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Estructura y Temas del Libro de Job

El libro de Job presenta la historia de un hombre bueno llamado Job que sufre grandes pérdidas y enfermedad a pesar de su fidelidad a Dios. Tres amigos visitan a Job para consolarlo pero afirman erróneamente que está sufriendo por haber pecado. Job rechaza esta idea y exige una explicación de Dios. Al final, Dios habla con Job y lo reprende por cuestionar lo incomprensible. Aunque el sufrimiento de los justos es un misterio, Job acepta humildemente la soberanía de D
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Estructura y Temas del Libro de Job

El libro de Job presenta la historia de un hombre bueno llamado Job que sufre grandes pérdidas y enfermedad a pesar de su fidelidad a Dios. Tres amigos visitan a Job para consolarlo pero afirman erróneamente que está sufriendo por haber pecado. Job rechaza esta idea y exige una explicación de Dios. Al final, Dios habla con Job y lo reprende por cuestionar lo incomprensible. Aunque el sufrimiento de los justos es un misterio, Job acepta humildemente la soberanía de D
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LIBRO DE JOB

ESTRUCTURA DEL LIBRO


El libro de Job presenta tres pequeños fragmentos en prosa (caps. 1-2; 32. 1-6;
42. 7-16); el resto del libro está escrito en forma poética

En este libro se cuenta la historia de un hombre bueno, honesto y fiel a Dios. Por
una sugerencia que Satanás le hace a Dios, Job pierde de un momento a otro sus
riquezas, sus hijos e hijas, y es víctima de una dolorosa y horrible enfermedad de
la piel

Tres amigos visitan a Job para consolarlo. Sus diálogos poéticos, intentan explicar
tanta desgracia y afirman que Job está sufriendo por haber pecado. Pero Job
reacciona contra esa opinión y afirma que siempre ha sido un hombre bueno y
honesto. En ese estado de angustia y de duda, Job llega a desafiar a Dios. Le exige
una explicación para sus sufrimientos, pues desea ser aceptado por Dios y ser
considerado por los demás como un hombre bueno y correcto.

Los diálogos que Job mantiene con sus amigos, en una serie de tres, aparecen en
los caps. 3-31: el primer diálogo, en los caps. 3-14; el segundo diálogo, en los caps.
15-21; el tercero, en los caps. 22-27.

La primera serie de diálogos (caps. 3-14) comienza con la queja de Job (cap. 3). En
seguida cada amigo habla: Elifaz (caps. 4-7), Bildad (caps. 11-14) y Zofar (caps.11-
14), y Job da respuesta a cada uno de ellos.

En su segunda serie (caps. 15-21), los diálogos son menos extensos. Los amigos
dialogan con Job hablando en el mismo orden de la primera serie: Elifaz (caps. 14-
17), Bildad (caps. 18-19) y Zofar (caps. 20-21).

En la tercera y última serie de diálogos (22.1-27.30), Job y sus amigos hablan en


este orden: Elifaz (22.1-30), Job (23.1-24.17), Zofar (24.18-25), Bildad (25.1-6);
Job (26.1-4): Bildad (26.5-14), Job (27.1-12), Zofar (27.13-23).

En el cap. 28, aparece un elogio a la sabiduría e, inmediatamente después, la


defensa final de Job (caps. 29-31)

Después, entra en escena un cuarto sabio, más joven que los tres amigos de Job,
llamado Eliú (caps. 32-37). De Eliú no se dice nada al comienzo ni al final del libro.
Job tampoco le da respuesta. Eliú no dice nada nuevo, y da la sensación de que, con
su aparición en escena, el autor del libro tiene el propósito de mostrar cuán falsas
e inadecuadas son las explicaciones dadas a los problemas del sufrimiento humano.
Sigue, entonces, un diálogo entre Dios y Job (caps. 38.1-42.6), en el cual Job habla
muy poco (40.3-5; 42.1-6). Dios no discute con Job acerca de los problemas del
sufrimiento humano, sino que habla acerca de su propia sabiduría y de su poder.
Finalmente, Job se arrepiente de haber usado palabras duras y violentas contra
Dios, fruto de su ignorancia.

En la parte final de la historia Dios reprende a los amigos de Job por no haber
entendido la razón de su sufrimiento y por haber defendido ideas erradas acerca
de Dios. Entonces Dios cambia la situación de Job y lo bendice más que en el inicio
de la historia.

AUTOR Y FECHA
El autor de este libro es desconocido, De él sabemos tres cosas: que era un
israelita, que vivía fuera de la tierra de Israel y que pertenecía a la clase de
hombres sabios.

El libro no suministra indicios muy definidos. En la tradición menciona a Moisés


como el autor. Las sugerencias en fecha van desde los tiempos postexílicos
(llegando hasta III A.C.) a los tiempos patriarcales (siglo XVI A.C.). Algunos lo
han ubicado en días de Salomón (siglo X A.C.).

No sé sabe cuándo fue escrito el libro. Algunos estudiosos piensan que pertenece
al período de los patriarcas (entre 1900 y 1800 a.C.); no obstante, la mayoría lo
ubica en el siglo V a.C. (entre 500 y 400).

PROPÓSITO DEL LIBRO


El Libro de Job, poético en gran parte, presenta la angustiosa lucha con el
antiquísimo problema de por qué sufren los justos. Job mismo es un justo, pero
padece casi toda la gama de la desdicha, al perder salud, familia y bienes
materiales. Sus cuatro amigos discuten con él las razones de sus padecimientos.
Le sugieren como causas el pecado, la hipocresía, la mentira, el orgullo, la
perversidad general. Pero Jehová no acusa a Job de perversidad alguna como causa
de sus tribulaciones; lo que afirma es que el hombre finito no es capaz de conocer
ni comprender los caminos del infinito Dios. El libro concluye haciendo notar que
precisamente al pasar por su terrible aflicción, penetra en una más rica
experiencia de Dios. La tribulación ha sido una prueba y no un castigo.

TEMA PRINCIPAL
En sus discursos, los amigos de Job reflejan el pensamiento típico de aquellos
tiempos, según el cual, el sufrimiento es siempre el resultado del pecado. Si Job
sufría, es porque había pecado. La justicia de Dios, decían ellos, se manifiesta en
que él castiga a la gente mala, pero cubre de bendiciones a la gente buena. La ley
lo enseñaba, lo mismo que los sabios y también los profetas.

Job también creía en la justicia de Dios. Pero, según su modo de pensar, Dios
estaba siendo injusto con él. Job no merecía ser castigado, pues era un hombre
perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado de mal. Por otro lado, en otras
partes del AT se registran quejas por una aparente injusticia de Dios, cuando Dios
deja de castigar a las personas que han cometido maldades.

El autor del libro de Job piensa que no siempre el principio de retribución divina
se aplica a los casos de sufrimiento humano. En general, es verdad que las personas
malas son castigadas por causa de sus pecados y que las personas buenas reciben
bendición de Dios, pero ese principio no explica todos los casos de sufrimiento que
hay en el mundo. No siempre las personas pagan aquí, en el mundo, por sus pecados
y no siempre las personas buenas son recompensadas en este mundo con
bendiciones y prosperidad. En sus respuestas a Job, Dios pone fin el asunto cuando
dice que la sabiduría de los seres humanos es muy limitada para comprender los
caminos de Dios, así como su sabiduría y su poder.

Ni Job ni sus amigos sabían que los sufrimientos de Job estaban siendo causados
por un desafío que Satanás le había propuesto a Dios. Satanás dice que Job es fiel
a Dios porque vive en la prosperidad y está cubierto de bendiciones, pero si le
sucediera desgracias y sufrimientos, maldeciría a Dios. Y le corresponde a Satanás
probar si la fidelidad de Job es o no cuestión de interés propio. Job pasa la prueba
y no maldice a Dios. Después, en el diálogo de sus amigos, Job le reclama a Dios,
pero al final se arrepiente y vuelve a confiar enteramente en él.

La soledad del sufrimiento y la sensación de ausencia de Dios atormentan a Job.


A pesar de haberse revelado contra Dios, él ansía encontrarlo y tener
comunicación con él. Esa esperanza se cumple al final. La soledad de Job trae al
cristiano el recuerdo de la figura solitaria y desesperanzada del Siervo, el Hijo
de Dios, que en la cruz sufrió por nosotros y cargó sobre sí el peso de los pecados
de todos nosotros. En el desamparo de la cruz, y mientras experimentaba la misma
angustia del salmista, Jesús gritó en voz alta: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has
desamparado?

El sufrimiento de las personas buenas es un misterio. Los amigos de Job pensaban,


erróneamente, que él sufría porque había pecado, tal vez en secreto, y que el
resultado era el castigo divino. Job, por su parte, pensaba que, en su caso, Dios
estaba cometiendo una injusticia. Pero, en las respuestas de Dios a Job, el autor
del libro hace evidente que la sabiduría y las acciones del Dios Todopoderoso no
pueden ser comprendidas por el ser humano, que es limitado. Hay misterios que no
podemos entender, como, por ejemplo, el sufrimiento de ciertas personas. Dios
dirige todas las cosas, aun cuando a veces sus decisiones estén más allá de nuestra
capacidad de comprensión. Al final, Job tiene un encuentro con Dios, y cuando Dios
habla la palabra divina lleva a Job a adoptar una actitud de humildad y aceptación
de una situación que su limitado entendimiento no puede comprender ni explicar.

Destinatarios
No se indican, pero es una magnífica historia para la posteridad.

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