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Proletarización y Política Social en el Trabajo

1. Offe analiza cómo se transforma a gran escala la fuerza laboral y el papel de la política social en este proceso. Sostiene que la política social constituye este proceso de transformación al facilitar la transición de trabajadores no asalariados a asalariados, en lugar de ser una mera reacción posterior. 2. Explica que la proletarización "pasiva" a través de la destrucción de medios de vida no necesariamente conduce a la proletarización "activa" como trabajadores asalariados, dado que existen altern

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Proletarización y Política Social en el Trabajo

1. Offe analiza cómo se transforma a gran escala la fuerza laboral y el papel de la política social en este proceso. Sostiene que la política social constituye este proceso de transformación al facilitar la transición de trabajadores no asalariados a asalariados, en lugar de ser una mera reacción posterior. 2. Explica que la proletarización "pasiva" a través de la destrucción de medios de vida no necesariamente conduce a la proletarización "activa" como trabajadores asalariados, dado que existen altern

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1- Offe se interroga acerca de cómo se transforma a gran escala la fuerza laboral y

qué rol cumple la política social en este proceso de transformación. A) Explique en


qué consiste el proceso de proletarización, desarrollando la distinción que plantea
el autor entre proletarización pasiva y activa. En función de ello, b) argumente por
qué la política social es constitutiva de este proceso y no exterior y posterior a él,
como sintetiza el autor en la expresión de que la política social no es una especie de
‘reacción estatal’ al problema de la clase obrera, sino que la constituye. Finalmente,
c) ilustre lo anterior tratando UNO de los tres problemas anexos que el autor analiza
(es decir, trate el problema que seleccione intentando demostrar en qué sentido la
política social constituye al proceso de proletarización, NO le estamos pidiendo que
haga un resumen de dicho problema, sino que haga uso de su tratamiento para
exponer el argumento desarrollado en el ítem b de la pregunta).
Resumen de Offe

 Controversias relativas a una teoría científico-social del Estado


1. Falta resumir
 Sobre la función social de las instituciones de política social y el problema de marcos
funcionales de referencia
1. La política social es la manera estatal de efectuar la transformación duradera de
obreros no asalariados en obreros asalariados.
 Uno de los puntos de referencia para la explicación funcional de la política
social
 Explicación
 El proceso capitalista de industrialización se ve acompañado -y no
sólo en sus orígenes históricos, cuando el fenómeno resulta
especialmente evidente- por la desorganización y movilización de
la fuerza laboral.
 La diseminación de relaciones de competencia a mercados
nacionales y luego internacionales, la continua introducción de
cambios técnicos orientados a economizar trabajo, la debilitación
del trabajo y las formas de vida agrícola, el impacto de crisis
cíclicas: estos y otros factores destruyen efectivamente, en
medida mayor o menor, las hasta entonces prevalecientes
condiciones para la utilización de la fuerza laboral.
 Los individuos afectados por tales eventos descubren que sus
propias capacidades laborales -cuyas condiciones de utilización no
pueden controlar colectiva ni individualmente- ya no pueden
servir como base para su subsistencia.
 Pero esto no significa, desde luego, que encuentren
automáticamente la solución de sus problemas enajenando su
fuerza laboral a un tercero a cambio de dinero.
 Los individuos no entran automáticamente en el sector
suministro (supply) del mercado laboral.
 hacer una distinción entre proletarización “pasiva” y “activa”.
o No es discutible que una proletarización “pasiva”, masiva
y continua, con la consiguiente destrucción de las formas
hasta entonces dominantes de trabajo y subsistencia, ha
sido un aspecto socio-estructural importante del proceso
de industrialización.
o Sin embargo, hablando en términos sociológicos, no hay
razón para que individuos desposeídos de sus medios de
trabajo o subsistencia procedan espontáneamente a una
proletarización “activa”, vendiendo su fuerza laboral en
el mercado de trabajo.
 Suponer esto sería concebir las consecuencias de
la proliferación “pasiva” -hambre y privación
física- como factores de explicación sociológica.
 Esto debe descartarse porque
 han existido históricamente, y siguen
existiendo, varias “rutas de escape”
funcionalmente equivalentes ante la
proletarización pasiva.
 La migración, a fin de restablecer una
ahora destruida existencia independiente
en otra parte; asegurarse la subsistencia
mediante formas más o menos
organizadas de saqueo; huir a formas
alternativas en lo económico y vital, a
menudo sostenidas por inspiración
religiosa; reducir el nivel de subsistencia
hasta el punto de que la mendicidad y la
caridad pública basten para la
supervivencia; prolongar la fase previa al
ingreso en el mercado de trabajo,
estirando la fase de la adolescencia
dentro del sistema familiar o, más a
menudo, gracias a las instituciones del
sistema educativo formal; hacer esfuerzos
agresivos por desenraizar las causas de la
proletarización pasiva (por ejemplo,
destruyendo maquinaria, mediante
demandas políticas de tarifas protectoras)
o desarrollando movimientos políticos
(movimientos socialistas revolucionarios
de masas) cuya meta es la liquidación de
la forma mercantil de la fuerza laboral
misma.
 Estas posibilidades suministran una lista
incompleta y no sistemática de
alternativas reales, tanto pasadas como
presentes, a la proliferación “activa”
mediante el trabajo asalariado.
 Dado este margen de alternativas, es
preciso explicar por qué sólo una minoría
(sea cual fuere su volumen cuantitativo)
ha optado por ellas. Claramente la
transformación a gran escala de la fuerza
laboral proletarizada en trabajo asalariado
-el nacimiento de un mercado de trabajo-
no es un resultado “natural”. Aunque se
suponga como hecho la destrucción de las
formas tradicionales de subsistencia, el
proceso de industrialización es
inconcebible sin suponer también una
masiva proletarización “activa”.
 Nuestro problema central -que la proletarización “activa” no se sigue necesariamente de
la proletarización “pasiva”- puede subdividirse en tres problemas anexos
 3 problemas subdidvididos y anexos entre sí..
1. El problema de la voluntad-motivacion cultural
 El primero tiene que ver con la motivación cultural y la voluntad: los
trabajadores desposeídos de sus medios de producción deben poseer la
motivación cultural de convertirse en asalariados, deben hallarse
preparados para ofrecer su capacidad de trabajo como una mercancía en
el mercado y considerar que los riesgos asociados a ello son aceptables
 la incorporación de fuerza laboral al lado del suministro del mercado
laboral
 1 - Si ha de ser posible una reorganización social fundamental, del tipo de
la ocurrida en el curso de la industrialización capitalista, los potenciales
trabajadores desposeídos deben en primer lugar hallarse preparados para
ofrecer su capacidad de trabajo como una mercancía en el mercado.
Deben considerar que los riesgos y cargas asociados a esta forma de
existencia son relativamente aceptables; deben albergar la motivación
cultural de convertirse en asalariados.
 desde la perspectiva de la organización del trabajo el hecho de la
“desposesión” significa que los individuos se ven privados de los recursos
materiales y los símbolos de los cuales depende una auto-imagen
satisfactoria. Así pues, en la medida en que prevalece la racionalidad
económica, el trabajo no puede superar su carácter instrumental
mediante la satisfacción de su necesidad. Este hecho perjudica
gravemente la motivación laboral
 Sólo la aplicación a largo plazo de estos dos mecanismos de política estatal
produce una situación donde la clase trabajadora “por educación,
tradición y costumbre contempla las exigencias de ese modo de
producción como leyes naturales auto-evidentes”.
 El primero de los problemas anexos antes mencionados es atendido por
todas las políticas estatales emanadas de las secciones “ideológicas” y
“represivas” del aparato estatal (por usar la terminología de los
estructuralistas franceses).
 No se trata sólo de que el ingreso de los trabajadores en la función
de asalariados -la transformación de la fuerza laboral en una
mercancía- sea algo problemático y en modo alguno inevitable al
comienzo del proceso de industrialización.
 Además, este problema engendra constantemente otro en el
desarrollo del capitalismo industrial: el de mantener a los
trabajadores dentro de la función asalariada.
 Según la antropología marxista del trabajo y su teoría de la
alienación, el carácter específico del trabajo asalariado implica
que la predisposición de los trabajadores a vender efectivamente
su fuerza laboral no puede concebirse como auto-evidente.
 Con la propiedad privada de los medios de producción se
institucionaliza una específica forma de división del trabajo, junto
con un modo particular de distribuir los bienes.
 Los trabajadores se han visto ampliamente privados de la
posibilidad de estructurar el proceso laboral, especialmente por lo
que respecta a sus propios intereses.
 Es típico de la organización capitalista del trabajo hacer que la
fuerza laboral sea tan orientable y controlable desde fuera como
posible sea.
 Por consiguiente, desde la perspectiva de la organización del
trabajo el hecho de la “desposesión” significa que los individuos se
ven privados de los recursos materiales y los símbolos de los
cuales depende una auto-imagen satisfactoria.
o Así pues, en la medida en que prevalece la racionalidad
económica, el trabajo no puede superar su carácter
instrumental mediante la satisfacción de su necesidad.
Este hecho perjudica gravemente la motivación laboral
 Este problema profundamente arraigado de la “Integración social”
del trabajo asalariado debe tratarse con mecanismos de control
social que el propio mercado de trabajo no produce a un nivel
fiable.
o Ejemplos de ello incluyen la criminalización y persecución
de modos de subsistencia que representan alternativas
potenciales a la relación salario-trabajo (desde la
prohibición de la mendicidad a la Ley Socialista
bismarckiana) y la adquisición de normas y valores
estatalmente organizados, cuyo establecimiento
desemboca en la transición a la relación salario-trabajo.
o Sólo la aplicación a largo plazo de estos dos mecanismos
de política estatal produce una situación donde la clase
trabajadora “por educación, tradición y costumbre
contempla las exigencias de ese modo de producción
como leyes naturales auto-evidentes”. Esta
transformación de la fuerza laboral desposeída en salario-
trabajo es en sí un proceso socio-político constituyente,
cuya realización no puede explicarse sólo por la
“compulsión silenciosa de relaciones económicas”.
 VER SI NO ES DEL PUNTO SIGUIENTE Además, incluso si la forma
organizativa del salario-trabajo se establece políticamente como
modo dominante de subsistencia, esto no significa para nada que
será sostenida automáticamente a lo largo del tiempo. El
problema estructural de la proletarización es generado
continuamente por las formas específicamente industriales -
capitalistas de utilizar el salario-trabajo. Estas formas de
utilización implican que los límites psicológicos y físicos de
tolerancia en los trabajadores no suelen tomarse en cuenta para
mantener la capacidad laboral. Esto no es únicamente una
consecuencia de las restricciones institucionalizadas mediante el
diseño técnico o la forma de autoridad personal. Aunque el
trabajo efectivamente desempeñado sea regulado mínimamente
y esté abierto a la iniciativa, se fuerza a los trabajadores a afrontar
decisiones cuyas consecuencias pueden ser considerablemente
lesivas para su salud.
o la propia dirección sólo toma limitadamente en cuenta la
seguridad física y la salud. Si la fuerza laboral de un
empleado se ve perjudicada de algún modo, es típico de
los patronos reaccionar despidiéndole y contratando
fuerza laboral nueva y corporalmente capaz. Por
consiguiente, los patronos tienen pocas razones para
promulgar medidas laborales preventivas de seguridad, o
para contribuir a la rehabilitación de la fuerza laboral. La
“comercialización” de la fuerza laboral se ve afectada
inversamente también por el hecho de que las
capacidades profesionales van continuamente cayendo en
desuso. La relación funcional independiente entre
innovaciones técnicas y organizativas, y la competencia
entre quienes ponen a la venta su fuerza laboral,
engendra un desequilibrio permanente entre la estructura
de empleo y las aptitudes individuales, desequilibrio que
no puede ser eliminado por el propio mercado. En la
medida en que las habilidades profesionales ya no pueden
adquirirse o adaptarse constantemente a través de la
experiencia, y en la medida en que las habilidades
culturales generales no son ya suficientes para obtener un
empleo, las perspectivas de poder participar en el
mercado laboral se deterioran constantemente. Como
regla, no puede esperarse que la dirección suministre
servicios de formación, ni siquiera en caso de estar
pensados para producir fuerza laboral especializada.
Puesto que el contrato por el cual se cede la fuerza laboral
al patrono puede ser revocado por el trabajador en
cualquier momento, la dirección no tiene ninguna
garantía de obtener compensación alguna por sus
inversiones en programas de formación.
 VER SI NO ES DEL 3ER PROBLEMA Los mecanismos endógenos de
producción capitalista debilitan la capacidad de hacer trabajo, que
se encuentra determinada por la salud y el nivel profesional de los
trabajadores individuales. Estos mecanismos reducen la
intercambiabilidad del trabajo en el mercado laboral hasta tal
grado que se hace necesario establecer “áreas de captación” fuera
del mercado laboral, donde la fuerza laboral pueda acomodarse o
bien permanentemente (pensiones de vejez, pagos a obreros
impedidos) o temporalmente (instituciones de cuidado sanitario y
educación ulterior). Pero este proceso implica una segunda
condición: esas “áreas de captación” no deben ser libremente
seleccionables; el acceso a ellas debe acoplarse a requisitos de
admisión controlados administrativamente, pues en otro caso
tendería a hacerse probable una relajación en la “compulsión a
vender” fuerza laboral físicamente capaz
o A este respecto, la política social es una estrategia estatal
para incorporar fuerza laboral a la relación salario-trabajo,
una relación que fue capaz de lograr su amplitud
contemporánea y su “normalidad” sólo en virtud de la
efectividad de esta estrategia. Comprendida de este
modo, la política social no es alguna especie de
“reacción” estatal al “problema” de la clase obrera; al
contrario, contribuye ineluctablemente a la constitución
de la clase obrera. La función más decisiva de la política
social es su regulación del proceso de proletarización. En
otras palabras, el proceso de proletarización no puede
comprenderse como un proceso continuo, masivo y
relativamente suave sin pensar también en las funciones
constitutivas de la política social estatal.
o Además de preparar y estabilizar la proletarización
mediante políticas de represión y socialización, y la
colectivización forzosa y el procesado de sus riesgos, el
tercer componente de la política social estatal es el
control cuantitativo del proceso proletarizador. El proceso
de industrialización capitalista se produce mediante saltos
y transformaciones abruptas, marcadas por agudas
desproporciones. Debido a la pauta del proceso -e incluso
si se mantuviesen la disposición y aptitud para entrar en el
mercado laboral- parece improbable que caiga víctima de
la proletarización “pasiva” en cualquier momento dado
del tiempo exactamente (o incluso sólo
aproximadamente) la misma cantidad de fuerza laboral
que puede ser “acomodada” dentro de la relación salario-
trabajo bajo las condiciones espaciales y ocupacional-
estructurales prevalecientes.
o Mientras la desposesión de la fuerza laboral o el despido
de asalariados ya empleados exceda la capacidad de
absorción del mercado laboral, debe reconocerse como
posibilidad permanente un excedente (siquiera temporal)
de “suministro” laboral, que en el mejor de los casos
funciona como “ejército de reserva”. Estas
desproporciones son probables, en parte, porque la
“mercancía” poder laboral difiere de otras mercancías en
que la cantidad, el lugar y el momento de su aparición no
dependen de elecciones estratégicas basadas sobre las
“posibilidades de venta”. En otras palabras, la fuerza
laboral es tratada realmente como una mercancía, pero -
en contraste con otras mercancías- su llegar a ser no se
basa sobre expectativas estratégicas de posible venta.
Este problema estructural de una discrepancia a largo
plazo entre demanda y suministro y, en particular, el
exceso potencial de suministro, requiere regulación
cuantitativa para establecer un equilibrio entre
proletarización “pasiva” y “activa”. Precisamente porque
las fluctuaciones “anárquicas” en los lados del suministro
y la demanda del mercado laboral se generan socialmente
pero no se controlan socialmente, son necesarias “áreas
de captación” que aseguren la reproducción de fuerza
laboral incluso cuando no se produce un empleo actual
dentro del proceso productivo.
o Este problema de “almacenamiento” institucional de la
parte del volumen de fuerza laboral que (por cambios
estructurales y coyunturales) no puede ser absorbida por
la demanda generada por el mercado laboral se hace
agudo a medida que las formas tradicionales de cuidar esa
fuerza laboral se hacen ineficaces.
2. El problema de la habilidad-precondiciones socio-estructurales para una vida
asalariada
 El segundo está relacionado a las precondiciones socio-estructurales para
que lxs asalariadxs funcionen como asalariadxs: para ello es necesario que
se cumplan ciertas funciones reproductivas básicas relacionadas a un
campo de servicios institucionales específicos como por ejemplo
educativos, familiares, sanitarios, entre otros
 la institucionalización de los riesgos y áreas de vida que no se encuentran
“subsumidos” bajo la relación salario-trabajo
 2 - Son necesarias pre-condiciones socio-estructurales para que los
asalariados funcionen como asalariados.
 Debido a sus especiales condiciones de vida, no todos los miembros de la
sociedad podrían funcionar como asalariados, salvo que se cumplan
ciertas funciones reproductivas básicas (especialmente en el campo de la
socialización, la salud, la educación y el cuidado de los ancianos).
 Se requiere, pues, un campo de servicios institucionales específicos, bajo
cuya égida la fuerza laboral quede, por así decirlo, exenta de la
compulsión de venderse de modos distintos al intercambio por ingresos
en dinero (el ama de casa es un caso).
 La indispensabilidad funcional de subsistemas extraños al mercado, como
servicios familiares, sanitarios y educativos, debe considerarse menos
problemática que la respuesta a la cuestión de porqué esas formas de
organización deben caer en la provincia de la planificación estatal. Pueden
ofrecerse dos puntos en apoyo de la tesis de que el Estado debe organizar
y sancionar formas de existencia extrañas al mercado de trabajo si ha de
ser posible la transformación de la fuerza laboral en fuerza asalariada.
 Para empezar, los subsistemas relacionados con condiciones de vida en la
fase preindustrial y en la primera fase industrial (especialmente la familia,
pero también la caridad privada y eclesiástica, así como otras formas
grupales primarias de atención social) pierden su capacidad de respuesta a
los problemas actuales del desarrollo industrial y deben ser sustituidos por
regulaciones políticas formales.
 En segundo lugar -este punto es bastante compatible con el primero y
probablemente no menos importante- sólo la estatalización de esos
subsistemas de flanco hace posible un control de la clase dominante sobre
las condiciones de vida del segmento de la población a quien se permite el
acceso a la especial forma de vida y subsistencia que permanece fuera del
mercado laboral y que, por tanto, está exento de la compulsión a vender
su fuerza de trabajo en el mercado de trabajo. La esencia de este segundo
argumento es que las precondiciones “materiales” de reproducción y,
también, de control por la clase dominante de los asalariados, exigen
regular políticamente quién es o no es un asalariado.
 La incorporación fiable y permanente de fuerza laboral “adicional” en el
mercado de trabajo asalariado sólo puede garantizarse regulando
estrictamente las condiciones bajo las cuales resulta posible la no-
participación en el mercado laboral (y donde no bastan medidas
puramente represivas, como castigar la mendicidad y el robo). La elección
entre una vida de trabajo asalariado y formas de subsistencia extrañas al
mercado no debe, por eso, encomendarse a la elección de la fuerza
laboral. Cuándo y por cuánto tiempo permanecerán fuera del mercado
laboral los individuos, la decisión sobre si alguien es demasiado viejo,
joven, impedido o enfermo, o puede válidamente reclamarse parte del
sistema educativo, no debe quedar librada a necesidades individuales ni a
las oportunidades momentáneas de subsistencia fuera del mercado. Estas
elecciones deben ser reguladas positivamente mediante criterios
políticamente definidos, pues en otro caso los asalariados sufrirían
incalculables inclinaciones a evadir sus funciones, deslizándose hacia los
subsistemas de flanco. Por esto la institucionalización política de diversas
categorías de trabajadores no asalariados -y no sólo el mantenimiento de
facto- es una precondición para la constitución de una clase de
trabajadores asalariados.
3. El problema de la perspectiva de venta-equilibrio cuantitativo entre oferta y
demanda de trabajo
 . Por último el tercero tiene que ver con el problema del equilibrio entre el
suministro y la demanda en el mercado de trabajo: parte del volumen de
fuerza laboral, por cambios estructurales y coyunturales, no puede ser
absorbida por la demanda generada por el mercado laboral; es por ello
que es necesaria una regulación cuantitativa para lograr un equilibrio
aproximado entre proletarización “pasiva” y “activa”.
 la regulación cuantitativa de la relación entre suministro y demanda en el
mercado de trabajo
 Por último -éste es el tercer problema anexo- debe haber a la larga un
equilibrio cuantitativo aproximado entre quienes son proletarizados
“pasivamente” (por huida obligatoria de formas agrícolas de
reproducción, despido como resultado de recesión o cambio tecnológico,
etcétera) y quiénes son capaces de hallar empleo como asalariados, dado
el volumen de demanda en el mercado laboral.
 Mientras la desposesión de la fuerza laboral o el despido de asalariados ya
empleados exceda la capacidad de absorción del mercado laboral, debe
reconocerse como posibilidad permanente un excedente (siquiera
temporal) de “suministro” laboral, que en el mejor de los casos funciona
como “ejército de reserva”.
 Estas desproporciones son probables, en parte, porque la “mercancía”
poder laboral difiere de otras mercancías en que la cantidad, el lugar y el
momento de su aparición no dependen de elecciones estratégicas basadas
sobre las “posibilidades de venta”.
 En otras palabras, la fuerza laboral es tratada realmente como una
mercancía, pero -en contraste con otras mercancías- su llegar a ser no se
basa sobre expectativas estratégicas de posible venta. Este problema
estructural de una discrepancia a largo plazo entre demanda y suministro
y, en particular, el exceso potencial de suministro, requiere regulación
cuantitativa para establecer un equilibrio entre proletarización “pasiva” y
“activa”. Precisamente porque las fluctuaciones “anárquicas” en los lados
del suministro y la demanda del mercado laboral se generan socialmente
pero no se controlan socialmente, son necesarias “áreas de captación”
que aseguren la reproducción de fuerza laboral incluso cuando no se
produce un empleo actual dentro del proceso productivo.
 Este problema de “almacenamiento” institucional de la parte del volumen
de fuerza laboral que (por cambios estructurales y coyunturales) no puede
ser absorbida por la demanda generada por el mercado laboral se hace
agudo a medida que las formas tradicionales de cuidar esa fuerza laboral
se hacen ineficaces.
 Conclusiones
 La desposesión de la fuerza laboral engendra tres problemas estructurales:
 la incorporación de fuerza laboral al lado del suministro del mercado
laboral;
 la institucionalización de los riesgos y áreas de vida que no se encuentran
“subsumidos” bajo la relación salario-trabajo;
 y la regulación cuantitativa de la relación entre suministro y demanda en
el mercado de trabajo.
 En modo alguno se resuelven automáticamente estos problemas estructurales por
la “silenciosa compulsión de las relaciones económicas”, cuyos participantes se
ven privados de otra elección que someterse a los imperativos ineluctables de la
industrialización capitalista.
 Si las “relaciones económicas” fuerzan a algo es a la invención de instituciones
sociales y relaciones de dominio, que por su parte no se basan para nada sobre
una compulsión muda.
 La transformación de fuerza laboral desposeída en salario-trabajo “activo” no se
produce sólo a través del mercado, sino que ha de ser sancionada por una
estructura política normativa, mediante el poder estatal.
 El propietario de fuerza laboral se convierte inicialmente en un asalariado como
ciudadano de un Estado.
 Así, entendemos que el término planificación social incluye todas las relaciones y
estrategias políticamente organizadas que contribuyen a la resolución de estos
tres problemas estructurales, efectuando continuamente la transformación de
propietarios de fuerza laboral en trabajadores asalariados.
 Un análisis más completo confirmaría probablemente nuestra impresión de que si
bien estos tres problemas básicos -la voluntariedad, la habilidad y las perspectivas
objetivas de venta de la fuerza laboral- pueden perfilarse nítidamente a nivel
analítico, siguen prevaleciendo a pesar de todo dispositivos “multi-funcionales” al
nivel de las correspondientes medidas de política social.
 Estos dispositivos se construyen de tal manera que puedan, simultáneamente y en
combinaciones cambiantes, intentar controlar motivos, ajustar estrategias
laborales y regular cuantitativamente el suministro de trabajo.
 Desde un punto de vista estratégico conceptual, el predominio de tales
dispositivos de la política social, que pueden caracterizarse como “terapia de
banda ancha” para aquellos problemas estructurales, hace que parezca
imprudente excluir del concepto de política social las medidas más bien represivas
de control social (o las estrategias para solucionar problemas de educación,
alojamiento o salud), sobre todo desde que las conexiones entre esas medidas
individuales se reconocen claramente hoy dentro de la propia administración
estatal.
 El alcance de las actividades estatales incluidas como parte de la planificación
social no deberían, pues, deducirse de su distribución departamental. Estas
actividades deberían determinarse más bien sobre la base de su orientación
funcional ante el problema estructural objetivo, a cuyo tratamiento contribuyen
las diversas instituciones estatales, departamentos y estrategias de intervención:
el problema de la constitución y reproducción continua de la relación salario
trabajo.
Enfoques para la explicación de procesos de innovación política en el campo de la política social

 La meta de la investigación teórico-estatal en las formas y cambios históricos y


contemporáneos de la política social es explicar esa política sobre la base de sus funciones
sustantivas.
 El vínculo funcional de la política social estatal con los problemas estructurales de la
socialización del trabajo propuesta en la sección previa sólo ofreció indicaciones
preliminares a tales efectos.
 Siguen abiertas cuestiones relativas a las fuerzas impulsoras o influencias cruciales
determinantes del desarrollo histórico de los instrumentos e instituciones de política
social.
 De hecho, las instituciones de política social no son fijas, sino que se hallan sujetas a un
desarrollo e innovación constante. Hasta ahora, sólo hemos perfilado e ilustrado un marco
teórico de referencia para una investigación teórico-estatal sobre política social que trate
de examinar y comprender la “existencia” de instituciones de política social en relación
con el problema estructural de la “integración de la fuerza laboral en la producción social
en forma de salario-trabajo”. Pero incluso en el caso de que esas instituciones hayan
cumplido totalmente las tres funciones antes examinadas, no lo hacen de una vez y por
todas. Es también necesario explicar la regularidad de los cambios en su existencia, las
“leyes del movimiento”, por así decirlo, del desarrollo de la política social.
 Al analizar este aspecto nos basaremos inter alia sobre las perspectivas y conclusiones
teóricas de un estudio casuístico sobre el desarrollo y la puesta en práctica de un campo
especial de legislación en el dominio del mercado laboral y la política social, un dominio
cuya pauta de desarrollo requiere aclaración política y sociológica.
 En respuesta a esta cuestión sobre las fuerzas impulsoras del desarrollo de las políticas, se
han ofrecido dos formas argumentales en la literatura sobre ciencia política. Cada una
posee sus específicas dificultades. Pueden distinguirse corno sigue.

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