1.
La presente investigación es sobre los pagos ilícitos efectuados por la empresa Odebrecht
al ex Presidente de la República, Alejandro Toledo Manrique, por aproximadamente US$
20´000,000, a efectos de ser favorecidos en las licitaciones de los tramos 2 y 3 del Proyecto
Corredor Vial Interoceánico Perú-Brasil. Los montos serían abonados en las cuentas del
empresario peruano-israelí Josef Maiman.
El 21 de diciembre de 2016, una corte de Nueva York anunció que Odebrecht reconoció el
pagó en Perú de sobornos por 29 millones de dólares entre 2005 y 2014. Posteriormente, se
revelaron donaciones no declaradas con las que financiaron irregularmente a las campañas
electorales de gran parte de los líderes políticos del país es por ello que en el
2016, Odebrecht reconoció el pago en Perú de sobornos por 29 millones de dólares entre
2005 y 2014, lo que provocó una profunda crisis política en la nación. El caso Odebrecht ha
generado gran impacto en muchos países, principalmente de América Latina, en los que el
accionar de varios dirigentes y políticas propiciaron crisis y conflictos en
la política latinoamericana en tiempos recientes.
El 10 de noviembre de 2017, un equipo de fiscales peruanos interrogó por segunda vez
a Marcelo Odebrecht en Curitiba, sobre las anotaciones en su agenda, especialmente sobre
el caso de Keiko Fujimori, aunque también se mencionaron a otros políticos peruanos.
Odebrecht confirmó que su empresa entregó el dinero a favor de la candidatura fujimorista,
aunque dijo que el monto exacto lo sabía barata.7
A fines de febrero de 2018, Barata declaró nuevamente ante los fiscales peruanos sobre los
aportes que hizo la empresa Odebrecht a favor de la campaña electoral de Humala de 2011
y sobre las anotaciones en la agenda de Marcelo Odebrecht. Según lo que trascendió,
Barata habría reconocido la entrega de dinero a favor de las principales candidaturas
presidenciales de 2011, así como a la campaña por el No a la revocatoria de 2013 a favor
de Susana Villarán, confirmando así sus anteriores declaraciones, y las de Odebrecht. Pero
esta vez precisó los montos y mencionó los nombres de los intermediarios en la recepción
de los dineros.
El 21 de enero de 2020, la empresa Odebrecht presentó contra el Estado peruano una
solicitud de arbitraje ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a
Inversiones (CIADI). El 4 de febrero, Ciadi registró la solicitud. Odebrecht pidió una
indemnización de US$1.200 millones al Estado peruano, por supuesto perjuicio luego de
que el gobierno de Kuczynski decidiera en 2017 finalizar la concesión al consorcio
encargado de la obra del Gasoducto Sur, que Odebrecht integró con la española Enagás y
con Graña y Montero. Esta última empresa ya había hecho una demanda similar ante el
CIADI, pero acabó por desistir. En respuesta, el gobierno peruano señaló que había
finalizado el contrato debido a que el consorcio no había cumplido con demostrar que tenía
la financiación necesaria para concluir la obra, pese a que se le dieron dos prórrogas.47
La noticia de esta demanda arbitral se difundió días después de que el equipo de Fiscales
Lava Jato sometiera a un interrogatorio a Barata, a fines de enero de 2020, en lo que este
habría confesado reuniones durante el proceso de licitación del Gasoducto Sur, que darían
cuenta de un presunto favorecimiento al consorcio ganador de la obra. En otras palabras,
Odebrecht habría admitido pagos ilícitos en la obra, pese a lo cual, interponía la demanda. 48
Debido a ello, en el Perú se desataron las críticas contra Odebrecht y contra las autoridades,
a las que se acusó de no velar adecuadamente por los intereses del país
El 10 de febrero de 2020, renunció el ministro de Energía y Minas Juan Carlos Liu
Yonsen, por su relación con Odebrecht y el Gasoducto Sur, entre otras controversias. El
siguiente afectado fue el procurador ad hoc del caso Lava Jato, Jorge Ramírez, de quien se
reveló que, en enero de 2020, había solicitado una reunión con el ministro Liu, en la que
asistieron representantes de Odebrecht, para tratar precisamente sobre la obra del
Gasoducto del Sur, paralizada desde 2017. Ya antes, el procurador anticorrupción Amado
Enco había denunciado a Ramírez por presuntamente haber favorecido a Odebrecht en el
acuerdo de colaboración eficaz.49
Ramírez fue retirado del cargo el 12 de febrero de 2012. Silvana Carrión fue designada
como nueva procuradora ad hoc para el caso Lava Jato
Alejandro Toledo, que hasta entonces había estado entrando y saliendo del Perú en total
libertad, abandonó definitivamente el país el 11 de enero de 2017. Dos semanas antes, el 21
de diciembre de 2016, el departamento de Justicia de los Estados Unidos había revelado la
confesión de la empresa constructora Odebrecht, sobre el pago de coimas a diversos
funcionarios peruanos para obtener las licitaciones de obras públicas, entre los años 2004 y
2014. Luego, Jorge Barata declaró a los fiscales de Lava Jato que Odebrecht dio a Toledo
una coima de US$ 20 millones (posteriormente dijo que fueron US$ 31 millones) para
ganar la licitación de la Carretera Interoceánica Sur, que une Perú y Brasil.145
Con esta nueva revelación, la investigación de Ecoteva tomó una nueva perspectiva. La
tesis de la fiscalía apuntó a que el dinero de Ecoteva era producto de la coima cobrada por
Toledo a Odebrecht u otras empresas como Camargo y Correa, y que sirvieron de
testaferros Maiman y Fernenbug. El caso Ecoteva estaría así enlazado con el caso
Odebrecht, e incluso se ha intentado fusionar ambos casos. De hecho, de los 20 millones
señalados inicialmente como la coima de Odebrecht a favor de Toledo, la fiscalía ha
rastreado depósitos por más de 11 millones en las cuentas de Maiman, en el Citibank y en
el Barclays Bank PLC de Londres
El tren eléctrico, ahora Metro de Lima, fue proyectada durante el primer gobierno de Alan
García. Sin embargo, por razones al parecer políticas, gobiernos posteriores no lo
continuaron y no fue sino hasta el segundo gobierno de mismo Alan García que fue
relanzada, convirtiéndose en la obra emblemática de su gestión. Por un decreto de urgencia
se encargó al ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC), encabezado por Enrique
Cornejo, a hacerse cargo de la concesión de la obra; la Municipalidad de Lima
simultáneamente acordó firmar un convenio con el MTC para viabilizar la obra. La
licitación la ganó la empresa Odebrecht. Se creó Autoridad Autónoma del Tren Eléctrico
(AATE), presidida por Oswaldo Plasencia, que tuvo una serie de atribuciones en la
ejecución del contrato, como prescindir del aval de la Contraloría de la República, del
Ositrán e incluso del MTC, así como aprobar de adendas, adicionales de obras y
expedientes técnicos. La primera Comisión Lava Jato del Congreso, presidida por Juan Pari
en 2015-2016 encontró irregularidades en el desarrollo de la mega obra.
Cuando se desveló el escándalo Odebrecht en diciembre de 2016, la empresa brasileña
confesó al Departamento de Justicia de los Estados Unidos haber dado 1.400.000 dólares «a
un funcionario de alto nivel del gobierno peruano y a miembros del comité de licitaciones»
del Metro de Lima para ganar la adjudicación. Luego, el 20 de enero de 2017, Odebrecht
entregó a la fiscalía peruana información reservada sobre el caso, como parte de un acuerdo
preliminar para colaborar con la justicia peruana, en el que reveló que el pago en coimas
fue por 8.100.000 dólares (1.400.000 para el tramo 1 y 6.700.000 para el tramo 2). Los
implicados eran funcionarios de nivel intermedio, siendo el más importante Jorge Cuba
Hidalgo, ex viceministro de Comunicaciones, subordinado del Ministerio de Transportes y
Comunicaciones.
El primer arrestado fue Edwin Luyo Barrientos, exmiembro especial del comité de
licitación del tramo 2 de la Línea 1 del Metro de Lima, que de acuerdo con la fiscalía
recibió 300.000 dólares. Después se detuvo a Miguel Navarro, extrabajador del
viceministerio de Comunicaciones, es decir, subordinado de Jorge Cuba. 72 Navarro había
sido distinguido en 2010 con la «Orden al Mérito de Transportes y Comunicaciones» por
sus gestiones para que el Metro de Lima se edifique. Admitió su delito el 26 de enero de
2017 y decidió acogerse a la confesión sincera. «Señor juez, yo he aceptado los cargos que
se me imputan y estoy muy arrepentido. Me acojo a la confesión sincera. Estoy muy
arrepentido y pido perdón al Estado peruano y a la sociedad. Lo siento mucho», dijo. Sin
embargo, después se desdijo.
El Poder Judicial también dictó 18 meses de prisión preventiva contra Mariela Huerta
Minaya, quien fue la presidenta del comité de licitación del tramo 2 de la línea 1 del Metro
de Lima, la misma que integró Edwin Luyo. Su vivienda fue allanada el martes 24 de enero
de 2017, pero según su registro migratorio había dejado el país con rumbo a Panamá el 3 de
enero. A ella también se le acusa de recibir sobornos de Odebrecht y está con orden de
captura internacional
El 24 de junio de 2019, el Equipo de Fiscales de Lava Jato formalizó la acusación contra
los implicados en el caso del Metro de Lima, por lavado de activos y por pertenecer a una
organización criminal. Se solicitó 25 años y diez meses de prisión para el ex viceministro
Jorge Cuba, así como para Mariella Huerta Minaya, Edwin Luyo Barrientos y Santiago
Chau Novoa (exintegrantes del comité de selección en la licitación del Metro), y para
Miguel Navarro Portugal (exfuncionario del MTC). De todos ellos, solo Huerta y Chau
están prófugos. También se pidió la misma condena de prisión para dos personas del
entorno de Cuba: su sobrino Víctor Muñoz Cuba, por abrir una cuenta donde se depositó
una coima; y su expareja Jessica Tejada, por ser presunta beneficiaria de otra coima.
También se solicitó la desacumulación de la investigación en dos procesos: por lavado de
activos y por delito contra la administración pública, puesto que la mayoría de los
implicados son exfuncionarios.
2 . Las hipótesis fiscales formuladas en las diversas investigaciones del caso Lava Jato es
que las entregas de dinero a exfuncionarios y políticos peruanos provinieron de la
denominada “Caja 2” de la empresa brasilera Odebrecht. Esta caja habría sido una de
naturaleza clandestina y ajena a las auditorías y al control formal u oficial en materia
contable y tributaria. Es decir, se habría diseñado y operado una contabilidad paralela
informal e irregular a fin de poder ejecutar sus operaciones de pago de coimas y entregas de
dinero subrepticio a diversos personajes.
Para hablar de la responsabilidad penal y los actos que se realizaron para que sea
considerado un caso de lavado de activos , pues de acuerdo con la declaración de un ex
funcionario de Odebrecht encargado de la Caja 2, para disfrazar la utilidad ilícita de estos
fondos y evadir obligaciones tributarias, se habrían valido de gastos y contratos simulados.
No obstante, se ha sostenido que este dato no es suficiente para afirmar que los fondos de la
Caja 2 tiene origen delictivo, tal y como lo exige el delito de lavado de activos-, sino que
solo demostraría su finalidad espuria.
En primer lugar, hay que distinguir los tipos de casos, pues no es lo mismo el dinero
entregado a funcionarios públicos por presuntos actos de corrupción, que el dinero
entregado como aportes de campañas. Por ejemplo, en los casos de la carretera
Interoceánica, Metro de lima, Vía Evitamiento del Cusco, etc. se han reconocido pagos de
coimas que habrían salido de la Caja 2, por lo que los fondos provendrían claramente de
una actividad criminal previa relacionada con delitos de corrupción; la coima sería una
ganancia ilícita que el exfuncionario público ha obtenido como consecuencia de la
comisión del delito de corrupción, amañando o direccionando una obra o proyecto.
Es decir, si los exfuncionarios, luego de recibir los pagos de Odebrecht, realizaron
operaciones de conversión y/o transferencia utilizando empresas offshore, empresas
pantalla, testaferros o cuentas en paraísos fiscales, etc. se configuraría el lavado de activos
al tener el dinero recibido una clara procedencia ilícita relacionada a delitos de corrupción.
La figura es un tanto distinta en los casos de aportes de campaña realizados por Odebrecht,
pero igual es posible apreciar una procedencia delictiva de los fondos de cara a la
aplicación del delito de lavado de activos. Si bien es cierto que, hasta el momento, no se
contaría con una declaración que diga que todos los fondos de la Caja 2 de Odebrecht eran
“ilícitos”, desde mi punto de vista, sí es posible sostener que todos los fondos de esta caja
constituirían “ganancias ilícitas” en los términos que el tipo penal de lavado de activos
exige.
Aún cuando se considere que la Caja 2 de Odebrecht se alimentaba de dinero producto de
los ingresos regulares de esta empresa debidamente contabilizados (piénsese en los ingresos
por los pagos que realizaban los Estados en el marco de la ejecución de los proyectos de
infraestructura ganados), dado que estos fondos se utilizaron sistemática, organizada,
planificada, continua y profusamente para pagar coimas que servían para asegurar sus
negocios de infraestructura futuros en diversos países, los ingresos que “aparentemente”
obtenía Odebrecht de forma “legal” no eran tales, sino “ganancias ilegales indirectas”. Es
decir, las ganancias supuestamente “limpias” que obtenía Odebrecht y que contabilizaban,
igual tendrían conexión con actividades delictivas de corrupción. Sería prácticamente
imposible que se pueda escindir plenamente entre patrimonio lícito e ilícito en la Caja 2 de
la empresa Odebrecht.
Sobre esto último, debe tenerse presente que el delito de lavado de activos puede recaer
sobre bienes que constituyan “ganancias de origen ilícito” y por el termino “ganancia” se
entiende de manera amplia los efectos mediatos o indirectos del delito, esto es, “todo tipo
de ventajas patrimoniales conseguidas a través del delito”. En este entendido, el patrimonio
aparentemente “lícito” de Odebrecht también constituiría una “ganancia de origen ilícito”,
porque Odebrecht se habría servido de sus practicas sistemáticas y continuas de corrupción
y de los ingresos económicos que recibían por estas para ganar obras y proyectos de
infraestructura e incrementar su patrimonio, así como para realizar otros negocios con un
respaldo económico mejor que el que hubiesen tenido si no hubiesen incurrido en actos de
corrupción. No solo se pueden lavar activos inmediatamente provenientes de coimas, sino
también de ganancias indirectas.
Por último, cabe reafirmar que, de acuerdo al último Pleno Casatorio 1-2017, no se requiere
la prueba plena de todos los elementos y circunstancias (temporales, personales,
geográficas, etc.) del “delito fuente”, sino solo la probanza de una “actividad criminal
genérica previa” de la cual surgieron las ganancias directas o indirectas que luego fueron
lavadas.