Metodología de la Investigación Escolar
Metodología de la Investigación Escolar
ACADEMIA: HUMANIDADES
METODOLOGÍA DE LA
INVESTIGACIÓN
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ENFOQUE POR COMPETENCIAS
Presentación.
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CONTENIDO Pág.
Presentación 2
Contenido 3
Tu antología 4
3
TU ANTOLOGÍA
Los bloques de esta antología constan de los siguientes elementos:
Entrada de bloque:
Secuencia Didáctica.
Desarrollo: Esta sección contiene la información y las actividades para construir tus
conocimientos, desarrollar o ejercitar tus habilidades y descubrir tus actitudes, y así integrar
los desempeños que se esperan de ti y manifestarlos en los productos de tu aprendizaje,
que irá elaborando gradualmente. La información y las actividades están organizadas en
torno a los siguientes ejes de trabajo, que pueden o no ser simultáneos.
Los logros serán parte de tu cuadernillo de actividades: Cada secuencia se cierra con
esta sección cuyo fin es proponerte actividades para revisar y evaluar tu desempeño. Aquí
tendrás oportunidad de presentar tus productos de aprendizaje.
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BLOQUE I.
• La investigación científica
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De entrada:
Con el trabajo que realices, serás capaz de seguir instrucciones y procedimientos de manera
reflexiva, comprendiendo cómo cada uno de sus pasos contribuye al alcance de un objetivo,
además de ordenar información de acuerdo con categorías, jerarquías y relaciones.
Por fortuna, la investigación científica ayuda mucho más al desarrollo de nuestra sociedad de lo que
perjudica. Si antes mencionamos el desarrollo armamentista; ahora, debemos hablar de la vida; lo
que la investigación científica ha hecho en el terreno de la salud, que no es poco. ¿Cuántas vidas se
han salvado desde la aparición de las vacunas, desde que el científico inglés Edward Jenner
descubrió la vacuna contra la viruela en 1796? Muchas. Además, la investigación en este campo no
ha descansado. Tan es así que actualmente las universidades y en los centros de investigación se
trabaja para descubrir la cura de enfermedades como el sida, la malaria, el parkinson, el cáncer y
muchas otras que siguen cobrando innumerables vidas al año.
En páginas anteriores dijimos que la solución de un problema abre la puerta a otros problemas, y
aquí tenemos un buen ejemplo: El aumento poblacional, hoy, representa un reto para la investigación
científica: ¿Cómo obtener la energía necesaria para abastecer una población tan grande?, ¿cómo
abastecerla de agua y alimentos?, ¿cómo hacer una justa repartición de los recursos y la riqueza?,
entre muchas otras incógnitas que en este momento hacen eco en la mente de muchos científicos.
A principios del siglo pasado dos científicos alemanes (Fritz Haber y Carl Bosch) desarrollaron un
proceso para producir amoniaco a gran escala; el proceso Haber-Bosch. Es posible que preguntes
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por la importancia de este hecho para el desarrollo de la sociedad, pues bien; el amoníaco se usa
para producir fertilizantes. Hoy 80% del amoníaco producido en el mundo se emplea para fertilizar
tierras de cultivo y, por tanto, para alimentar a más de un cuarto de la población mundial.
Otra investigación destacada por su repercusión en la evolución de nuestra sociedad fue la que
descubrió la píldora anticonceptiva. Gracias a los estudios del científico mexicano Luis Ernesto
Miramontes, que sintetizó en 1951 la noretisterona, se resolvió el problema de suma importancia: el
control de la natalidad.
Entre los problemas que nuestra sociedad ha intentado resolver destaca uno que, pese a los
importantes logros, dista todavía de hallar la solución definitiva: la desigualdad social y la pobreza.
En nuestro país, y en el mundo, la pobreza constituye una asignatura pendiente a la que los
científicos deben prestar su talento y trabajo, pues una sociedad no puede considerarse plenamente
evolucionada hasta que no tenga cubiertas las necesidades de todos sus integrantes.
Instituciones como la ONU y su Programa para el Desarrollo, el Banco Mundial y algunas otras han
promovido las investigaciones para encontrar los medios que ayuden a solucionar el problema, pero
aunque las investigaciones arrojan respuestas, no siempre es posible ponerlas en práctica debido a
los grandes intereses involucrados en el problema.
Si bien el investigador trabaja aislado parte de su tiempo, en especial los científicos sociales, el éxito
de toda investigación depende del trabajo en equipo. En el investigador individual se reconoce el
talento, la creatividad y capacidad para llevar a buen fin su proyecto; sin embargo, actualmente hay
tendencia hacia la socialización de la investigación, es decir, a estimular el trabajo colectivo y
multidisciplinario que enriquece la práctica colegiada de la investigación científica que genere
beneficios para la comunidad.
Las universidades públicas son instituciones que deben apoyar la investigación. Por esta razón,
dedican recursos de todo tipo para que los investigadores desarrollen proyectos que se insertan a
su vez en el campo de los programas nacionales: distribución de la riqueza, temas demográficos,
salud, ecología, educación, productos que mejoren la calidad de vida o generen satisfactores para
la población, entre muchos otros.
Como puedes ver el trabajo del investigador es muy importante, pues contribuye a encontrar
respuestas que afectan positivamente a la humanidad. Sin embargo, como hemos visto, a veces
algunos de esos resultados traen a su vez otras consecuencias no deseables.
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1.1.2 EL PROBLEMA DEL CONOCIMIENTO
De entrada.
Con el trabajo que realices serás capaz de aportar puntos de vista con apertura y
considerarás los de otras personas de manera reflexiva.
Dijimos en el bloque anterior que la investigación científica genera conocimiento. Esta afirmación
nos obliga a detenernos y reflexionar sobre qué es el conocimiento. Problema este que, desde la
época clásica, está presente en la mayoría de los filósofos, pero será en la época moderna, con
autores como Descartes, Leibniz, Malebranche, Hume y Kant cuando se convierta en uno de los
problemas centrales del pensamiento filosófico, surgiendo así la Teoría del conocimiento.
La teoría del conocimiento, también llamada gnoseología (del griego gnosis, conocimiento y de logos,
discurso o doctrina), tiene entre sus principales temas de estudio la posibilidad, el origen, la
naturaleza, la validez y los límites del conocimiento.
A mediados del siglo XIX, el filósofo Frederick Ferrier acuñó el término epistemología (formado por
los vocablos episteme, saber científico, y logos), resaltando y distinguiendo, dentro de la misma
teoría del conocimiento, la problemática propia del conocimiento científico. A la fecha, ambos
términos: Teoría del conocimiento y epistemología, se toman como sinónimos, sin distinguir que la
primera contiene a la segunda en tanto que el conocimiento científico (como veremos en la secuencia
siguiente) es un tipo de conocimiento entre muchos otros.
Entre las cuestiones que la teoría del conocimiento o epistemología intenta responder podemos
destacar las siguientes: ¿Qué es el conocimiento?, ¿qué elementos intervienen en el proceso de
conocer?, ¿cómo se construyen los conocimientos?, ¿se puede conocer la realidad en su totalidad?,
¿qué es la ciencia y que conocimientos se pueden catalogar cómo científicos?, ¿de cuáles
fenómenos o hechos se ocupa el conocimiento científico?, ¿qué objetos investiga y cuáles son, en
fin, sus métodos?
En este texto no pretendemos responder estas preguntas, sino simplemente consensuar una
definición clara y mostrar los elementos que actúan, y cómo lo hacen, en el proceso del conocimiento.
Sin entrar en las especificidades con que cada corriente filosófica aborda el problema, intentaremos
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dar una definición lo más “limpia” posible; es decir, sin enfrentar las diferencias sino abrazando las
similitudes.
Para empezar, habrá que situar el conocimiento en la actividad del ser humano. Imposible que exista
en otro espacio o en otra dimensión que no sea la de nuestra relación con el entorno: con nuestro
espacio vital. A diferencia de otros seres vivos, somos los únicos con la capacidad de aprehender
la realidad que nos rodea (entendiendo por “aprehender” la mezcla de acciones: asir, abarcar,
conocer algo sin hacer un juicio sobre él). El conocimiento es una acción exclusivamente humana,
es más: una acción humana individual.
Gracias a nuestros sentidos, pero también a nuestras facultades cognoscitivas, como la percepción,
la abstracción, y a nuestra inteligencia, aprehendemos y tomamos conciencia (más allá del puro
nivel biológico e instintivo de nuestra propia naturaleza animal) de lo otro, de lo distinto de nosotros.
Esta aprehensión de lo otro constituye lo que podremos denominar (en un primer acercamiento al
problema) conocimiento.
Trataremos de ser más claros: conocer es una acción que involucra a un sujeto (un ser humano
individual) y un algo ajeno a él, y que forma parte del entorno de dicho sujeto. Llamaremos objeto a
ese algo. Sin alguno de estos dos elementos no podemos hablar del conocimiento.
El sujeto, ya dijimos, aprehende el objeto, “lo hace suyo” hablando coloquialmente, pero no podemos
creer que el objeto se halle, ni física ni metafísicamente en él. El objeto está en el sujeto solo
representativamente. Pongamos un ejemplo: si a un niño le decimos que nos dibuje una manzana,
y el, sin duda dibuja una figura circular de color rojo y con una ramita verde en la parte superior,
podemos decir que el niño conoce la manzana, por que la ha visto en el frutero de su casa, en el
mercado, en algún libro o porque la ha comido. El niño, por la circunstancia que sea ha aprehendido
ese objeto llamado manzana y la manzana está en el niño como representación.
Ahora bien, la relación sujeto-objeto se nos presenta como una unión interactiva de dos realidades
distintas. En relación con esto, las diferentes corrientes filosóficas difieren en el grado e importancia
que debe dársele a cada uno de los elementos; pero antes de mencionar esas diferencias, conviene
apuntar algunos aspectos importantes tanto del sujeto como del objeto.
Debemos distinguir que el proceso del conocimiento tiene lugar en el sujeto el que conoce no es otro
que él. En el sujeto radica la intención de conocer, el acercamiento al objeto, y el darse cuenta de su
presencia es acción del sujeto. Al objeto, por su parte, corresponde presentarse, estimular al sujeto
para que empiece el proceso cognoscitivo. También debemos entender que la relación sujeto-objeto
no va en una sola dirección, sino que va de ida y vuelta. Cuando el sujeto contacta al objeto, se
establece una serie de relaciones en que tanto el objeto es influido por el sujeto cómo este por el
objeto.
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Entendamos, ahora, que el objeto no es una simple cosa “muerta”, el objeto estimula nuestra
percepción. Conforme lo aprehendemos, el objeto nos revela más estímulos. Volviendo al ejemplo
del niño y la manzana. El conocimiento que ese niño tiene de la manzana irá creciendo conforme su
relación con el objeto sea mayor: con el tiempo conocerá el sabor, distinguirá una manzana madura
de una podrida, sabrá de que árbol y en que estaciones crece; su conocimiento será, por tanto, más
completo. Sin embargo, parece necesaria y obligada la pregunta: ¿llegara el momento en que tenga
un conocimiento total y absoluto del objeto de la manzana?
Podríamos pensar que no, que el objeto nunca es conocido de manera definitiva, y tendríamos razón
en esto. Aunque ese niño llegará ser el cultivador más importante de manzanas en el mundo, seguirá
recibiendo estímulos nuevos del objeto.
Debemos entender que el conocimiento es un proceso, porque no se nos ofrece acabado, de una
vez y para siempre.
Del objeto, así como de la realidad, solo percibimos una parte. Cabría aquí la metáfora: “solo veo las
cosas que la luz me deja ver”; es decir, cuando miramos desde nuestra ventana el arco iris, solo lo
vemos desde el ángulo que nuestra posición respecto al fenómeno nos permite, que no será la
misma que de quien vive al otro lado de la montaña. Pero, aun así: conocemos el fenómeno.
Otro problema importante de la teoría del conocimiento es el de la verdad. Para plantear este
correctamente recordemos que conocer es formar una representación del objeto, pero podemos
formar representaciones imprecisas o incompletas. Por ejemplo, antes se pensaba que el Sistema
Solar estaba formado por siete planetas; más tarde y gracias a nuevos descubrimientos, se sumaron
otros dos planetas, para completar nueve. Hace pocos años los científicos llegaron a la conclusión
de que Plutón no podía ser considerado un planeta y nos quedamos en ocho. Las primeras
representaciones de nuestro Sistema Solar eran imprecisas por el número (por lo menos).
¿Significa esto que los conocimientos anteriores eran falsos? No, esto quiere decir que por los
nuevos descubrimientos y la incorporación de nuevas tecnologías o herramientas que proporcionan
información más exacta, las consideramos representaciones imprecisas. Significa que una nueva
teoría sustituye a la anterior, por ser incompatible con la realidad actual. En este sentido, vemos que
el conocimiento es algo inacabado; se perfecciona constantemente, cambia y se transforma según
progresa la ciencia.
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De lo anterior concluimos que conocer es poseer representaciones adecuadas de la realidad o, mejor
aún, verdaderas; ahora es cuando surge el auténtico problema: ¿Cuándo es verdadera una
representación?
En esto, como en toda problemática filosófica hay muchas respuestas. Para algunos filósofos verdad
es correspondencia con la realidad, es decir, una representación es verdadera si y solo si
concuerda con los hechos. Sin embargo, esta postura no nos parece adecuada. De esta manera, si
nuestro conocimiento no concuerda con el objeto, no es que sea falso; no tenemos conocimiento del
objeto.
Regresando al ejemplo anterior, la representación de nuestro Sistema Solar con ocho planetas y
cinco nano planetas, se considera una representación verdadera, en tanto ha sido aceptada por una
comunidad, ha pasado comprobaciones, contrastaciones, modificaciones, lo que le da el fundamento
de conocimiento científico.
Por último, también hay filósofos que definen la verdad como utilidad: una representación o un
enunciado es verdadero solo si es útil para explicar algunos fenómenos. Según esta concepción, se
concluye que no hay verdades absolutas; todas son perfectibles.
Una precisión adicional: toda representación se expresa mediante enunciados, por ello se afirma
también que los enunciados pueden ser verdaderos o falsos, pero verdad o falsedad no se pueden
atribuir al conocimiento. Simplemente se conoce o no se conoce.
Acerca del conocimiento hay otro problema: el de su origen y posibilidad. Al respecto encontramos
distintas posturas. Cabe destacar el racionalismo, el empirismo y el criticismo.
El racionalismo, inaugurado por Descartes y seguido por Spinoza y Leibniz, propone que la
posibilidad primera del conocimiento es la razón. Esta, y no la experiencia, es la protagonista única
en la adquisición del conocimiento y que un conocimiento es tal si se sostiene lógicamente y, por lo
tanto, posee validez universal.
En el polo opuesto se halla el empirismo, cuyo mayor representante es David Hume. Para el
empirismo la experiencia y la percepción sensorial son las únicas fuentes del conocimiento; esta
nace de la experiencia y en la experiencia también halla su límite.
El criticismo, propuesto y desarrollado por Kant, concilia-y, a la vez, supera- las dos posturas
anteriores. Afirma que todo conocimiento proviene de la experiencia, pero allí no encuentra su límite,
pues, como ya dijimos, en el puro terreno de la experiencia no se podría obtener verdades formales
con carácter universal.
Pero volvamos a los elementos que componen el proceso del conocimiento. Y es que tampoco en
este punto todas las corrientes filosóficas otorgan a los elementos implicados en el conocimiento la
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misma importancia. Aunque sea de manera esquemática conviene mencionar tres casos: la corriente
idealista, la realista o materialista y la materialista dialéctica.
En las filosofías idealistas, lo que prima es el sujeto; este es el que construye el objeto y la realidad,
una realidad por tanto subjetiva: el sujeto es el punto de partida del conocimiento. La realidad (el
objeto) solo existe en la conciencia del sujeto. La trascendencia está en las ideas (representaciones)
y no en la experiencia.
En contrapartida están las llamadas corrientes realistas o materialistas. Para ellas el mundo
conocido es exterior al sujeto, existe independientemente de las representaciones que de él haga el
sujeto. La realidad es dada previamente tenga o no tenga el sujeto conciencia de ella. El proceso del
conocimiento se desarrolla del objeto al sujeto, como si el sujeto fuera solo un mero receptor de una
realidad ya completa. Además, los realistas suponen que nuestro conocimiento no puede agotar de
forma definitiva la realidad.
Por último, conviene mencionar el llamado materialismo dialéctico, corriente filosófica que, basada
en el materialismo aporta otro elemento: la práctica. El sujeto deja de ser un mero receptor de esa
realidad para interactuar con ella y transformarla. El conocimiento se genera en dicha práctica: sujeto
y objeto están en estrecha relación. La realidad es cambiante, al igual que el conocimiento. En sus
tesis sobre Feuerbach, Marx escribió: “el defecto de todo el materialismo anterior es que solo concibe
al objeto, la realidad, el mundo sensible, bajo la forma de objeto de contemplación, pero no como
actividad sensorial humana, no como actividad práctica, no de un modo subjetivo
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1.2 Estudio del conocimiento y sus tipos
OBJETIVOS DE APRENDIZAJE ¿Qué aprenderé?
• El conocimiento
• Valorar los inventos fundamentales que han tenido lugar en distintas épocas y grupos
sociales en mi comunidad, localidad, estado, en México y en el mundo, analizar el
impacto que tienen en el presente y de esta manera reconocer la trascendencia y
necesidad de practicar el conocimiento científico en la actualidad.
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1.2.2 CLASIFICACIÓN DEL CONOCIMIENTO
De entrada
En esta secuencia aprenderás las principales características del conocimiento, sus tipos y su
función en toda investigación.
Al concluir esta secuencia, serás capaz de reconocer los diferentes tipos de conocimiento:
empírico, religioso, filosófico y científico, directo e indirecto. Aprenderás también que el
conocimiento debe ser objetivo, verificable, falible y sistemático: así como su utilidad como el
sustento de una investigación, elaborando y organizando un fichero con fuentes virtuales que
aportarán información sobre tu proyecto según las formas de acercarte al conocimiento del tema:
“La violencia en la escuela”
Con el trabajo que realices reconocerás los propios prejuicios, lo que te permitirá modificar tus
puntos de vista con nuevas evidencias; integrarás nuevos conocimientos y perspectivas a tu
acervo y serás capaz de actuar de manera propositiva respecto a fenómenos de la sociedad
manteniéndote informado
Ya que hemos intentado comprender el proceso del conocimiento y los elementos que lo integran,
conviene ahora explicar y desarrollar los diferentes tipos de conocimiento: empírico, religioso,
filosófico y científico; además de mencionar el directo e indirecto, como las dos formas de acceso
y acercamiento que podemos tener a un objeto y, por tanto, a la realidad.
A) Conocimiento empírico
Entre las formas que tenemos de comprender el entorno, está el conocimiento Empírico, la palabra
empírico nos remite a la experiencia, así que este tipo de conocimiento se ubica en el mismo terreno:
la experiencia y la práctica que el sujeto mantiene con el objeto, la más de las veces cotidiana, es el
campo dónde se genera. Lejos de sistemas o métodos rigurosos que busquen leyes o teorías, el
conocimiento empírico es la primera forma, si no es que la más natural, que el ser humano dispone
para comprender la realidad.
Pensemos en nuestra primera infancia: ¿Cómo aprendimos que la llama de un encendedor quema?,
¿Por qué supimos que una pelota rueda en las pendientes, que los huevos se rompen al caer al
suelo o que la leche se derrama si el vaso está lleno? Únicamente mediante la experiencia, a fuerza
de observar y repetir los hechos, de comprobarlos en la práctica.
En el caso del conocimiento empírico, el sujeto conoce sin tener la obligación o la necesidad de
saber y cuestionar el por qué, es decir, sin saber que el fuego es una reacción química que desprende
energía calorífica, o que la pelota al rodar hacia abajo responde a los principios de la gravitación.
Obtenemos el conocimiento por nuestra relación práctica con los objetos que conforman la realidad,
y es verificable también mediante la experiencia.
Vayamos más a fondo: la experiencia y la práctica fueron las primeras “armas” con que conto el ser
humano en su camino hacia el conocimiento. El mejor ejemplo es el descubrimiento de la agricultura.
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¿Cómo se logró saber que las semillas de las plantas enterradas en la tierra y regadas con la
cantidad necesaria de agua, germinarían en plantas, que a su vez crecerían y darían frutos en
determinada época del año? Por pura experiencia, por observar una y otra vez los hechos y todo lo
que los rodeaba. El ser humano aprendió a sembrar mucho antes de conocer el proceso de
germinación o el de la fotosíntesis.
Con este ejemplo podemos enumerar también el del descubrimiento y dominio del fuego, el de la
distinción de las plantas venenosas, el de la elaboración de utensilios, el de la construcción de
refugios y viviendas, el de la conservación de alimentos y muchos más.
El conocimiento empírico fue el primer tipo de conocimiento que el ser humano generó respecto a
su entorno. Esto no quiere decir que sea vetusto o alejado ya de nuestro tiempo. Por el contrario, en
nuestra vida cotidiana, el conocimiento empírico sigue estando más cerca de nosotros y constituye
la base de muchos otros.
B) Conocimiento religioso
Cuando consideremos las religiones o lo religioso, no solo debemos pensar en creencias y fe; las
religiones también nos brindan (y nos han brindado durante la historia de la humanidad) una forma
de conocer la realidad. El religioso es un conocimiento que empieza en el momento mismo en que
el ser humano pretende dar una explicación de los fenómenos naturales: “Las fuerzas de la
naturaleza son para el hombre primitivo algo extraño, misterioso, superior. En un estadio concreto
por el que pasan todos los pueblos culturales, el hombre asimila esas fuerzas mediante la
personificación. Y ese impulso a la personificación es el que creó dioses por todas partes”, escribiría
Friederich Engels en su obra titulada Anti-Duhring. Digamos que algunos de los conocimientos que
el ser humano genera en los albores de su historia forman parte de una llamada religión-natural, los
cuales le permiten ir más allá de lo que la pura realidad sensitiva (empírica) le permite. Los objetos
y los hechos tomarán entonces una dimensión distinta.
Por lo anterior, podemos decir que el conocimiento religioso está en un nivel distinto que el de la
realidad observada: parte de una verdad que es externa al fenómeno. Una verdad, por otra parte,
que no admite verificación alguna en la práctica, ¿cómo demostrar que el fuego se lo debemos, por
ejemplo, a la rebeldía de Prometeo? Mediante la religión, el ser humano también se relaciona con la
realidad, pero desde un punto de vista carente de crítica: “las cosas son como son porque así las
hizo dios”. El individuo no conoce por sí mismo la verdad de las cosas, sino que le es dada por un
poder extraño, en este caso dios (el dios que sea). Por eso diremos que el conocimiento religioso es
dogmático, porque su validez radica en la autoridad del dogma y en su transmisor, por ejemplo, en
el Talmud judío, en la Biblia cristiana, el Corán musulmán.
Tanto en las primeras religiones como en las que conocemos y practicamos actualmente, podemos
observar que el conocimiento religioso muchas veces contradice la lógica y nuestros propios
conocimientos emanados de la experiencia, ¿cómo se puede resucitar?, ¿cómo caminar sobre el
agua? Pero la verdad del conocimiento religioso no requiere, como veremos en el conocimiento
científico, una demostración empírica ni un discurso lógico. El sujeto acepta la verdad tal y como se
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le dice que es. El sujeto cree y acepta la verdad en un acto de fe, aquí la razón pasa al plano del
conocimiento científico.
C) Conocimiento filosófico
¿Quién soy? Esta es una pregunta que, fuera de lo propiamente físico y biológico -y al margen de
cualquier respuesta dogmática- pertenece al ámbito filosófico. Ya desde la antigüedad clásica del
ser humano, en boca (o cabeza) de los primeros filósofos, abrió los ojos a un conocimiento que iba
más allá de lo meramente tangible, hacia los objetos y fenómenos no perceptibles. Platón fue quién
supo distinguir entre mundo sensible y mundo de las ideas, entre un mundo que es conocido
empíricamente y un mundo superior, al que solo podemos acceder mediante el uso de la razón. El
conocimiento filosófico, a diferencia del empírico, requiere un grado más complejo de pensamiento
abstracto; ya no solo importa, por ejemplo, acercarnos a un objeto cuya forma nos resulta agradable
a la vista; ahora nos importa conocer ¿qué es lo bello?, ¿qué significado tiene la belleza? Ya no solo
importa conocer la Naturaleza para asegurarnos la supervivencia, también queremos saber ¿Cuál
es nuestra finalidad en el mundo?, ¿qué hacemos aquí y quiénes somos?
El conocimiento filosófico procura comprender la realidad en un sentido más general, más universal.
Aristóteles escribía en su Metafísica “El filósofo, que posee perfectamente la ciencia de lo general,
tiene por necesidad la ciencia de todas las cosas, porque un hombre de tales circunstancias sabe
en cierta manera todo lo que se encuentra comprendido bajo lo general. Pero puede decirse también,
que es muy difícil para el hombre llegar a los conocimientos más generales; como que las cosas que
son objeto de ellos están mucho más lejos del alcance de los sentidos”.
Ahora bien, la búsqueda de un saber más general y universal, que supera lo propiamente sensorial
y material, no se hace de manera anárquica y desordenada. El conocimiento filosófico, desde sus
orígenes, se planteó como un tipo de conocimiento sistemático, crítico y riguroso. Análisis racional
y, por tanto, el discurso filosófico es lógico. Como podrás observar, muchas de las nociones
mencionadas son compartidas por el conocimiento científico, pero a diferencia de este, el filosófico
no puede ser verificado en la práctica. El conocimiento filosófico cuestiona constantemente la
realidad, al ser humano dentro de ella, y también se cuestiona así mismo, como generador de
conocimiento (teoría del conocimiento). Puede que el conocimiento filosófico no genere soluciones
definitivas a la mayoría de sus interrogantes, pero bien es cierto que nos habilita para ver mejor el
sentido de nuestra vida y nuestra realidad concreta.
D) El conocimiento científico
El conocimiento científico es el más reciente de todos los que hemos mencionado. Igual que el
conocimiento filosófico, el científico no se conforma ni encuentra su límite en los sentidos; va más
allá de ellos y trata de encontrar las causas y reglas que subyacen a los fenómenos.
La diferencia más notoria entre el conocimiento filosófico y el científico es que este último elabora
modelos acerca de la realidad como leyes y teorías que pueden ser validadas en la práctica, en el
contexto de lo empírico. Si el conocimiento científico no fuera capaz de sobrepasar lo puramente
sensorial, con dificultad conoceríamos algo de las estructuras moleculares o de lo infinito del
universo.
Por la experiencia, los seres humanos descubrieron la agricultura y el fuego, por ejemplo. Ya que
lograron dominar y repetir estos fenómenos, sus conocimientos quedaron en lo meramente empírico
o, en algunas culturas, en lo religioso. Solo fueron capaces de indagar hasta donde la percepción de
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sus sentidos se los permitió. El germen del conocimiento científico llegaría, entonces, con preguntas
tales como: ¿qué sustancias posee la tierra para hacer crecer las plantas? ¿Cómo se reproducen?
¿Por qué dos piedras producen chispas y calor cuando se frotan? ¿Por qué la madera mojada no
enciende?
Uno de los objetivos de la ciencia es la comprensión de los fenómenos naturales y sociales, sus
causas, sus procesos, sus consecuencias. Como hemos visto, la necesidad de comprender, de
encontrar respuestas para la infinidad de preguntas que día a día nos planteamos, es en sí misma
un estímulo para la generación de conocimiento científico, cuya principal característica es que debe
obtenerse mediante métodos objetivos y rigurosos.
El conocimiento científico proviene de un proceso que parte del saber empírico y llega a leyes
universales. Por la observación de una manzana que cae del árbol, se deriva la ley de la gravitación
universal. Es interesante resaltar también que, de un fenómeno, podemos predecir resultados
posibles. Una vez formulada la ley de la gravitación, establecemos que todo objeto, como la manzana
de Newton, caerá a la tierra con la misma fuerza de la aceleración.
Podemos poner otro caso, estudios recientes han demostrado que hay mayor propensión a la
adicción al alcoholismo en personas cuyos padres padecían esta enfermedad; la observación de la
repetición de estos casos, su registro, el análisis de ellos, ha permitido tener este conocimiento que
a su vez ha contribuido a buscar métodos preventivos para dicha enfermedad en personas bajo ese
riesgo.
Las leyes científicas que se obtienen mediante un método poseen también un lenguaje riguroso;
describen una serie de fenómenos y pueden ser comprobadas mediante la experimentación o la
observación y con base en ellas es posible predecir situaciones y hechos futuros.
Para que el conocimiento científico sea tal, deberá cumplir con una serie de requisitos que garanticen
su fiabilidad, deberá ser objetivo (un conocimiento válido para todos), verificable (contrastable, sujeto
a comprobación), falible (perfectible, en constante mejora) y sistemático (que integre un sistema de
ideas conectadas lógicamente).
¿Por qué el cielo es azul? Esta puede parecer una pregunta simple, infantil, pero por lo menos una
vez en la vida nos la hemos planteado. Lo curioso es que sí ahora volteáramos la vista al cielo y
observáramos ese azul gigantesco, no nos resultaría sencillo dar una respuesta científicamente
válida. Puede que la hayamos olvidado, que al ser ya una incógnita resuelta para la humanidad,
hayamos perdido interés en ella.
Pensemos que esa misma pregunta (simple e infantil) estuvo en la cabeza de nuestros antepasados
en las épocas más primitivas, desde el primer momento que miraron hacia arriba. A partir de allí, los
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cuestionamientos y las averiguaciones debieron dar, en la historia muchas y variadas respuestas:
desde mágicas y religiosas hasta la científica que corresponde a las leyes de la reflexión y refracción
de la luz y los principios de la óptica.
Tenemos, los humanos, el rasgo propio de observar nuestro entorno y hacernos preguntas
características que no compartimos con alguna otra especie en la Tierra. Newton no hubiera
desarrollado la ley de la gravitación universal si solo se hubiera comido la manzana que le cayó por
sorpresa, y no hubiera visto más allá: ¿Por qué la manzana cae?, ¿qué la arrancó de la rama?, ¿qué
fuerza atrae a todos los objetos hacia el suelo?
Y es que mientras los animales inferiores –como escribió el filósofo Mario Bunge- solo están en el
mundo, el hombre trata de entenderlo. Los hombres siempre se esfuerzan por explicar y averiguar
lo que sucede a su alrededor y, por tanto, generan y adquieren conocimientos. La adquisición de
conocimientos, sean ordinarios o científicos, nos ayudan a comprender, dominar y transformar
nuestro entorno; esto a su vez nos permite satisfacer nuestras necesidades y mejorar nuestra calidad
de vida. Y no solamente eso, también nos ayuda a entender nuestro comportamiento, tanto individual
como colectivo, a desarrollar tecnología y a crear arte.
¿Qué es entonces investigar? Podríamos propones una definición muy sencilla: investigar es
averiguar, es no quedarse en la primera apariencia de las cosas; consiste en plantear una pregunta,
buscar su respuesta y encontrarla.
B) La investigación científica.
Toda investigación tiene como punto de partida la existencia de un problema (una pregunta). Un
problema que, después de ser analizado y delimitado, se tratará de resolver. Ahora bien, el hecho
de indagar, averiguar o intentar descubrir algo no basta para que una investigación tome el carácter
de científica, por ejemplo: cuando desconocemos el significado de una palabra, y recurrimos al
diccionario; o cuando no recordamos una fórmula química y vamos a la biblioteca y consultamos un
libro.
1. Todos los fenómenos, tanto naturales como sociales, obedecen a leyes de funcionamiento.
2. El ser humano tiene la capacidad de comprender el universo físico y social que lo rodea.
Con base en estos principios, podemos afirmar que la cientificidad de una investigación radicará en
su racionalidad, rigurosidad, verificabilidad y consistencia.
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Es necesario insistir en que un problema no nace de la nada, ni aparece por arte de magia en algún
rincón de nuestra cabeza. No es posible formular una pregunta, y mucho menos darle una respuesta
si esta se encuentra fuera de un cuerpo de conocimiento previo. Digamos que no podríamos
preguntarnos cómo convertir la energía solar en energía eléctrica si no tuviéramos el conocimiento
de que el Sol es una importante fuente de energía.
La solución de un problema abre las puertas a otros problemas; así el conocimiento humano se
incrementa y enriquece. Imaginemos que el conocimiento adquirido por la humanidad en el
transcurso de la historia fuera una gran torre que día a día levanta bajo nuestros pies una fila de
ladrillos o una gran espiral ascendente que crece y crece, sin parar.
Para ilustrar lo dicho podemos citar las palabras de Newton, como respuesta a los elogios sobre su
genialidad: “si he podido ver más lejos que otros, es porque estoy parado sobre hombros de
gigantes”, haciendo sobre esta afirmación un tributo a sus predecesores y a sus logros en pro del
conocimiento científico, sin los cuales, le hubiera sido imposible llegar tan “alto”. Una de las
características del conocimiento es que se acumula y se transmite.
¿Qué nos empuja a investigar? Primero la curiosidad y el deseo de conocer, porque, como escribió
Aristóteles en la Poética, “aprender es cosa muy bella, y no solo para los filósofos”; y después, la
apreciación de que los conocimientos con los que contamos no son suficientes para dar respuesta a
determinado problema.
Observamos y nos preguntamos por lo que nos rodea, y hallamos respuestas. Así hemos sido
capaces de entender los movimientos de la Luna y los hábitos del mosquito; hemos indagado sobre
las partículas subatómicas y descubierto nuevas galaxias.
La realidad es infinita, inagotable, por los objetos que la forman. Por eso resulta inocente pensar que
una investigación (por más ambiciosa, rigurosa y exhaustiva que sea) pueda abarcar todo su
contenido. Solo la podemos abordar en la particularidad, en la especificidad de sus objetos.
Ahora bien, no toda investigación científica procura el conocimiento de los hechos, algunas de ellas
se abocan al estudio de formas abstractas y conceptos. Esto constituye el origen de las diversas
disciplinas científicas. Las primeras serán las que estudian los hechos y las segundas son las que
se ocupan de entes ideales, abstractos, que no existen más que en la mente humana, como es el
caso de la lógica y el de las matemáticas. A las primeras disciplinas las llamaremos ciencias
factuales (que investigan hechos); y a las segundas ciencias formales (que investigan objetos
ideales que solo existen en la mente humana como los números, por ejemplo)
Debemos distinguir entre objetos naturales y objetos culturales. Por ejemplo, una piedra de granito,
a mitad de un arroyo, es un objeto natural, pero una lápida de granito en un cementerio es un objeto
cultural. De la misma manera que el interés de un botánico estaría en investigar el ciclo de vida de
un pino de la Selva Negra en Alemania, la de un arqueólogo en datar la fecha de una balsa de pino
hallada en una tumba celta.
Algo tan cercano a nosotros como el agua podemos entenderlo como un objeto natural y como un
objeto cultural. Si nos referimos a la lluvia, al mar, a los ríos, dónde la participación del ser humano
está ausente, entonces tenemos un objeto natural. Será cuando el objeto adquiera un significado
para determinada colectividad: un acueducto, un pozo, un cenote sagrado, el agua bendita o el agua
almacenada para consumo, cuando sea un objeto cultural.
Esta división parcial esquemática que hemos hecho entre objetos naturales y culturales nos da una
segunda clasificación dentro de las ciencias factuales las ciencias de la naturaleza y las ciencias
sociales o humanas.
Las ciencias de la naturaleza son todas las disciplinas que tienen como eje de su estudio la
organización fisicoquímica del mundo (vivo e inerte). Su finalidad es descubrir las leyes de la
naturaleza. Las ciencias sociales tienen como objeto estudio al ser humano, pero no en su aspecto
natural ni fisiológico, sino desde el punto de vista de su comportamiento y organización. Con esto
nos referimos también a todos los aspectos de la creación humana, como representaciones de la
comunidad: religión, costumbres, arte, lenguaje, derecho
Lo que hay que tener en cuenta sobre la investigación científica es que un problema puede
encuadrarse en varias disciplinas. El tema de la violencia escolar puede ser tratado desde un
enfoque biológico: ¿La violencia es genética?; histórico: ¿Existía la violencia escolar en el siglo XIX?;
20
económico: ¿La violencia está ligada a la riqueza?; sociológico: ¿El ser humano recurre a la violencia
como medio de aceptación a determinado grupo?, etc.
El ser humano es la única especie que intenta entender su entorno, dominarlo y transformarlo para
satisfacer sus necesidades, que han sido, y son hoy, colectivas. Somos seres gregarios, vivimos en
grupo, y por lo general, actuamos en beneficio comunitario.
Pensemos en las primeras comunidades que construyeron canales y sistemas de riego para
aprovechar el potencial de los ríos y así abastecerse de los alimentos necesarios para su
supervivencia. Pensemos en las complejas obras hidráulicas usadas en la construcción de
Tenochtitlán, erguida en mitad de un lago, por medio de complejos sistemas de chinampas. Estos y
otros ejemplos no hubieran sido posibles sin la comprensión del entorno, sin los conocimientos
adquiridos y transmitidos durante siglos.
El conocimiento entonces ha sido nuestra mejor arma para sortear las dificultades que nos plantea
el entorno natural.
Desde que las ciencias, como las conocemos hoy, irrumpieron en nuestra vida cotidiana, la
investigación científica no ha cesado en su labor de resolver problemas que nos atañen directamente
como sociedad. Ya no en lo referente al dominio de la naturaleza, sino en proporcionar los
satisfactores de las necesidades básicas: alimento, vestido, atención médica y educación.
No podemos olvidar los logros de la investigación para combatir enfermedades, implantar adecuados
sistemas de comunicación y transporte; buscar nuevas fuentes de energía; producir alimentos;
ofrecer el saber y la cultura a un mayor número de individuos; en el ámbito de la protección ambiental;
en el conocimiento sobre nosotros mismos y nuestro papel como entes sociales, entre tantas otras
cosas.
Según la naturaleza del objeto por investigar (objetos culturales, naturales o formales) veremos que
existen tres tipos de investigación: la documental, la de campo y la experimental. Aunque debemos
señalar que la utilización de alguna de ellas, no debe, por regla general, excluir a las otras. Las
características de nuestro problema y, por supuesto, de nuestro objeto de estudio, nos indicarán la
estrategia por seguir. Esto es, si recurriéramos a una o más fuentes en el transcurso de nuestra
investigación.
21
También cabe distinguir que, según la finalidad, podemos hablar de investigación básica o
aplicada. La primera designa las indagaciones cuyo objetivo consiste en aumentar los
conocimientos disponibles acerca de un fenómeno o un sector de la realidad. Una investigación de
este tipo podría ser un estudio sobre el arte maya; así incrementa el saber, pero no intenta intervenir
para resolver determinada problemática.
La investigación aplicada, en cambio, sí tiene como propósito hallar esas soluciones, pongamos el
caso de una investigación sobre las causas de la explotación infantil, los resultados que se obtengan
servirán para implementar las medidas necesarias (Tanto sociales como penales) para actuar contra
un fenómeno tan negativo.
1. Investigación documental
2. Investigación de campo
Por tanto, debemos entender la observación como un registro visual de la evidencia empírica, y como
un instrumento de recopilación de datos. El uso de este instrumento de investigación requiere que el
sujeto, en nuestro caso el investigador, deberá definir los objetivos y las condiciones en que asumirá
la observación.
Además, es necesario señalar que toda observación que pretenda la recopilación de datos requiere,
ante todo, rigor en el método y en la sistematización de la información obtenida.
22
3. Investigación experimental
23
1.3 Utilidad y características de la investigación
• La metodología de la investigación.
• Los métodos de investigación
De entrada
En el desarrollo de esta secuencia aprenderás qué es la metodología, así como los diferentes
métodos y técnicas que se utilizan en la investigación científica.
Cuando termines de estudiar esta secuencia serás capaz de distinguir las características de la
metodología, así como los diferentes métodos y técnicas de investigación; explicarás en qué
consiste el método de investigación y describirás los métodos analítico, histórico y experimental,
mediante la realización de un esquema conceptual en el que sintetizarás lo aprendido.
Con el trabajo que realices en el estudio de esta secuencia, podrás estructurar ideas y argumentos
de manera clara, coherente y sintética, aportarás tus puntos de vista con apertura y considerarás
los de otras personas de manera reflexiva; asumirás una actitud constructiva, congruente con los
conocimientos y habilidades con los que cuentas dentro de los equipos de trabajo en los que
participes; y advertirás que los fenómenos que se desarrollan en los ámbitos local, nacional e
internacional ocurren dentro de un contexto global interdependiente
24
A) CONCEPTOS DE METODOLOGÍA, MÉTODO Y TÉCNICAS DE INVESTIGACIÓN
El proceso de investigación comienza con una pregunta y termina con una respuesta. Se va del
problema a la solución. Para recorrer el camino que nos lleva del desconocimiento al conocimiento,
deberemos seguir –igual que cuando nos aventuramos a un largo viaje– un itinerario. Esto es,
deberemos seguir un conjunto de reglas, procedimientos y operaciones para poder alcanzar el
objetivo. Toda esta serie de pasos, acciones y elementos articulados se denomina método. Pero
habrá que ir por partes.
Es frecuente que los términos método y metodología sean utilizados indistintamente, casi como
sinónimos. Sin embargo, si se emplean con un mínimo de rigor científico, se deberá reconocer que
poseen significados diferentes. Lo mismo sucede con los vocablos método y técnicas de
investigación, no siempre tenemos clara la diferencia entre uno y otro concepto. A continuación,
veremos cómo cada uno de ellos tiene alcances y significaciones distintas.
Durante el siglo XVII, en la época del desarrollo de las ciencias, los problemas en torno a la
metodología adquirieron gran relevancia. Con la expansión y progreso de las ciencias modernas, fue
necesario reflexionar sobre los procedimientos requeridos para adquirir el conocimiento de la
realidad.
La pregunta que se plantearon los científicos y pensadores de aquel tiempo fue esta: ¿Cuáles son
los caminos más adecuados para la adquisición de conocimientos científicos? Personajes como
Francis Bacon, Galileo y Descartes abordaron el problema y propusieron nuevas vías e instrumentos
para conocer la realidad y la naturaleza de manera rigurosa. Por ejemplo, Bacon, en su Novum
organum y Descartes, en su Discurso del método, fueron los primeros en teorizar y problematizar lo
relativo al método de manera sistemática. Por su parte Galileo, introdujo la medición como forma de
observación exacta del mundo natural; por lo que en ocasiones se le considera el padre del método
científico.
Vemos entonces que el término metodología presenta dos implicaciones, por un lado, una de
carácter ontológico, epistemológico y lógico, y otra de carácter formal; es decir, una que designa la
metodología como la encargada:
Y otra que la designa como el estudio de los métodos en sí, en cuanto reglas que se deben seguir.
Como describe Ander-Egg (2003, p.95) se trata del estudio del conjunto de actividades intelectuales
que “establece los procedimientos lógicos, formas de razonar, operaciones y reglas que deben seguir
(se) para logran un fin”.
Una vez definida, vale ahora preguntar ¿para qué saber metodología? Pregunta que es básica en
este curso y que por obvia podría pasar desapercibida. Saber metodología es fundamental para
seleccionar el mejor itinerario de operaciones para investigar determinado objeto, para saber qué
25
método es el mejor para cada problema de estudio; es, en fin, saber la forma en que deberemos
andar el camino que nos llevará de una pregunta a una respuesta.
2. Sobre el método
El concepto de método, en su sentido más amplio, puede entenderse como la forma de llevar a cabo
una acción de manera estructurada y organizada. Si vamos a la etimología de la palabra, veremos
que su raíz griega metá, significa “hacia”, y odos, “camino”, es decir: método es “el camino hacia
algo”. Cuando en nuestra vida cotidiana hablamos de métodos de estudio, por ejemplo, nos referimos
a la manera cómo planeamos estudiar para un examen, a las técnicas o procedimientos que
emplearemos para alcanzar un fin, por ejemplo, aprobar un examen.
Si bien esta acepción general, que hace referencia a las actividades normales y cotidianas, o a
formas de obtención de conocimientos vulgares, el concepto de método nos remite inevitablemente
a orden, estructura y utilidad de nuestras acciones. Lo que aquí nos interesa es el método en su
relación con la ciencia, con la investigación científica y, por consecuencia, con la adquisición de
conocimientos científicos. En este sentido debemos entender el método como la estrategia que guía
el proceso de investigación con el fin de alcanzar determinados resultados. Esta estrategia está
formada por las prácticas y técnicas del investigador y por el conjunto de actividades intelectuales,
como el análisis, la síntesis, la inducción y la deducción; es decir, el quehacer científico depende
tanto de instrumentos conceptuales como prácticos.
La ciencia no solo se hace pensando desde la inmovilidad de un escritorio; exige además acciones
concretas del científico, movimiento, trabajo de campo, en todas sus facetas; experimentación;
incluso la construcción de aparatos y herramientas que apoyen el trabajo.
También debemos entender que el método brinda un apoyo al científico para elegir alternativas de
solución para los distintos problemas que se presentan en el proceso de adquisición de
conocimientos, y para definir y aplicar las normas y criterios referentes a los hechos, describirlos,
compararlos, explicarlos o rechazarlos. En este sentido, el método y las estrategias que de él se
derivan, no se aleja, por el contrario, asume y acepta, las características del conocimiento científico
que mencionamos en el bloque anterior: objetividad, verificación, falibilidad y sistematización.
En tanto el método supone orden, secuencia y rigor, desecha y niega el azar. Ahora bien, si el
concepto de método se refiere a esa serie de reglas y operaciones que nos conducirán a alcanzar
un fin, y aceptando que ni los fines ni la naturaleza de los objetos y hechos que se pretenden estudiar
son siempre iguales, podríamos pensar que habrá un método único para cada fin. Esto es un error,
no hay un método único, hay –eso sí– una estrategia general de investigación, una lógica de la
investigación, a la que convencionalmente se ha dado por llamar método científico.
Esta estrategia general de la investigación, en tanto responde a una forma ordenada de adquisición
de conocimientos, posee una serie de pasos aplicables durante el proceso de investigación en
cualquier área del conocimiento científico:
• Planteamiento del problema. Enunciar preguntas bien formuladas y verosímiles, por ejemplo,
evitar preguntas como éstas: ¿Se puede atribuir la construcción de Machu Picchu a seres
extraterrestres?, que a todas luces escapan de un razonamiento lógico y científico.
• Formulación de la hipótesis. Proponer conjeturas, fundadas y contrastables, es decir que
se pueden comprobar.
• Derivar consecuencias lógicas de estas conjeturas.
• Elegir las técnicas para la investigación.
• Someter estos instrumentos a prueba.
• Obtener los datos que se buscaban mediante la contrastación empírica.
• Interpretar y analizar los datos y estimar la validez de las conjeturas.
• Determinar los dominios en los cuales las conjeturas son válidas, y formular nuevos
problemas de la investigación.
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Además de estos pasos, cabe resaltar algunas reglas. Estas, aunque discernidas hace bastante
tiempo por varios teóricos, continúan teniendo validez, ya no solo para nosotros, sino para otros
muchos autores que abordan el tema en el nivel medio.
a) Al formular un problema. Evitemos hacer preguntas demasiado amplias o que pretendan abarcar
temas genéricos, hay que hacer preguntas muy específicas y determinadas. Se deben desechar
preguntas como éstas: ¿Qué es la violencia?, y centrar la duda en ¿qué tipo de violencia se genera
en la escuela?, ¿todos en la escuela son partícipes de ella?
b) Al plantear la hipótesis. Se debe considerar que nuestras hipótesis sean específicas, pero además
deben tener la posibilidad de ser contrastadas con los hechos. Las hipótesis inespecíficas y sin
posibilidad de ser verificadas mediante la experiencia se tienen que desechar. Por ejemplo, el
enunciado “todos los animales, incluidos los humanos, son violentos por naturaleza” sería una
conjetura cuya contrastación resulta casi imposible. Cosa distinta resultaría si decimos, por ejemplo,
“la violencia en la escuela es un reflejo de una realidad que vive la sociedad en su conjunto, y no es
exclusiva de los centros educativos”. Hay que tener presente que las hipótesis son enunciados
sometidos a contrastación por los investigadores, que “expresan –como señala Kuhn (1983, p. 84) –
las conjeturas de un individuo acerca del modo más apropiado de relacionar el problema de
investigación con el corpus del conocimiento científico que se considera válido”, si la conjetura o
hipótesis logra pasar las contrastaciones a las que es sometida, entonces –sigue Kuhn– “el científico
habrá hecho un descubrimiento o al menos resuelto el rompecabezas con el que se enfrentaba”.
c) Las variables de la hipótesis. Hay que tener en cuenta que en la formulación de una hipótesis
pueden existir variables, sobre todo en la investigación cuantitativa. En este caso la hipótesis debe
contemplarlas: “la violencia en la escuela se manifiesta en la misma proporción en mujeres y
hombres, pero la proporción cambia en el turno matutino y en el vespertino.”
d) Al contrastar la hipótesis. Una vez formulada la hipótesis empieza el trabajo de investigación, que
podrá ser de campo, documental, experimental, para recopilar la información y los datos que
permitirán contrastar y comprobar la validez de nuestra hipótesis. En este sentido, no debemos
contrastarla y aceptarla en un solo intento, ni en las situaciones que claramente apunte a un resultado
verdadero. Hay que llevarla a terrenos límite, donde incluso esté en juego su validez.
e) Al contrastar nuestra hipótesis. Hay que entender que una hipótesis confirmada es una hipótesis
parcialmente válida, nunca válida al cien por ciento. Toda hipótesis deberá ser ulteriormente puesta
a prueba y en situaciones distintas. Puede suceder que el cambio de algunas variables, le quite
validez. Conviene, una vez que se han expuesto los pasos lógicos y algunas reglas de esa estrategia
general de la investigación (comúnmente llamada método científico), señalar que el quehacer
científico utiliza muy diversos métodos, como los siguientes: inductivo, deductivo, experimental,
analítico, histórico, intuitivo y dialéctico, tanto para contrastar resultados como para obtener
información sobre los hechos y fenómenos.
El método, además de estar en estrecha relación con la naturaleza de los objetos y fenómenos que
se estudian, posee un dominio particular. Por eso se habla del método de la física, de la sociología,
de la biología, de la economía, de la psicología. Cada uno de estos dominios particulares posee una
manera propia de proceder, al igual que sus objetivos.
Además, cualquier método es transferible; hay métodos válidos para varias ciencias y los de una
ciencia pueden usarse en otra. Por ejemplo, algunos métodos de la psicología se usan en
antropología social y viceversa; la química emplea los métodos de la física y la biología dependiendo
del problema y del objeto de estudio; de la misma manera acontece con el método histórico, que se
usa en la etnología, arqueología y sociología.
27
Esto no quiere decir que cada método corra por un cauce distinto: por el contrario, están
emparentados entre sí mediante una serie de principios y órdenes básicos, capitulados en lo que
llamamos el método científico o “método general de la ciencia”. Esto es, todos los métodos fijan una
manera de actuar racional, ordenada y eficaz y, sobre todo, nos ayudan a un adecuado uso de los
medios con los que disponemos para obtener el conocimiento y a evaluar los resultados de nuestra
investigación.
Ahora bien, si hemos dicho que el método rige tanto las acciones concretas del investigador como
los procesos del pensamiento, y si consideramos que la investigación pertenece al mundo de lo
empírico y que es observable de alguna manera, entonces veremos que el método permitirá al
investigador aplicarlo en dos niveles distintos: uno que pertenece al territorio de la lógica y el
lenguaje: el nivel de la teoría, que no es otra cosa que un sistema de conocimientos, validados y
corregidos, que se organizan en un código lingüístico; el segundo nivel es el de los hechos, el mundo
material, perceptible y, por tanto, se puede calificar, describir, cuantificar y medir.
En este sentido, el método brinda al investigador la oportunidad de recorrer dos rutas, una que vaya
de la teoría a los hechos y otra que procede de los hechos a la teoría, es decir, de lo abstracto a lo
concreto y viceversa.
El método, como guía y modo de aproximación al conocimiento, consiste en observar los hechos,
elaborar teorías, señalar hipótesis que expliquen los hechos, y someterlas a observación para
aceptarlas como verdaderas o rechazarlas. Digamos que el método está ligado íntimamente a la
praxis del conocimiento científico.
Llegamos a las llamadas técnicas de investigación. Si hemos dicho que el método, o los métodos,
son el camino por seguir, el itinerario de la investigación científica, las técnicas son el modo o “el
arte” de recorrer el camino.
Si ponemos un ejemplo deportivo, y hablamos de futbol, veremos que para ganar un partido
requerimos, además de respetar determinadas reglas, seguir una serie de pasos lógicos: tener el
balón, llevarlo de un jugador a otro y meterlo en una portería; también evitar que el equipo contrario
pueda superar nuestra defensa y a nuestro portero; todos estos pasos y reglas podemos verlos como
“el método”, que todos los jugadores conocen. Ahora bien, aparte de eso hay una serie de
procedimientos que harán que ese método funcione: el control de balón, los tiros libres, las jugadas
prefabricadas y, digamos, el potencial de cada jugador; pues bien estas podrían ser las técnicas:
dispositivos auxiliares que nos ayudarán a aplicar el método por medio de elementos concretos y
puestos al servicio de un objetivo. El método no lo es todo en la investigación; se necesitan los
dispositivos llamados técnicas para llevarlo a un nivel práctico y regulado, ya que el método, como
procedimiento general basado en principios, debe echar mano de las técnicas en tanto que estas
son procedimientos preestablecidos. Pensemos en las técnicas de investigación documental. Hacer
una ficha bibliográfica o hemerográfica, por ejemplo; o pensemos en una encuesta, una entrevista o
un diario de campo, veremos que son instrumentos concretos y prácticos, que por sí solos –aislados
del método– no alcanzan un fin ni un objetivo general. Sus objetivos son concretos y específicos. Si
el método tiene un carácter abierto, las técnicas por su parte tienen un carácter más rígido y cerrado.
En el tema anterior definimos el método como un plan o un camino que, mediante reglas, nos lleva
del planteamiento de un problema a su posible solución. También hablamos de que ese itinerario
llamado método puede ir de la teoría a los hechos o de los hechos a la teoría.
En el primero de los casos, cuando partimos de conocimientos ya existentes, de leyes de una teoría
en cuestión, de principios de ciertas reglas de deducción lógica, emprendemos una ruta deductiva.
28
Si por el contrario partimos de lo particular, hechos observados, en busca de leyes que generalicen
estos hechos, y que una vez validadas, se incorporen a la teoría, estamos siguiendo una ruta
inductiva.
Representado en un plano, o en un croquis, el quehacer del investigador, bien podría ser una larga
carretera de doble sentido, con sus flechas para un lado y el otro. En los extremos de esa carretera,
como salida y meta, estaría el pueblo de los hechos y el pueblo de las leyes y teorías. Como puntos
intermedios hallaríamos el pueblo de los modelos y el de los objetos de estudio.
A lo largo de la carretera distinguiríamos también dos paisajes muy bien diferenciados; uno sería la
zona de la abstracción y la lógica (a la que pertenecen las teorías y los modelos), y el otro la zona
de la percepción y lo empírico (donde están los hechos y los objetos de estudio). Dependiendo la
dirección hacia la que andemos por la carretera y donde iniciemos nuestro viaje –nuestra
investigación– estaremos trazando una ruta deductiva o inductiva.
Una vez que hemos visualizado, a grandes rasgos, lo que implica andar en una u otra dirección,
conviene desarrollar ambos itinerarios.
5. El método deductivo
Una deducción es un proceso mental, una forma de razonamiento que nos lleva de lo general a lo
particular. A grandes rasgos funciona de la siguiente manera partimos de un conjunto de premisas,
este conjunto está compuesto por leyes de la teoría en cuestión, por ejemplo, las leyes de la física
de Newton (cuando la llamada teoría en cuestión es la física mecánica clásica) o los axiomas de la
geometría euclidiana (cuando la teoría en cuestión es la geometría plana).
También, dentro del conjunto de premisas, encontraremos los principios o verdades lógicas, como
el principio que afirma que “toda cosa es igual a sí misma”, o el llamado principio del tercero excluido,
un principio que formalizó Aristóteles, y que a grandes rasgos dice: “lo que predica un enunciado
significativo es verdadero o falso, pero jamás es verdadero y falso a la vez”. Es importante señalar
que, al referirnos a un enunciado significativo, estamos queriendo decir que tiene sentido y una
interpretación semántica.
Ahora bien, a partir de estas premisas derivamos una conclusión particular. Para lograrlo tenemos
que hacer uso de un conjunto de reglas de inferencia, o también llamadas de deducción, establecidas
previamente. A continuación, y como ejemplo vamos a poner la llamada regla del Modus Ponens
(modo que afirma). Esta regla dice que de dos enunciados: uno con la forma “si P sucede, entonces
Q sucede, y del enunciado P, podemos deducir, como conclusión válida el enunciado Q.
Consideremos las siguientes premisas:
Podemos deducir que la suma de los ángulos interiores del triángulo T también es de 180 grados.
En general, podemos hablar de validez de un argumento que tenga la misma estructura que el
siguiente:
Como puedes observar en estos ejemplos, la deducción se emplea tanto en el proceso cotidiano de
conocer, como en la ciencia y en el quehacer científico.
Debemos destacar que, para algunos filósofos de la ciencia, la deducción no debe considerarse
como un método de descubrimiento, sino como una técnica de contrastación; es decir, la “ruta
deductiva” más que descubrir conocimientos, nos sirve para validarlos. Esto es claro en el siguiente
ejemplo, pues en el proceso deductivo el contenido semántico de un enunciado puede no ser
relevante, y aun así la conclusión puede ser válida, siempre que la estructura del argumento sea
lógica:
La lógica y la matemática, como los primeros modelos de ciencia racional, han empleado la
deducción como el proceso más útil en la generación de conocimientos, empleado por los filósofos
clásicos y heredado a los medievales.
La escolástica, como se llamó la doctrina filosófica imperante en la Edad Media, que trato de conjugar
la filosofía clásica para “dar razón” y fundamento a la teología cristiana, halló en el método deductivo
la base para el desarrollo de su pensamiento. Y esto tiene sentido, pues para la escolástica las
premisas mayores estaban en el dogma y en la Biblia. Durante el Renacimiento y por las
contribuciones de hombres como Galileo, Bacon o Descartes, el pensamiento filosófico y científico
tomaron un nuevo aire, fundamentando la deducción sobre el dato sensitivo, y allanando el camino
para el método inductivo.
6. Método inductivo
Por un lado, tenemos a Bacon y su crítica a la lógica poniéndola por debajo de experiencia sensible
para conocer la realidad; y por otro a Galileo y el desarrollo de la observación como el elemento
clave para la comprensión de los fenómenos. Junto con ellos, Descartes, Newton, Stuart Mill, entre
muchos otros, contribuyeron al desarrollo del método inductivo.
El caso anterior se puede explicar como sigue; tenemos cantidad de hechos particulares, observados
y verificados.
Con base en todos estos hechos, tomados como premisas, estaremos tentados a concluir:
Todos los metales son conductores de electricidad. Este no es un razonamiento lógico válido,
porque, aunque las premisas sean verdaderas no por ello la conclusión es forzosamente cierta. Por
muchas observaciones que tengamos de este caso, no existe garantía lógica de que algún metal no
conduzca determinada carga, es decir, que no sea conductor.
Para resolver el problema de la inducción, algunos filósofos de la ciencia han propuesto un absoluto
rechazo del método inductivo (David Hume, 1711-76) como recurso para conseguir conocimiento y
algunos procedimientos o tesis entre ellas el falsacionismo de Karl Popper, como alternativa al
inductivismo.
El falsacionismo, en un intento por dar un giro al problema, sostiene que es posible demostrar la
falsedad (refutar) de algunas teorías apelando a los resultados de la experimentación y la
observación, y no utilizarlos para confirmar dichas teorías. Digamos que, si lógicamente no
podemos derivar una conclusión verdadera de premisas verdaderas, sí es posible, partiendo de
enunciados observables, llegar a la falsedad de la teoría. “Si el metal X no condujo la electricidad”,
entonces la conclusión de que “todos los metales son conductores de electricidad” es falsa.
Si bien en la inducción, el conocimiento científico se deriva de los hechos, debemos tener claro que
este “derivar” no es un “deducir lógicamente”, como lo hemos señalado en el apartado anterior; hay
que entenderlo en un sentido inductivo.
Está claro que no pueden justificarse todas las generalizaciones que se hagan con base en hechos
particulares, sobre todo si nos apoyamos en observaciones apresuradas o derivadas de evidencias
incompletas. No podemos atribuir características a determinadas conductas sociales o generalizar
ciertos rasgos de un grupo étnico basándonos en un par de experiencias puntuales o subjetivas. No
es correcto generalizar sobre el carácter de un país, por ejemplo, solo mediante un episodio
desagradable que hallamos vivido en un restaurante.
Debemos considerar que un buen razonamiento inductivo exige, para que la inferencia de los hechos
hasta las leyes esté justificada, tres condiciones o principios que (como apunta Alan Chalmers, 2003,
p. 43) pueden resumirse así:
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a) El número de enunciados observacionales que constituyen la base de una generalización
(premisas) debe ser grande.
b) Las observaciones se deben repetir en una amplia variedad de condiciones.
c) Ningún resultado observacional aceptado debe entrar en contradicción con una ley universal.
Insistamos en el caso de las ciencias sociales, disciplinas en las que la universalización resulta por
demás imposible, y hasta contradictoria. En este caso, los inductivistas ofrecen una salida, la
estadística y la ley de probabilidades: “el 20% de los alumnos de primero de secundaria reconocen
haber sufrido acoso y violencia por parte de sus compañeros”, “si aumenta el respeto del compañero,
disminuirán los porcentajes de violencia”.
7. El método analítico
Los griegos, en su afán de entender el origen de los fenómenos, llegaron al punto de develar los
elementos esenciales que componían –según ellos– el universo. La concepción aristotélica
planteaba que el fuego, el agua, la tierra y el aire, junto con la razón, articulaban y daban origen a
todo lo existente. Si bien el método analítico se entiende como el procedimiento de descomponer un
todo en sus elementos básicos, también es posible otorgarle la cualidad de ir de los efectos a las
causas, dicho de otra manera: partir de los fenómenos a las leyes. ¿Y cómo entenderemos esta
cualidad? Digamos que las consecuencias obtenidas tras el análisis (leyes, causas) pueden ser
“extendidas” a otros fenómenos de mismas características que el estudiado, aunque no hayan sido
observados. A esto le llamaremos síntesis.
Pero ¿cómo unir dos elementos que por su significado y naturaleza nos parecen tan opuestos?
Sencillo; la síntesis reunifica las partes que el análisis ha descompuesto de una generalidad. Si el
análisis desglosa las partes de un todo, alcanzará su nivel más alto de conocimiento con la unidad
de esas partes.
Ahora bien, existen diversas especies de análisis, que dependerán de la naturaleza del objeto o el
fenómeno por estudiar: análisis químico, análisis matemático, análisis literario, análisis lógico,
análisis del discurso, análisis empírico. Estas maneras del método analítico, aunque confluyen en el
procedimiento general de descomponer un todo en sus partes, poseen sus diferencias, determinadas
por el campo del saber o los objetivos que se pretende alcanzar. Por ejemplo, las ciencias humanas
o sociales harán uso del análisis del discurso, completando en algunos casos como la antropología
social o la etnografía con análisis empíricos. Por su parte las ciencias naturales recurrirán al análisis
empírico y, para dar validez formal a determinados resultados, al análisis lógico o al matemático.
32
8. Método histórico
En una definición simple y generalizada, el método histórico es el que se usa para estudiar
científicamente los hechos del pasado, también llamados hechos históricos. Esta afirmación, que
puede parecer obvia, merece sus matices y su puntualización. En primera, no existen hechos que,
por su propia naturaleza, sean históricos, esa cualidad no es inherente al hecho. En segundo, los
hechos históricos no pueden definirse únicamente como los “hechos del pasado”, pues pasado y
presente significan tan solo una diferencia respecto a un observador.
Lo que debemos entender como hecho histórico es todo hecho que no podemos observar
directamente, porque ya no existe. Por tanto, el método histórico, a diferencia del experimental y el
analítico, es un método indirecto. El carácter histórico pertenece, pues, no al hecho en sí, sino a la
manera de conocerlo. Dicho lo anterior, ¿cuál será el medio para acercarse a un hecho histórico,
aprehenderlo, conocerlo? El medio serán las llamadas fuentes, en su sentido más amplio, o
documentos, en su sentido más estricto. Por medio de ellos se realiza la verificación de un hecho.
Debemos entender como documento no solamente los libros, sino todo lo que, de una manera u otra,
es una huella del pasado, un vestigio de anteriores actos y acciones humanas, el reflejo de
determinado momento, desde una carta de amor, hasta la grabación de un cumpleaños, pasando
por un acta notarial o un periódico. Los documentos en la investigación histórica son irremplazables,
sin ellos, no hay hecho, ni tampoco historia.
El método histórico busca, igual que otros métodos de las ciencias, determinar cuáles fueron los
hechos particulares, solo que este método tiene que averiguarlo del pasado, y mediante un
documento que es la constancia del hecho en particular. Si nos fijamos un poco, veremos que el
método histórico participa del proceso inductivo. Sin embargo, su diferencia más radical con respecto
a otras ciencias empíricas, la encontraremos en la rigurosidad de la observación. Los documentos
históricos no se redactan ni se estructuran con un método riguroso, pues son, en gran proporción, el
pensamiento de quien los hizo. Pero aun así nos proporcionan un medio indirecto para comprender
los hechos. ¿Cómo lograrlo si la mayoría de los documentos que utilizará el investigador quedan
lejos de ser observaciones objetivas y rigurosas de un hecho?
Charles Seignobos, un historiador de principios del siglo pasado y de clara tendencia positivista,
planteaba que para obtener de un documento el conocimiento de un hecho será necesario reconstruir
las situaciones por las que el creador del documento pasó para producirlo, y su relación con el hecho
observado. Dicho en otras palabras, si indagamos los motivos, las características, incluso la
ideología y la psicología del creador o creadores del documento, conoceremos mejor las
características del hecho en particular. Como toda investigación, la histórica tiene también unos
pasos definidos para alcanzar su objetivo de conocimiento:
a. Heurística
b. Hermenéutica
c. Exposición
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La hermenéutica debemos entenderla como la disciplina de la interpretación de textos. Una vez que
localizamos los documentos y una vez fijados, tendremos que hacer el análisis crítico de ellos. De
esta manera les otorgaremos validez, autenticidad, y les daremos una interpretación. En la acción
de interpretación y crítica, intervienen tres elementos: el autor o autores del documento, el lector (el
investigador en este caso) y el texto, que es el lugar donde los dos primeros se dan cita. El texto
posee un contenido que obedece a una intención; esa intención es precisamente la que debemos
aprehender.
La hermenéutica es el medio por el cual el investigador podrá hallar el punto de observación que el
documento posee sobre determinado hecho.
La exposición será el desarrollo explicativo del hecho o acontecimiento histórico. Los resultados
más la confrontación de la hipótesis. En ella deberán desarrollarse los puntos clave de la
interpretación, del aparato crítico y la valoración de las fuentes.
Las etapas del método histórico, que como veremos no contradicen las propias del método
general de investigación que desarrollamos en temas anteriores, serán las siguientes:
9. Método experimental
Imaginemos a Galileo en lo más alto de la Torre Inclinada de Pisa lanzando esferas de distintos
pesos y calculando la velocidad de caída. Con esto quería hacer una verificación directa de la ley
fundamental de la caída libre, en la que había estado trabajando y a la que había llegado por medio
1
de deducciones lógico-matemáticas, como s = gt2 .
2
Los rudimentarios medios utilizados por Galileo (sobre todo aparatos de medición fiables) no le
permitieron demostrar la teoría. Sin embargo, este ejemplo ilustra lo que podemos llamar los inicios
del método experimental. Aunque Galileo no dedicó ningún tratado al tema de la metodología, como
lo hicieron sus contemporáneos Bacon y Descartes, sí dejó testimonio en su Discursi de ejemplos
prácticos sobre la exploración científica del mundo físico.
En el caso antes referido, encontraremos a un científico que, para enunciar su ley, partió primero de
una hipótesis intuitiva; luego dedujo sus consecuencias lógico-matemáticas, y las sometió al
veredicto de la observación experimental. Digamos que este trinomio hipotético, matemático y
empírico, y su inseparable unidad, es lo que le confiere a Galileo la paternidad del método
experimental. En un sentido más general y práctico, el método experimental se refiere a la manera
en que obtenemos la información científica, y esta manera no es otra cosa que el experimento. Al
igual que los demás métodos, este tiene reglas propias que le dan su particularidad, sin contradecir
las reglas del método general de la ciencia, claro está. Para que los resultados de los experimentos
sean válidos, es necesaria una serie de pasos y cumplir ciertos requisitos.
34
experimento como la creación de una situación controlada, en la que se pretende detectar las
relaciones causales entre algunos eventos de un hecho.
Ahora bien, no basta con hacer una prueba empírica, hay que saber cómo se construye una situación
controlada, y el modo como debemos interpretar los resultados. En esto el método experimental,
sale en nuestra ayuda, indicándonos los pasos, la forma en que habremos de recabar los datos e
interpretarlos.
El punto interesante es el llamado diseño experimental. A partir de la hipótesis hay que construir el
experimento, la situación artificial:
1. Definir variables dependiente e independiente. Considerando que esta última es la causa,
que se manipulará para ver el efecto que provoca en las variables dependientes.
2. Cada experimento solo incluirá una variable independiente; si no, el efecto sobre las otras
variables no sería riguroso ni se entendería la causa de determinado efecto.
3. En un experimento la variable independiente debe estar ligada a la hipótesis experimental.
Será, en otras palabras, el supuesto.
4. Manipular una variable es cambiar sus valores o características.
5. Las variables dependientes solo se miden para ver cómo las afecta la manipulación de la
variable independiente.
Los resultados del experimento deberán analizarse y contrastarse con la hipótesis, lo que veremos
en los siguientes bloques.
De entrada
Con el trabajo que realices, serás capaz de estructurar ideas y argumentos de manera clara,
coherente y sintética, de conocer tus derechos y obligaciones como mexicano y miembro
de distintas comunidades e instituciones, y de reconocer el valor de la participación como
herramienta para ejercerlos; asimismo, considerarás actuar de manera propositiva frente a
fenómenos de la sociedad y de mantenerte informado.
Es cierto, sin embargo, que en las disciplinas sociales la investigación documenta no solo se emplea
en determinado punto de la investigación, sino que llega a ser la única vía para la obtención de
resultados. En otros casos, sobre todo en áreas como la sociología, etnografía, psicología o
antropología, veremos que además de la investigación documental, se empleará la de campo, a este
tipo de investigación la llamaremos mixta, porque tanto los documentos como los datos que
recabemos directamente, ya sea en forma de entrevistas, observación, trabajo de campo, serán los
que sustenten nuestros resultados.
Si ponemos como ejemplo la investigación sobre violencia en la escuela que estamos realizando,
veremos que por la naturaleza del tema y el objeto de estudio, una investigación mixta, sin lugar a
dudas, es nuestro camino. Desde el punto de vista documental, tendremos que consultar libros que
nos den información general sobre la violencia, de estudios y artículos específicos sobre el tema de
violencia escolar, estadísticas e informes gubernamentales, incluso (si la hipótesis lo requiere de esa
manera) de periódicos en busca de noticias que respondan al problema. Desde el punto de vista de
la investigación de campo, haremos entrevistas, levantaremos encuestas, llevaremos un diario de
campo para apuntar observaciones, en fin, buscaremos información directa de los hechos y
procesos.
Conviene ahora, desarrollar las características propias de cada una de ellas, así como los medios o
técnicas de que se valen para obtener la información y los datos.
A) Investigación documental
Los documentos contienen información o, mejor aún, son fuente de información. Que la información
sea de importancia o no en una investigación no depende del objeto sino del investigador, del sujeto,
que es el que le otorga el valor y la trascendencia. Teniendo en cuenta, claro, la naturaleza de la
investigación. El historiador Edmundo O’ Gorman, en su libro La invención de América, pone un
ejemplo interesante. Un empleado en un archivo encuentra por casualidad un manuscrito al que no
le da más importancia que la de otros tantos que hay en el archivo y lo deja por allí. Sin embargo,
resulta que un investigador mira el manuscrito y se da cuenta de que se trata del libro perdido de
Aristóteles. ¿Quién le da el valor a dicho documento? Sin duda el investigador, ni el empleado supo
dárselo, ni el documento por sí mismo lo tenía anotado en su carátula.
Decíamos, pues, que los documentos son la fuente de información principal en este tipo de
investigación, ya sean obras históricas, estadísticas, mapas, periódicos, obras literarias, cartas,
diarios, pinturas y demás soportes visuales o sonoros. Estas fuentes tan variadas tienen en común
que fueron escritas, creadas o catalogadas con determinado objetivo que no es, por norma general,
el mismo que mueve al investigador que recurre a ellos.
36
Toda investigación documental inicia con la recopilación documental. No basta reunir material sin
criterio alguno, ponderando la cantidad. Hay que saber seleccionar, conforme nuestro problema o
tema de estudio, aquellos de los que podremos obtener los datos y la información que precisamos.
Ander-Egg, por ejemplo, recomienda evitar el llamado “hábito coleccionista”, es decir, reunir
documentos por el simple hecho de reunirlos; además de la “búsqueda a ciegas”.
Ahora bien, ¿existe alguna guía de recopilación que nos suministre una orientación detallada de los
documentos que son importantes y los que no lo son? No, ello dependerá de las habilidades intuitivas
del investigador, de su experiencia y de su capacidad para descubrir los indicios que le permitan
ubicarlos. Sin embargo, en nuestro caso, como iniciados en la investigación, tendemos que buscar
orientación y asesoría de una persona que cuente con algo de experiencia en el ámbito de la
investigación documental o conozca nuestro problema de estudio, que bien podría ser el profesor, el
bibliotecario o el encargado del archivo de la escuela. Además, será conveniente que en un primer
paso consultemos obras de tipo general, pues ellas –sea por referencias documentales, sea por
datos– nos abrirán la puerta de acceso a otros documentos, más específicos. Hay que tener presente
que muchas veces un documento remite a otro.
a) Clásicas, derivadas del análisis histórico (del que ya hablamos), y que aspiran a realizar un
análisis profundo de los documentos.
b) Cuantitativas, que pretenden extraer lo esencial de un conjunto de documentos.
Hasta el momento hemos hablado de documentos, en general, sin hablar de las diferentes clases y
tipos que hay, y de la información que se puede obtener de ellos.
Una clasificación de la gran variedad de documentos que encontraremos en nuestro camino como
investigadores podría ser la siguiente:
Una vez que hemos dejado expuestos los diferentes tipos de documentos de los que podremos
obtener la información, que nos permitirá dar sustento y validez a nuestra hipótesis de investigación,
conviene enunciar las características generales de la investigación documental.
B) Investigación de campo
“Imagínense rodeado de todos sus pertrechos, solo en una playa tropical cercana a un poblado
indígena, mientras ve alejarse hasta desaparecer la lancha que le ha llevado hasta allí”. En esta cita,
el antropólogo Malinowski nos cuenta la sensación primera de un investigador cuando llega al lugar
donde comenzará su trabajo de campo. Cuando pensamos precisamente en investigación de campo,
la imagen que viene a nuestra cabeza es la de un hombre ataviado como un explorador, con un
cuaderno de notas en la mano, que se pierde en una aldea remota y convive durante meses con una
tribu. Esta imagen, algo estereotipada (culpa en parte del cine documental) de la investigación de
campo, no agrupa todo lo que implica, aunque sí sea una parte de ella. Para entendernos, la
investigación de campo involucra más acciones que el trabajo de campo o para mejor decir, a la
observación participante.
Antes de entrar en detalles sobre las técnicas que veremos en el bloque 5, conviene destacar que si
algo caracteriza la investigación de campo es la relación directa que el sujeto mantiene con el objeto
de estudio. En este sentido la participación del investigador es más activa, en tanto acción, pensemos
en que debe ir a buscar los datos y la información, ya sea en determinado lugar (una aldea, un barrio,
una ciudad), como en lo que refiere a los individuos, con quienes tendremos que establecer contacto,
un contacto que podrá ver mediante entrevista, cuestionarios o simple observación de sus tareas y
prácticas cotidianas.
“Cuando les pedía que me describieran algo, una ceremonia o un animal, pronunciaban una o dos
frases y se paraban. Para obtener más información tenía que hacer más preguntas. Aquello no era
nada satisfactorio porque dirigía sus respuestas más de lo que aconseja cualquier método de campo
fiable” (Barley, 2009, p. 88).
Podemos ver en este pequeño fragmento, extracto con toda seguridad de sus cuadernos de campo,
los problemas técnicos que pueden presentarse en este tipo de investigación. El investigador llega
a dudar de que la información y los datos que estaba obteniendo de su objeto de estudio tuvieran la
rigurosidad y validez necesarias. La investigación de campo se distingue, además, por determinadas
características metodológicas que podríamos numerar de la siguiente manera:
38
1. Es explorativa. Recopila información sobre determinado tema del que hay poca información
documental.
2. Es evaluativa. Parte de un modelo para evaluar fenómenos y comprobar si se apegan a él.
3. Es descriptiva. Identifica y describe variables mostrando cómo son o cómo se comportan
en determinadas condiciones.
4. Es propositiva. Parte de un supuesto (hipótesis), analiza los datos y resultados, y plantea
una propuesta específica para solucionar determinado problema.
5. Es comparativa. Puede estudiar diferencias entre varios grupos acerca del fenómeno que
se estudia.
6. Es explicativa. Relaciona y analiza variables con el fin de explicar los fenómenos; busca las
causas y las condiciones en las que ocurren.
7. Es correlacional. Mide las relaciones que pueden existir entre las variables que se supone
están conectadas.
Está claro que, como dijimos al principio de este tema, la investigación documental y la de campo no
están desconectadas; por el contrario, en muchas de las disciplinas sociales, son complementarias.
Además, la elección de una u otra, dado el caso, no depende de criterios subjetivos, depende de
fenómeno, del área de estudio, y sobre todo, de la información y datos que no sean necesarios.
39
1.4 Investigación cualitativa y cuantitativa
De entrada
Cuando concluyas esta secuencia serás capaz de diferenciar los modelos de investigación
cualitativo y cuantitativo mediante la realización de un periódico mural sobre el tema del
machismo y su relación con el tema “Violencia en la escuela”.
Con el trabajo que realices aprenderás a elegir las fuentes de información más relevantes
para un propósito específico y discriminar entre ellas de acuerdo con su relevancia y
confiabilidad, podrás evaluar argumentos y opiniones e identificar prejuicios y falacias, así
como reconocer los propios prejuicios, modificar tus puntos de vista al conocer nuevas
evidencias, e integrarás nuevos conocimientos y perspectivas al acervo con el que cuentas.
40
A) CARACTERÍSTICAS DE LOS ENFOQUES CUALITATIVO Y CUANTITATIVO
Hay dos estilos de investigación que cumplen un solo objetivo, y este es explicar el mundo social.
Tales estilos son el enfoque cuantitativo que, según Giroux y Tremblay, analiza un número
considerable de casos, y el cualitativo, que busca obtener conocimientos de alcance general
mediante el estudio a fondo de un número reducido. Las anteriores son dos formas de acercarse a
los fenómenos y dar sentido a los problemas que nos plantea la realidad social, uno hace hincapié
en la medición y el análisis de las cifras; el otro se concentra en la comprensión.
1. Cualitativo
El historiador que analiza los confesionarios para indígenas de los siglos XVI y XVII para comprender
las prácticas cotidianas de los grupos indígenas durante la época colonial; el psicólogo que se
entrevista con un grupo de mujeres maltratadas para averiguar un patrón de comportamiento ante el
machismo; el antropólogo que observa las fiestas de muertos en los pueblos de la costa oaxaqueña
con el fin de describir el sincretismo cultural; o el politólogo que revisa los discursos de los
candidatos a una alcaldía para identificar la forma en que entienden el problema del narcotráfico,
están haciendo investigaciones con un enfoque cualitativo. A todos esos investigadores les interesa
cómo ven, cómo interpretan o interpretaban, las personas involucradas, determinado fenómeno, ya
sea en un acercamiento directo con ellas o por los documentos que han dejado, desde obras
literarias hasta cartas y actas institucionales.
El investigador cualitativo considera que la comprensión es el mejor camino para explicar los actos
de los individuos, partiendo de la premisa de que el comportamiento de los seres humanos está
determinado por el sentido que damos a veces consciente a veces no, a determinada situación.
El enfoque cualitativo en este sentido entiende que los individuos, en tanto actores sociales
heterogéneos (todos tenemos nuestra particularidad), tienen su propia interioridad, percepciones,
ideas, valores, sentimientos, obsesiones, prejuicios, etcétera. Por eso, el investigador cualitativo
intenta abordar la realidad social sobre el supuesto de que esta es fruto de un proceso histórico
capaz de construirse a partir de las particularidades de sus protagonistas. Por eso ese investigador
trabaja con la palabra y el argumento.
Mediante el enfoque cualitativo trataron de alcanzar los siguientes objetivos: a) explorar los saberes,
creencias y prácticas de las parteras en la prevención del VIH-sida; b) indagar la postura de los
agentes de salud institucionales y de las usuarias de los servicios de las parteras; c) indagar las
repercusiones de los programas de salud reproductiva en la coordinación e interrelación con las
parteras en los contextos comunitarios.
Las técnicas empleadas para alcanzar los objetivos se centraron en 22 entrevistas a profundidad
con los actores involucrados. Las entrevistas se realizaron con ayuda de una guía cuya función
consistió en estructurar de manera general, flexible y abierta las temáticas por explicar. Fueron
entrevistas con ejes temáticos en común.
41
Una vez expuesto este ejemplo, ¿seremos capaces de notar las particularidades, objetivos y técnicas
del enfoque cualitativo? Ya lo dijimos, este enfoque tiene como principal característica –y el ejemplo
expuesto es claro en ello– que privilegia la interpretación a la medición: la recolección de datos
carece de medición numérica.
1. Se plantea un problema, pero no hay un proceso definido que seguir. Los planteamientos no
son específicos, la especificidad la otorga el propio trabajo de investigación, es decir,
conforme la información y los datos comienzan a fluir.
2. En muchos casos, el enfoque cualitativo se usa como punto de partida en investigaciones
más amplias, para descubrir y refinar preguntas o incluso hipótesis.
3. Por lo general, en investigaciones con el enfoque cualitativo no se prueban hipótesis, debido
a que estas se generan durante el proceso de investigación.
4. El enfoque cualitativo es inductivo, parte de la experiencia particular hacia lo general. No
empieza con una teoría particular a la que el investigador deberá dar confirmación con
hechos. Por ejemplo, el investigador que estudia los cantares de gesta medievales buscando
el significado del honor caballeresco, va caso por caso, dando la particularidad a cada uno
de los cantares, y luego procura llegar a una visión general.
5. La recolección de los datos no se basa en técnicas estandarizadas: encuestas modelo,
cuestionarios, test. Recordemos que al investigador cualitativo le interesa obtener el punto
de vista de los participantes. El entrevistador pregunta cuestiones generales y abiertas, y
pone énfasis en los aspectos no textuales: gestos, movimientos del individuo o el grupo. La
observación participante, y la revisión documental son otras de sus técnicas.
6. El investigador cualitativo no manipula ni estimula la realidad, solo evalúa y describe el
desarrollo natural de los hechos o sucesos. En este sentido, también trata de interpretar los
significados de las acciones de los individuos particulares o colectivos.
7. El enfoque cualitativo entiende que la realidad se construye mediante las intervenciones
individuales de los participantes, por tanto, existen varias realidades (incluida la ideológica)
que convergen. Estas realidades son las fuentes de datos.
8. No le interesan ni los datos medibles, ni su reducción a sistemas estadísticos o de
probabilidad, tampoco se interesa en poblaciones más amplias para obtener muestras
representativas.
2. Cuantitativo
No todos los investigadores sociales se inclinan por el enfoque cualitativo. Algunos prefieren abordar
los fenómenos haciendo hincapié en los análisis de datos numéricos y en la medición, es decir,
consideran que un enfoque cuantitativo es la mejor forma de acercarse al conocimiento de los
fenómenos sociales.
Así, el pedagogo que investiga la relación que existe entre una alimentación deficiente y el grado de
atención de los alumnos, realiza un cuestionario en las escuelas primarias de un municipio; el
economista que hace un modelo para evaluar el riesgo en los préstamos hipotecarios; el lingüista
que investiga qué léxico es el más usado en la frontera mexicana; o el politólogo que analiza las
probabilidades, calculando a partir de una muestra representativa, de que un candidato sea votado
por los jóvenes de entre 18-25 años; realizan investigación con un enfoque cuantitativo. Todos ellos
cuantifican los fenómenos de estudio para alcanzar su meta.
42
dimensiones sociales con el propósito de generalizar sus resultados a grupos y situaciones amplias.
Por ello trabaja con el número, la cantidad y los datos con cifras.
Veremos, por otra parte, si el enfoque cualitativo pretende alcanzar conocimientos generales con
base en un estudio a profundidad de un número reducido de casos, en el cuantitativo se analizan
cientos de casos.
Pongamos ahora un ejemplo: Los investigadores mexicanos León Garduño y María Ramírez se
dieron a la tarea, en 1996, de investigar la importancia y repercusión que tenían los factores afectivos
en el aprovechamiento escolar en nuestro país. Para ello partieron de la hipótesis de que a menor
autoestima menor era el desempeño escolar y el aprendizaje del alumno. En esta investigación se
trabajó con un total de 1 007 niños (comparemos esta cifra con la de la investigación sobre las
parteras que expusimos más arriba) tanto de escuelas públicas como privadas.
Por medio de la aplicación de encuestas y un posterior tratamiento de los datos mediante un análisis
factorial, que es una técnica estadística de reducción de datos que se emplea para encontrar grupos
homogéneos de variables, se identificaron diez factores diferentes que incidían en la autoestima de
los alumnos, entre ellos la familia y los amigos. La investigación también arrojó otros resultados,
como diferencias entre sexo y tipo de escuela.
Como hemos podido observar, la investigación cuantitativa, aparte de recurrir a un mayor número
de individuos, busca el dato con cifras. En este sentido, podríamos llegar a pensar que el enfoque
cuantitativo permite obtener conocimientos más exactos y, por tanto, más fundamentados, ya que
evita la descripción detallada y porque el investigador permanece “distante” del objeto de estudio.
Pero como veremos un poco más adelante, no hay superioridad científica entre uno y otro, como
tampoco son excluyentes en una investigación, pudiendo, incluso, llegar a ser complementarios.
De lo antes expuesto, podemos resumir ahora las principales características del enfoque cuantitativo:
43
Cualitativo y cuantitativo cara a cara
CUALITATIVO CUANTITATIVO
Aborda las múltiples realidades heterogéneas de Aborda dimensiones medibles
los individuos particulares
Subjetividad Objetividad
Datos textuales detallados Datos numéricos, exactos, confiables
Se centra en los actores directos de determinada Su análisis es externo a los actores. Hay una
realidad. Hay proximidad y contacto distancia, una separación
La teoría es abierta e interactiva con la La teoría precede a la observación
investigación
Es inductiva, la teoría parte de la observación Es deductiva. Sigue una secuencia lógica en
todo proceso
El sujeto estudiado cumple un papel activo El sujeto estudiado cumple un papel pasivo
Sus métodos y técnicas son intensivos Sus métodos y técnicas son extensivos
Busca casos individuales, no representativos Sus muestras son estadísticamente
estadísticamente representativas
Sus diseños son flexibles y semiestructurados Sus diseños son estructurados
Comprensión desde múltiples perspectivas y Verificabilidad de los resultados
actores
1. ¿Cualitativo o Cuantitativo?
En este debate podemos encontrar varias líneas de discusión. En una primera línea está el
enfrentamiento más radical, el de los polos opuestos. Por un lado, los científicos cuantitativos afirman
la superioridad de su enfoque y ponen en duda la cientificidad del enfoque cualitativo; por el otro
lado, los cualitativos convencidos de que los métodos cuantitativos, útiles en las ciencias naturales,
carecen de sentido y capacidad para captar la verdadera esencia de la realidad social. Como lo
demuestra la siguiente afirmación.
“El conocimiento –y sobre todo de los seres humanos– consiste en la aprehensión de cualidades
que por su naturaleza se filtran a través de las redes de los números; [la medición], en el mejor de
los casos, carece de importancia y en el peor, es una distorsión de lo que verdaderamente importa”
(Kaplan, 2004, p. 206).
La discusión sobre la superioridad de uno u otro enfoque no siempre obtiene conclusiones tan
radicales y enfrentadas. Algunos investigadores sociales de orientación cuantitativa, por ejemplo,
44
reconocen que las técnicas cualitativas pueden ser importantes en las primeras fases de una
investigación (exploratorias), por su contribución en el análisis de la evidencia empírica.
También entre algunos científicos existe la postura –la más conciliadora de todas– que defiende la
tesis de que ambos enfoques son legítimos, e igual de útiles para entender la problemática social.
Sobre el entendido de que una y otra se ocupan de diferentes dimensiones de la realidad, aceptan
su convivencia y el hecho de que ambas generan y dan respuesta a problemas con la misma validez.
Nosotros creemos no solo en una convivencia necesaria, sino que ambos enfoques se
complementan, llegando incluso la posibilidad de constituir un enfoque mixto.
Lo cuantitativo y lo cualitativo, creemos, no pueden aplicarse en la realización de proyectos (como
el que estamos efectuando) donde se pretende aprehender la realidad, cada enfoque, desde sus
particularidades, nos brinda una dimensión y una comprensión distinta que forma parte de un todo
complejo.
Dice el sociólogo Díez Villa, y con razón, que para que una medición se produzca, “tiene que mediar
un juicio necesariamente cualitativo”. Para él, el mundo de la cantidad y la calidad viven en el mismo
sitio pues para que “la cantidad devenga en pauta es necesario establecer un procedimiento lógico
de comparación con base en afirmaciones de tipo cualitativo” (Díez Villa, 1993, p. 42).
Para darle contenido a lo numérico y para que las cifras hablen más allá de lo meramente estadístico,
es necesario que lo cuantitativo y cualitativo se tomen de la mano. Conclusión: no debemos
considerar estos enfoques como dos entes antagónicos, divorciados, ni que, en el momento de
decidirnos por uno, estemos obligados a darle la espalda al otro.
Pero la pregunta sigue, ¿qué enfoque utilizar, desde cuál de ellos plantearemos nuestro problema?
La pregunta nos parecerá lógica, incluso necesaria, pero hay una cuestión que debemos destacar,
no depende del enfoque la formulación de nuestro problema, sino al revés. Escogeremos el enfoque
que sea más capaz de resolver nuestro problema. Partiendo de que ambos enfoques son válidos
como procesos para conocer la realidad, será nuestra pregunta y sus alcances la que guíe nuestra
preferencia.
Ahora bien, los científicos coinciden en que, si el fenómeno que pretendemos conocer ha sido poco
estudiado y, por tanto, la información disponible es insuficiente, incluso, para plantear un problema
con fundamento y coherencia, es recomendable recurrir al enfoque cualitativo, como ya lo
mencionamos más arriba.
Supongamos que queremos averiguar cómo el grado educativo de los padres afecta la deserción
escolar de los hijos. En este caso, recurrir a encuestas y a índices de deserción no nos daría la
respuesta de nuestra pregunta; no sabríamos de qué manera influye el grado académico de los
padres en la deserción escolar, sea porque se le da poca importancia, porque en el hogar no hay
estímulo, porque no hay hábitos de estudio. Sí lo cuantitativo nos daría respuestas tales como que
los alumnos con padres con estudios universitarios terminan la educación básica en un porcentaje
muy elevado, además de detectar variables como situación socioeconómica o tipo de escuela:
pública o privada, pero esa no es la respuesta que buscábamos.
Si nuestra pregunta fuera, ¿puede ser un factor de deserción escolar el grado de estudio de los
padres?, entonces sí el enfoque cualitativo, y sus técnicas nos hubiera brindado la respuesta.
45
2. El enfoque mixto
Hablemos ahora del enfoque mixto. De un tiempo a la fecha los investigadores han entendido no
solamente que ambos enfoques son complementarios, sino que se puede construir una vía de
investigación que integre ambos conocimientos para comprender una realidad sin fragmentarla en
dos categorías. A esta vía de investigación se le ha llamado enfoque mixto.
El enfoque mixto se entiende como el proceso en el que se dan cita lo cuantitativo y lo cualitativo,
tanto en lo que se refiere al análisis como a la recolección de los datos. Igual sucede con los métodos
y técnicas, se intercalan o incluso se busca la conversión de datos cualitativos en cuantitativos y
viceversa. Con lo que respecta al planteamiento del problema, un enfoque mixto nos ofrece la
oportunidad de responder a varias preguntas de investigación que partan de un mismo problema.
Esto no implica que debamos entender el enfoque mixto como una simple recolección de datos de
distintos modos. En este enfoque debemos mezclar, desde el planteamiento del problema hasta la
exposición de los resultados, el proceso inductivo y deductivo, es decir, estar en un ir y venir de la
teoría a los hechos y de estos a la teoría.
El enfoque mixto nos brinda, además de una visión más detallada del fenómeno, la posibilidad de
que la variedad de observaciones y análisis, datos mucho más complejos. En el planteamiento del
problema, el enfoque mixto también da una posibilidad mucho más rica en tanto no se cierra a una
sola línea de investigación.
46
BLOQUE II.
Fases de la investigación
I. Exposición de la investigación.
II. Marco metodológico
De entrada
Con el trabajo que realices estructurarás ideas y argumentos de manera clara, coherente y
sintética, aportarás puntos de vista con apertura y considerarás los de otras personas de manera
47
reflexiva, e identificarás las ideas clave en un texto o discurso oral para inferir conclusiones a partir
de ellas.
Título de investigación
El título de investigación debe ser conciso y reflejar el objetivo general. Debe dilucidar los objetivos
que el investigador quiere explorar.
Resumen
El resumen es una referencia breve del planteamiento del problema, los objetivos que dicha
investigación quiere alcanzar y los métodos usados. No debe exceder de las 250 palabras.
Introducción
La introducción expone los antecedentes y puntos que se tomaron en cuenta para el planteamiento
del problema de una forma práctica, o sea, relevante al tema y explícito en su conclusión.
Marco teórico
El marco teórico, también llamado fundamento teórico, define los conceptos básicos usados junto
con la argumentación y las respuestas posibles frente al problema. Se plantea aquí la hipótesis
propuesta justificada por la teoría sobre el tema.
Objetivos
Los objetivos se dividen en objetivos generales y específicos, y deben reflejar la intención final del
investigador. El objetivo general describe el propósito de la investigación en su dimensión global.
Los objetivos específicos serán aquellos que deben ser alcanzados para llegar al objetivo general
propuesto, por lo tanto, derivan del general
Metodología
La metodología describe la forma que se conducirá la investigación. En este apartado se puede
incluir el tipo y diseño general del estudio, el universo de estudio, la selección y tamaño de la
48
muestra, las unidades de análisis y observación, los criterios, los procedimientos y recursos
utilizados para la recolección de información, los instrumentos a utilizar, los métodos para el control
de calidad de los datos, investigación y análisis de resultados.
Referencias bibliográficas
Las referencias bibliográficas contienen todas las fuentes y materiales consultadas a lo largo de la
investigación. Se reflejan en una lista por el orden en que fue hecha la consulta en el informe final.
Cronograma
El cronograma o calendario define el tiempo que tomará cada etapa de la investigación. Tiene
como objetivo definir las fechas límites para la finalización de un proyecto.
Anexos
Los anexos son informaciones relevantes que no fueron incluidas en las secciones anteriores.
Puede incluir instrumentos de recolección de información o ampliación de métodos y
procedimientos a utilizar.
¿Cómo nacen las ideas de una investigación? Desde el comienzo de esta antología hablamos de
nuestra inquietud por conocer lo que nos rodea. Nos hacemos preguntas sobre hechos y fenómenos
que transcurren en nuestra vida, y no solo en el ámbito de nuestra vida cotidiana, donde buscamos
respuestas para acciones concretas, también lo hacemos (o lo deberíamos hacer si pugnamos por
una actitud crítica) respecto a los fenómenos sociales, culturales e históricos, de los que formamos
parte y en los que, directa o indirectamente, estamos involucrados. Las preguntas se nos presentan,
entonces, tanto si buscamos la mejor ruta de transporte para llegar a la escuela o el trabajo, como si
abrimos el periódico y nos cuestionamos el porqué de la crisis económica o el porqué de tanta
violencia. En ese preguntarse, en ese dudar, en ese querer ir más allá es donde se originan las ideas
de una investigación.
Sea en una clase o en la calle, por la lectura de un artículo o por un programa televisivo, nos puede
nacer una pregunta, una idea que nos dé pie para una investigación. Claro que esa nuestra primera
idea tendrá que pasar por un proceso antes de convertirse en un problema de investigación. Algunas
ideas quedan en el camino, sea porque descubrimos, una vez que profundizamos un poco más sobre
el tema, que ya han sido bien estudiadas y, por tanto, hallamos la respuesta sin necesidad de iniciar
un proceso de investigación; otras en cambio se delimitan, se estructuran, se enriquecen, y llegan a
formalizarse en una investigación que arroja resultados importantes o que incluso tiene
repercusiones en nuestra sociedad.
A nosotros en este curso, por ejemplo, nos pareció que trabajar sobre el tema de la violencia en el
ámbito escolar, sería un buen recurso para encauzar las muchas preguntas que cada uno de
nosotros nos hemos planteado en relación con ese fenómeno.
Vayamos por partes. Cuando formulamos un problema lo hacemos en términos generales: ¿la
violencia en la escuela es un asunto de intolerancia o se involucran factores mucho más complejos?,
¿qué motiva la violencia entre iguales?, ¿hay un reconocimiento a aquel que ejerce la violencia y un
menos precio a quien la sufre?, ¿las autoridades escolares, maestros y directivos, dan a este
49
fenómeno la importancia que se merece?, ¿la violencia en la escuela es tan solo el reflejo de un
sistema de valores donde se premia el más fuerte?, ¿la violencia psicológica es más silenciosa que
la física pero sus efectos son aún más dañinos?, ¿qué efectos genera en la personalidad de un
alumno víctima de la violencia de sus compañeros? Todas estas preguntas son tan solo
formulaciones generales, que conforme consultemos y recabemos información sobre el tema,
revisemos y analicemos teorías, definiciones y planteamientos anteriores, nuestro problema
empezará a estructurarse de forma más precisa.
Plantear el problema es, entonces, afinar la idea inicial, el motivo o el motor para investigar. En este
punto existen diferencias, como ya lo dijimos en este bloque, entre el enfoque cualitativo y
cuantitativo.
El enfoque cualitativo, aunque inductivo, no queda exento de un estudio a profundidad sobre el tema
de estudio. Después del adelanto del tema, podemos plantear el problema de estudio, estructurarlo
y precisarlo. El cualitativo exige que en el planteamiento articulemos la justificación y los objetivos.
Recordemos que los planteamientos cualitativos son susceptibles de ser modificados conforme la
investigación avanza, como sucede con la hipótesis que puede ser reestructurada con la información
y los datos que recabamos. Algunos afirman, incluso, que en la investigación cualitativa, la revisión
documental inicial “corre paralela al proceso de formulación del problema, recolección de información
y análisis de la misma” (Galeano, 2004, p. 32).
A) Los antecedentes
Tenemos nuestro tema, queremos abordar el problema de la violencia en la escuela. Como se ve,
ese problema aún no se delimita, no tenemos aún una pregunta clara y definida. Debemos, por tanto,
estructurar la idea de nuestra investigación, esbozar con mayor claridad y formalidad lo que
queremos investigar.
Para delimitar y aclarar un problema, debemos conocer los estudios y trabajos que se han hecho
antes, es decir, los antecedentes. Con esto evitaremos investigar algún tema estudiado muy a fondo
y del que existan ya resultados; recordemos que una investigación debe ser novedosa y plantear las
preguntas aún no respondidas. Conocer los antecedentes, nos ayudará también a estructurar y dar
forma a nuestra idea de investigación; en nuestro caso, que hemos partido de una idea general, con
más conocimiento sobre el tema que nos puede dar la relativa experiencia como actores y
observadores, la consulta de fuentes bibliográficas y hemerográficas nos ayudará a dar mayor
claridad a lo que deseamos investigar. Por ejemplo:
• Algunos estudios sobre el tema de la violencia en la escuela nos indican que aunque
solemos asociar la violencia en el ámbito escolar con manifestaciones físicas como peleas,
robos, destrozos, cada vez “se hace más patente que la violencia en un centro escolar
abarca muchos más actos, mensajes o situaciones violentas que las antes referidas. Tal es
el caso del bullying”. Entendiéndose bullying como intimidación, es decir, “una acción
destinada a acobardar a otro, reducirlo a la pasividad produciéndole temor”. (Valadez, 2008,
p. 14).
• Ese mismo estudio, (Valadez, 2008, p. 188) nos revela en sus resultados que el maltrato
entre iguales es un fenómeno presente en todas las escuelas estudiadas. No es posible
determinar si este fenómeno está en aumento, ya que no existen estudios de base que
permitan comparar los hallazgos,
50
“sin embargo, de acuerdo con lo manifestado por el personal de las escuelas y los alumnos,
están de acuerdo en que el fenómeno del maltrato ha aumentado, mencionan que la
violencia y la agresividad están presentes en las relaciones de compañeros, y que son las
formas que prevalecen en el ámbito escolar.”
Con solo estos dos ejemplos de información obtenida de fuentes documentales, podemos encontrar
elementos de gran utilidad para plantear y delimitar nuestro problema. Ya no hablamos solo de
violencia, hablamos de un nuevo fenómeno: la intimidación. Además de perfilarse una pregunta que
parece generalizada, ¿hay un aumento de la violencia escolar?, ¿nuestros padres vivieron esta
violencia en sus años de estudiantes?, ¿se ha pasado de la violencia física a una nueva forma,
mucho más agresiva y silenciosa: la intimidación?, ¿las nuevas tecnologías, dígase teléfonos
celulares, redes sociales, son los nuevos medios para una nueva forma de violencia?
B) Delimitación
Rojas Soriano (2006), señala que cuando se ha elegido ya el tema de estudio es necesario realizar
una serie de acciones para poder ubicar y plantear el problema. Las acciones mencionadas por este
autor pueden dividirse en cinco puntos:
Cuando señalemos los límites teóricos del problema, lo que haremos será una exposición de las
ideas y conceptos relacionados con el problema. En nuestro caso deberemos recurrir a diversos
conceptos, entre ellos violencia y tolerancia, y encontrar el necesario respaldo teórico en
investigaciones previas:
• “La violencia es siempre un ejercicio de poder, sean o no visibles sus efectos, y como tal,
puede manifestarse en cualquier esfera de nuestra vida, en lo cultural, lo económico, lo
político o lo doméstico. La violencia puede ser considerada como la forma más burda y
primitiva de la agresión” (Fisas, 1998, p. 27).
• La violencia física no es la que provoca los efectos más desagradables y nefastos en el
alumno víctima de ella, puesto que existe también la llamada violencia verbal, la cual resulta
más imperceptible que la primera, pero –como explican los especialistas en el tema– sus
efectos pueden ser mucho más graves para la psiquis de quienes la padecen es muy común
que el maltrato verbal no se tome en cuenta debido a que muy pocos saben cuándo están
siendo víctimas.
En este punto, también podremos enfatizar los factores principales, y establecer –dado el caso– las
conexiones entre los elementos del problema. Es importante que sepamos distinguir las situaciones
relevantes de las que no lo son, y descartar estas últimas. En nuestro caso, la violencia en la escuela,
51
debemos tener presente estos factores: el tipo de escuela, número de alumnos, la relación entre
alumnos y maestros; o conexiones de tipo violencia doméstica-violencia familiar, complicidad-
violencia, indefensión-autoridades educativas, padres de familia-profesorado, violencia-autoestima.
Con los límites temporales de la investigación, nos referimos a que puede existir el interés por
analizar el problema durante determinado periodo, o conocer sus variaciones en el transcurso del
tiempo. Por ejemplo, si queremos centrar nuestro problema en la evolución de la violencia escolar y
decidimos seguir un grupo desde la secundaria hasta el bachillerato, para ver cómo se comporta, de
qué manera: si aumenta, si disminuye y qué características se mantienen y cuáles cambian.
Los límites espaciales marcan el área donde se llevará a cabo la investigación, en nuestro caso el
área es la escuela a la que pertenecemos, pero podría –en un supuesto– extenderse nuestra
investigación a los centros escolares de un municipio, o de un estado. Teniendo en cuenta un límite
razonable, ya que un fenómeno social difícilmente puede abarcar toda el área donde se presenta.
Definir las unidades de observación es definir el grupo muestra, es decir: precisar qué o quiénes
formarán parte de la población que será objeto de nuestro estudio. Por ejemplo, solo mujeres, solo
varones; o mixtos; alumnos de 1o y 3o semestres. Al situar el problema en su contexto social e
histórico, lo que pretendemos es cuestionarnos si nuestro estudio tiene como uno de sus fines
aportar elementos que sirvan para dar soluciones a determinados problemas sociales, o corregir
fallos.
Una vez que hemos discernido y trabajado en estas acciones, que hemos establecido los límites
teóricos y el ámbito donde se llevará a cabo nuestra investigación, el siguiente paso consistirá en la
formulación del problema. Teniendo en consideración que de ello dependerá en gran medida el
desarrollo de nuestra investigación. Algunos autores, incluso, consideran que la delimitación del
problema es de tal importancia, que en él descansa la posibilidad de su solución (Gortari, 1979, p.
203).
No existe una regla universal que nos indique la manera en que se debe limitar un problema, aunque
la mayoría de los investigadores y científicos están de acuerdo en que la mejor forma es elaborando
una pregunta. La pregunta ayuda a presentar el problema de manera directa, es el qué de la
investigación.
Debemos considerar que no siempre la delimitación de un problema se puede sintetizar en una
pregunta, y es necesario formular dos o más. Se deben evitar preguntas de carácter general ya que
no cumplen su objetivo de conducir la investigación. ¿Por qué hay violencia en la escuela? o ¿qué
es la violencia? son preguntas demasiado generales, poco concretas que no precisan nuestro
problema. Las preguntas deben orientarnos hacia lo que buscamos, hacia las respuestas que
pretende hallar nuestra investigación. Otro punto por considerar a la hora de plantear nuestro
problema y formular las preguntas es evitar el uso de términos ambiguos o abstractos. La pregunta
debe ser clara en lo que busca.
¿Tendremos claro, ahora, cómo delimitaremos nuestro problema de este curso?, pues adelante.
C) Justificación
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Los motivos que orientan una investigación pueden dividirse en dos grandes grupos, motivos
puramente teóricos, o los surgidos de la necesidad de aportar estrategias que permitan la solución
de problemas concretos.
Hay que tener en cuenta que cuando redactemos nuestra exposición de motivos y argumentos
debemos ser lo suficientemente convincentes como para justificar nuestra investigación ante una
institución académica, un jurado de tesis universitario, un profesor o un grupo de compañeros.
D) Objetivos
Ahora bien, los objetivos, al igual que el proceso de delimitación del problema, se afinan y se pulen
a partir de ideas generales. Conforme se avance en el conocimiento del tema y en los antecedentes,
nuestros objetivos se irán definiendo más claramente, y puede que en algunos casos de
investigaciones de corte cualitativo, sufran algunas modificaciones durante el proceso de
investigación. Aunque lo más conveniente es que en el momento de la formulación de nuestros
objetivos contemos con la suficiente información como para que estos sean claros y precisos, ya
que, como dijimos, serán la brújula que marque el camino de nuestro estudio.
En este sentido hay que tener presente que los objetivos no deben contradecirse con nuestra
justificación. Teniendo claro que, si la justificación hace referencia a las causas y los motivos, los
objetivos deberán señalar hacia dónde queremos llegar, es decir, a lo que aspiramos con la
investigación. Por otra parte, los objetivos también tendrán que ser coherentes con el problema,
porque son ellos los que nos ayudarán a descubrir la respuesta a nuestra pregunta.
Hay que tener cuidado, por otra parte, de no cometer el error de fijar como objetivos de investigación
algunos planteamientos que corresponden a procesos posteriores de la misma. Es decir, no
confundir objetivos con metas prácticas. Si, por ejemplo, tenemos como problema ¿Cómo afecta el
alcoholismo en la ruptura familiar?, no podremos plantear como objetivo: “Una vez analizada la
injerencia del alcoholismo en la ruptura familiar se diseñará un plan que asesore a la comunidad
sobre cómo afrontar el problema del alcoholismo”. Este más que un objetivo que sirva de guía en la
investigación es un programa de acción, que vendría después, una vez concluido el proceso. Ahora
bien, en el momento de formular nuestros objetivos, conviene tener presente que deben ser
redactados con la mayor claridad posible, así evitaremos desvíos accidentales y desorientación de
nuestra ruta.
• Objetivos generales. Estos deben indicar lo que deseamos conocer y lo que buscamos en
nuestra investigación. Teniendo en cuenta que detrás de estos objetivos, debe estar latente
nuestro problema de investigación. Si partimos por ejemplo del problema: ¿De qué manera
las redes sociales constituyen un nuevo medio de violencia e intimidación entre los alumnos
y compañeros?, podríamos plantearnos como objetivos generales: “Determinar los efectos
que ocasiona en los alumnos la intimidación que se ejerce en las redes sociales” y “analizar
el tipo de violencia que se genera mediante ellas”.
53
• Objetivos específicos. Estos parten de los objetivos generales y enuncian acciones que se
pueden ir alcanzando en el transcurso de la investigación. Por ejemplo, “analizar el
porcentaje de alumnos que se han sentido intimidados por medio de alguna red social”,
“conocer si la intimidación en las redes sociales se ejerce más entre hombres o mujeres”,
“evaluar el tiempo que los alumnos dedican a las redes sociales”.
E) Hipótesis
Una hipótesis podemos entenderla como un supuesto que requiere verificación; es decir que,
partiendo de conocimientos previos y teóricos, se pretende su verificación empírica.
Debemos entender que la investigación científica, como hemos venido insistiendo, se mueve en un
doble sentido: de la teoría a los hechos y de los hechos a la teoría. La teoría orienta la investigación
empírica y esta a su vez, afirma o reforma la teoría. Pues bien, la hipótesis es el puente que conecta
la teoría con la investigación empírica. La ciencia no solo trata de registrar hechos o fenómenos,
también persigue su interpretación y generalización. Es por ello que una hipótesis no busca
simplemente datos ni información, sino que pretende captar el significado de los fenómenos. Para
ello se basa en el conjunto de conocimientos previos y establecidos.
Por eso la hipótesis es algo más que un supuesto o una conjetura, porque es un instrumento
metodológico que no solo forma parte del proceso de investigación, sino también en el desarrollo de
la teoría.
Una vez que tenemos nuestro tema de estudio, o la idea de nuestra investigación, y comenzamos a
sumergirnos en los antecedentes, ya para definir nuestro problema, ya para formular los objetivos,
también debemos pensar en la elaboración de nuestra hipótesis. Algunos autores afirman que la
elaboración de la hipótesis comienza prácticamente desde que empieza el planteamiento del
problema, porque es en este dónde se encuentran sus elementos fundamentales. Aunque también
aceptan que la hipótesis es susceptible de replantearse durante este proceso. Afirmación que
encuentra sentido en el hecho de que cuanto más conocimiento recopilemos sobre nuestro tema de
estudio, más dudas disiparemos, y mayor exactitud tendremos en nuestro planteamiento.
Pensemos que cuando estamos en las etapas iniciales de nuestra investigación, cuando apenas
tenemos una idea de lo que vamos a investigar, resultaría muy difícil plantear una hipótesis que no
sufriera cambios conforme más conocimientos tenemos sobre el tema.
En este punto es necesario definir qué es una variable. Una variable es una propiedad que puede
fluctuar y cuya variación es susceptible de medirse u observarse. Dos ejemplos de variables son el
género, la presión arterial, el atractivo físico, el aprendizaje de conceptos, la religión, la resistencia
de un material, la masa, la personalidad autoritaria, la cultura fiscal y la exposición a una campaña
de propaganda política. El concepto de variable se aplica a personas u otros seres vivos, objetos,
hechos y fenómenos, los cuales adquieren diversos valores respecto de la variable referida. Por
ejemplo, la inteligencia, ya que es posible clasificar a las personas de acuerdo con su inteligencia;
no todas las personas la poseen en el mismo nivel, es decir, varían en inteligencia. Otros ejemplos
de variables son: el rendimiento de cierta especie de semilla, la eficacia de un procedimiento de
construcción, el tiempo que tarda en manifestarse una enfermedad y otros. En todos los casos se
producen variaciones. Las variables adquieren valor para la investigación científica cuando llegan a
54
relacionarse con otras variables, es decir, si forman parte de una hipótesis o una teoría. En este
caso, se les suele denominar constructos o construcciones hipotéticas.
Sea el enfoque que estemos siguiendo, lo que es cierto es que, sin un cuerpo de conocimientos
previo, no podemos formular una hipótesis. La hipótesis parte de una certeza, eso no hay que
olvidarlo, no parte de una intención ni de un deseo. Cuando formulamos una hipótesis debemos
tener los suficientes elementos teóricos y conceptuales para predecir y explicar el fenómeno que nos
interesa y sus variables.
Si retomamos el problema: ¿De qué manera las redes sociales son un medio de violencia e
intimidación entre los alumnos y compañeros?, nuestra hipótesis, podía enunciarse de la siguiente
manera:
• “El fenómeno de la violencia mediante las redes sociales es un fenómeno que afecta al
ámbito educativo. Con la llegada de las nuevas tecnologías ha aparecido un tipo nuevo de
intimidación llamado ciberbullying que ha creado un nuevo perfil de agredido y agresor. Este
tipo de violencia, no física, llega a tales niveles, que muchos alumnos se ven obligados a
abandonar su centro de estudio y recurrir a ayuda psicológica”.
Esa podría ser la hipótesis que guiara nuestra investigación. Como podemos ver, toda hipótesis echa
mano de conocimientos previos y busca predecir un posible resultado que será contrastado con los
hechos. Hay que tener claro que si en el transcurso de nuestra investigación aparece determinada
información que contradice o da una nueva matriz a nuestra hipótesis, podemos hacer
modificaciones e incluso reformularla. Por ejemplo, si a raíz de una serie de entrevistas descubrimos
que en la intimidación en las redes sociales hay elementos de acoso o violencia sexual (cosa que no
habíamos previsto por no haber hallado información previa al respecto), habrá que afinar y
reestructurar nuestra hipótesis.
1. Las acciones o actividades, entre las que se considerarán los procesos lógicos de la
investigación que ya hemos desarrollado en el tema anterior.
2. El tiempo, fijando el de cada actividad, procurando dejar siempre un margen para las
variaciones que puedan producirse.
55
La forma más común de presentar un cronograma es por medio de una gráfica o diagrama. El más
usado es el llamado diagrama de Gantt, que es una herramienta que muestra actividades o
procesos, durante determinado tiempo. En dicho diagrama se puede seguir el curso de cada
actividad y sus relaciones con otros eventos o tareas. Hay muchas maneras de diseñar un diagrama
de Gantt, lo que debe tenerse en cuenta es que existen dos ejes: uno horizontal que corresponde a
un calendario o escala de tiempo (el investigador decidirá cuál es la unidad de tiempo que más se
adecue a sus necesidades: horas, días, semanas); y otro vertical que corresponde a los procesos
que se realizarán, y cuya longitud será proporcional a los periodos y duraciones que decidamos
otorgarle. La manera más frecuente de diseñar un diagrama de Gantt consiste en realizar tablas de
barras (como el ejemplo), y podemos diseñarlos con programas de computación como Excel, Word,
Opus, o bien a mano ayudados por una hoja cuadriculada o un papel milimétrico.
Actividades Mar Abr May Jun Jul Ago Sep Oct Nov
56
2.2 Fase II. Métodos y técnicas de la Investigación
OBJETOS DE APRENDIZAJE ¿Qué aprenderé?
- La metodología de la investigación
- Los métodos de investigación
De entrada
En el desarrollo de esta secuencia definirás e identificarás la metodología que emplearás en la
investigación final.
Cuando concluyas esta secuencia podrás diseñar una metodología para la solución del problema
de estudio, donde se establezca el tipo de investigación, método, técnica e instrumentos que
emplearás, y que definirás junto con tu equipo de trabajo en una presentación electrónica.
Con el trabajo que realices, serás capaz de expresar ideas y conceptos mediante
representaciones lingüísticas, matemáticas o gráficas; elegirás las fuentes de información más
relevantes para un propósito específico y discriminarás entre ellas de acuerdo con su relevancia
y confiabilidad. También evaluarás argumentos y opiniones e identificarás prejuicios y falacias
57
A) METODOLOGÍA DE UNA INVESTIGACIÓN PROPIA
Una vez que se delimitó el problema y se formuló la hipótesis, es el momento de que pensemos en
el plan o estrategia que nos permitirá obtener la información concreta y necesaria para alcanzar los
objetivos, resolver nuestro problema y contrastar la hipótesis. A estas acciones, en conjunto, se les
llama diseño, es decir, es la manera cómo vamos a efectuar nuestra investigación, qué técnicas
utilizaremos, cuáles serán las características de nuestra muestra, y qué instrumentos emplearemos
para la recolección e interpretación de los datos obtenidos, en fin, qué metodología seguiremos.
Diseñar, por tanto, consiste en delimitar una estrategia de acción que nos permitirá rastrear la
evidencia, y también ajustar las decisiones que nos llevarán al hallazgo de nuevo conocimiento por
medio de la contratación de una hipótesis.
¿Cómo hallaremos la información que nos permita responder nuestra pregunta y, por tanto,
contrastar, nuestra hipótesis? Tendremos que armar una estrategia que incluya procedimientos y
acciones determinadas. Podríamos:
¿Cuál de estos tres diseños será el más adecuado? El primero parece más directo, pero presenta
un inconveniente: al no conocer a Nicolás y Felipe más que de verlos por la escuela, puede que no
quisieran contestarnos la pregunta o que por desconfianza no fueran sinceros. El segundo, con una
muestra más amplia, podría darnos información más profunda y de varias fuentes; el tercero
implicaría interpretar los gestos y actitudes, es decir, analizar la conducta no verbal.
En apariencia el diseño que mejor serviría para responder nuestra sería el segundo, pero también
sería válido usar el tercero o, incluso, los dos para dar mayor rigor a nuestra investigación con más
datos que la sustenten. En la concepción del diseño radica el éxito de la investigación, la posibilidad
de generar nuevo conocimiento. Por eso un diseño debe concebirse con cuidado, sopesando tanto
las posibilidades de llevarlo a la práctica (a veces un diseño es adecuado, pero por falta de medios
humanos o materiales no es ejecutable), como si será preciso y nos proporcionará la información y
los datos necesarios.
En el caso de una investigación profesional, por ejemplo, se deben contemplar los salarios de los
investigadores, asistentes y de todos los que intervienen en el desarrollo del proyecto; el pago de
alquiler del espacio donde se trabaja y las necesidades elementales para operar: luz, agua, gas;
materiales y herramientas necesarios para el trabajo y que van desde los instrumentos de un
laboratorio hasta la compra de computadoras, discos compactos y fotocopias.
Para nuestro trabajo escolar, en el presupuesto anotaremos los gastos mínimos indispensables,
todos los que se te ocurran, en una tabla como esta. Sigue el ejemplo:
PRESUPUESTO
Concepto Cantidad Costo por unidad Subtotal
Fotocopias 100 $ 0.50 $ 50.00
USB 2 $ 100 $ 200.00
Total $ 250.00
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Para los presupuestos, lo más recomendable es utilizar un programa de cómputo, como Excel de
Microsoft Office, Numbers de Mac o cualquier otro programa que te permita hacer operaciones
aritméticas con la base de datos. No olvides que este ejercicio se trata de un presupuesto, lo cual
indica que puede tener modificaciones a lo largo de la investigación, y gastar o ejercer más dinero
del contemplado o tener ahorros.
Debemos tener en cuenta que cada estudio, cada tipo de investigación, requiere una estrategia
distinta y un tratamiento metodológico acorde y propio. Desde el tipo de investigación que se
realizará, sea histórica, experimental, descriptiva, exploratoria o documental, hasta el tipo de técnicas
e instrumentos que se emplearán para la recolección de datos, deben ser tomados en cuenta en el
diseño. Es vital, según el punto de vista de Rodríguez Moguel (2005, p. 77), que los instrumentos
estén estructurados de acuerdo con el “tipo de investigación adoptado y cumplir los requisitos
fundamentales de validez y confiabilidad”.
Mientras que el cuantitativo exige que el diseño se aplique tal como fue concebido, el cualitativo
permite un diseño abierto. El diseño cualitativo depende mucho de las circunstancias y se amolda a
ellas, va surgiendo desde el planteamiento del problema hasta el trabajo de campo, y va sufriendo
modificaciones. No hay procedimientos estandarizados como en el caso de la investigación
cuantitativa. Debemos señalar que en cada uno de estos enfoques existen varios tipos de diseño.
En las investigaciones cuantitativas existen dos rubros fácilmente distinguibles: los diseños
experimentales y los no experimentales.
1. En los experimentales, recordemos, las variables se manipulan, para apreciar la causa y el efecto.
2. En los no experimentales, las variables no se manipulan deliberadamente. Se observan los
fenómenos tal y como suceden en su contexto, para después analizarlos. A su vez los diseños no
experimentales suelen dividirse en dos tipos:
a) Diseños transversales, recopilan datos para analizar variables en determinado momento. Tal es
el caso de una investigación que intente analizar la violencia en la programación televisiva en los
horarios infantiles.
b) Diseños longitudinales, recolectan datos en diferentes puntos del tiempo, para analizar las
inferencias de cambio, sus consecuencias y sus determinantes. Por ejemplo, estudiar los cambios
que experimentó el fenómeno de la violencia escolar en los últimos diez años y levantar una encuesta
sobre una muestra que incluya alumnos de un mismo centro de hace 10, 7, 5 y 2 años, y alumnos
actuales.
Por otra parte, en la metodología cualitativa, y como lo hemos venido señalando, el diseño no es
cerrado ni nos exige un rigor a la hora de aplicarlo en el transcurso de la investigación. Algunos
autores afirman, incluso, que cada investigación o estudio cualitativo es un diseño en sí mismo,
argumentando que no hay dos investigaciones cualitativas iguales y, por tanto, sus procedimientos
no pueden ser estandarizados. Las investigaciones cualitativas no se pueden planear al detalle
porque están sujetas a las circunstancias de cada escenario y a sus actores particulares. Al realizar
nuestras entrevistas sobre la violencia, podemos darnos cuenta, sobre todo si logramos obtener
suficiente información, que debió haber un número importante de factores y situaciones que no
habíamos contemplado y que con toda seguridad han hecho que nuestra investigación tome otras
rutas distintas a las planeadas. Eso no significará que nuestro marco teórico haya sido pobre o
deficiente, o nuestras hipótesis hayan sido formuladas con premura.
Por ejemplo, puede que durante el proceso de investigación salga a relucir que los alumnos víctimas
de la violencia escolar son en su mayoría alumnos de calificaciones por arriba de la media, y que en
el momento en que empieza el acoso por parte de compañeros, sus calificaciones bajan
considerablemente, sin que los profesores sepan relacionar el deterioro del rendimiento con el factor
59
de violencia. Tendríamos entonces que reformar nuestro diseño y reestructurar nuestra hipótesis
incorporando nuevas variables como el rendimiento y la falta de atención de los profesores.
B) Nuestra investigación
Nuestra investigación ha estado en marcha desde el inicio de esta antología. Hemos andado, no sin
la dificultad propia del iniciado, por la ruta del quehacer científico, planteando un problema y
delimitándolo, descubriendo los distintos enfoques metodológicos y los diversos métodos,
aprendiendo a usar técnicas documentales y de campo, formulando una hipótesis, discutiendo con
compañeros sobre conceptos clave, y un sinfín más de acción. Todo esto con el propósito de indagar
en un tema que consideramos de gran importancia, tanto para una convivencia armónica, como para
hacer de la escuela un espacio donde fecunden las ideas y la creatividad en todos sus niveles.
Debemos recordar que la escuela es un reflejo de nuestro mundo social, y por ende de todos sus
desvíos o defectos.
Nuestra investigación ha seguido una metodología abierta, dadas sus características y nuestra
inexperiencia como investigadores sociales. Además de que hemos tenido el propósito de
acercarnos al manejo de las varias técnicas e instrumentos con los que el investigador cuenta. Por
ello no podemos decir que nos hayamos inclinado por una ruta de manera clara cuantitativa o
claramente cualitativa. En el bloque anterior, hablamos de la existencia de otro enfoque, el mixto, y
de su conveniencia en investigaciones como la que estamos llevando a cabo. Este enfoque, que
combina las rutas cuantitativas y cualitativas, nos da la oportunidad de ampliar nuestra investigación
no solo en lo que se refiere a la recolección de datos e información, sino también en lo que toca al
análisis y la interpretación.
El enfoque mixto nos ofrece un diseño que deberemos considerar en nuestra investigación. Se trata
de aplicar una técnica cualitativa como la entrevista abierta para generar una cuantitativa, como la
encuesta. Por ejemplo, realizamos una serie de entrevistas donde los entrevistados nos hablan en
primera persona del problema de la violencia; los resultados de esa entrevista se analizan, se
interpretan y servirán de materia prima para la elaboración de una encuesta que se aplicará a una
muestra mucho mayor, es decir, si la entrevista se realizó a 12 compañeros, la encuesta podremos
aplicarla a toda la escuela. Esto nos dará dos vías de información, que sin duda enriquecerán en
mucho los resultados de nuestro trabajo.
Entre las dificultades técnicas y metodológicas a las que debemos hacer frente es determinar el
tamaño de nuestra muestra y sus características. ¿Por qué dificultades? Muy sencillo, nosotros no
somos un grupo de investigadores alejados del fenómeno de la violencia escolar, nosotros, como
alumnos tenemos una implicación directa.
Algunos de nosotros podremos ser sujetos agredidos o incluso, agresores, por eso a la hora de
decidir sobre quiénes serán nuestros entrevistados, podemos tener un conflicto de intereses que
perjudique la investigación. Es necesario, entonces, que pongamos la mayor distancia posible con
respecto a los sujetos que formarán parte de nuestra muestra (para realizar la entrevista como en la
aplicación de encuestas), y la mejor manera es delimitarla a un grupo de grado distinto del nuestro,
o de ser posible de otro turno, lo mismo con las encuestas, que aunque anónimas (como ya se
propuso en su momento), también deberán ser aplicadas a una muestra lo más alejada de nuestros
intereses personales que, inevitablemente –por el tema de la investigación–, estarán presentes. Al
60
diseñar la muestra que nos permitirá la recolección de los datos y la información debemos considerar
algunos factores como que todas las edades involucradas en nuestro estudio estén presentes en la
misma proporción, al igual que ambos sexos y, de ser posible, sujetos víctimas y sujetos agresores.
Estudios recientes sobre el tema de la violencia escolar, concretamente sobre el llamado bullying,
hablan de varios factores involucrados en este problema y que bien pueden servirnos como variables
en nuestro trabajo.
Estos son algunos factores que podrán servirnos de variables, siempre teniendo en cuenta el
planteamiento de nuestro problema. Con base en estas variables, podremos realizar las encuestas
y los guiones de nuestras entrevistas.
Suponiendo que nuestro problema, como lo apuntamos anteriormente, tiene que ver con la
intimidación y su relación con el fenómeno de las redes sociales llamado ciberbullying, y nuestra
pregunta de investigación es ¿De qué manera las redes sociales son un nuevo medio de violencia e
intimidación entre los alumnos de bachillerato?, podríamos planear nuestra investigación de la
manera siguiente:
De entrada
En el desarrollo de esta secuencia aprenderás que existen diversas técnicas, instrumentos y
herramientas para llevar a cabo las diferentes investigaciones.
Cuando termines esta secuencia, serás capaz de describir diferentes técnicas para la
investigación documental y de campo, y te familiarizarás con algunas herramientas útiles para
realizar una investigación, mediante la realización de un diario de campo sobre los ejercicios y
actividades que has realizado durante el curso para desarrollar tu investigación final.
Con el trabajo que realices aprenderás a expresar ideas y conceptos mediante representaciones
lingüísticas y gráficas, a elegir las fuentes de información más relevantes para un propósito
específico y discriminar entre ellas de acuerdo con su relevancia y confiabilidad, además de
estructurar ideas y argumentos de manera clara, coherente y sintética
Dice Ario Garza Mercado que la diferencia entre método y técnica es que el primero nos ayuda a
pensar las cosas y la segunda a hacerlas. Podríamos decir que el método atiende al fondo y la
técnica a la forma; el primero plantea cuestiones como qué, por qué y para qué, mientras que la
segunda se pregunta cómo y mediante qué recursos vamos a alcanzar nuestro objetivo.
62
Cada método exige sus propias técnicas. Los métodos cuantitativo y cualitativo tienen sus
respectivas técnicas de recolección de información y datos, así como de análisis de ella. En cada
caso, las técnicas responden al objetivo final, arrojando la información en los términos que el método
lo pide; así, la investigación cualitativa –que es inductiva– tratará de emplear las técnicas que le
proporcionen respuestas relacionadas con la comprensión y explicación profunda de determinado
tema; en tanto que, en la investigación cuantitativa, se utilizarán técnicas que proporcionen rangos
y medidas, datos más concretos y menos sujetos a la interpretación y la subjetividad.
Ahora veremos que para la investigación documental revisaremos las fuentes de información
primaria y secundaria, su validez y la necesidad de mantener una actitud crítica hacia ellas; un buen
investigador no da por válidos sus hallazgos hasta no confirmarlos, contrastarlos o comprobarlos; de
la misma manera profundizaremos en el manejo de las fichas bibliográficas y hemerográficas, de
trabajo e información electrónica, recursos que hemos empleado en este curso. Para la investigación
de campo, aprenderemos a usar algunas técnicas como el diario de campo, las entrevistas y las
encuestas.
Es común encontrar, en los manuales de metodología, el uso de los términos técnica e instrumento
como sinónimos. Si bien esto no es incorrecto, proponemos usar esos términos con distinto sentido.
Toda técnica se vale de, por lo menos, un instrumento y requiere a su vez una o más herramientas.
Esto significa que, si para efectuar nuestra investigación final decidimos, por ejemplo, usar las
estadísticas (técnica) para conocer el índice de violencia en la comunidad escolar, podremos usar
un tipo de encuesta diseñada de tal manera (instrumento) que nos permita medir las variables
seleccionadas, y para realizar esa encuesta necesitaremos quizá una grabadora de audio o de video,
o de papel y lápiz (herramientas).
Ahora bien, ¿por qué es tan importante conocer las técnicas?, ¿para qué nos sirven? Una vez que
hemos hecho el trabajo previo de lectura de lo escrito o investigado sobre el tema, ya que planteamos
o esbozamos el problema, ya quizá tenemos una o más hipótesis y una vez que elegimos el método
(si será inductivo, deductivo, analítico o histórico o todos a la vez), debemos determinar qué técnicas
nos ayudarán a encontrar las respuestas.
En los dos últimos ciclos escolares, los maestros detectaron un incremento en el número de
embarazos entre alumnas del bachillerato. Dado que el incremento es significativamente mayor que
en otros años, las autoridades escolares y los maestros se reunieron para plantear algunas de las
causas probables (hipótesis).
La maestra de matemáticas considera que esa causa es el “escandaloso” consumo de drogas de los
jóvenes, aunque dice que eso solo lo sabe por rumores; el profesor de historia supone que los
jóvenes están resintiendo las consecuencias de la pobreza económica y la falta de expectativas; la
maestra de filosofía cree que hay una crisis de valores, que las familias se disgregan con mayor
facilidad y los padres prestan poca atención a los hijos; la maestra de español piensa que se debe a
la falta de educación sexual y de comunicación padres-tutores-alumnos y maestros-alumnos. No
falta quien sugiera que el problema está en la ausencia de creencias religiosas entre las nuevas
generaciones. El maestro de metodología propone llevar a cabo una investigación en la escuela para
conocer las razones de que las adolescentes se embaracen prematuramente. La directora del plantel
está preocupada por las consecuencias que el embarazo prematuro tiene para los jóvenes y pide a
todos su colaboración para buscar, primero, la manera de atender a las jóvenes embarazadas y,
segundo, prevenir futuras situaciones similares y así disminuir el número de embarazos.
63
¿Cómo empezaríamos la investigación? ¿Qué camino tomaríamos para encontrar las respuestas?
Cómo averiguaríamos si los embarazos prematuros son consecuencia del consumo de drogas; cómo
comprobaríamos que la pobreza y la falta de expectativas son razones suficientes para no
contemplar los riesgos de tener una relación sexual sin protección. Así en todos los casos y todas
las posibilidades, todas válidas y probables hasta que se demuestre su certeza o falsedad. En este
punto la elección de la técnica es fundamental.
Para la investigación documental y la de campo, siempre será necesario, como vimos en el bloque
anterior, lo que se conoce como el estado de la cuestión. En términos más simples, se trata de
hacer lo que en este curso hicimos desde el principio: averiguar cuánto se sabe del tema que nos
interesa, cuánto se ha trabajado y qué tan relevante puede ser. Para realizar este primer
acercamiento al tema, revisamos bibliografía, hemerografía y páginas web. Así empezamos nuestra
investigación documental; es decir, recurrimos a fuentes de información primarias y secundarias,
pues se revisaron ensayos de especialistas, estudios y análisis estadísticos, obras de consulta
general y especializada y también un primer ejercicio de recopilación de información de primera
mano: el cuestionario sobre la percepción de la comunidad del tema de la violencia en la escuela.
Llamamos fuentes secundarias a las que contienen información recabada indirectamente, como
los estudios realizados por otros investigadores o las estadísticas. Las entrevistas y testimonios
publicados por otros científicos sociales se convierten en fuentes secundarias porque ya hubo una
intervención o mediación entre la fuente original y nosotros; el autor ya hizo su propia selección y
aplicó los criterios que consideró necesarios para resolver su planteamiento.
1. Observación
Todos los días, cotidianamente, observamos el mundo que nos rodea; pero la observación científica,
a diferencia de la cotidiana, es sistemática y propositiva, conceptos que ya revisamos antes.
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1. Observador distante. No participa ni interactúa con el grupo de estudio, comúnmente se emplea
un medio de registro, como una grabación en audio o video. El observador simplemente “ve”, no
interviene su subjetividad. Otros autores lo llaman observador completo o participación pasiva.
2. Observador como participante. Incluye cierta participación del investigador con el grupo, que
intercala periodos de observación distante con entrevistas o actividades aplicadas directamente al
grupo. También se le conoce como participación moderada.
3. Participante como observador (participación). El investigador se involucra con el grupo de estudio,
se vincula más directamente con la situación que observa. Este tipo de observación se vincula más
con la etnografía y la antropología. Los investigadores suelen trasladarse lo más cerca posible de
las comunidades de su estudio. Conviven a diario, se involucran en las actividades cotidianas. Este
tipo de observador tiene la esperanza de aproximarse a tal grado que incluso pueda convertirse en
uno más del grupo: absorber su mentalidad y cultura, ver las cosas desde el punto de vista del sujeto
de estudio (transculturación).
2. Encuestas
Para obtener la muestra, el INE diseño cuestionarios dirigidos a los tres niveles de la comunidad
escolar: autoridades y directivos, profesores y alumnos. Para empezar, debe considerarse que los
cuestionarios y las encuestas son técnicas de la investigación de campo, que transitan entre lo
testimonial y subjetivo (dependiendo el tipo de pregunta), es decir, lo cualitativo y el dato duro y
medible, lo cuantitativo.
Siguiendo con el ejemplo, tomemos una de las preguntas planteada a los alumnos: “¿Cómo es el
ambiente de convivencia en la escuela?”; de esta se espera una respuesta necesariamente subjetiva,
relacionada con la experiencia del alumno en su convivencia escolar. Esta técnica arroja datos
cualitativos, vivenciales: son testimonios de vida. Caso diferente es cuando se preguntó a los
estudiantes “¿Te han robado un objeto o dinero dentro de la escuela?”. El porcentaje de respuestas
positivas fue de 43.6%; en el supuesto de que todos los encuestados contestaron con la verdad, el
dato obtenido se refiere a un acto concreto: casi la mitad de los alumnos encuestados ha sido víctima
de este tipo de violencia. Por cierto, que solo 1.3% declaró haber robado alguna vez en la escuela.
Como podemos ver, el uso de una técnica específica, en este caso la encuesta, ofrece diferentes
posibilidades (y tan solo vimos un ejemplo de la riqueza de información ofrecida por la investigación
realizada por el INEE) de obtener información, de analizarla y encontrar respuestas que a su vez
permitan plantear posibles medidas de prevención de la violencia escolar.
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3. El diario de campo
Técnica que consiste en anotar los sucesos diarios de una investigación, con lo que es posible
visualizar los progresos, al apuntar el antes, durante y después. Sin embargo, va más allá del mero
registro, pues se incluyen las impresiones, sentimientos o las vicisitudes del día del investigador. Los
antropólogos, arqueólogos y etnógrafos lo emplean con frecuencia, por lo que también se le conoce
como bitácora. Es el producto de sus observaciones, de las experiencias en ocasiones irrepetibles,
de hechos extraordinarios.
4. Entrevistas
1. Buscar información previa sobre el entrevistado y el tema de la entrevista, lo que permitirá elaborar
un guion de la entrevista más provechoso, con los temas por tratar y sus secuencias.
2. Mantener una comunicación previa respetuosa y cordial. Comunicar en todo momento al
entrevistado cuál es el objeto de la entrevista, qué tipo de preguntas se harán, si será publicada o
no y, de ser así, solicitar su permiso para darla a conocer. Si será videograbada, entonces también
se debe pedir autorización para exponer la imagen del entrevistado, explicando con claridad el
espacio y su uso. Compromiso ético y moral de que no se hará mal uso de esa información ni de su
imagen.
3. Presentarse a la entrevista con puntualidad, con el guion redactado por escrito y el equipo
necesario listo para realizarla.
4. Formular las preguntas con claridad nos ayudará a obtener respuestas igualmente claras. Hacer
preguntas pertinentes.
5. No interrumpir al entrevistado a menos que sea necesario, como cuando pensamos que se aleja
del tema o ha dicho algo que nos parece muy importante y queremos que abunde en ello. Otra cosa
es conducir o dirigir la entrevista, en el sentido de que el entrevistador encauza y mantiene el hilo de
la conversación.
6. No olvidar que el entrevistado es una persona que compartirá su experiencia en la vida, así sea
sobre un tema aparente nimio, el suyo es un testimonio de lo vivido.
Son los medios técnicos, máquinas o instrumentos que auxilian en la aplicación de una técnica en el
proceso de investigación. Los más comunes son tarjetas bibliográficas, computadora o máquina de
escribir, escáner, cámara fotográfica, videograbadora, grabadora de audio y más recientemente los
teléfonos celulares “inteligentes”.
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Las herramientas computacionales son cada vez más abundantes, facilitan y hacen más expedita la
investigación. Existen programas cada vez más simples y eficientes en sus resultados, que ayudan
a sistematizar y ordenar la información:
Si bien las herramientas disponibles para el investigador cada vez son más numerosas, estas no
funcionan por sí solas, todas requieren alguien que les diga qué hacer, que les dé una instrucción;
si esta es correcta, la operación final también lo será. La imaginación para aprovecharlas mejor es
cualidad de las personas y no de las máquinas.
Primero. El planteamiento
• Una vez que estén de acuerdo, redacten cada uno de los temas en forma breve y clara. Es
importante que no confundan en este momento la definición de planteamiento con el
desarrollo de la investigación. En adelante deberán de trabajar toda su investigación con el
objetivo de demostrar la hipótesis aquí planteada.
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Segundo. Presentación del planteamiento.
• Analicen qué diseño les conviene emplear para su investigación. Sigan el ejemplo
presentado para que consideren todos los elementos necesarios.
• Una vez que han decidido cómo trabajar su proyecto, piensen la forma en que lo van a
estructurar para la presentación.
• No olviden que PowerPoint es una herramienta de apoyo, y que no se trata de vaciar
simplemente la información y exhibirla: es importante que pensemos muy bien qué mensaje
queremos enviar para que sea más comprensible para el espectador o lector; usen frases
cortas y concisas, que causen impacto y permanezcan fácilmente en la memoria.
• Listen los puntos que componen el diseño de su investigación y hagan un preíndice o índice
tentativo para darle orden. Distribuyan tareas:
• Todos los integrantes deberán participar en la exposición oral, cada miembro del equipo
expone una parte del tema, y lo acompaña con el material de apoyo que considere necesario.
Si cuentan, por ejemplo, con un cuestionario definido, este es el momento de comentarlo
con el grupo para conocer su opinión y evaluar su pertinencia.
• Escuchen comentarios de su profesor y compañeros, valoren la retroalimentación y corrijan
lo que consideren conveniente.
• Guarden sus trabajos en el portafolio de evidencias.
Toda investigación que pretende ser rigurosa, demostrar su validez y fiabilidad procura cumplir los
requisitos que el método exige. Para las ciencias sociales no es menos importante buscar que el
recorrido de la investigación se atenga a tales requisitos de principio a fin.
Como sabemos, y se ha estudiado en este curso, el primer paso de una investigación es revisar los
estudios e investigaciones relacionados con el tema que nos interesa. Se sigue con la recopilación
de fuentes, tantas como la investigación—y la imaginación del investigador—demanden, y se
registran en fichas de trabajo.
1. Aparato critico
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o reporte de investigación, en un ensayo, artículo científico, libro o tesis; incluye también las
referencias de los fondos, las obras consultadas, la bibliografía, hemerografía y archivos revisados.
En una investigación académica, el aparato crítico se considera indispensable para demostrar la
solidez del trabajo, tanto en sus fuentes, como en su interpretación, así como para solventar la ética
de su autor. Sin el aparato critico consignado en el texto, este se convierte en otro tipo de
documentos.
La elaboración del marco teórico es un proceso y un producto que viene ligado con el del
planteamiento del problema. Una vez que están definidos los objetivos y las preguntas de la
investigación, debemos comenzar un proceso que consiste en fundamentar y sustentar teóricamente
nuestro estudio en un cuerpo de conocimientos; es decir, debemos analizar y exponer los elementos
teóricos que consideremos necesarios para guiar nuestra investigación.
Hasta aquí hacemos referencia al marco teórico en tanto proceso, sin embargo, hay que tener claro
que también es un producto, pues la exposición de los elementos teóricos, tanto generales como
particulares, formarán parte de nuestro reporte de investigación.
A continuación, conviene destacar las funciones más relevantes que desempeña un marco teórico:
El marco teórico no solo abarca la revisión de teorías y conceptos que apoyen nuestra investigación,
es un proceso mucho más amplio y completo, que abarca otros elementos como el marco de
referencia y el marco conceptual.
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una descripción detallada y minuciosa de cada elemento teórico utilizado en el desarrollo de la
investigación.
3. Conceptual. Cada área de la ciencia posee y maneja conceptos y lenguaje propios, por lo que
debemos familiarizarnos con ellos y aprender a manejarlos adecuadamente.
Citas
Con las notas empleadas en la redacción de un texto y que se incorpora o forman parte de él de
diferentes maneras. Las citas directas pueden ser cortas (hasta 40 palabras) o en bloque (más de
40 palabras):
Parentética
La ira es considerada como una simple reacción humana, y el pecado de la ira depende
del grado en que se manifieste: “Cuando el movimiento instintivo pasional de la ira se
despierta, nos ciega, nos estupidiza y nos convierte en una especie de bestias obcecadas.
Ese exceso es perjudicial, pero yo creo que un punto de cólera es necesario” (Savater,
2005, p. 81).
Narrativa
Para Savater, como para muchos, la ira es una simple reacción humana, y el pecado de la ira
depende del grado en que se manifieste: “Cuando el movimiento instintivo pasional de la ira
se despierta, nos ciega, nos estupidiza y nos convierte en una especie de bestias obcecadas.
Ese exceso es perjudicial, pero yo creo que un punto de cólera es necesario” (2005, p. 81).
2. Referencias
Son todas las fuentes consultadas y su registro se hace en las fichas bibliográficas conservadas en
los ficheros en orden alfabético. Las referencias empleadas en la redacción del informe, reporte de
investigación, libro tesis, artículo de divulgación o ensayo científico, se deben anotar claramente y
completas.
Según el estilo de referencia elegido, pueden aparecer a pie de página, al final del documento o en
ambos. Cuando aparecen al final llevan el titulo Referencias y se incluye—independientemente del
estilo elegido—todas las fuentes consultadas, divididas precisamente de su tipo, por ejemplo:
bibliografía, hemerografía, archivos públicos o privados o fuentes documentales. Es común encontrar
al final de un libro la sección Bibliografía y que esta contenga todas las referencias
independientemente de su tipo; sin embargo, lo más correcto es separarlas, distinguiendo la fuente
consultada.
Como se dijo arriba, las referencias forman parte del aparato critico porque se consigna con
honestidad las fuentes consultadas, de modo que el lector puede verificar la información contenida
en el texto, hacerse una idea del tipo de investigación realizada, de la actualidad de los datos
recabados, su fiabilidad, además de servir de orientación para otras investigaciones.
Existen muchos estilos para organizar y anotar la referencia bibliográfica, pero entre las más
reconocidos por las comunidades académica y la científica entre los siguientes:
APA: Estilo diseñado por la American Psychological Association (APA), de donde viene su nombre.
Se trata de un manual con recomendaciones para estructurar y presentar trabajos científicos. Su uso
es muy popular particularmente en las ciencias sociales, como pedagogía, psicología, sociología,
didáctica, educación, lingüística. Su empleo facilita la identificación de las citas y referencias.
70
4. Abreviaturas
Las abreviaturas más empleadas en los trabajos de investigación, independientemente del estilo de
referencia que se elija, son estas:
Las abreviaturas en el latín, como se escriben en otro idioma, deben de estar en cursiva o itálicas.
En la secuencia anterior, revisamos un estilo fácil, practico y muy popular de registrar la información
de las fuentes consultadas, ahora veremos con detalle la variedad de etilos más empleados en las
investigaciones académicas para que, posteriormente, se elija la forma que se considere más
adecuada para el informe de investigación que se esté laborando.
Dado que existen numerosas normas por las citas y referencias, y por eso cada estilo cuenta con
manuales extensos y detallados, aquí veremos las que son más utilizadas en los informes y reportes
de investigación.
5. Estilo APA
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B. REFERENCIA DE INTERNET
C. MATERIAL AUDIOVISUAL
72
2.3 FASE III. CONSTRUCCIÓN DE UN MARCO TEÓRICO
Frases de la investigación
– III: Elaboración del marco teórico
1. Analizando las características que conforman el marco teórico como parte del proceso de
investigación.
2. Realizando un análisis y contrastación de diversas fuentes de consulta que propongan
modelos teóricos pertinentes y que sirvan de sustento teórico para el desarrollo y estudio
de una problemática.
3. Valorando la diversidad de teorías que subyacen en las ciencias para estudiar cualquier
problemática detectada en mi entorno.
De entrada
Con el trabajo que realices serás capaz de estructurar ideas y argumentos de manera clara,
coherente y sintética, aportarás puntos de vista con apertura y considerarás los de otras
personas de manera reflexiva; asimismo, asumirás una actitud constructiva, congruente
con los conocimientos y habilidades con que cuentas al participar con distintos equipos
de trabajo.
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A) Definición de teoría
La mayoría de los autores tienden a ver la teoría como un conjunto articulado de conocimientos y
leyes que explican los fenómenos de cierto sector de la naturaleza. Por ejemplo, Mario Bunge (2000,
p. 418) afirma que las teorías de carácter científico “tratan de modelos ideales que supuestamente
representan, de modo más o menos simbólico y con alguna aproximación, ciertos aspectos de los
sistemas reales, y jamás todos sus aspectos”. Por otra parte, vemos que también es generalizada la
tendencia de referirse a la teoría con el sentido de una explicación final, entendiendo explicación final
como un conjunto de proposiciones capaces de explicar por qué y cómo ocurre algo.
Fred Kerlinger lo dice de la siguiente manera: “una teoría es un conjunto de constructos (conceptos),
definiciones y proposiciones relacionadas entre sí, que presentan un punto de vista sistemático de
fenómenos especificando relaciones entre variables, con el objeto de explicar y predecir los
fenómenos” (1975, p. 17).
Ahora bien, una vez que hemos definido en trazos generales lo que debemos entender como teoría,
podemos pasar a explicar lo relativo al marco teórico.
¿En qué momento se debe iniciar la elaboración del marco teórico? Algunos autores afirman que
comienza después del planteamiento del problema, una vez que se han formulado los objetivos y la
hipótesis; y otros lo engarzan simultáneamente al planteamiento del problema.
Para nosotros, de la misma manera que no existe un camino único para emprender una
investigación, tampoco hay una fórmula rigurosa e intransigente que debamos seguir al comenzar la
construcción de nuestro marco teórico. Dependerá del tipo de investigación, si es básica, de carácter
explicativa o exploratoria; y dependerá también del nivel de conocimiento que el investigador tenga
sobre el tema de estudio. Dependiendo del caso, hay estudios que comienzan por el análisis teórico,
ya que el conocimiento teórico resulta necesario para el planteamiento del problema, como las
investigaciones que abordan problemáticas teóricas, y en otras no, debido a que formulan sus
hipótesis a partir de observaciones empíricas.
En el caso de investigaciones exploratorias, en las que no se cuenta con información teórica sobre
el fenómeno, el científico carece entonces de conocimientos previos que le permitan ubicar su
problema y sus hipótesis. Aquí no queda más remedio que aventurarse a una revisión empírica del
problema, y en el transcurso de la investigación formular la hipótesis y los objetivos. Al carecer de
información teórica queda exenta la elaboración de un marco teórico. Puede que al concluir la
investigación este aporte elementos que configuren una base teórica para el fenómeno estudiado.
74
Otras investigaciones, en las cuales –como la nuestra– el investigador parte de una relación empírica
con el fenómeno, veremos que plantea primero su problema y después busca apoyarse en un marco
teórico. Cuando escogimos para nuestra investigación el fenómeno de la violencia en la escuela,
partimos de una relación empírica con el fenómeno: veíamos que la violencia era un fenómeno con
el que convivíamos a diario, ya de forma directa, ya indirecta.
Debemos entender, sin importar si tu construcción empieza antes, al mismo tiempo o después del
planteamiento de nuestro problema, el marco teórico como el panorama necesario para situar el
problema dentro de un cuerpo de conocimientos. Nos dice cómo ligar nuestra investigación con todos
los conocimientos existentes sobre nuestro tema de estudio.
Como se puede ver, el marco teórico es algo más que un mero trámite en el desarrollo de una
investigación es un proceso importante, mediante el cual estableceremos las conexiones con la
hipótesis, los métodos, el diseño y el análisis de la información.
Una vez expuestos estos tres estadios del proceso de elaboración del marco teórico, debemos
distinguir dos acciones: la primera es la llamada revisión de la literatura y la segunda, el desarrollo
de una perspectiva teórica.
Debemos seleccionar solo la literatura útil para elaborar el marco teórico, que nos ayude a definir y
manejar conceptos ligados con nuestra investigación; que nos informe sobre la funcionalidad y
certeza de determinados diseños metodológicos; que nos aporte conocimientos sobre la
conveniencia de las técnicas por emplear y las posibilidades de análisis de nuestros datos.
La revisión de la literatura nos abre, además, el camino para desarrollar una perspectiva teórica
sobre nuestro problema. Ya que completamos la primera acción, la segunda consiste en discernir y
analizar si las teorías o si las investigaciones referidas por la literatura nos sugieren una respuesta,
total o parcial a nuestro problema.
En el desarrollo de una perspectiva teórica nos podemos enfrentar con los siguientes casos:
• La existencia de una teoría desarrollada con abundante evidencia empírica y que ya ha sido
aplicada en nuestro problema de estudio.
• La existencia de más de una teoría aplicable en nuestro problema.
• La existencia de generalizaciones empíricas que no tienen la categoría de teoría.
• Que no exista una teoría ni generalizaciones empíricas y que solo existan guías o ideas
vagas relacionadas con nuestro problema.
Si encontramos una teoría lo suficientemente sólida que sea capaz de explicar, describir y predecir
el fenómeno que nos disponemos a investigar, deberemos tomarla como parte estructural y medular
de nuestro marco teórico. Aunque lo más conveniente es, si se nos presenta este caso, dar un nuevo
enfoque a nuestro problema, planteando las interrogantes que dicha teoría no ha podido resolver; o
intenta aplicarla en un contexto distinto del que generó la teoría. Por ejemplo, si la teoría marxista de
la lucha de clases da razón y explicación en un contexto industrial de las relaciones sociales entre
trabajadores y dueños de los bienes de capital, pondremos cómo se aplica y funciona dicha teoría
en un contexto preindustrial o feudal.
Cuando en nuestra revisión de la literatura, descubrimos la existencia de más de una teoría, nuestra
perspectiva teórica debe desarrollarse o bien eligiendo la que consideremos que mejor se aplica a
nuestro problema; o bien tomando partes de algunas o todas y estableceremos un cuadro
comparativo entre ellas. En este segundo caso hay que tener presente que solo tomaremos en
cuenta los elementos o aspectos que se relacionen con nuestro problema, y si dado el caso las
75
teorías se excluyen unas a otras en sus proposiciones debemos inclinarnos por alguna de ellas, y
justificar nuestra decisión.
En muchas ocasiones, como investigadores, nos enfrentaremos, durante la formulación del marco
teórico, a la situación de no hallar una teoría existente que se amolde a nuestro problema. En vez
de una teoría sólida y contrastada, encontraremos generalizaciones empíricas, es decir:
proposiciones comprobadas, producto de investigaciones anteriores. En este caso, nuestro marco
teórico exigirá, que construyamos una perspectiva en la que incorporaremos tanto los resultados
como las conclusiones que han aportado los estudios antecedentes. Esto se hará mediante un
esquema lógico en el que se describan las variables, conceptos y su implicación con las
investigaciones que han precedido a la nuestra.
Dijimos al principio de esta secuencia que el marco teórico además de un proceso es un producto,
en tanto que será una exposición de los elementos teóricos y conceptuales de nuestra investigación.
Para redactar nuestro marco teórico conviene tener en cuenta los siguientes puntos:
1. Exposición detallada de la teoría y los conceptos que utilizaremos para definir nuestro problema
de investigación. En este punto hay que hacer referencia al autor (o autores) y al contexto intelectual
o histórico de donde surgió la teoría. Debemos hacer un uso preciso de la terminología y ser
rigurosos, por lo que deben emplearse adecuadamente las referencias documentales, con citas
textuales y citas bibliográficas.
2. Interpretación de la situación de nuestro problema según los términos de la teoría. Definir, desde
una perspectiva teórica, el objeto o el fenómeno que pretendemos investigar y describirlo en el marco
de la teoría y no desde el marco de una perspectiva empírica.
En la elaboración del marco teórico, debemos tener en cuenta dos aspectos: el manejo del lenguaje
científico, muchas veces especializado; y la capacidad de abstracción para a óptima comprensión
de los conceptos y teorías que vamos a manejar. Por lo general, las teorías no hablan de una realidad
tal y como la percibimos, la representan con un grado de abstracción y formalización que nos exigirá
un grado de comprensión considerable.
76
Bloque III.
Análisis de resultados y conclusiones del proyecto de
Investigación
El reporte de investigación
Al terminar esta secuencia serás capaz de plantear los elementos que componen todo
reporte de investigación: Titulo, introducción, planteamiento del problema. Marco teórico,
metodología, análisis de resultados, conclusiones y bibliografía, realizando un reporte de
investigación escrita.
Con el trabajo que realices podrás expresar ideas y conceptos mediante representaciones
lingüísticas o graficas; identificaras las ideas clave en un texto o discurso oral e inferirás
conclusiones a partir de ellas; estructurarás ideas y argumentos de manera clara,
coherente y sintética y portaras puntos de vista con apertura y considerarás los de otras
personas de manera reflexiva.
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3.1.1 El reporte de investigación
El requisito fundamental del informe es que debe ser un comparativo con el cumplimiento de los
objetivos de un plan, programa o proyecto, el grado de avance conforme al cronograma de trabajo,
la situación en que esta la investigación. Como el informe, el reporte de investigación posee una
estructura más o menos rigurosa, pues en ocasiones puede obviar uno de los elementos usualmente
exigidos. Pero a diferencia del informe, el reporte no está obligado a notificar sobre otros temas
ajenos a lo sustantivo, por ejemplo, no es necesario dar noticias sobre los gastos ejercidos o detalles
sobre recursos materiales y humanos, u otras exigencias que el investigador profesional debe tener
en el camino.
Se recomienda que la extensión del reporte de investigación no exceda de 2 páginas de texto, pero
que tampoco sea demasiado corto. Puede incluir ilustraciones de apoyo, tablas, gráficas y los
materiales que se consideren indispensables para sustentar lo expuesto. Desde luego, debe respetar
el estilo de referencias elegido para prestar correctamente el aparato crítico. Debe ser cuidadoso en
su reducción y meticuloso en la ortografía. En estos documentos no es válido descuidar la forma,
que acompañe en todo momento el fondo o contenidos.
En conclusiones, el reporte de investigación es un documento más flexible que una tesis o que un
artículo científico, pero más riguroso que un informe.
Hacer un buen reporte de investigación es importante porque con él damos a conocer los resultados
de la comunidad, cual fue la experiencia en el proceso del proyecto, los éxitos o los fracasos. Como
hemos visto, la ciencia se nutre de las experiencias pasadas, los avances o retrocesos en la
investigación científica son empleados por otros investigadores con lo que se gana tiempo y se
aprovechan los recursos materiales, financieros y humanos. El conocimiento científico no es, mejor
dicho, no debe ser, mezquino. Por lo contrario, debe ser compartido; cuando registramos nuestro
trabajo lo conservamos por otras, facilitamos su consulta y recuperación, con ello contribuimos al
desarrollo de la ciencia.
1. Portada
Ejemplos de cómo consignar los datos de portada; el título puede ir entrecomillado o en cursiva:
Ejemplo A:
“La intolerancia como una de las causas de la violencia escolar en el nivel bachillerato”
Pedro P., Lourdes G., Mariana H. y Juan L
Ejemplo B.
2. Del titulo
Los datos de la portada son fundamentales para identificar autor y título, puesto que proporcionan
información importante que de golpe, o en una sola lectura, puede indicarnos si será útil consultarlo,
pues da la pauta para saber si trata –aunque sea tangencialmente—el tema que nos interesa. Un
título mal redactado, demasiado largo o demasiado corto, puede desalentar alentar al lector. Si
encontramos en la portada una falta de ortografía, entonces esto puede ser una sea de que en el
resto del documento se encuentre la misma falta de cuidado o rigor. La mención de un autor conocido
en la portada se considera una razón suficiente para continuar con la lectura.
• Portada
• Índice
• Resumen
• Cuerpo del texto o texto principal, incluye la introducción y continua con el capitulado.
• Conclusiones
• Bibliografía
• Aprendices o anexos
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Una vez terminado el reporte de resultados, conviene numerar las páginas, ya sea en forma
automática mediante herramientas ofrecidas por los procesadores de texto o manualmente.
4. Resumen o abstract
Es tan importante tener cuidado al redactar un resumen como elegir un buen título o definir los
contenidos. Es una nota sucinta que da cuenta del contenido, de lo que el lector encontrará en el
cuerpo del texto a detalle. Si parece un poco al avance o corto de película, en el que un poco
segundos o minutos nos presenta parte de la trama. En sumamente útil cuando estamos
investigando por, como hemos dicho, junto en el título y el índice, nos facilita saber si seguiremos
leyendo o no, si es un documento que satisfará nuestras deudas y si aborda los temas que nos
interesan. Las publicaciones académicas suelen emplear el término en ingles abstract para referirse
al resumen o sumario del artículo. Es recomendable que su extensión no pase de las 150 palabras.
Recientemente, y sobre todo para las publicaciones en internet, suele incluirse también una sección
de “palabras clave”, que ayuda a los buscadores a localizar con mayor facilidad los documentos. En
el caso de nuestra investigación, si la subiéramos a la red, podríamos incluir palabras clave como
violencia, violencia escolar, violencia de género, entre muchas otras.
La parte llamada cuerpo del texto comienza con la introducción que, como su nombre lo indica, es
preámbulo del contenido que se presentará a continuación. Consiste en una explicación breve de
los motivos de la investigación, el planteamiento general, la justificación y el contexto en que se
desarrolló. En la introducción convine anotar si se acudió a bibliotecas, archivos o instituciones
especializadas y los resultados obtenidos, al igual que el volumen de información al respecto: si es
abundante o escasa, tanto en las versiones impresas como en las virtuales. Se explica asimismo la
relevancia del proyecto y por qué los autores decidieron involucrarse en él. (Para realizar esta parte
es recomendable repasar la secuencia.) También en la instrucción se incluyen los agradecimientos
para las instituciones o las personas que contribuyeron de manera directa e indirecta en el desarrollo
del proyecto; en el caso de nuestra investigación se puede agradecer a los directivos de la escuela
por autorizar la realización de la encuestas; al profesor por la asesoría que ofrecieron; a los
compañeros que aceptaron contestar los cuestionarios o ser entrevistados.
El primer capítulo se dedica exponer el estado de la cuestión que, como vimos anteriormente ,
consiste en informar sobre las fuentes consultadas y el grado de conocimiento que se tiene del tema.
Todo lo cual forma parte del aparato critico; se puede considerar como un punto de partida para
explicar cómo, a partir de lo ya estudiado, nosotros continuamos o esperamos hacer una aportación
y agregar conocimientos nuevos a los ya existentes. Veamos otro ejemplo, quizá un equipo decidido
enfocar su trabajo en demostrar que en su escuela hay violencia entre iguales, por ello debieron
incluir en el cuerpo la ruta que definieron la metodología que diseñaron.
-Marco teórico. En estos tres primeros incisos es posible que la investigación se sustente en la
bibliografía consultada:
a) Definir que es violencia
b) que es violencia entre iguales
c) como se manifiesta y como se detecta en el caso del plantel
-Investigación:
d) tipo de investigación: técnicas y herramientas empleadas para demostrar nuestros
planteamientos, entrevistas, observación directa, testimonios orales, denuncias en la dirección
escolar de casos específicos de violencia, entre otros.
80
-Descripción
e) Grupos estudiados, números de entrevistas realizadas o testimonios recopilados (universo),
periodo de análisis, espacio en que se realizó la investigación.
f) Elementos de apoyo: graficas, tablas informativas, imágenes.
B) Análisis de resultado
En esta etapa interviene sobre todo la subjetividad del investigador, pues es el momento en que
realizamos la interpretación de todo el trabajo. Podemos dividir el proceso de análisis en dos partes
básicas:
Marco teórico. Aquí participan nuestros conocimientos sobre el tema (consientes e inconscientes),
así como los adquiridos en la etapa de elaboración de antecedes y que recopilamos en el fichero. Al
revisar esta información y vaciarla en el reporte, la interpretamos—si seguimos el ejemplo anterior—
, pero fundamentando siempre nuestra tesis en otros autores: citándolos con oportunidad y según el
estilo de referencia elegido, aunque lo expliquemos con nuestras apalabras. Lo más recomendable
para realizar el análisis es ser explícitos, unívocos y sucintos. Esto ayudará a que el reporte sea
claro, comprensible y que el trabajo sea bien aprovechado.
a) Jóvenes con baja autoestima tienden a reunirse en un grupo o bandas en las que se creen menos
vulnerables y poderosos, por lo que se sienten capaces de agredir a otros.
O bien al analizar los comportamientos de estudiantes mujeres en las redes sociales, percibimos
otra constante: los adolescentes emplean lenguaje vulgar o agresivo, establecemos una relación con
la conducta ofensiva de los hombres hacia ella. Tal vez hemos observado que muchos estudiantes
hombres suelen burlarse del compañero con una preferencia sexual diferente e incluso le ponen
apodos, de lo cual inferimos la intolerancia es también una causa de violencia.
En este punto es importante la relación que establecemos entre bibliografía revisada y nuestra
investigación. Si hicimos una buena selección de lecturas, es seguro que encontraremos una
correspondencia entre la práctica y la teoría. Pensamos en otro ejemplo: en nuestra pesquisa
documental encontramos información sobre el ciberbullying, datos estadísticos sobre su
incremento entre jóvenes de 10 a 18 años y la cada vez mayor incidencia de su práctica por parte
de hombres; al hacer la investigación encontraremos que en el caso de la escuela un alto número
de hombres y mujeres declararon haber sido víctimas de acoso vía redes sociales o por teléfono
celular. De este cruce de datos concluimos que:
C) Conclusiones
Una vez expuestos los temas anteriores, llegamos al término en el que se recoge lo más esencial de
los temas explicados. Es una recapitulación generalmente breve (aunque no tiene un límite
específico), en la que damos un resumen de lo visto para hacer hincapié en los resultados obtenidos
–sean exitoso o no--, en las bondades del trabajo realizando y en las expectativas hacia nuevas
investigaciones, se detiene en las aportaciones e incluso ponen nuevas líneas de investigación para
mejorar y enriquecer la propia. Las conclusiones son la reflexión final de todo el trabajo, desde que
planteamos el problema hasta que redactamos el informe.
D) Bibliografía
Como se vio en el bloque II, la correcta aplicación de aparato critico es un procedimiento ineludible
en un trabajo escolares y académico, aquí debemos anotar todas la fuentes consultadas, como los
libros, revistas, periódicos, internet, estadísticas, informes, reportes, archivos públicos, privados,
personales, fotográficos o audiovisuales. Como en el caso de todo reporte, también debemos ser
muy rigurosos en anotar correctamente las referencias conforme al estilo elegido.
E) Aprendices o anexos
82
FUENTES DE CONSULTA
Electrónicas
[Link]/anteriores/n41/[Link]
[Link]/2002/09/05/[Link]
[Link]/
[Link]
[Link]
[Link]/archivosbuscador/2007/05/[Link]
[Link]/spanish/AM/PUBcapitulo_6.pdf
[Link]/work/appsite/equidad/[Link]
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