Una
línea eléctrica aérea es una infraestructura usada en la transmisión y la distribución
de energía eléctrica para el transporte de este tipo de energía a grandes distancias.
Consiste en varios conductores (normalmente múltiplos de tres) suspendidos
por torres o postes. Puesto que la mayoría del aislamiento es proporcionado por el
aire, las líneas aéreas de alta tensión son generalmente el método más barato de
transmisión de energía en grandes proporciones.
Torre eléctrica grande (750 kV) en Ucrania.
Las torres de soporte de las líneas eléctricas están hechas de madera (natural o
laminada) o, más habitualmente, de acero (ya sean estructuras reticulares o palos
tubulares). Los conductores de alambre desnudo en la línea son generalmente
de aluminio (ya sean lisos o reforzadas con acero, o materiales compuestos como el
carbono y la fibra de vidrio), aunque a veces se utilicen cables de cobre en las redes
de distribución de media y sobre todo baja tensión. Un objetivo importante del
diseño de las líneas eléctricas aéreas es mantener la separación adecuada entre los
conductores energizados y el suelo para intentar evitar el contacto, muy peligroso,
con la línea, y para proporcionar un soporte fiable para los conductores, resistente
a tormentas, cargas de hielo, terremotos y otras causas de daños potenciales.[1] Hoy
en día, las líneas aéreas se usan, de forma rutinaria, para voltajes superiores a los
765.000 voltios (765KV) entre conductores, e incluso es posible en algunos casos a
tensiones mayores.
Clasificación de las redes eléctricas
Las redes eléctricas se clasifican en :
Redes de transporte
Transportan la energía desde la central de generación hasta la subestación de
transporte. En la subestación se reduce el voltaje para la posterior distribución.
Redes de distribución.
Distribuye la energía eléctrica a los usuarios [Link] ser.
Red primaria.
Está compuesta por líneas aéreas o subterráneas de media tensión (MT) de 45 kV,
66kV, o 132 kV) , y se utilizan para alimentar la red secundaria o para consumo
industrial.
Red secundaria.
Compuesta por líneas aéreas o subestaciones de distribución de 15kV, 20 kV,
centros de transformación de media tensión a baja tensión (MT/BT), y líneas aéreas
o subterráneas de baja tensión (BT).
Las redes de distribución secundarias pueden ser privadas para un único usuario o
públicas para más de un usuario.
TIPOS DE REDES
La red de transporte se diferencia en tres tipos, según la tensión que soporta el
tendido eléctrico:
Líneas de alta tensión (AT): son aquellas que transportan la energía
eléctrica a una tensión muy elevada –desde 400.000 hasta 30.000 voltios–,
a fin de reducir las inevitables pérdidas de energía asociadas al transporte
de electricidad a largas distancias.
Líneas de media tensión (MT): líneas que llevan la corriente eléctrica a
una tensión entre los 30.000 y los 1.000 voltios.
Líneas de baja tensión (BT): llevan la energía hasta el punto de destino
para que pueda ser utilizada por el consumidor. La tensión es inferior a los
1.000 voltios, ya que los equipos domésticos y los industriales funcionan
con un voltaje de 380 ó 220 V.
El transporte y la distribución de energía eléctrica, así como su régimen
económico, son dos actividades reguladas por el Gobierno del Estado. Las líneas
de alta tensión son administradas por la sociedad Red Eléctrica de España, S.A.
(REE), participada por el Estado y por las empresas eléctricas. Las líneas de
media y baja tensión, en cambio, son propiedad de cada compañía eléctrica
distribuidora, las cuales tienen como actividad principal construir las
instalaciones de distribución, destinadas a facilitar la energía en los puntos de
consumo, garantizar su mantenimiento, y gestionar el funcionamiento. Para
asegurar el principio del libre mercado, la ley garantiza que todos los agentes del
mercado tendrán derecho a acceder a todas estas redes de distribución.
Las redes de distribución han sido diseñadas para que, cuando haya una
interrupción repentina del suministro de energía en un punto cualquiera de la red,
sea posible recibir energía procedente de otro centro de producción. Como la
demanda eléctrica, además, no es siempre homogénea –ya que en determinados
momentos se concentra una demanda superior a la normal–, estos centros están
preparados para dar respuesta a incrementos excepcionales de los niveles de
consumo.