Manejo Sustentable del Changle y Otros Hongos
RECOLECCIÓN Y MANEJO
SUSTENTABLE DE HONGOS
SILVESTRES COMESTIBLES
El caso de loyo, changle, gargal y diweñe
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Las fotografías e imágenes incorporadas en tapas o texto de la presente publicación
provienen de archivo institucional o fueron obtenidas o elaboradas durante el desarrollo
de las actividades del trabajo que origina esta publicación.
Manual N°60
MANUAL PARA LA
RECOLECCIÓN Y MANEJO
SUSTENTABLE DE HONGOS
SILVESTRES COMESTIBLES
El caso de loyo, changle, gargal y diweñe
Instituto Forestal
Sucre 2397 – Ñuñoa
Santiago - CHILE
F. 52 2 223667115
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1. INTRODUCCIÓN 7
5. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 54
Instituto Forestal 5
6 Manual para la Recolección y Manejo Sustentable de Hongos Silvestres Comestibles
1. INTRODUCCIÓN
Los Hongos Silvestres Comestibles (HSC) son un grupo importante de Productos Forestales no
Madereros (PFNM) debido a sus propiedades gastronómicas y medicinales (Deschamps, 2002).
Varios millones de hogares en todo el mundo dependen de su recolección, como un aporte en su
alimentación e ingresos (Alvarado-Castillo & Benitez, 2009). Además, existen diversas especies
de hongos que actualmente tienen un comercio internacional, la mayoría de ellos recolectados
del medio natural (Boa, 2005; Vásquez et al., 2011).
La recolección de HSC proviene de prácticas ancestrales y forma parte de una rica tradición
transgeneracional, marcada por el traspaso oral del conocimiento y las prácticas asociadas a los
usos de estos organismos, remontando su origen a los pueblos originarios del Cono Sur, entre
estos el pueblo mapuche en Wallmapu, los Selknam, Kawashkar y Yámanas de Tierra del Fuego
y sus canales. (Tacón et al. 2006; Toledo et al., 2014). El decremento de las poblaciones naturales
de HSC asociado con la demanda de estos productos, debe ser atendido no sólo con acciones
que contemplen el fortalecimiento de aspectos técnicos, sino también que abarquen un mayor
esfuerzo en las dimensiones sociales, culturales, políticas y económicas, ofreciendo con ello una
opción para el aprovechamiento sustentable (Alvarado-Castillo & Benitez, 2009).
Se espera que este manual sea una guía y fuente de información para las personas que desean
aprender sobre estas cuatro especies de HSC y que piensan en la recolección de sus carpóforos
como una fuente de alimentación sana y a su vez compatible con la conservación del bosque
nativo.
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2. ANTECEDENTES DE HONGOS
SILVESTRES COMESTIBLES
Los hongos pertenecen al reino Fungi, uno de varios reinos presentes en la naturaleza, entre
los que están también los reinos vegetal y animal. Estos organismos eucariontes presentan
características particulares que los diferencian de otros organismos vivos como es la falta
de capacidad de realizar fotosíntesis (heterótrofo), por lo que su alimentación se realiza me-
diante la digestión externa con absorción gracias a la actuación de enzimas que degradan
las sustancias orgánicas de otros seres vivos, obteniendo de esta forma agua, minerales y
nutrientes para su alimentación y desarrollo. Se suma a esto, la presencia de quitina en sus
paredes celulares, sustancia formadora del esqueleto externo de los insectos, a diferencia de
los vegetales que poseen celulosa. Por otro lado, en sus células se reserva el glucógeno que es
la forma principal de reserva de la glucosa (reserva energética) a diferencia de las plantas que
almacena almidón. Por último, poseen reproducción sexual y asexual, la primera a través de la
producción de esporas, y la segunda a través del crecimiento y expansión del micelio.
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• Clasificación de hongos
Según cómo actúan en la naturaleza y la estrategia que utilizan para alimentarse, los hongos
se pueden clasificar en microhongos y macrohongos. A los microhongos se les define como
hongos inferiores, porque son tan pequeños que no son visibles a simple vista y es necesaria
la ayuda de un microscopio para verlos. Algunos se pueden ver como simples puntos y otros,
como filamentos. Como ejemplo están las levaduras, el género Penicillium y los mohos.
Para los macrohongos se pueden distinguir tres grupos funcionales: saprófitos, parásitos y
micorrícicos simbiontes.
Los hongos saprófitos desarrollan su ciclo de vida sobre material orgánico muerto, el cual
degradan gracias a la acción de enzimas específicas, contribuyendo a la descomposición y
reciclaje de los nutrientes.
Los hongos parásitos invaden organismos vivos alimentándose de tejidos del hospedante
y/o de nutrientes obtenidos por éste. Esto genera diferentes grados de afectación pudiendo
en algunos casos convivir con el hospedero, hasta en el peor de los casos la muerte del hos-
pedero. En ambientes naturales, estos hongos parasitan preferentemente individuos débiles,
contribuyendo a la selección natural dentro de las especies y al equilibrio de los ecosistemas.
Entre las principales especies de hongo que crecen asociadas a bosques del género Nothofagus
(roble, raulí y coigüe), destacacan el Butyriboletus loyo, Cyttaria espinosae, Grifola gargal y
varias especies del género Ramaria (R. flava, R. botrytis, R. patagonica y R. subaurantiaca,
entre las más citadas para Chile). Estos carpóforos poseen excelentes características culinarias,
transformándose en un recurso tanto para el auto-consumo como para la comercialización en
el mercado interno.
Saprófitos o descomponedores
Descomponen la materia orgánica que constituye un
proceso ecosistémico fundamental ¡Por esto se dice
que los hongos son los grandes recicladores! Porque
junto a otros organismos devuelven los nutrientes a
su ciclo. Ejemplo: el gargal, que descompone la ma-
dera
Parásitos
Viven a costa de otros seres vivos como plantas, ani-
males y hongos, causándoles diferentes grados de
daño al hospedero. Ejemplo: diweñe.
Simbiontes mutualistas
Se asocian a otro organismo vivo para obtener ali-
mento, estableciendo una relación de beneficio mu-
tuo, como los hongos micorrícicos (hongos que se
conectan con las raíces de una planta) o los líquenes.
Ejemplo: loyo y changle.
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• Descripción de LOYO Butyriboletus loyo (Phil.) Miksik
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• Descripción de CHANGLE Ramaria spp.
Por “changle” son denominadas diferentes especies del género Ramaria. Chung (2005) men-
ciona dos especies comestibles: Ramaria flava y Ramaria botrytis. Por su parte la FAO (1998)
menciona a la especie comestible Ramaria subaurantiaca para Chile, aunque se estima que
pueden haber más de 7 especies distintas de changle en el territorio nacional. El changle per-
tenece a la familia Gomphaceae, de la división Basidiomycota. Al menos Ramaria flava es cos-
mopolita, y en Chile se distribuye desde la región de Valparaíso a la región de Aysén. Para los
demás morfotipos se desconoce su taxonomía y distribución. Sus carpóforos se encuentran
sobre el suelo y entre la hojarasca, en zonas húmedas y oscuras de bosques de Nothofagus, ge-
neralmente cerca de robles, coigües y lenga tanto en sitios abiertos como en bosque cerrados,
jóvenes y de gran antigüedad. Crece sobre el suelo, en zonas húmedas y oscuras, generalmen-
te asociada a especies de Nothofagus. Si bien algunas especies de Ramaria son consideradas
ectomicorrizas de árboles de Nothofagus, hay escasa información acerca de su ecología en los
bosques de Chile, incluso se ha encontrado en la región Metropolitana bajo quilas (Chusquea
sp.) sin estar asociada a árboles de Nothofagus (Sandoval, 2006), lo que indicaría la posibili-
dad de comportarse como saprófita según las condiciones ambientales, ser otra especie de
características morfológicas similares o, ser un simbionte ectomicorrícico de amplio espectro.
El período de fructificación se extiende entre fines de abril a julio, ocasionalmente extendién-
dose entre agosto y octubre. El carpóforo de changle posee forma de coral muy ramificado. Se
encuentran diversos morfotipos según coloración, tipo de ramificación, tamaño y grosores,
que corresponden a diversas especies aun no descritas ni diferenciadas a cabalidad. Además,
en general, changle poseen contextura frágil pero firme. Tienen un olor suave y un delicado
sabor. Se consume cocido y se pueden comprar en ferias locales y es de amplio consumo en el
país (Furci, 2013).
Instituto Forestal 15
Imágenes del hábitat de changle en bosques nativos de
la comuna de Panguipulli, región de Los Ríos.
Destacan sus usos como alimenticio tradicional y medicinal que lo catalogan como un pro-
ducto nutracéutico. Hay diversas investigaciones que señalan sus propiedades antioxidantes,
para la resistencia a la insulina y para la prevención de osteoporosis (Palma, 2012). A pesar de
no estar clasificado en ninguna categoría de peligro, hay una notoria escasez del recurso por
la tala de bosques, lo que es reportado por diferentes comunidades recolectoras.
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Imágenes del hábitat de gargal en bosques nativos de
la comuna de Panguipulli, región de Los Ríos.
Bosque dominado por Drimys winteri (canelo) con árboles adultos de Nothofagus obliqua (roble).
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Imágenes del hábitat de diweñe en bosques nativos de
la comuna de Panguipulli, región de Los Ríos.
PRINCIPIO 1:
La recolección de HSC debe resguardar carpóforos y micelio.
La recolección de carpóforos de hongos silvestres comestibles (HSC) debe
realizarse bajo criterios que orienten al cómo, cuándo y dónde cosechar
correctamente, sin poner en riesgo el recurso micológico. Para este principio se
identifican cinco criterios:
Loyo
NIVEL DESCRIPCIÓN IMAGEN
Changle
NIVEL DESCRIPCIÓN IMAGEN
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Carpóforo podrido. Presenta tonalidades
cafés y blanquecinas, poco turgente, blando,
se desarma fácilmente al tacto. Puede expeler
3
olor a pudrición y encontrarse insectos y otros
organismos descomponiéndolo. No se puede
consumir ni menos recolectar.
Gargal
NIVEL DESCRIPCIÓN IMAGEN
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CRITERIO 2: Cuidado del sustrato de HSC. La adecuada cosecha de
HSC considera el no dañar el sustrato que cada especie requiere para
desarrollar tanto su micelio como sus carpóforos, ni tampoco alterar el
micrositio de fructificación.
Liberación de esporas
Una de las condiciones que favorecen la reproducción natural de las especies de HSC es la
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liberación de esporas. Si los carpóforos se recolectan en el nivel de madurez que corresponde
a cada especie, se recomienda sacudirlos suavemente y luego depositarlos en canastos ela-
borados con fibras vegetales, cuyo entramado permitirá que las esporas se diseminen por el
bosque.
Cosecha de loyo
Para extraer loyo desde el suelo, la técnica de cosecha es con la mano. Algunas recolectoras y
recolectores plantean que no es una buena práctica utilizar el cuchillo por el impacto nega-
tivo que genera el metal sobre los carpóforos o el micelio. Otras recolectoras y recolectores,
Cosecha de changle
Para extraer changle la técnica de cosecha es con la mano. Se toma el carpóforo desde su pie
y se gira suavemente hasta cortarlo, se sacude y se limpia con la mano el exceso de tierra y
raicillas. A diferencia de loyo, changle se arraiga muy bien al suelo, a veces, cuando se trata de
carpóforos agrupados, hay que limpiar el contorno y extraer el racimo con las dos manos. Las
recolectoras y recolectores señalan la importancia de no arrancarlo con raíz, para cuidar el
micelio o también conocida “raicita”. Además, se recomienda tapar con hojarasca el lugar de
donde se extrajo changle.
Cosecha de gargal
En cuanto a gargal se identifican dos técnicas, una es la recolección con la mano y la otra es
la recolección con varilla cuando crece en altura. Cuando se extrae con la mano, debe hacerse
con mucha suavidad de manera de no dañar parte de la troza en descomposición. Por esto hay
algunas recolectoras y recolectores que prefieren cortar con cuchillo y machete para evitar
sacar parte del tronco y el micelio. Las recolectoras y recolectores señalan la importancia de
dejar la “raíz” en el palo, para que vuelva a fructificar. Para el caso de recolección con vara, esta
debe tener una bifurcación en la punta para presionar en esta parte el pie del gargal, poder
girarlo y soltarlo.
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a b c f
d e
a) Carpóforo en sitio de recolección; b) Raíz del carpóforo que se debe dejar cuando se saca el carpóforo; c) micelio
de gargal; d) y e) colecta de gargal con la mano; f ) colecta de gargal con varilla (Fuente: Cartes & Salinas, 2008).
Cosecha de diweñe
1. Recolección desde el suelo: solo se recogen los que están en buen estado, es decir, los car-
póforos de los niveles de madurez 4 y 5.
2. Recolección con la mano: en lugares donde los árboles son de poca altura, se desprenden
los carpóforos con la mano tirándolos suavemente.
3. Recolección en altura: Cuando los tumores de diweñe se encuentran a gran altura en el
árbol, se utilizan varas largas de coligüe con ganchos o envases plásticos amarrados en la
punta que permiten desprender los diweñes al tocarlos o bien mover las ramas para que
los carpóforos caigan al suelo.
5. Recolección a distancia: Es una práctica bien tradicional, que consiste en tirar palos a las
ramas donde están creciendo los diweñes. Por lo general se realiza cuando se trata de ár-
boles de roble viejos y altos. Si se trata de un árbol joven y delgado, muchas veces este se
sacude para que los carpóforos caigan.
c d
a) Tumor de diweñe con carpóforo.; b) Recolección de carpóforos con la mano; c) Hospedero ramoneado de muy
baja altura, donde la colecta de carpóforos se realiza con la mano; d) Renovales de media altura, donde la colecta de
carpóforos se realiza con la mano, vara, palo diweñero o garrocha; e) Renovales de gran altura donde la colecta de
carpóforos se realiza recogiendo los carpóforos en buen estado del suelo o con vara, palo diweñero o garrocha; f )
Uso de vara para la recolección de carpóforos.
Como no hay información científica para establecer de manera exacta la cantidad adecuada
de carpóforos a recolectar, se recomienda aplicar el principio precautorio. El principio precau-
torio fue consagrado en la Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo en 1992,
con el fin de proteger el medio ambiente:
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Los estados deberán aplicar ampliamente el criterio de precaución conforme a sus
capacidades. Cuando haya peligro de daño grave o irreversible sobre un ecosistema
o recurso, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para
postergar la adopción de medidas eficaces en función de los costos para impedir la
degradación del medio ambiente (Artegas, 2001).
De acuerdo con este principio y en concordancia con Chung (2005), se recomienda cosechar
sólo aquellos carpóforos sanos y maduros.
Gargal Mayo a julio 3 semanas Una vez al mes Todos los carpóforos
(12 semanas) en nivel de madurez 2
Las recolectoras y recolectores señalan que una mala práctica de recolección es la cosecha
del total de los carpóforos de un lugar. De acuerdo a esta experiencia para loyo y changle, es
habitual dejar los individuos más jóvenes y más viejos, y algunos individuos maduros cuando
hay abundancia de carpóforos. Para gargal lo más común en cosechar todos los individuos
maduros y para diweñe, se cosechan exclusivamente los individuos maduros y se deja un gran
número de carpóforos, ya que es casi imposible cosecharlos todos desde un árbol. En base a
estas prácticas de recolección, los carpóforos parecieran haberse mantenido en los sitios de
recolección a lo largo del tiempo, en este sentido la recomendación es mantener la práctica
de la recolección como se ha venido haciendo tradicionalmente en la comuna de Panguipulli.
Los cursos de agua tienen una estrecha dependencia con la vegetación ribereña (Guevara et
al., 2008), permitiéndoles procesar mayor cantidad de materia orgánica y nitrógeno, mejorar
la cantidad y calidad del agua, facilitar el procesamiento de contaminantes, y regular la tem-
a b
c d
a) y b) Fotografías de sitio de recolección de changle asociado a curso de agua, c) y d) Fotografías de sitio de reco-
lección de loyo asociado a curso de agua.
Instituto Forestal 33
peratura y luz que ingresa a los sistemas acuáticos (Scarsbrook et al., 2001; Sirombra & Mesa,
2010), el cuidado y conservación de los cursos de agua es fundamental para la conservación de
los hongos silvestres comestibles, sobre todo porque los factores que influyen mayormente
la producción de carpóforos de HSC corresponden a la temperatura, precipitación y humedad
(Agerer, 1985; Kasparavicius, 2001; Straatsma et al., 2001). Varios de los sitios de recolección
monitoreados en los bosques de la comuna de Panguipulli, se encuentran asociados a cursos
de agua, como el caso de loyo, en 6 de 9 sitios y para changle en 2 de 8 sitios, se encontraron
en dicha condición. Por lo anterior, es de suma importancia que se asegure la conservación de
los cursos de agua y sus zonas de protección a la hora de pensar en la conservación de hongos
silvestres comestibles y las prácticas de la recolección, sobre todo ante el escenario de cambio
climático.
El remplazo y fragmentación del bosque por el desarrollo urbano, plantaciones forestales, cul-
tivos agrícolas, urbanización y espacios turísticos es preocupante, ya que cada vez son menos
los lugares donde se puede recolectar hongos silvestres comestibles. En voz de las recolecto-
ras y recolectores se señala lo siguiente: “Son muchos los sectores donde antes se recolectaba
y actualmente se encuentran desmontados y cercados”.
Las herramientas de gestión que se recomienda aplicar en este proceso son específicamente
los planes reguladores comunales y ordenanzas municipales, de manera que se asegure la
conservación del bosque nativo en la comuna. Además, se debieran potenciar otras herra-
mientas de gestión que pudieran contribuir a la conservación del paisaje como declaración de
alguna categoría de conservación compatible con la realidad comunal. Cobra especial impor-
tancia que se valoren los bosques en donde se encuentran los HSC, y se desarrollen procesos
de gobernanza que contribuyan a su recuperación y conservación a escala de paisaje y regulen
el cambio de uso de suelo.
Los hongos que crecen bajo un ecosistema boscoso obtienen su energía de varias partes del
bosque, plantas y animales e incluso de otros hongos. La biomasa de hongos es proporcional
a la producción de especies madereras, por lo tanto, la diversidad de especies leñosas y la su-
cesión forestal tienen un fuerte efecto sobre la diversidad de hongos y su abundancia a través
Tradicionalmente en el sur de Chile es común considerar el bosque nativo como fuente de alimen-
tación y abrigo para el ganado. El ganado es liberado para forrajear en el bosque, cuando hombre y
mujeres van a buscarlos, aprovechan el trayecto para recolectar diferentes hierbas, frutos y hon-
gos. El ganado ramonea la vegetación del sotobosque, pisotea el piso del bosque y se come los car-
póforos de loyo, changle, gargal y diweñes. Tanto por voz de recolectores como por registros pro-
pios de las cámaras trampa instaladas, existe una predilección del ganado por algunos HSC, como
se pudo registrar en el caso del loyo. La bibliografía sobre micofagia no es concluyente respecto
a la función o impactos del ganado sobre los hongos, tanto negativamente desde su impacto en
la producción por pisoteo, como positivamente como dispersadores de los hongos. En el “estudio
suizo” realizado en bosques nativos por Egli et al., (2006) entre 1977 y 2003, se evidenció que el
pisoteo de ganado redujo el número de carpóforos en la temporada inmediatamente posterior
al manejo, pero no obtuvieron datos que sirvan de evidencia de que el pisoteo provoque daños
en el micelio durante el tiempo de estudio. Si bien el efecto del pisoteo disminuía la cantidad de
carpóforos en el corto plazo (aunque no la riqueza), descubrieron que la producción de carpófo-
ros volvía a la normalidad pasado un año sin la presión ejercida. Con todo, y tomando en cuenta
nuevamente el principio precautorio mencionada en el Criterio 5, es importante proteger algunos
sitios de recolección de la entrada permanente del ganado, sobre todo tomando en consideración
la capacidad de carga del bosque, para que el forraje del ganado, fundamental para las familias
mapuche y campesinas, sea compatible con la producción y recolección de hongos. Son necesa-
Instituto Forestal 35
rios estudios también que verifiquen la efectividad que tiene el ganado como agente dispersor de
los hongos, considerando que en el pasado posiblemente otras especies de macrofauna silvestre
y nativa (huemul, pudú, zorros, entre otros) podrían estar actuando como dispersores naturales
de algunas especies, y cumpliendo un rol fundamental para la conservación de estos organismos.
Para esto se debe tener en cuenta el alcance de la Restauración del Paisaje Forestal (RPF),
que tiene por objetivo recuperar la integridad ecológica y mejorar el bienestar humano en los
paisajes forestales deforestados o degradados, considerando e integrando elementos ecológicos,
socioculturales y económicos (Mansourian, 2005; Maginnis et al., 2007).
Principio 3:
La recolección de HSC debe ser respetuosa con las
tradiciones locales. De acuerdo a la tradición cultural de recolectar
HSC, existen principios y saberes sobre el comportamiento que se debe
tener al momento de recolectar, practicados principalmente por la
cultura mapuche y otros pueblos originarios de la Patagonia.
Criterio 11: Respeto por los seres vivos del entorno de recolección de HSC. La actitud
y motivación al momento de recolectar es muy importante, así como la conciencia
sobre los efectos que puede tener la recolección para otros seres y quienes
recolectan. Un principio fundamental es que a la naturaleza hay que respetarla.
Instituto Forestal 37
38 Manual para la Recolección y Manejo Sustentable de Hongos Silvestres Comestibles
4. TÉCNICAS SILVÍCOLAS Y NO
SILVÍCOLAS DE HONGOS
SILVESTRES COMESTIBLES
• Antecedentes Generales
El manejo de bosques, para favorecer la producción natural de HSC, es algo nuevo en nuestro
país y no existen experiencias documentadas. En esta sección del manual se comparte la ex-
periencia realizada en el proyecto del FIBN N° 024/2017 “Exploración de métodos silvícolas, no
silvícolas y de recolección sustentable para la producción de Hongos Silvestres Comestibles
en bosque templado” ejecutado entre los años 2018 a 2021. Aquí se propone una técnica silví-
cola y dos técnicas no silvícolas, lo que permite ampliar la mirada y las técnicas a desarrollar
en el manejo del bosque para mejorar y estimular la fructificación de HSC, más allá de lo tra-
dicional, de lo estrictamente silvícola.
La técnica silvícola conocida como corta de liberación, tiene como objetivo, para el caso de
esta experiencia, liberar de competencia arbórea, a los individuos de un determinado rodal,
que tienen evidentes tumores de diweñes a lo largo de sus ramas y fustes. Estos se seleccio-
Instituto Forestal 39
nan como “árboles diweñeros”. Se cortan todos aquellos individuos que están en un radio de
dos metros desde el punto de ubicación del árbol seleccionado. Este raleo a la redonda per-
mitirá que el individuo seleccionado tenga espacio para elongar sus ramas y así aumentar las
probabilidades de ser infectado por esporas de diweñe y se puedan generar nuevos tumores.
A continuación, se describen los pasos a seguir para implementar la corta de liberación:
Se seleccionan aquellos individuos que presentan una copa viva homogénea en al menos dos
tercios de su altura y que presenten al menos 5 tumores en sus ramas bajas o en parte del
fuste. Lo ideal es que sea en la parte baja de la copa para que la producción de diweñes se
concentre en esa parte del árbol y sea más fácil la recolección con la mano o varas. La cantidad
de árboles a seleccionar dependerá del tamaño del rodal y de la cantidad de árboles que el
Árboles diweñeros, con presencia de tumores en sus ramas y diweñes en el fuste. Ilustración de Vivianne Claramunt.
Para la selección de árboles diweñeros es importante reconocer el tipo de tumor, ya que existe
otro que es de origen bacteriano y se tiende a confundir con el tumor originado por la infec-
ción con diweñe.
Tumor por diweñe (a): Presenta forma globosa, textura áspera y consistencia leñosa. Rodean
total o parcialmente a la rama o el fuste en el punto de infección. Presentan cicatrices circula-
res algo salientes, con un poro central y rodeada por la corteza ligeramente levantada.
Tumor bacteriano (b): Produce tumores de forma esférica y textura esponjosa. Estos crecen
rápidamente hasta constituirse en grupos de protuberancias fácilmente distinguibles.
a b
Instituto Forestal 41
PASO 3. Realizar la corta de liberación.
Los árboles seleccionados como diweñeros, deben ser liberados de la competencia de otros
árboles y otro tipo de vegetación. Para ello se corta toda la vegetación en un radio de 2 m. De
esta forma los árboles liberados tendrán el espacio suficiente para mantener sus ramas vivas,
generando así las condiciones necesarias para que las esporas diweñes infecten las ramas,
produzcan tumores y desarrollen su ciclo por un tiempo prolongado. Se recomienda limpiar
año a año el contorno liberado a cada individuo, esto mantiene las ramas bajas en buenas
condiciones y facilita el acceso a la recolección.
Una vez realizada la corta de liberación, el rodal pasará de tener una cobertura densa, con
copas que se entrelazan, a una cobertura abierta y copas de los arboles con espacio suficiente
para desarrollarse.
El mismo árbol diweñero liberado en 2019 monitoreado en septiembre de 2020. Presenta mayor
tamaño en altura y diámetro y un tumor nuevo con producción de diweñe.
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La corta de liberación también permite el desarrollo favorable del individuo seleccionado,
desde un punto de vista maderero, ya que la condición de tener más espacio para el creci-
miento de ramas, ocasiona aumento en el diámetro y la altura con respecto a aquellos que no
tienen espacio. Por lo tanto, se trata de una técnica que permite complementar la producción
maderera y no maderera dentro de un rodal de roble.
Esta técnica llamada “riego esporal” consiste en la inoculación de raíces de árboles adultos de
Nothofagus obliqua (roble) con carpóforos licuados de Butyriboletus loyo y Ramaria spp. La
metodología se desarrolló en base a Olaizola (2012), Reyna et al. (2012) y Quiroz et al. (2009).
Para cada una de las especies de hongos se seleccionó un sitio en bosques de roble que fue
inoculado en el año 2019. El sitio de cultivo de loyo está ubicado en el sector de Lindaflor y
el de changle en el sector de Caricuicui, ambos en la comuna de Panguipulli. Los pasos para
implementar esta técnica no silvícola son los siguientes:
En cada sitio se seleccionaron seis individuos de árboles para tres clases de edad (10, 20 y 30
años), en total 18 individuos. Para cada clase de edad, cinco árboles fueron inoculados y 1 se
dejó como control (sin riego esporal). Se buscaron sitios para que cada clase de edad quedara
en lo posible circunscrita en parcelas de 15 m2, separadas entre sí por pasillos de al menos 10
m de ancho. En cada árbol se cavaron 4 zanjas de 1 m de largo x 15 cm de profundidad x 30 cm
de ancho, espaciadas a 1 metro del tronco, ubicadas hacia cada punto cardinal.
Para la obtención de inóculos para el riego esporal, se colectaron carpóforos de loyo y chan-
gle (idealmente maduros) de los lugares aledaños a los sitios de cultivo. Estos se limpiaron
extrayendo toda adherencia de suelo y hojas, se cortaron en trozos pequeños y se trituraron
en una picadora o moledora manual, con un poco de agua hasta obtener una consistencia
homogénea.
Se utilizaron 5 litros de agua para cada etapa, es decir 15 litros de agua por metro lineal de zan-
ja en total. Lo que equivale a 60 litros por árbol y a 900 litros de agua por parcela de cultivo. De
éstos, 300 litros tenían inóculo. Una vez terminado el riego esporal, la zanja fue tapada con el
sustrato removido y cubierta con la hojarasca del bosque.
Instituto Forestal 45
Cultivo de loyo en Linda Flor: proceso en imágenes
Instituto Forestal 47
PASO 3: Evaluación del cultivo
Para evaluar el cultivo se utilizaron dos métodos. El primero y más directo, corresponde a mo-
nitorear la aparición de carpóforos en el sitio, en las siguientes temporadas de fructificación.
Para el cultivo de loyo realizado en Lindaflor en 2019, no hubo observaciones de fructificación
ni en 2020 ni en 2021. Para el cultivo de changle en cambio, hubo fructificaciones en ambos
años.
Ectomicorriza
formada por
Butyriboletus
loyo y
Nothofagus
obliqua.
(Fotografía
de referencia:
G. Palfner,
2001).
Ectomicorriza
formada por
Ramaria spp
y Nothofagus
obliqua.
(Fotografía
de referencia
tomada con lupa
en muestras de
raíces recogidas
en el marco del
proyecto).
Instituto Forestal 49
• TÉCNICA NO SILVÍCOLA PARA GARGAL
Inoculación de trozas con micelio de gargal
Para desarrollar este método se requiere como sustrato, un trozo de madera muerta de un ár-
bol caído, un tocón o bien una rama muerta dentro de un árbol vivo. La especie arbórea puede
ser Nothofagus obliqua (roble) o Weinmannia trichosperma (tineo), ambas son especies hos-
pederas de gargal, un hongo lignívoro (que crece sobre madera muerta). Primero se realizan
perforaciones con taladro en múltiples puntos del tronco, tocón o rama, para dejar orificios
cilíndricos de 1 cm de diámetro por 2,5 cm de profundidad, luego estos se llenan con semillas
del hongo previamente preparados, y finalmente se sella la superficie del orificio con cera,
parafina sólida o algún material inerte, método ampliamente descrito en la literatura para
especies lignícolas (Silva et al., 2010). La semilla consiste en micelio de gargal creciendo en
aserrín de roble, esta se preparó en el Laboratorio de Micología del Instituto Forestal (INFOR)
en Concepción. Entre los años 2018 y 2019 se inocularon trozas de roble caídas naturalmente
en el bosque. Hasta la fecha ninguna de esas trozas ha fructificado ni tampoco se ve micelio
de gargal creciendo sobre el sustrato. En cambio, durante 2020 se inocularon trozas de roble
recién cortadas, las que al cabo de 6 meses comenzaron a mostrar un micelio blanco en la cara
frontal de la troza. El olor de este micelio era claramente igual al de gargal, muy característico
ya que tiene un dulce aroma a almendras. Por lo tanto, se puede comenzar a concluir que para
gargal sería más fácil desarrollar su micelio en trozas de roble recién cortadas que en trozas
de roble que llevan años caídas. Estas últimas ya tiene varias especies de hongos realizando
descomposición por lo que es más difícil para gargal competir con ellas y posiblemente tarde
mucho más en colonizar y fructificar..
Set de materiales para inocular trozas de gargal: Taladro, micelio de gargal en aserrín,
guantes de goma, alcohol para desinfectar, cera de abeja, anafe y olla para derretir la cera.
Instituto Forestal 51
Proceso de inoculación de trozas de roble con micelio de gargal en aserrín.
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Agradecimientos:
Los autores agradecen a la Corporación Nacional Forestal por su aporte a través del Fondo de
Investigación de Bosque Nativo para la elaboración de este Manual de Recolección y Manejo
Sustentable de Hongos Silvestres Comestibles. A la Fundación Fungi por su colaboración
en actividades de campo y al reconocimiento de especies de HSC. Y muy especialmente a
cada recolector y recolectora de hongos de la comuna de Panguipulli, que generosamente
compartieron sus conocimientos de recolección y uso de las especies, así como la ubicación de
los sitios de recolección en el bosque nativo.