“Año del Fortalecimiento de la Soberanía Nacional”
COLEGIOS Y ACADEMIAS PROYECTO WINNERS
TEMA :
«LA PAZ»
MOTIVACIÓN
• El profesor(a) les narra la fábula «Peleando por agua»
• Dialogan en torno a las siguientes preguntas:
¿Qué hacían los animales por la falta de agua y por su sed? ¿Quiénes eran
los beneficiados con esta situación? ¿Qué sucedió después? ¿Cómo se
dieron cuenta de que esta pelea no les llevaba a nada bueno? ¿Cuál fue el
final?
TALLER
• En grupos de trabajo analizan el texto.
«Mi paz os dejó mi paz os doy»
• Formulan conceptos lo que es el amor y las condiciones necesarias para
poder alcanzarlo.
IDEAS FUERZA
• Socializan sus conclusiones a toda el aula.
• La paz es la sana convivencia entre los seres humanos. Para hacerlo posible
es necesario un ordenamiento social y justo, en le que todos los ciudadanos
tengan las mismas oportunidades de desarrollarse como personas y en el
que les sean respetados sus derechos fundamentales.
• Condiciones necesarias para alcanzar la paz:
a) Desarmarnos de nuestras represalias y venganzas transformando
nuestras actitudes negativas en positivas.
b) Fomentar la armonía y la confianza en nuestras relaciones con los demás.
c) Reaccionar con calma, serenidad y firmeza ante las agresiones.
d) Reconocer la dignidad y los derechos de todos los seres humanos por
igual.
EVALUACIÓN
• Observar en las actitudes de los niños y niñas el esfuerzo por cumplir las
condiciones que nos llevan a alcanzar la paz.
EXTENSIÓN
• Dialogan con sus padres y reflexionan sobre las siguientes definiciones.
• Los pacíficos son los que, en una discusión acalorada, prefieren hacer
silencio un momento y reflexionar antes de dejarse arrastrar por la ira.
• Los violentos son los padres que «corrigen a sus hijos pegándoles o
gritándoles»
“Año del Fortalecimiento de la Soberanía Nacional”
COLEGIOS Y ACADEMIAS PROYECTO WINNERS
PELEANDO POR AGUA
¡Qué tal calor! Con la boca bien abierta y con la lengua bien afuera,
todos los animales, au, paseaban su sed por la planicie africana, muchos
animales morían por no encontrar agua, y se quedaban tiesos sobre la arena.
Entonces venían las aves de rapiña, almorzaban y dejaban los huesos
limpiecitos a un costado. No era un espectáculo grato (excepto para las aves de
rapiña, claro).
Un día, luego de caminar una semana, el tigre llegó a una colina. Ya ni sudaba,
porque no le quedaba agua dentro del cuerpo. Y cuando el tigre vio hacia abajo,
divisó un río. ¡Agua! ¡Transparente, fresca agua!
Ya iba a dar un salto y, juas, meter la cabezota dentro del agua para calmar su
sed cuando de pronto vio a su enemigo de toda la vida: el jabalí.
-Grrr-dijo el tigre (y eso significaba «no toques mi agua o te mataré»).
-Hiiiorrr- respondió el jabalí (eso quiere decir «¿Tú y cuantos más?»)
Si pues. El tigre y el jabalí empezaron a pelear. Se mordieron, se rasguñaron, se
patearon. ¡Pero cansa tanto pelear cuando se está sediento!
Llenos de cortes, exhaustos, ambos animales se sentaron a descasar un
momento. Entonces, vieron hacia arriba.
Desde las copas de los árboles, las aves de rapiña los saludaron, sonriendo.
-Oye, tigre –dijo el jabalí-. Estas aves sólo aguardan a que uno de los dos muera
para bajar y comérselo…
Ya estaba bueno. ¿Qué tal si morían ambos? Al final el agua no sería para
nadie…
El tigre y el jabalí se miraron. No dijeron nada. Con la cabeza gacha
(comprendiendo lo estúpidos que habían sido) fueron hasta la orilla y empezaron
a beber. Total, había sitio para los dos allí.
¡MI PAZ OS DEJO, MI PAZ OS DOY!
Hermoso mensaje que debe comenzar en el corazón de cada hombre, como
una virtud, que engalana a nuestra superioridad, proporcionándonos
tranquilidad, regocijo y felicidad. A este elevado nivel de espiritualidad, sólo
podremos llegar, cuando aprendemos a dominar nuestra bestialidad, cuando
estemos capacitados para transformar nuestras manifestaciones negativas en
positivas. Por ejemplo: nuestro odio, en amor; nuestra tristeza en alegría; nuestra
ignorancia, en sabiduría, nuestra violencia, en pacificación; nuestra duda, en fe;
nuestra desesperación, en esperanza; nuestra ira, en serenidad; nuestro
egoísmo, en generosidad, nuestra pereza, en laboriosidad, nuestra miseria, en
grandeza: etc.
Aprendamos a ser pacíficos, para que luego actuemos como pacificadores, y así
poder decir al final que somos los hijos del Creador, hechos a su imagen y
semejanza.
¡Bienaventurados los pacíficos, porque ellos heredarán la Tierra!