Mi amiga Hazzi
Hace mucho tiempo en el distrito de Querecotillo en la provincia de Sullana, en
una linda casa de campo rodeada de todo tipo de plantas y hermosos jardines,
vivía una familia muy unida y humilde la cual estaba conformada por los padres
y dos hijos a quienes les encantaba jugar al aire libre y convivir con la
naturaleza. La menor era una niña llamada Martha de grandes ojos café,
cabello castaño y piel trigueña y su hermano se llamaba José era parecido a
ella, pero con cabello negro y era mayor por pocos años. Ambos se llevaban
muy bien, pero tenían un defecto que eran muy distraídos.
El sueño de los hermanos siempre había sido tener una mascota, pero sus
padres nunca se la habían podido comprar por la falta de dinero además
pensaban que sería mucha responsabilidad para los pequeños y no estaban
listos aun para asumir el cuidado de una.
Un día de verano salieron en familia a un parque a jugar y pasar tiempo.
Martha se alejó de sus padres por perseguir unas lindas y coloridas mariposas,
perdiéndose entre los árboles, tiempo después al darse por vencida ya que no
podía atrapar ninguna quiso volver, pero se dio cuenta que estaba extraviada y
sin saber por dónde regresar se sentó en una banca a esperar a que sus
padres la encuentren. Mientras esperaba empezó a mirar por todos los lugares
a su alrededor y logró escuchar unos suaves ladridos sin saber de donde
provenían se giró sobre su lugar y logró ver tras unos arbustos a un pequeño
perrito marrón quien lucía muy asustado y abandonado, ella se acercó con
cuidado de no asustarlo y lo tomo entre sus brazos preguntándole:
- ¿También te perdiste amiguito? Vamos yo te cuido
Volvió a la banca con el perrito en brazos mientras trataba de averiguar si tenía
algún collar que indicara si es que tenía dueño o si había alguien cerca
buscándolo, pero no fue así además por el poco cuidado que tenía supuso que
estaba solo y abandonado en la calle. Solo se sentó a esperar a sus padres y
sin pasar mucho tiempo lograron encontrarla. Al verlos ella corrió a abrazarlos y
les mostró a su pequeño amigo.
Sus padres suspiraron aliviados al encontrar a su hija y le dijeron que no debía
volver a alejarse y tenía que ser más atenta para evitar perderse ya que era
peligroso que ande sola en la calle y después de esa llamada de atención se
dieron cuenta del lindo amigo que su hija tenía en brazos, al verlo se
compadecieron del pequeño e indefenso y se encariñaron rápidamente con él
porque era tan tierno, juguetón y lanudo con un pelaje muy suave y esponjoso
a pesar de estar un poco sucio, con unas orejitas puntiagudas, una cola que no
dejaba de moverse y una patita lastimada.
Lo llevaron a casa para darle comida, un baño y tratar de curar su patita.
Después de vendarla, los padres lo dejaron quedarse hasta que pueda
recuperarse, pero luego de algunas suplicas por parte de los niños, los señores
aceptaron adoptarlo no sin antes darle las sugerencias e indicaciones
necesarias a sus hijos para un buen cuidado recordándoles que esto
conllevaba una gran responsabilidad. Todos aceptaron hacerse cargo y cumplir
lo acordado.
Los niños muy felices saltaban de la emoción al lograr por fin tener una
mascota después de haberlo deseado tanto, así que decidieron ponerle un
nombre por eso buscaron muchas opciones y finalmente decidieron llamarla
Hazzi porque resultó ser hembra.
Así pasaron los días y todos estaban demasiado felices con la nueva mascota,
la cual se ganó el corazón de todos y trayendo con su presencia mucha más
alegría a ese hogar.
Con el pasar de los meses, la mascota cada vez crecía mucho más, se volvía
más juguetona, su pelaje estaba hermoso y brillante debido al buen cuidado
que tenía, estaba muy bien alimentada y totalmente curada de su patita
pudiendo correr y brincar por toda la casa.
Un martes por la mañana, los niños salieron a pasear con Hazzi por los
alrededores de su casa sin alejarse demasiado, pero como era costumbre se
distrajeron un momento observando unas lindas flores que habían crecido en el
jardín dejando a su perrita sola, por eso no se percataron que ésta se alejó
persiguiendo a unos gatos.
Cuando los niños se dieron cuenta se asustaron muchísimo y empezaron a
llamarla, pero no hizo caso por eso fueron donde sus padres para que los
ayuden a encontrarla y así empezaron con la búsqueda por todos los lugares
posibles en los que pudiera estar, pero no apareció por ningún lado. Así
pasaron los días y las semanas y Martha, la dueña menor, estaba muy triste
incluso enfermó porque extrañaba mucho a su amiguita por eso su hermano
mayor decidió no darse por vencido hasta encontrar a Hazzi, ya que sabía que
solo la mascota podría ayudar a que su hermanita mejore y debía encontrarla
como sea así tuviera que buscar ayuda.
Puso en marcha un plan para colocar carteles por todo el vecindario y pidió
ayuda a las radios para poder anunciar la desaparición de la mascota. Todos
los vecinos conmovidos por la historia del niño y todo lo que significaba la
perrita para su familia, especialmente para su hermana quien estaba enferma,
también se ofrecieron a ayudar a buscarla para encontrarla más rápido ya que
suponían que no podía estar tan lejos.
Pasó un mes y la noticia de la pérdida del perrito llego hasta la ciudad de
Sullana donde vivía una familia conformada por dos esposos quienes tenían
una chacra en Querecotillo, la cual estaba cerca del lugar donde vivía Martha.
Ellos casi no iban a su chacra solo lo hacían una vez al mes para revisar sus
tierras, sembrar una que otra planta nueva o cosechar.
Ellos habían encontrado a Hazzi merodeando cerca de sus campos perdida y
asustada por eso la habían llevado hasta su casa para darle un poco de
alimento, agua y cuidarla ya que no sabían si tenía dueño o no, por eso la
acogieron en su casa hasta encontrarle un buen hogar o que apareciera algún
dueño, pero no imaginaban que los dueños estaban tan cerca.
Ahora que ya conocían la historia de Hazzi y lo importante que era la perrita
para esa familia, fueron hasta casa de Martha con la mascota, quien apenas
llego a su hogar brinco sobre sus dueños y en especial sobre la niña quien fue
la más feliz por volverla a ver.
Los padres de Martha ofrecieron a los buenos esposos un almuerzo como
agradecimiento por haber cuidado la mascota durante todo ese tiempo y
devolverla.
Finalmente, la pequeña niña pudo recuperarse en pocos días y también volvió
a recuperar aquella energía que siempre tenía, volviendo a sonreír y jugar junto
a su hermano y su amiguita Hazzi, quien no solo era su mascota, sino que ya
era otro miembro de la familia.
Martha y su hermano prometieron no volver a distraerse para evitar otro
incidente así y cuidar mejor a Hazzi para no perderla otra vez,
comprometiéndose ahora a ser más responsables y aprendiendo la lección de
no ser distraídos ya que como sus padres les habían dicho: tener una mascota
conlleva una gran responsabilidad.
Autora: Perla Briggite Nole Rosillo