de cambio favorable a las importaciones han favorecido al fortalecimiento
del sector terciario de la economía amparado por el paraguas de la informalidad.
prólogo 9
Al 2019, Bolivia ha ingresado a un proceso de urbanización acelerado, más del
70 por ciento de la población boliviana vive en las ciudades del eje central y ese
proceso de urbanización viene dándose con una fuerte presencia del sector infor-
mal urbano, en donde las actividades terciarias, como el comercio, los servicios, el
transporte, y las administrativas, entre otras, configuran un rasgo característico de
la informalidad del país. En Bolivia como se mencionó anteriormente, prevalece
una forma de actividad económica basada en el extractivismo (minerales y gas
básicamente), en la explotación de recursos naturales. Esto es algo que le está pa-
sando factura a la economía, por el debilitamiento de la demanda agregada interna
y está afectando a los procesos de fortalecimiento del desarrollo entrampando a
la economía boliviana en la informalidad.
Evidencia empírica coincide en afirmar que la gobernanza frágil es una de
las bases fundamentales de la economía informal. En general, el crecimiento de
la economía informal puede deberse a: Políticas macroeconómicas y sociales
inadecuadas, ineficaces, encubiertas o mal aplicadas, a menudo desarrolladas
sin consultas tripartitas, así como a la falta de marcos jurídicos e instituciona-
les favorables y de buena gobernanza para la aplicación correcta y eficaz de las
políticas y leyes. Sin duda, la gobernanza inadecuada se traduce en poblaciones
de trabajadores y empresarios que la legislación no reconoce ni protege. Los
marcos jurídicos e institucionales cuya concepción y aplicación es esencial para
luchar contra la informalidad son los que rigen el trabajo, la protección social, la
reglamentación de las empresas y la garantía del derecho de propiedad, incluido
el acceso al capital financiero (Oit; cit, 2002).
En el caso de Bolivia la normativa laboral es antigua y muy desactualizada
y no responde a los desafíos del siglo xxi. Asimismo, la normativa de referencia
sobre las condiciones laborales en Bolivia es la Ley General del Trabajo (Decreto
Supremo de 24 de mayo de 1939, por el que se dicta la Ley General del Trabajo,
elevado a Ley el 8 de diciembre de 1942). Y su reglamento de desarrollo (Decreto
de 23 de agosto de 1943, reglamentario de la Ley General del Trabajo): Así, la
normativa boliviana diferencia entre contrato individual o colectivo, en este último
caso cuando se pacta “entre un patrono o asociación de patrones y un sindica-
to, federación o confederación de sindicatos de trabajadores”. Por ello, existen
empleadores de grandes empresas que tienen comportamientos inadecuados y
escamotean los derechos sociales, y económicos de sus trabajadores, pero debido
a la estructura empresarial en Bolivia son pocas ese tipo de empresas.
En general en empresas relativamente grandes, los trabajadores gozan de
protección sindical y las gerencias son profesionales, y procuran cumplir con lo
que establecen las normas laborales. Se podría denominar que el trabajo en estas
pocas empresas el trabajo es digno (Erostegui, R.; 2017). Contrariamente a lo
mencionado en las micro y pequeñas empresas es donde no se respeta la legis-
lación ni la normativa laboral; en la mayoría no se practica relaciones laborales
10 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
enmarcadas en la norma, los empleados no son sujetos de prestaciones sociales
ni beneficios sociales, aparentemente porque la legislación laboral de 1939 está
pensada para las grandes empresas y, por lo tanto, a estos segmentos pequeños
les genera distorsiones, principalmente de costos y de productividad.
Con relación a la cantidad de trabajadores que están cubiertos por la legislación
laboral, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadísticas (ine), que la población
económicamente activa abarca a 4.739.203 de personas y sólo el 40 por ciento,
es decir 1.895.681 es asalariada.
La población protegida por la Ley General del Trabajo (lgt) llega a
473.920 personas, que corresponden al 25 por ciento, pues una gran parte de
los asalariados están constituidos por los maestros, que tienen un régimen labo-
ral particular, mientras que 450 mil son funcionarios públicos con un régimen
laboral enmarcado en el Estatuto del Funcionario Público. Lo que no muestran
estas cifras es que 2.843.521 personas están vinculadas al sector informal o son
trabajadores por cuenta propia, propietarios de empresas en todos los segmentos,
pero mayoritariamente compuestas por micro o pequeños centros de trabajo
y también por desempleados, que corresponden a un 5 por ciento; es decir de
236.960 personas. Estas personas no tienen garantizada la atención en salud y
tampoco gozan con efectividad de un régimen jubilatorio. No tienen un régimen
de protección laboral.
Por otro lado, el 25 por ciento de los trabajadores que gozan tanto de la pro-
tección de la seguridad social de corto y largo plazo, así como de la Ley General
del Trabajo, es un número reducido, pero de importancia para el país, debido a que
están insertos en sectores importantes de la economía: minería, petróleo, industria,
construcción, servicios bancarios, etcétera. Además, estos sectores cuentan con
organizaciones sindicales muy bien estructuradas y con influencia en organiza-
ciones sindicales internacionales, así como en la Organización Internacional del
Trabajo (Erostegui, R.; 2017). Asimismo, el otro grupo de trabajadores, que está
compuesto por trabajadores con dependencia económica del Estado en todos sus
niveles (central, departamental y municipal), tiene protección de la seguridad social
de corto y largo plazo, pero no cuenta con estabilidad laboral (exceptuando a los
maestros), no cuenta con organización sindical y no puede defender sus derechos
mediante una declaración de huelga.
Aunque algunas actividades ofrecen medios de vida e ingresos razonables, la
mayoría de las personas que trabajan en la economía informal: están expuestas a
condiciones de trabajo inadecuadas e inseguras y tienen altos niveles de analfa-
betismo, poca calificación y escasas oportunidades de formación; tienen ingresos
más inciertos, más irregulares y más bajos que quienes trabajan en la economía
formal, trabajan más horas, no gozan de derechos de negociación colectiva ni de
representación y, a menudo, su situación en el empleo es ambigua o encubier-
ta; y tienen una mayor vulnerabilidad física y financiera porque el trabajo en la
prólogo 11
economíainformal está excluido o efectivamente fuera del alcance de los regímenes
de seguridad social y de la legislación en materia de protección
Finalmente, a nombre de la Fundación Konrad Adenauer (kas) oficina Bolivia,
deseamos agradecer a los investigadores que formaron parte en esta investigación,
el objetivo de la misma es que sirva para comprender un fenómeno tan complejo
como lo es la informalidad y la economía informal, deseamos también que esta
investigación pueda servir de insumo para la formulación de políticas públicas,
agradecemos de manera especial a todos los investigadores que contribuyeron
con sus ideas, análisis y reflexión, por su aporte a la investigación y por su manera
peculiar de abordar esta siempre interesante temática. Esperemos que esta inves-
tigación sea de utilidad y sirva de insumo para comprender la compleja realidad
de la economía informal en Bolivia.
Nuestra Señora de La Paz, noviembre de 2020
Dr. Georg Dufner Iván Velásquez-Castellanos Ph.D.
Representante en Bolivia Coordinador de la kas Bolivia
Fundación Konrad Adenauer (kas) Fundación Konrad Adenauer (kas)
12 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Feria 16 de Julio de la ciudad de El Alto, vendedores de ropa usada.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
Feria 16 de Julio de la ciudad de El Alto, restaurantes ambulantes.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
capitulo primero
Sector, empleo, economía y mercado
laboral informal
Aspectos teórico conceptuales
Iván Omar Velásquez Castellanos1
Resumen
La economía informal se caracteriza por un agudo déficit de trabajo decente y
un porcentaje desproporcionado de trabajadores pobres. La evidencia empírica
ha mostrado que los trabajadores de la economía informal se enfrentan habitual-
mente a riesgos más elevados de pobreza que los trabajadores de la economía
formal. Como resultado de estos y otros factores, hay una coincidencia signi-
ficativa, aunque no llega a ser total, entre el trabajo en la economía informal y
el hecho de ser pobre y vulnerable (oit, 2002). El presente documento realiza
precisiones conceptuales sobre lo que significa: Sector, Empleo, Economía y
Mercado Laboral informal desde el estado del arte de la literatura. La revisión
no es completa, por lo extenso de enfoques y literatura sobre la temática; sin
embargo, intenta precisar aspectos teórico conceptuales esenciales para entender
el fenómeno de la informalidad y la economía informal. La base de la discusión
y la revisión de la literatura inicia en el trabajo y los aportes de la Organización
Internacional del Trabajo (oit), desde los 70s la oit ha jugado un rol destacado
a la hora de situar el tema en la agenda y el debate político internacional sobre
la informalidad, durante más de 40 años, ha producido datos sobre el empleo
informal y llevado a cabo investigación, sobre: las condiciones de trabajo en la
economía informal, los factores impulsores de la informalidad y las políticas
1 Obtuvo su doctorado en economía en la Georg-August-Universität Göttingen en Alema-
nia. En el 2017 realizó su Post Doctorado en el marco del Programa trAndeS de la Freie
Universität de Berlin (fu Berlin). En la actualidad es Coordinador de la Konrad Adenauer
Stiftung (kas) en Bolivia. Comentarios a: velasquezivanomar@[Link] [Link]@
[Link]
[13]
14 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
innovadoras para facilitar la transición de la economía informal a la economía
formal, motivo por el cual su revisión bibliográfica e inserción en la discusión
es obvia e indispensable.
Palabras Clave: Empleo, Informalidad, Habilidades, Normas Laborales,
Política Pública.
Código jel: J01, J46, J24, J8, J48
1. Introducción
Han pasado 47 años desde que la Organización Internacional del Trabajo (oit)
por primera vez haya hablado del sector informal en el estudio que hizo sobre
Kenia en 1972. Hoy más que nunca el concepto de la informalidad sigue vigente
en especial en las economías en desarrollo. Sin embargo, hay que reconocer que
fue el antropólogo Keith Hart quien empleó por primera vez el término “opor-
tunidades informales de ingreso” (Hart, K., 1973), el estudio fue presentado en
septiembre de 1971 en una conferencia del Instituto de Estudios del Desarrollo
de la Universidad de Sussex. Sin embargo, el informe de la oit (1972) hizo un
análisis más estrictamente económico del concepto, que además alcanzó mayor
difusión académica.
De la misma forma, hace exactamente 47 años la oit usó por primera vez
la expresión “Sector no estructurado2 3 para describir las duras actividades de los
trabajadores generalmente gente que vive por debajo de la línea de la pobreza
(pobres: moderados y extremos) que no eran reconocidas, registradas, protegi-
das o reguladas por las autoridades públicas. En 1991, hace más de 28 años, la
78va reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo examinó: “El dilema
del sector no estructurado”4. Así, el dilema que se planteaba era si la oit y sus
mandantes debían promover el sector informal como proveedor de empleo y de
ingresos o tratar de extender al mismo la reglamentación y la protección social,
con la posibilidad de que de esta forma se redujera su capacidad de proporcionar
empleos e ingresos a una mano de obra siempre en aumento. En la Memoria de
1991 se subrayaba que:
“Está excluido que la oit ayude a ‘promover’ o a ‘desarrollar’ el sector no estructurado
de tal o cual país como un medio cómodo y poco oneroso de crear empleos si los
interesados no están resueltos, al mismo tiempo, a erradicar paulatinamente las peores
2 oit. (1972). Employment, incomes and equality: A strategy for increasing productive em-
ployment in Kenya. Ginebra, 1972.
3 En la actualidad, “Sector Informal” y posteriormente “Economía Informal”.
4 oit. (1991). El dilema del sector no estructurado. Memoria del Director General. Conferencia
Internacional del Trabajo, 78va reunión, Ginebra, 1991.
sector, empleo, economía y mercado laboral informal 15
formas de explotación y de trabajo infrahumanas que se observan en ese sector” 5
(oit, 1991).
En la discusión de la Conferencia se hizo hincapié, en que para resolver el
dilema había que “atacar a las raíces del mal y no sólo a los síntomas” mediante
“una estrategia global y diversificada” 6. Sin duda, en países en desarrollo como en
el Estado Plurinacional de Bolivia hoy todavía, hay un dilema, pero de magnitud
y complejidad mucho mayores, toda vez que el sector y la economía informal se
han formalizado en la cotidianidad de las actividades económicas. En contra de
las primeras predicciones, la economía informal ha crecido rápidamente en casi
todos los puntos del planeta y en Bolivia no ha sido una excepción en especial
desde 1985 hasta nuestros días, también están incluidos a los países industrializa-
dos, y ya no puede seguir considerándose un fenómeno temporal o marginal. La
mayor parte de los nuevos empleos de los últimos años, particularmente en los
países en desarrollo y en transición, se han creado en la economía informal. En
Bolivia el boom de las materias primas (2006-2013) y un tipo de cambio favorable
a las importaciones han favorecido al fortalecimiento de un sector terciario de la
economía amparada por el paraguas de la informalidad.
La mayoría de las personas ha pasado a la economía informal porque no
podía encontrar un empleo o emprender una actividad empresarial en la econo-
mía formal. En Bolivia, por ejemplo, en los últimos 20 años el trabajo informal
ha representado casi el 62,3 por ciento del Producto Interno Bruto (pib, fmi,
2018). El trabajo en la economía informal no puede calificarse de “decente” en
comparación con el empleo reconocido, protegido, seguro y formal.
Según la Organización Internacional del Trabajo (oit, 20187) más del 60 por
ciento de la población ocupada mundial se gana la vida en la economía informal.
La informalidad existe en todos los países independientemente de su nivel de
desarrollo socio-económico, si bien tiene mayor prevalencia en los países en de-
sarrollo. Los 2000 millones de mujeres y hombres que se ganan la vida en la eco-
nomía informal se ven privados de condiciones de trabajo decentes. La evidencia
demuestra que la mayoría de las personas que se incorporan a la economía informal
no lo hacen por elección, sino como consecuencia de la falta de oportunidades
en la economía formal y por carecer de otros medios de sustento (oit, 2018).
La oit (2018) reconoce que el principal reto para la transición a la econo-
mía formal es encontrar la combinación adecuada de políticas que respondan a
5 ibid, oit (1991), página, 67.
6 oit. (1991). Actas provisionales de la 78.ª reunión, Conferencia Internacional del Trabajo.
Ginebra, 1991, Respuesta del Director General a la discusión de su Memoria, páginas. 27/7-
27/8.
7 International Labor Organization (ilo). Women and men in the informal economy: A statistical
picture, isbn 978-92-2-131580-3 (print), 978-92-2-131581-0 (web pdf), Ginebra, 2018.
16 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
la diversidad de características y factores determinantes de la informalidad. Para
comprender mejor estos aspectos complejos de la informalidad y supervisar el
avance hacia la formalización, es necesario disponer de estadísticas fiables y re-
levantes. En junio de 2015, la Conferencia Internacional del Trabajo adoptó la
Recomendación sobre la transición de la economía informal a la economía formal
(Núm. 204), la primera norma internacional del trabajo que se centra totalmente
en la economía informal.
En septiembre de ese mismo año, la Organización de las Naciones Unidas
adoptó la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, que incluía la transición
a la formalidad entre las metas del Objetivo 8 de Desarrollo Sostenible. Ambos
instrumentos representan importantes hitos en el planteamiento mundial hacia
la formalización, especialmente al aportar directrices sobre el proceso. La oit
ha definido la formalización de la economía informal como uno de sus resultados
estratégicos y brinda su apoyo a los mandantes tripartitos para facilitar la transición
a la economía formal en la esfera nacional.
Si bien, el concepto de “sector informal” fue descrito y utilizado por primera
vez por la oit en 1972, en un estudio sobre el problema del empleo en Kenia
(oit, 1972) muchas de sus características y peculiaridades no se han modificado
en estos 47 años. El informe confirmaba la existencia de un grupo creciente
de “ocupados pobres”, que no cabían en ninguno de los grupos de la clásica
dicotomía entre sector moderno y sector tradicional, pues, aunque por el tipo
de empleo y ubicación pertenecían al sector moderno, tenían un ingreso apenas
superior al del sector tradicional (oit, 1972). El análisis consistió en evaluar la
fuerza de trabajo como unidad de producción y de su articulación con el resto
de la economía.
El estudio mostró la masa de subempleados que trabajaba en múltiples acti-
vidades había logrado sobrevivir en condiciones desfavorables, lo que los condujo
a examinar el tipo de trabajo realizado y, como consecuencia éste consistía princi-
palmente en operaciones unipersonales, identificaron el trabajo con la unidad de
producción. Además, se supuso que existía una relación funcional con el resto de la
economía, sobre la base de que los trabajadores informales podrían proporcionar
bienes y servicios, aún bajo severas formas de persecución, de ahí se postuló que
si no existiera esta interferencia sería posible elevar el nivel de ingresos de las
personas ocupadas en el sector informal8 (Tokman, V. 19879).
En un estudio más pormenorizado de dicho grupo se comprobó que era nu-
meroso y que su contribución al producto nacional estaba lejos de ser despreciable.
8 La principal desventaja del informe de Kenia fue la falta de un marco conceptual para definir
el sector.
9 Tokman, Victor (1987): El sector informal quince años después, El Trimestre económico,
vol. 54, N°215. Julio - septiembre.
sector, empleo, economía y mercado laboral informal 17
Por otra parte, sus actividades mostraban una dinámica propia tal que contradecía
el enfoque dominante según el cual habrían de desaparecer progresivamente frente
al efecto de filtración (trickle-down) de los beneficios del crecimiento hacia los
estratos más pobres.
A dicho grupo de actividades se le llamó sector informal, a la vez que se destacó
la necesidad de integrarlo en forma activa a las políticas de desarrollo. Inicialmente
este sector fue definido mediante una suma de características empíricamente ob-
servadas: empresas de tamaño pequeño, que funcionaban en mercados abiertos,
competitivos y no regulados, con recursos locales y tecnologías adaptadas, de uso
intensivo de mano de obra (Guerguil, M. 198810).
Así, la economía informal abarca una enorme gama de situaciones diversas,
tanto entre economías como dentro de ellas. Desde la perspectiva de la formulación
de políticas, es importante resaltar que los trabajadores y las unidades económicas
–empresas, empresarios y hogares– de la economía informal presentan una amplia
diversidad de características y necesidades. Esto se debe conocer y comprender,
junto con las razones de la persistencia de la economía informal, a fin de formular
políticas eficaces para la transición a la formalidad.
Los trabajadores de la economía informal difieren ampliamente en términos
de nivel de ingreso, edad, nivel de educación, situación en el empleo, sector, tipo
y dimensión de la empresa, ubicación del lugar de trabajo (rural o urbano, priva-
do o público), grado de cobertura de la protección social y laboral. Las unidades
económicas de la economía informal también tienen características muy diversas
en cuanto a dimensión, sectores de concentración, grado de cumplimiento de la
legislación y reglamentos, o nivel de productividad, entre otros aspectos.
2. Informalidad: concepto, dimensiones y definición
Desde los 70s la oit ha jugado un rol destacado a la hora de situar el tema en la
agenda y el debate político internacional sobre la informalidad, durante más de
40 años. Ha producido datos sobre el empleo informal y llevado a cabo investi-
gación, sobre (oit, 2018):
a. las condiciones de trabajo en la economía informal,
b. los factores impulsores de la informalidad y
c. las políticas innovadoras para facilitar la transición de la economía informal
a la economía formal.
10 Guerguil Martine (1988). Algunos alcances sobre la definición del sector informal. revista
de la cepal N° 35 / agosto de 1988.
18 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Según la oit (2018) la aprobación de la Recomendación Núm. 20411 por
parte de la Conferencia Internacional del Trabajo en el 2015, tuvo una im-
portancia estratégica para el mundo del trabajo y su futuro, ya que se trata de
la primera norma internacional del trabajo centrada en su totalidad sobre la
economía informal y su diversidad, además de aportar orientación práctica para
encarar estas prioridades (oit, 2018). La Recomendación claramente resalta
la necesidad de:
a. Facilitar la transición de los trabajadores y las unidades económicas desde
la economía informal a la economía formal, respetando los derechos funda-
mentales de los trabajadores y garantizando oportunidades de seguridad de
los ingresos, medios de sustento y emprendimiento (oit, 2018);
b. promover la creación, preservación y sustentabilidad de empresas y de em-
pleos decentes en la economía formal, así como la coherencia de las políticas
macroeconómicas, de empleo, de protección social y otras políticas sociales
(oit, 2018); y
c. prevenir la informalización de los empleos de la economía formal (oit,
2018).
Sin duda, según la oit (2018) este nuevo consenso que reconoce que la tran-
sición de la economía informal a la economía formal es esencial para lograr un
desarrollo inclusivo y conseguir trabajo decente para todos se refleja en la Agenda
2030 para el Desarrollo Sostenible12, específicamente en el Objetivo de Desarrollo
Sostenible (ods) 8, que promueve el crecimiento económico sostenido, inclusivo
y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos, y en
particular, el cumplimiento de la Meta 8.3. Esta meta apunta a promover políticas
orientadas al desarrollo que apoyen las actividades productivas y la creación de
empleo decente, y alienten la formalización y el crecimiento de las microempresas
y las pequeñas y medianas empresas, entre otras iniciativas, mediante el acceso a
servicios financieros.
En ese sentido, está claro que se necesita identificar de manera clara, concreta
y concisa las peculiaridades de la informalidad y de sus actividades relaciona-
das, a nivel teórico existen fundamentalmente dos teorías que buscan explicar
la existencia de informalidad. De acuerdo a la concepción tradicional, llamada
teoría de exclusión, el crecimiento y tamaño del sector informal en países en
desarrollo se debe a que ciertos tipos de trabajadores (en general de baja califi-
cación) son desplazados hacia trabajos sin protección y de baja productividad,
11 Disponible en: [Link] :12100:0:: no :
:p12100_instrument_id:3243110
12 Disponible en: [Link]
sector, empleo, economía y mercado laboral informal 19
constituyéndoseésta en su única alternativa de empleo (kas, sopla, 201013),
(Fields, 1975; Mazumdar, 1976)14.
De acuerdo a este enfoque los trabajadores en el sector informal son altamente
vulnerables, al no tener acceso a la seguridad social, tener alta incertidumbre en
sus ingresos y no estar cubiertos durante su vejez. Un revisión de la literatura
más reciente (Maloney, 2004; Packar, 2007; Perry et al., 2007)15 pone en duda la
existencia de un sector informal y otro formal como la manifestación del dualismo
del mercado laboral. Según la teoría del escape, ciertos grupos de trabajadores
optan voluntariamente por salir del sector formal, que les impone altos costos de
regulación y les da un menor grado de flexibilidad (kas, sopla, 2010).
Perry et al. (2007) sostienen que los factores de exclusión son muy impor-
tantes en América Latina, pero que hay un cierto porcentaje de la informalidad
que se corresponde más con una teoría de escape. La informalidad así puede ser
una puerta de entrada al mercado laboral, en particular para individuos de bajas
calificaciones o jóvenes.
Consiguientemente, de acuerdo a estas múltiples teorías sobre la informalidad,
existe también una amplia gama de definiciones de qué es lo que constituye una
actividad informal y cómo podemos medir el tamaño de este sector16. Por tanto,
tenemos las siguientes definiciones las cuales detallamos a continuación:
a. Definición productiva
Un individuo es considerado un trabajador informal si pertenece a alguna de
las siguientes categorías (kas, sopla, 2010):
i. trabajador independiente no calificado,
ii. asalariado en una firma privada pequeña,
iii. trabajador sin remuneración.
13 Konrad-Adenauer-Stiftung (kas sopla, 2010). Sector Informal y Políticas Públicas en
América Latina. Río de Janeiro, mayo del 2010. ISBN 978-85-7504-147-5.
14 Fields, G. Rural-urban migration, urban unemployment and underemployment, and job search
activity in ldc’s. Journal of Development Economics, 1975, 2(1), pp. 165-87; mazumdar,
d. The urban informal sector. World Development, 1976, 4(8), pp. 655-79.
15 Maloney, W. Informality revisited. World Development, 2004, 32(7), pp. 1159-78; Packard,
T. Do workers in Chile choose informal employment? A dynamic analysis of sector choice,
The World Bank, 2007; Perry, et al. (2007).
16 Un detalle de la génesis de estas definiciones y su operacionalización puede encontrarse en:
gasparini, l. y tornarolli, l. Labor Informality in Latin America and the Caribbean:
Patterns and Trends from Household Survey Microdata. La Plata: cedlas, 2007 (Docu-
mento de Trabajo, 43 p); henley, a., et al. On Defining and Measuring the Informal Sector.
Washington d.c.: World Bank, 2006. (Working Paper 3866); portes, a. y haller, w. La
economía informal, Santiago: cepal, 2004. (Series Políticas Sociales, 55 p.).
20 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
De manera general, cabe hacer notar que esta definición se utiliza mucho en
países en los que no hay registro sobre acceso a sistema previsional o tenencia
de contrato de trabajo.
b. Definición legal
En esta definición se considera un trabajador informal si su relación laboral
no está sujeta a los estándares de la legislación laboral, impuestos, protección
social o derechos a ciertos beneficios laborales (vacaciones, permisos por en-
fermedad, indemnizaciones por despido, etc.). En este sentido, dependiendo
de la disponibilidad de datos usualmente se usan variables como “tenencia de
un contrato” o afiliación al sistema de salud y/o previsión para clasificar a los
trabajadores como formales o informales (kas, sopla, 2010).
En suma, la factibilidad y conveniencia de aplicar estas definiciones en los
distintos países de este estudio difiere de acuerdo a la disponibilidad de datos y
a factores institucionales que hacen más plausible tomar una u otra medida de
informalidad o bien una combinación de ambas17.
Detallando más el concepto que gira en torno a la informalidad, según la oit
(2018) y Hussmanns, R. (200118, 200419) se identifican tres diferentes dimensiones
de informalidad, detalladas a continuación:
a. Dimensión 1: Sector informal
Abarca al conjunto de unidades productivas de carácter:
i. familiar, y/o
ii. de pequeña escala de producción.
Las unidades descritas, generalmente, se caracterizan por una limitada capa-
cidad administrativa y no suelen contar con personería jurídica ni tampoco
17 Desde el año 2002 la oit recomienda combinar estas dos definiciones y considerar como
informales a todos los trabajadores que lo sean de acuerdo a alguna de estas dos definiciones.
Ver tokman, v. Inserción laboral, mercados de trabajo y protección social. Santiago: cepal,
2006. (Colección Documentos de Proyectos, 72 p.)
18 Hussmanns, R. (2001). Informal sector and informal employment: elements of a conceptual
framework. En Fifth Meeting of the Expert Group on Informal Sector Statistics (Delhi
Group), New Delhi (pp. 19-21).
19 Hussmanns, R. (2004). Defining and measuring informal employment. Bureau of Statistics
Paper, ilo, Geneva, February ([Link] [Link]/public/english/bureau/stat/download/
papers/meas. pdf).
sector, empleo, economía y mercado laboral informal 21
con seguimiento contable. En la práctica, este concepto se instrumentaliza
mediante la perspectiva productiva, que considera que una empresa y su
demanda de trabajo son parte del sector informal, si es que opera con menos
de cinco trabajadores o no cuenta con registro legal o tributario de funcio-
namiento.
b. Dimensión 2: Empleo informal
Agrupa al conjunto de trabajadores con empleos, ya sea en el sector formal o
informal, que se encuentran al margen de la norma laboral y, sobre todo, de la
protección social. Empíricamente, este concepto se instrumentaliza mediante
la perspectiva legal de la informalidad, la cual considera que un trabajador
tiene un empleo informal si no se cuenta con el pago de los beneficios esta-
blecidos en la norma o no cuenta con aportes al sistema de pensiones.
c. Dimensión 3: Economía informal
Agrupa a ambos conceptos al mismo tiempo, sector y empleo informal;
donde el sector informal puede contar con trabajadores formales que tienen
protección social y el empleo informal puede encontrarse en el sector formal
si no está cubierto por la seguridad social o por el sistema de pensiones.
Para la oit (2018), las normas internacionales distinguen entre empleo en el
sector informal y empleo informal. El empleo en el sector informal es un concep-
to basado en empresas y se define en términos de las características del lugar de
trabajo. Por el contrario, el empleo informal es un concepto basado en el puesto
de trabajo y se define en términos de la relación de empleo y las protecciones
asociadas con el empleo del trabajador (oit, 2018).
a. Empleo en el sector informal: Según las normas internacionales adoptadas
por la 15ª ciet, el sector informal consiste en un conjunto de unidades de-
dicadas a la producción de bienes o la prestación de servicios con la finalidad
primordial de crear empleos y generar ingresos para las personas que parti-
cipan en esa actividad. El sector informal incluye también un subconjunto
de empresas no constituidas en sociedad de capital, que no constituyen en-
tidades jurídicas independientes de sus propietarios (oit, 1993). Pertenecen
a miembros individuales del hogar o a varios miembros del mismo hogar
o de hogares diferentes. Estas unidades funcionan típicamente en pequeña
escala, con una organización rudimentaria, en la que hay muy poca o ninguna
distinción entre el trabajo y el capital como factores de producción (oit,
2018).
22 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
b. Empleo Informal: A diferencia del concepto de sector informal que se refiere
a las unidades de producción como unidades de observación, el concepto de
empleo informal se refiere a los puestos de trabajo como unidades de obser-
vación (oit, 2003; Hussmanns, 2004). En el caso de trabajadores por cuenta
propia y empleadores, la condición de empleo informal del puesto de trabajo
se determina en función de la pertenencia al sector informal de su empresa.
De este modo, los trabajadores por cuenta propia (sin trabajadores asala-
riados) que operan una empresa informal se clasifican como pertenecientes
al empleo informal. De manera similar, los empleadores (con trabajadores
asalariados) que operan una empresa informal se consideran pertenecientes
al empleo informal. Todos los trabajadores familiares auxiliares se clasifican
como parte del empleo informal, independientemente de que se desempeñen
en empresas del sector formal o informal (oit, 2018).
Recuadro 1
Diferentes interpretaciones de informalidad
Sector tradicional
Los debates sobre la informalidad se remontan a las teorías económicas prevalentes
en la década de 1950 sobre el “sector tradicional”. Muchos economistas, como Ar-
thur Lewis y otros, sostenían que este sector, integrado por un gran excedente de
mano de obra en países en desarrollo, incluidos pequeños comerciantes, pequeños
terratenientes y trabajadores asalariados ocasionales, se absorbería gradualmente
en el sector industrial moderno a medida que esas economías crecían. También se
creía que ese sector era marginal y no estaba vinculado con la economía formal ni
el desarrollo capitalista moderno.
Sector informal
A comienzos de la década de 1970, el antropólogo económico Keith Hart observó
sobre la base de sus investigaciones realizadas en Ghana que el “sector informal” no
solo persistía, sino que se había ampliado. El uso del término “sector informal” se
generalizó luego de que la oit lo utilizara en el análisis de las actividades económicas
en Kenia realizado por especialistas de la misión sobre el empleo en Kenia de 1972.
El equipo de la oit analizó sistemáticamente esas actividades, observando que no se
las reconocía, registraba, protegía ni reglamentaba, y que el sector incluía diversas
actividades, desde el trabajo marginal de supervivencia hasta empresas rentables.
En los dos decenios siguientes se registró un debate continuo sobre la natura-
leza y las causas del sector informal. Dos escuelas de pensamiento lo consideraban
una característica de las economías pre capitalistas. La escuela dualista (y algunos
especialistasde la oit en la década de 1970) sostenían que el sector informal abarcaba
sector, empleo, economía y mercado laboral informal 23
actividades periféricas que no estaban vinculadas con el sector formal. Se pensaba
que la persistencia de formas campesinas de producción era causada por desequi-
librios generados cuando la oferta de mano de obra crecía más rápidamente que el
desarrollo económico y las calificaciones tradicionales no se ajustaban a las nuevas
oportunidades económicas.
La escuela de pensamiento legalista (propugnada por Hernando de Soto y
otros) sostenía que el sector informal estaba integrado por microempresarios que
trataban de evitar los costos y las obligaciones del registro formal. Las reglamenta-
ciones onerosas y complicadas y los gastos podían asfixiar a las empresas privadas,
llevándolas a abandonar el sector estructurado. De Soto y otros han promovido los
derechos de propiedad como medio para convertir el capital informal en capital real.
La escuela estructuralista (propuesta, entre otros, por Alejandro Portes) soste-
nía, a diferencia de las otras escuelas de pensamiento, que el sector informal era una
característica del desarrollo capitalista. Esta concepción consideraba que el sector
informal estaba subordinado al formal, e incluso explotado por este, para reducir
los costos y aumentar la competitividad de las grandes empresas.
La escuela ilegalista estaba estrechamente vinculada con el neoliberalismo y
la economía neoclásica. Consideraba que la informalidad era una manera en que
los empresarios evitaban el pago de impuestos y la reglamentación del mercado de
trabajo. Así, afirmaba que la informalidad era una elección.
Del sector informal a la economía informal
En la década de 1990, el renovado interés en el sector informal y el análisis de los
patrones de la informalidad tanto en países desarrollados como en países en desa-
rrollo indicaron que la informalidad persistía y estaba en aumento. Esto se tradujo
en un replanteo fundamental del sector informal y profundizó la comprensión de
sus dimensiones y dinámica. En 2002 la Conferencia Internacional del Trabajo
trazó nuevos derroteros con los debates sobre la informalidad, ampliando su base
conceptual de un “sector” a un fenómeno de toda la economía, y de un concepto
basado en las empresas a uno que incluía no solo la producción sino también las
características del trabajo y de los trabajadores.
Esta comprensión más amplia de la informalidad ofreció oportunidades para una
perspectiva más matizada y específica por país sobre las causas y consecuencias de la
informalidad y los vínculos entre la economía informal y el entorno reglamentario
formal.
Fuente: OIT. (2002). El trabajo decente y la economía informal. Ginebra. Adaptado de Martha Chen, “Rethinking the
Informal Economy, from enterprise characteristics to employment relations”, en Rethinking Informalization, Poverty,
Precarious Jobs and Social Protection, editado por Neema Kudva y Lourdes Benerìa, Cornell University Open Access
Repository.
Según la oit (2018) en el caso de los empleados o asalariados, el empleo infor-
mal se define en términos de la relación de trabajo. Según las normas internacionales,
para que el puesto de trabajo de un empleado se considere informal, la relación de
24 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
trabajo no deberá estar, ni legalmente ni en la práctica, sujeta a la legislación laboral
nacional, a impuestos sobre las ganancias, a protección social o al derecho a ciertas
prestaciones relacionadas con el empleo (preaviso de despido, indemnización por
despido, licencias remuneradas anuales o licencia por enfermedad, etc.).
De acuerdo a la oit (2018) las razones subyacentes pueden ser el no registro
del puesto de trabajo de los empleados, trabajos ocasionales o de corta duración,
trabajos con horarios o salarios inferiores a un umbral especifico (por ejemplo,
para las contribuciones a la seguridad social) o falta de aplicación de la legislación
y reglamentos vigentes. En la práctica, la naturaleza formal o informal del puesto
de trabajo ocupado de un empleado se determinará sobre la base de criterios ope-
rativos como las contribuciones a la seguridad social por parte del empleador (en
nombre del empleado), y el derecho a licencia por enfermedad y licencia anual
remunerada (oit, 2018).
2.1. Economía informal: ¿Qué es y cuál su significado?
En el consenso de la reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo (cit,
2002) respecto de la economía informal y su resolución planteó el término “Eco-
nomía Informal” en lugar del utilizado anteriormente, “Sector Informal”. El
objetivo era describir mejor el gran alcance y diversidad del fenómeno en todo el
mundo. En lugar de una definición específica, el marco suministró parámetros
para comprender la economía informal como:
“Todas las actividades que, en la legislación o la práctica, no recaen en el ámbito de
mecanismos formales o estos son insuficientes” (oit; cit, 2002).
Es necesario tomar en cuenta que estos parámetros se basan fundamentalmen-
te en el concepto de “Exclusión”, que se refiere a los trabajadores mayormente
excluidos de los intercambios que se realizan en el sistema reconocido:
– Las cuentas nacionales y las estadísticas oficiales suelen no incluirlos y, en
consecuencia, no se los tiene en cuenta en la formulación de políticas.
Desde esta perspectiva, se revelan varios aspectos de la informalidad:
– Los actores pueden ser informales por carecer de protección social,
– de derechos en el trabajo y
– de representación y voz en el lugar de trabajo.
Por consiguiente, están excluidos de los beneficios provistos por el Estado,
los mercados privados y los procesos políticos, y debido a ello las principales
características de la economía informal son la:
sector, empleo, economía y mercado laboral informal 25
a. desprotección,
b. la inseguridad y
c. la vulnerabilidad20.
La exclusión de la economía estructurada puede deberse a distintas razones,
entre otras:
a. Desde la perspectiva de la oferta de mano de obra:
Las restricciones internas originadas por la pobreza y la acumulación inade-
cuada de capital humano, como los bajos niveles de educación, formación y
capacidad de gestión del riesgo y los ingresos. Estas impiden que los traba-
jadores encuentren empleo más productivo o accedan a servicios financieros
y de otra índole (oit, cit, 2002).
b. Desde la perspectiva de la demanda de mano de obra:
Un régimen de políticas de incentivos que aliente las tecnologías que reducen
la utilización de mano de obra y un crecimiento de gran intensidad de capital
que alejan a las instituciones de apoyo públicas y privadas del crecimiento de
las pequeñas empresas y el sector privado (oit, cit, 2002).
c. Desde la perspectiva del entorno externo:
La globalización y el aumento de la competitividad que obligan a las em-
presas a basarse en modalidades de trabajo atípicas y no regulares que son
más económicas para los empleadores, pero aumentan la precariedad de los
trabajadores (oit, cit, 2002).
La evidencia empírica y la literatura distingue entre la exclusión voluntaria y
la involuntaria: la primera de las cuales constituye una evasión deliberada de los
impuestos y los controles reglamentarios. No obstante, el fenómeno de la exclusión
pone de relieve la fragilidad de la gobernanza de las instituciones que no pueden
satisfacer las necesidades y capacidades de las poblaciones a las que deben servir
en virtud de su mandato (oit, cit, 2002). La oit enfatiza que lo fundamental
de la resolución de la cit 2002 radica en que:
20 Ver: oit 2002. Resolución y conclusiones relativas al trabajo decente y la economía informal,
Conferencia Internacional del Trabajo, 90.ª reunión, 2002, Ginebra [Link]
spanish/standards/relm/ilc/ilc90/pdf/[Link].
26 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
– La gobernanza frágil era una de las bases fundamentales de la economía
informal.
Por otro lado, el crecimiento de la economía informal puede deberse a:
a. Políticas macroeconómicas y sociales inadecuadas, ineficaces, encubiertas o
mal aplicadas, a menudo desarrolladas sin consultas tripartitas,
b. así como a la falta de marcos jurídicos e institucionales favorables
c. y de buena gobernanza para la aplicación correcta y eficaz de las políticas y
leyes (oit; cit, 200221).
Sin duda, la gobernanza inadecuada se traduce en poblaciones de trabajadores
y empresarios que la legislación no reconoce ni protege. Los marcos jurídicos
e institucionales cuya concepción y aplicación es esencial para luchar contra la
informalidad son los que rigen el trabajo, la protección social, la reglamentación
de las empresas y la garantía del derecho de propiedad, incluido el acceso al capital
financiero (oit; cit, 2002).
2.2 Economía informal: ¿Quiénes trabajan y quiénes son?
Sin duda, la economía informal ha seguido creciendo en todo el mundo. En el
2002 la oit estimó que constituía aproximadamente el 72 por ciento del empleo
no agrícola en África Subsahariana, el 71 por ciento en Asia, el 51 por ciento en
América Latina y el 47 por ciento en el Oriente Medio y África Septentrional
sin duda 17 años después esas cifras se han incrementado considerablemente. La
oit (2018) considera que, si se incluye el empleo agrícola en estas estimaciones,
los resultados son aún más impresionantes. (ver oit, 201822).
El Fondo Monetario Internacional (fmi, 201823), a través de su estudio Eco-
nomías sombrías en todo el mundo: ¿qué aprendimos en los últimos 20 años?,
concluyó que Bolivia está entre las economías informal más grande de una lista de
158 países incluidos en el estudio. Los más grandes (en informalidad económica)
son Georgia con el 64,67 por ciento del pbi, Bolivia, con el 62,3 por ciento, y
21 oit 2002. Resolución y conclusiones relativas al trabajo decente y la economía informal,
Conferencia Internacional del Trabajo, 90.ª reunión, 2002, Ginebra [Link]
public/spanish/standards/relm/ilc/ilc90/pdf/[Link] .
22 International Labor Organization (ilo). Women and men in the informal economy: A sta-
tistical picture, isbn 978-92-2-131580-3 (print), 978-92-2-131581-0 (web pdf), Ginebra,
2018. [Link]
23 imf. (2018). Working Paper. African Department. Shadow Economies Around the World:
What Did We Learn Over the Last 20 Years? Prepared by Leandro Medina and Friedrich
Schneider. wp/18/17. January 2018.
sector, empleo, economía y mercado laboral informal 27
Zimbabue, con 60,6 por ciento. La medición se basó en un nuevo método, es-
pecialmente macro, denominado enfoque de demanda de divisas (cda) y Causas
Múltiples Indicadores Múltiples (mimic) desagregados en una estimación basada
en un modelo econométrico híbrido estructurado, junto con algunos nuevos mo-
delos micro estimados”, el trabajo recopila información sobre el fenómeno del
subempleo desde 1991 hasta el 2015 y muestra que el Bolivia ocupa los primeros
lugares en informalidad económica del mundo, seguido por la africana República
de Zimbabue y Georgia.
En Bolivia, gran parte de la economía del país está concentrada en el sec-
tor terciario de la economía, en el sector informal urbano, debido a la falta de
industrialización del sector productivo y la ausencia de políticas de incentivo
a la formalización y empleo digno. Históricamente la economía boliviana ha
dependido y continúa dependiendo de la producción minera y gasífera sectores
intensivos en capital y tecnología, pero bajos en generación de empleo, además
son sectores que no tienen interrelación activa con otros sectores como la indus-
tria manufacturera o las artesanías. Al 2019, Bolivia ha ingresado a un proceso
de urbanización acelerado, más del 70 por ciento de la población boliviana vive
en las ciudades del eje central (La Paz, Cochabamba y Santa Cruz) y ese proce-
so de urbanización viene dándose con una fuerte presencia del sector informal
urbano, en donde las actividades terciarias, como el comercio, los servicios, el
transporte, y las administrativas, entre otras, configuran un rasgo característico de
la informalidad del país. En Bolivia prevalece una forma de actividad económica
basada en el extractivismo, en la explotación de recursos naturales. Esto es algo
que le está pasando factura a la economía, por el debilitamiento de la demanda
agregada interna y está afectando a los procesos de fortalecimiento del desarrollo
entrampando a la economía boliviana en la informalidad.
Tabla 1
Economías Sombrías e informales, países seleccionados
Country ISO Average Stand. Dev. Median Min. Max
Albania ALB 32,72 5,64 32,64 25,41 40,07
Algeria DZA 30,86 5,47 29,62 23,98 38,88
Angola AGO 43,96 6,51 46,30 34,53 52,47
Argentina ARG 24,14 1,91 24,41 20,80 27,18
Armenia ARM 42,59 4,68 43,57 34,56 47,61
Australia AUS 12,06 2,51 12,25 8,10 15,18
Austria AST 8,93 0,60 8,86 7,69 9,85
Azerbaijan AZE 52,19 7,29 53,67 42,15 64,66
Bahamas, The BHS 33,52 4,95 35,56 26,20 39,51
Bahrain BHR 19,43 1,33 19,21 16,63 21,11
Bangladesh BGD 33,59 3,17 35,12 27,42 36,71
28 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Country ISO Average Stand. Dev. Median Min. Max
Belarus BLR 44,52 6,92 47,83 32,29 53,57
Belgium BEL 20,57 1,95 20,93 17,71 23,49
Belize BLZ 46,83 4,17 45,38 40,67 53,69
Benin BEN 53,66 3,37 53,52 46,33 56,88
Bhutan BTN 26,93 3,19 27,82 20,28 21,00
Bolivia BOL 62,28 8,27 66,74 45,98 70,57
Bosnia and Herzegovina BIH 34,21 3,46 33,18 29,88 44,45
Botswana BWA 30,30 4,39 31,43 22,10 35,89
Brazil BRA 37,63 2,75 38,47 32,56 41,69
Brunei Darussalam BRN 29,76 1,14 29,84 26,98 31,83
Bulgaria BGR 29,17 5,37 30,72 20,83 35,30
Burkina Faso BFA 38,39 4,78 38,81 29,63 44,74
Burundi BDI 36,74 3,40 37,99 26,87 40,02
Cabo Verde CPV 35,84 5,70 36,02 29,16 43,88
Cambodia KHM 46,04 6,63 45,40 33,85 56,69
Cameroom CMR 32,45 2,25 32,51 28,14 35,60
Canadá CAN 13,92 2,80 13,57 9,42 17,61
Central African Republic CAF 41,90 4,61 41,43 36,94 55,96
Chad TCD 40,09 5,92 40,32 28,76 46,60
Chile CHL 16,69 2,60 17,80 12,64 19,74
China CHN 14,67 1,88 15,12 11,74 16,52
Colombia COL 33,31 4,17 34,95 25,25 39,10
Comoros COM 39,11 1,89 39,11 35,79 43,22
Congo, Dem. Rep. COD 46,42 1,73 46,53 41,07 48,00
Congo, Rep. COG 45,10 6,14 47,33 33,18 52,86
Costa Rica CRI 24,46 2,01 24,11 19,24 26,95
Côte d’Ivoire CIV 43,43 2,39 43,63 38,88 46,49
Croatia HRV 28,81 4,82 27,13 21,56 37,33
Cyprus CYP 31,30 2,35 30,77 27,91 34,66
Czech Replublic CZE 14,83 2,63 15,80 10,47 18,22
Denmark DNK 15,19 1,36 15,17 12,51 16,69
Dominican Republic DOM 32,37 2,19 32,34 27,60 34,73
Ecuador ECU 33,56 2,75 34,40 28,45 37,02
Egypt, Arab Rep. EGY 34,24 2,12 35,10 28,88 36,85
El Salvador SLV 45,59 3,84 44,69 40,05 50,78
Equatorial Guinea GNQ 31,84 3,26 31,38 27,16 37,27
Eritrea ERI 39,29 4,07 38,65 31,42 46,36
Estonia EST 23,80 4,23 24,60 27,52 30,51
Ethiopia ETH 34,31 4,89 36,39 24,47 40,30
Fiji FJI 32,47 3,36 32,33 25,37 35,77
Finland FIN 13,49 1,84 13,00 10,95 16,32
sector, empleo, economía y mercado laboral informal 29
Country ISO Average Stand. Dev. Median Min. Max
France FRA 14,08 1,60 13,96 11,61 16,60
Gabon GAB 52,43 5,94 53,48 41,60 63,47
Gambia, The GMB 46,88 5,36 47,90 35,17 56,73
Georgia GEO 64,87 4,97 65,31 53,07 71,95
Germany DEU 11,97 2,07 12,80 7,75 14,62
Ghana GHA 42,91 2,56 42,62 38,50 46,97
Greece GRC 27,06 1,66 27,08 23,20 29,76
Guatemala GTM 54,74 4,76 53,47 46,88 60,86
Guinea GIN 39,95 1,74 39,70 37,41 43,89
Guinea-Bissau GNB 36,42 5,11 38,61 21,98 42,76
Guyana GUY 31,78 3,27 32,07 26,03 36,27
Haiti HTI 53,28 3,96 54,15 42,14 59,12
Hondura HND 46,31 4,19 47,36 37,68 50,45
Hong Kong SAR, China HKG 14,69 1,73 15,36 11,89 16,99
Hungary HUN 25,23 4,11 24,14 20,49 32,03
Iceland ISL 14,20 1,05 14,16 12,45 15,73
India IND 23,91 3,47 24,84 17,89 27,83
Fuente: Leandro Medina and Friedrich Schneider (2018). IMF: WP/18/17.
Tradicionalmente se ha considerado que la economía informal es un refugio
para mujeres y hombres que no encuentran trabajo en la economía formal, por
lo cual deben aceptar cualquier trabajo o crear su propio empleo por medio de
actividades económicas limitadas o incluso marginales. Sin embargo, no todas
las personas de la economía informal son pobres como en Bolivia en mercados
como la Eloy Salmon, la Uyustus en La Paz, la Ramada o Barrio Lindo en Santa
Cruz o la Cancha en Cochabamba. Asimismo, existen algunas que comenzaron
funcionando marginalmente y que, debido a su dinamismo, han hecho crecer
sus empresas y salido de la pobreza. Además, puede haber empresas formales
que optan por mantener la informalidad en algunos aspectos, como no declarar
sus ingresos a las autoridades impositivas o no registrar a sus propietarios y
trabajadores en el ministerio de trabajo o el sistema de seguridad social (oit;
cit, 2002).
De manera general, es correcto tener en cuenta que la mayoría de las perso-
nas que trabajan en el sector informal son pobres y tienen ingresos bajos y pocas
posibilidades de “elegir” su situación en la economía informal. Incluso si los ac-
tores de la economía informal tienen ingresos superiores a los de sus contrapartes
de la economía formal, en varios aspectos siguen estando fuera de los circuitos
principales del intercambio en los mercados y los sistemas de protección estatales
(oit; cit, 2002).
30 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
a. Categorías de trabajo
Para la oit, la categorización más amplia de “economía informal” propuesta en
2002 capta mejor no solo el fenómeno de las empresas no registradas ni reco-
nocidas, sino también el de los trabajadores que se encuentran en circunstancias
precarias, tanto en la economía formal como en la informal. Sin duda, la nueva
expresión ilustra mejor la informalidad en función de la unidad de producción y
de las características del empleo o el trabajador (Ver oit, 2018).
En consecuencia, en el 2003 en la 17ª Conferencia Internacional de Esta-
dísticos del Trabajo (ciet) definió estas categorías de trabajo sobre la base del
concepto ampliado, entre otras, las siguientes:
i. Trabajadores por cuenta propia (trabajadores independientes sin empleados)
en sus propias empresas del sector informal;
ii. Empleadores (trabajadores independientes con empleados) en sus propias
empresas del sector informal;
iii. Trabajadores familiares auxiliares, independientemente del tipo de empresa;
iv. Miembros de cooperativas informales de productores (no establecidas como
entidades jurídicas);
v. Personas que tienen empleos informales, definidos según la relación de trabajo
(en la legislación o la práctica, empleos que no están sujetos a la legislación
laboral nacional, al impuesto sobre la renta, a la protección social o a deter-
minadas prestaciones relacionadas con el empleo (vacaciones anuales pagadas
o licencia pagada por enfermedad, entre otras));
vi. Trabajadores por cuenta propia que se ocupan de la producción de bienes
exclusivamente para su consumo final en el hogar (oit; cit, 2002).
En realidad, esta clasificación ha sido una innovación importante de la comu-
nidad estadística internacional para captar la informalidad en función de los datos.
b. Grupos concretos
La economía informal se ha convertido en el último recurso para muchos pue-
blos indígenas y tribales, trabajadores con discapacidad y personas afectadas por
el vih/sida. Muchas veces estos quedan atrapados en la economía informal en
condiciones de vulnerabilidad e inseguridad como resultado de la discriminación
en el acceso a los mercados de trabajo formales (oit; cit, 2002).
Evidencia empírica muestra que las mujeres y los jóvenes en edad de traba-
jar también están representados de manera desproporcionada en la economía
informal y muchas veces están entre los más marginados de esta. El alto grado
de segmentación de género es evidente, pues los empleadores son en su mayoría
sector, empleo, economía y mercado laboral informal 31
hombres y los trabajadores familiares auxiliares suelen ser mujeres. Además, en
todas las categorías de empleo los ingresos de las mujeres son inferiores a los de
los hombres. Asimismo, las mujeres tienen menos tiempo para dedicar al trabajo
remunerado que los hombres, en parte debido a las horas que utilizan para el
trabajo de cuidado no remunerado. Las obligaciones de este trabajo también re-
fuerzan la segmentación del mercado de trabajo; las mujeres podrán estar limitadas
al trabajo por cuenta propia o basado en el hogar, aunque trabajen más horas y
los ingresos sean menores (oit; cit, 200224).
Los trabajos de las mujeres también suelen concentrarse en actividades eco-
nómicas “tradicionalmente femeninas”, como costura, comercio, y cocina, que
muchas veces ofrecen remuneraciones más bajas y cuyos mercados se saturan
antes que los de otros tipos de actividad económica. Todos estos factores tienen
influencia en el riesgo de pobreza y marginación que corren las mujeres en la
economía informal (unifem, 2005). El gráfico 1, ilustra la segmentación de gé-
nero aparente en la economía informal. No obstante, según la oit (2002, 2018),
cabe señalar que la composición exacta de la segmentación varía en los diferentes
contextos nacionales.
Gráfico 1
Segmentación del empleo informal por ingreso medio y género
Segmentación por
género
Ingreso medio
Principalmente
Empleadores
Elevado hombres
informales
Empleados
informales
Hombres y mujeres
Operadores
por cuenta propia
Trabajadores asalariados
ocasionales
Bajo Principalmente
Trabajadores industriales externos/
mujeres
productores basados en el hogar
24 Ver: unifem: El progreso de las Mujeres en el Mundo 2005. Mujeres, trabajo y pobreza
(Nueva York, 2005), pág. 50.
32 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
2.3. Economía informal: ¿Qué factores lo impulsan?
Sin lugar a dudas, contrariamente a las expectativas comunes de que la economía
informal actúa como centro de tránsito para los desempleados, que desaparece
cuando las economías crecen y absorben el excedente de mano de obra, los datos
empíricos de los países indican que persiste en los que han experimentado un
crecimiento económico firme y sostenido (oit, cit, 2002).
En muchos países en desarrollo aparece una relación más compleja, en que las
recesiones económicas vuelcan a las personas al empleo informal25 (como opción
de supervivencia) y los repuntes económicos no logran devolverlos al sistema
formal. Ahora bien, los factores que impulsan la informalidad son:
a. La pobreza
La pobreza es una privación del bienestar, es la ausencia de activos y oportu-
nidades, por ello existen múltiples factores presentes en la informalidad26. El
primero y principal es el problema de la pobreza y las limitadas oportunidades
de medios de vida y de empleo para los trabajadores pobres. Aunque no todas
las personas en la economía informal son pobres, como se observó en el in-
forme de la oit Superar la pobreza mediante el trabajo27, frecuentemente la
informalidad y la pobreza se superponen. Los ingresos bajos y el acceso limitado
a las instituciones públicas impiden que los pobres inviertan en calificaciones
que podrían ampliar su empleabilidad, productividad y protección frente a las
conmociones y los riesgos relativos a los ingresos (oit, 2002; 2018).
La falta de educación y el reconocimiento limitado de las competencias ad-
quiridas en la economía informal también impiden que los pobres ingresen
en la economía formal, mientras que la escasez de oportunidades de ganarse
la vida en las zonas rurales lleva a los migrantes al trabajo informal en zonas
urbanas y países desarrollados. La discriminación en el mercado de trabajo
25 En Bolivia sucedió en 1985 cuando cae el precio de su principal producto de exportación
el Estaño que determino el desplome del principal producto generador de ingresos por ex-
portación para el país. Su ciclo (de Kondratiev) duro aproximadamente 85 años. Los centros
mineros se cerraron y dieron lugar a un sin número de desempleados la mayoría de ellos
llegaron a poblar la ciudad de El Alto en La Paz y migraron a otros departamentos como
Santa Cruz y Cochabamba. Como consecuencia de ello el sector terciario de la economía se
incrementó exponencialmente en especial el comercio.
26 Los factores relacionados con la pobreza y tendencias se examinan en la memoria del Direc-
tor General a la 95.ª reunión de la cit en el 2006, oit: Cambios en el mundo del trabajo,
Memoria del Director General, 95.ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo,
Ginebra, 2006.
27 oit. (2003). Superar la pobreza mediante el trabajo, Memoria del Director General, 91.ª
reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, Ginebra, 2003.
sector, empleo, economía y mercado laboral informal 33
contra los grupos vulnerables, como las mujeres pobres, las personas con
discapacidad, los grupos étnicos y las personas que viven con el vih/sida,
muchas veces lleva a estas familias y comunidades a la pobreza y a la super-
vivencia mediante el trabajo informal28.
b. La limitada capacidad de absorción del sector industrial
Una de las debilidades de la economía boliviana es la diversificación e indus-
trialización que genere empleo y valor agregado y es este factor que impulsa
la informalidad, es decir la incapacidad del sector industrial de absorber la
mano de obra en trabajos más productivos. Generalmente, esto se traduce
en la preponderancia de empleos de baja calidad en el sector de los servicios.
A medida que los países en desarrollo se industrializan, la disminución de la
migración de las zonas rurales a las urbanas y la expansión industrial conexas
no suelen estar acompañadas de un aumento proporcional de los trabajos
industriales. En cambio, la mayoría de los nuevos empleos se crean en el
sector de los servicios (oit. 2002; 2018). Si bien el empleo en este sector
abarca todas las condiciones de trabajo y salarios, e incluye tanto al comercio
en pequeña escala como servicios financieros complejos, hay datos empíricos
que demuestran su reducida contribución general al valor añadido en muchas
regiones. Esto parece indicar que una cantidad importante de los trabajos
creados en estos sectores son de los tipos de empleo de baja calidad y pro-
ductividad característicos de la economía informal (oit, 2008)29.
c. El impulso hacia la flexibilidad
La flexibilización del trabajo en la economía informal como resultado de las
presiones de la globalización también es un factor que contribuye al creci-
miento de la informalidad. Anteriormente, los contratos formales o regulares
de trabajo ofrecían a los trabajadores seguridad del empleo y una cierta esta-
bilidad de ingreso y seguridad social. También permitían a los trabajadores
evitar los riesgos relativos a las inversiones en herramientas, materiales y
lugares, que corrían por cuenta del empleador.
Para adaptarse a un mercado más competitivo, las empresas recurren a mo-
dalidades de trabajo flexible, como la subcontratación y el trabajo temporal,
estacional u ocasional.
28 oit. (2002). Resolución y conclusiones relativas al trabajo decente y la economía informal,
cit, 90.ª reunión, Ginebra.
29 oit. (2008). Decent work and the transition to formalization: Recent trends, policy debates
and good practices, Report of the Tripartite Interregional Symposium on the Informal Eco-
nomy: Enabling Transition to Formalization, Ginebra, 27 to 29 of November 2007.
34 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
d. Las estructuras de producción cambiantes
Del mismo modo, la disminución de las barreras comerciales y financieras,
junto con la reducción de los costos del transporte y las comunicaciones, ha
favorecido la fragmentación por las empresas de los procesos de producción
y su subcontratación en países en que los costos de mano de obra son meno-
res. El hecho de que, si bien la proporción del empleo industrial respecto del
empleo total mundial se mantuvo estable cerca del 21 por ciento entre 1995
y 2005, disminuyó en los países industrializados y aumentó en varios países
en desarrollo, incluidos el Brasil, China, Federación de Rusia, Indonesia,
México, Pakistán, Sudáfrica, Tailandia, Turquía y Vietnam30.
e. La reestructuración económica
Las políticas de ajuste estructural y los procesos de reestructuración econó-
mica, incluida la privatización de empresas estatales y servicios públicos, han
contribuido al crecimiento de la economía informal. Según la oit (2002), en
la región de Europa Central y Sudoriental (países no miembros de la Unión
Europea (ue)) y la Comunidad de Estados Independientes, el desmembra-
miento del sistema de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (urss)
estuvo seguido de altas tasas de desempleo y la rápida migración de las zonas
rurales a las urbanas sin los correspondientes aumentos de la proporción de
trabajadores en la industria. Esto se tradujo en altas tasas de empleo en el
sector de los servicios, pocos cambios en las tasas de empleo vulnerable y de
desempleo, y desaliento entre los jóvenes. En países en desarrollo, extracti-
vistas como Bolivia las caídas en los precios de los productos que exportan
determinaron el cierre de centros mineros y el aumento de un número sig-
nificativo de desempleados que contribuyeron al incremento de la economía
informal.
f. El debate sobre la reglamentación del trabajo
Según la oit (2002), el debate más polémico sobre los impulsores de la infor-
malidad guarda relación con el entorno reglamentario. Los proponentes de
la desregulación sostienen que el alto costo de cumplir con la reglamentación
se traduce en la “rigidez del mercado de trabajo” y la “elección voluntaria de
la informalidad”.
30 OIT: Cambios en el mundo del trabajo, Memoria del Director General, 95.ª reunión de la
Conferencia Internacional del Trabajo, Ginebra.
sector, empleo, economía y mercado laboral informal 35
Según esta teoría, la regulación incide negativamente en la creación de em-
pleo formal y lleva al crecimiento del sector no estructurado. No obstante,
un examen de la literatura sobre la temática no ofrece datos empíricos que
respalden los argumentos propuestos por los promotores de la “desregulación
sistemática” (oit, 2002; 2018). La Comisión para el Empoderamiento Jurídi-
co de los Pobres, en particular su grupo de trabajo de expertos independientes
(entre otros, del Banco Mundial y la oit) examinó los estudios y los datos
empíricos que establecieron la vinculación entre los marcos regulatorios del
mercado de trabajo rígidos y el crecimiento de la informalidad durante un
período determinado y llegaron a la conclusión de que las pruebas no eran
decisivas31.
En cambio, la Comisión recomendó que se examinara la idoneidad del en-
torno normativo en los contextos locales con miras a fortalecer su función
empoderadora de las personas que trabajaban en la economía informal. Tam-
bién recomendó la definición y aplicación eficaz de un conjunto mínimo de
derechos que incluyera y trascendiera la Declaración de la oit relativa los
principios y derechos fundamentales en el trabajo de 1998 (oit, 2008).
Varios estudios y encuestas por país publicados desde entonces tampoco
respaldan la causalidad implícita entre el aumento de la informalidad y la
“rigidez” de los mercados de trabajo. Un ejemplo reciente es el Informe de
la Comisión Nacional sobre empresas del sector no estructurado de la India
publicado en junio de 200932.
El informe analizó datos sobre el crecimiento y el empleo en la India del
último decenio y llegó a la conclusión de que el ritmo de creación de trabajo
había sido mayor en empleos de baja calidad o informales en comparación
con la creación de empleo formal en un período en que el país experimentó
un crecimiento firme y no registró un “endurecimiento” de las regulaciones
del mercado de trabajo. En otras palabras, el aumento de la informalidad en
ambos grupos de trabajadores por cuenta propia, y en particular en los asa-
lariados del sector formal, no podía atribuirse a regulaciones más estrictas33.
En cambio, en el Brasil estudios recientes de la oit mostraron el incremento
y la aceleración de la creación de empleo formal en un momento en que se
31 La Comisión para el Empoderamiento Jurídico de los Pobres se estableció en 2006 y fina-
lizó su labor en 2008. Véase: Making the Law Work for Everyone, volumen 1, Informe de
la Comisión para el Empoderamiento Jurídico de los Pobres y volumen 2, Informes de los
grupos de trabajo (Nueva York, Comisión para el Empoderamiento Jurídico de los Pobres –
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, 2008).
32 Comisión Nacional sobre empresas del sector no estructurado, The Challenge of Employment
in India: An Informal Economy Perspective, volumen 1, Informe principal (Nueva Delhi,
Comisión Nacional sobre empresas del sector no estructurado, 2009).
33 “The informal economy”, documento de reflexión, OIT 2009, nota interna.
36 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
aumentaron los salarios mínimos y se fortaleció la inspección del trabajo34. En
la Argentina, una encuesta reciente del Banco Mundial no respaldó la tesis del
“empleo informal voluntario” y demostró cómo un conjunto multidimensional
de políticas podía frenar el aumento drástico de la informalidad que se había
registrado después de la crisis financiera35.
Si bien la desregulación sistemática ha demostrado no ser una respuesta de
política adecuada, hay aspectos de las reglamentaciones que claramente deben
racionalizarse, simplificarse y hacerse eficaces en función de los costos. Por
ejemplo, los altos gastos de transacción, las reglamentaciones excesivamente
engorrosas, los procesos de registro complicados, costosos e inadecuados, y la
necesidad de tratar con burocracias corruptas o ineficientes pueden constituir
obstáculos graves al ingreso en la economía estructurada36.
En el caso de Bolivia la normativa laboral es antigua y muy desactualizada y
la normativa de referencia sobre las condiciones laborales en Bolivia es la Ley
General del Trabajo (Decreto Supremo de 24 de mayo de 1939, por el que se
dicta la Ley General del Trabajo, elevado a ley el 8 de diciembre de 1942). Y
su reglamento de desarrollo (Decreto de 23 de agosto de 1943, reglamentario
de la ley general del trabajo).
La normativa boliviana diferencia entre contrato individual o colectivo, en
este último caso cuando se pacta “entre un patrono o asociación de patrones
y un sindicato, federación o confederación de sindicatos de trabajadores”. Por
ello, existen empleadores de grandes empresas que tienen comportamientos
inadecuados y escamotean los derechos sociales, y económicos de sus tra-
bajadores, pero debido a la estructura empresarial en Bolivia son pocas ese
tipo de empresas. En general en empresas grandes, los trabajadores gozan de
protección sindical y las gerencias son profesionales, y procuran cumplir con
lo que establecen las normas laborales. Se podría denominar que el trabajo
en estas pocas empresas el trabajo es digno. Contrariamente a lo mencionado
en las micro y pequeñas empresas es donde no se respeta la legislación ni la
normativa laboral; en la mayoría no se practica relaciones laborales enmar-
cadas en la norma los empleados no son sujetos de prestaciones sociales ni
beneficios sociales, aparentemente porque la legislación laboral de 1939 está
pensada para las grandes empresas y, por lo tanto, a estos segmentos pequeños
34 Véase la sección de Recursos para acceder a Berg J.: Laws or Luck: Understanding rising
formality in Brazil in the 2000’s.
35 Extraído de “The informal economy”, documento de reflexión, oit 2009, nota interna.
Banco Mundial y Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social: Aportes a una nueva
visión de la informalidad laboral en la Argentina (Buenos Aires, Banco Mundial y Ministerio
de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, 2008).
36 oit: Resolución y conclusiones relativas al trabajo decente y la economía informal, cit, 90.ª
reunión, Ginebra 2002.
sector, empleo, economía y mercado laboral informal 37
les genera distorsiones, principalmente de costos y de productividad. Con
relación a la cantidad de trabajadores que están cubiertos por la legislación
laboral, de acuerdo al Instituto Nacional de Estadísticas (ine), que la pobla-
ción económicamente activa abarca a 4.739.203 de personas y sólo el 40 por
ciento, es decir 1.895.681 es asalariada.
La población protegida por la Ley General del Trabajo (lgt) llega a 473.920
personas, que corresponden al 25 por ciento, pues una gran parte de los asa-
lariados están constituidos por los maestros, que tienen un régimen laboral
particular, mientras que 450 mil son funcionarios públicos con un régimen
laboral enmarcado en el Estatuto del Funcionario Público. Lo que no mues-
tran estas cifras es que 2.843.521 personas están vinculadas al sector informal
o son trabajadores por cuenta propia, propietarios de empresas en todos los
segmentos, pero mayoritariamente compuestas por micro o pequeños cen-
tros de trabajo y también por desempleados, que corresponden a un 5 por
ciento; es decir de 236.960 personas. Estas personas no tienen garantizada
la atención en salud y tampoco gozan con efectividad de un régimen jubila-
torio. No tienen un régimen de protección laboral. Por otro lado, el 25 por
ciento de los trabajadores que gozan tanto de la protección de la seguridad
social de corto y largo plazo, así como de la Ley General del Trabajo, es un
número reducido, pero de importancia para el país, debido a que están in-
sertos en sectores importantes de la economía: minería, petróleo, industria,
construcción, servicios bancarios, etcétera. Además, estos sectores cuentan
con organizaciones sindicales muy bien estructuradas y con influencia en
organizaciones sindicales internacionales, así como en la Organización In-
ternacional del Trabajo.
Finalmente, el otro grupo de trabajadores, que está compuesto por trabaja-
dores con dependencia económica del Estado en todos sus niveles (central,
departamental y municipal), tiene protección de la seguridad social de corto y
largo plazo, pero no cuenta con estabilidad laboral (exceptuando a los maes-
tros), no cuenta con organización sindical y no puede defender sus derechos
mediante una declaración de huelga37.
g. Las crisis económicas
La crisis financiera mundial ha creado nuevas presiones sobre el empleo
formal y, como suele suceder en las crisis económicas, se traduce en una
ampliación de la economía informal. Las pérdidas de empleo en la economía
formal ejercen una doble presión sobre las personas que ya se encuentran
37 Erostegui, Torres, Rodolfo (2017). ¿A quién protege la Ley General del Trabajo? La Razón.
martes, 26 de diciembre de 2017.
38 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
en situación vulnerable en la economía informal. Esta suele considerarse un
“amortiguador” natural y flexible que puede suministrar empleo por cuenta
propia y oportunidades de empleo ilimitadas a quienes pierden sus trabajos
formales. No obstante, la contracción de la demanda agregada mundial y en
sectores clave como el de la construcción, el textil o la industria de los juguetes,
también afectan a los trabajos informales y las oportunidades empresariales.
Ambas tendencias aumentan las presiones competitivas en la economía infor-
mal y deterioran aún más las oportunidades de obtener ingresos y los niveles
de estos. Las medidas de recuperación deben apuntar más allá de la economía
informal para evitar reveses en el objetivo de transición a la formalidad. Deben
integrar y respaldar los medios de vida, las estrategias de supervivencia y las
redes de seguridad de los trabajadores informales para poder mitigar estos
efectos de largo plazo38.
3. La informalidad y el mercado laboral
Boeri, T. & Van Ours, J, (2009)39 definen a un mercado laboral como un mercado
en el que se ofrece una cantidad de servicios laborales “L”, que corresponden
a tareas especificadas en una asignación no realizada o descripción de trabajo
(vacante) a cambio de un precio o remuneración, llamado salario “w”. Para
estar en el mercado laboral, debe haber un intercambio de un servicio laboral
por un salario.
Según las definiciones internacionalmente aceptadas de la Organización
Internacional del Trabajo (oit), toda la población en edad de trabajar (15-64
años) puede clasificarse en tres estados principales del mercado laboral: empleado,
desempleado o inactivo:
1. Una persona empleada es alguien que ha trabajado por paga (en efectivo o
en especie) durante al menos 1 hora durante el período de referencia (una
semana o un día) o tiene un apego formal a un trabajo, pero temporalmente
no está en el trabajo. (Por ejemplo, debido a una enfermedad, un feriado o
un permiso de maternidad).
2. Una persona en edad de trabajar se clasifica como una persona desempleada si
esa persona está dispuesta a trabajar con el salario vigente. Para ser clasificado
como no empleado, se deben cumplir las siguientes cinco condiciones:
38 oit: Políticas de empleo para la justicia social y una globalización equitativa - Informe para
el punto recurrente sobre el empleo 2010, Informe vi, 99.ª reunión de la Conferencia Inter-
nacional del Trabajo, Ginebra, 2010.
39 Boeri, T., & Van Ours, J. (2009). The Economics of Imperfect Labor Markets. Industrial &
Labor Relations Review, 62(4), 10.
sector, empleo, economía y mercado laboral informal 39
(a) La persona actualmente no está trabajando.
(b) La persona ha buscado trabajo en las 4 semanas anteriores a la encuesta.
(c) La persona ha buscado trabajo activamente (por ejemplo, enviando soli-
citudes a empleadores o contactando una agencia de colocación privada
o una oficina pública de empleo).
(d) La persona está dispuesta a trabajar.
(e) La persona está inmediatamente disponible para trabajar, lo que significa
que la persona puede comenzar a trabajar dentro de las 2 semanas poste-
riores a la entrevista.
3. Las personas inactivas son personas que no están empleadas ni desempleadas
de acuerdo con estas definiciones. Este grupo residual consiste en una pobla-
ción altamente heterogénea, que incluye personas que están voluntariamente
inactivas y personas con discapacidad. Sea u el número de trabajadores des-
empleados, l el número de trabajadores empleados y o mida la inactividad:
La fuerza laboral fl está dada por el empleo más el desempleo: fl = l + u.
La población en edad laboral suma las tres categorías mutuamente excluyen-
tes de personas empleadas, desempleadas e inactivas: n = fl + o. Claramente,
comparar estos números en países con diferentes tamaños de poblaciones en edad
laboral no tiene sentido.
La definición utilizada por Boeri & Van Ours (2009): “una institución del
mercado laboral es un sistema de leyes, normas o convenciones que resultan de una elección
colectiva y proporciona restricciones o incentivos que alteran las elecciones individuales
sobre el trabajo y el pago. Los individuos y las empresas individuales consideran que las
instituciones son dadas cuando toman sus propias decisiones individuales. Para dar un
ejemplo, un individuo tiene una elección limitada sobre el número de horas de trabajo que
se proporcionarán cuando el tiempo de trabajo se determina a través de un mecanismo
de elección colectiva”.
3.1. Definición de empleo informal
La Decimoséptima ciet40 definió empleo informal como el número total de
trabajos informales, independientemente de si se realizan en empresas del sector
formal, empresas del sector informal o en el hogar, durante un período de refe-
rencia determinado.41
Esta definición incluye:
40 Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo por sus siglas en inglés icls (Interna-
tional Conference of Labor Statisticians).
41 Directrices sobre una definición estadística de empleo informal, adoptadas por la Decimo-
séptima Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo, Ginebra, 2003.
40 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
i. Trabajadores por cuenta propia (independientes sin empleados) en sus propias
empresas del sector informal;
ii. Empleadores (independientes con empleados) en sus propias empresas del
sector informal;
iii. Trabajadores familiares auxiliares, independientemente del tipo de empresa;
iv. Miembros de cooperativas de productores informales (no establecidas como
entidades jurídicas);
v. Empleados que tienen trabajos informales definidos según la relación de
trabajo (que por ley o en la práctica no está sujeta a la legislación laboral
nacional, el impuesto sobre la renta, la protección social o determinadas
prestaciones relacionadas con el empleo (por ejemplo, licencia pagada anual
o por enfermedad));
vi. Trabajadores por cuenta propia que producen bienes exclusivamente para el
propio uso final de su hogar.
3.2. Sector informal: Organización Internacional del Trabajo
Empleo informal según la oit42, Incluye todo trabajo remunerado (Por ejemplo
tanto autoempleo como empleo asalariado) que no está registrado, regulado o protegido
por marcos legales o normativos, así como también trabajo no remunerado llevado
a cabo en una empresa generadora de ingresos. Los trabajadores informales no
cuentan con contratos de empleo seguros, prestaciones laborales, protección social
o representación de los trabajadores.
El término “economía informal” hace referencia a todas las actividades econó-
micas realizadas por los trabajadores y unidades económicas que no están cubiertos
o que están insuficientemente cubiertos –en la legislación o en la práctica– por
acuerdos formales. Sus actividades no se incluyen en la legislación, lo que significa
que tienen lugar fuera del alcance formal de la legislación, o no están cubiertas
en la práctica, lo que significa que –aunque se realicen dentro del alcance de la
legislación–, la ley no se aplica ni se vela por su cumplimiento, o la ley desalienta
el cumplimiento por ser inapropiada o gravosa, o por imponer costos excesivos.
Los trabajadores en la economía informal abarcan a los trabajadores en el
sector informal y a los trabajadores informales afuera del sector informal. Los
trabajadores en el sector informal son todas aquellas personas que, durante un
período de referencia especificado, trabajaron en por lo menos una empresa del
sector informal, sin importar su situación en la ocupación ni si se trataba de su-
puestos de trabajo principal o secundario. Para considerar a una empresa como
perteneciendo al sector informal, debe cumplir los siguientes requisitos:
42 Panorama Laboral Temático, o.p.l. (2015). 1: Transición a la formalidad en América Latina
y el Caribe. Lima: oit.
sector, empleo, economía y mercado laboral informal 41
– Tiene que ser una empresa no constituida en sociedad, lo cual significa que
No es una entidad legal distinguible de sus propietarios, y
– Es propiedad de y controlada por uno o más miembros de uno o más hogares, y
– No es una cuasi sociedad: no lleva una contabilidad completa, incluido el
balance general;
– Es una empresa de mercado: esto significa que vende al menos una parte de
los bienes o servicios que produce. Por lo tanto, esto excluye a los hogares
que emplean personal doméstico remunerado;
– Y por lo menos uno de los criterios siguientes:
• El número de personas contratadas / asalariados / asalariados contratados
de manera continua, se encuentra por debajo de un cierto límite determi-
nado por el país o
• La empresa no está registrada o
• Los asalariados de la empresa no están registrados.
3.3. Escuelas de pensamiento43
A lo largo de los años el debate sobre la vasta y heterogénea economía informal se
ha cristalizado en cuatro escuelas de pensamiento dominantes sobre su naturaleza
y composición:
a. Escuela dualista: el sector informal de la economía comprehende actividades
marginales –distintas del sector formal y no relacionado con él– que propor-
cionan ingresos a los pobres y una red de seguridad en tiempos de crisis (Hart
1973; oit 1972; Sethuraman 1976; Tokman 1978).
b. Escuela estructuralista: percibe a la economía informal como unidades
económicas (microempresas) y trabajadores subordinados que sirven para
reducir los costos de insumos y de mano de obra, y, de ese modo, aumentan
la competitividad de las grandes empresas capitalistas (Moser 1978; Castells
y Portes 1989).
c. Escuela legalista: la economía informal está formada por microempresarios
“valientes” que eligen trabajar de manera informal a fin de evitar los costos,
el tiempo y el esfuerzo del registro formal, y quienes necesitan derechos de
propiedad para hacer que sus activos sean legalmente reconocidos (de Soto
1989, 2000).
d. Escuela voluntarista: también se centra en empresarios informales quienes
deliberadamente tratan de evitar regulaciones e impuestos, pero a diferencia
de la escuela legalista no culpa a los trámites engorrosos de registro.
43 Chen, M. (2012). La economía informal: definiciones, teorías y políticas. Londres: Secretariado
del Commonwealth.
42 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
3.4. Una definición estadística ampliada
La definición ampliada se centra, además en las características de las empresas,
en la naturaleza del empleo, e incluye todos los tipos de empleo informal tanto
dentro como fuera de las empresas informales. En 2002, esta definición ampliada
fue aprobada por la Conferencia Internacional del Trabajo (cit), y en 2003 por la
Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo (ciet). En 1993, la ciet
había adoptado una definición estadística internacional del sector informal para
referirse al empleo y la producción que se llevan a cabo en empresas pequeñas
no constituidas en sociedad de capital no registradas. En 2003, la ciet amplió
esta definición para incluir a los diferentes tipos de empleo informal fuera de
empresas informales: los estadísticos denotan a esta noción ampliada como “em-
pleo informal”.44
Según esta definición el empleo informal es una categoría amplia y heterogé-
nea. Para efectos de análisis y de formulación de políticas resulta útil subdividir el
empleo informal en empleo independiente y empleo asalariado, y dentro de estas
amplias categorías en subcategorías más homogéneas de acuerdo a la situación en
el empleo, de la manera siguiente:
– Empleo independiente informal, que incluye:
• empleadores en empresas informales
• trabajadores por cuenta propia en empresas informales
• trabajadores familiares auxiliares (en empresas informales y formales)
• miembros de cooperativas de productores informales (donde existen)
Empleo asalariado informal: los empleados contratados por empresas for-
males o informales sin contribuciones de protección social, o contratados como
trabajadores remunerados en hogares. Es más probable que los siguientes tipos
de trabajos asalariados sean informales:
– empleados de empresas informales
– trabajadores ocasionales o jornaleros
– trabajadores temporales o a tiempo parcial
– trabajadores del hogar remunerados
– trabajadores a contrata
– trabajadores no registrados o sin declarar
– trabajadores industriales a domicilio (también llamados trabajadores subcon-
tratados)
44 Bollé, P. (2009). Estadísticas laborales. Fronteras y diversidad del trabajo. Revista Internacional
del Trabajo, 128(1-2), 201-211.
sector, empleo, economía y mercado laboral informal 43
Cuadro 1
Empleo en el sector informal
Empresas del sector informal Categorías estadísticas/ No incluye
de la fuerza de trabajo
• No están constituidas. Carecen de Empleadores informales • Producción de bienes no co-
entidad jurídica independiente de sus • Si la empresa es pequeña mercializables por los hogares
propietarios y de una contabilidad • /o los empleados no están registrados • Agricultura
completa. • y/o la empresa no está registrada • Servicios domésticos remune-
• Producen bienes y servicios comer- Trabajadores por cuenta propia infor- rados
cializables. Sus bienes y servicios males • Servicios domésticos y perso-
están destinados a la venta o el • Todos los trabajadores por cuenta nales no remunerados presta-
trueque. propia dos por miembros de la familia
• Tienen pocos trabajadores o estos no • o si la empresa no está registrada • Servicios voluntarios presta-
están registrados. El número de tra- Empleados y trabajadores familiares dos a la comunidad
bajadores es inferior a un umbral (por auxiliares en empresas informales, y
ejemplo, menos de cinco empleados). miembros de cooperativas de produc-
• No son del sector agrícola tores informales
Fuente: Medición de la economía informal – ILO ([Link]
documents/publication/wcms_229450.pdf).
3.5. Terminología relacionada con la informalidad y sus definiciones técnicas
(a) Economía informal
Todas las actividades económicas de trabajadores o unidades económicas
que, en la legislación o en la práctica, no recaen en el ámbito de mecanismos
formales o estos son insuficientes (basado en Conferencia Internacional del
Trabajo 2002).
(b) Sector informal
Grupo de unidades de producción (empresas no constituidas de propiedad de
jefes de hogares), incluidas las “empresas informales por cuenta propia” y las
“empresas de trabajadores informales” (basado en la Decimoquinta ciet).
(c) Empresa del sector informal
Empresas no registradas o empresas privadas pequeñas no constituidas que
realizan actividades no agrícolas y cuya producción de bienes o servicios es para
la venta o el trueque, al menos en parte (basado en la Decimoquinta ciet).
(d) Empleo en el sector informal
Todos los trabajos en empresas del sector informal (c) o todas las personas
que estuvieron empleadas en por lo menos una empresa del sector informal,
44 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
independientemente de su situación laboral y de si se trató de su trabajo
principal o de un trabajo secundario (basado en la Decimoquinta ciet).
(e) Empleo asalariado informal
Todos los empleos asalariados caracterizados por una relación de trabajo que
no está sujeta a la legislación laboral nacional, al impuesto sobre la renta, a la
protección social o a determinadas prestaciones relacionadas con el empleo
(basado en la Decimoséptima ciet).
(f) Empleo informal
El número de trabajos informales, tanto en empresas del sector formal,
empresas del sector informal u hogares, incluidos los empleados que tienen
empleos informales (e); los empleadores y trabajadores por cuenta propia
que trabajan en sus propias empresas del sector informal; los miembros de
cooperativas de productores informales; los trabajadores familiares auxilia-
res en empresas del sector formal o informal; y los trabajadores por cuenta
propia que producen bienes para el consumo final por su hogar (basado en
la Decimoséptima ciet).
(g) Empleo en la economía informal
La suma del empleo en el sector informal (d) y el empleo informal (f) fuera del
sector informal; este término no fue respaldado por la Decimoséptima ciet.
4. El mercado laboral en Bolivia
El mercado laboral en Bolivia se caracteriza por tener una empleo informal como
lo señalan Medina & Schneider (2018)45, donde el informe posiciona al país con un
62,3% de informalidad respecto al pib. La medición del pib y el empleo pueden
traducirse en subestimaciones importantes si no tiene en cuenta las actividades in-
formales. Además, las políticas nacionales están mejor fundamentadas si se conocen
la magnitud del empleo informal y las condiciones de estos patrones de empleo.
Según el Sistema de Cuentas Nacionales s.c.n. (2008), ciertas actividades
pueden ser ilegales como legales, pero se ocultan a las autoridades públicas por
las razones:
45 Medina, L., & Schneider, F. (2018). Shadow economies around the world: what did we learn
over the last 20 years?.
sector, empleo, economía y mercado laboral informal 45
(i) Evitar el pago del impuesto sobre la renta, el valor agregado u otros pagos.
(ii) Evitar el pago de cotizaciones a la seguridad social.
(iii) para evitar tener que cumplir con ciertos estándares legales tales como salarios
mínimos, horarios máximos, estándares de seguridad o salud, etc.
Cuyas razones generan que se incremente el empleo informal, lo que lleva a
los hogares reducir su bienestar y generando pobreza. La informalidad más que un
efecto o una causa de la pobreza, es una oportunidad para salir de la misma o para
sobrevivir. El rol del Estado es de reformular las políticas fiscales más eficientes.
En cuanto a los documentos realizados para Bolivia destacan: Muriel & Vera
(2015)46 en el cuál desarrollan un modelo de mercado laboral para analizar los
efectos del crecimiento económico en las ganancias laborales, donde se llegan a
los resultados:
La contracción económica afecta los niveles de empleo, aumenta el desem-
pleo, el subempleo visible, los salarios y el empleo informal. Se analizan políticas
de empleo para enfrentar dichos efectos a tres niveles. Primero, a nivel macro-
económico por cuanto la recuperación de los niveles de empleo depende del
aumento de la demanda efectiva, la que en la coyuntura actual. Dado que las tasas
de interés se han reducido significativamente, la política fiscal y en particular, la
expansión del gasto fiscal adquiere un papel predominante.
Segundo, se destaca la doble función que pueden desempeñar las políticas
laborales en coyunturas recesivas para generar oportunidades facilitando el ajuste
y reduciendo su duración y para proteger a los afectados.
Cuando la producción fluctúa, la actividad en el mercado laboral también.
Muchas empresas tienen que ajustar su producción cuando demanda en la econo-
mía cambia se ajustan el tamaño de la fuerza laboral (A corto plazo, las empresas
deben variar la cantidad de personal), a la par el Estado absorbe una cantidad
significativa de trabajadores.47
Las principales causas e indicadores que determinan la economía sumergida48:
– Impuestos y cargas de contribución a la seguridad social
– Calidad de las instituciones o corrupción
– Reglamento
46 Beatriz Muriel Hernández and Horacio Vera Cossio. Cycles versus trends: The effects of
economic growth on earnings in Bolivia. Technical report, Development Research Working
Paper Series, 2015.
47 En un proceso típico en relación con los cambios en el ciclo económico, las empresas ajustan
Primero la producción, luego el número de horas trabajadas en producción y, finalmente, el
tamaño de la plantilla en la empresa.
48 Schneider (2017). Estimating a Shadow Economy: Results, Methods, Problems, and Open
Questions, De Gruyter Open, Open Economics 2017/1, pp. 1-29.
46 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
– Servicios del sector público
– Moral fiscal
– Disuasión
– Desarrollo de la economía oficial
– Auto-empleo
– Desempleo
– Tamaño del sector agrícola
– Uso de efectivo
– Parte de la fuerza laboral
– pib per cápita (crecimiento económico)
La estimación de Humerez (2005)49, que estima el tamaño de la “economía
oculta”50 a partir de la función de demanda de circulante en la economía, este
método tiene como objetivo estimar el valor del producto que puede financiarse
con el circulante que excede el necesario para financiar las actividades registradas,
que asumiendo una elasticidad ingreso unitaria, el tamaño de la economía oculta
se estima en un promedio de 55% del pib total, con el valor de la elasticidad
ingreso de 2.19 la magnitud de la economía oculta llega a un promedio de 47%
del pib total.
El estudio realizado por Valdez, D. (2016)51 utilizó el método monetario de
estimación del tamaño de la economía oculta, postula que los agentes económicos
utilizan circulante para llevar a cabo actividades que desean disimular. Según las
estimaciones realizadas, la economía informal en el país ha fluctuado entre valo-
res de 60% a 54% del pib en el periodo analizado. Después de alcanzar su nivel
máximo en 1994, se ha ido reduciendo durante casi todos los años hasta 2014,
año en que alcanza su nivel mínimo.
En el documento de investigación realizador por Landa F. (2002)52, en cuanto
al sector informal en ciudades capitales, en 1989, el 55.4% de la población ocu-
pada trabajaba en el sector formal, porcentaje que fue creciendo hasta llegar a
valores cercanos a 60% en 2001. En cuanto a las consideraciones que menciona el
autor propone que se otorguen programas de capacitación hacia los trabajadores
49 Humérez, J. (2005). Una estimación del tamaño de la economía informal, un ejercicio para
Bolivia: 1990-2003. udape, La Paz, Bolivia, Trabajo, (08).
50 Una gama de actividades que se encuentran fuera de los registros oficiales a pesar de su sig-
nificado aporte al producto y al ingreso los motivos son distintos desde la intencionalidad de
evadir el pago de impuestos como las actividades su declaradas y disimuladas hasta encubrir
actividades económicas y legales como el contrabando y el narcotráfico pasando por actividades
domésticas y aquellas orientadas a transgredir regulación
51 Valdez, D. V. (2016). Economía informal en Bolivia: análisis, evaluación y cuantificación en
base al enfoque monetario de la demanda de efectivo (periodo 1994-2014).
52 Landa Casazola, F. (2002). Las dotaciones de la población ocupada son la única fuente que
explica la desigualdad de ingresos en Bolivia. Una Aplicacion de las Microsimulaciones, 71, 99.
sector, empleo, economía y mercado laboral informal 47
por cuenta propia que son el grupo más numeroso que forma parte del cada vez
creciente del sector informal de los ocupados. Estos programas de capacitación
no deberían tener tan sólo el objetivo inmediato de incrementar los ingresos
de los participantes, sino además de proveer mecanismos para una adecuada
absorción en el mercado laboral, como es la enseñanza de nuevos oficios. Estos
nuevos oficios permitirían una mayor probabilidad para que los informales o en
su caso los desempleados, desarrollen labores en empleos permanentes y con la
posibilidad de obtener ingresos “seguros” a diferencia de aquellos que perciben
ingresos por empleos temporales o los que provienen al desarrollar ocupaciones
sin ganancias elevadas.
El informe realizado por Landa, F & Yañez (2008)53 hallan los siguientes
resultados: En el caso boliviano, si bien hubo una reducción de la informalidad
en términos relativos entre 1996 y 2006 de 63 por ciento a 58 por ciento respecti-
vamente, en términos absolutos se tiene un incremento de aproximadamente 300
mil personas, pasando de 1.2 millones a 1.5 millones de personas de la población
ocupada en áreas urbanas, concentrándose en las actividades de actividades de
comercio (42 por ciento), industria (17 por ciento) y transporte (11 por ciento),
donde se encuentran en su mayoría trabajadores por cuenta propia (55 por ciento)
y trabajadores familiares (15 por ciento). De igual forma, se observa disparidad
en la participación de trabajadores en el sector informal, siendo las mujeres (63
por ciento), los trabajadores indígenas (69 por ciento) y aquellos trabajadores con
bajos niveles de educación (73 por ciento) quienes tienen una mayor probabilidad
de ser informales.
Asimismo, aunque las relaciones e interacciones entre el sector formal e in-
formal no son comúnmente estudiadas, la evidencia aquí presentada, nos indica
que existen algunos flujos de movilidad entre trabajadores de ambos sectores. El
análisis de las transiciones entre los mercados de trabajo formal e informal revela
que, aunque no existe una elevada movilidad de trabajadores entre sectores, la
transición de la formalidad hacia la informalidad (12 por ciento) es mayor que
aquella que va de la informalidad hacia la formalidad (6 por ciento). Por otra
parte, la permanencia en la informalidad es particularmente superior para tra-
bajadores indígenas y mujeres, permaneciendo el 94% de los primeros y el 96%
de las segundas en el sector informal. De igual forma, para aquellos trabajadores
que se insertaron en el mercado laboral en los últimos años, el tipo de inserción
a un determinado sector demuestra estar fuertemente influenciado por las carac-
terísticas personales, siendo los trabajadores indígenas, las mujeres y aquellos con
bajos niveles de educación quienes tienen una mayor probabilidad de ingresar al
sector informal.
53 Landa, F., & Yanez, P. (2008). Informe Especial: La Informalidad en el Mercado Laboral
Urbano: 1996-2006. udape, La Paz.
48 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
En lo referente a la relación entre pobreza, informalidad y empleo digno, de
acuerdo a la información presentada, los individuos pertenecientes a los quintiles
más pobres de ingreso se encuentran concentrados en la actividad informal (80
por ciento), careciendo en su mayoría de seguro y protección social. Asimismo,
aunque existe una estabilidad relativamente más elevada para el trabajador informal
en su puesto de trabajo dado que, en su mayoría son trabajadores en negocios
familiares o unipersonales (72 por ciento), es evidente la brecha de salarios entre
sectores, así como las diferencias en ingresos al interior de cada sector. En términos
generales, el ingreso promedio de un trabajador formal es 2.6 veces el ingreso de
un trabajador informal, asimismo, al interior del sector informal, los trabajadores
por cuenta propia informales reciben 1.2 veces el salario de un obrero informal.
Recuadro 2
Informalidad y los cuatro pilares del trabajo decente
(Empleo, protección social, diálogo social
y derechos en el trabajo)
1. Empleo – La necesidad de ampliar las oportunidades para que las personas
encuentren trabajo productivo y decente
En lo que se refiere al empleo, la informalidad y la exclusión incluyen el acceso no
solo a trabajos de calidad con ingresos dignos, sino también a insumos que mejoren
la capacidad de los actores de la economía informal para encontrar oportunidades
productivas (por ejemplo, formación profesional, servicios financieros e información
de mercado), y a políticas que favorezcan las actividades económicas de los pobres,
utilicen sus aptitudes y amplíen sus mercados (por ejemplo, técnicas de producción
de alto coeficiente de mano de obra, instalaciones de infraestructura accesibles a
grupos y comunidades, políticas comerciales que no discriminen indebidamente
contra los productos de los pobres, servicios financieros y espacio de mercado ac-
cesible para los pobres).
2. Protección (social) contra las vulnerabilidades
Dado que se ocupa de la condición humana del trabajo, la oit tiene la obligación
de abordar las vulnerabilidades y los imprevistos que llevan a las personas a dejar
sus trabajos, independientemente de que se deban al desempleo, la pérdida de los
medios de subsistencia, la maternidad, la enfermedad o la vejez.
En lo que se refiere a la protección social, la informalidad aparece cuando los
sistemas de seguridad social no están al alcance de determinados tipos de trabajadores
y empresarios, dejándolos vulnerables a los riesgos del empobrecimiento repentino;
cuando los servicios de asesoramiento en materia de seguridad y salud en el trabajo
sector, empleo, economía y mercado laboral informal 49
solo se ocupan de las empresas formales; y cuando las tecnologías desarrolladas para
mejorar los lugares de trabajo no tienen en cuenta las distintas situaciones y equipos
usados en los lugares de trabajo cada más comunes, como los hogares, los mercados
y las pequeñas parcelas agrícolas.
3. Diálogo social
La organización, la representación y el diálogo son procesos esenciales para el
goce de los diversos derechos en el trabajo. La libertad sindical y de asociación y
el diálogo social son la piedra angular de la buena gobernanza democrática en el
mercado de trabajo. La informalidad y la exclusión de los procesos de diálogo social
tienen lugar cuando los actores de la economía informal no pueden organizarse ni
expresar sus necesidades e intereses; cuando no se reconoce a las organizaciones for-
madas por trabajadoras y trabajadores por cuenta propia o, peor aún, se las suprime;
cuando los intereses dominantes se apropian de las vías de participación excluyendo
a los trabajadores y a los pobres; y cuando las organizaciones de trabajadores y de
empleadores, así como las estructuras tripartitas, no incluyen a determinadas cate-
gorías de trabajadores y empresarios.
4. Derechos en el trabajo
Todas las personas que trabajan tienen derechos en el trabajo independiente-
mente de dónde trabajen. La oit fomenta la mejora de las condiciones en que se
realiza el trabajo, dondequiera que tenga lugar, tanto en la economía formal como
en la informal, en el hogar, la comunidad o en el sector del voluntariado, estén los
trabajadores organizados o no.
La informalidad en función de los derechos puede darse en las poblaciones que
no están cubiertas por la legislación laboral ni la administración del trabajo, que
no tienen acceso a mecanismos de solución de conflictos, que no pueden formar
asociaciones jurídicamente reconocidas, que están fuera del alcance de la educación
en materia jurídica y de derechos, y que trabajan en condiciones de servidumbre o
injustas fuera del control del Estado.
Fuente: OIT, 2002, 2018.
5. El trabajo decente y la economía informal
Por décadas, el objetivo de la oit de promover las oportunidades para que las
mujeres y los hombres obtengan trabajo decente y productivo no se aplica solo al
mercado de trabajo formal sino a todos los tipos de trabajadores y empleadores.
En su informe a la 89.ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, el
Director General destacó que:
50 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
“las necesidades son mayores en la economía informal y entre los pobres. Si abogamos
por la universalidad, [que] «todos los que trabajan tienen derechos en el trabajo»,
tenemos pues la obligación de abordar estas cuestiones”54.
En el 2002 la cit volvió a poner de relieve este mismo desafío, al señalar
la necesidad de abordar los déficits en las condiciones de trabajo decente en la
economía informal, instando a formular:
“una estrategia general: hacer realidad los principios y derechos fundamentales en
el trabajo, crear mayores y mejores oportunidades de empleo e ingresos, ampliar la
protección social y fomentar el diálogo social”55.
El trabajo decente se ha convertido en un punto de referencia aceptado in-
ternacionalmente y se reconoce no solo como un fin en sí mismo, sino también
como un medio fundamental para alcanzar los objetivos mundiales de desarrollo,
incluida la erradicación de la pobreza.
6. Medidas progresivas para salir de la informalidad
El trabajo decente propuesto por la oit, ofrece un marco coherente para deter-
minar qué aspectos de la informalidad deben abordarse (es decir, los componentes
específicos del trabajo decente) y también qué tipos de instrumentos normativos
e institucionales pueden fomentar u obstaculizar una mayor inclusión en la eco-
nomía estructurada (oit, cit, 2002).
Según la oit (2002) este proceso de salida de la informalidad es integral y
progresivo, y no un enfoque simplista por única vez. El objetivo del trabajo de-
cente debe alcanzarse progresivamente, según la oit:
a. Dando prioridad a la reducción de las deficiencias de trabajo decente en la
economía informal lo antes posible, garantizando que las personas que están
en ella sean reconocidas por la legislación y tengan derechos, protección
jurídica y social, y representación;
b. Asegurando que en el corto y mediano plazo las personas que buscan trabajo
y los posibles empresarios puedan ingresar en la economía formal, protegida
y estructurada; y
c. A largo plazo, creando suficientes oportunidades de empleo formal, protegido
y decente para todos los trabajadores y empleadores.
54 oit: Reducir el déficit de trabajo decente - un desafío global, Memoria del Director General,
89.ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, Ginebra, 2001, pág. 20.
55 oit 2002: Resolución y conclusiones relativas al trabajo decente y la economía informal.
sector, empleo, economía y mercado laboral informal 51
Si bien el objetivo y el desafío siguen siendo la salida de la informalidad, la
vía para ello se describe no en función de una solución unidimensional, sino de
un enfoque gradual que catalice la transición por medio de estrategias amplias e
integradas que aborden las raíces múltiples de la economía informal (oit, cit,
2002).
7. Perfeccionamiento del enfoque integrado de la oit
Desde la resolución de la cit 2002, la oit ha seguido perfeccionando el marco
amplio en los debates de política subsiguientes, como las reuniones regionales de
la oit, el Coloquio interregional tripartito sobre la economía informal de 2007 y
la Comisión de Empleo y Política Social del Consejo de Administración de la oit.
El marco reconoce que:
... con objeto de promover el trabajo decente, es necesario contar con una estrategia
integrada de amplio alcance que abarque una serie de áreas de política, que elimine
los aspectos negativos de la informalidad y preserve al mismo tiempo el significativo
potencial de crear empleo y generar ingresos de la economía informal, y que promueva
la protección y la incorporación de los trabajadores y de las unidades económicas de
la economía informal a la economía estructurada56.
Valiéndose de su investigación a nivel de los países y su labor operacional, la
oit ha traducido este enfoque integrado en un marco de políticas y diagnóstico
que incluye siete esferas clave de acción normativa, como se indica en el gráfico
2. Este marco cumple funciones múltiples (oit, 2002). Sirve como herramienta
de diagnóstico para analizar y vigilar los procesos y determinantes de la informa-
lización y la formalización en un contexto nacional concreto, alentar el diálogo
tripartito de base amplia para evaluar el impacto de las políticas y dialogar con
otros actores mundiales e instituciones internacionales que se ocupan cada vez más
de la economía informal y promueven sus propias perspectivas. El marco apunta a
las múltiples vías hacia la formalidad profundizando las medidas en cada esfera de
política (las filas del gráfico). También muestra el efecto total de estas diferentes
políticas que pueden crear un entorno propicio o inadecuado hacia la formalidad
en un contexto nacional determinado (coherencia entre las esferas de política).
Como resultado de ello puede evaluarse mejor la totalidad de los incentivos y
desincentivos que motivan a cada uno de los actores, gobiernos y organizaciones
de empleados y de trabajadores, así como a los trabajadores y empresarios de la
economía informal (oit, 2002).
56 oit 2007: La economía informal, Consejo de Administración, 298.a reunión, Ginebra, marzo
de 2007, gb.298/esp/4.
52 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Gráfico 2
Estrategias de trabajo decente para la economía informal
Estrategias de crecimiento y generación de empleo de calidad
Entorno regulador, incluida la aplicación de las normas
internacionales del trabajo y los derechos fundamentales
estrategia integrada
Organización, representación y diálogo social
transición
hacia Igualdad: género, origen étnico, raza, casta, discapacidad, edad
la formalidad
Iniciativa empresarial, competencias, finanzas, gestión,
acceso a los mercados
Ampliación de la protección social, la seguridad social,
las transferencias sociales
Estrategias de desarrollo local (rural y urbano)
Fuente: OIT 2010 Informe VI Políticas de empleo para la justicia social y una globalización equitativa; Informe para el
punto recurrente sobre el empleo 2010, presentado a la 99ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo, 2010.
Esta política y herramienta de diagnóstico ofrece un marco para el apoyo de
la oit a sus mandantes en lo que se refiere a la elaboración de estrategias para
la transición hacia la formalidad. Por consiguiente, la estructura de esta Guía de
recursos normativos se basa en este marco. En esta guía las siete esferas de política
se subdividen aún más en documentos informativos técnicos, aunque manteniendo
la perspectiva general de la necesidad de un enfoque amplio, integrado y específico
para salir de la informalidad.
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gional Symposium on the Informal Economy: Enabling Transition
to Formalization, Ginebra, 27 to 29 of November 2007.
-----------. (2010). Políticas de empleo para la justicia social y una globalización
equitativa - Informe para el punto recurrente sobre el empleo 2010,
Informe vi, 99.ª reunión de la Conferencia Internacional del Trabajo,
Ginebra, 2010.
Portes, A. y Haller, W. La economía informal, Santiago: cepal, 2004. (Series
Políticas Sociales, 55 p.).
Tokman, Victor (1987): El sector informal quince años después, El Trimestre
económico, vol. 54, N°215. Julio - septiembre.
Tokman, V. Inserción laboral, mercados de trabajo y protección social. Santiago:
cepal, 2006. (Colección Documentos de Proyectos, 72 p.)
Valdez, D. V. (2016). Economía informal en Bolivia: análisis, evaluación y cuanti-
ficación en base al enfoque monetario de la demanda de efectivo (pe-
riodo 1994-2014) Informal economy in Bolivia: Analysis, evaluation
y quantification based on cash monetary effective demand approach.
Revista Investigación & Desarrollo, 2(15).
unifem: El progreso de las Mujeres en el Mundo 2005. Mujeres, trabajo y po-
breza (Nueva York, 2005), pág. 50.
sector, empleo, economía y mercado laboral informal 55
Anexo
Marco conceptual: Empleo informal
Empleo informal: Casillas 1 a 6 y 8 a 10.
Empleo en el sector informal: Casillas 3 a 8.
Empleo informal fuera del sector informal: Casillas 1, 2, 9 y 10.
Empleos según la situación en el empleo
Unidades de Trabajador es Miembros de
Trabajadores por
producción por Empleadores familiares Asalariados cooperativas de
cuenta propia
tipo auxiliares productores
Informal Formal Informal Formal Informal Informal Formal Informal Formal
Empresas del sector
1 2
formal
Empresas del sector
3 4 5 6 7 8
informal *
Hogares ** 9 10
Fuente: Directrices sobre una definición estadística de empleo informal, adoptadas por la Decimoséptima Conferencia
Internacional de Estadísticos del Trabajo (CIET), (noviembre - diciembre de 2003)
* Según la definición de la Decimoquinta Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo (con exclusión de los
hogares que emplean a trabajadores domésticos asalariados).
** Hogares que producen bienes exclusivamente para su propio uso final, y hogares que emplean a trabajadores
domésticos asalariados.
Nota: Las casillas en gris oscuro se refieren a empleos que, por definición, no existen en el tipo de unidades de produc-
ción en cuestión. Las casillas en gris claro se refieren a los empleos formales. Las casillas no sombreadas representan
los varios tipos de empleos informales.
Instrumentos de la oit y conclusiones de la Conferencia
Internacional del Trabajo
oit 1998 Declaración de la oit relativa los principios y derechos fundamentales en el
trabajo [Link]
list_entrie_id,p62_lang_code:2453911,es:no
oit 2002 Resolución y conclusiones relativas al trabajo decente y la economía informal,
Conferencia Internacional del Trabajo, 90.ª reunión, 2002, Ginebra
[Link]
[Link]
oit 2008 Declaración de la oit sobre la justicia social para una globalización
equitativa [Link]
--cabinet/documents/genericdocument/wcms_099768.pdf
oit 2009 Para recuperarse de la crisis: Un Pacto Mundial para el Empleo Conferencia
Internacional del Trabajo, 98.ª reunión, 2009, Ginebra [Link]
[Link]/wcmsp5/groups/public/---ed_norm/---relconf/documents/
meetingdocument/wcms_115078.pdf
56 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
oit 2010 Resolución y conclusiones relativas a la discusión recurrente sobre el empleo
Conferencia Internacional del Trabajo, 99.ª reunión, 2010, Ginebra
[Link]
documents/meetingdocument/wcms_141632.pdf
Convenios fundamentales de la oit [Link]
--ed_norm/---declaration/documents/publication/wcms_095897.pdf
Convenio sobre la libertad sindical y la protección del derecho de sindicación,
1948 (núm. 87)
Convenio sobre el derecho de sindicación y de negociación colectiva, 1949 (núm. 98)
Convenio sobre el trabajo forzoso, 1930 (núm. 29)
Convenio sobre la abolición del trabajo forzoso, 1957 (núm. 105)
Convenio sobre la edad mínima, 1973 (núm. 138)
Convenio sobre las peores formas de trabajo infantil, 1999 (núm. 182)
Convenio sobre igualdad de remuneración, 1951 (núm. 100)
Convenio sobre la discriminación (empleo y ocupación), 1958 (núm. 111)
Recuadro No 1
Como afecta la pandemia mundial COVID 19
al sector informal boliviano1
Ivan Velásquez-Castellanos Ph.D.
Ludwig Torres Ph.D.©
De acuerdo a las estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (oit,
2020) en una situación sin fuentes de ingreso alternativas, la pérdida de ingresos
laborales traería consigo un incremento de la tasa de pobreza relativa para los tra-
bajadores informales y sus familias de más de 21 puntos porcentuales en los países
de ingresos medianos-altos, de casi 52 puntos porcentuales en los países de ingresos
altos y de 56 puntos porcentuales en los países de ingresos medianos bajos y países de
ingresos más bajos2. Esto afecta a trabajadores en sectores como los de la hostelería y
la restauración, el manufacturero, el comercio al por mayor y al por menor y muchos
otros, incluidos más de 500 millones de agricultores que producen para el mercado
urbano. Dado que las personas ocupadas en la economía informal necesitan trabajar,
los confinamientos y otras medidas de contención son fuente de tensión social y de
prácticas y comportamientos transgresores, que ponen en peligro los esfuerzos de
los gobiernos por proteger a la población y luchar contra la pandemia3 (oit, 2020).
1 El presente recuadro fue trabajado con Ludwing Torrez co autor del presente libro.
2 [Link]
fingnote/wcms_743154.pdf
3 oit: Jobs for Peace and Resilience: A response to covid-19 in fragile contexts. (Pro-
yecto) (Ginebra, 2020).
sector, empleo, economía y mercado laboral informal 57
En Bolivia un importante segmento de la población genera ingresos diarios y
acude a los mercados informales para la venta de sus productos. Es evidente que
en este periodo las personas que forman parte de los mercados negros o informales
tuvieron dificultades de generación de ingresos, en este contexto se presentan los
siguientes efectos: Primero; su economía entro en crisis, y se presentó una perdida
inmediata de sus ingresos. Segundo, tras el cierre de las empresas formales, se generó
desempleo y en el mediano plazo se estimaría que estas personas sean un factor para
la ampliación de los mercados informales. Tercero, se evidencia un impacto desigual
a lo largo de los sectores económicos. Cuarto; el fuerte impacto en Bolivia se centra
en el sector de comercio y servicios. Estos elementos incrementan la probabilidad
para que en los avances en reducción de pobreza se reviertan.
Por tanto, la pandemia mundial por el covid 19 genera un impacto importante
en países como Bolivia, por sus altos niveles de informalidad. Desde el 12 de marzo
de 2020, dos días después de conocerse el primer caso de infección de covid 19 en
el país, el gobierno de transición adoptó medidas de orientadas a mitigar los casos
de contagio; el gráfico 1, presenta una simulación por la afectación de la medida
impuesta en el ingreso laboral de los trabajadores formales e informales.
Utilizando los datos de marzo de la encuesta de empleo, en el grafico 1, se presenta
la distribución de ingresos divididos por centiles, dando cuenta del valor medio, máximo
y mínimo para cada partición, distinguida para los trabajadores formales e informales;
es claro notar una gran disparidad a lo largo de la distribución, mostrando niveles lige-
ramente superiores para los trabajadores del sector formal en relación al informal, un
claro ejemplo de esta distinción se puede apreciar en las líneas roja y verde del panel
A, que presenta las medias, de Bs. 3.564 para los trabadores formales en relación de la
media Bs. 2.954 para los trabajadores del sector informal, la línea naranja en Panel A,
da cuenta de la inyección universal relacionada por el Bono Familia, que consiste en
una transferencia por un valor equivalente a Bs 500, por cada estudiante de las unida-
des educativas del sector público y privado de los subsistemas de educación regular,
educación alternativa pública y del subsistema de educación especial pública y el bono
canasta familiar, que es una transferencia de Bs 400 destinado a los adultos mayores
que reciben Renta Dignidad, pero no pensiones de jubilación y el Bono Universal, que
es una transferencia destinada a personas de 18 hasta 60 años que no reciban ninguno
de los otros dos beneficios, ni salario ni rentas del Estado o del sector privado, por lo
que la llegada de esta ayuda se genera como una alcance universal a las familias, sin
embargo, es necesario relacionar la afectación en ingresos laborales de los trabajadores
informales, como se presenta en el Panel B, donde se puede apreciar la afectación en
el sector formal, pero una marcada reducción en el sector informal, con diferenciales
negativos, por el cese de actividades en los centiles de menores ingresos.
Si bien este es un ejercicio hipotético, utiliza muchos supuestos, como el pensar
que se ha efectivizado el pago del bono a todas las familias, situación que no es del
todo real por diferentes restricciones de pago, los resultados reflejan una situación
insostenible por una temporalidad prolongada, Generar una recurrencia de esta
afectación es inmanejable para el sostén familiar que tienen como perceptores a un
jefe del hogar con fuente laboral en el mercado informal.
58 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Grafico 1
Ingresos laborales del sector formal e informal, panel A pre COVID 19,
panel B con afectación COVID 19
Panel A
Formal Informal
10.000 20.000 30.000 40.000
0
Panel B
Formal Informal
30.000
-10.000 20.000
Media del ingreso laboral Rango mínimo del ingreso laboral
Rango máximo del ingreso laboral
Finalmente, según la oit (20204) presentamos 4 recomendaciones sustanciales:
4 [Link]
fingnote/wcms_743154.pdf
sector, empleo, economía y mercado laboral informal 59
Feria 16 de Julio de la ciudad de El Alto.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
Feria 16 de Julio de la ciudad de El Alto, vendedores de ropa usada.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
60 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Feria 16 de Julio de la ciudad de El Alto, vendedores de multiproductos.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
Feria 16 de Julio de la ciudad de El Alto.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
capítulo segundo
Empleo e informalidad en Bolivia:
20 años no es nada
Análisis empírico de la evolución
de la informalidad (1999 a 2018)
Horacio Valencia R.1
Resumen
Los años de bonanza económica no han estado acompañados por grandes mejoras
en los indicadores de calidad del empleo. Destaca el alto y persistente nivel de
informalidad de los trabajadores en el país. Siguiendo a Tornarolli et al. (2014)
y desde un punto de vista empírico, se puede cuantificar la informalidad desde
el punto de vista de protección social al trabajador y desde una visión de pro-
ductividad en el puesto de trabajo. El presente documento analiza y caracteriza
la informalidad en los trabajadores en Bolivia desde 1999 hasta 2018 en base a
estas definiciones empíricas. Se observa que la informalidad, no solamente no
ha disminuido, sino que para algunos grupos en particular se ha incrementado,
mostrando que la informalidad se concentra en jóvenes, mujeres y personas con
menores niveles de educación. Adicionalmente, es posible identificar, que no so-
lamente son los trabajadores con menos nivel de educación, sino también aquellos
con menores niveles de habilidades los que se ven afectados por la informalidad.
En este contexto, es importante el desarrollo de mejoras en el acceso a empleos
formales para estos grupos, particularmente porque estas condiciones perpetúan
las inequidades en la sociedad.
Palabras Clave: Empleo, Informalidad, Habilidades
Código jel: J01, J46, J24
1 Investigador. Universidad Privada Bolivia. Centro de Investigaciones Económicas y Empre-
sariales. (ciee).
[61]
62 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
1. Introducción
En las últimas dos décadas, Bolivia mostró importantes avances en cuanto a
crecimiento económico y desarrollo social, explicados por una combinación de
un entorno internacional favorable2 y medidas orientadas a reducir la pobreza e
inequidad. Entre 1999 y 2018, la tasa de crecimiento promedio del PIB fue de
4 por ciento en estas dos décadas y 4,7 por ciento si se considera solamente la
última. Con relación a las mejoras en pobreza e inequidad, la tasa de pobreza se
redujo desde 63,5 por ciento en 1999 hasta 34,6 por ciento en 20183. La inequidad,
medida a través del índice de Gini, también se redujo en el periodo analizado de
0,58 en 1999 hasta 0,42 en 2018.
Sin embargo y a pesar de los grandes avances en crecimiento y desarrollo
social observados, el acceso a empleos precarios, poco productivos y al margen
de la regulación laboral sigue siendo una característica de los trabajos a los que
pueden acceder las personas en Bolivia. El presente documento busca caracterizar
la evolución del empleo e informalidad laboral en Bolivia. Siguiendo a Tornarolli
et al. (2014) y desde un punto de vista empírico, se cuantifica la informalidad desde
dos puntos de vista: el primero, de acceso a protección social del trabajador y el
segundo, de acceso a empleos productivos.
En el periodo analizado, el mercado laboral en Bolivia se caracterizó por el
crecimiento de la fuerza laboral, particularmente de aquella con mayores niveles
de educación. Esto se explica debido a que los jóvenes están retrasando su ingreso
al mercado laboral para educarse. También llama la atención el creciente número
de jóvenes que ni estudia, ni trabaja, siendo este grupo de particular interés para
el desarrollo de políticas públicas.
En lo que se refiere a acceso a empleo, la tasa de desempleo en el país es
baja comparado con otros países de la región. A nivel urbano, la tasa de des-
empleo fue de tan solo 4,7 por ciento. La tasa de subempleo visible, entendida
como aquellos trabajadores que trabajan menos de 30 horas a la semana y que
quisieran o estarían dispuestos a trabajar más horas, se redujo de 10 por ciento
a solamente 2 por ciento a lo largo de estos 20 años. Sin embargo, la tasa de
subempleo invisible, entendida como el porcentaje de trabajadores que obtiene
un salario menor al salario mínimo se incrementó 20 por ciento en 1999 hasta 29
por ciento en 2018, como consecuencia de los incrementos en el salario mínimo.
Este resultado es cierto a pesar del crecimiento del ingreso laboral promedio
en 200 por ciento.
2 En el caso del país, explicado principalmente por un contexto de precios favorables en el
precio del petróleo y minerales.
3 1999 -2017 (udape, Dossier de Estadísticas Vol. 28), 2018, elaboración propia en base a la
Encuesta de Hogares 2018.
empleo e informalidad en bolivia 63
En cuanto a informalidad, hoy en día, Bolivia sigue siendo un país con la
mayoría de sus trabajadores en empleos informales al igual que hace 20 años.
En 1999, el 80 por ciento de los trabajadores carecía de acceso a empleos con
acceso a seguridad social de largo plazo, en 2018, todavía el 73 por ciento de los
trabajadores no tiene acceso a un empleo con seguridad social. En cuando a la
medición de informalidad como ausencia de acceso a un empleo productivo, en
1999, 56 por ciento de los trabajadores tenía un empleo informal y en 2018, este
porcentaje solo se redujo en 5pp. hasta 51 por ciento.
A lo largo del periodo analizado, es posible identificar algunos grupos po-
blacionales, que son particularmente vulnerables a la informalidad en el empleo,
independientemente de la forma de medición de la informalidad. Entre estos
grupos destacan los trabajadores más jóvenes (entre 18 y 27 años de edad) y los
trabajadores de mayor edad (aquellos entre 58 y 67 años), también los trabajado-
res con menores niveles de educación (hasta secundaria completa) y las mujeres.
Asimismo, es posible identificar que los trabajadores informales tienen un
menor nivel de habilidades cognitivas y socioemocionales y que también hacen
un menor uso de sus habilidades en el puesto de trabajo.
Un análisis comparativo entre las dos formas de medición de informalidad,
utilizadas en este capítulo, muestran que están sumamente correlacionadas y que
ambas permiten identificar, de cierta forma, las dificultades de los trabajadores
en el país. A través del análisis en la variación de la tasa de informalidad y el cre-
cimiento del pib y el incremento del salario mínimo, como variable proxy de la
rigurosidad de la regulación laboral, se puede ver que la tasa de crecimiento del
pib tiene una relación negativa con la informalidad y una relación positiva con el
crecimiento del salario mínimo.
Del mismo modo, es posible identificar que entre 1999 y 2018, existe una
correlación negativa entre la informalidad y el desempleo, siendo que esta relación
permite aproximar la idea de que la informalidad, en muchos casos es una alter-
nativa ante el desempleo. Finalmente, se puede observar que mientras un mayor
número de trabajadores sean informales, estos tendrán menores niveles de ingreso.
Para todo esto, el presente capitulo, emplea datos provenientes de las En-
cuestas de Hogares del ine desde 1999 hasta 2018 y datos de la Encuesta de
Habilidades para la Empleabilidad y la Productividad (step por sus siglas en
inglés) de 2012 del Banco Mundial. La mayor parte del análisis se realiza a nivel
urbano y para el grupo de ocupados entre 18 y 67 años de edad.
2. Evolución del mercado laboral en Bolivia
En el periodo de análisis, el Instituto Nacional de Estadística (ine), estima que la
población de Bolivia se habría incrementado de 8,4 millones de personas en 1999
64 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
hasta 11,5 millones de personas en 2018. En lo que se refiere al mercado laboral,
la Población Económicamente Activa (pea)4 creció de forma sostenida. Como
se puede observar en el Gráfico Nº 1, la pea, calculada a partir de las Encuestas
de Hogares, pasó de 3,9 millones de personas en 1999 a 5,6 millones de personas
en 2018, lo que implica que en promedio cada año 84,7 mil personas se habrían
incorporado al mercado laboral5.
Gráfico Nº 1
Evolución de la Población Económicamente Activa: 1999 - 2018
5,59 5,55 5,81 5,63 5,60
6
5,15 5,23 5,26 5,34 5,30
5,03
4,85
5 4,58
4,44
4,18 4,11
3,91 3,86
4
Millones
–
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
PEA
Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuestas de Hogares (INE) 1999 -2018.
Si bien es evidente el crecimiento de personas en la pea, este crecimiento no
ha sido homogéneo. El Gráfico Nº 2 nos muestra que entre 1999 y 2003, a la pea
se habrían incorporaron 529 mil personas, aproximadamente 105,8 mil personas
adicional por año. Entre 2003 y 2009, un mayor número de personas habrían
ingresado al mercado laboral, 792,8 mil personas en total, lo que implica apro-
ximadamente 113,2 mil trabajadores por año. Entre 2009 y 2014, el crecimiento
4 Se entiende como pae a la cantidad de personas que integran el mercado laboral, tanto aque-
llos que se encuentra ocupados como aquellos que se encuentran desempleados. En Bolivia,
la edad mínima para trabajar son 14 años, sin embargo, para mediciones, el ine considera a
aquellos mayores de 7 años.
5 El crecimiento observado de la pea implica una variación de la Tasa Bruta de Participación,
entendida como la pea/Población Total de 46.4 por ciento en 1999 hasta 48,6 por ciento en
2018.
empleo e informalidad en bolivia 65
de la pea se redujo y solamente 332 mil personas habrían entrado al mercado
laboral, 53,7 mil personas por año. Finalmente, entre 2014 y 2018, el número de
personas adicionales en el mercado laboral fue de tan solo 51 mil trabajadores
en estos 5 años, solo 10,2 mil trabajadores por año. Este menor crecimiento en
la pea a partir de 2014 se explica por el crecimiento de la Población No Activa,
que entre 2014 y 2018 mostró un incrementó en 727,6 mil personas.
Analizando la evolución de la pea en función a algunas características de la
mano de obra, se observa que el promedio de edad de la fuerza laboral paso de
una edad promedio de 34,6 años en 1999 a una pea con edad promedio de 40,3
años en 2018, es decir, 6 años mayor. Esto se evidencia también cuando se analiza
la composición de la pea por grupos etarios, en años seleccionados. En general
el grupo con mayor participación en la pea es el grupo de personas entre 28 y 37
años (que representa 21,5 por ciento en promedio), seguido del grupo de personas
entre 18 y 27 años de edad (20,7 por ciento en promedio a lo largo de las dos
décadas analizadas). Destaca la menor participación porcentual de trabajadores
con menos de 18 años, mismos que pasó de 17 por ciento en 1999 a tan solo 6
por ciento en 2018.
Gráfico Nº 2
Variación de la Población Económicamente Activa - Nacional: 1999 - 2018
900.000
792.873
800.000
700.000
600.000 529.025
500.000
400.000 322.587
300.000
200.000
51.012
100.000
–
Variación PEA Variación PEA Variación PEA Variación PEA
1999-2004 2003-2009 2009-2014 2014-2018
Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuestas de Hogares (INE) 1999 -2018.
66 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Gráfico Nº 3
Composición porcentual de la PEA por grupo etario
Años seleccionados
100%
6% 6% 8% 9% 11%
12% 12% 13%
80% 14%
16%
20% 18% 18%
60% 18%
21%
20% 21% 22%
40% 22%
22%
21% 23%
20% 22% 20%
18%
0%
1999 2003 2009 2014 2018
Menor de 18 años Entre 18 y 27 años Entre 28 y 37 años Entre 38 y 47 años
Entre 48 y 57 años Entre 58 y 67 años Mayores de 68 años
Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuestas de Hogares (INE) 1999 -2018.
Analizando la variación de la fuerza laboral en estas dos décadas por grupos
etarios, se observa que la disminución en la tasa de crecimiento de la pea desde
2009, se explica principalmente por una menor incorporación de personas menores
de 18 años al mercado laboral, seguido de la menor participación de personas
entre 18 y de 27 años.
Gráfico Nº 4
Variación de la Composición PEA por grupo etario
300,0
200,0
100,0
–
Millares
-100,0
-200,0
-300,0
-400,0
Menor Entre Entre Entre Entre Entre Mayores
de 18 años 18 y 27 años 28 y 37 años 38 y 47 años 48 y 57 años 58 y 67 años de 68 años
Variación PEA Variación PEA Variación PEA Variación PEA
1999-2003 2003-2009 2009-2014 2014-2018
Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuestas de Hogares (INE) 1999 -2018.
empleo e informalidad en bolivia 67
En relación a la menor participación de personas en estos grupos etarios,
una parte importante de esta disminución en la participación se explica por la
decisión de postergar el ingreso al mercado laboral para estudiar. Sin embargo,
existe un grupo en estos grupos etarios que no se encuentra ni trabajando ni es-
tudiando, denominados en la literatura laboral como ninis. Este grupo se habría
incrementado de 158 mil personas en 1999 (4,1 por ciento de la pea) hasta 276
mil personas en 2018 (4,9 por ciento de la pea).
Gráfico Nº 5
Población menor de 28 años que no estudia ni trabaja
300.000
250.000
200.000
150.000
100.000
50.000
0
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuestas de Hogares (INE) 1999 -2018.
En lo que se refiere a la composición por género, la pea sigue siendo ma-
yoritariamente masculina y la participación porcentual femenina ha mostrado
un ligero decrecimiento en el periodo analizado. En 1999, 45 por ciento de la
población activa estaba constituida por mujeres (1,7 millones), mientras que, en
2018, 43,5 por ciento de la pea son mujeres (2,4 millones).
Analizando la evolución de la población activa por nivel educativo, se identi-
fica también que la pea en Bolivia es hoy más educada que dos décadas atrás. En
2018, 15 por ciento de la pea tiene educación universitaria (17 años de educación
o más). Esto contrasta con la información de 1999, donde solamente 5 por ciento
de la pea señalaba que tenía este nivel de educación (Gráfico Nº 6). Asimismo, se
observa un mayor porcentaje de pea entre 13 y 16 años de educación completa
(se incrementó de 20 por ciento hasta 31 por ciento). En 2018, solamente la mitad
de la pea solo cuenta con educación secundaria completa o incompleta).
68 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Gráfico Nº 6
Composición porcentual de la PEA por grupo de educación
Años seleccionados
100% 5% 6% 11%
12% 15%
90%
20% 20%
80%
25% 28%
70% 31%
60%
50%
40% 74% 74%
30% 63% 61%
54%
20%
10%
0%
PEA 1999 PEA 2003 PEA 2009 PEA 2014 PEA 2018
Hasta 12 años de educación Entre 12 y 16 años de educación Más de 17 años de educación
Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuestas de Hogares (INE) 1999 -2018.
Finalmente, cuando analizamos la población económicamente activa por
área geográfica, se observa que la fuerza laboral en Bolivia es principalmente
urbana, en promedio, el 60 por ciento de la pea vive zonas urbanas, aunque esta
urbanización de la mano de obra ha evolucionado en el periodo analizado. En
1999, solamente el 56 por ciento de la pea era urbana, mientras que, en 2018, el
64 por ciento de la pea vive en zonas urbanas.
Lo cierto es que, la fuerza laboral en Bolivia ha cambiado en estos últimos
20 años, aproximadamente 1,7 millones de personas han ingresado al mercado
laboral y en 2018, la población activa es cada vez más educada, adicionalmente se
puede distinguir que el empleo se ha ido concentrado en los entornos urbanos.
Aunque también es cierto que, en 20 años, la participación de las mujeres en el
mercado laboral no ha variado notoriamente, la pea, sigue siendo mayoritaria-
mente masculina.
3. La evolución del desempleo en Bolivia
La tasa de desempleo abierto (tda) es uno de los indicadores clásicos para
entender la evolución del mercado laboral en cualquier país. La tda, se mide
como el porcentaje de personas que se encuentra desempleadas sobre la pea.
La evolución de este indicador en el periodo analizado, nos muestra que la tda
empleo e informalidad en bolivia 69
paso de 3,2 por ciento a 2,6 por ciento. Sin embargo, la lógica de empleo en las
áreas rurales es diferente al urbano. En el área rural, la mayoría de la población
realiza trabajos agrícolas de forma independiente, por lo que la concepción de
empleo dependiente es mucho menor y, por ende, la tasa de desempleo. En este
sentido, se observa que el desempleo en Bolivia es un fenómeno principalmente
urbano6. Como se observa en el Gráfico Nº 7, la tda urbano se redujo de su nivel
más alto observado de 7,7 por ciento en 2001 hasta 2,8 por ciento en 2014, para
incrementarse nuevamente hasta alcanzar un valor de 4,7 por ciento en 2018.
Gráfico Nº 7
Tasa de Desempleo Abierto - Urbano: 1999-2018
9%
7,7% 7,1%
8%
6,9%
6,5% 6,6%
7% 6,3%
5,9 5,6%
6%
4,7%
4,3% 4,3%
5% 4,2%
3,6% 3,6%
4%
2,9% 2,8% 3,1%
2,8%
3%
2%
1%
0%
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuestas de Hogares (INE) 1999 -2018.
Se observa que el desempleo esta principalmente explicado por un desem-
pleo de personas entre 18 y 27 años. La tda para jóvenes entre 18 y 27 años de
edad paso de 12 por ciento en 1999 hasta 10 por ciento en 2018, adicionalmente
este grupo explica el 45 por ciento los desempleados en las zonas urbanas. El
segundo grupo con mayores niveles de desempleo es el grupo de personas entre
28 y 37 años de edad, que presentan una tasa de desempleo del 5 por ciento y
representan el 27 por ciento de los desempleados en la gestión 2018. Solamente
aquellas personas entre 18 y 37 años de edad significan el 72 por ciento de los
desempleados en 2018.
6 La tasa de desempleo abierto en el área rural es menor del 1 por ciento.
70 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Gráfico Nº 8
Tasa de Desempleo Abierto - Urbano: 1999-2018
Personas entre 18 y 67 años de edad
(a)
18%
16%
14%
12%
10%
8% 10%
6% 5%
4% 3%
2% 2%
0%
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
18-27 años 28-37 años 38-47 años 48-57 años 58-67 años
(b)
100%
4%
90%
9%
80% 15%
70% 27%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
18-27 años 28-37 años 38-47 años 48-57 años 58-67 años
Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuestas de Hogares (INE) 1999 -2018.
Adicionalmente, se observa que el tda urbana se concentra principalmente
para aquellos con mayores niveles de educación, la tasa de desempleo es mayor
para aquellas personas con 17 años de educación o más (7 por ciento), seguido
de aquellos trabajadores que tiene un nivel de educación mayor al de secundaria
completa (6 por ciento). La tasa de desempleo de las personas con educación
terciaria es el doble que aquellos que solamente han completado hasta educación
empleo e informalidad en bolivia 71
secundaria (6,9 por ciento vs 3,6 por ciento). Adicionalmente, se puede observar
que es este el grupo que ha aumentado mayoritariamente su desempleo a partir
de 2014. Esto puede ser explicado por el hecho que las personas con mayores
niveles de educación tienen salarios de reserva más altos. Asimismo, se observa
que la tda urbano para las mujeres es el doble que la tasa de desempleo de los
hombres. En 2018, la tasa de desempleo de las mujeres es de 6,2 por ciento contra
una tasa de desempleo del 3,6 por ciento para los hombres. Esta brecha en la tasa
de desempleo por genero se ha mantenido a lo largo de los 20 años analizados.
Gráfico Nº 9
Tasa de Desempleo Abierto - Urbano: 1999 -2018 por nivel educativo (a) y género (b)
Personas entre 18 y 67 años de edad
(a)
14%
12%
10%
08% 6,9%
06%
6,4%
04%
3,6%
02%
00%
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
Hasta 12 años de educación Entre 13 y 16 años de educación 17 años de educación o más
(b)
10%
09%
08%
07%
6,2%
06%
05%
04%
3,6%
03%
02%
01%
00%
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
Hombre Mujer
Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuestas de Hogares (INE) 1999 -2018.
72 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
4. Subempleo
Cuando analizamos la evolución del subempleo, acotado a personas entre 18 y
67 años de educación y en el área urbana, se distinguen 2 medidas. Primero, el
subempleo visible, entendido como aquellos trabajadores que trabajan menos de
30 horas y que quieren y están dispuestos a trabajar más horas. En cuanto a este
indicador, en las últimas dos décadas, se observa una disminución sustancial, que
solamente a partir de 2017, mostró un ligero incremento. La tasa de subempleo
se redujo desde casi 16 por ciento en 2001, hasta valores menores al 1 por ciento
en 2017, para incrementarse hasta un 2 por ciento en 2018. Como se observa en
el Gráfico Nº 9, la tasa de subempleo visible también es mayor para las mujeres
(a) y para aquellos con mayores niveles de educación.
Gráfico Nº 10
Tasa de Subempleo Visible - Urbano: 1999 -2018 por nivel genero (a)
y nivel educativo (b). Personas entre 18 y 67 años de edad
(a)
25%
16%
20%
14%
12%
15% 10% 10%
9% 9%
7%
10% 6% 7%
5% 5%
5%
5% 3% 3%
2% 2%
0%
0%
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
Mujeres Hombres Subempleo visible
(b)
25%
20%
15%
10%
5%
0%
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
Hasta 12 años Entre 13 y 16 años 17 años o más
Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuestas de Hogares (INE) 1999 -2018.
empleo e informalidad en bolivia 73
El segundo indicador de subempleo, corresponde a la tasa de subempleo
invisible, indicador que sé mide como el porcentaje de personas que trabajan y
que obtiene un ingreso laboral por debajo del salario mínimo establecido. En este
sentido, se puede observar que la tasa de subempleo invisible se habría incremen-
tado notablemente desde 20 por ciento en 1999 hasta 29 por ciento en 2018, eso
quiere decir que, en 2018, 3 de cada 10 personas en el mercado laboral, en las
zonas urbanas, recibe un salario menor al salario mínimo establecido.
La tasa de subempleo visible, se mayor para las mujeres que para los hom-
bres y esta diferencia se ha mantenido constante en el tiempo. En 1999, la tasa
de subempleo visible para las mujeres era tan alta como 33 por ciento, 22 pp.
por encima de la tasa de subempleo invisible para hombres, que presentaban una
tasa de subempleo invisible de 11 por ciento. En 2018, dos décadas después, la
diferencia sigue siendo igual de preocupante, la tasa de subempleo visible para las
mujeres es de 44 por ciento, es decir que 44 de cada 100 mujeres en el mercado
laboral recibe un ingreso laboral por debajo del salario mínimo, que es 25 pp.
mayor que la tasa de subempleo visible para los hombres, que alcanza al 18 por
ciento (18 de cada 100 hombres, trabajando obtiene un ingreso laboral por debajo
del salario mínimo).
En lo que corresponde a nivel educativo, se observa que el grupo de personas
con menores niveles de educación, son los que históricamente han presentado
una mayor proporción de subempleo visible, creciendo 10 pp. entre 1999 y 2018,
que pasó de 25 por ciento a 35 por ciento. Lo siguen aquellos trabajadores con
niveles de educación entre 13 y 16 años de educación, con una tasa de subempleo
que ha mostrado crecimiento y que pasó de 11 por ciento en 1999 hasta 29 por
ciento en 2918, este es el grupo que ha presentado un mayor crecimiento del
presente indicador. Finalmente, el grupo de ocupados con educación univer-
sitaria o superior, si bien es el grupo con menor tasa de subempleo invisible,
también ha mostrado un crecimiento en las 2 décadas analizadas, creciendo de
9 por ciento a 13 por ciento. No deja de llamar la atención el porcentaje de
personas con educación universitaria que perciben un ingreso menor al salario
mínimo. Asimismo, se observa que son los jóvenes, entre 18 y 2 años de edad
y las personas mayores, entre 58 y 67 años de edad, las que obtienen ingresos
por debajo del salario mínimo.
Este incremento sustancial en el porcentaje de personas que obtienen un in-
greso laboral por debajo del salario mínimo, se explica por la tasa de crecimiento
sostenido que ha tenido el salario mínimo, que pasó de Bs 330 en 1999 hasta Bs
2.060 en 20187. Si bien la tasa de desempleo invisible se había mantenido alre-
dedor de un nivel de 20 por ciento hasta 2013, a partir de ese año el indicador se
incrementó notablemente (9 pp.). Como se puede observar en el Gráfico Nº 10
7 El salario mínimo se incrementó hasta Bs 2.122 en 2019.
74 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
(b), la variación evolución del salario mínimo y de la gente que obtiene ingresos
por debajo de este umbral muestra una relación positiva. Pudiendo señalarse que
cada vez un grupo mayor de ocupados en el mercado laboral urbano, no reciben
las mejoras establecidas por ley.
Gráfico Nº 11
Tasa de Subempleo Invisible - Urbano: 1999-2018 por nivel genero (a)
y nivel educativo (b). Personas entre 18 y 67 años de edad
(a)
50%
45%
40%
35% 30%
29% 29%
26% 27%
30% 24% 23%
22% 20% 21% 21%
25% 20% 21% 20%
19%
21%
19% 19%
20%
15%
10%
5%
0%
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
Mujeres Hombres Subempleo invisible
(b)
40%
35%
30%
25%
20%
15%
10%
5%
0%
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
Hasta 12 años Entre 13 y 16 años 17 años o más
Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuestas de Hogares (INE) 1999 -2018.
empleo e informalidad en bolivia 75
Gráfico Nº 12
Tasa de Subempleo Invisible y Salario mínimo: Urbano, 1999 -2018
Personas entre 18 y 67 años de edad
(a) 2.500
2.000
Salario mínimo
1.500
1.000
500
0
15% 17% 19% 21% 23% 25% 27% 29% 31% 33%
Subempleo visible
(b)
300,0
Variación del salario mínimo (en Bs.)
250,0
200,0
150,0
100,0
50,0
–
-6% -4% -2% 0% 2% 4% 6%
Variación del subempleo visible (pp.)
Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuestas de Hogares (INE) 1999-2018.
5. Ingresos
Gráfico Nº 13
Ingreso laboral por hora: Urbano, 1999-2018
Personas entre 18 y 67 años de edad
(a)
25
20
Bs. por hora
15
10
0
1999
2000
2001
2002
2003
2005
2006
2007
2008
2009
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
Ingreso laboral mediano Ingreso laboral promedio
76 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
(b)
-8
-6
Kdensity inyxh
-4
-2
-0
-5 0 5 10
X
Kdensity inyxh Kdensity inyxh
Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuestas de Hogares (INE) 1999-2018.
El ingreso laboral urbano en Bolivia se ha incrementado notablemente en el
periodo analizado, pasando de un ingreso por hora de Bs 6,8 por hora en 1999
hasta Bs 20,2 en 2018, es decir 197 más alto. Cuando analizamos el ingreso laboral
mediano, se observa también que este se incrementó desde 3,8 en 1999 hasta Bs
14,5 en 2018, es decir un incremento de 281 por ciento. Asimismo, es posible
identificar una disminución en la dispersión de ingresos laborales (Gráfico Nº 13).
Las mujeres tienen un ingreso por hora menor que los hombres durante todo
el periodo analizado. En 2018, una mujer ganaba por hora el 89 por ciento de lo
que obtiene un hombre (Gráfico Nº 14 a). Adicionalmente, se puede observar
que los jóvenes (entre 18 y 27 años de edad) son el grupo etario con menores
ingresos. Es interesante observar que, a partir de 2016, los ingresos nominales
han mostrado un estancamiento, donde destaca la disminución de ingresos para
los grupos etarios de personas mayores de 38 años (Gráfico Nº 14 b).
Gráfico Nº 14
Ingreso laboral por hora: Urbano, 1999 -2018 por género (a) y edad (b)
Personas entre 18 y 67 años de edad
(a)
25
20
Bs. por hora
15
10
0
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
Hombres Mujeres
empleo e informalidad en bolivia 77
(b)
30
25
20
Bs. por hora
15
10
0
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
Entre 18 y 27 años Entre 28 y 37 años Entre 38 y 47 años Entre 48 y 57 años
Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuestas de Hogares (INE) 1999 -2018.
Analizando la evolución de los ingresos por hora por nivel educativo, se observa
que los ocupados con menores niveles de educación (hasta 12 años completos) ha-
brían obtenido importantes incrementos en sus niveles de ingreso, que se habrían
triplicado en estos 20 años, pasando de Bs 5,3 por hora en 1999 hasta Bs 15,7 por
hora en 2018. El ingreso laboral por hora de los trabajadores con educación univer-
sitaria o superior se habría duplicado en este periodo de Bs 15,3 en 1999 hasta Bs
33,2 en 2018. Esta variación en el ingreso laboral es el hecho que explica la menor
tasa de dispersión de salarios observada en el Gráfico Nº 13. En 1999, una persona
con educación universitaria ganaba aproximadamente 3 veces más por hora que
una persona, solamente con un grado de educación hasta de secundario completo.
En 2018, una persona con educación universitaria obtiene un ingreso por hora de
2 veces la magnitud del ingreso para persona con educación secundaria.
Gráfico Nº 15
Ingreso laboral por hora: Urbano, 1999-2018 por educación
Personas entre 18 y 67 años de edad
35
30
25
Bs. por hora
20
15
10
5
0
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
Hasta 12 años de educación Entre 13 y 16 años de educación 17 años o más de educación
Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuestas de Hogares (INE) 1999 -2018.
78 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
6. Informalidad
Informalidad es quizás la palabra que mejor caracteriza al mercado laboral boli-
viano, sin embargo, la definición de informalidad es tan amplia y llena de discor-
dancias, que su tratamiento desde el ámbito político es un reto. Lo propio sucede
cuando se busca, desde una mirada empírica, la cuantificación de informalidad.
El presente capítulo distingue dos medidas de informalidad, siguiendo la apro-
ximación de Tornarolli et al. (2014). La primera, que proviene de una visión de
acceso a protección social, donde los trabajadores no tienen acceso a los beneficios
estipulados por la legislación laboral. Dado que la normativa laboral boliviana
es compleja y tiene distintas aristas de cumplimiento (Seguridad social de largo
plazo, Seguridad social de corto plazo, vacaciones, acceso a subsidio de materni-
dad, etc.), una práctica más bien empírica en la literatura, consiste en cuantificar
como informales a aquellos trabajadores que no tienen acceso a seguridad social
de largo plazo.
La segunda visión utilizada en el presente capítulo, proviene desde una visión
de acceso a empleos “poco” productivos. Esta medición considera a aquellos
ocupados que se desempeñan en empleos precarios, con poco acceso a capital
y tecnología (ilo, 1991). El reto, para su medición, consiste en distinguir que
se entiende por productivo y poco productivo. La implementación empírica, en
Tornarolli et al (2014), se ha realizado desde 3 aspectos: (i) aquellos ocupados
auto-empleados con bajos niveles de educación (12 años o menos), (ii) trabajadores
asalariados en empresas pequeñas (menos de 5 trabajadores) y (iii) trabajadores
no remunerados.
Entonces en estos dos ámbitos es que se realiza el análisis de informalidad a
lo largo de los 20 años analizados. Al igual que lo ocurrido en el análisis de des-
empleo, subempleo e ingresos, el análisis de informalidad se restringe a aquellos
ocupados en el área urbana y entre 18 y 67 años de edad.
7. Informalidad por protección social
Analizando la evolución de la informalidad desde la mirada de protección social, se
observa que la tasa de informalidad disminuyó en el periodo analizado. En 1999,
la tasa de informalidad por protección social era 79,7 por ciento y en 2018, 73,1
por ciento. La tasa de informalidad es mayor para las mujeres en todo el periodo
analizado. En 1999, 82 por ciento de las mujeres en el mercado laboral carecía de
acceso a seguridad social de largo plazo y en 2018, este porcentaje se redujo hasta
75 por ciento. En el caso de los hombres, la tasa de informalidad se redujo desde
78 por ciento hasta 72 por ciento. Siendo que el punto más bajo de informalidad
por protección social se observó en 2013.
empleo e informalidad en bolivia 79
Gráfico Nº 16
Informalidad (Protección Social): Urbano, 1999 -2018 por género
Personas entre 18 y 67 años de edad
(a)
90%
85%
80%
80%
73%
75%
70%
65%
60%
55%
50%
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
Informalidad d/ Protección social
(b)
90%
80%
85%
80%
75%
75% 78%
70% 72%
65%
60%
55%
50%
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
Hombres Mujeres
Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuestas de Hogares (INE) 1999 -2018.
Analizando la evolución de la informalidad por edad, se observa que la in-
formalidad es un fenómeno mucho más recurrente para los jóvenes menores de
27 años. Este grupo etario ha mostrado muy poca variación en la evolución de
su acceso a empleos con seguridad social de largo plazo. Los jóvenes (18 a 27
años) presentaban una tasa de informalidad de 88 por ciento, que solamente se
redujo hasta 84 por ciento. Las personas en el mercado laboral de otros grupos
etarios, presentan una tasa de informalidad en torno al 70 por ciento (Gráfico
Nº 17a). En cuanto a nivel educativo, la tasa de informalidad para las personas
con menores niveles de educación (solo hasta secundaría completo) tienen una
tasa de informalidad 88 por ciento en 2018 y solamente se redujo en 2 pp. desde
el 90 por ciento observado 20 años atrás. El grupo de ocupados con educación
terciaria (17 años o más) son los que presentan un desempeño más favorable a lo
80 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
largo de este periodo, mostrando una reducción de 16 pp. (de 51 por ciento a 35
por ciento). Es interesante observar que la tasa de informalidad de los ocupados
con menores niveles de educación es de aproximadamente el doble que aquellos
con educación universitaria (Gráfico Nº 17b).
Gráfico Nº 17
Informalidad (Protección Social): Urbano, 1999 -2018 por edad (a)
y nivel de educación (b). Personas entre 18 y 67 años de edad
(a)
95%
88%
90%
84%
85%
80%
75%
70%
65%
60%
55%
50%
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
18 a 27 28 - 37 38 - 47 48 - 57 58 - 67
(b)
100%
90% 88%
90%
80%
70%
60%
50%
51%
40%
30% 35%
20%
10%
0%
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
Hasta 12 años Entre 13 y 16 años 17 años o más
Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuestas de Hogares (INE) 1999 -2018.
Por rama de actividad, se observa que existen ramas de actividad que son
persistentemente informales, desde una perspectiva de protección social. El área
de comercio es el área con mayor presencia de informales, que en estos 20 años
empleo e informalidad en bolivia 81
tan solo se redujo de un 95 por ciento a 90 por ciento. Ocurre lo propio con el
área de Construcción, que tiene una tasa de informalidad de 89 por ciento, siendo
que la tasa de informalidad para este grupo de ocupados solamente se redujo en 2
pp. En general, solamente las áreas de (i) Electricidad, Gas y Agua, (ii) Minería e
hidrocarburos y (iii) Establecimientos Financieros, mostraron mejoras sustanciales
en informalidad (Gráfico Nº 18).
Gráfico Nº 18
Informalidad (Protección Social): Urbano, 1999 y 2018 por rama de actividad
Personas entre 18 y 67 años de edad
Elec. gas & agua 42%
19%
Est. financieros 43%
22%
Servicios 49%
45%
Minería & hidrocarburos 73%
33%
Manufacturs 86%
77%
Transporte & almacenamiento 89%
91%
Construcción 91%
89%
Comercio 95%
90%
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
1999 2018
Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuestas de Hogares (INE) 1999 -2018.
A pesar de que el ingreso laboral para trabajadores formales e informales (por
la definición de protección social) se ha incrementado, los trabajadores informales
obtienen un ingreso por hora menor que los trabajadores formales, de hecho, los
trabajadores informales obtienen un ingreso por hora de aproximadamente la
mitad que un trabajador formal. Los trabajadores informales obtenían un ingre-
so de Bs 5,8 en 1999, mientras que un trabajador formal obtenía un ingreso de
Bs 10,9. En 2018, un trabajador informal obtiene un ingreso laboral de Bs 16,3,
mientras que uno formal obtiene un ingreso por hora de Bs 31. Esta diferencia
se había reducido hasta 2015, cuando se observa un decrecimiento en el ingreso
laboral por hora de los trabajadores informales (Gráfico Nº 19a). Con respecto a
las horas trabajas en promedio por semana, los trabajadores formales trabajan 43
horas en promedio por semana, y este valor se ha mantenido relativamente esta-
ble a lo largo de los 20 años. Por otro lado, los trabajadores informales, trabajan
4 horas más en promedio, nuevamente este mayor número de horas trabajadas
por semana es relativamente constante en el periodo analizado (Gráfico Nº 19b).
82 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Gráfico Nº 19
Ingreso Laboral por hora (a) y horas trabajadas en promedio por semana (b) según
informalidad (Protección Social): Urbano, 1999 y 2018
Personas entre 18 y 67 años de edad
(a)
31,0
35
30
25
20
10,9
15
10 16,3
5
5,8
0
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
Formal Informal
(b)
52
50 49
48 47
46
44
42 43
42
40
38
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
Formal Informal
Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuestas de Hogares (INE) 1999 -2018.
8. Informalidad por productividad
Analizando la evolución de la informalidad desde la mirada de productividad, es
posible identificar un ligero decrecimiento en la tasa de informalidad (por produc-
tividad) como se puede ver en el Gráfico 20a, la tasa de in formalidad disminuyo
solamente de 56 por ciento a 51 por ciento en 20 años. La tasa de informalidad
desde el concepto de productividad es, al igual que en el caso de la informalidad
por acceso a protección social, mayor para las mujeres que para los hombres, en
todo el periodo analizado. En 1999, 67 por ciento de las mujeres en el mercado
laboral trabajaban en empleos informales (por productividad) y en 2018, este
porcentaje se redujo hasta 54 por ciento. En el caso de los hombres, es interesante
notar que la tasa de informalidad (por productividad) se incrementó 47 por ciento
hasta 49 por ciento (Gráfico 20b).
empleo e informalidad en bolivia 83
Gráfico Nº 20
Informalidad (Productividad): Urbano, 1999 -2018 por género
Personas entre 18 y 67 años de edad
(a)
80%
75%
70%
65%
56%
60%
55%
50% 51%
45%
40%
35%
30%
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
Informalidad d/ Productividad
(b)
100%
90%
80%
67%
70%
54%
60%
50%
49%
40% 47%
30%
20%
10%
0%
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
Hombres Mujeres
Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuestas de Hogares (INE) 1999 -2018.
Analizando la evolución de la informalidad (por productividad) por grupos
etarios, se observa que, a diferencia de lo que pasaba con la informalidad por
protección social, la informalidad por productividad es un fenómeno mucho más
recurrente para la población mayor que tiene entre 58 y 67 años, la informalidad
en este grupo se redujo solamente en 4 pp, de 69 por ciento en 1999 hasta 64 por
ciento en 2018. El grupo poblacional entre 48 y 57 años de edad es el segundo
grupo etario con mayor nivel de informalidad (por productividad) con una tasa
de 55 por ciento, seguida de aquellos trabajadores menores de 28 años (50 por
ciento). En cuanto a la evolución de la informalidad por productividad y el nivel
educativo, se observa que aquellos trabajadores con niveles educativos de secun-
dario completo o menor, presentan una tasa de informalidad de 73 por ciento en
84 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
el periodo analizado, donde esta informalidad se mantuvo constante en los 20
años analizados. Por otro lado, los trabajadores con nivel de educación terciaria
(completa o incompleta) presentan una tasa de informalidad mucho más baja (en
2018), cercana al 21 por ciento para aquellos trabajadores que tienen entre 13 y
16 años de educación completa y de 9 por ciento para aquellos trabajadores con
educación universitaria. Mientras que los primeros (aquellos con educación entre
13 y 16 años) mostraron un incrementó cuantificable en la tasa de informalidad
(de 14 por ciento a 21 por ciento), los segundos mostraron una ligera disminución
(de 14 por ciento a 9 por ciento).
Gráfico Nº 21
Informalidad (Protección Social): Urbano, 1999 -2018 por edad (a)
y nivel de educación (b). Personas entre 18 y 67 años de edad
(a)
80%
70%
60%
50%
40%
30%
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
18 a 27 28 - 37 38 - 47 48 - 57 58 - 67 2018
(b)
80%
70%
60%
50%
40%
30%
20%
10%
0%
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
Hasta 12 años Entre 13 y 16 años 17 años o más
Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuestas de Hogares (INE) 1999 -2018.
Analizando la relación de informalidad por productividad por rama de activi-
dad, se observa (al igual que con la informalidad por protección social) que existen
ramas de actividad que son persistentemente informales desde un punto de vista
empleo e informalidad en bolivia 85
productivo. El área de Comercio, es el área con mayor presencia de informales,
que en estos 20 años tan solo se redujo de un 75 por ciento a 72 por ciento (3
pp.). En el caso de Construcción, la tasa de informalidad se redujo desde 75 por
ciento en 1999 hasta 62 por ciento, en 2018. Los sectores de Transporte & Alma-
cenamiento (7 por ciento), Servicios (13 por ciento) y Minería e Hidrocarburos
(17 por ciento) son los sectores con una mayor cantidad de trabajadores formales,
desde el punto de vista de productividad (Gráfico Nº 22).
Gráfico Nº 22
Informalidad (Productividad): Urbano, 1999 y 2018 por rama de actividad.
Personas entre 18 y 67 años de edad
Transporte & almacenamiento 10%
Servicios 25%
Minería & hidrocarburos 28%
Manufacturs 37%
Est. financieros 52%
Elec. gas & agua 58%
Construcción 62%
Comercio 75%
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
1999 2018
Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuestas de Hogares (INE) 1999 -2018.
Con relación al ingreso laboral para trabajadores formales e informales (por la
definición de productividad), los trabajadores informales obtienen un ingreso por
hora menor que los trabajadores formales, el ingreso por hora de los trabajadores
informales era de Bs 4,7 en 1999, mientras que un trabajador formal obtenía un
ingreso de Bs 9,5. En 2018, un trabajador informal obtiene un ingreso laboral de
Bs 14,5, mientras que uno formal obtiene un ingreso por hora de Bs 26,2. Esta
diferencia se había reducido hasta 2015, cuando se observa un decrecimiento en
el ingreso laboral por hora de los trabajadores informales (Gráfico Nº 23a). Con
respecto a las horas trabajadas en promedio por semana, los trabajadores formales
trabajan 43 horas en promedio por semana, este valor ha mostrado un pequeño
decrecimiento en el periodo analizado. Por otro lado, los trabajadores informales,
trabajan 4 horas más en promedio, este mayor número de horas trabajadas por
semana por parte de los trabajadores informales, parece haberse incrementado
en estas 2 décadas (Gráfico Nº 23b).
86 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Gráfico Nº 23
Ingreso Laboral por hora (a) y horas trabajadas en promedio por semana (b)
según informalidad (Productividad): Urbano, 1999 y 2018
Personas entre 18 y 67 años de edad
(a)
30,0 26,2
25,0
20,0
15,0
9,5 14,5
10,0
5,0
4,7
0,0
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
Formal Informal
(b)
52
50
48
46
44
42
40
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
Formal Informal
Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuestas de Hogares (INE) 1999 -2018.
9. Informalidad y habilidades
Como hemos visto hasta ahora, la informalidad, independientemente de la forma
de medición, está asociada a ciertas características poblacionales. A continuación,
se presenta un análisis de la relación de informalidad con el nivel de tenencia
de habilidades y uso de habilidades. La literatura económica ha destacado la
importancia de las habilidades cognitivas, técnicas y socioemocionales para
explicar el desempeño laboral (Heckman, J. et al, 2006), esta parte del capítulo
pretende mostrar algunos hechos estilizados con respecto a las habilidades y la
informalidad.
Para el presente análisis de la tenencia de habilidades cognitivas, nos con-
centramos en la habilidad de lectura, misma que es medida en la Encuesta step
empleo e informalidad en bolivia 87
medianteun test estandarizado (Handel, M. et al. (2016)). Si bien el dominio
de esta habilidad no necesariamente implica el dominio de otras habilidades
cognitivas,al ser una habilidad tan esencial, de cierta forma permite aproximar-
nos al nivel de tenencia de las otras. La nota del test estandarizado de dominio
de lectura en la encuesta variaba entre 0 y 400, siendo que valores bajos implican
menor dominio de la habilidad y valores altos un mayor dominio. El análisis
presentado no refleja causalidad, sino simplemente correlación entre el dominio
y la clasificación de informalidad analizada.
Como se puede observar en el Gráfico Nº 24a, cuando analizamos la tenencia
de la habilidad de lectura entre trabajadores clasificados como informales en base a
la definición de falta de acceso a protección social, se observa que estos presentan
un menor dominio de la habilidad con relación a los formales. Es posible obser-
var que la diferencia no es solamente una diferencia en la mediana, sino también
en la distribución, con valores más bajos en los cuartiles 1 y 3 y presentando un
valor mínimo y máximo menor. Lo propio sucede cuando analizamos el dominio
de la habilidad de lectura y la definición de informalidad por falta de acceso a
empleos productivos. En este caso se evidencia que esta diferencia entre formales
e informales es mucho mayor. Es decir, los trabajadores que trabajan en empleos
menos productivos presentan un nivel de tenencia de habilidades mucho menor
que aquellos en empleos productivos.
Gráfico Nº 24
Informalidad y tenencia la habilidad de lectura (a) Informalidad
por Protección Social, (b) Informalidad por Productividad - Eje Central, 1999 y 2018
Personas entre 18 y 65 años de edad
(a) (b)
Formal Informal Formal Informal
400
400
Promedio de tenencia de habilidades de Lectura
Promedio de tenencia de habilidades de Lectura
300
300
200
200
100
100
0
Fuente: Elaboración Propia con datos de la Encuesta de Habilidades para la Empleabilidad y la Productividad (Banco
Mundial, 2012).
88 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
La Tabla 1, presenta la diferencia entre la tasa promedio de tenencia de habili-
dades de lectura, medida mediante el test estandarizado. Como se puede observar,
la diferencia en el promedio es de 32 puntos cuando se analiza por informalidad
por acceso a protección social y de 51 cuando se analiza por informalidad por
productividad, ambos estadísticamente significativos. También es evidente que
la dispersión en el nivel de dominio es mayor para los trabajadores informales,
independientemente de la definición a ser utilizada.
Tabla Nº 1
Informalidad y tenencia de habilidades. Eje Central
Personas entre 18 y 65 años de edad
Protección Social Productividad
Informalidad Formalidad Informalidad Formalidad
Promedio 191 223 175 226
Desviación Estándar 83 68 99 65
Fuente: Elaboración Propia con datos de la Encuesta de Habilidades para la Empleabilidad y la Productividad (Banco
Mundial, 2012).
Para analizar el nivel de tenencia de habilidades socioemocionales, utilizare-
mos también como base la información de la encuesta step. La cuantificación de
cada una de los niveles de tenencia de las habilidades socioemocionales se calcula
en base a un cuestionario que contempla distintas preguntas auto reportadas de
tenencia o no de cada habilidad. Para esto, se consideran 5 medidas de habilidades
socioemocionales relacionados con el modelo de los 5 grandes (Big-five) donde
se encuentran: (i) extraversión, que mide la sociabilidad en base a tres preguntas
auto-reportadas; (ii) responsabilidad, que mide la capacidad de auto-control, en
base a tres preguntas; (iii) Apertura a la experiencia o apertura al cambio, que se
mide con cuatro preguntas; (iv) amabilidad, que mide la franqueza y altruismo
en base a tres preguntas; y (v) estabilidad emocional, que también se realiza en
base a tres preguntas. Adicionalmente, se considera una medición de la habilidad
de persistencia (Grit), que cuantifica la capacidad para realizar metas de largo
plazo. En todos los casos, las variables se cuantifican en 1 y 4, siendo 4 el mayor
dominio de la habilidad.
Como se observa en la Tabla Nº 2, los trabajadores informales por protección
social presentan un menor nivel de tenencia de habilidades socioemocionales,
siendo estas diferencias son estadísticamente significativas a los niveles usuales de
significancia para todas las habilidades señaladas, con excepción de la habilidad
de amabilidad. Sucede lo mismo cuando se analiza la tenencia de habilidades
socioemocionales y la clasificación de informalidad por productividad, todas son
estadísticamente significativas, con excepción de amabilidad.
empleo e informalidad en bolivia 89
Tabla Nº 2
Informalidad y uso de habilidades socioemocionales. Eje Central
Personas entre 18 y 65 años de edad
Uso de habilidades - Socioemocionales
Extra- Responsa- Apertura a la Estabilidad Amabili- Persis-
versión bilidad experiencia emocional dad tencia
Formal 3.09 3.27 3.28 2.54 3.09 3.04
Informalidad Informal 2.96 3.12 3.16 2.42 3.06 2.97
por Protección
Social Diferencia (F-I) 0.14 0.14 0.12 0.12 0.03 0.07
t-test 3.61 5.28 3.96 3.21 0.89 1.95
Formal 3.10 3.23 3.29 2.56 3.09 3.03
Informalidad por Informal 2.90 3.10 3.11 2.35 3.05 2.95
Productividad Diferencia (F-I) 0.21 0.13 0.19 0.21 0.04 0.08
t-test 6.13 5.38 6.88 6.20 1.38 2.76
Fuente: Elaboración Propia con datos de la Encuesta de Habilidades para la Empleabilidad y la Productividad (Banco
Mundial, 2012).
Como siguiente paso se analiza la declaración de los ocupados en la encuesta
step con relación al uso de sus habilidades cognitivas y técnicas. Para esto se
analiza el reporte de uso de las habilidades de lectura, escritura, matemáticas y
uso de computadoras. Para esto se utiliza una variable dummy que toma el valor
de 1 si la habilidad es utilizada y 0 en otro caso. Como se puede evidenciar los
trabajadores informales (independientemente de la forma de medición) usan me-
nos las habilidades de lectura, escritura y usan menos computadoras, siendo estas
diferencias estadísticamente significativas. También se evidencia que el uso de la
habilidad de matemática se usa igual si se analiza por informalidad por acceso a
empleos productivos o mayor en los empleos informales por protección social.
Tabla Nº 3
Informalidad y uso de habilidades cognitivas y técnicas. Eje Central
Personas entre 18 y 65 años de edad
Uso de habilidades cognitivas/técnicas
Lectura Escritura Matemáticas Computadoras
Formal 84.29% 86.20% 89.15% 63.19%
Informalidad por Informal 49.03% 56.85% 92.49% 23.67%
Protección Social Diferencia (F-I) 35.26% 29.34% -3.35% 39.52%
t-test 13.96 11.81 -2.22 16.51
Formal 80.91% 84.48% 91.60% 59.95%
Informalidad por Informal 38.71% 47.27% 91.55% 11.68%
Productividad Diferencia (F-I) 42.20% 37.21% 0.06% 48.27%
t-test 19.58 17.48 0.04 24.29
Fuente: Elaboración Propia con datos de la Encuesta de Habilidades para la Empleabilidad y la Productividad (Banco
Mundial, 2012).
90 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
10. Crecimiento, legislación laboral e informalidad
A continuación, analizamos algunas regularidades relacionadas a la informalidad
en sus dos formas de medición planteadas y la variación en el crecimiento ob-
servado, la evolución de otras variables relacionadas a la calidad de empleo y una
medida aproximada de la rigurosidad de la legislación laboral en estos 20 años.
Para esta última utilizaremos la variación en el crecimiento del salario mínimo
como variable que nos permite aproximarnos a este hecho.
Como primer punto, el Gráfico Nº 25 presenta la variación en los niveles
de informalidad medidos por ausencia de acceso a protección social y de infor-
malidad medido por ausencia de acceso a empleos productivos. Como se puede
observar estas variables presentan una correlación alta de 0,61, Esto implica que
independientemente de la forma de medición, se puede identificar el mismo
fenómeno, aunque con una escala diferente. Una medida combinada de ambos
tipos de informalidad, es decir el porcentaje de ocupados que son informales
por protección social y por empleos poco productivos es también interesante de
analizar. Este indicador pasó de 51,5 por ciento en 1999 hasta 46,7 por ciento
en 2018. En este caso, es posible identificar que esta informalidad combinada
es mayor, como se esperaba, para personas mayores (entre 58 y 67 años; 59 por
ciento en 2018) y para los más jóvenes (18 a 27 años; 47 por ciento en 2018),
para las mujeres (49 por ciento vs 45 por ciento para los hombres en 2018) y
aquellos trabajadores con menores niveles de educación (68 por ciento vs 6 por
ciento para trabajadores con educación terciaria o superior en 2018) son los más
afectados por este fenómeno.
Gráfico Nº 25
Relación entre la informalidad por Protección Social e Informalidad
por Productividad: Urbano, 1999 y 2018
Personas entre 18 y 67 años de edad
60%
Informalidad por productividad
55%
50%
45%
40%
60% 65% 70% 75% 80% 85% 90%
Informalidad por protección social
Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuestas de Hogares (INE) 1999 -2018.
empleo e informalidad en bolivia 91
El Gráfico Nº 26a presenta la correlación entre la variación de la tasa de
informalidad por protección social medida en puntos porcentuales y la variación
en el crecimiento, medido a través de la tasa de crecimiento del pib. Se puede dis-
tinguir una ligera tendencia negativa relacionada a una menor tasa de informalidad
y un mayor nivel de crecimiento. El Gráfico Nº 26b, presenta la variación entre
la informalidad y el crecimiento porcentual del salario mínimo, se distingue una
ligera pendiente positiva que estaría asociada a que la informalidad (por protección
social) es mayor cuando mayor es el crecimiento del salario mínimo.
Gráfico Nº 26
Informalidad por Protección Social y Tasa de Crecimiento del PIB (a); Informalidad
por Protección Social y Crecimiento porcentual del Salario Mínimo (b)
Urbano, 1999 y 2018; Personas entre 18 y 67 años de edad
(a)
8%
Tasa de crecimiento del PIB (en %)
7%
6%
5%
4%
3%
2%
1%
0%
-8% -6% -4% -2% 0% 2% 4% 6% 8%
Variación en la tasa de informalidad (Prot. Social; en pp.)
(b)
25%
Variación en el salario mínimo (en %)
20%
15%
10%
5%
0%
-8% -6% -4% -2% 0% 2% 4% 6% 8%
Variación en la tasa de informalidad (Prot. Social; en pp.)
Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuestas de Hogares (INE) 1999 -2018.
El Gráfico Nº 27, presenta el mismo análisis, pero considerando la tasa de
informalidad medida por empleo productivo. En el caso de la informalidad por
92 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
productividad y crecimiento del pib, la relación observada a lo largo del periodo
analizado, muestra una ligera pendiente positiva, aunque el signo de la relación
pareciese contrario a lo que uno esperaría, dado que mayores niveles de creci-
miento estarían asociados (ligeramente) a mayores niveles de informalidad por
productividad, esto podría ser explicado si el crecimiento observado en el periodo
(1999 a 2018) se hubiera explicado por otros factores diferentes a los asociados a
mejoras en la productividad, como podría ser el caso de Bolivia. El Gráfico Nº 27b,
presenta la variación entre la informalidad (por productividad) y el crecimiento
porcentual del salario mínimo, en este caso se distingue una pendiente positiva
(mayor que en el caso de informalidad por protección social), lo que nos mostraría
que la rigurosidad de la normativa laboral, podría estar explicando la informalidad
asociada al trabajo como auto-empleado, o en empresas muy pequeñas.
Gráfico Nº 27
Informalidad por Productividad y Tasa de Crecimiento del PIB (a); Informalidad
por Productividad y Crecimiento porcentual del Salario Mínimo (b)
Urbano, 1999 y 2018; Personas entre 18 y 67 años de edad
(a)
8%
Tasa de crecimiento del PIB (en %)
7%
6%
5%
4%
3%
2%
1%
0%
-8% -6% -4% -2% 0% 2% 4% 6% 8%
Variación en la tasa de informalidad (Productividad; en pp.)
(b)
25%
Variación en el salario mínimo (en %)
20%
15%
10%
5%
0%
-8% -6% -4% -2% 0% 2% 4% 6% 8%
Variación en la tasa de informalidad (Productividad; en pp.)
Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuestas de Hogares (INE) 1999 -2018.
empleo e informalidad en bolivia 93
La variación entre la tasa de informalidad y protección social con relación
al desempleo muestra una pendiente negativa, que nos permite identificar que
menores tasa de desempleo se relacionan con mayores niveles de informalidad
por protección social, hecho que sustenta la visión de que la informalidad cons-
tituye una red de protección de los trabajadores contra el desempleo. Asimismo,
se observa que mayores niveles de informalidad están asociados a una tasa mayor
de subempleo invisible (ingresos laborales por debajo del salario mínimo), lo que
también nos permite aproximarnos a la idea de que la informalidad se asocia a
menores niveles de condiciones laborales, tanto a nivel de beneficios como de
ingresos (Gráfico Nº 28). Sucede lo mismo cuando se analiza la variación en el
desempleo y el subempleo y la variación en la tasa de informalidad por la defini-
ción de productividad (Gráfico Nº 29).
Gráfico Nº 28
Informalidad por Protección Social y Tasa de Desempleo (a); Informalidad
por Protección Social y Subempleo (b)
Urbano, 1999 y 2018; Personas entre 18 y 67 años de edad
(a)
4%
Variación en la tasa de desempleo (en pp)
3%
2%
1%
0%
-1%
-2%
-3%
-4%
-8% -6% -4% -2% 0% 2% 4% 6% 8%
Variación en la tasa de informalidad (Prot. Social; en pp.)
(b)
6%
Variación en la tasa de subempleo
4%
2%
invisible (en pp.)
0%
-2%
-4%
-6%
-8% -6% -4% -2% 0% 2% 4% 6% 8%
Variación en la tasa de informalidad (Prot. Social; en pp.)
Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuestas de Hogares (INE) 1999 -2018.
94 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Gráfico Nº 29
Informalidad por Productividad y Tasa de Desempleo (a); Informalidad
por Productividad y Subempleo (b)
Urbano, 1999 y 2018; Personas entre 18 y 67 años de edad
(a)
4%
Variación en la tasa de desempleo (en pp)
3%
2%
1%
0%
-1%
-2%
-3%
-4%
-8% -6% -4% -2% 0% 2% 4% 6% 8%
Variación en la tasa de informalidad (Productividad; en pp.)
(b)
6%
Variación en la tasa de subempleo (en pp.)
5%
4%
3%
2%
1%
0%
-1%
-2%
-3%
-4%
-5%
-8% -6% -4% -2% 0% 2% 4% 6% 8%
Variación en la tasa de informalidad (Productividad; en pp.)
Fuente: Elaboración Propia con datos de Encuestas de Hogares (INE) 1999 -2018.
11. Comentarios finales
El presente capítulo expone la evolución del empleo en el país a lo largo de 20
años, quizá la conclusión más importante del capítulo es que poco ha cambiado
en este periodo de tiempo en cuanto a mejoras en la calidad del empleo. Esto
es cierto a pesar de que, en el periodo analizado, Bolivia ha presentado grandes
avances en crecimiento y mejoras sociales.
En este periodo, la mano de obra en el país se ha incrementado y cada vez
participa ocupados con mayores niveles de educación, sin embargo, la calidad del
empleo al que accede la población sigue siendo precaria.
empleo e informalidad en bolivia 95
La tasa de desempleo en el área urbana del país es bastante baja (4,7 por ciento
en 2018), pero el subempleo invisible y la informalidad son altísimas y persisten-
tes a lo largo del periodo analizado. En cuanto al subempleo invisible, medido
como el porcentaje de trabajadores que recibe un ingreso laboral por debajo del
salario mínimo, este ha mostrado un incremento de 9 pp. en el periodo analizado,
afectado particularmente a jóvenes y mujeres. Esto ha sucedido a pesar de que el
ingreso laboral se ha incrementado en 200 por ciento en el periodo analizado y
se observa una menor dispersión en el ingreso.
En cuanto a la informalidad, el presente capítulo distingue dos medidas de
informalidad, siguiendo la aproximación de Tornarolli et al. (2014), la visión de
informalidad entendida como la ausencia de acceso a protección social y la infor-
malidad entendida como la ausencia de acceso a empleos productivos. En cuanto
la informalidad, hoy en día, Bolivia sigue siendo un país con empleos informales,
al igual que hace 20 años. La informalidad ha mostrado ser bastante persistente
a pesar del notable crecimiento económico y afecta particularmente a jóvenes,
mujeres y personas con menores niveles de educación.
Un aporte del presente capítulo es que permite identificar la relación entre la
tenencia y uso de habilidades con el concepto de informalidad, se evidencia que
trabajadores informales, independientemente de la forma de medición, tienen un
menor nivel de habilidades cognitivas y socioemocionales y que adicionalmente
tienen un menor uso de sus habilidades en el puesto de trabajo, con excepción de
la habilidad de matemática.
Finalmente, se ha observado que la variación de la tasa de informalidad y el
crecimiento del pib muestran una ligera correlación negativa, aunque no es robusta
ante las diferentes especificaciones de informalidad. La relación entre la variación
de la tasa de informalidad y el incremento del salario mínimo, como variable proxy
de la rigurosidad de la regulación laboral, si muestran una correlación positiva,
donde niveles mayores de crecimiento en el salario mínimo, parecen estar asociados
a mayores tasas de informalidad. Se encuentra evidencia que entre 1999 y 2018,
existe una correlación negativa entre la informalidad y el desempleo, siendo que
esta relación permite aproximar la idea de que la informalidad, en muchos casos
es una alternativa ante el desempleo.
Barrio Chino de la ciudad de La Paz, tiendas informales de muebles.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
Mercado de la Uyustus de la ciudad de La Paz, tienda de artículos electrónicos.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
capítulo tercero
La informalidad y el cambio tecnológico
¿Cuán amenazados están los empleos
informales?
Jose Gabriel Espinoza Yañez
Resumen
La robotización de los procesos ha trascendido las barreras físicas, y se encuentran
presentes en los procesos que históricamente demandaban empleo basado en
tareas cognitivas, lo que ha cambiado la forma de evaluación y comprensión del
cambio del empleo por el factor tecnológico. Al mismo tiempo, está generando,
en gran parte del mundo desarrollado, nuevas dinámicas de empleo y problemas
que solo se observaban en economías altamente informales.
En el caso de Bolivia, gran parte de los problemas observados por la emer-
gencia de las nuevas formas de empleo (a partir de las nuevas tecnologías), ya
están presentes en nuestra economía desde hace varias décadas y, de hecho, han
sido absorbidos por la institucionalidad como una manera de resiliencia ante las
fluctuaciones de los ciclos económicos.
De hecho, los resultados de la investigación muestran que en términos
agregados se puede decir que cerca del 35% de los empleados se encuentran en
ocupaciones susceptibles, con una probabilidad media alta, de ser automatizadas,
sin embargo, en el caso del sector informal esta proporción es del 34% mientras
que en el mercado formal la cifra alcanza al 40%.
Esto se debe al perfil de las ocupaciones predominantes en el sector informal,
junto a una menor especialización en las tareas que se realizan en cada una de
estas ocupaciones.
Palabras Clave: Empleo, Informalidad, Habilidades, Normas Laborales,
Política Pública.
Código jel: J01, J46, J24, J8, J48
[97]
98 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
1. Introducción
Los efectos del cambio tecnológico en el empleo han sido estudiados desde el
inicio de la confirmación de la sociedad, ya que no solo tiene consecuencias redis-
tributivas, sino que también define en gran medida la valoración de los diferentes
actores dentro de la sociedad.
No obstante, en los últimos años esta tarea se ha visto aún más acelerada
por las velocidades con las que los cambios en las tecnologías de información
han impactado en las formas de relacionamiento y producción en el mundo, así
como la caída vertiginosa de los costos de los sensores necesarios para automatizar
procesos, y su aplicación a campos que tradicionalmente pensábamos exentos de
ser automatizados.
Hoy en día, la robotización de los procesos ha trascendido las barreras físicas,
y se encuentran presentes en los procesos que históricamente demandaban empleo
basado en tareas cognitivas, ya que estos robots virtuales tienen hoy algoritmos y
modelos de programación que les permiten aprender y evolucionar. Paralelamente,
la construcción de grandes redes de información les permite acceder a conjuntos
enormes de datos, lo que simplifica su aprendizaje.
Las evaluaciones y los estudios hechos en gran parte del mundo desarrollado
coinciden en que esto está empezando a generar un proceso de precarización
del empleo, que disfrazado de autoempleo basado en acuerdos que permiten
flexibilidad a los trabajadores, mejor uso de su tiempo y libertades para el apro-
vechamiento del ocio, genera una caída fuerte en las remuneraciones de aquellos
trabajadores altamente calificados, que migran hacia tareas menos demandantes
en términos de habilidades. El desplazamiento que la teoría económica ha plan-
teado, entre la introducción de tecnología y el empleo, se convierte entonces en
un desplazamiento entre trabajadores calificados y menos calificados, ya que los
limites de la automatización son cada vez menores.
¿Esto sucede también en Bolivia? Pues bien, esta es una de las respuestas
que trataremos de dar en esta sección del libro, ya que el mercado laboral como
el boliviano presenta algunas particularidades (señaladas en otros capítulos) que
escapan a los análisis de sustitución o complementariedad que se hace en economías
industriales y con alto grado de formalidad en el mercado laboral.
Gran parte de los problemas observados por la emergencia de las nuevas for-
mas de empleo (a partir de las nuevas tecnologías), ya están presentes en nuestra
economía desde hace varias décadas, y de hecho, han sido absorbidos por la ins-
titucionalidad como una manera de resiliencia ante las fluctuaciones de los ciclos
económicos. Por otro lado, el escaso tamaño de la gran mayoría de las unidades
productivas, hace difícil la introducción sistemática de procesos de automatización,
por lo que a priori, el tamaño de nuestra economía presenta barreras naturales a
la sustitución o desplazamiento tecnológico del empleo.
la informalidad y el cambio tecnológico 99
Para responder a esta pregunta, por lo tanto, en la siguiente sección se dis-
cute el criterio de desempleo tecnológico, su origen y la evolución del concepto
a lo largo de las distintas revoluciones tecnológicas. Luego se plantea la relación
entre el cambio tecnológico y la informalidad para después pasar a la evaluación
del efecto del cambio tecnológico en el mercado laboral boliviano, y contrastar
el mismo entre el sector formal e informal, para evaluar si existen diferencias
sustanciales. Finalmente se presentan algunas conclusiones.
2. El desempleo tecnológico
A lo largo de la historia el cambio tecnológico ha sido origen de muchos con-
flictos. En el fondo, lo que se encuentra detrás de todo avance tecnológico es un
cambio en la relación capital-trabajo, lo que evidentemente ha llevado a pensar
en un efecto de sustitución entre uno y otro. Ya en al inicio de la primera década
del siglo xix, en Gran Bretaña y tras una crisis intensa producto de la caída de
sus exportaciones, se relacionó la precarización del empleo y las condiciones de
vida de los trabajadores en las factorías de textiles impulsadas, en principio, por
molinos de agua y luego por máquinas de vapor.
La relación entre el uso de nuevos medios de producción y esta precarización
laboral fue casi instantánea, lo que llevó a la aparición del movimiento ludita,
inspirado en un personaje ficticio (el Rey Ludd), cuyo objetivo era limitar el
uso de maquinaria. Hacia 1830, estas revueltas volvieron a suscitarse, esta vez
en el ámbito rural, a partir de la introducción de trilladoras mecanizadas, las
cuales rápidamente se extendieron a la industria1. Aun cuando en ambos casos
las condiciones externas (como los bloqueos comerciales que vivía Gran Bretaña)
y la normativa aplicada (en particular la Ley de Pobres) explicaban mucho de la
precarización de las condiciones laborales e incluso de vida, la relación con el
avance tecnológico fue inevitable.
Incluso, más adelante en el tiempo, autores como John Maynard Keynes
presumían un incremento en el desempleo tecnológico “debido a que nuestro descu-
brimiento de los medios de economizar el uso de la mano de obra está superando el ritmo
al que podemos encontrar nuevos usos para la mano de obra” (Keynes, 1932).
Sin embargo, en la medida que los cambios tecnológicos han avanzado, y
las formas de producción también, queda claro que esta relación de sustitución,
capital - trabajo, no siempre se cumple. De hecho, a medida que hemos avanzado
durante el presente siglo, la sustitución de hombres por máquinas ha mostrado
tener límites. Gran parte de la sustitución del empleo que se da hoy, a partir de la
introducción de nuevas tecnologías, está más bien relacionada a la sustitución de
1 Para una discusión más extensa sobre estos eventos ver (Hidalgo, 2018).
100 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
un tipo de empleo (normalmente menos calificado), por otro empleo de mayor
cualificación.
Esto es más evidente en la actualidad, ya que, en principio, el impacto de la
informatización y automatización (uno de los principales motores del cambio
tecnológico actual) en las cifras del mercado laboral está bien establecido en la
literatura.
Existe una gran cantidad de literatura que ha documentado la disminución
del empleo en ocupaciones con un alto componente de tareas rutinarias, es decir,
ocupaciones que se relacionan principalmente a tareas con procedimientos bien
definidos.
Esta sustitución es viable porque puede realizarse fácilmente mediante algo-
ritmos muchas veces no muy sofisticados y evidentemente ha tenido un efecto
mayor en algunas actividades y sectores, sobre todo manufactureros, ya que es en
este ámbito en el que este tipo de tareas suelen estar más presentes.
Esto ha llevado a un cambio estructural en el mercado laboral a nivel mundial,
en el que los trabajadores reasignan su oferta laboral desde las manufacturas, tra-
dicionalmente de ingresos medios, a ocupaciones de servicios, que normalmente
están relacionados a ingresos más bajos. Como señala una amplia bibliografía,
(Katz, & Krueger, Computing inequality: have computers changed the labor
market?,1998), (Levy, & Murnane, 2003) y (Goss & Manning, 2007) entre otros,
esto se debe a que las tareas manuales de las ocupaciones relacionadas a los ser-
vicios son menos susceptibles a la informatización, ya que requieren un mayor
grado de flexibilidad y adaptabilidad física.
Sin embargo, la informatización de las tareas rutinarias ha sido posible gracias
a la caída de los precios de la informática, de los sensores que están involucrados
en las tareas que se realizan y en la conectividad necesaria para transmitir los datos
y la información necesaria2. La caída de estos precios, en conjunto, han permitido
2 Al respecto, (Nordhaus, 2007) muestra cómo, el costo por cómputo, disminuyó en un pro-
medio anual de 37% entre 1945 y 1980, por lo que los operadores telefónicos (la tecnología
encargada de transmitir información), se volvieron redundantes. Esto se observa por ejemplo
en la evolución de la automatización, ya que el primer robot industrial fue introducido por
General Motors en la década de 1960, sin embargo, para la década de 1970 los sistemas de
reserva de aerolíneas lideraban la introducción de la tecnología en los procesos de servicios y
producción (Gordon, 2012). Durante los años ochenta y noventa, los costos informáticos dis-
minuyeron aún más rápidamente, en promedio un 64% anual, acompañados por un aumento
en el poder computacional (Nordhaus, 2007). También se observaban caídas en los precios
de escáners de códigos de barras y los sensores necesarios para construir cajeros automáti-
cos, por lo que las industrias minorista y financiera empezaron a liderar la informatización y
automatización.
A principios de la década de los 80´s, se introdujeron las primeras computadoras personales,
con sus funciones de procesamiento de texto y hoja de cálculo, que eliminaban las ocupacio-
nes de los mecanógrafos de copias y permitían automatizar los cálculos repetitivos (Gordon,
la informalidad y el cambio tecnológico 101
a las máquinas y robots (entendidos no solo como los elementos físicos autóno-
mos, sino también como programas de informática) desarrollar las habilidades
para resolver problemas complejos de un costo relativamente competitivo con la
mano de obra humana (Agrawal, Gans, & Goldfarb, 2017).
Como señala (Hidalgo, 2018), esto se enmarca dentro de una evaluación de
costos relativos, ya que en la medida que un factor productivo tiende, de manera
relativa (es decir, en relación a otros factores productivos) a encarecerse, surgen
incentivos para sustituirlo por otros factores más baratos.
Ahora bien, estos precios relativos no solo están determinados por la abun-
dancia o escasez de los mismos (tal como sostenía Thomas Malthus), sino que,
a medida que la tecnología se hace más relevante, las formas de combinar los
factores productivos también inciden en la participación que cada uno de ellos
tiene en el producto final.
El avance tecnológico, por tanto, abarata el uso de ciertas tecnologías, lo
que evidentemente está relacionado a una mayor participación del capital sobre
el producto final, pero también exige el uso de otros factores complementarios,
como es el caso de la mano de obra “calificada”. Por eso, es posible llegar a ob-
servar situaciones en las que el cambio neto de la demanda por trabajo, ante un
cambio en la tecnología de producción, en realidad termine manteniendo las
participaciones del capital y el empleo sobre el valor final de la producción.
En ese contexto, si la caída de los precios del factor tecnología ha sido uno
de los elementos que, permitió la rápida informatización de muchas tareas en la
economía, el aumento persistente de los rendimientos asociados a la educación
explica en gran medida el incremento de las ventajas comparativas del trabajo
calificado. Tal como señalan (Katz & Murphy, 1992), (Acemoglu, 2002), (Goos,
Manning, & Salomons, 2009) y (Frey & Osborne, 2013), esta situación ha lleva-
do, en economías desarrolladas, como las de Estados Unidos, el Reino Unido y
varios países de Europa a una polarización en el mercado laboral, en el cual los
empleos relacionados a tareas cognitivas reciben altas remuneraciones, mientras
que las ocupaciones manuales perciben bajos ingresos y aquellas tareas rutinarias,
de remuneraciones medias, tienden a desaparecer.
Ahora bien, mientras que es relativamente fácil separar aquellas tareas ruti-
narias de las que no, la delimitación sobre lo cognitivo y rutinario y lo cognitivo
y no rutinario es mucho más compleja. Sobre todo porque aquellas tareas no
rutinarias involucran un espectro amplio de ocupaciones, que van desde la aseso-
ría legal y los diagnósticos médicos, hasta el manejo de vehículos de transporte,
así como a la persuasión para la venta de bienes y servicios (Levy, & Murnane,
2003). Evidentemente, los patrones de automatización son mucho más fáciles
2012). Esta sustitución por la mano de obra marca otro cambio importante en los procesos
productivos y sobre todo en los patrones de automatización de las tareas.
102 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
de seguir en aquellas tareas rutinarias, mientras que en las tareas cognitivas no
rutinarias, son varios factores más los que están relacionados a las decisiones de
automatización, y por lo tanto es imposible capturarlos por completo en cualquier
proceso de modelación.
A partir de esto último es que surgen las diferentes evaluaciones sobre los
efectos de la automatización sobre la demanda de trabajo, y precisamente el punto
de partida para justificar una evaluación propia sobre lo que implica el cambio
tecnológico en economías como la boliviana, en las que la alta informalidad, la
predominancia de las actividades de servicios (tal como se observa en capítulos
anteriores) y las estrategias de inserción laboral, plantean situaciones no compa-
rables con mercados laborales de economías más grandes.
A esto hay que agregarle que más allá del avance tecnológico, como motor de
los cambios en las formas de producción, no fue la falta de ideas creativas la que
ha frenado su ritmo de expansión, al menos hasta la mitad del siglo pasado, sino
que hay también intereses sociales y económicos que promueven el statu quo en
las formas de producción (Shumpeter, 1962).
Esto es aún más relevante en economías dónde los comportamientos corpo-
rativos suelen ser fuertes, por lo que es esperar que los trabajadores se resistan
a las nuevas tecnologías, en la medida en que hagan obsoletas sus habilidades
y reduzcan irreversiblemente sus ganancias esperadas. El equilibrio entre la
conservación del empleo y el progreso tecnológico, por lo tanto, refleja en gran
medida el equilibrio de poder en la sociedad y cómo se distribuyen las ganancias
del progreso tecnológico (Frey & Osborne, 2013) y esto implica, que a diferencia
de los cambios observados en los siglos xix y xx, lo que sucede hoy en día plantea
situaciones que modifican de forma acelerada la dinámica económica y social.
El patrón moderno de complementariedad entre habilidades de los tra-
bajadores y el capital surgió gradualmente a fines del siglo xix, a medida que
la producción manufacturera se desplazó de los talleres a líneas de ensamblaje
cada vez más mecanizadas. Así, mientras que antes del uso de la electricidad,
el vapor o la energía del agua, la producción se realizaba por lotes, usando
combinaciones de mano de obra, poco calificada, y escaso capital, en la medida
que se modificaron las formas de producción, pasando a procesos continuos,
cada vez más mecanizados, se redujo la demanda de trabajadores manuales no
calificados en muchas tareas de transporte y montaje, pero aumentaron la de-
manda por habilidades.
Es por eso que, desde la electrificación, la historia del siglo xx ha estado mar-
cada por la carrera entre educación y tecnología, y no así, entre los trabajadores
en general y la tecnología. Esto es más evidente aun en si se observa el cambio
en las diferencias salariales educativas en los Estados Unidos, que entre 1915 y
1980 mostraban tendencias a la reducción (Goldin & Katz, 2009), mientras que
desde la década de los 80´s, tanto las diferencias salariales educativas, como la
la informalidad y el cambio tecnológico 103
desigualdad salarial general, han aumentado considerablemente en varios países.
Aunque evidentemente hay varias variables que explican este cambio en la tenden-
cia, los estudios que abordan este tema muestran que esto puede atribuirse a una
aceleración en la complementariedad de habilidades con el capital, impulsada por
la adopción de computadoras y tecnología de la información que requiere cierto
grado de especialización, tal como sugieren (Krueger, 1991) (Katz, & Krueger,
1998) y (Bresnahan, Brynjolfsson, & Hitt, 2002).
El empleo calificado complementa los servicios más abstractos y creativos,
que son los menos susceptibles a la automatización, y por lo tanto se incremen-
tan las brechas salariales. Desde esta perspectiva, la función de producción se ha
modificado por un cambio externo en la oferta de insumos informáticos, sobre
todo para las tareas de rutina, lo que aumenta la productividad marginal de los
trabajadores a los que se les exige tareas no rutinarias (donde este shock de oferta
de insumos informáticos no ha sido tan alto).
Por ejemplo, la minería de datos ha mejorado la calidad de las investigaciones
legales, económicas y financieras, ya que el acceso constante a grandes cantidades
de información ha mejorado la eficiencia de la toma de decisiones gerenciales,
la comparación de jurisprudencia y el acceso a evaluaciones, bases de datos y
estudios. Esto ha facilitado las tareas realizadas por trabajadores calificados en el
extremo superior de la distribución del ingreso, por lo que el resultado ha sido
un mercado laboral cada vez más polarizado, con un crecimiento del empleo en
trabajos cognitivos de altos ingresos y ocupaciones manuales de bajos ingresos,
acompañado de una reducción de trabajos rutinarios de ingresos medios. Este es
un patrón observado en una serie de economías desarrolladas (Goos, Manning,
& Salomons, 2009).
Ahora bien, en la última década, además de lo descrito hasta ahora, con la
irrupción de la inteligencia artificial y los sistemas de aprendizaje automatizado (ia
y Machine Learning, o ml respectivamente) se ha observado una disminución en
la demanda de habilidades en ocupaciones que antes requerían alta cualificación,
aun cuando la oferta de trabajadores con educación superior ha seguido creciendo.
La consecuencia de esta situación ha sido que los trabajadores altamente califi-
cados han bajado la escalera ocupacional, asumiendo trabajos tradicionalmente
realizados por trabajadores poco calificados, empujando a los trabajadores poco
calificados aún más abajo en la escalera ocupacional y, en cierta medida, incluso
fuera de la fuerza laboral (Frey & Osborne, 2013).
Esta situación plantea una serie de preguntas sobre la capacidad del trabajo
humano para ganar la carrera contra la tecnología mediante la educación, pero
también sobre el alcance potencial del desempleo tecnológico (que es la que se
tratará de responder en el presente capítulo), ya que un ritmo cada vez más alto
de avance tecnológico causará una mayor rotación de empleos, resultando en una
tasa natural de desempleo más alta (Lucas & Prescott, 1974).
104 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
3. Cambio tecnológico e informalidad
Resumiendo lo discutido hasta ahora, queda claro que para que una tarea específica,
que tradicionalmente era llevada a cabo por un trabajador, sea llevada adelante por
una máquina se requieren al menos dos condiciones. La primera es que el costo
relativo de la máquina sea menor que el que representan los salarios pagados a los
trabajadores. En este punto, es necesario notar que la diferencia de costos debe ser
lo suficientemente alta para enfrentar también las presiones sociales y políticas que
emergen en contra del cambio del status quo tecnológico.
La segunda condición era la de la rutinariedad de las tareas, ya que los empleos
en riesgo de ser automatizados han sido, tradicionalmente, aquellas tareas que
implicaban movimientos repetitivos o tareas compuestas por una serie fija de pasos,
fáciles de automatizar sin la exigencia de un poder computacional sustancial. Sin
embargo, en la medida que el costo de la capacidad computacional, junto con el
de los sensores necesarios para llevar adelante estas tareas, ha caído, el rango de
tareas automatizables se ha incrementado.
Sin embargo, los criterios, al menos hasta el final de la tercera revolución
industrial, para identificar los empleos en riesgo de sustitución tecnológica se
mantenían más o menos válidos. En la cuarta revolución industrial, con los
avances en ia y ml, es claro que aun cuando las tareas puedan no ser rutinarias,
y que demanden cierto grado de cualificación, el rango de tareas en riesgo de ser
automatizadas es mucho más grande aun (Hidalgo, 2018).
Esto es llamativo sobre todo para economías vinculadas a los servicios, que
además pueden presentar un alto grado de informalidad, como es el caso de
Bolivia. La informalidad, hasta hace unas décadas, representaba una suerte de
barrera contra el avance del cambio tecnológico, ya que el grado de flexibilidad
y adaptabilidad que se demanda en este tipo de economía, con un alto grado de
desorganización y personalización, hacían sumamente costosa la introducción
de tecnología.
Como se muestra en los capítulos iniciales del libro, en el mercado laboral
de Bolivia, la mayoría de sus trabajadores en empleos informales, ya que mientras
que, en 1999, el 80% de los trabajadores carecía de acceso a empleos con acceso a
seguridad social de largo plazo, en el 2018, 73% de los trabajadores aun carecía de
seguridad social en su fuente laboral. Si se entiende la informalidad como ausencia
de acceso a un empleo productivo, en 1999, 56% de los trabajadores tenía un empleo
informal y en 2018, este porcentaje solo se redujo hasta el 51%.
De hecho, en el primer capítulo de esta publicación se identifica a aquellos
grupos poblacionales particularmente vulnerables a la informalidad, entre los que
destacan los trabajadores más jóvenes (entre 18 y 27 años de edad) y los trabajadores
de mayor edad (aquellos entre 58 y 67 años), además de los que tienen menores
niveles de educación (hasta secundaria completa) y las mujeres. Otro elemento
la informalidad y el cambio tecnológico 105
relevante es que los trabajadores informales tienen un menor nivel de habilidades
cognitivas y que también hacen un menor uso de sus habilidades en el puesto
de trabajo. Este último punto es relevante para la temática que tratamos en este
capítulo, ya que es precisamente el perfil de trabajadores que, según la evidencia,
son más susceptibles al reemplazo por elementos computarizados.
Lo mismo sucede con la evolución del nivel educativo, ya que mientras que
en 1999 sólo el 5% de la pea tenía educación universitaria (17 o más años de
educación) en 2018 esta cifra sube de manera sustancial, hasta llegar al 15%.de la
pea. De la misma manera, el segmento que está entre 13 y 16 años de educación
ha pasado de un 20 a un 31% de la pea entre los mismos años. Esto muestra el
crecimiento de la oferta laboral cualificada, a lo que hay que agregar la constante
urbanización de la estructura laboral en el país, que ha empujado a la migración
de empleo de los sectores primarios hacia los servicios.
Esta es una de las explicaciones de la relación negativa entre desempleo e
informalidad, que se convierte, como se ha visto en capítulos anteriores, en una
respuesta ante el desempleo. Ahora bien, como se puede ver en (Organización
Internacional del Trabajo, 2016) el efecto de las nuevas tecnologías sobre la in-
formalidad no tiene una sola dirección.
En primera instancia, porque el proceso de incorporación de nuevas tecnolo-
gías en el sector informal suele ser costoso y difícil de implementar (Chen, 2016)
lo que impide el aprovechamiento del potencial de las nuevas tecnologías para
lograr incrementos de productividad y por lo tanto la formalización. De hecho,
esta misma razón puede explicar el incremento de la brecha de productividad
entre el sector formal e informal, por lo que, en términos netos, es probable que
la tecnología incremente la informalidad.
A esto hay que agregar que las nuevas tecnologías están siendo el detonante
para la aparición de nuevas formas de empleo, que en (Organización Internacional
del Trabajo, 2016) son denominadas “formas de empleo no estándar”. La impor-
tancia general de estas formas de empleo ha aumentado en las últimas décadas
tanto en los países industrializados como en los países en vías de desarrollo, ya
que el uso de las nuevas tecnologías se ha generalizado en todos los sectores y
ocupaciones.
El empleo no estándar comprende cuatro condiciones dentro del empleo
diferentes a las que se pueden observar en la mayoría de las ocupaciones tradi-
cionales (entendidas como aquellas relaciones de trabajo subordinada, entre un
trabajador y un empleador definidos, con duración indefinida y normalmente de
tiempo completo):
1. Se basa en contratos por tiempo o tareas fijas, los cuales pueden tener fechas
determinadas o no, pero que también pueden estar relacionados a una deter-
minada temporalidad, estación o periodo.
106 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
2. En general implica menor cantidad de horas que las que implican un trabajo
de tiempo completo.
3. No existe una relación directa de subordinación empleado - empleador.
4. Existe empleo disfrazado, o lo que se ha llama trabajo independiente-depen-
diente, el cual puede ser mal clasificado como empleo por cuenta propia.
En este nuevo contexto laboral, para algunos, trabajar bajo estas nuevas formas
de empleo es una opción explícita y tiene resultados positivos, ya que otorga la
flexibilidad que muchos de los esquemas normativos no les permiten. Sin embargo,
para una gran parte de los trabajadores, el empleo no estándar está asociado con
inseguridad e inestabilidad laboral.
Por el lado de las empresas, las formas de empleo no estándar también pueden
plantear desafíos serios, ya que el desempeño general de los mercados laborales
ha cambiado de manera radical, haciendo menos apetecibles para aquellos traba-
jadores a los que se requiere, las ofertas laborales que suelen hacer las empresas
no son consideradas como una opción prioritaria.
Por lo tanto, entender las nuevas formas de empleo a partir de las nuevas
tecnologías, e incorporarlas al análisis sobre la informalidad es necesario y urgente,
sobre todo porque el crecimiento de estas formas de empleo son el resultado de
múltiples fuerzas. Refleja los cambios en el mundo del trabajo provocados por
la globalización y el cambio social, como el mayor papel de la mujer en la fuerza
laboral mundial, pero también los cambios regulatorios.
En ocasiones, los cambios normativos han alentado la emergencia de estas
nuevas formas de trabajo, ya sea de manera intencional o involuntaria, mediante
la creación de incentivos para su uso por parte de las empresas (el ejemplo más
claro acá es la tercerización de algunas actividades y los contratos por producto).
En otros casos, existen lagunas o áreas grises en la ley que han proporcionado un
terreno fértil para el desarrollo de arreglos de trabajo no estándar.
Algunas de estas brechas se deben a la disminución de la negociación colectiva
en países, como Bolivia, donde los convenios colectivos habían sido previamente la
forma dominante de regulación, pero que poco a poco, ya sea a partir de la menor
participación del Estado (hasta el 2005) o determinaciones globales asumidas por
el Estado (desde el 2006), se han ido perdiendo en la práctica.
Las consecuencias son muchas, pero en general se relacionan a:
i. La seguridad laboral: Cuanto mayor es la incidencia del empleo temporal
en el país, mayor es la probabilidad de que los trabajadores transiten entre
formas no estándar de empleo y el desempleo, con menor probabilidad de
una la transición a mejores empleos.
ii. Ingresos laborales: Los trabajadores en situaciones laborales no estándar
enfrentan sanciones salariales sustanciales en relación con los trabajadores
la informalidad y el cambio tecnológico 107
estándar comparables (este es el ejemplo que se puede observar en las tareas
de distribución).
iii. Carga horaria: Los trabajadores en empleos por tarea específica y arreglos
casuales generalmente tienen un control limitado sobre cuándo trabajan, con
implicaciones para el equilibrio entre el trabajo y la vida, pero también sobre
la seguridad de los ingresos, dado que el pago es incierto. Contrariamente
a lo esperado, los horarios variables también hacen que sea difícil tomar un
segundo trabajo.
iv. Seguridad y salud en el trabajo: Existen riesgos significativos debido a
una combinación de inducción, capacitación y supervisión deficientes, in-
terrupciones de comunicación y obligaciones legales no definidas (como la
responsabilidad sobre los seguros).
v. Seguridad Social: Los trabajadores en empleos no estándar en general están
excluidos por ley de la cobertura de la seguridad social. Incluso cuando están
formalmente protegidos, la falta de continuidad en el empleo y las cortas
horas de trabajo pueden resultar en una cobertura inadecuada o beneficios
limitados durante el desempleo y la jubilación.
vi. Capacitación y Entrenamiento: Los trabajadores en formas no estándar
de empleo tienen menos probabilidades de recibir capacitación en el traba-
jo, lo que puede tener repercusiones negativas en el desarrollo profesional,
especialmente para los trabajadores jóvenes. Esto también representa un
costo adicional para el trabajador, que debe hacerse cargo del costo de la
capacitación.
vii. Representación y otros derechos fundamentales en el trabajo: Los tra-
bajadores en estas formas de empleo pueden carecer de acceso a la libertad de
asociación y los derechos de negociación colectiva, ya sea por razones legales
o por su apego más tenue al lugar de trabajo. También pueden enfrentar
otras violaciones de sus derechos fundamentales en el trabajo, incluida la
discriminación y el trabajo forzoso.
Algo llamativo de estos efectos es que se presentan también en el mercado
informal de empleo, lo que nos lleva a la pregunta que tratamos de responder en
esta parte de la publicación ¿el cambio tecnológico afecta de una manera signi-
ficativamente diferente al empleo en el sector informal? De ser así, el segundo
elemento a tomar en cuenta es la dirección de este cambio. En general, la per-
cepción social sugiere un proceso de reemplazo, basada en economías altamente
formales, sin embargo, en el caso de Bolivia, y con el perfil de empleo que se ha
observado en capítulos anteriores, el alto grado de informalidad que se observa
en el país sugiere que los resultados podrían ser diferentes.
108 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
4. Bolivia: el efecto del cambio tecnológico en una economía informal
El análisis para esta parte del libro se basa en la categorización de tareas de (Levy,
& Murnane, The skill content of recent technological change: An empirical ex-
ploration, 2003), que distingue entre las tareas en el lugar de trabajo utilizando
una matriz de dos por dos, con tareas rutinarias versus no rutinarias en un eje, y
tareas manuales versus cognitivas en el otro.
Esto plantea un desafío de interpretación, ya que no todos los empleos pueden
clasificarse, en estas dos dimensiones, de manera simple y exacta. De hecho, la
mayoría de las clasificaciones de empleo utilizadas en la actualidad no sirven para
establecer de manera adecuada cuales califican dentro de las categorías mencio-
nadas, lo que limita el análisis de manera sustancial.
Otro elemento que se debe señalar es que en general, en todos los empleos,
existen combinaciones de tareas que hacen más difícil su clasificación, por lo que
es necesario establecer algunos criterios básicos. Para eso se utiliza el Índice de
Tareas Rutinarias (rti por sus siglas en inglés), que se define como:
rti = ln(r) - ln(m) - ln(a)
Donde r, m y a son medidas de nivel de ocupación para tareas rutinarias,
manuales y abstractas derivadas del Diccionario de Títulos Ocupacionales (dot
por sus siglas en inglés). En base a los datos de la Encuesta de Habilidades hacia la
Empleabilidad y Productividad del 2012 (step por sus siglas en inglés) del Banco
Interamericano de Desarrollo (bid) es posible agrupar, de manera más o menos
general, aquellas ocupaciones dónde predomina el trabajo manual, rutinario y
abstracto (o cognitivo), de la siguiente manera.
Tabla 1
Intensidad del tipo de trabajo por gran categoría ocupacional*
Tareas Tareas Tareas
Índice RTI
Abstractas Rutinarias Manuales
Gerentes/Enseñanza/Finanzas/Seguridad - + - -
Producción/Artesanos + + + -
Transporte/Construcción/Mecánica/Minería/Agricultura - - + +
Operadores de maquinaria/Obreros + - + +
Pastores, curas/Ventas + - + -
Ocupaciones en Servicios - - - +
* La tabla indica, con sombreado, si el valor promedio de la tarea en el grupo de ocupación es mayor (+) o menor
(-) que el promedio de la tarea respecto a las demás ocupaciones.
la informalidad y el cambio tecnológico 109
Esta clasificación nos permite:
i. identificar objetivamente las ocupaciones de acuerdo con la combinación de
conocimientos, habilidades y habilidades que requieren; y
ii. los clasifica subjetivamente en función de la variedad de tareas que implican.
Para evaluar el impacto en el empleo de los desarrollos tecnológicos descritos
en secciones anteriores, el experimento ideal proporcionaría dos conjuntos de
trabajadores idénticos en cada uno de los mercados laborales identificados (formal
e informal), el primero frente a las capacidades tecnológicas en expansión que
observamos y una disminución secular en el precio de la informatización, y el
segundo no. En comparación, sería sencillo examinar cómo la informatización
da nueva forma a la composición ocupacional del mercado laboral. En ausencia
de este experimento, la segunda mejor opción sería construir probabilidades
sobre la estrategia de implementación de (Levy, & Murnane, The skill content
of recent technological change: An empirical exploration, 2003), y probar un
modelo económico simple para predecir cómo la demanda de tareas en el lugar
de trabajo responde a los desarrollos en la tecnología. Sin embargo, debido a
que nuestro documento es prospectivo, en el sentido de que la mayoría de los
desarrollos tecnológicos descritos aún no se han implementado en todos los
sectores de la economía, a una escala más amplia, esta opción no se ajusta para
nuestro propósito.
Por lo tanto, nos centramos en el impacto de la informatización en la combi-
nación de trabajos que existían en 2012, separándolos entre lo formal e informal,
y nuestro análisis se limita al efecto de sustitución de la informatización futura
sobre cada uno de estos mercados, para encontrar algunas diferencias sustanciales,
si es que existen, entre cada uno de ellos.
Algo que hay que señalar es que, dado el tamaño del aparato productivo en
el país, una gran parte de las empresas y organizaciones productivas se encuentra
por debajo de los 5 empleados, por lo que muchas veces encontramos a “geren-
tes” que, si bien muestran una predominancia en sus tareas abstractas, también
tienen un alto componente de tareas rutinarias e incluso manuales. Esto tendrá
implicancias en el efecto de la automatización en economías con alto grado de
informalidad, como la de Bolivia.
Ahora bien, bajo esta clasificación, es posible dividir el espectro laboral en las
dos dimensiones planteadas al inicio de este punto, lo que, junto a los criterios
planteados en la revisión bibliográfica, nos permiten identificar de una manera
más o menos simple aquellas ocupaciones amenazadas por los cambios tecno-
lógicos en curso. Esto es necesario porque la automatización no solo depende
de la rutinariedad de las tareas, ya que es posible encontrar tareas rutinarias
110 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
que exigen un alto grado de cualificación, y viceversa. Históricamente, la in-
formatización se ha limitado a las tareas manuales y cognitivas rutinarias que
implican actividades explícitas basadas en reglas y procedimientos determinados
(Dorn, The Growth of Low-Skill Service Jobs and the Polarization of the us
Labor Market, 2013). Sin embargo, tras los recientes avances tecnológicos, la
informatización se está extendiendo a dominios comúnmente definidos como
no rutinarios.
Un ejemplo de esto son las habilidades necesarias para conducir un automóvil
a través del tráfico de la ciudad o comprender la escritura a mano como firmas
o manuscritos, tareas menores para la mayoría de los adultos, pero que al ser no
rutinarias o posibles de estandarizar, solían estar exentas de automatización hasta
hace tan solo unos pocos años. Hoy, estas tareas pueden ser incluidas, a un costo
accesible, en códigos de computadora y automatizarse fácilmente.
Probabilidad de automatización de las tareas en función
de la rutinariedad y naturaleza cognitiva del empleo
Trabajo manual
Alta probabilidad de Probabilidad media-baja
automátización, a bajo de automatización
costo utilizando mecanismos de IA
Trabajo no rutinario
Trabajo rutinario
Probabilidad media-alta de Baja probabilidad de
automatización utilizando automatización, incluso
mecanismos de IA por mecanismos de IA
Trabajo cognitivo
De hecho, analizando los datos de la encuesta se puede ver como la distribu-
ción del empleo rutinario y no rutinario no cambia significativamente conforme
se avanzan en los años de escolaridad de los trabajadores.
la informalidad y el cambio tecnológico 111
Gráfico 1
Rutinariedad de las ocupaciones según años de escolaridad
25
20
(en porcentaje)
Participación
15
10
0
1 2 3 4 5 6 8 11 12 12,5 15 16 17 19 23
Años de escolaridad
Empleo rutinario Empleo no rutinario
Fuente: Elaboración propia con datos de la encuesta STEP 2012 del BID.
Ahora bien, en el caso del tipo de trabajo (manual o cognitivo), la relación
entre el grado de escolaridad y el tipo de tarea que predomina en el empleo, es
claro que la relación se mantiene más o menos similar a lo observado en el caso de
la rutinariedad. Esto sugiere que la evaluación de cada una de estas dimensiones,
por separado, no nos ofrece evidencia suficiente para determinar el impacto de
la informatización en el mercado laboral. Por otro lado, algo que se observa en
el caso de la relación entre años de escolaridad y tarea predominante (en función
de lo manual o cognitivo), es que no necesariamente un alto grado de escolari-
dad se relaciona con empleos no manuales. De hecho, se puede ver que existen
porcentajes relativamente altos en segmentos de escolaridad de 17 y 19 años, lo
que es coherente con una economía en la que la producción es llevada a cabo en
unidades productivas relativamente pequeñas.
Ahora bien, en relación a la categoría ocupacional, seguimos observando el
mismo patrón visto en el caso de la escolaridad, ya salvo el caso de los trabajadores
en servicios y comercio, no se puede observar una diferencia significativa entre
aquellos trabajadores que están principalmente vinculados a un trabajo rutinario
y aquellos que tienen trabajos que no implican rutinas definidas.
No obstante, en el caso de las tareas manuales y cognitivas si se puede observar
una diferencia sustancial, lo que es coherente con la naturaleza de las tareas pre-
dominantes en cada una de las categorías ocupacionales. Sin embargo, Algo que
se debe resaltar el alto porcentaje de trabajo manual en el sector de los servicios y
comercio, que en otras economías está altamente relacionado a tareas cognitivas,
dentro de las que se encuentran, por ejemplo, la atención al cliente.
112 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Gráfico 2
Empleo cognitivo y manual según años de escolaridad
30
25
(en porcentaje)
Participación
20
15
10
5
0
1 2 3 4 5 6 8 11 12 12,5 15 16 17 19 23
Años de escolaridad
Empleo rutinario Empleo no rutinario
Fuente: Elaboración propia con datos de la encuesta STEP 2012 del BID.
Gráfico 3
Rutinariedad de las ocupaciones según categoría ocupacional
40,0
35,0
30,0
25,0
20,0
15,0
10,0
5,0
0,0
Personal Gerente y Personal Trabajadores Ocupaciones Trabajadores
Militar personal administrativo de servicios elementales calificados en
calificado de apoyo y comercio la agricultura
Trabajo no rutinario Trabajo rutinario
Fuente: Elaboración propia con datos de la encuesta STEP 2012 del BID.
Gráfico 4
Empleo cognitivo y manual según categoría ocupacional
60,0
50,0
40,0
30,0
20,0
10,0
0,0
Personal Gerente y Personal Trabajadores Ocupaciones Trabajadores
Militar personal administrativo de servicios elementales calificados en
calificado de apoyo y comercio la agricultura
Trabajo cognitivo Trabajo manual
Fuente: Elaboración propia con datos de la encuesta STEP 2012 del BID.
la informalidad y el cambio tecnológico 113
Ahora bien ¿qué sucede cuando observamos las diferencias entre el sector
formal e informal? En base al esquema de probabilidad de automatización y el
rti, los resultados son los siguientes:
Tabla 2
Porcentaje de empleo, según mercado de trabajo y probabilidad de automatización
FORMAL Trabajo rutinario Trabajo NO rutinario Total
Trabajo manual 4,9 27,1 31,9
Trabajo cognitivo 34,7 33,3 68,1
Total 39,6 60,4 100,0
INFORMAL Trabajo rutinario Trabajo NO rutinario Total
Trabajo manual 8,3 45,6 53,9
Trabajo cognitivo 25,5 20,5 46,1
Total 33,9 66,1 100,0
Fuente: Elaboración propia con datos de la encuesta STEP 2012 del BID.
Uno de los primeros elementos que se observan de la tabla anterior es la
mayor participación de empleos en el sector informal con alta probabilidad de
automatización, el cual supera el 8% del total del empleo en este sector, mientras
que en el caso del sector formal este cuadrante solo engloba a un poco menos del
5% de los trabajadores.
Esto puede explicarse a partir de la menor prevalencia de estos empleos en
el sector formal, junto con un proceso de inclusión de capital ya existente en el
sector, lo que ha hecho que una parte de estos empleos ya había sufrido algún
grado de automatización. En este cuadrante se encuentran la gran mayoría de los
empleados de apoyo, obreros y ocupaciones elementales.
Sin embargo, cuando nos movemos a la escala de probabilidad media-alta
de automatización (empleos con componentes cognitivos pero rutinarios), nos
encontramos con una mayor proporción de empleados del sector formal expuestos
a la automatización (34,7%), mientras que en caso del sector informal esta cifra
se encuentra cercana al 25,5%. Esto se explica por el perfil de ocupaciones que
se encuentran en este cuadrante: personal administrativo de apoyo, secretarias,
cajeros, telefonistas, encargados de documentación, almacenes, etc. todas estas,
tareas altamente automatizables a partir de la implementación de software o
inteligencia artificial.
Por otro lado, en el sector formal se observa un mayor grado de especialización
dentro de estas tareas, lo que facilita aún más la posibilidad de automatización
de sus tareas, mientras que, en el sector informal, la prevalencia de contratos o
funciones múltiples hacen que el porcentaje de trabajadores de este mercado en
este cuadrante sea menor y por lo tanto su grado de exposición también.
114 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Lo mismo sucede en el caso de las tareas manuales no rutinarias, que mues-
tran una probabilidad media-baja de automatización y que en el caso del mercado
laboral informal alcanza a más del 45,6%, mientras que en el caso del mercado
formal estas se encuentran en el orden del 27,1%. Este fuerte sesgo se encuentra
explicado por una gran predominancia de tareas del cuidado y de actividades
artesanales en el caso del sector informal, ambas ocupaciones con muy poca pro-
babilidad de ser automatizadas en el corto plazo y que además implican un alto
componente de interacción humana.
En contraposición, los resultados muestran que son las tareas cognitivas y
no rutinarias, relacionadas sobre todo a ocupaciones que demandan alta cualifi-
cación y que también se encuentran mejor remuneradas, las que representan una
alta participación dentro del sector formal, lo que es consecuente con el perfil de
ocupaciones observadas en ambos mercados laborales.
5. Conclusiones
Queda claro que el grado de exposición a la automatización en Bolivia no solo
depende de los factores aquí analizados, sin embargo, si se toma en cuenta solo el
tipo de actividad y las variables que pueden permitir o no un grado de automati-
zación, resulta que aquellos trabajadores que desempeñan sus tareas en el sector
informal, en general, están menos expuestos a la automatización de sus tareas y
por lo tanto corren menos riesgo de sustitución.
Esto es coherente con menores volúmenes de capital en las unidades producti-
vas que se desempeñan en este ámbito, pero también con el perfil de ocupaciones,
mas enfocadas al cuidado, atención al cliente, y de artesanía y manufactura simple,
que se observa en la informalidad.
Ahora bien, también se relaciona con el menor grado de especialización que
se ha visto en las tareas que llevan adelante los trabajadores en el ámbito informal,
lo que, si bien representa una barrera que los “protege” del desplazamiento tec-
nológico, también explica en gran medida los menores salarios y otros problemas
que se observan en este mercado.
Algo relevante es que, aunque en términos agregados se puede decir que cerca
del 35% de los empleados se encuentran en ocupaciones susceptibles, con una
probabilidad media alta, de ser automatizadas, en el caso del sector informal esta
es del 34% mientras que en el mercado formal la cifra alcanza al 40%.
Finalmente, las condiciones para llevar adelante este proceso no solo depen-
den de los costos, sino también de las condiciones sociales y las distribuciones de
poder que se observan en la sociedad, lo que también podría incidir a futuro en
el grado de sustitución (tecnología - trabajo) que se observe.
la informalidad y el cambio tecnológico 115
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la informalidad y el cambio tecnológico 117
Mercados, ferias, tiendas y espacios informales en La Cancha en la ciudad de Cochabamba.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
Mercados, ferias, tiendas y espacios informales en La Cancha en la ciudad de Cochabamba.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
118 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Tiendas informales en la ciudad de Santa Cruz.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
Tiendas informales de venta de ropa usada en la ciudad de Santa Cruz.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
capítulo cuarto
Trabajando en varios mundos:
las estrategias laborales de productores
de Quinua en el Altiplano Sur de Bolivia
Elizabeth Jiménez, Miguel Fernández
1. Introducción
En Bolivia, el llamado sector informal es y ha sido objeto de varios estudios y
de varias formas de caracterizar su naturaleza y a “medir” sus alcances (Morales,
2018; Muriel, 2018). La gran mayoría de estos estudios se enfoca en el tamaño
de este sector (Morales, 2018) el grado en que representa una mejor alternativa a
la estrechez y burocracia del sector formal (Muriel, 2018) y el rol que tiene este
sector en generar oportunidades laborales para sectores vulnerables de la pobla-
ción (Tokman, 2001). La forma en que la mano de obra rural llega a ser parte de
este sector no ha sido lo suficientemente estudiada y analizada. Los estudios que
lo hacen, asumen que hay una transición gradual entre un sector tradicional de
subsistencia, y el sector urbano, formal de la economía. Al suponer que el llamado
sector moderno es donde los salarios y condiciones de empleo son los mejores,
también asumen la forma convencional en que desde la economía se ha caracte-
rizado al propio sector formal, la migración rural y la forma en que la mano de
obra rural se integra a los sectores modernos de la economía.
Desde la perspectiva convencional, la migración rural se orienta a encon-
trar un empleo en el sector urbano, donde se encuentran la modernidad y el
desarrollo. Como las oportunidades son limitadas, el sector informal es la pri-
mera puerta de esta transición, el espacio donde se adquieren las capacidades
necesarias incluyendo experiencia de trabajo y “conexiones” sociales para poder
acceder a mejores oportunidades que tendrían que encontrase en el sector formal
de la economía. El proceso asume que para los migrantes rurales, el futuro se
encuentra en el sector urbano de la economía y que las transiciones implican
el dejar atrás a la comunidad rural, que representa el sector tradicional y el
subdesarrollo de la economía.
[119]
120 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
¿Cómo y hasta qué punto esta caracterización ayuda a entender la integración
de la mano de obra rural a mercados de trabajo formales e informales en Bolivia?
Este capítulo pretende responder a esta pregunta analizando críticamente la
forma en que desde la teoría se caracteriza la migración rural y la participación
de la mano de obra rural en actividades laborales fuera de la agricultura familiar.
El capítulo ilustra esta integración a través de las experiencias laborales de una
muestra de productores de Quinua del Altiplano Sud de Bolivia.
2. Objetivos
Este capítulo tiene dos objetivos. Por un lado, se quiere identificar y analizar
críticamente la teoría en que desde el llamado sector informal se caracteriza
la integración de la mano de obra rural a mercados de trabajo en los sectores
modernos de la economía. Específicamente, lo que se quiere es analizar cómo y
hasta qué punto la forma de analizar el empleo en el denominado sector informal
puede caracterizar adecuadamente la participación de una gran mayoría de tra-
bajadores rurales, que se integran parcial o totalmente a mercados de trabajo al
mismo tiempo que mantienen su condición de pequeños y medianos productores
agrícolas en distantes comunidades de origen.
Por otro lado, y utilizando las experiencias laborales de productores de
quinua del Altiplano Sud de Bolivia, este ensayo pretende mostrar la forma y
características en que productores quinueros se integran a mercados de trabajo
en empleos “formales” e “informales,” sin dejar la comunidad rural y trabajando
en “varios mundos.” La multiocupación es una característica muy importante de
una gran parte de actividades en el llamado sector informal (Jimenez, [Link] 2019;
Arbona, et. al 2014), y entre poblaciones rurales (Tassi, et. al 2019, Urioste, 2017).
La forma en que la multiocupación está presente en los mercados de trabajo del
sector urbano todavía no ha sido lo suficientemente analizada.
3. El dualismo y la migración rural en la literatura
En 1954, el economista Sir Arthur Lewis escribió el ensayo titulado “Desarrollo
con oferta ilimitada de mano de obra” (Lewis, 1954), que con el transcurso del
tiempo se llegaría a convertir en uno de los más influyentes ensayos en los estudios
de desarrollo y crecimiento económico. Las ideas de Lewis fueron luego forma-
lizadas y extendidas inicialmente en los trabajos de John Fei y Gustav Ranis (Fei
and Ranis, 1961) y luego en una serie de estudios que se orientaron a acomodar
los argumentos de acuerdo a la manera en que se observaba la migración rural
en la realidad.
trabajando en varios mundos 121
El argumento central de Lewis se enfoca en la identificación y caracteriza-
ción de una dualidad estructural en las llamadas economías en desarrollo que se
reflejaba en la presencia de un sector moderno, industrializado y regido por las
leyes de competencia, que convive con un sector tradicional, intensivo en mano de
obra y poco competitivo (Lewis, 1954). Desde esta perspectiva, el dualismo es la
más importante característica que diferencia el desempeño de una economía sub-
desarrollada frente al de una economía desarrollada. El llamado sector tradicional
es en realidad el sector rural donde se desarrolla una agricultura de subsistencia
y poco competitiva. La característica central de este sector es la presencia de un
exceso de mano de obra, y por lo tanto la posibilidad de una gradual transferencia
de trabajadores rurales a los sectores modernos y urbanos de la economía, que es
donde se da la industrialización, el crecimiento y la modernización de la econo-
mía1, resultado de su modernización que le permite expulsar el exceso de mano
de obra de dicho sector.
La migración rural y la integración de la mano de obra rural en mercados de
trabajo del sector moderno es entonces un proceso que facilita la industrialización
y crecimiento de la economía en su conjunto y del propio sector tradicional que
con el tiempo se reduce en términos de la población ocupada, se “moderniza” y
se hace parte del llamado sector moderno.
¿Cómo y hasta cuándo se desarrolla este proceso? “La forma más segura de
encontrar problemas” nos dice Lewis “es la presencia de des-industrialización2,
es decir, que el sector industrial crezca más lentamente que la (oferta) de mano de
obra…” (Lewis, 1954:220). Esto, que Lewis había considerado como un posible
resultado, llegó a establecerse casi como la norma. En la práctica, la migración
rural-urbana en países en desarrollo mostraba que la gran mayoría de trabajadores
rurales no llegaban a insertarse al sector moderno, se establecían en poblaciones
periféricas a los centros urbanos, con bajos niveles de vida y sin llegar a ser parte
del esperado proceso de crecimiento.
Lo que sigue al trabajo de Lewis es el desarrollo de varias interpretaciones y
modificaciones al escenario inicial, todas orientadas a adecuar este enfoque a la
realidad que se observaba. El trabajo de Todaro (1997) se enfoca en la aparente
contradicción entre un exceso de migrantes rurales aglomerados en las periferias
de las grandes ciudades, la explosión demográfica urbana y el crecimiento del
desempleo. Su trabajo provee una consistente explicación a esta contradicción
1 Desde la perspectiva de Lewis, el proceso de transferencia de mano de obra puede darse
mientras el salario real en el sector rural sea menor que el salario en el sector moderno, lo
que incentiva la migración. La producción agrícola se mantiene constante o aumenta como
resultado de su modernización.
2 Lewis se refiere a un fenómeno distinto al que se observó en América Latina cuando se des-
manteló a la industria sustitutiva debido a la apertura comercial. Ver por ejemplo Herreros
y Duran (2011).
122 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
desde la teoría de las expectativas racionales. “Es completamente racional” nos
dice “que migrantes en busca de empleo se tomen un tiempo para encontrarlo…
siempre que los beneficios esperados superen a los costos.3” (Harris and Todaro,
1970). El modelo de Todaro asume un desplazamiento definitivo sin retorno del
campo a las ciudades. Por su parte, el trabajo de Fields es el primero en identifi-
car un nuevo sector intermedio entre el sector tradicional y el sector moderno,
caracterizado como el “sector hibrido o turbio” de la economía (Fields, 1975).
Así, y aun cuando el objetivo de los migrantes es entrar al sector moderno, hay un
período “de espera,” tiempo en el que los trabajadores rurales tomarán empleos
generalmente precarios y a tiempo parcial en este sector. El sector intermedio
es en realidad un sector “de espera,” en el que trabajadores migrantes adquieren
experiencia de trabajo, se informan de posibilidades laborales, logran hacer con-
tactos y adquieren capacidades laborales mientras esperan la oportunidad de poder
entrar al sector moderno. La espera puede ser muy larga y la exitosa transición al
sector moderno podría tomar generaciones. El tiempo pasado en este sector se
justifica porque en realidad se están optimizando las expectativas y la posibilidad
de que generaciones futuras puedan hacer una transición exitosa. El objetivo
final es la entrada al sector moderno, donde se encuentran los mejores empleos,
la modernización y el desarrollo de toda la economía. Implícitamente se asume
que en el sector moderno hay empleo para todos, solamente se requiere que la
mano de obra excluida de este sector mejore su calificación.
Siguiendo algunos informes de la oit sobre empleo en países africanos (oit,
1972)4, el sector “de espera” de Fields se viene a denominar sector “informal.” Se
mantiene el supuesto más importante que lo caracteriza, es decir el ser un “sector
de transición,” entre el sector tradicional y el sector moderno, y se añaden nuevas
características como el hecho de que el empleo en este sector puede compensar
por la falta de capital humano y experiencia de trabajo de los trabajadores rurales
mejorando sus oportunidades de ingreso al sector moderno de la economía. De
esta manera, el paso por la “informalidad” se convierte en un paso necesario para
una gran mayoría de migrantes.
Mucho se ha escrito desde entonces en la caracterización del llamado sector
informal. Hacia inicios de los 90’s éste toma un nuevo giro. Hasta entonces, el
empleo en el sector informal había sido considerado altamente precario y resul-
tado combinado de dos factores; por un lado, la poca capacidad del sector formal
3 “Si el migrante anticipa una relativamente baja probabilidad de encontrar empleo asalariado
en el período inicial, pero espera que esta probabilidad va a incrementar a lo largo del tiempo
–a medida que va aumentando sus contactos urbanos–, seguirá siendo racional que migre,
aun cuando su ingreso esperado durante el o los períodos iniciales sea aún más bajo que sus
ingresos en el sector rural” ((Harris y Todaro, 1970:570).
4 Oficialmente se lo caracteriza como “sector informal,” como resultado de un informe de la
oit sobre el empleo en Kenia (ilo, 1972).
trabajando en varios mundos 123
de generar oportunidades de empleo estables y de tiempo completo, y por otro
las pocas capacidades laborales con las que los trabajadores rurales entraban a
estos mercados de trabajo. A finales de los 90’s, estudios sobre el sector informal
cuestionan esta perspectiva enfatizando la presencia de rigideces institucionales
en el sector formal y una alta burocratización en el proceso de formalización de
las empresas. En este contexto, se considera que mucho del empleo en el sector
informal puede considerarse como una “opción” más efectiva que el empleo en
el sector formal, caracterizado por altos costos de transacción y bajos retornos a
la creatividad e iniciativa individual (Cunnighan, 1998; Maloney, 1999 y 2000).
Por lo tanto, para muchos trabajadores rurales el sector informal puede tam-
bién considerarse un sector de empleo final.
Lo que es importante notar es que a lo largo de la evolución de estas ideas
y de esta literatura, se mantienen algunos supuestos que caracterizan al llamado
sector informal y la forma en que la mano de obra rural se hace parte de este sector.
Para comenzar, el supuesto principal es que el sector tradicional, compuesto por
comunidades y poblaciones de pequeños y medianos productores agropecuarios,
no es un sector viable. Es decir, el objetivo de estas poblaciones es migrar, dejando
definitivamente atrás la comunidad, la tierra y la identidad rural. El futuro está en
el sector moderno. Solo cuando dicho sector pueda absorber el exceso de mano de
obra del sector tradicional comenzará su modernización, llegando a convertirse
entonces una efectiva alternativa de empleo.
El análisis asume también que la migración y la condición de productor agro-
pecuario son mutuamente excluyentes, es decir no se puede ser parte del sector
informal o formal urbanos, manteniendo la condición de productor agropecuario
rural, y viceversa. La migración sin retorno es por tanto la condición necesaria para
la transición hacia la modernidad. Finalmente, todos estos estudios implícitamente
asumen que el desempeño de los migrantes puede explicarse fundamentalmente
en términos de características individuales tales como el nivel de capital humano
con el que cuentan. Muchos estudios se enfocan en demostrar que la falta de
capital humano (educación) explica las limitaciones de la integración laboral de
migrantes. Esta falta puede ser compensada con la adquisición de experiencia de
trabajo (habilidades y destrezas) en empleos temporales y precarios en el llamado
sector informal.
Otras contribuciones enfatizan el rol de los contactos y en general de las redes
sociales (Granovetter, 1985), como forma de acceder a oportunidades laborales y
subir la escalera ocupacional. Desde esta perspectiva, los migrantes rurales hacen
uso de sus redes para acceder a información sobre oportunidades laborales y tener
prioridad de acceso a empleos. El acceso a redes sociales puede compensar la falta
de capital humano y por tanto facilitar la inserción de trabajadores migrantes a
mercados de trabajo en los sectores modernos de la economía. Lo que es impor-
tante notar es que de gran manera el enfoque sigue siendo en “individuos” y en sus
124 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
estrategias de inserción laboral que dependen de sus características individuales
incluyendo el uso de contactos en el marco de redes sociales a las que pertenecen.
Se asume que el problema solo consiste en el conjunto de deficiencias con las que
los migrantes llegan del campo suponiendo, implícitamente, que hay empleos
suficientes pero que los migrantes no cumplen los requisitos para acceder a ellos.
La gran pregunta es: ¿Cómo y hasta qué punto la migración rural en Bolivia
se refleja en el dualismo funcional de Lewis y en la forma en que la mano de obra
rural participa en mercados de trabajo formales e informales en Bolivia?
4. Migración rural, multiocupación y diversificación de ingresos
La literatura sobre migración rural en Bolivia es amplia, diversa y en general se
caracteriza por enfatizar los “problemas” asociados a lo que se caracteriza como el
“despoblamiento” de las poblaciones rurales. Desde esta perspectiva, la migración
rural resulta de los bajos rendimientos y consiguientemente la falta de rentabilidad
de la producción agrícola, de la cada vez mayor escasez de la producción agrícola
y en general de la cuestionada viabilidad económica de la economía campesina
(Colque, 2016; Urioste, 2017; Bebbington, 2000).
Recientes estudios han enfatizado la presencia de la multiocupación y la
multiresidencia como parte de patrones históricos de movilidad que siempre han
caracterizado a una gran parte de las poblaciones andinas (Jiménez, et. al 2018;
Tassi, et. al 2019) y donde el mantener el acceso y uso a la tierra es parte importante
de estas estrategias. La multiocupación se da a través de estrategias que incluyen
el desarrollo de varias actividades laborales, organizando la mano de obra familiar
de manera que se pueda acceder a oportunidades en varios ámbitos y territorios
en un contexto de riesgo e incertidumbre. Por un lado, la producción agrícola se
desarrolla bajo el riesgo y la incertidumbre que resulta de la variabilidad climática,
mientras que las oportunidades laborales dependen de las fluctuaciones o, en su
caso, de la estabilidad económica. Las estrategias de multiocupación combinan
empleos asalariados dentro del sector formal, con varias formas de trabajo por
cuenta propia que se encontrarían dentro del sector informal manteniendo siempre
la posibilidad de acceder y hacer uso de la tierra para obtener ingresos derivados
de la producción agrícola en distantes comunidades del sector rural5.
El vivir “cabalgando entre dos mundos” fue inicialmente descrito con claridad
en los trabajos de Xavier Albo sobre la cara Aymara de la ciudad de La Paz (Albo,
5 Estudios sobre trabajadores gremiales en la ciudad de La Paz por ejemplo muestran que
muchos gremialistas en el dia se desempeñan en el llamado sector formal, en empleos consi-
derados del “sector formal,” y por las noches trabajan en “su puesto de venta” en algunos de
los grandes mercados informales de la ciudad de La Paz (Jimenez, [Link] 2018; Pereira, [Link]
2014).
trabajando en varios mundos 125
et. al, 1983). Históricamente, las poblaciones andinas han practicado el acceso a la
tierra en diferentes pisos ecológicos y la complementación de recursos en diver-
sos ecosistemas (Murra, 1975). La multiresidencia es un reflejo actual de dichas
prácticas que aseguran el acceso y uso a oportunidades económicas en diferentes
espacios y en distintas poblaciones dentro y fuera del país. La multiresidencia
facilita la multiocupación, aun cuando no es una condición necesaria para esta.
Es decir, se pueden tener estrategias laborales diversificadas sin tener que tener
más de una residencia. Sin embargo, el tener más de una residencia es un reflejo
de que la multiocupación es parte de las estrategias laborales.
En este contexto, no están muy claras las diferencias entre migraciones
temporales y aquellas que serían permanentes, empleo en el sector formal versus
empleo en el sector informal, y poblaciones rurales versus poblaciones urbanas.
Los llamados “residentes” practican la multiresidencia, es decir tienen residencia
fuera de la comunidad, generalmente en centros urbanos, al mismo tiempo que
mantienen su condición de miembros de sus comunidades de origen y por lo
tanto mantienen sus derechos al acceso y uso de la tierra. Por tanto, se combina
el acceso a diferentes territorios (urbanos o rurales), con formas de movilidad la-
boral (migraciones temporales y permanentes) y con varios tipos de empleos que
se encuentran en los sectores formales o informales de la economía. Esta combi-
nación de espacios económicos es lo que mejor parece caracterizar las estrategias
laborales de una gran parte de la población rural en Bolivia.
Una forma de identificar el grado en que la multiocupación caracteriza las
estrategias laborales de las poblaciones rurales es a través de estudios sobre los
niveles y cambios en la composición de ingresos rurales. Recientes estudios sobre
este tema confirman la creciente importancia que tienen los ingresos laborales
obtenidos en empleos extra predio sobre los ingresos que provienen exclusiva-
mente de las actividades agrícolas y pecuarias (Colque et. al 2016; Salazar, et. al
2019; Urioste, 2017; Valencia, 2009). Las estimaciones sobre la diversificación
de los ingresos rurales difieren en términos de la información utilizada, la región
cubierta por el estudio y del tipo de análisis. Algunas estimaciones utilizaron las
bases de datos disponibles a nivel nacional del ine (Andersen, 2010; Jiménez, W.
y Lizárraga, 2003 y 2007; Jiménez, E., 2007), mientras que otros recolectaron
información exclusivamente para este efecto (Salazar, et. al 2019; usaid 2005).
Los resultados encontrados coinciden en identificar dos grandes tendencias.
Por un lado, hay consenso en señalar que en Bolivia la diversificación de ingre-
sos familiares se ha vuelto una característica central de las estrategias laborales
de poblaciones rurales tanto del Altiplano como de tierras bajas (Salazar, et. al,
2019). Por otro lado, se confirma que estas prácticas no son exclusivamente “de
sobrevivencia,” reflejando más bien diversas formas de acceder y hacer uso de
oportunidades económicas, fuertemente enraizadas en redes sociales y que se
desarrollan en contextos de riesgo e incertidumbre.
126 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
En los últimos 15 años, el panorama del sector rural en Bolivia en términos
de inversiones y oportunidades económicas ha cambiado significativamente. Por
un lado, recientes estudios han mostrado la reducción de la pobreza, el aumento
en los ingresos y la reducción de la desigualdad rural en el país.6 Todo esto sin
duda se ha traducido en mejores niveles de vida, mayor capacidad de consumo
y mayores oportunidades de generación de ingresos. Por otro lado, la inversión
pública en infraestructura caminera ha generado oportunidades laborales tem-
porales para la población rural de las regiones donde se desarrollan estos pro-
yectos (Salazar, et. al 2019). La infraestructura caminera ha facilitado también
el transporte interdepartamental reduciendo los costos de transporte y haciendo
más fácil la movilidad de la mano de obra rural (Tassi, et. al, 2019). De igual ma-
nera, la minería y las actividades de extracción de madera, muchas de las cuales
podrían caracterizarse como “ilegales,” han atraído trabajadores rurales en busca
de oportunidades laborales temporales.
Sin duda, todos estos factores han contribuido a facilitar la movilidad ocupa-
cional y las posibilidades que trabajadores puedan trabajar en “varios mundos”.
5. La participación laboral de los productores de Quinua
en el Altiplano Sud de Bolivia
Tiñendo el paisaje del Altiplano Sud de brillantes colores, se encuentran los
campos de producción de Quinua real; el legendario grano andino cuyos valo-
res nutritivos han logrado popularizar su consumo a nivel mundial. Se estima
que en el 2018 la producción de Quinua en el Altiplano Sud fue de 28.471
toneladas que representan el 41 por ciento de la producción total de Quinua
del país, y aproximadamente el 80 por ciento de las exportaciones nacionales
de este grano7.
Las labores agrícolas y pecuarias han sido siempre la principal actividad eco-
nómica de las poblaciones de este territorio. La producción de Quinua, en com-
binación con la cría de camélidos (llamas y alpacas), representa la base productiva
de la economía familiar de la población de esta región. La producción de Quinua
se desarrolla en pequeñas y medianas unidades familiares, con una tecnología in-
tensiva en mano de obra y fundamentalmente basada en el uso de mano de obra
6 Según el ine la pobreza moderada rural ha bajado de 80% en 2005 a 53,9% en 2018 y la
pobreza extrema rural cayó de 65,6% a 33,4% en el mismo periodo. ine [Link]
[Link]/[Link]/podreza-desarrollo/introduccion-2
7 En el 2018, la producción total de Quinua llegó a 70.000 toneladas en una superficie de
111.605 hectáreas lo que refleja un rendimiento de 12,81 quintales por hectárea (ciq, http://
[Link]/[Link]/recursos-de-informacion/datos-estadisticos).
trabajando en varios mundos 127
familiar. El reciente boom de precios internacionales ha incentivado el cambio
en el uso de la tierra y la parcial mecanización en la producción de este cultivo8,
(Gráfico 1). Los volúmenes de producción de Quinua subieron significativamente
y esto resulta casi exclusivamente del cambio en el uso de la tierra9 que se refleja
en la producción extensiva de este cultivo en mayores superficies de tierra. Así,
los volúmenes de producción se incrementan a medida que se incrementa la ha-
bilitación de tierras y por lo tanto la superficie cultivada (Gráfico 1)
Gráfico 1
Evolución de la superficie cultivada y del volumen de producción
de Quinua en Bolivia (1961-2017)
75.449 80.000
126.000 118.913
110.639 70.000
121.186
65.548
106.000 66.792
60.000
83.261 50.000
96.000
Toneladas
Hectáreas
45.698 40.000
66.000
49.513 30.000
20.049
46.000
33.357 36.214 25.173
15.200 20.000
22.000 17.000 9.700 8.935
8.935 35.819
26.000 10.000
13.967 15.600
9.200 10.644
6.800 19.240
12.200 15.640
6.000 0
1961
1965
1970
1975
1980
1985
1990
1995
2000
2005
2010
2015
2016
2017
Año
Quinua (sup. cultivada en ha.) Quinua (sup. cultivada en ha.)
Fuente: Romero, et. al 2019.
La combinación quinua-camélidos es una efectiva práctica de sostenibilidad
y adaptación al ecosistema de la región. La cría de camélidos requiere el acceso y
uso a tierras dedicadas al pastoreo, lo que a su vez asegura el descanso y rotación
de tierras, practicas necesarias para garantizar la sostenibilidad de este recurso. A su
vez, la cría de camélidos asegura el acceso a abono orgánico, insumo fundamental
8 Los precios de la Quinua comenzaron a incrementarse a mediados de los 80’s, y se mantuvie-
ron constantes a lo largo de las dos siguientes décadas. El 2007 comienza un nuevo ciclo de
subida del precio que alcanza su máximo nivel el 2014, cuando el precio por tonelada cuesta
aproximadamente 5 veces más de lo que costaba el 2007 (Romero, et. al, 2019).
9 La introducción del tractor facilita la preparación de la tierra para su cultivo en planicies,
práctica que sin ser habitual fue inducida por la elevación del precio internacional.
128 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
para el manejo sostenible de la tierra y para garantizar la producción orgánica
de este cultivo.
La movilidad ocupacional está y ha estado siempre presente entre produc-
tores de Quinua de esta región (Laguna, 2011) Durante los 70’s y 80’s una gran
mayoría de productores de Quinua se empleaba en la minería de poblaciones
chilenas aledañas, incluyendo Atacama y Antofagasta (Laguna, 2011; Vasas To-
ral, 2016). Con el tiempo, muchos productores de Quinua del Altiplano Sud se
establecieron en poblaciones chilenas fronterizas, organizaron emprendimientos
comerciales como “fondas” (restaurantes) y hoteles, ampliando sus redes sociales
en estas poblaciones y diversificando así sus oportunidades de generación de in-
gresos familiares. Todo esto mientras mantenían sus derechos de acceso y uso de
la tierra en comunidades del Altiplano Sud, y por tanto mantenían su condición
e identidad de productores quinueros.
El trabajo de Vassas Toral (2016) demuestra que para “vivir en varios mundos,”
se requiere de una flexible organización de la mano de obra familiar que pueda
adaptarse a oportunidades económicas que surgen en un contexto de riesgo e
incertidumbre. El boom en los precios y en la producción de la Quinua atrajo a
muchos “residentes” quienes sin dejar sus emprendimientos laborales en distantes
poblaciones se trasladaron a la región, haciendo uso de sus derechos de acceso y
uso a la tierra para aprovechar una oportunidad económica rentable10.
6. Análisis y resultados
En este acápite se identifica y caracteriza la participación de productores de
Quinua en actividades laborales fuera de la agricultura familiar. El objetivo es
mostrar a través de las experiencias laborales de estos productores quinueros, las
características, grado y alcances de su participación en actividades laborales fuera
de la agricultura familiar. El análisis se basa en una encuesta a una muestra de 350
familias productoras de Quinua en el Altiplano Sud de Bolivia11. La información
recolectada incluye variables como niveles de producción y comercialización de la
10 Los residentes e incluso sus descendientes hicieron valer sus derechos sobre la tierra y pu-
dieron aprovechar el buen momento porque seguramente ellos o sus familias nunca dejaron
de cultivar sus relaciones con la comunidad.
11 Los más altos niveles en el precio de la Quinua, así como en los niveles de producción y ex-
portación fueron alcanzados entre el 2013 y el 2014, por lo que se caracteriza a este período
como el del “boom” de la Quinua. La encuesta usada en este estudio se realizó a finales del
2015, cuando la baja del precio de la Quinua comenzó a impactar en las familias productoras
de manera directa.
trabajando en varios mundos 129
Quinua, uso de la tierra, organización de la mano de obra familiar, características
de la migración, y empleo, entre otras variables.
Los resultados de la encuesta fate del 2015 muestran que las actividades
laborales fuera de la agricultura familiar sin duda son importantes. El Cuadro
1 muestra que en promedio del 36.6% de la población económicamente activa
participa en actividades laborales fuera de la agricultura familiar. Es decir, son
personas que además de dedicarse a la producción de Quinua, participan también
en actividades laborales asalariadas o por cuenta propia generalmente fuera de
la comunidad, en poblaciones aledañas o distantes, dentro o fuera del país. En
términos de género, los resultados muestran que hay más hombres que mujeres
participando en actividades laborales; sin embargo, la diferencia no es grande por
lo que se puede concluir que la participación laboral se da tanto entre hombres
como mujeres.
Casi dos tercios de estos trabajadores (63,4%) se encuentran en el sector
terciario de la economía, es decir en el sector de provisión de servicios. El resto
de los trabajadores se emplea en el sector primario o secundario (9,3% y 27,2%
respectivamente), mostrando que es el sector de servicios el que ofrece las mayores
oportunidades laborales para estos trabajadores (Gráfico 2).
¿Qué reflejan estos resultados? Una inmediata implicación es que sin duda la
participación laboral de productores de Quinua, fuera de la agricultura familiar
es mucho más importante de lo que generalmente se asume. El hecho de que casi
dos tercios de esta participación se dé en el sector de servicios es seguramente
un reflejo del rol que tiene el boom en el sector de turismo en esta región. Los
servicios turísticos son generalmente comercializados como “emprendimientos
comunitarios,” y se componen de atractivos paquetes que incluyen transporte,
comida, hospedaje y la visita guiada al conjunto de centros turísticos de la región.
La participación en estos servicios se da de varias formas, incluyendo el trabajo
“por cuenta propia,” el patrón jefe o empleador, el asalariado y el familiar. No es
de sorprenderse entonces que el sector de servicios sea donde se encuentra más
oportunidades laborales.
En términos de las categorías ocupacionales en las que participan, más del
cincuenta por ciento de estos trabajadores (54,8%) se emplean como obreros. La
segunda categoría ocupacional de mayor importancia es la del empleo por cuenta
propia, casi un tercio de los trabajadores (entre 26,5 y 47,8%) desarrollan activida-
des laborales bajo esta categoría, y finalmente la tercera categoría en importancia
es el empleo como cooperativista. La participación en esta última muestra el rol
que tiene los centros mineros regionales en la provisión de oportunidades de
empleo a las poblaciones locales. Llama la atención que casi un tercio del empleo
corresponda a la categoría “por cuenta propia,” lo que refleja la importancia de
iniciativas individuales y/o familiares en la generación de ingresos.
130 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Gráfico 2
La participación laboral de productores de Quinua fuera de la agricultura familiar
Población activa que se dedica a actividades laborales fuera de la Agricultura familiar
36,6% 37,7%
40%
34,2%
30% 15,3% 15,1%
15,6%
20%
10% 21,3% 22,6%
18,6%
0%
Total Nor Lípez Antonio Quijarro
PEA fuera de la agricultura hombres (en %) PEA fuera de la agricultura mujeres (en %)
PEA fuera de la agricultura total (en %)
Sector de empleo en el que participan
100%
80%
63,4% 61,5% 67,8%
60%
40%
27,2% 28,0%
20% 25,6%
9,3% 10,5% 6,7%
0%
Total Nor Lípez Antonio Quijarro
Sector primario Sector secundario Sector terciario
Categoría ocupacional de las actividades laborales
1,0% 0,5% 2,2%
100%
9,3% 12,0% 3,3%
80%
33,1% 26,5%
47,8%
60% 2,5%
1,7%
40%
54,8% 58,5%
20% 46,7%
0%
Total Nor Lípez Antonio Quijarro
Obrero Cooperativa Cuenta propia Patrón Otro
Fuente: Encuesta FATE 2015.
trabajando en varios mundos 131
En el momento de la encuesta la multiocupación era importante para aproxi-
madamente un tercio de la población de productores quinueros, y no era adoptada
por los restantes dos tercios. La pregunta es: ¿Qué factores explican el tener varias
ocupaciones versus dedicarse exclusivamente a la producción agrícola?
Tabla 1
Diferencia entre trabajadores multiocupados y ocupados
Diferencias entre individuos
Multiocupados Ocupados Diferencia t-test Significancia
Capital humano
Edad (años) 40,8 45,6 -4,9 0,000 **
Escolaridad (años) 10,7 8,6 2,1 0,000 **
Comparación del sexo y estado civil
Multiocupados Ocupados Pearson Chi-Cuadrado V de Cramer
Hombre 169 210
0,000 0,159 **
Mujer 121 293
Solos 105 212
0,1 0,058
Con pareja 185 291
Fuente: Elaboración propia con base en la encuesta FATE 1025.
** Diferencias altamente significativas al 1%.
* Diferencias significativas al 5%.
Para responder a esta pregunta, el propósito de este acápite es identificar las
características de los individuos que practican la multiocupación y compararlas
con las de sus pares que no lo hacen, es decir que se dedicaron exclusivamente
a la producción de quinua. La tabla 1 muestra la comparación de algunas carac-
terísticas relevantes entre estos dos grupos. Como se puede ver, los productores
de quinua que practican la multiocupación son relativamente más jóvenes que
aquellos que no lo hacen y tienen además un mayor capital humano medido
por el nivel de escolaridad alcanzado. Es importante notar que las diferencias
tanto en edad como en escolaridad entre estos dos grupos no son grandes, pero
si son significativas.
La segunda parte de la Tabla 1 presenta un ejercicio similar, pero en este
caso con otras dos variables cualitativas. Se observa que la diferencia de sexo de
las personas, respecto de la variable de interés, es significativa y que dichas va-
riables están débilmente correlacionadas, (aproximadamente 16%). Por su parte,
el estado civil de las personas activas no está asociado a la variable de interés por
lo que tener o no pareja no parece ser relevante para explicar a la decisión de
practicar o no la multiocupación. Esto se confirma con la bajísima correlación
entre las dos variables, pero ese dato es irrelevante porque no existe una relación
significativa entre ellas.
132 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Una inferencia posible de este análisis es que al parecer no hay atributos
personales que claramente diferencien a quienes practican la multiocupación
respecto de quienes se ocupan exclusivamente en la producción de Quinua. Si
bien los varones se involucran un poco más en la multiocupación, que las mujeres,
las diferencias no son grandes.
Como se ha podido ver a lo largo de la literatura, la multiocupación de algunos
miembros de la familia responde a una estrategia de organización de la mano de
obra familiar, y a la flexibilidad que tengan las familias para aprovechar y hacer
uso de oportunidades de generación de ingresos. Si esto es así, la unidad de aná-
lisis debería ser la unidad familiar. La pregunta entonces es ¿Qué características
familiares explican la multiocupación de algunas familias versus la especialización
de la unidad familiar en este caso, en la producción de Quinua?
Tabla 2
Diferencias entre hogares multiocupados y ocupados
Diferencias entre hogares
Multiocupados Ocupados Diferencia t-test Significancia
Años que cultivan Quinua 22,4 22,5 -0,13 0.520
Ingreso familiar (miles de Bs.) 103,1 48,3 54,9 0.000 **
Ingresos por quinua (%) 42,4 61,4 -19,0 0.000 **
Produccion total de Quinua (qq) 66,7 61,6 5,1 0.245
Rendimiento (qq/Ha) 21,2 14,7 6,4 0.742
Número de camélidos 55,9 51,6 4,3 0.560
Fuente: Elaboración propia con base en la encuesta Fate 2015.
**Diferencias altamente significativas al 1%.
* Diferencias significativas al 5%.
Los resultados de la Tabla 2 muestran que no hay una gran diferencia en el
tiempo que las familias dedican a la producción de este cultivo medido en años.
La diferencia de medias es muy reducida y como lógica consecuencia las medias
de la variable años de cultivo de los dos conjuntos de hogares no son estadística-
mente distintas.
Las diferencias estadísticamente significativas entre estos dos grupos de fa-
milias se encuentran en los niveles promedio de ingresos y en la contribución que
tiene la producción y comercialización de Quinua en los ingresos familiares. Así,
las familias que practican la multiocupación tienen en promedio más del doble
de los ingresos familiares que aquellas dedicadas exclusivamente a la producción
de Quinua. La mencionada diferencia de ingreso anual promedio a favor de los
hogares con multiocupados tiene que ver, al menos en parte, con la disponibilidad
de una fuente de ingreso adicional, que es lo que algunos de sus miembros activos
obtienen en empleos fuera del hogar y distintos del cultivo de Quinua.
trabajando en varios mundos 133
Como era de esperar, los ingresos familiares de los hogares dedicados solo a
la producción de Quinua dependen mucho más de la producción y comercializa-
ción de este cultivo que los hogares caracterizados por la multiocupación (61%
versus 42%, respectivamente). La diferencia entre ambos tipos de hogares es
estadísticamente significativa. Las diferencias estadísticas hasta ahora encontradas
muestran que los hogares que practican la multiocupación tienen mayores niveles
de ingresos que aquellos que no lo hacen. La multiocupación es una estrategia
rentable, al menos para las familias productoras de Quinua que no se dedican
solamente a esta actividad.
Las otras tres variables incluidas en el ejercicio muestran diferencias reducidas
y no significativas. La tabla 2 muestra que hay un mayor nivel de producción y
más altos rendimientos en la producción de Quinua entre los hogares multiocu-
pados en relación a los ocupados. Las diferencias aun cuando son modestas y poco
significativas, parecerían un poco contradictorias. Es decir, se esperaría que sean
los hogares que se especializan en la producción de Quinua los que produzcan
más y con mejores rendimientos. La tendencia que muestran estos resultados –
aun cuando poco significativa– es contraria, es decir los hogares que se dedican
exclusivamente a la producción de Quinua son los que tienen menores niveles de
producción y de rendimientos.
¿Cómo podrían interpretarse estos resultados? Ellos podrían reflejar las
diferencias entre producir Quinua orgánica versus la producción de la llamada
Quinua “convencional.” La producción convencional generalmente resulta de
la producción intensiva que incluye la reducción de los períodos de descanso, el
cambio en el uso de la tierra y la utilización de químicos para eliminar plagas y
pestes. Por el contrario, la producción de Quinua orgánica es más intensiva en
mano de obra e implica el seguimiento a un conjunto de normas incluyendo el
uso de prácticas orgánicas para reducir los riesgos de plagas y pestes (Romero,
2017). Se puede lograr mayores niveles de producción y más altos rendimientos
apostando a la producción intensiva de este cultivo12. Esto podría explicar, por
lo menos en parte, las diferencias encontradas en niveles y rendimientos de la
producción de Quinua entre los dos grupos de hogares.
Una inmediata implicación de estos resultados sugiere que no parecen haber
características que sean propias de unos hogares específicos, y menos que eso esté
asociado a la existencia de ocupados o de multiocupados en los hogares incluidos
en la encuesta aplicada a la zona de estudio. Es decir, esto confirma los resultados
encontrados en el análisis de individuos.
12 El mayor costo de la producción orgánica provoca que sea poco atractiva en un contexto de
riesgo e incertidumbre no solamente climática sino también de mercado debido a la volatilidad
de los precios. La producción orgánica es más costosa que la producción convencional debido
fundamentalmente al costo de oportunidad de la mano de obra.
134 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
En áreas rurales es normal que las decisiones respecto a tener actividad laboral
o permanecer en la inactividad, y también respecto de en qué y dónde trabajar,
dependen de las circunstancias que cada hogar enfrenta en cada momento. Una
de las principales razones para cambiar las decisiones de inserción ocupacional
inicialmente adoptadas son los riesgos a los que se enfrenta la actividad agrope-
cuaria. Otro factor tiene que ver con las características de los mercados a los que
se insertan, y donde la volatilidad de los precios resulta determinante.
Lo que un análisis convencional del empleo fuera de la agricultura familiar
no refleja es la naturaleza y carácter colectivo de algunos emprendimientos que se
desarrollan entre familias nucleares, familias extendidas y comunidades. El “vivir
en varios mundos” implica varias estrategias, incluyendo el acceder a oportunidades
laborales concretas como la de trabajar como obrero en los varios proyectos de
inversión pública en la región (i.e, caminos), así como el crear emprendimientos
de manera independiente, que caerían dentro de la categoría “por cuenta pro-
pia.” Como se ha podido ver en este capítulo, el empleo por cuenta propia es una
categoría ocupacional representativa, e incluye una serie de emprendimientos
que van desde las pequeñas tiendas comerciales y restaurantes que se encuentran
en todas las poblaciones hasta las medianas y grandes empresas de turismo que
involucran grupos de familia extendida y comunidades. Los emprendimientos
turísticos son una muestra de la organización del trabajo familiar y del efectivo
uso de redes sociales para aprovechar las oportunidades del “boom” en el sector
de servicios turísticos. Estos servicios son generalmente comercializados como
“emprendimientos comunitarios,” y se componen de atractivos paquetes de servi-
cios turísticos que cubren recorridos por este territorio. Los servicios incluyen el
transporte, comida, hospedaje y la visita guiada a los centros turísticos de la región.
A continuación, se intenta someter el indicio logrado hasta aquí a verificación
a través de dos modelos discriminantes.
7. Análisis discriminante de personas y hogares
Análisis discriminante de personas
Los resultados de la Tabla 3 presentan un resumen del análisis discriminante rea-
lizado entre productores de Quinua. Los resultados muestran una baja correlación
canónica (menor a 0,60), lo que nos muestra que las personas dedicadas solo a la
producción de Quinua, en el momento de la encuesta, no eran estadísticamente
distintas de las personas que practicaban la multiocupación. Este resultado signi-
fica que en el momento de la encuesta no había una diferencia estadística nítida
entre los dos grupos, resultado que sugiere que tener o no tener multiocupación
no son roles permanentes.
trabajando en varios mundos 135
El estadístico Lambda de Wilks muestra claramente que las variables uti-
lizadas en el modelo explican débilmente la relativa diferencia que existe entre
ambos grupos, lo que es consecuencia obvia de la baja correlación canónica. Este
resultado sugiere dos posibilidades ambas plausibles. Es posible que la encuesta
no incluya las variables que contribuyan a explicar de mejor manera la diferencia
entre ambos grupos, por una parte, y, por otra parte, es posible que no se trata de
variables omitidas sino de la inexistencia de roles fijos entre unas personas y otras
de tal manera que un grupo de ellas permanentemente practique la multiocupación
y otras habitualmente no lo hagan.
Considerando todo lo analizado hasta ahora, los resultados no son sorpren-
dentes; muestran que no hay una diferencia nítida entre quinueros que practican
multiocupación y los que no lo hacen. Una de las principales razones para ello
puede ser que cualquier persona puede tener más de una ocupación, dependiendo
de la necesidad de obtener un ingreso adicional, por un lado, y la posibilidad de
tener al menos un empleo adicional, por otro lado.
La necesidad o deseo de tener más de una ocupación al mismo tiempo, o de
transitar por distintas ocupaciones en diferentes momentos, seguramente depende
del ingreso obtenido en la ocupación principal. Especialmente si esa ocupación
genera un ingreso aleatorio y por tanto volátil, lo que es muy frecuente en la
actividad agropecuaria, como el cultivo de Quinua.
Tabla 3
Análisis discriminante: productores quinueros
Análisis discriminante de personas activas
Análisis discriminante individuos activos con y sin multiocupación
Correlación Lambda de
Estadísticos Valores propios Chi cuadrado Significancia
canónica Walks
0,125 ,333 0,889 92,855 0,000
Matriz Años de
Asiste Varón Edad Jefe de hogar
estructura escolaridad
0,640 0,562 0,457 -0,358 0,084
Fuente: Elaboración propia con base en encuesta FATE 2015.
La mencionada volatilidad del ingreso es causada por los distintos riesgos
que son característicos de la agricultura, entre los que destaca el riesgo climático.
Si bien la Quinua es un cultivo altamente resistente a la sequía y también a la
helada, dos de los riesgos más frecuentes en la zona de estudio, eso no significa
que la producción esté a salvo cuando dichos riesgos, y otros, son persistentes o
muy severos en determinados momentos. Por ello, no es raro que exista la ne-
cesidad de aumentar el ingreso a través de desempeñar también otra ocupación,
136 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
o transitando de una ocupación en un lugar hacia otra en otro lugar. Es decir,
la multiocupación está fuertemente asociada a la movilidad ocupacional. Pero,
como se ha mencionado, una cosa es tener necesidad de aumentar el ingreso o
de diversificar ocupaciones con el mismo propósito, y otra cosa es poder hacerlo
cuando es necesario.
La posibilidad de encontrar otro empleo cuando es necesario depende de
las relaciones que la población mantiene con sus vecinos, amigos o paisanos a lo
largo de la vida, son relaciones de parentesco, paisanaje, compadrazgo u otras
que explican la existencia de redes sociales específicas del área rural de Bolivia.
Por ello, ante cualquier evento que altere los planes de cada hogar, y que tenga o
pueda tener efectos sobre el ingreso, normalmente se realizan ajustes que pueden
incluir la reasignación de la fuerza de trabajo de cada hogar.
En este contexto, no es sorprendente que el primer modelo muestre una
diferencia que no es nítida entre quienes practican la multiocupación y quienes
no lo hacen. La interpretación es que, otra vez, esto refleja que no hay roles fi-
jos entre los individuos activos registrados por la encuesta, es decir practicar la
multiocupación no es una característica propia de determinados individuos, más
bien es algo que puede practicar cualquier persona que logre compatibilizar su
necesidad de tener otro empleo adicional u otro secuencial, con la posibilidad
de lograrlo. En suma, las personas activas de los hogares encuestados, con y sin
multiocupación, no son realmente dos grupos muy distintos sino relativamente
similares. Eso muestran los resultados del modelo aplicado a individuos
Por eso, otra vez, se debe tener en cuenta que una encuesta como la que se
utiliza en este ensayo es como una fotografía de un conjunto de personas de la zona
de estudio que se desplazan permanentemente y que asumen distintas funciones
con el afán de aumentar sus ingresos, que es un propósito común a todos los
miembros activos de cada hogar. Consiguientemente, lo que muestra la encuesta
en un momento no necesariamente permanece, pudiendo ser diferente antes o
después de su aplicación.
Análisis discriminante de hogares
A continuación, se analiza el segundo modelo en el que se consideran a los hogares
a los que pertenecen las personas activas analizadas en el primer modelo. El obje-
tivo de este análisis es el mismo que en caso anterior; es decir, se quiere explorar
las posibles diferencias entre hogares que practicaban la multiocupación versus
aquellos que no lo hacían en el momento de la encuesta. Como era de esperar el
resultado que se muestra a continuación es muy coherente a lo que muestra el
primer modelo ya analizado.
trabajando en varios mundos 137
Tabla 4
Análisis discriminante de hogares
Análisis discriminante de hogares
Análisis discriminante hogares con y sin multiocupados
Estadísticos Valores propios Correlation canónica Lambda de Chi cuadrado Significancia
Wilks
0,218 0,423 0,821 59,256 0
Matriz Ingreso total del Número promedio de Tamaño del Mala cosecha por viento
estructura hogar activos del hogar hogar
0,683 0,589 0,498 0,363
Fuente: Elaboración propia con base en encuesta FATE 2015.
La tabla 4 muestra nuevamente una correlación canónica menor a 0,6, lo
que sugiere que no hay una diferencia estadística nítida entre hogares en los
cuales se encontró multiocupados y los hogares en los que en ese momento solo
se dedicaban a la producción de Quinua. De igual manera el estadístico lambda
de Wilks es alto, mostrando que con las variables incluidas en el modelo no se
puede explicar satisfactoriamente la diferencia relativa que existía entre los dos
grupos de hogares. Este resultado tampoco sorprende porque es muy coherente
con lo que se ha encontrado en el modelo anterior, aplicado a individuos. Ellos no
resultaron dos grupos muy nítidamente distintos y tampoco lo son sus hogares.
8. Conclusiones: estrategias laborales y participación
en el sector informal
Los productores de Quinua del Altiplano sud de Bolivia son seguramente uno
de los grupos poblacionales rurales en Bolivia que efectivamente ha practicado y
sigue practicando el “vivir en varios mundos.” La movilidad ocupacional es una
característica que está y ha estado siempre presente en sus estrategias de vida y
por lo tanto su participación laboral fuera de la agricultura familiar es frecuente.
Las estrategias laborales de productores de Quinua en el Altiplano Sud de Boli-
via involucran la activa participación en actividades laborales que se desarrollan
paralelamente a la producción de Quinua. Estas son además colectivas, es decir
involucran familias nucleares, familias extendidas y la comunidad. Este aspecto es
muy importante y no ha sido todavía lo suficientemente tratado en la literatura.
Estas estrategias laborales no pueden ser apropiadamente descritas en términos
de migraciones temporales o permanentes, que son las categorías con las que
generalmente se caracteriza la movilidad ocupacional desde un territorio a otro.
Los productores quinueros se mueven entre varios mundos, incluyendo el
mundo rural, el de la comunidad donde se mantiene el derecho de acceso y uso
138 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
de la tierra y por lo tanto donde siempre existe la posibilidad de cultivar Quinua
beneficiándose de las oportunidades económicas que puedan surgir como resultado
de los cambios en las preferencias y gustos de consumidores en mercados cada vez
más globalizados. Al mismo tiempo, los quinueros aprovechan otras oportunidades
laborales que surgen en mercados de trabajo “formales,” trabajando como pro-
fesores de las escuelas regionales, como funcionarios públicos en las estructuras
municipales o como propietarios, empleados u obreros en algunas de las varias
empresas turísticas de la región. Sus estrategias laborales caen también dentro
de lo que se caracteriza como el sector “informal” de la economía y se reflejan en
emprendimientos “por cuenta propia” que incluyen desde los numerosos empren-
dimientos comerciales de pequeña escala de compra y venta de bienes y servicios
hasta los medianos emprendimientos turísticos familiares donde se combinan varias
categorías ocupacionales, algunas de las que se pueden considerar “formales” y
otras que se pueden más bien caracterizar como “informales.”
Al margen de cuánto de este empleo fuera de la agricultura familiar cae efec-
tivamente dentro del sector “informal”, las estrategias laborales de productores
de Quinua en el Altiplano Sud cuestionan significativamente la caracterización
del propio sector “informal”, es decir de la forma en que esta categoría de análisis
ha evolucionado a lo largo de la literatura.
Gráfico 3
SECTOR SECTOR RESTO DEL
“TRADICIONAL” “MODERNO” MUNDO
– no son dos espacios distintos
– la economía popular es la extensión
de la comunidad en centros poblados
COMUNIDAD SE movilidad estacional ECONOMÍA POPULAR
EXTIENDE A CENTROS de población REDES SOCIALES
POBLADOS
– comercio
ECONOMÍA CAMPESINA – talleres CENTROS
– no desaparece – transporte POBLADOS
– minería, etc.
Fuente: Elaboración propia.
Lo que es importante notar es que en el curso de la evolución de estas ideas y
de la literatura, se mantienen algunos supuestos que caracterizan al llamado sector
“informal” y a la forma en que la mano de obra rural se hace parte de este sector.
Para comenzar, el análisis de las estrategias laborales de productores Qui-
nueros en Bolivia, cuestiona el fatalismo asociado a la migración rural de muchos
trabajando en varios mundos 139
estudiosrurales en Bolivia (udape e ine, 2018). La migración rural parece ser
mejor caracterizada como movilidad ocupacional, término que refleja mejor el
continuo desplazamiento de la mano de obra entre la comunidad donde se desa-
rrollan las actividades agropecuarias y los centros donde emergen oportunidades
laborales que serán rápidamente aprovechadas por las poblaciones rurales. En
el proceso, la comunidad se mantiene no solamente como fuente de actividad
económica a la que siempre se puede retornar, sino también como referencia de
identidad.
La participación en actividades laborales fuera de la agricultura familiar impli-
ca un conjunto de estrategias que se desarrollan tanto en el sector “formal” como
en el “informal” de la economía, manteniendo al mismo tiempo la condición de
productor agrícola con derechos al acceso y uso de la tierra en sus comunidades
de origen. Esta forma de participación cuestiona también la supuesta gradual
transición de la mano de obra rural que se iniciaría en el sector tradicional rural,
pasando por el sector informal para luego acceder a oportunidades en el sector
formal. Esta transición del sector tradicional al sector informal y finalmente al
sector moderno no parece reflejar las experiencias de los productores quinueros
muchos de los cuales transitan entre estos tres sectores al mismo tiempo, sin dejar
de pertenecer a sus comunidades de origen, es decir en el sector tradicional de este
esquema (Gráfico 3). Como se ve en dicho gráfico las redes sociales se extienden
también a otros países.
Por otro lado, las estrategias laborales de los productores quinueros de este
estudio revelan la naturaleza colectiva de muchos de los emprendimientos y el rol
que la acción colectiva ha jugado siempre en la organización de las poblaciones
quinueras de esta región de Bolivia. La participación laboral de estos productores
puede ser mejor entendida y caracterizada cuando se la considera parte de estra-
tegias familiares que incluyen el uso de redes sociales fuertemente enraizadas en
las familias y en las comunidades.
¿Qué factores explican el adoptar la multiocupación y por lo tanto la combina-
ción de la producción de Quinua con actividades laborales fuera de la agricultura
familiar? El análisis desarrollado en base a la encuesta fate demuestra que en
realidad la multiocupación de personas y de familias que la adoptan no responde
a factores individuales y/o familiares tales como la educación, la experiencia de
trabajo, o el grado en que se dediquen al cultivo de la Quinua. La multiocupación
es una estrategia laboral que ha sido y sigue siendo parte de las estrategias de vida
de los productores quinueros de esta región de Bolivia. El asumirla o no más que
depender de características individuales o familiares depende de la necesidad de
hacerlo debido a los riesgos asociados con la producción agrícola (plagas, pestes
y variabilidad climática), así como las oportunidades laborales que surgen y que
son rápidamente aprovechadas por estas poblaciones.
140 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
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Anexos
Anexo 1
Análisis discriminante de personas
El análisis discriminante consiste en estimar una función lineal utilizando las
variables independientes incluidas que permanecieron en el modelo en las distin-
tas iteraciones realizadas. Con base en los parámetros de dicha función lineal se
estima un número para cada observación. En el presente caso para cada individuo
activo encuestado.
El mencionado número se proyecta sobre un eje, que en el gráfico A 1 es
horizontal. Se puede ver que el número calculado para cada individuo permite
mostrar el histograma para cada uno de los dos grupos, los ocupados y los mul-
tiocupados. Llama la atención que en ambos casos los histogramas muestran que
la mayoría de los ocupados y también de los multiocupados se ubican principal-
mente entre -2,5 y +2,5.
Gráfico A 1
Histogramas de frecuencias de personas activas ocupadas y multiocupadas
Histograma Histograma
ocupado multiocupado
Mxxx = -0,27 80 Mxxx = -0,48
Sed = 0,820 Sed = 1,253
125 N = 503 N = 250
60
100
75
40
50
20
25
0 0
-50 -25 0 25 50 -50 -25 0 25 50
Fuente: Elaboración propia con base en la encuesta FATE 2015.
trabajando en varios mundos 143
Sin embargo, los dos histogramas muestran una diferencia que es relevante.
El histograma de ocupados muestra que la mayor parte de ellos se concentran
en valores negativos, es decir entre -2,5 y 0. Mientras que la mayor parte de los
multiocupados se concentran en valores positivos, entre 0 y + 2,5. El resultado
de esta diferencia se ve en la siguiente tabla.
Tabla A 1
Centroides de los histogramas de ocupados y de multiocupados
Ocupados Multiocupado
Media -0.268 0.465
Desviación 0,820 1.253
Ocupados y multiocupados por el signo de su número estimado
Ocupado Multiocupado Total
Negativo 312 97 409
Positivo 191 193 384
Total 503 290 793
Activos solo ocupados o solo multiocupados y activos incluidos en el área en el que los histogramas se sobreponen
Activos solo Activos ocupados Activos solo Total
ocupados o multiocupados multiocupados
Número 42 732 18 792
Porcentaje 5 92 2 100
Fuente: Elaboración propia con base en la encuesta FATE 2015.
La tabla A 1 muestra el promedio de los números estimados para cada ob-
servación denominado centroide. Se ve claramente que dicho promedio para
ocupados es negativo y para multiocupados es positivo. La tabla también muestra
la desviación respecto de la media. Sin embargo, los centroides también reflejan
la similitud encontrada en el rango de los números estimados, ambos están rela-
tivamente cerca del 0, aunque tienen signos distintos como ya se ha mencionado.
Por otra parte, la tabla A 1 también muestra que la distancia entre ambos
centroides es estadísticamente significativa lo que muestra que ocupados y mul-
tiocupados son dos grupos distintos, aunque la diferencia entre ellos no es nítida
debido a la baja correlación canónica y consiguiente alta lambda de Wilks. En
suma, el análisis discriminante aplicado a personas activas sugiere que la mul-
tiocupación no es un rol especifico de determinados miembros de los hogares
y que esa es una función que puede cumplir cualquier persona activa del hogar
dependiendo de las circunstancias que el hogar enfrente en cada momento. Este
resultado confirma el indicio encontrado en las tablas 1 y 2.
Finalmente, la tabla A 1 muestra a las personas activas incluidas en el modelo
que son ocupadas o multiocupadas por el signo de su número estimado. Como
se ve en la tabla al sumar a las personas activas incluidas en la diagonal principal
144 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
de la tabla 16, hay 505 personas bien clasificadas por el modelo (que resultan
de sumar 312 ocupados con un número negativo más 193 multiocupados con
número positivo). Es decir que el 64% de los individuos fueron clasificados
correctamente, y consiguientemente 36% no fueron clasificadas correctamente
y son las personas ocupadas que aparecen en los valores positivos en su histo-
grama y también personas multiocupadas que aparecen en la parte negativa de
su respectivo histograma.
Es evidente que una parte de las personas activas ocupadas o multiocupadas
se ubican en el área en el que se sobreponen los dos histogramas del gráfico A
1. Eso es lo que muestra la tabla A 1 que permite ver que la gran mayoría de los
individuos activos tienen un número estimado que los incluye en el área en el que
los dos histogramas se sobreponen.
La tabla A 1 muestra que el 92% de las personas activas fueron incluidas en
el área común a los dos histogramas, solamente hay 5% de ocupados puros, que
pertenecen al histograma de los ocupados que no se sobrepone con el histograma
de los multiocupados. Del mismo modo, solamente 2% de los individuos activos
son multiocupados puros. Este resultado confirma plenamente que los ocupados y
multiocupados no son dos grupos distintos, lo que significa que son dos funciones
que no son específicas y por ello son ambas posibles y seguramente frecuentes
entre las personas activas.
Anexo 2
Análisis discriminante de hogares
El gráfico A 2 presenta los histogramas de frecuencias de los dos grupos de hogares
con los números estimados con base en los parámetros de la función discriminante
lineal obtenida. Nuevamente se ve que el histograma de hogares con ocupados se
concentra más claramente en valores negativos, entre – 3 y 0, y en menor medida
en valores positivos, entre 0 y un número positivo menor a 3. El histograma de
hogares con multiocupados por su parte se concentra en valores positivos, entre
0 y un número positivo mayor a 3.
La mayor concentración de ambos histogramas, en números negativos en
un caso y en positivos en el otro, tiene que ver con una correlación canónica un
poco mayor al modelo anterior, pero menor a 0,6.
La tabla A 2 muestra un resultado similar al modelo anterior, el promedio de
los números estimados para cada hogar con ocupados es negativo mientras que el
promedio de los hogares con multiocupados es positivo. De nuevo, son promedios
relativamente cercanos al cero, lo que de nuevo sugiere que los dos grupos de
hogares no son muy distintos, lo que es coherente porque son los hogares de los
individuos analizados en el anterior modelo.
trabajando en varios mundos 145
Gráfico A 2
Histogramas de frecuencias de hogares con ocupados y con multiocupados
Histograma Histograma
hogar sin multiocupados hogares con multiocupado
40 Mxxx = -0,58 40 Mxxx = -0,37
Sed = 0,583 Sed = 1,103
N = 119 N = 166
30 30
20 20
10 10
0 0
-6 -3 0 3 6 -6 -3 0 3 6
Fuente: Elaboración propia con base en la encuesta FATE 2015.
Tabla A 2
Centroides de los histogramas de hogares con ocupados o con multiocupados
Con ocupados Con multiocupados
Media -0,581 0,372
Desviación 0,813 1,103
Hogares con ocupados o con multiocupados por el signo de su número estimado
Con ocupados Con multiocupados Total
Negativo 75 81 156
Positivo 44 105 149
Total 119 186 305
Hogares solo con ocupados o solo con multiocupados y hogares en el área en el que los histogramas
se sobreponen
Hogares con solo Hogares con ocupados Hogares solo con Total
ocupados o multiocupados multiocupados
Número 5 296 3 304
Porcentaje 2 97 1 100
Fuente: Elaboración propia con base en la encuesta FATE 2015.
De manera similar a lo que se observa al analizar el primer modelo, hay una
parte importante de hogares incluidos en el área en el que se sobreponen los
histogramas de hogares con ocupados o con multiocupados.
146 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
La tabla A 2 también muestra nuevamente que solo 2% de los hogares con
ocupados se ubican en el área fuera de la que comparten ambos histogramas, lo
mismo que solamente el 1% son hogares con multiocupados. Es decir que el 97%
de los hogares se ubican en el área en el que los dos histogramas se sobreponen,
lo que es coherente con el 92% de individuos como se ve en la tabla A 1.
Ambos modelos muestran muy claramente que ni los individuos ni sus hogares
pertenecen a dos grupos diferentes, que ser ocupados o ser multicoupados muy
probablemente son roles que no son fijos y menos específicos a determinados
miembros de los hogares analizados; consiguientemente los hogares de unos y
de los otros tampoco son muy diferentes.
trabajando en varios mundos 147
Mercados, ferias, tiendas y espacios informales en La Cancha en la ciudad de Cochabamba.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
Mercados, ferias, tiendas y espacios informales en La Cancha en la ciudad de Cochabamba.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
148 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Mercados informales en la zona norte de la ciudad de La Paz, calle Tumusla.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
Mercado de las brujas, en el centro de la ciudad La Paz.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
capítulo quinto
La brecha salarial por género,
una tarea pendiente
Solange Sardán Matijašević
1. Introducción
El hecho de que más del 70% de los trabajadores bolivianos se encuentren inmersos
en empleos informales ha llevado a que el estudio de la informalidad sea un tema am-
plia y frecuentemente abordado por distintos investigadores. El umbral de enfoques
que se le da al estudio del empleo informal va desde las razones de su masificación,
las características de estos trabajadores, las consecuencias de ser un trabajador in-
formal y las posibles soluciones a lo que se considera un problema significativo de la
articulación de la economía boliviana, así como para el bienestar de la población en
general. Sin embargo, pocos o ningún trabajo se ha adentrado en estudiar las brechas
salariales de género en el empleo informal, y menos aún se ha tratado de comparar
estas brechas entre los trabajadores que gozan de los seguros sociales comparados
con aquellos que se encuentran al margen de la regulación laboral.
El presente trabajo se enfoca en calcular las brechas salariales de género dife-
renciadas por tipo de empleo, y verificar si efectivamente existe una diferencia en la
ventaja en ingresos que gozan los hombres empleados formalmente comparado con
aquellos empleados informalmente. La literatura sobre estas diferencias no es conclu-
yendo, pues algunos estudios determinan que las brechas salariales suelen existir y ser
mayores en el sector formal, mientras que otros documentos hallan evidencia de que
existe una penalización adicional para aquellas mujeres que se encuentran empleadas
informalmente. Las diferencias en la literatura no son nuevas, pues el estudio gené-
rico de las brechas salariales de género no ha podido llegar a responder preguntas tan
básicas como el por qué existen, y qué se puede hacer para resolverlas. Esta dificultad
es mayor en países como Bolivia donde la dualidad del mercado laboral es intrínseca
de la dinámica económica de todos los días, y sin duda tiene efectos sobre la situación
salarial de las mujeres y hombres empleados en el sector formal e informal.
[149]
150 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Por tanto, es pertinente analizar si efectivamente existen diferencias en las
remuneraciones que reciben hombres y mujeres en empleos informales, y si de ser
así, determinar si esta diferencia es mayor igual o menor que en empleos formales.
Entender esta diferencia podría ser el primer paso para entender el por qué los
hombres siguen siendo premiados con mayores ingresos laborales, y determinar si
existen características específicas del empleo informal que podrían determinar esta
brecha salarial. Las implicaciones de política de este análisis pueden ser enormes,
pues de comprobarse una diferencia en las brechas salariales de género entre empleos
formales e informales, podría ayudar a que los hacedores de política contemplen
esta situación al momento de tratar de cerrar las brechas en ingresos definida por
género. Ignorar la dualidad del mercado laboral podría llevar a que cualquier política
paliativa cause efectos de segunda vuelta muy negativos para un sector en particular,
o tener un efecto negativo en general para todos los trabajadores.
2. Revisión bibliográfica
Si se ha de estudiar a profundidad el tema de la informalidad laboral en Bolivia, es
pertinente dedicar un capítulo a la feminización del empleo informal e indagar sus
características y consecuencias, haciendo especial énfasis en las brechas salariales
de género. En efecto, la ventaja en ingresos que gozan los hombres frente a las
mujeres es un tema que se ha estudiado extensivamente a nivel mundial y para el
cual existen numerosas estimaciones.
Sin embargo, en países como Bolivia donde más del 50% de la población
ocupada se encuentra inmersa en empleos informales, es necesario que el estudio
de las brechas salariales de género tome en consideración este aspecto, y logre
descomponer las características que están detrás del empleo formal e informal
diferenciado por género. Asimismo, se debe determinar si la desventaja en ingresos
que enfrentan las trabajadoras frente a sus pares masculinos es mayor, menor o
igual en los empleos que se encuentran al margen de la regulación laboral vigente
y que no gozan de los beneficios de la seguridad social.
Durante los últimos cincuenta años, la participación femenina en el mercado
laboral fue incrementándose sustancial y persistentemente, lo que se ha consti-
tuido como una de las transformaciones sociales y económicas más emblemáticas
en el mundo. En efecto, el panorama laboral de las trabajadoras ha cambiado
radicalmente, pues a diferencia de la década de los 90, las mujeres permanecen
un promedio de dos años más en el sistema educativo, tienen 3% más de pro-
babilidad de no formar pareja y su tasa de fecundidad es un 60% menor1. Todo
1 World Bank. (2019). El ingreso de mujeres al mercado laboral se estanca durante el
“boom” en Latinoamérica. [online] Available at: [Link]
la brecha salarial por género, una tarea pendiente 151
esto contribuyó a que la tasa de participación laboral femenina pase de 53% en
lo 90s a 62% en la primera década del nuevo siglo. En el caso de América Latina,
la tasa de participación laboral femenina alcanzó el 53%, pero se estima que,
de este universo de mujeres, 78% están ocupadas en sectores definidos por la
cepal como de baja productividad2. Entones, cabe preguntarnos si las mujeres
que tomaron la decisión de insertarse al mercado laboral lo hicieron a empleos
formales, o en su defecto, a empleos que no están cubiertos por la regulación
laboral. Si además consideramos la evidencia presentada por distintos trabajos
en los que insinúan que los ingresos promedio generados en empleos del sector
formal son mayores a los del sector informal, una sobre representación femenina
en este último podría sin duda generar diferencias en la brecha salarial que existe
entre hombres y mujeres en los sectores formal e informal del mercado laboral3.
La intuición nos dice que la posible diferencia entre las brechas salariales de
género entre el sector formal e informal dependerá en gran medida de las carac-
terísticas de los trabajadores que mayormente los componen. Por ejemplo, Gong
y Van Soest (2002) encontraron un diferencial positivo en los ingresos en trabajos
formales para hombres educados, pero no para hombres con baja educación que
ganan más en promedio en trabajos informales. En el caso de las mujeres, esta
diferencia salarial es muy pequeña. También, Cho y Cho (2011) encuentran que
las diferencias entre los ingresos de trabajadores del sector formal e informal es
significativa únicamente para las mujeres, y no así para los hombres, por lo que
la penalización monetaria de tener un empleo informal sería mucho mayor para
las mujeres4. Analizando desde una perspectiva del tamaño de las firmas, Akar,
Balkan y Tumen (2014) llegan a la conclusión de que la brecha salarial de género
es constante entre los distintos tamaños de empresas en el empleo formal, mientras
que es una función decreciente del tamaño de la firma en el empleo informal5.
Sobre esto, se debe mencionar también las teorías que sugieren que las
diferencias salariales entre hombres y mujeres se deben en alguna medida a un
componente meramente discriminatorio, lo cual es mencionado por Sorensen
(2007) al hallar que firmas más pequeñas tienden a tener mucha más segregación
feature/2016/05/04/el-ingreso-de-mujeres-al-mercado-laboral-se-estanca-durante-el-boom-
en-latinoamerica [Accessed 6 Jun. 2019].
2 Por otro lado, la oit calcula que en países de ingresos bajos el 92% de las mujeres empleadas
están en empleos informales comparado con el 87% de los hombres, y en el caso de países
de ingresos medios bajos el 84% de las mujeres cuentan con empleos informales comparado
con el 83% de los hombres, confirmando la feminización del empleo informal.
3 Ver Hamann y Mejía (2011) que analiza los salarios de las mujeres en Colombia, Gasparini y
Tornarolli (2009) que se enfocan en diferentes países de América Latina, y Almeida y Carneiro
(2007) que encuentran que la prima salarial formal bruta es positiva en Brasil y disminuye
con el cumplimiento de las regulaciones.
4 Ver Cho y Cho (2011).
5 Vea Akar, Balkan y Tumen (2014).
152 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
racial que firmas más grandes, por lo que podrían ser más propensas a discriminar
a sus trabajadoras6.
Por lo tanto, existe evidencia que indica que las características personales de
hombres y mujeres juegan un papel fundamental a la hora de determinar dife-
rencias en los ingresos entre e intra grupos del mercado laboral, siendo las más
importantes la productividad y el nivel de instrucción. Del mismo modo, se debe
tomar en cuenta que el proceso de selección de los trabajadores entre los empleos
formales e informales no es aleatorio, por el contrario, existen características
inobservables que están correlacionadas con los salarios y determinan el proceso
de autoselección. Para inferir cómo la informalidad afecta las brechas de género
en las ofertas salariales potenciales, se debe tener en cuenta esta clasificación
endógena de hombres y mujeres en empleos formales e informales.
Debido a que tanto hombres como mujeres tienen diferentes preferencias
sobre el tipo de trabajo que desean, la teoría de las compensaciones a diferencias
salariales puede dar luces sobre diferencias en las brechas salariales de género
entre empleos formales e informales7. Recordemos que una de las diferencias más
importantes entre los empleos formales e informales son los beneficios no salaria-
les que otorga la regulación bajo la cual se rigen los empleos formales. Así, entre
los beneficios más valorados entre los trabajadores están los seguros de salud, el
permiso de maternidad y los aportes a las afp. Bajo el supuesto de que el mercado
laboral no presenta fricciones, empleados con mismos niveles de productividad
deberían ganar un mayor sueldo en el sector informal a modo de compensación
por las otras prestaciones que no reciben. En consecuencia, si asumimos que
debido al rol maternal que las mujeres juegan en la sociedad, éstas valoran más
los beneficios que ofrecen los empleos formales, éstas deberían estar dispuestas
a recibir un menor salario que los hombres en el sector formal, pero no así en el
sector informal. Si este fuese el caso, deberíamos esperar encontrar diferencias
salariales entre hombres y mujeres solamente en el sector formal. Del mismo
modo, considerando que la teoría sugiere que en promedio el nivel de educación
de los trabajadores formales es mayor al de los informales, y que también existen
diferencias entre el nivel de capacitación profesional entre hombres y mujeres,
Yahmed (2017) estudia la situación de Brasil y encuentra que la brecha salarial
de género de los empleos formales es mayor y creciente con el nivel educativo,
mientras que las diferencias salariales entre género no es significativa en el sector
informal8. En síntesis, las teorías desde el lado de la oferta que tratan de explicar
estas brechas indican que el rol de las preferencias y valoraciones personales no
son trivial y deben ser tomadas en cuenta a la hora de analizar esta temática.
6 Veáse también Smith y Welch (1984), Chay (1998), y Holzer (1998).
7 Haanwinckel y Soares (2016).
8 Vea Yahmed (2018).
la brecha salarial por género, una tarea pendiente 153
Desde el lado de la demanda, las empresas e instituciones que ofrecen trabajo
lo hacen después de haber realizado un análisis costo - beneficio, por lo que incluso
se debe tener en cuenta que existe la posibilidad de que una empresa registrada
correctamente y que puede catalogarse como formal, puede ofrecer empleos in-
formales. En otras palabras, los empleadores comparan los costos y beneficios de
los contratos formales de trabajo que ofrecerán tanto a hombres como mujeres,
y determinan las características de los mismo, así como los salarios de ambos.
Contemplando el problema de información asimétrica que enfrentan las
firmas, éstas tenderán a asumir información recurrente del grupo poblacional al
que pertenece el aspirante, por lo que, si se trata de una mujer, considerarán que
es mucho más probable que la candidata renuncie tras un periodo de tiempo re-
lativamente más corto comparado con un hombre, además de que su estabilidad,
asistencia y horas trabajadas serían también menores.
En otras palabras, los empleadores tienen incentivos para tratar a un hombre y
una mujer de manera diferente porque las mujeres tienen en promedio un menor
tiempo de permanencia en el mercado laboral, sin importar si hombre y mujer son
igualmente productivos en el trabajo. La evidencia indica que efectivamente las
mujeres suelen tomar con mayor frecuencia permisos relacionados a sus labores
como madre o debido a las tareas del hogar. Así mismo, incluso en países en los que
los beneficios de permiso de maternidad han sido extendidos a los padres, éstos no
suelen tomarlos en la magnitud que las mujeres lo hacen. Lacear y Rosen (1990)
muestran que mientras mayores sean las responsabilidades domésticas, la tasa de
renuncia de las mujeres es mayor y los salarios son menores9. Además, la firma debe
tomar en cuenta que durante los permisos tomados por las madres, se debe incurrir
en gastos adicionales al contratar reemplazos, e incluso en algunos casos en los que
la ausencia de alguna trabajadora no pueda ser cubierta, la empresa puede enfrentar
problemas operacionales que decanten en pérdidas monetarias significativas. Estos
problemas no suelen presentarse en el sector informal, pues al no estar regido por
la regulación laboral, no otorgan permisos obligatorios por ley a sus trabajadoras.
La regulación laboral, su extensión y nivel de protección también afecta las
brechas salariales de género, tanto dentro del sector formal como entre el empleo
informal y formal. Muchas investigaciones se centran en analizar las políticas de
reconciliación entre familia y trabajo (family friendly pólicies) que los países nórdicos
implementaron con el fin de incentivar la inserción femenina al mercado laboral,
y encuentran que mientras más políticas de este tipo se tienen, más amplias son
las brechas salariales de género en el sector formal10. En esta línea, Ruhm (1998)
concluye que mientras más generosas sean las políticas de permisos de maternidad
mayor es la tasa de participación, pero menores son los salarios de las mujeres
9 Vease también Bertrand (2010).
10 Birkelund y Sandness (2003) realizan un estudio para Estado Unidos, Canadá, Reino Unido
y Australia, en el que muestran el efecto adverso sobre las brechas salariales de género.
154 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
en comparación con el de los hombres11. No solo son las políticas que tratan de
disminuir la penalización de la maternidad en el trabajo las que afectan los salarios
de las mujeres, pues Gruber (1994) analiza variaciones en el tiempo de las reformas
en las leyes de seguros de salud en distintos estados de Estados Unidos, y llega a
la conclusión de que las reformas incrementaron los costos relativos de asegurar
a mujeres con hijos pequeños, los cuales son transferidos parcial o totalmente al
salario de la empleada. Toda esta evidencia sugiere que la regulación que busca
proteger a los trabajadores, y que en muchos casos está diseñada específicamente
para proteger a las mujeres trabajadoras, tienen efectos secundarios no deseados
en el sector formal. Estos efectos, sin embargo, no son exclusivos del empleo
formal, pues también afectará la posibilidad de las mujeres de estar empleadas en
un trabajo regulado, así como de los salarios que percibirá. En el caso de que la
regulación laboral incentive a la discriminación estadística contra las mujeres y
las convierta en trabajadoras relativamente más caras, hará que la brecha salarial
de género sea mayor en comparación la del empleo informal, donde no existen
estos beneficios. Además, si la disminución en el salario formal a consecuencia
de estos beneficios es lo suficientemente grande como para equipararlo al de un
empleo informal, es probable que la mujer sea indiferente a estos beneficios y
prefiera un empleo mucho más flexible en el sector informal.
Por tanto, si los empleadores del sector formal desean mantener y/o atraer
trabajadoras calificadas, no pueden penalizar excesivamente el salario de las mu-
jeres. Por el contrario, si no desean enfrentar los elevados costos de la normativa
comenzarán a contratar más hombres. Considerando que los últimos avances en
regulación laboral incrementaron la flexibilización de los empleos formales, la
sobre representación femenina en el empleo informal indicaría que algún por-
centaje de mujeres que buscan trabajo no son contratadas en firmas del sector
formal y deben emplearse informalmente.
3. Características de los empleados formales e informales
en Bolivia
A medida que la migración de la población rural hacia las ciudades se fue incre-
mentando, y a consecuencia de periodos de fuertes crisis económicas, el porcentaje
de población empleada informalmente fue incrementándose a un ritmo acelerado.
A saber, el proceso de urbanización iniciado en los años 50 en Bolivia se dio a un
ritmo muy rápido que no fue acompañado por la creación de nuevas fuentes de
empleos en el sector formal de la economía, lo que naturalmente llevó a que la
11 Mander y Semyonov (2005) demuestran que permisos de maternidad más prolongados co-
rresponden a brechas salariales de género más amplias.
la brecha salarial por género, una tarea pendiente 155
informalidad del empleo ronde el 57% durante los 7012. Durante los siguientes
años, la incapacidad de crear nuevas fuentes de empleo formal, así como el impor-
tante shock económico vivido en los 80 con las políticas de ajuste de emergencia
llevaron a que una gran proporción de desempleados busquen otras alternativas
de empleo. De esta forma, Bolivia ha llegado a estar en la lista de países cuyo
sector informal es el más grande del planeta13.
Del mismo modo, la participación de las mujeres en el mercado laboral boli-
viano fue incrementándose considerablemente y, de hecho, la cepal indica que
en 2017 esta fue de 52,9%, por encima del promedio latinoamericano (50,2%)14.
No obstante, las estadísticas publicadas también por la cepal muestran que la
mayoría de mujeres que ingresaron al mercado de trabajo lo hicieron al sector
informal, o se emplearon informalmente15. Al respecto, alrededor de 66,7% de
las mujeres ocupadas del área urbana entre 2013 y 2017 estuvieron empleadas en
sectores catalogados como de baja productividad, y que se entiende, corresponden
a empleos informales16. Esta cifra llegó a su pico el año 2003 (77,9%) desde que
se tienen registros mediante las Encuestas de Hogares. Es importante remarcar
que si bien a lo largo de la serie que se muestra en la figura 1 el porcentaje de
hombres trabajando en el sector informal es siempre menor al de las mujeres,
pero la diferencia entre estos indicadores se ha ido reduciendo a través de los años.
Tomando otros datos, la diferencia que existe entre los sectores de actividad
en los que se emplean hombres y mujeres también muestra diferencias abisma-
les, las cuales quedan ilustradas en la figura 2. Si se clasifica la población urbana
ocupada durante el año 2017 por productividad del sector que declara como su
ocupación principal, 38% de los hombres se encuentran trabajando en empleos de
baja productividad, 51% en empleos de media productividad y 11% corresponden
a trabajos considerados de alta productividad. Si bien la elevada proporción de
hombres ocupados en sectores de baja productividad es muy elevada, el caso de
las mujeres es mucho más profundo.
En efecto, 76% de las trabajadoras reportan estar trabajando en sectores de
la economía que se consideran de baja productividad, 15% en sectores de media
productividad y tan solo 9% lo hacen en puestos de trabajo altamente productivos.
12 Hacia la equidad de género dentro de las empresas informales, Banco Mundial.
13 El fmi estima que el tamaño promedio entre 1991 y 2015 del sector informal de la economía
boliviana es de 62,3% del pib.
14 Datos cepalstat.
15 Cabe señalar que cuando se utiliza el término empleo informal, se hace referencia a la suma
del empleo del sector informal y el empleo informal del sector formal.
16 Se entiende como ocupada en el sector de baja productividad (informal) aquella persona que
es empleador o asalariado (profesional y técnico o no) que trabaja en empresas con hasta 5
empleados (microempresas), que trabaja en el empleo doméstico o que es trabajador indepen-
diente no calificado (cuenta propia y familiares no remunerados sin calificación profesional
o técnica).
156 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Solo para aclarar, se entiende como sectores de baja productividad a la agri-
cultura, comercio y servicios; los empleos de media productividad son aquellos que
componen el sector de construcción, manufactura y transporte; y el sector menos
prominente, el de alta productividad, es el de actividades financieras, electricidad
y minería. Entonces, tomando otra clasificación, se confirma el hecho de que
existe una sobrerrepresentación de las mujeres en empleos de baja productividad
que comúnmente se relacionan con el empleo informal.
Figura 1
Ocupados urbanos en sector informal, por sexo
(En % del total de la población ocupada urbana)
90
80
70
60
50
40
30
20
10
0
2002 2003 2007 2008 2009 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
Hombre Mujeres
Fuente: CEPALSTAT.
Figura 2
Estructura de la población urbana ocupada por nivel de productividad, 2017
(En % del total de la población ocupada urbana)
11 9
15
51
76
38
Hombre Mujeres
Baja Media Alta
Fuente: CEPALSTAT.
la brecha salarial por género, una tarea pendiente 157
Ahondando en las diferencias que existen entre hombres y mujeres y las
actividades que realizan en su actividad principal, queda en evidencia que la
segregación ocupacional por género es un problema que persiste en el mercado
laboral boliviano. Tomando la clasificación ocupacional del Instituto Nacional de
Estadística (ine) que se utiliza en la figura 3, el 86% de las mujeres ocupadas se
concentran en sectores que por lo general requieren poca calificación, tales como:
comercio, servicios, industria y servicios profesionales técnicos. De todas estas
ocupaciones, los años de educación promedio con los que cuentan las trabajadoras
informales fue de 10 años en 2017. Analizando la incidencia de la informalidad
en estos sectores, servicios profesionales técnicos presenta la tasa más baja con
58,7%, y la más alta se registra en la categoría de servicios con 88,3% del total
de empleadas en dicho sector.
En contra partida, el 83% de los hombres ocupados se concentran en sectores
como construcción, comercio, industria y transporte. En general, en todas las
categorías que componen el 83% de ocupados, los años de educación promedio
de los hombres es mayor al de las mujeres. Sin embargo, resalta el hecho de que
la categoría de construcción, aquella que concentra a la mayoría de trabajadores
masculinos, presente una tasa de informalidad de 95%, lo que hace que la tasa
global de informalidad de los hombres ocupados sea mayor al de las mujeres.
Figura 3
Empleo informal por principales sectores económico y género, 2017
(En % del empleo total)
Mujeres Hombre
95 120 Construcción
Industria
90
Servicios 100 Agricultura
85 Servicios
Transporte
% de informales
% de informales
80 80
Comercio
75 Industria
60
70
Serv. Prof.
65 40
Técnicos
60
Serv. Prof. Técnicos 20
55 Comercio
50 0
9 9,5 10 10,5 11 11,5 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18
Años de educación promedio Años de educación promedio
Fuente: Elaboración propia en base a la Encuestas de Hogares 2017 (INE).
También cabe resaltar que el comercio emplea a más de un tercio de todas
las mujeres y solo a 16% de los hombres. Es decir, para las mujeres empleadas el
comercio tiene el doble de importancia que para los hombres, situación que no
ha cambiado si se comparan estas cifras con las halladas por el Banco Mundial en
200517. Sobre la industria manufacturera, las tasas de participación por género
17 Hacia la equidad de género dentro de las empresas informales, Banco Mundial, 2005.
158 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
no son significativamente diferentes, sin embargo, la tasa de informalidad de las
mujeres empleadas en el sector industrial manufacturero es de 78% comparado
con el 23% de los hombres.
La prevalencia de las mujeres en sectores de baja productividad (informal) es
sin duda el resultado de la incapacidad de generar mismas oportunidades en el área
laboral para hombres y mujeres, considerando que existe toda una estructura social
que encasilla a hombres y mujeres en roles típicos de su género. En el caso de las
mujeres, estas no van más allá de las labores como ama de casa y la crianza de los
hijos. Estos roles predeterminados por la cultura, la religión, y las tradiciones, han
hecho que la incorporación de las mujeres en el mercado laboral haya sido difícil,
y que las oportunidades que tengan dentro del mismo se encuentren rezagadas en
comparación con las que enfrentan los hombres con similares características. Es
más, sería iluso creer que en algún momento las mujeres no enfrenten el conflicto
entre trabajo y familia, más en un mundo donde la economía exige que los hogares
cuenten con más de una fuente de ingresos, pero que además requiere que los niños
cuenten con el cuidado que necesitan, sobre todo cuando son muy pequeños. Es
así que el sector informal se ha convertido en una alternativa atractiva para aque-
llas mujeres que deben generar ingresos y al mismo tiempo tener flexibilidad para
hacerse cargo de sus labores maternales. Distintos trabajos de investigación han
mostrado que la situación del empleo de las mujeres es más sensible a variables
como el estado civil, y como se explicó, a la presencia de niños pequeños en el ho-
gar18. Si se desglosa la población boliviana urbana ocupada en 2017, la proporción
de mujeres solteras es mayor a la de hombres solteros tanto en empleos formales
como informales. Hay que mencionar, además, que la probabilidad de que la mujer
pertenezca al sector informal incrementa cuando el esposo o pareja es un empleado
formal. Las razones detrás de esto no son del todo claras, sin embargo, podemos
asumir que el hecho de que existan otros ingresos, en teoría más estables y mayores,
lleven a que las horas trabajadas por la mujer sean menores e incluso decida salir
del mercado laboral (Mercado y Ríos, 2005). Además, los hogares no solo estarían
tomando en cuenta los ingresos generados por el empleado formal como referente,
sino también todos los beneficios adicionales que se derivan de la regulación bajo
la cual se rige el sector formal. En otras palabras, si la pareja de la mujer es capaz
de proveer al hogar con un ingreso estable, seguro de salud, seguridad social de
largo plazo, e incluso excedentes que se puedan canalizar hacia la generación de
capital necesario para un emprendimiento propio, es mucho más probable que las
mujeres asuman el riesgo de emplearse informalmente.
Por otro lado, la maternidad como penalidad para las mujeres trabajadoras
es un factor que ha sido estudiado extensamente, y que afecta al universo de
trabajadoras por igual. Becker, Fernandes y Weichselbaumer (2019) demuestran
18 Se entiende como niños pequeños a los hijos menores de 6 años.
la brecha salarial por género, una tarea pendiente 159
que incluso las mujeres casadas sin hijos enfrentan una menor probabilidad de
ser contratas comparado con el de sus pares masculinos, lo que también podría
explicar el hecho de que las mujeres se estén concentrando en fuentes de trabajo
informales y/o en emprendimientos propios. En el caso de Bolivia, de todas las
trabajadoras informales en 2017, 71% reportan tener al menos un hijo en edad
preescolar, comparado con el 31% de los hombres en similar situación. En relación
a esto, Tannuri Pianto (2004) concluyen que el hecho de tener hijos pequeños
aumenta la probabilidad de que la mujer boliviana trabaje por cuenta propia, lo
que confirmaría que las responsabilidades derivadas de la labor reproductiva de
las mujeres afectan significativamente sus decisiones de oferta laboral.
Figura 4
Trabajadores solteros por sexo y tipo de empleo, 2017
(En % del total del empleo formal e informal)
60,8
58,9
56,3
40,1
Formal Informal
Mujer Hombre
Fuente: Elaboración propia en base a la Encuestas de Hogares 2017 (INE).
En la figura 5 se presentan las tasas de empleo informal por rangos de edad,
mostrando que en entre los 35 a 45 años la proporción de mujeres empleadas
informalmente es mayor al de los hombres19. Este rango coincide con el periodo
de la vida de las mujeres en las que sus responsabilidades en el hogar se incremen-
tan. En general la forma del gráfico muestra que tanto hombres como mujeres
muy jóvenes y de la tercera edad se emplean con mayor probabilidad en el sector
informal. Es así que, en general hombres y mujeres empleadas informalmente
son en promedio más jóvenes que aquellos que cuentan con empleos formales.
19 La tipificación de informalidad utilizada en este capítulo fue tomada del documento publi-
cado por la Organización Internacional del Trabajo (2013). La medición de la informalidad:
Manual estadístico sobre el sector informal y el empleo informal.
160 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Figura 5
Proporción de empleados informales por sexo y edad, 2017
(En % del total del empleo)
100
95
90
85
80
75
70
65
60
10-15 16-20 21-25 26-30 31-35 36-40 41-45 45-50 51-60 61-65
Mujer Hombre
Fuente: Elaboración propia en base a la Encuestas de Hogares 2017 (INE).
Tabla 1
Estadísticas educativas de la población urbana ocupada por sexo
y tipo de empleo, 2017
Años de educación promedio % con educación terciaria
Formal Informal Total ocupados Formal Informal Total ocupados
Mujeres 15,76 9,17 10,69 69,01 24,75 37,26
Hombres 15,68 10,65 11,76 64,89 23,42 34,51
15,72 10,02 11,31 66,7 23,98 35,68
Fuente: Elaboración propia en base a la Encuestas de Hogares 2017 (INE).
Otro aspecto a considerar es sin duda la educación de la población ocupada y
la heterogeneidad en los niveles de capacitación profesional que tienen hombres y
mujeres en empleos formales e informales. La educación sigue siendo un factor de-
terminante en cuanto a la posibilidad de empleos que un individuo puede conseguir, y
por consiguiente, en los ingresos que puede generar. Dado que la teoría y la evidencia
empírica señalan que aquellos participantes del mercado laboral que cuentan con
mayores y mejores niveles de capacitación se benefician con ingresos más elevados,
es intuitivo pensar que la falta de aprovechamiento escolar de las mujeres comparado
con el de los hombres podría explicar las diferencias tanto en los sectores en los que
la mayoría de mujeres trabajan y los menores ingresos que reciben.
la brecha salarial por género, una tarea pendiente 161
La tabla 1 resume las estadísticas sobre los años de educación promedio de
la población urbana ocupada, así como el porcentaje de la misma que cuenta con
algún tipo de educación terciaria20. Del universo de ocupados urbanos en 2017,
solo 35,7% contaron con algún tipo de educación terciaria, y el promedio de años
de instrucción fue de 11,3. Resulta interesante que los años de educación prome-
dio de los hombres sea superior al de las mujeres, pero el porcentaje de hombres
con educación especializada sea menor al de las mujeres. Esto concuerda con las
estadísticas de matriculación en universidades privadas y públicas que señalan
que actualmente las aulas universitarias cuentan con un mayor porcentaje de es-
tudiantes femeninas que masculinas. Respecto a esto, si bien la paridad de género
en términos de educación terciaria se alcanzó años atrás, y ahora parecería que
se inclina en detrimento de los hombres, aún existe una enorme diferencia en las
carreras que las mujeres escogen comparadas con las de los hombres. De hecho,
en todas las universidades del país se sigue viendo una falta de representación
femenina en áreas tradicionalmente entendidas como profesiones de varones, lo
que muestra que la segregación ocupacional empieza en la escuela21.
Por otra parte, si se analizan estas variables diferenciadas por tipo de empleo,
se corrobora que en promedio los empleados formales hombres y mujeres cuentan
con más años de educación y una mayor proporción de ellos cuenta con educación
terciaria. Cabe resaltar sin embargo, que las mujeres que trabajan en empleos
formales tienen un promedio de años de instrucción muy similar y ligeramente
superior al de sus colegas varones. El hecho de que el nivel de capacitación de las
mujeres en el sector formal sea mejor al de los hombres, al menos cuantitativamente,
sugiere que los retornos de la educación difieren por género. En efecto, existe un
gran debate sobre los efectos diferenciados que se derivan de los elevados niveles
educativos que las mujeres adquieren cada vez con mayor frecuencia, pues al parecer,
el mercado laboral espera que las mujeres cuenten con al menos educación terciaria
si desean emplearse formalmente. Por el contrario, parecería que los hombres no
necesariamente deben contar con algún tipo de capacitación especializada para
acceder a empleos formales con mayores ingresos, lo que apoyaría las teorías que
sugieren que el networking es un factor que puede pesar mucho más que la educación
al momento de conseguir empleo. No cabe duda que se requiere ahondar mucho
más sobre estos temas para poder sacar conclusiones más formales.
Sobre las diferencias educativas en el sector informal, en promedio las muje-
res empleadas informalmente no han completado la secundaria y solo un 24,7%
20 Dentro de educación terciaria se contempla: Normal (Escuela Superior de Formación de
Maestros), Universidad, Postgrado Diplomado, Postgrado Maestría, Postgrado Doctorado,
Técnico de Universidad, Técnico de Instituto Técnico/Tecnológico, Formación Superior
Artística, Institutos de Formación Militar y Policial y Educación Técnica de Adultos.
21 Mariel Montenegro realiza un análisis documental del nivel de formación de las mujeres
bolivianas y su desarrollo laboral en áreas de ingeniería, en comparación con los varones.
162 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
cuentan con algún tipo de educación especializada. La primera conjetura que suele
derivarse de estos datos es que las brechas educativas entre hombres y mujeres aún
es muy importante, lo que obliga a que las mujeres busquen trabajo en sectores
de baja productividad que no requieren de alguna capacitación específica. Aunque
esto puede ser verdad, también cabe preguntarse si no se trata de una respuesta
natural de las mujeres a la situación del mercado laboral. En otras palabras, si el
mercado laboral boliviano es incapaz de crear las suficientes fuentes de empleo
formal para todas las mujeres que ofertan su mano de obra, es probable que parte
de ellas decida emplearse informalmente sin necesidad de conseguir algún título
universitario previamente, pues además, es mucho más probable que la mujer
valore mucho más la flexibilidad de este sector. Así mismo, las mujeres que sí son
empleadas formales también podrían decidir no invertir demasiado en educación
adicional puesto que saben que la continuidad de sus carreras podría verse afectada
por la maternidad, lo que hace que los retornos de su educación sean menores.
Una vez más, estas son solo algunas explicaciones que se tantean a las diferencias
educativas dentro de los segmentos del mercado laboral boliviano, y se requiere
de mayores investigaciones para poder corroborar o desmentir estas hipótesis.
4. Diferencias en los ingresos de los empleados formales e informales
Una idea común que surge al momento de pensar en las diferencias en los ingre-
sos de los empleados formales e informales es que naturalmente los ingresos de
aquellos protegidos por la regulación laboral cuentan con mayores ingresos. En
términos generales la tabla 2 muestra que esto se cumple, pero como Morales y
Salinas (2018) muestran en su trabajo de investigación, existen empleados infor-
males que reciben un ingreso por encima de la media de los formales, y por encima
del salario mínimo. En este capítulo, nos interesa conocer si existen diferencias
entre los ingresos que generan hombres y mujeres dentro del sector formal e
informal, y si efectivamente existen brechas salariales de género, conocer si estas
son mayores o menores en los empleos formales e informales.
Tabla 2
Ingreso promedio en la ocupación principal de la población urbana ocupada,
por sexo y tipo de empleo, 2017 (En Bs. por mes)
Formal Informal Total ocupados
Mujeres 3.988,62 2.075,91 2.627,32
Hombres 4.909,48 3.038,06 3.528,29
4.511,27 2.652,88 3.159,71
Fuente: Elaboración propia en base a la Encuestas de Hogares 2017 (INE).
la brecha salarial por género, una tarea pendiente 163
Como se puede ver, no solo se demuestra que los trabajadores formales en
general generan mayores ingresos de los informales, sino también que sin impor-
tar el tipo de empleo, los hombres cuentan con mejores remuneraciones que las
mujeres. Esto es una clara señal de que el problema de las brechas salariales de
género es un tema presente en el mercado laboral boliviano, y que parecería diferir
dependiendo del tipo de empleo. En efecto, tomando estos datos, la brecha de
ingresos entre hombres y mujeres parecería ser mayor en el sector informal, en el
que el salario de las mujeres representa solo el 68% del de los hombres, comparado
con el 81% en los empleos formales. Una primera explicación podría venir por
el lado de la regulación laboral, dentro de la cual se estipulan salarios mínimos y
políticas claras en contra de la discriminación por género que en teoría deberían
minimizar las brechas salariales de género en los empleos formales. Sin embargo,
existe extensa evidencia sobre los efectos perniciosos de la sobre regulación del
mercado laboral y las políticas laborales demasiado generosas sobre las brechas
salariales de género. Sobre esto, la socióloga Hadas Mandel ha dedicado gran parte
de su carrera a investigar los efectos negativos de la extenuante regulación laboral
de aquellos países con Estados considerados demasiado generosos, sobre las bre-
chas salariales de género. Entonces, Mandel (2005, 2006, 2009, 2010) demuestra
que mientras más extensos los beneficios derivados de las políticas laborales de
un país, mayores son las brechas salariales de género, afectando principalmente
a las mujeres con educación terciaria. Por lo tanto, no necesariamente debemos
esperar que las brechas salariales de género de los empleos formales sean mayores
a las que hallemos en el empleo informal.
Para poder sacar conclusiones más adecuadas, es pertinente realizar distintos
cálculos y estimaciones de las diferencias en los ingresos de hombres y mujeres
para cada tipo de empleo. Las diferencias en los ingresos que se calcularon en
base a los datos presentados en la tabla 2 no necesariamente reflejan las ventajas
en ingresos que gozan los hombres por sobre las mujeres, pues se tratan de las
brechas salariales de género brutas. Las brechas salariales de género brutas no
toman en cuenta las diferencias en las características de los individuos estudiados,
por lo que ignora por completo la diferencia en componentes tan importantes
como el nivel educativo que determinan el salario de los ocupados. Si se ignoran
estas diferencias, estaremos sobre o sub estimando las brechas, y llegaremos a
conclusiones erróneas.
4.1 Brecha salarial de género ajustada para el empleo formal e informal
Por tanto, es necesario proceder con el cálculo de las brechas salariales de género
ajustada, es decir, aquella controlada por el efecto de todas aquellas características
relevantes a la hora de explicar el salario. Para ello, se toma la base de datos de
la Encuesta de Hogares 2017 publicada por el Instituto Nacional de Estadística
164 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
(ine), la cual contempla variables sociodemográficas, descriptivas del hogar, del
empleo, de la educación y de la salud de las familias bolivianas.
Se estima una ecuación de salarios de Mincer, donde se incluyen una serie de
variables relevantes para la determinación del salario de un trabajador:
(1)
donde ln(yi) es el logaritmo del salario mensual de la ocupación principal, Hom-
bre es una variable ficticia que toma el valor 1 si el trabajador es hombre y 0 si es
mujer, y xi j son una serie de variables de control que determinan potencialmente
el salario de un trabajador. El coeficiente de interés es el coeficiente β1 que indica
la diferencia porcentual en salarios entre un hombre y una mujer. Las variables
de control que se consideran contemplan características personales como edad,
años de educación, entre otras. También se incorporan características laborales
como horas trabajadas, y características del mercado laboral como sector y tipo
de ocupación22. Cabe mencionar que la ecuación 1 se estima tanto para el sector
formal e informal por separado, y en ambos casos se restringe la muestra al área
urbana.
Los resultados del modelo se presentan en la tabla 3, en la cual resalta a
primera vista la diferencia que existe entre el coeficiente β1 del modelo para el
empleo formal y para el empleo informal. Controlando por distintas variables,
se comprueba que existen brechas salariales de género tanto para el empleo re-
gulado como para el no regulado, y al igual que en la brecha bruta, la desventaja
de las mujeres es mayor en el empleo informal. De hecho, la penalización de las
mujeres del sector informal es tres veces más comparado con la de aquellas que
se encuentran inmersas en el marcado laboral formal. En promedio, los hombres
ganan un 44% más que las mujeres en empleos de baja productividad catalogados
como informales, ventaja que es de 15% en empleos formales.
En el caso de las variables de control, los coeficientes apuntan en las direc-
ciones que se esperan, pero no todas las variables resultaron ser significativas para
el empleo formal y/o informal. Por ejemplo, el hecho de ser indígena no resulta
significativo en el empleo formal, pero sí lo es en el empleo informal. Para este
sector, el hecho de pertenecer a algún pueblo indígena implica una penalización
sobre el ingreso mensual de 4,5%.
El hecho de que ser indígena tenga una penalización en el empleo informal
es una evidencia de que existen efectos compuestos que deben ser analizados a
profundidad. Del total de los ocupados en el sector informal, más de un tercio
son indígenas, y más de la mitad de estos son mujeres. Por tanto, la penalización
22 El resumen de todas las variables incluidas se presenta en el anexo A.
la brecha salarial por género, una tarea pendiente 165
salarial más importante estaría en el efecto compuesto de ser mujer indígena
empleada en el sector informal.
Tabla 3
Resultados ecuaciones de Mincer para el empleo formal e informal
Variables Formal Informal
0,15*** 0,440***
Hombre
(0,03) (0,027)
-0,04 -0,045**
Indígena
(0,04) (0,023)
0,06* 0,004
Casado
(0,03) 0,021
0,03 -0,030**
Hijos
(0,04) (0,013)
0,03 -0,187**
Hijos pequeños
(0,25) (0,081)
0,11 0,141
Jefe de hogar
(0,22) (0,224)
0,04*** 0,022***
Eduación
(0,00) (0,002)
0,03*** 0,042***
Edad2
(0,01) (0,004)
-0,00*** -0,001***
Edad2
(0,00) (0,000)
0,00*** 0,002***
Antigüedad
(0,00) (0,000)
-0,00 -0,000***
Antigüedad2
(0,00) (0,000)
0,00*** 0,009***
Horas trabajadas por semana
(0,00) (0,001)
(0,03) (0,024)
Constant 6,36*** 5.658***
(0,28) (0,237)
Observations 1.993 4.950
R-squared 0,20 0,242
Error estándar en paréntesis.
*** p<0,01, ** p<0,05, * p<0,1.
Nota: todas las regresiones incluyen variables de control por tipo de actividad y sector del mercado laboral.
El estar casado o en pareja es significativo solo para los participantes del empleo
formal, y muestra que es preferible estar comprometido que soltero en términos
salariales. La explicación detrás de este efecto puede ser que en general, los emplea-
dores perciben a sus trabajadores casados como empleados más estables, con menor
166 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
riesgo de abandono y más comprometidos con sus responsabilidades. Sin embargo,
otras investigaciones han mostrado que este efecto depende de si el trabajador es
hombre o mujer, pues en el caso de los hombres el efecto positivo se mantiene,
pero en el de las mujeres se invierte. Esto tiene que ver con la posibilidad de que
las trabajadoras casadas son, en teoría, más propensas a convertirse en madres y a
tener mayores responsabilidades en el hogar que sus colegas femeninas solteras.
Sobre la presencia de hijos en el hogar, las dos variables incluidas en los mo-
delos, coinciden con lo esperado y las teorías de la penalización de la maternidad
en el mercado laboral boliviano. Es así que el tener un hijo más implica una dis-
minución promedio de 3% en el salario mensual de los trabajadores del empleo
informal y formal. Además, el hecho de que tener a cargo al menos un hijo en
edad preescolar implica una penalización más importante para los empleados
informales que los formales.
Respecto a los retornos de la educación, estos parecen ser el doble en el em-
pleo formal que en el informal. Cada año adicional de educación representa un
4% de incremento en el salario del empleo formal, sector que en teoría absorbe
a los trabajadores mejor capacitados de todo el mercado laboral, y que además
le interesa que la productividad de sus trabajadores continúe creciendo. Así mis-
mo, es natural que los empleados formales deseen continuar estudiando en un
entorno laboral que requiere cada vez más capacidades muy específicas, lo cual
no necesariamente sucede en el empleo informal. De todas formas, los retornos
positivos de la educación también están presentes en la informalidad, pues no cabe
duda que también se requieren de nuevas y mejores habilidades para llevar a cabo
actividades de comercio o servicios. Sobre las variables relacionadas al trabajo, las
horas trabajadas son significativos en ambos modelos, pero su efecto es cercano a
cero, lo que se explica por la inexistencia del pago por hora en Bolivia. En el caso
del empleo informal vemos que el efecto es ligeramente superior al del empleo
formal debido a que en este sector el hecho de trabajar más horas efectivamente
puede traducirse en mayores ingresos, ya sea por ejemplo, vendiendo productos
por más horas en el día. La antigüedad es la variable que capta la experiencia de la
persona en el mismo puesto de trabajo, la cual afecta el salario de los empleados
del sector formal e informal, sin embargo, el efecto cóncavo de la misma solo es
significativo para el empleo informal. Esto quiere decir que aquellas personas que
se encuentran realizando la misma actividad por demasiado tiempo pueden llegar
a ganar menos que aquellas que cambian de actividad o de rubro.
4.2. Descomposición de Oaxaca y Blinder de la brecha salarial de género
del sector formal e informal
Mientras que muchos estudios toman los resultados obtenidos a través de la
ecuación de Mincer como finales, estos pueden acarrear distintos problemas
la brecha salarial por género, una tarea pendiente 167
metodológicos que lleven a una brecha salarial de género sesgada. Por tanto,
y con el fin de obtener resultados mucho más robustos, se utiliza el método de
descomposición desarrollado por Oaxaca y Blinder (1973), que como se discute
también en Oaxaca y Ransom (1999), evita diversos problemas metodológicos.
La metodología utilizada en esta parte fue desarrollada por Fortin (2008) y no
es sensible a la estructura del salario que se toma como referencia, la cual pro-
viene de un modelo pooled para hombres y mujeres donde la ventaja masculina
iguala la desventaja femenina. En consecuencia, se estiman tres ecuaciones para
el empleo formal e informal: a) una ecuación pooled para el salario de hombres
y mujeres identificada con el subíndice p con variables ficticias para el género, b)
una ecuación del salario de los hombres identificada con el subíndice h y c) una
ecuación del salario de las mujeres identificada con el subíndice m.
s.a: (2a)
= (2b)
= (2c)
Donde x es el mismo set de variables de control que se utilizó en la ecuación
2. La condición de medias iguales a cero E (Ɛh | xh) = E (Ɛm | xm) = 0 asegura que
el error no esté correlacionado con los regresores de manera que las estimaciones
no estén sesgadas. Así mismo, esta condición garantiza que la brecha salarial de
género pueda ser descompuesta exactamente en los componentes observables
y sus retornos. A esto se debe sumar el supuesto de que la distribución de los
errores dado x debe ser igual para ambos grupos. Tomando estos supuestos, la
brecha salarial de género total de cada tipo de empleo j puede descomponerse
en tres partes:
El primer término del lado derecho hace referencia a las diferencias en las
características por género, parte que se conoce comúnmente como el término de
dotación. El resto son diferencias en los coeficientes y se atribuyen a la parte que
no se puede explicar de la diferencia por las variables introducidas, por lo que
muchos la llaman el componente discriminatorio. La brecha salarial de género
ajustada es la suma de la ventaja masculina y la desventaja femenina tomando sus
características:
(3)
168 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Sin embargo, el hecho de que el proceso de selección en el mercado de trabajo
no sea aleatorio lleva a que estos coeficientes sean sesgados y por tanto no sean
consistentes. Este problema está especialmente presente en países como Bolivia
donde la participación femenina en el mercado laboral es menor. Además, la tasa
de desempleo de las mujeres es mayor a la de los hombres, y la tasa de informali-
dad es mayor en un grupo que en el otro. Si el supuesto de que las distribuciones
de los errores dado x no es igual entre ambos grupos, los hombres empleados en
un determinado tipo de empleo tienen diferentes muestras inobservables que las
mujeres empleadas en el mismo tipo de empleo. Para resolver este problema y
obtener estimadores consistentes, se aplica el método propuesto por Heckman
(1979) y primero se estima la participación en el mercado laboral de los individuos
usando un modelo probit23.
(4)
Donde yies una variable dummy que es igual a 1 si el individuo i participa del
mercado laboral y 0 en otro caso, xi es un vector de características individuales,
del hogar y del mercado laboral que afectan la probabilidad de estar empleado y el
nivel salarial, Li es un vector de características personales y del hogar que afectan
la probabilidad de participación pero no los salarios, y µi es el término de error.
Una vez estimados los parámetros de 4 se procede a calcular la inversa del ratio
de Mills para cada observación:
(5)
Donde Ø y בson la función de densidad normal estándar y la función de
distribución normal estándar. Posteriormente se incluye φi como una variable
adicional a la ecuación del logaritmo del salario:
(6)
En el caso particular del ejercicio que se está llevando a cabo en este capítu-
lo, se toma la inversa del ratio de Mills de la muestra de interés (hombre, mujer,
pooled), y la descomposición de Oaxaca Blinder queda de la siguiente manera:
(7)
23 Ospino, Roland, Barraza (2009) explican en detalle la incorporación del método de Heckman
en la descomposición de Oaxaca Blinder.
la brecha salarial por género, una tarea pendiente 169
La ecuación 7 toma en cuenta el problema de sesgo de autoselección y las
estimaciones que se obtengan podrán ser tomadas como insesgadas y consistentes.
Tabla 4
Resultados de la descomposición de Oaxaca Blinder para el empleo formal e informal
Variables Formal Informal
8.130*** 7.334***
Mujeres
-0.029 (0.025)
8.375*** 7.877***
Hombres
-0.015 (0.011)
-0.245*** -0.542***
Diferencia
-0.033 (0.027)
-0.094*** -0.102***
Explicada (dotaciones)
-0.024 (0.019)
-0.152*** -0.440***
No explicada (coeficientes)
-0.035 (0.030)
Error estándar en paréntesis
*** p<0,01, ** p<0,05, * p<0,1
La tabla 4 muestra la parte de la descomposición del modelo de Oaxaca Blinder
que contiene la parte más importante de todo el modelo, las brechas salariales del
empleo formal e informal y su descomposición en una parte explicada y en otra
no explicada. Para empezar, una vez más vemos que los ingresos promedio de
todos los empleados formales es mayor al de los informales. Además, en ambos
tipos de empleo vemos la presencia de diferencia entre lo que ganan hombres y
mujeres ocupados en el área urbana, diferencia que favorece a los hombres. Al
igual que en el modelo de la ecuación de Mincer, la brecha salarial de género
es mayor en el empleo informal (54,2%) comparada con la del empleo formal
(24.5%). Es interesante notar que al aplicar este modelo, y al corregirlo por el
sesgo de selección con la inversa del ratio de Mills, las brechas se hicieron más
grandes, indicando que el salario de las mujeres estaba siendo sobre estimado.
Para analizar si la diferencia entre estas brechas es estadísticamente significativa,
se realizó el test de Welch, el cual indica que la diferencia en las brechas salariales
de género entre el empleo formal e informal es significativa al 10%.
El coeficiente de la parte explicada indica cuál debería ser el incremento medio
en el salario de las mujeres formales si estas tuvieran las mismas características
(dotaciones de capital humano) que los hombres. Es decir, si las mujeres empleadas
formalmente tuvieran las mismas dotaciones que los hombres, su salario debería
incrementarse en 9,4%. El término no explicado indica el cambio en el ingreso
de los hombres que resultaría si se aplicara sobre ellos los coeficientes estimados
para las mujeres. En otras palabras, si las características de los hombres formales
170 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
se remuneraran “a los mismos precios” que el de las mujeres, su ingreso debería
reducirse en promedio en 15,2%. Por tanto, se puede apreciar que las dotaciones
explican solo el 38,4% del total de la brecha salarial de género del empleo formal,
y más de la mitad lo hace la parte no explicada.
Para el grupo del empleo informal, la brecha salarial de género se explica en
un 81,2% por la parte no explicada, y si se diera la homogenización de dotaciones
entre hombres y mujeres del empleo informal, el salario de las trabajadoras debería
incrementarse en 10,2%, pero aun así la brecha de este sector seguiría siendo el
doble comparada con la brecha del empleo formal.
De tal forma, habiendo estimado las diferencias en las brechas salariales de
género a través de la brecha bruta con un modelo de Mínimos Cuadrados Ordi-
narios (mco), con una ecuación de Mincer para las brechas ajustadas, y con un
modelo de descomposición de Oaxaca Blinder corregido por sesgo de autoselec-
ción, podemos concluir con seguridad que efectivamente existen brechas salariales
de género en el empleo formal e informal, pero esta diferencia es mucho mayor
en el empleo informal boliviano. Si bien el objetivo del trabajo no es explicar las
razones detrás de este hallazgo, sino más bien comprobar si existen o no estas
diferencias para sentar las bases para las siguientes investigaciones, es pertinente
discutir algunas hipótesis sobre el mismo.
Por el lado de la oferta del mercado laboral, habíamos mencionado en la parte
de la revisión bibliográfica que resultaba más intuitivo pensar que las brechas sala-
riales se encontraban en el empleo formal. Es más, la teoría de las compensaciones
nos indica que las mujeres que aprecian más los beneficios extras que tienen los
trabajos formales (seguro de salud, permiso de maternidad, etc.) deberían recibir
menores salarios en los empleos formales, lo que agrandaría la brecha salarial
de género en este sector. Sin embargo, la teoría de la compensación y todos los
enfoques desde el lado de la oferta asumen que las mujeres tienen la posibilidad
de elegir entre emplearse en el sector formal o informal de la economía en base a
las preferencias personales. En el caso de Bolivia, considero que esto no necesa-
riamente es el caso, y más bien, las mujeres que trabajan informalmente lo hacen
como último recurso en un contexto personal sin opciones. Este aspecto debe
considerarse, más aun tomando como referencia las estadísticas descriptivas de
las trabajadoras informales. No se debe olvidar que estas mujeres en promedio
no terminaron la secundaria, tienen a su cargo al menos un niño en edad prees-
colar y más de la mitad se encuentran solteras. Es decir, son mujeres que por sus
condiciones no tienen la posibilidad de competir en la parte formal del mercado
laboral, el cual penaliza incluso a aquellas mujeres con educación terciaria y con
contextos personales mucho más favorables que el de las primeras. Cabe pregun-
tarte entonces, si la vulnerabilidad de las mujeres empleadas informalmente es
una de las razones más importantes detrás de esta gran brecha salarial de género.
Pensemos también que estas trabajadoras estarían sufriendo un círculo vicioso:
la brecha salarial por género, una tarea pendiente 171
las mujeres poco capacitadas, con menores herramientas de negociación y con
mayores necesidades no tienen más opción que emplearse informalmente, en-
tonces el sector del empleo informal es copado por una gran mayoría de mujeres
poco productivas con salarios bajos, esto manda una señal al mercado de trabajo
informal sobre el tipo y calidad de empleo que llevan a cabo las mujeres en este
sector, y finalmente los agentes del empleo informal fijan los salarios a la baja
para las mujeres que deciden incorporarse a este sector. Esta situación no nece-
sariamente se cumple con los hombres, los cuales tienen en promedio mejores
condiciones iniciales que les permiten negociar mejores condiciones laborales
incluso en los empleos informales.
Por el lado de la demanda es ineludible mencionar los efectos de la regulación
excesiva y engorrosa del mercado laboral. Si bien pensaríamos que debido a que la
norma solo afecta al sector formal, no debería tener un efecto sobre los empleos
informales, existe un efecto que se conoce como el efecto faro (lighthouse effect)
que hace referencia al hecho de que muchas veces la normativa puede afectar aún
más al empleo informal que el formal. De hecho, la regulación generosa que rige
en Bolivia hace que las trabajadoras sean percibidas como empleadas mucho más
costosas y riesgosas que sus contrapartes masculinas, con lo que existen fuertes
incentivos para contratar a un hombre en lugar de una mujer siempre que sea
posible.
Esto lleva a que la demanda por mujeres en el mercado laboral formal sea más
baja que el de hombres, lo que eventualmente empuja a que las mujeres deban
emplearse por cuenta propia o en algún otro empleo informal con menores sala-
rios. Si este fenómeno se da de forma extensa y persistente entre los empleadores
formales, se crea un desbalance, un exceso de oferta de mano de obra femenina,
que terminará desbordando y bajando los salarios de las mujeres en el empleo
formal y sobre todo, el informal.
En todo caso, se requiere de mucha más investigación para poder entender
las razones detrás de esta parte no explicada de la brecha salarial de género, y en
por qué la brecha del empleo informal es mucho mayor que el del empleo formal.
5. Conclusiones
Este documento indaga sobre las diferencias entre hombres y mujeres entre e intra
el empleo formal e informal. A diferencia de estudios previos en los que el centro
de atención son las diferencias en las estructuras del mercado laboral o solamente
la brecha salarial de género, este trabajo considera la estructura formal e informal
como un factor determinante de la brecha salarial de género. Del mismo modo,
este trabajo considera la heterogeneidad de los participantes de ambos sectores,
las fuerzas de la oferta y demanda del mercado laboral y cómo estas pueden estar
172 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
detrás de las ventajas en ingresos que gozan los hombres, especialmente los del
sector informal. Según los resultados obtenidos, queda claro que la estructura
del mercado laboral formal e informal está relacionada intrínsecamente con la
composición por género del mercado laboral en general. Esta estructura dual
del mercado laboral boliviano parece agravar el problema de la brecha salarial
de género, dado que las mujeres que trabajan en el sector informal del mercado
laboral son penalizadas mucho más que los hombres.
A lo largo del capítulo se calculan las brechas salariales de género en el sector
formal e informal, para poder verificar si efectivamente existe diferencia entre
sectores de empleo, y si efectivamente existen diferencias, tratar de entender
qué factores están detrás de la misma. Por tanto, en primer lugar se estiman las
brechas brutas, las cuales constituyeron la primera evidencia de que efectivamente
existen diferencias en las brechas salariales de género, y que la mayor penaliza-
ción para las mujeres estaría en el sector informal. Posteriormente se reconoce
la necesidad de incorporar variables de control, de tal forma que se tenga una
brecha salarial ajustada que logre comparar a mujeres y hombres que sean muy
similares en sus características personales. Para esto, se toma la famosa ecuación
de Mincer como base para lograr calcular la diferencia en ingresos entre trabaja-
dores y trabajadoras de cada sector del mercado laboral. Los resultados obtenidos
corroboran la dirección de los resultados de la brecha bruta, pero la penalización
de las mujeres resulta ser mayor comparada con la brecha bruta. Finalmente,
se aplica el modelo propuesto por Heckman para solucionar el problema de
autoselección junto con la descomposición de Blinder-Oaxaca para examinar la
brecha salarial de género en el sector formal e informal de Bolivia. Los resultados
sustentas los obtenidos en las anteriores metodologías, y una vez más presenta
evidencia sobre la existencia de una ventaja salarial de los trabajadores varones
frente a las mujeres en ambos sectores, ventaja que es mayor en el sector infor-
mal. Tanto para los trabajadores regulados como para los no regulados, la parte
de las dotaciones explica solamente el 38% y 19% respectivamente, indicando
que el componente no explicado o “discriminatorio” es muy importante en la
informalidad. La mayor brecha salarial en el sector informal concuerda con el
argumento de Fields (2005) quien sugiere que existe una mayor heterogeneidad
entre los trabajadores del sector informal, lo cual puede derivar en mayores
diferencias en los ingresos.
Finalmente, el trabajo no logra explicar las razones por las que las mujeres
empleadas informalmente sufren de mayores brechas salariales, pero las hipótesis
van desde un problema en las condiciones iniciales de estas mujeres que no les
permite competir en un mercado formal que incluso penaliza a las mujeres en
situaciones muy favorables. Además, las estadísticas descriptivas de este sector de
la población muestran que la posibilidad de elegir entre el sector formal e infor-
mal para emplearse no necesariamente se cumple, razón por lo cual no se estaría
la brecha salarial por género, una tarea pendiente 173
cumpliendo la teoría de la compensación que se explicó en la parte de la revisión
bibliográfica. Por el lado de la oferta, se menciona que definitivamente la sobre
regulación del mercado laboral boliviano afecta negativamente al conjunto de
mujeres empleadas, por lo que las hace parecer, en términos relativos, trabajadoras
mucho más costosas que sus contrapartes masculinas.
Básicamente, el trabajo demuestra que la estructura dual del mercado la-
boral boliviano parecería agravar la brecha salarial de género global, ya que las
trabajadoras son mucho más penalizadas por su autoselección en el mercado
laboral informal en comparación con los trabajadores masculinos. Se espera que
los hallazgos presentados en este capítulo sienten las bases para posteriores in-
vestigaciones que se adentren en los factores determinantes de esta situación, de
manera que los diseñadores de políticas del país puedan tomar en cuenta en las
siguientes reformas que se apliquen.
Es pertinente señalar que los trabajadores informales trabajan sin protección
de salud y seguridad, y no obtienen ningún beneficio de seguridad social de su
trabajo. Esto a su vez afecta su calidad de vida y su bienestar, por lo que estudiar
esta problemática es fundamental si se desea garantizar igualdad de oportunidades
y mayor bienestar para los bolivianos en su conjunto. Por otro lado, es importante
que los gobiernos, como en el caso de Bolivia, internalicen el hecho de que cual-
quier política que trate de subsanar el problema de la brecha salarial de género
y que ignore la existencia de los trabajadores informales será inefectiva. Es más,
este tipo de políticas pueden llegar a exacerbar las diferencias en las condiciones
laborales de las mujeres en ambos sectores.
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la brecha salarial por género, una tarea pendiente 175
Anexos
Anexo A: Variables utilizadas en el análisis cuantitativo
Características personales
1= se considera perteneciente a algún pueblo indígena
Indígena
0= no se considera perteneciente a algún pueblo indígena
1= casado o en pareja
Casado
0= soltero
1= se identifica como jefe del hogar
Jefe
0= no es jefe del hogar
Edu Años de educación
Edad Edad en años
Hijos Número de hijos
1= existen niños en edad preescolar en el hogar
D_child
0= no existen niños en edad preescolar en el hogar
Características laborales personales
Antigüedad Antigüedad en el mismo empleo en meses
Hrs Horas semanales trabajadas
Exp Experiencia laboral en años
Características del mercado laboral
1= trabaja en agricultura, ganadería, caza, pesca y silvicultura
Agri
0= no trabaja en este sector
1= trabaja en comercio
Comm
0= no trabaja en este sector
1= trabaja en la industria manufacturera
Ind
0= no trabaja en este sector
1= trabaja en servicios
Serv
0= no trabaja en este sector
1= trabaja en construcción
Construcción
0= no trabaja en este sector
1= trabaja en transporte
Transp
0= no trabaja en este sector
1= trabaja en el sector público
Público
0= no trabaja en este sector
1= trabaja en el sector privado
Privado
0= no trabaja en este sector
176 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Anexo B: Resultados completos descomposición de Oaxaca-Blinder
(1) (2) (3) (4) (5) (6)
Variable Formal Explicado Inexplicado Informal Explicado Inexplicado
-0.002 0.006 -0.003 0.14
indígena
-0.005 -0.06 -0,004 -0.182
0.185 -0.242* -0.375* -1.396**
casado
-0.187 -1.4 -0.378 -0.652
0.001 0.004 0 -0.002***
child
-0.002 -0.009 -0.001 -0.008
-0.001** -0.001*** -0.001** -0.002***
hijo6
-0.002 -0.003 -0.001 -0.002
0.016 -1.647* -0.027 -20.719**
jefe
-0.018 -13.402 -0.029 -16.98
0.043*** -0.112 -0.028*** 0.003
edu
-0.012 -0.112 -0.006 -0.057
0.037* -1.07 0.128*** -0.900**
edad
-0.019 -0.772 -0.024 -0.455
-0.027 0.442 -0.136*** 0.531**
edad2
-0.017 -0.392 -0.026 -0.244
-0.005 0.272* -0.006 0.233***
antiguedad
-0.008 -0.152 -0.005 -0.084
0.002** -0.096 -0.001** -0.119**
antiguedad2
-0.004 -0.079 -0.004 -0.052
0.017*** 0.028 0.063*** 0.286***
hrs
-0.006 -0.009 -0.008 -0.063
0.018 004 0.233*** 0.002
agri
-0.012 -0.018 -0.049 -0.072
0.002 -0.001 0.040*** 0.018**
comm
-0.003 -0.008 -0.008 -0.008
-0.037*** 0.003 -0.252*** -0.037
ind
-0.012 0.018 -0.047 -0.069
-0.001 -0.003 -0.001 0.003
servicio
-0.001 -0.002 -0.001 -0.003
0 0.009 -0.001 0.001
construcción
0 -0.006 -0.001 -0.015
-0.001 0.019** 0 0.012***
transp
-0.001 -0.009 -0.001 -0.004
0.007 0.074** 0.005** 0.010***
public
-0.006 -0.026 -0.002 -0.003
-0.013** 0.029 -0.008*** 0
privado
-0.005 -0.028 -0,003 -0.014
-0,225** -0.506* 0.403** -10.456
im
-0.194 -6.28 -0.408 -9.183
8.130*** 7.334***
group_1
-0.029 -0.025
8.375*** 7.877***
group_2
-0.015 -0.011
-0.245*** -0.542***
difference
-0.033 -0.027
-0.094*** -0.102***
explained
-0.024 -0.019
-0.152*** -0.440***
unexplained
-0.035 -0.03
2.554* 31.883*
Constant
-21.038 -26.612
Observations 1.993 1.993 1.993 4.950 4.950 4.950
Errores estándar en paréntesis.
*** p<0.01, **p<0.05, *p<0.1.
la brecha salarial por género, una tarea pendiente 177
Calle Tumusla mercado informal de Las Mañaneras en la ciudad de La Paz.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
Calle Tumusla mercado informal de Las Mañaneras en la ciudad de La Paz.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
178 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Calle Tumusla mercado informal de Las Mañaneras en la ciudad de La Paz.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
Calle Tumusla mercado informal de Las Mañaneras en la ciudad de La Paz.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
capítulo sexto
Los sindicatos de ayer y de hoy: muy
diferentes y con los mismos problemas
Miguel Fernández Moscoso
1. Introducción
En este capítulo se analiza la diferencia entre los sindicatos de ayer y de hoy,
explicada por la crisis sindical que se inicia a mediados de los años 80. Se intenta
reflexionar por qué en muy pocos años el movimiento obrero boliviano ha pasa-
do de su momento de mayor centralidad obrera a su derrota total ocurrida en la
Marcha por la Vida y la Paz. Todo lo que se había construido desde los años 40
hasta inicios de los años 80 se perdió en pocos años.
La crisis del movimiento obrero ha sido tratada de distintas maneras, pero
no desde el punto de vista de su corporativismo salarialista durante el primer
gobierno de la apertura democrática. En dicho periodo el movimiento obrero
boliviano se autodestruye paradójicamente usando la misma arma con la que
previamente había logrado ser un actor central de la política boliviana, el con-
flicto y la movilización.
Si bien los sindicatos obreros participaron del corporativismo de los años
80, los sindicatos de clase media y especialmente los empleados públicos fueron
los que mayor radicalidad mostraron en ese momento, para después desaparecer
hasta ahora. Hay preguntas hasta ahora sin respuesta acerca de la radicalidad de
esos años que debilitaron a los sindicatos y condujeron a su total derrota.
A pesar de su debilidad los sindicatos de hoy enfrentan algunos problemas
que también enfrentaron los de antes, la persistencia del conflicto laboral y el
discurso de “la baja productividad” de los trabajadores bolivianos; así como su
reducida cobertura y salarios no muy distintos de los demás ingresos del trabajo.
Las causas del conflicto son las misas, maximalismo de los sindicatos, el au-
sentismo empresarial y los defectos de la ley del trabajo y de su aplicación. Dicho
escenario de conflicto se debe principalmente a la imposibilidad de establecer una
[179]
180 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
relación laboral normal debido al racismo que explica por qué la principal vía de
“comunicación” entre obreros y empresa, si no la única, es el conflicto.
No es cierto que la productividad del trabajo sea baja, aunque este sigue siendo
el principal “argumento” de los empresarios para negar cualquier incremento de
salarios. Se presenta evidencia que desmiente esa falacia. Se discute brevemente
por qué en los sectores productivos se debe medir la tasa de salarios y observar
su evolución en el tiempo. Se muestra que en algunos sectores el salario real
aumenta, pero a la vez la tasa de salarios baja reduciendo el costo mano de obra
y aumentando las ganancias. El reclamo de los gremios de empresarios en años
recientes ante una supuesta política salarial irresponsable, es tan falsa como la
supuesta “baja productividad del trabajador boliviano”.
Finalmente, la cobertura de los sindicatos siempre fue modesta, pero ahora es
muy reducida y no hay evidencia que demuestre la conveniencia de ser asalariado
y sindicalizado. Lamentablemente los sindicatos de hoy no muestran interés por
la negociación y por asumir el desafío de dotarse de la capacidad para negociar
con información real obtenida de sus afiliados.
2. De la centralidad obrera a la derrota de la Marcha
por la vida y la Paz
Como ha sucedido en muchos otros países, la lucha obrera por mejores condicio-
nes de vida y de trabajo se inició antes de la existencia de organizaciones obreras,
y su creación ha sido un hito importante, aunque ha costado muchas vidas y un
enorme sacrificio.
Después de una heroica lucha por organizar sindicatos mineros, en 1944 fue
creada la Federación Sindical de trabajadores Mineros de Bolivia (fstmb), cuan-
do había aproximadamente 40 mil trabajadores mineros en Bolivia1. La naciente
federación de mineros ha sido la vanguardia del sindicalismo boliviano, aunque
sus documentos básicos eran radicales y no necesariamente consultaban la corre-
lación de fuerzas. En el Congreso Extraordinario realizado en 1946 en el distrito
minero de Telamayu se aprobó la Tesis de Pulacayo, de orientación trostkista.
Posteriormente, dicha tesis fue sustituida por la tesis Socialista de 1970 aprobada
en el xiv Congreso Minero, celebrado en el distrito de Siglo xx2.
El 26 de julio de 1941 se fundó la Unión Sindical de Trabajadores Fabriles
Nacionales, permitiendo que este sector de trabajadores incursione en la actividad
política. Participaron de la fundación de la fstmb y también del Primer Con-
greso Indigenal celebrado en mayo de 1945, convocado por el Comité Indigenal
1 Rodríguez (2001).
2 Rodríguez (2001).
los sindicatos de ayer y de hoy 181
Boliviano,que había sido creado en 1939 en Caracollo3. En 1949 el sector fabril
decretó una huelga general indefinida, que dio lugar a que se dicte un estado
de sitio. En mayo de 1918 se produjo el enfrentamiento con el ejército en Villa
Victoria, que provocó un número indeterminado de fabriles muertos y aproxi-
madamente 400 obreros presos en la cárcel de San Pedro4.
En octubre 1951 fue convocado el Primer Congreso Nacional de los traba-
jadores fabriles, en el cual fue creada la Confederación Sindical de Trabajadores
Fabriles. En dicho congreso se aprobó la lucha por el salario mínimo vital, el
subsidio familiar y otras reivindicaciones sectoriales5.
Hubo varios intentos para crear una organización sindical que incluya a to-
dos los sectores de trabajadores de Bolivia, como la Confederación Nacional de
Trabajadores, cuya base era principalmente artesanal. Otro intento fue la Confe-
deración Sindical de Trabajadores de Bolivia (cstb), que tenía base obrera, pero
estaba alineada al Partido de Izquierda Revolucionaria pir6.
La fstmb opuesta al pir no estaba afiliada a la cstb y más bien, junto con la
Federación de Harineros, el sector de trabajadores gráficos y la Unión Sindical de
Fábricas y Talleres de Oruro, organizaron la Central Obrera Nacional (con) de
corta duración7. Finalmente, en abril de 1952 se funda la Central Obrera Boliviana
(cob), que nace en el seno del movimiento Nacionalista Revolucionario (mnr).
No cabe duda que el sindicalismo boliviano ha jugado un papel muy impor-
tante en la historia de Bolivia: no solo ha participado de la Revolución de abril
de 1952, sino que la misma tuvo conducción obrera, habiendo sido decisivo el
concurso de mineros y de fabriles en la derrota del ejército de la rosca minero
feudal, especialmente en Oruro y en La Paz. Sin embargo, la espontánea mo-
vilización popular que dio lugar a un cambio político importante en octubre de
2003 ya no fue liderizada por el movimiento obrero, que estaba muy debilitado.
Fue una multitud que se levantó de manera espontánea.
En este acápite se intenta mostrar un cambio muy importante en la historia
del movimiento obrero, que consiste en haber transitado del momento de mayor
centralidad obrera, calificado incluso como de mayor acumulación en el seno de
la clase8, a su virtual autodestrucción, a su total derrota poco tiempo después.
La resistencia al golpe de estado de Natusch en noviembre de 1979 sin duda
ha sido el momento de la mayor centralidad obrera9, la huelga general que impidió
consolidarse a dicho golpe de estado durante 16 días en los que se paralizó al país
3 Oporto (2016).
4 Oporto (2016).
5 Oporto (2016).
6 Lazarte (1988).
7 Lazarte (1988).
8 Ver Zavaleta (2009a).
9 Ver Zavaleta (2009b).
182 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
ha sido la cúspide de la acumulación en el seno de la clase. Además, fue el mo-
mento en el que la nueva organización sindical de campesinos, la Confederación
Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (csutcb), dirigida por
Genaro Flores, se afilió a la cob.
Pocos años después, en 1986, la Federación Sindical de Trabajadores Mineros
de Bolivia (fstmb) sufrió una derrota de la que no se ha recuperado hasta ahora,
con el fracaso de la Marcha por la Vida y la Paz10. Dicha marcha concluyó en la
localidad de Calamarca el 28 de agosto de 1986, y el posterior retorno de los miles
de mineros que participaban de dicha marcha a sus distritos, debido al bloqueo
militar en la mencionada localidad.
El sindicalismo boliviano ha transitado de su momento de mayor centralidad
a su derrota total en muy poco tiempo. Por ello, durante el periodo que va de
1979 a 1986 se produjo un cambio importante, y ello ha ocurrido principalmente
durante el gobierno de la udp, el primer gobierno desde la apertura democrática
de octubre de 1982. Paradójicamente, la misma arma con la que ha construido
10
Si bien la derrota del proletariado minero se asocia a la Marcha por la Vida y la Paz, inte-
rrumpida por el cerco militar del 28 de agosto de ese año, previamente las denominadas
“Jornadas de Marzo” de 1985 también acabaron con el retorno de los mineros a sus distritos
después de movilizarse a la ciudad de La Paz, sin haber logrado ninguno de sus objetivos,
ver por ejemplo, Cajías M (1988). Es más conocida la Marcha por la Vida y la Paz, como se
comprueba por las publicaciones al respecto. Algunas se mencionan a continuación:
– cebiae y cedla (1986) [Link]
por_la_paz.pdf
– Marcha por la Vida: A 30 años de la caída del poder sindical minero
[Link]
– 32 años de la Marcha por la Vida: una lucha de los trabajadores por justicia social
[Link]
jadores-justicia-social
– Marcha por la Vida: A 30 años de la caída del poder sindical minero
[Link]
– La histórica Marcha por la Vida
Roberto Carlos Dalence Barrios - Periodista
[Link]
– Realización de la Marcha por la Vida y la Paz
[Link]
– Pasaron 30 años de la Marcha por la Vida
[Link]
– Bolivia recuerda 30 años de la Marcha por la Vida
[Link]
– El Colapso del Estaño y la Marcha por la Vida
[Link]
la-vida
– La Marcha por la Vida El legado de la lucha minera contra la relocalización
[Link]
do-de-la-lucha-minera-contra-la-relocalizacion
los sindicatos de ayer y de hoy 183
su centralidad obrera, la huelga, la movilización, etc., mal utilizada entre 1982
y 1985, ha servido para su autodestrucción. Poco después hubo divisiones en
algunas organizaciones sindicales como la fstmb, pero también en el sector de
trabajadores petroleros, maestros urbanos y en la csutcb11.
Si bien hay distintas versiones sobre la crisis del movimiento obrero12, hay un
aspecto que al parecer no ha sido analizado, y es el que se intenta discutir breve-
mente en este acápite. Se trata de la densidad de conflictos laborales durante el
gobierno de la udp, que ha desgastado a las organizaciones sindicales y por tanto
contribuyó decisivamente a su derrota. En tal sentido, el movimiento obrero se
ha auto destruido en ese periodo.
Según Laserna (2008), entre 1970 y 2008 se registraron 11.893 eventos
conflictivos en Bolivia, recuento que muy posiblemente es incompleto; especial-
mente en algunos periodos. Dicha fuente afirma que los sectores obreros fueron
los que protagonizaron menos de un quinto del total de huelgas o conflictos en
el periodo mencionado. En efecto, los sectores obreros declararon solamente el
17% de los conflictos registrados, mientras que los sectores de clase media fueron
responsables de más de la mitad de las huelgas de ese periodo.
Cuadro 1
Conflictos sociales, políticos y sindicales registrados entre 1970 y 2008
Número % Numerario
Obreros 1.988 17 1
Clase media 6.501 55 3
Resto 3.384 29 2
Total 11.873 100
Fuente: Elaboración propia con datos de Laserna (2008, pág. 82, cuadro 4).
No hay registros completos de conflictos sociales, políticos y en medio de
ellos los sindicales, pero la poca información disponible muestra que durante
algunos gobiernos hubo un mayor número de huelgas, y en otros una densidad
menor de dichos eventos.
Los gobiernos de Ovando - Torrez a fines de la década de los años 60 e inicios
de la década de los años 70 del siglo pasado, el gobierno de la udp en los años
80 y también el actual gobierno en los primeros años de su gestión, son los que
han enfrentado un mayor número de conflictos sindicales, sociales y políticos.
Los gobiernos de Ovando - Torrez enfrentaron un total de 734 conflictos en
un periodo de casi 20 meses, lo que arroja un promedio de 37,4 conflictos por
mes. Por su parte, durante el gobierno de la udp hubo 1825 conflictos en un
11 Rodríguez G y Borth C (1988).
12 Por ejemplo Arce C (2000).
184 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
periodo de casi 34 meses, es decir, una media de 54 eventos por mes. Finalmente,
el gobierno del mas enfrentó 969 conflictos entre 2006 y 2008, los dos primeros
años de su gestión, con un promedio de 40,4 eventos por mes.
Durante los 4 gobiernos mencionados, la fuente consultada registró un total
de 3528 eventos con un promedio mensual de 45,6 por mes. Los 13 gobiernos
restantes que estuvieron en funciones entre 1970 y 2008 enfrentaron en conjunto
8365 conflictos, con un promedio mensual de 22 eventos. Es decir que en los 4
gobiernos con mayor densidad de eventos conflictivos el promedio mensual es
más del doble del observado en los otros 13 gobiernos.
Surge la pregunta de por ¿qué determinados gobiernos enfrentaron más con-
flictos que otros? Especialmente ¿por qué el gobierno de la udp registró casi dos
mil eventos conflictivos en sus casi tres años de gestión? Otra pregunta relevante
es ¿por qué los empleados públicos realizaron 512 huelgas durante el gobierno de
la udp? Es el mayor número y por tanto el mayor porcentaje de huelgas sufridas
por ese gobierno. Los empleados públicos en los casi tres años de gestión del
gobierno de la udp realizaron más de 5 huelgas por cada huelga realizada por los
mineros, y casi 5 huelgas por cada huelga realizada por los trabajadores fabriles.
¿Por qué esa gimnasia huelguística?
Si se toma en cuenta a distintos sectores que genéricamente se pueden consi-
derar pertenecientes a la clase media urbana, incluyendo a empleados públicos, en
total suman 1.104 huelgas contra el gobierno de la udp, número que equivale al
60% del total de huelgas enfrentadas por ese gobierno. ¿Por qué la clase media ha
sido el principal protagonista en ese periodo de alta densidad de conflictos sociales?
Entre los distintos sectores agrupados como clase media destacan claramente
el magisterio urbano con 106 huelgas, y los bancarios con 103 huelgas.
Este no es el momento para responder a estas preguntas, pero claramente
el cambio en el tipo de sindicalismo existente antes y después del gobierno de la
udp también tiene que ver con estos datos, además de los muchos otros factores
analizados en la literatura.
Hay gobiernos en los cuales hay más huelgas y otros en los que hay menos,
como se mencionó antes tal vez durante los gobiernos de Ovando, Torrez, Siles
y Morales se han expresado conflictos que se arrastraban desde antes y que se
denominan conflicto latente13. Claramente, durante las dictaduras los sindicatos
estaban ilegalizados e incluso, reemplazados por “coordinadores” designados
por la dictadura de Banzer. Peor aún, la dictadura de García Mesa reprimió a la
dirigencia obrera e ilegalizó los sindicatos.
La explosión del conflicto latente durante el gobierno de la udp ha sido muy
nítida, después de 18 años de dictadura militar existían muchas reivindicaciones
pendientes que no se pudieron expresar antes. El retorno de dirigentes exilados,
13 Fernandez M. (1990).
los sindicatos de ayer y de hoy 185
residenciados o desterrados, y consiguientemente su retorno a las organizaciones
sindicales que dejaron de ser clandestinos, se tradujo en la reactivación de mu-
chísimas demandas largamente postergadas. La tragedia es que muchas de esas
demandas no podían ser atendidas porque la crisis de la economía boliviana, que
se había iniciado a fines de los años 70, se agravó muy rápidamente.
Dicha imposibilidad provocó una creciente tensión entre la dirigencia obrera,
especial pero no exclusivamente mineros y fabriles, y el gobierno. Había rei-
vindicaciones legítimas que venían de antes, pero a la vez, la crisis se agudizaba
rápidamente, generando nuevas reivindicaciones. Ciertamente, dicha tensión
complicó más las contradicciones existentes en el propio gobierno, entre quienes
defendíamos a los sindicatos y especialmente el poder de compra de sus salarios,
y la mayoría, que pretendía hacer caso omiso a las reivindicaciones de los sindi-
catos obreros.
Lamentablemente en el gobierno de la udp había cierta perplejidad, porque
no se interpretó correctamente la gravedad de la crisis, y peor, había diferencias
políticas insalvables entre los partidos de gobierno. Esas contradicciones no
hicieron otra cosa que empeorar la situación y conspirar contra la capacidad del
gobierno para enfrentar la crisis.
Al mismo tiempo, es cierto que, a pesar de su larga experiencia política y
sindical, a la dirigencia obrera de los años 80 le faltó capacidad de discernimiento
para debatir los verdaderos problemas del país en sus organizaciones sindicales,
y para denunciar la impostura de sectores aparecidos con fines políticos distin-
tos de las legítimas reivindicaciones propiamente sindicales. La mayoría de la
dirigencia en los congresos sindicales de sectores importantes, principal pero
no exclusivamente mineros y fabriles, tampoco interpretaron la situación de ese
momento con claridad, y se sumaron pasiva y acríticamente al corporativismo
liderado por sectores radicales que condujeron a la derrota que vendría poco
después.
Lo que requiere una mayor investigación es la conflictividad mostrada por
empleados públicos, un sector en el que existieron sindicatos en momentos muy
coyunturales, uno de ellos durante el gobierno de la udp, y que después desapa-
reció. Es el sector que ha realizado el mayor número de huelgas y además incurrió
en otro tipo de manifestaciones como cerrar ministerios y bloquear la gestión de
las autoridades. No hay duda que se trataba de una actividad dirigida principal –si
no exclusivamente– a desestabilizar al gobierno.
Cabe por tanto la distinción clara entre movilizaciones reivindicativas, entre
ellas las demandas sindicales obreras postergadas y que denominamos conflicto
latente, que sin duda existió especialmente entre mineros y fabriles y otros sectores
productivos, y la súbita aparición de “sindicatos” de empleados públicos de última
hora interesados en desestabilizar al gobierno. No es un sector sindical que haya
existido permanentemente y menos que haya sufrido persecución o represión
186 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
como mineros, fabriles y otros sectores con experiencia de luchas sindicales que
se enfrentaron a las dictaduras militares.
El gráfico 1 muestra que durante el periodo de alta inflación (1982 - 1984),
los salarios reales obviamente muestran un cierto deterioro, pero considerando
que la inflación estaba ya en marcha cuando se produce la apertura democrática
de octubre de 1982, y que después no hizo otra cosa que agravarse, la trayectoria
de los salarios reales no muestra una caída tan severa como podría esperarse en
esas difíciles circunstancias.
Los trabajadores petroleros y fabriles muestran cierta estabilidad de su poder
de compra hasta mediados de 1983, mientras que los mineros en ese periodo ya
sufrían una cierta pérdida de capacidad de compra. A fines de 1983 los fabriles
tuvieron un aumento de sus salarios reales y hasta mediados de 1984 también lo-
graron mantener su poder de compra. Los dos sectores estratégicos, petroleros y
mineros, no tuvieron tanta suerte. Los tres sectores lograron aumentos reales en
diciembre de 1984, pero los fabriles sin lograr alcanzar sus salarios de noviembre
de 1982. Los petroleros pudieron más que duplicar su salario real del periodo
base en ese momento. Los tres sectores volvieron a sufrir deterioro en sus salarios
hasta septiembre de 1985.
Gráfico 1
Índice de salario real base noviembre de 1982
Sectores obreros
300
200
100
0
nov
dic
mar
jun
sept
dic
mar
jun
sept
dic
mar
jun
sept
dic
mar
jun
1982 1983 1984 1985 1986
min petro fabril
Sectores de clase media
300
200
100
0
nov
dic
mar
jun
sept
dic
mar
jun
sept
dic
mar
jun
sept
dic
mar
jun
1982 1983 1984 1985 1986
Comercio Bancos Serv. privados
Fuente: Elaboración propia con datos de Morales (1987, pag 73, cuadro 9).
los sindicatos de ayer y de hoy 187
El gráfico 1 también muestra la trayectoria de los salarios reales de tres secto-
res de clase media, entre los que claramente destaca el sector de los trabajadores
bancarios que, en julio de 1985, en lo peor de la alta inflación, también lograron
duplicar sus salarios reales. Los trabajadores de comercio, sector tradicionalmen-
te muy débil a nivel sindical, lograron sin embargo un aumento de su poder de
compra en diciembre de 1983 y diciembre de 1984.
El gráfico 1 permite mostrar que en el periodo de alta inflación la tendencia
de los salarios fue al menos puntualmente favorable, especialmente a fines de
1983 y fines de 1984, periodo de alta inflación, porque durante 1985 ya había
hiperinflación que eliminaba cualquier aumento de salarios.
La trayectoria del poder de compra de los seis sectores incluidos en el grá-
fico 1 muestra que las reivindicaciones salariales de los sindicatos no carecían
de razón, pero, en su conducta claramente mostraron un corporativismo ciego,
especialmente en sectores de clase media.
Lo que importa señalar es que durante el gobierno de la udp el movimiento
obrero boliviano se ha debilitado, se autodestruyó facilitando la derrota que ven-
dría poco después. Ello ha ocurrido debido a la alta conflictividad que se acaba
de analizar muy brevemente. Pero curiosamente la mayor parte de esa gimnasia
huelguística que deslegitimó al movimiento obrero estuvo principalmente a cargo
de sectores de clase media y especialmente de empleados públicos que nunca más
aparecieron.
El movimiento obrero en cierto modo se autodestruyó durante el gobierno
de la udp y lo hizo siguiendo pasiva y acríticamente la conducción radical de
la dirigencia trostko lechinista y sus aliados, los empleados públicos y otros
sectores de clase media. La tradicional radicalidad de la dirigencia trostkista,
los intereses políticos y personales de Lechín14 y la pasividad de la mayoría de
la dirigencia que militaba en uno de los partidos en función de gobierno, en
conjunto, confluyeron para que ocurra tal resultado: la autodestrucción del
movimiento obrero.
Consiguientemente, y sin duda, el sindicalismo de antes del gobierno udp
y el que existe después son muy distintos; corresponden a dos escenarios muy
diferentes. Después vinieron las desgracias, la derrota que sufrió el movimiento
obrero con el fracaso de la Marcha por la Vida y la Paz, el despido de miles de
trabajadores mineros, el sector más lúcido y combativo, el cierre de fábricas
que diezmaron al sector de trabajadores fabriles, y el cambio en el régimen de
14 Lechín manifestó públicamente su rencor personal con el Dr. Siles, a quien consideraba res-
ponsable de frustrar sus aspiraciones presidenciales en la primera época del mnr. Si bien en
la coyuntura también juega la personalidad de los actores, llama la atención que la mayoría
de la dirigencia sindical se hubiese prestado para ese ajuste de cuentas personal, al costo de
destruir al movimiento obrero.
188 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
contratación incluyendo la múltiple reducción de salarios ante un sindicalismo
indefenso, marcan claramente un antes y un después15.
En ese momento, el movimiento obrero ya no tenía fuerza ni legitimidad
para defender sus legítimos derechos, fue un momento de total derrota a la que
lo sindicatos contribuyeron más por seguidismo que por la legítima defensa de
sus derechos. Fue un momento de corporativismo que incurrió en el uso y abuso
de la huelga como arma de lucha sindical que deslegitimó al movimiento obrero.
Lamentablemente hay fuertes indicios de que el sindicalismo actual no está
atravesando por un periodo de reconstrucción ni de fortalecimiento, sino que más
bien vegetativamente permanece en la debilidad y sin ninguna posibilidad de volver
a ser un actor importante. El cambio político de 2003 no ha tenido intervención
y menos conducción obrera, tal la dimensión del fracaso y de la derrota que sigue
con un sindicalismo cooptado prebendalmente.
Los sindicatos en su mejor momento de centralidad obrera, en la medida en
que ello ha existido en Bolivia, han actuado con desconocimiento, falencia que
también contribuye a explicar su fase corporativista que condujo a su inmolación
en aras de una bandera falsa: el salarialismo.
En 2003 se ha impuesto la forma multitud debido, entre otras cosas, a la im-
posibilidad de una transformación revolucionaria que siga la forma clase16, ideada
y defendida por Marx; y que, se supone, era coherente con la tesis de Pulacayo y
también con la Tesis Socialista de 1970.
A pesar que el sindicalismo actual es muy distinto y débil, persisten muchos
defectos que el sindicalismo arrastra desde su fundación, por ejemplo, los estatutos
de la cob, que establecen la elección de los principales dirigentes en sus sectores,
en lugar de que ello suceda en los congresos orgánicos. El sector minero nunca
se ha rehabilitado desde el cierre de comibol a partir de 1986, pero el principal
dirigente de la cob sigue siendo necesariamente un minero. Lo mismo que el
segundo dirigente en importancia necesariamente debe ser un fabril. Algunos
dirigentes actuales de otros sectores expresan su disconformidad, pero esto está
claramente estipulado en los estatutos de la cob17.
El conflicto laboral persistente ha sido la herramienta usada por el sindica-
lismo para lograr conquistas con gran sacrificio, lamentablemente también ha
sido el arma con la cual se ha auto destruido en el periodo brevemente analizado
en este acápite.
15 La múltiple reducción de salarios provocada por el ds 21060 es mayor al deterioro del poder
de compra durante la alta inflación, lo que demuestra que el movimiento obrero se equivocó
al identificar a su adversario.
16 Ver Zavaleta R. (2009a).
17 Ver Estatutos de la cob [Link]
los sindicatos de ayer y de hoy 189
3. El conflicto laboral en un contexto de ausentismo empresarial
y alta insatisfacción laboral
Uno de los aspectos más importantes de la experiencia sindical boliviana ha sido
la frecuencia e intensidad del conflicto laboral, ya sea por motivos salariales o por
otros motivos. En este acápite se intenta discutir algunas de sus causas18.
En realidad, el conflicto laboral existe en todo el mundo, y por ello no es raro
que ocurra también en Bolivia debido a la existencia de intereses contrapuestos
entre empresas y trabajadores. La literatura ha tratado este asunto de muchas
maneras, una de ellas es la existencia de un juego entre ambas partes, en el cual
normalmente la empresa inicia el juego proponiendo un determinado salario
que es respondido por los trabajadores con una determinada intensidad laboral19.
Lo que es mejor para la empresa es pagar salarios bajos, pero ellos son respon-
didos por una intensidad laboral también baja, que no es el mejor escenario para
ninguna de las dos partes. Desde el punto de vista de la racionalidad estratégica,
que supuestamente guía la conducta de ambas partes, es imposible llegar a un
mejor resultado, tal como discute Orléan (2005).
La propuesta de los empleadores y la consiguiente respuesta de los trabajado-
res fatalmente conducen a un equilibrio necesariamente no cooperativo. Sin duda
esto es lo que se observa en Bolivia, la vigencia de salarios bajos y una intensidad
de trabajo equivalente.
En empresas de la vida real son ellas las que definen las reglas del juego, por
ejemplo, el monto de salario a pagar, y como respuesta obtienen un nivel de esfuer-
zo que denominamos intensidad de trabajo. Esta es la causalidad que se observa
en la vida real y la que se reconoce en la literatura20 como opuesta a uno de los
supuestos de la economía neoclásica, que asume que, dada una productividad del
trabajo, la empresa paga un salario equivalente.
Al margen de la supuesta racionalidad estratégica individual de las partes21,
este resultado tiene otras explicaciones que se intentarán mencionar brevemen-
te. Es obvio que un determinado monto de salario ofrecido por la empresa a
sus trabajadores también se explica por una determinada correlación de fuerzas
que se observa en cada coyuntura, razón por la cual el mismo juego ocurre en
escenarios distintos.
18 Se analiza principal pero no exclusivamente la experiencia del sector fabril.
19 Hablamos de intensidad de trabajo para evitar confusión respecto del discurso de la “pro-
ductividad” que se discute más adelante en otro acápite. Se alude específicamente al esfuerzo
humano que responde a las condiciones que ofrece la empresa.
20 Ver por ejemplo Poulain E. (2001).
21 Orléan (2005) critica la racionalidad individual que es un supuesto de la microeconomía, a
ella nos referimos porque se trata solamente de un supuesto.
190 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Algunas de las causas de este reiterado juego no cooperativo, que es malo para
ambas partes y para la economía en su conjunto, son las siguientes: el maximalismo
sindical, el ausentismo empresarial y los defectos de la ley del trabajo y la mala
administración de justicia en la judicatura del trabajo. Los efectos son básicamente
una alta insatisfacción laboral, y por tanto una baja intensidad de trabajo.
El maximalismo está asociado a la reivindicación de un determinado monto
de salario, frecuentemente asociado a una supuesta “canasta familiar” sin prestar
atención a la manera correcta de medir el poder de compra de los salarios y menos
a la tasa de salarios en sectores productivos, como se discute en el próximo acápite.
El maximalismo sindical se explica principalmente por haber convertido a
la centralidad obrera en un discurso heroico en torno a la clase obrera. Como
se discute brevemente en el anterior acápite, tal centralidad se la ha construido
muy difícilmente en el curso del tiempo, pero el discurso heroico ha sido presa
fácil del radicalismo que, entre otras manifestaciones, se expresa en el salarialis-
mo. “Seamos realistas, pidamos lo imposible”22 parece haber sido una consigna
frecuentemente seguida por muchos sindicatos, incluso sabiendo que la mayor
parte de las veces se ha obtenido poco.
Por su parte, el ausentismo empresarial consiste en la imposibilidad de resolver
los problemas de la empresa en la propia empresa, cuya principal manifestación
es su incapacidad para establecer buenas relaciones laborales con sus trabajadores.
También se expresa de otras maneras, por ejemplo, que la empresa no asegure la
existencia, y menos la permanencia, de condiciones adecuadas para trabajar. Ya
sea por falta de insumos básicos, de energía, o por obsolescencia de maquinaria
y equipos, o por otras insuficiencias en el rol de la empresa que se supone debe
garantizar la normalidad de la producción.
También se habla de ausentismo empresarial cuando los titulares de empresa
se mantienen ausentes del día a día de la producción, al punto que muchas veces
la misma dependía de la creatividad e ingenio de los trabajadores, principalmente
debido a la obsolescencia de la maquinaria23.
Respecto de la imposibilidad de establecer relaciones laborales adecuadas
para lograr y mantener un buen ritmo de producción, impedimento que provoca
una verdadera ruptura de relaciones laborales, se debe mencionar que la causa
es la prepotencia patronal que facilitó mucho la persistencia y reiteración del
conflicto laboral.
22 Grafiti que recuerda la movilización de obreros y estudiantes en mayo de 1968 en Francia y
otros países.
23 Por ejemplo, el gobierno de Bolivia entregó divisas a un tipo de cambio preferencial a em-
presarios para que importen maquinaria, tal el caso de la fábrica Said sa que era textil. Los
propietarios de dicha empresa compraron maquinaria nueva que instalaron en una fábrica
de su propiedad en Chile y trajeron a Bolivia la maquinaria vieja de esa empresa, que fue
reemplazada por maquinaria nueva comprada con divisas preferenciales.
los sindicatos de ayer y de hoy 191
Se entiende por ruptura de relaciones laborales a la imposibilidad de ge-
rentes y trabajadores de establecer una relación entre iguales debido a razones
extraeconómicas; consiguientemente, dicha ruptura de relaciones laborales
provocó la ausencia de negociación, que a su vez derivó en que muchas dife-
rencias, por mínimas que fueran, deriven en conflicto y, por tanto, que dichos
conflictos se resuelvan por la vía de la imposición y también frecuentemente
por la represión.
Otra manera de entender el ausentismo empresarial es que, ante reclamos
y reivindicaciones de los sindicatos, muchas veces los titulares de empresas
simplemente no resolvían nada hasta que se presente el conflicto como tal, e
incluso en ese caso preferían que sea la autoridad de gobierno la que resuelva
las reivindicaciones sindicales para inmediatamente solicitar al mismo gobierno
una “compensación” ante el “atropello” sufrido por su “intervención” en asuntos
propios de la empresa. Esta práctica respondía a que muchas empresas privadas
dependían de la subvención estatal.
Otra manifestación del ausentismo empresarial ha sido el incumplimiento
de leyes, decretos o cualquier otra norma que sea favorable a los trabajadores. Se
incluye también el incumplimiento de convenios suscritos con los sindicatos. Un
alto porcentaje de conflictos laborales fueron huelgas de derecho, es decir para
que se cumpla la ley, o para que se cumpla un convenio.
Los gremios de empresarios muchas veces han expresado públicamente que
no tienen competencia para negociar nada con sus pares sindicales, que no tie-
nen personería jurídica para eso y que sus estatutos expresamente les prohíben
hacerlo. Esa actitud la mantuvieron por mucho tiempo, especialmente durante
las dictaduras y los gobiernos que les favorecían, pero recientemente claman por
supuestamente “reestablecer” un tripartismo siguiendo las normas de la oit; sin
embargo, tal escenario tripartito nunca ha existido en Bolivia debido a esta otra
manifestación del ausentismo de los gremios de empresarios.
La ley del trabajo vigente desde su aprobación inicial como decreto en 1939
y elevada a rango de ley en 1942 aparentemente es muy protectora de los trabaja-
dores, pero es una permanente fuente de conflicto laboral. Por ejemplo, reconoce
el derecho a la huelga y a la vez establece un procedimiento muy complicado para
que una huelga sea declarada legal. El resultado es que al reconocer de manera
simbólica ese derecho, pero en la práctica cerrar o al menos dificultar su ejercicio,
provoca que los sindicatos opten por declarar la huelga sin cumplir el trámite legal
e incluso a veces sin previo aviso.
Los sindicatos muy rara vez ganaron en la justicia, terreno en el que casi
siempre la empresa gana. Es posible que en materia laboral la administración de
justicia opere guiada por una especie de “subastador Walrasiano”. Es evidente
que en esas circunstancias las empresas tienen mayor capacidad económica para
lograr fallos a su favor.
192 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Esa práctica se ve facilitada porque existe ambigüedad en las normas labo-
rales y por ello lo que corresponde en cumplimiento de la norma depende de la
interpretación que se le dé a una ambigua redacción. Esto amplía el alcance del
mencionado “subastador Walrasiano” para establecer incluso en dependencias
del Ministerio de Trabajo, qué es lo “justo”, prestándose a la misma práctica que,
excepto pocas excepciones, casi siempre ha favorecido a las empresas. La respuesta
sindical ha sido obviamente la misma, el conflicto de hecho.
En suma, se juntan diversas causas para la reiteración del conflicto laboral,
entre las que claramente destaca el ausentismo empresarial en sus distintas mani-
festaciones. Pero se trata de un viejo problema de muy difícil solución debido a su
complejidad y debido a que involucra a las tres partes. Sin embargo, es necesario
mencionar que si no se supera el ausentismo empresarial es muy poco lo que se
puede hacer, lo mismo que si los gobiernos dejan de establecer reglas del juego
que en la práctica son muy desfavorables para los sindicatos, es iluso pensar que
se renunciará al conflicto, que viene a ser consecuencia de lo que hacen y dejan de
hacer los otros dos actores y la única arma eventualmente efectiva, dependiendo
de la capacidad de organización y de sacrificio de los sindicatos.
Ciertamente, el conflicto es una reacción de los sindicatos al escenario que
han enfrentado la mayor parte del tiempo, con pocas excepciones, debido a una
especie de colusión entre gremios empresariales y gobiernos que se ha expresado
muchas veces en persecución, represión, exilio, prisión y violación de todos los
derechos de obreros y dirigentes sindicales. Esto significa que, si realmente se
quiere superar la persistencia del conflicto laboral en Bolivia, probablemente sea
necesaria una profunda reforma política, un nuevo y verdadero pacto social, de
otro modo es, otra vez, iluso. Tal la complejidad del problema.
Las consecuencias del complejo escenario brevemente descrito son muchas,
aquí se menciona a la elevada insatisfacción laboral que existe en un marco de
ruptura de las relaciones laborales. La mencionada insatisfacción consiste en una
percepción de descontento con las reglas del juego que en realidad rigen. Se trata
de una percepción, porque el obrero colectivo compara el esfuerzo que realiza con
la remuneración que obtiene, descontento que explica la insatisfacción laboral por
motivo salarial. No es una percepción individual porque corresponde al conjunto
de trabajadores o a una parte importante de ellos. También existe insatisfacción
debido a las demás condiciones de trabajo24.
La insatisfacción laboral se expresa de distintas maneras, una de ellas es el
trabajo con baja intensidad. Esto tiene que ver además con la disposición del
trabajador a realizar esfuerzo, la misma que puede ser variable de un día a otro.
La prepotencia patronal y el mal trato a los obreros ha sido frecuentemente causa
de insatisfacción e incluso de conflicto.
24 Fernández (1988) y Fernández (1990).
los sindicatos de ayer y de hoy 193
Lo anterior muestra la necesidad de tener en cuenta la enorme complejidad
de cualquier proceso de trabajo, lo que permite mostrar muy claramente que la
producción alcanzada es principalmente una responsabilidad de la empresa, de sus
titulares que, como se ha mencionado, en muchas empresas estaban frecuentemen-
te ausentes del día a día de la producción. Por ejemplo, en distintas fábricas se ha
observado que la producción se detenía por muchas razones ajenas a la voluntad
del trabajador. La falta de materia prima, de energía, desperfectos de maquinaria
y equipos por obsolescencia, y muchas otras han sido frecuentemente causas de
discontinuidad de la producción y perjuicio para ambas partes.
Reconocer la enorme complejidad del fascinante mundo del trabajo que se
describe brevemente, permite a su vez entender que no se lo puede reducir a un
simple juego como el que se menciona al inicio de este acápite, y menos hacerlo
como un ejercicio limitado por la racionalidad estratégica individual. Como dis-
cute Orléans (2005), existe una obvia incompletitud en la mencionada racionali-
dad estratégica25 que en realidad cuestiona a la denominada teoría de juegos. La
única manera de superar una solución en la que ambas partes optan por niveles
bajos de salario e intensidad de trabajo, frecuentemente un escenario Nash no
cooperativo, consiste en que ambas partes se pongan de acuerdo, lo que rompe
con la mencionada racionalidad estratégica.
De aquí se deriva que para superar el escenario de salarios bajos y baja inten-
sidad del trabajo que sin duda prevalece en Bolivia, es imprescindible un acuerdo
de todas las partes para superar las distintas causas de conflicto ya mencionadas.
Sin embargo, en Bolivia existe una razón extra económica muy importante,
se trata de la imposibilidad de superar el insatisfactorio escenario de salarios bajos
y consiguientemente baja intensidad de trabajo debido a la imposibilidad de esta-
blecer lo más básico, una relación laboral entre iguales. El racismo que persiste en
la sociedad boliviana está detrás de la ruptura de las relaciones laborales y en gran
medida también contribuye a explicar el ausentismo empresarial, especialmente
el mal trato, así como la facilidad con la que varios gobiernos, dictatoriales o no,
han recurrido a la represión.
4. El discurso de la “productividad” y la remuneración normal
en condiciones normales
Uno de los principales argumentos de las empresas para no aumentar salarios es
la “productividad” del trabajo, afirman que en Bolivia es muy baja y que por ello
no se justifica ningún aumento de salarios. Como se ha mencionado previamente,
dicho “argumento” en realidad es solo un supuesto. Se asume que, dada una
25 Orléans A (2005) se refiere y critica la racionalidad individual que se supone en microeconomía.
194 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
determinada“productividad” del trabajo, la empresa remunera en esa misma
medida. Es decir, se supone (supuesto) que la empresa remunera al trabajo según
el aporte marginal a la producción26. Se supone también que cualquier salario, por
muy bajo que sea, es “justo”. Este conjunto de supuestos no explica nada, pero
legitima la ganancia que depende de salarios bajos.
Es obvio que la causalidad en la vida real es al revés, y se puede resumir en
una frase: “dime cuánto me pagas y cómo me tratas, te diré cuánto me esfuerzo”.
Esto significa que es la empresa la que define las reglas del juego, entre ellas
al salario, para obtener en respuesta una determinada intensidad de trabajo de
los obreros27.
Pero esta no es la única aclaración que se debe hacer respeto del discurso de
la “productividad”, especialmente si se aspira a superar al menos parcialmente la
fractura de las relaciones laborales y la consiguiente alta insatisfacción laboral que
obviamente se expresa en una baja intensidad de trabajo, como ya se ha explicado
en el anterior acápite.
La producción de una empresa depende de muchos factores, casi todos
ellos dependen de la gerencia de la empresa, que debe garantizar las condiciones
adecuadas para producir. Ciertamente el esfuerzo humano es otro factor relacio-
nado con la producción, pero al dividir el producto obtenido entre el número de
unidades de trabajo implica asumir que la producción solo depende del esfuerzo
humano, lo que es falso.
Hay una diferencia entre “productividad” e intensidad del trabajo, la prime-
ra, como se ha mencionado, implica asumir que el cuánto producido es algo que
depende solo del esfuerzo humano y por ello solo se atribuye a los trabajadores.
Si la producción se reduce en un determinado porcentaje se supone que es res-
ponsabilidad de los trabajadores. La intensidad del trabajo es un concepto mucho
más preciso porque se refiere al componente humano de la producción; es decir,
se refiere a la voluntad de trabajar, a la predisposición del trabajador para brindar
esfuerzo, dependiendo de si las condiciones necesarias para trabajar28 están o no
presentes. Por ello, la intensidad del trabajo depende del monto de salario pagado
por la empresa y de si existe o no insatisfacción laboral por la razón que fuera. Por
tanto, afirmar como se hace muy frecuentemente que no se puede pagar mayores
salarios porque la “productividad” es baja, en realidad es una falsedad que desco-
noce la enorme complejidad que existe en todo proceso de trabajo.
Aquí hay un evidente problema de desconocimiento, ya que lamentable-
mente ni lo sindicatos y menos las empresas tienen interés en tener en cuenta la
26 Este supuesto aparece en cualquier manual de microeconomía, por ejemplo, Friedman M
(1976).
27 En otras palabras, existen diferencias entre el mercado de trabajo y el de pescados o papas
como discuten Solow R (1990) y Meller P (1982).
28 Ver Fernández M (1988).
los sindicatos de ayer y de hoy 195
importantediferencia conceptual entre “productividad” e intensidad del trabajo.
Es obvio que esta diferencia es de interés de los sindicatos, especialmente si deben
enfrentar un proceso de negociación para acordar tarifas unitarias, que denomi-
namos tasas de salarios, para cada ocupación de un proceso de trabajo.
Al margen de los determinantes del conflicto laboral, prestando atención
solamente al monto de salario, ya se ha mencionado el análisis de Orléans (2005)
respecto del juego en el que la empresa propone un salario bajo y recibe como
respuesta una intensidad de trabajo también baja. Suponer que la “productividad”
es baja y responsabilizar por ello a los trabajadores es un error. Incluso si la empresa
garantiza todas las condiciones que se requieren para que la producción transcurra
en condiciones normales, un bajo salario provoca una baja intensidad de trabajo.
La diferencia entre “productividad” e intensidad de trabajo se entiende me-
jor si se toma en cuenta que con base en supuestos absolutamente irreales se ha
inventado una imaginaria firma “racional” cuya producción depende solamente
de la cantidad de capital y de trabajo que supuestamente se combinan para pro-
ducir cualquier cosa. Se llega a asumir que todas las firmas de una economía son
idénticas, que tienen las mismas características y, entre ellas, que tienen la misma
tecnología; es decir, la misma función de producción29. Lamentablemente en este
capítulo no hay espacio para discutir la crítica actual a la función de producción
agregada30.
Lo que se intenta mostrar aquí es que en condiciones normales lo que
produce un trabajador se puede y debe traducir en una tasa de salarios, que es
la remuneración normal en condiciones normales (rncn); tasa de salarios que
cambia con el tiempo porque, entre otras cosas, depende de los aumentos en el
salario pagado y la producción31. Por ejemplo, si hay un aumento de salario del
10% pero lo producido por el trabajador aumenta en 15%, es obvio que la tasa
de salario ha disminuido en aproximadamente 4%.
Si eso pasa varias veces el deterioro de la tasa de salarios será mayor, lo que
es una causa frecuente de conflicto. Consiguientemente un error muy frecuen-
te que cometen los sindicatos en Bolivia es negociar el salario como monto.
Los sindicatos de los sectores productivos deben observar y negociar la tasa de
salario, que conceptualmente es la remuneración por unidad de esfuerzo del
trabajador, asumiendo que están presentes todos los demás elementos necesarios
para producir y que dependen de la empresa, y que por tanto existen condiciones
adecuadas para la producción, que es lo que se denomina “condiciones nor-
males”. Eso es lo que significa rncn, especialmente las condiciones normales
29 Ver Hamermesh D. (2013).
30 Respecto de la crítica actual a la función de producción agregada ver Felipe J y Mc Combie
J (2013) y Guerrien y Ozgur (2015) o Zerner M (2016).
31 Fernandez M. (1988).
196 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
implican que habiendo garantizado la empresa todo lo necesario en la vida real
y no como un supuesto, el producto solo depende del esfuerzo humano, que es
lo que se debe remunerar.
La tasa de salarios entendida como la remuneración normal en condiciones
normales, puede ser medida en sectores productivos. Se requiere un esfuerzo
sistemático de parte de los dirigentes sindicales para acopiar toda la información
necesaria para calcular las tasas de salario vigentes y observar su evolución en el
tiempo.
El salario real es un indicador del poder de compra de los asalariados y por
ello es relevante para los sindicatos, pero en un sector productivo los sindicatos
deben prestar atención preferentemente a la tasa de salario; es decir, a la tarifa
unitaria por unidad de esfuerzo rncn.
Bajo las “condiciones normales” mencionadas previamente, la regularidad
de la producción depende mucho más de la empresa que de los trabajadores. El
esfuerzo humano –responsabilidad de los trabajadores– es relevante si se han re-
suelto todos los demás requisitos para una producción normal –responsabilidad
de la empresa–. Por ello la tasa de salarios es la remuneración normal en condi-
ciones normales y pretende remunerar cada unidad de esfuerzo del trabajador en
cualquier empresa productiva32.
No es fácil medir una tasa de salarios, pero es algo que puede hacer un sindi-
cato de cualquier empresa productiva que cumpla la función esencial de defender
a sus afiliados. Para ello, el sindicato debe tener registros de cuánto se produce y
de las circunstancias en las que se trabaja. Con base en esa información se puede
determinar cuánto se ha producido y en qué medida las posibles variaciones en
la producción son atribuibles a los trabajadores. Si el funcionamiento de una
fábrica se detiene por falta de materia prima o cualquier otra razón imputable a
la empresa, no es culpa los trabajadores.
En varias oportunidades se ha intentado convencer a los dirigentes sindicales
de sectores productivos que concurran a la negociación de contratos colectivos
munidos de información que un sindicato puede generar con el concurso de sus
afiliados33. Lamentablemente la idea de negociar y de reemplazar al conflicto
por la negociación hasta ahora no ha sido atractiva ni para empresarios ni para
sindicatos.
Consiguientemente, no existe información básica para calcular la tasa de
salarios en los sectores productivos, pero se puede estimar un proxi para tener
una idea de cómo han evolucionado las cosas en un asunto que es de la mayor
importancia para los sindicatos. Estimación que puede hacerse para los sectores
productivos.
32 Fernández (1988).
33 Fernández (1990).
los sindicatos de ayer y de hoy 197
Si bien el salario real, ajustado por el mes de gasto, permite saber cuántos
bienes puede comprar un asalariado, esto no es suficiente para saber si un obrero
está remunerado de manera correcta o no, o si su remuneración por unidad de
esfuerzo, en condiciones normales, aumentó, se mantuvo constante o se redujo.
Debido a la inexistencia de información para medir la tasa de salarios de em-
presas productivas de la vida real, la tasa de salarios ha sido estimada de manera
aproximada para algunos sectores productivos de la siguiente manera: se corrigió el
índice de salario real con el índice del producto en términos reales de cada sector
productivo. El numerador muestra cuántas papas puede comprar un obrero con
su salario, y el denominador es un proxi de la cantidad de unidades producidas
en un sector. Por ejemplo, en una fábrica de calzado, el denominador debe medir
cuántas unidades de zapatos se produjeron.
Consiguientemente, la tasa de salarios mide cuantas papas puede comprar el
obrero, pero también cuántas unidades de esfuerzo (zapatos) le han demandado esa
capacidad de compra. Es decir, dado un determinado salario real cuánto esfuerzo
ha demandado de los trabajadores que lo perciben.
Puede ocurrir que, incluso si el salario real aumentó en un determinado
periodo de tiempo, en realidad la tasa de salarios se haya reducido. De hecho, los
sistemas de salarios han sido diseñados precisamente para aumentar el esfuerzo
humano más de lo que aumenta su remuneración.
El gráfico 2 muestra el índice de salario real y el índice de tasa real de salario
para cuatro sectores productivos. Todos ellos presentan una evidencia de la mayor
importancia para los sindicatos, mientras el salario real aumenta, especialmente
en los últimos años, la tasa de salarios cae, también principalmente en los años
recientes.
Es decir, en los cuatro sectores los empresarios han encontrado la manera
de elevar los salarios reales a costa de reducir la tasa de salario, por tanto, en el
periodo analizado lejos de haber una presión de costos en los cuatro sectores, lo
que se observa es una reducción del costo mano de obra en términos reales.
Como se ha mencionado previamente, esto se puede lograr a través de los
distintos sistemas de salario cuyo propósito es justamente aumentar el esfuerzo y
por tanto la producción más que el aumento en la remuneración, dando lugar a
la tendencia que muestra claramente el gráfico 2.
Lamentablemente los sindicatos no conocen esta realidad y tampoco mues-
tran interés por conocerla y menos por trabajar para adquirir capacidades que les
permitan negociar en mejores condiciones. No es sorprendente que los gremios
empresariales nieguen toda posibilidad de negociar, es claro que no les conviene
hacerlo porque les va muy bien, es obvio que la reducción de la tasa real de salario
reduce el costo mano de obra y por tanto aumenta las ganancias.
198 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Gráfico 2
Índices de salario real y de tasa de salarios en sectores productivos seleccionados
Mineros Petroleros
400 200
300 150
200 100
100 50
0 0
1997
1999
2001
2003
2005
2007
2009
2011
2013
2015
2017
1997
1999
2001
2003
2005
2007
2009
2011
2013
2015
2017
W real Tasa real W real Tasa real
Fabriles Constructores
150 200
100 150
100
50 50
0 0
1997
1999
2001
2003
2005
2007
2009
2011
2013
2015
2017
1997
1999
2001
2003
2005
2007
2009
2011
2013
2015
2017
W real Tasa real W real Tasa real
Fuente: Elaboración propia con datos del INE.
Curiosamente los gremios empresariales en el periodo al que se refiere el
gráfico 2 han denunciado una supuesta política salarial excesiva del gobierno, la
misma que solamente aumentó el poder de compra del salario mínimo, pero no
afectó al salario promedio como se acaba de mostrar. Incluso hay quienes piensan
que la “baja productividad” del trabajo es causa del bajo crecimiento del pib34.
Por otra parte, el falso “argumento” de la baja “productividad” del trabajo
en Bolivia no solo se ha “descubierto” recientemente, sino que es una falsedad
de larga data. Por ello, a continuación se presenta otra evidencia que corrobora
a la que se acaba de mostrar.
Entre 1950 y 2017 el producto medio por trabajador de Bolivia es menor al
de los países vecinos, lo que parecería confirmar que efectivamente en Bolivia hay
una baja “productividad” del trabajo. Además, el producto medio por trabajador
de Bolivia tiende a ser menor en el tiempo, porque muestra una evolución más
modesta que la exhibida por los países vecinos.
En el gráfico 3 se puede ver muy claramente que el cociente promedio de los
vecinos aumenta en el tiempo mientras que el de Bolivia permanece relativamente
constante, por tanto, es evidente que la brecha se amplía en el tiempo.
34 Ver por ejemplo Machicado G. et. al. (2012).
los sindicatos de ayer y de hoy 199
Gráfico 3
PIB por ocupado en Bolivia y países vecinos
1950 - 2017 (miles de dólares de 2000)
12
10
8
6
4
2
0
1950
1957
1964
1971
1978
1985
1992
1999
2006
2013
Vecinos Bolivia
Fuente: Elaboración propia con datos del INE y CEPAL.
El gráfico 4 muestra el pib por ocupado de países vecinos expresado en número
de veces el producto medio de Bolivia. Se ve que en 1950 el producto por ocupado
medio de los vecinos era un poco más del doble del de Bolivia, y que a mediados
de los años 80 llega a ser 4 veces para ser mayor a 3 veces al final de la serie.
Sin embargo, si se observan las condiciones en las que trabaja el obrero pro-
medio de los países vecinos y el obrero boliviano, se puede ver muy claramente
que la inversión por trabajador en Bolivia también es muy baja comparada con
los países vecinos.
Gráfico 4
PIB por ocupado de países vecinos
1950 - 2017 en número de veces el PIB por ocupado de Bolivia
Miles $us 2000
5
0
1950
1957
1964
1971
1978
1985
1992
1999
2006
2013
Fuente: Elaboración propia con datos del INE y CEPAL.
200 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
El cociente de inversión por obrero promedio de los países vecinos expresado
en número de veces la inversión por obrero en Bolivia, se puede ver en el gráfico
5. Claramente la brecha de inversión por ocupado es mayor a la que muestra el
producto por ocupado. Es decir, el equipamiento medio del obrero boliviano
es menor al del obrero medio de países vecinos, y esta brecha es mayor a la que
muestran los dos gráficos anteriores.
Gráfico 5
FBKF por ocupado medio de países vecinos
En número de veces la FBKF por ocupado en Bolivia
1950 - 2017
Miles $us 2000
9
8
7
6
5
4
3
2
1
0
1950
1956
1962
1968
1974
1980
1986
1992
1998
2004
2010
2016
Fuente: Elaboración propia con datos del INE y CEPAL.
El gráfico 5 muestra claramente que la formación bruta de capital fijo (fbkf)
por ocupado del obrero medio de los países vecinos es varias veces el mismo
cociente de Bolivia. En 1950 la inversión media por ocupado de los vecinos era
5 veces la que se realizaba en Bolivia, ese cociente llega a 7 y 8 veces en algunos
años, pero al final de la serie tiene a reducir de 5 a 4 y finalmente a 3 veces.
Es decir que hay un indicio muy importante que califica la supuesta baja pro-
ductividad del obrero boliviano promedio, porque la aparente baja producción por
ocupado en Bolivia no se debería solo ni principalmente a los trabajadores, sino
a que ellos trabajan con un equipamiento mucho menor al que está disponible
para el obrero promedio de los países vecinos. No son los obreros los que deben
garantizar el equipamiento y la provisión de medios de producción, como se ha
discutido previamente.
Consiguientemente si el cociente de producto por ocupado medio de los
países vecinos expresado en número de veces el dato de Bolivia se corrige por el
cociente de inversión media por ocupado de los vecinos, también expresado en
número de veces el dato de Bolivia, se ve que la historia cambia. Si se corrige por
los sindicatos de ayer y de hoy 201
equipamiento promedio por obrero el resultado obtenido desmiente la impresión
inicial, que es la que se ve habitualmente.
El gráfico 6 muestra en la curva superior el cociente medio de producto por
ocupado de los vecinos expresado en número de veces el cociente de Bolivia que
ya ha sido mostrado previamente. La curva inferior del mismo gráfico presenta
el mismo cociente corregido por la brecha de inversión por ocupado, también en
número de veces que el vecino medio representa respecto al dato medio de Bolivia.
Se ve que en realidad a lo largo de la serie que es bastante extensa, el producto
por ocupado del obrero medio de países vecinos, expresado en número de veces
el mismo cociente de Bolivia, corregido por la diferencia también observada en la
inversión disponible por obrero, en la mayoría de los años es menor a la unidad.
Esto significa que cuando se corrige por el equipamiento disponible por traba-
jador, el producto del obrero boliviano no solo es comparable con el del vecino
promedio, sino que, en realidad, muestra que realiza un mayor esfuerzo a pesar
de tener muy pocos medios de producción disponibles para su trabajo.
Gráfico 6
PIB por ocupado de países vecinos en número de veces el PIB por ocupado
De Bolivia con y sin la corrección por equipamiento medio por ocupado
1950 - 2017
5
0
1950
1953
1956
1959
1962
1965
1968
1971
1974
1977
1980
1983
1986
1989
1992
1995
1998
2001
2004
2007
2010
2013
2016
PIB/PEA (PIB/PEA) /I/L
Fuente: Elaboración propia con datos del INE y CEPAL.
El problema en Bolivia es que históricamente la inversión ha sido y es baja,
menor a la de los países vecinos, lo que desmiente que la “productividad” del
trabajo en Bolivia es muy baja. Lamentablemente habiendo intentado razonar
en estos términos con dirigentes obreros en distintas oportunidades, hasta ahora
ha sido imposible35. Antes porque las luchas sindicales eran principal e incluso
35 Recientemente (2017) se ha intentado convencer a miembros del anterior Comité Ejecutivo
de la cob y posteriormente a dirigentes de la Federación de Fabriles de La Paz. En ambos
casos sin ningún éxito.
202 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
exclusivamente políticas, en un escenario que ha sido calificado como el empate
catastrófico entre movimiento obrero y fuerzas armadas. En la actualidad el fra-
caso para lograr que los sindicatos se provean de un mínimo de condiciones para
negociar se debe probablemente a que la dirigencia no considera importante y
menos necesario abandonar el ritual del maximalismo, pero la presión que pueden
ejercitar es cada vez más débil, y al parecer se resignan a lo poco que pueden lograr.
Lamentablemente la evidencia presentada demuestra que los empresarios se
escudan en una afirmación falsa: la “productividad” de los trabajadores es baja, y
los sindicatos no ven la necesidad de utilizar en su favor la sólida evidencia que
podría respaldar su posición negociadora si aceptan los múltiples desafíos de pasar
a un escenario de negociación con el respaldo de sus propios datos.
Por otra parte, la evidencia presentada muestra que el conflicto laboral ya
discutido brevemente en el acápite anterior, también se explica porque ninguna
de las dos partes cumple propiamente su rol. Ni los empresarios quieren negociar
amparados en que supuestamente sus gremios no tienen la competencia para
hacerlo porque sus estatutos lo prohíben, ni los sindicatos quieren proveerse de
los medios para concurrir a la negociación en mejores condiciones.
5. La cobertura actual del sindicalismo y su efectividad.
El trabajo asalariado no es la única ni la mejor opción
En este acápite se intenta discutir la reducida cobertura del sindicalismo en una
economía en la que el trabajo asalariado como tal es minoritario. El cuadro 2
muestra que según la encuesta de hogares del ine correspondiente al año 2017,
había 5,4 millones de ocupados, de los cuales 1,8 millones eran asalariados36. Dicha
cifra equivale al 33% del total de ocupados, es decir un tercio.
Cuadro 2
Ocupados en miles y porcentaje - 2017
Número %
Asalariados 1.811 33
No asalariados 3.308 61
Patrones 224 4
Trabajadores del hogar 111 2
Total ocupados 5.453 100
Fuente: Encuesta de hogares de 2017, INE.
36 Se considera asalariados a los que potencialmente podrían estar afiliados a un sindicato, razón
por la cual se excluye a las personas que trabajan en hogares porque es un sector en el que no
existen sindicatos.
los sindicatos de ayer y de hoy 203
No es una novedad mostrar que en Bolivia el trabajo en relación de depen-
dencia no es mayoritario. Al contrario, los trabajadores no asalariados son apro-
ximadamente tres quintos del total37.
El cuadro 3 muestra que solo el 8% del total de ocupados eran dependientes
del sector público, es decir, trabajaban en la administración pública o bien en
empresas estatales. La mayor parte de los asalariados pertenecían al sector privado
y muy pocos a ong’s o bien embajadas u organismos internacionales.
Cuadro 3
Asalariados del sector público y del sector privado
en el Conjunto de los ocupados - 2017
Miles %
Asalariados S Público 462 8
Asalariados S Privado 1.298 24
Otros asalariados 50 1
Resto ocupados 3.642 67
Total 5.453 100
Fuente: Encuesta de hogares de 2017, INE.
El cuadro 3 muestra también que en 2017 había casi tres asalariados en el
sector privado por cada uno que pertenecía al sector público. Si bien no se muestra
en el cuadro 3, aproximadamente la mitad de los dependientes del sector privado
estaban vinculados a empresas medianas o grandes y la otra mitad a empresas
chicas o microempresas.
Cuadro 4
Asalariados afiliados simultáneamente a sindicato y a AFP
en el Conjunto de ocupados - 2017
Miles % de Asalariados % de Ocupados
Afiliado a sindicato y AFP 189 10 3
Afiliado a AFP no a sindicato 627 35 11
Afiliado a sindicato no AFP 29 2 1
No afiliado a sindicato ni a AFP 967 53 18
Total asalariados 1.811 100 33
Resto ocupados 3.642 67
Total ocupados 5.453 100
Fuente: Encuesta de hogares de 2017, INE.
37 Esta categoría incluye a los ocupados denominados por el ine “cuenta propia y familiares no
remunerados”. La categoría asalariados incluye a obreros y empleados.
204 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
El cuadro 4 permite ver que solamente el 10% de los asalariados estaban afi-
liados simultáneamente a un sindicato y a una afp. Ellos representaban solamente
un 3% del total de ocupados. Este dato es relevante porque los asalariados que
interesan en este ensayo son los que están afiliados a un sindicato, y que normal-
mente también cotizan a una afp en cumplimiento de normas legales vigentes.
Hay un 35% de asalariados que aportan a una afp, pero no están sindica-
lizados y seguramente pertenecen al sector público donde rige el Estatuto del
Funcionario Público, que excluye la sindicalización, pero existe la obligación de
realizar aportes al seguro de largo plazo.
Más de la mitad de los asalariados no estaban afiliados ni a un sindicato ni
tampoco a una afp, lo que significa que esa mayoría sumada a quienes estaban
afiliados a una afp, pero no a un sindicato, representan conjuntamente el 90%
de los asalariados, todos ellos fuera del ámbito del sindicalismo, ya sea porque
trabajan allá donde no se les permite afiliarse como ocurre en el sector público
o bien por otras razones.
Finalmente, el cuadro 5 muestra que los asalariados que estaban afiliados
simultáneamente a un sindicato y a una afp y que a la vez eran personal perma-
nente porque tenían un ítem, constituyen una minoría de los asalariados y con
mayor razón respecto del total de ocupados. Menos del 8% de los asalariados
tienen ítem y a la vez estaban afiliados simultáneamente a un sindicato y a una
afp. Ellos representan aproximadamente el 3% del total de ocupados.
Cuadro 5
Asalariados a sindicato y a una AFP que son personal de planta con ítem
En el conjunto de ocupados - 2017
Miles % de Asalariados % de Ocupados
Asalariado S Público ítem 118 6,5 2,2
Asalariado S Privado ítem 21 1,2 0,4
Asalariados eventuales 48 2,7 0,9
Resto asalariados 1.623 90 29,8
Total asalariados 1.811 100 33,2
No asalariados 3.642 66,8
Total ocupados 5.453 100,0
Fuente: Encuesta de hogares de 2017, INE.
La mayor parte de los asalariados afiliados a un sindicato y también a una
afp que eran personal permanente pertenecían al sector público, sin dejar de ser
una minoría. Menos del 0.5 por ciento del total de ocupados pertenecían al sector
privado y son empleados permanentes. Este dato es relevante porque muestra que
la cobertura actual del sindicalismo es extremadamente reducida. Siempre ha sido
los sindicatos de ayer y de hoy 205
baja, porque la menor parte de los ocupados ha sido asalariada y no todos ellos
estaban afiliados al movimiento obrero.
Estos datos muestran que en realidad el denominado “sector moderno” ha
sido reducido y lo es mucho más claramente ahora. Además, sin duda, una de las
explicaciones de la extremadamente reducida importancia relativa de los asalariados
sindicalizados y permanentes, es el cambio de régimen de contratación que existió
a partir de 1985, especialmente debido al ds 21060 que entre otras cosas puso en
vigencia la libertad de despido denominada paradójicamente “libre contratación”.
Dicho cambio en el régimen estaba inspirado en un conjunto de supuestos
desmentidos por la realidad. Principalmente dichos supuestos se refieren a la
“flexibilidad” del mercado de trabajo, supuestamente para aumentar la demanda
de trabajo en el mencionado “sector moderno”38.
Por otra parte, la libertad de despido puesta en vigencia por el ds 21060 ha
sido justificada por sus autores como un intento de fortalecer al sector moderno
de la economía, que debió crecer y absorber, al menos parcialmente, al resto de
los ocupados de la economía. Es obvio que, si ese era el objetivo, las cifras pre-
sentadas desmienten que hubiera sido logrado.
Por otra parte, no hay duda que el cambio de régimen de contratación provocó
la quiebra de la seguridad social a largo plazo, porque el número de ocupados
cotizantes era menor al número de jubilados39.
En todo caso, queda claro que la campana de resonancia de la política salarial
que beneficia especialmente a los asalariados sindicalizados, es tan reducida como
la importancia relativa de dichos ocupados en relación de dependencia en el total
de ocupados, especialmente en el sector privado.
Consiguientemente, los reclamos de los gremios empresariales acerca de la
política salarial del actual gobierno, carecen de fundamento por la escasa cobertura
de los sindicatos actuales, misma que es extremadamente reducida en el sector
privado. Solamente el 2% de los asalariados del sector privado tenían las dos
afiliaciones ya mencionadas y a la vez eran empleados permanentes.
La siguiente pregunta que se intenta responder en este acápite se refiere a
la efectividad de los sindicatos del sector privado. No es fácil estimar de manera
aproximada cuan efectivos pueden ser los sindicatos, por ello se procedió como
sigue. Se compara la evolución de los salarios promedio del sector privado con
una evolución estimada, asumiendo que en promedio los sindicatos del sector
privado lograron los mismos incrementos decretados cada año por el gobierno
para el sector público.
Dichos incrementos son obligatorios para el sector público y referenciales para
el sector privado, que debe negociar de manera sectorial o, más frecuentemente,
38 Ver por ejemplo Perry et. al (2007).
39 Evia y Fernandez (2005).
206 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
en cada empresa. Por ello se asume que si los sindicatos tienen una efectividad
“normal” deben conseguir aproximadamente el mismo incremento de salarios
aprobado para el sector público. Si los sindicatos del sector privado logran incre-
mentos mayores a los del sector público demostrarán una efectividad “alta” y, al
contrario, si logran incrementos menores su efectividad será “baja”.
El gráfico 7 muestra el salario real observado y el salario real supuesto en
el periodo 1997 a 2017 en algunos sectores seleccionados. En general se ve que
los sindicatos del sector privado habrían sido relativamente efectivos, habrían
logrado aproximadamente los mismos aumentos de salario que los aprobados en
favor del sector público. Si bien no se observa que la evolución de los salarios
observados y los supuestos sean idénticas, se ve una proximidad que se expresa
en trayectorias muy similares.
Gráfico 7
Salario real observado y supuesto en sectores seleccionados
Petroleros Mineros
6.000 3.000
4.000 2.000
2.000 1.000
0 0
1997
1999
2001
2003
2005
2007
2009
2011
2013
2015
2017
1997
1999
2001
2003
2005
2007
2009
2011
2013
2015
2017
W real obs. W real sup. W real obs. W real sup.
Fabriles Bancarios
1.500 6.000
1.000 4.000
500 2.000
0 0
1997
1999
2001
2003
2005
2007
2009
2011
2013
2015
2017
1997
1999
2001
2003
2005
2007
2009
2011
2013
2015
2017
W real obs. W real sup. W real obs. W real sup.
Fuente: Elaboración propia con base en datos oficiales del INE.
En determinados periodos el salario supuesto es un poco mayor al observado
y en otros ocurre lo contrario; sin embargo, ni en uno ni en el otro caso se ve
una distancia apreciable entre las dos curvas, lo que sugiere que en general han
evolucionado de manera similar.
Ahora bien, este resultado se ha logrado adoptando el supuesto ya mencio-
nado respecto del incremento salarial anual que habría logrado cada sector en su
negociación con sus empleadores. Sin embargo, como se discute en este mismo
acápite, la relativa efectividad “normal” de los sindicatos en los cuatro sectores
los sindicatos de ayer y de hoy 207
incluidos en el gráfico, no garantiza que se haya mantenido el poder de compra
de los salarios.
En el gráfico 7 se ve que los trabajadores petroleros perdieron poder de
compra en el periodo 2004 a 2015, mientras que los mineros habrían logrado
mantener su salario real con una ligera ganancia hasta 2003 y posteriormente una
evolución más favorable a partir de 2011. Los fabriles habrían logrado mantener
el poder de compra de sus salarios desde 1997 hasta aproximadamente 2010 para
lograr ganancias en términos reales a partir de 2011. Finalmente, el sector de
trabajadores bancarios, otrora uno de los más combativos, sufrió el deterioro
de su salario real promedio, especialmente en el periodo 2003 a 2008 y no logra
recuperar su salario real de 1997.
Es normal encontrar trayectorias distintas del salario real por sectores, lo que
sugiere la diversidad de resultados que logran los sindicatos en su reivindicación
salarial. Lo curioso es que los petroleros y los bancarios, ambos sectores con una
importante tradición sindical, perdieron poder de compra en el periodo analizado,
pero a pesar de ello, no provocaron grandes conflictos, al menos no en la medida
en la que lo hicieron en los años 80, como se discute en el primer acápite. Peor
aún, los bancarios ahora enfrentan condiciones de trabajo desfavorables, como
la permanente prolongación de la jornada de trabajo sin ninguna remuneración
y a pesar de ello no se produce ningún conflicto laboral.
El sindicato de los petroleros también ha sido bastante agresivo en sus rei-
vindicaciones por mucho tiempo y especialmente durante los años 80 y, además,
en el periodo analizado ha reemplazado a los mineros como sector estratégico
ya que producen el principal bien exportado, que, igual que antes eran los mine-
rales, la exportación de gas ahora es esencial para el buen funcionamiento de la
economía. Pero curiosamente el sector de petroleros ha sufrido un importante
deterioro de su salario real entre 2004 y 2015 y no se ha sabido de protestas o de
movilizaciones. La explicación es que obviamente ahora los sindicatos son muy
distintos de los que existieron en el pasado.
La principal diferencia es que los sindicatos de antes tenían una indudable
importancia política, las organizaciones sindicales eran más importantes que los
partidos políticos, éstos vivían, por decirlo de algún modo, en las organizaciones
sindicales, pero éstas no pertenecían a los partidos, excepto la primera etapa de
la cob creada como un aparato más del mnr ya en el gobierno.
Lamentablemente la relativa efectividad “normal” de los sindicatos que se
ve en el gráfico 7 parecería que es algo que los sindicatos consideran suficiente,
a pesar de la caída de salarios reales en algunos sectores importantes. Parecería
que detrás de esa relativa “normalidad” habría una cierta conformidad, por no
decir resignación, y por tanto resistencia a probar nuevas formas de lucha salarial
como es trabajar muy arduamente para calcular tasas de salario, como se discute
en el anterior acápite.
208 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Finalmente nos planteamos la pregunta de cuán atractivo es ser asalariado
sindicalizado. Una primera evidencia es que la probabilidad de insertarse en una
ocupación con acceso a sindicato y probablemente a mejores condiciones de
trabajo, es muy baja.
Según el cuadro 4, solo el 7% del total de asalariados está afiliado a un sin-
dicato y a una afp y a la vez es empleado permanente. De ellos, la gran mayoría
pertenecen al sector público, 85 de cada 100. Por tanto, la pregunta es ¿de qué
depende lograr un buen empleo en el sector público?
Una manera simple de evaluar cuan atractivo es ser sindicalizado es comparar
los ingresos logrados en la ocupación principal en un mes promedio. El gráfico
8 muestra el promedio por deciles de ingreso para tres conjuntos de ocupados.
Primero, el de los afiliados, que pertenecen a un sindicato, aportan a una afp y
son ocupados permanentes, el 7% al que se refiere el párrafo anterior. Segundo,
del total de asalariados que representan un tercio de los ocupados y, tercero, de
los no asalariados que representan dos tercios del total de ocupados.
Como se puede ver en el gráfico 8, existe cierta proximidad de los ingresos
en los tres conjuntos de ocupados hasta aproximadamente el noveno decil, las
diferencias por tanto se ven recién en el decil de más altos ingresos.
Gráfico 8
Ingreso laboral promedio mensual de afiliados, todos los asalariados
y los no asalariados por deciles. En número de salarios mínimos - 2017
18,0
16,0
14,0
12,0
10,0
8,0
6,0
4,0
2,0
0,0
r o o
1e 2d 3r 4to 5to 6to 7m
o
8v
0
9n
o mo
10
Afiliados Asalariados No asalariados
Fuente: Elaboración propia con base en datos oficiales del INE.
Pero si bien existe la similitud mencionada, también se advierte que los
ingresos de los afiliados son mayores a los de los otros dos conjuntos hasta el
noveno decil, seguidos por el ingreso del total de asalariados. Los ingresos más
bajos corresponden a los no asalariados, que son la mayoría.
los sindicatos de ayer y de hoy 209
Sin embargo, las diferencias no son muy importantes, aunque son más nítidas
entre la reducida minoría de afiliados y la mayoría de no asalariados. Sin embargo,
en el décimo decil de ingresos mayores, el total de asalariados muestra el ingreso
más alto, que supera a los 16 salarios mínimos. Los no asalariados más afortunados
perciben un ingreso mensual de 11 salarios mínimos y los afiliados mejor remune-
rados perciben 10 salarios mínimos. Es decir que el ingreso promedio mensual de
los afiliados es el mayor hasta el noveno decil, pero es el menor en el décimo decil.
En todo caso, la relativa proximidad no deja de ser un indicio que sugiere la
inexistencia de una brecha considerable que en cierto modo desmiente el supuesto
frecuentemente adoptado que todos los ocupados que no son asalariados quieren
ser dependientes, y ojalá algún día pertenecer a la privilegiada minoría de afiliados.
Sin embargo, además de las diferencias de ingreso que puedan existir, hay otros
aspectos que se deben tomar en cuenta. Uno de ellos es que una de las principales
ocupaciones de personas no asalariadas, especialmente mujeres, es el comercio,
que les permite trabajar y a la vez cuidar a sus hijos menores.
Por otra parte, una parte indeterminada de los no asalariados se desplaza
habitualmente por distintos lugares desempeñando diversas ocupaciones. Incluso
existe la práctica de la multiocupación, que consiste en combinar distintos empleos,
ya sea simultánea o secuencialmente. Para estas personas ser asalariadas podría ser
una limitación, porque estarían obligadas a permanecer en un solo lugar la mayor
parte del tiempo, lo que impediría sus habituales desplazamientos. Por tanto,
es posible que una parte indeterminada de los ocupados prefiera mantenerse al
margen del trabajo asalariado.
Finalmente, existe un problema que denominamos descalce de ocupaciones,
que consiste en el acceso diferenciado a los empleos disponibles. Es un problema
cuya causa es extra económica y viene de mucho antes. El acceso a las ocupaciones
disponibles está condicionado en cierto modo por la inexistencia de igualdad de
la población boliviana.
Según el cuadro 2 solo un tercio del total de ocupados en 2017 eran asala-
riados. Consiguientemente la mayor parte de los empleos son no asalariados. La
mayor parte y acaso todos esos empleos no asalariados pertenecen a una compleja
urdimbre comercial y productiva que ocupa a un contingente de personas, aunque
no se sabe cuántas porque no existe ningún registro. Se sabe sin embargo que se
trata de un número muy importante de personas.
El acceso a dichas ocupaciones parece estar restringido a personas que son
indígenas o son sus descendientes y, en tal condición pertenecen a las redes so-
ciales que caracterizan a las mencionadas actividades comerciales y productivas.
Es muy poco lo que se sabe de dichas redes sociales que recién empiezan a ser
objeto de investigación.
Aproximadamente dos quintos de la población activa en 2017 se recono-
cían como indígena y tres quintos declaró que no pertenece a ningún pueblo
210 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
originario40.Eso significa que una minoría de la población activa tendría acceso
preferente o incluso exclusivo a una mayoría de los empleos, justamente los que
existen en el conjunto de actividades controladas por redes sociales, mientras que
la mayoría de la población activa tendría acceso a una menor parte de ocupaciones,
en principio a los empleos asalariados, un tercio del total.
Pero, además, las personas que por su origen o sentimiento de pertenencia
tienen acceso a las redes sociales, también pueden orientar su búsqueda hacia ocu-
paciones en condición de dependencia. Esa minoría en principio tendría acceso,
no sin dificultades y problemas, al total de ocupaciones.
No sucede lo mismo con la mayoría que declaró no ser indígena, quienes
muy posiblemente carecen de acceso a la mayoría de los empleos existentes. No
se trata necesariamente que esta mayoría no tenga acceso a la mayoría de los
empleos; alcanza con que sus posibilidades sean muy limitadas porque las redes
sociales funcionan con base en la confianza y es muy difícil, incluso imposible,
insertarse en sus actividades sin haber cultivado a lo largo de la vida relaciones
de parentesco, paisanaje, compadrazgo, amistad, etc.
La diferencia que existe entre personas que pertenecen al ámbito de las
redes sociales porque cultivan las mencionadas relaciones a lo largo de la vida, y
las que se mantienen al margen, básicamente tiene una causa extraeconómica ya
mencionada antes. En Bolivia no existe igualdad y una de las expresiones de la
desigualdad vigente es la que se acaba de mencionar. Hay quienes viven de una
manera, lo que muy probablemente les facilita el acceso a los empleos en el seno
de las redes sociales, y otra parte de la población que vive de otra manera muy
diferente y que carece de contactos, relaciones y por ello probablemente su acceso
a ocupaciones en redes sociales es muy difícil, e incluso puede ser imposible.
A esta diferencia de posibilidades para acceder a un empleo, como asalariado
o como no asalariado, la denominamos descalce de ocupaciones. En este marco
de oportunidades disímiles para la inserción ocupacional de unos y de otros, no
parece ser cierto que exista realmente una mayoría de población no asalariada que
prefiera los empleos en relación de dependencia, al margen de si podrían acceder
a la minoría de puestos de trabajo para asalariados afiliados a un sindicato, que
aporten a una afp y sean personal permanente.
6. Visión de conjunto
En este breve ensayo se ha tratado de abordar un tema muy poco frecuente, el
sindicalismo en Bolivia. Se ha tratado de mostrar la razón por la que existe una
diferencia importante entre el viejo sindicalismo y los sindicatos que hoy existen.
40 Según la encuesta de hogares de 2017 del ine.
los sindicatos de ayer y de hoy 211
No hay duda que los sindicatos de antes han desaparecido por una combinación
de hechos discutidos en la literatura, pero aquí se considera adicionalmente
que, por una parte, durante el gobierno de la udp los sindicatos incurrieron en
una práctica corporativista que los ha desgastado e incluso los ha deslegitimado
frente a la sociedad. Por otra parte, inmediatamente después la crisis del estaño
se expresó en una fuerte caída de su precio internacional que ha sido enfrentada
por el gobierno de ese momento con el cierre de la comibol y el despido de
aproximadamente el 80% de los trabajadores mineros.
El corolario de los dos momentos que se acaba de mencionar fue el fracaso de
la “marcha por la Vida y la Paz” en agosto de 1986. El fin de dicha marcha fue una
derrota de la cual el movimiento obrero boliviano no ha logrado recuperarse hasta
ahora, y hay muy pocas probabilidades que eso se pueda lograr en un plazo razonable.
Después de dicha derrota, los sindicatos debieron soportar una política
deliberadamente anti obrera, que ha cancelado, incluso ilegalmente, conquistas
logradas a través de las luchas sindicales del pasado41.
A pesar del importante cambio que ha ocurrido en la historia del movimiento
obrero y su derrota entre 1985 y 1986, hay problemas de larga data que se man-
tienen. Uno de ellos es el conflicto laboral que se debe al maximalismo de los
sindicatos, mantenido curiosamente incluso a pesar de su debilidad actual. Otro
es el ausentismo empresarial y, finalmente, los defectos de la ley del trabajo y los
vicios en su aplicación, especialmente en el ámbito judicial.
Como se ha intentado explicar, el ausentismo empresarial parece ser el
principal determinante del conflicto obrero, que se expresa en la ruptura de las
relaciones laborales, una alta insatisfacción laboral y consiguientemente una baja
intensidad del trabajo. Este resultado es inconveniente para ambas partes, pero
se mantiene desde hace mucho tiempo por una razón extraeconómica: el racismo
que impide a empleador y obreros reconocerse como iguales y entablar una fluida
relación laboral. En tales circunstancias no es extraño que el conflicto sea el único
o al menos el principal medio a través del cual se “comunican” ambas partes.
Otro aspecto que permanece irresuelto y se ha convertido en un pretexto
para impedir la negociación, que en realidad es una negativa a establecer una
verdadera relación laboral, es el viajo “argumento” de que la “productividad” del
trabajo es baja y por ello no corresponde ningún aumento de salarios en ninguna
circunstancia.
Se ha tratado de mostrar la falsedad del mencionado “argumento” a través
de la breve explicación del concepto de tasa de salarios, entendida como la tarifa
unitaria por unidad de esfuerzo en condiciones normales. Y se ha estimado la tasa
de salarios para algunos sectores productivos, demostrando que, en todos ellos,
41 Tapia F. (2019) menciona que se desconocieron laudos arbitrales ganados por la cstfb antes
de 1985, uno de ellos durante el gobierno de la udp.
212 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
si bien el salario real parece haber subido en algunos periodos, la tasa de salario
muestra una importante reducción.
Adicionalmente se ha presentado evidencia que compara el producto por
ocupado del obrero medio de Bolivia con el obrero medio de los países vecinos
durante el periodo 1950 - 2017. La brecha que existe durante ese tiempo parece
confirmar que la productividad del obrero medio boliviano es muy baja, compa-
rada con su par medio de países vecinos, pero esa impresión desaparece cuando
se considera a la inversión.
Si se observa la brecha que existe entre la fbkf por ocupado en países vecinos
y Bolivia, se ve que ella es mayor a la que existe cuando se compara el producto
por ocupado. Consiguientemente, se ha mostrado que cuando se corrige la brecha
de producto por ocupado con la brecha que existe en la fbkf por ocupado, se ve
que el esfuerzo del obrero medio boliviano iguala e incluso supera levemente al
del obrero medio de los países vecinos.
En suma, se presentaron dos evidencias que demuestran la falsedad del viejo
y repetido argumento de la supuesta “baja productividad” del trabajo en Bolivia.
En realidad, parece ser más bien un pretexto que los empresarios repiten para
evitar la negociación. También es lamentable que los sindicatos hasta ahora se
hayan mostrado muy poco interesados en aprovechar la evidencia que existe y
avala sus reivindicaciones salariales.
También se ha mostrado que la probable cobertura de los sindicatos en el total
de ocupados es muy reducida, pudiera ser de aproximadamente el 7% del total de
asalariados, lo que representa un poco menos del 3% del total de ocupados. Se ha
mostrado también que la mayoría de los posibles afiliados a sindicatos y que sean
personal permanente que tiene un ítem, pertenece al sector público, es decir a la
burocracia del Estado o bien a empresas públicas. Aproximadamente el 0.5 por
ciento del total de ocupados serían afiliados con las características mencionadas
pertenecientes al sector privado.
Una de las principales explicaciones para esta extremadamente baja cober-
tura del sindicalismo es el cambio en el régimen de contratación que se puso en
vigencia en 1985 mediante el ds 21060, especialmente a través de la libertad de
despido, mal llamada “relocalización”.
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Calle Tumusla mercado informal de Las Mañaneras en la ciudad de La Paz.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
Calle Tumusla mercado informal de Las Mañaneras en la ciudad de La Paz.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
216 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Mercado Rodríguez de la ciudad de La Paz.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
Calle Isaac Tamayo, ferreterías informales en la ciudad de La Paz.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
capítulo séptimo
La política tributaria como incentivo
a la formalidad: opciones de reforma
Rubén Ferrufino G.
1. Introducción
Durante los pasados 30 años la informalidad ha venido ganando espacio en la eco-
nomía y también ha cambiado su esencia. Por décadas se desarrolló una corriente
de pensamiento que entendió a la informalidad como un amortiguador social en
la medida que el empleo formal no lograba expandirse luego de la crisis de los 80.
Mucha de esa informalidad se concentraba en negocios unipersonales o familiares,
de pequeña escala y con énfasis en la subsistencia. Entonces, la informalidad jugó
un papel relevante en la generación de ingresos, especialmente en segmentos de
trabajo menos calificados. En aquellos años, el contexto de débil crecimiento en la
economía y el desempleo eran el marco en el que se comprendía la informalidad.
Desde el ámbito tributario, la respuesta fue la creación del Régimen Simplificado
como el ambiente adecuado para que estos pequeños negocios no estén fuera del
sistema, fijándoles pagos únicos y su registro en la base de contribuyentes del
país. La norma identificó entonces a artesanos, vivanderos y otros comerciantes
minoristas. Se fijaron montos limites en capital y ventas, para definir fronteras
de categorización, mismos que vinieron incrementándose a lo largo del tiempo.
A 2018 la informalidad ha evolucionado en varios sentidos, así como el
contexto donde se desarrolla. En primer lugar, la informalidad ha crecido en
escala de negocios, sectores y cantidad de personas involucradas en este tipo de
actividades. Varios métodos de cálculo convergen en el resultado de que 6 de
cada 10 personas ocupadas están en alguna actividad informal. En particular,
la informalidad está conectada al comercio y la importación con mayor énfasis
que en la transformación y la manufactura. En segundo lugar, la informalidad
ha consolidado espacios de gran escala para cumplir sus actividades en todas las
ciudades capital de departamento. La Feria 16 de julio del El Alto, la Cancha en
[217]
218 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Cochabamba, la Ramada, las Siete Calles, Los Pozos y el Abasto en Santa Cruz,
la Súper Feria, Kantuta, Roberto Young y Tagarete en Oruro, la Víbora Negra,
Fátima y El mercado Campesino, en Tarija y en Sucre la Man Césped, son una
muestra de espacios geográficos consolidados a la informalidad. Sin embargo, esa
es solo una muestra comercial de un fenómeno que tiene igualmente contraparte
en la producción y es menos visible.
También existen ferias fronterizas, particularmente en regiones donde es
posible captar la demanda de ciudadanos extranjeros que radican cerca. Es el caso
de ferias en localidades aledañas a poblaciones fronterizas brasileras y argentinas.
Entonces, al presente existen espacios comerciales apuntalados, cuya vigencia es
indiscutible para cualquier autoridad local o nacional.
En esos mercados se comercializa casi todo, desde maquinaria, vehículos y
sus partes, medicamentos, tecnología y por supuesto artículos de menor rele-
vancia como la prendería nueva o usada. Fenómenos más recientes incluyen el
renacimiento del crédito informal y una creciente gama de servicios, igualmente
informales.
Estudios recientes del Fondo Monetario Internacional ubicaron a Bolivia
entre las economías más informales del planeta, aun después de la bonanza eco-
nómica que podía haber sido el contraste de entorno respecto de la informalidad
de los 80 y 90. En efecto, una diferencia importante de contexto es la dinámica
de la economía en la bonanza (2006-2014) respecto del magro crecimiento que
prevaleció luego de la crisis de los años 80.
Es importante anotar en la descripción del entorno actual un conjunto de
hechos que hoy son particularmente favorables a la informalidad. Primero, el
modelo de crecimiento sustentado en el consumo, mismo que tiene como com-
ponentes la renta del gas (entre otras) y un tipo de cambio apreciado que generó
un ingreso mayor, medido en dólares. Ello condujo a una expansión de las impor-
taciones legales y de contrabando, desplazando varios segmentos de producción
nacional. El contrabando se apoya en la informalidad para lograr una logística
excepcional de distribución y cobertura nacional e incluso transfronteriza, tal
como se anotó previamente. La liquidez en la economía tuvo su parte; la senda
de incrementos salariales elevados junto al pago de beneficios adicionales como el
segundo aguinaldo, llenaron los bolsillos de quienes luego demandaron muchos
bienes y servicios, varios comerciados en la informalidad. Para 2018, esa expan-
sión se confirma con un crecimiento de 2000 por ciento en el Crédito Neto al
Sector Público otorgado por el bcb, 34 por ciento de expansión a la banca, y una
contracción de 35 por ciento en los saldos de títulos de estabilización monetaria
que implican mayor dinero en la economía.
En una perspectiva de mediano y largo plazo, la visión posible de la econo-
mía boliviana tiene que incorporar, necesariamente, un proceso de mejora en la
productividad, innovación, mayor valor agregado, tecnología, diversificación y
la política tributaria como incentivo a la formalidad 219
complejidad en la producción. Se tiene en frente un mundo donde la base de la
economía es el conocimiento y se requiere escala para llegar a mercados, lo que
nuevamente nos pone la mirada en las exportaciones y los mercados globales. Es
muy difícil visualizar ese futuro con el predominio de la organización productiva
informal que justamente tiene limitaciones para alcanzar lo descrito. La infor-
malidad no puede exportar, no puede apalancarse financieramente sino hasta
cierto límite, quizás en el marco del microcrédito. No puede acceder a crédito
productivo formal, tampoco puede apelar a vías menos convencionales como el
capital de riesgo.
La informalidad no puede articularse con el sector formal local debido a las
desventajas que ello supone pues no se genera crédito fiscal cuando el informal
no emite factura. La literatura que muestra bajos niveles de productividad en la
informalidad es creciente y asocia tal condición a la baja escala de operaciones,
costos fijos altos, poca especialización del trabajo y un claro desbalance entre
factores productivos. Es decir, abundante mano de obra (no siempre capacitada)
y limitado capital expresado en bienes como maquinaria, equipos, etc.
Es posible pensar en la informalidad de hoy segmentada en un tramo de peque-
ña escala, sin decisión de expansión, en ocasiones en una estrategia de subsistencia,
limitada perspectiva o en una zona de estancamiento, dado su contexto específico.
En contraste, hay un segundo tramo de informalidad que es dinámico, tiene
impulsores con energía, mayor visión, decisión de crecer y oportunidades, muchas
veces truncadas por su condición informal.
Entendido el problema de esa manera, emerge la necesidad de construir
una vía adecuada para que estos emprendedores dinámicos puedan llegar a la
formalidad percibiendo beneficios y ventajas respecto del escenario de infor-
malidad. Mientras el primer grupo seguirá siendo informal y corresponderá un
tipo de políticas para apoyarlos, el segundo grupo tiene en esencia la necesidad
de evolucionar hacia un contexto formal, pero en condiciones que le favorezcan.
Una solución duradera a la informalidad pasa por contar con condiciones para
que prospere la formalidad. Es decir, empleo protegido en crecida, inversión y
desarrollo empresarial con perspectiva de futuro, capital humano con creciente
cualidad para la producción y el emprendedurismo como factor de cambio cul-
tural. En medio de lo descrito, dos factores particulares son determinantes de
la informalidad; el primero está relacionado a la norma y los costos laborales, el
segundo tiene que ver con los costos tributarios, que no solo hacen referencia a
los pagos que corresponde asumir a favor del fisco, sino a la complejidad y riesgos
asociados a ser un contribuyente formal sujeto a fiscalización (costos administra-
tivos y de transacción).
Es claro que varios elementos deben ser alineados para inducir a la formalidad
en base a una decisión racional de costo/beneficio. Ser formal debe ser ventajoso y
no lo contrario. Particularmente para los negocios con potencial de crecimiento,
220 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
la formalidad debe ser plenamente accesible y con beneficios claros como mer-
cados adicionales, asistencia técnica, financiamiento competitivo, conocimiento
y acceso a tecnología, entre otras ventajas.
Dicho ello, en el presente trabajo se aborda solo el componente tributario.
Otros autores que participan en esta publicación harán énfasis en la productividad,
los salarios y el mercado laboral, además con enfoques distintos en cada caso, de
modo que se logre una visión más completa de la informalidad. En ese marco,
cabe la pregunta respecto de si el sistema tributario actual es adecuado, no solo
para la formalización, sino de manera más general, para los retos que la econo-
mía enfrenta en el futuro inmediato. Cabe anotar que el objetivo de lograr que
la informalidad dinámica tribute es relevante, sin embargo, igual de importante
es lograr que estos segmentos prosperen, logren mayor productividad, generen
producción competitiva y empleo de calidad.
Para 2019 el Presupuesto General del Estado programó un déficit fiscal de
6.98 por ciento del pib. Con este dato, la economía estaría registrando el sexto
año consecutivo de déficit, producto de una combinación de factores. El primero
es la baja en los ingresos por hidrocarburos que pasaron de 27.500 millones de
bolivianos en el pico (2014) a 15.200 millones al cierre de 2018. Se trata de una
caída cercana al 45 por ciento en un contexto en el que no es racional esperar
una recuperación sustancial de precios ni volúmenes. El segundo es que el gasto
fiscal ha crecido al punto que los ingresos corrientes alcanzan para cubrir el gas-
to corriente, mas no para financiar programas de inversión pública que puedan
impactar en el crecimiento económico sin tener que acudir a endeudamiento a
tasas aceleradas.
La literatura apunta como una de las causas de la informalidad a los sistemas
tributarios complejos y difíciles de gestionar para contribuyentes actuales y poten-
ciales. Eso es visible en estructuras productivas donde una parte importante de la
producción es generada en pequeña escala y no puede solventar salarios de perso-
nal capacitado y dedicado a estas tareas administrativas (con cierto conocimiento
de normas impositivas, sistemas informáticos, contabilidad, normativa laboral,
pensiones, etc). Al tiempo, esa dispersión también incide en las decisiones de la
Administración Tributaria que debe optimizar recursos para recaudar, hecho que
puede ser percibido como un bajo nivel de imposición de la norma para afrontar
la informalidad. Al respecto, con un método a veces cuestionado, pero estándar
para 190 países en el mundo, desde hace varios años el Banco Mundial elabora la
publicación “Pagando Impuestos” como parte de un esfuerzo mayor para medir
el clima de negocios1. En el reporte 2019, Bolivia se ubica en la posición 186, con
indicadores específicos que sugieren problemas de pesadez en el sistema tributa-
rio, a la luz de la realidad de creciente informalidad y negocios de menor escala.
1 Haciendo Negocios.
la política tributaria como incentivo a la formalidad 221
Lo descrito desemboca en un problema serio que es la concentración de la
recaudación tributaria; las cifras oficiales reportan que el poco más del 1 por ciento
del padrón de contribuyentes explica cerca del 80 por ciento de las recaudacio-
nes, de modo que la base impositiva es demasiado estrecha. Entre Principales y
Grandes contribuyentes se suma cerca de 5000 unidades productivas de casi 315
mil que están inscritas en el Régimen General de contribuyentes a 2017. Enton-
ces, queda claro que existe un gran número de empresas que aportan poco y un
número mayor de actividades que, siendo informales, no aportan nada. El 65% de
las recaudaciones se generan en solo 100 empresas catalogadas como principales
contribuyentes (prico) y cuando se aísla el efecto de ypfb y los hidrocarburos la
concentración persiste. La Paz y Santa Cruz explican el 80% de las recaudaciones
y las personas jurídicas representan el 88% de los ingresos.
Como es previsible, existe un costo asociado a la recaudación tributaria que
es proporcional a la complejidad de la fiscalización, particularmente cuando se
trata de un numero amplio de unidades productivas pequeñas o mimetizadas en
espacios consolidados de la informalidad. No es rentable la interdicción o control
puesto que se recauda menos de lo que se gasta administrativamente en determinar
deudas, evasión u omisiones. En consecuencia, las metas de recaudación impuestas
a la administración tributaria terminan en la concentración de esfuerzos de fisca-
lización sobre los contribuyentes más grandes y visibles. Desde esa perspectiva,
el sistema tributario concebido en el contexto prevaleciente en 1986 no parece
tener la capacidad de resolver los problemas de hoy. De ello surge la necesidad
de concebir un nuevo sistema capaz de cerrar brechas fiscales, ampliar la base
de contribuyentes e incorporar a segmentos de informalidad, sobre la base de
ventajas y controles más amplios y efectivos respecto de lo que la administración
tributaria sola podría lograr.
El modelo tributario de 1986 apuntó al Impuesto al Valor Agregado (iva)
como pilar de la recaudación y estableció el Régimen Complementario al iva (rc-
iva) como impuesto controlador. Es decir, el mecanismo que activa la cadena de
generación de dedito y crédito fiscal iva fue el rc-iva aplicado al consumidor, que
en ese momento correspondía a un segmento relevante de trabajadores formales
a los cuales se les podía retener el impuesto para que luego lo puedan descargar y
recuperar lo retenido con la presentación de facturas. Hoy la mayor parte de los
trabajadores es informal, no son dependientes y no tienen ninguna necesidad de
exigir facturas por sus compras. Más aún, los umbrales para la aplicación del rc
iva dentro el segmento asalariado han subido, de modo que incluso dentro esta
minoría son muy pocos trabajadores los que demandan facturas. Eso claramente
erosiona la recaudación y es favorable al informal que no emite facturas por sus
ventas y compite con el formal.
El sistema fue concebido sin la perspectiva de que la informalidad podría avan-
zar en las proporciones que hoy se aprecian, lo que da cuenta de sus limitaciones.
222 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Más aún, en la perspectiva de que el idh siga en descenso, el resto de la estructura
no podrá cubrir ese vacío, lo que lleva a cuestionar no solo los problemas de in-
gresos fiscales sino también la dimensión y calidad del gasto público. Entonces,
lo descrito hasta aquí plantea la necesidad de repensar los impuestos, pero no solo
desde la perspectiva de recaudación, sino desde la óptica de que ésta contribuya a
una formalización gradual y con ello una base imponible más amplia y equilibrada.
La informalidad tiene una dimensión en el comercio exterior y en especial
en las importaciones ilegales que han ganado espacios grandes, desplazando a la
producción y el comercio formales. Se estima que el contrabando habría subido a
cifras cercanas al 8% del pib y que el flujo que genera es mayor al valor agregado
del sector “comercio formal”
El presente documento presenta un conjunto de propuestas que fueron dis-
cutidas y trabajadas por el autor en el marco de iniciativas que llevó adelante la
Confederación de Empresarios Privados de Bolivia en el dialogo con el gobierno
durante 2017 y 2018. Desde esa perspectiva, lo que se hace en el presente trabajo es
una revisión y ajuste de ideas que, por un lado, sintetizan lo trabajado previamente y
por otro, actualiza los datos en la medida que oficialmente se hicieron públicos. En
2018 se conoció informalmente cierta predisposición gubernamental para lanzar
iniciativas como las planteadas; sin embargo, ello no se ha concretado y tampoco
se conoce si luego de la coyuntura electoral y dependiendo de los resultados, se
impulse alguna de estas propuestas. Lo que es más claro no solo para este autor
sino para muchos otros, es la necesidad de rediseñar el sistema tributario actual
y el presente documento se enmarca en el propósito de sumar a una discusión
propositiva que contribuya a la identificación de opciones.
La segunda sección de este documento presenta un diagnóstico rápido del
sistema tributario para identificar las debilidades del mismo en cuanto a la cober-
tura del padrón, las recaudaciones del iva y el debilitamiento del rc iva como
factor de control.
La tercera sección presenta un esquema general de propuesta de ajustes al
sistema tributario y de pensiones, con varios componentes. Lo central en tales
propuestas es lograr una mayor cobertura de contribuyentes a través de incentivos
por los cuales los consumidores cumplan un papel relevante demandando facturas
por sus compras. Es posible que la Administración Tributaria logre efectos am-
pliatorios si ésta se enfoca en nuevos contribuyentes, pero también es claro que el
al presente el sistema no incorpora mecanismos para que los consumidores sean
parte del esquema de control. La propuesta intenta cambiar esta situación, que hoy
incentiva para que los consumidores compren sin factura a cambio de alguna rebaja.
La cuarta sección presenta una breve discusión para limitar de uso de efectivo,
reducir la circulación de billetes de corte mayor (Bs. 200 y 100) al tiempo que se
generan las herramientas e incentivos para ampliar los medios de pago electró-
nicos. Las conclusiones se presentan en la cuarta y última sección.
la política tributaria como incentivo a la formalidad 223
2. Problemas con el sistema tributario
2.1. Suficiencia y equidad
El sistema tributario busca proporcionar los recursos necesarios para financiar el
gasto público y esa propiedad se define como suficiencia, que depende del número
de impuestos que se aplican, el hecho que se grava, la base de contribuyentes, las
alícuotas imponibles y la capacidad de la administración tributaria para recaudar.
Por su parte, la recurrente insuficiencia tributaria en Bolivia está ligada a dos
aspectos críticos; por un lado, en varios periodos de la historia económica nacional
el gasto público se ha incrementado con cargo a ingresos temporales. Lo suce-
dido con la expansión del gasto con cargo a la renta del idh parece ser el nuevo
ejemplo de esa lógica cíclica. Por otro lado, la concentración de la recaudación y
la estrechez de la base imponible se suman como factores ligados a la acelerada
expansión de la informalidad de la economía.
El gráfico 1 reporta el saldo fiscal donde puede apreciarse con claridad la
tendencia de déficit fiscal en el largo plazo. En todo el periodo los saldos han sido
negativos, con excepción del tramo 2006 a 2013, que corresponde a la bonanza
de hidrocarburos. A partir de 2014 nuevamente se registró déficit y tomando la
proyección oficial para 2019 se marcaría el sexto año de saldo negativo.
Gráfico 1
Resultado fiscal (Superávit/Déficit) SPNF, 1990-2019
(en porcentaje del PIB) - 2019 proyectado PGE
6,00
4,50
4,00
1,68
2,00
0,00
-1,81 0,09
-2,00
-4,37 -3,36
-4,00
-6,00
-6,70 -6,98
-8,00 -6,90
-8,83 -7,80 -8,32
-10,00
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
2019
Fuente: Elaboración con datos del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas.
224 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
La caída en la renta del gas ha sido fuerte después de llegar a un pico en 2014
con Bs. 15.543 millones, que significó un cuarto de la recaudación total interna
y aduanera. Porcentualmente, la contracción a 2016 fue de 60%, para cerrar el
año con Bs. 6.163 millones (Gráfico 2).
Gráfico 2
Recaudación IDH y participación en la recaudación total, 2005-2018
(En millones de Bs. y porcentaje)
18.000 40%
15.543
16.000
35%
14.000
11.097
12.000 30%
26% 26%
10.000
7.636 25%
6.744
8.000
6.000 20%
6.163
4.000
13%
-2.328 15%
2.000
11%
0 10%
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
2018
IDH Part. % IDH/Rec total
Fuente: Elaboración con datos del Boletín de Ingresos y Gastos Tributarios 2015, MEFP.
El balance fiscal de largo plazo depende del ingreso y el gasto. La reducción del
último es una tarea compleja con restricciones políticas importantes que deterioran
la popularidad de los gobiernos. Sin embargo, un escenario en el que la calidad del
gasto público es cuestionada no solo por su efectividad sino también por matices
negativos como la corrupción, resulta indispensable que en un enfoque integral
se discuta cómo racionalizar y optimizar lo que el Estado ejecuta y los resultados
que la ciudadanía requiere. Adicionalmente, existe, en la coyuntura boliviana, la
necesidad de restablecer cierta coherencia macroeconómica puesto que el exceso
de gasto se traduce en un drenaje de reservas internacionales.
Dicho lo anterior, cabe adelantar que el presente esfuerzo se concentra en
el ingreso, en busca de ampliar la formalidad. Por supuesto que ningún esfuerzo
será suficiente si el ritmo de expansión del gasto es elevado. Con esa delimitación
la pregunta relevante es:
– ¿El sistema actual podrá cumplir con el objetivo de mitigar la informalidad
y ampliar la base de contribuyentes?
la política tributaria como incentivo a la formalidad 225
La capacidad recaudatoria está dada por los ingresos que es posible alcanzar
con un sistema tributario determinado y un esfuerzo fiscalizador óptimo. Esta
capacidad recaudatoria usualmente es menor que la recaudación potencial que
se obtendría si existiera un pleno cumplimiento, pero mayor que la recaudación
real y efectiva.
La brecha que separa la recaudación potencial de la recaudación efectiva co-
rresponde a la evasión tributaria; pero sólo una parte de ella, que es la diferencia
entre la capacidad recaudatoria y la recaudación efectiva, es responsabilidad de
la Administración Tributaria. El resto, es decir, la brecha entre la recaudación
potencial y la capacidad recaudatoria, es atribuible al diseño del sistema tributario.
Para lograr suficiencia se dispone de dos herramientas: i) aumentar la capacidad
recaudatoria y ii) mejorar la eficiencia de la administración tributaria. La primera
corresponde al ámbito de la política tributaria donde importan variables tales
como el nivel de las alícuotas y la amplitud de la base imponible, entre otras. Jorrat
(1996) elaboró un estudio en el que incluyó el caso de Bolivia, determinando un
37% de potencial adicional de recaudación para el iva por ampliación de la base
imponible.
2.1.1. Capacidad recaudatoria
La capacidad recaudatoria depende del diseño del sistema tributario donde im-
porta la cantidad de impuestos, las alícuotas y el tamaño de la base imponible.
Alícuotas muy altas impulsan la decisión de evasión, pero igualmente los costos
administrativos, tiempo y recursos requeridos para cumplir adecuadamente las
regulaciones tributarias. Más aún, cuando errores de cumplimiento conducen
a sanciones elevadas que pueden significar el deterioro de las condiciones de
operación de los negocios, éstos tienen incentivos para permanecer informales
evadiendo tributos y también riesgos.
Las alícuotas, costos y sanciones
Desde la perspectiva del contribuyente importa no solamente la alícuota, sino
los costos asociados a todo el proceso de cumplimiento tributario, que implican
la asignación de tiempo de profesionales que no siempre están al alcance de los
pequeños negocios. Pero también, importan los riesgos y contingencias que
emergen del proceso de fiscalización, pues derivan en sanciones que ahuyentan al
contribuyente. En tal tipo de escenario las personas deciden por la informalidad.
La informalidad en Bolivia no es un hecho reciente pero su naturaleza ha cam-
biado. En los años 90 la informalidad se entendía como un segmento mayormente
de subsistencia; evidencia de ello fue el monto de microcrédito promedio que fluc-
tuaba alrededor de us$ 500. Al presente, dentro los amplios sectores informales
226 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
existen negocios dinámicos, que a diferencia de los de subsistencia, tienen tasas de
expansión importantes. La evidencia de esa dinámica es nuevamente el microcrédito
promedio, que a finales de 2016 superó los us$ 13.000 por cliente, dando además
paso a una nueva clasificación que distingue microcrédito y crédito pyme.
Existe un creciente segmento de negocios con perspectiva de expansión y
con emprendedores que buscan crecimiento. Requieren acceso a financiamiento;
necesitan relacionarse comercialmente con empresas formales, pero también varios
de esos negocios mantienen un enfoque que apunta al consumidor final, mismo
que en la mayoría de los casos no exige factura por sus compras, debido a las altas
exenciones fijadas en el Impuesto al Régimen Complementario al iva (rc-iva).
La base imponible
La amplitud o estreches de la base imponible es un factor real que merma la re-
caudación tributaria. Los factores que definen ésta se generan en la disponibilidad
o ausencia de mecanismos de información para la identificación e incorporación
de nuevos contribuyentes (sistemas de información e inteligencia), la estructura
empresarial donde importa la formalidad y la escala de los negocios. La base
imponible puede ser valorada a partir de las características del padrón de contri-
buyentes que se presenta en el Cuadro 1.
Cuadro 1
Bolivia: características del Padrón de Contribuyentes al 2017
(En porcentaje)
Categoría Part. % en Part. Padrón Part. % en Part. % recaud.
Padrón Acum. recaudación acum.
PRICO 0,03% 0,03% 43,0% 43,0%
GRACO 1,26% 1,29% 36,1% 79,1%
Resto 77,09% 78,38% 20,7% 99,8%
Regímenes especiales 21,6% 100,0% 0,2% 100,0%
Tipo de persona Part. % en Part. Padrón Part. % en Part. % recaud.
Padrón Acum. recaudación acum.
Persona Jurídica 8,9% 8,9% 86,7% 86,7%
Empresa Unipersonal 42,3% 51,2% 10,5% 97,2%
Persona Natural 48,8% 100,0% 2,8% 100,0%
Sucesión Indivisa 0,0% 100,0% 0,0% 100,0%
Departamento Part. % en Part. Padrón Part. % en Part. % recaud.
Padrón Acum. recaudación acum.
Santa Cruz 27,2% 27,2% 38,3% 38,3%
La Paz 28,1/ 55,2% 38,4% 76,7%
Cochabamba 16,7% 72,0% 12,3% 89,0%
Chuquisaca 5,2% 77,1% 2,2% 91,2%
la política tributaria como incentivo a la formalidad 227
Tarija 7,7% 84,9% 2,1% 93,2%
Potosí 5,1% 89,9% 4,3% 97,6%
Oruro 5,1% 95,0% 1,5% 99,1%
Beni 3,7% 98,7% 0,8% 99,9%
Pando 1,3% 100,0% 0,1% 100,0%
Actividad económica Part. % en Part. Padrón Part. % en Part. % recaud.
Padrón Acum. recaudación acum.
Comercio 20,4% 20,4% 19,3% 19,3%
Industria Manufacturera 5,0% 25,3 17,7% 37,0%
Petróleo y Gas Natural 0,02% 25,3% 4,8% 41,9%
Otros servicios 39,7% 65,1% 14,8% 56,6%
Transporte y Comunicaciones 6,1% 71,2% 12,6% 69,2%
Establecimientos Financieros 0,5% 71,7% 9,2% 78,4%
Construcción 5,4% 77,1% 6,9% 85,3%
Minerales Metálicos y no Metálicos 0,8% 77,9% 6,2% 91,5%
Administración Pública 0,2% 78,0% 3,7% 95,2%
Electricidad, Gas y Agua 0,2% 78,2% 3,6% 98,8%
Agricultura Caza, Pesca 0,2% 78,4% 1,0% 99,8%
Regímenes Especiales 21,6% 100,0% 0,2% 100,0%
Fuente: Elaboración con datos del SIN 2017.
Los principales contribuyentes (prico), que están alrededor de una centena
de empresas, representan 0,03% del padrón y explican el 43% de la recaudación.
Si a ellos se suman los Grandes Contribuyentes (graco) que son cerca de 4.000 se
concluye que un padrón acumulado de 1,29% explica el 79,1% de la recaudación
total. Sin duda estos datos reportan una importante concentración de ingresos
en pocos contribuyentes.
Las personas jurídicas, que son organizaciones empresariales, representan el
8,9% del padrón con un aporte de impuestos equivalente al 86,7% del total. Si
se suman las personas unipersonales que son el 51,2% del padrón se explica el
97,2% de las recaudaciones.
El análisis por departamento reporta que La Paz y Santa Cruz suman más de
la mitad del padrón y la recaudación correspondiente alcanza a 76,7% del total.
El análisis por sector o actividad económica coloca al comercio en el primer lugar,
por encima de la industria y otros servicios.
Indicadores de informalidad
El grado de informalidad de una economía influye en su capacidad recaudatoria;
a mayor informalidad menor es la base de contribuyentes y menor la efectividad
de los impuestos. La informalidad se expresa adicionalmente en el empleo y la
calidad de éste. El Cuadro 2 reporta un resumen de los resultados del estudio
228 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
del fmi (2018) que ubica al país, tomando el dato a 2015, entre los 15 países más
informales en el mundo y en el cuarto lugar si se toma el promedio para periodo
considerado. El mismo estudio tomó un promedio más extenso y de allí que se
ubicó a Bolivia como el más informal del mundo.
Cuadro 2
Informalidad según FMI (2018) Economías Sombra Alrededor del Mundo
Ranking País 2004 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 Prom
2004-2005
1 Zimbabwe 63,50 53,16 60,58 60,42 61,66 69,08 65,62 63,89 63,69 64,55 65,85 67,00 64,08
2 Haiti 54,67 55.02 56,53 58,25 54,15 53,72 52,93 52,30 52,49 51,84 51,21 56,38 54,12
3 Georgia 66,10 66,91 63,79 64,55 67,93 68,46 64,73 60,86 58,67 56,57 54,10 53,07 62,15
4 Nigeria 56,72 55,84 51,95 54,96 53,06 53,98 52,80 51,51 51,56 51,70 50,64 52,49 53,10
5 Gabon 58,13 55,41 59,63 58,68 60,07 63,47 58,02 54,75 53,50 52,52 53,48 51,01 56,64
6 Myanmar 42,91 39,86 48,41 46,38 48,89 49,30 48,60 47,56 45,49 43,93 43,30 50,99 46,39
7 Africa Central 41,12 41,58 39,12 38,15 38,88 38,23 37,54 36,94 37,85 52,64 55,96 50,71 42,48
8 Benin 55,49 56,38 55,79 52,75 53,52 56,63 54,49 55,12 53,64 50,71 46,33 48,28 53,26
9 Congo 46,64 46,53 47,09 44,51 44,06 46,36 44,19 44,81 45,98 45,65 41,07 46,95 45,32
10 Guatemala 53,47 53,12 50,46 49,68 50,47 53,26 52,23 51,76 50,62 50,48 47,82 46,88 50,85
11 Bolivia 66,74 65,64 61,77 59,97 54,65 58,40 55,06 51,82 49,64 48,18 46,93 45,98 55,40
12 Madagascar 39,87 40,98 41,34 42,68 38,70 43,33 44,98 45,02 44,33 46,27 44,84 45,29 43,13
13 Liberia 41,31 42,47 39,95 42,71 43,09 43,45 41,57 41,52 42,23 42,37 42,45 43,67 42,23
14 Gambia 38,90 45,77 48,19 47,90 45,28 39,78 35,17 48,57 42,64 40,95 43,81 43,64 43,38
15 Thailandia 49,45 48,70 48,24 48,11 47,84 51,22 48,65 47,88 46,67 46,74 47,25 43,12 47,82
Fuente: FMI Working paper 2018.
Tomando la información de las Encuestas de Hogares es posible determi-
nar con mayor cercanía la condición tributaria de los empleadores. La encuesta
identifica tres tipos de situaciones que luego permiten inferir sobre la condición
tributaria y la informalidad:
– Obreros(as) y empleados(as) que declaran que su unidad económica no tiene
nit, y que trabajan en organizaciones privadas u organizaciones no guber-
namentales (ong) excluyendo aquellas extraterritoriales.
– Trabajadores (as) por cuenta propia, cooperativistas, trabajadores (as) fami-
liares y socios (as) patrones (as) o empleados (as) que declaran que la unidad
económica donde trabajan no tiene nit.
– Empleados (as) del hogar.
La informalidad, medida con ese enfoque de registro tributario, estaría en 54.6%
en 2017 tal como se puede apreciar en el gráfico 3, donde se muestra que ese eleva-
do nivel se ha mantenido inclusive durante los años recientes de auge económico.
la política tributaria como incentivo a la formalidad 229
Gráfico 3
Empleo urbano por condición de informalidad por Régimen Tributario
100
90
80
56,3
70 61,3 53,1 55,8 54,1
54,8 52,4 48,1 54,6
58,6
60 53,2 52,6
50
40
30
43,6 41,7 40,3
20 38,7 38,7 39,7
36,5 38,6 36,3
33,4 34,2 33,3
10
0
2005 2006 2007 2008 2009 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
Formales Informales Sin información
Fuente: Elaboración con datos de EMINPRO-INESAD.
2.2. Indicadores agregados de padrón y recaudaciones
Padrón
El gráfico 4 reporta, en el eje izquierdo, la evolución del número de contribuyentes
considerando todos los regímenes (Simplificado, General y los especiales como
el Agropecuario y otros). Si se comparan las cifras de inicio de los 2000 contra lo
más reciente (2017), es posible apreciar un incremento leve que lleva el valor, en
cifras redondas, de 334 mil a 400 mil contribuyentes.
En el eje derecho se muestra el cociente entre el número de registros en el
padrón y la población ocupada (po); en 2017, el padrón equivale a 7,43% de la
po, dato que informa de la baja cobertura del Padrón respecto de la población
que esta empleada o tiene alguna ocupación económica que le devenga ingresos.
El gráfico permite extraer algunas conclusiones importantes; primero la baja
cobertura y segundo la alta correlación entre variables. Tomando en cuenta los
valores a partir de 2005, luego de la depuración del Padrón, la correlación entre
éste y la po es 72,5%; es decir, la evolución del registro de contribuyentes está
influenciada por la po.
230 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Gráfico 4
Padrón de Contribuyentes y % de población ocupada, 2000-205
(En número de personas y porcentaje)
14.000 12%
403.118 400.812
393.811
12.000
9,20% 10%
353.226
10.000
7,54% 7,43% 8%
6.94%
8.000
274.876
4,97% 6%
6.000
4%
4.000
211.519
2.000 2%
0 0%
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
Padrón Padrón como % PO
Fuente: Elaboración con datos del SIN y UDAPE.
En el Cuadro 3 se puede apreciar las tasas de crecimiento del Padrón en
número de contribuyentes y como porcentaje de la po, donde la dinámica de
esta medida es menor al primer caso. Es decir que, aun cuando el Padrón ha
crecido en 89%, la cobertura de éste respecto de la po ha crecido menos (49%).
Así, una proporción mayor de la po no estaría siendo capturada en el registro
de contribuyentes, dato que es consistente con el criterio de ampliación de la
informalidad.
Cuadro 3
Indicadores de evolución del Padrón Tributario
Año 2005 2017 Crec. %
Padrón en No. Contrib. 211.519 400,812 89%
Padrón % PO 4,97% 7,43% 49%
Fuente: Elaborado con datos de SIN y UDAPE.
En el Cuadro 4 se muestra las tasas de crecimiento interanual para cada com-
ponente del padrón luego de la depuración; se puede apreciar mayor dinámica en
las categorías del Régimen Simplificado y graco, como también en el Agrario.
Por otro lado, el Resto de contribuyentes en el Régimen General ha crecido a un
ritmo sustancialmente menor.
la política tributaria como incentivo a la formalidad 231
Cuadro 4
Tasas de crecimiento interanual Padrón de Contribuyentes 2005 al 2017
(En porcentaje)
Graco Resto RG RTS STI RAU Total general
9,77% 5,04% 11,15% -15,40% 14,77% 5,47%
Fuente: Elaboración con datos del Boletín de Ingresos y Gastos Tributarios MEFP.
Lo descrito es importante en la medida que muestra menor crecimiento
en el resto del Régimen General, donde se podría esperar mayor espacio de
incorporación de contribuyentes, debido a la propia naturaleza de la estructura
empresarial, donde las empresas grandes son relativamente pocas mientras que
las medianas, pequeñas y micro son mayores. graco ha crecido por encima del
promedio (5,47%) mientras que el resto del rg ha crecido por debajo de éste.
Si bien un grupo reducido de contribuyentes de gran tamaño genera una
parte muy importante del ingreso fiscal en Bolivia, la lógica de ampliación in-
corporando muchos contribuyentes que aportan menos ingreso debe ser igual o
más importante que aquella que enfatiza en los grandes. Ello, ligado a la realidad
que muestra pocas empresas graco, apunta a contribuyentes que caerían en el
Resto del rg y entre ellos los informales, que no son los más pequeños (que están
en el rts), sino aquellos que tienen mayor tamaño.
Cuadro 5
Crecimiento del Padrón de Contribuyentes e incidencia
(En número de personas y porcentaje del 2005 y 2017)
Regímenes Cont. 2005 Part. % Cont. 2017 Part. % Crecimiento Incidencia
Graco 1.687 0,8% 5.161 1,3% 205,9% 1,6%
Resto RG 171.269 81,0% 309.004 77,1% 80,4% 65,1%
RTS 21.671 10,2% 77.050 19,2% 255,5% 26,2%
STI 15.452 7,3% 2.077 0,5% -86,6% -6,3%
RAU 1.440 0,7% 7.520 1,9% 422,2% 2,9%
Total 211.519 100,0% 400.812 100,0% 89,5% 89,5%
Fuente: Elaboración con datos del Boletín de Ingresos y Gastos Tributarios 2017, MEFP.
En el Cuadro 5 se muestra el crecimiento de cada categoría y la incidencia
de cada caso sobre el crecimiento general del Padrón. Se puede apreciar que, sin
bien el resto del rg creció más lento, su incidencia en la expansión general es
la más alta (65,1%) y de allí su importancia, como segmento capaz de ampliar
efectivamente la base de contribuyentes.
232 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Recaudaciones y presión tributaria
El Cuadro 6 refleja la recaudación total por impuestos, considerando efectivo y va-
lores para el año 2017, donde se ha clasificado los ingresos generados en el mercado
interno, aquellos que son ligados a los hidrocarburos y finalmente los que se generan
en las importaciones. Del total, los ingresos generados en el mercado interno re-
presentan el 61.9%, mientras que los del sector hidrocarburos e importaciones son
11,8 y 26,3%, respectivamente. La tendencia de ingresos por hidrocarburos ha sido
decreciente y no se avizoran perspectivas para que esto se revierta sustancialmente.
Cuadro 6
Participación y presión Tributaria por tipo de Impuestos 2017
(En millones de Bs. y porcentaje del PIB a precios corrientes)
Participación
Impuesto Recaudación Participación % Presión
% del subtotal
del total Tributaria
IUE 8.591,1 15,99% 25,8% 3,3%
IVA (Mercado intero) 10.349,5 19,26% 31,1% 4,0%
IT 4.391,9 8,17% 13,2% 1,7%
Conceptos varios1 2.694,4 5,01% 8,1% 1,0%
ICE (Mercado interno) 1.890,8 3,52% 5,7% 0,7%
IUE RE 1.058,8 1,97% 3,2% 0,4%
IEHD (Mercado interno) 3.073,3 5,72% 9,2% 1,2%
RC-IVA 502,2 0,93% 1,5% 0,2%
ITF 490,8 0,91% 1,5% 0,2%
ISAE 122,1 0,23% 0,4% 0,0%
Régimen agropecuario unificado 31,4 0,06% 0,1% 0,0%
Régimen Tributario simplificado 29,7 0,06% 0,1% 0,0%
IJ/IPJ 77,8 0,14% 0,2% 0,0%
Sistema Tributario integrado 0,1 0,00% 0,0% 0,0%
Programa transitorio 0,0 0,00% 0,0% 0,0%
Subt. Impuestos Mercado Interno 33.303,9 61,98% 100% 12,85%
IVA (Importaciones) 9.849,9 18,33% 69,8% 3,8%
GA2 3.198,3 5,95% 22,7% 1,2%
ICE (Importaciones) 953,3 1,77% 6,8% 0,4%
IEHD (Importaciones) 114,6 0,21% 0,8% 0,0%
Subt. Impuesto Importaciones 14.116 26,27% 100% 5,4%
IDH 6.312,6 11,75% 100% 2,4%
Recaudación Tributaria y Aduanera 53,733 100% 100% 20,7%
(1) El rubro de concepto varios incluye la recaudación por concepto de adeudos tributarios, mora, multas, facilidades
de pago y la recaudación desde la gestión 1990 de los impuestos i) IRPPB hasta 1994, ii) IERI hasta 1995, iii) IPR
hasta 1999, iv) IRPE hasta 2002. La gestión 2009 incluye Bs. 470,0 millones de recaudación en valores de entidades
en liquidación según Resolución Administrativa Nº 174.
(2) Recaudación en efectivo a fecha de pago de 1990 a 2004.
Fuente: Elaboración con datos del Boletín de Ingresos y Gastos Tributarios 2015 MEFP e INE.
la política tributaria como incentivo a la formalidad 233
En materia de contrabando, la Confederación de Empresarios Privados de
Bolivia cepb (2017) ha calculado una incidencia equivalente al 8% del pib que,
aplicando la tasa impositiva evadida por el iva, generaría una recaudación adicional
por cerca Bs. 2.800 millones anuales. Lograr esos ingresos supondría un grado de
efectividad difícil de lograr en términos de interdicción, pues implicaría reducir
el contrabando prácticamente a un mínimo.
Los datos muestran que el efecto recaudador ligado al contrabando es impor-
tante, pero tiene un límite en la realidad. Esto muestra la importancia de ampliar
la base impositiva en el mercado interno, como vía con mayor probabilidad de
ampliación de la universalidad impositiva. De hecho, existen sinergias de modo
que una mayor formalización en el mercado interno tendría como consecuencia
una mayor recaudación por importaciones.
Considerando ambos, mercado interno e importaciones, el iva explica el
37% de las recaudaciones, de modo que es el principal impuesto en la recaudación
total. Cuando se considera solo el mercado interno, el peso del iva representa
el 31,1%, de modo que es más relevante que el iue (25,8%). Si se considera los
ingresos por importaciones, el iva representa el 69.8% del total.
La columna referida a la presión tributaria muestra que los ingresos representan
el 20,7% del pib, cifra que incluye hidrocarburos. El dato sin idh alcanza a 18,3%,
tal como se muestra en el gráfico 7 a continuación. Es interesante notar una subida en
la presión, aun sin idh y luego una bajada primero liderada por hidrocarburos (desde
2014) y luego reflejada en la cifra sin idh (desde 2016). Este comportamiento estaría
reflejando menor dinámica económica si se entiende que los principales impuestos
(iva e iue) están asociados a la producción, el consumo y la renta de las empresas.
2.2.1. Indicadores específicos del iva
Es indiscutible la importancia del iva en la estructura de ingresos, tanto internos
como de importaciones. Este impuesto indirecto funciona como un gravamen al
consumo y permite capturar parte de la actividad informal, por lo que las mejoras
en su diseño e implementación resultarían en avances relevantes en recaudación.
Existen indicadores estándar que ayudan a valorar la eficiencia recaudadora
del iva y en lo que sigue se presentan dos. Un detalle metodológico exhaustivo
puede encontrarse en Thackray (2014) en un estudio para Estonia y un enfoque
que prioriza la efectividad de la Administración Tributaria está disponible en dgi
(2006), para el caso de Uruguay.
Productividad e índice de productividad del iva
El indicador de Productividad del iva o Eficiencia de Recaudación iva permite
medir el alcance de la recaudación respecto del consumo total privado y público
de la economía:
234 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
(1)
Dónde:
: Productividad del iva
: Consumo Final de los Hogares y Gobierno
τi : Alícuota general del iva (13%)
: Recaudación efectiva del iva.
En la expresión (1) el numerador es la recaudación total iva y el denominador
es el potencial de recaudación, considerando como base el consumo total y la
alícuota del impuesto. Para construir el indicador se consideró datos en millones
de bolivianos en una serie temporal desde el año 2000 a 2017.
Por su parte, el Índice de Productividad del iva permite medir cuánto de re-
caudación (en porcentaje del pib) permite generar cada punto de alícuota del iva.
Dónde:
í[Link] : Índice de Productividad del iva
[Link] : Recaudación del iva
PIBi : Producto Interno Bruto
τi : Alíctuota general del iva
Los resultados correspondientes se muestran en el Cuadro 7 donde se pue-
de apreciar la evolución y vale la pena remarcar que se está valorando ambos al
tiempo, el desempeño del iva mercado interno e iva importaciones.
La Productividad del iva ha subido sostenidamente hasta un pico en 2013
(93,4%) que da cuenta de una recaudación cercana a lo que representa el potencial
medido por el consumo.
Se observa que la productividad del iva o “eficiencia de recaudación del iva”
para el año 2017 alcanzó 70,8% del potencial dado por el consumo, dato menor
con respecto a los años inmediatamente anteriores. Por otra parte, del Índice de
Productividad se concluye que, en 2017, cada punto porcentual de la alícuota
permite generar ingresos equivalentes a 0.6 puntos del pib. Nuevamente, este es
un indicador menor al de años previos.
Ambos indicadores reportan una mejora relevante hasta 2013 y 2015 respec-
tivamente, para luego descender, lo que estaría informando de un retroceso en la
productividad en este impuesto.
la política tributaria como incentivo a la formalidad 235
Cuadro 7
Productividad del IVA e índice de productividad del IVA 2000-2017
(En millones de Bs. y por porcentaje)
Año PIB nominal Rec. IVA Gasto CFH e Gasto de Prod. del IVA Índice de IVA como %
ISFLSH la Adm. Prod. del IVA del PIB
Pública
2000 51.928,5 2.948,6 39.655,5 7.550,0 48,0% 0,44% 5,7%
2001 53.790,3 3.250,0 40.499,3 8.458,1 51,1% 0,46% 6,0%
2002 56.682,3 3.582,3 41.842,2 9.051,0 54,1% 0,49% 6,3%
2003 61.904,4 3.893,9 43.960,3 10.227,3 55,3% 0,48% 6,3%
2004 69,626,1 4.512,6 47.281,2 11.320,2 59,2% 0,50% 6,5%
2005 77.023,8 5.313,8 51.080,3 12.304,2 64,5% 0,53% 6,9%
2006 91.747,8 6.291,0 57.594,5 13.169,7 68,4% 0,53% 6,9%
2007 103.099,2 7.487,1 65.127,9 14.481,7 72,3% 0,56% 7,3%
2008 120.693,8 9.309,5 75.100,2 16.025,0 78,6% 0,59% 7,7%
2009 121.726,7 8.862,1 79.733,2 17.904,5 69,8% 0,56% 7,3%
2010 137.875,6 10.259,4 85.894,4 19.069,9 75,2% 0,57% 7,4%
2011 166.231,6 14.091,9 100.909,8 22.901,9 78,6% 0,65% 8,5%
2012 187.153,9 16.306,0 111,363,6 25.152,8 91,9% 0,67% 8,7%
2013 211.856,0 19.032,8 127.509,2 29.324,1 93,4% 0,69% 9,0%
2014 228.003,7 20.580,5 143.499,7 33.532,6 89,4% 0,69% 9,0%
2015 228.031,4 20.756,5 156.018,4 39.894,7 81,5% 0,70% 9,1%
2016 234.533,2 19.901,7 161.615,4 40.945,4 75,6% 0,65% 8,5%
2017 259.184,7 20.199,4 175.350,0 44.117,5 70,8% 0,60% 7,8%
La columna “Gasto CFH e ISFSH” hace referencia al Gasto de consumo final de los hogares: la Recaudación IVA está
compuesta por Mercado Interno e Importaciones.
Fuente: Elaboración con datos del Boletín de Ingresos y Gastos Tributarios 2017, MEFP e INE.
Para afinar el análisis de eficiencia de recaudación del iva y ver su producti-
vidad sólo en la actividad interna se empleó las siguientes variables: Valor Agre-
gado Bruto como base imponible potencial a precios básicos y Recaudación iva
mercado interno. La formulación es la siguiente:
Dónde:
[Link] : Productividad del iva mercado interno.
[Link] : Recaudación del iva mercado interno
VABi : Valor Agregado Bruto
τi : Alícuota General del iva
236 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
El dato de Valor Agregado Bruto (vab) proviene de cuentas nacionales, no
incluye impuestos y se genera por la diferencia entre la Producción Bruta y el
Consumo Intermedio, aislando el efecto de las importaciones (en contraste el
consumo incluye éstas). La idea es aproximar de manera más efectiva el cálculo
de la eficiencia del ivami (ver Cuadro 8).
Cuadro 8
Productividad del IVA Mercado Interno 2000-2017
(En millones de Bs y porcentaje)
Año VAB Rec. IVA MI Prod. IVA MI
2000 44.863,5 1.427,0 24,5%
2001 46.862,2 1.635,1 26,8%
2002 49.287,7 1.829,4 30,3%
2003 53.911,4 2.122,8 30,3%
2004 60.332,1 2.298,7 29,3%
2005 63.174,3 2.520,6 30,7%
2006 72.318,2 3.117,7 33,2%
2007 80.081,5 3.654,3 35,1%
2008 93.570,1 4.230,5 34,8%
2009 98.164,2 4.401,8 34,5%
2010 111.452,5 4.681,3 32,3%
2011 129.771,7 5.628,2 33,4%
2012 142.179,7 7.178,3 38,8%
2013 158.961,8 8.587,9 41,6%
2014 171.006,2 10.033,4 45,1%
2015 176.390,8 10.579,9 46,1%
2016 191.802,3 10.939,9 43,9%
2017 213.254,4 10.349,5 37,3%
Valor agregado Bruto VAB a precios básicos.
Fuente: Elaboración con datos del Boletín de Ingresos y Gastos Tributarios 2015, MEFP e INE.
En el gráfico 5 se compara la eficiencia de recaudación del iva mercado in-
terno y del iva total. La eficiencia en la recaudación del iva mercado interno fue
de 37,3% a 2017, lo que implica un potencial de mejora sustentado en políticas
adecuadas, particularmente las que apoyen a la formalización y ampliación de la
base de contribuyentes.
la política tributaria como incentivo a la formalidad 237
Gráfico 5
Productividades IVA total e IVA mi, 2000-2017
(En porcentaje)
100% 93,4%
90%
78,6%
80%
81,5%
70% 59,2%
70,8%
60%
48,0% 46,1%
50% 41,6%
40% 34,8%
24,5% 29,3%
30% 37,3%
20%
10%
0%
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2017
Prod. del IVA Prod. IVA MI
Fuente: Elaboración con datos del Boletín de Ingresos y Gastos Tributarios 2017, MEFP e INE.
3. Propuestas para una formalización gradual y voluntaria
El diagnóstico dejó evidencia para considerar un ajuste al sistema tributario bo-
liviano. Sin embargo, una dimensión importante de tal decisión es la viabilidad
política, donde la naturaleza misma de los ajustes es relevante. Tomando ello
en mente, resulta indispensable pensar ejes de diseño que hagan, en lo posible,
voluntaria la adhesión a los ajustes y generen incentivos, antes que imposiciones
que, con alta probabilidad, pueden ser rechazadas. Existen tres factores que con-
dicionan el lanzamiento y éxito de una reforma tributaria.
– Primero, cuando los gobiernos tienen acceso a financiamiento extraordinario
no tributario, la decisión de una reforma es usualmente pospuesta hasta que
se retorna a una situación de carencia de ingresos.
– Segundo, los gobiernos asumen los costos de una reforma cuando tienen un
horizonte largo de permanencia en mandato y las reformas significan bene-
ficios que se percibirán en su gestión. Entonces, es más frecuente observar
impulsos de reformas al inicio de los periodos gubernamentales.
– Tercero, las crisis fiscales generan espacios para oportunidades de reforma.
Suelen transparentar inequidades en los ingresos (muchos no aportan) y
problemas en los gastos, de modo que se conforma una corriente creciente
de adhesión a una reforma.
238 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Para el caso boliviano, el cambio buscaría lograr mayor formalización de la
economía, ampliando la base de contribuyentes. Esto significaría mayores ingresos
fiscales, más competencia leal y menor presión sobre los mismos contribuyentes,
hoy formales. Desde lo laboral, los ajustes deben apuntar a mejorar la cantidad
de trabajadores con beneficios (por ejemplo, con acceso a la jubilación). Para los
informales, todo esto debería significar una oportunidad para crecer.
Es necesario anotar que no solo lo tributario incide en la decisión de in-
formalidad, sino la regulación, la norma y los costos laborales, entre otros. En
consecuencia, se requiere implementar acciones desde varios frentes para lograr
resultados importantes. Se deben diseñar incentivos y beneficios, por ejemplo,
asociados a asistencia técnica, capacitación y mercados. Con ello en mente, aquí
se enfatiza en una arista del problema que es la tributaria, apuntando a la parti-
cipación del consumidor como agente de formalización.
Los objetivos de reforma en lo tributario son:
1. Inducir a una formalización gradual y voluntaria en la economía
2. Proteger y ampliar el empleo formal existente
3. Facilitar el acceso de trabajadores a beneficios como la jubilación
4. Ampliar la base de contribuyentes y posibilitar una mejor distribución de la
carga tributaria.
5. Facilitar la transición de productores pequeños y dinámicos hacia el Ré-
gimen General tributario, mediante un Régimen intermedio, llamado
“Emprendedor”
6. Mejorar el desempeño del iva, particularmente en el mercado interno
7. Involucrar al consumidor en la formalización y preservar su capacidad de
consumo, que dinamiza las ventas.
El gráfico 6 muestra el esquema de la propuesta con tres componentes inter-
dependientes y complementarios.
El primero es un esquema de impulso a la formalización a través del canje
de una fracción del valor de facturas emitidas a favor de personas naturales por
un monto en efectivo. Esto busca restituir y multiplicar el efecto dinamizador
que tuvo el rc-iva en la toda la cadena del iva, mismo que se ha diluido por la
informalidad y las exenciones ligadas al Salario Mínimo Nacional.
El segundo componente está ligado al sistema de pensiones, mismo que
enfrenta problemas de baja cobertura y baja rentabilidad. El problema central
es que los aportes se capturan con un agente de retención que es el empleador
formal y en Bolivia la economía es fundamentalmente informal (4 de cada 10
trabajadores son formales y de los formales, una minoría requiere descargar
facturas). La propuesta implica cambiar ello, de modo que la retención o aporte
se realice no en el momento de la generación del ingreso del trabajador (para el
la política tributaria como incentivo a la formalidad 239
caso minoritario el salario) sino en el momento del consumo. Todas las personas
que generan ingresos salariales y no salariales consumen. Entonces, toda persona
que busque consignar recursos a su cuenta individual de jubilación, estará en la
disposición de exigir factura porque la acreditación y base de cálculo del aporte
será la factura por el gasto realizado.
Gráfico 6
Cotización
a jubilación
a través
del consumo
Formalización
gradual y
voluntaria
(tributaria y
laboral
Régimen Facturas por
emprendedor efectivo
El tercer componente tiene relación con la generación de un régimen tribu-
tario intermedio; hoy se tiene el Simplificado y el General. En el primero es muy
estrecho para los informales dinámicos que buscan crecer. El segundo es muy
grande y complejo para ellos. Entonces, se plantea un régimen intermedio que
será un “puente” de transito gradual hacia la formalización y responde a la lógica
de incorporar a los emprendedores pequeños y dinámicos que crecen desde la
base de la pirámide empresarial. En este régimen se cobraría un porcentaje sobre
los ingresos (ventas) como presunción de la utilidad.
La adscripción al mismo sería voluntaria y no supone un nuevo gravamen
sino una alternativa para el que crece y no cabe cómodo en el Simplificado, pero
aún no es tan grande como para asumir el Régimen General.
En las siguientes sub secciones se describen cada uno de los componentes. Es
claro que los ajustes propuestos implican momentos y oportunidades de espacio
político para su implementación. También, cabe anotar que se ha tomado el cui-
dado necesario para diseñar un esquema que tenga mecanismos voluntarios y de
240 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
incentivo, con prevalencia de beneficios para las partes involucradas; trabajadores,
empleadores y Estado.
3.1. Formalización: facturas por efectivo
Previamente se reflejó la importancia del iva y el potencial de ampliación de co-
bertura de este impuesto. Al presente, los trabajadores formales son una minoría
y la demanda de facturas por sus compras es débil. La normativa que exime de
presentar facturas en el rc-iva2 a dependientes laborales (hasta cuatro salarios
mínimos) diluye el efecto recaudador. Lo anotado es importante puesto que la
demanda de facturas es el principal dinamizador de toda la cadena de formalidad y
recaudación del iva. Cuando el eslabón final (consumidor) no demanda facturas,
toda la cadena se debilita afectando el potencial en los demás eslabones.
En su origen, la exención de 4 salarios mínimos obedeció a la lógica de evitar
la retención de ingresos a segmentos de bajo salario; por ejemplo, a inicios de la
década de los 2000, esta exención no superaba los Bs. 1.600 de modo que todos los
salarios por debajo de ese monto no requerían facturas de descargo. Al presente,
4 salarios mínimos suman Bs. 8.488, cifra que es prácticamente el doble del sala-
rio medio nominal en el sector privado de la economía. Solo quienes tienen un
ingreso mayor a ese umbral requieren descargar facturas y por la diferencia que
supera el umbral. Entonces, la mayor parte de los trabajadores dependientes que
representan menos del 40% de la po no necesitan facturas. Por su parte, todo el
sector de empleo e ingresos informales (60%) queda fuera y tampoco las demanda.
En suma, el efecto de control del rc-iva es muy limitado y en el diseño
original debía cumplir el rol de dinamización del iva. En conclusión, el sistema
hace que menos notas fiscales sean requeridas, lo que favorece la informalidad
que está ligada también a la comercialización de productos de contrabando.
El Gráfico 7 muestra el esquema de funcionamiento del rc-iva con el iva y
queda evidente el efecto “dinamizador” del primero sobre el segundo. Cuando el
consumidor adquiere un bien o servicio exige nota fiscal para descargar la retención
del 13% del rc-iva que le hace su empleador formal3. Como la totalidad de la
retención es deducible, el consumidor puede recuperar todo el rc-iva de modo
que no le afecta en la medida que gasta todo su ingreso. Por su parte, los ingresos
altos que no se consumen en su totalidad deberían ser afectados, incorporándose
entonces un criterio de progresividad.
2 rc-iva. Régimen Complementario al iva. No es propiamente un impuesto a la renta de las
personas; en Bolivia no existe tal impuesto. El rc-iva es retenido del salario del trabajador
formal y puede ser recuperado en 100% a través de deducciones con facturas por todo tipo
de consumo.
3 La exigencia de factura no sucede si el trabajador es informal, cuenta propia o siendo formal
devenga menos de Bs. 8.488.
la política tributaria como incentivo a la formalidad 241
Gráfico 7
El mecanismo RC - IVA
Consumidor El RC-IVA y su efecto de
retención activan toda la
RC - IVA cadena del IVA
Como hacer crecer
Vendedor este efecto?
D-C
Proveedor
D-C
Proveedor
D-C
n
✓ Si el RC-IVA deja de ser efectivo, de diluye
su efecto sobre toda la cadena. Nadie = IVA (MI)
pide facturas k=1
✓ Aplica solo sobre dependientes con
salario mayor a Bs. 8.488
Cuando el vendedor emite la factura se inicia la cadena del iva y le genera
débito fiscal por 13% de las ventas. Entonces, éste buscara que sus proveedores
mayoristas también le emitan facturas para acumular crédito fiscal por sus compras.
Así, en cada nivel la diferencia entre débito y crédito fiscal se conforma la base
liquidable del iva. En cada escalón del proceso productivo se repite esta dinámica
y la sumatoria de las diferencias entre débitos y créditos acumula la base imponi-
ble total del impuesto para el mercado interno. En el caso de importaciones, el
proceso de internación determina directamente el crédito fiscal correspondiente,
de modo que las ventas internas de lo importado, que generan débito, puedan
igualmente ser compensadas.
En el pasado, esta dinámica dio lugar al surgimiento de un mercado negro
de facturas y la falsificación de éstas; sin embargo, durante los últimos años se ha
generado avances importantes en la Administración Tributaria para el cruce de
información, así como el empleo de tecnología para la validación.4
El problema con la dinámica del iva surge cuando los consumidores no exi-
gen nota fiscal por sus compras, como es el caso del sistema en Bolivia. Entonces
4 Al presente se pueden generar facturas con códigos qr y también existe la posibilidad de
facturación con medios electrónicos.
242 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
las ventas sin factura reducen el débito fiscal y el efecto se va transmitiendo a
toda la cadena. La recaudación se ve afectada por la pérdida de efectividad del
rc-iva. Así, tanto para los consumidores como para los proveedores (empresas)
es menos importante acumular crédito fiscal y ello induce a la informalidad. El
único uso para el crédito fiscal iva es la compensación contra los débitos; si los
consumidores no exigen factura, no se genera débito y en consecuencia los pro-
ductores no requieren pedir notas a sus proveedores para acumular crédito fiscal.
Así, las ventas sin factura se expanden beneficiando, entre otros, a los productos
importados ilegalmente.
Las cifras a 2017 reportan que el rc-iva recaudó 1,5% del total de impuestos
internos, aspecto previsible por todo lo descrito previamente, lo que lleva a un
problema mayor relativo a la pérdida de control sobre el iva. En el gráfico 11 se
muestra el cociente entre las recaudaciones por este impuesto y el iva mercado
interno.
A inicios de los 90 los ingresos por rc-iva equivalían a 33% del iva, mientras
que a 2015 cayeron a 5%. Es decir, en proporción, son menos ingresos respecto
del impuesto a ser controlado (ver Gráfico 8)
En este punto resulta pertinente preguntarse cómo se podría restablecer el
efecto amplio y dinamizador que tuvo en su momento el rc-iva y si es posible
imaginar un mecanismo que no solo involucre en el control a los dependientes,
sino también al resto de la población ocupada (60%). En otras palabras, ello im-
plicaría pensar en un mecanismo por el que todas las personas demanden notas
fiscales por sus compras.
Gráfico 8
RC IVA/Total IVA mi, 1990-2017
(En porcentaje)
40%
35%
33%
30%
25%
Promedio = 14%
20% 20%
15%
10%
5% 5%
5%
0%
1990
1991
1992
1993
1994
1995
1996
1997
1998
1999
2000
2001
2002
2003
2004
2005
2006
2007
2008
2009
2010
2011
2012
2013
2014
2015
2016
2019
RC-IVA/Total IVA MI
Fuente: Elaboración con datos del MEFP.
la política tributaria como incentivo a la formalidad 243
A partir de lo anotado se plantea la posibilidad que las facturas tengan un
valor de canje en un procedimiento simple. Es decir, que el consumidor acumule
sus facturas y las pueda cambiar por dinero en efectivo en cualquier entidad fi-
nanciera, por ejemplo, a finales de año.
Un efecto como el descrito lograría que muchos consumidores opten por la
compra con factura, particularmente cuando el precio de lo formal y lo informal
estén relativamente cerca; si bien existe la práctica de rebajar el precio por la venta
sin factura, un mecanismo como el descrito sería una alternativa por la que varios
consumidores optarían, pensando que funciona como un medio de ahorro que se
va acumulando de manera visible, a diferencia de la rebaja que esencialmente es
arbitraria y controlada por una sola de las partes, el vendedor.
El sistema solo funcionaria para el canje de facturas emitidas a nombre de
personas naturales; no funcionaría para empresas. Suponiendo que el canje se
produce en el mes de diciembre, éstas facturas podrían ser verificadas y validadas
gradualmente por el sin a lo largo del año. Cada mes los consumidores presen-
tarían sus facturas a validación y se podría generar un portal al que cada persona
accede con clave para ver su monto validado y las facturas rechazadas.
Con esto se tendría un potencial igual a toda la po requiriendo facturas, de
modo que se induzca a la generación de débitos y créditos fiscales haciendo más
eficiente el iva y promoviendo competencia leal para el sector formal que genera
impuestos y empleos protegidos. La mejora en la recaudación provendría de un
ajuste en el diseño del sistema que recuperaría la cualidad de ser amplio en su
cobertura.
Las siguientes preguntas son ¿cuál es la fuente de financiamiento para el canje
y cual la tasa respectiva? En lo que sigue se abordan ambos temas.
Es previsible que este mecanismo incremente las recaudaciones iva mercado
interno y también el vinculado a las importaciones, debido a la mayor tendencia
a importar legalmente, pues la mercadería de contrabando no factura por no
tener crédito fiscal para compensar. Entonces, lo que se plantea es que una parte
de las recaudaciones incrementales se destine al canje de facturas a favor de los
ciudadanos y otra parte se quede con el Tesoro. Desde la perspectiva de este úl-
timo, estaría compartiendo una parte de lo que hoy no tiene y en consecuencia
no debería considerarse como costo fiscal.
Inicialmente y por simplicidad se podría asumir que la recaudación incre-
mental se distribuye en partes iguales entre Estado y Ciudadanos, pero es posible
considerar otras hipótesis de trabajo. Es claro, sin embargo, que cuanto menor sea
la parte que se asigne a los ciudadanos, menor será la tasa de canje y por lo tanto
menor el efecto sobre la demanda de facturas y la formalización.
La tasa de canje será un valor porcentual uniforme sobre cualquier factura
validada y emitida a nombre de una persona natural; no es transferible y solo
puede hacerla efectiva esa persona. A efectos de la construcción de un ejemplo
244 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
de esta propuesta se plantea que la tasa de canje sea 3,25%, lo que implicaría que
por cada factura de Bs. 100, el ciudadano tendría la posibilidad de obtener Bs.
3,25. Normativamente, el esquema se plantea como voluntario, de modo que la
persona que así lo decida podrá adherirse con ese beneficio (Gráfico 9).
Gráfico 9
Programa de Facturas por efectivo
Toda factura se canjea por efectivo en un equivalente a un
porcentaje del valor consignado en ella. Podría ser canjeada a fin de
año. Por ejemplo, por cada Bs. 100, el titular de la factura recibiría
Bs. 3,25 (que será una fracción de la alícuota del impuesto).
3,25 Bs.
Dicha tasa podría ser una variable que se ajuste anualmente en función de
las prioridades de formalización (podría ser parte de los parámetros de la ley de
presupuesto); vale la pena notar que en la medida que se baje mucho la tasa para
capturar una mayor parte para el Estado, el efecto recaudador se diluirá. En el
otro extremo, si la tasa de canje sube, el adicional de recaudación a compartir se
incrementa en beneficio de ambos, ciudadanos y Estado.
En consecuencia, el efecto es asimétrico y funciona mejor cuanto más se
compromete para compartir con la gente. La tasa de canje debe ser anunciada
públicamente antes del inicio de la gestión y no debería ser modificada sino hasta
la nueva gestión, luego de haber cumplido los pagos con el público. El cambio
a medio camino restaría credibilidad al sistema y se caería nuevamente en un
problema de poca demanda de facturas.
A efectos de valorar el impacto, se puede asumir un consumo de hogar por
Bs. 10.000 al mes, que posiblemente está dentro una frecuencia alta, consideran-
do que ambos padres trabajan y que el ingreso medio nominal es cercano a Bs.
4.300. En tal caso, el total de facturas en un año, a una tasa de 3,25% generaría
un pago de fin de año por Bs. 3.900, cifra interesante particularmente a efectos
de financiar gastos extraordinarios del periodo (Gráfico 10).
la política tributaria como incentivo a la formalidad 245
Este sistema bien se complementaría con la Billetera Móvil, de modo que en
el momento del gasto se genera mercado interno para la producción nacional.
Awasthi y Engelschalk (2018), presentan evidencia importante que apunta a una
correlación inversa entre informalidad y el uso de medios de pago electrónicos en
varios países con alta incidencia inicial de informalidad. Si el pago de fin de año
(como un segundo aguinaldo mejorado y sostenible) se institucionaliza sobre este
esquema de canje de facturas y se abona en la billetera móvil, se estaría logrando
un fuerte incentivo de mercado para la formalización.
En el caso del salario mínimo, esta tasa de canje generaría un ingreso de Bs.
827 a fin de año, cifra equivalente a la renta dignidad de tres meses. Lo interesante,
en todo caso, es el efecto que tendría además en términos de cultura tributaria y
el grado de involucramiento que esto podría tener en la sociedad. En los hogares
todos inducirían a la compra con factura por la retribución esperada, inclusive
aquellos miembros que no son los responsables de la generación del ingreso
(niños, adultos mayores, etc.).
Gráfico 10
Programa de Facturas por efectivo
Si una persona gasta Bs. 10.000 al mes, recibiría de manera anual
un monto de Bs. 3.900 por sus facturas.
Para una persona que devenga el salario mínimo, el monto anual
bordearía Bs. 827, cifras mayor a la Renta Dignidad.
Tasa de Canje 3,25%
10.000 Bs./mes Bs. 3.900 año
SNB = 2.122 Bs./mes
Bs. 827 año
A efectos de calcular el potencial de la medida es necesario contar con un su-
puesto respecto del valor agregado generado en la economía. El ine ha publicado
la última Matriz Insumo Producto para el año 2012 donde es posible verificar el
porcentaje que representa el Valor Agregado Bruto de la Producción Bruta por
Actividad económica. Existen sectores en los que esta relación es elevada como
en la agroindustria y la agricultura (49 y 78% respectivamente). En la minería el
dato es de 63% y en varios otros sectores el indicador más bajo. Para el conjunto
de todos los sectores se reporta un indicador de 47% y para efectos del ejercicio
de cálculo en este documento se redondea en 50%.
246 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Así, si el valor de la producción bruta es de 100, el valor agregado sería 50, y
esa es la base imponible sobre la que se podría recalcular el efecto del esquema de
facturas en la recaudación del iva. De hecho, la alícuota del iva de 13% aplicada a
una base de 50 unidades monetarias daría una recaudación potencial de 6,5 (50x13%).
Retomando el criterio del porcentaje de canje que se planteó previamente
para la simulación de la medida (3,25% de cada factura), se tiene que dicho valor
es exactamente la mitad de la recaudación adicional que se prevé generar con la
medida (3,25/6,5=0,5). Así, la mitad se dedicaría a distribuir recursos a personas
naturales y la otra mitad se quedaría con el tge.
Con ese dato como insumo se puede calcular el efecto de incremento en re-
caudación asumiendo que la demanda adicional de facturas podría ser comparable
a un efecto, por el cual, el cociente entre rc-iva/iva mi alcance un promedio de
14%, dato real calculado en la serie del gráfico 8 anterior.
En el gráfico 11 se muestra el cálculo en dos etapas que permiten estimar
cuánto podría haber sido la recaudación si el efecto dinamizador del rc-iva no
se hubiera diluido y más bien se hubiese mantenido un promedio de 14%.
Gráfico 11
Cálculo del efecto Fact. Efect. Vs RC-IVA
RC IVA
= α (Dato real de deterioro) de 33% a 5%
IVA MI
Sea ß el promedio de α = (14%)
RC IVAa = ß * IVA MI
1. Recalcular RC IVA ajustado
RC-IVA = ß * IVA MI
2. Recalcular IVA MI ajustado
IVA MI a = RC-IVAa / α
Entonces, el ejercicio usa los datos reales del pasado para recalcular los
ingresos iva mia ajustados. El paso 1 implica recalcular el rc-iva y para ello se
aplica el promedio del cociente β = 14% en la identidad (1). En el segundo paso
se recalcula el iva mia de acuerdo la identidad (2).
Los resultados del ejercicio se presentan en el Cuadro 9 a continuación; la
primea línea refleja los valores reales del iva mercado interno para el periodo
considerado, mientras que la segunda corresponde al rc-iva. La línea 3 es el total
de recaudaciones en efectivo y papeles; incluye todos los impuestos excepto los
vinculados a hidrocarburos.
la política tributaria como incentivo a la formalidad 247
Cuadro 9
Renta interna del gobierno general, 2000-2017
(En millones de Bs. efectivo y valores)
Fuente de ingreso 2000 2005 2010 2015 (p) 2016 (p) 2017 (p)
Impuesto al Valor Agregado-Mercado
1 Interno 1.295,2 2.381,3 4.550,4 10.579,9 10.939,9 10.349,5
2 Régimen Complementario al IVA 253,5 213,3 262,2 507,6 496,5 502,2
3 Total 6.340,2 11.555,9 21.031,9 46.657,6 44.373,2 44.719,7
4=2/1 RC IVA/Total IVA Mercado Interno 20% 9% 6% 5% 5% 5%
5=1*14% RC-IVAa - Ajustado (al promedio) 176 324 619 1.440 1.489 1.409
6=2/5 IVA M.I. Ajustado = RC IVAa/cociente 900 3.618 10.747 30.011 32.89 29.030
IVA M.I. Ajustado - IVA M.I. Original
7=6-1 (Incremento IVA MI) -395 1.237 6.197 19.431 21.869 18.680
8=(((6/1)-1)*10 Incremento porcentual en IVA MI -30% 52% 136% 184% 200% 180%
9=7/2 1/2 para facturas por efectivo 619 3.098 9.715 10.934 9.340
10=7-1 Neto para TGN 3.000 7.649 20.295 21.874 19.690
“3 Total” Corresponde a la suma total de ingresos, no incluye IDH, IEHD.
Fuente: Elaboración con datos del MEFP.
Lo central a comparar son las líneas 1(iva mi real) contra la 6 (iva mi ajustado),
donde el valor hacia 2017 se incrementa sustancialmente como respuesta al incre-
mento en el efecto dinamizador que genera el canje de “Facturas por Efectivo”.
Las recaudaciones de iva que resultan del ejercicio crecen en 180%, cifra
que ciertamente es elevada y podría estar sesgada por el dato de valor agregado
de 50% encontrado en la Matriz Insumo Producto de 2012; es decir, incide el
impacto que tienen sectores de alto valor agregado pero limitada potencialidad
de formalidad como la agricultura.
Sin embargo, también cabe anotar que en este ejercicio no se incluyó el efecto
sobre el iva importaciones que también debería tener un incremento recaudador.
Así, podría considerarse una compensación de una posible sobrestimación en el
mercado interno con la no contemplación del efecto sobre las recaudaciones iva
importaciones. Si lo descrito es válido, se destinarían Bs. 9.340 millones al canje
de facturas y un monto similar sería recaudación adicional para el tge de modo
que el potencial de la medida es relevante.
Finalmente, cabe señalar que en la medida que la propuesta genere el interés en
las autoridades, se debe afinar el cálculo tomando datos reales de la base imponible
que registra el Servicio de Impuestos Nacionales, lo que reducirá el promedio
de valor agregado de 50% observado en las cuentas nacionales. Por ejemplo, si
el valor agregado depurado de sectores con baja posibilidad de formalizar (p.e.
agricultura) baja a 40%, la máxima tasa de canje se reduciría de 3,25% a 2,6%,
manteniendo el criterio de compartir a partes iguales el adicional de recaudación.
Entonces, si la prioridad es formalizar, la autoridad podría decidir bajar un tanto
248 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
la participación del tge y mantener el atractivo para la demanda de facturas en
el consumidor.
Los beneficios de este componte de reforma se sintetizan en:
1. Mayor incentivo para ser Formal - Empleo Protegido
2. Más consumidores exigen factura - Formalización (no solo los dependientes
formales).
3. Mayor competencia leal y menor incentivo al contrabando
4. Mejores perspectivas de mercado para el formal
5. Mayor recaudación fiscal - Cadena del iva
6. Participación social con incentivo para pedir facturas
7. Mayor posibilidad de consumo - liquidez para la población
8. El valor de canje es variable y la autoridad puede calibrarlo. No se convierte
en un gasto fiscal fijo e inflexible.
3.2. Cotización para vejez a través del consumo
En Latinoamérica prevaleció el sistema de Reparto hasta los años 90, periodo en
que la mayor parte de los sistemas mostró ser insostenible, puesto que la población
joven crece más lento y la población en edad de retiro más rápido. El resultado
fue la inviabilidad y el cambio hacia sistemas de ahorro y capitalización de aportes,
lo que implica que se acumulen fondos que deben ser invertidos para lograr una
adecuada rentabilidad.
Donde no hubo mayor evolución es en la forma de captura del ahorro, mismo
que se produce al momento de la liquidación de salarios. Los empleadores actúan
como agentes de retención y son responsables de transferir estas cotizaciones
a los entes gestores, que en algunos casos son privados y en otros estatales. Lo
descrito es un problema donde la informalidad es el principal espacio de empleo
como sucede en Bolivia. Las estimaciones con encuestas de hogares reportan que
solo el 17,3% de la po declara estar afiliada a alguna de las administradoras de
fondos en el país (Cuadro 10). En consecuencia, la cobertura del sistema es muy
limitada, aun cuando existe la posibilidad de afiliación voluntaria y aportes sobre
un mínimo definido en la Ley.
Cuadro 10
Indicador aproximado de empleo digno - afiliación a AFPS, 2007-2017
(En porcentaje)
Periodo 2007 2008 2009 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017
Tasa de Afiliación al Sistema de Pensiones (%) 12,7 12,1 14,0 16,3 17,3 20,0 15,1 17,4 17,2 17,3
Coeficiente de variación (%) 6,8 5,2 4,8 3,3 3,8 3,6 5,3 3,8 3,4 3,7
Fuente: Elaboración con datos de EMINPRO-INESAD.
la política tributaria como incentivo a la formalidad 249
Uno de los principios de los sistemas de pensiones es la universalidad de és-
tos y en contextos como el nacional ello queda como enunciado constitucional y
normativo con poca correspondencia en la realidad. En el largo plazo, la dificultad
es social y financiera; en el primer caso se traduce en un número creciente de per-
sonas de edad avanzada sin ingresos, engrosando los indicadores de pobreza. En el
segundo caso implica la inviabilidad de sistemas no contributivos que responden
al criterio de solidaridad. Así, los fondos comunes para estos casos se agotan y/o
los esfuerzos fiscales para financiamiento de beneficios son insuficientes. En una
perspectiva de mediano o largo plazo esa podría ser la situación con el Fondo
Solidario y la Renta Dignidad en Bolivia, esta última financiada principalmente
con la coparticipación en el idh que está en caída.
El tema de pensiones requiere de ajustes para mejorar resultados en materia
de cobertura, pero también en cuanto al rendimiento de las inversiones, las colo-
caciones en el exterior, la conformación de multifondos, la calidad esperada de las
rentas, la sostenibilidad de los fondos y la gestión del sistema. Por sí misma es un
área con problemas grandes que requieren soluciones iguales. En este documento se
toca una arista del mismo que tiene vinculación con la formalización; la cobertura.
El planteamiento emerge del criterio que las personas generan ingresos de
diferentes fuentes y muchas de ellas no funcionan como base para la retención
de fondos y captura del ahorro previsional. El ingreso se destina al consumo o
al ahorro en un determinado momento, pero inter temporalmente es razonable
pensar que una persona consumirá la mayor parte de su ingreso generado a lo largo
de su vida. Es decir, toda o la mayor parte del ingreso se convertirá en consumo.
Mientras que la captura del aporte por el lado del ingreso requiere de formali-
dad laboral en un rol de retención, la posibilidad de ello, por el lado del consumo,
podría sustentarse en una plataforma existente que tiene fines tributarios. Así
surge la idea de que los aportes se retengan en el gasto mediante un porcentaje de
las facturas emitidas a personas naturales, que pasarían a ser afiliados cotizantes
por esta vía.
El concepto implica un viraje importante, donde toda persona mayor de edad
que consume y exige factura tendrá el incentivo para afiliarse y con su gasto acu-
mulará ahorro previsional, lo que supone un incremento drástico en la cobertura
del sistema y el flujo de recursos a los gestores. Por supuesto que ello supone
mayor transparencia, capacidad de gestión y supervisión que puede llevar a otros
debates que son urgentes, pero no caben en el alcance de este trabajo.
Anton (2011), para el caso de México, coincidió en el diagnostico e impacto
de la informalidad sobre el sistema de seguridad social de ese país y propuso un
incremento a la alícuota del iva para llegar a 16%, de forma que éste se financie
por el lado del consumo. Lo que se plantea aquí coincide en la orientación al
consumo como fuente de ingreso; sin embargo, no se propone ningún ajuste en
las tasas impositivas, hecho que queda clarificado en lo que sigue.
250 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
En el cuadro 11 se muestra un ejemplo que simplifica la realidad con el objetivo
de plantear con mayor detalle los alcances de la propuesta. Existen dos tipos de
trabajadores que son i) los que tienen dependencia laboral (un empleador formal)
y ii) los independientes donde se engloba a todos los que no tienen dependencia.
Se asume un salario de 100 unidades monetarias por la facilidad del cálculo
de porcentajes; en lo que corresponde a montos a ser retenidos es claro que exis-
ten componentes como el aporte individual, el aporte solidario, la comisión por
administración y la cotización por riesgo común que conjuntamente suman al
menos 12,71%. Sin embargo, en aras de la simplicidad del análisis de platea por
el momento solo el 10%.
En el cuadro se presentan dos columnas que reflejan la situación actual de
retención de aporte en el momento del ingreso y la que resultaría de una modi-
ficación en ese esquema para retenerlo en el momento del consumo. Partiendo
el análisis de lo vigente se tiene una retención de 10% equivalente a 10 unidades
monetarias. En consecuencia, el ingreso líquido es 90. Se puede simplificar más
la realidad en el ejemplo considerando un solo bien cuyo precio al consumidor
es 1, de forma tal que se gastan 90 unidades y se consumen 90 bienes. Así, en el
esquema actual 10 unidades van a la afp (Gestora) y el resto se consume (ahorra)
dependiendo del nivel de ingreso del dependiente.
Cuadro 11
Simulación de retención de aportes
(En unidades monetarias)
Situación actual Modificada
Dependiente
Salario 100 100
Aporte 10% 10 0
Ingreso líquido 90 100
Precio unitario al consumidor 1 1,1
Gasto 90 100
Consumo 90 90
Ahorro previsional 10 10
Total 100 100
Independiente
Ingreso 100 100
Aporte 10% 0 0
Ingreso líquido 100 100
Precio unitario al consumidor 1 1,1
Gasto 100 100
Consumo 100 90
Ahorro previsional 0 10
Total 100 100
la política tributaria como incentivo a la formalidad 251
Situación actual Modificada
Ventas (factura) 100 110
Consumo intermedio 80 80
Aporte (9,1% / Factura) 0 10
Margen (Base Imp. IUE) 20 20
Liquidación impositiva
1. 9,1% sobre factura al SIM 0 10
2. Débito 13% descontado 9,1% 13,0 13
3. Crédito sin cambios 10,4 10,4
4. Base imponible IVA 2,6 2,6
Fuente: Elaboración CEPB.
En la columna de la derecha, para el caso de la situación modificada, la si-
tuación seria de la siguiente manera: para el mismo salario de 100, ya no existiría
retención por parte del empleador, de modo que el ingreso líquido sería 100.
Puesto que se busca que para esta persona el ingreso líquido sea el mismo y que
su aporte lo retenga el proveedor del bien de consumo, el precio debería incluir
el 10% de aporte de modo que éste sube de 1 a 1,1. En consecuencia, para esta
persona su gasto es 100 y su consumo sigue siendo 90 sin que exista ningún cam-
bio; su ahorro previsional seguirá siendo 10.
En el caso del trabajador independiente se deben esperar cambios, puesto
que al presente este no aporta y se quiere que la fuente del aporte sea el mismo,
a través de su consumo. Entonces, es previsible y deseable que una parte de su
ingreso se traduzca en ahorro previsional, de modo que naturalmente tendrá
menos para consumo actual.
El caso del independiente el esquema vigente no requiere mayor explicación;
tienen un ingreso de 100, consume 100 y no tienen ahorro previsional. En el es-
quema modificado, este consumidor enfrentará un precio que incluye el porcentaje
de aporte; entonces, el vendedor le retiene el aporte de modo que su consumo
baja a 90, pero tiene ahora un ahorro previsional por 10.
En suma, con el nuevo esquema, el aporte lo retiene el vendedor y el dinero
del aporte lo tiene éste. La pregunta entonces es, ¿cómo se hace para que ese
dinero llegue al ente gestor de pensiones identificando al consumidor? La parte
baja del cuadro ayuda a construir la respuesta del caso.
Actualmente el vendedor emite una factura por 100; se asume que compra
la mercadería que vende en 80, no retiene nada en la factura y por lo tanto su
margen es de 20 (base imponible del iue). Ahora, en el esquema modificado, este
vendedor emite una factura por 110 y efectivamente esa es la cantidad de dinero
que recibe. Cuando éste hace su liquidación mensual de impuestos, aplicará so-
bre el valor de la factura 9,1% (que suma 10 unidades monetarias) y adjuntando
un formulario hará el depósito al sin. Este recibe dicho monto y lo transfiere al
252 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
gestor detallando el monto asociado a cada carnet de identidad que se consignó
en cada factura.
Luego de hecho lo anterior, la situación impositiva del vendedor no cambia
producto del nuevo esquema. En el caso actual, la base del iva es el 13% de la
diferencia entre débito y crédito que suma 2,6 unidades monetarias. En el caso
modificado se llega a lo mismo puesto que el cálculo del débito se hace descon-
tando el aporte retenido, de modo que la liquidación también es de 2,6.
Entonces, con lo descrito se logra en el consumidor un fuerte incentivo para
pedir facturas, puesto que ello le significa aportes a su fondo de jubilación. Este
efecto se suma al plateado en el componente de “Facturas por Efectivo” discutido
en una sección anterior, de modo que el esquema de rebaja en precios a cambio
de comprar sin factura se hace menos atractivo y difícil de valorar por parte del
consumidor. La sensación de perder mucho por no pedir factura prevalecerá de
modo que se pedirá ésta antes que intentar calcular si la rebaja que le ofrece el
vendedor es justa o no.
Los vendedores de bienes y servicios actúan como agentes de retención; ellos
liquidan impuestos que son recaudados con mecanismos existentes, de modo que
lo que se busca es aprovechar el sistema impositivo que hoy se tiene para recaudar
las cotizaciones. Si ya se recauda impuestos, debe ser plenamente posible recaudar
un adicional que es el aporte para jubilación.
Pero el esquema tiene mayor potencial en la medida que llega a la totalidad
de trabajadores, sin importar si éstos tienen dependencia formal o no la tienen.
El límite es la po que se estima en cerca de 5,4 millones de personas en 2017
frente a los cerca de 726 mil cotizantes activos. El impulso a la formalidad sería tal
que el sistema tributario y la base de contribuyentes se ampliaría (todos pedirían
factura y muchos negocios tendrían que formalizarse) y por esa lógica intrínseca
de diseño, subirían los afiliados, los aportes, pero también los ingresos tributarios.
El ejercicio planteado ciertamente simplifica la realidad y se puede complejizar
sin que la esencia del resultado y la viabilidad cambien. Sin embargo, un ámbito
importante a analizar tiene que ver con la subida de precios. Del ejercicio queda
claro que la retención necesariamente implica que el precio al consumidor suba
en la proporción exacta al aporte; no se puede de otra manera retener el mismo.
Adicionalmente surgen algunas complejidades que se deben valorar:
Primero, un productor puede estar vendiendo al mismo tiempo a un consu-
midor final y a una empresa. Por ejemplo, le vende a un consumidor final y a un
distribuidor (como persona natural o como empresa). Del esquema queda claro
que el precio al consumidor debe subir, pero en los hechos es previsible que todos
los precios suban. Sería muy complejo y distorsionante esperar que el productor
discrimine precios en función del tipo de comprador. Acudiendo al ejemplo, no
se puede esperar que facture 100 si es persona jurídica o 110 si es persona natu-
ral y que este tipo de discriminación no sea un mecanismo que cause problemas
la política tributaria como incentivo a la formalidad 253
diversos para las empresas, los consumidores y el recaudador. En consecuencia,
lo más probables es que el precio prevaleciente sea 110 para todos los casos.
Habría entonces un salto de precios de una sola vez y es importante señalar
que eso es totalmente diferente a un proceso sistemático de subida de precios o
inflación, que obedece a desbalances fuertes y permanentes en los fundamentos
de la economía, que no es el caso.
En ese escenario, habría aportes retenidos para consumidores o facturas con
carnet de identidad, pero también facturas de 110 unidades monetarias, emitidas a
personas jurídicas (empresas). Puesto que el objetivo no es que la subida de precios
favorezca a empresas, resulta necesario capturar el incremento de 10% de estos
casos (facturados a nit) para transferirlo a favor de los afiliados.
La aplicación general del esquema de liquidación presentado a todos los con-
tribuyentes aseguraría la captura del margen que no es imputable individualmente
a consumidores. Entonces, estos recursos serían captados por la Administración
Tributaria y el objetivo es que fluyan igualmente al sistema de pensiones.
Lo anotado abre varias opciones de distribución en favor de los afiliados y
una de ellas es incrementar con estos recursos el Fondo Solidario, en la perspec-
tiva de que muchos no logren alcanzar la jubilación por la inestabilidad laboral
o el insuficiente rendimiento de las inversiones, hecho que es un problema real
al presente. Entonces, el fortalecer dicho fondo podría asegurar una mejor cali-
dad en las rentas y sostenibilidad en el largo plazo, contribuyendo a sustituir el
financiamiento que se ha perdido por la caída del idh.
El Cuadro 12 presenta una simulación del efecto que tendría la medida
en términos de incremento de cotizantes para jubilación y recaudaciones del
sistema de pensiones; la medida inducirá a los consumidores a exigir factura y
ello lograría que (al menos) un 30% de la po que hoy no cotiza se sume con
la exigencia de notas fiscales por sus compras. Así, 1,3 millones de cotizantes
adicionales, junto a los existentes que son 726 mil, sumarían ceca de 2 millones
de afiliados activos.
Cuadro 12
Cálculo de recaudación adicional: cotización por el consumo
2016 2016a Impacto
Población ocupada (miles) 5.200 5.200
Cotizantes activos (miles) 726 2.046
Potencial afiliación adicional (miles) 4.400 30% 1.320
Recaudación promedio Bs. año 11.385 11.385
Recaudación en Bs. MM 8.263 23.291 15.028
En US$ 1.187 3.346 2.159
Fuente: Elaboración con datos de la APS.
254 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Tomando los datos oficiales de la aps para el año 2016, el valor promedio
de recaudación, por afiliado alcanza a Bs. 11.385; en las cifras se contabilizó a los
afiliados que aportaron al menos seis meses durante el año. Ese aporte promedio,
aplicado al nuevo número de cotizantes, genera ingresos por aportes que suman
Bs. 15 mil millones adicionales que equivalen a us$ 2.159 millones.
El incremento estimado es importante aun considerando que sólo el 30%
de la po no alcanzada se incorpora. Tal resultado es posible (sino conservador)
en la medida que todos consumen y la limitación a un efecto como el descrito
solamente estaría dada por la decisión (poco probable) del consumidor de no
exigir factura, que implicaría renunciar a una jubilación futura, o una rebaja
de precio sustancial que compense el aporte previsional no retenido más el
potencial de canje por efectivo diseñado en el otro componente de “Facturas
por Efectivo”. En el caso de los que ya son jubilados, la emisión de factura a
nombre de los hijos o herederos activos implicaría igual incentivo para constituir
rentas a favor de ellos.
Para cerrar cabe comentar que la medida tendría un efecto sobre el empleo
protegido. Por un lado, la demanda de facturas demandará formalidad en los
empleadores, lo que eventualmente puede también significar mayor empleo
cumpliendo la normativa laboral.
3.3. Régimen emprendedor
El sistema tributario boliviano está conformado por dos grandes regímenes que
son el Simplificado y el General; existen regímenes especiales para la agricultura
rau y el Sistema Tributario Integrado (sti) para el transporte.
El Régimen Simplificado fue concebido para los pequeños negocios que tienen
un capital menor a Bs. 37.000 y ventas anuales menores a Bs. 136.000. En esta
categoría caben actividades de ventas al por menor, artesanos, vivanderos, pequeñas
tiendas y otros de pequeña escala. El pago es bimensual y fluctúa de acuerdo a 5
categorías, entre Bs, 47 hasta Bs. 200. Estos contribuyentes no emiten facturas y
se presume que sus operaciones están dirigidas principalmente a consumidores
finales y no así a empresas que demandan insumos.
Este régimen no exige de parte de los contribuyentes llevar libros de conta-
bilidad ni hacer las tareas de reporte periódico de ingresos, compras, inventarios
y otros a la Administración Tributaria. No requiere llenar formularios en físico ni
en línea, o estados financieros a efectos de liquidar el iva o el iue, y no implica
la necesidad de contadores o tiempo específico dedicado a la gestión de las obli-
gaciones tributarias. En consecuencia, es consistente con el objeto de adecuarse
al tipo de contribuyentes descritos previamente.
La fiscalización en este régimen no es exhaustiva y en gran medida responde
a criterios ligados a la visibilidad de los negocios, su tamaño aparente y en algunos
la política tributaria como incentivo a la formalidad 255
casos el tipo de productos; por ejemplo, no pueden estar en el Simplificado los
negocios que venden artículos electrodomésticos, electrónicos y otros de valor
unitario alto.
En el tiempo, varias han sido las ocasiones en las que las autoridades han
denunciado problemas relativos a la mimetización de grandes operaciones en
este régimen; negocios de apariencia pequeña en lo que es visible al cliente y el
control, pero con bodegas grandes no visibles que dan cuenta de capitales mayores
a los límites fijados en la normativa.
Por su parte, el Régimen General está dirigido a toda actividad económica
con montos superiores a los límites del Simplificado, requiere de contabilidad
y la atención a todas las demandas de información, lo que significa dedicación y
especialidad del personal encargado de estas tareas. Este régimen exige básica-
mente los mismos requisitos a una pequeña empresa y a un banco corporativo.
Este último tiene un departamento especializado de contabilidad; en contraste, el
negocio pequeño tiene un gerente general que cumple multifunciones y la carga
administrativa para éste puede ser alta, difícil de cumplir y riesgosa, en la medida
que se cometan errores.
En la base de la pirámide de establecimientos económicos existe un segmento
de emprendedores dinámicos que develan esa característica por el crecimiento en
su financiamiento. Con regularidad acceden a crédito, en montos crecientes y con
un récord de repago importante. Muchos inician su trayectoria con microcrédito
y luego llegan a escalas de empresa pequeña o mediana; a diferencia de muchos
pequeños que se mantienen indefinidamente en esa dimensión, estos dinámicos
crecen, ya no en una visión de subsistencia sino de un negocio que se amplía.
Desde la perspectiva tributaria, el problema con estos dinámicos es que son
muy grandes para el Simplificado y muy pequeños (incluyendo sus capacidades
administrativas) para el Régimen General, de modo que la opción de un régimen
intermedio tendría sentido. Pero inmediatamente se plantea esa idea surgen
preocupaciones, principalmente para el fisco. Sobre ello se elabora más adelante
una vez se explique la naturaleza de lo propuesto, además en el marco general de
los otros componentes (Facturas por Efectivo y Cotización mediante Consumo)
discutidos previamente.
Es posible caracterizar a los dinámicos en dos grupos que no necesariamen-
te son excluyentes. Es decir, varios dinámicos podrían actuar en uno o ambos
escenarios.
a) El grupo dirigido al consumidor final.- es el segmento que opera bienes
y servicios destinados a personas naturales como mercado final. Pueden ser
comercializadores, pero también prestan servicios y en menor frecuencia
transforman insumos en productos finales. Con todo, lo relevante es que ellos
buscan llegar al consumidor final. Para este grupo, emitir o no la factura no
256 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
es condicionante de ventas, pues en la situación actual muy pocas personas
naturales las demandan. Sin embargo, esta situación cambiaría con las inicia-
tivas planteadas en secciones previas, de modo que este segmento requeriría
emitir facturas para conservar clientes.
b) El grupo proveedor intermedio.- Es el segmento que tiene como destinata-
rio predominante un tercero que puede añadirle valor al producto o venderlo
sin mayor proceso al consumidor. En este grupo tienen mayor peso los que
generan insumos; mientras éstos crecen, necesitan relacionarse comercial-
mente con otros operadores que tienen llegada al consumidor. Un ejemplo
más o menos general, describe a varios proveedores de supermercados, que
desarrollan actividades básicas en la industria de alimentos (snacks, merme-
ladas artesanales, etc.). Lo propio sucede en líneas de productos naturales
no solo en alimentos sino cosméticos naturales, cremas, etc. En todo caso, lo
relevante de la descripción es que ellos no buscan llegar al consumidor final;
requieren de un actor de mayor escala que sí tiene llegada al consumidor.
Este grupo tiene la necesidad de emitir factura puesto que la demanda su
cliente que es formal y requiere crédito fiscal.
El Régimen Emprendedor estaría concebido para estos operadores dinámicos
e implica el pago de un solo impuesto, que es igual o un tanto mayor a la suma
de los que se paga en el General5. La idea no es que el Régimen Emprendedor
sea menos oneroso en términos impositivos; al contrario, podría ser levemente
mayor para evitar el incentivo a migrar del General a éste por motivos de elusión.
El atractivo central del Régimen es que sea más fácil de cumplir y con menor
riesgo en la fiscalización.
En efecto, la gran diferencia es que se liquidaría con facilidad, poco esfuerzo
administrativo y poco riesgo posterior por problemas de fiscalización6. Este im-
puesto se presentaría como “iue Presunto del Régimen Emprendedor iue-pre”
a efectos de que no se perciba como un impuesto adicional (vale la pena recordar
que el iue ya tiene versiones nuevas como el aplicable a bancos), se liquidaría con
un porcentaje fijo aplicable a la suma de las ventas brutas del mes.
Con lo descrito surgen las siguientes preguntas:
a) ¿Qué haría que los contribuyentes en el Régimen Emprendedor declaren la
mayor parte de sus ventas?
5 La alícuota se calcularía en un promedio, tomando las obligaciones que típicamente paga una
empresa pequeña en el General (iva, it, iue, ice, etc.), considerando las diferentes bases
imponibles y expresándola como un promedio de las ventas. La información requerida para
ese cálculo la tiene el sin y en este informe no se llega ese detalle de elaboración.
6 En un paralelo a lo que hoy sucede con profesionales que prefieren un solo proceso simple
que es la retención en vez de emitir facturas, llevar contabilidad, incurrir en costos y riesgos.
la política tributaria como incentivo a la formalidad 257
b) ¿Cómo se evita que los que ya funcionan adecuadamente en el General migren
al Emprendedor con el objetivo de pagar menos impuestos?
La primera pregunta tiene dos posibles respuestas en función de la caracte-
rización hecha previamente sobre la naturaleza de los emprendedores dinámicos.
Para los que buscan llegar al consumidor, el incentivo a la declaración de la mayor
parte de sus ventas es la demanda de facturas que ejercerá el consumidor para
i) acceder al canje de Facturas por Efectivo y ii) para acreditar sus aportes a su
fondo de jubilación. Para el emprendedor que tiene como objetivo llegar como
proveedor intermedio, el incentivo para emitir factura es consolidar relaciones
comerciales (mercado) que hoy están limitadas por la no generación de crédito
fiscal a favor de sus clientes formales.
Respecto de la segunda pregunta, la preocupación no debería ser la migración,
puesto que la alícuota generará un costo tributario comparable o incluso superior a
lo que resulta en el General. Tiene poco sentido que un contribuyente que ya está
en el General y ha logrado capacidad de gestión de tributos, posición de nombre y
marca, clientes, récord de financiamiento, etc., decida migrar al Emprendedor. No
obstante lo anterior, la norma podría prohibir expresamente este tipo migración,
reforzando las barreras en contra la elusión impositiva.
Una ventaja importante es que la fiscalización y el control serían más simples;
esto resulta atractivo particularmente para los negocios que no quieren enfrentar
contingencias futuras en procesos de fiscalización complejos. Por su parte, el
esquema también es atractivo para la Administración Tributaria que podrá hacer
controles con mayor escala, también por la simpleza de la liquidación y la posibilidad
de avanzar en controles informáticos que se concentrarán solo en la variable ventas
y la emisión de facturas. Esto contrasta con la situación actual donde se requiere de
equipos especializados para auditorías de ingresos, gastos, inventarios, etc.
De hecho, la complejidad de la fiscalización y los costos operativos que ella
genera para la Administración, en un contexto de limitaciones de personal y re-
cursos, explica porque ésta concentra su esfuerzo en los grandes contribuyentes.
Entre tanto, los negocios más pequeños, usualmente no alcanzados, están liqui-
dando impuestos con poco control y sin mecanismos que los ayuden a evitarse
problemas futuros.
Este nuevo régimen se plantea totalmente opcional, de modo que los contri-
buyentes definirán si prefieren pasar a éste o saltar directamente al General. Esto
es importante desde la perspectiva política de la medida.
Ya se mencionó que el costo tributario en este régimen sería comparable o
algo mayor que en el general, lo que contribuiría a evitar que los negocios que
crecen decidan permanecer indefinidamente en éste. Además, en la norma se puede
definir parámetros techo que cuando sean alcanzados (ventas principalmente),
determinen la migración hacia el General.
258 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
4. Limitar el uso de efectivo y ampliar medios electrónicos de pago
Una característica común de las actividades informales es el uso de efectivo para
realizar transacciones. Dentro este amplio espacio de operaciones están las que
son motivo de interés referidas a la producción licita, mas no registrada (que
encaja en una definición funcional de informalidad que se ha discutido en este
documento y no conlleva ninguna noción de criminalidad). Pero también están
las operaciones totalmente ilícitas y delictivas como son el contrabando en todas
sus escalas, el narcotráfico, la trata de personas, el lavado de dinero, la corrupción
y muchas otras actividades que usan el efectivo en sus transacciones.
En Bolivia hubo un gran avance en la cobertura de servicios financieros
durante los últimos años y la cantidad de poblaciones y ciudadanos con acceso a
éstos ha crecido de manera importante. Las cuentas bancarias se han multiplicado
y diversos servicios públicos y privados se cancelan mediante el uso de dinero
plástico, sea en tarjetas de débito, crédito y otras formas. Las empresas de teleco-
municaciones han implementado las primeras billeteras móviles para el pago de
varios servicios, pero con limitaciones porque aun la gente prefiere tener billetes
y porque los negocios no habilitan mecanismos para facilitar el pago electrónico
por sus ventas. Un avance ya anotado previamente es la billetera móvil para el
segundo aguinaldo, herramienta que debe avanzar para ampliar el mercado de
bienes nacionales.
Una de las acciones que se debe contemplar en el tiempo es lograr que la mayor
parte de las operaciones migren a mecanismos con menos efectivo. Es correcto
pensar que el efectivo no puede desaparecer, puesto que aun en un escenario de
bancarización amplio, las personas de todas maneras requerirán efectivo. En el
caso de los negocios y empresas, la mayor parte de sus operaciones deben poderse
realizar sin efectivo y al respecto hubo avances que marcan una dirección correcta
que apoyara la formalización (bancarización).
La tendencia debe ser la ampliación de medios de pago, por ejemplo, con
los teléfonos celulares y las billeteras móviles, para lo que es necesario diseñar
incentivos. La regulación e impulso a los micro seguros de salud ligados a mi-
crocrédito7 y el uso de medios de pago electrónicos para adquirir esas coberturas
se inscriben en esta línea, así como los descuentos que los negocios fijen para sus
clientes cuando los pagos se hagan con medios electrónicos. Es interesante notar
que entidades financieras especializadas en micro crédito ya están implementan-
do pagos sin efectivo en los mercados populares de varias ciudades del país, en
esfuerzos coordinados con los municipios. En estas experiencias, los compradores
7 Durante los últimos años se han venido creando coberturas de salud y accidentes que son
muy valoradas en segmentos laborales informales que están totalmente descubiertos.
la política tributaria como incentivo a la formalidad 259
en los mercados populares ya no requieren efectivo y las transacciones se realizan
con aplicaciones implementadas en sus teléfonos celulares.8
En contraparte, también corresponde pensar las medidas que desincentiven
el uso de efectivo, particularmente en operaciones grandes. En esa línea de ac-
ciones cabe la idea de restringir gradualmente la circulación de billetes de corte
alto (Bs. 200) y por supuesto evitar la emisión de billetes de mayor denominación.
En la medida que se logran avances para el uso de dinero electrónico se debería
reducir el circulante en efectivo, posiblemente reduciendo otros billetes en alguna
proporción. En la medida que prevalezcan billetes de bajo corte, por ejemplo,
de Bs. 50, las operaciones grandes en efectivo se harán muy pesadas y difíciles
de completar, afectando no solo a la informalidad sino a las actividades delictivas
que se han descrito previamente.
Por ejemplo, en el circuito del contrabando se tiene compra de bienes en
dólares fuera del país y la monetización en bolivianos para nuevamente comprar
dólares y girar el negocio en sub siguientes vueltas. La compra de dólares para
pagar los productos de contrabando tiene hoy una vía formal que es el sistema
financiero (incluyendo casas de cambio) y la vía informal que es la compra con
dinero local en efectivo, evitando rastros que puedan ser objeto de investigación.
Si el Estado implementa mecanismos más sofisticados para el rastreo de trans-
ferencias y operaciones en el sistema financiero, en complemento a lo que es la
interdicción y lucha en fronteras, lo lógico será esperar que las compras de dólares
con efectivo escalen. Ahí es donde gana mayor sentido la propuesta de retirar
gradualmente billetes de corte mayor, haciendo las transacciones de contrabando
mayorista muy complejas.
Algunas estimaciones apuntan a montos totales de contrabando mayores a
us$ 2.300 millones anuales; imaginarse la complejidad y pesadez para rotar de
bolivianos a dólares ese monto, usando solo billetes de Bs. 50 es, con certeza un
golpe certero a esa actividad ilícita. Un efecto disuasivo similar podría generarse
en medio de un escenario de especulación con la moneda extranjera, por ejem-
plo, en un entorno de expectativas de caída en el valor de la moneda local o una
tendencia al deterioro de las reservas internacionales del país.
En general, la medida afectaría a las transacciones que buscan quedar en el
anonimato y que esencialmente son de montos importantes. Lo interesante de
esta política es que puede ser totalmente gradual y calibrada, retirando billetes en
efectivo, al tiempo que mayores transacciones se llevan delante de manera elec-
trónica. En consecuencia, es posible avanzar o eventualmente retroceder si en el
8 BancoSol está implementado puntos de venta y facturación electrónicos (pos) y una plataforma
llamada “Simple” que usa códigos qr cero. El sistema funciona ya en algunos mercados como
el de Irpavi de La Paz y permite que los compradores y vendedoras realicen transacciones sin
efectivo.
260 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
camino se presentan problemas que afecten a las cadenas de pagos. Todo esto debe
ampliar la facturación electrónica para que la medida impacte la evasión tributaria.
El alcance de una medida de migración gradual hacia medios de pago elec-
trónicos con incentivos y controles tiene también una cara social; por ejemplo, se
haría más complejo para los empleadores (particularmente informales) liquidar
sueldos por debajo del mínimo nacional. De modo que existiría un mecanismo más
eficiente que la fiscalización ministerial para contribuir en el sentido propuesto.
En un marco de norma laboral menos oneroso y amigable a la formalización,
este tipo de medidas podrían abrir espacios adicionales para lograr la cobertura
de beneficios sociales para una mayoría de empleados. Eso implica, por supuesto,
regulaciones distintas, menos costosas y desalentadoras del empleo digno, como
las que se tiene ahora en el país.
5. Conclusiones
1. El sistema tributario boliviano requiere ajustes importantes frente a los cam-
bios que se han generado en la economía, en particular la ampliación de la
informalidad y la ampliación de la brecha de ingresos por menos recaudación
por hidrocarburos y otros recursos naturales. Existe una fuerte concentración
en pocos contribuyentes grandes y visibles.
2. La baja de ingresos reactivó el problema crónico del déficit fiscal. Luego
de los años de bonanza que generaron superávit, desde 2014 el saldo fiscal
negativo fue creciente y la previsión, dado el estado de situación actual, es
poco auspiciosa. Es indiscutible que el movimiento hacia el equilibrio es un
tema que pasa por subir el ingreso, pero también por racionalizar el gasto.
3. En lo relativo a subir el ingreso cabe señalar que ello depende de las alícuo-
tas impositivas y/o la base de contribuyentes. Es poco recomendable que se
considere en algún momento subir las alícuotas, como también es poco viable
que esa medida sea aceptada por diversos segmentos de la sociedad. Entonces,
el espacio de trabajo posible está ligado a la ampliación de la base impositiva.
4. Las recaudaciones están concentradas en pocos contribuyentes formales,
visibles y de gran tamaño. Las grandes empresas explican el 80% de las re-
caudaciones, mientras que los ingresos generados por gravámenes a personas
naturales (incluyendo empresas unipersonales) es bajo. Bolivia es la economía
con mayor incidencia de informalidad en toda la región latinoamericana y
ello incide sobre el potencial de la base impositiva.
5. En los últimos años ha subido el padrón de contribuyentes, pero en una
proporción menor a la subida de la Población Ocupada, dato que muestra
la tendencia a la informalización del comercio y la producción. Entre los
regímenes con mayor dinámica expansiva está graco, mientras que el resto
la política tributaria como incentivo a la formalidad 261
del rg creció menos. Si bien hubo un esfuerzo por cubrir a más sectores,
los resultados reflejan proporcionalmente mayor incorporación de grandes
contribuyentes. Sin embargo, en términos de incidencia, el peso del resto del
rg es el más alto y explica el potencial de ampliación del padrón en base a
pequeños y medianos negocios, muchos de ellos hoy en la informalidad.
6. Tomando en conjunto las recaudaciones del mercado interno y las importa-
ciones, el iva es el impuesto más importante por su recaudación. El segundo
y más importante en lo interno es el iue, mientras que el resto de tributos
tienen individualmente menos peso. El iva, por ser un impuesto indirecto,
tiene además el potencial de crecer si su efectividad es ajustada para llegar a
la informalidad.
7. La medición de la productividad del iva da cuenta de un progreso hacia un
pico en 2014 y luego un descenso paulatino. Cuando se enfoca la medición en
el iva mercado interno, se aprecia igualmente un retroceso en los dos últimos
años. En este documento se muestra que es posible ampliar su cobertura a
un segmento amplio de informalidad que no es de subsistencia, sino de cre-
cimiento en sus negocios.
8. Con base al diagnóstico presentado se ha formulado una propuesta de ajuste
en el sistema tributario que tiene 3 componentes interrelacionados y com-
plementarios. Son modificaciones que apuntan a generar sinergias de unas
con otras, con el objetivo central de ampliar la base de contribuyentes y con
ello los ingresos.
9. Las metas son inducir a una formalización gradual y voluntaria; proteger y
ampliar el empleo formal existente; facilitar el acceso de trabajadores a be-
neficios como la jubilación; distribuir con mayor equidad la carga tributaria
concentrada en pocos formales y de mayor tamaño; facilitar la transición de
emprendedores pequeños y dinámicos hacia el Régimen General tributario
y mejorar el desempeño del iva.
10. El primer componente de formalización “Facturas por Efectivo” implica
una demanda creciente de factura, debido al valor de canje que tendrán
éstas por dinero, en un porcentaje que defina anualmente la autoridad. El
esquema induce a que no solo los trabajadores dependientes, sino también
los independientes, exijan facturas. Esto dinamiza el efecto de recaudación
sobre toda la cadena del iva. El costo del canje se financia con recaudaciones
adicionales que se comparten en un 50% con los ciudadanos que participan
voluntariamente en el sistema y por lo tanto ello no representa un costo fiscal.
Hoy esos recursos no son capturados por el sistema impositivo. La medida
significa un incremento en los ingresos fiscales y un efecto fuerte hacia la
formalización de negocios que hoy no emiten factura.
11. El segundo componente implica la cotización de aportes para la jubilación
a través del consumo. En este caso, se sustituye la retención al momento de
262 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
la generación del ingreso por similar acción, pero a tiempo del consumo. La
medida implica que el aporte sea retenido como un porcentaje de la factu-
ra equivalente a la cotización respectiva. Con ello se logra que no solo los
trabajadores dependientes resulten afiliados al sistema, sino toda persona
natural, mayor de edad, con actividad económica que incurra en consumo con
regularidad. El número de afiliados cotizantes activos en 2016 sumó cerca de
726 mil personas, mientras que con esta medida el potencial es la Población
Ocupada que suma 5.4 millones.
12. Tanto la medida de “Facturas por Efectivo” como la cotización de aportes
en el gasto, pueden generar un ejército de varios millones de consumidores
que servirán al propósito de control de emisión de facturas, ampliación de
contribuyentes y mayor recaudación. Es claro que la medida tiene como
límite recaudatorio la incorporación de todos los que hoy no emiten factu-
ras. Desde esa perspectiva, el rendimiento del primer componente debería
esperarse sea decreciente en el tiempo, en la medida que el esquema tenga
éxito. En cambio, el segundo componente de cotización por el gasto se
convertirá en un control con efecto permanente en el tiempo, con alto
impacto social resultante de una cobertura mayor de la seguridad social de
largo plazo.
13. Se plantea una estimación conservadora donde la medida podría tener efecto
sobre el 30% de la po no alcanzada por el sistema de pensiones. Ello sumaría
1,3 millones de afiliados adicionales, que con un valor anual promedio de
cotizaciones calculado con datos oficiales (Bs. 11.385), podría significar un
incremento de us$ 2.159 millones anuales. Esta medida se suma a la anterior
como mecanismo que induce a la demanda de facturas; los ciudadanos sabrían
que cada factura tiene i) un valor de canje y ii) un valor de aporte para su
jubilación.
14. Es altamente probable que estos factores hagan que el consumidor exija factura
por estos beneficios frente a la complejidad que le representaría calcular si la
posible rebaja que le hace el vendedor es justa y compensa por la pérdida de
no recibir factura.
15. El tercer componente supone la creación de un régimen tributario interme-
dio entre el Simplificado y el General. Esto responde a la constatación que
existen emprendedores dinámicos en la informalidad, quienes son grandes
para el Simplificado pero pequeños para el General.
16. El Régimen Emprendedor es un puente entre uno y el otro. Exige solo una
declaración de ventas y el impuesto aplicable es una presunción de las uti-
lidades del contribuyente, expresada como porcentaje de esos ingresos. Se
platea que el costo tributario total sea igual o marginalmente mayor a lo que
el contribuyente pagaría en el general, de modo que no existirá incentivo de
elusión tributaria para migrar a este régimen. El valor crítico para el contri-
la política tributaria como incentivo a la formalidad 263
buyente y la Administración Tributaria es la simplicidad de cumplimiento y
fiscalización.
17. Como medida complementaria, se plantea reducir la circulación de billetes
de corte mayor al tiempo que se induce y acelera el uso de medios de pago
electrónicos. Ya existen avances importantes con la billetera móvil junto a
iniciativas de varias entidades financieras para implementar puntos electróni-
cos y el uso de estos medios en espacios de comercio y mercados populares.
Estos esfuerzos deberían sumar al impulso a la formalización y la ampliación
del padrón de contribuyentes, así como los ingresos fiscales.
Referencias
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Insurance” ResearchGate 2011.
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Yañez, J. “Impuesto al Valor Agregado: Eficiencia y Crecimiento” Centro de
Estudios Tributarios, Universidad de Chile, 2014.
264 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Calle Tumusla mercado informal de Las Mañaneras en la ciudad de La Paz.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
Calle Tumusla mercado informal de Las Mañaneras en la ciudad de La Paz.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
capítulo octavo
Las instituciones que empujan
hacia la informalidad
Joaquín Morales Belpaire
Solange Sardán Matijaševic
La informalidad puede tomar dos formas: voluntaria o involuntaria. Cuando es
involuntaria, es necesario reflexionar sobre cuáles son los factores que empujan
a los agentes hacia esta informalidad, es decir que restringen a los agentes a de-
sarrollar sus actividades económicas, comerciales, productivas, o laborales fuera
del marco normativo delimitado por las autoridades. El uso del concepto de res-
tricción no es accidental: discutiremos en este capítulo sobre aquellos informales,
que por muy deseosos que sean de acceder a la formalidad, se ven incapacitados
de hacerlo por condiciones que son ajenas a su propia voluntad. En particular,
nos enfocaremos en aquellas barreras que son erguidas por el Gobierno, central
en primera instancia, y municipal luego.
En este capítulo, discutiremos primero las teorías que buscan explicar cómo
el Estado, por sus políticas y normativas, incluye o aliena a los agentes econó-
micos del sector formal; luego, justificaremos el uso del informe Doing Business
producido anualmente por el Banco Mundial desde el año 2003 como herramienta
de comparación entre países, y estudiaremos algunos indicadores críticos del in-
forme, así como su evolución en el tiempo; por último, estudiaremos el caso de
restricciones municipales erguidas por el Gobierno Municipal de La Paz, como
un caso de estudio particularmente interesante.
1. Marco teórico: el Estado en su rol promotor y desalentador
de la formalidad
Las restricciones al acceso a la formalidad pueden ser muy toscamente separadas en
tres categorías, no mutualmente excluyentes: teorías de la marginalización, teorías
estructuralistas y teorías neoclásicas. Por un lado, teorías de la marginalización
[265]
266 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
(Larrazábal, 1986) ven al sector informal como demasiado empobrecido e im-
productivo para poder acceder al estatus de formal. Estos “marginales”, mayori-
tariamente migrantes del campo a las ciudades, simplemente no dispondrían del
capital físico, ni financiero, ni menos humano para acceder a la formalidad. No
tendría sentido que tributen, ni que sean fuertemente regulados, ya que apenas
subsisten. Para estos “marginales”, la formalidad no sería accesible ya que el
mínimo trámite sería demasiado oneroso y su nivel de instrucción sería de todas
maneras insuficiente para poder satisfacer las complejidades de un sistema buro-
crático establecido. Es más, probablemente una versión “formal” de su empleo
no exista en el mercado: son empleos que apenas se alejan de la mendicidad, y
pensar en formalizar tales actividades tendría más un propósito de integración
social que realmente de regulación y de recaudación. Este tipo de informalidad
se manifiesta en pequeños comerciantes ambulantes, lustrabotas, o recolectores
de desechos, por ejemplo.
Son la imagen clásica de los comerciantes ambulantes de las ciudades de
países en vías de desarrollo, y están restringidos a vivir en la informalidad por sus
circunstancias económicas.
Por otro lado, restricciones institucionales, no económicas, pueden engrillar
a los agentes económicos en su condición de informal. North (1990) describe a
las Instituciones como aquellas restricciones concebidas por los seres humanos,
cuya función es la de delimitar el dominio de las interacciones humanas. Para
North, las instituciones pueden ser formales, como por ejemplo la normativa
legal, o informales, como, por ejemplo, las normas sociales o las tradiciones. En
esta visión Northiana, entendemos entonces a las instituciones como a aquellas
reglas del juego que, en el caso que estudiamos aquí, pueden evitar que los agentes
tengan acceso a la formalidad. Nos centraremos en aquellas instituciones que son
formales: normativas, reglamentos, burocracia, etc. Por el momento, dejaremos
de lado las instituciones informales, ya que como se explicará en el siguiente
capítulo, estas instituciones informales son más bien generadoras de incentivos
para, de manera voluntaria, permanecer informal.
Concentrémonos entonces en aquellas instituciones formales que yerguen
barreras a la formalidad. Existen dos escuelas principales que discuten esto. Por
un lado, la escuela marxista-estructuralista propone que las instituciones formales
que restringen el acceso a la formalidad son las empresas formales en sí mismas,
las cuales se aprovechan de la existencia de un sector informal importante para
subcontratar parte de sus actividades económicas, y que aprovechan el subempleo
y el desempleo, el así llamado “ejercito industrial de reserva”, para mantener
bajos los sueldos de los trabajadores formales (Williams, Round, & Rodgers.,
2011). La idea es que, mientras existan suficientes informales, los empresarios
formales pueden siempre de manera creíble amenazar a sus empleados formales
con despedirlos y remplazarlos por la abundante mano de obra disponible en el
las instituciones que empujan hacia la informalidad 267
sector informal. Según esta escuela, las reformas de liberalización y desregula-
ción del mercado de mediados de los ochentas y noventas serían responsables
del incremento de la población informal, ya que, al haber menos control sobre
las empresas, estas son más libres de subcontratar a empresas informales y de
proponer contratos precarios asimilables a la informalidad. En la visión marxis-
ta, la supervivencia misma del capitalismo depende de la existencia de un sector
informal importante, cuya función es la de mantener la presión sobre los salarios
hacia abajo. Se argumenta entonces que el problema es que el Estado no hace lo
suficiente para controlar y monitorear las actividades de las empresas, y que los
trabajadores no están lo suficientemente organizados ni protegidos para reclamar
por sus derechos (Van der Berg, 2014; Abreu, 2007). Sería la desregulación del
Estado, la ausencia e inoperancia de instituciones formales, la que permite que
los empresarios empujen a la informalidad a los trabajadores, desde donde pueden
ser más fácilmente explotados.
Del otro lado del espectro ideológico, economistas neoclásicos, cuyo repre-
sentante más notorio en cuanto a temáticas de informalidad es Hernando de Soto
(1987), argumentan que, al contrario, es el exceso de instituciones estatales for-
males la causante de la informalidad, por un abuso de intervención del Estado en
la economía. Desde esta perspectiva, una pesada carga tributaria complementada
por un denso enmarañado burocrático, caldo de cultivo de abusos de poder y de
corrupción, serían los responsables de la prominencia del sector informal en países
en vías de desarrollo. De Soto describe, en el contexto de la inestabilidad econó-
mica y política peruana de los años 1980, cómo el desorden legal y burocrático
habría provocado que la mayor parte de los agentes económicos no dispongan ni
de títulos de propiedad, ni de otro tipo de respaldo formal sobre la posesión de
bienes y capital que, de facto, eran suyos. Acceder a títulos formales de propiedad
sería demasiado costoso, complejo, y moroso; dadas estas circunstancias, no les
quedaría a los agentes económicos más alternativa que la de desenvolverse en un
contexto informal. De Soto ilustra estos fenómenos con un método de simula-
ciones de creación de empresas en su influyente libro “El Otro Sendero”; por
ejemplo, muestra que cuando él y su equipo quisieron obtener los permisos para
abrir una pequeña fábrica de prendas, el procedimiento tomó 289 días y requirió
múltiples sobornos. De Soto ve en estas barreras burocráticas no solo las causas
de la extensa población informal en el tercer mundo, pero incluso las raíces del
subdesarrollo. Los pobres, por la falta de títulos de propiedad formales serían
dueños de “capital muerto”: serian terrenos, construcciones, campos y demás
propiedad no reconocida formalmente y que, consiguientemente, no puede ser
utilizada como activo colateral para acceder a créditos y para realizar inversiones
(De Soto, 2001).
Ambas tendencias, la estructuralista y la neoclásica, interpretan el rol de las
instituciones formales como aquellas reglas del juego que mantienen a los agentes
268 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
económicos, generalmente los más desfavorecidos económicamente, socialmente y
culturalmente, al margen del mercado regulado, tasado y formal. Remarquemos, en
primer lugar, que ambas tendencias rozan un tanto superficialmente la posibilidad
de que los agentes opten deliberadamente por la informalidad. Esta posibilidad
será explorada en más detalle en el siguiente capítulo. En segundo lugar, no es
ideal reducir el debate a una dicotomía entre si la culpa de la informalidad la tiene
el exceso de Estado o si, al contrario, el causante de esta informalidad es la falta de
Estado. Este es un exceso de simplificación, conducente sin duda a conclusiones
incompletas. Es sin duda más valido explorar las ideas de cada tendencia y, donde
es posible, buscar una síntesis.
Exploremos primero el argumento a favor del Estado. Como lo muestra la
ilustración 1, una comparación entre países muestra que existe una correlación
negativa entre el gasto del gobierno como porcentaje del pib y el tamaño de
la economía informal. Esta correlación lineal es de -0.34 y es estadísticamente
diferente de cero. No es una sorpresa que países como Suecia o Islandia tengan
niveles de informalidad en la economía que son muy bajos, acompañados de una
importante intervención estatal; ni tampoco debería sorprendernos que países
como Nigeria o la República Democrática del Congo tengan poca capacidad de
intervención estatal mientras que su sector informal represente una importantísima
fracción de la economía. Esta relación omite importantes variables de control,
sin duda el ingreso es una de ellas, así como lo son la calidad institucional y la
cultura. Lo que es peor, la causalidad es incierta: un Estado con alta capacidad
de gestión tendrá mayor capacidad de control de las actividades económicas,
mientras una economía fuertemente formalizada tributará más, potenciando la
acción del Estado. A todas luces, la correlación negativa entre intervención del
estado e informalidad refleja a lo más la existencia de equilibrios múltiples: un
equilibrio indeseable con un Estado débil e incapaz de potenciar su acción, y un
equilibrio deseable en el cual Estado facilita la formalización y al mismo tiempo
que puede nutrirse del tributo.
Tomemos ahora el punto de vista en contra del Estado. El argumento de De
Soto, y de la corriente dominante en economía (Williams, Round, & Rodgers.,
2011), es que el problema principal es la mala calidad de la intervención del Es-
tado. Las barreras burocráticas son la manifestación no del poder estatal, sí no
más bien de su fragilidad. Este aforismo merece ser discutido en detalle. Cuando
nos referimos a la fragilidad del estado, hablamos de la poca capacidad del Estado
para ejercer sus prerrogativas, para lograr que se cumplan las normas y para que
las decisiones políticas que tomen las autoridades sean efectivas. El Estado es
frágil cuando solo puede ejercer su soberanía sobre una fracción estrecha de la
economía, fracción a la que no le queda más alternativa que cargar con todo el
peso de la administración por sí sola.
las instituciones que empujan hacia la informalidad 269
Ilustración 1
Correlación entre gasto de gobierno e informalidad
80
Tamaño de la economía informal
como porcentaje del PIB
(Promedio 2004-2015)
60
40
20
0
0 5 10 15 20 25 30 35 40
Gasto General del Gobierno como porcentaje del PIB
(Promedio 2000-2018)
Fuente: elaboración propia en base a datos de Medina y Schneider (2018) y Banco Mundial (2019).
Ilustremos esta idea con la temática del tributo: si la base impositiva del
Estado es estrecha, para un nivel de recaudación igual, al Estado no le queda otra
alternativa que aplicar impuestos excesivamente fuertes sobre la mínima base
impositiva inmóvil. No es casual que la base impositiva en países con Estados
frágiles sean los desgravámenes aduaneros y los recursos naturales; su control
requiere de menos capacidad de monitoreo por parte del Estado (Hindriks &
Myles, 2013).
Por otro lado, la burocratización es frecuentemente el reflejo de la fragilidad
política del Estado. La creación de empleos en el sector público es una estrategia
ideal para pagar favores, formar alianzas y mantener cerca y vigilados tanto a
amigos como a enemigos (Grindle, 2012). A veces crear ítems para funcionarios
públicos es insuficiente para comprar alianzas sólidas: dado que el Estado tiene
una baja capacidad de recaudación, los sueldos que podrán ser ofrecidos no son
extraordinarios. Los puestos de la función pública pueden ser rendidos atractivos
entonces de dos maneras: por un lado, al conferir al funcionario el sentimiento de
poder hacia los administrados (Hindriks & Myles, 2013), y por otro lado creando
diferentes tipos de barreras burocráticas las cuales generan ventanas de oportuni-
dad para solicitar coimas y sobornos (Acemoglu & Verdier, 2000).
La influencia de este razonamiento neoclásico ha sido tal que ha pesado en
las diferentes estrategias econométricas de medición del tamaño de la economía
informal. El modelo mimic (Multiple Indicators - Multiple Causes) es un modelo
de variable latente que busca medir el tamaño de la economía informal basado
en variables que son consideradas tanto causas de la informalidad como sus con-
secuencias [para detalles técnicos, ver Jöreskog y Goldberger, (1975)]. En una
de sus aplicaciones más famosas, Medina y Schneider (2018) utilizan indicadores
270 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
de libertad fiscal, calidad de las instituciones, desempleo y apertura al comercio
como causas de la informalidad. Es evidente la influencia del argumento neoclá-
sico en la selección de las causantes, pero al mismo tiempo es reconfortante que
la técnica corrobore la validez empírica de la teoría. Por el otro lado, Medina y
Schneider usan como indicadores de la informalidad variables como el grado de
liquidez de la masa monetaria, la tasa de participación laboral formal, y la talla
de la economía medida, vía imagen satelital, por la emisión de luces nocturnas
(una medida de la actividad económica independiente de la declaración formal o
no de la misma). En este estudio, usaremos las medidas de Medina y Schneider
para reportar los niveles de informalidad.
Estas consideraciones sobre el rol de la calidad institucional sobre el ta-
maño de la economía informal nos llevan a concluir que: (i) más presencia del
Estado en la economía no necesariamente significa más informalidad; (ii) que
lo que realmente importa no es la intensidad de la presencia del estado, si no
la calidad de su operar; y (iii) que las reglas más restringentes, un mayor peso
burocrático y una mayor presión fiscal son características más bien asociadas
con una débil capacidad estatal, que solo puede aplicar estas reglas al reducido
sector formal.
2. El informe Doing Business
La influencia del trabajo de De Soto ha sido gigantesca no solo en temas de re-
forma de acceso a títulos de propiedad en el Perú, pero también a nivel mundial.
En particular, el Banco Mundial publica desde 2003 el informe Doing Business
cuya metodología ha sido en gran medida desarrollada por Djankov, La Porta,
Lopez-de-Silanes y Shleifer (2002) pero ha sido fuertemente influenciada por el
trabajo de De Soto. Por ejemplo, la metodología de intentar abrir, en el mundo
real, una empresa formal para medir los costos, el número de procedimientos, los
tiempos, las solicitudes de sobornos y otras peripecias asociadas con el intentar
operar de manera conforme a la normativa ya aparece en el libro de De Soto
“El Otro Sendero”. Alejada de las elucubraciones teóricas y de las regresiones
formales, esta metodología parece profundamente concreta. Esto inspiró am-
pliamente a los creadores del Índice Doing Business desde un punto de vista
metodológico; cada año, el Banco Mundial subcontrata a numerosas firmas
consultoras, bufetes de abogados y think thanks para generar estos indicadores
para cada país. Empero, esta metodología tiene sus limitantes. Dada la inten-
sidad del trabajo, los consultores locales responden al cuestionario del Banco
Mundial basados en su opinión, profesional sin duda, pero que puede tener
interpretaciones distintas al aplicar un cuestionario homogéneo en diferentes
las instituciones que empujan hacia la informalidad 271
realidades. Además de eso, existe una incongruencia entre las presiones de en-
tregar los índices anualmente y el hecho de querer medir fenómenos que son
morosos y fastidiosos.
El informe ha sido sujeto de múltiples controversias. En particular, desde
su existencia se han aplicado varias reformas a la metodología aplicada, lo que
impide que se pueda tener una comparación exhaustiva de la evolución de cada
indicador a través de los años. Es conocida la controversia relativa a la dimisión
del premio nobel de economía Paul Romer en 2018 como economista jefe del
Banco Mundial. Cambios en la metodología abrían provocado que el ranking de
Chile en el informe cambie drásticamente de año en año y de manera coincidente
con el ciclo político. Esto llevó a Romer a declarar que sospechaba de manipu-
lación de los datos con un propósito político, controversia que todavía no ha
sido aclarada, pero que tiene dos implicancias para este capítulo. Por un lado, el
Banco Mundial eliminó de las bases de datos disponibles al público los indicado-
res agregados para Chile, y lo que es más importante, no es posible establecer la
evolución de los rankings para un periodo suficientemente largo. Por las razones
expuestas, expondremos los indicadores agregados promediando su puntaje con
la metodología empleada entre 2016 y 2019, y sólo construiremos series largas
con indicadores más específicos que no cambiaron de año a año.
3. Análisis de indicadores seleccionados del informe Doing Business
y comparaciones internacionales
Una de las virtudes de usar los indicadores del informe Doing Business, así como
las medidas de Medina y Schneider (2018), es la de poder establecer compara-
ciones internacionales. Las comparaciones internacionales son interesantes, ya
que permiten tener una intuición de cómo diferentes contextos institucionales y
políticos a nivel de gobiernos centrales afectan a los indicadores, pero siempre es
requerida cierta prudencia por el impacto que pueden tener características histó-
ricas, culturales y geográficas que son covariantes con el contexto institucional.
En primer lugar, promediando el periodo 1991-2015, Bolivia destaca como
la segunda economía con la tasa de informalidad como proporción del pib más
elevada en el mundo, solamente adelantada pro la nación caucásica de Georgia
(ver ilustración 2). Sin embargo, esta tendencia ha sido descendiente, ya que entre
2003 y 2015 Bolivia pasó una tasa de informalidad de su economía del 67% al 46%,
una de las reducciones más dramáticas en el mundo (ver ilustración 3). En gran
parte, esto se debe al auge de las commodities de 2006-2014, que representaron
una proporción (formal) cada vez más grande del pib. En 2015 Bolivia sería la
11va economía más informal en el mundo, lo que sigue siendo alarmante.
272 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Ilustración 2
Tamaño del sector informal como proporción del PIB 1991-2015
Serie 1
64,87
7,24
Fuente: Elaboración propia en base a datos de Medina y Schneider (2018).
Ilustración 3
Cambio en el tamaño del sector informal como proporción del PIB 2003-2015
Serie 2
7
-9
Fuente: Elaboración propia en base a datos de Medina y Schneider (2018).
las instituciones que empujan hacia la informalidad 273
El informe Doing Business (Banco Mundial, 2019) contempla más de cien in-
dicadores que son agregados en doce temáticas1 y un puntaje general. En cuanto a
los indicadores principales del informe, rescatamos cinco temáticas y el indicador
agregado, facilidad para emprender (Ease of Doing Business). La tabla 1 reporta el
puntaje de Bolivia promediado en 2016-2019 (exento en este periodo de cambios
metodológicos importantes). El puntaje para cada una de las temáticas es más
elevado si es más fácil lidiar con cada uno de los procedimientos descritos. En el
puntaje agregado, Bolivia tiene un puntaje de 50, y es el país número 25 de 27
en América Latina y el Caribe donde es más difícil emprender. Solo Venezuela y
Haití se desempeñan peor. Ahondando un poco, Bolivia ocupa los puestos 25, 20 y
22 de 27 en cuanto a facilidad para iniciar un emprendimiento, obtener permisos
de construcción y registrar propiedad privada respectivamente. A pesar de que
la percepción sobre el sistema de justicia en Bolivia es muy mala, vemos que en
términos de puntaje sobre la facilidad de hacer cumplir contratos Bolivia se en-
cuentra por encima del promedio de la región. Sin embargo, es extremadamente
preocupante que Bolivia sea considerado como el país en la región en el cual es
más difícil pagar impuestos. Los mapas en la ilustración 4 detallan el comporta-
miento de Bolivia en relación a los otros países de la región.
Tabla 1
Seis temáticas importantes del informe Doing Business, puntaje, comparación
con el promedio y ranking para Bolivia
Facilidad Iniciar un Obtener Registrar Pagar Hacer cumplir
para emprendi- permisos de Propiedad Impuestos contratos
emprender miento construcción
Bolivia 50 57 57 50 22 54
Promedio LAC 58,27 70,97 62.45 56.6 58.8 51.8
Ranking /27 25 25 20 22 27 15
Fuente: Elaboración propia en base a datos de [Link] (2019).
1 Obtener permisos de construcción, hacer cumplir contratos, obtener créditos, facilidad para
pagar impuestos, protección a inversionistas minoritarios, registrar una propiedad, resolver
insolvencias, iniciar un negocio, comerciar a través de las fronteras, obtener electricidad,
emplear trabajadores, y hacer contratos con el gobierno.
274 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Ilustración 4
Temáticas principales del informe Doing Business, comparación regional
Facilidad para emprender Facilidad para iniciar un negocio
Puntaje Puntaje
71,96 90,73
31,95 33,39
Fuente: Elaboración propia en base a datos de [Link] (2019). Continua en la siguiente página.
Estos agregados temáticos nos dan una idea general de las fricciones institu-
cionales que pueden empujar a los agentes a la informalidad. Sin embargo, vale
la pena hilar más fino. Dado que el informe Doing Business contempla más de una
centena de indicadores, debemos ser selectivos con los datos a presentar. Algunos
indicadores son problemáticos por los frecuentes cambios de metodología entre
año y año, y otros son demasiado específicos como para ser notables. En este
trabajo nos concentraremos en aquellos que consideramos más llamativos y rele-
vantes para los emprendedores y el análisis de informalidad. Es así que primero
analizamos tres de los cuatro indicadores de la categoría que captura el proceso de
inicio de un negocio en Bolivia. Esta categoría trata de cuantificar el número de
procedimientos, tiempo y costos en los que debe incurrir una empresa pequeña/
mediana para poder operar formalmente en cada país, con lo cual tenemos un
primer pantallazo a las condiciones a las que los emprendedores deben enfrentarse
al momento de iniciar un negocio propio.
las instituciones que empujan hacia la informalidad 275
Ilustración 5
Temáticas principales del informe Doing Business, comparación regional
Facilidad para obtener permisos de construcción Facilidad para registrar propiedad
Puntaje Puntaje
72,37 74,71
44,15 32,17
Facilidad para pagar impuestos Facilidad para hacer cumplir contratos
Puntaje Puntaje
79,90 68,11
15,30 25,94
Fuente: Elaboración propia en base a datos de [Link] (2019).
276 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Ilustración 6
Número de procedimientos para iniciar un emprendimiento
Bolivia - Número de procedimientos
20,0 0
3 3 3 2 2 3 3 3 3 3 3
5 5
18,0
5
16,0
Ranking LAC, puesto sobre 33
Número de procedimientos
14,0 10
14,0 14,0 14,0 14,0 14,0 14,0 14,0 14,0 14,0 14,0 14,0 14,0 14,0
12,0
15
10,0
10,1
9,8 9,7 9,5 9,4 9,5 9,5 9,8 9,5
8,0 9,1 8,8 8,8 8,8 20
6,0
25
4,0
2,0 30
0,0
2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019
Ranking 3 3 3 2 2 3 3 3 3 3 3 5 5
Bolivia 14,0 14,0 14,0 14,0 14,0 14,0 14,0 14,0 14,0 14,0 14,0 14,0 14,0
Promedio 10,1 9,8 9,7 9,5 9,4 9,5 9,5 9,1 8,8 8,8 8,8 9,8 9,5
Fuente: Elaboración propia en base a datos de [Link] (2019).
Primero, se cuantifica el número de procedimientos que cada persona debe
seguir para poder formalizar su empresa. Cabe aclarar que el informe asume que
un procedimiento es cualquier interacción que la persona debe realizar con una
tercera parte (gobierno, agencias, abogados, notarías, etc.) y que, además, aunque
distintas visitas se den en un mismo órgano, si se tratan en distintas ventanillas y
oficinas, se entienden que son procedimientos distintos. La ilustración 6 muestra
la evolución de este indicador, y queda claro que el número de procedimientos
se ha mantenido estático y en una situación menos favorable al del promedio
regional. Si bien muchas instancias han evolucionado hacia procedimientos
electrónicos, en particular con la creación del sitio virtual [Link],
si se cuenta la interacción virtual como otro procedimiento, el reporte indica
que el número de procedimientos no ha variado. Es posible sin embargo que el
acceso y la conveniencia de estos haya mejorado. Esto presenta también cierta
limitante del indicador, ya que un conteo de procedimientos no toma en consi-
deración cuanto se han facilitado. En términos relativos, se presenta el ranking
de la región; el número de procedimientos necesarios para abrir un negocio en
Bolivia está entre los más altos, lo que da indicios de una causa importante de
la informalidad.
las instituciones que empujan hacia la informalidad 277
Ahora bien, si el costo y el tiempo necesario para llevar adelante estos catorce
procedimientos no fuese elevado, este indicador no debería ser causa de preo-
cupación. Es decir, si efectivamente la digitalización de varios procedimientos
beneficia a la población con procesos más ágiles y sencillos, el tiempo y costo
de los mismos debería ser bajo. Lo que los datos nos muestran es que hay que
matizar esta mejora.
Ilustración 7
Número de días necesarios para iniciar emprendimiento
Bolivia - Número de días necesarios
120,0 0
110,0 7 7
8 8 8 8 8 8 8 8
11 11 10 5
100,0
Ranking LAC, puesto sobre 33
90,0 10
Días necesarios
80,0
15
70,0
68,0
60,0 63,5 20
62,0 59,9
56,4
50,0 45,0 43,5
49,0 49,0 49,0 49,0 49,0 49,0 49,0 49,0 49,0 49,0 25
40,0 45,0
42,4 43,9
37,1 34,8 35,9 37,9
30,0 34,1 33,0 30
20,0
2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019
Ranking 11 8 8 8 8 8 8 7 7 8 8 11 10
Bolivia 49,0 49,0 49,0 49,0 49,0 49,0 49,0 49,0 49,0 49,0 45,0 45,0 43,5
Promedio 68,0 63,5 62,0 59,9 56,4 42,2 37,1 34,1 33,0 34,8 35,9 43,9 37,9
Fuente: Elaboración propia en base a datos de [Link] (2019).
En cuanto a los días necesarios para abrir un negocio que cumpla con toda la
normativa, el gráfico 7 muestra que el año 2017 se redujo de 49 a 45, y existió otra
reducción en 2019 hasta los 43 días y medio. Dejando de lado la tendencia favo-
rable, aun se tiene un numero considerablemente elevado si se lo compara con la
media regional, y peor aun si se compara con el país con las mejores prácticas. Este
es el caso de Nueva Zelanda, país en el que llevar a cabo todos los procedimientos
toma menos de un día. Sobre los costos de estos procedimientos, es llamativo que
éstos hayan ido reduciéndose continua y persistentemente desde 2007.
De hecho, los costos como porcentaje del ingreso per cápita pasan de 144% en
2007 a 46%, con lo que también se puede apreciar una reducción significativa en
la brecha con los países de la región (ilustración 8). Es tentador sacar conclusiones
278 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
alentadoras de estos datos, sin embargo, al ver el ranking queda claro que la me-
jora no ha sido tan importante en términos relativos, ya que Bolivia permanece
entre los 7 países más caros en la región en términos de apertura de un negocio
con relación al ingreso per capita.
Ilustración 8
Costo de iniciar un emprendimiento como porcentaje del ingreso promedio per cápita
Bolivia - Costo de iniciar una empresa
180,0 0
2 2
4 4 4 4 4 4 4 5 5
160,0 7 7
Ranking LAC, puesto sobre 33
5
Costo (% del ingreso per cápita)
140,0
143,9 10
120,0 128,6
15
100,0
106,2
93,7 95,2
80,0 20
85,4
70,0 54,0
60,0 67,6 25
60,8 46,0
54,9 53,5
40,0
44,9 40,6 42,5 42,1 30
37,7
33,7 34,6 34,9 33,2 31,6 29,9 31,3 31,5
20,0
2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019
Ranking 2 2 4 4 4 4 4 4 4 5 5 7 7
Bolivia 143,9 128,6 106,2 93,7 95,2 85,4 70,0 67,6 60,8 54,9 53,5 54,0 46,0
Promedio 44,9 40,6 37,7 33,7 34,7 34,9 33,2 31,6 29,9 31,3 31,5 42,5 42,1
Fuente: Elaboración propia en base a datos de [Link] (2019).
El marco normativo vigente en Bolivia para la formalización de las empresas
no solo puede representar obstáculos al momento de su constitución, sino tam-
bién a lo largo de la vida del negocio. No sorprenderá a ningún lector que las
cargas impositivas y los procesos tributarios en el país son increíblemente engo-
rrosos, poco eficientes y nada amigables. Por esta razón, es pertinente analizar
los indicadores que responden a esta temática, más aún, considerando que según
el Ranking mundial del Doing Business, el sistema impositivo boliviano ocupa el
puesto 186 de 190 economías. En los diez indicadores relacionados a la temática
tributaria, Bolivia se encuentra en la cola de la región y en varios casos, en los
últimos lugares del mundo.
En efecto, si se analiza la tasa impositiva como porcentaje de las ganancias de
los negocios formales, se deslumbra la difícil y en muchos casos inviable situación
que deben enfrentar los emprendedores formales. En el año 2012 una empresa
pagaba en promedio 80% de impuesto sobre sus ingresos (sumando iva, it, iue,
etc.). Si esto suena elevado, la ilustración 9 señala que la situación en lugar de
mejorar parece empeorar, pues esta proporción llega a casi 84% en 2019. Esto
las instituciones que empujan hacia la informalidad 279
implica que Bolivia es la pesadilla fiscal de cualquiera que desee tener un negocio
formal, solo después de Argentina.
Ilustración 9
Tasa impositiva total como porcentaje de la ganancia
Bolivia - Tasa impositiva total (% de la ganancia)
100,0 0
3 3 3 3 3 2 2 2 2 2 2 2 2
90,0
5
Tasa impositiva total (% de la ganancia)
80,0 83,4 83,7 83,7 83,7 83,7 83,7 83,7
Ranking LAC, puesto sobre 33
80,0 80,0 80,0 80,0 80,0 80,0
70,0 10
60,0
15
50,0
48,4 48,2 47,0 47,1 46,6 46,7 46,2 46,7 47,2 45,5
40,0 44,4 20
30,0 35,4 34,7
25
20,0
10,0 30
0,0
2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019
Ranking 3 3 3 3 3 2 2 2 2 2 2 2 2
Bolivia 80,0 80,0 80,0 80,0 80,0 80,0 83,4 83,7 83,7 83,7 83,7 83,7 83,7
Promedio 48,4 48,2 47,0 47,1 46,6 46,7 46,2 46,7 47,2 45,5 44,4 35,4 34,7
Fuente: Elaboración propia en base a datos de [Link] (2019).
Pero, además, no solo se trata del monto a pagar, sino también de otro tipo de
costos indirectos que derivan de esta normativa. Para poder pagar cada una de estas
obligaciones fiscales, una empresa dedica en promedio 1025 horas a archivar, preparar
y pagar impuesto al año (Ilustración 10). Si a primera vista ya suena elevado, compa-
rando con las horas laborales promedio del sector formal de todo el año, más del 40%
de las mismas se estarían dedicando a cumplir con la burocracia tributaria del país.
Es posible que el incremento en la carga tributaria de los últimos años res-
ponda no solo a la mayor necesidad de ingresos que tiene el Estado, sino también
al círculo vicioso que se ha creado. Ante una base impositiva demasiado estre-
cha, los impuestos para los pocos negocios formales son muy elevados, lo cual
desalienta por completo la formalización del resto del universo emprendedor,
así como también hace escapar a las ya formalizadas del registro tributario. A
medida que la proporción de negocios informales se incremente, el número de
tributantes disminuye y la presión por incrementar los impuestos sobre aquellos
que permanecen formales también aumente. A largo plazo, esto es insostenible y
puede llevar al colapso de los mecanismos de recaudación.
280 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Ilustración 10
Horas dedicadas a pagar impuestos
Bolivia - Horas al año dedicada a pagar impuestos
1.200 0
2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2
Ranking LAC, puesto sobre 33
1.000 5
1080 1080 1080 1080 1080 1080 1080
1025 1025 1025 1025 1025 1025 1025
10
800
15
Horas
600
20
400
396,5 398,8 388,7 389,8 383 379,2 371,5 366,3 365 360,6 350,1 327,5 25
200 287,4
279,1
30
0
2007 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019
Ranking 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2 2
Bolivia 1080 1080 1080 1080 1080 1080 1080 1025 1025 1025 1025 1025 1025 1025
Promedio 396,5 398,8 388,7 389,8 383 379,2 371,5 366,3 365 360,6 350,1 327,5 287,4 279,1
Fuente: Elaboración propia en base a datos de [Link] (2019).
Finalmente, otro indicador importante de cuan atractivo es el sector formal es
el tipo y la calidad de los procesos judiciales. No cabe duda que un aspecto esencial
que incentiva (o ahuyenta) al emprendimiento formal es el tema de la seguridad
jurídica, la cual garantiza que se pueda acudir a un tribunal formal para resguar-
dar inversiones y resolver conflictos comerciales o laborales. El Banco Mundial
presenta distintos indicadores, entre los cuales destaca el de la duración en días
desde el día en el que se presenta la demanda hasta que la corte dicta sentencia
y se resuelve el conflicto. Se consideran tres principales etapas: presentación e
investigación, juicio y sentencia, y cumplimiento de la sentencia.
En el caso de Bolivia la cantidad de días se ha mantenido estable en 401 días
desde que se tiene registro (Ilustración 11). Si se compara esta situación con el de
la región en 2019, el tiempo que toma en Bolivia solucionar un conflicto comercial
es 137% mayor, lo que deja a Bolivia entre los 13 países con justicia más lenta.
Por otro lado, el índice de calidad de procesos judiciales sintetiza la situación de
la justicia para los emprendedores. Este índice cuyo rango va de 0 a 18 (mayores
valores para los mejores desempeños), y captura si una economía ha sido capaz
de adoptar una serie de buenas prácticas en su sistema judicial en cuatro áreas:
estructura y procedimientos judiciales, gestión de casos, automatización y reso-
lución alternativa de disputas.
Un sistema judicial lento, ambiguo y poco eficaz da lugar a que las expecta-
tivas de los agentes sean pesimistas en el momento de recurrir a resolver disputas
las instituciones que empujan hacia la informalidad 281
en tribunales formales, razón por la cual se preferirá no acudir a los mismos, lo
que disuelve el incentivo a constituir formalmente una empresa. El puntaje de
Bolivia en este índice lo ubicaba en el puesto 30 de 33 países de Latino América
y el Caribe con la peor calidad de procesos judiciales en 2015 (Ilustración 12).
Ilustración 11
Duración promedio en días la resolución y ejecución de un juicio comercial
Bolivia - Duración, Juicio y Sentencia
0
1.050
Ranking LAC, puesto sobre 33
5
900 13 13
18 19
21 21 21 21 10
750
Horas
15
600
455,2 456,1 465,8 465,8 455,4 466,0 20
450
401 401 401 401 401 401 401 401
25
300
299,2 291,9 30
150
2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018 2019
Ranking 18 19 21 21 21 21 13 13
Bolivia 401 401 401 401 401 401 401 401
Promedio 455,2 456,1 465,8 465,8 455,4 466,0 299,2 291,9
Fuente: Elaboración propia en base a datos de [Link] (2019).
Ilustración 12
Índice de calidad de los procesos judiciales (0-18)
Bolivia - Índice de calidad de los Procesos Judiciales
0
Ranking LAC, puesto sobre 33
13 13 10
21
Horas
18 21 15
8,1 7,8 7,9 5,5 5,5 20
5,5 5,3 5,2 25
4,5 4,5
30
0
2015 2016 2017 2018 2019
Ranking 30 29 29 21 20
Bolivia 4,5 4,5 5,5 5,5 5,5
Promedio 8,1 7,8 7,9 5,3 5,2
Fuente: Elaboración propia en base a datos de [Link] (2019).
282 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
En 2018 y 2019 el índice se calcula solo para 22 países de latino América y
el Caribe, dejando a Bolivia entre los dos países con el peor sistema de justicia en
la región, al lado de República Dominicana.
En general, los principales indicadores del Doing Business corroboran que el
ambiente para emprender de manera formal en Bolivia es paupérrimo. La teoría
de corte neoclásico parece verse validada, en el sentido que el Estado aparece más
bien un obstáculo que un promotor de la formalidad. Una nota de precaución es
sin embargo necesaria. Los indicadores del informe Doing Business están diseñados
para describir el ambiente de inversión de un país, generalmente con el objeti-
vo de atraer inversión extranjera, y no tanto de medir la atractividad del sector
formal contra el sector informal. Se mantiene sin embargo que estos indicadores
son muy sugestivos para continuar analizando el rol del Estado como promotor
(o no) de la formalidad.
4. Regulación municipal y la formalización de las actividades
económicas: el caso del Gobierno Municipal Autónomo de La Paz
Además de las formalidades a nivel del Gobierno Central, el proceso de forma-
lización de cualquier actividad económica en Bolivia conlleva a la intervención
natural de los gobiernos subnacionales. Como institución máxima del munici-
pio, los gobiernos municipales otorgan certificados y documentación necesaria
para proceder con algún requisito en particular, y además son una instancia que
independientemente requiere supervisar las actividades económicas llevadas a
cabo en su territorio a través de la entrega de las licencias de funcionamiento.
Esta sección se enfocará en analizar el rol del Gobierno Autónomo Municipal
de La Paz (gamlp) como promotor, o atajante, del proceso de formalización
de las empresas en el municipio de La Paz. Es importante aclarar que, si bien el
informe Doing Business del Banco Mundial también publica informes dedicados
extensa y exclusivamente a los gobiernos subnacionales, éstos no se encuentran
disponibles para Bolivia. Por tanto, el análisis que se realiza a continuación se
basa en el detalle del procedimiento a seguir del gamlp para cumplir con la
normativa nacional y local.
En general, y sintetizando en la ilustración 13, cualquier actividad económica
que desee desempeñarse formalmente en la economía boliviana debe seguir seis
pasos, donde cada uno de ellos corresponde a una instancia en particular.
El rol del Gobierno Municipal puede variar de acuerdo al municipio estudiado.
Sin embargo, en el caso del municipio de La Paz, el proceso de trámite para la
obtención de la licencia de funcionamiento se ha ido modernizando a través de
los años. De hecho, con el objetivo de inducir a la formalización de actividades
económicas, el municipio implementó el trámite en línea para la obtención de
las instituciones que empujan hacia la informalidad 283
la Licencia de Funcionamiento a través de su plataforma virtual “iGob 24/7”,
donde se acorta distancia, se simplifica la tramitología tradicional reemplazando
la documentación física por los digitales, en una política amigable con el medio
ambiente. Esta modalidad se inició en febrero del año 2017 de forma conjunta al
proceso de registro masivo de actividades económicas en el municipio, y actual-
mente el proyecto va evolucionando continuamente junto a las nuevas iniciativas
de los emprendedores. Inicialmente, este proyecto fue financiado por recursos
propios del Gobierno Municipal, que en su fase inicial significó una inversión
de 2 millones de bolivianos. Para el mantenimiento y mejora de la plataforma en
la fase ii, se destinó en 2018 un presupuesto de 4 millones de bolivianos que se
dirigían a campañas publicitarias, servicios de conectividad de internet, y contra-
tación de personal para operativos masivos de fiscalización (Secretaria Municipal
de Desarrollo Económico, 2019).
Ilustración 13
Pasos necesarios para la formalización de una empresa en Bolivia
• Otorga la Matrículo de Comercio.
FUNDAEMPRESA
• Inscribe al Padrón Nacional de Contribuyentes para la obtención del NIT que es el número
de identificación tributaria.
SIN
• Otorga la licencia de funcionamiento que autoriza la apertura de una actividad económica.
GOB.
MUNICIPAL
• Afilia al empleador y al trabajador a la Caja Nacional de Salud.
CAJA DE
SALUD
• Registra en el Seguro Social Obligatorio de largo plazo - SSO.
AFP’s
• Registra como empleador ante el MTEPS y obtener el Certificado de Inscripción en el Registro.
MINISTERIO
DE TRABAJO
Fuente: Elaboración propia.
284 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Este servicio permite al emprendedor tramitar su licencia, durante las 24 horas
los 7 días de la semana, en un nuevo paradigma de ruptura de barreras geográficas,
puesto que, desde su solicitud, presentación de requisitos y hasta la obtención de
la licencia, es efectuado todo en línea, bajo el concepto de Declaración Jurada
de la información. Además, la idea es que el municipio cuente siempre con esta-
dísticas precisas, agilidad en respuesta a la demanda de la ciudadanía, y fomente
el desarrollo económico con formalidad, garantizando las condiciones técnicas,
seguridad e infraestructura de estas actividades económicas.
En promedio, antes de la implementación de este, los trámites en general solían
durar alrededor de un mes. Sin embargo, gracias a la plataforma virtual, el tiempo se
redujo a 48 horas para las actividades económicas y 20 días para aquellas actividades
sujetas a verificación de infraestructura y condiciones técnicas. Sin duda el cambio
en la hermenéutica de registro beneficia a un gran porcentaje de la población que
trabaja por cuenta propia y puede convertirse en un incentivo para todo aquel que
esté considerando iniciar un emprendimiento de manera en la ciudad de La Paz.
En efecto, según datos del Instituto Nacional de Estadística (ine) mediante el
censo de población y vivienda de la gestión 2012, identificó que en el municipio
de La Paz existen 119.500 personas que trabajan por cuenta propia, que representa
el 33% de la población del municipio. Durante el primer año de vigencia de este
nuevo sistema, la alcaldía llegó a un 23,08% de estos trabajadores, los cuales se
benefician en primera instancia de un servicio mucho más ágil y simple, de una
mejor oportunidad de acceso a créditos financieros al contar con acreditación legal
del funcionamiento del negocio, y sobre todo se benefician aquellos ciudadanos
que antes se encontraban geográficamente en dificultades para poder formalizar
su actividad económica. Para el municipio de La Paz también existen mejoras, al
haber reducido la carga laboral en las Subalcaldías respecto al procesamiento de
licencias de funcionamiento, esto ha permito concentrar la atención en mejorar
el procesamiento de otras tareas desatendidas, como la fiscalización de actividades
económicas de expendio de bebidas y alimentos. Además, ahora el municipio cuenta
con mayor y mejor información estadística que permite que el diseño e implemen-
tación de política públicas y de desarrollo económico en el municipio sean más
efectivas. Del mismo modo, durante el año 2017 se registró un incremento en la
recaudación de patente de funcionamiento de más de 13 millones de bolivianos
adicionales respecto al periodo en el que el sistema digital de registro no existía.
En general, podemos ver que el Municipio de La Paz estuvo trabajando
en crear los incentivos necesarios para que los pequeños productores y nuevos
emprendedores puedan formalizarse, trabajo que ha sido también comenzado
mediante la concesión del Registro de Comercio a fundempresa, que es una fun-
dación privada sin fines de lucro, y la creación del sitio [Link]. Sin
embargo, mientras la desburocratización no se amplíe a otras instancias como el
sistema tributario o los tribunales, estos esfuerzos mantienen un impacto limitado.
las instituciones que empujan hacia la informalidad 285
5. Conclusiones
Bolivia tiende a encontrarse al cerca del fondo de la lista en rankings internacio-
nales relacionados a la facilidad de emprender formalmente. Los costos de realizar
trámites son largos y costosos, la carga impositiva es pesada por su monto y por su
complejidad, y la calidad de su sistema de justicia es lúgubre. Bajo estas circuns-
tancias, no es sorprendente que Bolivia presente una de las tasas de informalidad
en su economía más elevadas en el mundo. Si bien han existido mejorar gracias a
la digitalización de procesos de registro de empresas a nivel nacional y municipal,
muchos indicadores no han mejorado en un contexto en que los otros países de
la región si han hecho esfuerzos.
Sin duda la temática más preocupante la temática tributaria. En un contexto
de reducción de recaudaciones asociadas a los impuestos a los hidrocarburos,
la presión tributaria sobre el contribuyente se ha intensificado, sobre todo bajo
la forma de multas y sanciones, al mismo tiempo que se vuelve más estrecha la
base tributaria. La dinámica de este proceso es excesivamente perversa: mientras
más agresiva sea la política de recaudación del Servicio Nacional de Impuestos,
más emprendimientos rehuirán cumplir con sus obligaciones formales; y mien-
tras más estrecha sea la base tributaria, más importante será la presión que se
ejerce sobre aquellos que no han logrado desvincularse de la formalidad todavía.
Pérez Mancilla (2019) muestra que entre 2013 y 2017, el número de personas
que responden “no sé” a la pregunta si su negocio tiene un número de registro
tributario se incrementa casi en un 50%. Es poco probable que los agentes no
sepan si tienen un registro tributario si se desempeñan de manera formal, pero si
es muy probable que estas personas registraron su empresa en el pasado, y luego
de sufrir sanciones y multas abandonaron sus obligaciones formales y no saben si
su registro sigue vigente o no. En ese sentido, es alarmante que, incluso cuando
los agentes hacen el esfuerzo por formalizar sus actividades, estos terminan arre-
pintiéndose de haberlo intentado.
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las instituciones que empujan hacia la informalidad 287
Calle Tumusla mercado informal de Las Mañaneras en la ciudad de La Paz.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
Mercado Rodríguez de la ciudad de La Paz.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
288 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Mercado informal del Barrio Lindo en la ciudad de Santa Cruz.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
Mercado informal del Barrio Lindo en la ciudad de Santa Cruz.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
capítulo noveno
Segmentación del mercado laboral
El trabajó informal en Bolivia, un análisis
desde 1996 a 2018
Ludwing Ernesto Torres Carrasco1
“Cuando se habla de economía informal
se piensa inmediatamente en un problema (…)”2
Hernando de Soto
Resumen
Se refiere segmentación, cuando el mercado laboral exhibe características propias
para sus trabajadores; este es el caso de la informalidad, considerada por la litera-
tura como un sector residual, temporal, alterno, es así que el presente documento
busca responder a las siguientes preguntas ¿Como evoluciono el trabajo informal en
Bolivia en los últimos 20 años?, con ello indagar si ¿Es posible identificar las características
del trabajo informal?, y contrastar si ¿El mercado laboral boliviano puede considerarse
como segmentado en formalidad e informalidad? El análisis de la serie 1996 a 2018
muestra, la precariedad del sector informal, asociada a menores ingresos, horas
1 Los puntos de vista y opiniones contenidas en el documento no necesariamente reflejan la
posición de ninguna institución con la que el autor está afiliado. Los errores, omisiones o
virtudes en el documento son de exclusiva responsabilidad de su autor. Para mayores refe-
rencias y consultas contactarse con Ludwing Torres, correo electrónico: ludwingtorres@
[Link]
2 La alusión que hace Hernando de Soto en su obra “The other path”, en realidad refiere
a que pensar en la informalidad como un problema es una manera errónea de encarar el
asunto, ya que en realidad la economía informal no es el problema, sino el Estado, cuando
la legalidad o formalidad comprende un costo, que no siempre se hace accesible para las
familias más humildes, por ello refiere a la informalidad como el otro sendero, como ca-
racterística de un país tercermundista, segmentando la alternativa laboral, entre formales
e informales.
[289]
290 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
de trabajo y baja acumulación de capital humano, con una persistencia recurren-
te de trabajadores en cada sector, serial de segmentación entre mercados. Esta
segmentación se reafirma al corroborar los diferenciales de ingresos laborales,
sumando elementos de vinculación propia al sector informal, como lo son la alta
pobreza y desigualdad.
Palabras clave: Análisis costo/beneficio, retornos de la educación, sistema
educativo.
Clasificación jel: I21,122, D70.
1. Introducción
Según refiere (Blunch, Canagarajah, Raju, y cois., 2001), la expansión del sector
informal en países en vías de desarrollo es resultado de la baja capacidad del
sector formal de generar fuentes de empleo e ingreso, en un contexto de fuerte
crecimiento de la fuerza laboral y creciente migración campo ciudad. Se piensa,
en el caso boliviano, al sector informal como uno de los sectores más importan-
tes economía boliviana, se presume que en los últimos años se viene dando una
reducción de su magnitud, por ello que el presente documento explorara en la
evolución en una serie larga de más de 20 años, desde 1996 a 2018.
El sector informal comprende una amplia heterogeneidad en cuanto a los
trabajadores inmersos en ella, en términos de la naturaleza de actividades, ocu-
paciones, con una fuerte disparidad en las condiciones de vida y de trabajo y
una vinculación con pobreza, desigualdad y segmentación (Vera, 2013). En este
sentido, un mejor entendimiento de la naturaleza del empleo informal, viendo
sus características, dinámica y nexo con desigualdad y pobreza, como elementos
de análisis que brinden pauta a la política económica y social.
De esta forma, la presente investigación busca responder a ¿Como evolucionó
el trabajo informal en Bolivia en los Últimos 20 años?, con ello indagar si ¿Es posible
identificar las características del trabajo informal?, y contrastar si ¿El mercado laboral
boliviano puede considerarse como segmentado en formalidad e informalidad?
Viendo la evolución de cifras del trabajo informal e indicadores conexos,
como lo es el subempleo, pobreza, desigualdad e indicadores laborales se explora
en características que dan evidencia de la segmentación del mercado laboral, bajo
esta hipótesis, se analiza la dinámica y los diferenciales de ingreso.
Es así que el documento se estructura como sigue, después de esta introduc-
ción, se realiza una revisión de la literatura en sección 2, en sección 3, se brinda
el apunte metodológico para el contraste empírico, en sección 4, se presentan los
resultados de la investigación, para tener una discusión en sección 5, concluyendo
en sección 6.
segmentación del mercado laboral 291
2. Revisión de la literatura
El concepto y la medición del sector informal son elementos no consensuados
en la literatura empírica (Maloney, 2004); para su denominación, se usan sinoni-
mizantes como: actividades no declaradas o subcaptada, economía subterránea,
economía sumergida, ilegal; los cuales, dependiendo del contexto, no tienen la
misma connotación (Perry y cols., 2007), ello complica su cuantificación y análisis3.
Uno de los referentes de más larga data es el Informe sobre Kenia de 1972
cuando una misión técnica de la Organización Internacional del Trabajo (oit)
refirió que el desempleo en ese país era bajo, pero que había un enorme grupo de
trabajadores pobres que habían conseguido sobrevivir desempeñando oficios con
muy poco o ningún capital, y sin someterse a las normas legales vigentes, muy
costosas para ellos, este referente, ya asociaba al sector informal, con pobreza e
ilegalidad (Tokman, 2001).
Posteriormente, la escuela estructuralista de la Comisión Económica para
América Latina (cepal), busco relacionar el concepto de dos tipos de economías
coexistentes en países tercermundista, relacionando un sector formal, productivo,
pujante, legal, que es el minoritario, de otro improductivo, ilegal, empobrecido,
siendo el que mayor cantidad de trabajadores aglutina en todo Latinoamérica,
con un sector informal intensivo en mano de obra, baja productividad y baja
remuneración (Portes y Haller, 2004).
Una mirada alterna, distinta de la estructuralista es la dual, donde al igual
que refieren los estructuralistas, los sectores informal y formal existen, pero su
causal se debe a fallas del mercado de trabajo, y el trabajador tiene la elección de
ser formal o informal, según su exigencia y característica les brinde una respuesta
remunerativa más apetecible (Riascos, 2007). Es importante la distinción entre
enfoques estructural y dual, donde en el primero la informalidad no es una opción,
y en el segundo sí.
Hernando de Soto, en su obra El otro sendero, refiere a la economía infor-
mal, denominando en el mismo grupo a la economía negra, ilegal, y relacionan-
do actividades que se llevan a cabo fuera de la ley, sin embargo, no trata de una
elección, necesariamente, sino que existe un costo de la legalidad, una burocracia
que limita el ingresar al mercado formal, que implica tiempo y costos, como él
llama una telaraña legal, que genera esta alternativa en el mercado, que conlleva
3 Es importante notar que el Instituto Nacional de Estadística (ine) de Bolivia, como ente estatal
de producción y difusión de datos no realiza un cálculo oficial de la categoría informalidad,
bajo ningún enfoque o concepto, señalando. “(…) Respecto a la informalidad o empleo informal,
no es un concepto que el ine utiliza, porque detrás de estas categorías se trata de asociar a personas que
se vinculan a desarrollar ciertas actividades económicas ilegales, no deseables, improductivas, etc. En
el ámbito de las Conferencias Internacional de Estadísticas del Trabajo no existe un consenso alrededor
de este concepto y la institución no genera datos al respecto”, ver [Link]
292 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
subdesarrollo y mercantilismo, entendiendo a la informalidad como un apartheid
económico y social, cuyo origen se da en la crisis agrícola, de los años setenta,
generando una migración campo ciudad, con una recepción hostil, y la gesta de
migrantes a informales (DeSoto y cols., 1989).
A la revisión conceptual anterior, es necesario referir la postura de la Orga-
nización Internacional del Trabajo, quienes indican, que al sector no hacen las
características de los empleos sino más bien de las unidades de producción, sean
estas de trabajadores independientes sean de empresas, por tanto la informalidad
sería la característica de aquellas unidades de producción en las que no se aplica,
total o parcialmente, la legislación vigente asociando, además la falta de protec-
ción y beneficios de seguridad social de los trabajadores (Bangasser, 2000), (Hart,
1985), (Sethuraman, 1976).
Para el caso boliviano, descontando las diferentes conceptualizaciones y for-
mas de cuantificar al sector, su aporte al producto o la proporción de trabajadores
inmersos en la informalidad, la literatura refiere a Bolivia como uno de los países
con el sector informal más grande de Latinoamérica, después de cuantificaciones
comparables que sitúan al vecino Perú con cifras superiores al 55%, seguidas de
Colombia, Ecuador y Venezuela con algo menos de un mientras que Ecuador
30% (Galli y Kucera, 2004).
En mismo sentido, destacan los estudios de (Loayza, 1999), quien busca
cuantificar el tamaño relativo del sector informal en la economía para países de
América Latina y el Caribe, lo destacado del estudio, para el caso, es que bajo su
metodología de cuantificación halla que Bolivia es una de los países con el sector
informal más grande, en términos relativos, con un indicador de más del 65% de
aporte al Producto Interno Bruto.
Así también, (Morales y Ajata, 2008), realiza un análisis de la economía in-
formal boliviana para el periodo 1999 a 2005, cuantificándola en cifras superiores
al 70%, estudio que luego, el mismo autor, relaciona al sector informal en una
análisis de la probabilidad de ser parte del sector, a través de un modelo logístico
(Morales, 2012), así como (Fernández y Chumacero, 2009), utilizando una colec-
ción de tres años de datos de sección cruzada, 1995 2000 y 2005, caracterizan a
la informalidad en Bolivia como un sector de baja productividad y bajos ingresos,
con un porcentaje elevado, superior al 65%, pero en una tendencia descendente.
(Vargas y Fundación, 2011), mediante un Modelo de Equilibrio General Diná-
mico, estima que el tamaño de la economía informal en Bolivia, estaría alrededor
del 60%.
De importancia para el presente estudio, es el documento de (Landa y Yañez,
2008), ya que de este se extrae la conceptualización operativa para el análisis, en
base a las encuestas de hogares, refieren una operativización propuesta por la
oit, la cual comprende a los trabajadores del sector semiempresarial (asalariados,
empleadores, socios o cooperativistas que realizan alguna actividad económica
segmentación del mercado laboral 293
en empresas o instituciones donde trabajan al menos 5 personas, incluyendo al
sector familiar, como trabajadores cuenta propia y trabajadores familiares y des-
contando del cálculo a profesionales y técnicos de apoyo y servicio doméstico,
como lo son las empleadas de hogar; es importante demarcar la función operativa
del concepto, que distancia de miradas de ilegalidad, comprendida como tráfico
de drogas, armas y personas, evasión fiscal y/o aduanera, entre otras vinculadas.
3. Metodología
3.1. La estrategia empírica
Se buscará modelizar la decisión de una persona de ser parte del mercado laboral,
mediante un modelo bivariado. El modelo probit bivariado, se específica de la
siguiente forma:
Donde β, son los parámetros a estimar asociado a característica x’, del indi-
viduo i y del mercado laboral o del puesto de trabajo m, teniendo:
Teniendo la especificación de la probabilidad de que una persona sea parte
del mercado informal, dada sus características individuales, del mercado laboral
y el puesto de trabajo; por simetría:
Donde F denota la función de probabilidad del residuo, bajo el supuesto de que
ɛi , ɛm~N (0, Σ) tal que ɛ~N (0,1), con:
Donde ϕ (x’ β) es la función de distribución acumulada de la normal estándar.
De esta especificación general, se deriva un modelo con dos ecuaciones, teniendo:
Con y1 = 1 si y1 > 0, ó 0 en otro caso, y , y1 = 1, si y1 > 0, ó 0 en otro caso,
bajo el supuesto de que E [ɛ1] = E [ɛ2] = 0, V ar [ɛ1] = V ar [ɛ2] = 1, y cov[ɛ1, ɛ2] = ρ.
294 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
El principal supuesto da cuenta de que las perturbaciones de las ecuaciones
están correlacionadas, permitiendo modelizar las decisiones de entornos comunes,
como lo es el caso de ser parte del mercado informal o no, donde las condiciones
individuales, y del mercado laboral, hacen que las elecciones no sean indepen-
dientes. La incorporación de esta correlación entre perturbaciones permite ob-
tener estimadores más eficientes que si se estima cada ecuación individualmente
(Zellner y Huang, 1962).
Los coeficientes estimados no cuantifican directamente el incremento de la
probabilidad dado el cambio marginal en una variable independiente, por ello es
necesario calcular la derivada parcial, o también referida como el efecto marginal.
Como covariantes, expresadas en determinantes de la informalidad se incluyen
características del individuo, así como del mercado laboral y de la experiencia del
puesto laboral actual. Entre las características individuales se tienen a los anos de
educación, la edad, el sexo; entre las características del mercado laboral la rama
de actividad y el tamaño de la empresa, y relacionando el puesto de trabajo la
antigüedad en el empleo actual, la posición ocupacional.
La estimación del modelo biprobit permite que las determinantes de la
elección entre informalidad y formalidad no necesariamente sean las mismas;
cuando las determinantes no son iguales el modelo a estimar es un biprobit
aparentemente no relacionado, o como la literatura anglosajona refiere seemingly
unrelated bivariate probit model.
La estrategia metodológica anteriormente referida dará cuenta de las carac-
terísticas individuales, del mercado laboral y puesto de trabajo que afectan a la
probabilidad de ser parte de un sector informal o de otro formal; en esencia se
pretende un contraste que cuantifique la probabilidad de segmentación del trabajo
en formalidad e informalidad.
A razón de fortalecer este contraste, se verificará también los diferenciales
de ingreso, el pretendido es ver, si por características individuales, características
del mercado laboral o el puesto de trabajo, es posible cuantificar un diferencial de
ingresos que demarque entre trabajadores formales e informales, como evidencia
empírica de segmentación del mercado laboral.
El buscar la distinción entre ingresos de trabajadores formales e informales,
puede analogizarse como el contraste en una intervención con grupo de trata-
miento y control, procurando un contrafactual que relacione la diferencia, de un
trabajador con ingresos en el mercado formal y el mismo trabajador en el mer-
cado informal, sin embargo, esta es una imposibilidad fáctica, por lo que buscan
alternativas metodológicas.
Debido a la imposibilidad de encontrar un grupo de “control” adecuado para
el grupo de tratamiento, por la existencia de una gran cantidad de factores que
no son observables y que están relacionadas al tratamiento o no de una persona,
la metodología propuesta corresponde al método de “comparación temporal”.
segmentación del mercado laboral 295
Esta metodología propone hacer la comparación entre los mismos individuos,
comparables por características individuales, del mercado laboral y el puesto de
trabajo; de esta manera, se desea evaluar la diferencia sobre un resultado especí-
fico, como es el caso de los ingresos laborales. Formalmente se puede representar
de la siguiente manera: Siendo Yi,t el resultado observado de una persona con la
asignación a un trabajo informal i para el periodo de tiempo t, medida en relación
a características específicas.
El diferencial estaría definido por:
Que se interpreta como la diferencia en el resultado de una persona que
lleva un periodo de t + s en el mercado formal frente a una persona que lleva un
periodo de tiempo de t + j. El resultado observado de una persona que fue parte
del mercado laboral en una situación inmediata anterior de análisis (o el periodo
anterior) y comparar con el resultado observado de una persona que fue parte de
la intervención dos periodos anteriores, o según sea el caso.
Dado que se hace seguimiento a las mismas unidades observacionales en el
tiempo, entonces se requerirá datos de panel, como lo son las Encuestas de Em-
pleo, a razón de ver los cambios en el tiempo, y con ello, verificar los cambios
de resultados, en este caso estar ocupado en el sector informal y sus ingresos
asociados entre periodos.
Una primera alternativa es lograr emparejamiento dentro del mercado laboral
en la misma temporalidad, este procedimiento permite realizar la comparación
entre unidades observacionales que comparten características similares dentro en
el mismo momento del tiempo. Formalmente se puede representar esta situación
de la siguiente manera; siendo Yi, j | X el resultado observado para una persona con
la asignación con trabajo dentro del sector informal i, en el periodo o situación j y
un set de características X , donde i = 1 que corresponde a una persona que es parte
del sector informal y i = 1 en otro caso. El diferencial de ingresos estaría dado por:
Un procedimiento es similar, pero con unidades de observacionales que
se encuentran en un periodo o situación distinta sin conexión con el periodo o
contexto inicial pero que comparte características similares. Formalmente, esta
situación es posible de representar de la siguiente manera, siendo Y1, j | X, Z el
296 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
resultado observado para una persona i que es parte del mercado informal en la
situación j y un set de características individuales X y características del puesto
de trabajo Z, donde i = 1 corresponde a una persona que fue parte del mercado
informal y i = 0 en otro caso. El diferencial estaría dado por:
La estimación e inferencia del diferencial de ingresos entre sector informal
y formal bajo el supuesto de unconfoundedness pueden ser realizadas basadas
en regresión, propensity score, métodos de pareo y su combinación. Para una
estimación más precisa de la diferencia se utilizaron ocho estimadores diferentes
para explorar la sensibilidad de los resultados a la elección del estimador.
1. Diferencias simples. Primero, es usualmente informativo calcular la diferen-
cia simple de los resultados promedios entre los ingresos del sector informal,
Ῡ1, y los ingresos del sector formal, Ῡ0
(1)
2. Regresión. El enfoque de regresión para la estimación de diferencias define
las funciones de regresión para cada resultado potencial. En el caso más sim-
ple, las medias condicionales son asumidas como lineales en los parámetros,
i.e.
(2)
Dados estimadores consistentes, y un estimador consistente estará dado por:
(3)
Note que la regresión por mínimos cuadrados,
(4)
Brinda un estimador consistente de la diferencia de ingresos, τ; y su varianza,
στ. Note que la interacción de las covariables con el indicador de diferencia está
basado en la desviación a partir de los valores promedio de las covariables para
los trabajadores del sector informal por esto τ estima la diferencia - no el efecto
promedio de sobre el total de los trabajadores, sean estos formales e informales.
segmentación del mercado laboral 297
3. Ponderación. La estimación del propensity score, ê (Xi), puede ser utilizado
de diferentes maneras. Un método, propuesto por (Horvitz y Thompson,
1952), utiliza el propensity score para ponderar las observaciones con la
finalidad de estimar la diferencia de interés,
(5)
Donde ρ = (N1 / N) es la proporción de los tratados en la muestra. Siguiendo
a (Wooldridge, 2010), la desviación estándar asintótica, σT, estará dada por:
(6)
Donde ui son los residuos mco de la regresión de ki en 1 y score de êi.
4. Bloques. Otra forma de utilizar el propensity score estimado es crear blo-
ques o estratos, estimar la diferencia dentro el estrato como la diferencia en
resultados promedios entre ingresos de trabajadores informales y formales, y
estimar el coeficiente total como el promedio ponderado de las estimaciones
dentro del estrato - con los ponderadores iguales al porcentaje de las unidades
tratadas en cada estrato. Formalmente, sean 0 = C0 < C1 < Cj = 1 valores límites
que definen los bloques,
(7)
Las estimaciones están dadas por las simples diferencias en los resultados
promedio.
(8)
La racionalidad detrás de esta estrategia es que, si J es lo suficientemente
grande, entonces las diferencias cj - cj-1 son pequeñas, existirá una pequeña
variación en el propensity score dentro del estrato. Por lo tanto, es posible
analizar la información como si, dentro del estrato, la información fuera
generada de manera aleatoria con probabilidades de asignación constantes
dentro del estrato pero variando entre estratos. El efecto promedio es esti-
mado como el promedio ponderado de las estimaciones dentro del estrato
con ponderaciones iguales a la proporción de las unidades de pertenecientes
a trabajadores informales y formales en cada estrato.
298 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
(9)
La desviación estándar es luego estimada como
(9)
Método de Pareo. El método de pareo empareja todas las unidades a los
grupos más cercanos. Siguiendo a (Abadie y Imbens, 2006) y conduciendo
un emparejamiento, con reemplazo, en todas las covariables, ponderado por
la matriz diagonal con la inversa de las varianzas en la diagonal. Mas formal-
mente, sea m(i) el índice de la m-ésima unidad más cercana en el grupo de
interés, los trabajadores formales a la unidad i en el grupo de formales - en
términos de la medida de la distancia basada en la norma ǁ.ǁ. Formalmente,
m(i) satisface:
(11)
Sea lo que denota el set de índices
of los emparejamientos M para la unidad i. Entonces el estimador de pareo
del efecto estará dado por:
(12)
Donde:
(13)
6. Ponderación y regresión
Basado en las regresiones de mínimos cuadrados ponderados,
(14)
segmentación del mercado laboral 299
Con ponderadores
(15)
7. Bloques y regresión. Basado en el mismo estrato (bloques) como el
quinto estimador donde la regresión lineal es utilizada para estimar el efecto
promedio dentro de los bloques. (Imbens y Lemieux, 2008) argumentan que,
con un modesto número de estratos, este estimador es considerablemente
más flexible y robusto que el método de bloques solo o la regresión sola.
8. Método de pareo y regresión. (Abadie y Imbens, 2002) muestra que
cuando el emparejamiento no es exacto, el estimador de pareo será sesgado
en muestras finitas4 Como (Rosenbaum y Rubin, 1983) y (Abadie y Imbens,
2002) han mostrado, es posible reducir el sesgo utilizando métodos de re
gresión. Dada la función de regresión estimada μw (x) = α + β’w x, el estimador
de emparejamiento corregido del sesgo estará dado por:
(15)
Donde:
(16)
3.2. Los datos
Para la presente investigación se usan dos fuentes de datos, por un lado las en-
cuestas de hogares, en una serie de 1996 a 2018, a razón de verificar la evolución
del trabajo informal en el tiempo, y complementariamente se usan los datos de la
Encuesta de Empleo, que son datos de panel que hacen seguimiento a las mismas
unidades observacionales en el tiempo, para el caso, se usan los datos de 2016 a
2018, de los cuatro trimestres del año, buscando ver la dinámica de empleo, en
contraste en dos momentos de tiempo diferenciado, dado que el diseño es 2(2)2,
4 En particular, (Abadie y Imbens, 2002) muestran que con k variables continuas el estimador
tendrá un sesgo correspondiente a las discrepancias de emparejamiento que será del orden
0p (N-1/k).
300 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
es decir, el panel, levanta datos de manera consecutiva a las mismas unidades ob-
servacionales por dos trimestres, descansa dos y vuelve sobre las mismas unidades
a los dos siguientes.
En términos generales las encuestas de hogares y las encuestas de empleo
son el más flexible de los instrumentos de recolección de datos de los cuales es
posible extrapolar una gran variedad de temas, además de los vinculados con el
mercado laboral; mediante un diseño adecuado, puede abarcar virtualmente la
población entera del país, así como todas las ramas de la actividad económica,
todos los estratos poblacionales.
Las encuestas de hogares, y así también las de empleo son, además, la única
fuente de datos que permite la medición conjunta y mutuamente excluyente de
las personas con diferentes características socioeconómicas a lo largo del tiempo,
con la distinción ya referida, que las encuestas de hogares relevan datos en un
momento del tiempo, datos de sección cruzada, y las encuestas de empleo, hacen
seguimiento a las mismas unidades observacionales, a lo largo del tiempo, datos
de panel.
Tanto las encuestas de empleo, como las encuestas de hogares tienen como
unidades básicas de muestreo a los hogares, pero como unidades de análisis al
individuo, por tanto, pueden ser cotejadas con otra información suplementaria
obtenida de la misma encuesta. Como antecedentes de las bases de datos es impor-
tante señalar que desde el año 1978 el Instituto Nacional de Estadística de Bolivia
(ine) ha venido realizando cuatro tipos diferentes de encuestas: (1) las Encuestas
Permanentes de Hogares (eph), (2) las Encuestas Integradas de Hogares (eih),
(3) las Encuestas Nacionales de Empleo (ene) y (4) las Encuestas de Medición
de las Condiciones de Vida (me- covi). Las ultimas han sido aplicadas los años
1999, 2000, 2001, 2002, 2003-2004, 2005, 2006, 2007, 2008 y 2009, 2011, 2012,
2013, 2014, 2015, 2016, 2017 y 2018, y las encuestas de empleo, desde 2009 a
2018, tomadas trimestralmente5; y constituyen la serie de información más actual,
y más extensa, sobre las condiciones de vida de los hogares, así como brindar un
panorama ampliado de la dinámica en el mercado laboral.
4. Resultados
La figura 1, presenta la evolución de la población ocupada en el sector informal,
para la serie 1996 a 2018, incluyendo trabajadores del sector semiempresarial
(asalariados, empleadores, socios o cooperativistas que realizan alguna actividad
5 Todas las Encuestas mecovi 1999-2002, la Encuesta Continua de Hogares 2003-2004, así como
las Encuestas de Hogares de 2004 en adelante y las Encuestas de Empleo, están disponibles en
el portal web oficial del Instituto Nacional de Estadística - Bolivia [Link].
segmentación del mercado laboral 301
económica en empresas o instituciones donde trabajan menos de 5 personas) y
sector familiar (trabajadores cuenta propia y trabajadores familiares), descontando
del cálculo a profesionales y técnicos de apoyo y servicio doméstico (empleadas
de hogar); con ello se tiene el consenso aceptado por toda la literatura revisada,
así lo relacionan (Landa y Yañez, 2008), como fuente principal de consulta para
la conceptualización6.
Esta conceptualización es conveniente para el análisis, ya que brinda la
pauta para el cálculo de indicadores conexos del mercado laboral, acorde a los
estándareshomologados por la Organización Internacional del Trabajo (oit),
como es el caso del subempleo, cuantificado como el empleo inadecuado e
improductivo, que comprende jornadas cortas y/o la percepción de ingresos
bajos, como una peculiaridad del sector informal; así mismo, para la estimación
del subempleo se analizan las jornadas laborales y los ingresos laborales, en el
primer teniendo al subempleo visible o por horas y en el segundo caso, subem-
pleo invisible o por ingreso, por tanto, son subempleados visibles los ocupados
que trabajaron menos de 40 horas y deseaban trabajar horas adicionales y no
pudieron hacerlo por problemas de mercado (no consigue otro trabajo, falta
de clientes, pedidos, financiamiento y falta de insumos, materia primaria o ma-
quinaria) y son subempleados invisibles los ocupados que perciben un ingreso
menor al costo de una canasta básica alimentaria dividida entre el número de
perceptores del hogar; siguiendo toda la conceptualización anteriormente refe
rida sobre informalidad.
Los resultados de la figura 1, muestran la reducción de la proporción del nú-
mero de trabajadores en el sector informal a lo largo del tiempo, pasando del pico
más alto de 63,57% en 2012 a el punto más bajo de 53,6% en 2013, teniendo un
aumento hacia 2018 a un 56,78%; estas cifras son consonantes con el subempleo,
en sus componentes visible e invisible, con la distinción de que el subempleo visible
habría presentado una reducción continua desde 2001 de 12,38% a un 2,46% en
2018, mientras que el subempleo invisible, se muestra ligeramente fluctuante y
siempre por encima del visible, mostrando que una características marcada de la
informalidad comprende la deficiencia de ingresos y en menor medida de horas
trabajadas7.
La conceptualización de informalidad referida, tiene plena concordancia con
los indicadores de Carga Económica, Tasa de Oferta Potencial, Tasa Bruta de Par-
ticipación, Tasa de Cesantía, Tasa de Dependencia, Tasa de Desempleo Abierto,
Tasa Global de Participación, mostrando una estructura, casi replicable a lo largo
de la serie, como lo muestra la figura 5 y la matriz de dispersión de la figura 7.
6 En figura 4, se presenta el cálculo de informalidad y subempleo, encuesta a encuesta.
7 En la figura 6, se presenta una matriz de dispersión de informalidad y subempleo, visible e
invisible, mostrando las relaciones positivas y crecientes entre variables.
302 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
En tabla 1, se presenta los resultados de dos modelos regresionales, donde
el primero, de la izquierda, realiza un ajuste de datos para la muestra completa
considerando las unidades de análisis de interés, a la amplia heterogeneidad del
mercado laboral boliviano, tratando de capturar la disparidad entre trabajado-
res formales e informales, incluyendo en la categoría de informal, siguiendo el
criterio referido por (Landa y Yáñez, 2008), y el segundo, considera el pareo de
trabajadores con características observables similares, a razón de cuantificar la
disparidad por segmentación.
Figura 1
Población ocupada en el sector informal
80
61,84 62,1 63,57 62,39
59,08 59,99 60,35 58,12 58,13 58,1 58,61
57,27 56,21 56,88 55,7 56,78
60 55,41 53,98 53,6 55,45
40
27,27 27,55 27,95
25,1 25,1 23,3
22,19 21,48
20,18 19,89 18,23 18,35
18,01 15,56 15,91
20 14,22 13,79 14,58
12,76 11,44 11,33 10,48 11,27 10,03 11,89
9,76 16,66
14,74 15,13 15,6
12,38 11,99 12,04 13,26 12,99
9,08 10,02
10,42 8,44 9,25 8,17 7,97 7,55 8,09 8,42 8,88 7,89 8,02
5,16 5,88 4,98 5,36 4,71 4,56 3,89 3,23
0 2,07 2,39 2,13 2,46
1996 1998 2000 2002 2004 2006 2008 2010 2012 2014 2016 2018
Informalidad Subempleo visible Subempleo invisible Subempleo
Fuente: Elaboración propia, en base a los datos de las Encuestas de Hogares.
Los resultados del modelo muestran una probabilidad estimada de 54.36%
en el modelo 1 y de 63,22% en el modelo 2 de ser un trabajador informal, dato
cercano a la proporción de trabajadores en el sector informal presentado en figu-
ra 1, señal de las buenas predicciones del modelo, mostrando consistencia en el
hecho de que los resultados del modelo 1 y modelo 2 tienen la misma dirección
en los coeficientes estimados con magnitudes diferenciadas, y como una medida
que aproxima a la bondad de ajusta el Psuedo - R2, bastante elevado, dada la alta
heterogeneidad de los datos8.
8 Como refiere (Maddala, 1986), en modelos con variable dependiente cualitativa, que utilizan
datos de sección cruzada, ajustes superiores al 0.3, son considerados como una buena medida
de bondad de ajuste, dada la alta heterogeneidad de las variables entre observaciones.
segmentación del mercado laboral 303
El efecto marginal de mayor magnitud es el relacionado con la educación,
donde un ano adicional de educación disminuye significativamente la probabilidad
de ser informal, en un 52% en el modelo 1 y en un 57% en modelo 2, mostrando
que en ambos casos son estadísticamente significativos al 1%; teniendo un valor
promedio de 7,23 y 7,85, respectivamente, que en nivel, sería equivalente a una
secundaria incompleta. Los años de educación del hogar disminuye la probabilidad
de ser informal, pero en una menor cuantía que la educación, en algo más de un
5%, en ambos modelos, siendo en los dos casos estadísticamente significativos.
Con respecto a la edad se tiene que un ano adicional aumenta la probabilidad de
ser informal en 6,4% y 4,6%. La antigüedad en el puesto de trabajo actual dis
minuye de forma significativa la probabilidad marginal de ser informal, dando
señas de que la estabilidad laboral se relaciona con el sector formal más que con
el informal.
La variable sexo disminuye la probabilidad de ser informal en un 8,2% en
modelo 1 y 8,1% en modelo 2, estos resultados son consistentes con la existencia
de distinción laboral contra la mujer, dado que la categoría base de análisis es el
sexo femenino. En modelo 1 se introducen variables dicótomas que relacionan
rama de actividad, mostrando que la industria, servicios y actividades financieras
disminuyen de forma significativa la probabilidad de ser informal en 10,2%,
13,4% y 12,2%, respectivamente, por el contrario, estar ubicado en el sector del
comercio, construcción y transporte aumenta la probabilidad de ser informal en
19,6%, 13,2% y 8,9%. Estos resultados son consistentes con la hipó tesis de la
segmentación del mercado de trabajo entre informalidad y formalidad9.
La tabla 2 presenta la matriz de transición ocupacional, mostrando el cambio
de la proporción de trabajadores que pertenecen al sector informal y formal en el
tiempo. La comparación se la hace, dando seguimiento consecutivo a trimestres
continuos en el tiempo; dado que la fuente de los datos para este cálculo son las
encuestas de empleo, y esta hace seguimiento a las mismas unidades observacio-
nales por dos trimestres seguidos, se compara los resultados de primer y segundo
trimestre de 2017 al cambio existente de primer y segundo trimestre de 2018, de
manera similar en tercer y cuarto trimestre, para 2017 y 2016.
Los resultados de tabla 2, muestran un patrón recurrente, donde en todos
los casos, los trabajadores que en un periodo son informales, en el siguiente se
mantienen siendo informales en más de un 80%, de manera similar, los trabaja-
dores que en un periodo son formales, se mantienen en más de un 90% en pro-
medio, siendo formales en el siguiente periodo, señal de clara de segmentación
9 Se excluye al sector agropecuario y minas, al convertirse en una variable no significativa, ya que
por construcción la variable dependiente matiza a la informalidad en el área urbana, teniendo
a la rama agropecuaria con preponderancia en el área rural, y se utiliza como variable base,
excluida del análisis a la rama de la administración publica, servicios sociales y comunales.
304 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
del mercadolaboral, los cambios, de formal a informal y viceversa con muchos
menores en relación a la población de trabajadores, que en el tiempo se mantiene
siendo informal y formal, respectivamente. Es posible argüir que el periodo de
análisis entre trimestres puede ser bastante corto, sin embargo, al mostrarse como
un patrón recurrente, es posible afirmar que este se replica a lo largo del tiempo.
Brindar más indicios de segmentación entre trabajo formal e informal requiere
verificar distinción remunerativa, para este cometido se utilizó métodos de esti-
mación e inferencia que asumen ausencia de factores de confusión, calculando el
diferencial de ingresos promedio entre para los trabajadores del sector informal
en relación a los trabajadores del sector informal una vez que se controlados por
factores de confusión observables10.
Antes de analizar los resultados de dichos procedimientos es útil analizar
las estadísticas descriptivas de los resultados de interés, presentando la media y
desviación estándar de ingresos laborales finales, de los trabajadores del sector
informal y formal, expresados como las diferencias incondicionales de ingresos,
mostrando que para las estimaciones se logaritmiza el dato, y de esta transforma-
ción se calcula la diferencia simple, así como la diferencia normalizada por la raíz
cuadrada de la suma de las varianzas11. Es importante recalcar que las diferencias
simples que se presentan en estas tablas corresponden a las diferencias de los
valores promedio sin controlar por potenciales factores de confusión observables
y por tanto no necesariamente están relacionadas con el efecto promedio, como
se presenten en tabla 3.
Como muestra tabla 3, las diferencias incondicionales entre los ingresos
de los trabajadores informales y formales son significativamente diferentes de
cero; nótese que las diferencias normalizadas supera a más de una desviación
estándar, mostrando ser estadísticamente significativos. Las diferencias simples
no necesariamente están relacionadas con el efecto promedio del mercado seg-
mentado dado que es posible que existan factores de confusión tanto observa-
bles como no observables que dificulten la comparación directa de los ingresos
de los trabajadores informales y formales, justamente es el propósito de esta
10 Los métodos utilizados están descritos en la sección metodológica 3.
11 La diferencia normalizada de los valores promedio se calcula a partir de la formula,
Donde . Estos estadísticos son mejores
indicadores que estadísticos t-student convencionales dado que los últimos dependen del tamaño
de la muestra, y por tanto es probable que estadísticos t más grandes indiquen solo tamaños
de muestra más grandes.
segmentación del mercado laboral 305
cuantificación, verificar la segmentación, a través del ingreso, entre trabajadores
informales y formales.
La tabla 3 presenta estimaciones la diferencia de ingresos de trabajadores
informales en relación a los formales, donde en todos los casos, los resultados
son negativos, ya que se pudo evidenciar que en promedio el ingreso laboral de
los trabajadores del sector informal es menor que el ingreso de los trabajadores
del sector formal, haciendo que la diferencia sea menor a 0.
Los diferentes métodos de estimación para la comparación de diferencias
entre grupos son: regresión; ponderación (weighting); estratificación (blocking);
emparejamiento (matching); y la combinación de los últimos tres con el primero:
regresión y ponderación; regresión y estratificación; y regresión y emparejamiento,
con ello contrastar si la diferencia de ingresos demarca, estadísticamente hablando,
la segmentación entre informales y formales.
Es importante notar que los 7 métodos utilizados asumen que, una vez que se
controla por aquellas variables observables que ayudan a predecir las diferencias de
ingresos, no existen características no observadas asociadas ni con los resultados
potenciales ni con la asignación a un grupo específico, es decir, no existen cova-
riantes que distingan como característica observable que un trabajador pertenece
al sector informal o formal. La diferencia entre los diferentes métodos radica en
los mecanismos que se utilizan para controlar las variables observables y realizar
las comparaciones entre los trabajadores informales y formales.
Para cada uno de los indicadores de resultado y métodos utilizados se pre-
sentan 3 estimaciones: el efecto promedio del controlado para la diferencia de
ingresos de los trabajadores informales respecto de los informales y el indicador
de significancia estadística t-student12.
Los resultados muestran diferencias estadísticamente significativas, tanto
en las estimaciones utilizando la muestra completa como en las estimaciones
que utilizan la muestra emparejada de panel. Nótese que en todos los métodos
utilizados los indicadores de significancia estadística alcanzan el valor necesario,
dando la evidencia marcada de la segmentación entre sector informal y formal.
La figura 2, muestra el vínculo de informalidad y pobreza, sea esta moderada
y extrema, mostrando la proporción de trabajadores cuyos ingresos están por
debajo de la línea de pobreza y pobreza extrema. Es posible apreciar, que si bien
la proporción de trabajadores informales se mantiene en el tiempo, existen lige-
ras reducciones en pobreza, sobre todo en pobreza moderada, más que extrema,
12 El indicador t-student fue calculado como la razón del diferencial promedio de ingreso de
trabajadores informales sobre formales y su desviación estándar. Valores absolutos mayores a
1.96 son comúnmente utilizados como estadísticamente significativos asumiendo que la dis-
tribución del indicador de significancia estadística puede ser aproximada por una distribución
n normal estándar
306 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
pero a la vez, muestran regularidad entre series, que al igual que el subempleo, la
pobreza es otra característica propia de los trabajadores informales.
La desigualdad es otra característica conexa con la informalidad, la figura 3,
muestra una mayor desigualdad en el ingreso de los trabajadores del sector informal
respecto de la desigualdad de ingresos laborales del sector formal, en figura 8, se
aprecia la serie 1996 a 2018, relacionando pobreza, desigualdad e informalidad,
como fenómenos conexos, vinculados en el tiempo.
Tabla 1
Segmentación mediante el modelo de probabilidad
de pertenencia al trabajo informal
Modelo 1 Modelo 2
Coeficiente dy/dx X(+) Coeficiente dy/dx X(+)
Educación -0.521*** -0.549*** 7.23 0.578*** 0.592*** 7.85
(0.021) (0.004) (0.016) (0.003)
Año-educa-hogar -0.010** -0.056 4.21 -0.092** -0.051** 5.33
(0.012) (0.015) (0.003) (0.002)
Edad 0.052* 0.062* 0.44 0.057*** 0.056*** 0.046
(0.042) (0.002) (0.026) (0.370)
Antigüedad -0.068*** -0.022*** 2.21 -0.072*** 0.021*** 3.34
(0.023) (0.012) (0.022) (0.755)
Sexo -0.083** -0.082** 0.41 -0.083*** -0.081*** 0.54
(0.821) (0.023) (0.123) (0.431)
Industria -0.120* -0.102* 0.335
(-0.121) (-0.021)
Servicios -0.124* -0.134* 0.04
(-2.872) (-0.008)
Construcción 0.162* 0.132* 0.83
(3.021) (0.007)
Comercio 0.167* 0.196* 0.21
(0.629) (0.016)
Transporte 0.063* 0.089* 0.06
(0.031) (0.026)
Financiero 0.093* 0.122* 0.01
(0.032) (0.022)
Probabilidad 0.5436 0.6322
Psuedo - R2 0.38 0.41
Errores estándar en paréntesis.
*significativo al 10%,** significativo al 5%,*** significativo al 1%.
(+) Valor de la variable utilizada para el cálculo de los efectos marginales.
segmentación del mercado laboral 307
Tabla 2
Matriz de transición ocupacional
2018 1T-2T
Informal Formal Total
2017 Informal 84.32 15.68 100
1T-2T Formal 9.16 90.84 100
2018 3T-4T
Informal Formal Total
2017 Informal 83.21 16.79 100
3T-4T Formal 10.63 89.37 100
2017 1T-2T
Informal Formal Total
2016 Informal 85.87 14.13 100
1T-2T Formal 8.33 91.67 100
2017 3T-4T
Informal Formal Total
2016 Informal 83.38 16.62 100
3T-4T Formal 8.72 91.28 100
Tabla 3
Ingresos y diferencia de ingresos incondicional de trabajadores
informales respecto de los formales estimada
Media Desviación Estándar Log
Ingreso laboral final del trabajador informal 2.954,89 594.755 3.471
Ingreso laboral final del trabajador formal 3.564,72 431.873 3.552
Diferencia -609,83 162.882 -0.081
Diferencia normalizada -0.586
Tabla 4
Diferencia condicional de ingresos de trabajadores informales
respecto de los formales estimada
Muestra completa
Diferencia Desviación estándar t
Diferencias simples -0.521 -0.077 6.766
Regresión (separado) -0.482 -0.075 6.427
Ponderación -0.473 -0.079 5.987
Estratificación -0.496 -0.072 6.889
Emparejamiento -0.486 - 0.074 6.568
Ponderación y regresión -0.483 -0.071 6.803
Estratificación y regresión -0.484 -0.075 6.453
Muestra de panel
Diferencia Desviación estándar t
Diferencias simples -0.438 -0.087 5.0345
Regresión (separado) -0.492 -0.081 6.0741
Ponderación -0.482 -0.084 5.7381
308 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Diferencia Desviación estándar t
Estratificación -0.473 -0.083 5.6988
Emparejamiento -0.481 -0.082 5.8659
Ponderación y regresión -0.498 -0.082 6.0732
Estratificación y regresión -0.487 -0.081 6.0123
Figura 2
Informalidad y pobreza
80
61,84 62,1 63,57 62,39
59,08 59,99 60,35 58,12 58,13 58,1 58,61
57,27 56,21 56,88 55,7 56,78
60 55,41 53,98 53,6 55,45
40
31,54 32,29 30,59 31,38 31,15
28,7 29,06 28,44 28,41
26 27,49
25,86 25,49 24,29 24,12 23,48
22,05 21,89 20,73
19,96
20 15,45 14,86 14,68 14,44 13,71 14,53
11,7 12,63 13,19 11,38 11,42 12,51 13,07 12,06 11,51
11,47 9,7 9,85 9,33 9,18
+ + + + + + +
+ + + + + + + + + + + + +
0
1996 1998 2000 2002 2004 2006 2008 2010 2012 2014 2016 2018
Informalidad Pobreza moderada Pobreza extrema
Fuente: Elaboración propia, en base a los datos de las Encuestas de Hogares.
Figura 3
Informalidad y desigualdad
10
,8
,6
,4
,2
0
0 ,2 ,4 ,6 ,8 10
Línea de 45º Ingreso laboral final Formales Informales
Fuente: Elaboración propia, en base a los datos de las Encuestas de Hogares.
segmentación del mercado laboral 309
5. Discusión
A la luz de los resultados encontrados es posible relacionar un sector de trabajo
informal, con características marcadas que se presentan a lo largo del análisis de
evolución de una serie de datos de más de 20 años, desde 1996 a 2018, por un lado,
es importante remarcar la precariedad del trabajo informal, que se acompasa con
subempleo visible, por carencia de ingresos y subempleo invisible, por deficiencia
en horas de trabajo; ambas tendencias reducen en el tiempo, pero siguen con una
presencia fuerte e importante dentro del mercado laboral boliviano.
El elemento referido en párrafo anterior es un indicio de la precariedad del
sector informal, por ello, se plantean modelos bivariados de probabilidad, anali-
zando las características que hacen del trabajador. Los resultados de los modelos
planteados brindan evidencia ampliada, donde la probabilidad de que una persona
sea parte del sector informal se reduce en más de un 50% a medida que tiene
más años de estudio y en un 5% a medida que el nivel de estudios de la familia
aumenta, mostrando, que el sector informal acoge una menor concentración de
capital humano, que puede ser una razón de los diferenciales de ingreso.
Viendo dinámica del sector informal, mediante una matriz de transición
ocupacional, se muestra un patrón recurrente, donde los trabajadores que en un
periodo son informales, en el siguiente se mantienen siendo informales en más
de un 80%, de manera similar, los trabajadores que en un periodo son formales,
se mantienen en más de un 90% en promedio, siendo formales en el siguiente
periodo, señal de clara de segmentación del mercado laboral.
A través de una diversidad de métodos de estimación, se verifica el diferencial
de ingresos entre los trabajadores del sector informal en relación con los ingresos
de los trabajadores del sector formal mostrando, en todos los casos, diferencias
marcadas y estadísticamente significativas; este hallazgo es consistente al verificar
la relación entre informalidad, pobreza y desigualdad, donde la característica del
sector comprende niveles elevados de informalidad con alta pobreza, moderada
y extrema y una concentración de ingresos mayor en el sector formal que en el
informal.
6. Conclusiones
Respondiendo a las preguntas de investigación planteadas, se muestra que la
evolución del trabajo informal en Bolivia, si bien tuvo una reducción, también
presenta una dinámica oscilante (de bajas y aumentos), dando cuenta de una
proporción de población ocupada en el sector informal bastante elevada a la ac-
tualidad, de más de un 56%; en cuanto a sus características, se presenta evidencia
de la segmentación del mercado laboral boliviano; lejos del enfoque dualista,
310 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
donde la informalidad y formalidad es una elección, se muestra, que el trabajo
formal demarca en características, del individuo, como lo es la educación, del
puesto de trabajo, como lo es la antigüedad o la rama de actividad, o proble-
mática conexa, como lo es la pobreza y la desigualdad. El trabajo informal se
asocia con desempleo visible - por ausencia de ingresos - e invisible - por pocas
horas - trabajadas, como reflejo de la precariedad del sector, así también con
persistencia, donde la movilidad de personas que pasan del sector informal al
formal y viceversa es poca, los diferenciales de ingreso son marcados, y asociados
con pobreza y desigualdad, en este contexto, el principal aporte de la presente
investigación es un mejor entendimiento de la naturaleza del empleo informal es
crucial a la hora de brindar pautas para la política pública, que resuelvan proble-
mas estructurales, como es el caso de la informalidad. De cara a futuros estudios,
sería conveniente analizar, a profundidad, la problemática del sector informal,
indagando en trabas burocráticas, acceso a mercados de crédito, limitaciones en
formación de capital humano, entre otros vinculados, para ello, se puede ir más
allá de la cuantitativización del fenómeno de estudio, y explorar en la profundi-
dad del análisis mediante métodos cualitativos, que exploren en determinantes,
y situación actual y busquen proyectiva de política.
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312 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Mercado informal del Barrio Lindo en la ciudad de Santa Cruz.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
Mercado informal del Barrio Lindo en la ciudad de Santa Cruz.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
capítulo décimo
Desigualdades de género en el
comercio informal: dinámicas de valor,
sindicalización y criminalización en el
corredor fronterizo peruano-chileno
Ricardo Jiménez Palacios
Resumen
El presente material es producto de las investigaciones desarrolladas con las ferias
de comercio informal en la frontera peruano-chilena. Por medio de una estra-
tegia metodológica mixta pretendemos evidenciar las desigualdades de género
que pueden darse al interior de las ferias, para ello presentaremos la información
en tres secciones: dinámicas de creación de valor, dinámicas de sindicalización
y dinámicas de criminalización. Finalmente, más allá de señalar la necesidad de
generar información sobre las economías informales, consideramos que los cir-
cuitos económicos gubernamentales y privados garantizan sus ingresos a costa
del rol de la mujer en la economía informal.
Palabras clave: Comercio informal, género, criminalización, sindicalización.
Codigo jel: C4; J2; I2
1. Introducción
El trabajo tiene como propósito evidenciar las desigualdades de género que se
reproducen en la economía informal, de manera específica en las ferias de comercio
popular en el territorio fronterizo sur andino (Bolivia, Chile, Perú), graficados a
partir del estudio de caso de la Feria de Comerciantes de Menor Cuantía Tacna
Heroica. A partir de dicho estudio de caso, sugerimos la necesidad de profundi-
zar en este campo pues puede advertirnos las diferencias de género que pueden
advertirse en torno a las ganancias, las labores de cuidado y las formas de crimi-
nalización, lo cual no solo nos permitirá - a futuro – advertir sobre las dinámicas
[313]
314 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
en sí mismas sino además en desarrollar estudios en torno a las dinámicas de
organización y resistencia frente a la situación de género diferenciada en torno
a estos problemas.
La situación de la desigualdad de género entre los feriantes nos conduce,
indefectiblemente, a contextualizar parte del corredor sur andino y la contextua-
lización del trabajo informal o las economías de supervivencia en este corredor.
Tomando en cuenta que este tipo de trabajo informal es además fronterizo y
comercial, debemos prever la revisión teórica sobre trabajo y desigualdad a fin
de situar nuestra reflexión en el estudio de caso propuesto.
2. Desigualdad y mercados laborales: de la oportunidad del empleo
formal a la exclusión laboral
Referirnos a las diferenciaciones de género y la desigualdad en las ferias de co-
mercio popular implica referirnos a la transformación de las relaciones laborales
y a la percepción de nuevas desigualdades situadas en nuevos marcos territoriales
y escalares. Así, las relaciones de trabajo típicas definidas a partir de relaciones
subordinadas a un empleador, en un lugar específico y a una manera de pago es-
tablecida por un tiempo determinado ha ido cediendo espacio a formas atípicas
y no estandarizadas de empleo (Chaclatana et al., 2018).
Dicha situación atípica y no estandarizada de empleo implica reconsiderar
críticamente las categorías analíticas que utilizamos para referirnos a las ferias de
comercio popular y a las dinámicas de género, desigualdad y territorialidad insertas
en ella. Ahora bien, aunque la economía informal es referida desde la década del
setenta por los estudios etnográficos de Keith Hart (1990) en las periferias de la
ciudad de Accra en Ghana, luego profundizados por la Organización Internacional
del Trabajo (1972) en torno a las estrategias para el crecimiento productivo y del
empleo en Kenya, y finalmente debatidos desde el contexto latinoamericano en
las propuestas de Hernando de Soto (1990) y Alejandro Portes (1994), debemos
considerar que el modelo acumulativo de las últimas décadas del siglo veinte ge-
neraban una suerte de contrato social a partir del cual podía ser leída la economía
informal, situación que hoy por hoy ya no es la misma.
Una de las características clave en torno al modelo acumulativo de las últimas
décadas del siglo veinte estaba constituido por el rol del empleo público formal
como núcleo de las dinámicas laborales urbanas en el marco del modelo de in-
dustrialización por sustitución de importaciones. Así, según Juan Pablo Pérez
Sáinz y Minor Mora Salas (2004) el empleo formal, como sinónimo del empleo
moderno, tuvo un papel de núcleo referente ineludible, pues no solo se tornó en
una centralidad para el mercado laboral de la década del ochenta, sino ante todo
en una centralidad simbólica en el imaginario laboral latinoamericano. De esta
desigualdades de género en el comercio informal 315
manera, la centralidad del mercado laboral formal conllevó a la generación de
determinadas desigualdades sociales.
Por un lado, el mercado laboral formal y asalariado generó un importante
volumen de excedente laboral que tuvo a bien generar formas propias de sobrevi-
vencia económica, generándose el mercado laboral informal. Sin embargo, fuera
del ámbito urbano existía una marcada diferencia entre el mercado laboral urbano
y el mercado laboral rural, predominantemente agrícola. Así, el mercado laboral
de las últimas décadas del siglo veinte generó desigualdades estructurales (Fitoussi
y Rosanvallon, 2004) y medianamente aceptables en el marco de estrategias de
superación inscritas “en un cierto tipo de arreglo social institucionalizado por el
Estado” (Pérez y Mora, 2004, p. 40).
Ahora bien, el modelo de industrialización por sustitución de importaciones
fortaleció un contrato social con el mercado laboral formal, público y altamente
productivo estatalmente, como referente en torno al cual se generaban estrategias
de superación personal; justamente, en este marco, se instalaban los procesos mi-
gratorios del campo a la ciudad así como las esperanzas personales y/o familiares
de superación de la informalidad1. Es en este horizonte de prácticas e imaginarios
productivos y laborales en torno al cual se generan las categorías analíticas de
empleo formal / empleo informal.
Sin embargo, ante la crisis del modelo acumulativo de las últimas décadas del
siglo veinte se perderá la centralidad simbólica del empleo formal y público, así
como sus implicancias y estrategias de supervivencia; situación que debe llevar,
además, a nuevos marcos interpretativos y analíticos del mercado laboral más allá
de la demarcación formalidad / informalidad. De la misma manera, la tolerancia
que podía circundar en torno a las desigualdades estructurales y las estrategias de
superación personal/familiar sería menor ante un contrato social difuso en com-
paración al de las últimas décadas del siglo veinte, generándose nuevas brechas en
el mercado laboral. De esta manera, es necesario hacer énfasis en el tránsito de los
modelos acumulativos y sus implicancias en el tránsito de los mercados laborales,
las estrategias de supervivencia y la necesidad de nuevos marcos interpretativos
en torno a los mismos, de ahí que compartamos la perspectiva de Pérez y Mora
(2004) que esto significó un paso de una situación de oportunidad de empleo
formal, caracterizada por el modelo productivo del siglo veinte, a un riesgo de
exclusión laboral, enmarcado en un nuevo modelo productivo, con un contrato
social laboral aun difuso.
1 “La utopía del buen migrante lo expresaba elocuentemente: se escapa de la pobreza del campo
y migraba a la ciudad donde trabajaba en el sector informal, invirtiendo en el capital humano
de los hijos con la esperanza de que ellos accedieran al sector formal. Es decir, la posibilidad
de acceso al empleo formal era lo que sustentaba la aspiración a esta modalidad de ocupación
y, por tanto, reforzaba la función legitimadora de este tipo de arreglo social” (Pérez y Mora,
2004, p. 41).
316 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
3. Mercados laborales y corredores fronterizos en el sur andino
Ahora bien, la transformación de los mercados laborales que se definieron en
el paso de la oportunidad de empleo formal al riesgo de la exclusión laboral re-
cibe determinadas particularidades en los territorios fronterizos. Así, el propio
agotamiento del modelo acumulativo del siglo veinte, guardará relación con el
desmoronamiento de la coherencia estructurada de economía nacional, sociedad
nacional y Estado nacional (Jessop, 2004) hecho que finalmente significa el declive
de la escala nacional como elemento de sentido socio-territorial. El declive la escala
nacional, la organización de nuevos modelos de acumulación y la reestructuración
de relaciones de poder en el territorio situarán su accionar en la resignificación
de los territorios fronterizos.
4. Datos: corredor sur andino y Tacna
Situar la situación del paso del empleo moderno al nuevo modelo
….pero situado en la frontera
Hablar de la transformación de las ferias como modalidad de empleo
en las fronteras.
Estableciendo una comparación entre el vii Censo de Población de 1981, la
Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos (enaprom) de 1994 y el xi Censo de
Población del 2007, podemos interpretar la trayectoria histórica de la informa-
lidad en la ciudad de Tacna. Cada una de estas variables incluye los indicadores:
empleado, obrero, trabajador independiente o por cuenta propia, empleador
o patrono, trabajador familiar no remunerado y trabajador(a) del hogar. En la
siguiente tabla estableceremos un comparativo entre los años 1981, 1994 y 2007
entre la realidad local de Tacna y la realidad nacional (observada líneas arriba).
Trabajador Trabajador familiar Empleador Trabajador
Nacional Obrero Empleado
independiente no remunerado o patrón del hogar
1981 24,40% 21,70% 39,20% 5,80% 1,10% 4,10%
1994 15,60% 29,10% 50,50% 4,20% 0,30% 0,30%
2007 18,30% 29,70% 39,40% 7,20% 2,00% 3,15%
Trabajador Trabajador familiar Empleador Trabajador
Tacna Obrero Empleado
independiente no remunerado o patrón del hogar
1981 28,60% 25,20% 31,60% 3,50% 1,50% 6,20%
1994 13,40% 19,20% 58,60% 8,10% 0,70% 0,00%
2007 15,00% 31,90% 42,80% 5,60% 2,50% 2,70%
Fuente: Elaboración Propia a partir de INEI (1981, 1994, 2007).
desigualdades de género en el comercio informal 317
Al igual que la tendencia nacional, en el caso de Tacna hay una preponde-
rancia de la informalidad durante la década de 1990, esto es una reducción del
sector obrero y un aumento de los trabajadores independientes durante 1994.
Asimismo, la tendencia del trabajo independiente resulta mayor en Tacna que
a nivel nacional desde la década del noventa; obsérvese que en el vii Censo de
Población de 1981 los niveles de formalidad en Tacna (obreros/empleados) eran
superiores a las cifras nacionales, cuestión que da un giro desde la década de
1990 estableciéndose una tendencia de reducción de la formalidad y un aumento
de la informalidad.
Efraín Choque (2016) refiriéndose al neoliberalismo en Tacna, menciona
que:
De este modo el Perú queda reinsertado al sistema de la economía capitalista mundial,
recupera su calidad de país elegible para los acreedores del sistema, reproduce la política
neoliberal, pero en condiciones de país dependiente, y logra algunos éxitos: disminuye
sensiblemente la inflación; privatiza empresas estatales; firma nuevos convenios para
la inversión extranjera y crea los ceticos (207).
Los ceticos son los Centros de Exportación, Transformación, Industria,
Comercialización y Servicios, creados el 30 de agosto de 1996 por el Decreto
Legislativo Nº 842 “Decreto Legislativo que declara de interés prioritario el de-
sarrollo de la zona sur del país y crean centros de exportación, transformación,
industria, comercialización y servicios en Ilo, Matarani y Tacna”, durante el se-
gundo gobierno de Fujimori. Es importante observar que estas disposiciones se
condicen con la apertura del comercio exterior y con la reconfiguración territorial
de la Constitución Política de 1993 y de la Organización Mundial del Comer-
cio. Así, desde el año 1996 se creará en Tacna la Zona de Tratamiento Especial
Comercial de Tacna – zotac, a partir de la cual tomará un mayor impulso el
comercio fronterizo.
Desigualdad, nuevas desigualdades
“Las nuevas formas de la organización del trabajo pueden reconfigurar las relaciones
laborales: cada vez es más común que los trabajadores participen de una forma de
empleo atípica (empleo temporal, empleo triangular, relaciones ambiguas y el trabajo
a tiempo parcial), y esto puede resultar en un desafío para la aplicación de marcos
normativos, ya sea en materia de protección o representación” (Chacaltana et al.,
2018, p. 194).
318 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Trabajo e informalidad
Trabajo informal en la frontera, foto: propia del autor.
Trabajador fronterizo (OIT, 1990)
Prácticas productivas, movilidad laboral fronteriza: movilidad laboral remu-
nerada, movilidad laboral independiente, movilidad laboral comercial, movilidad
laboral in between, movilidad laboral por temporada (Tapia et al., 2017).
5. Resultados
Dinámicas y desigualdades en el trabajo informal
A fin de evidenciar las desigualdades de género que pueden existir al interior de
las ferias informales expondremos los resultados de investigación por medio de
tres dimensiones, la primera de ellas en relación a las ganancias y las dinámicas
de creación de valor, segundo la organización y tercero las dinámicas de crimi-
nalización y resistencia.
desigualdades de género en el comercio informal 319
Dinámicas de creación de valor: ganancias y división del trabajo
Sin bien la Feria de Ropa y Calzado de Segundo Uso es una actividad económica
local que puede generar cerca de S/ 1 millón 300 mil semanal2, la distribución
de estos recursos y sus ganancias se desarrollan, en muchas ocasiones, dentro de
marcos de desigualdad ya sea por motivos de género o por condiciones etarias.
De esta manera, mientras que un varón comerciante promedio puede percibir un
ingreso total semanal de S/ 507,00, una comerciante mujer recibe en promedio
S/ 442,00 por semana, lo cual significa que los varones cuentan con un 15% más
de ingresos por encima de los ingresos de las comerciantes mujeres. Las diferen-
cias entre los ingresos y ganancias3 de comerciantes varones y mujeres se debe a
diversos factores, ya sea por el tipo de mercadería que se vende o por el capital
inicial al que se puede acceder. Así por ejemplo, mientras que cerca de la mitad
de comerciantes varones (48%) pueden acceder a mercaderías como zapatos o
cachorreo4, este mismo rubro alcanza al 29% de comerciantes mujeres, siendo la
gran mayoría comerciantes de ropa, un bien que no requiere gran cantidad de
capital como las otras mercaderías.
Por otro lado, aunque la ganancia semanal de la feria asciende a S/ 1 millón
300 mil, la distribución por quintiles evidencia una distribución desigual de los
mismos, con brechas más amplias entre los primeros quintiles.
Tabla Nº 1
Distribución por ingreso total semanal según quintiles (S/)
Quintil 1 103
Quintil 2 187
Quintil 3 267
Quintil 4 350
Quintil 5 482
Fuente: elaboración propia.
De esta manera, observamos que entre el primer quintil y el segundo existe
una brecha de 82%, la cual se va reduciendo conforme aumentan los quintiles,
2 Considerando que S/1.00 equivale a us$ 0.30.
3 Según Jiménez (2019) del ingreso total un 40% se reinvierte en la compra de más mercadería
además de los gastos que se requieran los días de feria tales como compra de alimentos, trans-
porte, carga, entre otros. El otro 60% constituye la ganancia o ingreso neto del comerciante.
4 Se entiende por cachorreo “El término cachorreo refiere a todas aquellas mercancías que no
son ni ropa ni calzado, entiéndase juguetes, cortinas, carteras, etcétera. Asimismo, al interior
de cada una de las categorías pueden considerarse tres categorías por cada una: mercancías
nuevas, mercancías medianamente usadas y mercancías usadas. Si bien la compra al por mayor
de cada una de estas tiene un costo diferente, no hemos considerado esta última subdivisión”
(Jiménez, 2019, p. 22).
320 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
siendo que entre el quintil 2 y el 3 la brecha es de 43%, entre la 3 y la 4 de 31% y
del quintil cuarto al quinto una brecha de 38%. No obstante, la distribución de los
quintiles con un enfoque de género evidencia y profundiza sobre las desigualdades
que pueden estar insertas en los escenarios informales o de comercio popular.
Tabla Nº 2
Distribución de ingreso total semanal por quintiles y género (soles)
Varón Mujer
Quintil 1 204 Quintil 1 159
Quintil 2 346 Quintil 2 298
Quintil 3 501 Quintil 3 413
Quintil 4 648 Quintil 4 550
Quintil 5 844 Quintil 5 793
Fuente: elaboración propia.
Al observar la distribución de los quintiles, advertimos que brechas de género
fluctúan entre un 28% en el primer quintil, 16% en el segundo quintil, 21% en el
tercer quintil, 18% en el cuarto y 6% en el último quintil, una vez más se advierte
que las brechas de desigualdad se acentúan en los quintiles que presentan menos
ingresos totales por comerciante. La desigual dinámica de valor advertida en la
distribución de los ingresos totales por quintil y género se acentúa al advertir
que del total de ingresos generados por la feria, cerca de la cuarta parte (26%)
es producida por varones mientras que la gran mayoría corresponden al valor
generado por las mujeres (74%).
Pero la situación de la desigualdad de género en relación a los ingresos totales
aportados a la cadena de valor de la feria no se sitúan únicamente con los bajos
precios de venta de los productos ofertados por mujeres y varones. Esta situación
se acentúa al observar que estas vulnerabilidades, las cuales se tornan en barreras
para las estrategias de afrontamiento económico (Ogando, Roever y Rogan, 2017),
se condicen con otras vulnerabilidades económicas marcadas por el género.
Otro factor a considerar en las desigualdades está dada por los días de venta
diferenciada por situación de género. En rasgos generales la feria se desarrolla de
manera itinerante por la ciudad de Tacna durante todos los días de la semana, así
un total de tres mil comerciantes se distribuyen según días por diversos puntos
de la ciudad. Los días lunes se instala la Feria “La Bombonera” en el distrito de
Ciudad Nueva, la cual reúne al 50,8% del total de comerciantes, a diferencia de
otras ferias ésta puede considerarse de pequeña a mediana afluencia. Los días
martes se instala la Feria “Cenepa” en el distrito de Gregorio Albarracín y reúne
a un 68,8% de comerciantes, puede considerarse en las mismas magnitudes de la
Feria “La Bombonera” de los días lunes.
desigualdades de género en el comercio informal 321
Los días miércoles se cuenta con feria de menores proporciones, la Feria
“Leguía” se instala en el Centro Poblado Augsto B. Leguía del distrito de Tacna,
y reúne al 29,9% de total de comerciantes. Los días jueves y viernes son los días
que presenta mayor afluencia de comerciantes, nuevamente instaladas en la Feria
“La Bombonera” y la Feria “Cenepa”, respectivamente; la primera de ellas reúne
al 77,1% de comerciantes, mientras que la segunda al 72,9%. Los días jueves y
viernes son los días en que la feria presenta mayores puestos de ventas así como
comercios aledaños y mayor afluencia de transporte. Finalmente, los días sábado
y domingo se instala la Feria “Salida a Tarata” en el distrito de Alto de la Alianza,
la cual reúne al 50,5% y 45,3% de comerciantes, respectivamente.
Como podemos observar la Feria de Ropa y Calzado Usados, que reúne a
cerca de tres mil comerciantes, es de naturaleza itinerante y se va distribuyendo
indistintamente por la ciudad dependiendo de los días de la semana. En este caso,
los días centrales de venta están dados los jueves y viernes, mientras que los otros
días la afluencia es menor. La reducción de la afluencia de comerciantes en la fe-
ria puede deberse a diversos factores, siendo el principal la adquisición de nueva
mercadería, principalmente los días miércoles.
[Entrevistador]
“¿Con qué constancia traen la mercadería?
[Dirigente Comerciante]
Se traen así, como hormiga ¿pues no?, reparten a la gente…
[Entrevistador]
¿Una vez a la semana o cómo es?
[Dirigente Comerciante]
Una vez a la semana porque no hay venta también pues, si habría venta, se bajaría
(a Arica), antes había venta, pero ahora no hay ventas, a las justas se vende, a veces
las abuelitas que venden…”
Fuente: Jiménez, 2018, p. 198.
Así, si bien un día se destina a comprar la mercadería en Arica (Chile), exis-
ten otros factores relacionados a la afluencia de comerciantes como por ejemplo
las tareas de cuidado en el hogar, ya sea de niños, niñas (Moussié, 2019), adultos
mayores o familiares que requieran de atención en el hogar. De está manera, los
322 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
factores referidos no solo determinan la frecuencia en los días de venta sino, ante
todo, la oportunidad y ganancia que puede generarse en las ventas. Así, consi-
deramos importante distribuir por género los días de venta de los comerciantes.
Gráfico 1
Género - días de venta
90%
80%
70%
60%
Título del eje
50%
40%
30%
20%
10%
0%
Lunes Martes Miércoles Jueves Viernes Sábado Domingo
Varón 63% 70% 33% 82% 75% 60% 54%
Mujer 46% 68% 29% 75% 72% 47% 42%
Como puede observarse existe una mayor afluencia de comerciantes varones
respecto a las comerciantes mujeres lo cual nos permite corroborar en las des-
igualdades de género que se reproducen al interior de la informalidad determi-
nada, en este caso, por las ganancias. Sin embargo, la tabla nos permite observar
además que existen determinados factores que conllevan a que los comerciantes
varones tengan más posibilidades de trabajar, o de salir a vender, a diferencia de
las comerciantes mujeres.
Finalmente, la situación de las desigualdades de género que se desenvuelven
en las dinámicas de creación de valor al interior de la feria, no afectan únicamen-
te a las mujeres que cuentan con un puesto fijo en las ferias ambulantes. Deben
considerarse además un conjunto de negocios satélite alrededor de los puestos
fijos de comercio, así se tienen comerciantes dedicados al rubro de alimentos
tales como desayunos, comidas de media mañana, almuerzos y comidas de media
tarde, así como personas dedicadas al transporte de mercadería y compradores.
Es importante referir que, aunque no contamos con un número aproximado de
los comerciantes ambulantes de los negocios satélite, sí podemos advertir la alta
presencia de mujeres y adultos mayores en estos tipos de negocios, los cuales
aportan también a incrementar las dinámicas de creación de valor en estas ferias
de comercio popular.
desigualdades de género en el comercio informal 323
En las ferias de comercio popular, las dinámicas de valor no son únicamente creadas, en su mayoría, por mujeres con
un puesto de venta fijo; existe además un número indeterminado de mujeres que genera negocios satélite alrededor
los puestos fijos tales como venta de desayunos, almuerzos o medicinas naturales, foto: propia del autor.
Hasta esta parte podemos concluir que si bien las mujeres participan mayori-
tariamente en las dinámicas de creación de valor en las ferias de comercio infor-
mal, éstas presentan desigualdades en cuanto a las ganancias totales, visibilizadas
por quintiles, así como en el acceso al trabajo informal mismo. A continuación
observaremos las diferencias de género que pueden desarrollar en los niveles de
organización.
Dinámicas de sindicalización y organización:
asociaciones, federación y demandas.
Los comerciantes de la Feria de Ropa y Calzado de Segundo Uso, se organizan
por medio de asociaciones y federaciones; las asociaciones son personas jurídicas
reconocidas por la Superintendencia Nacional de Registros Públicos y se reúnen
con propósitos y objetivos comunes. En el caso de los comerciantes, la unidad
básica de organización es la asociación, pudiendo reunir a un promedio de cin-
cuenta comerciantes.
El propósito principal de estas asociaciones es poder desarrollar la actividad
comercial, pero además sirve con el propósito de organizar la ocupación de los
324 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
espacios al interior de la feria, los cuales son distribuidos ordenadamente por
medio de la federación. Sin embargo, las asociaciones coordinan además otro
tipo de actividades como la seguridad del comercio, la limpieza del espacio antes
y después de los días de venta. Por otro lado, entre los principales deberes se en-
cuentra el cumplir con las convocatorias a reunión ya sea por la asociación misma
o la federación. La organización de las asociaciones se da por medio de una junta
directiva electa cada dos años.
Las dinámicas de organización se han dado, tradicionalmente, por medio de
una asociación con el propósito de organizar la venta, la ocupación del espacio y
las posibilidades de negociación a nivel local. Sin embargo, hacia fines de la década
de 1990 surge la necesidad de conformar una federación de los comerciantes de
ropa y calzado de segundo uso, ante la demanda y los procesos de movilización
contra el Decreto Ley Nº 25789 (1992) y la Ley 26975 (1998) las cuales precisaban
los plazos para la suspensión y prohibición del comercio de ropa y calzado usados.
Un antiguo dirigente comerciante explica el contexto de creación de la primera
federación de comerciantes, en el año 1998, aproximadamente.56
[Antiguo dirigente comerciante]:
“No, todavía, éramos asociados nada más. Hasta ahí ya tenía yo para abandonar,
porque estábamos en un proceso, de ahí, nos cortan5 y yo fui a Lima, y me encuentro
con Carmen Lozada6 y me dice: ¿Estás viniendo por asociación o federación?, porque ellos
sabían, yo no sabía ni qué era federación pues. Ella me dice: ¿Tú, por qué no formas una
federación y te haces una persona jurídica?, eso tiene más fuerza me dice pues, y yo no sabía
qué era federación, y nunca había habido hasta entonces federaciones en Tacna, así que
le cuento al asesor, llego a Tacna y le cuento: Sabes qué, me ha dicho Carmen Lozada que
forme una federación y que tiene más fuerza, porque en Polvos Rosados éramos así: Yo
era socio de Héroes del Alto de la Alianza, había otra asociación: Mariátegui, había otra
asociación: San Valentín y Ana Harris, eran 4 , pero dentro éramos 20 socios, así de 20
en 20, en total entre 4 éramos 80 y me reuní con los dirigentes, les expliqué: Así me
dijeron, para que tengas mayor fuerza hay que formar una federación, y al llegar con el asesor,
le expliqué y me dijo que sí se puede y que sí tiene más fuerza, entonces fuimos a notaría,
en notaría pedimos armar la federación de las 4 asociaciones, Sí nos dijeron, ¿Cuánto
va ser?, tanto, y bueno la formamos y así como federación ingresamos a Lima, como
federación. Yo formé la federación, yo, y no hubo ninguna federación más. Ya después
recién escucharon federación, federación, mercadillos armaron federación, (risas) así pues”.
Fuente: Jiménez (2018, p.216).
5 El llamado corte hace referencia a la promulgación de la Ley Nº 26975 “Ley que precisa el
plazo de suspensión de ropa y calzado usados, establecido en el artículo 2º del Decreto Ley
Nº 25789”.
6 Congresista de la República entre los años 1995 y 2001.
desigualdades de género en el comercio informal 325
De esta manera, las dinámicas de organización de los comerciantes pasaron
de asociaciones con un nivel de negociación local a federaciones con un alcance
de negociación mayor. No obstante, las dificultades determinadas por el centra-
lismo político en los procesos de negociación de alcance nacional conllevaron a
que los ánimos de agruparse por federaciones quedarán diezmados, perdiéndose
la confianza en mayores posibilidades de negociación de sus demandas originadas
por la prohibición de su actividad comercial.
Luego de dicha experiencia, en el contexto del proceso electoral regional del
año 2006, se intentó conformar por segunda vez una federación de los comerciantes
de ropa y calzado usados. Este segundo intento reunió a un aproximado de dos
mil comerciantes; lamentablemente, este intento de federación fue deteriorado
por relaciones clientelares entre algunos de los dirigentes y el gobierno regional
recientemente entrante.
La tercera experiencia de sindicalización está conformada por la Federación
de Comerciantes de Menor Cuantía Tacna Heroica. La experiencia en la fede-
ralización ha permitido negociar demandas a nivel local relacionadas a la segre-
gación espacial en determinados distritos, la participación en mesas de trabajo
de ordenanzas locales así como el posicionamiento de movilización a nivel local.
Según el estudio realizado, del total de comerciantes, 85% se encuentran
afiliados a la federación. La distribución de la organización por género no pre-
senta grandes brechas siendo 84% los varones afiliados y 85% las mujeres. Si
bien hubo una pregunta directamente relacionada a los niveles de organización
de los comerciantes, otras de las preguntas que guardan relación con los niveles
de organicidad son aquellas que tienen que ver con las principales demandas
de la situación del comercio informal, para lo cual consideramos algunas de las
recomendaciones de Sally Roever (2011).
La primera refiere a la cercanía de servicios higiénicos cercanos al puesto
de venta, para este caso la gran mayoría de comerciantes (93%) cuenta con di-
cho servicio; además la distribución de género no describe amplias brechas, así
mientras que un 89% de comerciantes varones cuenta con un servicios higiénico
cerca al puesto de venta, en el caso de las mujeres esta cifra se eleva a un 94%.
Esta demanda resulta de gran relevancia al considerar las demandas de las mujeres
comerciantes al interior de la economía informal7.
7 “Formar un sindicato y enfocarse en sus necesidades o en ser representantes en el sindicato
no es asunto de las mujeres mismas. Cuestiones como el empleo permanente, la seguridad
laboral y el desalojo son muy importantes para las mujeres. Por lo tanto, no son parte del
sindicato porque creen que sus contrapartes masculinas luchan por estas demandas. Por lo
tanto, en el momento de las reuniones sindicales, las mujeres mismas creen que no es im-
portante ser parte de estas reuniones porque es necesario un papel mucho más importante
de realizar las tareas domésticas. Por ejemplo para citar a Radha Kawal en el sector informal,
las mujeres necesitan de servicios higiénicos públicos; de lo contrario, es muy difícil para las mujeres
trabajar ” (Gangophadyay, 2014).
326 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
En muchas ocasiones, los servicios higiénicos son brindados por las viviendas aledañas a las ferias de comercio
informal. Así, más allá de ser producto de una demanda organizada, éstos se originan por la oportunidad de comercio
que visibilizan los vecinos, ante la demanda de este servicio, foto: propia del autor.
Una situación similar ocurre en relación a las demandas por seguridad, así
cerca de un 27% de comerciantes está organizado para la concesión de servicios
de seguridad; esta situación distribuida por género, no permite visibilizar brechas
de diferenciación, así mientras que un 26% de varones accede a seguridad, en el
caso de las mujeres esta cifra alcanza a un 28%.
Es importante resaltar la información respecto a las tareas de cuidado al
interior de las ferias de comercio. Si bien se han desarrollado importantes es-
tudios de caso en África, Asia y América Latina (Moussié, 2019), consideramos
importante relevar la situación de las tareas de cuidado y el trabajo informal en
territorios fronterizos toda vez que ello implica relaciones laborales en marcos
más desiguales.
Para el presente caso se planteó la pregunta ¿debe traer a sus hijos (nietos) peque-
ños al trabajo? Ante lo cual un 47% de comerciantes respondió afirmativamente.
De manera similar a ocasiones anteriores, la brecha de género de las tareas de
cuidado al interior de la feria no resultan muy desiguales, siendo 45% lo varones
que deben llevar a sus hijos al trabajo y 48% las comerciantes mujeres.
desigualdades de género en el comercio informal 327
Gráfico 2
¿Debe traer a sus hijos (nietos) pequeños al trabajo?
60%
50%
40%
Título del eje
30%
20%
10%
0%
SI NO NS/NR
¿DEBE TRAER A SUS HIJOS (NIETOS) PEQUEÑOS AL TRABAJO?
Varón 45% 51% 4%
Mujer 48% 49% 4%
Como hemos considerando en otras publicaciones (Jiménez, 2019), la si-
tuación del cuidado es relevante pues cerca del 15% de comerciantes mujeres
son madres solteras. De ahí que además sea importante considerar la demanda
de guarderías al interior de la feria, pues no solamente deben considerarse a
aquellos comerciantes que deben llevar a sus menores hijos o nietos a las ferias,
sino además a aquellos comerciantes que debido a las tareas del cuidado deben
dejar de trabajar determinados días (ver Gráfico 2) afectándose directamente los
niveles de ingreso totales.
Gráfico 3
¿Cuenta con algún servicio de limpieza cerca a su puesto de venta?
70%
60%
50%
Título del eje
40%
30%
20%
10%
0%
SI NO
Hombre 38% 62%
Mujer 51% 49%
328 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Finalmente, una de las demandas que sí manifestó una considerable brecha de
género fue la organización de la limpieza cercana a los puestos de venta. Del total,
un 47% consideró que sí cuenta con un servicio de limpieza cercano al puesto
de venta, y 52% manifestó que no cuenta con el mismo, mientras que un 1% no
respondió a la pregunta. De los varones encuestados 38% manifestó sí contar
con el servicio, mientras que un 62% no; por otro lado, en cuento a las mujeres
comerciantes, se observó que un 51% sí cuenta con el servicio de limpieza. Estas
cifras nos permiten considerar los niveles de organicidad con que cuentan las
asociaciones, de manera particular en el caso de las mujeres.
En conclusión, tomando en cuenta las investigaciones de Sharik K. Bhowmik
(2003) y Jagriti Gangopadhyay (2014) consideramos necesario generar evidencias
sobre los procesos de sindicalización y trabajo digno, con enfoque de género, en
los espacios informales; tomando en cuenta además las diferencias que pueden
existir entre las demandas, así como las dinámicas de organización y sindicalización
en espacios formales e informales.
Anexo
Dinámicas de criminalización.
Vulnerabilidad y abusos de autoridad
Gráfico 4
¿Ha sido víctima de agresión física?
80%
70%
60%
50%
Título del eje
40%
30%
20%
10%
0%
SI NO NS/NR
Hombre 17% 72% 11%
Mujer 23% 66% 11%
desigualdades de género en el comercio informal 329
Gráfico 5
¿Ha sido víctima de agresión verbal?
60%
50%
40%
Título del eje
30%
20%
10%
0%
SI NO NS/NR
Hombre 38% 51% 11%
Mujer 46% 44% 10%
Gráfico 6
¿Ha sido víctima de cobros indebidos y/o corrupción
70%
60%
50%
Título del eje
40%
30%
20%
10%
0%
SI NO NS/NR
Hombre 18% 66% 16%
Mujer 25% 64% 11%
330 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
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332 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Mercado informal de La Ramada en la ciudad de Santa Cruz.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
Mercado informal de La Ramada en la ciudad de Santa Cruz.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
capítulo onceavo
Informalidad - mercado laboral
Determinantes de la participación en el empleo informal:
Evidencia para Bolivia EPH 2017 - 2018
Iván O. Velásquez Castellanos
P. Cesar Ramos H.
Resumen
La presente investigación pretende mostrar los factores microeconómicos que
inciden en la participación del mercado de trabajo informal, mediante regresiones
de elección discreta de respuesta binaria (modelo Logit) para analizar los efectos
marginales tomando como factores la calidad de la educación, años de experiencia,
niveles de ingreso, atributos familiares, como estos factores inciden en el ingreso
del jefe de hogar, dado que trabajo tiene un enfoque microeconómico se tomaron
como referencia la encuesta de hogares 2017 y 2018 del Instituto Nacional de
Estadística (ine).
Palabras Clave: Empleo Informal - Mincer - Regresión Logística.
Codigo jel: C4; J2; I2
1. Introducción
Uno de los temas que son fundamentales para el Desarrollo Económico de Bolivia,
es el desarrollo en general y la educación en particular y como a través de esta las
personas tienen una oportunidad de participar en el mercado de trabajo, a pesar
de los esfuerzos que se requieren en países en desarrollo.
Becker1 (1994) sugirió que no había un número fijo de buenos empleos, pero
que el trabajo altamente remunerado aumentaría a medida que las economías
produjeran graduados más capacitados y que generaran más innovación.
1 Becker, G. S. (1994). Human capital revisited. In Human Capital: A Theoretical and Empi-
rical Analysis with Special Reference to Education (3rd Edition) (pp. 15-28). The university
of Chicago press.
[333]
334 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Según Velásquez2 (2016), el crecimiento deseable está acompañado de me-
joras en la educación de la población, el desarrollo del Capital Humano es vital
para reducir la inequidades, pobreza y aumentar la riqueza. El acceso al mercado
laboral va a depender de la calidad de educación fundamentalmente, además de
otros factores característicos del individuo.
El problema que afronta la realidad social boliviana es el desempleo que ine-
vitablemente es el desempleo disfrazado o disimulado (llamado sector informal).
No se tiene un porcentaje exacto de la Población Económicamente Activa (PEA)
que se gana la vida trabajando informalmente.
Uno de los temas centrales de la economía es el empleo, y como está crea
empleos, ante la ausencia de una industria pujante que absorba a los miles de in-
formales, existen personas trabajando en actividades improductivas. Otro factor
relevante son los miles de migrantes que se mueven del campo a la ciudad o del
occidente al oriente, lo hacen porque el campo en el altiplano no les proporciona
el sustento necesario. Frente a la ausencia de trabajo y de acceso a la educación
difícilmente ingresarán al empleo formal.
2. Justificación
La importancia de los mercados laborales en el bienestar social de los hogares se
explica porque el empleo es la fuente principal de ingresos y acceso al mercado
de consumo. Una fuente de ingresos laborales permite posibilidades de desarrollo
de capacidades y acceso a servicios de seguridad social y educación.
El análisis del mercado de trabajo se centra en explicar el comportamiento y
proponer políticas para que funcionen de manera óptima.
3. Objetivos
3.1. Objetivo General
El objetivo de este trabajo es contrastar bajo un enfoque microeconométrico el
empleo informal del mercado de trabajo. Analizando los factores que inciden en
el sector informal, y la incidencia en la participación del mercado de trabajo, para
el periodo 2017 - 2018.
2 Velásquez C. Iván (2017). Un siglo de economía en Bolivia (1900-2015): Tópicos de historia
económica (Tomo I), Capitulo 11: La instrucción y la educación en la historia de Bolivia.
Konrad Adenauer Stiftung (kas), páginas: 507-580.
informalidad – mercado laboral 335
3.2. Objetivos específicos
– Estimar el efecto de los factores que inciden en el Sector Informal.
– Estimar la ecuación de Mincer - La tasa de retorno del Ingreso Laboral.
– Determinar la participación de las Familias en el Mercado de Trabajo.
4. Datos
Para la especificación del modelo se utilizara los datos de la e.p.h. Encuesta de
Hogares del Instituto Nacional de Estadística (i.n.e.) del año 2017 y 2018.
Base de Datos
Encuesta Permanente de Hogares EPH 2017 -2018
Tipo de datos Corte transversal
Tamaño de Muestra 38.201 - 37,517 Observaciones
Fuente: Elaboración propia.
Un primer acercamiento al mercado de trabajo es ver el comportamiento del
Producto Interno Bruto y de la Población ocupada en serie tiempo de 1950 a 2019.
Bajo la hipótesis de que en tiempos de auge la tasa de rendimiento de la
educación disminuye, y en periodos de recesión la tasa de rendimiento de la edu-
cación se incrementa, podemos observar que en el gráfico que a partir del 2013
el pib empieza a la fase de desaceleración lo cual nos lleva a analizar la tasa de
rendimiento para el periodo 2015 y 2017 y verificar que la tasa de rendimiento
empieza a incrementarse en estos periodos.
En las gráficas se pueden observar el comportamiento del pib y del Empleo,
a partir de los periodos desde el periodo nacionalista de 1950 a 1985, el periodo
Neoliberal de 1985 a 2005, y el periodo Neo Nacionalista de 2006 adelante,
donde el periodo de auge es hasta el año 2013 donde alcanza una mayor tasa de
crecimiento.
El año de análisis será el 2017 donde podemos observar que a nivel agregado
tanto Empleo como crecimiento se encuentran por debajo de su comportamiento
tendencia o potencial.
336 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Gráfico 1
PIB (en millones de dólares de 2018) y empleo (Miles de personas)
6.000
En millones de dólares US$ de 2018
88.000
Empleo en miles de personas
78.000 5.000
68.000
58.000 4.000
48.000 3.000
38.000 2.000
28.000
18.000 1.000
8.000 0
1950
1953
1956
1959
1962
1965
1968
1971
1974
1977
1980
1983
1986
1989
1992
1995
1998
2001
2004
2007
2010
2013
2016
2019
PIB Empleo
Fuente: The Conference Board Total Economy Database™ (Adjusted version), April 2019.
Gráfico 2
Componente cíclico del PIB
100.000
80.000
60.000
40.000
2.000 20.000
1.000 0
0
-1.000
-2.000
50 55 60 65 70 75 80 85 90 95 100 105 110 115
PIB Trend Cycle
Fuente: The Conference Board Total Economy Database™ (Adjusted version), April 2019.
Gráfico 3
Componente cíclico del empleo
6.000
5.000
4.000
200
3.000
100 2.000
0 1.000
-100
-200
50 55 60 65 70 75 80 85 90 95 100 105 110 115
Empleo Trend Cycle
Fuente: The Conference Board Total Economy Database™ (Adjusted version), April 2019.
informalidad – mercado laboral 337
Gráfico 4
Ciclo del PIB y del empleo 2000 - 2019
200
100
0
2.000
-100
1.000 -200
0
-1.000
-2.000
50 55 60 65 70 75 80 85 90 95 100 105 110 115
Ciclo PIB Ciclo empleo
Fuente: The Conference Board Total Economy Database™ (Adjusted version), April 2019.
Gráfico 5
Producto Interno Bruto real (En millones de bolivianos 1990)
y tasa de crecimiento (en porcentaje)
50.000,0 48.188,730
8,00
6,80 7,00
45.000,0
6,15 4,86 6,00
5,20
4,80 5,12 5,46 4,86
40.000,0
5,00
35.000,0 4,13
4,00
4,56 4,20 4,22
4,26
3,00
30.000,0
3,36 2,00
25.000,0
27.278,913 1,00
20.000,0 –
2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 2016 2017 2018
PIB G PIB Tasa promedio
Fuente: Elaboración propia en base a datos de I.N.E.
5. Revisión de la literatura
En la investigación realizada por Medina y Schneider (2018)3, “Economías en la
sombra alrededor del mundo” destaca el nivel e informalidad de 158 países, donde
3 Medina, L., & Schneider, F. (2018). Shadow Economies Around the World: What Did We
Learn Over the Last 20 Years?
338 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
los más grandes son Zimbabue con 60,6 por ciento, y Bolivia con 62,3 por ciento
del pib. Los más bajos son Austria con 8,9 por ciento, y Suiza con 7,2 por ciento.
Existen dos enfoques teóricos para explicar la relación de ingresos por unidad
de tiempo de un agente económico y su nivel de escolaridad:
– Teoría del Capital Humano
– Señalización
El concepto de Capital Humano según Becker (1964)4 consiste en que los
agentes gastan en sí mismos de diversas maneras, no solo para obtener satisfac-
ciones actuales, sino además para obtener beneficios futuros. La Inversión en
educación debe analizarse como cualquier otra inversión tomando como el valor
actual de los Beneficios que genera.
Existen tres razones por las que los jóvenes son los que deben hacer mayores
inversiones en Capital Humano:
– Tienen más tiempo para recuperarla
– Menor costo de oportunidad
– Mejor disposición por aprender
El método para calcular las tasas de rendimiento de la educación son las lla-
madas funciones Mincerianas de ingresos (Mincer 1958). El método consiste en
comparar la tasa de salarios de las personas por nivel educativo y suponer que la
diferencia de ingresos depende de la diferencia de productividad ocasionada por
la diferente cantidad de educación que tiene el individuo. (Asume que la produc-
tividad está asociada directamente con el nivel educativo).
5.1. Función minceriana
Donde Y: Tasa de Salarios; E: Años de escolarización; X: Los años de experiencia
Laboral.
La estimación de la tasa de rendimiento tiene sesgos que subestiman o sobres-
timan el verdadero valor de la tasa de rendimiento de la educación. A continuación
se tomaran las siguientes consideraciones como Uribe, J. I. (2006)5 menciona:
4 Becker, G. S. (1994). Human capital revisited. In Human Capital: A Theoretical and Empi-
rical Analysis with Special Reference to Education (3rd Edition) (pp. 15-28). The university
of Chicago press.
5 Uribe, J. I. (2006). Ensayos de economía aplicada al mercado laboral. Universidad del Valle.
Pág. 112.
informalidad – mercado laboral 339
– Las tasas de rendimiento de la educación solo captan el elemento de inversión
de la educación, pero la educación tiene un elemento de consumo, que no
solo benefician en el periodo de instrucción sino que a lo largo de la vida del
consumidor.
– Los mercados de trabajo son imperfectos, no existe certeza de que el traba-
jador reciba como remuneración su producto marginal.
– Al estimar las tasas de rendimiento se prescinde de los problemas de identifi-
cación y selección, es decir que se asume que el diferencial de ingresos entre
los trabajadores con estudios y sin ellos se debe enteramente a la educación.
(Las diferencias salariales observadas se deben a diferencias de capacidad
innata más bien que a diferencias de experiencia educativa).
– La educación genera externalidades positivas, entre estas esta que los más
educados tienen menor propensión al delito, también toman decisiones
políticas más adecuadas. En general tienen normas de comportamiento que
benefician a la sociedad.
– La rentabilidad de la educación, de acuerdo con la teoría del capital humano,
debería disminuir cuando crece considerablemente la rentabilidad de las inver-
siones alternativas, es decir cuando crece el costo de oportunidad de educarse.
“Por lo tanto, en los periodos de auge económico debería disminuir la rentabilidad de
la educación y, en los recesos, aumentar” Castellar y Uribe (2003).
El enfoque de capital Humano supone que no hay restricciones de oferta de
educación, tampoco que existen grupos discriminados y que no tienen acceso a
la educación.
6. Evidencia empírica
6.1. Factores microeconómicos en el sector informal
Cuadro 1
Población Económicamente Activa PEA por sexo 2017 - 2018
(En personas y porcentaje)
Población Activa Población Activa
2017 Total 2018 Total
No Si No Si
1.511.412 3.180.294 4.691.706 1.647.726 3.181.200 4.828.926
Hombre Hombre
32,21 67,79 100 34,12 65,88 100
2.459.033 2.463.453 4.922.486 2.554.269 2.459.233 5.013.502
Mujer Mujer
49,96 50,04 100 50,95 49,05 100
3.970.445 5.643.747 9.614.192 4.201.995 5.640.433 9.842.428
Total Total
41,3 58,7 100 42,69 57,31 100
Fuente: Elaboración propia en base a encuesta de hogares INE. 2017 - 2018.
340 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Cuadro 2
Población ocupada y desocupada por sexo 2017 - 2018
(En personas y porcentaje)
2017 Desocupado Ocupado Total 2018 Desocupado Ocupado Total
91.928 3.088.366 3.180.294 89.522 3.091.678 3.181.200
Hombre Hombre
2,89 97,11 100 2,81 97,19 100
98.695 2.364.758 2.463.453 117.348 2.341.885 2.459.233
Mujer Mujer
4,01 95,99 100 4,77 95,23 100
190.623 5.453.124 5.643.747 206.870 5.433.563 5.640.433
Total Total
3,38 96,62 100 3,67 96,33 100
Fuente: Elaboración propia en base a encuesta de hogares INE. 2017 - 2018.
Cuadro 3
Población ocupada y desocupada por sexo 2017 - 2018
(En personas y porcentaje)
2017 Desocupada Ocupada 2018 Desocupada Ocupada
1.603.340 3.088.366 1.737.248 3.091.678
Hombre Hombre
38,53 56,63 39,4 56,9
2.557.728 2.364.758 2.671.617 2.341.885
Mujer Mujer
61,47 43,37 60,6 43,1
4.161.068 5.453.124 4.408.865 5.433.563
Total Total
100 100 100 100
Del total de la población Ocupada para el año 2017 está formado por los
hombres un 56,63% y por las mujeres un 43,37% que se encuentran ocupadas,
del total de la población ocupada en 2018 el 56,9% son varones y el 43,1% son
mujeres. (De la población ocupada no se toma en cuenta cuantas personas son
del sector informal).
Cuadro 4
Empleo informal en Bolivia 2017 - 2018
(En personas y porcentaje)
2017 Formal Informal Doméstico Total 2018 Formal Informal Doméstico Total
1.184.711 1.897.831 5.824 3.088.366 862.822 2.204.523 4.738 3.072.083
Hombre Hombre
38,36 61,45 0,19 100 28,09 71,76 0,15 100
613.622 1.646.373 104.763 2.364.758 489.325 1.742.272 89.769 2.321.366
Mujer Mujer
25,95 69,62 4,43 100 21,08 75,05 3,87 100
1.798.333 3.544.204 110.587 5.453.124 1.352.147 3.946.795 94.507 5.393.449
Total Total
32,98 64,99 2,03 100 25,07 73,18 1,75 100
Fuente: Elaboración propia en base a encuesta de hogares INE. 2017 - 2018.
informalidad – mercado laboral 341
El empleo informal estimado en Bolivia es de un 64,99% para el año 2017 y
de 73,18% para el 2018 en el mercado de trabajo, esto nos indica que el 65% de
la población ocupada está en un sector que es vulnerable, de donde las mujeres
tienen una tasa de informalidad superior al 70% y los hombre alcanzan una tasa
de empleo informal del 61% y 72% para el 2017 y 2018 respectivamente.
Gráfico 6
División de la Población
Población total
Población que no esta Población en edad
en edad de trabajar de trabajar (PET)
Fuerzas de
Inactivos
trabajo (PEA)
Ocupados Desocupados
Fuente: De Gregorio, J. (2012). Macroeconomía. Teoría y Políticas. Santiago de Chile.
En los anexos se puede observar la informalidad por actividad económica
donde la tasa de informalidad de las actividades agricultura, transporte y alma-
cenamiento, ventas por mayor y menor, comercio, construcción y manufacturas
resaltan de las demás actividades.
Modelo de elección discreta - Modelo Logit
Datos y variables
Como fuente de información se utilizó la Encuesta de Hogares 2017 y 2018, del
Instituto Nacional de Estadística (i.n.e.) que cuenta con 38.201 y 37.517 obser-
vaciones respectivamente. En la estimación se tomó como referencia a los jefes
de hogar y las variables para el estudio son de tipo binarias y discretas como se
muestra en el siguiente cuadro:
342 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Cuadro 5
Variables del modelo
Variable Categoría Tipo
Informal 1: Informal – 0: Formal Binaria
Escolaridad Años de escolaridad del individuo Discreta
Educación Superior Personas que tiene una formación de post grado Binaria
Tasa de participación PEA Miembro del hogar que forman parte de la pea Continua
Indígena Persona que pertenece a una nación o pueblo indígena Binaria
Tecnologías de la Información y la Persona tiene acceso a una computadora (de escritorio,
Binaria
Comunicación laptop, Tablet, etc.) proxi acceso a las TIC’s
Pareja El jefe de hogar tiene pareja Binaria
Hijos menores a 6 años El jefe de hogar tiene hijos menores a 6 años Binaria
Hijos entre 7 y 14 años El jefe de hogar tiene hijos entre 7 y 14 años Binaria
Edad Edad del jefe de hogar Discreta
Número miembros en el hogar Número de personas que viven en el hogar Discreta
Eje central del país El hogar vive en el eje principal del país Binaria
Altiplano 1: Altiplano 0: Valles y Llanos Binaria
Área urbana Área urbana: 1 y rural: 0 Binaria
Pobreza moderada Hogares que están en pobreza moderada Binaria
Pobreza extrema Hogares que están en pobreza extrema Binaria
Fuente: Elaboración propia.
Resultados - Efectos marginales
Los efectos marginales del modelo para la variable “Informalidad” fueron
calculados utilizando el modelo no lineal Logístico, tanto para hombres y mujeres.
Adicionalmente, se utilizó el factor de expansión de la encuesta de hogares para
ambos periodos.
El siguiente cuadro muestra que las variables tienen incidencia en la proba-
bilidad de ocurrencia de la informalidad
Cuadro 6
Resultados del modelo logístico - Informalidad (2017 - 2018)
(Efectos marginales expresados en porcentaje)
Año 2017 2018
Variables mujer hombre mujer hombre
Escolaridad -1.779 -0.911 -1.412 -1.044
Educación Superior -7.111 -14.003 -5.121 -10.308
Tasa de participación PEA 0.303 0.283 0.224 0.238
Indígena 2.329 2.581 0.822 1.234
Tecnologías de la Información y la Comunicación -10.763 -9.243 -10.572 -10.238
informalidad – mercado laboral 343
Año 2017 2018
Variables mujer hombre mujer hombre
Pareja 2.217 -0.133 -0.583 -1.951
Hijos menores a 6 años 2.499 2.323 2.742 2.807
Hijos entre 7 y 14 años 0.744 1.258 0.104 -0.05
Edad 0.368 0.522 0.293 0.404
Número miembros en el hogar 1.375 0.774 0.696 0.281
Eje central del país -6.783 -8.199 -3.955 -4.808
Altiplano 1.203 -0.099 -0.489 -2.398
Área urbana -5.553 -6.02 -5.434 -7.961
Pobreza moderada 11.356 12.457 8.091 11.383
Pobreza extrema 14.318 19.465 12.774 16.136
Fuente: Elaboración propia en base a encuesta de hogares 2017 y 2018 Instituto Nacional de Estadística INE.
*Nota: Para la estimación de los efectos marginales de modelo Logístico se utilizó el factor de expansión. Las variables
son significativas al 5%.
Podemos comprobar que los factores que inciden entre pertenecer a un
sector informal y formal depende de las variables que todas son estadísticamente
significativas.
La interpretación va desde el signo, si la variable es negativa indica que un
cambio en dicha variable representa una menor probabilidad promedio (respecto
a la categoría base) de estar en la categoría de empleo informal. En el caso del
signo positivo indica mayor probabilidad de pertenecer al empleo informal.
Para poder expresar los efectos marginales de la regresión logística están en
términos de probabilidad, a continuación:
Para el año 2017:
– Un año adicional en educación para una mujer reduce la probabilidad de ser
informal en 1.779% respecto al formal.
– En cuanto si el jefe de hogar es mujer y tiene educación superior tiene menor
probabilidad de pertenecer a al sector informal en 7,11%.
– Si la persona es mujer y pertenece a un grupo indígena tiene 2,32% adicional
de probabilidad de estar en el empleo informal, respecto a una persona que
no es indígena.
– Si la jefa de hogar tiene acceso a las tecnologías de la información y comu-
nicación tiene menos probabilidad de ser informal en 10,76%.
Para el año 2018:
– Un año adicional en educación para una mujer reduce la probabilidad de ser
informal en 1.412% respecto al formal.
344 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
– En cuanto si el jefe de hogar es mujer y tiene educación superior tiene menor
probabilidad de pertenecer a al sector informal en 5,12%.
– Si la persona es mujer y pertenece a un grupo indígena tiene 0,82% adicional
de probabilidad de estar en el empleo informal, respecto a una persona que
no es indígena.
– Si la jefa de hogar tiene acceso a las tecnologías de la información y comu-
nicación tiene menos probabilidad de ser informal en 10,57%.
6.2. Ecuación de Mincer. Retorno del Ingreso Laboral
La ecuación Mincer a estimar, donde el sub índice “i” representa a un agente
económico.
Donde
yi: Logaritmo de la tasa de salarios α: Tasa mínima de salario
ei: Años de escolaridad formal β: Tasa de retorno de la educación
exi: Experiencia potencial γ: Tasa de retorno de la experiencia
ui: Perturbación aleatoria δ: Tasa de retorno de la experiencia
Estimación Ecuación Mincer 2017 - 2018
Logaritmo del salario 2017 2018
Informal -0.461 -0.463
Experiencia 0.0383 0.0339
Experciencia^2 -0.000676 -0.000628
Sexo (Mujer) -0.289 -0.314
Escolaridad 0.0335 0.0214
Educación Superior 0.0511 0.111
Indígena -0.203 -0.228
Tecnologías de la Información y la Comunicación 0.104 0.0947
Hijos entre 7 y 14 años -0.0541 -0.0343
Eje central del país 0.198 0.0789
Área urbana 0.62 0.683
Fuente: Elaboración propia.
– Una persona que está en la categoría de empleo informal tiene 46% en pro-
medio menos de salario respecto a una persona que se encuentra en el sector
formal la muestra se restringió para jefes de hogar con escolaridad de 12 a
17 años.
informalidad – mercado laboral 345
– Podemos afirmar que la tasa de retorno de la educación es de 3,35% y 2,14%
para el 2017 y el 2018 respectivamente.
– Podemos afirmar que la tasa de retorno de la experiencia es de 3,83% y 3,39%
para el 2015 y el 2017 respectivamente.
– En el caso de si la persona pertenece a una nación o pueblo indígena originario
campesino tiene una menor tasa de retorno del salario.
– En cuanto a si la persona vive en el eje troncal va a tener una mayor tasa de
retorno del salario.
7. Resultados
En la desaceleración de la economía a partir de 2013 se puede evidenciar que la
tasa de rendimiento de la educación empieza a incrementarse siendo en 2015 un
5% y en 2017 alcanza un 6%. Esto significa que un contexto de ralentización de
la economía la inversión en capital humano se hacer más rentable como inversión.
Según los efectos marginales del modelo Logit la persona que está por de-
bajo de la línea de la pobreza tiene menos de probabilidad de estar en el mercado
de trabajo formal. En el caso de que el jefe de hogar tenga un año adicional de
estudios tiene mayor probabilidad de estar en la categoría de empleo formal. Un
tema fundamental es que si la persona es indígena tiene una mayor probabilidad
de estar en la categoría de empleo informal.
En cuanto a la ecuación de Mincer para el 2017 la tasa de retorno de la
educación es de 3,35% y para el 2018 la tasa de retorno 2,14% se puede ver que
invertir en educación ha disminuido y esto podría ser explicado por el contexto
que presenta el país desde el 2017.
La tasa de informalidad del 2017 65%, y para el 2018 con una tasa de infor-
malidad de 73%.
8. Conclusión
En el trabajo se pudo evidenciar que el sector informal absorbe a una gran can-
tidad de la población, en donde se concentran las personas con diferentes tipos
de educación, lo que no se pudo constatar es la calidad de educación que esta
recibieron, que está implícito en el nivel de escolaridad.
La participación de las personas en el mercado de trabajo va a depender de
las habilidades y preparaciones que hayan tenido en su formación académica,
el acceso a la salud, a la educación si la persona vive en el eje troncal, si tiene
acceso a las tecnologías de información y comunicación, y también del nivel
de estudios.
346 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Se debería realizar un estudio tomando en cuenta el efecto del segundo agui-
naldo en el mercado de trabajo, y el efecto de los bonos y transferencias Juancito
Pinto, y Juana Azurduy inciden en las familias y los ingresos laborales.
Un tema relevante en el acceso al mercado de trabajo son las personas que
son indígenas o que viven del área rural, que a lo largo de la historia son la más
propensas a no recibir la educación, ni servicios de salud lo que genera que tengan
menos oportunidades de acceder al mercado formal de trabajo y que opten por
realizar actividades en el sector informal.
9. Recomendaciones de política
La recomendación de política van dirigida a una mayor inversión en educación de
calidad, y que todas las familias tengan acceso a ella. Dotar de servicios de salud
y salubridad que van dirigidas a mejorar el nivel de vida de las familias y tener
acceso a un trabajo formal y recibir remuneraciones de acuerdo a su capacidad.
Realizar una fuerte inversión en una educación de calidad desde nivel ini-
cial, primario y secundario y dar mayor énfasis en la educación superior, debido
a que son la base fundamental para estudios de maestría y doctorado, otro tema
fundamental son los idiomas extranjeros para acceder a becas internacionales.
Brindar de acceso a las tecnologías de la información, por ser este un potencial
factor para el acceso al mercado de trabajo y generar externalidades positivas para
el individuo además de disminuir desigualdades.
Uno de los factores de pasar al lado informal son la carencia de estudios y
desigualdad de oportunidades, otro tema es que la presión tributaria y las excesivas
aportes patronales como el doble aguinaldo dificultan el desarrollo de la empresa
en el sector formal.
Otro tema fundamental es el de que el sector informal tiene mayores fuentes
de ingresos a corto plazo en algunas actividades económica (como el comercio),
pero no tienen seguro social ni atención medica que en el largo plazo son deter-
minantes en el bienestar de las familias.
No existe evidencia de que la educación haya mejorado en los últimos años,
pero si se logró que la tasa de deserción escolar se disminuya, otro aspecto son
las dotaciones iniciales con las que cuentan los individuos que son importantes
en el desarrollo académico de las familias.
En cuanto a la retribución salarial, no siempre se les retribuye a los trabaja-
dores en función de su productividad debido a que los mercados son imperfectos
y el individuo no tiene poder de negociación que garantice las condiciones de
retribución justas, pese a que existe la ley de trabajo.
Se debe continuar con las políticas de inclusión social debido a que permite
a personas con menores oportunidades y dotaciones iniciales les permite acceder
informalidad – mercado laboral 347
a servicios de salud y educación, vivienda y beneficios sociales, que le permiten
mejores su bienestar de ellos y de su familia.
Referencias
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and Empirical Analysis with Special Reference to Education (3rd
Edition) (pp. 15-28). The university of Chicago press.
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Medina, L., & Schneider, F. (2018). Shadow Economies Around the World: What
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Oaxaca, R. L., and Ransom, M. R. (1999). Identification in detailed wage de-
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Velásquez C. Iván (2017). Un siglo de economía en Bolivia (1900-2015): Tópicos
de historia económica (Tomo I), Capitulo 11: La instrucción y la edu-
cación en la historia de Bolivia. Konrad Adenauer Stiftung, 507-580.
348 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Anexos
Informalidad según actividad económica
(En porcentaje)
Año 2017 2018
Actividad económica Informal Formal Informal Formal
Agricultura, Ganadería, Caza, Pesca 92 8 97 3
Explotación de Minas y Canteras 12 88 16 84
Industria Manufacturera 57 43 66 34
Suministro de electricidad, gas, vapor 2 98 5 95
Suministro de agua 22 78 2 98
Construcción 48 52 70 30
Venta por mayor y menor, reparación de a 78 22 86 14
Transporte y Almacenamiento 88 12 90 10
Actividades de alojamiento y servicio d 67 33 81 19
Informaciones y Comunicaciones 28 72 38 62
Intermediación Financiera y Seguros 4 96 5 95
Actividades inmobiliarias 33 67 59 41
Servicios Profesionales y Técnicos 62 38 78 22
Actividades de Servicios Administrativo 38 62 49 51
Adm. Pública, Defensa y Seguridad Social 1 99 0 100
Servicios de Educación 3 97 3 97
Servicios de Salud y Asistencia Social 16 84 21 79
Actividades artísticas, entretenimiento 44 56 57 43
Fuente: Elaboración propia en base a encuesta de hogares INE. 2017 - 2018.
Nivel educativo por Departamento
(En personas y porcentaje)
Nivel Educativo 2017 Nivel Educativo 2018
Departamento Post Post
Primario Secundario Pre Grado Primario Secundario Pre Grado
Grado Grado
89.840 66.852 41.285 792 105.849 63.858 41.778 1.728
Chuquisaca
45,2 33,63 20,77 0,4 49,64 29,95 19,59 0,81
335.622 348.782 179.085 11.027 340.867 350.313 207.859 7.632
La Paz
38,38 39,88 20,48 1,26 37,6 38,64 22,93 0,84
233.661 250.419 125.322 9.225 228.625 222.964 134.484 7.351
Cochabamba
37,77 40,48 20,26 1,49 38,53 37,57 22,66 1,24
65.444 65.406 28.577 1.487 65.763 56.065 35.278 3.886
Oruro
40,67 40,65 17,76 0,92 40,85 34,82 21,91 2,41
132.700 103.161 28.368 1.836 131.662 101.344 28.119 4.317
Potosí
49,88 38,77 10,66 0,69 49,6 38,18 10,59 1,63
informalidad – mercado laboral 349
Nivel Educativo 2017 Nivel Educativo 2018
Departamento Post Post
Primario Secundario Pre Grado Primario Secundario Pre Grado
Grado Grado
63.361 65.180 38.435 1.309 70.715 45.586 42.734 2.562
Tarija
37,65 38,73 22,84 0,78 43,76 28,21 26,44 1,59
397.123 405.590 204.249 8.418 421.741 348.696 205.629 11.587
Santa Cruz
39,11 39,94 20,12 0,83 42,7 35,31 20,82 1,17
64.420 61.787 22.870 1.962 76.581 58.317 16.549 1.670
Beni
42,65 40,91 15,14 1,3 50,01 38,09 10,81 1,09
21.734 17.412 7.687 718 24.686 18.212 8.561 340
Pando
45,71 36,62 16,17 1,51 47,66 35,16 16,53 0,66
1.403.905 1.384.589 675.878 36.774 1.466.489 1.265.355 720.991 41.073
Total
40,1 39,55 19,3 1,05 41,97 36,22 20,64 1,18
Fuente: Elaboración propia en base a encuesta de hogares INE. 2017 - 2018.
Informalidad según Departamento
(En porcentaje por filas)
2017 Formal Informal 2018 Formal Informal
77.718 241.121 60.489 257.184
Chuquisaca Chuquisaca
24,38 75,62 19,04 80,96
454.379 1.139.678 310.190 1.177.185
La Paz La Paz
28,5 71,5 20,85 79,15
288.848 627.479 200.449 690.798
Cochabamba Cochabamba
31,52 68,48 22,49 77,51
68.958 177.722 62.084 199.880
Oruro Oruro
27,95 72,05 23,7 76,3
90.520 414.481 86.002 419.424
Potosí Potosí
17,92 82,08 17,02 82,98
98.992 164.993 63.909 214.822
Tarija Tarija
37,5 62,5 22,93 77,07
624.294 751.581 488.684 930.686
Santa Cruz Santa Cruz
45,37 54,63 34,43 65,57
71.764 101.186 56.151 117.813
Beni Beni
41,49 58,51 32,28 67,72
22.860 36.550 24.189 33.510
Pando Pando
38,48 61,52 41,92 58,08
1.798.333 3.654.791 1.352.147 4.041.302
Total Total
32,98 67,02 25,07 74,93
Fuente: Elaboración propia en base a encuesta de hogares INE. 2017 - 2018.
350 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Informalidad según Departamento
(En porcentaje por columnas)
2017 2018
Departamento
Formal Informal Total Formal Informal Total
77.718 241.121 318.839 60.489 257.184 317.673
Chuquisaca
4,32 6,6 5,85 4,47 6,36 5,89
454.379 1.139.678 1.594.057 310.190 1.177.185 1.487.375
La Paz
25,27 31,18 29,23 22,94 29,13 27,58
288.848 627.479 916.327 200.449 690.798 891.247
Cochabamba
16,06 17,17 16,8 14,82 17,09 16,52
68.958 177.722 246.680 62.084 199.880 261.964
Oruro
3,83 4,86 4,52 4,59 4,95 4,86
90.520 414.481 505.001 86.002 419.424 505.426
Potosí
5,03 11,34 9,26 6,36 10,38 9,37
98.992 164.993 263.985 63.909 214.822 278.731
Tarija
5,5 4,51 4,84 4,73 5,32 5,17
624.294 751.581 1.375.875 488.684 930.686 1.419.370
Santa Cruz
34,72 20,56 25,23 36,14 23,03 26,32
71.764 101.186 172.950 56.151 117.813 173.964
Beni
3,99 2,77 3,17 4,15 2,92 3,23
22.860 36.550 59.410 24.189 33.510 57.699
Pando
1,27 1 1,09 1,79 0,83 1,07
1.798.333 3.654.791 5.453.124 1.352.147 4.041.302 5.393.449
Total
100 100 100 100 100 100
Fuente: Elaboración propia en base a encuesta de hogares INE. 2017 - 2018.
informalidad – mercado laboral 351
Barrio Chino de la ciudad de La Paz, tiendas informales de muebles.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
Barrio Chino de la ciudad de La Paz, tiendas informales de muebles.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
352 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Mercado informal de la Eloy Salmón de la ciudad de La Paz, tiendas informales de artículos electrónicos.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
Mercado informal de la Eloy Salmón de la ciudad de La Paz, tiendas informales de artículos electrónicos.
Fuente: Archivo fotográfico de la KAS-Bolivia.
capítulo doceavo
¿Por qué optamos por la informalidad?
Beneficios económicos y no-económicos en la informalidad
Joaquín Morales Belpaire
El debate sobre si el pertenecer al sector informal es una decisión o una fatalidad
permanece inconcluso. Por un lado, para agentes de recursos escasos, con bajos
niveles de educación o poco acceso a los mercados, el formalizar sus actividades es
una decisión simplemente inalcanzable. Las teorías de la modernización de Arthur
Lewis (1954) veían al sector informal como al sector tradicional y agrario, cómo
a un remanente del pasado que no ha sido todavía alcanzado por el capitalismo
industrial moderno, y que se encuentra por defecto en una posición en la cual la
regulación estatal no está presente. En esta visión, el sector tradicional es informal
porque las unidades productivas son tan pequeñas y alejadas de centros urbanos y
de poder político, que no hay quien las regule. La teoría de la marginalidad extiende
esta idea a los pobres urbanos: los migrantes del campo a la ciudad estarían en un
estado de desposesión tal que pasarían bajo el radar de las instituciones estatales,
y la formalidad sería inalcanzable (Jones, 2004; Bennholdt-Thomsen, 1981). Su
capacidad de tributación o el impacto que tendrían en el equilibrio de mercado
serían de todas maneras lo suficientemente inocuos como para desmerecer la
atención del Estado, por lo menos en cuanto a políticas regulatorias y fiscales
concierne. Por otro lado, en el otro extremo de la distribución del ingreso, las
grandes empresas, constituidas con importantes aportes de capital y anidadas en
asuntos de alta visibilidad mediática y de relevancia política difícilmente pueden
ser algo más que formales, por lo menos en su estructura legal.
Entre estos extremos, desde los marginales casi condenados a la informalidad
hasta las grandes empresas necesariamente formales, existe una importante mé-
dula de empresas, de empleados, de trabajadores por cuenta propia, etc. para los
cuales el acceder al status de la formalidad es una decisión asequible, que a veces
es deseable y otras veces no. La decisión de acoplarse o no al sector formal reviste
aristas de racionalidad económica pura, en un enfoque neoclásico (frecuentemente
[353]
354 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
llamado “neoliberal” por sus detractores en la literatura) y de consideraciones de
ética y de legitimidad, según la perspectiva posestructuralista (Williams, Round,
& Rodgers., 2011). Para ser claros, la decisión de ser o no formal es una decisión
de racionalidad económica ya que se deben establecer en la balanza de costos y
beneficios las ventajas y desventajas de pertenecer al sector formal; y es una de-
cisión ética ya que los agentes evalúan si es legítimo el someterse a la regulación
y tributación estatal con la intención de cumplir con las leyes y contribuir al bien
público. Frecuentemente, es una decisión que no es aparente, ya que fenómenos
de inercia e ignorancia, entendida como falta de información, pueden esconder
el hecho de que el formalizarse sea una opción disponible.
En este capítulo nos atarearemos en tratar de describir cuales son las fuerzas
más importantes detrás de la decisión de formalizar o no un emprendimiento o una
situación laboral para aquellos agentes que sí tienen la opción de elegir. Además,
trataremos de entender cuáles son los fenómenos que, cuando opción de formalizar
un emprendimiento es alcanzable, hacen que esta alternativa pueda permanecer en
la sombra. Si bien las motivaciones económicas son ampliamente discutidas en la
literatura, sobre todo en cuanto respecta los costos burocráticos de la formalización
(véase el capítulo anterior), este capítulo trata de aportar consideraciones nuevas
basadas en las ventajas que trae la institucionalidad paralela y propia presente entre
actores del sector informal (Tassi, Medeiros, Rodríguez-Carmona, & Ferrufino,
2013; Neuwirth, 2012). Para ser claros, cuando hablamos de institucionalidad
propia, nos referimos a las reglas, escritas o no, que frecuentemente regulan la
vida de los informales, sin ser estas reglas establecidas por una ley o un decreto.
Además, este capítulo aporta al debate sobre la informalidad reflexionando sobre
consideraciones éticas y de legitimidad que nos alejan de la racionalidad pura del
enmarcamiento neoclásico que, aunque útil, es a criterio del autor insuficiente
para explicar plenamente el fenómeno de la informalidad.
El comprender las fuerzas que guían la decisión de formalizarse es de crítica
relevancia para las decisiones de política pública. Si el Estado quiere tener algún
tipo relevancia cuando establece normativas para el buen funcionamiento del que-
hacer económico, la formalidad es por definición el sometimiento a tal normativa,
que queda inerte si no se la cumple. Para incentivar a la formalidad, el Estado
puede recurrir a incentivos basados en racionalidad económica, reduciendo costos
y habilitando beneficios, pero debe también tomar en consideración factores que
afectan la legitimidad de su accionar, de manera que los administrados consideren
justo y decoroso el adherirse a la norma estatal (Platteau, 2015).
Antes de comenzar con el análisis, es preciso hacer una aclaración: las estra-
tegias con las cuales los agentes se refugian bajo el manto de la informalidad son
frecuentemente ingeniosas, y los argumentos lógicos y éticos que se usan para
legitimar su posición merecen ser escuchados. Al escribir un capítulo sobre los
beneficios de la informalidad, es tentador usar un lenguaje laudatorio; sin embargo,
¿por qué optamos por la informalidad? 355
este capítulo no debe en ninguna manera ser entendido como una apología de la
informalidad. Su objetivo es el de entender las fuerzas que hacen al sector infor-
mal atractivo para tantos agentes, y por ese medio entender qué políticas deben
impulsarse para que sea la formalidad la que resulte más seductora.
El resto del capítulo está estructurado de la siguiente manera. Primero revi-
saremos las primeras conceptualizaciones sobre el sector informal, considerado
como un estado involuntario de los agentes informales y discutiremos la evolu-
ción del pensamiento hasta concebir la informalidad como una decisión. En la
segunda sección, debatiremos sobre la racionalidad económica de pertenecer al
sector informal, poniendo énfasis en los beneficios de la informalidad, y no tanto
en los costos de la formalidad. La tercera sección explorará argumentos sobre la
legitimidad de la normativa y otras consideraciones sobre juicios de valor sobre
el sector formal. La última sección traza concluye.
1. La informalidad como una decisión voluntaria
Sir Arthur Lewis (1954) fue pionero en formular un modelo dual de la economía,
es decir que conceptualiza la economía en dos sectores económicos principales: un
sector moderno, formal, industrializado y capitalista; y un sector tradicional, in-
formal, agrícola y comunitario. En esta visión del mundo, sólo el mundo moderno
tendría la capacidad de acumular capital, de generar crecimiento y de crear empleo
decente y regulado. El sector moderno, a medida que se desarrolla va contratando
más trabajadores, pagando mejores sueldos, extrayendo a los trabajadores de una
reserva casi ilimitada de mano de obra disponible en el sector tradicional, que en
términos marxistas sería un “ejército industrial de reserva” (Larrazábal, 1986). En el
modelo de Lewis, pertenecer al sector tradicional e informal de la economía siempre
es menos deseable que pertenecer al sector moderno y formal, ya que los sueldos
serían más elevados en el sector formal. Lo único que impide que se formalicen
más personas es una demanda de mano de obra insuficiente en el sector moderno e
industrial de la economía. El proceso de desarrollo económico, si bien inicialmen-
te generador de desigualdades al conformar una economía dual y polarizada, nos
llevaría a largo plazo a la sobrevivencia únicamente del sector moderno, haciendo
que el sector tradicional se desvanezca como una reliquia del pasado.
Queda claro que la visión de Lewis no contaba con la persistencia en el tiempo,
ni con la expansión, del sector informal de la economía, ni en su contextualización
fuertemente urbana (VanderBerg, 2014). Sin embargo, queda presente el argu-
mento que la informalidad sería involuntaria: es una demanda deficiente de mano
de obra formal la que produciría la existencia del sector informal, y esta visión
segmentada del mercado persiste entre pensadores de filiación estructuralista
(Abreu, 2007; Carr & Alter Chen, 2002) .
356 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
En 1973, el antropólogo Keith Hart acuñaba el término “sector informal”,
produciendo una primera tipología del sector basado en sus observaciones en
Accra, Ghana (Hart K., 1973). Para Hart, el “sector tradicional urbano” está
compuesto por actividades económicas mayormente ilegales, dado que no estaban
reguladas y eran evasoras de la tributación, pero que eran finalmente legítimas: las
actividades informales eran necesarias para la sobrevivencia de los desposeídos.
Dentro de la tipología de Hart se encontraban también las actividades ilegales e
ilegítimas, como el tráfico de drogas o la prostitución, sectores que caen fuera del
dominio del presente análisis. En el trabajo de Hart se postulaba ya la pregunta
de si los informales eran, según la visión marxista, simplemente explotados y
forzados a vivir en esta condición por las características inherentes del sistema
capitalista; sistema que se beneficiaba de la existencia un “ejercito industrial de
reserva” que le permitiría mantener los sueldos a un nivel mínimo requerido para
la simple sobrevivencia de los trabajadores. Aunque Hart no excluye esta posi-
bilidad, describe también como el sector informal abría la puerta a una panoplia
de oportunidades para los trabajadores de progresar y de mejorar sus estándares
de vida. Al describir la multitud de diferentes ocupaciones existentes en el sector
informal (comerciantes, transportistas, albañiles, artesanos, etc.) Hart argumenta
que existe la probabilidad, por muy baja que parezca, de obtener ingresos sustan-
ciosos, incluso mayores a los del sector formal. Lo que es más importante todavía,
al documentar la diversidad de ocupaciones existentes en la economía informal,
Hart abre la puerta a dejar de ver al sector informal como a uno de víctimas y
desposeídos, mostrando el potencial ingenio, creatividad e iniciativa existente en
el sector.
Desde ese punto de vista, la migración rural-urbana es una manifestación
entonces de que las oportunidades de vida en la ciudad, por muy informales que
sean, eran mejores que las del mundo rural. La informalidad urbana es una decisión
relativa a la informalidad rural, pero no queda totalmente claro si es posible elegir
entre formalidad o informalidad en un contexto urbano. Para De Soto (1987), es
simplemente demasiado costoso ser formal: el Estado es una traba a la formalidad
dados los extensos procesos burocráticos, la carga impositiva, y en general por la
corrupción y los abusos ejercidos por funcionarios públicos. Los informales lo
son porque no les queda más remedio, y la situación es más grave todavía para
los migrantes que llegan a la ciudad no tienen los recursos ni los contactos para
poder aspirar a regularizar sus actividades.
Al contrario, Maloney (2004) opone que aquellos que participan en el sector
informal lo hacen de manera voluntaria. En una revisión de evidencia empírica
acumulada para América Latina, Maloney muestra importantes movimientos
voluntarios de trabajadores del sector formal al sector informal, quienes están
dispuestos a perder beneficios como la protección social para obtener otros como
la independencia laboral y el poder formar su propia empresa, considerado como
¿por qué optamos por la informalidad? 357
una mejora en el estatus social y habilitante a poder obtener mayores beneficios
económicos. Si bien es cierto que las trabas burocráticas que describe De Soto
pueden impedir que estas nuevas empresas se vuelvan formales, queda presente
el argumento que la informalidad puede ser más deseable que la formalidad en
función de las preferencias y talentos de los agentes.
Fields (2005) rechaza el modelo dualista formal/informal y caracteriza a la
economía informal como dotada de su propio dualismo: en ella se encuentran
involuntariamente trabajadores que acuden a la informalidad como último recurso
que permita su supervivencia, pero existen también trabajadores de manera volun-
taria adoptan la informalidad como un sector atractivo y lleno de oportunidades.
De hecho, una línea de investigación reciente documenta las historias de éxito
de ciertos agentes de la economía informal (Neuwirth, 2012; Tassi, Medeiros,
Rodríguez-Carmona, & Ferrufino, 2013). Esta línea rechaza la terminología de
informalidad, ya que describe la existencia de normas, instituciones y formas de
regulación y de protección social que emanan no del Estado, pero de los trabaja-
dores mismos, mostrando no sólo una dualidad en el mercado laboral, pero una
dualidad institucional. Neurith (2012) llama esto el “Sistema D1” y Tassi la “Eco-
nomía Popular” (2013): si bien son sectores que no son estrictamente formales,
en el sentido que no cumplen con toda la normativa estatal, pero son sectores
altamente organizados, con un fuerte componente de participación voluntaria, y
con ejemplos de gran prosperidad económica.
Para este capítulo zanjaremos entonces el debate de si el pertenecer al sector
informal es voluntario o no de la siguiente manera: la decisión de formalizarse
está en general presente, pero sus costos pueden ser prohibitivamente elevados,
y, aunque no lo sean, los agentes pueden de todas maneras preferir mantenerse
en la informalidad. No es claro que reducir los costos de la formalización, como
sugerido por De Soto, sea necesariamente conductor a tasas mucho más elevadas
de formalización, ya que la decisión dependerá también de los beneficios que los
agentes perciben que obtienen al mantenerse en el sector no-regulado. Necesi-
tamos entonces entender bien la naturaleza de estos beneficios en las secciones
subsiguientes.
2. La racionalidad económica en la informalidad
Un análisis coste-beneficio identificará muy rápidamente los costos asociados a
cumplir con los requisitos formales del funcionamiento de una empresa, requisitos
que son ampliamente discutidos en el capítulo anterior. Para reiterarlos, estos
1 Del francés caribeño, “Système Débrouille”, tentativamente traducible como el sistema “de
los que se las ingenian”.
358 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
incluyen la carga administrativa y burocrática, la carga fiscal, y el enfrentarse con
funcionarios que pueden ser inescrupulosos y corruptos. El objetivo aquí es el de
discutir los beneficios de ejercer sus actividades en el sector informal, y para este
propósito planteemos el ejercicio mental siguiente: si las barreras a la formalidad
erguidas por el estado fueran considerablemente disminuidas, ¿Cuáles serían los
incentivos para permanecer en el sector informal?
Para este ejercicio, tomemos dos supuestos importantes: primero, el cumplir
con las formalidades burocráticas tiene un costo no-nulo; y segundo, el sector
formal opera en un mercado competitivo regulado por el Estado, en el cual se
cumplen reglas elementales de protección a los derechos de propiedad intelec-
tual, se alienta la competencia entre las empresas y las disputas comerciales son
resueltas mediante arbitrajes o en instancias judiciales. Esta abstracción nos aleja
evidentemente de la realidad, pero nos permite pensar en cuales son las ventajas
de pertenecer al sector informal; el lector o la lectora es invitado a ser paciente
durante el desarrollo de estos argumentos.
a. La posibilidad de formar colusiones
En un mercado perfectamente competitivo la colusión entre empresas no está
permitida, ya que dicha colusión es considerada atentatoria contra el bienestar de
los consumidores. En el mundo idealizado de la competencia perfecta, el Estado
debe intervenir para prevenir y quebrar la concentración del poder de mercado
entre pocas manos, por ejemplo, si empresas que supuestamente compiten entre sí
se ponen de acuerdo para fijar precios muy por encima del precio de equilibrio de
mercado. En la normativa, el d.s. No. 29519 regula la competencia en el mercado,
demostrando que el modelo abstracto del mercado perfectamente competitivo es
una aspiración de la norma y que, por construcción, ser formal es encajar en este
modelo. Existe ya una amplia literatura que muestra que en el sector informal las
prácticas comerciales son frecuentemente colusivas. En Nigeria, Neuwirth (2012)
reporta que la tradición Igbo establece que un comerciante adopta a un aprendiz
hasta por siete años, y al finalizar su aprendizaje, el maestro ayuda a su pupilo a
establecer su propio negocio, incluso invirtiendo en este, a sabiendas que el nuevo
negocio es un competidor futuro. Aunque compitan en el mercado, claramente
el vínculo de filiación permanece.
Greif y Tabellini (2010) documentan como en China grandes conglomerados
cooperan entre ellos de manera informal, creando acuerdos que son basados en
mecanismos de reputación y sistemas de honor, pero que son contradictorios con la
libre competencia en el mercado. En los Estados Unidos Asgari, Afshar, y Madani
(2013) muestran que subcontratistas del sector de la construcción comparten la
compra de insumos a pesar de competir entre ellos, práctica que es escondida y
contraria a la libre competencia. En Bolivia, Tassi et. al., (2013) y Müller (2017)
¿por qué optamos por la informalidad? 359
documentan como comerciantes populares coordinan gran parte de sus actividades
comerciales, desde compartir costos, hasta establecer negociaciones conjuntas con
el Estado y coordinar precios. La práctica de competir y cooperar simultánea-
mente es bautizada en las ciencias administrativas como coopeticón (Brandenburger
& Nalebuff, 2006), y puede ser considerada bajos ciertas circunstancias como
una práctica anticompetitiva. La informalidad permite entonces generar alianzas
que serían de otro modo consideradas como atentatorias contra la libre compe-
tencia en el mercado. En un modelo microeconómico, Morales y Salinas (2019)
muestran que estas prácticas coopetitivas pueden, bajo supuestos estándares para
funciones de producción, generar economías de escala en la compra de insumos,
que son conductivos a rendimientos de escala crecientes en las características no
observables de los agentes (como el talento administrativo, la creatividad, etc.).
En el equilibrio del modelo, la economía se segmenta en tres tipos de empresas:
informales pobres, formales de clase media e informales ricos. Los informales
ricos son no solo el producto de su talento, pero sobre todo se benefician de
importantes economías de escala asociadas a coaliciones comerciales generadas
en eventos sociales, como ser fiestas patronales, recepciones y otros fenómenos
culturales propios a nuestro medio. Es frecuente la paradoja de por qué ciertos
comerciantes informales en Bolivia son tan prósperos si existe tanto gasto osten-
tatorio: una posible respuesta es este gasto es una inversión en una señal creíble
de las capacidades administrativas de los agentes, señal que es necesaria para
afianzar colusiones exitosas.
b. La mayor propensión a diversificar actividades
Sin embargo, si bien los beneficios económicos de formar un cartel en colusión
son bien conocidas en la literatura, esta no es la única ventaja económica asociada
con la informalidad. Ya mencionamos que el ser formal conlleva a una serie de
costos asociados a trámites tributarios, permisos, registros, actas constitutivas, etc.,
y uno que otro soborno. Varios de estos costos son fijos, en el sentido que se los
debe hacer una vez por actividad económica, y no son estrictamente dependientes
del volumen de ventas o de la cantidad producida. Estos trámites se reflejan en
un costo fijo promedio decreciente por unidad comercializada. Para una empresa
grande, que es fácilmente detectable por las autoridades, el costo promedio de los
tramites es fuertemente diluido entre los otros costos, y en el balance optar por la
formalidad es la decisión óptima dado un potencial elevado riesgo de detección
por las autoridades en caso de fraude (Galiani & Weinschelbaum, 2012). Por el
contrario, para una empresa pequeña, la probabilidad de detección es endeble,
pero el costo de los tramites promediado por unidad comercializada es muy ele-
vado. Lo racional, desde un punto de vista microeconómico es no formalizar las
actividades. Este argumento hace eco de las teorías de la marginalización, que
360 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
nos indicaban que aquellas empresas que son muy pequeñas serían excluidas de la
formalidad, y que en sí las potenciales recaudaciones para el Estado no merecían
el costo de la búsqueda, detección y enjuiciamiento.
Sin embargo, es notable que en el sector informal una estrategia frecuen-
temente adoptada es la de la diversificación. Quizás heredada de estrategias de
minimización de riesgos en el mundo rural (Platteau, 2015), empresarios que no
son necesariamente pobres pueden optar por desarrollar múltiples actividades
económicas, y con mayor holgura adoptar nuevas actividades mientras se aban-
dona las percibidas como no rentables. En un mundo formal cada una de estas
actividades debe ser registrada, los tramites deben ser cumplidos, etc.; si uno
adopta una estrategia de diversificación económica, los incentivos empujan más
bien a evitar cada uno de estos costos formales y fijos por actividad. En entrevistas
llevadas a cabo por Morales y Salinas (2019) un comerciante explica la temática
de la adaptabilidad y de la diversificación:
Cuando hablamos de comercio obviamente nos referimos a todo, porque el
comerciante agarra, una mercadería, no le va bien cambiamos de mercadería, entonces
estamos al tanto de eso, yo he realizado en la venta de juguetes que he viajado a
Iquique, que he traído, he vendido por menor, no al por mayor, he trabajado con
ropa nacional, que he exportado al Brasil, de allá de la misma manera he traído otra
mercadería aquí a nuestro país, eh
de todo, eh
igual en línea blanca también, he
trabajado con eso, he trabajado con frazadas, he trabajado con edredones, he trabajado
con calzados, de
como te digo, el comercio, se va a todo, ósea no estamos con uno
y ahí nos quedamos, si no es que tenemos que ver de dónde sale más y que podemos
eh
sacar más y surgir más en lo que podamos (…)
Sanjinés (2019) reporta en una serie de encuesta hecha a comerciantes am-
bulantes del centro de la ciudad de La Paz, que solo el 15% de los comerciantes
se mantiene en un rubro a lo largo del año. Un 60% de entre ellos adaptaría
constantemente su rubro en función de la demanda.
Resultados similares sobre las estrategias de diversificación en el comercio
popular en Bolivia son documentados por Tassi et al. (2013) en su libro “Hacer
plata sin plata”. Esta diversificación recubre tres dimensiones: es una diversifi-
cación de productos acompañada de una diversificación en el espacio y de una
diversificación en el tiempo. Los comerciantes suelen cambiar de rubro tanto de
tipo de bienes que comercializan como del tipo de servicios que ofrecen. Según
la temporada del año, por ejemplo, el inicio del año escolar o las fiestas patrias
o navideñas, los comerciantes van adaptando la mercadería que van a vender.
Incluso el tipo de mercadería vendida puede variar a lo largo de un solo día: por
ejemplo, vendiendo productos agrícolas en la mañana y productos ya cocinados
en la tarde. La diversificación es también espacial, ya que estos comerciantes
suelen tener un alto nivel de movilidad, desplazando sus ventas a diferentes
¿por qué optamos por la informalidad? 361
ferias y mercados alrededor del país. Además de esto, entre los comerciantes
más afluentes estos diversificaron sus operaciones comerciales estableciendo
varios locales, lo que les permite cubrir un área geográfica más importante y
también adaptarse a la demanda de cada sector. Por ejemplo, importadores de
electrónicos venden a granel y a precios mucho más bajos en la calle Calatayud,
a un público más especializado y altamente dispuesto a regatear, mientras que
venden a detalle en locales de la calle Eloy salmón, a unas escasas cuatro cuadras,
a un público menos informado y que está dispuesto a pagar más. Este tipo de
discriminación en precios basada en la ubicación espacial permite plenamente
explotar las asimetrías de información y es reminiscente del modelo de Hotelling
de competencia espacial (Hotelling, 1929) .
Si bien la diversificación aporta toda una serie de beneficios relacionados a
la reducción de riesgos y a la posibilidad de explotar asimetrías de información,
esta es costosa si se la quiere implementar en el sector formal, ya que cada acti-
vidad debe incurrir en los costos fijos de la formalización. Para Tassi et al. (2013)
“la ‘informalidad’ (o flexibilidad) de los comerciantes es una ventaja competitiva clave
que permite la conversión de un negocio sin los costosos tiempos y trámites burocráticos
necesarios”. En otros términos, la diversificación se abarata considerablemente al
trabajar en el sector informal. Generalmente, el operar en la formalidad obliga a
especializarse en un rubro, especialización que es reconocida por los economistas
desde Adam Smith a llevar a economías de escala. Sin embargo, en un contexto de
incertidumbre, los beneficios de la especialización pueden ser sobrepasados por
los beneficios de la diversificación, y por ende los beneficios de la informalidad
sobrepasan los de la formalidad.
3. Las instituciones paralelas en la informalidad
Sin duda una de las ventajas mayores de operar en la formalidad debería ser el
acceso a cortes y tribunales, capaces de resolver disputas y desencuentros entre
agentes económicos. Las contribuciones seminales de Oliver Hart y Bengt Holm-
strom (Hart & Holmstrom., 1986) muestran cómo, en un mundo de incertidumbre
y de información incompleta, el diseño apropiado de contratos es absolutamente
necesario para el buen funcionamiento del mercado. Si las transacciones son
diferidas en el tiempo, por ejemplo, vía pagos por adelantado, o si no se puede
monitorear permanentemente las acciones o las características, la economía de
la información nos dice que los mercados colapsarán a menso que se diseñen los
contratos óptimos para resolver problemas de selección adversa o de riesgo moral.
Sin embargo, un contrato no tiene ningún sentido si no existe alguna instancia a
la cual se pueda acudir para honrar lo establecido en caso de incumplimiento por
una de las partes. Sin duda, en un mundo totalmente informal no uno intuiría
362 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
que no las instancias responsables de hacer cumplir los contratos y no se podrían
establecer relaciones comerciales muy complejas. Si las operaciones son informales,
y por definición ilegales, un tribunal formal no podrá hacer cumplir contratos que
no tienen validez legal. Sin embargo, sí observamos en la economía informal la
existencia de relaciones económicas complejas: por ejemplo, vía la importación de
mercadería desde China, o de comandas de cientos de trajes de baile artesanales
para entradas folclóricas, o de contratos de almacenamiento o distribución de
mercaderías a lo largo y ancho del país. Si estas transacciones comerciales com-
plejas pueden ser levadas a cabo, es que existen instituciones informales capaces
de hacer cumplir los contratos.
Es famosa la definición de Douglass North (1990) en cuanto a las instituciones:
Las instituciones son las reglas del juego en una sociedad o, más formalmente, son
las limitaciones ideadas por el hombre que dan forma a la interacción humana. Por
consiguiente, estructuran incentivos en el intercambio humano, sea político, social
o económico.
Más adelante, North aclara:
¿Son formales o informales las instituciones? Pueden ser una u otra cosa, pero yo
estoy interesado tanto en limitaciones formales, por ejemplo, normas que idean
los humanos, como en limitaciones informales, tales como acuerdos y códigos de
conducta. (North, 1990; traducción del autor).
En nuestro contexto, estas instituciones son generalmente asociaciones de
comerciantes, normas sociales y mecanismos de reputación. Tassi (2013) docu-
menta cómo en Bolivia juntas de vecinos, gremios, y asociaciones de conjuntos
folklóricos suelen formar “tribunales de honor”. Estos tribunales son informales,
pero tienen una estructura que se calca en la de las instituciones formales: por
ejemplo, sus representantes son elegidos por un periodo determinado, tienen
estatutos propios y designan presidentes, secretarios, tesoreros, etcétera (Blanes,
1998). Estos tribunales resuelven disputas comerciales, y pueden llegar a deliberar
sobre problemas puntiagudos como qué acciones constituyen una competencia
desleal o como se debe interpretar un contrato basados en “jurisprudencia”.
Un ejemplo particularmente interesante de cómo las normas sociales y las
tradiciones pueden servir a hacer cumplir contratos es el siguiente. Existe la tra-
dición en Bolivia de qué friccionar la piel de un ladrón con una moneda produce
manchas en la piel. La amenaza de frotar con moneda a un acusado de hurto
puede constituirse en una amenaza lo suficientemente creíble como para prevenir
el hurto y asegurarse del buen cumplimiento de las relaciones comerciales. Así,
Tassi et al. (2013) documentan como una disputa relativa la perdida de mercadería
¿por qué optamos por la informalidad? 363
es resuelta recurriendo a creencias y tradiciones como instituciones informales
capaces de implementar el cumplimiento de los contratos.
Platteau (2015) argumenta que en realidad el sistema comercial legal mo-
derno europeo es un sustituto a las antiguas redes comerciales y normas sociales
que existían en el viejo mundo. En la Europa medieval, disputas comerciales eran
igualmente resueltas por tribunales constituidos de manera informal por los pro-
pios comerciantes, y los mecanismos de reputación y de honra eran fundamentales
para el buen funcionamiento del mercado. Estas redes comerciales de antaño,
así como el sector informal hoy en día, fundan su institucionalidad informal en
en base a normas sociales, reputación, tradiciones, y mitos.
Para Buchanan (1975), la vida en sociedad sería probablemente intolerable si
necesitáramos de reglas formales y tribunales para todas y cada una de las áreas
en donde pueda presentarse un conflicto interpersonal. Si las reglas formales
son particularmente tediosas, estás pueden ser menos eficientes que las reglas y
las instituciones existentes en el mundo informal (Platteau, 2015). Un tribunal
informal pero constituido por miembros de un gremio puede ser más expeditivo
y tener mayor conocimiento sobre el cotidiano comercial que un tribunal formal
asediado por trabas burocráticas, funcionarios no especializados, y en general una
paupérrima reputación en cuanto a retardación de los procesos y corrupción en
las cortes. En ese caso el incentivo para permanecer informal es particularmente
fuerte.
Se debe tener sin embargo precaución al considerar el funcionamiento de
estas instituciones informales. Por un lado, porque a pesar de que su organización
puede parecer admirable, queda sujeta a una parte de arbitrariedad relacionada a
quién tiene mejores los contactos sociales y mayor reputación en la comunidad,
generando así fenómenos de exclusión. Por otro lado, las normas sociales y los
mecanismos de reputación pueden estar sujetos a supersticiones y tradiciones
francamente desfazadas de la realidad. Estas instituciones informales pueden ser
fuertemente excluyentes, en particular hacia aquellos informales que son pobres
y que no se benefician de buenos contactos y redes sociales. Para estos agentes
los efectos de reputación no son tan importantes, y esto conlleva a fenómenos
en los cuales los informales son marginados por otros informales, tales como
documenta Sanginés Uriarte (2019). En su estudio, Sanginés Uriarte muestra
que los vendedores ambulantes encuestados en el centro de La Paz interpretan
formalizarse como el acceder a un gremio, y que un 19% de entre ellos considera
que los gremios, las instituciones informales, no brindan acceso a nuevos afiliados,
y el 11% de entre ellos consideran que los gremios generan demasiados cobros
a sus afilados. En otras palabras, incluso las instituciones informales generan de-
masiadas trabas, como en la visión neoclásica de De Soto (1987), como para que
otros informales puedan aspirar a una institucionalidad informal, mucho menos
a una institucionalidad formal.
364 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
La discusión sobre las instituciones informales y las normas sociales nos
lleva a preguntarnos: si los agentes prefieren las instituciones informales, ¿Es
porque estas son más eficientes? ¿O más bien, es porque éstas son más legitimas?
Discutiremos el tema de la legitimidad de la formalidad en la sección siguiente.
4. Percepciones sobre la legitimidad del sector formal
El hecho que instituciones informales permitan el funcionamiento de la economía
plantea interrogantes sobre cuan legítima resulta para los agentes la adscripción
a la normativa formal. Platteau (2015) nos dice que el cumplimiento voluntario
con la Ley depende de en qué medida las personas aceptan la legitimidad de la
misma. En gran medida, la percepción sobre cuan legítima es la Ley va a estar
fuertemente influenciada por cómo se la aplica. Si los procedimientos utilizados
por el Estado son lentos, complejos, ilógicos y abusivos estos terminan corroyendo
la legitimidad de la normativa. Qué tan justos son los procedimientos o qué tan
predecibles y rápidas serán las determinaciones de las cortes son insumos clave,
que son tomados en consideración por el ciudadano a la hora de juzgar sobre el
derecho que tiene la autoridad pública para definir y normar el comportamiento
de las personas (Tyler, 2006).
La legitimidad emerge cunado ciertas culturas o subculturas condonan, to-
leran, y hasta promueven comportamientos que derivan en la creación de nuevas
normas sociales. Cuando deciden si cierto comportamiento es poco ético o no,
los agentes consideran primero si este comportamiento genera algún tipo de
víctima y luego si está víctima es claramente identificable. Cuando la víctima de
la informalidad es el contribuyente, quien se ve afectado porque se encuentran
menos recursos para financiar bienes públicos, el tamaño de la ofensa será medido
en proporción a cuán eficiente que se considera que es el gasto por el Estado. Si
los agentes perciben que los recursos serán malgastados, entonces la evasión fiscal
es considerada como un crimen menor, sin una víctima claramente identificable
ni verdaderamente afectada.
Más allá de la percepción personal, la legitimidad es también una percepción
generalizada sobre si las acciones de una entidad son deseables, apropiadas, y justas
en el marco de un sistema de normas, valores, creencias, y definiciones compartidas
en una sociedad (Suchman, 1995). En otras palabras, cómo las personas alrededor
de uno mismo perciben a las instituciones tendrá una importante influencia sobre
sus propias percepciones. Para Webb, Tihanyi, Ireland, y Sirmon (2009) el sector
informal estaría compuesto de actividades para las cuales hay una incongruencia
entre la legitimidad y la legalidad, y categorizan aquello que es ilegal e ilegítimo
como perteneciente a la “economía delincuencial”.
¿por qué optamos por la informalidad? 365
Por ejemplo, actividades con fines ilegales, como la venta de dvds piratas,
que transgreden leyes de derechos de autor (Ley de Derecho de Autor, 1992),
son tan banalizadas que es difícil que asumir que la mayoría de los agentes las
consideren como ilegítimas. La producción, distribución y venta de dvds piratas
es una práctica común, aceptada y abierta en el país, y en casi todos los países del
tercer mundo. En Bolivia, es casi imposible comprar un dvd original, a menos
que se lo compre en línea. Un dvd original de una película taquillera y de pro-
ducción reciente tardaría un mes por lo bajo en ser entregado, costaría unos $us.
50, incluyendo costos de envío, e implicaría un importante riesgo de extravío por
el servicio de correos. Contraste esto con comprar una copia de la misma película
de buena calidad por $us 1,50, que es de disponibilidad inmediata en la calle. Más
allá de la racionalidad económica, el acceder a entretenimiento tan básico como el
de ver la película Avengers: Endgame (Russo & Russo, 2019) no parece merecedor
de ser un gran lujo. La disponibilidad de estos productos ilegales es tan banali-
zada, que alcanza el paroxismo en la forma de cadenas comerciales registradas,
que tributan, otorgan factura y pagan impuestos mientras venden dvd piratas.
Para la gran mayoría de los agentes, la existencia de estos productos es legítima,
en el sentido que su función es considerada deseable (es un bien requerido en el
mercado), apropiada (no existen alternativas formales asequibles), y justa (guar-
da relación con el ingreso y las características de los usuarios). La informalidad
permite el acceso al entretenimiento, a la tecnología y a la moda, y aunque estos
bienes no sean necesarios para la subsistencia, mejoran el cotidiano de las personas.
Existen otras razones por los cuales los bienes y servicios provistos por el
sector informal son considerados deseables, y el operar en el sector informal es
una decisión que va más allá del simple análisis costo-beneficio. Para escuelas de
pensamiento posestructuralistas, se entiende también que las personas deciden
trabajar en el sector informal por razones otras que la racionalidad económica
pura. Por ejemplo, en sociedades donde el nexo familiar es muy fuerte gran parte
del empleo se hace dentro del hogar y sin ningún tipo de remuneración formal. Es
muy frecuente que hijos, sobrinos, o incluso amigos den una mano en los diferentes
comercios. Los beneficios para los que brindan ayuda no serían necesariamente
financieros, aunque es posible que se obtengan algún tipo de recompensa en for-
ma de algún regalo, o que simplemente el vínculo social creado sea beneficioso
para las relaciones futuras. En ese sentido, agentes que trabajan fuera del sector
formal de manera voluntaria pueden hacerlo para fortalecer el vínculo social
(Williams, Round, & Rodgers., 2011). En sociedades donde el vínculo familiar
es muy estrecho, esta es considerada una forma legítima de informalidad. Sin
embargo, debemos matizar la idea que ayudar a la familia sea necesariamente un
acto voluntario, ya que a veces las presiones familiares y sociales pueden hacer
que uno permanezca en una condición de informalidad de manera involuntaria
(Platteau, 2015).
366 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
En la misma línea, existen otros argumentos no-económicos asociados a los
beneficios de permanecer en el sector informal. Entre ellos, una mayor flexibili-
dad con los horarios de trabajo, un incremento en el tiempo de ocio y una mayor
satisfacción de poder realizar un trabajo independiente sin jefes ni colegas. En
particular, esta flexibilidad es importante para las mujeres. No es incidental que
la mayoría de las personas en situación de informalidad sean mujeres (oit, 2018)
ya que está ampliamente reportado en la literatura que la necesidad del cuidado
doméstico las obliga a mantener empleos informales, no regulados por horarios
o por presiones del patrón (Gerxhani, 2004).
5. Conclusiones
Ya es reconocido que la formalidad tiene un componente voluntario y otro in-
voluntario. En este capítulo exploramos las razones por las cuales los agentes
decidirían voluntariamente pertenecer al sector informal. Existen argumentos
económicos, inspirados en modelos neoclásicos, y argumentos de legitimidad y
ética, inspirados en formulaciones posestructuralistas. Los argumentos tradi-
cionales neoclásicos culpan a la excesiva intervención del estado como siento la
que provoca un costo demasiado elevado de la formalidad, pero por el lado de
los beneficios se argumentó que estrategias microeconómicas de colusión entre
empresas, de diversificación de actividades económicas y de uso de instituciones
informales como asociaciones y normas sociales arrojan beneficios económicos
y facilidades administrativas a quienes optan por la informalidad. Por otro lado,
argumentos de corte postestructuralista apuntan que los agentes optan por la in-
formalidad de manera voluntaria por escapar a las rigideces del mundo formal, por
ejemplo, porque preferirían trabajar de manera no remunerada, o bien porque la
independencia y la flexibilidad horaria son valores deseables. Estos valores pueden
convertirse sin embargo en restricciones, debido a obligaciones de cuidado de la
familia, lo que afecta particularmente a las mujeres, u otras restricciones impuestas
por la familia en la forma de presión social para trabajar de manera gratuita, o
por lo menos no formal. Las normas sociales tienen un rol importante en definir
si el trabajo informal, o la venta y compra de productos en el mercado informal
son consideradas actividades legitimas y no reprehensibles.
La incongruencia entre legitimidad y legalidad pude estar a la base de lo
que llamamos informalidad. Si bien las actividades informales pueden ser vistas
como nefastas, en particular por actores del sector formal quienes consideran
que sus intereses se ven afectados, su ubicuidad demuestra que son actividades
banalizadas y generalmente aceptadas como normales y legítimas por el grueso
de la población. Notemos que esta incongruencia entre legalidad y legitimidad
puede resolverse de dos maneras. Por un lado, la población puede aceptar la
¿por qué optamos por la informalidad? 367
posición oficial del legislador, y las costumbres se tendrán que adaptar a la ley.
Este escenario es resulta poco probable. Por el otro lado, la incongruencia puede
resolverse cuando la norma formal se adapte al cotidiano de las personas. Para este
fin, se debe entender cuales son los beneficios de pertenecer al sector informal, y
luego ver cuáles de estos pueden ser razonablemente llevados al mundo formal.
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Economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Temáticas y autores
Capítulo Primero
Sector, Empleo, Economía y Mercado Laboral informal
Aspectos teórico conceptuales
Iván Omar Velásquez Castellanos
Economista y Administrador de Empresas. Realizó su Postdoctorado en el marco
del Programa de Posgrado en Desarrollo Sostenible y Desigualdades Sociales en la
Región Andina con sede en el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Freie
Universität Berlin (fu Berlín), Alemania. Realizó una visita postdoctoral de estancia
corta en la Pontificia Universidad Católica de Lima (pucp). Obtuvo su Doctorado
en Economía (Ph.D.) en la Georg-August-Universität Göttingen en Alemania.
Investigador Senior del Centro de Investigación del Desarrollo (Zentrum Für Ent-
wicklungs Forschung, zef) dependiente de la Universidad de Bonn en Alemania:
Rheinische Friedrich-Wilheim Universitaet. Fue Coordinador y Director Ejecutivo
de la Cámara de Exportadores (camex) y Representante del Sector Privado Expor-
tador. En la actualidad es Coordinador en la Oficina Bolivia de la Konrad Adenauer
Stiftung (kas) y Profesor de la Universidad Mayor de San Andrés (umsa).
[369]
370 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Capítulo Segundo
Empleo e informalidad en Bolivia: 20 años no es nada
Análisis empírico de la evolución de la informalidad (1999 a 2018)
José Horacio Valencia Rivamontan
Consultor en la División de Mercados Laborales y Seguridad Social del Banco
Interamericano de Desarrollo (bid) en Bolivia desde 2015. Anteriormente había
trabajado desigualdad, satisfacción y redistribución como Analista Sénior y Jefe
a.i. del Departamento de Análisis y Control de Operaciones de Mercado Abierto
en el Banco Central de Bolivia y previamente como investigador en diversos te-
mas como empleo e ingresos, cambio climático en el sector agropecuario, entre
otros. Tiene una licenciatura en economía de la Universidad Católica de Bolivia
y una maestría en Economía de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Sus
áreas de interés son Macroeconomía, Crecimiento Económico, Productividad,
Modelos de Equilibrio General y Política Económica.
Capítulo Tercero
La informalidad y el cambio tecnológico ¿Cuán amenazados
están los empleos informales?
José Gabriel Espinoza Yañez
Economista por la Universidad Católica Boliviana “San Pablo con una Maestría
en Desarrollo Económico, con más de 6 años de experiencia profesional en el
sector privado, enfocado en los ámbitos de regulación, análisis económico y
diseño de propuestas de política pública. Fue economista de la Confederación
de Empresarios Privados de Bolivia, consultor e investigador de la Fundación
Milenio, la Organización Internacional del Trabajo y la Central Obrera Boliviana
así como de otros gremios empresariales. En el sector público, ha colaborado con
municipios y gobernaciones para el diseño de planes de desarrollo e identificación
de rubros claves para la diversificación productiva, así como con la formación y
capacitación a productores y exportadores en temas de negociación y comercio
internacional. En el ámbito académico, ha colaborado en la publicación de varios
libros referidos a la innovación, competitividad y economía digital.
temáticas y autores 371
Capítulo Cuarto
Trabajando en varios mundos: Las estrategias laborales de productores
de Quinua en el Altiplano Sur de Bolivia
Elizabeth Norka Jimenez Zamora
Coordinadora de la Maestría en Desarrollo Económico del cides dependiente
de la Universidad Mayor de San Andrés (umsa) posee un Doctorado en Desa-
rrollo Económico de la University of Notre Dame (Indiana, eeuu) también una
Maestría en Desarrollo Económico y Economía Internacional de la University of
Notre Dame (Indiana, [Link].) y una Licenciatura en Economía en la Universidad
Autónoma Tomás Frías de Potosí, Bolivia. Sus líneas de investigación son: Eco-
nomía institucional (organizaciones, instituciones y actores), Extractivismo,
sostenibilidad, La economía de la producción de Quinua en el Altiplano Sud de
Bolivia (estrategias de vida, manejo de recursos naturales y mercados), Empleo
y economía del cuidado. Es profesora de Maestría y doctorado en la umsa e
investigadora Senior.
Miguel Fernandez Moscoso
Investigador Senior, posee una Maestría en Ciencias sociales en la flacso,
México y una Licenciatura en Economía. Ha sido asesor en temas económicos
en el sector público y en organizaciones privadas. Es profesor en universidades
privadas y públicas. Entre sus áreas de investigación son los temas sociales, la
informalidad, economía del desarrollo, participa frecuentemente en conferencias
y seminarios internacionales.
Capítulo Quinto
La brecha salarial por género, una tarea pendiente
Solange Sardan Matijasevic
Licenciada en economía de la Universidad Católica Boliviana “San Pablo”
(ucb) con diplomado en Método Cuantitativos para el Análisis Económico de
la Universidad Privada Boliviana (upb). Además, invitada a la primera versión
del curso de Excelencia en Economía llevado a cabo por la ucb en colaboración
con la upb y la Universidad de Chile con participación de los mejores estudian-
tes de pregrado de economía del país. Fue miembro del Centro de Estudiantes
de economía y miembro fundador de la Sociedad Científica de Estudiantes de
Economía (scee), lo que decantó en la primera publicación académica sobre la
372 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
evaluación económica del Parque Urbano Central de La Paz. Realizó pasantías en
el Banco Central de Bolivia en el departamento de Asesoría de Política Económica
dentro de la sección de política monetaria y fiscal. Finalmente, realizó labores en
el Banco de Crédito de Bolivia como la analista económica del grupo financiero
en Bolivia, llevando a cabo presentaciones de coyuntura económica y análisis de
riesgos macroeconómicos. Actualmente se prepara para iniciar una maestría en
el London School of Economics con ayuda del programa de becas del gobierno
británico al haber ganado la beca Chevening 2019.
Capítulo Sexto
Los sindicatos de ayer y de hoy: muy diferentes
y con los mismos problemas
Miguel Fernandez Moscoso
Capítulo Séptimo
La Política Tributaria como incentivo a la Formalidad:
Opciones de reforma
Rubén Ferrufino Goitia
Economista, con maestría en la Universidad del Estado de Arizona, eeuu. Fue
profesor en las Universidades Católica y upb, trabajo para Naciones Unidas en
Chile y para la caf en Venezuela. Ejerció como Viceministro y Ministro Interino
en las áreas de Finanzas Públicas y Pensiones. En el sector privado fue ejecutivo
en entidades de Microfinanzas y organizaciones de representación empresarial.
Publicó diversos artículos y Libros en temas macroeconómicos, minería, pensio-
nes, regulación laboral y desarrollo empresarial.
Capítulo Octavo
Las instituciones que empujan hacia la informalidad
Joaquín Morales Belpaire / Solange Sardán Matijaševic
Joaquin Silvestre Motales Belpaire
Director del Departamento de Economía de la Universidad Privada de Bolivia en
La Paz. Obtuvo su Doctorado en Economía (PhD in Economics) de la University
of Namur (Belgium), dependiente del Centre for Research in the Economics of
temáticas y autores 373
Development. Es investigador Senior y Profesor Universitario, publicó diversos
artículos y Libros en temas macroeconómicos, desarrollo, pobreza, regulación
laboral y desarrollo empresarial.
Capítulo Noveno
Segmentación del mercado laboral. Él trabajó informal en Bolivia, un
análisis desde 1996 a 2018
Ludwing Ernesto Torres Carrasco
Licenciado en economía de la Universidad Católica Boliviana “San Pablo” (UCB).
Candidato al Doctorado en Economía del Programa en Economía Social de la
Universidad Mayor de San Andrés. Es profesor en Econometría de la Universi-
dad de La Salle. Consultor Senior de organismos internacionales. Es docente e
investigador independiente, tiene amplia destreza en manejo de métodos cuan-
titativos y cualitativos, análisis de datos y paquetes estadísticos y econométricos.
Posee estudios doctorales en economía y educación maestrías en econometría y
gerencia de proyectos de desarrollo. Ha trabajado en diferentes organismos pú-
blicos y de cooperación, generando investigaciones en política social, economía
de la educación y política económica.
Capítulo Décimo
Desigualdades de Género en el Comercio Informal: Dinámicas
de valor, sindicalización y criminalización en el corredor fronterizo
peruano-chileno
Ricardo Jiménez Palacios
Filósofo por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú), maestro en
Integração Contemporânea da América Latina por la Universidade Federal da
Integração Latino-Americana (Brasil). Docente e investigador en el Departamen-
to de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Jorge Basadre Grohmannn
(Tacna-Perú).
374 economía informal e informalidad en una sociedad multiétnica
Capítulo Onceavo
Informalidad – Mercado Laboral
Iván O. Velásquez Castellanos / P. Cesar Ramos H.
P. Cesar Ramos H.
Licenciado en Economía de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). In-
vestigador Junior especializado en temáticas del desarrollo, empleo e informalidad
en Bolivia.
Capítulo Doceavo
¿Por qué optamos por la informalidad?
Joaquín Morales Belpaire