0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 15 vistas41 páginasLas Cunas Torcidas - Rui Díaz
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LA NANA DEL TIEMPO
Escaneado con CamScannerHerbert ollie escribié una redaccion cuando
tenia nueve anos. La maestra les mando que
escribicran todo lo que se les ocurriese acerca de lo
que habia sido su vida hasta aquel instante. Era el
primer dia de clase y, aseguré, ese texto le serviria
para rlos mejor. Lo que comenzo como un
sencillo trabajo de colegio, acabé por convertirse en
la obsesion de toda una vida.
‘Tal vez nada de aquello hubiese pasado si el
entonces pequefio Herbert hubiese entregado su
escrito a tiempo, eliminando asi la necesidad de
terminarlo en casa. Pero, claro, la maestra no habia
pedido un resumen, asi que se vio obligado -por un
precoz caracter perfeccionista- a describir con todo
lujo de detalles los pequefios momentos que le
habian llevado, casi literalmente, hasta aquella
majfiana; como aquella vez que se perdié en una
fiesta de disfraces y acabé cogido de la mano de un
monstruo al que creyé su padre; el mismo que,
precisamente, también tuvo mucho que ver con su
obsesion. Porque si Herbert no le hubiese escu-
chado hablar durante la cena de los grandes vinos
y de cémo estos mejoraban con los afios, tal vez no
hubiese ideado su plan para hacerse un hueco en
la historia. Pues aquel nifio poseia un precoz
caracter perfeccionista, si, pero también un mas
que desarrollado egocentrismo, motivado en parte
por el nacimiento de un hermano menor con el que
rivalizaba por el amor de sus padres.
Su idea era muy facil en apariencia. Se basaba,
al menos, en una premisa francamente sencilla: si
los vinos mejoraban a cada ano transcurrido, ¢por
115)
Escaneado con CamScannerhacerlo tambien los escritos? yy
r uno, le habia puesto punty
s minutos, los necesarigg
ar desde su cuarto y acaba;
rabajo sobre su vida hasta
de ese mismo trabajo, tarea
que ahora se le antojaba incomP fete ape neaetla
iento sobre los vinos
rematar con aquel pensar oi dictab: vel
tiempo. Se le ocurrid que la logica aba que
escribir sobre su vida debia carecer entonces de
final, que no era justo traicionar la historia de]
mismisimo Herbert Follie faltando a la verdad de
los hechos, aunque esos mismos hechos se
hubiesen convertido en literatura al pasarlos al
papel. Aun lo ignoraba debido a su escasa expe-
riencia, pero ya intuia que la realidad podia
permitirse el lujo de ser inverosimil, mientras que,
para la ficcién, serlo resultaba intolerable.
Aunque atemorizado por una posible repri-
menda de su maestra, Herbert decidié tomar la
medida que creyo mas salomonica con respecto a
su trabajo: lo dejaria en casa. La historia de su
vida se merecia crecer y, en definitiva, seguir
viviendo. Y mejorar. Como los buenos vinos.
__ Enalgtin momento, especialmente en las prime-
Tas semanas, al volver de clase, pens6 en coger un
boligrafo y continuar su vida tras ese ultimo punto
antes de la sopa, sabedor de que muchos mas
momentos destacados le habian sucedido, pero.
enseguida, una incipiente terquedad aan
venideros le Provocaria al; fecal
amorosa, se lo imnj ‘guna que otra ruptura
a, se lo impidio. Contar su dia a di: i
convertido su redaccién en u diari a dia hubiese
aspiraba era algo mucho ana n diario y a lo que él
mando la analogia, de mas trascendente. Reto-
: que servia conformarse con
un vino de
ar mesa si i
élite? Podia con i .
'U texto, pues, debia eee un vino de
ir.
qué no habrian de
acababa de termina
final hacia escasos
tnicamente para baj
con la sopa. Era un ti
emprender la escritura
Escaneado con CamScannerAsi, pOCO @ POCO, su relacién con
se fue transformando o algo mucho
e lo que en principio hubiese podido imac; J
Se ese dado cuenta, Herbert Pollie ee ty Sin
enamorado: lo habia hecho de aquello que abia
llegar ser. Y, como todo primer amor, era pean
ciente, loco, incomprendido, obsesivo y basado ons
en una idea que en una realidad. Estaba leno ‘de
certezas sobre cada una de sus dudas, Amaba ee
darse un sentido y se apasionaba por mantenerio,
sSegun iban pasando los dias, las semanas y los
meses, con ese extrafio y pausado ritmo eterno que
tiene el tiempo cuando somos pequerios, Herbert se
sentia mas y mas atraido por esos folios mal-
trechos que habia guardado sobre su mesa de
estudio. Pero no fue hasta un tiempo después
cuando por fin cayo en algo a priori imposible: el
monton de hojas habia crecido.
Ocurrio asi, casi sin darse cuenta. Igual que
cuando miramos el minutero de un reloj y no
percibimos su movimiento. Asi, un dia, Herbert
Follie supo que su redaccion habia aumentado de
tamafio.
Le pregunté a su madre y a su padre, amenazé
asu hermano y después le preguntsé también, pero
todos juraron no haberla tocado. Escondida en una
pequefia carpeta de carton desde el dia en que
creyé haberla concluido, la redaccién habia estado
sobre la mesa, a la vista de todo el mundo, pero sin
que nadie hubiese reparado en ella. Su plan para
hacer de ese escrito uno de los mejores textos de la
literatura universal podria haber empezado a
hacerse realidad. De acuerdo que cantidad no es
equiparable a calidad, pero eso era algo que
Herbert atin no sabia, por lo que en su cabeza sélo
se repetia una idea: «mi texto es ahora mejor». {Y ni
siquiera habian pasado tres meses! ¢Quién sabe lo
aquel escrito
mas complejo
(7
Escaneado con CamScannerue podria Hegar @ ser cuando pasase e} tiemp,
que
adecuado? —— a.
Aunque se vio tentado de ver Con qué nueyg,.
‘ se habria enriquecido ,
episodios de su vida se 1 . co sy
eee Herbert hizo acopio de fuerza, cogié coy
historia, Her! la escondié en un cajén
cuidado la carpeta Y hi i ,
irandola de soslayo. Ahi estaria ma,
s miré ;
apenas mirane de limpiezas y hermanos, no |¢
segura. Protegida de F
ia crecer libremente, como |p
daria la luz y podria :
i lanta de plastico. En la oscuridad, e|
a eels vida de Herbert Follie iria tomando
ee s y llenandose de infinitug
cuerpo, ganando sabores y iti :
de aromas. Se iria haciendo, en definitiva, mejor.
Asi, con la celeridad que toman los dias cuando
los recordamos desde la distancia, fue pasando e]
tiempo, haciendo fragiles los anos y transfor-
mandolos en manchas borrosas. Herbert acabo el
colegio y paso al instituto. Aprendié a enamorarse
de alguien que no fuese él mismo y le rompieron el
corazon en varias ocasiones, algo que aprendié a
hacerle a los demas sin demasiada dificultad. Fue
creciendo poco a poco hasta acabar sus estudios
universitarios con honores. El mismo dia de su
raduacion, su novia —-que mas tarde se convertiria
8 . i.
en su primera mujer- le acompaniaria a una fiesta
para celebrarlo. Antes de eso, Herbert quiso pasar
por la casa de sus padres, en la que seguia
viviendo aunque ya no la considerase suya, para
enfrentarse, por primera vez en afios, a aquella
redaccién sobre la cual habia aprendido a no
pensar a diario,
Cuando fue i A
fe palantees He me el cajén donde la hubo
de varios tirones a Parecia atorado. Después
a! Nn consiguié abrirlo. Lo que
habi i
me ee el cajén eran cientos y cientos de
— nal ‘otegidos por una carpetilla de cartén
a abasto para cubrirlos a todos.
U8}
Escaneado con CamScannerCon veintitres afios recién cumplidos
emocionado Herbert Follie entendio en ese i hos
que aquellos papeles comprendian mas fs jpstante
de su vida. Estuvo tentado de nuevo a ‘ier ited
oler su aroma, paladear su cuerpo y saborear
historia, pero el egocéntrico nifio que una aerts
se lo impidié. Espera. Todavia puede ser mej ie
asi lo hizo. ejor. Y
Después de aquel instante, la redaccion que
escribio siendo apenas un crio volvié a ocupar gran
parte de sus pensamientos.
Lo primero que hizo fue depositarla en la caja
fuerte de un banco; necesitaba que estuviese
segura y protegida, cerciorandose también de que
en la caja tuviese el suficiente espacio como para
crecer seguin sus necesidades. Después, decidié el
momento mas propicio de su futuro para poner un
punto final real a su trabajo y gozar entonces de su
mas que probable éxito. Eso fue lo mas dificil, pues
no debia ser una fecha muy lejana en el tiempo,
para poder disfrutar de la fama todavia con salud,
pero tampoco muy cercana, para que su texto
pudiese seguir creciendo y ganando interés. Al
final, tras varios meses de indecision, Herbert fijo
el momento exacto en el que ocurriria todo: su
cincuenta cumpleafos, cuarenta y un anos
después de escribir la redaccién sobre su vida;
tiempo suficiente como para haber vivido una.
Aun asi, Herbert, transformado poco @ poco en
el sefior Follie, no dejé vnicamente en manos del
calendario la calidad de su futuro éxito. Su trabajo
versaba sobre su vida, asi que SU obligacion, sé
dijo, era tener una memorable. Se esforz6 tanto por
tener cosas que recordar, que 4 duras penas se
esforzo en intentar que Je recordasen. su primera
mujer le abandono cuando su hijo tenia tres anos,
empujada por la paraddjica necesidad de que el
list
Escaneado con CamScanner¢ memoria alguna de su Padre
ausente. Volvid a casarse antes de cumplir jp.
cuarenta, atraido por la necesidad de no e8tar soi,
en el que seria su futuro momento de gloria, Pues
necesitaba sentir la admiracion directa de alguien,
cercano. Necesitaba ver en los ojos de alguien que
le quisiese la sorpresa por haberle creido mediocre
y haber resultado brillante. Y después, tal vez,
hacerle entender que necesitaba ser libre, que la
historia dictaba que las ataduras entorpecian a los
genios como él.
«Pero, gcuand|
obra?», le dirian. Y entonces,
callaria y se limitaria a con
soberbia sonrisa. Seria un m
pequeno no guardas'
o tuviste tiempo de escribir tu
el senior Herbert Follie
testar con una vaga y
omento hermoso.
Cuando por fin llegé la hora de enfrentarse a su
futuro o tal vez a su pasado, Herbert lo habia
planificado todo hasta el mas minimo detalle.
Habia pedido el dia libre en el trabajo. Se
desperté temprano, levantandose sin hacer tuido y
apagando el movil. Saliendo de la casa casi a
oscuras, antes del alba. No queria que nadie se le
cruzase para felicitarle por su cincuenta cum-
pleafios. Llevaba tanto esperando aquel momento,
que necesitaba vivirlo solo. Ningtin otro regalo
debia empaiar el auténtico: su libro. Por fin.
Cuando lIlegé al banco, lo recibieron con
normalidad. Habia solicitado que le dejasen solo en
la caja fuerte una vez hubiesen abierto el depar-
tamento que tantisimos afos atras habia adquirido
por un infame alquiler. En el banco accedieron,
concediéndole un trato prioritario que parecia
adelantar las formas de las que haria gala una veZ
dejarle 7 eae Al cerrar la puerta detras de él y
eeaaie pletamente solo, a Herbert Follie se le
respiracion.
foo
Escaneado con CamScannerpodia polar su pulso rado, su corazén
jendo por debajo de la camisa, un extrafio
guco que le recorria ambas piernas. Y
cos to 8000. Su trabajo. Su obra. El gran texto
gu vida que maravillaria al mundo entero.
ba casi tres veces mas de lo que recor-
» ya no estaba enfundada en aquella
rion de antano, esta seguia alli, a
ynod0 de cubierta, evitando que alguien pudiese
Jeer 1a primeras lineas. La aparto sin reprimir la
excitacion y agarro los primeros parrafos entre sus
dedos. Se los acercé a los ojos todo lo que el
temblor le permitio y comenzo a leer.
jal
yobte
occupa
aba y, unde
qarpetilla de
Habia pasado algo mas de una hora cuando uno
de los, trabajadores del banco se acercé a la caja
fuerte y encontro a Herbert Follie en el suelo, rigido
y con jos punos cerrados. El forense dictaminé que
habia muerto aproximadamente una hora antes de
ser descubierto su cadaver. ¢La causa? Un paro
cardiaco. No tenia antecedentes familiares de ese
tipo de dolencia, asi que lo calificaron como un caso
aislado. No mas que un infortunio. Ante la
posibilidad de que el ataque se hubiese debido a un
fuerte estrés 0 a un aumento repentino de tensi6n,
los peritos investigaron acerca del contenido de la
caja de seguridad del senor Follie, pero cual fue su
sorpresa al ver que esta no guardaba nada, salvo si
acaso un pequeno papel manuscrito que encon-
traron junto al cadaver, un pequeno papel que
parecia ser la redaccién de un nifio, que le contaba
a su profesora las cosas mas importantes que le
habian ocurrido en su vida. Una pequenia redaccion
sin importancia que por fin podia ser leida por
primera vez, después de mas de cuarenta afios
desde que fue escrita.
Escaneado con CamScannerLA NANA DEL CEMENTERIO
Escaneado con CamScannerHabian pasado casi
Héctor enterré su ulti cuatro afios desd
ima carta de ¢ due
de aquella casa en ruinas, utili amor en el jardin
mienta su propio despecho cae como herra-
mano de su nueva pareja, fue —— regreso, de
si aquel rosal habia estado siem, a cea
—Mira. Las flores. Parecen tener al; . .
Ella arrancé B ee
; nc 6 una, asegurandose de que nadi
viera, y abrio los pétalos hasta extenderl on
una sabana, como si la misma ea ae
dispusiese a recitar un poema. avera se
~Abi geenalo, con la flor abierta en forma de
agujero-. cEntiendes algo?
Héctor se sintié abrumado. En aquellos caracte-
res imprecisos reconocié su letra, pero no pudo com-
prender nada salvo palabras sueltas, sin sentido.
Como si hubiese perdido el olfato de repente y el
lenguaje de las flores se le resolviese incierto.
_No entiendo nada -alcanz6 a decir, sin haber
comprendido realmente la pregunta.
—Deben de ser manchas. Pero... -barboto ella
para si-. Qué flor tan rara.
Inmerso en una honda melancolia, Héctor
profirié un ganido de desgana, lanz6 la flor al suelo
y amago CO: _ Volvio a sentirse tan
pequeno como ompieron el corazon,
pero ni siquiera desde el odio pudo entender lo que
una vez hubo escrito. Como si hubiese perdido el
olfato de repente Y el lenguaje incierto no fuese
tinicamente el de Jas flores. A
anica certeza que en ©
Al final, fue es:
ater i6 as que un
florecié: cada relacion mas q
cementerio de palabras:
Escaneado con CamScannerLA NANA CIEGA
Escaneado con CamScanner~
«Los primeros meses si
les habian dicho todos aie son duros». Eso
Todos los padres que ta que conocian.
recetas de cocina, cubiertos por Sega babiehd
que parecian obligados a nee anes
les hubiese preguntado antes. Tr oa
No es que no agradeciesen aquella implicacion
altruista en la educacién de su primogénita, si
embargo, si algo habian tenido siempre cae
: sage aca a acribillarles con
de sus errores. No queen ee ceed ces
r los primeros anos eee ee eee is
: , o ya la inercia les
| descubriese en su nueva condicién, sino que
' preferian equivocarse y resolverse con libertad
desde el principio.
Fue dificil echar a los abuelos de la habitacion
del hospital cuando llegé la noche. Fue dificil
depender lo minimo de la matrona para que la niha
agarrase el pecho. Fue dificil conseguir que dejara
de llorar y que volviese al suefo del que habia
nacido. No pretendian resultar ingratos, sin
embargo estaban convencidos de que esa expe-
riencia seria mucho mas plena y enriquecedora si
la vivian con miedo, pero sin miedo a equivocarse.
Seria el unico modo que tendrian para aprender a
hacerlo bien.
Una vez en casa, adjudicaron un orden de
visitas para que la madre y la hija pudiesen
descansar. Nadie debia aparecer sin previo aviso-
Entendian que todos Jo hacian con buena
intencién, pero también tenian que entenderles a
ellos.
(1
Escaneado con CamScannermeses siempre son dun,
S$ consejos Parecian 4 Sin]
go muy sencillo: también eran ha Abe,
lo unico para lo que realmente no h, 85,
io preparados. No asi. Claro, habj :
bay an fa aa
ado con ese momento un mill6n de veces, 4.0"
imaginado los vuelcos en su vida. Habian supe
el cambio de prioridades y el cambio de significa”
para palabras tan manidas como «amon, Co
incluso asi, no habian estado preparados Par;
Hubiesen podido pensar que toda la Palabrer;
del resto de padres no habia sido otra cosa ace
una cortina de humo para que la sorpresq 7
cogiese de lleno, motivada tal vez por sy ine.
fabilidad. Porque ese momento, aunque luego ¢
futuro y la vida lo estropeasen, era absolutamente
puro. Y hablar de él podia cambiarlo. Era légico
que nadie se atreviese a hacerlo.
A pesar de todo, los primeros meses no fueron
tan duros. Estaban los tres, disfrutando de poder
estar juntos y temiendo, como s6lo se teme a las
certezas, la vuelta al trabajo. Les partia el alma
pensar que pudiesen estar lejos, sin poder
ayudarse ni poder disfrutar de su hija como una
familia. Luego, cuando se reencontraban en casa,
estaban cansados, enfadados por unas obli-
gaciones que les separaban y que les iban poco a
poco agriando el caracter. Tener que trabajar un
minimo de ocho horas con la cabeza en otro sitio
para después regresar con un pie en el disgusto y
otro en el olvido del mismo. Y entonces pagarlo
entre si y discutir por pretender no hacerlo.
Los siguientes meses, esos si fueron duros.
¢Seria porque el tiempo se relativizaba? gAcaso
todos los padres les habian hablado de ese
momento en concreto y no del previo? Tal vez
habia sido eso: un simple consejo desubicado.
Pero,
& es,
Escaneado con CamScannerY entonces ina c
Se GaaGELAI comenzé a Horan,
D8 dos para inte
Probaban todos los trucos aoe hntentar calmaria
habian funcionado, Beol ae aquel instante
llorar por puro cansancio, el penal Solo dejaba de
minando a sus padres, yer mismo que habia ido
; Al cabo de varias semanas, despué
visitas desesperadas al pediat » lespués de varias
pacto de independencia con y de traicionar su
llamada a los abuelos, la nina p eune que otra
lanto con la misma facilidad y ¢ rompiendo en
sentido. En un acto de pura ie “l mismo sine
padre compro una caja de ee ae a
letania de las notas podria Seal acre
embargo, cuando fue a girar la imanivel eee
ae tintineo, el sonido se apagé fein al
cilindro siguiéd dando vuel ianine :
galié ninguna vibracién. Ee aes aaiesct
detuvo su llanto por unos segundos y queds
abstraida en la mecanica de su padre, cuya mimica
acabé por resolverse en un acto de enojo ante el
posible timo. Solo la apreciacién de la madre
detendria su estallido al apuntar el triunfo: su hija
habia conseguido conciliar el silencio.
«Esta roto».
«Roto o no, ha funcionado. Ha dejado de lorar».
Y no solo eso. La nifia, su hija, estaba sonriendo.
brid la boca con fuerza, como si pudiese comerse @
pocados el aire que Ja rodeaba, y luego, relamida de
su manjar imposible, sonrio otra vez.
Aquella noche fue buena, pero también cargada
de una extraha tension. Como si todo pudiese
romperse de nuevo en cualquier momento. Sin
embargo, la nifia no volvié a Ilorar. '
Al dia siguiente, 2 Ja salida del trabajo, el padre
fue a cambiar la cajita de musica. Le comento al
juntos comprobaron con
tendero el problema ¥
wail
Escaneado con CamScannerefecto, el instrumenty hab
0 a
el
ilidad como,
incre nat. esmonto alli mismo 0, ;
endiente !@ o relojeros COmO si supig,®
un antigui aba la carne igual que 7
, musica trate 108 tornillos de sulecién
2] tiempo? Q ara, inmediatamente, saca,
6 los tapones Pi eine. Todo parecia Stay
revisar © do la volvid a montar Via
«6 gin emitir el mas leve
ee ue rendido ante |,
s inte bia la caja Por otra, algo
i frecio 5 és de probar]
oe scent, pero onan “diffcultad 7
que ¢l P o. La ae ae respecto a SU tempo
aentpeconocibles notas de un
7 fueron poco a poco engarzan-
necturnd de atid de la tienda. Convencido de]
ed cntre vovis ala casa tras despedirse
incipio, algo "
principio, @
original, pero la
cambio, el
damente. 7
a cuanto entré por la puerta, la melodia de la
cajita, que todavia tenia metida en la cabeza como
un éxito incansable del verano, se desvanecié en
una tensa tranquilidad. Llegaba tarde. Se habia
desviado lo suficiente de su camino a casa como
para saltarse la hora del baiio, algo que la madre le
hizo saber con una rapida mirada de reprobacion,
La nifta estaba dormida en Su cuna, protegida al
amparo de un suefo que se interrumpi6é €n cuanto
Sus padres comenzaron a discutir,
La tensién de esos prii
f Primeros meses qi
fin habia estallado, ai
Aunque hicieron Jo pos;
i Posible por no }
bee i 6 0 leva
eee nifia acabé Por despertarse : et la
anterigg 1 Patecia haber desdefado Jat ¢
lor. Esa fue la excusa Perfecta para 4 noche
que sus
ficiles por
Escaneado con CamScanner4 Teproches:
vlan estropeado,
‘ intentando e,
madre persevero en 8u reprimenda, Le bast6 una
mirada. se Bikes que de repente llega en uns
areja, sin saber muy bien por qué, cargada a
gesconsuclo y decepcién, que Jo inunda todo como
una tormenta de verano, Cuando nadi staba
preparado. Porque nunca nadie esta preparado
para eso. A posteriori siempre se pueden yer los
pequefios momentos en los que empez6 el cambio,
pero el cambio real... ese siempre llega como un
golpe. Y qué mayor golpe que el odio.
Como si hubiese recibido otra clase de purie-
tazo, el padre se dio cuenta de que todavia tenia en
su mano la cajita de musica, asi que se acercé a su
hija y se dispuso a hacer girar la manivela, EI
llanto entonces se detuvo, no asi la musica, que no
lleg6 a iniciarse. También pararon los reproches,
convertidos ahora en sorpresa. Su hija abria la
boca como lo haria un cocodrilo amaestrado y la
cerraba de golpe como uno salvaje. Parecia sumirse
en un bostezo infinito hasta que por fin lo
convertia en una sonrisa, saciada, con los ojos
llenos de luz.
Esta vez el padre sdlo pudo centrarse en el
asombro. La caja habia funcionado en la tienda,
pero en la casa simplemente habia sido una cosa
rota mas.
Dejo el instrumento sobre la comoda e intenté
coger a su hija en brazos, pero la madre se lo
impidié con la excusa de tumbarla en la cuna.
La nifia acabaria durmiéndose enseguida ante
la atenta mirada de sus padres, que la observaban
con el recelo propio de los que anoran algo que
nunca llegé a pasar. Su vida debia haber sido
aan n 7 abis
i ado algo perfecto y lo habiar habian
con Ja nifia en brazo:
jres pudiesen reafirmar pug
| 4
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331
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Con la nina en brazos, intentands etn
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desconsuelo y decepcién, que lo inund cargada de
una tormenta de verano. Cuando ae como
preparado. Porque nunca nadie eal 7 estaba
para eso. A posteriori siempre se eee
pequefos momentos en los que empezé el an .
pero el cambio real... ese siempre llega como i,
golpe. Y qué mayor golpe que el odio. a
Como si hubiese recibido otra clase de puiie-
tazo, el padre se dio cuenta de que todavia tenia en
su mano la cajita de musica, asi que se acercé a su
hija y se dispuso a hacer girar la manivela. El
llanto entonces se detuvo, no asi la musica, que no
lleg a iniciarse. También pararon los reproches,
convertidos ahora en sorpresa. Su hija abria la
boca como lo haria un cocodrilo amaestrado y la
cerraba de golpe como uno salvaje. Parecia sumirse
en un bostezo infinito hasta que por fin lo
convertia en una sonrisa, saciada, con los ojos
lenos de luz.
Esta vez el padre solo pudo centrarse en el
asombro. La caja habia funcionado en la tienda,
pero en la casa simplemente habia sido una cosa
rota mas.
Dejé el instrumento sobr
coger a su hija en brazos,
impidié con la excusa de tumbarla en la cuna.
La nifia acabaria durmiéndose enseguida ante
la atenta mirada de sus padres, que la observaban
los que anoran algo que
con el recelo propio de 0 1
nunca llegé a pasar. Su vida debia haber sido
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pero la madre se lo
Escaneado con CamScannerNo era asi como la habian Platiticay,
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era asi | haber traido algo perfecto al mung, i "
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el cami
de.
nandose?
diferente No
ses siempre son duros,, A
; sin darse cuenta, habian empezado a repet, fs
casi sin todos aquellos padres que les habigg
letania . en los meses previos al alumbramien,,,
aconsejado uella sentencia no era otra cosa qu,
Repetirse aq} claro de rendicion. Si a todos Ie.
un ae nces podia pasarles también a ellos,
ay es pobre, pero era un consuelo, afin
Seno Y cargaba una promesa implicita: la de
a caducidad. Si eran los primeros a los
malos, entonces su situacion se veria obligada a
«Los primeros me
mejorar.
Pero no lo hizo. .
Las discusiones se hicieron mas frecuentes. Se
dormian y se levantaban ya enfadados. Llegaron al
punto en el que casi no se dirigian la palabra por
miedo a enredarse en un vocabulario prohibido. La
casa se llenéd de monosilabos, silencios y un
estante repleto de cajitas de musica. Igual que
habian hecho acopio de las averias de su relacion,
también lo hicieron de las averias de los
instrumentos. Ninguno de ellos habia funcionado
dentro de la casa, salvo para calmar a la nifa.
Ojala hubiesen tenido el mismo efecto en su
matrimonio,
Cuando su hija cumplié tres anos,
ye ee habia hecho insostenible. La
abian convertido en un simbolo
ae Perfecto
vidas: rotas y en silencio, Y es que el sas
la situaci6n
silencio era
ii
Escaneado con CamScannertambién uno de los problemas con los que vivian:
en todos esos meses, la nifia no habia Pronunciado
una sola palabra.
Habian pasado por Pediatras, psicdlogos y
consejos de expertos varios {amigos y familiares) y
el diagnéstico habia sido unanime: «a la nifia no le
pasa nada. Cuando quiera hablar, hablara». Sin
embargo, la preocupacién de los padres no habia
menguado. Si resultaba que su hija también
estaba rota, nada de todo aquel dolor habria
merecido la pena.
«Los primeros meses siempre son duros», Y
entonces, en la fiesta de cumpleafios, algo acabé de
romperse del todo.
Ocurrié cuando ya todos los invitados se habian
ido. Todos los invitados con opiniones y consejos
sobre crianza, con verdades absolutas. Y toda esa
tensién simplemente no aguanté mas.
Los gritos comenzaron en el salon, mientras
recogian. Una cara larga. Una contestacién ino-
portuna. Y una huida al dormitorio con la que
tendria que haber terminado todo. Pero esta vez no
fue asi. Y la pelea continuo en la habitacion. Sin
importar que la nifia llevase un tiempo dormida.
Sin importar los vecinos. Sin importar todo el
tiempo que se habian callado para no hacerse
dao, para mantener la ilusién a flote. Sin importar
que desde ese punto no habria vuelta atras.
Seguian gritandose cuando su hija abrio la
puerta del dormitorio. Tardarian un tiempo en
darse cuenta siquiera de que estaba alli. Cuando lo
hicieron, todas las palabras se les cayeron al suelo.
Hubiesen quedado en silencio, si no hubiese sido
por el llanto del padre. Su hija fue entonces junto a
él y le dio la mano, como si le consolara. Agarré
también la mano de su madre y los hizo descender
i351
Escaneado con CamScanneryra, Les miré con cierto carae
sta su alt s papeles.
a tor, invirtiendo los PAP Hn oe
quisid in ce momento cuando, si alguien
nye € ee
te ana manivela invisible en su costado, abris
girase
ter in.
Ja boca.
Y hablo.
aiiana siguiente, los padres se despe;.
su cama, abrazados. No recordaban cém
taron aa ado alli, Pero se encontraban bien,
Lone oe felices. Se sentian en paz. Y no leg
entender por qué.
a caren su abrazo estaba su hija, todavia
dormida. Se echaron a Morar con calma y sintieron
las mejillas ardiendo, como si limpiasen una herida
de veneno. Y supieron que los primeros meses
habian sido duros, si, pero que se querian y que
podian soportar todos los males imaginables con
tal de estar juntos.
Se levantaron con cuidado de no despertar a la
nila. Se abrazaron, se besaron y recuperaron el
tiempo perdido en tan sdlo un segundo.
Habian vuelto a casa.
Al salir al pasillo, listo para preparar un café, el
padre tropezé con algo. Miré hacia el suelo y
encontro una hilera de cajas de musica, todas
puestas en fila como en una extrana procesion. Se
agacho para examinar la primera de ellas y, sin
saber Por qué, gird la manivela. En contra de lo
ines ee Bee habia dictado durante
dens cae Que . ee el Pasillo se llené
misterio y la melateole Teds ae ee
zaron a cantar al unisono ii - aay come
Al oirlo, la madre también oe
€n salié al pasillo,
urgi i
rgida por la “i Cruzaron miradas, bu
Escaneado con CamScanner
Alam
extranaly
ando comprensi6n, sabiendo que lo recordaban,
a Jo entendian aunque no tuviese sentido. Que
aquello que escuchaban era lo que les habia
ylevado al sueno la noche anterior, lo que habia
galido de la boca de su pequeiia, con lo que habia
alimentado todos sus silencios durante su corta
vidi
quelle mafiana, reproducida por decenas de
cajas de musica, los padres volvieron a escuchar
Jas primeras palabras de su hija, que habia
esperado hasta el momento mas oportuno para
empezar a hablar.
Escaneado con CamScannerLA NANA DEL RUIDO
Escaneado con CamScannery '
Para Antonio
La vieja tienda del senor Fenn, también
conocida como la vieja tienda de musica, llevaba
abandonada casi seis meses cuando la
tembl6.
El viejo Harold, musico, critico y hombre
frustrado, habia huido del pueblo, acuciado por las
deudas. Sin decirselo a nadie, en mitad de la
noche, Harold emprendié la huida en un autobis
hacia otro estado y, quizas, otro destino, cui-
dandose con antelacion de que nadie pudiera
reconocerle.
Desaparecer sin su coche y sin sus cosas
pretendia cubrir de misterio su marcha, dando
tiempo a los vecinos para que hiciesen crecer la
leyenda del hombre mas infravalorado del sur de
California; algo que, por supuesto, nunca llegé a
ocurrir.
Si sus acreedores desconocian su huida,
pensaba, la tienda todavia podria vivir un poco
mas y, con suerte, podria convertirse en un lugar
de iniciacion para adolescentes miedosos y, por
qué no, para futuros teyes del rock. gAcaso no les
daria una impronta magica a todos esos sofiadores
el haber empezado en la musica con un instru-
mento robado en una tienda fantasma? Si Harold
Fenn no habia sido capaz de mantener vivo su
Sueno, esperaba, al menos, que su suefio sirviese
para alimentar los de los demas.
tierra
(an
Escaneado con CamScannerde eso pasé,
nada : H
‘ eee ue le vio nacer y e] Aro
el P
ly
é . Bue
nabia nacido de él. La vieja tien
on die la echo
abandon? © cerrada, pero nadie % 6 en fay
ore recordaba que siguiese abierta
nadi tiva, habia desaparecig,
en defini 1
? de coger es€ autobus.
Si
a
senor Fen
mucho ante!
i ontinud con su cay.
an oy 1a vida © inud | catty
Paso el tiemp' ndencia. La vieja tienda Seguia
do en la calle Haddington como lo haria i
ee un arbol. Fue entonces cuando el cielo se
‘0 oe
ari de bandadas de pajaros, como nubes negra
a moviesen @ toda velocidad. La calle se vistig
on wr fogonaz0 de luz azul que duré tan sdlo unos
ee des y, poco & poco, las alarmas de los coches
Se eaion a sonar. El cristal del escaparate de la
tienda tembld, aguantando un golpe invisible que
se extendid languidamente por las aceras. Los
us casas y negocios al grito de
vecinos salieron de s as:
la obviedad que estaban viviendo y, una vez alli,
todo dejé de ser previsible. .
Sin un momento para la afinacion, fueron las
percusiones las primeras que marcaron el ritmo.
Después se sumaron los metales y, por ultimo, los
instrumentos de cuerda: desde guitarras a violas,
desde contrabajos a mandolinas. Al compas del
temblor, la vieja tienda de musica parecia entonar
un leve aullido por encima del mundo.
Todos los que habian huido hacia la calle se
convirtieron de pronto en curiosos, mas empena-
= en buscar una explicacién légica al milagro
a tenian enfrente que en resguardarse del
'sastre.
eee ee
0 y, a medida que se sacudi@
Escaneado con CamScannermas, mas chocaban Y caian lo
interior, Produciendo aque!
de un caos democ:
8 instrumentos de su
lo | sonido inimaginable
Niticamente ordenado,
: Debia de ser una casualidad que
fuese armonia a, que ene
cuatro, que durage
aquella musica
jase en un cuatro por
\ mas de un 5 bgundo, que se
escuchase por encima de todo, Pero la tierra seguia
temblando y la cancion seguia sonando. Y el
pueblo, que hasta entonces no habia recordado
Siquiera la existencia de una tienda de musica
entre sus calles, se mantuvo de pie, en el silencio
mas absoluto, escuchando aquella misteriosa
canci6n,
Algunos echaron a llorar, sin aspavientos, casi
sin darse cuenta; otros sonrieron; los menos se
quedaron dormidos. Desconocidos se abrazaron
con firmeza, como padres e hijos, en un vinculo
tan fuerte como un secreto. Unos pocos comen-
zaron a bailar. Y todos escucharon.
Una de las farolas de la calle se despegé del
suelo y cayé a escasos metros de la multitud, sin
embargo nadie parecié darse cuenta.
La musica seguia sonando.
El! suelo temblé por ultima vez, con fuerza,
desdenado, y la tienda se agrieté como el dibujo de
una tela de arama. Esta vez el ruido del mundo
consiguié acallar la cancién durante un breve
Jamento, como si los musicos se hubiesen detenido
para pasar la pagina de sus partituras. Fue
entonces cuando el tejado se abrié y silencio por
completo la orquesta.
La vieja tienda del sefior Fenn, también
conocida como la vieja tienda de musica, llevaba
abandonada casi seis meses cuando la tierra
tembl6 y se produjo el milagro. Al menos asi lo
llamaron aquellos que pudieron oirlo.
la
Escaneado con CamScannermedios locales y Nacionales
lugar de los hechos para Investig
fen 1 los CUANtIOSO8 dajg,
i vbar
No import 7 ‘
la zona ni los catorce heridos que
0; lo tinico importante erg ¢
Distintos
trasladaron
Jo ocurrido.
materiales de
habia dejado el st
anne na después n° quedaba nadie alli,
a macicos catalogaron el ie como ung
alucinacion colectiva- Algun que otro Programa
dedicado a lo paranormal eee eared .
fenomeno, pere para entonces ub : Ss ra Comp.
cado encontrar @ alguien dispues' a i ba Con
una explicacion oficial tan contun! lente y tan falta
i ia or loco.
agia, nadie queria pasar Pp
“ ia la falta de audiencia para escuchar la
historia, esta fue, poco 4 poco, olvidandose. /
El ayuntamiento no tardé en limpiar los
escombros de las zonas afectadas. El hueco que
dejo la vieja tienda de musica fue recibido con
entusiasmo por los vecinos de la zona. De repente,
la calle se habia hecho mucho mas ancha, con mas
espacio para que los nifos jugasen, asi como con
mayor visibilidad para afrontar el cruce. Plantaron
algun arbol y crearon un pequefio espacio verde,
un pulmén para una zona que, aunque no
demasiado conges
tionada, lo agradeceria igual.
Todos salieron ganando.
Varias semanas después, el ayuntamiento
recibié una carta firmada por Harold Fenn,
solicitando -a tenor de los acontecimientos y el
ruido mediatico- que se acreditase que alli habia
estado su tienda de musica. No pedia demasiado
Tan sélo una pequefia placa con su nombre y el de
su negocio. Una pequefia placa dentro de un
pulm6n, como un agujero en un arbol. Pero nunca
(wi
Escaneado con CamScanner4 recibid respuesta. En cambio, esa carta y €l
descuido de apuntar sus datos en el remite
propiciaron que sus acreedores fuesen capaces de
dar con él.
Los oficiales encargados del caso nunca enten-
derian por qué el viejo Fenn parecia tan feliz al
escuchar su nombre cuando le identificaron para
detenerle. Tan feliz que incluso, juraron, parecia
tararear.
Escaneado con CamScannerLA NANA DE LA HORMIGA
Escaneado con CamScanner
=Nunca pudo llegar a abrazarlo. Ni a verlo.
Creian que si se lo arrancaban de forma rapida y
aseptica, el recuerdo se convertiria en algo mas
propio del suefio que de la tristeza. No se daban
cuenta de que, muchas veces, era mas dolorosa la
nostalgia de aquello que nunca llegé a pasar que
de lo que realmente fue.
Sabiendo que nunca volveria a ver al hijo que
nunca vio, Helena continu6 su vida igual que quien
quita el polvo del fondo de una vitrina: sin darle
importancia, mecanicamente, y con un fin casi
imperceptible.
Pasaron los afios y Helena no guard6 nada
memorable en sus dias. Sin otra descendencia que
la de un sueio triste y casi sin familia, Helena se
fue apagando en su lecho igual que ceniza mojada.
Su muerte llegaria pronto, casi cuatro décadas
después de haberlo abandonado todo en una sucia
habitacion de hospital. Se marcho y dejé atras por
fin la cuarentena que habia sido su vida.
Al leer su testamento, una unica sorpresa
sobresalté a los escasos presentes: Helena dejaba
su patrimonio al hijo que nunca le dejaron tener.
Pero esa no era la sorpresa. Todo el pueblo siempre
supo de la existencia de aquel nino. La sorpresa
era la existencia de patrimonio alguno. Y auin lo fue
mas cuando descubrieron qué era.
Un sobre. Eso le dejaba a su hijo. Un sobre
leno de todos los besos que nunca le pudo dar.
Suyos, de amigos, familiares, de desconocidos,
incluso. Desde que se lo arrebataron, a sabiendas
de que nunca podria darle su carifo, Helena
gf tw
Escaneado con CamScannere fuese tras SU Muert,
Pye demas. Asi desde hacia casi cuar,, :
na habia ido guardando en un sop,"
ue alguna vez nadie le dig
posar y sellandolo con vajj,,’
8, u
decidio regalarle, aunq
carino de
anos, Helena
todos los besos q
andolo hasta re
Soentae de sus labios: de madre, de confident,
im]
' sueno yde muerte.
de oa deliberar sobre lo ético de cumpli
o no cl ultimo deseo de la fallecida, se llegé a |,
solucién de entregar el sobre al hijo ahora adulto,
pero sin decirle quién lo enviaba. — -
Cuando aquel hombre, que slo fue hijo ung
vez, abrid el sobre sin remitente, la habitaci6n ge
llené de un olor a piedra y raices, a ciprés en flor y
a primavera temprana; al Ultimo verano de
inocencia y a un helado de cucurucho junto a la
piscina. Olia a sexo nervioso en un coche, a tierra
mojada y a roble francés. Olia a tantas cosas que
sdlo creyé oler el pegamento de un sobre vacio, Yy
después nada, salvo una calma como nunca ant
habia sentido en su vida Agri es
Fs » y una lagrima en sy
mejilla de la que no se dio cuenta hasta d i
después, cuando ya hubo ci i os dias
dentro de si una nostala cicatrizado, dejando
818 mas propia de las cosas
que nunca llegaron
a pa
realmente fueron, pasar que de las que
Escaneado con CamScannerLA NANA DEL AGUA
Escaneado con CamScannerHoracio Ferre fue un nifio llamado Horacio. No
recuerdo muy bien en qué momento paso a
convertirse en ese adulto con apellido, desgrenado
y con pinta de haberse saltado un par de comidas,
pero si que recuerdo, en cambio, varios de los
motivos por los que Jo hizo.
Esta es la historia de uno de esos motivos. La
conozco bien porque la vivi. O al menos creo recor-
dar haberlo hecho. Mi nombre ya no es Horacio,
sino sefior Ferre, pero, si me esfuerzo, creo revivir
aquellos afios, como si pudiese tocarlos. O como si
pudiese escribirlos.
De mis afios de nifiez no puedo decir gran cosa.
Como todos los nifios, creci creyéndome unico;
soberbio en ocasiones, solitario en otras. Pero
or de que el tiempo acabaria por
alcanzarme y hacer que todo se acelerase. Los
veranos terminaron en el mismo momento en el
que surgieron las primeras vergtienzas. Y aun
nabiéndolo vivido todo con intensidad, siempre
pensé que podria haberlo vivido mejor.
A medida que fui entrando en la adolescencia,
me converti en un chico poco hablador y reservado,
que antes preferia estar en compafia de un libro
que entre mis compafieros de clase. No fue una
decision consciente, pero si consecuente con la que
habia sido mi evolucién hasta entonces. Nunca
quise ser un lider ni tuve las aptitudes necesarias
para conseguirlo; ni siquiera en mis libros era
capaz de identificarme con el héroe de la historia.
Leia para saber, para conocer los rincones mas
recénditos del mundo, para visitarlos incluso
siempre sabed
(531
Escaneado con CamScannerq¥
yabian sido descubiertog
ridad de hacerlo deg, P*r,
Bde to
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10 I
o aunt
cuand nla sBU
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sien?" jencial. :
vorancla pruc : 7 :
distal jesde muy pequeno entendi algo Que »
an arecen comprender: las historias nee;
Jos héroes, quien los recuerde an
Ss cuente; ;
quien tia honrado de llevar a cabo esa funcign ’
ofesores 10 alimentaban mi curiosia,
e importd demasiado. Recuerg!
+ aquellos entonces El gu ardign
ranjero. Lo hice alejado i
dios, simplemente por 7
uusto de haberlos encontrado por mi mismo. yy
7 ., ahora si llegue 2 entenderlos, pero g;
marcaron de una manera que No podria
que desde ese momento los he idg
retomando ano tras aio, sin cansarme. Siempre
me he preguntado si el arte que nos marca lo hace
por ser bello y extrafio 0 S! en realidad lo hace
simplemente por llegar en el momento adecuado,
No me gustaba el mundo en el que vivia, y
o fui capaz de sobrevivir.
precisamente por esi \
leberia haber sido al contra-
Podria pensarse que di
rio, pero todo se redujo a sobreponerme al primer
revés: asumir que tenia que vivir en el mundo que
me habia tocado. Uno no puede refugiarse eterna-
mente en la ficcién, pero si apoyarse en ella.
Los pr
aunque nunca m
do po!
haber devoral
entre el centeno Y El ext
cualquier plan de estu'
sé que me
explicar, Y
No tenia demasiado contacto con los otros
chicos. En la escuela jugaba con alguno que otro e
incluso era participativo en los grupos de clase,
ere al final siempre acababa agotado por
Suites Ahi residia el verdadero problema:
guno de mi fi i j
bin ea mis compaferos me motivaba lo mas
Por lo demas, i
ni se metian Nehacd. aenhran aes
ado conmigo: mi falta total de
Escaneado con CamScanneras
preocupacion les Persuadia de inmediato, y doy
gracias a que fuese asi. -
Sin embargo, si bien pasar desapercibido era la
mejor opcién para determinados Circulos, no lo an
para otros mucho mas cercanos y, desde luego, no
tan indiferentes.
Si yo tenia trece afios, ella Podria tener
dieciséis... diecisiete, tal vez, Se habia mudado al
piso contiguo hacia Poco y era diferente a todo
cuanto habia visto hasta entonces. De aire distante.
recién salida de una Pelicula en blanco y :
fumando a escondidas, Pero con pose de indiferen-
cia. Sus ojos y su pelo tenian cierto Cariz grisaceo,
como si se hubiese quemado de dentro a fuera,
La primera vez que subi con ella en e] ascensor
estuve todo el trayecto mir,
‘andole los pies. No sé si
fue un. ataque repentino de cobardia, Pero el caso
es que fui incapaz de reaccionar; hecho que se
tepetiria con el tiempo.
El principio siempre era el mismo: entrar en el
ascensor y bajar la cabeza, esconderme dentro de
mi mismo para que no me viese la cara. Entonces,
cuando conseguia calmarme, empezaba a subir
lentamente la mirada, poci
‘0 @ poco. Pasaba de los
pies a los tobillos, las piernas, los muslos... Y algo
me obligaba a dejar de subir. Recuerdo la fal
ida de
aquel dia, por encima de las rodillas, Ni siquiera la
tuve que imaginar para que se me cayese la vista
otra vez al suelo de la vergiienza.
Al llegar a casa, encerrado en mi cuarto hasta
reponerme de otro intento fallido de aproximacién,
descubri que llegar a ella tenia que ser de golpe.
Lievase o no llevase falda la proxima mafiana.
Tendria que seguir subiendo y encontrarme con
aquello con lo que hasta entonces sélo habia
podido sofiar... y escribir.
negro,
Escaneado con CamScannerépoca siempre estaba Henandy
por aquella tipo de ideas.
euadern0s con to ; intencion fue llevar un diario,
‘Al principlo, m he lo que me habia pasado a |,
noe duré demasiado. Me regu.
do volver @ contarme lo que ya habia
alidad lo hacia para mi. No
eo oculto acerca de que
s. Sabia de sobra que mj
i era digna de ser contada. Pero, claro, que
eae ntada no tenia por que implicar que no
nm ail = inventada. Cuando por fin comprendj
Pudi secé a escribir cada noche, igual que lo
abi rae antes, pero con una diferencia: ahora
te oitabe Jo que me habia pasado, sino lo que me
gustaria que hubiese pasado.
Un dia, armado de valor, por fin consegui levantar
la cabeza lo suficiente como para enfrentarla.
Habia practicado en casa cientos de frases,
incluso el movimiento de cabeza y cuello. Y
entonces dije: «hola», y ella asintio con un gesto,
pero no hubo ningun amago de continuacion.
Siendo un crio ya entendi que la decepcién era la |
rabia de los débiles.
guardaba
leyeran m
Nuestra relaci6n nunca lIleg6 realmente a
mucho mas. En alguna ocasion la escuché decir
sholas espontaneamente, motivada tal vez por la
convencién social del ascensor, pero siempre de
manera forzada.
smi hae mars Bos abiod ete
aquel halo extrans dues a So hubiese explicado |
aie ieh ‘odeaba; un ful,
Principio identifiqué como misterio ee
Vez creci, reconocj como tristeza. ae
De un mod
. ‘Ou of 4
Bracias a ella. tro, empecé a hacerme adulto
156) 1
Escaneado con CamScannerCon cella empecé
COs. # due nunca lle i
para hacer q
cer que pa:
verdadero signi ae
"ro significad ie
iF que entendi
i el
ela obligado a viajar
cabo de un ti al
ti cary
empo, podia a man A
‘odas las
ausencias Ppaternas con
imagina. total precisig
Canine cok llegando a un ee ae
Sambi a? Premeieraeet ioe
En mi mente nos d A a
cada uno ibaa su eeeaecne en el ascensor y
y mirarla mientras juguete < obligaba a no girarme
al final no podia evitarlo y peas el Ilavero, pero
esquina, me estaba devolviendo ia mi ee
lo haria el boxeador de un pei igual que
Sonreiriamos y entrariamos cada bate amafado,
ya desde mi refugio seria libre de escribir fo we
estaba haciendo. Se quitaria la ropa poco pen
Se desnudaria por completo ante la atenta mirada
de nadie y se meteria en la bafiera.
Al menos sabia con certeza que este ultimo
hecho era real. Se quedaba en casa y se daba
largos banos que podian durar una hora. Me la
inaba dejando escapar un poco el agua por el
mplada, casi fria, y abriendo el
chorro de agua caliente sobre su rodilla, que-
mandose, teniendo que apartarse un poco, pero sin
salir de la banera. Luego pondria el tapon una vez
se dejaria reposar alli, con los dedos
los, como un nenufar.
Nuestros cuartos de bafio eral
asi como descubri todo aque
acompané en su rutina.
me a la vez que ella. Me gustab
mas Y
di :
arruga n contiguos; fue
nces 1a
jo para bafar-
nar el agua
Escaneado con CamScannerando yo estaba quies,
overse CU ;
ae e imaginaba que NO EXistia eg,
los Jas dos, que compartiamos é] tisz,,,
a deslizar la mano para toparme ey,
un muslo, un pecho. Podia bajar y
que espuma, mesar el vello de si,
doy sentir el agua mas calie
si existiesen fuegos impermeables. Apart
a hones ceniza mojados, primero de entre
a tes dejandolos a la vista, y después Pasarig
orien ‘por detras de la espalda, liberando su
cuello. Lo besaria suavemente, con dulzurs, p
apretando los labios. La amaria como sélo s:
hacerlo un nifio qué esta dejando de serlo: con
inocencia, novedad y muerte.
Y entonces sabria que una pared nos separz
ue estaba solo en mi cuarto de bafio, arruga
con uno de mis cuadernos en el suelo y el p
la mano, perdiendo su rigidez con los
espasmos. Lo sabria sin duda a pesar de au
aguantase unos segundos mas sin abrir los
bano.
un hombro, UP
acariciar algo mas
pubis, seguir bajan
q
imos
de
Es hermoso y reconfortante todo lo que se pued
llegar a ver en la oscuridad.
Entonces lleg6 el ultimo dia.
En mis cuadernos habia creado un mundo
completo con ella, donde nuestra relaci6n h.
seguido avanzando mas alla incluso de la edad y
viviamos solos en una gran casa con una piscin
enorme donde nos gustaba jugar a encontrarnos
una vez apagabamos las luces. Si lo pienso ahora,
aquella fantasia no dejaba de ser mas que una
pepe ine ie en : bafiera. La escuchaba
ceca eee nih agua que la cubria,
lenia que encontrarla por
ese mi: i
e moe Sonido. Supongo que los suefios no
cambian, tan sélo se hacen mas grandes.
B
i
Escaneado con CamScannerAquel dia, la ruti
: qt » la rutina fue la misma. Podia llev
dos dias sola, por lo que su padr ae
tardaria uno mas en regresar. Esta a eee ho,
coincidido en el ascensor; algo : ep laaiagees
: 5 @ apenas
importaba ya, pues empezaba a peter Tea
inventada antes que la real. Llegué ares
casa. Al cabo d Fareed La
° abo de unos minutos é
i eae , escuché en el
rellano el ruido de la puerta del ascen: i
7 al sor, seguido
ie un rumor de llaves. Era ella. Sin esperarla
siquiera, me meti en el cuarto de bajo. Mis padres
no preguntaban demasiado ni se extranaban;
supongo que sospechaban que me encerraba para
masturbarme. En parte tenian razon, pero no se
limitaba a eso; escribia y nos escribia.
Me quité la ropa, abri el grifo de agua caliente y
empecé a introducirme en la bafiera, tumbandome
en ella, desnudo, ya con una emergente ereccion,
antes de que el agua sofiase siquiera con cubrir mi
cuerpo.
‘Al cabo de unos minutos -no sabria decir
por fin escuché el grifo de la habitacion
cuantos-
los ojos y me dejé llevar.
contigua. Cerré
No recuerdo cuanto tiempo estuve masturban-
dome, pero debio de ser bastante, pues decidi
terminar al ver lo arrugados que tenia los dedos de
las manos. Sali de la bafiera sin levantar el tapon
del desagiie hasta haberme secado del todo.
Estando alli, de pie, mirando cémo el agua se iba
por el sumidero, la of exhalar con fuerza desde
detras de la pared. Supuse que estaria fumando y
regresé a mi ensonaci6n. Cogi el cuaderno y me
puse a escribir, sentado en el borde de la panera,
todavia desnudo.
Ella estaria alli, a mi
velas, sin luz eléctrica, re
y llevando a cabo la promesa que
lado, tal vez rodeada de
Jajandose de un duro dia
Ie habria hecho
al
Escaneado con CamScanner0 del tabaco se confundiria con
liente. Y entonces me mirarjg
ia un beso y ella me daria
jada de su cigarro y con un gesto ae
una ca ada eterme en la bafiera. Hariamos ¢|
invitaria iia después lo mucho que me queria;
amor y ie
sia que no solia hacer: —
i jé el cuaderno, me In| rp pemente
Deje maf nuevo a masturbarme, esta vez sobre
y can cabo de unos minutos, cuando por fin
: road rto de baifio, la volvi a escuchar. Porque
3 aa alli, pero yo no le habia prestado
po Son. Cerré la puerta y la olvidé rapidamente,
sinned! también el cuaderno en el que habia
Oe cicieae, abierto sobre la banera, con las
hojas mojadas y rotas. Ninguna historia, supongo,
puede permitirse durar para siempre.
Al dia siguiente todo transcurrio de forma
habitual. Fui al colegio por la manana y regresé a
la hora de comer. El ascensor tardaba mucho en
aparecer como disponible, asi que, sin pensar
siquiera en la posibilidad de subir las escaleras,
golpeé la puerta, pensando que algun vecino la
estaria reteniendo. Cuando llegé a mi, atendiendo o
no a mi reclamo, salié de él un hombre unifor-
mado. Como si esa vision me hubiese abierto los
ojos, escuché el eco de un llanto contraido a través
de las escaleras. Me monté en el ascensor sin
poder imaginar lo que ocurria. El llanto se hacia
mas potente a medida que me acercaba a mi piso.
Abri la puerta y lo vi.
Alli estaba mi vecino, todavia vestido de militar,
sin haber tenido tiempo para cambiarse. Su
uniforme estaba empapado, como si fuera hubiese
estado loviendo, y su cara estaba inundada en
arlo. El hum
el vapor del agua cv
me sonreiria y YO le
soport
Escaneado con CamScannerlagrimas. Habi ick
ai See ‘ eee beep bajo el marco
enfermero o tal vez a un médica, Mima ete
sentada en las escaleras junto al ; ‘tral Basa
consolarle sin demasiado éxi evio un een
dirigid una mirada acusado Eo
: ora hacia donde yo
estaba, pero no era a mi a quien iba dirigida
Entonces mi padre me cogié por la camisa y me
metio dentro de casa, cerrando la puerta tras de si.
«¢Qué ha pasado?»,
«Esa chica. La vecina. Se ha suicidado. Se ha
cortado las venas en la banera. Nifa tonta y
estupida... Su padre la ha encontrado hace una
hora. Volvia de trabajar, de uno de esos viajes a no
sé donde. Y la ha encontrado asi...».
Entonces Iloré desconsoladamente, como jamas
lo habia hecho en mi vida y como jamas lo volveria
a hacer. Me acababan de arrebatar un sueno.
Mi padre se asusto al verme completamente roto,
incapaz de recomponerme. Me grit6, me zaranded,
incluso llegé a abofetearme y, por ultimo, me abrazo.
No recuerdo ninguna otra ocasién en la que mi padre
me abrazara. Ese tipo tan severo y frio, obsesionado
supiese lo dura que era la vida, se
| entender que un hijo podia no
con que su hijo
derrumbé también a
sobrevivir a un padre.
hars algo tan estupido».
«Prométeme que nunca
Pero no consegui prometerle nada; tampoco
dejar de llorar.
Al cabo de unos afios, cu
e habia converti
ando la herida para los
ajenos ya s do en una simple
madre me habl6 del tema por primera
anécdota, mi : ae
vez. Lo comentaba mientras cocinaba, dando ¢'
sin gracia n!
efecto de un chiste dictado,
interpretacion.
tol
Escaneado con CamScannerNo necesité consuelo. Una
ue ida; para bien o parg
ces no
ent uitado la v!
chica ieee habia ocurrido. .
mal era tomaba alguien una decision asir
per limites habia que Hegar para que eso
¢
ecu tiempo se tardaba en seguir adelante?
Eso fue lo que mas se me quedé grabado después:
Mi madre me conto entonces
ieciocho cigarrillos. € x
SC Soa junto al cadaver y al cuchillo,
ue junto a la banera, ;
iE policia encontré dieciocho colillas. Ese era el
tiempo en que alguien decidia quitarse la vida.
Hacia tiempo que no pensaba en aquellos afios
ni en aquella chica, pero, en cierto modo, siempre
he sabido que mantenia una deuda con ella. Algo
que aprendi antes incluso de conocerla. Lo que
hace que la gente como yo tenga un proposito: las
historias necesitan quien las cuente, los héroes,
quien los recuerde, y los muertos, quien los haga
inmortales.
; Puede que no haya sido capaz de contar su
historia tal y como paso, pero si lo he hecho tal y
como la recuerdo. Al fin y al cabo, los recuerdos no
son mas que historias que nos contamos para
justificar que hemos cambiado.
Esper é
pero que ahora, después de haberla escrito
por primera vez desde que er.
hhayaines ; a un adolescente,
onseguido por fin estar en paz.
HF.
13 de agosto de 2015
Escaneado con CamScanner
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