Tasación de Bienes Inmuebles: Claves y Modelos
Tasación de Bienes Inmuebles: Claves y Modelos
PARTE 1
La complejidad del proceso de tasación amerita detenerse en cada uno de sus detalles para no perder
de vista ningún elemento, pues un error puede tener sus implicancias y traernos complicaciones. Desde
la simple pérdida de tiempo hasta problemas jurídicos y económicos, perjudiciales para nuestros
intereses como profesionales del negocio inmobiliario.
El comercio con bienes raíces involucra la tasación en varias instancias. Desde la simple recepción de
una necesidad acercada por el cliente a nuestro local, hasta la captación de propiedades para la compra
o la venta, el asesoramiento hipotecario, pasando por todo el complejo manejo de nuestra cartera de
clientes, la tasación interviene como la piedra fundamental tanto en el proceso de formación
del precio justo como en la tarea de comunicación del valor a los clientes.
CURIOSIDAD
PERCEPCIÓN
APERTURA
INVESTIGACIÓN
PREGUNTAR
RESPONDERSE
ANALIZAR
SOPESAR
JUGAR OTROS ROLES
COMUNICAR
CURIOSIDAD
Según la definición del diccionario, se trata del “deseo de ver, de conocer”. Este interés motiva al
tasador hacia cada una de las valuaciones que se le presentan. Guiado por su afán por aprender, por
conocer, se dedica a recolectar la información necesaria referida a los bienes inmuebles. Esta actitud
excede el pedido concreto y particular. Ya que, en virtud de ello, va acopiando cada vez más
experiencias, tomando cada una como una nueva oportunidad para descubrir.
PERCEPCIÓN
Ver lo que puede estar más allá de lo manifiesto, aventurarse por sobre lo estrictamente racional o
dado de antemano. El valor de mercado de un inmueble es un acto que refleja relaciones humanas y,
como tal, no puede ser totalmente aprehendido sólo racionalmente ya que, por ser humanas, las
relaciones son también motivadas o forzadas por cuestiones emocionales, psicológicas o aparentemente
irracionales que en muchas circunstancias de mercado pueden prevalecer por las racionales.
APERTURA
No negarse, no cerrarse, no dar todo por sentado. Tener actitud de discípulo, no anteponer dogmatismo
o doctrinas. Todo esto es imprescindible para atender cada caso particular. Pero sobre todo importa en
cuanto las múltiples circunstancias y facetas que puede mostrar el mercado, tanto geográfica como
temporalmente.
INVESTIGACIÓN
Todo lo que tenga que ver con “la tasación” interesa. Nada es suficiente ni puede ser dejado de lado
ningún detalle. Cada cualidad, característica y circunstancia ameritan ser investigadas, actuando como
un verdadero perro de presa en pos del objetivo.
PREGUNTAR
Saber inquirir a otros e inquirirse. La formulación de la pregunta, es decir, cómo y a quién se hace,
lleva gran parte de la respuesta implícita en sí misma y motivará la justeza de la respuesta o la
inexactitud de la misma.
RESPONDER
Dar una devolución responsable y objetiva a toda inquietud que pudiera surgir del análisis.
ANALIZAR
Distinguir y separar cada uno de los datos obtenidos en el momento de recolección de la información,
con el fin de conocer los principios de su funcionamiento en el proceso de formación de valor del
inmueble.
SOPESAR
Meditar sobre las distintas alternativas y situaciones que pueden impactar en el valor del mercado del
bien y tomar partido por aquella que sea juzgada como la más probable.
COMUNICAR
El tasador debe saber explicar y fundamentar todo el proceso de una manera clara y efectiva, apelando
a un leguaje llano y acorde al receptor o solicitante de la valuación.
Todos los días nos tenemos que preguntar si creamos valor para
nuestros clientes. Y es que, de algún modo, todo cliente hace su
evaluación de nuestros servicios ubicando en un platillo de la balanza lo
que recibe y en el otro, lo que da. El “balance de valor” en el que pone
de un lado todo lo que le damos y del otro, el esfuerzo que tuvo que hacer
para acceder a nuestros servicios. Su parte de esfuerzo es lo que llamamos
precio.
PRODUCTO.
SERVICIOS.
MARCA.
PRECIO.
BENEFICIO.
PRODUCTO:
Desde el punto de vista de la visión que tienen las personas respecto a las operaciones
Por lo tanto, el producto es el medio por el cual se va a conseguir la satisfacción del cliente,
con el consiguiente intercambio económico –dinero por producto-.
Producto genérico: es aquel que posee la mínima condición para que el productor lo
pueda ofrecer.
Producto esperado: es aquel que posee la mínima condición para que el consumidor
lo pueda comprar. Esto incluye servicios y beneficios adicionales que distinguen la
oferta de la empresa de la oferta de la competencia. El producto esperado puede ser
vendido, sólo si “lo esperado por el consumidor” es satisfecho.
El producto ampliado es todo aquello que el cliente recibe al comprar un producto. Puede
tratarse de otros bienes tangibles o de servicios adicionales. Por ejemplo: el embalaje del
producto; la información sobre características y uso; la garantía; el servicio posventa; el
crédito financiero.
Si bien los clientes cuentan a sus amigos y familiares que “nos compraron” una casa, “nos
alquilaron” un departamento o “les vendimos” su oficina, en realidad los corredores
inmobiliarios no vendemos ningún producto, lo que hacemos es prestar servicios.
Cada contacto con el cliente es “el momento de la verdad”, allí se pone en juego nuestra
vocación de servicio. Es por eso por lo que la relación con los clientes debe ser
conceptualizada desde tres perspectivas: la tarea, el trato y la tangibilidad.
La tarea: se refiere a hacer muy bien nuestro trabajo, que sepamos mostrar los
inmuebles, a que toda la información dada respecto a estos sea correcta, que el
documento por suscribir esté bien redactado y sin errores, etc.
El trato: es la atención que recibe el cliente por parte de nuestra gente en todo el
proceso comercial.
Muchas veces, aun cuando la tarea se haga correctamente, los clientes dejan de serlo por
problemas relacionados con errores de trato y de tangibilización (personal apático o poco
servicial).
El agente que se desempeña en el comercio con bienes raíces debe prestar un servicio que
tiene algunas características muy especiales. Lo que más se destaca en él es que el cliente,
quien compra o vende, frecuentemente se juega todo lo que tiene en la operación que va a
realizar. A su vez, el inmobiliario actúa como un intermediario en un contexto
complejo en el que se debe cuidar los intereses de ambas partes –comprador y
vendedor- pues ambos son sus clientes (actuales o potenciales).
MARCA:
Y es que se pueden perder muchas cosas por cometer errores en los negocios, por coyunturas
desfavorables o por reverses de fortuna. Y volver de todo eso. Pero tu nombre es lo único
que no se puede volver a comprar.
En síntesis: ¿cómo nos diferenciamos? Con una buena marca. Con una buena
comunicación. Con una excelente atención. Dejando, en el público objetivo, la mejor marca.
Superando todas las marcas.
PRECIO:
¿Qué es el precio de un servicio? Es la parte del esfuerzo que hace el cliente para lograr
ciertas prestaciones. Aun siendo el precio una variable eminentemente cuantitativa y en
apariencia objetiva, en realidad es una cuestión de percepciones.
Veamos:
Precio e inmaterialidad del servicio: los servicios son inmateriales, intangibles por
naturaleza.
El esfuerzo monetario no es el único esfuerzo que hacen los clientes. Hay otros dos tipos de
esfuerzos adicionales que los clientes realizan: son “las incomodidades” y “las
inseguridades”.
Las incomodidades: tener que esperar para ser atendidos en el showroom del
La diversidad de la calidad del servicio que se brinda. Mientras más variabilidad exista
en la prestación recibida, más posibilidades de brindar una reducción de la inseguridad
– una buena calidad de servicio- cobrando un mayor precio. En el corretaje
inmobiliario existe una amplia diferencia entre el mejor y el peor prestador del servicio,
por lo tanto, se abre una interesante posibilidad de que los clientes paguen por
servicios de calidad.
La importancia relativa que tienen las prestaciones para el cliente. Las compras de
inmuebles son compras de alta complejidad. Por eso mismo se espera más del
corredor inmobiliario que del que nos vende los muebles.
profesionales como frases como “venda sin pagar comisión”, “no cobramos comisión al
propietario”. Eso es no valorar la profesión, no valorarse a uno y no ganarse el respeto del
cliente. El término “honorarios” es un derivado de la palabra “honor” y se refiere a la
retribución que reciben las personas que prestan servicios basados en las habilidades
profesionales. Es mucho más que dinero, es defender la profesión que ejercemos.
BENEFICIO:
Hemos visto qué hay en cada platillo de la balanza. Qué encuentra el cliente cuando hace su
“balance de valor”. Por un lado producto, servicios y marca. Por otro lado el precio.
Si el cliente percibe que la suma de los tres primeros factores es mayor al cuatro,
habrá recibido un beneficio adicional por trabajar con nosotros. Por lo contrario, si
percibe que el precio que pagó es mayor a lo que efectivamente le dimos, sentirá que pagó
de más, que perdió dinero operando con nuestra empresa.
Si logramos prestar servicios reduciendo las inseguridades e incomodidades a las que a diario
se ven expuestos los clientes, disminuiremos la dependencia del precio. La diferencia en
precio sólo será posible si se pone mucha originalidad en el diseño de las prestaciones y en la
creación de valor para nuestros clientes.
Si somos capaces de que el cliente recurra a nosotros por sentirse más cómodo y más
seguro, pagará con gusto el precio que requerimos por los servicios que brindamos. Y aún
más, sentirá que tiene un beneficio adicional. Entonces habremos creado valor.
Antes era importante comunicar el valor de lo que se vendía, sus características y posibles
aplicaciones. Pero vivimos en la era de la información, y los consumidores viven rodeados de
fuentes de información. Los compradores están mejor informados que antes. Y, además,
tenemos competidores que trabajan seriamente por destacarse. Es cada vez más difícil
distinguirse.
A los clientes les interesan distintos tipos de valor. A algunos sólo les interesa el costo.
Otros quieren beneficios adicionales. Por esto, tenemos que diseñar una estructura basada en
las necesidades de cada tipo de cliente. Definir las habilidades que deben desplegar los
vendedores y la medición del rendimiento y de las recompensas asociadas.
BIBLIOGRAFÍA
PARTE 2
De modo que el mejor camino para encontrar el equilibrio entre la oferta y la demanda
es partiendo de datos conocidos y de la interpretación de esos datos. Así es como
llegaremos a descubrir esta incógnita que es nuestro objetivo principal interpretar: el valor
dictado por el mercado.
1. Obtención de informakrción.
2. Interpretación de información.
3. Comunicación de una nueva información.
El “Sr. A” desea conocer el valor de mercado de un inmueble de su propiedad. Para ello nos
contacta a nosotros, los tasadores “T”, y nos pone de manifiesto esa intención. Allí mismo,
en ese primer contacto, se ponen en juego datos e información. En primer lugar,
preguntaremos o nos dirá cuál es la finalidad de conocer el valor, cuál es su motivación,
entre un sinnúmero de cuestiones.
Los detalles e intereses que se nos comunique son relevantes desde un primer momento, no
porque el valor sufra modificaciones en base a ello, ya que el valor de mercado es el mismo,
independientemente de la finalidad, sino para que, en la información que brindaremos en
nuestro informe, no falten aquellos datos o cuestiones que serán de utilidad para ese fin que
persigue nuestro cliente, aparte, por supuesto, del valor.
Hasta aquí, todo en orden. Conocemos al “Sr. A”, las razones puntuales de su requerimiento
y al inmueble a tasar en todos sus detalles.
Pero, ¿dónde encontramos al mercado?, ¿de qué modo? Como es obvio, no tenemos
una dirección a la cual acudir en la que encontraremos a la oferta y a la demanda, como sí se
da en el caso de los mercados bursátiles. El único camino que nos queda es conocer el
funcionamiento del mercado inmobiliario mediante los hechos (información y datos)
que ponen de manifiesto su existencia y leyes particulares.
Como decíamos al principio, el fin principal de un proceso de valuación es hallar el valor del
inmueble, pero la práctica ha demostrado que si bien ése es el objetivo fundamental, no
menos importante resulta comunicar los datos e información que le dan sustento a ese valor,
que son aquellas cuestiones objetivas por medio de las cuales interpretaremos y
anticiparemos un hecho que todavía no se ha dado, pues es sobre esta base que deducimos
cuál es la que tiene mayor probabilidad de concreción.
La tasación deber ser entendida en realidad como “un estudio de mercado del
inmueble”, que además contiene la información de su valor.
Conceptos fundamentales
Comenzaremos por los principios esenciales y conceptos básicos que actúan en este escenario
como punto de origen para interpretar cómo conviven en el siempre dinámico juego de
relaciones de la oferta y la demanda particular de inmuebles.
EL MERCADO
El mercado no es justamente un espacio físico o un lugar objetivo al que podemos acudir para
hallar en él el accionar de sus distintos intervinientes.
tantos elementos o productos de los cuales también deseaban desprenderse. De este modo,
ambas partes podían intercambiar sus productos.
El mercado era el espacio común en el que confluía el interés por el intercambio en función de
las necesidades diferenciales de cada uno de los que allí acudían. Alguien concurría con un
objeto del cual se desprendería a cambio de otro u otros, en caso de considerarlos como más
útiles que el de su posesión. Asimismo, aquel que entregaba la o las otras cosas a cambio
también consideraba que, de alguna manera, era ventajoso para él hacerse de aquello otro
por lo que estaba dispuesto a ceder lo que él llevaba para intercambiar.
En el mercado primitivo ya estaban presentes las dos facetas fundamentales que conocemos:
la oferta y
la demanda.
Así, el aldeano antiguo que concurría al mercado con, por ejemplo, una oveja, se encontraba
con otro que llevaba una bolsa de granos; el espacio común del mercado los reunía, de
manera que podían tener la oportunidad de pactar cambiar una cosa por otra. El dueño de la
oveja, por otra parte, pensaría que, al ceder su animal a cambio de la bolsa de granos, con
ella podría hacer harina. Como intercambio en el mercado es, por definición, una relación
bilateral, en contrapartida, el poseedor de la bolsa de granos consideraría que al tener la
oveja podría extraer su lana y alimentarse con su leche. Como ambos buscaban beneficiarse,
cada uno seguramente habría considerado que lo que el otro le cedía era más valioso para él
que seguir teniendo lo que poseía antes del intercambio.
Quien concurría al mercado lo hacía portando algo que pudiera despertar interés en otro,
pues sería inútil llevar un elemento que estuviera al alcance de cualquiera con facilidad. A
nadie se le hubiera ocurrido tratar de intercambiar arena en un oasis del desierto o agua
entre los habitantes de una aldea a la vera de un lago del que todos pueden abastecerse de
ella con libertad. Así, los principios de escasez y utilidad son los que le confieren validez
a un objeto como elemento susceptible de intercambio, convirtiéndolo entonces en
mercancía.
Como el intercambio se efectúa entre cosas diferentes, surge la necesidad de establecer una
UHODFLyQHQWUHDPEDV
La relación, que ambos dueños juzgaban beneficiosa, de 1 oveja = 1 bolsa de granos, y que
surge de las condiciones y la valorización de las ventajas que cada uno obtendría para sí, se
transforma en el precio de la transacción. Cuando esta medida de relación es aceptada y
asumida por todos los dueños de ovejas y de granos, de tal manera que la mayoría admite
como aceptables esos términos de intercambio, se configura entonces como el valor de
mercado, o valor de intercambio entre esos dos elementos.
Ahora bien, la persona que concurre al mercado y que es el dueño de una vaca, ¿estaría
dispuesto a aceptar la misma bolsa de granos para ceder la propiedad de su animal? ¿Y
quien tuviera un caballo? La multiplicidad de elementos susceptibles de ser cambiados por
otros puede permitir una infinita cantidad de relaciones entre ellos. La complejidad de estas
relaciones hizo surgir, como lógica consecuencia, el establecimiento de un patrón único con
respecto al cual realizar el intercambio; la moneda pasó a reemplazar una de las mercancías
objeto del intercambio, y la cantidad de moneda se erigió en el parámetro del valor relativo
entre los objetos a intercambiar.
El paso del tiempo, junto con los avances culturales y tecnológicos, han conducido a una red
de funcionamiento de los mercados mucho más sofisticada. En ella interactúan hoy variables
más complejas y dinámicas que las del intercambio primitivo y que elaboran una trama
mucho más amplia, en la que participan tanto circunstancias locales como globales.
MERCADO INMOBILIARIO
BIEN RAÍZ
Si bien el bien inmueble original es el terreno, lo que se ha construido sobre el lote prevalece
sobre él, reconociéndose ahora como “una casa”, como “un edificio de departamentos”, o
como “un local comercial”. Lo construido no puede ser trasladado hacia otro terreno sin
provocar una disolución o un cambio de sus propiedades.
Además de la imposibilidad de moverlo, otra característica propia del bien raíz es el hecho de
que no se consume de una sola vez, lo cual se deriva de la prolongada durabilidad de las
condiciones de utilidad.
PROPIEDAD
Si bien una de las características distintivas de la propiedad es la exclusividad –es decir, que
alguien tenga el derecho de propiedad excluye que otro u otros puedan tener igual derecho
sobre la cosa, pero el derecho de exclusividad no implica el de individualidad. Esto se debe al
hecho de que, en el caso particular de los bienes raíces, es usual la copropiedad sobre
elementos comunes de un edificio de departamentos, por ejemplo, respecto de los cuales los
propietarios de cada unidad en particular tienen derechos. Esto dio lugar a varias figuras,
que las distintas legislaciones toman, diferenciando, para el caso de los condominios, la
propiedad exclusiva de una unidad propiamente dicha de la propiedad común y de la
propiedad común de uso exclusivo.
OFERTA DE INMUEBLES
Un inmueble puede ser ofrecido a la venta, en cuyo caso el dueño está dispuesto a ceder
tanto el derecho de uso como el de propiedad del bien.
Si el propietario sólo pretende ceder temporariamente el uso del inmueble y no así los
derechos de propiedad sobre el mismo, se trata de una oferta de alquiler.
Según lo que ya hemos visto cuando nos referíamos al mercado en general, de acuerdo al
principio de escasez, cuanto menor sea la oferta de un bien inmueble, más apreciable se
tornará, logrando una mayor valorización.
DEMANDA DE INMUEBLES
EL VALOR
Así, una relación de amistad con determinada persona o un objeto heredado de un ser
querido puede tener para alguien un alto valor, en este caso sentimental. Pero seguramente
esa relación no tendrá el mismo valor para quien no haya entablado amistad con la persona
en cuestión; también el valor del objeto puede reducirse sólo al que se podría obtener por su
venta, dejando de lado el carácter afectivo involucrado con respecto a la cosa.
Suele decirse habitualmente que tal o cual elemento tiene un alto valor sentimental, un
importante valor histórico, un apreciable valor estético. Pero lo relevante para la
valuación de mercado es sólo en qué medida esas condiciones contribuyen o no al
valor económico del bien, es decir su valor de cambio.
Cada una de esas características o valores dimensionan al bien con relación a otros,
pero para el valuador sólo deben ser tenidas en cuenta en tanto y en cuanto
incorporen o reduzcan el valor económicamente cuantificable del bien evaluado.
Valor de mercado
Es aquel por cual el vendedor estaría dispuesto a ceder la propiedad del bien a un
eventual comprador; en cuanto al comprador, es aquel que estaría dispuesto a
pagar para obtener la propiedad de un bien. Se presupone también que ambos actúan
Está siempre determinado por el espacio próximo a la intersección de sus curvas de oferta y
demanda.
posible tener que informar o tener que tomar en cuenta otro tipo de valores, que no sea
aquel de mercado que acabamos de definir específicamente.
En el momento de información de ese valor, el tasador deberá indicar siempre cuál fue el
plazo máximo que tuvo en cuenta para determinar el valor de realización inmediata.
Asimila el costo al valor. Es usado para fijar el valor de una obra o de avances de obra sobre
un costo anteriormente fijado. También puede ser tomado como referencia máxima (techo)
en determinadas circunstancias para un corte de mercado o de tipología específica.
Es el precio que se obtiene por la cesión del uso o utilidad de un bien y que
se establece generalmente como una suma que se recibe o paga
periódicamente.
Valor de subasta
Puede expresarse el valor de la base o el valor más cercano a obtener en actos de remate
generalmente públicos.
Hemos recorrido ya algunas definiciones que nos introducen y sirven de marco para la
comprensión de la técnica de valuación, estamos en condiciones de establecer una definición
también conceptual sobre qué es, una tasación:
y A. Topalian
“El valor estimado en dinero sobre una cosa indicada, pero dicha cosa
debe ser susceptible de un valor económico.” Eduardo Lapa
La tasación es una estimación, previa al efectivo acuerdo entre las partes para el
intercambio del inmueble, que trata de anticiparse y acercarse a la realidad lo más posible. El
tasador mediante la información obtenida y cuidadosamente analizada para cada caso
concluirá hallando el valor que será el que informará en la tasación.
Sólo en algunas contadas ocasiones el valor de mercado coincidirá exactamente con el precio
concreto que acordarán el comprador y el vendedor, pero seguramente, si el valuador actúa
adecuadamente el valor informado en la tasación, estará muy próximo a ese precio concreto.
Esta estimación de valor debe estar sustentada o probada y debe ser dentro de las posibles
la que tiene mayor probabilidad de ocurrencia. Vale considerar esta mayor probabilidad
debe ser considerada en forma conjunta por el tasador, y es la que permite asociar el término
“más probable” a aquel valor que cuente con mayor fundamentación y sustentabilidad.
¿QUE ES TASAR?
Definimos como tasar al hecho de ponerle precio oficialmente a
ciertas cosas vendibles, estando reservado este acto para quienes
haciendo ejercicio de una profesión, con formación técnica, “ AVALE
“, o “CERTIFIQUE “ ante los demás, el precio dado.
VALOR
PRECIO
Para que un bien tenga precio tiene que ser deseable y escaso.
La interpretación del concepto valor, recepta matices en razón de aquello que indica que:
“Un precio es un hecho. Un valor es una estimación de lo que el precio debería
ser”.
FINALIDADES
Algunas de las más usuales de una tasación suelen ser las siguientes:
1. Intención de venta
2. Intención de compra
3. Intención de renta o para alquiler
4. Medición como aval de garantía
5. Medición como evaluación patrimonial
6. Análisis de inversión
7. Análisis de gestión de stock de inmuebles
8. Gestión judicial
9. Subdivisiones
10. Seguros
11. Expropiación
12. Revalúos contables
13. Base impositiva
1. Intención de venta
El propietario del inmueble solicita la valuación con el fin de evaluar la posibilidad de poner en
oferta de venta la propiedad, con el fin de luego cederlo en comercialización al mismo.
Dentro del medio de operadores inmobiliarios, se conoce a esta finalidad de valuación como
tasación para captación.
2. Intención de compra
Quienes demandan este tipo de valuación suelen ser personas tanto físicas como jurídicas que
no residen en el área donde planean la compra.
La valuación puede ser solicitada para establecer cuál sería el valor más probable por el
alquiler del bien. También puede ser requerido para establecer la rentabilidad que generaría
la inversión y así analizar la conveniencia o no de la compra de un inmueble con fines de
El valor de los inmuebles de los cuales una persona o sociedad es propietaria brinda
información muy sensible para la evaluación de su situación patrimonial. El valor de los
activos inmobiliarios es de suma importancia en la evaluación y medición del riesgo crediticio,
ya sea con fines directos de financiación para la compra o inversión del inmueble o como
medio para conocer el respaldo y calificar el grado y los montos de crédito a asignar en
operatorias comerciales o con otros fines, que no se reducen solamente a que el destino del
capital prestado sea la compra del bien a hipotecar.
Los informes de valuación demandados por bancos y entidades financieras, como parte de su
operatoria de créditos para la adquisición de viviendas o inmuebles, es la finalidad más
difundida de la tasación de un inmueble como aval.
6. Análisis de inversión
A más baja escala, se encuentra el pequeño inversor, que requiere la valuación del inmueble
y de su renta por alquiler para evaluar la conveniencia de su compra.
8. Gestión judicial
El ámbito judicial es una de las áreas en las que más frecuentemente se necesita conocer el
valor de mercado de un inmueble. Las causas por las que, desde los juzgados, se solicitan
tasaciones son incontables; la necesidad de conocer el valor de mercado de un bien o de
parte de un bien o cómo afectó un daño parcial el valor de mercado de determinado bien raíz
son sólo algunas de ellas. En la práctica judicial, suelen opera peritos tasadores designados
por el juzgado interviniente, así como otros técnicos valuadores convocados como consultores
por las partes.
9. Subdivisiones
10. Seguros
Dentro del campo de la actividad aseguradora, la valuación tiene dos aplicaciones. Una de
ellas se usa para fijar el monto asegurable. La otra puede ser demandada para evaluar la
pérdida de valor ocasionado al producirse un siniestro en forma efectiva. Cabe destacar que,
para el caso de cobertura por siniestros en inmuebles, las compañías aseguradoras toman por
lo general el valor de reposición del bien y no el valor de mercado.
11. Expropiación
Es la figura legal que contempla el hecho de que, en virtud de su utilidad pública, un inmueble
debe ser forzosamente cedido por su propietario a la autoridad que cuenta con la capacidad
expropiatoria, previo pago de una indemnización al propietario. Cada país cuenta con su
propia regulación legal acerca de cómo debe obrarse en estos casos y, por ende, la valuación
debe encuadrarse dentro del marco específico que fija cada legislación.
Otro de los fines que se solicitan valuaciones son los revalúos con fines contables o
impositivos. La aplicación del valor del mercado no es aún frecuente, dependiendo de la
legislación que en materia contable se encuentre establecida en cada país.
El conocimiento del valor de mercado de los distintos inmuebles suele ser también requerido
por organismos y autoridades a la hora de fijar impuestos o contribuciones proporcionales o
que están en función del valor de los mismos.
Principio de sustitución
Se entiende que no habrá demandante dispuesto a pagar un valor económico más alto por un
inmueble que reúna las mismas condiciones que otro que cuente con una cotización más
baja. Ante esta situación, el comprador se inclinará por aquel que tenga la menor valuación.
¿Por qué pagaría más por lo mismo?
“El valor de un inmueble que puede ser aplicado a distintos usos o funciones
será aquel que resulte de destinarlo al que sea económicamente más rentable,
dentro de lo legal y físicamente admisible o aconsejable. Si el inmueble admite
distintos grados de intensidad de edificación, el valor será el que surja de
considerar el grado de edificación del que pueda obtenerse el mayor valor.”
En muchos de los casos, un inmueble puede ser destinado a más de un uso. Para su
valuación, el principio establece que debe tenerse en cuenta la utilización por la cual se pueda
obtener el valor mayor o por la cual el mercado estaría dispuesto a pagar el valor más alto.
En el caso de un departamento que, por ejemplo, puede ser utilizado como vivienda o como
estudio profesional, pero que está localizado en una zona en la que son más apreciados estos
últimos, a los fines de la valuación, se deberá contemplar esta circunstancia y considerarse su
mejor uso desde el punto de vista económico, lo cual, como tasadores, nos inclina a
considerar su destino como oficina profesional.
Principio de anticipación
Principio de temporalidad
Principio de transparencia
Por tener un interés propio, el dueño de la propiedad informará un valor que puede ser más
elevado que el efectivo del mercado. Pero, por otra parte, si del comprador dependiera,
también el valor del bien raíz sería sensiblemente inferior al de mercado. Naturalmente,
nadie obrará en perjuicio propio.
POR SU NATURALEZA
“Son las cosas que se encuentran por sí mismas inmovilizadas, como el suelo y
todas las partes sólidas o fluidas que forman su superficie y profundidad: todo lo
que está incorporado al suelo de una manera orgánica, y todo lo que se
encuentra bajo el suelo sin el hecho del hombre”. (Art. 2314 Código Civil).
Glosario
…partes fluidas del suelo…: son los ríos, arroyos, aguas subterráneas, etc.
…lo incorporado al suelo de manera orgánica…: se refiere a los árboles, cultivos, etc.
El artículo hace referencia a las cosas adheridas físicamente al suelo y que se han
inmovilizado en forma permanente. Es el caso de los ladrillos, puertas, ventanas,
baldosas, etc., una vez edificada la casa. Antes de la construcción eran cosas muebles; a raíz
de ésta se han convertido en inmuebles por accesión (se han hecho accesorias del suelo al
cual se adhirieron).
POR DESTINO
Para que estas cosas, que no quedan adheridas al suelo, ni inmovilizadas, sean
reputadas inmuebles, es necesario:
Que hayan sido puestas al servicio del inmueble; debe haber entre el fundo y los
muebles una relación de destino, de modo que éstos sirvan a la finalidad de aquél;
Que hayan sido puestas en él con carácter permanente;
Que las haya colocado el propietario, sus representantes o los arrendatarios, en
ejecución del contrato de arrendamiento (Art. 2320 Código Civil).
Existe aquí una relación íntima entre el inmueble y el objeto mueble que hay en él, creada
por la voluntad del propietario. Esta accesión moral indica la voluntad del propietario de
colocar ciertas cosas muebles para consagrarlas al uso perpetuo de una tierra de cultivo,
como por ejemplo: semillas para la siembra, herramientas y utensilios de labranza,
maquinaria agrícola, etc.
TIPOS DE INMUEBLES
Para clasificar o tipificar el bien raíz es necesario partir desde un alto grado de generalidad
hasta llegar a lo particular. La primera gran división se encuentra relacionada con conceptos
de localización del inmueble como componente o no de un sistema urbano.
Luego de esta primera gran división entre inmuebles urbanos, suburbanos y rurales,
sobreviene una segunda categorización relativa a la calidad de uso o función que
cumple el inmueble. A su vez, cada una de estas clasificaciones puede subdividirse en base
a distintas variables relacionadas con su calidad de ocupación o especificidad de uso.
TERRENO, tierra
INMUEBLES RESIDENCIALES
Viviendas unifamiliares
Se entiende, al conjunto de espacios organizados con fines residenciales para un único
individuo o grupo familiar, desarrollado sobre terreno o tierra propia.
Entre medianeras: la edificación se recuesta sobre ambos límites laterales del lote.
Semiperímetro libre: la construcción se recuesta sobre uno de los dos laterales del
terreno.
Perímetro libre: la vivienda se implanta en forma exenta a los límites del lote, sin
llegar hasta ninguno de los extremos divisorios del predio.
Viviendas multifamiliares
Son aquellas en las cuales su organización física y funcional permite el alojamiento
independiente de distintos grupos familiares o individuos, asegurando estándares mínimos de
independencia de actividades.
De escala reducida: viviendas tipo dúplex (dos viviendas que comparten un terreno)
o viviendas de las denominadas “tipo casa” o “casa apareadas”, las que en general
nuclean entre 4 y 6 unidades. La definición de escala reducida alcanza hasta las 10
unidades.
De escala media: aquellas que concentra el máximo edificable posible de ser
desarrollado sobre un lote estándar que permite este tipo de construcción para
edificación multifamiliar en altura.
De gran escala: son aquellas que en general se implantan sobre un terreno de mayor
superficie a las estándar del sector urbano analizado o sobre más de un terreno,
conteniendo en general varios grupos de ascensores y/o de circulaciones verticales.
Podemos llegar a ver mega desarrollos inmobiliarios que nuclear dentro de sí a alguna o
todas las tipologías citadas.
INMUEBLES COMERCIALES
Oficinas
Son inmuebles destinados a actividades administrativas, de servicios, profesionales o
comerciales, que tampoco cuentan con una organización espacial particular que sólo admita
un uso específico.
INMUEBLES INDUSTRIALES
Existen aquellos que por su alto grado de especificidad no pueden ser utilizados para otros
fines que para los cuales fueron concebidos, debido a que por el tipo particular de operación
que debe realizarse en los mismos cuentan también con una distribución funcional específica
y elementos físicos constructivos que lo hacen inviable para otras utilizaciones. Plantas de
tratamiento de residuos, plantas potabilizadoras, plantas de procesamiento de agroquímicos,
destilerías, etc., son algunos de los destinos posibles para este tipo de inmuebles.
Existen inmuebles que albergan determinadas actividades que, por la naturaleza de las
mismas, difícilmente salgan al mercado o pueda establecerse una valuación relativa a su
cotización. Es el caso de, por ejemplo, inmuebles religiosos e institucionales o de patrimonio
del Estado, dotados en general de una fuerte carga simbólica y/o cultural, que quedan fuera
BIBLIOGRAFÍA