onversión: acción y efecto de convertir o convertirse.
Convertir: hacer que alguien o algo se transforme en algo distinto de lo que era.
Según la definición del término conversión vemos que implica una acción y un efecto.
Toda acción siempre conlleva un efecto o consecuencia.
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Vemos que la acción de convertir (según la definición de la R.A.E), significa hacer que algo o
alguien se transforme, o sea , deje de ser lo que era para convertirse en algo o alguien
totalmente diferente.
Es indispensable que comprendamos el significado de este término, ya que es la palabra que
escogieron los escritores y traductores de la Biblia, para explicar claramente lo que tiene
indefectiblemente que suceder con toda persona al tener un encuentro personal con Dios a
través de la persona divina de Jesucristo.
Siendo esta, la conversión, la puerta de entrada a la salvación en Cristo, sería muy útil que
destináramos un tiempo para analizarla detenidamente y así disipar toda duda y confusión en
muchas personas que creen, (sinceramente), estar “convertidas” o en “proceso de
conversión”, pero por sus frutos vemos claramente que solo están “convencidas” de que en
Cristo hay salvación, pero jamás han tenido ese encuentro personal con el Rey, Dueño y Señor
de nuestras vidas, el único que transforma, cambia, un encuentro ante el cual NADIE PUEDE
PERMANECER IGUAL PORQUE PROVOCA CAMBIOS.
La palabra griega para conversión es : epistréfo que significa: revertir, convertir ,cambio total
de dirección (si se iba hacia el norte, debe volverse y caminar en dirección opuesta, al sur, si se
andaba en pecado, se vuelve y camina hacia la santidad, dejando total y completamente el
pecado, con la intención sincera de no regresar a él nunca más.
Otro tremendo error doctrinal que lamentablemente comete mucha gente es que piensa
que puede tener conversión, sin arrepentirse.
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Analicemos que nos dice nuestro Señor y Salvador Jesucristo en Marcos 1:15
“El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos y creed en el
evangelio”.
Y que significa exactamente arrepentirse?
Consultamos nuevamente en el diccionario
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Arrepentirse: 1. Dicho de una persona: sentir pesar por haber hecho o haber dejado de
hacer algo.
2. cambiar de opinión.
Esta experiencia de arrepentimiento, de cambio de opinión, de pesar, la comienza el
Espíritu Santo, derramando convicción de pecado en los corazones. Es una obra
sobrenatural y maravillosa absolutamente necesaria para la verdadera conversión.
Entonces nos preguntamos: Es posible que accedamos a la conversión y a la salvación
sin experimentar genuino arrepentimiento (pesar, dolor) en nuestro corazón, por todo lo
que somos y lo que hacemos en contra del amor , la santidad y la voluntad de Dios?.
La respuesta es clara: NO
Profundicemos un poco más y veamos el término griego para arrepentimiento:
metanoeo que significa: “cambio total de mente”. O sea , toda nuestra mente es hecha
de otra manera, transformada, no es más como era antes.
Ese cambio total de mente, es una obra del Espíritu Santo en nosotros y nos lleva a
realizar un cambio total de dirección en nuestras vidas.
Entonces, de dónde ha salido la doctrina de que la conversión es lenta y paulatina?
De la Biblia no.
Suponemos que de un error de concepto en cuanto al significado y aplicación de
“conversión”.
Cada vez que la Palabra de Dios utiliza el término “conversión” implica un cambio
repentino y drástico. Veamos ejemplos:
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En Hechos 9:1-22 se relata la conversión del apóstol Pablo, cuenta como pasa de ser un
perseguidor, torturador y asesino de cristianos a transformarse en un ministro y testigo
de Cristo.
Saulo de Tarso,(así era su nombre), respirando aún amenazas y muerte contra los
discípulos del Señor, se dirigía a Damasco, como enemigo de Cristo, cuando de repente
una luz del cielo los rodeó y la voz del Señor le habló claramente , revelándose a Sí
mismo y llamándolo a ser su siervo.
Para que? “para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz y de
la potestad de Satanás a Dios”.
La clave está en cómo y qué respondió Saulo a lo que el Señor le estaba diciendo: “Él,
temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga?”
Su encuentro con el Señor, automáticamente provocó algo en él.
Un encuentro con Jesucristo, siempre provoca algo, para seguirlo o para rechazarlo.
Muchas veces se ha dicho que la respuesta de Pablo no fue inmediata, pero no encuentro
nada que apoye esa afirmación en la Biblia.
Si leemos detenidamente los pasajes siguientes cuentan con mucha exactitud, el tiempo
desde que Pablo recobra la vista hasta que empieza a predicar. En el versículo 9 dice
que Pablo estuvo en Damasco, tres días sin ver, en una actitud de oración, y ayuno total,
(ni comió ni bebió). Mientras tanto el Señor en visión llamó a Ananías para que fuera a
imponer las manos a Pablo, para que recobre la vista y reciba el Espíritu Santo y en ese
mismo momento, levantándose fue bautizado.
El versículo 19 dice que estuvo Pablo algunos días con los discípulos que estaban en
Damasco, y el vr. 20 dice que en seguida predicaba a Cristo en las sinagogas.
Ahora bien, no estamos analizando en este estudio el tiempo que debe transcurrir desde
que Dios “llama a un ministerio”, hasta que el ministerio empieza a ejercerse, eso es un
trato personal de Dios con cada persona y solo El lo sabe. Lo que estamos analizando
ahora es el momento de la Conversión.
Dice en algún momento Pablo que su conversión fue lenta? Insinúa acaso el Señor que
convertirse de las tinieblas a la luz es algo que se da lentamente?
Se puede acaso pertenecer al reino de las tinieblas y al Reino de Dios a la misma vez?
NO, EN NINGUNA PARTE LA BIBLIA DICE ESO.
En todo el Nuevo Testamento el término conversión se menciona 15 veces.
14 exhortando a judíos y gentiles a “convertirse” a Cristo y la última mención la hace
Pablo en la Epístola a los Tesalonicenses, refiriéndose a un hecho ya consumado en el
pasado:
“Porque ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis y como os
convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero.” 1º
Tesalonicenses 1:9
En ninguna predicación del Señor, ni en el libro de los Hechos, ni en las cartas
apostólicas encontramos ninguna afirmación que inste a los ya creyentes a “convertirse”
o a “seguir convirtiéndose”, sino que se da por sentado que eso ya ocurrió, de una sola
vez, en el momento que se decidieron por Cristo.
La conversión y la salvación son instantáneas y van unidas.
La conversión significa que uno pasa de un estado de muerte espiritual a recibir vida en
Cristo, se convierte de las tinieblas a la luz, se pasa al otro “equipo”.
No se puede estar “un poco ” convertido, como no se puede estar “un poco nacido de
nuevo” o ser “un poco salvo”, así como es imposible estar “medio vivo” y “medio
muerto”
Muchísimas veces he escuchado la siguiente afirmación dentro de las iglesias, con
respecto a algún “hermano”: -” Es que aún no esta del todo convertido” o “Está en
proceso de conversión, estamos orando para que “termine de convertirse”.
Esa persona no va a” terminar de convertirse” si nunca pasó de un estado espiritual a
otro, (de estar muerto espiritualmente a recibir vida espiritual en Cristo) si nunca vivió
la experiencia de pasarse de un reino a otro Reino. Tener un encuentro personal con
Cristo significa que la Vida y La Verdad, entran a nuestras vidas Convirtiéndonos de
muerte a vida.
También puede ser que estas personas que dicen “están a medio convertirse”, sí hayan
tenido un encuentro personal con Cristo, pero no hayan decidido en ese momento,
seguirle, obedecerle y poner voluntariamente sus vidas bajo Su Autoridad. Entonces
podemos decir que en ese caso nunca se convirtieron. Así que ya podemos ponernos
cómodos, y rodearnos de almohadones para que no se nos pelen las rodillas porque lo
que estamos pidiendo NO PUEDE OCURRIR (SIN PREVIA CONVICCIÓN DE
PECADO, ARREPENTIMIENTO, “CAMBIO DE MENTE” Y “CAMBIO TOTAL DE
DIRECCIÓN”) PUESTO QUE ESTAMOS PARTIENDO DE UN ERROR Y EN
CONSECUENCIA ESTAMOS ORANDO MAL.
Cambiemos la dirección de nuestra oración, clamando a Dios que mediante su Espíritu
Santo obre poderosamente en esas personas para que reciban convicción de pecado y
arrepentimiento y asumamos nuestra responsabilidad como hijos de Dios, con toda
misericordia, de guiarlos a dar el paso más trascendental de sus vidas: rendirse al único
Dios, creador y dador de vida, nuestro Señor Jesucristo.
Por supuesto que esto sí puede implicar un “proceso”, el hecho de que el Espíritu Santo
comienza a obrar en una vida, trayendo preguntas a su corazón, inquietudes, convicción
de pecado, etc., y va guiándole a un arrepentimiento genuino, hasta que llega el
momento glorioso en que la persona elije convertirse, (pasarse de la mentira y la muerte
a la verdad y la vida).
Pero este proceso es la obra del Espíritu Santo guiando a cada uno a tomar una decisión.
Hasta que la persona no toma esa decisión no está convertida, no nació de nuevo, no
pasó de muerte a vida.
LA CONVERSIÓN Y LA SALVACIÓN SON INSTANTÁNEAS.
Veamos que nos dice el A.T. acerca de la conversión.
El A.T. en su idioma original, el hebreo, utiliza el término “shub” que significa
«regresar, retornar».
Veamos algunos ejemplos sacados de “La Biblia hebreo-español”: “Por ello así dice el
Eterno: si retornares, y yo te trajere de vuelta, permanecerás ante Mí, y y si separares lo
precioso de lo vil, serás como Mi boca. Retornen ellos a ti, pero tu no volverás a ellos.
Jeremías 15:19
“Si entonces Mi pueblo que invoca Mi Nombre se humillare y volviere de su mal
camino, le escucharé desde los cielos, y perdonaré su pecado y sanaré su tierra.” Libro
Segundo de las 2º Crónicas 7:14
” ….y retornares a Él escuchando Su voz por todo lo que te ordeno hoy, tú y tus hijos,
con todo tu corazón, y con toda tu alma,” Deuteronomio 30:2
Así podríamos seguir citando uno a uno todos los versículos del A.T. que usan el
término “volver” o “retornar”.
Vemos que en ninguna parte, ni en el A.T., ni en el N.T., Dios llama a su pueblo, ni a
los gentiles a una conversión “paulatina”, sino que exhorta a “volverse”, “retornar” o
“convertirse” de una manera drástica, inmediata , impostergable e indudable. Ya sea del
pecado y desobediencia de los que ya le conocen, como de la potestad de las tinieblas en
las que están los que aún no le conocen.
Tampoco podemos olvidar que la experiencia de fe, relación con Dios y de perdón en el
A.T. es totalmente diferente al nivel de experiencia, fe, perdón y “conversión” en la
dispensación de la Gracia.
No podemos hablar de una experiencia de un “nuevo nacimiento”, bajo la dispensación
de la Ley.
Por eso podemos entender que Aharón, el primer Sumo Sacerdote de Israel, después de
haber sido usado poderosamente por Dios para liberar y guiar, junto a Moisés, al pueblo
de Israel, de pronto se pusiera a fundir un becerro de oro para que todo el pueblo lo
adorara.
Entendemos que el Espíritu Santo no moraba en forma permanente en aquellos hombres
y la “conversión” era una experiencia “aleatoria” (por llamarla de alguna manera) en
que constantemente el pueblo, se apartaba y volvía, se arrepentía de sus pecados, pero
luego volvía a alejarse de Dios.
NO VEMOS QUE LA EXPERIENCIA DE CONVERSIÓN, EN EL NUEVO
TESTAMENTO, BAJO LA DISPENSACIÓN DE LA GRACIA, DEBA DARSE DE
ESA MANERA , SINO TODO LO CONTRARIO.
Entonces, con que hemos confundido la conversión?
Con EL PERFECCIONAMIENTO DE LA SANTIDAD Y DEL CONOCIMIENTO
DEL HIJO DE DIOS.
“Así que amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda
contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios”
2º Co: 7:1
“Por lo demás hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir,
y vivid en paz..” 2º Co:13:11
“A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del
cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del
Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.”
Ef 4:12-13
“No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto, sino que prosigo , por ver si logro
asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.
Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado pero una cosa hago: olvidando
ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que esta delante, prosigo a la meta
al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” Filipenses 3:12-14
Arrepentimiento, conversión y frutos
” sino que anuncié…… que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras
dignas de arrepentimiento.” Hechos 26:20
Queremos un ejemplo más claro de que el arrepentimiento es el paso irreemplazable e
indispensable que nos lleva a la conversión y que ésta provoca sí o sí frutos, (actitudes y
acciones) dignos de arrepentimiento?
Casos concretos de acciones fruto del arrepentimiento en el N.T.:
“Y muchos de los que habían creído, venían, confesando y dando cuenta de sus hechos.
Asimismo muchos de los que habían practicado vanas artes, trajeron los libros y los
quemaron delante de todos, y echada la cuenta del precio de ellos, hallaron ser cincuenta
mil denarios” Hechos 19:17-19
“Entonces Zaqueo puesto en pie, dijo al Señor: he aquí Señor, la mitad de mis bienes
doy a los pobres y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado.
Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa” Lucas 19:8-9
(Acá vemos claramente la relación entre arrepentimiento, conversión para salvación ,
por fe en Cristo y frutos que evidencian esta experiencia )
En el A.T.:
“Cuando oyó Asa las palabras y la profecía del profeta Azarías, hijo de Obed, cobró
ánimo y quitó los ídolos abominables de toda la tierra de Judá y de Benjamín, y de las
ciudades que él había tomado en la parte montañosa de Efraín, y reparó el altar de
Jehová que esta delante del pórtico de Jehová” 2º Crónicas 15:8
“Y cuando hubo derribado los altares y las imágenes de Asera, quebrado y
desmenuzado las
esculturas, destruido todos los ídolos por toda la tierra de Israel, volvió a Jerusalén”
Leer 2º Crónicas 34:1-7 completo.
Podemos concluir entonces que:
Dios, toma la iniciativa, a través de su Espíritu Santo guiándonos a arrepentimiento para
que tomemos la propia y libre decisión de ACEPTAR LA SALVACIÓN GRATUITA
QUE SE NOS OFRECE, CONVIRTIÉNDONOS (PASÁNDONOS DE ESA
MANERA), DE LA POTESTAD DE SATANÁS A LA POTESTAD DE DIOS, POR
NINGÚN MERITO PROPIO, SINO POR MEDIO DE LA FE EN EL SACRIFICIO
EXPIATORIO DE CRISTO.
LA SEÑAL INEQUÍVOCA DE HABER EXPERIMENTADO CONVERSIÓN Y
RECIBIDO SALVACIÓN SON LOS FRUTOS.
Dios nos advierte claramente en su palabra: “Por sus frutos los conoceréis…” Mateo
7:16
“Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda
buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios” Colosenses 1:10
Ahora sí, con la seguridad de habernos convertido y de haber recibido salvación,
sigamos caminando firmes hacia la meta: alcanzar la medida de la estatura de la
plenitud de nuestro Señor, con la certeza de que El que comenzó en nosotros la buena
obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.
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