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Autoconcepto y Autoestima en Educación

Este documento explora el autoconcepto y la autoestima, factores importantes para comprender el desarrollo personal. Define el autoconcepto como la percepción cognitiva de uno mismo, incluyendo subcategorías como el autoconcepto físico y académico. La autoestima se refiere a la actitud hacia uno mismo y tiene componentes cognitivo, afectivo y de conducta. Examina cómo estos conceptos se forman en la infancia y cómo influyen en el proceso educativo.
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Autoconcepto y Autoestima en Educación

Este documento explora el autoconcepto y la autoestima, factores importantes para comprender el desarrollo personal. Define el autoconcepto como la percepción cognitiva de uno mismo, incluyendo subcategorías como el autoconcepto físico y académico. La autoestima se refiere a la actitud hacia uno mismo y tiene componentes cognitivo, afectivo y de conducta. Examina cómo estos conceptos se forman en la infancia y cómo influyen en el proceso educativo.
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Praxis I

Autoconcepto y Autoestima: Bases en la Infancia y


Determinantes en el Proceso Educativo

Sofía A. Muñoz, Valentina P. Urbina, Belén Villanueva


Universidad Academia de Humanismo Cristiano (UAHC)
Psicología, primer año, sección 5
Profesor Patricio Moraga

18 de Julio 2022

Resumen:
Tanto para la psicología como para el área educacional, los términos “autoconcepto” y
“autoestima” son esenciales para comprender el desarrollo integral del individuo en todas las
etapas de la vida. Éstos determinarían la satisfacción y autorrealización del niño o niña dentro de
su infancia y proceso académico y, con ello, la facilitación del aprendizaje.
La siguiente investigación tiene por objetivo identificar los factores que configuran el autoconcepto
y la autoestima, y qué componentes influyen en la infancia y en el proceso educativo, según los
planteamientos de Ana Roa y María Luisa Naranjo.

Palabras clave: Autoestima, autoconcepto, auto valía, autoconfianza, autoimagen, autoafirmación,


autorrealización, autocontrol, autodeterminación, autocuidado, autodisciplina, autoafirmación.
Praxis I 1

Índice

Introducción 2

Autoconcepto y autoestima 3

Componentes en la infancia 8

Proceso Educativo 10

Referencias 11
Praxis I 2

Introducción

El autoestima y autoconcepto son elementos que conforman la personalidad de las


personas. Con ello, determinan sus acciones, decisiones, pensamientos y formas de ver y
relacionarse con el entorno y con sí mismos. Son fruto de diversas experiencias y vivencias,
como también de las relaciones interpersonales, el significado que se les brinda a éstas, y
componen el bienestar o malestar psíquico de cada uno. Éstos, a su vez, permiten
comprender el desarrollo personal, social y académico de cada niño y adolescente.

En la presente investigación identificaremos aquellos factores que configuran


ambos conceptos, y qué componentes influyen en la infancia y en el proceso educativo.
Para ello, en una primera instancia entregaremos las definiciones de autoconcepto y
autoestima respectivamente, para luego adentrarnos en los elementos que tienen su origen
en la niñez y finalmente su importancia en el contexto escolar-universitario.
Praxis I 3

Autoconcepto y Autoestima

Autoconcepto y autoestima son términos que tienden a confundirse entre sí, es por
esto que es de suma importancia definirlos respectivamente para una mejor comprensión. Si
bien, ambos conceptos pueden estar íntimamente relacionados, no son equivalentes, sino
codependientes.

¿Qué es Autoconcepto?

Ana Roa (2013) refiere que el autoconcepto se constituye en base a conductas y


vivencias que transita el individuo, por ende, no es algo innato. El autoconcepto y
autoimagen se van conformando a medida que las personas experimentan diversas
situaciones, sentires o vivencias. En él prevalecen los aspectos cognitivos, la percepción e
imagen de sí mismo y, puesto que el autoconcepto como tal se considera una realidad
psíquica compleja, se distinguen, dentro de éste mismo, otras sub-definiciones:

·        Autoconcepto Físico: Concepción propia que se tiene de la apariencia y/o


presencia física, de sus aptitudes y capacidades para desempeñar cualquier tipo de
actividad física.

·        Autoconcepto Académico: Resultado de triunfos y fracasos en el ámbito


académico del alumno a lo largo de su etapa escolar.

·        Autoconcepto Social: Resultado de las relaciones interpersonales, la


habilidad de solucionar problemas de índole social, adecuación al entorno y de la
aceptación/validez externa.

·        Autoconcepto personal: Se refiere a cómo se percibe a sí mismo el


individuo, el sentido de responsabilidad que tiene, el autocontrol e independencia
personal.

·        Autoconcepto emocional: Contempla los sentimientos de bienestar y placer,


una emocionalidad equilibrada, la autoaceptación y la seguridad y confianza en sus
oportunidades.

Así es como el autoconcepto tiene una gran influencia en cómo el individuo encuentra
formas en las que pueda apreciar los sucesos, los objetos y las personas del entorno.
Praxis I 4

Según Naranjo (2007), citando a Rice, el autoconcepto es la percepción cognitiva


consciente que tiene una persona hacia sí misma. Por otro lado, haciendo referencia a
Erikson, el autoconcepto podría suponerse como la identidad del yo o el yo auto percibido,
la individualidad consistente. También se puede considerar como la composición de todas
las autodefiniciones/auto imágenes que un individuo tiene sobre su persona.

Siguiendo el punto anterior, se podría hablar de seis aspectos del yo que componen
a una persona, los cuales son: “lo que realmente son, lo que piensan que son, lo que
piensan otras que son, lo que creen que piensan las demás de ellas, lo que quieren llegar a
ser y las expectativas que creen que otras personas tienen sobre ellas” (Naranjo, 2007, p.5).
Bajo la misma premisa del yo y sus aspectos, Rice cita a Strang y a sus cuatro dimensiones
básicas del yo, las cuales se traducen en: Autoconcepto básico, que refiere a cómo el sujeto
distingue su personalidad y las percepciones sobre sus aptitudes, su posición y sus
funciones en el mundo exterior; Autoconcepto temporal o transitorio, que son las
percepciones que la persona tiene sobre sí misma y dependen del estado de ánimo que
tengan en el momento o alguna situación que haya ocurrido recientemente; Yo social, que
refiere al concepto que creen que otras personas tienen sobre ellos mismos.

La identidad se constituye desde la implicación del yo con las otras personas, con el
nivel de intimidad, participación en grupo, cooperación y competencia; finalmente el Yo
ideal, el cual sugiere qué tipo de persona le gustaría ser, este tipo suele desencadenar en
aspiraciones realistas (que llevan a la autoaceptación y a la aprobación, sentimiento de
valía), aspiraciones muy altas (que llevan a la frustración al no poder alcanzarlas) o a
aspiraciones muy bajas (que impiden la realización y la autosuperación).

Finalizando, Naranjo cita a Alcántara y a su definición de autoconcepto, la cual se


traduce en la opinión que tiene una persona de su propia personalidad y conducta. Éste
juega un papel de suma importancia en el desarrollo y en la consolidación de la autoestima
del individuo.

¿Qué es Autoestima?

Partiendo del texto de Ana Roa, se define la autoestima como una actitud hacia sí
mismo, concepto en el cual prima la dimensión valorativa y afectiva, que estructura la
forma de pensar, amar, sentir y comportarse. A partir de todo lo anterior, se organizan las
experiencias, reflejando una naturaleza dinámica, aceptando entonces ciertas características
antropológicas y psicológicas. En suma, se entiende como importante para el desarrollo
vital, el futuro, la salud psicológica y actitud entre otros y uno mismo. 

Además, establece tres componentes interrelacionados de la autoestima, por lo que


la modificación en alguno de ellos implica la variación en los demás. Estos son:  

● Cognitivo: se trata de un conjunto de conocimientos de uno mismo y varía


dependiendo de la madurez psicológica y la capacidad cognitiva.  
Praxis I 5

● Afectivo: hace referencia a la sensibilidad, emotividad y sentimiento de


valor que nos atribuimos y al grado en que nos aceptamos, llevando la valoración de
nosotros mismos.
● Conductual: se encuentra relacionado con la tensión, intención y decisión de
actuar. Busca consideración y reconocimiento de los demás. Desde ahí, resulta una
autoafirmación dirigida al propio yo.

Para detectar la calidad de la autoestima, podemos observar el comportamiento de la


persona y evaluarla por lo que hace y cómo lo hace, expresándose de diversas formas
dependiendo de si ésta es sana o negativa. A grandes rasgos, una autoestima sana implica
una valoración hacia sí misma objetiva, positiva y realista.  La negativa es, por el contrario,
una valoración disminuida que es compleja de cambiar.

María L. Naranjo (2007) refiere que la autoestima actúa contribuyendo a la vida de


las personas, haciéndola satisfactoria. Cita a Maslow y sus dos tipos de necesidades de
estima: el propio y el proveniente de otros, los cuales van por sobre las necesidades
fisiológicas. Branden postula que la autoestima se ve afectada por factores internos y
externos, provenientes de ideas creadas y del entorno, valiéndose también del auto valía o
autoimagen. Para Molina posee cuatro componentes en su definición; por un lado, es una
actitud: contemplando formas habituales de la persona consigo misma; Es cognitivo: mira
la información de la persona respecto de sí misma; Afectivo: ya que tiene consideración de
lo positivo y negativo y sus representaciones en sí mismo, dependiendo de la valoración del
sujeto; y por último Conductual: porque tiene relación con el actuar, la coherencia e
incoherencia. 

Relación entre Autoconcepto y Autoestima

“En línea con lo indicado anteriormente, la palabra autoconcepto hace relación a los
aspectos cognitivos, a la percepción y la imagen que cada uno tiene de sí mismo, mientras
que el término autoestima indica los aspectos evaluativos y afectivos. No se trata de
conceptos excluyentes, sino más bien al contrario, ya que se implican y se complementan
mutuamente. Un autoconcepto positivo conduce a una autoestima positiva y viceversa” Ana
Roa (2013)

Tal como lo menciona Ana Roa, el autoconcepto se encuentra interrelacionado con


la autoestima, donde mientras mejor sea el primero, mejor serán los comportamientos y, por
consiguiente, la autoestima, complementandose ambos específicamente desde el inicio del
crecimiento. Esto conlleva que resulten de un proceso, el cual nunca termina, y se
encuentra marcado por experiencias sociales y personales, propias del transcurso de los
fenómenos de la vida que son muy cambiantes, donde ambos tienen incidencia directa en la
personalidad del sujeto. María L. por su parte, menciona relaciones entre ambos conceptos,
pero desde lo que definen varios autores, obteniendo otros puntos en los que se converge
Praxis I 6

con Ana Roa. Cita a Rice el cual propone cuatro dimensiones básicas del yo, destacando
primero con el objetivo de identificar relaciones, el autoconcepto básico, el cual trata la
visión del sujeto sobre sí mismo. A modo de continuación propone el yo social que
corresponde a la opinión que se cree tienen otras personas sobre el sujeto, influyendo
nuevamente en sí mismos. Y por último, con respecto a Rice, éste se refiere al yo ideal
como un tipo de persona que gustaría ser. Cabe destacar que la relación entre ambos
conceptos relacionados para ambas autoras tiene influencia en el resultado (deseado o no)
del desarrollo humano por el cual pasan los sujetos, el cual también para ambas se ve
vinculado a otros aspectos.  

Neurociencia y Distorsiones Cognitivas

Naranjo señala que la autoestima y el autoconcepto no son innatos, sino que se van
conformando según las experiencias y el contexto en el que va creciendo y educándose
cada individuo. Ambas concepciones, según lo que plantea María L. en base a Caine
(2003), están ligadas al área de la neurociencia, específicamente a los fundamentos del
aprendizaje del cerebro, en tanto:

1. El cerebro actúa como un sistema adaptativo. Los pensamientos,


imaginación, fisiología del cerebro y los sentimientos se llevan a cabo de
manera concurrente e interactiva, según los estímulos que éste es capaz de
recibir del entorno.
2. El cerebro es un aparato social, donde configura su funcionamiento y
composición en cuanto la persona interactúa con su medio y forma
relaciones interpersonales. Parte de la identidad propia se basa en pertenecer
a un grupo, por lo que puede ir moldeando en respuesta a la responsabilidad
que se tiene con dicho grupo y el papel que juega dentro de qué tan
significativa es la comunidad para la persona. El aprendizaje y el
crecimiento de la autoestima están íntimamente ligados a la naturaleza de las
relaciones sociales que establecen las personas.  
3. La búsqueda de significados y sentidos es innata, están guiados por metas y
valores particulares. El propósito de esta búsqueda puede ir desde la
comprensión de las necesidades más básicas, como la alimentación y
seguridad hasta la indagación del potencial propio y búsqueda de lo
significativo.
4. El aprendizaje involucra una atención focalizada como, además, una
percepción periférica. El cerebro extrae información de lo que se es
consciente pero también de lo que está más allá del foco cercano de
atención. Incluso, se puede extraer información de cosas que van más allá de
nuestra consciencia.
Praxis I 7

5. El aprendizaje es progresivo, no existe límite para el desarrollo de este ni


para la capacidad de seguir aprendiendo, esto debido a que las neuronas
están calificadas para realizar y fortificar nuevas conexiones neuronales.

La autoestima, a pesar de ser una estructura sólida y de difícil modificación. Tiende


a ser dinámica, por lo que puede aumentar, disminuir e inclusive disociar. Sin embargo,
gracias a su predisposición al cambio, ésta puede ser perfeccionada.

Por otro lado, siguiendo la línea del cerebro, su componente cognitivo y cómo este
influye directamente en la consolidación del autoconcepto y la autoestima, es importante
destacar que existen variedades de distorsiones cognitivas que afectan negativamente estos
procesos.

Desde que la persona nace, el cerebro va recibiendo estímulos del entorno (ya sean
positivos o negativos) que van a influir en la manera en la que el niño recepcione la
información y el aprendizaje adquirido. Los bebés e infantes, al poseer un cerebro sin las
mismas conexiones nerviosas que tiene un adulto, son más propensos a recoger los
estímulos tal como se les presentan, ya sea por vía directa (diciéndole personalmente) o
indirecta (lo que percibe de su ambiente, estado anímico de sus padres/cuidadores, etc), por
lo tanto, se debe tener sumo cuidado en las cosas que se le van enseñando respecto a lo
positivo y negativo de su persona y a las asociaciones que pueden llegar a tener sobre
estas. 
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Componentes en la Infancia

Desde Ana Roa

Ana Roa indica que ambos componentes (autoconcepto y autoestima) son el resultado de
largos procesos sociales y personales, de experiencias, vivencias y sentires, donde éstos no
sólo implican la singularidad del individuo, sino su constante recepción a estímulos
externos, desde el modo en que se viven los éxitos, los fracasos, hasta los comentarios y
valoraciones que se desarrollan en el entorno de niños y adolescentes, como también el
proceso educativo ejercido desde los padres y madres, y profesores y pares, sumando el
importante rol de la sociedad y la cultura.

Por otro lado, refiere que la autoestima tiene su origen en la infancia y la satisfacción que
sentimos cuando somos niños dentro de nuestra vida. Refuerza, a su vez, la idea de que si
existiesen carencias no podrían desarrollarse los siguientes elementos fundamentales para
cimentar y fortalecer la autoestima:

✔ Vinculación: satisfacción del infante al establecer vínculos importantes para


él, reconocidos a su vez por el entorno.
✔ Singularidad: conocimiento y respeto hacia las cualidades que le hacen
especial y diferente, reforzados por la aceptación externa.
✔ Poder: que el niño disponga de medios, oportunidades y capacidades para
modificar circunstancias de su vida de manera satisfactoria.
✔ Pautas de guía: ejemplos humanos, filosóficos y prácticos adecuados que le
sirvan de modelo.

Con ello, da cuenta de que los niños que obtengan satisfactoriamente estos factores en su
vida, alcanzan de manera efectiva una autoestima positiva de firmes vínculos, donde se
saben singulares y capaces de tomar decisiones (autocontrol y autodeterminación), y
obtener modelos ejemplares y realistas que les sirvan como guía en su desarrollo.
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Importancia de los Padres en la Construcción de una Buena Autoestima

El rol de los padres en la conformación de la autoestima resulta ser de vital


importancia. El cuidado, el trato, la atención, la crianza y la forma de educar a sus hijos,
son factores que influyen en el proceso de construcción de la autoestima. Así “No se trata
de querer al niño, sino, además, de que él se sienta querido” (Roa, 2013, p.248).
La autora describe que, cuando el niño nace, se entiende a sí mismo como una
extensión de sus cuidadores, de los adultos quienes les rodean, como un continuo y que,
conforme va creciendo, va comprendiendo y separando su yo del exterior. Antes de
comenzar con la etapa del desarrollo del lenguaje, construye su imagen en relación a cómo
es tratado y apreciado. Desde las miradas, el tono de la voz, la delicadeza del tacto, entre
otros. Dan lugar a que signifique la importancia de su vida dentro de su entorno y familia.
Por ende, entiende que la autoestima no es innata. Más bien, es el resultado de un extenso
proceso del desarrollo en conjunto del medio que le rodea, desde su núcleo familiar, el
entorno social y escolar, en conjunto con las experiencias exitosas y de fracaso.
En consecuencia, padres y madres, hermanos y amigos cumplen un rol fundamental
como espejo a la imagen del infante.
Conforme el niño va creciendo, los adultos ajenos a la familia adquieren mayor
importancia. Estos son, profesores y líderes de sus aficiones, quienes le entregarán o
quitarán valía según su propio criterio, e importarán según cuán idealizados los tenga.
Roa destaca que para que el infante obtenga un buen desarrollo de la autoestima
dentro del grupo familiar debe:
✔ Sentirse importante dentro del grupo, tanto por la forma en que se
escucha, como por cómo se le consulta, responsabiliza y se valoran sus aportes.
✔ El niño debe percibir una comunicación fluida y consistente con sus
padres porque se escuchan y comparten experiencias y vivencias.
✔ Sentirse orgullo de la familia a la cual pertenece, con el fin de sentir
seguridad.

Desde María Luisa Naranjo

Naranjo, apunta a que la autoestima se desarrolla desde la interacción social


interpersonal, las cuales se sienten importantes las unas para las otras. El yo evoluciona
mediante pequeños logros, el reconocimiento y el éxito, donde una baja autoestima
proviene de las experiencias de vida que ayudan a configurar o modificar la confianza en sí
mismo, la autonomía, entre otras características.
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Cita a Jourard y Landsman, quienes definen la realidad como aquello que se


considera como verdad, influenciado por la opinión y validación de las personas
significativas para el individuo, influyendo así en la manera de percibir y entregar
significado y valor, incluso pudiendo distorsionar la propia perspectiva, aportando en el
proceso de autovaloración, autoimagen, etc.
Establece que las creencias sobre sí mismo son codependientes de la valoración
externa y lo que otros refieren de él. Donde no todas las personas son influyentes, sino, las
personas cuya relación ocupa un lugar de alto significado, importancia, autoridad o poder.
María Luisa Naranjo separa agentes y agencias, y las describe como elementos de
suma importancia a la hora de forjar la autoestima:
● Agentes, como la familia, la institución educativa y los
medios de comunicación.
● Agencias, como personas que modelan la conducta dentro del
proceso de desarrollo. Como padres, madres, hermanos, docentes e iguales.
Todos como sujetos de control que permiten aprobar, o desaprobar la conducta y
expresión de niños y adolescentes mediante diversas formas.

Destaca que distintos investigadores han puesto énfasis en el rol de las relaciones
familiares, en tanto calidad de la autoestima. Siendo la cercanía y buena relación con los
padres la base fundamental de ésta.
Finalmente, explica que tanto la relación con los pares (compañeros y compañeras)
como el impacto de la relación con profesores y tutores, determinarían el sentido de valía
en términos sociales y académicos.

Proceso Educativo

El proceso educativo tiene una influencia notoria en el autoconcepto y autoestima de los infantes
y viceversa. Dependiendo de qué tan sólidos sean estos aspectos, se ve condicionado el
rendimiento, éxito, pretensiones académicas, entre otros. Los y las estudiantes con niveles altos
de autoestima muestran un desempeño positivo, motivación hacia el aprendizaje y la
autosuperación, destacando que tienen una mayor tolerancia al fracaso y confianza en sí mismos,
por lo que no presentan mayor inconveniente al intentar cosas nuevas. Así pues, por el contrario,
si se presenta un o una alumna con una actitud negativa hacia sí misma, bajo desempeño, poca
motivación, interés hacia el aprendizaje, y escasas expectativas sobre él o ella misma y hacia el
futuro, se podría tratar de un caso de baja autoestima y, por ende, un autoconcepto deficiente.

Los términos tratados anteriormente están correlacionados, dependen uno del otro, esto quiere
decir, mientras más alta sea la autoestima y mayor sea la noción de autoconcepto, mejor será el
desempeño del o la estudiante, tendrá mayor tasa de éxito respecto a sus metas y crecerán sus
expectativas. Pasa lo contrario si la situación del alumno es la opuesta. Todos estos factores,
incluyendo la motivación que le entrega los vínculos que tiene con sus padres/cuidadores respecto
Praxis I 11

a lo académico, la relación con los componentes de la institución educativa, la afinidad que se


tenga con los profesores, y las expectativas que estos tienen de él o la estudiante cumplen un rol
fundamental en la consolidación de la autoestima y del autoconcepto.

Desde lo que menciona Ana Roa (2013) con respecto a los términos tratados, el proceso educativo
se lleva a cabo en en el transcurso simultáneo de formación del sujeto. Si bien, no propone un
texto enfocado en éste, sí hace mención a autoconceptos concretos que influyen en la autoestima,
la cual a su vez afecta en cierto punto al antes nombrado proceso educativo. Aquellos están
referidos a áreas específicas de la experiencia:

❖ Autoconcepto físico: tiene influencia en la percepción de habilidades y en la competencia


que pueda desarrollar el sujeto para una actividad física cualquiera.
❖ Autoconcepto académico: resulta en las valoraciones académicas que se tiene en los años
escolares.
❖ Autoconcepto social: este último se expresa en las relaciones sociales del alumno, su
habilidad para solucionar problemas sociales y en la adaptación al medio.

Por otro lado, uno de los enfoques que utiliza Maria L. (2007) en su texto, es hacia el proceso
educativo académico, y al respecto cita variados autores que le hacen referencia.

“En cuanto al desempeño académico de las y los estudiantes, la autoestima tiene un papel
importante. Cosas como logros, el éxito y reconocimiento lo hacen evolucionar, por lo que
requiere de interacción humana” Beane (1986)

Para aquella interacción mencionada antes a partir de Branden en de Mezerville (2004), existen
factores externos que influyen en la conducta. Aquí se ubican los educadores, padres, entre otros.
Con respecto a aquello, es importante el papel que desempeñan las agencias y agentes del
proceso de socialización. En cuanto a las agencias son aquello que moldean la conducta del sujeto
en transcurso de desarrollo, se incluirán en éstas las instituciones educativas así como la familia,
entre otros. Los agentes de control, como lo establece la autora, serían aquellos que se
desempeñan en las agencias, en el caso de la institución educativa son los educadores, los cuales
cumplen la función de controlar la conducta, estableciendo límites. Lo antes descrito tiene un
impacto claro en la formación del autoconcepto y su valoración, se destaca desde la autora, que el
apoyo y aprobación de compañeros y profesores dentro de aquel contexto es relevante en la
autoestima y en el sentido de valor personal. A raíz de los contextos educativos, Alcántara (1996)
considera que estos son diversos e informales en su mayoría, destacando que todos aportan en
conjunto obteniendo la autoestima como la meta más alta de su realización. En definitiva, como se
ha mencionado, la autoestima posee una relación persistente con el autoconcepto, y como dice
Beane (1986), citado por la autora, también influye en las actividades académicas y viceversa.

“Aquellos que creen que pueden tener éxito en la institución educativa lo tienen” Beane (1986).
Stafford y Hill (1989) tal como Beane hacen referencia al éxito educativo y mantienen que, la
forma de autopercibirse puede influir en el éxito en la institución educativa. A modo de
conclusión, Lee (1986), citado por la autora, dice que el autoconcepto predice e influencia los
logros en los centros educativos, refiriéndose de nivel primario a universitario. Obteniendo como
resultado que el desarrollo psicológico y educativo parecen ser interdependientes,
Praxis I 12

estableciéndose como necesario promover aquellas variables que mejoran la autoconcepción de


los estudiantes y con ello su autoestima, para así lograr un proceso educativo más exitoso.

Conclusiones:

● Autoconcepto y autoestima no son equivalentes, sino codependientes.


● Los conceptos autoestima y autoconcepto no son innatos.
● Ambos conceptos se forjan en base a experiencias y vivencias.
● La autoestima y el autoconcepto surgen desde el momento en que nacemos y se
desarrollan conforme vamos creciendo y experimentando diversas emociones, situaciones
y estableciendo distintas relaciones interpersonales.
● La autoestima y el autoconcepto son determinantes para un buen desarrollo social,
personal y académico.
● El contexto familiar, social y educativo son la base fundamental del desarrollo de la
autoestima y el autoconcepto.
● La autoestima y el autoconcepto va cambiando y modificándose a partir del contexto y la
etapa de vida donde nos encontremos.
● Tanto el aprendizaje como el autoconcepto y la autoestima tienen una naturaleza
dinámica.
● Una buena autoestima y un autoconcepto positivo favorece el aprendizaje, las buenas
calificaciones y estimula la autosuperación.

Referencias
Praxis I 13

● Roa García, Ana (2013), “La Educación Emocional, el Autoconcepto, la


Autoestima y su Importancia en la Infancia”, Centro Clínico de la Psicología y el
Lenguaje, Universidad Complutense de Madrid.

● Naranjo, María L. (2007), “Autoestima: Un Factor Relevante en la Vida de la


Persona y Tema esencial del Proceso Educativo”, Revista Electrónica
“Actualidades Investigativas en Educación”, Universidad de Costa Rica.

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