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Las Galletas del Malentendido

Una mujer en un aeropuerto se siente indignada al compartir galletas con un hombre, creyendo que él estaba tomando las suyas. Al final, descubre que sus galletas estaban intactas y se da cuenta de su error. La historia resalta la importancia de no juzgar a los demás sin tener toda la información.

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Saira Ramírez
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Las Galletas del Malentendido

Una mujer en un aeropuerto se siente indignada al compartir galletas con un hombre, creyendo que él estaba tomando las suyas. Al final, descubre que sus galletas estaban intactas y se da cuenta de su error. La historia resalta la importancia de no juzgar a los demás sin tener toda la información.

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LAS COSAS NO SON EXACTAMENTE COMO PIENSAS

Una muchacha estaba aguardando su vuelo en una sala de espera de un gran aeropuerto.

Como debía esperar por muchas horas, decidió comprar un libro para matar el tiempo.

También compro un paquete de galletas. Se sentó en un asiento en la sala VIP del aeropuerto

para poder descansar y leer en paz. Al lado del asiento donde estaba la bolsa de galletas se

sentó un hombre que abrió una revista y comenzó a leer. Cuando ella tomo la primera galleta,

el hombre también tomo una. Ella se sintió indignada, pero no dijo nada. Apenas pensó:

"pero, que descarado, si yo estuviese más dispuesta la daría un golpe en el ojo para que nunca

más se le olvide". Cada vez que ella tomaba una galleta, el hombre también tomaba una.

Aquello la dejaba tan indignada que no conseguía reaccionar. Cuando quedaba apenas una

galleta, pensó: "ah... que será lo que este abusador va a hacer ahora?". Entonces el hombre

dividió la última galleta por la mitad, dejando la otra mitad para ella. Ah!! Aquello era

demasiado! se puso a bufar de la rabia! Entonces cerró su libro y sus cosas y se dirigió al sitio

de embarque. Cuando se sentó, confortablemente, en su asiento, ya en el interior del avión,

miro dentro de la bolsa y para su sorpresa su paquete de galletas estaba allí... todavía intacto,

cerradito!! Sintió tanta vergüenza. Solo entonces percibió lo equivocada que estaba, había

olvidado que sus galletas estaban guardadas dentro de su bolsa!! El hombre había compartido

sus galletas sin sentirse indignado, nervioso, consternado o alterado, mientras ella quedo muy

trastornada, pensando que estaba compartiendo las de ella con él. Y ya no había más tiempo

para explicaciones... ni para pedir disculpas. 

Cuantas veces, en nuestras vidas, estamos comiendo las galletas de los demás, y no somos

conscientes de ellos? Antes de llegar a una conclusión... observa mejor!! Tal vez las cosas no

sean exactamente como piensas, no pienses lo que no sabes acerca de las personas.

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