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PIB y Bienestar: Más Allá del Crecimiento

Este documento analiza el uso del PIB como medida de bienestar social y crecimiento económico. Aunque el PIB es un indicador importante, tiene limitaciones para medir el bienestar, por lo que se proponen medidas alternativas como el PIB ajustado ambientalmente e índices de mejor vida. Ninguna medida puede responder a todas las preguntas sobre bienestar, por lo que se necesitan múltiples indicadores para tener una imagen completa.
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PIB y Bienestar: Más Allá del Crecimiento

Este documento analiza el uso del PIB como medida de bienestar social y crecimiento económico. Aunque el PIB es un indicador importante, tiene limitaciones para medir el bienestar, por lo que se proponen medidas alternativas como el PIB ajustado ambientalmente e índices de mejor vida. Ninguna medida puede responder a todas las preguntas sobre bienestar, por lo que se necesitan múltiples indicadores para tener una imagen completa.
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El PIB y otras variables macroeconómicas para medir el crecimiento económico y el

bienestar social

Cesar David Reinosa

Facultad de ciencias administrativas, económicas y financieras

Eje 3

Macroeconomía

Grupo 502

Oscar Humberto Quintero

23 de mayo de 2022
Introducción.

Este Trabajo estudia el uso del Producto Interior Bruto (PIB) como medida de bienestar.

Al tiempo que se realiza el análisis de la contabilidad nacional y, en mayor profundidad del PIB,

se detallan algunas medidas alternativas. Éstas han surgido como consecuencia de la búsqueda de

indicadores que incluyan en sus mediciones, no solo el crecimiento económico, sino también otra

serie de variables que son relevantes y que el PIB no contempla (como los recursos naturales, la

contaminación, la calidad de vida o la igualdad en la distribución de la renta de un país, por

ejemplo). Así, surgen nuevos indicadores como el PIB ambientalmente ajustado, el Índice de

Mejor Vida, el Índice de Progreso Genuino o la Huella Ecológica, entre otros. Como resultado de

este análisis se concluye que la medida que mejor refleja el bienestar depende del objetivo

específico que se busque investigar. En otras palabras, hoy en día ninguna medida es capaz de

contestar todas las preguntas relacionadas con el bienestar de la población. Sin embargo, el PIB

no está configurado –ni fue creado- como una medida de bienestar de un país. Por lo tanto,

actualmente es preciso acompañar la información de este indicador con la de otros alternativos

de tal manera que podamos tener una imagen más completa sobre el nivel de bienestar de un

país.
 Ensayo

Uno de los principales indicadores estadísticos empleados para medir la evolución

económica de un país es el Producto Interior Bruto (PIB). En el análisis macroeconómico de

cualquier Estado, la interpretación de este valor es fundamental para conocer el grado de

desarrollo económico y sus tendencias, aunque también tiene una serie de inconvenientes que

debemos tener en cuenta antes de sacar conclusiones en nuestros estudios.

Por eso, para saber si una economía está en fase de crecimiento y este se está traduciendo

en una mejora del bienestar de la población y, por lo tanto, de una mejora real de su mercado

interior, será importante atender a otras variables que tengan en cuenta el reparto de la renta en la

población, el grado de evolución de la industria, los recursos naturales, o los indicadores

relacionados con el la estabilidad financiera del país objeto del estudio. Nuestro objetivo es

valorar si el PIB es el medidor adecuado para interpretar la situación económica de un país. En

base a este objetivo tenemos que ir al origen del concepto PIB y su uso en la contabilidad para

medir su nivel de crecimiento, se utiliza el PIB (Producto Interno Bruto) que mide la actividad

productiva y se obtiene al sumar cuánto valen en pesos todos los bienes y servicios de consumo

final que se producen en un año, es decir, que no se usan para producir algo más.

Por su parte, el bienestar está relacionado con el nivel de vida de las personas. Una forma

de medirlo es a través del PIB per cápita que nos indica cuánto dinero tiene la gente en promedio

y se calcula dividiendo el PIB del país entre el número de personas que viven en él.

Sin embargo, es importante reconocer que es una medición de bienestar un tanto limitada,

pues puede ser que muchas personas tengan cero pesos y otros muchos miles de pesos, y el PIB

per cápita no refleja esta diferencia en la distribución.


Ahora bien, para producir y, por lo tanto, crecer, un país cuenta con tres tipos de recursos:

1. Capital natural, todo aquello que está en la naturaleza y que no ha sido procesado por el

ser humano.

2. Capital físico, maquinaria, herramientas, infraestructura y demás elementos que permiten

a un trabajador producir más que si utilizara sus propias manos.

3. Capital humano, que se refiere a las personas que trabajan y sus habilidades y

conocimientos para hacerlo.

También es importante aumentar la productividad de los mismos, es decir, producir más

con menos recursos. Esto puede lograrse mediante:

 Una mejora en la educación-capacitación y en las condiciones de salud de la población,

es decir, aumentar el capital humano ya que la gente mejor capacitada y más sana

produce más.

 El progreso tecnológico. Cuando el ingenio humano inventa una máquina que utiliza la

misma, o menor, cantidad de recursos para generar mayor producción, entonces aumenta

la productividad optimizando el capital físico.

Otros factores que fortalecen el crecimiento económico son:

 La estabilidad económica e institucional al permitir un ambiente atractivo y seguro para

la inversión y la apertura de nuevas empresas.


 El comercio con otros países al estimular el intercambio de bienes y servicios que para

otro país puede ser costoso producir; dedicándose cada uno a fabricar y ofrecer lo que

mejor saben hacer al menor costo.

 En condiciones óptimas, la competencia permite que más personas participen en la

producción de diferentes bienes y servicios y que se vendan a menor precio, propiciando

el desarrollo económico.

Entre más y mejores bienes y servicios se generen, más trabajo y riqueza habrá para

distribuir entre la población. Por lo general, cuando se habla de un aumento en el nivel de vida,

éste viene acompañado de bienestar y crecimiento económico.

Antes de ir más allá del PIB y de entregarse a una labor tan compleja como lo es la

medición del bienestar, Stiglitz y otros investigadores han considerado conveniente preguntarse

por qué la medición actual de los resultados económicos necesita perfeccionarse. El primer

mensaje que transmiten con el informe es que consideran que ha llegado la hora de adaptar

nuestro sistema de medición de la actividad económica para que éste refleje mejor los cambios

estructurales que caracterizan la evolución de las economías modernas. El aumento de los

servicios y la producción de bienes cada vez más complejos dificultan más la medición de la

producción y los resultados económicos. Hoy en día disponemos de innumerables productos con

una calidad compleja y pluridimensional sometida a rápidos cambios como, por ejemplo, los

vehículos, los ordenadores, lavadoras o incluso los servicios como la asistencia sanitaria o la

educación o las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC). Así, en algunos países

y sectores, el crecimiento de la “producción” se debe más a la mejora cualitativa de los bienes

producidos y consumidos que a su cantidad. Poder calcular el cambio cualitativo supone un


desafío para los economistas, pero, desde la Comisión, consideran un dato esencial para medir

los ingresos y el consumo reales, factores determinantes del bienestar material de las personas.

Otro mensaje clave que sostienen es que consideran que ha llegado la hora de que el sistema

estadístico se centre en mayor medida en el cálculo del bienestar de la población que en la

medición de la producción económica y que, además, es conveniente que dichas mediciones del

bienestar contemplen la sostenibilidad. No obstante, la búsqueda de nuevos indicadores no

significa invalidar las mediciones del PIB y de la producción ya que éstas siguen aportando

respuestas a múltiples cuestiones relevantes, como es la gestión de la actividad económica.

Consideran importante hacer hincapié en la existencia de una diferencia creciente entre la

información que transmiten los datos agregados del PIB y las que realmente importan a la hora

de considerar el bienestar de los individuos. Así, instan la necesidad de elaborar un sistema

estadístico que complete las mediciones de la actividad mercantil mediante datos relativos al

bienestar de las personas y mediciones de la sostenibilidad. Tal sistema, afirman, deberá ser

necesariamente plural, puesto que no existe una medida única que pueda resumir en un solo

indicador un fenómeno tan complejo como el bienestar de los miembros de una sociedad. Por

tanto, el sistema de medición deberá incluir una serie de indicadores diferentes.


Conclusiones.

Tras haber analizado la idoneidad de utilizar el PIB como un indicador que refleja el nivel

de bienestar, obtenemos que éste ya no es una meta apropiada de la política nacional. Los

indicadores tradicionales como el PIB abordan sólo las transacciones económicas. No incluyen

los costes ambientales y sociales de lo que compramos, los impactos de la calidad de vida en

nuestra forma de vivir o las importantes contribuciones de nuestros sistemas naturales.

Que el PIB crezca es una buena señal al indicar un crecimiento de la actividad productiva

y, consecuentemente, más puestos de trabajo. Pero también es importante conocer

la composición de los bienes y servicios que se producen. Una economía tiene un crecimiento

sólido si los bienes y servicios que produce le permiten crecer a largo plazo. De esta crisis hay

que aprender que no se puede crecer con un porcentaje tan alto de construcción residencial, por

ejemplo. Los sectores que demandan mano de obra cualificada y producen bienes y servicios de

alto valor añadido son los que permiten a la economía crecer de una forma sostenible en el

tiempo.
Referencias bibliográficas

Guillen, A., M.H. Badii, F. Garza & M. Acuña. (2015). Descripción y Uso de Indicadores

de Crecimiento Económico. UANL, San Nicolás de los Garza, N.L., México. Consultado el 22

de Mayo de 2022. Disponible en: [Link]

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Miquel Burgos, Ana Belén (2015). La medición del bienestar económico a través de las

macromagnitudes de la contabilidad nacional. CIRIEC-España, Revista de Economía Pública,

Social y Cooperativa, (85). Consultado el 21 de Mayo de 2022. ISSN: 0213-8093. Disponible en:

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Nauzán, V. Macroeconomía. Fundación Universitaria del Área Andina. Consultado el 22

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Programa de Educación Económica y Financiera del Banco Central del Uruguay.

Indicadores macroeconómicos. Consultado el 21 de Mayo de 2022. Disponible en:

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