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Anclados en la fe en Cristo

El resumen describe cómo la fe en Cristo es como un ancla que mantiene firme nuestra vida incluso en medio de tormentas y dificultades. Al estar anclados a Cristo mediante la fe, podemos enfrentar cualquier viento contrario sin temor y con calma. La fe en Cristo nos permite mantenernos firmes en nuestra convicción y dar fruto abundante a pesar de las pruebas.

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Anclados en la fe en Cristo

El resumen describe cómo la fe en Cristo es como un ancla que mantiene firme nuestra vida incluso en medio de tormentas y dificultades. Al estar anclados a Cristo mediante la fe, podemos enfrentar cualquier viento contrario sin temor y con calma. La fe en Cristo nos permite mantenernos firmes en nuestra convicción y dar fruto abundante a pesar de las pruebas.

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Mensaje

Título: “Anclados a la fe”


Pasaje bíblico: Hebreos 6:18b-20 NTV
18 Así que Dios ha hecho ambas cosas: la promesa y el juramento. Estas
dos cosas no pueden
Cambiar, porque es imposible que Dios mienta. Por lo tanto, los que hemos
acudido a él en busca
De refugio podemos estar bien confiados aferrándonos a la esperanza que
está delante de
Nosotros. 19 Esta esperanza es un ancla firme y confiable para el alma; nos
conduce a través
De la cortina al santuario interior de Dios. 20 Jesús ya entró allí por
nosotros. Él ha llegado a
Ser nuestro eterno Sumo Sacerdote, según el orden de Melquisedec.

Desarrollo:
Durante sus vacaciones en la costa, una familia presenció una gran tempestad.
Las olas subían a enormes alturas mientras que los vientos fuertes sacudían
violentamente las embarcaciones que estaban amarradas al muelle.

Un niño de doce años, que miraba desde la ventana, se fijó en que sólo la boya
flotaba serenamente en aquel turbulento mar y se mantenía en su lugar a pesar de
los vientos fuertes.

El niño comentó con los demás que la boya era la única cosa que había allí afuera
que parecía no tener miedo, porque aunque se hundía de vez en cuando, siempre
volvía a subir sin daño y en el mismo lugar.

Entonces el papá les explicó que la boya se mantenía firme a pesar del viento
fuerte porque estaba amarrada a un ancla en el fondo del mar, y agregó que
también así es nuestra vida.

Cuando nuestra fe está anclada en Cristo podemos enfrentarnos sin temor y con
calma a cualquier viento contrario en la vida. No existe bendición como la de una
perfecta confianza en el Señor.
La verdad es que en nuestra vida cristiana muchas veces somos como ese barco
que está en medio de una tormenta o dificultad y al final su barco o vida termina
naufragando en medio de esa tormenta y es porque nuestra fe no está anclada
y nuestros ojos no están puestos en Jesús, quien dice su palabra en hebreos
12: 2a puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.
A continuación 3 hechos importante que debemos de poner en práctica para que
nuestro barco que es la vida pueda estar anclado a la fe en Cristo Jesús y en
medio de la tormenta no naufragar:

1. Estar anclados a la fe nos permite estar Firmes.


24 »Todo el que escucha mi enseñanza y la sigue es sabio, como la persona que
construye
su casa sobre una roca sólida. 25 Aunque llueva a cántaros y suban las aguas de
la
inundación y los vientos golpeen contra esa casa, no se vendrá abajo porque está
construida
sobre un lecho de roca. Mateo: 7:24-25

“Pero el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,
mansedumbre, templanza. Contra tales cosas no hay ley. Y los que son que son
de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos”
“Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando estén pasando por diversas
pruebas. Bien saben que, cuando su fe es puesta prueba, produce paciencia”

2. Estar anclados a la fe nos permite estar firmes en nuestra convicción


14 Entonces ya no seremos inmaduros como los niños. No seremos arrastrados
de un lado a
Otro ni empujados por cualquier corriente de nuevas enseñanzas. No nos
dejaremos llevar
Por personas que intenten engañarnos con mentiras tan hábiles que parezcan la
verdad.
Efesios 4:14
No creer a las mentiras de Satanas, nuestra fe puede desmayar sino estamos
realmente aferrados a Jesús.

3. Estar anclados a la fe nos posibilita de dar fruto al ciento por uno.


Bendito el hombre que confía en el Señor y pone su confianza en él.
Será como un árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces hacia la
corriente; no teme que llegue el calor, y sus hojas están siempre verdes.
En época de sequía no se angustia, y nunca deja de dar fruto. Jeremías 17:7-8

Conclusión: No debemos olvidar que si en medio de nuestra tormenta hemos


acudido a Dios
Podemos estar confiados aferrando nuestra vida de que su amor y misericordia el
fiel y justa en
Nuestra vida.

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