TLP y Consumo Problemático de Sustancias
TLP y Consumo Problemático de Sustancias
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ÍNDICE
1. Introducción…………………………………………………………….P.2
2. Objetivos………………………………………………………………..P.3
3. Estado del Arte………………………………………………………...P.4
4. Marco Teórico………………………………………………………….P.7
5. Metodología……………………………………………………………P.10
6. Desarrollo Conceptual………………………………………………..P.11
7. Conclusión……………………………………………………………..P.21
8. Bibliografía……………………………………………………………..P.24
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1. INTRODUCCIÓN
El presente trabajo estará dedicado a ofrecer al lector algunos puntos sobre los que
ha hablado la psicología en torno al consumo problemático de sustancias y cómo
afectan éstas a la personalidad y a su entorno. Para lograr esto se profundizará
acerca de los Trastornos de la Personalidad designados por el manual diagnóstico
DSM V, más específicamente el Trastorno límite de la personalidad.
En base a esto es que se abordarán conceptos claves como por ejemplo: Apego,
Regulación afectiva, Mentalización, Trastornos de la personalidad, etc. con el fin de
poder dar cuenta sobre la importancia y la injerencia que tienen en la infancia los
cuidadores primarios y un ambiente facilitador.
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2. OBJETIVOS
Objetivo General:
❖ El objetivo general se basará en desglosar el recorrido de diferentes
autores en torno a la conceptualización tanto del consumo
problemático de sustancias, como así también del trastorno límite de la
personalidad.
Objetivos específicos:
❖ Describir ambos trastornos desde una teoría psicodinámica haciendo
hincapié en la etiopatogenia que describen distintos autores. Iniciando
un recorrido desde las teorías del apego, regulación afectiva,
mentalización y finalizando con factores de riesgo y protección para el
suicidio.
❖ Indagar la relación, en el caso de que hubiese, entre los trastornos
límites de la personalidad y el consumo problemático de sustancias.
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3. ESTADO DEL ARTE
En el año 2015 la autora Bellido et al., (2015) realiza una investigación empírica
desde distintas bibliografías, abordando literaturas publicadas desde el año 2010
hasta el 2014 sobre la comorbilidad asociada entre el TLP y distintas patologías,
entre ellas la que nos interesa a nosotros, el trastorno por consumo de sustancias.
Para la investigación se ha utilizado la base de datos Scopus, la misma es una base
de datos bibliográfica iniciada en el año 2004, la cual ofrece resúmenes y citas de
artículos de revistas científicas. En la misma y tal como cuenta Bellido (2015) para
iniciar la investigación se han buscado artículos que cumplan con ciertos criterios
para ser incluídos en el trabajo, entre ellos, publicaciones entre el año 2010 y 2014,
que la temática gire alrededor de la comorbilidad del trastorno límite de la
personalidad y que estos artículos sean fiables y válidos. Para la revisión se
utilizaron 38 artículos. En esos artículos se desglosa, por ejemplo, que según los
autores Bornovalova, Hicks, Lacono y McGue (2013) aquellos rasgos que componen
el TLP y el consumo de sustancias muestran asociaciones concurrentes y futuras.
Además en la adolescencia esta comorbilidad se ve dada como consecuencia de
factores de riesgo comunes en lugar de observarse a uno como antecedente del
otro. Por otro lado Zanarini et al., (2011) afirma que el consumo de alcohol y el
abuso de sustancias son una práctica frecuente y relativamente estable en la
población con TLP. Siguiendo la relación referente a TLP y consumo Langas, Malt y
Opjordsmoen (2012) demuestran que el 46% de los pacientes que padecen un
trastorno por consumo de sustancias también tienen un trastorno de la personalidad
donde prevalece el cluster B, teniendo un 13% el trastorno límite de la personalidad.
De este estudio a su vez se desprende que las drogas más utilizadas son los
estimulantes como el cannabis y sustancias depresoras como el alcohol.
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En otro artículo Chen et al., (2011) también ha afirmado esta relación ya que el
60,6% de los pacientes que tienen un trastorno actual se encuentran comórbidos
con la dependencia de sustancias.
Los resultados obtenidos por los autores fueron los siguientes: el 46% de los sujetos
puntuó alto en trastorno de personalidad límite. Los sujetos que presentaban
trastornos de personalidad tenían prácticamente el doble de recaídas que aquellos
que no presentaban este perfil. A su vez también el incumplimiento de las
indicaciones terapéuticas era más común en el grupo de trastornos de la
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personalidad. El punto referido a no llevar dinero, ni la asistencia a lugares de
consumo fue incumplida en el 31% de los casos con trastornos de la personalidad,
no registrándose ningún caso en el grupo de no trastornos. De igual modo, el
abandono de antiguas amistades relacionadas con la drogadicción se incumplió en
el 50% de los casos con trastornos de la personalidad frente al 8% del grupo sin
trastornos de la personalidad. En lo que respecta a la realización de análisis
periódicos de orina no se produjo en el 37% de los sujetos con trastornos de
personalidad frente a ningún caso en los sujetos sin este perfil y la no asistencia a
consulta ocurrió en el 25% de los casos con trastornos de personalidad frente al 8%
sin este tipo de trastornos. Por último en lo que respecta al no consumo de alcohol y
marihuana durante el tiempo de intervención, el incumplimiento de esta norma fue
alto ya que el 69% de aquellos sujetos con trastorno tuvieron recaída en esas
sustancias frente al 40% en lo que respecta a los sujetos que no cumplen esos
trastornos.
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4. MARCO TEÓRICO
Para el presente trabajo será tomado al DSM V cómo guía exploratoria para dar
cuenta acerca de la categoría diagnóstica Trastornos de la personalidad. La misma
será clasificada como: Un patrón permanente de experiencia interna y de
comportamiento que se aparta acusadamente de las expectativas de la cultura, se
habla de un fenómeno generalizado, poco flexible, estable en el tiempo, que tiene su
inicio en la adolescencia o en la edad adulta temprana y que da lugar a un malestar
o deterioro.
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el autor va a acuñar el término Desarrollo Emocional temprano dando vital
importancia al andamiaje que pueda propiciar el cuidador al bebé en sus primeros
momentos. Para esto, Winnicott desarrollará el término madre suficientemente
buena con el fin de designar a aquella persona que se encuentra atenta a las
necesidades del infante y quien facilite a su vez un ambiente adecuado para su
desarrollo.
También va a plantear que existen dos categorías de pacientes, por un lado aquellos
que tuvieron cuidados suficientes y el sufrimiento actual es derivado de los clásicos
conflictos. En ellos el autor va a decir que los trastornos del desarrollo son
profundos. Y por otro lado los que sufrieron un déficit en sus cuidados tempranos
(Falla precoz de la función “Madre suficientemente buena'') ,estos pacientes
aparecen con trastornos tempranos del desarrollo.
Existen tres procesos necesarios para que el niño logre el desarrollo expuesto
anteriormente:
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En segunda instancia y de igual importancia que el Holding, el autor postula el
Handling, este proceso hace referencia al manipuleo del bebé, estos son los
cuidados corporales y toda la estimulación proveniente de acciones tiernas por parte
del cuidador que le permitirán al bebé el sentir que habita en su propio cuerpo. De
esta manera el infante alcanzará otro logro fundamental que es la personalización,
sintiendo su propio cuerpo como propio y estable.
Por último tenemos la presentación de objetos. Aquí es donde quedará aún más
claro la necesidad de un ambiente facilitador y una madre suficientemente buena. El
mundo le será mostrado al bebé justamente mediante este ambiente y a través de
su cuidador, con lo cual si el mundo que se le presente, lo hacen de una forma
ininterrumpida y en fragmentos simplificados se podrá conseguir una buena relación
con la realidad. Este proceso permitirá abordar el tercer logro que será la
realización, en donde el bebé se podrá ir relacionando con la realidad externa.
Por su parte Bowlby (1977) también le va a adjudicar vital importancia a esta primera
etapa de la vida, el apego aparece así como una necesidad primaria de la especie
humana ubicando la necesidad imperante del ser humano de formar y mantener
relaciones cercanas y seguras con un otro. Para esto el autor contrasta la búsqueda
de proximidad con la huida cuando el individuo percibe o teme el peligro, que en
circunstancias normales sería una huida a una base segura. La patología severa,
para el autor, se produce cuando el individuo que se enfrenta al peligro no posee
una base segura a la cual acudir, o incluso peor, que la base segura sea la sede del
peligro. Para esto Bowlby desarrolla la teoría del apego con el fin de explicar ciertas
pautas de conducta características no solo de los bebés y los niños, sino también de
los adolescentes y adultos. Para el autor estos primeros momentos de la vida van a
ser fundamentales para el fin de regular las emociones, ya que el ser humano no
nace con la incipiente característica de regularlas. Con lo cual necesitará
imperativamente de un otro y de su respuesta sensible.
Con el fin de brindar desarrollo acerca de la regulación afectiva y su relación con los
primeros momentos de la vida, Vernengo y Stordeur (2016) realizan un recorte de la
importancia de la regulación afectiva en esa etapa, proveniente de la necesidad
innata de contacto intersubjetivo. Con lo cual la regulación de los afectos aparece
como un área en donde se entrecruzan las capacidades innatas del bebé, las
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capacidades de la díada madre-bebé y algunos aspectos del funcionamiento
parental. Esta regulación de los afectos no solo interviene en la primera infancia,
sino también a lo largo de la vida, ya que ésta se relaciona con un buen contacto
consigo mismo y con el entorno, y con la capacidad de simbolización.
Otro aporte interesante del autor, siguiendo la línea sobre la constitución del self,
radica en que, dado que la mentalización genera coherencia en el self, la vacilación
en la mentalización puede indicar un sentido de fragmentación, un estado doloroso
del que a menudo se tratará de proteger mediante actos extremos e incluso
violentos.
5. METODOLOGÍA
Esta revisión buscará analizar la posible relación que existe entre el trastorno límite
de la personalidad y el trastorno por consumo de sustancias. Con el fin de consignar
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ambos trastornos, es que se hará en un primer momento una especificación de la
clasificación tanto de los trastornos de personalidad límite, como así también de los
trastornos por consumo de sustancias según la última edición del Manual
Diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM V).
6. DESARROLLO CONCEPTUAL
Por lo cual tal como describe Nieto (2006) podemos pensar a la personalidad como
un patrón complejo de pensamientos, sentimientos y conductas característicos que
distinguen a las personas entre sí, que persisten a lo largo del tiempo y se
manifiestan en casi todas las áreas de funcionamiento del individuo. Y a su vez que
estos rasgos intrínsecos serían una compleja mezcla de factores temperamentales
(determinados por la biología) y caracterológicos (determinados por el ambiente).
Este patrón estable permite a los individuos desarrollarse y adaptarse a cualquier
situación que se presente en su vida cotidiana con el fin de responder
adecuadamente a cada exigencia a través de las acciones de sus funciones
ejecutivas. Estas funciones van a incluir un grupo de habilidades cognoscitivas cuyo
objetivo principal es facilitar la adaptación del individuo a situaciones nuevas y
complejas yendo más allá de las conductas habituales y automáticas (Rosselli,
Jurado , Matute, 2008). Estas autoras van a describir estas destrezas como la
capacidad para establecer metas, el desarrollo de planes de acción, la flexibilidad de
pensamientos, la inhibición de respuestas automáticas, la autorregulación del
comportamiento, y la fluidez verbal.
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Cuando se encuentran fallas en estas funciones, se suele encontrar un estilo de
personalidad inflexible y desadaptativo. Y para ilustrarlo de una mejor manera es
que podemos introducir el tema que nos compete: los trastornos límites de la
personalidad, puesto que éstos trastornos poseen patrones conductuales
específicos que comprometen puntualmente a la personalidad provocando
inflexibilidad en los pensamientos y provocando conductas automáticas.
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En esta tesina se abordará particularmente el trastorno límite de la personalidad.
Para esto el manual diagnóstico DSM V propone los siguientes criterios diagnósticos
con el fin de consignarlo: Patrón dominante de inestabilidad de las relaciones
interpersonales, de la autoimagen y de los afectos e impulsividad intensa, que
comienza en las primeras etapas de la vida adulta y está presente en diversos
contextos y que se manifiesta por 5 (o más) de los siguientes hechos:
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El consumo de sustancias entre jóvenes y adolescentes representa un importante
problema de salud que se encuentra íntimamente relacionado con lesiones y
accidentes graves, discapacidad, trastornos por consumo de sustancias y otros
trastornos psiquiátricos, ideación y conducta suicida, conductas sexuales de riesgo,
entre otras (Tena, Castro, Marín, Gómez, de la Fuente y Gómez, 2018).
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● Se invierte mucho tiempo en las actividades necesarias para conseguir la
sustancia, consumirla o recuperarse de los efectos.
● Anhelo o un poderoso deseo o necesidad de consumir la sustancia.
● Consumo recurrente de la sustancia, que lleva al incumplimiento de los
deberes fundamentales en el trabajo, la escuela o el hogar.
● Consumo continuado de la sustancia a pesar de sufrir problemas sociales o
interpersonales persistentes o recurrentes, provocados o exacerbados por
sus efectos.
● El consumo de la sustancia provoca el abandono o la reducción de
importantes actividades sociales, profesionales o de ocio.
● Consumo recurrente de la sustancia en situaciones en las que provoca un
riesgo físico.
● Se continúa con el consumo de la sustancia a pesar de saber que se sufre un
problema físico o psicológico persistente o recurrente probablemente causado
o exacerbado por la misma.
● Tolerancia definida por alguno de los siguientes hechos:
Necesidad de consumir cantidades cada vez mayores de la sustancia
para conseguir la intoxicación o el efecto deseado.
Efecto notablemente reducido tras el consumo continuado de la misma
cantidad de sustancia.
● Abstinencia, manifestada por alguno de los siguientes hechos:
Existencia de síndrome de abstinencia característico de la sustancia.
Se consume la sustancia (o alguna sustancia muy similar) para aliviar
o evitar los síntomas de la abstinencia.
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Será importante a los fines de puntualizar en base a los objetivos planteados en este
trabajo, hacer referencia respecto de los factores suicidas que se pueden llegar a
encontrar en individuos que sufren esta comorbilidad. Para esto Sampietro y Buratti
(2012) hacen un estupendo recorrido respecto de aquellos individuos con trastornos
límites. Los autores nos muestran que entre el 5 y el 10% de los pacientes con
diagnósticos de TLP fallecen por suicidio consumado. Parecería razonable que
estos individuos vulnerables e impulsivos, con una fuerte labilidad emocional,
bruscos virajes de humor y que se implican en relaciones personales inestables
presenten alto riesgo de realizar actos suicidas. Por otro lado, es muy difícil de
predecir la conducta autolítica en pacientes con TLP, pues son cuadros muy
heterogéneos con alta comorbilidad, que complican tanto la evaluación como el
manejo clínico. (Sampietro y Buratti, 2012).
A su vez también exponen que el riesgo de suicidio en pacientes con TLP aumenta
si hay afección psiquiátrica del eje I asociada, especialmente sintomatología
depresiva y trastorno depresivo mayor, trastorno bipolar, trastorno por uso de
sustancias, uso de sustancias previamente al intento de suicidio y trastorno de
estrés postraumático. Con lo cual estos factores nos brindan un indicio claro sobre la
rápida actuación que deberá tener el profesional de la salud mental al momento de
observar la comorbilidad entre estos trastornos.
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psicodinámico con el fin de comprender cómo se constituyó el aparato psíquico, el
rol que tuvieron los cuidadores en sus primeras vivencias y, si pudo haber fallado
algo en esas primeras instancias que haya generado patrones conductuales
desadaptativos que se trasladaron a lo largo de su vida.
Para llevar a cabo este recorrido es que se utilizarán conceptos tales como
mentalización, regulación afectiva y apego, tomando principalmente la terapia
basada en la mentalización de los autores Bateman y Fonagy, la cual se sustenta en
la teoría del apego y a su vez está principalmente desarrollada para tratar a aquellos
individuos con Trastornos límites de la personalidad y que luego se fue ampliando
abarcando así la comprensión y el tratamiento de los trastornos de personalidad en
una mayor variedad de situaciones clínicas.
Esta capacidad permitirá al individuo poseer una representación de uno mismo, que
a su vez podrá sentirse agente de sus propias conductas, emociones y
pensamientos. Y así también poder discernir entre aquellos pensamientos,
sentimientos y emociones que le son propias como aquellas que son ajenas.
Si ubicamos a la mentalización, tal como será contemplada por los autores Fonagy,
Gergely, Jurist y Target (2002), como la función específica de la regulación afectiva,
adquirida a través de las relaciones interpersonales de las primeras vivencias, es
que se podrá hacer hincapié en la capacidad regulatoria que posee el infante al
nacer y la necesidad de un correcto andamiaje regulatorio provisto por sus
cuidadores con el fin de brindar una regulación de las emociones coherente con la
necesidad del medio que lo rodea. Si en cambio, no se produce un andamiaje
regulatorio óptimo en las primeras vivencias, y como consecuencia se produce un
déficit en la regulación de las emociones y por tanto en la mentalización, esto
resultará en un importante saldo negativo en la capacidad reflexiva. Todos estos
aprendizajes, claro está, serán obtenidos a través de un apego seguro.
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Bowlby (1989) al momento de proponer la teoría del apego postula una primordial
importancia primaria y biológica de los vínculos, éstos vínculos a su vez tendrán una
influencia muy marcada en el desarrollo de la personalidad, teniendo en cuenta que
dichos patrones de apego serán internalizados posteriormente. En primer lugar
postula la pauta del apego seguro, en la que el individuo confía en que sus padres (o
quienes cumplan dicha función) serán accesibles, sensibles y colaboradores si él se
encuentra en una situación adversa o atemorizante. En segunda instancia propone
la pauta del apego ansioso resistente, en el cual el individuo está inseguro de si su
progenitor será accesible o sensible o si lo ayudará cuando lo necesite. A causa de
esta incertidumbre, el autor postula que el individuo tenderá a la separación ansiosa
y será propenso al aferramiento y a mostrarse ansioso ante la exploración del
mundo. Por último se encuentra la pauta del apego ansioso ambivalente, en el que
el individuo no confía en que cuando busque cuidados recibirá una respuesta
servicial sino que, por el contrario, espera ser desairado. Este individuo tenderá a
volverse emocionalmente autosuficiente y con posterioridad podría llegar a ser
diagnosticado como narcisista.
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representaciones del apego en personas con patologías límites serían muy
inseguras y desorganizadas. Esta incongruencia en la internalización de las
representaciones es lo que dificulta el desarrollo apropiado de estrategias de
afrontamiento al producirse situaciones de estrés.
Son varias las razones por las que la adolescencia representa un momento de la
vida con muchas dificultades desde el punto de vista psicológico. Desde una
perspectiva psicodinámica se podrán postular algunas de ellas, como por ejemplo
Aberastury (2001) menciona que a los cambios fisiológicos inherentes a este
momento de la vida, se suman otros de carácter psicológico e igualmente complejos.
El paso de la niñez a la adultez significa que el adolescente tendrá que dejar atrás
un mundo al que está acostumbrado y en el que se siente cómodo, para aventurarse
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a uno nuevo, extraño y misterioso. A los cambios corporales se le suma la pérdida
de la identidad del niño, y el adolescente debe renunciar, en gran medida, a sus
fantasías de omnipotencia narcisistas y a la total dependencia de los padres. Ahora
deberá enfrentar el reto de construirse su propia identidad, de diferenciarse de los
demás y de explorar la posibilidad de libertad que es, a su vez, estimulante y
aterradora. En este proceso en el que oscila entre la dependencia y la
independencia, el adolescente tratará de asirse a cualquier elemento que le brinde
alguna seguridad. Es por esto que la adolescencia se caracteriza por la búsqueda
de ideales con los que el sujeto se pueda llegar a identificar (Aberastury, 2001).
Estas características del desarrollo de los adolescentes los hace más vulnerables ya
que la búsqueda de elementos con los cuales identificarse sumado a la conducta
impulsiva los coloca en situaciones de riesgo en las que pueden llegar a tener
deficiencia en el manejo de las emociones y en la toma de decisiones, ejerciendo
escasas conductas de autocuidado, especialmente en situaciones de presión social
ejercida por el grupo de pares.
Pero cabe destacar, que los factores de riesgo que inciden en la conducta del
consumo de sustancias son de naturaleza multifactorial, es decir, se pueden
encontrar factores individuales, como por ejemplo factores genéticos y de desarrollo
neurobiológico, factores familiares y medioambientales.
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7. CONCLUSIÓN
Para llevar a cabo esta labor se ha tomado el trabajo de Bateman y Fonagy (2016)
quienes retomaron conceptos de Bowlby, con el fin de comprender el desarrollo de
la mentalización en los primeros años de vida como función específica de la
regulación emocional, la cual se da en un marco de apego seguro. En este caso se
vuelve primordial la función de quienes ejercen la función de cuidadores en esos
primeros momentos para que el infante pueda tener un óptimo desarrollo de esas
funciones.
Gracias a ese recorrido se ha podido ubicar una relación existente entre una infancia
con figuras parentales negligentes, las cuales configuran un apego desorganizado y
la posibilidad luego de desarrollar patologías como por ejemplo el trastorno límite de
la personalidad. Como nombramos anteriormente, esta posibilidad aparece debido a
que el infante deberá internalizar representaciones que le son incongruentes
respecto del cuidador, quien provee respuestas desadaptativas ante situaciones de
fuerte activación emocional. Esto a su vez va a configurar el funcionamiento interno
desadaptativo de estos sujetos a lo largo de su vida.
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encontrar un cuidador accesible. Esto a su vez compromete la constitución de una
sensación de coherencia del self por parte del infante.
Además y en base a lo expuesto anteriormente, numerosas investigaciones
corroboran que estos pacientes presentan formas esquemáticas e inflexibles de
respuesta ante determinadas situaciones de fuerte activación emocional.
Acorde a lo abordado anteriormente, si bien se puede dar cuenta, que en efecto las
conductas que poseen aquellos sujetos diagnosticados con trastorno límite de la
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personalidad fomentan otras conductas temerarias que se arraigan en la
adolescencia como el consumo de sustancias, es fundamental entender que en la
clínica cada caso deberá ser abordado en forma singular y específica debido a que
estas conductas pueden ser tan heterogéneas y más complejas que lo observado.
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8. BIBLIOGRAFÍA
24
• Fonagy, P. (2000). Apegos patológicos y acción terapéutica (Trad. M. de
Iceta). Aperturas Psicoanalíticas. Revista de Psicoanálisis, 4 (Original en inglés,
1999). Recuperado de
[Link]
• Roselli, M., Jurado, M. & Matute, E. (2008). Las funciones ejecutivas a través
de la vida. Revista neuropsicología, neuropsiquiatría y neurociencias, Vol. 8, 23 – 46.
• Tena, A., Castro, G., Marín, R., Gómez, P., de la Fuente, A. & Gómez, R.
(2018/03). Consumo de sustancias en adolescentes: Consideraciones para la
práctica médica. Medicina interna de México, Vol. 34 (N° 2). Recuperado de
[Link]
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