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Fiesta de Santa Rosa de Lima

Santa Rosa de Lima, patrona de América y el Perú, dedicó su vida a servir a los demás a través de obras de caridad y oración. Nació en Lima en 1586 y pasó sus últimos años de vida atendiendo a los pobres y enfermos desde una cabaña que construyó, a pesar de la oposición de su familia que quería que se casara. Murió en 1617 y fue canonizada en 1671, convirtiéndose en la primera santa americana. Cada 30 de agosto, miles de fieles acuden

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Fiesta de Santa Rosa de Lima

Santa Rosa de Lima, patrona de América y el Perú, dedicó su vida a servir a los demás a través de obras de caridad y oración. Nació en Lima en 1586 y pasó sus últimos años de vida atendiendo a los pobres y enfermos desde una cabaña que construyó, a pesar de la oposición de su familia que quería que se casara. Murió en 1617 y fue canonizada en 1671, convirtiéndose en la primera santa americana. Cada 30 de agosto, miles de fieles acuden

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Santa Rosa de Lima

(30 de Agosto)

Este 30 de agosto es la fiesta de Santa Rosa de Lima, patrona de


América, el Perú y las Filipinas. Sus obras y milagros han trascendido
las fronteras de nuestra nación y sus devotos se multiplican en
diferentes países y continentes. Una de las principales características
de su vida fue el amor que desplegó por el prójimo. Ese es el rasgo
más sobresaliente de una existencia llena de virtudes.

En pleno centro histórico de Lima, al inicio de la avenida Tacna, se


encuentra el santuario de Santa Rosa de Lima. Allí, cada 30 de
agosto, miles de fieles se congregan en torno a un pozo y arrojan una
serie de peticiones escritas a mano sobre papel. La gran carga
milagrosa que se le atribuye a la santa peruana aumenta con los años
y es el principal elemento motivador de las personas que acuden a
esta morada con la secreta esperanza de que sus deseos serán
cumplidos.

Ya sean enfermedades del alma o del cuerpo, penurias económicas,


sueños difíciles de alcanzar o imposibles que desafían la lógica
humana, nada está fuera del alcance milagrosa de esta santa que en
vida fue una mujer humilde, dedicada a la penitencia y a la oración.
Una devoción que en nuestros tiempos sería muy difícil de igualar.
Sin embargo, a pesar de su entrega a las labores de la Iglesia, Rosa
tuvo una sensibilidad artística que le permitía admirar el canto de los
pájaros y dedicar parte de su tiempo a la música.

ENTRE EL DOLOR Y EL SERVICIO POR LOS DEMÁS

Santa Rosa sabía que era un ser terrenal, y por ello se sentía presa
del pecado, de los malos pensamientos y de la naturaleza impura del
mal. La historia cuenta que los ángeles la visitaban frecuentemente,
pero también tuvo encuentros un tanto desagradables con demonios
que la perturbaban y trataban de conducirla al lado oscuro.

Al parecer, el bien y el mal entablaban combates colosales a la vista


de la santa, quien se refugió en las horas de oración para liberar su
alma de la congoja ocasionada por la incertidumbre de dar un paso
en falso y ser presa de los vicios del mal.

Pero Santa Rosa de Lima no fue únicamente una persona experta en


el arte de ahuyentar la tentación a través del martirio, dueña de una
gran resistencia física que le permitía permanecer encerrada largas
temporadas en un cuarto de apenas tres metros cuadrados. La
admiración que despierta Santa Rosa no reside en una vida llena de
sufrimiento que en ocasiones era autoinflingido. La entereza de esta
mujer estuvo más bien en el camino del servicio y de la preocupación
por los otros.

El catecismo de la Iglesia Católica da cuenta de una anécdota que


grafica a la perfección este comportamiento. El día en que su madre
le reprendió por atender en casa a los pobres y enfermos, Santa Rosa
de Lima le contestó: "Cuando servimos a los pobres y a los enfermos
servimos a Jesús. No debemos cansarnos de ayudar a nuestro
prójimo". ¿Se necesitan acaso mayores pruebas del grado de
responsabilidad que Santa Rosa de Lima asumió frente a los demás?

Rosa de Lima nació en Lima en 1586. Sus humildes padres fueron


Gaspar de Flores y María de Oliva. Aunque fue bautizada con el
nombre de Isabel, se la llamaba Rosa y ése fue el único nombre que
le impuso durante su Confirmación el arzobispo de Lima, Santo
Toribio.

La situación económica de la familia se volvió un poco inestable


cuando el padre de Rosa fracasó en la explotación de una mina. La
santa trabajaba el día entero en el huerto, cosía por la noche y
ayudaba al sostenimiento de la familia. A pesar de las dificultades,
Rosa estaba contenta con su suerte, hasta que sus padres la
indujeron a casarse.

Fueron diez años de lucha, ya que la santa había decidido hacer votos
de virginidad y consagrar su vida a Dios. Por ello, ingresó en la
tercera orden de Santo Domingo, imitando así a Santa Catalina de
Siena. A partir de entonces se recluyó en una cabaña que había
construido en el huerto.

Rosa pasó los tres últimos años de su vida en la casa de Don Gonzalo
de Massa, un empleado del gobierno cuya esposa le tenía particular
cariño. Antes de su muerto sufrió una penosa y larga enfermedad.
Murió el 24 de agosto de 1617, a los 31 años de edad. Fue
canonizada por el Papa Clemente X en 1671, convirtiéndose de esta
manera en la primera santa americana canonizada.

La vida de Santa Rosa de Lima ha inspirado a un importante grupo de


artistas plásticos. Por ello, te invitamos a visitar el especial que el
Portal Huascarán ha elaborado al respecto. No olvides que puedes
dejar tus comentarios.

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