Estudios sobre el aprendizaje de las relaciones
semántico-léxicas desde una perspectiva integradora
entre el lenguaje oral y escrito
Claudia Rosario Portilla Ramírez
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Estudios sobre el aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una
perspectiva integradora entre el lenguaje oral y escrito
Claudia Rosario Portilla Ramírez
Tesis doctoral dirigida por
Dra. Ana Teberosky
y codirigida por
Dra. Maribel Peró Cebollero
Departamento de Cognición, Desarrollo y Psicología de la Educación
Sección de Desarrollo y Psicología de la Educación
Doctorado Interuniversitario en Psicología de la Educación - DIPE
Universidad de Barcelona
Junio 2016
Resumen
En esta tesis doctoral presentamos tres estudios sobre el aprendizaje de las
relaciones semántico-léxicas de sinonimia, homonimia y antonimia y su relación con
el aprendizaje de la escritura. Los estudios se organizaron en dos fases: en la primera
de ellas se llevó a cabo el primer estudio en el que se realizaron entrevistas
individuales y se analizaron las justificaciones de 90 niños entre 4 y 7 años de origen
inmigrado sobre la situación de sinonimia dialectal o de variación geográfica y la
situación de homonimia entre lenguas, ambas en la modalidad oral y escrita del
lenguaje. En la segunda fase, se realizó el segundo y el tercer estudio en los que se
describieron y analizaron secuencias didácticas dirigidas al aprendizaje de contrarios
durante el aprendizaje inicial de la lectura y la escritura en niños entre los 5 y 7 años.
En el segundo estudio se analizaron las listas escritas de contrarios de niños de
educación infantil y primaria incidiendo en la productividad de este tipo de relación
semántico-léxica y en la potencialidad de una propuesta infusionada de enseñanza y
aprendizaje de contrarios durante la alfabetización inicial. En el tercer estudio se
profundizó en esta productividad describiendo detalladamente las tareas de enseñanza
y aprendizaje en dos secuencias didácticas en educación infantil y primaria y
analizando los cambios entre las producciones orales y escritas antes y después de la
secuencia didáctica.
La tesis defiende la hipótesis central de que el aprendizaje de las relaciones
semántico-léxicas estudiadas ocurre con particularidades en lo escrito. Así, el objetivo
general de la investigación fue examinar el papel del aprendizaje del lenguaje escrito
en los momentos iniciales del desarrollo del lenguaje que coinciden con el aumento de
vocabulario y la reorganización léxica. En concreto, se indagó por la diferenciación
entre lo oral y lo escrito en las producciones y justificaciones realizadas por los niños
en los diferentes estudios, y por la productividad de listas escritas de palabras
contrarias y su relación con los procesos de enseñanza y aprendizaje en las secuencias
didácticas.
Nuestro marco teórico responde a las bases comunes de la perspectiva
constructivista del aprendizaje y la enseñanza escolares, de la perspectiva evolutiva
del lenguaje escrito y a los principios ofrecidos por la lingüista cognitiva en la
comprensión de las complejas situaciones lingüísticas estudiadas. De manera
específica el marco teórico pretende desarrollar la idea de una perspectiva de
continuidad entre el desarrollo del lenguaje y el aprendizaje inicial del lenguaje
escrito, como también una mirada integradora entre los diferentes niveles de análisis
del lenguaje. Estas dos consideraciones permiten señalar el papel fundamental de lo
escrito en el proceso de análisis del lenguaje y su carácter metalingüístico.
Los resultados indicaron una influencia relevante de lo escrito en la
comprensión de las relaciones semántico-léxicas estudiadas, ya fuera teniendo en
cuenta el carácter material de la escritura (etiquetas escritas, listado de palabras) o su
carácter evolutivo (es decir, el nivel de conceptualización de lo escrito mostrado por
los niños). En el Estudio 1, en la situación de sinonimia se constató que para los niños
no era igual la aceptación de un sinónimo dialectal o geográfico cuando éste se
presentaba en oral que en escrito. La materialidad de la escritura imponía una mayor
complejidad en la resolución de las preguntas dirigidas a los niños. De la misma
manera, en la situación de homonimia encontramos que las respuestas a la misma
pregunta en la modalidad oral y escrita diferían y que lo escrito forzaba a un reflexión
metalingüística. Los Estudios 2 y 3 comprobaron por una parte, la productividad en
las tareas de escribir listas de contrarios por parte de los niños de infantil y primaria y,
por otra, demostraron una diferenciación en estos listados entre la modalidad oral y
escrita y antes y después de la realización de secuencias didácticas dirigidas al
aprendizaje de contrarios cuando se aprende a leer y a escribir.
Abstract
This doctoral thesis presents three studies on the learning of lexical semantic
relations of synonymy, homonymy and antonymy and the relationship between this
learning and writing. The studies were carried out in two stages. The first stage
included the first study, in which 90 children of immigrant origin between the ages of
4 and 7 were individually interviewed in order to study how they justified situations
of dialectal synonymy or geographical variation and of homonymy between
languages, in both their oral and written forms. The second stage consisted of the
second and third studies, which sought to describe and analyse didactic sequences for
learning opposites in early literacy learning in children between the ages of 5 and 7.
Specifically, the second study analysed written lists of opposites drawn up by children
in early childhood education and primary school, placing special emphasis on the
productivity of this type of lexical semantic relation and on the potential of a proposal
infused with the teaching and learning of opposites in early literacy learning. The
third study examined this productivity in depth, offering a detailed description of the
teaching and learning tasks involved in two didactic sequences in early childhood
education and primary school and analysing the changes in the children’s oral and
written output before and after the didactic sequence was performed.
The central hypothesis of this thesis is that learning of the studied lexical
semantic relations occurs with certain particularities in writing. Thus, the overall
objective of the research was to examine the role of learning written language in the
initial stages of language development, which are marked by an increase in
vocabulary and lexical reorganization. Specifically, the research focused on
differentiation between oral and written language in the output and justifications the
children offered in the three studies and on the productivity of written lists of opposite
words and its relationship with the teaching and learning processes involved in the
didactic sequences.
The theoretical framework drew on the common foundations of the
constructivist approach to school learning and teaching, the evolutionary perspective
of written language, and the principles offered by cognitive linguists in understanding
the complex linguistic situations studied. Specifically, the theoretical framework
sought to develop the notion of a perspective of continuity between language
development and early learning of the written language, as well as a view that
integrates the different levels of language analysis. These two considerations point to
the essential role of writing in the process of language analysis and its metalinguistic
nature.
The results showed that writing strongly influences comprehension of the
studied lexical semantic relations, whether through its material nature (written labels,
list of words) or its evolutionary one (i.e. the level of conceptualization of written
language shown by children). In Study 1, in situations of synonymy, the acceptance of
a dialectical or geographical synonym differed in children, depending on whether it
was presented orally or in writing. The materiality of written language imposed
greater complexity on the process by which the children resolved the questions they
were asked. Likewise, in situations of homonymy, the children’s answers to the same
question varied, depending on whether they responded orally or in writing, with the
written form calling for metalinguistic reflection. Studies 2 and 3, first, verified the
productivity in the tasks of writing lists of opposites in early childhood education and
primary school children and, second, revealed a differentiation in these lists between
the oral and written forms of the language and before and after the performance of
didactic sequences intended to assist in the learning of opposites in children learning
to read and write.
Estudios sobre el aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una
perspectiva integradora entre el lenguaje oral y escrito
Claudia Rosario Portilla Ramírez
Tesis doctoral
Departamento de Cognición, Desarrollo y Psicología de la Educación
Sección de Desarrollo y Psicología de la Educación
Doctorado Interuniversitario en Psicología de la Educación - DIPE
Universidad de Barcelona
Junio 2016
A mis tres pequeños hijos,
por el valor de las experiencias y el aprendizaje
Agradecimientos
La culminación de esta tesis doctoral representa un conjunto de aportaciones
académicas, personales y profesionales de cada una las personas que colaboraron para
su consecución. A ellas quiero agradecer por los múltiples aprendizajes y vivencias
acumulados. En primer lugar, quiero agradecer a la Dra. Ana Teberosky por el
acompañamiento en la dirección de esta tesis doctoral durante todos estos años. Es un
honor haber logrado recopilar, analizar y explicar evidencias sobre el aprendizaje
inicial de la escritura y el aprendizaje del vocabulario infantil siguiendo sus
orientaciones académicas. Una de las experiencias más valiosas en este
acompañamiento ha sido la vivencia auténtica de la construcción del conocimiento
compartido dada su generosidad y confianza en las capacidades de sus doctorandos.
Agradezco también a la Dra. Maribel Peró por la co- dirección de esta tesis.
La Dra. Maribel Peró acompañó los esbozos iniciales de los estudios de esta
investigación hasta realizar el planteamiento formal, el desarrollo y la culminación del
diseño metodológico de la tesis doctoral. Su paciencia, confianza y su soporte han
sido uno de los motores fundamentales para la elaboración de este trabajo. No sólo su
supervisión metodológica en los estudios sino también su aportación en los aspectos
globales de la investigación: aspectos éticos, teóricos, académicos, de planificación y
organización. A las dos directoras de esta tesis quiero agradecer su calidad humana y
académica, su exigencia y excelencia, y al mismo tiempo la cercanía en los momentos
más difíciles y personales.
Para seguir, quiero agradecer a los profesionales del ámbito educativo que me
permitieron acompañarles en los estudios aquí presentados, como también a los niños
y niñas que participaron como sujetos de investigación. A través de las entrevistas, las
tareas individualizadas y las secuencias didácticas diseñadas, pude comprobar esa
notable capacidad infantil hacia el aprendizaje, su interés por el descubrimiento, y su
desenvoltura en la generación de hipótesis. Asimismo, acompañar a las profesoras de
educación infantil y primaria en las aulas de clase y en los encuentros formales e
informales en los centros escolares, me permitió vivenciar su entusiasmo profesional,
sus valores y vocación docente.
De manera específica quisiera agradecer a las profesoras Montserrat Ganga,
Arantza Fernández de Viana y Joana León que en el momento de la recogida de datos
eran profesoras del Centre de Educació Infantil i Primària Àngel Baixeras y con las
cuales pude compartir días, meses y cursos escolares en sus aulas y con sus alumnos.
Quisiera poder recoger todos los nombres de aquellas profesoras que como Montse,
Arantza y Joana me permitieron estar en las aulas durante sólo un día sin comprender
muy bien de qué se trataba el estudio que emprendíamos sobre sinonimia y
homonimia. Gracias por su generosidad e ilusión por la mejora de la educación
infantil. También es una oportunidad para agradecer a todos los centros escolares de
educación infantil y primaria que participaron en los tres estudios, a sus directivas por
permitir entrar a los espacios destinados al aprendizaje de sus alumnos: Ceip Àngel
Baixeras, Ceip Mediterrànea, Ceip Parc de la Ciutadella, Ceip Calassanç, Ceip
Drassanes, Ceip Collaso i Gil, Ceip Rubén Darío y Ceip Lavinia.
En este punto quisiera extender mis agradecimientos a algunos maestros y
expertos en el ámbito de esta tesis doctoral que aportaron a su gestación, al proceso de
análisis de los datos y a la revisión de resultados parciales. A la Dra. Emilia Ferreiro
que en una de sus visitas a la ciudad de Barcelona escuchó el esbozo del proyecto de
investigación y nos ofreció su crítica y aportaciones a partir de su amplio
conocimiento de investigaciones similares y con aspectos a tener en cuenta desde el
punto de vista metodológico. A la lingüista Dra. Maria Massone que en su estancia en
Barcelona compartió tardes enteras de su tiempo para profundizar en los postulados
lingüísticos y discutir y comprender estudios sobre la adquisición de vocabulario y de
la teoría de la mente. Al Dr. Martin Doherty de la University of East Anglia por
permitirme hacer una estancia de investigación cuando se encontraba en el
Departamento de Psicología de la Universidad de Stirling en Escocia.
Específicamente quiero agradecer su valiosa colaboración en la crítica sobre el
planteamiento metodológico del primer estudio de esta tesis y por servir de
inspiración con sus estudios previos a concretar algunos de los aspectos que
queríamos estudiar. El interés mostrado por el planteamiento de nuestra hipótesis y
previsiones fue un impulso para concretar los análisis y proseguir con los demás
estudios.
A la profesora Rita Florez Romero por tener siempre en cuenta mi trabajo y
aprendizajes durante la elaboración de esta tesis doctoral e invitarme a participar y
compartir mis avances en seminarios, jornadas, coloquios y actividad docente en la
Maestría de Educación de la Universidad Nacional de Colombia. La profesora Rita
Flórez fue una persona fundamental para poder iniciar los estudios de doctorado en
Barcelona y quiero agradecérselo en esta oportunidad. Con ella también a mis
profesoras de fonoaudiología: la profesora Clemencia Cuervo, Gloria Amparo Acero,
y Marisol Moreno quienes siempre han apoyado y animado este proceso. A las
profesoras de la línea de profundización en educación en mis estudios de
fonoaudiología, Esther Cabrera y Estela Agudo agradecerles por ser las que
impulsaron mi conocimiento inicial sobre los trabajos de la Dra. Ana Teberosky y
Dra. Emilia Ferreiro cuyas lecturas inspiraron mis deseos de concebir una tesis
doctoral.
A mis colegas fonoaudiólogas con las que seguimos compartiendo nuestras
experiencias académicas y profesionales, Angélica Sepúlveda, Beatriz Álvarez y
Janeth Hernández. Ellas también han promovido intercambios y estancias en la
Universidad del Rosario en Bogotá en las que he podido compartir los análisis y
resultados de este trabajo. Además de colegas, también amigas.
Agradezco también al grupo de investigación en el cual inicialmente se gestó
el proyecto de tesis doctoral y que dirigían conjuntamente la Dra. Ana Teberosky y el
Dr. Eduard Martí. Con ellos y en este grupo inicié mi formación como becaria en la
docencia y en la investigación de la Universidad de Barcelona. Gracias a la Dra.
Mercè Garcia-Milà, a la Dra. Magda Rivero, a la profesora Nuría Ribera, a la Dra.
Isabel Solé y a la Dra. Marina Miras porque durante esos años y en los siguientes
aprendí de su rigor en la investigación y en la docencia. Al Dr. César Coll quien, con
su generosidad, confianza y motivación per la feina ben feta, durante toda mi
formación me ha impulsado en la consecución de esta tesis doctoral. Al Dr. Javier
Onrubia por su acompañamiento en mi desarrollo como docente y también por su
apoyo en los últimos años en repensar los datos del Estudio 3. Gracias por su escucha,
sus recomendaciones bibliográficas y por su tiempo, todo ello ha sido de gran
importancia en el replanteamiento y concreción de algunos aspectos del Estudio. A la
Dra. Anna Engel por su calidez, entusiasmo, confianza y ayuda.
A los demás profesores del MIPE / DIPE y del doctorado en Trastornos en el
Desarrollo y en el Envejecimiento en el cual inicié mis estudios como doctoranda mis
agradecimientos por la oportunidad de formación en el área de la Psicología Evolutiva
y de la Educación. En general, agradezco al Departamento que justo en este período
realiza un proceso de transformación y pasa a llamarse Secció de Psicologia del
Desenvolupament i de l’Educació de la Facultad de Psicología de la Universidad de
Barcelona.
De la etapa inicial de este trabajo quiero agradecer a los compañeros Cristina
Martínez, Silvanne Ribeiro, Montserrat Rabassa y Nubia Ribera porque fueron un
apoyo importante en la concreción del proyecto de esta tesis doctoral. A los
compañeros y amigos Ana Remesal, Sandra Espino, Alfonso Bustos, Marta Minguela,
Horacio Vidosa, Sonia Jarque, Montse Celdrán, Aroa Gómez, con quienes he
compartido momentos de formación intensos y seguimos cultivando nuestra amistad.
También a los compañeros doctorandos del Departamento, Esther, Eva, Mónica, Liss,
Shamaly, Juan Carlos, Maria Josep, Núria Vinyoles, Anna Ginnesta, con quienes en
esta última etapa hemos compartido el entusiasmo de emprender y culminar una tesis
doctoral y con algunos de ellos vivir intensamente la tarea docente del Departamento.
Al CDIAP Aspanias por permitirme el desarrollo profesional y personal
complementario a mi experiencia académica.
Gracias a los que en este último tramo han estado acompañándome y
trabajando de manera conjunta en todos los sentidos, especialmente a la Comunidad
Evangélica Menonita de Barcelona, a Silvia Ardanuy y a María Méndez.
Finalmente agradezco profundamente las aportaciones invaluables de mis
amigas Angélica Sepúlveda y Diana Henao en el desarrollo y culminación de esta
tesis.
A mi familia y a mi compañero de vida, siempre agradecida.
Sin duda, la compañía de Sergio ha hecho posible la realización de esta tesis.
Presentación
La presente tesis doctoral aborda el tema del aprendizaje del léxico y en
concreto el aprendizaje de las relaciones entre palabras o relaciones semántico-léxicas
y sus vínculos con el aprendizaje de la escritura. Uno de los hallazgos mejor
establecidos en la investigación educativa de los últimos años es el hecho de que la
lectura ayuda al desarrollo de las habilidades lingüísticas en general y al desarrollo del
vocabulario en particular (Sénéchal, LeFevre, Hudson, y Lawson, 1996; Mol y Bus,
2011). Otro hecho establecido desde hace tiempo es la ayuda que recíprocamente
ofrece el conocimiento del vocabulario a la lectura y a la comprensión (Dickinson y
Neuman, 2006; Storch y Whitehurst, 2003). Sin embargo, estas evidencias empíricas
han influido muy poco en las consideraciones y reflexiones teóricas sobre las
relaciones entre lo oral y lo escrito y en las implicaciones de estas relaciones en el
aprendizaje del lenguaje. Esta falta de reflexión teórica ha estado influida por el
“sesgo de lo escrito” descrito por Linell (2005) y por la concepción del lenguaje como
un código (Blanche-Benveniste, 2002; Love, 2004). En contra de estas concepciones,
en el desarrollo de esta tesis se defiende que la escritura ha desempeñado un papel
fundamental en el proceso de estabilizar la lengua y que ese papel no es equiparable al
de un código (Blanche-Benveniste, 2002).
Así, desde una perspectiva evolutiva y educativa la presente tesis se inscribe
en la consideración de la escritura como lenguaje escrito (y no como código) y
enfatiza en la continuidad entre el desarrollo del lenguaje oral y el aprendizaje de la
escritura. Esta perspectiva de continuidad se justifica cuando se aborda el aprendizaje
del lenguaje porque de esta manera se comprende cómo el aprendizaje de la escritura
puede beneficiarse del desarrollo del lenguaje y, a la vez, contribuir a dicho
i
desarrollo. La propuesta de continuidad, sin embargo, no impide reconocer las
discontinuidades y diferencias lingüísticas que el lenguaje escrito acumuló a lo largo
de la historia de la cultura escrita. En particular, reconocer su condición específica
como un lenguaje permanente, visible y estable que ha influido en los aspectos de
adquisición del léxico. Nuestra tesis señala que el aprendizaje de las relaciones
semántico-léxicas de sinonimia, homonimia, antonimia y hiperonimia ocurre con
particularidades específicas en lo escrito. A partir de este presupuesto, nuestra
pregunta general de investigación fue: ¿en qué consiste la diferencia que aporta lo
escrito en este aprendizaje?
Antes de abordar la respuesta desde la investigación, recordemos algunos
aspectos que ya se habían considerado con respecto a la aportación de lo escrito. Por
ejemplo en las muchas oportunidades en que los locutores consiguen evitar la
ambigüedad que produce una coincidencia entre dos palabras homónimas gracias a la
evocación o a la cita de la versión escrita de una de ellas cuando no son homógrafas
(Blanche-Benveniste y Chervel, 1969). Incluso en el caso de ser homógrafas, a nivel
evolutivo, los niños intentan discriminar a través de lo escrito para evitar la
ambigüedad (Teberosky, 1982). En el caso de los antónimos, los estudios sobre textos
escritos han mostrado las funciones organizativas de los antónimos en el discurso
(Jones y Murphy, 2005; Murphy, 2003, 2006). En el caso de la comprensión de los
sinónimos, una de las más difíciles de concebir entre las relaciones semántico-léxicas
(tanto para la lingüística como para los niños que aprenden lenguaje), se trata de una
reflexión sobre los significados compartidos por pares de palabras que requiere el uso
autonímico del nombre. La función de la autonimia es extraer el signo para hablar de
él y no sobre el mundo (Rey-Debove, 1997b, p. 28). Así, en el caso de la sinonimia la
ii
consideración del nombre en uso autonímico supone la comprensión de dos términos
que comparten el significado. La conciencia explícita para comparar dos palabras que
requiere la sinonimia ocurre con la alfabetización (Homer y Olson, 1999; Vernon y
Ferreiro, 1999). Por tanto, nuestra explicación es que lo escrito provee al niño de una
forma fija que permite comparar simultáneamente múltiples perspectivas así como la
percepción de las propiedades del objeto y del símbolo del objeto al mismo tiempo
(Homer y Hayward, 2008; Love, 2004).
A partir de estos antecedentes previos encaramos la pregunta que se plantea en
esta tesis y nos propusimos profundizar en los efectos de lo escrito en cada una de las
relaciones semántico-léxicas estudiadas a través de tres estudios empíricos
diferenciados. Uno de ellos fue una situación de entrevista individual sobre
interpretación y producción de etiquetas de palabras aisladas. Los otros dos fueron
realizados en aulas de educación infantil y primaria a partir de la comprensión,
análisis y producción de textos. Los tres estudios incluyeron condiciones de
comparación entre lenguaje oral y lenguaje escrito.
A nivel metodológico la influencia de lo escrito se consideró desde dos
aspectos: como condición en situación experimental y como efecto a través del
análisis del nivel de conocimiento de leer y escribir que tiene el niño. Como
condición, introdujimos etiquetas escritas y la producción escrita de palabras y de
listas de palabras. Como control del nivel de desarrollo hicimos tareas de escritura de
palabras que permitieron agrupar a los niños participantes según sus propias hipótesis
evolutivas sobre lo escrito. Este criterio que caracteriza a los tres estudios realizados
se incluyó porque adoptamos una perspectiva evolutiva sobre el proceso de
aprendizaje de la lectura y la escritura, nunca un criterio estricto que separa a los niños
iii
entre lectores y no lectores, escritores y no escritores. En este sentido consideramos
que el aprendizaje es un proceso con diferentes niveles de aproximación a la
comprensión del sistema de escritura. Por tanto, aunque los niños no lleguen a ser
lectores y escritores autónomos, ya están inmersos en la cultura escrita y tienen
conocimientos sobre algunas propiedades de lo escrito, por ejemplo la estabilidad de
la escritura y la diferenciación entre lo escrito y la atribución al texto.
Los tres estudios se organizaron en dos fases diferenciadas. La primera de ellas
incluye el Estudio 1 y la segunda comprende los Estudios 2 y 3. El Estudio 1
comprendió edades entre los 4 y los 7 años y abordó las relaciones semántico-léxicas
de sinonimia dialectal y de homonimia interlengua en el contexto de lo escrito y lo
oral. En este primer estudio se diseñó una entrevista clínica con 90 niños y niñas en la
que cada participante se enfrentaba a preguntas sobre las relaciones estudiadas. Los
niños se agruparon por edad, nivel de conocimiento de lo escrito y conciencia
metalingüística sobre la entidad “nombre” o autonimia. En el caso de la sinonimia lo
escrito se concretó en una condición en la que se elaboraron preguntas de aceptación
de la equivalencia de los dos nombres a partir de las etiquetas escritas. En el caso de la
homonimia lo escrito tuvo lugar en una condición en la que se pedía a los niños
escribir nombres en una situación de traducción o de homonimia interlingua. Es decir,
nombres que coinciden en representación sonora y gráfica entre lenguas, en concreto,
entre el castellano y el catalán. En las dos situaciones semántico-léxicas estudiadas en
esta primera fase se planteó comparar las dos condiciones oral y escrita indagando con
especial interés sobre las influencias de lo escrito en las respuestas y producciones de
los niños.
La segunda fase de la investigación se originó con la finalización del Estudio 1
iv
cuando se consideró oportuno llevar algunas de las previsiones evidenciadas a
situaciones de aprendizaje del lenguaje en el aula. En concreto, los resultados del
Estudio 1 revelaron que la reflexión de los niños sobre la sinonimia pasaba por
concebir la categorización y la hiperonimia. Así, en el marco de un proyecto de
innovación de las prácticas de alfabetización (Teberosky, Sepúlveda, Martret, y
Fernández de Viana, 2007) -en el que el grupo GREL (Grup de Recerca en Escriptura
i Llenguatge) asesoró a uno de los centros educativos que había participado en el
Estudio 1- documentamos una secuencia didáctica que contempló el aprendizaje de
vocabulario en el contexto del aprendizaje del lenguaje escrito en el tercer curso de la
segunda etapa de educación infantil (Portilla y Teberosky, 2010). A partir de esta
experiencia en la que se demostró la facilidad de producción de listas escritas de
palabras en relación hiperonímica emprendimos la segunda fase de estudios de esta
tesis doctoral. Esta fase se caracterizó por enmarcarse metodológicamente en los
“estudios basados en diseño” (Brown, 1992) a partir de la colaboración conjunta del
grupo de investigación GREL que dirigía la Dra. Ana Teberosky y el grupo de
maestras del Centro de Educación Infantil y Primaria Àngel Baixeres en la ciudad de
Barcelona.
En concreto, el Estudio 2 incluyó la descripción de la producción en listas
escritas y orales de contrarios como una de las relaciones semántico-léxicas de
aparición precoz a partir de la descripción de una secuencia didáctica en educación
infantil y educación primaria. En este estudio se puso en evidencia la facilidad de los
niños (entre 5 y 7 años) para producir listas escritas de contrarios a partir de la lectura
en voz alta por la profesora y el análisis de libros de literatura infantil cuya temática
principal eran los contrarios. Se describieron las actividades didácticas y se analizaron
v
las producciones escritas posteriores a las actividades de aprendizaje demostrando que
los niños de 7 años recuperaban la casi totalidad de contrarios presentados en el
modelo y además producían contrarios nuevos en listas escritas de pares de opuestos.
Sin embargo, no se ofreció una descripción del nivel de conocimiento de contrarios de
los alumnos antes y después del desarrollo de la secuencia didáctica como tampoco
una comparación de esos cambios en el aprendizaje entre producciones orales y
escritas.
Así, el Estudio 3 pretendía dar respuesta a ciertos aspectos metodológicos que
no se advirtieron en el Estudio 2. Específicamente se planteó analizar los cambios en
las producciones orales y escritas de listas de contrarios antes y después de una
intervención didáctica en el aula de clase que incorporó contrarios como contenido de
aprendizaje. La fase 2 consideró decisivo el trabajo explícito sobre las relaciones
semántico-léxicas de oposición desde una perspectiva metalingüística que potenciara
su aprendizaje pero, al mismo tiempo, el aprendizaje del lenguaje escrito. Los tres
estudios que componen esta investigación se desarrollaron en el marco de los estudios
de doctorado en el Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación de la
Universidad de Barcelona en el marco del Doctorado Interuniversitario en Psicología
de la Educación (DIPE).
Para finalizar esta presentación, debemos mencionar que este informe lo
hemos organizado en dos partes diferenciadas. La primera, que reúne los tres primeros
capítulos, ofrece la perspectiva teórica y los antecedentes de los que parte la
investigación. La segunda parte integra el resto de capítulos del informe. El capitulo 4
integra el enfoque metodológico de los estudios empíricos y desarrolla en detalle el
método, el análisis y los resultados de cada uno de ellos. Al finalizar este capítulo se
vi
ofrece una relación de los objetivos específicos y de los principales resultados en los
tres estudios en formato de tablas para facilitar una lectura de la síntesis. En el
capítulo 5 se desarrolla la discusión y las conclusiones en el que incluimos también
observaciones sobre las principales aportaciones, las limitaciones de este trabajo y las
líneas futuras de estudio.
Antes de iniciar la primera parte sobre la perspectiva teórica y antecedentes
incluimos dos notas aclaratorias sobre el uso de términos a lo largo del texto:
Por una parte, en este trabajo en ocasiones utilizamos los términos léxico y
vocabulario de manera equivalente dada las relaciones de proximidad entre los dos.
Sin embargo, hay algunas diferencias respecto a su alcance, a su uso y a las unidades
que ambos términos incluyen (Genouvrier y Peytard, 1972). Con relación al alcance
se señala que el vocabulario forma parte del léxico de una lengua. Con respecto al uso,
el léxico está relacionado con la lengua y el vocabulario con el discurso y con el
conocimiento que tiene de él una persona. Sobre las unidades, el vocabulario se refiere
a las palabras como unidades gráficas y orales, el léxico incluye estas unidades y otras
mayores o menores: incluye colocaciones, frases, combinaciones así como morfemas
que forman las palabras. Delgado (2010) citando a Picoche (1997) alude a que
algunos lingüistas usan indistintamente los dos términos y otros diferencian
claramente entre léxico, o el conjunto de palabras de una lengua, y vocabulario o
conjunto de palabras utilizadas en una situación de comunicación en particular.
Por otra parte, a lo largo de este texto utilizamos el término no marcado “niño”
o “niños” para designar la clase de todos los individuos, sin distinción ni oposición de
sexos. Cuando nos referimos explícitamente a niños y a niñas designamos el grupo de
individuos que participaron de manera concreta en nuestros estudios.
vii
viii
Tabla de Contenido
Presentación ......................................................................................................................... i
Lista de Tablas ................................................................................................................. xiii
Lista de Figuras ............................................................................................................... xvii
Capítulo 1: Perspectiva de la adquisición del léxico desde la lingüística y
la psicología............................................................................................................ 3
1. 1. Introducción .......................................................................................................... 3
1.2. La semántica en los estudios lingüísticos y de adquisición del lenguaje ............... 4
1.3. La adquisición y comprensión del significado desde la psicología
sociocultural .................................................................................................... 12
1.4. Las relaciones semántico-léxicas: Sinonimia, polisemia, homonimia,
antonimia e hiperonimia ................................................................................. 18
1.4.1. La polisemia y la homonimia .......................................................................21
1.4.2. La hiperonimia, hiponimia, sinonimia y meronimia ....................................23
1.4.3. La antonimia y los contrarios .......................................................................25
1.5. La adquisición de las relaciones semántico-léxicas en el trascurso del
desarrollo del lenguaje .................................................................................... 30
1.6. Síntesis ................................................................................................................. 36
Capítulo 2: Evidencias empíricas en el estudio de las relaciones semántico-
léxicas ................................................................................................................... 39
2.1. Introducción ......................................................................................................... 39
2.2. Evidencias en el estudio de la sinonimia ............................................................. 39
2.3. Evidencias en el estudio de la homonimia ........................................................... 45
2.4. Evidencias en el estudio de la antonimia y los contrarios ................................... 56
ix
2.5. Evidencias en el estudio de la hiperonimia .......................................................... 61
2.6. Síntesis ................................................................................................................. 67
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la
escritura ............................................................................................................... 71
3.1. Introducción ......................................................................................................... 71
3.2. La continuidad en el desarrollo del lenguaje ....................................................... 72
3.3. La integración entre la adquisición del léxico y el desarrollo
fonológico y gramatical .................................................................................. 78
3.4. Los principios organizadores en el aprendizaje del léxico .................................. 81
3.5. Perspectiva evolutiva e histórica de la escritura .................................................. 88
3.5.1. Lo escrito no es código del habla .................................................................89
3.5.2. La conceptualización infantil del sistema de escritura ................................97
3.5.3. La discusión de las unidades en lo oral y en lo escrito desde una
perspectiva evolutiva ...............................................................................104
3.5.4. El carácter metalingüístico de la escritura y sus efectos
cognitivos .................................................................................................110
3.5.5. La trayectoria histórica de la escritura: al principio fueron las
listas .........................................................................................................115
3.6. Relaciones recíprocas entre el lenguaje oral y el lenguaje escrito en el
aprendizaje del léxico ................................................................................... 119
3.7. Principios en la enseñanza del léxico y la interdependencia con el
lenguaje escrito ............................................................................................ 121
x
3.8. La consideración de la integración lingüística y de la trayectoria
evolutiva del lenguaje en la enseñanza de las relaciones semántico-
léxicas ........................................................................................................... 127
3.9. La cuestión específica del significado y la influencia de lo escrito ................... 140
3.10. Síntesis ............................................................................................................. 146
3.11. Objetivos y previsiones del trabajo empírico................................................... 150
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos ................................... 155
4.1. Introducción ....................................................................................................... 155
4.2. Estudio 1 ............................................................................................................ 160
4.2.1. Método .......................................................................................................160
4.2.2. Análisis ......................................................................................................174
4.3.3. Resultados ..................................................................................................181
4.3. Estudio 2 ............................................................................................................ 222
4.3.1. Método .......................................................................................................222
4.3.2. Análisis ......................................................................................................231
4.3.3. Resultados ..................................................................................................232
4.4. Estudio 3 ............................................................................................................ 236
4.4.1. Método .......................................................................................................236
4.4.2. Análisis ......................................................................................................243
4.4.3. Resultados ..................................................................................................247
4. 5. Síntesis .............................................................................................................. 264
4.5.1. Estudio 1 ....................................................................................................264
4.5.2. Estudio 2 y 3 ..............................................................................................268
xi
Capítulo 5: Discusión y conclusiones........................................................................... 285
5.1. Estudio 1 – La situación de la sinonimia dialectal y la homonimia
interlengua..................................................................................................... 293
5.2. Estudios 2 y 3 – La situación de los contrarios en el aula de clase................... 301
5.3. Principales aportaciones de la investigación...................................................... 306
5.4. Limitaciones y líneas futuras de la investigación .............................................. 310
Referencias..................................................................................................................... 315
Anexos ............................................................................................................................ 343
ANEXO 1. Ejemplo de entrevista – Situación sinonimia – Estudio 1...................... 345
ANEXO 2. Ejemplo de entrevista – Situación homonimia – Estudio 1 ................... 350
ANEXO 3. Ejemplo de entrevista – Situación de contrarios – Estudio 3................. 353
ANEXO 4. Ejemplo de transcripción de la entrevista – Situación contrarios
– Estudio 3 .................................................................................................... 355
ANEXO 5. Ejemplo de escrituras ............................................................................. 356
ANEXO 6. Ejemplo de transcripción de la secuencia didáctica – Estudio 3 ........... 366
ANEXO 7. Ejemplo del análisis de la secuencia didáctica – Educación
infantil – 3er curso – 5 años - Estudio 3 ....................................................... 367
xii
Lista de Tablas
Tabla 1. Configuración de las variables del análisis cuantitativo del Estudio 1 ...... 164
Tabla 2. Criterios de categorización de los niveles de conceptualización de la
escritura en el proceso de alfabetización .......................................................... 166
Tabla 3. Estímulos seleccionados para la tarea de sinonimia................................... 168
Tabla 4. Secuencia de preguntas en la tarea de sinonimia, preguntas de equivalencia
analizadas e identificación de las condiciones .................................................. 169
Tabla 5. Estímulos seleccionados para la tarea de homonimia ................................ 172
Tabla 6. Secuencia de preguntas en la tarea de homonimia e identificación de las
condiciones......................................................................................................... 174
Tabla 7. Descripción de los participantes según género, nivel escolar, grupos de edad
y nivel de escritura ............................................................................................. 182
Tabla 8. Análisis de la covarianza según la edad en las tres preguntas de sinonimia
controlando el nivel de vocabulario .................................................................. 183
Tabla 9. Análisis de la covarianza según nivel de escritura en las tres preguntas de
sinonimia controlando por el nivel de vocabulario ........................................... 185
Tabla 10. Análisis de la covarianza según desempeño en la tarea de autonimia en las
tres preguntas de sinonimia controlando por el nivel de vocabulario .............. 187
Tabla 11. Análisis de la varianza factorial mixto. Comparación de las preguntas
ELM, SPL y DE como medida intrasujeto y Nivel de Escritura, Autonimia y Edad
como medidas entresujeto .................................................................................. 189
Tabla 12. Sistema de categorías en función de la aceptación o rechazo de la sinonimia
y configuración de perfiles de justificaciones en las respuestas a ELM, SPL y DE
............................................................................................................................ 191
xiii
Tabla 13. Descripción de cada categoría y ejemplos de las estrategias de resolución
............................................................................................................................ 193
Tabla 14. Descripción breve de los perfiles de sinonimia a través de las preguntas
ELM, SPL y DE .................................................................................................. 196
Tabla 15. Análisis de la relación entre edad, autonimia, escritura y perfiles de
sinonimia ............................................................................................................ 197
Tabla 16. Distribución de las respuestas en CO y CE para cada uno de los estímulos
en la tarea de homonimia................................................................................... 200
Tabla 17. Análisis de la covarianza según la edad en las dos preguntas de homonimia
controlando el nivel de vocabulario .................................................................. 202
Tabla 18. Análisis de la covarianza según el nivel de escritura en las dos preguntas de
homonimia controlando el nivel de vocabulario ............................................... 203
Tabla 19. Análisis de la covarianza según el nivel de conciencia autonímica en las dos
preguntas de homonimia controlando el nivel de vocabulario.......................... 205
Tabla 20. Análisis de la variancia factorial mixto. Comparación de las preguntas de
homonimia oral y escrita como medida repetida y la interacción entre Edad,
Nivel de escritura y Autonimia........................................................................... 208
Tabla 21. Variación en las respuestas no convencionales en CO para cada estímulo
............................................................................................................................ 213
Tabla 22. Lengua de preferencia en las respuestas no convencionales en CO para
cada estímulo ..................................................................................................... 214
Tabla 23. Variación en las respuestas no convencionales en CE para cada estímulo
............................................................................................................................ 215
xiv
Tabla 24. Descripción del número de participantes que realizaron escrituras iguales o
diferentes para catalán y castellano en función de cada estímulo .................... 216
Tabla 25. Comparación entre lenguas de las producciones escritas en cada estímulo
............................................................................................................................ 217
Tabla 26. Comparación entre lenguas de las interpretaciones de las escrituras en
cada estímulo ..................................................................................................... 218
Tabla 27. Perfiles de las variaciones en CO y CE ..................................................... 220
Tabla 28. Listado de los contrarios ilustrados en Contraris (de Teberosky y Corte)
utilizado en el curso de preescolar. ................................................................... 225
Tabla 29. Listado de los contrarios ilustrados en Contràrios (de la Companhia
Editora Nacional de Brasil) utilizado en el curso de segundo de primaria. ..... 226
Tabla 30. Descripción de las actividades de enseñanza y aprendizaje diseñadas en el
Estudio 2 ............................................................................................................ 228
Tabla 31. Análisis descriptivo del número de contrarios producidos en los dos cursos
indicando el grado de recuperación del modelo utilizado ................................ 233
Tabla 32. Análisis descriptivo de los pares de contrarios producidos en los dos cursos
indicando la categorización por relación semántica, categoría gramatical y
dimensión conceptual ......................................................................................... 234
Tabla 33. Descripción de los participantes según curso, género, edad, nivel de
escritura y de vocabulario ................................................................................. 238
Tabla 34. Material input y actividades previstas en P5............................................. 243
Tabla 35. Material input y actividades previstas en Primero de primaria ................ 244
Tabla 36. Descripción del total de contrarios producidos en las tareas (antes y
después de la intervención) y en las dos condiciones (oral y escrita) ............... 248
xv
Tabla 37. Categorización de la convencionalidad de los contrarios producidos ..... 249
Tabla 38. Dimensiones conceptuales y gramaticales de los contrarios producidos
adaptadas de Cruse (1986) ................................................................................ 250
Tabla 39. Descripción de la recuperación del modelo en las tareas oral y escrita antes
de la secuencia didáctica ................................................................................... 254
Tabla 40. Descripción de la función de las tareas encadenadas ............................... 257
Tabla 41. Síntesis de los objetivos y resultados de los estudios empíricos – Estudio 1 –
Sinonimia ........................................................................................................... 271
Tabla 42. Síntesis de los objetivos y resultados de los estudios empíricos – Estudio 1
– Homonimia ...................................................................................................... 274
Tabla 43. Síntesis de los objetivos y resultados de los estudios empíricos – Estudio 2 –
Contrarios .......................................................................................................... 279
Tabla 44. Síntesis de los objetivos y resultados de los estudios empíricos – Estudio 3 –
Contrarios .......................................................................................................... 281
xvi
Lista de Figuras
Figura 1. Perfiles de sinonimia en función de los grupos de edad ............................ 198
Figura 2. Perfiles de sinonimia en función de la conciencia autonímica .................. 198
Figura 3. Perfiles de sinonimia en función del nivel de escritura ............................. 199
Figura 4. Interacción de las condiciones de homonimia y nivel de escritura............ 209
Figura 5. Interacción de las condiciones de homonimia y autonimia ....................... 211
Figura 6. Ilustración ejemplo del material Contraris utilizado en el curso de
Preescolar. .......................................................................................................... 227
Figura 7. Fotografía ejemplo del material Contrários utilizado en el curso de Segundo
de primaria. ........................................................................................................ 227
Figura 8. Variabilidad en la producción de contrarios en las tareas antes y después de
la secuencia didáctica ......................................................................................... 252
Figura 9. Patrón de evolución de la secuencia didáctica en P5 ................................. 255
Figura 10. Patrón de evolución de la secuencia didáctica en Primero de primaria ... 256
Figura 11. Tareas encadenadas de las secuencias didácticas en P5 .......................... 258
Figura 12. Tareas encadenadas de las secuencias didácticas en primero de Primaria
............................................................................................................................ 258
Figura 13. Ejemplo de la tarea de visualización – Sesión 1, P5 ............................... 262
Figura 14. Ejemplo de comentarios metalingüísticos del texto – Sesión 1, primero de
primaria .............................................................................................................. 263
xvii
xviii
Primera Parte: Perspectiva teórica y antecedentes
Capítulo 1: Perspectiva de la adquisición del léxico desde la lingüística y la psicología
2
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Capítulo 1: Perspectiva de la adquisición del léxico desde la lingüística y la
psicología
1. 1. Introducción
Dado que esta tesis doctoral aborda las relaciones semántico-léxicas desde un
punto de vista evolutivo y educativo en este primer apartado retomaremos algunas
consideraciones de la lingüística y de la psicología evolutiva sobre su naturaleza y
estudio. Presentaremos una breve revisión de los principios fundamentales de la
lingüística cognitiva y de la semántica léxica como disciplinas que han proporcionado
una visión revisada y actualizada de los factores implicados en la construcción y uso
de los significados. De forma paralela se contrastan las ideas estructuralistas que
dominaron el estudio del significado hasta la segunda mitad del siglo XX tras la
evolución de los modelos más mentalistas, como el generativismo y la lingüística
cognitiva. Adicionalmente se mencionan aportaciones desde la psicología del
desarrollo al estudio de la adquisición de las relaciones semánticas que comparten
ciertos principios con la lingüística cognitiva. Para finalizar, se aborda la
conceptualización de las relaciones semántico-léxicas y algunas consideraciones
sobre su adquisición. En su conjunto, los argumentos desarrollados pretenden revelar
la perspectiva conceptual y teórica que enmarca la presente tesis doctoral. De esta
manera, el capítulo mantendrá la siguiente estructura temática:
La semántica en los estudios lingüísticos.
La adquisición y comprensión del significado desde la psicología
sociocultural.
Las relaciones semántico-léxicas: Sinonimia, polisemia, homonimia,
antonimia e hiperonimia.
3
Capítulo 1: Perspectiva de la adquisición del léxico desde la lingüística y la psicología
La adquisición de las relaciones semántico-léxicas en el trascurso del
desarrollo del lenguaje.
1.2. La semántica en los estudios lingüísticos y de adquisición del lenguaje
El estudio del significado ha sido uno de los objetivos más importantes de los
diferentes modelos lingüísticos. Desde cada perspectiva de la lingüística los énfasis en
su estudio han divergido ampliamente. Por una parte, desde el punto de vista
estructural Coserieu (1986) y Greimas (1973) abordaron el significado como algo
interno al lenguaje que surge en el sistema lingüístico sin implicación de otros
factores externos. De esa manera se concibió el léxico del sujeto sin tener en cuenta
los aspectos “extralingüísticos” de las palabras que conocía. En cambio, desde la
lingüística cognitiva Lakoff y Johnson (1986, 1999) (citados por Climent y Mateu,
2011) defendieron que el significado dependía de la manera en que los seres humanos
construían una situación a partir de su bagaje conceptual, por tanto, un producto
interno en el que toma preponderancia la actividad del sujeto en su entorno y en un
contexto determinado. A partir de esta idea básica, la lingüística cognitiva consideró,
en oposición a los estructuralistas, que las relaciones de significado no suponían
relaciones entre palabras como tales, sino relaciones entre determinadas
conceptualizaciones de las mismas (Croft y Cruise, 2008; Cuenca y Hilferty, 1999;
Geeraerts, 2010; Geeraerts, 2002; Hilferty, 2003; Paradis, 2012; Valenzuela,
Ibarretxe-Antuñano, y Hilferty, 2012). Este hecho revolucionó la perspectiva en que
fueron tenidos en cuenta los estudios sobre el léxico puesto que el énfasis no se centró
en la estructura del sistema sino en el proceso de conceptualización del sujeto.
4
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
De esta manera, mientras que la perspectiva estructuralista de origen
Saussariano y el descriptivismo de Bloomfield mantuvieron un interés en las formas
lingüísticas que estructuran el sistema de la lengua, la lingüística cognitiva, como una
de las corrientes del modelo con énfasis mentalista, se interesó por el sistema
cognitivo que hace posible esas formas lingüísticas. Los estructuralistas establecieron
diferencias entre los niveles internos de esas formas lingüísticas: el fonológico, el
morfológico, el sintáctico y el léxico. En cambio la lingüística cognitiva estableció
relaciones importantes con el enfoque funcionalista del lenguaje enfatizando en la
capacidad cognitiva del sujeto para adquirir la competencia lingüística negando de
esta manera su naturaleza innata. Para los cognitivistas el sujeto construye esa
capacidad lingüística a partir de su entorno comunicativo y a través de la
conceptualización de la experiencia corporal en ese entorno. El cognitivismo, tal y
como afirma R. Gibbs (citado por Climent y Mateu, 2011), busca activamente
correspondencias entre la conceptualización, la experiencia corpórea y la estructura
lingüística. De ahí que una de las ideas más representativas de la lingüística cognitiva
sea que las categorías lingüísticas no son independientes de la organización
conceptual general ni de los mecanismos de pensamiento. Además, desde esta
perspectiva no se consideran niveles de análisis autónomos dentro del sistema de la
lengua, como en el caso del generativismo que contempló la sintaxis como la unidad
transformadora de las estructuras y explicativa de la competencia lingüística.
Para los cognitivistas Langacker y Lakoff la sintaxis no se puede considerar
como un componente autónomo respecto a la semántica conceptual puesto que las
estructuras gramaticales no pueden explicarse en términos de principios sintácticos
abstractos, sino solamente en términos de los significados que los hablantes quieren
5
Capítulo 1: Perspectiva de la adquisición del léxico desde la lingüística y la psicología
comunicar en una determinada situación (Climent y Mateu, 2011). Langacker (2005,
citado en Valenzuela et al., (2012) defiende que el sistema no comporta una forma
gramatical o morfonsintáctica pura, sino que para la teoría semántico-céntrica se trata
de concebir que toda expresión lingüística es una unión de una estructura fonológica y
otra semántica. Este modelo cognitivista considera el lenguaje en términos generales
como un sistema emergente, susceptible de construirse a través del aprendizaje
utilizando las capacidades cognitivas generales y no específicamente lingüísticas. El
lenguaje así concebido, como indisociable de los procesos de comunicación y de
conceptualización, es básicamente un sistema semántico en el que no se consideran
módulos específicos para llevar a cabo los procesos del lenguaje.
Con estos argumentos generales la lingüística cognitiva se desarrolló
plenamente hacia finales de los años ochenta como una disciplina integradora que se
interesó por el análisis de la cognición a través del lenguaje. El principal aporte de la
lingüística cognitiva -y su principal oposición a la tendencia generativista de la
autonomía del lenguaje- es la atención que se le prestó al individuo y a su propia
capacidad cognitiva. En otras palabras, a la relación interdependiente entre los
aspectos cognitivos y la capacidad del lenguaje. Así los cognitivistas han subrayado,
tal y como afirman Cuenca y Hilferty (1999), que en los procesos cognitivos
generales utilizados por el lenguaje se encuentran la categorización y la metáfora.
Procesos que impulsan progresivamente la conceptualización y, con ello, la propia
elaboración cognitiva y lingüística del sujeto. Como se ha señalado, el centro de todo
análisis lingüístico desde esta perspectiva es el significado.
En el presente trabajo de investigación abordamos los procesos de compresión
y análisis que adoptan niños de educación infantil y de primaria en entrevistas que
6
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
indagan realidades lingüísticas del significado tales como la sinonimia, la homonimia,
la antonimia y la hiperonimia. Estas situaciones son, en primera instancia,
problemáticas para las primeras edades puesto que son situaciones que implican
relaciones complejas del significado. Las aportaciones estructuralistas ofrecen
definiciones desde el propio sistema lingüístico pero brinda poca información sobre
cómo son elaboradas y construidas por el propio sujeto en evolución. El presente
trabajo adopta los postulados de las disciplinas lingüísticas cognitivas para abordar
ciertas cuestiones relevantes en la elaboración que hace el sujeto de tales situaciones
desde su propia competencia lingüística, resaltando las hipótesis que los sujetos
pueden generar cuando usan determinadas formas de significado. Desde esta
perspectiva, en la realización de esta tesis doctoral, reconocemos que el uso mismo
del lenguaje ayuda al sujeto a construir su propia competencia lingüística y a
consolidar sus propios procesos de conceptualización frente a determinada
experiencia. Es por ello que a continuación ofrecemos los principios fundamentales
de estas disciplinas con relación a cómo se concibe el significado.
El enfoque de la lingüística cognitiva reúne diferentes teorías que coinciden en
el rechazo al innatismo y al modularismo del lenguaje, propios del modelo
generativista. El interés por el uso del lenguaje en contexto explica el énfasis
funcional de sus aportaciones y pone acento en la continuidad entre el componente
semántico y pragmático. Entre las principales aportaciones teóricas de la lingüística
cognitiva al estudio del significado léxico, en particular de la semántica cognitiva, y
que conforman las bases conceptuales de este trabajo se debe mencionar las
siguientes:
7
Capítulo 1: Perspectiva de la adquisición del léxico desde la lingüística y la psicología
Las experiencias corporales perceptuales, estáticas o de movimiento
determinan las categorías conceptuales del sujeto a través de estructuras abstractas
del lenguaje. A partir de esta idea (Johnson, 1997) consideró que la naturaleza de
nuestra experiencia corporeizada motiva y restringe la manera en la que las cosas
nos resultan significativas. Por lo tanto, para la semántica cognitiva la motivación
del lenguaje se basa en la experiencia corporal, física, social y cultural del
individuo lo que explica el énfasis en la corporeización (embodiment) del
lenguaje. Para el aprendizaje del significado y de las relaciones semánticas el
principio de corporeización explica cómo el niño a través de su experiencia
corporal, cinética y de desplazamiento integra las unidades conceptuales y
lingüísticas.
La teoría de la categorización explica la configuración del significado
lingüístico en niveles que implican un nivel básico, de manera que es posible
utilizar la información aprehendida sobre uno de los miembros de la categoría al
resto de miembros de la misma (Climent y Mateu, 2011 p. 53). La categorización
es un proceso de organización de inclusión horizontal y vertical. En la dimensión
vertical, prima el nivel de detalle de inclusión de los miembros de la categoría. En
la dimensión horizontal prima la representatividad o prototipicidad de los
elementos de la categoría. La dimensión vertical, según Rosch et al., (1976), está
conformada por tres niveles de categorización en el cual hay un nivel
supeordinado (por ejemplo, “animal”), un nivel básico (“perro”) y un nivel
subordinado (“fox terrier de pelo liso”) que es más específico pero de
procesamiento cognitivo más costoso. El nivel básico es el más eficiente a nivel
cognitivo, se memorizan más atributos, se asocian con una imagen mental general
8
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
y simple y coinciden con palabras cortas que son las que primero usan los niños
(Kleiber, 1990 p. 84, citado por Valenzuela et al., 2012). La consideración del
principio de categorización es básico para comprender los mecanismos en el
aprendizaje del léxico y su relación interdependiente con la conceptualización.
Las relaciones de hiperonimia del lenguaje ejemplifican bien este principio. El
aprendizaje inicial del niño solo puede considerarse a partir de este principio de
integración cognitiva y lingüística.
La teoría de la estructura categorial de prototipo (Rosch et al., 1976)
desarrolla la dimensión horizontal del fenómeno de la categorización como un
proceso gradual en la construcción de significados que requiere tener en cuenta
los prototipos y los elementos marginales en la emergencia de los significados.
Los prototipos son formas que comparten información en común dentro de una
misma categoría por lo que ocupan posiciones más centrales. Los prototipos son
los primeros elementos que se adquieren y son los que el sujeto llega a mencionar
más rápidamente en tareas de listado o de memoria. Por ejemplo, “coche” es más
prototípico de la categoría vehículo que el caso de “patinete” (Valenzuela et al.,
2012). Este principio explicaría el mecanismo temprano de categorización en el
niño y la precocidad de algunas relaciones semánticas como los contrarios que
veremos más adelante.
La hipótesis del nivel básico propuesta por Geeraerts (2002) complementa
tanto el principio de categorización como el de prototipo puesto que el nivel
básico explica la existencia de un núcleo de una categoría “popular” a partir de la
cual se disponen las clasificaciones pertinentes a través de un principio de
organización. A partir de este principio se entiende que el aprendizaje del léxico
9
Capítulo 1: Perspectiva de la adquisición del léxico desde la lingüística y la psicología
requiere una consideración de competencia lingüística en “red” tanto de etiquetas
lingüísticas como de representaciones conceptuales.
El enfoque de escenas y marcos de Fillmore (Geeraerts, 2002) supone que el
aparato conceptual humano no consiste en conceptos aislados, sino que se
organizan en conjuntos estructurados de forma interna. Las parcelas que
comprenden conjuntos de creencias humanas, acciones, experiencias o
imaginaciones se llaman "escenas". Y los medios lingüísticos disponibles para
referirse a los aspectos de la escena, configuran los “marcos” (Valenzuela et al.,
2012).. La semántica de marcos es complementaria a la gramática de las
construcciones y explica que para caracterizar de manera apropiada el significado
de los elementos lingüísticos, como las palabras, se deben conocer primero las
estructuras conceptuales subyacentes. Por ejemplo, para entender “colilla” es
necesario conocer el concepto de “cigarrillo”. Siendo este último el marco para
conceptualizar “colilla” (Valenzuela et al., 2012). A partir de este principio se
pone de manifiesto la capacidad de aprendizaje del léxico en red pero también
enmarcado en un contexto específico. El aprendizaje del léxico supone un
aprendizaje activo de palabras no de manera aislada sino en relación con
ejemplares lingüísticos y conceptuales relacionados y enmarcados en un contexto
específico.
La teoría de los espacios mentales es una teoría que no alude solo a los datos
lingüísticos sino a la naturaleza cognitiva más general. Según sus postulados, las
palabras no se refieren directamente a entidades del mundo, sino que hacen que
los hablantes incluyan elementos en la estructura referencial y la referencia
indirecta (Valenzuela et al., 2012). A partir de los presupuestos generales de esta
10
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
teoría defendemos que el aprendizaje del léxico no remite a la mera acumulación
de entidades léxicas que explicarían la competencia lingüística del sujeto, sino a
un proceso interdependiente con los aspectos cognitivos de conceptualización y
representación. Las palabras, sus relaciones y connotaciones desencadenan un
proceso activo en el niño de modificación conceptual sobre las propias entidades
del mundo.
Además de las anteriores aportaciones, la semántica cognitiva hace la
distinción entre semasiología y onomasiología. La semasiología toma como punto de
partida la palabra con formas y significados y la onomasiología toma como punto de
partida el concepto e investiga las diferentes expresiones que el concepto puede tener
(Geeraerts, 2010). La concepción pragmática de la onomasiología involucra las
opciones reales hechas por un nombre particular como una designación de un
concepto en particular. Este cambio de perspectiva implica una mirada sobre el uso de
las expresiones. Mientras que la perspectiva estructuralista trata conjuntos de
expresiones relacionadas, la investigación pragmática de la onomasiología parte de las
opciones reales entre un conjunto de expresiones relacionadas. Es decir, una
integración entre el punto de vista del hablante y la del sistema (Geeraerts, 2010).
Esta distinción se revela también en la diferenciación entre el mero
conocimiento de las palabras y el conocimiento del mundo en contextos reales de uso,
es decir, entre el significado lingüístico que se almacena en el lexicón mental y el
significado enciclopédico particular del hablante que acumula experiencias y
conocimiento del mundo que pueden hacer variar el establecimiento del nivel básico y
el prototipo (Valenzuela et al., 2012).
11
Capítulo 1: Perspectiva de la adquisición del léxico desde la lingüística y la psicología
Tradicionalmente, la distinción entre conocimiento de las palabras y
conocimiento del mundo implicaba la división entre semántica y pragmática, y la
elección entre sistema de la lengua y uso (Geeraerts, 2010). Incluso, hoy en día hay
varias teorías que intentan mantener esta división, pero con dificultades de
demarcación muy grandes. Desde el punto de vista de la lingüística cognitiva, la
distinción entre semántica y pragmática es irrelevante porque el lenguaje se ve en el
contexto de la cognición en general, en la que el uso del lenguaje es la base
metodológica de los estudios.
Algunos de los principios de la semántica cognitiva coinciden con intereses de
la psicología del desarrollo, en particular las cuestiones referidas a la relevancia del
contexto en el desarrollo semántico y la influencia cultural y social en la elaboración
del significado por parte del niño. Por ejemplo, Tomasello (2007) resalta el valor de la
lingüística cognitiva al subrayar la importancia de varios aspectos que reposan en el
background del conocimiento cultural para descubrir y estructurar el significado de
las palabras. El hallazgo más importante desde esta perspectiva, defiende el autor, es
que la mayoría de palabras requieren para su representación una red estructurada de
sus usos interrelacionados.
1.3. La adquisición y comprensión del significado desde la psicología
sociocultural
Katherine Nelson (1988), además de dar una relevancia al papel de los
contextos en el desarrollo infantil e indagar por cuestiones sobre la construcción del
significado en el desarrollo, dio importancia a aquellos fenómenos del lenguaje que
no tienen una entidad transparente o literal como la metáfora, el sarcasmo, la
12
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
analogía, la sinonimia, la homonimia. Defendía que aun cuando las palabras tuvieran
un significado convencional, las personas quieren decir distintas cosas cuando las
emplean. En su esfuerzo por construir significado, el sujeto dinamiza una
sistematicidad interna de representación que se pone en sintonía con la experiencia
externa en determinado concepto. Las representaciones internas operan de manera
compleja e involucran el sistema cognitivo, el perceptivo, el sistema de memoria y el
conceptual como base organizada del conocimiento, además del sistema semántico
que organiza el conocimiento sobre el modo en que las relaciones semánticas toman
cuerpo en el lenguaje. En este proceso también se contempla como fundamental el
carácter social y cultural en el proceso de construcción del significado en la infancia
atendiendo al concepto de contexto para explicar ambas influencias tanto internas
como externas en la construcción del significado por parte del niño. Para Nelson, el
desarrollo del significado se concibe como el paso de la referencia a la
conceptualización y de allí a la consolidación de relaciones semánticas, proceso en el
que juega un papel muy importante el aspecto de descontextualización del lenguaje.
En un proceso de descontextualización hay un incremento en la posibilidad de
extender el significado a diferentes contextos. En del contexto cultural, las estructuras
simbólicas de la cultura tienen un impacto importante en la construcción del
significado del lenguaje, ya que a partir de las prácticas culturales válidas para un
grupo social, el niño acabará elaborando una versión interna de esa estructura
mediada y simbólica (Nelson, 1988).
En síntesis, el contexto en el que se usa el lenguaje está conformado por una
serie de niveles interdependientes entre sí que apoyan la construcción del significado
de una manera colectiva hacia una más interna del niño. En el proceso de
13
Capítulo 1: Perspectiva de la adquisición del léxico desde la lingüística y la psicología
construcción de significados por parte del niño, la autora da una importancia
fundamental a los aspectos sociales y de intercambio compartido con el adulto. Por
otra parte, la descontextualización del lenguaje no supone concebir la mera idea de
que el lenguaje se desprovee de la influencia del contexto, sino que más bien hay una
evolución en el uso del lenguaje y en la construcción del significado a través de
diversos contextos.
En las primeras etapas del desarrollo del lenguaje, el contexto participa
activamente en el establecimiento del significado. La descontextualización remite a la
posibilidad de plantear unos marcos estables de interpretación dados en un primer
momento por los adultos y los que el niño va interiorizando hasta hacerlos suyos.
En última instancia, el contexto es un constructo complejo con niveles
entrelazados que evocan elementos lingüísticos, cognitivos, sociales y culturales, y
todos tienen efecto en la construcción de significado. El desarrollo del significado
depende del modo en que los otros utilizan la palabra en el mundo sociocultural del
niño no sólo en un lugar abstracto. Es en este punto que las palabras se transforman en
una representación léxica con sus propias conexiones con otras palabras (Nelson,
1988).
El modelo propuesto por Nelson para comprender el desarrollo semántico y
sus influencias culturales presenta un conjunto de fases evolutivas. En la fase
preléxica, que comprende hasta los primeros 18 meses, el niño es sensible a los
acontecimientos familiares desde una mirada global; la fase conceptual, que abarca
hasta los cinco años de edad, supone una fragmentación de las representaciones de
acontecimientos en la que el niño puede “etiquetar” componentes y analizar y
relacionar los conceptos que se han ido creando. La fase semántica supone una
14
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
manipulación de las palabras por parte del niño con independencia de los conceptos,
lo que indica que el niño ha accedido a un nivel semántico de sentido y que marca la
posibilidad de establecer relaciones jerárquicas.
Las representaciones de los acontecimientos, formatos, rutinas, no son
independientes del contexto, sino que, más aún, proceden de la calidad del contexto
de actividad en el que el niño puede participar incluso antes de saber hablar. Esto
toma relevancia en las primeras fases de encuentro con el significado en el que el niño
se conecta con el mundo referencial. La representación de los acontecimientos
favorece la anticipación y la participación durante todo el desarrollo semántico, éstas
van evolucionando gracias a los dispositivos cognitivos alcanzados por el niño pero
también gracias a la influencia cultural.
En la fase preléxica la referencia es una relación que los hablantes establecen
en una ocasión dada. Es una relación deíctica o contextualizada. No requiere un
conocimiento conceptual, sino más bien la capacidad para consolidar una asociación
entre palabra y objeto particular. Según Nelson, la fase preléxica aparece en cuanto el
niño comienza a responder a las palabras y a usarlas en rutinas o formatos sociales. El
aspecto fundamental de esta fase es la asociación de palabras con acciones o con
rutinas comunicativas.
Se ha determinado que la fase primitiva de la referencia no requiere
representación. Sin embargo, no es posible establecer la referencia únicamente a un
nivel perceptivo, se necesita un mínimo nivel conceptual para que el niño comprenda
que los conceptos determinan aquello a lo que uno puede referirse mediante una
palabra (Nelson, 1988 p.252). La autora destaca respecto a este proceso inicial del
desarrollo semántico el papel esencial e independiente de la representación conceptual
15
Capítulo 1: Perspectiva de la adquisición del léxico desde la lingüística y la psicología
pero en estrecha interacción con el lenguaje. Asimismo se destaca como fundamental
la participación del niño en los acontecimientos como fuente de conocimiento
conceptual. Desde esta perspectiva, el significado del sentido proviene del
establecimiento de un sistema léxico independiente que se da en el periodo escolar y
que se manifiesta con las relaciones entre palabras, o relaciones léxicas. Estas
relaciones tienen vínculos con las relaciones conceptuales que generan dominios
semánticos (o de sentido) y dan nuevas clases de relaciones.
En la fase conceptual el niño realiza un análisis importante de los conceptos y
también establece relaciones mutuas tanto sintagmáticas como paradigmáticas entre
los conceptos. Estos avances se concretan en la capacidad de los niños preescolares
para emplear las relaciones jerárquicas del lenguaje y relacionar palabras fuera del
contexto. En esta fase todavía las palabras están ligadas a los conceptos y las
representaciones de acontecimientos lo que se advierte en el uso apropiado dentro de
los contextos que el niño comprende bien. Es en la fase semántica que se advierte un
nivel semántico independiente y que ha alcanzado un nivel de significado
convencional o que se acerca más al mundo social. Es en este nivel que se establece
un sistema jerárquico de palabras dentro de campos léxicos. Aquí, el niño puede
manipular las palabras independientemente de los conceptos y comienza a pensar en
el lenguaje y sobre el lenguaje, el lenguaje se vuelve autónomo y el aprendizaje puede
basarse en él, con independencia de los contextos.
Según Nelson (1988), para que se establezca un sistema de significado
internalizado completo es necesaria la unión de varios componentes. Así, la relación
mutua entre referencia, denotación y sentido cambia con el desarrollo y por ello no es
posible explicar a través de un conjunto de principios único la adquisición del sistema
16
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
de significados o la adquisición de palabras. El componente de referencia, según los
presupuestos de Nelson, radica en averiguar cuáles son los elementos que el grupo
social elige incluir dentro de una clase de equivalencia específica a la que se da un
nombre en el lenguaje (Nelson, 1988, p. 214). En las primeras edades infantiles, antes
de los dos años, los adultos significativos nombran los objetos en presencia de los
niños y así ellos van interiorizando estas primeras referencias con independencia de
un constructo conceptual compartido. En cambio, la denotación como segundo
aspecto considerado por Nelson depende del establecimiento de un sistema
conceptual que se asocia al ámbito lingüístico. Esta adquisición conceptual reposa en
una base individual pero con ajustes en una esfera cultural de colaboración a través
del uso del lenguaje. Este sistema de relación entre palabras y conceptos que se
acelera en los años preescolares se convierte en un antecedente en la inmersión del
niño en las relaciones léxicas entre las palabras.
Para Nelson (1988, p. 30) la denotación determina los usos potenciales del
término, mientras que el sentido se define en términos de todas aquellas relaciones
que pueden mantenerse entre las propias palabras, como la sinonimia, la antonimia, y
las relaciones taxonómicas. Nelson plantea la pregunta de si en el uso de sinónimos
por parte de los niños preescolares, los términos se reconocen como equivalentes en
una relación léxica. La autora indica que, para responder, es necesario considerar la
base de su relación, más que el estudio exclusivo de uso de los términos. Las teorías
más estructuralistas y basadas en una perspectiva componencial asumen esta
equivalencia por completo. La perspectiva de la lingüística cognitiva, como se ha
señalado, no considera en cambio la igualdad de significados o la sinonimia ya que al
tener una visión más amplia del significado, que incluye aspectos del conocimiento
17
Capítulo 1: Perspectiva de la adquisición del léxico desde la lingüística y la psicología
enciclopédico, sólo podría haber sinónimos parciales (Croft y Cruise, 2008;
Valenzuela et al., 2012). En este aspecto, Nelson coincide con esta última perspectiva
porque contempla que el establecimiento de dos conceptos equivalentes puede reposar
en distintos contextos de acontecimiento o que el mismo acontecimiento incorporará
usos alternativos.
Con estos argumentos se revela la complejidad de las relaciones léxico -
semánticas, su precocidad en el uso y la relación con un componte conceptual. A la
vez, emergen interrogantes sobre su naturaleza lingüística, el curso del desarrollo de
estas relaciones y el punto de vista del niño en cuanto a cómo se relacionan los
términos entre sí y los factores que influyen en sus consideraciones. A continuación
abordaremos más en detalle las consideraciones conceptuales de cada una de las
relaciones semántico-léxicas ofreciendo breves definiciones algunas más clásicas o
estructuralistas y otras más próximas a una perspectiva cognitivista.
1.4. Las relaciones semántico-léxicas: Sinonimia, polisemia, homonimia,
antonimia e hiperonimia
Sabemos que las palabras de una misma lengua, y muchas veces entre
diferentes lenguas, comparten entre sí diversos tipos de relaciones de significado, de
proximidad o semejanza, de diferencia o de contraste, o de inclusión. Desde la
semántica léxica por ejemplo, se ha promulgado que hay esencialmente tres tipos de
relaciones entre significados de las palabras: (a) las palabras que comparten la misma
forma lingüística pero significados diferentes (homónimos y polisemia); (b) palabras
que invocan significados similares pero tienen diferentes formas lingüísticas
(sinónimos, hipónimos); y (c) palabras que tienen diferentes formas lingüísticas y
18
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
diferentes significados y están semánticamente relacionados a través de la oposición
(antónimos) (Paradis, 2012).
Las palabras de la lengua que comparten entre sí relaciones de semejanza se
denominan sinónimos. La mayoría de los hablantes pueden reconocer y nombrar
palabras sinónimas y existen diccionarios que proporcionan listas de palabras que
comparten semejanza semántica. La sinonimia refiere a las relaciones y conexiones
que existen entre ítems léxicos separados, por ejemplo las relaciones entre “empezar,
comenzar, iniciar” o entre “tirar, arrojar y lanzar”, etc. (Skallman, 2012).
También existen casos en que un mismo ítem léxico comparte varios
significados e información asociado a él, es el caso de la polisemia. Los autores
sostienen que en el caso de la polisemia los sentidos están (histórica y
etimológicamente) relacionados. El fenómeno es el de una palabra que puede expresar
varios significados o sentidos según el complemento con el que se combina (Croft y
Cruise, 2008); por ejemplo, “anillo” puede referirse a una pieza de joyería y a un
estadio deportivo. En la polisemia los sentidos están relacionados porque ambos
derivan del significado de un objeto circular (Langacker 2008, citado en Skallman,
2012).
Entre las relaciones semánticas, además de la polisemia, en que los sentidos
están relacionados históricamente, se da la homonimia. En la homonimia, los
elementos léxicos de una misma lengua se pronuncian y se escriben de forma idéntica
(si son homógrafos), pero sus significados no están relacionados. La coincidencia,
proximidad o identidad no se da solamente dentro de la misma lengua, sino también
entre lenguas diferentes: se trata de los cognados. Los llamados cognados o
sinónimos inter-lingüísticos (Brieño, 2013) son palabras que se escriben y se
19
Capítulo 1: Perspectiva de la adquisición del léxico desde la lingüística y la psicología
pronuncian exactamente igual o de forma muy parecida y poseen idéntico significado,
pero que pertenecen a dos lenguas diferentes: universidad (castellano) university
(inglés); noche (castellano) noite (portugués); vaca (castellano), vaca (catalán). Como
vemos, en una situación interlingüística, este es un caso que se desliza entre las
concepciones de sinonimia, homonimia y cognados, ya que se trata de dos entradas
diferenciadas para cada lengua y que en algunos casos pueden ser idénticas. Así,
también puede ser considerada como una situación de homonimia interlengua
(Teberosky, 1999).
Tenemos que agregar a esta lista los casos de variaciones geográficas, que se
denominan “geosinónimos”. Por ejemplo, en el español hay una serie de términos
diferentes que se utilizan en las diversas regiones de España y de América, pero que
significan y designan la misma realidad u objeto y, por lo tanto, funcionan
perfectamente como sinónimos. Los geosinónimos son, sostiene Salvador (1985),
semejantes a los sinónimos, aunque corresponden a áreas geográficas diferentes que
raramente existen en el uso de un mismo lugar. Por ejemplo la serie de nombres para
un mismo objeto, como palancana, palangana, zafa, jofaina y lavamanos. O los
nombres referidos a animales, como cerdo, puerco, cochino, guarro, marrano, tocino,
chancho, etc. (Brieño García, 2013; Salvador, 1985). En estos casos, algunos autores
los tratan como sinónimos referenciales porque se refieren a un mismo elemento
referencial (Lyons, 1984).
Entre las relaciones de diferencia o de contraste, debemos mencionar a los
antónimos y en las relaciones de inclusión, a los hiperónimos/hipónimos. Todas estas
relaciones mencionadas se han estudiado y discutido en la lingüística desde distintas
posiciones. Para el estructuralismo en general (Lyons, 1984), se trata de relaciones
20
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
entre palabras, para los funcionalistas (Halliday, 1985) el significado completo de una
palabra es siempre contextual y para la lingüística cognitiva y las teorías del uso, las
relaciones semánticas no se tratan como “relaciones entre las palabras como tales,
sino entre determinadas conceptualizaciones contextuales de las mismas” (Croft y
Cruse, 2008, p. 189). Desde esta última aportación se entiende que, puesto que la
conceptualización es dinámica, no se pueden establecer las relaciones fuera del
contexto de uso de los hablantes. En esta tesis doctoral abordamos el tema de las
relaciones léxico-semánticas teniendo en cuenta estas apreciaciones sobre la
influencia del contexto y la propia conceptualización del sujeto. A continuación
vamos a profundizar en las relaciones semántico-léxicas que hemos mencionado con
anterioridad con el propósito de señalar los aspectos linguisticos más relevantes de
cada una de ellas y que fueron definitorias en el abordaje de su estudio.
1.4.1. La polisemia y la homonimia
Estas dos relaciones léxicas implican dos tipos de variantes. Por una parte, una
variante que determina una relación arbitraria que no implica relación propiamente
dicha en la que dos palabras pasan a sonar o lucir lo mismo en el habla o en la
escritura (“banco” –para referir a una entidad financiera y a un mueble para sentarse).
Por otra parte, encontramos una variante “motivada” que evoca significados que están
relacionados con algún tipo de metaforización o asociaciones conceptuales
contingentes como la metonimia o la polisemia (“ratón” –para referir al artefacto que
ayuda a operar al ordenador y para referir al animal).
La semántica estructuralista ha estudiado los fenómenos lingüísticos que tratan
la relación entre significados y las formas describiendo, entre ellos, la polisemia como
21
Capítulo 1: Perspectiva de la adquisición del léxico desde la lingüística y la psicología
una situación en la que un lexema conlleva varios significados y a la homonimia
como un caso en el cual los diferentes significados coinciden en la forma (homófonos
u homógrafos). En contraste, la semántica cognitiva ha ofrecido un marco centrado en
el significado para la explicación de estas relaciones (Croft y Cruise, 2008; Cuenca y
Hilferty, 1999).
Las relaciones semánticas de polisemia y homosemia (homonimia) suponen un
fenómeno en el que la forma lingüística tiene varios significados. En la homosemia u
homonimia los significados no están motivados, es decir no están relacionados
conceptualmente entre sí, en cambio en la polisemia si lo están. En este caso, la
prioridad de la semántica cognitiva ha sido indagar en la relación conceptual que se
da con respecto al significado y no a la forma lingüística. El interés básico ha sido el
hecho de que las extensiones semánticas que se codifican a través de los lexemas
guarden o no relación.
En sus elaboraciones teóricas la semántica cognitiva considera la polisemia
como un caso de categorización en el que la motivación de extensión de significado
radica en una generalización. En este sentido, se aleja de algunas teorías que
mantienen su análisis en una-forma-un-significado. Desde la lingüística cognitiva, el
fenómeno de la polisemia es interesante porque los significados se disponen en una
relación radial en el que se muestran elementos centrales y periféricos. Además, los
significados puestos en una relación polisémica están motivados a partir de una base
conceptual que explica el porqué de las extensiones semánticas. Es interesante
también porque se origina a partir de mecanismos cognitivos potentes como la
metáfora y la metonimia (Cuenca y Hilferty, 1999).
22
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
1.4.2. La hiperonimia, hiponimia, sinonimia y meronimia
Como hemos visto en la lingüística cognitiva, la noción de relaciones
semánticas toma su sentido entre conceptualizaciones y no entre palabras. Esta noción
conceptual queda muy clara en el caso de la hiperonimia. Por ejemplo, la expresión
“es un perro” implica “es un animal”. En cambio, de “es una mascota” no se deduce
necesariamente que “es un perro”. Es decir, en la primera expresión, si perro es un
hipónimo de animal, entonces el contenido semántico de perro constituye una sub-
parte de animal. O dicho en términos generales: “si X es un hipónimo de Y, el
contenido de Y constituye una sub-parte del contenido de X” (Croft y Cruse, 2008).
Si bien entre mascota y perro no se da tal implicación, sin embargo se acepta dentro
de ciertos contextos. Uno de esos contextos es que con frecuencia se piensa en “perros
y otras mascotas”, siendo el perro el prototipo de las mascotas. Desde el punto de
vista de las clases gramaticales la hiperonimia es mucho mayor entre los sustantivos
que entre adjetivos o verbos (Croft y Cruse, 2008).
Según Painter (1999) hay dos tipos de relaciones léxicas: la que construye una
relación superordinal (“es un”) y la que construye una relación composicional o de
parte-todo (“tiene un”), relaciones de hiponimia y de meronimia respectivamente. Las
relaciones de sinonimia son también importantes en la relación “es un” que, siguiendo
a Martin (1992, citado en Painter, 1999), las trata como clase de co-hiponimia puesto
que un conjunto relacionado de sinónimos puede tratarse como diversos ejemplares
para un mismo significado (“coche” “carro” “auto” “vehículo” como formas
distintas coinciden en un mismo valor conceptual).
Vista como un caso de co-hiponimia la sinonimia supone diferentes formas de
la palabra que corresponden a un mismo concepto. Sin embargo, desde una
23
Capítulo 1: Perspectiva de la adquisición del léxico desde la lingüística y la psicología
perspectiva cognitiva se argumenta que no hay sinonimia absoluta en el uso del
lenguaje (Valenzuela et al., 2012) porque cada forma supone un cambio en lo
conceptual y un uso específico para cada forma. En esta línea, las relaciones que
comportan un cambio semántico son de gran interés para la semántica cognitiva
porque implican operaciones lingüísticas y cognitivas de los sujetos. La consideración
de la sinonimia como una relación de igualdad de significados de manera absoluta no
tiene relevancia desde esta perspectiva puesto que “sólo podrían existir sinónimos
parciales, ya que siempre van a darse diferencias entre los posibles candidatos a
compartir significado” (Climent y Mateu, 2011 p. 66). Para la semántica cognitiva la
estructura semántica es un reflejo de las representaciones mentales que los hablantes
de una lengua tienen del mundo en el que viven y por tanto no se considera la
sinonimia como un aspecto del sistema de la lengua. Pero esto no significa que la
estructura lingüística sea idéntica a la estructura conceptual, sino más bien que los
conceptos lingüísticos son una parte de los conceptos posibles de la mente del
hablante (Cifuentes, 2012).
Teniendo en cuenta la diferenciación entre el plano onomasiológico y el
semasiológico que la lingüística cognitiva ha considerado, muchos lingüistas niegan
la sinonimia absoluta pero la aceptan en el plano onomasiológico, es decir, la limitan
a la posibilidad del hablante de expresar un concepto de distintas formas, pero no en
el plano semasiológico. El contexto onomasiológico comprende la sinonimia inter-
lingüística o geográfica, que es la que el hablante utiliza al traducir para localizar en
el léxico de su lengua un equivalente al término que tiene en mente (Glynn, 2014;
Paradis, 2012).
24
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Desde el punto de vista del proceso de conceptualización se ha discutido el
concepto de sinonimia puesto que este fenómeno no se limita a similitud absoluta ya
que, desde la perspectiva de la lingüística cognitiva, se supone que cualquier
variación en la forma está motivada por alguna variación en uso y que la "verdadera"
sinonimia es rara, si es que existe (Golberg, 1995, citada en Skallman, 2012).
Tenemos que añadir que para la lingüística cognitiva el término “semántico” incluye
la semántica enciclopédica y pragmática y no solo semántica en sentido estricto. En
este sentido, Golberg (1995, citada en Skallman, 2012) defiende la “no sinonimia”,
porque cualquier diferencia en la forma implica o bien una diferencia de significado
semántico o en sentido pragmático. La idea es que si un hablante dice “papá” es
porque él tiene la intención de expresar algo diferente que si hubiera optado por decir
“padre”.
En cuanto a la meronimia se suele describir como una relación “parte-todo”.
Por ejemplo, dedo tiene una relación de meronimia respecto a mano. En muchas
lenguas, las relaciones sintácticas reposan sobre los verbos cópulas ser y tener y sobre
construcciones genitivas (árboles del bosque, dedos de la mano). En el plano
cognitivo y categorial se trata de relaciones de pertenencia, de inclusión, de
localización o de posesión (Teberosky y Jarque, en prensa).
1.4.3. La antonimia y los contrarios
La antonimia corresponde a una construcción binaria de oposición que se
mantiene entre dos diferentes palabras en discurso. Este carácter binario refleja la
existencia univoca de oposición en determinados dominios en los que sólo existen dos
posibilidades. Por ejemplo, en un itinerario se va hacia adelante o hacia atrás, hacia
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Capítulo 1: Perspectiva de la adquisición del léxico desde la lingüística y la psicología
arriba o hacia abajo. Del mismo modo, en un eje existen puntos superior e inferior,
delante o detrás, izquierda o derecha (Croft y Cruse, 2008).
Los antónimos son similares en cuanto a la misma base conceptual pero tienen
diferentes realizaciones para expresar las propiedades de la oposición en una
dimensión particular (Paradis y Willners, 2011). Por ejemplo, bueno y malo pueden
ser usados como antónimos a lo largo de la dimensión conceptual “mérito”. La
antonimia es diferente de las otras relaciones puesto que tiene un estatus especial en
las relaciones semánticas y léxicas porque los antónimos son miembros de relaciones
uno-a-uno, más que relaciones uno para muchos (homonimia) o muchos para uno
(sinonimia) y porque guardan una relación de base con la misma dimensión
conceptual (Murphy, Paradis, Willners, y Jones, 2009; Paradis y Willners, 2011).
Croft y Cruse (2008) sostienen que la conceptualización de los contrarios es muy
intuitiva y que, al igual que las otras relaciones de sentido, los contrarios responden a
una conceptualización sujeta a restricciones cognitivas, convencionales y
contextuales.
A partir de la indagación de los dominios que conforman la realidad, se
pueden caracterizar las dimensiones conceptuales que se vehiculizan a través de la
antonimia. Por ejemplo, Varo (2006) presenta algunos ejemplos de contrarios
fundamentados en la experiencia, poniendo de relieve las dimensiones que determinan
la estructuración de conceptos en el léxico de oposición:
• Espacio: la ubicación del individuo y de los objetos en el espacio,
fundamentalmente en las dimensiones horizontal y vertical (deixis
espacial): cerca / lejos, arriba / abajo, delante / detrás, encima / debajo.
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El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
• Tiempo: la ubicación por parte del individuo y de los objetos en el tiempo
(deixis temporal): pasado / futuro, antes / después, pronto / tarde.
• Movimiento: la observación del movimiento de los objetos e individuos en
relación con el hablante o con un punto de referencia (deixis de
movimiento): entrar / salir, subir / bajar, llegar / partir.
• Acciones: las acciones del individuo que modifican el estado de los
objetos o los devuelven a su estado inicial (deixis de manipulación de
objetos): abrir / cerrar, apagar / encender, poner / quitar.
• Procesos: la observación de sucesos como procesos que parten de un punto
para culminar en otro (deixis espacio-temporal): empezar / terminar, nacer
/ morir.
• Consecuencia: la observación de sucesos como procesos que mantienen
relaciones de consecuencia (deixis de consecuencia): buscar / encontrar.
• Simultaneidad: la observación de sucesos como procesos que se producen
simultáneamente (deixis de simultaneidad): comprar / vender, dar /
recibir, hablar / escuchar.
• Valoración cuantitativa: la emisión de juicios de valoración cuantitativa
(tamaño, volumen, peso) (deixis de valoración objetiva): grande /
pequeño, alto / bajo, largo / corto, ancho / estrecho, frío / caliente, pesado
/ ligero.
• Valoración cualitativa: la emisión de juicios de valoración cualitativa
(deixis de valoración subjetiva): bueno / malo, inteligente / tonto, valiente /
cobarde.
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Capítulo 1: Perspectiva de la adquisición del léxico desde la lingüística y la psicología
• Clasificación: la clasificación de los objetos dentro de una categoría frente
a otra (deixis categorial): hombre / mujer, día / noche, concreto / abstracto.
Esta concepción binaria, dicen Croft y Cruse (2008), no sólo se da a nivel
lógico, sino también se conceptualiza localmente, por ejemplo en la oposición entre
ciudad y campo. A este tipo de contrarios lo denominan complementarios, a los que
siguen otros tipos de contrarios. Según Croft y Cruse (2008) los más importantes son:
• Complementarios: son los que dividen un dominio determinado en dos
subdominios distintos. Por ejemplo, vivo y muerto, abierto y cerrado, etc.
• Antónimos: son los que denotan grados de una determinada propiedad,
como los adjetivos graduales o verbos estáticos. Son graduales porque
cuando uno aumenta en intensidad, denota un valor superior, mientras el
otro denota un valor inferior. Por ejemplo, largo y corto, frío y caliente,
etc. y se les puede aplicar “más o menos”: más frío, menos caliente.
• Inversos: son los que denotan cambios que se producen en direcciones
contrarias, básicamente verbos, como subir y bajar, vestir y desvestir,
comprar y vender, padre e hijo, etc.
Según Croft y Cruse (2008) la condición de contrario se da de forma más clara
cuando está presente lo binario y la simetría en la oposición, sin otro tipo de material
semántico, como puede ser el registro o la expresividad. Por ejemplo, lo contrario de
limpio es sucio y no mugriento que implica un registro y expresividad añadida. Desde
el punto de vista de las clases gramaticales, los contrarios también se presentan a
28
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
través de las diferentes categorías gramaticales: sustantivos, adjetivos, verbos y
preposiciones.
Hasta aquí hemos considerado de manera sintética la complejidad conceptual
de relaciones entre los significados en las situaciones de hiperonimia, polisemia,
homonimia y antonimia. Como se ha visto, la relevancia de estas relaciones no sólo la
determina su consideración dentro del sistema de la lengua, sino el reconocimiento de
que se construyen a partir del conjunto interno de representaciones del sujeto en la
determinación de su significado y el uso que se hace de ellas en un contexto
particular. Como afirmaron Climent y Mateu (2011, p. 209), el significado no es algo
ajeno al hablante, independiente de él, sino que está íntimamente relacionado con su
percepción e interacción con el mundo que le rodea, existe en su mente y se expresa
por medio del lenguaje.
Por otra parte, cada una de las relaciones semántico-léxicas deben considerarse
desde su propia naturaleza en relación con el significado y la forma lingüística. La
antonimia y los contrarios se relacionan ampliamente con la conceptualización de
diferentes dimensiones y se basan de manera importante en un componente de
corporeización. Este componente implica la construcción y el uso de la experiencia
corporal en un espacio determinado por convenciones sociales y culturales. Como se
ha visto, los contrarios muestran una aparición precoz y un uso vínculado al carácter
intuitivo de los hablantes. Consideremos, por ejemplo, las primeras etapas de
desarrollo en las que el niño se especializa en la exploración y experiencia corporal y
perceptiva con el entorno. El niño consigue estructurar esta experiencia con relación
al espacio y a los objetos próximos y en el contexto de interacción con el adulto en
donde progresivamente aparecen y se consolidan las primeras nociones deícticas
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Capítulo 1: Perspectiva de la adquisición del léxico desde la lingüística y la psicología
(aquí/allí) y las palabras que determinan la existencia de los objetos, personas, lugares
en relación con el componente espacial (dentro /fuera, arriba /abajo).
La sinonimia en cambio, además de implicar componentes pragmáticos en el
uso y la selección de las alternativas lingüísticas en un contexto determinado, implica
también una relación estrecha con un componente metalingüístico en tanto que
requiere pensar alternativa y simultáneamente en la relación entre formas y
significados lingüísticos. La sinonimia (entendida como un caso de co-hiponimia
entre ejemplares alternativos), la hiperonimia, y la antonimia, se basan además, en
otras relaciones conceptuales que derivan del conocimiento sobre el mundo y el
dominio de la categorización por parte del niño (Nelson, 1988). A continuación
realizaremos algunas consideraciones con relación a la adquisición de las relaciones
semántico-léxicas enfatizando en este principio de categorización y otros principios
cognitivos y pragmáticos que promueven su uso, su organización y ampliación.
1.5. La adquisición de las relaciones semántico-léxicas en el trascurso del
desarrollo del lenguaje
En el desarrollo del lenguaje se ha constatado que hacia los 2 años se produce
una explosión de vocabulario en la que los niños adquieren una cantidad significativa
de palabras nuevas por día, hasta llegar a un vocabulario de producción de entre 700 y
1000 palabras a la edad de 3 años (Fenson et al., 1994).
Con posterioridad las relaciones léxicas se consolidan en el esfuerzo por
describir objetos y eventos, lo que da paso a la concreción de una taxonomía
semántica. El niño avanza en su interés acerca de cómo son las cosas, cómo se
describen e interpretan. La categorización toma lugar como resultado de la agrupación
30
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
de los objetos en relación con un nivel de jerarquía básico, supra o infra marcando las
relaciones categoriales de hiperonímia e hiponímia o meronimia. Dichas relaciones
son en su inicio dependientes del contexto inmediato y generalmente se usa en la
referencia exofórica, es decir, cuando se hace referencia a una entidad o
acontecimiento de la realidad extralingüística, como en “esto es un perro”. Incluso en
el contexto de un cuento, por ejemplo, cuando los niños se encuentran con una
palabra desconocida, un gesto con una breve explicación del adulto suele ser
suficiente para entender su significado (Teberosky y Jarque, en prensa). Entre los 3 y
4 años se sigue aumentando el vocabulario en palabras de contenido léxico y en
palabras funcionales, pero la cantidad no es el único cambio. Para esta edad,
Teberosky y Jarque (en prensa) recuerdan el concepto de “reorganización" del
vocabulario para dar cuenta de las primeras relaciones que se establecen entre los
significados del léxico y que re-significan la experiencia para conceptualizarla. Al
comentar la experiencia los aprendices construyen y categorizan conocimiento. El
incremento del vocabulario supone un aumento en las relaciones de significados y por
tanto una evolución de carácter conceptual y categorial, tal como afirma Painter
(1999). Hay evidencia creciente de que las relaciones de hiperonimia, sinonimia,
antonimia o meronimia se activan desde muy temprana edad. Estas relaciones
emergen por el interés de referir a un mismo objeto o introducir nuevas cualidades de
éste, por ejemplo, tempranamente el niño puede referirse de dos maneras al mismo
objeto o puede introducir nuevos nombres para referir a una cualidad o a un parte de
ese objeto, lo que ha sido ampliamente descrito por Tomasello (2003).
Painter (1999) sostiene que junto con estas relaciones léxicas es también
importante la construcción de sintagmas nominales para representarse la experiencia
31
Capítulo 1: Perspectiva de la adquisición del léxico desde la lingüística y la psicología
cuando se expresa en términos de nombres y, con posterioridad, las acciones en
términos de verbos. Es así como la adquisición y producción de sintagmas nominales
más allá de ser un indicador evolutivo desde el punto de vista gramatical también son
indicio importante del aprendizaje de las relaciones léxicas.
Teberosky y Jarque (2014) afirman que a partir de los 4 y 5 años con la
escolaridad y el contacto con el mundo escrito y letrado, se presenta una segunda
explosión de vocabulario que permite ampliar la red de relaciones entre palabras,
tanto a nivel sintagmático como paradigmático (Cronin, 2002). A mayores relaciones
establecidas, mayor es la posibilidad de que el niño consolide una “masa crítica” en el
ámbito léxico.
En términos discursivos, el léxico también ayuda a especificar los elementos
del discurso como también a marcar las relaciones dentro de él. La distinción entre
vocabulario “básico” y vocabulario “no básico” que establece Dabrowska (2009)
ayuda a diferenciar cómo en el proceso de comprensión y aprendizaje de la referencia
los aprendices advierten la designación de entidades concretas y palabras de relación,
y las palabras que no designan estos elementos sino que marcan funciones sin soporte
extralingüístico. El niño aprende estos elementos léxicos y sus funciones a través de
la interacción y el uso discursivo. En la interacción los hablantes identifican el
contenido tratado a través de su experiencia con las palabras, las marcas
morfológicas, el orden de las palabras y la relación entre ellas, como también a través
de la prosodia (Teberosky y Jarque, 2014).
El aumento y organización del vocabulario en esta franja de edad está
determinado, en gran medida, por los avances en los procesos cognitivos que activan
el aprendizaje de palabras que refieren a nombres, verbos, adjetivos y preposiciones.
32
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Ciertamente el niño está inmerso en un proceso álgido de identificación y
categorización de los objetos naturales y artefactos presentes en el mundo y de
comprensión de las situaciones en las cuales él y sus adultos significativos actúan.
Asimismo, el niño avanza de manera acelerada en la comprensión e indagación de las
propiedades tanto de los objetos, los estados y las situaciones como de la organización
del espacio y el tiempo.
En ese proceso de comprensión e indagación el aprendizaje del léxico es
fundamental para interpretar la experiencia en términos de nombres de las cosas y en
términos de categorías y ejemplares de esas categorías. En este esfuerzo de
interpretación de cómo se nombran los objetos del mundo coincide tanto una base
conceptual como una lingüística y una social. Dentro de este juego interpretativo, las
funciones de denominación y designación se aprenden muy pronto. Luego se aprende
no sólo a nombrar sino también a agrupar los objetos en clases, con uno o más niveles
de jerarquía en la red léxica. Es decir, se establecen relaciones léxicas entre palabras
aprendiéndose no sólo las palabras aisladas sino el conjunto de palabras relacionadas
entre sí (Crystal, 1987).
Tomasello (2003) planteó la integración de diferentes procesos cognitivos y
sociales facilitadores en el desarrollo léxico. Entre esos procesos incluyó tres tipos: a)
“los pre-requisitos” que refieren a la segmentación del habla y a la conceptualización
de los referentes; b) los procesos “fundacionales” que integran a la atención conjunta,
la intencionalidad de primer y segundo orden y el aprendizaje cultural; y c) los
“procesos facilitadores” que abordan el contraste lexical y el contexto lingüístico.
Por otra parte, Eve Clark (1993) ha mostrado que los niños se sirven de los
contrastes léxicos para entender de qué manera los adultos usan las palabras y cuál es
33
Capítulo 1: Perspectiva de la adquisición del léxico desde la lingüística y la psicología
la información que aportan. Además, según Tomasello (2003) los niños usan los
contrastes léxicos para entender cuál es la extensión de una palabra. Por ejemplo, no
se entiende el significado del verbo compartir antes de entender el significado de los
verbos dar y tener. Este tipo de contraste es semántico. El contraste ayuda al
aprendizaje de palabras porque provee una información crucial sobre cómo las
palabras operan y sobre las intenciones de los hablantes. Las relaciones de contraste
léxico expresadas en significados contrarios, por ejemplo, facilitan la transferencia y
la categorización.
El contraste léxico es una clave no sintáctica que ayuda al niño a contrastar
elementos y a consolidar la relación referencial. Clark (1993) concreta la
funcionalidad del contraste justo cuando el niño ya tiene un nombre para un objeto y,
al percibir otra palabra en presencia de ese objeto, tiende a atribuir un significado
diferente. Un nombre nuevo se vinculará a un objeto desconocido en presencia de dos
objetos, uno familiar y otro nuevo. En la presencia de un objeto conocido frente a un
nombre nuevo, el niño tiende a relacionar a una parte del objeto esta nueva etiqueta
(Markman y Wachtel, 1988).
Sobre el contraste léxico como facilitador del aprendizaje del vocabulario, algunos
autores han resaltado que las expresiones de hiperonimia basadas en la categorización
de semejanzas y diferencias facilitan las inferencias (Teberosky y Jarque, en prensa).
El contraste léxico más que un principio lingüístico es también un principio
pragmático porque actúa como un facilitador para comprender las intenciones
comunicativas de los adultos.
Dentro del contexto lingüístico y de un aprendizaje basado en el uso,
Tomasello (2003) sostiene que dentro de los facilitadores del desarrollo del léxico es
34
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
plausible retomar la interacción con el adulto como elemento fundamental en el
aprendizaje del lenguaje por parte de los niños pequeños, tanto en el lenguaje oral
como escrito. Se ha demostrado que las estrategias que emplea el adulto en
interacción con un niño pequeño derivan en la comprensión por parte del niño y en la
apropiación de modelos adecuados que modelan el uso y funcionamiento del
lenguaje, no solamente a nivel de conocimiento léxico sino en el desarrollo
fonológico, morfológico, sintáctico y discursivo. Este aspecto pragmático, que se
concreta en un facilitador del desarrollo del lenguaje, implica el aprendizaje del
vocabulario de manera que la lingüística cognitiva y perspectivas sociopragmáticas
han llegado a posicionar el desarrollo del léxico como una de las bases más
influyentes en el aprendizaje del lenguaje (Bates y Goodman, 1997; Tomasello,
2003).
El input del habla dirigida a los niños ha sido uno de los factores estudiados
más importantes para explicar las diferencias individuales en cuanto al nivel de
vocabulario en el desarrollo (Rowe, 2012). Dentro de las variables tenidas en cuenta
está la cantidad de habla materna (Huttenlocher, Haight, Bryk, Seltzer, y Lyons,
1991); la calidad (Pan, Rowe, Singer, y Snow, 2005), y la presencia de vocabulario
sofisticado y descontextualizado (Weizman y Snow, 2001). En su estudio Rowe
(2012) apunta que estos indicadores interactúan de forma determinante con el nivel
sociocultural de las familias, estimando que en familias de profesionales los niños de
2 años están expuestos a una media de 210.000 palabras en 100 horas por semana y
los de familias de bajo nivel a unas 62.000 palabras. Por su parte, Teberosky y Jarque
(en prensa) han apuntado que los diversos aspectos del input influyen
diferencialmente según las edades: La cantidad es importante a los 2 años de edad, la
35
Capítulo 1: Perspectiva de la adquisición del léxico desde la lingüística y la psicología
diversidad o sofisticación de vocabulario es importante durante el tercer año y el uso
descontextualizado es importante durante los 4 años y en la preparación para el
aprendizaje del lenguaje escrito.
El aprendizaje del lenguaje oral prosigue en el contacto de los aprendices con
el lenguaje escrito, el cual actúa como intermediario en las interacciones de los
adultos letrados y los aprendices a partir de prácticas más o menos habituales en el
contacto con los textos, la lectura en voz alta, los comentarios sobre lo escrito
dependiendo del grado de experiencias letradas. La forma escrita incluye los
elementos lingüísticos del discurso textual y con ello una fijación de estos elementos,
una frecuencia específica y formas de estructuración del lenguaje que promueven el
análisis comparativo entre formas orales y escritas del discurso. La inmersión de los
aprendices en el contexto letrado anuncia el continuo entre desarrollo del lenguaje y
aprendizaje del lenguaje escrito. Los elementos lingüísticos que se han ido
construyendo continúan consolidándose en el encuentro con lo escrito. La forma
escrita aporta nuevas posibilidades mediadas por un soporte fijo y con formas letradas
específicas. Hacia el final de la segunda infancia, entre los 5 y los 6 años, los niños
están interesados en ampliar relaciones semánticas y en conocer el significado de
palabras que encuentran en los textos. A nivel oral, este encuentro con lo textual
apunta a que el niño se interese por conceptos más generales y abstractos, pero este
interés difiere dependiendo del input que recibe del adulto.
1.6. Síntesis
En este primer capítulo hemos expuesto algunos de los argumentos que
conforman el marco conceptual de esta tesis doctoral. En concreto hemos ofrecido
36
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
información en el primer apartado sobre las perspectivas lingüísticas dominantes en
el estudio del significado durante el siglo XX. Los principios fundamentales
promovidos por la lingüística cognitiva se presentaron con la intención de mostrar
nuestra perspectiva sobre la naturaleza del lenguaje y su análisis en los diferentes
estudios efectuados en la realización de la tesis doctoral. Así, hemos estudiado las
relaciones léxico semánticas a partir de la presunción de que es el sujeto quien
participa activamente en la consideración de complejas situaciones lingüísticas a
partir de su propia competencia y en un contexto situado de uso. Desde el punto de
vista de la metodología desarrollada en esta tesis doctoral nuestro estudios empíricos
parten de esta consideración. Como se verá en la sección empírica, dichas
aportaciones conceptuales toman lugar en las entrevistas sobre aspectos complejos
del léxico y en el diseño de situaciones de enseñanza y aprendizaje de la escritura y
del aprendizaje del léxico.
En este capítulo también hemos especificado las relaciones semántico-léxicas
a las que nos referiremos en esta tesis doctoral y que han sido el objetivo de
indagación en los diferentes estudios que se han llevado a cabo. Asimismo hemos
aportado información evolutiva sobre estas relaciones para comprender aspectos
relevantes en el proceso y para señalar la necesidad de abordar algunos de estos
aspectos en las propuestas de enseñanza y aprendizaje que se integran en los estudios
de investigación realizados.
Para continuar, proseguiremos con algunas de las evidencias empíricas en el
estudio de la adquisición de las relaciones léxico semánticas. Así, en el siguiente
capítulo daremos información sobre aspectos de carácter evolutivo que ponen en
37
Capítulo 1: Perspectiva de la adquisición del léxico desde la lingüística y la psicología
interdependencia mecanismos lingüísticos y cognitivos en el aprendizaje, uso y
comprensión de las relaciones semánticas léxicas estudiadas.
38
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Capítulo 2: Evidencias empíricas en el estudio de las relaciones semántico-léxicas
2.1. Introducción
En este capítulo presentaremos algunas de las evidencias empíricas más
relevantes en la investigación sobre las relaciones semántico-léxicas. Los criterios que
hemos tenido en cuenta en su selección han sido el énfasis evolutivo en las edades de
los participantes, básicamente niños entre los 4 y 7 años, y en la consideración del
lenguaje escrito en algunos de los estudios y el carácter educativo. Se ha estructurado
el capítulo en relación con cada una de las relaciones semántico-léxicas y por tanto la
presentación de las evidencias se realiza de la siguiente manera:
Evidencias en el estudio de la sinonimia.
Evidencias en el estudio de la homonimia.
Evidencias en el estudio de la antonimia y contrarios.
Evidencias en el estudio de la hiperonimia.
2.2. Evidencias en el estudio de la sinonimia
Como ya hemos mencionado en el capítulo anterior, desde varias perspectivas
lingüísticas y desde la adquisición del lenguaje se ha considerado que la sinonimia
absoluta, tal como se conoce desde una perspectiva formal y estructuralista, no tiene
cabida en el uso de los hablantes (Clark, 1993; Croft y Cruse, 2008; Cuenca y
Hilferty, 1999; Murphy, 2003). Por ejemplo, desde una perspectiva cognitiva y
funcional el significado entre dos sinónimos diferiría como si fueran dos ejemplares
en la designación de un fenómeno, objeto o referencia. Se defiende que, en el plano
pragmático, la sinonimia no ocurre dado que los hablantes esperan un significado
diferente para cada forma lingüística (Clark, 1993). Esta es la razón por la que
39
Capítulo 2: Evidencias empíricas en el estudio de las relaciones semántico-léxicas
algunos lingüistas utilizan el término “para-sinonimia” para señalar el carácter
aproximativo de la sinonimia (o también “cuasi sinónimos”) de acuerdo a la
perspectiva del hablante (Lyons, 1984).
Recordando una definición clásica de la sinonimia, las palabras sinónimas
tienen el mismo significado y diferentes formas significantes (Lehmann y Martin-
Berthet, 2000). Desde esa perspectiva, la sinonimia implica entradas léxicas sobre un
plano paradigmático que pueden ser intercambiables porque preservan una relación
de equivalencia dentro de la misma categoría gramatical y difieren sólo en la forma
lingüística. Para el estructuralismo, desde el punto de vista pragmático y en
correspondencia con la práctica intuitiva de los hablantes, es plausible emplear
palabras en equivalencia dependiendo de ciertas variables situacionales. Sin embargo,
Clark (1993) argumenta que muchos sinónimos son “aparentes” puesto que algunos
marcan diferencias en términos de dialecto, en términos de registro y otros difieren en
la connotación o en la colocación. Por su parte, Markman (1989) discute esta
posición de Clark (1972) al alegar que los hechos lingüísticos no son necesariamente
hechos psicológicos ya que los hablantes pueden usar un par de sinónimos de base
dialectal como si fueran verdaderos sinónimos, sin tener en cuenta esa diferencia
dialectal.
A pesar de la contundencia de los argumentos sobre la relatividad de la
sinonimia, esta situación lingüística continúa indagándose en estudios de adquisición
del lenguaje en relación con los procesos cognitivos. Algunos estudios en lengua
inglesa han indagado la aceptación de esa equivalencia en edades preescolares
asociándola a la aparición de ciertas habilidades metacognitivas (Doherty, 2002;
Doherty y Perner, 1998; Perner, Stummer, Sprung, y Doherty, 2002) y al lenguaje
40
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
escrito (Apperly y Robinson, 2002). En lengua francesa la sinonimia ha sido
explorada en los estudios sobre enseñanza de segundas lenguas desde una nueva
perspectiva que considera el aprendizaje del léxico como el aspecto fundamental para
desarrollar la competencia lingüística (Duvignau, 2005). A continuación
analizaremos dos de estos estudios que enfatizan la comprensión de la sinonimia en
relación con aspectos metarrepresentacionales y con el lenguaje escrito (Apperly y
Robinson, 2002; Doherty y Perner, 1998).
En el estudio Doherty y Perner (1998) se proporcionaron evidencias empíricas
que vinculan los resultados de la tarea clásica de la falsa creencia (tarea clásica que
evalúa aspectos de la teoría de la mente) con la aceptación de la equivalencia de dos
términos sinónimos. En concreto, en sus estudios experimentales con niños
preescolares de entre 3 y 5 años, los autores hallaron relación entre la aceptación de la
sinonimia y la comprensión sobre los estados mentales propios y ajenos en la
consideración del punto de vista del otro (“lo que se ve” y “lo que se cree” en la tarea
de falsa creencia). En los argumentos de este estudio la sinonimia en su definición
clásica (relación semántica entre dos formas y un mismo significado) estaría en
analogía con la capacidad de atribuir pensamientos e intenciones a otras personas (o
teoría de la mente). Esta relación emerge dado que la teoría de la mente relaciona la
posibilidad de dos perspectivas distintas para abordar un estado de hechos. Según
estos autores, el desarrollo de las habilidades de comprensión de la sinonimia y la
teoría de la mente coincidirían en el momento evolutivo de aparición dentro del
desarrollo infantil. De forma añadida sostienen que estos dos tipos de habilidades
constituirían casos de representación mental. Doherty y Perner (1998) afirmaron que
la teoría de la mente y la conciencia metalingüística no son equivalentes, sino que se
41
Capítulo 2: Evidencias empíricas en el estudio de las relaciones semántico-léxicas
fundamentan en una base conceptual común: un mismo estado de hechos puede
representarse de diversas maneras y desde distintas perspectivas. Es decir, una base
común entre la comprensión de que dos representaciones mentales diferentes pueden
coincidir en un mismo estado de hechos y la comprensión de dos representaciones
lingüísticas diferentes para una misma entidad. Estos autores también encontraron
correlaciones con otras tareas de conciencia metalingüística como la homonimia
(Doherty, 2002, 2004).
Por su parte, Apperly y Robinson (2002) se interesaron por los hallazgos de
Doherty y Perner (1998) y ampliaron su estudio al incluir la comparación con una
tarea de doble denominación y manipulación de etiquetas escritas, en un contexto
experimental con objetos duales. El objeto dual era definido como un objeto con
doble identidad: por ejemplo, una goma de borrar que tiene la apariencia de un dado.
Trataron esta situación con niños preescolares de 4 y 5 años. Estudiaron la
comprensión de representaciones mentales y conciencia metalingüística, como en la
tarea de sinonimia de Doherty y Perner (1998). Constataron que los niños de su
estudio no sabían leer de modo convencional la mayoría de palabras que se les
presentó en una prueba de lectura. Aplicaron la tarea de moving word
(desplazamiento de etiquetas escritas a través de los distintos referentes, original de
Ferreiro (1984), y obtuvieron evidencias de la dificultad de los niños y niñas en esta
tarea. En concreto, encontraron dificultad en lo que denominaron “coordinación de la
función referencial y la función descriptiva de una palabra”. Esta falta de
coordinación fue explicada por los autores en función de la aceptación de una
etiqueta escrita para un objeto cuya identidad no coincidía con la etiqueta (sea el
objeto con una o con doble identidad). Según los autores, los resultados demostraron
42
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
que los niños tuvieron dificultades puesto que aceptaron que la etiqueta <DADO> iba
bien con el objeto goma de borrar estándar (que no era un dado) y en segunda
instancia los niños rechazaron que la etiqueta <DADO> fuera bien con el objeto dado
estándar. Los autores argumentaron que la tarea de moving word en presencia de un
objeto dual ponía en conflicto al niño porque se trataba de una situación de
confrontación de la función referencial y la función descriptiva de la palabra y que,
por tanto, la conciencia metalingüística de las propiedades representacionales de las
palabras en estas edades está todavía desarrollándose. Esto es lo contrario a lo que
propusieron Doherty y Perner (1998), para quienes los niños experimentaban hacia
los 4 años una evolución tanto en la aparición de las habilidades
metarrepresentacionales como metalingüísticas. Para estos últimos autores, los
sinónimos suponían la concreción de dos representaciones lingüísticas que se
correspondían a un mismo estado de hechos y de aquí su analogía con las
capacidades de la teoría de la mente. Para constatar estos hallazgos, Apperly y
Robinson (2002) concretaron en su estudio la presencia de etiquetas escritas como
“palabras” representacionales en la línea que Doherty y Perner consideraron los
sinónimos.
A pesar de estas conclusiones de Apperly y Robinson (2002), de que las
habilidades metalingüísticas entre los 4 y 5 años todavía no están consolidadas y que
el niño tiene dificultades para “manipular” palabras escritas, sugieren que en el
lenguaje cotidiano que los niños emplean suelen utilizar las mismas palabras en
diferentes circunstancias sin presentar dificultades (como en el caso del uso de los
sinónimos o términos de equivalencia). Además, afirman que en el lenguaje oral los
niños ya usan palabras de manera exitosa para identificar un significado particular o
43
Capítulo 2: Evidencias empíricas en el estudio de las relaciones semántico-léxicas
un aspecto del objeto, pero que no parece ser así en situaciones de presencia del
lenguaje escrito, como en la tarea de moving word. Para explicarlo, los autores
sugieren que en la tarea de moving word la palabra escrita es interpretada como un
ejemplar de "palabra en sí misma", en razón de su materialidad gráfica y
permanencia, y da visibilidad al hecho de que la etiqueta escrita se mueva entre una
variedad de objetos. Sin embargo, sus explicaciones no tienen en cuenta las
aportaciones de la psicogénesis de la escritura (Ferreiro y Teberosky, 1979), las
cuales revelan que en las primeras edades los niños interpretan las etiquetas escritas
como el “nombre de la cosa” (nombre de tipo genérico) sin una lectura convencional
de dicha etiqueta, por lo que es plausible su aceptación en relación con el objeto al
que se le asigne. Desde la perspectiva psicogenética este “intercambio” del nombre
de la cosa a través de una etiqueta que se le asigna al referente explica las hipótesis
del niño con relación a la conceptualización del sistema de escritura y no supondrían
una dificultad en la conciencia metalinguistica de las palabras. Especialmente si se
tiene en cuenta que en el estudio de Apperly y Robinson (2002), la mayoría de niños
no sabían leer de manera convencional.
Para Apperly y Robinson (2002) estaba en juego las funciones referencial y
descriptiva de las etiquetas y la aceptación por parte de los niños de su estudio iría a
demostrar la conciencia metalingüística. Pero lo que los autores no tuvieron en cuenta
es que los niños aceptan doble denominación en función de razones pragmáticas
contextuales, y eso no demuestra conciencia metalingüística ni capacidad de lectura.
Si bien el caso de los objetos duales plantea conflictos al niño, eso no demuestra
comprensión metalingüística de lo que las palabras refieren. Sin embargo, la novedad
en estos ámbitos del estudio de Apperly y Robinson está en la comparación de tareas
44
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
de lenguaje oral y de lenguaje escrito y en la introducción de etiquetas escritas.
Aunque encontramos ciertas ambigüedades en relación con el planteamiento de las
tareas, a su concepción de lo escrito y a las relaciones del significado que se manejan.
El estudio de Apperly y Robinson (2002) es interesante para el análisis de las
relaciones del significado porque indaga la relación establecida entre las habilidades
metalingüísticas en contexto de lenguaje oral, las habilidades metarrepresentacionales
y las habilidades de interpretación y manipulación de lo escrito en una situación que
puede ser equivalente a la de sinonimia. En la sinonimia se marca una relación de
significación que focaliza en la dualidad de la forma lingüística y no una relación de
dualidad concretada por el objeto. Resulta evidente que las dificultades halladas en su
investigación también podrían explicarse con el conocimiento del lenguaje escrito
desde una perspectiva psicogenética, la conceptualización y competencia sobre las
unidades de lo escrito (la palabra-etiqueta o nombre) que no son profundizadas. De
hecho, llaman la atención sobre la necesaria revisión y profundización de sus
hallazgos y la relación con la alfabetización.
2.3. Evidencias en el estudio de la homonimia
La ambigüedad en la lengua (por ejemplo, en la polisemia) ha sido un tema
reconocido ampliamente entre lingüistas y psicólogos del desarrollo desde varias
décadas. Los lingüistas han intentado modelos teóricos para representar su
funcionamiento dentro del sistema lingüístico. Los psicólogos por su parte dan cuenta
de cómo el niño enfrenta en su desarrollo las ocurrencias de ambigüedad y cómo
aprende a operar con ellas. Un ejemplo de ambigüedad es la homonimia, ya que
considerada desde un punto de vista cognitivo se plantea como una consecuencia
45
Capítulo 2: Evidencias empíricas en el estudio de las relaciones semántico-léxicas
necesaria de la habilidad humana para pensar de manera flexible (Deane, 1988).
Desde la lingüística se considera que su existencia rompe con el ideal de palabra que
por definición evoca la relación unidad diferente - significado diferente (Blanche-
Benveniste y Chervel, 1976). La palabra “homónimo” derivada del griego quiere
decir “que tiene el mismo nombre” por lo que se trata de palabras que pueden
pronunciarse de la misma manera (Catach, 1985). Es en este sentido que, según
Blanche-Benveniste (2003), la homonimia considera diferentes palabras a manera de
diferentes entradas en el diccionario (teniendo el mismo nombre se tienen diferentes
significados), a diferencia de la polisemia en que los sentidos están histórica y
etimológicamente relacionados. Sin embargo, el punto de vista del niño en pleno
desarrollo lingüístico ha sido objeto de estudio más recientemente considerando si en
efecto, se trata de una sola representación o se trata de dos nombres diferentes.
La ambigüedad de la homonímia tiende a resolverse en lo escrito a través de la
diferenciación gráfica, aunque persisten los casos de homografía. Pero, en general la
ambigüedad de los homónimos se produce más en oral que en escrito, ya que la
ortografía tiende a aplicar el principio de diferenciación gráfica convirtiendo las
palabras homónimas en heterográficas (Blanche-Benveniste y Chervel, 1976). De
hecho, la ortografía se convierte en el instrumento para luchar contra el exceso de
ambigüedad de la lengua. Los procedimientos de diferenciación consisten en notar
con dígrafos, acentos, diacríticos o separaciones gráficas las palabras pronunciadas
iguales pero con diferente significado. Al igual que en el sistema, este tipo de recurso
a partir de lo gráfico puede estar presente en los niños pequeños para establecer
diferenciaciones y resolver ocurrencias de homonimia que les causan conflicto.
Otro caso de ambigüedad está representado por la polisemia. Según Deane
46
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
(1988), ésta es una situación de ambigüedad léxica cercana a la homonimia y es
también un fenómeno problemático cuando se considera estrictamente desde el punto
de vista del significado. Sin embargo, la polisemia no ha requerido diferencias en lo
ortográfico en comparación a la homonimia porque se trata de una situación de
extensión de significado. La homonimia, por su parte, plantea diversidad en su
definición si se considera solamente la realización oral de los elementos involucrados,
si se considera su realización escrita, o si se consideran ambas. Si consideramos lo
escrito, la homografía es el caso en donde dos palabras tienen la misma escritura con
diferente significado y posibilidad de diferenciación en la pronunciación (Cruse,
1986; Klepousniotou, 2002; Lyons, 1977). La polisemia parece estar en el límite entre
semejanza de los significados y distinción a través de una misma forma. En cambio,
la homonimia claramente difiere de esta situación porque supone la existencia de dos
significados que no coinciden A pesar de que fenómenos como la polisemia fueron
estudiados y apuntados hace tiempo (por ejemplo, Bréal, 1896, citado por Deane,
1988) ha sido casi imposible acomodarla dentro de las teorías estructurales del
lenguaje (Deane, 1988).
La investigación reciente en psicología ha intentado responder diversas
cuestiones a esta temática: ¿tienen los niños preescolares la habilidad metalingüística
para identificar pares de homónimos?, ¿tienen o no dificultad con la interpretación de
homonimia?, ¿qué es necesario para representar la relación entre palabras y sus
referentes?, ¿cuáles son los recursos para comprender e interpretar situaciones de
homonimia?, ¿realizan intentos de diferenciación en el significado para resolver la
ambigüedad?, ¿las diferenciaciones están puestas en relación con el significado o
47
Capítulo 2: Evidencias empíricas en el estudio de las relaciones semántico-léxicas
también con la forma?, en particular, con la forma gráfica, ¿cuáles son las respuestas
de los niños?
Para responder a estos cuestionamientos se ha invocado principios cognitivos
como el de mutua exclusividad (mutual exclusivity referido por Markman, 1989), el
principio de correspondencia uno-a-uno (Slobin, 1973), el principio de nombre
nuevo-categoría sin nombre (novel name-nameless category N3C) y el principio de
contraste (Clark, 1987; Hollich et al., 2000). La mutua exclusividad refiere a la
restricción para aprender un nombre nuevo para un objeto nuevo, principio que es
superado en los casos de niños bilingües quienes aceptan dos nombres para un mismo
objeto provenientes de diferentes lenguas (Au y Glusman, 1990). El principio de
correspondencia uno-a-uno reposaría en este mismo fundamento. Como se abordó en
el capítulo anterior, estas teorías han explicado el aprendizaje de vocabulario antes de
los 4 años pero considerando un contexto puramente oral. Una ampliación a esta
perspectiva es la aportación de la socio-pragmática (Bloom, 2000; Tomasello, 2000),
que enfatiza las interacciones sociales como fundamentales para este aprendizaje.
Además de incorporar las interacciones sociales, otros autores (Mazzocco, Myers,
Thompson, y Desai, 2003) reclaman la consideración del contexto de la escritura dado
que las dificultades con los homónimos continúan durante la escolaridad.
Ahora bien, las respuestas empíricas que han abordado los cuestionamientos
citados más arriba conforman un conjunto importante de estudios en psicología del
desarrollo. Los estudios de Backscheider y Gelman (1995) y Peters y Zaidel (1980)
confirmaron que los niños, alrededor de los 4 años, tienen la habilidad metalingüística
para identificar pares homónimos a través de consignas en las que se requiere un
conocimiento metalingüístico importante sobre la relación entre palabras y referentes.
48
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
A partir de los datos de Campbell y Bowe (1977) se evidencia que de los 3 a los 5
años los niños hacen interpretaciones literales de homónimos, a pesar de que a los 4
años empiezan a dar evidencias de que comprenden la relación lingüística que
suponen los homónimos: dos referentes que contrastan en significado están apareados
con una sola palabra (Doherty, 2000).
En estudios posteriores se ha considerado el nivel de vocabulario como un
factor relevante para la comprensión de la homonimia como también una relación
fundamental con la comprensión de la falsa creencia y la comprensión de sinonimia
(Doherty, 2000, 2002; Doherty y Perner, 1998). En estos estudios, los autores
proponen que la edad y el incremento del vocabulario no son factores explicativos
sino la asociación con la comprensión de los estados mentales. Con relación a la
interpretación de homónimos, Beveridge y Marsh (1991); Doherty (2000); Mazzocco
(1997); y Mazzocco et al., (2003) pusieron de relieve la dificultad de los niños
preescolares. Una explicación que ha sido expuesta para entender esta dificultad es la
utilización por parte de los niños del principio de correspondencia uno-a-uno en pleno
aprendizaje de vocabulario. Ante la incomprensión de la relación forma lingüística-
significado, una solución viable que supone esta restricción al problema de
ambigüedad es hacer corresponder a cada significado una forma distinta.
Según Doherty (2000) los niños aún no dispondrían antes de los 4 años de la
conciencia metalingüística necesaria para representar la relación entre palabras y sus
referentes, pero considera que es posible que los niños tengan la conciencia
metalingüística necesaria para elaborar explicaciones simplificadas de que las
palabras y sus referentes reposan en una relación uno-a-uno y así restringir la
posibilidad de homonimia.
49
Capítulo 2: Evidencias empíricas en el estudio de las relaciones semántico-léxicas
En general, a partir de estos estudios se comprueba que la homonimia
empezaría a desarrollarse entre las edades de 3 y 4 años y se discute que la razón de la
dificultad en comprenderla no reposaría en la falta de vocabulario, es decir, en
conocer un par homónimo. A pesar de su aportación, estos estudios han dirigido
experimentos controlados a través de consignas artificiosas y uso de material
ostensible de la relación de homonimia, lo que no es representativo de las situaciones
lingüísticas cotidianas. Por ejemplo, la consigna del estudio de Peters y Zaidel (1980)
fue “encontrar dos figuras que suenen igual pero signifiquen diferentes cosas"
ofreciéndoles muchas ayudas a los niños para encontrarlas. En el estudio de
Backscheider y Gelman (1995) se usó la consigna todavía más sencilla "esto es un X
¿puedes encontrar otro X?” (en la tarea de identificación). Aunque en estos estudios
los autores encontraron que los niños preescolares reconocen que los homónimos
comparten un nombre y no el referente, las situaciones comunicativas reales
plantearían un grado de dificultad mayor según lo discutido por Doherty (2002),
Por su parte, Casenhiser (2005) describió la dificultad que los niños
preescolares de 4 años tienen en la resolución de tareas de homonimia explicitando la
relevancia del contexto para comprender e interpretar situaciones de homonimia.
Exploró la aceptación por parte de los niños de palabras que no tienen sentido para
significados nuevos y la aceptación de palabras conocidas para significados diferentes
y no relacionados. En este último tipo de tarea, los niños encontraron más dificultades
que en la primera. Igualmente Beveridge y Marsh (1991) demostraron que el contexto
tiene un efecto positivo sobre la interpretación del significado de los homónimos por
parte del niño. En su estudio observaron que los niños muestran una preferencia por el
significado del "primer" homónimo sobre el segundo demostrando el efecto del
50
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
contexto para hacer corresponder correctamente el significado del segundo
homónimo. De acuerdo con los hallazgos de estos autores, también en una situación
cotidiana de homonimia, el hablante tiene que extraer el significado a partir del
contexto particular de aplicación y nunca considerando la forma en sí misma y de
manera aislada para interpretarlo exitosamente. Mazzocco (1997) introduce palabras
pseudohomónimas (palabras conocidas que substituyen a otras en el contexto de una
historia pero que no son verdaderos homónimos) en su estudio de homonimia para
averiguar si los niños preescolares tenían más éxito para identificar este tipo de
palabras o palabras que no tienen sentido como potenciales homónimos. En los
resultados se apreció que la interpretación de un homónimo parece basarse en las
nociones previas de lo que significa una palabra más que en el contexto en el que
oyen esa palabra. Sin embargo, diversos autores discuten que al utilizar
pseudohomónimos no se esté explorando la homonimia propiamente dicha y que
incluso este tipo de palabras funcionan más bien como sinónimos.
Además de apuntar la importancia del contexto lingüístico en la
desambiguación del significado de los homónimos, Casenhiser (2005) intentó
determinar si para los niños era difícil aprender homónimos como fenómeno
particular dentro del proceso de aprendizaje del léxico. Los resultados indicaron que
cuando los niños encuentran un elemento léxico para el cual ya tienen un significado
establecido prefieren ese significado rechazando la homonimia. Incluso cuando existe
evidencia que indica que un significado diferente es apropiado. El contexto sintáctico
resultó más favorecedor para orientar al niño que un nuevo significado se requiere
para una correcta interpretación. A partir de estos resultados no se sugirió, por tanto,
que los niños sean incapaces de aprender homónimos, sino que la tarea de determinar
51
Capítulo 2: Evidencias empíricas en el estudio de las relaciones semántico-léxicas
que un nuevo significado es apropiado para una palabra conocida adiciona un grado
de dificultad que los niños no encuentran cuando aprenden palabras que no son
homónimas. Es importante destacar que a través de este estudio se confirma que
desde el punto de vista psicológico la situación de homonimia es particular y conlleva
relaciones semánticas complejas que el niño ha de resolver gracias a la participación
de diversos factores: contexto lingüístico, conocimiento de vocabulario, frecuencia de
las situaciones que comportan este fenómeno lingüístico y otros como la sinonimia y
la polisemia.
La dificultad para interpretar homónimos sigue siendo reportada en niños
escolares entre 7 y 8 años (Mazzocco et al., 2003). En su estudio, los niños
escuchaban una historia y tenían que señalar la ilustración para cada palabra
homónima “clave” que aparecía y después se exploraba si ellos recordaban estas
palabras. Los niños que recordaron un homónimo como palabra clave interpretaron
literalmente el homónimo en comparación a los niños que no recordaron la palabra
clave, mostrando claramente la dificultad para interpretar homónimos. Aunque su
estudio no permitió unas explicaciones claras sobre la dificultad persistente en la
interpretación de homonimia en niños escolares se encontró que factores
metacognitivos básicos como la atención selectiva eran relevantes en sus
interpretaciones y que la dependencia del contexto es necesaria pero no suficiente
para hacer interpretaciones correctas. Mazzocco et al., (2003) apuntan como una
limitación en su estudio el no considerar el efecto de la ortografía en la identificación
e interpretación de la homonimia durante la lectura de los estímulos utilizados puesto
que este efecto ha sido estudiado con adultos lectores (Van Orden, 1987 citado por
Mazzocco et al., 2003). Los autores discuten el hecho de que los niños en cursos
52
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
escolares superiores tienen unos niveles de lectura muy variados y por ello no
manipularon experimentalmente la comparación oral vs. escrito con similares o
diferentes escrituras.
A diferencia de la lingüística, que considera el papel de la ortografía como
mecanismo de diferenciación de la homonimia, la psicología del desarrollo ha
estudiado prioritariamente los homónimos en el contexto del lenguaje oral y en niños
monolingües. Queda, por tanto, la cuestión del papel de la escritura en el desarrollo de
la comprensión de la ambigüedad creada por la situación de tener el mismo nombre
para dos referentes. Esta situación se puede extender a otras de potencial ambigüedad,
como la coincidencia del nombre entre dos lenguas diferentes (que algunos autores
consideran una situación de cognados, o cognates en inglés). En el caso de las lenguas
de la misma familia, como en las lenguas románicas, hay muchos ejemplos de
identidad, algunos de ellos son “falsos amigos” (es decir, ocurrencias similares de
forma a través de las lenguas pero que no coinciden en significado), otros derivan de
la misma raíz y comparten significado. También entre lenguas las ortografías suelen
recurrir a mecanismos de diferenciación, pero en algunos casos hay coincidencia de
forma y de significado, en oral y en escrito.
La incidencia de lo escrito en estas situaciones ha sido apuntada sutilmente en
estudios lingüísticos y del desarrollo. Suzuki (1977) ya planteaba una relación
intrincada entre lenguaje y escritura remitiendo al fenómeno de la homonimia como
un tipo de ocurrencia lingüística que es modificado en la mayoría de los casos por la
escritura como una resolución a la ambigüedad del lenguaje. Con posterioridad
Mazzocco et al., (2003), como se dijo anteriormente, también sugirieron la
importancia de considerar en futuros estudios el efecto de la ortografía en la
53
Capítulo 2: Evidencias empíricas en el estudio de las relaciones semántico-léxicas
identificación e interpretación de la homonimia. Por su parte, Vaca (1998) partiendo
de los estudios previos de psicogenética de la escritura (Ferreiro y Teberosky, 1979)
realizó un estudio con niños de habla española y francesa encontrando que en ambas
lenguas los niños proponían diferenciaciones a través de la ortografía para resolver el
problema de la ambigüedad de la homonímia. Teberosky (1999) realizó un estudio
con niños bilingües de español y catalán explorando los fenómenos de coincidencia
entre lenguas revelando hallazgos importantes de diferenciación gráfica.
En su estudio comparativo entre niños francófonos y niños hispanófonos entre
8 y 10 años, Vaca (1998) analizó las estrategias, recursos, criterios que utilizan al
escribir pares de homófonos. Los resultados evidenciaron respuestas de escrituras
idénticas de los pares de homófonos hasta escrituras diferenciadas. Los niños
produjeron incluso escrituras inventadas para palabras gráficas que no existen en
español (por ejemplo, yama/llama) utilizando varios recursos, existentes e
inexistentes en la lengua (por ejemplo, dobles eses, uso de combinaciones yh) o
acentos gráficos como marca diferenciadora (por ejemplo, lláma, llama, llamá).
Además, introdujeron co-texto para especificar la significación de las palabras (por
ejemplo, en el par homófono casa/caza, los niños escribieron <se casa>). Las
escrituras indiferenciadas fueron raras en estos resultados. Vaca (1998) relacionó
estos resultados con el tipo de conceptualización que los niños tienen de la escritura.
Niños con una conceptualización fonográfica escribieron palabras idénticas, porque
son idénticas desde el punto de vista fonológico. Los niños que produjeron escrituras
diferenciadas tenían una conceptualización cambiante: o bien se centraban en la
sonoridad de las palabras, o bien en la significación. Este autor concluye que los niños
aplicaron principios de diferenciación al encontarar o inventar medios gráficos para
54
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
ello siendo más o menos coherentes con un principio fonográfico de la escritura. Vaca
(1998) también comparó las dos lenguas mostrando que en francés y en español los
niños produjeron la misma sistematización de respuestas.
Siguiendo los presupuestos de las investigaciones del desarrollo del lenguaje y
los estudios sobre niños bilingües, Teberosky (1999) estudió niños preescolares de 4
años y medio a 6 años con diferentes niveles de conceptualización de escritura
intentando esclarecer si ellos asumían que cada palabra debe tener una forma escrita
distinta o aceptaban la duplicación en el caso de los homónimos. Los niños de sus
estudios eran bilingües de lenguas con la misma raíz románica (catalán/castellano) en
las cuales algunos nombres coinciden (por ejemplo, nombres de animales) en
escritura y en pronunciación. Encontró que cuando los animales tienen diferentes
nombres, los niños claramente superaron las restricciones en términos de mutua
exclusividad, tal y como lo apuntó Au y Glusman (1990), pero cuando se enfrentaban
a nombres de animales que coincidían en las dos lenguas, los niños no aceptaron
escribir el mismo nombre, incluso en niveles de escritura en el período alfabético. Los
niños produjeron soluciones de diferenciación gráficas a este conflicto, escribieron en
letra cursiva para una lengua y en letra de imprenta para la otra, usaron más letras o
cambiaron el orden de las letras para producir una diferenciación gráfica. Teberosky
(1999) concluyó que probablemente niños monolingües y bilingües rechacen la
homografía porque piensan las palabras escritas como “formas” o como “nombres” de
los objetos referidos, y no solamente como “sonidos”.
55
Capítulo 2: Evidencias empíricas en el estudio de las relaciones semántico-léxicas
2.4. Evidencias en el estudio de la antonimia y los contrarios
Como ya hemos referido brevemente en el primer capítulo, la antonimia
también ha sido objeto de revisión en su definición y naturaleza desde la lingüística y
retomada en los estudios de adquisición como también en el campo educativo. Se
mencionó que, desde la lingüística cognitiva, Croft y Cruse (2008) sostienen que los
contrarios no son solo una relación semántica entre ítems léxicos, sino que expresan
una relación dinámica construida cognitivamente por los hablantes, y por tanto éstos
se organizan según unas dimensiones conceptuales teniendo en cuenta la experiencia
de los sujetos. Ya la visión más clásica de Lyons (1977) considera las propiedades y
relaciones del espacio y tiempo, de movimiento de los objetos y de acciones del
sujeto, de procesos y posturas, y de valores cuantitativos y cualitativos y categoriales
del mundo como dimensiones que ayudaban a organizar los contrarios. Por su parte,
Paradis y Willners (2011) entienden los contrarios como un fenómeno de contraste
binario común en todos los tipos de modalidades comunicativas y registros, tanto
escritos como hablados. Para estas autoras el contraste binario es un principio
extremadamente poderoso en la organización de la percepción y la cognición, y
además, una herramienta eficiente en la argumentación, la narración, la explicación y
la descripción.
Las palabras contrarias o antónimos denotan relaciones de oposición que exigen
al hablante considerar conceptualmente la posibilidad de dos aspectos diferentes, pero
a la vez interdependientes. Por ejemplo, largo sólo puede ser considerado si se tiene
en cuenta el contraste efectivo con su par contrario corto dentro de la dimensión
conceptual de longitud. Esta particularidad de “oposición e interdependencia” ha
generado gran interés en el campo de la lingüística y de la psicolingüística.
56
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Desde la adquisición del lenguaje se ha mostrado que los contrarios ayudan al
niño pequeño en la comprensión del lenguaje del adulto. Por ejemplo, Clark (1993)
propone el principio de contraste léxico como una fuente de información para
entender la intención comunicativa de los adultos, contexto en que los niños asumen
para cada forma oral un significado diferente. En el caso de los contrarios, el niño
descarta que largo y corto sean lo mismo pero crea a la vez una representación
conceptual de interdependencia de esos dos estados. Así, la producción de contrarios
por parte del adulto en una situación comunicativa ayuda al niño a comprender formas
referenciales y ver cómo se relacionan. Tomasello (2003) abunda en la
argumentación, encontrando que los contrarios ayudan al niño en la identificación de
los referentes, en la especificación y en la extensión del significado de las palabras.
Otros autores también han señalado la precocidad de la comprensión de las
relaciones de contrarios. Por ejemplo, Kagan (1984) afirma que los niños no tienen
que ser enseñados explícitamente sobre los contrarios, sino que parecen esperar
encontrarlos. Los estudios de Carey (1978) y Murphy y Andrew (1993) demuestran
también que los niños entienden la polaridad de los adjetivos desde edades tempranas
y que los pares de términos antónimos se aprenden rápidamente.
En cuanto a la producción, Clark (1972) demostró que antes de aprender el
significado de las palabras los niños de entre 4 y 5 años, en un juego de palabras, ya
muestran habilidades de decir contrarios. Asimismo, Blanche-Benveniste y Ferreiro
(1988) mostraron que niños de 4 y 5 años en una situación de juego respondieron
mayoritariamente con contrarios cuando se le pedía “decir algo al revés”. Clark,
Carpenter y Deutsch (1995) encontraron que desde los 4 años los niños pueden
expresar funciones semánticas de negar o corregir una acción por medio de contrarios.
57
Capítulo 2: Evidencias empíricas en el estudio de las relaciones semántico-léxicas
De una manera más incipiente, se ha visto que incluso cuando los niños todavía no
mantienen en su léxico una pareja de contrarios pueden incluir la negación a manera
de precursor de uno de los pares de contrarios (caliente / no caliente). Paradis y
Willners (2006) interpretan la negación como una marca incipiente y previa a la
adquisición de los contrarios léxicos (por ejemplo, “no caliente” interpretado como
está frío).
Por otra parte, varios autores han señalado el papel relevante de los contrarios
en el input del lenguaje que los adultos dirigen a los niños, como también en la
estructuración de sus ideas y del discurso incluso desde la edad de los 2 años (Jones,
2002; Jones y Murphy, 2005). Además de frecuentes en el uso de los adultos en la
conversación cotidiana, los contrarios también aparecen en los juegos verbales y
canciones, en los cuentos y en las retahílas (Murphy y Jones, 2008).
El estudio de Shpresa (2014) indaga el rol y la función de los antónimos en el
lenguaje destacando -como lo hace Cruse (1986)- que la antonimia es la relación
semántico-léxica con más poder dentro de estas relaciones y, como tal, se usa para
expresar una oposición binaria en todas las modalidades y registros de comunicación
tanto en el lenguaje oral como en el escrito. Shpresa (2014) insiste en la relevancia de
los antónimos en diferentes áreas de estudio como la psicología, psicolingüística y
adquisición del lenguaje infantil y asimismo discute la función de los antónimos en el
área de la lexicografía y en la literatura. Asimismo, subraya que el proceso de
aparición de los contrarios es temprana, defendiendo que este tipo de palabras se
aprende en pareja lo que está relacionado con lo que Lyons llamó “la tendencia a la
dicotomía”. La autora señala que los antónimos se encuentran presentes en la vida
cotidiana y por tanto son parte esencial de la comunicación en diferentes
58
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
circunstancias. Apunta a que son útiles en herramientas concretas como los
diccionarios, los libros de texto, el lenguaje literario, la ficción, el arte visual, los
signos e iconos puesto que los antónimos se usan para diferenciar significados de
enunciados y sus estructuras son un recurso de un nuevo medio de comunicación.
Como podemos ver, la precocidad en la comprensión y producción de los
contrarios ha sido robustamente demostrada en estudios lingüísticos y evolutivos
atendiendo a un carácter más bien sintagmático de aparición, es decir, enfatizando en
la presencia de contrarios en el discurso cotidiano, en una mención de uso en las
locuciones como “esto no está ni frío ni caliente”, “se ha de subir y después bajar”.
Sin embargo, algunos autores han proclamado el carácter paradigmático de los
contrarios al aludir a que es una unidad aislable en el discurso y puede constituir una
representación aislada y potencialmente “emparejada” con otra realización lingüística:
largo/corto. Forman así un conjunto de ítems lexicales en pareja que se disponen en
listas propias del sistema estructural de la lengua. Esta potencialidad de organización
en un eje paradigmático aumenta la atención sobre la unidad diádica en sí misma e
implica una ayuda lingüística en el aprendizaje de vocabulario y la evolución de la
capacidad metalingüística.
Recordemos que Nelson (1977) encontró que este cambio de preferencia a
respuestas paradigmáticas se daba alrededor de los 5 ó 6 años y lo denominó “cambio
sintagmático-paradigmático”, sugiriendo que la evolución en las respuestas de los
niños demostraba un avance conceptual, que se explicaba por factores evolutivos de la
cognición. Otros autores, como Cronin (2002) y Watson (1995) en cambio, han
invocado la influencia de factores metalingüísticos y de aprendizaje del lenguaje
escrito en el cambio sintagmático-paradigmático. Por ejemplo, Cronin (2002)
59
Capítulo 2: Evidencias empíricas en el estudio de las relaciones semántico-léxicas
encuentra relaciones significativas entre el nivel de lectura y las respuestas
paradigmáticas de los niños, con independencia de su edad mental y cronológica,
argumentando que el aprendizaje de la lectura y escritura promueven el cambio
lingüístico y conceptual. Con este argumento se demuestra que los contrarios pueden
constituir también respuestas avanzadas en el plano paradigmático cuando se produce
una lista exhaustiva, por ejemplo en tareas complejas de inventarios de vocabulario
alrededor de los 6 años, y que ello coincide con el aprendizaje del lenguaje escrito.
En conclusión, las aportaciones lingüísticas y psicolingüísticas indican el caso
de los contrarios como una de las más robustas relaciones léxico-semánticas en la
organización del vocabulario y en la organización del discurso (Croft y Cruise, 2008;
Cruse, 1986; Fellbaum, 1995; Jones, 2002; Muehleisen, 1997; Murphy, 2003). En el
nivel léxico, el niño refuerza la asociación entre las dos formas de contrarios, en el
semántico aprende las diferencias mínimas relevantes y a nivel conceptual usa
categorías de oposición que organizan el mundo en dicotomías del tipo “cosas buenas
y cosas malas”, “cosas grandes y cosas pequeñas” (Murphy y Jones, 2008). Con
relación al avance conceptual, LLach y De Ribot (2010) encontraron que los niños
entre 5 y 6 años prefieren de manera mayoritaria los contrarios en comparación con
los adultos cuando se les plantea una tarea de elección entre diferentes estímulos
graduados de mayor a menor oposición. El hallazgo se interpretó como un indicador
de progreso en el aprendizaje conceptual debido a que los contrarios potencian el
contraste y la comparación.
Todos los argumentos anteriores llevan a considerar los contrarios como un
dispositivo muy precoz en la organización léxica y como un mecanismo cognitivo
primitivo (Cruse, 2010) puesto que los humanos mostramos una tendencia a
60
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
categorizar el mundo en contrastes dicotómicos (Lyons, 1977). En cambio, el
argumento de la relación con el aprendizaje de la lectura y la escritura da una
explicación más tardía de la organización exhaustiva del vocabulario en términos
paradigmáticos. Esta relación puede explicarse también a través de unas de las más
primitivas funciones de la escritura: las listas escritas como un dispositivo que
organiza y categoriza el conocimiento del mundo, desde las primeras escrituras
sumerias. Tal como lo ha mostrado Goody (1977) las listas y el ejercicio
paradigmático de hacer inventarios dentro de un dominio han sido un recurso propio
de lo escrito. Recurso que, como otros autores sostienen, también juega un importante
papel en el aprendizaje temprano del lenguaje escrito (Sepúlveda y Teberosky, 2008).
Aunque hay una aceptación general creciente de la relación recíproca entre
vocabulario y aprendizaje inicial de lo escrito (Justice, Meier y Walpole, 2005;
Sénéchal, 1997, 2006; Sénéchal y LeFevre, 2014), pocos son los estudios que
aprovechan esta función específica de las listas escritas, así como tampoco los
contrarios como contenido del aprendizaje de lo escrito.
2.5. Evidencias en el estudio de la hiperonimia
La consideración de la hiperonimia en los estudios de adquisición ha sido muy
relevante desde la década de los 80 cuando se iniciaron con ímpetu la reflexión y el
análisis del significado, su adquisición y comprensión. En concreto Nelson (1988),
con sus estudios sobre la elaboración de significado, dió relevancia al proceso de
categorización en el desarrollo del lenguaje como resultado del proceso de
instauración referencial hacia lo simbólico. Para Nelson las relaciones de sentido que
reflejan una organización de contraste paradigmático y que incluyen la hiponimia, la
61
Capítulo 2: Evidencias empíricas en el estudio de las relaciones semántico-léxicas
sinonimia y la antonimia se basan en otras relaciones conceptuales que derivan del
conocimiento sobre el mundo y el dominio de la categorización por parte del niño
como lo son las relaciones taxonómicas de hiperonimia e hiponimia. En otras
palabras, la elaboración del sentido se define en términos de todas aquellas relaciones
que se mantienen entre las propias palabras (Nelson 1988, p.30).
La evolución de esas relaciones semántico-léxicas de hiperonimia e hiponimia
tienen sus orígenes en la instauración de los procesos más incipientes en el desarrollo
del lenguaje y la comunicación como lo son la función referencial y la categorización,
configurando los elementos propios de conceptualización. En la consolidación
referencial, Tomasello (2003) critica las perspectivas asociacionistas que hacen
énfasis en los procesos de denominación y señalización por parte del adulto. Subraya
que en la interacción entre niño y adulto lo que es indispensable por parte del niño es
la segmentación del habla puesto que el adulto emite cadenas complejas de
enunciados orales y no solo nombres como etiquetas aislables. Realizando estos
intercambios complejos que van más allá de escuchar denominaciones y fijar los
objetos referenciales, el niño aprende progresivamente a categorizar. La
categorización es la segunda tarea en el aprendizaje de vocabulario y consiste en
ampliar la extensión del uso de las etiquetas aprendidas y aprender nuevas para los
mismos referentes de manera que se organicen en relaciones de primer y segundo
nivel, unas que agrupan y otras que especifican los referentes. Así, silla, sofá, banco,
asiento forman parte de la misma familia. La categorización es fundamental para el
conocimiento conceptual y coloca al conocimiento de las palabras en relaciones
jerárquicas (Teberosky, 2011).
62
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Es durante la etapa preescolar cuando el niño aprende que algunos nombres se
pueden categorizar como los animales o los objetos domésticos, pero no todos los
nombres: aprende que hay nombres contables y discretos y nombres no contables,
como el líquido y el peso. Así también entiende que no es lo mismo categorizar
objetos que acciones o propiedades, como las que son expresadas por los verbos y los
adjetivos (Teberosky, 2011).
Por tanto, el proceso de categorización permite percibir y conceptualizar el
mundo. La hiperonimia es una de las relaciones más básicas y de pronta aparición
gracias a los procesos de organización y categorización que permiten agrupar las
diferentes entidades en una misma representación unitaria sobre la base de unas
propiedades compartidas. Al inicio del proceso se trata de una conceptualización
incipiente, porque el proceso mismo es una consecuencia del aprendizaje del lenguaje.
Por otro lado, el proceso de dar nombres a los objetos, personas, acciones
comporta, como afirma Teberosky (2011), dos aspectos. Uno de ellos es la
denominación o la relación de fijación referencial en el enunciado del tipo “X es el
nombre de Y” o “X denomina un Y”; el otro aspecto hace referencia a la designación,
o la relación entre el nombre ya codificado y la cosa con la que se relaciona, como en
los enunciados “Y se dice X” “¿qué es un X?”. En esta relación, X es un nombre y Y
es un objecto. Siguiendo a Teberosky (2011) en la denominación la relación va de Y a
X y en la designación va de X a Y.
La designación y la denominación son dos aspectos necesarios en la
elaboración de la categorización, porque se trata de dar nombres a las entidades y
organizarlos en red a medida que estos procesos generan conceptualizaciones sobre
las propias entidades. El niño no solo está rotulando los objetos sino que ha
63
Capítulo 2: Evidencias empíricas en el estudio de las relaciones semántico-léxicas
comenzado a crear redes complejas de organización entre los conceptos que elabora a
través del lenguaje y lo hace a partir de la interacción. En medio de ella, los niños
designan objetos, acciones, entidades y dentro del discurso utilizan la denominación
que ya está codificada en la lengua.
Teberosky (2011) concluye que es así como en la situación normal de habla la
designación precede a la denominación. La designación es entonces un acto de
discurso, mientras que la denominación está en forma de lista. Como hemos
mencionado, Tomasello (2003) critica las concepciones que focalizan en las formas
basadas en el señalamiento y etiquetaje en el aprendizaje de vocabulario pues radican
en una forma pura de denominación alejada de la verdadera esencia de la producción
discursiva y de la comunicación natural. Las aproximaciones centradas
exclusivamente en la denominación, es decir del referente hacia la lengua, debilitan el
proceso de crecimiento de la masa léxica, puesto que el léxico de una lengua está en
el discurso y por ende en la interacción que ayuda a construir los nombres y los
referentes propios de la lengua (Petiot, 1997 – citado por Teberosky, 2011).
Los textos discursivos proceden de un proceso de construcción desde la
designación hacia la denominación y permiten que se hable en una misma situación
de “perro”, “el animal”, “el cachorro”, “el can”, “el perrito” etc. Esta posibilidad,
siguiendo a Reboul-Touré (2009) ofrece al crecimiento léxico que sea un tipo de
juego de construcción de categorías más que una lista de palabras.
Es así como la naturaleza de la hiperonimia se explica a partir de la
consideración de la categorización en el lenguaje y la coarticulación de los procesos
de designación y denominación en el proceso de dar nombres, organizar, etiquetar y
realizar taxonomías en la apropiación del léxico en red. Esta aproximación evolutiva
64
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
en la consideración de la hiperonimia nos lleva a pensar que en la adquisición y en el
aprendizaje del léxico será relevante no separar los procesos de designación y
denominación de otros aprendizajes del lenguaje como hablar, leer, escribir y a la vez,
“no descuidar el vocabulario en la ocasión de estos aprendizajes” Teberosky (2011).
Estas consideraciones orientaron un estudio previo sobre la hiperonimia en el
contexto del aprendizaje inicial del lenguaje escrito (Portilla y Teberosky, 2010) en el
que se pretendía observar qué hacía un grupo de niños de preescolar cuando se les
planteaba la compleja tarea de aprender el vocabulario de nombres de animales,
escribirlos y organizarlos en el espacio gráfico de una tabla con columnas y filas. Para
ello se diseñó una secuencia didáctica dentro del área de lengua en una clase de
educación infantil de cinco años en el que se planteaba una propuesta infusionada en
el aprendizaje de la escritura y el vocabulario. La experiencia se incluyó en un
proyecto más amplio de investigación basada en el diseño de secuencias didácticas en
el aprendizaje del lenguaje escrito (Teberosky et al., 2007).
Desde el punto de vista del proceso, las tareas de aprendizaje que se
programaron eran actividades encadenadas que comenzaron con una lectura de un
texto en voz alta por parte de la profesora, el reconocimiento de los nombres de
animales (en el texto y en tarjetas escritas), la identificación de la relación con una
ilustración de referencia, la organización de las ilustraciones en categorías
(categorización en términos de “X es un Y”, por ejemplo, “el salmón es un pez”), una
escritura de listas de nombres ya categorizados, la organización de un catálogo de
listas de nombres e ilustraciones, la disposición de las listas de nombres bajo un
hiperonímico y la elaboración de una tabla de doble entrada, con nombres, categorías
hiperonímicas y atributos.
65
Capítulo 2: Evidencias empíricas en el estudio de las relaciones semántico-léxicas
Desde el punto de vista del producto escrito los niños produjeron dos listas y
una tabla de doble entrada: una lista tipo catálogo, una lista de nombres escritos en
columna de un término y una tabla de doble entrada. Desde el punto de vista de la
organización entre los niños, todas las tareas se realizan en grupo y de forma pública
con exposición en las paredes de las listas como murales y con comentarios orales por
parte de maestra y niños sobre el proceso de aprendizaje.
A partir de la lectura en voz alta los niños eran capaces de identificar los nombres
en el texto, de extraerlos y de relacionarlos con las imágenes que se presentaban como
material complementario. La maestra preguntaba sobre el texto para la identificación
de la unidad lingüística “nombres de animales”. Con la introducción posterior de
imágenes y de tarjetas escritas con los nombres, la maestra orientó el trabajo didáctico
no sólo hacia el reconocimiento gráfico sino también hacia el lenguaje, en particular
hacia un procedimiento complejo de “denominación” (a partir de cada imagen – los
niños respondían a la cuestión de ¿qué es?), de “designación” (partiendo de cada
tarjeta escrita – respondían a la cuestión ¿cuál es un X?), de “denominación
superordinal” (sobre el conjunto de tarjetas respondían a ¿qué son todos juntos?) y de
“designación categorial” (a partir de las imágenes o de la escritura los niños
respondían a la cuestión de ¿qué es un Y?). Al exponer a los niños a estos
procedimientos se garantiza la consideración de la doble vía en términos de
denominación y designación y en términos de referencia a objetos (imágenes) o
nombres o a tipos. Con las tarjetas escritas, la maestra orientó básicamente el trabajo
de reconocimiento. Con las imágenes la maestra orientó el trabajo de denominación y
apareamiento entre referente y nombre. Con el conjunto de imágenes orientó el
66
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
trabajo de denominación superordinal y, finalmente, sobre los textos, el trabajo de
designación categorial.
En los productos escritos, los niños realizan categorizaciones incipientes a
partir de la discusión grupal y mediada por la maestra. Luego de la primera
categorización, con diferentes niveles de realización y después de un proceso de
negociación de significados sobre el nombre de cada categoría, se llega finalmente a
un modelo convencional de categorías.
Al inicio de la secuencia los niños manipularon principalmente imágenes de
los animales para introducir la denominación y los hiperónimos. En cambio, en este
momento final, los niños manipulan el dibujo como recurso para ilustrar la
construcción conceptual que han elaborado sobre categorización de clases de
animales, características relevantes y ejemplares pertenecientes a cada categoría.
Estos formatos avanzados permiten trabajar la producción escrita en sintonía con los
aprendizajes sobre el conocimiento del mundo a través de la categorización de los
animales.
2.6. Síntesis
Hasta aquí hemos presentado algunas de las evidencias en la investigación
sobre las relaciones semántico-léxicas que conforman el interés de esta tesis doctoral.
Los estudios previos aquí presentados sirvieron como los principales referentes en la
concreción de los objetivos desarrollados en esta tesis. En nuestro interés general por
estudiar el lenguaje desde su realización oral y escrita nos acercamos a los estudios
evolutivos de la comprensión de la sinonimia para comprender cómo los niños
preescolares activan mecanismos lingüísticos y cognitivos en ese proceso (Apperly y
67
Capítulo 2: Evidencias empíricas en el estudio de las relaciones semántico-léxicas
Robinson, 2002; Doherty, 2000, 2002; Doherty y Perner, 1998; Perner, Stummer,
Sprung, y Doherty, 2002). Además, los estudios que concibieron la presencia de
material escrito nos llevaron a concretar nuestros intereses desde una perspectiva
constructivista y psicogenética de la escritura. Los estudios de Doherty (2002) y
Doherty y Perner (1998) sobre sinonimia y homonimia consolidaron la perspectiva
sobre la interdependencia de los procesos metalingüísticos y metacognitivos y la
relevancia de estas relaciones semántico-léxicas como reveladoras de la competencia
lingüística y cognitiva del niño. Estos estudios promovieron una mirada diferente de
las relaciones semánticas desde el punto de vista evolutivo en la que nuestra cuestión
principal era si en la consideración de los niños preescolares se trataba realmente de
un sinónimo o de un homónimo.
Además de estos cuestionamientos iniciales nuestras expectativas de
investigación también se proyectaron a la integración de principios evolutivos del
lenguaje a propuestas de enseñanza y aprendizaje. Por su parte, los estudios previos
sobre contrarios (Jones, 2002; Jones y Murphy, 2005; LLach y De Ribot, 2010;
Murphy y Jones, 2008) nos llevaron a consolidar las características evolutivas y
lingüísticas de los contrarios y su potencial en el desarrollo del lenguaje general y su
influencia en la categorización conceptual. De cierta manera, estos estudios
promovieron nuestro interés por indagar procesos concernientes a su aprendizaje y
enseñanza en el contexto del aula. El caso del estudio propio de hiperonimia (Portilla
y Teberosky, 2010) nos permitió concretar propuestas en aula que tuvieron en cuenta
de manera explícita la enseñanza y el aprendizaje de léxico considerando la propia
competencia lingüística del niño y el momento evolutivo del aprendizaje del lenguaje
escrito.
68
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
En el capítulo siguiente abordaremos de manera explícita los objetivos
pretendidos en esta tesis doctoral no sin antes ofrecer los argumentos específicos
sobre nuestra perspectiva en relación con la adquisición del léxico, el aprendizaje
inicial de la escritura y su relación intrincada. Esta relación conlleva a mantener una
concepción específica sobre la naturaleza del lenguaje desde una perspectiva que
marca continuidad entre los procesos iniciales y una integración entre los diferentes
niveles de análisis del lenguaje que denota su complejidad.
69
Capítulo 2: Evidencias empíricas en el estudio de las relaciones semántico-léxicas
70
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
3.1. Introducción
En este capítulo se desarrollan argumentos a favor de un modelo de
continuidad entre los diferentes mecanismos que explican el desarrollo del lenguaje
inicial. Pero, al mismo tiempo, se señala el cambio o discontinuidad que el
aprendizaje y uso de lo escrito produce en ese mismo desarrollo. Desde este modelo
de continuidad y discontinuidad se defiende la integración entre las diferentes
perspectivas que han abordado el aprendizaje del léxico. También se destaca la
presencia e influencia del lenguaje escrito en el proceso evolutivo del niño en un
doble sentido, como contexto propicio para la continuidad de adquisición del léxico y
como medio de representación simbólica que crea un metalenguaje y un instrumento
de análisis del lenguaje de tipo metalingüístico (Olson, 2009). De esta manera, en este
apartado se presentan los siguientes temas:
La continuidad en el desarrollo del lenguaje.
La integración entre la adquisición del léxico y el desarrollo fonológico y
gramatical.
Los principios organizadores en el aprendizaje del léxico.
La perspectiva evolutiva e histórica de la escritura.
Las relaciones recíprocas entre el lenguaje oral y el lenguaje escrito en el
aprendizaje y enseñanza del léxico.
La cuestión específica del significado y la influencia de lo escrito.
Objetivos e hipótesis de los estudios empíricos de la tesis.
71
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
3.2. La continuidad en el desarrollo del lenguaje
La adquisición del lenguaje y el aprendizaje de la escritura y la lectura se han
abordado desde diferentes posicionamientos teóricos y empíricos. Los estudios
llevados a cabo en la década de los años 80 hicieron una clara distinción entre
adquisición y aprendizaje. Se relacionó el conocimiento de las reglas explícitas con el
aprendizaje y la actuación más espontánea con la adquisición (Fäcke, 2014; Krashen,
1981). De esta manera, los estudios se encaminaron por una parte hacia la adquisición
del lenguaje oral y, por otra, hacia el aprendizaje de lo escrito, teniendo influencias
diferentes en sus orígenes y disciplinas. Los estudios sobre adquisición del lenguaje
siguieron investigaciones desde la lingüística y la psicología, mientras que los
estudios del aprendizaje de lo escrito, en primera y en segunda lengua, estuvieron más
relacionados con la pedagogía y los métodos de enseñanza.
Sin embargo, en los últimos años, la distinción entre conocimiento lingüístico
y actuación se ha visto influida por el interés hacia la enseñanza de las segundas
lenguas y la escolarización de grupos poblacionales inmigrados, dados los cambios
demográficos producidos por los movimientos migratorios. Este énfasis ha conducido
a un acercamiento académico, pedagógico y cultural entre lo oral y lo escrito con
relación a las primeras y segundas lenguas. Es así como los cambios demográficos
han motivado numerosos estudios sobre el aprendizaje de segundas lenguas, con
actualizadas interpretaciones lingüísticas y psicopedagógicas (Fäcke, 2014), pero sin
llegar a promover nuevas tendencias en el campo de la didáctica del lenguaje escrito
en sentido pleno.
Dentro de los estudios sobre la adquisición encontramos, por ejemplo, la
importancia dada al contexto lingüístico en la adquisición inicial del lenguaje, dando
72
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
un mayor énfasis a la influencia de los recursos lingüísticos ofrecidos por parte del
adulto al niño, o lo que ha venido denominándose input lingüístico (Hoff, 2003).
También, desde este tipo de estudios centrados en la adquisición, se ha dado
importancia a la interacción entre diferentes modalidades del lenguaje (gestos, habla,
signos) y al impacto que tiene en el desarrollo considerar un enfoque multimodal en la
adquisición. Otro aspecto que se ha considerado es la integración de los diferentes
niveles de la lengua (sintáctico, fonológico, morfológico, léxico-semántico) (Bates y
Goodman, 1997) y que ha generado una visión integradora sobre la adquisición más
que componencial de la lengua. Asimismo, algunos estudios han señalado el papel de
las interacciones sociales en el proceso de adquisición (Tomasello, 2003).
En el contexto de la enseñanza de las segundas lenguas, donde desde hace
unas décadas se ha insistido en que la enseñanza no se trata de un ámbito
independiente de la lingüística ni de los contextos históricos o de los procesos
psicológicos (Fäcke, 2014), también se ha dado especial relevancia a la influencia del
input adulto y al léxico como un recurso decisivo en las diversas propuestas de
enseñanza. En este campo de enseñanza de segundas lenguas se ha insistido, por
ejemplo, en que el aprendiz reconozca la estructura interna del léxico y aprenda las
palabras en contexto (Baralo, 2003; Nation, 2001; Schmitt, 2000).
En el caso de los estudios sobre la lengua escrita, se han planteado una
cantidad importante de cuestiones de carácter metodológico (¿qué enseñar primero, a
leer o a escribir? ¿cómo enseñar las letras? ¿cómo estimular la correspondencia
fonográfica?) como también cuestiones alrededor de los aspectos relativos al
“código”, básicamente aspectos fonológicos, morfológicos o de conocimiento de
letras (por ejemplo, Fayol, 2014 o Foulin, 2005). También se han planteado
73
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
cuestiones más teóricas, como la discusión que en los últimos años se ha activado con
relación al modelo de lectura que la reduce a dos factores principales: la
decodificación y la comprensión lectora. Este modelo simple alcanzó una posición
fuerte internacional en el campo de la investigación y la enseñanza de la lectura
(Uppstad y Solheim, 2011). En el ámbito educativo, en las décadas de los 80 y 90 se
impusieron dos posiciones polarizadas sobre los métodos de enseñanza que originaron
un enfrentamiento o “guerra de lectura” entre los métodos fonéticos y los métodos de
lenguaje integral (whole language) aunque ahora se intenta una posición de
"alfabetización equilibrada" (Pressley, 2002).
A pesar de estos distintos caminos, en los últimos años varios autores se
cuestionan la relación entre lo oral y lo escrito, la existencia y carácter de una
interacción tanto en las primeras como en las segundas lenguas, así como si es posible
la integración de lo oral y lo escrito en el proceso de enseñanza y aprendizaje (Baralo,
1996; Tesch, 2014). De forma añadida, los estudios de carácter evolutivo del lenguaje
han planteado una perspectiva de continuidad en el desarrollo del lenguaje entre lo
oral y lo escrito, con una nueva mirada entre lo que se aprende y se adquiere y entre
los procesos cognitivos, sociales y emocionales que convergen en las etapas iniciales
del desarrollo y que determinan el establecimiento del sistema comunicativo y
lingüístico del niño. Aunque estos modelos tienden a ser más explicativos del
lenguaje oral y de los mecanismos que lo consolidan, se consideran también los
aspectos fundamentales en el encuentro con el lenguaje escrito como un sistema de
representación simbólica por medio del cual el niño sigue avanzando en su
conocimiento del mundo y en sus capacidades metacognitivas y metalingüísticas.
74
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Dentro de esta línea de integración podemos mencionar la propuesta de Shiel,
Cregan, McGough y Archer (2012) en uno de los informes sobre resultados actuales
de la investigación que tendrían que considerarse como indicadores en el currículum
en Irlanda y en el desarrollo de la práctica educativa de la escuela Infantil y Primaria.
Otra propuesta integradora es la de Hollich et al., (2000) en la que proponen una serie
de niveles que integran las diferentes teorías explicativas en el desarrollo del léxico
con los dispositivos y mecanismos que cada perspectiva defiende. El informe de Shiel
et al., (2012) expone un modelo inspirado en las aportaciones clásicas de Halliday
(1993) y Bruner (1999) y en él se destaca la relevancia de los contextos de desarrollo
y de los aspectos que activan la búsqueda de significación en la comunicación por
parte del niño en interacción con los adultos. Estos dispositivos no son sólo
capacidades aisladas que cumplen un calendario madurativo de aparición, sino que se
organizan en un entramado de factores internos y externos del sujeto en desarrollo
atendiendo a condiciones biológicas, sociales y culturales.
El input que ofrece el adulto al niño no puede considerarse sin su efecto en el
establecimiento de la intersubjetividad, la intencionalidad y la interpretación, como
dispositivos iniciales del lenguaje durante el primer año de vida. Después de este
primer año, y en el transcurso de los años preescolares, los autores del informe citan
los estudios que delinean un dispositivo conceptual por el que el niño aumenta su
experiencia con el lenguaje y reflexiona sobre ella. Con posterioridad, el encuentro
con el discurso académico y el lenguaje descontextualizado del currículum escolar
permite al niño la interpretación de los aspectos abstractos del significado (Shiel et
al., 2012).
Es así como en el desarrollo del lenguaje oral, Shiel et al., (2012) subrayan la
75
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
importancia de una fase de resignificación del lenguaje en la experiencia referencial
del niño gracias al conocimiento del mundo que paulatinamente se articula con el
desarrollo de la categorización. Dicha categorización reflejará la organización del
conocimiento proveniente de la experiencia infantil que se construye en un contexto
específico a través de los dispositivos iniciales del lenguaje. Además de los procesos
de categorización, la descontextualización del lenguaje promueve la búsqueda de
significados más allá de los presentes y fortalece la capacidad infantil para referir a
experiencias y a entidades no presentes en el contexto (Shiel et al., 2012). La
descontextualización del lenguaje que se da con el aprendizaje de lo escrito es un
nuevo escenario que ayuda en la creación de significados que serán necesarios en la
construcción de nuevos conocimientos y en la experiencia del niño con la educación
escolar.
Por su parte, Halliday (1993) y Painter (1999) plantearon que en el
establecimiento de la atención compartida y la descontextualización del lenguaje hay
una dinámica de construcción y de intercambio de conocimiento, lo que mostraría una
etapa más conceptual en el desarrollo del lenguaje y la capacidad del niño para
compartir su propia experiencia. Bruner (1999) y Halliday (1993) agregaron que el
uso descontextualizado del lenguaje es necesario para el acceso al lenguaje escrito y
para cualquier tipo de construcción de conocimiento, lo que abre el camino para una
perspectiva de continuidad en el plano evolutivo del lenguaje oral y escrito.
Ahora bien, además de los mecanismos más complejos de categorización y
descontextualización, el lenguaje es portador de una carga de representación
simbólica que impacta la conceptualización de la experiencia. Desde este punto de
vista, Painter (1999) sugirió que un primer nivel de representación simbólica refiere a
76
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
un uso del lenguaje para comentar, recordar y reportar la experiencia del entorno a
partir de un discurso directo que acompaña la acción y denomina el mundo
circundante. Un segundo nivel, más interno, hace referencia al uso del lenguaje para
reflexionar y mostrar conocimiento sobre la experiencia. Este es el caso por ejemplo
del uso de verbos mentales (como en “pensaba que”, “ella sabía que”). Painter (1999)
también recuerda que el segundo nivel más reflexivo y representacional del lenguaje
se relaciona con los efectos del lenguaje escrito en la comprensión del niño en los
primeros contactos con los textos en los que, como es esperado, las interpretaciones
iniciales que hace el adulto hacen referencia a “aquí dice…, aquí pone…”. Con ello
Painter ofrece un nuevo argumento de la continuidad evolutiva entre lenguaje oral y
escrito.
Retomando la propuesta de Shiel et al., (2012), que sigue los planteamientos
de Halliday y expone tres planos decisivos en el desarrollo del lenguaje y en la
búsqueda de significado, es evidente que en la construcción de significados en el
plano interpersonal o intersubjetivo se activan los primeros dispositivos para la
comprensión referencial. En un segundo plano más conceptual o ideativo, los niños
construyen experiencias y reflexionan sobre ellas sumando la habilidad de
categorización y de descontextualización del lenguaje. La descontextualización actúa
como una forma de representación de significados y su aparición la promueve por el
deseo del niño de iniciar comunicación con otros y expresar los significados. El plano
más complejo de construcción de significado de tipo proposicional o textual, descrito
por Shiel et al., (2012), supone la instauración del lenguaje como medio para
reflexionar en sí mismo. Despegar esta función proposicional requiere que el niño use
el lenguaje como un sistema simbólico, sintáctico y conceptual para construir ideas
77
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
nuevas y “libres de contexto”. Con posterioridad estos autores proponen que el
desarrollo narrativo, el lenguaje figurativo y el uso de la metáfora devienen de este
uso más reflexivo y representacional del lenguaje.
La propuesta de Shiel et al., (2012) sobre los tres planos fundamentales en la
significación del lenguaje delinean una continuidad en los procesos de adquisición
entre el lenguaje oral y el escrito, aunque lo escrito se aborda de manera sucinta y está
inscrito en la etapa de escolarización infantil. En el siguiente apartado
profundizaremos en esta perspectiva de continuidad en el desarrollo del lenguaje que
Shiel et al., (2012) defienden en un sentido más global del significado al tener en
cuenta, por una parte la integración de los diferentes niveles del lenguaje en su
desarrollo, la adquisición del significado como plataforma que activa el desarrollo
integral del lenguaje y, por otra, las aportaciones del lenguaje escrito en estas
adquisiciones. Desde una mirada de desarrollo, se sabe sin embargo que estos
procesos evolutivos están sujetos a las diferencias individuales y que está influenciado
por factores biológicos y ambientales, aspectos en los que no ahondaremos.
3.3. La integración entre la adquisición del léxico y el desarrollo fonológico y
gramatical
Bates y Goodman (1997) han insistido en una estrecha relación entre el léxico
y los aspectos fonológicos y gramaticales en el desarrollo del lenguaje. Según estas
autoras, los estudios sobre adquisición del lenguaje muestran que la evolución de la
gramática y el desarrollo fonológico son altamente dependientes del tamaño del
vocabulario.
78
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
En lo que respecta a la relación entre desarrollo fonológico y desarrollo léxico,
hay evidencia de una continuidad entre los sonidos del balbuceo y las primeras
palabras (Bates y Goodman, 1997). Estos sonidos tienden a ser predominantes en las
palabras significativas. La preferencia de ciertos fonemas indica que el desarrollo
fonológico y léxico interactúan de manera bidireccional, logrando que las primeras
palabras actúen como propulsoras del desarrollo fonológico. Se sabe que la
producción del lenguaje se inicia con el balbuceo hacia los 3 ó 4 meses, le siguen las
combinaciones vocálicas y consonánticas entre los 6 y 12 meses y que el habla
significativa suele emerger entre los 10 y 12 meses. Después de esta etapa, muchos
niños tardan semanas o meses en producir una palabra-frase. Al principio este ritmo
de vocabulario crece muy lentamente, pero luego hay una aceleración en el
crecimiento que algunos estiman hacia los 16 y 20 meses. Entre los 18 y los 20 meses
suelen aparecer las primeras combinaciones entre palabras, aunque al principio estas
combinaciones son de ‘habla telegráfica’. Algunos niños, hacia los 24 y 30 meses,
muestran un segundo “arranque” con la producción de morfosintaxis derivada de las
posibilidades que proporciona el avance fonológico y la masa léxica que se ha
acumulado. La interacción entre los aspectos del léxico y el desarrollo gramatical se
caracteriza por el pasaje de los sonidos a las palabras y a la gramática principalmente
entre los 8 y los 30 meses de edad. Este proceso de continuidad entre léxico y
gramática se da por una precedencia de la comprensión sobre la producción y una
cierta coincidencia en la producción entre las primeras palabras y la gramática (Bates
y Goodman, 1997).
Es así como entre los tres y los tres años y medio, muchos niños con un
desarrollo típico del lenguaje tienen un dominio básico de las estructuras
79
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
morfológicas y sintácticas de su lenguaje y sigue evolucionando, a partir de su propia
experiencia, el input recibido por el adulto y el encuentro con contextos diferentes al
familiar.
Bates y Goodman (1997) indican que el crecimiento de vocabulario y la
aparición de la morfosintaxis se caracterizan por saltos sucesivos que indican fases
diferentes de un proceso no lineal, que comienza con un estadio de primeras palabras
y que estalla en el desarrollo de la gramática en el segundo año. Esta relación no
lineal entre el desarrollo léxico y el gramatical ha sido central en los estudios del
desarrollo inicial del lenguaje, no sólo en los estudios de la lengua inglesa de Bates y
Goodman (1997) y de Marchman y Bates (1994), sino también en otras lenguas como
en los de Bassano (2000) y Serrat, Sanz-Torrent, y Bel (2004), (en francés, en
castellano y catalán, respectivamente). Estos y otros estudios cuestionan que la
adquisición inicial del lenguaje se estudie de manera aislada en relación con los
diferentes aspectos o niveles lingüísticos, como si su desarrollo ocurriera
independientemente sin interacción entre ellos (Serrat et al., 2010).
En dichos estudios se sugiere que el crecimiento del vocabulario precede al
desarrollo gramatical y que los avances en el componente gramatical se explican a
partir de los cambios en el desarrollo del léxico. Mientras el léxico aumenta en
cantidad y en especialización semántica, la gramática deviene organizada de manera
cada vez más compleja (Serrat et al., 2010). Es decir, las formas gramaticales serían
propiedades emergentes del sistema lingüístico, y si la medida y organización del
léxico crece, la calidad de la gramática emergente cambia. Este fenómeno de ‘masa
crítica’ de vocabulario explica una consolidación progresiva de una cantidad de léxico
necesaria para desarrollar un nivel particular de complejidad gramatical (Bates y
80
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Goodman, 1997) y que determina una fuerte relación entre los principios de
aprendizaje del léxico y la gramática (Goldberg, 1999).
De aquí pues que, a la edad de 5 años, el niño conozca más de diez mil
palabras diferentes y reduzca la tendencia a sobre generalizar o sub generalizar
significados de las palabras. Pero no solamente hay un incremento significativo en el
tamaño de vocabulario durante este periodo, sino que también se da un cambio en su
calidad que se evidencia en el incremento de la complejidad del sistema semántico:
incremento en la diversidad léxica (número de palabras diferentes usadas), densidad
léxica (la ratio de palabras contenido sobre el total del número de palabras),
complejidad léxica (frecuencia de palabras polisilábicas, por ejemplo) y desarrollo
interrelacionado de conceptos semánticos, clases semánticas, sinónimos, homónimos
y antónimos (Shiel et. al., 2012 p. 107). Adicionalmente, el encuentro con el lenguaje
escrito se convierte a la vez en contexto de ese incremento cuantitativo y de esa
reorganización cualitativa, dado que a través del contacto con los textos se hacen
posibles las instancias de aprendizaje de nuevo vocabulario, de fórmulas lingüísticas
no habituales en el habla cotidiana, incrementando la diversidad y complejidad
léxicas. Las relaciones semántico-léxicas se hacen más explícitas y frecuentes a través
de los textos provocando un mayor énfasis en su interpretación, comprensión y
posibilidades de incorporación al léxico productivo. Sin embargo, estas aportaciones
de lo escrito a la reorganización léxica no han sido ampliamente exploradas en
profundidad.
3.4. Los principios organizadores en el aprendizaje del léxico
Hollich et al., (2000) discuten que el aprendizaje del léxico se ha explicado
81
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
desde diferentes perspectivas al intentar cada una de ellas precisar de qué manera el
niño crea significado a partir de las influencias sociales y de sus propios mecanismos
cognitivos. Resuelven así el problema que enfrenta en hacer corresponder el lenguaje
con las entidades del mundo, objetos, situaciones, personas, acciones que lo rodean.
Ante las diferentes perspectivas y énfasis puestos por cada una de ellas, los autores
intentan delinear una propuesta integradora que recoge los principios cognitivos,
socio-pragmáticos y asociacionistas más relevantes en el aprendizaje del léxico. Con
esta propuesta, los autores también presentan una mirada de continuidad entre lo oral
y lo escrito sobre los mecanismos que actúan en este aprendizaje.
Con relación a los modelos cognitivos, la propuesta de Hollich et al., (2000)
retoma los principios o restricciones que diferentes autores han defendido como
explicativos del aprendizaje del léxico (Clark, 1983; Markman, 1989; Merriman y
Bowman, 1989; Slobin, 1973 y Waxmann y Kosowski, 1990, citados en Hollich et
al., 2000). Con relación a la perspectiva socio-pragmática, enfatizan en la influencia
de las interacciones sociales en contextos de desarrollo (Bloom, 2000; Carpenter,
Nagell, y Tomasello, 1998; Nelson, 1988; Tomasello, 2003). Y de la perspectiva que
denominan asociacionista, retoman la idea de las correspondencias directas entre
objetos y nombres que el niño realizaría en el proceso de aprendizaje (Smith, Jones y
Landau, 1996). En el primer capítulo hemos ofrecido muy suscintamente información
sobre el modelo de las restricciones y sociopragmático para señalar los aspectos más
relevantes en la comprensión de la sinonimia y la homonimia. Aquí ofrecemos una
visión más integradora a partir del modelo integrador de Hollich et al., (2000).
En concreto, el modelo explicativo de las restricciones o principios enfatiza en
los recursos cognitivos con los que el niño restringiría las entradas lexicales en la
82
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
correspondencia entre nombres y referentes (objetos, acciones y eventos). Para
explicar el aprendizaje de palabras desde la perspectiva socio-pragmática, en cambio,
se enfatiza tanto las interacciones comunicativas entre el niño y adulto como en los
contextos donde participan conjuntamente. Desde un punto de vista asociacionista se
defiende el papel de los mecanismos atencionales y de los procesos de memoria en el
número de veces que se produce una co-ocurrencia entre palabras y referentes, todos
factores que desde esta perspectiva serían determinantes en la adquisición de
vocabulario (Hollich et al., 2000).
Desde el primer modelo mencionado, el de las restricciones o principios
cognitivos, se han dado diferentes explicaciones sobre cómo el niño resolvería el
problema de correspondencia entre nombres y objetos. Por ejemplo, Slobin (1973,
1977) planteó el principio de correspondencia uno-a-uno como mecanismo cognitivo
del niño para relacionar una forma superficial y una estructura semántica subyacente
a esa forma. Por su parte, Markman (1989) propuso tres principios: el principio del
“objeto completo” (un nombre ha de referirse a un objeto completo), el principio
“taxonómico o de alcance categorial” (un nombre se extiende a una categoría de nivel
básico) y el principio de “extensibilidad” (un nombre se extiende a otros referentes
similares). Adicionalmente Markman y Wachtel (1988) propusieron el principio de
mutua exclusividad que se impone a la relación objeto-nombre desde la edad de 2
años y medio. Según esta restricción los niños harían corresponder solamente un
nombre nuevo a un objeto nuevo.
Por su parte, Au y Glusman (1990) estudiaron el principio de mutua
exclusividad en niños preescolares bilingües, encontrando que esta restricción se
mantiene dentro del uso de una lengua pero no cuando se usan distintas lenguas.
83
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
Según los hallazgos de estas autoras, entre los niños bilingües se relativizaría la
tendencia a asumir la correspondencia entre nombre nuevo y un objeto nuevo sino
que un nombre podría referirse al segundo idioma.
A estos principios generales, Clark (1990, 1993) agregó al aprendizaje lexical
una restricción pragmática: el principio de contraste. Según esta restricción, los
hablantes asumen que cualquier diferencia en la forma implica una diferencia en
significado, lo que orientaría a los niños en el aprendizaje de palabras. Si el niño oye
una palabra nueva, supondría que se refiere a un objeto que no es familiar. De lo
contrario el hablante usaría la forma que es convencional para el objeto familiar.
Retomando a Golinkoff, Mervis y Hirsh-Pasek (1994) los autores agrupan tres
principios fundamentales en un primer nivel evolutivo: el de referencia, de
extensibilidad y de objeto completo. Y, para un segundo nivel evolutivo se apela a
otros tres principios: el de la convencionalidad, el de categoría nombre-anónimo
nuevo y el de alcance categorial. Sin el principio de referencia es imposible
imaginarse el desarrollo léxico. Afirman estos autores que cuando los niños empiezan
a aprender las primeras palabras este principio está ya disponible: desde el primer año
los niños asumirían que las palabras refieren a algo. Pero sería hacia los 2 años que
este principio se sofisticaría con el principio de extensibilidad que parece estar
presente a partir de ese momento: los niños de esta edad pueden extender las
etiquetas nuevas aprendidas a otros objetos relacionados (Barret, 1978; Bloom, 1973,
citados por Golinkoff, et. al., 1994). Este principio supone que las palabras no
refieren a un solo ejemplar, como hacen los nombres propios, sino a categorías de
objetos. Sin embargo, los niños no están seguros sobre qué palabras se extienden en
la misma categoría taxonómica hasta que aparece el principio de alcance categorial en
84
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
el segundo nivel. Algunos estudios han confirmado que este principio también orienta
el hecho de que los niños hagan extensiones a objetos de forma similar (Smith, Jones,
y Landau, 1992). El principio de “objeto completo” permite que el niño haga
correspondencias entre las palabras y sus representaciones de los objetos.
Según Golinkoff et al., (1994) estos tres principios del primer nivel no
requieren un proceso lingüístico sofisticado, sino que pueden derivarse del desarrollo
cognitivo perceptual inicial y son esenciales para el inicio del proceso de aprendizaje
del léxico. El primer nivel de principios entonces es “forzado” por los principios más
sofisticados en el segundo nivel: el principio de convencionalidad promueve una
sofisticación al principio de referencia; el de alcance categorial sofistica al de
extendibilidad; y el de categoría nombre-anónimo lo hace con el de alcance del
objeto.
En el segundo nivel, el principio de alcance categorial explica cómo las
palabras nombran categorías taxonómicas primero en un nivel básico y luego en un
nivel superordinado (Golinkoff, Shuff-Bailey, Olguin, y Ruan, 1995, citado por
Hollich et al., 2000). El principio de categoría nombre-anónimo-nuevo explica cómo
se orienta al niño a buscar al objeto referente "anónimo" o “sin nombre” tan pronto
como escucha una palabra nueva. A través de este principio el niño determinaría cuál
objeto completo se corresponde con una nueva palabra.
Desde la perspectiva socio-pragmática, se enfatiza en el hecho de que los
niños se desarrollan en contextos sociales y, por tanto, son guiados por expertos en el
proceso de aprendizaje del léxico (Carpenter, 1998, citado por Hollich et al., 2000).
Desde este punto de vista, el input del contexto social sería el responsable de resolver
la ambigüedad en el proceso de determinación de la correspondencia entre nombre y
85
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
referente. Cuando los adultos perciben que el niño se interesa en algo proveen los
nombres de los objetos, ofreciéndole así las entradas léxicas apropiadas a la situación
de interacción. Por ejemplo, Baldwin y Tomasello (1998) proporcionan evidencias
que muestran que al final de los 2 años los niños utilizan claves sociales en el proceso
de aprendizaje lexical. En esta línea, los estudios anteriores de Tomasello y Barton
(1994) habían concluido que aproximadamente entre los 18 y 19 meses los niños eran
sensibles a las claves sociales. Desde esta perspectiva se considera el contexto social
como un motor que promueve de manera natural las posibles correspondencias entre
denominaciones y referentes. Tomasello (2003) argumenta que las habilidades como
la atención compartida, la interpretación de intenciones (intention reading) y el
aprendizaje cultural le proveen al niño la ayuda especial que requiere en el
aprendizaje de palabras. Tomasello (2003) resalta el valor de la lingüística cognitiva
al subrayar la importancia de varios aspectos que reposan en el background del
conocimiento cultural para descubrir y estructurar el significado de las palabras. Por
ejemplo, palabras que no son específicas de forma aislada sino que deben ser
comprendidas en el contexto de un amplio conjunto de actividades culturales. El
hallazgo más importante desde esta perspectiva es que la mayoría de palabras
requieren para su representación una red estructurada de sus usos interrelacionados.
De la propuesta integradora de Hollich et al., (2000) es posible concluir que la
consideración de los principios explicativos y organizadores de la adquisición del
léxico reducen la cantidad de información de la que los niños disponen en la situación
de “lo que una nueva palabra pueda significar”. Así, los autores aluden a que el
primer nivel propuesto (que agrupa los principios de referencia, de extensibilidad y de
objeto completo) ayuda en el inicio del aprendizaje de palabras y a que el segundo
86
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
nivel (que agrupa los tres principios de convencionalidad, el de categoría nombre-
anónimo nuevo, y el de alcance categorial) coincide con la explosión de vocabulario.
Como se ha visto, de acuerdo con nuevas perspectivas del aprendizaje del
vocabulario (Golinkoff y Hirsh-Pasek, 2000; Hollich et al., 2000; Shiel et al., 2012;
Teberosky, 2002; Tomasello, 2000) cuando se habla de la adquisición de vocabulario
no solamente se hace referencia al conjunto de palabras que los niños han acumulado
hasta una cierta edad sino que también se debe incluir indudablemente cómo los niños
y niñas hacen funcionar esas palabras dentro de la cadena hablada, cómo establecen
relaciones de significado entre ellas, de qué manera el contexto lingüístico es decisivo
para el significado, y de cómo construyen y reconstruyen las relaciones entre palabras
en dimensiones sintagmáticas y paradigmáticas de la lengua.
También se ha enfatizado en la necesidad de tener en cuenta ciertos marcos
que engloban los diferentes procesos en esta adquisición, tal y como Hirsh-Pasek,
Golinkoff, y Hollich (2002) propusieron, integrando los diferentes énfasis de las
diversas perspectivas evolutivas en un intento de comprender las influencias en el
aprendizaje de vocabulario. Por otro lado, tal y como Shiel et. al. (2012) proponen,
durante el desarrollo del lenguaje permanecen de manera transversal tres aspectos que
consolidan los avances en la capacidad del niño para crear e interpretar significados,
esto es, un énfasis interpersonal, un plano conceptual (o ideacional) y uno más
proposicional. Sin embargo, estos autores no consideran en sus propuestas de
integración y continuidad las influencias del lenguaje escrito de manera explícita y
detallada. No lo consideran a pesar de que hay evidencia de que los aprendizajes de lo
escrito provocan cambios a nivel cognitivo y lingüístico en el desarrollo psicológico.
87
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
Llegados a este punto es fundamental ofrecer una mirada de integración y de
continuidad de los efectos directos e indirectos del “encuentro” con lo escrito en el
aprendizaje, efectos que provocan al mismo tiempo, un cambio evolutivo o
discontinuidad en la complejidad de los mecanismos de aprendizaje del lenguaje. La
presencia del lenguaje escrito no va desligado de los procesos descritos desde un
modelo de continuidad, ni puede considerarse como un recurso externo de aprendizaje
técnico por parte del niño. Se considera más bien como un sistema de representación
simbólica de creación cultural, que el niño interpreta, construye y se apropia; y a la
vez, como artefacto cultural y cognitivo, que permite al niño avanzar en las funciones
psicológicas más complejas. En concreto, un artefacto que ofrece ciertas
especificidades a esa continuidad en el desarrollo del lenguaje. En lo que sigue
abordaremos detalladamente estas cuestiones.
3.5. Perspectiva evolutiva e histórica de la escritura
En el apartado anterior se planteó una perspectiva de continuidad entre los
procesos de adquisición del lenguaje enfatizando en su carácter social y cultural, y la
necesidad de contemplar una integración en los diferentes niveles de realización
lingüística del lenguaje. Se mencionó brevemente el carácter continuo y discontinuo
del “encuentro” con lo escrito y su repercusión cognitiva en la reorganización de los
avances lingüísticos infantiles.
Con la intención de profundizar en este modelo de continuidad y
discontinuidad en el desarrollo del lenguaje, a continuación presentaremos
argumentos en defensa de una perspectiva evolutiva sobre el aprendizaje del lenguaje
escrito, enfatizando su naturaleza como sistema de representación del lenguaje y no
88
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
como un código de transcripción del habla. A partir de este posicionamiento
epistemológico ofrecemos brevemente información sobre el proceso de construcción
infantil del sistema de escritura, las principales conceptualizaciones y criterios que
marcan este proceso antes de que los niños sepan escribir de modo convencional tal y
como lo dilucidaron las investigaciones psicogenéticas de la escritura. A continuación
se plantearán unas consideraciones relevantes sobre la relación de interdependencia
que el lenguaje escrito mantiene con el lenguaje oral en cuanto a sus unidades de
análisis y su organización, y se propondrá que la escritura se puede convertir en un
artefacto idóneo para analizar y repensar el lenguaje.
3.5.1. Lo escrito no es código del habla
Per Linell (1982) en su obra The written language bias in linguistic reconoce
que el lenguaje escrito tiene un estatus importante porque permite a las personas
avances en su desarrollo que serían casi imposibles de alcanzar sin su influencia. Por
ejemplo, en cuanto al aprendizaje del vocabulario este autor defiende que una parte
importante es habitualmente adquirida de los textos escritos y/o de las definiciones
verbales. Además, este autor hace una clara disertación en cuanto a las relaciones
entre el lenguaje hablado y el escrito, advirtiendo que es necesario ser cauteloso
respecto a las posiciones que intentan “convertir el habla en escritura” puesto que la
escritura es un sistema que no puede preservar todas las variaciones presentes en el
habla natural (Linell, 1982).
Por su parte, Blanche-Benveniste (2002) sostiene que solamente las disciplinas
que otorgan una función de código a lo escrito postulan su invariabilidad, porque
siguen la tendencia de concebir la lengua como un sistema homogéneo, cuando en
89
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
realidad la heterogeneidad está inscrita en la propia naturaleza del fenómeno
lingüístico. Es decir, para estos autores lo escrito es irreductible a un código.
Sin embargo, rechazar la perspectiva de la codificación del habla en la
escritura no equivale a rechazar la existencia de relaciones entre ambas modalidades
del lenguaje. A diferencia de las posiciones de ruptura que tradicionalmente se
mantuvieron entre el desarrollo del lenguaje oral y el aprendizaje del lenguaje escrito,
distribuyendo los procesos en la separación entre adquisición y aprendizaje, en esta
tesis doctoral se sostiene su continuidad. A favor de dicha continuidad, vamos a
presentar argumentos que manifiestan la existencia de relaciones de interdependencia
entre lo oral y lo escrito. La continuidad es incompatible con la visión del “código”,
porque para codificar el habla sería necesario primero su adquisición y luego el
aprendizaje de las reglas del código para ponerlo en función de lo oral. Los
argumentos que se desarrollarán a continuación definen las líneas teóricas que
consideramos sobre la perspectiva evolutiva del lenguaje oral y el lenguaje escrito.
El lenguaje escrito mantiene una relación de continuidad con el desarrollo del
lenguaje oral y asimismo una especificidad que genera un cambio o “ruptura” en el
proceso. Pero esto no significa que, en el plano teórico, lo escrito represente de
manera unívoca las unidades del lenguaje hablado sino que se establece entre ellos
definidas relaciones de interdependencia. En las décadas de los 80 y 90 importantes
estudiosos discutieron y alertaron sobre el asunto de representatividad de lo oral en lo
escrito (Blanche-Benveniste, 1998; Linell, 1982; Olson, 1998 entre otros) pero
todavía en las disciplinas prácticas y teóricas como en la didáctica, en la lingüística y
en la psicología, pueden encontrarse posicionamientos a favor de las ideas de
codificación entre el lenguaje oral y el lenguaje escrito, en los que se considera a lo
90
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
escrito como un simple instrumento de transposición de la lengua, sin que ejerza
ninguna influencia sobre ella (Blanche-Benveniste, 2002).
Desde el análisis de la caracterización de las lenguas naturales, (Linell 1982,
2012) defiende la no correspondencia unívoca entre las expresiones lingüísticas y su
significado, puesto que las lenguas no serían códigos estrictos desligados de los
factores contextuales implicados en esta relación. El posicionamiento de
correspondencia “uno-a-uno”, motivado por las perspectivas más estructuralistas de la
lingüística y por los modelos componenciales, no es fácil de asumir si consideramos
la realidad pragmática del lenguaje, que muestra que los enunciados pueden
interpretarse de diferentes maneras según las diversas situaciones, contextos y
hablantes (Linell, 2012). Esta idea del carácter “situado” en el uso del lenguaje está
arraigada en los paradigmas dialógicos y en los modelos de aprendizaje por el uso de
la lingüística, y en las ideas pragmáticas y socio-constructivistas de la psicología. En
cuanto a lo fonológico, Linell (1982) no niega la relación entre el valor sonoro y la
representación gráfica dentro de la lengua y que se origina dentro de un cierto
continuo de estabilidad, pero se aleja de la insistencia del estructuralismo al
considerar que las unidades del sistema son invariables puesto que lo oral no es
representado en su totalidad por lo escrito.
El término de “variación” es utilizado por Linell (2005, 2012) para subrayar el
carácter cambiante del lenguaje y la necesidad de incluirlo dentro de los análisis de la
lengua y de este modo disuadir la concepción de “lengua perfecta” que ha dominado
la investigación lingüística. Asimismo, defiende que las ideas sobre el lenguaje son
penetradas indudablemente por nuestras experiencias con el lenguaje escrito y que, de
hecho, en el análisis lingüístico desde las aportaciones saussureanas, la escritura ha
91
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
supuesto un sesgo en el estudio de la lengua (Linell, 2005). Esta idea del sesgo de lo
escrito, como recoge Linell (1982), tiene que ver con dos razones: la primera razón es
que durante el estudio de la lengua el instrumento de análisis ha sido básicamente a
través de su representación escrita y, la segunda razón, el lenguaje escrito también ha
servido como metalenguaje, es decir, como el lenguaje de la descripción lingüística.
La primera razón la vemos si consideramos que el análisis sobre los
fenómenos lingüísticos, ya sean orales o escritos, se formulan por un medio escrito en
sentido amplio (textos, figuras, diagramas, listas) lo que demuestra una cierta
limitación para conceptualizar y teorizar sobre el lenguaje en sí, ya que depende
indudablemente de las posibilidades de metalenguaje del lenguaje escrito. En última
instancia, los datos de los análisis han sido siempre trasformados en lenguaje escrito.
Sin embargo, como apunta Ferreiro (1999), Saussure expulsó la escritura del territorio
de la lingüística en uno de los capítulos de su Curso de Lingüística General,
afirmando que “la escritura impide ver la lengua; no es un vestido sino un disfraz”
Asimismo, Bloomfield en 1933 compartió esta visión alegando que “la escritura no es
lenguaje, sino simplemente una manera de registrar el lenguaje mediante marcas
visibles” (Ferrerio, 1999 p. 57).
Si ahondamos en la dicotomía lo oral frente a lo escrito y en sus elementos de
interdependencia, como lo han demostrado varios autores, la escritura es “selectiva”
(Blanche-Benveniste, 2002; Ferreiro, 2002; Linell, 1982, 2013; Olson, 1998). Por
ejemplo, muchas propiedades fonéticas presentes en el habla no llegan a ser
“codificadas”, sólo se seleccionan algunas porque la variación natural del habla ha
llevado a un criterio económico de los sistemas escritos, promoviendo la convención
y la estandarización de la ortografía, con las repercusiones obvias sobre la conciencia
92
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
lingüística de la fonología y del habla que dichas representaciones ortográficas
promueven. En algunas lenguas resulta evidente que todas las realizaciones orales no
mantienen una sola representación escrita, sino que una unidad gráfica puede
emplearse para diversas unidades fonéticas y viceversa. Las formas escritas no son un
código para las formas fonéticas ni tampoco las letras se corresponden con los
fonemas.
Comparado con el lenguaje escrito, Linell (1982) afirma que el lenguaje
hablado tiene una conceptualización diferente en términos de unidades constituyentes
(fonemas y prosodia vs. letras y diacríticos). Para Linell (2013) el habla de ninguna
manera es traducida por lo escrito como un código estricto, no se trata de una
correspondencia como en el caso de letras y signos del código Morse. De la misma
forma, Hagège (1985, citado por Ferrerio, 1999) recuerda que la lengua escrita no es
una lengua oral transcripta y afirma que la adquisición de la escritura no es la
adquisición de una técnica para transcribir la oralidad.
Sin embargo, Linell (1982) argumenta que el lenguaje oral y el lenguaje
escrito no son completamente diferentes en su naturaleza. Las diferencias serían más
graduales que absolutas. Por ejemplo, la estructura y uso del lenguaje escrito es
derivado de las propiedades del lenguaje oral. No obstante, las diferencias entre las
dos modalidades tienen importantes consecuencias.
Uno de los aspectos propuestos por Olson (1998), en cuanto a la distinción
clara entre lenguaje oral y lenguaje escrito, recae en la consideración de la autonomía
total de los textos escritos con relación a la fijación del significado. Linell (1982)
también encuentra que esta autonomía no puede ser totalmente estricta, pero defiende
93
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
que los textos escritos son relativamente más autónomos que los diálogos orales. En
esta línea, parece tácito asumir, como discute este autor, que lo que es cierto para el
texto escrito lo sea también cierto para un enunciado oral, como si la distinción entre
enunciados no fuera libre de controversias o sin problemas en su transposición de un
medio a otro. Blanche-Benveniste (2002) también discute esta no correspondencia
entre lo oral y lo escrito cuando recuerda que el concepto de “palabra” surge de la
experiencia con la escritura y no se encuentra nada equivalente en lo oral,
entendiendo “palabra” como una unidad de significado separada entre blancos.
Blanche-Benveniste (2002) afirma que el concepto de “código escrito” ha
reducido la función de la escritura a la de un instrumento de transposición de la
oralidad. Recuerda los argumentos históricos que desarrolla en su obra para rebatir
ese posicionamiento (el surgimiento del concepto de palabra con la escritura), la
incorporación progresiva de los signos de puntación hacia finales del siglo XVI, la
distinción entre los aspectos de pronunciación de la lengua hablada y su
representación en lo escrito). Sin embargo, Blanche-Benveniste no solo aboga por los
argumentos históricos. Ella da relevancia a la actividad psicológica que demuestran
niños y adultos no alfabetizados cuando se enfrentan a la tarea de leer y escribir
señalando que en este encuentro se gestan representaciones complejas de la lengua
escrita que incluyen cualidades formales y culturales. Estos argumentos resultan
evidentes en otras investigaciones relevantes (Ferreiro, 1983, 1991, 2002a) que
también se oponen a la idea de la lengua escrita como un mero “código gráfico”.
Entre los aspectos de relación entre lo escrito y la significación a nivel
semántico, también encontramos una representación específica adjudicada a lo
94
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
escrito. Blanche-Benveniste (2002) defiende que los usuarios se preocupan por
encontrar en la ortografía una representación estable del significado. Y es así cómo,
para mantener estable el significado, los usuarios intentan mantener “la misma
escritura” en correspondencia con los “mismos sentidos” (Blanche-Benveniste, 2002,
p. 21). Dice Blanche-Benveniste que aunque lo oral varíe, hasta el punto en que un
mismo sentido se encuentre distribuido entre dos pronunciaciones diferentes, le
corresponde a la escritura recuperar la estabilidad a través de la ortografía.
En resumen, desde el punto de vista psicológico, esta posición centrada en
el código niega al niño como constructor y revisor de sus propias concepciones acerca
de la representación escrita, lo que es evidente cuando el niño encara lo escrito como
un objeto de conocimiento. Para el niño, lo que se escribe inicialmente son nombres y,
para leer nombres, hace falta una cantidad suficiente de letras con una cierta variedad
interna (Ferreiro y Teberosky, 1979; Teberosky, 2000). Más adelante desarrollaremos
esta línea evolutiva que se origina en el propio curso del desarrollo del lenguaje y en
el encuentro con el mundo escrito.
Otro aspecto en el que se cuestiona la relación entre lo oral y lo escrito se
halla en el tratamiento de las unidades de la lengua. Siguiendo a Teberosky (2000), la
repercusión de no asumir la especificidad de lo escrito en relación con relación a lo
oral tiene una fuerte repercusión sobre la consideración de las unidades de cada
lengua. Si lo escrito es una transcripción de lo oral, entonces se asumiría que las
unidades de lo escrito ya están dadas para el niño y que por tanto no hace falta
ninguna construcción conceptual por su parte. Paradójicamente, esta postura ha hecho
que las unidades de lo escrito se proyecten sobre lo oral desde una tendencia
normativa, por ejemplo, la consideración de la unidad “palabra” para referir a las
95
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
unidades orales y escritas, como si fueran homogéneas, cuando ha sido concebida a
partir de la experiencia con lo escrito.
Según Veldhuis y Kurvers (2012) se ha discutido desde el principio del siglo
XX qué unidades de la lengua constituyen las unidades básicas de la segmentación y
de procesamiento. Por ejemplo, una serie de estudios experimentales sobre conciencia
metalingüística en los niños pequeños ha mostrado que los niños pueden no
segmentar explícitamente el discurso en unidades con las fronteras de las palabras
hasta la edad de 7 años.
También a nivel oral, y dentro de la lingüística cognitiva, varios tipos de
unidades se han propuesto a su vez como las unidades básicas funcionales de
procesamiento del lenguaje. Por ejemplo, Tomasello (2003) ha sugerido que las
unidades que la gente analiza y produce pueden corresponder a palabras sueltas, pero
también pueden ser unidades de varias palabras (sintagmas) unidades esquemáticas
(construcciones con algunos elementos fijos) y unidades esquemáticas (patrones,
frases hechas, expresiones fijas), en función de su frecuencia de ocurrencia.
Tomasello (2003) sostiene que los niños pequeños utilizan tales unidades
prestablecidas como base para sus expresiones. Esto sugiere que las unidades de
varias palabras tienen realidad psicológica y que es sólo cuando los niños crecen y
adquieren la alfabetización que vienen a darse cuenta de que el lenguaje se puede
dividir en partes más pequeñas, como la palabra convencional o en fonemas (Homer,
2000; Homer y Olson, 1999; Olson, 1998).
Para dar cuenta de esta aparente falta de conciencia metaléxica, Veldhuis y
Kurvers (2012) proponen la diferenciación entre tareas online y offline. Estos autores
dicen que al principio se da un tipo de conocimiento que se procesa
96
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
inconscientemente y de forma implícita, que denominan online, por oposición al tipo
offline y explícito de conocimiento y de análisis de las unidades lingüísticas
requeridos por la escritura. Este último es el que se relaciona a menudo con la
alfabetización y se evalúa en las tareas de conciencia fonológica. Después de estas
consideraciones sobre la dependencia e independencia de las unidades en lo oral y en
lo escrito y algunas consideraciones de su relación, abordaremos las ideas de corte
más psicogenético en el que se resalta la conceptualización del niño sobre las
unidades de lo escrito.
3.5.2. La conceptualización infantil del sistema de escritura
La trayectoria evolutiva con lo escrito se inscribe dentro de los aprendizajes
simbólicos. Uno de los principales problemas que encaran los niños pequeños es
aprender a elaborar el sentido de los símbolos y de los artefactos simbólicos. Varios
autores plantean actualmente un marco para el desarrollo simbólico de lo que
DeLoache ha definido como el problema de la “representación dual” (DeLoache,
1995, 2000). DeLoache (1995) sostiene que la representación dual consiste en la
habilidad para representar un símbolo como un objeto presente y como la
representación de algo más. Según DeLoache (1995, 2000) esta habilidad es
progresiva y se alcanza alrededor de los 3 años. En el caso de algunos símbolos, la
representación dual es más saliente, pero en otros, como en el caso del lenguaje,
puede ser difícil para los niños percibir algunas representaciones al mismo tiempo
como símbolo y como objeto. Pero, al mismo tiempo, como sostienen Homer y
Nelson (2005), el lenguaje tiene la potencia de proveer la distancia cognitiva que
permite ver los objetos como símbolos, mientras que la escritura provee al lenguaje la
97
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
distancia cognitiva que permite que las formas lingüísticas sean “objetos del
pensamiento”.
Homer y Nelson (2005) afirman que un símbolo llega a convertirse como tal
cuando se ajusta a los patrones sociales. Para los autores otros elementos del símbolo
que destacan son la parte de una red interconectada de significados y que implica que
el significado no solo deriva del mundo, sino de sistema simbólico en sí mismo como
en el caso del lenguaje. Desde la perspectiva del desarrollo infantil, los primeros
símbolos que el niño adquiere de un sistema simbólico como el lenguaje no serán
inicialmente simbólicos, sino que empezarían siendo icónicos y luego se
desarrollarían en un completo sistema simbólico.
El paso de lo icónico a lo simbólico, en el proceso de la adquisición de
palabras, puede entenderse al considerar que las primeras apariciones de una nueva
palabra para el niño tienen una vinculación con su experiencia previa. El niño trae a
su mente diferentes experiencias o aspectos específicos del contexto en los cuales
escuchó previamente las mismas palabras. Cuando el niño desarrolla un número de
relaciones significativas, la palabra no estará relacionada sólo con un objeto o evento,
sino que también guardará relación con otras formas lingüísticas (Homer y Nelson,
2005). Estos autores comentan que probablemente durante los primeros años las
palabras que aprenden los niños retengan un carácter de índice por varios años.
Como un sistema de representación simbólica, la escritura supone una carga
cognitiva y social importante en su adquisición. En su aprendizaje, Ferreiro y
Teberosky (1979) plantean aspectos comunes en “niveles de alfabetización inicial” (o
niveles de conceptualización de la escritura) que la investigación ha mostrado en
diferentes lenguas. Ferreiro y Teberosky (1979) interpretan que la escritura no es
98
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
inicialmente entendida como simbólica, sino que los primeros intentos de los niños al
escribir tienen una naturaleza icónica. En las primeras escrituras los niños mantienen
el significado a través de relaciones icónicas de los objetos (básicamente en relación
con el tamaño: a un objeto grande, le corresponde una escritura con muchas grafías).
Los niños pequeños alteran las propiedades de lo que escriben en correspondencia con
las propiedades de los objetos que ellos intentan representar por escrito.
Por su parte, DeLoache (1995, 2000) argumenta sobre la dificultad que tienen
los niños para comprender la naturaleza dual de los signos y propone que la dificultad
para los niños pequeños consiste en considerar al mismo tiempo las dos caras del
signo, el objeto y la representación. DeLoache (2010) argumenta en su artículo Less is
more que cuanto más atractivo el aspecto del objeto, menos saliente será el aspecto de
representación. Una vez que el lenguaje comienza a ser simbólico para los niños esta
capacidad empieza a emerger, pero este es un logro gradual y difícil: en el caso del
lenguaje, pensar sobre sus propiedades gráficas o conciencia metalingüística. La
representación de un segundo medio facilita esta habilidad: en el caso de los
artefactos simbólicos el segundo medio es el lenguaje, y para los signos lingüísticos,
el segundo medio es la escritura.
Estos argumentos subrayan que la capacidad de considerar los dos aspectos del
signo requiere de experiencias simbólicas previas y el incremento en el desarrollo en
una cantidad básica de la información que el niño puede mantener en la mente. Las
representaciones pueden variar según el grado de abstracción, desde las más
imaginativas hasta las más abstractas, como las fórmulas algebraicas. Los niños
desarrollan esta capacidad, llegando a la representación dual y simbólica, cuando los
objetos pueden ser representados por entidades físicas y como la presentación de algo
99
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
diferente a través de símbolos (Callaghan, 1999; DeLoache, 1987; Homer y Hayward,
2008; Homer y Nelson, 2005).
Durante este proceso de desarrollo simbólico, también pueden llegar a
construir múltiples representaciones de un mismo objeto o reconciliar dos
representaciones en conflicto del mismo objeto, por ejemplo una habilidad que
subyace a la adquisición de la teoría de la mente (Astington y Jenkins, 1999;
Callaghan, 1999). Ello es posible gracias a la consideración de otras perspectivas y a
la flexibilidad que permite al niño ver un objeto a la vez como símbolo y como objeto
en sí mismo, o de conciliar dos perspectivas. La adquisición del lenguaje y de la
alfabetización juega papeles importantes en este desarrollo de esta flexibilidad y de la
integración de múltiples aspectos de la representación.
En particular, lo escrito altera el funcionamiento cognitivo de muchas
maneras. Uno de los dominios es la conciencia metalingüística y la habilidad para
entender el lenguaje como un sistema de símbolos. Es evidente que a un nivel
implícito (e inconsciente) comienzan a desarrollarse algunos aspectos de la conciencia
metalingüística, por ejemplo la detección de errores o el reconocimiento de patrones
en el habla espontánea (Karmiloff-Smith, 1994; Landsmann y Karmiloff-Smith,
1992). Pero la conciencia explícita para comparar dos palabras ocurre con la
alfabetización (Homer y Olson, 1999; Vernon y Ferreiro, 1999). Una explicación es
que lo escrito provee al niño de una forma fija que permite comparar simultáneamente
múltiples perspectivas, así como la percepción de las propiedades del objeto y del
símbolo del objeto al mismo tiempo (Homer y Hayward, 2008; Love, 2004).
Teberosky (1992) advierte que el reconocimiento y la producción del
lenguaje escrito es independiente de su manifestación gráfica. Sin embargo la
100
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
influencia del artefacto gráfico condiciona los procesos de producción. Los niños
preescolares son capaces de reconocer y reproducir características del lenguaje escrito
pero no saben escribir convencionalmente ese lenguaje. Ese “no saber”, en palabras
de Teberosky (1992), no equivale a no tener ninguna noción de lo que se escribe.
Aquí nos vamos a referir no a la totalidad de los saberes del niño sobre el lenguaje
escrito, sino a aquellos contemporáneos a los primeros momentos en que se enfrenta a
las marcas gráficas y a sus posibilidades de producción (tal y como refirieron Ferreiro
y Teberosky, 1979; Ferreiro, 1997, 1999, 2002a; Teberosky, 1992).
En ese encuentro inicial con lo escrito, el niño se interesa por la distinción
entre los elementos y las totalidades de las marcas escritas. Su atención se centra en
definir las reglas de composición que conducen a obtener totalidades potencialmente
interpretables, es decir, series de letras donde “puede decir algo” (Ferreiro, 1999,
p.15). Los organizadores básicos en la comprensión inicial de lo escrito y sus
posibilidades de producción son el principio de cantidad mínima y el principio de
variedad interna de los elementos, tal y como lo describieron Ferreiro y Teberosky
(1979). En el momento en que el niño descubre la relación entre los elementos y su
globalidad en un conjunto de grafías, su sensibilidad les conduce a establecer la
hipótesis de que en lo escrito debe haber una cierta cantidad mínima de grafías (entre
2 y 3 grafías) para que pueda atribuirse un significado. Para el segundo organizador
básico, las grafías no deben repetirse en la serie. Este principio puede presentarse de
forma rigurosa o atenuada, es decir, los niños pueden no aceptar ninguna repetición, o
pueden aceptar alguna repetición pero no en posición contigua (Ferreiro y Teberosky,
1979; Teberosky, 2000). Estos dos criterios de variación cuantitativa y cualitativa
permiten al niño constituir “las totalidades comparables pero no diferenciables”
101
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
(Ferrerio, 1999) o, en otras palabras, permiten comparar entre escrituras espontáneas
y saber cuándo dos series de letras pueden recibir o no la misma interpretación.
Las construcciones conceptuales que el niño elabora a partir de los criterios
de análisis de las totalidades y los elementos están dirigidas a comprender el modo en
que éstas se organizan y se componen. Las totalidades organizadas y compuestas de
ciertos elementos son entonces para el niño como “nombres” lo que se consolida entre
los 4 y 5 años de una manera consistente cuando el niño considera lo escrito (Ferreiro
y Vernon, 1992). Es así como en lo escrito, como señala Teberosky (2000), los niños
usan la información sintáctica para diferenciar dibujo y escritura (“es un león” y “dice
‘león’”). Con ello, el niño distingue dos tipos de designaciones: la de un dibujo y la
designación representada en lo escrito. Para el niño lo escrito es “el nombre de ese
dibujo”. Teberosky (2000) plantea que esta “hipótesis del nombre” proviene de la
fuerte función referencial. La autora cita a Blanche-Benveniste (1992) para recordar
la estabilidad que posee esta unidad, además de ser uno de los elementos lingüísticos
más segmentables del enunciado oral, por lo que se podría explicar el hecho de que se
constituya en el prototipo de lo escribible para el niño. Como podemos inferir, a los
niños les ocurre algo semejante a lo sucedido durante la historia de los estudios del
lenguaje: comienzan a analizar la lengua con motivo de la alfabetización y utilizan
como metalenguaje los elementos provistos por la escritura.
En el proceso de descubrimiento de lo escrito, los niños usan un número
inicialmente limitado de formas gráficas que, por combinatoria y siguiendo los dos
principios de variabilidad interna y cantidad mínima, obtienen un número indefinido
de series de escrituras. A partir de este primer nivel de elaboración conceptual sobre
el sistema de representación de la lengua escrita, el niño atraviesa un largo y
102
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
minucioso trabajo cognitivo que precede al período de fonetización de la escritura que
supone el vínculo analítico con la lengua oral (Ferreiro, 1999 p. 16). En este
momento, el análisis que despliega el niño no es sobre unidades mínimas como el
fonema, sino que lo antecede su preferencia por los recortes sonoros silábicos. Así,
cada uno de estos segmentos sonoros silábicos se corresponde a una sola grafía, es
decir, el nivel en que los niños producen letras que representan las sílabas del lenguaje
oral o escrituras silábicas. Las aportaciones clásicas de esta perspectiva psicogenética
de la escritura han revelado por tanto que, mucho antes de que el niño se encuentre
con el lenguaje escrito en el contexto escolar, ha empezado a delinear hipótesis a
partir de su experiencia con este artefacto cultural. Ha encarado los problemas lógicos
de carácter general como la coordinación de semejanzas con diferencias, la relación
entre el todo y las partes, la correspondencia término a término y los problemas de
seriación y de identidad. La investigación rigurosa ha permitido esclarecer que la
apropiación progresiva de la lengua escrita y el trabajo cognitivo que despliega
contribuye también a establecer nuevas y estables operaciones cognitivas y a resolver
problemas lógicos. Los problemas específicos que surgen mediante el contacto directo
con el lenguaje, como medio para referirse a lo escrito y a lo oral, y la interacción y
construcción conjunta con los usuarios “expertos” de lo escrito convierten la escritura
en un objeto en sí mismo de conocimiento. Esta mirada socio-constructivista de la
adquisición de la lengua escrita ha demostrado que su presencia a lo largo del
desarrollo cambia la relación del sujeto con el lenguaje (Ferreiro, 1999) lo que rebasa
la mirada de lo escrito como simple “código”.
Como se ha visto, la consideración por parte del niño del “nombre” a partir
del contacto con el lenguaje escrito revela su primer efecto metalingüístico sobre el
103
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
lenguaje oral: concebir lo escrito como un etiquetaje del mundo. Sin embargo, la
identificación lingüística de nombre en actos verbales es más tardía. Por ejemplo,
cuando se diferencia el uso de designación referencial de la función autonímica entre
“¿qué es un león?” y “¿qué es /león/?” (Teberosky, 2003). En este caso la función
autonímica apela a la mención del lenguaje por sí mismo como Rey-Debove (1997)
lo describió y etimológicamente significa “el nombre de sí mismo, que se designa a sí
mismo”. Las preguntas directas sobre el signo lingüístico (en “¿qué es /león/?”)
suponen respuestas autonímicas del tipo "es el nombre del animal", en las cuales se
evidencia la comprensión metalingüística del término nombre. Es plausible que los
niños que se encuentran en un nivel metalingüístico sensible a considerar el nombre
de las cosas de forma autonímica demuestren una mayor apreciación metalingüística
sobre las relaciones léxico semánticas con lo que se evidenciaría un efecto indirecto
de lo escrito.
3.5.3. La discusión de las unidades en lo oral y en lo escrito desde una
perspectiva evolutiva
En el “encuentro” con lo escrito, el niño se enfrenta con la operación de
segmentar y “contar” unidades o, en otras palabras, considerarlas de alguna manera a
partir de los criterios documentados por la investigación psicogenética sobre la
escritura. Asimismo, se enfrenta con la situación de interpretar la naturaleza del
conjunto de marcas escritas en cadena. El niño advierte diferencias a partir de la
cantidad y la variabilidad de las representaciones gráficas y plantea ciertas
restricciones para interpretar y elaborar sus propias producciones antes de aprender a
leer y a escribir de forma convencional. En lo oral, el niño ya ha experimentado
104
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
evolutivamente su capacidad de segmentar la cadena hablada en recortes silábicos
entre los cuatro y los cinco años. Pero estas unidades “naturales” no tienen una
correspondencia estricta con las “unidades teóricas” de lo escrito puesto que todavía
no es capaz de identificarlas en una producción escrita ni concebir que esa unidad es
representada gráficamente con una, dos o tres grafías (Ferreiro, 2002). Requerirá
enseñanza explícita para concebir esta representación y bastante experiencia con
producción y análisis de producciones propias y ajenas.
La escritura le permite al niño continuar con la reflexión y el análisis de la
lengua y al mismo tiempo ir creando conceptualizaciones sobre la representación
escrita propiamente dicha. El niño todavía no es conocedor del fonema como de la
unidad mínima del habla, porque no es una unidad que tenga una función en lo oral,
previa a la escritura. Es la propia escritura lo que le permitirá reconocer esta
segmentación para instaurar el principio alfabético en niveles de conceptualización de
lo escrito más complejos.
La propuesta de continuidad sobre la adquisición del lenguaje oral y el
lenguaje escrito que hemos venido planteando defiende que este “encuentro” exige un
nivel de reflexión sobre la lengua que sólo es posible a través de la segmentación del
habla. Como se ha dicho, un niño de cuatro años por evolución realiza una
segmentación de las unidades a nivel de sílabas, pero no con unas unidades impuestas
por un análisis alfabético que inicialmente no coinciden con su propio proceso de
conceptualización. Estos recortes silábicos, que corresponden a un cierto nivel de
análisis, surgen de esa operación de segmentación en la práctica pero todavía no son
unidades de análisis lingüístico y derivan de un proceso evolutivo porque se ha visto
que no necesitan ningún entrenamiento o enseñanza específica para hacerlos, como
105
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
apunta Ferreiro (2002).
Las segmentaciones que aparentemente parecieran corresponder y que de un
modo tradicional se han hecho coincidir entre lo oral y lo escrito son los fonemas, que
vienen representadas por las letras, y las palabras conceptuales que se representan
mediante las palabras gráficas separadas entre blancos de la escritura. Sin embargo,
aunque guardan una fuerte relación de representación, no llegan a ser unidades que se
equivalgan de manera estricta en la idea de código ya que, evidentemente, las
unidades mínimas sonoras, o fonemas de la lengua, no se corresponden unívocamente
con una sola representación escrita. Y en lo que concierne a la correspondencia entre
palabra conceptual y palabra gráfica, lo más parecido es la unidad de palabra-nombre
que el niño advierte a partir de su experiencia con lo escrito (Ferreiro, 2002). Para el
niño, todo lo que es dicho en una emisión hablada no se corresponde de manera
unívoca con lo escrito, no lo considera. Es más, el niño suele suprimir palabras de la
categoría gramatical (como artículos, preposiciones, conjunciones, etc.) en el pasaje
de lo oral a lo escrito, como lo señalaron Ferreiro y Teberosky (1979), advirtiendo
que para los niños en lo escrito se representa el nombre de las cosas. Con su posterior
experiencia y contacto con el mundo letrado, el niño ampliará esta primera unidad de
análisis sobre lo escrito, que se preserva por la necesidad del niño de etiquetar el
mundo que le rodea. Los textos que van más allá de las palabras o las listas, le obligan
al niño a seguir construyendo conceptualmente otras unidades de análisis más
complejas.
Esta distinción entre palabra gráfica y palabra oral también nos ofrece
información sobre la interdependencia entre lo oral y lo escrito. Los niños pequeños
guardan representaciones únicas de lo que significa una palabra, como la hipótesis del
106
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
nombre, pero una noción estricta de palabra que incluya tanto a palabras con función
gramatical (artículos, preposiciones y conjunciones) como palabras con contenido
lexical (sustantivos, verbos, adjetivos) es una noción “contemporánea con el inicio de
la alfabetización escolar” (Ferreiro, 2002).
Los anteriores argumentos muestran el modelo de análisis del proceso de
adquisición de la escritura propuesto por Ferreiro (2002), en el que "las unidades de
análisis no están dadas sino que necesitan un mínimo nivel inicial de
conceptualización” (Ferreiro, 2002, p.168). Esto quiere decir que la escritura no actúa
como un sistema externo, ajeno al sujeto, sino más bien como un sistema de
representación del lenguaje en interacción con el aprendiz que actúa como un
artefacto de construcción conceptual en un proceso dialéctico. Es evidente que el niño
no pasa automáticamente del análisis de lo oral a lo escrito, sino que experimenta
segmentaciones en el habla que no coinciden con las unidades convencionales o
teóricas de lo escrito. Por ejemplo, las segmentaciones iniciales que hace en el sentido
de “palabra” no corresponden a la palabra “lingüística” o palabra gráfica sino que son
recortes que el niño efectúa guiado por el significado.
La investigación psicogenética de la escritura ha demostrado que, hacia los
cuatro y cinco años, “palabra” se correspondería a la representación de “palabra-
nombre” que es una unidad fiel a la búsqueda de sentido. Lo escrito acerca el niño a la
consideración de palabra “gráfica” puesto que es un observable claro de cadena de
letras separada de otras por espacios blancos. Sin embargo, el niño pre-alfabético no
acepta fácilmente todavía una secuencia de dos letras como palabra ni en lo oral ni el
lo escrito puesto que en lo escrito el niño se guía por un criterio de cantidad mínima.
Por otro lado, dado que los artículos y preposiciones en lo oral no tienen acento
107
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
propio, no son fácilmente aislables en la emisión y más contundente aún, están libres
de significado (Ferreiro, 2002, p.163). Delante de lo escrito, el niño tiende a aislar el
nombre como la unidad prototípica escribible, para él lo que está escrito antes de
saber leer convencionalmente son los nombres de las cosas como Ferreiro y Vernon
(1992) lo constataron, guiándose por sus criterios gráficos de cantidad y variabilidad y
también atendiendo a la búsqueda de identidad de los objetos.
Teberosky (1992) y Blanche-Benveniste (1998, 2002) confirmaron que lo oral
y lo escrito tienen unidades de análisis diferentes asegurando que la frase como
unidad de análisis de lo escrito no es una unidad adecuada para describir lo oral.
También señalaron que la organización entre lo oral y lo escrito se caracterizaba de
manera diferente, lo escrito orientado por una gramática de frase canónica y lo oral
orientado por las aportaciones sucesivas del hablante, repeticiones, la entonación,
ritmos, como también la organización en producción de lista para enumerar.
Tal y como afirma Béguelin (2002), no hay correspondencia unívoca entre
letras y fonemas, como tampoco lo hay entre las segmentaciones de lo escrito (las
palabras gráficas) y los morfemas. La mayúscula y el punto segmentan oraciones, una
entidad que sólo tiene realidad en la escritura. Como cita Ferreiro (2002, p.168): “En
el proceso de adquisición de la escritura las unidades de análisis de la lengua y de la
escritura se redefinen continuamente, hasta corresponder con aquellas que el sistema
de representación define”.
En la cuestión de definir unidades aislables para analizar la lengua, la escritura
ofrece el contexto idóneo para que el niño reflexione y encuentre esas unidades y las
redefina. En lo oral, el niño evolutivamente realiza segmentaciones silábicas y, en su
encuentro con lo escrito, la unidad prototípica es el “nombre” haciendo una distinción
108
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
clara e inconsciente entre las palabras función y las palabras contenido. El niño tiende
a negar las primeras tanto en oral como en lo escrito orientándose por criterios
semántico-pragmáticos. En el encuentro con lo alfabético el niño amplía su concepto
de palabra a las palabras función. Los fonemas son unidades que dependen del
aprendizaje explícito de una escritura alfabética. Hay evidencia de que las unidades
fijadas con límites teóricos sobre la escritura no coinciden en principio con las
unidades que los aprendices van definiendo, con lo que se argumenta la no
coincidencia de las unidades entre oral y escrito y se demuestra que el niño no
traspasa automáticamente unas unidades orales a unas unidades escritas preexistentes,
sino que se trata de un proceso dialéctico en el que el niño construye esas unidades las
desvela a partir de la experiencia con lo escrito. Es en este proceso que el sujeto
recrea las unidades de análisis para generar su propio sistema de interpretación sobre
los observables. La idea acerca de la preexistencia de las unidades de la lengua oral
previas a las unidades de la escritura marca una idea aplicacionista y reduccionista a
nivel psicolingüístico y epistemológico respectivamente como apunta Ferreiro (2002,
p. 160).
Ahora bien, habiendo presentado estos argumentos sobre la diferenciación del
lenguaje oral y el lenguaje escrito, avanzaremos en un sentido “inverso” ofreciendo
reflexiones sobre cómo al ser de naturaleza diferenciada estos dos lenguajes reposan
en una relación de interdependencia en la que el lenguaje escrito es artefacto de
representación del lenguaje oral y a su vez generador de cambios en el ámbito
cognitivo y lingüístico del sujeto. También focalizaremos más adelante la relación
específica que en esta tesis pretendemos desarrollar: las influencias de lo escrito sobre
la consolidación de las relaciones semántico-léxicas de la lengua.
109
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
3.5.4. El carácter metalingüístico de la escritura y sus efectos cognitivos
Hemos defendido hasta ahora que las unidades de lo oral y lo escrito y su
organización son diferentes tanto en el plano teórico como en el plano evolutivo.
Hemos argumentado también que la escritura se convierte en un contexto idóneo para
que el niño reflexione sobre la lengua y conceptualice tanto lo oral como lo escrito.
Pero además de estas consideraciones que se orientan a defender la escritura como
modelo para el habla, algunos estudiosos han señalado que la escritura también es un
modelo para el pensamiento (Homer y Olson, 2004; Homer, 2000; Olson 1996, 1998,
2001). Esta apreciación contempla que la escritura como modelo ofrece un grupo de
categorías constituyentes a partir de las cuales los niños analizan su habla, y se opone
a entender la escritura como trascripción de lo oral.
Esta postura de “trascripción”, critica Olson (1996), ha influido en la historia
de la escritura, las teorías del aprendizaje para leer y las teorías de las implicaciones
cognitivas de la alfabetización, al simplificar la adquisición de la alfabetización a una
cuestión de cómo transcribir el habla en lugar de subrayar que se trata de una cuestión
de aprender a pensar sobre el propio lenguaje de una nueva forma. Siguiendo esta
perspectiva de implicación cognitiva del lenguaje escrito de Olson (1996, 1998, 2001,
2013), se ha demostrado que cuando los niños aprenden a leer y escribir llegan a
pensar sobre su lenguaje hablado en una nueva forma más analítica o meta-
representacional. Olson argumenta esta idea sobre dos fundamentos del lenguaje
escrito. El primero se relaciona con la naturaleza propia de lo escrito, al ser fijo y
permanente, y como tal puede leerse en un contexto diferente del que fue producido
por lectores para los cuales no fue dirigido.
110
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Esta característica supone un efecto estabilizante sobre el lenguaje mismo que
otorga la posibilidad de revisar y conceptualizar el lenguaje de una manera más
elaborada y duradera puesto que lentifica, segmenta y “linealiza” al lenguaje. En
efecto, de lo “dicho” en el pensamiento se selecciona o cita para expresarlo en la
escritura (Olson, 2001). El segundo aspecto que considera Olson (2001) es que los
sistemas de escritura se relacionan con el lenguaje más que hacerlo con el mundo o
ideas o significados directamente, lo que vuelve a demostrar esa relación de
interdependencia con lo oral.
Debido a que los símbolos escritos no son alternativos a las formas orales ni
son simples códigos sobre el habla estos argumentos vuelven sobre la idea de
diferenciación entre las unidades de análisis de lo oral y lo escrito y al tiempo sobre la
idea de los efectos metalingüístico y metacognitivo de la escritura. Para Olson, (2001)
los símbolos escritos son en principio recursos metalingüísticos que permiten conocer
las propiedades del habla. En esta línea el autor sugiere que el habla implica la
representación de ideas y significados sobre el mundo y la escritura es la
representación del habla.
La relación conceptual entre la cultura escrita y la conciencia metalingüística
también fue planteada por Harriman (1986, -citado por Olson y Torrance, 1995) en el
sentido que el lenguaje se convierte en objeto de pensamiento y análisis en el acto de
leer y de escribir. Para este autor, el conocimiento metalingüístico no es una
condición previa para adquirir la cultura escrita, sino que es un producto de ésta.
Siguiendo con la hipótesis de Olson (1998), la escritura en principio es
metalingüística porque supone una representación del lenguaje y se puede usar un
metalenguaje oral para referirse a ciertos aspectos de la escritura. Así, Olson propone
111
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
que el conocimiento metalingüístico del lenguaje es un efecto ya sea directo o
indirecto de la cultura escrita, puesto que por vía directa representa los aspectos del
lenguaje oral en la ortografía y por vía indirecta marca esos aspectos en un
metalenguaje explícito (Olson y Torrance, 1995).
Además del efecto en la reflexión lingüística, las hipótesis de Olson definen la
existencia de unos efectos cognitivos explícitos del aprendizaje de lo escrito dado su
carácter cognitivo y cultural. Según una suposición muy arraigada, lo escrito sería
depositario del conocimiento y la cultura escrita daría lugar a un grado de abstracción
al pensamiento que no está en el discurso de las culturas orales (Olson, 1998, p. 27).
Para defender esta suposición, Olson plantea que es necesario compartir una misma
definición de la cultura escrita en la que los textos escritos han sido considerados
como verdaderas representaciones o como textos recordatorios. Los textos como
representaciones son los que consideran un significado definitivo y presentan no sólo
lo dicho sino también su interpretación. Por su parte, los textos recordatorios aluden a
los portadores de múltiples significados y dependientes de un contexto (Olson, 1998,
p. 29).
A partir de la consideración de los textos como representaciones, que emergió
en la Edad Media, se pueden discutir los efectos de lo escrito. En la antigüedad,
Sócrates y Platón consideraban que la escritura disminuía las capacidades de memoria
(considerando los textos como recordatorios) y que al apoyarse en los textos
disminuía la práctica de la retórica y los recursos memorísticos (Homer, 2000). En
contraste, Olson (1998) sostiene que muchas de las habilidades cognitivas generales
de la época moderna se tienen que atribuir a la alfabetización, por ejemplo el
razonamiento lógico, el silogismo, los orígenes conceptuales de la ciencia moderna, el
112
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
discurso histórico, una cierta idea de la subjetividad y, con relación al lenguaje, como
ya hemos afirmado, la conciencia metalingüística. En relación con el pensamiento, la
llamada "hipótesis de alfabetización" sostiene que hay diferente nivel de
conocimiento según el nivel de alfabetización, y que las personas no alfabetizadas
tienen un conocimiento menor del significado de las palabras que utilizan (Olson,
2013).
Además de estos contenidos que Olson relaciona con la escritura, Linell
(2005) afirma que nuestra propia concepción del lenguaje está profundamente influida
por una larga tradición de analizar la lengua oral a través de la lengua escrita. Por
tanto según el autor, la teoría de la lingüística moderna, incluyendo la psicolingüística
y la sociolingüística y sus aparatos conceptuales, han sido influidos por el lenguaje
escrito. Como ya se ha comentado anteriormente en este capítulo, el autor se refiere a
dicha influencia como “el sesgo de la lengua escrita en la lingüística” en el que se
revela la paradoja de la lingüística moderna al estudiar el lenguaje hablado mediante
teorías y métodos fuertemente sesgados hacia lenguaje escrito (Linell, 2005).
Este sesgo de la escritura afecta a la concepción del lenguaje y al modelo
utilizado para reflexionar sobre él. En este punto de modelo sobre el lenguaje, Linell
(2005) coincide con Olson (1998) y con la perspectiva histórica de Roy Harris (1989)
en el sentido de que es la escritura la que proporciona un modelo para la comprensión
de la estructura del lenguaje. Evidentemente, los sujetos alfabetizados advierten los
aspectos particulares del discurso porque éstos se representan en los textos. Desde el
punto de vista psicológico, este modelo para la comprensión del lenguaje es de
naturaleza metalingüística porque trae aspectos de lengua a la conciencia y
proporciona un conjunto de categorías para reflexionar sobre el lenguaje y analizarlo.
113
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
A. Clark (2006) también sostiene que la escritura es una habilidad que hace
cambiar la mente. Es un paso más, según el autor, en los procesos identificados de
“andamio lingüístico”, porque la escritura facilita que los pensamientos sean objetos
de pensamiento. Los beneficios de ese andamio lingüístico expuestos por A. Clark
(2008) se relacionan con la ventaja de ir descubriendo en el desarrollo patrones cada
vez más abstractos, como también con la posibilidad de encontrar o recordar
estructuras que complejizan el desarrollo del lenguaje. Las estructuras lingüísticas de
ese “andamio” contribuyen también a consolidar conceptos importantes y complejos
de las capacidades humanas: nuestra capacidad de reflexionar sobre nuestros propios
pensamientos y nuestra capacidad limitada pero real para controlar y guiar la forma y
el contenido de nuestro propio pensamiento. La escritura, como anunció A. Clark
(2008), amplía esta capacidad de pensar y de pensar en abstracciones.
Numeros trabajos exploraron este papel estructurador del lenguaje y de la
escritura para esculpir la atención, ordenar la acción y organizar el pensamiento,
desde los desarrollos vygotskyianos de la psicología hasta la antropología cognitiva
(Donald, 2001; Hutchins, 1995). En un texto actual, Olson (2013) sostiene que A.
Clark retoma las ideas de McLuhan que describía los medios de comunicación como
"las extensiones del hombre" y que A. Clark (2008) calificó como “mente extendida”.
La escritura extiende la mente, no sólo a través de sus ventajas computacionales -
edición y revisión-, sino también a través de la creación de una nueva conciencia de
las palabras y frases que permite una manera distintiva de pensar y razonar (Olson,
2013). Entonces, se pregunta Olson (2013), ¿cómo se extiende la mente con lo
escrito? Por un lado, ofrece notaciones representacionales gracias a las cuales las
cosas pueden manipularse. Además, la escritura y la alfabetización ofrecen nuevos
114
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
conceptos, nuevos objetos racionales que se crean. Esta racionalidad formal se
transmite, en gran medida, a través de las prácticas letradas de la escuela y a través de
los formatos escritos que circulan (los textos, las listas, etc.).
Los argumentos anteriores nos permiten considerar explícitamente los efectos
tanto metalingüísticos como cognitivos del lenguaje escrito, en oposición a una
mirada sesgada del lenguaje escrito como código o como mera técnica de
transcripción del habla. Estas apreciaciones conducirán más adelante a la reflexión
sobre las relaciones específicas del lenguaje escrito con la construcción y uso de los
significados. Pero antes, ofreceremos algunas razones históricas sobre uno de los
recursos más emblemáticos en la producción escrita causante de cambios culturales,
cognitivos y lingüísticos en los hablantes y que es uno de los recursos fundamentales
en esta tesis: las listas escritas.
3.5.5. La trayectoria histórica de la escritura: al principio fueron las listas
Desde una perspectiva histórica y antropológica Goody (1977) defendió la
idea de que las listas representan el signo distintivo de la mente alfabetizada como
consecuencia de la invención de la escritura en el antiguo Cercano Oriente. Al mismo
tiempo que aceptaba que las listas estaban presentes en las culturas orales
tradicionales, Goody afirmaba que los inventarios, tanto de objetos como de formas
lingüísticas, crecieron una vez que la escritura se había inventado y que la ordenación
en formato de lista era continuo, como el tipo de esquemas de clasificación que
posteriormente surgieron en las ciencias naturales (Goody, 1977). Las listas, en su
opinión, ejemplificaban el tipo de procesos analíticos, habilitados y mejorados por
escrito, tales como el razonamiento lógico y la racionalidad de la concepción más
115
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
moderna (Goody, 1977). Goody presentó de esta manera una relación importante
entre uno de los primeros recursos de lo escrito y su contenido, una organización de
elementos de naturaleza léxica.
Los estudios posteriores de arqueología y de lenguas antiguas siguieron con
esta idea de la relación entre la escritura y el léxico y dieron cuenta de la abundancia
de las listas escritas que se arraigan desde los comienzos mismos de la invención de
los textos escritos, en la época sumeria desde el tercer milenio antes de la era cristiana
(Civil, 1995; Veldhuis, 2014; Watson, 2013). Esas listas eran de signos y de palabras
y constituyen una característica de la cultura mesopotámica arcaica, ya que todo su
conocimiento consistía en la enumeración y clasificación de entidades naturales y
culturales en listas escritas en cuneiforme (Civil, 1995). Esas listas consistían en una
compilación de los elementos del sistema de escritura o en un inventario del léxico de
las lenguas (principalmente sumerio y acadio) usadas en el área Mesopotamia, estas
últimas son consideradas “listas léxicas” (Civil, 1995).
En su estudio arqueológico sobre la cultura mesopotámica, Civil (1995) señala
que la historia de los textos de naturaleza léxica de Mespotamia puede dividirse en
cuatro períodos: el período arcaico que se extiende de la invención de la escritura
cuneiforme hasta el final del tercer milenio, el período antiguo Babilónico desde el
final de este milenio hasta el final de la primera dinastía, el período de Media
Babilonia hasta el siglo XII a. C y el período Canónico hasta la desaparición del
cuneiforme. Según Civil (1995), los textos de naturaleza léxica y el sistema educativo
asociado a ellos (a través de la repetición de las listas por parte de los escribas)
duraron todos estos cuatro períodos de cultura mesopotámica.
116
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Estas listas estaban organizadas internamente de acuerdo a su contenido y
fueron clasificadas en los siguientes tipos: listas organizadas según la forma, listas
según los signos (logogramas), listas organizadas temáticamente de acuerdo al
significado, listas organizadas de forma fonológica, etimológicas, de sinónimos,
bilingües y listas misceláneas. En particular, las listas de sinónimos encontradas y que
pertenecen al último período, según Civil (1995), consistían en dos columnas: a la
izquierda sinónimos poéticos, obsoletos, inusuales o extranjeros y a la derecha
palabras frecuentes.
Para Veldhuis (2014), las listas léxicas de la Mesopotamia representan algo
entre un diccionario y una enciclopedia utilizadas para organizar, transmitir y
preservar el conocimiento. Para este arqueólogo, las listas léxicas son el género
académico más antiguo en la antigua Mesopotamia y por lo tanto pueden pretender
ser el género académico más antiguo en la historia de la humanidad (Veldhuis, 2014).
El hecho de que las listas en su origen fueran gráficas y de contenido léxico
lleva a Watson (2013), especialista en la relación entre historia y procesos cognitivos,
a desarrollar la hipótesis de que estas listas representaban entidades alfabetizadas lo
que mostraba una impactante influencia cognitiva de las listas léxicas para la
humanidad. Las entradas de la lista son formas gráficas y letradas por definición,
sostiene Watson (2013, p. 499). Las listas fueron hechas inicialmente para conseguir
la estandarización y convencionalización del sistema cuneiforme de signos gráficos y
luego pasaron a asumir un contenido conceptual o de significado.
Watson (2013, p. 500) afirma que la representación material del contenido, por
medio de signos gráficos en una composición abierta, flexible y productiva del
sistema de escritura como era la lista, alteró fundamentalmente el papel inferencial
117
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
que dicho contenido podría desempeñar en la cognición. Watson explica que el
sistema de signos cuneiforme de la Mesopotamia inicial se desarrolló desde una
colección heterogénea de formas de signos dispares que representaban un contenido
más o menos directo hasta un sistema más maduro y que pasó a representar el
lenguaje. Este fue el resultado, argumenta Watson (2013, p. 500), de pensar y razonar
con formas gráficas (materiales y fijas): durante el proceso de desarrollo de la
escritura, el proceso iterativo de fijación de forma gráfica a contenido conceptual
habría obligado a la articulación de ambos aspectos. La escritura operó como un
modelo externo del contenido y permitió nuevas formas de pensar y razonar sobre ese
mismo contenido. El esfuerzo cognitivo necesario para desarrollar y convencionalizar
el sistema de escritura llevó a ordenar los signos en listas y su efecto fue articular
tanto la forma gráfica como el contenido conceptual. Las listas por lo tanto
impactaron al desarrollo de la humanidad y a la cultura letrada al considerarla como
una herramienta de organización y consolidación del conocimiento. A su vez, las
listas generaron un cambio conceptual al favorecer la estructuración del lenguaje a
partir de su uso. Como recurso lingüístico, las listas continuaron representando la
herramienta más potente para analizar, describir y comprender el sistema de lengua y
sigue engendrando repercusiones en el cambio cognitivo y lingüístico de las personas.
Más adelante retomaremos el valor de las listas escritas y la relevancia en la
apreciación de las relaciones léxico semánticas.
Hasta aquí hemos ofrecido evidencias sobre el lenguaje escrito como modelo
para el análisis del habla y hemos introducido los argumentos que demuestran los
efectos cognitivos de lo escrito. Un ejemplo de ello es la repercusión en el uso de las
listas escritas. A continuación consideraremos una mirada más específica de la
118
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
influencia de lo escrito en los diferentes niveles de la lengua a partir de la hipótesis de
Olson (2013, p. 443) de que la lectura y la alfabetización implican un conocimiento
metalingüístico de los fonemas, las palabras y las frases.
A partir de su argumentación, es plausible por tanto considerar que en el
ámbito léxico semántico el lenguaje escrito transforma el conocimiento sobre las
palabras como objetos aislados y en relación con otras unidades de significado que las
asemejan (como la sinonimia), las diferencian (como en la homonimia), las contrastan
(en la antonimia) y las clasifican (en la hiponimia e hiperonimia). Como hemos
intentado delinear, en este trabajo profundizamos en estas relaciones e influencias del
lenguaje escrito partiendo de la idea general de que lo escrito genera cambios en la
consideración de las palabras y sus relaciones. Es por ello que en lo que sigue
daremos argumentos a favor de la relación entre el lenguaje escrito y el componente
léxico semántico de la lengua.
3.6. Relaciones recíprocas entre el lenguaje oral y el lenguaje escrito en el
aprendizaje del léxico
Además de la relación metalingüística entre lo escrito y el lenguaje que hemos
señalado, se pueden invocar otros tipos de relaciones de efectos más directos, como la
continuidad e interacción entre el desarrollo del léxico y la lectura. Las evidencias
recogen datos sobre la relación basada en los estudios sobre comprensión lectora,
prefiriendo considerar “vocabulario” en lugar de “léxico”, apuntando a la
consolidación de la cantidad de palabras disponibles a nivel comprensivo y expresivo
del sujeto. Entre los estudios revisados, se ha demostrado que los niños con mejor y
mayor vocabulario realizan una mejor comprensión de los textos que leen (Beck,
119
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
Perfetti, y McKeown, 1982). También se ha constatado que los estudiantes que han
recibido instrucción específica en vocabulario realizan mejor las tareas semánticas en
cuarto grado que aquellos que no recibieron la instrucción (McKeown, Beck,
Omanson, y Perfetti, 1983). Ya en 1986, Stahl y Fairbanks llegaron a la conclusión de
que la enseñanza de vocabulario era un importante componente para el desarrollo de
la comprensión a partir de un meta-análisis de todos los estudios de vocabulario
realizados en Estados Unidos entre 1924 y1984. Laufer (1997) añadió que incluso un
lector experto necesita conocer un vocabulario de alrededor de 3 mil familias de
palabras para comprender el 70% de lo que lee. Snow, Burns, y Griffin (1998)
también observaron que el vocabulario era una de las variables que predecía la
comprensión en lectura. De la misma manera, Biemiller (2003) declaró que los niños
necesitan un conjunto robusto de palabras familiares para que puedan comprender los
textos. Por tanto, el nivel de vocabulario parece tener una fuerte relación con la
comprensión de los textos durante la escolaridad.
Además del tamaño del vocabulario, Perfetti y Hart (2002) propusieron que la
calidad léxica (como información ortográfica, fonológica y de organización
semántica) puede también predecir las habilidades de lectura. Por tanto, la cantidad y
calidad del vocabulario son predictores del éxito en los procesos de comprensión
lectora. De la misma manera, se ha visto que la eficiencia de vocabulario ayuda en los
aprendizajes de las segundas lenguas (Cummins, 2013). La conclusión de estos
autores es que entre vocabulario y comprensión lectora no hay una relación causal
unidireccional, sino que hay una relación recíproca: el vocabulario ayuda a la lectura
y la lectura aumenta el vocabulario. Con relación a la escritura, la evidencia se
vincula a los estudios centrados en la enseñanza del léxico, derivados de manera
120
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
contundente de los avances en la adquisición de segundas lenguas y en la didáctica.
Estas aportaciones que abordaremos más adelante muestran una nueva mirada en
concebir la enseñanza del léxico no solamente como un incremento efectivo de
palabras, sino la consolidación de relaciones entre unidades léxicas y la consideración
del lenguaje escrito. A continuación aportaremos una selección de evidencias sobre la
enseñanza del léxico señalando algunos principios derivados de investigación
actualizada y la relación de interdependencia entre el léxico y el lenguaje escrito.
3.7. Principios en la enseñanza del léxico y la interdependencia con el lenguaje
escrito
Entre 1980 y 2000 la didáctica del léxico volvió a retomarse de manera
intensiva en el área de la didáctica después del énfasis que se le dio a la didáctica de
la lectura y a la escritura. De esta manera, entre los temas de adquisición del lenguaje
obtuvieron relevancia los estudios dirigidos al acceso léxico. En la psicología y en la
lingüística específicamente tuvo lugar una revisión profunda sobre las perspectivas
semánticas: la gramática cognitiva y las teorías de los prototipos. Asimismo, en la
sociolingüística, el léxico tomó relevancia en el trabajo sobre la variedad en los usos
del lenguaje, y en lexicografía en el énfasis que se le dio a la fraseología (Grossmann,
2011).
Como consecuencia de las nuevas perspectivas lingüísticas, con relación a la
enseñanza del léxico, se sostiene que la problemática del léxico debe tratarse como
una interface que establece puentes con la categorización del discurso, los enunciados
y la sintaxis y no como un caso aislado de mero incremento de palabras. Por ejemplo,
Grossman (2011) propone que en la didáctica del léxico debe resolverse la cuestión de
121
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
cómo articular los conocimientos del léxico y las formas diferentes del discurso con
los géneros específicos del currículum. Este autor defiende que para ello es esencial
considerar la competencia léxica del sujeto en relación con las competencias
comunicativas, tanto en lo oral como en lo escrito. Aunque la función del sistema
léxico no está relacionada directamente con las competencias comunicativas,
Grossman (2011) defiende que es un requisito indispensable para el desarrollo de la
escolaridad y los diferentes géneros escritos. Desde esta perspectiva de enseñanza del
léxico, se concibe la competencia léxica como indispensable para un mejor
funcionamiento lingüístico, en particular para la interrelación entre lo oral y lo escrito.
También McKeown y Beck (2014) reconocen que en la actualidad ya no hay
controversia respecto a la necesidad de atención al vocabulario desde el preescolar.
Pero sí está abierta la cuestión de si la instrucción de vocabulario en niños pequeños
puede ser efectiva en la promoción de la alfabetización. Estas autoras subrayan, por su
parte, la importancia de visualizar lecturas en voz alta como una situación que puede
promover el incremento de vocabulario y la alfabetización. Estas situaciones se
sintonizan con una perspectiva de desarrollo del lenguaje, puesto que los aprendices
están preparados para este momento en el que se activa la atención conjunta y se
despliegan sus capacidades de escucha activa. Además, los diferentes recursos que
acompañan a la lectura en voz alta promueven en los sujetos el interés compartido por
la búsqueda de significado a través del lenguaje escuchado y de las imágenes
observadas. Pero también en otros trabajos más recientes (Marulis y Neuman, 2013;
Nagy y Scott, 2000; Perfetti y Hart, 2002; Perfetti y Stafura, 2013) se defiende que el
aprendizaje semántico requiere múltiples exposiciones en una variedad de contextos.
Esta idea ha sido expuesta como la hipótesis de calidad léxica (Perfetti y Hart, 2002;
122
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Perfetti, 2007), que pone de relieve la experiencia con las palabras en un contexto
informativo y múltiple y permite a los aprendices construir ricas redes que ofrecen
ideas relevantes en el momento de construir el sentido de los contextos en los cuales
se encuentra la palabra.
Por otra parte, McKeown y Beck (2014) señalan que las diferencias con
relación al nivel sociocultural demuestran una brecha importante en el vocabulario de
los niños que provienen de grupos con bajo nivel social y aquellos con un aprendizaje
temprano de vocabulario, diferencias que predicen de manera contundente el éxito en
la lectura (citando a Biemiller y Slonim, 2001; Cunningham y Stanovich, 1998; Hart y
Risley, 1995 y Wagner et al., 1997).
En su estudio, McKeown y Beck (2014) examinan las implicaciones de dos
propuestas de enseñanza del léxico en Educación infantil. Éstas incluyen actividades
de bajo procesamiento como el reconocimiento de palabras y de alto procesamiento
como la integración de palabras a un contexto, la comprensión auditiva y la
producción con las palabras enseñadas previamente. Estas autoras encontraron que la
propuesta dirigida a la integración de palabras dentro del contexto y la producción de
palabras asociadas a un dibujo mejoraron de manera significativa, en comparación
con el grupo control, cuando en la instrucción se insistía en el ofrecimiento de
información en cuanto a la definición de palabras e información conceptual, cuando
se proveían múltiples situaciones en el que aparecían las palabras y se acentuaba la
atención en el procedimiento. En sus resultados destacan que a partir de la exposición
repetida al léxico enseñado y de las situaciones interactivas se promueven las
características del lenguaje escrito (por ejemplo, las palabras características del
123
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
lenguaje escrito).
Lawrence, Crosson, Pare-Blagoev y Snow (2015) realizaron un estudio sobre
la implementación de un programa basado en discusiones de clase como una
estrategia de aprendizaje de vocabulario. La intervención se realizó con estudiantes de
educación media (sexto, séptimo y octavo grados) de colectivos vulnerables en su
mayoría de origen africano y latino, en el Estado de Pensilvania. Los autores
destacaron los resultados positivos cuando se introducen discusiones en la clase a
través de textos y actividades vinculados a las diferentes áreas del currículo.
Lawrence et al., (2015) afirmaron que el aprendizaje del léxico es un dominio
problemático para los estudiantes que tienen dificultades con la comprensión de
lectura y reconocieron la importancia de implementar programas de intervención
explícita en el vocabulario que aumenten la efectividad en el aprendizaje de la lectura.
Los autores recuerdan que el Panel Nacional de Lectura en 2000 del National
Institute of Child Health and Human Development (NICHD) de los Estados Unidos
de Norteamérica registró 47 estudios sobre el aprendizaje de vocabulario que exponen
la información más relevante sobre la investigación en esta área proveniente de
programas de intervención que se consideran efectivos y que han conducido análisis
tanto experimentales como cuasi experimentales. En el meta análisis efectuado por el
Panel Nacional de Lectura (2000) se evidencia que estos programas efectivos
compartían algunas características clave en el diseño. Por ejemplo, las palabras
enseñadas se limitaron a un número y fueron cuidadosamente seleccionadas. Las
palabras se presentaron primero en textos significativos, y no en palabras aisladas o
en listas desvinculadas. Se dieron definiciones comprensibles a los estudiantes y se
124
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
enseñaron de modo explícito algunas estrategias de análisis (cuestiones de etimología,
morfología, o cognados). En su estudio, Lawrence et. al. (2015) concluyeron además
que las múltiples exposiciones a las palabras usadas en diferentes contextos ayudan a
los estudiantes a aprenderlas mejor que exposiciones repetidas que no son variadas, lo
que también habían reportado Bolger, Balass, Landen, y Perfetti (2008, citado por
Lawarence et. al., 2015). Además, observaron que las discusiones constructivas y
andamiadas y las oportunidades para usar las palabras en situaciones interesantes
crearon condiciones para el aprendizaje de las palabras.
En una revisión actualizada sobre los estudios referidos a la enseñanza del
vocabulario Butler et al., (2010) enfatizaron que en el informe del Panel Nacional de
Lectura del año 2000 (NICHD, 2000) ya se había identificado al vocabulario como
uno de los cinco principales componentes de la lectura. También indicaron que su
importancia en el éxito escolar y en la comprensión de lectura había sido ampliamente
documentada por estudios previos, como los de Anderson y Nagy (1991); Baker,
Simmons, y Kameenui (1998), entre otros. Es relativamente sencillo comprender por
qué el vocabulario juega un papel muy importante en la comprensión del texto si
consideramos que los lectores no pueden comprender el texto sin saber lo que la
mayoría de palabras significan. Sin embargo, como ha situado Biemiller (2005, citado
por Butler et. al., 2010), la enseñanza del vocabulario no garantiza el éxito en la
lectura, en tanto que la falta de identificación de la palabra adecuada o el vocabulario
adecuado si que asegurará un fallo en el proceso. Sin embargo, Biemiller parece
concebir en este argumento una enseñanza del vocabulario disgregada de una
propuesta basada en el lenguaje, sin considerar la propia competencia léxica del
aprendiz. Siguiendo con el meta análisis efectuado en este informe, los autores
125
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
sintetizan en la revisión de 14 estudios relevantes sobre la enseñanza del vocabulario
las siguientes conclusiones transversales que tienen sendas implicaciones educativas:
• La frecuencia de exposición al vocabulario que se enseña aumenta la
comprensión de los significados y el uso de las palabras. Por ejemplo, el
estudio de Biemiller y Boote (2006) reveló que la repetición en la lectura de
textos resulta muy satisfactorio en las medidas de incremento de vocabulario
en estudios que incluyeron grupos controles (por ejemplo, niños que solo oyen
una vez la historia). También se ha encontrado que hay ganancias en el
aspecto semántico (el significado) cuando los aprendices tienen una mayor
frecuencia de exposición a las palabras (McGregor, Sheng, y Ball, 2007).
• La instrucción explícita, más que la incidental, incrementa el aprendizaje de
palabras. El informe resalta el estudio de Biemiller y Boote (2006) en el que se
encontró que hay ganancia en las puntuaciones de incremento de vocabulario
cuando las ejemplificaciones de las palabras fueron enseñadas directamente
durante la lectura de una historia.
• La activación del lenguaje a través del diálogo o de preguntas durante una
lectura en voz alta mejora el conocimiento del léxico. Ard y Beverly (2004)
encontraron que los niños están más susceptibles al aprendizaje de
significados cuando los profesores enfatizan en el vocabulario a través de
preguntas o comentarios. La comprensión de los niños y la memorización de
las palabras se incrementan cuando los profesores formulan preguntas y
realizan comentarios clarificando el significado de las nuevas palabras.
Además de estas evidencias y principios que han dejado ver los estudios sobre el
126
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
aprendizaje y enseñanza del vocabulario, otros autores (Duvignau, 2005; Garcia-
Debanc, Duvignau, Dutrait, y Gangneux, 2009; Higueras, 2009; Martinot, 2006, entre
otros) han reclamado propuestas de enseñanza desde una perspectiva evolutiva de
adquisición del lenguaje que recoja las prácticas naturales del lenguaje y que pongan
de manifiesto principios lingüísticos que las disciplinas contemporáneas han revelado
como explicativas en la consolidación de la competencia lingüística del sujeto. A
continuación ofreceremos algunas evidencias complementarias a las expuestas
anteriormente y que se basan en esta perspectiva evolutiva del lenguaje.
3.8. La consideración de la integración lingüística y de la trayectoria evolutiva
del lenguaje en la enseñanza de las relaciones semántico-léxicas
A lo largo de esta sección hemos abogado por una perspectiva integradora del
lenguaje en la consideración conceptual y evolutiva del lenguaje. También hemos
aportado evidencias sobre los efectos del desarrollo del léxico en la consolidación de
los aspectos fonológicos y gramaticales (Bates y Goodman, 1997; Marchman y Bates,
1994) Por otra parte, también hemos defendido una perspectiva de continuidad entre
los principios que explican la consolidación de los aspectos léxico semánticos en el
desarrollo del lenguaje (Hirsh-Pasek et al., 2002; Shiel et al., 2012; Hollich, et al.,
2000) enfatizando que en la evolución de estos aspectos no se trata de avances
aislados o atomizados, sino que ellos se integran en beneficio de la participación
activa del sujeto en la construcción de significados, desde un nivel más referencial a
uno más simbólico, desde un plano intersubjetivo a uno más discursivo en el que
toman prominencia los aspectos sociales y pragmáticos (Tomasello, 2003).
En consonancia con estas propuestas, en el apartado siguiente se enfatizarán
127
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
algunos argumentos que defienden de manera explícita la consideración de una
perspectiva evolutiva y de integración lingüística en las propuestas de enseñanza del
léxico, en las que las competencias lingüísticas de los aprendices se tienen en cuenta
en el propio proceso de aprendizaje. Es el caso de Martinot (2006) que propone una
didáctica de la lengua desde una perspectiva evolutiva de adquisición del lenguaje que
recoja las prácticas naturales del lenguaje, como las propias producciones infantiles.
Esta propuesta aseguraría, según Martinot (2006), el fortalecimiento de la
competencia lingüística del aprendiz por una parte, y posibilitaría al mismo tiempo un
contexto efectivo de aprendizaje y de progreso del lenguaje escrito y oral.
Martinot (2006) afirma que la eficacia en la enseñanza de la lengua es mayor
si se apoya en la competencia lingüística de los aprendices, si influye para dirigir a
que los aprendices utilicen su propio sistema lingüístico y reflexionen para
transformar la lengua a partir de su propia experiencia. Ello permitiría conocer y
construir más el sistema de la lengua, en lugar de apostar por materiales externos y
artificiales, con estructuras lingüísticas alejadas de la experiencia infantil (como
textos escolares, fichas, textos escritos aislados).
Esta perspectiva evolutiva y natural se opone a la enseñanza de la lengua
basada en la gramática, la ortografía y la morfosintaxis de manera aislada, y que
corrobora un posicionamiento atomizado de la lengua. Martinot (2006) y Grossmann
(2011) opinan que ningún componente de la lengua puede disociarse del
funcionamiento global de la misma. Martinot argumenta, por ejemplo, que la
enseñanza del léxico no puede disociarse del contexto lingüístico donde aparecen las
palabras y subraya la necesidad de seguir una metodología en la enseñanza de la
lengua que no suponga una ruptura con el proceso de adquisición natural de la lengua.
128
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
La idea de “continuum” en las propuestas de enseñanza evita esa “atomización” que
alude Martinot (2006) que no es más que una fragmentación por componentes de la
enseñanza de la lengua (ortografía, gramática, conjugación, vocabulario). Según
Grossman (2011), desde el punto de vista del desarrollo es necesaria una propuesta
integrada para la enseñanza de la lengua en la que el tipo de actividad didáctica tenga
en cuenta las actividades de comunicación natural.
Como se ha comentado, los estudios en la adquisición y enseñanza de
segundas lenguas han explorado de manera importante estas propuestas naturalistas
basadas en el aprendizaje del léxico con el propósito de garantizar un aprendizaje
funcional y duradero. Pero se ha visto que este es un tema que no sólo puede
suscribirse a las segundas lenguas sino que ciertos principios pueden transferirse a la
enseñanza del léxico de primeras lenguas. Por ejemplo, en las aportaciones de
Higueras (2009) se da énfasis en que en el caso de una segunda lengua, la enseñanza
del nuevo léxico debería hacerse a partir de procedimientos y estrategias que permitan
relacionarlo, diferenciarlo y utilizarlo de manera funcional y apropiada puesto que los
aprendices requieren organizar el léxico nuevo de manera que les permita almacenarlo
y recuperarlo con efectividad y rapidez. Se ha visto sin embargo, que estas
consideraciones no son exclusivas del aprendizaje de segundas lenguas, sino también
de las lenguas maternas puesto que el léxico se convierte en elemento esencial para
comunicar y mejorar la competencia comunicativa, lo que hace necesario aprender
léxico desde los inicios del aprendizaje de una lengua.
Higueras (2009) también defiende que la enseñanza del léxico debería
realizarse desde las unidades léxicas y no sólo desde las palabras. Es decir, se
deberían considerar las expresiones, las frases hechas, las combinaciones
129
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
sintagmáticas y las relaciones paradigmáticas entre ellas. Las frases hechas tienen una
carga semánticamente opaca puesto que el significado no refleja una suma de
significados, sino uno más global vinculado con esa expresión. Las combinaciones
sintagmáticas refieren a un conjunto de palabras que tienden a aparecer juntas con un
significado único. Las relaciones paradigmáticas implican conocer las relaciones
léxicas como la sinonimia, la antonimia y la hiponimia.
En el aprendizaje inicial del léxico, Higueras (2009) propone algunas
consideraciones en las que remarca favorecer el aprendizaje descontextualizado de las
palabras argumentando que en los primeros niveles la mayoría de vocabulario refiere
a objetos concretos. Con ello, se da énfasis en la necesidad de transitar de lo
contextual hacía los usos más descontextualizados del léxico aprendido. Además, se
señala como fundamental en estas etapas presentar el léxico con soporte gráfico
haciendo progresión en la representación simbólica, es decir ir de lo más icónico,
como la fotografía, para utilizar con posteriodad otros materiales en diferentes
situaciones. Sobre las actividades de enseñanza se sugiere que éstas aumenten el
conocimiento de las unidades léxicas que ya se conocían, aumentando la información
que ya se tiene sobre estas unidades y promoviendo los cambios, tanto cuantitativos
como cualitativos, favoreciendo la reorganización léxica.
Duvignau (2005) y Garcia-Debanc et al., (2009) defienden también esta
perspectiva de combinación entre adquisición y enseñanza asegurando que ciertos
fenómenos categoriales de la lengua, como la hiperonimia e hiponimia, se convierten
en una aproximación semántica que los niños producen precozmente entre los 2 y 4
años. Así pueden aprovecharse en la enseñanza de la lengua o mejor, en la
explicitación consciente de estas relaciones en situaciones significativas de
130
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
aprendizaje. Alrededor de los 5 años, Joosten (2010) expone que en la enseñanza del
léxico las preferencias se relacionan inicialmente con la meronimia (“X es parte de”)
y luego con la hiperonimia (“X es un Y”). En estas propuestas de enseñanza se
trabajan procesos relacionados con el avance lingüístico y cognitivo, como la
semejanza y la diferencia. Entre los miembros de una clase se destaca básicamente la
semejanza, entre las partes y el todo se destaca la diferencia (Jackiewicz, 1996).
En su propuesta de enseñanza del léxico en Garcia-Debanc y Chourau (2010)
sugieren algunos principios para su organización en la línea de rescatar el propio
estado evolutivo de la competencia lingüística del aprendiz. Para las autoras, en una
propuesta de organización del léxico es relevante movilizar el vocabulario disponible
de los aprendices y mantener como principio que las palabras se organizan en redes,
una idea que ya había expuesto Crystal (1987) cuando argumentaba que las palabras
deben ser usadas para ayudar a aprender otras palabras.
Otro aspecto relevante es el de la frecuencia, puesto que según estos
principios de enseñanza para memorizar un vocabulario nuevo se necesita que el
aprendiz encuentre y utilice las palabras en diferentes situaciones (Garcia-Debanc y
Chourau, 2010) y si son significativas, naturales, funcionales y contextualizadas
asegurarán la fijación no solo de las palabras aisladas sino en relación. Las autoras
defienden que las actividades de enseñanza del léxico pueden ser orientadas a la
construcción de herramientas de “ayuda léxica” para la producción escrita. Este sería
el caso de las listas de palabras que pueden ser elaboradas socialmente en el aula de
clase. Esas herramientas permiten mantener elementos léxicos nuevos, desde otra
perspectiva a los que el aprendiz puede referirse en el momento de la escritura a
manera de consulta en su elaboración.
131
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
Otro de los principios que presentan Garcia-Debanc y Chourau (2010) está en
relación con el contexto discursivo sobre las obras de literatura, que puede ser
fácilmente asociado en los entornos escolares infantiles con el contacto de textos de
literatura infantil, en el que circulan elementos léxicos propicios. También defienden
como principio organizador de una propuesta de enseñanza, la rescritura como una
situación privilegiada en la búsqueda de un léxico específico y de fijación de las
formas más complejas de escritura.
En su trabajo de la enseñanza de verbos en L2, las autoras subrayan la
necesidad de trabajar las relaciones semánticas, de manera especial la sinonimia y la
cohiponimia. La sinonimia es tratada como un caso de cohiponimia, al relacionar dos
verbos que pueden coincidir en significados muy similares y que pueden depender del
contexto, las variaciones dialectales, entre otros (como en el caso del verbo “lanzar”
que sería co-hipónimo de “botar”, “tirar” “arrojar”, en el enunciado “tirar la basura” el
verbo sería plausiblemente intercambiable por los verbos alternativos dependiendo de
algunos factores).
Sobre el diseño de actividades los estudios se decantan por situaciones que
impliquen actividades breves y repetidas en momentos fijos de la semana, puesto que
se ha encontrado que fijan y automatizan los aprendizajes. Asimismo, se recomienda
mantener un equilibrio entre las producciones orales y escritas y entre los niveles de
análisis lingüístico, es decir, la enseñanza del léxico no debe remitirse a palabras y a
la red de palabras relacionadas, sino incorporar los elementos gramaticales y
sintácticos. Diferentes tipos de palabras y no solo sustantivos (sino verbos, adjetivos,
preposiciones, conjunciones) y a la vez incorporar la construcción sintáctica de
expresiones. La nominalización de los verbos, la correspondencia entre nombres y
132
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
verbos (como en el caso de “nadar” y “nado”), los aspectos de cambio morfológico y
los análisis de sufijos es también muy relevante en una propuesta integradora y de
continuidad con los aspectos evolutivos de los aprendices.
En su trabajo sobre la enseñanza y el aprendizaje del léxico verbal en una
perspectiva de adquisición evolutiva, Duvignau (2005) resalta la flexibilidad
semántica de los verbos y la sensibilidad cognitiva en el aprendizaje durante el
desarrollo léxico en edades precoces entre los 2 y 4 años. En estas edades Duvignau
defiende que las situaciones de hiperonimia e hiponimia se convierten en fenómenos
semánticos que son producidas de manera precoz por los niños y por ello un recurso
evolutivo útil en la enseñanza de verbos, puesto que como afirman Garcia-Debanc y
Chourau, (2010) se considera que la relación sinonímica entre los verbos puede
entenderse como un caso de cohiponimia, puesto que, los verbos llegan a relacionarse
con un núcleo semántico común (como en el caso citado anteriormente “lanzar”,
“tirar”, “botar”).
Esta perspectiva enfatiza una mirada integradora de las relaciones semántico-
léxicas en una propuesta de aprendizaje. De este modo se traspasa las propuestas
clásicas sobre la enseñanza de sinónimos basada en el requerimiento de una palabra
alternativa o de una reformulación de enunciados intercambiando alternativas léxicas.
La propuesta de Duvignau (2005) va en la línea de considerar la propia precocidad
lingüística en la enseñanza del léxico y la naturaleza jerárquica del léxico para
introducir la hiperonimia como una situación de organización lingüística fundamental
en el aprendizaje de otras relaciones semánticas.
En cuanto al tipo de vocabulario y la frecuencia de aparición, Grossman
(2011), citando a Picoche (1993) y a Vigner (1997), señala su insistencia en que el
133
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
desarrollo del repertorio léxico requiere una aproximación reflexiva que supone un
soporte teórico y metodológico específicos por una parte, y por otra, un énfasis en la
frecuencia y en la red semántica de las palabras. La red semántica de las palabras
supone la consideración de los campos léxicos y semánticos en que las palabras se
encuentran inmersas. El campo semántico junta diversas significaciones de una
palabra polisémica en un momento dado de su historia. El campo léxico permite
reagrupar las palabras que mantienen relaciones semánticas (sinonimia, antonimia, e
hiperonimia).
Como hemos dicho con anterioridad, el tipo de actividad de enseñanza y
aprendizaje ha de relacionarse conjuntamente con las actividades comunicativas. En
la tradición de didáctica de la lengua relativa a los estudios de lengua francesa se
reportan ampliamente este tipo de actividades con actividades de lectura. Se
demuestra así que es un tipo de actividad por excelencia para la adquisición del
léxico. Como refirieron Nagy, Herman y Anderson (1985) y David (2000) -citados
por Grossmann (2011), es necesario que los lexemas se repitan en diversos contextos
para construir su sentido. Para tal fin, los autores afirman que las actividades de
lectura constituyen un contexto favorecedor como otro tipo de entrada al léxico.
Grossman (2011) señala que a lo largo del aprendizaje de la lectura, el léxico oral es
reconfigurado por la adquisición de las formas escritas en su dimensión morfológica,
como también se hace evidente una interacción entre la apropiación de los géneros
propios de lo escrito y el desarrollo de repertorios léxicos, debido a la diferente
frecuencia según los géneros.
Desde el punto de vista de la didáctica, los estudios en lengua francesa señalan
que esta interacción entre aprendizaje del léxico y el lenguaje escrito se efectúa a
134
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
través de la concreción de diferentes actuaciones a lo largo de la escolaridad. Por
ejemplo, en la educación inicial infantil, la lectura en voz alta de textos infantiles
ocupa un lugar privilegiado en el que las formas de mediación del adulto utilizadas en
la lectura en voz alta permiten de manera indiscutible el acceso a nuevo léxico poco
familiar por parte de los aprendices. En primaria y secundaria, la lectura de textos
permite las explicitaciones léxicas necesarias pero éstas suponen un trabajo posterior
sobre el léxico presentado.
Masseron (2008) y Grossmann, Boch, y Cavalla (2008) -citados por Grossman
(2011), aportan ejemplos de cómo se pueden complementar las situaciones de
aprendizaje del léxico al aprendizaje del lenguaje escrito. Su estudio se llevó a cabo a
través de un proyecto de escritura narrativa en secundaria en el que las producciones
escritas de los alumnos recogían aspectos emocionales, en particular, la descripción
de sentimientos de un personaje. Los autores constataron que mediante la realización
de este tipo de textos y su planificación era posible movilizar la información léxica de
manera específica como por ejemplo las colocaciones del léxico, las estructuras
sintácticas y la lexicalización. La propuesta de enseñanza en el estudio de Grossman
et al., (2008) consistió en trabajar primero el léxico adecuado para describir los
sentimientos de una persona. Esta primera descripción permitía poner en marcha la
escritura y los siguientes pasos se apoyaban en la puesta en escena de la temática para
integrar estos aspectos lexicales. Otras investigaciones insisten en un trabajo previo
basado en categorizaciones como el trabajo de Duvignau (2005) sobre la clasificación
de verbos siguiendo criterios semánticos (por ejemplo, los verbos de movimiento que
tienen un núcleo semántico semejante) y que permite posteriormente una
movilización de los términos léxicos cuando se hace el trabajo escrito.
135
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
Como se ve, en los estudios de enseñanza y aprendizaje del léxico en
interacción con el lenguaje escrito se abordan las investigaciones sobre el aprendizaje
de primeras y segundas lenguas. Sin embargo, estos estudios aluden a contextos
escolares de primaria y secundaria y no han abordado los niveles en los que los que
los aprendices se encuentran expuestos al aprendizaje inicial del lenguaje escrito. En
los niveles iniciales la lectura en voz alta se reconoce como el mejor contexto de
aprendizaje del léxico. Pero no se han abordado experiencias de producciones escritas
iniciales. De todas maneras los principios fundamentales de la enseñanza del léxico en
conjunción con actividades centradas en el lenguaje escrito nos ayudan a dibujar un
escenario adecuado para las prácticas iniciales de escritura y aprendizaje del léxico.
Por ejemplo, a partir de los estudios mencionados de Duvignau (2005), Garcia-
Debanc y Chourau (2010), Garcia-Debanc et al., (2009), Grossmann et al., (2008) y
Grossmann (2011) se pueden retomar ciertos principios en el aprendizaje del léxico
como la consideración de que, para cada nivel de enseñanza, es necesaria una mejor
especificación de los repertorios léxicos a seleccionar.
Los autores coinciden en cierto criterio funcional o vivencial de los aprendices
y tienen en cuenta su propia competencia lingüística y con ello la activación del
vocabulario ya disponible en los alumnos. En primaria, aunque también podría
pensarse para la educación infantil, según los estudios citados, es necesario integrar el
aprendizaje del léxico con las actividades del lenguaje en general, es decir, en
conjunción con actividades del lenguaje escrito pero también de competencia
comunicativa. Ya se ha mencionado la necesaria conexión con las nociones
gramaticales y el discurso y los diferentes usos. Las propuestas de enseñanza que
consideren el análisis y la apropiación de nociones metalingüísticas son
136
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
fundamentales para que éstas se consoliden a lo largo de la escolaridad. Grossman
(2011) concluye que esta perspectiva es diferente a la desafección que se observa con
frecuencia en los manuales escolares, en los que el léxico seleccionado puede tender a
ser más abstracto y no permite referir directamente al mundo ya que no es
seleccionado teniendo en cuenta las necesidades de los alumnos y la propia evolución
de su competencia lingüística tal y como asegura Laparra (2012). De acuerdo con
Laparra (2012) si un nuevo léxico es explicado de forma variable y con cierta
continuidad a través del tiempo (por ejemplo, a través de secuencias didácticas), éste
se adquiere con un carácter funcional de forma consistente y con una comprensión
más contextualizada.
Hasta aquí hemos ofrecido evidencias teóricas y empíricas sobre la relación
específica entre el lenguaje escrito y el léxico, proporcionando información que
consideramos relevante desde el punto de vista de la adquisición y la enseñanza. Estas
evidencias recogen las ideas fundamentales en la formulación del proyecto de tesis
doctoral que presentamos en este documento y que sintetizamos a continuación:
• La diferenciación en la naturaleza y organización de las unidades en lo oral y
en lo escrito brindan un marco para comprender, por una parte, la
especificidad entre estas dos modalidades del lenguaje y, por otra, la relación
de interdependencia entre ellas. El lenguaje escrito no representa al habla y no
se relaciona con las ideas o los objetos existentes en el mundo sino con la
propia esencia del lenguaje.
• Como consecuencia del argumento anterior, consideramos lo escrito como
contexto de reflexión de la lengua y en parte modelo para el habla y también
137
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
modelo para el pensamiento. Como modelo, lo escrito permite analizar el
lenguaje de forma más analítica y metarepresentacional en función del efecto
estabilizante que favorece la revisión y conceptualización del lenguaje. Por
otra parte, lo escrito crea un metalenguaje para referirse al propio lenguaje.
• El potencial del lenguaje escrito también ha servido en la descripción
lingüística de las lenguas puesto que el registro escrito del lenguaje ha
permitido conocer y analizar el habla, o ha “sesgado” su análisis y
descripción. Se ha conocido y analizado el habla a través del lenguaje escrito,
lo que sugiere que es más que un simple código de transcripción.
• Como modelo del habla, el lenguaje escrito comporta especificidades en el
análisis de cada uno de los niveles de la lengua, así, en relación con el léxico,
actúa como modelo metalingüístico: lo escrito transforma el conocimiento que
los hablantes tienen sobre las palabras, permitiendo su consideración como
objetos aislados y probablemente intensificando el conocimiento y el análisis
sobre las relaciones semántico-léxicas entre ellas.
• A nivel general, se encuentran evidencias sobre la relación recíproca entre
lenguaje escrito y el léxico:
En los estudios sobre comprensión lectora se ha visto que a mayor
cantidad de vocabulario consolidado (o masa crítica) mejor es la
comprensión de textos. Pero también hay evidencias en relación con el
criterio de calidad léxica: una mejor organización semántica y una
conciencia sobre los aspectos fonológicos y ortográficos predice mejores
capacidades de lectura.
La relación entre el lenguaje escrito y la enseñanza del léxico también es
138
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
una evidencia: los estudios reclaman que para el aprendizaje del léxico se
ha de considerar la competencia lingüística tanto en el lenguaje oral como
en el escrito, dejando de lado una tendencia a considerar la competencia
solamente en contextos orales. Además, los estudios plantean una
interdependencia en la enseñanza del vocabulario con el momento inicial
de aprendizaje del lenguaje escrito, dando relevancia a los procesos de
alfabetización y no solamente al aumento de palabras.
• En las propuestas de enseñanza más exitosas en cuanto a su autenticidad y en
el cambio que comportan en cuanto a la competencia lingüística de los
aprendices, se ha visto que la selección de palabras que se efectúa para su
enseñanza es fundamental, como también el contexto textual en el que se
ofrecen y la frecuencia en que se presentan. Con relación a los aspectos
metodológicos, se ha revelado que la instrucción explícita más que la
incidental es determinante como también las propuestas basadas en los
diálogos entre profesor y aprendices sobre los textos o tipos de palabras, las
preguntas explícitas de tipo metalingüístico y metacognitivo y el contexto de
la lectura en voz alta. Se ha visto además un reclamo sobre las prácticas de
enseñanza centradas en una perspectiva evolutiva y lingüística del lenguaje
potenciando una sintonía entre los procesos de adquisición del lenguaje y los
procesos de aprendizaje y consolidación de la competencia lingüística y
comunicativa.
Teniendo en consideración estas ideas de síntesis, a continuación abordaremos
algunos argumentos sobre la relevancia del significado en las relaciones semántico-
léxicas del lenguaje y la influencia del lenguaje escrito con la intención de especificar
139
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
los efectos que consideramos más relevantes entre el léxico y lo escrito, y para
dilucidar las líneas de exploración por las que hemos optado en esta tesis.
3.9. La cuestión específica del significado y la influencia de lo escrito
El aspecto semántico, en un sentido amplio, se refiere no sólo al significado de
las palabras sino también a las relaciones que las palabras mantienen entre sí. Como
se ha apuntado, estas relaciones se conocen como relaciones semántico-léxicas
(sinonimia, homonimia, antonimia e hiperonimia). En este apartado queremos abordar
la influencia específica de lo escrito sobre estas relaciones con la intención de definir
los intereses de investigación que presentaremos en la sección empírica.
En su reflexión sobre la naturaleza del significado, Olson, (1998) argumenta
que esta cuestión puede considerarse desde dos puntos de vista: uno pragmático, en el
que el significado se supone como una propiedad de la intención del hablante y del
contexto más que del lenguaje; y desde el punto de vista semántico, en el que se
considera que el significado está fijado en los textos escritos. Para Olson (1998)
gracias al efecto estabilizante y de fijación de la escritura, el texto escrito permite
concebir y analizar los significados de manera descontextualizada y con
interdependencia del locutor. El punto de vista pragmático, no obstante, lo recoge la
lingüística cognitiva contemporánea que aboga por considerar el proceso de
construcción activo del sujeto en el esclarecimiento del significado. El
constructivismo también alude a los procesos activos del sujeto para construir los
significados y al intercambio de los sujetos en entornos de interacción conjunta. Pero
lo que viene a afirmar Olson (1998) se relaciona, por una parte, con la comparación
entre el lenguaje oral y el lenguaje escrito y cómo ese carácter de fijación de lo
140
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
escrito, por ser permanente, permite al hablante considerar de una manera más
compleja los significados. Por otra, Olson (1998) considera el significado desde su
manifestación explicita en los actos de habla y en los textos escritos.
Para Olson, el significado de las palabras se manifiesta de manera contundente
en el acto de definición. Los hablantes consideran de manera explícita los aspectos del
significado cuando se enuncia una definición, pero este acto solo puede ser abordado
de manera textual y no hablada puesto que “definir” palabras es un aspecto de los
textos escritos más que del discurso de conversación cotidiano. En la tradición oral,
por ejemplo, los conceptos no se definían a través de palabras sino que se describían a
través de ejemplos. En cambio, en los textos se materializa la palabra como un
elemento lingüístico con un significado que permanece constante a través de las
diferentes ocasiones de uso (Watson y Olson, 1987, p. 333) como en el caso de las
definiciones.
Watson y Olson (1987, p. 330) exponen algunos argumentos para la
diferenciación entre la perspectiva pragmática y la textual con relación a la cuestión
del significado. Exaltan el impacto de los textos escritos para fijar su permanencia.
Entre ellos, consideran que la diferenciación entre el significado como intención del
hablante y el significado de las palabras es una consecuencia del uso de texto; y que el
significado como algo autónomo, generalizable, conceptual y lingüísticamente
expresado, se engendra por el texto y su uso. Estos argumentos aluden a la idea de
que el sentido de las palabras y su significado aparecen asociados con lo escrito.
Si se aceptan estos argumentos, es plausible inferir que las relaciones de
significados entre las palabras también estén influenciadas por lo escrito o al menos es
aceptable considerar que, ante la presencia de lo escrito, las relaciones semántico-
141
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
léxicas semánticas podrían advertirse de manera diferenciada con relación a lo oral.
Para considerar la relación entre las palabras, es necesario que los hablantes
consideren de manera explícita el significado entre ellas y establecer las relaciones de
equivalencia, de oposición, de inclusión o de diferenciación, a partir de la
comparación. Como hemos visto, el niño pequeño que aprende una lengua, se
encuentra en instancias de comparación y contrastación de las unidades suceptibles de
aislar y que recoge del input que se le dirige o que encuentra en su contexto. Love
(2004) defiende que, cuando se comparan dos palabras similares, se tiende a
considerar en primera instancia un carácter de “mismidad” o de ser “lo mismo”
aludiendo al hecho de que un acto de nombrar alternativo para el niño es fácilmente
aceptado a pesar de las diferencias en la producción por diferentes interlocutores y en
diferentes momentos y lugares. Es observable en las tareas de repetición de
enunciados, por ejemplo, que el niño pequeño atienda a la carga semántica más que a
lo efectivamente dicho o la carga literal revelando ese carácter de “mismidad” que
orienta al niño en la comparación de unidades. Pero en la modalidad escrita esta
“mismidad” queda en un nivel más incipiente puesto que la presencia de lo escrito
conlleva una comparación del significado más analítica a través de la materialidad de
la forma escrita (Love, 2004).
Así, la influencia de lo escrito sobre la cuestión del significado se evidencia,
por una parte, en que la forma escrita estabiliza haciendo “permanente” e “invariable”
el significado independiente tanto del escritor como del lector por lo que se expresa el
“estatuto autónomo” y “atemporal” de la forma escrita (Harris, 1999, p. 226). Por otra
parte, se ha argumentado que la presencia de lo escrito permite comparar de manera
más analítica y romper la tendencia a considerar la “mismidad” aceptada en el habla.
142
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Estos argumentos nos permiten anticipar unas influencias específicas del
lenguaje escrito sobre las relaciones léxico semánticas reflejadas en las posibles
diferenciaciones entre lo oral y lo escrito cuando se consideran estas relaciones. Si la
escritura fija el significado y lo hace objetivable, es plausible anticipar que en la
presencia de lo escrito los hablantes consideren de manera diferenciada las relaciones
de semejanza, de diferenciación, de oposición y de inclusión con respecto a lo oral.
Esta previsión se convierte en una hipótesis plausible a considerar en situaciones
especificas en las que se trata con sinónimos, antónimos, hiperónimos y homónimos.
Pero la escritura no sólo influye en esta fijación del significado y en la
posibilidad de analizar el significado considerando la materialidad de lo escrito, que
son en última instancia dos aspectos interdependientes. También influye sobre la
posibilidad del procedimiento mismo de comparación, es decir, en la comparación
paradigmática. En este sentido, la relación específica con la comprensión y la
consideración de las relaciones léxico semánticas se consolidan. El plano
paradigmático se relaciona con la concreción de las listas como “herramientas
lingüísticas” por medio de las cuales se ha permitido la reflexión y la racionalización
gramatical, tal y como lo ha expuesto Auroux (1989, 1994) desde un enfoque
histórico de la gramática. De la misma manera, Delesalle y Mazière (2002) proponen
que las listas han permitido encontrar las regularidades paradigmáticas de la lengua y
han dado lugar a la teorización de los gramáticos.
Por otra parte, se ha sostenido que la permanencia de lo escrito extrae el
lenguaje de la interlocución y del significado directo para ponerlo en situación
diferida, de citación, “off-line” (Blanche-Benveniste, 1998; Olson, 2009). Se permite
así el análisis y la consideración de aspectos específicos del lenguaje, entre ellos el
143
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
significado o la gramática. Las listas escritas son un caso de extracción debido a que
lo que está escrito se ha independizado del proceso de producción habitual,
convirtiéndose en en un producto autónomo que permite volver a operar sobre ellas
mismas. Es decir, se considera la lista como una unidad de realización que expresa la
extracción de significados con un criterio de agrupación y se la considera de una
manera más analítica o fuera del contexto de uso de las palabras que la componen.
En las listas escritas se rompe evidentemente la continuidad del discurso
escrito puesto que se trata de una enumeración de elementos semejantes, en
ejemplificaciones o en repetición del léxico. Como ha puesto de manifiesto Goody
(1977, p. 96), las listas escritas descansan sobre la discontinuidad, pueden leerse en
diferentes direcciones, hacia los lados y hacia abajo, así como de izquierda a derecha;
tienen un comienzo claramente definido y un final preciso, que es un límite, tienen
posibilidades de reordenamiento dependiendo de múltiples criterios.
Con independencia del contenido y del orden, la lista escrita es una forma
visual específica: se suele realizar en una columna, con disposición vertical de los
elementos unos debajo de otros, muchas veces en un orden jerárquico en el que el
elemento superior o el inferior indica la categoría. Esta forma de una sola columna,
con tres elementos como mínimo, es una de las formas iniciales de escritura en los
niños (Teberosky y Sepúlveda, 2009).
Por lo tanto, se observa por una parte que lo escrito permite la consolidación
de recursos como la lista para analizar el lenguaje y, por otra, que este recurso como
formato visual es una de las formas iniciales en las escrituras infantiles.
Indudablemente las listas permiten visualizar las relaciones semántico-léxicas porque
se tratan de relaciones paradigmáticas de la lengua y su descripción y análisis por
144
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
parte del niño se ven facilitados porque es un recurso escrito que aflora en sus
producciones iniciales.
Esta propensión a hacer listas, tanto orales como escritas, se puede observar en
el desarrollo del lenguaje en lo que se ha denominado “cambio de lo sintagmático a lo
paradigmático” (Cronin, 2002; Nelson, 1977). Los autores que estudian el desarrollo
del lenguaje coinciden como ya hemos apuntado en capítulos anteriores, que hacia los
6 ó 7 años se produce un cambio en la asociación desde las relaciones sintácticas o
temáticas hacia las paradigmáticas. Nelson (1977) asocia este cambio a aspectos
cognitivos y a la escolaridad, y otros autores, como Cronin (2002), al aprendizaje de
lo escrito. De forma específica, Cronin et al., (1986) relacionan el cambio de lo
sintagmático a lo paradigmático con la adquisición de la lectura y la escritura. Estos
autores encontraron que el nivel de lectura se relaciona directamente con la frecuencia
de respuestas paradigmáticas y no con otros fenómenos del desarrollo como nivel
mental o edad cronológica. Esto sugiere que el desarrollo de la lectura promueve el
tipo de cambio conceptual o lingüístico hacia lo paradigmático.
En cuanto a las relaciones léxico semánticas, las listas escritas nos permiten
extraer aquellas unidades que nos permiten describir y analizar la lengua en cuanto a
las relaciones de semejanza (o sinonimia), de oposición (o antonimia), de
diferenciación (de homonimia) y de inclusión (o hiperonimia). Aunque sabemos que
estas relaciones de significado circulan en el discurso cotidiano y son una práctica
habitual de los hablantes en un plano de aparición más sintagmático, sabemos también
desde su análisis lingüístico que pueden organizarse en un plano paradigmático de la
lengua que promueve su análisis conceptual y lingüístico, tal y como lo demuestran
las evidencias del cambio sintagmático a lo paradigmático.
145
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
A medida que los hablantes avanzan en el conocimiento de la lengua y
atraviesan por una reorganización léxica advierten de manera más explícita este tipo
de relaciones porque comienzan a considerar este plano más paradigmático o de lista.
De forma específica, las relaciones de semejanza como en el caso de la sinonimia
vendrían a hacerse disponibles a los hablantes a partir de una lista léxica en la que es
posible escoger el ejemplar más adecuado según diversos factores como el contexto,
los interlocutores, la situación semántica específica (como por ejemplo al considerar
la adecuación en el discurso entre elevador, ascensor; asiento, silla). En el caso de los
contrarios, sabemos que la realización paradigmática se encuentra en la naturaleza
misma de la oposición, puesto que para concebir un ejemplar en contraste es
necesario considerarlo en pareja lo que facilita su extracción en lista oral o escrita
cuando se consideran los contrarios como unidad de análisis (grande – pequeño; alto
– bajo). En el caso de la hiperonimia, las listas se reorganizan con relación a la
pertenencia o inclusión de clases, así, los ejemplares se organizan en función de los
hipónimos pertenecientes a una clase hiperonímica como en el caso de las taxonomías
(por ejemplo, mamífero incluyendo vaca, perro, caballo, gato, etc.). En el caso de la
homonimia entre lenguas, las listas aglutinan los ejemplares aparejados en relación
con formas similares con significados similares como en el caso de los cognados (por
ejemplo, elefante, elefant, éléphant, elephant, elefante en su correspondiente lengua
español, catalán, francés, inglés y portugués respectivamente).
3.10. Síntesis
Las consideraciones que se han presentado hasta aquí conforman el contexto
propicio para seguir la indagación sobre el modo en que influye el lenguaje escrito en
146
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
la comprensión y en el uso de las relaciones entre los significados. En concreto,
hemos subrayado como influencias del lenguaje escrito en el significado: el efecto de
la materialidad de los textos escritos, el análisis específico que provoca en la
comparación entre las unidades léxicas y las consecuencias de la extracción de las
palabras en listas escritas.
A lo largo de esta sección teórica hemos considerado diferentes aspectos
relacionados con el aprendizaje inicial del lenguaje escrito y la adquisición de las
relaciones léxico semánticas. Las teorías, evidencias y la perspectiva presentadas
anteriormente sirven para argumentar que hay factores que influyen en el desarrollo
léxico semántico, factores propios del desarrollo lingüístico y factores atribuibles a la
influencia del aprendizaje del lenguaje escrito, además de aspectos relacionados con
cuestiones culturales como el aprendizaje de una segunda lengua.
Ahora bien, está claro que hay una relación entre la consideración del lenguaje
y de la escritura como sistemas simbólicos y la posibilidad de comparar estímulos
para identificar aspectos de semejanza o de diferencia. En lo más específico, la
posibilidad de registro y ordenación gráfica de las listas ha facilitado la tarea de
relacionar los ítems, de manera paradigmática para buscar regularidades. Los nuevos
avances cognitivos y lingüísticos permitirán al niño relaciones específicamente
semánticas en su organización léxica, no sólo en términos de relaciones temáticas sino
también en términos de relaciones debidas bien a su forma (gráfica, sonora,
morfológica), bien en relación con sus significados (de semejanza, de contraste o de
inclusión). Los criterios para comparar las propiedades semánticas de las palabras
tienen un componente metalingüístico.
147
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
Varios autores, como Homer (2000), Murphy (2003), Olson y Astington
(2013) sostienen que las relaciones semánticas no han de ser situadas solamente en un
modelo de la competencia o del uso del lexicón, sino también como una forma del
conocimiento metalingüístico. Estos autores concluyen que para juzgar si dos palabras
son sinónimos (o cualquier otra comparación paradigmática) hay un proceso en dos
momentos: identificar las palabras y evaluar su semejanza (aspecto metalingüístico).
El criterio de comparación se basa en las propiedades en común o las propiedades
diferentes que tienen que ser evaluadas. Por otra parte, el bilingüismo y el contacto
cultural pueden coincidir en estos aspectos del desarrollo del léxico.
A manera de síntesis podemos listar los argumentos principales que han
guiado las diversas decisiones metodológicas del trabajo empírico presentado en esta
tesis:
• La apreciación de continuidad en el desarrollo del lenguaje a partir de la
integración de principios y mecanismos que explican la consolidación
específica del significado en el nivel semántico léxico de la lengua, y el
carácter de discontinuidad impregnado en el encuentro con el lenguaje escrito
y sus consecuencias metalingüísticas y cognitivas en los hablantes.
• La asunción de que lo escrito posee una naturaleza diferenciada con unos
efectos específicos en el lenguaje. Con ello, una perspectiva psicogenética
sobre el aprendizaje de lo escrito como un objeto de conocimiento que implica
para el sujeto la consolidación de representaciones conceptuales sobre su
naturaleza y que redundan en la producción, interpretación y comprensión de
sus propias marcas escritas.
148
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
• La afiliación a una perspectiva integradora en el estudio del significado que da
cabida a las representaciones de los hablantes, tanto cognitivas como
lingüísticas y que demarca una concepción de las relaciones léxico semánticas
dentro de los paradigmas de la lingüística cognitiva y la concepción
constructivista del desarrollo.
• La consideración de la relación entre el crecimiento de léxico y sus
consecuencias en los diferentes niveles de la lengua como la aparición de la
morfosintaxis y el desarrollo fonológico. Es decir, la consideración de la masa
crítica en la adquisición del léxico como el impulsor del cambio
morfosintáctico y fonológico y por ende, su repercusión en la competencia
lingüística de los hablantes.
• La reorganización léxica en el desarrollo del lenguaje como un aspecto que se
evidencia en el incremento de la complejidad del sistema semántico e
interrelacionado con el aprendizaje de lo escrito.
• Dentro de la reorganización léxica reposan por una parte, el “cambio
sintagmático a lo paradigmático” que indica que durante los 5 y 6 años los
niños no sólo son capaces de establecer relaciones que responden a
construcciones temáticas sino que también consideran relaciones en listas
paradigmáticas; y por otra, la entrada de nuevas palabras en el vocabulario
infantil que dispara un refinamiento en el posterior desarrollo del léxico.
• La coincidencia temporal de los factores propios del desarrollo del lenguaje
con el aprendizaje de lo escrito durante los 5 y los 6 años, momento en el que
el niño entra en pleno contacto con lo escrito y al mismo tiempo tiene un
desarrollo cuantitativo y cualitativo de vocabulario que ayuda en ese proceso.
149
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
• Las influencias del lenguaje escrito como modelo para considerar y analizar el
habla y su efecto estabilizante y de permanencia que se deriva de la
materialidad del registro gráfico en forma de etiquetas, textos o listas escritas,
generan conciencia metalingüística y la posibilidad de comparar entidades más
difíciles de comparar en ámbitos puramente orales (Homer, 2000; Homer y
Hayward, 2008; Linell, 1982, 2005, 2011; Love, 2004; Olson, 1996, 1998,
2001).
En la sección empírica desarrollaremos las decisiones metodológicas de tres
estudios encaminados a aportar evidencia sobre la diferenciación entre lo oral y lo
escrito desde este contexto argumentativo. Las situaciones estudiadas serán
aquellas en las que aprendices iniciales del lenguaje escrito confronten tareas de
producción y de análisis de comparación entre lo oral y lo escrito de relaciones de
semejanza (sinonimia), de diferenciación (homonimia), y de oposición
(antonimia).
3.11. Objetivos y previsiones del trabajo empírico
A partir de la consolidación de las argumentaciones previamente expuestas y
con la intención de profundizar en ellas, en esta tesis planteamos averiguar la relación
más específica entre relaciones léxico semánticas y el aprendizaje del lenguaje escrito
a partir de tres estudios empíricos que exploraron las influencias de lo escrito en
situaciones de diferente naturaleza semántica. Por tanto, el objetivo general de esta
investigación es examinar el papel del aprendizaje de lo escrito en los momentos
iniciales del desarrollo que coinciden con el aumento del vocabulario y la
reorganización léxica sobre el aprendizaje de las relaciones léxico semánticas en
niños que viven situaciones de lenguas en contacto y que están escolarizados en el
150
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
segundo ciclo de educación infantil y en los cursos iniciales de la educación primaria
(entre los 4 y 7 años de edad cronológica).
Para desarrollar dicho objetivo se consideró la diferenciación entre tareas
orales y tareas escritas en situaciones semánticas de comparar a) la semejanza en el
significado entre unidades léxicas distintas (el caso de la sinonimia); b) la
diferenciación del significado y la forma lingüística en un caso de traducción (o de la
homonimia interlengua); y c) la producción de listas escritas y listas orales de
contrarios (el caso de la antonimia). Por otra parte, la influencia de lo escrito también
se consideró a partir de los niveles de construcción conceptual sobre la escritura por
parte de los niños. Es decir, la influencia de lo escrito en los tres estudios realizados
consideró la presencia y materialidad de etiquetas escritas y también el nivel de
conceptualización que sobre lo escrito tenían los sujetos participantes.
De esta manera se concretaron los siguientes objetivos específicos y previsiones
que orientaron el trabajo empírico:
1. Indagar la diferenciación al considerar lo oral y lo escrito en una situación de
sinonimia dialectal que implica la aceptación o el rechazo de una pareja de
sinónimos en la modalidad oral y en la modalidad escrita; y las
diferenciaciones entre lo oral y lo escrito en una situación de homonimia
interlengua que implica actos de traducción y comparación entre unidades
léxicas específicas entre lenguas (catalán – castellano) (Estudio1).
2. Indagar la productividad en la producción de listas escritas de contrarios en el
contexto de secuencias didácticas en la clase de lengua (Estudio 2).
3. Explorar las diferenciaciones entre oral y escrito en la producción de listas
orales y escritas de contrarios antes y después del desarrollo de secuencias
151
Capítulo 3: La adquisición del léxico y el aprendizaje inicial de la escritura
didácticas que incluían los contrarios como contenido de aprendizaje en la
clase de lengua (Estudio 3).
Las previsiones generales para cada uno de estos objetivos fueron las siguientes:
1. En el caso de la sinonimia habrá diferencias entre la modalidad escrita y la
modalidad oral debido a que la permanencia de lo escrito provocará la
comparación de las unidades léxicas y la afirmación o negación de la
equivalencia semántica.
2. En el caso de la homonimia interlengua habrá diferenciación de las unidades
léxicas a partir de los recursos gráficos de la escritura como reflejo de la
tendencia histórica a diferenciar por escrito los homófonos en lo oral. Se
prevee además diferenciaciones entre la modalidad oral y escrita.
3. En el caso de la antonimia se espera en el primer estudio una alta
productividad en las tareas de producción de listas de contrarios que evidencia
por una parte, la facilidad de los niños en la generación de este registro escrito
y por otra, la consecuencia de una enseñanza explícita de los contrarios a
través del diseño de secuencias didácticas ajustadas a este aprendizaje. En el
segundo estudio de antonimia, se espera una diferenciación en la
productividad de listas de contrarios en modalidad oral y en modalidad escrita;
aumento de contrarios después de la secuencia didáctica.
152
Segunda Parte: Los estudios empíricos
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
154
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
4.1. Introducción
Los estudios diseñados en esta tesis doctoral abordaron la temática del
aprendizaje y la enseñanza de las relaciones semántico-léxicas. Tuvieron en cuenta
una perspectiva evolutiva e integradora del lenguaje oral y el lenguaje escrito. Nuestra
población de interés se inscribió en las edades en que los niños están aprendiendo el
lenguaje escrito. En este periodo resultan evidentes las relaciones recíprocas entre lo
oral y lo escrito. Como se ha visto en los capítulos precedentes, los estudios empíricos
de esta tesis doctoral se enmarcan dentro de una perspectiva evolutiva del aprendizaje
de la escritura. Esto explica que los antecedentes previos, las consideraciones y las
decisiones metodologías recaigan de manera importante en la perspectiva
psicogenética del lenguaje escrito. Con ello, es evidente que tanto las elaboraciones
teóricas como las decisiones metodológicas se nutran de la Concepción
Constructivista de la Enseñanza y el Aprendizaje Escolar. Adicionalmente, dado que
el objeto de estudio recae de manera específica en las relaciones semántico-léxicas,
nos hemos acercado a elaboraciones lingüísticas necesarias para emprender tanto
decisiones de carácter teórico como metodológico. En este encuentro disciplinar
fueron también relevantes las aportaciones más contemporáneas de la lingüística
cognitiva que concuerdan con el principio constructivista sobre la participación activa
y constructiva del sujeto en los procesos de desarrollo y aprendizaje.
A partir de este marco epistemológico los tres estudios llevados a cabo se
caracterizan por una metodología empírica original, en el que los datos devienen del
contacto directo con los participantes, de sus elaboraciones y productos a partir de
155
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
actividades preestablecidas, ya sea en una entrevista individual (Estudio 1) como en el
desarrollo de una secuencia didáctica en el aula (Estudios 2 y 3).
Los tres estudios incluyen diseños con intervención que podrían considerarse
como cuasi experimentos en los que se han realizado aplicaciones en situaciones
naturales. En los diferentes diseños metodológicos no se seleccionó el grupo de
participantes al azar ni se controló estrictamente el orden de aplicación de los niveles
de las variables independientes. El estudio 1 se basa en el método de análisis reflexivo
propio del enfoque histórico-crítico (o método clínico) de Piaget. Los estudios 2 y 3
se enmarcan en una metodología más cercana a los estudios basados en diseño
(Brown, 1992). Del método de indagación histórico-crítico hemos considerado en el
Estudio 1 la concepción piagetiana sobre el niño y el proceso de construcción de
conocimiento. Indagar al niño desde esta perspectiva supone al investigador
abandonar la posición de “portador de conocimiento” y apreciarlo desde la
consideración de que él no es un receptáculo sino una fuente de conocimiento
(Ferreiro, 1999). En esta línea, en el encuentro individual con el niño buscamos
dilucidar e interpretar sus razonamientos a partir de entablar un diálogo intelectual e
interesado proponiendo situaciones complejas sobre el lenguaje, en particular, sobre
las relaciones semántico-léxicas de sinonimia y homonimia. Un diálogo en el que
estuvimos dispuestos a dar sentido a lo imprevisto de sus respuestas puesto que, como
Ferreiro (1999) afirma, “finalmente, las respuestas interesan menos que el camino
para llegar a ellas” (Ferreiro, 1999 p. 23).
En la segunda fase de la investigación de la tesis, tanto el Estudio 2 como el
Estudio 3 se desarrollaron en el marco de una investigación en colaboración entre
investigadores externos a los centros escolares que provenían de la Universidad y los
156
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
profesores de educación infantil y primaria del centro educativo escolar. Los dos
estudios se concretaron en la enseñanza y aprendizaje del lenguaje como disciplina en
dos ámbitos: como condición de aprendizaje para los alumnos en el aula y como
temática para los profesores participantes con el propósito de revisar su práctica
educativa y generar propuestas de innovación. En esta tesis nos centramos en la
experiencia educativa desarrollada en el aula con grupos escolares específicos y un
número acotado de participantes a través del diseño y seguimiento de secuencias
didácticas centradas en el aprendizaje del lenguaje escrito.
Sobre los estudios basados en diseño, Edelson (2006) sostiene que su aporte a
la investigación educativa no reside en probar hipótesis sino en generar una teoría
garantizada. Esta afirmación conlleva considerar que buena parte del esfuerzo teórico
en una investigación de diseño consiste en identificar y hacer explícitas las decisiones
que se adoptan en el proceso para transformarlas en teoría generalizable. Brown
(1992) acuñó el término diseño para hacer referencia a la necesidad de responder a
cuestiones teóricas sobre la naturaleza del aprendizaje en contexto, es decir, a la
necesidad de adoptar una aproximación real y no de laboratorio para ir más allá de las
estrechas medidas de aprendizaje (Collins, Joseph, y Bielaczye, 2004). La
investigación basada en estudios de diseño está actualmente relacionada con los
procesos educativos que implican iteración, ciclos de feedback y otras características
en el estudio del proceso educativo (Brown, 1992; Cobb, Confrey, Disessa, Lehrer, y
Schauble, 2003). Su máximo objetivo está orientado a crear, evaluar y difundir las
intervenciones de enseñanza y aprendizaje basadas en evidencias empíricas y teóricas.
El diseño de los dos estudios de la segunda fase comportó no solo revisar
conjuntamente las actividades y materiales de las secuencias didácticas sino también
157
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
la participación de los profesores que implementaron la intervención. Como hemos
dicho, todo ello implicó la colaboración conjunta del grupo de investigación de la
Universidad de Barcelona y los profesores del centro escolar que participaron y se
formaron a través de un proceso de acompañamiento. Las condiciones del estudio
incluyeron observaciones y acompañamiento en el aula, grabaciones de las secuencias
didácticas y evaluaciones del proceso y sus resultados. En el desarrollo de esta
sección empírica explicaremos cada uno de los estudios incluidos en esta tesis
doctoral ofreciendo la información relevante sobre el diseño específico para cada uno
de los estudios.
Antes de explicitar cada uno de los estudios es necesario enfatizar en las
pretensiones generales de la investigación y en la terminología que utilizamos en cada
uno de los estudios. En el Estudio 1 el término de sinonimia en este trabajo se retomó
como una situación de doble designación en un contexto sociolingüístico natural de
biculturalidad y bidialectalismo como en el caso de la proximidad del castellano
peninsular y el castellano latinoamericano en el que se observa una equivalencia de
ciertos términos o expresiones. Encontramos pocos estudios profundizando en esta
situación lingüística desde el interés por estudiar cómo el niño concibe la relación
referencial de dos términos equivalentes y cómo a partir de esta consideración puede
ir evidenciando una reflexión metalingüística que no es ajena a otras influencias
semióticas como la presencia de lo escrito. El término de homonimia se concibió
desde un sentido amplio en el que se ponen en relación dos nombres provenientes de
diferentes lenguas que designan a una misma entidad siendo similares en forma
escrita y oral. El caso de homonimia lo hemos considerado desde una relación de
interlengua muy cercana al fenómeno de los cognados (palabras entre lenguas que
158
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
coinciden en forma oral y escrita con un mismo significado). Esta situación de
homonimia se concretó en una tarea de traducción para el niño tanto en lo oral como
en lo escrito. En la segunda fase el término contrario o antonimia lo consideramos
desde su acepción más clásica: dos nombres que poseen una relación de oposición. En
este trabajo los contrarios tomaron una preponderancia al considerar su aparición
temprana en el desarrollo del lenguaje y su efecto en los procesos de
conceptualización y en el paso a procesos lingüísticos complejos.
Dadas las características de los participantes, los estudios empíricos de la
presente tesis incluyeron dos lenguas diferentes (una lengua de origen y la lengua
escolar) en una fase de adquisición específica (edad preescolar y escolar entre 4 y 7
años) y en dos tipos de representación (oral y escrita). En la Fase 1, los objetivos se
orientaron a obtener información a partir de una entrevista individual basada en la
comprensión e interpretación de etiquetas escritas de palabras aisladas y su relación
con las imágenes de los estímulos utilizados. En la Fase 2, en los estudios 2 y 3, los
objetivos se dirigieron a obtener información de una situación de aula, en el que los
participantes se consideraron en grupos escolares y los textos que se analizaron fueron
listas de palabras. Así, en la fase 1 el input lo conformó las palabras escritas y el
output se centró en las elaboraciones orales y la manipulación del material. En la fase
2, textos de literatura infantil e imágenes ilustradas y fotografías se consideraron
como el input para la intervención en el aula y las listas escritas por los niños
conformaron el output. La fase 1 estuvo dirigida a ofrecer análisis y resultados más
centrados en características evolutivas y de aprendizajes y la fase 2 consideró
ampliamente el contexto educativo escolar en situaciones naturales de aula.
159
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
A manera de síntesis, los principios teóricos y metodológicos que
consideramos transversales a los tres estudios se relacionan con a) la consideración
del efecto de lo escrito en la comprensión, análisis y en las producciones infantiles en
torno a las relaciones semántico-léxicas estudiadas; b) la consideración de la propia
competencia lingüística del niño; c) la diferenciación y reciprocidad de las
producciones en lo oral y en lo escrito; d) el efecto de la selección de materiales de
aprendizaje o inputs en la reflexión de las propias producciones infantiles (o outputs).
4.2. Estudio 1
4.2.1. Método
Participantes
Los participantes seleccionados para este estudio constituyeron un grupo de 90 niños
y niñas de origen latinoamericano. En concreto, participaron 54 niños y 36 niñas
residentes en la ciudad de Barcelona y escolarizados en el sistema educativo público
de la Comunidad de Cataluña, España. Los participantes se seleccionaron de un total
de siete centros públicos de educación infantil y primaria de los cursos de educación
infantil de 4 y 5 años y del primer curso primaria. Las edades de los participantes
estaban comprendidas entre los 4 años y 3 meses y los 7 años y 11 meses. Seis de los
siete centros educativos estaban localizados en el distrito de Ciutat Vella de
Barcelona. Uno de ellos estaba localizado en el distrito de Sant Martí. Los niños y
niñas participantes se encontraban inmersos en un proceso de devenir bilingües
(catalán/castellano) puesto que la lengua vehicular del sistema escolar catalán es la
lengua catalana y en sus familias la lengua hablada es el castellano con las variaciones
160
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
geográficas según su país de origen (Colombia, República Dominicana, Ecuador,
Perú, México, Cuba, Argentina, Paraguay, Uruguay). Al mismo tiempo, los
participantes vivían en un contexto bicultural dadas las diferencias dialectales entre
los tipos de castellano materno hablado y el castellano peninsular ibérico.
Como criterio de selección se priorizó el origen latinoamericano dadas las
diferencias dialectales dentro de la lengua castellana y la posibilidad de plantear una
situación ecológicamente válida de entrevista con la investigadora de origen
colombiano. La entrevista giraba alrededor de cuestiones lingüísticas y
metalingüísticas planteadas desde los objetivos centrales de la presente investigación
como el caso de la sinonimia dialectal o geográfica y la homonimia interlengua. La
situación de doble denominación o de sinonimia dialectal es recurrente en hablantes
de dos o más lenguas y es una situación pragmáticamente natural y habitual en estos
hablantes. Un segundo criterio de selección de los participantes obedeció a que
estuvieran inmersos en el proceso inicial de aprendizaje de la lengua escrita en el que
los niños están construyendo activamente sus hipótesis de conceptualización sobre el
sistema y que a partir de una entrevista basada en el método clínico crítico pueden
llegar a explicitarlas. De esta manera, los participantes se caracterizaban por estar
inmersos en un proceso de devenir bilingües y en una situación de biculturalidad
como también en un proceso de alfabetización.
Los criterios de inclusión y exclusión del total de participantes, también se
definieron a partir de varias fuentes de información. A partir de una entrevista con las
profesoras de aula y la aplicación de la Prueba de Vocabulario Peabody-Revisado
(PPVT-R, Dunn y Dunn, 1981; Dunn, 1985) se controlaron como criterios de
161
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
inclusión un nivel de vocabulario adecuado para la edad y que los niños no
presentaran dificultades en los aprendizajes derivados de trastornos en el desarrollo.
El equilibrio entre los grupos lo marcó el nivel escolar. De este modo, se
escogieron 30 niños para cada uno de los niveles: Pre-escolar de cuatro años (P4),
pre-escolar de cinco años (P5), y primero de primaria. En el nivel de P4 participaron
19 niños y 11 niñas con una media de edad de 4,11; en el nivel de P5, 17 niños y 13
niñas con una media de edad de 5,11; y en el nivel de primero de primaria, 18 niños y
12 niñas con una media de edad de 6,7.
Diseño
El presente diseño considera dos vertientes de análisis. La primera de ellas
está dirigida a esclarecer algunas relaciones entre las variables seleccionadas a partir
de los objetivos generales de la investigación. Así, se trata de un estudio empírico con
una metodología cuantitativa de tipo cuasiexperimental que indaga las concepciones
del niño en relación con la aceptación de sinónimos geográficos y a la diferenciación
entre homónimos interlengua en las modalidades oral y escrita del lenguaje. El diseño
parte de unas variables independientes a partir de ciertas condiciones de los
participantes como su edad, el nivel de conceptualización de la escritura y el grado de
reflexión metalingüística sobre “nombre” (o autonimia).
La intervención que se incluye en la tarea de sinonimia se concreta en el
conjunto de cuestiones planteadas a través de situaciones lingüísticas que proponen un
problema para que el niño resuelva o exprese sus hipótesis de resolución. De esta
manera, nuestras variables dependientes se concretaron a partir de las respuestas de
los niños a preguntas específicas que incluyen sus hipótesis sobre una pregunta
162
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
basada en el lenguaje oral y otras preguntas basadas en la consideración del lenguaje
escrito. Ante dos sinónimos presentados al niño se codificaron las respuestas dadas a
las preguntas ¿es lo mismo? (ELM), ¿se puede leer? (SPL) y ¿se pueden dejar dos
etiquetas para un mismo referente? (DE). Las respuestas a estas preguntas
conformaron las variables dependientes en el caso de la tarea de sinonimia.
En el caso de la tarea de homonimia, las variables dependientes se concretaron
en las respuestas a las preguntas ¿Cómo se dice? y ¿Cómo se escribe? que de manera
consecuente equivalía a un condición oral (CO) y a una condición escrita (CE) de la
tarea. En las dos tareas del Estudio 1, hemos controlado los resultados a partir de la
covariable “nivel de vocabulario” evaluado a través del Peabody Picture Vocabulary
Test-Revisado (PPVT-R) en su versión española (Dunn, 1985).
La segunda vertiente de análisis tiene que ver con un enfoque empírico
cualitativo que subraya la perspectiva de los participantes y la categorización
detallada del contenido extraído de la entrevista. La consideración cualitativa de los
datos nos permitió describir patrones evolutivos diferenciados de la sinonimia por
parte de los participantes y no solo permanecer con la información sesgada de la
respuesta afirmativa o negativa o exacto e inexacto a cada una de las preguntas
planteadas. Este tipo de análisis más interpretativo o crítico nos permitió considerar
las hipótesis de los participantes en cuanto a las relaciones semántico-léxicas
estudiadas. En el caso de la tarea de homonimia esta vertiente más cualitativa
permitió describir las producciones orales y escritas por parte de los niños y generar
una descripción entre las dos modalidades y entre los diferentes estímulos presentados
a los niños.
163
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
Las variables independientes de las dos tareas consideraron diferentes grupos
o niveles en los cuales se distribuyeron los participantes y que permitieron establecer
los análisis tanto cuantitativos como cualitativos. A fin de efectuar los análisis de los
datos, los participantes se dividieron en tres grupos de edad: 4;3 a 5;6 (Grupo 1); 5;7 a
6;6 (Grupo 2); y 6;7 a 7;11 (Grupo 3) y según su nivel de conceptualización de la
escritura. Con relación al nivel de conceptualización de la escritura los grupos que se
establecieron fueron: nivel presilábico, nivel silábico, y nivel alfabético. Con relación
a la variable de autonimia los grupos establecidos fueron: “autonimia” propiamente
dicha, “comentario metalingüístico” y “ausencia de reflexión metalingüística”. En el
apartado de instrumentos metodológicos y procedimiento concretaremos la
configuración y definición de estos grupos de las variables independientes.
Tabla 1. Configuración de las variables del análisis cuantitativo del Estudio 1
Variables Variables Niveles
dependientes independientes
Grupo 1 (4;3 a 5;6)
ELM (¿es lo mismo?) Edad Grupo 2 (5;7 a 6;6)
Grupo 3 (6;7 a 7;11)
Tarea de sinonimia SPL (¿se puede leer?) Presilábico
Nivel de escritura Silábico – alfabético
DE (¿dos etiquetas?) Alfabético
Autonimía Autonimía
CO (¿cómo se dice?) Comentario metalingüístico
Tarea de Ausencia de reflexión
homonimia CE (¿cómo se escribe?) metalingüística
En el Estudio 1 se analiza el efecto de las variables independientes (edad,
nivel de escritura, y consideración metalingüística de “nombre”) según tres preguntas
diferentes en el caso de la tarea de sinonimia (ELM, SPL y DE) como variables
dependientes. En la tarea de homonimia el efecto se analiza según dos preguntas
diferenciadas (CO y CE) como variables dependientes. En el apartado de análisis se
164
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
concretaran las pruebas estadísticas utilizadas. La Tabla 1 muestra la configuración de
las variables.
Instrumentos
El nivel de vocabulario
Como se ha comentado, el nivel de vocabulario de los niños participantes se
obtuvo previamente a partir del Peabody Picture Vocabulary Test-Revisado (PPVT-
R) en su versión española (Dunn, 1985). Esta prueba es ampliamente utilizada para
valorar el vocabulario comprensivo y la aptitud verbal en sujetos entre los 2 y 90
años. En su aplicación el sujeto debe indicar qué ilustración representa mejor el
significado de una palabra dada por el examinador. El coeficiente de fiabilidad de la
consistencia interna del test completo (fórmula dos mitades con la corrección de
Spearman-Brown) es de 0.96 (Dunn y Dunn, 1981). A partir de los resultados directos
de esta prueba, se obtuvo la puntuación derivada del nivel de vocabulario de cada
niño y se estimaron las puntuaciones acordes con su edad cronológica para poder
proceder al desarrollo de las tareas de sinonimia y homonimia. No se incluyeron los
niños y niñas con puntuaciones muy bajas en el nivel de vocabulario para preservar
que los resultados del estudio no fueran debidos a una falta de vocabulario.
Las tareas de escritura
Para evaluar el nivel de escritura de los participantes y corroborar las
relaciones entre este conocimiento y los resultados en las tareas de sinonimia y
homonimia se realizó una tarea de escritura de palabras a través de una situación
problema en la que se pide al niño escribir cuando aún no se sabe escribir
165
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
convencionalmente. En esta tarea, se presentaban ilustraciones de animales y se le
pedía al niño la denominación y descripción oral (¿qué es esto? ¿qué está haciendo?)
y a continuación que escribiera el nombre. Los estímulos utilizados tenían diferente
estructura silábica y se incluyó también una frase según el nivel de escritura de los
niños. Los estímulos fueron: “pez”, “perro”, “jirafa”, “mariposa” y “el perro come
huesos”. A partir de la propuesta de Ferreiro y Teberosky (1979), las escrituras se
analizaron siguiendo los criterios de cuatro niveles evolutivos: pre-silábico, silábico,
silábico-alfabético, y alfabético. Estos niveles y criterios que corresponden a las
teorías infantiles sobre la relación entre lo escrito y lo oral en el proceso de
alfabetización se presentan en la Tabla 2. Para el análisis de los resultados los niños se
agruparon según el nivel de conceptualización que reflejaron en sus escrituras y en
sus interpretaciones así: nivel presilábico, (22 niños), nivel silábico, (32 niñas) y nivel
Tabla 2. Criterios de categorización de los niveles de conceptualización de la
escritura en el proceso de alfabetización
Escritura presilábica Los niños/as de este nivel no intentan establecer correspondencias entre
letras y sonidos cuando escriben o cuando leen su propia escritura. Se
incluyen las producciones sin diferenciación gráfica para las diferentes
palabras, con una atribución de significado que viene marcada por la
intención subjetiva del autor. Se incluyen también las escrituras con una
diferenciación gráfica incipiente, pero objetiva (en la cantidad o en la
variedad de letras).
Escritura silábica Se incluyen las producciones con control de la cantidad de letras en
función de la cantidad de sílabas de la palabra. Las letras pueden o no
recibir un valor sonoro convencional. En algunos casos el niño usa letras
apropiadas, en otros casos cualquier letra sirve para representar la sílaba
oral.
Escritura silábico-alfabética Los niños de este nivel recurren a un análisis silábico, escribiendo una
letra para cada sílaba, y a un análisis intrasilábico hasta llegar a los
fonemas. Las escrituras mantienen una combinación de representaciones
para sílabas y fonemas.
Escritura alfabética Las producciones en este nivel presentan una correspondencia
sistemática entre letras y sonidos, aunque la ortografía no sea
convencional.
166
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
alfabético (36 niñas), no se encontraron casos de escrituras estrictamente silábico-
alfabéticas.
Procedimiento
Las tareas de escritura y de sinonimia y homonimia se realizaron a partir de
entrevistas individuales siguiendo el método de análisis reflexivo propio del enfoque
histórico-crítico (o método clínico) de Piaget que prescinde de conceptualizaciones
lingüísticas en las preguntas y enfatiza las propias hipótesis y saberes del niño (Vuyk,
1981, p. 48).
La entrevista tuvo lugar en el último trimestre del curso escolar 2007 – 2008
en dos sesiones diferenciadas. En la primera se realizaron las tareas de escritura
espontánea con el fin de considerar el nivel de conceptualización de los participantes
y, además, se llevó a cabo la tarea de sinonimia. En la segunda sesión, se planteó la
tarea de homonimia. El intervalo temporal entre la primera sesión y la segunda fue en
promedio de 4 semanas y la duración de cada sesión fue entre 25 y 40 minutos. La
entrevista se realizó en un aula o espacio tranquilo que cada centro escolar destinó
para ello en el que se encontraban el niño o niña entrevistados y la investigadora en
formación y autora de esta tesis. La información se registró en audiograbadora y en
los protocolos preparados para cada tarea.
La tarea de sinonimia
El planteamiento de la entrevista de sinonimia se inspiró parcialmente en la
propuesta de Doherty y Perner (1998) y en Ferreiro (1984). Como se observa en la
Tabla 3 los estímulos fueron cuatro pares de sinónimos y siempre estaban
167
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
acompañados de fotografía. También se incluyeron dos etiquetas escritas para cada
par de sinónimos: coche/carro, auto; patata/papa; plátano/banana, banano;
pizarra/pizarrón, tablero. Las opciones de la versión latinoamericana variaban según
el país de origen del niño entrevistado. Este tipo de sinónimos representan un caso de
cuasi sinonimia o sinonimia geográfica en el que las expresiones tienen una
intersección de significado o núcleo semántico común y las diferencias en la forma
están determinadas por razones geográficas de uso de la lengua (Lyons, 1997; Brieño,
2013).
Tabla 3. Estímulos seleccionados para la tarea de sinonimia
Estímulos presentados Versión latinoamericana Traducción al catalán
Coche Carro / auto Cotxe
Patata Papa Patata
Plátano Banana / banano Plàtan
Pizarra Pizarrón / tablero Pisarra
En el desarrollo de la tarea se presentaba al niño los cuatro pares de sinónimos
a través de una secuencia de preguntas tal y como presenta en la Tabla 4. Las
preguntas se organizaron según si éstas se formulaban en un contexto estrictamente
oral o en contexto escrito, es decir, en presencia de etiquetas escritas. En el primer
caso o condición oral, las preguntas fueron: de denominación de una imagen (“¿qué
es esto?”), de indagación sobre la variación dialectal (“¿cómo se dice aquí?” o
“¿cómo se dice allí?” -en el país de origen), y de aceptación de la equivalencia entre
sinónimos (“¿es lo mismo?”). En el segundo caso o condición escrita, las preguntas
fueron: a) un acto de lectura de la primera de las etiquetas del par de sinónimos que
168
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
correspondía a la respuesta dada por el niño en la denominación oral (“¿qué pone
aquí?”, o se leía conjuntamente según el nivel de lectura del niño); b) de aceptación
sobre la posibilidad de leer el otro nombre sinónimo en la misma etiqueta (“¿se
puede leer aquí también –el otro sinónimo-?”); y c) de preferencia por una de las dos
etiquetas (“¿pueden ir las dos o sólo una?”).
Tabla 4. Secuencia de preguntas en la tarea de sinonimia, preguntas de equivalencia
analizadas e identificación de las condiciones
Secuencia de entrevista Pregunta Condición
Vamos a ver unas fotografías de unas cosas que tú conoces...
(Presentación de la fotografía -Estímulo 1)
¿Qué es esto?
¿Cómo se dice en Colombia?
¿"coche" y "carro" es lo mismo? ------------------------- ELM Oral
¿Por qué?
(Presentación de la primera etiqueta escrita <COCHE>)
¿Qué pone aquí?
(si es el caso, "vamos a leerlo juntos")
¿Se puede leer "carro"? ----------------------------------- SPL
¿Por qué?
(la fotografía apareada con la primera etiqueta)
¿Si la ponemos aquí está bien?
(la fotografía apareada con la segunda etiqueta) Escrita
¿Y si la ponemos aquí?
(fotografía en medio de las dos etiquetas)
¿La podemos dejar con las dos?--------------------------- DE
¿Por qué?
Para este estudio se analizaron las tres preguntas que indagaban la aceptación
de la equivalencia del par de sinónimos y se identificaron como “¿es lo mismo?
(ELM), “¿se puede leer?” (SPL), y “¿se pueden dejar las dos etiquetas?” (DE). ELM
era una pregunta efectuada en contexto oral y por tanto buscaba establecer el nivel de
aceptación de la equivalencia en esta condición. SPL era una pregunta efectuada en la
presencia de una etiqueta escrita y relación con la sinonimia que confirmaba la
representación de lo escrito constituyéndose en una pregunta de transición entre la
169
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
representación oral y escrita de la sinonimia. DE se efectuaba en la presencia de dos
etiquetas escritas y de la imagen a la que refería dicho par de sinónimos y a través de
ella se indagaba cualquier tipo de diferenciación en la reflexión del niño sobre la
aceptación de su equivalencia. La indagación sobre la justificación de la aceptación o
rechazo de los dos nombres para el mismo referente fue relevante puesto que
evidencia las creencias metalingüísticas de los niños. Estas explicaciones sobre los
juicios de aceptación o rechazo se tuvieron en cuenta para la categorización de las
respuestas.
La consideración metalingüística de “nombre” o autonimia
A lo largo de la entrevista de la tarea de sinonimia, se evaluó la consideración
por parte de los niños de si las palabras son al mismo tiempo nombres de sí mismas y
nombres de los referentes del mundo. Esta evaluación de comprensión de la
autonimia se inspiró parcialmente en el análisis de Rey-Debove (1997b) y en la
propuesta empírica de Teberosky (2003). De esta manera, a partir del contenido de la
entrevista en la tarea de sinonimia, la comprensión de la autonimia se categorizó en
tres niveles: de “autonimia” propiamente dicha, cuando se manifestó una
comprensión de la arbitrariedad de la entidad lingüística (es decir, cuando los niños
evidenciaban su comprensión de que ‘coche’ es el nombre del signo coche); de
“comentario metalingüístico” cuando los niños hacían comentarios que reflejan una
elaboración metalingüística en torno a la denominación (“se llama”, “se dice”) pero
no llegan a manifestar su comprensión autonímica; y de “ausencia de reflexión
metalingüística”, cuando el nombre se trata como transparente y no se distancia del
referente (por ejemplo en enunciados como “el nombre es igual, banano es de otro
170
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
país y plátano es de otro (…) es igual el nombre”). Como se mencionó
anteriormente, los eventos en los que los niños participantes evocan a una autonimia
propiamente dicha se codificaron para estudiar el efecto sobre las preguntas directas
en la tarea de sinonimia y homonimia.
La tarea de homonimia
La tarea de homonimia tuvo lugar en la segunda sesión de la entrevista con
cada niño y en ésta se le preguntó el nombre en catalán de un conjunto de cuatro
animales a partir de una situación en la que la entrevistadora aseguraba su “ignorancia
lingüística” en esa lengua. La entrevistadora en cambio legitimaba el conocimiento de
la lengua escolar por parte de los niños y planteaba su interés por conocer el nombre
de los animales en catalán con el propósito de generar una situación ecológicamente
válida. Esta decisión metodológica, de ignorancia lingüística se inspiró en estudios
previos como el de Pellicer (1999) en el que se exploraron las escrituras de niños
mayas y se utilizó para asegurar, por una parte, la participación espontánea del niño
en el contexto de una situación natural y, por otra, el reconocimiento de los saberes
infantiles aunque todavía éstos no respondan a las formas convencionalizadas de
conocimiento. Para Pellicer, estas situaciones de contacto con los saberes del niño le
permite ponerse en situación de competencia libre de una actitud normativa impuesta
por el adulto que pueda influenciar sus producciones espontáneas. En este contexto de
la entrevista, se hacía énfasis en que la entrevistadora desconocía los nombres de los
animales en catalán y se procedía a indagar a cada uno de los niños por el nombre de
los cuatro animales seleccionados a partir de dos ejemplos que se le presentaron a
manera de modelo. En la fase de modelaje, con el propósito de asegurar la
171
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
comprensión de la tarea se presentaron dos estímulos, uno que coincidía en
pronunciación y escritura en catalán y en castellano (vaca) y otro que no (mariposa -
papallona). Se le decía al niño que el entrevistador conocía los nombres de estos dos
animales en catalán. Se trataban de nombres que había aprendido recientemente y la
entrevistadora los decía en voz alta y los escribía en forma de lista, primero en
castellano y luego en catalán, acentuando la pertenencia a cada una de las lenguas
cuando se decían y se escribían. En seguida, la investigadora insistía en su interés por
saber el nombre en catalán de otros animales.
Tabla 5. Estímulos seleccionados para la tarea de homonimia
Estímulos dados en castellano Traducción en catalán
Vaca Vaca
Mariposa Papallona
Foca Foca
Mosca Mosca
Lobo Llop
Oso Ós
Después de esta fase de modelaje se pidió a los niños el nombre en catalán
tanto en oral como en escrito de cada uno de los estímulos seleccionados para la tarea.
De esta manera se constituyeron las dos condiciones oral y escrita. Los estímulos
seleccionados eran muy similares en su pronunciación y en su escritura para cada
lengua. Dos de ellos tenían idénticas escrituras y dos diferían en algún aspecto
gráfico. Los cuatro estímulos pueden considerarse como cognados, dada su similitud
y que provenían de lenguas diferentes. Como se muestra en la Tabla 5 los estímulos
172
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
seleccionados fueron cuatro, foca (foca), mosca (mosca), oso (ós) y lobo (llop), todos
eran bisílabos en castellano.
Para cada uno de los estímulos, se mostró una imagen del animal y se procedía
a preguntar al niño “¿qué es esto?”. A continuación se preguntaba cómo era el
nombre en catalán a partir de la consigna “¿puedes decirme como se dice en catalán
que yo no lo sé?”. Esto correspondía a la condición oral (CO) de la tarea. A
continuación, en la condición escrita (CE), se pedía al niño escribir aquello que se
había dicho, en castellano y en catalán a partir de la pregunta “¿ahora puedes
escribirlo, primero en castellano y después en catalán? es para no olvidarlo”. La
lengua era constatada cuando se le pedía al niño que leyera o interpretara cada
nombre o cuando se le preguntaba explícitamente a qué lengua pertenecía cada
escritura. La investigadora acompañaba al niño mientras realizaba las escrituras
reafirmando sus producciones, verbalizando sus actuaciones y pidiendo la
interpretación cuando finalizaba. Como en el caso de la tarea de sinonimia, la
entrevista fue audiograbada digitalmente y se registró en papel los cambios en las
producciones escritas, y las interpretaciones que el niño realizaba.
En la Tabla 6 se muestra la secuencia de las preguntas en esta tarea. El orden
de estas preguntas se mantuvo para cada uno de los estímulos. En el caso de que los
niños escribieran deliberadamente primero el nombre en catalán, la lengua era
constatada al pedirle al niño que leyera o interpretara cada escritura producida.
173
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
Tabla 6. Secuencia de preguntas en la tarea de homonimia e identificación de las
condiciones
Secuencia de entrevista Pregunta Condición
Fase de modelado
Te enseñaré unas fotografías de unos animales que tu conoces.
Yo sé su nombre en castellano y en catalán. Mira…
(Presentación de la fotografía -modelo 1: vaca)
E: una vaca, ¿no es cierto?
E: Yo sé que en catalán se dice “vaca”
E: es igual
E: lo escribiré primero en castellano [VACA]
E: Y ahora lo escribiré aquí debajo en catalán [VACA]
E: “vaca” “vaca” (señalando escrituras)
E: iguales
Ahora te enseñaré otra fotografía.
(Presentación de la fotografía -modelo 2: mariposa)
E: una mariposa, ¿no es cierto?
E: Yo sé que en catalán se dice “papallona”
E: ¡diferente! “mariposa” “papallona”
E: lo escribiré primero en castellano [MARIPOSA]
E: y ahora en catalán lo escribiré aquí debajo [PAPALLONA]
E: “mariposa” “papallona” (señalando escrituras)
E: diferentes
Ahora veremos unos cuantos más… no sé cómo se dicen estos
animales en catalán. Lo sé en castellano pero no en catalán…
¿me puedes ayudar? Mira éste primero:
(Presentación de la fotografía -Estímulo 1, 2, 3, 4)
Un “X”. ¿No es cierto?
¿Cómo se dice en catalán? ------------------------- CO Oral
Vamos a escribirlos,
¿Cómo se escribe? en castellano y en catalán
Primero en castellano
Ahora en catalán -------------------------
¿Qué pone aquí? CE Escrita
¿Y aquí?
CO: Pregunta ¿Cómo se dice? (Condición oral) CE: Pregunta ¿Cómo se escribe? (Condición escrita)
4.2.2. Análisis
Tarea de sinonimia
Como se indicó en el diseño del estudio la tarea de sinonimia comportó un
análisis de tipo cuantitativo y otro de tipo cualitativo. El análisis cuantitativo estuvo
dirigido a mostrar la tendencia general del conjunto de niños en la consideración de la
174
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
doble dominación para un mismo referente a través de tres preguntas que
consideraron la modalidad oral y escrita del lenguaje. Además, se pretendía establecer
la influencia de la edad cronológica de los participantes, del nivel de escritura, y de la
comprensión de la autonimia en las respuestas a esas preguntas.
El nivel de vocabulario se consideró como una covariable, es decir, se
controlaba esta variable para establecer la influencia de las variables a estudiar. Por su
parte el análisis cualitativo buscó establecer perfiles de respuesta sobre la situación de
sinonimia planteada en el estudio a partir de la consideración detallada de las
justificaciones de los niños durante la entrevista.
Para proceder con el análisis cuantitativo, a nivel estadístico, las respuestas de
los niños en las condiciones oral y escrita a las preguntas ELM (Es lo mismo), SPL
(Se puede leer en la misma etiqueta) y DE (Se pueden dos etiquetas) se categorizaron
de forma dicotómica (1 como apropiado y 0 como inapropiado) para cada uno de los
cuatro pares de sinónimos presentados. Para esta categorización inicial, se siguió el
siguiente criterio: “apropiado” para las respuestas que consideran la equivalencia de
los pares sinónimos en la pregunta ELM; para las respuestas que conservaban la
identidad unívoca de la etiqueta escrita en la pregunta SPL; y para las respuestas que
consideraban la correspondencia de dos etiquetas escritas o par de sinónimos para un
mismo referente. El criterio de corrección “apropiado” suponía el patrón de respuestas
“Sí” para ELM, “No” para SPL y “Sí” para DE. Es decir, el criterio de valorar como
“apropiado” las respuestas equivalía a que el niño aceptara los dos nombres
alternativos o sinónimos, que rechazara que en una misma etiqueta se pudiera leer lo
mismo y que aceptara que los dos nombres escritos en las etiquetas pudieran
corresponder a un mismo referente. No obstante, para una estricta corrección no sólo
175
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
se tuvieron en cuenta las respuestas cerradas en la entrevista de aceptación o rechazo,
sino que se consideraron las justificaciones a cada una de las respuestas. Así por
ejemplo, si ante la pregunta “¿coche y carro es lo mismo?” el niño contestaba “Sí”
pero en su justificación se autocorregía diciendo que no podían ser iguales, la
codificación se ajustó a esa justificación más que a la respuesta aislada. De esta
manera, la codificación para cada una de las preguntas comportó un sumatorio para
obtener una puntuación de los cuatro estímulos presentados, así que para cada una de
las preguntas se obtuvo una puntuación total en la que el valor máximo fue 4 y el
mínimo fue 0.
A continuación, con el fin de determinar si existían diferencias en función de
la edad, del nivel de escritura y del nivel de comprensión autonímica se llevaron a
cabo nueve ANCOVAS, uno para cada una de las combinaciones entre las variables
dependientes (preguntas de sinonimia -ELM, DE y SPL) y las tres variables
independientes: grupo de edad, nivel de escritura y autonimia. En estos análisis de la
covarianza se controló el efecto del nivel de vocabulario estableciendo como
covariable la puntuación en el Test Peabody y se realizaron los contrastes a posteriori
de Scheffé. En los casos en que no se cumplió la condición de aplicación de igualdad
de varianzas, se llevó a cabo la prueba no paramétrica H de Kruskal-Wallis,
realizándose los contrastes a posteriori a partir de la prueba no paramétrica U de
Mann Whitney.
Por otra parte, se realizaron tres análisis de la varianza mixtos para comparar
los resultados en las tres preguntas de la tarea de sinonimia (como medida
intrasujetos), teniendo como factores entre grupos el nivel de escritura, la autonimia y
176
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
los grupos de edad respectivamente. El alfa fijado para cada uno de los contrastes fue
de 0,05.
Configuración de perfiles de sinonimia
Para abordar el análisis de tipo cualitativo se estudiaron en detalle las
justificaciones que los niños manifestaron con relación a las preguntas de aceptación
o rechazo de la equivalencia entre los pares de sinónimos presentados. Con
posterioridad se configuraron unos perfiles de respuesta ante el problema que se les
planteaba en esa equivalencia a partir de un sistema de categorías que incorporó las
interpretaciones y explicaciones de los niños. El sistema de categorías se estableció
siguiendo el criterio de relación entre referente y el nombre referenciado que los niños
explicitaban en sus justificaciones. Así en este análisis se observó de manera
específica la forma en que el niño consideraba el referente en relación con el nombre
dado y con un nombre alternativo cuando se le preguntaba si los dos nombres eran lo
mismo. De la misma manera en la configuración de los perfiles se consideró la
justificación central que los niños ofrecían para argumentar sus hipótesis sobre la
relación entre nombres y referentes. La confección del sistema de categorías se realizó
entre jueces y se presenta en el apartado de resultados. Para analizar estos perfiles de
justificaciones sobre la sinonimia y su relación con respecto a la edad, a la
comprensión de la autonimia y a los niveles de conceptualización de la escritura, se
realizó una prueba de relación de Chi cuadrado para cada una de las relaciones
marcadas.
177
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
Tarea de homonimia
Como en el caso de la tarea de sinonimia, el análisis de la tarea de homonimia
comportó un análisis de tipo cuantitativo y otro de tipo cualitativo. Para proceder con
el análisis cuantitativo, a nivel estadístico, las respuestas de los niños en las
condiciones oral y escrita a las preguntas CO (¿cómo se dice?) y CE (¿cómo se
escribe?) fueron categorizadas de forma dicotómica (1 como “convencional” y 0
como “no convencional”) para cada uno de los cuatro pares de estímulos presentados.
Para esta categorización inicial, se siguió el siguiente criterio: “convencional” para las
respuestas que coincidían con el nombre o la escritura convencional en catalán para
cada uno de los estímulos (es decir, ós, llop, foca y mosca). El criterio de corrección
“no convencional” suponía una respuesta a nivel oral y escrito alternativa a la
convencional. De esta manera la codificación comportó un sumatorio para obtener
una puntuación de los cuatro estímulos presentados, así que para cada una de las
preguntas se obtuvo una puntuación total en la que el valor máximo fue 4 y el mínimo
fue 0. Como en el caso de la tarea de sinonimia, las respuestas “no convencionales” se
analizaron en función de las variaciones elaboradas por los niños y de la lengua de
preferencia en las respuestas. Asimismo, en el análisis se procedió a la comparación
entre las producciones escritas y sus interpretaciones efectuadas por los niños para el
catalán y el castellano.
El análisis cuantitativo estuvo dirigido a describir, en primer lugar, la
respuestas sobre las preguntas de la CO (¿cómo se dice?) y de la CE (¿cómo se
escribe?) en la lengua escolar a partir de los resultados por cada uno de los estímulos.
En segundo lugar, se determinó si existían diferencias estadísticamente significativas
en función del grupo de edad, del nivel de escritura y de la comprensión autonímica a
178
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
partir de seis ANCOVAS, uno para cada una de las variables de los grupos a
comparar: edad, nivel de escritura y autonimia, y para cada una de las condiciones
oral y escrita. En estos ANCOVAS se estableció como covariable la puntuación en el
Test Peabody para controlar el efecto del nivel de vocabulario y se realizaron los
contrastes a posteriori de Scheffé. En los casos en que no se cumplió la condición de
aplicación se llevó a cabo la prueba no paramétrica H de Kruskal-Wallis, mediante la
realización de los contrastes a posteriori a partir de la prueba no paramétrica U de
Mann Whitney. En tercer lugar se realizaron tres análisis de la varianza factorial
mixtos ANOVAS con el fin de comparar los resultados en los dos tipos de preguntas
en las dos condiciones oral y escrita, y establecer la existencia de interacción entre las
respuestas a esas preguntas CO (¿cómo se dice?) y CE (¿cómo se escribe?) y las
variables de edad, nivel de escritura y conciencia autonímica. En estos ANOVAS los
factores principales (o medida entre grupos) fueron el nivel de escritura, la autonimia
y los grupos de edad respectivamente. Las dos condiciones de la tarea de homonimia
(CO y CE) se tomaron como la medida intragrupos. De esta manera, este análisis
permitió determinar cuál fue la condición que planteó más dificultad según los
factores, observar si se presentaban interacciones y establecer diferencias entre grupos
a comparar según una puntuación total para cada condición (CO y CE).
El análisis prosiguió con la descripción detallada de las producciones no
convencionales en las dos condiciones en respuesta a la perspectiva epistemológica de
esta tesis doctoral. Desde el punto de vista evolutivo y educativo es imprescindible
estudiar las respuestas no convencionales porque demuestran el proceso analítico por
el que niño transita antes de incorporar los rasgos convencionales de lo escrito y lo
oral. Este análisis se efectuó a partir de las producciones de los niños en las que no
179
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
daban el nombre convencional en catalán en cada uno de los estímulos presentados.
Para llevar a cabo esta descripción se confeccionó un sistema de categorías que
consideró las variaciones en las respuestas en las dos condiciones oral y escrita. Las
variaciones podían ser en la forma sonora (fonológicas), en el nombre dado como
alternativo (semánticas) y en las marcas de flexión de género, número o diminutivo
(morfológicas). De esta manera, con el objetivo de establecer qué tipo de variación en
las respuestas de los niños aparecía mayoritariamente en el conjunto de sus
producciones (variaciones semánticas, variaciones morfológicas o variaciones
fonológicas) se realizó una prueba de bondad de ajuste respecto a una distribución
uniforme para todos los estímulos y para cada una de las condiciones oral y escrita.
En el caso de la CO también se adoptó una categoría que atendía a la lengua utilizada
por el niño en esas respuestas no convencionales (ya fuera catalán o castellano). Así,
se obtuvieron las distribuciones según estos dos criterios (variaciones presentadas y
lengua de preferencia) para cada uno de los estímulos (“oso”, “lobo”, “mosca”,
“foca”).
El análisis también incluyó la comparación de las dos escrituras producidas
para cada lengua en cada uno de los estímulos presentados. De esta manera se obtuvo,
a nivel descriptivo, la distribución de las respuestas con relación a si los niños
produjeron escrituras iguales o diferentes entre el catalán y el castellano. En este
último caso se obtuvo si la diferenciación entre las escrituras tenía que ver con las
letras, la tipografía, el orden de las letras o la cantidad, o la combinación entre estos
criterios.
Puesto que los niños produjeron dos escrituras para cada una de las lenguas
para cada uno de los estímulos presentados, en los análisis también se consideró la
180
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
interpretación (o lectura) que los niños hicieron para cada escritura. En este caso,
describimos si la interpretación de las escrituras en catalán y en castellano fue igual o
diferente entre ellas. De esta manera, con el objetivo de establecer diferencias
significativas que determinaran si los niños produjeron escrituras iguales o diferentes
en función de sus producciones en catalán y en castellano se realizó una prueba de
bondad de ajuste respecto a una distribución uniforme para todos los estímulos.
Adicionalmente para establecer si existían diferencias significativas en las
interpretaciones de los niños para cada una de sus escrituras en cada lengua se realizó
una prueba de bondad de ajuste respecto a una distribución uniforme para todos los
estímulos.
Con relación al análisis más cualitativo, teniendo en cuenta que en la
condición escrita los niños producían dos escrituras para catalán y castellano y sus
respectivas interpretaciones, se realizó una categorización de las respuestas en función
de la transición entre CO y CE. Esta categorización ofreció unos perfiles de respuesta
que priorizaron las diferenciaciones que los niños realizaron en las escrituras silábicas
y cómo afectaban a las interpretaciones.
4.3.3. Resultados
En la Tabla 7 se presenta la descripción de las características de los
participantes en función del género, el nivel escolar, los grupos de edad y el nivel de
conceptualización de la escritura. Como se observa en los datos no se guardó
equilibrio respecto al género puesto que el criterio de selección fue el nivel escolar
con 30 niños para cada uno de los niveles escolares.
181
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
Para el análisis de la relación entre la tarea de sinonimia y la edad, los tres
grupos de edad establecidos se equilibraron a partir de una misma amplitud de edad
(1 año de diferencia aproximadamente) quedando redefinidos los grupos. Se
excluyeron los niños menores de 4;7 (11 sujetos) y los que tenían más de 7;6 años (4
sujetos) como también a un sujeto que no contestó a las dos condiciones de la tarea
(74 sujetos en total para este análisis). A continuación presentaremos los resultados
según los análisis efectuados en la tarea de sinonimia y en la tarea de homonimia.
Tabla 7. Descripción de los participantes según género, nivel escolar, grupos de
edad y nivel de escritura
Variables Distribución
Género Niñas 36
Niños 54
Nivel escolar Preescolar P4 30
Preescolar P5 30
1º de primaria 30
Grupos de edad G1 4;3 a 5;6 40
G2 5;7 a 6;6 27
G3 6;7 a 7;11 23
Nivel de Presilábico 22
escritura Silábico 32
Alfabético 36
182
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
4.3.1. Tarea de sinonimia
La relación entre edad, nivel de escritura, autonimia y las preguntas ELM,
SPL y DE de la tarea de sinonimia
Las Tablas 8, 9 y 10 muestran los análisis de covarianza efectuados. En los
análisis la covariable “nivel de vocabulario” solamente fue significativa en la relación
con los grupos de edad. En concreto se encontró esta significatividad en el caso de la
pregunta ELM (F = 4.368; p =.040; η2 = .061). Este resultado indica que el
vocabulario podría incidir en las respuestas de los niños solamente en esta pregunta y
en esta variable de agrupación.
Tabla 8. Análisis de la covarianza según la edad en las tres preguntas de sinonimia
controlando el nivel de vocabulario
ANCOVA
En ELM y DE se muestran los valores de variación en la parte superior y entre corchetes se muestra
los valores para la covariable [nivel de vocabulario]. En itálicas se resaltan los valores con
significatividad.
Grupos de Contrastes a posteriori Scheffé
edad F g.l. p η2
Edad Medias p
[Vocabulario]
1.847 2, 67 .166
ELM oral
[4.368] [1, 67] [.040] [.061]
2.286 2, 70 .109
DE escrita
[2.976] [1, 70] [.089]
H de Kruskal-Wallis
Contrastes a posteriori U de Mann Whitney
χ2 g.l. p Grupos de Medias del
Z p
edad* rango
G 1’ / G 2’ 4.014 27.72/46.0 <.001
SPL escrita 19.401 2 <.001 G 1’ / G 3’ 2.515 27.72/40.79 .012
G 2’ / G 3’ 2.074 46.0/40.79 .038
2
F: prueba de contraste g.l.: grados de libertad p: significación η : medida del tamaño del efecto
χ2: valor estadístico de la prueba no paramétrica H de Kruskall-Wallis Z: valor estadístico de la
prueba no paramétrica U de Mann Whitney.
* G1’, G2’ y G3’: Grupos de edad equilibrados con un año de diferencia entre cada grupo.
183
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
En el primer conjunto de ANCOVAS o H de Kruskal-Wallis, en cuanto a la
relación entre la edad y las respuestas a las tres preguntas de la tarea de sinonimia se
encontraron diferencias significativas solamente en la condición escrita en la
pregunta SPL (χ2 = 19.40; p = <.001) y entre los tres grupos de edad (ver Tabla 8).
De forma notoria el grupo de los niños menores (G1) fue el grupo que más aceptó
que se pudiera leer dos nombres en una sola etiqueta.
El segundo conjunto de ANCOVAS entre el nivel de escritura y las preguntas
ELM y DE de la tarea de sinonimia mostró diferencias estadísticamente significativas
así como para la prueba no paramétrica para SPL (ver Tabla 9). En la pregunta ELM
de la condición oral (F = 8.855; p = <.001; η2 = .185) los contrastes a posteriori
evidenciaron que estas diferencias se presentaban entre el nivel presilábico y el
silábico (p = .011) y entre el nivel presilábico y el alfabético (p = <.001). Estos
resultados indicaron que en la condición oral los niños presilábicos presentaron
menor aceptación que los niños silábicos y alfabéticos cuando se les preguntó sobre
la equivalencia sinonímica (“¿‘coche’ y ‘carro’ es lo mismo?”). En sus
justificaciones ellos contemplaban aspectos relacionados con el significante más que
con el significado, por ejemplo, comparaciones entre los nombres y su carácter
dialectal (“no es lo mismo, allá le dicen ‘carro’ y aquí ‘coche’” o “‘patata’ y ‘pata’
no es lo mismo porque es ‘papa’). El desempeño de los niños silábicos y alfabéticos
fue muy próximo.
En la pregunta DE en la condición escrita (F = 3.96; p = .023; η2 = .089) las
diferencias fueron significativas entre el grupo de los presilábicos y los alfabéticos (p
= .029), y entre el grupo de los silábicos y los alfabéticos (p = .014). Estos resultados
indican que los niños del nivel presilábico y los del nivel silábico rechazaron
184
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
mayoritariamente las dos etiquetas para el mismo referente que los niños alfabéticos
(“¿pueden ir las dos –etiquetas- o sólo una?”). El desempeño de los niños presilábicos
y silábicos fue muy próximo. Los niños alfabéticos tendían a aceptar más las dos
etiquetas en una relación de equivalencia.
Tabla 9. Análisis de la covarianza según nivel de escritura en las tres preguntas de
sinonimia controlando por el nivel de vocabulario
ANCOVA
En ELM y DE se muestran los valores de variación en la parte superior y entre corchetes se muestra
los valores para la covariable [nivel de vocabulario]. Los valores con significatividad se resaltan en
itálicas..
Nivel de Contrastes a posteriori Scheffé
escritura F g.l. p η2 Nivel de
Medias p
[Vocabulario] escritura
Presilábico /
1.49/2.34 .011
Silábico
8.855 2, 78 < .001 .185 Presilábico /
ELM oral 1.49/2.87 < .001
[3.625] [1, 78] [.061] Alfabético
Silábico /
2.34/2.87 .081
Alfabético
Presilábico /
1.40/1.38 .965
Silábico
3.967 2, 81 .023 .089 Presilábico /
DE escrita 1.40/2.35 .029
[2.109] [1, 81] [.150] Alfabético
Silábico /
1.38/2.35 .014
Alfabético
H de Kruskal-Wallis
Contrastes a posteriori U de Mann-Whitney
2
χ g.l. p Nivel de Medias del
Z p
escritura rango
Presilábico /
3.117 26.62/45.60 .002
Silábico
Presilábico /
SPL escrita 21.985 2 <.001 4.394 26.62/50.82 <.001
Alfabético
Silábico /
1.403 45.60/50.82 .161
Alfabético
F: prueba de contraste g.l.: grados de libertad p: significación η : medida del tamaño del efecto χ2
2
:valor estadístico de la prueba no paramétrica H de Kruskall-Wallis Z: valor estadístico de la prueba
no paramética U de Mann-Whitney
En la pregunta SPL de la condición escrita las diferencias significativas en
función del nivel de escritura (χ2 = 21.98; p = <.001) se marcaron a partir de los
185
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
contrastes a posteriori entre el grupo de los niños presilábicos y los niños silábicos (Z
= 3.11; p = .002), y entre los niños presilábicos y los niños alfabéticos (Z = 4.39; p =
<.001). Estos resultados indican que los niños presilábicos presentaron mayor
aceptación cuando se les preguntó sobre la posibilidad de leer dos nombres en una
misma etiqueta, mientras que los silábicos y los alfabéticos lo rechazaron más
abiertamente. Aunque la media del grupo de los niños alfabéticos es mayor que la
media de los niños en el nivel silábico, las diferencias no llegan a ser estadísticamente
significativas.
En el tercer conjunto de ANCOVAS de la relación entre autonimia y las
preguntas de sinonimia no se encontraron diferencias estadísticamente significativas
en la pregunta DE (ver Tabla 10). Para las preguntas ELM y SPL se realizó la prueba
no paramétrica H de Kruskal-Wallis y solamente en SPL se encontraron diferencias
estadísticamente significativas en función del desempeño en la tarea de autonimia (χ2
= 17.62; p = <.001). A partir de los contrastes a posteriori se observó que las
diferencias se presentaron entre el grupo categorizado como “sin reflexión
metalingüística” y el grupo “con comentarios metalingüísticos” (Z = 2.79; p = .005).
Asimismo las diferencias también se mostraron entre el grupo “sin reflexión
metalingüística” y el grupo “con reflexión autonímica” (Z = 3.99; p = <.001). Estos
resultados indican que los niños que no hacen ninguna reflexión metalingüística
presentaron mayor aceptación en relación con la pregunta “¿se puede leer dos
nombres en una misma etiqueta?” que los niños con una reflexión autonímica o con
comentario metalingüístico.
186
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Comparación entre las preguntas de sinonimia ELM, SPL y DE
Como se observa en la Tabla 11 los tres análisis de varianza factorial mixtos
efectuados para comparar las tres preguntas en las condiciones oral y escrita no
evidenciaron interacción entre la “sinonimia” y las variables propuestas como
factores entre grupos. Recordemos que “sinonimia” era medida a través de las
puntuaciones de las tres preguntas y los factores entre grupos fueron nivel de
escritura, autonimia, y los grupos de edad.
Tabla 10. Análisis de la covarianza según desempeño en la tarea de autonimia en las
tres preguntas de sinonimia controlando por el nivel de vocabulario
ANCOVA
En DE se muestran los valores de variación en la parte superior y entre corchetes se muestra los
valores para la covariable [nivel de vocabulario]. Los valores con significatividad se resaltan en
itálicas.
Contrastes a posteriori Scheffé
Autonimia
F g.l. p η2 Niveles de
[Vocabulario] Medias p
autonimia
1.759 2, 81 .179
DE escrita
[1.875] [1, 81] [.175]
H Kuskal-Wallis
Contrastes a posteriori U de Mann-Whitney
χ2 g.l. p Niveles de Medias del
Z p
autonimia rango
ELM oral 5.044 2 .080
No / Comentario 2.795 34.81/41.38 .005
No / Autonimia 3.994 34.81/50.73 <.001
SPL escrita 17.627 2 <.001
Autonimia/
1.643 50.73/41.38 .100
Comentario
F: prueba de contraste g.l.: grados de libertad p: significación η2: medida del tamaño del efecto
χ2:valor estadístico de la prueba no paramétrica H de Kruskall-Wallis Z: valor estadístico de la
prueba no paramética U de Mann-Whitney
Sin embargo, como resultado destacable se evidenciaron diferencias
significativas en el efecto principal de sinonimia (como medida intrasujeto) en cada
una de las variables entre grupos. En este caso y en cada uno de los análisis para nivel
187
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
de escritura, autonimina y grupos de edad se evidenció el mismo patrón para las tres
preguntas manifestándose una clara distinción entre las dos condiciones oral y escrita.
Como se observa, la pregunta SPL (condición escrita) es la que muestra una
media más alta siguiendo la pregunta ELM (condición oral) y DE (condición escrita).
Es decir, el patrón mostrado en SPL refleja que los niños en su conjunto negaron
mayoritariamente que un nombre sinónimo pudiera leerse en la etiqueta escrita del
otro par sinónimo. En el caso de DE rechazaron que la fotografía del estímulo
presentado pudiera tener dos etiquetas escritas con los dos pares sinónimos
correspondientes. Si se observan los factores entregrupos también se observa que las
diferencias significativas se presentaron en los niveles extremos. Es decir, en la
variable de escritura, los niños presilábicos obtuvieron la media más baja y el los
niños alfabéticos la más alta. En el caso de la variable de autonimia, los niños que no
hicieron ningún comentario metalingüístico durante la entrevista de sinonimia
obtuvieron la media más baja y los niños con conciencia autonímica obtuvieron la
media más alta. En grupo de edad muestra el mismo patrón de respuestas.
Configuración de perfiles de sinonimia
Las justificaciones de los niños permitieron elaborar el sistema de categorías
de análisis que configuraron unos perfiles diferenciados en la comprensión de la tarea
de sinonimia a través de las preguntas ELM, SPL y DE. En la Tabla 12 se muestran
las seis categorías establecidas a partir de un proceso de agrupación de criterios según
las justificaciones. En la primera columna de la tabla se denominan las categorías a
partir de un código que permitió establecer la relación que se daba entre el referente y
188
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Tabla 11. Análisis de la varianza factorial mixto. Comparación de las preguntas
ELM, SPL y DE como medida intrasujeto y Nivel de Escritura, Autonimia y Edad
como medidas entresujeto
Medidas repetidas ANOVA – Escritura (Los valores con significatividad se resaltan en itálicas).
Fuente de variación F g.l. p η2
Comparación por pares
Preguntas Medias p
SPL / ELM 3.41 / 2.39 <.001
Sinonimia 34.393 2, 158 <.001 .303 SPL / DE 3.41 / 1.79 <.001
ELM / DE 2.32 / 1.79 .009
Sinonimia x Escritura 1.745 4, 158 .143
Contrastes a posteriori
Niveles Medias p
Presilábico 1.76 / 2.43 .012
/Silábico
Presilábico 1.76 / 3.09 <.001
Escritura 18.996 2, 79 <.001 .325
/Alfabético
Silábico/ 2.43 / 3.09 .005
Alfabético
Medidas repetidas ANOVA – Autonimia
Fuente de variación F g.l. p η2
Comparación por pares
Preguntas Medias p
SPL / ELM 3.41 / 2.39 <.001
Sinonimia 32.062 2, 158 <.001 .289 SPL / DE 3.41 / 1.79 <.001
ELM / DE 2.32 / 1.79 .003
Sinonimia x
1.588 4, 158 .180
Autonimia
Contrastes a posteriori
Niveles Medias p
No 1.96 / 2.41 .196
/Comentario
Autonimia 8.083 2, 79 <.001 .170 No /Autonimia 1.96 / 2.94 <.001
Autonimia/ 2.94 / 2.41 .055
Comentario
Medidas repetidas ANOVA – Edad
Fuente de variación F g.l. p η2
Comparación por pares
Preguntas Medias p
SPL / ELM 3.53 / 2.40 <.001
Sinonimia 35.105 2, 136 <.001 .340 SPL / DE 3.53 / 1.80 <.001
ELM / DE 2.40 / 1.80 .006
Sinonimia x Edad 1.122 4, 136 .349 .032
Contrastes a posteriori
Niveles* Medias p
G1/G2 2.17 / 2.76 .039
Edad 6.532 2, 68 .003 .161 G1/G3 2.17 /3.02 .005
G2/G3 2.76 / 3.02 .609
F: prueba de contraste g.l.: grados de libertad p: significación η2: medida del tamaño del efecto
* G1’, G2’ y G3’: Grupos de edad equilibrados con un año de diferencia entre cada grupo.
los nombres de los pares sinónimos presentados al niño. En la segunda columna se
explica la naturaleza de la categoría expresada en el código. En la tercera se muestra
189
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
cómo se configuró la aceptación o rechazo de los nombres para cada una de las
categorías. En la cuarta columna se expresan las estrategias que hemos analizado a
través de las explicaciones por parte de los niños para resolver la cuestión de si dos
nombres diferentes podían aceptarse para el mismo referente. La quinta y última
columna muestra los tres perfiles que hemos establecido a partir de un código que
representa la relación entre nombres y referente.
Como se observa la disposición de las categorías en orden ascendente refleja
un orden evolutivo de comprensión de la sinonimia que abarca desde la estrategia tipo
“adánica” hacia estrategias en que la hiperonimia y la diferenciación entre lenguas
orientan a una clara aceptación de la equivalencia entre las unidades léxicas
presentadas. La estrategia de resolución “adánica” en el perfil A orienta claramente
hacia un rechazo de la equivalencia entre las dos unidades léxicas presentadas. Esta
estrategia se relaciona con el tipo de respuestas que considera el nombre como siendo
el que define la existencia misma del objeto sin considerar todavía la relación
referencial que separa al objeto y al nombre que le designa. Un ejemplo se encuentra
en la respuesta de un niño que rechaza papa “porque es una patata”. Este tipo de
estrategia o resolución muestra que el niño concibe una correspondencia indisoluble
entre el nombre y el objeto.
Siguiendo con la estrategia que hemos denominado “ontológica” en el perfil
A, se observa que las justificaciones se relacionan con el hecho de aceptar los
nombres no como una entidad lingüística sino como entidad ontológica (algo que
existe o se materializa posiblemente a través de la etiqueta escrita). Las explicaciones
como “es su nombre, ya tiene nombre, es el mismo (nombre)” demuestran que nombre
(interpretado en la etiqueta escrita) es suficiente como entidad ontológica más que
190
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Tabla 12. Sistema de categorías en función de la aceptación o rechazo de la
sinonimia y configuración de perfiles de justificaciones en las respuestas a ELM, SPL
y DE*
Categorías Aceptación/rechazo Estrategias de Perfiles
de la equivalencia resolución
1 R1 es N1 El referente (R) es el Rechazo de N2 “Adánica” Perfil A
nombre (N) dado en la
primera denominación. R
No hay diferenciación N1 = N2
entre R y N.
“El nombre 1
2 R El referente se Aceptación de N1 y “Ontológica” y el nombre 2
N1/N2 → diferencia pero los dos N2 son el mismo
N nombres no se nombre”
distinguen claramente
como dos entidades
lingüísticas.
3 R El referente se Aceptación de N1 y “Del referente al
N1 = diferencia con N2 nombre”
N2↓↑ oscilaciones. No se “Del nombre al
muestra claramente la referente”
diferenciación entre
nombres.
4 N1 ≠ N2 La diferenciación entre Rechazo de N2 Perfil B
R1 ≠ R2 los nombres lleva a
↓ determinar la existencia “Normativa” N1 ≠ N2
de dos referentes. R1 ≠ R2
5 R1 ≠ R2 Se duplica el referente Rechazo de N2 “Si los
N1 ≠ N2 y los nombres son “Geográfica” nombres son
→ diferenciados a partir “Diferenciación diferentes, se
E1 ≠ E2 de la diferenciación entre escrituras” trata de dos
escrituras y referentes”
argumentos
geográficos.
6 R Se justifica la unicidad Aceptación de N1 y Perfil C
N1 ≠ N2 del referente y la N2
→ distinción entre los R
L1 ≠ L2 nombres a partir de la “Hiperonimia” N1 ≠ N2
diferenciación entre “Diferenciación
lenguas y argumentos entre lenguas” Aceptación de
centrados en la dos nombres y
hiperonimia. un único
referente
Nota: R: referente, N1: primer nombre dado, N2: segundo nombre dado, E1: escritura 1, E2: escritura 2
L1: lengua 1, L2: lengua 2. Las flechas indican la influencia del razonamiento hacia N, R o L.
*ELM: ¿es lo mismo N1 y N2? / SPL: ¿se puede leer N2 en etiqueta N1? / DE: ¿podemos dejar las dos
etiquetas?
191
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
lingüística. Las estrategias que indican vaivenes de ir del referente al nombre y
viceversa en el perfil A son muestras de búsqueda de especificación y se ejemplifican
cuando los niños afirman “(…) porque es un coche, hay diferentes colores de
coches… son dos nombres iguales que éste (dibujo de coche)”.
Las estrategias de tipo “normativa” y “geográfica” en el perfil B mostraron el
rechazo de la equivalencia entre los dos nombres en respuestas como “carro y coche
no se pueden decir aquí, allí en Colombia sí se puede”, o “carro está mal, se debe
decir coche” o “no, porque se llamaría carro-coche”. En cambio, las estrategias de
“hiperonimia” y de “diferenciación entre lenguas” mostraron claramente la
diferenciación entre referente y nombres y la aceptación de la existencia de la
sinonimia. Las respuestas como “si, porque plátano y banano son el mismo alimento”
ejemplifica el pasaje por la hiperonimia y “son igual en la cosa, diferentes en el
nombre” la diferenciación entre referente y nombre.
Con relación a los tres perfiles establecidos dentro del perfil A en las
categorías 2 y 3 es relevante que la aceptación de la equivalencia se soporta en la
justificación de que los nombres son iguales. Se acepta la equivalencia pero las
estrategias (“ontológica” y de relaciones reciprocas entre nombre y referente) no
están consolidadas desde un punto de vista metalingüístico para argumentar la
naturaleza de la sinonimia. Dentro del perfil B las estrategias “normativa”,
“geográfica” y “diferenciación entre escrituras” orientan hacia un rechazo de la
equivalencia más elaborado en comparación a la estrategia “adánica” del perfil A. El
rechazo de la sinonimia en este perfil se basa en la duplicación del referente que el
niño expresa en sus explicaciones. Es decir, la reflexión sobre la equivalencia de los
dos nombres le orientan al niño a considerar dos referentes (si hay dos nombres, hay
192
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
dos referentes). En el perfil C las estrategias basadas en la reflexión sobre la lengua y
la hiperonimia orientan hacia una aceptación de la equivalencia más elaborada en la
que las justificaciones explicitan una comprensión sobre la escisión del signo y la
posibilidad de la sinonimia. En la Tabla 13 exponemos una descripción más amplia de
cada una de las categorías planteadas con algunos ejemplos adicionales para cada una
de la estrategias de resolución a las preguntas de sinonimia ELM, SPL y DE.
Tabla 13. Descripción de cada categoría y ejemplos de las estrategias de resolución
Categoría Descripción y ejemplos
1 Las justificaciones de los niños muestran un acuerdo en considerar el referente en
función del nombre. Sus explicaciones se basan en el argumento de que “el referente es
R es N1 el nombre”. Se evidencia una solución “adánica” al concebir que “la naturaleza de cada
objeto X es definida a través de su propio nombre” sin considerar una relación entre el
objeto y una entidad lingüística. El formato en las justificaciones de los niños se muestra
como “es un N1”
Estrategia de resolución “adánica” To (4a)
no va bien <PAPA> porque es una patata.
St (4a)
(no es lo mismo) porque es papa.
Nota para leer el código: El referente (R) es el nombre (N) dado en la primera denominación. No hay diferenciación entre R y N.
En < > se indica la etiqueta escrita.
Categoría Descripción y ejemplos
2 Las justificaciones de los niños muestran la consideración de la unicidad del referente y
el tratamiento que hacen sobre los nombres es similar. Los dos nombres diferenciados se
R tratan como si fueran “el mismo nombre” desde una estrategia de resolución ontológica y
N1/N2 → N no lingüística.
Estrategia de resolución ontológica El (6a)
(es lo mismo) porque es el mismo nombre.
Ro (5;8m)
(es lo mismo) porque llevan el mismo nombre.
Nota para leer el código: El referente se diferencia pero los dos nombres no se distinguen claramente como dos entidades
lingüísticas.
193
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
Categoría Descripción y ejemplos
3 Las justificaciones de los niños muestran un acuerdo en la unicidad del referente y en la
equivalencia de los nombres. En algunos casos la idea de unicidad sobre el referente
R orienta hacia una idea de equivalencia en los nombres (se trata de nombres iguales). En
N1 = N2 ↓↑ otros, esa idea de equivalencia sobre los nombres orienta a la unicidad sobre el referente,
como si la unicidad del referente “arrastrara” hacia una reflexión sobre la equivalencia
de los nombres bajo la explicación “si el referente/cosa es igual, los nombres son
iguales". En otros casos, la idea de equivalencia de los nombres “arrastraría” hacia la
unicidad del referente “si los nombres son iguales, el referente es igual”.
Estrategia de resolución An (5;3m)
“Del referente al nombre” (es lo mismo) porque un coche es, hay
diferentes colores unos que son grises otros que
son vermells (…) como los dos son iguales,
iguales de <O>, la tiene al final y este la tiene
de segunda…
Aa (4;6m)
“Del nombre al referente” son dos nombres iguales que este (señala
dibujo)
Nota para leer el código: El referente se diferencia con oscilaciones. No se muestra claramente la diferenciación entre nombres.
Categoría Descripción y ejemplos
4 Las justificaciones de los niños muestran un acuerdo en la distinción que se hace de
los nombres planteando una distinción en el referente. Es como si las justificaciones de
N1 ≠ N2↓ la no equivalencia de N “arrastraran” la distinción o duplicación de R. Se consideran
R1 ≠ R2 también los casos que incluyen una reflexión normativa de la adecuación de un
segundo nombre para el referente.
Mi (5;2m)
Estrategia de resolución (…) no es el mismo nombre… y porque… y
“normativa” también porque son diferentes, no son iguales.
Ka (4;5m)
No (es lo mismo) porque son igualitos pero aquí
juntos no son iguales (señalando etiquetas).
Je (7a)
Si está en Barcelona no, porque no saben que es
papa, y te pueden preguntar ¿qué es eso papa?
Y tú puedes decirle por equivocación papa es
papa… ¿andas buscando a tú papá? No es lo
mismo!
Nota para leer el código: La diferenciación entre los nombres lleva a determinar la existencia de dos referentes.
Categoría Descripción y ejemplos
5 Las justificaciones de los niños muestran un acuerdo en duplicar el referente. En el
tratamiento de los nombres se hace una diferenciación a partir de la procedencia
R1 ≠ R2 geográfica y de la diferenciación entre lenguas.
N1 ≠ N2 →
Estrategia de resolución Fl (5a)
E1 ≠ E2
“geográfica” (…) no es lo mismo, este se llama coche y el otro
se llama… eee . (…) Carro y coche no se puede
decir aquí, allá en Santo Domingo sí.
194
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Jo (5;8m)
No son iguales las dos (refiriéndose a patata y
Estrategia de resolución basada en papa en la pregunta ELM) (…) las letras no son
la escritura iguales (sin presencia de etiquetas) (…) Porque
en Colombia hablan otro… otro… idioma y aquí
hablan otro idioma
Jo (5;11m)
No porque si pone así está mal, se llama carro-
coche (en la pregunta DE)
Estrategia de resolución
“composición de nombres”
Nota para leer el código: Se duplica el referente y los nombres son diferenciados a partir de esa distinción
Categoría Descripción y ejemplos
6 Las justificaciones de los niños muestran un acuerdo en la aceptación de la equivalencia
entre las unidades léxicas. Su razonamiento evidencia una consideración de la unicidad
R del referente y una distinción entre los nombres para aceptar su equivalencia. Es un
N1 ≠ N2→ razonamiento que acepta la posibilidad de sinonimia. Algunos de los razonamientos
L1 ≠ L2 están basados en la reflexión sobre la lengua. Otros razonamientos dejan ver una
estrategia de resolución basada en la hiperonimia.
Estrategia “hiperonimia” Es (7a)
(…) porque plátano y banano son el mismo
alimento.
Estrategia “lengua” Br (7;1m)
En que patata es en un idioma y papa es en
otro. Diferentes idiomas.
Nota para leer el código: Unicidad del referente y distinción entre los nombres a partir de la diferenciación entre lenguas
Antes de presentar los resultados sobre la relación entre los perfiles de
sinonimia encontrados y las variables de edad, autonimia y nivel de escritura
recordemos, a partir de la Tabla 14, que en el perfil A el niño considera que el
referente presentado a través del par de sinónimos es el mismo. Sin embargo, en su
razonamiento se igualaban también los nombres presentados (N1 y N2 “son el mismo
nombre”). En este razonamiento se manifiesta que el “nombre” es tratado como una
categoría superlativa que puede incluir múltiples nombres. En otros razonamientos de
este patrón, el “nombre” está atado al referente sin considerar la posibilidad de otro
nombre. En el perfil B se incluyeron explicaciones en las que no se trata la unicidad
del referente sino que se duplica a partir de la consideración de que se trata de
195
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
nombres diferentes. En el perfil C se demuestra la aceptación de una equivalencia
entre las unidades léxicas es decir, de la sinonimia propiamente dicha.
Tabla 14. Descripción breve de los perfiles de sinonimia a través de las preguntas
ELM, SPL y DE
Perfil A Perfil B Perfil C
R N1 ≠ N2 R
N1 = N2 R1 ≠ R2 N1 ≠ N2
Perfil A: “El nombre 1 y el nombre Perfil B: “Si los nombres son Perfil C: Aceptación de dos
2 son el mismo nombre” diferentes, se trata de dos nombres y un único referente
referentes”
Nota: R: referente, N1: primer nombre dado, N2: segundo nombre dado.
Los símbolos indican la diferenciación o igualdad atribuida entre los nombres.
Pruebas de relación entre los perfiles de sinonimia y las variables de edad,
autonimia, y nivel de escritura.
Como se muestra en la Tabla 15 a través de la prueba de relación estadística
de Chi-cuadrado de Pearson se encontraron relaciones estadísticamente significativas
entre los perfiles de sinonimia y las variables edad, autonimia y nivel de escritura de
los niños.
Con relación al grupo de edad, se encontró una relación estadísticamente
significativa entre la edad y los perfiles de sinonimia (χ2 = 46.013; p = <.001). Como
muestra la Figura 1 de los niños más pequeños la mayoría se encuentra en un perfil A.
De los medianos la mayoría se encuentra en un perfil B y todos los mayores se
encuentran en un perfil C de sinonimia.
196
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Tabla 15. Análisis de la relación entre edad, autonimia, escritura y perfiles de
sinonimia
Chi-cuadrado de Pearson
Los valores con significatividad se resaltan en itálicas.
Variables χ2 g.l. p T2
Edad 46.013 4 <.001 0,298
Autonimia 16.262 4 .003 0,092
Nivel de escritura 30.998 4 <.001 0,176
χ2 : Chi- cuadrado g.l.: grados de libertad p: significación
T2 :Tamaño del efecto (Coeficiente de Chuprov)
En cuanto a la variable de agrupación sobre la conciencia autonímica en la
tarea de sinonimia se encontró relación estadísticamente significativa con los perfiles
(χ2 = 16.262; p = .003). Como se observa en la Figura 2 la mayoría de los niños que
no hicieron ninguna reflexión autonímica sobre la entidad “nombre” se agruparon en
el perfil A de sinonimia. La mayoría de los niños que hicieron algún comentario
metalingüístico se agruparon en el perfil B y la mayoría de los niños que demostraron
conciencia autonímica se agruparon en el perfil C de sinonimia.
Con relación al nivel de escritura se encontró relación estadísticamente
significativa con los perfiles de sinonimia (χ2 = 30.998; p = <.001). Como se observa
en la Figura 3 la mayoría de los niños presilábicos se agruparon en el perfil de
sinonimia. La mayoría de los niños silábicos se agruparon en el perfil B y la mayoría
de los niños alfabéticos se agrupó en el perfil C de sinonimia.
197
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
Perfil C 34,6% 65,4%
Perfil B 41,9% 45,2% 12,9%
Perfil A 85,0% 15,0%
0% 10% 20% 30% 40% 50% 60% 70% 80% 90% 100%
4;7 - 5;6 años (n=30) 5;7 - 6;6 años (n=26) 6;7 - 7;6 años (n=21)
Figura 1. Perfiles de sinonimia en función de los grupos de edad
Perfil C 14,8% 29,6% 56%
Perfil B 12,1% 54,5% 33,3%
Perfil A 46,4% 32,1% 21,4%
0% 20% 40% 60% 80% 100%
No (n=21) Comentario metalingüístico (n=35) Autonimia (n=32)
Figura 2. Perfiles de sinonimia en función de la conciencia autonímica
198
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Perfil C 3,7% 18,5% 77,8%
Perfil B 21,2% 48,5% 30,3%
Perfil A 50,0% 35,7% 14,3%
0% 20% 40% 60% 80% 100%
Presilábico (n=22) Silábico (n=31) Alfabético (n=35)
Figura 3. Perfiles de sinonimia en función del nivel de escritura
4.3.2. Tarea de homonimia
En la tarea de homonimia los resultados se analizaron a partir de las
producciones orales y escritas de los niños. Así, se obtuvo un conjunto de
producciones orales en función de los cuatro estímulos presentados. En la Tabla 16 se
ofrece la descripción por cada uno de los estímulos y la manera como se configuraron
las respuestas con respecto al número de niños participantes.
Como se observa, en el estímulo “oso” en el que el cambio en oral y en escrito
era previsible, la mayoría de los niños producen el nombre convencional en CO y en
CE. En el estímulo “lobo” en el que el cambio en oral y en escrito era esperable, la
mitad de los de los niños dio el nombre convencional en la CO y en el la CE. En el
199
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
estímulo “mosca” en que los cambios en oral y en escrito no son previbles, la mayoría
de los niños no dio una respuesta convencional en la CO y en la CE. En el estímulo
“foca”, en el que los cambios en oral y en escrito no son previsibles la mayoría de los
niños dio el nombre convencional en la CO y en la CE. En términos generales los
estímulos “oso” y “foca” parecen estar lexicalizados en catalán por lo que los niños
conocen el nombre y su escritura. De manera notoria el estímulo “mosca” creó
conflicto en las producciones de los niños puesto que produjeron nombres alternativos
para el catalán.
Tabla 16. Distribución de las respuestas en CO y CE para cada uno de los estímulos
en la tarea de homonimia
Descripción de las respuestas en la CO ¿cómo dice en catalán? y CE ¿cómo se escribe en
catalán?
Número de niños (n=90)
Estímulos Nombre Nombre no No producen Escritura Escritura no No
convencional convencional en CO convencional en convencional producen
en CO en CO CE en CE en CE
Oso / ós 49 (54,5%) 34 (37,8%) 7 (7,7%) 48 (53,3%) 40 (44,4%) 2 (2,3%)
Lobo / llop 42 (46,7%) 42 (46,7%) 6 (6,6%) 44 (48,9%) 42 (46,7%) 4 (4,4%)
Mosca /mosca 21 (23,3%) 59 (65,6%) 10 (11,1%) 24 (26,7%) 61 (67,8%) 5 (5,5%)
Foca / foca 56 (62,2%) 27 (30%) 7 (7,8%) 58 (64,4%) 30 (33,3%) 2 (2,3%)
A partir de estos resultados descriptivos, el análisis avanzó en ofrecer
información sobre el efecto de las variables edad, nivel de escritura y la conciencia
autonímica a partir de una puntuación general de CO y CE. Por otra parte, los análisis
también permitieron dar cuenta de las variaciones efectuadas por los niños en las
respuestas no convencionales tanto para la CO como para la CE. A continuación se
ofrecen los resultados encontrados.
200
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
La relación entre edad, nivel de escritura, autonimia y las condiciones oral
(¿cómo se dice?) y escrita (¿cómo se escribe?)
Como se observa en la Tabla 17 en los análisis de covarianza efectuados los
resultados mostraron relaciones en cuanto a la edad de los participantes y las
respuestas a las dos preguntas de la tarea de homonimia. Además, se demostró que
cuando la variable de agrupación era los grupos de edad, la covariable nivel de
vocabulario resultó estadísticamente significativa en el caso de la condición oral
(¿cómo se dice en catalán?) (F = 3.996; p =.049; η2 = .051) lo que indica su
influencia en los resultados. Como se mencionó en el apartado de diseño los tres
grupos de edad establecidos fueron: el grupo 1 (con edades comprendidas entre los
4;3 y 5;6), el grupo 2 (entre los 5;7 y 6;6) y el grupo 3 (de 6;7 a 7;11).
Para este análisis, en la condición oral se encontraron diferencias
estadísticamente significativas (F = 8.560; p = <.001; η2 = .186) entre el grupo 1 y el
grupo 2 (p = .003) y entre el grupo 1 y el grupo 3 (p = <.001). Las medias de cada
uno de los grupos se distribuyeron como sigue: el grupo 3 obtuvo una media mayor,
siguiendo el grupo 2 y el grupo 1. Por lo tanto, es evidente que los niños mayores
muestran una tendencia a dar oralmente el equivalente exacto en catalán para cada
uno de los ítems presentados.
En relación con la condición escrita (¿cómo se escribe en catalán?) dado que
no se cumplieron las condiciones de aplicación del análisis de la covarianza se realizó
la prueba no paramétrica H de Kruskal-Wallis. En esta condición se encontraron
diferencias estadísticamente significativas entre los grupos comparados, en función
de la edad (χ2 = 19.906; p = <.001). A partir de los contrastes a posteriori se observó
que las diferencias se presentaron entre el grupo 1 y el grupo 2 (Z = 3,351; p = .001) y
201
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
entre el grupo 1 y el grupo 3 (Z = 4,275; p = <.001). Por lo tanto, los resultados
indican que los niños de edad intermedia (grupo 2) mostraron una tendencia a
producir de manera escrita y a interpretar su producción de manera convencional para
el total de estímulos presentados que los niños más pequeños (grupo 1).
Tabla 17. Análisis de la covarianza según la edad en las dos preguntas de homonimia
controlando el nivel de vocabulario
ANCOVA
En CO se muestran los valores de variación en la parte superior y entre corchetes se muestra los
valores para la covariable [nivel de vocabulario]. Los valores con significatividad se resaltan en
itálicas.
Grupos de Contrastes a posteriori Scheffé
edad F g.l. p η2 Grupos Medias p
[Vocabulario] de edad*
G1/G2 1,40/2,41 .003
8.560 2, 75 <.001 .186
Condición oral G1/G3 1,40/2,68 <.001
[3.996] [1, 75] [.049] [.051]
G2/G3 2,41/2,68 .370
H de Kruskal-Wallis
Contrastes a posteriori U de Mann Whitney
χ2 g.l. p Grupos de Medias del
Z p
edad* rango
G1/G2 3.351 26,35/45,28 .001
Condición
19.906 2 <.001 G1/G3 4.275 26,35/52,14 <.001
escrita
G2/G3 1.041 45,28/52,14 .298
F: prueba de contraste g.l.: grados de libertad p: significación η2 : medida del tamaño del efecto
χ2: valor estadístico de la prueba no paramétrica H de Kruskall-Wallis Z: valor estadístico de la
prueba no paramétrica U de Mann Whitney
* Grupo 1: de 4;3 a 5;6 años; Grupo 2: de 5;7 a 6;6 años; Grupo 3: de 6;7 a 7;11 años
Es el mismo caso para los niños mayores (grupo 3) que mostraron una mayor
tendencia que los niños más pequeños (grupo 1) a producir e interpretar sus escrituras
de manera convencional para los ítems presentados. No se encontraron diferencias
significativas entre los niños del grupo 2 y el grupo 3 probablemente porque en sus
resoluciones en la condición escrita de la tarea, es decir en sus escrituras, está
interfiriendo con más relevancia su conocimiento de lo escrito más que la edad.
202
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Además, como se observó, el nivel de vocabulario sólo parece influir en las respuestas
de la condición oral.
Tabla 18. Análisis de la covarianza según el nivel de escritura en las dos preguntas
de homonimia controlando el nivel de vocabulario
ANCOVA
En CO se muestran los valores de variación en la parte superior y entre corchetes se muestra los
valores para la covariable [nivel de vocabulario]. Los valores con significatividad se resaltan en
itálicas.
Nivel de Contrastes a posteriori Scheffé
escritura F g.l. p η2 Nivel de
Medias p
[Vocabulario] escritura
Presilábico/
1.49/2.34 .011
Silábico
Condición 27.224 2, 86 < .001 .388 Presilábico/
1.49/2.87 <.001
oral (CO) [1.968] [1, 86] [.164] [.022] Alfabético
Silábico/
2.34/2.87 .081
Alfabético
H de Kruskal-Wallis
Contrastes a posteriori U de Mann-Whitney
χ2 g.l. p Nivel de Medias del
Z p
escritura rango
Presilábico /
3.031 22,0/34,63 .002
Silábico
Condición Presilábico /
61.051 2 <.001 6.593 22,0/69,53 <.001
escrita (CE) Alfabético
Silábico /
5.919 34,63/69,53 <.001
Alfabético
F: prueba de contraste g.l.: grados de libertad p: significación η2: medida del tamaño del efecto χ2
:valor estadístico de la prueba no paramétrica H de Kruskall-Wallis Z: valor estadístico de la prueba
no paramética U de Mann-Whitney
En la Tabla 18 se muestra el segundo conjunto de ANCOVAS entre el nivel
de escritura y las dos condiciones de homonimia. El análisis mostró que el efecto del
nivel de vocabulario como covariable no resultó estadísticamente significativo en la
condición oral. Esto demuestra que el vocabulario no influyó en la relación entre las
preguntas de homonimia y el nivel de escritura.
Siguiendo con los resultados de este ANCOVA se encontraron diferencias
estadísticamente significativas para la condición oral (F = 27.224; p = <.001; η2 =
203
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
.388) y los contrastes a posteriori demostraron que estas diferencias se presentaban
entre el nivel presilábico y el nivel silábico (p = .011) y entre el nivel presilábico y el
alfabético (p = <.001). Estas diferencias indican que en esta condición los niños
presilábicos dieron menos respuestas convencionales a la pregunta “¿cómo se dice en
catalán?” que los niños silábicos y alfabéticos. Los niños en estos niveles (silábico y
alfabético) mostraron un mayor conocimiento del correspondiente nombre en catalán
para cada uno de los ítems presentados que los niños presilábicos.
Con relación a la condición escrita, dado que no se cumplieron las
condiciones de aplicación del ANCOVA para el nivel de escritura, se realizó la
prueba no paramétrica H de Kruskal-Wallis. En esta condición se encontraron
diferencias estadísticamente significativas entre los tres grupos comparados en
función del nivel de escritura (χ2 = 61.051; p = <.001). A partir de los contrastes a
posteriori se observó que las diferencias se presentaron entre el grupo de los niños
presilábicos y el grupo de los niños silábicos (Z = 3,031; p = .002); entre el grupo de
los presilábicos y los alfabéticos (Z = 6,593; p = <.001), y entre el grupo de los niños
silábicos y alfabéticos (Z = 5,919; p = <.001). Por lo tanto, los resultados indican que
los niños alfabéticos muestran una tendencia a producir de manera escrita y a
interpretar su producción de una manera convencional para el total de estímulos
presentados que los niños silábicos y presilábicos. Este último grupo fue el que tuvo
una tendencia mayor a producir e interpretar sus escrituras de manera “no
convencional”.
Estos resultados pueden resultar previsibles dada la relación teórica y práctica
entre el nivel de conceptualización de la escritura y la demanda de producción escrita
de palabras y su interpretación en la tarea de homonimia. Sin embargo, más allá de
204
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
que refleje una obviedad, los resultados del análisis demuestran la coherencia entre la
tarea de homonimia y el nivel de escritura y la adecuación de la categorización de las
producciones e interpretaciones de las escrituras de los niños.
En el tercer ANCOVA de la relación entre autonimia y las dos condiciones de
homonimia, como muestra la Tabla 19, no hubo un efecto de la covariable nivel de
vocabulario cuando la variable que marcaba los grupos a comparar era el nivel de
autonimia. Esto demuestra que el vocabulario no influye en los resultados si se tiene
en cuenta este indicador metalingüístico. Recordemos que la evidencia de autonimia
se obtuvo a partir de la tarea de sinonimia cuando los niños manifestaban la
comprensión de nombre como entidad lingüística.
Tabla 19. Análisis de la covarianza según el nivel de conciencia autonímica en las
dos preguntas de homonimia controlando el nivel de vocabulario
ANCOVA
En CO se muestran los valores de variación en la parte superior y entre corchetes se muestra los
valores para la covariable [nivel de vocabulario]. Los valores con significatividad se resaltan en
itálicas.
Contrastes a posteriori Scheffé
Autonimia
F g.l. p η2 Niveles de
[Vocabulario] Medias p
autonimia
No /Comentario 1,23/1,94 .041
Condición 4.726 2, 85 .011 .100 No /Autonimia 1,23/2,44 .003
oral (CO) [1.535] [1, 85] [.219] [.18] Autonimia/ 2,44/1,94 .248
Comentario
No /Comentario 0,55/1,06 .160
Condición 8.541 2, 85 <.001 .167 No /Autonimia 0,55/2,16 <.001
escrita (CE) [0.905] [1, 85] [.344] [.011] Autonimia/ 2,16/1,06 .005
Comentario
F: prueba de contraste g.l.: grados de libertad p: significación η2: medida del tamaño del efecto
En este ANCOVA se encontraron diferencias estadísticamente significativas
en las dos condiciones. En cuanto a la condición oral (F = 4.726; g.l. = 2, 85; p =
205
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
.011; η2 = .100) las diferencias se marcaron entre el grupo de los niños que no
hicieron ninguna reflexión metalingüística y aquellos que realizaron comentarios de
este tipo (p = 0.41). Es decir, los niños que hicieron comentarios metalingüísticos
demostraron mayor conocimiento del correspondiente nombre en catalán para los
ítems presentados en la condición oral. Las diferencias también se hallaron entre los
niños que no hicieron ninguna reflexión y los que manifestaron reflexión autonímica
(p = .003). Es decir, los niños que demostraron el uso y comprensión de la autonimia
como indicador metalingüístico reflejaron mayor conocimiento del correspondiente
nombre en catalán para los ítems presentados en la condición oral que los niños que
no demostraron ese uso y comprensión metalingüísticos.
En la condición escrita (F = 8.541; g.l. = 2, 85; p <.001; η2 = .011) las
diferencias se encontraron entre el grupo de niños que no demostraron ninguna
reflexión metalingüística y los que manifestaron una reflexión autonímica (p <.001).
Es decir, los niños que reflejan un uso y comprensión de la autonimia reflejaron un
mayor conocimiento en la producción escrita y la interpretación del nombre en
catalán para los ítems presentados que los niños que no evidencian este indicador
metalingüístico. Las diferencias también se encontraron entre los niños que hicieron
comentarios metalingüísticos y aquellos que manifestaron una conciencia de
autonimia (p = .005), lo que reveló un mayor conocimiento en la producción escrita e
interpretación del nombre en catalán por parte de los niños que manifestaron
comprensión de la autonimia que aquellos que solo hicieron comentarios de tipo
metalingüístico.
206
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
La comparación entre las condiciones CO y CE según edad, nivel de
escritura y conciencia autonímica
A partir de los tres análisis factoriales mixtos realizados como se observa en la
Tabla 20 se exploró el efecto de interacción entre las condiciones de homonimia (CO
y CE) y las variables de edad, nivel de escritura y conciencia autonímica. También se
observaron los efectos principales con relación a cada una de las variables de
agrupación a través de una puntuación total en la tarea de homonimia. El efecto de
interacción fue encontrado en las variables de nivel de escritura (F = 8.469; p <.001;
η2 = .163) y de conciencia autonímica (F = 8.477; p <.001; η2 = .165). Con la variable
edad no se encontró interacción lo que sugiere que las respuestas de los niños a las
dos preguntas de la tarea en CO y CE no estuvieron determinadas exclusivamente por
una pauta cronológica y que la influencia del nivel de escritura y la conciencia
autonímica es significativa. A continuación se observan en detalle estos resultados.
Con relación al análisis con la variable edad, como antes se ha comentado, no
se encontró efecto de interacción entre las condiciones de homonimia y los diferentes
grupos de edad lo que explicaría el papel secundario de este factor en la resolución de
la tarea. Por otra parte, con relación a los efectos principales en el análisis con los
grupos de edad, encontramos diferencias estadísticamente significativas que
determinan un mayor conocimiento de los niños en la condición oral de la tarea que
en la condición escrita (F =29.071; p <.001; η2 = .277). Asimismo, al comparar los
grupos de edad, observamos que los del grupo 2 tuvieron unos resultados casi
equivalentes con los niños del grupo 3 y por tanto no se encontraron diferencias
estadísticamente significativas entre ellos. Es decir, los niños del grupo de edades
intermedias y el grupo de los niños mayores respectivamente.
207
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
Tabla 20. Análisis de la variancia factorial mixto. Comparación de las preguntas de
homonimia oral y escrita como medida repetida y la interacción entre Edad, Nivel de
escritura y Autonimia
Medidas repetidas ANOVA – Edad
Los valores con significatividad se resaltan en itálicas.
Fuente de variación F g.l. p η2
Condiciones Medias
Oral (CO) /
Homonimia (CO, CE) 29.071 1, 76 < .001 .277 2,10 / 1,47
Escrita (CE)
Homonimia x Edad 1.175 2, 76 .314
Contrastes a posteriori
Niveles* Medias p
G1/G2 0,983/2,111 < .001
Edad 11.383 2, 76 < .001 .231 G 1/ G 3 0,983/2,477 < .001
G2/G3 2,111/2,477 .291
Medidas repetidas ANOVA – Nivel de escritura
Fuente de variación F g.l. p η2
Condiciones Medias
Oral (CO) /
Homonimia (CO, CE) 45.877 1, 87 < .001 .345 1,96/1,32
Escrita (CE)
Niveles CO CE
Homonimia x Nivel de Presilábico 0,77 0
8.469 2, 87 < .001 .163
escritura Silábico 1,69 0,63
Alfabético 2,92 2,75
Contrastes a posteriori
Niveles Medias p
Presilábico / 0,386/1
.003
Silábico ,156
Presilábico / 0,386/2
Nivel de escritura 57.436 2, 87 < .001 .569 <.001
Alfabético ,833
Silábico / 1,156/2
<.001
Alfabético ,833
Medidas repetidas ANOVA – Autonimia
Fuente de variación F g.l. p η2
Condiciones Medias
Homonimia Oral (CO) /
35.441 1, 86 < .001 .292 1,94 / 1,33
(CO, CE) Escrita (CE)
Niveles CO CE
Homonimia No 1,23 0,55
3,399 2, 86 .038 .073
x Autonimia Comentario 1,94 1,06
Autonimia 2,44 2,16
Contrastes a posteriori
Niveles Medias p
No /Comentario 0,886/1,500 .077
No /Autonimia 0,886/2,297 < .001
Autonimia 8,477 2, 86 < .001 .165
Autonimia/ 2,297/1,500 .012
Comentario
F: prueba de contraste g.l.: grados de libertad p: significación η2: medida del tamaño del efecto
*Grupos de edad: G1 de 4;3 a 5;6. G2 de 5;7 a 6;6. G3 de 6;7 a 7;11.
208
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
En cambio, se encontraron diferencias significativas (F= 11.383; p <.001; η2 =
.231) entre los niños del grupo 1 y los niños del grupo 2. Estas diferencias se
encontraron también entre el grupo 1 y el grupo 3. Es decir, de forma clara el grupo
de los niños más pequeños mostró un menor conocimiento del nombre en catalán en
función de una puntuación total de homonimia que los niños de edades intermedias y
que los niños mayores.
Condición de la tarea y nivel de escritura
(F = 8.46; p = <.001; η2 = .163)
3,5
2,5
Media de las puntuaciones
1,5
0,5
0
Condición Oral Condición Escrita
Pre-silábico Silábico Alfabético
Figura 4. Interacción de las condiciones de homonimia y nivel de escritura
En relación con el análisis de la variable nivel de escritura, el efecto de
interacción entre CO y CE refleja una evolución en las respuestas convencionales
según el nivel de escritura. Como se observa en la tabla, en el ANOVA para el nivel
de escritura, los niños presilábicos muestran un menor conocimiento del nombre en
catalán para las preguntas ¿Cómo se dice? y ¿Cómo se escribe?. Son los niños del
nivel alfabético los que muestran un mayor conocimiento en las dos condiciones en
209
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
comparación con los niños silábicos y presilábicos. Como se observa en la Figura 4,
los niños de cada uno de los niveles de escritura mostraron mayor conocimiento en la
pregunta de la condición oral que en la condición escrita pero esta diferencia no fue
tan obvia en el grupo de niños alfabéticos.
Con relación a los efectos principales en el análisis con el nivel de escritura
también se encontraron diferencias estadísticamente significativas que muestran un
mayor conocimiento de los niños en la condición oral de la tarea que en la condición
escrita (F = 45.877; p <.001; η2 = .345). Asimismo, comparando los grupos según
nivel de escritura se obtuvieron diferencias estadísticamente significativas (F =
57.436; p <.001; η2 = .569) entre los grupos evidenciándose que el nivel presilábico
fue el grupo con menor conocimiento en función de una puntuación total de
homonimia.
Con relación al ANOVA de la variable de autonimia el efecto de interacción
entre las condiciones de homonimia y los niveles de conciencia autonímica refleja una
evolución en las respuestas según esta variable. Se puede observar que los niños que
no mostraron la comprensión y uso de nombre como una entidad lingüística son los
que reflejaron menor conocimiento de respuestas convencionales para las preguntas
de las dos condiciones (¿Cómo se dice? y ¿Cómo se escribe?). Son los niños con una
conciencia autonímica propiamente dicha los que muestran un mayor conocimiento
del correspondiente nombre en catalán para la totalidad de ítems presentados en las
dos condiciones de la tarea. Como se observa en la Figura 5, los niños de cada uno de
estos niveles de conciencia autonímica mostraron mayor conocimiento en la pregunta
de la condición oral que en la condición escrita. De nuevo, en el caso de los niños con
un nivel de conciencia autonímica, esta diferencia no es tan abrupta.
210
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Condición de la tarea y autonimia
(F = 3.39; p = .038; η2 = .073)
3,5
Media de las puntuaciones
2,5
1,5
0,5
0
Condición Oral Condición Escrita
No Comentario Autonimia
Figura 5. Interacción de las condiciones de homonimia y autonimia
En relación con los efectos principales en el análisis de la conciencia
autonímica, encontramos diferencias estadísticamente significativas que determinan
un mayor conocimiento de los niños en la condición oral de la tarea que en la
condición escrita (F = 35.441; p <.001; η2 = .292). Así mismo, comparando los
grupos según conciencia autonímica, los niveles de comentario metalingüístico y no
conciencia autonímica tuvieron un resultado casi equivalente y no se encontraron
diferencias estadísticamente significativas entre ellos. En cambio, entre el nivel de
autonimia y comentario metalingüístico se encontraron diferencias significativas,
como también en el nivel de autonimia y no conciencia autonímica (F = 8.477; p
<.001; η2 = .165). Es decir, claramente el grupo de los niños con conciencia
autonímica muestra mayor conocimiento del correspondiente nombre en catalán para
la totalidad de ítems presentados en la tarea de homonimia.
211
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
Como hemos visto el efecto de interacción con las variables de nivel de
escritura y conciencia autonímica es relevante para explicar la influencia de estos dos
factores en la resolución de la tarea en sus dos condiciones. Por otra parte, es
contundente también el resultado sobre la comparación entre las dos condiciones de la
tarea de homonimia que indica un mejor resultado o desempeño de los niños en la
condición oral que en la condición escrita. Este resultado fue observable en cada una
de las variables de agrupación (edad, nivel de escritura y conciencia autonímica) y lo
retomaremos en el apartado de discusión.
Descripción de las respuestas “no convencionales” en la condición oral
En relación con las respuestas no convencionales en la condición oral (¿cómo
se dice X catalán?) se encontraron variaciones en las producciones de los niños en
función de los criterios previamente establecidos (variaciones semánticas, variaciones
morfológicas y variaciones fonológicas). Estas variaciones reflejaron las diferentes
estrategias a partir de las cuales los niños generaron un proceso analítico para
responder a la pregunta que se les formuló en esta condición. En la Tabla 21 se
muestra los resultados de la prueba de bondad de ajuste a una distribución uniforme
que evidenciaron diferencias significativas.
Como se aprecia, las diferencias se marcaron entre el tipo de variaciones que
los niños dieron en sus respuestas para cada uno de los estímulos. En el estímulo
“oso” se encontraron diferencias significativas (χ2 = 87.12; g.l.= 4; p <.001) que
indicaron que las variaciones fueron básicamente semánticas (por ejemplo, “oso
panda”, “oso polar”, “Hermano oso”, “panda”). Asimismo, en el caso del estímulo
"lobo" se encontraron diferencias significativas (χ2 = 54.315; g.l.= 4; p <.001) que
212
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
indicaron este tipo de variaciones (“perro” “lleopardo” “cachorro”, “oso”). En el caso
del estímulo "mosca" se encontraron diferencias significativas (χ2 = 34.55; g.l.= 4; p
<.001) que indicaron que las variaciones fueron básicamente morfológicas
(“mosquito”, “mosquillo”, “mosquita”, “mosquilla”). En el estímulo "foca" las
diferencias significativas (χ2 = 123.46; g.l.= 4; p <.001) se marcaron en las
variaciones fonológicas (“foc”, “fova”, “foqui”).
Tabla 21. Variación en las respuestas no convencionales en CO para cada estímulo
Prueba de bondad de ajuste a una distribución uniforme
Se muestra la variación que resultó significativa en cada
uno de los estímulos presentados en CO
Estímulos χ2 g.l. p Variación
Oso 87,12 4 <.001 Semántica
Lobo 54,315 4 <.001 Semántica
Mosca 34,55 4 <.001 Morfológica
Foca 123,46 4 <.001 Fonológica
χ2 : Chi- cuadrado g.l.: grados de libertad p: significación
Cuando se analizaron las respuestas no convencionales en función de la lengua
de preferencia por parte de los niños la prueba de bondad de ajuste respecto a una
distribución uniforme indicó diferencias significativas según los estímulos, como lo
indica la Tabla 22.
Como se observa las diferencias encontradas indicaron que en las respuestas
para los estímulos "oso", "lobo" y "foca" la lengua de preferencia fue
213
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
mayoritariamente el castellano (por ejemplo, “osa”, “osito”, “lobito”, “cachorro”,
“perrito”, “foquita”) (χ2 = 70.16; g.l. 3; p <.001; χ2 = 66.64; g.l. 3; p <.001; y χ2 =
94.50; g.l. 3; p <.001, respectivamente). En el caso del estímulo "mosca" las
diferencias encontradas indicaron una ligera preferencia al catalán (“mosquit”,
“mosqueta”, “abella”, “uvella”, “papallona”, “musquit”) (χ2 = 18.97; g.l. 3; p <.001).
Tabla 22. Lengua de preferencia en las respuestas no convencionales en CO para
cada estímulo
Prueba de bondad de ajuste a una distribución uniforme
Se muestra la lengua que resultó significativa en cada uno
de los estímulos presentados en CO
Estímulos χ2 g.l. p Lengua
Oso 70,16 3 <.001 Castellano
Lobo 66,64 3 <.001 Castellano
Mosca 18,97 3 <.001 Catalán
Foca 94,50 3 <.001 Castellano
Como se observó en los resultados iniciales, el estímulo “mosca” fue el estímulo que
recibió menos el nombre convencional en catalán. Los niños dieron respuestas
alternativas tanto en la CO como en la CE. Estas alternativas como puede verse se
representan variaciones morfológicas o semánticas a partir del catalán.
Descripción de las respuestas “no convencionales” en la condición escrita
En relación con las respuestas no convencionales en la condición escrita
(¿cómo se escribe X en catalán?), como en el caso de la condición oral, se
214
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
encontraron variaciones (semánticas, morfológicas y fonológicas) en las producciones
de los niños. Para este análisis se descartaron las escrituras alfabéticas puesto que las
diferencias hechas entre catalán y castellano en estas escrituras obedecían por lo
general al conocimiento convencional del nombre escrito. En la Tabla 23 se muestra
los resultados de la prueba de bondad de ajuste a una distribución uniforme que
evidenció diferencias significativas.
Tabla 23. Variación en las respuestas no convencionales en CE para cada estímulo
Prueba de bondad de ajuste a una distribución uniforme
Se muestra la variación que resultó significativa en cada
uno de los estímulos presentados en CE
Estímulos χ2 g.l. p Variación
Oso 6,70 2 .035 Morfológica
Lobo 54,315 2 .030 Semántica
Mosca 123,46 2 <.001 Morfológica
χ2 : Chi- cuadrado g.l.: grados de libertad p: significación
Como se aprecia en la tabla las diferencias se marcaron entre el tipo de
variaciones que los niños dieron en sus respuestas para los estímulos “oso”, “lobo” y
“mosca”. En el estímulo “oso” se encontraron diferencias significativas (χ2 = 6,70;
g.l.= 2; p = .035) que indicaron que las variaciones fueron básicamente morfológicas
(por ejemplo, “ocet”, “osito”). En el caso del estímulo "lobo" se encontraron
diferencias significativas (χ2 = 7,00; g.l.= 2; p = .030) que indicaron las variaciones
semánticas (“perro” “lleopardo” “cachorro”). En el caso del estímulo "mosca" se
encontraron diferencias significativas (χ2 = 30,100; g.l.= 2; p <.001) que indicaron
215
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
que las variaciones fueron básicamente morfológicas (“mosco”, “mosquet”,
“mosquito”, “mosquita”, “musqueta”). En el estímulo “foca” no se presentaron
diferencias.
Comparación entre las escrituras producidas para cada una de las lenguas
(catalán y castellano) en la condición escrita
En la Tabla 24 se muestran los resultados con respecto a si las escrituras
fueron iguales o diferentes para cada uno de los estímulos teniendo en cuenta el
número de niños y niñas que efectuaron las producciones. El número total de niños
entrevistados fue de 90. Sin embargo, algunas producciones escritas para cada
estímulo se registraron como “datos perdidos” por lo que algunos niños no produjeron
escrituras para el total de estímulos presentados.
Tabla 24. Descripción del número de participantes que realizaron escrituras iguales
o diferentes para catalán y castellano en función de cada estímulo
Comparación de escrituras y sus interpretaciones para catalán y castellano
Número de niños (n=90)
Estímulos
Escrituras Escrituras Igual Diferente No
iguales diferentes interpretación interpretación producen
Oso / ós 12 (13,3%) 76 (84%) 8 (8,9%) 80 (88,9%) 2 (2,7%)
Lobo / llop 10 (11,1%) 76 (84,4%) 12 (13,3%) 74 (82,2%) 4 (4,5%)
Mosca /mosca 23 (25,6%) 62 (68,9%) 29 (32,2%) 56 (62,2%) 5 (5,5%)
Foca / foca 46 (51,1%) 42 (46,7%) 58 (64,4%) 30 (33%) 2 (2,2%)
El % expresa el número de niños que produjo escrituras iguales o diferentes para cada
lengua
Como se observa, la mayoría de niños realizaron todas las producciones. Se
encontraron porcentajes muy bajos en cada estímulo en los que no se realizaron las
escrituras. En los estímulos “oso” y “lobo” se esperaban diferenciaciones puesto que
216
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
los nombres no coinciden entre lenguas. En cambio en los estímulos “mosca” y
“foca” las diferenciaciones entre lenguas no eran previsibles. Los resultados
mostraron que la mayoría de niños realizaron escrituras diferenciadas en el estímulo
“mosca” para el catalán y el castellano a pesar de que convencionalmente no se
esperaban cambios. En el estímulo “foca” también se encuentra un porcentaje
importante de niños que realizó diferenciaciones en las escrituras cuando el cambio
no era esperado. En la columna de “interpretación” se observa que después de la
producción de escrituras, los niños efectuaron algunas variaciones en sus
interpretaciones. Por ejemplo, en el caso del estímulo “oso” se encontró que 12 niños
produjeron escrituras iguales para catalán y castellano. Sin embargo, cuando
interpretaron las escrituras cuatro de ellos las interpretaron de manera diferente.
Tabla 25. Comparación entre lenguas de las producciones escritas en cada estímulo
Prueba de bondad de ajuste a una distribución uniforme
Se muestra si las producciones idéntica o diferentes resultaron
significativas en cada uno de los estímulos presentados
Producciones
Estímulos χ2 g.l. p
escritas
Oso 46,545 1 <.001 Diferentes
Lobo 50,65 1 <.001 Diferentes
Mosca 17,89 1 <.001 Diferentes
χ2 : Chi- cuadrado g.l.: grados de libertad p: significación
En la Tabla 25 se muestra los resultados de la prueba de bondad de ajuste a
una distribución uniforme que evidenció diferencias significativas en la producción
de escrituras diferentes para cada uno de los estímulos. Como se observa se
encontraron diferencias significativas en la diferenciación efectuada en las escrituras
217
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
para los estímulos oso (χ2 = 46,545; g.l = 1; p<.001), lobo (χ2 = 50,65; g.l.= 1;
p<.001) y mosca (χ2 = 17,89; g.l.= 1; p<.001). En el estímulo “foca” las diferencias
no fueron significativas (en este estímulo la mayoría de escrituras fueron
producciones idénticas). Para complementar la descripción en la Tabla 26 se muestra
los resultados de la prueba de bondad de ajuste a una distribución uniforme que puso
en evidencia diferencias significativas en la interpretación de las escrituras para cada
uno de los estímulos. En el estímulo “foca” no se marcaron diferencias significativas
que mostraran que las intrepretaciones fueron diferentes sino que las dierencias se
marcaron indicando que las interpretaciones fueron idénticas.
Tabla 26. Comparación entre lenguas de las interpretaciones de las escrituras en
cada estímulo
Prueba de bondad de ajuste a una distribución uniforme
Se muestra si la interpretación de las escrituras resultó
significativa en cada uno de los estímulos presentados
Estímulos χ2 g.l. p Interpretaciones
Oso 58,909 1 <.001 Diferentes
Lobo 44,69 1 <.001 Diferentes
Mosca 8,576 1 .003 Diferentes
Foca 8,909 1 .003 Idénticas
χ2 : Chi- cuadrado g.l.: grados de libertad p: significación
Como se observa en la interpretación de las escrituras se encontraron
diferencias significativas en el caso de los estímulos oso (χ2 = 58,909; g.l.= 1;
p<.001), lobo (χ2 = 44,69; g.l.= 1; p<.001) y mosca (χ2 = 8,576; g.l.= 1; p =.003) en
218
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
los cuales las escrituras se interpretaron de manera diferente. En el caso de foca (χ2 =
8,909; g.l.= 1; p =.003) las escrituras se interpretaron de igual manera.
Por otra parte, en los estímulos “oso” y “lobo” se encontraron diferenciaciones
en las escrituras más allá de los cambios convencionales esperados (es decir,
diferenciaciones alfabéticas propiamente dichas: <OSO>, <ÓS> y <LOBO>,
<LLOP>). Las diferenciaciones a partir de variaciones gráficas fueron incluidas en el
análisis para averiguar si los cambios tenían que ver con un cambio en las letras, en la
tipografía, en el orden o en la cantidad de letras. Los resultados del análisis mostraron
que la totalidad de los niños que realizaron variaciones gráficas para diferenciar los
nombres escritos en catalán y en castellano lo hicieron a partir de incoporar y
combinar letras. A continuación se exponen algunos ejemplos de diferenciación
gráfica en las escrituras silábicas de los niños organizados en perfiles de respuestas.
Perfiles de las respuestas en la condición oral y en la condición escrita en
función de las diferenciaciones en las producciones de niños con escrituras
silábicas
A partir del análisis de las respuestas de los niños a las dos preguntas de esta
tarea fue posible establecer perfiles de respuesta en los cuales se tenía en cuenta la
respuesta a la pregunta oral comparando entre las dos lenguas castellano y catalán.
Asimismo, se tuvo en cuenta las escrituras para cada lengua y las diferenciaciones
que se realizaron en algunas producciones escritas. La Tabla 27 muestra cuatro
perfiles de las variaciones en CO y en CE que se relacionaron con modificaciones en
las producciones escritas. Las modificaciones ejemplifican el proceso de
219
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
conceptualización de la escritura y su uso para marcar la diferenciación entre las
lenguas.
Tabla 27. Perfiles de las variaciones en CO y CE
Configuración de respuestas en CO y en CE Ejemplos de las producciones
cuando se presentaron modificaciones orales y escritas
A Diferenciación en CO
Diferenciación en CE
Oral 1 ≠ Oral 2 (variación morfológica) “foca” [OKA]
E1 ≠ E2 (cambio en cantidad de letras) “foquita” [OKIA]
Oral1 ≠ Oral 2 (variación semántica) “mosca”[OSA]
E1 ≠ E2 (cambio en orden de letras) “papallona”/”abella” [AOS]
Oral1 ≠ Oral 2 (variación fonológica) “oso”[OO]
E1 ≠ E2 (cambio en letras) “osu”[OU]
B Producción idéntica en CO
Diferenciación en CE
Oral 1 = Oral 2 “foca”[OKA]
E1 ≠ E2 (cambio de letras) [OCA]
C Producción idéntica en CO
Diferenciación en CE
Diferenciación en CO (interpretación)
Oral 1 = Oral 2 “foca” [OA]
E1 ≠ E2 (cambio en cantidad de letras) [OAI] “foquita”
Oral 1 ≠ Oral 2’ (variación morfológica)
D Producción idéntica en CO
Producción idéntica en CE
Diferenciación en CE (interpretación)
Oral 1 = Oral 2 “foca” [HAO]
E1 = E2 [AO]
E1’ ≠ E2’ (cambio en cantidad de letras)
“oso” [OA]
[OASA]
Nota: Oral 2 equivale al nombre dado en catalán. E1 equivale a la primera
escritura en castellano y E2 equivale a la segunda escritura en catalán. Oral 2’
equivale a una segundo nombre dado en catalán. E1’y E2’ equivalen a una
modificación a una escritura antes producida. En corchetes se ejemplifican las
producciones escritas.
Como se observa en la tabla las escrituras silábicas nos permitieron determinar
casos en los cuales los niños tendían a diferenciar entre las dos lenguas incluso en las
220
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
respuestas en las que se consideraba una pronunciación idéntica. Las escrituras
silábicas incluyen producciones en las que el niño controla la cantidad de letras en
función de la cantidad de sílabas de la palabra. En este tipo de escrituras las letras
pueden o no recibir un valor sonoro convencional. Estas características permiten
analizar las estrategias de construcción de la escritura y en nuestro caso, revelan las
hipótesis infantiles que el niño elabora para comprender y analizar fenómenos
lingüísticos como el de la homonimia interlengua.
En el ejemplo del caso A la diferenciación gráfica es hecha a partir de una
variación en la CO que resultaría de esperar. Sin embargo en el ejemplo de la
escritura para el estímulo “mosca” el niño prefiere modificar el orden de las letras de
su primera producción escrita. Esta modificación sugiere una preferencia a partir de lo
escrito para dar el nombre en la segunda lengua. En este caso para el niño “se puede
utilizar las mismas letras para escribir en catalán y en castellano el mismo referente
aunque difieran en el nombre”. En el ejemplo del caso B se observa que el niño
realiza una diferenciación gráfica en lo escrito a pesar de que su respuesta en la CO
fuera idéntica para catalán y castellano. Su proceso de producción escrita limita las
posibilidades de esta correspondencia idéntica y propone una distinción gráfica para
distinguir entre las lenguas desde lo escrito. En este ejemplo se conserva la estructura
de una escritura silábico-alfabética y la letra que incorpora en la variación pertenece
al mismo grupo sonoro. En el caso C el niño marca una diferencia a partir de lo
escrito cuando su producción en CO ha sido idéntica para ambas lenguas. A
diferencia del caso A aquí el niño realiza una interpretación a partir de su escritura en
la que introduce una modificación en CO. Así el caso C muestra una segunda
producción para CO a partir de una variación en la cantidad de letras en la escritura
221
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
del nombre en catalán que conlleva a una variación morfológica en la CO. En el caso
D el niño produce en la CO idénticos nombres para catalán. Sin embargo, cuando
observa que la producción escrita para ambas lenguas es idéntica, el niño introduce
cambios gráficos en una de ellas para diferenciar entre las lenguas.
4.3. Estudio 2
4.3.1. Método
Participantes
Para el presente estudio seleccionamos dos grupos escolares. Ambos
participaban en un programa de innovación educativa en la enseñanza y el aprendizaje
del lenguaje escrito en una escuela pública del distrito de Ciutat Vella de Barcelona.
Los niños participantes provenían de un grupo de la etapa de educación infantil de
segundo ciclo correspondiente al nivel de preescolar (5 años) y de un segundo grupo
de la etapa de educación primaria de primer ciclo correspondiente a segundo curso (7
años). Los participantes de preescolar (P5) fueron un total de 24 niños (14 niñas y 10
niños) y los participantes de segundo de primaria (2º) fueron 11 (6 niñas y 5 niños).
La selección de estos grupos obedeció al interés por describir una propuesta de
enseñanza y aprendizaje del lenguaje basada en la incorporación de contrarios: su
comprensión, análisis y producción cuando todavía los niños no son lectores y
escritores convencionales. Otra razón para la selección de estos grupos fue el interés
por mostrar la evolución de las formas de producción en un curso escolar de primaria
en el cual los indicadores de cambio y aprendizaje eran previsibles. Los dos grupos
que participaron en el estudio configuran casos particulares sin pretensiones de
comparación entre ellos. Las situaciones de enseñanza y aprendizaje difirieron en
222
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
complejidad y en las tareas para obtener los productos propuestas a cada grupo
difieren en su naturaleza.
Los criterios de inclusión y exclusión de los participantes se definieron a partir
del criterio de las profesoras de aula. La profesora de Preescolar consideró que todo el
grupo clase estaba en un nivel semejante en lo relativo al conocimiento de la lengua
escolar y de la conceptualización de lo escrito y que ninguno de ellos presentaba
dificultades específicas en el aprendizaje o alteraciones en el desarrollo. Por su parte,
la profesora de Segundo de primaria opinó que de sus 18 alumnos sólo 11 podían
participar en razonamientos semánticos puesto que los siete restantes presentaban
algún tipo de necesidad educativa especial relacionada con el conocimiento de la
lengua vehicular de la escuela, con dificultades específicas en el aprendizaje y
alteración en el desarrollo. El Estudio 2 tomó lugar durante el tercer trimestre del
curso 2009– 2010.
Diseño
El Estudio 2 se diseñó con el propósito de dar continuidad a los propósitos del
Estudio 1 y ofrecer información sobre la producción escrita de pares de contrarios
durante la aplicación de una secuencia didáctica de aprendizaje de lengua escrita. El
Estudio 2 se realizó en el marco de un programa de innovación dirigido por el grupo
de investigación GREL y en el que participaban activamente las maestras del centro
educativo (Teberosky, Sepúlveda, Martret y Fernández de Viana, 2007). En el marco
de este programa de intervención y asesoramiento sobre la enseñanza y el aprendizaje
del lenguaje escrito el estudio se consideró como un estudio basado en el diseño
(Brown, 1992; Cobb et al., 2003; Rinaudo y Donolo, 2010). Este diseño comportó
223
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
planificar detalladamente una serie de actividades a lo largo de una secuencia
didáctica que incluía a los contrarios como contenido lingüístico para llevar a cabo
diversas tareas en el aula. La fase de planificación y aplicación comprendieron un
periodo preestablecido de ocho semanas. A medida que las actividades de aprendizaje
se concretaban, las asesoras y las maestras se reunían para ajustar las tareas y
comentar los resultados de aprendizaje. En este contexto, la planificación de las
actividades y tareas de enseñanza aprendizaje focalizaron en las actuaciones de las
maestras, los materiales que vehiculizaban el contenido de aprendizaje (libros de
ilustraciones y fotos principalmente que funcionaron como soporte del input
lingüístico) y las actuaciones y productos de los niños. La secuencia didáctica en el
aula se desarrolló en el último trimestre del curso escolar durante cuatro sesiones de
aprendizaje a lo largo de dos semanas. Cada sesión oscilaba entre 35 y 40 minutos de
duración. A partir de los objetivos y decisiones metodológicas, el estudio comportó
un análisis descriptivo de las actividades de aprendizaje y de los productos escritos de
los niños participantes.
Instrumentos
Los libros seleccionados para el diseño de las secuencias didácticas fueron dos
libros impresos de recopilación de fotografías y de ilustraciones que presentaban de
manera directa relaciones léxico semánticas de oposición o contrarios. Este material
impreso sirvió como input principal para canalizar las tareas de enseñanza y
aprendizaje y para tematizar sobre contrarios.
En el grupo de preescolar de cinco años se presentó el libro de ilustraciones
“Contraris” (de Teberosky y Corte) y en segundo de primaria se presentó el libro de
224
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
fotografías “Contrários” (de la Companhia Editora Nacional de Brasil) de una mayor
complejidad. Los libros fueron preparados para visualizarlos digitalmente. El texto
“Contraris” fue un material diseñado especialmente para el Estudio 2 y presentaba 15
pares de contrarios en un contexto de oposición evidente como se recoge en la Tabla
28.
El material “Contrários” es un libro realizado con fotografías extraídas de
archivos de la agencia Magnum Photos sobre situaciones que expresan oposiciones y
contrarios. Esta recopilación de fotografías presenta cincuenta pares de contrarios
como se recoge en la Tabla 29.
Tabla 28. Listado de los contrarios ilustrados en Contraris (de Teberosky y Corte)
utilizado en el curso de preescolar.
“Contraris”
Pares de contrarios
Grande Pequeño
Alto Bajo
Limpio Sucio
Dar Recibir
Delgado Gordo
Fuerte Débil
Nuevo Viejo
Subir Bajar
Blanco Negro
Frío Caliente
Lento Rápido
Delante Detrás
Dentro Fuera
Lejos Cerca
Arriba Abajo
Las figuras 6 y 7 muestran respectivamente un ejemplo de ilustración del
material utilizado en preescolar y un ejemplo de fotografía del input utilizado en
segundo de primaria. Los materiales utilizados permitieron mostrar una amplia gama
225
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
Tabla 29. Listado de los contrarios ilustrados en Contràrios (de la Companhia
Editora Nacional de Brasil) utilizado en el curso de segundo de primaria.
“Contrários”
Pares de contrarios
Grande Pequeño
Solo (en) grupo
Muchos Pocos
Cabeza Cola
Blanco Negro
Niño Adulto
Hombre Mujer
Hombre Niño
Mujer Niña
Persona Animal
Frío Calor
Derecha Izquierda
Feo Bonito
Nervioso Tranquilo
Arriba Abajo
Grueso Delgado
Pesado Ligero
Caminando Quieto
(en) Movimiento Quieto
Separado Junto
Delante Detrás
(de) frente (de) espalda
Contento Triste
(de) pie Estirado
Desnudo Vestido
Moreno Blanco
Antes Después
Crudo Cocinado
Uno Muchos
Dentro Fuera
Trabajar Descansar
Vertical Horizontal
Largo Corto
Carnívoro Herbívoro
Encima Debajo
Lejos Cerca
Agachado (de) pie
Viejo Joven
Mojado Seco
Liso Arrugado
Recta Curva
Oscuro Claro
Amplio Estrecho
Volar Caminar
Campo Ciudad
Encerrado Libre
Aburrido Divertido
Arriba Abajo
Verdad Mentira
Noche Día
de relaciones léxico semánticas de oposición ajustada con el desarrollo evolutivo y
grado de comprensión y producción de vocabulario de los niños y niñas participantes.
226
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Por otra parte, los productos escritos de los niños se planificaron y analizaron en
consonancia con los materiales utilizados como input en la situación de aprendizaje
con el propósito de valorar su influencia en las elaboraciones infantiles.
Figura 6. Ilustración ejemplo del material Contraris utilizado en el curso de
Preescolar.
Figura 7. Fotografía ejemplo del material Contrários utilizado en el curso de Segundo
de primaria.
227
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
Procedimiento
Las actividades de enseñanza y aprendizaje se planificaron conjuntamente con
las maestras de aula de los dos grupos escolares. Las maestras desarrollaron las
actividades en el aula y durante la secuencia didáctica desarrollada en cada grupo se
recogieron las producciones escritas de los niños participantes.
Tabla 30. Descripción de las actividades de enseñanza y aprendizaje diseñadas en el
Estudio 2
ACTIVIDAD INTENCIÓN PROCEDIMIENTO
1. Tematización sobre A partir de la anticipación de los libros Se realizan comentarios orales
los contrarios de fotografías e ilustraciones, se sobre las oposiciones a partir de
focaliza sobre el tema de contrarios. algunos ejemplos.
2. Visualización de los Mostración e interpretación de las Los niños entran en contacto con
libros de fotografías e oposiciones por parte de la maestra y los materials que se establecieron
ilustraciones en los niños, siguiendo el texto y las como input. Se realizan preguntas
soporte digital (Power imágenes proyectadas. Manipulación sobre la interpretación de
Point) y circulación de del libro impreso por parte de los niños. imágenes para focalizar la pareja
los libros en el aula. de oposición (¿Cómo es?, ¿cómo
está?, ¿Qué hace?, ¿Dónde está?,
¿Qué es?)
3. Identificación de las Extracción de la relación lexical de Énfasis sobre la relación de
unidades léxicas y oposición a partir de la ilustración y oposición en cada una de las
definición. organización en listas visibles en la ilustraciones/fotos por parte de la
pizarra. Consenso sobre la definición maestra. Escritura en formato de
del término “contrario”. lista doble y lectura en voz alta
por parte de la maestra.
Formulación de preguntas sobre
qué son las palabras contrarias.
4. Escritura de pares de Diferentes formatos de escritura y de Escritura de listas por parte de los
contrarios / búsqueda y organización social del grupo niños sobre diversos soportes y
representación de (individual, en grupo clase, en grupo diferentes disposiciones
contrarios para generar pequeño o en parejas) recordando los espaciales: murales, listas de
listas términos propuestos de los libros que completar, ruedas de parejas de
sirvieron como input y escritura. contrarios.
Completar listas. Realizar listados
espontáneos.
5. Ampliación de las Ampliar las listas con nuevos pares de Lectura de las listas de contrarios
listas comunes de contrarios. Esta actividad es y comprobación de nuevas
contrarios transversal, en cada una de las sesiones entradas, dictado a la maestra.
se va comparando los nuevos
contrarios, los que son nuevos, ya
conocidos, etc.
228
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
En la Tabla 30 se muestra un resumen de las principales actividades realizadas
en cada grupo. Estas actividades compartían características similares para los dos
cursos de preescolar y primaria.
Las actividades 1 y 2 desarrolladas en la sesión 1 correspondían a la
presentación del tema y de la situación inicial para abordar las diferentes tareas de
realización conjunta entre alumnos y maestra.
En la primera se presentaba sintéticamente a los niños la intención de la
secuencia didáctica que consistía en mirar detenidamente libros de ilustraciones y
fotografías que incluían contrarios para describir, comprender e interpretar las
situaciones. En la consigna de la actividad la maestra prescindía de introducir la
terminología de “contrario”. Se anticipó el contenido de los libros de fotografías e
ilustraciones utilizando su carátula y se promovió la conexión con los conocimientos
previos de los niños describiendo una ilustración de oposición. Por ejemplo, la
maestra preguntaba “¿qué vemos aquí?” (en una ilustración de un elefante y un
ratón), “¿cómo son estos animales?, ¿son iguales? ¿cuál es el grande?”. A
continuación, a partir de las respuestas de los niños, la maestra focalizaba la oposición
(por ejemplo, grande/pequeño) y presentaba el material que observarían y que era
proyectado en la pantalla. A partir de la presentación, la maestra introducía la
consigna de “lectura de imágenes” para que siguieran describiendo, buscando y
encontrando la relación de oposición.
En la segunda actividad, la maestra presenta el material y focaliza las
preguntas de descripción en preguntas que permiten aislar la unidad léxica en relación
de contraste y tener una categorización inicial de tipo gramatical de manera implícita.
Así, las preguntas ¿Cómo es?, ¿cómo está?, ¿Qué hace?, ¿Dónde está?, ¿Qué es?
229
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
exploran la relación de contraste entre adjetivos, verbos, adverbios y nombres. Por
tanto, a partir de este procedimiento las preguntas permiten presentar los contrarios
con función de designación, como formas neutralizadas desde el punto de vista
gramatical para poder tratarlos en listas paradigmáticas.
En la actividad 3 desarrollada en la sesión 1 se pretendía focalizar y fijar de
manera visual estas relaciones de oposición en relación paradigmática en formato de
lista escrita. La maestra focalizaba de forma oral la relación de oposición a partir de la
pregunta de identificación (por ejemplo, “aquí, éste es grande y éste es pequeño,
grande/pequeño”; “aquí éste sube y éste baja, subir/bajar”; “éste está encima, éste
está debajo, encima/debajo”) y escribió la doble lista en la pizarra haciendo lectura
en voz alta. Esta actividad culminó con la recapitulación de la visualización y
mostración y reflexión sobre la lista de las relaciones de oposición materializada en la
pizarra.
Las actividades 4 y 5 corresponden a la producción colectiva o individual de
escrituras de contrarios en diferentes formatos y soportes. La actividad 4 fue
desarrollada en la sesión 2 y 3. En la última sesión se llevó a cabo la actividad 5 y en
ella se ampliaron las listas elaboradas conjuntamente entre maestra y alumnos a partir
del dictado al adulto y se enfatiza en los nuevos pares de contrarios que van
escribiéndose en las listas como un acto de aprendizaje y de generación de nuevas
relaciones de oposición. El producto final de la secuencia didáctica fue un mural que
los niños confeccionaron conjuntamente con la maestra a lo largo de las sesiones y
que incluía diferentes tareas (selección de uno de los pares de contrarios, ilustración
por parte de los niños, escritura del nombre del contrario, búsqueda y correspondencia
del segundo par). Para el presente análisis se recogieron las listas de contrarios
230
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
individuales y en pareja producidas por los niños de segundo de primaria y por los
niños de preescolar de cinco años respectivamente.
4.3.2. Análisis
En el caso de preescolar se analizaron los listados de contrarios elaborados en
parejas de niños a partir de las experiencias de aprendizaje. El material utilizado como
input fue el Texto 1 (Contraris) con 15 pares de contrarios. En el caso de segundo de
primaria se analizaron los listados de pares de contrarios elaborados individualmente
a partir de las experiencias de aprendizaje a partir del Texto 2 (Contrários) con 50
pares de contrarios.
Con el propósito de describir los listados de contrarios producidos por los
niños a partir de la secuencia didáctica llevada a cabo en las aulas se consideraron
dos tipos de procedimiento. Primero se analizaron los listados de contrarios
producidos por los niños diferenciando entre contrarios del material o input
lingüístico utilizado como modelo y contrarios de propia generación. De esta manera
se estableció el grado en que los niños recuperaron el input. Como se comentó más
arriba, las producciones de los niños fueron realizadas en las actividades más
avanzadas de la secuencia didáctica y el input fue presentado en las primeras
actividades de enseñanza y aprendizaje.
Como segundo procedimiento se estableció un sistema de categorías para
describir cada uno de los listados producidos por los niños de los dos cursos. Las
categorías de análisis se concretaron en: a) número de pares de contrarios producidos,
b) tipología de contrarios en cuanto a la relación semántica siguiendo la propuesta de
Cruse (1986) (complementarios y/o relacionales, graduables, y conversos y/o
231
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
reversibles), c) categoría gramatical (adjetivo, adverbio, verbo, nombre) y d) la
dimensión conceptual que supone el contraste (cualitativa, cuantitativa, categorial,
espacial, de acción, de movimiento, postural y temporal).
De esta manera el análisis planteado contempló la descripción a partir de
indicadores estadísticos de medidas centrales y dispersión. A nivel cualitativo se
observó la disposición gráfica de las producciones de los niños.
4.3.3. Resultados
Descripción de las producciones y su relación con el input
Como se observa en la Tabla 31 los niños de preescolar reprodujeron en sus
listados de contrarios los que se encontraban en el input presentado, el listado con
mayor número incluyó 11 pares de contrarios y el listado con menor número incluyó
3 pares. El número total de contrarios en el input presentado fue de 15. La media de
sus producciones fue de 7,75 y una mediana de 8 pares (DS = 2,09). No se
encontraron en sus listados ningún par de contrarios nuevo. En el caso de los niños de
segundo de primaria, en el que el número total de contrarios presentados en el input
era de 50, se reprodujeron en sus listados hasta 61 pares de contrarios y un mínimo de
40 pares. La media fue de 49,45 pares y una mediana de 50 (DS = 6,3). Los niños
produjeron una media de 8,27 pares de contrarios nuevos con una mediana de 7 (DS
=2,24). Los contrarios recuperados del modelo tuvieron una media de 41,18 pares con
una mediana de 41 pares (DS = 4,53). En la producción de los listados se registraron
hasta 49 pares de contrarios. Los niños de segundo produjeron con cierta frecuencia
formas de oposición que no son en sentido estricto antónimos pero que se construyen
en función de la experiencia y que son de uso frecuente. Se trata de términos que
232
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
implican una diferencia de tipo categorial como por ejemplo sol/luna o Barça/Madrid.
Este tipo de contrarios se incluye en los “Complementarios” que son opuestos que
dividen el dominio en posiciones duales y por tanto, son mutuamente excluyentes
Tabla 31. Análisis descriptivo del número de contrarios producidos en los dos cursos
indicando el grado de recuperación del modelo utilizado
Descriptivos Preescolar P5 (n = 12 listas) Segundo de primaria (n = 11 listas)
Modelo: 15 contrarios Modelo: 50 contrarios
DS Med IQR Min Max DS Med IQR Min Max
Total de 7,75 2,09 8,00 3 3 11 49,45 6,33 50,00 11 40 61
contrarios
producidos
Nuevos - - - - - - 8,27 2,24 7 5 6 12
Recuperados de 7,75 2,09 8,00 3 3 11 41,18 4,53 41,00 7 34 49
modelo
= media; DS = desviación estándar; Med = Mediana; IQR = Amplitud intercuartílica, Min = Mínimo;
Max = Máximo
Debido a que los niños no generaron un mismo número de pares de contrarios
en sus listados, los indicadores descriptivos se convirtieron en porcentajes con el fin
de obtener medidas únicas que permitieran la comparación de los resultados en un
mismo curso y entre cursos. En la Tabla 32 se muestran los resultados en función de
la categorización de cada par de contrarios según la relación semántica, la categoría
gramatical y la dimensión conceptual a la que responden los pares de contrarios
producidos por los niños en los dos cursos.
Como se observa en la tabla en el caso de preescolar, los contrarios producidos
mayoritariamente corresponden a contrarios de tipo graduable con una mediana de
59,82% y amplitud intercuartílica (IQR) de 18,12%. Contrarios graduables como
grande/pequeño, alto/bajo, delgado/gordo, frío/caliente fueron frecuentes. En segundo
lugar, se encuentran los contrarios de tipo complementario con una mediana de 37,5%
(IQR = 10,71%), entre ellos arriba/abajo, dentro/fuera, blanco/negro, limpio/sucio.
233
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
Tabla 32. Análisis descriptivo de los pares de contrarios producidos en los dos cursos indicando la categorización por relación semántica,
categoría gramatical y dimensión conceptual
Descriptivos Preescolar P5 (n = 12 listas) Segundo de primaria (n= 11 listas)
DS Med IQR Min Max DS Med IQR Min Max
Pares de contrarios 7,75 2,09 8,00 3 3 11 49,45 6,33 50,00 11 40 61
Relación semántica Complementaria 35,53 10,99 37,50 10,71 12,50 50,00 45,06 2,75 45,45 4,88 41,18 49,02
Graduable 62,17 13,11 59,82 18,12 40,00 83,33 41,32 1,99 42,00 3,14 37,25 43,48
Conversa 2,63 4,82 0 6,82 0 12,50 13,60 1,72 12,72 2,72 11,36 16,67
Categoría gramatical Adjetivo 59,10 12,94 59,82 20,08 40,00 83,33 59,42 1,73 58,82 3,18 57,38 62,00
Adverbio 26,19 12,33 29,28 17,71 0 44,44 12,64 1,51 12,50 1,21 9,80 16.07
Verbo 6,47 7,20 4,54 12,50 0 20,00 3,7 0,89 3,92 1,07 2,00 5,00
Nombre 8,22 6,36 10,55 12,50 0 16,67 24,77 1,49 25,00 1,68 22.00 27,45
Dimensión conceptual Cualitativa 56,50 13,95 55,05 15,63 33,33 83,33 49,36 2,95 50,00 5,08 45,24 54,55
Cuantitativa - - - - - - 2,36 0,58 2,17 0,54 1,79 3,64
Espacial 25,44 11,92 27,92 17,71 0 44,44 10,31 0,87 10,00 1,11 8,70 11,90
Acción 6,47 7,20 4,54 12,50 0 20,00 - - - - - -
Movimiento 11,57 4,32 12,50 3,56 0 16,67 2,91 1,35 3,27 2,04 0 4,76
Categorial - - - - - - 25,56 1,83 25,45 3,45 22,73 28,57
Postural - - - - - - 8,05 1.97 8,00 3,02 4,17 10,87
Temporal - - - - - - 1,43 0,93 1,81 2,08 0 2,27
= media; DS = desviación estándar; Med = Mediana; IQR = Amplitud intercuartílica, Min = Mínimo; Max = Máximo
234
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Con relación a la categoría gramatical, tal como se aprecia en la tabla los
contrarios mayoritariamente producidos por los niños fueron los adjetivos con una
mediana de 59,82% (IQR = 20,08%), entre ellos fuerte/débil, nuevo/viejo,
lento/rápido. En segundo lugar se encuentran los adverbios con una mediana de
29,28% (IQR = 17,71 %) en el caso de lejos/cerca, arriba/abajo, delante/detrás. Con
relación a la dimensión conceptual que implica este tipo de contrarios se encuentra la
dimensión cualitativa con una mediana de 55,05% (IQR = 15,63%) y en segundo
lugar la dimensión espacial con una mediana de 27,92% (IQR = 17,71%).
Para el caso de segundo de primaria, siguiendo la Tabla 32, los contrarios
producidos mayoritariamente corresponden a contrarios de tipo complementario con
una mediana de 45,45% y amplitud intercuartílica (IQR) de 4,88%. Contrarios como
vestido/desnudo, liso/arrugado, amplio/estrecho, vertical/horizontal, largo/corto, en
este caso. En segundo lugar, se encuentran los contrarios de tipo graduable con una
mediana de 42% (IQR = 3,14%), entre ellos feo/bonito, pesado/ligero,
grande/pequeño, contento/triste. Con relación a la categoría gramatical, los contrarios
mayoritariamente producidos por los niños fueron los adjetivos con una mediana de
58,82% (IQR = 3,18%). Contrarios como nervioso/tranquilo, moreno/blanco,
crudo/cocido, en esta categoría. Con relación a la dimensión conceptual que implican
este tipo de contrarios se encuentra la dimensión cualitativa con una mediana de 50%
(IQR = 5,08%) y en segundo lugar la dimensión categorial con una mediana de
25,45% (IQR = 3,45%). En la tabla se observa que las categorías en relación a las
dimensiones conceptuales son de mayor cantidad en el caso de segundo de primaria
debido a que el material input utilizado en segundo contenía más pares de contrarios y
como se ha visto, los niños de preescolar no generaron nuevos contrarios. En algunas
235
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
categorías no hay frecuencia de aparición por tanto, se ha desestimado cualquier valor
en las celdas.
Descripción cualitativa de los productos
Con relación a la descripción cualitativa de los productos todos los niños
generaron sus productos en tipo lista. Los materiales visualizados por los niños
mostraban en la ilustración los elementos de oposición y a partir de aquí maestra y
alumnos comentaban las relaciones a través de consignas dadas por la maestra. En
ningún caso la maestra mostró la lista como un modelo a seguir de manera explícita.
Los niños fueron apropiándose de esta disposición a partir de las diferentes
actividades de la secuencia didáctica y de los comentarios y producciones de la
maestra. Con ello, los resultados pusieron de relieve la posibilidad de generar listas en
las que los elementos guardan relación de antonimia.
4.4. Estudio 3
4.4.1. Método
Participantes
En el Estudio 3 participaron 25 niños entre los 5 y 7 años pertenecientes a un
grupo de tercer curso de educación infantil (parvulario de 5 años –P5) (7 niñas y 6
niños) y a otro de primer curso de educación primaria (6 niñas y 6 niños) en una
escuela de la ciudad de Barcelona. La escuela se situaba en el distrito de Ciutat Vella
y fue la misma que participó en el Estudio 2. Se trata de una escuela de titularidad
pública en la zona de Ciutat Vella en la cual se realizaba un proceso de asesoramiento
e intervención psicopedagógica para la mejora de la enseñanza de la lengua escrita y
236
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
fue la misma que participó en el Estudio 2. El Estudio 3 tomó lugar durante el tercer
trimestre del curso 2010 – 2011.
Los participantes se seleccionaron siguiendo como criterios de inclusión que a)
hubieran seguido las actividades diseñadas de intervención en el aula; b) a todos ellos
se les administrara las tareas individuales de producción de contrarios de manera oral
y escrita antes y después de la intervención; c) que los niños no presentaran
dificultades con la adquisición del lenguaje por razones idiomáticas familiares; y d)
que no presentaran dificultades en el aprendizaje de la lengua escrita. Estos dos
últimos criterios fueron consensuados con las maestras de aula y además, como
técnicas de selección de la muestra, se llevó a cabo un proceso de evaluación del nivel
de vocabulario y de conocimiento de la lengua escrita, excluyendo de la muestra los
niños y niñas que presentaron puntuaciones muy bajas en el nivel de vocabulario y un
nivel presilábico de la lengua escrita. Se obtuvo el consentimiento informado de las
familias de los niños y niñas para su participación en este estudio.
En la Tabla 33 se presenta la descripción de los participantes del Estudio 3 en
función del nivel escolar, género, edad, nivel de vocabulario y nivel de escritura. La
mayoría de los niños participantes se agruparon en un nivel alfabético de
conceptualización de la escritura y obtuvieron puntuaciones medias en la prueba de
vocabulario.
Diseño
El Estudio 3 se diseñó para dar continuidad al Estudio 2 y analizar de forma
sistemática una secuencia didáctica y los productos escritos y orales de los niños
participantes antes y después del desarrollo de actividades de enseñanza y aprendizaje
237
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
Tabla 33. Descripción de los participantes según curso, género, edad, nivel de
escritura y de vocabulario
Descripción de los participantes
n= 25
Nivel escolar Infantil de 5 años 13
Primero de 12
Primaria
Género Niños 12
Niñas 13
Edad Rango 65 – 86 meses (5;5 – 7;2
años)
Media 74.96 meses (6;2 años)
DS 6.96
Nivel de Puntuación derivada de Test
vocabulario Peabody
Media 96.48
DS 19.60
Puntuaciones bajas 3
Puntuaciones 16
medias
Puntuaciones altas 6
Nivel de escritura Alfabético 17
Silábico-alfabético 3
Silábico 5
en el aula de clase. Como el Estudio 2, el Estudio 3 se encontraba incluido en un
programa de asesoramiento e intervención psicopedagógica en una escuela pública
del distrito de Ciutat Vella de Barcelona que concebía la temática del aprendizaje de
vocabulario como un componente fundamental en la alfabetización inicial. En este
programa se realizaban sesiones semanales de formación de maestros de ciclo de
educación infantil y primaria por parte de investigadores externos que provenían de la
Universidad de Barcelona. En este contexto, se diseñó y desarrolló la secuencia
didáctica que se llevó a cabo con materiales y actividades específicas para cada grupo
escolar. Con las adecuaciones realizadas y con las decisiones metodológicas
adoptadas, el Estudio 3 se configuró como una investigación basada en el diseño
desde un paradigma de investigación acción y de colaboración universidad – escuela.
238
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Como las investigaciones basadas en diseño, este estudio se orientó a contribuir a
mejorar las prácticas educativas y a avanzar en la construcción teórica acerca del
aprendizaje (Cobb et al., 2003; Rinaudo y Donolo, 2010). No obedece a un estudio
experimental canónico de prueba de hipótesis sino a un diseño de intervención que
incluye técnicas mixtas de análisis y que comporta la búsqueda simultánea de la teoría
a partir de la enseñanza y la innovación de la práctica educativa (De Corte, 2009).
Instrumentos
Como en el Estudio 1 en este tercer estudio se utilizaron como instrumentos de
obtención de la información en primer lugar, los referidos a establecer los criterios de
inclusión y exclusión de los participantes: a) el Test de vocabulario en imágenes
Peabody en su versión española (Dunn, 1985) y b) la categorización del nivel de
conceptualización de escritura a partir de la propuesta clásica de Ferreiro y Teberosky
(1979). En segundo lugar, se utilizaron como instrumentos de evaluación los listados
de contrarios escritos y orales producidos de forma espontánea por los niños
participantes antes y después de la intervención educativa en el aula.
Sobre las técnicas para conformar la muestra de este estudio, se obtuvo la
puntuación derivada del nivel de vocabulario de cada niño a través de la adaptación al
español del Peabody Picture Vocabulary Test-Revisado (PPVT-R, versión inglesa
breve de Dunn y Dunn, 1981) y el nivel de conceptualización de la escritura tal y
como se llevó a cabo en el Estudio 1 (ver el apartado de instrumentos y la Tabla 2
sobre los criterios de categorización de los niveles de conceptualización de la
escritura en el proceso de alfabetización).
239
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
Procedimiento
La secuencia didáctica diseñada para la intervención incluía los contrarios como
unidad de contenido del aprendizaje de vocabulario y de alfabetización inicial en
actividades orales y escritas. Se diseñaron sesiones en las que las maestras proponían
tareas específicas de enseñanza y aprendizaje y en las que los niños observaron,
analizaron, comentaron y manipularon material ilustrado y escrito y generaron
diferentes productos. Se concretaron siete sesiones de intervención para cada grupo
que se desarrollaron en siete semanas del último trimestre del curso. Todas las
sesiones fueron registradas y transcritas para su análisis. Para valorar cambios en el
aprendizaje, se fijaron tareas individuales de producción espontánea de contrarios en
formato oral y en formato escrito antes y después de la intervención en el aula. Estas
tareas de evaluación se llevaron a cabo en situación de entrevista individual fuera del
aula habitual de clase.
Las tareas de evaluación antes y después de la intervención
Las tareas individuales de producción espontánea de contrarios en formato oral
y en formato escrito siguieron el mismo protocolo en los dos momentos antes y
después de la intervención en el aula. Las primeras tareas se efectuaron una semana
antes de iniciar la secuencia didáctica y una semana después de terminarla se
volvieron a repetir, es decir, un lapso de nueve semanas entre tareas. Como en el
Estudio 1, estas tareas fueron llevadas a cabo por la investigadora en formación y
autora de esta tesis quien también acompañó a las maestras en las sesiones en las que
se desarrolló la secuencia didáctica. Para desarrollar estas tareas, se realizaron
entrevistas individuales siguiendo el método de análisis reflexivo propio del enfoque
240
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
“histórico-crítico (o método clínico) de Piaget” (Vuyk, 1981, p.48), en las que no se
introducían conceptualizaciones lingüísticas en las preguntas sino que se iba
indagando al niño según sus propias hipótesis y saberes.
En general, en las tareas primero se le pedía al niño decir todos aquellos
contrarios que recordaba y a continuación se le pedía que los escribiera. En el
desarrollo de la tarea antes de la intervención, la entrevistadora no introducía el
término “contrario” sino que planteaba al niño un modelo para provocar la
recuperación de pares de contrarios de forma espontánea. Este modelo se inspiró en la
estructura de una prueba baremada del desarrollo del lenguaje para evaluar
específicamente el conocimiento y producción de contrarios en el lenguaje infantil
(Aguinaga, Armentia, Fraile, Olangua, y Uriz, 2004). Específicamente, se utilizó la
consigna del apartado de la evaluación del conocimiento de opuestos de la Prueba del
Lenguaje Oral de Navarra revisada (PLON-R) que contempla frases del tipo: “si te
digo ‘la sopa está caliente’, ‘el helado está…,” y el niño debe completar con el
contrario adecuado. En el presente estudio se ofrecía un primer ítem de demostración
siguiendo la propuesta del PLON-R y a continuación se introducía la consigna “dime
cosas como ‘caliente/frío’”. Si había dificultades de evocación o comprensión de la
tarea se daban dos ejemplos más como demostraciones de lo que se pedía hacer (por
ejemplo, “grande/pequeño, noche/día”). Se consideró el criterio de abandonar la tarea
a la falta de respuesta al tercer ejemplo, pero de hecho todos los niños respondieron.
En la condición escrita, se les pedía que escribieran a partir de la consigna
“ahora vamos a escribir estas cosas que has dicho” sin la pretensión de que
escribieran exactamente los pares de contrarios que ya habían dicho sino como
dispositivo para generar producción. No se hacía restricción en la disposición al
241
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
escribirlo en el papel, ni se presentó soporte visual para ninguna de las dos
condiciones. La información se recogió a través de registros de audio y a partir de las
propias escrituras de los niños para su posterior trascripción y análisis.
El proceso de intervención
En el proceso de intervención las maestras tutoras de cada grupo escolar
diseñaron con asesoría del equipo de investigación de la Universidad cada una de las
sesiones y las tareas de enseñanza y aprendizaje. Las tareas se planificaron con
relación a seis materiales que se concretaban como el input de las sesiones de
aprendizaje y que se seleccionaron a partir de un conjunto de libros de literatura
infantil ilustrada teniendo en cuenta la calidad de las imágenes y la claridad de
presentación de los contrarios. Se trataban de libros de imágenes que mostraban
contrarios acompañados o no de las etiquetas escritas correspondientes a cada
ilustración, o libros que planteaban narraciones y textos en forma de rima. Debido a
que la lengua vehicular escolar es el catalán, todos los materiales fueron adaptados a
esta lengua. En las Tablas 34 y 35 se muestran los materiales seleccionados para cada
grupo con el número de contrarios que se podían extraer de ellos y el tipo de actividad
que se pretendía realizar en la secuencia didáctica.
Las tareas que se desarrollaron en la secuencia didáctica consideraron el
momento evolutivo y de aprendizaje de los dos niveles escolares y presentaban un
encadenamiento ajustado entre ellas. Es decir, no se trataban de tareas aisladas en
cada sesión, sino que tomaban en consideración los procedimientos y contenidos
utilizados en sesiones y tareas anteriores con relación a los materiales de literatura
242
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
infantil seleccionados. Las sesiones se llevaron a cabo en el aula habitual del curso
escolar correspondiente.
Tabla 34. Material input y actividades previstas en P5
Material Contenido Actividades
Texto 1 15 pares de contrarios Lectura de imágenes o visualización
Corte, M. y Teberosky,
A. Contrarios (material
interno sin publicar).
Texto 2 15 pares de contrarios Asociación de vocabulario etiquetas /
Haché, A. (2012). Dins i etiquetas e ilustraciones imágenes
Fora. Barcelona: Cruïlla.
Texto 3 12 pares de contrarios y 12 Lectura de imágenes o visualización
Alcy (2005). “Tô dentro, versos pareados Lectura en voz alta
tô fora”. Belo Horizonte: Dictado al adulto
Formato Editorial
Texto 4 25 pares de contrarios Dictado al adulto
Heargraves, R. (2008). Lectura
Little Miss Contrary. Comentar aspectos metalingüísticos
Londres: Egmont.
4.4.2. Análisis
Inicialmente se analizaron las tareas individuales de producción espontánea oral
y escrita de contrarios antes y después de la intervención en el aula. Para ello, se
realizaron dos descripciones, una cualitativa y otra cuantitativa de la información
recogida a partir de las listas producidas por los alumnos.
La descripción cualitativa mostró el tipo de respuesta en las listas orales y
escritas, es decir, si lo que habían producido los niños se trataba de un contrario
243
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
convencional o de una producción sin una relación de oposición evidente. En esta
descripción también se categorizó la “dimensión conceptual” a la que las
producciones hacían referencia siguiendo la propuesta de Cruse (1986), de que los
contrarios denotan estados según la naturaleza de la oposición: cualitativa
(malo/bueno), cuantitativa (mucho/poco), espacial (arriba/abajo), categorial, postural
(sentado/acostado), temporal (antes/después), de acción (dar/recibir) y de movimiento
(subir/bajar).
Tabla 35. Material input y actividades previstas en Primero de primaria
Material Contenido Actividades
Texto 1 7 pares de contrarios Leer imágenes o visualización
La Señora Contraria de Lectura en voz alta
Jairo Aníbal Niño
Texto 2 15 pares de contrarios Leer imagen o visualización
Corte, M. y Teberosky, Lectura en voz alta
A. Contrarios. (material Comentar aspectos metalingüísticos
interno sin publicar). Asociar etiquetas
Texto 3 12 pares de contrarios y 12 Lectura de imágenes o visualización
Alcy (2005). “Tô dentro, versos pareados Comentar aspectos metalingüísticos
tô fora”. Belo Horizonte:
Formato Editorial
Texto 4 5 pares de contrarios Leer para escribir
Lobel, A. (2000). Ratolí Comentar aspectos metalingüísticos
molt baix i ratolí molt alt. Lectura en voz alta
Barcelona: Kalandraka
La descripción cuantitativa mostró los cambios en la productividad de
contrarios en las tareas orales y en las tareas escritas después de la secuencia
didáctica, la comparación de las proporciones observadas en las producciones entre
244
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
los niños de P5 y primero de primaria en las dos tareas, y la recuperación del modelo
presentado en la secuencia didáctica en las listas producidas posteriormente por los
niños en los dos grupos. Abajo se especifican los procedimientos que se llevaron a
cabo para realizar estos análisis.
Descripción de las producciones de contrarios antes y después de la
intervención
Para este análisis, en primer lugar, se realizó un conteo del número total de
contrarios producido para cada una de las condiciones (oral y escrita). Se categorizó y
codificó el tipo de respuesta según si ésta era “convencional” con un 1 o “no
convencional” (o sin relación semántica), con un 0. Por “convencional” se determinó
la presencia de un rasgo semántico evidente que identificara la relación de oposición
(por ejemplo, grande/pequeño) y por “no convencional”, las producciones que no
mostraban relación semántica (por ejemplo, radio/joya). A partir de las producciones
codificadas como “convencionales” se procedió a describir el tipo de
convencionalidad al que hacía referencia la producción del niño atendiendo a sus
propios criterios de lo que para él era un “contrario”. De esta manera se obtenía una
descripción ajustada de la totalidad de palabras producidas por el niño como
“contrarios” y que se habían codificado como convencionales.
El proceso de codificación se llevó a cabo por parte de dos codificadores en el
que el porcentaje de acuerdo fue del 97% y para aquellas producciones en que no
hubo acuerdo, una tercera persona en calidad de juez experto revisó las producciones
y marcó el criterio de categorización en cuanto a convencionalidad o no de la
245
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
producción y con relación a la categoría de convencionalidad a la que hacían
referencia los contrarios producidos.
Cambios en la productividad de contrarios antes y después de la
intervención y entre las condiciones oral y escrita de las tareas
Para determinar diferencias significativas en la productividad de los niños en las
tareas antes y después de la secuencia didáctica se compararon las medias a través de
una prueba t de student de medidas repetidas. Asimismo, se analizó si existían
diferencias estadísticamente significativas entre las dos condiciones oral y escrita en
las tareas antes y después de la intervención también a partir del estadístico t de
student de medidas repetidas. Por otra parte, con el fin de estudiar si existía
diferencias estadísticamente significativas en la variabilidad de la producción de las
muestras tanto para la condición oral como para la condición escrita, se obtuvo el
estadístico F de Snedecor de igualdad de varianzas entre las tareas antes y después de
la intervención. Por último, con el fin de estudiar si los niños de los dos grupos
escolares recuperaban en sus producciones el modelo ofrecido en el input de la
secuencia didáctica, se realizó una comparación entre las proporciones de las
producciones provenientes del modelo y las producciones propias de los niños a partir
de la prueba de conformidad con el estadístico Z.
Posteriormente, como una consecuencia de los análisis previos, se generó la
descripción cualitativa de la evolución de la secuencia didáctica para cada uno de los
grupos escolares a partir de la caracterización detallada de las sesiones. Este análisis
se realizó a partir de la revisión de la trascripción de cada una de las sesiones de la
secuencia didáctica. Se identificó en una línea temporal los fragmentos que
246
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
caracterizaban la interacción entre la maestra y el grupo de alumnos y la articulación
de sus actuaciones a partir del trabajo explícito con los materiales ilustrados. Para este
análisis se utilizó como referencia el análisis de la interactividad propuesto por (Coll,
Onrubia, y Mauri, 2008) con el propósito de describir la evolución de las actividades
conjuntas que tomaron lugar en la secuencia didáctica, las actuaciones entre maestra y
alumnos y las tareas específicas que promovieron los avances simultáneos en el
aprendizaje de vocabulario y del lenguaje escrito. En este análisis se identificaron los
fragmentos de interacción que tuvieron lugar en la sesión, identificando a su vez la
funcionalidad de cada uno de ellos y las actuaciones articuladas entre maestra y
alumnos. Los fragmentos identificados se relacionaban de manera directa con las
tareas de aprendizaje propuestas en el aula. Después de obtener el “mapa” de la
secuencia didáctica y de las tareas encadenadas de aprendizaje, se optó por establecer
los patrones en cada uno de los grupos escolares, obteniendo una síntesis y las tareas
más representativas en cada grupo.
4.4.3. Resultados
Descripción de las producciones de contrarios antes y después de la
intervención
Convencionalidad
Considerando el total de pares de contrarios producidos por los dos grupos
escolares (en total se produjeron 613) el grado de convencionalidad fue bastante alto
como se observa en la Tabla 36. En general, se observa que la convencionalidad
aumentó en los dos grupos escolares en las tareas después de la intervención. En la
distribución cualitativa de las producciones se destaca que los niños de primero de
247
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
primaria hicieron mayor producción (un total de 342 contrarios) tanto en oral como en
escrito, y que las listas orales incorporaron mayor número de contrarios en los dos
grupos escolares.
Tabla 36. Descripción del total de contrarios producidos en las tareas (antes y
después de la intervención) y en las dos condiciones (oral y escrita)
Preescolar P5 (f =271) Primero de primaria (f=342 )
Total de
contrarios Oral (f=151) Escrita (f=120) Oral (f=203) Escrita (f=139)
producidos Pre Post Pre Post Pre Post Pre Post
(f =613 ) (f=24) (f=127) (f=32) (f=88) (f=37) (f=166) (f=56) (f=83)
Convencional 83,3% 96,9% 93,8% 93,2% 91,9% 95,8% 91,1% 94%
Sin relación 16,7% 3,1% 6,3% 4,5% 8,1% 4,2% 8,9% 6%
semántica
f: frecuencia de los contrarios producidos para los dos grupos escolares antes (pre) y después (post) de
la intervención
En la Tabla 37 se muestra la categorización de los contrarios producidos
codificados como convencionales. Se resalta la condición que se siguió como criterio
para considerar la convencionalidad del par de contrarios producido. La gradación
que se planteó a partir de las propias producciones de los niños comporta un espectro
entre lo más convencional (o contrario lexicalizado) a lo menos convencional como
los contrarios “experienciales” y los contrarios producidos “en forma de enunciado”.
De los contrarios convencionales producidos en el grupo de preescolar, se observa
una mayor producción de contrarios experienciales (madre/padre, perro/gato,
lluvia/sol, entre ellos) en la tarea oral antes de la intervención. En cambio, después de
la intervención, se observa un incremento de contrarios lexicalizados (negro/blanco,
lejos/cerca, claro/oscuro). En cuanto a las tareas escritas, antes de la intervención hay
una distribución homogénea entre contrarios lexicalizados y experienciales. En
cambio, después de la intervención, hay mayor producción de contrarios
248
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
lexicalizados. Con relación al grupo de primaria, en general se observa una mayor
producción de contrarios lexicalizados y un aumento de contrarios experienciales
después de la intervención.
Tabla 37. Categorización de la convencionalidad de los contrarios producidos
Grado de convencionalidad Condición de los opuestos Ejemplos
Los que aparecen en el diccionario, los arriba / abajo
Lexical que se muestran en el input
Alternancia Un sinónimo en la oposición que dar / coger
Lexical de sinónimo demuestra un rasgo de relación
semántica
Traducción Uso de las dos lenguas castellano/catalán cerrar / obrir –
entre lenguas abrir
Morfológico Contrarios de composición morfológica. injusto / justo
Uso de in / des / a
Experiencial Los que tienen un rasgo semántico que Tom / Jerry
contrasta. No aparecen en el diccionario,
no aparecen en el input
Con negación verbo cerrar / no
cerrar
nombre sed / no sed
adverbio arriba / no
arriba
adjetivo tranquilo / no
tranquilo
En Con Usado con valor descriptivo con sombrero /
enunciado preposición sin sombrero
(con / sin)
Extracción Un enunciado que incluye el par de hola raíces /
del modelo contrarios hola flores
Dimensión conceptual y gramatical
Se encontró que la dimensión conceptual se relacionaba directamente con la
categoría gramatical a la que pertenecían las producciones. Es así como, adaptando la
propuesta original de Cruse (1986), se estableció que las dimensiones podían
249
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
resumirse según si los contrarios referían a una categoría, a una relación, a una
propiedad, o a una acción tal y como muestra la Tabla 38.
Tabla 38. Dimensiones conceptuales y gramaticales de los contrarios producidos
adaptadas de Cruse (1986)
Dimensión conceptual Ejemplos
Expresada a partir de nombres Sol – luna
Categoría Denominación de objetos, Primero – último
personas, seres vivos, entidades.
Relación Espacial Expresadas a partir de Dentro – fuera
Temporal preposiciones y adverbios Día - noche
Cantidad Poco – mucho
Grande – pequeño
Propiedad / Expresadas a partir de adjetivos Lento – rápido
Estado Contento – triste
Acción / Expresadas a partir de verbos Apagar – encender
Movimiento Subir – bajar
Con relación a la clase gramatical de los contrarios producidos, en el grupo de
preescolar la mayoría de contrarios antes de la intervención tanto en la tarea oral
como en la escrita fueron nombres y después de la intervención en la tarea oral, los
contrarios se distribuyeron entre adjetivos y adverbios. En la producción escrita,
después de la intervención la mayoría de los contrarios se distribuyó entre adjetivos y
nombres. En el grupo de primaria, en la tarea oral y escrita antes de la intervención,
los contrarios fueron adjetivos mayoritariamente y después de la intervención se
distribuyeron entre adjetivos y nombres. Con relación a la dimensión conceptual, se
encontró una distribución similar puesto que las categorías fundamentalmente eran
expresadas por nombres, los atributos por adjetivos, las acciones por verbos y las
relaciones por adverbios.
250
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Cambios en la productividad de contrarios antes y después de la intervención
y entre las condiciones oral y escrita de las tareas
Comparación de las tareas antes y después de la intervención
Para el análisis estadístico se realizó una comparación de las dos tareas antes y
después de la intervención en cada una de las condiciones oral y escrita. En la
condición oral, a partir de la prueba t de student de medidas repetidas se encontraron
diferencias significativas (t = 8.62, g.l.= 24 p <.001) que dejan ver un incremento
significativo en la producción oral de contrarios entre la tarea antes de la intervención
( = 2.32; DS = 1.88) y la tarea después de la intervención ( = 11.24; DS = 5.42). Las
diferencias que se encuentran entre una tarea y otra son relevantes si se valora el alto
tamaño del efecto (r = .865) lo que confirma que los niños produjeron más contrarios
después de la intervención en la tarea oral. Por otra parte, se observa mayor
variabilidad en las producciones del total de niños. En la Figura 8 se muestra la
comparación de la variabilidad en las diferentes condiciones oral y escrita antes y
después de la intervención.
Como se observa las producciones de los niños en su conjunto fueron más
homogéneas en la tarea oral antes de la intervención que en la tarea después de la
intervención, diferencia que fue estadísticamente significativa (F(24, 24) = 8.27, p
<.001). En general, la producción oral de contrarios antes de la intervención fue baja
pero homogénea y después de la intervención se marcó una variabilidad importante en
las producciones.
251
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
Variabilidad en la producción de contrarios en el total de
listados de los participantes
Condiciones de la tarea de producción de contrarios oral y escrita antes y después de la SD
Figura 8. Variabilidad en la producción de contrarios en las tareas antes y después de
la secuencia didáctica
En la condición escrita también se encontraron diferencias estadísticamente
significativas entre las tareas antes y después de la intervención (t = 4.74, g.l.= 24 p
<.001) que evidencia un incremento marcado en la producción de contrarios entre la
tarea antes de la intervención ( = 3.32; DS = 2.54) y después de la intervención ( =
6.72; DS = 3.18) y una tendencia más homogénea en la producción antes de la
intervención aunque no resultó estadísticamente significativa (F(24, 24) = 1.56, p =
.281). Las diferencias que se encuentran entre las tareas son también relevantes si se
valora el tamaño del efecto (r = .695) confirmando que los niños produjeron más
contrarios después de la intervención en la tarea escrita. En esta condición escrita,
hubo incremento en la producción de contrarios después de la intervención, pero en su
252
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
conjunto los niños se conservaron más homogéneos en esta modalidad, a diferencia de
la variabilidad encontrada en la condición oral. Esta mayor productividad de
contrarios después de la intervención se convierte en un indicador de un incremento
en el vocabulario en general de los niños.
Comparación de las dos condiciones oral y escrita
Los resultados mostraron diferencias estadísticamente significativas entre las
tareas de la condición oral y la condición escrita. Antes de la intervención, a partir de
la prueba t de student de medidas repetidas se encontraron diferencias significativas (t
= 3.01 g.l.= 24 p = .006) que indican que la tarea escrita fue más productiva ( = 3.32;
DS = 2.54) que la tarea oral ( = 2.32; DS = 1.88). Valorando el tamaño del efecto (r
=.523) las diferencias son de relativa importancia, mostrando que los niños
produjeron menos contrarios en la tarea oral que en la escrita antes de la intervención.
Después de la intervención, la tarea oral ( = 11.24; DS = 5.42) resultó más productiva
que la tarea escrita ( = 6.72; DS = 3.18) lo que fue estadísticamente significativo (t =
5.6 g.l.= 24 p <.001). Si se valora el tamaño del efecto, estas diferencias son de una
gran relevancia (r =.753) evidenciándose que los niños produjeron más contrarios en
la tarea oral que en la escrita después de la intervención.
Comparación de las producciones en función de la recuperación del modelo
A nivel inferencial, en la Tabla 39 se muestra la distribución de contrarios en
función de si fueron recuperados del modelo o si correspondían a producciones
propias del niño. A partir de una comparación de proporciones entre estos dos tipos de
producciones (del modelo y de propia producción), se encontró que del total de
253
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
contrarios producidos el porcentaje de contrarios nuevos fue estadísticamente superior
entre los niños de primero que entre los niños de preescolar. Esto se presentó tanto en
la tarea oral (Z = 3.98; p <.001) como en la tarea escrita (Z = 2.83; p = .0046).
Tabla 39. Descripción de la recuperación del modelo en las tareas oral y escrita
antes de la secuencia didáctica
Preescolar P5 Primero de primaria
Contrarios producidos después (f= 205) (f= 237 )
de la intervención Oral Escrita Oral Escrita
(f = 442 ) (f=123) (f=82) (f=159) (f=78)
Propia producción 33,3% 32,9% 57,2% 55,1%
Recuperados del modelo 66,7% 67,% 42,8% 44,9%
f: frecuencia de los contrarios producidos para los dos grupos escolares antes (pre) y después
(post) de la intervención
Descripción de las tareas encadenadas en la secuencia didáctica
El análisis descriptivo de la secuencia didáctica y las tareas encadenadas
evidenció dos patrones para cada uno de los grupos escolares. Estos patrones explican
la naturaleza y evolución de los fragmentos durante la secuencia didáctica de cada
uno de los cursos en relación con los textos seleccionados como input o material de
aprendizaje. Como se observa en la Figura 9 en el caso de P5 se evidenció la
consolidación de dos fases durante las siete sesiones de aprendizaje.
En la primera de las fases, que agrupó las primeras cuatro sesiones, se
desarrollaron una serie de tareas encadenadas con el propósito de visualizar y
describir los materiales ilustrados haciendo énfasis en la extracción de palabras
contrarias y la asociación entre imágenes y vocabulario. En la segunda fase, que
agrupó las tres sesiones restantes, las tareas encadenadas dieron cuenta de un nivel
más complejo en el que destacaron fragmentos de comentarios metalingüísticos con
relación a los tres textos trabajados en la primera sesión en una situación de dictar a la
254
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
maestra el listado de pares de contrarios que los alumnos recordaban. Los comentarios
metalingüísticos también vehiculizaron la interacción en una situación de recuperar
personajes antagónicos de cuentos infantiles conocidos y la lectura en voz alta de la
maestra para favorecer un análisis más profundo sobre la oposición y la contrariedad.
Sesión 1 Sesión 2 Sesión 3 Sesión 4 Sesión 5 Sesión 6 Sesión 7
Texto 1 Texto 1 Texto 2 Texto 3 Textos 1, 2, 3 Otros textos Texto 4
VIS VOC VIS VIS DIC DIC LVA
VOC
COM COM COM
VIS Visualización
LVA Lectura en voz alta
VOC Vocabulario - Asociación
DIC Dictado al adulto - lista
COM Comentarios metalingüísticos
Figura 9. Patrón de evolución de la secuencia didáctica en P5
Como se observa en la Figura 10 en el grupo de primero de primaria se
evidenciaron también dos fases diferenciadas. La primera de ellas agrupó las primeras
cuatro sesiones y los fragmentos que aparecen tienen la función principal de
visualizar los textos trabajados, comentar el vocabulario que aparece haciendo
extracción de los pares de contrarios. Además, una tarea importante de esta fase es la
escritura activa por parte de los alumnos, ya sean reescrituras del texto y listas de
pares de contrarios.
255
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
Sesión 1 Sesión 2 Sesión 3 Sesión 4 Sesión 5 Sesión 6 Sesión 7
Texto 1 Texto 1 Texto 2 Texto 2 Textos 1, 2 Texto 3 Texto 4
VIS COM VIS ESC LEC COM LEC
LVA COM VOC
ESC ESC ESC ESC ESC
VIS Visualización
LVA Lectura en voz alta
VOC Vocabulario -Asociación
COM Comentarios metalingüísticos
ESC Escritura individual
LEC Lectura individual
Figura 10. Patrón de evolución de la secuencia didáctica en Primero de primaria
En la segunda fase, que incluyó las últimas 3 sesiones, se observó cómo los
fragmentos de interacción entre la maestra y los alumnos comportaron tareas de
consolidación del vocabulario de los textos trabajados en la primera sesión. En
concreto en estas sesiones se dio prioridad a la lectura realizada por los niños de las
listas acumulativas producidas en clase. También incorporó fragmentos de
comentarios metalingüísticos más complejos sobre los contrarios apropiados para
contestar las preguntas ¿cómo está?, ¿cómo es?, ¿qué hace?, ¿dónde está? y la
confección de listas que caracterizaban los pares de contrarios según estas preguntas.
La Tabla 40 muestra la función específica que cumplía cada fragmento analizado y su
correspondencia con las tareas de aprendizaje.
En general, el análisis cualitativo de las sesiones mostró la evolución hacia la
identificación de los elementos de oposición por parte de los alumnos a través de los
textos trabajados y la aparición progresiva de comentarios metalingüísticos de
confrontación y verificación de la validez de esas oposiciones a medida que se
confeccionaban productos escritos y se concretaban tanto momentos de lectura de los
256
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Tabla 40. Descripción de la función de las tareas encadenadas
Tarea vinculada a cada Función
fragmento de la sesión
Visualización o lectura de Describir imágenes que acompañan el texto a partir de preguntas que
imágenes y etiquetas orientan a nombrar contrarios: ¿Cómo está/es? ¿Qué hace? ¿Dónde
está?
Lectura en voz alta Ofrecer información literal del texto
Comentarios Analizar los textos y extraer contrarios de su contexto en uso de los
metalingüísticos enunciados descriptivos orales. Analizar la naturaleza y definición de un
contrario.
Responde a cuestiones metalingüísticas planteadas por los alumnos
cuando analizan los textos p.e.: “¿Qué quiere decir ‘x’?”
Conceptualizar los contrarios ¿qué son estas palabras? ¿qué es un
contrario?
Elaborar análisis intertextuales a partir de los textos y cuentos infantiles
conocidos.
Elaboración de juicios metapragmáticos sobre absurdos
Analizar la tipología de contrarios a partir de contrarios graduables
(p.e.: caliente/frío/tibio)
Lectura Para comprender el texto
Para aprender vocabulario en asociación
Para describir imágenes
Para buscar contrarios
Para producir texto (reescritura y listas)
Para comprobar hipótesis
Escritura Para elaborar listas de parejas de contrarios con y sin imágenes.
Para reescribir un texto que incorpora contradicciones y absurdos
Para categorizar contrarios que puedan contestar preguntas ¿Cómo
está/es? ¿Qué hace? ¿Dónde está?
Dictado a la maestra Para recapitular información sobre contrarios aparecidos en los textos
Para elaborar listas públicas de consulta en el aula
Para fijar en la memoria
Asociación de vocabulario Reconocer vocabulario nuevo y enfatizar en la relación diádica entre
dos contrarios
Relacionar dos etiquetas escritas
Relacionar imágenes con etiquetas correspondientes
Para fijar en la memoria
257
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
Figura 11. Tareas encadenadas de las secuencias didácticas en P5
Figura 12. Tareas encadenadas de las secuencias didácticas en primero de Primaria
258
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
alumnos como de lectura en voz alta por parte de la maestra. Los materiales
seleccionados tuvieron una gran relevancia ya que funcionaron como dispositivo en la
evolución de las tareas encadenadas. Las Figuras 11 y 12, muestran de manera
resumida la activación de las tareas encadenadas más relevantes en los dos grupos
escolares respectivamente.
Como se ve en el círculo interior de las figuras las tareas giraban de manera
concatenada en torno a los textos que transitaban en el aula como son, los textos
propiamente dichos o materiales ilustrados, las palabras aisladas y las listas de pares
de contrarios. Este doble encadenamiento tanto de las tareas como de los textos que se
hacían presentes en la secuencia evidencia una vez más la actividad metalingüística
en el proceso de extracción de unidades lingüísticas complejas de su contexto en uso
para organizarlo dentro del sistema de lengua. Es decir, el paso de lo sintagmático a lo
paradigmático en el contexto del aprendizaje de lo escrito.
El círculo exterior de las dos figuras muestra la concatenación de las tareas para
cada grupo. Se constató que la visualización, la asociación de vocabulario a través de
etiquetas escritas como la lectura de pares de contrarios estuvieron más presentes en
el caso de P5. Los comentarios metalingüísticos más complejos y las tareas de leer
para escribir y la escritura de listas fueron más frecuentes en el caso de primero.
A un nivel más micro el análisis también consideró los intercambios
comunicativos durante las tareas que pueden explicar de manera detallada la
evolución en el aprendizaje de las palabras contrarias. Las Figuras 13 y 14,
ejemplifican el procedimiento de análisis para cada fragmento de la secuencia
didáctica. En concreto, la Figura 13 muestra la interacción en la tarea de visualización
y la Figura 14, el análisis de textos a través de los comentarios metalingüísticos
259
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
desarrollados en algunas sesiones. En las figuras se muestra la interacción entre
maestra y alumnos y se señalan las actuaciones concretas que configuraban cada
intercambio comunicativo en la tarea y que pueden ser explicación causal de los
avances en el aprendizaje del lenguaje escrito como en la adquisición de vocabulario.
En la Figura 13 en la que se ejemplifica el fragmento de visualización de la
primera sesión de la secuencia didáctica en el grupo de P5 hemos resaltado las
preguntas clave que la maestra introducía con el objetivo de que los niños recuperaran
los contrarios que explicaban la imagen. Estas preguntas se realizaron con todas las
imágenes. Se pretendía con ello que los contrarios aparecieran con relación a la
descripción de la imagen en la construcción de sintagmas verbales y no como palabras
asiladas. En los recuadros se muestra cada uno de las estrategias de la maestra y las
respuestas de los niños que tomaban lugar durante su interacción. En este ejemplo se
señala la descripción de la imagen como la función principal de este fragmento.
También se muestran las estrategias puestas en marcha para ello: la introducción de
preguntas que incluyen las formas “¿qué?, ¿cómo?”; la reiteración, confirmación, la
demanda directa y la extracción en mención de los contrarios a partir de un enunciado
en uso. Por parte de los niños observamos la actuación articulada a las estrategias de
la maestra. Esto se observa cuando el niño identifica los contrarios, descodifica
fonológicamente o hace lectura global.
En el caso de primero de primaria en la Figura 14 se ejemplifica el fragmento
en el que se efectúan comentarios metalingüísticos sobre el texto durante la primera
sesión. A diferencia de la secuencia didáctica en el grupo de P5 donde el objetivo es
la descripción de la situación ilustrada, en el caso de primero la intención reposa en el
acto de analizar los aspectos paratexutales para inducir la reflexión sobre la oposición.
260
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Para ello, la maestra introduce directamente la cuestión sobre la intención textual
“¿qué querrá decir este título?”. En el grupo de primero de primaria la lectura en voz
alta es la estrategia utilizada por la maestra para comentar el texto y extraer los
elementos lingüísticos en uso. Es a partir de esta pregunta centrada en el texto que los
niños realizan diferentes hipótesis sobre la conceptualización de los contrarios.
261
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
Pregunta sobre contrarios: M ilustra una
Pregunta inicial: M promueve la
relación conceptual posicional, una pareja de
descripción general (1)
adverbios (3) Según la clase gramatical, la
pregunta puede variar ¿Qué hace?,
1 M: ¿Qué tenemos aquí? ¿dónde está?
N identifica los contrarios 2 María: dos vacas
en enunciado descriptivo 3 M: dos vacas…, y ¿qué les pasa a estas vacas? ¿Cómo están estas
(4) vacas?
4 Lucas: una está lejos y una está cerca
5 M: una está lejos y una está cerca… cuál está lejos?
M confirma. Fija los 6 Teresa: aquella M reitera sobre la descripción
elementos que contrastan (5) 7 M: y cuál está cerca? incluyendo los elementos que
8 Lucas: ésta! contrastan (5)
9 M: ésta de aquí…, eh? Vamos a ver si es verdad eso…
M demanda lectura [presentación de etiqueta del par de contrarios]
(10)(12)(14)(16)
10 M: ¿Qué pone aquí?
11 Teresa: /k/ /e/ /r/ /k/ /a/ M anticipa y presenta etiqueta
N hace decodificación 12 M: ¿qué pone todo junto? ¿Qué pone Soledad? escrita a modo de confirmar
fonológica (11)(13) 13 Soledad: /kkk/ hipótesis (9)
14 M: María ¿qué pone?
15 María: “cer…ca”
N hace integración silábica (15) 16 M: ¿qué pone?
17 María: cerca y lejos
N hace lectura global (17) 18 M: cerca y lejos…. Entonces ¿una vaca está lejos y otra está cerca?
(10)(12)(14)(16) 19 Teresa: sí
20 M: sí, es lo que habíamos visto, eh? M confirma la lectura del par de
contrarios. Extrae las unidades
opuestas y las integra en pregunta
(18)
Figura 13. Ejemplo de la tarea de visualización – Sesión 1, P5
262
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
M focaliza sobre los aspectos paratextuales
antes de la lectura en voz alta, suscitando la
reflexión sobre el término “contrario” (1)
N intenta explicitar la
conceptualización de “contrario” a
partir de la negación. (2)
1 M: fijaros en la portada del cuento, en el título:
“La señora Contraria”, ¿qué querrá decir este título?
2 Luis: No quiero ir, soy contrario a ir
3 Tomás: O que hace algo contrario, que... contraría,
alguna… que va contra los demás… N focaliza en la disposición de la
4 M: que va contra los demás… ilustración el sentido conceptual
N intenta conceptualizar a partir de contrario, haciendo
5 Elena: está al revés! (mirando la portada del cuento)
del acto “hacer” y de diversas equivalente “al revés” y
6 Luis: claro! porque es la Señora Contraria!
conjugaciones del término “contrario”. (5)
“contrario” (3) 7 M: bien, vamos a leer el cuento… y a ver qué
le pasa a la Señora Contraria
Figura 14. Ejemplo de comentarios metalingüísticos del texto – Sesión 1, primero de primaria
263
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
Las Figuras 13 y 14 permiten diferenciar las situaciones de aprendizaje de los
grupos escolares y observar la adaptación que realizan las maestras a partir del
conocimiento evidenciado por parte de los niños. A partir de la adaptación en las
estrategias, las preguntas y los materiales input utilizados, las maestras pretenden un
mismo propósito: extraer las unidades lingüísticas de oposición de un contexto en uso
a un contexto de mención que posibilite el análisis textual oral y escrito en una
disposición paradigmática.
4. 5. Síntesis
4.5.1. Estudio 1
Sinonimia
Los resultados muestran que la aceptación de la sinonimia depende no sólo de
la evolución cronológica del niño sino del grado de comprensión autonímica que
demuestra. Además de este factor, el nivel de escritura muestra una relación
importante en la aceptación y rechazo de las diferentes preguntas propuestas en el
estudio. Los resultados muestran una distribución coherente entre las diferentes
respuestas de los niños según su nivel de conceptualización de lo escrito. Es así como
los niños presilábicos son los que más rechazan que dos nombres sinónimos puedan
tener equivalencia tanto en oral (ELM ¿Es lo mismo?) como en escrito (DE ¿Pueden
ir dos etiquetas?). Se demostró que son los niños alfabetizados que aceptan estas
preguntas con más facilidad. En general los niños presilábicos fueron los que
obtuvieron los resultados más bajos en la preguntas, como lo hicieron también los
niños agrupados en la categoría “sin reflexión autonímica” y los niños más pequeños.
De manera evidente son los niños alfabetizados y que consideran el nombre como una
264
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
entidad lingüística autónoma y desvinculada del referente los que aceptan la
sinonimia tanto en oral como en escrito.
En relación con las preguntas planteadas, fue la pregunta SPL (¿Se puede
leer? – en una misma etiqueta dos nombres sinónimos) la que obtuvo los resultados
más altos. La resolución de esta pregunta resultó para los niños, en general, de baja
dificultad. La pregunta que resultó más “difícil” de contestar fue DE en la que los
niños tenían presente dos etiquetas escritas y tenían que resolver si las dos etiquetas
podían quedarse con la fotografía del sinónimo presentado. Creemos que la resolución
de esta pregunta es más compleja que ELM porque lo escrito impone mayor
complejidad debido a su carácter permanente y de marcado aporte metalingüístico.
Las justificaciones de los niños a las tres preguntas ELM, SPL y DE se
configuraron evolutivamente en perfiles de respuestas que abarcaron desde el rechazo
a la equivalencia de los dos términos sinónimos hasta la aceptación más convencional.
Las justificaciones de rechazo a la equivalencia comprenden respuestas que
consideran el nombre como una entidad inseparable del referente y la existencia de
dos referentes para asociarlos a cada etiqueta del par de sinónimos. También
encontramos justificaciones basadas en lo escrito (las letras de cada etiqueta) y en
aspectos normativos sociales y geográficos para rechazar la sinonimia. Los perfiles
muestran la consideración de las lenguas y la hiperonimia para justificar la
aceptación. En síntesis, los resultados agregan al estudio de la sinonimia el hecho de
que para el niño esta situación semántico-léxica difiere si la modalidad es escrita. Lo
escrito es considerado como condición “experimental” y desde su nivel de
conceptualización.
265
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
Homonimia
Como en el caso de la sinonimia, los resultados en esta tarea revelaron que el
nivel de escritura y la comprensión autonímica demostrados por los niños influyeron
en sus respuestas. Además, los resultados demostraron una distribución coherente con
relación a las respuestas en la condición oral (CO ¿cómo se dice en catalán?) y en la
condición escrita (CE ¿cómo se escribe?) según las variables de agrupación (edad,
nivel de escritura y autonomía). Es decir, son los niños menores, los presilábicos y los
que no demostraron una comprensión de la autonomía los que demuestran menos
conocimiento de los nombres en catalán.
Por otra parte, se demostró que el nivel de vocabulario no tuvo influencia
cuando se estudia la relación entre las respuestas de los niños y las variables de
agrupación del nivel de escritura y autonomía. Esto demuestra una influencia en los
resultados de estos dos factores más que del nivel de vocabulario demostrado por los
niños y de la edad exclusivamente. El dar una respuesta más convencional a las
preguntas de la CO y la CE en esta tarea, guarda estrecha relación con la comprensión
que el niño tiene sobre el nombre como una entidad lingüística autónoma
desvinculada del referente. De la misma manera, a mayor nivel de elaboración sobre
lo escrito, el niño es capaz de elaborar respuestas más convencionales.
Los análisis efectuados corroboran la relación entre las respuestas a las
preguntas en CO y CE con los niveles de escritura y la autonomía. Según estas
variables, se encontró un patrón evolutivo en las respuestas en el que se observa
incremento en el conocimiento de los niños para CO y CE según avanza su nivel de
escritura y de comprensión autonímica. Además, cuando se compararon las respuestas
en CO y CE se observó que los niños realizaron mayor producción oral que en lo
266
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
escrito. Esto se interpreta desde una perspectiva evolutiva de los aprendizajes de lo
escrito puesto que las escrituras no eran del todo convencionales y por el hecho de
que los niños “transformaron” sus producciones en la CE. Este fue uno de los
resultados relevantes que se expresó en las diferenciaciones que los niños realizaron
en lo escrito y en lo oral cuando procedían a responder en la CE. La comparación
entre escrituras forzaba a los niños a reflexionar y a elaborar hipótesis de
diferenciación entre las escrituras o a repensar sus producciones en CO. Sin embargo,
estas evidencias no se estudiaron en profundidad.
En relación con cada uno de los estímulos presentados encontramos
variaciones en las respuestas de los niños que difirieron para cada estímulo tanto para
CO como para CE. La preferencias de los niños fueron semánticas, morfológicas y
fonológicas principalmente. Con relación a las escrituras propiamente dichas
producidas por los niños en los estímulos presentados, se observó la tendencia a
realizar diferenciaciones a través de lo gráfico. El estímulo “foca” apareció como el
estímulo más conocido por los niños por lo cual no presentó mayores diferenciaciones
cuando se pidió el nombre en catalán. En cambio, las escrituras y las interpretaciones
producidas para “oso”, “lobo” y “mosca” fueron diferenciadas por parte de los niños a
partir de la incorporación y combinación de letras en sus escrituras. Las respuestas y
producciones en CO y en CE mostraron la influencia de lo escrito en cuanto que los
niños requerían diferenciar a través de los recursos gráficos las escrituras que
producían. También se reveló que aunque la lengua dominante en las producciones de
los niños fue el castellano, los niños introdujeron alternativas basadas en su
conocimiento en la lengua escolar evidenciando una tendencia basada en lo
morfológico para dar sus respuestas (por ejemplo en producciones como “musqueta”,
267
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
“foqueta” “foc”). Este último indicio, sin embargo, no fue suficientemente estudiado.
4.5.2. Estudio 2 y 3
Contrarios
Los resultados del Estudio 3 complementaron los principales indicios del
Estudio 2. En el Estudio 2, se observó en las listas escritas de los niños de infantil y
primaria, la incorporación de los contrarios presentados en el input de las secuencias
didácticas (SD). Además los niños de primaria incorporaron contrarios nuevos. A
partir de las propuesta de Cruse (1986) sobre la tipología de contrarios, en los
resultados se describió la variedad en las producciones escritas encontrando
mayoritariamente contrarios graduables, complementarios y adjetivos como categoría
gramatical. El Estudio 3 reveló que los contrarios producidos por los niños de infantil
antes de la SD eran más experienciales y después de la SD se incorporaron más
contrarios lexicalizados. En el caso de primaria, se evidencia que después de la SD,
son los contrarios experienciales los que se incorporaron.
Siguiendo la propuesta de Cruse (1986) planteamos una relación directa con la
tipología de contrarios que propone el autor con la categoría gramatical de las
producciones. Es así como se definió que los contrarios categoriales eran básicamente
expresados a través de nombres, los atributos por adjetivos, las acciones por verbos y
las relaciones por adverbios. Este planteamiento fue una definición importante para el
trabajo de los contrarios en el aula, puesto que se partía de visualizar y describir
situaciones ilustradas que representaban oposiciones y no de un trabajo estrictamente
gramatical. De hecho, en la planificación de la SD se mantuvieron como foco de
aprendizaje las preguntas ¿qué es?, ¿cómo es?, ¿qué hace?, ¿dónde está?, ¿cómo está?
268
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
para guiar las actuaciones y el conocimiento por parte de los niños. Dichas preguntas
apuntan tanto a unas dimensiones conceptuales como gramaticales, priorizando las
primeras como dispositivo del aprendizaje.
Al comparar las condiciones CO y CE los resultados confirman que hubo un
incremento en las listas de contrarios después de la SD en la CO y en la CE. Sin
embargo, se presentó más homogeneidad en CE después de la intervención aunque la
producción fue menor que en CO. Es decir, la mayoría de niños produjo una cantidad
más homogénea de contrarios en la CE que en la CO en la que la variabilidad se
observó (algunos niños produjeron más contrarios en CO que otros). Este es un dato
relevante puesto que indica un avance conjunto del grupo de niños en el aprendizaje
de lo escrito. La mayor productividad puede ser tenida en cuenta como indicador de
un incremento de vocabulario después de la SD para los dos grupos de niños y para
los dos condiciones.
El análisis de la SD fue decisivo para ilustrar la articulación de los
procedimientos efectuados en las sesiones de ambos grupos. Encontramos que el
encadenamiento de las tareas permitió a los niños extraer los contrarios de un
contexto en uso cuando describían situaciones de oposición y considerarlos
posteriormente en un contexto en mención. Es decir, en un contexto más
metalingüístico cuando los consideraban en un texto en forma de lista. La descripción
de las sesiones con la concreción de los fragmentos en la SD y de las tareas
específicas permiten ilustrar la propuesta de enseñanza y aprendizaje que articuló el
aprendizaje de vocabulario con el aprendizaje del lenguaje escrito. Sin embargo, esta
descripción y efectos en el aprendizaje deberían analizarse con más profundidad. Los
procedimientos que aseguraron los objetivos de aprendizaje fueron fundamentalmente
269
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
la visualización y descripción de textos ilustrados, la extracción de los contrarios, la
lectura en voz alta de la maestra y de los alumnos, la lectura y escritura activa de
textos y listas, los comentarios metalingüísticos a partir de las preguntas clave (¿cómo
está? ¿cómo es? ¿qué hace? ¿dónde está?).
A continuación presentaremos los objetivos y resultados de cada uno de los
estudios empíricos en forma de tabla para acompañar los principales resultados que se
han comentando en esta síntesis.
270
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Tabla 41. Síntesis de los objetivos y resultados de los estudios empíricos – Estudio 1 – Sinonimia
Estudio 1: Sinonimia dialectal y Homonimia interlengua
Objetivos Analizar las justificaciones de niños entre 4 y 7 años (n = 90) ante preguntas sobre el significado en relaciones semántico-léxicas de
generales sinonimia y homonimia en la modalidad oral y escrita del lenguaje.
Tarea de sinonimia
Previsiones Se esperan diferencias entre la modalidad escrita y la modalidad oral debido a que la permanencia de lo escrito provocará la
generales comparación reflexiva de las unidades lexicales.
Objetivos específicos Resultados Interpretación
Indagar la aceptación de la equivalencia ANCOVAS y H de Kruskal-Wallis.
de nombres en una pareja de sinónimos Diferencias significativas en SPL (χ2 = 19.40; p = <.001) en El grupo G1 (los más pequeños) fue el
dialectales a partir de tres preguntas que función de la edad entre G1 y G2 (p =<.001), G1 y G3 (p =.012) que más aceptó que se pudiera leer dos
diferencian entre lo oral y lo escrito y entre G2 y G3 (p =.038). nombres en una sola etiqueta.
(ELM – ¿es lo mismo?, SPL – ¿se puede
leer? y DE – ¿se pueden dos etiquetas?) Diferencias significativas en ELM (F = 8.85; p = <.001; η2 = En ELM los niños presilábicos
.185) en función del nivel de escritura entre presilábicos y presentaron menor aceptación que los
Determinar diferencias en función de los silábicos (p = .011) y entre presilábicos y alfabéticos (p = <.001) niños silábicos y alfabéticos.
grupos de edad (G1, G2, G3)*, del nivel (Tabla 9).
de escritura y del nivel de comprensión En DE los niños presilábicos y los
autonímica en las preguntas efectuadas en Diferencias significativas en DE (F = 3.96; p = .023; η2 = .089) silábicos rechazaron mayoritariamente las
la situación de sinonimia dialectal. en función del nivel de escritura entre presilábicos y alfabéticos dos etiquetas para el mismo referente que
(p = .029) y entre silábicos y alfabéticos (p = .014). los niños alfabéticos.
*G1: 4;3 a 5;6 años; G2: 5;7 a 6;6 y G3:
6;7 a 7;11 Diferencias significativas en SPL (χ2 = 21.98; p = <.001) en Los niños presilábicos presentaron mayor
función del nivel de escritura entre presilábicos y silábicos (Z = aceptación en SPL mientras que los
3.11; p = .002), y entre presilábicos y alfabéticos (Z = 4.39; p = silábicos y los alfabéticos rechazaron más
<.001). la pregunta.
Diferencias significativas en SPL en función de la conciencia Los niños que no hacen ninguna
autonímica (χ2 = 17.62; p = <.001) entre el grupo “sin comprensión autonímica presentaron
271
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
comprensión autonímica” y el grupo “con comentarios mayor aceptación en la pregunta SPL que
metalingüísticos” (Z = 2.79; p = .005) y entre el grupo “sin los niños con comprensión autonímica o
comprensión metalingüística” y el grupo “con comprensión con comentarios metalingüísticos.
autonímica” (Z = 3.99; p = <.001).
ANOVAS
No se evidenció interacción estadísticamente significativa entre
preguntas de sinonimia y los factores entre grupos (edad,
escritura, autonimia).
Diferencias significativas en el efecto principal (preguntas ELM,
SPL, DE) en cada factor o variable de agrupación. Y diferencias
significativas en los factores entregrupos en valores extremos.
Según la escritura (F = 18.99; p <.001; η2 = . 325); autonimia
(F = 8.08; p <.001; η2 = . 170) y la edad (F = 6.53; p = .003; η2
= . 161):
En las preguntas de sinonimia, según nivel de escritura y En SPL los niños negaron
conciencia autonímica, SPL muestra la media más alta siguiendo mayoritariamente que un sinónimo
las preguntas ELM y DE (M = 3.41, 2.39, 1.79, pudiera leerse en la etiqueta escrita del
respectivamente). Según la edad se repite el mismo patrón, SPL otro par sinónimo. En DE rechazaron que
muestra la media más alta siguiendo ELM y DE (M = 3.53, 2.40, la fotografía del estímulo presentado
1.80, respectivamente). pudiera tener dos etiquetas escritas
En las variables de agrupación según el nivel de escritura los En función de la puntuación total de las
niños presilábicos obtuvieron la media más baja (M = 1.79) y los preguntas, los niños presilábicos, los más
alfabéticos la más alta (M = 3.09). Según la comprensión pequeños y aquellos que no demostraron
autonímica los niños “sin comprensión autonímica” mostraron la una comprensión autonímica, tendieron a
media más baja (M = 1.96) y los niños con “conciencia rechazar la pregunta ELM (es lo mismo) y
autonímica” mostraron la media más alta (M = 2.94). Según el DE (dos etiquetas) y a aceptar SPL (se
grupo de edad los niños pequeños (G1) mostraron la media más puede leer). Los niños alfabéticos, los que
baja (M = 2.17) y los niños más grandes (G3) mostraron la demostraron conciencia autonímica y los
media más alta (M = 3.02). niños mayores tendieron a aceptar ELM y
272
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
DE y a rechazar SPL.
Objetivos específicos Resultados Interpretación
Establecer perfiles de respuesta en la Perfil A: Los perfiles caracterizados a partir de las
situación de sinonimia a partir de las “El nombre 1 y el nombre 2 son el mismo nombre” respuestas a las preguntas ELM, SPL y
justificaciones elaboradas en las Perfil B: DE obedecen a un patrón evolutivo. El
preguntas ELM, SPL y DE. “Si los nombres son diferentes, se trata de dos referentes” perfil A aglutina a los niños más pequeños
Perfil C: que no realizan comentarios
Aceptación de dos nombres y un único referente metalingüísticos y a los niños
presilábicos.
Relación estadísticamente significativa entre la edad y los
perfiles de sinonimia (χ2 = 46.013; p <.001). El perfil B aglutina a los niños de mediana
La mayoría de los niños más pequeños se encuentra en un perfil edad (5,7 a 6,6) que realizaron
A. La mayoría de los niños medianos se encuentra en un perfil B comentarios metalingüísticos y con un
y todos los mayores se encuentran en un perfil C . nivel silábico de escritura.
Relación estadísticamente significativa entre la conciencia El perfil C aglutina a los niños más
autonímica y los perfiles de sinonimia (χ2 = 16.262; p = .003) grandes (6,7 a 7,6) con conciencia
La mayoría de los niños que hicieron algún comentario autonímica y alfabéticos.
metalingüístico se agruparon en el perfil B y la mayoría de los
niños que demostraron comprensión autonímica se agruparon en
el perfil C de sinonimia.
Relación estadísticamente significativa entre el nivel de escritura
y los perfiles de sinonimia (χ2 = 30.998; p <.001)
La mayoría de los niños silábicos se agruparon en el perfil B y la
mayoría de los niños alfabéticos se agrupó en el perfil C.
F: prueba de contraste g.l.: grados de libertad p: significación η2 : medida del tamaño del efecto χ2: valor estadístico de la prueba no paramétrica H de
Kruskall-Wallis Z: valor estadístico de la prueba no paramétrica U de Mann Whitney n: número de muestra M: media
273
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
Tabla 42. Síntesis de los objetivos y resultados de los estudios empíricos – Estudio 1 – Homonimia
Tarea de homonimia
Previsiones generales Se prevén diferenciaciones entre las producciones en la condición oral (CO) y en la condición escrita (CE).
Se prevén diferenciaciones a través de recursos gráficos entre las escrituras correspondientes a cada lengua en
las producciones de la CE.
Objetivos específicos Resultados Interpretación
Indagar las diferenciaciones entre lo oral Los niños (n = 90) demostraron conocer los estímulos “foca” y
y lo escrito en una situación de “oso” tanto en CO (62.2% y 54.5% de los niños
homonimia interlengua a partir de respectivamente) como en CE (64.4% y 53.3%
preguntas de traducción (CO -¿cómo se respectivamente). El estímulo “mosca” fue el menos conocido
dice? ¿CE cómo se escribe?) a partir de tanto en CO (23.3% de los niños) como en CE (26.7%).
la presentación de cuatro estímulos.
ANCOVAS y H de Kruskal-Wallis. En la CO se evidenció influencia de la
Determinar diferencias en función de la La covariable nivel de vocabulario resultó estadísticamente variable vocabulario cuando la variable de
edad, del nivel de escritura y de la significativa en CO (F = 3.996; p =.049; η2 = .051) cuando la agrupación fue la edad.
comprensión autonímica en las preguntas variable de agrupación fue la edad.
efectuadas. En CO los niños mayores (grupo 3)
Diferencias significativas según el grupo de edad y las dos muestran una tendencia a dar el nombre
preguntas de homonimia: apropiado en catalán para cada uno de los
Diferencias estadísticamente significativas en CO (F = 8.560; p ítems presentados.
<.001; η2 = .186) entre el grupo 1 y el grupo 2 (p = .003) y entre
el grupo 1 y el grupo 3 (p <.001). El grupo 3 obtuvo una media En CE los niños de edad intermedia
mayor, siguiendo el grupo 2 y el grupo 1. (grupo 2) muestran una mayor tendencia a
escribir y a interpretar su producción de
Diferencias estadísticamente significativas en CE ((χ2 = 19.906; manera convencional que los niños más
p <.001) entre el grupo 1 y el grupo 2 (Z = 3,351; p = .001) y pequeños (grupo 1). Los niños mayores
entre el grupo 1 y el grupo 3 (Z = 4,275; p = <.001). muestran una mayor tendencia a escribir y
a interpretar su producción de manera
convencional que los niños más pequeños.
274
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Diferencias significativas según el nivel de escritura y las dos El vocabulario no influyó en la relación
preguntas de homonimia: entre las preguntas de homonimia y el
nivel de escritura.
El efecto del nivel de vocabulario como covariable no resultó
estadísticamente significativo en CO. En CO los niños presilábicos dieron
menos respuestas convencionales que los
Diferencias estadísticamente significativas en CO (F = 27.224; p niños silábicos y alfabéticos. A diferencia
<.001; η2 = .388) entre el nivel presilábico y el nivel silábico (p de los presilábicos, los niños silábicos y
= .011) y entre el nivel presilábico y el alfabético (p <.001). alfabéticos muestran un mayor
conocimiento del nombre de los estímulos
Diferencias estadísticamente significativas en CE (χ2 = 61.051; p en catalán.
<.001). Entre los niños presilábicos y los silábicos (Z = 3,031; p
= .002); entre los presilábicos y los alfabéticos (Z = 6,593; p En CE los niños alfabéticos muestran
<.001), y entre los niños silábicos y alfabéticos (Z = 5,919; p producciones e interpretaciones más
<.001). convencionales que los silábicos y
presilábicos. Los presilábicos tienen a
producir e interpretar sus escrituras de
manera “no convencional”.
Resultados Interpretación
Diferencias significativas según la comprensión autonímica y las El vocabulario no influyó en la relación
dos preguntas de homonimia: entre las preguntas de homonimia y la
comprensión autonímica .
El efecto del nivel de vocabulario como covariable no resultó
estadísticamente significativo CO. En CO los niños que hacen comentarios
metalingüísticos y que evidenciaron
Diferencias estadísticamente significativas en CO (F = 4.726; p comprensión autonímica demuestran
= .011; η2 = .100) entre el grupo de los niños que no hicieron mayor conocimiento del nombre en
ninguna reflexión metalingüística y aquellos que realizaron catalán para los estímulos en comparación
comentarios de este tipo (p = 0.41). Y entre los niños que no con los niños que no realizan ninguna
hicieron ninguna reflexión y los que manifestaron comprensión reflexión de tipo autonímica.
autonímica (p = .003).
275
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
Diferencias estadísticamente significativas en CE (F = 8.541; p En CE los niños que evidencian uso y
<.001; η2 = .011) entre los niños que no demostraron comprensión de la autonimia reflejan un
comprensión autonímica y los que la manifestaron (p <.001). Y mayor conocimiento en la producción
entre los niños que hicieron comentarios metalingüísticos y escrita y la interpretación del nombre en
aquellos que manifestaron una comprensión autonímica (p = catalán que los niños que no evidencian
.005). este indicador metalingüístico.
Resultados Interpretación
ANOVAS Los resultados reflejan la incidencia
Interacción estadísticamente significativa entre las preguntas de significativa del nivel de escritura y la
homonimia (CO y CE) y las variables de nivel de escritura (F = comprensión autonímica en las respuestas
8.469; p <.001; η2 = .163) y de comprensión autonímica (F = de los niños. Las respuestas de los niños a
8.477; p < .001; η2 = .165). No hubo interacción con la edad. CO y CE no estuvieron determinadas
exclusivamente por la edad.
Diferencias significativas en el efecto principal (CO y CE) con
relación a la variable edad (F =29.071; p <.001; η2 = .277); al El efecto de interacción entre CO y CE
nivel de escritura (F = 45.877; p < .001; η2 = .345) y autonimia refleja un patrón evolutivo en las
(F = 35.441; p <.001; η2 = .292) que muestran mayor respuestas convencionales según el nivel
conocimiento de los niños en CO que en CE: de escritura y según la comprensión
autonimica.
Diferencias significativas (F= 11.383; p <.001; η2 = .231) entre En función de una puntuación total de CO
grupo de edad 1 y grupo 2; entre el grupo 1 y el grupo 3. y CE, el grupo de los niños más pequeños
Diferencias estadísticamente significativas (F = 57.436; p <.001; mostró un menor conocimiento del
η2 = .569) entre los niveles de escritura. Diferencias nombre en catalán que los niños de edades
estadísticamente significativas (F = 8.477; p < .001; η2 = .165) intermedias y que los niños mayores.
entre los niveles de comprensión autonímica y comentarios
metalingüísticos y comprensión autonímica y sin comprensión Los niños alfabéticos muestran un mayor
autonímica. conocimiento para CO y CE en
comparación con los niños silábicos y
presilábicos. El grupo de los niños con
comprensión autonímica muestra mayor
conocimiento de los nombres en catalán.
276
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Se evidencia mayor producción en CO
que en CE agrupando a los niños según
las diferentes variables (edad, escritura y
autonimia).
Objetivos específicos Resultados Interpretación
Describir las producciones no En CO diferencias significativas en el estímulo “oso” (χ2 = En CO las variaciones para el estímulo
convencionales en las dos condiciones 87.12; g.l.= 4; p<.001) indicaron variaciones semánticas. “oso” fueron semánticas (“oso panda”,
oral y escrita para destacar el tipo de Diferencias significativas en “lobo” (χ2 = 54.315; g.l.= 4; “oso polar”, “Hermano oso”, “panda”);
variación que los niños elaboran en sus p<.001) indicaron variaciones semánticas. Diferencias como en el caso de “lobo” (“perro”
respuestas significativas en “mosca” (χ2 = 34.55; g.l.= 4; p<.001) indicaron “lleopardo” “cachorro”, “oso”).
(lengua de preferencia, variaciones variaciones morfológicas. Diferencias significativas en “foca”
semánticas, variaciones morfológicas o (χ2 = 123.46; g.l.= 4; p<.001) indicaron variaciones fonológicas. Las variaciones para el estímulo “mosca”
variaciones fonológicas). fueron morfológicas (“mosquito”,
“mosquillo”, “mosquita”, “mosquilla”). Y
para “foca” fueron fonológicas (“foc”,
“fova”, “foqui”).
Diferencias significativas para los estímulos “oso” (χ2 = 70.16; El castellano fue la lengua preferida para
g.l.= 3; p<.001) ,“lobo” (χ2 = 66.64; g.l.= 3; p<.001) y “foca” dar el nombre en catalán en los estímulos
(χ2 = 94.50; g.l.= 3; p<.001) indicaron el castellano como lengua “oso”, “lobo” y “foca” (por ejemplo,
de preferencia. Diferencias significativas para “mosca” (χ2 = “osa”, “osito”, “lobito”, “cachorro”,
18.97; g.l.= 3; p<.001) indicaron al catalán. “perrito”, “foquita”). El catalán para
“mosca” (“mosquit”, “mosqueta”,
“abella”, “uvella”, “papallona”,
“musquit”).
En CE diferencias significativas en “oso” (χ2 = 6,70; g.l.= 2; p = En CE las variaciones para “oso” fueron
.035) indicaron variaciones morfológicas. Diferencias morfológicas (“ocet”, “osito”). En “lobo”
significativas en “lobo” (χ2 = 7,00; g.l.= 2; p = .030) indicaron las variaciones fueron semánticas (“perro”
variaciones semánticas. Diferencias significativas en “mosca” “lleopardo” “cachorro”). En “mosca”
277
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
(χ2 = 30,100; g.l.= 2; p<.001) indicaron variaciones fueron morfológicas (“mosco”,
morfológicas. En “foca” no se presentaron diferencias. “mosquet”,“mosquito”, “mosquita”,
“musqueta”).
Objetivos específicos Resultados Interpretación
Comparar las escrituras producidas para Diferencias significativas en la distinción entre escrituras para La mayoría de niños realizaron escrituras
cada una de las lenguas en cada uno de los estímulos “oso” (χ2 = 46,545; g.l.=1; p<.001), “lobo” (χ2 = diferenciadas en el estímulo “mosca”. En
los estímulos presentados y establecer 50,65; g.l.= 1; p<.001) y “mosca” (χ2 = 17,89; g.l.= 1; p<.001). “foca” también se encontró un porcentaje
diferencias en función si las escrituras En el estímulo “foca” las diferencias no fueron significativas. importante de niños que realizó
eran iguales o diferentes diferenciaciones en las escrituras cuando
Diferencias significativas en la interpretación entre escrituras el cambio no era esperado.
Determinar diferencias en las para los estímulos “oso” (χ2 = 58,909; g.l.= 1; p<.001), “lobo”
interpretaciones de las escrituras de los (χ2 = 44,69; g.l.= 1; p<.001) y “mosca” (χ2 = 8,576; g.l.= 1; p En CE las escrituras producidas y las
niños para cada lengua. =.003). En “foca” (χ2 = 8,909; g.l.= 1; p=.003) las escrituras se interpretaciones en “oso” , “lobo” y
interpretaron de igual manera. “mosca” tanto para castellano como para
catalán fueron diferentes.
Las diferenciaciones se realizaron
básicamente en CE a través de la
incorporación y combinación de letras.
Caracterizar las respuestas en función de Caso A: El niño prefiere modificar el orden de las letras de su Los casos configurados muestran las
la transición entre CO y CE en los niños primera producción escrita. Para él “se puede utilizar las mismas estrategias de diferenciación a través de lo
con escrituras silábicas. letras para escribir en catalán y en castellano el mismo referente gráfico en escrituras que todavía no son
aunque difieran en el nombre”. convencionales. Se muestra la influencia
Caso B: el niño realiza una diferenciación gráfica en lo escrito a de lo escrito en la diferenciación de
pesar de que su respuesta en la CO fuera idéntica para catalán y producciones orales y escrituras idénticas.
castellano.
Caso C: el niño marca una diferencia a partir de lo escrito
cuando su producción en CO ha sido idéntica para ambas
lenguas.
Caso D: el niño produce en la CO idénticos nombres, sin
278
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
embargo, cuando observa que la producción escrita para ambas
lenguas es idéntica, introduce cambios gráficos en una de ellas
para diferenciar entre las lenguas.
F: prueba de contraste g.l.: grados de libertad p: significación η2 : medida del tamaño del efecto χ2: valor estadístico de la prueba no paramétrica H de
Kruskall-Wallis Z: valor estadístico de la prueba no paramétrica U de Mann Whitney n: número de muestra
Tabla 43. Síntesis de los objetivos y resultados de los estudios empíricos – Estudio 2 – Contrarios
Estudio 2: Contrarios
Objetivos Describir la producción de contrarios en listas escritas en una secuencia didáctica en la clase de lengua con niños de 5 y 7 años.
generales
Previsiones Se prevé una alta productividad en las tareas de producción de listas de contrarios a partir de la recuperación del modelo y de nuevos
generales contrarios.
Objetivos específicos Resultados Interpretación
Describir los listados de contrarios La media de las producciones de los niños de 5 años fue de 7,75
producidos en una secuencia didáctica pares de contrarios (DS = 2,09; Min=3; Max=11). No se Las producciones incorporaron de manera
(SD) en la clase de lengua de educación encontró ningún par de contrarios nuevo, todos fueron importante el input presentado en las SD.
infantil de cinco años y de segundo de recuperados del input (15 pares de contrarios). Los niños de primaria mostraron una alta
primaria a partir de la presentación de incorporación del input como también de
libros ilustrados de contrarios: La media de las producciones de los niños de primaria fue de contrarios nuevos en sus listados.
49,45 pares (DS = 6,3; Min=40; Max=61). Los niños produjeron
Describir el grado en que los niños una media de 8,27 pares de contrarios nuevos (DS =2,24)
recuperan el modelo en sus listados de valorados a partir del input (50 pares de contrarios).
contrarios.
Cantidad y tipología de contrarios En los listados de los niños de educación infantil los contrarios En las producciones de niños de 5 años
producidos (caracterización semántica, mayoritariamente producidos fueron de tipo graduable (Med= entre los contrarios graduables se
conceptual y gramatical). 59,82% y IQR=18,12%). En segundo lugar, los de tipo encontraron: grande/pequeño, alto/bajo,
complementario (Med= 37,5% y IQR=10,71). delgado/gordo, frío/caliente. Los de tipo
279
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
complementario: arriba/abajo, dentro/
Con relación a la categoría gramatical los contrarios fuera, blanco/negro, limpio/sucio. Los
mayoritariamente producidos fueron adjetivos (Med= 59,82% y categorizados como adjetivos:
IQR=20,08%). En segundo lugar, adverbios (Med= 29,28% y fuerte/débil, nuevo/viejo, lento/rápido.
IQR = 17,71 %). Con relación a la dimensión conceptual la Como adverbios: lejos/cerca, arriba/abajo,
cualitativa obtuvo primer lugar (Med= 55,05% y IQR=15,63%) delante/detrás.
y en segundo lugar la dimensión espacial (Med=27,92% y IQR =
17,71%).
Entre los contrarios complementarios de
En los listados de primaria los contrarios de tipo complementario los niños de primaria se encontraron:
obtuvieron el primer lugar (Med= 45,45% y IQR de 4,88%). En vestido/desnudo, liso/arrugado,
segundo lugar, los contrarios de tipo graduable (Med= 42% IQR amplio/estrecho, vertical/horizontal,
= 3,14%). largo/corto. Los de tipo graduable:
feo/bonito, pesado/ligero,
Con relación a la categoría gramatical, los contrarios grande/pequeño, contento/triste. Los
mayoritariamente producidos por los niños fueron adjetivos contrarios categorizados como adjetivos:
(Med=58,82% y IQR = 3,18%). Con relación a la dimensión nervioso/tranquilo, moreno/blanco,
conceptual, los contrarios representan mayoritariamente una crudo/cocido.
dimensión cualitativa (Med= 50% y IQR = 5,08%). En segundo
lugar la dimensión categorial (Med=25,45% y IQR= 3,45%).
DS: desviación estándar Med : Mediana IQR: Amplitud intercuartílica Min: Mínimo Max: Máximo
280
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Tabla 44. Síntesis de los objetivos y resultados de los estudios empíricos – Estudio 3 – Contrarios
Estudio 3: Contrarios
Objetivos Explorar las diferenciaciones entre oral y escrito en la producción de listas orales y escritas de contrarios antes y después del diseño
generales y desarrollo de secuencias didácticas que incluyeron las relaciones semántico-léxicas de oposición como contenido de aprendizaje
en la clase de lengua de niños de 5 y 6 años.
Previsiones Se prevé una diferenciación en la productividad de listas de contrarios antes y después del desarrollo de la secuencia didáctica
generales (SD) y diferencias en función de condición oral (CO) y condición escrita (CE).
Objetivos específicos Resultados Interpretación
Describir la producción total de Total de contrarios producidos: f=613. Los niños de primero de En preescolar hubo mayor producción de
contrarios en las listas orales y escritas primaria hicieron mayor producción (f= 342). La mayoría de contrarios experienciales en la CO antes
antes y después de las secuencia producciones fueron contrarios “convencionales” (lexicalizados, de la intervención (madre/padre,
didácticas. experienciales y otras variaciones). perro/gato, lluvia/sol). Después de la
intervención, se incrementaron los
Caracterizar la totalidad de contrarios En preescolar, la mayoría de contrarios producidos en CO y CE contrarios lexicales (negro/blanco,
producidos según la dimensión antes de la SD fueron nombres (categorías). Después de SD en lejos/cerca, claro/oscuro). En CE, antes de
conceptual a la que hacen referencia. CO, los contrarios se distribuyeron entre adjetivos (atributos) y la intervención hay una distribución
adverbios (relaciones). En CE la mayoría se distribuyó entre homogénea entre contrarios lexicales y
adjetivos y nombres. En primaria, la mayoría de contrarios en experienciales. Después de la
CO y CE antes de SD fueron adjetivos. Después de SD, se intervención, mayor producción de
distribuyeron entre adjetivos y nombres. contrarios lexicales.
En primaria hubo una mayor producción
de contrarios lexicalizados y un aumento
de contrarios experienciales después de la
intervención.
La dimensión conceptual analizada en los
contrarios se relacionó directamente con
la categoría gramatical de las
producciones. Las categorías eran
expresadas por nombres, los atributos por
281
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
adjetivos, las acciones por verbos y las
relaciones por adverbios.
Objetivos específicos Resultados Interpretación
Determinar diferencias en la Diferencias significativas (t = 8.62, g.l.= 24 p <.001) indican Los resultados confirman que los niños
productividad de los niños en las tareas incremento significativo en CO. Antes de SD ( = 2.32; DS= produjeron más contrarios después de la
antes y después de la secuencia didáctica 1.88) y después de SD ( = 11.24; DS= 5.42), (r = .865). intervención en la CO.
Diferencia significativa (F(24, 24) = 8.27, p <.001) que indica En la CO la producción de contrarios
que las producciones de los niños fueron más homogéneas en antes de SD fue baja pero homogénea y
CO antes de SD que después de SD. después de SD se marcó una variabilidad
importante en las producciones.
Determinar diferencias en la variabilidad Diferencias significativas (t = 4.74, g.l.= 24 p <.001) que indican Los resultados confirman que los niños
de la producción de las listas tanto para la incremento significativo en CE. Antes de SD ( = 3.32; DS produjeron más contrarios después de la
condición oral como para la condición =2.54) y después de SD ( = 6.72; DS= 3.18), (r = . 695). Se intervención en la CE. Los niños se
escrita. encontró una tendencia más homogénea en la producción antes conservaron más homogéneos en CE a
de SD en CE pero no resultó estadísticamente significativa diferencia de la variabilidad encontrada en
(F(24, 24) = 1.56, p = .281). CO.
Diferencias significativas (t = 3.01 g.l.= 24 p = .006) que indican
que la CE fue más productiva antes de la SD ( = 3.32; DS 2.54)
que la CO ( = 2.32; DS= 1.88), (r =.523).
Determinar diferencias en la Diferencias significativas (t = 5.6 g.l.= 24 p <.0001) que indican Los resultados muestran que los niños
productividad de los niños entre las dos que la CO fue más productiva después de la SD ( = 11.24; DS= produjeron relativamente menos
condiciones oral y escrita 5.42) que la CE ( = 6.72; DS= 3.18), (r =.753). contrarios en CO que en CE antes de SD.
También que produjeron más contrarios
en CO que en CE después de SD.
La mayor productividad de contrarios
después de SD es indicador de un
incremento en el vocabulario.
282
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Objetivos específicos Resultados Interpretación
Describir si los niños de los dos grupos El porcentaje de contrarios nuevos fue estadísticamente superior Los niños de primaria produjeron más
escolares recuperaban en sus entre los niños de primaria que entre los niños de preescolar. contrarios nuevos que los presentados en
producciones el input ofrecido en la Tanto en la CO (Z = 3.98; p <.0001) como en CE (Z = 2.83; p = el input.
secuencia didáctica .0046).
Describir de forma cualitativa la La SD en el caso de P5 presentó dos fases durante siete sesiones En las dos SD las maestras pretendían un
evolución de la secuencia didáctica para de aprendizaje. Fase 1: visualizar textos y describir los mismo propósito: extraer las unidades
cada uno de los grupos escolares a partir materiales; extracción de palabras contrarias y asociación entre lingüísticas de oposición de un contexto
de la caracterización detallada de las imágenes y vocabulario. Fase 2: dictado a la maestra, en uso a un contexto de mención que
sesiones. comentarios metalingüísticos y lectura en voz alta de la maestra posibilitara el análisis textual oral y
para favorecer un análisis más profundo sobre la oposición y la escrito en una disposición paradigmática.
contrariedad. Los resultados muestran la síntesis de
tareas que permitieron abordar ese
La SD en el caso de primaria presentó dos fases diferenciadas propósito mediante la propuesta de
durante las siete sesiones. Fase 1: visualizar textos, extracción y aprendizaje de vocabulario en un contexto
comentarios sobre el vocabulario, y escritura activa (reescrituras alfabetizador.
y listas). Fase 2: consolidación del vocabulario trabajado en los
textos, lectura de listas por parte de los niños, comentarios
metalingüísticos más complejos sobre contrarios (¿cómo está?
¿cómo es? ¿qué hace? ¿dónde está?).
F: prueba de contraste t: valor prueba t g.l.: grados de libertad p: significación r : medida del tamaño del efecto χ2: valor estadístico de la prueba no
paramétrica H de Kruskall-Wallis Z: valor estadístico de la prueba no paramétrica U de Mann Whitney. f: frecuencia n: número de muestra DS =
desviación estándar
283
Capítulo 4: Enfoque metodológico de los estudios empíricos
284
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Capítulo 5: Discusión y conclusiones
Los resultados empíricos de esta tesis doctoral ofrecen evidencia del
aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas cuando se aprende a leer y a escribir,
y aportan información sobre la diferenciación de estas relaciones cuando se considera
la modalidad oral y escrita del lenguaje. En concreto, nuestra tesis defiende que el
aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas de sinonimia, homonimia y antonimia
ocurre con particularidades específicas en lo escrito. Así, la cuestión central sobre esta
hipótesis es: ¿en qué consiste la especificidad que aporta lo escrito en este
aprendizaje? Esta cuestión es abordada a partir de la realización de los estudios
empíricos y de los análisis efectuados a la luz de las líneas teóricas desarrolladas en
los primeros capítulos de la tesis. En este apartado de discusión pretendemos ofrecer
argumentos y explicaciones sobre los resultados en cada uno de los estudios en
relación con la anterior pregunta y con nuestras predicciones. También indicaremos
algunas preguntas que quedaron por resolver y las que se derivaron de nuestros
hallazgos, haciendo énfasis en las limitaciones del trabajo y en la consolidación de
nuevos trabajos que puedan seguir indagando en esta dirección.
La previsión principal que se realizó en los tres estudios empíricos fue la clara
diferenciación entre lo oral y lo escrito, asumiendo que las unidades léxicas en
ambas modalidades guardan una interdependencia, aunque no una equivalencia
biunívoca de correspondencia (tal y como proponen varios autores, como Blanche-
Benveniste, 2002; Ferreiro, 1991, 2002a; Linell, 2011; Love, 2004; Teberosky, 2000).
Esta previsión pudo ser observada en nuestra propuesta metodológica al incluir lo
escrito como condición en las tareas de sinonimia, homonimia y contrarios. En el caso
285
Capítulo 5: Discusión y conclusiones
de sinonimia, los niños manipulaban e interpretaban etiquetas escritas y en las otras
dos situaciones se plantearon actividades de escritura de parejas de palabras en el caso
de homonimia y de listas de contrarios en el caso de los contrarios. Otra de las
previsiones que asumimos consistía en que los niños serían productivos en la
escritura de listas de palabras en situaciones de aprendizaje que tuvieran en cuenta
los procesos de continuidad y discontinuidad entre el aprendizaje del lenguaje y el
proceso de conceptualización del lenguaje escrito. Para concretar esta previsión
contemplamos el desarrollo de la escritura como variable de agrupación de los niños
participantes.
Desde una vertiente teórica la hipótesis general sobre la influencia de lo
escrito en el aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas reposa en la actividad
metalingüística que despliega lo escrito y su papel en el incremento de la masa crítica
de vocabulario y en la reorganización léxica. De esta manera, los análisis de los
resultados planteados nos permitieron describir el tipo de influencias y algunas
condiciones de las situaciones de enseñanza que promueven el avance conjunto del
aprendizaje de lo escrito y de las relaciones semántico-léxicas. Con ello, hemos
podido abordar el objetivo general de la tesis en tanto que hemos examinado las
influencias de lo escrito en un momento inicial de aprendizaje de la actividad de
escribir y de leer que coincide con el incremento y reorganización del léxico.
En la presente discusión introduciremos comentarios sobre los principales
hallazgos y ofreceremos algunas explicaciones basándonos en los principios
epistemológicos desarrollados en los capítulos de la sección teórica. En primer lugar,
realizaremos comentarios generales con relación a los tres estudios presentados; y a
continuación ofreceremos comentarios específicos para cada una de las relaciones
286
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
semántico-léxicas estudiadas.
Como hemos comentado en los capítulos iniciales, la presente tesis doctoral se
inscribe desde el punto de vista conceptual y metodológico en la perspectiva
constructivista de la enseñanza y el aprendizaje escolar y en algunos de los principios
de la lingüística cognitiva. Partimos de la idea de que el niño es constructor de
conocimiento y que sus propias aportaciones le permiten consolidar su
competencia lingüística. Es así como los aspectos empíricos de este trabajo provienen
de una mirada émica hacia los participantes que refleja las elaboraciones y los propios
productos tanto orales como en escritos de los sujetos entrevistados. De hecho, la
información que hemos analizado recoge las elaboraciones propias de los niños y
niñas participantes y no simplemente unas respuestas evaluadas desde una estructura
fija y convencional del sistema de lengua. Así es como las explicaciones e
interpretaciones de dicha información reposan tanto en una perspectiva psicogenética
y constructivista del aprendizaje como también en los enfoques contemporáneos de la
lingüística cognitiva que se interesan por el estudio del significado (entre ellos, Croft
y Cruse, 2008; Cuenca y Hilferty, 1999; Geeraerts, 2002, 2010; Hilferty, 2003;
Paradis, 2012; Valenzuela et al., 2012). Estos enfoques subrayan la preponderancia de
la actividad interna del sujeto en un contexto situado de interacción y de aprendizaje.
Nuestra aportación principal en este sentido es que los estudios han revelado
información sobre cómo el niño retoma la información lingüística circundante en las
situaciones empíricas y cómo las transforma en producciones orales y escritas a partir
de sus propias elaboraciones internas. Creemos que los resultados de nuestros
estudios revelan información sobre la significación de las relaciones semántico-
léxicas y a partir de un entorno que le permitía una reflexión sobre el lenguaje (ya
287
Capítulo 5: Discusión y conclusiones
fuera en una entrevista clínica o en una secuencia didáctica) en sus dos modalidades.
Tal y como Nelson (1988) sugirió, hemos constatado que el avance en la
consideración, comprensión y uso de las relaciones léxicas se da por el despliegue de
una estrecha relación entre palabras y conceptos puestos en una escena en que el niño
ha de elaborar sus propias hipótesis y productos. En los estudios empíricos, hemos
concretado dicha escena a partir de la introducción de lo escrito cuando consideramos
lo escrito en las preguntas de comprensión sobre las relaciones y cuando concebimos
el propio conocimiento del niño sobre la escritura.
Los estudios empíricos llevados a cabo en esta tesis pretendían subrayar en su
concreción metodológica los aspectos que han sido señalados como fundamentales en
el aprendizaje del léxico. De manera específica buscamos integrar aspectos tanto
cualitativos como cuantitativos en este aprendizaje. Cualitativamente, con la
consideración de las relaciones semántico-léxicas, intentamos ahondar en el
fenómeno de la reorganización léxica puesto que ha sido señalado en el desarrollo del
lenguaje como un fenómeno que indica el incremento de la complejidad del sistema
semántico. El planteamiento de los estudios de la segunda fase empírica intentaron
señalar la importancia de este fenómeno, considerando situaciones de enseñanza
interrelacionadas con el aprendizaje de lo escrito. Las tareas encadenadas con
seguridad promovieron los avances en la reflexión sobre las relaciones semánticas de
la lengua. Como se apuntó en el capítulo 3 la reorganización marca un cambio en la
complejidad del sistema semántico y se concreta en el incremento en la diversidad,
densidad y complejidad léxicas y el desarrollo interrelacionado de conceptos
semánticos, clases semánticas, sinónimos, homónimos y antónimos (Shiel et. al.,
2012 p. 107). Esta aportación teórica sostiene la importancia de presentar al niño este
288
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
tipo de experiencias que conjugan su competencia lingüística y la conceptualización
del mundo. Nosotros hemos asegurado con el planteamiento metodológico de
nuestros estudios empíricos actividades de exploración (primera fase – estudio 1) y de
aprendizaje (segunda fase – estudios 2 y 3) que comprendieron la reflexión sobre la
relación entre lo oral y lo escrito. De manera específica ahondamos en el aumento y
organización del vocabulario, el proceso de trabajo paradigmático y la diferenciación
entre lo sintagmático y lo paradigmático (Cronin, 2002) y su vinculación con el
aprendizaje de lo escrito (en la línea de lo sugerido por Cronin et al., 1986).
Hemos constatado que la consideración de lo escrito deviene un contexto
propicio para la continuidad de la adquisición del léxico. Las situaciones dirigidas a
pensar y construir el sistema de la lengua escrita pueden considerarse como el marco
para avanzar en la reorganización léxica y en los procesos de categorización,
conceptualización y reflexión metalingüística tal como han apuntado Olson
(1998, 2001) y Homer (2000, 2004). Por otra parte, demostramos la diferenciación
entre la modalidad oral y escrita del lenguaje en las tareas de los tres estudios
empíricos abogando por una explicación centrada en la materialidad y la permanencia
de lo escrito. Estos rasgos, fueron expuestos por Olson (1998, 2001) cuando introdujo
“el efecto estabilizante” de lo escrito para señalar un nivel mayor de reflexión
metalingüística a partir de las características del sistema. De hecho, en nuestros
estudios en las tareas de sinonimia y homonimia, lo escrito actúo como una entidad
que provocaba un razonamiento explícito en el niño sobre el significado. Siguiendo a
Homer (2004) y Love (2004) ese efecto de lo escrito se debe a que provee al niño de
una forma fija y le permite así tener, al mismo tiempo, las propiedades de un objeto y
de un símbolo. Por ejemplo, nuestros resultados revelan que los niños en su mayoría
289
Capítulo 5: Discusión y conclusiones
rechazan la equivalencia entre sinónimos cuando la condición supone la presentación
de etiquetas escritas. En el caso de los homónimos, los niños y las niñas estudiados
fueron menos productivos en la condición escrita; y en el estudio de contrarios
tendieron a dar menos contrarios en las tareas de listas escritas. En cada estudio, la
explicación puede argumentarse atendiendo a diferentes factores, sin embargo, en
términos generales constatamos un tipo de “restricción” cuando la condición
experimental considera lo escrito.
Esta restricción nos recuerda los principios cognitivos que han sido propuestos
como básicos en el aprendizaje inicial del significado como el principio de
correspondencia uno-a-uno de Slobin (1973, 1977) y la mutua exclusividad de
Markman y Wachtel (1988). Sin pretender equiparar estos principios a las situaciones
estudiadas, sí podemos inferir que cuando consideramos la modalidad escrita en el
aprendizaje o en la reorganización del léxico lo escrito ejerce una influencia de
restricción sobre las conceptualizaciones de los aprendices. Constatamos que un
principio de restricción se activaría cuando se tiene que considerar una escritura
diferente para cada lengua, o cuando se ha de considerar varios ejemplares de
escritura para designar un referente. Sin embargo, una explicación de tipo socio-
pragmático (Carpenter, 1998 citado por Hollich et al, 2012; y Tomasello, 2003 ) daría
también cuenta de esas restricciones: lo escrito activa la comparación entre los
nombres y su relación con los referentes provocando que los niños recurran a
justificaciones que den cuenta de las diferencias (entre dos lenguas, o entre dos
nombres en relación con la unicidad del referente). Estas justificaciones apelan a
diferenciasde tipo geográfico, de de tipo lingüístico o de normativa escolar y social.
De hecho, según los autores de la orientación socio-pragmática, la influencia social
290
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
ayuda a resolver la ambigüedad en el proceso de determinación de una relación entre
nombre y referente. Tal y como Hollich et al., (2012) lo han propuesto, las
explicaciones de la adquisición del léxico requieren considerar unos niveles
interrelacionados entre los modelos cognitivistas y los socio-pragmáticos. Asimismo,
cuando consideramos lo escrito en esta adquisición, las explicaciones deben ahondar
en varias direcciones.
La diferenciación entre lo oral y lo escrito debe explicarse no desde una
concepción de lo escrito como “código”, sino desde una posición que plantee la
interdependencia entre las dos modalidades (Blanche-Benveniste, 1986, 1998, 2002;
Ferreiro 2002; Linell, 1982; Olson, 1998; Teberosky, 1992) y al mismo tiempo
considere las formas de organización diferenciales entre lo oral y lo escrito. Como ya
hemos dicho, en el estudio de sinonimia por ejemplo, las respuestas variaron según
fuera la condición: condición oral (ELM) y en la condición escrita (DE). En el estudio
de la homonimia las respuestas a cómo se dice (CO) y a cómo se escribe (CE)
también variaron. Asimismo, las producciones de contrarios en las dos condiciones,
oral y escrita, también fueron diferentes. En todos estos casos presenciamos que no
hay una correspondencia biunívoca entre cada una de las producciones escritas y las
orales, es decir, respuestas idénticas para las preguntas que se basaban en una
diferenciación entre oral y escrito.
Considerando el nivel de conceptualización de la escritura por parte de los
niños participantes en estos estudios, los resultados parecieran indicar una
coincidencia con las explicaciones de Homer y Olson (1999) y las de Ferreiro y
Vernon (1992): en ambas investigaciones se encontró que los niños reflexionaban al
comparar dos palabras durante la alfabetización. Como se ha visto, en la tarea de
291
Capítulo 5: Discusión y conclusiones
sinonimia los niños aceptaban la conciencia de los nombres en el momento evolutivo
que habían alcanzado un nivel alfabético de escritura. En la tarea de homonimia
también los niños de nivel alfabético fueron los que dieron el nombre convencional en
catalán.
La anterior coincidencia con las explicaciones de Homer y Olson (1999) y
Ferreiro y Vernon (1999) deben completarse, desde nuestro punto de vista, con la
explicación de la función autonímica aportada por Rey-Debove (1997b). La autonimia
refiere a la concepción del signo lingüístico como nombre en sí mismo y no sólo
como significado relacionado con un referente. La situación de escritura, su
materialidad, provoca que el niño piense en término de nombre y no solo en término
de referencia. En nuestros resultados se demuestra ese efecto indirecto cuando los
niños aceptan las preguntas de equivalencia en la tarea de sinonimia. Asimismo en la
tarea de homonimia los niños que demostraban conciencia autonímica les facilitaba
entender la pregunta de traducción y ofrecer una alternativa similar al primer
estímulo. Es evidente que la escritura favorece este tipo de reflexión, por ejemplo
cuando se habla de ortografía ¿’abuela’ se escribe con ve o con be?, los niños asumen
que preguntan por la palabra y no por la persona a la que el nombre se refiere.
A manera de conclusión, podemos indicar que los análisis efectuados en los
tres estudios empíricos destacan ciertos aspectos de manera transversal: a) la
diferenciación entre las modalidades oral y escrita del lenguaje cuando se abordaron
las relaciones semántico-léxicas; b) la restricción que impone lo escrito para aceptar
la convencionalidad debido a la reflexión metalingüística en las situaciones
estudiadas; y c) el valor de lo escrito como escenario para el aprendizaje del léxico y
como apoyo de la reorganización léxica. Estos tres aspectos demuestran el hallazgo
292
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
empírico general de que “lo escrito permite visualizar las relaciones”.
A continuación, detallaremos algunos argumentos relacionados con los
resultados concretos en cada uno de los estudios par acabar con las aportaciones y
limitaciones de los estudios.
5.1. Estudio 1 – La situación de la sinonimia dialectal y la homonimia interlengua
Como hemos comentado en la sesión empírica, el estudio de sinonimia y
homonimia se inspirado en parte en los hallazgos de Doherty y Perner, (1998) y de
Doherty (2000). Asimismo, en este estudio seguimos algunas aportaciones de
(Apperly y Robinson, 2002) quienes hicieron sus experimentos sobre la manipulación
de etiquetas escritas de niños de 5 años replicando el estudio de Doherty y Perner
(1998). En comparación con sus resultados, en nuestro estudio aportamos una relación
entre el nivel de comprensión autonímica (Rey-Debove, 1997b) y la aceptación de la
equivalencia en la tarea de sinonimia y de traducción en la de homonimia. Este
hallazgo nos muestra cierta relación con los estudios de Doherty y Perner (1998) con
relación a la necesidad de conciencia metalingüística para aceptar la sinonimia hacia
los 4 años. Sin embargo, como hemos visto, nuestros hallazgos señalan edades más
tardías. En nuestra tarea de sinonimia los niños entre los 4;3 y 5;6 años no aceptan la
equivalencia de los términos en la pregunta ELM (condición oral) ni en DE
(condición escrita). En su mayoría, los niños mayores (6;7 a 7;11) son los que aceptan
la equivalencia. Con relación a los resultados de Apperly y Robinson (2002)
demostramos que el grupo de los niños entre 4;3 a 5;6 aceptan la pregunta SPL
(condición escrita) en la que se indaga si es posible leer en una misma etiqueta dos
nombres diferentes. Este resultado contrastó con las interpretaciones de esos autores
293
Capítulo 5: Discusión y conclusiones
puesto que no consideran el aspecto evolutivo de la escritura. En concreto, Apperly y
Robinson concluyeron que el niño a los cinco años no tiene la competencia
metalingüística para abordar las representaciones de la escritura puesto que fallaba en
atribuir una etiqueta escrita a un referente de forma adecuada cuando todavía no sabía
leer de manera convencional. Nuestros resultados coinciden más con la propuesta de
Doherty y Perner (1998), aunque en nuestro estudio los niños rechazaron la
equivalencia cuando se presentaba un contexto escrito. Asimismo los resultados
contrastan con los argumentos Apperly y Robinson (2002) puesto que al considerar
una perspectiva constructivista de la escritura, sabemos que los niños pueden aceptar
la pregunta SPL o rechazar la pregunta DE, porque para ellos una etiqueta escrita
representa el nombre de la cosa. Apperly y Robinson hicieron corresponder la palabra
conceptual con la palabra gráfica, manteniendo una concepción del lenguaje escrito
como código del habla. Estos autores no tuvieron en cuenta la conceptualización de la
palabra escrita para los niños en proceso de alfabetización como “nombre de la cosa”
(Ferreiro y Teberosky, 1979; Ferreiro, 2002b). Según estas autoras, es, hacia los 4 y 5
años, como en la conceptualización infantil que “palabra” corresponde a palabra-
nombre en su búsqueda de una unidad de sentido.
Siguiendo con los hallazgos sobre la conciencia autonímica, que Rey-Debove
describió y que está relacionada con la evolución en el aprendizaje de lo escrito, fue
evidente que los niños de nivel alfabético fueron los que manifiestaron esta
comprensión. Recordemos que esta capacidad supone tratar el “nombre” como una
entidad lingüística (“coche” es el nombre de “coche”, dicen en una respuesta
metalingüística). Este hallazgo en el que el grupo de niños de nivel alfabético
manifiesta una conciencia autonímica muestra relación con los argumentos de Homer
294
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
y Oslon (1999) y de Ferreiro y Vernon (1999) cuando sugieren que la conciencia para
comparar dos palabras está promovida por el conocimiento convencional de lo
escrito. En esta línea, Homer y Hayward (2008) y Love (2004) también discuten sobre
cómo lo escrito provee al niño una forma permanente que le permite comparar las
propiedades del objeto y del símbolo del objeto al mismo tiempo. Hemos
comprobado, a la luz de estas aportaciones, que en el caso de la pregunta DE la
presencia de etiquetas (por ejemplo [COCHE] y [CARRO] para un mismo referente)
permite a los niños alfabéticos establecer un contraste y una constatación de su
conocimiento lingüístico (son de hecho, dos nombres para un mismo referente).
Sin embargo este proceso es complejo y transita por una evolución de
argumentaciones en el que tienen lugar aspectos centrados en la relación entre el
referente y el nombre, entre la adecuación de dos nombres distintos, lo normativo
escolar y social (por ejemplo, Jerónimo de 7 años nos dijo “Si está en Barcelona no,
porque no saben que es ‘papa’ (‘patata’ en castellano peninsular), y te pueden
preguntar ¿qué es eso de ‘papa’?) y lo geográfico (Flor de 5 años “Carro y coche no
se puede decir aquí, allá en Santo Domingo sí”). Incluso, como hemos mencionado
en el apartado anterior, lo escrito también funciona como forma de restricción en la
aceptación (por ejemplo, Joel de 5 años nos dijo “No son iguales las dos (refiriéndose
a patata y papa en la pregunta ELM… las letras no son iguales”). En este ejemplo
vemos como lo escrito fue tenido en cuenta como una restricción formal para no
aceptar dos nombres para un mismo referente. Este razonamiento se presentó en
perfiles en los que la aceptación era oscilante (básicamente niños que están
consolidando su comprensión metalingüística y que están en nivel silábico de
construcción del sistema de escritura).
295
Capítulo 5: Discusión y conclusiones
En términos generales, los análisis de la aceptación de la equivalencia en las
preguntas ELM y DE, muestran que los niños no aceptan fácilmente formas
lingüísticas diferentes para un mismo significado en esta situación dialectal. En parte,
esos resultados guardan relación con lo declarado por Climent y Mateu (2011) y
Valenzuela et al., (2012) porque para la semántica cognitiva no hay una sinonimia
absoluta en el uso del lenguaje. Para los autores cada forma supone un cambio
conceptual. Los niños entrevistados exhiben justificaciones en este sentido:
diferencias ya sea en el referente, en lo escrito, en el uso o en la consideración de lo
geográfico. Para los autores "siempre van a darse diferencias entre los posibles
candidatos a compartir significado” (Climent y Mateu, 2011, p.66).
Sin embargo, los perfiles configurados a partir de la entrevista de sinonimia
dejan ver que las justificaciones de los niños van progresando en la aceptación de la
equivalencia de manera evolutiva. Los hallazgos abogan por mantener una visión
parcial de la sinonimia en tanto que la aceptación por parte del niño no puede
considerarse como un todo a partir de preguntas de uso o sólo desde lo oral. Más bien,
los resultados dejan ver que la consideración de la relación de esta situación dialectal
es relativa y progresiva si se considera el contexto de lo escrito. Con estos hallazgos
nos acercamos a algunos argumentos de la lingüística cognitiva y de la psicología
cultural del desarrollo en los que no se asume una igualdad exclusiva entre los
significados sino una sinonimia parcial (Nelson,1988; Tomasello, 2000; Croft y
Cruse, 2008; Valenzuela, Ibarretxe-Antuñano y Hilferty, 2012).
Como se vio en la sección empírica, las justificaciones de los niños que
aceptaban la sinonimia en las preguntas ELM y DE recurrían a la hiperonimia en sus
296
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
explicaciones para dicha aceptación. Esta relación taxonómica fue estudiada
previamente y se expuso como una situación preponderante en la conceptualización y
en la generalización del lenguaje (Nelson, 1988; Portilla y Teberosky, 2010;
Teberosky, 2011). Este hallazgo subraya la importancia de la enseñanza de estas
relaciones de manera que los niños puedan experimentar el aprendizaje del léxico a la
manera de un juego de construcción de categorías más que como una lista de palabras
como defendió Reboul-Touré (2007). Por su parte Martin (1992, citado en Painter,
1999) también interpreta la sinonimia en relación con una relación superordinal que
se define a partir de un enunciado “es un”… (por ejemplo en nuestra tarea de
sinonimia “un coche es un carro”). Desde esta consideración, siguiendo a Painter
(1999), la sinonimia supone un caso de co-hiponimia donde el niño pone en relación
varios ejemplares. En nuestra tarea, la situación de sinonimia geográfica o dialectal
fue una situación propicia para valorar este tipo de conceptualizaciones y para
observar cómo se definen a partir de lo escrito. Este tipo de razonamientos lo
observamos en los casos agrupados en el perfil C de sinonimia en el que las
justificaciones de los niños muestran un acuerdo en la aceptación de la equivalencia
entre las unidades léxicas presentadas. Su razonamiento demuestra una consideración
de la unicidad del referente y una distinción entre los nombres para aceptar su
equivalencia (por ejemplo en el caso “si, porque plátano y banano son el mismo
alimento”). Como se vio en los resultados, este perfil aglutinó aquellos casos que
mostraron una comprensión autonímica sobre el nombre y un nivel de
conceptualización sobre lo escrito alfabético.
En los presupuestos de Nelson (1988), el estudio de la sinonimia requiere
considerar la base de la relación más que el uso de los dos términos. A partir de este
297
Capítulo 5: Discusión y conclusiones
planteamiento, creemos que los resultados reflejados en nuestra tarea de sinonimia
permiten establecer diferenciaciones claras entre lo oral y lo escrito, y ofrecer nueva
información en la comprensión de esta relación puesto que las preguntas no
consideraron su uso explícito. Las preguntas ELM, SPL y DE activaron la reflexión
sobre la equivalencia de los dos términos. En la pregunta DE una de las etiquetas
puede estar funcionando como el prototipo preferido por el niño para nombrar el
referente. Recordemos que en la teoría de la estructura categorial (Rosch et al., 1976)
esto sucede en la adquisición cuando los hablantes priorizan una entrada para
significar. Creemos que es a partir de ese prototipo que el niño contrastará
progresivamente otro posible ejemplar.
A partir de los resultados de sinonimia pudimos establecer las
representaciones que los niños elaboran sobre los dos términos relacionados, sus
hipótesis sobre el dialectalismo, la funcionalidad lingüística y su propia experiencia
social con las variaciones del castellano. Esto va en la línea de lo defendido por
Cifuentes (2012) en el sentido que los conceptos lingüísticos que pretendíamos
estudiar son una parte de los conceptos posibles de la mente del hablante. Olson
(1996, 1998, 2001, 2013) refirió que lo escrito tiene que ver con el lenguaje más que
con el propio mundo de ideas. Esto es por lo que creemos que los niños en la tarea de
sinonimia no aceptan fácilmente la equivalencia de los términos en oral y con menos
frecuencia en escrito. Pareciera que la presencia de lo escrito les lleva a considerar las
relaciones semántico-léxicas más allá de aceptar las etiquetas por una acto referencial.
Las justificaciones de los niños, la configuración de perfiles de razonamiento, nos
hacen ver cómo lo escrito comporta un carácter metalingüístico.
298
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
A partir de los resultados y análisis en la situación de homonimia se confirma
la idea de que hay un tendencia a evitar la ambigüedad en estas situaciones tal y como
reportó Blanche-Benveniste, y Chervel (1969) y Teberosky (1982). En esta tarea se
encontraron casos en los que los niños diferenciaban sus escrituras porque coincidían
entre lenguas. Este hallazgo se dio en su mayoría en los niños que todavía no escriben
de manera convencional y plantearon la necesidad de diferenciar cada una de las
lenguas a partir de recursos gráficos, principalmente la combinación y omisión de
letras. También se presentaron casos de niños de nivel alfabético. Estos hallazgos van
en la línea de las aportaciones de Blanche-Benveniste y Chervel (1976), quienes
señalaron el principio de diferenciación gráfica a través de la ortografía para disuadir
los casos de ambigüedad que comportan los homónimos.
En cuanto a la consideración de la forma y el significado, Beveridge y Marsh
(1991) demostraron que, en una situación cotidiana de homonimia, el hablante extrae
el significado a partir del contexto particular y nunca considerando la forma en sí
misma y de manera aislada. En nuestro caso, el niño considera un sólo referente con
dos formas lingüísticas porque se trata de una situación de interlengua. Al ser una
demanda de traducción el niño llega a considerar las formas de manera especial, tanto
en lo oral como en lo escrito, para cada lengua. Por lo tanto su razonamiento oscila
entre esos elementos. Lo que resultó más interesante fueron los cambios que se
produjeron cuando el niño tenía a disposición las realizaciones escritas para ambas
lenguas. De esta manera, nuestros resultados van en la línea de lo revelado en el
estudio de Vaca (1998) y de Teberosky (1999) en la que se evidenciaron
diferenciaciones gráficas entre escrituras idénticas. Los autores reportaron
principalmente diferencias gráficas y cambios de combinación e introducción de
299
Capítulo 5: Discusión y conclusiones
letras. En nuestros resultados se demostraron algunas diferenciaciones similares
cuando los nombres de animales coincidían en las dos lenguas. La homonimia
interlengua provee de una situación natural y cotidiana en la que el niño contrasta dos
formas, y de manera contundente cuando se introduce la condición escrita.
En este estudio se ha partido de una situación natural de conversación sobre
ocurrencias de ambigüedad entre lenguas a través de un requerimiento típico de
traducción al que los niños se ven expuestos claramente en un contexto bilingüe: dos
palabras que en principio deberían ser diferentes para cada lengua coinciden. En este
sentido, los resultados pueden ser considerados teniendo en cuenta los efectos de
situaciones de interacción genuinas. Como se vio, la aceptación en lo oral mejoró en
función de la evolución en la conceptualización de los niveles de escritura. Sin
embargo, incluso en el nivel alfabético, los niños efectuaron diferenciaciones tanto en
lo oral como en lo escrito coincidiendo como hemos dicho anteriormente con la
información proveniente de los estudios de Vaca (1998) y Teberosky (1999). En
ningún caso, durante la entrevista, los niños decían ignorar el nombre en catalán, sino
que ensayaban producciones con modificación morfológicas a partir del nombre en
castellano. O bien proponían nombres que no respondían a una estricta traducción del
estímulo. En otros casos los niños cambiaban la producción oral recurriendo a
modificaciones morfológicas o léxicas a nivel oral.
Una de las conclusiones a destacar es que las preguntas sobre forma y
significado en esta tarea implican una actividad metalingüística en la que los niños
identifican como iguales dos formas sonoras o gráficas, hasta que ensayan
modificaciones para diferenciar las formas. El aprendizaje de lo escrito influye en
estas actividades pero dicha influencia no es directa. Queremos destacar, en este
300
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
sentido, una segunda conclusión. La representación sobre lo escrito que desarrollan
los niños va más allá de la estricta correspondencia fonográfica; responde más a un
ideal de que cada lengua tenga su propia escritura. Es evidente, por tanto, que lo
escrito ejerce una influencia sobre la reflexión sobre lo oral tanto en la actividad
metalingüística cuanto en la representación de cómo deberían ser los nombres y sus
relaciones entre forma y significado. Estos resultados sugieren la relevancia de
considerar la escritura en los estudios psicolingüísticos con niños preescolares.
5.2. Estudios 2 y 3 – La situación de los contrarios en el aula de clase
Los resultados de los estudios de contrarios difirieron en su naturaleza con
relación a los hallazgos en los estudios de sinonimia y homonimia por lo que se
concibieron en un entorno educativo escolar. En primer lugar, los resultados de estos
estudios demostraron lo que los autores han declarado sobre esta relación semántica:
su conceptualización es muy intuitiva (Croft y Cruse, 2008; Paradis y Willners, 2001;
Paradis, Willners y Jones, 2009) y, por ende, facilita la productividad de listas de
contrarios en la modalidad oral y escrita del lenguaje. Se demostró una alta
productividad y con ello la constatación de la previsión de que los contrarios son una
“unidad escribible” activa. En algunos de los casos estudiados en el Estudio 3
corroboramos que los niños espontáneamente escribirán listas cuando se les pedía
escribir contrarios, sin que se les pidiera explícitamente realizar un formato de lista.
Este hecho, que verificó la tendencia en organización paradigmática de esta relación
semántico-léxica, recuerda la función de organización de los contrarios señalada por
los estudios previos de Murphy (2003, 2006) y Jones y Murphy (2005).
Lo que se pretendió en estos estudios fue promover el aprendizaje no sólo de
301
Capítulo 5: Discusión y conclusiones
palabras aisladas, sino promover el aprendizaje y la reflexión sobre el conjunto de
palabras relacionadas, tal y como propuso Crystal (1986). Los niños realizaron listas
de palabras, aislándolas de su contexto en uso. Las tareas de la secuencia didáctica
permitieron que el niño pudiera realizar diferentes operaciones desde ese contexto en
uso que le ayudaba a conceptualizar el mundo. Así, las primeras tareas eran de
visualización y de extracción del léxico clave. En estos estudios se pretendía poner en
juego el fenómeno del contraste léxico para promover la conceptualización y a la vez
el aprendizaje de lo escrito, especialmente considerando la categorización. Como
aseguró Clark (1993) el contraste ayuda al niño a entender el uso de las palabras y su
contenido. Siguiendo esta línea, en estos estudios consideramos al aprendizaje del
léxico desde una perspectiva integradora (en red) como uno de los requisitos para el
desarrollo del lenguaje y el favorecimiento del aprendizaje de lo escrito (tal y como
Bates y Goodman, 1997 y Tomasello, 2003 expusieron). La propuesta didáctica en los
dos estudios consideró aspectos desde una perspectiva cognitiva y también socio-
pragmática. Asimismo, se consideraron criterios de selección acordes con principios
de enseñanza y psicolinguisticos: por una parte, se consideró de forma especial el
input o material de aprendizaje que se utilizó (Rose, 2012); por otra parte, la cantidad
de léxico trabajado (Huttenlocher et al., 1991) y su calidad (Pan et al., 2005); como
también la presencia de vocabulario sofisticado y descontextualizado (Weizman y
Snow, 2001).
Fue así como a partir de estos criterios en el planteamiento de las situaciones
didácticas seguimos las afirmaciones de Kagan (1984) en el sentido de que los niños
no tienen que ser enseñados explícitamente sobre los contrarios. De forma adicional
consideramos las aportaciones de Clark (1972), Blanche-Benveniste y Ferreiro (1988)
302
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
y Clark, Capenter y Deutsch (1995) con relación a la habilidad de los niños de 4 y 5
años para decir contrarios. En nuestra propuesta didáctica los niños activaban su
repertorio de contrarios tanto en oral como en escrito a partir de un modelo o input y
a partir de la visualización del material y se promovía una actividad metalingüística
que integraba tareas orales y escritas para establecer la extracción, la clasificación y la
organización de las unidades léxicas analizadas. De manera adicional, siguiendo las
evidencias de Jones (2002), Jones y Murphy (2005) y Murphy y Jones (2008), que
señalaron la importancia de los contrarios en el input del lenguaje de los adultos
dirigido a los niños, en nuestro estudio hemos seleccionado los materiales utilizados
en las secuencias didácticas (libros de literatura infantil y material gráfico e ilustrado)
y analizado previamente el discurso pedagógico de los docentes.
Los análisis de estos estudios permitieron estudiar la productividad de listas de
contrarios confirmando las afirmaciones de Shpresa (2014) en cuanto que el
aprendizaje de contrarios se facilita al hacerlo en términos de oposición. Como se
anticipó, la dicotomía de los contrarios descrita por Lyons orienta a procesos
complejos de conceptualización y al cambio paradigmático. De hecho, como hemos
visto, los niños a los 5 años están preparados para dar respuestas de tipo
paradigmático (Nelson, 1977). Nuestra propuesta didáctica atendía a ese hito y a los
hallazgos de Cronin (2002) sobre la relación entre el nivel de lectura y las respuestas
paradigmáticas de los niños. Nuestros resultados van en la línea de los argumentos de
Cronin (2012) en cuanto que el aprendizaje de la lectura y escritura promueven ese
cambio lingüístico y conceptual. Nosotros hemos encontrado que tanto en la
condición oral como en la condición escrita las producciones aumentaron (en el
estudio 3) y que esta producción posiblemente incidió en el avance del aprendizaje de
303
Capítulo 5: Discusión y conclusiones
lo escrito. A nivel semántico pudimos constatar que los niños analizaban las
diferencias entre dos pares de contrarios a partir de una dimensión conceptual (por
ejemplo, largo/corto a través de reflexionar sobre la longitud). Un aspecto relevante es
que a partir de la concreción de las listas escritas se abordó la oposición a partir de
una descontextualización de las unidades en uso (es decir, dentro de los enunciados y
los textos de literatura infantil) hacia una distribución paradigmática.
Como en trabajos anteriores hemos constatado a través de los resultados de
estos estudios que los contrarios conforman una unidad de lo escribible para el niño
puesto que los ítems constituyen unidades aislables en el discurso y pueden dar lugar
a una representación aislada para el niño (Reichler-Béguélin, 1990). Estos ítems
léxicos de contrarios están situados en una posición paralela y recíproca que invita
a un acto de comparación, lo que aumenta la atención sobre sí mismos (en el eje
paradigmático, más que los elementos no relacionados y situados en un patrón lineal
sintagmático, según ya había observado Jakobson, 1975). De la misma forma, los
resultados confirman que los contrarios son precozmente comprendidos y usados por
los niños (tal y como sugirieron Blanche-Benveniste y Ferreiro, 1988; Clark, 1993;
Landau y Gleitman, 1985; Murphy y Jones, 2008). La consideración de los contrarios
como “primitivos cognitivos” (Cruse, 1986) sugieren su potencial en las actividades
de aprendizaje del lenguaje tal y como hemos constatado en el análisis de las
secuencias didácticas de nuestros estudios. Asimismo constatamos que los contrarios
forman parte de las relaciones paradigmáticas y expresan el cambio de atención de lo
sintagmático hacia lo paradigmático (Cronin, 2002; Murphy y Jones, 2008; Nelson,
1977) y forman parte de una actividad prototípica de lo escrito, la escritura de listas
(Sepúlveda y Teberosky, 2008).
304
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Siguiendo estas consideraciones los resultados de este estudio demuestran la
facilidad para generar, producir y transferir el conocimiento lingüístico a partir de la
exposición a contrarios y de la productividad en su escritura. Con relación al potencial
de aprendizaje, los contrarios implican una ayuda lingüística para el aprendizaje del
vocabulario puesto que forman un conjunto de ítems emparejados. Como se ha
comentado, los contrarios están situados en una posición paralela y recíproca, lo que
invita a un acto de comparación que aumenta la atención sobre las palabras contrarias
mismas (Clark, 1993).
Sobre el desarrollo de la SD los patrones identificados reflejan que las tareas
encadenadas facilitaron la evolución hacia un análisis más paradigmático de los
contrarios. Esta evolución reposó en un trabajo activo sobre el vocabulario de los
textos y a un trabajo simultáneo y explícito sobre los procesos de lectura y escritura.
Los procesos descritos a través de las SD de visualización, descripción,
interpretación, comprensión, comentarios sobre contrarios, su lectura y su escritura
posiblemente activaron la reflexión metalingüística requerida para promover el
cambio paradigmático descrito por Nelson (1977) en la comprensión de la lengua.
Este cambio se refleja en el dominio de un plano más centrado en el sistema de la
lengua y por ello más metalingüístico y facilitador del aprendizaje inicial del lenguaje
escrito como expusieron Cronin, 2002 y Watson (1995). Como consecuencia, los
resultados demuestran la potencialidad de los contrarios como una unidad productiva
en lo oral y en lo escrito, unidad intrínsecamente generadora de aprendizaje de
vocabulario que se comprende y usa precozmente como demostraron Blanche-
Benveniste y Ferreiro (1988), Clark (1993), Cruse, (1986), Landau y Gleitman
(1985), y Murphy y Jones (2008).
305
Capítulo 5: Discusión y conclusiones
Para concluir este apartado enunciaremos tres ideas transversales y generales
surgidas de las previsiones, análisis y resultados en nuestros estudios:
- La competencia lingüística del niño se consolida como una plataforma que
ayuda a su aprendizaje. Las prácticas educativas iniciales que consideran la
trayectoria evolutiva del lenguaje oral promueven una mayor reflexión,
análisis y consolidación de los aprendizajes de la lengua escrita desde una
perspectiva funcional, dinámica y cognitiva.
- Lo escrito influye en la consideración del significado por parte del niño. Para
comprender esta afirmación hay que tener en cuenta que consideramos lo
escrito no como una representación biunívoca de lo oral.
- La materialidad y permanencia de lo escrito promueve una reflexión del
lenguaje puesto que es lo escrito el que da el modelo para la comprensión de la
estructura del lenguaje.
5.3. Principales aportaciones de la investigación
Además de los argumentos presentados en la discusión a continuación
señalaremos las aportaciones más relevantes de esta investigación. Una de las ideas
principales en esta tesis doctoral es exponer que el incremento cuantitativo y
cualitativo del vocabulario en el desarrollo del lenguaje se consolida a partir del
contacto con lo escrito. Los análisis de los resultados de los tres estudios empíricos
han presentado evidencias sobre algunos aspectos de tipo cualitativo, como la
reorganización léxica en general y el cambio sintagmático hacia lo paradigmático, en
particular. Como hemos argumentado en la introducción teórica, es durante los 4 y 5
años que ocurren la consolidación de la masa crítica y la activación de la
306
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
reorganización léxica (Painter, 1999; Teberosky y Jarque, en prensa) aspectos que
permiten una re-significación de la experiencia para conceptualizarla.
Como aportación relevante de esta tesis doctoral podemos señalar el diseño de
actividades de aprendizaje que integraron estos presupuestos teóricos desde una
propuesta fusionada de los aprendizajes: las relaciones semántico-léxicas como
contenido de aprendizaje cuando se aprende lenguaje y de manera más específica,
cuando se aprende a escribir y leer. Como evidencias que demuestran la relevancia
para llevar a cabo una propuesta de esta naturaleza podemos enumerar por una parte,
las hipótesis que llevan a los niños a elaborar conceptualizaciones en cuanto a la
comparación de formas que representan un mismo significado (en el caso de las
justificaciones para aceptar o no la sinonimia). Por otra, las diferenciaciones gráficas
entre las formas y los significados (en el caso de la hominimia). Por último, hemos
señalado la productividad de contrarios como una unidad escribible y la secuencia de
tareas encadenadas que llevaron a su conceptualización (en el caso de los antónimos).
Dados los argumentos anteriores y los hallazgos señalados, creemos que es
fundamental crear situaciones de aprendizaje que consideren los avances evolutivos
en el lenguaje en función de los aprendizajes del lenguaje escrito. Es evidente que el
contacto con lo escrito permite ampliar la red de relaciones entre palabras y ayuda a
repensar las unidades del lenguaje oral de una manera más reflexiva.
La evidencia de la importancia del léxico nos lleva a sugerir que las
actividades de aprendizaje basadas en el léxico aportarán al desarrollo general del
lenguaje y a la continuidad con el aprendizaje del lenguaje (oral y escrito). Apuntar al
establecimiento de una “masa crítica” con relación al vocabulario y promover una
cierta complejidad gramatical son algunas de esas aportaciones (Bates y Goodman y
307
Capítulo 5: Discusión y conclusiones
Goldberg, 1999). A los 5 años, además de la “masa léxica”, nos encontramos con un
incremento de la complejidad léxica, así las propuestas que hemos mostrado en
nuestros estudios apoyarían ese desarrollo. Una de las evidencias más importantes es
la aportación de lo escrito a esta reorganización léxica a los 5 años. Por una parte,
hemos considerado desde una perspectiva constructivista las especialidades de la
evolución de lo escrito en cuanto a las justificaciones de las situaciones de sinonimia
y homonimia; y, por otra parte, hemos propuesto los contrarios como una unidad
escribible en el aula de clase. Creemos que una propuesta infusionada del aprendizaje
de estas relaciones (aprender vocabulario cuando se aprende a escribir) activa la
interpretación, comprensión y posibilidades de un léxico productivo.
Estas propuestas en que se integra el aprendizaje del léxico y el aprendizaje
del lenguaje escrito están sustentadas por una amplia investigación didáctica en
lengua francesa y en lengua inglesa Por ejemplo Grossman (2011) sostuvo que la
competencia en el léxico es indispensable para el mejor funcionamiento lingüístico y
para afianzar las interpelaciones entre lo oral y lo escrito. Además del aporte en la
reflexión metalingüística que se ha señalado.
Las propuestas para enseñanza de la lengua deberían partir de una perspectiva
evolutiva y partir de la competencia lingüística de los aprendices tal y como concibió
Martinot (2006). También hay evidencia a de una enseñanza en segundas lenguas que
parta de esta consideración. Duvignau (2005) y Gacía-Debanc, Duvignau, Dutrarit y
Ganguees (2009) defienden la combinación entre adquisición y enseñanza.
Simplemente hemos tenido en cuenta el estado propio de los niños entre los 4 y los 6
años y su propio nivel sobre lo escrito para favorecer tareas y propuestas de aula que
permitan la revisión y progresión en cuanto a su competencia lingüística. Siguiendo la
308
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
propuesta de Duvignau (2005), nuestros resultados también apuntan a considerar los
logros de los niños con relación a su desarrollo lingüístico en la enseñanza del léxico
y en una propuesta en red de las relaciones semántico-léxicas.
En nuestros estudios hemos demostrado la productividad de los contrarios, las
posibilidades de comparar lo oral con lo escrito, las posibilidades de ofrecer SD que
permiten avanzar en los significados en el aprendizaje del niño y en su sentido. Y
también hemos profundizado en las propias hipótesis de los niños en los estudios de la
sinonimia y la homonimia.
La conciliación entre líneas teóricas de estudio y metodológicas entre la
adquisición y la enseñanza constituyen también una aportación de este estudio: lo
evolutivo y lo lingüístico en consonancia con la pedagogía y la enseñanza. Es decir,
promover nuevas tendencias en el campo de la didáctica del lenguaje escrito
siguiendo los presupuestos de Fäcke, (2014). Hemos constatado en el estudio 2 y 3 las
aportaciones en el avance pedagógico y en los aprendizajes significativos de los
niños. Por otra parte, la apropiación por parte de las maestras para guiar la
interdependencia de lo escrito y lo oral, y el conocimiento lingüístico desde el punto
de vista más funcional (tal y como constatamos en el análisis e la SD).
El input lingüístico es importante si se consideran las decisiones sobre qué
tipo de material y qué tipo de unidad textual trabajar en consonancia con el nivel
evolutivo del niño. Es decir, pensar, seleccionar e introducir este input con el objetivo
de que el niño lo trate analíticamente y lo transforma en un propio output porque sus
propias producciones son objeto de análisis (en la línea de lo reportado por Hoff,
2003). Nuestros resultados señalan este factor y aportan información sobre su
influencia en la producción, la comprensión, el avance en el aprendizaje.
309
Capítulo 5: Discusión y conclusiones
Con los resultados y la evidencia metodología, estamos en línea con lo que
Painter (1999) ha planteado como continuidad entre el lenguaje oral y escrito. La
autora remarca que los niveles más reflexivos y representaciones del lenguaje se
relacionan con los efectos del lenguaje escrito y las intervenciones del adulto sobre
los textos. La línea de continuidad, descrita por Shiel et al., (2012) subraya el impacto
de la descontextualización del lenguaje, aspecto que también es exaltado en el
encuentro con lo escrito. La descontextualización del lenguaje abordada por Nelson
(1988) dirigía la mirada al uso de un lenguaje más reflexivo y complejo. Creemos que
el diseño de situaciones de enseñanza que mantengan como foco la unidad textual
definida (hiperónimos, sinónimos, contrarios, hiperónimos) agrega valores a esa
continuidad entre lo oral y lo escrito. La tarea de extracción de esas unidades para
aislarlas en listas aportan a la descontextualización del lenguaje y por ende a las
capacidades cognitivas y metalingüísticas.
5.4. Limitaciones y líneas futuras de la investigación
A lo largo de este capítulo hemos destacado los hallazgos más relevantes de
nuestros estudios empíricos y hemos intentado contrastarlos en relación con los
resultados de algunas investigaciones previas. Nos hemos decantado por señalar los
argumentos que contrastan con los principios epistemológicos que sustentaron nuestra
hipótesis principal y predicciones empíricas señalando las interpretaciones más
relevantes en cuanto la influencia de lo escrito en el aprendizaje de las relaciones
semántico-léxicas estudiadas. No obstante, al lado de estas aportaciones y avances, es
imprescindible mencionar las principales limitaciones surgidas y ofrecer nuevas
formas de indagación y metodologías para abordarlas. Se pueden señalar algunas
310
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
carencias de la investigación a un nivel general y también al interior de cada estudio
emprendido. Uno de los aspectos generales a mencionar es que la investigación
general planteó estudios diferenciados a través de dos fases empíricas. Esta decisión
metodológica, aunque facilitó el abordaje y especialización en cada estudio, sesgó de
alguna manera tener una visión de conjunto sobre las relaciones semántico-léxicas y
sobre el conjunto de participantes estudiados. Un estudio posterior debería considerar
un sólo grupo de participantes para generar una interpretación evolutiva más ajustada.
Además, las preguntas de indagación tendrían que considerar una mirada más
integradora de las relaciones semánticas y las influencias de lo escrito desde el punto
de vista metodológico. Esto es, un diseño que tenga en cuenta la inmersión de los
participantes en propuestas que tengan en cuenta de manera simultánea el aprendizaje
de las diferentes relaciones de comparación, diferenciación, oposición y
categorización de las situaciones semántico-léxicas.
Estas decisiones asegurarían las evidencias en cuanto la perspectiva de
continuidad y discontinuidad en el desarrollo del lenguaje y el aprendizaje del
lenguaje escrito. Otro aspecto a comentar es que los estudios comportaron un tiempo
prolongado de realización, por lo que la posibilidad de plantear un marco
metodológico longitudinal hubiera podido concretarse. A continuación señalaremos
algunas limitaciones en cuanto a cada uno de los estudios realizados.
Con relación al primer estudio, la tarea de homonimia se concretó en una
situación de traducción para el niño y a partir de allí pudimos estudiar la comparación
y la diferenciación que el niño elaboraba en base a sus propias producciones. Sin
embargo, encontramos que en esta tarea no llegamos a contrastar si el niño aceptaba
la situación semántico-lingüística que implica la definición clásica de esta relación
311
Capítulo 5: Discusión y conclusiones
semántico-léxica (referentes que contrastan en significado apareados con una sola
palabra) dentro de cada una de las lenguas, la escolar y la familiar. Efectuamos un
estudio previo en relación con la aceptación de homónimos en la lengua familiar pero
los resultados no fueron incluidos en este informe puesto que la tarea presentó
problemas de planteamiento en su complejidad (se encontró que todos los niños
supieron resolver la tarea y no hubo ninguna evidencia para diferenciar las
respuestas). Los resultado de la tarea tal y como se ha presentado en el capítulo
empírico arrojó información sobre las diferenciaciones en lo escrito, pero nos dio
poca información sobre la comprensión general de la situación de homonimia.
Sobre los estudios de contrarios, advertimos que no tuvimos en cuenta el nivel
de conceptualización de la escritura como variable de agrupación tal y como lo
efectuamos en el primer estudio. Como una variable descriptiva en el Estudio 3,
recogimos que la mayoría de niños eran alfabéticos. Sin embargo, como se trató con
un grupo pequeño de participantes no consideramos esta variable como fundamental
en nuestros análisis. En contrapartida, en nuestros resultados nos centramos en las
producciones de contrarios y en la diferenciación entre la condición oral y la
condición escrita. Por otra parte, podemos señalar que el lapso entre las tareas
individuales de producción de contrarios previas y posteriores a la SD fue extenso y
no se controlaron otras influencias en el aprendizaje del vocabulario como las
experiencias de aprendizaje incidentales. Otro aspecto a considerar es la pertinencia
de incluir un grupo escolar equivalente que no recibiera ningún tipo de intervención
en el aula. Si el objetivo fuese comparar y estudiar el impacto de secuencias
didácticas determinadas y aportar a la investigación educativa en este sentido debería
poder incorporarse este tipo de investigación más comparativa y que aquí no se ha
312
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
resaltado dadas las condiciones del diseño del estudio.
Una línea futura de investigación se concreta en el interés de hacer más visible
la relevancia del desarrollo del lenguaje en las prácticas educativas escolares. Seguir
repensando los vínculos con los contenidos de aprendizaje y los aspectos evolutivos
es una línea abierta para concretar las prácticas de aprendizaje del lenguaje escrito
como contexto para que los niños progresen en las capacidades de comunicación y
lenguaje oral. Siguiendo esta orientación, también abogamos por investigaciones que
tengan en cuenta el carácter global de los aprendizajes en contra de una
compartimentación del conocimiento. Es un hecho que a través de nuestros estudios
hemos aportado información específica con relación al desarrollo del léxico y de la
interdependencia entre lo oral y lo escrito. Sin embargo, nuestro recorrido en la
investigación a través de los años en que se ha desarrollado esta tesis doctoral y el
conocimiento acumulado, nos hacen pensar en preguntas de investigaciones basadas
en el contexto educativo escolar como propicio para indagar la relación entre
desarrollo y aprendizaje. Los hallazgos de nuestros estudios basados en el diseño nos
ha llevado a repensar la transversalidad de los contenidos manteniendo la mirada en
que en el lenguaje reposa el núcleo de los aprendizajes. En concreto, para futuros
diseños de estudio apostamos por indagar preguntas de investigación en el área de la
educción inicial en las que se señale la integración de lo escrito y del lenguaje oral en
interacción con otros conocimientos más allá de la lengua.
Otra limitación que debemos señalar es la escasa revisión que realizamos
sobre los estudios sobre bilingüismo y aprendizaje del lenguaje. Dado que la
población estudiada en nuestro primer estudio obedecía a una caracterización
específica sobre su origen y su lengua familiar (niños y niñas de origen inmigrado o
313
Capítulo 5: Discusión y conclusiones
inmigrados) los estudios se hubieran enriquecido con la elaboración de argumentos
surgidos de los estudios basados en el bilingüismo y bi-dialectalismo. Por otra parte,
en términos metodológicos los estudios de la segunda fase empírica hubieran
permitido un abordaje más profundo en relación con el análisis de las secuencias
didácticas basándonos en los principios metodológicos de la concepción
constructivista del aprendizaje y la enseñanza escolar. En futuras investigaciones
consideraremos estos dos aspectos por lo que los propios análisis y resultados
señalados en nuestros estudios han generado cuestiones relevantes en esa línea.
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341
Referencias
342
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Anexos
343
Anexos
344
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
ANEXO 1. Ejemplo de entrevista – Situación sinonimia – Estudio 1
Juan (Ceip xxxxx – Educación Infantil 3er curso - 5 años)
ENTREVISTADOR NIÑO/A CONTEXTO Interpretación
Qué es esto? (Coche) Un coche con cuatro
ruedas que tiene
cuatro asientos
El nombre que tiene También carro Conoce N2
en Col es “carro” y en
Ecuador tú sabes cómo
le dicen
Coche y carro es lo Es diferente Oral No
mismo? acepta
En qué es diferente? En el color
El coche de qué color Del color que sea,
negro, gris, de lo que
quieras
Pero dime, coche y Es diferente
carro es lo mismo?
Por qué? Porque no tienen el
mismo nombre
Ah, tienen nombres No, carro no
distintos, pero dime, a
esto le puedo llamar
“coche” y “carro”?
Por qué? Porque no es un
carro, es un coche
Y cómo es un carro? Es así, pero es largo (señala foto)
Y tienen ruedas
redondas es un poco
grande
Pero recuerdas que yo Bien
te dije que en
Colombia le llamamos
carro, qué te parece?
Puede ser? No sé, puede ser que
sí
¿qué pone aquí? Ca-ca
<COCHE>
Vamos a leerlo juntos, Co-che, esta es la /ch/
co-che
Aquí se puede leer No No se puede
“carro” leer N2
Por qué? Porque no pone
MOVING WORD
345
Anexos
Si lo pongo aquí está Está mal Escrito no
bien o esta mal? acepta
<CARRO>
Por qué? No sé…. Porque…. Duda, acepta
Mmm porque carro es
un… ee.. cómo decir?
Me parece que coche
y carro es lo mismo
Es lo mismo? No sé
Pero qué te parece que Carro… bien
iría bien o mal?
Y si lo pongo aquí? Bien
<COCHE>
En los dos? Sí
Dónde lo ponemos? No sé.. donde tú
quieras
Tú qué piensas? Señala <CARRO> Acepta
después de
etiquetas
Y aquí también va Sí
bien <COCHE>
Por qué va bien con Carro.. tienen la /c/ y Va de fonema en
estos dos? la /c/ y hay una o y fonema en cada
una o y esto es un /r/ nombre
y /o/ y esta es una /ch/
Y por qué dos Porque los coches y
nombres para este los carros algunos se
mismo? llaman así igual
¿qué es esto? (patata) Una patata
El nombre que tiene Como papá…. y aquí No conoce
en Col… le dicen patata N2
Y patata y papa es lo No
mismo?
Por qué? Porque no suena igual
Cómo suena? Porque primero patata
y pa-ta-ta, pues sí
Patata y papa Es verdad, porque Acepta
pero el nombre de la
papa es… tiene… dos
nombres no más
Cuáles son? La papa y la patata
Son lo mismo? Son lo mismo? Sí
Qué pone aquí? Patata
<PATATA>
Y ahí puedo leer No No se puede
346
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
“papa”? leer N2
Si lo pongo aquí está Bien
bien o esta mal?
<PATATA>
Y aquí? <PAPA> Sí
Dónde lo dejamos? Aquí <PATATA>
Y lo podemos dejar en Con los dos Escritura
el medio o sólo con acepta
uno?
Por qué? Porque son la misma
patata. Patata y papa
Le puedo decir de las Pues sí
dos maneras?
Qué es esto? Un plátano
Quieres saber cómo se Ba-ba…ba-ba…
le dice en Col?
Ba qué? Banana Conoce N2
Y por qué sabes? Porque aquí también
de dice… yo también
lo digo
Quién lo dice? Los de Ecuador, mi
mamá también lo dice
Plátano y banana es lo Pero del color sí Oral acepta
mismo?
Y en qué son En el nombre
diferentes?
Cuántos nombres Dos
tiene?
Se puede tener dos Pues sí
nombres?
Qué pone aquí? Ba na… plátano No se pude
<PLATANO> leer N2
Y aquí? <BANANA> banana
Dónde lo dejo? Pues en el medio
Por qué? Pues para que suene Escritura
que son los dos… acepta
para que son… son
banana y plátano
Qué es esto? Una pizarra
<Pizarra>
Sabes cuál es el (gesto de No conoce
nombre en Col? negación) N2
347
Anexos
Se llama… se
llama… ya no me
acuerdo, porque antes
estaba con mi mamá
Carmen que está en el
Ecuador y ahora me
vine para acá a este
país. Me vine para
acá porque mi papá y
mi mamá me dijeron
que viniera para acá.
Se llama “tablero” No Oral no
tablero y pizarra es lo acepta
mismo?
Por qué? Porque tablero y
pizarra no es el
mismo nombre
No, son nombres Pues sí
distintos pero a esto yo
le puedo llamar
tablero? (señalo foto)
Y pizarra? Pizarra? Sí
Por qué? Por las dos
Las dos qué? Porque suena del
mismo.. del.. mismo
Del mismo qué? Del mismo dibujo y
los nombres
Cuántos nombres Dos Acepta
tiene?
Y eso se puede? Sí
Por qué? Porque hay en
muchas clases
muchas pizarras y
aquí se puede llamar
como alguien
quiere…
Y si yo le digo a la No sé, porque no sé
profe Teresa voy a de qué país es…
escribir en el tablero,
ella me entiende
Qué tenemos aquí? Pi-za-rra No se puede
<PIZARRA> leer N2
Y aquí? <TABLERO> Ta-ble-ro
Dónde lo pongo? En el medio Escritura
Acepta
O lo dejamos sólo en En uno
un sitio?
348
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
En cuál? En este Señala No acepta
<TABLERO>
En dónde en el medio En este
o en este?
Y si lo pongo en el Porque son la misma Acepta
medio? pizarra, aquí pone pi-
za-rra y aquí pone ta-
ble-ro
349
Anexos
ANEXO 2. Ejemplo de entrevista – Situación homonimia – Estudio 1
María (Ceip xxxxx – Educación Infantil 3er curso - 5 años)
E: María, la Teresa me dijo que tú sabías muchas cosas en catalán y que me podías ayudar en una cosa
que estoy aprendiendo. ¿Recuerdas que yo te dije que no era de aquí?
M: de Colombia!
E: y tú de dónde eres?
M: de Colombia
E: de Colombia! Mira que yo llegué hace muy poco entonces yo casi no sé catalán, me estoy
aprendiendo unos nombres de animales, y yo creo que tú me puedes ayudar a aprenderme unos. Esta
semana me he aprendido dos nombres de animales, mira aquí tengo los dibujos. Me sé éste (enseñando
dibujo de mariposa) que en castellano es “mariposa” y en catalán es “papallona” (énfasis). Vamos a
hacer una lista de lo que me sé (anoto en hoja A4 primero “mariposa” y abajo “papallona) “mariposa”
en castellano y “papallona” en catalán. Mira también me sé éste (enseñando imagen de vaca) que es
“vaca” en castellano y “vaca” en catalán (escribo en la hoja A4).
M: vaca
E: mira que yo me quiero aprender otros nombres de animales, entonces yo te muestro el dibujo del
animal y yo te digo en castellano y tú me dices en catalán, vale? Mira éste (enseño dibujo oso) “oso”
M: os
E: ah! Me lo quieres escribir? Primero en castellano como en la lista
M: oso… en castellano (escribe OSO y OS)
E: y este Lobo?
M: lop
E: lop?
M: llop
E: cómo lo digo? Lop?
M: llop
E: escríbemelo como antes, primero en castellano
M: (escribe LOVO) lobo
E: y en catalán cómo es?
M: (escribe LLOP) llop …
M: pe-rri-to (Ae-ON-C) pe-rri-to
E: sabes muchas cosas, mira, ayúdame ahora con este “mosca”
M: mosca
E: cómo es en catalán?
M: mosca!
E: igual?
M: una mosca!
350
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
E: así es en catalán! escríbelo en castellano primero
M: (escribe UN AMOSCA)
E: qué pone ahí?
M: una mosca
E: en qué está en castellano o en catalán?
M: en castellano
E: escríbemelo en catalán
M: (escribe UN MOSCA)
E: qué pone ahí?
M: una moshca
E: léelo con el dedito…
M: un… mosca. Un mosca
E: está bien?
M: (añade A)
E: y arriba?
M: Una mosca
E: y cuál es en catalán y cuál en castellano?
M: en castellano (la de arriba) y en catalán (abajo)
E: mira, ahora este “foca”
M: foca y en catalán foca (la a más abierta)
E: escríbelo en castellano
M: (escribe UNA FOCA)
E: Y en catalán?
M: (escribe MUSCETA)
E: qué pone?
M: Una musquet ta
E: esa es para mosca o para foca?
M: ay!!! Foca!!! (como admitiendo error) (tacha E de MUSCETA)
E: para mosca o para foca?
M: para foca
E: y musquet qué es?
M: musquet
E: foca, escríbelo en catalán… a ver cómo es
M: (escribe MOSCA)
E: qué pone ahí?
M: mosca
E: y foca?, escribe foca
M: ya está!!! (se ha despistado y señala MOSCA)
351
Anexos
E: léelo
M: ay! Otra vez me he equivocado
E: escribe en catalán foca
M: (escribe FOCA)
E: ya? Se dice así? Ya está?
M: sí
E: y mosca cómo le digo en catalá, musquet?
M: musquit!!!
E: escríbemelo
M: (escribe MUSCIT)
E: y cómo le digo en catalán a foca?
M: una fuqueta!
E: escríbelo
M: (escribe UN AFUCETA)
(Al final para Mosca produce MUSCIT y para FOCA, UN AFUCETA)
352
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
ANEXO 3. Ejemplo de entrevista – Situación de contrarios – Estudio 3
Listado espontáneo de contrarios modalidad oral y escrita – Antes de la secuencia
didáctica
Joana (Ceip xxxxx – Educación Infantil 3er curso - 5 años)
E: Ara el que es tracta es que si e dic per exemple que la sopa és calenta el gelat és?
J: Fred
E: Si jo em vaig a dormir per la nit m’aixeco pel?
J: Dia
E: Llavors tu saps més d’aquest exemples, per exemple un altre seria a dalt un altre seria?
J: A baix
E: Tu en saps més d’aquests com els que he nit, fred, calent, a dalt, a baix, dia... nit..
J: mmm
E: No saps més?
J: --
E: Per exemple, mmm quins podien ser? Això es tou i això?
J: Dur
E: Veus com ens saps! Quins més podríem dir, a veure per exemple, digués un.
J: L’anell és una joia i la radio
E: L’anell és una joia i la radio, vale, i un altre quins podrien ser? Per exemple la sopa és
calenta i el gelat és fred, un altre exemple era m’en vaig a dormir per la nit i m’aixeco pel dia,
l’anell és una joia i la radio, quins altres exemples sabem? Quins podríem dir?Vinga pensem
més exemples això és curtet i això és??
J: Llarg
E: Veus com o saps!!Ara pensa en algun més.
J: --
E: Això que vol dir, que son coses que de vegades diuen al reves, no? Alt baix? S’assemblen
alt baix?
J: No
E: No s’assemblen. Per què creus tu que no s’assemblen?
J: Perquè a dalt és als sostre i baix el terra
E: Molt bé! Quins altres exemples tens que no s’assemblin? Que son diferents.
J: --
E: Mira farem una cosa els escriurem a veure si ens recordem de més, els escriurem en una
llista. Tu saps fer llistes?
J: Si
E: Doncs farem una llista amb els que hem dit, els escriurem d’acord, on comencem a
escriure al paper?
J: Aquí (senyala al paper)
E: quin em dit el primer? Era calent no?
J: Si
E: D’acord, doncs escriurem a escriure.
J: (comença a escriure al paper)
E: I l’altre era?
J: Fred
E: Doncs escriurem
J: (els escriu)
E: Quins altres em dit?
J: Alt i baix
E: On els escriurem aquests? Aquí a baix? O separats?
J: (els escriu)
E: I l’altre?
353
Anexos
J: (escriu baix)
E: Quins altres?
J: Anell és una joia i la ràdio no
E: On els escrivim?
J: (els escriu)
E: Vols escriure aquí a baix?
J: (continua escrivim)
E: Molt bé, saps algun altre exemple d’aquests? La radio, l’anell...
J: Llarg i curt
E: Ah!!on ho posem, aquí a baix?
J: (escriu llarg i curt)
E: Molt bé! I un algun altre dels que hem dit? O un altre nou?
J: --
E: Doncs fem una cosa posem el teu nom perquè sàpiga que això es teu. Ja estem.
354
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
ANEXO 4. Ejemplo de transcripción de la entrevista – Situación contrarios –
Estudio 3
Listado espontáneo de contrarios modalidad oral y escrita – Después de la secuencia
didáctica
Joana (Ceip xxxxx – Educación Infantil 3er curso - 5 años)
Condición Oral
Quins contraris saps?
Entre contra
Avall abaix
Dentre fora
Primer Ultim
Endavant enderrera
Fort déb
Gras prim
Ràpid Lent
Nou Vell
Donar Rebre
Alaire Aterra
Content Trist
Llarg Curt
Condición escrita
Ara escrivírem els contraris que saps
Ràpid lent
Content Trist
Gras prim
Enlalaire Aterra
Entre Contra
Primer Ultim
Donar Rebre
Nou Vell
Obrir Tancar
Fort Débil
355
Anexos
ANEXO 5. Ejemplo de escrituras
Tarea de escritura – Estudio 1
Escritura presilábica
Aaron (Ceip xxxxx) - Educación infantil 2º curso - 4 años
Aaron ha escrito con ayuda: “pez”, “perro”, “mariposa” “jirafa” y su nombre propio
356
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Tarea de escritura – Estudio 1
Escritura de transición de silábica alfabética a alfabética
Elisa (Ceip xxxx) - Educación infantil 3er curso – 5 años
Elisa ha escrito: “pez”, “perro”, “jirafa”, “mariposa”, “la mariposa vuela”, “el perro
come huesos”.
357
Anexos
Situación de homonimia intralengua – Estudio 1
Pablo (Ceip xxxx) Educación Infantil 2º curso – 4 años
Pablo, con escrituras silábicas, ha producido escrituras en pareja tanto para catalán
como para castellano: “foca”, “oso”, “lobo”, “mosca”. En todos los casos diferencia
escrituras con variación de letras.
358
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Situación de homonimia intralengua – Estudio 1
Elena (Ceip xxxx) Educación Primaria 1º curso – 6 años
Elena, ha escrito con escrituras alfabéticas, tanto para castellano como para catalán:
“foca”, “oso”, “lobo”, “mosca”. En todos los casos diferencia escrituras con
disminución de letras para catalán.
359
Anexos
Situación de homonimia intralengua – Estudio 1
Allison (Ceip xxxx) Educación Primaria 1º curso – 6 años
Allison, ha escrito con escrituras alfabéticas, tanto para castellano como para catalán:
“foca”, “oso”, “lobo”, “mosca”. En el caso de “mosca” realiza una diferenciación
léxica.
360
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Situación de homonimia intralengua – Estudio 1
Johnny (Ceip xxxx) Educación Infantil 3er curso – 5 años
Johnny, con escrituras en transición de silábica alfabética a alfabética, ha escrito en
pareja tanto para castellano como para catalán: “foca”, “oso”, “lobo”, “mosca”. Desde
el segundo caso, Johnny diferencia las dos escrituras aplicando una estrategia basada
en el cambio morfológico “osito”, “lobito”, “mosquita” para catalán.
361
Anexos
Situación de contrarios – Estudio 2
Ejemplo de listado de contrarios
Mario (Ceip xxx) – Educación Primaria 2º Curso – 7 años
362
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Situación de contrarios – Estudio 2
Ejemplo de listado de contrarios
Laia (Ceip xxx) – Educación Primaria 2º Curso – 7 años
363
Anexos
Situación de contrarios – Estudio 2
Ejemplo de listado de contrarios en pareja
Laia - Gerard (Ceip xxx) – Educación infantil 3er curso – 5 años
364
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
Situación de contrarios – Estudio 2
Ejemplo de lista escrita después de la secuencia didáctica
Laia (Ceip xxx) – Educación Primaria 1er Curso – 6 años
365
Anexos
ANEXO 6. Ejemplo de transcripción de la secuencia didáctica – Estudio 3
Inicio de la secuencia didáctica – sesión 1
Clase de Educación infantil – 3er curso – 5 años
M: què tenim aquí?
Maria: dues vaques
M: dues vaques, i què els hi passa a en aquestes vaques? Com estan aquestes vaques?
Lucas: una esta lluny i una esta a proa
M: una esta lluny i una esta a proa, quina és la que esta lluny?
Teresa: aquella
M: i quina és la que esta a proa?
Lucas: aquesta
M: aquesta d’aquí, eh. Anem a veure si és veritat això…què posa aquí?
Teresa: a, p, r, o, p…
M: què posa aquí? Sole què posa?
Soledad: a…
M: Maria què posa?
Maria: a…proa…
M: què posa?
Maria: a proa i lluny
M: proa i lluny, llavors està una vaca lluny i una altra a proa?
Teresa: sí
M: sí, és el que havíem vist eh. Anem a veure, i en aquest dibuix?
Lucas: una gallina
M: una gallina, què més hi ha?
Lucas: pollets i un ou que no s’esta obrint
M: molt bé i què podem dir de aquest dibuix? Així com a la vaca hem dit a proa i
lluny perque una vaca estava a proa i l’altra estava lluny, aquí què podríem dir?
Teresa: que la gallina és gran i els pollets són petits
M: molt bé, podríem dir, la gallina gran i els pollets petits. Llavors, quines paraules estaríem
dient?
366
El aprendizaje de las relaciones semántico-léxicas desde una perspectiva integradora del lenguaje
ANEXO 7. Ejemplo del análisis de la secuencia didáctica – Educación infantil – 3er curso – 5 años - Estudio 3
Sesión 1
367