CONSTRUCTIVISMO
El constructivismo nació a finales de los años ochenta, en el marco del denominado tercer
debate de las Relaciones Internacionales (entre el neorrealismo y el neoliberalismo
institucional) y del cuarto debate (entre el positivismo y el reflectivismo). En el tercer
debate, el constructivismo se puede presentar como una alternativa a las dos posiciones
dominantes; y en el cuarto debate, como un posicionamiento intermedio entre las teorías
racionalistas o bien como una corriente reflectivista moderada.
El constructivismo es la disciplina que plantea una estructura, dentro del sistema
internacional se relaciona con los intereses de los actores.
Las teorías de las Relaciones Internacionales plantean las estructuras normativas acerca
del comportamiento adecuado o el que debería ser al contexto de la sociedad.
Estos conocimientos se reflejan en las reglas o las leyes que dan forma a una la
identidad nacional y a la vez determinan el comportamiento de los actores en el terreno
internacional, creando un orden social e instituciones que guían el comportamiento de los
actores. Los estados ponen en práctica estas reglas de comportamiento en sus relaciones
exteriores y con ello hacen posible la existencia de las estructuras. Del mismo modo,
cuando un Estado es influido en sus acciones, las estructuras normativas afectan su
identidad y sus intereses, lo cual sucede bajo una constitución mutua.
Las teorías antecedentes al constructivismo son el neorrealismo y neoliberalismo; el
argumento realista promulga la disciplina, centrada en el uso del poder de los estados,
manteniéndolo en un sentido militar y económico. Desde esta perspectiva, la guerra era el
principal medio para ejercer y mantener ese poder.1
Por su parte, la perspectiva del liberalismo propone que el Estado tiene la responsabilidad
de establecer la paz por medio de la diplomacia y otros recursos políticos. La teoría liberal
apunta que la guerra debe ser utilizada únicamente como última medida o descartarla en
tanto sea posible. El argumento básico del liberalismo es que los individuos buscan la paz
por medio de las relaciones mutuas y utilizan la diplomacia como medio para preservarla.
Por esta razón, es necesaria la presencia de agentes externos que velen por la seguridad
de manera internacional. Estas perspectivas teóricas entraron en conflicto cuando sus
postulados fueron incapaces de explicar los nuevos fenómenos que la realidad
internacional presentaba. El fin de la Guerra Fría y la forma pacífica como éste fue
logrado constituía un nuevo fenómeno ante la sociedad. Este hecho representó la nueva
visión de las Relaciones Internacionales por parte de política, económica y social,
señalando el inicio de un nuevo enfoque de análisis de la realidad internacional “el
constructivismo”.
Las sociedades están en constante cambio, al mismo tiempo que mantienen relaciones
directas o indirectas con otros Estados. Por medio de las interacciones las sociedades
crean y transforman sus recursos inmediatos generando sus propios intereses. Uno de
1
El poder es la habilidad de hacer que alguien haga algo que de otra manera no esta dispuesta hacer.
los objetivos del constructivismo es entender los estados a partir del sistema internacional,
para lo cual recurre a diversos métodos: comparativos, análisis de contenidos o
representaciones estadísticas.
Este enfoque reflexivo sobre los acontecimientos históricos del medio internacional
genera un aspecto de su análisis en la conformación mutua de las estructuras sociales y
los actores internacionales. La construcción de lazos sociales permite que los miembros
perciban similitudes y así puedan mantener objetivos conjuntos para beneficio a nivel
global.
Los estados definen su papel en el escenario internacional por medio de esas
interacciones desde el establecimiento de alianzas, basadas en intereses e identidades
complementarias o compartidas, hasta la formación de instituciones que legitiman la toma
de decisiones al interior y exterior de las fronteras, por medio de la estabilidad que los
entendimientos intersubjetivos propician.
La identidad y el interés, si bien han sido elementos aportados por perspectivas teóricas
clásicas de las Relaciones Internacionales, con el constructivismo toman un nuevo sentido
al plantearlo como un proceso complejo y creado con posiciones resultantes de las
interacciones, no solamente entre los actores sino también con el medio mismo. Es decir,
la capacidad de negociación de los estados retoma otras posiciones que las
tradicionalmente aportadas por las teorías clásicas. El conocimiento es una construcción
del ser humano, cada persona percibe la realidad, la organiza y le da forma de
constructos.
En el constructivismo, los elementos estudiados por las Relaciones Internacionales son
construcciones sociales. Por ello es imprescindible considerar las percepciones humanas
(basadas en la historia, la cultura, las relaciones de poder…) para entender la realidad.
Así llegamos a una segunda idea básica del constructivismo: lo inmaterial (ideas,
identidades, intereses…) es más importante que lo material. Lo material solo se puede
entender a través de los conocimientos. Tales conocimientos son denominados
«significados intersubjetivos» porque ubicándose en «lugares compartidos» (memorias
colectivas, conceptos compartidos, interpretaciones colectivas, procedimientos,
instituciones…) no son solo una suma de creencias individuales, sino que «tienen vida
propia». De hecho, para los constructivistas, no existe una realidad objetiva independiente
del significado y acción humana. Los seres sociales no pueden ser separados del
contexto que conforma quiénes son.